PSICOLOGIA CLINICA
¿Qué es la psicología clínica?
El posicionamiento y valoración social de la Psicología como disciplina científica
y como profesión es un proceso permanente y dinámico que obedece, por un
lado, a los cambios que experimenta la sociedad y las nuevas problemáticas,
demandas y desafíos que de ellos emergen, y por otro, a la efectividad y claridad
con que la ciencia y profesión responden a ellos. Lo anterior también permite que
la sociedad diferencie claramente el aporte del psicólogo del de otros
profesionales afines (Moyano & Juliá, 2013).
La Psicología Clínica es una especialidad de la Psicología que se ocupa del
comportamiento y los fenómenos psicológicos y relacionales implicados en los
procesos de salud-enfermedad de los seres humanos. Su objetivo es el
desarrollo y la aplicación de principios teóricos, métodos, procedimientos e
instrumentos para observar, comprender, predecir, explicar, prevenir y tratar
trastornos mentales, alteraciones y trastornos cognitivos, emocionales y
comportamentales, malestar y enfermedades en todos los aspectos de la vida
humana, así como la promoción de la salud y el bienestar personales y de la
sociedad.
Ante la falta de una única definición, se ha tendido a denominarla como “la
psicología clínica interesada en el ámbito médico” o “la confluencia entre la
psicología clínica y la medicina”. Además de la tentativa expresada líneas
arriba, haciendo uso de la definición de salud de la OMS, la Psicología
Clínica y de la Salud podríamos definirla como “la disciplina o el campo de
especialización de la Psicología que aplica los principios, las técnicas y los
conocimientos científicos desarrollados por ésta a la evaluación, el diagnóstico, la
prevención, la explicación, el tratamiento y/o la modificación de trastornos físicos
y/o mentales o cualquier otro comportamiento relevante para los procesos de la
salud y enfermedad, en los distintos y variados contextos en que éstos puedan
tener lugar”.
La Psicología Clínica y de la Salud integra dos campos de especialización
separados, previamente existentes: la Psicología Clínica y la Psicología de la
Salud, la primera dedicada a los trastornos considerados clásicamente
clínicos o mentales y centrada en los tratamientos; y la segunda a los fenómenos
y trastornos psicológicos relacionados con los problemas médicos o de salud en
general, centrándose también en la prevención y promoción de la salud,
añadiendo la perspectiva social en todos los casos (modelo biopsicosocial).
El ámbito propio de actuación de la Psicología Clínica radica en la investigación,
explicación, comprensión, prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento
psicológico y rehabilitación de los trastornos mentales, así como de los
fenómenos y procesos psicológicos, comportamentales y relacionales, que
inciden en la salud y la enfermedad de los seres humanos en su concepción
integral. Para ello se vale de la observación clínica y la investigación científica
propias de la Psicología. Desarrolla sus actividades en todas las etapas o fases
del ciclo vital, con:
Individuos, parejas, familias, grupos.
Instituciones, organizaciones y comunidad.
En el entorno público y en el privado.
¿CUÁLES SON LAS FUNCIONES DEL PSICOLOGO CLINICO?
Al respecto de las funciones que un psicólogo clínico puede cumplir, el Colegio
Oficial de Psicólogos (1998) recoge las siguientes ocho principales:
1. Evaluación.
La evaluación consiste en la reunión de la información necesaria con la que más
tarde se efectuará una intervención o planificación. En cuanto a lo que se refiere a
la Psicología Clínica, los instrumentos más utilizados suelen ser: test,
cuestionarios, entrevistas, observaciones y registros psicofisiológicos. Estos
procedimientos a veces se utilizan en combinación, constituyendo lo que se
denomina: una batería de pruebas.
2. Diagnóstico.
Se trata de la identificación y categorización del problema/s concreto/s del paciente,
de un determinado grupo de riesgo o problemática laboral o social de algún
colectivo (estrés laboral). Tras el análisis e interpretación de resultados de las
pruebas previamente aplicadas (batería), el psicólogo clínico y de la salud deberá
decidir: (a) si se trata de su competencia la actuación sobre ese paciente en
concreto o si debe compartir con otros profesionales la ayuda que se precise; (b)
decidir sobre la severidad del problema y la rapidez de la intervención; (c) efectuar
un diagnóstico y (d) diseñar el tratamiento.
3. Tratamiento
La Psicología Clínica y de la Salud efectúa tratamientos e intervenciones. Cuando
hablamos de tratamientos, éstos pueden ser individuales o en grupo, así como
basarse en diferentes escuelas psicológicas para llevarlos a cabo: Modificación de
Conducta, Terapia Cognitiva, Psicoanálisis, Modelo Humanista, Terapia Sistémica,
Terapia de Aceptación y Compromiso, etc. Las intervenciones suelen referirse más
concretamente a programas de prevención de la salud o programas diseñados para
acompañar procesos de enfermedad, como por ejemplo control del dolor o
reducción del estrés cuando se aplica
quimioterapia.
4. Asesoramiento, información y coordinación
Una de las funciones de cualquier psicólogo es la de asesorar a una persona a la
hora de elegir una alternativa de solución para determinado problema cuando ésta,
o bien la organización, efectúa una demanda. El psicólogo puede diseñar en
colaboración y colaborar en la ejecución de los programas destinados al efecto
deseado. Del mismo modo, puede poner a disposición de la persona interesada
sus conocimientos, cuando se trate de aportar información con los mismos
objetivos detallados anteriormente, a la vez que su ámbito incluye coordinar las
actuaciones de los diferentes profesionales implicados en una determinada
intervención.
5. Promoción de la salud/prevención de la enfermedad
En esta función la actuación del psicólogo es eminentemente comunitaria. En
concreto, la dedicación se centra en el análisis de las problemáticas que llevan a
generar “riesgos” para la salud, la difusión de estudios referidos a la problemática,
así como la realización de recomendaciones que lleven a la prevención de una
enfermedad concreta. A todo esto, habría que añadir esfuerzos por incrementar los
conocimientos de la población comunitaria en riesgo, fomentando los hábitos
saludables para una enfermedad concreta, promoviendo la accesibilidad a
instrumentos preventivos y dando a conocer los recursos materiales y humanos
disponibles, haciéndolos extensivos a toda la sociedad.
6. Investigación
Como en cualquier otra área profesional, la investigación es una parte esencial del
papel del psicólogo clínico y de la salud. Las investigaciones del psicólogo clínico y
de la salud son llevadas a cabo básicamente en los propios contextos aplicados,
aunque también puede realizarse en laboratorios donde las condiciones para
efectuar estudios controlados son más adecuadas. Una connotación especial del
psicólogo clínico y de la salud sería el trabajo en equipo, por la relación directa que
tiene la disciplina de la psicología con la medicina en el área de la salud y la
facilidad que proporciona a su vez en orden a la consecución financiación para la
propia investigación.
7. Enseñanza
Al igual que la investigación, la transmisión de conocimiento es esencial para los
profesionales que conforman las profesiones sanitarias. En concreto las áreas de
intervención de un psicólogo clínico y de la salud son las de enseñanza directa
(másters, monográficos, universidad, etc.), supervisión de practicums o residencias,
o bien la elaboración de material docente (manuales, publicaciones generales).
8. Dirección, administración y gestión
Esta función, que está directamente relacionada con la gestión del sistema
sanitario, aun siendo más cercana al psicólogo dedicado a recursos humanos, es
también un importante ámbito de intervención para el psicólogo clínico y de la
salud. Sus labores serían las de dirección, coordinación, supervisión, etc., tanto en
atención primaria como en situaciones hospitalarias. Sería esencial para esta tarea
ser un especialista en: Solución de Problemas, Relaciones Humanas, Interacción
Personal, Dinámica de Grupos, etc. Se trataría de poner en práctica el modelo bio-
psico-social de atención integral que implicaría la intervención en enfermedades
crónicas, discapacidades, enfermedades terminales, trastornos mentales
puntuales, etc.
Al respecto de la formación del psicólogo, hasta este momento, el primer y esencial
requisito es la obtención del primer grado: la licenciatura en psicología. Tras ese
primer escalón, la formación se hace esencial también en el área práctica.
Seguidamente, la formación especializada puede efectuarse a través de títulos de
postgrado (Másters específicos en psicología clínica o en psicología de la salud) o
bien la obtención del título de doctor cuando la investigación se va a convertir en el
principal ámbito de trabajo. La duración de la especialización ha de durar un
mínimo de 2 años cuando hablamos de Másters y de 3 años cuando nos referimos
a la titulación de Doctor.
En relación con la psicología clínica, la formación suele centrarse en la evaluación,
diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales, dedicando un porcentaje de
tiempo a las prácticas notablemente elevado.
Aunque, como hemos mencionado, la práctica es el objetivo principal, una
formación teórica especializada complementaria se llevará a cabo en cada una de
las áreas o materias implicadas en cada momento.
Al respecto de los niveles de intervención, éstos son básicamente tres:
1. Prevención Primaria: Se centra en la modificación de contextos ambientales y
sociales, así como en los aspectos conductuales que pudiesen afectar a la salud
con el tiempo, así como en la promoción de las conductas alternativas que
favorecen la salud. Se trataría en suma de intentar que el problema no se
produzca. Este tipo de intervención suele ser llevado a cabo en el ámbito
comunitario, aunque puede estar dirigido también a determinados colectivos o 78
grupos de riesgo.
2. Prevención Secundaria: El objetivo en éste segundo nivel se centraría en la
intervención (tratamiento) propiamente dicha en un determinado trastorno cuando
éste acaba de iniciarse o está a punto de hacerlo. Esta intervención precoz suele
tener mejores resultados y expectativas de éxito que el siguiente nivel.
3. Tratamiento: Se refiere igualmente a la intervención en un determinado trastorno.
La diferencia con la prevención secundaria estriba en la consolidación (mayor o
menor) de dicho trastorno, la cual no estaba en el nivel anterior.
4. Prevención Terciaria: El objetivo aquí se centra en la actuación sobre tratamientos
ya efectuados, con la finalidad de prevenir la “recaída” o posibles complicaciones
posteriores. En el caso de trastornos crónicos, un objetivo puede ser la reducción o
disminución de los efectos negativos de éstos; ya que la curación en muchos casos
no es posible, al menos que sí lo sea el nivel de calidad de vida.