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Historia de Los Bautistas. Tomo I PDF

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HISTORIA DE LOS BAUTISTAS Tomo I: Sus Bases y Principios Por Justo C. Anderson CASA BAUTISTA DE PUBLICACIONES CASA BAUTISTA DE PUBLICACIONES Apartado 4255, El Paso, Tx, 79914 EE. UU. de A. Agenslas do Distribuclén ARGENTINA: Rua Siva Vale 781, Rlo de Janeiro BOLIVIA: Casila 2516, Santa Cruz; ‘COLOMBIA: Apartado Agrao 55294, Bogotd 2 D. F. COSTA RICA: ‘Apartado 285, Sen Pedro CHILE: Casta 1259, Santiago ECUADOR: Casilla 2236, Guayaquil EL SALVADOR: 10 Calle Pte, 124, San Salvador ESPARA: Rliora de San Miguel 9. 08006 Barcelona £STADOS UNIDOS: Broadman: 127 Ninth Ave., Nashvile, Tenn, $7234 QUATEMALA: 12 Cali 9-54, Zona 1, Guatemala HONDURAS: 4 Calle 9 Avenida, Tegucigaloa WEXICO! José Rivera No. 143 Col. Moctezuma 1° Seocién 18500, México, D. F. Matamoros 244 Pre. Torroéa, Coahuila, México NICARAGUA: ‘Apariaco 5776, Managua PANAMA: ‘Apartado 5363, Panama 5 PARAGUAY: Pottrossi 596, Asuncién PERU: Apartado 3177, Lima REPUBLICA DOMINICANA: ‘Apartado 880, Santo Oomingo ‘URUGUAY: Casila $4052, Montevideo ‘VENEZUELAt Apartado +52, Valencia 200-8, © Copyright 1978 Casa Bautista de Publicaciones, Todos los derechos reservados. Primera edicién: 1978 Segunda edicién, corregida: 1987 Clasifiquese: Historia y Geogeaffa Namero de Clasificacién Decimal Dewey: 286.109 ISBN: 0-311-15036.5 CBP Art, No.: 15036 2M 687 4820-09 CONTENIDO Parte I INTRODUCCION.........0cccccccssseesesesseetteereeeeees 9 Cap. I La Etimologia Eclesidstica del nombre Bautista...............ccceceeseseeseseeseeeees 11 Cap. II El Origen de los Bautistas a la luz de la Historiografia Bautista .........00..c0006 19 Parte IIT LA IDENTIFICACION Y EL DESARROLLO DE LOS PRINCIPIOS BAUTISTAS................ 44 Cap. I Principio Cristolégico— E] Sefiorio de Cristo . Cap. II Principio Biblico— La Autoridad del Nuevo Testamento...............064 51 Cap. III Principio Eclesidstico— Una Membresia Regenerada............csccceeeeeeeeees 57 Cap. IV Principio Sociolégico— Un Orden Democratico ........00...0ccccceeeeteeeee 65 Cap. V Principio Espiritual— La Libertad Religiosa ............0cccesssseceeeeteeeees 71 Cap. VI Principio Politico— La Separacién entre la Iglesia y el Estado Cap. VII Principio Evangelistico— vangelismo Personal y la Empresa Misionera Conclusién . Parte III LA UBICACION DE LOS BAUTISTAS EN LA HISTORIA ECLESIASTICA. Cap. I La Relacién con las Iglesias Neotestamentarias (1-100).......00cccccceeeeseeeceeee 121 Cap. Cap. Cap. Cap. Cap. Cap. Cap. II La Relacién con la Iglesia Catélica (100-400) .....cccccceceeeeeeeeeeeeererereeees 123 III La Relacién con los Grupos Cisméticos (150-800) . IV La Relacién con la | Romana (440-presente, V La Relacién con los Disidentes Medioevales (800-1517) .....::ccscecceeeeeteeereteee 140 VI La Relacién con las Iglesias Protestantes .......escseccceer teers eeeeeeeeeeeer tees 149 VI La Relacién con las Iglesias Libres (1525-presente) .....00ccsecceeeeseeree eres 158 VIE La Relacién con el Movimiento Ecuménico (1910-presente) ... CONCLUSION DEL TOMO I....... Parte I INTRODUCCION Capitulo I La Etimologia Eclesidstica del Nombre “Bautista”. Capitulo IT EI Origen de los Bautistas a la Luz de la Historiografia Bautista. Parte I Introduccién EI estudio de la historia bautista es muy complejo. Como las bellas imagenes de un calidoscopio, la historia bautista, contemplada por los espejos de la investigacién histérica, varia segun sea la luz dis- ponible, el movimiento del medio, y el punto de vista del observador. Por lo tanto, el estudiante se acercara al estudio de tal historia con mucha prudencia. Le conviene considerar a fondo algunas cuestiones dentro del campo que han traido mucha confusién y controversia en el pasado. Los historiadores bautistas no han tenido a su disposicién los datos bien precisos en cuanto al lugar y fecha de los comienzos bautistas. Por consiguiente, han recurrido a la interpretacién hist6rica para llenar los vacios. Como resultado, los contornos que presentan son distintos. Asi surgieron varias filosofias' de la historia bautista que estan en vigencia hasta el dia de hoy. Una debida consideracién de estas teorias de los origenes ms el significado del nombre “bau- tista” es el punto de partida légico de un estudio serio de la historia bautista. ' En otra parte de este libro se Ilamardn “Teorias en cuanto al origen bautista”. Capitulo I LA ETIMOLOGIA ECLESIASTICA DEL NOMBRE, “BAUTISTA” El vocablo “‘bautista”, como un nombre que describe a un cuerpo de cristianos, se usé por primera vez en idioma inglés en el siglo XVII? Fue més bien un apodo forjado por sus opositores que un nombre creado por ellos. {Es bien cierto que no les gustaba! Los asi llamados ‘“‘bautistas”” preferian ser denominados, ‘‘creyentes bau- tizados’’,} “hermanos cristianos”, “‘discipulos de Cristo”’,* 0 “‘cristia- Nos neotestamentarios”. Creian ellos que reconstituian “la verdadera iglesia de Cristo”. Con toda raz6n no querian ser asociados con el odiado movimiento ‘“‘anabautista” (rebautizadores), desacreditado completamente, aunque injustamente, por el famoso “‘fiasco de Minster”.6 Sin embargo, era imposible cambiar la mentalidad popular. El término “‘bautista” era nada mds que una abreviatura de aquel nombre de oprobio, “anabautista”,’ cuya trayectoria histérica connotaba un espectro eclesidstico. Significaba el fanatismo, la herejia, la sedicién y la inmoralidad en nombre de la religién. Desde 2 Henry C. Vedder. A Short History of the Baptists (Philadelphia: American Baptist Publication Society, 1907), p. 3. La palabra alemana, taiifer (bautista), ya se usaba en el Continente Europes. Se originé en el siglo XVI refiriéndose al Movimiento antipaidobau- tista. Puede ser una explicacién parcial de su uso después en Inglaterra. 3 Robert B. Hannen, “Historical Notes on the Name ‘Baptist’”, Foundations, A Baptist Journal of History and Theology, Vol. VIII, No. 1, Jan. 1965), p. 64. 4 A. H. Newman. A History of the Baptist Churches in the United States. (Philadelphia: American Baptist Publication Society, 1915), p. 1. + Hannen, op. cit, p. 63. ® Mennonite Encyclopedia, Ill, p. 777, un relato veridico, objetivo de los sucesos. 7 George H. Williams, The Radical Reformation, (Philadelphia: The Westminster Press, 1962), pp. 238-240, 12 Historia de los Bautistas ese tiempo, los historiadores catélicos y protestantes lo han empleado para caricaturizar a cualquier disidente. Asi, esperaban mantener el Status quo similar al uso del término “comunista” en el dia de hoy. Un breve resumen histérico eclesidstico de este prejuiciomostrara por- qué a los primeros “bautistas” no les gustaba su nombre. La oposicién al rebaztismo se originé en la misma Iglesia Primi- tiva que declaré una formula clara: ‘‘Un Sefior, una fe, um bautismo” (Efesios 4:5). Sin embargo, alrededor del afio 250, el obispo Cipriano de Cartago,? Africa del Norte, insistié en el rebautismo de los cismaticos y los herejes que se le presentaban para hacerse miem- bros de su iglesia. Se libré una gran discusién que continué por muchos afios. El Obispo de Roma se opuso a Cipriano, el rebautiza- dor, arguyendo que la validez del bautismo no dependia del adminis- trador sino de la formula y la intencidn. Este punto de vista, ex opere operato, llegé a ser la norma cada vez més influyente de la iglesia romana. No obstante, la conviccién sectaria de Cipriano reapareceria una y otra vez hasta la época de la Reforma.!° Un siglo después, otro grupo cismatico de Africa del Norte, los donatistas, pretendieron constituir de nuevo la iglesia verdadera. Rebautizaban a todos los que se les afiliaban de otras iglesias con- sideradas apéstatas. Contra estos donatistas recalcitrantes, los emperadores romanos, Honorio y Teodosio, en marzo de 413, incor- poraron en el famoso Cédigo de Teodosio, una ley que prescribia cas- tigos muy severos para los rebautizadores y para los rebautizados."! A mediados del siglo VI, Justiniano, Emperador de Oriente que procuré restablecer la gloria universal de Roma, traté de extirpar la herejia de todo el Imperio. En el celebrado Cédigo de Justiniano, intensificé la ley de Teodosio contra los rebautizadores. No deman- daba, pero si permitia la pena capital.'* Fue dirigida contra los ® JH. Rushbrooke, Some Chapters of European Baptist History (London: The Kingsgate Press, 1929), p. 15. > Williams, op. cit, p. 239. Véase también W. H. C. Frend, The Donatist Church (Ox- ford: Clarendon Press, 1952), pp, 236-237. Williams, op. cit, p. 239. 1 Frend, op. cit. pp. 233-249 —describe castigo pero no menciona la pena capital. 12 Williams, op. cit, p. 239. Etimologia Eclesidstica del Nombre Bautista 13 maniqueos y los montanistas, sospechosos de colaborar con el imperio rival de Persia, pero en la Edad Media se aplicaba a todos los grupos disidentes. Esta evolucién culminé en el siglo XVI cuando Carlos V, Emperador del Santo Imperio Romano, secundado por los catélicos y los luteranos,!3 exhumé esta ley de la antigiiedad y la puso de nuevo en vigencia, Excedié a la severidad de Teodosio y Justiniano por pres- cribir la pena capital sin derecho de apelacién a todos los “‘anabautis- tas y rebautizados”’. Basndose en la ley canénica ¢ imperial, decreté en la Segunda Dieta de Espira (1529), “que esta secta antigua’ del anabautismo esté aumentandose mucho ... por eso... renovamos la ley imperial . .. que todos los anabautistas y hombres rebautizados de edad responsable serin condenados y pasados de la vida a la muerte por fuego, vay por espada, etcétera,... sin el proceso de la Inquisici6n”’.’ Como es de suponer, este edicto, trajo una gran persecucién. La matanza que siguié fue un factor importante en la psicosis que pro- dujeron los lamentables sucesos de Miinster en 1534.'6 El fanatismo es un producto ineludible de la persecucién corporal. Los excesos de Miinster, que realmente representaron una excrecién del seudoa- nabautismo y no un resultado del anabautismo sano y biblico, arrojaron una gran sombra sobre el herofsmo de miles de anabautis- tas que derramaron su sangre en defensa de su fe.!” El término “a- nabautismo” quedé manchado. Los historiadores catélicos y protes- tantes sefialaron a Miinster como el resultado légico del movimiento 45 Tbid. p. 240. Es interesante que Carlos V contaba con apoyo luterano. Es una mancha sobre la historia de los primeros protestantes. Es una ironia de la historia que esta Dieta, que marcé el comienzo del protestantismo, promulgé un golpe de muerte al anabautismo. 1 Ibid, p. 238, Es interesante que Carlos V en este Edicto se contradice (al mismo tiempo revela un problema del estudio de la historia bautista) cuando dice, primero, ‘en contra de la recién surgida secta del anabautismo”, y, luego, dice, “esta secta antigua del anabautis- mo”, Puede ser que queria decir, “algo antiguo que de nuevo aparece”. 5 Ibid. p. 238, “6 Mennonite Encyclopedia, 1 p. 779. Comtinmente llamado en la Historia Eclesiastica “el fiasco de Miinster”. 7 Ibid, pp. 446-451. Lista completa de los mandatos contra los anabautistas. 14 Historia de los Bautistas anabautista.® Por eso, aquellos primeros “bautistas” de Inglaterra, sabiendo menos que sus opositores anglicanos y puritanos del anabautismo continental, se estremecian cuando se les dirigia el apodo.!? Juan Bunyan reflejé este disgusto que compartia con’la mayor parte de sus correligionarios bautistas cuando dijo: ++. en cuanto a esos nombres facciosos como anabautista, inde- pendiente, presbiteriano, etcétera ... concluyo que no vinieron ni de Jerusalén ni de Antioquia, sino del infierno y de Babilonia, porque tienden a dividirnos.2° Como muchos otros, preferia el nombre “cristiano”. Quiz4s, por esa razén él protagonista de su famosa obra El Peregrino, llegé a la Ciudad Celestial sin ser bautizado y sin un rétulo denomi- nacional?" Debido a esta evolucién desafortunada en el concepto popular de los anabautistas, que constitufa un gran malentendido en el campo de la historia eclesidstica hasta el siglo XX?? muy pocos cristianos lla- mados “bautistas” se conformaron con este apodo en el siglo XVII. En realidad, es un nombre muy inadecuado para la denomina- cién que representa. Distorsiona, mas que aclara, la posicin eclesids- tica de los bautistas.?? ;La verdad es que otras ramas de la fe cristiana ponen mas énfasis sobre la importancia del bautismo que los bautis- tas! Algunos hacen la diferencia entre la perdicién y la salvaci6n — cosa que repugna al bautista. Sin embargo, con el correr de los afios aquellos “‘creyentes bautizados”’ aceptaron finalmente el apodo como su nombre. 48 Hannen, op. cit. p. 62. El término “catabautista”, inventado por Zwinglio, se usaba mucho también. Queria decir “antibautista” como si hubieran pervertido el verdadero bau- tismo infantil, segdn Zwinglio. Véase también, W. H. Whitsitt, A Question in Baptist History (Louisville, Kentucky: Chas. Dearing, 1896), p. 92. 1 Rushbrooke, op. cit, p. 15. Rushbrooke observé que atin en el siglo XIX cuando la obra bautista comenzé de nuevo en Alemania, el sistema del vacablo quedaba y constituia un problema. 2 "Thomas Armitage, A History of the Baptists Traced by their Vital Prindples and Practi- ces (New York: Bryan, Taylor and Co. 1888), p. 537. Hannen op. cit, p. 66. 4 Ibid. p. 66. % La investigacion hist6rica moderna lo ha elevado a su debido lugar en nuestro dia. 2) Hannen, op. cit. p. 67. Etimologia Eclesiistica del Nombre Bautista ws En 1644 la primera Confesién de Fe, publicada por los “creyentes bautizados”, llamados bautistas, se identifica asi, “la Con- fesisn de las iglesias comunmente (pero falsamente) lamadas anabautistas”’.* Sin embargo, pasada una década, un tal Guillermo Britten en Inglaterra publicé un libro titulado: Un Bautista Modera- do*s (1654). Un Catecismo Bautista se publicé unos afios mas tar- de,?6 y Roberto Pittllok usé el nombre en un sentido general en su libro, E/ Martillo de Persecucién, publicado en Escocia en 1659.27 A pesar de estos usos aislados, la mayoria de los bautistas no acepté el nombre hasta el siglo XVIII.?6 En realidad, se desconoce el origen del nombre, “‘bautista”, en su sentido denominacional. Si se tuviese que arriesgar una conclusién en base a los datos a mano, ésta seria: el nombre “‘bautista” aparece primero en Alemania (Taiifer)”? en el siglo XVI, y, luego en Inglate- rra en el siglo XVII sin los auspicios de ningun representativo, Fue un apodo no aceptado por aquellos a quienes dirigia. Probablemente, no se originé entre aquellos “‘creyentes bautizados”’ ingleses, y solamente unos pocos de sus escritores lo usaron al principio. Frente a las injus- tas acusaciones de ser herejes, anarquistas, y antinominianos, la acep- tacién de este apodo oprobioso hubiera sido una concesién y hubiera debilitado su pretensién de ser cristianos inteligentes y responsables. El apodo “bautista” se asemeja peligrosamente a aquel término, “a- 2 William L. Lumpkin, Baptist Confessions of Faith (Philadelphia: The Judson Press, 1959), p. 153. wi. McGlothtin. Baptist Confessions of Faith (Philadelphia: American Beptist Publi- cation Society, 1911), p. 171. 25 Vedder, op. cit. p. 3. Hannen, op. cit., p. 68. 26 Vedder, op. cit. p. 2” Hannen, op. cit, p. 68. 28 Ibid. p. 68; también, Whitsitt, op. cit., p. 93 en que dice que fue el afio 1644. 2 Ibid. p. 69. Tailfer significa bautista; Wiedertadifer significa anabautista. Los dos vocablos se usaron intercambiablemente refiriéndose al anabautismo continental en el siglo XVI Algo similar ocurrié en Inglaterra con las palabras “bautista” y “anabautista”. En los Paises Bajos los nombres de Doopgezinke (mentalidad bautismal) y ““Menmonita’’ se usa- ban. En Alemania Taufgesinnte Waterlandeses también se usaba. El término moderno Baptisten fue inventado por Juan Oncken para no identificarse con los otros. (Véase Ernest A. Payne, Free Churchmen, (London: The Carey Kingsgate Press, 1965), p. 78. Bi 16 Historia de los Bautistas nabautista”, y, al mismo tiempo, no subrayaba la esencia del movimiento, Les parecia que no ganaban nada en adoptarlo. No obs- tante, con el correr de los afios, la conveniencia mas bien que la defi- nicién prevalecié.®° Por falta de otro nombre conciso y descriptivo, los “creyentes bautizados” se conformaron al despreciado apodo. Por lo menos, destacaba uno de los aspectos mds dramAticos de su fe, a saber: el-bautismo de creyentes por inmersién. Enrique Vedder dice: .. hay una sola explicacién de la aparicién del nombre “bau- tista” durante este tiempo en Inglaterra, a saber: algunas iglesias innovaron y practicaron los principios que, desde aquel entonces est4n asociados con el nombre. El nombre “‘anabau- tista” era bien conocido. Estaba asociado con la negacién del bautismo infantil, pero no necesariamente con el bautismo por inmersién. Alrededor del afio 1641, algunos anabautistas ingle~ ses empezaron a bautizar‘a creyentes por inmersién. Surgié de inmediato el apodo, “‘bautista” para describir a este nuevo grupo? A partir del siglo XVIII, el nombre “bautista’” comenzé su evolucién hacia la respetabilidad. Debido a la fidelidad de los feligre- ses, a los frutos de la investigacién histérica, a la practica consecuente de los principios, y al crecimiento grande de las iglesias, la denomina- cién llamada “‘bautista” se cuenta entre las mds grandes del cristia- nismo. Los nombres, “bautista” y “‘anabautista”, antes repudiados y despreciados, ahora evocan el respeto y la admiracién de grandes sectores del cristianismo. Numéricamente, constituyen aproximada- mente un 11 por ciento de la feligresia protestante* en el mundo. En los tltimos tres siglos y medio se han convertido, de una secta pequefia de refugiados religiosos, en una comunién cristiana de mds de 33 millones de miembros bautizados, con representacién en casi todos los paises del mundo. Cuando se agrega a esto toda la comuni- dad a la que ministran las iglesias bautistas, el significado de este sec- 30 Hannen, op. cit. p. 70. Whitsite, op. cit. p. Vedder, op. cit. pp. 3, 4 22 Un total de 295 millones en 1974, no incluyendo a las iglesias ortodoxas. Etimologia Eclesidstica del Nombre Bautista 7 tor del pueblo evangélico se hace notable.33 Una vez arrinconados en la periferia de la Historia Eclesidstica, los bautistas ocupan ahora su debido lugar en el marco de tal historia. jEl nombre se ha dignifi- cado! 33 Samuel Hill and Robert Torbett. Baptists Norib and South. Valley Forge, Pa., The Jud- son Press, 1964, p. 11. Muchos calculan que la comunidad bautista asciende a 90 millones (contando nifios, etcétera), Capitulo II EL ORIGEN DE LOS BAUTISTAS A LA LUZ DE LA HISTORIOGRAFIA BAUTISTA Una hojeada a la historiografia bautista revela que son varios los puntos de vista en cuanto al origen de la denominacién. Dicen algunos bautistas: “No tenemos fundador alguno excepto Jesus; naci- mos al mundo el dia en que él fue bautizado en el Jordan. Nuestra creencia existia y funcionaba antes de llegar el primer Papa a Roma; fuimos protestantes antes de la Reforma, antes del nacimiento de Martin Lutero.” Otros dicen: “Comenzamos con Juan Smyth en 1609.” ¢Quiénes son los bautistas? ¢De dénde vienen? son preguntas que evocan respuestas distintas. Aunque el origen de los bautistas no es una cuestién tan candente en la actualidad, hubo épocas en que la comunién en una iglesia, o en una convencién, dependia de su punto de vista3* A veces, la cuestién ha sido la fuente de controversias amargas.?* Toda la cuestién gira alrededor del supuesto punto de partida. zDesde qué fecha se relata la historia bautista? No es tanto una cuestién de sucesién como de iniciacién. ¢Cudndo comienza la sucesién histérica de las iglesias bautistas que forman parte de la denominacién bautista en el dia de hoy? Frente a esta cuestién compleja, varios “‘certificados de nacimiento” fueron otorgados por los historiadores bautistas, a menudo sin tomar en serio las normas de la investigacién histérica. Tres son las teorias principales. Se con- siderar4n en el orden de su aparicién-en la ¢ronologia historiogréfica bautista. 34 C. L, Neal. Los Bautistas a Través de los Siglo:. (Norwood, Mass: The Plimpton Press 1917), p. 4 35 Samuel Hill and Robert Torbett. Baptists Nortb and South. (Valley Forge: The Judson Press, 1964), p. 143. Véase también, Morgan Patterson, ‘“The Development of the Baptist Successionist Formula”, Foundations, V, No. 4, (Oct., 1962) p. 340. 19 20 Historia de los Bautistas LA TEORIA DE LA RELACION ANTI-PAIDO BAUTISTA 1 UL IV . v (EPOCA APOSTOLICA) (NOVACIANOS) @onatistas) (eaulicianos) Siglo Siglo Siglo Siglo XI XIL XVI XVIE PETROBRUSIANOS Siglo Sigto Siglo Siglo Sostiene que la historia bautista se identifica con la historia de los antipaidobautistas. Estos historiadores tienden a entremezclar /a historia del bautismo con la historia de los bautistas. Piensan que la denominacién bautista en el dia de hoy es la culminacién de una larga lucha contra el bautismo infantil. No pretenden hallar una sucesién histrica de grupos antipaidobautistas, sin embargo, creen que hay un parentesco espiritual, o sea una relacién animica, que se sustituye a falta de vinculos histéricos. Trazan la historia bautista a través de los anabautistas alemanes, suizos y holandeses, de los val- denses, petrobrusianos, enriqueanos, donatistas y novacianos.?* Hacen hincapié en el movimiento anabautista del siglo XVI como Ja transicién entre los antipaidobautistas antiguos y los bautistas moder- nos? Entre los historiadores que sostuvieron esta teoria estan los siguientes: 1) Tomds Crosby, pastor inglés quien, de mala gana,?* escribié The History of the English Baptists entre los afios 1738-40. En'una °. 3 Robert G. Torbet. A History of the Baptists (Philadelphia: The Judson Press, 1950), p. 19. Franklin Hamlin Littell. The Free Church (Boston Start King Press, 1957), pp. 87-88. Vease grifico arriba, 37 Paterson, op. cit., p. 336. 38 Encyclopedia of Southern Baptists (Nashville: Broadman Press, 1958), Vol. I pp. 336- 337. Orchard G. H. A Concise History of Foreign Baptists. (Nashville: Graves, Marks and Co., 1855), Vol. If, p. 345. Crosby (véase The History of the English Bapriste) tenia docu- mentos de mucho valor dados a él por Benjamin Stinton. Entre estos materiales se encontra~ ban datos escritos por Enrique Jessey y William Kiffin, Crosby le entrego todo a Neal, quien preparaba una historia de los no conformistas. Neal no los usb bien y Crosby se enoj6, resol- vi6 escribir, y termind la obra en 1740. Pp. 1-90, Crosby opina que el origen de los bautistas se encuentra en esta época, pero no esté muy seguro. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 21 introduccién kilométrica, trata la historia del antipaidobautismo desde Lutero y los Anabautistas hasta Juan el Bautista. La obra en si comienza con los bautistas “‘generales” y “‘particulares”’ de Inglaterra después de presentar aWycliffe y a los anabautistas del Continente como precursores.’? Es una obra muy confusa a causa de la falta de organizacién, por haber entremezclado a los bautistas “‘generales”’ y “particulares”, y por su falta de documentacién.* Tiene valor por ser la primera obra de esta clase. Asi, Crosby Ilegé a ser el primer his- toriador bautista de importancia. 2) Un siglo después, en 1830, José Ivimey, pastor inglés y secre- tario de la flamante Unién Bautista de Inglaterra, publicé A History of the English Baptists.! En términos generales, siguid a Crosby, y, por consiguiente, demuestra los mismos defectos.** 3) En 1868 J. M. Cramp,* pastor inglés que se destacé como profesor en el ‘‘Acadia College” en Nova Scotia, Canada, publicé A Baptist History.“4 Aunque pretende trazar la historia bautista desde la fundacién del cristianismo hasta el siglo XVIII, se refiere mas bien a la historia del bautismo. Se distingue del punto de vista de otros his- toriadores populares en aquel entonces.** La primera parte de su obra trata de los antipaidobautistas a quienes llama, a veces, bautis- tas, aunque no procura vincular a los distintos disidentes menciona- dos. Este libro tuvo una difusion muy grande en Europa debido a tra- ducciones en francés y aleman.*¢ 4) Similar a la obra de Cramp es la Historie des Baptistes por C. A. Ramseyer, un pastor bautista en Francia, convertido de la % Patterson, op. cit., p. 337. Demuestra que Crosby no fue mas alld de los afios 1611-1633 para hallar el origen de los bautistas. Crosby es bastante imparcial. * op. cit. Encyclopedia of Southern Baptists, I p. 625. ** Cuatro tomos, London: 1811-1830. Véase Thomas Crosby, op. cit. *2 Véase Encyclopedia of Southern Baptists, 1, p. 625. ‘3 William Cathcart. The Baptist Encyclopedia (Philadelphia: Louis H. Everts, 1881), Vols. I and Il. p. 286. “J, A. M, Cramp. Baptist History (Philadelphia: American Baptist Publication Society, 1868). “5 Ibid. p. 58-59. Cramp critica a Orchard por su teoria de sucesién, y, pot consiguiente, a Benedict por haber dependido tanto de Orchard. 46 Ramseyer incorpora grandes sectores de Cramp. La traduccién alemana por J. Balmer- Rinck: Geschichte des Baptismus salié en 1873 en Hamburgo. 22 Historia de los Bautistas Iglesia Reformada.*? Esta primera obra bautista escrita en francés, publicada en 1897, fue inspirada por la historia de Cramp. Ramseyer, en el prefacio, explica que estaba a punto de traducir la obra de Cramp, pero no le gusté la vaguedad de la primera parte del libro. Por eso, con la colaboracién de Pablo Besson, fundador de la obra bautista de habla castellana en la Argentina, escribié esta his- toria.#? Ramseyer procura relacionar a los bautistas modernos con los bautistas “‘apostélicos”, pero sin violar las normas de la investigacién historica.#? Como Cramp, ctitica a Orchard y a Benedict por tratar de establecer una sucesién a través de algunos grupos medievales.*° 5) Ricardo Cooks pastor en Delaware, EE. UU., escribié una historia popular en 1884. Tenia la conviccién de que habia una rela- cién entre los antipaidobautistas antiguos y los bautistas modernos, pero no pretendid poder documentarla. 6) Tomds Armitage’? erudito pastor de Nueva York, EE. UU, publicé su History of the Baptists en un tomo impresionante en 1889.3 Intentaba trazar la historia bautista a través de los principios y las practicas. Decia: basta mostrar que lo que eran las iglesias de Cristo en los dias de los apéstoles, las iglesias bautistas lo son en el dia de hoy. Las verdades guardadas por ellos jams han muerto desde que Cristo las dio, y, en la proporcién en que un pueblo ha mante- nido estas verdades ha sido el verdadero pueblo bautista del mundo.5# En contraste con los historiadores de la teoria de fa sucesién apostélica, Armitage crefa que, “el esfuerzo por trazar una linea inin- terrumpida de personas correctamente bautizadas, o de ministros des- Entrevista con Santiago Canclini. “°C. A. Ramseyer. Histoire Des Baptistes (Tramelan: Switzerland, 1. Alf Voumard, 1897), p. iv. ” Ibid, p. Ix. 59 [bid., p. 119. 3 op, cit, Cathcart. I pp. 2723. 52 Ibid. 1 pp. 40-41. 53 Thomas Armitage, A History of the Baptists Traced by their Vital Principles and Practi- ces (New York: Bryan, Taylor and Co., 1888), pp.40-41. 5 op. cit, p. 2. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 23 cendientes de los apéstoles, o de iglesias correctamente organizadas, es en si mismo un intento de edificar un baluarte al error’’% Procurd “seguir ciertas verdades a través de los siglos, descartando la preten- sion romana de... la sucesién, hasta llegar a los continuadores de ellas en nuestros dias, los bautistas”.>6 En una forma sutil, alaba a sus colegas predecesores, Crosby, Ivimey, Orchard y Benedict, diciendo que, “‘posiblemente, su equivocacién principal fue que procuraban hallar los eslabones en una sucesién de iglesias, sucesién que por adaptacién, se puede llamar ‘bautista’”.” Armitage fue un precursor de los historiadores cientificos, que iban a aparecer a principios del siglo XX5* 7) Alberto H. Newman, quizas el historiador bautista mas des- tacado hasta el dia de hoy, publicé en 1897 A History of Antipedo- baptism, \a cual refleja esta teoria que tratamos. El doctor New- man, que rechazé varias invitaciones para ser profesor de hebreo y teologia, se dedicé a la investigacién de la historia bautista.© Rechazd la teoria de la sucesi6n, tan en boga en aquellos dias, pero, contes- tando una carta de Jarrel, un sucesionista, dijo: “Podemos, opino, decir con toda confianza que ha habido una sucesién ininterrumpida de la vida evangélica. Mas alld de esto, no quiero arriesgar una opi- nién.”*! Sin embargo, Newman encuentra un parentesco espiritual entre los bautistas modernos, los antipaidobautistas medievales y los anabautistas continentales del siglo XVI. 8) Aunque no publicé un libro en el campo histérico, Walter Rauschenbusch, profesor bautista y fundador del “evangelio social””,6 asociaba a los bautistas modernos con los anabautistas del 55 Ibid. p. 2. 5 Ibid, p. 11. 57 Ibid, p. 11. 5* Todos los estudiantes de la historia bautista deben leer la introduccién en el “magnum opus” de Armitage 29, pp. vii-xii. 5° A. H. Newman, A History of Anti-Pedobaptism (Philadelphia: American Baptist Publishing Society, 1902). Sus libros de historia eclesidstica todavia se usan como textos en muchos seminarios bautistas en EE. UU. 6 William Cathcart, op. cit. T. II. pp. 838-839, © W.A. Jarrel. Bapzist Church Perpetuity (Fulton, Ky: Baptist Gleaner Edition, 1894), p. 65. * Encyclopedia of Southern Baptists, T. I, p. 1133. 24 Historia de los Bautistas siglo XVI en sus ensefianzas y discursos. Su padre, Augusto Raus- chenbusch, se dedicé al estudio de las fuentes del movimiento anabau- tista. Juntd documentos y se entrevisté con los grandes profesores europeos, Nunca terminé el libro proyectada, pero su hijo, Walter, tuvo a mano toda la informacién. En base a sus estudios, W. Raus- chenbusch Ilegé a la conclusién de que la denominacién bautista se origin en el anabautismo de la Reforma.‘ 9) Gunnar Westin, historiador sueco, encabeza una lista de his- toriadores modernos que sostienen esta teoria de una forma u otra. En resumen, hay que notar que estos primeros historiadores bautistas reconocieron la necesidad de vincular a los bautistas moder- nos con la iglesia primitiva. Lo hicieron a través de los principios neo- testamentarios. Pero en su ojeada de la historia sagrada, encontraron eslabones desconectados en una antigua cadena de antipaidobau- tismo. {No trataron de conectar estos eslabones! Por fe (y no por la investigacién histérica) suponian que una vez existia la cadena completa. Pero en sus trabajos historicos se satisfacian con decir que los bautistas modernos son parientes espirituales y no descendientes directos de los antipaidobautistas antiguos. No pretendian establecer una cadena de sucesion.® Ellos hacian resaltar una sucesion evangélica y espiritual que, a veces, no se vela en la historia. Ponian mayor énfasis sobre el antipai- dobautismo con distintos fines, pur ejemplo Crosby, para desasociar a los bautistas del fiasco de Miinster;*7 en cambio, Cramp, Armitage, © Robert G. Torbet, op. cit. p. 20. Guy F. Hershberger (ed) The Recovery of the Anabaptist Vision (Scottdale, Pa: Herald Press, 1957), pp. 295-296. Wid. p. 296. 6 Donald F. Durnbaugh. The Believer's Church: The History and Character of Radical Protestantism (New York: Macmillan Co. 1968), pp. 15-19. Véase también Littell, Williams, Bainton, Payne y P. T. Forsyth pertenecen a esta teoria, Cramp, op. cit. pp. 69-71. Ramscyer, op. cit. p. 119. Armitage, op. cit. p. 11. ® Patterson, op. cit., p. 337. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 25 Cook, Newman. y Rauschenbusch, para identificar a los bautistas con los movimientos sanos del antipaidobautismo, especialmente con los anabaptistas del siglo XVI. Para ellos la cadena completa del antipai- dobautismo desde los apéstoles hasta los bautistas modernos, estaba escondida en la noche oscura de la antigiiedad. Procuraban mostrar evidencias para robustecer su teoria, Sin embargo, result6 ser més el estudio de la historia del bautismo que el de la historia de una deno- minacién bautista.®* LA TEORIA DE LA SUCESION APOSTOLICA 1 I EPOCA APOSTOLICA {| MONTANISTAS Siglo Siglo Siglo IV Vv XU .CBonaristas J PAULICIANOS _f PETROBRUCIANOS) Siglo Siglo Siglo XIl XVI XVIL VALDENSES _{_ANABAPTISTAS _{ _ BAUTISTAS ) Siglo Siglo Siglo Sostiene que la historia bautista se remonta a los tiempos apostélicos. Estos historiadores, llamados sucesionistas, fijan distintas fechas para el comienzo de los bautistas —Juan el Bautista, el minis- terio de Cristo, el dia de Pentecostés— y est4n de acuerdo en la necesi- dad, y la posibilidad, de trazar la historia bautista hasta la iglesia pri- mitiva.? Pretenden poder vincular todos los eslabones para completar una antigua cadena de sucesién apostilica. Se asemejan a los roma- nistas en pensar que Mateo 16:18 hace necesaria tal cadena. jCreen que la integridad de Cristo mismo depende de su éxito!” Esta teoria de la sucesién apostélica llegé a ser uno de los hitos “® Morgan Patterson, “Baptist Historiography in America in the Eighteenth Century”, Review and Expositor, LII, No. 4 (Oct., 1955), p. 484. © S, H. Ford, The Origin of the Baptists (Memphis: Baptist Book House, 1860), p. 173. John T. Christian, A History of the Baptists (Nashville: Sunday School Board of the $.B.C. 1922), pp. 5, 6. © Patterson, Foundations, p. 331. 26 Historia de los Bautistas (andmarks) en el famoso movimiento “landmarkista” que surgié en la segunda mitad del siglo XIX en EE. UU.” ‘Los historiadores estadounidenses que mas vehementemente sostuvieron esta teoria, pertenecian a aquel movimiento que amenaz6 la unidad bautista en Norteamérica por tantos afios. Los principales proponentes de esta teoria fueron, a saber: : 1) G. H. Orchard, pastor inglés, quien publicé en 18387? A Concise History of Foreign Baptists en dos tomos. No se difundié mucho debido a que la editorial que lo publicé quebré y a la situaci6n financiera muy precaria del autor.”? Orchard pretendié “haber com- probado sin duda que la IGLESIA BAUTISTA,”* como la Iglesia de Cristo, ha existido desde el dia de Pentecostés hasta ese periodo moderno”,”> En 1855 la edicién americana fue publicada por J. R. Graves,’6 un caudillo del movimiento “landmarkista”. La obra de Orchard lleg6 a ser la base histérica de tal movimiento. Por esta taz6n, el libro tuvo més influencia en Norteamérica que en Ingla- terra. Orchard merece el titulo de “padre de los sucesionistas”. Es verdad, que Crosby e Ivimey, tanto como Benedict,’’ habian preparado el terreno para el “Jandmarkismo” pero Orchard elabor6 la teoria. Vinculé los eslabones aislados y, sin preocuparse por las normas de la investigacién histérica, completé una cadena de sucesién bautista. 2) David Benedict" pastor ¢ historiador de Rhode Island, EE. 7 Bpayclopedia of Southern Baptists Toma I, p. 757. La traduccién literal seria “hitofsmo” pero no cabe este término en castellano, Usaremos la transtiteracién “landmarkisa’ 7 Tid, ‘TI, p. 626. GH. Orchard op. ct. T. IL, pp. iv-v. J. R. Graves explica por que él publicé ef libro en EE. UU, en 1855. 78 Ibid, T. U, p. iv. 14 Thid. TI, p. 11. La iglesia bautista fue un término empleado por muchos sucesionistas (véase Jarrel pp. 27-28; Neal, p. 3) que represent6 el apogeo de un eclesiasticismo bautista. 8 bid, T. Ml, p. 11. % Ibid, T. II, pp. iii-xx 77 Dayid Benedict ya habia publicado dos historias de los bautistas antes de ser influido por Orchard. Cramp, op. dé. pp. 58-59. Cathcart ‘T, 1, op. cit. pp. 94-95. % Cathcart, Ibid. T. I, pp. 94-95. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 27 UU., publicé A General History of the Baptist Denomination in America and Other Parts of the World en 1848.’ Dependia mucho de Orchard® y dice, ‘que las creencias peculiares de aquella porcién de profesantes cristianos ahora Ilamados bautistas, han existido siem- pre, y estaban presentes en las distintas sectas y partidos que constan- temente se separaban de las iglesias griega, romana _y otros cuerpos eclesidsticos”’.*! Benedict no era tan radical como Orchard, pero se encuentra dentro de los que sostienen este punto de vista.5* 3) Siguiendo la misma linea de pensamiento, S. H. Ford, pastor y editor bautista en Tennessee, EE. UU, publicé en 1860 The Origin of the Baptists.* La obra gozé de una difusién muy grande. Cambiando el orden clasico, sin cambiar la teoria, trazé la historia bautista desde EE, UU. en el siglo XVIII hasta Juan el Bautista en el primer siglo. J. R. Graves escribié la introduccién. Hay un apéndice al final que procura mostrar que los bautistas no tienen nada que ver con los anabautistas fandticos del siglo XVI. 4) William Cathcart, editor de la primera Enciclopedia bautis- ta,®° publicada en EE. UU. en 1881, sostuvo esta teoria diciendo: “Los bautistas empiezan su vida denominacional bajo el ministerio del Salvador. Florecieron durante las varias épocas de oscuridad que existieron entre la primera apostasia y la Reforma del siglo XVI." 5) W. A. Jarrel, otro pastor estadounidense, en su libro Baptist Church Perpetuity,®’ fue probablemente el mas acérrimo defensor de esta teoria. (1894) Inventé la expresion “perpetuidad de las iglesias bautistas”. Para él, la “perpetuidad” significaba “que jamas ha habido una época desde la organizacién de la primera iglesia neotes- ” Torbet op. cit. p. 19. % Orchard T. II, op. cit. p. 10. Cramp op. ait. pp. 58, 59. * Torbet op. cit. p. 19. ® Torbet lo incluye en la primera (p. 19) pero su identificaci6n con Orchard en sus titimas obras lo clasifica acé. %§. H. Ford. Origen of the Baptists (Memphis: Baptist Book House 1860). Cathcart. Baptist Encyclopedia Tomo I, p. 404. % Ford, op. cit. p. 188. 5 Cathcart op. cit. 6 Cathcart, op. cit, T. I p. 4. ®7 W.A, Jarrel. Baptist Church Perpetuity (Fulton, Ky: Baptist Gleaner Edition, 1894). 28 Historia. de los Bautistas tamentaria en la cual no existiera una iglesia neotestamentaria genui- na”’.88 “Convencerme de que no hay una iglesia que ka continuado desde el tiempo de Cristo es convencerme de que la Biblia es falsa’”, afirmaba é.® Admitié que su teoria era muy problematica, pero, al mismo tiempo, muy probable, y, por eso, correcta. La mayor parte de estos sucesionistas pensaban que la promesa de Cristo dependia de la sucesién histérica bautista.?* 6) Este punto de vista extremista llegé al lector latino en el afio 1917 cuando C. L. Neal, un misionero de la Junta de Richmond, EE. UU., publicd Los Bautistas a Través de los Siglos.?? Neal, que traba- jaba en México, empleé mucho el término “perpetuidad”, y tradujo parrafos enteros de Jarrel.”* Afirma que “hay bastante material para probar, sin género de duda, que los bautistas han existido desde que el primer bautista levanté la voz en el desierto de Judea.’"* Aclara que no contiende por el nombre, “‘bautista”, sino por la perpetuidad de la iglesia que ahora lleva el nombre de “Iglesia Bautista”. Encuentra los eslabones de la cadena en la continua persecucién, Ja doctrina y las sectas que asumian varios nombres a través de los siglos. Termina su vigorosa defensa de la teoria diciendo: “que ningtin hombre puede estar en la iglesia de Cristo, si esta iglesia no ha tenido una perpetui- dad desde los tiempos de Cristo”.”* 7) Aunque la teoria de sucesion perdié fuerza a fines del siglo XIX en circulos académicos bautistas, estaba suficientemente arrai- gada en la mentalidad popular (especialmente americana) para dis- frutar de un avivamiento durante la época de la Primera Guerra Mundial. Esto explica la popularidad de los libros de D. B. Ray Bap- " Ibid, p. 2. © Ibid, p. 22. 99 Ibid, p. 55. *1 Newman, op. cit. pp. 27-8. CL. Neal. Los Bautistas a Través de los Siglos (Norwood, Mass: The Plimpton Press 1917). % Ibid, p. 6. Ibid, p. % Ibid, p. 5. EI Origen de los Bautistas a la Luz de la... 29 tist Succession (1912)% y J. T. Christian A History of Baptists (1922).97 Christian, profesor en el Seminario Biblico de Nueva Orleans, procuré restablecer la sucesi6n bautista. “No hay duda”, dijo: “que ha habido una sucesién de bautistas desde los dias de Cristo hasta el dia de hoy.”** 8) Otra prueba del avivamiento fue la popularidad de la obrita, The Trail of Blood de J. M. Carroll. publicada en 1931. Es una serie de conferencias dadas por Carroll! en muchas iglesias antes de su publicacién. Tuvo una difusion muy grande en EE. UU. Todavia se usa en muchas iglesias. Fue vertida al castellano por J. M. Rodriguez y publicada por la Junta Bautista de Publicaciones de la Argentina en 1946.1! Llevé por titulo El Rastro de la Sangre. Con la interesante grAfica que lo acompafia, el estudio ha convencido a muchos de la validez de la teorfa. En una forma popular, resume los argumentos de todos los escritores mencionados arriba. Entre los historiadores sucesionistas hay diferencias de opinién en cuanto a los eslabones en la cadena de sucesién. Unos pocos sefialan a una cadena de ordenaciones; otros, a una cadena de bautis- mos correctos; otros, a una cadena de iglesias locales; y por fin, otros a una cadena de principios neotestamentarios.!°? También, hay una diferencia en cuanto a la importancia de la sucesién que proponian: Unos, como Orchard, Ray y Neal pensaban que la sucesién era demostrable y necesaria; otros, como Ford, Jarrel, y Christian sentian % Encyclopedia of Southern Baptists, Tomo I, p. 626. William Cathcart. The Baptist Encyclopedia (Philadelphia: Louis H. Everts, 188), Vol. I, IL 97 John T. Christian. A History of the Baptists Nashville: Sunday School Board of the S.B.C. 1922). %8 Ibid, p. 56. % J. M. Carroll, The Trail of Blood (Lexington, Ky: Ashland Avenue Baptist Church 1931). 100 Encyclopedia of Southern Baptists Tomo I, p. 233. No debe ser confundido con su famoso hermano, B. H. Carroll. 401 J. M, Carroll, Rastro de la Sangre, Trad. J. M. Rodriguez (Buenos Aires: Junta Bau- tista de Publicaciones, 1946). 192 W, W. Barnes. The Southern Baptist Convention 1845-1953 (Nashville, Tenn: The Broadman Press, 1954), pp. 101, 103. Excelente resumen de estos puntos de vista. 30 Historia de los Bautistas que era necesaria y, ademés, una realidad hist6rica, pero no siempre demostrable; otros, creian que, aunque no fuese absolutamente nece- saria, seria demostrable.' El esfuerzo de estos historiadores fue noble y recalca un ele- mento de verdad, es decir, que las iglesias bautistas deben ser apostéli- cas en doctrina y practica. No obstante, esta apestolicidad no depende (como ellos sostenian) de una sucesién bistdrica apostolica.* Estos historiadores, ingleses y norteamericanos, en su recia lucha con los paidobautistas (congregacionalistas, presbiterianos, metodistas, refor- mados, etcétera), inconscientemente recurrieron a los argumentos catlicorromanos, y anglicanos en busca de una sucesién apostélica bautista més veridica que las demés.'°* Cometieron el antiguo error de Ireneo, quien, frente a la amenaza de los gnésticos, acudié a la sucesi6n de los obispos romanos, de lo que resulté mas tarde el dogma de la sucesién papal. Los historiadores arriba mencionados, en su afin de establecer a relacién apostélica, violaron los principios de la investigacién histérica, y, como resultado, cayeron en el error de la iglesia Catélica Romana. Luego, la necesidad de ser consecuentes Jes condujo a cometer otros errores, a saber: la confusién de la iglesia con el reino,!9 de la historia de los principios bautistas con Ja historia de 403 Patterson, Foundations, p. 333. 04 Norman H. Maring and Winthrop S. Hudson. A Baptist Mantal of Polity and Prac- tice (Valley Forge: Judson Press 1963), P-8. Jarrel, op. cit, p. 50. ‘Armitage, op. cit, p. 2. . 105 Torbet, op. cit, p. 19. Vedder, op. oi, pp. 5-9. Es una lastima que Barocio, traductor del libre Vedder, no tradujo toda la introduccién, pp. 3-10, él la resumié en un pArrafo; este tema, muy, necesitado en América Latina, que contrarresta Ia idea de sucesién, hecha popular en América hispana por Neal y Catroll y por Ford en portugués. 106: KS, Latourette. Historia del Cristianismo, trad, Jaime y Lemuel Quarles, (1 Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1958) Tomo I pp. 176-77. De Tricalet (ed.) (primera edi- cién en francés) (trad. al castellano por Padre Francisto Vazquez). Biblioteca Portdtil de los Padres y Doctores de la Iglesia, Madrid: La Imprenta Real, 1790. 10 tomas. I pp. 72-74. Oscar Cullman, Peter: Disciple, Apostle, Martyr. (London: SCM Press, 1953), pp. 238- 39, Véanse también pp. 214-217. A. Gilmore, Christian Baptism (Philadelphia: The Judson Press, 1959), pp. 25-53. Oscar Cullman. The Early Church: (Philadelphia: The Westminster Press, 1956), pp. 72- a7" 107 Kngyelopedia of Southern Baptists, Tomo HI, p. 757. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... Es los bautistas,!°® de la historia del bautismo con la historia de una denominacién bautista.° También exhibieron una exclusividad denominacional ms estrecha que los mismos catélicos. Identificaron las iglesias bautistas con el reino de Dies y excluyeron a los dems del cristianismo neotestamentario. Por eso, sus escritos son mas polémicos y apologéticos que histéricos. Pidiéndole prestado el método a los romanistas y a los anglicanos, los “sucesionistas” le dieron a una denominacién, sin una herencia rica y antigua, una raison d'etre, al trazar su historia a la época apostélica.'!° Esta teoria ayudé a los bautistas en ciertas épocas criticas de su desarrollo eclesiastico, pero ahora no esta en vigencia entre los historiadores bautistas.'!! No obs- tante, los resultados de esta teoria se encuentran bien arraigados en la mentalidad bautista popular, especialmente en los paises donde la denominacién-est4~en-minoria st)? LA TEORIA DE LA RESTITUCION SEPARATISTA I EPOCA APOSTOLICA Siglo XVI XVIL BAUTISTAS Siglo Siglo Segun esta teoria, la denominacién bautista se origind en el siglo XVII en Inglaterra como una fase del movimiento separatista. El separatismo fue hijo de otro movimiento mas amplio, el puritanismo. Alrededor de 1633, el bautismo Ilegé a ser una cuestién candente entre los puritanos. Como resultado del estudio biblico, varios sectores del movimiento rechazaron el bautismo infantil.!47 Estos antipai- dobautistas de orden congregacional (posiblemente bajo la influencia 108 J. L. Neve, Churches and Sects of Christendom (Burlington, Iowa: The Lutheran Literary Board, 1940), p. 514. Neve hace la distincién. 109 Patterson, Review and Expositor, p. 484. 110 Torbet, op. cit. p. 19. p. 344. 111 Patterson, Foundations, p. 344. 412 Experiencia del autor como profesor de historia bautista en América Latina. 113 Torbet, op. cit. p. 20. 32 Historia de los Bautistas del anabautismo continental)!"* dieron otro paso adelante y restauraron el modo neotestamentario del bautismo, la inmersién, alrededor del afio 1641. Fueron !lamados “bautistas”, y asi surgié la denominacién moderna. Los proponentes de esta teoria se apoyan en una linea histérica ininterrumpida de iglesias bautistas desde aquel entonces. Sin embargo, varias son las interpretaciones de la teoria: 1) Guillermo Whitsitt' fue el pionero de la teoria. Durante su rectorado del Seminario Bautista, Louisville, Ky. EE. UU., el doctor Whitsitt se atrevié a sugerir que los bautistas se originaron cerca del afio 1641 cuando algunos puritanos ingleses, amistosamente separa- dos de la Iglesia Congregacional de Enrique Jacob, comenzaron a bautizar por inmersién a los creyentes. Publicé esta teoria en 1896 en su libro muy discutido, A Question in Baptist History: Whether the Anabaptists in England Practiced Inmersion Before the Year 1641?"6 A pesar del apoyo de muchos, incluyendo a A. H. Strong4!7 y A. H. Newman,!!® la teoria le costé a Whitsitt el rectorado del Seminario. La controversia en torno a su libro hizo necesaria su renuncia. Whitsitt concluyé que los bautistas ‘‘ge- nerales” y “particulares” fueron los fundadores de la denomina- cién.? 2) Una interpretacién un poco més estrecha de la teoria fue pre- sentada por Juan H. Shakespeare, destacado bautista y lider entre las iglesias libres de Inglaterra,'?° en 1905. En su libro, Baptist and Congregational Pioneers, Shakespeare argiiia que solamente los 44 Esta cuestiOn se tratar4 més adelante, Basta decir que es una cuestién abierta, Depende de investigaciones en progreso. 45 Encyclopedia of Southern Baptists, Tomo IL, p. 1496. 46 Hudson Winthrop. The Great Tradition of the American Churches (New York: Har- per and Bros., 1953), Tome I, p. 20. HY Cathcart, op. cit, HI, p. 1118, 118 Patterson, Foundations, pp. 343-44. Newman en su otro libro habia cambiado de posi- cién, Véase A. History of the Baptist Churches in the United States (Philadelphia: Ameri- can Baptist Publication Society, 1915), 9 Torbet, op. cit., p. 20. 129 A.C Underwood, A History of the English Baptists (London: The Carey Kingsgate Press, 1947), p. 248. 121 JH. Shakespeare, Baptist and Congregational Pioneers (London: The Kingsgate Press, 1905), pp. 179-180, El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 33 “bautistas particulares (calvinistas)” merecian ser considerados como fundadores de la denominacién. Eliminé a los “‘bautistas generales” (arminianos), y, por eso, neg toda relaci6n con los anabautistas (me- nonitas) del Continente.!2? Consideraba a los “generales’’ como un movimiento abortivo que se convirtié en el unitarismo, mientras que los “particulares” recibieron los elementos mas ortodoxos de “‘los generales” en 1891 y constituyeron la auténtica denominacion bau- tista.123 Por eso, Shakespeare consideraba a los bautistas “‘parti- culares” como los fundadores de la denominacién. 3) Otro historiador bautista de la actualidad que sostiene este mismo punto de vista es Winthrop Hudson, pastor estadounidense de la Convencién Bautista Americana y profesor en el Seminario Col- gate Rochester. El, terminantemente afirma que los ‘‘bautistas no son anabautistas’’.17# Hudson sefiala a las Confesiones de Fe bautistas para comprobar que los bautistas fueron producto del puritanismo inglés." Parece que hay un juego de énfasis aqui. Shakespeare escribe mas desde el punto de vista hist6rico; Hudson, del punto de vista teolégico. Los dos tienen razén y se encuentran dentro de la mencionada teoria. 4) Enrique C. Vedder, conocido profesor de Historia eclesidstica en el Seminario Crozier hasta 1927,!76 llegé a la conclusién que “después de 1610 tenemos una sucesién ininterrumpida de iglesias bautistas, establecidas por una evidencia y una documentacién indu- dables... y, desde el afio 1641 a més tardar, la historia y practica bautistas han sido las mismas en todos los aspectos esenciales hasta el dia de hoy.”!27 De acuerdo con Vedder estén los siguientes his- toriadores que han publicado obras significativas en el campo: J. H. 122 [bid., pp. 179-180, 125 Torbet, op. cit, p. 21. 124 GF. Hershberger, op. cit., p. 300. 125 Hudson, op. cit, p. 8. 126 Vedder, op. cit., p. 21. Enrique Vedder, Breve Historia de los Bautistas, trad. Te6filo Barocio (El Paso: Casa Bau- tista de Publicaciones, 1908), p. 115. 127 Vedder, op. cit. p. 201. El libro fue vertido al alemén y al castellano, pero esta teorfa no ha sido tan popular como la de Neal y Carroll, y Ford. 34 Historia de los Bautistas Rushbrooke, destacado secretario de la Alianza Bautista Mundial ,!28 Roberto Baker, profesor ¢ historiador en el Seminario Bautista del Suroeste, en Fort Worth, Texas, EE. UU." Roberto Torbet, autor det libro mas usado en los seminarios bautistas en EE. UU. sobre historia bautista,"? y Ernesto Payne, destacado secretario gjecutivo e historiador de los bautistas ingleses.'31 Estos tres, junta- mente con los historiadores y profesores més jévenes de los semi- narios'3? sostienen esta teoria de una manera u otra.!#? Estos historiadores no niegan la posibilidad de una relacion espiritual con los grupos disidentes que los precedieron en el siglo XVIL, pero piensan que la historia de “la denominacién bautista’”” empieza entonces. Hacen la distincién entre la historia del bautismo, Ja historia de los principios bautistas, y la historia de una denomina- cién bautista. Segin Torbet, esta teoria es més factible porque no viola los principios de la investigacién histérica y porque ayuda a explicar las grandes diferencias entre los menonitas descendientes de los anabautistas del siglo XVI y los bautistas en el dia de hoy. "*) Conclusién Esta ojeada a la historiografia bautista demuestra una dialéctica hegeliana en las teorias de origen. En resumen, resulté asi: La tesis — teoria de relacién antipaidobautista. La antitesis — teoria de sucesién apostélica. La sintesis — teoria de restauracién separatista. 128 Josie de Smith, Llamados por el Sefor (Buenos Aires: Junta Bautista de Publicaciones, 1963), p. 9. 197 Rohert Baker, Los Bautistas en la Historia, wad. R. C. Moore (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1965). 130 Torbet, op. cit, ediciones 1950 y 1963. 1M Brnest A. Payne, The Baptist Union: A Short History (London: The Carey Kingsgate Press Ltd. 1959); The Fellowship of Believers (London: Carey Kingsgate Press, 1944); The Free Church Tradition in the Life of England (London: SCM Press Lid. 1951). Aunque tiende més 2 la primera teorla en sus imos excritos. (Véase Free Churches). 132 Ef autor es amigo de muchos de ellos y hay casi una unanimidad sobre este particular. 54 Hay variantes dentro de sus puntos de vista, que generalmente gitan alrededor de la cuestién del anabautismo y su relacién con los bautistas. U4 Torbet op. cit. p. 21. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 35 EI que busca su propio punto de vista, o teoria, deberd tener en cuenta que los precursores bautistas mds primitivos en Inglaterra negaron la validez o la necesidad de una sucesién bautista. El sur- gimiento de unz teoria de sucesién apostélica siempre ha traido separaciones y dafio al pueblo bautista. La pérdida de los dos grandes precursores bautistas, Rogerio Williams en Norteamérica y Juan Smyth en Holanda, se debié a problemas relacionados con esta cues- tin.!35 Juan Spilsbury, Tomas Helwys y Juan Murton, adalides bautistas ingleses expresaron claramente su oposicin a la teoria en el siglo XVII."36 Las Confesiones de Fe bautistas primitivas no mencio- nan el asunto.'37 Todo esto quiere decir que los proponentes de “una sucesién bautista” no pueden apoyarse en la tradicién o en la practica de los precursores. Ya se dijo que Crosby, el primer historiador bau- tista, no pretendié trazar una sucesion de iglesias bautistas como se le atribuye a veces.138 El y los otros historiadores mencionados bajo la primera teoria, no procuraban establecer una sucesion desde los apéstoles. En cambio, frente a la oposicién de sus dias, se identi- ficaron, en lo posible, con la trayectoria larga del antipaidobautismo. {Fijense bien en esto! No pretendian tener todos los eslabones des- cubiertos en su investigaciOn, insinuando asi que una vez existid tal cadena. No pronunciaron un dogma, sino sugirieron una posibilidad. Estaban satisfechos con encontrar una tradicién evangélica que ele- vaba una protesta continua contra el despotismo y el materialismo de las iglesias oficiales. Sus .investigaciones historicas (a menudo ina- decuadas y pobres) sirvieron, no para comprobar una relacién historica, sino para confirmar una conviccién personal. Fue el método apologético. Sin embargo, sembraron las semillas que germinaron y produjeron 1a segunda teoria.!” Era facil saltar la pequefia barrera entre lo espiritual y lo histérico. Era facil tirar abajo la distincién 155 Patterson, Foundations, pp. 337 y siguientes, aclara muy bien esta verdad que otros his- toriadores bautistas pasaron por alto, incluyendo a Torbet, quien clasifica a Crosby entre los sucesionistas. 136 Ibid, pp. 333-35. 137 W. L. Lumpkin, op. cit,, p. 336. 138 Ibid., p. 144. 13 Patterson Foundations, p. 341. 36 Historia de los Bautistas entre los antipaidobautistas y los bautistas. Asi surgié la segunda teoria sucesionista en el siglo XIX. La proliferacién de escritos histéricos entre los bautistas en el siglo XIX, después de la sequia histérica de los primeros siglos, es un fenémeno interesante. Se debe a varios factores. Primero, los bautistas eran més conscientes de si mismos debido a los escritores mencionados arriba. Segundo, aunque la persecucién corporal habia pasado, la persecuciéa verbal se intensificé mAs que nunca. Los paidobautistas se deleitaron en atribuirles a los bautistas los excesos de Miinster. Los historiadores bautistas salieron al encuentro de ellos. Tercero, algunos no se contentaban con estar a la defensiva (apologistas), negando su relacién con Miinster, sino, se pusieron a la ofensiva (polemistas), atacando la autenticidad de las iglesias paidobautistas.'4° Emplearon la historia como su arma. Varios, como Orchard, escribieron sus obras empleando obras secundarias, incluyendo materiales no verifi- cados, y dejandose llevar por sus ideas preconcebidas. No prosperaron en Inglaterra, pero se difundieron grandemente en Nerteamérica.'*! La sucesién bautista se hizo una doctrina cardinal del joven movimiento “landmarkista”’ y levé a los bautistas del sur al borde de la division.'4? El ciclo se completé con la tercera teorfa (restauracién separatis- ta). Influidos por el método critico ¢ histérico, emanando del Conti- nente, y disgustados por los excesos de los sucesionistas, la mayor parte de los historiadores bautistas del siglo XX han aceptado la teoria propuesta por Whitsitt,'#3 a saber: que las iglesias denominadas bau- tistas surgieron en el siglo XVII. gCual debe ser la teoria mas apta para el pueblo bautista de habla castellana a la luz de este estudio?! La segunda teoria es muy 40 Ibid, p. 339-40. Orchard, op. cit., Tomo Il, p. 11, Orchard era polemista, 4 Orchard, op. cit, Tomo If, p. iv. 442 Thid., Tomo 1 pp. i-xxiv, Prefacio por J. R. Graves, que demuestra que Orchard fue la espina dorsal (histérica) del movimiento landmarkista. 143 Encyclopedia of Southern Baptists, Tomo II, p. 1496. “4 Ha sido expuesta mds a la segunda teoria, Aunque el libro de Vedder sali6 primero en castellano, los libros de Neal y Carroll han sido més populares. También Ford, Origen ¢ El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 37 tentadora cuando consideramos la lucha con el catolicismo. Hay una tendencia entre los bautistas latinoamericanos de recurrir a esta teoria a raiz de la situaci6n social y religiosa de su medio. Las iglesias bautis- tas en minoria en los paises catélicos tienden a cometer los mismos errores del movimiento “landmarkista” (hitoista), porque las con- diciones son tan similares.'*5 Procuran robustecer su presencia con el argumento. Como Ireneo, combaten un error con otro. Sin embargo, el recurrir a esta teoria es inutil. Es imprudente combatir al catoli- cismo con su propia arma. |La sucesién apostélica es un baluarte romano, no bautista! La tinica sucesién que debe interesar al bautista es la del Nuevo Testamento, y, por consiguiente, la de los principios neotestamentarios. Nuestra raison d’ etre no depende de una sucesion historica, sino de una relacidn neotestamentaria.'*6 Histéricamente hablando, no se puede establecer una sucesion de iglesias bautistas~ hasta los apéstoles, pero, si, la relacin apostdlica es de suma impor- tancia. Esta la tenemos en nuestra fidelidad al testimonio de los apéstoles y al Nuevo Testamento. Cuando estamos aferrados al Nuevo Testamento en doctrina y practica, no importa de dénde veni- mos. Nuestra apostolicidad ya est asegurada. : La primera teoria puede ser de valor para el bautista latino. La lectura de estas historias nos demuestra que, a través de los siglos, ciertos hombres han procurado mantener los principios neotestamen- tarios.'47 Con aquellos hombres hay un parentesco espiritual. Sin embargo, es necesario mantener la distincién entre el progreso de los principios neotestamentarios y la historia de una denominaci6n. La tercera teoria es un poco exclusivista y legalista para el bau- tista latino. Es un poco frio decir —los bautistas se originaron en a siglo XVII'** jy nada mds! Ademés crea un problema psicolégico y nacionalista por sefialar a Inglaterra, enemiga tradicional e histérica de los paises hispanicos, como el escenario del surgimiento. Identifica Historia de los Bautistas salié en portugués. Seria interesante saber porqué Barocio no tra~ dujo todo el prefacio de Vedder. ¥5 La necesidad de ser apologistas. 146 Vedder, op. cit., pp. 3-10. 147 Ramseyer, op. cit., p. 119. 148 Hershberger, op. cif, p. 300. Punto de vista de Winthrop Hudson. 38 Historia de los Bautistas a los bautistas con el imperialismo anglo-sajén tan vilipendiado en el dia de hoy por los neoimperialistas marxistas-leninistas que militan en América Latina. Sin duda, hay una linea ininterrumpida de iglesias bautistas desde aquel entonces en Inglaterra. Evidentemente, marca el comienzo de una denominacién bautista. Pero, jla historia pocas veces dobla la esquina de repente! Algo debe estar escrito entre lineas. ¢Dénde se encuentra la explicacién? Yo pienso que Ja verdad descansa en una combinacién de las tres teorias. Cada una contiene un elemento esencial para Ia confec- cién de una teoria de los origenes bautistas. El pueblo bautista tiene sus raices hondamente arraigadas en la historia del cristianismo.'*? La suya es la historia, no solamente de una denominacién dentro del protestantismo,'5° que surgié del puritanismo inglés, sino también de un movimiento que se ha caracterizado por un espiritu no confor- mista. Aunque el vocablo “bautista” no se usd, refiriéndose a una denominacidn de iglesias, hasta el siglo XVII, el espiritu bautista y los principios bautistas han existido desde la época apostélica. Por eso, aquellos primeros bautistas del siglo XVII preferian el nombre “creyentes neotestamentarios”. Entonces se puede concluir: la deno- minacion bautista ha existido desde el siglo XVII, pero el pueblo bau- tista desde los mismos comienzos cristianos, Como historiador, suje- tado a la investigaci6n cientifica, sefialo al siglo XVII. Como creyente bautista por conviccién, sefialo a los apéstoles. Es imposible hablar de un solo origen de los bautistas, porque e/ origen doctrinal se encuen- tra en la época apostélica. La continuacién espiritual se ve en todos aquellos individuos y grupos disidentes que procuraban mantener 0 restaurar los principios neotestamentarios, a pesar de la corrupcién y de la persecucién de la religién oficial. Con éstos, los bautistas tienen un parentesco espiritual. El origen bistérico de la denominacién bau- tista se encuentra en el siglo XVI, relacionado con la revuelta de los puritanos separatistas ingleses contra la tirania de una iglesia estable- cida. Debido al énfasis sobre la lectura y el estudio del Nuevo Testa- 49 Esto se notard en la seccién sobre “la ubicacién de los bautistas”. 159 La cuestién de “si los bautistas son protestantes"’ se tratard mds adelante. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 39 mento, en gran parte promulgados por los no conformistas ingleses por muchos afios,'*! estos hombres reconocieron la falsedad de las pretensiones de la iglesia establecida (Anglicana) y aprendieron los verdaderos principios neotestamentarios. Fue un movimiento espontaneo. Emulando el ejemplo de los anabautistas del Continen- te,'5? ansiaban poner los principios neotestamentarios por obra. Asi iniciaron, clandestinamente a veces, su esfuerzo por restaurar en aquel entonces, el modelo neotestamentario, separandose de la Iglesia Anglicana y fundando sus congregaciones. De aquel fondo histérico surgié la denominacién bautista. Fue nada més que la reaparicién de los principios neotestamentarios sobre la pantalla de la historia. Vemos, entonces, una base apostélica, el Nuevo Testamento (2a. teoria); una sucesién esporddica de principios, los disidentes (la. teoria); y una restauracién que result6 en una nueva denominacién (3a. teoria). Expresémoslo de otra manera: habia radicales en la Argentina antes de Alem, pero el Partido Radical de la Argentina comenzé con él. Habia demécratas en EE. UU. antes de Tomas Jef- ferson, pero el Partido Demécrata de EE. UU. comenzé con él.1% Parecidamente, hubo muchos bautistas antes del siglo XVII, pero su comienzo como una denominacién data de aquel siglo. En conclusi6n, el bautista es un cristiano apostélico, puesto que una iglesia, aunque recién organizada si lo es sobre el Nuevo Testa- mento, es més apostdlica que aquella iglesia que puede trazar su sucesién a los apéstoles, pero, que se ha apartado de los principios apost6licos. La cuestion de la veracidad es mucho més importante en el estudio de la historia bautista que la cuestién de la antigiiedad,'** porque la antigiiedad de principios es muy distinta a la antigiiedad de organizacién. Armitage observa que la tarea del historiador bautista es: ... trazar la energia silenciosa y la inmortalidad inherente de las doctrinas que guardan los bautistas, . . . porque a raiz de esta 151 Breve resefia de la Biblia inglesa desde Wycliffe. Se encuentra en Crosby. 1 Aunque no querian tener nada que ver con el movimiento desacreditado. 155 Frank §, Mead, Los Bautistas, Santiago, Chile: Editorial Lucero, no fecha. p. 8. 154 Armitage, op. cit., p. 4. 40 Historia de los Bautistas fidelidad vemos su excelencia como un pueblo. . . procurar imi- tar servilmente las cosas primitivas jamds ha sido la mision de Jos bautistas. Han procurado promover la reproduecién dind- mica de cristianos neotestamentarios de modo que aquella antigiicdad cristiana, por una renovacién constante, se con- virtiera en una actualidad cristiana.¥ Esta es la clave de la cuestién, Como aquel “padre de familia, que sacé de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas’’, el historiador bau- tista contempla el tesoro de la historia. De “‘Las cosas viejas” extrae su base doctrinal. Carlos V, en su Edicto promulgado en la Segunda Dieta de Espira en 1529, manifiesta esta paradoja bautista, refirién- dose a los anabautistas, contra el nuevo terror, la secta anabautista, y sus adherentes caprichosos, seductores, y sediciosos... 45 pero se contradice mds adelante cuando dice, esta antigua secta anabautista, condenada y prohibida hace muchos afios, dia tras dia se aumenta.)¥7 Este es el dilema de la historia bautista. Es, al mismo tiempo, vieja y nueva. Sin embargo, al acercarnos al estudio de ella, tengamos en cuenta las palabras de Tomas Helwys, escritas a Juan Smyth durante una controversia sobre la cuestién de sucesién: . y el caso bajo consideracién siendo la cuestién de sucesion (porque francamente éste es el problema mayor), considera, te rogamos, que es el arma mayor del Anticristo,'%* y, que es judaica y ceremonial, una ordenanza del Antiguo Testamento y no del Nuevo Testamento.? Al acercarnos al estudio de los principios y de la historia bau- tista, tengamos en cuenta estas teorias. Reconozcamos el valor de cada 185 Ibid., p. 11. 156 George H. Williams, The Radical Reformation, p. 238. 197 Tid. p. 238. 158 Patterson, Foundations, p. 334. Se refiere al catolicismo, ibid., p. 334. Véase también lo que dice Isaac Backus acerca de este problema entre los congregacionalistas y bautistas en Nueva Inglaterra a fines del siglo 18, History of New England Baptists (Newton Mass: Backus Historical Society, 1871), 2 Tomos, pp. 198-201. El Origen de los Bautistas a la Luz de la... 41 uno como una explicacién parcial de nuestro origen. Evitemos el error de aferrarnos a una sola, haciéndola un articulo de fe que deter- mina la comunién.! La verdad se encuentra en una combinacién feliz de las tres. La denominacién bautista del siglo XVII fue la mani- festacion renovada de verdades antiguas, porque “die gottliche Wahrheit ist unlédlich” “La verdad divina es inmortal’.1* 160 Como el “landmarkismo”, o sea “‘hitoismo”’. 461 Cita de Hubmaier, el famoso anabautista. Parte II LA IDENTIFICACION Y EL DESARROLLO DE LOS PRINCIPIOS BAUTISTAS Capitulo I Principio Cristologico — El Seftorio de Cristo. Capitulo II Principio Biblico — La Autoridad del Nuevo Testamento. Capitulo III Principio Eclesidstico — Una Membresia Regenerada. Capitulo IV Principio Sociologico — Un Orden Democratico. Capitulo V Principio Espiritual — La Libertad Religiosa. Capitulo VI Principio Politico — La Separacion entre la Iglesia y el Estado. Capitulo VII Principio Evangelistico — El Evangelismo Personal y la Empresa Misionera. Conclusién 43 Parte II LA IDENTIFICACION Y EL DESARROLLO DE LOS PRINCIPIOS BAUTISTAS Habiendo hecho hincapié en la distincién entre la historia de /a denominacén bautista y la historia de Jos principios bautistas, es pre- ciso, por el momento, dejar a un lado aquélla para fijarse en éstos. Los principios bautistas existian muchos afios antes de la deno- minacién bautista. De hecho, la fidelidad a estos principios llegé a ser la ocasién de la fundacién de una denominacién bautista. La nueva denominacién fue el resultado de estos principios llevados a la prac- tica en Inglaterra en el siglo XVII. Por eso, el propdsito doble de este capitulo es: (1) identificar los principios bautistas basicos' y (2) mos- trar sus raices neotestamentarias, su desarrollo histérico hasta el siglo XVII, y su significado dindmico en el dia de hoy. Un capitulo asi es absolutamente necesario para quien pretende comprender la raison d'etre de la denominacién bautista. Antes de seguir, hace falta aclarar dos cosas. Primera, los capi- tulos no son un estudio de todas las doctrinas bautistas. Hay muchas de las doctrinas cristianas, como la de Dios, de Cristo, del Espiritu Santo, de la salvacién, que compartimos con muchas otras denomi- naciones. No, aqui se trata de principios, o sean las pautas o las nor- mas sobre las cuales los bautistas han basado su actividad organica, y a raiz de las cuales han justificado su existencia propia, 0 sea su iden- tidad denominacional. ;Una doctrina es lo que se cree a la luz de la Biblia; un principio es lo que se bace a la luz de la doctrina! Por eso, 1 Cuando digo “basicos”, quiero decir fundamentales. Hay més doctrinas distintivas bautis- tas, pero estas siete que vamos a tratar forman las bases de la fe y practica bautistas. “4 45 el historiador tiene mas interés en principios que en doctrinas, porque los principios revelan los aspectos distintivos de una denominacién cristiana, especialmente cuando los comparamos con otros sectores del cristianismo. Segunda, la clasificacién de estos principios es sumamente difi- cil. Una ojeada a la historiografia bautista revela un sinnamero de maneras para clasificarlos.? Sin embargo, hay un nucleo de principios que aparece de una forma u otra en todas. Nuestro intento en este capitulo es aislar este nucleo y analizarlo. En realidad, el término, ‘‘principios bautistas”’ es inapropiado. Son més bien “principios neotestamentarios’’, porque se encuentran “en germen” en el Nuevo Testamento.? Fueron practicados por la iglesia primitiva. Sin embargo, pronto iban desapareciendo en ed curso de la Historia Eclesidstica. Estando de acuerdo con los anabau- tistas continentales del siglo XVI, la mayor parte de los bautistas cree en “la caida de la iglesia”, o sea “‘la gran apostasia’” entre los afios 100 a 325.‘ Cree que, con la excepcién de pequefias minorfas de disidentes, el cristianismo persona! paulatinamente se fue con- virtiendo en una cristiandad socio- politica. Aunque existen discre- pancias en cuanto a la fecha exacta, los bautistas creen que esta con- 2 Para ver interesantes “‘agrupaciones”, o sea “‘clasificaciones” de los principios, véase David C. Wooley, Baptist History and Heritage (Nashville: Historical Commission,SBC and Southern Baptist Historical Society, enero 1972), Vol. VII, No. 1, p. 6; W. A. Jarrel, Baptist Church Perpetuity (Fulton, Ky: Baptist Gleaner Edition, 1894), p. viii; A. H. Newman, A History of the Baptist Churches in the United States (Philadelphia: American Baptist Publication Society, 1915), p. 2; C. L. Neal. Los Bautistas a Través de los Siglos. (Norwood, Mass: The Plimpton Press, 1917), pp. 7-8; Thomas Armitage, A History of the Baptists Traced by their Vital Principles and Practices (New York: Bryan, Taylor and Co. 1888), pp. 151-154; John T. Christian. A History of the Baptists (Nashville: Sunday School Board of the S'B.C. 1922), p. 5; H. Wheeler Robinson. The Life and Faith of the Bapiists (London: The Kingsgate Press, 1946), p. 19; O. K. Armstrong and Marjorie M. ‘Armstrong The Indomitable Baptists (Garden City, N. Y.): Winthrop Still Hudson Bap- tists Convictions (Valley Forge: Judson Press, 1963). 3 J. H, Rushbrooke, Some Chapters of European Baptist History (London: The Kingsgate Piess, 1929), p. 12. Rushbrooke dice: “Prefiero decir el mensaje neotestamentario presen- tado por los bautistas.” + James Leo Garrett, The Nature of the Church According to the Radical Continental Reformation (Ft, Worth: Pamphlet Essay, 1957), pp. 8-11; Franklin Littell, The Anabap- tist View of the Church (Boston: Starr King Press, 1958), pp. 46-79. 46 Historia de los Bautistas version del cristianismo apostélico en una cristiandad constantiniana constituyé una caida de la antigua pureza neotestamentaria.* Por eso, juntamente con otros reformadores radicales* a ravés de los siglos, los primeros bautistas del siglo XVII, al estudiar el Nuevo Testamento y la Historia cristiana, se vieron obligados a “res- tituir” la iglesia verdadera.” Por eso, inconscientemente se identi- ficaron con los anabautistas del siglo anterior, y segin el bien cono- cido punto de vista de Ernst Troeltsch, serian ejemplos del tipo ecle- sidstico “secta”.® Como otros no conformistas, suponian que una iglesia institucional en alianza con “el mundo” ha perdido su derecho de formar parte de la iglesia espiritual. Para aquellos hombres, mas tarde llamados bautistas, la historia de la iglesia primitiva (aproxi madamente 1 - 100 afios, tiempo de los apéstoles) como esta regis- trado en el documento oficial, el Nuevo Testamento, constituye una norma permanente y definitiva.° No es un punto de partida para un desarrollo eclesidstico posterior, sino un continuo, constante que sirve como modelo, o sea un canon eclesidstico que proporciona criterios, normas y reglas dinamicas para cada generacién. jLa autoridad maxima para ellos no consistia en una instituci6n, como guardiana del Depositum fidei; sino en el Depositum fidei (el Nuevo Testamen- to) como guardian de las instituciones eclesidsticas!! Hay una diferencia marcada entre un eclesiasticismo estdtico que se prolonga (catélicorromano) y una tradicién primitiva din4mica (anabautismo) que se proyecta. Aquél resulta en dogmatismo, sacramentalismo y sacerdotalismo que engendran el oficialismo y el legalismo; éste 5 J. H. Yoder, “EI Discipulado y la Iglesia Libre”. Discurso inédito mimeografiado por el Seminario Evangélico Menonita de ‘Teologia, Montevideo, Uruguay, 1966, pp. 17-21. © George Williams. The Radical Reformation. 7 Ibid., p. xvi; F. Littell, op. cit, p. 79 sigtes ® Ernst Troeltsch, The Social Teaching of the Christian Churches, Vol. Il, pp. 336-37: Underwood, A. C. A History of the English Baptists (London: The Carey Kingsgate Press, 1947), pp. 15-20. > R.A. Knox, Enthusiasm (Oxford: Clarendon Press, 1950), p. £90. 1© Tyoeltsch, Vol. Il. pp. 336-337. 41 Bid, pp. 336-337. 47 resulta en el personalismo, moralismo y radicalismo que engendran el laicismo y el dinamismo. Puestos en tela de juicio, los dos sistemas de autoridad tienen sus defectos. Sin embargo, es absolutamente nece- sario comprender esta distincién troeltschiana —oficial institucionali- zado vis a vis radical-interiorizado!— si uno pretende estudiar a fondo la historia bautista. Los bautistas forman parte de la segunda tradicién, o sea la radical, individual y dindmica. Se pregunta enton- ces, gcudles son estos principios bautistas vivientes, derivados de las doctrinas contenidas en el Nuevo Testamento, que forman los cimientos de la denominacién bautista?!? 2 Peter L. Berger, The Noise of Solemn Assemblies (Garden City, N. ¥.: Doubleday Co., 1961), p. 101. 13, James D. Mosteller, “Basic Baptist Principles and the Contemporary Scene”, Southern Journal of Theology, V1, 2, (April, 1964), p. 61 sigres. Capitulo I EI Principio Cristolégico— EI Senorio de Jesucristo Hay una unanimidad casi universal en cuanto a los principios basicos de los bautistas; sin embargo, no hay tal unanimidad en cuanto al “principio bautista”, o sea el principio “madre” del cual emanan los otros.!* No obstante, los antecedentes histéricos sefialan a un principio integrador, a saber: el sefiorio de Cristo. En realidad, los otros principios legan a ser corolarios de éste. Su formulacién clasica fue la declaracién de Juan Smyth en 1610: ‘'Sélo Cristo es Rey y Juez de la iglesia y de la conciencia.’”*5 Sin embargo, Smyth sdlo repetia la confesién basica del Nuevo Testamento: “Cristo es el Sefior”. El] pueblo denominado “bautista” surgi a raiz de un esfuerzo por poner en obra este principio neotestamentario. En un sentido, todos los otros principios bautistas que se mencionaran, son satelites de éste, puestos en 6rbita por la fuerza motriz de él, y mante- nidos en 6rbita por la fuerza orientadora de él. Aunque algunos bautistas suelen colocar el principio biblico o el espiritual en primer término, :no es mas justo empezar con la Per- sona de la redencién o de los destinatarios de ella? En su historia, los bautistas han tendido a subordinar este principio a sus corolarios légi- 4 Cook dice ‘la autoridad del Nuevo Testamento”, Henry Cook, What Baptists Stand For (London: The Carey Kingsgate Press, 1953), pp. 13-15. Mullins dice “la competencia del individuo bajo Dios”, E. ¥, Mullins, Axiomas de Religidn (El Paso, Tex.; Casa Bautista de Publicaciones, 1948), p. 47. Whitley dice “la doctrina de la Iglesia”, W. T. Whitley, A History of British Baptists (London: Chas Griffin and Co. 1932), p. 14. Yo estoy de acuerdo con Mosteller y Freeman quienes dicen el seftorfo de Cristo: Mosteller, Southwes- tern Journal, p. 61. "5 Ibid, p. 61. 48 Principio Cristolégico- El Sefiorio de Cristo 49 Sociolégico GrAfico :16 — @ — O O Biblico Apost6lico Sefiorio \ i de Cristo O Eclesidstico oF O O Poulan Espiritual cos. Pero un examen a fondo de la cuestién revela lo que es la clave dé su desarrollo. Tomas Armitage, destacado historiador bautista del siglo pasado, dijo: “Los principios vivientes y subyacentes de las iglesias bautistas se relacionan con la jefatura soberana y absoluta de Cristo en sus iglesias.”!” Skevington declaré en {914 que: “Los bau- tistas siempre han mantenido esta doctrina de la soberania de Cristo como una de sus posesiones més espirituales. Forma la base de su politica y proporciona la clave de su historia.'® El futuro de la denominacién bautista dependerd en gran parte de su fidelidad a este principio. Frente a las amenazas de un espiri- tualismo basado en la experiencia personal y de un escolasticismo basado en la actividad intelectual, la presencia del principio cristolé- gico asegura un equilibrio biblico y una fe cristocéntrica. A la luz de este principio, los bautistas seguiran oponiéndose al totalitarismo politico, al favoritismo sacerdotal, al mecanicismo sacra- mental y al confesionalismo doctrinal —‘‘ismos” que se interponen entre Cristo y el creyente. Sin embargo, hay otra ramificacin de este principio ain mas importante, a saber: el deber de mantener y responder a los imperati- vos positivos, siempre implicitos, cuando Cristo es Sefior de la conciencia individual y de la iglesia. La denominacién bautista, tan 6 Towley Lord. Baptist World Fellowship. London: Carey Kingsgate Press, 1955, p. 174. 17 T, Armitage, op. cit p. 150. 1 Mosteller, op. cit, Southwestern Journal, p. 61 % Eres A. Payne, The Fellowship of Believers, p. 19. 50 Historia de los Bautistas destacada como defensora de este principio, esta recién dandose cuenta de sus implicaciones sociales. El mismo Cristo dijo: “Ustedes me Ilaman Maestro y Sefior, y tienen razén, porque lo soy”, Quan 13:13 V. P.), también dijo: “Por qué me llaman ustedes, ‘Sefior, Seftor’, y no hacen lo que les digo”? (Lucas 6:46 V. P.). En otras palabras, el sefiorio de Cristo se extiende también al Ambito de los valores morales. Este sefiorio responde a las necesidades mas profun- das de todos los hombres e inflama los anhelos més altos en sus seguidores. La paz, la justicia y la comprensién slo predominan cuando Cristo esti reinando. El pueblo bautista, consciente de haberse involucrado pasivamente en las injusticias sociales en ciertos sectores del mundo,2° esté despertando de su letargo social a la luz de este principio.2! Su éxito en incorporar esta inquietud social ‘sin dejar de hacer lo otro” determinard en gran parte la influencia furura de la denominacién. 20 Véase Rufus B. Spain, At Ease in Zion: A Social History of Southern Baptists, 1865- 1900 (Nashville: Vanderbilt U, Press, 1961) y Samuel Hill Jr, Southern Churebes in Cri- sis (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1967). Son estudios sociolégicos profundos del sector mas grande del pueblo bautist, los bautistas del sur de EE. UU. y st acomedo en el problema racial, etoétera, Demuestran como una denominacién puede llegar a ser una iglesia popular (folk-churcb) y asumir el contorno de su marco social en vez de inluir en su transformacién. 21 Como prueba de esto, véase “A Statement concerning the Crisis in our Nation” adop- tado por la Convencién’ Bautista del Sur en Houston, 1968, Southern Baptist Annual, 1968, pp. 67-69. Capitulo II El Principio Biblico— La Autoridad del Nuevo Testamento Hay tres bases aprioristicas que han determinado la politica eclesidstica en la historia cristiana, a saber: la tradicion, las Escrituras y la conveniencia.2? Aunque reconocen el papel importante que cada una de éstas han jugado en el desarrollo de su propia denomina- cién,?3 las iglesias bautistas consideran a la Biblia como la fuente de autoridad, especialmente el Nuevo Testamento, como el relato de la vida, el ejemplo y los mandamientos de Jesucristo. Aqui se nota la relacién entre el principio biblico y el cristolégico. La autoridad del Nuevo Testamento se deriva del Sefior del Nuevo Testamento. En otras palabras, la palabra escrita deriva su vitalidad de la Palabra viviente. Tenemos que mantener esta distincién para que la Biblia no Ilegue a ser un fetiche. ;Uno no cree en Cristo porque cree en la Biblia; sino que cree en la Biblia porque cree en Cristo!” Cuando el bautista afirma la supremacia del Nuevo Testa- mento, no quiere caer en una bibliolatria. Esta tratando de evitar dos errores muy comunes entre los cristianos, a saber: el uno, la idea de que no hay un orden eclesidstico expuesto en el Nuevo Testamento, 0 sea, que cada denominacién debe desarrollar su propio orden; el otro, la idea de que todo detalle ya esta definido en el Nuevo Testamento y 2 HE, Dana. A Manual of Ecclesiology (Kansas City: Central Seminary Press, 1944), pp. 195-201. (Este manual esté en castellano inédito, Una nueva edicién inédita salié el aito 1973 en el Seminario Internacional Teolégico Bautista de Buenos Aires). 28 Bautistas modernos deben darse cuenta de la importancia de la tradici6n y la con- veniencia en su propio desarrollo denominacional, Lo importante es recordar que éstas deben ser probadas por la Biblia en cada generacién. 4 Mosteller, Southwestern Journal, p. 63. JA 52 Historia de los Bautistas que todas las iglesias neotestamentarias deben ser idénticas en la prac- tica. Los bautistas buscan el término medio entre los dos. Consideran el Nuevo Testamento como una fuente histérica y no un manual eclesiéstico. Del texto del Nuevo Testamento derivan los principios teolégicos y eclesidsticos; luego, infieren de estos prin- cipios las practicas especificas en cada generacién. Es decir, el Nuevo Testamento es la revelacién “‘objetiva’’ que sirve como guia y control de las experiencias ‘‘subjetivas” del individuo y de la congregacién.”7 Asi, el Nuevo Testamento llega a ser “la tradicién”” definitiva de los bautistas. Sin embargo, esta tradicién no es estatica. “El Sefior nos revelaré mas luz y verdad a través de su palabra”, fue el famoso dicho de Juan Robinson.” Vivificada por el Espiritu Santo, la pala- bra escrita es dindmica. Dios sigue revelandose por el Espiritu Santo por medio de la palabra; pero, esta revelacién continua no es criterio 0 norma, como lo es la revelacién apostélica neotestamentaria. Como nos recuerda Cullman, A pesar del golfo profundo entre ellos en otros aspectos, ¢no podemos decir que la Iglesia Romana, el gnosticismo, y les see- tas antiguas y modernas que se atribuyen una iluminacién superior, concuerdan en negar que la Escritura es una rorma superior para probar la actividad genuina del Bspiritu Santo? La iglesia tendré en cuenta cada revelacion tardia, individual o colectiva, pero siempre usar como norma el testimonio apestélico ... Dios habla a la iglesia contempordnea por el testi- monio apostélico.2” Este elemento din&mico explica la oposicién tradicional de los bautistas a los credos histéricos del cristianismo. Como Wheeler Robinson expresa, Los bautistas afirman el comenido de tales credos, quizés, con 35H, Wheeler Robinson, The Life and Faith of the Baptists (London: The Kingsgate Press 1946), p. 17. 4% Thid. p. 13. Robinson, pastor de la iglesia de los “Padres Peregrinos” en Leyden, Holanda, fue amigo {ntimo de Juan Smyth, y probablemente derivé exta doctrina de él 2 Oscar Cullman. The Early Church, p. 83. Véase también el capitulo sobre la tradicién en A. Gilmore, Christian Baptism (Philadelphia: The Judson Press, 1959), pp. 25-53. Principio Biblico- la Autoridad del Nuevo Testamento 53 igual lealtad que las otras confesiones cristianas en el dia de hoy. Sin embargo, sienten el peligro de estereotipar algo que debe ser vital y real, o sea, el peligro de suplantar un mero asentimiento intelectual por algo que s6lo tiene valor cuando es una convic- cién personal.2 Tradicionalmente, los bautistas han citado versiculos y pasajes biblicos para justificar su dependencia del Nuevo Testamento. Cristo mismo se basaba en la Biblia de su dia, el Antiguo Testamento (Lc. 24:27; Jn. 5:39). Los nuevos convertidos se aferraron a las Sagradas Escrituras y “‘recibieron la palabra con toda solicitud, escrudrifiando cada dia las Escrituras, si estas cosas eran asi” (Hechos 17:11). El apéstol Pablo mandaba que estudiaran las Sagradas Escrituras porque ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios y util para ensefiar, para redargiiir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tm. 3:16). Todo el mensaje del apéstol Pedro apela también a esta autoridad maxima. ‘‘Tenemos también la palabra profética mds segura, a la cual hacéis bien en estar atentos . .. entendiendo primero esto, que ninguna profecia de la Escritura es de interpretacién pri- vada, porque nunca la profecia fue traida por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espiritu Santo” (2 P. 1:19-21). El doctor Kraemer, comentando la predicacién y la expresién apostélica dice: Un punto importante debe notarse ... nos sorprende la unidad de la predicacién y el mensaje apostélico... Se debia a un punto de referencia comin, a saber: el realismo radical de la revelacién biblica. El Dios a quien responden es siempre el Creador, el Sefior, y el Juez del hombre y el mundo; ... El Cristo que proclaman es siempre el Hijo encarnado de Dios, cuya vida y ministerio sig- nificaron la ejecucién del plan de salvacién de Dios para el hombre; cuya muerte y resurreccién efectian la reconciliacién con Dios y abren una nueva etapa de vida; el Espiritu Santo de quien testifican es siempre el Creador y Sustentador de la nueva vida en Cristo, y la garantia del wato directo de Dios con aquellos que son nueva creacién en Cristo... En la variedad de expresiones dentro del cristianismo en el dia % Robinson, op. cit, p. 80. 54 Historia de los Bautistas de hoy... encontramos nuestro punto de referencia una ver més en la confrontacién continua con ef realismo radical de la revelacion biblica.?® Los bautistas creemos que el Nuevo Testamento es el producto del testimonio apostélico. Es el cumplimiento del Antiguo Testa- mento y, asi, llega a ser la “palabra autorizada”’ para las iglesias bau- tistas, Por eso no nos basamos en la tradicién humana, ni en la con- veniencia pasajera, sino en el Nuevo Testamento interpretado bajo la direccién del Espiritu Santo. Esto no quiere decir que el Antiguo Tes- tamento no tiene valor, pero si quiere decir que es preciso interpre- tarlo a la luz del Nuevo Testamento, y jamas al revés. En. sintesis, este principio es bautista porque, primero era apostélico. La apostolicidad de los principios bautistas es importante. Es decir, no debemos confundir la historia de los principios “‘bautis- tas” con Ja de una denominacién bautista que surgié en el siglo XVIL. En otras palabras, uno debe ser bautista porque piensa que esta deno- minacién representa mejor la fe neotestamentaria. Lo importante es reconocet que estos principios no tienen sus origenes en el siglo XVII, sino que Jos tienen en el primer siglo. Durante la época de la formacién del canon (1-400 d. de J. C.) el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento en formacién se usa- ban en el culto cristiano. Siguiendo la costumbre judaica, los asi Ha- mados Padres Apostélicos ponian sume énfasis en ja autoridad y la lectura de las Sagradas Escrituras; sin embargo, a medida que crecia la importancia de la ‘“tradicién”, disminuia cada vez mas la impor- tancia de la Biblia. Basta decir que a principios del siglo V la Biblia se encontraba arrinconada y bajo el dominio de “la tradicion eclesids- tica’”. Mas adelante una Iglesia, ya romana, se apoderé de la Biblia y de su interpretacién. Asimismo, esta Iglesia no consideraba a la Biblia como una base suficiente para la doctrina y la practica, Por supuesto, hubo grupos disidentes tanto en el Oriente como en el Occi- dente. En el Oriente, los paulicianos y los bogomilos eran biblicos. En Europa los cétaros y los albigenses fueron perseguidos a raiz de este 2 H. Kraemer, The Christian Message in a Non-Christian World (London: James Clarke and Co. 1938), pp. 8485. Principio Biblico- la Autoridad del Nuevo Testamento 5S principio. En el siglo XII surgieron nuevas protestas de los petro- brusianos, los enriquianos, y los valdenses en el sur de Francia. El papel de estudio biblico entre estos grupos fomentaba la revuelta con- tra el monopolio romano.?° En los siglos XIV y XV se destacaron los levantamientos de Juan Wycliffe en Inglaterra y de Juan Hus en Bohemia. Los consideramos juntos porque Hus fue influido honda- mente por los escritos de Wycliffe. Disgustados de la Iglesia Romana que estaba dividida y corrompida, Wycliffe y Hus volvieron a la Biblia. La tradujeron y la predicaron en el vernaculo popular. Wycliffe escapé de la ira de Roma debido a la proteccién de los monarcas ingleses, pero Hus murié en la hoguera en 1415. Edifi- cando sobre el terreno preparado por Wycliffe, Hus y otros, Martin Lutero encabezé la Reforma. La conversién de Lutero se debié a la lectura y a la ensefianza de la Biblia y, ante la Dieta de Worms en 1521 él declaré dramaticamente: “mi conciencia esta cautiva de la Palabra de Dios”. El resultado més significativo de la Reforma fue la ‘Biblia abierta”. El hombre comun una vez mds podia leerla e interpretarla. Entre estos “‘hombres comunes’’ estaban los anabautistas, la asi Ila- mada “ala izquierda” de la Reforma. Los anabautistas no hacian nada menos que llevar a sus conclusiones légicas las doctrinas de los reformadores. El estudio histérico de los anabautistas es muy complejo, pero una cosa se destaca —eran, en sus formas mas sanas, biblicistas. Estos antepasados espirituales de la denominacién bautista sacrificaron sus vidas en defensa de este principio.3! Independiente, pero seguramente influido por los anabautistas del Continente,}? surgié el movimiento separatista en Inglaterra a principios del siglo XVII. Estos separatistas eran puritanos que se desanimaron en su esfuerzo por reformar la Iglesia Anglicana. Empapados del estudio neotestamentario, se esforzaron por restable- cer la iglesia primitiva en su siglo. De entre ellos salieron los primeros 2 Aunque habia diferencias, los petrobrusianos se acercaban més a los principios bautistas en el dia de hoy. Esto se debe al lugar de las Sagradas Escrituras en su sistema doctrinal. 34 Véase el capitulo sobre los anabautistas més adelante en esta obra. 32 Esta cuestion de la relaci6n entre el anabautismo del continente de Europa y el purita- nismo de Inglaterra seré tratado més adelante en otro capitulo de esta obra. 56 Histosia de los Bautistas bautistas. Se aferraron al Nuevo Testamento como la tinica norma de fe y practica. Sus seguidores, los bautistas de hoy dia, siguen siendo “biblicistas”’. Este principio esta hoy en vigencia mas que nunca, debido al movimiento biblico dentro de la Iglesia Romana, y frente a un creciente subjetivismo antibiblico, manifestado en los entusiastas pen- tecostalistas. La flaqueza spiritual, evidente en muchas iglesias bau- tistas se debe al hambre biblica. Los bautistas modernos deben poner en practica su principio si es que van a mantener su vitalidad deno- minacional. A veces, en su afan de ejercer su derecho de la interpreta- cién privada, han derivado sélo lo que querian que la Biblia dijera. Han adulterado el principio. El derecho de la interpretacién privada significa el derecho de estudiar ¢ interpretar las Escrituras bajo la direccin de su Autor, el Esptritu Santo. Y este derecho lleva consigo una tremenda responsabilidad. Si aceptamos el Nuevo Testamento como nuestra regla de fe personal y colectiva, debemos buscar diligen- temente lo que ensefia, conformarnos a tal ensefianza, y actuar con responsabilidad. Mosteller ha observado sabiamente que: “Aunque haya otras diferencias doctrinales, hay poca diferencia entre el hom- bre que rechaza una parte del Nuevo "Testamento como irrazonable y aquel otro que rechaza otra parte como imprctica.”3 Knox, un erudito catélico, describe bien 1a posicién bautista, El evangélico (ilégicamente, quid, pero por costumbre) con- sidera la Biblia, no la luz interior, como la fuente nica de la certidumbre teoligica. Pero, por regla general, rechazard las interpretaciones que le ofrecen los eruditos. Prefiere tomar “su” Biblia y “ver lo que dice”; al sentido mas légico no hay otra apelacion3# 3 Mosteller, Southern Journal, p. 65. R.A. Knox, Enibusiasm, p. 586. Capitulo [II EI Principio Eclesidstico— Una Membresia Regenerada Tanto los bautistas como otras denominaciones estén des- cubriendo de nuevo el papel tan grande de la iglesia en el propésito redentor de Dios. Un historiador bautista se atreve a decir que: “la doctrina de la iglesia es el rasgo mas distintivo de los bautistas” 35 Sin embargo, en este avivamiento de la eclesiologia entre los cristianos, el estudio de las dimensiones divinas de la iglesia nos ha hecho tratarla como una institucién producida solamente por fendmenos socioldgi- cos.36 No obstante, la eclesiologia bautista invierte el proceso, lo biblico y lo teolégico preceden a lo sociolégico. El fendmeno sociold- gico de las congregaciones locales bautistas (o sea “‘iglesias locales” en Ia nomenclatura de los bautistas) se debe a su concepto de lo que es la naturaleza divina de Ja iglesia Universal. En otras palabras, los bau- tistas hacen una distincién entre la iglesia y las iglesias (congregacio- nes locales). El principio cardinal de los bautistas con respecto a la iglesia, y légicamente, su punto de partida en la eclesiologia, es la insistencia en una membresia regenerada.3” Sus prActicas, tales como el bautismo de creyentes, el antipaidobautismo y la comunién limi- +5 Ernest A, Payne. The Fellowship of Believers, p. 12, cita Whitley, concuerda con Littell, Robinson y otros que el bautismo no es definitive, sino 1a doctrina de la iglesia 26 Asi se explica la popularidad de la tesis de E. Troeltsch que presenta los tres tipos de enti- dades —el eclesistico, el sectario, y el mistico. Una descripcién més biblica y actual, pero similar a la de Troeltsch se encuentra en The Believer’s Church: The History and Charac- ter of Radical Protestantism (New York: Macmillan Co. 1968), p. 25, 0 sea, catblico, pro- testante y pneumético. Los bautistas han tratado de mantener el equilibrio entre los tres, catblico-misiones; protestantes —Biblia; y pneumético— experiencia personal, » “Membresia” en este libro quiere decir “feligresia”. Hago este cambio por causa de la connotacién catélica de la palabra. 57 58 Historia de los Bautistas tada, se derivan de este principio. Los bautistas creen cue /a iglesia cristiana es la confraternidad de todos los creyentes en Cristo, 0 sea una comunidad espiritual, cuya expresién concreta (o sea la tinica institucion organizada y determinativa) en ef mundo es una iglesia (congregacién) local, y cuyo fin es el extendimiento del reino de Dios.38 En otras palabras, las congregaciones locales bautistas no son “reinos pequefios”,3? sino agencias pequefias de Ia iglesia, que es el reino de Dios en formacién.” Es decir, la congregacién bautista es el microcosmos local del macrocosmos espiritual que solemos llamar la iglesia. Por eso, la doctrina bautista de la primacia (autonomia) dela congregacién local no niega la doctrina neotestamentaria de la iglesia universal y espiritual.** Al contrario, la refuerza y la protege en toda su pureza primitiva. En esto, la denominacién bautista moderna se identifica con el movimiento anabautista del siglo XVI que, en medio del eclesiasti- cismo protestante (luterano-zwingliano-calvinista) abogaba, a costa de sangre y vida, por una iglesia pura. Segin aquellos anabautistas, “Ja iglesia era una gran confraternidad espiritual de los redimidos, conocida en su totalidad solamente por Dios, pero presente de una maneta visible en el mundo en las congregaciones de los fieles”’.*4? Los primeros bautistas ingleses siguieron el mismo criterio. Al hacerlo, ellos redescubrieron al hombre comtn, enfatizaron la importancia de las congregaciones locales, y fijaron el ideal de una iglesia pura. La reflexion sobre estos antecedentes histéricos indica que los bautistas se diferenciaron de los demas “protestantes” precisamente a 39” Deinicin propia del autor que trata de dar debido énfass ala universalidad dela iglesia fen cl contexte localsta de los bautistas. Esta clase de definicion se precisa en una Epoca ecuménica, * Como elgunos bautistas que ponen demasiado éafasis sobre la autonomia de fa congre- gacién local! Bs Dietich Bonhoeffer, Sanctortem Communio (London: Collins, 1963), p. 151: P. T. Forsyth, Church and Sacraments (London: Independent Press, 1955). A Peter L, Berger, The Noise of Solemn Assemblies, p. 158, Sela el ereciente énfasis sobre “la congregacién local” en todas las formas de eclesilogla. Berger opine “que la 1a guclén de oe congregaciones locales es Ia tarea mas desafiante de In crstiandad en el dla de hoy”, jNo es el momento de abandonar nuestro énfasis localt oF oper Tothet, Baptist Thought About the Church”, Foundations 1, 1, Gan. 1958), 19, Principio Eclesidistico- Una Membresta Regenerada 59 causa de esta doctrina de la iglesia. Alin fueron més alld de los otros puritanos (presbiterianos, congregacionalistas, etcétera) cuando Hegaron a la conclusién de que la pureza de la iglesia se podia mante- ner s6lo al abandonar la practica no biblica del bautismo infantil. Reservaban el bautismo s6lo para los creyentes con el fin de sal- vaguardar una feligresia regenerada. Aunque siempre recalcaban la interdependencia de las congregaciones locales,*? celosamente guar- daban su independencia de lo civil y de lo eclesidstico. Creian que el Espiritu Santo podia guiar y Cristo podia reinar entre las iglesias sin impedimentos politicos y eclesidsticos. En el dia de hoy, todo esto quiere decir que una congregacién bautista insistir en dos cosas antes de admitir a los nuevos miembros, a saber: primero, evidencias de una conversién genuina y personal; segundo, que el nuevo creyente sea bautizado biblica y correctamente. La experiencia personal es la puerta a “la iglesia”, el cuerpo de Cristo; el bautismo es la puerta a “‘una iglesia local” (congregacién); que es, a su vez, una agencia de “la iglesia”. En esto, los bautistas estén de acuerdo con casi todas las otras denominaciones cristianas que consideran el bautismo como la base de la membresia; sin embargo, hay una gran diferencia entre los bautistas y otros cuerpos eclesidsticos en cuanto al significado, modo y administrador del bau- tismo. Segtin los bautistas, el bautismo neotestamentario demanda cuatro cosas, a saber: un candidato correcto, o sea, un creyente;4 un “8 Samuel Hill and Robert Torbett, Bapusts North and South (Valley Forge, Pa: The Jud- son Press, 1964), p. 17. La prueba de esto es “el asociacionalismo”, o sea la formacién de asociaciones territoriales compuestas de delegadas de las congregaciones locales. Con la excepcién del famoso landmarkismo (hitoismo) de los bautistas norteamericanos alrededor del afio 1850, la historia bautista no revela un espiritu localista o sectario. Véase Samuel Hill, Jr. Southern Churches in Crisis (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1967), p. 151 sobre la cuestién del denominacionalismo, tan candente en nuestra época ecuménica. Hill observa: “Una denominacién no es idéntica ni a una iglesia, ni a una secta (segin la clasificacion de Troeltsch y discipulos). Se asemeja al “tipo-iglesia” en que es estable, respe- tada, y convive en paz con la sociedad en que se encuentra, De ninguna manera queremos implicar que es una iglesia establecida oficialmente aprobada y subvencionada por el gobierno, Sin embargo procura mostrar que una derominacién, socioldgicamente hablando, tiene una relacién con una sociedad religiosamente pluralista similar a la que tiene una iglesia establecida oficialmente con una sociedad monolitica.”” “* Esta prdctica se halla amenazada hoy en dia por el bautismo prematuro de muchos nifios en muchas iglesias bautistas en los EE. UU. 60 Historia de fos Bautistas modo correcto, o sea la inmersién en agua; un significado correcto, 0 sea el punto de vista simbédlico; y un administrador correcto, o sea, alguien nombrado (autorizado) por una congregacion neotestamen- taria*? Hay un acuerdo universal entre los bautistas sobre los primeros tres puntos, pero hay mucha diferencia de opinién acerca del Gltimo.*6 Debido a su relacién tan intima, tenemos que dedicar otro parrafo al bautismo. Como el doctor Robinson observa: Nada demuestra més claramente el malentendido general en cuanto a los bautistas que la idea que ellos constituyen una secta rara que insiste en el bautismo de adultos por inmersién. Ellos bautizan no a ‘‘adultos”, sino a “‘creyentes”” en base a una pro- fesion de su fe personal en Cristo. Esta es su practica distintiva, aunque se basa en su doctrina de Ia iglesia, Como un aspecto secundario practican la forma més antigua, la inmersién, porque se dan cuenta de que es la expresién mas elocuente de los hechos redentores de la fe, Ia muerte y la resurreccién del Sefior.”” Como dice Underwood, “es la representacién dramatica de la regeneracién”’.** Por eso, los bautistas han entrado gustosa y efectivamente en el debate interdenominacional sobre este particular. En este debate tres interpretaciones se han destacado: (1) el bautismo como agente dela redencién personal; (2) el bautismo como eclesidsticamente cons- tituyente; y (3) el bautismo como un mero testimonio de iniciacién. Los bautistas rechazan enérgicamente el primero, y se colocan en el término medio entre los otros dos. Su interpretacion podria llamarse “el simbolismo dindmico”, porque el bautismo de creyentes por inmersién no solamente pone énfasis sobre la fe personal como esencial a la constitucién de la iglesia (cuya manifestacién concreta es la congregacién local) sino también llama la atencién a la obra % Wayne Ward, “The Conflict Over Baptism", Christianity Today, X1, 14, (April 14, 1967), p. 11. Nétese que no digo, “uno nombrado por una iglesia bautista". © Ward, Christianity Today, p. 9 menciona la controversia “Campbellista” en FE. UU. como una excepcién. 47 H, Wheeler Robinson, op. cit., pp. 70, 71. 48 Bynest A. Payne, The Fellowship of Believers, p. 87. Principio Eclesidstico- Una Membresia Regenerada 61 redentora de Cristo. Esta inmersién constantemente presenciada por los bautistas, ha tomado el lugar de un credo formal y los ha mante- nido dentro de la fe evangélica sin una confesién de fe autoritaria. Por tanto, los bautistas creen que su practica es biblicamente correcta, psicolégicamente verdadera, intelectualmente libre, y simbélicamente rica. El bautismo y la Cena no son ‘“meros simbolos”, actitud: que refleja una evaluacién muy liviana de su importancia, sino “‘simbolos dinamicos” que comunican la verdad y despiertan una respuesta. Algunos escritores bautistas abogan por un retorno al uso de la palabra “‘sacramento”, purificada de sus conno- taciones catélicorromanas,” para enriquecer el simbolismo, En general, los bautistas creen que el bautismo neotestamentario simboliza: la purificacién personal del pecado, la recepcién del don del Espiritu Santo y la unién mistica con Cristo en sus hechos redentores.*! Sin embargo, a pesar del nombre “bautista” derivado de la practica, la mayor parte de los bautistas no consideran el bau- tismo como su doctrina distintiva, sino un corolario necesario de su doctrina de la iglesia. Antes de concluir la discusién del principio eclesidstico, es nece- sario decir una palabra sobre otra doctrina bautista, la cena del Sefior.5? : Intimamente relacionada con la practica del bautismo se halla la prdctica bautista de la cena del Sefior. El bautismo es el simbolo del nuevo nacimiento —la ceremonia de iniciacién que se celebra una sola vez; la cena del Sefior es el simbolo del crecimiento continuo, de “ H. Wheeler Robinson, The Life and Faith of the Baptists, pp. 146-147; Ernest A. Payne, Free Churchmen (London: The Carey Kingsgate Press, 1965), pp. 118-119. Pri- mordialmente un problema seméntico. 3° Ibid., pp. 118-119 presenta la posibilidad de la imposicién de manos sobre el recién bau- tizado como hacen los bautistas en Dinamarca. Este asunto ha sido la fuente de varias con- troversias bautistas basadas en la interpretacién de Hebreos 6:1 (los asi llamados “‘Bautistas de los Seis Principios), pero en el dia de hoy podria ser reconsiderado debido al énfasis sobre el Espiritu Santo en la teologia y en las iglesias. Este autor no considera que debe set un requisito u otra ordenanza, sino un acompafiante posible del rito de! bautismo. + Robinson, op. cit., pp. 146-147. *? Llamada la “Santa Cena’ entre la mayor parte de los bautistas de habla castellana. 62 Historia de los Bautistas la santificaci6n que se repite una y otra vez”? Las dos proclaman la muerte del Sefior de una forma grifica. Esta relacién es la base de la prdctica de invitar sélo a creyentes correctamente bautizados a parti- cipar,>* 0 sea que el bautismo es el requisito previo a la participacién enla Cena. En otras palabras, la congregacién local, en nombre de la iglesia universal, se reserva el derecho de incluir, o de excluir, a perso- nas en la participacién. Esta cuestion ha sido la fuente de muchas con- troversias bautistas.*¥ Otras diferencias de opinién entre los bautistas han girado alre- dedor de la cuestién del significado de la Cena. ‘Todos los bautistas rechazan Ja transubstanciacién catdlicorromana y la consubstancia- cién luterana, pero tienen dificultad en decidir entre el punto de vista simbélico (zwingliano primitivo}* y el punto de vista mistico (calvinista-presbiteriano). No hay unanimidad. La gran mayoria de los bautistas norteamericanos siguen la interpretacion simbélica, pero los bautistas ingleses, europeos y latinoamericanos tienden hacia un sactamentalismo moderado (calvinista) o sea, hacia un término medio entre lo simbélico y lo mistico, El doctor Cook, bautista inglés aboga por el ultimo. La razén bautista por evitar Ja palabra “sacramento” ¢s razo- able pero desafortunada, puesto que la palabra “‘ordenanza” no comprende el significado profundo de los ritos, porque no son solamente mandamientos sino también simbolos. Para el hombre de fe, estos ritos Hegan a ser medios de gracia ~no porque los elementos se convierten por un proceso magico ex la 1 No hay en el Nuevo Testamento instrucciones sobre la frecuencia de la Cena. La préctica varia entre los bautistas —semanalmente, mensualmente, o trimestralmente—. Los bautistas gque han emanado del calvinismo tienden a celebrarla con més frecuencia, 3 Norese que el autor no dice ‘a otros bautistas”, @ “a miembros de ta iglesia local”. Bn otras palabras, no es partidiario de “Ja comunién cerrada o denominacional’” Sin embargo, cree que es una ordenanza dea iglesia, administrada por wna iglesia local, Esto eliminaria Ia celebracién extra-cclesiéstica (como asociaciones, convenciones o grupos interdenomi- nacionales) 55 Los lamados “cerrados" (para los miembros de una iglesia local solamente) y “abiertos"” (para todos los que aman el nombre de Cristo). 5 Los zwinglianos (poxiblemente Zwvinglio mismo) se inclinaron después a la posicion cal- vinista. Principio Eclesidstico- Una Membresia Regenerada 63 sangre y el cuerpo de Cristo, sino porque, siendo simbolo de los hechos redentores que constituyen el corazon del evangelio, despierta en el creyente la adoracién, el amor, la oracién, la confesién, y la gratitud a tal punto que Dios puede comunicarse en una experiencia de gracia y poder ... asi llegan a set sacra- mentos evangélicos que hablan grificamente al creyente y le pone en contacto con el Cristo viviente.’” Aunque este punto de vista huele un poco a sacramentalismo, quizds esté un poco mds cerca del Nuevo Testamento que algunos extremistas bautistas que vociferan por un “mero simbolismo”. Basta decir que la Cena es un “simbolo dinamico” de la muerte de Cristo, y de ninguna manera, una repeticién actual de tal sacrificio, como dicen los catélicos romanos.** Por eso, aunque los bautistas general- mente no invitan a los inconversos a participar en el rito, por razones ya obvias, deben invitarles a presenciarlo a raiz de su impacto evan- gelistico. Muchas congregaciones latinoamericanas estan empleando las ordenanzas como medios evangelisicos ~esto representa un cambio bastante radical. Antes tenian cultos exclusivamente para los miembros. Podemos concluir, entonces, que ‘la iglesia” es un pueblo. Los bautistas primitivos recordaban este hecho ya que distinguian cuida- dosamente entre “el templo” y “la iglesia”. ;Aquél era el lugar donde ésta se reunia! También la iglesia es el pueblo de Dios. En el Nuevo Testamento el pueblo de Dios, la iglesia de Cristo, y el reino de Dios son sinénimos. También, la iglesia es una koinonia (confraterni- dad), un equipo, y no solamente una agrupacién de individuos. Finalmente, la iglesia reconoce a Cristo como Sefior. El es la cabeza de la iglesia. Los bautistas, con el fin de preservar estas verdades, han moldeado su eclesiologia en base a las normas neotestamentarias. La esencia de “la iglesia” se mantiene en la forma eclesidstica de una 5” Henry Cook, What Baptists Stand For, pp. 86-87; Cecil Moore, Los Evangélicos en Marcha (Santiago de Chile: Editorial El Lucero, 1959). Véase Payne y Robinson. % Payne, Free Churchmen, p. 16. © C. A. Ramseyer, Histoire Des Baptistes (Tramelan: Swrizerland. L. Alf Voumard, 1897), p. vi 64 Historia de los Bautistas congregacién (una iglesia) local auténoma, democrética, y subordi- nada a Cristo por la direccién del Espiritu Santo. En resumen, observamos que la forma eclesidstica de los bautis- tas tiene en cuenta: primero, que “la iglesia” es una comunidad de gente regenerada y no una agrupacién promiscua; segundo, que esta comunidad ha sido comisionada por Cristo para poseer y administrar los medios por los cuales Cristo se comunica con el mundo; tercero, que esta comunidad tendré sus oficiales, llamados por Dios y aproba- dos por la congregacion, y ciertos otros procedimientos para determi- nar la voluntad de Dios con la participacién de toda congregacién, © sea un orden eclesidstico; cuarto, esta comunidad entendera que su raison d’etre es su misién en el mundo; y por ultimo esta comunidad local no puede existir completamente aislada de otras congregacio- nes. Este concepto de la iglesia (tan neotestamentario y flexible) que tienen los bautistas, se ajusta més facil al desafio del mundo moderno que el de iglesias cargadas de tradicién eclesidstica. Los bautistas deben continuar su lucha por una feligresia regenerada expresada en el bautismo de creyentes. Sin embargo, para jerarquizar tal lucha, deben fomentar un concepto mas amplio de las congregaciones locales —viéndolas como agencias de la iglesia universal, para evitar un localismo estrecho, y viéndolas como os escenarios de la obra del Espiritu Santo para evitar el individualismo espiritual. Sobre este particular, las palabras de Juan Robinson siguen en vigencia: “seguramente Dios sigue teniendo més luz y verdad para comunicar por su Palabra’”’.®! 6 Aqui tenemos la base voluntaria de Ia unidad de las relaciones bauristas,o sea sus otras organizaciones —asociaciones regionales, convenciones territoriales y nacionales, etcttera. Sin embargo, en todo esto, la congregacién local es soberana, limitada s6lo por el seftorio de Cristo, Esta cooperacién llamada "voluntarismo” es una de sus contribuclones mas impor- antes. “Voluntarismo” en esta obra se refiere al principio de la feligresia voluntaria, o sea, sin ningéin tipo de coercién, Otras denominaciones se maravillan de sus resultados, pero tienen gran dificultad en comprenderla. 4 Robinson, op. ct, p. 143. Capitulo IV El Principio Sociolégico— Un Orden Democrético Otro principio, universalmente aceptado entre los bautistas, pero muchas veces mal interpretado y no aplicado, es el principio democratico. Mucho se ha escrito sobre la contribucién politica de las congregaciones bautistas. Una congregacién bautista local tedrica- mente es una democracia pura.‘ Cada congregacién se gobierna a si misma. Este ejemplo ha tenido mucho que ver con el surgimiento de las republicas democraticas de las Américas.** Sin embargo, hay otro aspecto social de la democracia, derivado de una acepcién del vocablo poco destacada, en el cual quiero hacer hincapié. Un diccionario define asi: “‘La democracia es la creencia en la igualdad social, o la practica de la misma; es la ausencia de ‘elitismo’.”** E] hombre que se entrega completamente al sefiorio de Cristo no puede tener otro concepto sociolégico. Lucharé por la igualdad de todos los hombres ante Jesucristo y por la eliminacién de las castas y las clases (Mateo ® Thomas Jefferson, principal autor de la Constitucién de los Estados Unidos de Norte América fue un admirador de los bautistas. El consideré a las congregaciones bautistas como ejemplos perfectos de democracia. Joseph Martin Dawson, Baptists and the American Republic (Nashville: Broadman Press, 1956), p. 29; Anson Phelps Stokes and Leo Pfeffer, Church and State in the United States (New York: Harper and Row, 1950), p. 52. Winthrop Hudson, The Great Tradition of the American Churches (New York: Harper and Bros., 1953) p. 39 cita a Tocqueville: “En EE. UU. la religin ejerce poca influencia sobre las leyes y los detalles de la opinién publica; sin embargo, influye en las costumbres de la comunidad; y, por lo regular, la vida doméstica regula el Estado.” Lo mismo no podria decirse en cuanto a América Latina, porque la religiSn catélica ha influido mucho en los sis- temas legales. 4 Mosteller, Southern Journal, p. 69. 65 66 Historia de los Bautistas 23:8, 9). Este es el aspecto que tanto precisamos demostrar en un mundo tan dividido. Este principio social emana del famoso principio de la Reforma —el sacerdocio del creyente. Los bautistas lo consideran de summa importancia, no porque Martin Lutero lo redescubrié en el siglo XVI sino porque es netamente neotestamentario. El corolario colectivo de este principio personal es la democracia en la practica y en las relacio- nes de la congregacién local. Contra el sacerdotalismo catélico romano de su dia, Martin Lutero proclamé con denuedo el sacer- docio de todos los creyentes. Sin embargo, no lo Ilevé a cabo en la practica° Fueron los anabautistas del siglo XVI y los bautistas del siglo XVII que lo Ilevaron a cabo en sus sistemas eclesidsticos. Para los hautistas, el sacerdocio se refiere al individuo, y la democracia a la congregacién. En otras palabras, debido a los privilegios y a las res- ponsabilidades que implica el sacerdocio en el orden personal, la ins- titucién que agrupa a tales “sacerdotes” tendra que ser democra- tica.** Esto significa lo siguiente: un creyente es regenerado por gracia una vez para siempre por medio de la fe. Tiene libre acceso a Dios por medio del unico sumo sacerdote, Jesucristo. Asume su respon- sabilidad sacerdotal, como ministro o siervo de otros. La democracia y la autonomta, palabras bautistas. distintivas, no significan ni la anarquia individual, ni la independencia social, sino significan un esfuerzo por dejar abierta la puerta entre ‘Dios y el hombre, entre el Espiritu Santo y la congregacién”’. Ante Jesucristo todos los hombres son iguales. Una élite no puede existir en una congregacién bautista. Por consiguiente, los bautistas luchan por la democracia, (en el sentido amplio del vocablo) en las esferas eclesidsticas y politicas con © Franklin Hamlin Littell, Tbe Free Church. (Boston Starr King Press, 1957), pp. xii, cuenta que wn profesor alemén le escribié diciendo: “Mi estudio me ha revelado que la miseria del protestantismo alemén tiene sus raices en el hecho de que las iglesias constituidas durante Ia Reforma eran iglesias dominadas por pastores. La misma iglesia que descubrié ‘el sacerdocio de los ereyentes’ no ha podido fomentar un sentido de responsabilidad en los Lai- cos, que resulta en la cooperacién esponténea en las congregaciones locales. Esta verdad es comprobada por el crecimiento ripido de las ighesias pentecostales que hacen hineapié en la participacion. personal de todos,” 6 Hudson, op. cit, p. 39 sigtes. Principio Sociologico- Un Orden Democratico 67 el fin de someterse a una monarquia absoluta, el sefiorio de Cristo, o sea el reino de Dios.” Este principio neotestamentario® pronto se vio amenazado por el creciente eclesiasticismo de los primeros siglos. Mientras que las iglesias locales (congregaciones) llegaban a ser una iglesia catélica, conciliar, que luego llegé a ser la Iglesia Catélica Romana,® el sacer- dotalismo eclesiastico reemplazé al sacerdocio personal. Las congre- gaciones que, al principio, eran agencias del reino, llegaron a ser “una iglesia” que pretendia ser el reino. Los sinodos y los concilios, locales y ecuménicos, se impusieron sobre las congregaciones locales. La autonomia de la congregacién local desaparecié frente a la creciente autoridad de los obispos. La iglesia se identificé con el clero y los concilios. Grupos disidentes surgieron para protestar, pero siem- pre en vano. Aprovechando la libertad de los primeros afios de la Reforma, los anabautistas del continente europeo, pusieron por obra este sacerdocio del creyente”, y luego, sufrieron persecuciones a raiz de su tenacidad en la defensa de sus derechos espirituales. Los separa- tistas ingleses, a principios del siglo XVII, enunciaron el principio. Juan Smyth, uno de los mas destacados entre ellos dijo: Mantenemos que la autoridad de los ancianos en la iglesia con- siste en conducir, en guiar, y en vigilar... y la palabra final descansa en la asamblea de la congregacién a Ia cual los ancia- nos deben ceder . . . la congregacién puede hacer cualquier cosa sin los ancianos, pero los ancianos no pueden hacer nada sin la aprobacién de la congregacién.’° La madurez de tales principios resulté en el Protectorado de Crom- well en Inglaterra (1649-1659). El fracaso del experimento tan noble * Hudson, op. cit. p. 69 sigtes. “La nocién de la plena independencia de una congregacion local no se les ocurrié a los bautistas primitives. Adoptaron el principio congregacional porque hacia posible una obediencia mas plena a Dios que es cl unico Sefior de la conciencia.” 8 Efesios 2:8, 9; Heb, 10:19-22; 1 Tim. 2:5; Apoc. 1:5, 6; Mateo 22:8, 9; Marcos 10:42-44. © Jaroslav Pelikan, The Riddle of Roman Catholicism (New York: Abingdon Press, 1959), pp. 19-44, para trazar este desarrollo. 7 Robinson, op. cit., p. 105. 68 Historia de los Bautistas se debi a un pueblo no educado para la democracia. No obstante la corta duracién del Protectorado, éste influy mucho en la historia futura. Como su legado para el futuro, dejé cuatro grandes ideas, a saber: la separacién de la iglesia y el Estado; la tolerancia entre socie- dades eclesidsticas; el voluntarismo y la libertad de conciencia en asuntos de religién.”4En este ambiente en la Inglaterra del siglo XVIL nacié la denominacién bautista. La importancia de este principio en la actualidad es evidente. Las masas estan en marcha pidiendo justicia ¢ igualdad. Atenta a este clamor, la denominacién bautista se encuentra peculiarmente equi- pada para satisfacerlas en la esfera eclesidstica. Una congregacién bautista insiste en la igualdad de posicién, de participacién y de privilegio entre los miembros. Como dice Robinson: EI bautista se siente justificado al rechazar la distincién entre el dlérigo y el lego que implica una diferencia de “status” y de privilegio y no sélo una funcién o un servicio. ., En el sentido mas amplio del Nuevo Testamento, todos los creyentes son lla- mados a ser ministros, segtin los dones que tienen. El ministerio de los laicos es plenamente mantenido y celosamente afirmado por los bautistas,., Este principio claro, reconocienda el don intrinseco en vez del oficio extrinseco, no es contradicho de nin- guna manera por la practica de los bautistas de tener ministros especialmente preparados y capacitados para ser sus pastores.”? En otras palabras, el ministerio pertenece a la misma congregacién, y todos los miembros tienen el deber de compartirlo por medio de sus contribuciones particulares.’? Asi se derriban las barreras que separan a los clérigos de los laicos. La amenaza del sacerdotalismo es 1 Hudson, op. cit, p. 46. 72 HL. Wheeler Robinson. The Life and Faith of the Baptists, pp. 103-104; véase también op. cit, Troeksch p. 339 y Hudsin p. 27... aqui vemos que los bautistas encajan en “el tipo secta’” descripto por Troeltsch cuando dice: "La vida de la secta depende del servicio actual y la eongregacién personal; como miembro independiente cada individuo tiene su parte den- tro de la congregation el luza de unién no ha sido impartido indirectamente por Ia posesién de una gracia en comin sino es directamente realizado en las relaciones personales de la vida factual .., Esto no quiere decir que el espiritu de compafierismo se-debilite por su indivi- dualismo; al contrario, se fortalece puesto que cada individuo comprueba su “derecho de membresla”” por el hecho de su servicio a la confraternidad.” 25 Payne, op. cit, pp. 57-583 39-40; discrepa un poco con esta idea igualitaria, Aboga por Principio Sociolégico- Un Orden Democratico 69 evitada. Los pastores son funcionarios, Ilamados por Dios y nombra- dos por la congregacién local,’* que no tienen otra autoridad fuera de su influencia moral y su fidelidad en el cumplimiento de su minis- terio, No hay distincién de personas.” El pastor es primus inter pares que preside la congregacién sin mandarla.’6 Otro significado del principio es que una congregacién bautista no tiene interés en afiliarse con entidades que conducen al eclesiasti- cismo. Los bautistas creen de todo corazén en la verdadera unidad espiritual entre creyentes, pero no equiparan esta unidad con la unién eclesidstica. Por eso, muchos bautistas no forman parte del Consejo Mundial de Iglesias, la organizacién que agrupa a los proponentes del movimiento ecuménico. Las asociaciones y convenciones bautistas tienen plena libertad para afiliarse (algunos lo han hecho),’” pero la gran masa de los bautistas se ha_ mantenido fuera. Temen esta rela- Ia importancia del ofcio pastoral en las iglesias bautistas primitivas (antes del siglo XX); sin embargo su énfasis no abroga el principio. 7 Hudson, op. cit., p. 101. Hudson agrega: “El término ‘el lamamiento al ministerio’ es confuso porque realmente todos los creyentes son Ilamados a ser ministros. Lo que quiere decir es la vocacidn pastoral. Mucha gente piensa que esta vocacién es un asunto puramente privado ¢ interior entre el individuo y Dios... Esta interpretacién individualista no concuerda con la incerpretacién bautista primitiva (antes de 1850). Puesto que el pastor predica, enseiia y ministra en un papel representative, el llamamiento de Dios es exterior por medio de la congregacién. EI llamamiento secreto ¢ interior resulta ser la seguridad interior que viene cuando uno siente que e¢ la voluntad de Dios que secunda positivamente fa invitaci6n exterior de la iglesia.” ;Generalmente necesitamos més énfasis sobre este aspecto en la América Latina donde predomina el personalismo! 75° Una excepcién puede ser el papel dela mujer en la iglesia ... la gran mayoria de las con- gregaciones bautistas no tienen pastoras —Ia esposa del pastor se llama “pastora” a veces. Como regla general. los bautistas creen que la mujer no debe ser pastora. Sin embargo, aunque no hay un acuerdo comin entre los bautistas muchas congregaciones tienen “diaco- nisas”, Generalmente, pero no necesariamente, son las esposas de los pastores y didconos. La costumbre de tener “diaconisas” se basa en la interpretacién de “las mujeres” de 1 Ti. 3:11; Ro, 16:1; y Ti, $:3-12, las iglesias bautistas latinoamericanas han seguido la practica por muchos afios, Esta costumbre es mAs prevaleciente en los EE. UU. que nunca, Hudson, (p. 114) dice en su Manual de Eclesiologia: jNo hay raz6n para prohibirlas, pero si, hay bue- nas sazones para incluirlas! ;Ademas de participar en las labores del oficio, hay algunos ministerios que ellas pueden rendir mejor que los hombres!” 76 Payne, op. cit, pp. 48-49 para explicar del punto de vista bautista sobre obispos y ancia- nos. 77 Véase més adelante el capitulo sobre el movimiento ecuménico, 70 Historia de los Bautistas cién por la misma razén que evitan [a centralizacion en su propia estructura. Forman asociaciones y convenciones, sin embargo, estas entidades tienen el solo propésito de unir a las congregaciones locales para llevar a cabo mejor la Gran Comisién de Cristo. No forman “una iglesia”, porque realmente, jno hay tal cosa! Estas organizacio- nes son manifestaciones del pueblo bautista y su grandeza, pero el genio del sistema bautista consiste en la soberania de la congregacién local.”# No se llama “la Iglesia Bautista” para evitar el exclusivismo y el juicio negative contra otras denominaciones. A raiz de este principio, las congregaciones bautistas se ven obli- gadas a educar a sus miembros. Si el individuo y la congregacién local funcionan bajo este principio, tienen que estar bien empapados de la doctrina biblica.”” Domingo F. Sarmiento, el gran educador argentino, solia decir: “Si el pueblo es soberano, hay que educar al soberano.” Asi es en el sistema bautista. El sacerdocio del creyente y la autonomia de la congregacién local presuponen un profundo sen- tido de responsabilidad. Y precisamente, sobre este punto puede fallar el sistema bautista! Todo depende de los miembros adoctrina- dos y responsables que forman parte de las congregaciones. 78 Bate genio se ve amenazado por dos cosas: 1) la minorfa de los miembros que participan en la administracién de fa congregacién local ; 2) la membresia tan grande que los miembros no pueden conocerse, Hudson sefiala que una limitacién del nimero de miembros de una congregacién dada puede ser la solucién (op. cit. Hudson pp. 34, 35, 37). Es interesante que Bonhoeffer reconoce este genio de los bautistas, aunque xe desilusiona de su concrecién en la historia, (Dietrich Bonhoeffer, Sanctorum Communia (London: Collins, 1963), p. 152. 2 Una analogia de orden politico es interesante, EH. R. Neibuhr observa que “en América e Inglaterra Ja Hustracién cristiana y la Iustracién racionalista Iuchaban en Ia batalla por la democracia, Aquélla proporcionaba diez soldadas por cada uno de ésta, porque trataba con el hombre comién del cual el racionalista escribia sus libros”. Véase también, Winthrop Hudson, The Great Tradition of the American Churches, p. 61. Capitulo V EI Principio Espiritual— La Libertad Religiosa El papel preponderante de los bautistas en pro de la libertad religiosa es su contribucién més grande al protestantismo.® Ha sido nuestra psyche. nuestra obsesién. La concrecién de este principio en la historia politica es un logro bautista. Los anabautistas del siglo XVI en el continente europeo y los separatistas del siglo XVII en Inglate- tra lo enunciaron en sus declaraciones y Confesién de Fe. Sin embargo, la incorporacién del principio en la constitucién de un sis- tema politico ha sido la hazafia de los bautistas norteamericanos. Su fidelidad a este principio ha provocado los elogios de muchos his- toriadores profanos y eclesidsticos.*! Verdaderamente los bautistas fueron los “‘proto evangelistas” del voluntarismo. No es de sorprender que con tales abuelos espirituales, el moderno bautista, incluso el de habla castellana, lleve como parte fundamental de su modo de ser una ineludible vocacién de libertad. En América Latina, los partidos politicos, los gobiernos actuales, las universidades, y aun la Iglesia Romana estan viviendo la evolucién del concepto de libertad hacia la justicia. Este desarrollo, por ser tan tardio y falto de una orientacién judio-cristiana,** es mas candente y problematico. No cuenta con el * Y, también ha tenido un impacto sobre la Iglesia Catolica quien modificé radicalmente su postura reaccioneria en el Concilio Vaticano I. 5 Véase: Leo Pfeffer, Church, State and Freedom (Boston: Beacon Press, 1953), p. 90; George Bancroft, History of the United States (New York: D. Appleton and Co. 1892), p. 608; Cecil Northcott. Religious Liberty (New York: McMillan Co. 1949), p. 28. Tomo I; Anson Phelps Stoke: and Leo Pfeffer, Church and State im the United States (New York: Harper and Row. 1950), pp. 203-204; Henry Cook. What Baptists Stand For, p. 130. 82 El autor piensa que el concepto de la libertad en América Latinaemana de una orienta- 7 72 Historia de los Bautistas lujo de una evolucién paulatina, sino se realiza en un marco revolucionario. En medio de esta confusion continental —plena de balbuceos, impresiones, contradicciones~ los bautistas tienen una gran contribucién que hacer. Formando parte de un pueblo supra- nacional que basa su doctrina de libertad no solamente en un nacionalismo pasajero sino también en los principios biblicos, el bau- tista esté en condiciones de ser mejor patriota, y, ademas, intérprete y defensor de la verdadera libertad. Nuestro mundo anhela lograr la libertad, pero a menudo no sabe definirla. Sobre este particular, d bautista bien fundamentado aportara su palabra. El principio surge de una profunda conviccién de que el hombre es personalmente responsable ante Dios. En otras palabras, Dios creo al hombre “a su propia imagen” y le doté del derecho inalienable de ser libre. La ley moral de Dios demanda una responsabilidad que emana de la libertad. Partiendo de esta base, es preciso aclarar que Ja tolerancia religiosa, no importa cudn benévola sea, jno es libertad religiosa!** Surge de la conveniencia eclesidstica y politica. La tolerancia implica que el gobierno concede la libertad, no que reconoce la libertad como una dadiva de Dios. La interpretacién romana de la libertad “como la libertad de abrazar la religién verdadera”™ es nada mAs que una tolerancia de acomoda, frente a otras denominaciones. Segiin los bau- tistas, la libertad religiosa es: La libertad, dada por Dios, de creer (conciencia)®® de adorar (culto) y de propagar (prensa, radio, ctcétera) la fe sin coercion gubernamental o interferencia clerical. Considerémoslo por partes: Libertad de culto quiere decir adorar a Dios donde, cuando y cién greco-romana més que judio cristiana. El catolicismo Jatinoamericano no sintié el impacto de la Reforma hasta fines del siglo pasado. 8 Especialmente en América Latina. Los evangélicos no deben conformarse con una mera tolerancia. 84 Documentos Conciliares, (Buenos Aires: Ediciones de L’Osservatore Romano, 1966), Tomo V, p. 15. Sin embargo, este punto negative no quita cl tremendo significado de la Declaracién det Vaticano IT sobre la libertad religiosa. Representa un paso gigantesco adelante en la lucha por la libertad. Véase:; Walter Abbott, S. J., (ed.) The Documents of Vatican I, with notes of Catholic, Protestant and Ortodox divines (New York: Guild Press, 1966), pp. 672-674; 698-700. 5 iEsto implica también el derecho de no creer! Principio Espiritual- La Libertad Religiosa B como uno desea. Incluye la libertad de sostener, moral y financiera- mente, la clase de ministerios y de iglesias que uno prefiere. Ademés, comprende el derecho de no creer. Este aspecto se olvida muchas veces. Por eso, los bautistas se oponer: a los impuestos eclesidsticos y a las oraciones obligatorias en los colegios publicos. El culto debe ser completamente voluntario. Libertad de conciencia: Aqui los bautistas defienden el fuero personal del hombre. Cada hombre debe ser libre para actuar segin los dictamenes de su conciencia. Creemos que la religién de un hom- bre debe ser espontdnea y voluntaria. Escritores bautistas lo han expresado de distintas maneras. El doctor E. Y. Mullins lo llamaba “competencia del alma” ;** Roger Williams, ‘‘libertad del alma’’;*” Winthrop Hudson, “el principio voluntario”.** Realmente, el prin- cipio brota de la doctrina del “sacerdocio del creyente” de Martin Lutero, que, a su vez, broté de las ensefianzas de Cristo. “Si alguno quiere seguirme, olvidese de sé mismo, tome su cruz cada dia y siga- me.”®? La implicacién clave es el espiritu voluntario; el mismo espiritu expresado en sus palabras a la mujer samaritana, ‘‘Dios es Espiritu, y los que le adoran deben hacerlo espiritualmente y en ver- dad”.%° Libertad de propagacién es el aspecto mAs incisivo y critico en el dia de hoy. Especialmente a la luz de la actitud de los comunistas marxistas que tedricamente aceptan la libertad de culto y de conciencia, pero restringen severamente la libertad de propagar la fe. Prohiben la evangelizacién y autorizen las actividades s6lo dentro del templo. En cambio, los bautistas abogan por una garantia completa de la libertad. Tenemos que tener libertad para poder cumplir el gran mandato del Sefior.*! Esto requiere la evangelizacién fuera de % EY. Mullins, Axiomas de Religién, trad. F. Buldain y J. E. Davis (El Paso Texas; Casa Bautista de Publicaciones, 1948), p. 53. 8 Irwin H Polishook, Roger Williams, Jobn Cotton and Religious Freedom (Engledlifi, N. J.: Prentice-Hall, 1967), p. 118. % Winthrop Hudson, The Great Tradition of the American Churches, p. 27. ® Lucas 9:23 (V. P.). % Juan 4:24 (V. P.). % Walter Abbott, op. cit., pp. 697-98. Littell observa que la gran comisién es el punto de a” Historia de los Bautistas Jos templos. Sin este elemento la libertad es mera tolerancia. Sin el derecho de propagar la fe, la libertad religiosa queda truncada. Base Biblica Felix Frias, el gran pensador y politico argentino, solia decir: “Las formas de la libertad no constituyen su esencia.””? Los bautistas han creado “las formas de la libertad”, pero ahora tienen una opor- tunidad singular y una obligacién sagrada para mostrar la misma esencia de sus convicciones. Esta esencia se encuentra en la Biblia, y no ¢s filosofia politica norteamericana. El estudio exegético y analitico de la Biblia no revela una doctrina de libertad religiosa bien elaborada. Sin embargo, una exégesis teolégica y antropoldgica de la Biblia hace patente que la libertad religiosa cuenta con la autoridad biblica. El principio se encuentra implicitamente en las afirmaciones centrales de la revelacién biblica. Las siguientes son las mds impor- tantes: La libertad religiosa estA arraigada en la naturaleza del hombre El hombre fue creado “‘a la imagen de Dios”,% 0, en otras pala- bras, como una persona que razona, elige, se dirige y es consciente de si misma. Fue puesto en un universo moral que implicaba su neces i dad de ser moralmente competente y responsable. Asi, Dios declard la libertad inherente del hombre. Por lo tanto, la libertad religiosa tuvo origen en el mismo propésito de Dios en Ja creaci6n. La libertad del hombre es tan bAsica, tan inalienable, tan sagrada, que Dios mismo la respeta y rehtisa imponer su voluntad sobre ef hombre. Por causa de nuestra conviccién sobre este particular —la naturaleza libre del hombre en el designio de Dios— protestamos contra fa violacién de la respuesta voluntaria de una persona en asuntos religiosos, sea por instruccién filial (bautismo infantil), por coercion eclesidstica (una iglesia politicamente oficializada y favorecida) 0 por presién politica (totalitarismo). partida en la formulacién de una doctrina de libertad religiosa. El menciona que Menno Simons mAs enfatia6 esto durante 1a reforma, jLa Declaracién de Vaticano II también comienza sobre esta base! Esto ex muy significativo. 2 Felix Frias, Escritos y Discursos (Buenos Aires: Imprenta de Mayo, 1884), Tomo III, pp. 44-50, % Génesis 1:27. Principio Espiritual- La Libertad Religiosa 15 Emanando de este fundamento, hay otras verdades; a saber: la fe cristiana es voluntaria, o sea, la persuasién que produce una confe- ston publica sin que surja de una respuesta voluntaria a Cristo es una violacién de la libertad religiosa. La moralidad cristiana no puede imponerse al individuo. Nuestra respuesta a la verdad debe ser volun- taria. La conciencia necesita instruccién y motivacién, pero siempre dentro de los limites de la libertad. La legislacién puede contrarrestar el mal, puede guiar nuestras acciones, puede contribuir a discernir lo bueno, pero no garantiza la moralidad. Esta surge de un sentimiento interno de obligacién, de un deseo de hacer el bien, de una respuesta voluntaria al deber moral. Concluimos, entonces, que la naturaleza del hombre es la piedra fundamental sobre la cual descansa la libertad religiosa.* El concepto biblico del hombre no deja lugar para la coercién. El hombre tiene la capacidad para dirigirse a si mismo.*¥ Tiene dominio sobre el resto de la creacién, pero nunca jamés sobre sus semejantes, porque hay igualdad delante de Dios. Por lo tanto, el hombre es siempre un indi- viduo de dignidad y de valor delante ce Dios. El hombre es libre para obrar bajo Dios, y responsable a Dios. La libertad se ejercita en el orden social El hombre, con su fuero personal ya definido, vive en comuni- dad; forma parte de la raza humana. Su participacién social es obli- gatoria! El depende de otros; otros dependen de él. El hecho de la comunidad es tan importante como el de la individualidad. La socie- dad moderna y secularizada es muy compleja, complejidad que se manifiesta en el juego entre la técnica industrializada, el alfabetismo creciente y la conciencia de la naturaleza universal del hombre. Todo esto es el resultado del dominio del hombre, dado por Dios, sobre la naturaleza. El hombre va descubriendo los secretos del universo. Est4 % Sobre este particular los bautistas han contado con el apoyo de “humanistas”, “‘socialis- tas”, etcétera. Véase Clifton Allen, et. a., “The Biblical Basis of Religious Liberty”, Position Paper of Rel. Liberty Conference, 1958, inédito, p. 3. 5 Por eso, el hombre facilmente puede convertir la verdadera libertad en un libertinaje falso. 76 Historia de los Bautistas en el plan de Dios, pero Dios espera que el hombre utilice estos recursos para servir a la humanidad. Vemos cémo este hecho social afecta la libertad religiosa. Los derechos inherentes ¢ inalienables del hombre libre no deben deter- minarse sin tener en cuenta los mismos derechos para todos los hom- bres. Por eso, el ejercicio de la libertad personal jams debe transgre- dir la misma libertad de otras personas. La Biblia confirma esta verdad. Las leyes de Dios reconocen las relaciones humanas y las obligaciones sociales. Los Diez Man- damientos demuestran este equilibrio”® socio-individual, Los profetas del Antiguo Testamento hacian resaltar la aplicacién positiva de la ley moral.°” Jesucristo lo resumié en la “‘regla de oro’#* Por eso, el principio de la libertad religiosa se concibe en el marco de las relacio- nes humanas. Vivimos el principio en el escenario social. La libertad religiosa gobernada y motivada por el amor cristiano Tal amor nace de una relacién intima con Cristo, relacién ésta que es la base de todas las relaciones cristianas. Es el criterio que no cambia, la prueba final y el motivo mds alto del cristiano. Va subyu- gando el egoismo, creando respeto para otros, y superando los Prejuicios y los antagonismos, Despierta un interés genuino en las necesidades de toda la humanidad. Hace posible el perdén y nos con- duce por el camino de la abnegacién a favor de otros. Este concepto es la especifica contribucién del Nuevo Testamento.'°° Por eso, este amor es el motor de la operacién de la libertad. La libertad, domi- nada y motivada por el amor, no puede convertirse en un libertinaje, porque el amor previene la corrupcién de la libertad. Este amor 96 Rogerio Williams basaba su doctrina de la separacién entre la Iglesia y el Estado sobre la ley de las dos Tablas en Exado 20. Miqueas 6:8, 8 Mateo 7:12. Marcos 12:28-34. % Hay wes tipos de amor —erético, filial, y agape. Véase E. Brunner, Faith, Hope, and Love (Philadelphia; Westminster Press, 1956), pp. 61-75. Me refiero al amor “Agape” bien definido en este libro; no a un amor nebuloso reflejado en “la nueva moralidad”. 100 Mateo 22:35-40; Lucas 10:25-29; Ro. 13:8-10; 1 Co. 13. Principio Espiritual- La Libertad Religiosa 7 garantiza el respeto mutuo y provee una base sdlida para la critica constructiva, la reconciliacién y la cooperacién. La libertad religiosa involucra la aceptacién de la responsabili- dad del discipulado cristiano Cristo es supremo. Nuestra lealtad est4 reservada para él. El cristiano se encuentra bajo el mandato de Cristo.!° Por eso, la liber- tad religiosa se define a la luz de la misién mundial del cristianismo. Debe significar la libertad de persuadir a otros, individual y colectiva- mente, y esto a tal punto que debemos respetar este derecho en otros, aun en los ateos que resisten la fe. Sobre este particular, teniendo esto en cuenta es asi como es necesario valorar el costo del discipulado. Debemos esperar oposicin de parte de los poderes politicos, las jerarquias eclesidsticas y los monopolios econémicos. E] mundo podré declarar que ‘“César’’ es Sefior, o que “‘la religién es el opio del pueblo” y pueden cualquiera de estas cosas significar persecuci6n para los fieles. Realmente, Cris- to prometié un camino dificil.1°? Los cristianos primitivos lo transita- ron.'°3 En otras palabras el ejercicio de la libertad demanda fe y sa- crificio; humildad y fidelidad; inteligencia y celo. El creciente totalitarismo en el mundo constituye una grave amenaza a nuestro principio. Puede ser que el porvenir sea testigo de otra confrontacién decisiva entre César y Cristo. La libertad religiosa se realiza bajo la direccién del Espiritu Santo El hombre mas libre es aquel que ha sido redimido por Cristo y regenerado por el Espiritu Santo. Por extrafio que parezca jdefende- mos la libertad para poder someternos a una monarquia absoluta —el Sefiorio de Cristo! “‘Y el Sefior es el Espiritu; y donde esta el Espiritu del Sefior, alli hay libertad.”!°* Bajo la direccién del Espiritu Santo la libertad es creadora y dinamica. El Espiritu Santo vivifica ¢ ol Mateo 28;18-23. 12 Mateo 16:21-26; Mateo 10:17, 18. 103 Hechos 4:20; Hechos 7:29; Efesios 6:10-20; 1 Pedro 4:12-19. 04 2 Co. 3:17 (V. P.). : 78 Historia de los Bautistas instruye la conciencia, cultiva el amor, fortalece la voluntad y cali- fica al creyente para el discipulado responsable, de modo que pueda mantener su base biblica, en medio de las variantes de las culturas nacientes y de los sistemas politicos. El creyente debe ejercer un salu- dable impacto sobre los rapidos cambios sociales; debe luchar por preservar la integridad del individuo en medio de un corporativismo creciente. Asi la garantia de {a libertad no se encontraré ni en los arti- culos de una constitucién,! ni en el poder de un gobierno, sino en la voluntad y en el poder del Espiritu Santo. Concluimos, entonces, que hay una base biblica muy sélida para la libertad religiosa. No se encuentra en una serie de textos dogmati- cos, sino en el espiritu (psyche) y en la esencia de la revelacién reden- tora, Descansa sobre el propésito de Dios y la naturaleza del hombre; es universal en su significado y fundamental en su validez; encuentra su fuerza en el Espiritu Santo que mora en el coraz6n regenerado. El concepto de libertad que carece de una base biblica, o desaparece, o se convierte en libertinaje, o acaba en algin tipo de totalitarismo.!°% Desarrollo Histérico Un periodista contempordneo observé: “EI uso de la libertad trae aparejada una dosis no despreciable de riesgos, y el miedo al riesgo provoca en algunos el miedo a la libertad.” Los bautistas jams han tenido miedo al riesgo. Por eso, han desempefiado un papel preponderante en la propagacién y la preservacién de la liber- tad. Después de la tenaz lucha entre el cristianismo y el paganismo romano durante los primeros siglos, el Emperador Constantino declaré la tolerancia religiosa en 313 d. de J. C. Este acontecimiento 195 Ni en la Constitucién de los EE, UU, Muchos evangélicos latinos piensan que el prin- cipio es propiedad de los EE, UU.,. cuando realmente los EE. UU, lo derivé de la Biblia. 105 Clifton Allen, et. al., The Biblical Basis of Religious Liberty, (A Paper from the Baptist Religious Liberty Conference, inédito mimeografiado, celebrada en Sept. 16-18, 1958), pp. 1-15 —las afirmaciones bésicas expresadas aqui se encuentran en esta monogralia inédita. Sobre este particular, véase también: James Wood, Bruce Thompson, and Robert Miller, Church and State (Waco: Baylor U. Press, 1958), pp. 13-54; Hl. Cook, op. cit, pp. 135+ 143. 407 Revista Panorama de Buenos Aires, mayo de 1966, p. 53. Principio Espiritual- La Libertad Religiosa 19 funesto trajo los primeros indicios de la estatizacién del cristianismo que se cumplié en el afio 378 bajo el Emperador Teodosio. Esta unién de la iglesia y el Estado tuvo las consecuencias mAs tragicas para el desarrollo de la historia cristiana. A partir de aquel momento, la historia es una odisea interminable, resultado de esta mezcolanza politico-cristiana. El creciente dominio del obispo romano aumenté el ritmo de la lucha y de la persecucién.1% E] principio de libertad se perdié por completo. Aun la tremenda sacudida de la Reforma no pudo subsanar este aspecto tipicamente medieval a los disidentes y a las minorias ya que ni aun en ella se les reconocian sus derechos. La intolerancia, en nombre de la ortodoxia, caracterizé al cristianismo oficial. Los no conformistas fueron cruelmente eliminados. Sin embargo, nuestros antepasados espirituales, llamados anabautistas,!”° corrieron en el siglo XVI en el Continente europeo, los riesgos de la libertad. En una Europa hostil, y ante la opresién eclesidstica, clamaron por una fe libre y voluntaria. “La fe es la obra de Dios y no el resultado de la tortura’’, dijo uno de ellos.1° Tenian fama por su intrepidez y valentia, y miles de estos cristianos murieron martirizados a raiz de su fidelidad a la libertad. Las Confesiones de Fe de los anabautistas revelan la base biblica del principio que susten- taban.'14 Los precursores de la denominacién bautista en Inglaterra en el siglo XVII fueron campeones de la libertad. Juan Smyth, fundador de la primera iglesia “‘bautista”!!? de habla inglesa en Holanda en 1609, enuncié por primera vez para los ingleses el principio de la libertad religiosa. Dijo: “Creemos que el magistrado no debe tener nada que ver con la religién, o con los asuntos de la conciencia ... 108 Debo incluir también a los ortodoxos en el Oriente, en Rusia y las otras iglesias estatales de la Reforma. Los romanos no fueron los tinicos que usaron la coercién. ; Quiz4s la relacién iglesia-estado haya tenido sus consecuencias més funestas en el Oriente! 1) La continuidad histérica de este movimiento se encuentra en las iglesias menonitas. 440 James Wood, Bruce Thompson, and Robert Miller. Church and State, p. 192. Para un estudio més profundo, véase: George Williams, The Radical Reformation. 41 Véase William L. Lumpkin, Baptist Confessions of Faith (Philadelphia: The Judson Press, 1959), pp. 18-79. 112 Las comillas indican una conviccién del autor de que las iglesias llamadas “‘bautistas” antes de 1644 no eran como las nuestras porque nd practicaban inmersién, 80 Historia de los Bautistas porque sdlo Cristo es Rey y Juez de la iglesia y de la conciencia.”""1? Aqui vemos que nuestros precursores se basaron en el sefiorio de Cristo, o sea, ningun alma puede tener a dos sefiores. Las cosas que pertenecen a Dios no pueden ser rendidas a César." El fundador.de la primera iglesia “‘bautista” en Inglaterra, Tomas Helwys, corrié el riesgo de Ja libertad y perdié su vida a causa de su denuedo. A pesar de la persecucién en Inglaterra, dejé su refugio en Holanda y volvié a su patria para promulgar este principio. Al regresar, escribié su famosa apelacién “El Misterio de la Iniquidad’’ (1612) al Rey Jacobo I. El historiador Jordan la considera “la defensa mAs noble y clara de la libertad religiosa que Inglaterra haya visto”. En ella Hel- wys se atrevié a decir: “El rey no puede ser juez entre el hombre y Dios... y no debe perseguir a nadie... ni a los herejes, nia los tur- cos, nia los judios”.145 Encarcelado por causa de su petitorio, langui- decid en una celda htimeda hasta su muerte en 1614. Otro miembro de su iglesia, Leonardo Busher, publicé en 1614 otro tratado titula- do: “La Paz Religiosa: Una Stplica por la Libertad de Conciencia”’, que abogé por una completa libertad.'"* A pesar de lo nobles que fueron, estos esfuerzos fueron sofocados por las autoridades politicas y eclesidsticas. El principio habia sido resucitado por ellos, pero no fue puesto en practica en ningun sistema politico del continente. Rogerio Williams, fundador de la primera iglesia bautista en Norte América, tiene la distincién de haberlo con- cretado (por vez primera) en el contrato politico de su pequefia colonia de Rhode Island en el aio 1636.47 Williams y su colega bau- 418A. C. Underwood, A History of the English Baptists, p. 42. 44 Marcas 12:17; Mateo 22:21. 45 Underwood, op. cit, p. 47. 148. Véase el capitulo en el Segundo Tome de esta obra que trata de los Bautistas Generales en Inglaterra para encontrar més sobre Busher. 17 ET autor est consciente del antecedente de Guillermo y Mauricio de Orange y su tolerancia en los Paises Bajos, Armitage dice: “Through this sincere new trend the radical principle of soul liberty for Christians found its way into the first compact of States since the foundation of Christianity” (Armitage, op. cit, p. 419); Williams, op. oit, p. 778, parece confirmarlo, pero la Enciclopedia Menonita y The Complete Writings of Menno Simons (Scottdale, Pena: Herald Pres, 1956. IV., p. 956) habla de una tolerancia solamente. Seguiré reservando esta distincién para Rogerio Williams hasta que pueda investigar més la pretension de Armitage. Principio Espiritual- La Libertad Religiosa 81 tista, Juan Clark, encontrandose con que en las colonias inglesas se restringia la libertad, huyeron a las tierras de sus amigos aborigenes en lo que es ahora Rhode Island; alli compraron terrenos, y fundaron dos colonias; una en Providencia, y la otra en Puerto Nuevo. En las Cartas de Constitucién de las dos, incorporaron la completa libertad religiosa. Williams llamaba a su colonia “‘un experimento vivo” porque reconocia que era una innovacién en la historia politica. Los préceres de la obra bautista en América Latina y en la Europa moderna rechazaron la oportunidad de conformarse a los sis- temas vigentes de la tolerancia religiosa. Como el pionero bautista en la Argentina, Pablo Besson, decidieron “afrontar los riesgos y peli- gros de la libertad”.!"® El y su sucesor, don Santiago Canclini, han tenido un tremendo impacto sobre la legislacién argentina en pro de la libertad. La lucha de Canclini durante el primer régimen de Perén es una de las hazafias bautistas en la historia evangélica.!!? Besson y Canclini son hombres representativos de centenares de bautistas en la América Latina, Espafia, Rusia y Europa occidental que han luchado por este principio. Estas palabras de Canclini, enunciadas ante el pre- sidente Perén, demuestran admirablemente la actitud bautista: Ademés, Sefior Presidente, para nosotros estan en vigencia las palabras de Cristo: “Dad a César lo que es de César, ya Dios lo que es de Dias.” Por eso, procuramos ser ciudadanos honestos en el cumplimiento de las leyes... Pero, con igual firmeza, creemos en la otra parte... Las iglesias tienen una obra espiritual que cumplir y deben poder hacerlo sin tropiezo. Tenemos una tradicién de siglos en la defensa de estos pri cipios... Suele llamArsenos “‘disidentes ... pero podemos afir- mar que no nos sentimos disidentes en nuestro cardcter de ciu- dadanos argentinos, frente a las leyes y a la Nacién.'?° 418 Santiago Canclini (ed.), Escritos de Pablo Besson (Buenos Aires: Junta de Publicaciones de Convencién Bautista, 1948), Tomo I, p. 327. 4 Un libro sobre este episodio tan interesante fue publicado por la Casa Bautista en El Paso bajo su nombre, “Mundo Hispano”. Véase Santiago Canclini, Los Evangélicos en el Tiempo de Perén, (El Paso: Mundo Hispano, 1972). 120 Santiago Canclini, “Audiencia con el Presidente de la Naci6n”, El Expositor Bautista, XLVIII, 8, (Agosto 1955) pp. 288-91. 82 Historia de los Bautistas Significado Actual Esta mirada hacia atras nos ayuda a apreciar nuestra tica herencia. En todas partes del mundo hay bautistas luchando por la libertad, especialmente en los paises comunistas, en los clericales y en aquellos dominados por otras religiones como el Islam. En todos estos lugares el mundo necesita hombres que sepan defender la libertad. El futuro es hijo del presente, y el presente es hijo del pasado. Tenemos el privilegio de una trayectoria preclara, la que nos autoriza a abra- zar la esperanza de un porvenir promisorio. El concepto de la liber- tad est4 evolucionando més que nunca. E! pueblo latinoamericano necesita del aporte bautista, para que la libertad no se convierta en libertinaje. Esta ineludible vocacién de libertad precisa una base biblica, Esta es la verdad a la cual Cristo se refirié cuando dijo: “co- noceran 1a verdad, y la verdad les dara libertad””.17* El pueblo bautista no-puede caer en la apatia. Es cierto que frente a los otros cuerpos eclesidsticos es s6lo una minoria, pero la preservacion del principio dependerd de la fidelidad de las minorias. La libertad no puede sobrevivir en libros eclesidsticos o en archivos gubernamentales. La libertad vive en las relaciones humanas insti- tucionales. La glorificacién del pasado, la repeticién de “slogans”, las protestas esporddicas, y las maniobras eclesiasticas no pueden suplan- tar las convicciones genuinas de un pueblo viviente que se basa en la Biblia y vive la libertad verdadera. Franklin Littell dice: La libertad religiosa es un logro histérico, no una abstraccién especulativa; se demuestra negativamente en la lucha historica contta la coercién, y a persecucién, y, posiblemente, en la dis- ciplina y la movilidad que caracteriza a las iglesias libres cuando son fieles a sus principios.'? El pueblo bautista, por su lucha contra la supresién y la perse- cucién, ha demostrado negativamente su posicién. Sin embargo, frente a las tentaciones y problemas de la sociedad secular, se ve obli- gado a demostrar, positivamente, la disciplina y la adaptabilidad 11 Juan 8:32 (V. P.); 12 Franklin Littell. The Free Church, p. 50. Principio Espiritual- La Libertad Religiosa 83 para retener sus logros. Esta es su nueva frontera. Hay una gran necesidad de que surjan nuevos caudillos, que como Don Quijote, digan a los “‘Sanchos” contemporéneos: La libertad, Sancho, es uno de los dones més preciosos dados al hombre por Dios; ni los tesoros que tiene el mundo, ni los del mar, se comparan a ella. Por la libertad, como por la dignidad, uno puede y debe arriesgar la vida.'29 "3 Cita de Cervantes, Don Quijote citado en German Arciniegas, The State in Latin América (New York: Alfred Knopf, 1952), p. 3. (Traduccién del autor.) Capitulo VI EI Principio Politico — Separacién Entre la Iglesia y el Estado Los bautistas creen que el principio espiritual, la libertad religiosa, puede ser garantizado s6lo por su corolario, el principio politico, a saber: la separacién de la iglesia y el Estado. El principio de separacién es otro trofeo bautista. Como dice el doctor Mullins: No hay evidencia de que los bautistas llegaron por grados a su tesis de la libertad de conciencia y la separacién de la iglesia y el Estado. En ninguna parte existe una nota dudosa sobre este gran tema. Parece haber sido un discernimiento intelectual profético, divinamente dado, del significado del evangelio y la ensefianza implicita de las Escrituras, Nétese la frase “ensefianza implicita”, porque las Escrituras en ninguna parte ordenan con estas mismas palabras Ja separacién de la Iglesia y el Estado. Requeriase un discernimiento espiritual para descu- brir la doctrina.* Es necesario aclarar aqui que el principio de separacién no es solamente una expresién politica de la idiosincracia norteamericana. Muchos de los enemigos del principio, aprovechando el hiper- nacionalismo de nuestro siglo, sefialan que la separacién entre la iglesia y el Estado es una caracteristica politica norteamericana que no debe y no puede ser emulada en otros paises. El estudiante serio de la historia politica reconoce que no hay verdad en esta tesis. {EI hecho de que el principio se incorporé, por primera vez desde el tiempo de Constantino, en un sistema politico en Norte América, no lo hace la propiedad privada de los EE. UU. de Norte América! Al contrario, el principio fue enunciado varias veces por grupos disiden- 124 EY. Mullins. Axiomas de Religion, pp. 41-42. 85 86 Historia de los Bautistas tes durante el Medioevo y la Reforma.'% Todo esto preparé el terreno para su incorporacién en la Constitucién de los EE. UU. en el siglo XVIII. Sin embargo, ef principio nacié de la interpretacién biblica aplicada a la politica.126 En otras palabras, el principio poli- tico bautista no se deriva de la Constitucién de los Estados Unidos, sino de las Sagradas Escrituras. La doctrina emané de la confronta- cién entre dos verdades biblicas, a saber: El principio de gobierno,'?” y el principio evangélico.’?* Consideremos esta base biblica: Base Biblica Mucho de lo que ya hemos mencionado bajo el principio espiritual se aplica aqui. Las mismas afirmaciones biblicas forman la base para los dos principios. No obstante, es necesario especificar cier- tas ensefianzas biblicas que vienen directamente al caso. Nuestro principio biblico demanda este examen. No podemos dejar que la conveniencia politica rija en una cuestién tan importante. La Biblia claramente presenta la ley y el orden como partes del designio de Dios para el bienestar del hombre. Por eso, el Estado debe ser, cuando est en su orbita correcta,!?? un instrumento para servir al propésito divino. Pablo y Pedro ensefian esto en sus citas neotesta- mentarias (Ro, 13:17; 1 Pedro 2:13, 14). En resumen, estos pasajes reconocen la existencia del Estado, animan a los creyentes a respetar, obedecer, sostener y a orar por el Estado.'#° Cabe aclarar que estos pasajes no implican la aprobacién de gobernantes malvados o de la autoridad injusta.13? Sencillamente, reconocen el hecho de un prin- cipio de gobierno “ordenado por Dios”. Jesucristo también reconocia 125 Por Pedro Chelcicky y los Hermanos Checos; y por los anabautistas, Véase Donald F. Durnbaugh. Tbe Believer's Church: The History and Character of Radical Protestantism, p. 245 sigtes. Fea Tamentablemente la mayoria de los norteamericanes han olvidado la relacin entre el principio y la Biblia, Bllos también lo consideran como una parte de su tradicién politica. Por eto, hay un deterioro del principio allé. El principio muere si no se nutre de la Bibl 427 Romanos 13:1-6; 1 Pedro 2:13-17. 128 Mateo 28:18-20. 129 Oscar Cullman, The Early Church, pp. 101-137. Un excelente estudio sobre la relacién enire el Reino de Cristo y los Estados humanos. uo 1 Ti. 2:1, 2. 151 Véase Cullman otra vez sobre esta cuestién, op. cit, pp. 101-137. Principio Politico- La Separacién entre la Iglesia y... 87 el Estado (Mateo 22:21). Distinguia cuidadosamente entre los deberes de la ciudadania terrenal y la celestial. Aclara que, dentro de su esfera de actividad, César tiene su autoridad, pero es una autoridad limitada por la de Dios. “Dad a Dios lo que es de Dios”, significa la lealtad suprema.'3? E] Estado que sale de su esfera asignada y usurpa la autoridad de Dios, no puede contar con el apoyo del verdadero creyente. A la larga, “gobiernos” asi se destruiran cuando chocan con el seguro juicio de Dios.133 Adems, hay otras ordenanzas biblicas que sirven como funda- mentos de la dectrina de separacién, a saber: 1. El sefiorio de Cristo. Mateo 28:18 2. La naturaleza del reino de Cristo. Juan 18:36 3. El estado pecaminoso del hombre. Romanos 3:23 4. El sacerdocio del creyente. Efesios 2:5-10 5. La iglesia espiritual. Mateo 16:18 6. La doble ciudadania del creyente. Mateo 22:21 E] juego entre estas verdades y su aplicacién a la politica moderna, a la luz de los errores hist6ricos, ha producido la doctrina bautista de la separacién entre la iglesia y el Estado, o mejor dicho, el ideal de una iglesia libre dentro de un Estado libre. Es imprescindible destacar la base biblica del principio, porque hay muchos otros que abogan por “‘la separacién” sobre otras bases y con otros fines. Por ejemplo, en la Constitucién de la Unién Soviética, se estatuye la separacién entre la iglesia y el Estado, pero con el fin de destruir totalmente la religién. Muchas veces en la historia los bautis- tas han sido secundados por agnésticos, socialistas, humanistas y escépticos en la lucha por la separacién.'#4 Sin embargo, éstos parten de otra base, homocéntrica y, a veces, atea. Dan énfasis a los ‘“dere- chos del hombre libre”. Su base es netamente humanista. La denomi- nacién esta agradecida por el apoyo de los humanistas, los socialistas, 432 Oscar Cullman. The State in the New Testament (New York: Charles Scribner's Sons, 1956), pp. 35-36. 438, Este es el tema principal del Apocalipsis. 14 Un ejemplo seria la amistad entre Pablo Besson y Alfredo Palacios en la Argentina. Véase op. cit. Anderson, Church State Problems (Tesis). 8B Historia de los Bautistas Jos patriotas, etcétera, pero tiene que reconocer que estin edificando sobre otros fundamentos. En otras palabras, sin base biblica la separacién puede ser una sefial del secularismo, o sea, jla separacién de la vida social de Ja religién, y no el triunfo de la religién libre!13* La lucha bautista no se ha realizado para librarse de la religién, sino para librar a todos para la religion. Se hucha por una interpretacién teolégica de la politica que resultara en una democracia pura en todos los érdenes de la vida. La democracia, sin esta base amplia, se convierte en distintas formas de totalitarismo nacional o eclesidstico. Por ejemplo, durante la ultima parte del Siglo XVIII, el racionalismo y el deismo influyeron grandemente en las revoluciones norteamericana, francesa y latinoamericana. El seftorio de Cristo desaparecié. Muchos revolucionarios norteamericanos se desviaron de su tradicién judio- cristiana y hablaron de sus derechos inalienables como ingleses. Los franceses y latinoamericanos se desligaron de sus lazos religiosos (Rey y Papa), mas grecorromanos que judio-cristianos, para reclamar las prerrogativas inherentes a todos los hombres. Las ‘democracias” resultantes no tenian relacién alguna con la religion. Sin embargo, ed rechazo de la base cristiana impulsd a los pueblos hacia la anarquia y “el reinado de terror” en Francia, y termind en la dictadura de Napoleén; la revolucién norteamericana se salvé por la base “de facto” que el puritanismo habia dejado, a pesar de su rechazo formal por la mayor parte de los padres de {a Patria.'* En la América Latina, las revoluciones se nutrian de “los enciclopedistas” de la revolucién francesa. Muchos terminaron en el caudillismo, que, de una forma u otra, sigue existiendo en América Latina. Sin duda, la orientacién guiadora de las revoluciones latinoamericanas fue mas de la filosofia y del espiritu del Rena- cimiento, que de la teologia y del espiritu de la Reforma, Por eso, el 135 Searle Bates, Libertad Religiosa (Resimenes de las secciones de la obra Religious Liber- ty: An Inguiry (Buenos Aires: Imprenta Metodista, 1946), pp. 27-33. 334 Como en ios casos de Jefferson, Franklin, Madison, etcétera. Si no hubiera sido por la preparacién del pueblo, por hombres como Williams, Leland, Backus, ercétera, probable: rente esta élite habria corrido la misma suerte como la élite de Francia. Francia y en ‘América Latina la orientacién del pueblo era més greco-romana que judio-cristiana. Principio Politico- La Separacién entre la Iglesia y... 89 esfuerzo para separar la iglesia y el Estado en América Latina, prac- ticamente, ha fracasado.'37 En cambio, en los Estados Unidos, los partidarios contaban con el pueblo que, consciente o inconscientemente, aceptaba las premisas del puritanismo, a saber: 1) la soberania de Dios,'?* 2) la pecaminosidad de la naturaleza humana. Légicamente, sospechaban del poder humano, creyendo que un poder sin limites siempre llega a rebelarse contra Dios. Por eso, luchaban por la independencia de la iglesia visible, por “el voluntarismo” en la religién, y por un gobierno no absoluto.13? Estas premisas, derivadas de la Biblia y no de la Enciclopedia de Diderot o el Contrato Social de Rousseau, preparaban el "0 Jomal Baptista. Orgao Oficial da Convencao Baptista Brasileira. Rio de Janeiro. Biblioteca del Seminario Bautista, 1915-1960 (20 de mayo de 1915, XV, 20), p.1...La siguiente cita de un bautista de Brasil, refleja este problema. Separacio néo é Ateismo. Algumas nacoes americanas teem procurado imitar, nas suas instituicdes, a sua irma mais adiantada, do Norte; essa imitagdo néo tem as mais das vezes passado de uma triste parojia. Isso se revela mais que em qualquer outro ponto, nas relacdes do estado para com a religiéo. No Drasil, pur caciuple, com nus Estadus Unidos, ha a lei da separacao da Igreja do Estado. Como se cumpre ela? Destes dois modos: Numa protegao escandalosa e anti-constitucional a igreja catholica; ou na manifestagio do mais disolvente ateismo, a ponto tal que Deus é totalmente excluido, desconhecido, nos documentos oficiais, nas assembléas legislativas, etc. ‘Muito poucas excepgées ha a esta regra. Nao é assim nos Estados Unidos, onde o Estado em verdade € leigo, como conver a uma nacio, cujos subditos professam varias religioes, ou nenhuma; onde o Estado no subvenciona religiao alguma, crendo que isso cabe acs crentes; mas onde Deus recorhecido e honrado publica e oficialmente. Um dia no ano o presidente da Republica chama os subditos norteamericanos ¢ resijentes no paiz a darem gracas a Deus... . ;Quao belo e isto, € quio diferente ¢ do nosso meio! "38 Véase el comentario sobre la pérdida de esto en EE. UU. en Allen, et al op. cit. Tam- bién, Durnburgh, op. cit, p. 245. 189 Winthrop Hudson, The Great Tradition of the American Churches, p. 262. Bste “pesi- 90 Historia de los Bautistas pueblo norteamericano™® para el éxito en la incorporacién del prin- cipio de separacién. La falta de tales premisas en América Latina ha contrarrestado el desarrollo del principio en estas regiones.'** {Sin una buena dosis de Biblia, la doctrina de la separacin no se puede mantener! El principio esta en peligro en los Estados Unidos hoy en dia a raiz de un creciente secularismo acompafiado por un ale- jamiento de la Biblia. En resumen, el principio se fundamenta en las siguientes afir- maciones biblicas; el sefiorio de Cristo; la iglesia libre; la falibilidad de todo lo humano; el derecho de la discusién libre con él fin de llegar a una decisién y una fe voluntaria. Una separacién sin estas bases es perjudicial.'4 Termino citando otra vez a Felix Frias, quien se opuso a los liberales argentinos quienes querian incorporar el principio de iismo puritano” en cuanto a fa naturaleza humana emana de la tradicién biblica-paulina- agusiniana-luterana-calvinista-puritana, Esta postura cristiana pesimista y escéptica concerniente a los proyectos puramente humanos, juntamente con la eseetologia biblica, va en contra de la ideqlogia revolucionaria que promete una utopia sobre la Tierra, La naiveré de tales ideolegias es una fuente de humor para el cristiano; también véawe; Berger, op. cit, pp. 177-180. M0 Debe mencionarse otro acontecimiento, a saber: el Gran Despertamento de la religion evangélica en Norte América que acompafé la emancipacién. Bl tremendo impacto de este hecho ayud6 a disminuir la democracia humanista. Véanse también Edwin Gaustad, Tbe Great Awakening in New England (New York: Harper and Bros. 1957), y William W. Sweet, Revivalism in America (New York: Abingdon Press, 1944). Una élite de los padres era racionalista y delsta, pero el pueblo en general (véasc Littell From State Church 0 Pluralison), Garden City, New York: Anchor Book, Doubleday and Company, 1962, pp. 48-52, era puritano en su concepto del hombre. 141 Lorenzo Belinzon, La Revolucién Emancipadora Uruguaya y sus Dogmas Democréti- cos. Dos Tomos. (Montevideo: Casa A. Barreiro y Ramos, S, A. 1931) Tome 1, pp. 55-59. Dice que Ji/ Contrato Social de Rousseau fue la Biblia de la emancipacién sudamericana, Tista Hev6 en su espirita como evangelio “los derechos del hombre.” Vemos aqul que tenia una base humnanista, no Teista, La Filosofia del Siglo XVIII (que fue ur. avivamiento de la Filosofia griega eldsica y la del Renacimiento y no la fe Judea-crstiana biblica) orient6 la revolucion letino-americana. Las “brisas refrescantes” de la Reforme no Ilegaron a la ‘América Latina hasta fines del siglo XIX. Recién estamos sintiendo el impacto de la fe neo~ testamentaria en América Latina. Esto se ve en el avivamiento biblico dentro de Ia Iglesia Romana, 42 Fustice Anderson, Cburcb-State Problems Among Baptists in Argentina. A Dissertation Presented to the Faculty of the School of Theology Southwestern Baptist Theological Seminary, 1965, pp. 203-209. Principio Politico- La Separacién entre la Iglesia y... 91 separacién en la Constitucién Argentina. El Ilamaba a los liberales “los yanquis” de Buenos Aires, y decia (con raz6n) que tenian una base falsa. “Los verdaderos ‘yanquis’ reconocieron que la religi6n era la base indispensable de la libertad, mientras sus imitadores, en cambio, consideran la religién como un obstdculo a Ia libertad. . . Nuestro error mds grande como pueblo, dirfa yo, es que ponemos una confianza idélatra en nuestras instituciones libres, como si por un poder mé4gico, nos aseguraran nuestros derechos, cuando al mismo tiempo, nos hacemos esclavos de nuestras pasiones malva- das." El papel bautista en el 4mbito politico es insertar la substancia biblica en las formas democréticas que quedan. Desarrollo Histérico El desarrollo histérico de las relaciones eclesio-estatales revela varios puntos de vista. 1) El punto de vista del Imperio Romano es que la iglesia y el Estado son antagénicos. Por eso, el Estado perseguird a la iglesia con el fin de exterminarla. Los medios antiguos fueron la persecucién corporal y el antagonismo social. En el dia de hoy hay gobiernos que siguen esta politica, pero la persecucién activa se ha convertido en algo més sutil, la persecuci6n pasiva .. . La mayor parte de los paises comunistas emplea esta nueva versién de la persecucién antigua. A veces, conceden libertad de conciencia y de cultos, pero prohiben la propagacién de la fe y, seriamente coartan la educacién religiosa de los jévenes.'** Han aprendido que “la sangre de los mértires es la semilla de la iglesia”. Por lo tanto, toleran a los creyentes que hay, pero cortan los medios de extensién y de educacién, creyendo que, poco a poco, la comunidad cristiana morir4. Es una tactica mucho més astuta y peligrosa que “el Coliseo” de los romanos. 2) El punto de vista catdlicorromano es que la iglesia (por supuesto, la Iglesia Romana) debe dominar y dirigir al Estado. Esta doctrina fue el resultado de un largo desarrollo entre la época de Constantino (313) y la de Inocencio II (1215). Aun en el dia de hoy, 19 Felix Frias, Escritos y Discursos, Tomo III. (Buenos Aires: Imprenta de Mayo, 1884), pp. 44-50. 4 Como en Rusia, China y Cuba, (1974). 92 Historia de los Bautistas la Iglesia Romana mantiene su anhelo utépico. Después de luchar por muchos afios, la curia romana llegé a dominar el mundo de occi- dente por un siglo. Aunque después perdié su posicién politica, la Iglesia Romana se ha caracterizado por el triunfalismo. El Concilio Vaticano II ha modificado en algo esta doctrina, pero sigue siendo el ideal con el cual suefian los papas. 3) El punto de vista erastiano'* es que el Estado debe dominar ala iglesia. Esta fue la idea de Constantino; es la posicién de la mayor parte de las iglesias protestantes (Luterana, Reformada,!** etcétera) que mantuvieron la relacién con el Estado),'47 de las iglesias orto- doxas (griega, rusa armenia, etcétera), y de la iglesia Anglicana. Esta idltima es el ejemplo mayor, siendo un departamento del Estado bajo la direccién y Ja autoridad de Ja reina de Inglaterra. Esta interpreta- cién Heva en si misma la implicacién que el Estado puede (y aun debe) perseguir a los disidentes. Fomenta la idea que el Estado tiene la obligacién de proteger y de promover la iglesia nacional; inspira disidencia y sedicién. Los bautistas y sus antepasados espirituales, los anabautistas, son responsables por un cuarto punto de vista, a saber, 4) el de la separa cidn, o sea que Sa iglesia y el Estado tienen distintas esferas de opera- 1 Nombre derivado de uno de los partidarios del punto de vista, Tomas Brastus (1524- 83), profesor en la Universidad de Hlidelberg, Era nwingliano y crea que el Estado debia gobernar a la iglesia. 16 Calvino no queria someter Ia iglesia al Estados al contrario, él queria efectuar una Teo: ctacia en que Ia iglesia dominaria, Sin embargo, sus seguidores “las iglesias reformadas” exeyeron en el erastianismo, no en teorla, sine en prActica, p. e.... los presbiterianos en Escocia ¢ Inglaterra 44? William A. Mueller, Church and State in Luther and Calvin (Garden City, N. ¥.: Doubleday Anchor Book, 1965) presenta claramente cl punto de vista de Lutero y Calvino. Por es0, los anabautistas quedaron desilusionados de los reformadores. Como dice La Crd- nica de los Huterianos (New York: Cayuga Press 1943) p. 43: “Ambos (Luero y Zwinglio) habian puesto de manifiesto la traicién e injuria de la pretend:da santidad papal: ¥ trajeron todo esto a la Luz como si ellos hubieran golpeado e iluminado la stuacién con Ta fuerza de la centella y la claridad del relémpago. Sin embargo, estes reformadares no establecieron nada mejor a cambio de aquéllo, pues de inmediato se hicieron dependientes del poder secular, recurriendo a la ayuda humana. Acontecié con ellos no muy diferente a lo que sucede cuando alguien repara un perol viejo y sélo consigue que el agujero se haga mas grande, Ellos han sido instrumentos para que los impenitentes pequen, 4eféndonos de paso su desdichada herencia.” io Politico- La Separacién entre la Iglesia y... 93 cién, y que cada uno debe operar en su propia esfera sin interferencia © coercién del otro. Es lo que Leo Pfeffer llama “el concepto de inde- pendencia mutua’’.!#8 Aunque los anabautistas y los bautistas ingleses ya lo enunciaron en el Siglo XVI, Rogerio Williams!*? (1603-1683) claramente lo puso en practica en Nueva Inglaterra en el Siglo XVII. Fue el primero que se atrevié a desafiar el concepto constantiniano. Su base fue un ideal politico basado en la Biblia. Lo llamaba “la doc- trina de las Dos Tablas”, o sea que el magisterio civil tenia la respon- sabilidad de fiscalizar todo lo concerniente a la Segunda Tabla del Decdlogo; hombre vis a vis hombre, pero no tenia nada que ver con los mandamientos comprendidos en la Primera Tabla; hombre vis a vis Dios. Aqui tenemos “‘en germen’’ el principio de la separacién entre lo civil y lo eclesidstico. Después de su destierro en Salem, Williams fue a Rhode Island; compré tierras a los aborigenes, y fundé su colonia en Providencia, a la que llamaba ‘un experimento vivo” porque fue un refugio para los bautistas, los cudqueros, los catélicos y los judios. Williams pasé toda la vida propagando su doc- trina. No s6lo abogé por la separacién en el orden socio-politico, sino también recomendé una separacién del cristianismo de la idea de una cristiandad.!5° Era maestro en el uso de las analogias en defensa de su punto de vista. En 1654, en una carta a la municipalidad de Provi- dencia, dijo: Zarpan muchos buques pasajeros a bordo cuya suerte durante el viaje es comin. Tal buque es un simbolo muy apto de una repiiblica ... muchas veces, papistas, judios, protestantes y tur- cos estén embarcados en el mismo buque.1%" Todo lo que quiero decir cuando afirmo la libertad de conciencia es que ninguno de los protestantes, turcos, papistas o judios sea compelido a asistir al culto del buque, 0 sea molestado en realizar su propio culto, si 48 Leo Pfeffer, Church, State and Freedom (Boston: Beacon Press, 1953), p. 75. 4 Fundador de la primera Iglesia Bautista en Norte América en 1639. 150 Edwin Gaustad, “Roger Williams and the Principle of Separation”, Foundations, 1, 1, Qan., 1958), p. 61 sigtes. 351 Lo que se llama el pluralismo en el dia de hoy. 4 Historia de los Bautistas es quelo practica. Ademés, agrego que nunca negué, a pesar de esta libertad mencionada, la autoridad del capitén del navio para determinar el curso del buque, para exigir Ja justicia, la paz, y la sobriedad entre los tripulantes y los pasajeros.4# Williams escribié un tratado, El Dogma Sangriento de la Per- secucién, que marcd una nueva etapa en la literatura sobre la liber- tad. En el tratado Williams aclara bien que “la separacion entre la iglesia y el Estado” es el corolario necesario del principio de la liber- tad. El los considera como wn solo principio. Unos 150 afios después, Jaime Madison y Tomés Jefferson pidieron prestada esta idea cuando ayudaron a redactar la Constitucién de los Estados Unidos. No exageramos cuando decimos que Williams fue “el padre de los padres de la Constitucién’”.!¥# Serfa dificil dar demasiado énfasis a su contri- bucién a la democracia en la historia de las civilizaciones.'*4 Otros bautistas prominentes en la incorporacién del principio en [a legislacién norteamericana fueron Isaac Backus (1724-1 806) y Juan Leland (1754-1841). Los dos vivieron en una Epoca de efer- vescencia politica y eclesidstica en Norte América. Los dos fueron convertides del Congregacionalismo. Backus y Leland fueron pastores y escritores, pero su contribucién mayor fue su lucha por el principio de la separacién entre la iglesia y el Estado. Backus se destaca pot su actuacién en la Convencién Cons- tituyente de los Estados Unidos como promotor de la libertad y la separacién. Fue el portavoz de la Asociacion Warren y presenté peti- torios sobre la incorporacién del principio de separacion y la aboli- cién de la esclavitud. Estuvo activo también en la ratificacién de la 132 A. H. Newman, A History of the Baptist Churebes in the United States, (Philadelphia: American Baptist Publication Society, 1915), pp. 77-78. 458s significative que en el Capitolio de Washington, D. C. entre las estatuas de los padres de la patria, esté la estatua de Williams. 134 Su influencia se ha extendido a la América Latina, principalmente por medio de D. F. Sarmiento, gran educador y estadista argentino quien pudo enterarse de la contribucién de Williams durante su estada en Nueva Inglaterra, Sarmiento dice en sus Obras Completas, ‘(Universidad de La Plata, 1911):"'Entonces aparece Rogerio Williams, un hombre extraor- dinario que al ver a los hombres libres matindose por materia de religidn, fue el primero en la tierra... que dijo, “la conciencia no entra en la administracién publica, etcétera”. 455, Winthrop S. Hudson, Baptist Concepts of the Church (Philadelphia: The Judson Press, 1959), pp. 106-134, Principio Politico- La Separacién entre la Iglesia y... 95 Constitucién, aunque muchos de los bautistas no pensaban que con- tenia garantias suficientes sobre la libertad. Hasta su muerte, luché en Massachusetts a favor de la completa separacién que no llegé hasta el afio 1833. En el dia de hoy, Isaac Backus es considerado como uno de los fundadores de la repiblica americana. Habiendo sufrido las con- secuencias de la opresién eclesidstica, siendo nifio, se dedicé a la elimi- nacién del mal.!°* Merece un lugar prominente en la historia del pueblo bautista.1%7 Juan Leland, pastor bautista y predicador itinerante, utilizé sus contactos con Jaime Madison y Tomés Jefferson para abogar por la separacién de la iglesia y el Estado. Leland consideré que “el estable- cimiento de la iglesia cristiana por Constantino habia creado “‘el monstruo terrible de la cristiandad”.!** Como Backus, a menudo hablé en la asamblea de su provincia (Virginia o Massachusetts) sobre la cuestién de la separacién; escribié una carta a Jorge Washington a favor de los bautistas; trat6 directamente con Jaime Madison; visité al presidente Jefferson. Su vida fue una saga de la litigacién a favor del principio de separacién. El y los bautistas fueron responsables por la abolicién de una iglesia estatal en las provincias de Virginia, Massachusetts y Connecticut.15? 7 156 T. B. Maston, Isaac Backus (Rochester, N. Y.: American Baptist Historical Society, 1962), pp. 11-20. 257] impacto de su vida se ha sentido en América Latina también; no s6lo por su contribu- cién por medio de la Constitucién de los EE. UU. sino también por un destacado pariente de —David Trumbull (1814-1889), pionero evangtlico y campeén de la libertad religiosa en Chile, Trumbull fue nieto de la prima de Isaac Backus, Sara Backus. Véase: Trumbull Ancestral Tablets, (inéditas, entrevista con su nieta en Santiago, Chile, 1967). A Trumbull le fue concedida la carta de ciudadanfa chilena por sus esfuerzos a favor del Registro Civil. Véase: “David Trumbull”, La Vos de Colobagua (diario), San Fernando, 30 de Oct. 1957. 458 Winthrop S. Hudson, Baptist Concepts of the Church, pp. 128-133. Dijo Leland: ‘‘La experiencia . .. nos informa que la inclinacién de los magistrados hacia un cristianismo auspiciado por e! Estado ha hecho més dafios que todas las persecuciones cor- porales. La persecucién, como un leén, desgarra los cuerpos de los santos, pero deja puro el cristianismo; la religién auspiciada por el Estado, como un oso, abraza a los santos, pero corrompe al cristianismo.” 49 A. , Stokes and Leo Pfeffer, op. cit p. 62; p. 112 —ambos, Leland y Backus denunciaron la esclavitud en esta temprana fecha, 96 Historia de los Bautistas Estos adalides del principio de separacién en los EE. UU. han sido seguidos por una larga fila de defensores bautistas de este mismo principio. Seguramente, el gran crecimiento de los bautistas en los EE, UU. se debe en gran parte al ambiente de libertad protegida por la separacién.'© ‘Nuevos capitulos en la historia del principio de separacion han sido escritos por bautistas en la América Latina. Ha habido una atmésfera de tolerancia religiosa en la mayor parte de la América Latina desde mediados del siglo pasado, con la excepcién de casos aislados, como Colombia durante su periodo de violencia en Ia década de los 50. Brasil, y Chile, juntamente con algunos paises centroamericanos, se han destacado en este sentido.!*! Brasil, por su tolerancia; y Chile, por su respeto al orden constitucional.!® En México, Colombia, Bolivia, Perd, Argentina, Uruguay, Ecuador, Paraguay y Venezuela, los evangélicos, principalmente los bautistas, han juchado, o contra una Iglesia Romana intolerante, o contra gobiecnos indiferentes. Hombres de otras denominaciones, como avid Trumbull en Chile, prepararon el camino para los bautistas en muchos casos; es necesario reconocer también “a los liberales” de la época de la emancipacién que estaban empapados de la doctrina de separacién con el fin de romper la relacién con una iglesia retré- ada) En toda esta lucha y litigacién, se destaca el papel de los prada a y hug pap bautistas en la Argentina (P. Besson, J. Varetto, S. Canclini)'** en la propagacién y la preservacién del principio.!6* 30 Véase Joseph Martin Dawson, Baptists and the American Republic (Nashville:Broad- man Press, 1956) para completar el cuadro de Estados Unidos. 461 No me refiero al periodo colonial y de caudillismo antes de 1850, Véase también Emile G. Léonard, O Protestantismo Brasileiro, Sao Paulo, (Associacao de Seminarios Teologicos Evangélicos, ASTE, 1963). 162 Lamentablemente, este orden constitucional fue roto en septiembre de 1973 cuando cayé el primer gobierno socialista (comunista) libremente elegido, o sea el gobierno de Sal- vador Allende. {Es demasiado temprano juzgar si fue para bien o para mal! 463. By necesario reconocer la contribucién del liberalismo a los bautistas en el orden politico. Aunque tenemos bases distintas, concordamos en Ja defensa de fa libertad y la separacién. 166 J, Anderson, op. ot, Relatan toda la historia en detalle. Son responsables por In mayor parte de la literatura en castellano sobre el particular (fuera de los escritos de misioneros extranjeros). 4165 §, Canclini, op. ait Principio Politico- La Separacion entre Ia Iglesia y... 97 Como Williams, Backus y Leland en los EE. UU. estos bautistas lograron grandes triunfos para la fe. Seguramente, en otros paises de habla castellana ocurrié lo mismo pero no ha sido constatado en forma escrita. De las veinte republicas latinoamericanas, doce tienen separacién de iglesia y Estado teéricamente. De hecho, funciona a medias en muchas, La doctrina antigua del “Patronato”™ dificulta mucho la concrecién del principio de separacién. También muchos siguen identificando la tolerancia y la libertad. Hace falta un estudio a fondo de la aplicacién del principio en el marco latinoamericano. Es lamentable ver la apatia del pueblo bautista frente al evidente deterioro del principio. Esto es doblemente triste a la luz de lo que est pasando en los paises comunistas donde los bautistas no gozan de libertad. La hora ha Ilegado para un avivamiento del principio de la separacién. Significado Actual Walter Rauschenbusch dijo: ‘La separacién de la iglesia y el Estado tiene la ventaja doble de quitar la influencia clerical de la vida politica, y la vida politica de la iglesia.'6” Sin embargo, esta separa- cién absoluta es imposible en el mundo revolucionario donde prevalece “el Estado de bienestar”’.!6* Los bautistas reconocen que no puede haber un separacién absoluta. En los EE. UU. la figura de lenguaje, “un muro de separacién’”’,!® se ha usado para describir la doctrina de separacién. Creo que conviene buscar otro simbolo mas adecuado, porque la iglesia y el Estado se encuentran en un mismo Ambito de accién. La relacién se asemeja mas a un castillo medieval en el tiempo del Imperio. Cada uno tenia un foso alrededor, pero siempre habia un puente de acceso. El foso de una fortaleza con un puente de acceso es un simbolo més apto de la relacién_ iglesia- 166 Origind cuando cl Papa regalé el Nuevo Mundo a los Reyes de Espafia y Portugal. Quiere decir el derecho de! gobierno de sostener y gobernar a la Iglesia. 187 Winthrop Hudson, The Great Tradition of the American Churches, p. 241. 465 sea, un socialismo moderado, democrdticamente logrado que le encarga algobierno los servicios sociales, 46 Palabra de Tomés Jefferson ~en su carta a la asociacién bautista de Danbury, enero 1, 1802. Dawson, op. cit, p. 38. 98 Historia de los Bautistas estado. Creo que el principio debe significar proteccién y separacion como aquellos fosos, pero al mismo tiempo, la comunicacién y el didlogo con el mundo alrededor, como aquellos puentes. En otras palabras, la iglesia es como una embajada de una nacién en el pais de otra. La doctrina de la separacién es como Ja inmunidad diplomatica de que goza una embajada. La iglesia debe mantener su indepen- dencia. Sino, corre el riesgo de perder su propia identidad cristiana y su postura critica. Sin el principio de separacién, el cristianismo corre el peligro de convertirse una vez mas en una cristiandad.17° Esta en ef mundo, pero no es del mundo (Juan 17), y, por lo tanto es menester mantener una iglesia libre en un Estado libre. La separacién es la tinica solucién, porque la naturaleza de las dos instituciones, la iglesia y el Estado, es tan distinta. Tienen “‘razones de ser” distintas —la iglesia esti para predicar el evangelio; el Estado, para administrar justicia. Tienen pueblos distintos— la iglesia se compone de creyentes; el Estado de todos los que nacen en su area de jurisdiccién. Tienen distintos métodos —la iglesia utiliza la persuasién voluntaria; el Estado la ley y la coercion. Tienen administraciones distintas— la iglesia bajo el sefiorio de Cristo viviente; el Estado bajo el principe o Ja autoridad clegida. Tienen distintas fuentes de sostén —la iglesia las ofrendas voluntarias; el Estado los impuestos obligatorios. Tienen dis- tintos programas de educacién ~la iglesia un programa sectario con el fin de jomentar una conversién personal; el Estado un programa publico con el fin de preparar para la ciudadania. En otras palabras, las dos entidades tienen el mismo Sefior, Jesucristo, pero distintas funciones, lealtades, métodos y actividades. Hoy en dia el principio de separacién est4 er-grave peligro aun el los paises que han gozado de sus muchos beneficios, a veces, sin darse cuenta. En la América Latina, los bautistas, como una minoria creciente, tienen la oportunidad singular de intentar ja incorporacién del principio en los gobiernos cambiantes. Tendran que estudiar 1a aplicacién del principio en cuanto a educacién, a impuestos, a ofertas gubernamentales, y a la participacién en la politica. Por falta de orientacién, o por la mera conveniencia, algunos bautistas.en Chile, 199 Yoder, op. cit. Principio Polftico- La Separacién entre Ia Iglesia y... 99 Brasil y la Argentina han caido en el error de aceptar ayuda financiera del gobierno para sus proyectos € instituciones. Mas que nunca, la fidelidad es imperiosa, Los bautistas no pueden, ni deben, vender su primogenitura por un plato de lentejas. Los pocos favores gubernamentales que pueden conseguir, no valen el sacrificio del principio. La libertad religiosa, tan cotizada por los bautistas, no puede mantenerse sin su corolario, la separacién entre la iglesia y el Estado.!7! Winthrop dice: La provisién de la separacién de la iglesia y el Estado en una constitucién tiene el mérito de fomentar la iniciativa, la respon- sabilidad, la relevancia, la creatividad, la liberalidad, el celo misionero, y la participacién de laicos en las iglesias . .. ademés, garantiza para una iglesia la libertad ce ser realmente ia iglesia, y de determinar su propia vida, y de apelar a una “ley més alta que la del Estado”. Por esta razén, sino fuera otra, valdria la pena mantener la separacién especialmente cuando la cultura prevaleciente es tan secularizada.!7? La doctrina de separacién debe significar lo siguiente en el momento actual. 1. Separaci6n de la iglesia y el Estado en el orden publico y legal. Esto no quiere decir una separacién absoluta en los 6rdenes moral y espiritual. 2. Todas las iglesias existen sobre una base voluntaria; todas son iguales ante la ley, y ante el gobierno (esto quiere decir que el gobierno no practicara una discriminacién para favorecer a una u obstaculizar a otra). 3. No habré impuestos eclesidsticos, ni tampoco el uso de impuestos ptiblicos para el sostén de una iglesia. 4. No habré instruccién religiosa a cargo de una iglesia en las escuelas ptblicas; ni el uso de las dependencias de las escuelas por las iglesias. Con esto no se proscribe la ensefianza de 171 Nos preocupa el cambio paulatino de muchos bautistas latinos sobre esta cuestién. Un ‘nuevo prestigio esté peligrando la vigencia del principio justo en el momento que més se necesita. "2 op, cit. Hudson. p. 262. 100 Historia de los Bautistas libros religiosos historicos; tampoco implica una hostilidad hacia la religién de parte de las escuelas ptiblicas. 5. El principio de separacién tiene como fin el bienestar de las iglesias y del estado.*”? La separacién entre lo civil y lo eclesidstico ser4 la politica mas sabia del Siglo XX, si con ella los paises reconocen su base biblica, si el pueblo acepta las responsabilidades que implica y si se produce la renovacién tan necesitada en las iglesias. Este principio, Ilevado a la practica, socava los cimientos de la politica comunista, sofoca el creciente secularismo, contrarresta el falso nacionalismo, y sanea un eclesiasticismo deficiente. El deterioro de éste constituye una nueva amenaza a la libertad religiosa. La separacién no es un ideal impo- sible, sino una realidad posible. El mundo contempordneo espera una nueva demostracién. Observadores del sistema lo han alabado desde hace tiempo, especialmente los que lo comparaban con las iglesias estatales de Europa.” Uno de ellos, el eminente historiador, Phillip Schaff, escribe: “La gloria de América es el cristianismo libre, independiente del gobierno secular, y sostenido por Jas contribuciones voluntarias de un pueblo libre... Este es uno de los hechos més grandes de la historia moderna.”75 El suefio de los bautistas es que esta “gloria” sea una realidad en todas las Américas. La secularizacién moderna nos ofrece una oportunidad magnifica para la promocién del principio. 178 op, cit, Dawson, pp. 13-14: 1 Como Alexis de Toqueville, un francés, véase: William W. Sweet, Revivalism in ‘America (New York: Abingdon Press, 1944), y Juan Boyce (inglés) véase: James Bryce, The American Commonwealth. 11 Tomo (New York: Macmillan Co., 1910). 175 Citado en: Donald F. Durnbaugh, The Believer's Church, p. 249. Capitulo VII EI Principio Evangelizador — El Evangelismo Personal y la Empresa Misionera. Ninguin estudio de los principios bautistas puede ser terminado sin una consideracién del principio evangélico con su corolario misio- nero. Como W. Robinson observa: “En la reunién misionera uno siente la palpitacién del corazén bautista.’”'76 Por eso, los bautistas se consideran “‘evangélicos”, porque forman parte de un pueblo que toma muy en serio la gran comisién del Sefior Jesucristo, Este prin- cipio se ve en el fuerte interés en el evangelismo personal del creyente y en la gran empresa misionera auspiciada por las iglesias bautistas a través de sus asociaciones y convenciones. El gran crecimiento numérico de la denominacién y la creciente extensién geografica se deben a la fidelidad a este principio. La Base Biblica Seria imposible considerar todos los textos biblicos que tienen que ver con el principio evangelizador. Basta decir que la misma Biblia es el relato de la obra misionera de Dios. Muchos libros se han escrito sobre el asunto.'77 Los bautistas se han apoyado en varios tex- 16 op, cit. Robinson, p. 118. 177 Veanse sobre este particular: Henry C. Goerner, El Mensaje Misionero de la Biblia (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1956). W. O. Carver, The Bible a Missionary Message (New York: Fleming Revell Co., 1921). W. O. Carver, Missions in the Plan of the Ages (New York: Fleming Revell Co. 1909). George F. Vicedom, The Mission of God (Saint Louis: Concordia Publishing House, 1965). Julian P. Love, The Missionary Message of the Bible (New York: Macmillan Company, 1941). A. R. Tippett, Church Growth and the Word of God (Grand Rapids: Eerdmans, 1970). Harold Lindsell, An Evangelical Theology of Missions (Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1970). Stephen Neill, Christian Missions (Baltimore: Penguin Books, 1964). 101 102 Historia de los Bautistas tos basicos tales como Marcos 3;13-14, que nos habla del lla- mamiento de los apéstoles, y Hechos 1:8, que habla de la respon- sabilidad de ser testigos. Sin embargo, la piedra fundamental es la gran Comision (Mateo 28:1 8-20; Marcos 16:15; y Juan 20:21), ‘Los bautistas consideran la Gran Comisién como un resumen del mensaje neotestamentario, Creen que todos los verdaderos creyentes se encuentran bajo este mandato. Juan Oncken, el fundador de Ia obra bautista moderna en Alemania, solia decir: “Cada miembro, un misionero.” La aplicacién de este ideal ha producido los momentos més grandes en la historia bautista. Es dificil creer que un principio tan claro en la Biblia se haya perdido en tantos sectores del cristianismo por tanto tiempo en la his- toria cristiana. No obstante, una ojeada a tal historia revela o su per- version, o su ausencia durante largos periodos. Ademds, muchos debates doctrinales, disputas eclesidsticas y problemas politicos han surgido alrededor de este principio. Después de muchos altibajos, gané el respeto de casi todo el protestantismo en el siglo XIX aunque se manifesté de distintas maneras.!?® En 1954, el Consejo Mundial de Iglesias proclamé: Jesuctisto es el evangelio que proclamamos, El es el gran evangelista. El es el Apéstol de Dios (He. 3:1), enviado al mundo para redimirle .. . evangelizar es participar en su minis- terio en el mundo ... por medio de este ministerio la iglesia vive en el poder del Espiricu Santo, cuya obra hace posible y con- firma su testimonia . .. cl evangelism no es una actividad espe cializada, separada, o periddica, sino mAs bien es una dimension de Ia actividad total de la iglesia.'”? En otras palabras, la misma presencia en el mundo de la comu- nidad de Cristo, la iglesia, implica ‘‘misién”, porque la iglesia existe 178 En las Américas, la obra misionera est, de una forma u otra, vinculada a las iglesias locales, mientras que en Europa sigue siendo la obra de sociedades especiales que apelan a las iglesias. Ha costado afios superar la actitud “‘a-misionera” de los reformadores del siglo XVI, Franklin Littell, “Protestantism and the Great Commission”, South- Western Journal of Theology, I, 1, (Oct., 1959) p. 27. #9 Ibid. p. 26 cs interesante recordar que el CMI en aquel entonces representaba princi- palmente el protestantismo magisterial y el anglicanismo. Hoy es distioto. Principio Evangelistico- El Evangelismo Personal y... 103 para ello. El hecho de que las iglesias protestantes europeas hayan ratificado tal documento representa un triunfo de la interpretacién biblica de las “‘iglesias libres’ sobre este particular. Tal punto de vista podria resumirse asi: A pesar de la diversidad encontrada en la Biblia, el tenor general es misionero. El problema de lo particular versus lo universal en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testa- mento no se resuelve por el uso de textos aislados de la Biblia. La solucién viene en la consideracién del alcance y el propésito de la misién de Jesucristo. Un estudio del Nuevo Testamento revela la ver- dad que Cristo vino para establecer un reino espiritual y universal.'®° Consecuentemente, se presenté como el cumplimiento de la profecia mesidnica del Antiguo Testamento.’®! Su trato con los judios con- firma este punto, aun su crucifixién y resurreccién. Los eventos sub- siguientes, como Pentecostés, dan testimonio elocuente a la universali- dad de la fe. Por eso, la iglesia primitiva era genuinamente misionera. Tenia sus ministros a sueldo, pero la obra se llevé a cabo principal- mente por medio de testigos anénimos, 0 sea laicos. Si algo es claro, es que todos los creyentes eran testigos.'®? Se produjo una expansién espont4nea de un cristianismo que no se habia convertido en una cristiandad. Los bautistas (y otras iglesias libres) creemos que el evangelismo personal y la empresa misionera son expresiones normales de un cristianismo auténtico; no porque sean parte de nues- tra tradicién, sino porque son parte de la tradicién -biblica. Desarrollo Histérico Después de aquellos afios de expansién espontanea, las iglesias cristianas resultantes comenzaron a perder el espiritu evangelistico y misionero. Ademas de la centralizacién geogrdfica, el sacra- mentalismo teolégico, y el sacerdotalismo eclesidstico, la estatizaci6n de la iglesia por Constantino fue un golpe de muerte para nuestro principio.!® Era muy dificil distinguir entre el imperialismo romano 180 Mateo 15:24; Marcos 13:10; Mateo 10:5, 6; Mateo 28:19. 181 Zacarias 9:9, 10 al cual se refirié cuando realizé su entrada triunfal en Jerusalén. 182 Hechos 8:4. 4185 Justamente aqui comenzé el proceso de convertir al cristianismo en una cristiandad. ;De ninguna manera son sinénimos!

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