“PEDRO CORRADI S.A.
C/ RAMOS GUSTAVO DANIEL Y OTRO S / Ejecutivo”
(000379/2010)
JUZGADO DE EJECUCION No. 1. TRELEW
Trelew, septiembre de 2015. AUTOS Y VISTOS: proveyendo el escrito de fs. 204/207:
analizado el planteo allí efectuado y como primer punto he de referir que, tal y como se
desprende de las constancias de autos, resulta extemporáneo cualquier planteo sobre
nulidad de la subasta realizada respecto al 50% del inmueble propiedad del
codemandado Sr. Diego Antonio COULTER, Matrícula (01-30) 1467, sito en calle Luis
Botta N° 276 de Playa Unión (siendo el 50% restante propiedad de su cónyuge, Sra.
Norma Beatriz Iriarte y por ello no afectado en la presente causa), pues tal y como lo
estipula el art. 598 del CPCC, ésta puede ser planteada hasta dentro del quinto día de
su realización. Así, habiéndose llevado a cabo la subasta el día 24/08/15, dicho plazo
feneció el 01/09/15 después de las dos horas de transcurrido el plazo de gracia, por lo
que el planteo debe rechazársele in limine.
A ello debe sumársele la inacción de los presentantes que pretenden ahora aniquilar el
remate de autos, cuando de la documental anejada a los presentes surge que la
primer subasta decretada en autos lo fue en fecha 20/03/2015 (v. fs. 128/129), los
EDICTOS fueron publicados del 8/06/15 al 11/06/15 y el remate efectuado el 25/06/15
(v. fs. 161) el que, atento la falta de postores, fue suspendido. Posteriormente, se
decretó una nueva subasta el 02/07/15 (v. fs. 173) con una reducción en la base de un
25% en los términos del art. 585 del CPCC, sin que haya sido cuestionado por ninguna
de las partes, encontrándose firme y consentido; el mandamiento de constatación fue
diligenciado el 12/05/15 (v. fs. 150/151) y de él surge que el demandado tomó efectivo
conocimiento de tal diligencia, pues el oficial de justica fue atendido por Nicolás
Coulter -hijo del nulidicente quien manifestó ocupar la vivienda junto a sus padres-
firmando al pie de la misma; y los EDICTOS -que cuando están destinados, como
aquí, a anunciar una subasta judicial, dan publicidad suficiente a la transmisión
dominial, deviniendo incluso innecesaria la ulterior inscripción a los fines de dicha
transmisión inmobiliaria, precisamente por el sistema de publicidad que prevé la
subasta: los edictos- fueron publicados en el diario “El Chubut” los días 18 y 19 de
agosto del corriente, sin objeción ulterior alguna del ejecutado, hasta la presentación
que aquí se provee efectuada casi un mes después de tal publicación.
A mayor abundamiento y respecto al encuadre legal ensayado por los apoderados del
nulidicente -que apoyan su pedido en lo normado por el art. 456 último párrafo del
CCyC que estipula que “la vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas
contraídas después de la celebración del matrimonio, excepto que lo hayan sido por
ambos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el asentimiento del otro”- el
mismo NO resulta aplicable al caso bajo análisis, por expresa imposición de lo
normado por el art. 7 del código de fondo vigente que, respecto a la eficacia temporal,
edicta que “las leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto
disposición en contrario” y que aún la retroactividad establecida por una ley “no puede
afectar derechos amparados por garantías constitucionales”.
Así, queda claro que la nueva legislación civil y comercial regirá para las situaciones
que han de nacer después de su entrada en vigencia. Respecto a las “situaciones
anteriores” no le es aplicable, salvo que se trate de “situaciones NO agotadas”, lo que
claramente no resulta ser el caso de autos donde se ha perseguido el cobro de un
pagaré cuya fecha de libramiento data del 5 de marzo de 2010 (y, aunque se estuviese
a su fecha de vencimiento, esta operó el 19/03/2010). A más de ello, el presente juicio
cuenta con sentencia definitiva de fecha 9/11/2010 (notificada al ejecutado a través de
la pieza procesal adjuntada a fs. 49 el 17/04/2012) y liquidación aprobada de fecha
29/11/2013 (a través de S.I. n° 704/13 de fs. 80), ambas sentencias firmes y
consentidas y, por si ello no bastara, con subasta realizada, de la que puede deducirse
sin mayor esfuerzo que “agotó la situación” que diera origen al reclamo judicial de
autos.
Por otro lado y siendo la disposición en la que fundan su pretensión los nulidicentes
una novedosa situación jurídica contemplada ahora por la nueva normativa -que el
anterior Código no preveía- no puede afectar, sin retroactividad, las ya constituidas.
Establecida la relación, el cambio de ley no puede afectar su constitución excepto que
el legislador, de manera expresa, confiera efecto retroactivo a la nueva ley. Así, por
ejemplo, si de acuerdo a la ley vigente, los hechos no tenían fuerza suficiente para
engendrar o constituir una relación jurídica, esa relación no ha nacido, no está
constituida, no es una relación existente. Por ende una ley posterior que no exige los
elementos que le faltaban no puede vivificarla, hacerla nacer (excepto que sea
retroactiva). En definitiva, los hechos que no han podido determinar la constitución o
extinción de una situación jurídica, de acuerdo a la ley vigente el día en que se
produjeron, no pueden, en virtud de una ley posterior, ser considerados como
generadores o extintivos, excepto que la ley sea retroactiva. (Aída Kemelmajer de
Carlucci, “La aplicación del Código Civil y Comercial a las relaciones existentes y
situaciones jurídicas existentes”, págs.. 15, 16, 17, 34 y 35, Ed. Rubinzal-Culzoni,
2015).
Es que ciertamente no pueden pretender echar mano a ello en este estadio procesal
cuando dicha protección a la vivienda familiar -que otrora se encontrara debidamente
legislada por la ley 14.349- no fue efectivizada por el nulidiciente.
Que por otro lado, tampoco puede soslayarse el hecho de que el ejecutado ha
pretendido que se le dé trámite a su pedido de quiebra voluntaria, proceso que
también cursa por ante este tribunal bajo la carátula “Coulter, Diego Antonio s/Quiebra”
(expte. 415/2015) con fundamento en los arts. 77 inc. 3º, 82, 86 y conc. de la ley
24.522 con remisión al art. 11 de la citada ley. Tal proceso tiene por objeto traspasar la
administración y disposición de los bienes del deudor a manos del síndico interviniente
quien se encargará, juntamente con el magistrado actuante, de su realización y
posterior distribución entre los acreedores que verifiquen en el proceso falencial
correspondiente. Así, este accionar del ejecutado que se presenta ante la justicia para
que su activo sea liquidado y repartido conforme a derecho entre sus acreedores, y
luego pretende repeler los efectos de una subasta realizada al amparo de todas las
formalidades y garantías de un proceso de ejecución judicial, permite afirmar la
inadmisibilidad de su actuar que va contra “su propio acto”, encuadrándose su
conducta en la teoría de los actos propios, que es aquella que prohíbe que una
persona pueda ir contra su propio comportamiento mostrado con anterioridad para
limitar los derechos de otra, que había actuado de esa manera en la buena fe de la
primera. Ella constituye un límite del ejercicio de un derecho subjetivo, de una facultad,
o de una potestad, como consecuencia del principio de buena fe y, particularmente, de
la exigencia de observar, dentro del tráfico jurídico, un comportamiento consecuente.
Que por todas las consideraciones apuntadas, no puede tener andamiaje la nulidad
pretendida.
Proveyendo el escrito de fs. 213/216: toda vez que el Sr. Nicolás Coulter NO resulta
ser parte en este proceso y que tampoco tiene legitimación para intentar planteo
alguno en los términos del art. 456 del CCyC -más allá de su inadmisibilidad como
viene de decirse- pues las incidencias que devinieren de su aplicación tendrán como
legitimados los cónyuges de que se trate, corresponde el desglose y posterior
devolución del mismo al presentante o a su letrado patrocinante -Dr. Daniel Torres-
juntamente con la documental acompañada (agregada a fs. 208/212), de lo que se
deberá dejar debida constancia por la mesa de entradas del tribunal. Interín, resérvese
tal documental y el escrito en la caja de seguridad del tribunal.
Proveyendo el escrito de fs. 217: atento lo solicitado, constancias de autos y no
habiendo sido observadas las actuaciones de remate, apruébase el acta de remate de
fojas 199 dejándose constancia de que el adquirente en subasta ha abonado el
TOTAL de la suma dineraria por la que se remató el bien. Asimismo corresponde
aprobar por su resultado la planilla de gastos presentada a fs. 190, teniendo presente
la aclaración de fs. 192.
Por otro lado, previo a librar mandamiento de posesión judicial peticionado en el punto
III y atendiendo a la circunstancia de que el adquirente en subasta ha sido una
persona jurídica (en el caso la firma ejecutante en estos actuados) deberá el solicitante
indicar a qué persona física se autoriza a recibir dicha posesión judicial.
Finalmente, a lo solicitado bajo el punto II del escrito que se provee, estése a la
citación a los acreedores ordenada a fs. 128/129 y los privilegios que oportunamente
se determinaran al tiempo en que se apruebe la liquidación en autos.
Proveyendo el escrito de fs. 225/230: tiénese a los Dres. Sonia Kent y Hugo Armando
Gatica por presentados en el carácter de apoderados de Norma Beatriz Iriarte -esta
última presentada en calidad de cónyuge del ejecutado- parte, por denunciado el
domicilio real y constituido el procesal.
Con relación al planteo de nulidad e inoponibilidad de la subasta realizada en autos,
fundado en lo normado por el art. 456 último párrafo CCyC en idénticos términos que
los expuestos por el ejecutante a fs. 204/207 , corresponde dar aquí por reproducidos
los fundamentos desarrollados precedentemente y, en consecuencia, rechazar in
limine tal incidente por resultar improcedente.