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Los Angeles Caidos

1) Lucifer era originalmente un arcángel justo y sin pecado que servía como guardián del trono de Dios. 2) Con el tiempo, Lucifer se enorgulleció de su propia belleza y deseó ensalzarse a sí mismo por encima de Dios. 3) Esto llevó a Lucifer a rebelarse contra Dios y tratar de usurpar Su trono, convirtiéndose en el diablo y príncipe de las tinieblas.

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Los Angeles Caidos

1) Lucifer era originalmente un arcángel justo y sin pecado que servía como guardián del trono de Dios. 2) Con el tiempo, Lucifer se enorgulleció de su propia belleza y deseó ensalzarse a sí mismo por encima de Dios. 3) Esto llevó a Lucifer a rebelarse contra Dios y tratar de usurpar Su trono, convirtiéndose en el diablo y príncipe de las tinieblas.

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CAPITULO I

LA CAÍDA DE LUCIFER

Léanse Isaías 14:12-15 y Ezequiel 28:1-19

La Biblia declara que en el principio Satán, entonces llamado


Lucifer, era un ser sin pecado y justo. El registro habla de la
Integridad y justicia originales del gran arcángel con estas
palabras, "Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que
fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad" (Ezequiel 28:15).

Es difícil para nosotros comprender que esta criatura malvada,


ahora el archienemigo de Dios y del hombre, en un tiempo fué
un ser santo, y guardián del trono de Dios. Que él fué un objeto
de la confianza divina, un arcángel a quien se le confió una gran
autoridad, y que por un tiempo descargó sus deberes sin falta
alguna y en obediencia perfecta a Dios. Que, lejos de ser un
adversario de Dios, él era "querubín grande, protector" (Ezequiel
28:14), cuyos hechos y conducta estaban por encima de toda
sospecha, y que gozaba de la confianza de Dios a tal grado que
el cuidado del cielo estaba confiado en sus manos.

EL ESTADO ORIGINAL DE LUCIFER

Las Escrituras describen con algo de detalle el estado original


de este ser exaltado. Era hijo de la mañana, el portador de
luz del cielo. El poseía una autoridad que, hasta donde sabemos,
era solamente inferior a la de Dios Mismo. Como el "querubín
grande, cubridor", él reinaba como virrey en el monte santo de
Dios (expresión bíblica para el reino de Dios). "Más sabio que
Daniel" (Ezequiel 28:3), Tú eres seguramente más sabio que
Daniel, y ningún misterio te quedó grande. no había secreto entre
las huestes angelicales que estuviera escondido para él.
¿QUE HIZO QUE LUCIFER CAYERA?

Entonces, ¿cómo sucedió que este poderoso arcángel, Lucifer,


hijo de la mañana, cayera de su posición exaltada a las
profundidades de la depravación para convertirse en el príncipe de
las tinieblas? Con respecto a esta pregunta profunda, las
Escrituras no guardan silencio.

Lucifer era la perfección de la belleza. Poseía una personalidad


y encanto que arrebata la admiración de la hueste del cielo. No es
raro para aquellos que están dotados de una belleza excepcional
que adquieran un deseo desordenado por la admiración de los
otros. Lucifer, aun cuando era de la orden angelical, no era una
excepción a esta debilidad. Ezequiel 28:17 declara, "Enaltecióse tu
corazón a causa de tu hermosura". El registro indica que en el
curso de los acontecimientos, "Lucifer desarrolló un narcicismo
extraño. Poco a poco, él permitió que el centro de su universo
variara de Dios a él. El no lo hubiera admitido, empero en verdad
se estaba efectuando un cambio en su carácter de un portento
siniestro y aterrador.

LUCIFER CORROMPIDO POR LA AMBICIÓN PERSONAL

Lucifer poseía dones raros. Había sido dotado con gran sabiduría
y conocimiento, y a él se le confiaron muchos de los secretos de la
creación. Por razón de estos dones y habilidades singulares, Dios
lo había exaltado a la posición de virrey (expresión bíblica para el
reino de Dios) sobre Su creación. En esta posición clave, se le
permitió a Lucifer, con su sabiduría e inteligencia superior, tener
un conocimiento profundo de los misterios del universo.

Pero hay un reino en el cual están involucrados los propósitos


eternos de Dios —y al cual se puede entrar solamente por una fe y
confianza reverentes. Solamente Dios conoce el fin desde el
principio (Hechos 15:18). El, eterno Creador, es el Juez de lo que
es sabio y justo (Génesis 18:25). Lucifer, cegado por la ambición,
escogió poner en duda la sabiduría de la voluntad divina, y al
hacerlo, cometió un error funesto y trágico. ¿Qué fué lo que había
en la voluntad de Dios que había llegado a ser desagradable a
Lucifer? La razón no queda escondida para nosotros. Se nos dice
expresamente que Satán intentó ensalzar su selio "en lo alto junto
a las estrellas de Dios" a fin de ser "semejante al Altísimo" (Isaías
14:12-14). Pero Dios, en Su plan eterno había reservado este
ensalzamiento, no para Lucifer, sino para Cristo. Le ha sido dado a
Cristo solamente sentarse con el Padre en Su trono (Apocalipsis
3:21). Lucifer, aun cuando era virrey, (expresión bíblica para el
reino de Dios) el arcángel principal y el querubín ungido, tendría
una posición inferior a Cristo. Cuando se hizo evidente a Lucifer
que no iba a tener la posición suprema, él vio sus ambiciones
frustradas. Fué ésto lo que resultó en su rebelión. Parecerá
extraño que un ser creado pudiera desarrollar tal pasión para un
auto-ensalzamiento, pero el caso no es más extraño que el de
algunas personas hoy en día, quienes, por razón de una ambición
personal desmedida, siguen adelante imprudentemente en su
propia voluntad a un destino similar al de Lucifer.

LA REBELIÓN DE LUCIFER

Hasta ese momento, Lucifer había desempeñado sus deberes sin


culpa alguna y sin falta. No había razón para que hiciera él de otra
manera. Empero la hora había llegado cuando la rebelión nació en
su corazón.

Aun cuando Dios le había dado todo menos el trono, Lucifer no


estaba satisfecho. El sueño de un reino universal, en el cual él
tuviera el poder supremo, agitó una ambición inquieta en su
interior. Aparentemente no hizo intento alguno para reprender
este espíritu impío de auto-exaltación, sino que le dio pleno
estímulo.

La semilla malvada del orgullo, permitida en su enraizamiento,


continuó creciendo. Al final le produjo una cosecha de miseria y
aflicción para sí, y para aquellos que lo siguieron, (1 Timoteo
3:6). La historia de la auto-exaltación, rebelión y caída
subsecuente de Lucifer es relatada en lenguaje breve pero claro
en Isaías 14:12-14: "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la
mañana! momento que el plan era de una naturaleza tan
asombrosa que estremeció hasta a los ángeles fieles.

Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Tu que


decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto a las
estrellas de Dios ensalzaré mi sollo, y en el monte del Testimonio
me sentaré, a los lados del aquilón; sobre las alturas de las nubes
subiré, y seré semejante a! Altísimo."

¿COMO PODÍA LUCIFER ESPERAR TENER


ÉXITO EN SU REBELIÓN?

Pero aún una persona malvada, y especialmente uno tan


calculador como Lucifer, no comete un crimen a menos que vea
alguna esperanza de éxito. ¿Cómo podía esperar este falso
arcángel tener éxito en una aventura que desafiaba al Creador
para quedarse con Su trono? Poseyendo la sabiduría que él tenía
de la omnipotencia divina, ¿cómo podía esperar tener éxito en una
contienda con la voluntad eterna de Jehová ? Aun cuando los
perversos de este mundo en su necia ignorancia pueden presumir
de desafiar a Dios, con todo, las circunstancias de sus actos no
son las mismas que en el caso que tenemos a consideración.

Los infieles y los ateos nada saben de Dios. Por el contrario,


Lucifer participaba en los consejos divinos y tenía conocimiento
de muchos de los secretos del Creador. Lucifer sabía lo
que hacía. Es seguro que la rebelión del diablo no fué nacida del
impulso del momento, sino que fué el resultado de un plan
fríamente calculado que había sido cuidadosamente meditado
durante un período de tiempo. Aun cuando era diabólico en su
carácter, sin embargo probó, en muchos respectos, ser sólido
estratégicamente.

No le damos al diablo su merecido si no concedemos


que él tenía bastante razón para esperar la victoria. Que los
planes de Satanás fueron elaborados astutamente, queda
evidenciado
por el hecho de que su conspiración malvada sí triunfó en
un grado asombroso. En lugar de haber sido rápidamente
sofocada, esta rebelión terrible ha continuado hasta este día —
aunque, seguramente, ya sus días están contados (Apocalipsis 12:
12). Por eso, alégrense, cielos y los que habitan en ellos. Pero ¡ay
de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha bajado donde ustedes
y grande es su furor, al saber que le queda poco tiempo.

El hecho es que si Dios no hubiera previsto la entrada del


mal en el universo y hubiera preparado un plan por anticipado,
para contrarrestarlo —un plan que El mantuvo en secreto, y del
cual ni los ángeles buenos ni los malos tenían conocimiento—
la rebelión de Satán habría tenido éxito en hacer pedazos todo
Su programa.

Pero Dios lo había previsto todo y se había preparado.


Tomaremos nota, a su debido tiempo, de lo que era esta
contramedida que Dios tenía en reserva. Sea suficiente por el

CAPITULO II

EL PLAN DE SATÁN PARA DERROCAR EL

TRONO DE DIOS

Tomemos nota ahora del plan de Satanás para elevar su

trono arriba del de Dios, y las razones por las cuales él creía

que tendría éxito. Porque es evidente que debe haber tenido

alguna razón, porque ni siquiera hubiera intentado algo en lo

que no tenía esperanza de triunfar.


Sabemos que Dios le había dado a Lucifer el poder y autoridad,

como virrey sobre Su creación. Era su responsabilidad

haber guardado los intereses del reino de Dios y de haber estado

alerta contra cualquier cosa que pudiera poner en peligro su

seguridad. ¡ Ay ! que Lucifer haya sido infiel a la confianza que

se le otorgó, y así llegar a ser el architraidor de todos los tiempos.

El alcance del poder de Lucifer, en relación aún con los más

poderosos de otros seres celestiales, queda sugerido en Judas 9,

en donde se nos dice que Miguel, el gran arcángel, "no se atrevió

a usar de juicio de maldición contra él". Esto indicaría que

el poder de Lucifer era superior al de todos los otros seres

creados.

No obstante, permanece la pregunta, "Concedido que Lucifer

tenía poder sobre todo otro ser creado, ¿creía él que su

poder era suficiente para conducir victoriosamente una rebelión

contra Dios? A menos que creyera esto, ¿cómo podía él esperar

triunfar en su rebelión?"

Se encuentra un indicie a la contestación de esta interrogación

en un estudio de las Escrituras. El plan de Dios ha

designado que la administración de Su gobierno se ejecutara

por seres creados. Es de notarse que cuando se rebeló Lucifer,

y aunque este evento era el más decisivo en la historia del


universo, Dios no descendió de Su trono para acometerlo perso
nalmente en batalla. El haberlo hecho hubiera derrotado todo
Su plan para el gobierno del universo. Se nos hace entender
por las Escrituras que la tarea del combate real con Satán ha

sido delegado específicamente a los seres creados. Por eso se ha

escrito, "Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y

lidiaba el dragón y sus ángeles" (Apocalipsis 12:7). Toda la

historia de la revelación divina refleja el hecho de que Dios

contróla y gobierna el universo creado a través de la


instrumentalidad.

Hasta donde ha sido revelado, Dios obra en el reino creado


solamente a través de un agente. Este agente puede ser un ángel,
un ser humano, o Jesucristo, el mismo Dios-hombre.

Lo que se enseña evidentemente en las Escrituras, es que la


derrota física y moral de Satán requiere una preponderancia de
potencia, tanto física como moral, que esté a la disposición de
aquellas personas que son fieles a Dios. El acto de rebelión de
Lucifer no disminuyó su poder excepto en el sentido moral. El
había sido hecho custodio de los secretos del universo y ahora se
proponía emplear este conocimiento en una conspiración
tenebrosa para destronar a Dios.

En el capítulo diez de Daniel se nos da un vislumbre ilustrador de


la naturaleza del conflicto espiritual que se provocó y en el cual
todavía se está combatiendo entre los ángeles de Dios y los de
Satán. Este es uno de los capítulos más reveladores de la Biblia.
Nos muestra algo de la naturaleza de las cosas que pasan en el
mundo no visto. En este caso un príncipe de Satán, de alto rango,
realmente pudo resistir al ángel de Dios durante veintiún días,
durante cuyo tiempo se evitó que el mensajero angelical
cumpliera una misión importante delegada a él por Dios. No fué
sino hasta que llegaron refuerzos en la persona del arcángel
Miguel, que los poderes de las tinieblas se vieron obligados a
retirarse de su esfuerzo prolongado y desesperado para frustrar el
decreto divino. Este pasaje notable de las Escrituras obviamente
enseña que sólo cuando hay una preponderancia de fuerza en
favor de los ángeles fieles a Dios, que las legiones de Satán son
obligadas a ceder la victoria (Daniel 10:12-13). Luego añadió:
"No tengas miedo, Daniel, porque desde el primer día en que
trataste de comprender y de humillarte ante la mirada de tu Dios,
tus palabras fueron escuchadas y por eso vine yo en persona". 13
El príncipe del reino de los Persas me resistió durante veintiún
días, pero vino en mi ayuda Miguel, uno de los principales
príncipes. Lo dejé luchando con el rey de Persia

Asimismo, cuando las fuerzas de las tinieblas la traición de Cristo,


en anticipación de Su destrucción, que Jesús declaró que si El
orara al Padre por auxilio, se enviaría ayuda angelical
inmediatamente a Su rescate.

En este caso debe notarse que, debido a la gran concentración de


fuerzas malignas, se necesitarían más de doce legiones de ángeles
para derrotar a las fuerzas hostiles (Mateo 26:53). ¿No sabes que
podría invocar a mi Padre y él, al momento, me mandaría más de
doce ejércitos de ángeles? (Jesús no solicitó esta ayuda, sin
embargo, sino que dijo a aquellos que lo aprehendían,

"Esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas"


(Lucas 22:53). ¿Por qué no me detuvieron cuando día tras día
estaba entre ustedes en el Templo? Pero ahora reinan las
tinieblas, y es la hora de ustedes.

Cristo, en la cruz, estaba en ese momento, efectuando


la derrota moral, en lugar de la derrota física, de Satán
(Juan 12:31-32). Ahora es el juicio de este mundo, ahora el que
gobierna este mundo va a ser echado fuera, 32 y yo, cuando
haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí.

La derrota física del diablo vendría posteriormente. Es evidente


que en el plan original de Satán, él pensó obtener la lealtad de la
mayoría de los ángeles del cielo, y así estar en una posición para
vencer a aquellos que pudieran persistir en su fidelidad a Dios.

Así él despojaría a Dios de los medios que El había designado para


controlar y gobernar las fuerzas de la creación. Satán entonces
podía proceder sin ser molestado al establecimiento de su propio
reino.

¿COMO LOGRO LUCIFER SEDUCIR A LOS ANGELES?

¿Cómo esperaba Lucifer persuadir a los ángeles a que se le

unieran en su rebelión? ¿Qué premio reluciente podía ofrecer

que los impulsara a tomar ese paso tan funesto? Quizás podemos

entender plenamente la contestación a esta pregunta solamente

cuando reconocemos que el mal tiene un elemento de engaño en


su naturaleza (2a. Tesalonicenses 2:11-12). Por esta razón les
dirige Dios las fuerzas del engaño, dejando que crean en la
mentira. 12 Así serán condenados al fin todos los que no
quisieron creer en la verdad porque les gustaba más el mal.

El mal es algo con lo que aun los más sabios y más brillantes no
se atreven a jugar. Jesús, en Su declaración en relación con la
defección de Satán, indicó que el diablo engañó a los ángeles. "No
permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira de suyo habla; porque es mentiroso, y
padre de mentira" (Juan 8:44). La deducción es que él mintió a
los ángeles en el tiempo de su caída como lo hizo posteriormente
con Eva.

Lucifer, creyendo sus propias mentiras, abrazó la ilusión de que lo


había previsto todo, que había hecho provisión para toda
contingencia (destino) y que no podía fallar. Aún hoy en día, él y
sus ángeles caídos todavía rehusan conceder la derrota, y
combaten desesperadamente, aunque la realidad de su destino
inminente debe ser cada vez más evidente (Apocalipsis 12:12).
Pero ahora, consideremos los medios que Lucifer utilizó para
engañar a los ángeles. Realmente podemos aprender algo sobre
ésto por medio de un estudio de cómo engañó a Eva. Satán negó
el castigo de muerte que sería incurrido si ella desobedecía a Dios.
Neciamente Eva se dejó seducir por estas palabras hasta ser
persuadida a comer de la fruta prohibida. Demasiado tarde ella vio
que había sido engañada. Eva y su esposo fueron sacados del
huerto, "porque", como dice la cronología, "no alargue su mano, y
tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre"
(Génesis 3:22).

Eva era mortal y temía a la muerte, aunque el freno no fue


suficiente para evitarle que desobedeciera la orden de Dios. Pero
los ángeles no estaban detenidos por el miedo a la muerte.

Contrariamente a Adam y Eva, que eran mortales, los ángeles no


mueren (Lucas 20:36). Además ya no pueden morir, sino que son
como ángeles. Son también hijos de Dios, por haber nacido de la
resurrección.

Aún cuando Lucifer y sus ángeles fueron echados del cielo


después de su rebelión, con todo, ellos retuvieron su poder para
continuar su rebelión hasta hoy. Además, antes de la caída de
Lucifer y sus ángeles, el mal no había entrado jamás al universo,
hasta donde tenemos noticias.

Los resultados aterradores del pecado nunca habían sido

vislumbrados por seres creados —aunque, indudablemente, como

con Adam y Eva, Dios les había advertido de las consecuencias

de la desobediencia. No obstante, ellos no tenían un conocimiento

a primera mano de las consecuencia tremendas del pecado.

Y, como Eva, no tenían una fe suficientemente profunda en Dios


para confiar en la integridad absoluta de Su palabra.

Es altamente probable que Satán siguió el mismo curso que con


Eva en su seducción de los ángeles. Indudablemente pintó una
perspectiva brillante de la "independencia" que alcanzarían, si
rompían su fidelidad para con Dios. Que al hacerlo, ellos serían
"como dioses", forjadores de su propio destino.

Cada ángel fué puesto, en esa forma, en una posición de hacer


una decisión, así como toda criatura moral del universo en algún
momento dado debe hacer una decisión —un escogimiento de si
su lealtad será para con Dios o para sí misma. Los seres humanos
en sus reacciones morales no son demasiado diferentes a los
ángeles. Ambos son afectados por la tentación.

Ambos son agentes morales libres. En su estado actual, el hombre

ha sido "hecho poco menor que los ángeles" (Salmo 8:5),

pero algún día los redimidos han de ser iguales a los ángeles, y,

en algunos aspectos, ensalzados arriba de ellos (Lucas 20:36;

l a . Corintios 6:3).

LA REBELIÓN CASI ALCANZA UN ÉXITO INICIAL


Se tenía que tomar una decisión, y fue tomada. Una tercera parte
de los ángeles escogió seguir a Lucifer. Esto fué una

cosa terriblemente trágica. Sin embargo, ni aun una apostasía

tan grande fué lo suficiente para asegurar el éxito de la rebelión

de Satán. Lucifer no era omnisciente en su presciencia

del futuro. Cuando se tomó la cuenta, el número de aquellos

que habían caído con él, era menor que lo anticipado. Lucifer

había hecho un mal cálculo. Si hubiera sabido con certeza del

resultado, es posible que se hubiera frenado en su acto de


traición.

En realidad, las dos terceras partes de las huestes angelicales

permanecieron fieles a Dios, y , reagrupándose bajo la

bandera del arcángel Miguel, echaron a Lucifer y a los ángeles

desobedientes del cielo.

¿FUE TOMADO DIOS POR SORPRESA?

No nos podemos imaginar que Dios haya sido tomado por

sorpresa por todo ésto. Dios vio que el espíritu malvado de


rebelión

se desarrollaba en el corazón de Satanás, y debe haber

sido un asunto de aflicción indescriptible para El. Empero

aparentemente no había nada que El pudiera hacer sabiamente

para evitar que Lucifer se rebelara. El sabía lo que hacía, y

prefirió la gratificación de su voluntad propia y el ensalzamiento


propio a la obediencia a Dios. Los agentes morales libres no
deben ser forzados, porque entonces dejarían de ser
agentes morales libres. Deben estar en libertad para hacer
su elección,

ya sea para bien o para mal. El aparente descuido de Dios de


tomar nota de la rebelión que se cernía aparentemente alentó a
Lucifer a continuar su conspiración.

Sin embargo, Dios sabía previamente una cosa que el diablo


desconocía. El sabía el alcance exacto que tendría la rebelión.
Sabía que rompería terriblemente Su reino. Sin embargo, que no
tendría éxito. Sabía de antemano que Lucifer sólo podría contar
con una minoría de los ángeles. Y así aconteció. Satán, sin
embargo, había hecho su decisión. La falla de la rebelión de lograr
éxito en su fase inicial, resultó en la expulsión del diablo y sus
ángeles del cielo. Ahora, él estaba comprometido
irrevocablemente, para siempre, a seguir el camino que había
escogido.

CAPITULO III

COMO SATANÁS PLANEABA CONTINUAR SU REBELIÓN

En la lección anterior hemos observado que el plan de Lucifer

de trastornar a los ángeles del cielo quedó corto de ganar

la mayoría vital. Una pregunta que surge es, "Al planear su

rebelión, ¿no anticipó Lucifer la posibilidad del fracaso?". Todo

lo que se puede decir es que Satán evidentemente pensó que sus

oportunidades de tener éxito eran lo suficientemente buenas

para descontar la posibilidad del fracaso.


Empero, aún en el caso de fracasar en la obtención de la

mayoría de los ángeles a su causa, Lucifer no consideró que

todo se habría perdido. Aun cuando sería un fuerte revés, habían

razones por las cuales Lucifer se sentía seguro del éxito

final de su rebelión. Y les acontecimientos iban a probar que él

tenía razón —¡casi!

En realidad, el plan de Lucifer fué una obra maestra de

astucia y alevosía. Fue una traición que explotó todo cuanto

fué posible la gran confianza que Dios había depositado en él.

Cuan sagazmente fueron elaborados sus planes queda evidenciado

por el hecho de que la fase inicial de su rebelión destrozó

horriblemente a la población angelical. No menos de una tercera

parte de la hueste celestial fué persuadida a que echara

su suerte con él. El que haya obtenido un número tan grande

de seguidores revela la magnitud de la rebelión, así como la

amplia simpatía que había despertado por su causa. Es demasiado

evidente que él había podido sembrar discordia e insatisfacción

entre les ángeles contra Dios —probablemente duda con

relación a Su sabiduría y bondad. Y ésto nos lleva a otra


interrogación—una que ha sido clásica desde tiempo inmemorial.

¿POR QUE DEMORO DIOS SU CASTIGO A SATÁN?

La pregunta es: "¿Por qué Dios, después de que el diablo


se rebele, no lo castigó de inmediato? ¿Por qué le permitió libertad

para continuar en su curso malvado?" Aunque indudablemente

hay más de una razón por la cual Dios demoró Su

juicio sobre Lucifer, la que sobresale seguramente sobre todas

las otras es que Satán, al seducir hasta una tercera parte de

los ángeles, debe haber logrado poner muy en duda la bondad

y la justicia de Dios. Para que Dios tuviera un reino que fuera

durable, El debe ejecutar justicia que sea compatible con las

consciencias de Sus súbditos. En el caso que nos ocupa, Dios

consideró necesaria demostrar que la rebelión de Lucifer fué

totalmente la cosa malvada, traidora e infame que fué. Además,

El debe dar al universo oportunidad para observar cómo esa

rebelión pervierte seres santos en criaturas malvadas y viciosas.

Antes de ejecutar el castigo indispensable sobre Lucifer, Dios

primeramente demostraría el carácter horrendo de su acto.

Primeramente daría a Sus subditos oportunidad para testificar

las terribles consecuencias que deben seguir la introducción

del pecado en el universo.

Para resumir, Dios justificaría la sabiduría de Sus leyes a

los ojos de Sus criaturas. Satán, esencialmente egoísta, sostenía

que ningún hombre servía a Dios porque le amaba, sino


solamente
por lo que se pudiera conseguir de ello. Los puntos de

vista del diablo a este respecto quedan evidenciados en su


conversación

con Dios, relacionados con Job. Dios había llamado la

atención de Satán a la integridad de Job y su fidelidad para

con El. La respuesta despectiva del diablo fué la pregunta, "¿Teme

Job a Dios de balde?" Insinuó que si Dios dejara de continuar

Su lluvia de bendiciones scbre Job, éste se voltearía

contra El y lo blasfemaría en Su cara (Job. 1:7-11).

La doctrina de Satanás es que todo hombre debajo de la

superficie era como él mismo y buscaba solamente su beneficio

propio. En otras palabras, él le decía a Dios que los hombres

servían a Dios solamente como una proposición fría de negocios.

Satán correctamente previo que la única forma que Dios podría

contestar su acusación era el de poner el asunto a prueba.

EL PLAN DE DIOS PARA CREAR LA RAZA HUMANA

Lucifer y sus ángeles, después de haber sido expulsados del

cielo a los lugares celestiales (o intermedios), maquinaron planes

para continuar la rebelión. La estrategia global era la de forzar el


extravío del plan de Dios. Pero, no siendo omnisciente, Satán
tenía que esperar y ver los pasos que Dios daría. En cualquier
forma en que Dios se moviera, Satán planeaba dar una contra
revuelta.
La siguiente movida de Dios pronto fué evidente. La huida de
Lucifer y sus ángeles había dejado un hueco en las filas del cielo.
Ahora, Dios siendo Dios, El no puede cambiar de un curso que ha
escogido. "Porque Yo Jehová, no me mudo" (Malaquías 3:6). Dios
tiene un propósito para toda criatura que El ha creado. Si ellos
cumplen ese propósito, bien. No obstante, si no cumplen la
voluntad de Dios, el propósito divina debe ser logrado.

Por ejemplo, Dios escogió a Saúl y a su semilla para reinar sobre


Su pueblo, Israel. Pero cuando Saúl falló al ejecutar el plan divino,
Dios levantó otro rey, David, para que tomara el lugar de Saúl (1.
Samuel 13:13-14).13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente
has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que
él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu
reino sobre Israel para siempre. 14 Mas ahora tu reino no será
duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón,
(B)
al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su
pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Aún cuando Lucifer y sus ángeles rehusaron llevar a cabo el


propósito de Dios en su creación, el Señor no tenía intención
alguna de permitir que Sus propósitos fueran frustrados. El
levantaría a otros que tomaran el lugar de aquellos que se
rebelaron. Lucifer había sido hecho virrey sobre la creación de
Dios. Ahora Dios se propuso crear una nueva raza para cumplir el
propósito en el cual habían fallado el diablo y sus seguidores. Dios
le dijo al hombre cuando lo creó, "Fructificad y multiplicad, y
henchid la tierra" (Génesis 1:28). "Henchid" (en- hebreo) significa
llenar nuevamente, indicando que el hombre tomaría el lugar de
una raza previa. En la misma forma se le ordenó a Noé,
"Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra" que había quedado
vacía por el diluvio (Génesis 9:1). Así como Satán tuvo una vez el
dominio en el Edén (Ezequiel 28:13), así Dios crearía una nueva
raza de seres en Su propia imagen, y los colocaría en el Edén. Así
como Satán una vez tuvo dominio sobre la creación de Dios, así
Dios le daría al hombre la tierra renovada (Génesis 1:26-28).

SATANÁS PLANEA CONTINUAR SU REBELIÓN

Tan pronto como Satán vio el desarrollo del plan de Dios, entró él
en acción. Si se le concedía la oportunidad, él probaría que esta
nueva raza lo seguiría a él en lugar de seguir a Dios.

Y, como veremos, Dios le dio una oportunidad para probar este

punto. También Dios tenía algo qué probar. Si El podía encontrar

hombres que se mantuvieran fieles a El bajo la tentación

y la prueba, entonces El podría callar la boca de Satán para

siempre. Y a fin de evitar que el diablo llegara a tener cualquier

otra disculpa, ¡ Dios le dio la oportunidad para que hiciera

la prueba! El diablo no perdió tiempo para comenzar a trabajar.


En el huerto del Edén, él tentó a Eva. Como sabemos, tuvo éxito
en seducirla, juntamente con su marido, al primer intento. El
diablo siguió su triunfo al hacer un homicida de su primogénito,
Caín. Parecería como que Satán estaba ganando la contienda,
porque, con el transcurso del tiempo, generaciones enteras que
cedían a sus seducciones, cayeron bajo su dominio.

No obstante, habían algunas cosas que Satán no había previsto. A


pesar de sus éxitos, nunca pudo, a la vez, corromper a todo
hombre que perteneciera a esa generación. Siempre había
algunos que mantuvieron su fe en Dios. Cuando habían muerto
generaciones, allí estaba Henoch, que "caminó. .. con Dios".
Cuando el mundo cayó en la apostasía, Noé obedeció a la palabra
de Dios y preparó un arca "en que su casa se salvase" (Hebreos
11:7). Satán descubrió, para su desconcierto, que siempre habían
unos cuantos que no cedían a sus seducciones. En alguna forma
Dios siempre lograba preservar una "semilla justa" sobre la faz de
la tierra. Esto debe haber sido extremadamente frustrador al
diablo cuando él veía que el éxito estaba casi al alcance de su
mano, solamente para ver que se le escapaba, una y otra vez.

A pesar de eso, había algo que siempre le daba confianza al


diablo. El hombre ahora era una criatura caída. ¿No habían caído
los ángeles, y no habían perdido toda esperanza de regresar
alguna vez al favor de Dios? ¿Qué del hombre? ¿Cómo podría ser
redimido de su condición pecaminosa? ¿Cuál era la respuesta?
Podemos entender por qué estaba confundido Satán, porque aún
los ángeles justos aparentemente nada sabían del grandioso plan
de redención que Dios tenía en reserva. Cuando finalmente fué
revelado los asombró y los tuvo en temor reverencial

(1. Pedro 1:12, 19-20).

Si los ángeles justos fueron tomados por sorpresa por el

plan de Dios de redención, podemos estar seguros que el diablo

no lo había anticipado. Sin embargo, el plan de redención era

conocido de Dios desde la fundación del mundo, y era este

plan no revelado lo que aseguraría la derrota de Satán! Satanás,

esencialmente un ser egoísta, no podía concebir, y por tanto,

anticipar, una cosa tan noble como el plan de Dios de redención:

que Cristo se despojara de Su gloria eterna, se hiciera carne y

muriera en lugar del pecador. La falta de conocimiento previo

de Satán a este respecto sería lo que lo derrotaría.


CAPITULO IV
LA TIERRA SE CONVIERTE EN EL
NUEVO TEATRO DE GUERRA

Aunque la rebelión de Satán estaba condenada de antemano


al fracaso, no obstante había un camino largo por delante antes
de que las heridas ocasionadas por ella estarían todas sanadas.
El primer paso hacia la restauración de lo que se había perdido
en la catástrofe ocasionada por Satán, fué dado cuando Dios se
puso a crear una nueva raza que tomara el lugar de aquellos que
se habían rebelado contra El.
Habiendo recibido Satán permiso para probar su punto, que
ningún hombre servía a Dios excepto por aquellas cosas que el
hombre pudiera obtener de El, empezó su papel infame de
"acusador de nuestros hermanos... el cual los acusaba delante de
nuestro Dios día y noche" (Apocalipsis 12:10). La estrategia de
Satán era de demostrar que esta nueva raza que Dios estaba
levantando, cuando estuviera sujeta a la tentación, también
caería. Al ejecutar esto, él justificaría su propia rebelión, y al
mismo tiempo frustraría el plan de Dios. Sin embargo, para tener
éxito, tendría que lograr apartar a toda la raza de Dios. No
debería quedar ni uno solo para justificar Su sabiduría y
providencia.
Satanás tendría que corromper la tierra hasta que no quedará
"simiente justa" para transmitir la fe en Dios a una generación
Sucesora. Si ello llegaba a acontecer él sabía que Dios tendría
que destruir la tierra, como en realidad El demolería las ciudades
malvadas de Sodoma y Gomorra cuando salió el último de los
justos de ellas.

Ahora, debe entenderse que Dios nunca ha afirmado que


todos escogerían servirle. Al hacer el hombre un agente libre
El le dio el poder de elección, y eso implica habilidad dé preferir
estar en contra de El. Pero Dios si sostenía que siempre
permanecerían unas "reliquias justas" que le servirían, sin
importar tribulación, tentación, o sufrimiento. Que al final habría
un número total de personas fieles, "una gran compañía, la cual
ninguno podía contar" (Apocalipsis 7:9), Después de esto miré, y
he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas
naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del
trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y
con palmas en las manos;

que le seguirían por todo el trayecto y que serían hechos aptos


para el lugar que Dios antes había apartado para los ángeles que
se habían rebelado.
Así comenzó el drama de Satán contra el hombre.
»
En el sexto día de la creación, Adam y Eva fueron formados
y colocados en el huerto del Edén. Se les dio dominio sobre la
tierra (Génesis 1:26). El huerto del Edén era un paraíso hermoso
en donde abundaban toda clase de árboles, entre los que se
encontraban el árbol de la ciencia del bien y del mal, y el árbol
de la vida. Se les dio permiso al hombre y a la mujer de comer
de toda la fruta del huerto, salvo la del árbol de ciencia del
bien y el mal.
El hecho de que Dios hubiera plantado el árbol de la vida
en medio del huerto, llama nuestra atención de que había una
diferencia importante entre esta nueva raza y la de los ángeles. El
hombre era mortal. Lucifer, no era mortal, como queda
evidenciado por el hecho de que él ha podido continuar su
oposición malvada a Dios a través de las épocas con vigor no-
disminuído. Siendo mortal el hombre, a él se le advirtió que el
acto de desobediencia traía aparejada una sentencia de muerte
(Génesis 2:17).

Dios no estaba dando inmortalidad física a otras criaturas hasta


que ellas probaran que eran dignas de merecer el regalo (Lucas
20:35-36; 35 mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar
aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni
se dan en casamiento. 36 Porque no pueden ya más morir, pues
son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la
resurrección.
2a. Timoteo 1:10. Pero que ahora ha sido manifestada por la
aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y
sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,

Empero, es totalmente evidente que Dios tenía la intención


de que el hombre llegara a ser inmortal. Esto se ve fácilmente
en el hecho de que en medio del huerto, Dios había plantado el
árbol de vida —aunque aparentemente El no le reveló
inmediatamente su sitio a Adam. Cuando el hombre pecó, Dios
decretó que debería salir del huerto, "porque no alargue su mano,
y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre"
en su estado pecaminoso (Génesis 3:22-24). En tal caso, el
hombre podría unir sus fuerzas con Satán, y así aumentar la
rebelión contra el Creador.

LA SEDUCCIÓN DE EVA POR SATANÁS

Podemos entender que durante este tiempo Satán vigiló


con astucia los acontecimientos que se desarrollaban. Estaba
preparado, tan pronto como el momento fuera propicio, a seducir
a los nuevos habitantes del huerto del Edén, y, de ser
posible, inducirlos a desobedecer el mandato expreso de Dios
contra la alimentación del árbol del bien y del mal. Pero Satán no
hizo su ataque embistiendo de frente, para no empujar a la pareja
a los brazos de su protector, en lugar de alejarlos de El; ni tentó
al hombre y a la mujer mientras que estaban juntos, porque
podrían fortalecerse el uno al otro para resistir sus incitaciones
malvadas. Porque si el carácter de la tentación era una vez
descubierto, un segundo intento podría encontrar mucha más
dificultad, si no imposibilidad, para tener éxito.

En un momento favorable, Satán hizo una visita al huerto


del Edén. Se metió en una serpiente, que en aquel tiempo no era
el reptil repulsivo y rastrero que conocemos actualmente.
Solamente después de la maldición es que fue degradada y
echada sobre su pecho (Génesis 3:14). Por tanto, debe inferirse
que anteriormente la serpiente caminaba ergida y probablemente
era la más inteligente y hermosa de los animales del campo
(Génesis 3:1).

El mal frecuentemente parece tener alguna fascinación misteriosa,


y Eva, en su curiosidad, en lugar de mantenerse alejada
del árbol prohibido, se ausentó de Adam, y, mirando el árbol,
aparentemente se encontraba pensativa sobre la extrañesa de la
prohibición de Dios.

Fué mientras que ella meditaba en esta curiosidad necia que la


serpiente apareció en la escena y ligó conversación con ella. El
modus operandi de Satán, o plan de operación, era el de confundir
a Eva, y por una sugestión sutil, hacer que ella quebrantara el
mandato de Dios al participar de la fruta prohibida.

Bien se ha dicho que el primer error de Eva fué el de acercarse al


árbol. Si ella hubiera evitado la proximidad, nunca le hubiera
echado la mirada codiciosa que resultó en su condescendencia a la
tentación y que trajo pesar a ella y a sus descendientes.

LA CAÍDA DE ADAM Y EVA

Pobre Eva. En lugar de buscar la protección y la fuerza


de su esposo, ella escuchó las palabras sutiles del engañador.
Seducida por su enemigo insospechado, ella sucumbió a
su tentación. Eva tomó de la fruta y posteriormente persuadió
a su esposo a que compartiera su acto de desobediencia. Adam
no fue engañado. El sabía cuál era el castigo (1. Timoteo 2:14). y
Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada,
incurrió en falta.

Pero en un momento de pánico, antes que perder a la hermosa


criatura que Dios le había dado, neciamente decidió compartir su
suerte. Así entró el pecado en el mundo.
Conforme a todas las apariencias, Satán había ganado una
partida importante, quizás decisiva. El había seducido a los
primeros padres; por tanto, toda la raza humana sería una raza
caída.

La tesis del diablo de que el hombre no estaría firme


bajo la tentación recibió una fuerte confirmación. Además, el
dominio que sobre la tierra había recibido Adam en
consecuencia de su obediencia a Satán fué traspasada al diablo.
Esto queda claro en Lucas 4:5-6, 5 Y le llevó el diablo a un alto
monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6
Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de
ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.
que consideramos posteriormente.

LA OBRA MAESTRA DE SATÁN,


"SERÉIS COMO DIOSES"

Es interesante notar el orden de la tentación satánica de


Eva. Primeramente, se dio a entender una duda acerca de la
integridad de la palabra de Dios. En segundo lugar, hubo una
censura sobre la bondad de Dios, "¿Conque Dios os ha dicho:
No comáis de todo árbol del huerto?" ¿Por qué le prohibía Dios
a Eva que comiera de fruta que parecía tan buena como alimento?
Cuando Eva contestó débilmente a la serpiente, de que si ella
tomaba de la fruta traería como consecuencia la muerte, el diablo
estaba listo para el siguiente paso en la tentación. ¡ Ah! ¿No
tenía Dios una razón para prohibirles que comieran de la fruta?
¿No sabía El que ellos serían sabios, conociendo el bien y el
mal? En verdad, declaró la serpiente, Dios sabía que Adam y
Eva, al comer de la fruta, serían "como dioses". Acerca del castigo
de desobediencia a la que Eva se refería, Satán declaró
audazmente, "No moriréis". ¡ Ay ! Para este momento Eva ya
estaba en poder de la serpiente. Ella estiró su mano y la acción
irreparable había sido cometida.
La subversión de Satán de los ángeles, desde luego, no fué
la misma en detalles como la de Eva, pero parece probable que él
les dijo que ellos serían como "dioces" si le seguían. Como Jesús
dijo, Satán fué un mentiroso desde el principio.
Siguiendo la caída de Adam y Eva, como resultado de la burla
de Satán, la maldición cayó sobre la serpiente en la que Satán
había tomado cuerpo para efectuar la seducción. Dios pronunció
una maldición sobre la tierra y la sentencia de muerte vino
sobre Adam y Eva. Todo ésto encajaba bien con los planes de
Satán. Desde ese momento "el poder de la muerte" pasó a
Satanás.

CAPITULO V

SATÁN Y JOB

Para entender plenamente el plan de acción de Satán contra


la humanidad, vamos al libro de Job, el cual arroja una luz
positiva sobre la razón de Dios para permitirle libertad a Satanás
para tentar a la raza humana.

Es altamente significativo que el libro de Job haya sido el


primer libro de la Biblia que se escribió. Se escribió antes que
la Ley, porque casi no hubiera sido posible, en una discusión
que cubre todo el campo de la divina providencia, como ocurre
en este libro, el haber evitado una referencia la ley, si se hubiera
conocido la ley. Job no solamente es el primer libro de
la Biblia, sino que en toda probabilidad es el primer documento
escrito de cualquier clase que todavía exista. Así que podemos
ver cuan vitalmente importante deben ser los primeros capítulos
de Job, puesto que ellos son las primeras palabras escritas
de Dios para el hombre.

Estos capítulos muestran cómo Satán, después de haber


sido echado del cielo, llevó a cabo su guerra contra Dios.

También revela el carácter de esta guerra, que ahora ha cambiado


su teatro de operaciones a la tierra. Es importante un
conocimiento de ésto para entender la estrategia de Satán en su
conflicto ancestral con Dios y con el creyente. Conforme la
consideremos, la razón se hará evidente de por qué Dios ha
permitido al diablo libertad para continuar sus tentaciones de
la raza humana.

EL DESAFIO DE SATÁN
En Job 1:6 se nos dice que un día, cuando los hijos de
Dios se presentaron ante el Señor, Satán también entró entre
ellos. El Señor tomó nota de su presencia, diciendo, "¿De dónde
vienes?" Esta declaración revela que Satanás ya no moraba
con los ángeles'justos, puesto que su presencia entre ellos
ocasionaba una pregunta. Aunque los ángeles caídos ya no vivían
con los ángeles fieles, sin embargo, observamos que Satán
mismo todavía tenía acceso a la presencia de Dios.
El diablo tenía un propósito en su visita. Era de llamar la
atención de Dios de cuan enteramente había triunfado la maldad
sobre tierra, corroborando así su afirmación de que el
hombre no podía servir a Dios si la tentación era lo
suficientemente fuerte para hacerlo caer.

JOB SE CONVIERTE EN EL CENTRO DEL CONFLICTO

Dios contestó a Satán, recordándole de Su siervo, Job, diciendo,


" . . . No hay otro como él en la tierra, varón perfecto y
recto, temeroso de Dios, y apartado del mal" (Jobl:8). Satán
ya tenía lista su contestación acostumbrada. Imputó que Job
temía a Dios solamente por lo que pudiera obtener de El. Que
Dios lo había protegido, lo había cercado, le daba riqueza y
prosperidad. Satán sostenía que una vez que se le quitara esta
prosperidad a Job, él maldeciría a Dios en Su cara. Dios aceptó
el reto y permitió que tuviera lugar la prueba.
Con el permiso concedido, Satán salió para llevar desastre
a Job. Fueron los sábeos y se llevaron sus bueyes y asnas. Los
caldeos robaron sus camellos. Luego, como un infortunio mayor,
sus hijos fueron muertos en una tormenta violenta que
destruyó la casa que ocupaban (lo que, a propósito, muestra
el papel activo de Satán en una tormenta destructiva).
Pero la confianza de Job en Dios no estaba mal colocada.
El santo patriarca no dejaba ir su fe en Dios, y, adorando, dijo,
"Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito"
(Job 1:21). Pobre Job. El no podía saber, y, por razones que
pueden entenderse, Dios no le podía revelar a él la naturaleza
verdadera de los acontecimientos que se estaban sucediendo.
En realidad, el Señor le había dado a Job, pero era el diablo
el que le había quitado. Ni podía Job comprender que él era
el centro de atención de dos mundos el infierno y el cielo.
Que Dios y Sus ángeles, así como el diablo y sus ángeles, estaban
observando con un interés intenso el resultado de la prueba
a la que se estaba sometiendo a Job. Pero, aunque Job fue
humillado y quebrantado, permaneció fiel a Dios.
Nuevamente el diablo se presentó delante de Dios, y nuevamente
Dios llamó su atención a Job, quien había mantenido
fielmente su integridad, a pesar de las pruebas calcinantes y
los crueles pesares que había soportado en la pérdida de su
propiedad e hijos. Pero Satán todavía no esta silenciado. Su
contestación insolente fue, "Piel por piel, todo lo que el hombre
tiene dará por su vida. Mas extiende ahora tu mano, y toca
a su hueso y a su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro"
(Job 2:5).
Es evidente que Dios, al otorgar permiso a Satán que pusiera
una sarna en la carne de Job, tenía un propósito importante
en mente. Con Dios, un principio de la importancia más
vital estaba en juego, un principio que Satán había desafiado.
La afirmación de Dios era que, no importando cuan grande
fuera la tentación que Satán pudiera presentar, siempre habrían
aquellos que servirían a Dios a toda costa.

DIOS GANA UNA BATALLA POR MEDIO DE LA


FIDELIDAD DE JOB
Satán salió de la presencia de Dios, y afligió a Job con
una maligna sarna desde los pies hasta la cabeza. La esposa
de Job, una mujer frívola y de mente terrenal, cuando ella vio
lo que le había acontecido a su esposo, le aconsejó, "Maldice a
Dios, y muérete". Esta sugestión fue rechazada con indignación
por Job, y, muy correctamente, regañó a su esposa infiel
por estas palabras impías. Sus amigos vinieron y vieron su
condición abyecta, pero ellos no podía explicar el enigma de
sus infortunios. Ellos concluyeron que él había cometido algún
pecado serio. Job, también no podía entender su predicamento
y creía que Dios lo había afligido por razones inescrutables y
misteriosas. Nada sabía del carácter dramático del conflicto que
se estaba efectuando y no se daba cuenta de que era Satán
el que había puesto la sarna sobre él. Ni que su humilde cama
entre las cenizas en donde él se rascaba era el centro de atención
de dos mundos.
No obstante, Job subió a cumbres sublimes de fe cuando
él dijo, "Aunque me matare, en El esperaré" (Job 13:15). Por
esas palabras, la acusación de Satán de que un hombre no
serviría a Dios más allá de un punto determinado, fue probada
falsa. Job, por su fidelidad, había justificado la confianza de
Dios en él así como justificado la integridad y solidez del plan
de Dios. Habiéndose terminado la prueba, Dios sanó a Job y
le dio lo doble de lo que había tenido antes (Job 42:12-17).

CAPITULO VI
LA DERROTA DE SATÁN

La guerra que siguió a la rebelión de Satán ha sido fiera


y costosa, y todavía no se resuelve plenamente el conflicto. La
hora se acerca, empero, como vimos en la última lección, cuando
esta guerra en los cielos tocará a su fin. Citamos de Apocalipsis
12:7-9: 21 20
"Y fue hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus
ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y
sus ángeles, y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado
en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón,
la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el
cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus
ángeles fueron arrojados con él." Mientras que el pasaje anterior
se refiere primordialmente al desplazamiento de Satán del cielo —
un suceso que todavía está por acontecer— no obstante, es
evidentemente descriptivo de otras batallas y derrotas que el
diablo ha sufrido. Porque Satán no ha tenido solamente un
lanzamiento "fuera", sino que en total han habido por lo menos
cinco eventos así. A pesar de la fiera resistencia que él y sus
seguidores han presentado, muchas de sus plazas fuertes y
principados se han derrumbado, y uno por uno sus reinos han
sucumbido. En esta lección última trazaremos las derrotas
sucesivas de Satán, su desplazamiento,
primero del cielo, luego de los cielos, su aprisionamiento
inminente en el abismo profundo, y su destino final
en el lago de fuego.
1.—PRIMER LANZAMIENTO—FUERA EXPULSIÓN DEL
CIELO
Isaías habla específicamente de la primera expulsión, o la
caida original de Lucifer:
"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!
Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes.
Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto
junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el
monte del testimonio me sentaré, a los lados del aquilón;
sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al
Altísimo. Mas tú derribado eres en el sepulcro, a los lados
de la huesa" (Isaías 14:12-15).
Aquí se nos informa que Lucifer, "querubín grande, cubridor"
(Ezequiel 28:14), fue arrojado del cielo. Se nos dice
que debido al orgullo y voluntad propia fue destituido de su
posición exaltada. No obstante, como se muestra en el versículo
15, su derrocación en ese tiempo todavía estaba incompleta.
22
Todavía tiene que ser echado en la "huesa" (o abismo). Además,
otros pasajes de la Escritura nos muestran que Lucifer
en ese tiempo todavía tenía acceso a la presencia de Dios.
Porque, cuando los hijos de Dios se presentaron ante el Señor
en los días de Job, Satán también apareció entre ellos para
acusar a Job (Job 1:6-9). El papel de Satán como acusador
de los santos de Dios parece no haber tenido interrupción por
toda la historia de la humanidad por lo menos hasta la venida
de Cristo.
"Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha
venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios,
y el poder de Su Cristo; porque el acusador de nuestros
hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de
nuestro Dios día y noche" (Apocalipsis 12:10).
La ocupación de Satán de los cielos, aparentemente, le ha
dado una ventaja estratégica, por lo cual él se ha podido
atrincherar
y dar jaque mate, en un grado considerable, a los
ángeles leales en su lucha contra él. Sabemos poca acerca de
las leyes que gobiernan la guerra espiritual en los cielos. Pero
evidentemente Satán ha preparado una defensas fuertes, que
aun cuando no son inexpugnables, han mantenido a los ejércitos
de Dios ocupados en conflicto por muchos siglos. El capítulo
diez de Daniel, del que ya tomamos nota, sí deja entrever un
poco, y nos da un vistazo breve de la naturaleza del conflicto
en los cielos que ha durado por tantos miles de años. Es
evidente que en estos combates prolongados, Satán, no obstante
su resistencia tenaz, constantemente ha perdido terreno, y él
y sus príncipes se han visto obligados a evacuar muchas de
sus plazas fuertes (Daniel 10). Aun cuando estas circunstancias
están envueltas en algo de misterio, las Escritura definitivamente
declaran que determinados ángeles de Satán han sido
atados y aprisionados en "Tártaro". Allí están hoy, "con cadenas
de oscuridad", esperando juicio (Judas 6 y 2a. Pedro 2:4).
Así, la Biblia revela un estado contrastante de los ángeles
caídos. Se nos dice que algunos están atados, mientras que
otros todavía están libres para continuar su guerra en los
cielos, lo que hace surgir la pregunta que ya hemos considerado:
¿Significa ésto que parte de los ángeles malvados han sido
hechos prisioneros durante estos combates en los cielos, y han
sido puestos en cadenas en el averno para evitar que continúen
dando ayuda a su amo, el diablo?
27
EL ABATIMIENTO DE SATÁN EN EL CALVARIO
En otra lección discutimos la batalla que Cristo ganó en
el Calvario sobre Satán. ¡Fue esta victoria espiritual de Cristo
sobre el diablo la que es la base de su derrota final y
derrocamiento!
Se debe a lo que aconteció en el Calvario que el
creyente tiene autoridad sobre el diablo. Que hay una relación
entre la caida de Satán desde el cielo y el poder del creyente
sobre los demonios, se infiere claramente en Lucas 10:17-19:
"Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun
los demonios se nos sujetan en Tu nombre. Y les dijo:
Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo. He
aquí os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre
los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada
os dañará."
Mientras que la declaración anterior del Señor podía tener
referencia al lanzamiento original de Satán del cielo, parece
cierto que está asociada principalmente con la victoria personal
del Señor en el Calvario. ¡La consagración total de Cristo a la
voluntad del Padre, hizo posible que El venciera las tentaciones
del diablo y regresara del campo de combate triunfante!
De hecho, la batalla decisiva de los siglos seguramente fue
la que el Señor sostuvo contra Satanás en el Calvario. Fue
aquí que el Señor pudo decir, "Ahora es el juicio de este mundo:
ahora el príncipe de este mundo será echado fuera' y ahora,
"el príncipe de este mundo es juzgado" (Juan 12:31 y 16:11).
Grandes como fueron las victorias de los ángeles en sus
combates contra Satán, la derrota decisiva que el diablo recibió
fue la que sufrió a manos de Cristo. En el Calvario, la autoridad
legal y poder que el diablo había usurpado de Adam,
en lo que respecta al creyente, le fue totalmente despojada. La
contención de Satán había sido —una afirmación que él tenía
que probar o conceder su fracaso eterno— que, bajo la tentación,
nadie podía, o nadie querría, obedecer perfectamente la
voluntad de Dios y, por tanto, las exigencias de Dios eran
faltas de equidad e injustas. Cristo probó que la posición del
diablo era absolutamente falsa. En el Calvario, Cristo pasó
perfectamente la prueba y podía decir, "No se haga Mi voluntad,
sino la Tuya"' (Lucas 22:42). Durante esa hora la teología
falsa del diablo fue pesada en la balanza y fue hallada falta.
Entonces fue echado fuera "el príncipe de este mundo".
Para condenar la maldad, lo que es bueno debe ser demostrado.
Para desterrar la oscuridad, la luz debe ser revelada.
Para exponer al universo la perfidia y la traición de Satán
por lo que era, tenía que demostrarse una obediencia perfecta.
Cristo cumplió todo ésto, y al hacerlo El vindicó para siempre
la integridad y justicia de la ley de Dios.
En el triunfo de Cristo en el Calvario, Satán sufrió su
derrota más aplastante y, como resultado, su posición en los
cielos fue cambiada radicalmente. Anteriormente, con impunidad,
él podía entrar a la Presencia de Dios y perturbar el cielo
con sus acusaciones inicuas contra los santos. Pero en el Calvario,
Satán, fue despojado de este poder, y fue echado de la
presencia de Dios. Fue cumplido entonces lo que Jesús dijo,
cuando declaró, "Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía
del cielo".
La batalla de la cual se habla en Apocalipsis 12:7 es la
batalla concluyente y culminante en los cielos. Miguel el arcángel
es el líder de las fuerzas de Dios. Cuando Miguel sale
a combate, es indicio de que todos los recursos del cielo están
siendo empleados. Se recordará que cuando el ángel de Daniel
no podía pasar debido a la oposición del "príncipe del reino de
Persia", fue Miguel quien vino en auxilio del ángel, y proporcionó
la preponderancia de potencia que hizo que las huestes
de Satán cedieran terreno (véase Daniel 10:13-21).
Miguel aparece nuevamente en el libro de Daniel, en donde
se nos dice que él vendrá al rescate del pueblo de Dios en el
tiempo del fin:
"Y en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe
que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia,
cual nunca fue después que hubo gente hasta entonces:
mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo,
todos los que se hallaren escritos en el libro" (Daniel 12:1).
Por este pasaje vemos que Miguel estará particularmente
activo en los acontecimientos del tiempo del fin. Aparace
especialmente
como guardián de los intereses del pueblo de Daniel,
Israel, y también parece estar involucrado en alguna forma con
la resurrección de los muertos. Porque el versículo siguiente
(Daniel 12:2) habla de la resurrección de aquellos "que duermen
en el polvo de la tierra". Judas también se refiere a Miguel en
relación con Moisés, cuando habla de que el arcángel contendía
25
por el cuerpo de Moisés (Judas 9 ) . Parece posible que así como
Satán resistió a Miguel al disputar el cuerpo de Moisés, así
intentará también evitar la resurrección de los mueros justos.
De ser así, fracasará ignominiosamente.
La hora está próxima cuando el diablo será desplazado para
siempre de su posición en los cielos. Es tiempo de que el arcángel
Miguel salga contra Satán y sus ángeles, los que, a
pesar de su resistencia más frenética, serán obligados a retirarse.
De los cielos caerá el otrora orgulloso príncipe de las
tinieblas, y con él caerán todos sus ángeles perversos.
Y después, ¿qué? El diablo, sabiendo que todavía tiene
un período extremadamnete breve, mobilizará todos sus recursos
para el ataque más feroz sobre la humanidad que haya
intentado jamás.
"Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos.
¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el
diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo
que tiene poco tiempo" (Apocalipsis 12:12).
Satán entonces llama a sus archiengañadores, la bestia y el
falso profeta, a quien les da potencia "sobre toda tribu y
pueblo y lengua y gente" (Apocalipsis 13:7). De inmediato
estas dos figuras siniestras y malévolas emergen en la escena
mundial e inician el programa más diabólico que hayan conocido
los hijos de los hombres ¡un programa que pretende la
destrucción total de todo ser humano que se atreva a adorar a)
Dios vivo y verdadero. De esta hora espantosa, habla Jesús:
"Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde
el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si aquellos
días no fuesen acortados,, ninguna carne sería salva; mas
por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados"
(Mateo 24:21-22).
Afortunadamente, Dios acorta esos días, de manera que
Satán no podrá lograr su objetivo. En verdad, es en esta
misma hora en que su propia libertad personal le es quitada,
en este cuarto lanzamiento del diablo.
3.—SATÁN LANZADO AL ABISMO
Son los últimos momentos de la gran tribulación. El reine1
de la bestia y el falso profeta se acerca a su fin. El momento
2fi
que los demonios y los ángeles caídos han esperado con una
anticipación atemorizada por fin ha llegado. Ahora los reinos
de este mundo son los reinos del Señor Jesucristo (Apocalipsis
11:15). Un gran ángel baja del cielo con la llave del
abismo. Toma al diablo que engañó a las naciones y lo tira a
las tinieblas del abismo. También son lanzados a esa prisión
sin fondo los ángeles caídos y emisarios que le siguieron.
"Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el
ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra
que hay sobre la tierra. Y serán amontonados como se
amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisión quedaran
encerrados, y serán visitados después de muchos días" (Isaías
24:21-22).
Así serán aprehendidos el diablo y todas sus huestes y encerrados
en esta prisión, en donde ya no podrán engañar más
a las naciones hasta que los mil años del milenio hayan sido
cumplidos.
"Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del
abismo, y una grande cadena en su mano. Y prendió al
dragón, aquella serpientes antigua, que es el Diablo y
Satanás, y le ató por mil años; y arrojólo al abismo, y le
encerró,, y selló sobre él, porque no engañe más a las
naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después
de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo"
(Apocalipsis 20:1-3).
4.—SATÁN ARROJADO AL LAGO DE FUEGO
Empero, es cierto que una vez más se le permitirá al
diablo andar suelto. Habrán nacido generaciones en la tierra
durante la época milenial, y ellas también tendrán que ser
probadas.
Ellas también deben probar, como todas las demás
criaturas deben probar, que ellas servirán al Dios de los cielos.
Así que, estando libre Satanás, él hace su última resistencia
desesperada. Sale para engañar a las naciones de la tierra.
Y nuevamente obtiene seguidores. Parece que siempre habrá
algunos que escogerán hacer su propia voluntad —la cuestión que
es el corazón duro de toda la filosofía desdichada del diablo.
"Seréis como dioses" todavía es su grito. Presuntuosamente,
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Satán y aquellos que escojan seguirle, irán a la batalla contra
el pueblo de Dios. Pero esta vez es el fin. Fuego cae del cielo
y destruye la hueste. Y el diablo que la ha engañado va a su
destino eterno.
"Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será
suelto de su prisión, y saldrá para engañar las naciones
que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a
Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de
los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la
anchura de la tierra y circundaron el campo de los santos,
y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y
los devoró. Y el ^'ablo que los engañaba, fue lanzado en el
lago de fuego azufre, donde está la bestia y el falso
profeta; y serán atormentados día y noche para siempre
jamás" (Apocalipsis 20:7-10).
Y así Satán, después de miles de años de un esfuerzo violento
pero infructuoso, para evitar su destino, recibe su merecimiento
justo. Es lanzado al lago de fuego y azufre, que ha
sido preparado para él. Porque en verdad este lugar nunca
había sido destinado para los seres humanos; fue preparado
para el diablo y sus ángeles. Solamente irán allí los que
deliberadamente
escojan seguir a Satán.
"Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para
el diablo y para sus ángeles" (Mateo 25:41).
Habiéndose dado cuenta para siempre de Satán, principia
la edad de las edades. Es el tiempo del nuevo cielo y la nueva
tierra. Es el tiempo que se ha vislumbrado desde la fundación
del mundo, cuando todas las cosas que Dios ha preparado para
Su pueblo serán reveladas. ¡La nueva Jerusalem que desciende
de Dios del cielo! ¡Una ciudad que es cuadrada, con paredes
de jaspe, puertas de perla, y calles de oro! Un lugar en donde
no habrá más pecado, ni enfermedad, ni muerte. Y en esa ciudad
no hay ni sol ni luna. Porque Dios y el Cordero son la luz de
esa ciudad.
Y así, los santos de todas las épocas, unidos con Cristo para
siempre, tomarán el lugar que una vez fué preparado para Satán
y sus huestes. Y reinarán por siempre y siempre.

Common questions

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La caída de Satanás fue impulsada por su deseo de independencia y convertirse 'como dioses', similar a la sugerencia sutil a Eva de que serían 'como dioses, sabiendo el bien y el mal' . Ambas caídas involucraron un acto consciente de desobedecer la palabra de Dios, influenciado por un deseo de alcanzar un estatus más elevado . En el caso de Satanás, su rebelión fue una demostración de autoexaltación frente a la fidelidad; mientras que la caída de Eva fue una consecuencia de ser engañada y desobedecer . Ambas caídas resultaron en una expulsión: Satanás del cielo y Adán y Eva del Edén .

El mal fue introducido en el universo a través del acto de independencia ejercido por Lucifer, a pesar de las advertencias divinas sobre las consecuencias de la desobediencia . Contrariamente a lo previsto, su rebelión no tuvo éxito porque sólo un tercio de los ángeles le siguió . Las consecuencias fueron trágicas, ya que no sólo causaron su expulsión, sino que también corrompieron potencialmente a la humanidad, empezando con la tentación y caída de Adán y Eva . Esto causó miedo a la muerte y la mortalidad para los humanos, en contraste con los ángeles que no mueren, estableciendo una separación entre el bien y el mal en la existencia cósmica .

El libre albedrío es central en la narrativa del conflicto cósmico, pues tanto ángeles como humanos son agentes morales libres, capaces de elegir entre lealtad a Dios o seguir su propio camino . La expulsión de Lucifer simboliza una decisión libre de preferir su propia exaltación a la obediencia divina . Dios, a pesar de conocer el desarrollo de la rebelión, permitió que el libre albedrío ejerciera su curso, dejando que cada ser moral hiciera su elección . Esto resalta la justicia del plan divino y el propósito del libre albedrío como una herramienta para probar la lealtad genuina .

Lucifer subestimó el resultado de su rebelión al no prever que sólo una tercera parte de los ángeles lo seguiría . Este error de cálculo significó que la mayoría de los ángeles permanecieron leales a Dios, lo que llevó a una derrota temprana para Satanás . No obstante, Lucifer estaba preparado para seguir luchando a pesar del revés, confiando en su plan astuto y explotando la confianza de Dios en él .

Tras su expulsión del cielo, Satanás continuó su rebelión redirigiendo su astucia hacia la humanidad, comenzando con la seducción de Eva . La efectividad de su estrategia radica en su habilidad para explotar las debilidades humanas, destacándose en aprovechar la curiosidad y la duda de Eva sobre el árbol prohibido . Sin embargo, aunque inicialmente efectiva al provocar la caída de Eva y Adán, su estrategia a largo plazo fracasó en destruir el plan divino, ya que Satanás subestimó la constancia de los ángeles fieles y la fidelidad eventual de figuras como Job, que reivindicaron la integridad de Dios .

Las lecciones del relato de la tentación y caída de Adán y Eva incluyen que la tentación es más efectiva cuando se aborda de manera indirecta y estratégica, como evidenciado por la serpiente que esperó un momento oportuno y atacó cuando Eva estaba sola . Además, la falta de fe en la integridad de las advertencias de Dios y la curiosidad por lo prohibido llevaron a Eva a desobedecer . Finalmente, la tentación demostró ser más poderosa cuando uno no está fortalecido por el apoyo comunitario o de compañeros, como Adán y Eva al no estar juntos cuando la serpiente tentó a Eva .

La serpiente, bajo la influencia de Satanás, actuó con astucia y no atacó directamente para evitar que la pareja se refugiera en Dios . En lugar de atacar cuando Eva y Adán estaban juntos, esperó a que Eva estuviera sola . Aprovechando la curiosidad de Eva, la serpentíneamente le habló y logró confundir su percepción, persuadiéndola para que desobedeciera a Dios y comiera del árbol prohibido .

La rebelión de Satanás no tuvo éxito inicial porque, a pesar de la traición y el engaño, dos terceras partes de las huestes angelicales permanecieron fieles a Dios. Lucifer había calculado mal y obtuvo menos adeptos de los que había anticipado .

La historia de Job demostró la falsedad de las acusaciones de Satanás al mostrar que Job permaneció fiel a Dios incluso en medio del sufrimiento extremo, rechazando la sugerencia de su esposa de maldecir a Dios . A pesar del sufrimiento, Job expresó su confianza en Dios diciendo: 'Aunque me matare, en Él esperaré' . Su fidelidad refutó la creencia de Satanás de que nadie serviría a Dios en circunstancias difíciles, justificando así la confianza de Dios en Él .

La perseverancia de Job es un símbolo de fe que prueba la falsa afirmación de Satanás de que nadie adoraría a Dios sin recibir bendiciones a cambio . A pesar de las pruebas extremas, Job permaneció fiel a Dios sin comprender la causa de sus sufrimientos, demostrando que la devoción auténtica no depende de circunstancias halagüeñas . Teológicamente, esto refuerza la justicia de las demandas divinas y contradice la acusación de Satanás de que no es posible la obediencia humana bajo prueba . Así, Job justifica tanto la confianza de Dios como la validez de Su plan .

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