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El Cacique Naiguata

El documento resume la vida del cacique Naiguatá, quien gobernó extensos territorios en la costa central de Venezuela y luchó por defender las tierras y costumbres de su pueblo, los "Hombres Libres", ante la llegada de los conquistadores españoles. A pesar de lograr acuerdos temporales, eventualmente Naiguatá se vio forzado a exiliarse con su familia y pueblo ante el avance irresistible de los invasores.
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El Cacique Naiguata

El documento resume la vida del cacique Naiguatá, quien gobernó extensos territorios en la costa central de Venezuela y luchó por defender las tierras y costumbres de su pueblo, los "Hombres Libres", ante la llegada de los conquistadores españoles. A pesar de lograr acuerdos temporales, eventualmente Naiguatá se vio forzado a exiliarse con su familia y pueblo ante el avance irresistible de los invasores.
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EL CACIQUE NAIGUATA:

CARIBES, “HOMBRES LIBRES”:

Hemos estudiado la extensa vida de este prócer de los “Hombres Libres”, quien reinaba entre el rio Anare, situado en la
población del mismo nombre, la vía hacia la costa Oeste del estado Vargas y las extensas tierras costeras del estado
Miranda, hasta incluso, llegar cerca de Píritu en el estado Anzoátegui.

Hablamos de extensos territorios, entonces llenos de bosques y manglares, en donde aún hoy abundan ríos cristalinos y
estribaciones montañosas, llenas de animales de caza.

La tribu de NAIGUATA, era de origen Caribe, los “Hombres Libres” y habían llegado navegando la costa procedentes del
Oriente de Venezuela. Se asentaron principalmente en unas 30 mil hectáreas de terreno fértil, en donde cultivaron sus
conucos y aprovecharon los abundantes productos de la pesca artesanal.

Cuando se producen los primeros poblamientos de los invasores españoles, calculamos que el caique Naiguatá ya
había vivido la mitad de su larga vida, la cual creemos finalizó cerca de sus 96 años, siempre rodeado del respeto y
admiración de su pueblo y aún de los españoles asentados a la fuerza en sus territorios.

FRANCISCO FAJARDO, EL MESTIZO:

Dicen que “no hay peor cuña, que la del mismo palo” y esto lo podemos aplicar al comportamiento de este
conquistador medio español, quien fue el fundador del poblado “EL Collado” en 1560, de Caraballeda en 1564 o el
Nuevo Collado.
Cuando Francisco Fajardo, venía o regresaba a los lados del Litoral Central y desembarcaba en la población de Chuspa,
lo hacía prevalido de su condición doble de hijo de la cacica “Isabel”, esposa del teniente de gobernador Francisco
Fajardo en la isla de Margarita y ayudado por sus conocimientos de la lengua Caribe.
Muchos historiadores cuentan que la cacica Isabel era hermana de Naiguatá y nieta del cacique Charaima, jefe en las
Filas de Mariche, al Este de Caracas.

Ante el gran éxito de la primera incursión de Fajardo en los territorios de Caruao, al Oeste del hoy estado Vargas, la
cacica Isabel decide acompañar a su hijo en el segundo viaje.

En esta segunda oportunidad, Fajardo funda el poblado de “Panecillo”, muy cerca de Chuspa y con la presencia de su
madre, logra la completa aceptación de todos los jefes aborígenes de la comarca e incluso, la aceptación del poderoso
cacique Naiguatá.

MALA CONDUCTA Y AGRAVIOS:

En el poblado de Panecillo, las cosas no iban bien pues los soldados de Fajardo iniciaron una serie de peleas por la
distribución de la tierra y apoderamiento de las mujeres, asuntos delicados que violaban el buen vivir de los “Hombres
Libres”.
La propiedad privada, era totalmente desconocida y la tierra se trabajaba para el beneficio de toda la comunidad. Las
doncellas aborígenes, eran mujeres libres que escogían sus parejas por los atributos de capacidad para luchar y
producir en estos agrestes parajes, pero raramente obligadas por la fuerza, a menos que se tratara de uniones
concertadas de princesas o herederas de los caciques, a quienes les interesaba las alianzas con otras tribus.
De allí, que las extrañas costumbres de los “nuevos huéspedes”, causaron traumas sociales irreparables y como
consecuencia hubo una reacción armada en contra de los hombres de Fajardo y su madre.

LA MASACRE DE “PANCECILLO”:

Naiguatá y su lugar teniente Guaicamacuare, se oponen a la violencia y aconsejan a las tribus afectadas, “dejar salir a
Fajardo y su gente, sin hacerles daño”. Fajardo no entendió la seña y por el contrario tomó represalias contra algunos
indios y los ahorcó.

Comisionan los Hombres Libres al cacique Paisana, mediante una gran asamblea popular, para que someta a Fajardo y
lo expulse del territorio de Caruao y Chuspa. Para ello Paisana les envenena los pozos situados en el poblado de
Panecillo y sus alrededores.
Fajardo replica con una incursión punitiva de pelea y se dirige al Este en busca de Paisana, a quien sorprende de noche
en su propio campamento cerca de Oripoto y le causa centenares de bajas con sus poderosos arcabuces, picas y largas
espadas.

Tras dos días de marcha Fajardo regresa a Panecillo y al bajar de una hondonada, divisa una gran humareda, producto
del incendio y destrucción del caserío. Regados por doquier yacían los cadáveres de la guardia dejada para proteger
a su madre, quien igualmente fue ejecutada en el sitio.

Fajardo ante la presión de las tribus del Litoral Central de Venezuela y por la llegada de Lope de Aguirre, llamado “El
Tirano”, se embarca hacía La Margarita. Trata de regresar a tierra firme y es apresado en Cumaná por el Justicia mayor
Alonso Cobos, quien lo ahorca. Final trágico del mestizo traidor y exterminador de los Hombres Libres del Litoral Central
de Venezuela.

LA BODA Y EXILIO DEL GRAN CACIQUE NAIGUATA:

Como era la costumbre entre los Hombres Libres Caribes, los caciques escogían las más hermosas y valerosas doncellas
para convertirlas en esposas. Naiguatá se casó con la hermosa Taraurima y tuvo tres hijas: Irama. Cayaurima y Roraima.

En estos días se presentaron nuevos conquistadores comandados por Garcí Gonzalez de Silva, quien batalló durante
años contra todos los aborígenes alzados en contra de los oprobiosos conquistadores. Muere de muerte natural en
Caracas en 1625, tras haber ocupado cargos importantes en el Cabildo de la ciudad.

Naiguatá, a sabiendas de la superioridad en armamento y logística de estas nuevas tropas, logra un acuerdo de
convivencia pacífica con el invasor y esto preserva a su pueblo de una destrucción masiva y fulminante. Decide
mudarse montaña arriba en el Guaraira Repano, en 1568, distante varios días de las playas, con un nutrido
contingente de aborígenes y toda su familia.

Las tierras abandonadas estratégicamente ante el empuje irresistible del invasor, fueron declaradas en “Encomiendas” y
sus habitantes hechos “esclavos encomenderos”.

Moría una época signada por la lucha en defensa de la Libertad, protagonizada por los grandes caciques y se Iniciaba
el extenso periodo colonial de Venezuela.

SIMPLEMENTE: “NAIGUATA”:

Cuando los religiosos franciscanos llegaron al poblado de Naiguatá en 1710, ya el gran cacique había muerto hacía
mucho tiempo, sin embargo, su fama de sabio y prudente se extendía por todos los pueblos de la costa. Los religiosos
ante esa realidad, rebautizaron la población con el nombre de “San Francisco de Asís de Naiguatá”.

Creemos que por esas tierras benditas, de heroísmo y belleza, al santo San Francisco, no le hubiera parecido mal, que
las tierras regadas por la sangre heroica de los Hombres Libres de Naiguatá, se llamaran, simplemente NAIGUATA,
señor de la sabiduría y la prudencia para gobernar y proteger a su amado pueblo.

Por supuesto que nuestros pobladores originales, no se llamaban “indios”, sino “Hombres Libres”, dependiendo de la
lengua en la cual se expresaran.
“Ana Karina Rote…Amucón papororo itoti nantó”·    SOLO NOSOTROS SOMOS “HOMBRES LIBRES”, LOS
DEMÁS SON ESCLAVOS!

Lic. FRANCISCO NATERA AMUNDARAIN

[email protected]

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