entre caníbales
revista literaria peruana
Año 1, n.o 5, mayo 2017
que se presenta hostil a cada mo-
mento y donde domina la con-
cepción de la ley del más fuerte.
En este contexto, el “diferente”
Austo Valdez, Paul y Perez Oroz- es sometido a una violencia dia-
co, Edith (editores). Cuadernos ria. Hablamos de un “diferente”
Urgentes: Augusto Higa Oshiro. en condiciones de poder. Este
Lima: Distopia Editores, 2015. puede ser un provinciano, una
mujer o alguien que simplemen-
Fabiola Guzmán Loayza te se muestra distinto en aspecto.
Universidad Nacional Mayor Sobre este punto, su obra se en-
de San Marcos
foca en la imagen del nisei como
un hombre desarraigado en una
El país que no es tuyo: desarrai- constante búsqueda por encon-
go y marginalidad en Augusto trar su lugar en el mundo. Este ni-
Higa Oshiro sei no se siente peruano en la tie-
rra que lo vio nacer y no se siente
Augusto Higa Oshiro (1946) es japonés en la tierra de sus padres,
un escritor peruano que formó por tanto, estamos hablando de
parte de la generación del sesen- un individuo conflictuado dentro
ta y perteneció, aunque de for- de su propio espacio y que fluctúa
ma tardía, al Grupo Narración. entre la locura y la cordura dentro
Como parte de este grupo, junto de un entorno salvaje que lo reta
a Gregorio Martínez, Oswaldo a la sobrevivencia a cada instante.
Reynoso y Antonio Gálvez Ron- Estas características, hacen de
ceros, publica la revista “Narra- Higa un escritor de vital impor-
ción” en el año 1966, donde da tancia en tanto que nos muestra
a conocer sus primeras historias. un espacio social complejo en
Higa nos muestra el mundo ur- costumbres y lenguaje. Higa ha
bano limeño, una gran Lima con tenido una producción literaria
sus calles pequeñas, sucias y vio- intermitente, la misma que inclu-
lentas. El mundo donde se desen- ye cuentos, novelas y ensayos. Sin
vuelven sus personajes son largos embargo, se puede notar que, en
recorridos que abarcan calles de los últimos años, su obra ha re-
distritos como La Victoria, El Rí- cibido una mayor atención pues
mac, Barrios Altos y el centro de ha publicado nuevos textos y se
Lima. Asimismo, sus personajes han reeditado algunos anterio-
buscan sobrevivir en un contexto res. Entre estos encontramos En
196 fabiola guzmán loayza
2015, La iluminación de Katzuo literaria. Son siete los artículos
Nakamatsu (Asociación Peruano que se presentan en este libro. Es-
Japonesa), la misma que tuvo una tos pueden dividirse en tres par-
primera edición en el año 2008. tes considerando los temas que
En 2014, Saber matar, saber morir sirven como hilo conductor. Pri-
(Caja Negra Editora), libro gana- mero, encontramos al hombre en
dor del premio Novela Breve or- busca de una identidad que no lo-
ganizado por la Cámara Peruana gra y la locura como único escape
del Libro, donde se construyen de una realidad que lo atormenta.
personajes de una gran comple- Segundo, el espacio en tanto ubi-
jidad humana dentro de un am- cuidad y ente deshumanizador.
biente violento que se inscribe en Tercero, el hombre en su degrada-
las calles de Lima. En el mismo ción humana como producto de
año se publica Todos los cuentos un entorno que lo oprime cons-
(Campo Letrado, 2014), que tantemente.
constituye una recopilación de Los tres primeros textos de
todos los libros de cuentos publi- Cuadernos Urgentes nos remiten a
cados por el autor hasta esa fecha. la primera clasificación. Esto son:
En 2013, Okinawa existe (Grupo “Imaginar el hogar innegociable
Editorial Mesa Redonda), libro en los márgenes: La iluminación
de cuentos que retrata las expe- de Katzuo Nakamatsu de Augusto
riencias de un grupo de migrantes Higa Oshiro” de Shigeko Mato;
japoneses en la década del 50 en “La locura literaria como vehícu-
el Perú. lo de autorrevelación cultural en
En el año 2015 se edita Cua- La iluminación de Katzuo Naka-
dernos Urgentes: Augusto Higa por matsu y Japón no da dos oportuni-
la Facultad de Letras y Ciencias dades de Augusto Higa” de Igna-
Humanas de la Universidad Na- cio López – Calvo; y “La locura
cional Mayor de San Marcos y como una aproximación a la voz
Distopía Editores. Esta edición a subalterna en La iluminación de
cargo de Paul Asto Valdez y Edi- Katzuo Nakamatsu. Estos tres tra-
th Pérez Orosco, se gesta como bajos tratan de la perversión de
el inicio de una colección que la mente del individuo y su des-
busca recopilar investigaciones humanización en una búsqueda
sobre escritores peruanos que se constante por ubicarse en un es-
encuentren activos en su produc- pacio dentro del mundo: un país,
ción y que aún no han recibido una familia, un trabajo, pues son
una debida atención de la crítica rechazados constantemente.
augusto, paul y perez, edith. cuadernos urgentes: augusto higa 197
Katzuo es un profesor univer- por sus rasgos orientales. Proble-
sitario de mediana edad, viudo matiza entonces ambos lados de
y desempleado quien paulatina- su identidad y esto lo llevará al
mente empieza a experimentar un límite de sus capacidades y a una
desligue con la realidad. Recorre locura inevitable.
las calles de una Lima pervertida. Los siguientes artículos (“Iden-
Se mimetiza con dos personajes tidad, marginalidad y belleza.
que lo remiten a sus orígenes: Apuntes para una lectura de La
por un lado, Etsuko Unten, ja- iluminación de Katzuo Nakamat-
ponés que buscó iniciar una lu- su de Augusto Higa Oshiro” por
cha reivindicativa de los nisei en Jorge Terán Morveli; “Japón no da
la Segunda Guerra Mundial; por dos oportunidades. El retorno de la
otro lado, Martin Adán, poeta tierra prometida” por Lilian Fa-
peruano con el cual se identifica a rias Irrazabal e “Imaginarios, suje-
partir de su continuos encuentros to de frontera y contexto en Gai-
con la belleza y lo grotesco en sus jin de Augusto Higa Oshiro”, por
largos recorridos por las calles li- Edith Pérez Orozco), se centran
meñas. Como cita Shigeko Mato: en la función del entorno y su in-
fluencia en el comportamiento de
¿Por qué nuestro pellejo, nues- los personajes, cómo influye en su
tros ojos japoneses, nuestros psiquis y en su accionar. Estos in-
humores físicos, generaban sus- vestigadores plantean que el hom-
picacias y rechazos? ¿Por qué bre que no pertenece a un lugar
éramos racistas, choleros y pe- llega a la deshumanización, y que
destres? Todas las perplejidades, dicha deshumanización se retrata,
los resentimientos, las insidias especialmente, en espacios tugu-
personales, desgarraban al oscu- rizados, violentos, que invitan a la
ro Nakamatsu, y todavía lo exa- expulsión natural del hombre que
cerban hasta el límite del revolti- busque encajar en ellos.
jo mental […]. (40-41) No obstante, estas lecturas po-
drían tener un mayor peso teórico
Según este investigador Naka- y crítico para entender la configu-
matsu es un hombre muy ligado ración espacial en Higa. En “El
a las tradiciones familiares japo- efecto del lugar”, Bourdieu men-
nesas; sin embargo, nunca llega ciona:
a sentirse aceptado por su comu-
nidad en su condición de nisei y La posición de un agente en el
tampoco por su entorno peruano espacio social se expresa en el lu-
198 fabiola guzmán loayza
gar del espacio físico en que está nir es “La configuración del in-
situado ( aquel a quien se carac- telectual degradado en Final del
teriza como “sin casa ni hogar” porvenir de Augusto Higa. Una
o “sin domicilio fijo” no tiene lectura desde la novela de apren-
–prácticamente– existencia so- dizaje postmoderna” por Miguel
cial), y por la posición relativa Cornelio Ramos. Este texto enfa-
que sus localizaciones tempora- tiza la trayectoria de cambio que
rias (por ejemplo los sitios de ho- experimenta Matías, protagonista
nor, ubicaciones reglamentadas de esta novela, desde su posición
por el protocolo) y sobretodo de emprendimiento para repre-
permanentes (domicilio privado sentar a un grupo de personas
y domicilio profesional) ocupan hasta su degradación por la pre-
con respecto a las localizaciones sión colectiva. El hombre, nue-
de los otros agentes; se expresa vamente se ve deshumanizado,
también en el sitio que ocupa pero esta vez no por el espacio ni
(por derecho) en el espacio a su búsqueda personal, sino por el
través de sus propiedades (casas, colectivo humano que siempre le
departamentos u oficinas, tierras va a exigir más. De esta manera,
para cultivar, explotar o edificar, el compromiso personal no es su-
etcétera). (120) ficiente ante la ambición humana
colectiva.
Los artículos de Terán, Farías Si bien encontramos temas que
y Pérez resultan insuficientes para son preeminentes y constantes en
abordar y comprender el espacio la obra de Higa, se puede decir
en Augusto Higa. En este sentido, que el texto se satura en tanto que
comparar este tema con Bourdieu todos los artículos giran alrede-
nos permite un reconocimiento dor de los mismos textos y temas.
mayor del peso social que tiene Resaltemos así que libros iniciales
este espacio dividido y jerarquiza- que marcan y direccionan la es-
do dentro de la psiquis del indivi- critura de Higa no son mencio-
duo. El espacio en tanto lenguaje, nados. Tal es el caso de Que te
rituales y capital simbólico, forma coma el tigre (1977) y La casa de
parte fundamental para entender Albaceleste (1986). Cuadernos Ur-
el universo creado por el escritor; gentes se estanca en la figura del
el cual es desatendido en estos tres nisei como hombre desarraigado
artículos. en una búsqueda continua por
Finalmente, el único artículo encajar. Esta única lectura, nos
que trata sobre Final del Porve- deja el sinsabor de simplificar la
augusto, paul y perez, edith. cuadernos urgentes: augusto higa 199
obra de un escritor tan rico en tiene la capacidad de hacer actuar
sus complejidades y reducirlo so- al hombre según sus exigencias,
lamente a la figura del extranjero códigos y rituales. Entonces, ha-
en su propio país. Esto se observa blamos de valores convenientes a
desde la portada que nos remite a las situaciones. Al igual que men-
un ambiente meramente japonés cionamos la situación de sobrevi-
con sakuras y kanjis. El propósito vencia del más fuerte, el dinero
o ambiente creador queda mer- también es una necesidad, y para
mado a un solo tema desde el ini- conseguirlo se hará lo necesario
cio y a lo largo del libro. Se des- por encima de las convicciones
cuida así, por ejemplo, la función personales y los valores, pues hay
del lenguaje como construcción que sobrevivir en ese espacio que
de un sector social, ideológico y constantemente reta y degrada
político específico. al hombre. Tal es el caso de “El
Tampoco se profundiza en el equipito de Mogollón” y “Que te
espacio como una realidad agre- coma el tigre”.
siva donde el hombre se presenta El espacio habitado en Higa
no solo como una víctima sino configura un lenguaje de violen-
como un sobreviviente. Los per- cia que estructura el comporta-
sonajes de Higa no enfrentan su miento de los personajes. Lima,
espacio, sino que aprenden cómo en tanto espacio, diseña y desig-
moverse dentro de él pues es el na roles sociales. Foucault, con
único horizonte que conocen. El su concepto de “heterotopía”,
barrio de Higa son los amigos de explica que el espacio en el cual
infancia, la esquina como centro vivimos articula heterogeneida-
de reuniones y el bar como al- des, llenas de complejidades, las
bergue de anécdotas y testigo de mismas que se encuentran conec-
las aventuras diarias. En “Parados tadas. Por esto sus personajes, tie-
mirando las gaviotas” y “Lolita nen un propósito que si bien no
guau guau”, vemos a personajes se muestra claro al inicio adquiere
jóvenes viviendo situaciones de luego coherencia considerando el
acuerdo a sus modos de habitar la entramado entre personajes y es-
realidad. Como indica Bachelard pacio violento.
en Poética del espacio: “El cosmos Esta compilación de textos en
forma al hombre, transforma a un torno a un escritor como Augusto
hombre de las colinas en un hom- Higa Oshiro, que no forma parte
bre de la isla y del río” (84). En de un canon mediático literario,
este sentido, el entorno violento resulta loable como iniciativa. Sin
200 fabiola guzmán loayza
embargo, valdría la pena no cen-
trar esfuerzos únicamente en las
producciones últimas del escritor
sino escarbar en sus inicios, que
son finalmente los que van a mar-
car su ruta creativa y política. Se
puede resaltar así que es impor-
tante un mayor campo teórico
para dar una lectura más amplia
de este escritor, una lectura que
vaya más allá de lo meramente li-
terario y formal.