0% encontró este documento útil (0 votos)
529 vistas76 páginas

MC0005323 PDF

Cargado por

CESAR
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
529 vistas76 páginas

MC0005323 PDF

Cargado por

CESAR
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

RATUR'A

'E
E
11ENA
creación y crítica
A

ALEJANDRA BASUALTO / ANTONIO CAMPANA


LEON CANALES / LEOPOLDO CASTEDO
MANUEL ESPINOZA ORELLANA / JORGE GONZALEZ BASTIAS
JUAN CARLOS LERTORA / LUIS MERINO REYES
DIEGO MUNOZ VALENZUELA / JOSE M* NAHARROCALDERON
CARMEN OVIEDO / ROBERTO RIVERA VlCENClO
JORGE ROMAN LAGUNAS / VLADlMlR WISTUBA-ALVAREZ

ESTEBAN BARRUEL / TORO CADIMA / JORGE CANCINO


JOSE ANGEL CUEVAS / BENJAMIN FERNANDEZ
AMANDA FULLER / TOMAS HARRIS / MARCO HERNANDEZ CASTRO
EDMUNDO HERRERA / ORLANDO jIMENO-GRENDI
CLAUDIO LISPENGUER / JOSE MARIA MEMET / JUAN MENEGUIN
DANIEL MOLINA NUNEZ / JUAN LUIS MUNOZ VEILLON
SAMUEL NUNEZ / TERESINKA PEREIRA / JULIO PIqONES LIZAMA
ROLANDO RCVAGLIATTI / GUILLERMO RODRIGUEZ
RICARDO ROJAS / CANDIDO ROLIM / CARLOS ALBERTO TRUJILLO
ARTURO VOLANTINES / RICARDO WILLSON

MARGARITA ARROYO / PEDRO BRAVO-ELIZONDO


GONZALO MILLAN / DAVID VALJALO

EDICIONES DE L A FRONTERA

MADRID /
JULIO / SEPTIEMBRE / VERANO
OCTUBRE / DICIEMBRE / OTONO / 1987 1
ESPANA// LOS ANGELES / CALIFORNIA a */ a 2
INDICE
Vol. 11 / Nos. 3 & 4 Año 11 / Nos. 41 & 42

LITERATURA CHILENA, creación y u R i a


julio/septiembre & octubre/diciembre / verano & otoño de 1987

1
~~~~~~ ~~

Editorial iMisi6n cumplii?

Antonio Campaña 2 Cinco poetisas chilenasde hoy

Jorge Rodn-LaguF- 14 Memoria, testimonio y denuncia en la literatura chilena

JO’ n 17
Juan Ramón Jiméner y Antonio Machado; compromiso y poest en
~ a ~ o ~ ~ e r ó torno a ia guara civil es+mioia.

Manuel Espinon Orellana 2,2 La poaó aminante de Alberto Baeza Flores


Luis Merino Reyes 24 ~a dama el loa,y

Carmende Alonso 216 Norte

Le6n Canales 29 La luna tiene hambre


R-erto Rivera Vicencio 3 1 Alld invertido
Alejandra üasualto 1954

Dyro Muñoz Valenzuela 33 Aurchwitz


<irmmOviedo 34 Rockpesdo
Mireya Pescio 35 India por autores 1984 / 1987
Mireya Pescm 41 India por materias 1984 / 1987
Edmindo Haren /Carlos Alberto Trujillo / Ricardo Willson
Toño Cadima I losé MarL Memet
49, Selección poética

Daniel Molina Núñez/ Amanda Fuller/kmuel Núhez


Marco Hanández Castro Ciaudio Lispmguer/Tomtr Hami$
Teres&@ Perein/ E W Banuel /Guillermo Rodri#uez/
Juan Luis Muñor Veillon
5 1 Selección POética

JulioPiñones-Linma / Benjamrn Femdndez / Candido Rolim 52 Selección poética


Juan Meneguin / J w e Cancino / Rohndo Re-vagliatti

Juan Epple 53 La Compaiih de los


Armando Cuatro y Humberto Duvauchelle

Vbdimir Wistuba-Alva& 5 7 &ouwer, LW !a guitarra y su música

Jorge R o d n - l & m a 60 Bibliograf& de y Iobre Francisco Coloane

66 Algunos libros recibidos


David Vaijaio

Elizondo 69
“Espejos: la teaura cinemiitica en h traición de Rita Hayworth ” /
Pedro Lamarque: Autobiografb
Libertad

Tomds Harzs 70 “La estrella de Gonzalo Muñoz


ne@’
- 71
Margar¡¡ Arroyo lentos
“Quizá mis de Carlos Murciano
ojos”

Gonnb-Milan “TRulo de dominio” de JorgeMomulegre

Carta del editor

Jorje Gonzáler BastLs (ContraPMpW


b ~arse~kra

Las fotoprafkc del presente número son del Dr. Sergio Pescio C.
LITERATURA CHILENA, creación y cn'tica

Dirección / Edición
David Valjalo
-f Guillermo Araya (1931 11983)

Escriben en este número:


Alejandra Basualto, Antonio Campaña,
León Canales, Leopoldo Castedo,
Carmen De Alonso, Juan Armando Epple,
Manuel Espinoza Orellana, Jorge González Bastias,
Juan Carlos Lértora, Luis Merino Reyes,
Diego Muñoz Vdenzuela, José Ma. NaharroCalderón
Carmen Oviedo, Roberto Rivera Vicencio,
Jorge Román-Lagunas 1Vladimir Wistuba-Alvarez,

EDITORIAL

iMISION CUMPLIDA?

El tiempo y los acontecimientos obligan a hacer cambios,


deseados o no. Once años editando esta publicación y
mucha agua que ha pasado bajo los puentes nos obligan a
ello. Nuestros lectores y colaboradores han podido obser-
var que el fundamento de esta revista cultural no ha varia-
do en su esencia, Suponemos que hemos sido una base en
la cual el creador, el artista y el intelectual han tenido una
tribuna de expresión, para su creación en si misma y a la
vez representar el pensamiento en oposición a la fuerza.
No está demás repetir que con amplitud se ha acogido sin
sectarismos a las diferentes escuelas estéticas, a la totalidad
de las generaciones, dando preferencia a las últimas, a los
autores de las más diversas militancias.
Durante un tiempo más o menos lar o, fuimos casi los

%
B
únicos ue con continuidad desarrol amos una labor en
este ám ito, lo cual nos hizo insistir en nuestro empeño,
con el fin de mantener un cauce permanente al pensamien-
to sin cesura. En la actualidad son numerosas las publica-
ciones -dentro y fuera del pais, más dentro que fuera-
que desarrollan labores similares ; algunas que para materia-
lizar sus ediciones emplean a la vista un esfuerzo artesanal
con precario respaldo económico. Por estas consideraciones
-edemos nuestro lugar a todas ellas.
Por tanto, a contar del próximo año dedicaremos
nuestra tarea -limitada por razones económicas, ya que
no recibimos contribuciones de ninguna especie, aparte de
los normales aportes de nuestros subscriptores- a números
monográficos y trataremos as{ de ahondar en materias
especificas de nuestra cultura.
Otra de las razones de nuestra determinación -si es que
se nos permite- es que si con sinceridad y sin sectarismos
suponíamos que estábamos contribuyendo al restableci-
miento de nuestra democracia al mantener su expresión
cultural - hemos comprobado que la actitud de los respon-
sables de representar a la civilidad y al republicanismo en
nuestro pais, no obedece a principios básicos. Valga pues
este cambio como una actitud de protesta. As: sea.

Diciembre 1987. 1
c S
w 0 ANTONIO C A M P A N A
El desarrollo de la poesi’a femenina chilena ofrece un cuadro
asombro, no obstante que en una ocasión haya dicho por
de continuidad de relación creadora que no siempre ha sido
apreciada con claridad por el ejercicio critico. Esto se ha
.
boca de Mairena: “los filósofos. . irán poco a poco enlutan-.
do sus violas para pensar, como los poetas, en el “fugit
hecho más evidente a partir de las promociones actuales, la l
irreparabile tempus”. Y por este declive romántico llegarán a
de aquellas poetisas que irrumpen en el panorama nacional una metafísica existencialista, fundamentada en el tiempo;
en -o después- del año 1938. E l alto registro epoca1 que algo en verdad, poemático más que filosófico”.
alcanzan las generaciones mayores con Gabriela Mistral, Francisca Ossandón, llevando su angustia plenamente percibi-
Mari’a Monvel y Winet de Rokha, oscurece la visión de la da, se rehusa a ser simplemente, una realidad para la muerte a
cri’tica sobre las nuevas representantes, las que muestran pesar de tomar clara conciencia de la estructura del tiempo
nombres valiosos, con vocaciones vividas que agregan nuevas cuando menoscaba su presencia humana. Se rehusa a ser sólo
realizaciones a la historia de nuestra poesi’a femenina. el instrumento de éste para caer en la incomunicable parvedad
Existe, entonces, un encadenamiento lógico que, a través de
del perecimiento. Vivir no es para nuestra poetisa ser para la
las épocas, se desplaza hasta el presente en un flujo que en
muerte pese a que el tiempo lo acuse, sino desplegar la inti-
algunos poetas se da a conocer por medio de un tempera-
midad del ser, revelar las posibilidades Últimas, implicarse de
mento renovador que insiste en modificar y ampliar la
lo que en nosotros libremente acrece. Por ello se asombra
realidad del proceso creador. Aún cuando toda si’ntesis
con asombro poético, por ser ella misma testimonio de las
puede caer en el defecto de ser parcial, en que una inclina-
tensiones que ocurren, por tener ojos para ver lo que la circun
ción procura dejar sentadas sus preferencias, es evidente que
da, para revelarse o echarse en la plegaria. Ante esa admira-
el hecho ocurre, que hay una realidad que lo suscita, que
ción o pasmo provocado por el paso del tiempo, la poesiá se
no es sólo un estado de ánimo. Quien someta a revisión
encarga de descubrirnos sus sentimientos desde un sitial de
las obras poéticas de estas décadas y los cuadros antológicos
que comienzan a formarse a raií de ciertas compilaciones
privilegio, en una anhelante tentativa de comunicación. El 1
tiempo relaciona para ella la imposibilidad de evitar lo que
que se publican alrededor del medio siglo, como ser:
Machado, más poética que filosoficamente, llamaba “el no ser”
“Cuarenta y un Poetas Jóvenes de Chile”, de Pablo de
y que no es nada más que la presencia de la nada. Esta nada
Rokha, y “Poesi’a Nueva de Chile”, de Vi‘ctor Castro, tendrá
o “no ser” que Francisca Ossandón advierte y designa como el
que convenir en esta situación. Ricardo Latcham, en su
destiempo, esto es: un tiempo sin tiempo que la obsesiona y
“Carnet Critico”, con su penetrante visión, le concede a la
le hace patente su necesidad de ser. Por los términos en que
nueva poesi’a femenina chilena un desenvolvimiento extraor-
ella concibe el tiempo y, como consecuencia, la angustia, en
dinario. Este desarrollo, esta abundancia de conjunto que
esa libre asociación que la poetisa les concede, situa la tras-
observa el cri’tico. se forma. como hemos dicho. Dor la eie-
I I -,- cena -1encia de su andar en el mundo. Este universo poético se
cuciÓn de trascendentes obras individuales. Los poetas que sustf:nta en la mayori’a de sus libros, aún en el primero de
com ienzan a aparecer en 1950, asi‘como los aue lo hacen CIIUzi , y cuya cronologi’a es la siguiente:
,.ll,..-
“Humo Lento”,
más adelante, aportan significaciones importantes. E s un (1954); “La Mano Abierta al Rayo”, (1957); “El Don Oscuro”
peri;odo que necesita ser interpretado, clasificado por la (19610); “Tiempo de Estar”, (1963); “Tiempo y Destiempo”,
especialidad cri’tica. (19614); “Diálogo Incesante”, (1971) y “Desatadas Olas de mi
Mar’’, (1983). Nos encontramos, pues, frente a un conato de
a TIEMPO EN LA POESIA profunda materialización poética, en el cual Francisca Ossan-
rión trata de revelar este simple -o complicado- hecho de
vivir cual identificación de temporalidad, iluminando ciertas
Al descubrir su soledad el poeta toma conciencia del paso del zonas herméticas, casi incomunicables, como una planta que ,
tiempo, es decir coloca el énfasis en la vida misma, en la exis- regada con aguas de fuentes especiales, se abre y muestra
tencia, en su necesidad de ser humano por sobre todo otro sus hasta ayer secretas esencias. La poetisa sorprende por
valor de alarma. E l poeta comienza entonces por preguntarse la regularidad de su mundo, por la integridad de éste, el que
por el ser, por plantearse su trascendencia, y lo hace como va apareciendo entre sus poemas ligado por singulares cohe-
extrañado de este sentimiento, tal cual al filósofo sucede pero rencias, en que cada variante lo es del tema principal al que
sin buscar como éste pruebas o razones de su admiración. El van agrandando, extendiéndolo en sucesivos nacimientos.
poeta se expresa asi’sólo por medio de la palabra poética, Todo concurre en esta poesiá hacia el arraigo del ser. Hemos
cantando a impulsos del asombro que de él se apodera por lo visto como su tema se hace presente por el asombro ante el
que su mirada y su corazón toman, Al asombrarse unicamen- curso del tiempo el que, finalmente, lleva a la poetisa a des-
te y no meditar acerca del motivo de este asombro, reproduce cubrir su angustia y, por ella, a compartir la experiencia de
la emoción del hombre que se encuentra en el mundo como la nada como si en su desvalimiento fuera el Único recurso
desamparo, recreando situaciones que producirán, “a posterio- a que pudiera echar mano y que desemboca en la consterna-
r¡”, o desde otro ángulo, la meditación sobre estos hechos ción de la intimidad cual un encuentro que centellea en la A
que revela. Machado que sintió su temblor humano por la nada o ese cadáver de los años colmados que estorba igual
presencia del tiempo, encontraba la rai‘z de su poesi‘a en el que si se tuvieran huesos o aceros ajenos porque: el encogido
descubrimiento de la angustia a que lo llevaba esta preocupa- rostro / surge / más allá de los años arrugados f al comienzo:
ción, lo mismo que a los filósofo existencialistas, aunque / una trampa celeste , Esta trama celeste cual una red inevi-
sabi’a muy bien -Machado era otra cosa, como ha dicho table coge a la poetisa y con ella la llama li’rica que le colora
Dámaso Alonso- que poesi’a y filosofi’a se separan ahi’: uno y desnuda los caminos reales del ser, su posibilidad de reve-
es el acto de cantar y el otro es el acto de reflexionar ante el larse, de emerger desde los fundamentos valederos, desde
fondos invisibles: El derrumbe, ¿quién lo incendia? 1Sólo la mer recommencée” constataba Valery desde su admirar
vinos vencidos en mi / sed. Y se contesta: porque ¿Vale al poético. E l mar es el “dómine” hecho de las más vitalistas y
hombre apartarse 1de su esencia? 1 Pienso en el desprendi- profundas experiencias y Francisca Ossandón siente como un
miento / en 10s himnos ágiles de la / memoria f en el quebra- rio de alas su empuje, va descubriendo lo que el mar aún
do mástil 1donde aún gravitan mis cauces. tiene de secreto e inmutable: Se descuida el mur por las
Esta poesi’a de Francisca Ossandón no es, como pudiera aguas / inventadas. Atónita la mente 1 en e l rescate de sus
creerse, una poesi‘a sugerida sino, por el contrario, una abun- huellas. 1 Surgen velas engañosas bajo la recta sombra de
dancia observada que, al descubrirse en la temporalidad, se la tarde. 1 Pero la noche confunde las crecientes.
atraviesa de pesimismo y de románticos sentimientos que La poesi‘a de Francisca Ossandón que se nos asocia a veces a
nos lanzan dentro de una realidad más profunda. Esta mani- la poesi’a de Saint John Perse y a nuestro hermético y hondo
festación de contrarios es otra de las constantes de que la Rosamel del Valle, aunque declinada hacia otras equi
poetisa participa. Al no aislarse, al recobrarse como posibi- cias, se atraviesa de hondura de mar o de agua dulce,
lidad viviente, nadándose la sangre de su vena, realiza una reiteraciones que se polarizan hacia dicho elemento c
fusión que a nosotros nos cabe contemplar como condición constante de su vivir, de su arrebato, de su insomnio
dialéctica del existir: Quiero vivir viva la vida / y no muerta que funda su palabra por la presencia del tiempo en :
en mi, aunque admitida. Otra de las convergencias entre existencia. Diversos otros elementos componen la mdLerid
las predilecciones de la poetisa y su tema central son las poética que trabaja esta poetisa como, por ejemplo, el hervor
sensaciones de desmoronamiento. No es como en Neruda del amor que se presenta con una intensidad erguida, como
un desmoronamiento de las cosas palpables, de la realidad rai‘z de un destino que constata su desearse y en que a veces
fkica, sino que un deshacerse el alma, más porosa que el se descubre más hondamente la conciencia de la temporalidad
cuerpo y la propia tierra. La particularidad de estas sensa- que la circunda y que la hace preguntarse por el ser que es la
ciones es varia y a ratos entramos en un mundo deslizante, inmolación Última de esta poética.
ávido de nuevas conmemoraciones con la intimidad que lo
subyuga, tal una secuencia viviente que la desplaza hacia FUENTES Y ALEACIONES
ciertas inclinaciones de romántico cuño. Pero el tiempo no EN LA PQESIA D E
pasa en vano: sucede, es un suceder que apunta a la libera-
ción, hacia divisiones menos ni’tidas, a contemplaciones de DELIA DOMINGUEZ
cosas que se deshacen o se erosionan a su paso. Todo apa- Delia Domi‘nguez, desde la aparición de su primera obra,
rece de pronto como aproximación, se va descreando, integra SU poesi’a, la riqueza de su temperamento, a este
derrumbando cual una realidad lejana, desprendiéndose de cuadro de la poética femenina chilena, en el cual toma un
su nudo, descendiéndose como escapado desde un lugar alto lugar destacado. E s la suya una obra que adquiere razón de
y secreto. Francisca Ossandón al cerrar los ojos sobre este ser por si‘ misma, que trae elementos sustantivos de la reali-
mundo que se descrece, se vuelve sobre las preguntas exi- dad del ser nacional, recreados desde sus fuentes, inclinacio-
giendo la posibilidad de dejar a un lado este oscurecimiento: nes o costumbres, con un lenguaje coherente y pleno de
Si extirpo e l verde en el recuerdo, f y el blanco en las hojas poder.
minerales, 1y la muerte en los muertos, ¿dónde la magia Delia Domi’nguez nace en Osorno, esto es: viene del sur de
oculta, 1 dónde el beso que gira / en su asombrado nicho? Chile, situación que se va a reflejar en toda su obra. El fri’o
Después este refluir poético encuentra otro elemento princi- del sur, la lluvia, el viento y el paisaje vegetal y volcánico de
pali‘simo: el agua. El mar se desborda, forma giros que dejan la región, se incorporan al dramatismo que integra su poesi‘a,
su volumen latiendo. La poetisa se apoya en los si‘mbolos se posesiona de su lenguaje, surte sus iluminaciones, la con-
que nacen del agua como en ningún otro. Entre sus simpa- ducta de su soledad que quiere acercamientos humanos para
tras las notaciones del agua son descollantes a través de toda integrarse, “su apostura de enérgica paloma de los montes”,
esta poética de Francisca Ossandón. Ya antes de las “Diez como la define Neruda en el prólogo a “ E l Sol Mira para
Presencias del Mar”, se vincula extraordinariamente al flujo Atrás ” .
primero, al tema central: Arbol del agua. 1 Su ramaje es La bibliografiá de la autora anota los siguientes libros:
escritura de bocas y raigambres. 1 Su letra es rostro de “Simbólico Retorno”, (1955): “La Tierra Nace al Canto”,
ordenadas sentencias. Y en la misma estrofa dice: Me (1958); “Obertura Siglo XX”, (1961); “Parlamentos del
atribula / beber y beber bebiendo sed. 1 ¿Sé yo acaso de las Hombre Claro”, (1963); “El Sol Mira para Atrás”, (1977);
treguas? Beber sed como ese “beber sombra” de Machado, y “Pido que Vuelva mi Angel”, (1982).
son estiramientos que desean adelgazar una situación más allá Kafka consideraba que la poesía, en oposición a la prosa que
de si misma. La visión del agua, esa sed de agua, determina es goce que alivia la vida, era finalmente plegaria. Tal vez
un ahondamiento de las presencias que le punzan al punto porque plegaria no es otra cosa que suplicar por lo que se
que todo comienza a desenvolverse alrededor del agua, como adora. Pero ¿qué es lo que se adora? Pues lo que se ama, lo
un agua circundante que termina por ser todo. El árbol en que se necesita para vivir enraizado, en función del otro, el
la visión de la poetisa es árbol de agua, puridad que no desea que sigue el curso de su indespegable realidad. E n Delia
mezclar a otro elemento. Sucede que en esta poesi‘a el agua Domi’nguez esta necesidad de pertenecer al medio que influen
está observada como otra constante del tiempo, una constan- cia su infancia y la participación de éste en los sentimientos
te que lo delata: el río pasa y con él el tiempo -simil hera- humanos determina el valor, la significación de su arte.
cliteano bien dosificado-; el mar transporta y arrastra y Estamos, pues, frente a una poesi‘a que no es una simple
frente a su volumen las formaciones del tiempo se van medi- descripción de una presencia tomada del exterior ni tampoco
tando, adquieren dimensiones ocultas; por el agua del mar de una costumbre de vivir sino, por el contrario, la de una
cuántas cosas se traspasan y dejan de ser o se recrean, cuántas posesión que la vida le ha entregado para bien o para mal y
se sacuden entre sus savias o iluminaciones que les correspon- que el poeta recibe, enjuicia y acepta. Una poesi‘a que es una
den y que les eran ignoradas. El mar es como el ser que de larga plegaria no exenta de rebeldi’a, de rupturas, de preocupa
Pronto se extravi’a para presentirse o tocarse por dentro, que ciones por la suerte del ser.
llama y suelta su arrebato vital sin agotarse, voliciones que Otra de las fuentes es el paisaje, El paisaje adquiere en la
van soltándose oleada tras oleada: “La mer, la mer, toujours poesi’a de Delia Domi’nguez ciertas singulares resonancias. Son
3
huellas de la arquitectura de la naturaleza que se plasman y poesiá de Delia Domi’nguez. L a vinculación del ser poético
toman pertenencia en sus modos de referir. No es una recrea- con palpables formas del sueño mágico que viven en algunas
ción del paisaje con el propósito de acomodarlo a la necesi- zonas de nuestra naturaleza rinde culto a las potencias des-
dad de una expresión poética, No, no es justamente eso. conocidas. Es un campo que se presenta como un gesto
Esta poesi‘a va más allá: si bien el paisaje ha enlazado su encajado por la vida entre nuestras pertenencias. El poeta
canto a una realidad dramática determinada, no la hace tomar sabe que a la vida no se llega ni demasiado temprano ni
el centro de su flujo ni se trasforma en su identidad sino en demasiado tarde sino cuando la realidad se encarga de ello Y
una parte de ella. El paisaje atraviesa, es cierto, el temblor la acepta con todas sus consecuencias, tanto en el juego de
li’rico, empapa su curso, determina una forma de percepción una vivificación peligrosa como en el juego mágico que ella
en su visión humana, pero no se constituye en el ri‘o sino en desarrolla. Explica el poeta: L a Ester duo que era malo /
las aguas que en el camino se allegan y aumentan su cauce. barrer la sal que cae en el piso f porque los escobazos
ESsólo un trozo de la materia que el poeta utiliza para inda- llaman a los muertos. Y en otra parte: Ella vi6 que le salia
gar los hechos de su existencia, una parte del coro de la reali- fuego por la boca f y que el novio maldito / le tiró la peste
dad practicante que ejercita. Subyace en su poesi’a una insis- en una pera de agua. El poeta, que es quien tiene la facul-
tencia por asirse del lugar, de las esencias naturales, como lo tad de ver las cosas en su orden natural, esa fuente fascinan-
han sido en Neruda y Vallejo y otros importantes poetas. te que sobrecoge, que asombra, cumple su responsabilidad
Pero no vaya a considerarse esta poesi’a como una poesi’a del sin limitaciones en la obra de Delia Dominguez. S u poesiá,
“lar” por el “lar” pues las esencias acentúan aqui’su condi- aún en pleno peri’odo de proyección, alcanza, no obstante,
ción de estar al servicio del hombre, agudo, dramático, ser en una situación importante en el panorama de la poesia
fruición, sujeto a exploraciones que intentan hallar la explica- femenina chilena del Último tiempo. Tal vez porque ha
ción’del suceso que significa vivir en la indagación, en el buscado las esencias, la naturaleza del ser del hombre y de
reconocer una propiedad que fluye peligrosa, dolorosa, perfo- su alrededor. Es el camino señalado por Holderlin: Ser uno
rante. Si la utilización del paisaje en la obra de arte ha sido
mismo, f Eso es la vida, y nosotros, los otros, somos ensue-
una conquista del romanticismo, en la poesi’a de Delia Domin- ños de aquella. De lo que no cabe duda es que Delia Do-
guez, como en muy pocos casos en la poesi‘a femenina chilena
mi’nguez ha sabido ser ella misma y, por tanto, la fuente de
su identificación al medio toma tonalidades que trascienden
su expresión reveladora.
esta situación, que hacen de su mundo un adentro cuestiona-
do uor la existencia exterior aue lo atraviesa. E s un DOCO lo CRISTALIZACION
que’ queria Unamuno: buscarLe para instalar otra reaiidad que
de ahi‘en adelante, será necesario oi‘r y contemplar. Con la
DE TERNURA
poesi’a de Delia Domi’nguez sucede, en buenas cuentas. 10aue ’ EN MARIA SILVA OSSA
ha sido una razón de ser poética en Dylan Thomas. É n Al comenzar la lectura de un libro de poemas nuestro
efecto, ella quiere instalar su poesi’a en una estancia de rehabi- anhelo más íntimo es descubrir entre sus páginas otro poco
litación de la suma poética: el hombre y su mundo. El más de poesiá. Y aún cuando esto pudiera considerarse una
poeta galés, que se vió entre los fuegos que produci’an tanto paradoja individual, pensamos que ello no es así. La verdad
Pound como Eliot, por un lado y los poetas que reaccionaban sea dicha: encontramos que entre los modos de estilos y,
contra ellos, como Auden, por ejemplo, sigue dicho curso: el estructuras que presentan muchos autores no fluye, como
de la poesiá que glorifica la vida, en que todo otro problema debiera, el elemento poético o la compleja sustancia que
que no se refiera a ella aparece subalterno. Delia Dominguez, compone su materia. E s que lo que dicen los poetas se
por su concepción general del arte, se acerca a estos linea- vincula, quieras o no quieras, con las esencias del ser y por
mientos y trata de obtener la conquista de su tiempo y tanto es el hombre el que habla a través de ellos de SUS
postula la generosidad, el vinculo revelador que nace de la preocupaciones más importantes. No existe la palabra poé-
alegriá y la indigencia del existir. Ella nos dice: Esa risa tica aún cuando se acumulen versos y estrofas con ese fin
que fuimos perdiendo 1 cuando nos vendaron los sueños / si ella no está ligada a un encantamiento impresionado.
para que creciéramos / más tranquilos, más ciegos. El Heidegger, que ha clavado hondo sobre el tema, ya nos lo
poeta sorprende hilos que la frivolidad mantiene en destierro habi’a advertido. El juego en que imágenes y si‘mbolos se
pues conoce todas las jugadas de la vida 1y todas las jugadas persiguen ajenos al ser mismo no es poético en si’por estar
de la muerte. Otras veces propugna una fraternidad que es huérfano de su fundamento. Porque la poesia no es una
donación total: yo pretendia allegar ovejas a mi rebaño / y creación para deleitarnos con alianzas de conveniencia;
que alguien me secara una lágrima f o me pescara del cuello / tampoco un estallido que sólo nos deslumbra. Al revés,
en un gesto de amor diciendo: cuenta conmigo, pajarito, f ella, como propiedad fundamental de la existencia, necesita
suénate con mi pañuelo. E s que, como una constante, el devenir de dicha instancia y hacia la que debemos ir cueste
poeta pretende la aprehensión total del mundo. Esta poesi‘a lo que cueste. De tal manera, cuando los impulsos poéticos,
enlaza, también otros testimonios: una extraña fuerza te- es decir, esa pretensión de aportar algo más al poetizar, se
rrestre, un vigor en la palabra poética que procura estable- quedan Únicamente en brotes o aproximaciones de su fenó-
cer evidencias que no pueden ser negociosas. La autentici- meno y del elemento lirico, sentimos que algo supremo se
dad se expresa con un bri’o imperativo: es sorprendida y se ha quedado sin realizar. Y lo sentimos pues se ha perdido
transmite mediante signos y palabras que someten con su un intento, una experiencia más que no ha logrado concretar
impulso justo y afilado. Se acercan a ciertas improntas que su ambición.
se encuentran en la expresión poética de la Mistral, profesan Pero ¿a qué viene todo esto frente a este libro “Tiempo de
una real grandeza, un desbordamiento vigoroso en el senti- Poesiá” de Mari’a Silva Ossa que reune la mayor parte de SU
miento. E s la palabra pura, desnuda, que levanta el hacha obra? Pues a algo muy simple: es que aqui’, a simple vista,
sobre las máscaras agónicas de algunas formas del lenguaje. hallamos a un poeta que nos transmite la plena posesión de
Busca, como la autora de “Tala”, la energi‘a y desecha las un mundo poético visible, táctil, que asienta honduras de
tenues expresiones. las que brotan atributos li’ricos crecientes salidos desde una
Cierta ligazón mágica, proclive al conjuro que se afinca en vida interior que afirma sus caracteres peculiares. Es tal una
su obra, es otra de las manifestaciones importantes en la complicidad repentina entre las experiencias vividas y las
4
profeciás del sueño que alimenta una fe en la revelación de cierta indocilidad mi‘stica que es otra de sus constantes;
las cosas. E n resumen, la poetisa ha logrado superar los con- exclama: Quiero lavar / en el agua del d h / mi paso fugaz /
vencionalismos que siempre yerguen sus amenazas y, sin por la materia. E n “Raíz”, su libro de 1965, la poetisa busca
desinteresarse por nada, se conduce entre los medios más apoyo en nuevas instancias de la vida. Anhela ir hacia ciertas
útiles para afrontar las contradicciones de la realidad. fronteras de la materia y vive uno de los más altos momentos
Este “Tiempo de Poesiá”, que es una apropiada -aunque de su poesía: El muro es tan alto / como el destino del
pensamos que pudo ser mejorada- antologiá de la obra de hombre; / pero el hombre y la muerte / caben en un solo
la autora, actualiza su desarrollo poético o, mejor dicho, el guante.
proceso seguido desde la publicación de su primer libro.
No hay duda que la poetisa ha comprendido la realidad de su
(Esta antologiá incluye: “Cuento y Canción”, (1941); “De
tiempo y se sumerge en un periplo vivencia1 que quiere pensar
la Tierra y el Aire”, (1942); “En la Posada del Sueño”,
en regiones inesperadas: Cómo escapar del ser. / Encerrada en
(1948); “Vida y Muerte del Diá”, (1957); “Raíz”, (1965);
lo que soy, /juego a ser / mi propio titere, / pero, al aislarme
“La Ciudad y los Signos”, (1978); y “Poemas de Londres”,
de m i l dejo de ser mi condición. Más tarde, en los poemas
inéditos.) Tal vez lo que nos conduce a contemplar con de “La Ciudad y los Signos”, busca enfrentamientos decisi-
entusiasmo esta poesia sea la certeza que ella nos lleva hacia
vos con la metafísica en pos de una entidad que para ella se
los hechos de cristalización o de apresamiento del ámbito
abre distinta cada mañana y choca una y otra vez contra el
que salvan las causas que sobreviven al hombre: el amor y
cristal de la materia: iOh, dominguera! ¡Seca higuera sin
la ternura. Dentro de las distintas épocas o etapas que atra-
flor, / púber gastado! / ¡Cuánta sopa en un hueso! / iCuánto
viesa este mundo li’rico de Mariá Silva Ossa y, aún en los
perro colgado de tu noche! .
tonos más agudos a menos agudos de sus giros, sobresale
Esta poesía tiene, también, otras insistencias y afanes. Uno
esta instancia del ser. Este repertorio de pureza desmorona
de ellos es el de establecer los valores de hoy con los de
cualquier impresión banal puesto que la radicalidad del senti-
otros tiempos por medio del instrumento de la contempla-
miento no se afirma en las aneustias animicas sino en esa
v
ción y la evocación. María Silva Ossa lo entiende asi’en sus
plena maduración del amor que es capaz de echar abajo la
inéditor “Poemas de Londres”. A través de ellos la vemos
soledad y la frustración. Los poemas que se recogen en la
hundida en una realidad inmediata, entre un alrededor fasci-
antología adquieren su genuinidad pues logran ir más allá de
nante al que por otro lado se agregan los recuerdos, la exis-
la historia humana del poeta, tras su afán de concentración
,. .
ultima TUndida en la expresión del amor y la ternura.
tencia y conciencia de la temporalidad humana, esas destila-
ciones opresivas de la interioridad, de la metafi’sica. E n su
El poeta necesita hacerse de esta ternura por un doble deber poema “Laguna Serpentina”, dice: Sobre el asfalto / el
superior; primero: el de trascender la experiencia para no vuelo. / ¿Hacia qué punto / de un cielo fijo? / Del cobarde
quedarse sólo en ser soplo intelectual o detrás de una inven- azul de la ribera / ala mortal / la mente / invierte / y
ción sub1imada de la realidad, en un intento de idealización convierte, / el lejano paréntesis / de un lugar presente / del
que a ell; i no le basta; segundo: para mostrar que no existen agua serpentina.
otras forinas de ternura que aquellas que, como deciá Santa- La poetisa, al contar lo que ve no logra evadir la aventura
yana, emanan de “la armonía vital”, es decir, desde los valo- de los hechos, la de sus memorizaciones que, como señales
res puros que envuelven la vida del ser. La ternura para el predilectas, la siguen en una armoni’a que se anuda a la
poeta no radica sólo en un ímpetu para salirse del hábito ni
memoria. E n uno de estos poemas londinenses se dejan ver
para escl; irecer sentimientos descubiertos por canales de per-
también ciertos contornos de la existencia: Ahora compren-
cepción. La ternura es para ella algo más que eso; dentro del
orden en que se establece para cuestionar una realidad inme-
do la nostcilgia / al separar mi tiempo / de tu fina materia.
Este tiempo de poesi‘a de María Silva Ossa, ha dado lugar
diata la revela como una norma superior de la existencia. O
para actualizar y seguir profundizando interpretaciones sobre
como el Imedio más seguro para que el corazón pueda seguir
una poetisa y un poetizar que, como pocas veces, la radica-
sus impullsos nobles en que sin ser ajeno a cualquier tradición
lidad más visible se encuentra en el sentimiento de ternura y
de éxtasi!j se afirma mucho más en el vigor de su energía
en la constatación del amor humano -que a veces revela
interior. Esta forja de ternura definz, también, el rango que
si’ntomas de exaltación mi’stica- en aclimataciones que no
el poeta concede al sentimiento amoroso, los dos ejes maes-
es común observar muy a menudo.
tros en qua se mueve la poesía de María Silva Ossa en esta
muestra antológica de su obra. Como queriá Rilke, en este
arte se desarrollan los instrumentos de una ternura que avanza ALUSIONES AL MUNDO
para aliarse al amor hasta formar una mezcla de sangre y ser
que provoca la palabra poética. Esto se advierte desde aquel
velado tono mistraliano de su primer libro en el cual las A propósito de la antologi’a poética de Isabel Velasco publi-
formas de la canción superan el uso del romance: Hoja de mi cada en México bajo el ti’tulo “El Tiempo Detenido Abrió
huerto, / raíz de mi surco; / él llegó una tarde / a clavar tuEspacios”, la poetisa Marjorie Agosi‘n, nos ha puesto de
mundo, E n una hora muy confusa de las expresiones o nuevo el dedo en la llaga: “la obra poética de la mujer
lineamientos poéticos ella logra crear su propio compuesto y chilena -ha dicho- ha sido descuidada y relegada por la
dejar atrás las reminiscencias nerudianas y la de los poetas cri‘tica”. Y aunque la verdad duela no podemos desconocer
españoles de la generación de 1927. La vemos dueña de una la realidad de esta afirmación. Por nuestra parte, aunque no
coherencia lirica afirmada en una variedad de lo sensible que de manera tan gráfica, ya habíamos advertido sobre este
se torna en vi’nculo con la percepción como otras experien- fenómeno que se estaba produciendo en relación a la pro-
cias en la poesi’a femenina chilena. E n 1942, nos ducción li’rica femenina entre nosotros. E n su oportunidad
habia dicho: Latiendo en tu luz sin ser tu aceite; / pasando hicimos mención sobre el punto coincidente que teni’a Ricar-
sin entrega entre tu vida, / sin que me sepas tuya, ni do Latcham sobre esta circunstancia y, en especial, sobre
apartada . Otros poemas de “En la Posada del Sueño” desta- las más recientes promociones, aquellas que surgen alrededor
can estas personales formas de la ternura y del amor en María de 1950, el cual hemos repetido hoy al referirnos a Delia
Silva Ossa. L o esperé con la tarde en una mano, anota en Domi’nguez e Isabel Velasco. E n algunas de sus notas
uno de sus arranques y, al contrastar la realidad con esa Latcham refuerza estos testimonios sobre el tema puesto en
5
discusión por Marjorie Agosi‘n, el que cobra más trascenden- E n esta textura poética el sentimiento o pasión de ánimo de
cia si consideramos como se debe el aura que deja la materia la poetisa se cobija en un ensamble que proviene de la mejor
poética que despliega Gabriela Mistral en toda la poesía de herencia Ii’rica de la poesi‘a chilena de este siglo. Dentro de
habla hispana en las décadas anteriores y posteriores al ella es problematizada en rasgos dramáticos que quieren
medio siglo. estirarse mediante un proceso de adelgazamiento en SU téc-
Si en relación con la obra de Isabel Velasco tocamos estas nica y estructura. Esta sutil potencialidad de la autora es la
circunstancias, es porque su poesiá, escrita con la intima contribución queella nos agrega a nuestro desarrollo lírico,
intención de talar una realidad que la posee y mostrar asi’ Sus cinco libros poéticos, “Sol Dónde Estás”, (1971);
ciertos perfiles gratamente personales y ni’tidamente visivos, “Cardos”, (1972); “Tu, Ayer”, (1975); “Del Silencio”,
nos renueva la importancia que adquiere en la experiencia (1981); y “El Tiempo Detenido Abrió Espacios”, (1982),
li’kica esa tentativa que es clave dentro del sentido abarcador nos conducen por expresiones en que el sujeto tiene un tra-
de la existencia que nos presenta el ser poético contemporá- tamiento preferencial. Son estas direcciones que la poetisa
neo. Por éste y, también, por otros motivos es que no quere- desea objetivar y proyectar para una mejor puntualización
mos pasar por alto esta realización poética que lidia en un de la modernidad dramática que sugiere. Asi‘su poesi’a no
mundo que h o y di‘a no es abundante. sólo se autocontempla sino que se abre a más amplias parti-
Existe lo que se llama naturaleza receptiva. Quien acuña este cularidades las que le urge comunicar a través de un verso
modus en relación a la materia poética es nada menos que limpio y parco, cortado, casi inmune a la disgregación.
Rilke. El poeta nos quiso participar de qué manera ciertas Oigámosle: M i soledad / es mi propia soledad. / Seca- sin
experiencias, provengan de donde provengan, se filtran en la ambages / sin temor a perderla. / Nadie robara mi gran
sangre y en el ser para pasar, ya sea entre el amor o el dolor, soledad. Y más adelante: Poseo / desamparo - nada / a
a la palabra poética. E s el camino perturbador de quienes quien pedir espacio en la vida. / Una mano fuerte que rompa
comprenden que el poema es una entidad torcedora de la el silencio. / Un presente para traspasar / esta gran soledad./
simple contemplación y está, definitivamente, justificado A quién pedir si todos pasan.
como acto humano. A raií de esto se nos viene encima el Isabel Velasco cruza también con su poesi’a otros derroteros
recuerdo de Keast, uno de los más insignes conocedores de la de la angustia. N o son problemáticas distintas, comparti-
sustancia poética, quien revela el mismo pensamiento. Por
ello nada parece más obvio que para escribir un verso de amor
mientos que justifican ciertos estados de desarraigo. Es el
ser que se pregunta por su naturaleza, el que quiere redimir
,
de ese amor trascendente y doloroso, fuese más que necesario, su existencia, esa vida que se le desajusta, que entiende la
como deci’a Rilke, haber padecido el amor. Algo que roza miseria que la asiste ante las formas con que el tiempo per-
esta alternativa nos han dicho sobre la poesi’a de Isabel Velas- turba su sentimiento. Quiere, entonces, saltar hacia otra
co esas dos naturalezas impresionistas que han sido Marila realidad que le revele el desasimiento, de la existencia más
Luisa Bomba1 y Hernán Di‘az Arrieta. Ella entre acercamien- profunda: Voy / compartiendo nubes. / Estoy / vestida de
tos más románticos y él con esa perplejidad o desdén con que sombras / y calor dormido. / Lievo los párpados pesados /
a veces vei‘a el testimonio punzador de una sensibilidad impre- el corazón / sin tiempo. / Tengo / espejos sin brillo 1un
vista que a veces no entendiá bien o que no queriá entender. puñado / de tierra quebrada / y un despertar / sin esperan-
Es que un lirismo que se nutre de la vida como fuente defini- zas. / No sé / si tengo lugar / en la vida.
tiva, suele provocar estos desconciertos, estas vicisitudes, aún Otra atracción de esta poesi’a es la forma como Isabel Velas-
cuando a simple vista se pudiera pensar lo contrario. Lo co atrapa en el escuetismo estructural del verso, las sensa-
curioso es que ello suceda con una poesi‘a como la de Isabel ciones que la invaden, esa reiterada certidumbre de soledad
Velasco que es directa, esencialista, ajena a todo lenguaje que revela en la mayor parte de sus poemas, instancia que
eli’ptico, que no prefigura nada de lo que dice o como lo dice por momentos parece quebrar la esperanza. Hay aqui’la
ni lo convierte en reajustes de ciertos planos de !a realidad. pintura de algo muy perteneciente, cierta religiosidad central
Hoy diá, frente a “El Tiempo Detenido Abrió Espacios”, que cala todo un mundo que pugna por asirse de algo que
volumen que resume la labor poética de Isabel Velasco y en el le ofrezca seguridad cardinal: ¿Dónde, dónde exiliar
cual podemos ver su poesi’a en conjunto, nos es más fácil soledad? / ¿en quién apoyar mi ser? / Hace tanto / la
observar estas ocurrencias cuyo mayor valor resulta de que esperanza huye / la vida corre / y nadie espera.
están sostenidas por la experiencia. ¿De qué otra fuente No cabe duda que esta poesía de Isabel Velasco nos entrega
podi’an venir estos versos desnudos, de tan denodado senti- un ensayo dramático por reconstruir de una manera más
miento plástico? : Es tan inmenso y urgente mi querer / que natural la existencia cotidiana y, además de esa otra más
no te extrañes/ si esta noche / un poco J me recuerdes tu. oscura que circula entre sus interioridades y sobre las que el
Hay aqui’algo de esa inasibilidad detenida que nos legó poeta necesita respuestas leales. Por ello la vemos a veces
Pedro Salinas, pero que junto con acercarse a lo cotidiano le como piel adentro, pero en otras también como piel afuera.
otorga un sentido de cambio, de vivi‘sima aflicción, de azar
informe pero real. LA FIDELIDAD ABARCANTE
Toda esta poesiá de Isabel Velasco encaja a fon’do en un senti-
miento de nostalgia modificado por un impulso para salir del
D E CARMEN GAETE
dolor, para herir, para desgarrar al que provoca este padecer NIETO DEL RIO
inmerecido y junta las fuerzas del odio para dejarlas ante el Bajo el titulo de “Hojas de Acanto”, la poetisa Carmen Gaete
ara del amor dolorido: Mas J si odiándote como te odio / no Nieto del Ri’o, reúne gran parte de su proceso lilrico. La obra
quiero verte muerto. O también: Señor / estoy ebria de es una antologiá de los libros poéticos de la autora: “Resul-
pensarme a su lado / estoy ebria de sentirme junto a él / tado de Brumas”, (1958); “En Estado de Gracia”, (1968);
estoy ardiendo y mi hoguera no se apaga, Si juzgamos este “El Pan Nuestro”, (1969); y “Valparai’so y Otras Almas”,
dolor de amor que no disimula su vehemencia, estamos (1972). De la observación de ellos surge la estrecha asocia-
ciertos que su flujo poético es un comportamiento desgarra- ción con que la poetisa contempla las potencias del mund0.Y
do del sentimiento de nostalgia que de nuevo quiere llegar la invocación del ser que quiere recobrar su universo extravia-
a ser vi’nculo por medio de alguna otra alternativa. do y desocultar sus entramadas.
6
N o se trata de un libro más en el panorama de la poesi’a feme-
nina chilena. Por el contrario, representa una rica unidad Esta temática en que queda implic
poética que establece su existencia dentro de una realidad Gaete, la conduce, inevitablementc
poco común en autoras nacionales. Pensamos que será nece- sentir, aún en la más exaltada de !
sario atender con mayor atención a esta poesi’a extrai’da de auscultación de la preocupación h
10s claroscuros más i’ntimos de la vida. S u prologuista lo dice ese universo unamuniano que quie
con mucho acierto en la presentación de la obra: “No parece angustia del ser, que pretende Ilev,
una poesiá femenina como se ha entendido hasta hoy ese tipo fraternales en que también descans
de poesiá. Busca a cada paso el más allá terrestre o metafi‘- Su poesiá no escinde, especiTicamc
sico, o la metafikica de la fikica atómica. Creemos ver en su materiales indóciles que resbalan,
voz la intuición que ve un mundo destrui’do y otro creándose, no hacen fácil llegar a las profund
de esencia cristiana”. Si la poesiá, como creen los que la con la~cuerdae iluminación poétic
escriben y los otros que la estudian, pretende hacer algo poema “Cara y Sello” que son ins
importante,‘ ¿ E n qué consiste esta importancia? Hay veces expresión de mi padre es lo insonb,,,,, , uIIu_I _I1l

en que breves trozos de algunos autores nos dan -o están cielo raso, / al borde de sus cejas, y o presiento / el vacío del
cerca de darla- esta dificil respuesta, este acercamiento a la sueño / que jamás nosotras alcanzamos. / M i rostro se
clave de una situación que siendo radical se presenta un tanto hincha / salta al mar, / se vuelve libremente, se revuelve y
disociante. E n el caso de la poesiá de Carmen Gaete, se revela, / continúa explorando. conquistando. Nuestra ..
acerca con ella a la respuesta que pudiéramos pensar. S u obra poetisa que ha sabido sentir y escuchar los vértigos que
pertenece a aquellas instancias de la poesi’a que de múltiples acarrean las formas del pasado, que no retoca su fantasi‘a y,
son abarcantes, es decir: pueblan su existencia de enlaces por el contrario, anuda estas esencias a sus testimonios, logra
primordiales, de paisajes que se nos tornan indispensables, alcanzar esa misteriosidad humana que el hombre trasporta
Útiles a la realidad del existir. Se incorpora, pues, a las y acumula como el aguijón dolorido de su existencia. E s
expresiones poéticas que son importantes al sentimiento al que la suya, por sobre cualquier otra condición, es una
traducir estados o improntas que desnudan posibilidades poesi’a ensayante, un arte que poeticamente desmenuza los
imprevisibles. actos del ser, que obtura la realidad con pasión abierta. A
Carmen Gaete pretende -y lo consigue- hacer un examen de ello se suma una intensidad expresiva que es necesario
ciertas aventuradas circunstancias que se empeñan en acercar- anotar como la que se suma en los versos de “El”: En este
nos a territorios jubilosos o vedados a nuestra conducta. Con día no sé cómo nombrarte / sin embargo has cambiado hasta
ella vamos redescubriendo claves agudas que nos conducen mi ceño / entre sedas, pedrería o estandarte / en Verano y
por los caminos de la plenitud o que apuntan al desaliento. en Invierno eres mi dueño f En este tiempo ya no sé cómo
E n el poema “Salmos para los Navegantes” dice: ¿Cómo llamarte / si beso, megatón o sortilegio / te enredas a la
nos tejieron? / Cuántas ondas atraviesan los miembros y el luna y al arado / y eres pobre y humilde como regio.
espacio. / He comprendido que fui grito en la tormenta / E l Persiste, como hemos visto, una amplia relación dentro de
golpe del Pacífico fue mi primer golpe / Recibí así e l primer este mundo invisible pero presente de la poetisa. E s una
arañazo del Mundo. / M i primer quejido fue simiente venida visión plural de la existencia que saca sus i‘mpetus desde una
de tierras ignotas J Por eso mis ojos se fueron ahondando / fuerza que le permite desentrañar las materias que observa
Más allá de todas las orillas / ¿En qué brisas me cogieron plegadas. Una fuerza que la lleva a unir las trasparencias
ansiosos alguna tarde cuando ustedes remaban? con esos otros momentos que siempre se están creando o
.- 0 , ,>
t-n .Kecueraos aei c-iran jazz , se reirera una iuuiLd OrieriLd- recreando dentro de su repertorio de formas y elementos.
11- I I P , , d . - - ‘ . _ L ^

ción qil e suscita esa constante agoniá que la sorbe, esa angus- L a necesidad de ver y sentir en su intimidad las relaciones que
tia que le punza y deja tensa su peregrinación: Bailamos en se mantienen ocultas entre los seres y las cosas carga las per-
contra de todo el mundo / E n contra de los aullidos / En cepciones y riesgos que Carmen Gaete asume. Algo como si
contra de los escépticos maniquíes / En contra del pobre su lirismo mantuviera una provisión inagotable de sueños y
diablo J E n contra del traje nuevo / E n contra de los trenes audacias transformadas en armas para manejar lo incognosci-
de indi ferencia J De los teledirigidos / En contra de los ble de la vida. E n su flujo poético estos ingredientes táctiles,
árboles torcidos J De los niños automatizados / E n contra de as¡’ como las ensoñaciones, surgen desde una comprensión
los aqresivos / E n contra de la fabricación en serie / En contra casi inédita de la naturaleza, una identidad que se establece
de l i s vicios televisivos / Bailamos lento / Asíllegamos ver- por el contacto con las cosas primeras, por la comprensión de
tiginosamente / A l último rincón de la vida. un universo sensible que no siempre tenemos a la mano. Esto
El desarrollo poético de Carmen Gaete desde la aparición di la lleva hacia acercamientos Iúdicos con los monumentos que
SU primer libro, “Resultado de Bruma” la conduce a exal- el tiempo nunca deja atrás en los hitos de la historia. Tales
tar figuraciones que luchan entre la realidad y el sentimient O evocaciones las encontramos en gran parte de su poesi’a,
dramático que pugna por trascenderlas. La poetisa intenta como en estos “Recados para Afrodita Difunta”: A q u í n o
operar desde una particular iluminación de sus fuerzas, camie i- juega la experiencia / Y ni siquiera el verso / Yo te invoco
nar más allá de lo real o tras una especulación que lo alargL desde el anverso de la medalla / Te llamo por el añoso telé-
hasta encontrar la significación de su intimidad. N o es c o r1~0 fono instalado en e l manzano / Te hablo cobijada entre las
n,i,4;nr7 P..--v‘.n
yuuirjia C , G G , , G
,<n., f l i r r l
u,,a i u p
A

n 17 rm-Iliri3ri
ia , C a , , U U U
c i n n ,,n>
Jlll” u,,_Y
3firrn2riAn
t I I I I I Y I I V I I barbas del Profeta / Y con acento de Primer Día / Me comu-
de ella, una constatación hecha por medios o intentos por nico por teléfono castrado / Por el pequeño sarcófago
hallar sus alcances Últimos, su radicalidad. S u poema aferrado al dintel del Parano / Te llamo más allá de las
“Historia Histeria” se inunda de estos términos de la vida: Primaveras / De los muros / De los troncos / De la celulosa /
No acepto lo negro de ningún color / Tenemos que resignar- De la seda.
nos / Soportar a veces el olor a verde / y a morado / o esa Habri‘a que agregar muchas otras consideraciones sobre la
inmensa música putrefacto que surge de ciertas ventanas / poesi’a de Carmen Gaete, precisar más anali’ticamente las
Pero ahora voy a decir todo lo que escuchan mis pupilas / resonancias de una poesiá que suele trascender importantes
Hasta lo que ha contado la hiena / Y el lobo que aúlla en circunstancias de la vida, la dimensión de su alcance. Por
los bancos de la plaza. ahora sólo llegaremos hasta aqui’con estas interpretaciones..
7
A
0 L E O P O L D O C A S T E D O
Sostienen algunos cri‘ticos y analistas con insistencia que la
escultura es, en el arte iberoamericano contemporáneo,
Si la resolución mexicana de autoafirmarse en sus rai’ces fue en hermana pobre de una familia pródiga en calidad y cantidad
las Artes un lógico reflejo de la contienda polilica y social de sus pintores y arquitectos.
iniciada en 191O, en el resto de Iberoamérica, pocos años Rasgo definidor de esta forma plástica, en la que se han desta-
después, las transformaciones derivadas asi’mismo de la parti- cado de antiguo artistas mujeres, es el derivado de la exalta-
cipación de la creciente clase media y de la obrera como ción de las rai’ces americanas, al margen de arqueologismos Y
fuerzas operantes repercutieron en diversos movimientos, con “pastiches”. De aquisu carácter marcadamente arquitectónico,
mayores o menores vuelos y proyecciones históricas, pero manifiesto incluso en las más subjetivas abstracciones. De
todos animados por un legi’timo deseo común de romper con aqui’también el valor prevalente de las formas geométricas,
la rigidez académica y con el dictado de las escuelas europeas sobre todo de las cúbicas.
y de buscar con ahi’nco una expresión nacional que aunara La escultura latinoamericana reflejó, como la pintura, el
tradiciones, necesidades sociales e incluso fórmulas poli‘ticas indigenismo figurativo generado por el éxito de los muralistas
acordes con una modernidad sistemáticamente postergada. mexicanos. Pero, a diferencia de íos pintores, los escultores
Las ansias renovadoras se encauzaron en Brasil en la Semana superaron antes que ellos la etapa pintoresca e imitativa,
de Arte Moderno de Sfio Paulo (1922) y en el manifiesto calando más hondo en la entraRa de lo americano y proyectán-
regionalista de Recife (1926) encabezado por Gilberto Freyre dola hasta constituir un verdadero estilo. Cierta consecuencia
con el propósito de orientar las nuevas expresiones de la vida en el cultivo de las formas que se ha dado en llamar “totémi-
arti’stica e intelectual del pai5. E n Cuba el movimiento paralelo cas” no es otra cosa que la expresión de una trayectoria afir-
tomó cuerpo al organizar Vi’ctor Manuel en 1924 la rebelión mada consciente o inconscientemente en la Historia.
contra la centenaria Academia de San Alejandro, basada en la Por medio de variados conceptos, escuelas y estilos, algunos
misma necesidad de ponerse al diá, del reencuentro con el escultores y pintores trataron también de conjugar su incorpo-
pasado y de una admiración ciega por Diego Rivera. La ración a los movimientos contemporáneos con el empleo de
actitud colectiva encontrari’a su ruta en la “Revista de Avance” rai’ces y temáticas americanas. El tono general, sin embargo,
fundada en 1927 por Jorge Mañach y otros poetas. E n Vene- lo da precisamente su voluntad de llegar a la pureza formal al
zuela la abundancia de medios económicos produciri’a más margen de localismos y tradiciones.
tarde un ambicioso desarrollo de la Arquitectura encausado La orden del diá es, en la mayor parte de los ci’rculos artikticos
por Carlos Raúl Villanueva, con la integración parcial o total iberoamericanos, la de mirar con desenfado y aún desprecio
de pintores y escultores. E n Uruguay el taller de Torres Garciá cualquier intento de singularidad basado en tal raigambre
tratarCa de dar forma a partir de 1934 al desideratum enun- histórica. No obstante, se entremezclan en las anotadas
ciado por el pintor en su obra literaria monumental: “Univer- escuelas, los pintores discrepantes que insisten en el reencuen-
salismo Constructivo, contribución a la unificación del Arte y tro con la esencia americana.
de la Cultura en América”. E n Argentina, los empeños por Son evidentes lo complejo y lo arbitrario de las agrupaciones
aunar la propia expresión con el vaivén contemporáneo estilisticas y, por ende la identificación individual de todo
culminarián en la obra de Petorutti, Spilembergo y Raque1 creador dentro de un “ismo” determinado. Por cierto, se han
Forner, y en el movimiento de los Arquitectos “Voluntad y dado y se dan casos notables de persistencia en el modo
Acción”, iniciado en vkperas de la segunda Guerra Mundial. escogido. Baste citar, a guisa de arquetipos, los de Pettoruti
El muralismo mexicano fue uno de los fenómenos más decisi- cubista, Remedios Varo superrealista, Clorindo Testa,
vos en la historia de la plástica iberoamericana. También fue expresionista abstracto. El hallazgo de un estilo (Tamayo,
un ciclo cerrado, con explosión inicial, desarrollo atormentado, Botero, Szyslo, y tantos más) matricula indudablemente al
triunfante y final por extinción con la muerte de sus impulso- feliz creador en el casillero por él escogido. Pero el ejemplo
res: Rivera y Orozco primero y Siqueiros después. Sus conse- de Picasso, quemado y renovado en cada etapa, se repite desde
cuencias fueron enormes, para bien y para mal, porque la comienzos de nuestro siglo en todas partes. Iberoamérica no
reacción de grupos, escuelas e individuos, significó una diviso- hizo excepción y los casos son numerosos; mas dado el
ria marcada que, desde entonces, define a la pintura iberoame- carácter de si’ntesis de estas notas, me parece adecuado singula-
ricana entre la incorporación y lucha abierta dentro de los rizar el fenómeno sólo en algunos ejemplos representativos.
medios internacionales (Par¡$, New York), con prescindencia La indicación de las “modas” de entre guerras y años siguientes
de tradiciones, anécdotas y localismos, o la búsqueda, a la Segunda, que dominaron buena parte del arte occidental,
consciente o no, de la rai’z esencial y diferenciadora de lo en gran medida por reacción contra el superrealismo, no quiere
americano, en la forma, el paisaje, el hombre o el espi’ritu, sin decir, en modo alguno, que todos los seguidores de este lenguale
menoscabo de su tratamiento, entre los mejores artistas, con internacional copiaran literalmente aquellos modelos. Hubo
medios, técnicas y conceptos contemporáneos. independencia, y mucha, como lo prueban, entre otros, los
Durante el segundo tercio de nuestro siglo la pintura iberoame- casos de Fernando de Szyslo en Perú, Marta Colvin en Chile,
ricana se unifica y diferencia a la vez. La incomunicación Vicente Rojo en México. Además, cierta predisposición
crónica y caracteri’stica arrastrada durante el siglo XIX estructural arquitectónica, cristalizó en Iberoamérica en
comenzó a superarse con el muralismo mexicano y las Bienales notables derivaciones en favor de un geometrismo abstracto
de S2o Paulo (iniciadas en 1951), convocadas después por que liga, incluso, a sus escultores con el llamado arte geométri-
otros pai’ses. co en si’.
8
Un cóndor en el paisaje de “El Tololo”, observatorio astronómico (Prov. de Coquimbo).
Para definir propiamente el Universalismo Constructivo, para
usar la metáfora del propio Tot‘res Garci’a, ejemplarizada en
joaquin I orres clarciá nació en Montevideo en 1874, de “La tradición del hombre abstracto”:
padre catalán y madre uruguaya. Con el regreso de la familia “El arte constructivo quiere hallar las formas de la naturaleza
a España, ingresó a los 16 años en la Academia de Bellas Artes en la geometri’a: la vida se interpreta, mora silenciosa en un
de Barcelona. E n su formación y en el desarrollo de su primera mundo sin huecos, música de formas, amor que es planta, sol
etapa como pintor mucho debió influirle el ambiente Moder- que después es luz. . . o mano. Todo es uno y diverso. Visión
nista y Post-Modernista catalán, con los que se sintió siempre normal de las cosas: contra el desenfoque que da la visión de
identificado. Fueron 29 años animados por su amistad, los ojos, oponer la visión interna. . .”.
primero, con Picasso y, después con la realización de su obra La identificación temperamental de buen número de ibéricos
en Barcelona en las iglesias de San Agusti’n y de San Jorge; en e iberoamericanos con las esencias del Barroco, en modo
el salón principal del Ayuntamiento y en otro salón dé la alguno debe considerarse como patrón inalterable ni menos
Diputación. con carácter excluyente. E n primer lugar, porque tales predis-
También fue creadora su amistad y colaboración con Gaudi‘, posiciones responden de una manera ostensible a la cristaliza-
episodio al que dedica una de sus “lecciones” del “Universalis- ción de las múltiples identidades culturales que hacen, tanto
mo Constructivo” (Mestre Antoni Gaudi’. lección 81 de de España como de Brasil y de Hispanoamérica, conglomerados
1936, T . I I p. 480). Para Torres Garciá, Gaudi’“era un complejos, multifacéticos y extremadamente diferenciados
barroco’’ y él “defendi’a lo clásico”. De esta relación emana entre si‘y dentro de si’.
una de las obsesiones de un arte y de una teoriá que Guillermo La geografi’a arti‘stica difiere de la poli’tica, sobre todo en
de Torre califica de “pintura de regla y compás”. América del Sur. El barroquismo determina, sin contrapeso,
E n 1922 decidió instalarse en París donde compartió con Van por ejemplo, la creación arti’stica cubana, incluilda por cierto
Doesburg, Mondrian, Vanterngerloo y * sobre todo, Seuphor la literatura que representaron principalmente Alejo Carpentier
polémicas y conflictos de la vanguardia. Con el Último fundó y José Lezama Lima, especialmente en nuestro siglo a partir
en 1930 la revista T e r c l e et Carre”, vindicatoria en buena de la revista “Avance” y de la revuelta contra la Academia de
parte de la herencia de Cezanne y hostil al superrealismo de San Alejandro. Similares aproximaciones son valederas en
moda. Ya estaban perfilados los ingredientes fundamentales cuanto a la persistencia barroca de la multifacética creación
de SU universalismo constructivo que, dicho sea de paso, poco brasileña, que culmina en el XVlll mineiro y bahiano, Y
tiene que ver con los constructivos europeos. E n 1932, a los resurge, luego del largo afrancesamiento neoclasicista del
58 años, regresó Torres Garciá a Montevideo y resolvió ordenar Imperio, en la Semana de Arte de S2o Paulo en 1922 y se
las experiencias acumuladas en función de su desiderátum proyecta en el esplendor arquitectónico de la época de
mesiánico y educador al servicio de su pai’s. Fundó el Taller Kubitschek.
Torres Garci’a, en permanente actividad hasta el año mismo E n procura de una difi‘cil si’ntesis, prescindamos por principio
de su muerte, 1949. Cinco años antes publicó en Buenos Aires de toda posición extrema y convengamos en que, si bien no
SUS enseñanzas, reunidas en un libro singular, si los hay. toda creación iberoamericana ha estado y continua estando
9
teñida de un halo barroco, muchos de sus mejores ejemplos, en partir de la creación del Museo Experimental El E c o en 1953
el pasado y en el presente, están encuadrados en tal desiderá- Goeritz se consagró, con los consiguientes conflictos, en adalid
tum estili’stico, desde los grandes monumentos del virreinato de cuantas nuevas ideas la libertad y la imaginación mexicanas
hasta la prosa de Garciá Márquez, Lezama Lima, Jorge Amado hicieran posibles.
y Luis Dorrego, la poesi’a de Aridjis, Thiago de Mello y Neruda Estimulado por el éxito de las Torres “sin función” de la
en sus “Alturas”, la arquitectura de Niemeyer y Juan ciudad satélite, Goeritz llevó a la práctica proyectos afines.
O’Gorman, la música de Villa-Lobos y Chaves, la escultura de Entre otros, para la Olimpiada de 1968 levantó las columnas
Mari’a Martins y Marta Colvin, la pintura de Matta, Lam, estriadas y multicolores de la Osa Mayor frente al palacio de
Portinari, D i Cavalcanti y Tarsila. los deportes del arquitecto Félix Candela.
Tal vez como reacción a las obsesiones barroquizantes a que E n la histórica exposición “Lumiere et Mouvemente” de 1967
acabo de referirme, en los pakes donde éstas llegaron al en Pari‘s, argentinos y venezolanos, con algunos latinoamerica-
paroxismo, principalmente en México y en Colombia, nos más, llenaron la mitad de las amplias salas. Entre las
surgieron hace tiempo movimientos püristas, que es preciso no muchas contribuciones del arte iberoamericano al contempo-
confundir con el minimalismo neoyorquino posterior. ráneo, la del cinetismo es una de las más evidentes y destacadas,
E n cuanto a episodios, a este tenor, el más espectacular entre La palabra cinetismo y el adjetivo cinético fueron legitima-
los mexicanos sucedió con la barroquijima vivienda de Juan mente hurtados a la terminologi‘a de la Fi’sica. S u origen
O-Gorman (1956). El arquitecto-pintor-escultor,con mucho común está en el femenino griego “Kinetiké”, del masculino
de poeta, habi’a reaccionado drásticamente contra su anterior “Kinetikós”, teori‘a del movimiento. Sus iniciadores en el
purismo. Con buenos resabios de Gaudi‘y del superrealismo, arte, argentinos y venezolanos, asociaron, para llevar a cabo
levantó un monumento a la perduración barroca. “Coatls” esta nueva forma, pintura y escultura. Soto le añadió la
(serpientes), hojarascas y grutescos, pájaros y otros animales, música y el tacto.
hicieron de esta residencia un poema; si se quiere, con algo de El abstraccionismo geométrico, por otra parte, encarnó en la
pesadilla. E n su di’a fue considerada esta casa como un nueva pintura iberoamericana con sorprendente fuerza, hasta
“landmark” de la arquitectura libre contemporánea. E n 1976 el punto de que, en cuanto a magnitud y dedicación, supera
fue adquirida por una, también, excelente escultora, Hellen los esquematismos orientados por Mondrian, las complejidades
Escobedo, adalid de la barrida al “pintoresquismo” y la del cubano-francésPicabia o la Arquitectura filosófica de
complicación. Se hicieron obras, i y qué obras! y al cabo Kupca.
apareció la primigenia estructura de O’Gorman lavada de todo El ambiguo concepto de figurativo o realista sólo se justifica
“exabrupto”. ¿Por qué? N o hubo explicaciones. Tal vez no por oposición a las posturas que acabamos de dejar atrás, desde
haci‘an falta. Sólo protestaron la historiadora y cri‘tica Ida el superrealismo hasta el arte cinético, teniendo en cuenta
Rodri‘guez Prampolini, por televisión, Mario Pani y Mathi’as además, que la pintura más o menos freudiana se nutre de
Goeritz por escrito. Juan O’Gorman se limitó a publicar un formas fácilmente identificables, razón por la cual no se
sabrosijimo arti‘culo en “Arquitectura/México”, en el cual, con entiende bien su postura aparte de la figuración.
finura muy mexicana, termina glosando una frase de Orozco Fernando Botero ha adaptado sus modelos a una temática
ante el inminente deterioro a pelotazos de sus murales de consubstancial del humor bonachón de los gordos. E n New
Guadalajara: Bueno. “Ya los pinté”. York le hizo cierta gracia el chiste, para él hasta entonces
El episodio enmarca a carta cabal la tantas veces mencionada inédito que le conté en memorable jornada: Pregunta a un
antinomia entre complicación y limpic:za que, si perfila toda obeso:“¿Por qué estás tan gordo y boyante? ” Respuesta:
la historia del arte occidental, en la Arnérica Hispano- “Porque no discuto nunca.” Réplica: “-NO puede ser.”
Portuguesa adquiere caracteres excepc:ionales . Ratificación: “-NO, tiene Ud. razón. No puede ser” y
Arauitecto. Dintor. escultor. critico. ..
~,hisroriaoor nei ame. v
I 8 ,
Botero me confirmó. “-Bueno asi’son mis personajes.”
E n 1955 regresó a Colombia y un año despuks pagó el consa-
~~~ ~
I .

poe‘ta concreto, Goeritz ha iealizado en México una


consecuente labor catalizadora y de modernización de bid(3 tributo a la estadi’a de rigor en México. Para Inada influye-
incalculable valor. El desiderátum de Goeritz es la sublima- ron en él los consagrados maestros del muralismo ri i las nuevas
. .,,
tenaencias en ooga, inciuiaos las rememoranzas velazqueñas
I . I

ción de la pureza, sea a través de una arquitectura li’rica, o de


I

un esquematismo monumental. de Gironella. Tampoco significó alteración alguna de su


Creo que no se ha valorado de manera suficiente la aportaciór1 decidida trayectoria la larga estadi‘a en New York desde 1960,
de Mathias Goeritz a los esfuerzos por superar en España el interrumpida sólo por el nuevo viaje a Italia y visita en
“apagón cultural” que significó el desenlace de la guerra civil, Alemania a la obra, para él también seductora, de Durero.
$ti
“U
nt-im~r>
y ovnniiriAn
, ,,,,,,>u
U,,t,”>1U’V”
en M iAv-iA C
““LUiiU,
U I I
>lii r l z n 1 O d F . nrnAmn;n
d U I U uiuii, I ,TU2 ~ i V U U ) ”
Hacia 1963 Botero realizó en New York diversos collages en
creadores escándalos en un ambiente dominado por el oficia- forma de tributos a maestros universales, desde Sánchez Cotán
lismo más reaccionario que registra la historia de España. y Zurbarán entre los españoles, hasta Leonardo e incluso
Espoleado por el asombro ante las pinturas rupestres, a las que Gaugin y “Le dejéneur sur I’herbe” después. Fue una etapa
atribuye nada menos que la definición y los perfiles de la que intermedia entre los temas propiamente colombianos e
seri’a su obra creadora ulterior, Goeritz inició en su propia hispanoamericanos, que culmina en 1971 con un cuadro
residencia, el Palacio del Marqués de Santillana, la Escuela de consagratorio en cuanto a esta temática, el “Retrato oficial
Altamira, con la participación y el respaldo de Eugenio D’Ors, de la junta militar”, pintado un año antes de su instalación
los grupos Cobalto, Pórtico de Zaragoza y Dau al Set de en Pari’s.
Barcelona, Angel Ferrant y el propio Miró. Mucho se ha escrito y dicho acerca de las cualidades mante-
Su consecuente actitud renovadora no fue bienquista del nidas en la pintura y la escultura de Botero. Creo que entre
régimen. A l tercer año en España le fue negada la residencia. todas ellas coincidimos cri’ticos y analistas en valorar lo
Con más visión, la escuela mexicana de arquitectura de grotesco de una sociedad con mucho de grotesca, suavizado
Guadalajara lo contrató como profesor de historia del arte. por un permanente humor que supera crisis personales y
Durante este peri’odo, la obra de Goeritz habi‘a sido de sociales.
conmoción del medio todavi‘a anquilosado por el peso y la Dentro de I a mencionada ambigüedad, el realismo -vigente en
influencia de los muralistas, tanto en su obra individual la historia de la pintura y la escultura por lo mlenos hasta “Les
expuesta en galeri‘as, como por sus enseñanzas y escritos. A Demoissel le‘s d’Avignon” de Picasso y la “Curv a Negra” de
10
Kandinsky- discurre en Iberoamérica por caminos no siempre Las distorsiones y desintegraciones de la protesta están pre-
paralelos a los de Europa y Estados Unidos. Por esta razón sentes en la plástica iberoamericana contemporánea en las
creo necesario establecer las afinidades que identifican a máscaras del mexicano Rafael Coronel, que retrotraen sus
pintores y escultores dentro de las categori’as de realistas puros calaveras hasta las realistas de Posada; en los personajes concu-
y formalistas, compromiso y protesta tanto de las flaquezas piscentes, medievales y modernos del mexicano-francés Miguel
humanas como de las poli‘ticas y sociales, que incluye por Condé; en los erotismos del colombiano Leonel Góngora; en
cierto el social-realismo, simbolistas y, por Último, en virtud la caricatura volumétrica de la venezolana-neoyorquina Marisol
de su especial importancia en América, neo-vernaculares. Por Escobar; en el muy diferente sarcasmo del tirano zoomorfo del
cierto, muchos creadores participan de varios entre los atribu- chileno Fernando Krahn; en las crueldades faciales de los
tos señalados. También abundan los polifacéticos y -me argentinos Luis Felipe Noé, con sus feroces batallas; Ernesto
atrevo a inventar un neologismo- los poliformales. Deira, con sus desintegraciones y cráneos acerados; en los
La caprichosa nomenclatura de “realismo simbólico” involucra exabruptos de Antonio Berni; en Alberto Heredia y su agresivo
también, por cierto, la obra de muchos creadores figurativos, hombre-pájaro colocado en medio de la calle; en las torturas
incluidos los superrealistas. Más un halo especi’fico identifica del chileno Guillermo Núñez; en los cuerpos encerrados en
en los extremos del subconsciente la especial dedicación al claustros abstractos de Rómulo Macció; en las multitudes de
si’mbolo como motivación principal. Antonio Segui’.
Por razones a todas luces distintas, el realismo simbólico E n alguna medida el social-realismo está o estuvo presente en
tomó forma y desarrollo principalmente en México y en Chile. la obra de numerosos plásticos del exilio, de todos los exilios
E n el Norte, sin duda por la carga de arrastre del profundo de izquierda. E l deterioro de la convivencia en varios pakes,
envolvimiento del arte con la historia de sus tres culturas y por especialmente en los del Cono Sur, ha producido en la pintura
la proyección en la obra de los “tres grandes” de la de Orozco. latinoamericana en general y en la de los españoles integrados
E n el Sur, tal vez por las razones exactamente opuestas y a ella en particular, con frecuencia evoluciones marcadas del
1
ooraue la afirmación nacional se hizo por la viá poética.
,
[Link] abstracto al neorrealismo de compromiso
Un abstraiccionismo integral, con mucho de cósmico, pareciera Cuando el pintor es pintor esta evolución no se produce en
definir la 1pintura chilena a partir de las creaciones originales detrimento de su calidad.
de Robert o Matta y, en cierto modo, en reacción contra el E l reencuentro contemporáneo con América en sus más puras
academic ismo del “Grupo Montparnasse” de la generación y singulares rai‘ces está presente siempre en Rufino Tamayo.
anterior. De todos los pintores hispanoamericanos contempo- Su discrepancia formal con los “tres grandes de México” es
ráneos R oberto Matta-esel más obsesionado por el logro de definitiva. Para él, la renovación debe abarcar forma y conte-
una expreijión plástica de nuestro tiempo, adelantándose, ppr nido y sus ideas no pueden expresarse empleando los medios
cierto a 1.0 s avances de la era cósmica, a la temática espacial y y sistemas del pasado. E l necesita utilizar un lenguaje univer-
a la cienci,1 ficción. Aqui’radica seguramente su mayor mere- sal y, sobre todo, contemporáneo. Rechaza el historicismo,
cimiento I-iistórico, y también, la causa de sus aparentes limita- el arqueologismo y la figuración realista. A fuer de mexicano,
ciones. A diferencia de otros grandes de nuestro tiempo, lo agobian la zozobra y la angustia; como hombre del siglo XX,
Matta ha I ogrado una ecuación y se mueve siempre en su órbita. vive su época. Por eso, él expresa estas angustias con
Es pintor Idel di’a, explorador de nuevos elementos, ordenador elementos que, siendo mexicanos, son universales. Sus
de un caosn que se mantiene en el espacio suspendido sin personajes integran también a los astros como sus antecesores
gravitaciór1, mantenido por tensiones y tremendas fuerzas que zapotecas milenarios. Los astros rigen todavi’a los enigmas
siempre se equilibran. Entre otras invenciones, Matta ha des- tensos de México; sus “Amantes contemplando la luna”, el
cubierto 1: L manera de pintar la carencia de dimensión. No son “Hombre contemplando el firmamento” están igualmente
ya los dos arquetipos de la pintura, ni la suma de la tercera asombrados, pero con asombro de hoy. Ocasionalmente, sus
como adit,amento imaginado; es la multiplicidad de las dimen- personajes tocan la flauta para dominar su zozobra. Otras
siones Ilev,ada al infinito. E n este aspecto, y no obstante su veces, mueren durmiendo las músicas. E n alguna circunstan-
calidad inciiscutible de hombre chileno Matta podriá conside- cia hay risa y danza. Casi siempre la risa es un rictus del
rarse comc uno de los más barrocos entre los pintores latino- “hombre atormentado” o del “Desesperado”.
americanos, porque es el Único radicalmente consagrado a la Por eso, desde la partida opone a la lámina, por perfecta que
búsqueda de la infinitud. Se ha señalado con acierto que en sea, la subjetivación de la entraña histórica. Si lo mexicano
Matta hay una dualidad permanente: la silntesis de lo orgánico es inaprensible en el análisis frió y racional, si la copiosa
y lo mecánico y, a la vez, lo cósmico del Universo y lo micro- literatura de introspección cuanto más se acumula más
cósmico de los seres embrionarios. Sus telas tienen mucho de demuestra que el camino para llegar a la médula consiste en
radiografi‘a, al hacer transparente lo espeso y opaco. También utilizar medios desusados y propios, Rufino Tamayo, con una
tiene una obsesión genésica. E n oposición al errado calificati vo consecuencia inalterable, ha calado hasta lo más hondo esa
de superrealista (o surrealista), Matta se defin e como “Realisf .a versión intensa de lo mexicano, desde sus figuraciones en 1927
del Sur” hasta las sienas de la tierra y el polvo de México en sus
Dentro del realismo se expresa la protesta de múltiples formas. abstracciones.
De ellas interesa destac‘ar dos principales; la que podriá ser E s el más universal y, a la vez, el más mexicano, seguramente
glosa al “resulta que me canso de ser hombrel’de Neruda y la porque nunca se propuso hacer pintura anecdótica y local.
diatriba contra las injusticias sociales, contra el hambre y la Escultores y pintores han trabajado y trabajan en procura de
miseria, contra las tiraniás, contra imperialismos endógenos y la razón de ser anotada en lo relativo al encuentro de la
exógenos. De aqui’también ciertas formas del “arte de detritus” identidad iberoamericana en el arte, que no implica en modo
como lo apostrofó Marta Traba. alguno, la preterición de tal identidad en otros muchos
Desde los capiteles románicos y los bestiarios medievales, e creadores. Simplemente se trata de quienes hacen gala de
incluso antes, desde los engendros chinos y las gorgonas helé- ahondar preferentemente en la validez de sus rai’ces, fuera y
nicas, el intérprete de estas flaquezas humanas se ha ensañado lejos de folklorismos, propios de los llamados indigenistas y, lo
con ellas. E n la pintura, el discurso discurre entre el super- que es más importante, expresándose con un lenguaje inter-
realismo de Jerónimo Bosch, Breughel y Patinir, los mons- nacional y contemporáneo. A veces incluso, y a su modo, de
truos de Goya y, en nuestros diás, las letrinas de Francis Bacon. vanguardia. 0
11
El mundo que despliega toda ficción establece las particulares
reglas que regulan su constitución e instituye sus propios i J U A N CARLOS LERTORA
principios de estilización. De acuerdo con esta noción, el acto
de lectura está condicionado por el predominio de una deter-
minada región de imaginación que es la que confiere una E n consonancia con la formulación de Derrida sobre el sujeto
especial calidad al mundo representado. de la escritura (“El ‘sujeto’ de la escritura no existe si por tal
Esta conceptualización, desarrollada principalmente por entendemos alguna soberana soledad del autor. El sujeto de
Marti’nez Bonati (“Towards a Formal Ontology of Fictional la escritura es un “sistema” de relaciones entre estratos”,
Worlds”) permite comprender la constitución de variadas “Writing and Difference”) la instancia de la anunciación es
posibilidades de organización de mundos ficticios según la compartida por tres voces cuyo discurso incorpora otros de
naturaleza de su región de imaginación predominante. As¡; personajes de diversa proveniencia, los tres registros discursi-
en la base de la estructura narrativa se puede percibir una vos pertenecen a las tres partes en que se divide la novela, y
ficción como realista o fantástica, según el mundo represen- representan respectivamente la voz del protagonista llamado
tado proyecte tipos de vivencia posibles de darse según nues- el Brujo; la de una personaje, apodada Rulitos, que en el
tra experiencia ordinaria, o sean extraños a ésta. apartado D*OS firma como Luisa Valenzuela; y, finalmente,
A partir de esta primera distinción, y según exista una o más una narración que alterna entre la impersonaiización y la voz 1
de una región imaginaria la constitución del universo ficticio de personajes. Los dos primeros tienen de común el intento
puede ser homogénea o heterogénea, pura o contaminada. De por construir su propio referente y desrealizarlo a la vez; el
acuerdo al estatuto de la fuente de enunciación narrativa, ella discurso del Brujo es la puesta en práctica de lo que han
puede ser estable o inestable. señalado distintos discursos teóricos sobre el lenguaje:
De estas reflexiones surgen otras provocadas por la especial centri’peto y unitario cuando representa el poder según
constitución de los distintos registros de discurso que consti- Bakhtin (The Dialogical Imagination), no puede existir sin
tuyen “Cola de lagartija”, y que plantean una problemática represión, de acuerdo con Derrida (Writing and Differen,ce),
que concierne al estatuto de la ficción que es pertinente es considerado fascista por Roland Barthes, en cuanto
considerar. siempre obliga a decir (Lecon), el discurso del Brujo
Una noción básica de la teori’a narrativa es la aceptación que magnifica las posibilidades de lo que pretende crear mediante
goza la palabra de la instancia de la anunciación, a quien se la palabra autosuficiente; el de la narradora, en cambio des-
confiere rango de validez y credibilidad, a diferencia del realiza el supuesto modelo real al atribuirle una condición
discurso de personaje, sometido a la posibilidad de falsedad. fi’sica desmesurada. ( A l mismo tiempo cabe señalar que es en
Leer un relato implica la formulación de hipótesis basadas en esta parodia, asi’como en las secciones en que la voz narrativa
la constitución del mundo representado y sustentadas en la reflexiona sobre la situación poli’tica argentina donde se mani.
credibilidad atribuida al discurso narrativo fundamental, fiesta un rasgo peculiar a toda escritura consciente, si por tal
puesto que no hay referentes externos con los cuales se lo entendemos, junto con R. Barthes, que es la asunción de una
pueda cotejar. Cuando la base de la enunciación es inestable responsabilidad histórica y moral. Barthes, “El placer del
el relato provoca una dislocación de expectativas que hacen texto”.) 1
imposible la formulación de hipótesis de lectura válidas, y la Pero la diferencia fundamental, siguiendo la conceptualiza-
fuente de enunciación narrativa es reputada de no confiable, ción del Lacan de “The Mirror Stage”, es que el discurso del
producida por el hecho de que “los mundos ficticios a veces Brujo pertenece al reino de lo imaginario, funciona por
adquieren una desconcertante indeterminación debido a una imágenes que remiten al deseo de la autocreación y el poder
incertidumbre en la base desde la cual la construcción debe absolutos; en tanto que el discurso de la narradora pertenece
proceder” (Francis Sparshott, “The Case of the Unreliable al orden simbólico, al reino del lenguaje y al terreno del yo
A ut hor ”) . social, discursos de diferente procedencia que convierten el
Si bien el discurso que funda la ficción impone la suspensión espacio textual en terreno de enfrentamiento. L a relación
de la referencialidad inmediata en el acto de lectura, cuando establecida entre los distintos discursos surge del intento de
un relato pretende provocar la ilusión de referirse seriamente modificar las reglas que regulan las diferentes convenciones
a algún acontecimiento o persona reales la convención de la de discurso que proyectan.
lectura debe ser modificada, aunque sea parcialmente. E n la La personaje que resulta ser Luisa VaienzueIa en el acto de
tradición literaria no es inusual el procedimiento de pretender escritura de una biografi’a (llamada también novela) de un
1
mezclar la realidad y la ficción; pero ambos niveles correspon- modelo real plantea uno de los primeros escollos con que Se
den a distintas categori’as y los discursos de lo real y lo enfrenta la lectura de la novela, al margen de la pretensión de
ficticio obedecen a distintas leyes. ficcionalización de la propia autora del relato. Como anotara
E n “Cola de lagartija” hay un juego de discursos que se R. Barthes,.siguiendo tanto a Lacan como a Benveniste, no
proponen borrar los li’mites entre ficción y realidad y violar puede haber estricta coincidencia entre la instancia que
las convenciones por las que se regulan los respectivos escribe yo y el y o del sujeto del enunciado: “quien hablb’(en
registros de discurso. el relato) no es “quien escribe” (en la vida) y“quien escribe” no es
12
lbuien existe” (“Introducción al amálisis estructural de los Juego de discursos, discurso de poder frente a lo que progre-
relatos’’). De la misma manera no puede haber corresponden- sivamente el texto evidencia; poder del discurso. El preten-
cia temporal entre el tiempo de la enunciación y el tiempo dido proyecto de creación por el lenguaje del Brujo fracasa
del enunciado. porque no logra desprenderse del solipsismo y los si‘mbolos
El escribir una biografiá supone: someterse a las normas que que remiten a si‘mismo como origen y explicación de todo, y
regulan su discurso particular. La biografiá real es una rela- falla en lo que es connatural a todo discurso, no sólo narra-
ción de un sujeto -quien escrit:le- sobre otro sujeto consti- tivo; toda vez que se enuncia se instala la presencia del
tuido como objeto de escritura., Para quien escribe, el otro es “otro”, componente imprescindible de toda enunciación. El
persona, pero al formar parte de la ficción es percibido, en la discurso del Brujo se centra en símismo y no se proyecta
lectura, como representación, como objeto representado. hacia otros sino en cuanto elementos necesarios para compro-
Además, las normas que rigen iii biografiá obligan al apego a bar la posible adoración.
la verdad sobre la persona biografiada. A l ser ésta manifes- El discurso de la narradora, por el contrario, es tentativo,
tación de discurso verdadero, la veracidad de lo dicho es ambiguo, no logra controlar al personaje “biografiado” sino
demostrable. que, por el contrario, éste, en el espacio de la escritura, “va
E n “Cola de lagartija” esta relac:iÓn está distorsionada. E n extendiendo sus limites y espera invadirnos a todos después
el relato la voz narrativa de “Lu lisa Valenzuela” emplea una de haberme invadido a mi’en “mi” reino, el imaginario.
serie de predicados atributivos (jue permiten el reconoci- Porque ahora sé que él también está escribiendo una novela
miento de un modelo real -LÓr iez Rega- no para escribir que se superpone a ésta y es capaz de anularla”, e incluso
una biografiá real sino para con’stituirlo en objeto de parodia “se me está yendo de las manos” (p.130), lo que finalmente
rebajadora e irrisoria, inscribiendo la narración en la práctica no ocurre, sino que es este discurso en apariencia tentativo
literaria del realismo grotesco, r ico en imágenes corporales y exploratorio el que termina por sobreponerse al discurso
centradas de preferencia en Órg;anos genitales y funciones del poder.
defecales, exagerada en extremc y celebratoria de la muerte Dos modalidades discursivas de signo diferente, frente al
y la resurrección a la vez. (Para esto véase Mikhail Bakhtin, hermetismo del discurso del Brujo, la apertura que busca el
“Rabelais and His World”. Otrc3 aspecto que habría que discurso de la narradora: “creo en la virtud de leer entre
explorar, en relación con el espcxtáculo grotesco con que líneas” (p.198), “leer entre li’neas es la consigna” (p.320),
aparece revestido el cuerpo del Ibrujo se conecta con la la dicotomía se proyecta también sobre la oposición entre
afirmación de Mary Russo de qil e “la reintroducción del la represión que impone el lenguaje como representativo del
cuerpo y categoriás corporales (en el caso del carnaval, el poder y lo que, según Barthes es la Única posibilidad de
cuerpo grotesco)) en el terreno de lo que se llama lo poli‘tico liberación: “Este truco saludable, este esquivarse, esta
ha sido preocupación central deI feminismo”, “Female trampa magnífica que permite entender el lenguaje como
Grotesque: Carnival and Theor y”. E n la narrativa de Luisa fuera del alcance del poder, en el esplendor de una revolución
Valenzuela en general hay esta 1,reocupación por la escritura permanente del lenguaje, yo la llamo por mi parte:
referida a lo corporal, lo que confiere a sus relatos un marcado “literatura”, definición que se corresponde con lo formulado
aspecto visual.) No se trata, eni:onces, de un intento serio por la narrador, al reflexionar: “Ponerse a escribir cuando
de escribir una biografiá real ya que en esta novela no se por ahi, quizás al lado, a un paso no más, están torturando,
atiene a ninguna de sus normas. matando, y una apenas escribiendo como Única posibilidad
De la misma manera, el Brujo se: propone no sólo la elabora- de contraataque” (p.244).
ción de un Diario Intimo, sino clue “mi vida y por lo tanto L a Última dicotomiá entre discursos es, me parece, una cele-
mi diario constituyen una gran inovela. “La” novela. La bración del discurso femenino que, planteado al principio
Biblia” (p. 51). Pero esta preteiidida relación autobiográfica como ambiguo y no asertivo, poco a poco se impone sobre
no es sino impostura, al ser el diiscurso del Brujo ciego ante el discurso de poder, de signo masculino, aseverativo hasta
la convención que regula toda a utobiografiá. “Lo que es la obsesión y sordo a otros discursos, y que en la escritura
distintivo acerca de ella como gcbnero literario es la perspec- de Luisa Valenzuela corrobora una afirmación de Mary Russo
tiva de la primera persona sobre la verdad de uno mismo. S u en el sentido de que “las mujeres circulan como signos, pero
relación con la verdad, que comparte con la biografía en no se las teoriza como productoras de signos” (Op. cit.).
tercera persona, la sitúa aparte (i e la ficción” (Genevieve La modalidad de representación de mundo y la configuración
Lloyd, “The Self as Fiction: Pkiilosophy and Autobiography”.) discursiva de “Cola de lagartija” ponen de manifiesto una
Aún más, el delirante discurso dle1 Brujo enajenado en sus concepción de la obra literaria que insiste en su condición
deseos de poder y gloria, disfraz:a la verdad sobre si’mismo imaginaria, abandonando definitivamente la pretensión de
para imponer otra versión más cle acuerdo a sus deseos, trai- reproducir la realidad mediante el lenguaje. El hecho mismo
cionando asi’la obligación de ve rdad -no hay auténtica identi- de recurrir en la novela al desdoblamiento autora real-
dad entre narrador y personaje--sino que tampoco cumple narradora-protagonista(sólo posible en la autobiografía
los requisitos necesarios en cuarito al orden temporal de la auténtica) es una manera más de insistir en que el estatuto
autobiografía real: “Una autob iografía es tanto la expresión ontológico de la ficción es, precisamente, su condición de
de un yo presente como la representación del si‘del pasado” construcción de lenguaje que, a partir de una reflexión sobre
(lbid.), pero el discurso del Brujo no es la fiel relación de su algún aspecto de la realidad, se propone configurar una
propia identidad del pasado, sino que se proyecta hacia imagen de mundo cargada de percepción ideológica.
todos los tiempos, a la intempoi-alidad,que no corresponde a Dada la naturaleza irrealista de esta novela, corresponde a lo
la autobiografiá: “para que el h oy tenga lugar en todos los que C. Koelb denomina como “ficción aletética”, cuya
tiempos” (p-51). De acuerdo c on E. Verón, este discurso caracteri‘stica es el de ser “verdadera aunque increible”. E n
correspondería al tipo de discurijos obsesivos, en cuanto la formulación de Koelb, lo distintivo de este tipo de ficción
‘‘Se describen a si‘mismos como fuente de acciones y como es que “esconde la verdad que “quieredecir” bajo la no verdad
origen de conductas que reviertf:n en ellos mismos” (“Acción, de lo que “dice”’ (“The lncredulous Reader. Literature and the
situación y mensaje”); de ahíentonces que el discurso del Function of Disbelief”). Como tal, este tipo de relato es una
Brujo esté constituido por simbcdos que refieren a la auto- versión irónica que encubre, bajo el aspecto de lo increible,
creación, la autosuficiencia y el poder total. una verdad reconocible. 0
13
El tradicional y manoseado aserto de que Chile es un paiS
de historiadores puede extenderse a que también es un paik Lo que hoy llamamos literatura testimonial, no entronca,
de memorialistas y autores de diarios de vida 0 “diarividistas.” naturalmente, con ninguna de las categoriás aue acabamos
Hace muchos año;, Hernán Diáz Arrieta (Alone) publicó una de mencionar; aunquetodas ellas también reilaman para si’
antologi‘a que llamó, precisamente, “Memorialistas chilenos” mismas el valor de testimonio, es decir, de ser un documen-
(1) y en ella incluyó, según su costumbre, además de los que to que hace fe de lo contenido en si‘mismo.
le parecieron inofensivos poli’ticamente, los que pertenecián Lo que hoy llamamos literatura testimonial entronca con la
al cikulo de sus amistades. tradición del testimonio escrito por un prisionero de guerra,
Hay en Chile una larga tradición de memorialistas de tono el que mientras estuvo privado de su libertad, ha sufrido en
menor o i‘ntimo, que escriben con calor humano y simpati’a. carne propia y/o ha sido testigo de tratamiento abusivo,
Es el caso, por ejemplo, de “Gente de mi tiempo” de Luis tanto fikica como psicológicamente. Cuando usamos la
Durand ( 2 ) , del cual Raúl Silva Castro dice que es “libro palabra “guerra”, estamos, naturalmente, aludiendo a perió-
bondadoso y gentil, con amable y sana filosofi’a difundida dos especi7icos de la Historia, en los cuales hubo una guerra.
en sus escenas (3). Sólo vamos a referirnos a dos de estos antecedentes: uno
También en Chile han abundado las memorias que llamare- durante la Guerra de la Conquista (que se prolonga y pene-
mos de tono mayor, con más pretensiones filosóficas, con tra lo que nos han enseñado bajo el nombre de Colonia):
alusiones poli’ticas y observaciones sobre la sociedad. U n éste es “El Cautiverio Feliz y razón de las dilatadas guerras
buen ejemplo de este tipo de obra es “Memorias de una de Chile” de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, obra
mujer irreverente” de Marta Vergara (4). del siglo X V J I . S u autor no sufrió malos tratos al caer
Otro tipo de memoria es aquella de tono confesional en prisionero de los indios, pero nos relata, estupefacto, los
torno a una tragedia privada, como es el caso de “Cárcel de tormentos que algunos cautivos españoles sufri’an a manos
mujeres”(5) de Marra Carolina Geel, libro escrito mientras de sus captores. Un buen ejemplo es el Capitán Diego Monje.
su autora [Link]‘a una condena por haber cometido un Dice Pineda y Bascuñán que
crimen pasional. le dieron u n tan gran golpe en el celebro que le echó 10s
Otro tipo de memorias son las de los poli’ticos. Para no sesos de fuera con la mancana o porra claveteada que sirvió
hablar de calidad, diremos que su cantidad es asombrosa. A de insignia al que llaman toqui. A l instante los acólitos que
veces da la impresión de que todos los poli’ticos, una vez estaban con las cuchillas en las manos le abrieron el pecho Y
jubilados, se han sentido en la necesidad de mostrarnos cómo le sacaron el corazón palpitando y se lo entreqaron a mi amo,
ellos constituyeron el eje del acontecer histórico de su tiempo. que después de haber’chhpado lusangre, , , pasó el corazón
Una buena muestra de este tipo de publicación son los volu- de mano en mano y fueron haciendo con él la propia cere-
minosos “Recuerdos de Gobierno” de Arturo Alessandri Pal- monia que mi amo; y en el entretanto andaban cuatro O Seis
ma (6). de ellos con sus lanzas corriendo a la redonda del pobre
14
,ando gritos y voces a la usanza de su tierra, y Con estos dos antecedentes, más o menos remotos, referidos
haciéndola temblar con los pies. Acabado este bárbaro y mal a guerras especikas (de la Conquista y de la Reconquista)
rito, volvió e l corazón a manos de mi amo y haciendo de él podri’amos entroncar la literatura testimonial chilena a partir
unos pequeños pedazos entre todos se lo fueron comiendo de 1973 y hasta el presente. Citando a una de sus produccio-
con gran presteza. (7) nes más celebradas, “Tejas Verdes” de Hernán Valdés ( l o ) ,
Otros documentos nos enseñan, por cierto, las atrocidades podemos concluir que los militares y miembros de los servi-
que los españoles cometi’an con los indios. Todos sabemos cios secretos chilenos están, efectivamente, en guerra. Cuando
que fue una guerra larga y despiadada. llegan a detenerlo, Valdés dice que sus captores “se introducen
El segundo antecedente lo vemos en el Peri’odo de la Recon- con mil precauciones, y luego, sorpresivamente, como si
quista. E n 1810 se declara la Independencia de Chile. Los fueran a enfrentarse con Bond o el Ché Guevara.” (1 1)
patriotas, criollos, o padres de la Patria comienzan, desde Estando ya preso, en varias ocasiones le toca oír arengas
esa fecha, una seguidilla de choques entre individualismos y, como “ustedes son prisioneros de guerra”, o “yo soy un
faltos de visión, se debilitan, sólo para facilitar que los soldado de Chile y cumplo mi deber, a mi’sólo muerto me
españoles ganen otra vez control del territorio. Muchos van a sacar de aqui; Óiganlo bien, huevones! Porque estamos
patriotas son entonces desterrados a la Isla Juan Fernández. en guerra contra ustedes y cada cual debe estar en su puesto ...
Uno de ellos, Juan Egaña, deja testimonio de este destierro (1 2)
en su obra “El Chileno consolado en los presidios”, publicada Lo trágico, lo espeluznante, es que todos sabemos que ni en
en Londres, en 1826. Oigámosle relatar sus padecimientos 1973 ni ahora jamás hubo guerra. Esto separa la literatura
durante el viaje: testimonial contemporánea de sus antecedentes: la guerra
Encerrado bajo las escotillas del bergantín “Potrillo ”, tendido es ahora sólo un proceso de bloqueo mental para que el
con grillos y esposas y sin poder respirar en los días más torturador y el asesino puedan seguir viviendo consigo mis-
ardientes del verano, cubierto y devorado de insectos que no mos en un estado de alucinación mórbida y demoni’aca.
puedo apartar de m í p o r las esposas, dándome de comer por Refiriéndonos a la llamada literatura testimonial contempo-
mano ajena, moviéndome del mismo modo para las más ránea, muchos cri‘ticos y profesores coinciden en señalar que
urgentes necesidades, sufriendo insultos a cada instante y esta especie de nuevo género es hibrido y “está a mitad de
oyendo contra Dios y su Santísima Madre las más horribles camino entre la historia y la ficción”. Uno de ellos señala
blasfemias. (8) que “histórico es el tema y ficticia es la aproximación al
0 una vez ya en la Isla, siendo escaso el alimento, cuando tema. El tema se ha originado en la experiencia concreta
recibi’an los desterrados algo para comer dice que del autor, previa a la obra. El mecanismo que comunica y
era increib\la agilidad y rapidez con que devorábamos lo estructura la experiencia de una determinada manera es de
POCOque se nos presentaba. Un dia. . . se introdujo un carácter ficticio, porque es forma lingüi’stica narrativa”. (1 3 )
bárbaro e insolente marinero que nos llenó, en especial a los Estamos de acuerdo en que su forma lingüi‘stica es narrativa.
patriotas, de los más atroces insultos, . . . pero nuestra E s bastante obvio, pero nos parece que eso no aisla ni define
necesidad era tal, que ni antes por los insultos, ni después. . . este nuevo género, porque lo mismo podemos decir de la
pudimos suspender e l devorar. . , . (9) novela y el cuento, o de la declaración judicial de un testigo
15
en la Corte. ¿Que el tema se ha originado en la experiencia
a una reunión extraordinaria de las Naciones Unidas, 0 de la
concreta del autor, previa a la obra? Aún peor. ¿Cuántas
Organización de Estados Americanos, o del tribunal Russell.
novelas se han originado en la experiencia concreta del autor?
La misma urgencia con que se forma una red de personas
Casi todas. A nosotros nos parece que el hibridismo no es
que, organizadas por Amnisti’a Internacional, escriben cartas
el camino para la mejor comprensión de este fenómeno que
o envián telegramas a los responsables de estos abusos con la
nos preocupa.
esperanza de que su furia asesina Se aplaque o con el afán de
A nosotros nos parece que el mismo Valdés en la nota pre-
salvar a una o más personas de la tortura o la muerte.
liminar de su ya citada “Tejas Verdes”, nos señala otro
Segundo: lo literario se reduce al mi’nimo. El texto, aún
camino cuando dice que
escrito por un profesional, debe desliteraturizarse, porque en ,
Estas páginas están escritas a toda prisa, “al calor de la me-
la conciencia del lector no debe caber ninguna duda de que
moria’: Por lo mismo, no debe buscarse en ellas ningún
el escritor -profesional al fin y al cabo- cayó en la tenta-
tipo de elaboración literaria. El lenguaje es fundamental- ción de hiperbolizar, de elaborar. El texto debe ir desnudo,
mente funcional y esto ha significado una experiencia nueva,
debe reflejar los abusos contra los más elementales derechos
Agradecimientos aparte, la junta militar, al barrer con el
humanos ojalá sin ningún comentario o adorno. La literatu-
mito de la democracia chilena y al implantar en la vida real
rización del texto testimonio lo acercariá a la ficción, y se
un fascismo que sólo conociamos por referencias culturales,
trata, precisamente, de lo contrario.
nos ha propuesto un abundante material de inspiración con-
Tercero: As¡’ como el texto no hiperboliza, podri’a decirse,
creta a los escritores que en Chile no sabiamos qué hacer
al mismo tiempo, que no necesita hiperbolizar. Las atroci-
con nuestra inaprensible y contradictoria realidad. Este
dades cometidas por el torturador dejan pálidas a las mejores
libro no es sino un borrador de lo que serán sus productos...
narraciones ficticias del naturalismo más biológico y nos
(74) hacen pensar en una suerte de variante llegada de aquellos
¿Cuál es ese abundante material a que se refiere Valdés?
conceptos de “real maravilloso” o “realismo mágico.” La
Son vivencias y sensaciones experimentadas por otros pueblos
realidad en su cruel insani‘a supera cualesquier nivel de lo
(Nicaragua bajo Somoza, Haiti’ bajo Duvalier, Venezuela bajo
ficticio o fantástico.
Pérez Jiménez, etc.) pero que en Chile son nuevas a partir
Cuarto: creemos que el texto testimonio es la expresión
de 1973. La literatura chilena ha cambiado sustancialmente
contemporánea que mejor representa hoy día a una función
desde esa fecha porque el pai’s ha cambiado y el “abundante
que de una u otra manera ha estado siempre presente en la 4
material” a que Valdés se refiere no es otro que el conjunto
literatura chilena y latinoamericana: su “función denuncia-
de padecimientos que sufre el pueblo a manos de un tirano
tiva”. El texto testimonio es una denuncia pública, un
dotado de un aparato represivo implacable. Valdés nos
llamado a la opinión pública internacional. Dice el dicciona-
relata su experiencia personal. Si desglosamos esta experien-
rio que denunciar es “notificar a la autoridad de una viola-
cia personal en estratos o secciones nos encontramos con que
ción de la ley.” Cuando es la propia autoridad autoinvestida
no hay ningún habitante de ese pai‘s que no se pueda relacio- la que viola las más elementales leyes y derechos humanos,
nar con alguno de estos estratos o secciones: desaparecimien-
es tarea de la literatura hacerlo saber a la comunidad interna-
to de amigos, vecinos o compañeros de trabajo; miedo per-
cional.
manente a caer preso y ser torturado, en muchos casos hasta
Por más que intente “desliteraturizarse”, estos testimonios
la muerte; las embajadas, el asilo, la pérdida del trabajo y la siguen siendo “literatura”, y reflejan mejor que ningún género,
subsecuente inclusión en las listas negras; el permanente
lo que José Antonio Portuondo IlamÓ,el carácter dominante
-temor a un allanamiento causado tal vez por una denuncia en la tradición noveliStica hispanoamericana:
irresponsable o perversa, la quema de libros y documentos la preocupación social, la actitud criticista que manifiestan
queridos pero de pronto peligrosos, etc.; la lista es intermi- las obras, su función instrumental en el proceso histórico de
nable. las naciones respectivas. La novela ha sido entre nosotros
Valdés reflexiona también sobre su situación personal, y su documento denunciador, cartel de propaganda doctrinal,
reflexión llega a una conclusión especi’fica: llamamiento de atención hacia los más graves y urgentes
porque lo que yo sabia de la maldad, antes, eran puras
problemas sociales dirigido a las masas lectoras como exci-
caricaturas, pura literatura. La maldad habia perdido todas
tante a la acción inmediata. (16)
sus referencias morales, ahora se me presentaba como una 1
Nosotros somos partidarios de tratar a estos textos como un
pura ideologia. (15)
arma de lucha más que como una elaborada pieza de arte.
De ambas citas podemos desprender una primera observación:
Es la Única forma de entrar en comunicación con su verda-
es necesario diferenciar los “productos elaborados” de los
dero carácter. 0
productos escritos “a toda prisa”. E n este sentido, para
NOTAS
Valdés “Tejas Verdes” es un borrador, un esquema en bruto (1) Santiago: Ed. Zig-Zag, 1960.
de futuras obras literariamente elaboradas. El lenguaje aqui’ (2) Santiago: Ed. Nascimento, 1953.
es fundamentalmente funcional y no estético, metafórico o (3) “Panorama Literario de Chile.” Santiago: Ed. Universitaria, 1961.
(4) Santiago: Ed. Zig-Zag, 1962.
simbólico, como es, o como corresponde que sea el lenguaje (5) 3a. Ed., Santiago: Ed. Zig-Zag, 1956.
de obras literarias elaboradas. Para Valdés la obra literaria (6) Santiago: Ed. Universitaria, 1952.
requiere elaboración y “Tejas Verdes” está escrito “a toda (7) Cit. por H. DÍaz Arrieta (Alone en su “Historia Personal de la Literatura
Chilena: Santiago: Ed. Zig-Zag (1962), pp. 76-77.
prisa”, “al calor de la memoria.” Creemos que es importan- (8) Ibid., pp. 127-128.
te hacer notar esta diferencia que no implica, por cierto, un (9) Ibid., pp. 129-130.
(10) “Tejas Verdes. Diario de un Campo de Concentracibn en Chile.” 1
juicio de valor sobre una o la otra. Barcelona: Ed. Ariel, 1974.
E s a partir de esta diferencia donde creemos que es posible (11) Ibid., p. 12.
señalar algunas notas pertinentes a la naturaleza de la litera- (12) Ibid., p. 46 y 169-170.
(13) Manuel A . Jofrb: “Literatura Chilena de Testimonio” “Casa de las
tura testimonial contemporánea. Américas” N o . 129 (1981).
Primero: su sentido de urgencia. A toda prisa. Al calor de (14) Ed. Cit., p. 6.
la memoria. E s urgente que el lector se entere de los abusos (15) Ibid., p. 147.
(16) “El Rasgo Predominante de la Novela Hispanoamericana” en A . Torres-
que el autor sufrió o de los que fue testigo. El texto testi- Rioseco (ed.): “La Novela Iberoamericana:” Albuquerque (New Mexico),
monial tiene el mismo sentido de urgencia con que se llama 1952.0
16
MA R lA N A H A R RO-C A L DE R O N

Agradezco al “Research Advisory Board” de la Universidad


de Nevada-Reno, y en particular al Prof. Richard Curry,
la ayuda prestada para trabajar en este artfculo.

Debemos primero fijarnos en el debate poético que se produce poco


antes del comienzo de la guerra civil, respecto al fundamento y a la
práctica de la poesía. Desde el comienzo de la década del treinta se
enciende la antorcha del compromiso y del utilitarismo, al buscar
algunos poetas que sus versos se pongan al servicio de la transforma-
ción de la sociedad. (2) Respecto a lo social, la visión solidaria de
que lo popular contiene la esencia artística de la nación es un con-
cepto krausista compartido por Machado, (“lo esencial humano se
encuentra con la mayor pureza y el más acusado relieve en el alma
popular”), Ortega y Gasset (“ei arte español es maravilloso en sus
formas populares y anónimas”) y J iménez. (3) El “gran pueblo”
como fuente del espíritu de la mejor cultura aparecerá frecuente-
mente en la ética de Juan Ramón por los años de su labor america-
na a favor de la República española. (4) Por ello hay en ambos
poetas una conciencia de los gérmenes estéticos residentes en la
colectividad, aunque no exista en el caso de J iménez una postura
de utilización programática de la poesiá. (5)
La raiz juanramoniana de lo popular representa una aspiración de
universalismo, basada en los elementos eternos de lo popular, soste-
nes de la actividad creativa, opuestos sin embargo a los signos
Se acaba de celebrar en Valencia la polémica conmemoración del superficiales del popularismo casticista a lo 98 o del neopopularismo
cincuenta aniversario del I I Congreso Internacional de Escritores andalusi’ de los jóvenes del 27. Dice J iménez que “del pueblo se
Antifascistas que reunió en 1937 a muchos de los intelectuales debe exaltar (...) la raíz pura y libre, la intemperie, el panteísmo.
comprometidos con la causa de la República española. Algo se ha Por eso yo detesto esa poesia, pintura, música, todo ese arte que es
hablado en esta efemérides de la manipulación estalinista de aquel verdadera y sostenida incomprensión e injusticia a base del pueblo,
acontecimiento, de las ausencias que ésta provocó, de la necesidad y levanto el arte del pueblo c’ultivado, es decir, su instintiva elección
de revisar a fondo su significación y de la actuación de sus protago- tradicional del arte, que puede representar su cultivo propio”. (6)
nistas (1) E n torno a este proyecto de revisión, nadie que yo sepa Lo popular en ambos poetas es, además de una fuente espiritual,
se ha interesado por repasar el protagonismo que mostró en el Con- la base de la elementalidad humana por la que ambos miran al indivi-
greso Antonio Machado, frente al aparente silencio del otro gran duo, Existe por lo tanto en los dos un rechazo del concepto ‘‘masa”.
Poético del momento, Juan Ramón J iménez. Aquella justificada Con Ortega en el punto de mira de su crítica, Machado repite en
ausencia de Juan Ramón parece haber contribuido, muy a pesar sus escritos de la guerra lo ya apuntado en Juan de Mairena: “Se
de Machado, a hinchar el tópico del poeta ajeno al mundanal ruido me dirá que el concepto de masa, puramente cuantitativo, puede
del compromiso. Me refiero pues a la tan debatida cuestion del elitis- aplicarse al hombre y a las muchedumbres humanas, como a todo
mo juanramoniano, su actitud hacia el pueblo, su postura respecto cuanto ocupa lugar en el espacio. Sin duda; pero a condición de
a la difusión de la cultura y sus componentes sociales, su opinión no concederle ningún otro valor cualitativo”. (7) Rehuye de la
sobre la poesia social y su actuación durante el conflicto civil. Cues- misma forma Juan Ramón la cuantificación humana, la reducción
tiones en tas que se ha basado parte de la reprobación de posguerra de lo particular a una totalidad amorfa que pueda ser tierra de
hacia el poeta de Moguer, en contraste con la abierta aceptación del abono para los explotadores de cualquier ideologiá. En 1941, afir-
Antonio Machado de la prosa de los apócrifos y de la guerra civil. ma su ideal de una ‘aristocracia de intemperie’, cuya dialéctica ideal,
Discriminación injustificada y que creo merece, ahora en este cin- (pueblo en bruto >democracia >aristocracia popular) señale un camino
cuentenario, una revisión de conjunto a la luz de la tesis de ambos de perfección espiritual donde “se necesite menos esteriormente, Sin
poetas. descuidar lo necesario, y más, sin ansiar lo superfluo”. (8) La aristocracia
17
espiritual juanramoniana reside en la sencillez vital que encarna el guardar un equilibrio orteguiano en el eje de la comunicación
pueblo Y que va hacia el pueblo. “YO que he viajado mucho por España, entre minoria rectora y minoria receptora, como lo señalan su
he encontradoen mi puebloj Y más Por las soledades del campo, 10s mejores dedicatoria a la cabeza de la Segunda Antología, “A la minoria,
ejemplos de aristocracia conjénita y progresiva”. (9) Y Machado, siempre”, y ese retraimiento social que sólo rompe para con los
ratifica durante la guerra que “la aristocracia española está en el de su clase poética a través de sus “Cuadernos”. (18)
pueblo, escribiendo para el pueblo se escribe para 10s mejores”. (10) Luego, con la inminencia de la revolución social y la guerra civil
E n Machado también encontramosuna Preocupación antigua res- pareCe producirse en los aforismos de El Sol, una reconsideración,
pecto al ascenso cultural de la colectividad, que se empieza a manifestar una matización, o, por lo menos, una definición y explicación de
muy particularmente durante la primera guerra mundial, por medio del lo que considera minoria receptora, la cual, “está también, Y más
impulso institucionista de la Residencia de Estudiantes y que cobra quizás que en ninguna otra parte, en el verdadero pueblo”. (19)
dimensiones programáticas en SUS apuntes de la Escuela Popular de A su vez, tras la guerra y en el destierro, la minoria rectora Y
Sabiduria Superior. A SU vez en la década de los 30, Machado espiri- receptora van a sufrir una transformación hacia la aristocracia de
tualiza el incipiente movimiento de clases y le asigna un objetivo de intemperie totalizadora. El receptor popular debe por lo tanto
control cultural. Por entonces, se ha producido en el autor de 10s elevarse a la aristocracia de la obra donde yace el espi‘ritu de la
apócrifos, un resquebrajamiento en su fe orteguiana de una revolu- minorra rectora mientras que la obra baja a la aristocracia POPU-
ción cultural desde arriba, dirigida por una minoria, aunque todavia lar. Se deposita en la base popular la esperanza de un cambio,
considere, con la óptica de la generación del 14 enmarcada por Or- el cual sin las matizaciones sociales de Machado, apunta sin
te% que el camino de la regeneración e igualdad sea PrinciPalmen- embargo a una actitud divergente respecto a la teoria orteguiana
te un asunto intelectual Pero en “Juan de Mairena” de la guerra del control elitista de la cultura.
muestra abiertamente su profunda distancia hacia los cambios Por lo tanto durante la guerra civil Juan Ramón va a optar abierta-
inspirados Y dirigidos Por una minoria Y contempla el Papel de la mente por la causa del pueblo, que espera ascienda al espiritualis-
Cultura con Una dosis de escepticismo socrático. El intelectual no mo de la aristocracia de intemperie, y muy pocos dhs antes de
desea ya influir o dirigir, sino concienciar al hombre, “despertar julio de 1936, se pregunta sobre el alcance del compromiso poé-
al dormido”: ¡Revolución desde arriba! Como si dijéramos tico. E n su conferencia “Politica poética”, se ocupa del polo de la
-comentaba Mairena- renovación del árbol por la copa. Pero el emisión y señala que la pluralidad de es forma compatible la
arbol -afiadia- se renueva Por todas Partes, Yt muy especialmen- individualidad en poesia Esta pluralidad de la emisión junto a la raiz
te, por las raices. Revolución desde abajo, me suena mejor”.(lI) poética en 10popular y el compromiso con el hombre apuntan a
De la misma forma que Para Machado, la buera retórica de masas una superación del elitismo orteguiano. Sin embargo no conllevar
puede llevar, como ha mostrado la historia, hasta a disparar contra la acepción de que la poesia deba estar al servicio de utilitarismo
ellas, (12) según Juan Ramón el concepto de “masa” puede abrir alguno. Poesia y compromiso se oponen:
paso a SU explotación estética. Existe en él una parecida animad- A/ pensar en /a poesía como paz corriente humana, no estoy pen-
Versión hacia la manipulación del hombre por la cultura, aunque sando en esa literatura, torpe y feamente //amada ‘boesía social’;
a través de ella, tenga el poeta una capacidad de ser gura de per- que tiene no sé qué oficiosa actividad docente, sino con la misma
fección en camino hacia la aristocracia de intemperie. E n “Aris- paz, en la diaria, libre, la poesía de nuestra vida ente-
tocracia inmanente”, Juan Ramón, tomando como ejemplo a ra, poesía directa, la verdadera poesía, sin otra aplicación que la de
Einstein, muestra que la degradación cultural de su ciencia impe- su propia esenciay existencia,.que, por lo demás, esta es
diria la consecución del ideal de la inmensa minoria y apartariá también ‘‘lapoesh” bajo un punto de vista o crítico
al pueblo de esta dimensión: Claro está que la poesia no sería nunca, por ejemplo, letra de músi-
Einstein es un indudable aristócrata de la ciencia y del arte, de la ca de tal odioso himno colectivo, antipática invitación al juego o
ciencia por la ciencia y del arte por el arte y para todos, para la al trabajo. (20)
inmensa minoría un matemático puro y un demócrata verdadero. Asoma aquiel neoplatonismo de la poesla como práctica esencial
Siempre se pone al lado de la justicia. Pero ¿tendrá que dejarse de la existencia con la raiz neorromántica trazable en Shelley,
de su matemática pura y escribir matemática del tanto por ciento, como actitud vital y como pauta estética, mientras que se critica
para ser digno del pueblo y comprendido por él? f...) ¿NOsería el arte de masas, es decir la reificación de lo poéticamenteesencial.
esto la más profunda ofensa al pueblo? ¿No es suponer que el Diez años tarde, Juan Ramón volverá a señalar la importancia de la
pueblo no puede llegar a la ciencia ni a la belleza mayor, práctica textual como pauta de comunicación hacia los lectores
cualquier dh, y además, por si acaso suprimhela? (13) virtuales, mientras que se opone al utilitarismo preconcebido, en la
E l empobrecimiento de la difusión cultural supone también para linea de su “poeta puro ‘pero’ total”: “Un poeta verdadero no
Machado el único obstáculo aparente para su propagación. Al aplicar escribe nunca ‘para’ todos, esto es inútil repetirlo; pero siempre
el principio térmico de Carnot, (14) Mairena postula sumo cuidado, llega ‘a todos’ por los diversos caminos de-su obra total, que va
“porque una difusión de la cultura implicaria, a fin de cuentas, una siempre, en proceso natural y Iójico, desde la flor a la Semilla, dete-
degradación de la misma, que la hiciese prácticamente inútil”. (15) niéndose en el fruto de su plenitud”. (21)
Y como Juan Ramón se ve que Machado en Juan de Mairena No debe sorprendernos que en pleno conflicto civil, Antonio Ma-
tampoco cree en la masificación emisora, es decir, “en la posibi- chado se exprese en contra de una poesia utilitaria escrita en miraS
lidad de una suma de. valores cualitativos, porque ello implica de todos. Concuerda pues con el humanismo juanramoniano, de
una previa homogeneización que supone, a su vez una descualifi- acuerdo con el fundamento del programa de 1914 que Unió
ficación de estos mismos valores”. (16) originalmente a ambos poetas con Ortega(22) Es precisamente
Respecto a la minoria orteguiana, se advierte también en los escri- en el discurso que clausuraba el Segundo Congreso de Escritores Anti-
tos del andaluz universal una evolución significativa desde su selec- fascistas, en el que Machado augura el fracaso de la poesia social
tividad exclusivista tanto en la emisión como en la recepción, hasta de posguerra, y critica la posible deshumanización colectiva que
SU apertura aristocrática. Por los aforismos de la década de los 20, reviste la poesía de la guerra civil, la poesi‘a como consumo Y
se puede ver que Juan Ramón militaba todavia en el campo orte- como mercancía reificada:
guiano de la élite estética estanca debido al riguroso cuidado de las Muchos de los problemas de más dificil solución que plantea
necesidades formales de la “obra”. (17) Para gozar de ésta en SU poesía futura -la continuación de un arte eterno en nuevas C‘r-
espiritualidad, hay que pertenecer al ámbito estético de la misma. cunstancias de lugar y de tiempo- y el fracaso de alsunas tentu-
No hay todavia en Juan Ramón preocupacidn por teorizar sobre el tivas bien intencionadas provienen, en parte, de esto: escribir Paro
cómo de ese camino hacia la aristocracia de intemperie que permita las masas no es escribir para nadie (.J Sios dirigís a las masas,
acceder, como parte de la inmensa minoria, a la obra en su totalidad. hombre, el cada hombre que os escuche no se sentirá aludido Y
Pero lo que s i hace Juan Ramón es tornarse hacia los “mejores”, es necesariamente os volverá la espalda. (23)
decir los jóvenes poetas del 27 en labor de impulso poético y apoyo Durante la guerra, Juan Ramón prosigue considerando la labor del
editorial. Por lo tanto, en este perrodo, Juan Ramón aparenta poeta y del ser h u m o como dos actividades separadas. Mientras que
18
el hombre debe comprometerse, como asl lo hizo 61, el poeta no
puede manipular los acontecimientos, ya que la práctica signifi-
cante es una actividad no bélica. Pero sin embargo, el poeta s i
podrá aportar sus dotes exteriores de creador para lograr esa
necesaria paz para la creación. (24)
E l propósito de no mezclar arte y politica, de separar al ser
humano del creador, se ve a su vez ratificado en el pensamiento
de Antonio Machado. Mientras algunos jóvenes van a increpar a
Jiménez circa 1934, por SU actitud distante hacia el compromiso
artistico, Antonio Machado, al mismo tiempo que reconoce la
importancia de la actividad politica de su tiempo, rompe una
lanza por la creación artistica libre de cualquier compromiso;
YO creo que tanto en circunstancias adversas como en prósperas, el
artista que ha de hacer su obra, la hace. El logro de ella está por
encima de lo material, lo superficial y lo externo (...) Habría que
aconsejar a los artistas y a los intelectuales que se ocupasen
menos de la politica y más de su arte o de las disciplinas que
cultiven. (25) guerra, publicado a rai’z del I I Congreso de Escritores Antifascis-
En Juan Ramón, se encuentran también otras razones para apar- tas. Poetas de la España leal (31) el cual si incorporaba los versos
tar a la poesia del contacto con la guerra. Con agudo ojo crítico de Machado. Fallecido Unamuno, asesinado Garcia Lorca, inhibidos
señala que el tema bélico no pertenece a la lirica sino a la épica, en el extranjero, como Ortega, otros intelectuales del grupo de
por lo que al comentar en 1944 la poesia de la guerra Machado los dos poetas y fuera de España Juan Ramón, era normal que
dice: Machado, ahora inclinado al socialismo, apareciese como el
Las guerras siempre esaltan lo grosero,,porque la guerra es gruesa, decano de los escritores en favor de la causa republicana, y no
es natural que lo sea, y la lkica es delicada; no deben mezclarse sólo por su continua labor y presencia literaria en las diferentes
guerra y lkica. L o que corresponde a la guerra, en escritura, es publicaciones del momento, Todo esto explica quizás que la
la épica; pero la épica nunca ha sido la forma suprema de la actitud abiertamente comprometida de Juan Ramón haya podido
poesia ni en Antonio Machado ni en nadie- (26) quedar en entredicho entre los grupos literarios democráticos de
Todo ello no significa que Juan Ramón se retraiga de la activi- la España de la guerra civil y de la posguerra.
dad poética a causa de la guerra, como no lo hizo, pero si‘ que Sin embargo, la postura polltica de Juan Ramón no es muy dife-
acontecimientos históricos no verán la luz directamente dentro rente de la de Machado. Juan Ramón dice sentir simpatías hacia el
de su lírica, ya que sufrirán un proceso de formalización. La socialismo a lo Besteiro. Aunque no se encuentre en él la expre-
labor militante del poeta es proseguir con normalidad y con sión de una ideologia particular, vemos en su comunismo ideal
sencillez su obra, aslcomo dar fe de sus ideales, cuya firmeza no de “polltica poética” de 1936 dirigido a los jóvenes, una cierta afi-
debe ser alterada por el oportunismo de la historia. nidad con ese socialismo armónico con el que Machado simpati-
Dichosos aquellos a quienes la guerra les sorprende de acuerdo zaba: la abolición de la explotación y el equilibrio de las condi-
con sus ideales: con los de antes y después de la guerra, ciones laborales y retributivas.(32) Efectivamente Machado en
2 Y qué lección nos da la guerra y cuál es la poesía de la guerra? SU “Discurso a las juventudes socialistas unificadas”, parece resaltar sus
Sencillez de vida, profunda, intenso amor humano, cultivo moral, origenes institucionistas y su idealismo armónico tan semejante al
ideal, espiritual, comprensión, tolerancia, delicadeza de senti- de J iménez: “Tal vez porque soy demasiado romantico, por el influjo,
miento, acaso, de una educación ,demasiado idealista, me falta simpatía
y a los poetas también que sean más sencillos, menos pedantes, por la idea central del marxismo: me resisto a creer que el
más humanos, más idealistas, mejores en una palabra. factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea
Yo estoy seguro de que cultivando mi poesh ayudo al hombre a el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia.
ser delicado, que es ser fuerte, más que haciendo balas. (27) Veo, sin embargo, con entera claridad, que el Socialismo, en
Esta declaración en favor del hombre, que abre significativamente cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el
Guerra en España se ve también recogida en Antonio Machado; trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para
al apelar al elemento fundacional de lo popular, el poeta sevilla- realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una
no da también cabida al humanismo de los poetas en tiempo de etapa inexcusable en el camino de la justicia”. (33)
guerra. El krausismo gula siempre a Juan Ramón por un camino de liber-
La guerra, esta terrible guerra de España, tan hondamente huma- tad con una actitud de trabajo independiente, De ahi’su postura dis-
na, ha sacudido a nuestros jóvenes poetas y les ha puesto en rudo tante ante cualquier particularidad ideológica J iménez es ante todo
contacto con el hombre, el que cada uno lleva consigo, y con el antiautoritario y por lo tanto no podia simpatizar con posturas
de su pueblo, que antes no se les habío revelado, y con los temas ideológicas que suprimieran la libertad, Esta falta de libertad es la
más universales, que todos ellos rebasan las fronteras de su na- misma que impide su regreso a la España franquista y le hace prefe-
ción (...) La poesía humaniza la guerra en el mejor sentido del rir el exilio. (34) Y cuando la desunión republicana y los intereses
vocab/ohumanizar, quiero decir: que da motivos humanos a /a partidistas rompen el clima de justicia desinteresada que de alguna
lucha entre hombres, descubre causas ajenas a la ura contienda forma tuvo la guerra civil en el bando republicano, Juan Ramón
biológica, que es común a todas las especies. (28f fue enfriando sus pareceres y su decidido compromiso. (35) AS¡‘
Lo Social para el poeta de Moguer se aparta pues del utilitarismo lo señala una carta inédita de la “Sala Zenobia y Juan Ramón
artístico. La poesía social no es una forma de expresión literaria Jiménez”, a Luis Jiménez de Asúa. (36) Durante su viaje a la
Particular sino un todo existencia1por el que el ser humano se Argentina, en una carta fechada en Buenos Aires el 26 de octu-
Proyecta hacia los otros, Toda poesla y toda vida es por lo tanto bre de 1948, fiel a su espartana sencillez, Juan Ramón rehusa
Social sin tener que enarbolar carteles, La poesla no está por consi participar en un homenaje del Centro Republicano y muestra
guiente al servicio del hombre sino que es el hombre el que sirve a sus divergencias hacia su corresponsal e lndalecio Prieto.
la Poesía. E n 1936, haciendo gala de su platonismo, Juan Ramón No sé a qué homenaje del Centro Republicano se refiere usted
intenta de nuevo superar por la linea krausista una aproximación en su carta de este 25; pues yo no acepto homenajes de ninguna
demasiado materialista ante el arte, y por otra, sigue postulando el clase. Yo he dicho a los amigos de dicho centro que me han
Papel fundador de la poesia que aúna fin y principio vitales. “Para invitado a visitarles que iría a estar con ellos un rato como un
todo ello y lo otro, viviendo todos en estado natural de poesia y compatriota libre y nada más.
siendo todo poético de verdad, no haría falta otro estrmulo que el Si usted tiene una determinada estimación por [Link] Prieto,
yismo fin. El resorte seria más de atracción que de empuje. La yo tengo también la mía, fundada en hechos concretos y cono-
poesia social’ iqué gloria! lo sería orijinalmente, como la fuente cidos de muchas personas. Lamento nuestra d5crepancia.
es agua”. (29) Nada tengo que decir de todos esos españoles que su amigo [Link]-
19
Ambos se mantienen fieles a unos presupues.
tos estéticoéticos anteriores al conflicto, dentro de la corriente
de poesía humana del 14, diferente de la de poesía social de los
cio está repatriando a sus expensas.(37) Ellos sabrán lo que años treinta, y en el caso de Jiménez, divergente también de las
hacen. Yo sé en cambio que [Link] no hizo nada por /os tendencias de la poesia pura de los jóvenes del 27. (44) Juan
españoles que quisieron salir de España huyendo de la muerte.
Ramón no muestra una actitud de desdén hacia lo social; al con-
De muchos casos podría hablarle. Uno está muy cerca de usted;
trario, proyecta una imagen muy distinta del acostumbrado tópico
hinchado por Cernuda y otros, de poeta ajeno a todo lo que no
otro, el de un Diez-Canedo que huyó a pie de Madrid a Lisboa
fuera su torre de marfil.
y pidió a D. lndalecio no ya el importe de su pasaje, sino una
ayuda para reunirlo; (38) ayuda que no le fue concedida a pesar
Lo que si evita es mezclar lo social con la práctica poética, Y, en
ese sentido, Jiménez no es un poeta comprometido como lo pudo
de la enorme suma de que él podía disponer cuando se le anto-
ser Machado, al escribir versos durante la guerra sobre la guerra.
jaba: por ejemplo trescientos mil pesos a D. ]osé Bergamín.(39).
Sin embargo, este aparente ejercicio de convencimiento sociopoé-
La situación privilejiada de que mi mujer y y o disfrutamos (suel-
tico en Machado, no corresponde verdaderamente a su teoria
dos universitarios, conferencias,derechos de nuestros libros) la
sobre la práctica poética y la poesia futura, ya que en éstas,
debemos a nuestro trabajo aparte de la pequeña renta que posee
Machado y Juan Ramón, no están, ni mucho menos, tan lejos el
mi mujer que no llegartá a cubrir nuestros gastos diarios. Yo
supongo que usted deberá su privilejiada situación a su trabajo.
uno del otro. La principal diferencia entre Machado y Juan Ra-
món se puede tasar por la difusión y la cantidad de textos que
Le devuelve su saludo
Juan Ramón aparece, -¿quién lo diri’a? - como un verdadero “clerc” produjo Machado en aquellos años de la guerra y la presencia de
su pensamiento escrito, pragmáticamente más afin a las corrientes
de acuerdo con la definición de J ulien Benda, en La trahison des
ideológicas de la izquierda del momento, en particular del socia-
clercs (40), libro que andaba en el zurrón de las polémicas sobre
compromiso o ensimismamiento de aquellos años. Benda dividia lismo. Tales diferencias no esconden, ni mucho menos anulan
históricamentea los intelectualesen espirituales o religiosos, es de- el que ambos poetas se comprometieron con la noble causa de
SU pueblo, haciéndolo como verdaderos “clercs”, por desinterés,
cir, los alejados de las pasiones civicas defensores de principios
abstractos de humanidad o de justicia frente a los moralistas o sda- y sobre todo que postularon al individuo desde su conciencia
res comprometidos con las pasiones humanas Pero según Benda, en individual, en base al armonismo krausista que los unia, bus-
el siglo XIX, el intelectual al ponerse al servicio de una clase, raza, cando por diferentes caminos un mismo objetivo: una base
nación o partido, traicionaba y degradaba su función intelectual de social más igualitaria para el individuo libre y culto.
base moral al hacer política en el sentido llano. Al participar en el NOTAS
Segundo Congreso Internacional de escritores antifascistas de 1937, y al (1) Ver por ejemplo, Eugenio F. Granell, “El congreso que se divirtió con
haber tomado una postura decidida en contra de los avances del sangre”, “Diario 16”, 14 de junio 1987, p.4.
totalitarismo de derechas, Benda señalaba en su discurso que en (2) Ver Juan Cano Ballesta, “ L a poesfa española: Entre pureza y revolu-
este caso, no se trataba de una traición. ción (1930-19~,6)”(Madrid: Gredos, 1972), pp.142-200 y Víctor García
de la Concha, L a poesía española de posguerra: Teoría e historia de sus
Hay en esto, camaradas, un claro equívoco y pongo muy fuerte- movimientos” (Madrid: Prensa española, 1973), pp37-44. Como veremos
mente en duda su buena fe. Este equívoco consiste en confun- lo que aquíapunto difiere en mucho del tradicional enfoque compromi-
dir la política en su sentido bajo, groseramente egoista, tal como solensimismamiento aceptado por estos dos autores, dicotomía con la que
se define en mi libro, con la moral, y muy particularmente la los estudios literarios han opuesto tradicionalmente a Machado con Juan
Ramón.
diferencia con 105 valores morales más elevados, entre /OS cuales
(3) Ver Antonio Machado, “La guerra: Escritos-1936-1 939” (Madrid:
los más importantes son la justicia y los derechos del hombre, Emiliano Escolar, 1983), pp.127-128 y José Ortega y Gasset, España inver-
comprendiendo entre estos el derecho de las naciones a vivir tebrada”, (1921; reimpr. Revista de Occidente, 1967), pp.138-139. Para el
libres y a escapar de la esclavitud a que quisieron constreñirlas krausismo en Juan Ram6n ver Francisco Javier Blasco Pascual, L a poética
los nuevos feudalismos. de Juan Ram6n Jiménez: Desarrollo, contexto y sistema” (Salamanca: Edi-
ciones Universidad de Salamanca, 1981), pp.106-118.
Sostengo que el intelectual cumple verdaderamente su función (4) “Guerra en España” (Barcelona: Seix Barral, 1985), p.166.
como tal renunciando a su oratoria para defender su voluntad (5)Sin embargo, si existen tempranos versos de poesía social como los
de justicia, y que esto no tiene nada que ver con las tareas “collages” de “Diario de un poeta reciencasado” y los de “belleza fea” de
bastante miserables de lo que se llama hacer política. (41 “Hijo de la alegría”.
Juan Ramón rechazó por consiguiente una postura tanto de in- (6) ”Guerra en España”, p.43. E n el discurso “El poeta y el pueblo” pronun-
hibición como de baja poli‘tica. Combinó una postura de “seglar” ciado por Machado durante la sesión de clausura del Congreso, dice respecto
a la aspiryión de universalidad de la obra basada en una escritura dirigida al
en los asuntos sociales con una de “religioso” en lo artistico. En pueblo: Escribir para el pueblo -decía mi maestro- ¡qué más quisiera YO!
1942 y en torno al proyecto Alerta declaraba: “creo que un Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos
hombre puede y debe intervenir en lo social, en prosa, con criti- -claro está- de lo que 81 sabe. Escribir para el pueblo es, por de pronto,
ca real y clara y para lo práctico, y luego cantar o decir su men- escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla,
tres cosas de inagotable contenido que no acabamos nunca de conocer. y es
saje intimo en verso para la delicia. Muy fuerte en critica, muy mucho más, porque escribir para el pueblo nos obliga a rebasar las fronteras
delicado en creación poética”. (42) de nuestra patria; es escribir también para los hombres de otras razas, de
De ahí que estuviese plenamente justificado el comentario que otras tierras y de otras lenguas (.-.) E n cuanto a mí, mero aprendiz de gaY
Antonio Machado le dedicó a Juan Ramón Jiménez, para ser saber, no creo haber pasado de folklorista, aprendiz, a mi modo. de saber
popular”. “ L a guerra: Escritos”, p l 2 4 .
distribuido por el Servicio Español de Información a la prensa
hispanoamericana y española, y que no tuvo difusión en España. (7) “ L a guerra: Escritos”, pp.93-94. Dice Ortega: “El concepto de muche-
dumbre es cuantitativo y visual. Traduzcámoslo, sin alterarlo, a la terminolo-
En el comienzo de este articulo que Juan Ramón deseaba signifi- gía sociológica. , Entonces hallamos la idea de masa social (.-) Masa es el
cativamente que prologase Guerra en España, Machado calificaba ‘hombre medio’. De este modo se convierte lo que era meramente cantidad
la conducta de Jiménez, como la propia “de los excelentes” y -la muchedumbre- en una determinación cualitativa: es la cualidad Común,
señalaba que con estas declaraciones buscaba exonerar la con- es lo mostrenco social, es el hombre en cuanto no se diferencia de Otros
hombres, sino que repite en s í un tipo genérico”. “ L a rebelión de las masas:
ducta del poeta de Moguer, ya que “deseaba -porque nunca (Con un prólogo para franceses, un epnogo para ingleses y un apéndice:
faltan malsines que gustan enturbiar la opinión sobre la conducta Dinámica del tiempo” (1930; reed. Madrid: Espasa Calpe, 19641, P 3 9 . Sobre
de los excelentes- que esta convicción mía ganase la conciencia las divergencias de Machado con Ortega ver Edward Baker, “Machado recuer-
da a Pablo Iglesias”, “ldeologies and Literature” 1.3 (1977), p.28.
de todos.” (43)
(8) “pristrocracia inmanente”, “Política poética”, p.60. Término que Juan
Juan Ramón muestra por lo tanto una coherencia poético-vital Ramon ya había empezado a utilizar en sus colaboraciones a favor de la
respecto a su visión de la poesi‘a social y coincide con Machado República: “El estado normal, ju!to, efectivo del progreso general es aquel
en cuanto al sustrato humano de ésta y a la necesidad de dedica- en que todos seamos ‘aristócratas, digo ‘sencillos seres de profundo CUltlVO
interior’, aquel en cuya raza el hombre no aparezca, no pueda Parecer
ción artistica. También se aparta como Machado del elitismo
pequeño, cansado ni preso”. “Voces de España: (Breve antología de Poetas
orteguiano, y su actitud hacia el pueblo, su postura respecto a la españoles contemporáneos)”, Ed. Octavio Paz (México: Letras de México,
difusión de la cultura y sus componentes sociales y su actuación 1938, p.17.
durante el conflicto civil y el exilio señalan marcadas semejanzas. (9) “Aristocracia inmanente”, p 6 3 . D e ahíque Juan Ramón rechace el tér-
entre ambos poetas, mino “democracia“ pues representa dialécticamente la antítesis de 10 que es
20
el pueblo en SU e!dado actual, es decir “el pueblo en el estado en que lo
sostienen sus espllotadores”. “Democracia” es por lo tanto un paso necesario
hacia la deseable aristocracia. “Y democracia ¿qué es? Si etimolójicamente, (31) (Madrid-Valencia: Ediciones Españolas, 1937). E n la reseña al libro,
democracia signifi ca dominio del pueblo, para que el pueblo domine tiene decfa Luis Cernuda: ” E s lástima que juntamente con Machado no apa-
que cultivarse fundamentalmente en espiritu y cuerpo. Pero, cultivado así, rezca J.R. Jiménez. Como en el prólogo se indica, J.R. Jiménez ha
el pueblo es ya el aristócrata indiscutible. De modo que no hay democracia estado desde el primer momento al lado de los poetas, lo cual equivale
en un sentido IÓji co, porque no debe haber pueblo en contraste”. p.60. Dice a decir al lado del pueblo. Su nombre, el de uno de los más hondos y
Francisco Javier Ellasco que Juan Ramón, “perdida la identidad social con su conscientes poetas españoles, está al menos visible as?, ya no esté su
pueblo, necesita ( ...) enfocar su obra a la recuperación y conquista de las poesfa”. “Hora de España” 8 (1937), p.73.
auténticas esencias de lo popular, entendiendo por popular todo aquel con- (32) yer “El trabajo gustoso”, “Política poética”, pp.34-35.
tingente de notas comunes a un pueblo, que nunca podría verse afectado por (33) L a guerra: Escritos”, p.104.
la moderna divisiijn de la sociedad en clases. E s decir, el término popular es (34) Me llega en el momento en que corregía este articulo, la separata
siempre, en Juan Ramón, un término interclasista (.-.) Se trata de fundir en preparada por Francisco H-Pinzón Jiménez, ” U n soñado viaje a España”
una sola y misma cosa (aristocracia de intemperie) los dos conceptos: 10 donde se ve que Zenobia en 1951, con motivo de sus dolencias canceri-
popular, que en Juan Ramón es instinto, y lo aristocrático, que es cul- genas, encomendó a su familia el regreso de Juan Ramón a España.
tivo”. “La poética de Juan Ramón jiménez” (Salamanca: Aula Salmanticen-
_ _ _ ~ ~
(35) Ver mi artículo, “Juan Ramón Jiménez en el exilio: nostalgia,ética
sa, 1982), p.85. y obra (1 939-1948)”, Myron Lichtblau Ed. “Exile and Hispanic Literature”
(10) “ L a guerra: IEscritos”, p.127. “Hemos llegado ya a una plena conciencia (Miami: Ediciones Universal, en prensa).
de la dignidad ese ncial, de la suprema aristocracia del hombre”. p.86. (36) Reconocido penalista y presidente de la comisión parlamentaria
(11) “La g u y a : IEscritos”, pp.91-92. E n 1915 Machado habla escrito a que redactó el borrador de la Constitución de 1931. E n 1936 era vice-
Unamuno: Hay que hablar al pueblo y proclamar el derecho del pueblo a presidente de las Cortes republicanas y miembro del Partido Socialista
la conciencia y al pan, promover la revolucion no desde arriba, ni del ala de lndalecio Prieto. E n 1962 sucedería a Diego Martinez Barrio
desde abajo, sinLO desde todas partes”. Citado por D. Gómez Molleda, como Presidente de la RepGblica, cargo que ejerció hasta su fallecimiento
“Guerra de ideas y lucha social en Machado” (Madrid: Narcea, 1977), p.87. en Buenos Aires en 1970. Agradezco a D. Francisco H-Pinzón Jiménez
A q u í se opondria por lo tanto Machado a la concepcion elitista de una domi- la autorización para citar esta carta inédita y a Raque1 Sárraga, Directora
nación social de I a minoría sobre la masa, base del pensamiento de Ortega de la Sala. su generosa ayuda en mis investigaciones.
que va de “España invertebrada” a “ L a rebelión de las masas”. Dice Ortega:
Asl, cuando en uii a nación la masa se niega a ser masa -esto es, a seguir a (37) Juan Ramón parece mostrar aqulsus discrepancias hacia el acercamien-
la minoría directaIra-, la nación se deshace, la sociedad se desmembra, y to que ilevd a cabo lndalecio Prieto con la Confederación de Fuerzas Monar-
soureviene el caosi social, la invertebración histórica. “España invertebrada”, quicas que resultó en el fallido Pacto de San Juan de la Luz del 3 0 de agosto
p.108. de 1948, dado a conocer a principios de Octubre 1948, el cual, entre otras
cosas, pedla amnistia (¿la repatriaciónde la carta de Juan Ramón? ) para los
(12 “ L a guerra IEscritos”, p.130.
(131 “Polftica poética”, pp.72-73. El ejemplo de un Einstein responsable con la exiliados. Aquella politica que dividió aGn más a los republicanos se saldó
con el fracaso y el deterioro de la figura de Prieto y de su partido. M i colega,
justicia se podria ver como una alusión a la crrtica de Ortega en “ E n torno al la Dra. Graciela Palau de Nemes, que próximamente publicará el “Diario de
pacifismo”: ”Hace unos días, Alberto Einstein se ha crefdo ‘con derecho’ a Zenobia Camprubi, Tomo 1: Cuba, 1937-1939”, me señala generosamente lo,
opinar sobre la giJerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien: que allídice Zenobia el 18 de mayo ,1937, al conocer la noticia de la formanon
Alberto Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en del gobierno de Negrin, retomando palabras de Juan Ramón: “La formación
España ahora, haice siglos y siempre. El esplritu que le lleva a esta insolente del nuevo gobierno nos ha causado una lejana emoción. Prieto (Indalecio)
intervención es el desde hace mucho tiemDo viene causando el des- más fuerte-y L(argo) C(aballero) ha quedado fuera por ahora (...) Tenia
prestigio universaI del hombre intelectual, el cual a su vez, hace que hoy eanas de enviarle un cable a Connie lConstancia de la Mora v Maura):
vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir espktuel”. “ L a rebelión ‘Vivan Ignacio (Hidalgo de Cisneros; marido de Connie, héroe republicano y
de las masas”. p.1 aa-.P.
amigo de Prieto) y D o n lnda (Indalecio Prieto)”. E s conocida la animadver-
(14) El rendimienito de una máquina térmica reversible (la difusión sión de Juan Ramón a todo oportunismo.
cultural) (R) se IIiediria por el calor absorbido y devuelto a temperaturas (38) Enrique Diez Canedo llegó a México como miembro invitado de la Casa
absolutas respectivamente, (tl - t2) según la fórmula, R= tl-t2 :/t1. de España fundada por Alfonso‘peyes y Daniel Cossio Villegas. Ver José
(15) “La guerra: Escritos”, p.93. Miranda, “ L a Casa de España”, Historia Mexicana” 18.1 (1968), pp.1-10.
(16) Ed. José Mairía Valverde (Madrid: Castalia, 1971 ), p 2 0 2 . Juan Ramón siempre mostró una gran amistad y respeto hacia Diez Canedo,
(17) E n un aforismo de los “Cuadernos”, Ed. Francisco Garfias, 1960; el cual habi‘a dado ”Juan Ramón Jiménez en su obra” (México: El Colegio
2da. ed. (Madrid: Taurus, 1971), p.234 ratifica este exclusivismo: “mis de México, 1944). que el poeta anticipaba tendria “austera justeza sin
asuntos son todo!i de minoría y los resuelvo siempre entre la mejor estremo innecesario”, p.142. A su muerte publicó Jiménez, “ E n la
minoría”. Gltima pared de Enrique DfezCanedo”, “Litoral”, agosto 1944, en el
(18) Dice Ortega en 1924: “ L a inteligencia no debe aspirar a mandar, ni que~- lo calificaba cymoLpoeta y amigo sin mancha”.
siquiera a influir salvar a los hombres N o es ésta la forma en que puede
(39) Posibles referencias a la fundación en 1939 en París, de la Junta de
f

ser m i s provechos,a sobre el planeta. N o es adelantándose al primer rango


de la sociedad a la manera del polltico, del guerrero, del sacerdote, como Cultura Española que presidió José Bergamín y que di6 paso a ”España
cumplirá mejor siI destino, sino al revés, recatándose, obscureciéndose, peregrina” y a la Editorial Séneca. Pero ésta no dependía de la J.A.R.E.
retirándose a Iine;as sociales más modestas. L a inteligencia, que es la cosa (Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles) fundada por lndalecio Prieto
más exquisita del Cosmos, es, sin embargo, muy poca cosa para pretender con los fondos del tesoro republicano del yate “Vita” apropiados a Negrin,
empujar el orbe g igante de la Historia. Esta pretensión la aniquila y des- sino del S.E.R.E. (Servicio de Emigración para Republicanos :;pañoles) fun-
v i d a ” . “Goethe desde dentro”, Obras de José Ortega y Gasset, I I , dado por Juan Negrin, rival de Prieto. Según Patricia Fagen, Negrín had
p.1415. previously given President Cárdenas approximately 50,000 pesos, earmarked
for representatives of the Junta”. “Exile and Citizens: Spanish Republicans
(19) “Estbtica y é tica estética: (Critica y complemento)” (Madrid; Aguilar, in Mexico” (Austinj,University of Texas Press, 1973), p.90. Juan Larrea
19671, p365. Y y a durante la guerra inserta varios apartados sobre el tema dice que nrgarnfn recibió de manos del Lic. Bassols un cheque de diez mil
en su “Desterradoi: Diario poético”. “En la propia fuente Única del pueblo y dólares”. A manera de epnogo”, “España peregrina”. Reed. facsimilar
en su esquisita seltección tradicional (nadie más fino ni más delicado que el (México: Ediciones Finisterre, 1977), 1 0 p.7‘6. Refiere allí también Larrea
pueblo español piara inventar y escojer) aprendi a elevarme (...) Y hoy mas los esfuerzos que por dos veces hizo la Junta para recabar una nueva ayuda
que nunca, testigiD palpitante de su vida y su muerte, estoy convencido de económica de Negrin y así, primero salvaguardar la publicación de la revista,
que el pueblo es la mejor parte, la semilla pura y la verdadera esperanza y luego hundida ésta, iniciar la tirada de “Cuadernos Americanos”. Sobre la
de España. E s ncxesario estar ciego o querer estarlo para no verlo as?’. J.A.R.E., ver lndalecio Prieto, “ L a historia del‘yita’” y “JA.R.E.: rendición
“Guerra en Españla”, pp.52;!3. de cuentas”; “Convulsiones de España” (México: Ed. Oasis, 1969), I I I ,
(20) “El trabajo gustoso”, Politj<a poética”, p 2 0 . pp.97-110. L a mención de Bergamin señala pues que se trata de un episodio
(21) “Encuentros y respuestas”, Estética y ética estética: (Critica y com- más de la enemistad que enfrentó a maestro y discípulo. Ver Nigel Dennis,
plemento”, p.215. Fiel por lo tanto a un aforismo de 1914-1925: ” L a ”Perfume and Poison: A study of the Relationship between Juan Ramón
decadencia de u n artista se anuncia casi siempre con su adopción de la Jiménez and José Bergamin” (Kassel: Reichenberger, 1985). Ver también
Perezosa idea: ‘el arte para todos”’; “Cuadernos”, p.222. mis reseñas a este libro en “Explicación de textos literarios”, de próxima
(22) Ver “Recuet’do a José Ortega y Gasset”, “Politica poética”, pp.296- aparición y mi “Censura y recuperación en la España franqu$ta. Enredos en
302 y “Poética die luan Ramón liménez”, op.131-133. torno al exilio: Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez”, Revista mono-
.
(711 U I ”..^” ” _ _.
L<Ip c ~ r a Escritos”, p.130. gráfica” 2 (1986), pp35-54.
Ver “Gozar de larga luz”, Guerra en España”, pp.33-34. (40) (París: Grasset, 1927).
“Conversación de Alardo Prats con el insigne poeta Antonio Ma-
(41) Manuel A m a r Soler y Luis Mario Schneider Eds., “Segundo Congreso
chado”. “Guerra de ideas y lucha social en Machado”, pp.167-168. Internacional de Escritores Antifascistas (1937): Ponencias, documentos y
“Guerra en España”, p.252.
.
(26) “Historias de Esoaña v, Méiico:
, U n enredador enredado”‘
testimonios” (Barcelona: Laia, 1979), I I I , pp.237-238.
(42) Juan Ramón Jiménez, “La ilusión” en “Critica paralela”, ed. Arturo del

i
27) “Guerra en Espana”, p.29.
28) “ L a guerra”, pp.248-249. Villar (Madrid: Narcea, 1975), p.205.
29) “El trabajo gustoso”, Politica poética”, p.20 (43) ”La guerra: Escritos”, p.148. Sólo se publicó esta colaboración en
(30) “Declaraciones del gran Juan Ramón Jiménez”, “El Mono Azul”, 1 “Mediodia”, L a Habana, 45, 1937 y “Repertorio de Honduras”, Tegucigalpa,
(1936), p.3 y “Palabras de Juan Ramón jiménez”, “Hora de España”, 40, 1938.
9 (1937), pp.59-60. (44) Ver “Poética de Juan Ramón J iménez”, p.195. 0
21
nw- ~ ~ n r n~
n ~ n
F S

’1TO
La vida dura lo que todo dur¿r:
casi nada de todo, casi todo de nada,
Y el resto es sueño, ilusión, conjetura,
relámpago fugaz de una mirada.

ESCALERA
Cuatro peldaños, no más,
y el resto: tiempo.
Cuatro espacios, no más,
y el resto: yerba.
Cuatro siglos, no más)
y el resto: cielo.
Cuatro piedras, no más,
y el resto: ausencia.

Alberto Baeza Flores

He aqui’cincuenta años de poesiá. Es el modo de mostrar


la constancia de una pasión que convierte el mundo en
escritura. ¿Qué concepto de espacio, de li’mite podemos
extraer de este libro que refleja la aventura humana, y de
una presencia que hace de la poesi’a una manera de apre-
hender lo que la mirada constata en el incesante caminar
del hablante? Y ese camino que la inquietud abrió por el
ancho mundo de lo real, se muestra como errancia que el
lenguaje consigna inacabablemente en una red de variables
imágenes. Es que la palabra urde su trama poniendo en el
signo el drama de la libertad. “Poesi’a caminante” es el
ti’tulo de esta trayectoria. Indica con exactitud la inquie-
tud transeunte del poeta. Podri’amos señalar con ello
también la “virtud” esencial del lenguaje: he alli’ lo poéti-
co, fundatorio, la palabra surge unida a la poesiá, es forma
en que el mundo se da su más gentil imagen. Es un trán-
sito sin fin que se desata como pasión de la conciencia.
La escritura, como el rió heracliteano va pasando por las
cosas, formulando la huella de un devenir. El lenguaje es
tal, que si bien es forma de comunicación en lo cotidiano,
no somos propietarios de su presencia, no está en nosotrosJ
Tumba de Gabriela Mistral en Montegrande. por el contrario, nos tiene como el medio del cual nos
22
sentimos suborcjinados por la necesidad de expresión.
Nominar es un acto que hace de las cosas formas
familiares, pero ni el objeto ni el nombre (signo) se El libro nos pone ante la trayectoria de una poesi'a hecha en
hacen indesligak)les entre si'. Nominar es el acto abstracto cincuenta años de acción. E s un recorrido sugerente, el des-
de calificar una estructura, de dar reconocimiento a una plazamiento de una totalidad en que el lenguaje asume diver-
forma y exaltar su singularidad. El lenguaje es un acto sos tonos de expresión. Se descubre la unidad espontánea
,, en si'cuyo sentido está en su permanente movilidad. Las del suceso de la vida reflejado por la mirada y absorbido por
cosas están aiii; perceptiblemente obstinadas en su dispo- la palabra que lo convierte en texto confidente. La metáfora
sición a dejarse describir inacabadamente. El lenguaje va permanece ausente de representación artificial, y esta tonali-
y viene por ellas, en ellas, sobre ellas, es una instancia de dad de la escritura es tan sutil que simula insospechablemente
afanes Iúdicos, Imostrativos y demostrativos, denota y el artilugio de la vida. El juego suave de las analogi'as y el
constata lo real, pero siempre es libre en su esencia arbitra-compartamiento circunspecto del simil, sin alardes metoni'mi-
ria, Al nominalr reiteramos, verificamos ángulos que pen- cos ni exuberancias Iúdicas, deja al texto construirse como el
samos inéditos y que pretendemos sorprender en el ingen- torbellino leve de una vertiente que se desliza incansable por
te dolor de la nTirada como el atributo dramático de una la mirada: L a noche contiene las claves del amor / porque
certeza no contaminada por un testimonio anterior. El toda sombra fue un dia claridad en la memoria. (p.233)
lenguaje va y vi ene en un acto incesante de fragmentación, La poesi'a de A.B.F. es reflejada en un orden de la escri-
que es, a su vez , el reacomodo de los signos como una tura que a nosotros, nos comunica, como hazaña construc-
búsqueda de afi rmar y negar, de reflejar la ausencia y la tiva, el desciframiento de un orden del mundo, que en su
presencia aludiea d o al misterio de una nada de cuyo claroscuro, en el sistema de sus contradicciones y de sus
n";ct;r
G,,,JL,,
c A l n tLc,,~mos
nnr la sospecha. As¡' Alberto Baeza Flores
armoniás, revela para el hablante un equilibrio en que
ha ido por el mundo organizando su escritura, mientras depositar su esperanza. E s una poesi'a del decir, del
sus pies han dibujado incansablemente la geografi'a del mostrar el suceso del existir como relación de una epope-
planeta. Esta hermosa edición de Playor es el testimonio ya en que el drama es una atenuada gesta del vivir. Un
de esa huella: cierto larismo recorre la poesi'a de nuestro autor, la búsque-
Soy como ese papiro del escriba viejo / donde él ha escrito da de un mundo feliz instituido como pérdida y ubicado
sólo unas palabras (p.99) . en una infancia que el lenguaje pretende rescatar mostrán-
La palabra es la sombra del vuelo de algún pájaro (p.100) dolo en la tibieza evocadora del recuerdo. E s la obra de
Sólo para muy pocos, / para los menos, / para los que aún un poeta errante que cambia la estabilidad de los lares
no existen, / se ha hecho esta costumbre de conocernos.(p.13) nutricios por la mundanidad abarcadora de su mundo
Vamos encontrando imágenes, reflexiones poéticas con las poético. Y en esa tierra de palabras organiza su hogar y
que el autor va construyendo su mundo y definiendo cierta su ventana, y comienza a ser ciudadano de una escritura
relación del arte de vivir. Ciertamente, como en toda poesi'a,que lo envuelve durante cincuenta años y más, y el libro
acusan estos textos la continuidad, la intervención de otras crece en múltiples entregas. E s asi'como esta muestra
poesi'as. La española por ejemplo, la más cercana a sus incli-nos permite observar hoy un resultado: escritura que es
naciones,y de ella, esa consonancia que la generación del 27 concretamente una forma que lo identifica como el
hace inconfundible. Alli'se manifiesta el larismo, cierto hacedor de su propia territorialidad. Si ha vivido su vida
naturalismo nostálgico y resonante como la búsqueda indete- entera fuera de Chile, ha probado que el hombre es, por
nible de una relación intimista con las cosas. Y de pronto sobre todo, conciencia de su origen, y lo ha llevado con-
resuena en sus versos el eco de Antonio Machado, esa hermo- sigo convirtiéndolo en palabras que han hecho de él una
sa y evocativa tristeza, cuando leemos, por ejemplo: presencia vital volcada al quehacer cultural y literario de
Un silencio de albor que se dibuja, / una pena de ayer que se otras latitudes. Alli'se ha reconocido su obra y su genero-
deshoja, / un pan junto a la mesa, la risa compartida, / una cidad para dar y transformar en verso la realidad de otros
estrella que cae al final de la noche, / y dos manos unidas, rincones. El lenguaje de la poesi'a le ha servido para
(p.106) Y buscamos en Machado, y encontramos eso de: fundar su relación con el mundo, y nominándolo ha exor-
Fue una clara tarde, triste y soñolienta / tarde de verano. cisado la extranjeri'a haciendo del vasto territorio del pla-
La hiedra asomaba / al muro del parque, negra y polvorienta. neta su hogar y de Latinoamérica una totalidad unificada
/ La fuente sonaba. (Poema V I , pág. 21. Edic. Losada, B. en la que se reconoce continental, Asi'ha cantado a las
Aires, 1962.) culturas autóctonas de América y a los valores de la cul-
ES un momento en el desarrollo y ejecución de la poesi'a de tura occidental reconocida en el resto del mundo. He alli'
habla hispana en que las reminiscencias constituyen una en sus palabras una huella pesquisable de influencias diver-
acción de vasos comunicantes, Dari'o habiá dejado una sas. S u romanticismo con un dejo de modernismo en los
siembra tanto en el continente como en España, y si bien de primeros versos, luego el realismo machadista con eviden-
ella se comenzaba ya a salir por otros intereses estéticos, tes trazos de surrealismo, el delicado romance de sus poe-
quedaba el rezago del algunas imágenes profundamente encla- mas Iáricos y sus juegos en que asumiendo la estructura de
vadas aún. A.B.F. denota un modo de concebir el signo, le la poesi'a popular hace tiernos recuerdos de su pai's.
señala su rol en una estructura en que los elementos aluden Alberto Baeza Flores nos otorga una muestra de su trabajo
a una actitud de constante recordación. Pero otras secuen- poético, y nos hace conocer o recordar su desplazamiento
cias muestran la movilidad de su lenguaje, y en la página 229 por el mundo a través de una iconografi'a circunstanciada
descubrimos: No sé lo que soñaba aquel reflejo. / No sé si de lugares y personas. Es, esta poesi'a caminante, un
era un espejo petrificado en agua, / El tiempo era un palacio acierto editorial y una prueba del reconocimiento que el
de palomas de mármol / y como ayer el sueño de ese amor mundo del arte y la cultura puede hacer de uno de sus
10 miraba. ( T A J ) Y una concisa y lúcida si'ntesis ungare- poetas más inquietos y esforzados, es decir, de aquel que
tima: Todo parece tan conocido / que la soledad bebe, se deposita en la orfandad de un universo sin fronteras, y
tranquila, de mi vaso. (p 229) se labra en él sus propios lares. 0
23
I7 L U I S M E R I N O - R E Y E S

Paul me dice: “Si mi sobrino se muere, yo me caso y tengo


un hijo. ¿ N o le parele? ¿O cree usted que saldrá del estado
en que se encuentra? Yo no sabia cómo se encontraba el
pobre chico; anteayer jugaba a la pelota en la calle con otros
niños y al agacharse para recoger el balón, viró una camio-
neta y le golpeó la cabeza. Fue lo suficiente para dejarlo
moribundo. Quizás Paul queria al pequeño; yo le veia con
él montado en sus hombros o bien jugando ambos a la pelo-
ta ante los tristes departamentos en que habitamos, uno
frente a otro Paul con su madre y yo con mis antigüedades,
libros y manias.
L a madre de Paul es una mujer alta y esbelta, una dama que
debe de haber sido hermosa y atrayente. Ahora sólo con-
serva la fineza, una suavidad que la hace parecer timida,
exageradamente timida, a pesar de que es obstinada y firme
como estaca. Se casó con un hombre mayor y su hijo que
no deseó, fue Paul, nacido orate, igual como se nace blanco,
moreno o pelirrojo.
Yo habito desde que naci en el mismo barrio antiguo, con
gente singular: eternos macrobios y teólogos amantes de
los pobres, gente menos sometida al dinero y a las preocu-
paciones mecánicas. Hace años yo perseguia desde lejos, a
mi antigua vecina, la madre de Paul, algo que ella tal vez
nunca descubrió. L a seguia como se puede ir tras un hada,
de un ser incorpóreo como imaginamos a las mujeres los
misóginos, a fuerza de estar alejados de ellas. E n las tardes,
la madre de Paul aparecia en su puerta, elegantemente vesti-
da y de guantes, como si fuera a cumplir un compromiso
social, acaso iba a la iglesia o a la casa de alguna amiga tan
venida a menos como ella misma. Pero en las mañanas
cuando asea su casa, la madre de Paul se ve flaca y fea y yo
no la saludo para no ofenderla. Todo este juego sutil y
secreto ha sido descubierto por su hijo Paul quien me odia
sin desmayo, con fidelidad canina. Quiero decir con esto
que asicomo un dia Paul me saluda o me exhibe su cédula
electoral recién obtenida, algo que puede traerle, según 61,
simpatias crecientes de los uniformados que gobiernan, O
me da una palmada en la espalda cuando estoy distraido;
en otras ocasiones pasa corriendo al lado mio o me insulta
desde la acera del frente, uniendo mi apellido con el de las
autoridades gobernantes. Gracias a que Paul es muy alto Y
yo mezquino de estatura, me defiendo de sus acometidas
sin levantar la vista, de suerte que ambos nos movemos en
niveles respiratorios diversos.
Mas la propia madre de Paul se encarga de complicar las
cosas, si tiene algún problema doméstico, si teme que le
corten el suministro del agua potable, porque los vecinos no
cumplen sus obligaciones o si el magno edificio que se levan-
ta en la esquina, después de tantos años de sitio eriazo Y de
vagos amenazantes, pudiera dañar los cimientos de’su castillo.
Mi ociosidad y mi larga experiencia de la vida, me permiten
calmar sus nervios y dar consejos, sin imaginar que detrás de
su puerta, con la cabeza apoyada en el ojo mágico, está Paul
atisbando, calentando las turbinas de su odio. Este hombre,
de unos 40 años, de cabeza pequeña, de brazos y piernas
muy largas, de casi dos metros de estatura, no deja de infun-
Salto de El Laja. dir recelo.
24
MONTEGRANDE (Valle de Elqui). Lugar de nacimiento de Gabriela Mistral.
10s le tienen reservado un trozo de
d propósito para romperle la crisma
L~~~~~la L u I I l I l a i I I~I U~Y ~ Cuando regresé, la madre de Paul no estaba en mi casa, pero
en caso de que los embista. Pero sucede que Paul es timido, 61 rondaba furioso frente a ella y de improviso dio un golpe
como aparenta ser su madre, de una timidez que se confunde en mi ventana que se abrió de par en par. Yo estaba con un
con la cobardia. Cuando la mamá de unas bellas muchachas, martillo en la mano porque trataba de colgar el espejo y
a quienes Paul considera sus novias por derecho propio, aproximándome a Paul, levanté el martillo en alto, dispuesto
molestando a sus galanes o a sus maridos, le amenazó con un a matar. Entonces Paul me gritó con una cordura que nunca
revólver descargado y hasta gatilló el arma una y otra vez, olvidaré: “Tú estás loco, yo te gano a ti, tú no puedes nada
Paul se arrodilló gritando: “La Fortunati me quiere matar...’! en contra mia . .. No te metas en la intimidad de mi casa;
El antiguo gordo Artidoro Bocanegra, un aplomado varón tienes a mi madre encerrada adentro de la tuya”. Y dando
cónyuge de una mujer joven y hermosa a quien Paul también un salto con sus largas piernas que le permiten correr a sus
molestaba, inmovilizó al goloso de las solapas y le advirtió anchas por toda la ciudad abrió su maletin, agregando:
que si proseguia con sus gracias, le iba a propinar varios “ ¡Mira esto! ” Era una manopla de bruñido acero que

golpes muy precisos que le dejarian privado de su escaso encajó en su mano derecha. Yo sólo atiné a sonreir y a
conocimiento. Entonces Paul se calmó y felicitó al desafian- insinuarle: “Tú sabes que tu madre no está en mi casa; yo
te por el hecho singular de que fuera un buen pugilista. Pero .
soy dueño de recibir a quien quiera . . ¡Qué gracia tiene
a m i Paul no me tiene miedo y ello se explica. El advierte que tú me ganes! ” E n seguida, sonrei. Paul increiblemente
que soy incapaz de propinar un certero puñetazo, que mi también sonrió y ambos nos zafamos del conflicto.
apariencia es frágil, habituado como estoy a vivir entre Justamente a la medianoche, la madre me echó una carta por
objetos quebradizos y que probablemente soy tan cobarde la juntura de mi puerta, dándome las excusas propias de una
como él mismo. dama. Se disculpaba de las molestias que me habia producido
Y asisucedió que uno de estos dias cuando yo cerraba mi con SUS problemas y temores, segura acaso de que a lo menos
Puerta, juntaba también la suya la bella madre de Paul, muy ella quedaba muy bien puesta, al borde de una tragedia
afligida y llorosa, quejándose de que su hijito le habia roto incestuosa venida del mismo Edipo Rey. Repliqué a la
una lámpara recién comprada, cuyas cuotas mensuales aun cortés misiva advirtiendo a la dama, sin nombrar a su hijo
no empezaba a pagar. Además, la acusaba de que siendo él Paul, que yo andaba con mi pistola en el bolsillo y que no
“un alto funcionario de un banco extranjero”, le hubiera estaba seguro de soportar ningún insulto más. Al dia siguien-
robado SUS imposiciones y su desahucio, algo que la convertia te, Paul fue internado en el manicomio y su pulcra madre
en una vieja ladrona. Entonces el caballero sin miedo y sin no me golpeó la puerta. Habiamos roto un misterioso equi-
tacha que duerme en mi, le ofreció a la dama ultrajada su librio; se habia extinguido para m i una fria luz lunar que me
casa vacia para que se refugiara el tiempo necesario, sin otro hacia bien, A l poco tiempo mi bella dama sacó a su hijo del
compromiso que después dejara todo cerrado. Mi ausencia encierro y éste salió como asoman los insanos de su reclusión,
duraria varias horas. E n verdad, yo no tenia nada qué hacer un poco más lento por fuera, pero igual por dentro y cuando
Y la caminata sólo me sirvió para calentar mis huesos nos vimos de nuevo, en una esquina de mi arcaico barrio, los
ateridos por el frio invernal y regatear un espejo de doble dos pensamos que pronto nos matariamos de verdad. Estába-
bisel Y marco barroco que una dama con cien años de mos en el mes de agosto y la vieja gata habia comenzado a
soledad, me ofrecia a buen precio. jugar con fuego . . . 0
25
E A LONSO

Asomaban y desaparecían ante ellos caseriós fantasmas, playas


doradas, grises, Hornitos, Michilla, Cobija . . . Gatico y su
castillo, salitreras desvaneciéndose en las arenas, alucinantes
cementerios con ingenuas guirnaldas de papel . . . graznidos
de gaviotas y el vuelo pesado de los peli'canos.
El hombre recorri'a ya impasible el territorio abandonado.
¡Mejor que hubiesen partido! ¿Cómo permanecer ahi'
habiendo hijos por los cuales afanarse? ¡Hijos! ¿Qué seri'a
de los suyos? ¿Qué de su pequeña Sabina? También habi'an
A Eduardo. , sentido ellos el hastió de esa vida postergada, misérrima y
habián emigrado no sabi'a bien si hacia el sur o si más al
norte. A l comienzo, la deserción, sobre todo en el caso de
Apegada al borde del camino, con su Única y extasiada ven- la niña, lo sorprendió, lo quebró de congoja. Mas, pronto
tana mirando diá y noche el detenido paisaje del desierto, recapacitó icarajo, cómo detener alas en un tronco viejo!
teni'a tal vez la rancha un alma de ser vivo. La ventana era S u mano intentó inconscientemente, con un gesto, alejar el
la pupila por la cual emergi'a su condición vital. Durante recuerdo. De regreso, sus ojos tropezaron con unas latas
largas horas, el camino quedábase silencioso, oscurecido. vaci'as, con una sandalia rota semienterrada entre las cenizas
Entonces, el hombre, el amo, suspendi'a una vacilante estre- de un fogón. Una cinta descolorida pendi'a enganchada a un
lla en medio del cuarto. Para la rancha llegaba asi'el instan- vació tambor de agua. La desprendió con toda la suavidad
te de bajar el párpado y de adormilarse arrullada por el de que eran capaces sus dedos ásperos y mirándola, sintió
arrogante canto del mar, en mareas crecientes que resbalaban ante si'la instantánea presencia de la niña y de los cabellos
hasta el roquerió mismo del camino. L a soledad sobrecogiála, atados con ese trozo de cinta. Era el cintillo de Ivette, la
no asi'al hombre que se hallaba amparado por ella, por sus hija del Ramón. ¿ A qué diablos mentari'an a las criaturas
cuatro muros acartonados, por su techo plano de latas remen- con nombres gringos? La niña era morena retinta y teni'a el
dadas, por el cual pasaba rasante el viento del desierto o cabello hi'spido, rebelde, pelo de indio, pelo de pueblo. Sin
hasta donde halaban, noche a noche, sus yertas velas de agua duda en el apresuramiento de la partida, el cintillo aflojó SU
las camanchacas. nudo y cayó en un vuelo sin ruido al lugar donde él lo en-
Junto al camino, restaban abandonadas algunas otras ranchas contró. Descuidadamente lo echó dentro de uno de SUS
en pasmosa desolación. Teni'an un mismo gesto desgarrado, bolsillos. El Ramón habiále confiado que, mientras durara
una idéntica mueca de vana interrogante. U n di'a ya lejano la mala racha de trabajos, dejari'a a su mujer y los niños en
habi'an cobijado niños, hombres, mujeres, pero el destino Talabre. Ahi'el abuelo teni'a unas cuartitas de tierra donde,
impaciente del nortino los habi'a empujado, dispersándolos a fuerza de esmero, cultivaba un prodigio de hortalizas Y
más allá de su miseria hacia una encandilante meta de mejo- donde un peral le regalaba el paladar con unas pomas
res trabajos. Habi'anse ido bordeando el desierto, sin otra olorosas, barnizadas de sol. Deci'a el Ramón . . . Pero, La
moneda frente al futuro que la posibilidad de una remota qué recordar? Caminó hasta la puerta, intento cerrarla, mas
esperanza. Engrosaban el éxodo, las dispersas guiás de seres los goznes estaban vencidos. Anduvo hacia su rancha.
agostados, escamoteados en sus derechos. Picaba de nuevo el recuerdo. ¿Dónde quedari'a ese poblado
26
de Talabre? Estaba vigilante la ventana, con su estrecha
I as camanchacas, Junto al árbol, una choza y dentro de ella,
mirilla reteniendo un pedazo de cielo arrebolado. Todo
Ijn niño, dos hombres, una mujer y un perro. Toda una
esto mientras no cayese la noche en que el cielo perderi‘a
cobrizos tornasoles y tomariá un azul profundo, cente-
1‘amilia de changos pescadores. Y eso .. , habi’a fijado su
(jestino. Volveri‘ase al mar que lo liberariá para siempre de
lleante en millones y millones de estrellas. Desde el mar
iquella su maldita herencia de minero. Captó con asombro-
ascendi’a, incensado por las olas, un espeso olor a algas, a sal
5;a rapidez todo lo concerniente a la pesca, redes, trabajos,
que el hombre aspiró con deleitada lentitud. iAh, el mar,
1:rasnochadas en alta mar, artimañas, ardides supersticiosos.
el mar su hermano, el mar su compañero, que él conoci’a
I4ños después, en Paposo, habi’a conocido a Oriana. La-
palmo a palmo en sus puertos, en sus ensenadas y caletas!
Hijo de minero atacameño, supo del peregrinar de su padre rnuchacha era fresca, oliá a agua, oli’a a salud, Teniá unas
en empecinada búsqueda de filones en los cerros nortinos. iJiernas morenas y torneadas, una boca reidora y dos hoyue-
Perdi’ase el padre por meses en alucinantes jornadas. Mil I os de gracia en las mejillas. Encontrábanse en las madruga-
(jas cuando revisaba las redes o cuando partiá a Taltal con
veces lo vio partir tras un dato infalible y otras mil veces
regresar enflaquecido, triste, como un harapo. La montaña 5ius hermanos a vender los congrios satinados o los largos

le escondi’a sus ricas vetas, pero él insisti’a aguijoneado por (;estos de erizos. E l camino era angosto, muy angosto, una
1cigzagueante nesga de tierra hurtada al mar que no habi‘a
la seguridad de algún di’a vencerla. Y quien sabe ... Pero
[Link] sin dejar antes su huella en las altas peñas del
un di‘a entre otros el padre volvió a partir y no regresó.
Nunca más volvieron a verlo, jamás supieron dónde habi’ase (:ostado de cerros. Rocas gallardas como torres de castillos
( catedrales y horadadas pacientemente durante milenios
perdido su rastro. Desbandáronse los hijos. El, desorientado,
optó por echar sus pasos más al norte, Iior el obstinado cincel de las olas. Por ese sendero habi’ala
Dos, tres caseri’os y ya estaba, pobre átomo incierto,
s,eguido, acompañado muchas veces hasta que un diá, distin-
recorriendo la puna fatigosa, adentrándose en la cegadora t:o de los otros aun en el recuerdo, él y Oriana levantaron
Ltsimismo su rancha y ésta fue Ilenándoseles de menudas
vastedad de los desiertos. Ni el asomo de un limite donde
apoyar la mirada. Hitos de piedra para señalar caminos. Iisadas y de gorjeantes voces de niños. Siempre el tiempo
¿Cuál? Cualquiera. Caminaba acosado junto a unas arenas 1I los años, yéndose uno y viniendo otro, en un correr verti-
calcinantes y dejaba atrás una impresionante zona de rocas. E;¡noso hasta dejar a Oriana, la de los hoyuelos de gracia en
I as mejillas, en su nuevo lecho de salobres arenas, con un
Algún camión recogi’a su cansancio y en él cruzaba intermi-
nables mantos de arena gruesa, reventada en costras entre I>erennepenacho de viento girando cual una flor en un tallo
(i e luna o como una flauta o mil flautas cantando entre los
los albos malvones del caliche. Luego descendi‘a porque el
mcanecidos bullones de su pelo o sobre su rostro ennobleci-
camión volaba contra el viento que le mordi’a el dorso, los I
cjo por la última sonrisa.
muslos. Tornaba a andar. El sol cara sobre él agobiante y
(Juedaban tres varones y la pequeña Sabina y con ellos
los cerros, cruzados de huellas, desplegaban su cambiante
paleta de coloridos, verdes, rosados, blancos, azulosos, grises FIartió sin rumbo, ensayando en diferentes oficios, cargador,
con anchas estri’as rojizas. ¡Qué soberbia y sobrecogedora e:n las calicheras, en las guaneras. Alli’habián tenido al fin
1ma modesta casita de madera en medio de una hilera en
belleza la del desierto!
Iba frente a unas arenas rotas en surcos como holladas por ¿tlegres coloridos, sobre la arena misma, donde en las siestas

algún arado. El viento silbaba estridente en sus oi’dos. U n c:álidas, hurgaban desperdicios las gaviotas o cai‘an desfalleci-
nuevo vehi‘culo aminoraba la velocidad invitándolo a subir cjos los patos marinos. Apegada a una li’nea de sombra,
y él saltaba sobre las barandas hacia adentro, rnedraba una ancha mata de cardenales y, hacia el fondo,
(ios endebles pimientos que veni‘an a recordarle a aquél otro
De repente, después de siglos y siglos de ir entre cielos y
arena, aquel milagro: el dedo de Dios o de quien fuese, 1/a lejano del desierto. Atrás del poblado, en los cerros altos,
haciendo surgir ahi’, hacia un costado del pardo lomeri’o del (pedaban las guaneras. Sabina desperezaba su adolescencia ’~

desierto, un árbol ¡Un árbol! ¡El árbol más bello que r)or los roqueriós cercanos. Quizás soñaba, tal vez solamente
jamas antes viera, un árbol con un tronco erguido que se r,etozaba mimosa de viento, de sol. Los tres muchachos
abri’a en dos brazos para sostener aquella copa verde, fresca, rnariscaban o laboraban en reemplazos junto a él. Fue un
jugosa, por donde debi’an circular y cantar todas las savias t iempo después, comenzó el hombre a sentir las piernas
de la tierra. Ninguna agua de estero, ni de nube o de ver- Clañadas, entorpecidas por el reuma, Mas teni’a que continuar
tiente pudo nunca ser más gozosa que ésa que viniendo de I uchando, hasta que en la primera restricción de trabajadores
no sabi’a cuál recóndito cauce, llegaba hasta las rai’ces ávidas C1ue hubo, le fue notificada su “baja”.

del árbol y ascendi‘a, ascendiá y estallaba esplendente en rrluevamente a la siga de un otro destino. Dejó con amargura
millares y millares de hojas. I a casa detenida en la arena, el cotidiano horizonte de los
.
- iPaaren, paaren . . paaren .. .! habi’a gritado acornetan- F)atas que llegaban sedientos desde el mar, la nota alegre de
do las manos, ipaareen ... ! pero el viento se llevaba lejos I os cardenales, y la desgarbada, pero para él espléndida copa
su VOZ. Entonces el árbol comenzó a empequeñecerse, a Cle los dos pimientos. Regresó al camino que bordeaba el
borrarse en la distancia, y él, sin razonarlo habi’ase afirmado Clesierto. Tres de los hijos segui’an desconcertados junto a él,
en la baranda y dado un salto hacia afuera para esquivar el e,nmudecidos, mordiendo interrogantes. E l hijo mayor
asfalto de la carretera. Cayó de bruces sobre la arena y Clecidió endilgar sus pasos hacia las salitreras. Caminaron.
entre los labios resecos, entre los dientes apretados, se filtró c)os, tres lunas, dos, tres soles. La sed y el cansancio les
el amargor salado, picante de ella. Sin embargo, todo eso f ingi‘an espejismos de agua, de huertos, en el ardido asfalto
era nada. L o primordial era regresar hasta el árbol. Andar, Cle1 camino. Mediaba el di’a, cuando el hombre, inesperada-
andar hasta reencontrarlo. Desanduvo el camino angustiado. rnente se detuvo. Colocó la diestra sobre una piedra, e igual
Ya cerca, divisó una mujer, y luego, un perro. Bien sabi’a él a quien toma posesión de una tierra sin dueño, habló a los
que en torno al árbol teni’a que haber vida. hiijos, sin mirarlos:
El árbol del desierto era simplemente un deslumbramiento --Aqui’ nos quedamos . , ,
de belleza humilde: posei’a unas hojas caladas y unos /itóni’ta, Sabina echó una mirada al contorno, mar, rocas,
racimos de rosadas semillas musicales que sin duda en los dlesierto; solamente eso, desierto, rocas, mar, hasta el infinito,
amaneceres lucirián los tornasolados aretes que les prendi’an htasta más allá de donde debe tener un limite el infinito
27
---

mismo. Los muchachos soltaron sus atados de ropas, de tenazas en un ir y venir interminable. Ahora a nadie cono-
tablones, en el suelo e indagaron despectivamente: ciá. Seres que debieron ni haber nacido en la época que él
-¿Aquiíi .. .? emigrara hacia el norte. ¿Casas nuevas? ¿Qué restaba de la
E l padre, siempre hurtando la mirada, subrayó: suya? Apenas un trozo de muro sosteniendo una ventana.
-Si', aqui', dije. Aqui'nos quedamos. El que no esté dis- Naturalmente no quedaban rostros más allá de ella. Unos
puesto a ayudar a levantar el cobijo, que siga su camino y arbustos desmadejados procuraban un fondo pardusco al
que Dios lo guié. del mediodi'a. Sólo permaneciá intacta la montaña con los
Los ojos taimados, Sabina bajó a la orilla del mar. Apenas cerros amados de su padre y en sus esquivas laderas, 10s
unos breves regazos de arena gruesa, color de mai'z maduro chañares con sus frutos redondos y dorados. Pero no, era
y la ola deshecha arrastrando en su ruedo de espuma todo preferible no continuar evocando, no permitir que lo acosara
un menudo y sonoro mundo de piedrecillas. Subió, bajó el ayer, que turbara sus planes la angustia de lo irrevocable.
varias veces hasta hallar tres piedras grandes y lograr con ¿Por qué habiá vuelto? ¿Quién lo llamaba? y aun no
ellas acondicionar un fogón. queriendo retroceder, retrocedi'a en el tiempo, regresaban
Entre esfuerzo y esfuerzo, el padre miraba de soslayo a la sus hermanos y los muchachos de otrora. De un instante a
hija y estuvo a punto de sollozar al sentir que saltaba otro irrumpiri'a la atropellada algarabiá de ellos o por aquella
chirriante la primera llama, dándole un conciliador sello de esquina apareceriá repechando la calle, la changa Camila
hogar al endeble cobijo. Nuevos moradores . .. concentrada en el arreo de su burrita gris y con esas árgue-
Rodaban los amaneceres pintando verdores vegetales y rosas nas milagrosas donde se apretujaban los quesos de cabra
deshechas en los cerros áridos, y sucedi'anse las tardes con el recién oreados, las donosas peritas de agua y el almibar de
viento que encrespaba la arena o soplaba su caramillo junto .
los higos morados. Y . . más allá, por alli', bien pudiese
a la flor erosionada del salitre surgir su madre para recordarle la hora del almuerzo. Teni'a
Fuéronse uno a uno los hijos. Los ahuyentó la miseria, la unos ojos grandes y casi azorados en su suave rostro de niña
soledad. El padre no pareciÓ.extrañar la actitud de ellos. y unas manos morenas siempre olorosas a agua y bondad.
Casi les estaba agradecido de que no le hubiesen impuesto Desechó como pudo las presencias que él suponi'a definitiva-
el dolor de una despedida. Igual que cuando ellos aun mente desvanecidas, arrastradas por los años, y empinó sus
vivi'an junto a él, que cuando la pequeña Sabina estaba a su pasos hacia los cerros. iAh, la fragancia inconfundible de la
lado, descolgaba cada noche del cielo la más diminuta de las tierra de uno, fragancia suave, amada, como la que emerge
estrellas y, temblándole las rudas manos de una secreta dul- del pezón materno! U n trazo de repecho, un tronco, una
zura, la suspendi'a del pobre techo de su rancha. La cabeza . .
zanja . A lo lejos, con su carga de leña, podi'a divisar
apoyada, derrumbada en la mesa que hiciera el menor de un grupo de mujeres. Iban al pueblo riendo y gritando. Oi'a
los muchachos, trataba de conciliar el sueño, de no pensar, con nitidez sus voces, De pronto, las perdió de vista. El
de no dejarse atrapar por los recuerdos, de lograr que su vida hombre subi'a resbalando. Se consideraba un sobreviviente de
comenzara sólo en ese preciso instante, pero los rostros ama- ese pasado donde iban su padre y Oriana, la compañera que
dos veni'an a él con una tal fuerza de presencia, que gritaba yaci'a con su carita sonrei'da en un perdido lugar del desierto.
sus nombres o alargaba los brazos para estrecharlos. Y . . . Sus hijos, su pequeña Sabina, eran el presente poderoso, el
después de muchas horas de vigilia, de ansiedad, cai'a en un futuro, Ya superaba la curva más violenta. Arriba, brillaban
dormir pesado, denso de visiones que lo cercaba hasta muy igual que lustrados los churques de los espinos y el viento
avanzada la mañana, al cortar el silencio el rodar de autos o tocaba de dulzura los escondidos nidos de los yales. Hasta
de grandes camiones por la carretera. Entreabría, entonces, esa altura tendri'a que alcanzar. Jadeaba y del pecho rompi'a
la hoja de madera que remedaba una persiana y lo cegaba el un estertor. Comenzaba a atardecer. Pronto caeri'a la noche.
sol reverberando en la arena todavi'a humedecida por la ca- Ya era inútil intentar regresar al pueblo por aquellas pendien-
manchaca. tes resbaladizas. L o más acertado era ascender otro poco y
Desde haci'a unos meses sentiá una rara opresión y una alcanzar la cumbre para aguardar alli'el próximo amanecer.
desazón incontenibles. Algo asi'como una necesidad ineludi- Pero ese cansancio. U n postrer esfuerzo y, al fin, la plácida
ble de dejar la rancha, de irse por esa cinta de espejismos redondez de la cima. S e tendió en unas hierbas resecas.
tendida entre el mar y el desierto. ¡Carajo, era duro dejar ¡Qué paz, qué esplendidez de cielos, que cercani'a de estrellas!
esa heredad suya que no conoci'a de limites porque abarcaba Una especie de hechizamiento lo reteni'a inmóvil, maravillado.
la inmensidad sin horizontes del océano y la parda campiña Si no hubiese sido por aquel jadear creciente y por aquella
de las pampas! Mas, surgi'a algo que lo inquietaba, alguna punzada de pecho a espalda que le obstaculizaba hasta la
voz familiar que lo reclamaba, que lo tiranteaba cual imán respiración. Otra vez Sabina. ¿ Y los muchachos? ¿Por qué
desde su tierra. Precisaba con insólita urgencia recorrer ecos, no buscarlos? Ya serián hombres. Mejor no pensar, ¿Para
apretar entre sus dedos la sedosa arena blanca de sus playas, qué? Cada cual sigue su destino y el suyo que debió ser el
adentrarse en los cerros donde fuera años y años vagando, de minero terminó siendo de pescador. ¡Qué grandioso el
ubicando derroteros, su padre. Anhelaba delectar su boca misterio de la vida! E l dolor creci'a, se expandi'a, haciáse
con la sabrosa pulpa de miel de los chañares, beber como insoportable. Con dificultad extrajo el pañuelo y junto a 61
de niño, en el cuenco de sus manos, el agua lenta, sin canto, salió una cinta deshilachada. La clavada en el vértice izquier-
de sus esteros. do arreciaba. La luna estaba en menguante, como la preferca
¡Qué más daba aqui'o allá! U n mi'nimo atado por todo su pequeña Sabina. E n cierta ocasión lloró amargamente
bagaje, una postrera y agradecida mirada a su rancha y ya pidiendo que le alcanzaran los cachitos de la luna. Era,
estari'a de nuevo andando, des ha cien do^ el trayecto de su vida. entonces, muy niña y lloraba abrazada a él. Los hermanos
Y asi'fue. Pudo más el ancestro, su llamado imperioso. burlábanse de ella. ¿Quién podi'a tomar la luna? Ni teniendo
Llegó una mañana en que el aire era transparente y vibraba alas . . . Pero Sabina lloraba y tuvo que prometerle que iriá.
tenso lo mismo que un cristal. Algo habi'a cambiado alli'. Ahora ¿dónde estariá? Apretó el pañuelo entre los dientes
Algo o todo. No lograba precisarlo. ¿Tal vez las calles? para no gritar. Si; ¿dónde estari'a la niña? El dolor 10
No, cual antes trepaban por los cerros o se escalonaban hasta tumbaba, lo quebraba en los pastos. Sin embargo, 61 i r & . . .
el llano de las playas. Habi'a botes varados, lanchones que . .
iri'a . . . todo el firmamento para Sabina . . iriá . . L O S
cargaban o descargaban barcos. Las grúas balanceaban sus .
ojos se le colmaron de estrellas . . . iri'a . . . iri'a . .
28
LA LUNA TIENE HA

JI LEON C A iV A L E S

Me voy hacia el Mapocho. Está anocheciendo y hace más


frió que nunca. Escucho a los mendigos y a los vagabundos
conversar, cantar. Han prendido una fogata y parecen fan
tasmas entre el humo y los destellos del fuego, bebiendo
vino y riendo. A veces discuten a viva voz, con palabrotas y
garabatos, como la gente de los libros de mi amigo Pascual.
Me siento cerca de ellos y me caliento también, y me seco
los zapatos rotos por los que me ha entrado el agua y el
barro.
Estoy bien. Descanso. Poco a poco voy tendiéndome en el
suelo, me vence el sueño, noto que empiezo a quedarme
dormido.
Con una tremenda patada en la costilla que tengo mala, A mi'me gusta estar solo. Entre la gente me siento como si
alguien me despierta. Debe haber pasado bastante rato, pues sobrara, como si estuviera de más, molestando. Libo me
la fogata está apagada y de los vagabundos no queda ni dice que es porque no entiendo ni trato de entender. Debe
rastro. ser cierto. Me gusta ver las cosas desde lejos. E s mejor asi'.
- ¡A ver tú, qué haci'aqui? Y no quiero llegar a grande, trabajar y todo eso. Preferiri'a
E s un carabinero grandote, junto a otro no tanto. Libo me ser como los vagabundos que siempre parecen estar jugando.
dice que son como novios, porque siempre andan en parejas. L o paso mejor cuando estoy leyendo o soñando por ahi',
-Estaba durmiendo, mi capitán -digo, sentándome a medias. tendido en cualquier parte. Quisiera poder volar y mirar
-¡Qué capitán ni qué capitán! ¡Párate! desde arriba la tierra y bajar de vez en cuando, como los
Obedezco rápidamente y casi me le cuadro ante SUS bigotes, pájaros. Tal vez si asi'entenderi'a más, ¿Por qué mataron al
que huelen a vino. Pelao, que era bueno y alegre? i P o r qué hay casas tan gran-
-Si'mi teniente -digo, firme. des y bonitas y otras tan feas y tan pobres? ¿Por qué
- ¡Qué teniente ni qué teniente, jetón! -ladra el grandote-. encierran a Dios en una copa de oro? ¿ L e gustará a él?
No me tomi'el pelo. Por aqui'le robaron la billetera a un i P o r qué dos por dos son cuatro y no son ocho o mil?
polici'a. Mejor que canti', gallito. ¿Quién lo dijo que era as¡? i P o r qué tengo que ir a la
-Yo no fui, mi sargento -digo, pasmado, pensando que escuela? Aprendo más leyendo y escribiendo las cosas que
quién habrá sido el valiente. me gustan, no entiendo lo que me dicen los profesores, ni
-Iba vestido de civil -dice al ver mi sorpresa-. No te hagai siquiera los escucho. ¿Por qué tengo que ser como los
el tonto. demás? A mi'los demás no me gustan casi nunca. i P o r qué
-No, yo no no hay semana que no muera algún niño de mi barrio? ¿Por
-¡Todos dicen lo mismo! -grita, y me da un tremendo qué el Tolo, que sabe de tantas cosas, dice que estamos
bofetón. todos enfermos, esquizofrénicos? No entiendo nada. Me
-No es para tanto, mi sargento -dice el otro, con lástima. gusta mirar la luna, me gustariá subirme allá, quedarme allá
- ¡Cómo que no! -responde el grandote-. i A estos mejor un tiempo, pienso que podri'a asomarse por ella como por un
tenerlos en la capacha! ¡Se hacen no más los giles! balcón y ver las estrellas desde más cerca, los cometas. La
Miro alrededor para ver por dónde puedo escapar. Pero el tierra también desde allá debe ser mucho más linda. Pero
grandote me pone la mano encima. Libo me ha dicho que allá es peor que acá, que no hay nada
- ¡Ya, vamos! -dice- ¡No te pongai pesao! pero nada para comer. Una vez mi hermana, al oirlo, le dijo
-LA dónde? -digo, tragando saliva. que quizás a la luna, cuando estaba muy pálida, le pasaba lo
- i A l Hotel Sheraton, pajarón! ¡Vamos! mismo que a los niños del barrio, que se poni'an casi transpa-
y sin soltarme, me obliga a seguirlos. Las calles son oscuras, rentes con el hambre. Y Libo se rió. No entiendo por qué
Por aqui'. Una que otra mujer trata de ocultarse al ver a los mi ti'o Jorge lee tantos diarios si sólo aparecen malas noticias,
carabineros. U n perro que es puro huesos, junto a un farol, ni por qué la música de los noticiarios en la televisión es tan
nos queda mirando con los ojos muy abiertos, como si viera triste siempre, tanto, como si Chile se estuviera muriendo,
Por primera vez el mundo. también.
29
la

a la

jtá.
tscapado de la 3an í-ranclsco. ILlaro! ¿ N O te gustaba la
comida eh?
-No -respondo-. Y habi'a un vigilante que nos iba a mano-
sear por las noches.
- ¡Desacato! -grita-. Y tus papás, ¿dónde viven?
-No tengo papá, y mi mamá es mi hermana.
- ¡Qué maravilla! iAsi'que tu hermana es tu madre!
-No he cometido ningún delito -digo, acordándome de mi
ti'o Jorge.
-iAh, no! ¿ Y la vagancia? ¿ Y dormir en la calle?
-Mi ti'o dice que en la Contitución no sale nada de dónde
uno tiene que dormir,
LA PORTADA. Rocas naturales bahía de Antofagasta. -Cons-ti-tu-ción,con essse, analfabeto. ¿ Y tu ti'o ése es
leguleyo, es abogado?
Me hacen esperar en la comisari'a, sentado junto a otras per- -No, es chofer de micro, pero lee mucho.
sonas. El carabinero que está detrás del escritorio llama a -¿Ah, si? iDari'a un di'a de descanso por tenerlo aqui; ahora!
una mujer gorda, muy pintada. L e pregunta el nombre y Igual te vamos a mandar a la correccional.
luego le dice que no tiene los papeles en regla para andar por -A la San Francisco no, mándeme a otra.
ahi'. Ella llora y se le corre la pintura de la cara. Algunos -No. A ésa. ¡Llévenselo!
se echan a reir. Y la mujer dice que si quieren reirse por qué
no se van a un circo, y enseguida le dice al carabinero que La casa correccional de menores de San Francisco es fea por
hay un sargento que le tiene inquina y que ella no hace sino fuera, pero más fea por dentro. La llaman asi', la casa .
trabajar, que si no trabaja no come. Y el policiá le dice que correccional, pero Libo dice que nunca nadie ha salido más
más respeto con la autoridad. ¿Cuál autoridad?, dice ella correcto de aqui'que cuando entró. Y a mi'no me gusta
con rabia. Y él grita idesacato, que se la lleven! nada estar encerrado. Ahora trato de dormir, pero no puedo.
L e toca el turno a un hombrecito bajo, flacuchento, que El dormitorio es largo y frió. El murmullo de los que con-
sangra un poco por la nariz y por la boca, versaban y rei'an se ha ido apagando. Yo tirito de pies a
-Asi'es que armando escándalo en la vi'a pública -dice el cabeza. Tengo los pies helados y no he comido nada en
carabinero. todo el diá. Además, pienso en mi hermana: debe hallarse
-Si es pública también es miá -dice el hombrecito, riéndose. asustada por mi'. Dice que yo le doy dolores de cabeza.
- ¡Con que chistosito, ah! -le responden-. Y asi'que Ahora contengo la respiración pues siento a alguien cerca.
porque es tuya también, te poni'a repartir aletazos hasta a Me alivia oir una vocecita junto a mi oreja.
los representantes del orden. -¿Tenihambre? -el que habla es más chico que yo.
Y el hombrecito se defiende diciendo en alta voz que él de Me visto y lo sigo por un corredor en penumbras. Ahora le
repartir aletazos nada, que al Único que le han dado duro es veo la cara, es pálido, de ojos oscuros que le brillan como a
a él, y que los que armaron el escándalo fueron ellos, los los gatos. Hemos llegado a la cocina, enorme.
representantes del orden. Y el carabinero se levanta y grita -Me llamo Lucho.
de nuevo idesacato, que lo tengan tres di'as a pan y agua, -Y yo Juan. Juan Riquelme.
para que aprenda! De un mueble Lucho saca pan y chorizos.
Ahora se arma una tremenda trifulca. Varios carabineros -Los vigilantes están viendo el fútbol por la tele. Apúrate
hacen entrar violentamente a un grupo de muchachos; en comer, que nos vamos.
parecen estudiantes. Como si estuviera en su casa, me guiá por otros corredores,
-Los pillamos tirando globos en pleno centro de Santiago, saltamos una muralla y nos asomamos al patio.
-dice uno de los uniformados que los traen. -Ahi'están -dice Lucho, contento.
-¿Globos? ¿Qué clase de globos? -pregunta extrañado el Fuera del portón abierto que da hacia la calle veo el camión
del escritorio. de la basura. Hay dos hombres que entran y salen,
Responde uno de los muchachos, con inocencia: cargándolo. Lucho se acerca hasta los grandes tarros, me
-Globos, de esos con los que juegan los niños. hace una seña, y a duras penas sacamos uno de los tarros
' -¿Qué tiene de malo? -dice otro más joven. hacia el exterior. El gendarme de la garita de guardia ni.,
-Llevaban una palabra escrita, como de despedida -dice uno siquiera levanta los ojos. Dejamos el bulto junto al camlon.
de los pacos recién llegados. -Qué amables, cuánta educación -dice uno de los hombres
-¿Una palabra? ¿Cuál? en voz baja, riendo.
-"Chao" -dice el mismo joven-, nada más. Y echamos a andar hacia la Alameda. 0
30
ALU RIVERA VICENCIO
0 R O B E R 7‘O
-Comienza cualido tú sugieres:
“-Podriás encenider el ventilador, apagar la luz y dormirte.
E n la calle ya raiea el ruido de los autos”.
-Y VOS. Qué hacés-
-Nada. Insisto:
“-Allá será más fácil-”
-¡Qué hincha bolas querido! De nuevo con lo mismo. Será
igual, quizás peoIr-
-Dique no quieres jugarte-
Durante la comiida contó anécdotas igual a cuando recién la
conoció, despuéc5 fue tras ella, y apoyado en la puerta del
baño con mayor entusiasmo continuó hablando.
-Di‘que no quieres jugarte- insitió ahora.
-No seas boludc1.
-Entonces me voy solo.
Ella terminó de pasarse el papel-toalla por el cuello.
-¡Me voy solo! -repitió.
Sobre la mesa de: velador quedó el papel untado con restos
de crema.
-Contigo no ha?y caso -dijo y encendió un cigarro. Recordó
el alquiler pendilente y la heladera vacía.
Sólo el pelo de I a mujer asomaba sobre la almohada.
-Si no volvemoij a pedirle plata al mojigato de tu padre, este
mes nos echan a la calle.
La escuchó refuinfuñar. Ya no pasaban autos. Se levantó y
salió de la habit;ición hurgando descalzo en el silencio.
Terminó el cigarrillo frente a la ventana.
No sabía cómo se desmotivó. Primero escribió con entusias-
mo, free lance, clespués las revistas se pusieron difíciles, y
ahora no quería buscar nada.
Se incorporó sotiresaltado.
-Salgo a buscar pega -dijo.
E n la bandeia el café humeaba. Ella terminaba de Donerse
los aros.
-1 .Escribi’pelmazo.
. .. ..
i¿Para
.
qué renunciaste? !
-No renuncié. FVle echaron. . .
-Ponéle la firmaL que por chileno-
-Tú sabes
-Y claro.. . y pi3r llegar tarde-
-Mentira. TodcIS llegaban tarde. , . ¡Hasta cuándo! -
-Vos quisiste-
-Yo no quise naIda-
-Que fuera un cuento, dijiste, ¿o querés que te refresque la
memoria? -
-Escúchame bien: Salgo a buscar pega. Y la cortamos-
Tomó la cartera, se puso el saco y dio vuelta a la cama, se
inclinó. El le quitó la cara.
-Andate mejor -sugirió haciendo señas.
-Viste que sos blobo-
-Andate o vas a llegar tarde-
Se acomodó la cartera, caminó hayta los pies de la cama y se
detuvo.
-Andate -reiter 6.
Cruzó la habitación. Se volvió un segundo junto a la puerta.
-Hoy no Ilego- dijo y aceleró la marcha. Los pasos sonaron
en pos de la pueirta de calle.
- ¡Espera! - gritó -Esto no es así-
-Asítermina- r eplicó, cuando él saltaba de la cama.
E n la calle ya es ensordecedor el ruido de los autos.
“ES al lado de uri café, cuando miro el techo y pienso que
comienzas a aburrirte, pero. . . -nítido sonó el golpe de la formarse en el pasillo. Pasan por detrás de su silla riendo.
puerta- no te va1s. No puedes irte flaca. Allá será más fácil ... La madre Inés parece una estatua como las que hay en el
Allá. . .” parque. La niña continúa cuchareando la sopa muerta,
“-Será igual. Quizá peor-” mientras una extraña picazón en la nariz y en el fondo de
31
1
sonar las calaminas del techo. Entonces salgo a correr por los
potreros amarillos y se me revuelve el pelo Y se me pegan las
los ojos la amenaza. Pero preferiri’a morirse antes de que pestañas. M e quedo en el campo hasta que el Sol se va detrás
la vieran llorar y entonces se muerde la lengua y tensa del cerro y viene mi papá a buscarme. Mi papá .. ., ahora no
todos sus músculos para evitar que el pozo se desborde. quiero pensar en él porque me dan ganas de llorar, como
-Si no puedes usar tu derecha, no comerás. Puedes irte cuando soñaba que me iba a morir y estuve como tres dias
a tu clase. Y me levanto apenas, sintiendo que me duele esperando morirme en cualquier momento. Sentiá las mismas
el cuerpo entero y por eso no puedo correr, aunque sé ganas de llorar, hasta que se lo dije a la señorita Mónica Y ella
que voy a llegar atrasada y capaz que me castiguen de me abrazó y besó mucho, y entonces empecé a soñar otras
nuevo. cosas. Porque yo siempre sueño cosas, pero a veces no
Al anochecer entra el viento que sacude la palmera y las me acuerdo y por más que ande todo el di’a persiguiendo
niñas se arremolinan ’a recoger los frutos caídos sobre el
cemento de la cancha. Ella consigue tres y sus ojos rue-
el sueño, no lo puedo alcanzar .. .
dan en busca de una piedra para partirlos. Estos coquitos Nos han dicho que hoy será un gran diá. Ella viene a visi-
me los comeré en la cama. Y se guarda sus tesoros en el tarnos, a ésta, su tierra de origen, después de tantos años
bolsillo del delantal mientras avanza escuchando el sonido fuera. Habrá que levantarse más temprano porque la misa
de sus zapatos contra el suelo. Más allá, el jardi’n prohibi- se adelantará una hora. Después del desayuno podremos
do que sólo puede contemplarse desde lejos. Detiene su limpiar los uniformes, lustrar zapatos, coser botones, plan-
mirada en los follajes que se mecen borroneando el cielo char el cuello marinero. Todo debe ser perfecto para que
apenas coloreado a esa hora. Negras siluetas parecen esca- ella se vaya con la mejor impresión de sus niños nortinos
bullirse entre las hojas de los papayos que bordean los sende- que tanto quiere.
ros apretados de flores. Deben ser las monjas muertas que La mañana espolvorea su pálida ceniza sobre las coronas
están enterradas ahi’y que salen a mirar el patio porque se del inca y se mete en los espejos. Unos ojos soñolientos
latean todo el tiempo encerradas en sus tumbas. Este pensa- miran el pequeño rostro mientras las manos diligentes se
miento queda suspendido en su cabeza. Yo no me asusto por complican en el peinado de las trenzas apretadas y lustro-
unas cuantas monjas fantasmas porque no hacen nada. Y sas. La cinta blanca en los extremos y el nudo rosa com-
mantiene los ojos fijos en aquel jardi’n, como desafiándolo, pletan la tarea. Hoy será entretenido porque no tendre-
pero ya sólo se distingue un espacio negro y silencioso. mos clases y saldremos a la calle donde podremos mirar
E n la cama, mientras mordisquea los cocos de la palma en la las vitrinas y la gente.
penumbra del largo dormitorio, oye la respiración de sus A las diez en punto una larga fila de pies menudos sale
compañeras entregadas al sueño y por fin se siente libre. Una del colegio y se pierde calle abajo. El sol decide abrirse
estrella se estremece allá a lo lejos y regresa la princesa que la paso tiñendo de amarillo la punta de las torres. Las ban-
quiso ir a coger. Rubén Darío y otras cosas dijo la profesora, deras flamean de lado a lado en las aceras contra un cielo
pero a mi’lo que me importa es aquella niña volando por los movedizo de bruma y azul. Cientos de voces expectantes
aires hasta el cielo azul y el rey, su padre, que la va a buscar. inundan las avenidas, todos avanzando hacia un mismo
Cuando mi papá me viene a buscar . . . -Mira el huasito lugar.
estupendo, ¿a quién buscará? Los cuchicheos desde lo alto Las hileras azules convergen hacia la explanada desde las
de la escalera le anuncian la presencia de ese hombre moreno cuatro bocacalles y los niños se van amontonando frente
con el sombrero alón sobre los ojos impacientes. Asi’son a los cordones dispuestos ante el escenario improvisado.
siempre los viernes, el ritual establecido del beso y del silencio, Las flores aroman el aire y las campanas no cesan de tocar.
y el viaje que se hace más largo si me voy contando los euca- Mientras los otros conversan, la niña observa los movimien-
liptos y más corto si me voy leyenda un cuento. Se me tos de las autoridades, con sus trajes de di’a domingo, que
acabaron los coquitos . . . Si yo me levantara ahora, seguro se preparan nerviosamente para la llegada de la importan-
que encontrariá otros porque en las noches siempre corre te visita. La espera se le alarga en los zapatos y ya qui-
viento, pero capaz que me pillen, porque dicen que las monjas siera regresar porque la mañana se ha vuelto tediosa.
duermen con los ojos abiertos. ¿Qué hará la madre Ester Casi al mediodiá un enorme automóvil se acerca al recinto,
detrás de su cortina blanca? También dicen que no se sacan mientras un murmullo ansioso recorre la multitud. El
los hábitos ni para dormir porque no tienen pelos en la cabe- auto se detiene y de él desciende una mujer delgada de
za, y no se pueden mirar el cuerpo porque es pecado mortal. cabellos blancos. Sonri’e. E s saludada por la comitiva y
Pecados . . . yo soy una niña llena de pecados porque me la madre Cecilia da la orden de comenzar a cantar. Las
gusta mentir y contar los secretos que me sopla el diablo para manos se alzan al aire agitando banderitas tricolores.
asustar a las niñitas buenas, pero a mi’me parece que sólo son Yo no me la imaginaba asi’. No se parece a la foto que
mentiras a medias porque a veces, cuando las pienso mucho, hay en mi libro. S e ve más vieja pero no tan triste, al
se hacen verdad. Pecado será también odiar la hora del menos cuando sonrle. Está hablando pero no alcanzo a
rosario y a la madre Emilia sentada en su altar, de donde no entender qué es lo que dice. Me basta mirarla. Ahora ha
puede levantarse porque Dios la castigó, rodeada de velas y de dejado de hablar y algunos niños le llevan flores y ella 10s
flores para pedir perdón. El rosario es largo y aburrido besa. A mi’no me tocó llevarle flores.
porque siempre repetimos lo mismo, pero si’me gustan las Inesperadamente la anciana se aleja del estrado y se dirige
letaniás porque ahi‘ la Virgen tiene nombres tan bonitos como hacia los cordones que la separan de los niños. Alarga SUS
las poesi’as de mi libro de lectura. M i mamá me las leía a brazos y cientos de pequeñas manos tratan de tocarla.
veces, cuando yo estaba en mi casa y ella se sentiá bien. Pero Alarga sus ojos y se detiene en una niñita de la fila de
ahora ya no pasa porque casi siempre tiene jaqueca y esta atrás. La sonrisa de la maestra inunda el rostro de la
encerrada en su pieza, y yo no puedo entrar porque también pequeña haciéndola enrojecer, mientras crece y crece y le
es pecado molestar a los mayores. Sobre todo cuando hay dan ganas de salir volando. El corazón bate vertiginosa-
viento le viene la jaqueca, y yo no lo entiendo porque a mi’ mente y los ojos resplandecen bajo el sol rotundo ahora. De
me gusta tanto el vientecito cuando hace volar las ramas del pronto ha desaparecido el cansancio y la mañana se vuelve
pimiento que queda detrás de la casa, y va y viene haciendo perfecta. @
32
AUS Z

D I E G O M(I' N O Z V A L E N Z U E L A

Al otro lado de la vi'a, era curioso no habi'a nadie.


anciano abandonó sus observaciones al percibir un
cimiento en el piso. No, no era un temblor, ya lo
era el ferrocarril que se aproximaba. Se incorporó
tiempo que haci'a su entrada el Metro. Se abrieron
vagones relucientes y los nuevos pasajeros ingresar0
muchachas y el cuarentón subieron delante del vieji
vagón estaba casi desocupado y no tuvo problema 1
encontrar asiento. El cuarentón se ubicó frente a I
muchachas; era evidente su excitación. Una mujer
llena de paquetes se quejaba del calor y de la cares
El anciano comenzó a descender calmoso la escalera que mientras devoraba un chocolate enorme. Más al fo
conduci'a a la estació n del tren subterráneo. No teni'a quinceañero se ruborizaba con las miradas provocat
ninguna prisa, nadie lo esperaba. E l matrimonio sin des- las carcajadas eróticas que le dirigi'an las jovencitas.
cendencia se habi'a e!;fumado por completo con la muerte cuarentón se retorci'a, envidiando al mocoso.
de su esposa algunos años atrás. Este recuerdo no lo Las estaciones empezaron a sucederse vertiginosame
entristeci'a ya; nada I ograba sacarlo de su mutismo desde Una de las muchachas se acercó al joven con el pre
hace algún tiempo. Una vez al mes se animaba, más por de pedirle fósforos. El anciano pensó en reclamar : .
obligación que por entusiasmo, a cobrar el cheque de la fumaban, mal 'que mal estaba estrictamente prohibido, n - v n
jubilación que le permiti'a prolongar su vida reposada. No la inercia lo traicionó. E l muchacho teni'a fósforos y p
pasaba estrecheces e(;onómicas, al menos. Era, tal vez, un dieron los cigarrillos. La señora gorda masculló algo qi
monótono privi legiacjo. se entendió a causa del chocolate que hinchaba sus mej
Estaba pasado el meidiodi'a y un calorcillo punzante se Los muchachos conversaron, luego empezaron a juguett
agitaba gozoso en la atmósfera pregonando el verano inmi- tactándose los cuerpos uno al otro. Las muchachas se
nente. El anciano, sin embargo, portaba un grueso abrigo zaban y miraban al cuarentón. Acrecentaron sus juego,
invernal; a su edad este cambio de clima era todavi'a una nerviosos. Al fondo la pareja se besaba tendida en un
sutileza incapaz de niodificar su indumentaria. La mujer arrojó una mirada horrible al anciano, como i
Terminó el descenso y se dirigió a la boleteri'a que era aten- nuándose. Las muchachas rodeaban al cuarentón comr
dida por una mujer I-ubia, madura y de expresión muy do. El anciano senti'a náuseas por los guiños de la gorc
ri'gida. Demoró mucho en reunir las monedas para cance- Los muchachos se desnudaban. De pronto el anciano [
lar el boleto y la cajlEra lo observaba molesta. Por fin que todo era tan extraño. Una voz ordenó bajarse a tc
juntó el dinero y recibió el boleto azul a cambio. Sintió, los pasajeros a través de los parlantes. E l tren se detuv
al alejarse, la mirada friá de la mujer en su espalda, pero pero las puertas se mantuvieron cerradas. Afuera habi'a
no se atrevió a volte,ar el rostro. espesa neblina. Transcurrieron algunos segundos. Esta
Una vez en el andén sintió fatiga, era larga la caminata, y todos de pie, menos el anciano. Estaban frente a las p
se acomodó en una 5iilla acrilica desde donde pudo domi- que no se abri'an.
nar toda la estación. Enfrente suyo habi'a un grupo de Cuando empezó a salir gas por los conductos hábilmen.
muchachitas que no haci'an más que rei'r y hacerse cosqui- disimulados, todos gritaban y golpeaban las puertas de
llas unas a otras. Ce rca de él, de pie, un individuo alto, y trataban de separar las gomas que las hermetizaban.
corpulento, con un [Link] muy bien cuidado, contem- Desde afuera era posible ver cómo la gorda vomitaba el
plaba a los jóvenes sin perder detalle de sus movimientos; colate sin dejar de chillar y estrellarse contra los vidrio:
unas veces sus faldas descubrián sus piernas suaves y tor- puños del cuarentón estaban destrozados y la sangre cc
neadas, otras sus senos de turgentes pezones se adivinaban por los vidrios. Las muchachas aullaban histéricas junt
Por entre los escotes audaces. Este hombre -pensó- quinceañero. Sólo el anciano se manteniá en el asientc
tendrá unos cuarent; I años. aspirando en grandes bocanadas el gas que le robaba la
c ES

O C A R M E N O V I E D O

Quiero la guitarra sola adelantándose ni’tida y agresiva,


abriendo paso para que lleguen los bajos pisando fuerte y
manteniendo la tensión para prepararlos, para calentarlos
para mi entrada. El público tiene que estar listo, al borde
del paroxismo, ¿entiendes?
Tú siempre adivinas lo que quiero y como lo quiero, no
me importa no saber escribir música porque tú lo puedes
hacer por mi’. Tú también sabes lo que yo sé de ellos, lo
que quieren cada noche, porque cada noche es diferente
y la diferencia tiene que estar en mi’. Quieren que les dé
lo que buscan, pero ni ellos mismos saben bien qué es, y
yo tengo que ser como una puta experta adelantándome
a sus deseos. Pero si’saben que tienen que poner algo de
su parte y no es fácil que lo hagan; pero yo no quiero que
sea fácil, es casi como una conquista, ¿sabes?, y aunque
me esté muriendo de deseos no puedo entregarme sin
luchar y eso me vuelve agresiva. Quisiera encontrar al hombre capaz de darme lo que me
Letty no lo entiende todavi’a y sigue diseñándome trajes da el público, quizás no existe, y sin embargo sigo buscan-
con flequitos cuando lo que necesito son pantalones de do. A ti no quise dejarte, pero debo encontrar la suma, la
cuero, brillantes y ajustados, blusas que parezcan desgarra- esencia, ¿tú crees que eso puede estar en una sola persona?
das, porque ellos quieren adivinar mi pelvis y sentir mis Si’, si’, ya sé que me acompañas y escribes mi música, porque
pechos proyectándose por sobre el vaci’o del foso, Tengo a pesar de todo me quieres y Letty se aguanta mis pataletas
que pintarme los labios color cereza-morado-oscuroy porque también me quiere y me cuida y me acompaña. Pero
rodear mis ojos con dos ci‘rculos negros como para ence- yo me debo a ellos enteramente y es por eso que no puedo
rrar un pozo profundo. Por eso no importan el vello en descansar, no puedo descuidarme. Es como tener un amante
las axilas ni el pliegue de mi cuello y ellos entienden que celoso y exigente y ustedes tienen que entender que por eso
el pompón de seda de mis botas no es más que la metáfo- los apuro, por eso trabajamos hasta extenuarnos, por eso es
ra absurda con que adorno mi canto. que vamos de ciudad en ciudad y cada una es como un
Y sin embargo Letty insiste, entonces yo tengo que pensar hombre para mi’ y quiero poseerlas todas.
en mi ropa de escena cuando la encargada es ella y tengo Sólo tú sabes como sufro cuando se resisten, pero ellos no me
que soñar la música y crearme la iluminación, porque quieren triste, más bien esperan que les escupa mi insolencia
sólo yo presiento lo que esperan y sólo yo sé lo que les por la cara, que les arañe la espalda con mi música, que mis
puedo dar. movimientos sean el presagio del sexo y que mi canto los
Quieren verme terminar la presentación con una O golpee. Quieren sufrir y ser humillados. Quieren volver a ser
graaande de O R G A S M O , todos ellos, y estoy dispuesta y niños llevados de la mano hacia la tierra de los sueños,
no quiero nada más de la vida, aunque el público sea aunque el hada se transforme en bruja y cambie el placer
como un gran animal, un animal ansioso que quiere devo- por terror. Quieren y esperan todo eso y para dárselo debo
rarme con sus fauces negras en un sacrificio ritual: yo me buscar dentro de mi’hasta quedar seca, tengo que dar todo
preparo y espero que la ceremonia se cumpla paso a paso, lo que tengo, ipero cuesta tanto sacarlo!
inexorablemente. Necesitan una vi’ctima y creen tenerla, Entonces ya no me importa vivir viajando y no poder quedar-
pero la que triunfa al final soy yo, porque ¿quién sorbe me en ninguna parte. Ya no importa no ser de un hombre
la fuerza de ese monstruo, quién lo domestica? sino de miles y me siento gloriosamente libre porque cada
Creen poseerme y yo los tengo a todos y a cada uno, con noche me entrego como no lo hari’a nunca con uno solo.
sus erecciones en la oscuridad, con sus roncos gritos de Por eso, cada amanecer, cuando llego a la cama no me Siento
labios entreabiertos. Me bebo su saliva con cada nota y sola ni triste, sólo estoy haciendo una pausa para ir a SU
cada acorde es un peldaño hacia el placer. Recorremos encuentro nuevamente, fresca y renovada, dispuesta, Y
juntos el camino y cuando llega, iah, cuándo llega!, esta- entonces tú sabes perfectamente a qué me refiero cuando
mos frente a frente, ellos allá como enloquecidos y yo digo que quiero la guitarra sola adelantándose ni’tida y agresi-
aqui‘sola, sola con mi música para apoyarme, para yacer va, abriéndose paso para que luego lleguen los bajos pisando
recibiéndolo. No es esquivo, porque cada noche viene fuerte, manteniendo la tensión para prepararlos, calentarlos
puntualmente a la cita y en eso no hay hombre que para mi entrada, El público tiene que estar listo, al borde
pueda competir. del paroxismo, ¿entiendes? e
34
JORGE CANCINO: La Mañana / Nuestras / Ese dia RICARDO CUADROS: Linea del Ecuador / El acto y SU
apertura / Arco / Atardecer en Arnhem / Fiesta
(poemas), Vol.11, Nos. 3& 4, p.52.
El otro (poemas), Vo1.9, No. 1, p.27.
S E R G I O CANUT DE BON: Estudios Uno y Dos / Cuarenta OSE ANGEL CUEVAS: Estos‘casi trece (poema)
y cinco (poemas), Vol.11, No 2, p 22. VoI.11, Nos. 3 & 4, p.50.
EDUARDO CARRASCO: Conversaciones con Matta (cuarta
entrevista), Vo1.8, No. 2, pp.28-31. L. CUNNINGHAM: Vigilancia y confesión en Abel Rodriguez
y sus hermanos (ensayo), Vo1.8, No. 3, pp.7-8.
- - - _ _ Conversaciones con Matta (quinta entrevista, 1ra
parte), Vo1.8, No. 3, pp.28-30. I L A R I O DA: Sonia, te lo juro (cuento), Vol.11, No. 1,
- - - _ _ Conversaciones con Matta (quinta entrevista, 2da pp.20-21.
parte, Vo1.8, No. 4, pp.26-29. CARMEN DE ALONSO: Norte (cuento), Vol.11 Nos. 3 & 4,
_ _ _ _ _ Quilapayun, la revolución y las estrellas (ensayo), pp.26-28.
Vo1.9, NOS.3 & 4, pp.32-39. B A R B A R A DELANO: El tambor de los muertos / Ya no
_ _ - _ _ Discografia de Quilapayun, Vo1.9, Nos. 3 & 4, espero nada / Fotografia I I I / Multitudes en
pp.40-41. Santiago / Vidrio púrpura (poemas) Vo1.8, No. 3,
...
_ _ _ _ _ No es de silencio, en el final, el hueco / He p.19.
visto un elefante transparente (poemas), ~01.10, P O L I DELANO: Las letras Y el exilio (ensayo), Anejo 1,
No 4, p.25. pp.14-16.
ROXANA C A R R I L L O ESPINOZA: Cara y sello / Relieve ANA M A R l A D E L RIO; Armadura (cuento), vol.11, No. 2,
húmedo (poemas), Vol.10, No. 4, p.23 pp 11-12.
PATRICIO C A R V A J A L : Pas de deux (poema), Vol.11, JORGE DIAZ: Pedro Rojas (drama), Vo1.8, No. 4, pp.22-25,
No. 2, p.22. _ _ _ _ _ Un hombre, una letra (poema), Vo1.9, No. 1,
IGNACIO C A R V A L L O CASTILLO: El ansia solidaria (poema) p.28.
Vo1.9, No. 2, p.21. _ _ _ _ _ Muero, luego existo (drama), Vol.10, Nos. 2 8< 3,
CECILIA CASANOVA: Poema / Piel de gallina / De una pp.31-36.
carta y un cassette / Exilio agonia / Panorama / LUIS DIAZ: Eutanasia / Vicente (poemas), Vol.11, No.2,p.23.
Coppelia / Mientras llueve de abajo para arriba / INES DOLZ-BLACKBURN: reseña de Lo que está en el aire
Menos dos / Flash / Ilusionista / Gatos / Retrato de Carlos Cerda/lctus, Vol.11, No. 1, p 31-32.
/ Dos corazones / Oscuridad / Cuando los grillos D E L I A DOMINGUEZ: La ropa limpia / De noche se vuelve /
vuelvan / E n la misma ciudad / Milenaria (poemas) Conciencia / Cine mudo / Autorretrato (poemas).
V01.8, No. 3, p.16. Vo1.8, No. 3, p.17.
LEOPOLDO CASTEDO: Notas acerca de la plástica latino- CARLOS DROGUETT: Guillermo Araya, el amigo que jamás
americana (ensayo), Vol.11, No. 3 & 4, pp.8-11. conoci (ensayo), Vo1.8, No. 2, pp.7-15.
H E R N A N CASTELLANO-GIRON: reseña de El jardin de al _ _ _ _ _ Jaita (capitulo de novela), Vo1.8, No. 3, pp.21-22.
lado de José Donoso, V01.8, No. 2, p 33, _ _ _ _ _ Diálogos con Alberto Romero (ensayo), Vo1.8,
reseña de L a casa de los espiritus de Isabel Allen- NO. 4, pp.2-11.
de, Vo1.8, No. 3, p.35. E N R I Q U E DURAN: Todos tus nombres (poema), Vol.11,
R O B E R T O CASTILLO SANDOVAL: Noticias secretas No. 2, p.26.
(cuento), Vo1.9, No. 1, p 18. HAROLD DURAND: El árbol deshojado (poema), Vol.11,
L U I S A CASTRO: Casi mediodia / Epilogo / Post Urbem No. 2, p.23.
Conditam (poemas), Vol.10, No 1, p.19.
E V E L I O ECHEVARRIA: La novela chilena de protesta
HECTOR M A R I 0 C A V A L L A R I : reseña de Rechazo de la social (ensayo), Vo1.9, No. 2, pp.15-17.
rosa de Myriam Bustos;Vo1.9, No. 2, p 32.
HANS EHRMANN: reseña de Por la razón o la fuerza de
CENECA: Publicaciones sobre Teatro, Vol.10, Nos. 3 & 4, Jaime Miranda, Vol.10, Nos. 2 & 3, p.37.
pp 9-1o.
M I G U E L ELIAS: Tonada de despedida (poema), Vo1.9,
MARIA D E L CARMEN CEREZO; Donoso y los articulas No. 2, p.20.
de Ercilla (ensayo), vo1.9, No. 1, pp.9-11.
EDUARDO E M B R Y : ‘El Romancero’ y ‘El habitante y SU
MARTIN CERDA: Ese insensato juego de escribir (ensayo), esperanza’ de Neruda (ensayo), Vo1.9 No. 1,
V0l.10, NO. 1, pp.2-4.
pp 6-8.
CINEASTAS CHILENOS: Manifiesto, V01.8, No.1, p.26. J U A N ARMANDO EPPLE: L a narrativa chilena: historia y
M A R C E L O CODDOU: reseña de Contradiccionario de reformulación estética (ensayo), Anejo 1, pp3-6.
Eduardo Llanos, Vo1.8, No. 2, p.32. _---- Entrevista con Aristóteles España, Vo1.9, NO.2,
_ _ _ - _ Bibliografia de Gonzalo Rojas, V01.8, No. 3, pp.29-31.
pp.31-32. _ _ _ _ _ reseña de ‘Martin Rivas’ de Alberto Blest Gana,
- - - _ _ reseña de Antologia de la nueva poesia femeni- edición de Guillermo Araya, Vo1.9, No 2, p.33.
na chilena de Juan Villegas, Vol.10, No. 4, _ _ _ _ _ Reflexiones sobre un canto en movimiento,
pp.31-32. entrevista a Osvaldo Rodriguez, Vo1.9, NOS.3 8~
- - _ _ _ Las ficciones de Isabel Allende (ensayo), Vol.11, 4, pp.42-46.
NO. 1, pp.11-12. _ _ - - - reseña de El libro mayor de Violeta Parra de
reseña de El Alumbrado de Gonzalo Rojas, Isabel Parra, Vo1.9, Nos. 3 & 4, p.66.
Vol.11, No. 1, p.34. _ _ _ - - Bibliografia básica sobre la Nueva Canción chile-
COMPANIA DE LOS CUATRO: (crónica), Vol.10, Nos. 2 & na y el Canto Nuevo, Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp 70-71.
3, p.68. _ _ _ _ _ La Compañia de los Cuatro y Humberto Duvau-
ISLA C O R R E Y E R O : Nostalgia / A un bello muchacho con chelle (entrevista), Vol.11, Nos 3 4, pp.53-56.
lentes (poemas), Vol.10, No. 1, p.17. I L E A N A ESPINEL: Soneto para ser llorado / Dislate octavo /
DARIO CORTES: Bibliografla de Manuel Rojas (cuentos), Canción elemental / Paisaie (poemas), Vo1.9,
V01.8, No. 4, pp.30-31. No. 2, p.21.
_ _ _ _ _ El anarquismo de Manuel Roias (ensayo), Vo1.9, NELSON ANTONIO ESPINOZA: Mil doscientas hojas
No 2, pp.12-14. (cuento), Vo1.9, No. 1, pp.23-24.
E L I A N A CORTES: Ayer / Hoy (poemas), Vol.11, No. 2 p.21. - - - - - Canto a la greda (poema), Vol.11, No. 2, p.25.
C A R L O S CORTINEZ: El huésped / Una nube (poemas), M A N U E L ESPINOZA CACERES: Alguien viene (poema),
Vol.11 No. 1, p.17. Vol.10, No. 4, p.25.
A L V A R O CUADRA R.: La telaraña (cuento), Vo1.9, No. 1, M A N U E L ESPINOZA O R E L L A N A : Aproximaciones a la
p.19. palabra quebrada (ensayo) Vo1.9, No. 2,
36
pp.10-11.
las baldosas / iOué hago YO aaui medio borra-
cha? / Señor, si‘usted-sabe (poemas), Vol.10,
No. 1, p.19.
TOMAS HARRIS: Bajo la sombra de un muro (poema),
Vol.10, No. 4,. .1x25.
__--- rt:seña de Los Sea Harriers en el firmamento de - - - - - Mar del sol naciente (poema), Vol.11 , Nos. 3 &
eiclipses de Diego Maquieira, Vol.11, No. 1, p.31. 4, p.51.
_ _ - - - La obra de Juan €mar (ensayo), Vol.11, No. 2, - - - - - reseña de L a estrella negra de Gonzalo Muñoz,
P p 2-5. Vol.11, Nos. 3 & 4, p.70.
_ _ - - - La poesia caminante de Alberto Baeza Flores
J U A N HEINSOHN HUALA: Holanda I - II - III - I V /
((mayo), Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.22-23.
Pregunta (poemas). Vo1.9, No. 1, p.26.
JORGE ETCHI E V E R R Y : reseña de Seudónimos de la muerte
die Gonzalo Millán, V01.8, No. 4, p.34. FRANCISCO HERNANDEZ: De baules y guitarras de barro
_ _ - - - D iscurso I / Blue del soldado / El ordenanza / (poema) Voi.11 No 2, p.24.
Piompeya (poemas), Vol.11, No. 1 p.18. MARCO HERNANDEZ CASTRO: La señal de la cruz /
ANTONIO FPiRIAS: Postal de invierno / De voz menor América Latina (poemas), Vol.10, No. 4, p.25.
(1ioemas), Vol.11, No. 2, p.23. - - - - - Las bocas (poema), Vol.11, Nos. 3&4, p.51.
ROBERTO F/ LZRlAS V E R A : Hombre lobo (poema), Vol.11, J O R G E HERNANDEZ-MARTIN: El texto subversivo de
Nlo. 2, p.24. Juan Emar (ensayo), Anejo 1, pp.37-39.
A LEJ AN DRO FERNANDEZ: Una suave (poema), Vol.11, EDMUNDO H E R R E R A : César Vallejo / Autorretrato
Nlo. 2, p.24. (poemas), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.49
BENJAMIN FERNANDEZ: Breves (poemas), Vol.11, URI HERTZ: reseña de Poets of Chile - A Bilingual
Nlos. 3-844, p.52. Anthology 1965-85de Steven White, Vol.11,
M A R I 0 FERF<ERO: Todo es ceniza ahora / Tatuaje marino / No. 1, p.33.
A legato en el bosque / Circulo / Discriminación
J A M E S HOGGARD; reseña de Mal de amor de Oscar Hahn,
ríicial / Doble via / Gajes del oficio / L a tos / Vol.10, No. 1, p.32.
P uerta de escape / Azogue (poemas), V01.8,
No. 2, p.17. VICENTE HUIDOBRO: “NO se trata de hacer ‘belleza’ ...”
(cita), V01.8, No. 2, contraportada.
PATRICIO FIGUEROA: Al servicio de Occidente (cuento)
V 01.9, NO. 1, pp.14-16. M A R I A D E L A LUZ HURTADO: Notas acerca del teatro
chileno visto desde los ’80 (ensayo), Vol.10,
ANA M A R I A F O X L E Y : reseña de Por la razón o la fuerza NO.4, pp.2-8.
de Jaime Miranda, Vol.10, Nos. 2 & 3, p.37.
ICTUS: crónica, Vol.10, Nos. 2 & 3, p.67.
AMANDA FULLER: Esperándote (poema), Vol.11,
AMALIA IGLESIAS: Recuerdo / Ya no vienes Ariadna
Nos. 3 & 4, p.50. (poemas), Vol.10, No. 1, p.18.
FEDERICO C;AKCIA-LORCA: “El teatro es una escuela ... S E R G I O INFANTE: La esperanza / Emblemática / Circulo
( cita) Discurso a los actores madrileños, Vol.10, (poemas), Vol.11, No. 2, p.20.
I\los. 2 & 3, contraportada. R A U L INOSTROZA: Elegia (poema) ,V01.8, No. 4, p.13.
J O R G E G A R CIA USTA: Hierba / Propósito de Luis Taboada CLAUDIO JAQUE: Un parásito (cuento), Vol.11, No.1,
(poemas), Vol.10, No. 4. p.26. pp.25-26.
STEFANO G,AVAGNIN: Sobre la orquesta en la Nueva RENE JARA: La escritura blanca de José Donoso (ensayo),
Canción (ensayo), Vol.10 No. 1, pp.5-7. Anejo 1, pp.30-36.
CARLOS GE’ t‘WITZ: Desde siempre incrédulo / Para la FERNANDO J E R E Z : La canción de los pollitos (cuento),
I tifancia de Pia / Bella Marie durmiente / V01.8, No. 4, pp.16-17.
. T iempo de asombro (poemas), Vol.11 , No.5p.19. ORLANDO J IMENO-GRENDI: Mandrágora (fragmentos
CLAUDIO GIACONI: Desagüe / Rayado mural / Domingo VIII, IX, XVI, X I X ) (poemas), Vol.11, No. 1,
en el parque / Exilio / Fin de discurso (poemas) p.18.
\‘01.8, No. 3, p.26. -_--- Archipiélago interno (poema), Vol.11,
JAIME GlOR DANO: Literatura y exilio (ensayo), V01.8, Nos. 3 & 4, p.50.
Rlo. 3, pp.5-6. K E N T JOHNSON: Poema mediocre / Lago de Nicaragua /
I S A B E L GONIEZ MUNOZ: Fuga (poema), Vol.11, No.1, p.17 Las campánulas silvestres (poemas), Vo1.9, No.2
SERGIO JOSIE GONZALEZ: Crónica del afuerino / Tras- p 20.
tilerra / Flora chilensis (poemas) V01.8, No.4, MONICA LAGUNAS: Tierra / La vida (poemas), Vol.11,
P.20. No. 2, p.26.
SONlA G O N l!ALEZ: L a noche de los lobos (cuento), Vol.10, AMADO L A S K A R : Cartografia / Exilio / Acción de gracias /
Rlo 4, p.14. Fronteras / Ad-honorem / Diplomacia / Quien
J O R G E GON.Z A L E Z BASTIAS: Marsellera (poema), Vol.11, parte reparte / Acusaciones / Tambor mayor /
hlos. 3 & 4, contraportada. Alambradas / Herencia / Urbanidad / Equidad /
ALFONSO GIDNZALEZ-DAGNINO; Una vez en un largo 5a Columna / Civilidad (poemas), Vol.10, No.4,
Pais (cuento), Vol.10, No. 4, pp.18-19. p.24.
FERNANDO GONZALEZ-URIZAR: Humo, sombra, viento, H E R N A N LAVIN-CERDA: L a poesia que hoy se escribe en
nlada (poema), Vol.11, No. 1, p.17. Chile (ensayo), Anejo 1, pp.25-29.
lVONNE GOIPDON: Hernán Lavin Cerda. El regreso de los CARLOS LEIGHTON: Otro recuerdo de Guillermo Araya
O primidos (ensayo) Anejo 1, pp.40-41. (crónica), Vo1.9, No. 1, pp.30-31.
DIANA GOY(COLEA: Encuentro en tierra de ciegos (poema) J U A N CARLOS LERTORA: Rasgos formales del discurso
c‘01.10, No. 4, p.26. censurado (ensayo), Vo1.9, No. 2, pp.7-9.
’ E D U A R D O G,UERRERO: Teatro chileno en el exilio (cróni- - - - - - El arte de la palabra: la subversión del relato
Ca), Vol.10, Nos. 2 & 3, pp.58-60. (ensayo), Vol.10, No. 4, pp.9-11.
- - - _ _ 1’eatro chileno en Madrid (ensayo), Vol.10, Nos. - - - - - El estatuto de la ficción en ‘Cola de lagartija’
2 & 3, pp.64-66. (ensayo), Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.12-13.
ALEJANDRA , G U E V A R A : Sección oscura / Remiendo a tres AGUSTIN L E T E L I E R : Vol.10, Nos. 2 & 3, reseñas de:
t iempos / ¿Hacia dónde? / Esquema de un Regreso sin causa / Por la razón o la fuerza de
Sientimiento intenso (poemas), Vo1.9, No.l,p.27. Jaime Miranda - p.37,
ALMUDENA GUZMAN: Esto ya va mejor / Si todo esto L o que está en el aire de Carlos Cerda / Alicia
Cambiase / Hoy era la última tarde / Jugando a en el pais de las zancadillas de Fernando losseau/
7
Triptico (Teatro El Clavo) / Los Matarifes de
Luis Rivano / Háblame de Laura de Egon Wolff/ EDUARDO MlTRE: El santo / Solos (poemas), Vol.10,
La pieza que falta de Gregory Cohen y Roberto No. 4, p.26.
Brodsky / Los borrachos de luna de Juan Radri- D A N I E L MOLINA NUNEZ: Soledad / Rastro / Libertad
gán / El cepillo de dientes de Jorge Diaz, pp.71- (poemas), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.50.
78. B R U N O MONTANE: Homenaje a todas las fechas / Peligro
V A L E N T I N L E T E L I E R : “Un partido es un fenómeno... (cita a toda máquina (poemas), Vo1.8, No. 4, p.19.
del diario La Ley, 1906), Vo1.9, No. 1, contra- ANTONIO MONTERO ABT: Tenia la necesidad (cuento),
portada. Vo1.8, No. 4, p.14.
JOSE L E Z A M A LIMA; La suprema prueba de Salvador - - _ _ _ A mi me gustan los parques (cuento), Vol.11,
Allende (crónica), Vo1.8, No. 3, p.20. NO.2, pp.33-35.
EDUARDO LLANOS: Pedro y los alemanes (cuento), Vo1.9, ANDRES MORALES: Llorando como. (poema), Vol.10,..
NO.2, pp.24-25. No. 4, p.24.
NAOMI LINDSTROM: Construcción folklórica y desconstruc- E L l A S MORALES: Niña de gelatina y de iris I y II (poemas)
ción individual en un texto de Violeta Parra Vol.11, No. 2, p.24.
(ensayo) Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp.56-60. EDUARDO MORETTI: La jaula / Duelo / El pájaro legal
CLAUDIO LISPENGUER: Estatido contados / Los (poemas), Vol.11, No. 2, p.21.
conocedores (poemas), Vol.11, Nos. 3 & 4, NANCY MORRtS: Observaciones acerca del canto nuevo
p.51. chileno (ensayo), Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp.30-31.
FRANCISCO A. LOMELI: reseña de José Maria Arguedas y CARLOS A L B E R T O MUNOZ: No olviden la ropa usitada /
el mito de la salvación por la cultura de Silverio El viejo separó las puyas / La muerte golpea /
Muñoz, Vo1.8, No. 2, p.35. El poeta anuda reflexiones / Ofrenda / Ayeres
CARLOS LOZANO; Manuel Rojas: instantes humanos (poemas), Vol.11, No. 2, p.19.
(crónica), Vo1.8, No. 2, p.26. S l L V E R l O MUNOZ: Verano Yanqui (capitulo de novela),
ANDREA LUCA: Yo soy alta y triste y mis manos / Posa Vol.10, NO. 1, pp.26-27.
tus labios sobre mi cuerpo / As7 quiero recor- S E R G I O MUNOZ RIVEROS: Viaje / Chicho (poemas),
darte / Tu risa iluminó todos los rincones Vol.8, No. 3, pp.27.
(poemas), Vol.10, No. 1, p.18. DIEGO MUNOZ VALENZUELA: Auschwitz (cuento),
ANTONIO MACHADO: “Se miente más de la cuenta...” Vol.11, Nos. 3 & 4, p.33.
(cita). Vol.11, No. 1, contraportada. J U A N LUIS MUNOZ VEILLON: Canción del ciudadano V
S E R G I O MACIAS: Por culpa de Kafka / ¿Quién? / Por las y XXll (poemas), Vol.11, NOS.3 & 4, p.51.
calles del siglo XX / Por las calles de Madrid / JOSE M A R I A NAHARRO: Dies Irae/ El ordende losfactores.../
Solitario / La sentencia (poemas), Vo1.8, No. 4, Otra mañana / Los naipes del tarot / Vigilia del poema /
p.20. Resolución / Prisionero y errante / Si tornas hoy a nacer /
A N G E L I N E S MAESO: Memoria de agua junto al Duero / Poema sin madurez de tablas...(poemas), Vo1.8, No.2p.16.
Para Beatriz (poemas), Vol.10, No. 1, p.14. _ _ _ _ _ Juan Ramón J iménez y Antonio Machado:
EDMUNDO MAGANA: reseña de Huecuvumapu de Alberto
compromiso y poesia en torno a la guerra civil
Vúletin, Vol.10, No. 1, p.33. española (ensayo), Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.17-21.
- _ _ _ _ reseña de Folk Literature of the Tehuelche
lndians de Johannes Wilbert y Karin Simoneau, W l L L Y NIKIFOROS: Regreso a la pasión de vivir (poema)
VOl.10, NO. 4, pp.34-35. Vo1.9, No. 1, p.25.
- - _ _ _ reseña de Textos de la tradición oral alacalufe NAlN NOMEZ: Pablo de Rokha y los problemas de la critica
de Fernando Pagés Larraya, Vol.11 , No.1,pp.34- (ensayo), Anejo 1, pp.7-9.
35. _ _ _ _ _ reseña de La aparición de Humberto Diaz-Casa-
- - _ _ _ Juan Rivano y su teatro (ensayo), Vol.11, No. 2 nueva, Vo1.8, No. 4, p.32.
pp.8-1o. _ - _ _ _ Situación del teatro en Chile (crónica), Vol.10,
PATRICIO MANNS: Problemas del texto en la Nueva NOS.2 & 3, pp.8-10.
Canción (ensayo): Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp.22-24. - - - _ _ Experiencia Canadiense I / Parafrasis (poemas),
PEDRO MELENDEZ: Momentum (cuento), vo1.8, No 2,p.24. Vol.10, No. 4, p.23.
- _ _ _ _ Conciencias (poema) Vo1.8, No. 4, p.13. _ _ _ _ _ reseña de Canto de gallos al amanecer de José
J O S E M A R I A MEMET: La misión de un hombre que Maria Memet, Vol.11, No. 1, p.30.
respira (poema), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.49. SEBASTIAN NOMEZ: Rocas / Nubes / El futuro (poemas),
Vo1.8, No. 4, p.13.
J U A N MENEGUIN: No podiamos creer (poema), Vol.11,
TEOBALDO NORIEGA: Candela viva: Me dirás que todas
Nos. 3 & 4, p.52. las palabras / Yo extenderé una mano / Ayer /
LUIS M E R I N O REYES: Aproximación a Germán LUCO Fue sencillo / Pero (poemas), Vo1.9, No.1,p.29.
Cruchaga y su ‘Viuda de Apablaza’ (ensayo),
S A M U E L NUNEZ: Cotidianamente / Decadencia (poemas),
Vol.10, NOS.2 & 3, pp.21-22.
Vol.11, Nos. 3 & 4, p.50.
_ _ _ _ _ El poeta Antonio Campaña (crónica), Vol.11,
No. 1 p.13 OSVALDO OBREGON: Teatro chileno en Francia (ensayo),
_ _ _ _ _ La dama y el loco (cuento) Vol.11, Nos. 3 & 4, Vol.10, Nos. 2 & 3, pp.61-63.
pp.24-25. J U A N O’BRIEN: Las tribulaciones de doña Matilde (cuento)
Vo1.9, NO. 1, pp.20-22.
J U A N MIHOVILOVICH: El vuelo (cuento) Vo1.9, No.2,p.23.
CARMEN ORREGO: Veredictos / No podemos / Frontera il/
- - _ _ - La última condena (capitulo de novela), Vol.10, y III / Cruzo / Parlamento / Náutica / Atonia /
NO. 1, pp.20-21. Señalización / Voz V / Cornelia Buscatierra /
M A R l n MII A N C A C 1 1 7 M A N . A c t n A n fn ¡nnnm-\ \Inl In
iergue /
liss Eria
vértigo / Brilla el comienzo (poema), Vo1.8, No 3,[Link]. G U IL L E R M O RODRIGU EZ: Libertad verdadera, fragmento,
(poema), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.51.
MAURlClO OSTRIA GONZALEZ: Lenguaje y libertad OSVALDO RODRIGUEZ: Con el grupo -LosJaivas’ a través
(ensayo), Vo1.9, No. 2, pp.4-6.
de Eduardo Parra (entrevista), Vo1.9, Nos. 3 &
CARMEN OVIEDO: Rock pesado (cuento),[Link], Nos 3&4,p34 4, pp.50-53.
ALFONS( 1 PADILLA: Inti-lllimani o el cosmopolitismo en la _ _ _ - - Acercamiento a la canción popular latinoameri-
Nueva Canción (ensayo), Vo1.9 Nos.3 & 4, cana (ensayo) Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp.61-64.
pp.47-49. GERMAN ROJAS: Los insondables senderos de la muerte
__-- - El grupo lllapu (ensayo) Vo1.9, Nos 3 & 4, (crónica), Vol.11 No. 1, pp.27-29.
pp.54-55.
RICARDO ROJAS: Decreto natural / Hipótesis / Larga
OSCAR PAINEAN B.: La escritura como proceso de búsque-
da en ‘Umbral’ de Juan Emar (ensayo), Vo1.9, distancia / Ad-Hoc (poemas), Vol.11, Nos. 3 &
NO 1, pp.2-5. 4, p.50.
RODOLFIO P A R A D A LILLO: Identidad cultural y politica WALDO ROJAS: Raúl Ruiz: imágenes de paso (ensayo),
(ensayo), Vol.10, No. 1, pp.8-13. V01.8, NO. 1, pp.7-9.
]OSE PAI:CEDES: Nerón no incendia la ciudad / Topless G R I N O R ROJO: Explicación de Luis Alberto Heiremans
(cuentos), Vo1.9, No. 2, p.22. (ensayo), Vol.10, Nos. 2 & 3, pp. 23-26.
TERESIN K A P E R E I R A : reseña de Teatro de Juan Radrigán _ _ _ _ _ La poesra de Nain Nómez (ensayo), Vol.11,
de Maria de la Luz Hurtado/Juan Andrés Piña y NO.1, pp.2-5.
Hernán Vidal, Vol& No. 2, p.32. CANDIDO ROLIM; Saldo [poema), Vol.11, Nos. 3 & 4,p52
- Hanukah (poema), Vo1.8, No. 3, p.27. J O R G E ROMAN-LAGUNAS: Bibliografia de y sobre Daniel
- A Alba Lanzillotto de Pereyra (poema), Vol.10, Belmar, Vol.11, No 1, pp 14-16.
No. 4, p.26. _ _ _ _ _ Bibliografia de y sobre Alberto Romero, Vol.11,
- Algunas veces. , . (poema), Vol.11, Nos. 3 & 4, NO.2, pp.27-30.
p.51, _ _ _ _ _ Memoria, testimonio y denuncia en la literatura
EDDIE Ri4 F A E L P E R E Z : Rios bravos / Con la plenitud de chilena (ensayo), Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.1416.
la noche (poemas), Vo1.8, No. 4, p.12. _ _ _ _ _ Bibliografia de y sobre Francisco Coloane,
NATALIE L M. PETESCH: Yo Constanza (cuento), Vol.10, V0l.11, NOS. 3 & 4, pp.60-65.
NO.4, pp.20-22. I S A B E L ROSSELLO: Hemos visto demasiadas cosas / Y asi
ZUZANA M. PICK: Cronologia del cine chileno en el exilio vives, encendiendo tu diafanidad (poemas),
1973-1983,V01.8, NO.1, pp.15-21. Vol.10, No. 1, p.15.
- Una trayectoria de la resistencia cultural (ensayo) ANA ROSSETTI: lsolda / Calvin Klein, underdrawers
V01.8, NO. 1 pp. 22-23.
~

(poemas), Vol.10, No. 1, p 16.


- Hablan los cineastas (entrevistas), vo1.8, No. 1, P E T E R ROSTER: Los personajes de Egon Wolff o los vetus-
~p.27-31. tos pilares de la felicidad (ensayo), Anejo 1
- inventar las imágenes de un pais (ensayo), Voi.8, pp.42-44.
NO.1, pp.32-33. ANDRES S A B E L L A : reseña de ‘Los ‘enganchados’ en la era
- La imagen cinematográfica y la representación del salitre de Pedro Bravo-Elizondo, Vo1.8,
de la realidad (ensayo), Vo1.8, No. 1,pp 3440. No. 4, p.32.
- La imagen y el espectáculo cinematográfico M A R I A T E R E S A SALINAS: Griffero, una nueva perspectiva:
(ensayo), Vo1.8 No 1 pp.4146. el teatro de imágenes (entrevista), Vol.10,
- Bibliografia, Vo1.8, No. 1, pp.47-48. NOS 2 & 3, pp.27-30.
i PINTO V I L L A R R O E L : La visita del presidente E N R I Q U E SANDOVAL: Héctor Duvauchelle (crónica),
o la desolación bajo la exuberancia (ensayo) Vo1.8, No. 3, p.25.
V0l.8, NO.3 pp.9-12. _ _ _ _ _ reseña de Nunca más de la Comisión sobre
JUAN AN D R E S PINA: Repaso a trece años de critica teatral desaparición de personas, Vo1.9, No. 2, p.34.
(ensayo), Vol.10, Nos. 2 & 3, pp.11-16. GONZALO SANTELICES: E n los cipreses está marcado / Y
- reseña de Regreso sin causa de Jaime Miranda, el pájaro de marzo / Os hablo de Samarcanda /
Vol.10, Nos. 2 & 3, p.37. El olfato puro de la gesta (poemas), Vo1.8, No.4
JULIO PIIVONES LIZAMA: Ya me voy (poema), Vol.11, p.18.
Nos. 3 & 4, p.52. _ _ _ _ _ Qué será de la niña / Hemos terminado de hacer.
ALBERTC1 PIPINO: Reencuentros / Contra la pared (poemas) el amor / Repito esa frase de Camus / Se me va
Vo1.8, No. 4, p.12. la vida / Ir a dejar unos crisantemos / Corre el
IOSE PR()MIS: La Última niebla en el contexto novelesco orin de las cigüeñas / Y al cabo de tantos años
de 1930/1935 (ensayo), Vo1.8, No. 3 pp.2-4. en la vida / el cognac caliente en la boca / La
ENRIQUE FWCCIA: Otros tópicos / Naturaleza de las cosas locura es el don / Corta limpiamente el verdugo /
(poemas), Vol.10, No. 4, p 26. Queda dicho que la melancolia pesa / Ser el
JAIME QiJEZADA: Testimonio de un poeta en Chile (ensa- héroe que llora en la tinaja / Y heredarás el
fuego / Detengo mi caballo / Lo que importa es
(ensayo), Anejo 1, pp 10-13. escribir / Y las madres muerden urces / Otra vez
- - _ _ - El grupo Arúspice a propósito de ‘Verano Yan- verano / Notas que el cuerpo es un hades / Eres
qui’ (crónica), Vol.11, No 2, pp.6-7. injusto conmigo / E s cierto que proviene del
RODR IG(1 QUIJADA: Coyunturas (cuento), V01.8, No. 2, norte / La lluvia cae de los acroterios / Y el
p.25. pájaro de marzo / Se va el invierno / Vuelve a
G U I L L E R MO QUINONES: reseña de Los crepúsculos de Marrakesh siempre de noche (poemas), Vol.10,
Anthony Wayne Drive de Hernán Castellano- NO 1, pp.30-31.
Girón, Vol.10, No. 1, pp.32-33. G A L V A R I N O SANTIBANEZ: Quinto (poema), Vol.11,
- - _ _ - reseña de El hipódromo de Alicante de Héctor No 2, p 20.
Pinochet, Vol.11, No. 1, p 30. ADRIAN SANTINI: Porque amamos el fuego / Consumación
ROLANDO REVAGLIATTI: Dos (poema), Vol.11, Nos. 3 (poemas), Vol.11, No. 2, p.20.
& 4, p.52. HANS SCHUSTER: Me alegro ... / No te fies... / Te seguiré
RAMON. IRIQUELME: L a lucha permanente / Las calles (poemas), Vol.10, No. 4, p.23.
solitarias / Beberse el mundo (poemas) Vo1.8, EMMA SEPULVEDA-NOLAN: reseña de Las desterradas del
No. 4, p 12. Paraiso, protagonistas en la narrativa de Maria
ROBERTíD R I V E R A VICENCIO: Allá invertido (cuento), Luisa Bomba1 de Marjore Agosin, Vo1.8, No. 2,
Vol.11, Nos. 3 & 4, p.31. p 34. 39
J O R G E SEREY: Con ‘V’ de victoria ( poema), Vol.11, No. 2,
p.25,
-_--_ _ _ - _ _ Bibliografia de y sobre Antonio Campaña, Vol.
S H E l L A R. S E R F A T Y : reseña de Cambio de Armas de Luisa V0l.10, NO. 4, pp.27-30.
Valenzuela, Vo1.9, No 1, p.35. _ _ _ _ _ Poetas chilenos en Suecia (crónica), Vol.11,
_ _ _ _ _ reseiia de Primavera con una esquina rota de No. 2, p.18.
Mario Benedetti, Vo1.9, No. 2, p.35. - _ - - _ reseña de Ventanal, revista de creación y cri-
ANTONIO SKARMETA: La llamada (relato para cine), Vo1.8, tica de Pablo Berchenko, Vol.11, Nos 3 & 4,
NO 1 pp.13-14. p.66.
RADOMIRO SPOTORNO: Con grietas / La lluvia / Santiago - - - - - Araucaria de Chile (crónica), Vol.11, Nos. 3 &
(poemas), V01.8, No. 4, p 21. 4, p.66.
- _ - _ _ reseña de Domus Aurea de Antonio Arévalo, - - - - - reseña de Aproximación histórica-folklórica de
Vol.10, No. 1, p.34. los juegos en Chile de Oreste Plath, Vol.11,
J O R G E TARRIDE: Mañana (fragmento) (poema), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.67.
No. 2, p.22. _ _ _ _ _ reseña de Mujeres poetas de hispanoamérica de
F E D E R I C O TATTER: Al fondo del crepúsculo / U n poema Ramiro Lagos, Vol.11, Nos. 3 & 4, p.67.
(poemas), Vo1.9, No. 2, p.20. _ _ _ _ _ reseña de Poesia Caminante, 1934-1984de
T E A T R O D E L ANGEL: (crónica), Vol.10, Nos. 2 & 3, p.69. Alberto Baeza Flores, Vol.11, Nos. 3 & 4, p.68.
TEATRO EL TELON: (crónica), Vol.10, Nos. 2 & 3, p.70. - _ - - - reseña de Mester de Juglarya de Enrique Lihn,
T E A T R O F A M I L I A R : (crónica), Vol.10, Nos. 2 & 3, p.70. Vol.11, Nos. 3 & 4, p.68.
A R T U R O TIENKEN: Chile en la obra de Benjamin Suberca- - - - - - Editoriales: VoI.8, Nos.: 1 - 2 - 3 & 4 / Vo1.9,
seaux (ensayo), Vol.11, No. 1, pp.6-10. NOS.: 1 - 2 - 3 & 4 / V0l.10, NOS.:1 - 2 & 3 -
E S T E B A N TOMIC: Elena (cuento), Vo1.9, No. 1 p.17. 4 / V0l.11, NOS.: 1 - 2 - 3 ¿4 4.
RODRIGO TORRES: La urbanización de la canción folkló- - - - - - Carta del editor: vo1.8, Nos.: 1- 2 - 3 & 4 /
rica (ensayo), Vo1.9, Nos. 3 & 4, pp.25-29. Vo1.9, NOS.: 1 - 2 - 3 & 4 / V0l.10, NOS.: 1-
G U I L L E R M O TREJO: Pila, rasca, rasca (cuento), V01.8, 2 & 3 - 4 / V0l.11, NOS.1 - 2 - 3 & 4.
No. 4, p.15.
- _ - _ _ Reflexión / Subterra (poemas), Vo1.9, No. 2, p.19. ANA VASQUEZ: Pequeñas revoluciones sin importancia
- _ - _ _ Testimonio / Gorrioncillo / Tiempos de guerra / (cuento), V01.8, No. 2, pp.20-23.
Non semper (poemas), Vol.11, No. 1, p.19. I S A B E L VELASCO: Acá - como allá (poema), Vo1.9, No.2,
CARLOS A L B E R T O T R U J I L L O : Bautismo / Observo tu p.19,
imagen / Demoras / Para la historia de los A L E J A N D R O V E N E G A S (Dr. J . Valdés Cange); Pero
queremos que Chile . . . (cita) de Sinceridad,
libros / Niego rotundamente la inexistencia V01.8, No. 4, contraportada.
(poemas), Vol.11, Nos. 3 & 4, p.49. YOLANDA VENTURINI: Insomnio (cuento), Vol.10, No. 1,
M A R I A D E L A LUZ URIBE: La carta (cuento), V01.8, pp.22-23.
No. 3, p.24. E L l A S V E R A : Sobre los viejos pasos (poema), Vol.11, No. 2,
_ _ - _ _ Empleada de todo servicio (cuento), Vol.10, p.25.
NO 4, pp.12-13. CARLOS VICUNA: “Intimo amigo de Grove, . . . (cita)
A R T U R O USLAR-PIETRI: “La tarea de encaminar” (cita) fragmento de La Tirania en Chile, Vo1.8, No. 3,
Vol.10, No. 4, contraportada. contra portada.
CECILIA VALDES: Ha llegado Tania (poema), VoI.11, CARLOS A R I E L VICUNA: Epigrafe / El humo (poemas),
No. 2, p.25. Vol.10, No. 4, p.25.
H E R N A N VALDES: A partir del fin (capitulo de novela), J A I M E V I E Y R A : Sobreviviente (poema), Vo1.9, No. 2, p.19.
VoI.8, No. 3, pp.13-15. J U A N VILLEGAS: reseña de Memoria del tiempo de Juan
- _ _ _ _ Sobre la inhibición del intelectual (ensayo), Gabriel Araya, vo1.8, No. 3, p.33.
VO1.9, NO.2, pp.2-3. _ _ - - - La despedida (capitulo de novela), Vo1.9, No. 1,
MERCEDES VALDIVIESO: Conversaciones con Margo pp.12-13.
Glantz (entrevista), Vo1.9, No. 1, pp.32-34. _ - _ _ _ reseña de Huerfanias de jaime Quezada, Vol.10,
J A I M E VALDIVIESO: Las máscaras del ruiseñor (capitulo NO. 1, pp.33-34. 1
de novela), Vo1.9, No. 2, pp.26-28. _ _ - - _ Discurso critico hegemónico y discursos teatrales
DAVID V A L J A L O : Nuestra cinematografia y su época marginales: el caso de Chile (ensayo), Vol.10,
(ensayo), Vo1.8, No. 1, pp.2-3. NOS.2 & 3, pp.4-7.
- _ _ _ _ La revista Literatura Chilena (ensayo), Anejo 1, FRANCISCO VINUELA: De expertos para inexpertos / Opus
pp.17-19. opera / Opus para inexpertos / Obra para car-
- - _ _ _ Bibliografia de Luis Merino Reyes, vo1.8, No 2, pinteros (poemas), V01.8, No. 4, p.12.
p.27. - - - - - La inasequible transfiguración de Catalina (cuento
- _ - _ _ El golpe (cuento), vo1.8, No. 3, p.23. V0l.10, NO. 4. pp.15-17.
..
- - _ _ _ E n este punto, Salvador Allende / Ursula Oppens A R T U R O VOLANTINES: Para ser, (poema), v01.11,
(poemas), Vo1.9, No. 2, p.20. Nos. 3 & 4, p.50.
- - _ _ _ Una pequeña bomba atómica, poema de RICARDO WILLSON: Animal urbano (poema), Vo1.9, No. 2,
Charles Bukowski (traducción), Vo1.9, No.2, p.18.
contraportada. _ _ - - - Cuerpos luminosos, fragmentos (poema), Vol.11, -9

_ _ _ _ _ Nuestro canto (ensayo), Vo1.9, Nos. 3 & 4,pp.2-4. Nos. 3 & 4, p.49.
_ _ _ _ _ reseña de Cantores que reflexionan de Osvaldo VLADlMlR WISTUBA: Leo Brouwer, la guitarra y su música
Rodriguez, Vo1.9, Nos. 3 & 4 p.65.
- - _ _ - Poesia española actual (crónica), Vol.10, No. 1, (entrevista), Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.57-59.
p.14. RICARDO YAMAL: Contra la muerte / DOS niños (poemas),
- _ _ _ _ Se levanta el telón (ensayo), Vol.10, Nos. 2 & 3, V01.8, No. 3, p.26.
pp.2-3. _ _ _ _ _ Yo, Constanza de Natalie L.M. Petesch
- _ _ _ _ reseña de ‘Gestos’ revista de teoria y práctica (traducciin). Vol.10, No. 4, pp.20-22.
del teatro hispánico, Vol.10, Nos. 2 & 3, p.79. CARMEN YANEZ: Del amor (poema), Vol.11, NO. 2, P.26.
40
I1\
AÑOS
19154/1987
1984 2 7 - ENERO (Invierno). Vo1.8 / No. 1.
(Diez Años de Cine Chileno, 1973/1983,
Editor-invitado, Zuzana M. Pick). AUTORES PUBLICADOS - 489
28 - ABRIL (Primavera). Vo1.8 / No. 2. chilenos - 382
29 - JULIO (Verano). Vo1.8 / No. 3 . otras nacionalidades - 107
3 0 - OCTUBRE (Otoño). V01.8 / NO. 4 .
ANEJO No. 1 : GENE ROS :
Tradición y Marginalidad en la Literatura Chilena
del Siglo XX. (Editores-invitados, Lucra Guerra- 138 - ensayo 1 - partitura
Cunningham & Juan Villegas). 121 - cuento 167 - resetias
-
1985 31 ENERO (Invierno). vo1.9 / No 1. 22 - capitulo novela 17 - entrevistas
-
3 2 ABRIL (Primavera). Vo1.9 / No. 2. 838
6
- poemas
- teatro
37 - citas
33/34 - JULIO/OCTUBRE (Verano/Otoño) Vo1.9 / 99 - documentos e
15 - testimonio información
Nos. 3 & 4 . (Nueva Canción/Canto Nuevo,
Editores-invitados, Eduardo Carrasco 79 - crónica 199 - ilustraciones
& Patricio Manns). 15 - bibliografía 134 - fotografias
1986 3 5 - ENERO (Invierno). Vol.10 / No. 1 .
36/37 - ABRIL/JULIO (Primavera/Verano) Vol.10 / INDICES:
Nos. 2 & 3. (Teatro Chileno, dentro/fuera, NO. 1 - 1977/1980
Editor-invitado, Jorge Diaz). N o . 2 - 1981/1983
3 8 - OCTUBRE (Otoño). V01.10 / NO. 4 . N o . 3(*)-1984/1987
1987 3 9 - ENERO (Invierno). Vol.11 / No. 1 . (*) incluido en este volumen
4 0 - ABRIL (Primavera). Vol.11 / No 2 .
4 1 / 4 2 - JULIO/OCTUBRE (Verano/Otoño). INFORMACIONES COMPLEMENTARIAS
Vol.11, Nos. 3 & 4.
Primer número de la revista:
enerolmarzo (invierno) 1977, impreso en The Frontera Press,
NCWELA Los Angeles, California.

Herniin Valdés: A PARTIR D E L FIN, Vo1.8, No. 3, N U M E R O S C O N M A T E R I A S DE P R E F E R E N C I A .


PP-1 3-15.
Carlo!j Droguett: JAITA, VoI.8, No. 3, pp.21-22. No. 4 - Allende / Prat / Letelier / Jara / Tohá / Neruda.
No. 8 - Jornadas Culturales Salvador Allende, Mexico, D.F.
Juan Villegas: L A DESPEDIDA, Vo1.9, No. 1, pp.12-13. No.12 - Pablo Neruda con textos de los poetas españoles Hierro /
Jaime Valdivieso: L A S MASCARAS D E L RUISENOR, Cano / Aleixandre / Guillén / Bousoño / Celaya /
Vol. !3, NO. 2, pp.26-28. Goytisolo / Alberti
Juan Mihovilovich: L A ULTIMA CONDENA, Vol.10, No. 1, No.14 - Congreso de literatura chilena,
PP.20 -21. California State University, L o s Angeles.
Silver io Muñoz: V E R A N O YANQUI, Vol. 10, No. 1, No.18 - Alberto Blest Gana en su 1 5 0 Aniversario.
PP.26 -27. Nos.19 & 20 - Andrés Bello en su bicentenario
No.21 - Ejemplar escrito en su totalidad por mujeres.
Maurii Brescia: L A ESTl RPE CENSURADA, Vol.11, No. 2, No.24 - Dedicado a Guillermo Araya.
~ p . 3-32.
1
León Canales: L A LUNA TIENE HAMBRE, Vol.11,
Nos 3 & 4, pp.29-30. N U M E R O S C O N ENFASIS EN P O E S I A .

No. 6 - Poetas chilenos en Paris


EDITORIALES
No. 7 - Poesía chilena en Canada
No.13 - Poetas chilenos en E E U U .
No.23 - Poesia de Nicaragua
SUPE RVlVENClA DE L A CULTURA, Vo1.8, No. 1, p.1.
No26 - Poesía joven de Chile
LOS IPARTIDOS POLITICOS, VoI.8, No. 2, p . 1 ~ No.30 - Poetas chilenos en España
iBAS TA! , VoI.8, No. 3, p.1. No.31 - Poetas chilenos en Holanda
UN PA R A L E L O NECESARIO, V01.8, No.4, p.1. No.35 - Poesia española actual (mujeres)
No.40 - Poetas chilenos en Suecia.
INiCI AMOS NUESTRO NOVENO ANO, Vo1.9, No. 1 p.1.
L A T ERMINACION D E L REGIMEN, Vo1.9, No. 2, p.1.
TE RC:ERA ETAPA, Vo1.9, Nos. 3 & 4, p.1.
NUMEROS MONOGRAFICOS
UNA FORMA DE CAMBIO, Vol.10, No. 1, p.1.
OTRí1 NUMERO ESPECIAL, Vol.10, Nos. 2 & 3, p.1. . No. 27 - Diez años de cine chileno.
Editora invitada, Zuzana M . Pick.
DIEZ ANOS, Vol.10, No.4, p.1. Nos.33 & 34 Nueva Canción / Canto Nuevo, editores invitados,
NOS PARECE D I F I C I L . . . , Vol.11, No. 1, p.1. Eduardo Carrasco y Patricio Manns.
EL S! 3STEN D E L REGIMEN, Vol.11, No. 2, p.1. Nos.36 & 3 7 Teatro Chileno (dentro/fuera)
Editor invitado, Jorge Diaz
MISI()N CUMPLIDA, Vol.11, Nos. 3 & 4, p.1. 41
CRONIC
Vo1.8, No. 1, p.26.
Carlos Lozano: MANUEL ROJAS: INSTANTES HUMANOS,
CUENTO Vo1.8. No. 2 v.26.
José Lezama Lima: L A SUPREMA P R U E B A DE SALVADOR
ALLENDE, Vo1.8, No. 3, p.20.
Ana Vásquez; PEQUENAS REVOLUCIONES SIN IMPOR- Enrique Sandoval: HECTOR DUVAUCHELLE, Vo1.8, No. 3,
TANCIA, Vo1.8, No. 2, pp.20-23. p.25.
Pedro Meléndez: MOMENTUM, Vo1.8, No. 2, p.24. (presentación): POETAS CHILENOS E N ESPANA, Vo1.8,
Rodrigo Quijada: COYUNTURAS, Vo1.8, No. 2, p.25. No. 4, p.18
David Valjalo: EL GOLPE, Vo1.8, No. 3, p.23. Carlos Leighton: OTRO RECUERDO DE GUILLERMO
Mariá de la Luz Uribe: L A CARTA, Vo1.8, No. 3, p.24. ARAYA, Vo1.9, NO. 1 , pp.30-31.
Eduardo Carrasco: QUILAPAYUN, L A REVOLUCION Y
Antonio Montero: TENIA L A NECESIDAD, Vo1.8, No. 4, LAS ESTRELLAS, Vo1.9, NOS.3 y 4, pp.32-39.
p.14.
David Valjalo, POESIA ESPANOLA ACTUAL, Vol.10, No. 1 ,
Guillermo Trejo: PILA, RASCA, RASCA, V01.8, No. 4, p.15. p.14.
Fernando Jerez: L A CANCION DE LOS POLLITOS, Vo1.8,, Nai‘n Nómez: L A SlTUAClON D E L TEATRO E N CHILE,
NO. 4, pp.16-17. VOl.10, NOS.2 y 3, pq.8-9.
Patricio Figueroa M.: A L SERVICIO DE OCCIDENTE, Eduardo Guerrero: TEATR(3 CHILENO E N E.L EXILIO,
VO1.9, NO. 1 , pp.14-16.
Vol.10, Nos. 2 y 3, pp.586Cl.
Esteban Tomic: ELENA, Vo1.9, No. 1, p.17.
Osvaldo Obregón: TEATRO CHILENO E N FRANCIA,
Roberto Castillo Sandoval, NOTICIAS SECRETAS, Vo1.9,
No. 1, p.18. Vol.10, Nos. 2 y 3, pp.6 1-63.
Alvaro Cuadra: L A TELARANA, Vo1.9, No. 1, p.19. Antecedentes acerca de:
luan O’Brien: LAS TRIBULACIONES DE DONA MATIL- ICTUS, Vol.10, Nos. 2 y 3, p.67.
-
COMPANIA DE LOS CUATRO, Vol.10, Nos. 2 y 3, p.68.
~~

DE. . ., Vo1.9, NO. 1, pp.20-22.


N. Antonio Espinoza: M I L DOSCIENTAS HOJAS, Vo1.9, TEATRO D E L ANGEL, Vol.10, Nos. 2 y 3, p.69.
NO. 1 , ~ ~ 2 3 - 2 4 . TEATRO FAMILIAR, Vol.10, Nos. 2 y 3, p.70.
José Payedes: NERON NO INCENDIA L A CIUDAD / EL TELON, Vol.10, Nos. 2 y 3, p.70.
TOPLESS. Vo1.9. No. 2, 0.22. Luis Merino Reyes: EL POETA ANTONIO CAMPANA,
Juan Mihovilovich H.: EL VUELO, Vo1.9, No. 2, p.23. Vol.11, No. 1, p.13;
Eduardo Llanos: PEDRO Y LOS ALEMANES, Vo1.9, Germán Rojas: LOS INSONDABLES SENDEROS DE L A
NO. 2, pp.24-25. MUERTE, Vol.11, NO. 1, pp.27-29.
Yolanda Venturini: INSOMNIO, Vol.10, No. 1 , pp.22-23. Jaime Quezada: EL GRUPO ARUSPICE A PROPOSITO DE
Jorge Calvo: MANUSCRITO ENCONTRADO E N UNA ‘VERANO YANQUI’, Vol.11, NO. 2, pp.6-7.
MESA DE CAFE, Vol.10, NO. 1, pp.24-25. David Valjalo: POETAS CHILENOS E N SUECIA, Vol.11,
Mariá de la Luz Uribe: E M P L E A D A DE TODO SERVICIO, No. 2, p.18.
Vol.10, No. 4, pp.12-13. _ _ - - - ARAUCARIA DE CHILE, Vol.11, Nos. 3 & 4,
Sonia González: L A NOCHE DE LOS LOBOS, Vol.10,
No. 4, p.14.
Francisco Viñuela: L A INASEQUIBLE TRANSFIGURA-
ClON DE CATALINA, Vol.10, NO. 4, pp.15-17.
Alfonso González Dagnino: UNA V E Z E N UN LARGO POESIA
PAlS . . ., VOl.10, No.4, pp.18-19. O VOLUMEN 8 , NO, 2.
Natalie L.M. Petesch (traducción de Ricardo Yamal): YO, José Mariá Naharro: DlES I R A E / EL ORDEN DE LOS
CONSTANZA, Vol.10, NO. 4, pp.20-22. FACTORES NO A L T E R A EL PRODUCTO / OTRA
llario Da: SONIA, TE LO JURO, Vol.11, No. 1 , pp.20-21. MANANA / LOS NAIPES D E L TAROT / V I G I L I A D E L
Sofiá Cáceres: DIARIO DE UN NINO. Vol.11, No. 1 , POEMA / RESOLUCION / PRISIONERO Y E R R A N T E /
pp.22-24. SI TORNAS HOY A N A C E R / POEMA SIN MADUREZ
Claudio Jaque: UN PARASITO, Vol.11, No. 1 , pp.25-26. DE TABLAS P A R A S E R SALMODIADO CADA J’EINTI-
Ana Mariá del Rió: ARMADURA, Vol.11, No. 2, pp.11-12. CINCO DE OCTUBRE POR DIEZ ANOS, p. 16.
Hernán Barrios, EL DISCURSO DE L A MACARENA, Mario Ferrero: TODO E S CENIZA AHORA / TATUAJE
Vol.11, NO. 2, pp.13-15. MARINO (canto octavo) / ALEGATO E N EL BOSQUE /
Jorge Braña: INMOVIL, Vol.11, No. 2, p.16. CIRCULO / DlSCRlMlNAClON RACIAL / DOBLE VIA /
Pi’a Barros: ESTANVITO, Vol.11, No. 2, p.17. G A J E S D E L OFICIO / L A TOS / PUERTA DE ESCAPE /
Antonio Montero Abt: A MI ME GUSTAN LOS PARQUES, AZOGUE, p- 17.
Vol.11, NO. 2, pp.33-35. .
Carlos Bolton: UN TRANVIA LLAMADO.. / MONADO-
Luis Merino Reves. L A DAMA Y EL LOCO, Vol.11, LOGIA / CONTRADANZA / TELEFONEMA E N L A NO
Nos. 3 & 4, pp.24-25. NOCHE / MANO MIA / CRISTO MUERTO / RASSUREZ
VOUS / LOS MUERTOS NO LLORAN / DE L A AGRESI-
Carmen de Alonso: NORTE, Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.26-28.
VIDAD E N EL REINO ANIMAL / CANCION DE ADlOS
Roberto Rivera Vicencio: A L L A INVERTIDO, Vol.11, A L SASTRE / CHANSON / DE P I E / F I N O COMIENZO
Nos. 3 & 4, p.31.
DE UNA PELICULA, p. 18.
Alejandra Basualto: 1954, Vol.11, Nos. 3 & 4, pp.31-32.
Antonio Campaña: EL AMOR TENAZ / SONETO XI /
Diego Muñoz Valenzuela: AUSCHWITZ, Vol.11, Nos. 3
& 4, p.33 EL TIEMPO E N L A R E D (Canto XVII), (Canto X X I I I ) /
Carmen Oviedo: ROCK PESADO, Vol.11, Nos. 3 & 4, p.34. L A PRIMAVERA JUNTA (TAntn V I ) / F I INFIERNO D E L
PARAISO (Canto V, fra,
42
0 VOLUMEN 8, NO. 3. 17V O L U M E N 9. NO. 2.
Cecilia Casanova: POEMA / P I E L DE GALLINA / DE Florinda Mintz: VARIACIONES D E L SILENCIO, p. 18
UNA CARTA Y UN CASSETTE / E X I L I O AGONIA / Ricardo Willson: ANIMAL URBANO, p. 18.
PANORAMA / COPPELIA / MIENTRAS L L U E V E DE Guillermo Trejo: R E F L E X I O N / S U B TERRA, p. 19;
ABAJO PARA A R R I B A / MENOS DOS / F L A S H / Isabel Velasco: ACA - COMO ALLA, p. 19.
ILUSIONISTA / GATOS / RETRATO / DOS CORAZONES Jaime Vieyra: SOBREVIVIENTE, p. 19.
/ OSCURIDAD / CUANDO LOS G R I L L O S V U E L V A N / Javier Campos: P A I S A J E , p.19.
EN L A MISMA CIUDAD / MILENARIA, p. 16.
Delia Domihguez: L A ROIPA LIMPIA / DE NOCHE SE Raúl Barrientos: CISNE, p. 19.
V U E L V E / CONCIENCIA / CINE MUDO / AUTORRETRA- Miguel Eli'as: TONADA DE DESPEDIDA, p. 20
TO. u. 17. David Valjalo: E N ESTE PUNTO - SALVADOR ALLENDE /
FranCisca Gssanaori. n n Y POZOS / HACIA HOGUERAS URSULA OPPENS, p. 20.
RECONDITAS / CONTACTO DELICADO / TORRENTE Kent Johnson: POEMA MEDIOCRE / LAGO DE NICARA-
DE MI VERTIGO / B R I L L A EL COMIENZO, p. 18. GUA / L A S CAMPANULAS SILVESTRES, p. 20
Bárbara Délano: E L TAMBOR DE LOS MUERTOS / YA Federico Tatter: A L FONDO D E L CREPUSCULO / UN
NO ESPERO NADA / FOTOGRAFIA I I I / MULTITUDES POEMA, p. 20.
EN SANTIAGO / VIDRIO PURPURA, p. 19. lleana Espinel: SONETO PARA S E R LLORADO / DISLATE
Ricardo Yamal: CONTRA L A MUERTE (1 y 11) / DOS OCTAVO / CANCION E L E M E N T A L / PAISAJE, p. 21.
NINOS, p. 26. Ignacio Carvallo Castillo: E L ANSIA SOLIDARIA, p. 21.
Claudio Giaconi: DESAGUE / RAYADO M U R A L / DO- Charles Bukowski (traducción de David Valjalo): UNA
MINGO E N EL PARQUE / E X I L I O / FIN DE CURSO,p.26. PEQUENA BOMBA ATOMICA, contraportada.
Javier Campos: L A CIUDAD E N LLAMAS (1 - I I - Vl)p.27. O VOLUMEN 10. NO. 1.
Teresinka Pereira: HANUKAH, p. 27. Angelines Maeso: MEMORIA DE AGUA JUNTO A L
l E / CHICHO, P. 27.
Sergio Muñoz Riveros: V l A ~. DUERO / PARA B E A T R I Z (fragmento), p 14.
o v'OLUMEN 8 , NO. 4. Margarita Arroyo: E L YELMO Y SUS ADORNOS / Y
MARZO LLEGO, p. 15.
Franiiisco Viñuela: DE EXPERTOS P A R A INIZXPERTOS / Isabel Rossello: HEMOS VISTO DEMASIADAS COSAS /
OPU S OPERA / OPUS PARA INEXPERTOS / OBRA PARA Y AS1 VIVES, ENCENDIENDO TU DIAFANIDAD, p- 15.
CA R PINTEROS, p. 12.
Ana Rossetti: ISOLDA / CALVIN KLEIN, UNDER-
Eddy' Rafael Pérez: RlOS BRAVOS / CON L l4 PLENITUD
DRAWERS, p. 16.
DE '1-A NOCHE, p. 12.
Blanca Andreu: DI QUE QUERIAS S E R CABALLO
Ramón Riquelme: L A LUCHA PERMANENTE / L A S ESBELTO, NOMBRE / AMOR DE LOS INCENDIOS Y DE
CALLES SOLITARIAS / B E B E R S E E L MUNDO, p. 12;
L A PERFÉCCION / PARA OLGA (fragmento) / Y CASI
Alberto Pipino: REENCUENTROS. / CONTRA L A P A R E D ESPlRlTU D E L FUEGO, p. 16.
Jorge Campero: ABORTO, p. 13; Isla Correyero: NOSTALGIA / A UN B E L L O MUCHACHO
Raúl Barrientos: TANGO CON FACHA DE FUMANDO CON LENTES, p. 17.
E S P E R O , . . , p. 13. Amalia Iglesias: RECUERDO / Y A NO V I E N E S ARIADNA,
Raúl Inostroza: E L E G I A , p. 13. p. 18.
Sebastián Nómez: ROCAS / NUBES / E L FUTURO, p. 13. Andrea Luca: YO SOY ALTA Y TRISTE Y MIS MANOS /
Pedro Meléndez: CONCIENCIAS, p. 13. POSA TUS LABIOS SOBRE MI CUERPO / AS1 QUIERO
Sergio Badilla: POEMA INSECTAL, p. 13. RECORDARTE / TU RISA ILUMINO TODOS LOS
Gonzalo Santelices: E N LOS CIPRESES ESTA MARCADO / RINCONES, p- 1'8.
Y E L P A J A R 0 DE MARZO / OS HABLO DE SAMARCAN- Alrnudena Guzmán: ESTO YA VA M E J O R / SI TODO
DA / EL OLFATO PURO DE L A GESTA, p. 18. ESTO CAMBIASE / HOY E R A L A ULTIMA TARDE /
Bruno Montané: HOMENAJE A TODAS L A S FECHAS / JUGANDO A LAS BALDOSAS / QUE HAGO YO AQUl
PELIGRO A TODA MAQUINA, p. 19. MEDIO BORRACHA / SENOR, SI USTED SABE, p. 19.
Roberto Bolaño: LOS NINOS ROJOS, p. 19. Luisa Castro: CASI MEDIODIA (fragmento) / EPILOGO /
Sergio Maci'as: POR CULPA DE K A F K A / ¿QUIEN? / POR POST U R B E M CONDITAM, p. 19.
LAS C A L L E S D E L SIGLO X X / POR L A S C A L L E S DE Carmen Orrego: VEREDICTOS / NO PODEMOS / FRON-
MADRID / SOLITARIO / L A SENTENCIA, p-20. TERA I I y I I I / CRUZO / PARLAMENTO / NAUTICA /
Sergio José González: CRONICA D E L AFUERINO / TRAS- ATONIA / SENALIZACION / VOZ V a / CORNELIA
TIERRA / F L O R A CHILENSIS, p. 20. BUSCATIERRA / NO S E A OUE / CADA V E Z / MODULO /
A L B E R G U E / VISTA / ARCANGELA IV / ANGEL Vlll / '
Santiago Alcalá: MINERO D E L CARBON / NOSTALGIA, MISS E R I A , pp. 28-29.
Radomiro Spotorno: CON G R I E T A S / L A L L U V I A /
Gonzalo Santelices: QUE S E R A DE L A N l R A / HEMOS
SANTIAGO, p. 21.
TERMINADO DE HACER E L AMOR / REPITE E S A F R A S E
0 V O L U M E N 9, NO. 1. FRASE DE CAMUS / S E ME V A L A VIDA / I R A D E J A R
willy Nikiforos: REGRESO A L A PASION DE VIVIR,p. 25. UNOS CRISANTEMOS / CORRE EL ORlN DE L A S CIGUE-
NAS / Y A L CABO DE TANTOS ANOS E N L A VIDA / EL
Juan Heinsohn Huala: HOLANDA I - I I - I I I -IV /
PREGUNTA, p. 26. COGNAC CALIENTE E N L A BOCA / L A LOCURA E S E L
DON / CORTA LIMPIAMENTE E L VERDUGO / QUEDA
Ricardo Cuadros: L I N E A D E L ECUADOR / EL ACTO Y S U DICHO QUE L A MELANCOLIA PESA / S E R EL HEROE
APERTURA / ARCO ATARDECER EN ARNHEM / QUE L L O R A E N L A T I N A J A / Y HEREDARAS E L
FIESTA / EL OTRO, p. 27. FUEGO / DETENGO MI CABALLO / LO QUE IMPORTA
Alejandra Guevara: SECCION OSCURA / REMIENDO A E S E S C R I B I R / Y L A S MADRES MUERDEN URCES /
TRES TIEMPOS / ¿HACIA DONDE? / ESQUEMA DE UN OTRA V E Z VERANO / NOTAS QUE E L C U F:RPO -- UN
- - - t5
SENTIMIENTO INTENSO, p. 27. HADES / E R E S INIUSTO CONMIGO / E S CllERTO QUE
Jorge Di'az: UN HOMBRE, UNA LETRA, p. 28. PROVIENE D E L NÓRTE / L A L L U V I A CAE DE LOS
Teobaldo Noriega: ME DIRAS QUE TODAS L A S ACROTERIOS / Y EL P A I A R O DE MARZO Y S E V A EL
PALABRAS / YO E X T E N D E R E UNA MANO / A Y E R / INVIERNO VÚELVE A MARRAKESH S I EI~ P R E DE
FUE SENCILLO / PERO, p 29. NOCHE, pp. 30-31.
43
O VOLUMEN 10, NO. 4.
Nai'n Nómez: EXPERIENCIA CANADIENSE I / P A R A F R A
SIC, p -23. Patricio Carvajal: PAS DE DEUX, p. 22.
Hans Schuster: ME A L E G R O / NO TE F I E S / TE SEGUI- Jorge Tarride: MANANA, P. 22.
RE, p. 23. Rosamel Orti'z: C O L E R A T E R C E R A / C O L E R A SEXTA.
Roxana Carrillo Espinoza: C A R A Y S E L L O / R E L I E V E p. 22.
HUMEDO, p. 23. Sergio Canut de Bon: ESTUDIOS / CUARENTA Y CINCO,
Mario Milanca Guzmán: ACTO DE FE, p-23; p. 22.
Harold Durand: EL A R B O L DESHOJADO, p-23.
Esteban Barruel: E T E R N A M E N T E / NOCTURNO, p. 24.
Sergio Badilla: UNIVERSALIS COMO L A LECHE / TEM-
Andrés Morales: LLORANDO COMO .. . , p. 24. PORALIDADES / POEMA OPTICO, p. 23.
Nicolás Miquea: 20:OO HORAS SOBRE NUESTROS Antonio Fariás: POSTAL DE INVIERNO / DE VOZ
LUGARES, p-24. MENOR, p. 23.
Amado Laskar: CARTOGRAFIA / E X I L I O / ACCION DE Luis Di'az: EUTANASIA / VICENTE, p. 23.
GRACIAS / ALAMBRADAS / HERENCIA / FRONTERAS / Alejandro Fernández: UNA SUAVE, p. 24.
AD-HONOREM / UIPLOMACIA / QUIEN PARTE REPAR- Roberto Fariás Vera: HOMBRE LOBO, p-24.
TE / ACUSACIONES / TAMBOR MAYOR / URBANIDAD / Francisco Hernández: DE B A U L E S Y GUITARRAS DE
EQUIDAD / 5a. COLUMNA / CIVILIDAD, p. 24. BARRO, p. 24.
Carlos Ariel Vicuña: E P I G R A F E / EL HUMO, p. 25. Eli's Morales: NlNA DE GELATINA Y DE IRIS - I y II,
Eduardo Carrasco: NO E S DE SILENCIO, E N EL FINAL, p. $4.
.
EL H U E C O . . / H E VISTO UN E L E F A N T E TRANSPA- Cecilia Valdés: HA L L E G A D O TANIA, p. 25.
RENTE, P. 25. Eliás Vera: SOBRE LOS V I E J O S PASOS, p. 25.
Marco Hernández Castro: ' L A S E N A L DE L A C R U Z / Nelson Espinoza: CANTO A L A GREDA, p. 25.
AMERICA LATINA, p. 25. Jorge Serey: CON 'V' DE VICTORIA, p-25
Manuel Espinoza Cáceres: ALGUIEN VIENE, p. 25. Mariá Bergman: OTRO INVIERNO, p. 25.
Tomás Harris: B A J O L A SOMBRA DE UN MURO, p. 25. Carmen Yafiez: D E L AMOR, p-26.
Diana Goycolea: ENCUENTRO E N T I E R R A DE CIEGOS, Enrique Durán: TODOS TUS NOMBRES, P -26
p. 26. Mónica Lagunas: T I E R R A / L A VIDA, p. 26.
Enrique Puccia: OTROS TOPICOS / N A T U R A L E Z A DE Gabriel Barra: TEMPORAL / E S E PUNADO DE SONIDOS,
L A S COSAS, p 26. p. 26.
Eduardo Mitre: EL SANTO / SOLOS, p. 26. O VOLUMEN 11. NOS. 3 / 4.
René Antezana: CUATRO, p. 26.
Jorge Garci'a Usta: H I E R B A / PROPOSITO DE L U I S Edmundo Herrera: CESAR V A L L E JO / AUTORRETRATO,
TABOADA, p. 26. p.49.
Teresinka Pereira: A A L B A LANZlLLOTTO DE P E R E Y R A Ricardo Wiiison: CUERPOS LUMINOSOS, fragmentos, p.49.
p. 26. Toño Cadima: 41 / 42, p.49.
O VOLUMEN 1 1 , NO. 1.
Carlos Alberto Trujillo: BAUTISMO / OBSERVO TU
IMAGEN / DEMORAS / P A R A L A HISTORIA DE LOS
Fernando González Uri'zar: HUMO, SOMBRA, VIENTO, LIBROS, p-49.
NADA, p. 17. José Mari'a Memet: L A MlSlON DE UN HOMBRE QUE
Carlos Corti'nez: EL HUESPED / UNA NUBE, p. 17. RESPIRA, p.49.
Isabel Gómez Muñoz: FUGA, p. 17. Orlando Jimeno-Grendi: ARCHIPIELAGO INTERNO, p.50.
Jorge Etcheverry: DISCURSO 1 / B L U E D E L SOLDADO / Ricardo Rojas: DECRETO N A T U R A L / HIPOTESIS /
EL ORDENANZA / POMPEYA, l. 18. L A R G A DISTANCIA / AD-HOC, p.50.
Orlando Jimeno-Grendi: MANDRAGORA, fragmentos: \/lll Amanda ~ ~ lESPERANDOTE, l ~ ~ : p50,
I X - XVI-XIX, p. 18. José Angel Cuevas: ESTOS CASI TRECE AROS, p.50.
Gruillermo Trejo: TESTIMONIO / GORRIONCILLO / A~~~~~ Volantines, PARA SER. . ., [Link].
TIEMPOS DE G U E R R A / NON SEMPER, p. 19. Daniel Molina Núñez: SOLEDAD / RASTRO / LIBERTAD,
Javier Campos: L A CIUDAD E N LLAMAS, fragmentos 1-X p.5~.
y XIX, p. 19. Samuel Núñez: COTIDIANAMENTE / DECADENCIA, p.50.
O VOLUMEN 1 1 , NO. 2. Marco Hernández Castro: LAS BOCAS, p.51.
Carlos Alberto Muñoz: NO OLVIDEN LA ROPA USITADA Teresinka Pereira: ALGUNAS VECES, P-51.
EL V I E J O SEPARO LAS PUYAS / L A M U E R T E GOLPEA /Esteban Barruel: L A ESPERANZA NACE, p.51.
EL POETA ANUDA R E F L E X I O N E S / OFRENDA / Guillermo Rodriguez: L I B E R T A D VERDADERA, fragmen-
A Y E R E S , p 19. to, p51.
Carlos Geywitz: DESDE SIEMPRE INCREDULO / PARA Claudio Lispenguer: ESTANDO CONTADOS / Los CONO-
L A INFANCIA DE PIA / B E L L A MARlE DURMIENTE / CEDORES, p.51.
TIEMPO DE ASOMBRO, p. 19. Tomás Harris: M A R D E L SOL NACIENTE, p.51.
Adrián Santini: PORQUE AMAMOS EL F U E G O / Juan Luis Muñoz Veillon: CANCION D E L CIUDADANO
CONSUMACION- p. 20. V y XXII, p.51.
Galvarino Santibañez: QUINTO, p. 20. Julio Piñones Lizama: Y A ME VOY, p.52.
Sergio Infante: L A ESPERANZA / EMBLEMATICA / Benjami'n Fernández: B R E V E S , p.52.
CIRCULO, p. 20. Juan Menegui'n: NO PODIAMOS C R E E R , p.52.
Eliana Cortés: A Y E R / HOY, p. 21. Candido Rolim: SALDO, p.52.
Eduardo Moretti: L A J A U L A / D U E L O / EL P A J A R 0 Jorge Cancino: L A MANANA / NUESTRAS / E S E DIA,
LEGAL, p. 21. p.52.
Juan Carneron: EL TORPE C U E R V O QUE NO CESA / Rolando Revagliatti: DOS, p.52.
CUIDATE E N EL GESTO DE TU CUERPO / BALCONES, Jorge González Basti'as: L A MARSELLERA, contraportada.
p - 21.
44
Mariá del C. Cerezo: DONOSO Y LOS ARTICULOS DE
E R C I L L A , VO1.9, NO 1, pp.9-11.
ENSAYO Hernán Valdés: SOBRE L A INHlBlClON D E L
INTELECTUAL, Vo1.9- NO. 2, pp.2-3.
0 VOLUMEN 8, NO. 1 / CINE CHILENO Mauricio Ostria González: L E N G U A J E Y LIBERTAD, Vo1.9,
No. 2, pp.4-6.
David Valialo: NUESTRA CINEMATOGRAFIA Y W Juan Carlos Lértora: RASGOS F O R M A L E S D E L DISCURSO
EPOCA, pp.2-3. CENSURADO, VO1.9, NO. 2, pp.7-9.
E . Bradford-Burns: NACIONALISMO Y CINEMATOGRA- Manuel Espinoza Orellana; APROXIMACIONES A ‘LA
FIA E N AMERICA LATINA, pp.4-6. PALABRA QUEBRADA’, Vo1.9, NO. 2, pp.10-11.
Waldo Rojas: R A U L RUIZ: [Link] DE PASO, pp.7-9 Darió A. Cortés: EL ANARQUISMO DE M A N U E L ROJAS,
Pedro Bravo-Elizondo: L A MEMORIA D E L PUEBLO ( L a Vo1.9, NO. 2, pp.12-14.
industria filmica durante la U.P.), pp.10-12.
Evelio Echeverri’a: L A N O V E L A CHILENA DE PROTESTA
Zuzana Pick: UNA TRAYECTORIA DE L A RESISTENCIA
-
SOCIAL, VO1.9, NO. 2, pp.15-17.
CULTURAL, pp.22-23.
__--- INVENTAR LAS IMAGENES DE UN PAIS, O VOLUMEN 9, NOS. 3 / 4
DI>. 32-33. NUEVA CANCION / CANTO NUEVO
__-_- L A IMAGEN CINEMATOGRAFICA Y L A David Valjalo: N U E S T R O CANTO, pp.2-4.
REPRESENTACION DE L A REALIDAD, Juan Orrego-Salas: ESPlRlTU Y CONTENIDO FORMAL DE
pp.34-40.
.. S U MUSICA E N L A N U E V A CANCION CHILENA, pp.5-13.
___-- L A IMAGEN Y EL ESPECTACULO CINEMA- Gustavo Becerra Schmidt: L A MUSICA CULTA Y L A
TOGRAFICO, pp.4146. N U E V A CANCION CHILENA, pp.14-21.
Patricio Manns: PROBLEMAS D E L TEXTO E N L A N U E V A
O ANEJO NO. 1 DE LITERATURA CHILENA CANCION, pp.22-24.
Rodrigo Torres: L A URBANIZACION DE L A CANCION
Juan Armando Epple: L A N A R R A T I V A CHILENA: FOLKLORICA, pp 25-29.
HISTORIA Y REFORMULACION ESTETICA, pp.36.
Nancy Morris: OBSERVACIONES ACERCA D E L CANTO
Nai’n Nómez: PABLO DE ROKHA Y LOS PROBLEMAS NUEVO CHILENO, pp.30-31.
DE L A CRITICA LITERARIA, pp.7-9. Alfonso Padilla: INTI-ILLIMANI O EL COSMOPOLITISMO
Jaime Quezada: TESTIMONIO DE UN POETA E N CHILE, E N L A N U E V A CANCION, PU-47-49.
pp.10-13. _ _ _ _ _ _ EL GRUPO ILLAPU, pp.54-55.
Poli Délano: LAS L E T R A S Y EL EXILIO, pp.14-16. Naomi Lindstrom: CONSTRUCCION FOLKLORICA Y DES-
David Valjalo: L A REVISTA ‘LITERATURA CHILENA’, CONSTRUCC~ON~ N D ~ V ~ D UEN A LUN TEXTO DE VIOLE-
pp.17-19. TA PARRA, pp.56-60.
Juan Gabriel Araya: POESIA CHILENA E N EL CONTEXTO Osvaldo RodrCguez: ACERCAMIENTO A LA CANC~ON
UNIVERSITARIO D E L 65 A L 75. pp.20-24. POPULAR LATINOAMERICANA, pp.61-64.
Hernán Lavi’n Cerda: L A POESIA’QUE HOY S E ESCRIBE
E N CHILE, pp.25-29. Marti’n Cerda: E S E INSENSATO J U E G O DE ESCRIBIR,
René Jara: L A ESCRITURA BLANCA DE JOSE DONOSO, Vol.10, No. 1, pp.24.
pp .30-36.
Stefano Gavagnin: SOBRE L A ’ORQUESTA’ E N L A N U E V A
Jorge Hernández-Martin: EL TEXTO SUBVERSIVO DE CANCION, V0l.10, NO 1, pp.5-7.
IUAN EMAR.’u~.37-39.
,,. Rodolfo Parada Lillo: IDENTIDAD C U L T U R A L Y POLITI-
lvonne Gordon: H E R N A N LAVIN CERDA: EL REGRESO
DE LOS OPRIMIDOS, pp.40-41. CA. VOl.10, NO. 1, pp.8-13.
Peter Roster: LOS PERSONAJES DE EGON W O L F F O O VOLUMEN 10, NOS. 2 / 3 - TEATRO CHILENO
LOS VETUSTOS P I L A R E S DE L A FELICIDAD, pp.4244. David Valjalo: SE L E V A N T A EL TELON, pp.2-3.
Fernando Alegri‘a: N U E V A CRITICA L I T E R A R I A Juan Villegas: DISCURSO CRITICO HEGEMONICO Y
CHILENA, pp.45-48. DISCURSOS TEATRALES MARGINALES: EL CASO DE
CHILE, pp.4-7.
Pedro Bravo-Elizondo: TARAPACA, N O V E L A OLVIDADA Juan Andrés Piña: REPASO A TRECE ANOS DE CRITICA
DE L A E R A D E L SALITRE, VoI.8, No. 2, pp.2-6.
TEATRAL, pp.11-16.
Carlos Droguett; GUILLERMO ARAYA, EL AMIGO QUE
Pedro Bravo-Elizondo:‘SANTA MARIA D E L SALITRE’:
JAMAS CONOCI, V01.8, No. 2, pp.7-15.
RECUPERACION DE UN DRAMA DE L A HISTORIA,
José Promis: L A ULTIMA N I E B L A E N E L CONTEXTO pp.17-20.
NOVELESCO DE 1930-1935, Vol& No. 3, pp.2-4. Luis Merino Reyes: APROXIMACION A GERMAN LUCO
Jaime Giordano: LITERATURA Y EXILIO, V01.8, No. 3, CRUCHAGA Y SU ‘VIUDA DE APABLAZA’, pp.21-22.
pp .5-6. Gri’nor Rojo: EXPLICACION DE LUIS A L B E R T O
L. Cunningham: VIGILANCIA Y CONFESION E N ‘ABEL HE IREMANS, pp.23-26.
RODRIGUEZ Y SUS HERMANOS’, Vo1.8, No. 3, pp.7-8. Eduardo Guerrero: TEATRO CHILENO E N MADRID,
Patricia Pinto Villarroel: L A VISITA D E L PRESIDENTE O pp.64-66.
LA DESOLACION B A J O L A EXUBERANCIA, V01.8, No. 3,
PP9-12. Mariá de la Luz Hurtado: NOTAS ACERCA D E L TEATRO
Carlos Droguett: DIALOGOS CON ALBERTO ROMERO, CHILENO VISTO DESDE LOS ’80, Vol.10, No. 4, pp.2-8.
v01.8, No 4, pp.2-11. Juan Carlos Lértora: EL ARTE DE L A PALABRA: L A
Oscar Painean B.: L A ESCRITURA COMO PROCESO DE SUBVERSION D E L RELATO, Vol.10, No. 4, pp.9-11.
BUSQUEDA E N -UMBRAL’ DE JUAN EMAR, VO1-9, No. 1, Gri’nor Rojo: L A POESIA DE NAlN NOMEZ, VOl.11,
~p.2-5. NO. 1, pp.2-5.
Eduardo Embry: EL ’ROMANCERO’ Y ‘EL HABITANTE Arturo Tienken: CHILE E N L A O B R A DE BENJAMIN
SU ESPERANZA’ DE NERUDA, Vo1.9, NO. 1, pp.6-8. SUBERCASEAUX, Vol.11, NO. 1, pp.6-10. 45

También podría gustarte