Arqueología y Autodeterminación Indígena
Arqueología y Autodeterminación Indígena
Cristóbal Gnecco
El enfrentamiento entre arqueólogos e indígenas por el control de los enterramientos nativos es la
punta del iceberg de una lucha más amplia por la auto-determinación, en la cual juegan un papel
determinante las narrativas históricas. Ese enfrentamiento es mundial y ocurre en países tan
distantes y distintos como Nueva Zelanda y Chile, pasando por Estados Unidos y Canadá, pero
caracterizados por una población indígena políticamente empoderada, para la cual es central
una relación renovada (sino resignificada) con sus pasados; este empoderamiento cuestiona el
papel tradicional de la arqueología en la construcción de la historia hegemónica y produce un
enfrentamiento inevitable que tiene ver menos con el pasado que con el presente y el futuro.
Sin embargo, aun no ocurre en muchos otros países con situaciones similares, en los cuales
puede esperarse su pronta activación. Este artículo reflexiona sobre esta relación problemática,
argumentando que su puesta en escena es un punto de entrada para una negociación que involucra
aspectos más generales como la naturaleza del vínculo social en países post-nacionales, el
multiculturalismo y el papel del sentido histórico en la constitución de las identidades contemporáneas.
ENLARGEMENT OF THE BATTLE FIELD
The conflict between archaeologists and indigenous peoples for the control of native burials is
the tip of the iceberg of a wider struggle for self-determination, in which historical narratives
play a basic role. That conflict occurs world wide and in countries as distant and different
as New Zealand and Chile, the United States and Canada, but characterized by a politically
empowered indigenous population, for which a renewed (if not resignified) relationship with
their pasts is central; such an empowerment questions the traditional role of archeology in the
construction of hegemonic history and produces an unavoidable conflict, less related to the past
than to the present and future. However, it has not yet happened in many other countries with
similar situations, in which its activation may soon happen. This paper reflects about such a
problematic relationship, arguing that is deployment is a starting point for a negotiation that
involves more general aspects like the nature of the social bond in post-national countries,
multiculturalism, and the role of historical meaning in the constitution of contemporary identities.
con los pueblos cuyo pasado estudia”. 1981:197). En el origen de este efecto,
Esta singularidad surge de la arrogancia sobre el cual se ha construido buena parte
que la arqueología científica comparte del discurso de exclusión y subordinación
con la antropología descrita por Leclerq de la alteridad étnica, está la idea extendida
(1973:36-37): “Sólo la teoría antropológica de que la historia tiene que ver sólo con
es un saber del contenido racional de el pasado, no con el presente y el futuro.
... las culturas no occidentales ... En un Las jurisdicciones nacionales en
sentido estricto sólo es ‘racional’ la teoría Suramérica establecen la legalidad política
antropológica de la cultura primitiva y no del Estado frente a la formulación de
la cultura primitiva misma. La racionalidad leyes sobre el patrimonio que, en realidad,
de esta última no es sino una racionalidad son leyes que regulan la enunciación de
conferida y nunca por sí”. La arrogancia de la narrativa histórica y que otorgan a un
los arqueólogos ha producido declaraciones saber experto, el de los arqueólogos, la
como la de Meighan (1984:64), quien potestad para establecer y legitimar los
señaló que “si no se hace arqueología los aparatos de censura que disciplinan la
pueblos antiguos permanecen sin historia”. producción y reproducción del discurso
Este tipo de declaración habla desde la histórico basado en objetos. Esta es una
exterioridad antropológica: “el sentido curiosa declaración legal porque la nación
real de la cultura no [puede] ser percibido se reserva la propiedad y la jurisdicción de
por los miembros de la sociedad sino una historia que, en realidad, la antecede
solamente por el observador extranjero, (Asch 1997:268). Al reclamar esta
en virtud de la función totalizante de la propiedad y jurisdicción el Estado nacional
visión exterior que no pertenece al sistema conquista y controla una historia que no
a estudiar” (Leclercq 1973:201). De esta es suya pero que trata de volver suya a
manera el discurso arqueológico aparece través de las retóricas fundantes, como
como el único capaz de dar cuenta legítima la nacionalidad homogenista. La lógica
de la historia y todo otro discurso como del Estado, el peso de la moral regulada,
una ficción sobre el tiempo o, a lo sumo, crea una ficción por virtud de la cual la
como una curiosidad cultural que puede, propiedad y la jurisdicción legítimas sólo
eventualmente, contener algún nivel de existen cuando son enunciadas por el
“historicidad” parasitado por la arqueología. Estado y codificadas en el discurso legal;
La verdad sobre el pasado se convierte en todo sentido previo se juzga existiendo en
una experiencia filtrada por los códigos un vacío legal. Un aspecto fundamental de
y los canales del lugar de enunciación la historia, el sentido histórico otorgado a
privilegiado (la arqueología científica), pero la cultura material, ha sido apropiado por la
no por las enunciaciones de la alteridad. máquina colonizadora. Al hacer esto se crea
El discurso arqueológico colonialista la ficción legal de que la historia indígena
sobre la historia nativa impuso la idea de ha sido incorporada a la historia nacional,
que los pueblos y las culturas indígenas son incluso la historia que antecede la creación
parte del pasado y que sólo desde allí puede del Estado y, por lo tanto, que antecede a
otorgarse algún sentido a su presencia en el la construcción de la historia “de todos”.
imaginario nacional. Esta perversidad creó Sin embargo, esta ficción sostenida en el
una concepción esquizofrénica de los pueblos discurso legal y alimentada por el discurso
nativos, una tradición presente/ausente de arqueológico no puede ocultar que la historia
las sociedades indígenas en los proyectos que cuenta sobre los otros no tiene en cuenta
nacionales de nuestros países (Lorenzo la historia de esos otros. Así se configura la
186 Textos Antropológicos Vol. 15, No. 1
exterioridad como condición esencial para sido protagonista de primer orden en esta
la construcción de una historia hegemónica. ruptura, mostrando a los pueblos indígenas
como parte del pasado y contribuyendo
La batalla de los cráneos al sometimiento de las identidades
locales por las identidades nacionales.
Un libro de David Hurst Thomas Ante la insubordinación histórica
(2000), Skull Wars, con un título ingenioso de las minorías étnicas y otros grupos
que juega con el cine de ficción y la ficción de interés y ante la crisis de las formas
de una realidad que asusta a los arqueólogos, modernas de legitimación del saber
ha mostrado cómo las comunidades provocadas por el dominio de la razón
indígenas ha vuelto política la búsqueda instrumental sobre la razón histórica el
de sentido histórico a través de la disputa establecimiento arqueológico se ha visto
por los restos biológicos y culturales de forzado a relajar el control que tuvo sobre la
sus ancestros entablada contra arqueólogos producción de sentidos históricos desde los
e instituciones de investigación. El poder objetos, estableciendo prescripciones éticas
aparentemente incontestado de los aparatos o viéndose limitado por prescripciones
exclusivistas y monopólicos de producción legales. Los discursos legales y éticos
de sentido histórico relacionados con los establecen un deber ser que regula
discursos nacionales, como la arqueología, conductas específicas. Estos dos dispositivos
produjo un discurso sobre el pasado que, morales gobiernan desde hace más de una
aunque no fue uniforme y cambió con década la relación entre arqueólogos y
los matices de los proyectos de identidad, comunidades nativas en varios países. En
alcanzó un alto grado de consenso sobre Latinoamérica apenas empieza a agitarse
su papel: la configuración de una memoria el debate, por lo cual las provisiones
colectiva en torno a la imagen de una nación éticas y legales en este sentido son casi
homogénea y de un Estado de y para todos. La inexistentes. Los países que han consagrado
resistencia nativa a ese discurso cambiante derechos nativos sobre los “materiales
osciló desde lo que los antropólogos llaman arqueológicos” consideran la afiliación
sincretismo hasta la lucha abierta contra las cultural un elemento determinante en el
imposiciones. La insubordinación histórica establecimiento de la continuidad histórica;
enfrenta un régimen de producción de en cambio, el cuestionamiento a la “validez
sentido, la historia nacional, con historias científica” de este argumento ignora que
locales movilizadas, fundamentalmente, la continuidad histórica no es un “hecho”
en el marco de las luchas étnicas. Las sino una declaración cultural y política
historias insubordinadas no defienden tanto constantemente significada. La oposición a
un referente tangible como un referente la legitimidad de una continuidad que no
conceptual, que se hace descansar en el se establece por los medios de la retórica
primero: la continuidad entre dimensiones científica demuestra que este argumento
temporales (entre pasado, presente y futuro) se ha convertido en uno de los terrenos
y la revitalización de memorias sociales más disputados de la lucha contemporánea
antes silenciadas y que ahora son elementos por el control de las narrativas históricas.
centrales de los nuevos proyectos sociales. La repatriación (o devolución de
Las memorias revitalizadas enfrentan una enterramientos nativos y otros referentes
perversa estrategia del colonialismo: la de valor patrimonial a sus descendientes
ruptura de la continuidad histórica de los por parte de museos e institutos de
pueblos dominados. La arqueología ha investigación) ha sido el campo de batalla
Gnecco Ampliación del Campo de Batalla 187
Sin embargo, esta distinción entre propiedad manera más general, herencia cultural o
simbólica y propiedad legal es problemática, patrimonio. Sin embargo, como Wylie
a pesar de que aparece como una salida (1997:117) señaló, los arqueólogos “no
salomónica a los reclamos de propiedad del pueden presumir un prioridad automática de
Estado, supuesto garante del bien público. acceso a y de control sobre (mucho menos
En nombre de la propiedad legal del Estado propiedad de) los materiales arqueológicos
los reclamos nativos sobre el registro con el argumento de que su compromiso
y su acceso al control de las narrativas con la promoción del conocimiento y de
históricas puede ser severamente limitado. la indagación científica sirve a la sociedad
La insubordinación histórica ha en general”. En primer lugar, la pretensión
desplazado el lugar de la enunciación de que la indagación científica beneficia
sobre el pasado. Ese lugar, que antes era y complace a la “sociedad en general” es
privilegio exclusivo de los arqueólogos una arrogancia sólo concebible desde una
en virtud de la regulación discursiva, se enunciación hegemónica; en segundo lugar,
encuentra ahora en varios lugares: en los lo que los arqueólogos llaman “registro
programas reivindicativos de las minorías arqueológico” forma parte de una noción
étnicas; en los currículos escolares; en los más amplia, patrimonio cultural, cuya
nuevos marcos legales (multiculturales, significación más extendida proviene de
pluriculturales, multiétnicos); en las la enunciación institucional del imaginario
decisiones gubernamentales. La relación nacional. Sin embargo, el patrimonio no
entre los arqueólogos y los grupos cuyas es un hecho sino una construcción, una
historias contribuyeron a silenciar ha significación otorgada y, por lo tanto,
cambiado en las dos últimas décadas. histórica; el sentido del patrimonio no es
Ahora esos grupos tienen incidencia en la inmanente ni universal sino históricamente
configuración de las narrativas históricas situado y culturalmente específico. El
colectivas, incluso más allá de las fronteras interés de las historias insubordinadas por
de sus propias identidades, como demanda asuntos que los arqueólogos consideraban
la retórica multicultural. La relación está exclusivamente suyos ha ampliado la
ahora marcada por la lucha por el poder de significación de patrimonio y muestra que
auto-determinación (cómo se desarrollan y su sentido otorgado desde una perspectiva
despliegan los proyectos locales desde el unilateral pretendidamente universal
sentido histórico), de decisión (cómo debe comporta una arrogancia política, una
volverse historia la memoria social y qué manifestación más de que un sentido
debe forma parte de ella, de control. Este imaginado por algunos (en este caso un
escenario ha producido una relación inédita sentido de pertenencia y de identificación
que incomoda a muchos arqueólogos, histórica) es la prisión política de otros
acostumbrados a un monopolio narrativo (sensu Appadurai 1996:32). El sentido
incuestionado: ahora el poder está en del patrimonio cultural (tanto material
escena e indaga sobre las condiciones como inmaterial) es histórico y descansa
en las cuales ocurre la construcción del en las visiones del mundo; por lo tanto,
discurso histórico basado en objetos. hay muchas concepciones de patrimonio.
Una de los aspectos que más La concepción nacional del patrimonio, a
preocupa a los arqueólogos es tener que la cual suscriben los arqueólogos, es sólo
compartir (o, en algunos casos, renunciar una entre varias y no puede ser impuesta
a) el control que han disfrutado sobre lo sobre las demás sin violencia simbólica
que llaman “registro arqueológico” o, de o, como en el caso de las prescripciones
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enterrados éstos están incluidos dada su (Torres 1982:39); esto es, una suma de las
relación tácita con los ancestros. Puedo connotaciones negativas atribuidas al otro.
aventurar una interpretación al respecto: El miedo a los ancestros pone
hubo un tiempo de una relación activa y de relieve una perversidad colonial: la
significativa entre los pueblos indígenas y invención de un otro dentro del otro, una
los “restos arqueológicos”, eventualmente suerte de doble alteridad impuesta por la
roto por la extirpación de idolatrías, uno de construcción del yo civilizado. Así se creó
los propósitos centrales del Estado colonial un otro bueno, dispuesto a la dominación
en América Latina, llevado a cabo por la colonial y la conversión religiosa y un otro
iglesia. Esta empresa de largo aliento fue malo, rebelde y sin domesticar, una moralidad
dirigida contra los sacerdotes nativos y permanente para recordar, constantemente,
los símbolos materiales de su práctica, los peligros de la subversión. Los ancestros
algunos de los cuales eran de piedra. forman parte del otro malo, parte de un
El miedo a los ancestros, un tiempo cuando la alteridad era libre del
sentimiento generalizado en muchas yugo colonial y, por lo tanto, encarnaba
poblaciones indígenas de Colombia y otros comportamientos reprimidos por y en
países que sufrieron la dominación colonial, el otro bueno, en camino de convertirse
es producto del activismo misionero. Como en parte de yo civilizado. La influencia
Michael Taussig (1987:373) señaló para el católica sobre la moral histórica nasa creó
pie de monte amazónico “…los infieles o dos eras: el tiempo anterior al catolicismo,
paganos de ese otro tiempo (preconquista, dominado por espíritus y peligro, y el
pre-Europeo) han sido encerrados e tiempo del yo civilizado y convertido; los
iconizados en las entrañas del cosmos ancestros viven en el primero de ellos.
cristiano como figuras del anticristo -de Esta clasificación colonial, sin embargo,
manera tal que viven para siempre agitando puede estar viviendo sus últimos días.
las hojas de la memoria en el espacio de la La enfermedad de cacique y
muerte construido colonialmente”. María las proscripciones médicas y sociales
Clemencia Ramírez (1996:99) encontró relacionados con los ancestros puede ser
la misma actitud hacia los ancestros una incorporación reciente en el simbolismo
putativos entre las comunidades nativas del nasa de esta construcción colonial pero
piedemonte amazónico, donde son llamados el miedo a los ancestros puede ser re-
aukas o andaquíes y considerados salvajes, semantizado e, incluso, invertido. Puesto
caníbales y una larga lista de términos que los ancestros son centrales en la vida
peyorativos. Esta imagen está construida nasa, tanto que forman con el trueno y los
alrededor de los no bautizados, de quienes lagos el eje relacional sobre el cual giran los
confrontaron la dominación. Auka, tres mundos de la cosmología nasa (Portela
andaqui o pishau no son denominaciones 2000:55), en algún momento su relación con
étnicas si no términos aplicados al los restos materiales prehispánicos puede
mismo fenómeno en lenguas diferentes: cambiar, como está sucediendo actualmente
la encarnación de comportamientos con la comunidad nasa del resguardo Juan
potenciales reprimidos y castigados en Tama, en límites entre Cauca y Huila (en el
el yo por la moral de la civilización. Por SO de Colombia), quienes han incorporado
ejemplo, auka es una palabra quechua en su significación territorial el sitio
que quiere decir “guerrero, enemigo, arqueológico de Moscopán. Ese proceso
oponente, cruel, sádico, malo, traidor, en acción no es nuevo. Los guambianos, un
rebelde, bárbaro, malvado y no confiable” grupo indígena vecino de los nasa, temían
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