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Gestión de Seguridad en la PNP 2020

Este documento presenta un resumen de tres oraciones del trabajo aplicativo grupal sobre la gestión de la seguridad en la Policía Nacional del Perú. El documento introduce el tema de la seguridad y describe los objetivos del estudio como conocer los aportes de la gestión de seguridad desde la perspectiva policial y detallar el desarrollo de principios institucionales. Además, justifica el estudio desde el punto de vista teórico para conocer conceptos ligados a la gestión de seguridad.
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Gestión de Seguridad en la PNP 2020

Este documento presenta un resumen de tres oraciones del trabajo aplicativo grupal sobre la gestión de la seguridad en la Policía Nacional del Perú. El documento introduce el tema de la seguridad y describe los objetivos del estudio como conocer los aportes de la gestión de seguridad desde la perspectiva policial y detallar el desarrollo de principios institucionales. Además, justifica el estudio desde el punto de vista teórico para conocer conceptos ligados a la gestión de seguridad.
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GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ


ESCUELA NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL POLICIAL
ESCUELA DE OFICIALES - MARIANO SANTOS MATEO

TRABAJO APLICATIVO GRUPAL

TEMA :
CATEDRÁTICO :

ASIGNATURA :

INTEGRANTES : C
C
C
C
C

COMPAÑÍA :

AULA :

PROMOCIÓN :

CHORRILLOS - 2020

1
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

DEDICADO A NUESTROS
CATEDRÁTICOS, POR DARNOS UNA
FORMACION POLICIAL DE CALIDAD.

2
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

SINAGERD

3
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

ÍNDICE

DEDICATORIA 02

TÍTULO 03

ÍNDICE 04

INTRODUCCIÓN 05

OBJETIVOS DEL ESTUDIO 06

IMPORTANCIA Y DIRECCIÓN DEL ESTUDIO 06

JUSTIFICACIÓN 06

V.- MARCO TEÓRICO 07

5.1.- ADMI. Y SEGURIDAD DE RR.HH DE LA PNP 07

5.1.-MEDIDAS DE SEGURIDAD PNP POR COVID-19 12

VI.- ANÁLISIS 20

VII.- CONCLUSIONES 22

VIII.- RECOMENDACIONES 23

BIBLIOGRAFÍA 24

ANEXO 25

4
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

INTRODUCCIÓN

La seguridad se asocia con el aumento de la criminalidad y con el sentimiento de


vulnerabilidad ante ella, pero también con el acceso a la justicia y la ineficacia del
sistema de administración de justicia penal, entre otros. La seguridad pública es
una condición fundamental para el desarrollo humano. Superando una visión
reduccionista, que la subordina únicamente a la respuesta policial y legal por
parte del Estado y sus órganos, es una construcción social y cultural que
depende tanto de la política criminal como de las distintas instituciones
responsables del control del crimen y de los diferentes actores sociales
involucrados en las diversas modalidades del ciclo de la prevención. La
inseguridad ciudadana es una característica de América Latina y uno de los
principales desafíos de gestión para los gobiernos democráticos, tanto por la
responsabilidad que le compete como por el hecho que los logros de la gestión –
si son escasos o insuficientes- pueden afectar la percepción de la calidad y la
eficacia de la democracia. Esto coincide con los avances en materia de seguridad
y democracia. En efecto, al amparo de una visión renovada de la seguridad, en la
mayoría de los países latinoamericanos tiene lugar desde hace años un cambio
en el paradigma de la seguridad transitando hacia un enfoque más integral, que
progresivamente aborda la inseguridad y el riesgo como fruto de un conjunto de
factores que vulneran y afectan los derechos de las personas y el desarrollo
humano. Desde esta perspectiva, el desafío consiste en construir certezas
objetivas y subjetivas, y garantizar a todos que sus derechos serán respetados y
que no serán vulnerados por la acción y efectos de la delincuencia y la violencia
e, incluso, por los propios órganos del Estado responsables de la seguridad y la
justicia en nuestra sociedad. Lograr aquello implica mirar no sólo el problema,
sino también la manera cómo se abordan o se trabajan las soluciones. Una mala
gestión de los órganos públicos hace posible que los factores de riesgo sigan, por
ejemplo, actuando sobre grupos vulnerables, potenciales infractores y
delincuentes prolíficos, entre otros.

5
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

OBJETIVOS DEL ESTUDIO:


- Conocer los aportes que tiene LA GESTION DE SEGURIDAD desde el
punto de vista de los accionares de distintos efectivos policiales.
- Detallar la forma en que se desarrollan los principios intitucionales dentro
de la GESTION DE SEGURIDAD
- Señalar la importancia que tienes desarrollar las labores institucionales
teniendo en cuenta LA GESTION DE SEGURIDAD

IMPORTANCIA Y DIRECCIÓN DEL ESTUDIO:


La importancia es lograr un conocimiento en el marco teórico, como antecedente
de las labores de campo que el cadete de primer año realizara a futuro en sus
años de servicios reales y efectivos

JUSTIFICACIÓN:
Su estudio se justifica desde el punto de vista teórico porque nos ayudará a
conocer conceptos de principios ligados a la gestión de seguridad.

6
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

V.- MARCO TEÓRICO

LEY DEL SISTEMA NACIONAL DE GESTIÓN DEL


RIESGO DE DESASTRES Y EL PLAN NACIONAL DE
GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES – PLANAGERD
2014-2021

LA GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES EN EL PERÚ


Marco normativo:
 Política de Estado 32 Gestión del Riesgo de Desastres – aprobado en el Acuerdo
Nacional.
 Ley N° 29664, ley que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de
Desastres
 Decreto Supremo N° 048-2011-PCM, que aprueba el Reglamento de la Ley N°
29664, que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres
 Decreto supremo N° 111-2012-PCM, que dispone la aprobación de la Política
Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres como Política de Obligatorio
Cumplimiento para las entidades del Gobierno Nacional.
 Decreto Supremo Nº 034-2014-PCM, que dispone la aprobación del Plan
Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres – PLANAGERD 2014-2021.

EL SISTEMA NACIONAL DE GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES –


SINAGERD

El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD),


como un sistema funcional, ha sido creado por la Ley Nº 29664, como un
sistema interinstitucional, sinérgico, descentralizado, transversal y
participativo, con la finalidad de identificar y reducir los riesgos asociados a
peligros o minimizar sus efectos, así como evitar la generación de nuevos
riesgos, y preparación y atención ante situaciones de desastre mediante el
establecimiento de principios, lineamientos de política, componentes,
procesos e instrumentos de la Gestión del Riesgo de Desastres.

7
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

8
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

PLAN NACIONAL DE GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES PLANAGERD 2014


2021 -El PLANAGERD 2014 – 2021

- Se constituye en el documento de planificación estratégica del


SINAGERD para el cumplimiento de la Política Nacional de la gestión
del riesgo de desastres en nuestro país, para cada ámbito jurisdiccional

9
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

y territorial de los tres niveles de gobierno, considerando la gestión por


resultados que incluye su articulación con el desarrollo de programas
presupuestales, entre otros.

- La estructura del PLANAGERD está sustentada en los siete procesos


de la GRD – Art. 38 Reglamento.

10
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

11
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

12
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

 Supervisar y controlar la administración del sistema policial, de recursos


humanos, de bienestar y de salud de la Policía Nacional.
 Difundir las normas relativas a los derechos, obligaciones, goces y
beneficios que corresponden al personal policial en las áreas de, recursos
humanos y bienestar.
 Proponer normas para que los procesos de gestión de, recursos humanos,
bienestar y de salud, se cumplan con criterios de legalidad, transparencia y
pleno respeto de la dignidad y de los derechos humanos.
 Establecer los lineamientos de Política para la elaboración del Cuadro de
Asignación de Personal y del Presupuesto Analítico del Cuadro de
Efectivos.
 Proponer y facilitar la promoción de convenios para el otorgamiento de
beneficios profesionales, asistenciales y educativos para el personal de la
Policía Nacional, haciendo extensivo a familiares con derecho.
 Proponer y ejecutar la asignación de becas en el marco de la cooperación
técnica nacional e internacional, de acuerdo a normatividad vigente.
 Promover y desarrollar la descentralización de los servicios de salud
policial, sobre la base de un Sistema de Redes en el ámbito nacional.
 Elaborar y proponer lineamientos de política y normas sobre la gestión
económica, financiera y de ejecución presupuestaria; así como, supervisar
y controlar su cumplimiento.
 Elaborar y proponer lineamientos de política y normas sobre la
administración de recursos logísticos, procesos de adquisición de bienes,
contratación de servicios y ejecución de obras; así como supervisar y
controlar su cumplimiento.
 Ejercer las demás funciones que señalen los reglamentos y normas
vigentes.

13
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

5.2.- LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD IMPLEMENTADAS EN EL PERSONAL Y


DEPENDENCIAS POLICIALES, PARA EVITAR LOS CONTAGIOS EN EPOCAS
DE PANDEMIA COMO ES EL CASO DEL COVID-19

La aparición y propagación mundial del nuevo coronavirus ha supuesto un reto


inmenso para el Estado peruano. No solamente nuestro precario sistema de
salud pública se ha visto afectado, sino que las repercusiones de la pandemia
parecen extenderse a cada esfera y capa de nuestra sociedad. A raíz de esta
crisis, una de las principales medidas que el Estado ha implementado es la del
distanciamiento social obligatorio mediante la disposición de una cuarentena
nacional.

En principio, esto va acorde con las recomendaciones de instituciones


especializadas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir la
expansión del virus. Naturalmente, la tarea de velar por el cumplimiento de esta
norma fue delegada a la Policía Nacional del Perú. Recordemos que la
Constitución política del Perú dispone que la finalidad fundamental de la Policía
es “garantizar, mantener y restablecer el orden interno” (artículo N.º 166).

Antes de esta crisis la Policía ya se enfrentaba a serios problemas institucionales


que resaltan mucho más en el actual contexto. Por ejemplo, el cuerpo de policías
a nivel nacional se extiende a 136 mil efectivos. De acuerdo con cálculos de la
propia Policía, para cubrir la demanda y recomendaciones de efectivos por
número de habitantes, deberíamos tener al menos 200 mil policías. Esas

14
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

deficiencias son mucho más marcadas en algunas ciudades como Lima donde,
según un reciente informe de la Contraloría, existe un policía por cada mil
habitantes.[1] El llamado que el Gobierno hizo a las Fuerzas Armadas para
también apoyar en esta labor estuvo evidentemente orientado a disminuir el
efecto que este desbalance podría tener sobre la seguridad en un contexto tan
difícil como el actual.

Lo cierto es que, más allá de esta y otras falencias, la Sub Comandancia General
de la Policía dispuso la elaboración de un plan general en el marco del estado de
emergencia decretado para movilizar a todas sus divisiones a nivel nacional. El
estado de emergencia ha dejado las calles vacías porque unos de los principales
elementos de vigilancia natural, como los son transeúntes y personas en la calle,
ya no se encuentran presentes. Ante ello, la Policía se está valiendo de todos sus
recursos para mantener el orden y que la ciudadanía cumpla con el
confinamiento dentro de sus casas.

Sin embargo, esto viene probando ser mucho más complicado de lo que
inicialmente se estimó. Al respecto, hay muchas explicaciones que se podrían
brindar: las carencias en calidad de vida de un sector amplio de la población que
vive del día a día debido al carácter informal de su trabajo, la falta de conciencia
de algunas personas con respecto a la gravedad del riesgo que presenta el
nuevo coronavirus y la ocasional actitud de estar por sobre la ley de algunas
personas intervenidas.

Es indudable que está ha sido una de las principales dificultades del actual
estado de emergencia que ha resaltado la prensa. Por ejemplo, cuando todavía
no había transcurrido mucho tiempo desde la declaración del aislamiento social
obligatorio se hizo mucho eco sobre el hecho de que la delincuencia se haya
reducido en un 84 % a consecuencia de la misma. Evidentemente, sin gente en
las calles es mucho más fácil custodiarlas. Pero como consecuencia de esta
resonancia dirigida se ha creado una falsa idea de que la Policía solamente se ha
dedicado a este tipo de intervenciones.

Uno de los temas que recientemente viene siendo discutido con más frecuencia
es el tipo de medidas que se han tomado desde el Estado y la propia institución
policial para resguardar la seguridad de los policías que también están en la
primera línea de combate contra el nuevo coronavirus y tienen a su cargo la

15
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

realización de estas tareas: en su mayoría suboficiales y oficiales de menor


rango. ¿Cuál es su situación?

¿Solo las pruebas masivas pueden ayudar a que la Policía pueda hacerle frente a
la expansión del nuevo coronavirus? Allí existen serias limitaciones. Se necesitan
procedimientos adecuados para las intervenciones y no los que normalmente se
aprecian, como si fueran operativos rutinarios de un tiempo donde la pandemia
no causaba estragos. Y para ello también se necesitan los instrumentos e
implementos adecuados, acorde con la protección que merece nuestra Policía. A
esto se le suma la garantía de que, en caso de caer contagiados por el nuevo
coronavirus, puedan ser atendidos inmediatamente y bajo el cuidado médico
necesario.

LA LUCHA EN LA PRIMERA LÍNEA (CASUISTICAS)

La Policía ha sido la institución más expuesta en las calles al contagio del nuevo
coronavirus. Como se ha visto, su función de hacer cumplir las normas y el orden
público le acarrea una mayor interacción con la población. Y esto resulta más
preocupante si se toma en cuenta que sin los protocolos de bioseguridad
adecuados, las detenciones y el traslado de personas en vehículos hacia las
comisarías posibilita una mayor exposición a la pandemia. ¿Cuál ha sido el
resultado de este prolongado contacto social?

Empezamos en Loreto, una de las tres regiones con mayor número de contagios
del país, donde el clima de
trabajo para la Policía no es
muy alentador. En una de las
conocidas zonas populares de
Iquitos, la capital, una
comisaría apenas ha dotado a
algunos de sus miembros de
mascarillas, un instrumento
elemental para el patrullaje.
Las palabras de un suboficial
grafican tanto su preocupación como su indignación: “En mí comisaria solo dieron

16
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

40 mascarillas si somos 100. Y por única vez en la semana de emergencia. Es un


robo total a simple vista, son unos sinvergüenzas. Pero ahí vamos luchando.
Fuerza es lo que necesitamos. Sé que saldremos de esto”.

En las redes sociales también es frecuente encontrar quejas de algunos efectivos


policiales por el tipo de material de protección sanitario que se les da. Además de
que no se les otorga a todos sus miembros, las denuncias resaltan que son
materiales de mala calidad. Por ejemplo, en el caso de las mascarillas, esto
obliga a que tengan que confeccionarlas de manera casera, o incluso comprarlas
en boticas y hasta a los ambulantes. Cualquier persona que se encuentre en la
calle por estos días, cuando ve un policía, se puede percatar de que no todos
llevan las mismas mascarillas.

Pero existe otro tema delicado que resalta en las quejas policiales que recibimos:
el problema de la corrupción. Hace poco se hizo conocida la denuncia contra
el general PNP Héctor Petit Amésquita, debido a la sobrevaloración de
alimentos y material sanitario. Si bien la investigación se encuentra en curso, y
tan solo se le ha reasignado de su cargo, parece que no sería un caso aislado. La
investigación periodística viene encontrando otros casos que involucran altos
mandos. Así, Punto Final denunció irregularidades en la compra de material
sanitario y otros productos, que involucrarían al comandante PNP José Luis
Pérez Cumpa. Ante estos hechos, el ministro Carlos Morán ha dispuesto que
Contraloría haga seguimiento de todas las compras que va a adquirir la Policía
durante el estado de emergencia.

Tales sucesos generan desmoralización entre los subalternos, quienes no solo


tienen que exponer su vida en las operaciones, sino que deben realizar sus
actividades contando con un pobre equipamiento, provisión de recursos y otros
menesteres. En Lima, una miembro policial nos cuenta su experiencia: “Solos
nos dan un pan con una cajita de Frugos. Tampoco tenemos movilidad después
del servicio, y en la calle no hay baños adonde ir, no te prestan”. Lo mismo nos
comenta un integrante de la Sanidad de la Policía: “Yo estoy yendo a trabajar
todos los días en horario normal y de almuerzo me dan una lata de atún, galleta y
barra energética. Mi oficina está dentro del hospital; muchos están cayendo por
ahí”.

17
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

Las denuncias de los subalternos están empezando a hacerse públicas. Este ha


sido el caso del SO PNP Dante Reátegui Portocarrero, que trascendió
mediáticamente debido a la separación temporal de su cargo. Se le impuso este
castigo por haber denunciado el abandonado y la necesidad de hacer pruebas en
su comisaría, en Breña, ya que uno de sus compañeros estaba contagiado. Hace
poco se le reincorporó a su unidad, pero esto obedece más a una presión de la
opinión pública y la imagen que la institución quiere preservar. Sin embargo, han
existido otros casos de policías que ya padecen de la COVID-19, y que no se les
atiende en hospitales. A muchos enfermos, se les pide que se queden en sus
casas, con el grave problema de exponer a sus familias.

Según nuestras fuentes, en Cusco existía una renuencia por parte del personal
subalterno a formar parte de las brigadas de recojo de cadáveres por temor a
contagiar a sus familias. En nuestro país, la pandemia aún no llega a su punto
más alto, pero con el aumento del número de infectados las camas de hospitales,
y en especial las camas UCI, no se darán abasto para la atención de los
enfermos más graves por lo que aumentará el número de fallecidos. Esto va a
traer consigo que haya muchas muertes en las casas de los contagiados, e
incluso en las calles, como ya vienen ocurriendo casos en otros países del
mundo, y Ecuador es un ejemplo no muy lejano de ello. La modificatoria de la
Directiva para el Manejo de Cadáveres COVID-19 dispone que las fuerzas del
orden participen en estas brigadas de recojo. Este ha sido un tema de
preocupación en muchos efectivos por el contacto directo con la enfermedad y el
temor de poner en riesgo a sus propias familias. Y mucho más cuando la
experiencia los alecciona de que no reciben los instrumentos adecuados para
ello, y tienen que luchar contra la precariedad.

Una doctora que trabaja con la Policía en la región Tacna nos brinda su


testimonio de esta precariedad y la poca previsión que existen en algunas
comisarías: “Me dan pena los policías: he visto cómo se tienen que comprar sus
guantes y mascarillas. Y otros no saben intervenir, piden documentos y hasta
agarran los papeles cuando no deberían tocar nada porque se pueden contagiar.
Y hasta esto la persona sigue andando y contagiando”. Y a esto le suma una
preocupación común en las regiones: no se han implementado laboratorios para

18
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

hacer las pruebas moleculares, que son las más fidedignas, y por lo tanto no se
puede conocer el número real de contagiados, ni se les puede aislar.

Tal desprotección ha llegado a un punto que termina siendo para los policías una
preocupación por sus vidas. Un oficial, en Lambayeque, una de las regiones
donde la pandemia avanza con mayor ritmo, nos comenta su situación: “Acá en
Lambayeque está muy fuerte la contaminación, siguen aumentando los
infectados, pero tenemos que salir adelante. Una lástima realmente, triste para la
institución. 17 policías contagiados, 2 están hospitalizados. Somos más de 3000
los que cuidamos”. Pero a pesar de esta situación, ellos continúan haciendo su
labor.

La declaración de un suboficial, quien se encuentra asignado a la región


de Loreto, ilustra muy bien la situación de contrariedad de la Policía ante esta
situación, pero también su compromiso con la ciudadanía y la confianza de que
las cosas mejoren: “La Policía está en la primera línea de combate frente al
COVID-19. Mucho más aún en estos tiempos de angustia y dolor de la gente. A la
Policía, siendo pueblo hecho ley, le toca la primera línea de combate, es su
puesto y debe hacerlo con el apoyo del Gobierno. Es necesario atenderlos; de lo
contrario habrá más contagios. Si el Gobierno es eficiente y eficaz, podría
resolverse este problema”.

BUSCANDO NUEVOS CAMINOS

La situación de la Policía resulta sumamente preocupante. Si bien el Gobierno ha


buscado subsanar algunas desatenciones y desaciertos, es necesario que se
reformulen bien su política de operaciones. Se hace necesario levantar la moral
de nuestras fuerzas del orden, dotarlas de los recursos adecuados para esta
emergencia y asegurarles protección sanitaria. Además de ello, sería importante
establecer incentivos y el seguro adecuado para los riesgos que están
afrontando, tal como se viene haciendo acertadamente con nuestro personal de
salud, quienes se encuentran en uno de los frentes de esta primera línea.

La preocupación de los suboficiales y oficiales de menor rango, quienes luchan


día a día en el campo, es más que notoria. Como personas cuya labor es
proteger la vida de otras personas, no solo deben afrontar riesgos para sí mismos
y para sus cuerpos policiales, sino vivir con el temor de contagiar a sus familias.

19
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

Por ello la necesidad de reforzar las medidas necesarias en esta lucha contra la
expansión del nuevo coronavirus. Desde IDL-Seguridad Ciudadana sugerimos
atención indispensable en la capacitación sanitaria, nuevos protocolos de
detención y traslado, mejores implementos de bioseguridad y la prueba masiva
de test periódicos, así como un seguro de protección adicional para nuestras
fuerzas del orden.

Hace poco el fallecimiento del SO PNP Víctor Felipe Vásquez Meneses, quien
padecía COVID-19, refleja aquellas cosas que se deben cambiar en la Policía.
Casos como él, y los sensibles fallecimientos de otros policías más en la primera
línea de combate, nos hablan de la necesidad de atender a las personas más
vulnerables de la propia institución. Y en general de otorgar protección y el
reconocimiento adecuado, así como un homenaje a aquellas “vidas que cuidan tu
vida”, tal como reza una de las frases policiales más conocidas. En este sentido,
y desde este espacio, un aliento incansable para nuestros buenos policías, y un
llamado de conciencia a la ciudadanía que se encuentra en las calles de forma
innecesaria, exponiendo su salud, la de sus familiares y a las fuerzas del orden.
La lucha contra la expansión del nuevo coronavirus aún continua

MEDIDAS DE PREVENCIÓN DEL PERSONAL PNP

Con el propósito de prevenir la enfermedad del Coronavirus, las comisarías y


otras dependencias de la Policía Nacional del Perú, a nivel de la región Lima,
serán desinfectadas.

Así lo dispuso el gobernador regional Ricardo Chavarría Oria, en reunión


sostenida con altos mandos de esta institución. La iniciativa permitirá proteger la
salud de los agentes y de la ciudadanía que a diario acude a solicitar el servicio
policial.

Del mismo modo, la primera autoridad regional asumió el compromiso de atender


los requerimientos de productos de limpieza como: Mascarillas, alcohol, jabón,
guantes, lejía, papel toalla, agua mineral, entre otros elementos.

20
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

El jefe de la División Policial de Huacho coronel PNP Luis Alberto Pérez Rentería
valoró el gesto solidario del titular de la región Lima. “Los miembros del orden
podrán laborar en espacios seguros y reducir el riesgo de contraer esta
enfermedad infecciosa”, subrayó.

La autoridad policial invocó a la unión de la población para superar esta crisis


sanitaria y tomar conciencia de las experiencias de otros países que sufren por la
pandemia. “Acaten las medidas y quédense en casa, para aplacar la curva de
casos diagnosticado con Covid-19

21
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

VI.-ANÁLISIS

La gestión de la seguridad pública se relaciona estrechamente con el diseño y


ejecución oportuna de una política eficaz y con la superación de los problemas
derivados de una administración estatal-gubernamental llamada a reubicar al
ciudadano como su objetivo y la provisión de mejores servicios como su tarea
más urgente, a través de una institucionalidad competente para actuar e
intervenir en las distintas dimensiones del problema.

La seguridad pública no es un problema meramente policial. La delincuencia, la


violencia y la inseguridad son realidades que tienen, al menos, una faceta
socioeconómica, un componente sistémico-estructural y una aproximación
políticogubernamental. En rigor, los intentos por reducirlas o contenerlas exigen
políticas consistentes y duraderas, un consenso sobre la manera de enfrentar las

22
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

causas y sus manifestaciones, una alta capacidad técnica y la voluntad política,


entre otros aspectos también importantes.

La modernización de la gestión de la seguridad implica un cambio en las


relaciones del Estado con el ciudadano y apunta al fortalecimiento y
perfeccionamiento de su capacidad gestora, reguladora y productora de servicios.
Por ello, un giro significativo es, entonces, la introducción, promoción y
fortalecimiento del rol de la sociedad civil en objetivos de interés común y en
tareas que antes eran exclusivas de algunos organismos estatales.

Una mirada a la naturaleza de las intervenciones en distintos países permite


afirmar que las iniciativas desde el gobierno central no son suficientes. Es
necesario sumar a los gobiernos locales, la acción de la comunidad organizada y
definir políticas públicas de largo alcance. Dentro de éstas, a su vez, conceptos
como los que se señalan deben ocupar un lugar relevante:

 Participación social efectiva y “productiva”


 Liderazgo y coalición local;
 Énfasis socio-preventivo;
 Diseño de estrategias de intervención intersectorial y multidisciplinarias. v.
monitoreo y evaluación de la eficacia e impacto de las intervenciones
 Aprendizaje social e inteligencia colectiva

Para ese objetivo hay que rescatar la relación entre democracia, seguridad y
participación. En la medida que la sociedad civil aporte elementos al diseño de
estrategias de seguridad se fortalece el sistema democrático. La participación es
fundamental y supone, a lo menos, dos mecanismos relevantes: acceso a
información necesaria y creación de canales expeditos y redes. Esto contribuye
significativamente a promover una cultura de la prevención.

La coproducción de la seguridad, una directriz valorada a partir de la experiencia


de países desarrollados y diversos organismos internacionales3, es todavía un

23
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

objetivo a alcanzar. Se deben vencer obstáculos jurídicos y resistencias


organizacionales derivadas de culturas políticas y una institucionalidad que no
está a la altura de las necesidades y urgencias. En Perú se ha intentado aplicar
una política y una estrategia de seguridad pública cuya principal debilidad ha sido
la ausencia de condiciones apropiadas para resolver nudos y procesos críticos
propios de la gestión de seguridad: información, coordinación, monitoreo de
intervenciones, evaluación y aprendizaje organizacional. Así lo destaca el Foro
para la Modernización de la Seguridad Pública en Perú, conformado por 35
especialistas en seguridad y reforma del Estado, impulsado por la Fundación Paz
Ciudadana, que presentó sus conclusiones en septiembre de 2009

VII.- CONCLUSIONES

La importancia y responsabilidad que tiene cada Estado en establecer y


mantener un sistema equitativo, responsable y eficiente de seguridad y justicia
penal, obligan a desideologizar el debate de las políticas públicas de seguridad.
Este es un aprendizaje fundamental en muchos casos. Otra enseñanza que nos
deja la década pasada en materia de políticas de seguridad es que se debe
poner más atención en la forma cómo se gestiona la seguridad y menos en
debates teóricos sobre modelos de seguridad.

Las respuestas al desafío que plantea la inseguridad ciudadana tienen distintos


grados de dificultad y diversas aproximaciones o forma de materialización. La
experiencia indica que una cosa son los modelos y otra es su aplicación o

24
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

implementación. La realidad en los territorios y gobiernos locales supera el


reduccionismo y la simplificación de las estrategias.

En el plano de lo práctico, existen un conjunto de recomendaciones y


experiencias relativas a la prevención del delito. Estas destacan no sólo el
enfoque de la coproducción, la participación, el enfoque local, entre otros
aspectos, también subrayan la necesidad de avanzar hacia una nueva
generación de políticas y gestión de seguridad, versión que rescata la prevención
basada en el conocimiento y las políticas basadas en evidencia. De esta forma, la
gestión de información, la gestión de conocimiento y la gestión de planificación,
monitoreo y evaluación son sustantivas para el éxito

Evitar trabajar a ciegas, contener la improvisación, identificar y transferir prácticas


prometedoras, facilitar la apropiación y el empoderamiento de los gobiernos
locales, promover el conocimiento científico y práctico, crear condiciones para
una gestión de información oportuna y apropiada, ocupándose de medir la
evolución de la inseguridad y la calidad –en términos de costo-eficacia,
resultados e impactos, son retos insoslayables para el éxito.

VII.- RECOMENDACIONES

Una lección es la necesidad de sustentar la gestión en una capacidad técnica.


Con ello apuntamos a asegurar diversas condiciones y requisitos que dan mayor
eficacia al sistema. Aquí son relevantes conceptos tales como:

- Fortalecimiento institucional en distintos niveles y sectores del aparato


estatal;

- Sistemas de información para diagnósticos compartidos, oportunos,


fundados técnica y empíricamente, sobre la naturaleza del(os)
problema(s), la(s) prioridad(es) y las consecuencias de la inseguridad
objetiva y subjetiva;

25
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

- Capacidad de gerenciamiento (dirección y administración), planificación


y ejecución eficiente, guiada por indicadores e índices de resultado e
impacto;

- Reformulación e innovación en las estrategias e intervenciones;

- Existencia de una institucionalidad con respaldo político, jurídico,


técnico y económico adecuado, entre otros.

La experiencia de países latinoamericanos nos enseña que para tener éxito se


debe profesionalizar y modernizar la gestión del aparato público y dar un salto en
materia de políticas públicas. No se puede seguir trabajando y gestionando las
políticas del sector con enfoques, estrategias y prácticas de antaño. Es preciso
innovar. Para ello debemos evaluar y promover la gestión de conocimiento,
validar las intervenciones que sirven o que entregan resultados prometedores,
pero también aprender y trasferir las buenas prácticas para aprovechar las
experiencias que se detectan en cada contexto, en cada ciudad y en cada barrio.

BIBLIOGRAFÍA

 FERNÁNDEZ DE PINELO, T. Y OTROS: “Condiciones de Trabajo y


Salud”. INSHT. Perú, 2014.

 GENERALITAT VALENCIANA: “Salud y Seguridad en el Trabajo en la


Comunidad Europea”. Valencia, 2009.

 GUTIÉRREZ MARCO, A.: “Temas de Seguridad e higiene del Trabajo”.


Fundación Mapfre. Colombia, 2017.

26
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

 INSTITUTO NACIONAL DE SEGURIDAD E HIGIENE EN EL TRABAJO


(INSHT): “Factores Psicosociales. Método de Evaluación. Versión 2.0”.
INSHT. Madrid, 2005.

27
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

ANEXO: ESQUEMA CONCEPTUAL

28
GESTIÓ N DE LA SEGURIDAD I

29

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