Técnicas de TCC (Leahy 2018)
Capítulo 2: Elicitación de pensamientos.
Los sesgos cognitivos le atribuyen vulnerabilidad a las situaciones cotidianas negativas,
de forma que cualquier pérdida u obstáculo tiende a ser interpretado de manera
exagerada, personalizada y negativa.
Beck: diversos niveles de valoración cognitiva: En el más superficial, están los
pensamientos automáticos: se producen espontáneamente, son válidos en apariencia y
están asociados a conductas problemáticas o alteraciones emocionales.
Los supuestos o reglas desadaptativas subyacentes suelen ser rígidas, sobre
inclusivas, imposibles de lograr, y proclives a ocasionar episodios de depresión o
ansiedad en el futuro.
Los esquemas personales son creencias más generales sobre la propia incapacidad de
inspirar amor, la indefensión, algunas situaciones especiales o características
personales propias, la convicción de que los demás son críticos, controladores, etc.
La información entrante es canalizada a través de estos pensamientos automáticos
(“ella me rechazó?”) y luego evaluada conforme a los supuestos subyacentes (“sí no
obtengo su aprobación, entonces no valgo nada”) relacionados con su esquema
personal (“no soy querible”), reforzando así aún más la creencia personal negativa y
reafirmando la desconfianza y el miedo al otro.
Los esquemas personales negativos favorecen el desarrollo de sesgos en la atención y
en la memoria. Sesgos cognitivos.
Ellis: grupo de vulnerabilidades cognitivas comunes: baja tolerancia a la frustración, los
“debería” y otras distorsiones cognitivas complejas e irracionales.
Técnica: Diferenciando Eventos, Pensamientos y Sentimientos.
Un Evento puede ser una situación específica que ocurre en el pasado, presente o
futuro. También puede ser una sensación fáctica o anticipada, en el que el individuo es
consciente de su “ansiedad” y la interpreta de diversas maneras.
Pacientes pueden afirmar que su manera de actuar o sentir ha sido causada por un
acontecimiento específico o un determinado suceso. El elemento central es el
pensamiento sobre el evento y las emociones/conductas que este evoca.
Intervención: distinguir entre eventos, pensamientos, sentimientos y conducta. Existe
una misma situación, pero distintos pensamientos y sentimientos.
Tarea: registrar eventos, pensamientos y sentimientos.
Técnica: Cómo distinguir pensamientos de hechos.
Los pensamientos son interpretaciones, descripciones, perspectivas e incluso
supuestos. Pueden ser verdaderos o falsos. La técnica del A-B-C, en la que los
pacientes tienen la oportunidad de reconocer cómo un mismo evento activador puede
llevar a distintas creencias (pensamientos) y consecuencias (sentimientos y
comportamiento). Un mismo evento origina distintos pensamientos que conducen a
diferentes sentimientos y comportamientos. Al examinar los hechos, podrá determinar
si su pensamiento es correcto.
Intervención: Pensamientos y hechos no son lo mismo. Sólo porque piense que algo es
cierto no significa que necesariamente lo sea. Puedo pensar que soy una cebra, pero
mi pensamiento no implica que lo sea. Debemos comprobar el pensamiento con hechos.
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Tarea: El terapeuta puede pedirle al paciente que registre los eventos activadores o
previos que originaron sus creencias y sentimientos específicos.
Técnica: Clasificando el Grado de Emoción y el Grado de Creencia en un
Pensamiento.
Si bien podemos tener distintas emociones y creencias con respecto a un solo evento,
lo que realmente importa es el grado de intensidad con el que sentimos y la firmeza con
la que nos aferramos a una creencia. Dado que, con frecuencia, la mayoría de las
personas tristes, preocupadas o enojadas piensan y perciben sus propias emociones de
manera indiferenciada, se les debe enseñar que existen distintos niveles de intensidad.
Intervención: ¿Cuánta tristeza siente? Califique su sentimiento [emoción] de 0 % a
100%, donde 0% implica que no está triste y 100% que su tristeza lo abruma. Categorice
de la misma forma la firmeza de sus creencias: 0% corresponde a una creencia mínima
y 100% a que se aferra firmemente a su convicción. ¿En qué medida van cambiando
sus sentimientos y pensamientos? ¿Cuáles podrían ser las razones que expliquen por
qué se siente mejor en determinados momentos que en otros? ¿Hace distintas
actividades cuando está deprimido?, ¿Y cuando está de buen ánimo? ¿Piensa de
manera diferente cuando está bajoneado que cuando está eufórico?
Tarea: El terapeuta le pide al paciente que registre cómo su grado de creencia en sus
pensamientos va cambiando durante el curso de la semana siguiente, y que utilice el
Formulario para calificar sus emociones y creencias, anotando los eventos que
precedieron a sus pensamientos y sentimientos, y categorizando el grado de creencia y
de emoción asociados con cada evento.
Técnica: Buscando Variaciones en un Pensamiento Específico.
Los pensamientos, los sentimientos, la conducta y los hechos son dinámicos y se
encuentran constantemente sujetos a cambio. A menudo, el individuo con depresión o
ansiedad queda fijado en un determinado pensamiento o sentimiento en el presente, sin
poder darse cuenta que estas experiencias varían con el tiempo. Y, tal como se indicara
más arriba, los hechos cambian a medida que vamos adquiriendo más información—ya
sea contradiciendo los pensamientos (o hechos) originales, o incorporándolos al
contexto atenuante en el que los experimentamos. Con frecuencia, para tomar distancia
de una creencia, es útil reconocer que, aún en el presente, la fuerza y la credibilidad de
nuestras creencias pueden modificarse. En consecuencia, el terapeuta evalúa, de
manera directa, la variabilidad de la creencia. Aquí, se hace hincapié en una creencia
específica y en sus variaciones a lo largo del tiempo, y conforme a las distintas
situaciones que se puedan presentar.
Intervención: ¿Hay algún momento en el que crea en este pensamiento con menor
convicción? De ser así, ¿qué le sucede en ese instante? Si su pensamiento es
totalmente cierto, entonces ¿cómo puede ser que en ocasiones crea que no es tan
veraz?
Tarea: El paciente debe, utilizando el Formulario 2.6, registrar el grado de creencia en
un pensamiento específico durante varios días.
Técnica: Categorizando la Distorsión del Pensamiento.
La distorsión constante e idiosincrásica de los pensamientos, por ejemplo,
precipitándose a sacar conclusiones, personalizando los eventos negativos o
etiquetándose a sí mismo como fracasado, constituye un patrón habitual en personas
con depresión o ansiedad. El modelo cognitivo sugiere que las emociones
desagradables suelen estar asociadas con estos sesgos o distorsiones del
pensamiento. Los pensamientos automáticos (es decir, los pensamientos espontáneos)
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están asociados con sentimientos negativos o conducta disfuncional y son creíbles para
el individuo. Los siguientes son algunos ejemplos de pensamientos automáticos: “Nunca
seré feliz,” “Soy un estúpido,” “No le gusto a nadie,” “Todo es mi culpa,” y “Ella piensa
que soy aburrido.” Estos pensamientos pueden ser verdaderos o falsos, o tener diversos
grados de validez.
Listado de Distorsiones Cognitivas
1. Lectura del pensamiento: Supone que sabe lo que la gente piensa, sin tener prueba
suficiente de ello. Por ejemplo: “Él piensa que soy un perdedor.”
2. Adivinación del Futuro: Predice el futuro—que las cosas van a empeorar o que existe
algún peligro. Por ejemplo: “Voy a desaprobar el examen” o “No conseguiré el empleo.”
3. Pensamientos catastróficos: Cree que lo que ha sucedido o que lo que va a ocurrir
será tan horrible e insoportable que no podrá tolerarlo. Por ejemplo: “Sería terrible
desaprobar.”
4. Etiquetado: Le asigna atributos negativos globales a los otros y a sí mismo. Por
ejemplo: “No le caigo bien a los demás” o “Él es una persona malvada.”
5. Descartar lo positivo: Afirmar que sus logros positivos o los de los demás son triviales.
Por ejemplo: “Eso es lo que se espera de las esposas—de modo que no cuenta si ella
me trata bien” o “Sus éxitos eran fáciles de lograr, entonces no tienen importancia.”
6. Filtro negativo: Se enfoca casi exclusivamente en lo negativo y prácticamente no
reconoce nada positivo. Por ejemplo: “Mire cuantas personas no me quieren.”
7. Sobregeneralización: Percibe un patrón negativo generalizado basándose un solo
incidente. Por ejemplo: “Esto suele sucederme. Aparentemente, no hago nada bien.”
8. Pensamiento dicotómico: Considera a los eventos o a las personas en términos de
todo o nada. Por ejemplo: “Siento que todos me rechazan” o “Fue una pérdida de
tiempo.”
9. “Deberías”: Interpreta eventos en términos de cómo las cosas deberían ser en vez de
simplemente centrarse en lo que son. Por ejemplo: “Debería hacerlo bien. De lo
contrario, seré un fracasado.”
10. Personalización: Se atribuye una culpa desproporcionada por los eventos negativos
que le ocurren y no logra ver que algunos son causados por otras personas. Por ejemplo:
“Mi matrimonio terminó porque yo fallé”.
11. Atribución de culpabilidad: Culpa al otro de ser la fuente de sus sentimientos
negativos y se niega a asumir la responsabilidad de cambiar por sí mismo. Por ejemplo:
“Ella tiene la culpa de cómo me siento ahora” o “Mis padres son la causa de todos mis
problemas.”
12. Comparación injusta: Interpreta los eventos en términos de patrones poco realistas,
centrándose, principalmente, en que otros lo hacen mejor que Ud., y considerándose
inferior en comparación. Por ejemplo: “Ella es más exitosa que yo” o “A los demás les
fue mejor que a mí en el examen.”
13. Orientación hacia el remordimiento: Se focaliza en la idea que podría haber obtenido
mejores resultados en el pasado, en vez de centrarse en su buen rendimiento en el aquí
y ahora. Por ejemplo: “Podría haber conseguido un mejor empleo si lo hubiera intentado”
o “No debería haber dicho eso.”
14. ¿Y qué si?: Realiza una serie de preguntas sobre “y qué importa si esto o aquello
ocurre’” y nunca se siente satisfecho. Por ejemplo: “Bueno, ¿pero y qué si soy ansioso?”
o “¿Y qué si no puedo controlar mi respiración?”
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15. Razonamiento emocional: Permite que sus sentimientos guíen su interpretación de
la realidad. Por ejemplo, “Me siento deprimido; por lo tanto, mi matrimonio no está
funcionando.”
16. Inhabilidad para confirmar: Rechaza cualquier evidencia o argumento que pueda
contradecir sus pensamientos negativos. Por ejemplo, cuando piensa, No soy querible”,
considera irrelevante cualquier prueba de que otra persona pueda quererlo. En
consecuencia, su pensamiento no puede ser refutado. Otro ejemplo: “Esa no es la
cuestión real. Hay problemas más profundos. Existen otros factores.”
17. Foco en opiniones propias y ajenas: Se evalúa a sí mismo, a los otros y a los eventos
en términos de blanco o negro (bueno o malo, superior o inferior), en vez de simplemente
describir, aceptar o comprender. Se la pasa todo el tiempo juzgándose a sí mismo y a
los demás en base sus propios criterios arbitrarios y pensando que tanto Ud. como los
otros no cumplen con sus expectativas. Se centra tanto en sus propias opiniones como
en las ajenas. Por ejemplo: “No me fue bien en la universidad” o “Si comenzara a jugar
al tenis, no me iría bien ““Fíjate cuan exitosa es ella. Yo no lo soy”.
Intervención: ¿Distorsiona Ud. su pensamiento de manera constante y característica?
Observe la lista de distorsiones cognitivas. ¿Puede identificar algún tipo de distorsión
que esté utilizando? ¿Cuál?
Tarea: Se le asigna que anote cualquier pensamiento negativo que surja y lo categorice
usando formulario 2.7 y 2.8.
- Técnica: Descenso vertical.
En ocasiones, los pensamientos negativos resultan verdaderos. Supongamos que un
paciente predice que será ignorado o desairado en una fiesta. Si bien esto constituye
adivinación del futuro, puede llegar a ser cierto. El análisis de las creencias subyacentes
al miedo de sufrir un desaire ayuda a aminorar el impacto del pensamiento. Con esta
técnica, el terapeuta continúa formulando preguntas sobre ese pensamiento o evento:
“¿Qué podría pasar si fuera cierto?” o “¿Qué implicaría si sucediera?” Este proceso se
denomina descenso vertical, porque así intentamos socavar la creencia más profunda.
En consecuencia, el terapeuta anota el pensamiento del paciente en la parte superior
de la hoja y luego dibuja una flecha descendente, debajo de la cual va escribiendo la
serie de pensamientos o eventos implícitos en el pensamiento. Ejemplo:
- Si le hablo, no le voy a agradar.
- Si no le gusto, debo ser aburrido.
- Nunca le gustaré a nadie.
- Siempre estaré solo.
- Nunca seré feliz si estoy solo.
Intervención: Si su pensamiento es verdadero, ¿por qué le molesta?, ¿qué le hace
sentir?, ¿qué piensa que sucederá después? El terapeuta continúa indagando con
mayor profundidad los pensamientos o eventos que podrían ocurrir si el pensamiento
precedente fuera cierto o si el evento previo hubiera acaecido. La meta consiste en
revelar la consecuencia final del pensamiento o hecho negativo.
Tarea: Se le pide al paciente que grafique las consecuencias de sus pensamientos
negativos utilizando el formulario de descenso vertical (Form.2.9), en el que debe
identificar una sucesión de consecuencias.
Técnica: Asignando Probabilidades en la Secuencia.
Las personas proclives a la depresión y ansiedad suelen presentar un pensamiento
dicotómico (todo o nada), a menudo sobregeneralizado e indefinido. Estos estilos de
pensamiento frecuentemente llevan al individuo a afirmar un pensamiento—por ejemplo,
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“No va a funcionar”—sin especificar con precisión qué es lo que va a suceder. Más aún,
la sobregeneralización e indefinición dificultan la tarea de determinar la probabilidad de
un hecho—y de infundir “dudas”. El cálculo de probabilidades constituye una excelente
técnica que permite considerar la posibilidad de que no ocurra el evento temido y definir
el grado de exageración del riesgo.
Al usar el procedimiento de descenso vertical arriba descripto, el paciente puede ahora
estimar la probabilidad de cada evento de manera secuencial, teniendo en cuenta que
el evento previo es verdadero. No sólo nos interesan los pensamientos implícitos en el
descenso vertical, sino que también los cálculos subjetivos de probabilidades, los que,
con frecuencia, sobrepasan las expectativas de veracidad que tenemos en base a la
información de referencia de la población general.
Intervención: ¿Cuál es la probabilidad de que X suceda? ¿Cuál es la probabilidad, de
0% a 100%?
Tarea: El terapeuta puede pedirle al paciente que utilice el Formulario 2.10 para registrar
el cálculo de probabilidades de los diversos eventos que lo inquietan. Aquí, la meta es
la de identificar el porcentaje de probabilidades que los pacientes pueden asignar a los
eventos negativos. En algunos casos, es mejor que solicitarle que califique las
probabilidades de eventos positivos.
Técnica: Adivinando el pensamiento.
El paciente no siempre puede identificar el pensamiento negativo; en ocasiones, la
intensidad de la emoción es tan fuerte que le impide reflexionar sobre los pensamientos
que acompañan a los sentimientos. Beck recomienda que el terapeuta le proponga
posibles pensamientos para determinar si alguno de ellos coincide con lo que está
pensando o sintiendo. Debe tener cuidado de no sugerirle que tiene una creencia
“inconsciente” que sólo el terapeuta puede determinar. Tanto el paciente como el
terapeuta pueden tratar de conjeturar sobre la naturaleza del pensamiento subyacente.
Intervención: No está logrando definir con exactitud su pensamiento. ¿Qué clase de
pensamientos podrían acompañar a estos sentimientos negativos? ¿Es posible que se
esté diciendo esto a sí mismo?” (El terapeuta sugiere posibles pensamientos.)
Tarea: El terapeuta le pide a la paciente que registre cuando está de malhumor y que
identifique o “adivine” el pensamiento subyacente en ese instante.
Capítulo 3: Evaluación de los Pensamientos y Comprobación de
su Validez.