CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Esta obra maestra del cine musical, tal vez la más famosa del género, recibió el título de su
productor Arthur Freed, antes incluso de que el guión previera algún sketch musical cantado
bajo la lluvia. Tanto Gene Kelly como Stanley Donen mostraron su disconformidad con ese
nombre: la idea les parecía ridícula. Freed sólo argumentó dos cosas: que él había escrito esa
canción y que siempre había querido hacer una película con ella; y eso bastó para imponer a la
película su sketch y su título. A desgana, pues, Kelly se avino a crear su famoso número de
baile, que a la postre sería lo más recordado de todo el filme. Como evidencia esta anécdota,
la película tuvo como principal promotor a Arthur Freed, que fue el responsable de 40
musicales de la Metro desde que Louis B. Mayer le contrató en 1939. Justo un año antes,
Freed había logrado un gran éxito -y un merecido Oscar- con Un americano en París, también
interpretado por Kelly, y decidió repetir la fórmula ganadora en esta nueva cinta. Además de
recurrir a este brillante actor, Freed acudió también a otras tres fuentes de inspiración:
- La primera fue un catálogo de canciones escritas por Nacio Herb Brown y él mismo entre
1926 y 1932. Ahí se incluyó, a pesar del forcejeo con los dos directores, la popularísima
"Singin' in the rain", que ya había sido utilizada primero en una revista y después en una
película de 1940: Hollywood Revue of 1929.
- La segunda fue la biografía real de bastantes cineastas de Hollywood. De hecho, muchos
personajes del filme están basados en personas reales de aquel entonces: Lina Lamont, la
afamada actriz de voz chirriante, era un cruel retrato de Judy Hollyday interpretado por Jean
Hagen; el jefe de los estudios, encarnado por Millard Mitchell, no es otro que el propio Arthur
Freed; el director del musical, al que da vida Douglas Fowley, es la viva imagen del famoso
Bugsy Berkeley; y el personaje de Dora Bailey, la periodista chismosa del mundo
cinematográfico, es una parodia de Louella Parsons, la columnista de los periódicos de Hearst,
que tanto daño hizo a Orson Welles y a su Ciudadano Kane.
- La tercera y última eran las vivencias de Freed en el oficio, desde sus comienzos en el
vaudeville. La trama recoge un sinfín de anécdotas auténticas vividas por los veteranos de la
M.G.M. en la transición al sonoro: entre ellas, la contratación de profesores de dicción para el
reciclaje de los actores, el accidentado rodaje primitivo con sonido directo, y la frustrada
preview de infausta memoria, que sucedió realmente en más de un estreno. Vista desde este
ángulo, Cantando bajo la lluvia es no sólo una película casi autobiográfica, sino también un
documento interesantísimo de la conmoción que experimentó Hollywood en la transición al
sonoro; de algún modo, es también una gran sátira -cruel y amable al mismo tiempo- de
aquella histórica transformación que experimentó en América el Séptimo Arte con la llegada de
los talkies.
En realidad, la película se pensó inicialmente para Howard Keel, muy popular en la época; pero
se adaptó a las características de Gene Kelly cuando éste se hizo cargo de la dirección y la
coreografía junto con Stanley Donen. Ambos ya habían trabajado juntos en Un día en Nueva
York (1949), y el personal concepto de musical que allí habían plasmado -sacándolo de los
bastidores y escenarios teatrales para llevarlo a la vida cotidiana- dejó una profunda huella en
Cantando bajo la lluvia. Con todo, la película no sería la misma sin la actuación de Donald
O'Connor. Su acrobático "tour de force" en el famoso número "Make a laugh", de comicidad
frenética por paredes, suelos y techo, ha sido considerado por algunos como el mejor número
de baile en toda la historia. Tampoco sería la misma sin el encanto y entusiasmo juveniles de
Debbie Reynolds, en su primer papel protagonista a sus 19 años; tal vez por esa inexperiencia,
Freed no quiso utilizar su voz y fue doblada en todas sus canciones. Irónicamente, la voz que
Debbie presta a Jean Hagen -la actriz de voz chirriante- al final del filme, escondida tras los
cortinajes, es en realidad... la de Jean Hagen.
La película contiene números históricos. Además de "Make a laugh", deslumbran también el
frenético "Moses", el sentimental "You are my lucky star" (delicado e intimista, en un plató
gigantesco y vacío) o el lujoso y espectacular "Broadway Melody". Pero el que sin duda pasará
a la historia es "Singin' in the rain": el número más popular y recordado de todos los
musicales, en el que Kelly, enamorado y dichoso, baila en medio de un aguacero torrencial. A
pesar de la imagen feliz que transmite, Kelly sufrió lo indecible en esa secuencia, bajo la falsa
y persistente lluvia de los aspersores. Durante los dos días que requirió el rodaje, padeció un
enfriamiento fuerte y progresivo que estuvo a punto de acabar en pulmonía; además, no
encontraba la manera de coordinar los movimientos del paraguas con la música, por lo que la
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filmación se prolongó cada día muchas más horas de lo previsto. Lo curioso es que ese sketch
no era realmente nuevo: se inspiraba en otro número similar, cantado y bailado por Maurice
Chevalier 15 años antes, pero ahora desarrollado de forma más brillante y original. Hay que
reconocer que su peculiar combinación de humor, sentimiento y alegría resume perfectamente
las virtudes de la película, y ella sola basta para convertirla en la quintaesencia del género
musical. Es, desde luego, el número que mejor representa el espíritu de la película, pero
también el que mejor resume toda la filmografía de un actor (Gene Kelly) y todo lo que fue un
maravilloso género cinematográfico: el musical de Hollywood.
Alfonso Méndiz
CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Tema principal
La trama de la película gira entorno a la evolución y trastorno del paso del cine mudo al cine
sonoro, los problemas de los actores para aprender a hablar correctamente, las nuevas
profesiones como: guionistas, dobladores, equipo de sonido y efectos especiales, etc. También
los problemas para grabar las voces sin que se oigan los ruidos de fondo y que no se vaya la
voz, también los problemas de lipping (sincronización de la voz con la imagen), además de las
estrellas que se quedan sin trabajo por su voz o forma de hablar.
Temas secundarios
Como temas secundarios destacan los falsos amoríos de los famosos para dar mayor
publicidad a sus películas, las mentiras que cuentan los actores de cómo empezaron, la locura
y agresividad de los fans al ver a sus estrellas, los roces entre actores de teatro y de cine, la
convivencia entre películas sonoras y mudas, los chantajes de las estrellas a las productoras,
etc.
sinopsis
La película (de genero musical) empieza con una especie de parodia sobre el premio de los
Óscar, en la que los protagonistas fingen un romance entre ellos para dar mayor publicidad a
sus películas, y el protagonista cuenta sus inicios como actor falseando la historia, tras eso el
protagonista se ve acosado por unas fans con lo que conoce una chica en su huida de la cual
se enamora, pero que ella le rehuye por diferencias de visión sobre los actores de cine mudo y
teatro, tras ellos se reencuentran en una fiesta donde tras otro incidente entre ellos y también
la compañera de rodaje del actor, les muestran un trozo de película con voz, de lo cual se
burlan creyendo que no tiene futuro; al poco tiempo se enteran que a salido la primera película
sonora y que esta siendo un éxito, con eso y con el desastre del preestreno de su ultima
película deciden convertirla en un musical, con los consiguientes problemas como: enseñar a
hablar a los actores, buscar alguien que escriba los diálogos (nacen los guionistas), el grabar la
voz sin que se oigan ruidos, problemas de sincronización, etc. Pero tras superar todos estos
problemas sacan la película adelante con un gran éxito, gracias al cual también se encuentra la
chica que le gusta al protagonista principal, ya que ella doblo la voz a su compañera sin que
esta lo supiese, esta al enterarse con posterioridad y al ver peligrar su empleo amenaza a la
productora para que no digan que la doblan y así mantener su reputación, con lo que al
director no le queda otro remedio que aceptar, pero ella en una de las presentaciones de la
película se dirige al publico, y el publico extrañados por su voz la piden que cante a lo que
accede pero si es doblada por la otra chica a lo cual a pesar de su negativa la obligan a
doblarla, pero resulta que el plan de que la doble es para mostrar al publico quien es la
auténtica artista.
Paso del cine mudo al sonoro y referencias al mundo del cine
En el paso del cine mudo al cine sonoro hubo muchos cambios radicales como los señalados a
continuación:
Actores: hubo estrellas del cine mudo que quedaron en el olvido y sin empleo por problemas
de adaptación como una voz desagradable o no saber hablar correctamente, pero también
aparecieron en su lugar nuevas promesas y estrellas con grandes voces, etc.
Nuevas profesiones: también con este cambio nacieron nuevas profesiones como los
guionistas, dobladores, técnicos de sonido.
Aparatos / Rodaje: También tuvieron problemas para rodar ya que necesitaban de una cabina
de sonido insonorizada, y mucho espacio para los nuevos aparatos al igual que en los cines
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para poner el sonido y los problemas con el lipping, también los quebraderos de cabeza para
colocar el micrófono.
Problemas: Básicamente los ya indicados arriba, el problema de los actores para hablar
correctamente, el de encontrar buenos diálogos, la colocación del micrófono, fallos con las
sincronizaciones de las voces con las imágenes, etc.
Cantando bajo la lluvia (Singin' in the Rain)
1952
Título original: Singin' in the Rain
Año: 1953
País: USA
Producción: Arthur Freed para la Metro Goldwyn Mayer Dirección: Stanley
Donen y Gene Kelly
Coreografía: Stanley Donen y Gene Kelly
Guión: Adolph Green y Betty Comden
Fotografía: Harold Rosson (Technicolor)
Dirección artística: Cedric Gibbons y Randall Duell Vestuario: Walter Punkett
Música: Arthur Freed y Nacio Herb Brown
Director Musical: Lennie Hayton
Intérpretes: Gene Kelly (Don Lockwood), Debbie Reynolds (Kathy Selden),
Donald O'Connor (Cosmo Brown), Jean Hagen (Lina Lamont), Roscoe Dexter (Douglas
Fowley), Millard Mitchell ([Link]), Magda Blake (Dora Bailey), Cyd
Charisse, Rita Moreno, Kong Donovan, Kathleen Freeman, Mae Clarke
Duración: 107 minutos
Sinopsis
1928. En Hollywood se impone el cine sonoro. Dos artistas deben adaptarse a las nuevas
circunstancias: el uno es un galán del cine mudo y se convierte en una estrella cantante y
danzante y su amigo, un antiguo acompañante al piano en el rodaje de las películas silentes,
se convierte en jefe del departamento de música. Lina Lamont, sin embargo, una famosa diva,
tiene una voz inadecuada para el nuevo medio. Entonces se inventa el doblaje y la bella Kathy
Selden le presta su voz. Pero Kathy es demasiado talentosa para quedarse en la sombra, pese
a las intrigas de la envidiosa Lina.
Comentario
Una de las mejores historias, uno de los guiones mejor escritos que haya tenido comedia
musical alguna, una mirada satírica a los primeros días del cine sonoro. Pese a que, en el
momento de su creación, fue realizada como una cinta entre muchas, hoy es considerada no
sólo la obra maestra del género musical, sino una de las diez grandes películas de la historia
del cine.
Es el entretenimiento y la perfección ténica en su mejor equilibrio, es la inventiva y la
exhuberancia del sistema de estudio en su momento más feliz. Difícil resulta mencionar todos
los números de esta película, cada uno de los cuales emula a los otros en el placer de la
ligereza y de la belleza perfecta. Hoy la cinta es un clásico que se ve una y otra vez, que
muestra el cine con sus medios más perfectos y, al mismo tiempo, lo parodia deliciosamente.
Particularmente notables son la secuencia de -laugh de Donald O'Connor, el trío -Good Morning
de Kelly, O'Connor y Reynolds y, ante todo, el glorioso y largo ballet o -número de producción
que es la culminación de la obra.
Gene Kelly (1912- ) y Stanley Donen (1924- )
Gene Kelly es, con Fred Astaire, el bailarín indispensable de la pantalla americana. Kelly es, al
mismo tiempo, creador máximo de grandes comedias musicales y coreográficas para la
pantalla. Nació en Pittsburgh en 1912 y comenzó a bailar desde la niñez. En los años cuarenta,
después de haberse convertido en gran estrella de Broadway, hizo su debut en el cine como
actor y bailarín. A partir de Cover Girl su estilo de baile y sus coreografías revolucionaron el
género musical. Cuando comenzó a dirigir sus propias películas (en colaboración con Stanley
Donen), sucedió a Astaire como la gran figura de la danza cinematográfica. Además de On the
Town, de 1949, Singin' in the Rain, de 1952, e It's Always Fair Weather, de 1955, (co-dirigidas
con Donen), su película Invitation to the Dance y la de Vincente Minelli, An American in Paris
son la parte más sobresaliente de su legado a la historia del cine.
Stanley Donen nació en 1924 en South Carolina (USA) y fue bailarín desde los diez años.
Después de debutar en Broadway estableció pronto una fructífera colaboración con Gene Kelly,
como asistente de coreografía y bailarín. Con Kelly entró al cine y su colaboración se hizo tan
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fuerte e importante que sus tres grandes películas comparten el crédito de director: On the
Town, Singin' in the Rain e It's Always Fair Weather. Pero Donen había comenzado entretanto
a dirigir películas, musicales y melodramas, que lo constituyeron, independientemente de
Kelly, en nombre imprescindible del gran cine de Hollywood.
Donen, Stanley
(Columbia, EE UU, 1924) Director cinematográfico y coreógrafo estadounidense. Responsable
de alguno de los musicales más significativos de la historia del cine. Debutó como bailarín en el
musical de Broadway Pal Joey, protagonizado por el gran Gene Kelly. Contratado como
coreógrafo por Metro-Goldwyn-Mayer, el productor de musicales Arthur Freed le confió la
dirección de Un día en la ciudad (On the Town, 1949), emblemático clásico del género que
dirigió junto con Gene Kelly. Juntos volvieron a rodar el que se considera como el musical por
excelencia, Cantando bajo la lluvia (Singin' in the Rain, 1952), y Siempre hace buen tiempo
(It's Always Fair Weather, 1955), secuela de Un día en la ciudad, en la cual Kelly y Frank
Sinatra volvieron a compartir protagonismo. En solitario, rodó otros tres importantes
musicales: Bodas reales (Royal Wedding, 1950), con Fred Astaire; Siete novias para siete
hermanos (Seven Brides for Seven Brothers, 1954) y Cara de ángel (Funny Face, 1956), ésta
con Fred Astaire y Audrey Hepburn. En su filmografía destacan también la comedia con toques
«a lo Hitchcock» Charada (Charade, 1963) y la agridulce visión del matrimonio que ofrece en
Dos en la carretera (Two for the Road, 1967). En 1998 recibió un Oscar honorífico por el
conjunto de su carrera.
Filmografía como director:
Día en Nueva York, Un. (1949) On the Town
Bodas reales. (1951) Royal Wedding
Cantando bajo la lluvia. (1952) Singin? in the Rain
Profundamente en mi corazón. (1954) Deep in My Heart
Siete novias para siete hermanos. (1954) Seven Brides for Seven Brothers
Extraño en el paraíso. (1955) Kismet
Siempre hace buen tiempo. (1955) It?s Always Fair Weather
Bésalas por mi. (1957) Kiss Them for Me
Cara con Ángel, Una. (1957) Funny Face
Indiscreta. (1958) Indiscreet
Malditos yanquis. (1958) Damn Yankees!
Página en blanco. (1960) The Grass Is Greener
Rubia para un gángster, Una. (1960) Surprise Package
Charada. (1963) Charade
Arabesco. (1966) Arabesque
Bedazzled. (1967) Bedazzled
Dos en la carretera. (1967) Two for the Road
Escalera, La. (1969) Staircase
Pequeño príncipe, El. (1974) The Little Prince
Aventureros del Lucky Lady, Los. (1975) Lucky Lady
Movie Movie. (1978) Movie Movie
Saturno 3. (1980) Saturn 3
Lío en río. (1984) Blame It on Rio
Cartas de amor. (1999) Love Letters
El Musical
El musical es un género americano por definición. En Europa nunca se ha entendido el musical
a la manera americana, aunque si quizás otros géneros como el western. Y hay una razón
simple. Si hay alguna cosa en la que nos aventaja el denostado uncle Sam es en el concepto
entertainment, un término que significa diccionario en mano ?diversión, espectáculo, fiesta?,
pero que en Estados Unidos tiene un valor añadido que, para entendernos, es lo que atesora
Frank Sinatra y Sammy Davis Jr. y no tienen Julio Iglesias o Raphael; lo que rodea un partido
de baseball de la Major League y no aparece por ningún lado en uno de fútbol de Primera
División; el aura que desprende un musical clásico de los cincuenta de la Metro Goldwyn
Meyer, que resulta inalcanzable en cualquier producto musical-coplero de factoraje franquista
en la misma época. El entertainment es la cualidad inimitable del musical americano.
Con "El cantor de Jazz" irrumpe el sonido en el cine, y por ende el musical, un nuevo género
propiciado por este avance técnico. "Melodía de Broadway" (1929) de Harry Beaumont y
"¡Música maestro!" (1929) de Alan Crosland siguen la línea de película parcialmente hablada
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con algún número musical de "El cantor de jazz". Las cosas empezarán a cambiar con Ernst
Lubitsch, que tantea el terreno con "El desfile del amor", una descripción en clave de opereta
de una Europa hedonista con Maurice Chevalier.
El musical será el género más importante de los años treinta. Pronto Lubitsch dispondrá de
más medios y agilidad expresiva en "La viuda alegre" (1934), y el firmamento del género
empieza a llenarse de estrellas, como las parejas Fred Astaire y Ginger Rogers (citemos
"Sombrero de copa", de 1935, dirigida por Mark Sandrich), y el mismo Astaire con la nuclear
Rita Hayworth, todos en la RKO. El primer creador esencial del musical es Busby Berkeley,
quién en esta década de los treinta desarrolla coreografías (primero como coreógrafo
propiamente dicho, luego también como director) que superan la raigambre teatral del género
y se adentran en lo intrínsecamente cinematográfico, con la utilización de grúas, falsas
perspectivas, imágenes caleidoscópicas de pura fantasía y, también importante, un nuevo
concepto del erotismo en la mujer. Las imágenes de producciones de Berkeley como "Lullaby
of Broadway" o "Gold diggers of 1935" siguen fascinando hoy en día. Los treinta se despiden
con "El mago de Oz" de Victor Fleming (1939), a todo color y con la nueva estrella Judy
Garland, y empieza la siguiente década con tiempos de esplendor para el musical.
En 1944, Vincente Minnelli, uno de los directores más importantes del cine musical, da con su
primera obra importante del género, mi favorita particular "Cita en San Luis", con una Garland
encantadora. La Metro Goldwyn Meyer, a pesar de que la Columbia se le había adelantado en
cuanto a modernidad con "Las modelos" (1944, Charles Vidor), reinará por todo lo alto en el
musical de esta época. Sus films convertirán el baile en la expresión del estado de ánimo de
los personajes, fusionarán música y lenguaje cinematográfico olvidándose de una vez de la
herencia escénica, utilizarán de forma completamente nueva el color, y sobretodo,
representarán de forma auténtica el sentimiento de la alegría de vivir del ser humano. El film
que conjuga todos estos factores por primera vez es "Un día en Nueva York" (1949), de
Stanley Donen.
La edad de oro del musical comprendida entre segunda mitad de los cuarenta y la primera de
los cincuenta, sería impensable sin la estrategia de los estudios que consistió en crear
unidades especializadas de forma exclusiva al género, y sin la consagración de nuevas figuras
como Judy Garland, Betty Grable, Cyd Charisse o Gene Kelly. Gene Kelly fue el rostro de más
impacto de esta época, en competencia con Fred Astaire, que ya había reinado en los treinta.
En España siempre fue percibido a la sombra de Astaire, que caía mejor. Su interpretación del
baile, desgarbada, vital y llena de fuerza, junto con sus aportaciones como director lo han
convertido, al cabo de los años eso si, en un personaje esencial. Kelly dirigirá en 1952 junto a
Stanley Donen el musical más popular de la historia, "Cantando bajo la lluvia", y un año antes,
en 1951, recibe un Oscar especial por su trabajo como escenógrafo y bailarín a raíz de "Un
americano en París". Astaire sigue triunfando con "Melodías de Broadway" 1955, dirigida de
nuevo por Minnelli, cuyo título original "The band wagon" tenía por cierto mucha mejor relación
con la historia del film. Un musical moderno, con grandes números de baile que se acoplan a la
estructura narrativa de forma sorprendente; ahora el musical no puede prescindir de la historia
que se nos cuenta, ni la historia del musical. Quedaban muy lejos los tiempos en que un film
del género equivalía a unas cuantas escenas de coreografía que no tenían nada que ver con la
evolución narrativa del film. Otro Minnelli, "Brigadoon", de 1954, protagonizado por Gene Kelly
y la escultural (las piernas más espectaculares de la época) Cyd Charisse, rozaba la perfección
con una inolvidable ambientación fantástica, y ese pueblo dormido, esfumado en la espesura
de los bosques, que despierta cada cien años. Un film que es Hollywood, porque en su mejor
materialización, Hollywood es magia y fantasía, y "Brigadoon" va sobrada de ambas desde el
primer fotograma. Quién no me entienda, puede emparentar esta obra de Minnelli con "Jenny"
(1948, William Dieterle), o "El fantasma y la señora Muir" (1947, Joseph L. Mankiewicz).
Películas de sueño, envueltas en la bruma de lo imposible y del romanticismo que subyace en
la misma línea que separa la vida de la muerte. "Brigadoon" fue un fracaso en taquilla. El
musical empezaba a perder público, aunque seguían estrenándose grandes films como "Siete
novias para siete hermanos" (1954, Stanley Donen), o "El rey y yo" (1956, Walter Lang). Se
acercaban los años sesenta, y un cúmulo de nuevas influencias marcarían la senda por la que
avanzaría el género, con nuevas obras puntales desde luego, pero cada vez más lejos del
esplendor del que lo habían dotado la sonrisa de Kelly, la figura de Cyd Charisse o la inocencia
de Judy Garland.
Gene Kelly rodó enfermo la escena más famosa de "Cantando bajo la lluvia”
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Es una de las escenas más famosas de la historia, pero el rodaje no fue nada fácil. Tardaron
día y medio en rodarla, y el principal problema era que el protagonista de la misma, Gene
Kelly, estaba enfermo. Tenía treinta y ocho grados de fiebre, y que tuviera que estar
totalmente empapado para el rodaje no facilitó precisamente las cosas.
Además de protagonizarla, Gene Kelly codirigió, junto a Stanley Donen, "Cantando bajo la
lluvia", una película que llegó a las pantallas en abril de 1952.
En realidad, el padre de la película fue el productor de la Metro Arthur Freed, un especialista
en musicales que antes había triunfado con "Un día en Nueva York" y "Un americano en París".
Su idea era basarse en viejas anécdotas que se habían vivido en el estudio para ilustrar, a
través del argumento, el paso del cine mudo al sonoro.
Los ensayos y el rodaje fueron muy duros, algo que queda patente en las heridas que sufrieron
Debbie Reynolds y Donald O?Connor, compañeros de reparto de Gene Kelly.
De las duras exigencias tampoco se libró Cyd Charisse; poco tiempo antes había tenido un
niño y tuvo que ponerse a dieta para recuperar su figura rápidamente para poder aparecer en
una de las escenas musicales.
Escrito por, Cine BSO
Curiosidades
La escena del baile bajo la lluvia fue ensayada por Genne Nelly y el director Stanley
Donnen durante semanas. Su grabación se realizó en una sola toma.
El día de grabación de la escena del baile bajo la lluvia, Gene Kelly llegó al estudio con
un tremendo resfriado y 40 grados de fiebre; Stanley Donnen le propuso a Kelly realizar
otro baile y eliminar el de la lluvia para que no se mojara el enfermo actor. Kelly se
negó a cambiar la escena y la rodó en tan lamentables condiciones.
La lluvia artificial que se aprecia en la famosa escena del baile, no es agua, es una
solución salina ligeramente mezclada con leche para que pudiera ser captada
perfectamente por la cámara.