Universidad Nacional de Córdoba
Facultad de Filosofía y Humanidades
Escuela de Letras
Lengua y Cultura Griegas I
Prof. a cargo: Dr. Elisa Ferrer
Prof. asistente: Lic. Miguel A. Spinassi
Los casos en griego antiguo y sus principales funciones
Cuando hablamos de “casos” (πτώσεις: “caídas”), estamos suponiendo que el
griego antiguo es una lengua “flexiva” o de flexión, es decir, las palabras
experimentan variaciones en su parte final o desinencia,1 manteniendo una primera
parte invariable llamada tema o raíz.2 A los casos corresponden distintas funciones
sintácticas en la oración, por ejemplo, si queremos utilizar un sustantivo como sujeto,
ese sustantivo tiene que adoptar la desinencia propia del caso que es para el sujeto; si
queremos que cumpla la función de objeto directo del verbo, entonces tiene que
adoptar la terminación propia del caso que cumple esa función, y así con las demás
funciones.
En este contexto, uno se podría preguntar: 1) ¿cuáles son esos casos?; 2) ¿qué
funciones sintácticas representan?; y 3) ¿qué desinencias o terminaciones tengo que
utilizar? Lo primero que hay que tener en cuenta es que el uso de los casos 1
corresponde a toda una gran unidad dentro de la gramática griega y que, por lo tanto,
requiere un tiempo considerable para ser abordado. Aquí solo daré las nociones más
elementales o básicas para poder comenzar con el estudio de esta lengua fascinante.
Como dije más arriba, la palabra caso significa “caída” porque los gramáticos
antiguos entendieron y ordenaron los casos “uno tras otro”, como si uno cayera del
que está inmediatamente antes. Me permito citar un pasaje de Dionisio Tracio (170-
90 a. C.), discípulo del famoso Aristarco de Alejandría, de quien conservamos la
primera gramática griega antigua:
Los casos de los nombres son cinco: recto, genitivo, dativo,
acusativo y vocativo. El caso recto se llama nominativo o directo; el
genitivo, posesivo y paterno; el dativo, epistolar; el acusativo, de
acusación, y el vocativo, salutatorio.
Πτώσεις ὀνομάτων εἰσὶ πέντε· ὀρθή, γενική, δοτική, αἰτιατική,
κλητική. Λέγεται δὲ ἡ μὲν ὀρθὴ ὀνομαστικὴ καὶ εὐθεῖα, ἡ δὲ
γενικὴ κτητική τε καὶ πατρική, ἡ δὲ δοτικὴ ἐπισταλτική, ἡ δὲ
αἰτιατικὴ κατ' αἰτιατικήν, ἡ δὲ κλητικὴ προσαγορευτική.
1
También en castellano podemos encontrar rastros de flexión: bello, bella, bellos, etc.
2
Hay también cambios en las raíces, por ejemplo, cuando tratamos con palabras “irregulares”, como
sucede también en nuestra lengua (cfr. voy, iré, fui, etc.) y en muchas otras.
La importancia de este pasaje reside en el hecho de que Dionisio nos da una
idea clara de cómo entendían los primeros gramáticos las funciones de los casos y
por qué tenían los nombres que tienen. El primer caso, el recto, recibe el nombre de
“nominativo” o “directo”: es aquel que conocemos en primer lugar, que tanto el
diccionario como el docente enseñan a los estudiantes y del cual comienza la “caída”
de los demás. Dionisio sigue con el genitivo también llamado “posesivo” o “paterno”
porque, en líneas generales, tiene un sentido de posesión u origen (en castellano
siempre con la preposición de); luego está el dativo o también conocido como
“epistolario” porque tiene que ver con aquel a quien escribimos y dirigimos cartas
(en la antigüedad las epístolas llevaban el nombre del remitente en nominativo, luego
venía el destinatario en dativo y finalmente un saludo, e. g.: “Platón a Dionisio
salud”); después sigue el acusativo entendido también como de acusación, porque
“acusa” o señala directamente sobre qué o quién cae la acción expresada por el verbo
(e.g.: “acusaron a Marcos” → lo acusaron, o “compramos una casa”). Por último, el
vocativo es el caso de los saludos, por eso se lo conoce como “salutatorio” o de
interpelación a alguna cosa o persona.
En este orden describe, entonces, Dionisio los casos griegos. Por tradición y
hábito, los hemos aprendidos en la siguiente secuencia:
1. Nominativo (ὀνομαστική) → sujeto, atributo (o compl. predicativo)
2. Vocativo (κλητική) → invocación, interpelación, saludo
3. Acusativo (αἰτιατική) → objeto directo
4. Genitivo (γενική) → complemento determinativo 2
5. Dativo (δοτική) → objeto indirecto
Algunos ejemplos en castellano de las funciones sintácticas arriba
mencionadas:
1. El descanso es sagrado.
2. ¡Oh descanso, qué bello eres!
3. Tomaron un breve descanso. (→ lo tomaron)
4. Las horas del descanso corren rápidamente.
5. Quitaré al descanso una hora. (→ le quitaré)
Para tener una mínima idea de lo que estamos diciendo, leamos en griego las
siguientes frases:
1. ἅγια ἡ παῦλα ἐστίν.
2. ὦ παῦλα, ὅση καλλή.
3. ἔλαβον παῦλαν ὀλίγην.
4. αἱ τῆς παύλης ὥραι ταχέως τρέχουσιν.
5. ἀφαιρήσω τῇ παύλῃ μίαν ὥραν.
Como se puede advertir, la palabra griega παῦλα (“descanso”) experimenta
variaciones en su parte final o desinencia según la función que esta desempeña en la
oración.
Una vez que hemos comprendido esto, tenemos que preguntarnos cuáles son
esas desinencias o terminaciones por las cuales tenemos que hacer pasar cada palabra,
pero sobre esto hablaremos en otra ocasión.
Χαίρετε
Miguel.