Wikileaks: “Las limitaciones del soporte digital, y los poderes realmente
existentes”
Introducción
Los últimos acontecimientos suscitados a raíz de la exposición pública de más de
250.000 documentos secretos Norteamericanos por parte de la agencia cibernética
Wikileaks plantea una discusión profunda acerca del ciberespacio, el periodismo y por
decirlo de algún modo, las libertades en el mundo digital.
Wikileaks, surge como una agencia de noticias, estilo ONG, que pretende vencer el
poder de los grupos informativos concentrados que según sus interés a la información.
Dicha agencia nuclea a cientos de periodistas independientes que intentan vencer, de
alguna manera, “los muros de los monopolios informativos”, que no permitirían a “la
gente” informarse para poder actuar tanto en la paz mundial, o cuestiones medio
ambientales, o la lucha contra la corrupción gubernamental, o contra las “tiranías” en el
mundo.
Wikileaks parecería pronunciar “Solo la información sin filtros, ni intereses, salvo el de
la gente que quiere un mundo mejor”
En ese plano Wikileaks, posibilito campañas en contra de los “abusos de poder del
sistema estatal chino”, o los “excesos” en las guerras en Afganistán o Irak.
Wikileaks introduce en la reflexión de este ensayo algunas preguntas: ¿Cuáles son los
límites del alcance de esa información? ¿Pueden significar un proceso “revolucionario”
que cambie tanto el periodismo, como la visión de la sociedad acerca de los estados y
los poderes existentes? ¿Qué significa en última instancia las nuevas tecnologías para
los procesos de la información y del compromiso?
Lo que buscamos es abrir las puertas de la reflexión para pensar tanto un fenómeno
puntual, como el de Wikileaks, pero también para adentrarnos en el significado que
tienen las nuevas tecnologías para continuar o cambiar las prácticas diarias en nuestra
sociedad. Si logramos dejar plantadas las bases para una crítica de la razón instrumental,
o mejor dicho, del intento utópico de que las nuevas tecnologías per se modifican de
manera “progresiva” la sociedad, nos daremos por satisfechos. No creemos llegar a
tanto, pero queremos dejar planteada la necesidad de una reflexión en las ciencias
sociales, acerca del papel de las nuevas tecnologías en la construcción de sentido para
mirar el mundo, la sociedad, el poder y la política. También el impacto en la opinión
publica de dichas tecnologías y de cierta práctica periodística, que se pretende libre de
condicionamientos sociales, políticos y económicos.
El desarrollo de los medios digitales
El desarrollo de los medios de comunicación digitales en los últimos 15 años,
significaron y significan un cambio en los paradigmas en la comunicación. Las cadenas
de los grandes medios, en su mayoría, han logrado digitalizar tanto sus expresiones
graficas, como sus expresiones audiovisuales. Allí donde hay Internet, existe el acceso a
los grandes medios de comunicación.
Este acceso masivo a la información se ve complementado y expandido por millones de
ONGs, bloggers, microbloggers, perfiles de facebooks, que permiten tanto la
reproducción, reinterpretación y análisis de las noticias que publican esos grandes
medios.
Solo en algunas ocasiones, la “agenda” de noticias en el universo de la información es
marcada por algunos de estos “periodistas independientes”, como en el caso de
Wikileaks, donde la información difundida por una Ongs “en lucha contra los
monopolios mediáticos, empresariales y/o estatales” se vuelve masiva y parece ser
codiciada por estos medios que dice combatir.
Así pese a que surgen millones de voces en todo el mundo que se expresan a través de la
Internet y su multiplicidad de herramientas, parecería mantenerse el monopolio de la
información solo en las grandes cadenas de medios.
Por otra parte el manejo de la red, esta condicionado por aquellos sectores privados y/o
estatales que contribuyeron a generarla.
El mito liberal de la posibilidad de millones de usuarios (antes artesanos) llevando su
información a la red (antes mercado), escuchado nuevamente luego de la aparición de
Internet, parecería una fantochada, en tanto y en cuanto las agendas informativas y
medios masivos se siguen definiendo a gusto de los intereses corporativos .
Los intereses económicos centralizados parecen regimentar la red de redes.
Podríamos decir que el megáfono que significa la red solo lo utilizan algunos pocos,
mientras que la gran mayoría tira “botellas al mar”, mensajes que se pierden en el aleph
borgeano que significa la Internet. Al decir de Don Arturo Jauretche, la libertad de
prensa, solo funciona en la “democracia virtual” como libertad de empresa.
El desarrollo de la técnica, parece garantizar la tragedia en la cual más voces
hablan, pero menos voces se escuchan.
Las fuentes y la funcionalidad
El problema de las fuentes, en realidad es el problema del periodismo y de las ciencias
sociales. La cita es necesaria para justificar determinada apreciación, evaluación o mera
descripción de una realidad o de una noticia. Cuanto más la fuente aparece como
aséptica, como neutral, como técnica, mejor tanto para el periodismo, como para las el
cientista social.
En el ámbito de las ciencias sociales, tanto en la investigación teórica como en la
empírica (sin que esta aclaración signifique un muro de separación antidialectico entre
dichas etapas), la cita al pie o la cita bibliografica referencia un origen en la idea o en la
relación de ideas que permite reconocer la influencia de determinado autor o
determinada obra. Esa cita puede engrandecer la investigación con el prestigio del autor
citado. Si decimos Marx, Durkheim, Weber, Parsons, etc. , estamos en última instancia
transpansando el prestigio de dichos autores a la propia obra.
En el caso de la fuente o la cita periodística sirve para justificar un relato o un análisis
de la realidad. La visión de la fuente enmarcara su relato o su descripción de los
acontecimientos.
La fuente siempre tendrá un interés por que se difunda su propia versión del mundo.
Intentará por todos los medios que su interpretación aparezca como la realidad misma.
A esta parcialidad, por supuesto, tendremos que agregarle la parcialidad del periodista
que también intentara definir una forma de mirar al mundo, cargado de percepciones
particulares. Y por eso también guiará su búsqueda de fuentes en el sentido en que
intente definir su noticia o análisis. También tendremos que agregar la parcialidad del
medio de comunicación al que responde el periodista. Claro que esta serie de
mediaciones, en la realidad, terminan confluyendo en un sentido único. En general se
busca un acuerdo entre la fuente, el periodista y el medio.
En le caso de Wikileaks, las fuentes son tomadas como verdaderas de por si. No hay un
ejercicio acrítico de lo que se publica en los documentos, muchos menos por parte de
aquellos medios que contratan el servicio de Wikileaks. Tanto Wikileaks, como los
medios que reproducen la información de dichos cables secretos, los incorporan como
una verdad revelada, sin ningún nivel de análisis.
Las fuentes de algunos de los documentos publicados son medios que interpretan la
realidad que a su vez son utilizados por servicios de inteligencia o diplomáticos locales,
que presentan dichas opiniones como parte de sus informes a la Inteligencia
Norteamericana. Ese medio que es utilizado como fuente puede tener una línea editorial
similar al del diplomático que lo cita. Se dice en un medio, se reinterpreta como “una
verdad”, se difunde nuevamente a través de los documentos desclasificados ilegalmente
y se publica nuevamente en el medio como una verdad que viene de afuera, de un
observador neutral. Un mecanismo de validación sin constractación por decirlo en
términos metodológicos inductivos. Los documentos y sus fuentes son utilizados para
“operar” sobre la opinión pública y condicionarla. No hay cosa más difícil de
comprobar que aquella que no tiene comprobación pero se afirma desde una fuente
jerárquicamente indiscutible: El Departamento de Estado de Norteamérica.
La reflexión a que nos lleva estos acontecimientos es a la necesidad de construir un
ejercicio periodístico, al decir weberiano, que garantice la “neutralidad valorativa”. Es
decir, tanto para presentar la fuente, como la noticia y el análisis, el periodista y su
fuente deberían definir su pensamiento político. Es hora de exponer y referenciar a las
claras el pensamiento para significarlo. Es hora de destruir el “sentido común”
periodístico, que pretende igualarse con el sentido común de la opinión pública y
enmarcarlo en la particularidad desde donde se emite. Clarificar las ideas fuerza que
explican dicha descripción o análisis de la realidad. Eso intentará alejar al ejercicio
periodístico, del sinsentido burocrático de la sociedad de consumo.
Si se quiere evitar “el periodismo independiente” dependiente de las miradas parciales
dominantes, hay que dejar claros los valores y las ideas que canalizan la exposición de
la nota o análisis periodístico particular. Sino la información se trasforma en una lista de
noticias “neutrales” que no reflejan las contradicciones y pujas de poderes en la
sociedad de la cual provienen, y por lo tanto a nadie conmueven y/o interesan. Es decir,
el propio periodismo ataca el interés que puede generar en la opinión publica al
pretenderse generalista, y no sintetizar a todos, sino a una parte de la sociedad.
Por decirlo de otro modo, el periodismo y las fuentes del mismo, en la interpretación
más sin maniqueísmos puede generar a la vez “sin sentidos históricos” y por lo tanto ser
funcionales a los poderes realmente existentes.
En el caso de Wikileaks, su distribución acrítica de los documentos, en última instancia,
termina siendo funcional a los poderes que dice combatir. Tanto en los países centrales
como en los periféricos, los documentos de Wikileaks, sirven para fortalecer, en el
primer caso al aparato militar y a al derecha norteamericana, que con la filtración de
documentos, argumenta que los Estado Unidos goza de la “hostilidad mundial” y por lo
tanto debe fortalecer tanto el orden interno y sus objetivos militares externos, y en el
segundo caso ataca a los gobiernos que no son pro-norteamericanos, con argucias que
rondan el chusmerio sin fundamentos.
Por supuesto, no contemplamos aquí el acuerdo de Wikileaks, con los grandes medios
europeos para la distribución de algunos de los documentos reservados, que parecería
quebrar uno de los objetivos primordiales de dicha ONGs que es la lucha contra los
intereses de los grandes grupos empresariales de la comunicación.
Los objetivos de Wikileaks, son quebrados por la propia práctica de la ONG. Se
fortalece el “sentido dominante” con la distribución acrítica de los documentos, y
en pos de lograr mayor difusión, se acuerdo con los grandes grupos
comunicaciónales europeos y norteamericanos.
Wilileaks, origen y fundamentos
Wilileaks surge como la oportunidad que tiene el periodismo de resarcirse con “la
gente”. Quebrar con la muralla de los multimedios, asociados a los grande monopolios,
que contaminan, y destruyen el planeta, que esclavizan para conseguir mayores tasas de
rentabilidad, que despiden y ajustan para socializar las perdidas. Intenta atacar a los
gobiernos autoritarios que impiden la libre expresión y guerrean contra los más débiles.
Surge como la oportunidad de informar, independientemente de los intereses materiales
que manejan “la información”.
Por eso genero y genera tanta expectativa entre aquellos que intentan sostener otras
miradas del mundo, que maticen, la visión desesperanzada de los medios, que muestran
las consecuencias pero no atacan las causas. Como muchas ONGs se ubican por encima
de las corporaciones y los estados. Son la constitución de una subjetividad periodística
prescindente, sin nada que lo vincule a las disputas de la sociedad global.
El creador de Wikileaks estuvo por se tapa de Time, si no fuera por los 250000
comunicados ultra secretos de la inteligencia norteamericana que divulgo. Lo
reemplazaron, en última instancia, por el creador de Facebook. En todo caso, facebook,
es otra innovación técnica que permite mayor grado de relación entre personas y la
información. En todo caso, Wikileaks era el aprovechamiento de las nuevas tecnologías
para revolucionar el periodismo y por eso, pese a su ataque “al poder”, era permitido y
tolerado.
El acuerdo común entre Wikileaks y los grandes medios europeos y norteamericano
tiene que ver, por decirlo de algún modo, con la objetividad periodista. Todos, desde el
periodista bloggero, hasta el periodista de los grandes medios, pretenden el premio
único de la objetividad. Ella permite el acceso a una verdad cuasi platónica, que no
depende de la situación que ocupa el periodista en la sociedad sino de su papel de
periodista en si mismo. Su profesión garantizará su pureza inmaculada para mirar a la
sociedad desde fuera de la misma, permitiendo evaluar, discutir, y hasta criticar sus
actitudes indebidas. El periodismo es la garantía de liberal contra los autoritarismo, es la
última vaya que garantiza la libertad de expresión.
Esta critica viene al caso, dado que “la muerte del periodismo” anunciada por Wikileaks
y sus seguidores, es por decirlo en términos cristianos, su resurrección, Con Wikileaks,
el “periodismo” como profesión liberal, critica e independiente de la sociedad, tiene una
nueva oportunidad: Puede seguir esgrimiendo la bandera de la independencia y
mantener su rol de arbitro frente a las “injusticias” de la sociedad. Wikileaks parecería
decir: “Como no dependo de nadie, represento a todos”.
Con esto no queremos cerrar la puerta de la posibilidad de un discurso reflexivo y
critico desde el periodismo. Tampoco negamos la posibilidad de construir un relato auto
conciente de la sociedad para pensar las relaciones sociales que se dan en ella y la
necesidad de reformas o cambios profundos. Solo queremos remarcar, que junto con
las nuevas tecnologías y el ejercicio del periodismo profundiza está tendencia a
desvincular la realidad social, del discurso que pretende explicarla.
El periodismo que se auto titula independiente, que se pretende objetivo, termina
reivindicando su lugar por encima de la sociedad, aislado de la realidad social que
pretende describir y es justamente por eso, que en el apartado anterior insistíamos en la
necesidad de que el periodista, clarifique cual es la posición desde la que escribe para
mostrar a que intereses materiales o ideologías responde.
Por decirlo de otro modo, el mesianismo periodístico de Wikileaks, es última instancia
la radicalización del discurso periodístico clásico. Para descubrir dicho mesianismo
baste leer las editoriales de los grandes diarios todos los fines de semana.
El periodismo de investigación y la teoría del complot
El periodismo de investigación, es una de las prácticas más valorada del periodismo.
Supone un trabajo sistemático en búsqueda de insumos originales de información. El
periodismo de investigación construye la información. La noticia, no es ya un hecho
ajeno al periodismo, sino que la acción del propio periodismo la que la va construyendo.
Por supuesto que esa noticia puede surgir, en forma exterior al periodismo, pero la
practica periodística puede develar otras características o matices de la noticia que
permitirían convertirla en algo más sustancioso para el mundo mediático y/o en algo
con una importancia cardinal para la sociedad desde donde se investiga.
En el caso de Wikileaks, la publicación los 250000 documentos secretos
norteamericanos, poseen más una lógica de investigación que de periodismo. Puesto que
no hay una práctica critica y/o interpretativa sobre los mismo. En todo caso
argumentemos que los documentos hablan por si mismo y que cualquier interpretación
los alejaría de su esencia informativa.
Consideremos por un segundo, que la divulgación de los documentos por parte de
Wikileaks en nítidamente una formula de investigación periodística. Abstraigámonos de
la forma en que se consiguieron dichos documentos, que amerita más para un programa
de chimentos, que para un trabajo sistemático de investigación. Es más una filtración
del sistema que una demostración de intrepidez peridiodistica.
A partir de los documentos publicados en Wikileaks, se fortalece por decirlo de algún
modo, cierta explicación político social, vinculado a la teoría del complot. Dicha
“teoría” remarca la participación de grupos de elites económica, política y/o militar en
la definición a nivel país, regional y/o mundial de los destinos de la humanidad. Así
desde logias, religiones, grupos económicos o partes de la burocracia estatal (todas
minorías) se definen casas más, casas menos, cada uno de los grandes movimientos de
los países, de los negocios y hasta de la humanidad.
Wikileaks, fortalece esa visión, por lo menos en lo que a los documentos desclasificados
conlleva. EEUU aparece como la gran usina de realizaciones a nivel mundial, el jugador
que tiene todas las repuestas, antes del juego. A través de los documentos se constituye
una visión de EEUU como principal interlocutor y operador de la política mundial. Así,
en el estadio mediático queda, de un lado, el periodismo independiente que revela el
complot, por otro lado una parte de la burocracia estatal que realiza el complot. Todo
queda entre minúsculos grupos con conducen “los destinos de la humanidad” o
contribuyen a cambiarlos.
Wikileaks, también afianza una visión de un mundo inevitablemente manejado,
controlado por unos pocos. Lo revela, pero al mismo tiempo lo refuerza. No hay ningún
cambio en la política diplomática mundial, producidos por la desclasificación de los
documentos, salvo los producidos en relación con el cuidado en la manipulación futura
de los documentos secretos. La revelación demuestra lo poderoso que es el imperio y las
imposibilidades del resto del mundo para cambiarlo. El periodismo, que se pretende más
comprometido, termina, de una u otra forma, fortaleciendo las prácticas que dice
combatir, o que pretende terminar.
Aquellos que pretenden acabar con el monopolio de la información y democratizarla
mediante las nuevas tecnologías, terminan convirtiendo las luchas de la humanidad en
partidas de ajedrez entre pocos jugadores.
Como sociólogo, este tipo de lecturas de la realidad, me incomodan sobre manera. Me
incomoda el estructuralismo que hace del accionar individual un mero títere, por lo
tanto también me incomoda esta visión generalizada de pretender que la vida social y
política, es manejada, controlada o combatida, solo por grupos de elites.
Los gobiernos, las empresas y el condicionamiento
Wikileaks, como muchas ONGs, pretende la independencia respecto de las empresas y
los gobiernos. Para ello intenta buscar financiación de fundaciones y de individuos, que
le permiten obtener la independencia necesaria para atacar o cambiar los exabruptos del
sistema.
La inmensidad de la red permite mantenerse sin depender de nadie en particular. Pero a
la vez también se carece de base referencia, lugar de pertenencia, grupo social, país al
cual responder.
De los que se trata es de un intento de reforzar lo que marcamos en los apartados
anteriores: que el periodismo se transforme en un “equivalente general” del sentido, que
supera todas las realidades y necesidades de las sociedades y pueda hablar desde una
conciencia crítica de la humanidad en general.
Si no hay condicionamientos de estados u empresas ¿quien condiciona a Wikileaks?
¿Serán millones de cibernautas, bloggeros, u ongs desarticuladas, con niveles
organizativos sofisticados, pero a la vez precarios, los que contribuirán a la visión
independiente de Wilileaks?
La concepción, muy generalizada en los últimos años, que las ONGs pueden
manifestarse como autoconciencia de la humanidad y podrían generar un limite entre los
excesos Estatales y Privados. Así, a la visión del periodismo independiente, se suma la
visión de la ONGs independiente. Se pretende que la diversidad de los
contribuyentes, garantizaría la objetividad para la información.
Países centrales y países periféricos, control y condicionamiento
Este titulo que parecería responder a un documento CEPALINO del año sesenta,
pretende abordar una lectura sesentistas de algunos acontecimientos actuales, que se
dan, por lo menos en el campo de la información.
Las nuevas tecnologías, tanto en el plano del mundo de software, hardware y por lo
tanto del mundo online, son en la mayoría de los casos controladas y manejadas por los
países llamados “centrales”. En esos países la Internet y desarrollo tecnológico tienen
un correlato en la necesidad de mejorar sus procesos productivos, tanto en el plano de la
comunicación, de la administración y de la tecnificación de los mismos. En el resto de
los países, dichos avances, son necesarios pero no suficientes para mejorar sus
condiciones sociales, políticas y económicas.
Con lo cual, muchas de las utilizaciones que esas tecnologías tienen en los países
centrales, son poco o nada relevantes en el resto de los países. Hablando quizás solo de
los aspectos comunicaciónales, la red de redes y demás subproductos, puedan en dichos
países, mejorar la comunicación, superar los grandes monopolios informáticos,
controlar los abusos estatales, hasta quizás organizar movilizaciones y estimular la
participación política de los ciudadanos. La pregunta seria si en dichos países
realmente acontece esta panacea que describir muchos panegiristas de las nuevas
tecnologías.
Seguramente, es más difícil que esta practicas, presumiblemente, más democratizante
del espacio de la política y de la información, sean más difíciles en aquellos países
donde dichas tecnologías son, por decirlo de algún modo, “importadas”.
El caso de Wikileaks que es la aplicación de las nuevas tecnologías a la información,
luego de los acontecimientos con los documentos secretos, demuestra su primer gran
limitación, fue barrido de algunos servidores que significaban el soporte de su página.
El soporte digital necesita, por decirlo de algún modo, de un soporte en los servidores, y
los servidores son controlados por determinados países y empresas. En todo caso esta es
la forma más bestial de ejercer el poder. Pero en materia de tecnología se puede
condicionar la divulgación de información limitando la aparición en búsquedas, o en su
defecto haciendo aparecer en las búsquedas la posición contraria de lo que se busca o se
intenta generalizar.
Así, el control, el ejercicio del poder, tanto simbólico, como real, esta en manos de
aquellos estados o corporaciones que generan y manejan la red de redes. La libertad en
la red esta condicionada por quien la genera y quien la maneja.
Se ha insistido en los últimos años, tanto en nuestro país, como en el resto mundo, sobre
la capacidad organizativa que tienen las redes sociales en particular y la Internet en
general. La herramienta técnica, garantizaría la libertad de expresión y de organización
allí donde el “poder” estatal y/o corporativo, intenta apagarla. Se abstraen así un montón
de condiciones sociales y/o políticas de las propias sociedades que permiten, con mayor
facilidad la organización, de por ejemplo, movilizaciones a favor o encontra de
determinada causa. Por otro lado se omiten, la participación de los medios y de aquellos
que operan las redes sociales o en la red de redes, para estimular determinados acciones
y/o movilizaciones populares.
Igualmente, considerar que determinados implementos técnicos, per se, son una fuente
de progresividad histórica para las sociedades, es compartir determinados argumentos
euro centristas y/o tecnisistas, que consideraban a principios del durante el siglo XIX y
XX que el ingreso del ferrocarril, los telégrafos y otros avances técnicos eran la garantía
para acabar con el atraso de las sociedades no occidentales que no habían pasado por los
procesos sociales, políticos y/o económicos de la sociedades europeas y
norteamericanas. Así los implementos no tienen una direccionalidad histórica
progresiva, sin que dependen de quien los utiliza y con objetivos. Como toda
herramienta tecnológica, pueden servir para el progreso de la humanidad, o para su
destrucción.
Para poner un ejemplo, en los países árabes, se han dado en los últimos meses una serie
de manifestaciones masivas, que para los medios internacionales hegemónicos e
inclusive para muchos bloggeros y organismos de prensa “independientes”, fueron
convocadas por las redes sociales. Según esta visión, en países donde la sociedad civil
es controlada tiránicamente, los aires de libertad vienen por el conocimiento que las
redes sociales dan acerca de las condiciones de vida en otros países y la información
que en el mismo país permite entre individuos las redes sociales. Se abstraen allí las
condiciones sociales que generan las revueltas o movilizaciones y se pretende que la
organización es fruto de las técnicas. La sociedad parecería ser producto de las
nuevas tecnologías, y no las nuevas tecnologías reflejo de las relaciones sociales
existentes.
Quizás en aquellas sociedades donde estas tecnologías son “importadas” se
fortalezca esta interpretación, en donde los avances técnicos generan sociabilidad.
La sociedad y las limitaciones del soporte digital
Las nuevas tecnologías de la información, generan instancias informáticas como
Wikileaks, que pretende, con el influjo generalizador de la red, superar las
contradicciones de las sociedades, tal cual están hoy organizadas hoy, y generalizar en
la opinión pública mundial, nuevas visiones del mundo.
Todas las nuevas redes sociales generan vias de información inmediata pero poco
profundas. La superficialidad de las informaciones que se pueden encontrar en la red de
redes, culminan con la difusión de documentos desclasificaos, basados en apreciaciones
subjetivas y en noticias editoriales. Así como los valores que para Max Weber, habían
generado la racionalidad, se perdieron en el tiempo y en la práctica de siglos, las fuentes
de los documentos desclasificados publicados por Wikileaks, se desdibujan y
construyen un sentido común avalado por la principal potencia militar del mundo.
Wikileaks nos demuestra más las limitaciones de las nuevas tecnologías, que sus
ventajas. Su concepción del periodismo, no significa una vinculación con la sociedad
global, buscando una base sobre la cual sustentar sus opiniones, sino una autonomía
respecto de los mismos. Evalúa a las nuevas tecnologías como posibilidad de
generalización de información liberadora y creadora de un sentido libertario. En última
instancia buscando generar una gran revolución en el periodismo, fortalece el sentido
dominante del mismo y como marcamos en alguno de los apartados, lo resucita.
Iluminar los procesos abruptos que generan las nuevas tecnologías, tanto en las
sociedad, como en la opinión publica es la responsabilidad de los cientistas sociales.
Este ensayo intento una leve aproximación a dichas temáticas.
Bibliografía
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Max Weber, El cientifico y el politico, Ediciones Altalaya, Barcelona 1995
Max Weber, La etica Protestantes y el Espiritu del Capitalismo, Editorial Prometeo,
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