Depresión en la Tercera Edad: Marco Teórico
Depresión en la Tercera Edad: Marco Teórico
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
2.1 Depresión
Según la Organización Mundial de la Salud (2020) la depresión se trata de un trastorno de la
mente que se caracteriza por ser frecuente en la vida de los seres humanos, normalmente se
materializa en sentimientos de tristeza, culpa, falta de autoestima, disminución del interés o
placer hacia ciertas actividades, personas u objetos, dificultad para conciliar el sueño, fatiga,
sensación de cansancio prolongado y pérdida de la concentración.
La depresión al no ser diagnosticada y/o tratada a tiempo puede volverse recurrente, crónica,
grave, incontrolable y puede llegar a afectar el desempeño de la persona en las actividades
diarias y rutinas cotidianas, especialmente en el trabajo o estudios, así como la vida cotidiana es
vista como simple monotonía.
Es importante indicar que este trastorno puede ser diagnosticado por especialistas de la salud
mental y atención primaria en el aspecto físico y biológico, por lo que su prevención sigue
siendo un tema fundamental para asegurar el bienestar de las personas, dado que nadie está
exento de padecerla.
La depresión también se denomina como depresión clínica o trastorno depresivo, el cual está
ligado con el ánimo de las personas reflejado en síntomas o presencia de sentimientos de
angustia que suelen afectar el estado mental, pensamientos y dificultad para realizar actividades
diarias simples, como: trabajar, comer o dormir. Para que se diagnostique se deben presentar
síntomas la mayor parte del tiempo de forma recurrente al menos por dos semanas seguidas.
(Instituto Nacional de Salud Mental, 2019)
En caso de que la depresión repercutida en el estado mental del individuo sea leve puede tratarse
únicamente con medicamentos y terapias con profesionales de la salud mental, sin embargo, si el
trastorno alcanza su punto más grave puede incentivar al suicidio, actitudes y acciones
autodestructivas.
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La American Accreditation HealthCare Commission (1997) es necesario tomar algunas
consideraciones cuando se trata el tema de depresión clínica, dado que se trata de un trastorno
que afecta la salud mental y puede suceder en cualquier persona, sin importar el sexo, edad u
otros rasgos distintivos, por lo que se diagnostica frecuentemente a niños, adultos, adolescentes y
adultos mayores.
A pesar que es un trastorno que no distingue edad, sexo o distrito económico, existe una
diversidad de motivos para adquirir depresión, especialmente al experimentar acontecimientos de
carácter emotivo en algún momento de su vida, por ejemplo: la pérdida de un empleo, ruptura de
una relación sentimental o fallecimiento de un ser allegado.
También, a otros individuos les puede afectar la depresión como un efecto del conjunto de
acontecimientos y factores, tal como la situación que enfrentan los migrantes en busca de nuevas
oportunidades laborales y crecimiento personal, dejando a tras al país de origen, familia, amigos
y comodidades, aunado a la limitante de la comunicación fluida por el desconocimiento del
idioma extranjero, dificultad para comprender e integrarse a una cultura completamente
diferente.
Sin embargo, algunos individuos pueden desencadenar sentimientos depresivos sin ningún
motivo especifico o previas advertencias. La Mental Health America (2018) existen diversos
factores o determinantes que contribuyen al desarrollo del trastorno de la depresión clínica,
siendo estos los siguientes:
Sexo o género: las mujeres están propensas a sufrir dos veces más el trastorno depresivo a
comparación de los hombres. Actualmente se desconocen las razones claras, puede deberse a
una diferencia en los genes u hormonas.
Consumo de medicamentos o medicinas con o sin receta médica, que pueden provocar
efectos secundarios en las personas y, por ende, existen cambios en la conducta, actitud y en
general causan cambios frecuentes en el humor y el ánimo.
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Antecedentes familiares: si algún familiar padece de depresión clínica en su estado grave o
severo, existe la doble posibilidad para adquirirla en algún momento de la vida, eso no
significa que en caso de no tener alguna persona allegada con el trastorno no este propenso a
padecer este desequilibrio en la salud mental.
Consumo y abuso de sustancias alcohólicas o drogas: si este es el caso existe una mayor
probabilidad de adquirir depresión.
Dificultades en la vida o cambios repentinos de la cotidianeidad: el fallecimiento de seres
queridos o allegados, jubilación, divorcio, despido, cambio de país, modificaciones en el
estilo de vida, presiones laborales crecientes o estado de pobreza son las razones más
comunes que desencadenan depresión en las personas.
Padecimiento de enfermedades: el alzheimer, problemas en el corazón, diabetes, desordenes
en las hormonas, parkinson, cáncer, trombosis, y trastornos mentales, como la ansiedad o
trastornos alimenticios, contribuyen a que las personas padezcan de depresión con mayor
facilidad.
Pérdida de control de la vida: las personas suelen tener el sentimiento de descontrol y
desequilibrio en sus actividades diarias, y pasan la mayor parte del tiempo lamentándose ante
esas razones. Ellos tienen más posibilidades de adquirir y desarrollar el trastorno depresivo
en sus máximos niveles.
2.1.1 Historia
Stanley (1992), indica que la depresión se conoció inicialmente con la denominación de
sentimiento de melancolía, originalmente se encuentra referenciada en escritos diversos e
informes médicos. Sin embargo, se consideraba que podía ser padecida por cualquier persona y
sus efectos tendrían una duración leve y con el paso del tiempo desaparecerían.
Es importante indicar que dentro del origen y evolución de este trastorno mental el origen del
término se debe a la labor de la traducción de Sir Richard Blackmore a estudios en Hipócrates,
dónde en el año de 1725 decidió bautizar nuevamente al concepto de depresión, tal como se
conoce actualmente.
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Fue hasta que la psiquiatría moderna determinó el origen y tratamiento basado en magia y
terapias ambientalistas de carácter empírico, por ejemplo: paseos, música, dietas y pasatiempos.
Sin embargo, la biopsiquiatría y, por ende, la farmacología la clasifico como una enfermedad que
debía ser abordada mediante tratamientos médicos profesionales.
El principal rasgo que afecta la vida del ser humano es el cambio rotundo y constante en el
estado de ánimo, así como presentar constante irritabilidad, angustia, inquietud, preocupación,
temores ante situaciones, personas u objetos, timidez, discusiones sin razón aparente, agresividad
y susceptibilidad.
Los individuos pueden llegar a experimentar algunos o la totalidad de los problemas comunes,
incluso se recomienda que al presentarse dos de los síntomas se consulte al médico de la región,
de ser así el rasgo principal es el cambio de humor, ánimo y desorden en los sentimientos,
además de los siguientes manifestantes:
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No tener gusto o disfrutar de algunas actividades que normalmente le hacían feliz o le
provocaban interés en la persona.
Sentimientos de melancolía y tristeza la mayor parte del tiempo.
Sentimiento de mal genio e irritabilidad la mayor parte del tiempo, incluso puede
experimentar episodios de ira.
Sentimiento de desesperanza y desvalidación.
No sentirse bien con su propia vida, actividades y actitudes, lo cual le provoca depresión
debido a que experimenta sentimientos de auto-odio, culpa y sentirse completamente inútil.
Las mujeres tienen mayor posibilidades y riesgos de padecer depresión, debido a los factores
biológicos, cambios hormonales y ciclo de vida. Los síntomas de tristeza son frecuentes,
además, de padecer comúnmente de baja autoestima y sentirse culpable de los actos con los
que están relacionadas directa o indirectamente.
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Los hombres que padecen depresión comúnmente se sienten cansados, enojados e irritables.
Incluso llegan a perder el interés en las labores o actividades que anteriormente disfrutaba,
dificultades para dormir, comportamientos inadecuados e irresponsables, consumo de drogas
y sustancias adictivas como el alcohol. Además, el tema del ego les limita la búsqueda de
ayuda en centros especializados, amigos o familiares.
Los niños también pueden padecer depresión y su comportamiento es el deseo de sentirse
enfermos, con el fin de no ir a los centros educativos, preocuparse por el fallecimiento de sus
padres, y crear una dependencia emocional con sus cuidadores.
Adolescentes y jóvenes tienen depresión a causa de problemas en la escuela, quienes se
muestran irritables y de mal humor. También pueden desarrollar otros trastornos como la
ansiedad, problemas alimenticios y dependencia a sustancias que generan adicción, como las
drogas y alcohol.
Los adultos mayores que tienen depresión pueden presentar síntomas con menores evidencias
o bien, se considera menos propensos para reconocer que tiene sentimientos de pena, tristeza
y angustia. Además, son más propensos a tener enfermedades médicas que perjudica su salud
en general.
Depresión grave: existen síntomas del trastorno con una duración casi permanente, es decir,
que están presentes en la mayor parte del tiempo y todos los días. Esto afecta a la persona
para realizar sus actividades diarias.
Depresión moderada: los síntomas le impiden a la persona realizar las actividades necesarias
y fundamentales en la vida, o las que anteriormente le provocaban felicidad e interés.
Depresión leve: las personas presentan algunos de los síntomas de la depresión, y comienza a
perder el interés por realizar algunas actividades diarias o las que le generaban alegría,
esforzándose al doble para completarlas.
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Claro (2009) indica que existen múltiples divisiones o clasificaciones del trastorno de depresión,
por lo que sus criterios también varían, haciendo énfasis en los condicionantes principales como
la edad, nivel de gravedad, factor clínico, y presencia de otros trastornos metales, por ejemplo: la
ansiedad. Estas se subdividen en los tipos siguientes:
Depresión orgánica: se diagnostica clínicamente dado que sus causas son médicas, son
detectables, como el caso de trastornos de la tiroides, infecciones víricas, anemias,
arteriosclerosis en el cerebro. Además, algunos medicamentos pueden provocar depresión,
por lo que su naturaleza es de tipo médico.
Depresión endógena: también se le denomina melancólica, dado que la naturaleza es de
carácter hereditario y, por ende, tiene efectos neurobiológicos. La mayoría de casos de
depresión se reflejan y materializan en trastornos de sueño, ya sea mediante el padecimiento
de insomnio o dormir horas de más.
Depresión de causa psicosocial: se refiere a la depresión que tiene relación directa con los
problemas psicológicos individuales, los cuales tienen que ver con conflictos en las
emociones que provocan ansiedad, delirio, sentimientos de desesperanza, angustia, tristeza,
llanto, incluso ira.
Por otro lado, Farré (2016) clasifica a la depresión de acuerdo a las características y cantidad de
síntomas que presenta la persona, reflejado en la división siguiente:
Trastorno depresivo mayor: concentra una cantidad mayoritaria de los síntomas, se
diagnostica cuando el paciente se muestra apático, inhibido en su psicomotricidad, habla con
melancolía y otras formas en el grado de extremo. Incluso en sus peores formas al individuo
se le dificulta movilizarse y se niega a ingerir bebidas o comidas, o bien desarrolla otros
trastornos de delirio, culpa o la ruina, creyendo acontecimientos, situaciones, temas y
circunstancias sin que se tenga algún fundamento o lógica alguna.
Distimia: se caracteriza por el nivel de cronicidad, humor inestable, ansiedades fuertes y
frecuentes, y los cambios constantes en el estado de ánimo. También, suelen tener baja
autoestima y sentimientos de desesperanza.
Trastorno ansioso-depresivo: se trata de una combinación entre la ansiedad y la depresión,
generalmente es moderada y puede ser controlada.
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Depresión anormal o atípica: tiene reactividad en los estados de ánimo de las personas bajo
ciertas circunstancias, tienen una fuerte ansiedad y depresión invertida, materializada en un
incremento en la gravedad del trastorno (especialmente por las tardes los efectos aumentan
de manera drástica), incremento del apetito y padecen de hipersonmnia.
Trastorno afectivo estacional: sus síntomas son regulares y frecuentes, existen cambios por
las estaciones, por ejemplo, en el otoño y climas fríos, asociado al nivel de luminosidad.
Provocan somnolencia en sus máximas expresiones, apetencia a los hidratos de carbono, y
por ende, las personas se sienten constantemente fatigadas y cansadas.
Trastorno bipolar: existen episodios de depresión con mayor gravedad a causa de otros
trastornos y disfunciones mentales que le provocan aceleraciones en los pensamientos, gastos
descontrolados, insomnio, hiperactividad o irritabilidad.
Ciclotimia: los síntomas son leves y no se pueden predecir, dado a los cambios frecuentes del
estado anímico en muchos días, sin que tenga un motivo, sus emociones son muy inestables,
incluso anormales.
La depresión también puede mostrarse en forma de trastornos depresivos que son diferentes a las
anteriores clasificaciones, dado que surgen de circunstancias específicas y únicas. Sin embargo,
científicamente existe un conflicto en la caracterización y definición de estas formas depresivas,
incluyendo a las siguientes:
Depresión posparto: se diagnostica cuando una mujer ha hecho labor de parto recientemente,
quienes sufren depresión grave, en general durante el primer mes después de dar a luz a su
hijo/a.
Depresión psicótica: sucede cuando alguna enfermedad depresiva en su nivel grave se
acompaña de la psicosis, por ejemplo, puede haber una división con la realidad, delirio y
alucinaciones.
Trastorno afectivo estacional: la depresión aparece en el clima de invierno y disminuye
cuando la luz comienza a aparecer. Generalmente esto desaparece o disminuye a bajos
niveles durante las estaciones de verano y primavera.
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Cuando una persona de la tercera edad padece depresión se considera normal o natural por estar
pasando por una etapa de la vida completamente diferente y nueva para el individuo, sin
embargo, Gutiérrez (1980) indica que es una creencia errónea y perjudicial para asegurar la salud
mental y física de los adultos mayores, dado que de no ser diagnosticado y tratado a tiempo
puede provocar sentimientos y sufrimiento que no es necesario para el paciente y los miembros
de la familia.
Generalmente, cuando un médico trata al adulto mayor con depresión suele mencionar
únicamente los síntomas físicos, creyendo que su estado mental se encuentra en óptimas
condiciones, esto ocurre porque al momento de hablar de los sentimientos de tristeza, angustia o
desesperanza trata de evitarlo, no comentándole a los profesionales que se ha tenido una pérdida
de interés en el desarrollo de actividades que generalmente le traían placer, felicidad, etc.
Los profesionales en la salud mental y física han incrementado sus intervenciones con este
segmento poblacional, por lo que ya es más común que identifiquen y traten la depresión en
personas de la tercera edad. También, deben tomar en cuenta si los síntomas se desencadenan por
efectos secundarios de consumir ciertos medicamentos que el adulto mayor ingiere, o si es
producto de una enfermedad concomitante.
Es necesario aclarar que las psicoterapias se desarrollan mediante charlas que ayudan al paciente
a mejorar las relaciones interpersonales, aprender a hacer frente a pensamientos que se
caracterizan por estar distorsionados y otros aspectos importantes; esto es efectivo para disminuir
los síntomas del trastorno de depresión en una temporalidad de corto plazo.
La psicoterapia es una opción útil cuando los adultos mayores no desean o por su estado físico
no pueden ingerir medicamentos, se ha demostrado su eficacia en pacientes que se encuentran en
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la vejez. Cabe resaltar que la ansiedad se trata de un trastorno frecuente y trascendental dentro de
las clasificaciones de enfermedades que afectan principalmente a los adultos mayores, los
medicamentos y tratamientos pueden ayudar a mejorar las condiciones y calidad de vida de
quienes la padecen.
Además, se requiere que la prevención se realice de manera permanente para abordarla a tiempo
conjuntamente con otros tratamientos, de la misma manera, se debe tomar en cuenta que todas
las etapas de la vida representan modificaciones en la cotidianeidad de los seres humanos. Se
trata entonces, de una enfermedad que perjudica gravemente a las personas y le provoca un sinfín
de consecuencias y efectos graves, modificando su estado mental.
El anciano con depresión normalmente visualiza los días y horas como caminos grandes y largos
que desea terminar pronto, puesto que considera que su vida ya no tiene algún sentido,
sintiéndose con poca motivación. Específicamente, el estado de ánimo y sus cambios frecuentes
le impiden gozar de su vida y disfrutar de una nueva etapa.
El estado de ánimo también es definido por Thayer (1998) como sentimientos que tienen una
duración en el tiempo, reflejado en el humor y tonos positivos o negativos dentro de una
situación, circunstancia o motivo en un tiempo determinado. Las investigaciones de estos autores
indican que existen estados de ánimo básicos que tiene relación directa con el entorno, según el
nivel de energía o de tensión.
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modificar el rendimiento de las personas en diversas circunstancias, actividades, pendientes,
relaciones interpersonales, etc.
Rocha (2014) define a este concepto como los modos subjetivos ante ciertos hechos, situaciones
o estímulos que tienen estructuras especificas relacionados con las afecciones del individuo,
expresados de forma física a través de gestos, reacciones faciales, incremento o disminución del
pulso cardiaco, y reacciones en la conducta, por ejemplo: el llanto, agresividad, ira, etc. Los
estados de ánimo usualmente tienen una duración de horas, días, o se presentan durante
temporadas.
Dentro del campo del psicoanálisis, el estado anímico es una manifestación de síntomas que
dependen de los procesos de la inconsciencia, los cuales son complejos y de carácter subjetivo
que tienen relación directa con la experiencia e historia de los individuos que guían el modo de
pensar y actuar.
a. Calma y energía
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Se refiere al estado de ánimo que el sujeto siente al estar a gusto consigo mismo y con los demás,
es decir, presenta sentimientos de optimismo, motivación, confianza para cubrir necesidades y
desarrollar actividades de forma alegre y feliz. Se considera como el estado perfecto e ideal para
llevar a cabo las actividades laborales, académicas, y de otros tipos, debido a que se genera
energía y, por ende, existe tensión baja. Normalmente se experimenta durante las mañanas.
b. Calma y cansancio
Es el estado de ánimo dónde existe una sensación antes del sueño del individuo, alcanzando un
punto que no existe la energía o algún tipo de tensión. De forma resumida, es un descanso que
toma el cerebro para recuperar toda la energía que se utilizó durante las actividades cotidianas y
rutinas del día a día.
c. Tensión y energía
Es el estado de ánimo que las personas experimentan cuando ya no existe tiempo para culminar
una acción, actividad, entregar algún pendiente, cancelar servicios, llegar a alguna cita, entre
otras circunstancias. El individuo suele tener una sensación de angustia que provoca una
elevación de las palpitaciones cardiacas (frecuencia), dado que biológicamente el cuerpo libera
adrenalina, esto genera que presente niveles altos de tensión y de energía.
d. Tensión y cansancio
Se refiere al estado de ánimo que se crea al existir agotamiento, por lo que los individuos existen
pensamientos de tipo negativo, a causa que genera debilidad en el cuerpo (físicamente)
acompañado de nerviosismo y ansiedad.
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Este estado de ánimo expresa sentimientos de bienestar, felicidad, satisfacción, éxtasis y de
euforia, todos se presentan en un grado de exaltación y sus grados son diferentes, a partir de la
hipomanía general de algunos individuos que tienen hiperactividad, hasta alcanzar excitaciones
motoras e ideáticas (manías agudas). Incluso, el consumo de sustancias que generan adicciones y
dependencia (alcohol, café, droga, entre otros) pueden ayudar a provocar exaltaciones con una
duración breve o pasajeras.
2.3 Comportamiento
Watson (1924) define al comportamiento como lo que el individuo decide hacer o decir,
incluyendo aspectos internos y externos, es importante aclarar que este autor no se refería
únicamente a los movimientos, como se creía anteriormente, sino también consideraba
actividades de carácter emocional.
Por otro lado, Mira y López (1961) indicaba que Watson introdujo a la vida íntima de la mente
de cada persona como un objeto de estudio para la psicología. De acuerdo a lo estudiado, se llegó
a la conclusión que el comportamiento se refiere a cualquier actividad del ser humano dentro del
mundo físico. Bayés (1978) determinaba que entonces se trataba de acciones que podían ser
observadas y algunas no, por ejemplo: pensamientos, percepciones, emociones, imaginación y
cognición.
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En psicología Ribes (1991) indica que se delimita todo lo relacionado a la psicología mediante
métodos y no de los objetos, por lo que el comportamiento es completamente objetivo en tanto
pueda verificarse públicamente; lo cual implica el rechazo de todas las definiciones que
consideraban al comportamiento únicamente parte de la actividad motriz que puede ser
observado en un individuo.
Estudiar el comportamiento necesita de análisis propios, Maher (1970) indicaba que la actividad
biológica de los individuos no es de interés para la psicología, excepto si las conductas están
determinadas por aspectos fisiológicos, sin embargo, indica que el funcionamiento del proceso
biológico no solamente es comportamiento, hasta que se relaciona con circunstancias y
fenómenos que no son biológicos.
Szas (1961) también trataba de diferenciar los movimientos por ser hechos de carácter
biológicos, conjuntamente con Castilla del Pino (1979) separaron los actos aconductuales de los
conductuales, dónde los últimos eran desarrollados con sindicado e intención, mientras que los
actos aconductuales eran como una respuesta natural.
Los análisis de los autores de Szas y Castilla del Pino indicaban que el comportamiento no era
exclusivamente la actividad física del organismo, sino también implicaba una relación o
interacción de la persona con su medio o contexto, incluyendose a sí mismo, entorno social y
físico.
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incluye el nivel de respuesta o acciones del ser humano, sino también deben incluir aspectos de
medio ambiente y contexto en el que se produce y tiene influencia directa con el modo de pensar
y actuar del sujeto.
2.3.1 Tipo de comportamiento
El comportamiento se puede dividir en diferentes tipos principales, dónde se debe recalcar que
no se considera ninguno mejor que otro, sino que entran en la categoría de normalidad,
estadísticamente están repartidos entre todos los habitantes del mundo de manera proporcional,
incluso se puede afirmar que cada 25% los presenta, sin embargo, no todos los seres humanos
presentan un solo tipo de comportamiento, lo más normal es que exista una mezcla de dos a tres
de los mismos.
a. Comportamiento dominante
Incluye a las personas que saben lo que quieren y razonan hacia dónde quieren llegar,
normalmente toman iniciativa dentro de un grupo y ejercen liderazgo natural, también tiene la
característica de hablar rápidamente, toman decisiones de acuerdo a lo que consideren y no les
preocupa cometer errores, debido a que consideran que se trata de un aprendizaje de la vida.
Las personas pueden visualizarlos como sujetos lanzados o agresivos, lo que provoca que se les
dificulte entablar relaciones interpersonales estrechas con este tipo de individuos. También
pueden ser catalogados como: decididos, toman decisiones rápido y a veces imprudentes,
enérgicos, les gusta los retos, cuestionan constantemente, orientados a conseguir resultados, les
preocupa el qué, no el cómo.
b. Comportamiento influyente
Los sujetos que tienen este comportamiento le brindan mucha importancia a las relaciones de
tipo interpersonal, debido a que su personalidad es amigable, simpática, agradable, sonriente,
abierta y explican aspectos personales para temas de conversación que le permitan enlazarse y
relacionarse con los demás. Las personas los visualizan como superficiales, populares y están
ansiosos por tener reconocimiento público.
c. Comportamiento estable
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Las personas como lo indica son estables, tienen la capacidad de escucha y se dedican a construir
su seguridad personal. Cuestionan cualquier tipo de cambio para entender los motivos del hecho
y analizan el por qué se les desliga de su zona de confort. Los demás los ven como individuos
inseguros, tímidos, preocupados del cómo y no del qué.
d. Comportamiento cumplidor
Las personas se dedican a los detalles y que las cosas se realicen de manera perfecta, son
observadores y cuestionan cuando no entienden algo, tienen mucha lógica, se guían por métodos
y analizan constantemente. Son visualizados por los demás como sujetos fríos.
Confusiones mentales y delirio: las personas ya no están tan conscientes sobre su entorno,
pueden estar agitados, perezosos o somnolientos, algunos otros están en alerta de forma
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excesiva, sus pensamientos están lentos, nublados e inadecuados y tienen problemas para
concentrarse y responder preguntas.
Delirio: tienen pensamientos y creencias falsas, basándose en ideas e interpretaciones
erróneas, esto puede ser fácil o difíciles de identificar, de acuerdo a lo que el individuo asuma
como verdad absoluta.
Discurso desorganizado: son las palabras que no tienen ninguna conexión lógica entre
preguntas y respuestas respectivas. En este caso a preguntas sencillas se responde largamente
con datos innecesarios, incluso pueden ser ilógicas o incoherentes.
Comportamiento desorganizado: hacen cosas no usuales y son incapaces de tener un
comportamiento normal ante los demás, estos sujetos comienzan a tener dificultades para
sobrellevar actividades diarias normales.
Alucinaciones: pensar que suceden cosas que no son, perciben a través de los sentidos
incluso, pero no existe. Las más comunes son escuchar voces, y está relacionado
directamente con trastornos neurológicos.
Estado de ánimo extremo: ira (arrebatos), euforia extrema, manía, profunda depresión,
incremento o disminución de las emociones.
En cambio, al comparar este concepto con enfermedad mental se puede entender que es una
inexistencia de enfermedades o desórdenes mentales, sufrir de trastornos no siempre representa
impedimentos para el disfrute de una salud mental aparentemente buena. Normalmente se
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visualiza el bienestar mental de las personas cuando pueden manejar adecuadamente sus
conflictos, controlar y afianzar las capacidades, responsabilidades, competencias, cubrir sus
propias necesidades, afrontamiento de tensiones, buenas relaciones interpersonales y el manejo
de vida independiente. Por lo que este concepto es completamente subjetivo y cultural.
2.5 Bienestar
Según Hinojosa (2005), el bienestar se entiende como el estado de sentirse bien, satisfecho,
contento y conforme consigo mismo y con la vida que tiene, también hace referencia al confort y
comodidad en tres aspectos fundamentales: salud, finanzas y relaciones interpersonales.
c. Bienestar social
Este bienestar contempla un conjunto de factores que tienen que ver con la calidad de vida
del sujeto dentro de la sociedad, y provocan que la existencia tenga todos los elementos
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necesarios que le permiten el alcance de la satisfacción humana. Es algo abstracto, dado que
tiene cargas altas de subjetividad del individuo, y también que es condicionado por otros
factores objetivos económicos.
2.6 Personas
La definición de persona es la singularidad que posee cada ser humano, actualmente existen
diferencias entre el origen del concepto desde perspectivas filosóficas, teológicas, cristológicas y
de derecho. Desde el contexto psicológico, Altares (215) indica que al definir persona se abarcan
aspectos psíquicos, físicos y del entorno para que sea considerado como un sujeto único y que
goza de singularidad.
Psicológicamente, se percibe a la persona como individuo que posee carácter, una forma de
actuar y estados de ánimo, además, de ciertas facultades y cualidades, por ejemplo: capacidad de
razonar, de sentir y la existencia de valores. Las dificultades para estudiar a la persona humano
dentro del campo de esta disciplina científica se representan en: las personas no son objetos ni
manifestaciones, sino estructuras de actos; no se trata de realidades de fenómenos, sino
cualidades y una singularidad; no es una formación definitiva sino un proceso que culmina en la
muerte; y los actos se dan inmediata y concretamente, en especial se es de algún rasgo amoroso.
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establecer de manera específica y global, dado que el envejecimiento no sucede de la misma
manera en todas las personas; a pesar de ello, la edad biológica es de 65 años de edad o más.
La Asociación Americana de Psicología (2009), establece que la tercera edad es una etapa donde
los sujetos comienzan a reflexionar sobre su vida y la larga trayectoria, oportunidades que
dejaron pasar y errores cometidos; además, suelen presentarse diversos trastornos psicológicos y
biológicos, desde problemas con la audición, habla, vista o perdida de la memoria.
La muerte y abandono de los familiares y amigos, y la dificultad para desarrollar las actividades
diarias o que anteriormente podía disfrutar pueden provocarles desestabilidades emocionales que
le generan sentimientos de tristeza, ansiedad, soledad y autoestima baja, generando aislamiento
de los demás y apatía.
Campbell Colaboration (2018) indica que si la persona de la tercera edad tiene depresión puede
provocarle cambios y trastornos en los hábitos alimenticios, provocándole obesidad o pérdida de
peso, disminución del apetito y de los niveles de energía, etc. También, suelen generarles
insomnio y reacción lenta ante ciertas circunstancias.
2.8 Envejecimiento
El envejecimiento se entiende como el proceso biológico y psicológico que tienen las personas
donde existe una transformación física, mental, metabólica y funcional que se llevan a cabo a
medida que pasa el tiempo, representado en la disminución de todas las capacidades de
adaptación hacia el entorno y sus cambios respectivos, así como, la dificultad de mantener la
estabilidad internamente (Organización Mundial de la Salud, 2020).
Los cambios producidos provocan que existan modificaciones en el estilo de vida, interacciones
con el entorno, aparecimiento de enfermedades, etc. Esto provoca fragilidad y vulnerabilidad en
las personas, además es algo irreversible, inevitable y continuo, hasta la llegada de la muerte.
Ante ello, es necesario aclarar que el envejecimiento no es sinónimo de enfermedad sino un
proceso de la vida (Queralt, 2020). Las características principales del envejecimiento dependen
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de factores genéticos de las personas, sin embargo, se pueden mencionar algunas que son de
carácter general presentado por la mayoría de seres humanos, estas son:
Es importante indicar que los cuidadores de los adultos mayores tienen que tener conocimiento
de conceptos básicos de los problemas que enfrenta este segmento poblacional desde el aspecto
psicológico, físico y social, de esta manera contribuir a que los adultos mayores alcancen su
potencial máximo durante la etapa de envejecimiento.
A parte de conocimientos básicos debe poseer la actitud necesaria para cuidar a los adultos
mayores de forma positiva, con energía, creatividad y empatía. Para tener éxito en sus labores
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requieren tener conocimiento previo de lo que la persona realiza cotidianamente y como puede
adaptarse a las tareas que le asignen (Valdiviezo, 2020).
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