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Astrologia de Las Relaciones Intimas - Stephen Arroyo

Astrologia de Las Relaciones Intimas

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ASTROLOGIA DE LAS

RELACIONES INTIMAS
Amor, sexo y compatibilidad

Stephen Arroyo
Autor de los best sellers Astrología, psicología y
los cuatro elementos; y Astrología, karma y transformación

ji[� rigden institut gestalt


Título original
Person-to-Person Astrology:
Ener¡zy Factors in [,ove, Sex & Compatibility

Título
Astrología de las relaciones íntimas
Amor, sexo y compatibilidad

Primera edición
Noviembre 2009

© 2007 Stephen Arroyo


© 2009 para la edición en castellano
Rigden Edit S.L.

Traducción
Miguel Iribarren Barrade

Supervisión de traducción
Barbara Boyd

Diseño de cubierta
Aram Garriga Ferrao

Fotocomposición, impresión y encuadernación


Zero preimpresión, S.L.

Impreso en España
Printed in Spain

Depósito Legal
B - 45.409-2009

ISBN
978-84-936706-4-l

RIGDEN-INSTITUT GESTALT
Verdi, 94, bajos
08012-Barcelona
www.rigden-institutgestalt.com
e-mail: [email protected]

Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de
los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial
o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el
tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo
público.
«Casi de la noche a la mañana, y gracias a la publicación de su clá­
sico e indispensable Astrología, karma y transformación, Stephen Arroyo
estableció una nueva sensibilidad en la astrología contemporánea.
Arroyo ha asimilado las corrientes intelectuales y espirituales de una
Nueva Era, haciendo que los anteriores libros de astrología parezcan
escritos por gente de la era victoriana ( ...). Desde aquel notable co­
mienzo, cada nuevo libro ha revelado su profunda comprensión in­
tuitiva de los fundamentos de la astrología, asentada en años de ex­
periencia como consultor. Lo que más destaca de su trabajo, y lo que
impulsa a muchos a asumir sus visiones como propias, es que Arroyo
ve la astrología como un poderoso instrumento de transformación psi­
cológica, relacional y espiritual. Cada nueva publicación suya es un
evento significativo para este campo del conocimiento, y en Astrología
de las relaciones íntimas cosechamos los frutos de sus últimos treinta
años de observación de las relaciones humanas».

RICHARD TARNAS, doctor en Filosofía, profesor de Filosofía y Psi­


cología en el Instituto de Estudios Integrales de California y au­
tor de Cosmos y psique: indicios para una nueva visión del mundo.
Dedicatoria

A los cientos de personas que con sus sugerencias, cartas, respuestas a


los cuestionarios y sinceridad en las consultas y entrevistas, han con­
tribuido a este proyecto que ha tardado dos décadas en madurar. Y
también a las futuras generaciones, incluyendo a Isaac, Rosa, Ginger
y Lucas, con la esperanza de que mirarán sin temor lo que la astrolo­
gía puede ofrecerles para mejorar su comprensión de sí mismos y de
los demás.
Índice

Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Nota del autor: Una invitación personal al lector . . . . . . . . . . . 19
Directrices importantes para los que son nuevos en
astrología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

Capítulo 1: Compatibilidad y lengu�je de las relaciones ._. . . . . 35

Capítulo 2: ¿Por qué debería tomarme en serio la astrología?


Respuestas a lo largo de los siglos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
-¿Qué tienen en común Galileo, Emerson y Jung? . . . . . . . 48

Capítulo 3: Amor, sexo y relaciones: a través de la historia


y en la actualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
-Trasfondo histórico y cultural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
-Tendencias sociales, normas e hipocresía . . . . . . . . . . . . . 66
-Roles sociales y sexualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
-La necesidad que los hombres tienen de las mujeres . . . . 77
-Estudios y estupideces: nuestra forma actual de entender
el sexo, el amor y las relaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79

Capítulo 4: Astrología en el siglo XXI: un nuevo punto


de vista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83

Capítulo 5: La astrología amplía nuestro entendimiento


de la interacción energética entre personas . . . . . . . . . . . . . 95
-Interacciones energéticas: una experiencia, no una
metáfora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
-Visualizar los elementos y sus interacciones............ 100
-Afrontar los hechos y los límites de la terapia .......... 105
-¿Qué es una comparación de cartas? Evaluar las
dinámicas energéticas entre personas ................ 109
-Algunos factores clave en la comparación de cartas ..... 114

Capítulo 6: Los cuatro elementos, los doce signos,


y el Ascendente...................................... 117
-Los signos de fuego: Aries, Leo y Sagitario............. 119
-Los signos de tierra: Tauro, Virgo y Capricornio........ 120
-Los signos de aire: Géminis, Libra y Acuario ........... 121
-Los signos de agua: Cáncer, Escorpio y Piscis .......... 121
-El Ascendente..................................... 125

Capítulo 7: La Luna: los estados de ánimo en los que


VIVImOS • • • • . • ... • • • .. •................... •... • •. •.. • 133
-La Luna, feminidad, pasividad y dependencia ......... 136
-La Luna en signos de fuego ......................... 139
-La Luna en signos de tierra ......................... 148
-La Luna en signos de aire ........................... 155
-La Luna en signos de agua .......................... 164
-Cómo se expresa el elemento de la Luna: resultados
de una discusión grupal ............................ 174
-Luna, seguridad interna y autoimagen................ 176

Capítulo 8: Marte y Venus: ni todos los hombres son de


Marte ni todas las mujeres son de Venus ................ 179
-Venus y el encanto, Marte y la ira..................... 187
-Los contrastes entre las expresiones masculina
y femenina de Venus y Marte ........................ 195
-Venus y Marte en los elementos ...................... 199
-Compatibilidad energética a nivel de los elementos .... 211
-Venus, Marte y la energía del Sol ..................... 218
Capítulo 9: Venus en signos de fuego ..................... 221
-Venus en Aries .................................... 222
-Venus en Leo ............................... : ..... 227
-Venus en Sagitario ................................. 231

Capítulo 10: Venus en signos de tierra .................... 237


-Venus en Tauro ................................... 238
-Venus en Virgo .................................... 241
-Venus enCapricornio .............................. 246

Capítulo 11: Venus en signos de aire ...................... 251


-Venus en Géminis ................................. 252
-Venus en Libra .................................... 255
-Venus en Acuario .................................. 259

Capítulo 12: Venus en signos de agua ..................... 265


-Venus enCáncer .................................. 266
-Venus en Escorpio ................................. 270
-Venus en Piscis .................................... 275

Capítulo 13: Marte en signos de fuego .................... 279


-Marte en Aries .................................... 281
-Marte en Leo ..................................... 285
-Marte en Sagitario ................................. 289

Capítulo 14: Marte en signos de tierra .................... 293


-Marte en Tauro .................................... 294
-Marte en Virgo .................................... 298
-Marte enCapricornio ............. . ................ 303

Capítulo 15: Marte en signos de aire ...................... 307


-Marte en Géminis ................................. 308
-Marte en Libra .................................... 313
-Marte en Acuario ................... . .............. 318
Capítulo 16: Marte en signos de agua ..................... 325
-Marte en Cáncer .................................. 326
-Marte en Escorpio ................................. 331
-Marte en Piscis .................................... 337

Capítulo 17: Los «aspectos», las interacciones energéticas


entre planetas ....................................... 343
-Los aspectos mayores ............................... 348
-Directrices para distinguir y comprender los aspectos
más importantes en una comparación de cartas ........ 352

Capítulo 18: Usar la astrología y la comparación de cartas


de manera sabia y realista ............................. 361
-Aproximación a la comparación de cartas ............. 365
-¿Adónde voy a partir de aquí? ....................... 370

Apéndice A: Astrología: un lenguaje de la energía.


Definiendo los factores esenciales ...................... 373
Apéndice B: Servicios de cálculo de cartas ................. 377
Apéndice C: Tablas de los signos lunares .................. 379
Apéndice D: Tablas de los signos en Venus y Marte .......... 399
Apéndice E: Tablas de estimación de los Ascendentes ....... 415
Apéndice F: Bibliografía y abreviaturas usadas en el texto .... 425

Sobre el autor ......................................... 431


Prefacio
Es mejor dar vueltas a una cuestión sin decidirla,
que decidirla sin darle vueltas.

JOSEPHJOUBERT,
filósofo francés y autor de Pen.w,mientos

En 1980 publiqué un libro, Modernas dimensiones de la Astrología, en el


que identifiqué a Marte como símbolo del «ego masculino» y a Venus
como representante del «ego femenino». Esto ocurrió doce años an­
tes de quejohn Gray publicara su libro Los hombres son de Marte, las mu­
jeres son de Venus, que derivó parte de sus ideas básicas de la astrología.
Como el propiojohn Gray reconoció en 1997 en su prólogo al libro
Amor y guerra entre los signos, de Amy Keehn:

Mi toma de conciencia de que hombres y mujeres tienen características


tanto marcianas como venusinas estuvo directamente influida por mi co­
nocimiento de la antigua práctica de la astrología... sabía que ser hombre
o mujer no es el único factor que determina las propias necesidades yac­
ciones. Me di cuenta que tenemos que tomar en consideración el efecto
de la astrología yla influencia de los doce signos.

La gran popularidad del libro de Gray reveló que una amplia va­
riedad de gente, con los más diversos niveles de educación, reconoce
el valor de estos conceptos tan útiles, y el poderoso simbolismo ar­
quetípico de Marte y Venus. La popularidad continua de este libro y
de los que le siguieron demuestra que estos conceptos y símbolos pla­
netarios y psicológicos ayudan a clarificar las identidades sexuales de
la gente, así como sus necesidades emocionales, sus motivaciones in­
conscientes y las dinámicas relacionales.
El presente libro es mucho más amplio que mi obra anterior y está
basado en una investigación mucho más extensa, así como en veinti­
cinco años de experiencia adicional. También incluye comentarios y
citas extraídas de cientos de cuestionarios y entrevistas personales.
Además, está escrito fundamentalmente para el gran público, que
puede no tener conocimientos previos de astrología o sólo una ligera
familiaridad con los significados básicos de los signos solares.
Cuando publiqué mi primer libro en 1976, Astrologfo, psicología y los
cuatro elementos, fue el primero en describir y definir la astrología como
un «lenguaje de la energía» moderno, accesible y preciso, que conti­
núa siendo un tema central de la presente obra. Desde entonces se
han publicado miles de libros e investigaciones sobre psicología, artes
curativas, nueva física y otros campos que establecen la realidad teó­
rica y práctica de esta nueva perspectiva: la vida puede comprenderse
cómo una serie de interrelaciones e interacciones entre campos de
energía. Hay una acumulación de pruebas que sustentan esta nueva
visión de la vida y que nos están llevando a cambiar radicalmente nues­
tra comprensión de cómo operan nuestros cuerpos y el mundo, así
como nuestra definición de nosotros mismos. Como escribe Lynne
McTaggart en su famoso libro El Campo:

Los seres humanos y todas las cosas vivas son una fusión de energías en un
campo energético conectado con todas las demás cosas del mundo( ... ).
No existe una dualidad «yo«/ «no-yo» entre nuestros cuerpos y el univer­
so, sino un campo energético subyacente.

Durante toda mi vida he sentido una tendencia natural a cuestio­


nar la ortodoxia establecida en cualquiera de los campos de interés a
los que me ha llevado mi peregrinaje. He elegido poner la cita deJo­
sephJoubert al principio de este prefacio para establecer el tono y
clarificar el ámbito de este libro. En diversos lugares del mismo cues­
tiono algunas tendencias o suposiciones sociales, científicas y acadé­
micas, y también descarto enérgicamente, o al menos niego, algunas
de las modas y creencias comunes que actualmente imperan en la psi­
cología y la educación, así como en la astrología tradicional. El lector
debe asumir que, en el espíritu de la cita de Joubert, no lo hago para
llegar a una conclusión ni para formular una visión o teoría alternati­
va, sino para hacernos pensar de una manera nueva, e idealmente
para animarnos a tener una visión más amplia con respecto a muchas
cuestiones. Como dijo una vez un gran profesor espiritual cuando vi­
sitó por primera vez Estados Unidos: «El provincianismo y la rigidez
de la mente» son los grandes obstáculos para la verdadera compren­
sión y el crecimiento personal. Para potenciar una ampliación de la
visión, hago uso de un surtido particularmente variado de citas de do­
cenas de personas intuitivas, algunas de las cuales están en la van­
guardia de los nuevos desarrollos y de los nuevos modelos de la natu­
raleza y la conducta humanas. Con independencia de cómo reaccione
inicialmente el lector a las visiones que aquí se expresan, mi primera
y principal esperanza es que este libro sea un viaje estimulante y re­
flexivo.
El lector debe tener en cuenta que a lo largo de esta obra uso abre­
viaturas para marcar citas tomadas de las entrevistas realizadas por el
autor (EA) y de los cuestionarios propuestos por el autor (CA). He
sentido que estas citas literales de personas de todas las edades y esti­
los de vida, además de iluminar muchas correlaciones astrológicas, vi­
vifican también los símbolos planetarios esenciales a través de los
detalles de la experiencia y la observación de la vida real. Oír la expe­
riencia de otras personas con los distintos factores astrológicos ofrece
al lector una comprensión mucho más plena y profunda de la in­
fluencia directa de los símbolos planetarios.
Además, también uso abreviaturas para referirme a las fuentes de
la mayoría de las citas de este libro. Esto tiene la ventaja de ahorrar
mucho espacio, y también permite mantener el flujo del texto sin tan­
tas interrupciones. La clave de las abreviaturas se encuentra en el
apéndice F para que el lector pueda acceder rápidamente a los deta­
lles de las publicaciones específicas.
Nota del autor:
Una invitación personal al lector

La astrología es astronomía aplicada para


propósitos psicológicos.

RALPII METZNER, psicólogo

Debo asumir que cualquiera que abra este libro tendrá que admitir,
como mínimo, que siente cierta curiosidad sobre si puede encontrar
en la astrología algo excitante, incisivo, o al menos morboso con res­
pecto a su vida personal. Así, si eres honesto contigo mismo, proba­
blemente reconocerás que, en tu mente consciente o en tus senti­
mientos profundos, sospechas que la astrología puede tener algo de
valor o interés, aunque tengas dudas o sientas escepticismo con res­
pecto a buena parte de los contenidos astrológicos, o al modo en que
habitualmente se presentan.
Me gustaría resaltar que yo compartía tu precaución y escepticismo
cuando empecé a investigar y a experimentar con la astrología hace
más de treinta y cinco años. De hecho, todavía hoy tengo grandes re­
servas con respecto a muchas de las afirmaciones que expresan las pu­
blicaciones astrológicas y los astrólogos. Mantengo mi escepticismo con
respecto a muchos intentos de predicción y a muchos de los análisis
simplistas que uno suele encontrar en el campo de la astrología. Sin
embargo, aunque hace varias décadas, en un momento de enfado, lan­
cé un par de libros de astrología a la otra punta de la habitación ju­
rando que no dedicaría más tiempo a este tema frustrante, a pesar de
mí mismo me he sentido llevado continuamente a reexaminar sus prin­
cipios esenciales y sus asombrosas revelaciones, que ningún otro cam­
po de estudio puede igualar. Y especialmente en los ámbitos peligro­
sos pero fascinantes y cruciales de la naturaleza y de la motivación
humanas, de las diferencias personales y de las necesidades relaciona-
les, incluso después de haber estudiado innumerables teorías psicoló­
gicas y sistemas terapéuticos, no puedo evitar confiar más en la astro­
logía que en cualquier otra herramienta para obtener comprensiones
psicológicas sólidas, métodos fiab/,es de comprender a la gente, y nive­
les mensurables de compatibilidad. La astrología, cuando se entiende
adecuadamente, es capaz de proveer una combinación singular de sim­
plicidad y complejidad, de imaginería y exactitud (arte y ciencia), de
las dimensiones cualitativa y cuantitativa de la vida, de lo personal y lo
cósmico; una combinación que está perfectamente sincronizada con
los múltiples niveles de la psicología y de la naturaleza humanas.
Por tanto, te felicito por haber superado el mayor obstáculo para
poder acceder libremente a las intuiciones y comprensiones que la as­
trología inteligente y moderna puede proveer. Evidentemente, estás
dentro de esa minoría de personas perceptivas del mundo occidental
que ha alcanzado una visión objetiva y realista de la astrología, en lu­
gar de expresar irreflexivamente las reacciones habituales en las que
se denosta esta disciplina sin haberla investigado en absoluto. La as­
trología es un sistema específico del conocimiento humano. Como
dijo el profesor Paul Feyerabend de la Universidad de California en
Berkeley cuando se le pidió que firmara un documento en el que una
serie de «científicos» condenaban la astrología en los años 70: «La
ciencia es uno de los muchos modos de pensar desarrollados por el
ser humano, pero no necesariamente el mejor» (IHH, p.339). El pro­
fesor Feyerabend, considerado por muchos como uno de los pensa­
dores más originales del siglo xx, reconocía así el hecho crucial de que
existen muchos modos de pensar, y que la astrología puede ser otro
método significativo de representar la vida. Por ejemplo, yo conside­
ro la astrología un lenguaje notablemente preciso para describir la ex­
periencia de vida. El profesor Feyerabend también estaba asumiendo
una posición valiente frente a la moderna religión del cientificismo
que impregna el mundo occidental y amenaza con intentar descartar
la astrología como si se hubiera «demostrado» que es inexacta, mera­
mente una reliquia obsoleta de un pasado supersticioso. Sin em­
bargo, cuando todos aquellos «científicos» recibieron una carta de
una organización astrológica profesional en la que se les pedía que ex-
pusieran los estudios de astrología en los que basaban sus opiniones
«científicas», ni uno solo de ellos presentó la menor prueba de haber exa­
minado cualquier parte del vasto campo de las correlaciones celestia­
les con la experiencia humana.
De hecho, el profesor Feyerabend ( con formación en astronomía,
física y filosofía) generó mucha controversia con sus extensos escritos
en los que criticaba contundentemen te las limitaciones y la búsqueda
de un poder «totalitario» por parte de la rígida visión del mundo que
caracteriza la ciencia moderna. En Contra el método ( 1988), escribió:
«Debemos impedir a los científicos adueñarse de la educación y en­
señar como "hecho" y como "el único método verdadero" lo que no
pasa de ser el mito vigente en ese momento». Y en Knowledge, Science
and Relativism ( 1999), apuntó que la «ciencia» se ha convertido en la
nueva religión, la autoridad última del mundo moderno que castiga
a los herejes y consigue fácilmente la atención de los medios para exa­
gerar sus.éxitos y beneficios, y denigrar cualquier campo de investi­
gación (como la astrología o ciertos métodos de curación alternativos)
que le resultan amenazantes. Consideremos la siguiente cita sobre el
papel de la ciencia en la educación moderna tomada de esta misma
obra:

Los «hechos» científicos se enseñan a una edad muy temprana y de ma­


nera muy similar a como los «hechos» religiosos se enseñaban hace un si­
glo.... Pero la ciencia queda libre de toda crítica. En general, en la socie­
dad, el juicio del científico se recibe con la misma reverencia que los
juicios de los obispos y cardenales hace no demasiado tiempo ... ahora la
ciencia se ha vuelto tan opresiva como las ideologías con las que tuvo que
luchar en su momento. (/bid, p. 182).

La condena general, organizada y ampliamente publicitada de la


astrología que hemos mencionado antes por parte de científicos y aca­
démicos completamente sesgados y carentes de información fue par­
ticularmente asombrosa y desilusionante porque reveló una ignoran­
cia abrumadora de la historia de la ciencia y de la astronomía. Como
señaló Arthur Koestler en su brillante libro sobre la historia de la cien-
cía, Los sonámbulos, nuestro uso actual del término «ciencia» no con­
lleva «las mismas asociaciones ricas y universales que contenía la "Fi­
losofía Natural" del siglo XVII, en los días en que Kepler escribió su Ar­
monía del Mundo y Galileo su Mensajero de las Estrellas».
Koestler explica que la «indagación cósmica» de estos pioneros vi­
sionarios solía denominarse «nueva filosofía» y se dirigía principal­
mente a comprender, no a conquistar, la Naturaleza. En la antigüedad
se pedía guía a los astrólogos porque se les consideraba los científicos
de aquel tiempo, capaces de medir y predecir el movimiento de los
planetas. En cierto sentido, como señala el profesor de historia The­
odore Zeldin, la astrología fue la «tecnología» de muchos periodos y
culturas del mundo antiguo. Estas son sus palabras:

Fue Ptolomeo de Alejandría (127-51 a. C.), el escritor de libros de texto


más famoso de su tiempo, quien hizo de la astrología un credo interna­
cional. Todo lo que se sabía de matemáticas, astronomía, geografía, his­
toria, música y óptica quedó expuesto en las obras de Ptolomeo, que fue­
ron el manual de información general para el mundo durante mil
cuatrocientos años, y la astrología estaba incluida como una rama de la
ciencia. (IHH, p. 340).

El psicólogo Carljung, un controvertido científico del siglo xx,


no sólo publicó un estudio estadístico sobre los tradicionales indica­
dores de compatibilidad de la astrología, sino que también la usó
abundantemente en su vida personal y profesional, aunque de ma­
nera discreta, puesto que sus obras sobre psicología profunda ya se
consideraban extremadamente controvertidas. De hecho, fue Jung
quien dijo: «La astrología representa el resumen de todo el conoci­
miento psicológico de la antigüedad» ( del prólogo a El secreto de la flor
de oro), e inspiró a muchas personas cultas y libres de prejuicios a in­
vestigar más en lo que la astrología tiene que ofrecer para arrojar luz
sobre la psicología humana. Yo mismo me vi impulsado a investigar
la astrología leyendo los puntos de vista de Jung hace algunos años.
De hecho, llegué a estudiar en profundidad más de la mitad de su vas­
ta colección de escritos, y finalmente, cuando visité a su hija en Sui-
za, descubrí que es una sofisticada e inteligente practicante de la as­
trología moderna.
Muchos de los astrólogos del mundo antiguo creían en la posibili­
dad de vivir de acuerdo con las leyes y ciclos de la naturaleza, y des­
cubrieron que la astrología les instruía con respecto a dichas leyes.
Aunque ya no se oyen frases como «vivir de acuerdo con las leyes
naturales» o «alinearse con los ritmos de la naturaleza y el cosmos»,
especialmente por parte de las personas de orientación científica, los
principios esenciales y las correspondencias de la astrología persisten
como realidades que millones de personas de todo el mundo en­
cuentran extraordinarias y singularmente útiles para comprender sus
vidas cotidianas. De hecho, después de cuatro décadas de trabajar con
la astrología y de ponerla a prueba, puedo afirmar inequívocamente
que, cuando se usa correctamente, es mucho más precisa y «científi­
ca» para entender a la gente -sus modos de percepción, sus valores
y prejuicios innatos, las diferencias entre personalidades, los perío­
dos de crisis, las relaciones, las motivaciones, las épocas de crecimiento
intenso o de dificultades, la clarificación de la toma de decisiones,
etc.-, que cualquier otro método, incluyendo las diversas psicolo­
gías con la que estoy familiarizado.
Los siglos de ridiculización y de prejuicios anti-astrológicos que si­
guieron a su época de máxima aceptación no sólo se asocian con el
avance de la ciencia materialista y una rígida animosidad semi-reli­
giosa hacia los antiguos sistemas basados en los planetas, sino que tam­
bién se deben -y a veces justificadamente- a la desgraciada mezcla
de las antiguas verdades y correlaciones astrológicas con la adivinación
y otras prácticas supersticiosas. Como escribe el profesor Zeldin, la as­
trología «se injertó a sí misma en las tradiciones oraculares y reforzó
la fascinación por lo exótico» (IHH, p.341). Y, lo que es aún más de­
safortunado, generaciones de «astrólogos» (con lo que me refiero a
todo tipo de astrólogos, no sólo a los estudiantes serios, a los experi­
mentadores sistemáticos y a los sinceros buscadores de la verdad, sino
también a los ocultistas supersticiosos, a los exhibicionistas egocéntri­
cos y a los charlatanes mercenarios) con demasiada frecuencia han
continuado prefiriendo mezclar la verdadera astrología con la pre-
dicción u otras prácticas cuestionables, en lugar de dedicarse al tra­
bajo exigente de clarificar y utilizar la astrología de la manera más
pura y exacta: a saber, como una ciencia precisa y disciplinada, basa­
da en principios y medidas específicos, cuya aplicación a la vida hu­
mana es vasta y particularmente fiable en sus descripciones de la ex­
periencia individual.
Ahora, a comienzos del siglo XXI, existe un cuerpo de conoci­
mientos astrológicos que puede considerarse como un componente
legítimo de una ciencia de la naturaleza y de la psicología humanas.
Actualmente hay miles de practicantes de astrología en el mundo oc­
cidental (y se están extendiendo lentamente por Rusia, Europa Orien­
tal, Turquía, India, e incluso Corea y China) que se han liberado de
los viejos métodos supersticiosos y atemorizantes, de la adivinación, y
de los consejos rígidos y fatalistas que tan a menudo han dado mala
reputación a la astrología entre las personas inteligentes. A lo largo de
los últimos treinta y cinco años he desarrollado un tipo de astrología,
definida y explorada en detalle en mis siete libros anteriores, que in­
cluye tanto el marco simbólico como las matemáticas exactas, y que
puede usarse con precisión para múltiples propósitos: comprender las
sintonías de la energía humana y los cambios de motivación y de con­
ciencia que les acompañan; analizar la complejidad de las dinámicas
individuales y relacionales; medir de manera fiable los ciclos de cam­
bio y crecimiento en la vida del individuo; y todo ello manteniendo la
asombrosa simplicidad que el retrato simbólico del sistema solar hace
de las variadas pautas de vida individuales.
Una de las bellezas de la astrología, y parte de su atractivo, es su sim­
plicidad inspiradora; sin embargo, debo clarificar que éste es un cam­
po de estudio complejo, siendo ésta una de las razones por las que las
descripciones generales que hacen algunos libros y programas de or­
denador de un factor astrológico particular que no está individualizado
en absoluto a veces no suenan ciertas. A ambos lados del Atlántico, con­
seguir grados y certificados en astrología puede llevar de tres a cuatro
años. Menciono este hecho para indicar que deberías conceder algún
tiempo a la astrología para que resuene dentro de ti, y no hacer un jui­
cio precipitado sobre su precisión o utilidad. Después de todo, si no
entiendes de fisica, de meteorología o de economía después de leer
un libro o de tomar un curso de fin de semana, ¿deberías culpar a la
ciencia misma o a la superficialidad de tu investigación? Y si la astro­
logía es dificil de «explicar» basándonos en nuestro actual estado de
conocimiento, eso no es razón para descartarla, negando así a la hu­
manidad sus múltiples beneficios. Como dijo Winston Churchill, que
siempre tuvo la mente abierta a cualquier cosa verdaderamente eficaz,
a un famoso herborista que le trató entre 1950 y 1957: «El simple he­
cho de no poder explicar una cosa no es razón para negarla» (Mau­
rice Messegue, Hombres y plantas).
La complejidad inherente de la verdadera y sofisticada astrología
moderna nos lleva a tener en cuenta los hechos y observaciones esen­
ciales que se exponen seguidamente. Espero que el lector principiante
en este campo los considere seriamente, quizá remitiéndose a ellos pe­
riódicamente durante la lectura del libro.
Directrices importantes para los que son nuevos
en el estudio de la astrología

Necesariamente, cualquiera que escriba sobre factores astrológicos es­


pecíficos tendrá que generalizar en cierta medida. En este libro he tra­
tado de ser tan preciso como lo permiten el lenguaje y el espacio, pero
inevitablemente me he visto obligado a omitir las referencias a muchas
excepciones a las reglas generales y a los matices sutiles de significa­
do. También he dejado de mencionar muchos otros factores astroló­
gicos que pueden alterar o colorear las tendencias psicológicas bási­
cas del individuo.
Por tanto, debo resaltar que sólo una carta natal completa, basada de
manera precisa en el momento y lugar de nacimiento, puede hacer
justicia a la complejidad del patrón energético vital de cada individuo
y a su constitución psicológica. Una carta completa del posiciona­
miento de nuestro sistema solar en el momento del nacimiento del in­
dividuo es como una radiografía de sus tendencias naturales, de sus
dimensiones psicológicas y de su sintonía energética personal: La ver­
dadera astrología no «mete a la gente en doce cestas» en absoluto, tal
como cree la gente, lo que produce un resentimiento comprensible.
En la astrología moderna, a cada individuo se le considera una expresión
total y única de los principios, patrones y energías universales. De hecho, lo
más útil es ver la astrología como un lenguaje de principios y energías uni­
versales. O, poniéndolo en la terminología que usan las ramas avanza­
das de muchas ciencias de la salud, la astrología muestra cómo el cam­
po energético del individuo está íntimamente relacionado con el
campo energético mayor del entorno cósmico.
Debemos darnos cuenta de que la carta natal (u horóscopo) es sim­
plemente un mapa del sistema solar observado desde el lugar de na­
cimiento en el momento exacto del nacimiento. Se podría decir que
el sistema solar y el universo se enfocaron en ese momento para expresar­
se a sí mismos en el ser humano individual nacido en ese punto del espacio y
del tiempo. Como dijo Jung, cualquier cosa que nazca en un momento
temporal lleva la marca singular o impronta de ese momento. Por
ejemplo, un catador de vino, simplemente saboreando una cosecha
particular, suele ser capaz de decir el tipo de uva, de dónde procede y
el año de la cosecha. Así mismo, los astrólogos experimentados sue­
len poder decir donde están el Sol, la Luna o el «Ascendente» de la
persona simplemente sintonizando con sus vibraciones y personalidad
durante unos momentos. En realidad, cualquier persona puede em­
pezar a apreciar las diferencias en las energías y conciencia de los de­
más seres humanos aprendiendo las bases de la astrología y pregun­
tando regularmente a la gente su fecha de nacimiento.
Naturalmente, al comienzo de sus estudios astrológicos, pocos lec­
tores serán capaces de analizar totalmente y con precisión una carta
natal completa, aunque la hayan calculado (véase Apéndice B para
servicios de cálculo de cartas). Ésta es la razón por la que recomiendo
que se concierte una cita con un astrólogo cualificado y experimen­
tado, pero sólo después de preguntarle específicamente -¡antes de
concertar la cita!- cuál es su método, y si está dispuesto a participar
en un amplio diálogo exploratorio en lugar de hacer las «lecturas» unilatera­
les que por desgracia siguen siendo tan comunes entre los practican­
tes de este arte. Este tipo de interacción y discusión mutua por la que
yo abogo es más penetrante psicológicamente, y le permite a uno co­
nocer el pleno potencial del simbolismo astrológico como reflejo de
la auténtica expresión de su ser interno.
Introducción

El amor real es una peregrinación. Ocurre


cuando no hay estrategia, pero es muy raro,
porque la mayoría de las personas son estrategas.

ANITA BROOKNER

En nuestra sociedad moderna, al principio puede parecer sorpren­


dente que quien trate de clarificar los asuntos difíciles de las relacio­
nes se dirija, como fuente de inspiración, a un arte/ ciencia tan anti­
guo como la astrología. Sin embargo, yo he descubierto que la
astrología -tal vez, en parte porque es tan intemporal y está basada
en los ciclos perennes del cielo- ofrece la objetividad necesaria que
muchos tipos de psicología pop y otras modas académicas no permi­
ten. Después de todo, sólo un sistema tan universal (y mensurable,
siendo los puntos de referencia los planetas) resulta útil para todo tipo
de personas: ricas y pobres, educadas o iletradas, jóvenes y viejas, así
como de diversas procedencias culturales.
Debemos recordar que el entorno social y cultural, así como la per­
sonalidad y la formación de quien las propone, colorean todas las te­
orías sobre la psicología humana, la conducta y las relaciones. Aplicar
una teoría tan limitada a todos los seres humanos me parece una em­
presa alocada, especialmente porque la conducta humana es tan difí­
cil de medir ( el «dios» de la ciencia materialista) y porque los experi­
mentos con seres humanos casi siempre son irrepetibles. Como
diversas controversias en el campo de la psicología han mostrado en
los últimos tiempos, resulta relativamente fácil seleccionar los datos
para presentar como «científico» algo que en realidad está tremen­
damente sesgado. El gran problema de las teorías de la personalidad
y la conducta en el campo de la psicología es que generalmente sólo
resultan útiles para un pequeño segmento de cualquier población o
sociedad. La astrología, por otra parte, es la «teoría de la personali­
dad» más abarcadora, puesto que unifica y proporciona un funda­
mento a todas las teorías más especializadas. Prueba de esto es su des­
cripción precisa de varios tipos de conciencia, así como de una gran
variedad de diferencias individuales.
Por lo tanto, si suspendes eljuicio (y el escepticismo) temporal­
mente, podemos ir más allá de las suposiciones y prejuicios de nues­
tra sociedad moderna y examinar seriamente lo que podemos
aprender de esta disciplina perenne, amplia y universal: la astrolo­
gía (a la que también podríamos llamar «psicología cósmica» o «psi­
cología celestial»). Si eres capaz de hacer esto, podrías descubrir
-como he hecho yo- que la astrología provee el medio para com­
prender profundamente la amplia variedad de personalidades y
conciencias individuales, así como algunos de los orígenes profun­
dos de la motivación humana. La astrología también puede pro­
porcionarnos una clave para comprender, de las maneras notable­
mente específicas que expondré en este libro, muchas dimensiones
de las relaciones íntimas.
Actualmente, en las sociedades occidentales abundan los mensajes
contradictorios y la hipocresía. Forman parte de la psicosis masiva que
caracteriza la vida moderna en el mundo occidental, y parecen ex­
tenderse como una gran infección a cada vez más países de la socie­
dad mundial. Oriente y Oriente Medio tienen, por supuesto, sus pro­
pias formas peculiares de hipocresía y negación. La convergencia de
muchos factores (sociales, comerciales, religiosos y otros) ha produ­
cido la mayor confusión con respecto a las relaciones, los roles de gé­
nero, la identidad y el estilo de vida de toda la historia humana. El he­
cho de que sea políticamente correcto negar tal confusión no afecta
en absoluto la realidad de esta situación y su impacto en las vidas hu­
manas individuales y en la salud psicológica de las sociedades como
grupos vivientes integrados. Este tema se comenta más detenidamen­
te en el Capítulo 3, donde he incluido comentarios de una serie de
psicólogos experimentados, pero, para ilustrar a qué me refiero, con­
sideremos los puntos siguientes:
• La cultura occidental promueve cada vez más la homogeneidad
y el conformismo, mientras se llena la boca de palabras como «in­
dividualidad», «singularidad», «creatividad» y «autoexpresión».
Observa la destrucción generalizada de pequeñas compañías por
los grandes monstruos corporativos subvencionados por la emi­
sión de acciones, así como la «cultura» popular comercializada
masivamente por medios de comunicación globales, degradan­
tes y despiadados que apuntan a los niños como fuente principal
de beneficios.
• Muchos políticos occidentales hablan de los «valores familiares»
mientras que en realidad sus políticas aceleran la destrucción de
las familias, de los pequeños negocios y de las comunidades re­
motas.
• Recientemente se ha causado mucho daño psicológico y emo­
cional por animar a la gente joven a identificarse con todo tipo
de «grupos de identidad» polarizados, a pesar de ser demasiado
jóvenes e inexpertos para realizar un juicio informado sobre su
propia personalidad, valores y naturaleza emocional-sexual. Por
ejemplo, algunas estridentes defensoras del «feminismo», rígidas
y políticamente correctas, y algunos grupos «gay» extremos y
políticamente hiperactivos, han recibido enormes cantidades de
publicidad en años recientes. La promoción de este tipo de se­
xualidades y visiones cáusticas, y a menudo intencionalmente
ofensivas, ha producido toda una generación de personas con­
fusas, donde los hombres a veces son patéticamente «sumisos» o
al menos aparentemente poco asertivos, mientras que las muje­
res quieren «perder la cabeza por un hombre al que puedan do­
minar completamente». Especialmente ahora que a los jóvenes
inexpertos se les imprime en la escuela códigos de discurso y con­
ducta caracterizados por el «no juzgar», y a menudo se les ense­
ña a no cuestionar sus ramificaciones éticas o sociales, debería­
mos preguntarnos seriamente si estas políticas tan extendidas son
miopes y si contribuirán a una sociedad saludable y cohesionada.
La gran presión para conformarse a una conducta políticamen­
te correcta y las actitudes «aceptables» que se difunden al gran
público no fomentan la autenticidad en la expresión personal o
en las relaciones humanas. Por lo tanto, se ha desarrollado una
tolerancia general hacia la falta de sinceridad y, tal como yo lo
veo, esta situación no está siendo abordada en ninguna parte. Sin
duda esto tendrá notables y duraderas repercusiones, que ac­
tualmente son imprevisibles. Por ejemplo, como escribe el histo­
riador Theodore Zeldin en Historia íntima de la humanidad: «Los
antiguos prejuicios masculinos, a juzgar por la historia de los pre­
juicios en general, tienen más probabilidades de ocultarse que de
desaparecer repentinamente».
• Actualmente, en Occidente hay muchos factores (medios de co­
municación, modas académicas, videos musicales, dormitorios
compartidos, etc.) que promueven un tipo u otro de «intimidad»,
haciendo que los jóvenes aún sin formar erijan barreras, imáge­
nes y fingimientos para proteger su yo inseguro de interacciones
profundas que resultan amenazantes. Los medios de comunica­
ción venden «intimidad» y retratan que puede conseguirse de un
modo rápido y fácil; ignorando el esfuerzo, la toma de riesgos
emocionales y la autorevelación que requiere. Sin embargo, al
mismo tiempo, a menudo se promociona también una imagen
idealizada del matrimonio (porque toca ciertos «botones» emo­
cionales y genera muchos beneficios comerciales) ... todo lo cual
suele conducir a desilusiones demoledoras cuando golpea la
realidad.

En resumen, cualquiera que viva actualmente en el mundo occi­


dental y preste atención a las tendencias y conflictos vigentes en nues­
tra sociedad moderna no podrá evitar darse cuenta de las tensiones y
de las difíciles elecciones personales que la gente afronta. Pero, en lu­
gar de confiar en los estereotipos socialmente aceptables o en los gu­
rús de la psicología pop, ¿no sería más beneficioso y no potenciaría más
nuestro crecimiento buscar un entendimiento real? Como me dijo una
vez un gran profesor, en las relaciones, el entendimiento es más importan­
te que el amor. Actualmente, hay tanto fanatismo y una polarización tan
iracunda e hipersensible entre los sexos, que resulta difícil comentar
muchos problemas relacionales sin convertirse en objeto de un ataque.
Sin embargo, a menos que afrontemos honestamente ciertos hechos y
volvamos a expresarnos con autenticidad, continuaremos sintiéndonos
constreñidos por un exceso de inhibición y por la ausencia de una pro­
funda confianza interna. La insistencia excesiva y mal orientada que
conduce a que todo el mundo tenga una gran autoestima no es susti­
tuta de una verdadera y sólida autoconfianza, que se gana con la ex­
periencia. De hecho, según Christina H. Sommers, coautora de One Na­
tion Under Therapy, la idea de que una sana autoestima es indispensable
para una buena vida es un mito moderno:

La autoestima es una noción mal definida. Nadie sabe cómo medirla; na­
die sabe cómo enseñarla o aprenderla. La conexión entre la autoestima,
los rasgos positivos de carácter y el éxito en la vida no está clara. Siempre
ha habido hombres y mujeres que a pesar de sus inmensos logros son hu­
mildes y se minusvaloran. Por otra parte, no deja de ser habitual que los
ladrones, los imitadores e incluso los asesinos tengan una alta opinión de
sí mismos.

Una autoaceptación realista, basada en una comprensión precisa


de nuestra naturaleza, necesidades y motivaciones, es mucho más va­
liosa que un barniz relativamente superficial de autoestima, que muy
bien podría ser egoísmo insípido. Lo que el estudio de la astrología y
sus significados profundos puede proveer es una verdadera confianza
en la autenticidad del propio ser, fomentando así la capacidad de re­
lajarse en la aceptación de nuestra naturaleza. Es tiempo de probar un
nuevo método de mirarnos a nosotros mismos, a nuestro papel en so­
ciedad y a nuestras relaciones. Realmente no tenemos otra opción que
probar un nuevo acercamiento si queremos adquirir más claridad con
respecto a nuestro dilema moderno. Como dijo Einstein: «Los pro­
blemas significativos de nuestros días no pueden ser resueltos desde
el mismo nivel de pensamiento que los creó».
Este libro desarrolla buena parte de mi trabajo anterior, pero de un
modo que lo hace accesible al lector medio, inexperto en astrología.
Me baso en la experiencia real de la gente, citando a muchos clientes,
a la gente que ha respondido a los cuestionarios y a cientos de entre­
vistados. A menudo se me ha dicho que son las numerosas referencias
a esta experiencia real y a las observaciones específicas de individuos
particulares, las que, entre otras cosas, distinguen mis escritos astro­
lógicos de la mayoría de los demás libros en este campo. Aquí he tra­
tado de hacer real lo que otros libros astrológicos más abstractos y te­
óricos simplemente indican. No siempre estoy completamente de
acuerdo con las tradiciones astrológicas, aunque, en general, he des­
cubierto que los símbolos y significados fundamentales son muy fiables;
y en mis libros suelo dar ejemplos de observaciones específicas que
sustentan mis puntos de vista, a veces poco convencionales.
Existen tantos libros básicos sobre astrología que parece absurdo
repetir aquí muchas definiciones fundamentales. Prefiero enfocarme
en los factores astrológicos más precisos que he descubierto, así como
en aquellas comprensiones que me parecen más importantes, tanto si
confirman las tradiciones astrológicas como si no lo hacen así.
1

Compatibilidad y lenguaje de las relaciones

El encuentro de dos personalidades es como el


contacto entre dos sustancias químicas: si se
produce alguna reacción, ambas se transforman.

C.G.JUNG, psicólogo

En este libro asumo el punto de vista de que la interacción dinámica


entre dos personas puede describirse, y en gran medida compren­
derse, a través del lenguaje de la astrología. Muchos lectores habrán
oído términos como «química sexual», o incluso, hablando de una
nueva relación, habrán comentado a un amigo: «Simplemente no te­
nemos ninguna química». Aunque evidentemente no voy a analizar
las relaciones en función de la química académica, asumo un método
paralelo para comprender las dinámicas interpersonales, puesto que
en ellas se producen interacciones, intercambios que transforman a
ambas partes, transformaciones y que a veces producen incluso ex­
plosiones.
Sin embargo, en lugar de emplear la terminologí� química, em­
pleo el lenguaje de la energía de un modo similar a como se ha venido
usando cada vez más a lo largo de los últimos años en muchas ramas
de las artes terapéuticas innovadoras. En resumen, cuando considero
cualquier relación íntima, me enfoco en la necesidad que tiene cada
individuo de lo que yo denominaría nutrición energética, así como en el
modo en que las dos personas se «alimentan» o estimulan mutua­
mente en ciertos sentidos, o bien se bloquean y agotan en otros.
Además, una de las experiencias más excitantes y esclarecedoras de
mi vida intelectual fue descubrir que los antiguos «cuatro elementos»
(aire, fuego, agua, y tierra) de la astrología ofrecen un lenguaje asom-
brosamente preciso para describir tales energías e interacciones ener­
géticas en las relaciones. Me gustó especialmente la inmediatez del sig­
nificado de los cuatro elementos cuando empecé a apreciar su apli­
cación práctica. El aire o el fuego, así como otros símbolos de lenguaje
astrológico tales como Venus o Marte, tenían para mí un sentido in­
mediato, casi táctil, que confirmaban mi experiencia física, energéti­
ca y emocional con otras personas. Además, me atraían porque son
transculturales, no-sexistas, simples e intemporales (han existido sis­
temas de elementos en una amplia variedad de culturas durante al me­
nos tres mil años). Los símbolos astrológicos también tienen la gran
ventaja de pasar por alto el lenguaje crecientemente politizado de la
cultura popular y de la psicología occidental, que están haciendo cada
vez más difícil percibir la realidad de la propia experiencia privada, es­
pecialmente para el segmento «educado» de la sociedad. Las múlti­
ples capas de conceptos contradictorios, teorías psicológicas sesgadas
y autoengaños que se han amontonado sobre nuestras vidas emocio­
nales y sexuales han generado tantas ilusiones, hipersensibilidades y
resentimientos que una percepción clara de la propia situación, para
muchos, resulta extremadamente difícil.
Una de las cosas que falta en la vasta mayoría de los escritos actua­
les y de las teorías sobre la psicología del amor, el sexo y la compatibi­
lidad es el reconocimiento claro de que las personas son intrínseca­
mente diferentes, y por tanto están predispuestas a tener estilos de
vida y de aprendizaje, intereses, deberes, métodos de comunicación,
estados emocionales y papeles sociales distintos. El fracaso a la hora
de confrontar un hecho tan evidente de la vida expone un vacío tan
grande, y un problema tan crucial, que tomar conciencia de ello re­
vela la completa ausencia de un fundamento teórico sólido en muchas
teorías psicológicas, tanto populares como académicas. Tal vez debe­
ríamos seguir el consejo del gran filósofo y científico de renombre in­
ternacional Teilhard de Chardin y buscar un marco de referencia más
amplio para entender al ser humano. El declaró: «El fenómeno hu­
mano debe medirse en una escala cósmica. »
Aunque la mayoría de los académicos y psicólogos ni siquiera to­
man en consideración el uso de la astrología como modelo para com-
prender la naturaleza humana, al menos deberían reconocer que no
tienen un sistema preciso o científico que explique las profundas y sor­
prendentes diferencias que se revelan en la personalidad y en la con­
ducta humanas. Ciertamente, quienes se presentan como «científicos»
o periodistas que informan de «recientes descubrimientos científicos»
deberían admitir -al menos ocasionalmente- que las «verdades es­
tadísticas» y los titulares generalizadores que se derivan de ellas pue­
den tener muy poca precisión cuando se aplican a las vidas individuales.
Este tipo de declaraciones y anuncios de los medios simplemente am­
plían la confusión, la tensión, la preocupación, la inhibición y el mie­
do modernos; y a menudo incrementan la polarización destructiva en­
tre los sexos.
Actualmente vivimos en lo que un amigo mío inglés denomina «el
Nuevo Victorianismo», una forma de hipocresía opuesta a la que ca­
racterizó la década de 1890. En lugar de reticencia en público y des­
caro en privado, actualmente tenemos una amplia exposición públi­
ca de conductas, gustos y deseos completamente carentes de estética
y a menudo horrendos e intencionalmente repulsivos. Pero detrás de
este frenesí cultural exhibicionista alimentado por los medios, subya­
ce una profunda soledad, una gran inseguridad y una creciente inca­
pacidad de relacionarse con el sexo opuesto. Esta incapacidad (a pe­
sar de la interminable lista de libros, cursos, teorías y talleres sobre
«relaciones») se ha producido porque en muchas partes de las socie­
dades occidentales, ya no quedan criterios sociales sólidos ni papeles
claramente definidos que le permitan a uno mantener un contacto sa­
ludable con el sexo opuesto.
De hecho, he observado que actualmente se hace tanto hincapié
en el sexo (aislado de un contexto emocional o relacional) porque vi­
vimos en una sociedad urbana industrializada: ¡No estamos enraiza­
dos en la tierra! Hemos perdido el contacto general con el cuerpo y
con los sentidos que caracteriza un estilo de vida saludable y natural;
y para muchos el sexo es el único contacto que aún tenemos con lo
primal, la fuerza de vida fisica y el mundo natural. Actualmente, se es­
cuchan interminables y variados puntos de vista con respecto al sexo,
como pueden ser los siguientes:
• El sexo es la química que se genera entre los cuerpos.
• El sexo se desarrolla a partir del amor.
• El sexo sólo es un instinto automático e impersonal.
• El sexo es una habilidad que se ha de aprender: «Inténtalo con
más determinación y lo harás mejor».
• Atraerás sexo si tienes fama, poder o dinero.
• El sexo vendrá a ti si gastas suficiente dinero en ropa, maquillaje,
etc.

Se han publicado muchos libros de astrología sobre «signos sexua­


les», «signos del amor», y otros títulos parecidos, pero, en realidad, los
signos solares por sí solos no describen ni explican la naturaleza emo­
cional o sexual del individuo. Evidentemente, el sistema solar es más
complicado que el Sol. Y, consecuentemente, desde el punto de vista
astrológico, el vasto sistema solar de la naturaleza psicológica de cada
persona es mucho más complejo que el simple signo solar. Como ex­
ploraré en este libro, debemos incluir muchos otros factores, espe­
cialmente Venus, Marte y la Luna, en cualquier análisis de nuestra sin­
tonía relacional o de nuestra psicología cósmica.
Buena parte de este libro se enfoca en el tema de la «compatibili­
dad». El significado más literal de compatibilidad se deriva del latín
cum passus, que significa «dar pasos con» o «dar pasos juntos». Ésta es
una imagen que me gusta especialmente: dos personas caminando
juntas en armonía y con un ritmo cómodo para ambas, no necesaria­
mente buscando en el otro todas las satisfacciones de la vida, sino con­
frontando juntos las experiencias de la vida conforme se presentan.
Este aspecto dinámico de la compatibilidad se refleja en el reconoci­
miento espontáneo de muchas parejas satisfechas cuando simple­
mente dicen: «¡Nos llevamos bien!».
La palabra compatibilidad también está íntimamente relacionada
con la compasión, del latín compati, «simpatizar». Éste aspecto del sig­
nificado de la compatibilidad me recuerda la resonancia de los ins­
trumentos musicales: una imagen precisa de dos personas experi­
mentando armonía en su intercambio energético. En resumen, todos
los aspectos de mi comprensión de la compatibilidad implican acción:
movimiento mutuamente acordado, fluir con el otro a nivel energéti­
co, ofrecerse apoyo mutuo y tener una dirección común en la vida.
También debería proveer algunas referencias para este libro y el
lenguaje astrológico que he ido desarrollando a lo largo de los años.
Trabajando con las personas en forma individual, he descubierto que
puedo explicar la astrología a gente de todas diferentes procedencias
usando el simple lenguaje de la experiencia (más que el tipo de abs­
tracciones que se suelen encontrar en los libros de astrología). En mi
consulta, en una típica semana de trabajo, puedo ver clientes tan di­
versos como un granjero que cultiva peras, un ministro protestante,
una dama casada con un ranchero, la esposa de un profesor itineran­
te dedicada a criar a sus hijos, un empresario soltero, un contable, un
bibliotecario, una estudiante de arte y un quiropráctico que quiere
usar la astrología para entender mejor a sus pacientes. A lo largo de
los años, he tenido como clientes a muchos profesores universitarios,
doctores, empresarios de éxito, artistas y profesionales de todo tipo.
Entre mis mejores alumnos hay un profesor universitario de química
( que me ayuda a enseñar cómo calcular la carta natal en las clases para
principiantes), un ingeniero ( que tuvo que admitir que la precisión
del análisis astrológico de la compatibilidad era casi increíble), y un
patólogo forense (que siempre está interesado en investigar las causas
subyacentes de las cosas). Los practicantes competentes de astrología
pueden tener, como clientes o estudiantes, a muchas personas con un
alto grado de realización personal, pero, naturalmente, muchos de es­
tos entusiastas beneficiarios de las comprensiones astrológicas prefie­
ren la discreción debido a los puntos de vista severamente cínicos que
tanta gente mantiene con respecto a la astrología.
Desde hace casi cuatro décadas he desarrollado un lenguaje para
explicar la astrología a una amplia variedad de gente. Este libro con­
creto se ha convertido en un estudio minucioso de unos pocos facto­
res astrológicos, especialmente Venus, Marte y la Luna. Este libro es,
en breve, un resumen de informaciones sintetizadas a partir de un
punto de partida mucho más amplio. Como la mayoría de los estu­
diantes de astrología son mujeres, la mayoría de las respuestas a los
cuestionarios fueron remitidas por mujeres. Reconocí esta distorsión
potencial cuando empecé a investigar para este libro, y he tratado de
equilibrarlo solicitando específicamente entrevistas con muchos hom­
bres (y con algunas mujeres que no sabían de astrología, aunque yo
conocía sus fechas de nacimiento). En cualquier caso, puede consi­
derarse que el ligero sesgo hacia un punto de vista femenino en mu­
chas de las citas equilibra mi propio punto de vista.
Aunque la mayoría de los principios que se examinan en este libro
pueden aplicarse a una variedad de relaciones interpersonales, me he
centrado especialmente en las relaciones íntimas entre hombre y mu­
jer. El ámbito de este volumen no incluye las relaciones padre-h�jo,
profesor-estudiante, jefe-empleado, o las relaciones de amistad, aun­
que muchos aspectos de dichas relaciones pueden comprenderse me­
jor entendiendo los principios y los tipos de intercambios energéticos
que se examinan aquí.
Es importante indicar que comentaré extensamente diversos prin­
cipios masculinos, femeninos, emocionales y conductuales, que no de­
ben equipararse con la naturaleza ni con la psicología masculina o fe­
menina. La astrología nos permite ser mucho más específicos que la
mayoría de la jerga psicológica a la hora de hablar de cualidades rela­
tivamente masculinas y femeninas y de los modos de expresión que ex­
hibe la gente, y el lector debería usar el lenguaje astrológico con esa
precisión y flexibilidad. La sexualidad y el amor constituyen un conti­
nuo tal que no puedo cubrir toda su amplitud en este libro. La com­
plejidad de las relaciones heterosexuales exclusivamente ya resulta
abrumadora, por lo que no he intentado incluir los casos especiales ni
los estilos de vida no tradicionales. Las mejores obras e investigacio­
nes siempre se centran en aquello con lo que uno está familiarizado y
conoce bien, y aquí he mantenido este principio. Aunque muchos de
mis clientes eran homosexuales reconocidos o tenían cierta confusión
con respecto a su identidad sexual, la gran mayoría de los análisis de
compatibilidad que he realizado (usando comparaciones de las dos
cartas natales) han sido para parejas hombre-mujer.
Para tener una comprensión astrológica profunda de cualquier
tipo de relación debe hacerse una carta natal completa, calculada con
la máxima precisión. En el Apéndice B se mencionan lugares donde
hacerse la carta. Las tablas de los Apéndices C, D y E pueden usarse
para estimar la ubicación del signo de algunos cuerpos planetarios,
pero, para determinarlos con exactitud ( especialmente el signo exac­
to de la Luna, que se mueve muy rápidamente) debe realizarse todo
el cálculo matemático, usando el tiempo de nacimiento más preciso
posible. No debe confiarse en la memoria de la madre, a menos que
no se disponga de ningún dato escrito.
La cosa esencial que quiero que el lector tenga en cuenta y apren­
da es que existe una herramienta fantásticamente intuitiva y precisa
para entenderse a uno mismo que hasta ahora ha estado muy descui­
dada, o se ha descartado por escepticismo. Actualmente existe una psi­
cología astrológica ( que yo prefiero llamar «psicología cósmica» o
«psicología celestial») que ha llegado a la madurez y es de gran valor
para personas de todas las procedencias y niveles de educación. Esta
«psicología cósmica» se centra en la experiencia interna de la gente, e
identifica las fluctuaciones de energía que las personas experimentan
en los altibajos de la vida, tanto individualmente como en las relacio­
nes. La psicología cósmica estudia la motivación individual y explora la
sorprendente amplitud de tipos de conciencia exhibidos por la infi­
nita variedad de las personalidades humanas.
2

¿Por qué debería tomarme en serio la astrología?


Respuestas a lo largo de los siglos

Es la teoría la que decide lo que podemos observar.

ALBERT EINSTEIN

En muchas antiguas culturas, y también en las culturas modernas que


están más integradas que la nuestra con los ritmos de la naturaleza, la
unidad de la vida humana con los ciclos celestiales y los patrones es­
telares ni siquiera tendría que ser discutida. Para ellas es evidente que
la vida humana forma parte de la realidad unificada de la vida natu­
ral. Esto se daría por supuesto, y la afirmación de que las personas mo­
dernas y egocéntricas somos completamente libres de elegir nuestra
dirección en la vida y sus resultados -independientemente de las
fuerzas naturales- se consideraría ridícula, ignorante o arrogante.
Sin embargo, cuando se habla de la astrología, ningún otro campo ex­
cepto la religión (y tal vez la política) suscita opiniones tan extremas
y negativas por parte de personas en general sensatas que no tienen
absolutamente ningún conocimiento del tema que se está tratando.
Este sesgo omnipresente no es algo nuevo.
Los numerosos fanáticos antiastrológicos que actualmente persis­
ten en sus diatribas ignorantes evidentemente no tienen respeto por
las múltiples personalidades brillantes y eminentes que, como mues­
tra este capítulo, a lo largo de la historia han dado gran valor al estu­
dio de la astrología. Además, quienes saltan al vagón antiastrológico,
sean «científicos» o fundamentalistas religiosos, sufren del tipo de su­
perstición que supuestamente denuncian, porque han permitido que
creencias inducidas por el miedo substituyan al conocimiento. Y el sesgo
popular tan extendido de que la astrología sólo es un divertimento o
parte de la industria del ocio, como parecen indicar la mayoría de los
horóscopos de los periódicos limitados a los «signos solares», queda
confirmado por la actitud frívola e irresponsable que asumen buena
parte de los medios sin conocer el tema en absoluto.
A veces me pregunto qué tipo de arrogancia puede impulsar a tan­
ta gente moderna a expresar opiniones vehementes sobre astrología
que contradicen las de algunas de las grandes mentes de la historia.
¿Piensan realmente estas personas que están a la altura intelectual de
Galileo, Kepler, Brahe, Descartes,Jung, Marco Aurelio, Emerson, Ba­
con, Koestler y Goethe? ¿Qué impulsa a la gente a proyectar tan cla­
ramente su ignorancia, prejuicios y miedos? El profesor Zeldin pro­
pone una explicación cuando escribe: «Una y otra vez, personas
aparentemente inteligentes hablan con desprecio para protegerse de
lo que no pueden entender, tal como los animales defienden su terri­
torio con olores fétidos» (IHH, p.221).
Otra posible explicación es que el ego moderno está tan basado en
el orgullo y en la estrechez de la «educación» materialista que en rea­
lidad muchas personas sienten que no son parte del cosmos que les
rodea y les dio a luz. Más bien creen que son seres completamente in­
dependientes, con absoluto libre albedrío y total conocimiento de
todo lo que es significativo. Este tipo de autoengaño está próximo a la
enfermedad mental, y está asombrosamente extendido en el mundo
occidental de nuestros días. Tal necedad no puede sino conducir a
una vida de aislamiento, desilusión y alienación de la naturaleza, del
universo y de las demás personas.
Esta lamentable situación que se da en el mundo occidental «edu­
cado» contrasta agudamente con la de otras eras, como por ejemplo el
Renacimiento europeo. Como el profesor Anthony Grafton de la Uni­
versidad de Princeton, dice en su libro Cardano 's Cosmos, los pensado­
res cultos del siglo XVI (que sabían múltiples lenguas antiguas y mo­
dernas, así como filosofía, matemáticas y arte) hallaron en la astrología
-buena parte de lo que actualmente llamamos psicología, teoría po­
lítica, astronomía, ciencias, filosofía, sociología, y economía-, todas
las herramientas fundamentales que necesitaban para analizarse a sí
mismos y comprender la naturaleza del hombre y su sociedad.
En parte, el actual desprestigio de la astrología parte de la división
entre los campos de la ciencia y el arte, entre lo cuantitativo (y por tan­
to mensurable) y lo cualitativo. Uno de los primeros comentaristas
que apuntó a esta escisión y sus efectos negativos sobre las ciencias y
la sociedad fue el brillante y polifacético Arthur Koestler, cuyos escri­
tos abarcan una amplísima selección de los ámbitos intelectuales mo­
dernos: novelas, periodismo intelectual en múltiples idiomas, ensayos
sobre política y cambio social, autobiografía y libros sobre psicología,
parapsicología, teoría de la creatividad e historia de la ciencia. Una
persona de raro coraje físico e intelectual. Su novela aparecida a me­
diados del siglo XX, El cero y el infinito, tomó al mundo por sorpresa al
revelar la realidad del sistema comunista soviético, en una época en la
que la mayoría de los artistas, intelectuales y académicos sentían sim­
patía hacia él. Algunas de sus obras posteriores, como El acto de la cre­
ación y Los sonámbulos: origen y desarrollo de la cosmología, exploran con
notable objetividad e integridad muchos asuntos clave de la vida inte­
lectual y científica moderna, décadas antes de que la mayoría de los
otros autores tomaran conciencia de estos problemas.
Koestler escribió en Los sonámbulos: «Sin embargo, todos los siste­
mas cosmológicos, desde los pitagóricos hasta los de Copérnico, Des­
cartes y Eddington, réflejan los prejuicios inconscientes, los sesgos fi­
losóficos e incluso políticos de sus autores; desde la física hasta la
fisiología, ninguna rama de la ciencia antigua o moderna puede pre­
tender estar libre de sesgos metafísicos de un tipo u otro» (SWK,
p.11). Este libro se enfoca en lo que Koestler llamó una «amplia in­
dagación de la cambiante visión del hombre sobre el universo que le
rodea». Menciono su trabajo porque guarda relación con la razón por
la que he usado la cita de Einstein al principio de este capítulo: a sa­
ber, que nuestras teorías determinan lo que podemos observar o ima­
ginar. Si son demasiado estrechas o desequilibradas, estamos restrin­
giendo innecesariamente lo que podemos percibir con respecto a la
vida. Los puntos de vista convencionales, estrechos y materialistas pue­
den permitirnos encajar mejor con algunos de nuestro entorno y evi­
tar la fricción con algunos de nuestros colegas profesionales, pero
limitan severamente nuestra vida, así como nuestro potencial de de-
sarrollo personal e intelectual. Una posible respuesta a la pregunta
«¿Por qué debería tomarme en serio la astrología?», es simplemente:
para poder ver más.
En realidad, incluso desde un punto de vista rígido y materialista,
hay muchas pruebas que confirman el valor de investigar los usos prác­
ticos de la astrología. Como dijo el médico Deepak Chopra en una en­
trevista: «El cuerpo monitoriza los movimientos de las estrellas. Los
movimientos biológicos son función de los movimientos planetarios:
circadianos, estacionales, etc. Hay una inteligencia subyacente que or­
ganiza la infinidad de cosas que ocurren en el universo, y conecta to­
das ellas entre sí» ( San Francisco Chronicle, 11 de enero de 1997). De
hecho, en muchos campos de estudio, la estrecha orientación mate­
rialista se está desintegrando. El científico medioambiental William
Keepin PhD, examina en un artículo publicado por la revista Lije la
propuesta del físico David Bohm de que el universo es una sola enti­
dad continua que se encuentra en un movimiento fluido (llamado ho­
lomovimiento), en el que cada parte es una réplica de la totalidad. Las
tres manifestaciones básicas de esta entidad son la materia, la energía
y el significado, y cada una de ellas envuelve a las otras dos. La visión
de Bohm fue presagiada por el antiguo principio astrológico: «Como
arriba, así es abajo». En otras palabras, los planetas y las personas son
parte de un único proceso, unificado por patrones de significado. La
astrología simplemente intenta cartografiar, analizar o hacer un se­
guimiento de dichos patrones. Pero como los significados no pueden
cuantificarse, la astrología no puede probarse científicamente a satis­
facción de quienes creen que todo lo real es mensurable. No obstan­
te, tal actitud es infructuosa porque, como indica Keepin: «Es como
tratar de probar la belleza de la música de Mozart a través de la quí­
mica».
Es particularmente curioso que el doctor Keepin emplee la analo­
gía de la música, puesto que otro controvertido libro también emplea
la analogía musical para representar cómo opera nuestro sistema so­
lar en relación con los seres humanos, ofreciendo así una posible ex­
plicación de la asombrosa precisión de la astrología. El doctor Percy
Seymour, lector de astronomía y astrofísica por la Universidad de Ply-
mouth, en Inglaterra, e investigador del real observatorio de Green­
wich, causó una gran reacción entre sus colegas conservadores con la
publicación del libro Astrology: The Evidence of Science, al punto que el
Times de Londres publicó un artículo sobre la controversia. Tal artí­
culo incluyó esta cita de su trabajo: « ... la totalidad del sistema solar
está tocando una sinfonía sobre el campo magnético de la tierra». Una
vez más, según la teoría del doctor Seymour, las correlaciones entre
sistema solar e individuo se evalúan en términos de vibración, armo­
nía y ondas de energía, describiéndose al sistema solar como una in­
trincada trama de campos planetarios y resonancias.
Seymour -autor de numerosos libros sobre astronomía, entre los
que se incluye Cosmic Magnetism, que le reportó renombre académico
internacional- tiene doctorados en astronomía y en astrofísica, y nun­
ca mostró mucho interés por la astrología hasta que se sintió motivado
a examinarla al ver que era atacada y descartada con gran carga emo­
cional por colegas científicos que habitualmente pretendían ser obje­
tivos. Como dijo en una entrevista: «Así, habiendo examinado los ar­
gumentos que supuestamente desaprueban la astrología, llegué a la
conclusión de que eran totalmente acientíficos, una especie de fana­
tismo racionalizado encubierto por el lenguaje académico» (TMM).
Aunque sus teorías e hipótesis son demasiado complejas para presen­
tarlas aquí con detalle, es muy posible que hayan abierto la puerta a en­
tender por qué la astrología funciona tan notablemente bien. El doc­
tor Seymour propone la idea especulativa de que se produce una
sintonía previa al nacimiento con los campos magnéticos del campo
solar circundante. Una breve nota permitirá al lector saborear sus plan­
teamientos:

En el proceso de intentar formular un mecanismo para explicar los re­


sultados de Gauquelin [estudios estadísticamente válidos sobre las posi­
ciones planetarias y la elección de profesión], fui conducido a considerar
la magneto-biología, un vasto cuerpo de conocimiento que vincula los ali­
neamientos planetarios con los eventos magnéticos que ocurre en el Sol,
y las consecuencias biológicas de las fluctuaciones del campo magnético
terrestre. Esto es lo que realmente me dio la idea de que hay un meca-
nismo, la resonancia magnética de mareas, que no sólo puede explicar el
magnetismo solar, sino también por qué fluctuaciones específicas de la
magneto-esfera terrestre coinciden en fase con los efectos de los planetas
sobre las mareas. (TMM).

En resumen, el «peso de la evidencia», como se dice en el argot le­


gal, empieza a ser abrumador en el sentido de que actualmente de­
bemos aceptar nuevas y más amplias perspectivas sobre la vida, la cien­
cia, la naturaleza humana y el potencial humano en todos los campos
de estudio y en todas las profesiones relacionadas con el servicio. Si,
de hecho, estamos empezando a ver, al menos teóricamente, la totali­
dad del universo (o al menos de nuestro sistema solar) como un sis­
tema total y organizado de energías, ritmos, funciones, etc. En conse­
cuencia, todos los sistemas orgánicos dentro de la totalidad mayor
tienen cierta relación armónica con el resto del sistema. Los antiguos
filósofos, sabios y astrólogos de muchas culturas le llamaron la rela­
ción del microcosmos con el macrocosmos.

¿Qué tienen en común Galileo, Emerson y Jung?

Antes mencioné los nombres de algunas de las grandes mentes


de la historia y su reconocimiento del valor de la astrología. Aquí ci­
taré brevemente sus declaraciones y/ o acciones relacionadas con la
astrología. Sir Francis Bacon (1561-1626), un contemporáneo de
Shakespeare (1564-1616), es considerado como una de las personas
más brillantes de la historia, a menudo equiparado con Leonardo da
Vinci por la amplitud de su trabajo, conocimientos y originalidad.
Bacon, a veces llamado el «padre de la ciencia moderna», reprendía
a los astrólogos por sus abusos del arte, pero ansiaba ver el día en
que esta disciplina se estableciera sobre una base más racional, purga­
da de sus excesos y malas prácticas: «La astrología debería ser pur­
gada más que absolutamente rechazada» (El avance del conocimiento).
Bacon también escribió: «Las naturalezas y disposiciones de los hom­
bres se distinguen, no sin verdad, por la predominancia de los pla­
netas» ( ibíd.) .
Johannes Kepler, a quien los astrónomos reverencian por su des­
cubrimiento de las leyes del movimiento planetario, mostró una acti­
tud verdaderamente científica. Aunque al principio se mostró escép­
tico con respecto a muchos aspectos de la astrología, finalmente llegó
a las siguientes conclusiones:

Una incesante experiencia de la armonía existente entre los eventos


mundanos y los cambios que ocurren en los cielos me ha instruido y me
ha obligado a creer en contra de mi voluntad... Como nos enseña la ex­
periencia, el más hermoso de los regalos de Dios. Ese noble fenómeno
de las órbitas divinas y sus influencias terrenales (la astrología), tiene
mala reputación principalmente por las tendencias de algunos que pre­
tenden demasiado de ella, a través de una charlatanería supersticio­
sa, que de este modo ak:jan de ella a los estudiosos (Kepler, Obras com­
pletas).

Me agradó especialmente esta última cita (¡de sus escritos del año
1598!) porque he declarado y escrito muchas veces que a menudo son
los propios astrólogos quienes generan la mala reputación de la as­
trología pretendiendo demasiado de ella o tratándola como si fuera
una religión. De hecho, una de las ambiciones vitales de Kepler fue es­
tablecer la astrología sobre una base más fiable y respetable. Escribió:
«Sin embargo, de tales excesos, los astrólogos sólo puede inculparse a
sí mismos. A través de sus múltiples abusos no sólo han llevado este
arte saludable al descrédito y la sospecha, sino que han entendido muy
poco de su valor real, que yo aquí defiendo» ( ibíd.).
El gran Galileo (1564-1642) enseñó y practicó la astrología duran­
te muchas décadas, y dio clases de astrología a los estudiantes de me­
dicina en la Universidad de Padua, Italia. En aquellos tiempos la as­
trología se consideraba un adjunto indispensable de la medicina, y me
atrevo a decir que debería seguir siéndolo. Personalmente conozco a
una serie de doctores en medicina, quiropraxia, psicología y psiquia­
tría que (generalmente en secreto) usan la astrología para compren­
der la naturaleza y vitalidad de sus pacientes, y los ciclos por los que
están atravesando. Esta disciplina contribuye inmensamente a hacer
más eficaz su trabajo, puesto que permite entender rápidamente al pa­
ciente con gran profundidad.
Hace poco se mencionó que un renombrado profesor de física (no
quiero poner en peligro su carrera profesional mencionando su nom­
bre) dijo lo siguiente: «Las matemáticas han sido y continuarán sien­
do un lenguaje de la ciencia, pero la astrología se convertirá en el len­
guaje cualitativo de la condición humana».
En el campo de la dirección de empresas, los directivos también
muestran cierta renuencia a permitir que se sepa que usan la astrolo­
gía o a consultores astrológicos, de modo que no puedo mencionar
aquí muchos ejemplos ni divulgar información confidencial.Sin em­
bargo, Richardjenrette, con Aries como signo solar, demasiado inde­
pendiente y rico como para que le importen demasiado las opiniones
de los demás, describió extensamente lo útil que le parece la astrolo­
gía en su libro The Contrarian Manager. Considerando que las personas
nacidas en Aries tienden a ser impacientes y necesitan entender rápi­
damente los aspectos esenciales de las situaciones y las capacidades de
los demás, este testimonio me pareció especialmente valioso.No cabe
duda de que un Sol en Aries como Jenrette no perdería el tiempo con
la astrología si no le encontrara una aplicabilidad inmediata.Jenrette
fue uno de los fundadores de «Donaldson, Lufkin &Jenrette» (o
«DLJ»), una pequeña empresa pionera de Wall Street que posterior­
mente fue vendida a otra compañía por muchos millones de dólares.
Recientemente también he estado en contacto con un experto en con­
tratar a ejecutivos del campo farmacéutico que emplea la astrología
para encajar a las personas con las situaciones y con las capacidades
específicas que se requieren.
Ralph Waldo Emerson, el inspirador filósofo americano, definió
concisamente la astrología en los siguientes términos: «La astrología
es astronomía traída a la tierra y aplicada a los asuntos de los hom­
bres».Esta cita es un paralelo casi exacto de la afirmación del psicó­
logo Ralph Metzner de que la astrología es «astronomía aplicada a
propósitos psicológicos» (del artículo del doctor Metzner «Ciencia po­
tencial y arte intuitivo»), especialmente porque el término «psicoló­
gico» era desconocido en tiempos de Emerson.
En el campo literario podría mencionar cientos de ejemplos, pero
me limitaré a las citas de sólo dos autores. El gran escritor alemán
Goethe escribió: «La astrología tiene su principio en un remoto sen­
tido de una gran unidad cósmica». Y el controvertido y vanguardista
escritor norteamericano Henry Miller, que alabó la astrología en al­
gunos de sus libros, explica: «La astrología no ofrece una explicación
de las leyes del universo, ni de por qué existe. Lo que hace, expresa­
do en términos simples, es decirnos que hay un ritmo en el universo,
y que la vida humana participa de dicho ritmo» (Miller, La sabiduría
del corazón) .
Entre las ciencias modernas, no cabe duda de que la astrología ha
sido ampliamente puesta a prueba, usada y aceptada dentro del cam­
po de la psicología. Esto no puede sorprendernos, puesto que la as­
trología probablemente es más precisa y útil cuando se aplica a com­
prender la variedad de las personalidades y motivaciones humanas.
Las citas siguientes ofrecen vislumbres de la vasta serie de usos prácti­
cos que tiene la astrología para quienes se interesan por la psicología.

Los textos de psicología de las futuras generaciones mirarán atrás a los psi­
cólogos modernos que trabajan sin ayuda de la astrología como si fueran
astrónomos medievales trabajando sin ayuda del telescopio.(Richard Tar­
nas, Ph.D., profesor de psicología en el Instituto de Estudios Integrales de
California; autor de La pasión del pensamiento occidental, además de Cosmos
y psique: indicios para una nueva visión del mundo.)

La astrología ofrece, en primer lugar, un sistema de personalidades basa­


do en un marco de referencia externo que es, por lo tanto, superior a los
sistemas arbitrarios que con tanta abundancia se crean en el campo del
estudio de la personalidad, y casi seguramente será el sistema de psicolo­
gía universal del futuro. Ofrece un patrón sutil de la mente humana(... )
que no puede ser manipulado por el sujeto que desea «pasar por bueno»
o «pasar por malo», algo relativamente fácil de hacer en muchos cuestio­
narios psicológicos. Ofrece comprensión de áreas sobre las que el sujeto
a menudo conoce muy poco o nada(... ) represiones, valores nunca ver­
balizados conscientemente, ambivalencias y conflictos proyectados en
eventos y relaciones, y nunca afrontados conscientemente. Así mismo,
ofrece claves de potenciales y talentos aún inexpresados,de canales na­
turales para la integración y la sublimación,etc. (...) Permite «combinar»
adecuadamente a los individuos: terapeutas con clientes,jefes con em­
pleados,miembros de una pareja,etc. Estoy firmemente convencido de
que la psicoterapia del futuro empleará el horóscopo de manera tan ru­
tinaria como ahora empleamos la entrevista y los datos del historial del su­
jeto. (Zipporah Dobyns,«Astrology as a Psychological Too!»,en: Aquarian
Agent magazine, 1970).

Ralph Metzner Ph.D., otro psicólogo que hizo un trabajo impor­


tante en la Universidad de Harvard y entre cuyas publicaciones se in­
cluye Maps of Consciousness, explica de manera concisa pero porme­
norizada la contribución que puede hacer la astrología a la psicología
y al entendimiento de uno mismo:

Como psicólogo y psicoterapeuta me he interesado por otro aspecto de


este desconcertante y fascinante tema. Aquí tenemos una tipología psi­
cológica y una herramienta de evaluación diagnóstica que excede nota­
blemente en complejidad y sofisticación de análisis a cualquier sistema
existente. (...) El marco de análisis -los tres alfabetos zodiacales simbó­
licos e interrelacionados: «signos»,«casas» y «aspectos planetarios»- pro­
bablemente se adaptan mejor a la compleja variedad de la naturaleza hu­
mana que los sistemas existentes de tipos,rasgos,motivos,necesidades,
factores o escalas.
El sistema tiene la ventaja adicional de ser completamente indepen­
diente de cualquier conducta por parte del sujeto,y así está libre de cual­
quier respuesta sesgada del tipo que sea. (...) A diferencia de cualquier
otra herramienta para evaluar la personalidad,el patrón astrológico tie­
ne una dinámica inherente: el horóscopo interpretado por un astrólogo
hábil y experimentado no sólo provee una imagen sintética de las incli­
naciones hereditarias y tendencias de la persona,sino que apunta a los
potenciales latentes y sugiere direcciones de crecimiento necesario. ( ...)
En resumen,ofrece un mapa simbólico del proceso de autorrealización.
Stanislav Grof, un psiquiatra que ha escrito extensamente sobre as­
trología en libros como Sabiduría antigua y ciencia moderna, fue jefe de
investigación psiquiátrica en el Maryland Psychiatric Research Center
y profesor asistente de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la
UniversidadJohns Hopkins. Esto es lo que tiene que decir sobre el va­
lor de la astrología:

La astrología es, en mi opinión, el único sistema que puede predecir con


éxito tanto el contenido como el momento en que ocurrirán las expe­
riencias con las que uno se encuentra en estados de conciencia no ordi­
narios, dentro del marco de la psicoterapia experimental.

La astrología, una disciplina rechazada y ridiculizada por la ciencia car­


tesiano-newtoniana, puede ser de gran valor como fuente de información
con respecto al desarrollo y transformación de la personalidad. ( ...) Para
un planteamiento que considere la conciencia como el elemento prima­
rio del universo, entretejido en el tejido mismo de la existencia, y que re­
conozca las estructuras arquetípicas como algo que precede y determina
los fenómenos del mundo material, la función de la astrología parecería
muy lógica (ibíd.).

El eminente erudito y psiquiatra Carl G. Jung fue uno de los pri­


meros terapeutas en usar la astrología para comprender mejor las di­
námicas internas de sus clientes.Jung reconoció que usaba la astrolo­
gía en muchos de sus casos, especialmente con aquellas personas que
le resultaban dificiles de entender.

Como soy psicólogo, me interesa mucho esa luz particular que el horós­
copo arroja sobre ciertas complicaciones del carácter. En los casos en que
se me presenta un diagnóstico psicológico dificil, generalmente obtengo
un horóscopo para contar con otro punto de vista desde un ángulo com­
pletamente diferente. Debo decir que frecuentemente los datos astroló­
gicos elucidan ciertos puntos que de otro modo habría sido incapaz de
entender. (De la carta de Jung al profesor B.V. Raman, 6 de septiembre
de 1947).
En una entrevista con el editor de una revista astrológica francesa,
Jung (1954) declaró:

Uno puede esperar con considerable seguridad que una situación psico­
lógica bien definida venga acompañada por una configuración astrológi­
ca análoga. La astrología está compuesta por configuraciones que simbo­
lizan el inconsciente colectivo, que es el tema de la psicología: los
«planetas» son los dioses, símbolos de los poderes del inconsciente.

En esta misma entrevista,Jung afirmó que la predisposición psí­


quica innata del individuo «parece expresarse de manera reconocible
en el horóscopo». En muchos de sus escritos,Jung resaltó que la as­
trología abarca la suma total del conocimiento psicológico de la anti­
güedad, incluyendo tanto las predisposiciones innatas del individuo
como una forma precisa de saber cuándo se producirán las crisis.
En resumen, debemos admitir que la astrología es difícil de ftjar y
medir, tanto científica como filosóficamente. Pero este antiguo cono­
cimiento está dotado de una riqueza que, como se ve en este capítu­
lo, ha sido ampliamente reconocida como muy valiosa por algunas de
las mentes más brillantes de la historia. Mantengo que es particular­
mente la asociación de la astrología con la predicción, en la mente de
buena parte del público y también -desgraciadamente- en las pre­
tensiones de muchos astrólogos, lo que ha impedido que muchas per­
sonas inteligentes examinen esta disciplina profunda y útil. Aunque
muchos astrólogos persisten en los intentos predictivos y en los méto­
dos de siglos pasados, afortunadamente un creciente número de prac­
ticantes más modernos y sofisticados, sintonizados con la psicología,
ya no realizan tales afirmaciones incondicionales.
La medicina, la economía, la meteorología y la sismología son cien­
cias que resultan difíciles de determinar con precisión, y se admite de
manera general que no son completamente fiables. Por tanto, a me­
nudo resultan frustrantes para aquellos que buscan certezas. Sin em­
bargo, pocas personas ponen objeciones a que a estas disciplinas se les
considere ciencias legítimas. De hecho, a la economía a menudo se le
llama la «ciencia sombría», en parte porque los economistas suelen
hacer predicciones que raras veces se cumplen. Pero en el campo de
la economía, como en la astrología, si uno deja de pedir predicciones es­
pecíficas, descubre que hay cosas aún más interesantes que se pueden
aprender, y perspectivas más amplias que se pueden obtener de esas
disciplinas, especialmente con respecto a los valores, las motivaciones
y la conducta humana.
En otras palabras, uno debe aproximarse a cada campo de estudio
y de investigación en sus propios términos, y de modo que se beneficie de
él tanto como pueda, en lugar de intentar encontrar la ciencia imagi­
naria perfecta. Ninguna otra ciencia ha alcanzado ningún tipo de per­
fección o infalibilidad, y la gente en general no espera eso de la me­
dicina, la meteorología o la economía. Por tanto, tampoco es justo
exigírselo a la astrología.
3

Amor, sexo y relaciones: a través de la historia


y en la actualidad

El amor es algo que se debe aprender. Es el dificil


y complejo proceso de mantener la integridad
individual a lo largo del incalculable proceso
de la polaridad interpersonal.

D.H. L.AWRENCE

El amor es un acto de perdón interminable, una


mirada tierna que se convierte en hábito.

PEn:R USTINOV

Nosotros, en el mundo occidental, vivimos en un tiempo verdadera­


mente extraño, marcado por un orgullo ampliamente extendido con
respecto a nuestra «libertad» y a nuestro supuesto «conocimiento»
moderno, y sin embargo nos encontramos aprisionados por nuestros
miedos e inseguridades, y a menudo convertidos en inválidos emo­
cionales por nuestra falta de autoconocimiento. Como escribió el co­
nocido crítico de nuestro actual sistema educativo, Charles]. Sykes:
«En lugar de reconocer que la vida humana está marcada por la de­
cepción y la limitación, hemos entronizado la expectativa infinita
-de gratificación psicológica, de expresión del propio potencial, de
autorrealización, y de felicidad- no como un objetivo a conseguir,
sino como un derecho» (DumbingDown Our Kids, 1996).
El estado de la sociedad contemporánea, y el ritmo de nuestro es­
tilo de vida moderno, con una economía conducida obsesivamente
por la publicidad, han creado un tipo de persona desencarnada, que
se ve impulsada por una mezcla incoherente de deseos, opiniones y
emociones contradictorios. La confusión y el hecho de mantenernos
desconectados de nuestro cuerpo y de las emociones profundas ( que
son muy diferentes de los «sentimientos» superficiales, transitorios y
a menudo autoindulgentes) suelen hacernos incapaces de experi­
mentar la «polaridad» a la que se refiere D.H. Lawrence en la cita an­
terior. El término «polaridad», aparte de su definición electromagné­
tica en las ciencias físicas, también denota las cualidades y sintonías
vitales opuestas, que son complementarias y a menudo mutuamente es­
timuladas: masculino/femenino, yin/yang, creativo/receptivo, y así
sucesivamente. Un dicho de los indios hopi afirma: «La polaridad es
el telar sobre el que está tejida toda la realidad». Y si no podemos par­
ticipar consciente y felizmente en esta danza de polaridades, verda­
deramente nos estamos perdiendo buena parte de lo que ofrece la
vida.
Si no podemos experimentar la polaridad, tampoco podemos ex­
perimentar el dinamismo en la vida, ni la auténtica creatividad, la
profunda excitación, o la satisfacción de sentirnos completos, a me­
nudo provocada por el encuentro con una personalidad comple­
mentaria en el marco de una relación significativa. La importancia
que se concede al amor y al sexo, y la actitud que se muestra hacia
ellos en una era dada están inseparablemente vinculadas con el en­
torno físico, psicológico y social. Pero actualmente, en buena parte
del mundo occidental, el ritmo de vida acelerado, los estilos de vida
transitorios e inestables, la ausencia de enraizamiento de las perso­
nas en las ciudades, y las modas extremas ( e incluso las infecciones
psíquicas) que parecen extenderse cada vez más rápidamente a nivel
internacional por medios electrónicos, contribuyen a un sentimien­
to de ansiedad y desorientación. Entonces, la gente busca a tientas
una experiencia de enraizamiento (tocar tierra) o de polaridad, y como
la esencia del sexo es la polarización, muchas personas tratan de en­
contrar la compleción y la satisfacción exclusivamente a través del
sexo. De hecho, a la vida moderna occidental le falta cada vez más
concentración, relajación y polarización, y la gente intenta encon­
trarlas en el sexo o en relaciones teñidas de sexualidad. Sin embargo,
a estas alturas debería resultar evidente para cualquiera que haya vi­
vido en el mundo occidental durante los últimos años que nuestra so­
ciedad ha sobrecargado la sexualidad con tales expectativas, poder e
imaginería comercial que cada vez es más dificil construir y vivir re­
laciones claras y honestas basadas en las propias necesidades y sensi­
bilidades instintivas. Seguiremos explorando este asunto más ade­
lante en este mismo capítulo.
Un autor que ha publicado algunos escritos muy incisivos sobre
este área crucial de la vida moderna es Stanley Keleman. Su diagnós­
tico de los engaños, autoengaños, y necesidades profundas de la gen­
te en la modernidad es tremendamente provocador y merece ser ci­
tado aquí:

Los niveles de la realidad están confundidos. En nuestro intento de cre­


ar una sociedad igualitaria, hemos politizado y distorsionado las relacio­
nes de género. Vivimos en un clima político que busca borrar las dife­
rencias sexuales, denunciando el concepto de anatomía como destino.
Por medio del fíat legislativo, la sociedad trata de abandonar la masculi­
nidad y la feminidad, así como de descartar las verdades sobre las dife­
rencias y tensiones conocidas durante decenas de miles de años de histo­
ria. Esto produce un concepto intelectual de igualdad que no está
enraizado en la experiencia ni en la anatomía (IDH, p.58).

En el intento de borrar las diferencias evidentes y naturales entre


los sexos, de hecho también hemos reducido la experiencia de pola­
ridad que puede satisfacer, inspirar y sanar. Keleman continúa di­
ciendo:

En los últimos años se ha producido un ataque, tanto manifiesto como su­


til, a los sentimientos y roles masculinos y femeninos, y al lugar que han de
ocupar la familia y el compromiso. Muchas personas de nuestra cultura
quieren poner énfasis en las similitudes y no en las diferencias (IDH, p.18).

Se anima públicamente a procurar satisfacción para antiguas privaciones


instintivas; a buscar la igualdad sexual en lugar de aceptar la diferencia-
ción sexual; a demandar la gratificación instantánea y a subestimar la le­
altad, el compromiso y el esfuerzo. El modelo es un jardín mítico de ocio
hedonista, donde hombres y mujeres exigen todos sus derechos políticos
y biológicos sin tener que trabajar por ellos o desarrollar las habilidades
para crear relaciones duraderas, lazos emocionales o familias. ¿Puede ex­
trañarnos que la gente se sienta confundida con respecto a su sexualidad,
sus roles, y su género? (IDH, p.24).

Como tantas personas han perdido el contacto con los aspectos bá­
sicos de la vida y del amor, se podría decir que este libro presenta una
nueva clave para entender la polaridad. La totalidad de la astrología,
como veremos en los próximos capítulos, se basa en las polaridades:
el sol caliente y energizante junto a la luna refrescante y aliviante; la
personal y armoniosa Venus frente al impersonal y agresivo Marte; las
energías autoexpresivas de los elementos aire y fuego en contraste con
las autocontenidas de los elementos tierra y agua; etc. En cierto senti­
do, la astrología puede considerarse la ciencia/arte de cómo las ener­
gías humanas operan en la vida diaria, en forma individual e inter­
personal. Puede resultar iluminadora para los individuos que tratan
de conocerse mejor a sí mismos y a sus parejas, pero también es ex­
tremadamente útil como correctivo para equilibrar los engaños mo­
dernos y los conceptos autodestructivos que cada vez dominan más
nuestro mundo. Como escribe Keleman:

Cuando alteramos los instintos procreativos y distorsionamos el signifi­


cado del género, reducimos algunas de las emociones más profundas y
de las aspiraciones más desinteresadas de las que la humanidad es ca­
paz: el cuidado y el amor a los hijos, y la construcción de un mundo más
humano para las futuras generaciones (IDH, p.8).
Trasfondo histórico y cultural

El estudio de una variedad de culturas y de su historia nos ayuda a re­


velar un asombroso espectro de modos de expresar el afecto y la se­
xualidad, así como de formas de construir instituciones sociales o ro­
les aceptables para las relaciones entre los sexos, para la crianza de los
hijos y para potenciar la estabilidad social e intergeneracional. Tales
estudios también sacan a la luz la amplia variedad de modos en que
los seres humanos han tratado de comprender los misterios de la vida
íntima y de la relaciones. Es de sobra conocido que los antiguos grie­
gos tenían cinco palabras diferentes para los distintos tipos de «amor».
Tal vez la más intrigante sea eros, de la que derivamos nuestra palabra
«erótico», un término mucho más estrecho que el original.
Los griegos creían que la regeneración continua del yo es inhe­
rente al eros, que nos impulsa a buscar una forma superior de verdad,
bondad y belleza. Su visión era que lo biológico (sexualidad física)
debe quedar incluido, pero también trascendido, en eros. El dios Eros
fue el hijo de Ares (Marte) y Afrodita (Venus), fuerzas masculina y fe­
menina polarizadas, sexualidad y relación, fuerte asertividad y her­
moso atractivo. Tanto los griegos como muchos escritores posteriores
de diversas culturas entendieron que eros nos lleva a trascendernos a
nosotros mismos, que nos provee del impulso de unión y relación, e
incluso del impulso hacia la unión con la verdad o Dios, tal como lo
describe San Agustín. Eros es el poder que nos atrae, que nos impul­
sa hacia adelante, mientras que el sexo sólo nos empuja desde atrás.
Eros hace referencia a las posibilidades, pero cuando nos domina la
búsqueda de la satisfacción egoísta, eros queda eliminado. El mito
griego describe que Eros crecía y se desarrollaba rápidamente cuan­
do estaba con su hermano Anteros, pero volvió a una forma infantil
cuando se separó de él. Ésta es una buena descripción de cómo, en la
antigua visión griega, el amor (Eros) no puede crecer sin la pasión
(Anteros), o al menos una implicación emocional o energética.
En resumen, una amplia visión del misterio semidivino de eros in­
cluye muchos de los temas de este libro y abarca numerosos aspectos
de la vida que, por desgracia, actualmente han quedado fragmenta-
dos, politizados, degradados y alejados de la rica textura de la expe­
riencia histórica humana y de nuestra necesidad profunda de intimi­
dad. Como escribió la doctora Alice S. Rossi, una socióloga de la Uni­
versidad de Massachusetts: «La sociedad moderna es un mero
segundo en la historia evolutiva, y es un tanto inocente asumir que
nuestros pequeños experimentos en( ...) igualdad sexual puedan dar
la vuelta en un siglo, y mucho menos en una década, a milenios de cos­
tumbre y adaptación». En un tono similar, el terapeuta Stanley Kele­
man escribió: «Este juguetear con los roles sexuales tiene implicacio­
nes que no han sido articuladas claramente» (IDH, p.73).
De hecho, una mayor familiaridad con las costumbres, las tradi­
ciones y las formas sociales de todo el mundo, y con las que se han
dado a lo largo de la historia, eliminaría mucha tensión de los puntos
de vista generalmente rígidos que tanto se escuchan hoy en día cuan­
do se discuten temas como el amor, el sexo y los roles de género. De
hecho, este material debería formar parte de los cursos y programas
que pretenden enseñar «estudios de género», o «feminismo», o «se­
xualidad humana». Como escribe el profesor Zeldin: «La historia del
amor no es un amplio movimiento hacia una mayor libertad, sino un
flujo y un reflujo, un remolino, con largos períodos de calma. Los oc­
cidentales actuales, poseedores de anticonceptivos, disponen de mu­
chas alternativas. Ahora que el amor se valora más que nunca, es sor­
prendente que las escuelas no enseñen su historia, sus batallas, el
ascenso y caída de sus dominios, sus métodos diplomáticos, su retóri­
ca y la hipocresía de la economía» (IHH, p.76).
Casarse por amor es un fenómeno histórico relativamente nuevo,
que se da fundamentalmente en el mundo occidental. La mayoría de
los matrimonios del mundo han sido, y continúan siendo, concerta­
dos por los padres u otras personas mayores por razones sociales y eco­
nómicas. En la mayoría de los lugares y tiempos, casarse por «amor»
ha sido considerado una falta de buen juicio. Como escribe Zeldin:

Durante la mayor parte de la historia, el amor ha sido considerado una


amenaza a la estabilidad del individuo y de la sociedad, porque, en gene­
ral, la estabilidad se valoraba más que la libertad. Aún a finales de la dé-
cada de los 50, sólo una cuarta parte de las parejas americanas compro­
metidas dijeron que estaban profundamente enamoradas, y en Francia
menos de un tercio de las mujeres dijeron haber vivido un gran amor.
Cuarenta años después, la mitad de las mujeres francesas se quejaban de
que los hombres de sus vidas no eran lo suficientemente románticos, y de­
seaban que al menos les dijeran «te quiero» con más frecuencia. Su visión
general es que la vida moderna hace que la pasión amorosa sea más difí­
cil que en el pasado, pero la edad dorada nunca existió. Desesperadas,
muchas dicen que ellos sienten más pasión por los animales y por los de­
portes que por las personas. En Rusia, al comienzo del glasnost, incluso
entre los recién casados, el amor sólo era la quinta razón en la lista de die­
ciocho razones para casarse. Lo que significa que la pasión es un arte que
la gente todavía no ha dominado: el amor es una revolución inacabada
(IHH, p.83).

No obstante, como escribe la historiadora del arte y crítica social


Camille Paglia, a pesar de la revolución sexual y de toda la supuesta li­
bertad de expresión emocional que ahora tenemos: «¿Que hemos
aprendido sobre nosotros mismos? Prácticamente nada. En contra de
lo que dice la propaganda feminista, no hemos encontrado la res­
puesta a ningún problema sexual importante. De hecho... apenas he­
mos empezado a plantear las preguntas correctamente» (VT, p.130).
Además, Paglia apunta que «esta tiranía contraproducente de la co­
rrección política» (VT, p.431) impide llegar a objetivos satisfactorios,
como la comprensión humana y la verdadera igualdad entre los sexos.
Por su parte, Zeldin resume nuestra incapacidad de aprender de las
experiencias de generaciones anteriores con respecto al amor y al
sexo: «Pero cada generación, consciente únicamente de en qué difie­
re de sus padres y de sus hijos, se olvida de lo viejos que son la mayo­
ría de los temas de discusión entre hombres y mujeres, de cómo los
humanos insisten en golpearse la cabeza una y otra vez contra el mis­
mo muro» (IHH, p.386).
Otro tema que se ha repetido históricamente en relación con el
amor y el sexo es la idealización del sexo opuesto o de una pareja es­
pecífica, más habitualmente de la mujer. Tal idealización, como seña-
la el profesor Zeldin, no nos ayuda mucho a entender a nuestra pare­
ja tal como es, aunque nos ofrece una solución romántica temporal a
la soledad y, durante ciertos períodos de la historia, compensa nues­
tra conciencia opresiva de la imperfección humana o el pecado. Esta
tendencia hacia la idealización ha sido una manifestación más del eros
a lo largo de los siglos y, en muchos casos ha producido una profunda
devoción religiosa, elevados temas artísticos en la poesía, la escultura
y la pintura, e incluso en el código de caballería, que añadió mucho a
la cortesía en las relaciones interpersonales. Hallamos esta idealiza­
ción de las mujeres en numerosas ramas de la historia cultural hindú,
árabe y cristiana.
Además, la idealización de la pareja es aparente incluso en esta era
de supuestos logros de igualdad, realismo y equiparación de derechos
legales entre los sexos. Asumiendo la forma neurótica de una batalla
interna entre las propias emociones románticas idealizadas (pero a
menudo inconscientes) por un lado, y la necesidad egocéntrica de po­
der personal y libertad individual intransigente por el otro. De hecho,
algunos tipos de idealización que nos confunden y minan nuestras re­
laciones parecen surgir de la cultura egocéntrica de las «expectativas
infinitas», anteriormente mencionada en este capítulo.
Una manifestación de la idealización que contemplamos actual­
mente en el mundo occidental de matrimonios y familias que colap­
san es la del «alma gemela». Sobre esta noción sólo comentaré que
una comparación precisa e incisiva de las cartas astrológicas de las dos
personas generalmente sirve para revelar si existe suficiente compati­
bilidad real como para que puedan tener posibilidades de alcanzar ese
nivel de intimidad. A propósito, la comparación de cartas también
puede indicar en qué medida la idealización de una o ambas perso­
nas es un factor importante en la relación, y también si se trata de una
idealización inspiradora y creativa, de una «fantasía» seductora o en­
gañosa, o de una combinación de ambas. (Las interacciones de Nep­
tuno son especialmente importantes en esta área del análisis de las re­
laciones).
La tragedia de permitir que se desboque la idealización excesiva o
insana -en nuestras imágenes de otros, en nuestra imaginación de lo
que es posible de las relaciones íntimas, o en nuestros conceptos exal­
tados de la propia perfección- es que aísla en una burbuja dimen­
siones de nuestra vida que a partir de entonces flotan hacia arriba, des­
vinculadas de la realidad práctica o emocional. Caer en el hábito
crónico de idealizar (permitido por una sociedad abundante y ocio­
sa, y animado por muchos aspectos de la industria terapéutica y de la
autoayuda) puede separar al individuo de otras áreas más profundas,
enriquecedoras y sostenibles de su experiencia personal. El estribillo
de la canción de Leonard Cohen «Anthem» expresa poéticamente la
comprensión iluminadora y la energía que pueden experimentarse
cuando nos reconciliamos con la existencia de límites realistas en
nuestras relaciones, algo que puede «sonar» más a las personas con
más de cuarenta años.

Toca las campanas que aún pueden sonar


olvida tu ofrenda perfecta
hay una grieta, una grieta en toda las cosas
así es como entra la luz.
(Del álbum The Future)

En las tradiciones espirituales asiáticas a menudo se dice que la


mente es «el enemigo de lo real». En el dominio de las relaciones, el
ideal es el enemigo de lo real. Con esto no me refiero a que cada per­
sona no debería tener sus ideales de vida individuales. Y ciertamen­
te cualquier relación tendrá más posibilidades de prosperar si am­
bos individuos comparten ideales espirituales y/ o filosóficos. En
capítulos posteriores exploraremos un poco más el «intercambio de
concesiones» que debemos aceptar en las relaciones en capítulos
posteriores. Pero así y todo, debemos mantener en mente el con­
cepto guía de que con un ideal tenemos perfección en nuestra men­
te, pero no necesariamente ninguna vida real ni vitalidad. Con la
polaridad es posible que tengamos conflicto, pero también flujo
energético y potencial.
Aunque en este campo de la intimidad humana las variantes histó­
ricas y culturales son interminablemente fascinantes, en el ámbito de
este libro no hay espacio para explorarlas más plenamente. Pero quie­
ro establecer este contexto amplio no sólo para preparar el escenario
que nos permita tratar muchas dimensiones arquetípicas de la natu­
raleza humana en los últimos capítulos del libro, sino también porque
quiero reconocer brevemente el vasto espectro de las conductas, imá­
genes y actitudes humanas. No obstante, y en parte porque actual­
mente hay una variedad tan amplia de expectativas, ideales, estilos de
vida, creencias religiosas y tradiciones culturales, después de este ca­
pítulo ignoraré la mayoría de las modas pasajeras de nuestros días, de
las suposiciones en boga, de las controversias y de los dogmas políti­
camente correctos. En cambio, me enfocaré en la sintonía energética
esencial de los seres humanos individuales, en una realidad más du­
radera que lo que pasan por hechos en los medios de comunicación
de nuestros días y en los caprichos académicos. Además, como el con­
tenido de este libro es relevante para personas de todo el mundo, no
quiero limitar lo que la ciencia astrológica puede ofrecer a los gustos
limitados y cambiantes de unos pocos sectores de la sociedad occi­
dental.

Tendencias sociales, normas e hipocresía

Incluso antes de las amargas políticas de género de las últimas déca­


das, el tejido social de muchos países occidentales ya se estaba deshi­
lachando; pero esta desintegración ha sido acelerada por numerosos
factores que actualmente presentan un enorme desafio a quien trate
de vivir una vida decente y estable, en particular las personas que crí­
an niños. El divorcio continúa extendiéndose a una velocidad alar­
mante, y el número de niños involucrados en divorcios se ha triplica­
do a lo largo del último cuarto de siglo. Un experto estima que el 45%
de todos los niños americanos vivirán con un solo padre en algún mo­
mento antes de cumplir los 18 años. Y cada vez más personas están eli­
giendo ser padres solteros o quedarse solos cuando acaba una relación
no conyugal. Nadie puede estar seguro de cuál será el impacto último
de estas tendencias, pero a muchos expertos les preocupa que la ines-
tabilidad familiar conduzca a la inestabilidad de muchas instituciones
sociales. Como dijo Albert Solnit, director del Yale Child Study Cen­
ter: «El divorcio es una de las crisis más serias y complejas que afron­
ta la salud mental de los niños de hoy. » Si la astrología o cualquier otro
método pueden ayudar a la gente a comprender mejor sus relaciones
y sus necesidades íntimas, sin duda merece la pena y se hace impera­
tivo examinar e intentar esta vía. Después de todo, a pesar de los pro­
gramas gubernamentales, de la teoría psicológica, de los libros de au­
toayuda y de los consejos populares, en la mayoría de las sociedades
occidentales debemos admitir que la tendencia no parece estar me­
jorando en absoluto.
Por ejemplo, se ha publicado un estudio particularmente revelador
sobre las actuales tendencias sociales que debería causar alarma: Harry
Harlow, un investigador de la conducta animal, mostró que los monos
separados de sus madres crecían con graves problemas sociales y se­
xuales. Se volvían violentos y se sentían confusos con respecto a su pa­
pel sexual; y cuando las hembras se quedaban embarazadas, tenían en­
fados hostiles, destructivos y asesinos hacia sus descendientes. En las
sociedades humanas también existen muchas pruebas de los efectos des­
tructivos de la ausencia de los padres. Y uno debe preguntarse qué tipo
de vida y qué nivel de salud emocional deparará el futuro a los niños na­
cidos en nuestros días. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la categoría
demográfica pareja casada con hijos se está reduciendo, y ahora supo­
ne menos del 25% de la totalidad de los hogares.
Otra tendencia preocupante que se ha empezado a extender des­
de Occidente hacia algunas sociedades asiáticas conservadoras, es la
degradación de los estándares de conducta tanto públicos como pri­
vados. De hecho, el exhibicionismo parece ser admirado en algunos
segmentos de la sociedad, y podríamos describir de manera más pre­
cisa a muchos famosos «artistas » pop como artistas sexuales de los me­
dios de comunicación. Como señala Richard Tomkins en un artículo
del Financial Times (26 de marzo de 2004): «Las imágenes sexuales
ahora impregnan todos los aspectos de la cultura de masas, especial­
mente los medios, la publicidad, la moda, los entretenimientos y la
música pop » . Lo que él denomina la «pornificación » de la sociedad
impacta inevitablemente en las relaciones íntimas de todo tipo con
violenta ferocidad, particularmente en la relaciones entre los jóvenes,
y también entre padres e hijos. Tomkins señala que desde la década
de los 60 el mundo del comercio ha «aprovechado y explotado» las
nuevas oportunidades de obtener beneficios generadas por la cre­
ciente liberación sexual, empezando a vender imágenes sexuales de
un modo que no tiene precedentes.
Una consecuencia seria del incremento de la comercialización y
promoción de las imágenes sexuales es el cisma que se desarrolla en­
tre nuestra naturaleza íntima emocional y sexual, y las imágenes que
aparecen por doquier en el mundo externo. Como escribe Stanley Ke­
leman: «Cuando los medios promocionan la idea de que ciertas apa­
riencias y conductas hacen deseable a una persona, el sexo se con­
vierte en fantasía divorciada de nuestros impulsos más profundos. El
sexo se hace desencarnado y explotador» (IDH, p.18). Y continúa:

En lugar de ir aprendiendo de la experiencia, tratamos de imitar imáge­


nes instantáneas. Cuando no se nos anima a desarrollar referencias ex­
perimentales, y únicamente tratamos de guiarnos por las imágenes, la per­
sonalidad emocional queda subdesarrollada. Se produce una evitación
confusa de la elección personal en nombre de un modelo generalizado e
impersonal (IDH, p. 23).

La imagen de una sociedad reprimida no concuerda con la verdad. No


somos una sociedad sexualmente reprimida; somos una sociedad sobre­
excitada y sensorialmente inflada. Nuestra crisis nacional es la sobrees­
timulación, no la represión. La televisión, los libros, las escuelas, la radio
y los periódicos compiten por nuestra atención, tratando de acceder a
nuestros sentidos y vidas internas. Se está produciendo un asalto genera­
lizado a nuestros cerebros, a nuestras hormonas y a nuestros cuerpos
(IDH, p.44).

Por favor, préstese especial atención a la frase clave que dice que es­
tas fuerzas externas están tratando de acceder a nuestros sentidos y vidas in­
ternas. La razón por la que estoy cubriendo un amplio espectro de he-
chos con respecto a nuestra sociedad actual, y citando a una amplia va­
riedad de expertos y comentaristas perceptivos antes de entrar en los
detalles de cómo la astrología nos ayuda a entender nuestra relaciones,
es que uno tiene que re-adueñarse de su vida interna antes de poder te­
ner relaciones florecientes y mutuamente satisfactorias. Y esto resulta
difícil en nuestros días si no se es consciente de las influencias y presio­
nes psicológicas y sociales que distorsionan, manipulan y minan la au­
téntica conducta relacional. Dicho de otra manera, estoy dedicando
grandes secciones de este libro a temas generales a fin de ofrecer un
trasfondo realista que nos permita comprender nuestras vidas actuales
y describir, sin barnizar la verdad, las cargas sustanciales que tenemos
que superar para acceder a una relación satisfactoria en el siglo XXI.
Keleman no tuvo pelos en la lengua a la hora de comentar cómo
nos afectan personalmente estas tendencias que degradan nuestras
sensibilidades e ideales:

En la vivencia indiscriminada de los impulsos sexuales, se pierde la opor­


tunidad de actuar desde los mensajes de nuestro género y desde la pro­
fundidad de la satisfacción emocional. El sexo se convierte en una acti­
vidad idealizada y explotada por la estimulación externa. Podemos ver
esto en la evidente sobre-estimulación que produce y demanda nuestra
cultura, y en algunos usos del sexo que están muy alejados del enrique­
cimiento, de la maduración personal o de la formación de relaciones du­
raderas. El sexo se ha convertido en una cosa en sí misma, y hay una bús­
queda constante de variedad, de nuevas técnicas de excitación, y se
sustituye la fantasía por el contacto. La relación no tiene importancia, y
el futuro tampoco. El sexo se practica por el sexo mismo. Esto no es li­
bertad, sino un uso mal dirigido y una consecuencia de la anticoncep­
ción (IDH, p. 75).

De las tendencias antes descritas surgen una amplia variedad de


conflictos, situaciones de doble vínculo e hipocresías. Encuentro una
contradicción entre los deseos de respeto e igualdad expresados por
muchas mujeres, y su forma de vestir, su conducta y la imagen públi­
ca que proyectan intencionadamente. Los hombres de todo el mun-
do han notado esta contradicción. Sin embargo, muchas mujeres re­
nuncian a cualquier responsabilidad en esta área de la vida. Esta ne­
gación suele dejar perplejos a los hombres, y tal vez pueda ser expli­
cada por la siguiente observación de Emma Jung, la esposa del
renombrado psicólogo Carl Gustav Jung:

Por su inconsciencia, la mujer ejerce una influencia mágica sobre el hom­


bre, un encanto que le da poder sobre él. Como ella siente este poder ins­
tintivamente y no quiere perderlo, a menudo se resiste completamente al
proceso de devenir consciente (E. Jung, Animus y Anima, Continuum In­
ternational, 1985).

Parece claro que, para la mayoría de los hombres, la provocación


femenina a través de los vestidos y las conductas inapropiadas debería
considerarse una forma de acoso sexual, comparable a las diversas for­
mas de sugestiones agresivas masculinas. A muchos hombres en posi­
ciones de autoridad les resulta dificil tomarse en serio la queja sobre
los topes en los ascensos laborales por cuestión de género cuando pro­
vienen de alguien cuya forma de vestir y conducta ocasional recuer­
dan la de una mujer pública o una adolescente coqueta, con poco sen­
tido de la responsabilidad o conciencia de los demás. Como expresa
con claridad Stanley Keleman:

Las modas sexuales que nos asaltan desde todas las direcciones empeo­
ran todavía más la confusión. Las exhibiciones provocativas significan
«mírame y no me toques, pero mírame». La ropa que acentúa los órga­
nos que provocan excitación sexual no refleja el verdadero significado
de la satisfacción sexual. Evidentemente, esto no sólo produce frustra­
ción y las consecuentes respuestas mal recibidas, sino que también es un
acto de violencia contra el verdadero funcionamiento anatómico. Nos
permitimos sentirnos sobreestimulados, mientras que al mismo tiempo
hemos de obedecer las demandas sociales de contención y autocontrol.
Así, no puede sorprendernos que una cultura permisiva sea testigo del
incremento drástico y galopante en su seno de todo tipo de violencia
(IDH, p.48).
Roles sociales y sexualidad

El profesor más sabio y amoroso del que he tratado de aprender en


mi vida dijo en una ocasión: «Cuando hay amor, no surge la cuestión
de los derechos y la igualdad». No sé por qué nadie dejaría de aceptar
esto como un ideal para las relaciones humanas de todo tipo, aunque
estoy seguro de que muchos pondrían objeciones y me considerarían
un tonto romántico sin remedio. Pero recuérdese que declaro esto
como un ideaL Como persona que soy con el Sol en Libra ( el signo de
la balanza o los platillos de la justicia), aprecio el equilibrio de las fun­
ciones complementarias de los sexos en la vida cotidiana, así como sus
naturalezas psicológicas complementarias. Yhe de admitir que el ide­
al de una armonía justa y equilibrada me resulta atractivo, como es­
pero que también lo sea para la mayoría de la gente. De modo que tal
vez haya llegado el momento de examinar algunas de las tendencias y
puntos de vista de la sociedad moderna que inhiben el desarrollo de
tal armonía. Entre tanto, es importante reconocer la verdadera fun­
ción de los roles sociales y sexuales del modo más amplio y realista que
podamos.
En un esfuerzo por equilibrar los platillos de los comentarios de­
dicados a estos temas, desvelo abiertamente que enfatizo el punto de
vista masculino en esta sección del libro, y no pretendo ser capaz
de hacer las cosas de otro modo, como hacen una serie de psicólogos
que conozco. En realidad, siento que ellos están siendo condescen­
dientes con las mujeres e injustos con los hombres, por no decir
hipócritas, al adoptar la jerga de la «hermandad femenina» sobre el
«papel de víctimas» y la necesidad de «empoderarse», cuando posi­
blemente sería más beneficioso ayudar a sus clientes a pensar de nue­
vas maneras. Tal vez el hecho de que la mayoría de sus clientes sean
mujeres les ha llevado a adoptar esta actitud poco auténtica, e incluso
a veces a malinterpretar la naturaleza de la mayoría de los hombres
ante sus clientes femeninos.
También siento que los puntos de vista de las mujeres han sido es­
cuchados durante los últimos años, y que el punto de vista feminista ha
sido publicitado por doquier, especialmente el de las comentaristas
más iracundas. Esto sin duda fue necesario durante algún tiempo, pero
está claro que ese tiempo ya ha acabado en buena parte del mundo oc­
cidental. Como escribe la psiquiatra Eleanor Bertine con relación a las
versiones extremas del feminismo en su excelente libro jung's Contri­
bution to Our Time; the coUected papers ofEl,eanor Bertine. «Podemos per­
donarles por su unilateralidad, porque todos los movimientos tienen
que ser unilaterales para ser eficaces. Sin embargo, el intento de borrar
las cualidades específicas de cada sexo y de reducir las mujeres a un
tipo de hombre menos eficiente pero que soporta una mayor carga no
agrada ni a mujeres ni a hombres. Psicológicamente, la única satisfac­
ción real viene de realizar nuestros potenciales inherentes, no de dis­
torsionarnos para imitar a otros» (p. 135).
La última frase de la cita anterior vuelve a recordarnos que nuestra
auténtica autoexpresión queda distorsionada por un exceso de adhe­
rencia a conceptos abstractos, modas sociales o «ismos» extremos,
como hemos visto a lo largo del siglo xx en las distorsiones de la per­
sonalidad y de la integridad individual que tanta gente ha sufrido en
regímenes y situaciones sociales donde se sentían intimidados. Pero
la sociedad en general también ha pagado un precio por apaciguar
irreflexivamente a los extremistas de género y a aceptar sus demandas
con demasiada rapidez. Europa haría bien en analizar cuidadosa­
mente los pobres resultados reales obtenidos por los activistas de gé­
nero en Estados Unidos. Por ejemplo, se ha pagado un enorme pre­
cio social, emocional, legal y económico por coquetear excesivamente
con nociones extremadamente feministas. Sarah McCarthy, experi­
mentada mujer de negocios, señaló en un artículo de opinión publi­
cado en la revista Forbes, que este «fascismo cultural» ha trivializado el
movimiento feminista. Ella advierte que este planteamiento extremo
ha alienado a los aliados naturales de las mujeres, haciendo que tan­
to hombres y mujeres que querían trabajar «hombro con hombro»
ahora tengan que ser extremadamente cautelosos por miedo a las de­
mandas legales o a las acusaciones de acoso; y afirma que los juegos
inocentes, las insinuaciones, y los coqueteos ligeros que solían aliviar
la tensión en el puesto de trabajo, ahora se han convertido en activi­
dad criminal. También explica otro punto importante:
Soy una feminista, pero la ley ha hecho que tenga miedo de contratar
mujeres. Si uno de nuestros cocineros o directores ( ...) ofende a al­
guien, podría costarnos hasta cien mil dólares en compensaciones y gas­
tos legales. Quiero decirles a las líderes del movimiento feminista que
les están haciendo un flaco servicio a las m�jeres ( ...), que están atemo­
rizando a los gerentes para que contraten hombres en lugar de mujeres.
Yo lo sé porque tengo miedo ( «In My Opinion», }•orbes, 9 de diciembre
de 1991).

Una compresión profundas y reveladora expresada por el tera­


peuta Stanley Keleman es: «La importancia de los roles es que son con­
ductos y pasadizos hacia lo que la naturaleza quiere que vivamos»
(IDH, p.63). Y tomar los roles sociales y sexuales que se han desarro­
llado en la sociedad humana a lo largo de los siglos para luego recha­
zarlos completamente es negar la realidad de los seres humanos y sus
sociedades de un modo que tiene un impacto tan profundo que ni si­
quiera podemos empezar a imaginar. Parece que ha llegado la hora
de afrontar ciertas realidades antes de que las sociedades occidenta­
les puedan moldearse siguiendo un concepto imaginario de «perso­
na» que, en el mejor de los casos, es sólo un experimento reciente.
Una vez más, Keleman ilumina este asunto:

El género es el ingrediente que determina la relación entre los sexos, y


está siendo puesto en cuestión por el actual concepto de «persona». Se
supone que la persona está libre de masculinidad o feminidad, siendo una
especie de estado ideal del ego en el que está ausente el género biológi­
co y emocional. Esta noción de la persona ha entrado en los ámbitos po­
lítico, legal y judicial, donde la igualdad está pensada para superar la dis­
criminación de género. La idea de igualdad de oportunidades se ha
extendido dentro de nuestras leyes e instituciones, habiendo llegado a in­
terpretarse como que hombres y mujeres son seres idénticos desde un
punto de vista biológico y emocional. Hemos creado una persona mito­
lógica sin sexo que no tiene base en la realidad biológica, derivada úni­
camente de nuestra fantasía política, legal y sexual (IDH, p. 72).
Aceptando los dogmas de los que abogan por los roles de género
extremos, estamos creando cada vez más malentendidos y haciendo
un flaco servicio a ambos sexos y a la sociedad en general. Cuando las
mujeres aceptan las opiniones extremas de las «feministas» más agre­
sivas, se fuerzan a cultivar muchas de las cualidades que les disgustan
en los hombres, y a menudo destruyen, niegan o devalúan las mejores
cualidades que la mayoría de las mujeres expresan de manera muy na­
tural. Si bien muchas mujeres occidentales están yendo más allá de un
rol estrecho y pasado de moda, ahora también algunos hombres co­
mienzan a hacerlo, generalmente sin gran ayuda de las mujeres. Mu­
chos estudios han mostrado hasta qué punto los hombres sienten
opresión física, social y psicológica en muchos países por roles sexua­
les y sociales trasnochados. Por ejemplo, podemos leer El mito del po­
der masculino: porqué los hombres se han convertido en el sexo desechable, de
Warren Farrell, que ofrece muchos datos de los que se suele oír ha­
blar. Se da la circunstancia de que el autor ha sido el miembro electo
masculino de la Organización Nacional de M�jeres de la ciudad de
Nueva York, y que abandonó el puesto cuando se convenció de que
ese tipo de feminismo era «el sistema de partido único de las políticas
de género».
Muchas de las ideas, acusaciones, e incluso políticas institucionales
creadas por el activismo sexual extremo han obligado a los hombres
a contraatacar (a menudo con renuencia) después de estar a la de­
fensiva durante años, permitiendo que una gran cantidad de propa­
ganda e intolerancia afecte a sus mentes y relaciones. Francamente, la
mayoría de los hombres no quieren competir con las mujeres. Ellos ne­
cesitan a las mujeres, aparentemente de un modo y con un nivel de in­
tensidad que ellas no suelen entender. Pero, después de verse obliga­
dos a vivir una cantidad interminable de situaciones contradictorias y
de hartarse de las conductas poco auténticas y a menudo hipócritas
que se les exigía, los hombres de muchas edades y niveles sociales es­
tán diciendo: «¡Ya basta!».
¿Cuáles son estas «contradicciones»? Describiré algunas de
ellas:
• La mujer «moderna» dice que ella quiere que los hombres exhi­
ban cualidades «más suaves», libertad en la expresión emocio­
nal, delicadeza y vulnerabilidad. Pero los hombres que tratan
de abrirse a estas partes reprimidas de sí mismos dicen que las
mujeres les pierden el respeto si no se muestran «fuertes y man­
tienen el control», características tradicionalmente mascu­
linas.
• A partir de la anterior observación, una encuesta reveló que la
mayoría de las esposas de los altos ejecutivos no trabajan, lo que
a menudo es una necesidad para poder gestionar un estilo
de vida complejo. Sin embargo, todas las grandes ejecutivas tie­
nen maridos que trabajan a tiempo completo. Resulta intere­
sante especular si las mujeres les respetarían si ellos no traba­
jaran.
• Tratar de ser hombres «plenos» entraña serios problemas, por­
que el mundo de los negocios sigue estando orientado hacia
una ética laboral implacable, que en gran medida no reconoce
las necesidades personales, la expresión emocional o la incerti­
dumbre que sienten los hombres en las transiciones existencia­
les. En realidad, las mujeres que entran en este «mundo de
hombres», en lugar de cambiarlo, parecen adaptarse a la típica
ética laboral de sacrificarse por la compañía trabajando muchas
horas.
• Si bien muchos hombres se están alejando de esta farsa sin emo­
ción en la que el sexo se convierte en un juego de conquista, cada
vez más mujeres rechazan un compromiso serio, además de
adoptar el viejo planteamiento «masculino» de poner a prueba
sus poderes de conquista.
• Muchos hombres tienen grandes dificultades a la hora de ofre­
cerse mutuamente apoyo emocional. En contraste con las redes
de apoyo que crean las mujeres, a muchos hombres les resulta di­
fícil ser verdaderos amigos de otros hombres; los hombres que
creen tener amistad auténtica con otros hombres admiten que a
menudo sienten una barrera que les impide comentar muchos
temas personales.
• Cuando se les pregunta, muchas mujeres dicen automáticamen­
te que en una relación quieren amor o profunda compañía, pero
una investigación más detenida y confidencial a menudo revela
otros motivos, como el dinero, la seguridad, el estatus, los niños,
el sexo regular, etc. Los hombres románticos pero inocentes que
se toman estas declaraciones en serio, a menudo se quedan asom­
brados y desilusionados cuando experimentan este doble rasero,
como muchos terapeutas pueden confirmar. Esto parece ir en pa­
ralelo con la habitual conducta masculina, tan a menudo denos­
tada por las mujeres, de prometer cualquier cosa para conseguir
sexo.
• A medida que se expande la libertad sexual, las mujeres exploran
conductas más amplias; pero muchos hombres sienten que no
hay un incremento paralelo de la honestidad interpersonal res­
pecto de sus deseos. La m ayoría de las mujeres aún esperan que
los hombres inicien el contacto sexual, pero, en cierto sentido,
deben adivinar cómo hacerlo del modo que la mujer prefiere. Si
un hombre es directo y cándido con respecto a sus pasiones o a
su deseo, la mayoría de las mujeres siguen considerando que eso
es impropio, e instintivamente actúan como si se sintieran insul­
tadas o indignadas, respondiendo con ira, lágrimas u otros signos
de desengaño. Y a pesar de este disgusto por la honestidad con­
tundente, los consejeros y terapeutas actuales siguen oyendo de­
cir a las mujeres que no se sienten sexualmente satisfechas, y que
no encuentran hombres que sean realmente «potentes» o agre­
sivos.

La estrechez del papel masculino y sus contradicciones inheren­


tes provocan otro impacto que es especialmente relevante para este
libro. Es bien sabido que las mujeres están mucho más abiertas a
áreas de la experiencia humana que siendo válidas, son más sutiles,
intuitivas e inexplicables. Hay muchas más mujeres que hombres
que estudian, usan y valoran la astrología, ya que para ellas su preci­
sión es evidente. Sin embargo, en parte esto es un fenómeno cultu­
ral, y por tanto relacionado con los papeles sociales. Por ejemplo, en
buena parte de Asia, los hombres son los estudiantes más serios y
eruditos de la astrología, y constituyen la mayoría de sus practican­
tes. Sin embargo, en la mayor parte del mundo occidental el papel
masculino ha estado asociado tradicionalmente con la mente «lógi­
ca» y analítica, y también con la «ciencia» en su sentido más rígido,
como metodología objetiva. Esto ha hecho que muchos hombres
tengan miedo de lo «irracional», lo que no supone únicamente una
severa limitación de las áreas de la vida que se consideran dignas de
exploración, sino que también limita su capacidad de relacionarse
con los demás y con su propia vida interna. A muchos hombres oc­
cidentales les falta «intuición», la capacidad de sentir el significado
o potencial de una situación, así como el instinto natural para con­
fiar en sus respuestas cuando las claves no son evidentes. Sin duda,
ha llegado el momento de que los hombres rompan con un rol tan
restrictivo, porque no afecta únicamente a las relaciones, sino tam­
bién a su amplitud intelectual, así como a su creatividad, expresión
emocional y salud física.

La necesidad que los hombres tienen de las mujeres

A lo largo de las últimas dos décadas se ha publicado suficiente ma­


terial sobre los roles masculino y femenino como para llenar una
enorme biblioteca. Pero ha habido mucha menos investigación y co­
mentarios perceptivos sobre cómo los sexos se ven uno al otro, o so­
bre cómo comprenden sus mutuas necesidades de relación con el
sexo opuesto. Por ejemplo, pocas mujeres parecen tener una idea de
la desesperación con que los hombres necesitan la compañía, el apo­
yo y -me atreveré a decirlo- la feminidad de las mujeres. Las prue­
bas que apoyan esta observación, con ejemplos que se extienden a lo
largo de la historia, exigirían quinientas páginas, pero mencionaré
unas pocas actitudes en las que hay acuerdo común, y ofreciendo
unas pocas citas.
Pocas mujeres comprenden la violencia de la sexualidad de los hom­
bres y su atracción hacia las mujeres: su intensidad, lo repentina que
es, y su naturaleza obsesiva y persistente. Se evidencia que muchas mu­
jeres (incluyendo las feministas) se olvidan de este hecho por las nu­
merosas declaraciones y expectativas inocentes que expresan, pero so­
bre todo por el estilo de vestir que muchas mujeres se esfuerzan por
adoptar. Como escribe Robert A. Johnson: «Muy pocas mujeres com­
prenden lo grande que es el hambre del hombre por estar cerca de la
feminidad» (Ella: para entender la psicología femenina). Hace más de dos­
cientos años, el gran escritor francés Montaigne expresó con sor­
prendente contundencia: «El anhelo lascivo que nos atrae hacia las
mujeres trata de expulsar ese dolor que el deseo constante y ardiente
genera en nosotros, y no desea sino disiparlo, para poder descansar y
verse libre de esta fiebre» (Ensayos).
Uno de los peores aspectos de las sociedades modernas es que las
crecientes demandas y presiones de la vida cotidiana nos obligan a
todos, incluyendo a las mujeres y a menudo a los niños, a ser cada
vez más competitivos; pero esa misma cualidad hace que las muje­
res sean cada vez menos complementarias con los hombres, y que
continuemos necesitándolas más de lo que podemos expresar. Es
evidente que se hace necesaria una comunicación mucho mejor y
más profunda entre los sexos, no sólo para entenderse mutuamen­
te, sino también para que cada uno de ellos reconozca su necesidad
del otro. Como escribe Nathaniel Branden en La psicología del amor
romántico:

En mi experiencia, buena parte de la denominada guerra de los sexos es


el resultado del miedo al rechazo, al abandono o a la pérdida. A menudo,
los hombres y las mujeres experimentan una gran resistencia a aceptar
cuánto se necesitan mutuamente, lo importante que es el otro sexo para
disfrutar de la vida, y para la realización de sus propias potencialidades
masculina o femenina. A menudo casi detestamos el hecho de que nece­
sitamos tanto al sexo opuesto.
Estudios y estupideces: nuestra forma actual
de entender el sexo, el amor y las relaciones

Durante muchos años he sentido que la mayoría de los estudios mo­


dernos en este campo tenía grandes lagunas y que ciertamente les
faltaba la profundidad humana necesaria para resonar con las ex­
periencias de la gente. Muchas de las enseñanzas, estudios y plan­
teamientos terapéuticos parecían tan abstractas y mecánicas que me
hacían sentir que estaban hablando de una sociedad futurista de ro­
bots o zombis sin sentimientos ni tradiciones sociales, valores re­
ligiosos, ideales espirituales o anhelos emocionales. El retrato
despersonalizado de la vida íntima resultante no sólo era ofensivo y
ridículo, sino también completamente impreciso. Cuando en épo­
cas pasadas las normas que regulaban la vida personal, sexual y fa­
miliar estaban en manos de los sacerdotes, y cuando la gente acudía
a ellos para recibir consejo autorizado, eso era una especie de limi­
tación; pero la gente sabía que esto era así, y a menudo lo compen­
saba. Pero cuando la gente acude hoy al moderno sacerdocio in­
cuestionable de los psicoterapeutas se queda con otra forma de
limitación que excluye gran parte de la riqueza de la vida, y ofrece
pocas promesas de tener un futuro feliz y satisfactorio. Apenas esta­
mos empezando a darnos cuenta de las limitaciones de estos plan­
teamientos y a aprender cómo compensarlos, lo que a menudo im­
plica ignorar buena parte de la información que difunden los
medios de comunicación.
Como escribió Keleman:

Los terapeutas y consejeros suelen apoyar estas nociones animando a la


sexualidad sin compromiso y al sexo para obtener una gratificación fá­
cil, descontando por omisión su seriedad y misterio. Se dice muy poco
o nada sobre el valor de la compostura y de la madurez, o sobre el po­
der inherente de la naturaleza emocional de la sexualidad, o sobre las
luchas y esfuerzos que forman parte de la vinculación heterosexual. Los
valores familiares y las relaciones a largo plazo son demasiado provin­
cianos, restrictivos o aburridos. El dramático incremento de familias mo-
noparentales da testimonio de esta versión moderna de la libertad. Cada
vez h ay menos modelos de vinculación heterosexual satisfactoria, y no­
sotros, como cultura, nos estamos alejando cada vez más de las verda­
des duraderas que la interacción heterosexual nos puede enseñar
(IDH, p.7).

Actualmente los medios de comunicación están llenos de estudios


que son estadísticos, y por tanto pretenden ser «científicos», pero ra­
ras veces se examinan sus fundamentos y sus sesgos. Quienes acceden
a dedicar su tiempo a responder preguntas sobre cualquier tema es­
tán, evidentemente, más enfocados en dicho tema que otras personas.
Quienes se ofrecen voluntarios para formar parte de los estudios so­
bre la vida íntima son personas para las que estos temas son más im­
portantes que para el público en general. Además, son personas a las
que no les importa revelar detalles de su vida privada a extraños, que­
dando lejos de ser consideradas personas «promedio» capaces de ha­
blar por otros. Además, los métodos empleados en tales estudios a me­
nudo son completamente mecánicos, como si todas las personas
fueran el mismo modelo de la misma máquina, con pocas diferencias
individuales en sus emociones, sensibilidad, intensidad, necesidades,
gustos o valores. ¡Qué absurdo! Como escribió Keleman:

Existe un tipo de literatura profesional sobre la sexualidad que explica el


sexo como una función mecánica, poco más que estímulo-respuesta. Es
como si la sexualidad humana funcionara como una máquina preparada
para realizar esta o aquella función. Actualmente, demasiados plantea­
mientos de la sexualidad se divorcian en forma deliberada y continua del
desarrollo emocional del individuo. Se está poniendo un énfasis en la téc­
nica y en los resultados, en las descripciones de la sexualidad como pro­
grama mecánico, catarsis orgásmicas o satisfacción narcisista (IDH, p. 18).

Aunque estudios sobre la sexualidad y las relaciones, como los li­


bros de Shere Hite ofrecen información útil sobre la variedad de la na­
turaleza y la conducta humanas, siguen sin dar claves sobre aquellas
cosas que la astrología puede clarificar, entre las que se incluyen:
• Una comprensión de la compatibilidad a muchos niveles especí­
ficos.
• Métodos para identificar a la persona cuya sintonía energética es
complementaria con la propia.
• Una comprensión más profunda de por qué uno siente, piensa y
necesita del modo en que lo hace.

Al reunir los datos y el material para este libro, he sido muy cons­
ciente de todos estos asuntos. Sin duda las personas más mentales que
disfrutan analizando sus vidas íntimas son las que más respondieron
a mis extensos y detallados cuestionarios ( en astrología les llamaría­
mos los tipos Mercurianos), pero he intentado compensar esto selec­
cionando para este libro sólo las respuestas particularmente lúcidas
en lugar de usar un método estadístico, y recurriendo también a mu­
chas historias de caso, además de realizar entrevistas con voluntarios.
De hecho, a menudo me he encontrado interrogando muy detenida­
mente a muchas personas, incluso a aquellos que de algún modo se
resistían a mi indagación. En cualquier caso, me siento cómodo sa­
biendo que las citas directas que aparecen en las secciones posterio­
res de este libro constituyen una contribución significativa a la preci­
sión del material y a las conclusiones generales.
4

Astrología en el siglo XXI:


un nuevo punto de vista

¿Dónde está la sabiduría


que hemos perdido en el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento
que hemos perdido en la información?

T.S. ELIOT

Hace una década se decía que la cantidad de información disponible


se doblaba cada cinco años. ¿Quién sabe cuánto más rápido está avan­
zando actualmente la explosión de la información con la expansión
de Internet y la existencia de miles de bases de datos? No obstante, la
proporción de la información usada con respecto a la información dis­
ponible se reduce diariamente. Y, sin duda, la proporción de infor­
mación útil dentro de la disponible debe haber alcanzado su mínimo
histórico. Con el declive generalizado de los niveles académicos, inte­
lectuales y periodísticos, y la amplia rebelión contra toda forma de
autoridad, aumentada globalmente por Internet, la analogía de que
Internet es un vasto museo sin conservador parece cada vez más ade­
cuada.
No obstante, a pesar de toda la información y el pseudo conoci­
miento disponible, cualquiera que busque una comprensión más pro­
funda de la vida humana y de la paz mental podría muy bien plante­
arse las mismas preguntas que el gran poeta T.S. Eliot hacía en la cita
anterior: ¿Dónde está la sabiduría? En otras palabras, ¿qué puede dar­
nos una verdadera comprensión de nuestra situación individual y de
la situación interpersonal y cultural de nuestra sociedad? Debemos es­
tar preparados para admitir que las tendencias de las últimas décadas
no lograron proveernos soluciones adecuadas, y que por lo tanto de­
bemos intentar una nueva aproximación que sea holística, que integre
abiertamente la amplia variedad de formas de explorar la naturaleza
humana. Debemos rechazar las distinciones artificiales del pasado si
interfieren con nuestra búsqueda de métodos beneficiosos y resultados
prácticos.
Como dijo el filósofo-historiador Vartan Gregorian, antiguo presi­
dente de la biblioteca pública de Nueva York:

Me preocupa que la búsqueda del progreso tecnológico ya no sea un


medio, sino que se haya convertido en un fin en sí misma, escapando
del control humano y por tanto dominando al hombre, alienándonos
de nosotros mismos, de nuestra sociedad y de nuestro entorno... Ob­
servamos una creciente y, en mi opinión, artificial e innecesaria separa­
ción entre las humanidades y las ciencias... Yo creo en la reintegración del
conocimiento, si queremos sobrevivir como sociedad. (...) La tecnolo­
gía es un artefacto cultural, algo que nosotros hemos creado. Es un me­
dio para un fin, y tenemos que decidir cuál es ese fin. Debemos contro­
larla y canalizarla, porque de otro modo nos guiará en la dirección
equivocada. (De un artículo en la revista Publishers Weekly, 30 de mayo
de 1986).

En algunos de sus libros, Arthur Koestler, cuyo impresionante y va­


riado trabajo describí en el Capítulo 2, indica el modo de tender un
puente sobre la brecha destructiva e innecesaria existente entre los
modos cualitativos y cuantitativos de comprender la vida. Koestler se­
ñala que una combinación de curiosidad y asombro (los componen­
tes mental y emocional) «motivan conjuntamente los viajes de explo­
ración del científico y del artista». De hecho, avanzaríamos mucho
hacia la cooperación entre las múltiples disciplinas, profesiones y fac­
ciones de la sociedad si consideráramos la diversidad de sus plantea­
mientos como auténticos «viajes de exploración» dignos de respeto.
Koestler nos proporciona un gráfico (véase Figura 4.1) que me he to­
mado la libertad de alterar ligeramente para incluir la astrología como
método de exploración de la personalidad y la experiencia humanas,
las interacciones con los demás, las energías y los ciclos de la vida, ba­
sándonos en su combinación única de dimensiones cuantitativas y cua­
litativas.

«VERDAD»
MENSURABLE
objetiva
(verificable) 1 Matemáticas
\ Física
\ Química
, Bioquímica
\ Biología
\ Medicina
\ Astrología
', Psicología
'-, Antropología
"\. Historiografía
''- Biografía
....
',Novela
' ..... ._Épica
--...
-------
"'..._._._Lírica
BELLEZA
subjetiva
Figu ra 4.1 (emocional)

Koestler dice que este diagrama tomado de su libro El arte de {,a cre­
adón tiene como objetivo ilustrar la continuidad de las «dos culturas»
(las humanidades y las ciencias) y el amplio espectro de muchos cam­
pos de estudio:

El eje vertical representa la dimensión de «Verdad Objetiva», verificable


mediante experimentos, y el eje horizontal representa la experiencia sub­
jetiva de la «Belleza»; la primera está gobernada por el intelecto y la se­
gunda por las emociones. El gráfico muestra las provincias vecinas de la
ciencia y el arte dispuestas en una serie continua. A medida que nos des­
plazamos hacia abajo a lo largo de la curva, la «verificación objetiva» se re­
duce continuamente, al tiempo que aumenta el factor emocional y sub­
jetivo. Sin embargo, incluso en los rangos más altos de la curva, el reino
de las matemáticas puras, encontramos molestas paradojas lógicas que no
pueden ser resueltas, y a matemáticos que anhelan la «belleza de las ecua­
ciones». A medida que descendemos de las matemáticas hacia la fisica su­
batómica, las interpretaciones de los datos empíricos se hacen más y más
controvertidas; y así podemos seguir descendiendo por la pendiente, des­
de las denominadas ciencias exactas, como la química, pasando por la bio­
logía y después por la medicina -que, a su vez, es una ciencia mucho me­
nos exacta-y atravesando dominios tan híbridos como la psicología y la
biografia hacia la novela biográfica y por último la pura ficción. ( ...) El
sentido de este juego es mostrar que independientemente de la escala de
valores que elijamos aplicar, nos movemos a lo largo de un continuo, sin
encontrar la fisura en la urna griega, o un precipicio entre dos culturas
(AOC, p.372).

Existen muchas formas de describir la astrología, pero en el con­


texto del diagrama de Koestler, podría ser apropiado decir que es una
especie de biografía matemática cuando se aplica a la comprensión del
ser humano individual. Éste es un término adecuado porque la astro­
logía incluye un examen tanto de nuestra vida interna como de la ex­
terna, pero basado en el fundamento de unas mediciones precisas de
los planetas: su localización en los cielos y sus relaciones geométricas
mutuas y con la tierra. De hecho, una carta natal (u horóscopo, usando
el antiguo término griego) simplemente es un mapa de los cielos ob­
servados desde la tierra en el momento y el lugar exacto del naci­
miento. Poco después de reflexionar sobre el término «biografia ma­
temática», me resultó particularmente sorprendente recordar que el
gran filósofo-compositor-astrólogo Dane Rudhyar (1895-1990) dijo ya
en 1936 que la astrología es «una álgebra de la vida». Esta descripción
apareció en su libro pionero Astrología de la personalidad, la primera in­
tegración moderna de la astrología sofisticada con la psicología pro­
funda. Este libro enormemente influyente se sigue reimprimiendo en
nuestros días y ha vendido cientos de miles de copias en muchos idio­
mas.
Otro modo de aproximarse a la astrología, especialmente para
aquellos que son nuevos en el tema, es verla como una extensión y
ampliación de nuestra realidad cotidiana. Simplemente estudia el
tiempo y los ciclos planetarios (incluyendo los ciclos de la tierra). Todo
el mundo experimenta la realidad de un día (la revolución de la Tie­
rra alrededor de su eje), un mes (aproximadamente un ciclo lunar
completo), y un año (una revolución completa de la Tierra alrede­
dor del Sol). Todo el mundo ve (de hecho no puede dejar de hacer­
lo) las correlaciones evidentes entre nuestra experiencia cotidiana y
estos ciclos del sistema solar. Por lo tanto, para poder relacionarnos
con las bases fundamentales de la astrología, sólo tenemos que ex­
tender los límites de nuestra conciencia más allá de la órbita de la Tie­
rra y de su Luna hacia otras dimensiones de la vida. Basta con sinto­
nizar con otros ciclos dentro de nuestro sistema solar, reconociendo
que ellos también tienen un lugar en la ecología funcional de todo
el sistema. Está claro que los ciclos y ritmos de la Tierra, la Luna y el
Sol mantienen unos vínculos evidentes con las experiencias comunes
a todos los seres humanos. Pero, ¿no es razonable asumir que los
otros planetas también podrían tener vínculos similares con nues­
tras vidas, aunque más sutiles y difíciles de percibir con los sentidos
físicos?
De hecho, cada vez más descubrimientos y modelos creados por la
ciencia contemporánea señalan la inevitable unidad e interconexión
de toda la creación y de todas las dimensiones de la vida. Y a medida
que transcurre el tiempo, los planteamientos cuantitativos y cualitati­
vos parecen cada vez menos distantes. Koestler explicó en Los sonám­
bulos que, por algún tiempo, el método cuantitativo amenazó con bo­
rrar todos los otros modos de comprender la vida:

La frase de Galileo «el libro de la naturaleza está escrito en el lenguaje de


las matemáticas» fue considerado por sus contemporáneos como una pa­
radoja, y actualmente se ha convertido en un dogma sin cuestionar. Du­
rante mucho tiempo la reducción de la calidad a cantidad -del color, el
sonido o la radiación a las frecuencias vibratorias- fue tan eminente­
mente exitosa que parecía responder a todas las preguntas. Pero cuando
la física se aproximó a los constituyentes últimos de la materia, la cualidad
se vengó: el método de reducción a la cantidad siguió funcionando, pero
nosotros ya no sabíamos qué era lo que estaba siendo reducido de ese
modo (SWK, p. 544).

En otras palabras, el método cuantitativo, que insiste en que todas


las cosas en la vida han de ser mensurables para ser reales, ha alcan­
zado ese punto extremo y paradójico en el que nos vemos obligados a
reconocer una vez más la realidad y el profundo valor de las cualida­
des, los principios, las virtudes y los reinos de la experiencia universa­
les que son inconmensurables. Aquí quiero resaltar que la astrología
misma es un sistema integrado y sintetizador que incorpora tanto lo
cuantitativo como lo cualitativo porque se trata de un lenguaje de des­
cripciones y distinciones cualitativas basadas en un fundamento de
mediciones matemáticas precisas de nuestro sistema solar.
A lo largo de las últimas décadas se ha producido una explosión de
nuevas ideas y modelos que sintetizan las viejas dicotomías sobre las
que se ha discutido infructuosamente durante tanto tiempo. Las vie­
jas y rígidas categorías de la «ciencia» se han desintegrado, dejándo­
nos sitio para respirar. De hecho, deberíamos darnos cuenta de que la
«verdad» científica siempre se expresa en términos de la visión del
mundo de cada época. Por lo tanto, la actual versión científica de la
verdad o realidad cambiará inevitablemente, hasta el punto de que po­
dría quedar completamente descartada en el futuro. Cualquier per­
sona honesta que esté familiarizada con la historia del pensamiento
humano debe reconocer que probablemente hay tanta superstición y
malos entendidos en las afirmaciones de la ciencia moderna como en
las antiguas ciencias y mitos.
Laurence L. Cassidy, un científico que también estudia y utiliza la
astrología, dijo en un artículo que ahora muchas de las teorías físicas
sugieren que dentro del universo la comunicación se produce instan­
táneamente. Explicando por qué todos los planetas de nuestro siste­
ma solar sean relevantes para la vida humana, por más distantes que
estén de la tierra, continúa: «La distancia espacial no establece nin­
guna diferencia a la hora de determinar causa y efecto» (CSA).
El popular libro El Campo, de Lynne McTaggart, resume una gran
cantidad de investigaciones recientemente realizadas en los ámbitos
de la ciencia y de las artes curativas que también apuntan hacia esta
unidad emergente en nuestra forma de conceptualizar el funciona­
miento de la vida y nuestra propia naturaleza. El libro dice: «En el
universo subyace una subestructura que es esencialmente un medio
de registrarlo todo, y ofrece la herramienta por la que todo se co­
munica con todo lo demás». El Campo concluye además que «las per­
sonas son inseparables de su entorno. La conciencia viviente no es
una entidad aislada». Buena parte del libro informa de pruebas que
demuelen las viejas nociones de separación, las limitaciones de tiem­
po y espacio, y las formas materiales diferenciadas. McTaggart afir­
ma que «podríamos ser vistos más como una compleja red de campos
energéticos que mantienen algún tipo de intercambio dinámico». Y
continúa: «Sólo podemos comprender el universo como una red di­
námica de interconexiones... que abarca todo espacio y tiempo». Tal
terminología es notablemente similar a una parte del lenguaje ener­
gético con el que describí la astrología hace treinta años en mi libro
Astrología, psicología y los cuatro elementos. También es similar a los re­
sultados de la investigación de los campos electromagnéticos reali­
zada durante muchas décadas por Robert Becker, profesor y ciruja­
no ortopédico. En su libro The Body Electric: Electromagnetism and the
Foundation of Lije, el doctor Becker indica que incluso campos mag­
néticos muy pequeños tienen una influencia significativa y que «la
asociación geomagnética de la vida con el cielo y la tierra es apa­
rentemente más como una red que como un simple cable y un en­
chufe».
Estas comprensiones contemporáneas y percepciones balísticas so­
bre la naturaleza de la vida y el universo abren la puerta a que incluso
las personas más escépticas y racionalistas hagan un examen serio de
la astrología. Y también permiten a los astrólogos, investigadores y te­
rapeutas que usan discretamente la astrología; abrazar más plena­
mente la visión unificada de la vida que la astrología nos ayuda a explo­
rar. Como escribe el doctor Laurence Cassidy:

En lo que nos atañe como astrólogos, todo esto libera grandes corrientes
de aire fresco. En primer lugar, no existe, literalmente, ninguna base le-
gítima dentro de la comprensión que la comunidad científica tiene de sí
misma para denunciar la astrología como falsa. Puede muy bien ocurrir
que nuestra práctica no encaje dentro de los límites de la «ciencia» tal
como el consenso grupal comprende actualmente el término, pero, como
casi nadie dentro de esa comunidad mantiene seriamente que el «méto­
do científico» es el único camino a la verdad, no existe ninguna razón ló­
gica por la que un científico no pueda aceptar también la verdad de la as­
trología, tal como puede disfrutar de la poesía o ser un teólogo erudito.
Diferentes disciplinas tienen diferentes metodologías, y no hay razón para
condenar a la mano por no ser el pie (CSA).

Después de todo, nunca debemos olvidar que todos los campos de


estudio simplemente crean modelos que sólo resultan útiles durante un
tiempo, y que no representan ninguna realidad última. Algún tiempo
después serán reemplazados inevitablemente por otros modelos. De­
trás de estos limitados modelos humanos reside una realidad incon­
cebible, que nuestra mente racional y nuestros sistemas científicos
sólo pueden comprender parcialmente. El verdadero valor de tales
modelos, al menos en los campos relacionados con la psicología hu­
mana y la salud física, queda principalmente determinado por su uti­
lidad para crear resultados benéficos, conductas más positivas, mejo­
ras en la salud o una mayor comprensión y tolerancia. Y diferentes
campos de estudio pueden tener modelos o conceptos de la misma
cosa significativamente diferentes. Por ejemplo, consideremos los dos
modos siguientes de describir el sol; podemos decir que retratan con
precisión la división existente entre las personas que consideran la as­
trología como un estudio valioso y quienes se consideran a sí mismos
como «científicos» en el viejo sentido del término:

Ciertamente, uno puede hablar del Sol como una vasta acumulación de
helio e hidrógeno, y esta afirmación tendrá significado en la medida que
uno comprenda la química y el análisis espectroscópico. Pero además se
puede hablar del sol como el símbolo del ego individual y/ o de la luz en
la propia vida, y esto también será significativo en la medida en que uno
comprenda la psicología espiritual. Se podría argumentar que el segun-
do uso es meramente metafórico o simbólico, y en cierto sentido esto es
verdad, pero la designación del sol como una inmensa bola de hidróge­
no no es menos metafórica o simbólica. Posiblemente, el principal modo
en que la ciencia postrenacentista ha conseguido engañarse a sí misma y
a muchos otros es su forma inocente de atribuir una posición privilegia­
da a sus metáforas frente a otras metáforas ( CSA).

Como todos los modelos son simplemente modelos, y no una ex­


presión de la verdad última, y por tanto están destinados a quedar ob­
soletos con el tiempo conforme que se desarrollen la comprensión y
la conciencia humana, creo que es hora de que las personas inteli­
gentes asuman una perspectiva más amplia y una mayor objetividad
cuando los diversos modelos parecen entrar en conflicto. Un mode­
lo de nuestro sistema solar que me parece útil para comprender la as­
trología es el que describe Jeffrey Goodman en su libro We Are the
Earthquake Generation: Where and When the catastrophes Hill Strike, don­
de delinea el punto de vista de un teórico particularmente inno­
vador:

Las leyes del magnetismo son todavía más importantes que las leyes de
la gravedad. Él pinta el sistema solar como un gigantesco campo elec­
tromagnético en el que las líneas de la fuerza magnética se extienden
entre el Sol y los planetas. Y dice que el sistema planetario está cuida­
dosamente equilibrado, y que cada planeta actúa como una brújula
magnética, de modo que la desviación repentiria de un planeta afecta
directamente, y casi de inmediato, a todos los demás planetas dentro del
campo magnético. Así (...) los pequeños planetas, que tienen efectos
gravitatorios pequeños, podrían tener grandes efectos (derivados mag­
néticamente) sobre otros planetas cuando están situados en posiciones
de pivote (p. 189).

Por favor, nótese la afirmación: «La desviación repentina de un pla­


neta afecta directamente y casi de inmediato a todos los demás pla­
netas dentro del campo magnético». Esta visión del sistema solar nos
permite deshacernos de los conceptos rígidos de espacio y tiempo
como limitaciones a la «influencia» planetaria -tal como la astrolo­
gía postula implícitamente-, y también nos ayuda a explicar que los
planetas distantes Neptuno y Plutón se correlacionen con unos «efec­
tos» astrológicos tan inmensos. Este modelo de nuestro sistema solar
como sistema energético autosustentado, tal vez parecido a una dína­
mo electromagnética, está de acuerdo con muchas teorías científicas
recientes. También resulta útil a nivel práctico para los astrólogos que
tratan de comprender los diversos ciclos energéticos y grandes cam­
bios en las vidas individuales, que de otro modo resultarían inexpli­
cables.
Entonces ¿qué tipo de astrología está disponible para el siglo xxr?
¿Cuál es su valor, cuáles son sus aplicaciones, y en qué debería ba­
sarse? Mis libros anteriores han incluido cientos de páginas sobre
estos complejos temas, pero dejadme resaltar aquí unos pocos pun­
tos esenciales. El tipo de astrología moderna a la que me estoy refi­
riendo:

• Se basa en la observación empírica así como en los significados


tradicionales de los símbolos planetarios.
• Está verificada por medio de las pruebas experimentales conti­
nuas y del feedback de la gente.
• Constituye una disciplina con principios básicos claros.
• Está absolutamente abierta a un refinamiento continuo y a un de­
sarrollo a través de la investigación y el descubrimiento.

Durante años he sido testigo del poder inherente al entendimien­


to y la curación que puede proporcionarnos la astrología si se comuni­
ca eficazmente con un lenguaje claro y directo. Ciertamente, la astrolo­
gía es el marco común incluyente que el amplio campo de la psicología
necesita desesperadamente para clarificar las energías dinámicas y los
principios que vitalizan a las personalidades individuales. El uso inteli­
gente de la astrología facilita enormemente la auto-aceptación. Ade­
más, revela la existencia de ciclos comprensibles en las vidas indivi­
duales que podemos aprovechar (ajustándonos a ellos) en cuanto
tomamos conciencia.
La astrología muestra la realidad objetiva de cada personalidad in­
dividual ( de la que el individuo en cuestión podría ser sólo parcial­
mente consciente) antes de que las presiones sociales, las influencias
culturales y el tipo de educación hicieran su impacto. En otras pala­
bras, la carta natal proporciona un mapa simbólico de nuestra natu­
raleza profunda antes de ser coloreada por muchas otras capas. La in­
seguridad se ha convertido en la queja más común en nuestros días,
pero, para alcanzar una sensación de seguridad, uno debe consoli­
darse interiormente mediante algún tipo de certeza interna y/o auto­
conocimiento. La astrología es una herramienta significativa para al­
canzar entendimiento y seguridad interna; y su utilidad para clarificar
problemas de compatibilidad en las relaciones ayuda todavía más a la
autoaceptación y a vivir experiencias interpersonales más satisfacto­
rias. Como veremos en los capítulos siguientes, el uso de la astrología
revela muchos de los confusos misterios de las relaciones interperso­
nales, además de clarificar las necesidades relacionales individuales.
5

La astrología amplía nuestro entendimiento


de la interacción energética entre personas

El amor no puede ser forzado, el amor no puede


ser coaccionado y burlado. Viene del cielo, sin ser
buscado ni pedido.

PEARL S. BUCK

Las interacciones energéticas entre las personas son una parte de la


vida que percibimos de manera tan inmediata que la mayoría de no­
sotros damos por supuestas las intensas reacciones interpersonales y
la fuerza de su impacto, sin detenernos a indagar si podríamos en­
tender mejor tales experiencias. Y nos preguntamos aún si ocasio­
nalmente estos poderosos intercambios pueden ser representados
con claridad a través de algún sistema, ciencia o lenguaje. En todo
el mundo, se han usado sistemas profundos y abarcadores basados
en los «elementos» en el contexto de las prácticas curativas: desde la
medicina tradicional china hasta la medicina ayurvédica india o el
sistema de la Terapia de Polaridad desarrollado por un médico os­
teópata de Chicago, el doctor Randolph Stone. Por lo tanto, fami­
liarizarse con los cuatro elementos (aire, fuego, agua y tierra) es va­
lioso no sólo desde un punto de vista de relación y compatibilidad,
sino también para comprender y mejorar nuestra salud física. Como
estas fuerzas poderosas tienen tal impacto en nuestras vidas, es muy
curioso que no haya más personas que traten de identificarlas y en­
tenderlas. Y como la astrología es el lenguaje energético que necesi­
tamos para disponer de esa claridad, parecería necio ignorar la com­
prensión y el potencial que puede proporcionarnos para una nueva
vida.
El místico persa Rumí, cuyas obras se han dado a conocer recien­
temente en el mundo occidental por su belleza inspirada y las pro­
fundas comprensiones espirituales que contienen, ha escrito: «El
amor es el astrolabio de los misterios de Dios». Creo que la mayoría
de nosotros hemos tenido suficientes vislumbres de estados mentales
y emocionales elevados y trascendentes, vividos en el seno de una re­
lación intensa aunque breve, que podemos resonar con esta cita. Para
mí, significa que a través de la experiencia del amor, puedes sentir o
intuir algo más de los misterios de Dios, de la realidad cósmica, o de
la danza universal de la vida que los poemas de Rumí expresan cons­
tantemente. A través del amor, dice Rumí, puedes experimentar cierta
parte de estas realidades últimas que no son accesibles al pensamien­
to o al análisis. Como nos han mostrado tantos de los grandes escrito­
res, en distintos momentos puedes retratar distintos tipos de amor,
pero lo que no puedes hacer es explicarlo.
La astrología tampoco puede explicar el amor, pero puede descri­
bir algunas interacciones energéticas que a menudo son intensas, pro­
fundas y aparentemente mágicas. Está claro que la astrología es más
útil para explicar cómo «llevarse bien» con alguien de manera muy es­
pecífica, que para explicar la experiencia imponderable que llama­
mos «amor». Pero, para no reducir el ámbito de aplicación de la as­
trología, en casi todos los casos que he visto, si dos personas han
experimentado un amor mutuo especialmente intenso, los factores as­
trológicos reflejarán la intensidad y atracción en esa relación, y a me­
nudo mostrarán si es profunda o superficial, y si es probable que sea
duradera. Este complejo nivel de análisis está más allá del ámbito del
presente libro, que trata de introducir a la gente a aquellas partes de
la astrología más fácilmente accesibles para entender las relaciones.
Si los métodos e ideas que se presentan en este volumen demuestran
ser lúcidos y precisos, entonces, de manera natural uno podría conti­
nuar ahondando en este campo fascinante.
Antes de profundizar en cómo la astrología expande nuestra com­
prensión de las energías de la vida y las relaciones, me gustaría explo­
rar un poco más los aspectos trascendentes del amor, anteriormente
comentados al hacer referencia a ciertas observaciones de la conoci-
da psiquiatra jungiana Eleanor Bertine. A lo largo de los años, ella fue
notando en su consulta que muchas experiencias de amor entre hom­
bre y mujer son profundamente misteriosas y contienen un gran po­
der de transformación, además de un poderoso componente energé­
tico que posiblemente las alimenta.

Recuerdo la inmensa impresión que hicieron en mí los relámpagos de fa­


bricación humana que se mostraron en el pabellón Steinmetz durante la
feria mundial de 1938 celebrada en Nueva York. Millones de voltios rugí­
an y chisporroteaban a lo largo de la distancia existente entre un polo
eléctrico y el otro( ... ). Mientras miraba sobrecogida, esto se convirtió en
la imagen de las emociones abrumadoras que pueden constelarse entre
un hombre y una mttjer. Esta escena retrataba para mí la incalculable
energía de los instintos y de los arquetipos en violenta interacción. Esto
es algo que está mucho más allá de la pequeña esfera controlada por la
voluntad humana. Pertenece al drama de los dioses o de las fuerzas cós­
micas( ... ). Sin embargo, es justamente ese destino el que ha obligado a
muchas personas a progresar de la infancia psicológica a la madurez. La
energía del deseo intenso puede volverse destructiva o calentar la retorta
alquímica para el opus mágnum. He conocido a muchas personas que una
vez tuvieron una actitud mimada y autoindulgente hacia la vida, y que a
través de esta experiencia se desarrollaron hasta convertirse en adultos
decentes, capaces de apostar fuerte por una relación y de pagar un pre­
cio por ella si fuera necesario. Evidentemente, uno no puede esperar go­
bernar los rayos, pero es razonable que pueda aspirar a conducirse ade­
cuadamente en medio de una tormenta.

Les ofrece una oportunidad de sentirse elevados por encima de sus


seres banales y limitados para participar en las fatídicas experiencias
de los augustos poderes sobrenaturales de la vida, que siempre han
sido adorados y aplacados como dioses (JCT, pp. 154-155).

Traduciré brevemente algunos de los términos de la doctora Ber­


tine al lenguaje astrológico: los «dioses» son los poderes arquetípicos
dentro de la vida humana, representados en muchas culturas por los
planetas. Yla poderosa energía a la que se refiere son las fuerzas vita­
les que se manifiestan de cuatro maneras en la vida humana: aire, fue­
go, agua y tierra. Los polos no sólo son el masculino y el femenino, en
el sentido de dos tipos de cuerpos, sino también las polaridades posi­
tiva/negativa, creativa/receptiva, expresiva/retentiva que hallamos en
la vida y en la astrología. Dos de las polaridades más significativas con
respecto a las relaciones son Sol-Luna y Venus-Marte, como explora­
remos en detalle.

Interacciones energéticas: una experiencia, no una metáfora

Evidentemente, los cuatro elementos de la astrología moderna -aire,


tierra, fuego y agua- pueden considerarse «meros» símbolos, pero
todos los lenguajes están compuestos de símbolos. Todos los lengua­
jes tratan de representar el significado y la percepción, y capacitan a
la gente para comunicar experiencias comunes. Por tanto, en el resto
de este libro simplemente me referiré a los elementos como cuatro
energías vitales con las que podemos interactuar, y que también po­
demos experimentar y usar de manera práctica. Definiré cada una de
ellas sistemáticamente en el Capítulo 6, y ahora introduciré los ele­
mentos desde distintos ángulos.
Permitidme dar algunos ejemplos de estos cuatro elementos y de
sus manifestaciones e interacciones a fin de que estos términos cobren
vida para vosotros. En cuanto os acostumbréis a identificar estas ener­
gías y los factores astrológicos asociados con ellas, probablemente os
preguntaréis por qué no todo el mundo reconoce una terminología
tan útil y esencial.
La interacción entre los campos energéticos de la gente es tan real
que puedes sentirla en las vísceras. De hecho, la complicación de estas
interacciones ha permitido que florezcan múltiples profesiones e in­
dustrias, bajo la premisa de ayudar a la gente a lidiar con los conflictos,
la falta de comunicación, o la confrontación en los grupos o ambien­
tes desagradables: terapia psicológica de parejas, consultoría corpora­
tiva para la comunicación personal y grupal, métodos de trabajo en
equipo, y otros. En presencia de algunas personas se te corta la respi­
ración, tu voz se debilita o te pican los ojos. Cuando otras personas es­
tán cerca, te sientes cómodo, elevado, o estimulado en tu creatividad.
Con otros es posible que te sientas enfadado, que experimentes dolor
de cabeza, rigidez en el cuello o agotamiento. Con algunas personas
sientes una hostilidad totalmente desproporcionada en relación a la si­
tuación en curso, mientras que con otras te sientes aceptado y apre­
ciado, por más difícil o estresante que pueda parecerte la tarea o el pro­
blema. Como me contó un terapeuta mientras comentábamos estas
experiencias energéticas interpersonales: «Hay ciertas personas que
cuando estás a tres metros de ellas, sientes que has perdido un litro de
sangre». En esencia, el campo energético de otra persona interactúa
con el tuyo, y sus energías pueden impactar en las tuyas impidiendo el
funcionamiento y la integridad de tu campo energético. En esos casos
puedes sentir el efecto en tu energía física y salud, y a menudo también
una sensación de confusión mental y/ o emocional.
Si eres una persona particularmente sensible y receptiva, notarás
que casi cualquiera te afecta de manera significativa si permaneces
en presencia de esa persona durante mucho tiempo. Un modo de
describir este fenómeno es decir que, en el aspecto positivo, nos ali­
mentamos o animamos mutuamente a nivel energético, o, en la va­
riante negativa, nos restringimos mutuamente o entramos en con­
flicto con las energías de la otra persona. En realidad, la mayoría de
las relaciones son una mezcla de estas interacciones energéticas, y
eso es lo que las hace tan difíciles de entender en muchos casos. Por­
que, por mucho que puedas «amar» a alguien, puedes no tolerarle
en ciertos aspectos. O tal vez sientas que necesitas alejarte comple­
tamente de la otra persona para permitir que se recarguen tus «ba­
terías». En otros libros he descrito detalladamente sobre parejas que
descubrieron que tenían que dormir en dormitorios separados para
mantener su nivel de salud óptimo. En la mayoría de los casos, si se
mantenían en proximidad física durante varias horas, se sentían sin
energía. En otros, la estimulación energética mutua demostró ser
tan intensa que les resultaba prácticamente imposible conciliar el
sueño.
Tengo una amiga que ha sido enfermera durante más de treinta
años y emplea la astrología para entender a sus compañeros de traba­
jo y pacientes con el fin de maximizar los efectos curativos de sus in­
teracciones. Un día me comentó: «Realmente puedes ver y experi­
mentar los elementos a través del cuerpo, no sólo en la energía del
paciente, sino también en la habilidad o disposición de la gente a la
hora de cuidar a los necesitados. Las personas que tienen mucha agua
son los cuidadores y sanadores naturales. Son muy simpáticos y tran­
quilizadores. Muchos de los que no tienen agua detestan involucrar­
se emocionalmente, y no sirven como cuidadores. Una persona que
era toda tierra y aire vino al hospital a visitar a un amigo enfermo y le
acusó sin ninguna sensibilidad: «Eres un mal paciente. Te enfadas mu­
cho cuando estás enfermo».

Visualizar los elementos y sus interacciones

Existen diversos modos de visualizar los elementos y de imaginar cómo


interactúan entre sí. Pero, en primer lugar, si no conoces el elemento
de tu signo solar, y preferiblemente también el de tu signo lunar, el de
tu signo de Venus, y el de tu signo de Marte, por favor consulta la in­
formación del Capítulo 6 y las tablas de los apéndices C y D para de­
terminar con qué elementos estás especialmente sintonizado. Si tuco­
nocimiento de la astrología es lo suficientemente avanzado como para
conocer tu signo Ascendente (siempre basado en el momento exacto
del nacimiento), también estás dinámicamente sintonizado con el ele­
mento de ese signo.
Si puedes tomarte unos minutos para imaginar cómo se combinan
(¡o no se combinan!) los cuatro elementos, esto te proporcionará una
sensación visual inmediata de cómo interactúan entre sí las energías
elementales. En la vida cotidiana necesitamos cierta medida de todos
los elementos a fin de operar eficazmente en todas las áreas de la ac­
tividad y la experiencia humana, pero los elementos no siempre com­
binan bien en las relaciones interpersonales. Tradicionalmente, el aire
y el fuego combinan bien, puesto que el fuego necesita aire para que
le dé oxígeno y le mantenga vivo, y el aire se queda bastante estanca­
do cuando no le mueve el calor del fuego. Así mismo, la tierra y el
agua se consideran tradicionalmente compatibles, principalmente
porque descansan fácilmente la una con la otra, pues el agua en­
cuentra contención en la tierra, y la tierra se convierte en barro (si hay
un exceso de agua) o bien en terreno fértil que puede producir abun­
dantemente.
Los signos del mismo elemento en principio son los más compati­
bles, puesto que se combinan y fluyen uno con el otro automática­
mente. Sin embargo, a fin de experimentar otros reinos de la vida y
otros tipos de realidad y conciencia, uno también debe interactuar con
aquellos elementos con los que no está especialmente sintonizado. La
carta natal de casi todos los seres humanos contiene una combinación
de signos zodiacales que hace énfasis (basado en la localización de los
planetas) en al menos dos elementos, y la mayoría de la gente está sin­
tonizada en cierta medida con tres de ellos. Algunas personas están
sintonizadas de manera bastante equilibrada con los cuatro elementos,
aunque esto es relativamente raro. Sin embargo, muchas personas no
tienen sintonía con uno, o incluso con dos elementos, lo que casi in­
variablemente crea ciertos problemas en la vida cotidiana, generando
a veces un impacto psicológico importante.
En muchos sentidos, las interacciones energéticas más estimu­
lantes se producen entre aire y fuego, y también entre tierra y agua,
y esto se representa gráficamente en el zodíaco poniendo a los sig­
nos de aire siempre en oposición con los signos de fuego, y a los
signos de tierra siempre en oposición con los signos de agua. En las
relaciones humanas, dos personas que tengan los factores principa­
les de sus cartas natales en signos opuestos están experimentando
una de las polaridades astrológicas que pueden ser particularmente
vitalizantes y estimulantes. Los signos opuestos (Aries/Libra, Tau­
ro/Escorpio, Géminis/Sagitario, Cáncer/Capricornio, Leo/Acua­
rio, y Virgo/Piscis) en realidad no son completamente opuestos en
temperamento o en cualidades generales, sino que a menudo son
complementarios. Algunos signos opuestos pueden chocar en cier­
ta medida (principalmente los «signos f"tjos» [Tauro/Escorpio,
Leo/ Acuario], por su terquedad), pero, en general, los signos
opuestos son mutuamente estimulantes y responden a nivel energé­
tico, y a menudo se atraen mutuamente.
Así mismo, la persona se siente atraída con frecuencia hacia
quien tiene una sintonía que a ella le falta. Por ejemplo, si no tengo
planetas en signos de tierra, puedo admirar especialmente o en­
contrar intrigantes a las personas que tengan Capricornio, Tauro o
Virgo en sus cartas. Eso no significa que yo vaya a ser compatible con
esa persona o tipo de energía en una relación íntima, sino que es
una energía complementaria de la que puedo aprender mucho y
que puede estabilizarme de tal modo que la relación me resulte satis­
factoria a muchos niveles. O, por poner otro ejemplo, si no tienes
planetas en signos de agua, las personas Cáncer, Escorpio o Piscis
pueden parecerte especialmente interesantes porque no sólo en­
carnan, sino que también derraman fácilmente la simpatía, sensibi­
lidad y facilidad de expresión emocional que te resulta tan difícil o
extraña. Especialmente en las situaciones íntimas en las que hay con­
vivencia, uno debería ser cauto a la hora de comprometerse con una
persona que no tenga una sintonía significativa con el elemento do­
minante de la propia carta, pues lo que es vital para una persona
puede ser completamente irrelevante o carente de interés para otra.
Ciertamente las dos personas pueden ser complementarias, pero su­
poner que una complementará benéficamente las cualidades o re­
cursos que le faltan a la otra es muy peligroso, y puede acabar de­
mostrándose ser una ilusión, pues no resulta fácil cubrir esa brecha
innata cuando la energía de la atracción física disminuye con el tiem­
po. De hecho, es posible que crezca el sentimiento de distancia, e in­
cluso de alienación.
Mis otros libros ofrecen muchos ejemplos de cómo visualizar los
elementos y sus interacciones, pero también me gustaría mencionar
el punto de vista de otra persona, porque ella hace que los elementos
cobren vida de manera informal pero concreta. Lo que sigue fue es­
crito por Jeanetta Era y publicado en el periódico Mercury Tour en su
número de enero de 1980:
No puedes sujetar el fuego, si lo intentas te dolerá. No puedes meterlo en
un contenedor y guardarlo, porque quemaría el contenedor, o se sofoca­
ría y moriría. El fuego necesita aire para poder arder, pero, si tiene de­
masiado aire, se apaga rápidamente. La tierra ofrece combustible para
que el fuego pueda continuar ardiendo, pero la tierra misma puede so­
focar el füego. El agua mantiene al fuego bajo control, pero un exceso de
agua lo ahogaría.
No puedes sujetar el aire. Puedes ponerlo en una caja si quieres, y
mantenerlo allí, pero recuerda que cuando el aire no circula, se estanca,
y finalmente se hace irrespirable. El aire necesita la gravedad de la tierra
para contenerlo, porque de otro modo se extiende demasiado y se con­
vierte en parte del vacío. Ocasionalmente el aire necesita fuego para ace­
lerarlo y hacer que se eleve a mayores alturas, así como agua para preci­
pitar las impurezas, mantenerse fresco, enfriarse, y volver a la tierra. Pero
un exceso de gravedad hace que el aire esté demasiado contenido, se vuel­
va perezoso y pesado, mientras que un exceso de fuego consume el aire,
y un exceso de agua crea nubes oscureciendo la vista.
Puedes contener el agua, puedes usarla para enriquecer tu existen­
cia, para que te sustente, pero finalmente el agua fluirá. El agua necesi­
ta la tierra apara apoyarse, porque es demasiado pesada para deambu­
lar libremente como el aire. Sin la tierra, fluiría continuamente. Aún así,
el agua cambiaría de curso ocasionalmente, o se convertiría en más de
lo que era y rebosaría de las orillas, inundando la tierra. A veces una
fuerte corriente de aire la empuja tierra adentro. El agua tiene que es­
tar aireada para dar lo mejor de sí. Sin aire, se volvería pesada, y pro­
mocionaría un tipo de vida muy limitado. Entonces parece que sólo cre­
cen las algas. Pero si el aire se vuelve demasiado fuerte, encresparía la
superficie del agua, agitándola e incluso obligándola a salirse de su cur­
so. El fuego hace que el agua hierva y la purifica, y eso es algo que el
agua necesita ocasionalmente, pero si se mantiene próxima al fuego du­
rante demasiado tiempo, herviría rápidamente, o se saldría del reci­
piente y apagaría el fuego.
Puedes contener la tierra, pero cuando la contienes, produce muy
poco. Si la pones en una cajita, acaba volviéndose estéril. La tierra nece­
sita el aire, porque el terreno debe estar aireado, y necesita el agua para
evitar endurecerse demasiado. Sin embargo, un exceso de aire podría se­
car la tierra, una corriente de aire demasiado fuerte arrancaría la capa su­
perficial de tierra, y un exceso de agua empantanaría la tierra. A veces, el
fuego puede ser muy beneficioso para una tierra que ha crecido en exce­
so. Sirve para limpiar los matojos y fertilizar la tierra en preparación para
una nueva cosecha. Pero no debe haber un exceso de fuego, porque en­
tonces cocería la tierra y la haría estéril.
Así, el modo en que tratamos de aferrarnos unos a otros en nombre
del amor no es beneficioso para nadie, y a veces incluso puede ser peli­
groso. Si elegimos compartir la vida con otro, y el otro elige compartirla
con nosotros, ambos podemos beneficiarnos. Ambos crecemos compar­
tiendo nuestras naturalezas. Los cuatro elementos necesitan interac­
ción mutua para su máximo crecimiento y bienestar, aunque algunos
sólo necesitan a los otros en pequeñas dosis o durante breves períodos
de tiempo.
Por otra parte, dos fuegos pueden quemar rápidamente el espacio en­
tre ellos y arder unificados. Dos cuerpos de agua pueden despejar lo que
yace entre ellos y hacerse uno, y casi siempre es beneficioso mezclar las
tierras: la arena aligera la arcilla, el suelo aluvial enriquece la mayoría de
los demás suelos, etcétera. Y las corrientes de aire pueden flotar dichosa­
mente juntas.
Por supuesto, incluso en tu propio elemento corres el riesgo de que el
fuego cause una detonación, de mezclar arcilla con arcilla, de que el en­
cuentro de una corriente de aire frío con otra de aire caliente produzca
rayos y truenos, o que dos grandes olas moviéndose en direcciones opues­
tas se encuentren en el medio.

Podemos decir con precisión que la sintonía elemental del indivi­


duo revela lo que es real para esa persona, dónde se enfoca su con­
ciencia y lo qué le motiva. Por ejemplo, los signos de aire consideran
que los conceptos son más reales que cualquier otra cosa, y esto moti­
va buena parte de su conducta, especialmente su necesidad de en­
contrar a otras personas de mentalidad parecida. Los signos de fuego
viven de inspiraciones, y se sienten motivados por aspiraciones, que
perciben como más reales que cualquier otra cosa, porque la realidad
cotidiana les aburre mortalmente. Para los signos de agua las emo­
ciones y los anhelos son los factores más reales y motivadores de la
vida, y tienen poco respeto por aquellos que viven exclusivamente en
su cabeza o en la obsesión del mundo material por los «hechos obje­
tivos» y las apariencias externas. Y los signos de tierra encuentran la
naturaleza y sus formas materiales interminablemente fascinantes e
innegablemente reales, y se sienten más motivados por sus necesidades
prácticas y por lo que consideran útil.
Otro modo de describir las diferentes categorías de la personalidad
y de la sintonía energética humana es decir que el elemento de cual­
quier signo particular muestra el tipo de conciencia específico y el mé­
todo de percepción inmediato con los que está sintonizado el indivi­
duo. Los signos de aire están relacionados con la percepción y la
expresión mental, y también con compartir sus ideas con otros. Los
signos de fuego expresan un principio vital cálido, irradiante y ener­
gizante que puede manifestarse como entusiasmo y amor, o simple­
mente como ego. Los signos de agua simbolizan el principio alivian­
te, refrescante y curativo de sensibilidad y capacidad de respuesta
emocional. Los signos de tierra revelan una sintonía con el mundo de
las formas físicas y una capacidad práctica para emplear el mundo ma­
terial.

Afrontar los hechos y los límites de la terapia

Yo sería la última persona en defender la visión de que la terapia


psicológica y los servicios de orientación para los problemas rela­
cionales sean una pérdida de tiempo. Al contrario, para muchas re­
laciones, especialmente aquellas que mantienen una armonía con­
siderable, y por tanto tienen muchas oportunidades de funcionar si
se hace algún esfuerzo, la perspectiva que se consigue mediante este
tipo de diálogo (o discusión) grupal puede resultar valiosísima. Si
en dicha sesión también se emplean las comprensiones a las que da
acceso la astrología, podría ser aún más valiosa, y ofrecer algo pare­
cido a una perspectiva cósmica, a una sensación de cómo los distin-
tos tipos de personalidad encajan en el amplio esquema de la vida
representado por los signos del zodíaco a lo largo de milenios y en
cientos de culturas.
No obstante, los métodos terapéuticos y de asesoría tienen sus lí­
mites, y no pueden conseguir lo imposible. Si dos personas tienen
una incompatibilidad tan intensa que los conflictos, la hostilidad, la
irritación, la desconfianza o la sensación de presión son permanen­
tes y abrumadores, quizás lo mejor que puede hacer el orientador es
ayudar a las personas a aceptar los hechos de sus vidas, y la realidad
de sus propias naturalezas. A veces, tal aceptación permite superar, al
menos en parte, la amargura o la tendencia a culpar al otro de los
problemas. Si el terapeuta también tiene conocimientos de astrolo­
gía, las personas pueden explorar una mayor aceptación de ciertas
realidades cósmicas, reconciliándose rápidamente con su situación
vital y comenzando su proceso de curación. Y para aquellas relacio­
nes que pueden continuar y seguir desarrollándose, la comprensión
de nuestra propia naturaleza singular que nos ofrece la astrología fo­
menta la confianza, porque nos permite ver más detenidamente a las
personas y aceptarlas como son. De este modo no tenemos que seguir
albergando miedos o ideas imaginarias con respecto a sus motivos o
conductas, lo que a menudo es un obstáculo para el futuro creci­
miento de una relación.
Entre las muchas «realidades cósmicas» que la astrología puede re­
velar con claridad están los «intercambios y compensaciones» implí­
citos en la relación cuando uno se compromete con cierta persona.
Con esto quiero decir que cada uno es una totalidad que debe ser con­
siderado y aceptado en su integridad. En otras palabras, ¡todas las cua­
lidades y atributos de un signo vienen en el mismo paquete! Si quie­
res la pulcritud de Virgo, también tendrás que soportar su espíritu
quisquilloso y su tendencia a la crítica. Si quieres la pasión de Escor­
pio, también tendrás que lidiar con los celos y la paranoia. Si quieres
la iniciativa y la intrepidez que admiras en Aries, también tendrás que
soportar su egoísmo y falta de consideración. Podemos pasar así por
todos los signos del zodíaco, pero indico esto para reconocer que éste
es otro hecho cósmico de la vida que hay que afrontar para mantener
una relación saludable. Con respecto a las relaciones íntimas, es un
signo de madurez abandonar la ilusión de esperar, demandar o an­
helar una relación en la que todos los factores encajen idealmente con
la propia personalidad, rasgos psicológicos y estados de ánimo. En re­
sumen, uno de los aspectos más valiosos con que la astrología contri­
buye a nuestra vida e ilumina las «realidades cósmicas» es definiendo
lo que es correcto y natural para cada persona individual. Podríamos
decir que esto es una especie de validación cósmica del auténtico ser de
uno, y por tanto una ayuda para superar el exceso de dudas y autocrí­
ticas.
Aunque los terapeutas resaltan la importancia de la «comunica­
ción» en la terapia de relación, por desgracia no tienen modo de dar­
se cuenta ni de comprender lo radicalmente diferentes que son las
personas en sus métodos de comunicación y sintonías energéticas. Mi
observación general es que, si la sintonía básica no está presente (em­
patía, armonía energética, cuidado y comprensión de las ideas del
otro), la buena comunicación se convierte en una batalla perdida. In­
tercambiar palabras o estar de acuerdo con una «comprensión» que
el terapeuta plantea como solución no es comunicación; pero reco­
nocer que la otra persona tiene una forma de pensar y comunicar vá­
lida, aunque completamente diferente, es ciertamente un resultado
valioso para cualquier terapia. La clarificación de esta toma de con­
ciencia, ciertamente, se producirá más rápido si se usa el lenguaje as­
trológico.
H ay muchos niveles de comunicación entre las personas. Pero cada
persona es capaz de recibir y apreciar únicamente ciertos tipos de co­
municación con verdadera claridad y sin «ruido de fondo». De hecho,
es posible que un individuo dado te ame muy intensamente a su ma­
nera, pero que tú seas incapaz de aceptarlo o apreciarlo, o tan siquie­
ra de darte cuenta. También es posible que te sientas «amado» sim­
plemente porque ciertos comportamientos emiten los mensajes con
los que estás más sintonizado, pero eso no significa necesariamente
que la otra persona sienta por ti un afecto de corazón.
En las relaciones íntimas, así como en la vida cotidiana, cuando es­
tás sintonizado armoniosamente con alguien, no hay problema entre
el paso, el ritmo o la intensidad de tu flujo energético y el de la otra
persona. Todo fluye conjuntamente de manera natural, y no os criti­
cáis mutuamente en secreto porque os sentís sin mucho «ruido de fon­
do» o conflicto, y podéis fundiros con facilidad. No obstante, en las re­
laciones íntimas, cuanto más diferente seas de tu pareja, menos
sintonizado estarás con él o con ella, y más necesitaréis reducir la dis­
tancia entre vosotros creando algún estado de ánimo, encantamien­
to, trance o atmósfera especial.
En la clásica situación romántica generalmente se intenta cuida­
dosamente crear un estado de ánimo o ambiente especial (ideal aso­
ciado con el planeta Neptuno), y si se lo consigue, se encuentran en
un lugar mágico en el que las tensiones y diferencias evidentes se re­
ducen. Cuanto menos compatibles seáis en la realidad, más necesita­
réis hacer esto, más necesitaréis cultivar este estado de trance arque­
tí pico ilusorio, porque os ayuda a fundiros. No obstante, este estado
de ánimo o encantamiento neptuniano -a menudo creado por sus­
tancias neptunianas (como las drogas o el alcohol) o las velas o la mú­
sica- es muy frágil cuando no se basa en nada real, lo que suele ser el
caso. Si no se basa en un auténtico flujo energético y en una auténti­
ca comunicación, entonces es algo autocreado a partir de la imagina­
ción, el deseo y la visualización, empleando imágenes e ilusiones. La
frágil estructura de este estado de ánimo ideal puede quebrarse con
asombrosa rapidez. Todo lo que uno tiene que hacer es «decir algo
fuera de lugar» o «hacer el movimiento equivocado» para que la otra
persona se de cuenta de que tus palabras o acciones no encajan en la
imagen ideal. La burbuja se pincha; el frágil cuenco es incapaz de con­
tener el agua.
La verdadera intimidad personal, el compartir emocional cercano
y el sexo cómodo y significativo son, para de la mayoría de la gente,
experiencias muy especiales y anheladas. Por lo tanto, la gente trata
de generar estas experiencias estableciendo un estado de ánimo nep­
tuniano, una atmósfera especial, pero la experiencia resultante pue­
de decepcionar si el flujo energético no está presente o si no es espe­
cialmente dinámico. La comunicación instantánea a través de las
ondas electromagnéticas y de los campos energéticos que nos vivifican
puede darse espontáneamente, pero no podernos provocarla. De
modo que muchos de los problemas de la gente, incluyendo los pro­
blemas sexuales, se derivan de sus intentos de forzar cierto flujo ener­
gético. Presionan a sus parejas y se presionan a sí mismos pretendien­
do todo tipo de cosas, pero con el tiempo, en cualquier relación, las
imágenes ilusorias acaban rompiéndose, y se empieza a ver lo que re­
almente está ahí: una visión de la realidad que se había mostrado en
todo momento en las cartas natales, pero que no estábamos dispues­
tos a ver.

¿Qué es una comparación de cartas? Evaluar las dinámicas


energéticas entre personas

La comparación de cartas natales es un método extrernadarnente va­


lioso para analizar el flujo de energía entre dos personas. Para mí, es
la herramienta definitiva que nos permite abrir puertas no imagina­
das a profundas comprensiones del otro en todo tipo de relaciones e
interacciones interpersonales. Al comparar dos cartas cualesquiera,
uno debe considerar la armonía relativa de las posiciones planetarias
de acuerdo con los elementos y los signos, además de las relaciones
angulares específicas entre los planetas de ambas personas. Los deta­
lles de estas relaciones geométricas se explican rnás detalladamente
en el Capítulo 17, pero ahora mencionaré que cuanto más exactos
sean los ángulos entre los planetas de las dos cartas, es decir, cuanto
rnás se acerquen a los O, 30, 60, 90, 120, 150, y 180 º, más dinámicas se­
rán las interacciones energéticas entre las dos personas.
Adquirir una amplia comprensión de los detalles de la compara­
ción de cartas requiere años de estudio, y hay muchos libros dedica­
dos al tema, corno rni propia obra Modernas dimensiones de la astrología:
los ciclos y nuestras relaciones, que incluye directrices específicas y méto­
dos que se han de usar en el análisis. (Algunos de los mejores libros
sobre el tema se incluyen en la biografia del Apéndice F). No obstan­
te, por el simple hecho de enfocarse en algunos factores básicos y fá­
ciles de determinar, uno puede empezar a explorar el potencial de
esta técnica extremadamente útil. Esos factores fundamentales, de fá­
cil acceso para los principiantes, son los que resaltaré en este libro. La
forma más precisa de considerar una comparación de cartas es verla
como un retrato gráfico de la interacción entre los dos campos ener­
géticos, un diagrama sobre dónde y en qué medida las dos personas
se animan, se retan, se estimulan, se bloquean, se agotan o se armo­
nizan mutuamente.
Cuando existe un bloqueo, se produce una experiencia de frustra­
ción o bien un severo agotamiento energético, y a veces ambas cosas.
Cuando hay un intercambio de energías armonioso, se genera un sen­
timiento de satisfacción, vitalidad y compleción. Naturalmente, en la
mayoría de las relaciones se producen ambos tipos de intercambios
energéticos, pero generalmente predominará uno de ellos. Los in­
tercambios armoniosos entre los individuos proporcionan los recur­
sos a los que ambas personas pueden recurrir para lidiar con otras áre­
as de la relación más problemáticas. No obstante, si entre las dos
personas predomina el intercambio de energías discordantes, sólo es
cuestión de tiempo el que uno o ambos sienten el deseo de acabar la
relación, aunque sólo sea por puro agotamiento.
Se considera que las energías más compatibles son las pertene­
cientes al mismo elemento pero en diferentes signos. Los elementos
incompatibles, como el agua y fuego, pueden producir el agotamien­
to de los campos magnéticos de los individuos a diferentes niveles. Los
intercambios energéticos más neutrales son los que se dan entre in­
dividuos con el mismo signo solar que no tienen suficientes energías
compatibles o estimulantes en otras sintonías para crear dinamismo.
En general, estos individuos no se recargan mutuamente de manera
eficaz, sino que tienden a fundirse y a «actuar como un solo elemen­
to». Por tanto, aquellos que tienen el Sol en el mismo signo y no tie­
nen otras sintonías compatibles y energizantes, a menudo descubren
que su sistema nervioso muere lentamente de hambre. No necesaria­
mente entrarán en conflicto, pero ninguno de ellos recibirá una vi­
bración ligeramente diferente, y por tanto vivificante. Nuestra sinto­
nización natural hacia estas interacciones energéticas puede verse en
el caso del niño que gravita automáticamente hacia el padre que más
alimenta su campo magnético. Si las energías de ambos padres están
es discordancia con el patrón energético del niño, el resultado suele
ser un niño delicado y muy tenso, cuya naturaleza continuará siendo
un misterio para los padres.
Aunque el elemento del sol es el combustible energético primor­
dial del individuo, en toda persona los elementos de la Luna y del As­
cendente también están inevitablemente energizados, y deben tener­
se en cuenta en la comparación de cartas. En cierta medida, cada
persona está sintonizada con todos los elementos, pero la sintonía más
dinámica y consciente viene indicada por los elementos del Sol, la
Luna y el Ascendente en la carta natal. En particular, los elementos de
la polaridad Sol-Luna están altamente energizados, y por tanto el in­
dividuo se mostrará más armonioso y dispuesto a responder con otra
persona que comparta parcialmente la misma sintonía. Aunque exis­
ten muchos casos de matrimonios en los que los elementos del Sol y
de la Luna del hombre son incompatibles con los elementos corres­
pondientes de la mujer, la gran mayoría de estos matrimonios o bien
no duran mucho tiempo, o se prolongan a pesar de la constante frus­
tración de un miembro de la pareja o de ambos, tanto si se reconoce
conscientemente como si no.
La importancia relativa de la presencia o ausencia de tales facto­
res de compatibilidad en la comparación de cartas depende del tipo
de relación que se está analizando, del grado de intimidad, de la cer­
canía del vínculo, y de la cantidad de tiempo que ambas personas
pasan en mutua compañía. Una relación comercial distante o una
amistad ocasional no pondrán a prueba tan profundamente la com­
patibilidad energética como una relación entre amantes que viven
juntos, entre esposos, o entre padres e hijos. La armonía entre los so­
les y las lunas indica la comprensión mutua y la identificación con el
otro, una conciencia inmediata de la unidad de ambas personas. En
tales casos se produce una fusión de identidades, una mutua vigori­
zación, y la autoexpresión esencial de cada persona se ve potenciada
de manera natural. Este tipo de comunicación puede indicar una de
las formas de amor más elevadas, un tipo de aceptación y sensibilidad
mutua que es mucho más duradera y más profundamente satisfacto-
ria que las relaciones basadas fundamentalmente en los tradiciona­
les indicadores de «amor», tales como las interacciones Venus-Venus,
Venus-Marte, Venus-Sol o Venus-Luna. Estos factores tradicional­
mente positivos o «armoniosos» presentes en una comparación son
siempre buenos y muy agradables, y ayudan mucho a suavizar los de­
sacuerdos que surgen en la vida cotidiana. Pero cuando realizamos
una comparación de cartas debemos evitar un enfoque estrecho si
queremos comprender el rango más amplio de compatibilidad y los
tipos de amor más profundos.
Si uno no está fuertemente sintonizado con un elemento, es vir­
tualmente imposible participar plenamente en ese reino de la exis­
tencia y en esa cualidad de conciencia. En una relación en la que una
persona no tenga ninguna sintonía con el elemento que es dominan­
te para la otra, frecuentemente ambos se distanciarán cada vez más a
medida que evolucionen e individualicen sus caminos. Cuanto más
crezcan en la conciencia de su individualidad esencial, más se resig­
narán al hecho de que nunca podrán compartir al nivel de profundi­
dad que les gustaría. El grado de insatisfacción dependerá de las ex­
pectativas de cada persona con respecto a la relación, de lo que cada
persona necesite de la relación para autorealizarse, y del grado de in­
tensidad personal que se busque a través de la implicación. Por ejem­
plo, un Capricornio muy impersonal puede sentirse satisfecho con un
matrimonio simplemente porque su estructura básica es segura y có­
moda, lo que sería definitivamente frustrante para un Libra, más
orientado hacia lo personal.
Como mencioné anteriormente, las personas suelen sentirse atraí­
das hacia individuos sintonizados con un elemento del que ellos ca­
recen. Una serie de autores especializados en este tema de la com­
paración de cartas han dicho que tal situación es ideal porque las
personas se «complementan» mutuamente y cada una de ellas pro­
porciona algo que la otra necesita. Ésta es una de las declaraciones
astrológicas frecuentes que suenan genial sobre el papel, pero que
a menudo no funcionan en la práctica. Es un hecho que nos senti­
mos inclinados y atraídos hacia otras personas que ejemplifican cua­
lidades o habilidades de las que no estamos dotados. No obstante,
mi experiencia indica que raras veces podemos relacionarnos ínti­
mamente con tales personas durante un largo período de tiempo
con un cierto grado de satisfacción. Es más probable que este tipo
de relación resulte satisfactoria si se considera como un acuerdo a
corto plazo y orientado hacia el crecimiento, o si se trata de una re­
lación comercial de orientación práctica donde ambas personalida­
des pueden resultar útiles para obtener un objetivo común. Algunos
autores han llegado a afirmar que la relación ideal es la que man­
tiene un perfecto equilibrio entre los elementos de las dos personas,
donde una proporciona, por ejemplo, el fuego y la tierra, y la otra
contribuye con el agua y el aire. Una vez más, esto suena mejor en
teoría de lo que funciona en la práctica, porque dos personas así a
menudo serán tan diferentes que la brecha existente entre sus tipos
particulares de conciencia y experiencias se agrandará cada año. En
general descubrirán que son incapaces de participar plenamente del
mundo del otro.
Algunos métodos de comparación de cartas propuestos en diver­
sos artículos y libros son simplificaciones radicales y excesivas de este
arte altamente complejo, y el astrólogo que confíe en tales métodos
parciales no puede esperar comprender las relaciones en profundi­
dad. No estoy resaltando la importancia de los elementos para excluir
los métodos más tradicionales de analizar los aspectos de comparación
de cartas, sino simplemente estoy tratando de elucidar los funda­
mentos profundos de lo que ocurre en cualquier relación a nivel ener­
gético. Por ejemplo, aunque aspectos ( o intercambios energéticos)
matemáticamente exactos en una comparación de cartas siempre in­
dicarán un tipo específico de flujo o bloqueo energético, dos perso­
nas cuyos elementos se sintonicen armoniosamente tienen muchas
más posibilidades de afrontar constructivamente los desafíos que les
plantean sus aspectos más difíciles o tensos.
Algunos factores clave en la comparación de cartas

Resumamos ahora algunos de los factores clave que hemos de anali­


zar en cualquier comparación de cartas natales, más allá de las sinto­
nías energéticas general,es simbolizadas por los elementos resaltados en
las mismas. En otras palabras, ¿qué dimensiones de la vida debería
uno examinar especialmente, tal como quedan retratadas por los prin­
cipales factores representados en la carta natal?

Sol y Luna: la importantísima polaridad Sol-Luna se ha comentado an­


teriormente. Con relación a estos factores dominantes en cualquier
carta natal (llamados las «luces» en la tradición astrológica), sólo quie­
ro añadir que, en una relación íntima, si ni el Sol ni la Luna de una
persona armonizan con una de las luces del otro individuo, entonces,
para que se produzca la compatibilidad a /,argo p!,azo probablemente será
necesario que, o bien el Sol o bien la Luna, estén armoniosamente sin­
tonizados con el Ascendente de la otra persona.
Un breve ejemplo debe servir para clarificar a qué me refiero. Si
tienes el Sol en Géminis y la Luna en Aries (aire y fuego), y estás en re­
lación con alguien que tiene el Sol en Tauro y la Luna en Piscis (tierra
y agua), las probabilidades de que la relación funcione bien a largo
plazo serán mucho mayores si tú tienes tu Ascendente en tierra o agua
o si él o ella tiene su Ascendente en aire o fuego.

Armonías de la Luna: esta importante área del análisis de compatibi­


lidad se comentará extensamente en el Capítulo 7. Baste decir aquí
que tener lunas compatibles es una gran ayuda para mantener la ar­
monía doméstica y sentirse cómodo con el otro en las constantes in­
teracciones de la vida cotidiana. Una prueba posible para reflexionar
hasta qué punto te sientes cómodo con la otra persona en este senti­
do lunar es plantearte la siguiente pregunta: ¿Te sentirías relajado con
esa persona en una excursión a campo traviesa que durase varios días?
¿O te sentirías extraño y tendrías que esforzarte por encontrar cosas
en común?
Los Ascendentes: para realizar una comparación de cartas completa
es imperativo determinar con precisión el Ascendente de ambas per­
sonas, y también ver cómo el Ascendente de cada una combina con
los planetas de la carta de la otra persona. El Ascendente tiene mucho
que ver con lo que los antiguos libros de psicología llamaban «el tem­
peramento», y dos personas con temperamentos y planteamientos de
vida especialmente enfrentados invariablemente tendrán conflictos
que resolver.

Armonías de Mercurio: se puede aprender mucho comparando los


signos de Mercurio de las dos personas, lo que revela la facilidad con
que desarrollan la comunicación mental y comparten intereses co­
munes. El contraste de las ubicaciones de Mercurio en distintos ele­
mentos puede ayudarnos a explicar distintos puntos de vista y formas
de pensar, pudiendo llevarnos a apreciar el punto de vista mental o in­
telectual del otro. Los Mercurios no tienen por qué estar en elemen­
tos armoniosos, siempre que algunos de los otros planetas combinen
bien con el Mercurio de la pareja. Algunas de las relaciones más esti­
mulantes son aquellas en las que participan dos personas con sus Mer­
curios en agudo contraste. Estas distintas maneras de pensar no tie­
nen por qué ser un gran problema siempre que haya muchas otras
cosas en común, suficiente respeto mutuo y buena voluntad.

La polaridad entre Venus y Marte: este vasto tema constituye el núcleo


del presente libro, de modo que aquí simplemente indicaré que com­
prender las sintonías de Venus revelará mucho sobre los gustos de la
persona, lo que le parece placentero en la vida cotidiana y sus ten­
dencias a la hora de dar y recibir a nivel emocional. Marte revela mu­
cho sobre la energía física en general, incluyendo la energía sexual, y
más ampliamente el modo en que uno se mueve para conseguir lo que
quiere.

La polaridad entre Júpiter y Saturno: los contactos armoniosos de Jú­


piter promueven el crecimiento y son particularmente auspiciosos, in­
dicando una amplia aceptación y una comunicación positiva. Los fac-
tores de Júpiter también pueden mostrar en cierta medida si hay di­
ferencias religiosas o filosóficas significativas, o si hay aspiraciones
compatibles en estas áreas de la vida. Los contactos armoniosos de Sa­
turno son estabilizadores, y pueden indicar compromiso duradero y
sentido de la responsabilidad. Sus interacciones más tensas pueden in­
dicar lo mismo, pero con menos placer, un sentimiento de obligación
más intenso, o incluso una pesada sensación de opresión.

Urano, Neptuno y Plutón: los «planetas externos» están más allá del
ámbito de este libro, pero son principalmente significativos en la me­
dida en que transforman poderosamente cualquier otro de los facto­
res astrológicos con los que interactúan intensamente.
6

Los cuatro elementos, los doce signos,


y el Ascendente

Las cosas terrenales deben ser conocidas para ser amadas;


las cosas divinas deben ser amadas para ser conocidas.

PASCAL

Como hay tantos otros libros que describen los factores básicos y el
simbolismo de la astrología, y como tantos lectores ya conocerán mu­
chos de estos aspectos fundamentales, en este capítulo presentaré mi
propia versión sintetizada de las bases de la astrología de una manera
muy concisa. No obstante, como el Ascendente muy pocas veces se ex­
plica bien, y como las descripciones que se dan en muchos textos se
centran en rasgos superficiales y en la supuesta apariencia física de las
personas con ciertos ascendentes, elaboraré algo sobre cada uno de
los signos ascendentes en una sección posterior de este capítulo.
Uno podría decir que los cuatro elementos son la sustancia ener­
gética de la experiencia. Cada uno de los ellos se manifiesta en la na­
turaleza humana a través de tres modalidades ( cardinal, fija y mutable),
lo que produce los doce patrones energéticos posibles que llamamos
los signos del zodíaco. Los signos indican cualidades de experiencia
específicas y nos ofrecen una amplia comprensión de los distintos ti­
pos de conciencia y percepción que expresamos los seres humanos,
permitiéndonos apreciar los diferentes tipos de motivación que ex­
perimentamos.
Los cuatro elementos de una carta natal revelan la capacidad para
participar en ciertos ámbitos de la existencia y para sintonizarse con
campos específicos de la experiencia de vida. Estos elementos no tie­
nen nada que ver con los elementos de la química. De hecho, los tras-
cienden completamente. La carta natal astrológica se dibuja para el
momento exacto de la primera respiración, ese instante en el que es­
tablecemos inmediatamente una sintonía y un ritmo de contacto con
las fuentes de energía del cosmos. Por lo tanto, la carta natal revela
nuestro patrón energético individual, nuestra sintonía con los cuatro
elementos.
Fuego, tierra, aire y agua representan un tipo de energía y de con­
ciencia básicas que operan dentro de todos nosotros. Cada persona es
más consciente de, y más sensible hacia, algunos tipos de energía. El
elemento de cualquier signo que queda resaltado en una carta (por la
localización de planetas significativos en ese signo) muestra el tipo es­
pecífico de conciencia y el método de percepción con el que el indi­
viduo está fuertemente sintonizado.
Los si gnos de fuego expresan ese principio de vida energizante, ra­
diante y cálido que puede manifestarse como entusiasmo, fe, ánimo y
el impulso a la expresión.
Los si gnos de tierra revelan una sintonía con el mundo de las for­
mas físicas y una capacidad práctica de utilizar y mejorar el mundo ma­
terial.
Los si gn os de aire están asociados con la percepción y la expresión
mental, especialmente en relación con las interacciones personales y
con los conceptos y las ideas abstractos.
Los si gnos de agua simbolizan el principio sanador de sensibilidad,
respuesta emotiva, empatía y fusión emocional con los demás.
Tradicionalmente, los elementos se han dividido en dos grupos,
considerándose que fuego y aire son activos y autoexpresivos, mien­
tras que agua y tierra son pasivos, receptivos y autocontenidos. Esta di­
ferenciación es de gran importancia en una aproximación holística a
las cartas natales. Estos términos hacen referencia al modo de operar de
estas energías, y al método de expresión del individuo. Por ejemplo, los
signos de agua y de tierra son más autocontenidos que los signos de fue­
go y de aire en el sentido de que viven más dentro de sí mismos y no
se permiten proyectar externamente su energía esencial sin gran pre­
caución ni reflexión previa. No obstante, esto les permite construir un
fundamento sólido para la acción. Los signos de fuego y de aire son
más autoexpresivos porque siempre están «sacando las cosas hacia fue­
ra», vertiendo sus energías y su sustancia de vida sin reservas (a veces
ignorando completamente los límites): los signos del fuego por acción
directa y los signos de aire mediante la interacción social y la expre­
sión verbal.
Esta clasificación de los elementos, y el hecho de que los signos del
mismo elemento (por ejemplo, Aries, Leo y Sagitario, todos ellos fue­
go) y los elementos del mismo grupo (por ejemplo, Tauro y Piscis, tie­
rra y agua) se consideran generalmente «compatibles» es de la mayor
importancia no sólo para interpretar la carta individual, sino también
en el arte de la comparación de cartas que se emplea para analizar la
compatibilidad entre personas.

Los signos de fuego: Aries, Leo y Sagitario

Los signos de fuego expresan una energía universal radiante, excita­


ble y entusiasta que a través de su luz trae color al mundo. Los signos
de fuego expresan mucho brío, una gran fe en sí mismos, una forta­
leza interminable y una honestidad manifiesta.

CONCEPTO CIAVE:

Energía irradiante, confianza e iniciativa.

CARACTERÍSTICAS Y PALABRAS CIAVE:

impulsividad intrépida
brío y entusiasmo
motivación para tener impacto en la vida
intensidad de propósito
honestidad, franqueza, incluso brusquedad
orientación externa
libertad de expresión a muchos niveles
fuerza de voluntad dirigida y liderazgo
estilo demostrativo y energético
comportamiento impaciente
percepción intuitiva de las tendencias futuras

La sign os de tierra: Tauro, Virgo y Capricornio

Los signos de tierra confían intensamente en sus sentidos y en la ra­


zón práctica. Su comprensión innata del funcionamiento del mundo
material da a los signos de tierra más paciencia y disciplina que a otros
signos. El elemento tierra tiende a ser cauto, premeditado, más bien
convencional y generalmente fiable. Para los signos de tierra es espe­
cialmente importante conocer su lugar en el mundo, porque la segu­
ridad constituye para ellos un objetivo vitalicio.

CONCEPTO CLAVE:

Habilidad práctica para utilizar el mundo material.

CARACTERÍSTICAS Y PALABRAS CLAVE:

sintonía con el mundo físico


sentidos físicos potenciados
espíritu práctico y capacidad para aprender de los errores
paciencia y persistencia
autodisciplina y precaución
fiabilidad y sustancialidad
premeditado
convencional
Los signos de aire: Géminis, Libra y Acuario

Los signos de aire expresan la energía de vida asociada con el alien­


to y el mundo de las ideas arquetípicas, situado más allá del mundo fí­
sico; en el elemento aire, la energía cósmica se transforma en pautas
de pensamiento específicas. Los signos de aire tienen la necesidad in­
terna de desapegarse de las experiencias inmediatas de la vida cotidia­
na, y de este modo adquirir objetividad, perspectiva y una aproxima­
ción racional a todo lo que hacen.

CONCEPTO CI.AVE:

Percepción mental, formulación y expresión.

CARACTERÍSTICAS Y PALABRAS CI.AVE:

vivir a través de la mente y la conceptualización


racionalización de toda experiencia
desapego y perspectiva
anhelo de entendimiento
motivación para verbalizar
necesidad de relación y sociabilidad
comunicación y curiosidad
intensa necesidad de compartir ideas
conciencia de la individualidad de los demás
principios y sistemas de pensamiento

Los signos de agua: Cáncer, Escorpio y Piscis

Los signos de agua están en contacto con sus sentimientos, y perciben


matices y sutilezas que muchos otros ni siquiera notan. El elemento
agua representa el reino de la emoción profunda y de las respuestas
emocionales, que pueden ir desde las pasiones compulsivas hasta los
miedos abrumadores o la aceptación generalizada y amorosa de la ere-
ación. Los signos de agua saben instintivamente que para satisfacer los
anhelos más profundos de su alma deben protegerse de las influen­
cias externas y asegurarse la calma necesaria para la reflexión pro­
funda, la percepción sutil y la tranquilidad interna.

CONCEPTOS CLAVE:

Emoción profunda, empatía y respuesta emocional.

CARACTERÍSTICAS Y PALABRAS CLAVE:

sensibilidad a todos los niveles


motivación a través de anhelos inconscientes
guía de la intuición, los sentimientos o los miedos viscerales
purificación y limpieza
sensibilidad psíquica
profunda reflexión y meditación para mantener la salud
secretismo habitual y necesidad de intimidad
capacidad para el servicio compasivo
necesidad de implicación emocional con los demás

Palabras clave para los planetas regentes de los signos solares


En la pági,na sigu iente se presenta una lista de palaúras clave para cada
signo del zodíaco que expresan mucho soúre cómo los nativos de cada signo
expresan su conciencia esencial y dónde encuentran su identidad, bien sea
consciente o inconscientemente. Las fechas indican los periodos aproxima­
dos en los que el Sol está en cada sign o zodiacal.
PLANETA FECHAS PALABRAS
REGENTE APROXIMADAS CLAVE

SIGNOS DE FUEGO
Aries Marte 21/3-20/4 Yo soy (yo hago, yo actúo)
Leo Sol 23/7-23/8 Yo quiero (yo vitalizo, yo dramatizo)
Sagitario Júpiter 23/11-21/12 Yo entiendo (yo inspiro, yo aspiro)

SIGNOS DE TIERRA
Tauro Venus 21/4-21/5 Yo tengo (yo controlo, yo produzco)
Virgo Mercurio 24/8-23/9 Yo sirvo (yo analizo, yo perfecciono)
Capricornio Saturno 22/12-20/1 Yo uso (yo organizo, yo consigo)

SIGNOS DE AIRE
Géminis Mercurio 22/5-21/6 Yo pienso (yo cuestiono, yo conecto)
libra Venus 24/9-23/10 Yo equilibro (yo armonizo, yo relaciono)
Acuario Saturno y Urano 21/1-19/2 Yo sé (yo revoluciono, yo experimento)

SIGNOS DE AGUA
Cáncer Luna 22/6-22/7 Yo siento (yo recuerdo, yo establezco)
Escorpio Marte y Plutón 24/10-22/11 Yo deseo (yo ahondo, yo sondeo)
Piscis Júpiter y Neptuno 20/2-21/3 Yo creo (yo escapo, yo imagino)

Figu ra 6.1

Los signos zodiacales y sus conceptos clave

He formulado el sigu iente agrupamiento de signos para expresar algunos


conceptos clave, y especialmente las cualidades psicológ;i,cas de los signos. In­
cluye algunas frases precisas que pueden resultar de ayuda una y otra vez
cuando tratamos de entender las ubicaciones de todos los planetas en los
signos.
UN PLANETA EN ESTE SIGNO
ESTARÁ COLOREADO POR LAS
SIGNO CONCEPTO CLAVE SIGUIENTES CUALIDADES
Signos de fuego

Cardinal: Aries Liberación de energía concentrada Impulso autoiniciado de


hacia una nueva experiencia actuar, autoafirmación

Fijo: Leo Calidez sostenida, lealtad, Orgullo y necesidad de reconocimiento,


y vitalidad radiante sentido dramático

Mutable: Sagitario Aspiración incesante que impulsa Creencias, generalizaciones, ideales


hacia el ideal

Signos de tierra

Cardinal: Capricornio Determinación impersonal por conseguir Autocontrol, precaución, reserva


que se hagan las cosas y ambición

Fijo:Tauro Profundidad de apreciación relacionada Posesividad, retención, constancia


con las sensaciones físicas inmediatas

Mutable: Virgo Ayuda espontánea, humildad Perfeccionismo, análisis,


y necesidad de servir discriminación

Signos de aire

Cardinal: Libra Armonización de todas las polaridades Equilibrio, imparcialidad, tacto


para autocompletarse

Fijo: Acuario Coordinación desapegada de todas Libertad individual, extremismo


las personas y conceptos

Mutable: Géminis Percepción inmediata y verbalización Curiosidad cambiante, locuacidad,


de todas las conexiones amistad

Signos de agua

Cardinal: Cáncer Nutrición instintiva y empatía protectora Sentimiento, reserva, estados


de ánimo, cambiantes, sensibilidad,
autoprotección

Fijo: Escorpio Penetración a través de un intenso Deseos compulsivos, profundidad,


poder emocional control, pasión, secretismo

Mutable: Piscis Compasión por todos los que sufren Anhelos del alma, idealismo, unidad,
inspiración, vulnerabilidad

Figura 6.2
El Ascendente

El signo que asciende sobre el horizonte oriental en el momento exac­


to del nacimiento es un factor esencial en la carta natal completa de
cualquier individuo. No obstante, a fin de determinar dicho signo,
uno debe poseer información correcta y fiable sobre el momento y lu­
gar de nacimiento (teniendo en cuenta los cambios de hora para aho­
rrar energía, la zona horaria, etc.). Además, el método de cálculo debe
ser preciso. Por esta razón, pido encarecidamente a los lectores que
empleen un servicio de cálculo fiable y profesional para obtener su
carta natal completa. El uso de servicios irresponsables, de pseudoas­
trólogos adivinos, algunas páginas web y la mayoría de las tablas de re­
ferencia rápida que vienen en los libros hacen que hasta un cincuen­
ta por ciento de la gente piense que tiene un Ascendente que, de
hecho, no es exacto.
Dada la complejidad del cálculo, lo más que podemos hacer en este
libro es realizar la mejor estimación posible usando las tablas del
Apéndice E. Asegúrate de sustraer una hora del momento que consta
en tu certificado de nacimiento si sabes que el año en que naciste ha­
bía un cambio horario para ahorrar energía. Si usando estas tablas el
Ascendente queda al principio mismo o al final del signo, es especial­
mente importante que compares las cualidades de los dos signos po­
sibles usando los comentarios que se ofrecen más adelante. En mu­
chos casos, el agudo contraste entre ambos signos te permitirá hacer
un juicio razonable con respecto a cuál de los Ascendentes es el más
probable.
Yo agrupo los signos ascendentes por elemento, porque todos los
ascendentes de un elemento comparten una cualidad energética y
una sintonía comunes, además de unos planteamientos de vida bas­
tante similares. El elemento del Ascendente denota la energía que la
persona expresa espontáneamente, aunque a menudo puede ser in­
consciente, especialmente en la juventud. Ese elemento es el símbolo
de una actitud hacia la vida que impregna la totalidad del ser y de la
personalidad. Se podría decir con precisión que se trata de uno de los
grandes sesgos en el punto de vista de la persona hacia la vida. A me-
nudo se dice que el Ascendente es la «imagen de la personalidad»,
una descripción que suele ser bastante precisa. No obstante, se trata
de una imagen que no se proyecta intencionalmente, sino que es es­
pontánea y automática, y suele ser evidente e inmediata para los de­
más. El dinamismo del Ascendente es tal que en las descripciones si­
guientes tengo que expresar mis impresiones sobre los diferentes
ascendentes de manera inmediata e informal, basándome en mi ex­
periencia y sin dejarme obstaculizar por el intento de hacer un retra­
to perfecto. Me interesa más la precisión que la elegancia literaria.
Los ascendentes de fuego y aire fomentan la autoexpresión activa (y
a veces producen agotamiento, causado cuando se vierten indiscrimi­
nadamente las propias energías) en el mundo externo y el gasto di­
námico de energía. Los ascendentes de tierra y de agua tienden a con­
servar la energía y a resistirse a la autoexposición, y por tanto indican
autocontención (a veces represión) y la tendencia a vivir dentro de uno
mismo.
Resalto que el Ascendente y su elemento son importantísimos a la
hora de analizar las relaciones íntimas, como se evidenciará más ade­
lante en este libro. Así, a fin de entender la astrología interpersonal,
es muy necesario determinar el Ascendente con toda la precisión po­
sible.

AsCENDENTE EN SIGNOS DE FUEGO (ARIES, LEO Y SAGITARIO)

Gran vitalidad, despliegue de energía fisica, rayos de energía saliendo


hacia el mundo. Marcados por una visión de la vida positiva y opti­
mista, y una conducta confiada y rotundamente honesta. Son activos,
quieren dejar su huella en la vida y ver que los resultados de sus es­
fuerzos se manifiestan en el mundo. Su orientación hacia la acción
puede producir derroches y excesos, y además tiende a tener poca
conciencia de las necesidades sutiles, propias y de los demás.

Aries: ¡Físicamente inquieto! Tiene que mantener nuevos proyectos


en marcha en todo momento, siempre con un énfasis en lo NUEVO.
Se aburre fácilmente. Atrevido y pionero en muchos campos, le gusta
especialmente ser el primero en hacer o en descubrir algo. Entiende
fácilmente y con rapidez los aspectos esenciales de cualquier proble­
ma o situación, tal vez de un modo más rápido y directo que cualquier
otro signo, por lo que tiene una tendencia natural a ser decidido. Ac­
titud dinámica y activa, aunque muy impaciente y a menudo abrupto.
¡Todas las cosas en las que está involucrado durante el día siempre pa­
recen ser urgentes! Las habilidades sociales no sólo están ocasional­
mente ausentes, sino que a menudo no se valoran mucho.

Leo: es orgulloso, pero generalmente trata de dar lo m�jor de sí en


todo momento para ganarse el respeto que anhela. Muy digno, gene­
ralmente dotado de una lealtad y un sentido de integridad cada vez
más escasos en nuestros tiempos. Raras veces admite la debilidad, y a
menudo exhibe de manera natural un sentido de autoridad señorial
(generalmente sin el autoritarismo que suele desplegar Capricornio,
por ejemplo). De ahí que tienda a ser más un administrador que un
líder dinámico. Sus maneras abiertas y honestas con los demás susci­
tan respuestas leales y afectuosas.

Sagitario: tal vez la personalidad más «animada» de todas. Una actitud


marcadamente positiva hacia la vida; es capaz de exhibir un optimis­
mo persistente diez minutos después de haber experimentado un
trauma, una decepción o un revés importante. Se trata del pensador
más optimista, con una actitud filosófica y/ o religiosa innata, aunque
sea poco convencional. Suele ser una persona agradecida con instin­
tos generosos. El rebosar de sus energías positivas frecuentemente se
manifiesta como una amplia capacidad de promocionar, inspirar y ser
original.

AsCENDENTE EN SIGNOS DE TIERRA (TAURO, VIRGO Y CAPRICORNIO)

Un punto de vista práctico. Su enfoque en el mundo material y sus ac­


titudes conservadoras pueden inhibir la imaginación, limitando de
este modo las opciones de la persona y/ o restringiendo su expresión
espontánea. La constancia y la fiabilidad suelen estar bien desarrolla-
das, y son muy valoradas tanto en uno mismo como en los demás. El
espíritu práctico y la paciencia innata generan más tolerancia a la ru­
tina que otros ascendentes. Las vías de autoexpresión más comunes
suelen ser los planteamientos sistemáticos, generalmente siguiendo
canales establecidos.

Tauro: siempre lento, pero no debe ser subestimado debido a su de­


terminación. A menudo tienen una vena artística, y su paciencia infi­
nita con el ritmo de la vida también le permite ser hábil en sus tratos
con la gente. Imperturbable ante las crisis o ante sucesos sorpren­
dentes o alarmantes, cuando otros sienten la presión y tienden a aban­
donar la nave. Insiste absolutamente en ir a su ritmo en todas las cosas,
a menudo enfureciendo a los demás. Su temperamento equilibrado
es patente, pero a veces se enfada cuando no puede hacer las cosas a
su manera o cuando otros insisten en que acelere su trabajo.

Virgo: es el trabajador más detallista de todos, pero detesta asumir la


autoridad para tomar decisiones a causa de su humildad innata y su
tendencia a preocuparse. Crónicamente tenso y con un sistema ner­
vioso sensible que puede manifestarse como sensiblería con respecto
al alimento y al entorno. Le encanta trabajar, tal vez porque es el úni­
co modo en que siente que prueba su valía. Representa un tipo de
gente que escasea por su humildad y su necesidad de servir a los de­
más sin falsedad ni pretensión.

Capricornio: da la impresión de ser más viejo de lo que es. Transmite


una sensación de solidez, fiabilidad y respetabilidad que a menudo hace
que se le atribuya responsabilidades, que suele llevar muy bien a menos
que ceda a la vena autoritaria de su personalidad y al deseo de dominar
a los demás. Se preocupa más de lo que parece, a pesar de la imagen de
confianza total que trata de presentar. Su sentido del tiempo es parte
esencial de su personalidad, puesto que o bien está pacientemente sin­
tonizado con el sentido de oportunidad y el despliegue de los sucesos,
o bien es muy lento -como si arrastrara los pies-y excesivamente cau­
to, impidiendo que otros actúen en el momento oportuno.
AsCENDENTE EN SIGNOS DE AIRE ( GÉMINIS, LIBRA Y ACUARIO)

Mentalmente rápidos y activos; inquisitivos, sociales, amistosos, ha­


bladores. A menudo inteligentes, con percepciones rápidas. Pueden
ser muy intelectuales, hasta el punto de debatir crónicamente cada
cosa sin llevarla a la acción. Quieren entenderlo todo; viven principal­
mente en el mundo de los conceptos. Tienen una facilidad natural
para la comunicación y para percibir los puntos de vista �jenos.

Géminis: inmediatamente amistoso y siempre curioso. Comunicativo,


tiene un rango de intereses ilimitado. Muy hablador y/ o intelectual.
Siempre le intrigan las palabras, los conceptos y las nuevas habilida­
des. Es ingenioso, pero tiene problemas para controlar su propia men­
te. Una parte de su cerebro no reconoce lo que la otra está pensando
o haciendo, lo que puede producir acciones contradictorias que con­
fundan o frustren a los demás. Casi siempre se encuentra listo, pero
necesita dirección y disciplina en su vida diaria.

Libra: sensible a las opiniones de los demás, al ambiente social y ar­


tístico y a las tendencias actuales. Desea instintivamente agradar a los
demás. Puede ser creativo, pero suele ser más productivo en asocia­
ción o trabajando en grupo, porque depende de los demás para sen­
tirse inspirado y confiado. Piensa constantemente, sopesando todas
las opciones, tal vez con demasiado análisis e insuficiente acción. Muy
consciente de su aspecto físico, generalmente posee un refinado sen­
tido artístico. Bondadoso y simpático en la mayoría de los tratos per­
sonales, excepto cuando se siente competitivo o tratado injustamen­
te. Tiene un juicio excelente cuando aconseja a otros, pero rara vez es
capaz de pensar con tanta claridad y decisión con respecto a sus pro­
pias situaciones, especialmente cuando está solo.

Acuario: parece social y amistoso, pero a menudo es extremadamen­


te distante y desapegado. Dotado de gran agudeza intelectual, se ali­
nea con las grandes tendencias culturales, sociales y profesionales. Se
siente cómodo en grupo y es relativamente humanitario, pero a me-
nudo se despista en situaciones íntimas y emocionales. Suele ser ex­
tremo en sus actitudes o conductas, y a veces está completamente
«perdido» en su mente abstracta. Unas veces es brillante y otras sor­
prendentemente conservador, sintiéndose atrapado dentro de sus rí­
gidas categorías conceptuales.

ÁSCENDENTE EN SIGNOS DE AGUA (CÁNCER, ESCORPIO Y PISCIS)

Son los más fácilmente influenciables por el entorno y las demás per­
sonas. Sensibles, caprichosos, cautos debido al fuerte sentimiento de
vulnerabilidad y a la probabilidad de sentirse heridos. Tienden a pro­
tegerse y a proteger a las personas que les importan. Simpáticos, sien­
ten inmediatamente y con fuerza las emociones de los demás. Muy
amantes de la privacidad, viven en lo profundo de sí mismos. Confían
en corazonadas e intuiciones, y poseen los mayores poderes curativos
de todos los signos ascendentes.

Cáncer: una persona muy simpática pero amante de la privacidad que


a menudo vive en su propio mundo. Es fácil de herir y no olvida nun­
ca, siempre tiende a protegerse y es cauto en todas sus acciones. Es de
las personas más decentes de la tierra. De apariencia humilde, en lo
profundo exige respeto y es tenaz en sus objetivos, que rara vez divul­
ga, ni siquiera a sí mismo. No se le llega a conocer, a menos que uno
haya sido aceptado dentro de su pequeña «familia» interna. Así y todo,
es posible desarrollar una buena conexión no verbal con él a través de
las corrientes emocionales subterráneas.

Escorpio: es el signo Ascendente con una de las peores reputaciones,


pero también con la reserva de talentos más abundante. Muy privado
e intenso, éste es el signo de los extremos emocionales, cuya medida
el propio nativo sólo llega a comprender conscientemente a través de
la experiencia profunda y de un autoanálisis contundente y sincero.
Posee una inclinación natural hacia el descubrimiento de lo oculto,
lo negado y lo reprimido en los demás, pero tiene problemas para li­
diar con los aspectos reprimidos o ignorados de su propio yo. Es bue-
no en el trabajo detectivesco, la investigación, la curación y en las ta­
reas difíciles y peligrosas. Si queremos tener la información más com­
pleta con respecto a algo, debemos contactar a persona sintonizada
con Escorpio.

Piscis: es de manera natural el grupo más simpático, intuitivo y re­


ceptivo hacia las personas, los animales, los enfermos y los espiritual­
mente necesitados. Suele ser artístico o poético, con una imaginación
marcadamente creativa. Como el mundo material le resulta demasia­
do duro, tiene que dedicarse a un ideal más sutil e inspirador que la
norma social o materialista. A menudo está dotado de un carisma sin
igual, aunque rara vez es consciente de ello. Si bien puede parecer ex­
cesivamente sensible o débil, también puede sorprender por la fuer­
za espiritual interna que expresa en momentos difíciles.

ALGUNAS DIRECTRICES PARA COMPRENDER EL AsCENDENTE

Si bien el Ascendente es de gran importancia para cada individuo, no


podemos negar que debe relacionarse con el resto de la carta, espe­
cialmente con el signo solar de una persona determinada, a fin de po­
der comprenderlo completamente. El Sol es la identidad esencial, el
centro mismo de la conciencia y el modo en que asimilamos gran par­
te de nuestra experiencia. Mientras que el Ascendente muestra nuestro plan­
teamiento vital, el Sol nos muestra la conciencia y la vida misma.
El Ascendente modifica la expresión de la energía solar. Se podría
dedicar todo un libro a estudiar las interacciones de las 144 combina­
ciones posibles entre el Sol y el Ascendente. Para dar un ejemplo: un
Ascendente Géminis siempre proporcionará una visión de la vida más
animada en las relaciones sociales y más intelectualmente curiosa que
la expresión energética de cualquier signo solar. El Ascendente Gémi­
nis acelerará un Sol lento en Tauro, socializará a un Sol en Escorpio y
lo hará menos dado al secretismo, ayudará a un Sol en Capricornio a
estar menos a la defensiva y a ser más comunicativo, y animará a un
Sol en Cáncer a ser menos tímido. Sin embargo, por muy similares
que parezcan en sus planteamientos y en su personalidad observable
todas las personas con Ascendente Géminis, la naturaleza central sim­
bolizada por el sol continúa siendo definida por la posición del signo
solar.
Otra herramienta útil para entender cómo interactúan el Ascen­
dente y el signo solar de la persona es comparar los elementos de am­
bos factores . Por ejemplo, una persona que tenga el signo solar en
Cáncer y el Ascendente en un signo de fuego será generalmente más
extrovertida, expresiva y confiada que un individuo con el Sol en Cán­
cer y el Ascendente en un signo de tierra o agua, que es más conser­
vador y autoprotector. Pongamos un ejemplo: una persona con un sig­
no solar en aire y con el Ascendente en agua puedo parecer mucho
más emocional de lo que en realidad es, mientras que una persona
con el signo solar en agua y el Ascendente en aire puede parecer mu­
cho más desapegada y menos emocional de lo que es en lo profundo
de su ser. Repasar estas combinaciones, analizándolas sistemática­
mente en nuestra propia imaginación, sobre papel o en discusiones y
«tormentas de ideas» con otros estudiantes de astrología puede ser un
ejercicio de aprendizaje extremadamente útil y clarificador.
7

La Luna: los estados de ánimo en los que vivimos


Hemos perdido el cosmos. El sol ya no nos
fortalece, y tampoco lo hace la luna ... Ahora
tenemos que volver al cosmos, y esto no puede
hacerse mediante un truco. El amplio rango de
respuestas que han quedado muertas en nosotros
tienen que volver a la vida. Han sido necesarios dos
mil años para matarlas. ¿Quién sabe cuánto tiempo
necesitaremos para devolverles la vida? ... Lo que
nos falta es vida cósmica, el sol y la luna en
nosotros...

D.H. LAWRENCE (AjJOcalipsis)

Existen miles de libros que se enfocan en los signos solares, pero muy
pocos que expliquen inteligentemente y con cierta profundidad el sig­
nificado de los signos lunares, que son igualmente importantes. (Una
excepción significativa es Moon Signs: The Key to your Inner Life, de Don­
na Cunningham, una obra dotada de una gran comprensión y sutile­
za psicológica). Una razón por la que se produce esta discrepancia es
que la luna simboliza un aspecto de la personalidad más subjetivo e
inconsciente, tan instintivo y automático que la gente puede tener más
dificultad para identificarse con él. Otra razón de orden más práctico
es que, aunque generalmente resulta fácil saber el signo solar simple­
mente conociendo la fecha de nacimiento (véase Figura 6.1 ), es ne­
cesaria una carta precisa para saber con seguridad el signo lunar. Si el
signo lunar no es claro y evidente, debemos tratar de determinar en
cuál de los dos signos está la localización más probable basándonos en
las cualidades inherentes de los signos. La proliferación de columnas
de «signos solares» en los periódicos y revistas (y ahora en Internet)
también ha contribuido al excesivo énfasis en el signo solar y al des­
cuido del signo lunar, aunque también existen razones culturales que
comentaré en este capítulo.
El título de este capítulo hace referencia a uno de los significados
esenciales de la Luna: las fluctuaciones emocionales siempre cam­
biantes por las que pasamos todos, aunque algunos mucho más que
otros. Estos estados de ánimo cambiantes son similares a la luz lunar,
que crece y mengua constantemente cada mes. Entre la miríada de
significados simbólicos de la astrología, la Luna y su signo revelan
nuestra sintonía con las constantes fluctuaciones del entorno ynues­
tra capacidad para ajustarnos a los cambios internos yexternos. Y una
de las lecciones de autoconocimiento esenciales que puede enseñar­
nos nuestra sintonía lunar es ésta: no sólo debemos aprender a acep­
tar nuestros estados de ánimos naturales y nuestras reacciones emo­
cionales espontáneas, sino que también tenemos que adaptarnos a la
vida (con la ayuda de, ya veces a pesar de, nuestros estados de ánimo)
para poder mantener un estado de relativa tranquilidad interna.
Además, yesto es especialmente importante para el tema de este li­
bro, el estudio de nuestro propio signo lunar yel de la persona con la
que mantenemos una relación íntima es tremendamente revelador
con respecto a los estados de ánimo de ambos, nuestras reacciones y
tendencias emocionales naturales. La compatibilidad o la falta de
compatibilidad pueden determinarse comparando las lunas de ambas
personas, puesto que este estudio retratará fielmente hasta qué pun­
to son emocionalmente compatibles para la convivencia. El signo lu­
nar también describe las energías instintivas y las actitudes naturales
hacia el apareamiento y la creación de un hogar (podríamos llamarlo el
instinto doméstico), y por tanto tiene un amplio impacto en cómo
siente uno la comodidad fisica y emocional. La Luna revela parcial­
mente la manera que tenemos de expresar nuestra capacidad de nu­
trir y cuidar. En este sentido, tiene un poderoso impacto emocional
en el propio potencial para la intimidad y-especialmente en las mu­
jeres- una fuerte influencia en sus necesidades y planteamientos se­
xuales. Por lo tanto, la comparación de los signos lunares nos mostra-
rá de manera sorprendente y reveladora hasta qué punto se están sa­
tisfaciendo nuestras necesidades de seguridad con la otra persona, y
si sentimos junto a ella una sensación de familiaridad y apoyo.
La comparación de las lunas no es el único método de realizar tal
evaluación, pero sin duda es uno de los factores astrológicos más im­
portantes a la hora de determinar si podemos armonizarnos cotidia­
namente con los estados de ánimo del otro. Cierta cantidad de armo­
nía emocional viene asimismo indicada por la compatibilidad de la
Luna de una persona con el Sol, Venus,Júpiter o el Ascendente de la
otra, por t;jemplo, incluso si los propios signos lunares no son en prin­
cipio particularmente compatibles.
Como los significados esenciales de la Luna se exponen en el Ca­
pítulo 5 y en el Apéndice A, no los repetiré aquí; pero antes de exa­
minar cada uno de los signos lunares, señalaré un par de característi­
cas clave de la Luna que no debemos pasar por alto. En primer lugar,
la Luna está muy relacionada con el funcionamiento mental no-inte­
lectual y no-racional, e influencia nuestro pensamiento más de lo que
muchos están dispuestos a admitir. Cuando decimos: «Siento que... »,
estamos hablando desde nuestra sintonía lunar, y reconociendo que
aunque lo que vayamos a decir no sea necesariamente probable o ló­
gico, nos sentimos cómodos con ese punto de vista. Así mismo, la Luna
revela mucho de la seguridad interna que uno siente consigo mismo.
La ubicación de la Luna y su elemento están íntimamente relaciona­
dos con lo que uno necesita para sentirse bien consigo mismo. Además, la
Luna hace referencia especialmente a los sentimientos o a la conduc­
ta instintiva que nos resultan más cómodos en una situación social.
En segundo lugar, si quieres recordar una frase concisa para inter­
pretar el signo lunar, debería ser reacción instintiva, porque la Luna
simboliza nuestro modo de responder en forma inmediata y automá­
tica a muchos aspectos de nuestra vida y experiencia. Por lo tanto, po­
dríamos elaborar esta idea planteándonos, por ejemplo, preguntas
como las siguientes: ¿Qué signos lunares reaccionan activamente?
Aries, Sagitario y Piscis. ¿Cuáles reaccionan con un análisis inmedia­
to? Los signos de aire y Virgo. ¿Cuáles son especialmente dados a la
deliberación? Capricornio, Tauro y Escorpio. ¿Cuáles tratan de ocul-
tar sus reacciones emocionales? Cáncer, Escorpio y Capricornio... Y así
sucesivamente, con cualquier pregunta que uno pueda plantearse.
Éste es un buen ejercicio para aprender rápidamente sobre las varia­
das tendencias de cada signo lunar, y el lector podría desear practi­
carlo después de haber leído este capítulo.

La Luna, feminidad, pasividad y dependencia

Otra razón por la que falta buen material sobre la Luna en los escritos
astrológicos es el sesgo cultural existente en el mundo occidental ha­
cia la actividad y el desarrollo del ego, cualidades asociadas con el sol.
En la tradición astrológica, a lo largo de interminables siglos, la luna
ha sido considerada el arquetipo femenino (incluso ha sido conside­
rada como una diosa) en la polaridad Sol-Luna. Regía la familia, el ho­
gar, el útero, el nacimiento de los niños y todas las expresiones de nu­
trición y curación. En el mundo moderno las mujeres se identifican
más fácilmente con sus signos lunares que los hombres, y en general
a la mayoría de los hombres occidentales les cuesta identificarse con
las cualidades de su signo lunar. De hecho, a muchos hombres les pa­
rece poco natural que se les pida expresar pasividad, dependencia o
necesidades que habitualmente se interpretan como debilidad. Des­
pués de todo, el Sol brilla por su propio poder y grandeza innatos. Es
la Luna la que refleja la luz solar, distribuyendo rítmicamente canti­
dades mayores o menores de luz hacia la Tierra a lo largo de su ciclo.
Éstos son símbolos poderosos y muy reveladores, pero una observa­
ción que se aceptará sin controversia es que la luz lunar es mucho más
suave, refrescante y emocionalmente inspiradora que la «mirada des­
piadada» del sol descrita por el poeta Yeats. La luz solar y sus poderes
asociados, sin modulación ni disminución periódica de su intensidad,
simplemente queman toda vegetación, evaporan el agua y convierten
la tierra en un desierto.
Aquí no podemos explorar extensamente los temas relacionados
con la alienación de tantos hombres de su lado femenino, y los conflic­
tos sociales y psicológicos que ello conlleva. Después de todo, podrían
llenarse bibliotecas enteras con los libros y artículos relacionados con
estos temas. Por tanto, me limitaré a unos pocos puntos clave, muchos
de los cuales se describen con claridad en el libro de Herb Goldberg,
Los peligros de ser varón: sobreviviendo al mito de la supremacía masculina. Él
señala que la incapacidad de tolerar la pasividad destruye el ritmo de la
vida, naturalmente alternante entre actividad y pasividad. Y dice:

Sin duda ésta es una de las principales causas por las que muchos hom­
bres se sienten «quemados» o sufren enfermedades crónicas a una edad
muy temprana. La represión de la dimensión pasiva nos impide tomarnos
regularmente el tiempo que necesitamos para descansar y recuperarnos
(HBM, p. 47).

En parte, esto explica por qué la luna está conectada con la cura­
ción, y nos permite ver que su entendimiento en nuestra carta natal
nos ayuda a desarrollar un estilo de vida saludable y un respeto hacia
las necesidades corporales de descanso y recuperación. La típica reti­
cencia masculina a pedir ayuda, por ejemplo, se deriva de la resisten­
cia masculina a mostrar dependencia. Cuanto más comprendamos el
papel de la luna, más comprenderemos cómo el lado lunar de nues­
tra naturaleza puede sustentar tremendamente nuestra salud física y
emocional. De hecho, como en nuestros días tantas mujeres se han
unido a la fuerza laboral y a menudo emulan los peores hábitos y los
estilos de vida desequilibrados de los hombres occidentales tradicio­
nales, muchos de los comentarios anteriores también se vuelven aho­
ra aplicables a ellas, incluyendo el «agotamiento» y otros desórdenes
causados por el estrés.
Muchos hombres proyectan la mayoría de sus cualidades lunares en
sus parejas femeninas, dando por sentado que así todos los aspectos de
lo femenino arquetípico están siendo atendidos. Pero, como explica
Goldberg, el resultado puede ser no sólo insano, sino desastroso:

Muchos hombres adultos, una vez que han establecido una relación prin­
cipal con una mujer, empiezan a abandonar casi todas sus demás relacio­
nes. La dependencia se vuelve cada vez más intensa y la crisis que se pro-
duce si ella le abandona suele ser demoledora. (...) Como tienen todos
los huevos colocados en el mismo canasto emocional, se quedan sin fuen­
tes de nutrición a las que acudir. ( ... ) El hombre se aísla y aliena a sí mis­
mo de otros hombres, supuestamente para llevar a su mujer los despojos
de la victoria competitiva. Ahora su mujer también se proclama su com­
petidora, e incluso potencialmente su enemiga cuando le dedica epítetos
como «cerdo machista». Él no sólo ha perdido su madre tierra, sino que,
en su miedo y confusión, trata de liberarse no en beneficio propio sino
para agradarle a ella (HBM, pp. 13 y 16).

Lo que a menudo no se menciona en la literatura sobre este dile­


ma masculino es que muchas mujeres fomentan tal dependencia, ani­
mando al hombre de manera abierta o velada a cortar con sus viejas
amistades, no sólo con sus amigas, sino también con sus amigos. Una
serie de colegas terapeutas han confirmado lo que yo he observado en
muchas ocasiones: éste es un comportamiento extremadamente des­
tructivo por parte de las mujeres, que erosiona lentamente la inde­
pendencia y la autoconciencia del hombre. Frecuentemente, la moti­
vación parece ser el deseo por parte de la mujer de dominar la vida
psicológica y emocional del hombre de manera tan completa que ni
siquiera pueda tener la fantasía de vivir sin ella. De este modo, será
cada vez más probable que él acceda a sus deseos. Sin embargo, si ella
tiene éxito, cabe preguntarse si seguirá respetándole como le respe­
taba antes de manipularlo para hacerle tan sumiso. Con toda justicia,
también debe indicarse que a menudo los hombres también tratan de
aislar a su pareja femenina, aunque tal vez por diferentes motivos y
con otras implicaciones.
Así, desde el punto de vista del hombre, ponerse en contacto con
la energía y las cualidades lunares le fortalecerá a largo plazo, y le hará
mucho menos vulnerable a diversos tipos de dominación o manipu­
lación emocional.
Cuando uno se familiariza con términos lunares como intimidad,
ternura, cercanía, sensibilidad, receptividad emocional y atención cariñosa;
puede asumir correctamente que la Luna tiene mucho más impacto
en la sintonía erótica, romántica y sexual de las mujeres que en la de
los hombres. No obstante, un hombre que tenga una fuerte naturale­
za lunar (especialmente con una Luna prominente o con otras locali­
zaciones significativas en el signo lunar de Cáncer) también tendrá
muchos de estos sentimientos y necesidades en sus relaciones íntimas
y en las interacciones sexuales. Esto también es válido para muchos
hombres con un fuerte énfasis en los otros dos signos de agua, Piscis
y Escorpio.
Por favor, nótese que en lo que queda de este capítulo añadiré oca­
sionalmente citas de las entrevistas y cuestionarios que he venido rea­
lizando a lo largo de los años. Los códigos que emplearé son EA (En­
trevista del autor) y CA (Cuestionario del autor). Confío en que el
lector encuentre estas comprensiones vitales y personales lo bastante
interesantes como para que no le importe la informalidad de haber­
las insertado con completa libertad cuando añaden algo esencial al
tema en cuestión. Cualquier cita de otras fuentes se identificará bre­
vemente o por medio de las abreviaturas que vienen en la bibliografía
en el Apéndice C. He restringido las citas largas a un mínimo porque
éste no es un trabajo académico o profesional que necesite referen­
cias engorrosas. Así mismo, siempre que es posible empleo impresio­
nes concisas para transmitir las cualidades esenciales de cada signo lu­
nar a fin de que los lectores puedan reconocerlas inmediatamente en
sí mismos y en los demás, y les resulte fácil recordarlas. Me he tomado
la libertad de incluir descripciones, frases o palabras clave que pare­
cen particularmente precisas e impactantes.

La Luna en signos de fuego

Cuando la Luna está en Aries, Leo o Sagitario, los individuos tienden


a reaccionar a las experiencias con entusiasmo, y generalmente con
un planteamiento positivo y una acción directa. De hecho, pueden
tender a saltar antes de mirar, y no son conocidos por su falta de de­
cisión. Se sienten especialmente en casa cuando pueden iniciar o cre­
ar algo nuevo y/ o estimular a otros a realizar cierta acción, o bien a
adoptar cierta creencia. Pueden ser muy eficaces en la promoción de
ideas, ideales, productos o servicios, puesto que inspiran en los demás
una confianza inmediata. Ésta es una razón por la que tienen que
adherirse muy estrechamente a las normas éticas en todas sus iniciati­
vas, para evitar el empleo erróneo de su credibilidad natural.
Aunque la Luna en los signos de fuego suele tener sus emplaza­
mientos más positivos, y aunque su actitud directa y enérgica puede
motivar e inspirar a otros, el aparente despliegue de confianza no
debe engañarnos ni hacernos subestimar los estados de ánimo aba­
tidos y caracterizados por la duda que pueden soportar en privado.
Esto es especialmente cierto para las lunas en Sagitario y Leo, que,
según mi experiencia, necesitan ser notadas y validadas por otros, a
diferencia del solitario Aries, que no necesita hacer una demostra­
ción de valentía puesto que prefiere que le dejen en paz y raras ve­
ces atribuye los reveses que sufre a sus propias deficiencias. Las cua­
lidades animosas e inspiradoras que estos tres signos expresan con
frecuencia, sin embargo pueden degenerar ocasionalmente en un
sentimiento de superioridad suscite hostilidad o resentimiento en
los demás.

Luna en Aries: probablemente el más simple, el más contundente­


mente honesto y emocionalmente directo de todos los signos lunares;
tiende a no pensar en otra cosa cuando está centrado en su entusias­
mo, y no le gusta que le molesten (sobre todo no le gustan las distrac­
ciones «emocionales» o las «necesidades personales» de otros) .Tiene
miles de estos intereses a lo largo de su vida, y cada uno adquiere una
gran importancia y tremenda urgencia ... hasta que pierde el interés
provocado por otra novedad. Está muy orientado hacia la acción, y por
lo tanto tiende a presionar a los demás, y a menudo reacciona con im­
paciencia, incluso cuando no está tan enfadado o irritado como otros
podrían creer por su conducta explosiva. Aries necesita de manera es­
pecial nuevos desafíos a lo largo de su vida. Aunque a menudo es in­
trépido, uno de los miedos de la Luna en Aries es al aburrimiento.
Suele ser mal escuchador, no sólo por su autointerés obsesivo, sino
también porque tiende a precitarse a la hora de extraer conclusiones;
a menos que tenga, digamos, mucho de Géminis o de Libra en su car-
ta, en cuyo caso el resultado es un ejemplo excelente del «escuchador
activo» que entiende rápidamente los aspectos esenciales y da enérgi­
camente mucho feedback instantáneo. En realidad, como me indicó
una mujer muy perceptiva con la Luna en Aries, se trata de un signo
que necesita sentir que no está siendo influido por otros, y por lo tan­
to parece no escuchar los consejos u observaciones ajenos. Sin em­
bargo, meses después podría revelar inadvertidamente que les prestó
mucha atención, e incluso reflexionó sobre ellos y posteriormente los
aceptó.
Se aburre fácilmente, es inquieto y bastante egocéntrico. Tiende a
ser competitivo de manera natural, aunque (especialmente si es mu­
jer) no le guste reconocerlo. ¡Simplemente tiene que ser el mejor en
todo! Como escribió una mujer: «Conozco dos mujeres con la Luna
en Aries que son dominantes. Creen que tienen todas las respuestas,
y que siempre tienen razón» (CA). Aunque es instintivamente com­
petitivo, no suele abrigar rencillas, pasando rápidamente al siguiente
interés, a menos que vea a la otra persona como un enemigo de su li­
bertad que está intentando controlarlo o limitarlo. De hecho, es ex­
tremadamente autosuficiente; prefiere la independencia y la libertad
de actuar sin restricción, y rara vez solicita la contribución de los de­
más.
Como escribió Grant Lewi sobre la Luna en Aries: «Su mensaje
para sí mismo es: Sé fuerte, sé vigoroso, sé independiente, sé valiente»
(AFM). Esta necesidad interna la siente desde una edad temprana,
porque sabe que está esencialmente solo. Éste es el signo del «solita­
rio», y él mismo es su propio capataz, siempre impulsándose a hacer
más y a ser mejor, lo que produce una sensación constante de inquie­
tud e impaciencia. Como escribe Debbi Kempton Smith: «Esta gente
siente que la vida misma es una emergencia» (SSN), y suele ser muy
productiva a fin de sacar el máximo partido a su tiempo. Ésta puede
ser la razón por la que en muchas situaciones Aries entiende rápida­
mente los puntos esenciales y va al grano».
La mujer con la Luna (o el Sol) en Aries suele ser «partidarias de
los hombres», al menos de manera relativa y no doctrinaria, porque
respeta la fuerza y la competitividad. Como dijo una mujer de cin-
cuenta años con la Luna en Aries (que también había conocido a otras
personas con el mismo emplazamiento lunar):

Las mujeres con la Luna en Aries no toleramos la «cobardía» o los estados


de ánimo cambiantes, y por lo tanto sentimos poca simpatía hacia otras
mujeres. Nos impacientamos porque queremos que los demás (¡y nosotras
mismas!) «acaben con esa situación y pasen a otra cosa», puesto que nos
gusta aparentar que somos intrépidas y autosuficientes. También detesta­
mos que nos ralenticen o nos desvíen de nuestros planes y actividades. En­
tendemos muy bien a los hombres y su necesidad de independencia, y les
cuidamos facilitando estos aspectos. Para sentirnos energizadas en cual­
quier situación o relación, necesitamos creer que somos «las mejores» y
reaccionamos rápidamente ante cualquiera que nos desafíe (CA).

La Luna en Aries es fisicamente fuerte e inquieta, y por eso suele ser


atlética. Conocí a una mujer con el Sol en Tauro y una Luna en Aries
tan enérgica que entrenaba para el triatlón la mayor parte del tiempo
que estaba despierta, lo que le hacía ser impaciente y tener un enfoque
muy estrecho en la vida, puesto que no había muchas otras cosas que le
interesaran. Veamos seguidamente algunas otras observaciones:

Los hombres con la Luna en Aries tienden a esperar mucho de las mu­
jeres. En las mujeres, genera una fuerte sensación de propósito y liber­
tad (CA).

La Luna en Aries puede ser franca y carente de tacto. Sus reacciones emo­
cionales a los estímulos parecen crudas, completamente espontáneas y sin
censura (CA).

Una mujer de treinta años escribió lo siguiente sobre los hombres


con la Luna en Aries:

Parecen involucrar totalmente su atención, de manera directa e intensa, en


el escrutinio de nuevos «datos», hasta el punto de monopolizar las con­
versaciones o la atención de los demás hasta que se desvanece su interés
o cambian de enfoque. También son muy egocéntricos: sus ideas, sus ac­
ciones, sus sentimientos son lo primero, y g eneralmente no sienten mu­
cha empatía por las necesidades o sentimientos de los demás; ellos
escuchan, pero no son muy buenos a la hora de ofrecer feedback o apo­
yo (CA).

Luna en Leo: la persona con la Luna en Leo reacciona con calidez, ge­
nerosidad, y a menudo entusiasmo y/ o humor. Es de una simplicidad
infantil. De hecho, su notable orgullo a menudo también recuerda al
de los niños. Esta persona necesita reconocimiento y que se le de­
muestre afecto; su orgullo suele sentirse herido cuando no se le ofre­
ce estas atenciones de manera pública y en cantidad suficiente. Como
todos los signos ftjos (Tauro, Escorpio y Acuario son los otros tres),
Leo es un signo de extremos; y por lo tanto resulta dificil pintar un cua­
dro equilibrado de sus tendencias personales. Frecuentemente es su­
perficial y sensible a la adulación, y sin embargo mantiene una nota­
ble integridad personal, que normalmente permanece intacta. Como
necesita estar a la altura de la gran imagen que tiene de sí mismo, que
además es bastante dramática, la persona con la Luna en Leo puede
ser un tanto exhibicionista. Pero lo hace con tal inocencia y altas ex­
pectativas que a menudo se le perdona su tendencia a la auto-absor­
ción y la dramatización. Parece necesitar tanta atención y ser tan in­
fantil que muy pocas veces deja lugar a los niños en su vida, aunque a
menudo muestra una facilidad de trato natural con ellos y puede ser
un padre genial. No es un hecho científico, pero toda persona con la
Luna en Leo que puedo recordar no tiene hijos o tiene un único des­
cendiente.
Puede ser leal, a veces tan ciegamente leal hasta el punto de ex­
hibir conductas alocadas que pueden tener un impacto negativo en
todos los implicados; y también puede ser generoso (pero quiere
que otros noten su benevolencia). Una de las peores faltas de la per­
sona con la Luna en Leo es ser «corta de vista», no ver «más allá de
su propia nariz», y está tan absorbida en sí misma que ni siquiera
nota las reacciones de los demás a su conducta, a veces incómoda de
tan grandiosa. Esta «incapacidad de ver más allá» se extiende inclu-
so al entendimiento de su propio potencial. Siempre me ha sor­
prendido que la persona con la Luna en Leo (¡con talentos innatos
y mucha habilidad!) se minusvalore y fracase en el mundo, a pesar
de su gran potencial. No puedo evitar sospechar que uno de los mo­
tivos de que esto sea así es que su gran orgullo le impide escuchar (o
pedir) un feedback sincero con respecto a sí misma. Tal vez tema se­
cretamente no estar a la altura de su autoimagen. Se sienten herida
con facilidad, por lo que de manera natural no quieren exponer su
frágil ego a las críticas, por bienintencionadas que sean. A menos
que desarrolle una autocomprensión más profunda y sea capaz de
aceptar la auténtica comunicación con los demás, podría seguir en­
cantando por su seriedad y simplicidad durante un tiempo, pero al
final pueden acabar cansando, como un niño grande que nunca lle­
ga a convertirse en adulto.
La gente con la Luna en Leo tiene una capacidad de animar a los
demás, lo que puede suponer un gran apoyo y fortaleza en momentos
de crisis. En este ámbito, puede ser tan sólido como el que más, pero
en ciertos casos parece estar fanáticamente convencido de que está
teniendo un gran impacto positivo sobre los demás (independiente­
mente de la verdad), y quiere que se le agradezca por ello. Ser admi­
rado es una necesidad central en mucha gente con este emplaza­
miento lunar. (Nótese que la Luna en Leo es mucho más pasiva que
el Sol en Leo, que suele estar ocupado en la creación y el hacer). Exis­
te una profunda necesidad de estar a la altura de una autoimagen de
grandeza, aunque a veces siente resentimiento hacia quienes no re­
conocen todo lo que se les ha dado. En resumen, la amplia variedad
de las personalidades con la Luna en Leo evoca reacciones extremas,
y probablemente están incluidas en las listas que cualquiera puede ha­
cer de las personas que ha amado profundamente o hacia las que ha
sentido un intenso resentimiento. Obsérvese las cualidades extremas
y variadas con respecto a la Luna en Leo que aparecen en las res­
puestas a un cuestionario:

A las personas con la Luna en Leo siempre les gusta estar por encima y re­
cibir atención. Son fáciles de atraer apelando a su ego. La Luna en Leo
hace que la expresión personal sea dinámica. Estas personas suelen hacer
sentir su presencia. ( ...) A menudo intentan denodadamente que los de­
más les vean como alguien especial, y pueden recibir reacciones muy va­
riadas. Aunque tienden a tener opiniones fijas, pueden ser buenos escu­
chadores, muy atentos, e incluso un poco agobiantes. La Luna en Leo es
gregaria, dinámica, y puede ser muy creativa (CA).

Otra observación perceptiva sobre la Luna en Leo:

Las mujeres con la Luna en Leo son emocionalmente melodramáticas.


Se sienten molestas fácilmente y tienden a quedarse fijadas en sus sen­
timientos, a veces hasta el punto de hacer de ellos un asunto importan­
te en el que todos los que les rodean tienen que participar. Les gusta la
excitación de recibir una atención especial, aunque el precio sea una
discusión o algún tipo de conflicto. Una vez que se sienten satisfechas
por haberla obtenido, suelen dejar correr la cuestión y permitir mag­
nánimamente que algún otro se ponga bajo «los focos». Son actores
teatrales (CA).

Luna en Sagitario: tolerante, de mentalidad abierta y con una actitud


optimista hacia la vida, la persona con la Luna en Sagitario es idea­
lista por naturaleza, y reacciona instintivamente con una actitud filo­
sófica hacia cualquier revés, sabiendo que lo importante es el futuro
(¡no el pasado!). Se siente más cómoda explorando ideas, ideales o
lugares al aire libre, y le encanta la sensación de libertad sin límites.
El horizonte lejano siempre le resulta más atrayente que el aquí y aho­
ra. Necesita la libertad mental (que incluye cierto espacio religioso y
espiritual para mejorarse a sí misma), puesto que sus aspiraciones,
además de elevadas, son ilimitadas. Es optimista, como muestra una
mujer con la Luna en Sagitario que siempre repetía como mantra:
«Yo veo el vaso medio lleno, no medio vacío». Le gusta entretener a
grupos de gente con su humor. De hecho, quiere decir sí a cada opor­
tunidad que se les presenta, sentir que la vida no tiene límites, y por
eso tiende instintivamente a prometer más de lo que puede cumplir.
Asume que todos los demás olvidan tanto los detalles inmediatos
como ella, un hábito que se vuelve en su contra cuando sus amigos o
colegas enfadados le confrontan, exigiendo saber por qué no cum­
plió la promesa. Como decía la respuesta a un cuestionario: «La ne­
cesidad de ser todas las cosas para toda la gente» caracteriza a la Luna
en Sagitario. La generosidad y la «grandeza» son los factores domi­
nantes en la vida de esta persona, y también en su autoimagen y en
su sentido de la realidad.
Sagitario es el signo que tiene más probabilidades de olvidarse de
las realidades que tiene delante de la nariz y que son evidentes para
los demás, por enfocarse tanto en el objetivo lejano. Como el camino
del infierno está empedrado de buenas intenciones, la gente con la
Luna en Sagitario tiene que estar segura de que sus planes e ideales se
basan en objetivos que son posibles. Necesita una gran visión que le
motive en la vida, pero también periodos de autocrítica para ver si está
a la altura de su ideal. Le gusta predicar a los demás (desde su punto
de vista, «para ayudar»), pero si algo no sale bien, bueno, eso no es su
problema. A la gente con la Luna en Sagitario le disgusta la pesadez
de la «realidad» cotidiana y de los problemas personales y emocio­
nales.
Le cuesta soportar las críticas y, de hecho, a veces se indigna más
que cualquier otro signo: un orgullo que suele estar oculto y a menu­
do sorprende a otras personas acostumbradas a su actitud habitual­
mente positiva y feliz. Como escribió Donna Cunningham: «Lo que
pone de los nervios a la gente con la Luna en Sagitario es que se eche
por tierra una de sus teorías o convicciones» (MS). Este orgullo, que
se manifiesta ocasionalmente como una visión de uno mismo bastan­
te exaltada (tal vez se vean a sí mismos como los únicos que pueden
revelar la «verdad»), es parte de la naturaleza dualista de Sagitario,
cuyo símbolo es el centauro: medio caballo y medio humano. Sagita­
rio tiene la tarea vitalicia de integrar su naturaleza más idealista con
sus tendencias egocéntricas, más impulsivas y menos refinadas. En el
peor de los casos, se siente tan orgullosos de su «sinceridad» (que a ve­
ces los demás consideran aspereza y falta de tacto) y de su propia al­
tura moral o intelectual que -a menos que dominen otros factores
más humildes o sensibles en su carta- pueden ser tan intransigentes
en su modo de expresarse que se lo perciba como desconsiderado e
innecesariamente hiriente.
Tal vez la clave para que la gente con la Luna en Sagitario se sienta
auténticamente cómoda consigo misma es aplicar su sinceridad para
sj con la misma contundencia que para los demás. A menudo man­
tiene una alta opinión de sí misma y quiere proyectar externamente
una imagen admirable. Le gusta sentirse idealistas y destacar, pero, si
se mira con sinceridad, a menudo tiene que admitir que no es tan im­
pecablemente honorable como le gusta creer, pues puede racionali­
zar su conducta tan bien como el que más cuando le resulta conve­
niente o ventajoso. Así, la Luna en Sagitario es un buen ejemplo de
que cómo uno se ve a sí mismo (siempre necesariamente relacionado
con la Luna en cualquier carta) no es necesariamente como le ven los
demás.
Un par de citas de los cuestionarios pueden redondear esta des­
cripción de la Luna en Sagitario:

De trato fácil, se lleva bien y acepta a los extraños sin discriminación, aun­
que a veces tiene pretensiones de superioridad moral y cierta tendencia
al esnobismo. Emocionalmente independiente, no parece necesitar tan­
to de uno como lo que puede conseguir de muchos (CA).

La Luna en Sagitario puede ser de mentalidad muy elevada, y responde


muy activamente a la vida. Estas personas a veces intentan presionar a los
demás o simplemente se muestran dominantes de manera general. Pue­
den ser un poco agobiantes, pero eso suele ser debido a su entusiasmo.
Las personas de ambos sexos pueden ser muy directas. Los hombres, de
actitud muy sincera y directa, expresan lo que piensan. Para las mujeres
éste también es un emplazamiento marcado por la rotundidad. Pueden
ser faltos de tacto; dicen la verdad tal como la ven y piensan que los de­
más deberían aceptarla por dificil que sea de tragar (CA).
La Luna en signos de tierra

La gente con lunas terrenales tiende a reaccionar con los pies en la


tierra y con espíritu práctico. En las personas con la Luna en Tauro o
Capricornio la reacción puede ser tan contenida que otros podrían
preguntarse si ha habido reacción alguna. Por otra parte, quienes tie­
nen la Luna en Virgo tienden a reaccionar bastante rápido, en forma
mental, y a veces con nerviosismo frente a cualquier estímulo, de un
modo tal que, aunque traten de contener su reacción emocional, re­
sulta evidente para todos. Tal como la tierra misma, las personas con
la Luna en tierra tienen una corteza sobre sus reacciones emocionales,
y prefieren presentar cierta forma al público en lugar de revelar sus vul­
nerabilidades.

Luna en Tauro: la Luna se siente extraordinariamente feliz en el có­


modo y estable signo de Tauro, porque las emociones son constan­
tes y la persona no duda de sí misma. Quien tiene la Luna en Tauro
no es fácil de perturbar, aunque sufra duros ataques o sucesos cho­
cantes que afectarían profundamente a otros. Es, de hecho, asom­
brosamente resistente, recuperándose de cualquier derrota, decep­
ción o trauma. El ejemplo perfecto es el ex Presidente de los Estados
Unidos, Bill Clinton, que fue atacado sin piedad durante los ocho
años que estuvo en el cargo por los derechistas republicanos, a quie­
nes aterrorizaba que un político bien dotado pudiera realmente lle­
var a cabo sus planes. No obstante, aunque tuvo que afrontar un voto
de censura y tácticas de soborno para obligarle a abandonar el car­
go, Clinton se mantuvo en él y retuvo buena parte de su popula­
ridad.
El porte con el que la gente con la Luna en Tauro afronta las exi­
gencias y los altibajos de la vida es notable, y por eso suele tener una
intensa influencia en los demás, que valoran su fiabilidad. Nótese que
he dicho «fiabilidad», no prontitud. Éste signo es conocido por ser el
más lento del zodíaco, y sólo se mueve activamente cuando se siente
preparado, siguiendo siempre su propio ritmo en todo lo que hace en
la vida. Su autosatisfacción interna y su resistencia al cambio pueden
hacer que a otros les resulte frustrante tratar con ellos, como cuando
su considerable obstinación le hace resistirse denodadamente a darte
lo que le pides. El otro lado de la moneda es su notable persistencia
cuando se centra en lograr un objetivo.
Quien tiene la Luna en Tauro está sintonizado con los ritmos de
la naturaleza y la tierra, y de allí obtiene tanto su ritmo de vida parti­
cular como buena parte de su fuerza. Es marcadamente físico y sen­
sual, y tiene una gran necesidad de los «placeres de la vida», por lo
que insiste en tomarse tiempo para disfrutar de ellos. Esta sintonía
única le lleva a confiar en la vida terrenal de un modo que le permi­
te aceptar a los demás sin exigencias, y tomarse la vida como viene.
Se siente contento con la vida en general, y en concreto consigo mis­
mo. Esto, evidentemente, puede dar como resultado la autosatisfac­
ción presuntuosa, el sentimiento de suficiencia o la pereza autoin­
dulgente. En el caso de la Luna en Tauro, Grat Lewi escribió que la
clave para mejorarse es «convertir la autosatisfacción en autocon­
fianza activa» (AFM).
Emocionalmente, la persona con este signo lunar no es fría en ab­
soluto, pero tampoco revela inmediatamente sus sentimientos. Sabe
escuchar, y generalmente responde con calidez y prestando apo­
yo, aunque no es justamente efusiva. En realidad prefiere que nada
le afecte con demasiada rapidez. Algunos comentarios proceden­
tes de tres cuestionarios añaden perspectivas adicionales a este tipo
lunar:

Este emplazamiento lunar parece muy positivo, haciendo que los hom­
bres tengan buenas relaciones con las mujeres. Parece que también da ta­
lento en las artesanías, como en las artes culinarias y en otras artes do­
mésticas (CA) .

. . . sensual, alto sentido de la estética (por ejemplo, con respecto a la ropa,


el hogar, los colores, etc.), buen sentido del humor, tercos, persistentes y
a veces impermeables a lo que está ocurriendo por debajo de la superfi­
cie (CA).
A los hombres con la Luna en Tauro les gusta ser tocados, es­
pecialmente abrazados. Así mismo, he notado cierta resistencia al
cambio. Esta resistencia va, según de quien se trate, desde la re­
nuencia a aceptar los estados de ánimos de los demás hasta la resis­
tencia a permitir que nada espontáneo o extraordinario entre en su
vida (CA).

Luna en Virgo: quien tiene la Luna en Virgo necesita cierto sentido


del orden en su propia mente y en su entorno para sentirse cómodo
y seguro. Esto conduce a reaccionar en forma analítica e instantánea
a todas las experiencias de la vida, clasificando sus percepciones y pen­
samientos en categorías, y discriminando entre ellos en función de sus
principios personales o de sus prejuicios. Esta necesidad de orden
también motiva su obsesión con la limpieza. Así mismo, se siente más
seguro realizando mejoras en su entorno, en sus proyectos científicos,
artísticos o intelectuales o -y esto es algo que no siempre es aprecia­
do- en las demás personas. De hecho, como escribió una mujer en
el cuestionario: «A veces pueden ser entrometidos, dedicándose a po­
ner orden en la vida de los demás con sus consejos, en los que en ge­
neral no muestran mucho tacto. Están tan ocupados organizando la
vida de sus amigos que se olvidan de sus propias cosas» (CA). Esta ten­
dencia a «entrometerse» también puede manifestarse como una am­
plia variedad de críticas distantes, dirigidas incluso a personas que le
son totalmente extrañas y que evidentemente no están a la altura de
los criterios perfeccionistas de Virgo.
Ayudar a los demás le hace sentirse mejor consigo mismo, y le ayu­
da a superar sus dudas habituales y su sensación de imperfección per­
sonal. De hecho, «perfeccionismo» es una palabra clave del signo Vir­
go, y su inevitable conciencia de las propias imperfecciones conduce
a menudo a un exceso de timidez, a veces de un tipo tan severo que
les impide utilizar sus verdaderos dones con cierta medida de con­
fianza. Su tendencia a notar las imperfecciones en los otros y a expre­
sar estas observaciones con excesiva frecuencia, hace que los demás se
sientan incómodos o que se preocupen inútilmente. Sería mejor que
la persona con la Luna en Virgo escuchara su profunda necesidad de
servir, de ayudar a los demás o de mejorar las cosas en el mundo ex­
terno. Esto le permitiría tener la sensación de haberse mejorado a sí
mismo, al menos de la manera modesta que se permitiría reconocer.
Después de todo, Virgo es el signo más modesto del zodíaco, y, de he­
cho, uno de los pocos que lo es. La gente con la Luna en Virgo puede
parecer tímida y reservada, y sus reacciones emocionales están bien
retratadas en el interesante libro sobre las relaciones de Mary Cole­
man que lleva por título Picking Your Perfect Partner.

Las reacciones emocionales son convencionales y refinadas, y se de­


muestran tal como requiere el protocolo. Los sentimientos quedan fir­
memente restringidos, y se les vislumbra más que vérseles ... Para algu­
nos, un decoro tan impenetrable es provocativo. Para otros, el despliegue
está demasiado estudiado, es demasiado inhibido, demasiado mojiga­
to (PIC).

Como es un tipo nervioso con cierta tendencia a la preocupación,


la gente con la Luna en Virgo suele encontrar su tranquilidad per­
sonal y su validación en el trabajo y en el «estar ocupados» compul­
sivamente. El trabajo también proporciona una vía para escapar de
las emociones desagradables o de los sentimientos deprimentes
de culpabilidad o indignidad que tan frecuentemente afligen a quie­
nes tienen la Luna en esta posición. Como las emociones interfieren
con la productividad, Donna Cunningham señala en Moon Signs que
se dejan a un lado o se reprimen en la rutina diaria. De ahí que la
gente con la Luna en Virgo está entre las pocas a las que les gusta el
trabajo doméstico y todo tipo de ocupaciones aburridas e intrascen­
dentes.
La duda y el escepticismo son patentes en su modo de pensar y re­
accionar, y, por supuesto, siempre hay algo que criticar en cualquier
persona, lugar, cosa o concepto. ¡Siempre se puede hacer una diana
de lo infinitamente pequeño! Esta tensión constante y la sensibilidad
de su sistema nervioso, así como su hipersintonía con la higiene y la
pureza, hacen que esta gente se sienta fascinada por, y quiera involu­
crarse en, áreas como la nutrición, las ciencias biológicas, las terapias
naturales, las artes curativas y/ o las profesiones médicas. Esta afinidad
natural también le dirige, en el peor de los casos, hacia la hipocondría,
o al menos a tener un sistema digestivo e intestinal particularmente
sensible. La calidad de la comida que toma es de la mayor importan­
cia, puesto que afecta directamente a sus nervios y estado mental, y no
sólo a su digestión.
Su talento para el trabajo detallado no tiene igual (excepto para
aquellos que tienen otros planetas en Virgo), y a menudo deriva una
gran satisfacción de emplear su habilidad natural en los asuntos do­
mésticos y en las bellas artes. Como siempre puede encontrar algo
equivocado en cualquier idea o plan, la indecisión suele afligir a
quien tiene este emplazamiento lunar. A menudo se observa tam­
bién la indecisión moral, puesto que su perfeccionismo y sus ten­
dencias puritanas batallan con sus necesidades más prácticas o sen­
suales.

Luna en Capricornio: quien tiene la Luna en Capricornio, y esto tam­


bién es válido para quien tiene allí alguno de los principales planetas
o el Ascendente, parece excesivamente viejo y serio en su juventud,
pero puede ir aligerándose conforme envejece. De joven es singular­
mente capaz, disciplinado y conservador, siguiendo el camino más
convencional hacia sus objetivos, sus logros mundanos o su vocación.
Su verdadera confianza tiende a florecer tarde, conforme desarrolla
un sentido de seguridad interno y siente que al menos su edad, si no
sus logros, le hacen merecedor del respeto que siempre ha ansiado.
En el mejor de los casos, la gente con la Luna en Capricornio acabará
aprendiendo a relajarse un poco y a confiar más en la vida y en los de­
más. El aura de melancolía que suele tener a su alrededor quien está
sintonizado con Capricornio también puede disolverse lentamente
con el tiempo, a veces ayudada por un sentido del humor cada vez más
intrépido, aunque seco.
La Luna, fluctuante, sensible y emocional, no se siente natural­
mente cómoda en un signo que suele ser rígido y distante, y que se
enorgullece de no revelar ninguna muestra de vulnerabilidad o ne­
cesidad personal. Las reacciones instintivas de la persona con la Luna
en Capricornio están caracterizadas por la precaución y el autocon­
trol, y a veces por una actitud defensiva o negativa que casi resulta cho­
cante. Siente que necesita manipular o controlar el mundo (y sus sen­
timientos) para obtener el poder, la autoridad y el reconocimiento
que tanto desea. De hecho, tiende a sentirse más seguro internamen­
te cuando su identidad está confirmada por un papel social, por un tí­
tulo, un deber específico o por un manto de autoridad. Incluso a edad
temprana, se siente cómoda asumiendo responsabilidades, y se halla
perfectamente en el papel de proveedor, protector u organizador. En
otras palabras, se siente más relajada y es verdaderamente ella misma
cuando está llevando una carga, o cuando los demás tienen que de­
pender de ella. Es extremadamente trabajador y comparte con Virgo
el primer lugar de la lista de los más dedicados a su actividad laboral,
lo que en definitiva suele producir el éxito profesional. Es posible que
no siempre resulte divertido, pero acabará su tarea, aunque requiera
mucho trabajo pesado, paciencia y persistencia.
Tal vez el aspecto más opresivo de este grupo viene representado
por quien se obsesiona excesivamente por ser reconocido como indi­
viduos importante y con autoridad. En algunos casos, un persistente
deseo de lograr la superioridad sobre los demás impregna su vida per­
sonal y profesional, hasta el punto de que este impulso constante de
estar por encima puede limitar su capacidad de mantener relaciones
íntimas, además de suscitar la desconfianza ajena. Como escribió el
psicólogo-astrólogo Glenn Perry:

Las respuestas tensas y controladas a menudo conducen a la soledad y la


desesperación, pues impiden al individuo fluir y responder a los cam­
biantes estados de ánimo de los demás. La Luna en Capricornio nutre ha­
ciéndose cargo y dando órdenes. Esta aproximación seca y mecánica a los
sentimientos no resulta simpática, y conlleva la suposición de que el otro
es incompetente. Incapaz de responder directamente a las necesidades
emocionales, la Luna en Capricornio da la impresión de estar encalleci­
da, endurecida y de ser indiferente al lado tierno de la vida. (Revista As­
pects, otoño de 1981).
Si la represión y la negación emocionales se vuelven crónicas, ex­
tremas y rígidas, el resultado podría ser una persona con una vena ti­
ránica que los demás podrían respetar, pero a una distancia segura.
No obstante, para tener una visión interior de la naturaleza emocio­
nal de este signo lunar, cito aquí una entrevista con una joven con la
Luna en Capricornio que se caracteriza a sí misma por su «seriedad
con respecto a la vida emocional, un interés por llegar a lo esencial,
impaciencia ante las conversaciones triviales y la necesidad de ir al gra­
no en asuntos emocionales». Y continúa:

Todas las lunas en Capricornio que conozco (y han sido muchas) tienen
cierta gravedad, una capacidad de tomarse la vida emocional muy en se­
rio. Las mujeres, especialmente, nunca son de risa fácil o coquetas; somos
demasiado serias para coquetear mucho. Creo que las mujeres somos un
poco «hombrunas», con un estilo parecido al del mundo de los negocios.
En realidad, los hombres también ( ...). Éste es un emplazamiento que no
establece amistad inmediata con todo el mundo ni es abiertamente cari­
ñoso. La frase: «unas cuantas amistades serias y a largo plazo» resume a
todas las lunas en Capricornio que conozco (EA).

La respuesta al cuestionario dada por otra mujer resaltaba que la


mujer con esta orientación capaz y ambiciosa puede «sentirse ambi­
valentes con respecto a su identidad sexual», aunque tiene intensas
necesidades físicas, y «una gran necesidad de ser apreciada para de­
sarrollar su autoestima» (CA). Otros dos cuestionarios confirmaron
que los aspectos prácticos cobran cierta importancia en sus compro­
misos emocionales. Las palabras que utilizaron fueron: «De afectos ti­
bios y sabe cuidar de sí misma» y «muy calculadora -no necesaria­
mente mala-, simplemente mucha planificación, sin reacciones
espontáneas». Otra respuesta pormenorizada de una practicante de
astrología experimentada incluyó lo siguiente:

Especialmente para los hombres, esta ubicación lunar indica una marca­
da maestría a la hora de moverse en el mundo material, o al menos mu­
cha preocupación y sintonía con los asuntos materiales. Son muy sagaces
a la hora de cuidar de sus necesidades económicas. Estos hombres suelen
estar involucrados en alguna estructura segura; pueden trab,tjar para el
gobierno, para un gran sindicato, etc. Les gusta una posición económica
segura. A las mujeres también les preocupa mucho la seguridad econó­
mica y son muy capaces en el mundo material. Tanto ellos como ellas se
toman la vida muy en serio y se aproximan a las cosas con cautela. Ésta
también es una ubicación muy sexual, aunque de manera relajada (CA).

En conclusión, nunca debemos dejarnos confundir por el estilo ca­


pricorniano, caracterizado por la lentitud, la precaución y la duda. Es
posible que sea conservador en la mayoría de sus actitudes, pero en re­
alidad es muy progresista y orientado hacia los resultados en la acción. Sim­
plemente no le gusta cometer errores.

La Luna en signos de aire

Si la Luna está en Géminis, Libra o Acuario, para ajustarse al flujo de


las experiencias de vida uno empieza por asumir una actitud de desa­
pego intelectual que le permita evaluar las cosas de un modo objetivo
y lógico, o evalúa lo que ocurre recurriendo a conceptos o teorías que
le resultan familiares. Evidentemente, esta tendencia puede llevarnos
a un exceso de análisis, y por lo tanto a una falta de decisión; pero el
potencial para planificar y prever de manera constructiva, prudente e
inteligente puede ser valioso, y es una cualidad que suele estar ausen­
te en las personas con la Luna en signos de agua o fuego.

Luna en Géminis: si multiplicas las fluctuaciones de la Luna eterna­


mente cambiante por la eterna mutabilidad de Géminis, llegarás a vis­
lumbrar la naturaleza de este signo lunar. Es lo más opuesto a la esta­
bilidad y la previsibilidad. La fuerza del que tiene la Luna en Géminis
es la velocidad con la que reacciona a los nuevos datos o personas, y
las rápidas conexiones que puede establecer con todo tipo de ideas
y posibilidades. Se adapta rápidamente a los cambios y sus percepcio­
nes suelen ser intrigantes, puesto que están motivadas por su curiosi-
dad ilimitada. De hecho, necesita constantemente una gran variedad
de estímulos mentales para mantenerse vivo y poder desarrollarse.
El principal problema de esta gente, y de los que intentan relacio­
narse con ellos íntimamente, es que su sentido de la identidad y de se­
guridad interna está tan desperdigado como su difusa concentración.
Las emociones son territorio extraño para quien tiene la Luna en Gé­
minis, y resulta algo desconcertante por su naturaleza ilógica y fluc­
tuante. Por lo tanto, él necesita comunicar su vida emocional verbal­
mente para intentar hallar algún tipo de claridad mental con respecto
a sus sentimientos irracionales y cambiantes. Sin embargo, a veces pue­
de hablar en forma interminable y hasta el agotamiento sin esclarecer
nada. En resumen, necesita verbalizar sus emociones para sentirse co­
nectado con ellas. En las relaciones íntimas, este individuo locuaz y
dado a flirtear realiza frecuentes experimentos con sus sentimientos,
primero expresando una cosa y luego otra -para profunda conster­
nación y frustración de su futura pareja- como si su incongruencia
crónica y su mutabilidad no tuvieran impacto alguno en la otra per­
sona. Este signo lunar, emocionalmente superficial, tal vez sea más re­
acio al compromiso que ningún otro. Como se expresa en esta res­
puesta al cuestionario: «Existe una lamentable falta de conexión con
el subconsciente, y aunque hay un interminable análisis lógico y ra­
cional de los motivos, no se produce el cambio» (CA). Este signo lu­
nar manifiesta una doble mentalidad, donde una parte de la mente
no sabe lo que la otra está haciendo o pensando. Las reacciones con­
tradictorias (incluso simultáneas) y los pensamientos y emociones di­
fusos suelen conducir a la persona con la Luna en Géminis a disper­
sarse excesivamente.
La Luna en Géminis necesita desesperadamente la variedad mental
y aprendizajes de todo tipo; pero a medida que pasa por la vida, el prin­
cipal desafío para él consiste en afrontar esta cuestión: con todas estas
ideas y «hechos«: ¿He conseguido verdaderamente un conocimiento
profundo y real? Y con todo este aprendizaje: ¿He conseguido entender
algo? En el mejor de los casos, quien nació con la Luna en Géminis es
ingenioso y asombrosamente hábil en una gran cantidad de campos,
manteniendo una comunicación vivaz con múltiples tipos de personas.
En el peor de los casos parece estar poseído por -y por tanto a mer­
ced de- sus propios pensamientos, que le dejan perplejo y confuso. A
veces es tan subjetivo que apenas notan a su interlocutor.
Lo que más le irrita y le pone a la defensiva en cualquier relación
es, como señala Donna Cunningham, «que se cuestione su inteligen­
cia» (MS). Grant Lewi también escribió perceptivamente sobre el or­
gullo intelectual de la Luna en Géminis:

La imagen de ti mismo que más te gusta es que eres un gran intelectual al


que el mundo escucha agradecido. Ser tan intelectual como deseas pue­
de ser una gran tarea, y puede exigir más aplicación de la que estás dis­
puesto a invertir. Te agrada el ingenio más que la profundidad. Prefieres
ser divertido más que justo, excitante más que estable, provocador más
que erudito (AFM).

La persona con la Luna en Géminis a veces tiene las cosas muy cla­
ras y le gusta resaltarlo, pero sus mentes tan activa y sus intentos de en­
tenderlo todo mediante sus teorías intelectuales pueden llevarlo a sen­
tirse crónicamente infeliz. A pesar del orgullo intelectual al que nos
hemos referido anteriormente, su auto imagen tiende a ser inestable
e incierta, tal vez porque al Géminis le resulta dificil creerrealmente en
algo. A menudo la autoimagen la identidad sexual son confusas, un
dato que confirman muchas entrevistas, cuestionarios y feedback por
parte de clientes.
Un amigo terapeuta nos proporciona otra perspectiva con su des­
cripción: «Los hombres con la Luna en Géminis quieren una esposa
lista y vivaz, pero a menudo acaban descubriendo que ella, con su su­
perficialidad y su charla constante, no satisface sus necesidades emo­
cionales. Así mismo, a menudo se sienten amenazados por su inteli­
gencia, y por lo tanto tienden a cerrarse a ella o bien a ignorarla». Otra
respuesta al cuestionario añade:

Las mujeres con la Luna en Géminis son muy habladoras, muy sociales, y
proyectan un alto nivel de energía nerviosa en la vida cotidiana. Cuando se
está cerca de ellas, la atmósfera está muy cargada de energía. Los hombres
comparten estos rasgos con las mujeres, pero también parecen ser de ese
tipo de personas que «se mueven», que siempre están en marcha, hacien­
do algo, echando una mano a alguien. Hay mucha versatilidad en ambos
sexos, y están interesados en muchos tipos de personas y actividades (CA).

La siguiente cita concisa y equilibrada, tomada de Picking Your Per­


Ject Partnerde Mary Coleman, resume con elegancia tanto el encanto
como las tendencias evasivas de la Luna en Géminis: «Las reacciones
emocionales son ligeras, frescas y sorprendentemente versátiles. Los
sentimientos tiemblan como mariposas, y son igualmente dificiles de
atrapar. Para algunos, el color y la brillantez son irresistibles. Para
otros, el espectáculo es demasiado superficial, demasiado falto de
emoción, demasiado inestable».

Luna en Libra: se parece un poco a la Luna en Géminis en su ten­


dencia hacia la indecisión, aunque no es tan disperso como aquél.
Este signo lunar sopesa todas las cosas en su mente antes de reaccionar
a cualquier experiencia. Podemos sentir este signo lunar imaginán­
donos la combinación de la fluctuante Luna y el símbolo de Libra, los
«platillos de la justicia», que oscilan arriba y abajo, ajustándose cons­
tantemente incluso cuando se añade el leve peso de una pluma. La
Luna en Libra a menudo equilibra de manera suave cualquier in­
fluencia interpersonal que recibe. Esta persona se toma las relaciones
interpersonales muy en serio, y se enorgullece de su justicia y de ser
capaz de entender el punto de vista del otro. Puede llevar tan lejos esta
tendencia a ponerse en la situación ajena, más marcada en Libra que
en cualquier otro signo del zodíaco, que a veces se le ve haciendo co­
sas inverosímiles para agradar a la otra persona, ignorando incluso sus
propios intereses. Su necesidad de gustar motiva buena parte de su
conducta interpersonal, hasta el punto de minar su tan valorada ob­
jetividad. El deseo de evitar las cosas desagradables puede producir
respuestas superficiales y apaciguadoras, que podrían no ser del todo
sinceras y que a veces rayan en la adulación. Se pierde fácilmente en
el campo energético ajeno y se siente confuso con respecto a dónde
acaba él y donde empieza la otra persona. En otras palabras, sus reac-
dones espontáneas se modifican de forma inconsciente en función de
cómo reacciona la persona con la que están interactuando.
No obstante, hay gente cuya Luna en Libra está desequilibrada y
muestra una de estas formas de expresión extremas: está quien tiene
tendencia a tratar de agradar a los demás y evitar cualquier apariencia
de desacuerdo hasta el punto de llegar a la hipocresía, y está el caso
de quien es particularmente irritante y agresivo, como si quisiera mos­
trar intencionalmente que no le importa lo que el otro piensa. En el
primer grupo, a pesar de la fuerte tendencia a ser amable y bondado­
so, parece casi inconsciente de los verdaderos pensamientos y senti­
mientos de los demás. Y el segundo grupo, por supuesto, no se inte­
resa nunca por pensamientos o sentimientos ajenos. Con estas
personalidades extremas con la Luna en Libra, es imposible relacio­
narse de un modo profundo y auténtico
En estos dos tipos de personas con la Luna en Libra «desequilibra­
da» que acabo de mencionar, el resultado puede ser una vida bastan­
te solitaria, algo que resulta particularmente difícil y deprimente para
las personas con énfasis en Libra, el signo de la pareja por excekncia. La
gente de este signo necesita compartir ideas e idealismo en la vida, y sin
ese intercambio dinámico y compañía no se siente segura ni satisfe­
cha. A veces uno se pregunta si en lo profundo no hay un miedo a la
intimidad personal, porque sus reacciones emocionales suelen ser
muy inhibidas, reguladas y carentes de espontaneidad. Podríamos in­
terpretar fácilmente la motivación del grupo agresivo que hemos men­
cionado anteriormente como un modo de garantizar el no gustar a
nadie, lo que hace que una relación íntima, en la que tendría que
abrirse sinceramente, sea completamente imposible. Este tipo de per­
sona con la Luna en Libra es egocéntrica e insensible a los demás, y
muy exclusiva en sus puntos de vista sobre otras personas y en su esti­
lo de vida social. Además es extremadamente dogmático: incluso el in­
dividuo más agradable y considerado con la Luna en Libra puede ser­
lo (aunque raras veces reconocerá su verdadero punto de vista para
que no se produzca una desarmonía). Hay tipos irritantes con esta po­
sición lunar suelen ser tan rígidamente dogmáticos cuyo rígido dog­
matismo imposibilita la verdadera comunicación.
En general, le suele faltar confianza intelectual, y por lo tanto pa­
rece incapaz de sentirse cómodo con la natural ambivalencia de Libra
hacia las ideas importantes. Tiende a retirarse a una opinión segura
que otro no puedan cuestionar ni tampoco compartir.
Una persona con una Luna en Libra verdaderamente equilibra­
da puede gestionar fácilmente y con imparcialidad los múltiples as­
pectos de cualquier cuestión o concepto, y su estilo de vida está her­
mosamente descrito en esta respuesta a un cuestionario: «Raras
veces me excedo en un aspecto de mi vida, pues me gusta equilibrar
el trabajo con el ocio, el tiempo dedicado a la relaciones sociales con el
tiempo que paso en solitario, el tiempo que estoy lejos de casa con
el tiempo que estoy en el hogar, la actividad sedentaria con caminar
o ir en bicicleta, etc. » (CA).

Luna en Acuario: quien nace con la Luna en Acuario es la quintae­


sencia del inconformismo. Reacciona instintivamente a la mayoría de
las experiencias de manera imprevisible y a menudo excéntrica, res­
ponda haciendo lo contrario que se le dice, si se espera de él cualquier
cosa que sea convencional. El principio que le guía es la independen­
cia, y se enorgullece de su objetividad y de su integridad intelectual.
En muchas áreas de la vida es extremadamente experimental, y raras
vez toma la palabra de otro como una «verdad » o como una autoridad
definitiva, una cualidad que no le hace ser muy querido por la mayo­
ría de sus jefes, supervisores o incluso amigos íntimos, que pueden te­
ner muchos más conocimientos en un campo dado. Después de todo,
Acuario es el signo del buscador de la verdad, el más científico del zo­
díaco, en el verdadero sentido experimental del término.
De hecho, la Luna en Acuario se siente más segura cuando ejerce
una completa libertad de ideas, expresión e innovación. Necesita la li­
bertad como el aire, y habitualmente se rebela contra un exceso de
restricciones o contra cualquiera que trate de controlarle. Los cam­
bios de vida periódicos y radicales (sociales, geográficos, domésticos
o intelectuales) le proporcionan algo del espacio personal que tan de­
sesperadamente necesita, nutriéndolo y rejuveneciéndolo, aunque
tanto a él como a su pareja le puede resultar dificil de soportar. Cier-
tamente tiene una naturaleza emocional bastante extraña que enfu­
rece y frustra a las personas más convencionales y previsibles, y esto
hace que reaccione muy excéntricamente a numerosas situaciones. Lo
cierto es que aunque puede parecer fríamente mental, distante, y en
algunos casos incluso carente de los sentimientos humanos normales,
su presión emocional se va acumulando con el tiempo (puesto que le
resulta imposible mantenerse sintonizado con esas pesadas y cenago­
sas pasiones, y con esas necesidades vergonzantes), de modo que fi­
nalmente explota en acciones radicales e impulsivas, o en repentinos
cambios de planes o de puntos de vista. Más que cualquier otro, Acua­
rio es una posición lunar de extremismo.
Este signo debe estar involucrado socialmente de algún modo, bien
directamente con mucha gente, como cuando uno se dedica a ense­
ñar o a organizar conferencias, o bien a través de las publicaciones, el
activismo social o la política. Tiene la necesidad emocional de afectar
a grandes grupos humanos. En realidad, su comprensión de las am­
plias necesidades humanas y sociales es mucho más perceptiva que su
comprensión de las necesidades individuales. De hecho, a menudo les
gusta estudiar sociedades enteras, o idiomas, u otras cuestiones glo­
bales, y frecuentemente las ciencias sociales son áreas de interés para
él. La persona con la Luna en Acuario se identifica con toda una so­
ciedad o con la totalidad de la humanidad. Éste planteamiento im­
personal a menudo suscita críticas con respecto a su frialdad y a su dis­
tancia, pero, de hecho, ese mismo desapego le permite responder a
las crisis emociona�es de otros manteniendo la objetividad y estando
por encima del confuso y turbulento nivel emocional. Esta capacidad
de mantener la cabeza clara y desapegada le convierte en amigo leal y
valorado. Como señala Debbi Kempton:

Son unos amigos estupendos, y necesitan tener amigos, estando dispues­


tos a hacer cualquier cosa por ellos. Puedes contarles cualquier cosa y ellos
lo entenderán. Son absolutamente honestos y fiables,justos, razonables y
directos ... descubres lo irracionalmente leales que estos sujetos pueden
llegar a ser. Tal vez sean fríos y distantes, pero muestran una lealtad in­
quebrantable hacia las personas que aman y respetan. Permanecen en
las situaciones mucho más allá de lo que otros podrían soportar... (SSN,
pp. 96-97).
La gente con la Luna en Acuario raras veces encuentra su sentido
de la seguridad en su familia o en sus parientes de sangre. Más bien
tiende a sentirse especialmente incómodo en el seno de estos grupos,
con las obligaciones y protocolos sociales que exigen. Siempre pare­
ce sentirse insatisfecho con el estilo de vida y la falta de comunicación
de sus padres, y a veces este sentimiento se extiende al país o a la cul­
tura de su juventud. Por lo tanto, no sólo siente la necesidad de de­
sapegarse de las «opresivas» influencias familiares y culturales, sino
que a veces extrapola su insatisfacción a la totalidad de la sociedad, y
a menudo fomenta muchos tipos de protesta social. Buenos ejemplos
de ello sonjohn Lennon y Timothy Leary. Así, una vena de rebeldía
impregna sus recuerdos de la infancia y de las influencias paternas, y
esto afecta a su conducta social a lo largo de toda su vida. Insiste en
sentirse libres de toda obligación social y de los valores convencio­
nales.
Su tendencia automática a contrariar se manifiesta en sus relacio­
nes interpersonales, en sus formas de pensar y de discutir las ideas, y
también en su estilo de vida. Pero la independencia y la tendencia a
contrariar emocionalmente a veces le causan dificultades en las rela­
ciones, porque produce en los demás resentimiento o sentimientos de
alienación. A menudo se distancia de las sensibilidades ajenas. Des­
pués de todo, como interpreta las emociones a través de la Luna en
Acuario, abstrayéndose hacia un nivel más vasto y universal, ¿cómo se
puede esperar que trate con los insignificantes detalles personales con
los que tendría que lidiar en una intensa expresión de simpatía? La
persona con la Luna en Acuario prefiere mantener su enfoque esta­
ble y su amplia perspectiva en lugar de verse atraído hacia lo que con­
sidera el torbellino interminable y confuso de emociones hacia el que
muchas personas quieren arrastrarle.
En el feedback recibido durante mis investigaciones hubo unas ob­
servaciones especialmente originales sobre este signo; cito aquí algu­
nas de ellas:
Un disgusto por la rutina y unaintensa necesidad de probar su autosufi­
ciencia. En las relaciones siempre parece haber un hilo de separación, y
prevalece lo no convencional. Seguridad con excitación es un objetivo difi­
cil de conseguir en la vida. Dentro de un entorno estable, necesita esti­
mulación constante (EA).

He tenido una serie de relaciones cercanas con individuos que tenían


la Luna en Acuario, y ninguno de ellos me presionó para que fuera di­
ferente de lo que soy; ellos aceptan a la gente o la rechazan, pero raras
veces ponen a alguien en un aprieto. Encuentro que los individuos con
la Luna en Acuario pueden ser muy directos una vez que se abren. Me
encuentro ante el constante desafio de intentar entender la naturaleza
independiente, y sin embargo sentimental, de la Luna en Acuario (CA).

Una serie de entrevistas con personas lúcidas de ambos sexos pro­


dujeron algunas observaciones intrigantes sobre las diferencias entre
los hombres y las mujeres que tienen este signo lunar. Tanto el hom­
bre como la mujer pueden quedarse fijados durante mucho tiempo
(a veces días) en un estado de ánimo extremo, mostrándose negati­
vos o imperturbablemente animados. Pero, en general, el hombre es
mucho menos analítico con respecto a su estado emocional. De he­
cho, mientras que él parece tener estados de ánimo notablemente es­
tables, tal vez demasiado estables en opinión de muchas personas que
preferirían que fuera más sensible a nivel de los sentimientos, la mu­
jer parece enfocarse en sus emociones y estados de ánimo, y después
las expresan de maneras extremas. Como dijo un terapeuta, esta mu­
jer analiza y después decide cuál es su estado de ánimo, y seguida­
mente lo expresa de manera abierta. Esta mujer con la Luna en un
signo de aire, a menudo se manifiesta mediante la dedicación de
grandes cantidades de tiempo y energía mental a averiguar cómo se
siente, a lo que sigue la decisión de continuar sintiéndose así algún
tiempo más.

¡Estas personas son muy desapegadas en la vida cotidiana! Nunca puedes


saber lo que están pensando o sintiendo, y muchas veces parece que no
te escuchan en absoluto. ¡No les gusta que les presionen! Pueden retirar­
se de golpe, volviéndose muy difíciles de alcanzar o de entender. Son muy
flemáticos, muy independientes, muy seguros cuando por fin responden.
Generalmente hay algo «diferente» en su estilo de vida o en sus intereses.
He visto este emplazamiento en las cartas de personas con actitudes y vi­
das sexuales muy abiertas y «liberadas», y en las cartas de personas con ac­
titudes muy experimentales y directas hacia el sexo (CA).

La Luna en signos de agua

La Luna en Cáncer, Escorpio o Piscis va acompañada de un modo de


reaccionar ante la vida que está coloreado por una intensidad emocio­
nal e instintiva. Esto puede manifestarse como miedo o sentimiento de
vulnerabilidad, o simplemente como una implicación inmediata y pro­
funda en las experiencias cotidianas. Las personas con la Luna en sig­
nos de agua tendrán que afrontar inevitablemente, al menos durante
muchas décadas, la necesidad de controlar o canalizar los viejos hábitos
que pueden interferir en la claridad de su perspectiva, y tendrán que in­
tentar establecer una actitud objetiva, porque tienen tendencia a re­
cordar principalmente los aspectos negativos de las experiencias pasa­
das. La autoprotección es una motivación tan fuerte que a menudo
viven en lo profundo de sí mismas y son muy autocontenidas.

Luna en Cáncer: la persona con la Luna en esta posición reacciona in­


variablemente con gran sensibilidad a todo tipo de experiencias. De
hecho, suele mostrarse muy sensible a muchos aspectos del flujo de la
vida: la calidad del medio ambiente, la atmósfera social, los estados de
ánimo de otras personas, etc. En el mejor de los casos, es el escucha­
dor más sensible de todos los signos lunares; en el peor, es tan subje­
tivo y autoprotector que en realidad no siente interés por nadie más.
Quien se siente confiado y centrado, y emocionalmente sereno y sa­
tisfecho, puede tener una soberbia sintonía con los sentimientos y
necesidades emocionales ajenos. Por otra parte, quien está a merced
de sus estados de ánimo y de sus sentimientos depresivos, no puede
confiar en la precisión de su intuición, porque a menudo ha perdido
el sentido de la «realidad objetiva».
Otra manera de explicar las manifestaciones extremas de la Luna
en Cáncer es entender sus tendencias instintivas de protección. Ne­
cesita desesperadamente un estilo de vida que le ofrezca una sensa­
ción de seguridad. De hecho, se siente más segura cuando se dedica
a proteger y nutrir a otros, aunque también necesita ser nutrida y pro­
tegida en su vida privada. La tendencia de Cáncer a proteger inten­
samente sus propios sentimientos contra cualquier amenaza, real o
imaginaria -una característica frecuentemente notada por quienes
están en relación con ella- puede llevarle a ser tan protectora de sus
emociones privadas que la comunicación y el verdadero compartir se
vuelvan dificiles. Esta necesidad de protección es real, porque se sien­
te fácilmente herida incluso por las menores faltas de sensibilidad por
parte de otras personas, o por lo que considera menosprecios in­
tencionados. Así, la persona con la Luna en Cáncer tiende a retirar­
se y a esconderse a la menor provocación porque necesita la seguri­
dad de la completa privacidad personal. Su extrema sensibilidad
puede causarle problemas con otras personas, que podrían consi­
derar sus fuertes reacciones a las pequeñas cosas como hipersensi­
bilidad. Una mujer cuyo padre tenía la Luna en Cáncer y había con­
vivido diez años con un marido con la Luna en el mismo signo lo
expresó así: «Cuando estaba con ellos solía sentir que tenía que an­
dar con pies de plomo».
Quien nació con la Luna en Cáncer se siente cómodo principal­
mente con aquellos que les son familiares. Así, el hogar y la familia
son las atracciones naturales, porque de ahí derivan los anhelados
sentimientos de seguridad frente a la vulnerabilidad del mundo ex­
terno. Siente una necesidad casi infantil de intimidad, independen­
cia y simplicidad en su estilo de vida, y una sensación casi primitiva
de unidad tribal o familiar que no verbaliza. Así, suele estar muy ape­
gado a las situaciones y no le gustan los cambios. Se trata de un sig­
no muy conservador, para el que las tradiciones significan mucho.
El hombre y la mujer con este signo lunar suelen ser muy sentimenta­
les y melancólicos, en el mejor de los casos muy leales a sus amigos y pa-
rientes. En el peor, quejosos y manipuladores que siempre le cuen­
tan a los demás lo mal que se sienten y cuánto han sufrido. Como es­
cribió una mujer: «A veces siento que estas personas tienen una mo­
numental capacidad de hacer sentirse culpables a los demás (y a sí
mismos)» (CA).
El rango de expresiones que puede exhibir la Luna en Cáncer es
vasto, y por tanto difícil de retratar en unos pocos párrafos. Se deja
influir tan fácilmente por los demás, y también por otros factores de
la carta natal, que sólo la combinación de la influencia de Cáncer
con los demás factores de la carta permite describir las variaciones
individuales con cierto grado de precisión. El rango de expresiones
posibles se hace evidente cuando leemos la variedad de citas que se
ofrecen seguidamente. No obstante, creo que es justo decir que
cuanto más amplia e idealista sea la personalidad (tal como mues­
tren otros factores de la carta), tanto más la Luna en Cáncer refleja­
rá y se combinará con las energías más expansivas y positivas. Como
aconsejó Grant Lewi a las personas con la Luna en Cáncer: «Activad
vuestras simpatías interesándoos por los demás» (AFM). Cuando
asume el riesgo de abandonar sus caparazones y de usar su asom­
brosa simpatía e intuición en intercambios auténticos y sinceros con
los demás, no puede haber una ubicación mejor, más humana y com­
pasiva para la luna. Unas pocas citas adicionales, tomadas de las res­
puestas al cuestionario, ayudarán a completar la imagen de este sig­
no lunar:

La Luna en Cáncer en los hombres les da un buen entendimiento de las


mujeres, y también cercanía con la madre. En las mujeres hay una ten­
dencia a sentirse fácilmente heridas e incomprendidas. Ésta es cierta­
mente una ubicación creativa para la Luna; mucha imaginación (AC).

¡Las alturas y profundidades de las emociones! A veces períodos «negros».


Los hombres quieren una relación íntima con las mujeres (CA).

Realmente ésta es una posición mejor para las mujeres que para los hom­
bres. No veo que las mt�jeres con esta posición sean tan posesivas, apega-
das y temerosas como se les ha descrito tradicionalmente. La mayoría de
ellas parecen fuertes y felices, con un alto grado de éxito en las relacio­
nes. Estas mujeres son muy buenas madres, aunque no tengan hijos. Tie­
nen el perfil de la madre universal (CA).

Luna en Escorpio: quien tiene la Luna en Escorpio reacciona inten­


samente a la experiencia, pero generalmente siente tensión cuando
trata de ocultar o expresar sus poderosos sentimientos. Esta persona
vive una vida emocional secreta, o al menos le gusta creer que consi­
gue ocultar sus emociones de los demás. En realidad, en muchos ca­
sos, la energía acuosa estalla de maneras que son muy evidentes para
otros. Cavila muchas experiencias en privado, a veces generando en
los demás resentimiento o deseos de venganza. Esta ubicación lunar
necesita una profunda e intensa implicación emocional, y su modo de
satisfacer esta necesidad y de expresar su pasión e intensidad deter­
minan en gran medida si encontrará la tranquilidad emocional y la fe­
licidad en la vida.
Para caracterizar el signo de Escorpio suelo emplear el término
extremismo emocional, y cuando la emocional Luna está situada en este
signo de poderosos y profundos sentimientos, el extremismo siem­
pre está presente de un modo u otro: la tensión entre el deseo de
controlar las emociones y la necesidad de expresarlas; el secretismo
instintivo en contraste con el poderoso deseo de sumergirse en lo
desconocido de uno mismo y de los demás; el miedo a sentirse abru­
mado por poderosos sentimientos y áreas de experiencia «tabú» al
tiempo que se siente profundamente atraído por ellos; y el miedo a
perder el control sobre las energías emocionales y sexuales (lo que
frecuentemente conduce a reprimirlas) en lucha contra el anhelo,
a menudo obsesivo, de encontrar una vía de expresión sexual y emo­
cional.
En el mejor de los casos, la persona con la Luna en Escorpio aca­
ba generando cierto nivel de intensidad emocional controlada que
pone riendas a sus fuertes intuiciones y emociones, al tiempo que les
permite superar el miedo a dejarse ir y a la vulnerabilidad. Su ne­
cesidad de involucrarse apasionadamente y sus notables recursos
a menudo encuentran una vía de expresión en las artes curativas,
en la investigación o en la psicoterapia, o en campos caracterizados
por el peligro y la capacidad de asumir riesgos. Escorpio suele ser
bueno en las crisis, puesto que éstas requieren autocontrol y deci­
sión; y éste es un signo que puede generar crisis de forma incons­
ciente para hacer la vida más intensa cuando la crisis no surge por sí
misma. Suele desarrollar la confianza en sí mismo cuando toma con­
ciencia de que si supera sus grandes miedos y paranoias, puede de­
jarse guiar por sus convicciones e intuiciones internas, que a menu­
do demuestran tener una precisión extraordinaria. De hecho, la
persona de éxito que está muy sintonizada con Escorpio despliega
su potencial dejándose guiar por sus «sensaciones viscerales». En­
tonces, un apasionado sentido de propósito o misión puede susten­
tar una confianza saludable y positiva; y su carisma reflejará esta cer­
teza interna.
No obstante, hasta que no alcanza esta certeza interna, la vida y la
personalidad de este individuo pueden estar presididas por un anhe­
lo bastante inconsciente, y a veces desesperado, de seguridad. Tiene
necesidad de penetrar profundamente en la vida y la experiencia, pu­
diendo dirigir esto hacia muchos canales, algunos de los cuales ya he­
mos mencionado anteriormente. A veces manifiestan un gran interés
en la historia, en las ciencias ocultas, en la investigación científica o en
otros campos de estudio que tratan de descubrir las leyes que regulan
la vida. Debbi Kempton Smith dibuja una incisiva imagen de lo alie­
nada que está la Luna en Escorpio de sus propias emociones, y tam­
bién sugiere un modo de trabajar con esa tendencia a fin de tener una
vida emocional más satisfactoria:

Tienen tanta necesidad de controlar que no llegan a ver lo que está


ocurriendo realmente. Entonces atacan cruelmente, para hacerte saber
lo gravemente que has herido sus sentimientos... cuando llegan a la eta­
pa adulta ya han aprendido a ocultar sus reacciones ante ti. Y es una pena
que también hayan aprendido a ocultarse sus reacciones a sí mismos. Los
hombres, especialmente, necesitan una mujer que sea un poco psicólo­
ga, alguien que sea lo suficientemente paciente -además de dura e in-
trépida- como para ayudarles a sacar a la superficie los sentimientos que
tanto temen mostrar.

Acaba llegando el día en que se les ocurre que está bien tener senti­
mientos de vulnerabilidad, y que compartirlos con alguien en quien con­
fían es la mejor protección contra sentirse herido. Hasta ese día, viven sus
vidas emocionales en soledad (SNN, pp. 92-93).

En otras palabras, cuando es capaz de afrontar y superar el patrón


de contención emocional y de sospecha automática, el individuo con
la Luna en Escorpio puede por fin sentirse satisfecho dando y reci­
biendo una intensa energía emocional. Las siguientes citas proce­
dentes de entrevistas y cuestionarios redondean este retrato:

Los hombres con la Luna en Escorpio son muy cerrados, más cerrados
que los que tienen el Sol o el Ascendente en Escorpio. Las m�jeres no son
tan cerradas como los hombres, aunque les gusta el secretismo y son cal­
culadoras (CA).

Particularmente las mujeres con la Luna en Escorpio son muy envidiosas,


y se infiltran profundamente en la vida de otras personas, a veces copian­
do los intereses ajenos con el fin de inmiscuirse en su medio ambiente y
en su vida privada (EA).

Con la Luna en Escorpio hay una relación de amor-odio con la madre


y con las mujeres. Especialmente en el caso de las mujeres, la madre a
menudo ha tenido una gran influencia. Los hombres suelen sentirse
abrumados por lo femenino, y tienden a esconderse detrás de una más­
cara (CA).

Luna en Piscis: la Luna en Piscis ofrece una gran variedad de expre­


siones y tipos de personalidad: desde las personas profundamente sim­
páticas y generosas (a menudo con talentos curativos) hasta creado­
res y artistas inspirados como da Vinci, Goethe y Miguel Ángel,
pasando por funcionarios de todo tipo, líderes sociales y espirituales
como Martín Luther KingJr. y Ramakrishna, vagabundos perezosos
que se dejan llevar por las olas y toman lo que pueden, y también adic­
tos a las drogas y al alcohol, y otros escapistas crónicos. En cualquier
caso, la persona con la Luna en Piscis es invariablemente imaginativa,
tiene una actitud simpática y abierta, y a menudo se le conoce por ser
compasiva e idealista. De hecho, quien tiene este emplazamiento lu­
nar prefiere sentirse y ser visto como una persona con verdadera sen­
sibilidad y comprensión. Y ciertamente cuida de los demás y se siente
más seguro internamente cuando expresa sus simpatías naturales ha­
cia la humanidad a través del arte o del servicio. Estas actividades le
dan la sensación de unidad con el universo que busca en forma cons­
ciente o inconsciente.
Tiende a reaccionar a la experiencia cotidiana con una notable em­
patía por los demás, pero también con una vulnerabilidad evidente y
con expresiones vagas y evasivas. De hecho, la persona fuertemente
sintonizada con Piscis suele ser «soñadora», confusa y «no tiene los
pies en la tierra». Aunque esto sea cierto, lo que no suele reconocer­
se es que necesita períodos de deambular libremente y sin objetivo,
soñando, fantaseando, escuchando música y dedicándose a otros ti­
pos de evasión que le devuelvan el equilibrio emocional, porque el Pis­
cis tiene pocas defensas psicológicas y absorbe fácilmente las influen­
cias psíquicas de las personas con las que trata. Tiene una persistente
necesidad emocional de escapar de la limitación y del confinamiento
de la vida cotidiana, del mundo material y de la prisión de sus propios
patrones mentales. Al nivel más profundo, Piscis necesita escapar del
«yo» limitado, de la identidad personal vinculada al ego, con todos sus
miedos e inseguridades. Suele sentirse mucho más satisfecho cuando
es capaz de ir más allá de los límites de la personalidad individual o de
trascender el yo personal mediante algún método de auto-conoci­
miento o práctica espiritual.
No obstante, una de las numerosas contradicciones de Piscis es que
a menudo también trata de escapar del autoconocimiento. Frecuen­
temente no quiere conocer su verdadera naturaleza ni saber cómo les
ven los demás. Como los otros dos signos de agua -Cáncer y Escor­
pio-, se siente más cómodo manteniéndose en su mundo subjetivo y
privado, donde a menudo oye lo que desea o teme oír, en lugar de es­
cuchar lo que la otra persona realmente dice. Éste es un aspecto cla­
ve de la personalidad con la Luna en Piscis: suele ignorar o evitar una
visión realista del yo y una autoevaluación contundente y honesta. Esto
puede producirse porque es tan idealista que también se idealiza a sí
mismo, pensándose en los términos más agradables posibles y sin­
tiendo a menudo que es más simpático, bondadoso y sensible que na­
die, aunque a veces sólo es sensible (o hipersensible) respecto de sí
mismo. Está claro que la persona con la Luna en Piscis (y también con
el Sol o el Ascendente en Piscis) tiene un «ego oculto». Aunque a ni­
vel consciente y evidente no parece ser muy egoísta, tiene mucho ego
inconsciente, orgullo y tendencia a manipular a los demás. Específi­
camente, la persona con la Luna en Piscis manipula a los demás dán­
doles pena. En otros momentos, esta manipulación pasiva se expresa
a través de mensajes vagos y poco claros que tratan de llevar al otro a
tomar una decisión o realizar un compromiso declarado. En los casos
extremos, «exhibe públicamente sus emociones», mostrando una ex­
presión dolorosa en el rostro que parece contar una historia de sufri­
miento constante, y uno se pregunta si está a punto de estallar en lá­
grimas para inundarnos con sus necesidades emocionales.
La dualidad de la naturaleza pisciana no ha recibido su debido én­
fasis en la literatura astrológica, y sin embargo es la clave para en­
tender muchas de las tendencias opuestas que este signo expresa. El
antiguo símbolo de Piscis son dos peces nadando en direcciones opuestas.
El dualismo representado por este símbolo arquetípico se manifies­
ta en Piscis de infinitas maneras que son completamente insonda­
bles no sólo para los demás, sino también para el propio nativo. En
realidad, puede tener dos actividades emocionales o mentales dife­
rentes ocurriendo simultáneamente, y estos procesos complejos, y a
menudo contradictorios, podrían no estar bajo su control. El psicó­
logo-astrólogo Glenn Perry escribió perspicazmente sobre la Luna
en Piscis:

Piscis está contigo y al mismo tiempo no está contigo. Su pérdida de lí­


mites puede ser tan total que el individuo tenga dificultades para saber si
los sentimientos que está experimentando son tuyos, suyos o de otra per­
sona. La naturaleza a veces atemorizante y abrumadora de esta experien­
cia puede fomentar la represión de los sentimientos en general. (De «The
Moon», revista Aspects, otoño de 1981).

Tal vez esta dualidad innata, tan incomprensible para la persona


con la Luna en Piscis como para los demás, ayuda a explicar por qué
se sienten tan frecuentemente como si estuviera en una prisión emo­
cional/mental. Y clarifica por qué puede vivir en su propio mundo, a
menudo sin ver a los demás como individuos, aunque aparenta ser tan
sensible. Esta complejidad de la experiencia interna conduce natu­
ralmente a tener un sentido del yo complejo, y a veces confuso. Así,
los sentimientos con respecto a uno mismo suelen ser nebulosos y pue­
den tender hacia la duda. Esto inhibe la confianza en uno mismo y di­
ficulta mucho la autocomprensión, particularmente porque a quien
está fuertemente sintonizado con Piscis le resulta muy dificil discri­
minar con claridad.
Esta capacidad de parecer tan personal y al mismo tiempo ser tan
impersonal ilumina dos aspectos de su vida: la expresión verbal y las
relaciones. Como reconocerán quienes hayan interactuado con mu­
chas personas con la Luna (o el Sol) en Piscis, este individuo suele
emitir un flujo de palabras desinhibido que, al menos aparentemen­
te, suena a comunicación fácil. De hecho, puede tener un don verbal,
lingüístico o poético, y le resulta natural el trabajo de consejero o te­
rapeuta. No obstante, a veces el flujo se convierte en un torrente des­
controlado de verborrea, recuerdos y emociones que revela lo perdi­
do que está en su mundo subjetivo. Hay quien habla sin parar de su
«vida privada» o de sus sentimientos y experiencias (a veces a perso­
nas completamente extrañas), aunque los demás no le presten la me­
nor atención. A menudo parece que simplemente está aliviándose de
las presiones y cargas emocionales, o ventilando las aguas de la me­
moria, en lugar de revelar verdaderamente sus intimidades de mane­
ra significativa. En otras palabras, las revelaciones «personales» en re­
alidad tienen muy poco de personales.
Esta interrelación entre lo personal y lo impersonal también ex-
plica en gran medida cómo aborda la Luna en Piscis las relaciones ín­
timas. Aunque a menudo está muy necesitada y tienden a la depen­
dencia emocional, su reticencia a establecer compromisos definitivos
no le ayuda a construir relaciones estables. Como dijo una mujer en
una entrevista: «Cuando estás con una Luna en Piscis, nunca puedes
sentirte "especial" porque ellos aman a todo el mundo» (EA). Su fal­
ta de claridad con respecto a sus sentimientos, sus estados de ánimo y
su mutabilidad complican todavía más sus relaciones. A veces se im­
plica con, y/ o cuida de, personas necesitadas o desesperadas que mu­
chos otros prefieren evitar. No obstante, aunque el amplio círculo de
simpatías que Piscis siente y expresa puede producir algunos proble­
mas en su vida personal, tiene que ser fiel a su sentido de unidad ins­
tintivo e idealista que tan intensamente siente. Albert Einstein, que te­
nía el Sol en Piscis, escribió: «Nuestra tarea debe ser la de liberarnos...
ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las cria­
turas vivas y a la totalidad de la naturaleza en su belleza». Para concluir
esta sección, tomaré algunas citas de los cuestionarios:

La Luna en Piscis puede ser muy creativa, pero resulta dificil llegar al fon­
do de estas personas; no parecen comprender sus propias motivacio­
nes (CA).

En los comentarios siguientes, nótese la variedad de las observa­


ciones sobre los hombres con la Luna en Piscis por parte de tres mu­
jeres diferentes de edades en torno a los 30 años:

Los hombres son fascinantes, sensibles y artísticos. Son algo nebulosos


con respecto al compromiso emocional, pero tienen profundas co­
rrientes emocionales y un gran nivel de sentimiento. Me encanta su hu­
mor (CA).

Los encuentro emocionalmente evasivos, siempre buscando algo que les


haga sentirse bien consigo mismos, pero después evitan responsabilizar­
se de ese «algo» que han creado (CA).
Los hombres con la Luna en Piscis tienen una cualidad nebulosa, sutil y
«femenina» que les da un aire místico, una especie de idealismo soñador
y una suavidad que impregna todo lo que hacen. Suelen ser muy emo­
cionales, pero, cuando sienten algo con mucha fuerza, parecen sentirse
desorientados y tensos, como si se estuvieran ahogando y tuvieran que
esforzase por mantenerse a flote (CA).

El comentario siguiente, tomado del cuestionario, destaca una ven­


taja de la gente con la Luna en Piscis en el mundo de los negocios por
ser naturalmente sensibles a todo tipo de personas:

Esta ubicación de la Luna a menudo indica poca discriminación con res­


pecto a la gente en general, y con respecto a los miembros del sexo opues­
to en particular. Los sentimientos parecen confundir a estas personas,
mientras que al mismo tiempo son su sangre de vida, y esto suele ponerles
en situaciones difíciles. Pero he visto esta posición de la Luna en muchas
cartas de empresarias de éxito, y también en las de algunos hombres, aun­
que son las mujeres quienes parecen más abiertas a cultivar este talento,
mientras que los hombres sólo lo sienten vagamente, o juegan y se dejan
llevar por las ideas (CA).

Cómo se expresa el elemento de la Luna: resultados


de una discusión grupal

Un estudio publicado hace unos años en TheAstrologi,caljournalde


la Asociación Astrológica de Gran Bretaña ofrece algunas compren­
siones interesantes con respecto al elemento del signo lunar, y tam­
bién arroja alguna luz sobre las dinámicas grupales relacionadas con
él. Se tomó a un grupo de gente y a continuación se dividió en cuatro
grupos menores en función del elemento del signo lunar. Se animó a
estas personas a hablar de sus sentimientos, haciendo referencia es­
pecialmente a cómo les gusta que sea su ambiente hogareño, a las re­
laciones con sus madres, y a su nivel de comodidad con la expresión
emocional. A continuación incluimos algunas observaciones clave to-
ruadas del informe realizado por el organizador sobre las dinámicas
grupales.
Las lunas de agua no reaccionaron bien ante la idea de exponerse
a hablar en grupo, confirmando así la tradición astrológica de que los
signos de agua son los más privados y sigilosos de todos, especialmen­
te en el área de su vida personal y emocional. Reconocieron tener una
confianza implícita en sus sentimientos y una aversión a cualquier in­
fluencia inusual o molesta en su hogar. Afortunadamente, los signos
lunares de los demás elementos fueron más abiertos y comunicativos,
como podemos ver en las siguientes notas del organizador:

El grupo de tierra tendía a volver a la palabra comodidad constantemente;


estaba claro que la seguridad no debía vacilar en la relaciones emociona­
les; el sexo no era el aspecto más importante en la relaciones; el compro­
miso estaba fuertemente indicado como prioridad, y todos ellos menos
uno tenían una relación directa con la madre y la querían mucho, como
a una amiga.

A los del grupo con la Luna en fuego( ... ) les gustaba que su casa fuera un
centro de actividad; en realidad no podían relacionarse bien con sus ma­
dres, pero sentían «respeto» por ellas porque les habían criado; emocio­
nalmente podían mostrarse calientes y fríos, y se sentían fácilmente de­
cepcionados por las conductas impropias; muy idealistas, buscaban la
vinculación espiritual en las relaciones y eran, en general, emocional­
mente aventureros.

A los del grupo con la Luna en aire( ... ) les resultaba muy difícil separar
las emociones de todo lo demás. Bajo presión, las emociones tendían a es­
caparse para ser reemplazadas por la fría observación( ... ). Todos ellos
necesitaban a mucha gente en sus vidas, pero sólo querían una relación
principal, puesto que las relaciones múltiples causaban «demasiada con­
fusión».
Luna, seguridad interna y autoimagen

Como buena parte de la psicología y de las terapias modernas giran


en torno a conceptos como la autoimagen, la autoestima y la confian­
za en uno mismo, quiero concluir este capítulo enfocándome en
estos temas a nivel astrológico, y dirigiendo la atención del lector al
importante hecho de que en una carta natal la Luna revela especial­
mente estas áreas de la personalidad. Uno puede evaluar buena par­
te de su sentido de seguridad interna viendo cómo está situada la Luna
dentro del contexto de la carta natal: no sólo si está operando en un
signo donde se siente cómoda y puede fluir libremente, sino también
si está en una relación tensa o armoniosa con los otros planetas ( tra­
dicionalmente, los ángulos precisos entre planetas reciben el nombre
de «aspectos», que comentaré en el Capítulo 17).
En resumen, las reacciones subconscientes, automáticas e instinti­
vas pueden armonizar muchas actividades de la vida y apoyar muchos
tipos de autoexpresión si la Luna combina bien con su signo y con los
otros planetas. En este caso ideal, la persona tiene una autoimagen
precisa y realista, disfruta de una confianza natural, y responde a los
desafíos de la vida externa con fuerza innata y ajustándose a las cir­
cunstancias y experiencias con relativa facilidad.
Por otra parte, si la posición de nuestra Luna en la carta natal tiene
asociada una cantidad sustancial de tensiones o conflictos, la autoima­
gen tiende a ser negativa o imprecisa, lo que produce falta de confian­
za, a menudo una mala elección a la hora de vestirse o desenvolverse,
y una cantidad considerable de tensión interna. La persona con una
Luna tan difícil tiene que trabajar la armonía y la aceptación internas,
tal vez empezando por adquirir cierta perspectiva sobre los patrones
infantiles que influyeron en sus primeros sentimientos con respecto a
sí misma. También es importante aprender a superar la actitud defen­
siva y d<=:jar de tomarse las cosas como críticas personales. En otras pa­
labras, quienes tienen una Luna particularmente conflictiva a menu­
do son incapaces de ver lo que realmente está ocurriendo ahífuera; les
falta objetividad con respecto a sí mismos, y por lo tanto reaccionan a
las cosas de manera imprevisible, basándose en su condicionamiento
emocional en lugar de actuar directamente en función de la situación
o persona que tienen ante sí.
En resumen, la Luna es crucial para entender las necesidades emo­
cionales, domésticas y de seguridad del individuo. El potencial de
compatibilidad mostrado por la Luna en una comparación de cartas
es importante en la medida en que revela mucho sobre la sintonía in­
terpersonal en el día a día, si los hábitos de ambas personas juntos re­
sultan cómodos o irritantes, y si se pueden apoyar mutuamente a lar­
go plazo. Después de todo, la atracción magnética o explosiva inicial
entre las personas (a menudo indicada por Venus y Marte) es impor­
tante, pero podría no ser duradera. Lo que te atrae (Venus y Marte)
podría no sustentarte (la Luna), y por eso he puesto este capítulo an­
tes de los numerosos que tratarán sobre Marte y Venus.
8

Marte y Venus: ni todos los hombres son


de Marte ni todas las mujeres son de Venus
El espíritu femenino se inclina hacia la compleción
pero no hacia la perfección, y el espíritu masculino se inclina
hacia la perfección, pero no hacia la compleción.

PETER REDGROVE, poeta y escritor

En astrología tradicional, se suele tratar a Venus y Marte como a una


pareja, que simbolizan juntos el amplio rango y la variedad de senti­
mientos románticos,deseos eróticos,gustos estéticos y atracciones se­
xuales que constituyen una parte tan importante de nuestras relacio­
nes íntimas.
De hecho,ha habido docenas de libros enfocados exclusivamente
en Venus y Marte como las claves para comprender la amplia variedad
de los modos de expresión y de las necesidades amorosas, sexuales y
románticas de los individuos. Algunos de estos libros son muy buenos
dentro de sus limitaciones,pero su planteamiento estrecho (que des­
cuida influencias tan dominantes sobre la personalidad y la sintonía
energética como el Sol,Ia Luna y otros factores) debería reconocerse
como una notable simplificación de cualquier intento de entender las
relaciones íntimas y sus complejas dinámicas interpersonales.
La cultura occidental reconoce ampliamente a Marte y a Venus
como símbolos arquetípicos de lo masculino y lo femenino por razo­
nes que exploraremos en el presente capítulo. La tremenda popula­
ridad del libro Los homúres son de Marte, las mujeres son de Venus y de otras
obras posteriores con parecido formato del psicólogo John Gray,jun­
to con la recepción entusiasta de conceptos similares que se han to­
mado prestados o se han copiado en cientos de libros,cursos y medios
de todo tipo, muestra que una mayoría de gente en nuestros días,
tanto si «creen» en la astrología como si no, siguen identificándose
instintivamente con los roles tradicionales de Venus (afectivo y re­
ceptivo) o Marte (competitivo y activo), aunque intelectualmente lo
nieguen.
No obstante, debo resaltar que una comprensión significativa de la
dinámica energética y de la sintonía emocional de las personas no
debe limitarse únicamente a las relaciones íntimas o románticas. Una
comparación de las posiciones de Venus y Marte en las cartas de dos
personas también puede resultar extremadamente útil para revelar
cómo se llevarán en casi cualquier situación de proximidad o interac­
ción continuada. Por ejemplo, los socios comerciales se llevarán es­
pecialmente bien si sus posiciones de Marte están en armonía; un ar­
tista tendrá una relación mucho mejor con un agente o con el dueño
de la galería si sus posiciones de Venus están en armonía; y es mucho
más probable que los tratos económicos entre dos personas estén ca­
racterizados por la confianza y la prosperidad si las posiciones de
Venus funcionan bien conjuntamente. En este libro me centraré prin­
cipalmente en las relaciones íntimas, puesto que ésta es una preocu­
pación central para la mayoría de los clientes que visitan a los consul­
tores astrológicos o buscan clarificación sobre la compatibilidad en los
libros de astrología. Me ocuparé de explorar las energías arquetípicas
de Venus y Marte, y sus modos de expresión más comunes tal como los
he observado y experimentado con clientes. En nuestros días, en el
mundo occidental, los roles sociales son tan cambiantes que intentar
generalizar sobre las relaciones eróticas o amorosas es más dificil que
nunca, pero trataré de explorar las necesidades humanas más pro­
fundas y esenciales que siempre están presentes en nuestra vida per­
sonal y también en muchos tipos de terapia y de trabajos curativos. Evi­
dentemente no puedo cubrir todo el espectro de las relaciones
humanas o de las conductas eróticas, y tampoco me referiré a los in­
contables tipos de aberraciones o expresiones extremas de estas ener­
gías humanas fundamentales.
Con demasiada frecuencia los seres humanos tendemos a asumir
que, en el fondo, si los demás se atrevieran a revelar sus verdaderos
sentimientos, serían como nosotros. Un estudio de sólo una docena
de personas conocidas, vistas a través de la lente astrológica, desilu­
sionará rápidamente a cualquiera que mantenga esta creencia. A lo
largo de los años he adoptado un lema filosófico personal que me
guía, y lo repito con tanta frecuencia que la mayoría de mis conocidos
están familiarizados con mi dicho favorito en latín: De gustibus non est
dispuntandem. Esto significa literalmente: «sobre gustos no hay dispu­
tas», o «sobre gustos no hay nada escrito». Más que ningún otro factor
astrológico, Venus revela nuestros gustos -sean estéticos, románticos
o sensuales- así como las consecuentes maneras de compartir nues­
tros sentimientos y afectos más refinados. Marte, debo añadir, también
simboliza un componente de nuestros gustos eróticos, específica­
mente nuestros gustos sexuales y la cualidad energética que motiva el
deseo sexual.Juntos, Venus y Marte representan la sintonía energéti­
ca de nuestra naturaleza erótica y los sentimientos más intensamente
personales y apasionados del individuo. Mientras que Venus muestra
más específicamente las necesidades de relación y los modos de com­
partir (dar y recibir) con los demás, Marte revela el nivel energético
del impulso sexual y el modus operandi utilizado para conseguir satis­
facer los deseos, además de la manera más natural de expresar la ener­
gía sexual.

El atractivo, en especial una fuerte atracción magnética entre perso­


nas a nivel erótico o íntimo, habitualmente involucra ambos factores:
Venus y Marte. En general, el hombre querrá encontrar a la mujer her­
mosa, agradable, y con cierto encanto interpersonal (Venus), además
de sexy, energizante y estimulante (Marte). Un estudio de las mujeres
que habían puesto anuncios buscando nuevas relaciones reveló que
solicitaban tanto factores venusinos como factores marcianos. Las cua­
lidades marcianas, tales como la apariencia física, la disposición atlé­
tica, y -sobre todo- el éxito económico, se mencionaban al menos
tanto como las características venusinas de bondad, empatía, afición
a la música o a la danza. No obstante, no puedo insistir demasiado en
que el tipo de relación, y/ o compatibilidad que uno desea dependen
completamente de su singular carta natal. Algunas personas son casi
completamente «marcianas» y les faltan cualidades venusinas signifi­
cativas. Otras pueden ser extremadamente agradables, sensibles a los
demás, artísticas y estéticamente refinadas (una fuerte sintonía venu­
sina) y carecer completamente de autoafirmación, fuerte deseo sexual
o interés por actividades vigorosas de todo tipo (Marte). Así mismo,
otras personas puede ser, por ejemplo, tan mercurianas (con un én­
fasis especial en los signos mercurianos de Géminis y Virgo, y en el ele­
mento aire) que, aunque necesiten una gran variedad de amigos con
los que hablar, tal vez tengan poca necesidad de una vida erótica o de
relaciones físicas íntimas. Así, cuando aplicamos las descripciones
de este libro, hemos de tener en cuenta la naturaleza esencial y las ne­
cesidades de las personas involucradas, sin realizar ninguna suposi­
ción o juicio precipitado.
Considerados en conjunto, Venus y Marte vinculan idealmente tus
necesidades e ideales personales con respecto al amor (Venus) y a la
sexualidad (Marte). La expresión sexual combina el instinto imper­
sonal con el compartir interpersonal, el vínculo social y el compromi­
so íntimo. No obstante, ser capaces de expresar tanto Venus como
Marte en nuestra vida de manera relativamente espontánea, honesta
y sin estrés es un ideal, y la carta natal (así como las volátiles expe­
riencias de nuestras vidas personales) muestra claramente que alcan­
zar dicho ideal no siempre nos resulta fácil o natural a la mayoría de
nosotros. Tal como escribió Stanley Keleman con respecto a la im­
portancia de la actividad erótica como forma de expresar nuestras
emociones y de apropiarnos plenamente de nuestra identidad:

Pero si no te sientes motivado por tu género, o si careces de la habilidad


de compartir tu experiencia privada, de comunicar tus emociones y de
sentirte afectado por tus pasiones, si eres incapaz de ofrecer cuidados [Ve­
nus] y pasión [Marte], ternura [Venus] e intensidad [Marte], eres menos
de lo que puedes llegar a ser (IDH, p. 17). [Planetas entre paréntesis in­
sertados por el autor].

Algunas de las posibles inhibiciones que Keleman menciona más


arriba pueden ser expresiones de la ubicación de nuestro Venus y/ o
Marte, y la carta natal nos lo mostrará rápidamente, y a veces también
indicará cómo trab�jar con ello. En sí misma, la astrología no es una
terapia, pero al proporcionar una imagen precisa de nuestra verda­
dera naturaleza y necesidades, ofrece un potencial poder curativo a
nuestras vidas y también a nuestros amores.
Otro modo de clarificar las funciones psicológicas y emocionales
de Venus y Marte es reconocer que, aunque ambos planetas se vincu­
len con el deseo en las relaciones interpersonales (en algunos de sus
modos de expresión), operan de manera diferente y complementaria.
Mientras que Venus atrae a otros mediante la belleza, la bondad, el en­
canto y las habilidades sociales (es decir, la aproximación arquetípi­
camente femenina en la mayoría de las culturas), Marte consigue lo
que quiere de un modo más directo y agresivo, o -aunque sea de ma­
nea indirecta- a través de demostraciones de poder, fuerza o eficacia
(la aproximación arquetípicamente masculina). Por supuesto, cada
hombre y cada m�jer tienen tanto a Venus como a Marte en su carta
natal, y -aunque la facilidad para expresar ambas energías varía tre­
mendamente entre individuos y culturas- podríamos empezar esta­
bleciendo como ideal que las personas se sienten más satisfechas emo­
cionalmente con la vida si son capaces de acomodar la expresión de
ambas energías y necesidades. Esto nos lleva a la cuestión de la rela­
ción entre Venus y Marte, un fenómeno que podemos examinar tan­
to dentro del individuo como entre dos personas.
La armonía entre Venus y Marte a nivel individual podría recibir el
nombre de integración emocional y erótica personal, y puede analizarse
con notable detalle en la carta natal de la persona. En cambio, la ar­
monía (o su ausencia) entre las energías de Venus y Marte de ambas
personas podría describirse como intercambio emocional y erótico inter­
personal, y puede analizarse en detalle a través de una comparación de
las cartas natales. La armonía relativa entre Venus y Marte a nivel in­
dividual depende de muchos factores, entre los que se incluyen la ar­
monía de sus emplazamientos en los elementos, así como sus relacio­
nes angulares mutuas y con otros planetas (un tipo de análisis más
avanzado que se introduce en el Capítulo 17 bajo el apartado «aspec­
tos»). Las directrices para comprender cómo interactúan las energías
de Venus y Marte de la propia carta con las de la otra persona se ha­
llan distribuidas por todo el libro, ya que éste es uno de los temas esen­
ciales de la presente obra. Y como este libro está especialmente dise­
ñado para los principiantes en astrología, he tratado de proveer
suficiente información para que se pueda realizar una interpretación
precisa y útil sin abrumar al lector con métodos excesivamente técni­
cos o teorías complicadas. En cualquier caso, si uno puede llegar a sen­
tir la realidad energética de los factores astrológicos básicos, todos los
demás detalles asumen apropiadamente una importancia secundaria.
El psicoterapeuta Stanley Keleman, sin hacer ninguna referencia a
la astrología, dijo una frase que incluye los modos de expresión a ni­
vel íntimo y erótico de Venus y Marte; él les llama «patrones de afir­
mación y placer». Y escribe: «La madurez adulta es la capacidad de in­
volucrarse en la conducta emocional e instintiva con un alto grado de
intimidad personal. Los roles adultos exigen reciprocidad [Venus] y
el reconocimiento de las pautas de afirmación [Marte] y de placer [Ve­
nus] de cada persona» (IDH, p. 64). [Los planetas entre corchetes
han sido añadidos por el autor].
¿Cómo se traducen esta teoría y esta terminología en una com­
prensión de nuestra propia experiencia relacional? En una relación
potencialmente íntima en la que dos personas experimentan y reac­
cionan a la interacción energética, la incompatibilidad de los factores
Venus y Marte puede manifestarse como incapacidad de reconocer,
aceptar y disfrutar las necesidades, la identidad, la energía erótica, el
estilo de autoafirmación, y el modo de manifestarse de la otra perso­
na. En un caso extremo de incompatibilidad, a una persona le resul­
tará difícil validar o incluso apreciar los riesgos que asume la otra per­
sona o sus expresiones de afecto; y por lo tanto, no se producirá una
fusión energética fácil, agradable y curativa. Un ejemplo bastante di­
vertido de esto es un caso en el que una mujer con Marte en Libra (un
signo de Venus que indica que ella se afirma a sí misma muy románti­
camente) estaba saliendo con un hombre que casi no tenía sintonía
venusina y tenía Venus en Aries (un signo de Marte, lo que muestra
que su tendencia natural a la hora de expresar cariño era más bien di­
recta y poco romántica). Cuando el hombre me contó esta experien-
cia, me dijo que ella se sentía frustrada porque él no le hacía «sufi­
cientes preguntas románticas». Él me miró con una expresión con­
fundida y dtjo con la característica contundencia de Aries: «No en­
tiendo de qué leches está hablando».

Por otra parte, la compatibilidad de Venus y Marte entre dos personas


generalmente se sentirá con rapidez, e incluso, si están muy fuerte­
mente alineados, en forma visceral. En el mejor de los casos, en este
tipo de interacciones puede producirse un reconocimiento instintivo
de la naturaleza y orientación emocional del otro, una admisión es­
pontánea (aunque no necesariamente expresada) y una validación de
lo que la otra persona está sintiendo o mostrando. Existe una acepta­
ción implícita y -con una sintonía venusina especialmente fuerte y
armoniosa- una agradable expresión de aprecio por la identidad, los
gustos y las actitudes de la otra persona. El estado de ánimo relajado
y de mutua aceptación que se produce de manera natural anima a re­
velar los propios sentimientos. Incluso en casos en los que las «vibra­
ciones» son sólo ligeramente armoniosas puede haber una amistad
instantánea y un aprecio de la otra persona. En las experiencias es­
pecialmente intensas puede producirse un sentimiento de identi­
ficación, una fusión a nivel emocional o energético, y a veces una
poderosa atracción erótica puesto que, después de todo, ya se está pro­
duciendo una fusión de energías que va más allá del control personal,
y que ocurre espontáneamente a niveles sutiles.
Llegados a este punto, resumamos algunos de los significados bá­
sicos de Venus y Marte:

Venus: su posición (especialmente el signo) revela mucho con res­


pecto a los propios gustos y valores, así como el modo de compartir
con los otros: nuestro modo de dar y recibir energía y afecto, tanto a
nivel social como a nivel íntimo. La ubicación de Venus revela mucho
sobre nuestra necesidad de sentirnos cerca de la otra persona, y sobre
cómo sentimos la armonía, la comodidad emocional y la cercanía. Los
detalles de su emplazamiento revelan notablemente la medida en que
uno es capaz de relacionarse a nivel personal e íntimo, y lo sociable
que es en general, además de hasta qué punto necesita de las relacio­
nes íntimas. (Por ejemplo, Venus en Escorpio puede ser tan antisocial
que las oportunidades de expresar sus sentimientos apasionados es­
tén limitadas; Venus en Acuario puede ser sociable, pero tan imper­
sonal que la intimidad y la expresión emocional resulten difíciles; Ve­
nus en Géminis y en Piscis puede ser indiscriminadamente sociable
con casi todo el mundo, y así sucesivamente).
El signo donde está ubicado Venus muestra la cualidad energética
y la modalidad (o estilo) de expresión emocional interpersonal, así
como nuestra actitud hacia el amor, las relaciones íntimas, la apertura
y el compartir emocional. Muestra lo que nos resulta especialmente
placentero y,.por ende, revela mucho con respecto a lo que nos pare­
ce divertido en la vida. (Por ejemplo, es posible que Venus en Escorpio
sólo se divierta si la experiencia es intensa; Venus en Aries sólo si es nue­
va o desafiante; o para Venus en Acuario los grupos grandes y los mo­
vimientos que buscan el cambio social o político, así como las ideas re­
volucionarias, son especialmente divertidos).

Marte: su posición revela mucho con respecto a nuestra energía físi­


ca, nuestro impulso sexual y nuestra voluntad de actuar y conseguir.
Clarifica en qué medida disponemos de iniciativa y decisión, y su ubi­
cación ilumina nuestra manera de expresar el impulso agresivo y auto­
afirmativo. Nuestro Marte indica cómo conseguimos lo que queremos,
nuestro modo de operar en el mundo material. En resumen, revela
mucho con respecto a nuestra capacidad de actuar eficazmente y ha­
cernos cargo de la dirección de nuestra vida. La ubicación de Marte
también simboliza nuestra necesidad de actividad física y energética
de todo tipo, y en particular de excitación sexual.
La posición de Marte muestra la cualidad energética y la modali­
dad de expresión sexual, dónde tenemos nuestro manantial de pasión
y cómo lo enfocamos en nuestra existencia. Después de todo, en la
vida raras veces se consigue gran cosa sin pasión, y esto no debe en­
tenderse exclusivamente a nivel sexual. La ubicación de Marte, espe­
cialmente su signo, también simboliza con notable precisión nuestra
actitud hacia el sexo. Y muestra la vitalidad innata del individuo Uunto
con el Sol) y su capacidad de autocuración, así como las reservas ener­
géticas que necesitamos para afrontar todo tipo de desafíos o para te­
ner éxito en las luchas y esfuerzos más arduos de nuestra vida.

En las secciones siguientes, conforme amplíe las descripciones de Ve­


nus y Marte y proporcione t;jemplos detallados, se revelarán nuevas di­
mensiones sobre cómo se expresan estos planetas.

Venus y el encanto, Marte y la ira

He mencionado anteriormente que Venus está en relación con la vida


social y con nuestra necesidad de interacción con los demás. En la as­
trología tradicional, Venus siempre ha estado asociada con la belleza,
con relacionarse agradablemente, y también con el dinero. (¡Algunos
estudios muestran claramente una correlación positiva entre la bue­
na apariencia física y el nivel de ingresos!) Yjunto con este trío de do­
nes cósmicos está el encanto personal, que hace que caigas bien a
otras personas y que se sientan atraídas por ti. Cuando uno está sin­
cronizado armoniosamente con Venus, suscita reacciones más positi­
vas en las otras personas. Diciéndolo de manera concisa, en una carta
natal Venus revela el instinto social, y simboliza cómo la persona usa
o persuade a los demás, como se muestra agradable y encanta en su
beneficio. Caractericemos brevemente los doce tipos de encanto ve­
nusino de acuerdo con las posiciones de los signos:

Venus en Aries: emplea el ingenio rápido y directo para encantar. Le


gusta movilizar las situaciones mediante sus acciones y su humor, que
suelen ser impulsivos o exagerados. Puede faltarle profundidad en el
afecto o interés sostenido por la relación.

Venus en Tauro: encanta mediante la risa fácil y el instinto social na­


tural, ofreciendo apoyo práctico y haciéndole la vida más fácil a los
demás. A veces considera a las personas como objetos para poseer y
exhibir.
Venus en Géminis: encanta mediante su cordialidad inteligente, in­
geniosa y vivaz. Establece rápidamente conexiones con los demás y dis­
fruta del parloteo superficial, aunque le puede faltar profundidad en
sus afectos. Muestra curiosidad hacia todo el mundo, pero durante un
tiempo limitado.

Venus en Cáncer: encanta a los demás mediante sus cuidados sensibles


y sentimentales, que aunque suelen ser sinceros, a veces no es así.
Acostumbra a tratar a los demás como «miembros de la familia», pero
después espera una devoción total. La empatía suele ser instintiva,
pero pueden emplear las simpatías de los demás para conseguir lo que
desean. Pueden ser muy tacaños.

Venus en L eo: encanta mediante su carácter sociable, su sonrisa y


su naturaleza extrovertida. Puede animar a los demás a través del
afecto o diciendo lo orgulloso que se siente de ellos. Los demás se
sienten cautivados por su expresión entusiasta de elevados obje­
tivos.

Venus en Virgo: aunque no siempre es social a causa de su modestia e


inhibición, encanta con su actitud servicial, humilde y fiable. Quiere
gustar demostrando que es razonable y permite fácilmente que los de­
más brillen.

Venus en Libra: encanta con su educación, consideración y expresio­


nes de equidad. Da mucho espacio a los demás y es un gran escucha­
dor. Con un fuerte deseo de agradar, funciona mejor en las interac­
ciones entre sólo dos personas.

Venus en Escorpio: encanta y muestra afecto a través de la lealtad, la


minuciosidad, el sacrificio y la dedicación constante a una misión. In­
triga a los demás mediante el erotismo o el carisma, pero prefiere los
intercambios privados, puesto que es muy asocial, incluso antisocial.
Puede estar muy poco dispuesto a dar.
Venus en Sagitario: encanta a través del humor, de su espíritu jugue­
tón y difundiendo su «verdad» o sus ideales. Se aburre fácilmente en
situaciones sociales a menos que se mantenga activo hablando e ins­
pirando a los demás, o mostrándose aventurero.

Venus en Capricornio: encanta a través de su humor seco y demos­


trando su fiabilidad y respeto por los demás. El intercambio social y la
expresión de sentimientos no son espontáneos, puesto que su repu­
tación y su dominio de sí mismo siempre le precede. Puede usar a los
demás para sentirse seguro o potenciar sus ambiciones.

Venus en Acuario: encanta siendo un buen amigo: responsable, digno


de confianza y muy dispuesto a ayudar, al tiempo que da mucha liber­
tad a la otra persona. Puede ser muy leal aunque también se muestre
muy distante, lo que puede hacer que sus afectos queden ocultos. Ins­
tintos sociales rebeldes y poco convencionales.

Venus en Piscis: encanta dando a los demás todo lo que necesitan.


Quiere gustar por su generosidad, sus cuidados y su espíritu servicial.
Muy sociable y sin embargo muy privado.

Un punto importante que se ha de establecer con respecto al modo


venusino de dar a los demás y recibir de ellos es que no todo «dar» es
una verdadera expresión de comprensión sincera y de interés por la
otrá persona. Una expresión problemática de Venus que suele ser muy
común es que insiste en intentar agradar a la otra persona en sus pro­
pios términos, y espera ser apreciado por ello. La comprensión obje­
tiva de los gustos y preferencias de la otra persona, y su adaptación a
ellos, resultan mucho más difíciles, pero también producen una ma­
yor armonía mutua.
Teniendo en cuenta la asociación de Venus con la belleza, con mos­
trarse atractivo y con expresar consideración y bondad hacia los demás,
resulta evidente por qué Venus está especialmente en asociación con las
mujeres. Naturalmente, algunos hombres están muy sintonizados con
Venus y se sienten cómodos expresando cualidades venusinas. Durante
los últimos años, la sociedad occidental ha empezado a animar este ám­
bito de autoexpresión en los hombres. No obstante, los modales en­
cantadores y atractivos de Venus pueden ser sólo una exhibición su­
perficial, sin mucha profundidad emocional. Y en particular, en muchos
hombres ( especialmente en el mundo occidental), la función de Venus
puede estar tan atrofiada que nunca expresen afecto y amor genuino
en la intimidad. Como señaló Jung hace décadas, en los hombres esta
función a menudo degenera hacia el sentimentalismo.
Por otra parte, Marte está tradicionalmente asociado con el prin­
cipio masculino, y la mayoría de los hombres se identifican mucho
más fácilmente con cualidades marcianas, como la fuerza, la valentía,
la superación de obstáculos, el ganar a sus competidores y el probar­
se a sí mismos. Para comprender a Marte, uno tiene que reconocer
que el antiguo dios de la guerra representa, en parte, el poder bruto
y la fuerza agresiva impersonal. Si conseguimos disciplinar y canalizar
su fuerza, puede conseguir grandes cosas, pero si se muestra indisci­
plinado, es capaz de manifestar una violencia desordenada, una apro­
ximación abrasiva al sexo e ira incontrolada. Es importante conseguir
un equilibrio en nuestro intento de controlar la energía de Marte, y
esto es cierto, evidentemente, tanto para los hombres como para las
mujeres. Cuando no hay control, podemos provocar una tremenda
destrucción y generar odio o resentimiento. No obstante, demasiada
represión de los instintos agresivos o de los objetivos y ambiciones per­
sonales, puede degenerar en deseo frustrado, ira crónica, inhibicio­
nes sexuales y todo tipo de bloqueos emocionales.
Resulta revelador observar cómo ha cambiado la expresión de la
energía marciana en las mujeres occidentales a lo largo de las últimas
décadas, conforme se las ha animado a afirmarse a sí mismas, a ser más
competitivas, a entrar en contacto con su sexualidad y a expresarse
con más sinceridad, pero también con más egoísmo y con menos re­
paro y sensibilidad hacia los demás. A estas alturas no podemos con­
cluir que existan muchas mujeres que hayan conseguido una expre­
sión equilibrada, porque cuando se retiró la tapadera y se permitió
que saliera la energía marciana, surgieron los talentos creativos, atlé­
ticos, profesionales y de liderazgo. pero también un extenso torrente
de furia, resentimiento y emociones destructivas. Examinemos ahora
cómo se expresa la ira, tanto por parte de los hombres como de las
mujeres, en función de la posición de Marte.
Un proyecto grupal particularmente intrigante realizado hace unos
años investigó la asociación de Marte con distintas formas de expresar
la ira, agrupando a las personas en función de los cuatro elementos
de su signo marciano. Las personas con Marte en signos de aire ra­
cionalizaban su ira o filosofaban sobre ella. Generalmente, creían que
no eran tendentes a reaccionar con ira, pero cuando expresaban la ira
o algo remotamente violento, a menudo se sentían muy deprimidos y
«odiaban» a la persona que les había hecho mostrar una conducta tan
poco civilizada. En general, evitaban la actividad indómita e incen­
diaria, y mostraban relativamente poco interés por el atletismo (se tra­
taba, no obstante, de un pequeño grupo, y muchos aficionados al atle­
tismo tienen Marte en signos de aire). Se trataba de personas «que
estaban en la cabeza», que preferían reflexionar sobre sus problemas
en lugar de actuar. Personalmente, he descubierto que un ataque a su
inteligencia puede provocar en ellos (más que ninguna otra cosa) una
ira repentina, un intento competitivo de poner a prueba su capacidad
mental y, a veces, un resentimiento considerable.

Marte en Géminis: en estas personas la ira puede manifestarse como


una tendencia a la polémica y a ser muy selectivos, o a menospreciar
y a mostrarse desagradables; pero en general éste no es un signo co­
nocido por sus exhibiciones de hostilidad o intensidad agresiva. Pre­
fiere olvidar la irritación y dedicar sus energías al siguiente objeto de
su interés, tal vez pensando que quien le ha irritado simplemente no
sabe comunicarse

Marte en Libra: en el signo más pacifista, Marte raras veces demuestra


verdadera destructividad emocional descontrolada, salvo quizá en pre­
sencia de su pareja o de su mejor amigo. A menudo tiene opiniones
contundentes y puede mostrar resentimiento si otros le obligan a dis­
cutir, pero en general prefiere evitar a la gente, las situaciones o los
entornos que le hacen sentirse resentido o enfadado.
Marte en Acuario: los ataques a sus conceptos políticos y sociales o
a sus ideales probablemente provocarán una reacción iracunda,
aunque tratará de mantener el control mientras pueda, especial­
mente porque se enorgullece de tener un planteamiento de vida ra­
cional y objetivo. Básicamente, cuestionarle en un área donde está
seguro de saber algo, puede producir una expresión egótica de irri­
tación.

Quienes tenían a Marte en signos de tierra descubrieron que el eno­


jo les cansaba. No les gustaba expresarlo en absoluto, y era evidente
que reprimirlo les exigía mucha energía. Tenían tendencia a aferrar­
se al enojo y a la queja, y a cortar con las personas que les provocaban
una energía «tan negativa». En general, preferían no dejarse alterar
por las conductas ajenas que provocaban enfado. En lo concerniente
al uso eficaz de la energía y a la canalización de la ira, la mayoría de
ellos funcionaba mejor bajo presión y teniendo que cumplir con los
plazos de entrega. En otras palabras, el grupo fue evaluado como «un
montón de potenciales adictos al trabajo» que sublima espontánea­
mente el enfado en forma de productividad.

Marte en Tauro: como estoy escribiendo esta obra en España, no pue­


do evitar recurrir a la imagen del toro de la tradición taurina espa­
ñola. El toro, lento a la ira, deambula prefiriendo que le dejaran en
paz, pero finalmente-si se le pincha y atormenta continuamente­
escarba el suelo con gran determinación y embiste con tremenda po­
tencia. Como Tauro es un signo de Venus, quien tiene esta ubicación
generalmente prefiere la tranquilidad a la lucha, aunque esté terca­
mente ftjado a sus deseos.

Marte en Virgo: el enojo le altera físicamente, especialmente los ner­


vios y los intestinos, y a menudo dirige la irritación hacia sí mismo,
puesto que asume casi instintivamente que es tan imperfecto que la
falta probablemente fue suya. Pero si la ira se dirige hacia otra perso­
na, puede ser muy reivindicativo y agudamente crítico.
Marte en Capricornio: en este caso una nota clave es el enojo contro­
lado, y Marte en Capricornio raras veces pierde el control de sus sen­
timientos hostiles, ¡al menos en público! Pero esta persona suelen ser
muy individualista y orientada hacia sus metas, por lo que evaluará pa­
cientemente cuál podría ser un canal productivo para esta emoción,
lo que a veces puede llevarle a un juego de poder o a realizar un acto
autoritario sobre un enemigo o competidor.

El grupo con Marte en signos de agua mostró cierta dificultad para ex­
presar su enojo, especialmente porque estaba compuesto por perso­
nas idealistas y mediadores, que el líder del grupo llamó «pacifistas
agresivos». Cuando se sentían frustrados, algunos optaban por llorar,
y todos se sentían culpables después de dejar que su enojo explotara
externamente. En general, he descubierto que este grupo alberga co­
rrientes subterráneas de ira que se van acumulando con el tiempo, y
a veces llegan a afectar su juicio o su conducta sin que la persona sea
consciente de su intensidad.

Marte en Cáncer: oculta el enojo todo lo posible, pero se filtra hacia


el ambiente, y trata de evitarte si le has provocado esa emoción. Su di­
gestión reacciona terriblemente al enfado, y es posible que no pueda
comer en absoluto.

Marte en Escorpio: cuando se enfada, se cierra como una almeja, ru­


mia amenazadoramente y hierve hasta que el vapor le sale visiblemen­
te por las or�jas. Después, en algunas personas y situaciones, a esto le
sigue una gran explosión en la que la furia puede expresarse muy des­
tructivamente, de manera completamente irracional y difícil de per­
donar. Esta gente necesita décadas para perdonar una traición o un ata­
que personal injusto.

Marte en Piscis: no suele reaccionar con enojo tan rápidamente


como la mayoría de los signos, tal vez porque tiene menos ego y tam­
bién porque a menudo no registra una ofensa o no se la toma tan
personalmente como otros. Pero cuando se enfada, le resulta muy
difícil expresarlo porque al mismo tiempo simpatiza con quien le
causó la ofensa.

El grupo de personas que tienen Marte en signos de fuego parece ser


el único que a veces disfruta expresando su enojo. Casi siempre hay
cierta impaciencia, y a menudo una tendencia irascible. Los pertene­
cientes a este grupo tendían ocasionalmente a la conducta explosiva
y consideraban que tenían expectativas muy elevadas con respecto a
sí mismos y a los demás, que evidentemente pueden producir irrita­
ción cuando no se cumplen. Todos los miembros de este grupo eran
especialistas de algún campo creativo, pero cada uno tenía su mane­
ra personal de lidiar con el enojo: por ejemplo, dándose a la bebida
para ahogarlo (una mujer); rompiendo objetos inanimados en una
época de su vida (un hombre); o bien problemáticas explosiones de
agresividad (un hombre).

Marte en Aries: parece más enojado de lo que en realidad está, por­


que siempre anda impaciente y necesita soltar presión; los demás tien­
den a tomárselo demasiado en serio, mientras que él lo olvida dos mi­
nutos después.

Marte en Leo: puede enojarse cuando hieres su orgullo, de modo


que nunca cuestiones su lealtad o su integridad, ni dejes de prestar
suficiente atención a sus demostraciones de generosidad. A me­
nudo exige atención, reconocimiento de sus acciones y/ o mucho
respeto, y puede sentirse extremadamente irritado cuando estos no
llegan.

Marte en Sagitario: en las respuestas iracundas, a menudo proyectan


un aura de rectitud o de indignación justificada. Es posible que nun­
ca vuelvan a hablar contigo si desprecias sus altos ideales, ofendes su
exaltada opinión de sí mismos y de sus creencias, o señalas los fallos
que cometen en sus intentos de llevarlas a la práctica.
Los contrastes entre las expresiones masculina y femenina
de Venus y Marte

Ahora es más dificil que nunca describir las expresiones típicamente


masculinas y femeninas de los factores psicológicos y de las energías
emocionales y físicas, porque las conductas sociales y los roles cambian
incesantemente y es imposible llegar a formular principios generales
sin hacer ciertas generalizaciones. Sin duda resultaré políticamente
incorrecto al aventurar algunas directrices para comprender las dife-
. rencias entre la forma habitual de expresar y describir su vida íntima
que tienen los hombres y las mujeres tal como la he observado en la
literatura psicológica, y también en cientos de entrevistas y cuestio­
narios.
En primer lugar se debe resaltar que Venus y la Luna están estre­
chamente interrelacionados con Marte en el patrón de expresión se­
xual de la mujer, mucho más que en la mayoría de los hombres, y no
puede negarse que, en general, la sexualidad femenina es más com­
pleja que la masculina. Por ejemplo, una mujer con la Luna en Es­
corpio tendrá intensas necesidades sexuales que se manifestarán muy
poderosamente a nivel físico y emocional, aunque Venus y Marte no
reflejen esa sintonía (por ejemplo, si Venus está en Piscis y Marte en
Virgo). Muchas mujeres sintonizadas con Marte, Aries y Escorpio pue­
den expresar su energía asertiva y su sexualidad agresiva de manera
rápida, directa y espontánea, pero en la mayoría de las mujeres la
energía de Marte sigue siendo relativamente inaccesible, o al menos
se mantiene restringida hasta que se activan los afectos venusinos. Así,
la energía sexual y su libre expresión pueden irrumpir con fuerza
cuando la mujer se siente relajada, amada y apreciada (todas ellas ex­
periencias características de Venus). En otras palabras, en la mayoría
de las mujeres, la energía impersonal de Marte puede fluir apasiona­
damente (y orgásmicamente) con mayor facilidad una vez que se han
activado los sentimientos más personales de Venus. Muchos hombres
sensibles también pueden identificarse con esta descripción, pero a la
mayoría de ellos les resulta relativamente fácil expresar su energía se­
xual y orgásmica marciana en una amplia variedad de relaciones, que
van desde las profundamente personales hasta las casi completamen­
te impersonales.
He desarrollado un modo útil y abreviado de captar lo que Marte
significa para los hombres señalando que representa el ego masculino.
Así mismo, para las mujeres, Venus simboliza el ego femenino. Empleo
estos términos para indicar una parte de la personalidad que guarda
relación con la identidad física y el género, y el orgullo que producen
ciertas cualidades relacionadas con ella.
Para un hombre, Marte representa suforma de entregarse en la sexua­
lidad. Aunque en otros libros de astrología no se hable de Marte en
términos de «entregarse», creo que éste es un concepto apropiado.
Por ejemplo, usar su fuerza para proporcionar algo a otra persona es
una expresión arquetípica de Marte de la que un hombre puede sen­
tirse orgulloso; de ahí el concepto de «ego masculino». En otras pala­
bras, un hombre necesita sentir que tiene las cualidades de su signo
de Marte para sentirse masculino. De hecho, le resultará muy difícil
representar el papel masculino en el mundo si no confía en su capa­
cidad de expresar dichas cualidades. Y, dentro de una relación y a ni­
vel energético, si la autoafirmación y la energía marciana del hombre
no son recibidas, aceptadas y absorbidas por la mt�jer con la que está
desarrollando una relación íntima, el hombre indudablemente se sen­
tirá frustrado y decepcionado, y muy posiblemente enojado, irritado
y desvitalizado, porque no está lo suficientemente polarizado a nivel
energético como para sentirse completo.
Para una mujer, Venus representa el «ego femenino» en el sentido
de que simboliza cómo recibe el afecto y cómo se entrega en el amor y
en el sexo. En el caso típico, la m�jer necesita (a menudo inconscien­
temente) sentir que expresa en cierta medida el ideal de su signo Ve­
nus; ella ajusta su apariencia para encajar con esa imagen, y esto re­
fuerza su confianza y su sensación de ser atractiva (ego femenino). La
mujer necesita saber que tiene las cualidades de su signo venusino para
sentirse femenina, y muchas mujeres provocarán -abierta o sutil­
mente- en otras personas conductas o gestos que sustenten esta con­
fianza en sus cualidades venusinas. Si estas necesidades no se ven satis­
fechas en la relación íntima en la que participa, puede no sentirse
querida ni necesitada y creer que es poco femenina. Entonces podría
irritarse, sentirse abatida, retirarse o mostrar actitudes negativas, por­
que está experimentando muy poco del impulso energético y de la po­
larización que necesita para nutrirse y sustentarse emocionalmente.
Daré muchos ejemplos de cómo el ego masculino y el ego femeni­
no se expresan en signos específicos a lo largo de los ocho capítulos si­
guientes. Pero aquí quiero elaborar un poco sobre lo que Marte signi­
fica para la mayoría de las mujeres y lo que Venus significa para la
mayoría de los hombres, además de los significados generales que tie­
nen para la gente. En la mayoría de las mujeres, la posición de Marte
está relacionada con la integración de su propia asertividad, sus cuali­
dades masculinas, y también indica la imagen idealizada de las cua­
lidades masculinas que ella podría proyectar en sus posibles parejas.
En cualquier caso, un hombre cuya carta activara el Marte de la mujer
a través de una serie de contactos astrológicos energizaría esa imagen
excitante. Que la mujer actúe o no a partir de esa estimulante interac­
ción de energías es otro tema, y su compatibilidad con el hombre en
cuestión depende de múltiples factores a diversos niveles. Pero al me­
nos ella habría encontrado a alguien que activa su atractivo fisico, y a
menudo se sentiría interesada por él.
En la mayoría de los hombres, la posición de Venus está relaciona­
da con la imagen idealizada de belleza y romanticismo que le atrae
magnéticamente y a menudo también eróticamente. Depende de mu­
chos factores que actúe o no a partir de esa estimulación energética,
y que sea ampliamente compatible con esa persona. Pero, casi sin ex­
cepción, un hombre cuyo Venus esté altamente energizado por una
mujer la encontrará, como mínimo, inusualmente atractiva, en cier­
tos casos aunque haya una gran diferencia de edad. En otras palabras,
su propia energía venusina y su conciencia de la belleza y del atracti­
vo erótico despertarían, y podría ocupar sus fantasías durante algún
tiempo, aunque el encuentro fuera transitorio.
Anterior:mente en este capítulo he mencionado la cuestión de la
medida de integración de Venus y Marte dentro de cada individuo, y aquí
merece la pena indicar unos pocos detalles más que tienen su impac­
to en esta importante cuestión. La sección siguiente de este capítulo,
que trata sobre Venus y Marte en los cuatro elementos, dará algunas
directrices para evaluar la armonía relativa entre los dos planetas y sus
sintonías energéticas dentro del individuo. Un factor importante que
debemos recordar es que lo que aparece en la superficie de una per­
sonalidad individual no está necesariamente alineado con, ni consti­
tuye un reflejo preciso de, las energías y tendencias más profundas
que la persona mantiene en privado.
Por ejemplo, el signo venusino de una mujer puede emitir un men­
saje público que sea radicalmente diferente de sus cualidades mar­
cianas. Pensemos en una mujer que tenga a Venus en un signo bas­
tante modesto (tal vez Virgo o Libra), o en un signo bastante distante
(Acuario o Capricornio), pero que tenga a Marte en Leo o Escorpio
(muy interesados en el sexo vigoroso). Otro ejemplo sería el opuesto:
si Venus está en Aries, como en las cartas de Elisabeth Taylor y Mary­
lin Monroe, el mensaje de glamour y agresividad sexual se trasmite po­
derosamente a través de su apariencia y encanto (Venus), pero si Mar­
te está en un signo mental, como Géminis o Virgo, la sintonía de la
mujer con la intensa energía sexual y su expresión física podría ser
mucho menor de lo que daba a entender. En otras palabras, en casos
así, la mujer podría emitir sin darse cuenta mensajes que los hombres
malinterpretaran constantemente. Y por tanto la mujer podría sen­
tirse muy sorprendida cuando varios hombres se enfadaran con ella
por confundirlos o por «prometer más de lo que está dispuesta a dar».
Por eso, tener a Venus y Marte en una relación al menos mediana­
mente compatible ayuda mucho en las relaciones íntimas: además de
que a cada persona le resulta más fácil expresar simultáneamente la
energía emocional y sexual con la otra, lo que está en su interior pue­
de reflejarse con más precisión en el exterior.
El mismo principio es válido para la interacción entre Venus y Mar­
te en los hombres. Por ejemplo, si el hombre tiene a Marte en Libra,
y por tanto se expresa de manera muy refinada y educada, pero tiene
a Venus en Capricornio o en Aries (que a veces pueden ser bastante
rudos e impersonales), la mujer podría sufrir un duro despertar. Por
otra parte, si un hombre tiene a Marte en un signo abiertamente eró­
tico como Escorpio o Tauro, pero tiene a Venus en Gc''.minis o Acuario
I
(signos mentales coquetos pero muy distantes), ofrecerá una impre­
sión de sí mismo que sólo revela parcialmente la totalidad de su natu­
raleza erótica y romántica.

Venus y Marte en los elementos

Comprender la sintonía energética elemental entre Venus y Marte en


la carta personal es al menos tan importante como conocer lo que sim­
bolizan sus posiciones en los signos. En otras palabras, ¿se expresarán
, nuestras energías emocionales, afectivas y sexuales de manera fogosa
y exuberante, de manera terrenal y sensual, de manera aérea e inte­
lectual, o de manera acuosa y sentimental? Comentemos con cierto
detalle lo que significa esto y examinemos cómo se expresan estas
energías humanas fundamentales en las relaciones.

«SENTIMIENTOS» CONTRASTADOS CON «EMOCIONES»

En primer lugar quiero establecer una distinción importante, dife­


renciando entre sentimientos y emociones. Aunque la mayoría de los li­
bros de astrología y psicología no distinguen entre estas experiencias,
es importante definir cómo empleo estos términos, especialmente en
relación a los cuatro elementos.
La desafortunada confusión de los sentimientos con las emociones
conduce a todo tipo de malentendidos con respecto a la naturaleza
psicológica y a las necesidades individuales de las personas. En la ma­
yoría de los libros de psicología, tanto populares como académicos,
estos términos se usan de manera muy imprecisa, y por tanto pueden
generar mucha confusión. De hecho, muchos terapeutas creen con
fervor religioso que los problemas de muchas personas pueden resol­
verse expresando libremente sus «sentimientos», como si tal expre­
sión desinhibida no pudiera conducir también a la furia destructiva,
a la violencia vengativa y a causar un daño permanente a otra persona
o a la relación misma. Otros confunden la expresión de sentimientos
con el amor, como si muchas personas dadas al sentimiento no tuvie-
ran importantes problemas relacionales (por ejemplo, si sus senti­
mientos son demasiado desenfocados o impersonales), o como si las
personas que no muestran abiertamente mucha sensibilidad fueran
incapaces de expresar o experimentar amor. De hecho, algunos tera­
peutas han creado una secta que propone: «Expresar sentimientos es
comunicar». El problema con esta visión estrecha de las relaciones hu­
manas y del eros es que, como tantas teorías terapéuticas y sobre la per­
sonalidad formuladas en el último siglo, tratan de imponer una es­
trecha «camisa de fuerza» conceptual sobre la infinita variedad y
complejidad de la personalidad humana.
Creo que es más preciso asociar los sentimientos con el elemento
agua, con una sensibilidad receptiva e íntima hacia los demás, hacia el
entorno, y hacia las sutilezas de todo tipo. Las emociones deberían aso­
ciarse más con el elemento fuego, con una forma de expresión ener­
gética extrovertida, intensamente dinámica y demostrable. Una serie
de descubrimientos recientes en neurobiología establecen una distin­
ción similar, como la que se propone en el libro de Antonio Damasio,
En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y de los sentimientos. Esta
obra establece que el «sentimiento» es principalmente la experiencia
de percibir nuestro mundo interno, y que es esencialmente privado,
mientras que las «emociones» son más extrovertidas, abiertas, dinámicas
y físicas, y a menudo se expresan con el corazón acelerado, con los
dientes apretados, con lágrimas, con visible enojo o con entusiasmo.
Tradicionalmente, en astrología el agua está asociada con la sensibili­
dad y la intimidad, mientras que el fuego es conocido por su gran ener­
gía física, por su entusiasmo, sus fuertes opiniones y reacciones, y por
querer tener impacto en el mundo externo.
No obstante, como no puedo corregir la falta de vocabulario pre­
ciso que caracteriza nuestra época, en varios lugares de este libro uso
el término «emociones» en el sentido más tradicional. Por ejemplo, el
hecho de que las personas de agua son «emocionales» es evidente
para cualquiera que mire la vida a través de la lente astrológica. Sólo
quiero dejar claro que los sentimientos y las emociones son muy dife­
rentes, y que nos conviene definir mejor nuestros términos cuando
analizamos a las personas con cualquier sistema psicológico.
VENUS Y MARTE EN EL ELEMENTO AGUA
(CÁNCER, ESCORPIO Y PISCIS)

Como el agua es informe, quienes tienen a Venus o a Marte en sig­


nos de agua no suelen saber realmente lo que sienten o lo que quie­
ren si no lo experimentan. Sólo cuando viven sus sentimientos es­
tos salen a la superficie y se hacen más conscientes. Recordemos que
el agua es informe, y que por lo tanto los sentimientos de las perso­
nas de agua sólo toman forma al relacionarse con otra persona o si­
tuación. El agua es un elemento pasivo: refleja. Cualquiera que ten­
ga a Venus o a Marte en signos de agua refleja los deseos de los de­
más; por tanto, ellos quieren ser queridos. Cuando otra persona les
quiere mucho, ¡están encantados! Los signos de agua no quieren vol­
verse demasiado vulnerables, y por eso suelen esperar a que la otra
persona sea la primera en demostrar deseo o sentimiento. Tien­
den a ser muy pasivos, especialmente Piscis y Cáncer, reaccionan­
do a las intenciones y deseos del otro antes de descubrir su propia
posición. Esto también es cierto en alguna medida para Escorpio,
pero Escorpio es un signo con más deseo e iniciativa, y -aunque
tampoco le gusta sentirse vulnerable- quienes tienen una intensa
sintonía con Escorpio suelen buscar tan desesperadamente el sexo
y/ o la intensidad emocional que llegan a asumir riesgos para conse­
guirlo.
Marte y Venus en signos de agua son extremadamente sensibles, y
por tanto experimentan placer e intimidad emocional incluso con los
estímulos más sutiles. Para ellos, el sexo está muy asociado con la se­
guridad y con la liberación de las emociones, así como con una sen­
sación de pertenencia emocional y de tranquilidad. La sensibilidad de
Marte y de Venus en los signos de agua no se limita a sus propios sen­
timientos; también son extraordinariamente sensibles a la actitud de
la otra persona y a cómo responde emocionalmente. Ellos reflejan el
sentimiento y la energía del otro. Se funden con los sentimientos de
la otra persona, adaptándose así a las emociones ajenas. Derivan mu­
cho placer de notar que satisfacen los sentimientos sutiles y las nece­
sidades de su part;ja.
Quienes tienen a Venus y/ o Marte en signos de agua se sienten ali­
mentados cuando nutren a la otra persona. Tradicionalmente, Cán­
cer y Piscis son conocidos como signos generosos y preocupados por
los demás; y creo que a menudo Escorpio también posee estas cuali­
dades en mucha mayor medida de lo que se le reconoce, aunque he­
mos de admitir que a veces parecen consumir a los demás en lugar de
nutrirles. Les gusta tanto la privacidad que sus mejores cualidades sue­
len pasar desapercibidas. A menudo son extremadamente tacaños con
las emociones y con el dinero, pero si deciden dar, pueden hacerlo en
forma tremenda. Todos los signos de agua pueden ser tacaños, y pue­
den tomar además de dar. Cáncer puede ser extremadamente tacaño
con el dinero y protector de sus sentimientos, a veces hasta el punto
de identificarse casi completamente con la rígida máscara que suele
llevar puesta. YPiscis, aunque no se le conoce por ser tacaño, suele te­
ner una actitud de recibir de los demás, en el sentido de que puede
absorber mucha energía o dinero de otros sin dar nada a cambio. Esto
ejemplifica un hecho importante: cualquier factor astrológico siem­
pre tiene dos lados. No debemos amontonar todas las cualidades ne­
gativas de cierto elemento en uno de los signos de dicho elemento.
Una última nota con respecto a Venus o Marte en signos de agua:
se sienten personalmente satisfechos alimentando emocionalmente a
otra persona y siendo alimentados, y todo esto ocurre de una manera
misteriosa que está más allá de los conceptos. Como el agua es un ele­
mento silencioso que hace su voluntad en silencio y sin grandes de­
mostraciones, a quienes tienen Venus o Marte en signos de agua no
les gusta hablar mucho en situaciones románticas o sexuales. Tienden
a preferir una fusión silenciosa, una serena armonía que raras veces
se experimenta y que ha de ser saboreada en profundidad.

Notas clave de Venus en signos de agua: el afecto y la apreciación se


expresan con simpatía y empatía, mediante la identificación con los
sentimientos de la otra persona. La persona siente amor y cercanía
con el otro a través de un intercambio de sensibilidad y sentimien­
tos sutiles, lo que a veces conduce a una experiencia de profunda
fusión.
Notas clave de Marte en signos de agua: el individuo afirma su yo a tra­
vés de la sutileza emocional y la persistencia, así como apelando a los
sentimientos y necesidades profundos de los demás. Su modo de ope­
rar hace uso de la intuición, la astucia y la sagacidad para conseguir
sus objetivos y deseos. Los anhelos profundos, el sentimiento de ser
necesitado por otros, las intuiciones sutiles y la intensidad de la expe­
riencia emocional estimulan su energía física.

VENUS Y MARTE EN EL ELEMENTO FUEGO


(ARIES, LEO Y SAGITARIO)

Venus y Marte en el elemento fuego son directos pero bastante im­


personales. El amor, las relaciones, el romanticismo y el sexo están aso­
ciados con la liberación de abundante energía y la confirmación de su
identidad. Tienden a ser muy egocéntricos, tanto en las relaciones
como en el sexo; y tienden a transitar por un camino muy estrecho.
Les resulta dificil descender al nivel de los demás y relacionarse con
ellos como seres humanos comunes. En otras palabras, quienes tienen
estos emplazamientos pueden tener problemas de relación por ser de­
masiado impersonales; tienen dificultades para adaptarse a los demás
y encontrarse con ellos de tú a tú. Esto es especialmente cierto cuan­
do Venus está en los signos del fuego.
El elemento fuego tiene mucho que ver con el estilo y la fantasía.
Quienes tienen Venus y/o Marte en fuego quieren que su amante o
esposo/a encaje en una imagen dinámica que les intrigue y excite;
quieren incluir a la otra persona en su propio mundo de fantasía per­
sonal y en su visión dramática de la vida. El fuego siempre hace todo
a lo grande; nunca se contenta. Aries siempre tiene que ir hacia algo
nuevo; Sagitario necesita expandirse continuamente y Leo tiene que
expresarse tan ampliamente y dramatizar de manera tan exagerada
que a menudo descubre que su público ha renunciado y se ha ido.
Otro modo de expresar esto es decir que las personas con Venus
y/o Marte en fuego quieren llevar a su amante a la danza llameante
de energía irreflexiva que ellos identifican con la vida. Hay una dan­
za de vida que la gente de fuego siente dentro de sí, y quieren que to-
dos los demás sientan y compartan lo mismo. Es como si te dijeran:
«¡Venga! ¡Vive! ¡Ven conmigo, únete a mi fantasía, fúndete con mi en­
tusiasmo y sé parte de algo grande! Únete a mi gran sueño. Nunca me
tendrás a menos que te unas a mí en mi gran visión de la vida». Si esto
no te va, si prefieres mantener tu propia identidad y tu asentamiento
en la realidad, es posible que no combines muy bien con ellos. De he­
cho, podrías pensar: «¡Qué persona tan molesta y egoísta!» e irte. En
realidad no tienes mucha elección: o te fundes en su danza o les olvi­
das. No puedes luchar con ellos con la esperanza de ganarles. Las per­
sonas de fuego no se extienden hasta ti, ni se moderan o limitan para
establecer un verdadero contacto contigo; tú tienes que adaptarte a
ellos. Pero si tienes fuego en tu carta y/ o lo admiras en los demás, y
compartes esta visión dinámica de la vida y del amor, entonces unirte
a la danza del fuego cósmico y a la celebración vital puede ser mágico
y emocionante.
El fuego es un elemento fuerte, y conlleva un ego fuerte. La auto­
imagen que proyectan en los demás es muy importante para ellos, y su
estilo también lo es. Así, un requisito incluido en los encuentros ro­
mánticos y sexuales es la confirmación de su sentido de identidad. Po­
dría añadir que, por su propia naturaleza, el fuego proyecta luz; quie­
nes tienen un fuego fuerte en sus cartas no pueden evitar proyectar
algún tipo de imagen. En el mejor de los casos, es brillante y luminosa,
positiva e inspiradora. En el peor, la persona puede pensar que es la luz
más brillante de este planeta. Leamos una cita extraída de una entre­
vista en la que un hombre describe a una mujer con Venus en fuego:

Con las mujeres de fuego tienes que convertirte en parte de su mundo de


ensueño «allí arriba», en su imaginación, porque, en caso contrario, no
ocurre nada en la relación. Es como si ellas siempre estuvieran esperan­
do que apareciera el hombre de sus sueños y que su imagen mágica se vie­
ra realizada. Tú tienes que satisfacer, o hacer ver que satisfaces, sus sue­
ños. Tus propios sueños no parecen importarles gran cosa. Pero mientras
puedas fingir, las personas con Venus en fuego son fáciles de engañar. No
son las personas más realistas del mundo (EA).
Una cosa aparentemente significativa con respecto a Marte en fue­
go es que, en los hombres, suele manifestarse a través de acciones cer­
teras. Las mujeres suelen proyectar la energía de Marte en sus parejas,
pero esta energía también activa intensamente su propia imaginación.
Es como si la energía de Marte fluyera hacia la imaginación y activara
todo tipo de proyecciones, imágenes y fantasías. Esto también puede
ser cierto para los hombres con Marte en fuego, aunque un buen por­
centaje de su energía marciana también suele fluir hacia la actividad
fisica y la acción dinámica y manifiesta. Evidentemente, no hay una di­
ferencia tan marcada entre los hombres y las mujeres; descubrirás que
los estadios locales están llenos de mujeres con Marte en signos de fue­
go practicando deporte o como espectadores entusiastas. Pero mere­
ce la pena indicar la gran tendencia existente, particularmente en las
mujeres con Marte en signos fuego, a tener una imaginación fuerte­
mente cargada. ¡Yambos sexos comparten una poderosa tendencia a
proyectarse dinámicamente hacia el futuro!
Quienes tienen Venus y Marte en fuego asocian el sexo con la risa,
les gusta el júbilo y se sienten apreciados cuando pasas un buen rato
con ellos. Una mujer entrevistada que tenía Marte en un signo de fue­
go dijo: «Reírme mucho y pasar un buen rato hace que sea más fácil
de seducirme». Los emplazamientos en signos de fuego manifiestan
un genuino entusiasmo por el sexo; pero, en muchos casos, sólo cuan­
do es moralmente permisible y sienten que la otra persona les respe­
ta. Su autoimagen tiene que permanecer intacta, y necesitan que la
atención de la otra persona le saque brillo. Pero el elemento fuego
también muestra impaciencia sexual y una tendencia a mandar que
puede provoca un resentimiento considerable, y a veces el rechazo de
sus parejas.

Notas clave de Venus en signos de fuego: el afecto y la apreciación se


expresan con energía, de manera directa y a lo grande. La persona
siente amor y cercanía con el otro cuando comparte actividades vigo­
rosas, y también las aspiraciones y los ideales superiores que poseen
en común.
Notas clave de Marte en signos de fuego: el individuo se afirma a sí
mismo a través de la acción fisica directa, la iniciativa, y la demostra­
ción enérgica y extrovertida. El modo de operar es a través de la ex­
presión directa de la voluntad, la autoridad y el poder. El movimiento
constante, el entusiasmo confiado y la acción dinámica estimulan la
energía fisica.

VENUS Y MARTE EN EL ELEMENTO TIERRA


(TAURO, VIRGO Y CAPRICORNIO)

Con Venus y Marte en tierra, y por tanto en sintonía innata con los
ritmos naturales, no debería sorprendernos que el tiempo sea una
consideración importante y un factor determinante en las relacio­
nes... tiempo y paciencia. Ellos se toman tiempo para expresar sus
sentimientos y deseos, y a veces tardan lo que a otros puede pare­
cerles una eternidad. A pesar de lo fuertes que son los instintos fisi­
cos en el elemento tierra, se ven dominados por una tremenda pre­
caución, autoprotección y sentido práctico que pasa por alto la
necesidad de aventuras románticas y excitación. El autocontrol es un
tema que encontramos en todas las actividades y motivaciones de los
tres signos de tierra. De hecho, no sólo el autocontrol, sino también
un deseo de controlar a todas las demás personas y cosas. Los signos
de tierra parecen imaginar que a través del control pueden conse­
guir seguridad.
No obstante, cuando finalmente las personas con énfasis en tierra
dicen sí a alguien y se comprometen en una relación, tienden a ser
muy profundos y firmes en su compromiso. Sabes que ellos están ahí
contigo, no deambulando por su mente o esperando ansiosamente
una oportunidad más interesante. ¡Entonces tratan de hacer que la re­
lación fundone! Un problema que suele surgir al relacionarse con per­
sonas en las que domina el elemento tierra es que nunca sabes segu­
ro si están contigo porque realmente les importas personalmente o
porque tienen alguna razón práctica. Por ejemplo, ¿están simple­
mente comprando seguridad? ¿Les resultas conveniente como punto
de apoyo para alcanzar sus ambiciones?
Quienes tienen Marte o Venus en signos de tierra tienden a ser
dedicados y eficientes, aunque la pereza de Tauro a veces supera su
sentido del deber y la eficiencia. También suelen sentirse orgullosos
de su técnica sexual: a menudo trabajan una técnica y tratan de do­
minarla, e intentan controlar incluso la pasión. Marte y Venus en sig­
nos de tierra son muy básicos y sencillos. Incluso Virgo es un signo
muy sensual. No es particularmente sexual, pero es sensual y muy
orientado hacia lo físico. De modo que muchas personas con un Vir­
go fuerte se dedican a las artes curativas, los estudios nutricionales,
la enfermería, la terapia física o el masaje. Los signos de tierra quie­
ren cuidar de las necesidades y de los instintos humanos eficiente e
impersonalmente. El sexo, el amor y las relaciones íntimas están vin­
culados con las necesidades y los deberes básicos. Este plantea­
miento les lleva a ser bastante mecánicos en ocasiones, y a veces fran­
camente aburridos. La espontaneidad y la imaginación no son sus
puntos fuertes.
Quienes tienen a Venus en signos de tierra buscan cobijo, estruc­
tura y seguridad emocional en las relaciones, y esto puede conducir
a un exceso de tradicionalismo, actitudes conservadoras y rigidez,
que a su vez pueden llevar a una profunda soledad. En lugar de pro­
ducir una base emocional sólida y estable, el dominio del elemento
tierra puede hacer que la persona sea totalmente inflexible. Las per­
sonas terrenales suelen sentir que la presencia física del ser amado
indica que todo está bien en la relación. Tienden a creer que las for­
mas son la realidad última, aunque sean esencialmente falsas, hipó­
critas o engañosas. Si quieres impresionar a una pareja con un fuer­
te énfasis en el elemento tierra (ya tenga Venus, Marte, el Sol o la
Luna en este elemento), podrías descubrir que lo que realmente le
llega y suscita una rápida reacción es tu marcha temporal. Eso es lo
único que es real para muchos de ellos, y consigue mucho más que
meses de discusiones tratando de convencerles de que hay un pro­
blema.
Lo que sigue es una cita de una entrevista realizada a una mujer
con Marte en Tauro. Al explicar cómo le gustaba ser tratada por los
hombres, dijo: «Sé sustancial conmigo. Sé físico conmigo. Desea mi
cuerpo, ¡no sólo a mí!». Esto está en agudo contraste con Marte o Ve­
nus en aire, por ejemplo. Una persona de aire nunca diría esto. La
persona de aire diría: «Conóceme personalmente, pregúntame lo que
pienso... mi cuerpo puede venir después». La dimensión física, la for­
ma, la apariencia y el vestido son extremadamente importantes para
la gente de tierra. En otras palabras, la apariencia exterior importa
mucho, especialmente cuando Venus está en tierra.
Debido a este extraordinario conservadurismo en la relaciones, las
personas con énfasis en tierra ( especialmente aquellas con Venus, el
planeta de la relaciones, en signos de tierra) se niegan a sí mismas mu­
chas posibilidades en las relaciones humanas. Son tan tradicionales, y
la gente tiene que enc�jar en sus categorías tan específicamente, que
descuidan o pierden muchas posibilidades de tener nuevas experien­
cias por considerarlas imposibles o poco prácticas. Evidentemente
esto es cierto para muchas personas, no sólo las que tienen a Venus en
tierra; pero es más común para quienes están sintonizados con este
elemento. Las personas de tierra tienden a ser muy formales, y en su
imaginación no entra que otra gente con otras sintonías puedan tener
planteamientos menos rígidos hacia la vida y las relaciones. Tampoco
pueden imaginarse que podrían obtener satisfacción de cualquier re­
lación que no fuera un acuerdo bastante tradicional, con deberes, de­
rechos y estilos de vida bien definidos.

Notas clave de Venus en signos de tierra: el afecto y el aprecio se ex­


presan de manera tangible, fiable y física. La persona siente amor y
cercanía con el otro a través del compromiso, la construcción de una
vida en común, el placer sensual y el compartir de responsabilidades.

Notas clave de Marte en signos de tierra: el individuo se afirma a tra­


vés de logros concretos que requieren paciencia y persistencia. El mé­
todo de operar es cuidadoso, cauto, y a menudo orientado a la efi­
ciencia. El trabajo duro, la autodisciplina, los desafíos y la satisfacción
de haber cumplido con los deberes u obligaciones estimulan la ener­
gía física.
VENUS Y MARTE EN EL ELEMENTO AIRE
(GÉMINIS, LIBRA Y ACUARIO)

En contraste con la tendencia del elemento agua hacia el silencio, los


emplazamientos de Venus y Marte en el elemento aire tienden a ser
parlanchines: emplean la comunicación verbal y expresiones de cu­
riosidad, sentimiento, interés y deseo. ¡Incluso a veces pueden llegar
a ser bastante ruidosos! Y, como he mencionado anteriormente, Ve­
nus y Marte en aire no suelen ser especialmente sensuales, es decir, no
necesitan sentirse físicamente cerca de la otra persona, como ocurre
con las personas con énfasis en agua o en tierra. No obstante, si el su­
jeto tiene el signo solar en tierra, por ejemplo, esto puede añadir a la
personalidad una intensa nota de sensualidad, aunque tenga a Venus
y Marte en el elemento aire. Así, reitero una vez más que debemos te­
ner en cuenta la totalidad de la carta en cualquier evaluación. Por esta
razón es mucho más valioso un diálogo en persona que cualquier tipo
de «interpretación de la carta» por escrito o a través de un programa
informático; resulta mucho más fácil combinar todos los factores en
persona, y especialmente con la ayuda del feedback del individuo, para
alcanzar una impresión precisa y realista de su totalidad.
Marte en el elemento aire no indica una energía sexual parti­
cularmente intensa, ¡aunque podrían llevarse el premio por los co­
mentarios insinuantes! Para quienes tienen Marte en aire, el sexo está
vinculado con la comunicación, y también con la diversión, la esti­
mulación mental y la vivificación de las imágenes mentales. Es el tipo
de persona que puede salir con alguien y disfrutar toda la noche aun­
que no haya un intenso compartir físico o emocional, siempre que la
conversación y la comunicación sean interesantes. Este tipo de plan­
teamiento asombra a las personas con una orientación más física y eró­
tica; les deja anonadados que alguien pueda sentirse tan satisfecho
únicamente hablando.
A las personas con énfasis en aire les estimulan las formas e imáge­
nes mentales. Tienen una orientación muy personal. Libra es el más
personal de todos los signos, de hecho, es perdidamente personal.
Dane Rudhyar escribió en The Pulse ofLife que Libra se toma todas las
actividades personales y sociales con absoluta seriedad, y esto a veces
les complica la vida porque asumen que todos los demás son tan sin­
ceros como ellos. Géminis es probablemente el segundo signo más
personal, aunque tiene una vena impersonal que sorprende a quie­
nes se dejan entretener y estimular por sus encantos. Y Acuario es el
menos personal de todos los signos de aire; puede serlo, pero sólo du­
rante cierto tiempo. Su impersonalidad acabará saliendo a la superfi­
cie, de modo que tienes que acostumbrarte a que te ignoren periódi­
camente... lo cual podría no resultarte difícil si tienes algo de Acuario
(o Aries) en tu carta.
De hecho, si alguien con Venus o Marte en Acuario te ha dejado
plantado, sabrás a qué me refiero cuando hablo de su cualidad im­
personal, que también se encuentra en quienes tienen un Urano
fuerte en su carta. Con los Acuario, en cierto momento, cuando la
relación está terminando, tal vez te des cuenta de que la otra perso­
na nunca se relacionó contigo de forma personal. De repente resul­
ta evidente que sólo fuiste una categoría temporalmente necesaria
para llenar un espacio particular en el modelo de realidad mental
acuariano. Por tanto, Acuario puede actuar de manera muy perso­
nal, y pueden ser auténticamente personales a su manera; pero,
cuando surge la impersonalidad, son tan distantes y desapegados
que dan pavor.
He tenido muchas sesiones terapéuticas con mujeres con Venus en
Acuario que vienen a mi despacho y dicen inmediatamente: «Tengo
un gran problema con las relaciones. Ninguno de los hombres que co­
nozco me entiende. Me siento completamente frustrada. ¡Les necesi­
to y al mismo tiempo necesito sentirme independiente de ellos!». To­
das estas mujeres son tan independientes que es evidente para los
hombres que no les necesitan tanto como a ellos les gustaría. Sin em­
bargo, disfrutan de la inteligencia de ellos y les gusta coquetear y re­
lacionarse; y tienden a ser muy vivaces. Para la mayoría de los hombres
son muy desconcertantes por su independencia y desapego, especial­
mente para los tipos posesivos o tradicionales. Estas mujeres sienten
que los roles sociales femeninos habituales son excesivamente res­
trictivos en todos los aspectos de la relación íntima.
Otro comentario sobre Marte en signos de aire: con Marte en aire,
la mente rige la sexualidad y la energía sexual. ¡Todo pasa en primer
lugar por su cabeza! La idea de una relación particular, su forma, debe
atraerles para sentirse motivados. De hecho, a menudo rechazan los
sentimientos si el intelecto no puede categorizar fácilmente lo que
está ocurriendo. Incluso cuando los sentimientos son agradables, la
persona podría reprimirlos o rechazarlos a menos que la mente pue­
da clasificarlos en categorías familiares. Éste es un buen ejemplo del
conservadurismo raras veces reconocido de los signos de aire. Es una de
las razones por las que en la antigüedad los signos de tierra y aire te­
nían los mismos planetas regentes (Venus, Mercurio y Saturno). Am­
bos grupos de signos tienden a quedarse ftjados en la forma, en las ca­
tegorías, o en alguna rigidez del tipo que sea. Por esta razón, un viejo
Libra acaba pareciéndose a un Tauro, un viejo Acuario a menudo se
parece a un rígido Capricornio, y un Géminis mayor suele volverse tan
gruñón e irritable como el quisquilloso Virgo.

Notas clave de Venus en signos de aire: el afecto y el aprecio se ex­


presan a través de la intensa comunicación intelectual y de la sensa­
ción de compañerismo. La persona siente amor y cercanía con otro a
través del compartir verbal, el encuentro de mentes y la relación so­
cial agradable.

Notas clave de Marte en signos de aire: el individuo se afirma a sí mis­


mo a través de la expresión de ideas, de la comunicación activa y de la
imaginación vivaz. El modo de operar se centra en la persuasión, la ra­
zón y el atractivo personal. Los retos mentales, el activismo social, las
relaciones y las nuevas ideas estimulan su energía física.

Compatibilidad energética a nivel de los elementos

A nivel de los elementos: ¿cómo solemos experimentar la compatibi­


lidad energética? Comentaremos unas pocas características reconoci­
bles de esas experiencias en las que la sensación de aislamiento que-
da felizmente reducida. En muchos casos, ¡temporalmente uno deja
de sentirse tan solo en la vida! Ésta es una sensación extraña y extre­
madamente agradable, que a menudo recordamos muchos años des­
pués: una sensación de pertenencera la vida, un sentimiento de seguri­
dad en el cosmos, una experiencia de unidad con otra persona y a
veces con la totalidad de la especie humana.
A nivel de agua, uno pierde el sentido del tiempo y del espacio, y el
sentimiento de ir más allá de sí mismo puede llevarle hasta el punto
de sentirse totalmente fundido con la otra persona. Este nivel de ar­
monía es muy profundo, y suele ir acompañado por una sensación de
asombro y reverencia más que por descripciones verbales.
La compatibilidad a nivel de aire conlleva una comprensión mental
instantánea de (aunque no un acuerdo completo con) la forma de pen­
sar y comunicar de la otra persona. Nuestrac; fronteras mentales se ex­
panden, produciéndose una valoración genuina de la otra persona y de
su inteligencia. Con frecuencia también hay humor y juegos de palabras.
La compatibilidad a nivel de fuego se manifiesta como la percep­
ción de que las dos personas comparten un entusiasmo y un propósi­
to comunes surgidos de una fuente mayor, como si ambos formaran
parte de algo inmenso y cósmico. Ambos se ven envueltos en una gran
liberación de energía optimista y sienten que están participando en
una experiencia trascendente que procede de una fuente energética
poderosa e impersonal que les resulta verdaderamente inspiradora.
La compatibilidad a nivel de tierra suele experimentarse como lo
que un amigo mío (con Marte en Tauro) ha denominado un «extáti­
co sentido de seguridad». Nuestros sentidos se agudizan, producién­
dose un notable cambio en nuestra percepción de la realidad física y
del cuerpo. Ambas personas también pueden sentir una apreciación
intensificada de la naturaleza y del entorno, y teniendo conciencia de
estar supremamente enfocados en el presente con una actitud men­
tal inusual, de relajación y aceptación.
No puedo resaltar en demasía la importancia de reconocer la rea­
lidad de la compatibilidad a nivel energético porque puede explicar
mucho sobre las dinámicas de las relaciones íntimas y, de hecho, pue­
de ayudar a alcanzar una perspectiva clarificadora, y a menudo a me-
jorar muchas áreas de una relación dada. Un área donde la com­
prensión del intercambio energético es especialmente útil es en la eva­
luación de la compatibilidad sexual. Tal vez esto sea así porque el sexo
involucra un contacto directo con las energías primarias del ser hu­
mano y las emociones concomitantes. Me asombra absolutamente que
la mayoría de los terapeutas y consejeros sexuales sólo dispongan de
una serie de teorías especulativas para sustentar su trabajo y que des­
graciadamente para ellos y sus clientes, la mayoría ignoran completa­
mente las comprensiones que ofrece la astrología sobre el intercam­
bio de la energía sexual.
Esto ha quedado demostrado en forma fehaciente y dolorosa a tra­
vés del contacto con cientos de clientes que habían acudido previa­
mente a otros consejeros y terapeutas que no estaban familiarizados
con la astrología, puesto que muchos de los problemas sexuales eran
simplemente típicos ejemplos de incompatibilidad. Esto incluye mu­
chos casos de «disfunción» sexual, como la impotencia, frigidez, eya­
culación precoz, etc. En realidad, en muchos casos de incompatibili­
dad uno puede trabajar con, o adaptarse a ellos; pero esto no implica
que la falta de armonía fundamental a nivel de la energía sexual haya
cambiado o se haya «curado». Sólo es un reconocimiento de que muy
pocas parejas son completamente compatibles a nivel sexual y que, se­
gún mi experiencia, la gran mayoría de ellas viven con algún grado de
incompatibilidad sexual y/ o emocional al que tienen que adaptarse
mediante cierto esfuerzo consciente.
Lo esencial es entender que la compatibilidad o la incompatibili­
dad sexual emanan esencialmente de la sintonía energética de los in­
dividuos involucrados. Esta visión es absolutamente incomprensible
para los terapeutas e «investigadores» que insisten en ver el sexo prin­
cipalmente como una función mecánica (aunque admiten que tiene
algunos sobretonos emocionales). Esta despersonalización del sexo,
y la consiguiente separación del sexo de la danza cósmica de la vida
-que debería ser vista más como una experiencia religi,osa que como
una experiencia mecánica- conduce a que los seres humanos que tie­
nen problemas sexuales sean tratados de manera mecánica, a veces
con un revestimiento de análisis intelectual. Lo más triste de esta prác-
tica es que, a largo plazo, tal tratamiento a menudo tiende a agravar
el problema original porque se anima a la persona a convertirse to­
davía más en un yo desencarnado.
Tal vez la consecuencia más trágica de muchos planteamientos mo­
dernos y superficiales sobre la sexualidad (tanto en los medios de co­
municación como en la psicología académica o en las teorías sobre la
pareja empleadas en terapia) es que hacen que la gente desconfíe de su na­
turaleza y de sus singulares respuestas sexuales y emocionales. Por otra par­
te, el uso de la astrología para analizar las orientaciones eróticas y re­
lacionales de los individuos exige una descripción precisa de sus
sintonías, y también el reconocimiento de la inmensa variedad de
combinaciones energéticas y modos de expresión. En definitiva, ¿por
qué se suelen necesitar décadas para encontrar a una persona con la
que uno sea especialmente compatible si no es por la complejidad de
los factores involucrados? (¡Por favor, releed esta frase!). Si las res­
puestas simplistas que proponen tantos libros, cursos y programas de
televisión fueran realmente fiables y eficaces, los resultados en las vi­
das de los individuos serían mucho mejores. Cuando realmente estás
sintonizado con alguien a nivel energético, no hay problemas con el
paso, el ritmo o la intensidad de tu flujo energético con relación al de
la otra persona. Todo fluye de manera natural. Cuando esta armonía
ideal no está presente, las cartas natales proporcionan «radiografías»
de los patrones y sintonías energéticas de cada individuo. Son extre­
madamente útiles para comprender los conflictos y bloqueos que se
experimentan, y también para descubrir las áreas donde el flujo ener­
gético podría canalizarse de un modo más fácil y agradable.
Herb Goldberg es un psicólogo que ofrece un planteamiento rea­
lista para muchos problemas relacionales y sexuales, especialmente en
el contexto de las presiones sociales y de los criterios ambiguos que ca­
racterizan a nuestros tiempos. En su excelente libro Los peligros de ser
varón: sobreviviendo al mito de la supremacía masculina, describe la im­
portancia de reconocer lo que es esencialmente un problema de com­
patibilidad energética, en lugar de ver muchos problemas sexuales
como disfunciones mecánicas. Por ejemplo, señala que la impotencia
es «casi siempre un fenómeno específico de una pareja», lo que, de
hecho, es una declaración sobre los sentimientos del hombre hacia la
mujer y su relación en ese momento. La energía de él no está siendo
movilizada dentro del campo energético que generan en común, tanto
si se trata de una situación semipermanente como transitoria. Goldberg
señala que es más correcto decir que «los hombres son impotentes con
ciertas mujeres bajo ciertas condiciones, y que su falta de respuesta re­
fleja verdades importantes que deben aprender a entender y en las que
deben confiar» (HBM, p. 28). Así mismo, muchos problemas sexuales
experimentados por las mujeres no deberían considerarse únicamente
problemas de ellas, sino más bien manifestaciones dentro del campo
energético y de la realidad emocional de una relación específica. De he­
cho, en esta era de excesiva intelectualización, tratar de disfrazar, ra­
cionalizar o ignorar la falta de una respuesta sexual espontánea y ge­
nuina implica abandonar un modo importante de revisar el estado de
la relación y los sentimientos de cada persona respecto de la misma.
Además, si no lidiamos con el problema real ahora es muy probable que
la situación íntima y relacional empeore en el futuro.
Así mismo, el trabajo de la doctora Elisabeth Lloyd y muchos otros
investigadores también cuestiona la visión mecánica de las relaciones
y las dinámicas sexuales que tanto predominan en las modernas teo­
rías y terapias, y que producen unos resultados tan desafortunados en
las vidas de los seres humanos. Esta profesora de biología de la Uni­
versidad de Indiana dice que la sociedad ha malinterpretado y distor­
sionado completamente la naturaleza y la función del orgasmo feme­
nino por haber impuesto una rígida visión mecánica de «un solo estilo
vale para todas» sobre la función sexual femenina. «Poner al derecho
la historia evolutiva tiene potencialmente grandes consecuencias so­
ciales y personales para todas las mujeres, e indirectamente también
para los hombres», dice ella. No entraré en los detalles de la investi­
gación presentada en su libro The Case oftheFemale Orgasm: Bias in the
Science oJEvolution; simplemente quiero resaltar que este malentendi­
do tan extendido -y las creencias culturales, las imágenes mediáticas
y las expectativas psicológicas relacionadas con tales exageraciones o
distorsiones- tiene un poderoso impacto sobre la identidad, las re­
laciones entre sexos y el entendimiento de uno mismo. Si las mujeres
tienen expectativas poco realistas con respecto a lo que pueden ex­
perimentar naturalmente en el coito, es posible que se sienten inade­
cuadas, inferiores o anormales cuando no tengan tales experiencias
extáticas espontáneas. Esto puede producir en ellas una falta de con­
fianza inhibidora, y también decepciones, críticas o presión de sus
compañeros. Según la doctora Lloyd, las falsas teorías aceptadas de
manera general con respecto al orgasmo femenino son significativas
por que «las expectativas de los hombres con respecto a la sexualidad
normal de las mujeres, y con respecto a cómo las mujeres deberían
comportarse, se construyen en torno a estas nociones».
El trabajo de la doctora Lloyd y los de otros investigadores nos ofre­
cen comprensiones esenciales sobre cómo las expectativas teóricas de
la gente pueden tener efectos severamente limitan tes en la conducta
y la autoconfianza. Actualmente, en nuestra sociedad existe la cos­
tumbre de complicarnos innecesariamente la vida y de malinterpre­
tar la conducta de la gente al asumir inconscientemente que todos
somos iguales, o al añadir numerosas capas de teoría «científica», su­
posiciones de moda, o jerga psicológica a nuestra forma de percibir a
los demás. En lugar de mirar la vida a través de unas gafas de color
rosa, empezamos a mirarla a través de unas gafas oscuras que nos im­
piden ver claramente la realidad. La astrología, por su parte, cuando
se comprende y aplica adecuadamente, nos permite individualizar la
evaluación de la personalidad, de la motivación y de la conducta hu­
manas de un modo que no tiene paralelo en cualquier otro sistema
psicológico o científico.
Antes de entrar en los detalles de Venus y Marte en cada signo, hay
algunos asuntos en los que debo hacer hincapié enfáticamente. En
primer lugar, aunque en los capítulos precedentes he mencionado
con frecuencia lo increíblemente complejas y variadas que son las
personas, resulta fácil leer estas palabras y decir: «¡Claro, por su­
puesto!», y continuar con nuestros prejuicios inconscientes sin dar­
nos cuenta de las implicaciones de lo que estoy tratando de clarificar.
Por lo tanto, creo que será mucho más impactante ofrecer un par de
ejemplos para mostrar la relatividad y subjetividad de todas nuestras
observaciones y descripciones de los demás, especialmente en esta es-
fera absolutamente subjetiva de las experiencias íntimas. He encon­
trado dos ejemplos divertidos e iluminadores en las notas que tomé
cuando dirigía grupos de discusión sobre las relaciones. Dichos gru­
pos estaban compuestos en su mayoría por mujeres que hablaban
principalmente de hombres. Todas ellas sabían algo de astrología, y
por tanto yo podía averiguar fácilmente los factores astrológicos de
cada persona.

• Una mujer (que tenía resaltados otros signos fijos en conflicto


con el signo fijo de Leo) observó que los hombres con Marte en
Leo eran tan «ruidosos, insistentes, egoístas e irritantes» que
siempre le parecía imposible llevarse bien con ellos. Otra mujer
que tenía la Luna alineada armoniosamente con (y por tanto re­
ceptiva a) Leo, respondió inmediatamente con su punto de vista
y sus comentarios radicalmente opuestos: «¡Los hombres con
Marte en Leo son tan cálidos, cariñosos y generosos!». Esta se­
gunda mujer estaba encantada con ellos.

• Una mujer con Venus en Tauro expresó su exasperación con res­


pecto a los hombres con Marte en Acuario, sin duda porque sen­
tía que no eran lo suficientemente físicos ni expresivos: «¡Son tan
frustrantes y distantes!». Pero, inmediatamente, una mujer con
Venus en Géminis (cuya sintonía con el elemento aire era más re­
ceptiva a Marte en Acuario) expresó con entusiasmo sus alaban­
zas por «el valiente liderazgo y las capacidades mediadoras con
toda clase de gente» de estos hombres que le resultaban tan ex­
citantes. A la mujer con Venus en Géminis no le importaba en ab­
soluto la falta de intensidad física de los hombres con Marte en
Acuario, siempre que sus habilidades verbales e intelectuales re­
sultaran estimulantes.

Pocas veces se me ha recordado tan vívidamente como en estos gru­


pos que todos vemos a los demás seres humanos a través de nuestra
lente particular. Uno de los grandes valores de aprender astrología es
que podemos hacernos diestros en un lenguaje sobre la personalidad
y la conducta humanas que además de ser increíblemente preciso,
contribuye a la tolerancia y a la comprensión mutua.

Venus, Marte y la energía del Sol

Otro punto en el que no puedo insistir demasiado es que Venus y Mar­


te nunca deben aislarse del resto de la carta, y en particular nunca de­
ben analizarse sin tener en cuenta el Sol, la fuente de toda energía en
nuestro sistema solar, que proporciona la vitalidad esencial a cada in­
dividuo. Al analizar la personalidad de alguien a través de la astrolo­
gía, podemos ver que la energía solar se filtra a través de, se refleja
en, y se distribuye por medio de los planetas. Es decir, el elemento del
Sol y la energía del signo solar vivifican e influyen implícitamente en
todos los demás emplazamientos planetarios en cualquier carta natal.
(Evidentemente, la Luna refleja la luz solar, e incluso existen pruebas
científicas de que Júpiter amplifica la radiación solar que recibe). Ésta
me parece una conceptualización útil con respecto a cómo parece
fluir la energía en los campos energéticos de los individuos, tal como
están retratados en las cartas natales individuales: esos mapas de nues­
tro sistema solar que se calculan para el momento del nacimiento y
que constituyen el fundamento de todos los estudios astrológicos.
Sólo llegué a este percepción particular después de muchos años
de observar a la gente, y me ayudó de manera especial un detallado
estudio de diversos atletas y de sus cartas natales que realicé a lo largo
de un periodo de veinte años. En este estudio me centré en diversos
deportes, especialmente el baloncesto, el béisbol y las carreras. La ob­
servación de los atletas en acción me permitió contemplar la expre­
sión directa de sus cualidades y estilos energéticos individuales, sin la
intervención de palabras o posturas sociales que oscurecieran la ver­
dadera naturaleza de la persona. Por ejemplo, en este estudio quedó
patente que en un atleta especialmente agresivo con el Sol en Aries, y
Marte (el «planeta regente» de Aries) en Géminis se manifestaba
como un jugador de baloncesto muy inteligente, con rápidas percep­
ciones y una gran coordinación entre la mano y el ojo; y también era
conocido por los habituales rasgos de Marte en Géminis, como ser
muy franco y a menudo crítico con sus compañeros por su falta de cri­
terio en la cancha. En otras palabras, la fogosa energía agresiva del Sol
en Aries se expresaba a través de toda la personalidad del jugador, ha­
ciendo que su Marte fuera más enérgico de lo que Marte en Géminis
suele ser.
Algunos ejemplos adicionales de la importancia del elemento so­
lar, del signo solar y de la energía vital a la hora de determinar la ex­
presión de las energías de Marte y Venus servirán para esclarecer este
concepto. Dado que, como he mencionado, el Sol parece irradiar su
energía a través del Marte y el Venus de la persona, podríamos sim­
plemente afirmar que existen doce tipos generales de expresión por
cada signo de Marte, dependiendo del signo solar (por ejemplo, Mar­
te en Aries con el Sol en Aries, Marte en Aries con el Sol en Tauro, y
así sucesivamente). También hay muchos tipos de sintonía para cada
signo de Venus (por ejemplo, Venus en Piscis con el Sol en Piscis, Ve­
nus en Piscis con el Sol en Aries, y así sucesivamente). Los ejemplos si­
guientes iluminarán esta combinación de energías:

• Uno de los mejores jugadores de baloncesto de los últimos años,


Tim Duncan, tiene el Sol en Tauro, y, evidentemente, parece auto­
contenido e impasible la mayor parte del tiempo. Sin embargo, su
Venus (el planeta regente de Tauro) está en el agresivo y compe­
titivo signo de Aries, haciendo que se manifieste como un com­
petidor intensamente enfocado cuyo autocontrol no debe confun­
dirse con la pasividad. En su breve carrera deportiva ya ha ganado
tres campeonatos de la liga profesional más competitiva del mun­
do, la NBA [Liga de baloncesto profesional americana].

• Aunque Venus en Virgo es conocido por su modestia, inhibición


y cierta torpeza erótica, no carece de sensualidad y de impulso
erótico cuando el Sol está, por ejemplo, en el expresivo Leo o en
el altamente sexual Escorpio. Así mismo, Venus en Libra, más
bien frío y distante, será mucho más expresivo si el Sol está en Es­
corpio o en Leo.
• Por otra parte, una persona con el Sol en Libra o Piscis y Marte
en Escorpio, aunque sin duda estará fuertemente sintonizada con
la expresión sexual, puede tener menos energía sexual (y ser más
refinada y sensible) que otra persona con Marte en Escorpio y el
Sol en los signos más lujuriosos de Aries, Escorpio o Capricornio.

• Un individuo terrenal con el Sol en Capricornio que tenga a Ve­


nus en el distante y mental Acuario puede expresar sus afectos mu­
cho más físicamente de lo que lo haría una persona desapegada e
intelectual con el Sol en Acuario y Venus también en Acuario.

• Un individuo con el Sol en Leo o en Géminis generalmente será


mucho más sensible a los sentimientos de los demás si Venus está
en el ultrasensible Cáncer que si Venus está en otros signos me­
nos sensibles emocionalmente, como Géminis o Leo.

A medida que el lector se familiarice con las energías y cualidades


básicas de los planetas en los diversos signos, será capaz de visualizar y
comprender estas combinaciones con creciente precisión. Este proce­
so de combinar los diversos factores de la carta natal individual es una
habilidad necesaria para analizar e interpretar los numerosos aspec­
tos de cualquier carta individual. Así mismo quiero resaltar la comple­
jidad del flujo energético dentro de cada persona, que refleja la com­
plejidad psicológica y erótica de cada individuo, y es crucial a la hora de
entender las interacciones energéticas entre la gente. Cuando se en­
cuentran dos personas, se produce inmediatamente una amplia varie­
dad de intercambios energéticos conscientes o subconscientes. Se in­
tercambian múltiples señales en forma instintiva o intencional. Y con
frecuencia generalizamos equivocadamente una intensa señal energé­
tica, creyendo que esa cualidad particular representa la totalidad de la
naturaleza de esa persona, simplemente porque somos receptivos a ella;
y eso es un autoengaño verdaderamente desorientador. La astrología
puede ayudar a clarificar la complejidad y la cualidad de estas interac­
ciones interpersonales al nivel energético fundamental de la realidad
viviente con mucha más precisión que cualquier otro método.
9

Venus en signos de fuego


Venus en cualquiera de los signos de fuego tiende a expresar idealis­
mo y altas expectativas con respecto a sus relaciones amorosas y so­
ciales. Estas personas son bastante impulsivas, y manifiestan enérgica­
mente su entusiasmo. En este sentido, son «emocionales», pero no
particularmente sensibles en el sentido de demostrar sensibilidad ha­
cia los demás. De hecho, muchas veces les resulta difícil un simple in­
tercambio personal, y les son mucho más cómodos y naturales los
grandes gestos dramáticos e impersonales. Incluso diría que, para Ve­
nus en fuego, en las relaciones el respeto es más importante que la co­
municación. Se sienten cercanos a los demás cuando pueden com­
partir su entusiasmo, objetivos o actividades. Las relaciones deben
confirmar su identidad, y en una relación íntima la pareja tiene que
encajar en su visión apasionada de la vida y en su imagen idealizada
del amante. Debido a esta falta de realismo, es fácil engañarles en el
amor y en las relaciones íntimas. En general, como se explicó en el Ca­
pítulo 8, no preguntan a la otra persona para descubrir quién es, sino
que más bien esperan a que el otro venga, se una a ellos y refuerce su
sueño personal (y de ser posible, que dé brillo a su autoimagen).
Otras claves para comprender a Venus en los signos de fuego son
las siguientes:

• Sus inspiraciones y sus aspiraciones de futuro con respecto a la


vida y las relaciones, desde su punto de vista, son más reales que
las tradiciones, la lógica o las convenciones sociales.

• Como necesitan verter sus energías hacia el mundo, son expresi­


vos, pero a menudo carecen de tacto, mostrándose impulsivos e
insensibles. De hecho, expresan mucha más energía de la que es-
tán dispuestos a experimentar íntimamente, con lo que a menu­
do confunden al sexo opuesto.

• Las personas con Venus en los signos de fuego no son muy re­
ceptivas a las emociones ni a la sexualidad, pero sí a la admira­
ción y a la adulación. Para ellas, la relación romántica es una
actividad hiperenergética y, si es posible, esperan alguna demos­
tración de adoración personal.

Venus en Aries

Las personas con Venus en el impulsivo, agresivo e impaciente signo


de Aries tienen tendencia a impresionar, a mostrar nuevas cosas a los
demás o a iniciarles a nuevas experiencias. Necesitan sentir que des­
tacan en el campo que hayan elegido. También necesitan sentir que
están al mando, que dirigen la acción. En las relaciones se sienten es­
pecialmente atraídas hacia quienes demuestran una iniciativa similar,
lo que a menudo produce conflictos. Estas personas obstinadas admi­
ran a los innovadores enérgicos, pero, ¿cómo podrían llevarse bien
con ellos? Son muy directos, impulsivos y espontáneos, especialmen­
te si les gustas. Su mayor encanto es su estilo directo en la interacción
social, a menudo asociado con un humor ligeramente atrevido. Si las
cosas empiezan a torcerse, conforme la excitación inicial de una nue­
va actividad o relación disminuye, su estado de ánimo puede cambiar
repentinamente, pudiendo mostrarse hipersensibles y fáciles de ofen­
der. No son conocidos por su sutileza, y a menudo les gustan las acti­
vidades competitivas, e incluso los deportes violentos como el boxeo.
Para ellos la lucha es parte natural de la vida, y admiran a quienes es­
tán dispuestos a batallar por una causa. Valoran la individualidad y la
independencia. Por otra parte, quieren ser el Número Uno. Detestan
que se les haga esperar y tienen miedo al aburrimiento y a que otros
se aprovechan de ellos. La clave de psicología de Aries es la adicción a
lo nuevo. Para ellos, la vida no merece la pena si no hay un nuevo reto,
un nuevo proyecto, una nueva persona o un nuevo nivel de logros que
conquistar. Y esto también es válido para sus relaciones, que proba­
blemente constituyen el área más problemática de su vida: quieren dis­
frutar de una relación estable y satisfactoria en la que puedan dar y re­
cibir.

LA ESENCIA DE VENUS EN ARIES

Después de trabajar con la psicología astrológica durante décadas he


destilado las siguientes cualidades psicológicas esenciales para quie­
nes tienen Venus en Aries:

• Expresan el afecto de manera directa e impulsiva, con entusias­


mo; disfrutan especialmente de las primeras etapas de las rela­
ciones.

• Son asertivos y exigentes, y eso puede hacer que la intimidad sea


dificil de lograr.

• Valoran la individualidad, la iniciativa y la independencia en sí


mismos y en los demás; se entregan con intensidad y responden
al entusiasmo de los demás.

Tanto los hombres como las mujeres con Venus en Aries pueden
sentirse muy orgullosos de sus apegos, de sus seres queridos y de sus
logros relacionales. Pueden ser emotivos, pero un observador raras ve­
ces les describiría como personas con sentimientos profundos. Nece­
sitan creer que van a salir «ganando» en cualquier relación; algunos
de ellos ven las relaciones como una competición a la que pueden te­
mer o por la que puede sentirse desafiados, y siempre quieren salir
vencedores. Tanto los hombres como las mujeres tienden a perder rá­
pidamente su interés por una pareja o por un posible amante cuando
se desvelan sus imperfecciones. Quienes tienen Venus en Aries idea­
lizan a sus «amantes» hasta tal punto que uno tiene la impresión de
que imaginan que sólo podrían comprometerse con una supermujer
o un superhombre. Ni los hombres ni las mujeres son muy románti-
cos, sentimentales, receptivos o simpáticos, más bien tienden a ser di­
rectos y bruscos. Las similitudes escuchadas en las entrevistas son sor­
prendentes: según las mujeres, los hombres con Venus en Aries no son
muy generosos, sino más bien extremadamente egoístas; y las mujeres
con Venus en Aries, según los hombres, no son muy receptivas, pa­
cientes o femeninas. (Véanse los detalles y citas al final de esta sec­
ción).
Las mujeres con Venus en Aries afrontan un gran reto, porque el
planeta del amor, del compartir y de la armonía está en el signo de la
guerra, el esfuerzo y la afirmación de uno mismo (en lugar de apre­
ciar al otro, que es la nota clave del signo opuesto, Libra); ésta es una
sintonía dificil, pero, por otra parte, se supone que a los Aries les en­
cantan los desafios. «Estas mujeres no tienen paciencia en los juegos
preliminares», dijo un hombre al que entrevisté; «no son pasivas, ni
suaves, ni están dispuestas a ceder» (EA). Ellas toman la iniciativa y es­
tán al mando, pero también les gusta que el hombre sea agresivo. De
hecho, no respetarán a un hombre que sea demasiado amable o pa­
ciente. Venus en Aries en una mujer presenta una contradicción in­
trínseca que puede expresarse de muchas maneras: exigen que el
hombre sea agresivo, pero a menudo reaccionan a la agresión mascu­
lina con ira explosiva e indignación; expresan sus sentimientos de ma­
nera directa, y sin embargo son irritables y exigentes. Aunque apa­
rentemente son excitables, e incluso sexualmente insaciables, se
agotan rápidamente y tienen dificultades para recibir y compartir en
el sexo. En otras palabras, su deseo sexual se expresa de manera más
bien impulsiva y «masculina». Por tanto, les cuesta relajarse y abrirse,
tanto fisica como emocionalmente. Una de las soluciones a sus difi­
cultades sexuales es el autoconocimiento, unido al cultivo de una ma­
yor paciencia hacia sí mismas y sus posibles amantes, además de apren­
der a expresar más tolerancia y apertura con sus parejas.
Los hombres con Venus en Aries pueden ser apreciados de mane­
ra especial por mujeres feministas que anhelan la independencia y se
sienten cómodas mostrándose extremadamente agresivas. Estos hom­
bres se sienten apreciados hasta que revelan sus propias expectativas
y demandas. Entonces, si la mujer puede aparentar que es un ser su-
perior con un gran interés sexual, y sin faltas ni necesidades de nin­
gún tipo, «el show puede continuar». Los hombres con Venus en Aries
suelen ser amantes de los deportes, tanto si participan activamente en
ellos y se esfuerzan por mantenerse en forma como si observan la com­
petición desde la comodidad de un sofá. A estos hombres les encanta
que una mujer les cuide y les sirva la comida, pero no expresan ese
aprecio de un modo que la mujer pueda entender. Como escribió un
entrevistado al preguntarle por los hombres con Venus en Aries: «Tie­
nen las fantasías y el comportamiento de un niño, sintiéndose atraí­
dos hacia cosas superficiales, como el estilo de peinado. Tienen una
actitud simple hacia el amor y las mujeres» (CA).
Veamos algunas de las citas, entrevistas y respuestas a los cuestio­
narios que mt;_jor explican a Venus en Aries:

• Julia Parker resalta un punto importante de Venus en Aries: «Para


ellos es esencial tomar conciencia de que expresan sus necesida­
des e ideas con respecto a cómo debe ser la relación de manera
muy enérgica, y deben tratar de contrarrestar esta actitud algo
egoísta» (AHB).

• Una mujer que no sabía nada de astrología hizo el siguiente co­


mentario con respecto a dos hombres con Venus en Aries: «A ni­
vel emocional, ambos son seres increíblemente egoístas» (EA).

• Un hombre que había estado casado con una mujer Aries que
también tenía Venus en Aries, comentó: «Sexualidad del tipo
masculino, sexo rápido y furioso. Sus necesidades emocionales
eran igual a cero. Quería mucho sexo pero no deseaba prolon­
garlo» (EA).

• Esto es lo que otro hombre escribió sobre las mujeres con Venus
en Aries: «Fuerte deseo sexual, sexualmente impulsivas. Toman
la iniciativa (¡lo que es muy raro entre las mujeres!). Tienen un
gran ego sexual y quieren ser atractivas. Muy directas en asuntos
sexuales» (CA).
• Debbi Kempton Smith, en su libro lúcido y entretenido Secrets
from a Stargazer's Notebook, completa la imagen de Venus en Aries:
«Los hombres y mujeres con Venus en Aries son machistas. Ima­
gina lo que esto hace a las mujeres. Ellas también creen que el lu­
gar de una mujer está en la cama, siendo conquistada, pero les
encanta la caza... estas mujeres son ferozmente competitivas...
pero hacen poco por ganarse tu admiración en la cama, porque
son muy egoístas. Sólo se esfuerzan por agradarte al principio»
(SSN).

• «Las relaciones afectivas comienzan con enorme entusiasmo,


pero pueden perder gas fácilmente. El entusiasmo de Aries no es
conocido por su longevidad» (WA).

• Esto es lo que dice una mujer de 30 años en uno de los cuestio­


narios sobre las personas de ambos sexos con Venus en Aries:
«Son muy idealistas y románticas, y parecen estar más enamora­
das de la idea del amor que interesadas en cultivar relaciones que
vayan más allá de la excitación y de la novedad iniciales. Los hom­
bres son especialmente dados a confundir la lujuria con el amor,
y tanto hombres como mujeres tienden a perder interés rápida­
mente a menos que el objeto de sus afectos continúe satisfacien­
do el ideal de la «superpersona». Así mismo, no les gustan mu­
cho los juegos «preliminares»; quieren ponerse inmediatamente
a satisfacer sus deseos físicos y son muy directos en este tipo de
expresión» (CA).

• Una mujer con Venus en Aries dijo en su respuesta al cuestiona­


rio: «Siempre busco cierta excitación en mi vida cotidiana. Me
gusta sentirme entusiasta y positiva... no soy excesivamente aser­
tiva, pero tampoco dejo que nadie me pisotee. Para mí es impor­
tante ser independiente y autosuficiente, y me he esforzado mu­
cho por mantener estas cosas (...) me siento más atraída hacia los
hombres fogosos» (CA).
Venus en Leo

Quienes tienen a Venus en el orgulloso y dramático signo de Leo no


hacen nada a medias. Cuando demuestran a alguien su afecto, no se
limitan a comprarle una simple rosa, sino que le regalan toda la flo­
ristería. Cuando se comprometen con un ser querido, pueden de­
mostrar una lealtad admirable, pero algunos de ellos pueden llegar a
tales extremos en su fidelidad extraviada, inmoderada y poco prácti­
ca, que acaban renunciando a gran parte de su sentido común y ob­
jetividad, y también dañando inadvertidamente a la persona o a la
familia por la que demuestran una lealtad tan ciega. Aunque este em­
plazamiento no es muy complicado psicológicamente (puesto que se
alimentan principalmente de alabanzas y atenciones), encarna diver­
sas contradicciones. Su expresión emocional, si bien es cálida, tam­
bién es calculadora y nada espontánea. Como señaló Grant Lewi, quie­
ren asegurarse de causar el efecto correcto, y emplean su cariño a
voluntad para conseguir lo que desean. Lewi continúa: «A la gente con
Venus en Leo jamás se le convenció de nada» (AFM). Algunas de sus
cualidades personales pueden contrastar agudamente; combinan la
sinceridad, la generosidad y el apoyo a los demás con un desprecio
condescendiente hacia el resto de las personas, y pueden sentir celos
de los éxitos ajenos. En el mejor de los casos, superan este egoísmo in­
fantil conforme van madurando, llegando a alcanzar la verdadera no­
bleza y la grandeza de corazón. Las celebraciones exageradas de sus
éxitos, y el gusto por expresar públicamente su riqueza y superioridad
a menudo anulan la calidez que los viejos amigos y familiares sienten
por ellos. Un enorme y vulnerable orgullo se hace evidente en su vida
y en sus relaciones. Cualquier supuesto «menosprecio» se toma como
una gran ofensa. Para comprobarlo, basta con no ir a su fiesta o con
dejar de hacerles el gesto de adoración adecuado en un lugar públi­
co. Se sienten muy orgullosos de sus relaciones íntimas y, en general,
necesitan sentirse respetados por todos. Desean intensamente la ad­
miración y el reconocimiento, aunque no sean conscientes de ello.
Probablemente su mayor don es su capacidad de animar a los demás
transmitiéndoles su fe, su apoyo y su calidez para que puedan alean-
zar un ideal o un objetivo mayor. Ahí es donde son un verdadero re­
galo de Dios, un canal para la inspiración.

LA ESENCIA DE VENUS EN LEO

Las cualidades y tendencias psicológicas esenciales que he destilado


para quienes tienen Venus en Leo son:

• Expresan afecto con calidez, dramatismo, espíritu juguetón y en­


tusiasmo.

•El intercambio de sentimientos profundos puede verse obstacu­


lizado por la necesidad de ser el centro de atención o de domi­
nar la vida emocional de los demás.

•Se entregan con vitalidad y creatividad, y reciben de los demás


con gracia y orgullo; pueden ser muy generosos y leales.

Tanto los hombres como las mujeres con Venus en Leo están ena­
morados del amor dramático. Anhelan la grandeza y la excitación, y a
menudo escenifican demostraciones de afecto y situaciones románti­
cas. Se sienten tremendamente orgullosos de su relación de pareja
y de su propia generosidad. Aunque pueden ofenderse fácilmente
cuando otros les desprecian de manera real o imaginaria, a menudo
se muestran insensibles a los sentimientos de los demás. Después de
todo, ellos son seres superiores, y su ego y libre expresión emocional
son mucho más importantes que las pequeñas preocupaciones de la
gente común. Muchas personas con Venus en Leo son grandilocuen­
tes, tratan de llamar la atención o son esnobs, aunque intenten ocul­
tarlo a los demás. Tal vez la necesidad constante de recibir elogios sea
su rasgo más cansino, puesto que sienten una gran debilidad por la
adulación, siendo éste uno de los modos de manipularles emocional­
mente. No obstante, si estas personas superan y trascienden su pe­
queño ego disfrazado de grandeza, y aprenden a dar el soleado y
radiante amor de Leo que este emplazamiento simboliza, la benefi­
cencia cósmica puede brillar a través de ellas.
Las mujeres con Venus en Leo pueden ser las «divas» de la esfera
romántica, y suelen tener el complejo de ser las reinas del amor. En el
peor de los casos son tan egoístas que les resulta imposible relacio­
narse sinceramente a nivel humano, ya que usan a los demás para en­
grandecerse, por lo que a veces pueden acabar solas, irritadas e in­
dignadas. En el mejor de los casos pueden estar verdaderamente
enamoradas y hacer que todo el mundo se sienta feliz y aprecie más la
vida y el amor, aunque para ello tengan que agotar el presupuesto.
Quieren hacer muchas cosas por su ser querido y asegurarse que dis­
frute de cada momento pasado con ellas, y no les disgusta que los de­
más se den cuenta de su magnificencia y generosidad. A veces su sen­
tido de la identidad y de la valía personal está tan vinculado al estado
actual de su relación de pareja que entran en crisis cuando las cosas
van mal. Les gustan las demostraciones físicas de afecto, aunque son
bastante impersonales y poco receptivas a los verdaderos sentimien­
tos. Fomentan las exhibiciones entusiastas de «amor», especialmente
si tienen verdadera necesidad de afecto, pero estas reinas «leales» tam­
bién pueden dejarte tirado como una colilla si aparece alguien más
interesante y glamoroso. En sus momentos de mayor arrogancia y al­
tivez pueden tratar a los hombres como perros, aunque ellos les de­
muestren la devoción exigida.
Cuando un hombre tiene a Venus en Leo, invariablemente se sien­
te orgulloso de sus valores y de su mujer. Su manera de expresar apre­
cio por sus amigos o compañeros de trabajo es decirles: «Me siento or­
gulloso de ti»; y se supone que el otro tiene que aceptar ese cumplido
como un pago por su trabajo o lealtad. Creen que la adulación signi­
fica tanto para los demás como para ellos mismos. En las relaciones
amorosas prefieren estar con alguien a quien puedan exhibir, pero
que también les admire públicamente. Les gusta la elegancia y las mu­
jeres expresivas que hacen grandes gestos y tienen gustos «refinados».
Como decía un cuestionario: «Venus en Leo da a los hombres una
marcada tendencia a convertirse en el centro de atención de las inte­
racciones sociales». Los hombres con Venus en Leo pueden ser bue­
nos comerciantes, y también gestores de negocios y de grandes gru­
pos. Aunque son amantes de la provocación y a veces se muestran
arrogantes, no abandonan una relación o matrimonio que funciona
por orgullo o infidelidad. En cambio, es mucho más común que las
mujeres con Venus en Leo corten una relación en un estallido de eno­
jo e indignación.
Estos son algunos de los puntos de vista más perceptivos que he en­
contrado con respecto a Venus en Leo, tomados de escritos, entrevis­
tas y cuestionarios:

• Mary Coleman capta algunos rasgos dominantes de este aspecto


de la personalidad: «Las respuestas al amor y al afecto son gene­
rosas, abiertas y confiadas, casi infantiles. El impulso de proyec­
tar la luz del sol sobre la vida del ser querido es sincero y genui­
no. Pero con el tiempo, este ser querido puede darse cuenta de
que tiene que corresponderle rindiéndoles honores y admiración
sempiternos» (PIC).

• Una mujer que había trabajado con muchos hombres y mujeres


con Venus en Leo declaró: «¡Con esta gente la adulación puede
llevarte muy lejos! Han de ser respetados, y necesitan alabanzas y
cumplidos continuos. Quieren sentirse como un rey o una reina.
Es posible que den apoyo a los demás, pero esperan que se les de­
vuelva el favor» (EA).

• Las experiencias de algunos hombres con mujeres con Venus en


Leo han quedado sintetizadas en los comentarios de otro entre­
vistado: «El mensaje que emiten es "yo soy una reina y no te voy
a regalar mi tiempo". Estas mujeres parecen especialmente crue­
les y obsesionadas por dominar a los hombres si en su carta natal
también tienen otros planetas en Leo o en Escorpio. A menudo
tratan a los hombres terriblemente, al tiempo que coquetean con
ellos para conseguir su admiración. El hombre debe ser obse­
quioso y dejarse pasar por encima para que ella le prometa otor­
garle pequeños favores, que luego probablemente no cumplirá»
(EA).
• Una m�jer observó que las personas con Venus en Leo tienen «un
gusto genuino por las personas e irradian una simpatía que hace
que todo el mundo se sienta cómodo a su lado. Esto parece más
cierto para los hombres que para las mujeres, pero tanto unos
como otras a veces resultan desagradables porque son demasiado
fuertes de entrada. Las mujeres parecen quedarse un poco más
atascadas en una expresión vanidosa de su feminidad, a veces tra­
tando de impresionar a los demás con sus conocimientos sobre lo
"chic" y la "clase"(...). En algunos casos, cuando la persona está
muy orientada hacia el control o la manipulación en las relaciones
íntimas, su necesidad de reconocimiento y de tener siempre el do­
minio puede ser una dificultad para el desarrollo de la relación ín­
tima. Tienen mucho orgullo y también son muy sexuales» (CA).

Venus en Sagitario

Los individuos con Venus en Sagitario, signo de mentalidad abierta y


amante de la libertad, son idealistas y divertidos. En muchas de sus ac­
ciones subyace una actitud aventurera y filosófica, y esto también ex­
plica lo animados y optimistas que se muestran a la hora de afrontar
las vicisitudes de la vida. Otros pueden llamarle superficialidad, falta
de profundidad emocional o evasión de los verdaderos sentimientos.
Puedes elegir la opción que desees, pero cuando te decepcionan es di­
fícil estar mucho tiempo enfadado con ellos. Aunque suelen ser ines­
tables y difíciles de complacer, no debes tomarte personalmente su in­
satisfacción crónica. Simplemente les cuesta lidiar con la rutina, con
la tediosa realidad, y afrontar los aspectos prácticos y las limitaciones
de la vida. No les gusta vivir el presente. Les resulta difícil estabilizar­
se en un estilo de vida o en una relación porque siempre anhelan un
horizonte lejano y brillante, algo o alguien que siempre esté más allá
de lo convencional. Desde su punto de vista, siempre existe la posibi­
lidad de mejorar, y pensar con optimismo que hay una realidad mejor
a la vuelta de la esquina es toda una filosofía de vida. Les encantan las
sorpresas, y puedes esperar cualquier cosa de ellos para animar un
poco los momentos aburridos de la vida. La sensación de libertad y es­
pacio es esencial para los nacidos con Venus en Sagitario: espacio
mental e intelectual (aprender, debatir) y espacio físico (actividades
al aire libre, deportes y viajes).
Son bastante contradictorios y a menudo producen irritación y
frustración, porque los ideales de todo tipo que les encanta predicar
parecen aplicarse casi exclusivamente a los demás, mientras que ellos
racionalizan sus propios defectos. Juzgan a los demás por sus caren­
cias, mientras que sus propias conductas licenciosas o dañinas son vis­
tas como parte de la gran variedad de comportamientos que las per­
sonas abiertas deben tolerar. Son brutalmente honestos a la hora de
revelar la hipocresía o la negligencia de los demás, pero reaccionan
indignados ante las verdades que desinflan su autoimagen. En resu­
men, muchos de los problemas relacionales de la gente con Venus en
Sagitario vienen de centrarse en una visión lejana, y de su incapacidad
de ver lo que tienen justo delante.

LA ESENCIA DE VENUS EN SAGITARIO

Después de trabajar con la psicología astrológica durante más de trein­


ta y cinco años he descubierto que las cualidades psicológicas que me­
jor describen a Venus en Sagitario son:

• Expresan afecto libremente, con entusiasmo, generosidad, e ide­


alismo. Están motivados por una confianza innata en la vida y en
las bendiciones del amor.

• Buscan con inquietud la libertad, la aventura, y participar siem­


pre en algo mejor; esto puede hacer que las relaciones íntimas no
sean duraderas.

• Demuestran una actitud tolerante y una mentalidad abierta ha­


cia el amor, y también una necesidad de armonía filosófica; valo­
ran la honestidad, pero pueden pasar por alto los sentimientos
de los demás por falta de sensibilidad.
Los hombres y mujeres con Venus en Sagitario desean ser escu­
chados, o al menos hacerse notar con claridad, en cualquier interac­
ción social o situación interpersonal. Necesitan compartir ideas y una
especie de compatibilidad filosófica para que una relación íntima sea
duradera. Pero, incluso para que la relación dure sólo una noche, tie­
nen que apreciar el humor de la otra persona o entretenerse mutua­
mente, porque son muy animosos y no toleran el aburrimiento. Para
ellos, el amor es un juego y una aventura. Explorarse mutuamente y
explorar el potencial de las interacciones les resulta fascinante, y una
forma de hacerlo son las preguntas abruptas, profundas y atrevidas, o
las declaraciones provocadoras y desafiantes. Sus comentarios fortui­
tos a veces hacen mucho daño, y pueden revelar una actitud sorpren­
dentemente irresponsable y egoísta hacia el amor y el sexo.
Las mujeres con Venus en Sagitario son muy entusiastas y abiertas
con respecto al amor y las iniciativas sexuales. Su actitud y sus acciones
pueden ser calificadas de celebración, pues están llenas de risa, disfru­
te y juego. Diversión sí, pero uno nunca puede esperar adulación de
estas mujeres. Tienes que ganarte los aplausos e irradiar confianza para
intrigarles. Y asegúrate de conservar su re�peto, porque cualquier viola­
ción por tu parte de sus altos ideales será registrada inmediatamente y
te hará descender de nivel en su libro de cuentas cósmico. Muchas mu­
jeres particularmente impulsivas y generosas en sus afectos tienen a Ve­
nus en Sagitario. Pueden ser muy expresivas, pero también bastante
impersonales en su manera de plantear la relación, a pesar de sus en­
cantos evidentes. Les resulta más natural ser una «compañera» alegre
que una amante verdaderamente intensa y apasionada; y el hecho de
que garanticen a la otra persona grandes cantidades de libertad revela
que ellas también quieren mantener cierta distancia e independencia,
sin tener que soportar fuertes restricciones o pesadas expectativas.
Los hombres con Venus en Sagitario tienen muchas de las caracte­
rísticas que acabamos de describir, y también quieren una pareja que
sea idealista y sincera, en el sentido de poder contar con su decencia
y buenas intenciones. Se sienten atraídos por las mujeres aventureras
y con una visión amplia de la vida. No hace falta añadir que la hones­
tidad es un requisito imprescindible, pero también necesitan que su
pareja sea divertida y que piense en positivo. Una persona sombría o
austera que se tome muy en serio los detalles o los reveses de la vida,
agota su vitalidad.
Las siguientes citas tomadas de numerosas entrevistas, respuestas a
cuestionarios y escritos ofrecen una comprensión más profunda de
Venus en Sagitario:

• «Su corazón no tiene miedo», escribe Grant Lewi, «siguen sus ins­
tintos y experimentan hasta las últimas consecuencias(...). No
ven ningún motivo para no seguir sus emociones, y están entre
los más impulsivos de los hijos de Venus»(AFM).

• En su libro Women 's Astrology, T iffany Holmes observa lo siguien­


te con respecto a Venus en Sagitario: «Una cabeza con abundan­
te pelo, un guiño de ojos y una risa memorable son lo que los de­
más encuentran más atractivo en la persona con Venus en
Sagitario. El sentido del humor es de suma importancia para el
individuo con este emplazamiento, y las bromas alegres, junto
con los principios éticos compartidos, adquieren un papel signi­
ficativo.(...) También es capaz de pasar por alto la importancia
de las cosas materiales si su actual interés amoroso no puede ofre­
cerlas»(WA).

• Una mujer observó que «los hombres con Venus en Sagitario son
"divertidos"; les gusta estar con la gente, hablar y pasárselo bien.
Les gustan las mujeres independientes y no demasiado posesivas
o exigentes, pero que disfruten siguiendo sus iniciativas y siendo
sus "camaradas". Suelen estar abiertos a casi todo, y no se quedan
ftjados en tendencias concretas o en formas de pensar y actuar.
Son muy amistosos y tienen una cualidad de bon vivant. Las mu­
jeres con Venus en Sagitario tienen carisma; la gente gira la ca­
beza cuando entran en una habitación»(CA).

• Otra mujer que respondió al cuestionario habló de lo importan­


tes que son las aspiraciones religiosas al escribir sobre su Venus
en Sagitario: «Es la razón por la que necesito alguien que me dé
la libertad de ser yo misma y de expresarme. Alguien que com­
prenda mis necesidades espirituales, emocionales y físicas. Y so­
bre todo, alguien que siempre se muestre abierto y que sea sin­
cero conmigo» (C'A).
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Venus en signos de tierra


Venus en cualquiera de los signos de tierra otorga una paciencia nota­
ble, hace que el planteamiento de la vida y las relaciones sea cuidado­
so y sistemático, y ofrece una sintonía innata con los ritmos naturales.
Las personas con Venus en los signos de tierra se toman su tiempo para
expresar sus sentimientos, pero cuando se comprometen, mantienen
su resolución, mostrándose dedicadas y sólidas como el elemento que
las rige. Para ellas es muy importante tener una estructura de vida fia­
ble en la que basar su seguridad emocional, y tratan de conseguir este
objetivo tanto a través del autocontrol como del control de las perso­
nas y cosas que les rodean. En su planteamiento de las relacionales hay
un conservadurismo esencial, que no es espontáneo ni demasiado es­
timulante, pero la fiabilidad y el placer que encuentran en las respon­
sabilidades compartidas suelen ser recompensa suficiente para ellas,
porque la ven como parte del proceso de ir construyendo una vida en
común. (El lector debe revisar la sección apropiada del Capítulo 8 para
obtener información adicional sobre las cualidades de Venus en este
elemento).
Otras claves para comprender a Venus en signos de tierra son las si­
guientes:

• Para ellos la materia física es la realidad última, y satisfacer las ne­


cesidades más prácticas de seguridad es un componente impor­
tante de su motivación relacional. Al comienzo de una relación
tratan de categorizar el potencial de la nueva persona, valorando
si invertir tiempo con ella va a merecer la pena.

• La sintonía con los ritmos naturales de la vida siempre está pre­


sente en sus relaciones, porque el encuentro con ellos genera
una intensa experiencia de la vida física que ral,entiza las cosas y
conduce a vivir el presente.

• Si uno no está particularmente sintonizado con el elemento tie­


rra, debería tener en cuenta que intentar conseguir ventaja so­
bre la otra persona o intentar controlarla es algo natural para la
gente con Venus en signos de tierra. Avanzar la propia posición
a través de las relaciones y «adueñarse» de tanto dinero, poder,
seguridad, atención, o fama como sea posible es algo natural
para muchos de ellos. La medida de su dominio dependerá de
los demás factores de la carta natal, así como de sus ideales per­
sonales.

Venus en Tauro

Quienes tienen a Venus en Tauro suelen ser constantes, terrenales y


orientados hacia el placer, la comodidad y la armonía. Las personas
con este emplazamiento a veces tienen un gusto excelente y apre­
cian la simetría clásica; otras veces tienen tendencia hacia lo llama­
tivo y lo ultralujoso. Mucho depende de su educación, pero también
de otros factores de su carta. En cualquier caso, les preocupa mucho
su apariencia en el vestir, y también la apariencia de su hogar. Su
atención y deseos se centran fundamentalmente en la seguridad ma­
terial, a veces hasta el punto de ser muy avariciosos o tacaños. Pue­
den ser infinitamente pacientes, bondadosos y entregados a los de­
más, ofreciéndoles ánimo, afecto y alimentando su cuerpo y espíritu.
En el mejor de los casos son sociables y también muy artísticos; en el
peor, pueden estar entre las personas más posesivas, opresivas, ter­
cas, codiciosas e indolentes de la tierra, a la que están tan apegadas.
Pueden ser muy mezquinas e irritables si se sienten fundamental­
mente insatisfechas, porque desean obtener placer o poseer el objeto
de su deseo.
LA ESENCIA DE VENUS EN TAURO

Las cualidades y tendencias psicológicas esenciales de Venus en Tau­


ro que he destilado a lo largo de los últimos treinta y cinco años son
las siguientes:

•Expresan afecto físicamente, de manera cálida, constante y po­


sesiva.

•Los intercambios íntimos pueden verse dificultados por la re­


nuencia a expresar los sentimientos o a perder el control.

•Valoran la comodidad material y los objetos físicos de gran be­


lleza; aprecian profundamente las sensaciones físicas: vista, soni­
dos, olores, sabores y tacto.

Los hombres y mujeres con Venus en Tauro son positivos, educa­


dos y considerados (al menos en público y cuando están de buen hu­
mor), y suelen tener una voz especialmente agradable tanto cuando
conversan como para cantar. Como escribe T iffany Holmes en Wo­
men 's Astrology: «Este signo revela una necesidad de continuidad y co­
modidad en las relaciones amorosas (...). La persona con Venus en
Tauro se crea hábitos tranquilos que involucran al menos a una per­
sona más; no obstante, es posible que la otra persona no quiera que se
asuma que estará libre todos los viernes por la noche». Les gusta el
«amor», pero prefieren la regularidad más que la sorpresa, y a menu­
do son bastante vagos y no muy imaginativos ni dados a experimentar.
La posesividad colorea intensamente sus afectos, a los que se aferran
durante mucho tiempo, que luego necesitan también para superar las
relaciones que no han funcionado. Su tendencia a retener el dinero
y las posesiones se extiende a su renuencia a expresar sus verdaderos
sentimientos. Es decir, aunque en la mayoría de los casos son cariño­
sos y están atentos a las necesidades prácticas, raras veces expresan sus
emociones.
Las mujeres con Venus en Tauro esperan ser mimadas y cortejadas.
Les desagrada cualquier tipo de prisas en el desarrollo de la relación
o en la seducción. Esperan que el hombre vista bien, que atienda sus
deseos y que lo pague todo. Después de todo, ¿de qué sirve un hom­
bre si no puede proveer comodidad material y seguridad? Estas mu­
jeres tienen una gran necesidad de contacto físico y de ser tocadas, y
esto afecta notablemente su estado de ánimo. Para ellas el sexo no es
mental o sentimental, sino extremadamente sensual y un fin en sí mis­
mo. Suelen ser bastante pasivas en los intercambios sexuales, a menos
que tengan mucho Aries o Escorpio en su carta, y prefieren los en­
cuentros sexuales prolongados que no exijan mucha variedad, siem­
pre que la experiencia sea profundamente instintiva.
Los hombres con Venus en Tauro tienen una cualidad de paciencia
y de conexión interpersonal que puede suavizar una personalidad a ve­
ces muy agresiva(...). Los simples placeres de la vida les ralentizan, y
quizá más que a cualquier otro hombre, encuentran deleite y tranqui­
lidad en la rutina. Suelen sentirse atraídos por mujeres terrenales, só­
lidas y fiables de las que pueden depender, especialmente para que les
cuiden y alimenten. No les molesta que ella tenga inteligencia y per­
sonalidad, pero lo prioritario son sus cualidades más básicas.
Para arrojar luz sobre Venus en Tauro he hallado las siguientes ci­
tas, declaraciones y respuestas a los cuestionarios:

• Debbi Kempton Smith describe claramente su atracción por las


apariencias lujosas: «Ven a Dios en las cosas materiales: en los
muebles de calidad, en las cajas bonitas, en tu carne y tus huesos,
(...) a los chicos les gusta que sus chicas lleven vestido, y a las chi­
cas les gusta que sus chicos se vistan con elegancia( ... ). Aquí, la
avaricia se considera una virtud deliciosa. Les encanta la buena
vida» (SSN).

• Grant Lewi tiene una visión única sobre este signo de Venus: «En­
tiende el amor profundamente, lo acepta con todo su ser y con­
fía en expresarlo sin palabras, pues valora los silencios del amor
más que sus discursos. Conoce tanto el éxtasis como la desespe-
ración del amor; y se aferra al amor dado y recibido con increí­
ble tenacidad, aunque tenga que afrontar grandes obstáculos
(...). Sus respuestas emocionales colorean toda su vida; en esta
posición todas las reacciones sensoriales se intensifican » (AFM).

• En su respuesta a un cuestionario, una mujer dijo que las muje­


res con Venus en Tauro son «muy expansivas y poseen una com­
binación de sensualidad terrenal y un sentido de la gracia y la be­
lleza (estética) que irradia profundidad y textura. Se sienten muy
cómodas con su físico, y también están sintonizadas con el en­
torno físico. Saben hacer que los demás se sientan cómodos y les
gusta cuidarlos. La mayoría tiene tendencias artísticas: pueden
ser músicas, pintoras, bailarinas, etc. » (CA).

• Otro cuestionario habla de una mujer con Venus y Marte en Tau­


ro: «T iene un problema con los bienes materiales. En cuanto po­
see algo, no soporta separarse de ello, y esto incluye los présta­
mos y hasta los regalos de cumpleaños que ha comprado para
otras personas (generalmente acaba quedándoselos). Su entor­
no no puede explicar esto, puesto que viene de una familia muy
adinerada» (CA).

• La persona que tiene Venus en Tauro puede ser «muy tranquila


con respecto a las relaciones, muy orientada hacia dentro, pero
reacia a mostrar sus sentimientos: es como si tuviera miedo de ex­
ponerlos. Puede aparentar que no le importa nada y erigir rápi­
damente un muro. Es muy consciente de la seguridad, pero ter­
camente incapaz de expresar sus sentimientos. En cuanto se apega
a un hombre, tiende a quedarse con él pase lo que pase » (CA).

Venus en Virgo

Quienes tienen a Venus en el analítico, preciso y eficiente signo de Vir­


go hallan en sus propias contradicciones abundante material para ali-
mentar su amor voraz por el análisis. Por desgracia, esta tendencia a
menudo conduce a un exceso de críticas dirigidas tanto hacia uno mis­
mo como hacia los demás, y a una actitud de inhibición, lo que no
ayuda a ser espontáneo y amoroso, ni a vivir relajadamente. Aunque
quieren una relación sana, servicial y fiel, tienen otro amor más im­
portante en la vida: el trabajo y el deber. Otra de sus cualidades es la
tensión entre la sensualidad y el puritanismo. Nunca parecen estar se­
guros ante aquello que no consideran lo suficientemente perfecto des­
de el punto de vista moral, estético o sexual. Deben reconocer que son
un signo de tierra y aceptar la parte sensual de su naturaleza, pues a
menudo se crean tensiones innecesarias por negar o reprimir sus ne­
cesidades físicas. En parte, esto proviene de su modestia innata y de su
tendencia natural a enfocarse en las imperfecciones, en lugar de ver el
gran cuadro que incluye todos los aspectos de la vida. Como escribió
Julia Parker en su excelente Manual de astrología: «En esta ubicación
existe la tendencia a subestimar los poderes de atracción, y la modes­
tia intrínseca de este signo se expresará como auténtica timidez a la
hora de desarrollar relaciones» (AHB). Parker apunta que para quie­
nes tienen Venus en Virgo, la comunicación y la amistad forman parte
de una buena relación, y que «deben aprender a relajarse en sus rela­
ciones». En mi experiencia, la evaluación final de Venus en Virgo es
que necesitan una pareja que incorpore la comunicación tanto mental
como sensual.

LA ESENCIA DE VENUS EN VIRGO

Las cualidades psicológicas que describen de manera precisa a Venus


en Virgo son las siguientes:

• Expresan afecto de manera realista, práctica, modesta, tímida y


servicial.

• Las críticas insustanciales y su reserva natural pueden dificultar


el intercambio emocional y la expresión de la pasión en las rela­
ciones.
• La capacidad de servir y de ser útiles genera en ellos satisfacción
emocional; hallan placer en prestar atención a los detalles y en el
análisis mental.

Tanto los hombres como las mujeres con Venus en Virgo pueden
ser las parejas más honestas, serviciales y dedicadas del mundo en
cuanto se comprometen completamente en una relación, y esto sig­
nifica que la pareja tiene que haber superado algunas pruebas muy es­
trictas. Si el individuo con Venus en Virgo ha aceptado a la otra per­
sona (¡con sus faltas y todo!) y ha relajado su actitud agudamente
crítica para dejar paso a un amor significativo, puede ser un amante
fiable y disciplinado, y una pareja sin igual. Lo que más les ayuda es te­
ner otro planeta en uno de los signos de agua, particularmente en Pis­
cis, que equilibra la frialdad y el recato de Virgo con la tolerancia y la
simpatía piscianas. Estas personas suelen ser bastante quisquillosas con
respecto a su apariencia, y también con respecto a algunas de sus po­
sesiones, pero tienen que aprender que una pareja no es una pose­
sión. Son muy metódicos y cautos en sus planteamientos relacionales,
porque Virgo es esencialmente un signo pasivo y muy introvertido.
Despiertan lentamente a las posibilidades de la relación y tienden a
dudar de su propio atractivo y valía personal. Parecen ser maestros de
la autocrítica. No obstante, cuando sienten el afecto de otras personas
suelen apreciarlo mucho, puesto que generalmente no tienen mucha
confianza en sí mismos ni una amplia experiencia en las relaciones. A
veces su estrechez les hace sobreestimar la amplitud de su experien­
cia romántica y sexual. Se preocupan por sus relaciones románticas y
parecen estar constantemente confundidos con respecto a lo que sien­
ten por su pareja, creándose problemas debido al exceso de análisis.
Las mujeres con Venus en Virgo nunca dejan de analizar sus rela­
ciones, y a veces llevan un diario de sus experiencias románticas. Para
mantener una relación con estas damas se debe seguir las reglas. Ne­
cesitan una conexión mental previa a una relación romántica. Son
sensibles, aunque raras veces impulsivas y apasionadas. Una aproxi­
mación metódica al coito puede hacer que se enfoquen demasiado en
la técnica, y cuando los conceptos mentales cobran tanta importancia,
no hay mucha espontaneidad ni relajación suficiente para perderse
en la experiencia. De hecho, a menudo tienden a hablar más de sexo
que a practicarlo. Un factor que he observado frecuentemente en las
mujeres con Venus en Virgo son sus constantes referencias a un pasa­
do «promiscuo» que exageran. Nunca mencionan un presente pro­
miscuo, tal vez porque tratan de preservar el virginal ego femenino
del signo de la virgen.
Generalmente, los hombres con Venus en Virgo quieren estar con
la mujer adecuada: una persona pulcra, intelectual, disciplinada y
probablemente orientada hacia su profesión. Como decía un hom­
bre en su respuesta al cuestionario: «A los hombres con Venus en Vir­
go no les gustan las mujeres que se identifican con sus proezas se­
xuales. Les gusta que las mujeres tengan un "aspecto limpio"». Debbi
Kempton Smith señala que estos hombres quieren que las mujeres
vistan elegantemente y sean tan meticulosas como las modelos, o bien
quieren estar con mujeres realmente enamoradas de su trabajo. Otra
de las imágenes que atrae a estos hombres es la de «la dama recatada
con falda larga cocinando alimentos sanos» (SSN). Al igual que las
mujeres con este emplazamiento, los hombres no parecen tener una
perspectiva muy amplia del amor y las relaciones. Como definen el
amor y el sexo de manera muy limitada y perfeccionista, se crean pro­
blemas, llegando a convertirlos en una fuente de decepciones y/ o
culpabilidad. El único remedio posible pasa por ser realistas y claros
con respecto a sus verdaderos deseos, necesidades y capacidades re­
lacionales.
Las citas siguientes tomadas de escritos, entrevistas y cuestionarios,
ofrecen una imagen más detallada acerca de cómo se expresa Venus
en Virgo:

• Un hombre con este emplazamiento dijo algo aplicable a las per­


sonas de ambos sexos: «Mis sentimientos de amor se despiertan
cuando me siento útil y puedo dar apoyo a otras personas, sobre
todo si últimamente han sufrido. Entonces siento que contribu­
yo con algo auténticamente terapéutico» (EA).
• Mary Coleman, autora de Picking Your Perfect Partner, evalúa la na­
turaleza amorosa de Venus en Virgo en los términos siguientes:
«Las respuestas al amor y al afecto son frías, evaluadoras y refle­
xivas. Las consideraciones prácticas se mezclan con los senti­
mientos del corazón hasta tal punto que todos languidecen antes
de que alguno se rinda. No obstante, creen que merece la pena
esperar hasta recibir un voto unánimemente afirmativo» (PIC).

• Una mujer con Venus en Virgo dijo: «Podría encontrarme con el


hombre más atractivo del mundo, pero si sólo dijera unas pocas
palabras y no pudiera comunicar, ni le tocaría» (EA).

• Muchas entrevistas dejan claro que la culpabilidad o la pena les


llevan a mostrar afecto por los demás. Otras confirmaron que sue­
len ser lentos al despertar de los impulsos eróticos (EA).

• Grant Lewi continúa describiendo a Venus en Virgo: «Relacionan


la experiencia emocional con un código de conducta bien es­
tructurado (...). Su creencia en las buenas costumbres es tan in­
tensa que no tienen emociones que puedan violentarla. (...) Las
pequeñas amabilidades son importantes para ellos, y si no tienen
cuidado, sustituirán el amor por el sentimentalismo ( ...). Su cen­
sor emocional es su sentido del buen gusto, y les resguardará de
opciones poco convencionales» (AFM).

• «Los hombres con Venus en Virgo son prácticos en el ámbito


emocional. Suelen saber lo que necesitan de una relación, en­
contrarlo y quedarse con ello. Acostumbran a ser algo tímidos y
no revelan lo que piensan con facilidad; tienden a ser "selectivos"
y son dificiles de satisfacer porque a causa de su perfeccionismo
parecen exigir la perfección de sus mujeres y de sí mismos» (CA).

• Una mujer casada con un hombre con Venus en Virgo respondió


al cuestionario con franqueza: «Los hombres con Venus en Virgo
tienden al puritanismo. Desde el principio tratan el coito como
un ceremonial, casi como algo religioso. Todo debe ser perfecto.
No les cabe en la cabeza tener una relación en el asiento de atrás
del coche. Evitan la crudeza -e incluso lo que yo considero sin­
ceridad- y su visión del sexo parece sacada de un cuento de ha­
das, en el que todos tenemos cuerpos como los de Barbie y Ken.
Otro amigo con Venus en Virgo no perdió su virginidad hasta una
edad avanzada, aunque lo hacía todo menos "eso". Estaba espe­
rando que todo fuera "como tiene que ser". Durante años, aun­
que permitía a los invitados usar su cama, les pedía que no hicie­
ran el amor en ella porque también estaba preservándola para el
acto perfecto ( ...). Curiosamente, no parece importarles satisfa­
cer las necesidades de su pareja; la energía de Virgo parece ma­
nifestarse como una necesidad de orden y perfección» (C.A).

Venus en Capricornio

Las personas que tienen a Venus en el signo práctico y realista de Ca­


pricornio son muy serias y cuidadosas con respecto a sus emociones,
reputación y seguridad material. Muchos tienen un gran sentido del
humor, que tiende a ser seco o expresado con cierto recato. He co­
nocido a algunas personas con este emplazamiento que no se ríen
nunca, caracterizándose por su autocontrol y contención. Les resulta
difícil expresar las emociones profundas y, en lugar de verbalizar, pre­
fieren mostrar sus sentimientos o su aprecio por otra persona a través
de la acción o del deber. Son capaces de estabilizar y fortalecer a otros
mediante su sólido afecto y compromiso, y se esfuerzan por apoyar a
sus parejas y ayudarles a triunfar. Se sienten orgullosos de su fiabilidad
y de su lealtad «a la antigua», aunque de vez en cuando la violen dis­
cretamente. Sus maneras formales les sirven de protección, algo que
exige su tendencia natural a defenderse. Esta tendencia a la formali­
dad también se manifiesta como una actitud tradicional y previsible
en las interacciones sociales. Como dijo una mujer con Venus en Ca­
pricornio: «Soy muy consciente de la imagen que tienen mis amigas
de mi relación» (EA). A muchos les gusta exhibir a su ser querido, casi
como si fuera un símbolo de status. Capricornio es un signo muy frío
e impersonal; y tener a Venus aquí a menudo implica un plantea­
miento algo previsible y mecánico en todas las actividades interperso­
nales. Una mujer con este emplazamiento llegó a decir en una de las
entrevistas: «En realidad no estoy personalmente involucrada en mi
propia vida». ¡Esto es el colmo del desapego! La autoridad y el control
son otras dos notas clave del signo de Capricornio en la mayoría de las
relaciones. Están dispuestos a usar a los demás y puede resultarles di­
fícil estar con ellos de igual a igual,a menos que los papeles estén cla­
ramente definidos. La sintonía natural con la autoridad también se
manifiesta en la facilidad con que las mujeres pueden ser figuras de
autoridad (terapeuta,jefa,etc.),y en cómo las personas de ambos se­
xos tienen la ambición innata de conseguir cosas, adquirir poder y
acumular influencia, respetabilidad o dinero. Tanto hombres como
mujeres tienen una fijación especial con el padre. El deseo de con­
trolar también se manifiesta en la forma en que las mujeres organizan
sus hogares. Por ejemplo,pueden entrar en una nueva casa o aparta­
mento y al día siguiente parecerá que llevan años viviendo allí.

LA ESENCIA DE VENUS EN CAPRICORNIO

Mis numerosos años de observación de las personas con Venus en Ca­


pricornio me han llevado a formular este resumen de sus cualidades
psicológicas esenciales:

• Expresan el afecto con cautela,seriedad y perseverancia,de ma­


nera cumplidora y mecánica.

• La necesidad de autocontrol y reserva emocional puede generar


una actitud distante e impersonal q9e inhiba el desarrollo de las
relaciones íntimas.

• Son ambiciosos,conservadores y preocupados por su reputación;


son capaces de mostrar lealtad y de asumir responsabilidades
cuando establecen un compromiso.
Su precaución natural les lleva a buscar la seguridad y a exigir al­
gún tipo de compromiso ( o al menos mucho tiempo) antes de sentirse
cómodos implicándose en una relación. Por otra parte, pueden sen­
tirse fuertemente deprimidos si no se satisfacen sus necesidades de de­
cencia y respeto. Aunque son conscientes de la conducta convencio­
nal y de la imagen social, y por lo tanto raras veces se expresan en
público, no se debe dudar de su capacidad para una pasión terrenal,
profunda, fisica y sincera. Simplemente sienten que la intimidad y los
aspectos más personales de la vida son demasiado significativos, y que
los hacen demasiado vulnerables como para expresarlos a la ligera. De
hecho, ésta es una ubicación astrológica que da más de lo que pro­
mete en los campos emocional y sexual. No quieren sentirse avergon­
zados ni humillados; sino una relación fiel y segura que les permita
compartir las intimidades serias de la vida. Tanto los hombres como
las mujeres suelen sentirse atraídos por personas mayores, social­
mente superiores o en posición de autoridad. Venus en Capricornio
puede casarse para obtener seguridad material, así como posponer
cierta relación o privarse de ella por falta de una sólida base econó­
mica. Un resultado de su conservadurismo es que la rigidez de sus vi­
siones «prácticas» y su apego a las imágenes tradicionales, a menudo
les lleva a cortar con relaciones potencialmente satisfactorias. Esta ac­
titud puede ser contraproducente y poco práctica, pues puede pro­
ducir soledad.
Las mujeres con Venus en Capricornio consideran las relaciones
íntimas con tanta seriedad que a menudo se preocupan demasiado,
añadiendo una carga que puede llegar a ser opresiva. Una vez que han
establecido un compromiso, estas damas tienden a ser honestas, sin­
ceras y leales, a veces hasta el punto de llegar a la abnegación, o de car­
gar con una relación insatisfactoria simplemente porque sus princi­
pios les llevan a una firma lealtad. La profundidad del compromiso
que adquieren de manera natural va en paralelo con la intensidad de
sus deseos; pueden pedir mucho afecto, a veces hasta un extremo que
la otra persona puede considerar deprimente. Las mujeres con Venus
en este signo combinan una actitud de autoridad y de responsabilidad
con una aproximación al sexo relativamente tradicional. Esta aparente
contradicción se ha hecho patente a lo largo de toda mi investigación.
Cuando son demasiado pasivas, se sienten inseguras e incómodas con
su vulnerabilidad emocional; sin embargo, un resumen de los datos
disponibles parece indicar que obtienen una satisfacción sexual más
completa del coito básico que cualquier otro signo de Venus. Les gus­
ta ser «tomadas» y tener una profunda experiencia arquetípica de las
energías polarizadas de la naturaleza. Es posible que constituyan un
buen porcentaje del 30% de m�jeres que (según una encuesta) dicen
haber tenido un orgasmo gracias exclusivamente al coito básico. Pero,
a pesar de su pasión, también son capaces de pasar largos períodos de
celibato.
Los hombres con Venus en Capricornio, además de compartir las
actitudes serias que acabamos de describir, suelen sentirse atraídos ha­
cia mujeres formales, distantes y convencionales. Una m�jer mayor
y/ o que haya conseguido el éxito por sus propios medios les resulta
muy intrigante, y a sus ojos merece un gran respeto y admiración. Muy
raramente revelan sus sentimientos, ni siquiera a sí mismos. Para es­
tos hombres es imperativo mantener el control en el amor y en las re­
laciones sexuales, al menos aparentemente. La mujer también debe
exhibir autocontrol para continuar interesándole, y, además, es im­
prescindible que él respete a la mujer y sus valores para llegar a que­
rerla mucho.
Éstas son algunas de las comprensiones más atinadas sobre Venus
en Capricornio, extraídas de diversas fuentes:

• Debbi Kempton Smith combina sus sarcasmos habituales con afi­


ladas comprensiones en sus comentarios sobre Venus en Capri­
cornio: «Nunca les demuestres afecto en público, y no dejes de
manosearlos en privado. Los hombres con Venus en Capricornio
( ...) se sienten fascinados por la estructura ósea. Tu cuerpo es el
lugar en el que les gusta estudiar arquitectura. [Ellos] se sienten
atraídos hacia solitarias melancólicas, y nunca puedes ser dema­
siado rica ni demasiado flaca ( ...). Extrañamente, suelen ser ex­
plotados porque sienten que no son valiosos. De modo que po­
drían intentar «comprarte» de algún modo ( ...). Las personas de
ambos sexos creen que la pareja no será suya a menos que se «ga­
nen» su devoción. Esta actitud, que presta atención a lo impor­
tante y descuida los detalles, hace naufragar muchas relaciones
potenciales (...). La gente con Venus en Capricornio sólo necesi­
ta dos cosas: una patada en el culo por preocuparse demasiado y
ser tan ambiciosos, y muchos besos a lo largo de la columna. Estos
individuos extraños y fríos son increíblemente lujuriosos» (SSN).

• Una mujer con Venus en Capricornio que también tenía la Luna


en Tauro dijo: «Me preocupa la seguridad material ( ...). El fac­
tor decisivo cuando me casé con mi ex marido eran todas las tie­
rras que iba a heredar. Aparte de eso, no podía soportarlo» (CA).

• Una mujer de treinta años con Venus en Capricornio comentó:


«Para sentirme emocionalmente sintonizada con una situación o
con otra persona necesito una sensación de estructura. Cuando soy
capaz de ordenar mi entorno, especialmente en medio de un epi­
sodio caótico, noto una sensación de seguridad que me permite
expresar lo que siento (...). Soy relativamente cauta a la hora de
abrirme a otra gente. Tiendo a ser muy distante con los extraños;
no me muestro habladora ni participativa, ni siquiera superficial­
mente. Después, a medida que voy conociendo a la gente, me vuel­
vo mucho más espontánea, pero aún me contengo y me pongo
a
fácilmente la defensiva. Mi capacidad de expresar amor por al­
guien no se despliega plenamente hasta que siento cierto com­
promiso de su parte; antes de relajarme tengo que confiar en que
la persona es seria en sus intenciones hacia mí y que se va a quedar
conmigo. Así mismo, mis sentimientos por los demás parecen de­
sarrollarse gradualmente y expandirse hacia dentro en lugar de
abrirse hacia fuera. En cuanto a las cualidades estéticas, me siento
atraída hacia las cosas hermosas y las valoro, pero prefiero que ten­
gan un propósito o funciones decorativas. Me gustan las cosas prác­
ticas pero con un toque creativo, y me importa mucho la textura:
me gusta tocar las cosas que me afectan emocionalmente» (CA).
11

Venus en signos de aire

Cuando Venus está en cualquiera de los signos de aire, son necesarias


la comunicación verbal y el estímulo intelectual para que pueda flo­
recer una relación íntima o una profunda amistad. Gran cantidad de
las emociones y afectos de la persona encuentran su vía de expresión
a través de la mente pensante, y tienen que tener la aprobación de la
parte intelectual de la personalidad antes de que las dimensiones más
profundas de la relación puedan empezar a fluir. En otras palabras, la
clave para que esta persona se siente satisfecha con cualquier relación
íntima, sea romántica o no, es el «encuentro de mentes». Les gusta co­
quetear con una amplia variedad de individuos en la esfera románti­
ca, pero necesitan una sensación de verdadera compañía para man­
tener una relación satisfactoria y duradera. Los signos de aire son los
más personales y los más seriamente interesados en los pensamientos,
experiencias y puntos de vista de la otra persona. (En el Capítulo 8, el
lector puede acceder a mis anteriores comentarios, incluyendo las bre­
ves comparaciones de cada uno de estos tres signos).
Otras claves para comprender a Venus en los signos de aire son las
siguientes:

• Para sentirse cómoda en una relación, la persona tiene que haber


«resuelto» cómo encajar este intercambio personal dentro de su
mundo de conceptos e ideas. Existe una fuerte necesidad de cate­
gorizar la relación, aunque sólo sea para saber que está rompiendo
las normas, como suele hacer Venus en Acuario. La pareja poten­
cial verá que piensa constantemente antes de comprometerse a de­
dicar tiempo y energía en la relación. Parece que muchas personas
con Venus en signos de aire llevan un diario o anotan sus expe­
riencias en un intento de clasificar sus sentimientos.
• Las personas con Venus en signos de aire son alegres,juguetonas
e instintivamente coquetas. Necesitan una sensación de libertad,
y el coqueteo no tiene por qué ir seguido de actividad física o
emocional.

• Como Géminis y Acuario son tan dados a experimentar,quienes


tienen Venus en estos signos suelen probarlo todo en el campo
de las relaciones con actitud curiosa y desinteresada,puesto que
no son tan personales como parecen. Sin embargo,Venus en Li­
bra es más cauto y tradicional; son tan personales y serios que su
planteamiento es mucho más conservador.

Venus en Géminis

Si Venus se sitúa en el cambiante, vivaz y eternamente curioso signo


de Géminis,la persona tendrá una amplia variedad de intereses y unas
habilidades sociales notables. La versatilidad con las palabras es evi­
dente en la forma de hablar, en las dotes de vendedor o en la capaci­
dad para dedicarse a tareas relacionadas con la publicidad,la edición
o los idiomas. Frecuentemente he observado en estos individuos tal
inteligencia estética que he escogido el término gusto inteligente para
describir su apreciación del detalle en muchos tipos de arte y activi­
dades creativas. Pueden llevarse bien con una gran variedad de per­
sonas porque tienen un tacto diplomático y son auténticamente cu­
riosos. De hecho, necesitan amistades variadas y buena afinidad
intelectual con sus amigos y parejas. Por otra parte,se aburren tan fá­
cilmente y son tan inestables en sus intereses que muchas relaciones
les resultan sofocantes al poco tiempo. La dualidad del signo de los
gemelos revela la que posiblemente sea la mayor causa de problemas
en su vida: que todo es relativo,y,por tanto,resulta difícil sentirse sa­
tisfecho en ninguna relación. En otras palabras, puede faltarles pro­
fundidad de sentimiento, por muy encantadores o animados que pa­
rezcan cuando la relación es nueva. En el peor de los casos puede
parecer que tienen dos caras, que dicen una cosa y piensan otra. Sin
embargo, no se les debe juzgar con demasiado rigor, puesto que no
parecen controlar los dos lados de su mente y a menudo se sienten
confusos con respecto a sus afectos y sentimientos.

LA ESENCIA DE VENUS EN GÉMINIS

Después de muchos años de trabajar con personas con Venus en


Géminis y de observarlas, he destilado sus cualidades psicológicas
esenciales como sigue:

• Expresan afecto verbalmente, con inteligencia, ligereza y espíri­


tu juguetón.

• La necesidad de variedad y de nuevos estímulos puede inhibir la


posibilidad de mantener relaciones duraderas.

• Valoran mucho la sintonía mental; se sienten atraídos por el in­


genio rápido; necesitan hablar inmediatamente de sus pensa­
mientos y percepciones para sentirse próximos a la otra persona.

En las personas de ambos sexos, Venus en Géminis puede mostrarse


tan curioso y desencarnado que su natural apertura mental llegue a ma­
nifestarse como una confusión crónica con respecto a las relaciones ín­
timas. A veces son tan mentales en su manera de expresar afecto y eros
que se sienten confusos con respecto a sus deseos, necesidad de amor e
identidad sexual. Su energía, como su interés por las relaciones, es in­
termitente: se producen episodios de actividad seguidos por una inac­
tividad sin propósito (aunque no dejan de pensar). Pueden mantener
más de una relación significativa al mismo tiempo. Como dijo un en­
trevistado: «Necesito relacionarme con mucha gente, y cualquier rela­
ción íntima que quiera ser duradera tiene que darme la libertad de ha­
cerlo». Para sorpresa de las personas más celosas, quienes tienen Venus
en Géminis suelen continuar manteniendo relaciones amistosas cuan­
do la relación deja de ser un vínculo «amoroso». Estas personas necesi­
tan desesperadamente asentamiento y estructura para estabilizar sus
fluctuaciones emocionales y no sentirse dispersas. Además, cuando es-
tán en la fase de descubrimiento y experimentación, tienden a com­
partir los detalles íntimos de sus vidas con sus colegas y con los extraños
amistosos, lo que puede irritar a sus parejas.
Las mujeres con Venus en Géminis no suelen ser particularmente
hogareñas a menos que también tengan una fuerte influencia de Cán­
cer en sus cartas natales. Les encanta coquetear, hablar por teléfono
o Internet. Generalmente transmiten más interés por la sexualidad
del que realmente puedan sentir o expresar en el plano fisico. Estas
damas tienen una naturaleza muy refinada, que a menudo se refleja
en sus hermosas manos. Una mujer con esta configuración resaltó lo
importante que era para ella el contacto a través de las manos y la char­
la interesante a la hora de activar su interés sexual. Este contacto ma­
nual puede ser particularmente erótico para las mujeres muy intelec­
tuales y con experiencia limitada en las relaciones sexuales.
A los hombres con Venus en Géminis les encanta la lógica y el aná­
lisis, así como los juegos verbales e intelectuales, y suelen estar encan­
tados con su propia inteligencia. Se sienten atraídos por mujeres im­
previsibles, curiosas y versátiles que les mantienen en la incertidumbre,
aunque eso les vuelva locos. Lo razonable que sea la mujer, sus intere­
ses intelectuales y sus dones de buena conversadora son mucho más
importantes para ellos que el atractivo fisico.
Estas son algunas de las descripciones más perceptivas de cómo se
expresa Venus en Géminis, tomadas de las entrevistas y de las res­
puestas a los cuestionarios:

• Una mujer con Venus en Géminis escribió: «Les gusta impresio­


nar con su mente y su inteligencia, y también con sus contactos
sociales. Cuando alguien se interesa por sus puntos de vista, cre­
en estar en los juegos preliminares, a los que llegan a través de
bromas y chanzas» ( CA).

• Otra mujer con Venus en Géminis dijo: «¡Los intensos estímulos


de la vida cotidiana pueden agotar mi sistema nervioso! El sexo
me calma; me ayuda a salir de la cabeza y a conectar con mi cuer­
po y mis emociones» (EA).
• Otra mujer dijo en una entrevista: «Valoro mi parte intelectual.
Me siento muy bien con mis ideas. Si un hombre no puede apre­
ciar esa parte mía, no puedo mantener una relación con él» (EA).

• Numerosos entrevistados con Venus en Géminis dijeron que les


gusta pasar mucho tiempo hablando de sus sentimientos, pero el
hecho de pensar constantemente les impide mantenerse en con­
tacto con sus emociones. U na serie de cuestionarios revelaron
que muchas mujeres con Venus en Géminis acostumbran a llevar
un diario que les ayuda a clarificar lo que sienten, puesto que ana­
lizan mentalmente los sentimientos y las relaciones (EA y CA).

• Una mujer que había conocido a varios hombres con Venus en


Géminis observó que ellos tenían «ideas superficiales y egoístas»
y, por tanto, también «el don de racionalizar sus infidelidades».
Otras entrevistadas revelaron que Venus en Géminis «tiene mie­
do a un compromiso profundo» ( CA y EA).

Venus en Libra

Libra, cuando está en (considerado su «planeta regente» durante más


de dos milenios), la vida del individuo se centra de manera especial
en la apreciación de la belleza, en la relación de pareja y en la armo­
nía interpersonal. La belleza les alimenta, y prefieren expresar una ac­
titud dulce y delicada (a menos que la inhiba algún otro aspecto de su
carta natal). La compañía, la justicia y la obsesión por ver el punto de
vista de la otra persona dominan su naturaleza y motivaciones psico­
lógicas. Son capaces de encontrarse con la otra persona a su propio
nivel, quizá más que ningún otro signo. Aunque no son especialmen­
te emocionales, si son románticos, y a menudo sentimentales. Les gus­
ta estar «enamorados» y tienden a ceder en exceso y a dar a la otra per­
sona el beneficio de la duda, en detrimento de sus propios intereses.
Estas cualidades son excelentes para afrontar muchos desafios y hacer
todo tipo de trabajos, pero a veces reducir el valor de su propio pun­
to de vista puede minar el deseo de construir relaciones duraderas e
igualitarias. Sus valores esenciales son la honestidad y la sinceridad, y
tal vez no haya nada que les ofenda más que una iajusticia, especial­
mente. Si son acusados injustamente de cualquier acción deshonrosa.
Algo así puede destruir irreparablemente una amistad duradera o una
relación profunda. De hecho, reaccionan muy mal al rechazo perso­
nal y, más que a ningún otro signo, a Libra le gusta tomárselo todo per­
sonalmente.

LA ESENCIA DE VENUS EN LIBRA

La manera más precisa de describir las tendencias psicológicas de Ve­


nus en Libra puede resumirse así:

• Expresa afecto con sinceridad y consideración, de forma encan­


tadora y armoniosa.

• Siente una profunda necesidad de paz y tranquilidad, que puede


llevarle a evitar los intercambios emocionales desagradables, li­
mitando en algunos casos el ámbito de la intimidad.

• Necesita desarrollar relaciones basadas en la igualdad y la coo­


peración a fin de poder entregarse emocionalmente; aprecia la
simetría y los cánones de belleza tradicionales.

Tanto los hombres como las mujeres con Venus en Libra prefieren
una actitud armoniosa y respetuosa en las relaciones íntimas. Pueden
ser bastante fríos, no especialmente apasionados (aunque las otras po­
siciones planetarias de la carta, especialmente Marte, pueden alterar
esto), y sin embargo simpáticos. Para ellos lo más importante es mos­
trarse extraordinariamente refinados, consideradosy amables. Los individuos
de ambos sexos tienden a ser guapos, con rasgos equilibrados, siendo
ejemplos de buen gusto en el vestir y en sus gestos. Libra es un signo
muy conservador en casi todas las áreas de la vida y en sus valores, aun­
que este dato no se mencione en la mayoría de los libros de astrolo­
gía. Tanto los hombres como las mujeres con este emplazamiento son
muy idealistas en el amor y en el matrimonio, y a veces rayan en la ino­
cencia. Se encuentran con la otra persona de igual a igual, y necesitan
que su pareja les aporte al menos tanto como ellos dan. Suelen sen­
tirse ofendidos por cualquier expresión grosera relacionada con el
sexo o con cualquier otra cosa. (Libra es tradicionalmente el signo de
la pareja y el matrimonio, y una relación estable y cooperativa es muy
importante para ellos). En general, las personas con Venus en Libra
son muy fieles, puesto que establecen un compromiso muy personal.
Las mujeres con Venus en Libra siempre llaman la atención por su
gracia y belleza naturales, que a veces se manifiestan en sus rasgos clá­
sicos y/ o en sus formas corporales. Tienden a ser femeninas, y sin em­
bargo son sorprendentemente distantes -muy a menudo inteligen­
tes pero frías, y algo convencionales en sus actitudes hacia el amor y el
sexo. No son muy sensuales, y en realidad son bastante pasivas en los
intercambios íntimos, aunque pueden expresar sentimientos muy per­
sonales cuando se sienten seguras, puesto que la tranquilidad y la ar­
monía en la vida cotidiana son esenciales para ellas. Valoran extraor­
dinariamente a cualquiera que pueda ayudarles a conseguir ese
ambiente. Muy sintonizada estéticamente, Venus en Libra exhibe una
personalidad marcada por un fuerte idealismo artístico. En las entre­
vistas a menudo han surgido expresiones como: «¡La música es mi pa­
sión!». Estas mujeres son exclusivas -sin ninguna tendencia a la pro­
miscuidad- porque lo que necesitan para florecer es una relación
verdaderamente personal. Suelen estar muy tensas (aunque tratan de
ocultarlo) y no se relajan fácilmente en la intimidad sexual, especial­
mente cuando están bajo presión o con una persona que no les es fa­
miliar. Necesitan relajarse para disfrutar del sexo, puesto que prefie­
ren que se les haga el amor más que asumir un papel activo.
Cuando Venus está en Libra en la carta de un hombre, él insiste en
mantener la armonía relacional (aunque le guste el debate enérgico
o la discusión). Estos hombres se sienten naturalmente atraídos hacia
un fenómeno que empieza a escasear en el mundo occidental: una
«dama», o sea una mujer digna, grácil, educada y tolerante. Por lo tan­
to, en los últimos tiempos, este tipo de hombres han venido empare­
jándose con mujeres extranjeras o de educación no occidental para
satisfacer sus necesidades estéticas. A los hombres con Venus en Libra
no les gusta la impulsividad ni la emocionalidad extrema, especial­
mente en su relación íntima. Les gusta mantener una relación exclu­
siva y especial basada en la sinceridad, la fiabilidad y la confianza.
Las siguientes citas tomadas de diversos escritos, entrevistas y cues­
tionarios nos ayudan a completar todo el rango de posibilidades de
Venus en Libra:

• El mejor entrenador de baloncesto de la historia,John Wooden,


cuya intensa sintonía con Libra le ayudó a comprender este de­
porte de equipo basado en la precisión y la química interperso­
nal, dijo en una entrevista realizada en 1989: «Amor y equilibrio
son lo único que necesitas». Estaba hablando tanto de la vida
como del deporte. Amor y equilibrio han sido los conceptos clave
para Libra durante más de dos mil años.

• Un hombre de unos treinta años escribió: «Venus en Libra suele


tener un cuerpo clásico y suele ser guapo, aunque también es
muy vanidoso. Es un romántico sin remedio. Sus ideales les dis­
tancian de las relaciones reales» ( CA).

• Estas personas son extraordinariamente visuales, estéticas y sen­


suales. A las mujeres les desagradan las demostraciones groseras,
pero disfrutan del estilo y del buen gusto. Los hombres son muy
sensibles a las imágenes sensuales y eróticas. Un hombre con Ve­
nus en Libra (y con Ascendente en Tauro, el otro signo de Venus)
era casi adicto a observar a las mujeres comprar en la sección de
lencería de unos grandes almacenes. Estos hombres se sienten
tan atraídos por la imagen y por el cuerpo de su pareja que mu­
chos prefieren hacer el amor con la luz encendida, lo que puede
resultar inhibidor para quienes están más interesados en hun­
dirse en los sentimientos profundos (EA).

• Grant Lewi dice: «Las dificultades de la vida no destruyen su fe en la


belleza del amor, y como esta fe se retroalimenta a sí misma, es pro-
bable que encuentren una felicidad más auténtica que la mayoría.
Se sienten heridos fácilmente, pero no se quejan ni condenan a
quienes los hieren. Son capaces de pensar lo mejor de la gente,
que les devuelve el favor pensando lo mejor de ellos. Sus respues­
tas directas a las relaciones sociales y la autenticidad de sus afec­
tos, que expresan con una combinación de sinceridad e imperso­
nalidad, hacen que muchos les quieran y que sean compañeros e
invitados solicitados, así como encantadores anfitriones» (AFM).

• Esto es lo que una mujer con algo más de cuarenta años comen­
tó sobre Venus en Libra: «Encuentro que estas personas son muy
simpáticas, comprensivas y tolerantes; además, es muy fácil tratar
con ellas(... ), parecen tener un sentido interno de la armonía, y
dan mucha importancia a los valores estéticos» (CA).

Venus en Acuario

Cuando Venus se sitúa en el desapegado, experimental e imprevisible


signo de Acuario, el individuo tiene muchos amigos estimulantes, cre­
ativos y a menudo muy inteligentes. De hecho, la gente con Venus en
Acuario insiste mucho en sentirse libre de asociarse con tantos tipos
de personas(y de tantas maneras) como deseen. La pareja que inhi­
ba esta libertad no será duradera. Su actitud hacia el amor también es
muy abierta, liberal y poco convencional. Aunque les gusta tanto la li­
bertad, es paradójico que también tiendan a controlar sus relaciones,
exhibiendo de vez en cuando una tendencia extrema a contrariar a su
pareja, lo que aporta una carga emocional que ya les gustaría haber
trascendido. A menudo no se dan cuenta de que sus declaraciones,
creencias y conductas individualistas(y a menudo rebeldes o antiso­
ciales) pueden ofender a otros o producir rechazo. La gente con Ve­
nus en Acuario no soporta los celos, y para ellos es de la mayor im­
portancia poder ejercitar su libertad intelectual y comunicar lo que
están aprendiendo u observando. Sienten instintivamente que el me­
jor modo de demostrar afecto y aprecio por los demás es darles espa-
cio y libertad personal. Tanto a los hombres como a las mujeres con
Venus en Acuario les gusta impresionar demostrando lo modernos y
eclécticos que son. Pueden tener gustos muy raros, siendo un buen
ejemplo de ello el cantante EltonJohn, cuyo vestuario cuando sube a
un escenario puede ser absolutamente extravagante y a veces increí­
blemente divertido.

LA ESENCIA DE VENUS EN ACUARIO

Así es como describo las cualidades psicológicas y las tendencias de Ve­


nus en Acuario, un factor fuerte en muchas personas que conozco
bien:

• Expresa el afecto libremente, de manera coqueta, experimental


y poco convencional, a menudo también con humor.

• Valora la libertad individual y tiende hacia el extremismo y la re­


belión; se muestra distante y su actitud impersonal puede difi­
cultar las relaciones íntimas.

• Le guste intercambiar teorías e ideas; necesita la interacción so­


cial con mucha gente para activar plenamente su naturaleza emo­
cional.

A los hombres y mujeres con Venus en Acuario les resulta incómo­


da la intensidad emocional. Para ellos, es mucho más placentero un
intercambio frío, desapegado y «objetivo» de ideas. Y cuanto más «di­
ferente» de la norma social sea la otra persona, más fascinante les pa­
rece. Les encanta demostrar que son poco posesivos, abiertos, y que
comprenden la naturaleza y la conducta humanas. Esto está muy bien
para las amistades, pero la actitud asombrosamente distante que ex­
hiben genera obstáculos en el camino hacia la intimidad con una pa­
reja. Pueden sentirse atraídos por alguien no sólo por sus ideas, sino
también por su aspecto, pero no están sintonizados con el sutil y pro­
fundo sentido del tacto (a menos que los factores tierra o agua tam-
bién sean fuertes en su carta natal). En resumen, estas personas son
muy observadoras en el amor y el sexo, pero distantes de lo que observan.
Por lo tanto, a veces tienen conductas extrañas en el sexo u otros con­
tactos físicos; es como si se quedaran atascados en la cabeza, sin «bajar»
al cuerpo. A veces parece que sienten la enorme brecha que se abre en­
tre su vida mental y las exigencias de la vida física, a las que insisten
en acercarse a través de la mente.
Las mujeres con Venus en Acuario suelen ser encantadoras, esti­
mulantes e incluso en algunos casos carismáticas. Les gusta mu­
cho coquetear, el humor, el juego y el intercambio verbal. Se sienten
atraídas por personas con las que pueden bromear, o que son espe­
cialmente brillantes u originales. Debido a su tremenda indepen­
dencia y a su insistencia en ser libres en las relaciones sociales, con­
funden a la mayoría de los hombres. El aspecto más difícil de su
personalidad(para los hombres) es su notable desapego, que muy a
menudo se confunde con una falta de compromiso emocional. Así es
como los comentarios de Julia Parker describen a las mujeres con Ve­
nus en Acuario: «Un emplazamiento glamoroso para Venus. Se trata
de una persona que, a su manera, tiene las cualidades de una estrella
de cine y ejerce una gran atracción. Pero tiende a mostrarse distante
de su pareja, de modo que no siempre consigue relacionarse emo-
cionalmente con profundidad y de manera significativa(...). Venus
en Acuario no consigue altas cotas de afecto y calidez (...), sin em-
bargo no carece de bondad»(AHB).
Cuando un hombre tiene Venus en Acuario en su carta natal, se
siente especialmente atraído por las mujeres inteligentes, poco con­
vencionales y dispuestas a experimentar. Cuanto más intelectual­
mente sofisticada sea la mujer, o al menos cuanto más inusuales sean
sus intereses, más le atrae. Sus propias emociones y actitudes relacio­
nales suelen resultar muy frustrantes para la mayoría de la gente, a
menos que la otra persona también tenga una fuerte sintonía con
Acuario. Un hombre que tenía el Sol y Venus en Acuario, y a quien
su mujer pidió que se sentarán a hablar de sus problemas después de
seis años de matrimonio, replicó: «No quiero hablar sobre eso, es algo
personal».
Las citas siguientes se encuentran entre las comprensiones más per­
ceptivas tomadas de múltiples escritos, entrevistas y respuestas a cues­
tionarios:

• Un hombre de treinta años escribió sobre los hombres con este


emplazamiento: «Les gustan las mujeres de distintas etnias, y tie­
nen fantasías sexuales poco habituales; se sienten especialmente
intrigados si la mujer es "diferente"» (CA).

• Una mujer de poco más de 50 años que tiene tres familiares con
Venus en Acuario comenta que todos ellos fueron muy rebeldes,
e intentaron evitar los deberes familiares. Todos necesitaban es­
capar de la normalidad, y no les importaban las expectativas aje­
nas. A uno de ellos le gustaba animar las reuniones con chistes y
comentarios chocantes (EA).

• Una mujer que había estado casada durante veinte años con un
hombre con Venus en Acuario, y del que ahora se había sepa­
rado, escribió: «Aún no se lo que siente por mí. Él dice que me
quiere, pero sus acciones indican que siente indiferencia o an­
tagonismo. Él sabe que ahora estoy viviendo con otro hombre,
pero nunca me ha preguntado por él o por el tipo de relación
que mantenemos. Y sin embargo se muestra amistoso con no­
sotros» (CA).

• Una serie de entrevistas revelaron que a las mujeres con esta po­
sición planetaria no les gusta fingir, y también confirmó la orien­
tación poco sexual de muchas de sus relaciones, aunque estas in­
cluyan sexo. A menudo hablaban de un desapego total de su
cuerpo o de su naturaleza sexual. Una persona dijo: «Es como si
tuvieran que soportar el sexo para conservar una relación y así
evitar la soledad». Otro hombre comentó sobre una mujer con
Venus en Acuario: «Sabía que se sentía más cerca de mí cuando
empezaba a hablar de sus autores favoritos» (EA).
• Debbi Kempton Smith introduce algunos comentarios picantes
al hablar de Venus en Acuario, pero sus pullas contienen verda­
des notables: «Estos pobres inocentes se preguntan qué va mal en
sus relaciones ... Al principio su actitud de "lo tomas o lo dejas"
puede intrigarte, pero luego no muestran calidez, a menos que
no estés allí ( ...). Las personas de ambos sexos quieren que el en­
cuentro romántico sea inesperado al calor del momento. Se ex­
citan más cuando tú no quieres sentirte excitado que cuando lo
estás( ....). Las mujeres pueden ser muy románticas o nada en ab­
soluto, de modo que sus hombres les engañan buscando deses­
peradamente algo de emoción; así ellas pueden respirar hondo
y tener "espacio" para dedicarse a sus extrañas aficiones» ( SSN).
12

Venus en signos de agua


Venus en cualquiera de los signos de agua conlleva un alto grado de
sensibilidad e intensidad en su respuesta emocional a todos los senti­
mientos de la vida, especialmente en los intercambios íntimos y pro­
fundamente personales con los demás. Para esta gente, uno de los pla­
ceres más significativos de la vida es sentirse verdaderamente cerca de
otra persona a través de las simpatías compartidas, a veces fundién­
dose en una emoción, en un estado de ánimo, o sintiendo un ideal ro­
mántico. Prefieren la fusión silenciosa de sentimientos a las demos­
traciones efusivas y públicas. Tienden a ser hiperactivos y a veces
reaccionan exageradamente a todo tipo de estímulos, especialmente
a los ataques o las críticas personales. Estos tres signos de Venus son
emocionalmente vulnerables; no obstante, tal apertura evidente no
debe interpretarse como debilidad, porque en el fondo de estas per­
sonas casi siempre hay una fuerza sorprendente, que se manifiestan
sólo una vez que aprenden a confiar en ella y que están dispuestas a
asumir riesgos emocionales. (El lector también debe referirse a la sec­
ción correspondiente del Capítulo 8 para revisar algunos de los as­
pectos esenciales, aunque sutiles, de Venus en este elemento).
Otras claves para comprender a Venus en los signos de agua son las
siguientes:

• Para estas personas, el cuerpo físico es el canal que permite ex­


presar y experimentar un intercambio concentrado de energía
emocional. Las apariencias son menos importantes para ellos que
para quienes tienen a Venus en los otros tres elementos. Para
ellos, lo verdaderamente interesante es que siempre que se sien­
tan bien en el compartir.
• Sus profundos anhelos emocionales -a menudo inconscientes­
motivan buena parte de su actitud en las relaciones; y su falta de
certeza con respecto a sus necesidades y objetivos puede dar lu­
gar a expresiones contradictorias. Por ejemplo: sienten instinti­
vamente una necesidad de intimidad y de secretismo, y al mismo
tiempo sienten empatía natural y se implican emocionalmente
con los demás. Son intensamente egoístas y autoprotectores, pero
al mismo tiempo pueden ser muy compasivos y buenos cuidado­
res de los demás.

• Si Venus en signos de agua cede a la negatividad y a la hipersen­


sibilidad, su aparente dedicación a los demás puede convertirse
en un modo de protegerse a sí mismo y evitar ser herido. En este
caso, viven tan dentro de sí mismos, en un mundo oculto de fan­
tasías irracionales y a menudo temerosas, que su capacidad de
contactar con los demás y de emplear sus dones curativos natu­
rales puede quedar bloqueada, e incluso completamente inutili­
zada.

Venus en Cáncer

Las personas que tienen a Venus en el signo lunar de Cáncer experi­


mentan fluctuaciones emocionales que reflejan sus estados de ánimo.
Estas fluctuaciones pueden ser un regalo cuando se manifiestan como
expresiones de bondad y afecto hacia los demás, o pueden ser una
rendición al miedo y a la inseguridad egoísta. Pueden ser leales, sim­
páticos y atentos a las necesidades ajenas, o tan inseguros y temerosos
que se vuelven tímidos, posesivos y algo paranoicos. Pueden ser como
niños encantadores o como niños egoístas. El miedo a sentirse heri­
dos hace que muchos de ellos mantengan a su alrededor una capara­
zón protectora que bloquea severamente su sensibilidad natural y su
capacidad para la intimidad. Éste es el emplazamiento más hogareño
para Venus y en este caso es esencial para su felicidad tener la seguri­
dad de un hogar, o al menos un contacto continuo con la ciudad na-
tal o con la familia de procedencia. Necesitan una base de operacio­
nes emocional, que puede ser una familia tradicional, un hogar fami­
liar o un grupo de conocidos. Generalmente les encantan las activi­
dades domésticas, y se sienten felices haciendo las cosas simples de la
vida: cocinar, cuidar del jardín, limpiar la casa y participar en reunio­
nes sociales con música de fondo. Son muy sensibles al ambiente y a
los estados de ánimo ajenos. Tal vez porque ellos mismos son vulne­
rables y se sienten heridos fácilmente, buscan aliviar a los demás de
sus sufrimientos. Esta sensibilidad les hace extraordinariamente ama­
bles, y su capacidad de sincronizarse con el otro los convierte ert muy
buenos profesores, vendedores y comerciantes. Su cuidadosa atención
al detalle potenciada por la certeza de que muy pocas cosas irán mal,
su tacañería innata, y su aversión al desperdicio, la más marcada des­
pués de Escorpio, contribuyen a su capacidad natural para montar ne­
gocios rentables. Quienes tienen esta ubicación exhiben simplicidad
en sus maneras y gustos personales; y necesitan los placeres artísticos
en su vida, aunque generalmente de un tipo tradicional y rural más
que moderno. Son especialmente sensibles a la música.

LA ESENCIA DE VENUS EN CÁNCER

Después de trabajar en la psicología astrológica durante casi cuatro


décadas, quisiera resumir las cualidades psicológicas esenciales de Ve­
nus en Cáncer con estas breves sentencias:

• Expresa afecto con sensibilidad, de manera reconfortante, pro­


tectora y tenaz.

• La necesidad de intimidad puede verse interrumpida por los


cambios de humor, la timidez, la tacañería o los intensos senti­
mientos de autoprotección.

• Necesita cuidar y recibir cuidados, y formar parte de una familia


para sentirse cómodo; muy receptivo, le resulta fácil reflejar los
estados de ánimo y los placeres de los demás.
Los hombres y mujeres con Venus en este signo lunar están cha­
pados a la antigua en lo relacionado con el amor, y protegen mucho
a aquellos con quienes se sienten vinculados. Sus ideas sobre el amor
y el matrimonio son muy tradicionales, y generalmente se centran en
torno al hogar familiar o en torno a actividades que generan senti­
mientos de calidez, intimidad y seguridad. Son más compasivos que
apasionados, en particular las mujeres, que son especialmente pro­
tectoras y maternales. Para ellas el sexo es más un compartir emocio­
nal que una expresión física. Como temen el ridículo y el rechazo, ne­
cesitan tiempo para reunir valor y asumir un riesgo emocional. Ser
abrazados y tocados les anima a relajarse en un ambiente de acepta­
ción y seguridad, lo que puede ayudar a consolidar una relación en
ciernes. En los nativos de Venus en Cáncer hallamos una tendencia
hacia los sentimientos vacilantes y poco claros con respecto a las rela­
ciones personales, y esto puede producir confusión, escapismo, y en
algunos casos infidelidad, e incluso tríos muy complejos. También sue­
len demostrar una cierta ambivalencia y una tendencia a la evasión
que reducen su capacidad de ofrecerle verdadera seguridad y com­
promiso a su pareja.
Las mujeres con Venus en Cáncer suelen manifestar los rasgos ar­
quetípicamente femeninos de los instintos domésticos: cocinar, ser
madres, cuidar del hogar, coser y otras actividades creativas. Muy po­
sesivas, les gusta tener a su pareja en casa y no estar solas. Ceden y se
adaptan a las necesidades y deseos del hombre, siendo muy receptivas
y sensibles mientras no se sientan traicionadas, ignoradas o abando­
nadas. Cuando la pareja les supera por su desarrollo interno o inte­
lectual suele haber problemas. Les encanta abrazar al ser querido y
también ser abrazadas. El sexo está envuelto en un ambiente de segu­
ridad emocional que ayuda a confirmar su compromiso.
Los hombres con Venus en Cáncer suelen ser los favoritos de las
mujeres porque están entre los pocos que se contentan con la simpli­
cidad y se sienten cómodos expresando sensibilidad y habilidad en las
tareas domésticas. A las mujeres les parece que su receptividad a
las emociones y su preocupación por los sentimientos de los demás
son tan singulares que evocan inmediatamente su aprecio. Sin em-
bargo, como pareja a largo plazo, este individuo podría no ser tan in­
teresante como pareció inicialmente, puesto que la imagen arquetí­
pica de la mujer que proyecta en su compañera es la de la madre-cui­
dadora-cocinera tradicional, en la que tiende a confiar para satisfacer
sus necesidades emocionales y de seguridad. Que esto sea suficiente­
mente satisfactorio para la mujer depende mucho de sus gustos y de
su necesidad de compañía.
Éstas son algunas de las comprensiones con respecto a Venus en
Cáncer que he extraído de los escritos y cuestionarios:

• «Los hombres con Venus en Cáncer suelen ser bastante domés­


ticos y disfrutan trabajando en su casa para hacerla aún más her­
mosa. Muchos de ellos tienen una gran habilidad para cuidar las
plantas y el jardín» (CA).

• Debbi Kempton señala que quienes tienen Venus en Cáncer


«usan los viejos trucos románticos. Asumen el papel de fuertes,
pero en realidad tienen una necesidad desesperada de ser cui­
dados y nutridos. Las mujeres quieren que tengas aspecto de ban­
quero o de leñador del norte, con camisa de franela y barba (...).
Sedúcelas ofreciéndoles comida de su país, pues no soportan la
comida exótica (...). Pasan por muchos estados de ánimo, tienen
mentes experimentales y juegan a ser niñas un día y madres al
otro» (SSN).

• Una mujer que había conocido a cinco hombres con Venus en


Cáncer comentó: «Todos son grandes cocineros y les encanta el
hogar. Todos ellos mantienen relaciones satisfactorias a largo pla­
zo» (CA).

• Otra mujer indicó que «los hombres con Venus en Cáncer pue­
den ser sorprendentemente desleales, e incluso distantes. Tal vez
esto surja de su necesidad de protegerse. Me sorprende lo im­
personales que pueden llegar a ser ( ...). Observo una tendencia
generalizada a cuidar de los demás. Pueden ocuparse de tus ne-
cesidades, escucharte, etc., pero parece que lo hacen más por su
propia necesidad de mostrarse protectores o de cuidar a otros
que por una preocupación personal hacia ti. En muchos casos
también he observado que el individuo con este emplazamien­
to está apegado a la madre (o a una "figura materna") o tienen
una madre muy protectora y/o dominante que está muy apega­
da ellos. Así mismo, en varias ocasiones he notado una respues­
ta especialmente compasiva en las personas con Venus en Cán­
cer: se llenan de alegría al contemplar la bondad de otro, o de
tristeza al escuchar la historia de alguien que ni siquiera cono­
cen» (CA).

Venus en Escorpio

Si Venus está en el intenso, apasionado y compulsivo signo de Escor­


pio, se trata de una persona que nunca hace nada a medias. De hecho,
uno de los rasgos centrales de su naturaleza psicológica y emocional
es la minuciosidad, no sólo en cuanto a las relaciones íntimas, sino en
toda las áreas de la vida: económica, profesional, etc. Tienen que ex­
perimentarlo todo completamente, y pueden percibir intuitivamente si
falta una pieza en cualquier rompecabezas o historia; siempre pare­
cen notarlo si algo «no está del todo bien». Su mente subconsciente
hace todo el trabajo y analiza el gran cuadro. Cuanto más aprende el
individuo a confiar en estas intuiciones, tanto mejor le va. Escorpio
probablemente tiene las «sensaciones viscerales» más precisas de to­
dos los signos del zodíaco (¡aunque tienen que tener cuidado con la
paranoia!), y por ello pueden ser grandes detectives, investigadores,
inversores o psicólogos.
Éste es un emplazamiento caracterizado por el extremismo emo­
cional; las reacciones pueden ser violentas y los sentimientos profun­
dos. Y sin embargo (y esto es muy divertido para otras personas a las
que su intensidad emocional les resulta evidente cuando se sonrojan
de furia o de celos), Venus en Escorpio piensa que no revela toda la
fuerza de sus sentimientos. Pueden estar muy comprometidos y ser
unos aliados leales, pero también son fieros y tenaces enemigos de
quienes les traicionan u ofenden su sentido de la justicia o el honor.
En respuesta a una ofensa pueden actuar vengativamente, como si eso
remediara su dolor o compensara su sensación de injusticia.
En realidad, estas personas muestran poco interés o tolerancia por
la mayoría de las actividades sociales, que consideran superficiales y
una pérdida de tiempo; además, son tan agudamente sensibles a los
entornos sociales que prefieren estar solas la mayor parte del tiempo.
De hecho, no confían en nada superficial: la conducta y las posturas
convencionales, las estructuras de poder sociales, las modas y el statu
qua. Creo que este planteamiento de vida extremadamente cauto, ba­
sado en su desconfianza de las fuerzas externas, es el que hace que este
signo sea tan conservador (una palabra que no se emplea habitual­
mente para describir Escorpio), en el sentido de que les alarman y dis­
gustan la mayoría de los cambios no iniciados por ellos mismos. Pero
cuando se comprometen a cambiar y sienten que tienen una misión,
pueden transformarse e incluso revolucionar muchas áreas de su vida
con sorprendente energía y compromiso. Si uno es capaz de afrontar
su profundidad e intensidad, puede descubrir que estar en relación
con una persona con Venus en Escorpio puede enriquecerle la vida y
revelarle muchos de sus secretos.

LA ESENCIA DE VENUS EN ESCORPIO

Aunque son tan profundos que a veces resultan impenetrables, creo


que las siguientes cualidades psicológicas esenciales para Venus en Es­
corpio constituyen una destilación precisa:

• Expresan afecto con intensidad y pasión, a veces obsesivamente,


con sentimientos extremos que les consumen por dentro.

• Las necesidades de socialización y de amor pueden verse dificul­


tadas por una inclinación al secretismo y por la tendencia a des­
confiar de los demás.
• Necesita penetrar intensamente en una relación con fuerza emo­
cional; el intercambio con los demás puede generar una energía
sanadora y transformadora.

Los hombres y m�jeres con Venus en Escorpio anhelan una expe­


riencia transformadora y sanadora en el amor y el sexo, pero muy a
menudo sus emociones llegan a los extremos de la paranoia y los ce­
los, perdiendo así su potencial curativo. Les encanta la intensidad
emocional del amor y el sexo, así como sentirse abrumados por las po­
derosas polaridades de la vida. Sin embargo, a veces también sienten
una fuerte repulsión hacia el sexo porque les encanta controlar y de­
testan sentirse dominados. En cualquier caso, Venus en Escorpio siem­
pre se siente fascinado por el sexo: su belleza, su poder y sus misterios.
Ésta es una de las razones por las que quienes tienen este emplaza­
miento ( como quienes tienen Marte en Escorpio) suelen tener incli­
naciones algo promiscuas, tanto si las expresan como si no. Frecuen­
temente, el individuo busca una variedad de experiencias durante un
período de su vida y después ejerce una fuerte disciplina sobre sus pa­
siones en la fase siguiente, a veces vertiendo esas intensas energías en
una nueva obsesión consumidora: el crecimiento psicológico, la me­
ditación, el yoga, un nuevo negocio o profesión.
Tal vez la mayor cualidad de Venus en Escorpio sea la pasión, que no
debe entenderse únicamente como intensidad sexual. En el mejor de
los casos, demuestran un compromiso apasionado con ciertos valores,
así como una dedicación a los seres queridos que puede resultar ins­
piradora. En el peor, su actitud defensiva y egoísta, basada exclusiva­
mente en su agudo instinto de supervivencia, les impedirá abrirse y
compartir con la otra persona, pudiendo exhibir durante años una
conducta manipuladora que en último término los lleva a la soledad.
En cualquier caso, estas personas son amantes de la privacidad, y no les
gusta que su vida personal llegue a oídos de los demás. Son menos to­
lerantes con los coqueteos tontos y superficiales que cualquier otro sig­
no de Venus. Lo consideran una violación de sus emociones más hon­
das, porque algunos consideran la experiencia sexual como una
oportunidad de aprender y de transformarse a nivel profundo.
Las mujeres con Venus en Escorpio suelen tener un magnetismo
que los hombres pueden sentir desde el otro extremo de la habita­
ción. Y les gusta saber que ejercen esa atracción. Tienen un intenso
orgullo sexual. Pero el simple hecho de ser atractivas no es suficiente;
además quieren ser deseadas. Y también quieren acción, no sólo char­
la o grandes gestos. Se sienten alimentadas por la comunicación si­
lenciosa durante un intenso compartir de sentimientos apasionados.
Como escribió un hombre sobre las mujeres con esta posición: «El
sexo y el amor les vuelven locas. Pueden apegarse mucho sexualmen­
te y estar permanentemente enamoradas de alguien» (CA). Su con­
ducta sexual suele ser muy experimental y desinhibida, a menos que
algo muy conservador (como Virgo) aparezca con fuerza en su carta.
Los hombres con Venus en Escorpio suelen tener una silenciosa
aura de poder, misterio y sexualidad. Quieren de su pareja un com­
promiso que además sea demostrado permanentemente. Dos muje­
res que entrevisté describieron la relación con un hombre con Venus
en Escorpio como un compromiso total y sin fisuras: «Él exige toda mi
atención y quiere muchas demostraciones de afecto, no quiere com­
partirme con nadie». «Está tan sintonizado conmigo que si yo tuviera
una aventura, lo sabría inmediatamente». Este tipo de hombre se sien­
te particularmente atraído por las mujeres que exudan intensidad,
profundidad, vitalidad y erotismo, cuanto más sutil mejor.
En las siguientes citas tomadas escritos, entrevistas y respuestas a
cuestionarios se hallan algunas comprensiones especialmente revela­
doras sobre Venus en Escorpio:

• Julia Parker arroja luz sobre este emplazamiento en su libro Ma­


nual de astrolog'ia: «Aquí hay una profunda intensidad de senti­
miento que necesita plena expresión y una pareja muy com­
prensiva. El individuo trabaja muy duramente su relación para
hacer que funcione para ambos, pero a veces la intensidad es de­
masiado grande y la pareja puede sentirse un poco claustrofóbi­
ca o necesitar un estilo de vida más libre y menos empalagoso»
(AHB).
• Una mujer con Venus en Escorpio dijo: «Detesto a las personas
que juzgan la sexualidad y la conducta sexual de los demás. Ellos
no saben lo importante que puede ser para alguna gente, o la
función que desarrolla en sus vidas. He estado luchando contra
este tipo de acusaciones desde que tenía trece años» (EA).

• Mary Coleman pinta una imagen de Venus en Escorpio y alude a


que su actitud parece consumirlo todo: «Sus respuestas al amor y
al afecto son temerarias, altamente cargadas y dirigidas a la con­
quista absoluta. En el amor y en la guerra no caben las concesio­
nes, dudas o frivolidades. Posteriormente, algunas de sus parejas
pueden descubrir que han perdido sus corazones, y también se
han perdido a sí mismos» (PIC).

• Una mujer de cincuenta y tres años contribuyó al cuestionario


con una respuesta iluminadora: «He conocido a cuatro hom­
bres (de treinta y dos, cuarenta, cuarenta y uno y cincuenta y
nueve años de edad) con Venus en Escorpio. Todos ellos tienen
el Sol en Libra, y por tanto son más artísticos que muchos otros
hombres con Venus en Escorpio; tres son músicos profesiona­
les y uno es escritor. Todos son muy carismáticos, magnéticos, y
muy sensibles a la estética: les repulsa la suciedad, la fealdad,
etc. Les gusta parecer misteriosos y siempre están atentos a las
mujeres atractivas. Si una chica guapa les presta atención, res­
plandecen y pierden la "tranquilidad", lo que resulta evidente
para cualquier observador. Cuando mencionan sus encuentros
románticos del pasado se enciende una profunda chispa en sus
ojos» (CA).

• Otra mujer contribuyó al cuestionario con esta respuesta: «Las


personas con Venus en Escorpio son muy emocionales, cam­
biantes y sigilosas. Las mujeres son muy poderosas y agresivas,
además de posesivas. Cuando se sienten frustradas, el deseo de
dominar es una corriente subterránea que puede escapárseles de
las manos. Pero cuando están felices consigo mismas, son muy
atentas, protectoras y se vuelven una fuente de apoyo emocional
para los demás» (CA).

Venus en Piscis

Cuando Venus se sitúa en Piscis, un signo soñador, idealista y románti­


co, a menudo hacen falta muchos años y experiencias para clarificar el
tipo de amor y de relación que quieren. Algunos deciden que como
ningún mortal es digno de recibir sus energías emocionales, tienen
que derramarlas en alguna práctica religiosa o espiritual, y/ o dedicar­
se profesionalmente a la curación o a un servicio en el que puedan de­
mostrar amor por una amplia variedad de personas. Suelen tener un
don natural para la sanación natural y un poder que les ayuda a disipar
los miedos, las preocupaciones y las tensiones de los demás. También
pueden hallar un modo de expresión apropiado a través del arte. El
idealismo romántico colorea su visión de la vida, y el buen juicio no es
algo innato para ellos. Sin embargo, pueden desarrollarlo con la ex­
periencia, especialmente si disponen de algunos rasgos prácticos en su
carta natal. Al principio de su vida suelen sentir un afecto bastante im­
personal y sentimental por todas las personas y cosas. Lo que sienten
es: «Amo a todo el mundo, entonces, ¿para qué elegir?», por lo que les
resulta dificil comprometerse y responsabilizarse por una relación con­
creta. Además, la dualidad de Piscis (su antiguo símbolo son dos peces
nadando en direcciones opuestas) complica el asunto todavía más: el
amor espiritual frente al amor mundano; los anhelos idealistas frente
a la inclinación al escapismo, o incluso a perderse en la conducta au­
todestructiva. Aunque Venus en Piscis alterna entre el egoísmo y la ayu­
da desinteresada, generalmente sienten una especie de compasión por
todos los seres que sufren, sean humanos o animales. Su simpatía na­
tural les ayuda a no sentir lástima por ellos mismos, una emoción que
a menudo les puede llegar a afligir. Suelen trascender su sensación de
falta de valía mediante el servicio a otros o a un ideal superior, confir­
mando así el valor de su esencia emocional y espiritual.
LA ESENCIA DE VENUS EN PISCIS

Aunque he conocido a mucha gente con Venus en Piscis a lo largo de


los últimos cuarenta años, me sigue resultando dificil generalizar con
respecto a sus cualidades psicológicas esenciales, pero considero que
las tendencias siguientes son fiables:

• Expresan el afecto con sensibilidad, bondad, compasión y sim­


patía; son capaces de entregarse desinteresadamente y de adap­
tarse a las necesidades emocionales del otro.

• El escapismo, la evasión y la confusión pueden limitar su capaci­


dad de dar y recibir; la falta de discriminación puede dificultar el
establecimiento de relaciones sólidas.

• Necesitan una armonía mágica y romántica; idealizan al ser que­


rido y al amor mismo. Los deseos pueden ser vagos y desenfoca­
dos, lo que incrementa su vulnerabilidad.

Como quienes tienen Venus en Piscis necesitan dedicar sus afectos


a alguna relación y/ o vía de expresión, y al mismo tiempo son evasi­
vos en sus emociones, las relaciones personales les resultan fascinan­
tes, pero también son un área de la vida eternamente confusa. Sus sim­
patías les movilizan con facilidad, pudiendo llevarles a entrar en
relaciones poco prácticas, con escasas posibilidades de beneficiarles y
que incluso pueden llegar a ser bastante autodestructivas. Como de
manera natural prefieren no ver debilidades o la decadencia de su pa­
reja, pueden ser soñadores y románticos, darlo todo emocionalmen­
te, y después darse cuenta de que la relación estaba fundamental­
mente basada en motivaciones negativas: pena, miedo, obligación o
desesperación. Incluso les cuesta enamorarse de personas por las que
no sienten lástima. Los tipos fuertes e independientes les producen
indiferencia.
Las mujeres con Venus en Piscis son receptivas y ceden ante la vo­
luntad y los deseos de los demás. No son particularmente sexuales (a
menos que influyan otros factores de la carta), puesto que el inter­
cambio fisico es un canal para los sentimientos románticos y las emo­
ciones. Una de las razones por las que a veces les gustan las drogas es
que muchas no son espontáneamente sensuales a nivel fisico, y los es­
tupefacientes les permiten entrar en sus cuerpos y en sus sentidos. Ne­
cesitan basar la relación en ideales positivos compartidos, que pueden
ser espirituales, artísticos o humanitarios. Pueden ser apreciadas por
su gran capacidad para el afecto y por la complejidad de su expresión
emocional. En el mejor de los casos, su apoyo puede ser una fuente
de coraje.
Los hombres con Venus en Piscis se sienten atraídos de manerá na­
tural hacia las personas muy sensibles y emocionales, comprensivas y
dedicadas. Una persona dificil de clasificar y bastante «mística» susci­
tará su interés. También suelen interesarse por los tipos artísticos: per­
sonas poéticas o musicales con sensibilidades delicadas que expresan
anhelos idealistas.
En las siguientes citas, entrevistas y respuestas a cuestionarios en­
contramos nuevas comprensiones sobre la personalidad dificil de des­
cifrar de Venus en Piscis:

• Esto es lo que una mujer escribió sobre los hombres con Venus
en Piscis: «Muy sensuales, fuerte orientación hacia el placer. Ten­
dencia hacia la decadencia. Quieren estar muy dedicados a su pa­
reja sexual, pero al mismo tiempo quieren amar a todo el mun­
do» (CA).

• Debbi Kempton Smith describe la actitud de la gente con Venus


en Piscis hacia sus amantes: «Está dispuesto a inventar un millón
de excusas para ti, y te querrá en ésta y en las próximas diez mil
vidas, pero te abandonará cuando se quede sin excusas para tu
comportamiento o si ve que estás desperdiciando tu vida deliberada­
mente» (SNN).

• Grant Lewi completa este retrato: «Su juicio con respecto a los
demás no es demasiado preciso, y esto se debe a que lo que más
les interesa son sus propias emociones, y en segundo lugar la per­
sona a la que se dedican. Sus emociones a menudo se ftjan en al­
guien no especialmente interesado en ellos, y podrían derramar
mucha emoción y atención antes de descubrir que su amor no es
correspondido (...). Deben aprender a evaluar mejor a los demás
para obtener del mundo un rédito justo por toda la devoción que
le dedican» (AFM).

• Una mujer de treinta y siete años con Venus en Piscis comentó:


«Durante años ha sido fácil acostarse conmigo. Esta actitud me
gustaba porque me permitía entrar rápidamente en una cone­
xión emocional más profunda, en un nivel que las personas no
suelen revelar. Era mi manera de hacer trabajo curativo» (EA).

• Julia Parker resalta que estas personas necesitan tomar concien­


cia del valor de lo que tienen para ofrecer: «En este emplaza­
miento hay una riqueza de sentimientos y una cálida sensibilidad
que se dirigen hacia la pareja de manera bondadosa y amorosa.
Es común la tendencia a preocuparse indebidamente por el
amante, como también lo son los sentimientos de inadecuación
y la constante necesidad de hacer aún más por él o por ella»
(AHB).
13

Marte en signos de fuego

Cuando Marte está en alguno de los signos de fuego, la persona suele


tener una capacidad innata para expresarse y proyectarse con fuerza
hacia el mundo de la actividad externa, produciendo un impacto no­
table. A menudo expresa un entusiasmo confiado y mucha iniciativa.
Puede tener dotes innatas de liderazgo, capacidad de inspirar, y una
corriente interminable de ideas y visiones creativas. Pero también pue­
de arrastrar una sensación de superioridad que genera el rechazo de
los demás por parecer abrasiva y egoísta.
Los individuos de ambos sexos con Marte en signos de fuego tien­
den a dar órdenes a la otra persona y a considerar los sentimientos se­
xuales de la pareja de manera impersonal y mecánica. Por tanto no
acostumbran a destacar en la esfera de las relaciones íntimas (¡ex­
cepto en su propia mente!), en parte porque están tan llenos de sus
propios esquemas elaborados y de sus propios placeres que no «con­
tactan» con el otro, y raras veces se preocupan por escuchar a sus pa­
rejas. La relación íntima suele ser considerada (aunque ellos lo nie­
guen) como una parte menor de su vasta y dramática visión de la vida,
una visión de la que se sienten extremadamente orgullosos y que la
futura pareja tiene que aceptar sin reservas o bien rechazar frontal­
mente.
Las personas con Marte en los signos del fuego expresan sus ob­
jetivos y deseos (incluyendo los sexuales) de manera muy directa, y
los demás suelen saber la posición que asumen en la mayoría de los
asuntos. Suelen considerar los encuentros sexuales como demostra­
ciones simples y sinceras de su poder personal que deben discurrir
de manera directa (A, By después C); así, aunque suelen mostrar
una actitud lúdica y deportiva hacia el sexo, a veces se muestran fal­
tos de su sutileza o sensibilidad en los intercambios eróticos. (El lec-
tor también debería revisar mis comentarios del Capítulo 8 sobre
Marte en fuego para obtener una visión más amplia de Marte en este
elemento).
Otras claves para comprender a Marte en signos de fuego son las
siguientes:

• Cuando el planeta de la agresión (Marte) está en el elemento fue­


go, su campo de actuación es la totalidad del mundo. Sin em­
bargo, en el mundo íntimo del compartir personal y de las emo­
ciones profundas, su poder e insensibilidad son su mayor
problema. Pueden ser sexualmente impacientes y exhibir un es­
tilo sexual bastante «masculino», que desea alcanzar un objetivo
y validar su imagen de sí mismo en lugar de ver la interacción se­
xual como una oportunidad de intercambiar con la pareja. A las
personas que se toman el sexo con más seriedad (por ejemplo los
emplazamientos de Marte y Venus en signos de tierra y agua), el
entusiasmo de Marte en fuego les puede resultar desconcertante
e insatisfactorio.

• Muy orgullosas y preocupadas por el estilo, estas personas exi­


gen respeto. Si se sienten ofendidas, pueden reaccionar inme­
diatamente con insultos desdeñosos, proferidos en voz alta y
sorprendentemente feroces. A veces proyectan una imagen de
mayor altura de miras y moralidad de lo que su conducta de­
muestra.

• La energía de Marte expresada de manera fogosa puede ser una


experiencia de entrega muy exuberante y gratificante, siempre
que todo vaya bien. Pero la verdadera prueba es el modo que la
persona elija abordar los conflictos, la decepción o la falta de sa­
tisfacción inmediata. Su forma de afrontar esta prueba determi­
na buena parte de su éxito en la relación y en la totalidad de su
vida.
Marte en Aries

Quienes tienen a Marte en Aries, el signo que es la quintaesencia mar­


ciana, suelen expresar ansiedad y el deseo de acción rápida y resulta­
dos inmediatos (¡lo que quizás no sea el mejor planteamiento en el
área de las relaciones personales!). La mayoría de la gente con este
emplazamiento exhibe cierto grado de impetuosidad, siendo muy di­
rectos y contundentes, lo que puede resultar irritante o encantador y
refrescante. De hecho, ellos mismos se irritan fácilmente, mostrando
un enfado y un desagrado que no suelen ser personales ni duraderos
( ...). Es el modo que tienen de soltar la presión que les causa tener que
soportar dificultades y retrasos. Siempre son competitivos, tanto si lo
admiten como si no. Generalmente les gustan los deportes, y partici­
pan activamente de ellos. Necesitan ser los primeros, cuando no los
mejores, en todas las áreas de la vida. Les gusta ser pioneros en nue­
vos campos, no pudiendo vivir sin la excitación de sentirse espoleados
constantemente por algo nuevo. Como son bastante impulsivos y tie­
nen una confianza innata (pues raras veces se paran el tiempo sufi­
ciente como para dudar de sí mismos), dedican su abundante energía
para conseguir sus deseos, más allá de cualquier dificultad. Si fraca­
san, se recuperan rápidamente y emprenden una nueva actividad. Tal
vez el talento más subvalorado que demuestra el signo de Aries (un
rasgo que raras veces se menciona en los libros de astrología, y que es
aplicable a otros planetas en Aries además de Marte) es su compren­
sión rápida e intuitiva de los aspectos esenciales de cualquier situación
o dificultad. Esta capacidad de resolver los problemas con rapidez es
uno de los motivos por los que a menudo trabajan como autónomos,
o al menos tratan de tener un contrato que les permita la mayor in­
dependencia posible; ellos saben lo que se necesita en muchos casos,
y no tienen paciencia para asistir a largas reuniones con personas que
no tienen ni idea. Tercos y abruptos, su encanto no les lleva muy lejos
en la vida; pero su sinceridad y actitud intrépida y entusiasta al cen­
trarse en el objetivo les garantizan el respeto ajeno. Detestan la rutina
y lo único que temen es al aburrimiento.
LA ESENCIA DE MARTE EN ARIES

A lo largo de los años he resumido así las cualidades psicológicas esen­


ciales de Marte en Aries:

• Se afirma completamente, de manera directa, con impaciencia y


a veces con temeridad.

• Entiende intuitivamente los aspectos esenciales de las situacio­


nes; siente el impulso de buscar nuevas experiencias; a menudo
tiene habilidad empresarial y/ o para la mecánica.

• Expresa el instinto sexual con impulsividad y confianza.

Tanto los hombres como las mujeres con Marte en Aries están sin­
tonizados con una energía física concentrada y directa, sin la comple­
jidad existente de Marte cuando está en otros signos. Aquí, Marte es
una energía instintiva e impulsiva. Aries tiende a ver únicamente lo que
tiene justo delante, y cuando el objeto de su amor o de su interés se­
xual se va, la intensidad del deseo también disminuye. La gran ventaja
para quienes interactúan con ellos en una relación es que todo está a
la vista. Sus motivaciones son tan evidentes que ni siquiera tratan de
ocultarlas o disimularlas. Por la adicción de Aries a lo nuevo, en mu­
chos libros se les ha descrito como insaciables con relación al sexo y las
aventuras amorosas. Digamos simplemente que necesitan estímulos, y
que el aburrimiento y la rutina son fatales para ellos. Todo depende de
si sus energías están siendo canalizadas hacia otras áreas que les plan­
teen retos importantes. Si no disponen de una vía de salida constructi­
va para su abundante energía física, pueden mostrarse muy agresivos,
eternamente insatisfechos, e incluso marcadamente hostiles en las re­
laciones o interacciones sexuales. Tienen una gran necesidad de prac­
ticar deporte, mover el cuerpo, realizar actividades al aire libre u otras
empresas que les ayuden a relajarse y a disipar parte de su famosa im­
paciencia. Un rasgo muy importante de la personalidad de Marte en
Aries ( que también es válido para Venus y el Sol en Aries), es su ten-
dencia a insistir en que tienen razón, y a no querer escuchar en abso­
luto el punto de vista de la otra persona. ¿Hace falta añadir más?
Las mujeres con Marte en Aries asumen la iniciativa en muchas áre­
as de la vida, incluyendo las relaciones y el sexo. Detestan que se les ig­
nore, e insisten en ser reconocidas por sus abundantes dones y su for­
midable carácter. Las mujeres con Marte en Aries, además de expresar
las cualidades agresivas de su signo, se sienten atraídas hacia los hom­
bres que las exhiben. Un hombre independiente, aventurero y direc­
to, activa y dinamiza su imagen de Marte. Estas mujeres están impa­
cientes por entrar en acción y pueden tener mucho genio. Aunque
son muy orgullosas de su sexualidad y exigen un respeto desmesura­
do, no son pasivas, más bien inician la acción y toman las riendas de
la situación. A menudo parecen «un muchacho más» porque les gus­
tan los deportes y los mundos competitivos de los negocios y la carre­
ra profesional. Exhiben un tipo de sexualidad muy directa y «mascu­
lina», y a menudo quieren mucha acción, pero no desean prolongar
el contacto sexual por razones emocionales. Consideran el sexo como
un movimiento físico y una agradable liberación de tensión, más que
como una fusión emocional o un compartir. Las m�jeres con Marte
en Aries suelen ser impacientes con los hombres y esperan que ellos
sean mecánicamente eficientes, pero que no necesiten mucho afecto
ni apoyo emocional.
Los hombres con Marte en Aries están sintonizados con el arque­
tipo masculino agresivo, y en las relaciones lo demuestran actuando
como trogloditas. Sin embargo, pueden llegar a comportarse como
unos amantes muy elegantes mientras dura el cortejo. Seguidamente,
o bien se aburren o bien empiezan a enfocarse en alguna otra em­
presa mientras esperan que la mujer los haga sentir cómodos. Estos
hombres son impacientes en todos los campos de actividad, y por
lo tanto en las relaciones prefieren deshacerse del romanticismo
en cuanto pueden. Como quieren ir directos al grano, se sumergen en
una nueva relación con gusto, y continúan entregándose hasta estar
seguros de haberse «ganado» a la hermosa damisela. Después acos­
tumbran a emitir el mensaje: «No intentes cambiarme. Soy así, soy
real, tal vez un poco vulgar y anticuado. Y ahora voy a volver al traba-
jo». Según un gran número de entrevistas y cuestionarios, su nivel de
energía en las relaciones y el sexo varía enormemente dependiendo
de en qué medida se sientan estimulados por algo nuevo.
En las siguientes citas tomadas de entrevistas, escritos y cuestiona­
rios se evidencian algunas características de Marte en Aries:

• El extracto siguiente, tomado de las respuestas al cuestionario de


una mujer, expone el extremismo que a veces vemos también en
el Sol o en el Ascendente en Aries: «Las mujeres con Marte
en Aries suelen ser fuertes y centradas en sí mismas, muy agresi­
vas y voluntariosas. Saben lo que quieren y van a por ello, y tien­
den a ver la mayoría de las situaciones sin medias tintas, es decir,
"una cosa o la otra". No se quedan a medias con respecto a nada.
A veces pueden ser casi brutales por su insistencia en salirse con
la suya» (CA).

• Esta cita de una mujer de 55 años también describe a las mujeres


con Marte en Aries: «Aunque no suelen ser de espíritu mezqui­
no, pueden pisotear a quienes se interpongan en su camino por
su deseo de ser las primeras o de conseguir lo que desean. Se sien­
ten cómodas en el papel de jefas» (EA).

• Una mujer con Marte en Aries expresó en una entrevista la velo­


cidad y la impaciencia características de su emplazamiento: «Yo
sufría el equivalente femenino de la eyaculación precoz. Mi se­
xualidad era tan inocente, directa, rápida ( ...), un estallido y en­
seguida todo acabó» (EA).

• Temas como la independencia y correr riesgos (en los negocios,


en el juego y en los asuntos personales) impregnan el significado
tradicional del signo de Aries, y esto es aún más cierto para Mar­
te en Aries, como se expone en este comentario: «Las mujeres pa­
recen tener la capacidad de bastarse a sí mismas, y ser muy autó­
nomas. En muchos casos parecen estar obligadas a desarrollar un
estilo de vida casi totalmente independiente de su pareja. A me-
nudo pasan largas temporadas separadas de su compañero. Los
hombres con Marte en Aries se arriesgan mucho y tienen una ac­
titud temeraria» (CA).

• Grant Lewi añade algunas observaciones originales: «Se sienten


mejor y actúan con más eficiencia cuando no se sienten limitados
o restringidos por la gente mayor, por superiores ni autoridades
de ningún tipo. Responden enfadándose rápidamente cuando se
violan sus derechos personales ( ...). Incluso en la carta de un
alma tímida, esto añade beligerancia a su naturaleza» (AFM).

Marte en Leo

Si Marte está en el extrovertido y expresivo signo de Leo, el individuo


se siente orgulloso de su generosidad y lealtad en todo tipo de rela­
ciones. Sus grandes y generosas exhibiciones de afecto y apoyo pue­
den ganarles la lealtad ajena de por vida. Y si sus energías se manifies­
tan como una tendencia exagerada a ser siempre el centro del
universo, pueden pedir demasiada atención o mostrar actitudes do­
minantes. Les gusta «vivir la vida al máximo» y les encanta participar
en eventos grupales, rituales sociales y actividades fisicas vigorosas de
todo tipo. Generalmente tienen una gran personalidad, de naturale­
za amistosa y con un toque dramático; les gusta contar historias y chis­
tes, y tienen instinto para entretener y animar a los demás. En la ma­
yoría de los casos este emplazamiento otorga una impresionante
capacidad de liderazgo, o al menos la capacidad de energizar a otros
o a cualquier proyecto con su entusiasmo y una visión de las posibili­
dades positivas. Suelen ser buenos vendedores, y tienen una capaci­
dad única para vitalizar los esfuerzos de las organizaciones; aunque los
desafios sean sustanciales, su determinación es impresionante, cons­
tante y confiada. Suelen ser sinceros y directos, y esperan la misma sin­
ceridad de los demás. Les gusta tener el control, y generalmente man­
tienen una dignidad impresionante incluso en situaciones dificiles, a
menos que alguien haya ofendido su considerable orgullo hasta el
punto de hacerles perder los estribos, lo que puede producir una sor­
prendente exhibición de indignación y enfado. Les altera especial­
mente cualquier experiencia de humillación.

LA ESENCIA DE MARTE EN LEO

He destilado así las cualidades psicológicas esenciales de Marte en


Leo:

• Se afirma dramáticamente, con calidez, expresividad, confianza,


y a veces con arrogancia; abundante vitalidad con inclinaciones
creativas.

• Los demás pueden percibir su necesidad de afirmarse en forma


dinámica y creativa como una tendencia a mostrarse insistentes
o dominantes.

• La atención y las demostraciones de generosidad estimulan su


energía física y sexual; necesitan escuchar alabanzas y halagos por
sus proezas físicas, sexuales o creativas.

Como son conscientes de la imagen y el estilo, tanto los hombres


como las mujeres con Marte en Leo tienden a hacer gestos dramáti­
cos y románticos, y están particularmente enamorados del suspenso,
la excitación y los rituales de apareamiento. A Marte en Leo le gusta
ser el jefe o exhibir autoridad en cualquier situación, y en el descu­
brimiento y la experimentación con las relaciones desean tener este
mismo papel. En lo peor de sí mismos, cuando se sienten inseguros,
puede ser exagerados, insistentes, y a menudo insoportables por su
necesidad de impresionar. Para ellos el sexo tiene una atracción dra­
mática y ritualista. En este signo de Marte, la aproximación al sexo
-aunque no carece de calidez y aprecio por la pareja- es impersonal.
¿Cómo puede ser? Creo que se debe a que sienten que a través del
sexo participan en la danza cósmica de la energía de vida. Esta expe­
riencia les exalta, pero sienten que la energía creativa en sí misma está
más allá del nivel personal. Las personas de ambos sexos con Marte en
Leo tienen un intenso apetito sexual.
Las mujeres con Marte en Leo se sienten invariablemente orgullo­
sas de su hombre. Les gusta brillar en la gloria y tienden a potenciar­
le en público con sus cumplidos. También son conscientes de cómo
viste y de la impresión que causa. Estas mujeres se sienten especial­
mente atraídas hacia personas expresivas y cálidas que estén por en­
cima de las mezquindades. A menudo exigen devoción y no pueden so­
portar ningún tipo de humillación. A estas damas les gusta vestirse con
elegancia, salir, ser observadas e interactuar de manera entusiasta
con sus amigos y familiares. Las mujeres con Marte en Leo tienen una
intensa necesidad de expresar aprecio por su pareja; pero también pi­
den mucho y dominan a su compañero demostrándole que ninguna
otra mujer podría potenciar su ego como ella. Su lealtad sólo vacilará
si él cae del pedestal de su visión idealizada por un exceso de negati­
vidad, mezquindad o a causa de un fracaso.
Los hombres con Marte en Leo tienen la necesidad innata de ser
notados,y les gusta impresionar. Nunca entran en una sala o en un en­
cuentro grupal de manera callada y discreta,sino que tienden a ser ex­
presivos en público. Esto también es válido en cuanto a su estilo con
la pareja; les gusta exhibirla e incluso exagerar lo maravillosa que es
su vida común. Definitivamente estos hombres tienen encanto. Pue­
den ser cálidos,juguetones y románticos,y están entre esa minoría de
hombres a los que les gusta mucho salir de fiesta,ir a los restaurantes,
etc. Les gustan las actividades sociales y les agrada hacerse notar en si­
tuaciones públicas. Suelen estar muy atentos a su apariencia,y la ropa
les fascina más que a la mayoría de los hombres; muchos de ellos de­
dican un considerable esfuerzo a mantenerse en forma. Como les gus­
ta ser «dominantes»,sienten que lo ideal es una mujer algo pasiva que
les admire constantemente. En casos extremos pueden ser de los más
machistas,pero siempre tienden a cultivar una imagen propia donde
siempre parecen como generosos y cariñosos.
En las siguientes citas tomadas de entrevistas,respuestas a cuestio­
narios y otros escritos, encontramos algunas características particu­
larmente atinadas sobre Marte en Leo:
• Los comentarios deJulia Parker elaboran sobre algunas de las ob­
servaciones anteriores: «Las tendencias exhibicionistas de Leo se
expresan enérgicamente cuando Marte está en este signo. El in­
dividuo dedica una gran cantidad de entusiasmo y energía a ha­
cer sentir su presencia, y tiene facilidad para conseguir que otras
personas hagan las cosas. Aquí tenemos a un líder de grupo(...) ;
a veces pueden ser un poco dogmáticos y altisonantes» (AHB).

• Un participante comentó su tendencia a dramatizarlo todo: «Es­


tas personas dan un pequeño extra a todo lo que hacen, incluso
al acto más mundano le dan un toque de personalidad(...). Son
actores en el escenario de la vida» (CA).

• Mary Coleman describe concisamente las energías de Marte en


Leo: «Las energías fisicas y las pasiones son igualmente fuertes,
dinámicas y llenas de un lujurioso apetito por la vida. El apetito
sexual es "todo corazón", pero alimentado constantemente por
una voluntad indómita y abundante (...). Los espíritus menos
enérgicos pueden quedar chamuscados ante ellos(PIC).

• Como comentó una mujer de cuarenta años que había tenido re­
laciones con tres hombres con Marte en Leo: «Cálidos y sexies,
pero a veces muy dominantes. Tienden a pensar que saben qué
es lo mejor para ti; a veces obligan a otros a hacer lo que ellos
quieren. Son muy susceptibles a la adulación o al cumplido sin­
cero. Si alguien les presta mucha atención, esto activa su ego,
pero he visto a hombres con Marte en Leo que no sentían una ne­
cesidad neurótica de recibir atención» (CA).

• En sus respuestas al cuestionario, una mujer comentó la tenden­


cia de algunos hombres con Marte en Leo a correr riesgos en el
juego de la vida. Dijo: «Los hombres con Marte en Leo son ex­
tremadamente capaces en momentos de emergencia, y saben
exactamente qué hacer. Así mismo, están muy dispuestos a correr
riesgos» (CA).
Marte en Sagitario

Cuando Marte está en el signo de Sagitario, idealista y orientado ha­


cia el futuro, no son importantes los detalles de la vida cotidiana ni los
aspectos prácticos de la relación. Lo que cuentan son los objetivos a
largo plazo y la visión a gran escala de lo que la persona quiere reali­
zar. Estos individuos exhiben su necesidad de aventura, exploración,
y deseo enérgico su independencia a nivel físico y mental. En el peor
de los casos pueden ser rudos, estridentes y sarcásticos en sus opinio­
nes, e insensibles a las reacciones que provocan sus declaraciones con­
tundentes y carentes de tacto.
Casi siempre existe una profunda aspiración hacia algún ideal de
vida, sea consciente o inconsciente. Se proyectan a sí mismos como
personas de miras elevadas, más idealistas que otras personas munda­
nas que no apuntan tan alto. De hecho, aunque suelen ser divertidos,
amables y tolerantes en su expresión pública, también son orgullosos
y sufren de la aflicción común a los signos de fuego: el sentido de su­
perioridad. En el mejor de los casos son entusiastas positivos e inspi­
radores. Les gustan las actividades al aire libre, y a menudo disfrutan
sobremanera con los animales. Esto me recuerda una faceta única de
su naturaleza: tal como el centauro (el antiguo símbolo de Sagitario)
es el arquero sobre un caballo, medio humano y medio animal, la na­
turaleza psicológica y emocional de Marte en Sagitario refleja una dua­
lidad similar. A la tendencia animal le encanta la libertad de acción e
instinto, pero el alma humana aspira a alcanzar un ideal moral o éti­
co. Su preferencia innata por la tolerancia y la apertura entra en con­
flicto con su deseo de tener razón a nivel moral, y su conducta refleja
esta lucha interna. A veces, los demás pueden considerar esto como
una tendencia hipócrita. Por ejemplo, les encanta predicar la «ver­
dad», sin importarles si ofenden o hieren a otra persona, y sin embar­
go suelen ser incapaces de escuchar la verdad con respecto a sus pro­
pias imperfecciones, pudiendo reaccionar con indignación y enfado.
En otras palabras, pueden ser muy francos y críticos si consideran que
alguien no está a la altura de sus exigencias, pero no pueden ver sus
faltas y deficiencias delante de su propia nariz y evidentes para el res-
to de la gente. La discreción no es una virtud común de este empla­
zamiento, pues más que ningún otro signo excepto Géminis, no saben
guardar un secreto y a menudo se sienten obligados a difundirlo, in­
cluso adornándolo, para hacerlo más importante de lo que es.

LA ESENCIA DE MARTE EN SAGITARIO

Debido a su tendencia a mutar constantemente, a expandir sus hori­


zontes y formular nuevos planes para mejorar su vida, sintetizar las
cualidades psicológicas esenciales de Marte en Sagitario ha sido par­
ticularmente complejo:

• Se afirma a sí mismo de manera honesta, idealista, enérgica, im­


pulsiva y carente de tacto.

• Su actitud decidida y sus acciones contundentes están motivadas


por sus aspiraciones hacia un ideal de futuro, guiada por sus cre­
encias, moralidad e inspiraciones.

• Las actividades aventureras les excitan sexualmente; sienten un


impulso expansivo de mejorarse y explorar.

Los hombres y mujeres con Marte en Sagitario son bastante di­


rectos con respecto a la pasión y sus opiniones en general. Tienen
una actitud abierta y entusiasta hacia el sexo, y esperan que su pa­
reja haga lo mismo. Sin embargo, como buena parte de su actitud
hacia el sexo proviene de su filosofía más que de una comprensión
cabal de la complejidad de los individuos, éste puede ser el más in­
sensible de todos los signos de Marte hacia las necesidades sexuales
de los demás y sus emociones concomitantes. Pueden ignorar los sen­
timientos ajenos sin darse cuenta, y sus comentarios irreflexivos y
espontáneos a veces resultan muy dolorosos. Como creen en una li­
bertad total de expresión, suele faltarles la moderación y la modestia,
lo que podría producir rechazo a las personas más tradicionales o es­
téticamente sensibles.
Las mujeres con este emplazamiento de Marte se sienten especial­
mente bien viajando, practicando deporte o haciendo caminatas, una
afinidad que las convierte en buenas compañeras de muchos hombres
aficionados de la actividad física. Les gusta una actitud directa en el
sexo y se esfuerzan por alcanzar un objetivo, mostrando poca com­
prensión e irritación cuando no lo alcanzan. Como no son particu­
larmente sentimentales, desean acabar y pasar a lo siguiente. Se sien­
ten atraídas por hombres que pueden enseñarles algo, que participen
en su desarrollo o les ayude a mejorarse. Ellas tienden a exigir de su
pareja moralidad y altos ideales, y pueden perder rápidamente el res­
peto por él si no alcanza los niveles de sinceridad exigidos. Les gustan
los hombres atléticos, optimistas y animados, que tengan planes ex­
pansivos para el futuro.
Los hombres con este signo de Marte tratan de impresionar al ob­
jeto de sus deseos con sus chistes, su buen corazón, su sinceridad y su
idealismo. Para ellos es importante que la pareja pase un buen rato, y
se preocupan de que la otra persona disfrute. Apoyar sus esfuerzos por
aprender y mejorarse también está entre sus prioridades, aunque a ve­
ces se muestren demasiado arrogantes e insistentes. Estos hombres ex­
presan lo que creen y piensan sin dudar, y si lo que escucha deja fría a
la mujer, hay pocas posibilidades de que la relación progrese. Sexual­
mente, éste es uno de los hombres más flexibles de todo el zodiaco, al
punto de que puede apreciar que la mujer no está interesada en el
sexo en ese momento, siempre y cuando ella se lo haga saber de ma­
nera directa.
Las citas siguientes tomadas de entrevistas, respuestas a cuestiona­
rios y otros escritos completan la imagen de Marte en Sagitario:

• En la respuesta de una mujer al cuestionario hallamos nuevas


observaciones que apoyan algunos de los comentarios anterio­
res: «La gente con Marte en Sagitario es contundente y directa
en su manera de hacer las cosas, y también en el sexo. Tienen
la actitud de "contarlo tal como es", y un apetito sexual fuerte y
enérgico. Se plantean todas las cosas con cierta medida de hu­
mor y espíritu aventurero. Pueden ser muy impersonales en las
relaciones sexuales, pero suelen ser honestos respecto a sus sen­
timientos. Van a lo suyo sin falsedad y luego ven qué ocurre»
(CA).

• Mary Coleman completa la imagen: «Siempre hay otra escapada,


otra aventura sobre unas colinas más verdes o a la vuelta de la si­
guiente esquina. Así, su apetito sexual es intenso, pero para con­
seguir satisfacción aplican más el atletismo que el histrionismo, a
veces con muy poca preocupación por la hora o el lugar» (PIC).

• En cuanto a las mujeres con Marte en Sagitario, un hombre co­


mentó: «Les gusta que la actividad sexual sea muy física, y pue­
den excitarse con velocidad. Pasarán con rapidez a una nueva re­
lación aunque aún estén enamoradas de su última pareja» (CA).

• Las observaciones de Grant Lewi son aplicables al modo de ope­


rar de Marte en Sagitario: «Le encanta generalizar, y los detalles
de la vida pueden irritarle; debe cultivar detenidamente el amor
por el orden, que no suele acompañar a esta posición de Marte.
También debe mejorar su manera informal y precipitada de ha­
cer las cosas(...). Así mismo, debe tener en cuenta que al ftjar sus
ojos en cosas elevadas y lejanas, podría perderse lo esencial de la
vida» (AFM).

• La dualidad de la personalidad con Marte en Sagitario, reflejada


en el símbolo del centauro, se hace patente en esta descripción
realizada por un hombre de mediana edad: «Hablan de "moral",
como los políticos, pero sólo consiguen ser morales cuando lo­
gran sexo satisfactorio y regular. Y se conforman con tratos "in­
morales" cuando no tienen esto a su alcance. En otras palabras,
son de altas miras cuando les resulta fácil, pero tratan fatal al
amante "ilícito"(como suele hacer Leo) cuando se presenta una
pareja mejor» (EA).
14

Marte en signos de tierra

Marte en cualquiera de los signos de tierra está caracterizado por un


planteamiento constante, sistemático, constructivo y a menudo am­
bicioso, orientado a conseguir que las cosas se hagan. A esta gente
no parece importarle seguir los caminos trillados (aunque algo te­
diosos) para conseguir sus objetivos, siempre que sus esfuerzos aca­
ben produciendo resultados prácticos. Comprenden instintivamen­
te los ritmos naturales y la necesidad humana de seguridad y
estructura, tanto en las relaciones como en los demás aspectos de la
vida. La cautela, la autoprotección, el espíritu práctico y la pacien­
cia son otras claves de su modus operandi; generalmente buscan la
eficiencia y sienten verdadera satisfacción al conseguir objetivos di­
fíciles que requieren persistencia. Como les importan las buenas for­
mas, suelen controlar estrictamente su sensualidad. Por lo tanto, no
revelan rápidamente sus deseos o atracciones sexuales ni admiten si­
quiera a sí mismos las ventajas prácticas que se derivan de establecer
una relación íntima. Aunque sensuales, no son necesariamente ro­
mánticos en el sentido de perderse fácilmente en las emociones. (El
lector también puede referirse a la sección correspondiente del Ca­
pítulo 8 para revisar los comentarios anteriores sobre Marte en el
elemento tierra).
Otras claves para entender a Marte en signos de tierra son las si­
guientes:

• Debido a la intensa presencia física que expresan quienes se en­


cuentran con ellos pueden experimentar el fenómeno de que la
vida y el tiempo se ralentizan al concentrarse en la realidad física
y en el momento presente.
• Para la mayoría de estas personas la apariencia externa y la ropa
son importantes, y su propia percepción de la respetabilidad (es
decir, ser tomado en serio) está muy asociada con la imagen físi­
ca que proyectan. A las personas de ambos sexos con este empla­
zamiento les gusta ser físicamente deseables.

• Aunque Marte en el elemento tierra es muy eficaz haciendo co­


sas en el mundo, en el campo de las relaciones íntimas su efica­
cia puede ser el mayor obstáculo para construir relaciones grati­
fican tes y duraderas. La posesividad y/o utilización de la otra
persona para conseguir las propias metas no son las mejores ba­
ses sobre las que edificar una relación.

Marte en Tauro

Cuando Marte se encuentra en el signo de Tauro, los impulsos agre­


sivos se mantienen bajo control, pero nunca deben subestimarse, por­
que son muy poderosos y persistentes. De hecho, aunque en la litera­
tura astrológica raras veces se describe a Tauro como «agresivo»,
quienes tienen a Marte (o al Sol) en el signo del toro están entre los
seres más voluntariosos, constantes y obstinados del mundo a la hora
de perseguir sus deseos y objetivos. En el mejor de los casos son gran­
des constructores o creadores, industriosos pero también con un to­
que artístico.
Tauro es un signo asociado con Venus, el planeta del arte y la be­
lleza, de modo que aquí tenemos a Marte en un signo de Venus,
energizando tanto las pasiones eróticas como las sintonías estéticas
y sensuales). La posición de Marte siempre muestra el modus operan­
di, y en el caso del lento y deliberado signo de Tauro el paso nunca
se acelera. Hay un amor por la rutina que puede ser visto como le­
targo, y que a veces realmente lo es. Sin embargo, para sorpresa de
muchos observadores, su esfuerzo persistente a lo largo de los años
a menudo produce logros considerables. Ellos son ejemplos vivien­
tes del viejo adagio: «El lento pero constante gana la carrera». Mu-
chos de ellos exhiben una vena de complacencia, satisfacción consi­
go mismos e incluso de pereza, pero esto suele ser temporal y sólo
es un rasgo dominante en unos pocos individuos. Según mi expe­
riencia, estas personas se sienten muy infelices al envejecer si no han
conseguido algo concreto en la vida. En unos pocos casos he visto que
se amargan y se odian a sí mismos. El amor desinhibido por los pla­
ceres de los sentidos y la indulgencia hacia ellos son característicos
de Tauro, y de quienes tienen a Marte en este signo buscan fervoro­
samente el placer, y a menudo el lujo y las posesiones. Suelen anhe­
lar «las cosas refinadas de la vida» y sienten que las merecen, porque,
evidentemente, son especiales y quieren lo mejor. Se sienten muy or­
gullosos de sus adornos, ropa y dinero; y actúan como niños tempe­
ramentales cuando ven amenazadas sus posesiones. Esta sensación
de merecer la abundancia que parece un rasgo innato de Marte en Tau­
ro (así como de otros planetas situados aquí) también conduce a un
desperdicio constante, lo que puede crear conflictos relaciona­
les con las personas de signos frugales, como Escorpio, Cáncer o
Acuario.

LA ESENCIA DE MARTE EN TAURO

Así es como he destilado las cualidades psicológicas esenciales de Mar­


te en Tauro:

• Se afirma a sí mismo de manera constante, retentiva, conserva­


dora y tenaz.

• Dirige la iniciativa y el impulso hacia la consolidación, la pro­


ductividad, la comodidad y el disfrute de los placeres simples de
la vida; a menudo con una vena artística y/ o creativa.

• La energía física y el impulso sexual están influidos por una pro­


funda valoración de los sentidos físicos; puede tender hacia la
complacencia y la pereza.
Los hombres y mujeres con Marte en Tauro tienen un apetito se­
xual fuerte y constante, así como intensos impulsos sensuales. Para
ellos, el mundo físico es la realidad última y tienen el sentido del tac­
to muy desarrollado. Esta sintonía añade abundante sensualidad a su
vida sexual, y crea la necesidad de recibir demostraciones regulares de
deseo físico que potencien su seguridad en sí mismos. No obstante, su
profundo apetito sexual tarda en activarse y es bastante cauto en
su aproximación, ya que no quiere arriesgarse a sufrir un ridículo o
un fracaso. Esto es lo que está detrás de sus buenas maneras, y del he­
cho de que a menudo decida no acercarse a la persona deseada si la
situación parece complicada o potencialmente vergonzante. Son bas­
tante lentos a la hora de excitarse, pero cuando despiertan sus deseos
profundos, tratan de prolongar la experiencia en una medida que no
suele ser apreciada por las parejas más impacientes, a quienes este
sexo lento, sensualmente indulgente y previsible les resulta bastante
aburrido. Cuando se sienten seguros, exigen mucha atención física, y
su actitud sexual es muy ftja y egoísta, más enfocada en «conseguir»
que en «dar». Uno podría resumirlo diciendo que son muy tradicio­
nales en el sexo, y muy exigentes una vez que la pareja está consolida­
da. En la medida de lo posible quieren tener su fuente de placer com­
pletamente asegurada.
Las mujeres con Marte en Tauro pueden esperar algún tiempo an­
tes de implicarse con alguien, pero cuando lo hacen, sus deseos se ex­
presan con fuerza y hasta con avaricia. Entonces quieren sentirse que­
ridas, y pueden enfadarse mucho si su profunda necesidad de placer
no queda satisfecha. Por desgracia, raras veces comunican verbal­
mente sus necesidades y deseos a su pareja, que puede sentirse utili­
zada y desear de distanciarse de una «terrenidad» tan poderosa y de­
mandante. A menudo muestran una vena arquetípica primitiva y
quieren ser dominadas, aunque hayan tomado clases de feminismo en
la universidad. También quieren que el hombre de su vida les pro­
porcione comodidades materiales y sea capaz de asumir el papel de la
tradicional figura masculina dominante.
Los hombres con Marte en Tauro quieren demostrar su poder y
atractivo proveyendo bienes materiales y comodidad al objeto de su
deseo. Estos hombres pueden ser encantadores, pero también muy ce­
losos y posesivos, pudiendo llegar a extremos de gran irracionalidad.
Uno de sus dones es la paciencia, y esto puede frustrar a los demás,
puesto que casi nadie tiene tanta como ellos. En casi cualquier campo
de actividad, pueden lograr sistemáticamente cosas que otras perso­
nas más inquietas y menos determinadas no consiguen.
En las citas siguientes, tomadas de entrevistas, escritos y cuestiona­
rios, descubrimos algunas características de Marte en Tauro:

• Dos mujeres describieron así a los hombres con Marte en Tauro:


«Los hombres con Marte en Tauro son muy sensuales y amantes
del placer, pero en general son sexualmente pasivos. Les gusta
que se les cuide y mime, y prefieren mujeres dispuestas a dar este
tipo de atenciones. Son conservadores y no muy dados a la expe­
rimentación» (CA). El siguiente comentario viene de una mujer
muy terrenal, con Venus y Marte en signos de tierra: «Previsible
e inflexible, le basta con repetir la misma rutina cada vez. Acaba
resultando aburrido» (EA).

• Grant Lewi comenta lúcidamente cómo Marte en Tauro consigue


"salirse con la suya" a través de lo que él denomina «un plantea­
miento de cooperación negativa». No es que luchen con uno ni
que estén en desacuerdo, pero uno se ve obligado a esperar eter­
namente hasta que estén dispuestos a ceder y a considerar otro
punto de vista: «Su lema es: "No quiero luchar; hagámoslo a mi
manera". Son maestros en el arte de la agresión pasiva y la resis­
tencia pasiva» (AFM).

• Dos comentarios sobre las mujeres con Marte en Tauro forman


una yuxtaposición interesante: una mujer entrevistada con Mar­
te en Tauro declaró: «Me gusta que los hombres tengan sustan­
cia, que pueda agarrarlos y sentir que están ahí» (EA). Un hom­
bre escribió que a las mujeres con Marte en Tauro «les gusta que
les trates como damas, aunque no lo sean» (CA).
Marte en Virgo

Cuando Marte está en el analítico y sistemático signo de Virgo, los indi­


viduos son notablemente productivos y dedicados a realizar cualquier
tarea que les sea asignada. Pueden ser ingeniosos y crear nuevos modos
de conseguir los resultados deseados en cualquier campo, prestando
atención a cada detalle que pueda tener impacto en el producto o pro­
yecto final. Aunque su modus operandi es diferente del de Escorpio (pues­
to que Virgo es más mental y analítico, mientras que Escorpio es intui­
tivo), se parecen a aquellos por su minuciosa atención a todos los
factores involucrados. Virgo es el signo del artesano, y las personas con
esta ubicación están dispuestas a dedicar un tiempo considerable a per­
feccionar los pequeños detalles de su tarea. Como dijo en una entrevis­
ta un artista con Marte en Virgo: «Mi manera de practicar mi arte es ex­
tremadamente metódica. Y mi arte se hace cada vez más pequeño, cada
vez más detallado» (EA). Las personas con Marte en Virgo son muy tra­
bajadoras, hasta el punto de que el trabajo domina tanto sus vidas y ob­
sesiona sus mentes preocupadas, de tal manera que les queda poco
tiempo para cualquier otra cosa, incluyendo una relación saludable. De
hecho, estos individuos pueden hacer cualquier trabajo mejor que la
mayoría debido a su inteligencia práctica (no les importa hacer el tra­
bajo sucio que otros suelen eludir), y a menudo acaban generando un
círculo vicioso en el que sus compañeros les dan todavía más trabajo,
puesto que ellos dicen que nadie más hace las cosas «lo suficientemen­
te bien». Los problemas surgen porque Marte en Virgo se muestra ins­
tintivamente crítico hacia quienes no utilizan sus métodos exigentes y
disciplinados. Aunque él no sea supercompetente, puede ser muy se­
lectivo y crítico, e insiste en que los demás hagan las cosas a su modo. La
gente con Marte en Virgo busca el orden en todas las cosas, y éste es un
valioso talento en muchos campos laborales, como la investigación o la
erudición, aunque no es el principio ideal para dirigir las relaciones
emocionales. Cuando la vena perfeccionista se aplica a los seres huma­
nos, produce una tendencia a querer reformara los demás; y esta gente
raras veces parece aprender que criticar y señalar defectos no es el me­
jor modo de influir en el pensamiento o en la conducta ajena.
LA ESENCIA DE MARTE EN VIRGO

El modo más preciso que tengo de formular las cualidades psicológi­


cas esenciales de Marte en Virgo es el siguiente:

• Se afirma modestamente, analíticamente, con espíritu servicial y


cumplidor, y a veces con críticas.

• Necesita buscar la perfección para satisfacer sus deseos; la deci­


sión y la iniciativa pueden verse obstaculizadas por la autocrítica
y una excesiva atención a los detalles.

• La necesidad de servir influye en su energía física y en su volun­


tad; es capaz de trabajar duro, con vigor e inteligencia práctica.

En los hombres y mujeres con esta ubicación, hasta su aproxima­


ción al sexo pasa por la mente analítica. Todo es escrutado, cuestio­
nado y motivo de preocupación. Como resaltan la mayoría de las en­
trevistas y cuestionarios, puede haber una especie de aproximación
«clínica» a la intimidad y al sexo, lo que a menudo les hace interesar­
se por las técnicas y los libros sobre sexualidad. Es posible que estu­
dien tanto el tema que toda espontaneidad se vuelva imposible, pues­
to que todo procede de un plan mental calculado más que de la
profundidad del sentimiento o de la pasión. Marte en este signo de
tierra es muy sensual, pero también de una actividad mental conside­
rable. Una posible solución consiste en encontrar una relación que
combine la sensualidad con una buena comunicación verbal. Debido
al excesivo énfasis en el trabajo, en muchos casos canalizan buena par­
te de su energía física y de su energía mental hacia el deber, o la su­
bliman en sus objetivos. En las personas de ambos sexos el impulso se­
xual parece ser moderado, siendo mucho menos persistente en Virgo
que en los otros dos signos de tierra. De hecho, algunos individuos
con esta ubicación reconocen que prácticamente no tienen actividad
sexual. Si esto es así, se sentirán mucho más relajados aceptando que
ésa es su naturaleza que dejándose atrapar en un autoanálisis inter-
minable. La mente analítica hiperactiva presenta un dilema en las re­
laciones: si la enfocan en sí mismos, se quedan atrapados en los nudos
de la duda, sintiéndose muy cohibidos o deprimidos; si la enfocan en
su pareja, esto raras veces es apreciado y suele hacer que la otra per­
sona se ponga a la defensiva.
Esto es lo que Debbi Kempton Smith escribió sobre Marte en Vir­
go: «Pueden desmontar a la gente, pero no les gusta tanto volver a re­
componerlos. Ellos sienten que les están puntuando en una escala de
uno a diez en una docena de categorías diferentes» (SSN).
Está claro que, en las relaciones, algunas personas juegan a pun­
tuar privadamente a los demás, sobre todo en las primeras etapas. En
mis investigaciones, más gente con Marte en esta posición que en cual­
quier otra admitieron que aplicaban a sus parejas algún tipo de esca­
la. Virgo es una posición muy introvertida y no agresiva para el pode­
roso Marte, y por lo tanto la energía de este planeta tiende a volverse
hacia dentro, produciendo tensión nerviosa y a veces ralentizando el
despertar de la sexualidad. Para la gente con Marte en Virgo es im­
portante aprender a relajarse, salir de su cabeza y entrar en su sen­
sualidad corporal; entonces pueden abrirse a experimentar el tipo de
afecto compartido que aprecian especialmente, puesto que no suelen
tener mucha confianza en sí mismos.
Las mujeres con Marte en Virgo son dinámicamente activas cuan­
do trabajan o realizan labores domésticas o artísticas, en las que des­
tacan, pero suelen ser muy pasivas en su aproximación a las relacio­
nes, y especialmente al sexo. Son muy cuidadosas a la hora de activar
su energía sexual y tienden a controlarla mucho. Raras veces se mues­
tran muy apasionadas (a menos que el Sol o algún otro factor impor­
tante esté en un signo más sensual), aunque les gusta ser deseables y
resultar interesantes a los hombres. De hecho, parecen obtener mu­
cha más gratificación de comprobar que han sido de ayuda o estimu­
lantes para su pareja que del placer físico y emocional que ellas mis­
mas experimentan. Les gustan los abrazos y el contacto sensual, que
les ayuda a salir de su mente y a tocar tierra por un tiempo. El empleo
de los dones curativos, que muchas de estas mujeres expresan a través
del toque terapéutico, puede proporcionarles una estabilidad saluda-
ble, así como satisfacción mental. Se sienten especialmente atraídas
por hombres convencionales y de buenos modales, con una aparien­
cia limpia y disciplinada. Una demostración palpable de discrimina­
ción y de capacidad intelectual también les resulta atractiva.
Los hombres con Marte en Virgo tienden a demostrar su expe­
riencia y sus habilidades en diversos campos para impresionar a la mu­
jer. También pueden ofrecer ayuda práctica, tanto si la mujer lo apre­
cia como si no. Éste es uno de los pocos signos de Marte en los que el
hombre suele expresarse con cierta humildad, y esta falta de actitud
machista o arrogante puede ser un verdadero plus. Por otra parte, mu­
chos hombres con este emplazamiento tienden a preocuparse por su
energía sexual. Otros tienden a sobreestimar la amplitud de su expe­
riencia sexual, o de su conocimientos o competencia técnica. Otra
conducta que he observado en ambos sexos, aunque de manera más
agresiva en los hombres, es una tendencia defensiva, beligerante y agu­
damente crítica que parece surgir fácilmente cuando se frustran sus
deseos (sexuales o de otro tipo).
Para ampliar este retrato de Marte en Virgo resultan instructivas las
citas siguientes, tomadas de entrevistas, respuestas a cuestionarios y
otros escritos:

• En sus respuestas al cuestionario, una mujer escribió: «Quienes


tienen Marte en Virgo son los que lo limpian todo. Son famosos
por leer Masters and Johnson [ estudios estadísticos y de laborato­
rio sobre sexualidad] a su amante; no obstante, de algún modo
se convencen a sí mismos de que el sexo es biológicamente lim­
piador. Son descaradamente clínicos, y a menudo te cuentan lo
bien que lo has hecho, además de puntuarte. De algún modo,
esto desinfla su vida amorosa» (CA).

• Una entrevista con una mujer que se acercaba a la treintena y te­


nía una relación significativa con un hombre con Marte en Virgo
generó los comentarios siguientes: «Tratan de mostrar su fuerza
a través del servicio y la ayuda paciente. Este hombre estaba bas­
tante "confundido" en cuanto al sexo, y tenía un conflicto entre
la virgen y la puta ( ...), la cuestión de la pureza. En su caso tal vez
por la influencia de la iglesia católica. Cuando se le rechazaba, se
enfadaba mucho, insultaba y se mostraba muy incisivo y crítico»
(EA).

• Un experto astrólogo escribió sobre los hombres con Marte en


Virgo: «Energía de artesanos; generalmente tienen periodos de
total celibato. ¡Y definitivamente son muy quejosos!» (CA).

• Grant Lewi añade más observaciones generales -no limitadas al


campo de las relaciones- que incluyo porque me parecen ex­
tremadamente precisas: «Sus energías están dirigidas hacia lo sis­
temático, o, en su manifestación negativa, hacia el no-sistema
( ...). De un modo u otro, sus esfuerzos están relacionados con or­
denar su vida. Son las personas más sistemáticas, lógicas, orde­
nadas y precisas del mundo. O bien viven precariamente, con la
habitación desordenada, no queriendo poner las cosas donde tie­
nen que estar». Y continúa con estas sugerencias: «Maestros del
detalle, deberían dejar que su inteligencia -¡que es abundan­
te!- se ponga a trabajar en cosas más esenciales. El peligro de
esta posición es la estrechez de su esfuerzo, la incapacidad de ver
el bosque entre los árboles» (AFM).

• El cuestionario de otra mujer comentó lo siguiente sobre los


hombres con Marte en Virgo: «Según mi experiencia (¡que no ha
sido abundante, pero sí sorprendente!), Marte en Virgo no es ase­
xual, sino un signo con gran aguante y experiencia técnica, aun­
que tal vez un poco centrado en sí mismo y presumido en la
cama» (CA).

• Tal vez Tiffany Holmes resume óptimamente el dilema relacio­


nal de Marte en Virgo cuando escribe: «La expresión verbal de
Marte puede parecer más civilizada [ que algunos otros signos
de Marte], ¡aunque no a su pareja sexual! El mt;jor modo de em­
plear esta energía es el trabajo profesional detallado; el perfec-
cionismo militante encuentra más recompensas en la oficina
que en el dormitorio. La intimidad y la crítica sólo coexisten, en
el mejor de los casos, durante una tregua» (WA).

Marte en Capricornio

Cuando Marte está situado en el eminentemente práctico y autodis­


ciplinado signo de Capricornio, la ambición y autoafirmación son no­
tables por su expresión paciente y contenida, pero también por su per­
sistencia y por la fuerza física subyacente. Los individuos con Marte en
Capricornio son capaces de fortalecer a los demás con su apoyo cons­
tante y sus consejos prácticos. Están casi obsesionados con la autoridad,
aunque distintas personalidades manifiestan esto de formas muy di­
ferentes: algunos muestran una ambición evidente por llegar a lo más
alto de su profesión y trabajan hacia ese objetivo con notable deter­
minación, e incluso despiadadamente. Otros asumen que este logro
exigirá años, y se subestiman cuando todos los demás ven en ellos el
candidato ideal para ser «el jefe» u obtener la promoción. Yunos po­
cos se posicionan de manera irritante como si fueran la autoridad in­
cuestionable sin haber pagado tributo alguno, y siempre necesitan de­
cir la última palabra y sentir que dominan a los demás, pudiendo
provocar el resentimiento ajeno o hacer que los otros se vayan dis­
gustados. El impulso a controlar y tener el poder (y por tanto la segu­
ridad) en todos los asuntos mundanos, y también en las relaciones, im­
pregna las motivaciones de Marte en Capricornio. Su aproximación
es metódica -a veces tan cuidadosamente planeada que carece por
completo de espontaneidad- y su actitud es casi siempre seria, aun­
que a menudo tienen un sentido del humor bastante seco. La gente
con Marte en Capricornio necesita, e incluso ama, las mayores res­
ponsabilidades y deberes, y los desempeñan bien. El hecho de pare­
cer importantes les motiva. Les encantan los desafíos, aunque no lo
sepan de forma consciente. Como escribióJulia Parker: «Está presen­
te una fuerza impulsora, y quienes tienen a Marte en este signo dis­
ponen de grandes recursos, especialmente en momentos difíciles»
(AHB). Y añade una observación que en mi opinión es muy cierta: «El
ejercicio físico exigente es importante para el bienestar de los indivi­
duos con Marte en Capricornio».

LA ESENCIA DE MARTE EN CAPRICORNIO

Después de décadas de trabajar con gente que tiene este emplaza­


miento y de observarles, puedo expresar así la destilación más preci­
sa de las cualidades psicológicas esenciales de Marte en Capricornio:

• Se afirma cautelosamente, con seriedad, autoridad, ambición e


intensa autodisciplina.

• La decisión va acompañada de una planificación cuidadosa, pro­


longados cálculos y paciencia. La energía física suele estar dirigi­
da hacia objetivos materiales personales y metas a largo plazo.

• Consigue sus deseos con constancia y persistencia, siguiendo los


canales convencionales: el apetito sexual es intenso y controlado.

Tanto los hombres como las mujeres con este emplazamiento son
muy terrenales, y su naturaleza sexual está sintonizada con el instinto
físico arquetípico. Sienten su fuerza y su insistencia, y lo mantienen
bajo un control estricto hasta que llega el momento de desatar sus im­
pulsos. Para sorpresa de muchos que les consideran muy remotos y frí­
os, pueden exhibir una pasión notablemente profunda y un intenso
deseo, siempre que dispongan del escenario adecuado. Así mismo, sus
demandas son insistentes porque saben lo que quieren. De hecho, en
las relaciones sexuales asumen la dirección con autoridad, y pueden
mostrarse muy lascivos, de un modo que podría resultar vulgar a las
personas con sintonías de Marte y Venus más sensibles. Les gusta te­
ner el control en todo, incluyendo el amor y el sexo. Para ellos, el sexo
es un instinto y tiene que ser abordado de manera práctica; expresar
sus deseos no tiene que ver necesariamente con la suavidad o la sen­
sibilidad. Si estas cualidades están presentes, emanan de otros empla-
zarnientos planetarios de su carta natal. Marte en Capricornio trata de
controlar y disciplinar la expresión de su energía sexual en las inte­
racciones íntimas. También pueden pasar años sin sexo ( ...), aunque
esto no sea de su agrado.
Las mujeres con Marte en Capricornio son personas muy fuertes y
capaces, y esta descripción también es aplicable a su expresión de la
energía sexual. Aunque suelen ser muy conservadoras en su forma de
presentarse en público y en su apariencia, sienten un impulso insis­
tente hacia el sexo, quieren conseguir respetabilidad y compromisos a
largo plazo. Hay muchos otros factores, aparte de las pasiones instinti­
vas y la sensualidad, que pueden abrir o cerrar las puertas de su sexua­
lidad. Como dijo en una entrevista una mujer con Marte en Capricor­
nio: «Me gusta proyectar una imagen de control» (EA). Les suele
encantar el mundo de los negocios y el intercambio práctico que re­
quiere. Tienden a sentirse atraídas por hombres distantes, triunfado­
res, serios y ambiciosos, y cuanto más reservados e inescrutables, tanto
mejor.
Los hombres con Marte en Capricornio son muy cautos a la hora
de afirmarse a sí mismos, y en las situaciones sexuales se mantienen
particularmente alertas ante el ridículo o el rechazo. Se retiran inme­
diatamente si se sienten menospreciados, y necesitan el respeto y el
compromiso de su pareja para poder dar plena expresión sus energí­
as sexuales. Básicamente les resulta dificil manifestar el deseo o el afec­
to con libertad, pero una vez que se sienten seguros y aceptados dis­
ponen de una energía ilimitada y un vigor físico increíbles. Estos
hombres suelen ser conscientes de la necesidad de venderse a una mu­
jer en función de lo que pueden ofrecerle a nivel material, y no me re­
fiero únicamente al sexo. El control vuelve a ser la nota clave, y si tie­
nen que estar demasiado pasivos, se sienten inseguros. Son muy
autoritarios, impersonales y un poco mecánicos en sus actitudes hacia
el sexo y la pasión. Suelen ser convencionales y a la mayoría no les gus­
ta asumir muchos riesgos en su vida y relaciones.
Las siguientes citas tomadas de entrevistas, respuestas a cuestiona­
rios y otras fuentes nos ofrecen algunas comprensiones particular­
mente perceptivas sobre la naturaleza de Marte en Capricornio:
• En una entrevista, una mujer comentó que los hombres con Mar­
te en Capricornio «tienen que tener todo el control y no revelan
sus emociones ni ningún tipo de vulnerabilidad». Los describió
como impersonales y en algunos casos, incluso como mecánicos
(EA).

• En su comentario sobre las mujeres con Marte en Capricornio,


un hombre escribió: «... lujuriosas y sexualmente agresivas; les
gustan los hombres mayores y son manipuladoras en el sexo»
(CA).

• Mary Coleman describe la naturaleza de estas personas de un


modo que en mi opinión capta de forma inteligente algunas de
sus características esenciales: «Las energías físicas y las pasiones
se mantienen muy contenidas hasta que la persona adecuada las
libera, en el momento y lugar adecuados. Entonces el cambio de
las buenas formas a la sensualidad es inesperado y abrumador.
Así, el impulso sexual está fuertemente reprimido, pero siempre
observando y esperando el momento de poder deshacerse de su
carga de inhibiciones y encontrar la liberación» (PIC).

• En una entrevista, otra mujer describió a los hombres con este


emplazamiento como «muy ambiciosos, deseosos de impresionar
y de escalar socialmente. Son conscientes de la imagen, antes de
presentarse en público con su pareja» (EA).

• Algunos extractos de los comentarios de Debbi Kempton Smith


sobre Marte en Capricornio dan en el clavo: «Sombríos, pero
muy valiosos cuando asumen toda la responsabilidad en una re­
lación (...). El amor dura mucho para ellos. Su poder resulta
atractivo a la gente. Manipulan a los demás, aunque suele ser por
su propio bien» (SSN).
15

Marte en signos de aire


Cuando Marte está en cualquiera de los signos de aire, un gran esta­
llido de energía agresiva fluye hacia la actividad mental y social. El sis­
tema nervioso se activa y las habilidades verbales se evidencian a una
edad muy temprana. Suelen afirmarse a sí mismos en el habla y en la
relación interpersonal; de ahí que les guste el debate, la discusión o
la competición intelectual. Evidentemente, esto puede estimular y
nutrir cierto tipo de relaciones, mientras que puede dificultar la in­
timidad. A pesar de la claridad de ideas que presentan tan locuaz­
mente en abstracto, el impulso de actuar de manera decisiva en su
propia vida suele estar inhibido por un análisis interminable de las op­
ciones teóricas. La actividad intelectual y la comunicación son clave
para energizar a estas personas tanto a nivel mental como físico; tie­
nen que involucrarse mentalmente en una actividad a fin de disponer de la
suficiente energí,afísica para realizarla. Su desapego innato ( a diferencia
de Marte en los signos de fuego o agua) les hace ser más cautos a la
hora actuar, lo que incrementa el sorprendente conservadurismo que
a menudo vemos en ellos. Explico esto con más detalle en el Capítu­
lo 8. Todos los emplazamientos de Marte en los signos de aire com­
parten este desapego y esta tendencia a analizar antes de decidir, aun­
que Géminis y Acuario son más experimentales que el serio y cauto
Libra.
Otras claves para comprender a Marte en los signos de aire son las
siguientes:

• El intercambio dinámico de ideas les energetiza físicamente. Los


conceptos les resultan mucho más reales que cualquier cosa en
el plano terrenal, y motivan sus deseos y entusiasmos. Compartir
con otras personas que tengan visiones compatibles a nivel inte-
lectual, social o político puede resultarles particularmente esti­
mulante.

• Muestran de manera natural un interés entusiasta y genuino por


la individualidad de los demás; y como este interés es evidente,
suelen conseguir sus propias metas y ambiciones con mayor faci­
lidad cuando se asocian con los demás o reciben su ayuda. De ahí
que las ventas y las actividades promocionales, la terapia y la do­
cencia sean canales habituales de expresión para las energías de
Marte en aire.

• Un número considerable de personas con este emplazamiento


(el planeta del deseo y la estimulación sexual en el elemento in­
telectual) se dedican a estudiar las conductas, tipologías y cate­
gorías sexuales. Son muy curiosos, con una orientación más ver­
bal y visual que física. Suelen confundir su excitación mental con
sus verdaderos deseos. Como me dijo un entrevistado con Marte
en aire: «A menudo no quiero sexo cuando pienso que quiero
sexo. Lo único que quiero es recibir afecto fisico en el contacto
con la otra persona» (EA). De hecho, los entrevistados con Mar­
te en los tres signos de aire comentaron específicamente que es­
taban dándose cuenta de que la actividad sexual no les interesa­
ba tanto como creían. Evidentemente las influencias sociales (a
las que los signos de aire son particularmente susceptibles) mo­
delaron sus suposiciones y estimularon su curiosidad con res­
pecto al sexo, aunque su sintonía energética innata -que de­
pende del resto de la carta- fuera muy diferente.

Marte en Géminis

Quienes tienen Marte en Géminis poseen unas habilidades verbales,


sociales y/ o manuales altamente desarrolladas que pueden llevarles
muy lejos en la vida. De hecho, son conocidos por su versatilidad, y a
menudo tienen notables habilidades en múltiples campos, un rasgo
que les impide enfocarse en una tarea concreta durante el tiempo su­
ficiente como para convertirla en parte de un plan de vida a largo pla­
zo. Tienen mentes vivaces y siempre curiosas que buscan constante­
mente hacer conexiones (tal vez la palabra clave de Géminis) entre
ideas, personas o experiencias. Su energía mental parece ilimitada, y
tal vez ésta sea la razón por la que no dudan en interesarse cada po­
cos días por otro proyecto, viaje o nueva relación. Esta misma ten­
dencia suele llevarles a disipar sus energías y talentos en una miríada
de detalles insustanciales, ideas superficiales o actividades sociales sin
sentido.
La comunicación es otra obsesión de Géminis. Las cosas van bien a
este nivel si pueden apaciguar su modo bastante agresivo de afirmar
sus propias ideas, que puede degenerar en tendencias argumentati­
vas, a veces con una actitud de «sabelotodo». Si logran evitar cometer
errores garrafales, pueden ser muy eficaces en múltiples profesiones,
como las de vendedor, publicista, relaciones públicas, profesor o es­
critor. Ingenioso, listo, con inventiva y a menudo con una mente
orientada hacia la mecánica o la electrónica, ésta es la primera perso­
na que te viene a la cabeza cuando te preguntas quién podría brin­
darte algún detalle o solución extraños a los problemas, como si fue­
ra una especie de «Páginas Amarillas» con patas.
Se sienten orgullosos de tener un número infinito de amigos y co­
nocidos en todas partes, y les encanta presumir de sus colegas ante
otras personas. También pueden enfadarse mucho con quienes no
se sienten inclinados a perder el tiempo «conociendo» a mucha gen­
te que nunca volverán a ver. A pesar del fuerte énfasis en la agilidad
mental, Marte en Géminis también es sorprendentemente común
en atletas consumados, porque les da reflejos rápidos, alerta mental
y -en el mejor de los casos- un alineamiento armonioso entre el
sistema nervioso y la mente, y coordinación entre la mano y el ojo.
De hecho, es muy aconsejable que estas personas participen en acti­
vidades físicas para equilibrar y relajar el aspecto mental de su natu­
raleza.
LA ESENCIA DE MARTE EN GÉMINIS

Podemos resumir las cualidades psicológicas esenciales de Marte en


Géminis como sigue:

• Se afirma verbalmente, comunicando con flexibilidad e inteli­


gencia.

• El objeto de su deseo cambia frecuentemente; se despista con fa­


cilidad. Expresa amistad y es muy bueno estableciendo conexio­
nes.

• La energía física y el impulso sexual pueden verse afectados por


las conversaciones mentalmente estimulantes, y por las imágenes
o ideas nuevas y curiosas; son de mentalidad muy abierta.

Tanto los hombres como las mujeres con Marte en Géminis se


distraen con facilidad, y a menudo se sienten confusos con respec­
to a lo que realmente desean de las relaciones. Sus intereses ro­
mánticos pueden cambiar rápidamente, en parte porque sienten
una curiosidad inagotable con respecto al sexo, los juegos y los in­
tercambios estimulantes en las dinámicas interpersonales. Como es­
cribió Mary Coleman: «El impulso sexual se disipa (...), sopla aquí
y allá en busca de parejas más listas y de relaciones más divertidas»
(PIC). De hecho, estas personas necesitan estímulos mentales y ver­
bales para mantener su llama ardiendo. Sólo encuentran satisfac­
toria a una pareja si también posee un amplio rango de intereses y
la capacidad de aprender siempre cosas nuevas, de ir a lugares di­
ferentes, o de expresar una observación estimulante y original.
Como buena parte de la energía de Marte va dirigida a la actividad
mental, el impulso sexual no es particularmente intenso, al menos
en el sentido físico. No obstante, y especialmente si algunos otros
factores destacan en la carta natal, pueden parecer extraordinaria­
mente interesadas en el sexo y fascinadas por las variedades del ero­
tismo.
Las mujeres con Marte en Géminis acostumbran a exhibir habili­
dades manuales o musicales, y a veces intelectuales. Suelen tener un
aspecto juvenil que les hace ser, por t;jemplo, buenas profesoras para
los jóvenes. Adaptables y flexibles, les gusta la variedad y desean com­
partir muchas actividades con la pareja. A menudo prefieren una fies­
ta o una charla a un encuentro intenso. Aunque habitualmente son
coquetas, les cuesta entrar en sus cuerpos cuando las cosas van más
allá de las demostraciones superficiales. Las mujeres con Marte en Gé­
minis se sienten atraídas hacia personas inteligentes, con habilidades
verbales, divertidas y abiertas. Alguien que les haga cavilar o que sea
particularmente ingenioso les resultará muy interesante.
Los hombres con Marte en Géminis también son conocidos por sus
coqueteos. Una entrevistada dijo que un hombre con Marte en Gé­
minis con el que había estado «también quería a todas las demás» y
coqueteaba constantemente con todas las que se ponían a tiro. No
obstante, si este tipo de hombre puede enfocarse en una sola perso­
na, querrá impresionarla demostrándole lo listo y habilidoso que es,
así como exhibiendo sus logros. En estos hombres suele haber una es­
pecie de inocencia infantil que puede resultar encantadora, aunque
también puede volverse frustrante si uno desea claridad de intención
y verdadero compromiso. Una de sus características parece ser el uso
frecuente de las manos para hacer contacto con otros, ¡y no me refie­
ro únicamente a toqueteos en la oscuridad! Tienden a ser manual­
mente demostrativos con todo tipo de amigos de ambos sexos. Des­
pués de todo, necesitan establecer una conexión, y si sus palabras no
son suficientes, un ligero contacto manual tal vez lo consiga.
En las citas siguientes, tomadas de libros, entrevistas y cuestiona­
rios, se ofrecen algunas excelentes comprensiones sobre la naturale­
za de Marte en Géminis:

• Una mujer de treinta años que había conocido a cuatro hombres


con Marte en Géminis, dijo en un cuestionario: «Parecen estar
auténticamente interesados en los pensamientos ajenos. Y dese­
an establecer una retroalimentación verbal con los demás. Uno
de ellos me dijo que yo le gustaba porque pensaba de manera
muy diferente a él(... ). Les gusta hablar de cómo se sienten, y a
veces hacen juegos de palabras. Los hombres con Marte en Gé­
minis también parecen apreciar los comentarios ingeniosos,
puesto que siempre captan el significado y se echan a reír» (CA).

• Otra mujer hizo estos comentarios: «Estos individuos están muy


abiertos a la experiencia sexual; son curiosos, de mentalidad
abierta, están dispuestos a probar cualquier cosa una vez. Les gus­
ta mantener la conexión con su pareja sexual(...). En este signo,
los indicadores del impulso sexual parecen ser más fuertes para
las mujeres que para los hombres: estos se contentan con pensar
o hablar de sexo, mientras que las mujeres parecen más dispues­
tas a hacerlo» (CA).

• Grant Lewi incluye algunas observaciones especialmente agudas


en sus evaluaciones sobre Marte en Géminis: «Raras veces se abu­
rren o están aburridos, pero pueden cansar a los demás por la fe­
rocidad con que los atacan. Son extraordinariamente conscien­
tes del mundo que les rodea; sus percepciones sensoriales son
agudas, rápidas, probablemente acertadas, y pueden expresar
con prolijidad lo que les ocurre. Sus energías fluyen natural­
mente hacia la lengua; les gusta más hablar que escuchar (... ).
Cuando son capaces de concentrarse, ganan valor, pero sin con­
centración disipan sus energías(...). Para tener una mente sana,
también tienen que tener un cuerpo sano, poner atención en no
descuidar el bienestar fisico dejando que sus energías queden es­
tancadas en tus pantanos mentales» (AFM).

• Una entrevistada muy perceptiva mencionó lo siguiente con res­


pecto a la gente con Marte en Géminis: «Para ellos, ¡hablar es
hacer algo! Saben conectar a la gente y a menudo juegan a rea­
lizar combinaciones de posibles parejas. Es muy posible que les
encanten los chismes. Nunca les cuentes nada confidencial»
(EA).
Marte en Libra

Cuando el planeta de la agresión y la autoafirmación está situado en


el signo de las relaciones y la cooperación, se produce una inevitable
tensión dinámica dentro de la persona. Habitualmente existe cierta
dificultad para saber exactamente lo que uno desea y expresarlo en
un objetivo o con actitud constante. Por lo tanto, es difícil conseguir
los propios objetivos a largo plazo, acumulándose el enfado y la frus­
tración. Su delicado encanto puede convertirse repentinamente en
una expresión directa y contundente. La energía física de esta gente
y su estado mental se ven fuertemente afectados por la persona con la
que están y también por las influencias estéticas, y su constante bús­
queda de la justicia también produce una deliberación interminable.
Examinemos algunas de sus múltiples tendencias conflictivas. Marte
quiere confrontar, mientras que Libra (un signo de Venus) busca la
cooperación. Les gusta argumentar (Venus) y debatir (Marte), espe­
cialmente porque este emplazamiento suele ir acompañado por una
agilidad mental inusual, que a menudo se expresa como competitivi­
dad intelectual. Estas personas pueden ser persuasivas o argumenta­
tivas, dependiendo de en qué sentido se inclinen los platillos de Libra
en un determinado momento. Son muy imprevisibles, y tienden a va­
cilar constantemente. Lo sopesan todo en su mente, e imaginan cómo
reaccionarán los demás a sus posibles acciones. El rudo planeta Mar­
te en el refinado y bondadoso signo de Libra puede generar muchos
otros contrastes sorprendentes: afectos ardientes seguidos un minuto
después por un distanciamiento glacial; o una notable sensibilidad ar­
tística en una situación en contraste con gustos o expresiones vulga­
res en la otra. En la personalidad con Marte en Libra surgen muchos
conflictos porque hay una búsqueda constante del perfecto equilibrio
en la vida, en la autoexpresión, en el amor y en el sexo. Pero la am­
bigüedad y la indecisión resultantes pueden volver loca a esta perso­
na y a quienes le rodean. Aquí Marte energi,z.a intensamente a este sig­
no, conocido por su afición a la relación de pareja, pero, como expresó
concisamente un cuestionario: «Marte en Libra es exasperante. Cuan­
do deciden si te quieren o no, han dejado de interesarte » (CA). Lo
ambiguo e imprevisible de este emplazamiento quedó resumido por
una nativa que dijo: «Marte en Libra produce una gran necesidad de
entender a fin de disponer de una base para actuar, esto conduce a un
análisis interminable, a menudo seguido por una acción impulsiva
que está en completa contradicción con los resultados del análisis»
(CA).

LA ESENCIA DE MARTE EN LIBRA

He descubierto que las formulaciones siguientes expresan con gran


precisión las cualidades psicológicas esenciales de Marte en Libra:

• Se afirma mediante la sociabilidad y la cooperación. Se muestra


encantador y tiene un fuerte interés en las relaciones de pareja.

• Su iniciativa e impulso se dirigen con tacto y táctica hacia el equi­


librio, la justicia y la armonía.

• Su energía física y su capacidad de decisión se ven fuertemente


afectadas por las relaciones íntimas y las influencias estéticas,
y hallan una dificultad en el deseo de considerar todas las op­
Ciones.

Como ya he dicho, estas personas siempre están buscando el per­


fecto equilibrio, y esto también se aplica a su imagen de la relación ide­
al. Una de sus desventajas, tanto para los hombres como para las mu­
jeres, es que, al actuar a partir de su intensa atracción por el otro sexo,
siempre están comparando a la gente ( consciente o inconsciente­
mente). Lo que hace que les resulte difícil vivir el presente y apreciar
a la persona con la que están implicados, que podría sentir verdadero
afecto por ellos. Los nativos de ambos sexos están muy interesados en
las relaciones de pareja, y a veces las estudian detalladamente, de­
pendiendo mucho de las interacciones íntimas regulares con otra per­
sona -bien sea una pareja o una serie de amigos íntimos- como
fuente de energía y dirección en la vida. Suelen tener una actitud re-
finada hacia el sexo y desean que sea muy personal -a veces incluso
un poco formal o educado, y no teñido por abusos o un exceso de
«conducta animal». Aunque las personas con Marte en Libra suelen
ser tan «amables» que se excusan constantemente, mis entrevistas y
cuestionarios revelan que los demás suelen considerarles fríos como
el hielo cuando la otra persona busca algo más que un estilo agrada­
ble. Como le ocurre a Marte en todos los signos de aire, las imágenes
mentales generan excitación emocional y sexual, pero a menudo son
más reflejos de emociones reales y profundas que experiencias intensas
e inmediatas.
Las mujeres con Marte en Libra vacilan entre la acción agresiva y
la pasividad, entre el deseo de sexo enérgico y el intercambio suave.
El poderoso y voluntarioso Marte en un signo asociado con la cariño­
sa y artística Venus produce una personalidad imprevisible además de
fuegos artificiales interpersonales, así como una notable creatividad
verbal y artística. Estas mujeres tienen una necesidad constante de que
las relaciones íntimas le proporcionen energía y estímulo, lo que les
impulsa a iniciar muchas relaciones por la excitación inicial, que des­
pués no están tan dispuestas a trabajar, aplicando la autodisciplina y
realizando tareas prácticas para mantenerla. Si logran establecer un
compromiso -y consiguen contener sus fantasías y orientar sus hábi­
tos hacia un vínculo a largo plazo- pueden beneficiarse de una ener­
gía mucho más estable, y tener una sensación mucho más clara de lo
que quieren conseguir en la vida. Se sienten particularmente atraídas
hacia hombres inteligentes, cultos, sofisticados y preferiblemente muy
guapos. Si no tienen habilidades verbales, más le vale ser muy atracti­
vos o tener una vena artística. La equidad es un dios para ellas, e in­
sisten en mantener una relación al 50 %. Parte del trato es que ellas
disponen de su espacio independiente y de sus propias actividades in­
telectuales y sociales. Teniendo en cuenta su interés por las relaciones
íntimas y su necesidad de ellas, estas mujeres no las desean demasia­
do intensas, y esto también se aplica a la dimensión sexual. Como dijo
una entrevistada: «Simplemente no tengo mucha energía» (EA).
Sin embargo, la expresión energética general dependerá de los de­
más factores de la carta natal. Estas mujeres son un tanto exigentes a
nivel estético, y esto influye mucho en sus preferencias sexuales. En una
entrevista, una mujer con Marte en Libra dijo que había aprendido los
procedimientos sexuales leyendo poesía y novelas románticas. Las mu­
jeres con este emplazamiento son muy personaksy extremadamente vi­
suales. La mayoría prefieren mantener una luz encendida durante el
acto sexual para poder centrarse en la persona con la que están, y no
sólo en el cuerpo o en las emociones, como harían muchas otras. Les
gusta recrearse en el placer que dan.
Los hombres con Marte en Libra equilibran su expresión de la mas­
culinidad y del ego masculino con una sutileza sorprendente, y con
una conciencia precisa de las necesidades y reacciones de la otra per­
sona. Al responder a los cuestionarios, más de una mujer resaltó que
estos hombres son extraordinariamente considerados con las muje­
res, y no sólo a nivel romántico y sexual, sino en todas las áreas de la
vida. Les gusta la compañía femenina y se sienten inspirados por la be­
lleza. Su clara preferencia por las relaciones pacíficas y delicadamen­
te agradables hace que les disgusten las peleas y la histeria emocional,
porque quieren que todo se mantenga en el plano racional. En algu­
nos casos, su deseo de agradar a sus parejas les lleva a ser dominantes
en distintos sentidos, pero en general suelen sentirse cómodos dejan­
do que la mujer asuma el mando. Necesitan desesperadamente inte­
racción estimulante y romántica para energizar su vida física y creati­
va, y quieren una aproximación muy personal a la expresión sexual.
Veamos las siguientes comprensiones sobre Marte en Libra extraí­
das de diversas entrevistas, respuestas a cuestionarios y otros escritos:

• Un hombre con Marte en Libra escribió: «Buena parte de mi


energía se va en ideas, en pensar en los proyectos que quiero po­
ner en marcha. Y, por supuesto, en pensar en las relaciones. De­
dico buena parte de mi tiempo a dar vueltas a las ideas dentro de
mi cabeza, escribiendo artículos y discursos en mi mente. Y pon­
go mucha energía en las relaciones personales» (CA).

• Tanto en los cuestionarios como en las entrevistas, mucha gente


abordó un tema común para Marte en Libra que raras veces se ha
descrito en la literatura astrológica. Resulta dificil resumir el con­
senso alcanzado, que tiene que ver con la delicadeza y con la al­
ternancia, el dar y el tomar, la intimidad-y la distancia. Lee estas
citas tomadas de distintas personas:

• Una mujer dijo: «El sexo es un juego para adultos, pero debe ser
relajante» (EA).

• Un hombre comentó que la mujer con Marte en Libra era capaz


de generar intimidad cuando se creaba una distancia entre ellos:
«Ella solía pacificar la relación activamente -a menudo a través
del sexo- cuando había fricción. Asumía la iniciativa para re­
solver problemas durante los momentos de tensión o irritación»
(EA).

• Como dijo una mujer sobre los hombres con Marte en Libra: tie­
nen una actitud ligera y juguetona, dando mucho espacio a la
mujer, y esto puede ser percibido como demasiado espacio por
las mujeres de agua y de tierra, pero puede ayudar a expresarse
libremente a las mujeres de aire. Describió esta actitud masculi­
na como un «tocar y soltar alternativo; algo suelto y juguetón, en
absoluto intenso o posesivo» (EA).

• Comentando sobre una mujer con Marte en Libra, un hombre


también resaltó las reacciones sutiles de este emplazamiento: «No
es poderosa ni externamente orgásmica, sino delicadamente or­
gásmica: se producen una serie de aperturas a diferentes niveles»
(EA).

• Los siguientes comentarios de una mujer con Marte en Libra es­


pecialmente sincera amplían todavía más el retrato. Ella realizó un
estudio informal en el que comparaba hombres de diferentes na­
cionalidades y culturas, y sus estilos en la cama, y dijo: «El hecho de
regalar sexo fácil me hizo popular». Ella había pasado buena par­
te de sus años universitarios discutiendo con los hombres sin nin-
gún tacto, «incluso suscitando conflicto innecesariamente cuando
todo iba bien». Como encontraba estimulante el conflicto(Marte)
en la interacción personal (Libra), dijo: «Detesto a las personas
que siempre quieren apaciguar las cosas»(EA).

• Grant Lewi añade algunas afirmaciones precisas: «Deben esfor­


zarse por lograr un verdadera espíritu de cooperación, en lugar
de pasar de mostrarse tan mansos como un cordero a tan furio­
sos como una avispa(...). Necesitan moderación en los instintos
sociales y amorosos que tienden a llevarse lo mejor suyo, a alterar
su vida y a destruir su paz»(AFM).

• «Tanto en los hombres como en las mujeres, Marte en Libra es


genial para promocionar a su pareja, a veces a costa de sus propias
necesidades. No son emprendedores ni muy originales, pero es
bueno tenerlos en tu equipo»(EA).

Marte en Acuario

Cuando el planeta de la autoafirmación individual y la independencia


personal se halla en el signo de la libertad y la rebelión sin concesiones,
la combinación produce una expresión de energía particularmente im­
previsible, que unas veces se manifiesta como originalidad innovadora
y otras como un espíritu de contradicción que roza con lo excéntrico y ca­
prichoso. El extremismo caracteriza alguna de sus ideas, y les gustan
-especialmente en la juventud- las soluciones revolucionarias que
prometen reformas fáciles de las sociedades, las organizaciones o los
campos de estudio. En el mejor de los casos, expresan una gran obje­
tividad y pasión por el conocimiento, con una actitud verdaderamente
científica y experimental, basada en la experiencia real y en el proce­
dimiento de prueba y error más que en el dogma materialista y conser­
vador. Estas personas tienen una voluntad extremadamente fuerte, aun­
que esto no suele ser evidente en el primer contacto, puesto que acos­
tumbran a estar muy sintonizados con las expectativas sociales.
Tratan de llevarse bien con todo el mundo, pero también pueden
ser dominantes, especialmente en cuanto a lo que creen saber. Su cer­
teza puede darles ventaja en muchos campos. Por ejemplo, algunos
profesores muy eficaces y pacientes tienen esta ubicación, y su traba­
jo les ofrece un buen canal para esta energía. Otra profesión en la que
destacan es la defensa de causas humanitarias, los avances científicos
y el activismo social. Tienden a sentirse muy energizados por los gru­
pos y trabajar en organizaciones, a menudo en posiciones de lideraz­
go. De hecho, su verdadera pasión suele ser planificar para el futuro
o fomentar una sensación de misión con respecto al grupo o a sus pro­
pias metas intelectuales.

LA ESENCIA DE MARTE EN ACUARIO

Como una serie de buenos amigos míos tienen esta ubicación, he es­
tado particularmente alerta a lo largo de muchos años a las cualida­
des psicológicas esenciales que expresa Marte en Acuario:

• Se afirma de manera inteligente, individualista, excéntrica e in­


dependiente.

• La tendencia a la rebelión puede coartar la consecución de sus


objetivos, pero el impulso de reformar y revolucionar puede ser
canalizado hacia innovaciones creativas.

• La sensación de libertad, experimentación y excitación que le pro­


ducen las nuevas posibilidades e ideas estimulan su energía física
y su impulso sexual; el desapego y la objetividad científica pueden
dificultar la expresión de emociones y deseos apasionados.

Teniendo en cuenta su lealtad innata, pero también su rebelde an­


helo de libertad y experimentación sin restricciones, podemos carac­
terizar a los hombres y mujeres con Marte en Acuario como «fieles
pero no rígidos». Acuario es uno de los signos más leales; los indivi­
duos con este emplazamiento suelen estar comprometidos durante
décadas no sólo con las personas importantes de su vida,sino también
con ciertas ideas,causas,ideales o principios. Y esta lealtad,junto con
una aguda conciencia de sus principios y creencias,tiene un impacto
directo en sus actitudes hacia las relaciones íntimas y las posibles pa­
rejas. Otra paradoja que afecta a su planteamiento relacional es que,
aunque creen por principio en una gran libertad,también les encan­
ta tener razón y conservar el control. Suelen ser muy observadores en los
encuentros románticos y sexuales, y sin embargo se mantienen dis­
tantes y desapegados cuando consideran sus experiencias con deteni­
miento. De ahí que a menudo se comporten extrañamente en el sexo
u otros tipos de contacto físico. Parecen estar atascados en su cabeza
y tener problemas para soltar lo suficiente su tensión mental, como
para sumergirse en sus cuerpos y sentimientos. Es como si sintieran
una gran brecha entre su planteo mental de la experiencia íntima y
las demandas reales del intercambio físico y emocional, lo que pro­
duce los consecuentes nudos. Esto les hace ser aún más cautos a la
hora de involucrarse en una relación.
De las mujeres con Marte en Acuario se puede decir que,como mí­
nimo,no son nada tradicionales. No quieren tener nada que ver con
el papel femenino que es tradicional en nuestra sociedad; de hecho,se
rebelan enérgicamente contra él. La primera mujer que conocí que
conducía una motocicleta y llevaba una chaqueta de cuero (treinta o
cuarenta años antes de que esto se hiciera más habitual) tenía a Marte
en este signo. Y en una ocasión esta mujer fue arrestada por tomar el
sol desnuda en el jardín de su casa. (Como también tenía el Sol en
Acuario, era un ejemplo extremadamente asertivo de este emplaza­
miento). En estas mujeres lo único previsible es su imprevisibilidad. Y
así,previsiblemente,su actitud hacia el sexo es experimental y rebel­
de, pero al mismo tiempo totalmente guiada por los conceptos y teo­
rías más actuales. De ahí que muchas de ellas,aunque de mentalidad
abierta,son por naturaleza tan mentalmente que resultan un poco ase­
xuales. (Mucho depende de otros factores de la carta). No son cono­
cidas por cultivar el erotismo o por expresar fácilmente el afecto y la
pasión a través de los canales físicos y emocionales,siendo probable­
mente las más impacientes de todos los signos de Marte (¡aunque en
franca competencia con Marte en Aries, que siempre quiere ser el pri­
mero!). Se sienten naturalmente atraídas hacia las personas que reco­
nocen su necesidad de libertad y que también están comprometidas
con ella, además de tener un estilo de vida intelectual estimulante, y
un compromiso social consciente y original. Otro rasgo que ha apare­
cido en algunas entrevistas y cuestionarios es que la expresión sexual
de Marte en Acuario es errática e imprevisible. Ocasionalmente, estas
personas desapegadas y aparentemente frías sorprenden a su pareja, e
incluso la sobresaltan, mostrándose muy agresivas e impulsivas, como
si sus instintos atravesaran por fin todas las barreras mentales.
Muchas de las observaciones del último párrafo también pueden
aplicarse a los hombres con Marte en Acuario, porque en este signo
hay menos contraste entre los modos de expresión de los hombres y
mujeres que en cualquier otro de Marte. Así y todo, yendo a su propia
particularidad, los hombres con Marte en Acuario sorprenden a los
demás con sus comprensiones e ideas imprevisibles e innovadoras,
que expresan con gran sentido del humor. No controlan cuándo sur­
girá su originalidad, pero resulta intelectualmente estimulante para
ellos mismos y para los demás exhibir su ego masculino, mostrando lo
listos y sofisticados que son. Les encantan las bromas y el coqueteo al
comienzo de un romance, y a veces exhiben pasividad emocional o
poco interés por el sexo fisico. Refiriéndose a esta aparente inocencia
erótica de los hombres con Marte en Acuario, una entrevistada los des­
cribió como poseedores de una «lindeza como de niño pequeño»
(EA). Otras los han descrito como erráticos, de ánimo cambiante, y
de una imprevisibilidad frustrante. En este tipo de hombres hay un
notable orgullo, y surgen problemas cuando exigen ser tratados no
sólo con consideración, sino a veces con excesivo respeto, lo que evi­
dentemente les distancia de cualquiera que quiera tener un contacto
más íntimo.
Las siguientes citas revelan algunas comprensiones particular­
mente perceptivas con respecto a Marte en Acuario:

• Una mujer muy intuitiva escribió: «Las mujeres con Marte en


Acuario tienen inclinaciones intelectuales; les gusta conceptua-
lizar, filosofar y argumentar. Necesitan mucha estimulación men­
tal de otras personas y se sienten atraídas por hombres que se
oponen a las tendencias convencionales. Pero ellas tienden a ser
un poco dominantes, rutinarias y poco flexibles; son inquietas y
no les resulta fácil comprometerse en ningún sentido. Así mismo,
su energía no es muy estable: a veces pasan de grandes estallidos
de ambición a momentos en los que se quedan sin entusiasmo.
Están enchufadas o desenchufadas. No tienen una actitud per­
sonal en su atención a los demás; les resulta difícil centrarse en
los individuos porque siempre tienen una visión colectiva super­
puesta, haciendo que la gente se convierta en «tipos» en lugar de
entidades singulares (CA).

• Esto es lo que comentó en una entrevista un hombre de treinta y


ocho años sobre dos mujeres con Marte en Acuario con las que
había mantenido breves relaciones: «Ambas tenían intereses va­
riados e inusuales, y les encantaban el crecimiento personal y las
nuevas ideas. Pero en la cama, no sólo eran extremadamente im­
pacientes, sino también increíblemente insensibles. A mi me gus­
ta sumergirme en las energías de mi pareja y experimentar ple­
namente cualquier encuentro íntimo sin acelerarlo. Una de las
mujeres, mientras estábamos haciendo el amor, me dijo: "¿Aún
no has acabado?". Yla otra, a la mañana siguiente, se quejó de mi
interés por tener más sexo con este comentario espontáneo: "Ol­
vídalo. ¡Tardas una eternidad!", sin darme siquiera un abrazo ni
ofrecerme una sonrisa burlona» (EA).

• Debbi Kempton Smith no se contiene al expresar sus puntos de


vista sobre este signo de Marte: «Dominan la técnica -cuando se
mokstan en aplicarla- pero tienen muy poca comprensión. La pa­
sión es agradabl,e (su palabra favorita), pero enamorarse les aterra.
Lo anhelan desesperadamente, pero al rebasar ciertos puntos de
intimidad, entran en pánico (...). Esto hace que se sientan segu­
ros, y condenadamente solos. Son listos y necesitan una pareja in­
teligente, pero con su extraña actitud de "lo tomas o lo dejas" sólo
le buscan las idiotas. Hay una respuesta: dejar de buscar. Dirigirse
hacia alguna buena causa. Cuando resplandecen poniendo su
celo en hacer del mundo un lugar mejor, son los más excitantes
de todos. Entonces alguien digno de sus elevadas metas les en­
contrará (...). Piensan que son unos rebeldes interesantes, y se nie­
gan a hacer las cosas que la gente espera de ellos en una sociedad
educada. Creen que eso sería cursi. No se dan cuenta de que hie­
ren a la gente y que actúan como patanes» (SSN).

• Una mujer con Marte en Acuario remitió los siguientes comenta­


rios en los que habla específicamente en términos de energía. Creo
que prácticamente todo lo que dice es aplicable a las personas de
ambos sexos con Marte en Acuario, y el tipo de flujo energético
que describe también puede aplicarse a la gente con el Sol y la
Luna en este signo: «Mi energía es extremadamente esporádica,
alterna entre estallidos de actividad y períodos de letargo. Me gus­
ta conceptualizar y pensar en las cosas más que hacerlas. Siempre
he sentido que si tuviera que expresar este tipo de energía usando
como metáfora la respiración [¡nótese la referencia al elemento
aire! J, mi flujo particular sería el jadeo, no la inhalación y la exha­
lación uniformes. Siempre parezco estar fuera de mí, pensando en
lo que estoy haciendo (...).A nivel sexual también funciono de ma­
nera jadeante; o bien estoy ftjada en conseguir mi satisfacción, o
no me interesa en absoluto, y en cualquier caso mi mente está mu­
cho más involucrada que mi cuerpo» (CA).

• Las observaciones de Grant Lewi nos proporcionan una perspec­


tiva diferente sobre este emplazamiento marciano a veces descon­
certante: «Son personas muy tensas. Lo mejor que esta posición
puede ofrecerles es trasladar sus energías desde sus nervios corpo­
rales hasta los canales del progreso material y social ( ...). Pueden
quedarse ftjados que en sus formas y deseos y (...) si tienen dificul­
tades con el mundo (...), tenderán a sentir lástima de si mismos, y
tal vez a consolarse de formas que impidan su progreso» (AFM).
16

Marte en signos de agua

Las personas con Marte en cualquiera de los signos de agua combinan


la energía con la intensidad emocional; reaccionando intensamente
a todos sus compromisos, ambiciones y deseos. Se sienten atraídos ha­
cia ciertos objetivos o deseos por fuerzas compulsivas y bastante in­
conscientes; frecuentemente se afirman a sí mismos de maneras muy
indirectas, que a mucha gente le cuesta descifrar. Para conseguir sus
objetivos prefieren un modo de actuar sutil, intuitivo y bastante dis­
creto. Y a menudo sólo son parcialmente conscientes de sus ambicio­
nes y metas, hasta que pueden experimentarlas y evaluar las sensacio­
nes que les producen. Los anhelos más profundos -tanto de
seguridad como de significado en la vida- motivan buena parte de la
conducta y de las acciones de quienes tienen a Marte en el elemento
agua. De hecho, estas motivaciones profundas son más reales para
ellos que cualquier concepto o consideración práctica. (El lector de­
bería consultar el Capítulo 8 para revisar mis anteriores comentarios
sobre Marte en este elemento).
Otras claves para comprender a Marte en los signos de agua son las
siguientes:

• Para estas personas lo natural es hacer las cosas intuitivamente.


Sus metas y deseos suelen permanecer ocultos a los demás, y a ve­
ces también son un misterio para ellos mismos. Deben proteger
sus reacciones, pues suelen ser excesivamente sensibles cuando se les
observa desde una perspectiva externa. Sus intenciones veladas
pero persistentes pueden frustrar a las personas más directas y
prácticas. No obstante, esta aproximación aparentemente sinuo­
sa a menudo produce resultados sorprendentemente creativos.
Así es como respondió al cuestionario una persona con Marte en
Cáncer: «La gente no se da cuenta de cuántas cosas hago y de
cuánto afirmo mi voluntad simplemente porque no lo muestro;
no voy por ahí gritando y mandando. Sigo vías más sutiles» (CA).

• Para quienes tienen a Marte en agua, el cuerpo físico simple­


mente es un vehículo de expresión de la energía emocional con­
centrada, y el compartir sexual siempre incluye emociones y sen­
sibilidades especialmente intensas. La energía física agresiva
aumenta en paralelo con la seguridad y la intimidad emocional
que la persona siente con su pareja.

• Las cualidades intuitivas que hallamos en la gente con Marte en


los signos de agua les confieren unas capacidades únicas para re­
solver problemas que pueden resultar útiles en todo tipo de pro­
fesiones y campos de actuación. Estos individuos también tienen
un don especial para lidiar con otras personas en situaciones que
exigen cuidado y empatía. Destacan en las artes curativas y en las
profesiones relacionadas con el servicio, aunque la agudeza de su
intuición puede ayudarles a destacar también en ámbitos como
los de los negocios, la investigación, la enseñanza y la planifica­
ción estratégica.

Marte en Cáncer

Quienes tienen a Marte en el hipersensible y cambiante signo de Cán­


cer pueden encontrar dificultades para expresar lo que realmente
sienten o desean. No obstante, cuando logran expresar su sensibilidad
y revelar sus sentimientos personales, su pareja puede sentir una inti­
midad especial. Prácticamente todos los comentarios introductorios
de este capítulo ayudan a comprender el modus ope:randi de Marte en
Cáncer en todas las áreas de la vida. Las personas con este emplaza­
miento suelen ser tan inconscientes y poco claras con respecto a lo que
ve:rdade:ramente quieren que los demás sienten que evitan intencional­
mente los problemas, así como asumir sus deseos reales. Por lo tanto,
quienes tienen que lidiar con ellos suelen experimentar una conside­
rable frustración en su intento de averiguar qué está pasando, o tra­
tando de provocar una expresión clara de preferencia o intención en
estas almas elusivas. A veces parece que se ocultan sin admitir lo que
realmente quieren, lo que, por supuesto, en las relaciones es una pro­
tección eficaz contra el fracaso y el rechazo.
No he descifrado aún hasta qué punto algunos de ellos son cons­
cientes de sus verdaderos deseos. Éste es un signo tenaz y lleno de pro­
pósito, que se dedica a echar humo porque no quiere sentirse arrin­
conado. Generalmente mantienen un compromiso emocionalbastante
centrado en un objetivo. Además tienen un aire de inocencia infantil
con la que participan en sus juegos existenciales, y esto puede ser par­
te de su encanto siempre que el otro no necesite una respuesta con­
creta por parte de ellos.

LA ESENCIA DE MARTE EN CÁNCER

He destilado las siguientes cualidades psicológicas esenciales para


Marte en Cáncer después de muchos años de observar a clientes y tam­
bién a buenos amigos con esta posición planetaria:

• Se afirman a sí mismos de manera sensible, tímida, indirecta, in­


tuitiva y simpática.

• La iniciativa y la fuerza de voluntad pueden verse obstaculizadas


por sus cambios de humor y por su cautela protectora, pero es ca­
paz de actuar intrépidamente para apoyar a sus seres queridos;
preservan la tradición y las raíces.

• El sentimiento de ser cuidado y protegido estimula su energía fí­


sica y sexual; los miedos y las vulnerabilidades inconscientes pue­
den inhibir la acción decidida.

Tanto hombres como mujeres con Marte en Cáncer tienden a de­


mostrar un fuerte interés por el sexo que sorprende a muchos, pues-
to que suelen ser bastante tímidos-y reservados en sus expresiones pú­
blicas. Las personas con Marte en Cáncer combinan la agresividad se­
xual con la pasividad y la receptividad. Hay mucho intercambio emo­
cional con la pareja, y cuanto más flujo y conexión haya, más se
excitan sexualmente. En general son simpáticos y comprensivos, an­
helan ser queridos y necesitados, y saben hacer que su pareja se sien­
ta deseada. Como dijo una mujer en su respuesta al cuestionario: «Son
reflexivos, se preocupan por los sentimientos de su pareja y les gusta
estar muy cerca de la persona con la que mantienen una relación. Per­
sonalidad cálida; son capaces de hacer que la pareja se sienta queri­
da» (CA). Así mismo, las personas de ambos sexos se sienten atraídas
hacia parejas que tienen una necesidad evidente de recibir apoyo, ayu­
da, ánimos y otro tipo de cuidados. En algunos casos esto puede lle­
varles a involucrarse con personas particularmente necesitadas, ma­
nipuladoras, crónicamente dependientes o depresivas. Por lo tanto,
es importante que los individuos con este emplazamiento de Marte
analicen sus sentimientos y clarifiquen sus motivaciones en cualquier
relación íntima; pero eso es exactamente lo que les resulta más difícil.
Sus estados de ánimo, miedos y preocupaciones con respecto a la vul­
nerabilidad emocional pueden reducir su claridad mental y su inicia­
tiva, e inhibir su impulso sexual. Pero incluso cuando saben clara­
mente lo que quieren, su aproximación es muy indirecta, y raras veces
dicen lo que piensan.
A las mujeres con Marte en Cáncer les encanta la cercanía y la inti­
midad, y el sexo es un medio para sentir este vínculo. Anhelan la se­
guridad y la empatía emocional. A menudo expresan un estilo y una
energía arquetípicamente femeninos, pudiendo sintonizarse muy bien
con los hombres tanto desde lo físico como desde lo emocional. Sim­
patizan con los hombres en general, y especialmente con los tipos bon­
dadosos y sensibles hacia los que se sienten atraídas: hombre suaves,
protectores, hogareños, reconfortantes, e incluso un poco depen­
dientes. Una de las contradicciones de su naturaleza es que aunque
puedan decir que quieren un hombre fuerte, asertivo y autosuficiente,
en el fondo prefieren un tipo más bien débil, o al menos pasivo y ne­
cesitado. Necesitan a alguien de quien ser madres, y en realidad pre-
fieren dominar la relación, especialmente la vida hogareña. Tienden
a alternar entre ceder a la voluntad del hombre y a arrepentirse de ello.
Si el hombre se muestra independiente y posee su propia motivación,
siendo por ello imposible de dominar, entonces pueden surgir pro­
blemas relacionales. En este caso a la mujer podría resultarle muy poco
atractivo, y reprocharle que sea insensible, que nunca esté en casa, etc.
Esta posición de Marte genera paradojas a muchos niveles.
Los hombres con Marte en Cáncer suelen ser bastante amables, y
tan románticos que parezcan desmayarse ante su amada. Probable­
mente sean capaces de comprender la mayoría de las necesidades fe­
meninas mejor que cualquier otro signo de Marte, y también son los
más hogareños de todos los hombres, por lo que suelen ser excelen­
tes cocineros y jardineros. Tienen instinto de protección y a menudo
se esfuerzan por ser buenos proveedores al estilo tradicional. Siempre
hacen un fuerte hincapié en el hogar y en los temas familiares (gru­
pos familiares actuales y pasados). Aunque normalmente están muy
apegados y aman a sus retoños, algunos se muestran muy impacientes
con ellos, o parecen no prestarles atención e ignorar sus verdaderas ne­
cesidades personales. Las mujeres tienen una manera fácil de alienar
a este tipo de hombres: basta con que se muestren impacientes, exi­
gentes e insensibles. Cuando se les hiere en sus sentimientos, se reti­
ran, y si se sienten rechazados, es posible que no vuelvan a expresar
sus verdaderos sentimientos o mostrar evidencia alguna de interés eró­
tico por ti durante años.
Estas son algunas características de Marte en Cáncer extraídas de
entrevistas, respuestas a cuestionarios y otros escritos:

• Debbi Kempton Smith señala que estas personas son bondadosas


con casi todo el mundo, y por eso los demás suelen aprovechar­
se de ellas, a veces por su inocencia o porque alguien juega con
sus simpatías. Estas son sus palabras: «Son agudamente sensibles
a las necesidades emocionales de su pareja porque son auténti­
camente bondadosos, y por eso son más capaces de conservar
una pareja que cualquier otro signo de Marte. Deben relajarse y
valorar su capacidad de moverse entre la gente con su actitud sua-
ve, dulce y sutil: la antigua escuela de seducción del camino in­
directo » (SSN).

• En su Manual de astrología,Julia Parker expresa de manera muy be­


lla algunos de los atributos de Marte en Cáncer: «Realiza un gran
esfuerzo por alcanzar aquello que es importante para el individuo
( ...). Éste es un emplazamiento maravillosamente sensual para
Marte, y la expresión y el disfrute del sexo suelen ser extremada­
mente coloridos; así mismo, su cualidad sensible e intuitiva le per­
mite darse cuenta de las necesidades de la pareja» (AHB).

• El tema de sentirse contenidos surge en una serie de entrevistas y


cuestionarios, y esto es interesante porque tradicionalmente Cán­
cer ha estado asociado con el útero. Parece que a las personas de
ambos sexos con Marte en Cáncer les gusta abrazarse y acurru­
carse en algún lugar seguro y cálido; de hecho, a veces se apegan
tanto al ser querido que su pareja se siente totalmente asfixiada.
Un hombre que sólo tenía a Marte en Cáncer reveló esta infor­
mación tan personal en una entrevista, probablemente porque
yo le conocía bien y confiaba en mí: «Cuando estoy envuelto en
la ropa de cama la siento como una especie de útero, y eso me
permite excitarme sexualmente. Necesito sentirme protegido y
envuelto en la otra persona, sentir que nos alimentemos mutua­
mente, que hay un lugar cálido en el que entrar » (EA). Otro
hombre, que no tenía planetas en Cáncer, dijo: «He conocido a
una serie de mujeres con Marte en Cáncer, y todas ellas tienen
una respuesta sexual rápida. Les gusta contener a su pareja, te­
ner a un hombre dentro de ellas, más aún que los juegos preli­
minares o los desenlaces.» (EA).

• Una mujer con Marte en Cáncer comentó en su cuestionario: «A


veces pienso que mi Marte en un signo de agua indica el flujo y
reflujo de mi necesidad sexual, que viene y va como la marea. A
veces siento que estoy muy orientada hacia el sexo, y después pa­
san muchos días sin que piense en ello. Creo que en mi caso tam-
bién hay mucha emoción asociada al sexo, y Marte en el elemen­
to agua así lo indica» (CA).

• Los escritos de Grant Lewi confirman una pauta que se ha veni­


do repitiendo en buena parte de mi investigación: «Las mujeres
con esta posición tienen una forma curiosa de "mandar en casa",
y al mismo tiempo piensan que quieren un hombre valiente que
les proté;ja del mundo. Los hombres con este emplazamiento sue­
len estar regidos por sus mujeres, o por rasgos psicológicos pro­
cedentes de la herencia materna» (AFM).

Marte en Escorpio

Cuando Marte está situado en Escorpio -un signo con el que ha es­
tado asociado como «planeta regente» desde los tiempos de los anti­
guos griegos- es particularmente enérgico en su expresión. Algunas
características de la gente con Marte en Escorpio son el liderazgo di­
námico, una fuerte sensación de tener una misión en la vida, com­
promisos apasionados, deseos intensos y conocimiento intuitivo basa­
do en las sensaciones viscerales. Ciertamente ésta es una de las
ubicaciones más poderosas para Marte, y su poder fluye hacia todo lo
que hacen, incluyendo las relaciones y la sexualidad. Todo lo que em­
prenden lo llevan a cabo con persistencia, vigor y una gran sensación
de compromiso. Como escribe Julia Parker: «Tienen un tremendo
sentido del propósito y gran determinación» (AHB). Su modo de ope­
rar es intuitivo pero muy deliberado, basado en una cuidadosa inves­
tigación de todos los factores implicados y sus consecuencias, aunque
es su mente inconsciente quien realiza la mayor parte de esta «inves­
tigación» y quien la comunica a su conciencia por medio de las sen­
saciones viscerales. En cualquier caso, hace falta mucho para hacerles
renunciar cuando se comprometen con un curso de acción, y sus
asombrosos recursos garantizan que tendrán éxito incluso en empre­
sas dificiles para las que aparentemente están poco dotados o prepa­
rados. Este compromiso apasionado con una misión o un desafio les
hace eficaces, siendo formidables aliados o enemigos. Sus actitudes
hacia los demás suelen ser transparentes; pueden ser unos amigos ex­
traordinariamente leales, pero nunca olvidan una herida o una trai­
ción. Siempre me gusta resaltar que, aunque Escorpio tiene fama de
estar muy sintonizado con la sexualidad, su mayor contribución es
aportar pasión a cualquier proyecto en el que esté involucrado. Hay
muchos signos que son muy sexuales (Tauro, Capricornio y Leo, por
ejemplo), pero ninguno de ellos expresa la pasión emocional de Es­
corpio.

LA ESENCIA DE MARTE EN ESCORPIO

Éste es el resumen de las cualidades psicológicas esenciales de Marte


en Escorpio que he formulado a lo largo de las últimas décadas:

• Se afirma a sí mismo con intensidad, de manera magnética, apa­


sionada y poderosa.

• Sus fuertes deseos, impulsos y desafíos activan su energía física y


su iniciativa; posee una gran resistencia.

• La necesidad de compartir una profunda intimidad emocional y


de experimentar mucha intensidad motivan su apetito sexual; el
secretismo y la necesidad de autoprotección y control total pue­
den obstaculizar su espíritu decidido y su libertad de expresión.

Tanto los hombres como las mujeres con Marte en Escorpio reac­
cionan rápidamente ante cualquier cosa, aunque -teniendo en cuen­
ta lo mucho les gusta controlarse- detestan que sea tan evidente. A ve­
ces explotan cuando se sienten al límite, o cuando la ira se ha ido
acumulando durante algún tiempo. Tienen un increíble instinto de au­
toprotección, que generalmente posee la precisión de un sexto sentido,
aunque otras veces les lleva a la suspicacia y a la paranoia. La sensibili­
dad psíquica a cualquier plan que les afecte es habitual entre ellos;
como si extendieran sus antenas psíquicas en el entorno o en las men-
tes subconscientes de los demás, lo que les permite encontrar solucio­
nes a los problemas, resolver misterios, ver el fallo en cualquier estrate­
gia, e incluso encontrar objetos perdidos. Naturalmente, su aguda sen­
sibilidad, sospecha crónica y tendencia a explotar cada tanto hace que
las relaciones íntimas se conviertan en una verdadera prueba de auto­
control, especialmente sobre sus emociones.
Si se les menosprecia, su instinto es de vengarse, como si pudieran
remediar su dolor o su sentido de la justicia atacando. Se toman el sexo
en serio, y a menudo tienen conflictos en torno a él. Despiertan pron­
to a la sexualidad y la sienten intensamente en su interior, pero a me­
nudo detestan el dominio que ejerce sobre ellos y su incapacidad de
controlarla. De ahí que algunos traten de reprimirla hasta el extremo.
Sin embargo, el intento de negarla o convertirla en tabú incrementa
la curiosidad que sienten con respecto a la experiencia sexual. El sexo
les abre puertas al tipo de comunicación profunda que anhelan, y es
un aspecto de la vida que les permite soltar el control y relajarse. La
mayoría sienten una fuerte atracción hacia la intensidad emocional
del sexo y la experiencia de sentirse desbordados por estas energías vi­
tales tan fundamentales y poderosas. Algunos consideran la relación
sexual como una oportunidad de explorar una nueva dimensión del
sentimiento, lo que a veces conduce a una transformación personal.
Las mujeres con Marte en Escorpio son muy apasionadas y necesitan
demostraciones frecuentes de deseo. Algunas tienen el magnetismo
personal que suelen exudar los hombres con este emplazamiento.
Siempre tienen una fuerte voluntad y determinación, y una estrategia
definida que siguen en todas las cosas, y que raras veces revelan. En al­
gunos casos el deseo y la voluntad de controlar producen conflicto,
porque simultáneamente quieren un hombre fuerte y dominar en la
relación. Son muy posesivas y celosas (a veces de manera iracunda y
resentida), y quieren sentirse muy unidas a su pareja. Como escribió
un hombre en el cuestionario sobre una mujer con Marte en Escor­
pio: «Es mujer de un solo hombre a la que no le gusta cambiar de pa­
reja; muy sensual y con una intensa energía» (CA). Estas mujeres son
como generadores de energía, y pueden ser extremadamente capaces
en cualquier actividad, desde la sanación hasta el atletismo o los ne-
godos. Poseen grandes recursos en cualquier campo al que se dedi­
quen, incluyendo las labores domésticas. Su poder intimida a algunos
hombres, pero eso está bien porque ellas quieren a alguien fuerte, au­
tosuficiente y confiado en sí mismo. Se sienten atraídas por hombres
intensos y apasionados que demuestren su interés incluso mostrán­
dose un poco celosos. En realidad, estas mujeres no quieren dema­
siada independencia y prefieren saber que son muy necesitadas, pues
eso les hace sentirse deseables y apreciadas.
Los hombres con Marte en Escorpio exudan cierto carisma, un
aura magnética de poder y sexualidad. El mejor ejemplo que he co­
nocido personalmente fue el senador y candidato presidencial Ro­
bert Kennedy, que tenía tanto Marte como el Sol en Escorpio. Su
campo energético y su aura eran notables, y podían sentirse a la dis­
tancia de unos diez o quince metros donde yo me hallaba. Como es­
tas personas irradian una energía tan poderosa, provocan en los de­
más respuestas fuertes, y a menudo extremas. Suelen repeler o atraer
en forma inmediata. Acostumbran a mostrarse enérgicos, decididos
y algo impacientes, y a veces resulta difícil tratar con ellos, pero posi­
blemente son las mejores personas que puedas tener a tu lado en una
emergencia o situación límite. Su atención al detalle y su capacidad
para resolver problemas, combinadas con su determinación e intui­
ción, hacen que muchos de ellos tengan éxito en los negocios e in­
versiones, pero también que se adapten particularmente bien al tra­
bajo de detectives, a la investigación científica y a una amplia variedad
de artes curativas.
Un escritor d�jo que el hombre con Marte en Escorpio es un «alma
autosatisfecha», haciendo referencia al hecho de que se resisten a
cualquiera que trate de cambiarles. Como suelen ser muy obstinados
-rasgo que se acentúa a medida que envejecen- sólo parejas muy
inteligentes, simpáticas y pacientes conseguirán hacerles ver y adop­
tar otros puntos de vista. Es posible que crezcan y cambien por sí mis­
mos, especialmente si emprenden algún camino de autotransforma­
ción y desarrollo personal (algo que es común), pero generalmente
se resisten a ser manipulados por otros. Una respuesta al cuestionario
resaltó que los hombres con este emplazamiento cuentan con «pode-
rosas reservas de energía» (incluyendo energía sexual) y «disponen
de la suficiente para recuperarse» de las adversidades.
Las siguientes citas tomadas de entrevistas, cuestionarios y otras
fuentes completan el retrato de Marte en Escorpio:

• La respuesta al cuestionario de una mujer expuso con gran pre­


cisión y exactitud a algunas características de las personas de am­
bos sexos con este emplazamiento: «He conocido a mucha de
esta gente. Son individuos muy interesantes, absolutamente per­
feccionistas en lo que atañe al trab,�jo, extremadamente apasio­
nados en todos los aspectos, con gustos y aversiones intensos. Son
violentos y destructivos cuando se enfadan, y lentos al perdón (a
veces no llegan a perdonar). En todas las experiencias sensoria­
les, hacen gala de un exceso de permisividad» (CA).

• En una entrevista, una mujer de poco más de treinta años con mu­
cho aire y fuego evaluó así a los hombres con Marte en Escorpio des­
pués de haber conocido a un par de ellos y de haber vivido con uno
más de una década. La palabra clave que repitió una y otra vez a lo
largo de la entrevista fue intensidad: «Muy intensos. Se apoderan de
ti, te sujetan y no dejan mucho espacio para que la mujer proyecte
su yo o su asertividad. Son dominantes e insaciables en el sexo, que
para ellos está asociado con la conquista, el control, el dolor, la pro­
fundidad y la desesperación. Estos hombres parecen estar llenos
de celos y de conflicto, pudiendo mostrarse muy inseguros» (EA).

• El cuestionario de una mujer sobre los hombres con Marte en Es­


corpio también incluyó la palabra conquista pero en otro contex­
to: «Su intensa mirada puede sentirse a metros de distancia sobre
la parte del cuerpo en la que se enfoca; tienen un gran campo
energético. Son intensos en sus deseos, celosos, astutos; realizan
sorprendentes retiradas cuando planean atacar y son geniales en
el mundo de los negocios» (CA). Otra mujer que tenía a Venus y
Marte en Escorpio caracterizó así a su amante ideal: «Quiero a al­
guien que entre ahí y me desmonte totalmente» (EA).
• Tiffany Holmes hace referencia al extremismo de Marte en Es­
corpio: «La obsesión de Escorpio puede agrandar las afrentas y
las ftjaciones sexuales, dando a los objetos de estas pasiones mu­
cha más importancia de la que merecen. Las expresiones de ira
pueden ser extremadamente sarcásticas ( ...). A menudo parece
que las opciones son luchar o renunciar totalmente al sexo»
(WA).

• Grant Lewi evalúa con agudeza a Marte en Escorpio: «Puede ser


la mejor o la peor de las cosas que encuentres en una carta. En
su aspecto óptimo, las energías fluyen hacia canales que gene­
ran una profunda seguridad personal en los negocios y en el
amor. El magnetismo es poderoso; las fuerzas vitales sirven in­
tensamente al ego para atraer a otros y retenerlos, o para ex­
traer del mundo los máximos beneficios materiales y espiritua­
les. En su peor aspecto, la misma necesidad de seguridad se
convierte en miedo a no conseguir los objetivos del ego, y el na­
tivo trata de escapar de maneras indeseables ( ...). Su objetivo
debe ser el autocontrol, alejar las energías y hábitos de si mis­
mo, y dirigirlos hacia la acción objetiva; atraer a otras personas,
y retenerlas con amor en lugar de utilizar el miedo; evitar los
instintos negativos y destructivos como los celos, el temor y la
suspicacia; tener fe en si mismos, en su mundo y en las personas
que lo habitan. Sus energías son una fuerza casi tangible que
emanan de ellos en una especie de aura; hacen sentir donde es­
tán, y pueden fortalecer o destrozar a otra persona diciéndole
lo que piensan de ella. Esto se debe a que sus instintos son tan
poderosos que exhiben en su movimiento, tono y acción lo que
creen internamente, y son casi tan eficaces en el silencio como
el discurso» (AFM).
Marte en Piscis

Quienes tienen a Marte en el fluido, comprensivo y multidireccional


Piscis se hallan en uno de los signos más compasivos e intuitivos, pero
normalmente les cuesta definir lo qué quieren. Sus objetivos se ven in­
variablemente afectados por sus ideales y por un sentido de tener una
misión en la vida que resulta dificil de definir. Estas influencias subje­
tivas suelen ser bastante inconscientes. Además, cuando el planeta de
la autoafirmación está en el signo más sensible y compasivo del zodí­
aco, se trata de individuos bondadosos, moderados y conscientes de
cómo se sentirán los demás ante cualquier cosa que ellos hagan. Sue­
len entregarse a su trabajo con dedicación, mostrando poca necesidad
de reconocimiento. Su manera de actuar abnegada y discreta, una ra­
reza en nuestros días, que puede llegar a reducir sus posibilidades pro­
fesionales.
Otro factor crucial para entender cualquier planeta en Piscis es el
anhelo de escapar de la «realidad» mundana y opresiva. Así, con Mar­
te en este signo, observamos un fuerte impulso de evasión que puede
manifestarse de muchas maneras. Puede canalizarse hacia el amor, la
relación romántica o el sexo, o hacia fantasías asociadas con estos ám­
bitos de experiencia. Alternativamente, puede expresarse mediante
empresas artísticas, creando formas que demuestren una fuerte sen­
sibilidad y revelen los anhelos de su imaginación. O bien enfocarse ha­
cia aspiraciones espirituales, siguiendo un gran número de vías dife­
rentes. Depende tanto de qué otros factores aparezcan en la carta
natal, por lo que resulta especialmente difícil generalizar sobre este
emplazamiento de Marte.
La gente con Marte en Piscis puede ser inspiradora o «disipadora»;
puede dedicarse al servicio desinteresado y a causas idealistas, o tratar
de perderse en actividades escapistas o en sustancias alucinógenas. Al­
gunos se dedican a altos ideales, y otros desparraman y despilfarran
totalmente sus energías de manera improductiva. Éste es un empla­
zamiento extremadamente sensible para el enérgico Marte, y estas
personas suelen ser muy emocionales (aunque podrían ocultarlo bien,
especialmente los hombres). A menudo poseen poderes curativos e
instintos caritativos naturales. Aunque se cree que tienen poca ener­
gía fisica, como se evidencia en un par de citas al final de esta sección,
es más preciso decir que su energía fluctúa. Mucho depende de cómo
el emplazamiento de Marte se integre con el resto de la carta natal del
individuo. Por ejemplo, dos de los atletas más gráciles e intuitivos de
las últimas décadas tienen Marte en Piscis: Bjorn Borg, que dominó el
tenis durante años (incluyendo cinco campeonatos de Wimbledon),
y Bernard King, un gran jugador de baloncesto que fue máximo ano­
tador durante muchos años.

LA ESENCIA DE MARTE EN PISCIS

Aunque con respecto a Piscis casi todo resulta dificil de poner en pa­
labras, la expresión general de sus cualidades psicológicas esenciales
puede condensarse en estas frases:

• Se afirma de manera idealista, empática, agradable y bondadosa.

• La iniciativa y la fuerza de voluntad están coloreadas por la sen­


sibilidad y la compasión hacia los demás; persigue sus propios de­
seos sutilmente, motivado por la inspiración, la intuición o una
visión que le guía.

• Los sueños, los estados de ánimo y las emociones siempre afec­


tan a la energía fisica y al impulso sexual; la afirmación y la deci­
sión pueden verse dificultadas por una notable vulnerabilidad
personal y emocional.

Los hombres y mujeres con Marte en Piscis comparten un modo


de actuar especialmente cauto, y a veces tímido en situaciones socia­
les. Como no están nada seguros de sí mismos ni de su atractivo, y ni
siquiera de lo que realmente quieren, se aproximan a los nuevos pro­
yectos, incluyendo las relaciones, de manera sutil, intuitiva y tentativa,
«como probando la temperatura del agua» y sintiendo la reacción de
la otra persona. Su tendencia natural es intentar conseguir sus objeti-
vos por medios indirectos, sin exponerse innecesariamente a una he­
rida emocional. Cuando consideran a una posible pareja, tienen que
estar seguros de que la otra persona es suficientemente abierta y res­
petuosa hacia su naturaleza sensible antes de sentirse cómodos ex­
presando sus afectos. Marte en Piscis es un emplazamiento sensual
(pero no terriblemente sexual), y el enfoque idealista se dirige más
hacia el romanticismo soñador que hacia la pasión física intensa. Las
personas de ambos sexos con Marte en Piscis tienden a ser extrema­
damente románticas y a menudo se dedican a fantasear, a veces hasta
el punto de vivir en un mundo de fantasía o de expresar un talento li­
terario surgido de sus actividades imaginativas. Desde una edad tem­
prana son agudamente conscientes de su propia vulnerabilidad y de
sus reacciones hipersensibles, y también suelen serlo de las necesida­
des emocionales de los demás, siendo éste el menos asertivo de todos
los signos de Marte. Tienden a encubrir sus deseos, o a expresarlos en
silencio, a ser tan indirectos que nadie se da cuenta de ellos. Después
pueden enfadarse y expresar resentimiento porque no les prestan
atención.
Las mujeres con Marte en Piscis no son particularmente asertivas
con respecto a lo que desean en las diversas áreas de la vida, inclu­
yendo las relaciones y el sexo. Pero tienen un gran deseo de agradar,
y prefieren no tener que decir nada que pueda dar al otro una clave
sobre lo que sienten o desean; prefieren que su pareja lo intuya. No
obstante, debido a los mensajes no verbales poco claros que emiten,
a menudo se ven involucrados en cosas que hubieran preferido evi­
tar. Son básicamente más emocionales que físicas, necesitan sentirse
apreciadas y cercanas a su pareja, y se esfuerzan excepcionalmente
por mostrar su devoción y ofrecer atenciones a su compañero. Pero
como tienen poca confianza en su atractivo sexual, a menudo de­
muestran su timidez con una conducta sexual extraña. Estas mujeres
se sienten especialmente atraídas hacia los hombres que exhiben al­
guna de las características dominantes de Piscis: espirituales, inspira­
dos, musicales, «alucinados», confusos( ...) o soñadores, visionarios
e idealistas. Curiosamente, les atraen cualidades contradictorias en
los hombres: dependientes y necesitados, pero también protectores,
compasivos, sacrificados y fuertes como para cortejarlas romántica­
mente. Aunque esta atracción hacia cualidades contradictorias·a me­
nudo les decepciona, cuando realmente funciona les produce una
enorme dicha.
Los hombres con Marte en Piscis tienen una fuerte imaginación,
así como sensibilidades psíquicas y artísticas que suelen escasear en­
tre los varones. En el mejor de los casos son capaces de mostrar suavi­
dad y delicadeza, y al mismo tiempo mucha energía y asertividad. Las
mujeres de un grupo de discusión que dirigí emplearon las palabras
siguientes para describir a los hombres con Marte en Piscis: «Dulces,
flexibles, cariñosos, sensibles, afectuosos». A estos hombres les gusta
mucho el intercarp.bio romántico, el misterio, y a menudo los coque­
teos secretos o las fantasías; les gustan las parejas misteriosas que les
intriguen y estimulen su imaginación. Les gusta cortejar y la compa­
ñía de las mujeres en general; sin embargo, aunque aparentemente se
encandilan por las atracciones sexuales, suelen mostrarse muy pasi­
vos, sin sentirse particularmente abrumados por la intensidad de su
deseo sexual.
En las citas siguientes tomadas de libros y entrevistas se comentan
algunas características de Marte en Piscis:

• Esto es lo que escribió en un cuestionario una mujer con Marte


en Piscis: «Dudo un poco antes de actuar(... ), la cualidad de mi
expresión varía enormemente. A veces me muestro confiada y de­
cidida, y otras veces actúo mansamente. Ésta es un área de mi vida
en la que ya llevo trabajando bastante tiempo. Se ha producido
alguna mejora, pero la energía fluctúa mucho»(CA).

• Otra mujer escribió: «Las mujeres con Marte en Piscis son tan
idealistas que les cuesta afrontar las actividades mundanas; tienen
que considerar que lo que hacen tiene una conexión cósmica con
la totalidad mayor; tienden a perderse en lo universal y les cuesta
centrarse en la realidad. Les gustan los hombres que cuidan de
ellas y de los aspectos prácticos de la existencia cotidiana»(CA).
• Los hombres con Marte en Piscis suelen estar poco centrados en
el aquí y ahora, y poco enraizados en el mundo físico. Esto es lo
que dijo una mujer sobre un hombre con Marte en Piscis con el
que había mantenido una relación: «Era como si él no estuviera
allí, jno había presencia física! Me resultaba dificil sentir que es­
taba conmigo» (EA).

• Grant Lewi señala una característica especialmente importante


de muchas personas que tienen este emplazamiento de Marte, y
resulta útil saber cómo ajustarse a ella: «Pueden perder energía
en dar vueltas a las cosas, en sus miedos e introspecciones, si no
están constantemente en guardia contra ello. Deberían seleccio­
nar actividades que no fuercen demasiado el cuerpo físico, y
aprender a seguir el flujo y reflujo de su fuerza. Así pueden re­
correr un largo trecho, porque, cuando no están trabajando, es­
tán almacenando ideas y vitalidad en el consciente y en el sub­
consciente, lo que posteriormente expresarán. Pero cuando
tratan de mantenerse continuamente en marcha, pierden ener­
gía, magnetismo e ideas. No deben buscar una expresión dema­
siado física del amor, porque ahí sus energías no funcionan con
mucha constancia. Cuando están cansados, no valen mucho, y
tienden a pensar cosas malas de sí mismos. Deben lograr la ma­
estría de sí mismos, concediéndose abundante tiempo para des­
cansar y estando dispuestos a ir más lento» (AFM).
17

Los «aspectos», las interacciones energéticas


entre planetas
Y no pienses que diriges el curso del amor;
porque el amor, si te halla digno, dirige tu curso.

KAHLIL GmRAN

Si uno no sabe hacia qué puerto navega,


ningún viento le es favorable.

Sf:NECA,
escritor y filósofo romano del siglo I

Al analizar cualquier relación, además de comparar las sintonías


energéticas generales de los planetas en función de los elementos de
los signos en los que están, también podemos evaluar la interacción
energética entre dos planetas cualesquiera de manera mucho más es­
pecífica en una comparación de cartas. Es decir, podemos evaluar
profundamente y con notable precisión la interacción entre compo­
nentes específicos de los campos energéticos de las dos personas
mediante la comparación de ambas cartas natales a un nivel más de­
tallado, que incluye el estudio de los «aspectos» más exactos: las re­
laciones angulares específicas entre dos planetas reconocidas duran­
te siglos por la astrología tradicional. De hecho, la observación del
ángulo que forman dos planetas cualesquiera en el zodíaco nos per­
mite determinar la intensidad general de la interacción energética
de manera sorprendentemente fiable. Estas relaciones y medidas an­
gulares, habitualmente llamadas aspectos, o aspectos intercartas cuan­
do se hace una comparación, son cruciales para evaluar todos los fac-
tores de la carta natal individual, así como cualquier comparación
global entre cartas.
Evidentemente, introducir otro factor más en la ya profusa mez­
cla de energías, símbolos y signos añade un nuevo nivel de compleji­
dad (¡y posiblemente de confusión!) a la larga lista de factores que
hemos comentado: planetas, elementos, signos, el Ascendente, etc.
No obstante, si has llegado hasta este punto de este libro relativa­
mente extenso, debes estar seriamente interesado en la psicología as­
trológica, o al menos debes sentir curiosidad por el tema. Sin duda
ya sabes lo compleja que es la ciencia astrológica, y cuánto tiempo y
esfuerzo se necesitan para hacerse un verdadero experto en combi­
nar todos los factores en una «imagen» coherente y útil de las diná­
micas energéticas y de las interacciones. Además, hasta ahora me he
enfocado fundamentalmente en la Luna, Venus y Marte, haciendo
sólo breves referencias a los demás planetas personales y a los plane­
tas externos. En algunos de los ejemplos de este capítulo, quiero ani­
marte a que te familiarices con los demás planetas y que empieces a
experimentar con todos ellos y sus interacciones mutuas. Además de
ciertas frases específicas de la Directriz B que se presenta posterior­
mente en este capítulo, también aconsejo al lector que estudie el
Apéndice A para entender cómo se expresan todas las energías y
principios planetarios.
En este capítulo, empezaré explorando el complejo tema de los as­
pectos, tratando de ampliar nuestra comprensión de las interacciones
energéticas en una comparación de cartas. Hasta un novato en el tema
podrá dar los primeros pasos en esta disciplina siguiendo las directri­
ces básicas que más adelante se explican. No obstante, ésta sólo es una
introducción rápida e incompleta al tema. Un tratamiento más deta­
llado de los aspectos está mucho más allá del ámbito del presente li­
bro. Para obtener una explicación de este tipo, el lector debe consul­
tar el Capítulo 8 de mi libro Manual de interpretación de la carta natal. Y
para obtener una guía más detallada y pormenorizada que le permita
analizar otras facetas de la comparación global de cartas, el lector debe
dirigirse a mi libro Modernas dimensiones de la astrología: los ciclos y nues­
tras relaciones.
En cualquier caso, antes de exponer la definición y el significado
de los aspectos, me gustaría disipar algunas de las engañosas supersti­
ciones asociadas con algunos de ellos. Hablando en general, como en
la enseñanza de la astrología no se incorpora la comprensión moder­
na de los campos y flujos energéticos, y dada la influencia que los en­
gaños adivinatorios tienen sobre la gente, la mayoría de las inter­
pretaciones de los aspectos que el lector encontrará en los libros, pro­
gramas de ordenador y páginas web son simplistas e irreales. Además,
suelen estar presentadas dentro de un marco conceptual severamen­
te limitado y dualista (bueno/malo, compatible/ incompatible, éxi­
to/fracaso) que tiene poco valor práctico o fiabilidad, que a menudo
produce resultados psicológicos negativos en las vidas de las personas.
Además, las palabras empleadas en tantos libros anticuados de astro­
logía (e incluso en muchos libros y páginas de Internet actuales) son
deterministas, toscas, donde se olvida la complejidad y sutileza de la
experiencia o de las relaciones íntimas, por no decir que son destruc­
tivas en lo psicológico y emocional. Como escribió el famoso autor y
activista Anthony Robbins: «Las palabras que otorgamos a nuestra ex­
periencia se convierten en nuestra experiencia». Actualmente esto de­
bería ser evidente para cualquiera que pretenda ofrecer consejo psi­
cológico, pero, de algún modo, mucha gente prefiere las afirmaciones
infantiles, «sabelotodo» y «absolutas» a las evaluaciones honestas de
los hechos confirmados. De ahí que quienes estudian astrología y/o
buscan consejo astrológico deban mantenerse alerta ante fuentes de
información o individuos que empleen un lenguaje rígido, senten­
cioso o fatalista. Debemos rechazar inmediatamente tales fuentes so­
bre la base de que, aunque creamos que ciertas cosas en la vida están
predeterminadas, la probabilidad de que quienes proponen tales opi­
niones sean sabios o lo suficientemente evolucionados espiritual­
mente como para saber lo que está determinado para ti, son como mí­
nimo dudosas.
Por esta razón he elegido como directrices generales las dos citas
que se presentan al principio de este capítulo, especialmente por su
relevancia para comprender las relaciones. Ambas citas señalan el he­
cho de que tanto en el amor como en la vida hay muchas más fuerzas
activas de las que se pueden hallar en cualquier detalle astrológico es­
pecífico. Como aconseja el gran poeta místico Kahlil Gibran (autor de
El Profeta), el amor mismo dirigirá nuestro curso; y en este contexto
uno debería ver todos los aspectos astrológicos entre los planetas de
dos personas como parte de una experiencia de aprendizaje en el pro­
ceso de descubrir el misterio del amor. La sabiduría de la cita de Sé­
neca nos aconseja que necesitamos saber adónde nos dirigimos antes de
poder adaptarnos inteligentemente a las circunstancias, y esto es apli­
cable a todas las actividades de la vida. Pero, cuando esta cita se apli­
ca al tema emocionalmente cargado de las relaciones íntimas, signifi­
ca que la compatibilidad o incompatibilidad, así como cualquier tipo
de relación, sea fácil o difícil, no merecerá mucho análisis si las dos
personas carecen de un objetivo, un ideal, o una dirección en común.
En otras palabras, ¿qué tipo de relación quieren construir y experi­
mentar? Dentro de esta amplia visión debemos considerar los aspec­
tos específicos entre planetas desde la perspectiva del patrón general
de las interacciones energéticas, y dentro del contexto de todo el plan
de vida.
9ü°
Figura 17.1

Este diagrama del zodíaco, con el primer signo de Aries posicionado donde siem­
pre está situado el Ascendente, recibe el nombre de carta natural. J,,sta versión
también incluye el planeta regente asociado con cada signo, e indica los grados
a lo largo del círculo zodiacal, empezando con el primer grado de Aries, cuan­
do el Sol se sitúa en el equinoccio de primavera. Cuenta el número de grados en­
tre dos puntos cualesquiera del zodíaco a fin de determinar el ángulo exacto
entre ellos. A continuación emplea la sección siguiente de este capítulo para de­
cidir si ese ángulo coincide con uno de los aspectos mayores.
Los aspectos mayores

Las figuras 17.2 a 17.6 describen los ángulos que han sido conside­
rados tradicionalmente los «aspectos mayores», es decir, las interre­
laciones más significativas y más ampliamente empleadas entre los
planetas, o entre un planeta y el Ascendente. Nótese que todos, ex­
cepto la conjunción, son múltiplos de 30 º, lo que refleja un patrón pa­
ralelo a las secciones zodiacales de 30 º que constituyen los signos as­
trológicos.
Algunos astrólogos también emplean aspectos «menores». De en­
tre estos, personalmente sólo me intereso por los ángulos de 30 º y
150 º , llamados respectivamente semisextil y quincuncio. No obstan­
te, teniendo en cuenta que en el marco de las relaciones la intensidad
de la expresión energética de estos ángulos es relativamente pequeña
en comparación con los otros aspectos que se describen seguidamen-
te, no los abordaré en este libro.

Conjunción (O º ). La conjunción se produce cuando dos


planetas, o un planeta y el Ascendente (u otro ángulo
mayor de la carta natal, como el Medio Cielo), están a
pocos grados uno de otro en el zodíaco. Normalmente uso
una distancia máxima de 6 º entre ellos, aunque si están in-
Figu ra volucrados el Sol, la Luna o el Ascendente, amplío el «orbe» has­
17.2
ta los 7 °. Sin embargo, siempre que interpreto los aspectos, tengo en
cuenta que cuanto más exacto sea el ángulo (o «más cercano»), más
poderoso es el aspecto, y más notable será su manifestación en la vida
de la persona. (Por ejemplo, si en una comparación de cartas el Sa­
turno de una persona está en 12 º de Cáncer, la conjunción será más
poderosa si el planeta de la otra persona está en 11, 12 o 13 º de Cán­
cer. Aún poderosa, pero un poco menos, será la interacción si el pla­
neta de la segunda persona está en, digamos, 9-10 º o 14-15 º de Cán­
cer, y así sucesivamente). La conjunción es el aspecto más intenso; es
una señal celestial de una intensa fusión e interacción entre las dos
energías involucradas. Generalmente la relación se centra dinámi­
camente en este aspecto de un modo que será percibido inmediata-
mente por las dos personas involucradas, aunque la forma de expe­
rimentar la conjunción depende de los planetas y signos participan­
tes, y de cómo interactúan con otrosfactores de las cartas de esas per­
sonas.

�emplos:John tiene Venus en 15 º de Escorpio y Marta tie­


ne Neptuno entre 9 º de Escorpio y 21 º de Escorpio. María
tiene Marte en 9 º de Sagitario yJim tiene la Luna entre 3 º de
Sagitario y 15 º de Sagitario.

Oposición (180 º ). Este aspecto se presenta cuando dos


factores están en posiciones opuestas del zodíaco, gene­
ralmente en signos opuestos. Casi siempre es muy es­
timulante, a veces excesivamente. La oposición es el
segundo aspecto más poderoso, y a menudo combina si­
multáneamente la atracción y el conflicto. Los opuestos pue-
Figura den atraerse, pero también suelen tener aproximaciones radical­
17.3
mente diferentes a las cosas. En el zodíaco, los sign os opuestos tienen
mucho en común y son muy similares en muchos sentidos; sin em­
bargo -aunque a menudo son complementarios- a veces también
se irritan y se repelen mutuamente. Se trata de una interacción ener­
gética muy importante a la hora de analizar todo tipo de relaciones,
y es un aspecto muy complejo de entender para los principiantes. Al­
gunas de las oposiciones ciertamente representan tendencias opues­
tas que son tan rígidas o conflictivas que resultan irreconciliables.
Pero otros aspectos en oposición (especialmente los relacionados con
el Ascendente, la Luna o Venus) generalmente indican cualidades
compatibles que producen un intercambio agradable entre iguales,
lo que les recuerda la plenitud, la consumación o las interacciones
equilibradas.

Ejemplos: Danika tiene el Ascendente a 22 º de Cáncer, y


Bill tiene a Venus entre 15 º de Capricornio y 29 º de Capri­
cornio ( cuando está involucrado el Ascendente general­
mente se permite un orbe de 7 º ). Daniel tiene el Sol a 23 º
de Leo, y Betty tiene a Júpiter entre 17 º de Acuario y 29 º de
Acuario.

Cuadratura (90º). Aunque los aspectos de la cuadratura


y trígono son igualmente sig;n ijicativos en las compara­
ciones de cartas,y siguen en intensidad a la conjunción
y la oposición,describo primero la cuadratura porque la
mayoría de la gente tiende a ser agu damente consciente
de los conflictos,retos y puntos de tensión indicados por las
Figura cuadraturas,mientras que dan por supuestos elflujo energético y
17.4
el mutuo entendimiento simbolizados por el trígono. Las cuadratu­
ras generalmente incluyen planetas que no están en elementos ar­
moniosos (agu a/aire,tierra/fuego,fuego/agua,aire/tierra),y sue­
len exigir que las dos personas hagan un esfuerzo sig;n ijicativo para
ajustar sus energías y planteamientos divergentes en las áreas de la
vida indicadas por los planetas implicados. Algu nos de estos aspec­
tos se manifestarán como una diferencia de actitud que simplemen­
te tiene que ser aceptada, como irritación, o como una especie de
«ruido de fondo» en el intercambio energético. Pero resulta mucho
más difícil ajustarse a algu nas cuadraturas, que pueden llegar a
experimentarse como obstrucciones,conflictos violentos o inhibicio­
nes opresivas. A veces las personas pueden tener propósitos diver­
gentes en las áreas de la vida simbolizadas por los planetas,aunque
no sean conscientes de ello. En resumen,algunas cuadraturas reve­
lan diferencias profundamente irreconciliables,y otras indican re­
tos que pueden permitir a los implicados asumir puntos de vista
completamente diferentes.

Ejemplos: Tristán tiene a Marte a 7 º de Capricornio, y Silvia


tiene a Marte entre 11 º de Libra y 13 º de Libra. Terry tiene la
Luna a 18 º de Piscis, y Sam tiene a Urano entre 11 º y 25 º de
Géminis (generalmente se permite un orbe de 7 º porque
participa la Luna).
Trígono (120 º ). En las áreas de la vida indicadas por los
planetas que participan en este intercambio suele haber
un flujo energético fácil, una combinación constructiva
de tal,entos y una mutua comprensión natural. Las ener­
gías fluyen armoniosamente pues involucran signos del
mismo elemento. Por eso suele producirse una conexión es-
Figura pontánea y gratificante entre las dos personas. Los trígonos, si in­
17.5
corporan al menos el Ascendente, el Sol, la Luna u otros «planetas
personal,es», pueden hacer mucho por mejorar los conflictos que se evi­
dencian en otras partes de la comparación de cartas. (Esto es parti­
cularmente cierto si la comparación revela muchos trígonos entre los
planetas de las fJersonas). Este aspecto simboliza una combinación
de energías que se dirigen sin esfuerzo hacia un objetivo común. La
comprensión mutua se alcanza Jácilmente en las áreas simbolizadas
por esos planetas, y muchos de estos aspectos, además de ser energi­
zantes, resultan alentadores para ambas personas. Como existe una
armonía agradable y fortalecedora en el campo energético mutuo, las
empresas conjuntas resultan fáciles, gratificantes y espontáneas.

Ejemplos: Herbert tiene a Mercurio a 20 º de Géminis, y Kim


tiene a Júpiter entre 14 º de Libra y 26 º de Libra. Helen tiene
a Marte a 7 º de Tauro, y Ken tiene a Urano entre 1 º y 13 º de
Virgo.

Sextil (60 º ). Energéticamente menos evidente que los as-


pectos comentados con anterioridad, el intercambio indi­
cado por este ángulo también es unfactor intenso de com­
patibilidad en cualquier relación. El sextil suele formar
lo que yo denominaría un "intercambio energético de fon-
do" que es delicadamente alentador y Javorable, principal-
Figura mente a través de un nuevo aprendizaje, de la apertura a nuevas
17.6 personas e ideas, y de una reciprocidad constructiva y continua. La
mayoría de los sextil,es incluyen planetas en el,ementos armoniosos (tie­
rra y agua, o Juego y aire) y pueden considerarse agradables, positi-
vos y estimulantes. Los planetas involucrados combinan sus energí,­
as de manera relativamente fácil.

Ejemplos: Nate tiene a Venus a 9 º de Piscis, y Ana tiene a Sa­


turno entre 3 º de Tauro y 15 º de Tauro. Nancy tiene el As­
cendente a 8 º de Aries, y Adam tiene a Júpiter entre 1 º y 15 º
de Acuario (se permite un orbe de 7 º porque participa el As­
cendente).

Otros aspectos: en la gran mayoría de los casos, en la comparación de car­


tas, los aspectos mayores por sí mismos -además de otros factores expli­
cados en este libro y en mis otras obras- dan muchos más datos de una
relación que los que puedes incorporar. De ahí que el análisis de otros
datos menores contribuya poco a realizar una evaluación verdadera­
mente gratificante y precisa. Esto se debe a que aquí nos queremos cen­
trar en la dinámica energética dominante entre dos personas, y los aspectos
principales simbolizan, miden e iluminan las interacciones más intensas.

Directrices para distinguir y comprender los aspectos más


importantes en una comparación de cartas

Directriz A: céntrate en los aspectos más exactos. Los aspectos más


exactos revelan los intercambios de energía más dinámicos e intensos.
Éstas son las áreas clave donde los campos energéticos de las dos per­
sonas interactúan intensamente, mostrando si sus historias persona­
les combinan bien, entran en conflicto, o ambas cosas a la vez. Estos
aspectos exactos son los que más atención merecen a la hora de in­
terpretar una comparación de cartas. (Véase n2 3 en la sección si­
guiente, «Otros factores clave para interpretar aspectos en la compa­
ración de cartas», para obtener más detalles sobre el razonamiento
que subyace a esta directriz).

Directriz B: cada aspecto debe ser evaluado de acuerdo con la natu­


raleza de los planetas (y signos) involucrados. En otras palabras, el tipo
particular de aspecto mayor es secundario con respecto a las energías
específicas que están interactuando. Por ejemplo si consideramos es­
tos dos aspectos:Júpiter en conjunción con el Sol yJúpiter en cua­
dratura con el Sol, ambos se manifestarán como abundante energía
de autoexpresión optimista, aunque la cuadratura a menudo irá acom­
pañada de alguna conducta excesiva o extrema. Otro ejemplo es cuan­
do la Luna de una persona tiene un aspecto cercano con el Saturno
de la otra. En este caso, tanto si la Luna está en cuadratura con Satur­
no, como si está en trígono o en conjunción, habrá algunas similitu­
des en las experiencias que las personas tengan de esa relación. Sin
embargo, la cuadratura o la oposición podrían sentirse como más
opresivas o inquietantes, mientras que el trígono o el sextil resultarán
más estabilizadores, aunque algo restrictivos.
El lector debe remitirse al Apéndice A para obtener una lista deta­
llada de cómo se expresan las energías planetarias, y recordar que es­
tos factores astrológicos representan una interacción constante y diná­
mica de energías en una relación, y por tanto en una comparación de
cartas. Para obtener un vislumbre rápido de esta dimensión de la cien­
cia astrológica usaremos las frases siguientes a modo de guía sobre
cómo cada planeta «afecta» a aquel otro con el que mantiene un as­
pecto cercano en una comparación de cartas.

El Sol lo ilumina, vitaliza, alienta y busca identificarse con él.

La Luna responde, resuena emocionalmente, recibe y busca segu­


ridad en él.

Mercurio activa percepciones, nuevos conceptos, comunicación,


conexiones e intercambio de ideas.

Venus armoniza, estimula afectos y sensaciones de placer, potencia


las respuestas sociales, estéticas y románticas.

Marte energiza, inicia con impaciencia, impulsa a tomar decisio­


nes, empuja agresivamente hacia la acción.
Júp iter expande, impulsa a mejorar o a ser optimista y confiado.

Saturno retrasa, restringe, concentra, obliga a realizar una evalua­


ción realista y fomenta el sentido de responsabilidad.

Urano acelera el ritmo de vida, electrifica las percepciones, revo­


luciona las actitudes, altera los patrones de pensamiento y acción es­
tablecidos.

Nep tuno inspira, idealiza, impulsa al romanticismo y sensibiliza.

Plutón transforma completamente, impulsando a eliminar com­


pletamente lo viejo

Directriz C: los asp ectos en los que intervienen el Sol, la Luna y el As­
cendente siemp re son imp ortantes. Esto se explicó en cierta medida
en el Capítulo 7 al hablar de la Luna, y en la sección sobre el Ascen­
dente del Capítulo 6, pero vale la pena estudiar también los diversos
modos en que pueden expresarse estas energías que defino en el
Apéndice A. Hay una considerable cantidad de pruebas que indican
que, en una comparación de cartas, los aspectos armoniosos de la
Luna son especialmente importantes para la armonía doméstica a lar­
go plazo. El psicólogo pionero C.G. Jung realizó un estudio estadísti­
co de la comparación de cartas de casi 500 matrimonios que publicó
en su famosa obra Sincronici,dad: Un Princi,pio de Conexión No Causal. Los
resultados finales mostraron que la Luna de la persona estaba involu­
crada en al menos tres de los cuatro aspectos intercartas que se daban
con más frecuencia en esta serie de cartas matrimoniales. Estos as­
pectos eran: Luna en conjunción con Luna, Luna en conjunción con
Sol, Luna en oposición con Sol. El cuarto aspecto intercartas más co­
mún en el estudio de Jung fue Marte en conjunción con Marte, un
buen símbolo del mutuo entendimiento sexual y de la sintonía de la
energía física, que retrata claramente unos objetivos unificados y una
manera de actuar armoniosa en la vida cotidiana.
Directriz D: Siempre deben evaluarse los aspectos con los otros «pla­
netas personales»: Mercurio, Venus y Marte. Si un aspecto que invo­
lucra a dos o más planetas no incluye a ninguno de los «planetas per­
sonales» (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte) o el Ascendente,
podría no ser importante para esa relación. Existen excepciones a esta
directriz, pero en general es válida.

Directriz E: cualquier planeta que esté en oposición con el Ascenden­


te, también estará en conjunción con el Descendente, un factor parti­
cularmente importante en la relación. El Descendente es el punto del
zodíaco que está en oposición exacta con el Ascendente. Por tanto,
siempre está en el signo opuesto al del Ascendente, y -aunque es mu­
cho menos importante que éste para evaluar la psicología y la sintonía
energética del individuo- constituye un factor importante en todas
las comparaciones de cartas. En otras palabras, una conjunción de
cualquier planeta a ambos lados del punto descendente siempre ten­
drá un notable impacto energético sobre la vibración general y la cua­
lidad de la relación.

Directriz F: en último término, el objetivo es una percepción clara de


toda la comparación y sus temas princip ales. Esta percepción amplia
y abarcadora requiere tiempo y una experiencia considerable, siendo
además de una ciencia un arte y una rara habilidad natural. No obs­
tante, cuando se domina este arte/ ciencia, nos permite evaluar todo
el patrón interactivo de los campos energéticos de las dos personas.

ÜTROS FACTORES CIAVE PARA INTERPRETAR LOS ASPECTOS EN lA


COMPARACIÓN DE CARTAS

1. «Dobles impactos»: intensas interacciones energéticas interperso­


nales: este factor extremadamente importante en la comparación de
cartas, al que hace muchos años di el nombre de «doble impacto», se
presenta cuando se repite una interacción energética entre las dos
personas (o las dos cartas). El ejemplo más claro y poderoso de este
«doble impacto» se produce cuando existen dos aspectos entre los
mismos dos planetas. Un ejemplo sería: el Venus de Jane está en cua­
dratura con el Urano dejim; yel Venus dejim está en conjunción con
el Urano de Jane. Otro ejemplo sería: el Marte de Henry está en trí­
gono con la Luna de Henrietta, y el Marte de Henrietta está en opo­
sición con la Luna de Henry. Puede haber muchas variaciones sobre
este tema, pero usando únicamente los aspectos que quedan dentro
de los 6 º de exactitud, el principiante puede enfocarse rápidamente
en la dinámica energética central de cualquier relación.
Es importante darse cuenta de que dos aspectos cualesquiera, sean
trígonos, conjunciones u otros, deben dirigir nuestra atención a los
temas simbolizados. Mucho depende de los planetas involucrados,
pero, en general, si al menos uno de los aspectos es un trígono o un
sextil, no deberíamos llegar a una conclusión negativa precipitada­
mente. Además, muchos de los aspectos en oposición son complemen­
tarios, y por tanto compatibles y estimulantes en una relación o com­
paración de cartas.

2. La preponderancia del mismo mensaje o tema simbolizado: llegar


a evaluar los mensajes dominantes ( o temas) de una comparación re­
quiere algún tiempo y un listado sistemático de los múltiples factores
que intervienen. Al principio, este estudio puede parecer muy exi­
gente. Pero, además de los «dobles impactos» mencionados en el pá­
rrafo anterior, debemos buscar la preponderancia de aspectos difíci­
les o armoniosos ( que revelan un tono de fricción o un flujo fácil entre
las energías de las personas), o un número sustancial de indicadores
que simbolizan un mensaje similar o cuentan la misma historia. Éste
es un tema demasiado complejo como para explorarlo detallada­
mente en este libro, pero después de realizar estudios detallados de
astrología de las comparaciones, debemos dar crédito a nuestras com­
prensiones intuitivas espontáneas, que al abarcar muchos factores de
la carta producen una «imagen» coherente.
Cuando se analiza la compatibilidad, se deben tener en cuenta las
similitudes de todo tipo, y dos de las áreas más fundamentales que a me­
nudo indican conexión natural y comprensión mutua son: cierto énfa­
sis en el mismo elemento(s) en cada carta, y tener planetas en sig-
nos del zodíaco que también están energizados en la carta de la otra
persona.

3. La importancia de los aspectos cercanos: este hecho es importante


no sólo para los principiantes, sino también para las personas más ex­
perimentadas en los métodos y tradiciones astrológicos. Y además de
ser importante en la comparación de cartas, aún lo es más para evaluar
con precisión las dinámicas de las cartas individuales. A fin de contar con
información fiable basada en las mediciones de las distancias entre pla­
netas, si el número de grados que se permiten para un aspecto (lo que
se llama el «orbe» en astrología tradicional o el «arco» del círculo
cuando medimos el rango de ubicaciones posibles) no se restringe de­
bidamente, muy pronto las mediciones dejan de ser significativas se­
gún la ley de las probabilidades. Entrar en la fundamentación mate­
mática de esta cuestión está más allá del ámbito de este libro, pero
deben tenerse en cuenta los datos siguientes:

• Si uno restringe el orbe permisible a 6 º de exactitud para un as­


pecto dado, esto hace que un arco de 12 º del círculo zodiacal en­
tre dentro del ángulo permitido, es decir, que haya una probabi­
lidad de 1 entre 30 (el 3.3 por 100) de que ese aspecto sea
relevante.

• Si uno expande el orbe de exactitud permitido a 7.5 º , esto pro­


duce un arco de 15 º en el círculo zodiacal, o una probabilidad de
uno entre 24 (el 4.1 por 100) de que ese aspecto sea relevante.

Todo esto está bien cuando consideramos un aspecto específico


(por ejemplo, una coajunción o cuadratura), pero hemos de tener en
cuenta que existen muchos aspectos mayores. Si uno añade todas las
probabilidades de hallar un aspecto mayor entre dos planetas cuales­
quiera, descubre rápidamente este hecho: cuanto mayor es el orbe
permitido en la medición de aspectos, menos precisa es la informa­
ción obtenida, y más rápidamente se disuelve y pierde sentido el in­
tercambio energético simbolizado.
En resumen, la astrología es algo más que un arte simbólico que la
gente puede usar para realizar sus previsiones y proyecciones, sin con­
tar con definiciones claras ni leyes fiables. La precisión matemática y
astronómica de la astrología es lo que la hace tan fiable, siempre que
uno siga pautas razonables. Descuidar esta dimensión de la astrología,
como hacen tantos, genera juicios e interpretaciones imprecisos que
ayudan a desacreditar una ciencia muy productiva y prometedora.

4. Creencias religiosas, orientaciones espirituales e ideales: una cosa


que rara vez se ve en los libros astrológicos sobre compatibilidad es el
reconocimiento de que las creencias y orientaciones religiosas/espi­
rituales (sean conscientes o no) son cruciales en la mayoría de las re­
laciones íntimas a largo plazo. Esta evaluación incluye la tolerancia ge­
neral de la persona hacia los demás, sus prejuicios sociales y raciales,
sus valores e ideales, y la totalidad de su perspectiva hacia la vida. La
fuerza y ubicación de Júpiter en la carta individual son especialmente
relevantes para evaluar esta visión general, aunque haya que analizar
las actitudes representadas y el «tono» de cada carta natal, pues hay
muchos factores involucrados. Puede parecer que estos asuntos no tie­
nen importancia cuando las personas son jóvenes e inexpertas, y los
juegos intelectuales del sistema educativo les llevan a carecer de valo­
res personales más profundos; pero volverán a salir a la superficie si
las personas buscan el significado profundo de la vida. Por ejemplo,
como pionero en el estudio de las antiguas tradiciones «esotéricas»,
Manly P. Hall escribió: «Un místico casado con una pareja atea, prác­
tica y materialista, está en posición de singular desventaja. Si tenemos
fe en Dios y en la realidad de los principios universales, finalmente
chocaremos con una pareja que no admita un poder superior a sí mis­
ma» (INC, p.7).

5. Actitudes hacia el dinero y el ahorro, y la capacidad de asumir ries­


gos: otro factor que no se suele reconocer en la mayoría de las publi­
caciones astrológicas sobre las relaciones es la importancia de las ac­
titudes individuales hacia el dinero y el gasto, que muestran lo que la
persona valora y que revelan las claves de su estilo de vida. Determinar
esto es importante no sólo en las relaciones íntimas, sino también en
muchos tipos de relaciones comerciales, e incluso en las interacciones
entre parientes y compañeros de piso. La comprensión de estas acti­
tudes y de los conflictos asociados (y emocionalmente cargados) se cla­
rifica parcialmente viendo la ubicación de Venus, pero también la de
muchos otros factores que quedan fuera del ámbito de este libro,
como las casas segunda y octava, y las posiciones dominantes,Júpiter
(fe en el futuro), o Saturno (precaución con respecto al mismo), o los
signos que ellos rigen. En resumen, si una persona es instintivamente
conservadora, cauta, o tal vez tacaña, y la otra es generalmente des­
cuidada e irresponsable (aunque los demás le consideren «genero­
sa»), es muy probable que en el futuro esa relación se encuentre con
problemas significativos. Aquí intervienen factores como la fe en el fu­
turo, el sentido común, la confianza en uno mismo, la personalidad
individual, el entorno social, la historia familiar y otros factores.
Como escribió Manly P. Hall es su lúcida obra Incompatibility:

En la mayoría de los casos, uno de los miembros de la pareja es más


consciente de los asuntos económicos que el otro; es decir, uno de ellos
tiene inclinación a ahorrar más o a gastar más(...). Como señaló Ben­
jamín Franklin, no hay nada más desmoralizador que una deuda. Sin
embargo, extrañamente, no hay nada más empobrecedor que una vida
construida en torno al dinero(... ). La preocupación por el dinero es
una verdadera causa de incompatibilidad, aunque a menudo oculta.
Además de alterar la convivencia, contribuye a empeorar la salud, y a
menudo acaba produciendo serias enfermedades emocionales e inclu­
so físicas(INC, pp. 10-11).

En resumen, una explicación detallada de todos los aspectos que


intervienen en la comparación de cartas está más allá del ámbito este
libro, y tal vez de cualquier libro. En todo caso, es mucho mejor apren­
der los principios básicos que se explican aquí, y luego experimentar
sus significados. Si descubres que estos son iluminadores y merecen
una exploración más detenida, puedes estudiar los significados y mé­
todos explicados en algunos de mis otros libros, como Modernas di-
mensiones de la astrología: los ciclos y nuestras relaciones. Si continúan
abriéndose puertas que conducen a una más amplia comprensión de
ti mismo y de las relaciones, el paso siguiente puede consistir en leer
los libros que vienen en la lista del Apéndice F de Lois Sargent (para
interpretaciones de aspectos específicos de las comparaciones) y de
Ronald Davidson.
Este capítulo sólo proporciona breves indicaciones dirigidas a quie­
nes saben poco de astrología. La capacidad de combinar estas ener­
gías de manera adecuada se desarrollará con el tiempo, además del es­
tudio y la experiencia que uno vaya adquiriendo. Debe resaltarse que
la comprensión profunda vendrá mucho más rápido participando en
diálogos con una gran variedad de personas que estudiando libros, ha­
ciendo interpretaciones especulativas y unilaterales que parecen sim­
ples juegos de adivinación, o haciendo «lecturas» para personas que
uno no ha visto nunca y de las que nunca recibirá un feedback.
18

Usar la astrología y la comparación de cartas de


manera sabia y realista

La mayor felicidad de la vida es la convicción de


que somos amados por nosotros mismos o, más
bien, amados a pesar de nosotros mismos.

VíCTORHUGO

Cuando toman conciencia de la calidad de las comprensiones y de la


precisión de la información psicológica que la astrología puede apor­
tar a sus vidas, muchas personas se sienten muy animadas y se dejan
llevar tanto por sus posibilidades que empiezan a atribuir a esta cien­
cia una precisión y un ámbito de aplicación mayor del que realmente
pueden ofrecer. Como es un campo de estudio impresionante, algu­
nas personas llegan a considerarla un sistema semireligioso con el que
abordar la mayoría de los asuntos de la vida, más que como una nota­
ble ciencia de la energía o una herramienta fiable para obtener com­
prensiones psicológicas. Sobreestimar la precisión y la capacidad pre­
dictiva de la astrología es tan desorientador como el prejuicio habitual
de subestimar su precisión y valor práctico. Lo cierto es que aunque
siempre se necesita estudiar y obtener explicaciones claras de los prin­
cipios esenciales ( como ocurre con cualquier ciencia), el uso sabio,
realista y preciso de la astrología depende más del nivel de conciencia
de los practicantes que de seguir investigando las correlaciones entre
los planetas y la personalidad humanas.
De hecho, me gusta resaltar que el uso adecuado de las técnicas as­
trológicas sirve para profundizar nuestra comprensión con el fin de vi­
vir deforma más consciente. La astrología no debe usarse para evadir la res­
ponsabilidad personal o fomentar ilusiones de soluciones perfectas o
dichas absolutas. Más bien, este arte nos proporciona una herramienta
extremadamente útil y fiable para comprender la naturaleza humana y
sintonizarnos con la esencia de las dinámicas interpersonales específi­
cas. Nos ayuda a adquirir perspectiva, objetividad y entendimiento; e
idealmente, cualquiera que la use debe conservar el sentido de la me­
dida al evaluar los significados que revela. Cuando se usa con inteli­
gencia, suele tener un impacto curativo y transformador sobre los indi­
viduos, pero la astrología per seno es una terapia. Aún tenemos que dar
los pasos siguientes -actuar a partir de las comprensiones, hacer el tra­
bajo de mejorar nuestras vidas y relaciones- aunque con la perspecti­
va más amplia que nos otorgan las profundas comprensiones derivadas
de la aplicación de los principios astrológicos.
Así mismo, en el campo de las relaciones, cuando consideramos
nuestra carta natal individual o la comparamos con la de otra persona,
la meta principal debería ser alcanzar la objetividad y no huir de las di­
ficultades, sino lidiar con ellas con plena conciencia y honestidad. El
factor crucial en cualquier relación siempre es el nivel de conciencia
de las personas involucradas, y la forma en que elijan lidiar con las ten­
dencias o los patrones conflictivos de la personalidad, que sólo son im­
previsibles en la medida en que los individuos funcionen inconscien­
temente. El conocimiento de los principios astrológicos revela las leyes
de la energía y de la polaridad que animan la vida: yin/yang, positi­
vo/negativo, masculino/femenino, Sol/Luna, Venus/Marte, etc. Una
conciencia más aguda de las polaridades y paradqjas de la vida nos per­
mite dar un paso para atrás y ver la imagen completa de la persona. Por
ejemplo, ningún ser humano será totalmente compatible o aceptable
para otro a todos los niveles de su personalidad, de su conducta y del
intercambio energético. Junto con cada cualidad que nos atrae de la
otra persona, encontrando también «la otra cara de la moneda», la par­
te que nos parece más difícil, desagradable, desconcertante o incom­
prensible. Como escribió Manly P. Hall:

El hombre bondadoso puede ser demasiado silencioso; al marido traba­


jador le puede faltar ambición; a la esposa feliz y optimista puede faltar­
le sentido práctico; la mujer sincera y dedicada puede no ser seductora.
Tenemos que aprender a apreciar las cualidades más valiosas, y aceptar
lo demás por la simple razón de que los demás deben aceptarnos a no­
sotros sobre esta misma base (INC).

Las observaciones de Hall están muy relacionadas con la tenden­


cia humana a idealizara sus posibles parejas, como se comentó en el
Capítulo 3, lo que hace difícil construir una relación auténtica con
una pareja compleja que inevitablemente tendrá sus fallos. He inclui­
do la cita de Víctor Hugo al principio de este capítulo para resaltar la
importancia de este hecho. Después de todo, todos estamos en el mis­
mo barco: somos seres imperfectos con una capacidad limitada para
amar que a su vez deseamos desesperadamente ser amados y acepta­
dos tal como somos.
La importancia de reconocer la complejidad de las personalidades
individuales, y la consecuente hipercomplejidad de todas las relacio­
nes entre ellas, me conduce a dar otro consejo importante: reco­
miendo al lector que no use las interpretaciones de cartas hechas por
ordenador para evaluar una relación. La complejidad que implica
comparar y combinar los múltiples factores de ambas cartas incre­
menta inconmensurablemente la dificultad de diseñar un programa
de interpretación fiable. Está bien calcular las dos cartas por cualquier
servicio que sea preciso ( véase Apéndice B), pero los análisis rígidos y
simplistas, y los consejos que suelen obtenerse de tales productos sue­
len ser deterministas, poco realistas y a menudo equivocadas. Además,
de este modo se atentará contra el proceso de descubrimiento que su­
pone repasar los detalles de una comparación particular, lo que per­
mite aprender no sólo sobre nosotros mismos, sino sobre la astrología
en general y sobre cómo interactúan las energías en la vida. Además,
el lector debe ser consciente de que la gran mayoría de las páginas web
que declaran proporcionar tales «lecturas», análisis de relaciones y
otros servicios han sido creadas por personas que tienen muy poco o
ningún conocimiento de la verdadera astrología y sólo quieren apro­
vecharse de la confianza ajena.
UN COMENTARIO SOBRE LAS INVESTIGACIONES REALIZADAS
PARA ESTE LIBRO

Como escribió Abraham Lincoln a Horace Greely en 1862: «Trataré


de corregir los errores cuando se me demuestre que son errores, y
adoptaré nuevas visiones tan rápido como se demuestre que son ver­
daderas». Cualquier obra escrita que trate de presentar la astrología
con cierta conciencia de su complejidad tiene que centrarse en sus
principios esenciales. De otro modo nos perdemos en detalles inter­
minables o acabaremos con mil doscientas páginas de texto, que re­
sultan un «amasijo de palabras» para el lector. Siempre he tratado
de presentar la astrología de un modo que respete la inteligencia de
quien lee, y he asumido que éste tratará de aplicar las directrices y
principios que presento en su propia vida.
A lo largo de los años y de las múltiples investigaciones realizadas
para este libro, no he tenido control sobre quién participaba en los
cuestionarios, poca influencia sobre las entrevistas y ninguna sobre las
opiniones específicas, los puntos de vista y las observaciones que se ex­
presan. Como algunos lectores habrán notado, parece haber una
enorme cantidad de información sobre algunos emplazamientos de
Venus, Marte o la Luna, mientras que para otras posiciones planeta­
rias se ofrecen menos citas. Algunos signos son más simples y fáciles
de describir que otros, y, en general, he intentado eliminar la mayoría
de las notas que contenían información similar. Por ejemplo: podría
haber incluido dos docenas de citas de entrevistas y cuestionarios que
decían, en esencia, que Marte en Virgo es extraordinariamente tra­
bajador y enfocado en los detalles. Además, he pasado años buscando
esos raros ":iemplos, sorprendentemente originales e intuitivos, que
expresan de manera concisa las características y cualidades esenciales
de cada emplazamiento.
Las personas a las que les gusta comunicar aspectos de sus relacio­
nes se sienten motivadas a ofrecer información para el tipo de inves­
tigación que yo he llevado a cabo, mientras que las personalidades más
discretas, tímidas o menos locuaces no participan con frecuencia. He
tratado de compensar esto citando puntos de vista de autores reco-
nocidos y pidiendo entrevistas a personas que no se ofrecieron como
voluntarias. La mayoría de ellas han cooperado mucho, y algunas fue­
ron sorprendentemente iluminadoras y honestas, aunque a unas po­
cas hubo que «arrancarles la información». No obstante, creo que el
producto final es una visión equilibrada de toda la variedad y multi­
plicidad de sintonías energéticas que abarca el simbolismo astrológi­
co. No tengo una página web o blog, pero en futuras ediciones de este
libro, que evidentemente no puedo garantizar, tendré en cuenta las
correcciones que propongan los lectores, así como las adiciones y cla­
rificaciones a este material, especialmente las que sean originales, per­
ceptivas y discriminantes. Tampoco puedo prometer que responderé
a estas comunicaciones. (Cualquier contribución de este tipo debe ser
enviada a S. Arroyo, c/o CRCS, P.O. Box 1460, Sebastopol, CA 95473,
USA o por email a: [email protected]).

Aproximación a la comparación de cartas

Actualmente, la gente tiende a desear resultados inmediatos en mu­


chas áreas de su vida sin invertir el tiempo y el esfuerzo necesarios
para estudiar, investigar o prepararse. Por lo tanto, se pierden fácil­
mente en los detalles, estadísticas y juegos mentales, y no tienen en
cuenta los principios, el sentido de propósito y la conciencia de la to­
talidad que proporcionan el significado y la verdadera perspectiva.
Esta tendencia moderna es tan cierta en la astrología como en la me­
dicina, en la ciencia medioambiental, en la agricultura y en otros
campos.
A la hora de evaluar las relaciones y la compatibilidad es esencial
que nadie realice juicios precipitados. Cada relación es una situación
singular en la que participan personas únicas que tienen valores, su­
posiciones y metas que no se harán aparentes a menos que se indague
de manera específica. La cuestión crucial es: «¿Qué estamos buscan­
do en esta relación?». Además, debemos ser conscientes de que los de­
seos y las metas centrales en los que se enfocan los individuos y las pa­
rejas tienden a cambiar con los años.
Un libro muy intuitivo del hábil astrólogo Marc Robertson, Sex,
Mind and Habit Compatibility señala los factores clave a tener en cuen­
ta para evaluar las relaciones:

• Hemos de considerar las cuestiones: «¿Qué esperas de ello?» y


«¿Qué quieres de ello?» al analizar cualquier relación, así como
«¿Estás buscando excitación o comodidad?». Y él observa que la
comparación de cartas puede ser valiosa para evaluar todo tipo
de relaciones, incluyendo las interacciones entre padres e hijos,
socios comerciales, etc. Evidentemente no se tienen en cuenta
los mismos factores cuando se consideres a un compañero de
piso, un consejero para la tesis académica, un inversor para los
ahorros o la persona con la que compartir una profunda inti­
midad.

• También dice: «La persona que resulta más irresistible para ti po­
dría ser la más difícil para convivir» (SMH). Puede haber muchas
razones astrológicas para este fenómeno, y se han de evaluar los
aspectos específicos de cada comparación de cartas para ilumi­
nar las dinámicas energéticas que están activas.

• Además, Robertson nos advierte: «Cada relación significativa no


va a ser necesariamente agradable» (SMH). Esta observación es
similar a algunas de las citas que he mencionado anteriormente
en este libro: las relaciones profundas y el amor siguen su propio
camino, a menudo ignorando nuestras estrategias y expectativas.
Por ejemplo, aunque no resulte fácil, dos personas cuyas sinto­
nías con los cuatro elementos no sean muy compatibles pueden
aprender mucho de su relación siempre que ambos tengan sufi­
ciente armonía energética para comunicar a algunos niveles, sus­
tentada por abundante dedicación y motivación. Con el tiempo,
las dos personas pueden aprender a aceptar y a apreciar las acti­
tudes y energías de la otra persona, sin intentar cambiarle u opo­
nerse a sus tendencias.
NUEVAS DIRECTRICES PARA INTERPRETAR LA COMPARACIÓN DE CARTAS:
UNA LISTA FÁCIL DE USAR

Una de las suposiciones cruciales al comparar dos cartas natales es que


permitir a las personas conocerse mejor a sí mismas y al otro siempre
es de ayuda, aunque la verdad parezca difícil de afrontar. Evaluar la
verdadera experiencia energética de cada persona es particularmente
útil para poder hablar de sus interacciones mutuas, a través de las cua­
les podrán llegar a un conocimiento más profundo que trasciende los
conceptos abstractos. Esta búsqueda del autoconocimiento y de co­
nocimiento del otro debe subyacer en todo análisis y diálogo astroló­
gico interpersonal.
Además, es esencial reconocer el sesgo psicológico de cada indivi­
duo (enraizado en su sintonía energética) para realizar una compa­
ración de cartas realista e iluminadora. Por ejemplo:

• Las personas cuyas cartas hacen mucho hincapié en Venus, Libra


o la séptima casa se dirigen a los demás en busca de estimulación
energética y apoyo en una medida mayor que el resto de la gen­
te. Así, la compatibilidad energética es mucho más importante
para ellos, puesto que dependen en alta medida de los demás
para obtener feedback y sentirse realizados. Las relaciones de todo
tipo son cruciales para que se sientan felices en la vida, y se ven
activados o agotados en función de lo armoniosas que sean. Ade­
más, su relación principal es de gran importancia para su estado
de ánimo, nivel energético y sensación de bienestar.

• En las relaciones, quienes están especialmente sintonizados con


la necesidad de comunicación -tanto intelectual (aire) como
emocional (agua)- tienden a ser más quisquillosos y difíciles de
agradar. En otras palabras, tienen exigencias que la mera apa­
riencia, el estilo, o el ritual conductual no pueden satisfacer.

• Las personas muy sintonizadas con el elemento tierra suelen dar


por de contado que h aya limitaciones en su vida diaria. De ahí que
su actitud hacia las relaciones pueda ser: «Bueno, esto funciona
bien y es agradable. Es suficiente para mí». Por otra parte, las per­
sonas más idealistas y románticas suelen desear tener experien­
cias de compatibilidad o fusión total, y eso los lleva a crear imá­
genes en su mente que pueden acabar resultando engañosas,
conduciéndolos en último término a la decepción.

Las personas muy sintonizadas con el elemento fuego pueden tener


una tendencia hacia las imágenes grandiosas y los sueños idealistas en
las relaciones, pero, por fortuna para ellos, a menudo se sienten relati­
vamente satisfechos con un movimiento de avance compartido y diná­
mico, manteniéndose ocupados en sus incontables proyectos y conven­
ciéndose a sí mismos y a su pareja de que son felices. (Los signos de
fuego tienden a pensar positivamente).

(Véase en el Capítulo 15, «Los Elementos en la Comparación de


Cartas», en mi libro Astrología, psicología y los cuatro el,ementos, para un
tratamiento más extenso de este tema).
Aunque no podemos explorar todas las dimensiones de la astrolo­
gía avanzada y de la comparación de cartas en este libro introducto­
rio, debo señalar brevemente una lista de factores clave para alertar al
lector de las interacciones energéticas importantes a la hora de reali­
zar una comparación de cartas:

• Como hemos mencionado anteriormente en este volumen, las sin­


tonías armoniosas y las interacciones estimulantes (como una opo­
sición) entre el Sol y la Luna de ambos individuos siempre son im­
portantes y deseables; y a menudo se hallan en las parejas casadas,
como mostraron los estudios estadísticos de C.G.Jung. Una serie
de aspectos que involucran al Sol de una persona y los planetas de
la otra pueden reforzar la vitalidad y el sentido de identidad, fo­
mentando la confianza en uno mismo. Como se comenta en el Ca­
pítulo 7, muchos de los aspectos armoniosos en los que interviene
la Luna pueden ayudar a una convivencia fácil y a alcanzar un es­
tado de tranquilidad doméstica que favorezca la buena salud.
• Como se ha comentado extensamente en anteriores capítulos, las
interacciones entre Marte y Venus son importantes para la ar­
monía y la estimulación sexual y emocional, pero n·o son los úni­
cos indicadores del intercambio de energía erótica. La sintonía
armoniosa entre la Luna de una persona y el Venus o Marte de la
otra también puede indicar comodidad y aceptación fisica y emo­
cional. Muchos aspectos de Neptuno añaden un aura romántico
a la relación, y una sensación de unidad, fantasía, e incluso de
trascendencia y fusión mágica. Los aspectos del planeta Urano
con Venus o Marte de la otra persona pueden añadir excitación
o aventura, y los aspectos de Plutón pueden poner en juego una
poderosa atracción sexual impersonal, a menudo muy lujuriosa,
posesiva, y hasta despiadada.

• Los aspectos entre el Ascendente de una persona y el Sol, la Luna


o los planetas de la otra no se resaltan lo suficiente en la mayoría
de los libros sobre este tema. Asumiendo que uno dispone de car­
tas natales precisas basadas en tiempos de nacimiento exactos,
siempre debemos comprobar si el Ascendente presenta un as­
pecto con los planetas de la carta de la otra persona. Suele tra­
tarse de vínculos muy importantes que pueden indicar relaciones
especialmente significativas, y a menudo duraderas. La mayoría
de las conjunciones, algunas oposiciones y muchos aspectos ar­
moniosos que involucran a uno de los Ascendentes son impor­
tantes indicadores de relaciones íntimas particularmente inten­
sas, y a menudo de compatibilidad general.

• Las interacciones cercanas entre el Mercurio de una carta y Mer­


curio,Júpiter, Saturno, Venus, Marte, la Luna, Urano o el Ascen­
dente de la otra pueden estimular una comunicación verbal es­
pecialmente interesante y una mutua comprensión de las formas
de pensar y de las actitudes de cada persona.

• Un aspecto entre el Júpiter de una carta y los planetas o el As­


cendente de la otra carta nunca debe ser subestimado, porque tal
aspecto (es decir, una interacción angular cercana y energética
entre los planetas) tiene el poder de cambiar el tono de toda la
relación suavizando muchas pequeñas dificultades. Mantente es­
pecialmente alerta a la importancia de los aspectos siguientes en
una comparación, tanto si la relación es «romántica» como de ne­
gocios: Júpiter en conjunción o en oposición con el Ascendente;
Júpiter en algún tipo de aspecto con el Sol o la Luna;Júpiter en
armonía con el Saturno de la otra persona;Júpiter armoniosa­
mente sintonizado con Venus, Marte o Mercurio de la otra per­
sona.

¿Adónde voy a partir de aquí?

H ay una miríada de factores adicionales que podemos usar y analizar


para comparar en forma pormenorizada las cartas. Los libros marca­
dos con *** en el Apéndice F están especialmente recomendados. Los
de Ronald Davidson son clásicos, y animo especialmente al lector a es­
tudiar How to Handle Your Human Relations, de Lois H. Sargent, donde
encontrará una evaluación notablemente precisa y detallada de los as­
pectos que pueden presentarse entre dos planetas cualquiera de las
cartas individuales (a veces también llamados «aspectos intercartas»).
Aunque es un libro muy breve y no es fácil de encontrar, el esfuerzo
de buscarlo merece la pena. Entre mis propios libros, Modernas di­
mensiones de la astrología: los ciclos y nuestras relaciones es el que contiene
más material sobre la comparación de cartas, incluyendo un sistema
de comparación detallado y también todo un capítulo sobre la inter­
pretación de las «casas». Astrología, psicología y los cuatro elementos tiene
mucho material para comprender el flujo energético entre personas;
y Astrología, Karma y Transformación incluye un capítulo que discute las
relaciones y las comparaciones de cartas desde un punto de vista es­
piritual y kármico.
Es necesario estudiar muchas obras como las mencionadas si uno
quiere alcanzar altos grados de pericia y realizar comparaciones pers­
picaces y fiables. Pero incluso el estudio serio y sistemático de los mé-
todos y técnicas sólo es la base. Después uno tiene que experimentar,
y necesita cierta humildad para mantenerse abierto a la verdad de
cada situación. Las reglas o leyes de la astrología hacen referencia a
los arquetipos y los niveles energéticos de la vida. Por lo tanto, aunque
las reglas para la interpretación y las directrices para evaluar la com­
patibilidad en cualquier caso particular surgirán de manera evidente
en la mayoría de las relaciones, no debemos ser simplistas o doctrina­
rios. La amalgama de innumerables factores e interacciones astroló­
gicos que intervienen en cualquier comparación produce una imagen
de asombrosa complejidad, especialmente para los principiantes. Pero
esto sólo refleja la complejidad de los seres humanos y sus relaciones.
No debemos sentirnos desanimados, pues ella misma es la razón por
la que ocasionalmente uno halla dos personas cuya relación a largo
plazo tiene mucho éxito aunque parece romper muchas de las reglas
sobre compatibilidad. En estos casos, uno tiene que mirar la imagen
global y las necesidades y sintonías únicas de cada individuo. Por ejem­
plo, estas personas podrían crecer con el conflicto periódico o nece­
sitar una considerable distancia psíquica de su pareja.
En mi caso, la humildad que he mencionado anteriormente me
hace mantenerme abierto a la realidad de cada situación y de cada
comparación, y me ayuda a no posicionarme como un «sabelotodo»,
lo que históricamente ha hecho que muchos astrólogos merezcan la
etiqueta de charlatanes o adivinos. La astrología implica una visión de
la vida radicalmente diferente de la ciencia materialista, que conside­
ra el universo como aleatorio y sin significado. Los estudiantes y prac­
ticantes de astrología asumen, o deberían asumir, que el cosmos sabe
más que nosotros, seres humanos con limitados intelectos. Por lo tan­
to, siempre podemos descubrir más, ser humildes y sentirnos agrade­
cidos cuando aprendemos sobre los misteriosos y sobrecogedores de­
lineamientos del universo.
Apéndice A

Astrología: un lenguaje de la energía. Definiendo


los factores esenciales
Si queremos hacer hincapié en el planteamiento energético de la as­
trología, y por lo tanto en la importancia de los cuatro elementos, me­
rece la pena recordar las definiciones siguientes, que yo he hallado ex­
tremadamente precisas y he empleado durante muchos años. Estas
definiciones también se centran en la astrología como un lenguaje de
la experiencia personal, en contraste con el antiguo intento de extraer
una descripción de los eventos externos a partir de cada factor astro­
lógico.

Los elementos son la sustancia energética de la experiencia.


Los signos son los patrones energéticos primarios e indican cualidades
de experiencia específicas.
Los planetas regulan el flujo energético y representan las dimensiones
de la experiencia.
Las casas representan campos de experiencia donde las energías es­
pecíficas se expresarán más fácilmente y se encontrarán más directamente.
Los aspectos revelan el dinamismo y la intensidad de la experiencia,
además de cómo interactúan las energías dentro del individuo.

Estos cinco factores, definidos y entendidos como se indica, cons­


tituyen el lenguaje amplio, sofisticado y refinado de la psicología ener­
gética y cósmica. Estos factores se combinan como sigue: una dimen­
sión particular de la experiencia (indicada por cierto planeta) será
coloreada invariablemente por la cualidad del signo donde está ubi­
cada en la carta del individuo. Esta combinación produce un impul,so
específico hacia la autoexpresión y una necesidad particular de realización. El
individuo confrontará esa dimensión de la vida de manera más inme-
diata en el campo de experiencia indicado por la posición del plane­
ta en una casa. Y, aunque el impulso de expresar o satisfacer esa di­
mensión de la experiencia estará presente en cualquiera que tenga
cierta combinación planeta-signo, los aspectos específicos con ese pla­
neta revelan la facilidad y armonía con que la persona puede expre­
sar dicho impulso o satisfacer dicha necesidad.
CONCEPTOS CLAVE PARA LOS PLANETAS
Principio Impulsos representados Necesidades simbolizadas
SOL: Vitalidad; sentido de Impulso de ser y de crear. Necesidad de ser reconocido
individualidad; energía y de expresión.
creativa, ser interno.
radiante (sintonía del
alma); valores esenciales.

LUNA: Reacción; predisposición Impulso de sentir apoyo Necesidad de tranquilidad emocional


subconsciente; cómo se interno; necesidad de y sentido de pertenencia; necesidad
siente uno consigo mismo seguridad doméstica y de sentirse bien con uno mismo.
(autoimagen); respuestas emocional.
condicionadas.

MERCURIO: Comunicación; mente Impulso de expresar las Necesidad de establecer conexiones


consciente (mente lógica propias percepciones e con otros; necesidad de aprender.
o racional). inteligencia a través de cierta
habilidad o del discurso.

VENUS: Gustos emocionalmente Impulso social y amoroso Necesidad de sentirse cerca de otro;
coloreados; intercambio de hacia el placer; expresión de comodidad y armanía; de brindar
energía con los demás a de los afectos. las propias emociones.
través del dar y del recibir.

M ARTE: Deseo; voluntad de actuar; Impulso asertivo y agresivo, Necesidad de lograr los propios
iniciativa; energía física; sexual, y de actuar con deseos, de excitación física y sexual.
impulso. decisión.

JÚPITER: Expansión; gracia. Impulso hacia un orden Fe y confianza en la vida y en uno


mayor o de conectar el yo mismo; necesidad de mejorarse.
con algo superior.

SATURNO: Contracción; esfuerzo. Impulso de defender la Necesidad de aprobación social;


estructura y la integridad del de confiar en los propios recursos
yo; también hacia la y en el trabajo.
seguridad a través de logros
tangibles

URANO: Libertad del ego-yo, Impulso hacia Necesidad de cambio, excitación y


individualismo. la diferenciación expresión sin restricciones.
y la originalidad; deseo de ir
más allá de la tradición.

NEPTUNO: Libertad trascendental; Impulso de escapar de las Necesidad de experimentar la unidad


unificación; liberación limitaciones del yo y del con la vida, de fundirse
del ego-yo. mundo materialista. completamente con la totalidad.

PLUTÓN: Transformación; Impulso hacia el renacimiento Necesidad de refinar el yo; de soltar


transmutación. total, a penetrar en el núcleo lo viejo a través del dolor.
de la experiencia.
ApéndiceB

Servicios de cálculo de cartas


Es esencial contar con datos precisos. Necesitas la fecha, el lugar
(ciudad y país),y el momento exacto del nacimiento. Las madres y
padres a menudo tienen una memoria imprecisa con respecto al
momento exacto del nacimiento. Por eso,en caso de duda,es acon­
sejable obtener una copia del certificado de nacimiento de la per­
sona. Si has nacido en los Estados Unidos y conoces el condado
donde naciste, probablemente podrás solicitar el certificado por in­
ternet en su página web. Si no lo sabes, puedes intentar averiguar­
lo en www.vitalrec.com.
Muchas páginas web y servicios de cálculo tienen en cuenta los
cambios de hora para ahorrar energía y los detalles de cada zona
horaria, pero es conveniente comprobar los datos antes de intro­
ducirlos. j Un dato equivocado en la fecha o en la hora lo cambia
todo!

Para el cálculo gratuito de la carta natal:


La página web de Astrolabe,alabe.com,ofrece cartas gratuitas. Dan
las posiciones planetarias de manera clara y las cúspides de las casas
con el grado más próximo,junto con una breve interpretación (a ve­
ces con información conflictiva,como suele ocurrir en los programas
de interpretación astrológica por ordenador). Recomendado para
principiantes puesto que los gráficos son fáciles de entender.
Astro.com,la página web de Astrodienst,te permite guardar múl­
tiples cartas si te registras. Haz clic en «Español». Ve a «Horóscopos
gratuitos». Haz luego clic en «Dibujar la carta,Ascendente» para ob­
tener el cálculo básico. Los cálculos son muy buenos,pero las demás
opciones pueden resultar confusas.
Nota del autor: para los principiantes, las mejores cartas son las sim­
ples y claras. Deben ignorar los asuntos relacionados con el sistema de
casas, y los aspectos menores de los cuerpos planetarios. Las «inter­
pretaciones» contradictorias y parciales, los «retratos personales», las
«cartas del amor», etc., que suelen ofrecerse con cálculos gratuitos
pueden ser un obstáculo para aprender las bases de la astrología. ¡Es­
tán tratando de venderte cosas!

Advertencia: Algunos portales te exigen que les des tu dirección de co­


rreo electrónico, y podrían inundarte de spam, ofertas de lecturas psí­
quicas, «ofertas especiales», etc. Recuerda que mucha de la gente que
dirige «páginas web astrológicas» no tiene verdaderos conocimientos
de astrología y son simples depredadores de personas crédulas.
Apéndice C

Tablas de los signos lunares

De todos los planetas de la tabla de nacimientos, la Luna es el que se


mueve más rápidamente. Por ello, crear una tabla para calcular la po­
sición del signo es -en el mejor de los casos- únicamente una ma­
nera de retratar las dos situaciones posibles del signo lunar para los
nacidos en una fecha concreta. Dado que la Luna está en un signo
nuevo aproximadamente cada dos días y medio, si uno quiere saber
verdaderamente su emplazamiento lunar, no hay más aternativa que
tomar una tabla de nacimientos minuciosamente calculada. Además,
una vez que uno sabe el grado exacto de la Luna en una tabla parti­
cular, es posible experimentar con aspectos entre esa Luna y los pla­
netas de otra persona -una técnica muy importante y radiante des­
crita en los capítulos 7 y 17.
Para encontrar su signo lunar, mire debajo del año de su naci­
miento y después busque la línea de los emplazamientos de la Luna.
Si su fecha de nacimiento no está en la lista, fíjese en el día anterior.
Es probable que ese signo sea la ubicación de la Luna. Si eso no en­
caja con su naturaleza emocional, puede que el siguiente signo sea su
signo lunar. Veánse mis descripciones del capítulo 7 para comparar las
cualidades y las tendencias psicológicas de los dos posibles signos lu­
nares.

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