Módulo 2: Higiene, esterilización y desinfección
UNIDAD 1: Higiene de manos
OBJETIVO: Reducir la transmisión de agentes infecciosos en
establecimientos de atención en salud es la higiene de manos
La práctica básica más importante para la reducción de la transmisión de agentes
infecciosos en establecimientos de atención en salud es la higiene de manos. Se
entiende por ella a cualquiera de los siguientes procedimientos:
▪ Lavado de manos con jabón doméstico o común y secado con una toalla de
un solo uso (papel desechable, toalla lavable de un sólo uso o secador de aire
automático antes de realizar alguna otra actividad.
▪ Lavado de manos con uso de antiséptico en forma de jabón u otra solución y
secado con una toalla de un solo uso (papel desechable, toalla lavable de un
sólo uso o secador de aire automático) antes de realizar alguna otra actividad.
▪ Uso en las manos de productos de base alcohólica (gel, enjuagues, espumas,
otras) que no requieren de agua.
▪ El lavado de manos con agua y jabón o antiséptico elimina la materia orgánica
y remueve las bacterias que se encuentran transitoriamente en la piel.
Si las manos no se encuentran visiblemente sucias con materia orgánica, el uso de
productos en base alcohólica proporciona una forma rápida y cómoda de realizar la
higiene de manos. En caso de encontrarse visiblemente sucias, el uso de productos
en base alcohólica puede no ser suficiente, por lo que debe realizarse siempre en
estos casos lavado de manos con agua y jabón.
¿CUÁNDO REALIZAR LA HIGIENE DE MANOS?
Se han descrito (OMS) cinco momentos en que se espera que siempre se haga
higiene de manos:
1. Antes del contacto con el paciente.
2. Antes de realizar un procedimiento con técnica aséptica.
3. Después de actividades con posibilidad alta de contaminación con líquidos
corporales.
▪ Después de haber examinado una zona contaminada y pasar a otra zona del
mismo paciente durante la atención.
▪ Después de contactar sangre, fluidos, excreciones o secreciones corporales,
mucosas, piel no intacta y apósitos en heridas.
▪ Después del retirarse los guantes y otras piezas del equipo de protección
personal con los que ha atendido pacientes.
4. Después de tocar un paciente (por ejemplo, control de pulso o presión).
5. Después contactar objetos inanimados (incluye equipamiento médico) o
superficies cercanas al paciente.
¿CUÁNDO LAVAR LAS MANOS CON AGUA Y JABÓN EN REEMPLAZO DE LAS
SOLUCIONES EN BASE ALCOHÓLICA?
▪ Cuando las manos estén visiblemente sucias o con sangre, fluidos corporales,
excreciones o secreciones.
▪ Si se produjo o se sospecha que se produjo contacto con esporas (por
ejemplo, de Clostridium difficile o Bacillus anthracis). Es estos casos las
soluciones de alcohol pueden no ser suficientes dada la resistencia natural de
las esporas al alcohol. Este efecto se ha observado en algunos brotes
epidémicos.
REFERENCIAS
Como ya señalamos en la introducción de este documento, podrá complementar la
información que acaba de leer mediante los siguientes textos de acompañamiento:
► Prevención y control de infecciones asociadas a la atención de la salud.
Recomendaciones Básicas. (OPS 2017)
► Circular Nº 9 sobre precauciones estándares para el control de infecciones en
la atención (MINSAL 2013)
► Manual técnico de referencia para la higiene de las manos. (OMS 2009)
► Guía de aplicación de la estrategia multimodal de la OMS para la mejora de la
higiene de las manos y del modelo “Los cinco momentos para la higiene de
las manos” (OMS 2013).
UNIDAD 2: Aseo de áreas
OBJETIVO: Prevenir que el ambiente contaminado participe en
la diseminación de agentes que pueden producir infecciones
En términos generales, el papel del ambiente en la
generación de las IAAS es limitado. El ambiente inanimado
siempre está contaminado, en especial las áreas que están
en contacto con pacientes y otras personas, los sitios
donde hay desechos comunes de tipo doméstico y
aquellas partes que se encuentran permanentemente
húmedas.
Las principales consideraciones para prevenir que el ambiente contaminado
participe en la diseminación de agentes que pueden producir infecciones es que no
se den condiciones para que la contaminación se ponga en contacto con la puerta
de entrada de un hospedero susceptible.
La mayoría de las condiciones son controladas con la correcta aplicación de la
técnica aséptica y la higiene de manos.
En algunas infecciones, en especial en la mantención de
ciertos brotes epidémicos, el ambiente contaminado puede
tener un papel más relevante, como es en las infecciones por
Aspergillus en pacientes inmunodeprimidos (polvo
ambiental), diarreas por Clostridium difficile, (superficies
cercanas al paciente) mantención de alta prevalencia de
colonización por enterococos resistentes a vancomicina
(áreas cercanas al paciente y equipos que se usan con éste),
entre otros.
Como no todos los microorganismos responden de la misma manera a todos los
métodos y tipos de limpieza y desinfección, el programa general de limpieza y
desinfección debe ajustarse a las propiedades de los microorganismos en cuestión,
al riesgo asociado a los equipos, superficies y ropas relacionados con las IAAS.
En términos generales, las áreas de atención de pacientes deben mantenerse
limpias de suciedad visible.
El cumplimiento de protocolos es importante para
obtener su beneficio. Además de contar con
personal capacitado, la supervisión del
cumplimiento para detectar oportunidades de
mejorar es muy importante. Respecto a las técnicas
de supervisión de aseo y desinfección, si bien existen
grupos que han promocionado el uso de técnicas
tales como marcadores de bioluminiscencia, no se
ha identificado que esta técnica sea superior a otras,
incluyendo la inspección visual, debiendo
considerarse las ventajas y desventajas de cada una,
así como la posibilidad de mantenerla en el tiempo
(sostenibilidad).
REFERENCIAS
Como ya señalamos en la introducción de este documento, podrá complementar la
información que acaba de leer mediante los siguientes textos de acompañamiento:
► Prevención y control de infecciones asociadas a la atención de la salud.
Recomendaciones Básicas. OPS 2017. Páginas 99-118
► Circular C37 N°10 de 2018. Recomendaciones sobre aseo y desinfección de
superficies ambientales para la prevención de infecciones asociadas a la
atención de salud (IAAS)
UNIDAD 3: Higiene respiratoria
OBJETIVO: Prevenir la transmisión de agentes respiratorios en salas de
espera o de emergencia
La transmisión de agentes respiratorios en salas de espera o de emergencia que han
involucrado al personal de salud y familiares como fuente de los agentes o como
huéspedes susceptibles llamó la atención sobre la necesidad de expandir las
medidas de prevención. El ejemplo más evidente de este riesgo ocurrió durante la
epidemia de SARS en 2003. Las medidas de prevención en este caso se
denominaron “medidas de higiene respiratoria y etiqueta para toser”. El concepto
“etiqueta para toser” deriva de lo que se considera “buenos modales”, básicamente
se refiere a taparse la boca para toser o estornudar.
Las medidas de higiene respiratoria tienen por objetivo:
1) contener las secreciones respiratorias en donde se producen (control a nivel de la
puerta de salida = nariz y boca)
2) evitar la contaminación de las manos de la persona que las produce. Deben ser
aplicadas por todas las personas que tienen signos o síntomas tales como tos,
estornudos, congestión nasal, y la producción aumentada de secreciones
respiratorias.
Las medidas de “higiene respiratoria” son:
El personal de salud con infecciones respiratorias debe
evitar el contacto directo con pacientes.
Adicional a las medidas de higiene respiratoria, la
mantención de una separación de más de un metro entre
pacientes en salas de espera, sitios de aglomeración
puede contribuir a disminuir la transmisión entre
personas por agentes que se transmiten por gotitas.
REFERENCIAS
► Circular Nº 9 sobre precauciones estándares para el control de infecciones en
la atención (MINSAL 2013)
► Enfermedades Respiratorias Agudas con tendencia epidémica y pandémica
OMS; Página 27