Las Resurrecciones y su Orden
Hechos 24:15
“...teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección
de los muertos, así de justos como de injustos...”
1 Corintios 15: 23 -24
“Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su
venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo
dominio, toda autoridad y potencia”
En éste estudio encontrarás el orden de las diferentes resurrecciones que la Biblia presenta. Son
siete las que nos menciona la Biblia…
La interpretación de que todos los muertos resucitarán a una vez no es más que el hecho de
desconocer de lo que las Escrituras revelan. Son siete las resurrecciones que encontramos en la
Biblia en lugar de una; algunas de las cuales se encuentran en el pasado, otras separadas por
largos períodos tales como las resurrecciones que preceden y siguen al reinado de Cristo de mil
años.
Las Escrituras enseñan claramente que todos serán resucitados a su tiempo y en su lugar y que
la existencia humana sigue para siempre. El estudio de las resurrecciones proporciona un
importante bosquejo del programa profético relacionado con esta verdad central de la fe y
esperanza cristiana.
Tabla de Contenidos
1. LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO
2. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS EN JERUSALÉN
3. LA RESURRECCIÓN DE LA IGLESIA
4. LA RESURRECCION DE LOS DOS TESTIGOS
5. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
6. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DE LA TRIBULACION
7. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DEL MILENIO
8. LA RESURRECCIÓN DE LOS IMPÍOS
1. LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO
lazaro, resurrección, resurrecciones, ordenEn el orden de las resurrecciones la primera es la de
Jesucristo, anunciada en la profecía del Antiguo Testamento (Sal 16:9-10), presentada
históricamente en los cuatro evangelios, y tratada teológicamente en el Nuevo Testamento a
partir del libro de los Hechos.
Indudablemente la doctrina de la resurrección de Cristo es una doctrina de importancia central
sobre la que descansa toda la fe y esperanza del cristiano, como expone extensamente Pablo en
1 Corintios 15. En consideración de los hechos que apoyan la conclusión de que hay más de
una resurrección, es importante notar que todos deben estar de acuerdo en que la resurrección
de Cristo es un acontecimiento distinto y que ya ha ocurrido.
2. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS EN JERUSALÉN
En el tiempo de la resurrección de Cristo ocurrió una resurrección que fue como una prenda,
según Mateo 27:52-53. Este pasaje afirma que «en el tiempo de la muerte y resurrección de
Cristo se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se levantaron;
y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y
aparecieron a muchos».
En ningún lugar se da explicación alguna acerca de este suceso fuera de lo común. Aunque los
sepulcros fueron abiertos en el momento de la muerte de Cristo, parece que los santos mismos
no salieron de los sepulcros hasta que Cristo resucitó, porque la Escritura deja en claro que
Cristo es la primicia, el primer resucitado de entre los muertos en un cuerpo resucitado que no
volverá a ser destruido.
En contraste con otras personas resucitadas, como en el caso de Lázaro, que indudablemente
volvió a morir y volvió a ser sepultado, Cristo resucitó para no volver jamás a un sepulcro.
El significado probable de la resurrección de santos en el tiempo de la resurrección de Cristo,
número relativamente pequeño de individuos, puede hallarse en el cumplimiento de lo
tipificado en una ofrenda levítica. La tercera de las fiestas de Jehová (véase Lv. 23:9-14)
incluye una ceremonia en que, al comienzo de la cosecha, los israelitas debían llevar un puñado
de grano no trillado para mecerlo delante de Jehová y ofrecer los sacrificios adecuados en
reconocimiento de sus esperanzas puestas en la cosecha venidera.
La resurrección de santos en Jerusalén en el tiempo de la resurrección de Cristo constituyó las
primicias y demostró que Cristo no estaba solo en su resurrección, sino que era el precursor de
la gran cosecha venidera, de la cual estos santos eran una muestra.
Aunque algunos han interpretado las referencias de Lucas como sólo una restauración a la vida
como la ocurrida en el caso de Lázaro, el hecho de que haya ocurrido en el tiempo de la
resurrección de Cristo indicaría una resurrección permanente, e indudablemente estos santos
fueron llevados vivos al cielo después que hubieron cumplido su misión.
En cualquier caso, es otra resurrección histórica que confirma el concepto de que todas las
resurrecciones no pueden reunirse en un solo gran acontecimiento futuro.
3. LA RESURRECCIÓN DE LA IGLESIA
Como se dijo en los estudios de la venida de Cristo por sus santos, y la doctrina del
arrebatamiento, los muertos en Cristo serán resucitados en el tiempo de la venida de Cristo por
los suyos y, junto con los cristianos vivos que serán transformados, se encontrarán con el Señor
en el aire y subirán al cielo.
Según 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:51-58, tanto los santos resucitados como los
trasladados recibirán cuerpos de resurrección similares al cuerpo resucitado de Cristo (1 Jn.
3:2). La resurrección de la iglesia es la primera resurrección en gran escala y es precursora de
las demás.
4. LA RESURRECCIÓN DE LOS DE LOS DOS TESTIGOS
De acuerdo con Apocalipsis 11: 1 – 14, dos personajes no identificados claramente en la Biblia
tendrán la tarea encomenda por Dios de hacer frente al anticristo a través de señales y prodigios
con los cuales harán evidente ante el mundo que el Todopoderoso está con ellos. Estos dos
personajes, conocidos biblicamente como los dos testigos, llevarán a cabo su ministerio por tres
años y medio, luego de los cuales, el anticristo investido por el poder de Satanás los matará y
sus cuerpos estarán por tres días medio exhibidos en la plaza pública de Jerusalén a la vista de
todo el mundo, pues este acontecimiento será seguramente transmitido por todos los medios de
información en tiempo real. Luego de tres días y medio, Dios soplará nuevamente aliento de
vida en sus cuerpos muertos y se levantarán a la vista de todos para luego ascender a los cielos
para nunca más ver muerte.
5. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Aunque el. Antiguo Testamento constantemente supone la doctrina de la resurrección, como se
afirma en Job 19:25-26, por ejemplo, no es esta doctrina un tema de profecías extensas. Sin
embargo, las referencias que se encuentran parecen poner la resurrección de los santos del
Antiguo Testamento en el tiempo de la segunda venida de Cristo a la tierra y no en el de su
venida por sus santos en el arrebatamiento.
Daniel 12 describe la Gran Tribulación en el versículo 1 y la resurrección en el versículo 2
como un suceso inmediatamente posterior y que constituye un clímax en relación con ella; en
este caso, sería claro que los santos del Antiguo Testamento no son resucitados en el
arrebatamiento, sino en el tiempo del establecimiento del reino. La misma implicación se
encuentra en el pasaje de Job, donde la resurrección está conectada con el tiempo en que el
Redentor está en pie sobre la tierra.
En forma similar, la doctrina de la resurrección presentada en Isaías 26:19-21 relaciona el
despertar de los cuerpos muertos con el momento en que Cristo juzgue al mundo. También es
significativo que la frase particular de «los muertos en Cristo» sea usada para describir a los
que son resucitados en el arrebatamiento (1 Ts. 4:16).
La expresión «en Cristo» describe la posición actual de los creyentes en Cristo debido al
bautismo del Espíritu, que ocurrió por primera vez en Hechos 2 y que no aparece en relación
con los santos del Antiguo Testamento. Aunque habrá intérpretes de las Escrituras que
discrepen de esta posición, e incluirán la resurrección de los santos del Antiguo Testamento con
el arrebatamiento, el peso de la evidencia parece relacionarla con la segunda venida de Cristo a
la tierra. En cualquier caso, todos los santos del Antiguo Testamento y los de la iglesia serán
resucitados antes del milenio.
6. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS DE LA TRIBULACIÓN
Se hace mención especial de los que murieron como mártires de la tribulación, diciendo que
serán resucitados en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer el reino. En
Apocalipsis 20:4 Juan escribe que vio «las almas de los decapitados por causa del testimonio de
Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no
recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años».
Esta afirmación es explícita en el sentido de que los mártires de la tribulación serán resucitados
cuando Cristo venga a establecer su reino. Apocalipsis 20:5 declara:
«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la
primera resurrección».
Surge, naturalmente, la pregunta de cómo puede ser ésta la primera resurrección de los santos
del Antiguo Testamento.
La respuesta es que la expresión «primera resurrección» se refiere a todas las resurrecciones de
los justos aun cuando se encuentren ampliamente separadas por el tiempo. Todas ellas son
primera, esto es, antes que la resurrección final de los impíos. Consecuentemente, la expresión
«primera resurrección» se aplica a todas las resurrecciones de los santos sin consideración de
cuándo ocurrían, incluyendo la resurrección Cristo mismo.
7. LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS DEL MILENIO
Ningún pasaje de las Escrituras predice la resurrección santos del milenio, y algunos han
sacado la conclusión que los santos que entren en el milenio no morirán. Por supuesto, las
Escrituras guardan silencio acerca de un arrebatamiento de los santos vivos al final del milenio.
Estos dos apartados de la profecía no caen dentro de la esfera de preocupación inmediata de los
santos que viven en la actualidad, y la verdad acerca de ella podrá ser revelada después de la
venida de Cristo para establecer su reino.
Sin embargo, cabe suponer que algunos santos que sobrevivirán a la tribulación ya serán de
edad avanzada, y en cualquier caso es dudoso si alguien sobrevivirá durante todo el reinado de
mil años. Ni Adán ni los cristianos primitivos lograron vivir mil años. En consecuencia, se
puede suponer que aun los salvados morirán en el milenio aun cuando la vida de ellos será muy
larga.
Según Isaías 65:20,
«no habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el
niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito».
Esta afirmación, por otra parte, indica que la vida será prolongada mucho, esto es, que a la edad
de 100 años una persona será todavía joven. En el milenio, los creyentes que sean viejos
cumplirán sus años, con lo que se quiere decir que alcanzarán una edad muy avanzada. En
contraste, la persona que muera de 100 años será porque es pecador, y la muerte le vendrá
como un juicio.
Subsiste la evidencia de que en el milenio habrá santos que morirán y que serán resucitados al
final del reinado milenial. Sin embargo, esta doctrina no está fundada sobre un pasaje
específico de las Escrituras, pero es probablemente la mejor explicación.
Al mismo tiempo que sean resucitados los santos del milenio serán arrebatados los santos que
estén vivos, esto es, serán llevados de la tierra sin morir, del mismo modo que la iglesia cuando
fue arrebatada. Esto será en preparación para la destrucción de la tierra y los cielos que ahora
son.
8. LA RESURRECCIÓN DE LOS IMPÍOS
La resurrección final está relacionada solamente con los impíos. Según Apocalipsis 20:11-15,
en conexión con el juicio del gran trono blanco, todos los muertos que no hayan resucitado
antes serán resucitados y comparecerán ante Dios para ser juzgados. Esta es la resurrección
final antes de la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra.
Ap, 20:11-15
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra
y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie
ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y
fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos
que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron
lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro
de la vida fue lanzado al lago de fuego”.