Características Morfológicas de la Placenta:
La Placenta es un tejido vascular que se deriva tanto del endometrio uterino como del
embrión en desarrollo.
Clasificación:
La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido
fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna.
Este tipo de placenta también la presentan algunos primates y los roedores. Sin embargo,
entre los mamíferos existen otros tipos de placenta. Además, el viejo concepto de la
placenta como barrera de sustancias nocivas ha sido rebasado ampliamente por la idea de
que es un tamiz que permite el transporte de sustancias tanto provechosas como
indeseables para el feto. La membrana placentaria que separa la circulación materna y
fetal está compuesta de cuatro capas; después de las 20 semanas disminuye a tres
Desarrollo:
La placenta humana, como órgano de relación estrecha entre el feto y su madre,
comienza a formarse en la segunda semana, y evoluciona hasta el tercer-cuarto mes,
cuando ya está totalmente formada y diferenciada, aunque sufre algunos cambios
menores hasta el término del embarazo.
La implantación es el primer estadio en el desarrollo de la placenta. En la mayoría de
los casos ocurre una muy cercana relación entre el trofoblasto embrionario y las
células del endometrio. El cigoto, en estado de blastocito, se adosa a la capa funcional
del útero, el endometrio, que para entonces ha sufrido modificaciones histológicas a
causa de los cambios hormonales del embarazo. La progesterona, por ejemplo,
favorece que las glándulas del endometrio se vuelvan voluminosas y se llenen de
secreciones ricas en glucógeno, que las células del estroma uterino se vuelvan más
grandes y las arterias más tortuosas y amplias en sus extensiones.
La implantación del embrión humano se lleva a cabo por la acción erosiva
del sincitiotrofoblasto, un grupo de células que rodean parte del blastocito. La actividad
de ciertas proteinasas, factores de crecimiento, citocinas, leucocitos uterinos y la
tensión de oxígeno han sido implicadas como reguladores importantes de la invasión
del trofoblasto al endotelio materno. Esta destrucción del endometrio hace que el
embrión entre en contacto con arteriolas y vénulas que viertan sangre materna a la
cavidad de la implantación, llamado espacio intervelloso. La invasión endovascular y el
desplazamiento del endotelio materno es seguido por un remodelaje y dilatación
vascular que favorece la perfusión materna a los espacios intervellosos. El mesodermo
del blastocito es el que dará origen a las células del estroma y de los vasos de la
placenta. Desde este punto, el desarrollo de la placenta se distingue por dos períodos.
Periodo Pre – velloso:
Es el período de evolución de las vellosidades a lo largo de la cavidad de implantación.
Una vez implantado el blastocito en el espesor del endometrio, comienza la diferenciación
de las deciduas endometriales.
La decidua basal es la porción situada adyacente al producto de la concepción y por
encima de un espacio en contacto con el blastocito llamado corion frondoso, las cuales
darán origen a la placenta.
Decidua capsular, semejante a la decidua basal y por encima de ella.
La decidua parietal, recubre el resto de la cavidad uterina.
Del día 6 al día 9 ocurre la etapa pre-lacunar: Se inicia desde el momento en que
se implanta el blastocito en el epitelio endometrial, hasta que quede totalmente
incluido dentro del endometrio, observándose en el sitio de implantación una solución
de continuidad creada por un coágulo de fibrina llamado opérculo cicatricial.
Desde el día 9 hasta el día 13, la fase lacunar: Se caracteriza por la aparición de
vacuolas aisladas en el sincitiotrofoblasto que, al fusionarse e invaginarse, forman
lagunas extensas llamadas cavidades hemáticas con lo cual se origina la nutrición
embrionaria. En esta etapa, las lagunas se fusionan para formar redes extensas que
constituyen los primordios de los espacios intervellosos de la placenta, tomando una
forma trabecular, por lo que también se le llama a esta etapa, Período Trabecular.
Período velloso
A partir del día 13 a la semana 16.
Día 13: aparecen las vellosidades a modo de tabiques que separan las lagunas. A
estas trabéculas o tabiques se los conoce como los troncos de las vellosidades
primarias.
Día 15: en cada columna sincitial aparece un eje trofoblástico, el tronco de las
vellosidades secundarias. Se inicia un esbozo de la circulación materno-fetal, cuando
las columnas sincitiales abren los vasos maternos y vierten el contenido a las lagunas
(periodo lacunar: día 9)
Día 18: las vellosidades aparecen como un eje mesenquimatoso envueltas por la
capa de citotrofoblasto y sincitiotrofoblasto, en cuyo seno aparecen unos islotes
vasculares que permiten distinguir lo que será la futura circulación fetal. Las lagunas
se han convertido en cámaras intervellosas y son ya la base de un intenso intercambio
madre-feto.
Día 21: Las células del mesodermo en el centro de la vellosidad terciaria
comienzan a diferenciarese en capilares de pequeño calibre que forman redes
capilares arterio-venosas constituyendo las vellosidades terciarias. La red vascular que
se formó entre las vellosidades contacta con los vasos umbilicoalantoideos, quedando
establecida la circulación feto-placentaria, que como hemos dicho, emplea
vasos alantoideos (de aquí proviene el nombre de corialantoidea). Al final de la tercera
semana la sangre comienza a circular a través de los capilares de las vellosidades
coriónicas.
Del 2º al 4º mes: las vellosidades se arborizan y aparecen rodeadas por una doble
capa trofoblástica: una parte superficial, originada por el sincitiotrofoblasto; y una parte
profunda y fibrótica, originada por el citotrofoblasto, que se conoce como células de
Langhans. Aparecen en este momento las vellosidades en grapa, ramas de estos
“árboles” que llegan hasta la cara materna de la placenta; mientras que el resto
quedan como vellosidades flotantes en la cámara intervellosa. Para este momento
suele haber una leve hemorragia en el sitio de implantación debido a un aumento del
caudal sanguíneo hacia los espacios lacunares, llamado signo de Long-Evans.
Después del 4º mes: las vellosidades se han transformado en un árbol frondoso,
muy vascularizado, a través de cuyos huecos (los espacios intervellosos) circula la
sangre materna. El citotrofoblasto en este momento prácticamente ha desaparecido.
Cabe destacar que, aproximadamente al séptimo mes, la capa de Langhans
desaparece, las vellosidades se adelgazan y los vasos se acercan al sincitiotrofoblasto
y a la superficie.