Durante el transcurso de la infancia, se produce una serie de acontecimientos
referentes al proceso de desarrollo social, en los cuales se encuentran la familia,
la escuela y los iguales.
En primer lugar, se encuentra la familia, considerada como la base principal del
desarrollo social, pues es allí donde el niño produce sus primeras interacciones
con otros seres humanos, y adopta bases en cuanto a las relaciones sociales y
vínculos afectivos venideros, mediante la observación de este primer entorno,
empieza a tomar aptitudes y a priorizar valores de lo que va aprendiendo gracias
a la influencia del contexto familiar , y este mismo transmite al infante de alguna
forma capacidades sobre cómo hacer y cómo ser ante diferentes situaciones.
Una fase esencial que hace parte del contexto familiar e influye al desarrollo social
del niño es el apego, esta se presenta de los seis a siete meses y dura hasta los
dieciocho meses o inclusive dos años del menor, y en esta la presencia de la
madre es esencial pues le aporta seguridad para hacer exploraciones en el
ambiente inmediato, de igual forma el apego paternal influye como secuencial a
este y el apego de los hermanos también.
En segundo lugar, se encuentra la escuela contexto en el cual suele darse la
primera ampliación natural del entorno primario constituido por la familia, en esta
el niño desarrollará un nuevo papel social, pues hará parte, de uno más en un
grupo con el mismo nivel de oportunidades y demandas, en este nuevo entorno el
niño realizará las exploraciones e imitaciones oportunas para descubrir las pautas
o guiones de participación en actividades específicas y deberá establecer
relaciones interpersonales con los adultos, profesores y demás niños en ese
nuevo marco de interacción social.
En cuanto a lo anterior, existen casos en que el niño no puede ser consecuente en
su proceso de desarrollo, y pienso que esto puede ser resultado de algún tipo de
interrupción que se da en el momento en el que se debieron adquirir las primeras
bases que se suponían iban hacer ayuda o soporte para enfrentarse a nuevos
campos de socialización como es en esta etapa, la escuela; Así como también
puede darse por inconvenientes ambientales, biológicos y genéticos.
Se puede deducir con esto que cuando nos encontramos con aquellos niños que
desde temprana edad muestran ciertos comportamientos que no son normales al
compartir o interactuar con otros, tales como aislamiento, cierto temor o miedo a
ser rechazados pueda que hayan sido resultado de la inseguridad que desde
pequeños adoptaron al no sentir el apego en aquella fase que normalmente se
debió desarrollar en un contexto familiar.
Es en este momento donde entrar a intervenir la ayuda externa, del terapeuta
ocupacional analizando el factor de la participación social: (patrones de
comportamiento esperados de una persona dentro de su rol en un sistema social)
facilitando el proceso de terapéutico según sea el caso.
En conclusión es de vital importancia fomentar el apego familiar, aquella conexión
del niño hacia su madre, padre y demás núcleo, para así fortalecer bases que en
un futuro serán importantes en el desarrollo o desenvolvimiento social que
permitirá el ejercicios de sus capacidades y habilidades normales .