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Idolatría

1) La idolatría implica la adoración de imágenes o ídolos en lugar de Dios. 2) Dios prohibió estrictamente la idolatría en la Biblia porque exige la devoción exclusiva de su pueblo. 3) Aunque no todas las imágenes son ídolos, Dios se opone a la idolatría debido a que distrae la atención y lealtad que se le debe a él como el único y verdadero Dios.
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Idolatría

1) La idolatría implica la adoración de imágenes o ídolos en lugar de Dios. 2) Dios prohibió estrictamente la idolatría en la Biblia porque exige la devoción exclusiva de su pueblo. 3) Aunque no todas las imágenes son ídolos, Dios se opone a la idolatría debido a que distrae la atención y lealtad que se le debe a él como el único y verdadero Dios.
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Idolatría

Los antepasados inmediatos de Abrahán “servían a dioses extraños” (Josué 24:2).


Éxodo 20:4 dice “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que este
arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te
inclinaras a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios fuerte,
celoso...”
"Levíticos 26:1 “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantareis
estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada, para inclinaros a ella;
porque yo soy Jehová vuestro Dios”.
Isaías 42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi
alabanza a esculturas.
Deuteronomio 4:15 “Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna
figura visteis el día que Jehová hablo con vosotros de en medio del fuego; para
que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura,
efigie de varón o hembra...”.
También está escrito en Isaías 40:18 “¿A qué, pues me haréis semejante o me
comparareis? Dice el Santo...”,
Son mandamientos dado específicamente a Israel, pero bajo la ley de Cristo igualmente
es prohibida:
Hechos 17:29 “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea
semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres”
Apocalipsis 22:8 dice “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que
las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me
mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy
consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las
palabras de este libro. Adora a Dios.”
1° Corintios 10:14 al 21 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.
Muchas personas comparan a Dios con muchas imágenes porque en su corazón no
pueden adorar a algo que no ven, por eso se infundió mucho el mercado de las
imágenes.

En la antigüedad el pueblo de Israel desobedecieron a Dios queriendo hacerle una


imagen, por esa causa se desató la ira de Dios, lean en "Éxodo 32:3 Entonces todo el
pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él
los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de
fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de
Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y
dijo: Mañana será fiesta para Jehová...”

"Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la
tierra de Egipto se ha corrompido.
Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de
fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son
tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Allí Dios no se molestó porque lo compararon con un becerro, No, si no porque trataron
de hacer una imagen semejante a Él.

En este tiempo hay mucha gente haciendo imágenes semejantes a Jesucristo. Eso es
abominación.

Historia de la Idolatría

Caín fue el primero en derramar sangre con motivos religiosos y levantar una ciudad
apóstata vinculada con su linaje violento e idólatra (Génesis 4:17).

El deseo de adorar es innato:

“Como el siervo brama…” Como la sed es satisfecha por el agua, así el deseo de adorar
debe ser satisfecho por Dios

¿Qué es un Ídolo?:

1.- Una figura, imagen, semejanza de algo o de alguien


2.- Hecho con material terrestre
3.- Elaborado por manos humanas
4.- Tiene como propósito el ser venerado o adorado
5.- Se le atribuyen poderes místicos o espirituales
6.- Esta encima de Dios o en lugar de Él, en el corazón del adorador
7.- Debe de cumplir con todas estas cosas
8.- No se debe confundir con símbolos, Dios permite simbolismos (Cruz, Copa, etc.)

¿Cómo es el adorador de ídolos?:

1.- Semejante a él ídolo, en el carácter adjudicado Salmos 115:8, 106:36-37

2.- Se le clasifica como ignorante

3.- Abominable a Dios

4.- Sin entendimiento

Apocalipsis 9:20

1° Corintios 10:20, 6:20 5:11

¿Qué es un ídolo? NADA 1° Corintios 8:4, Isaías 44:9-20

¿Qué o quién le da poder (o valor)? El adorador

¿Cómo le da poder?
Cuando le da la gloria a ese ídolo antes que a Dios, Isaías 42:8

Cuando pone su confianza en ese ídolo antes que a Dios

Cuando ese ídolo es más importante que Dios, ¿Cómo sabes?

• Cuando gastas más en tu ídolo que en Dios 2°Corintios 12:15


• Cuando es más importante tu ídolo que Dios
• Cuando inviertes más tiempo en tu ídolo que en Dios
• Cuando deseas más la aprobación de tu ídolo que de Dios
• Cuando hablas más de tu ídolo que de Dios 
• Cuando compruebas que tu ídolo es más caro que Dios 
• Cuando demanda más de ti tu ídolo que Dios.

Filipenses [Link] «Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud
humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí
mismo».

“Hijitos, guárdense de los ídolos.” 1° Juan 5:21

Como podemos vencerlos:

1.- Confiando en Dios, antes que en nada


2.- Mantener fidelidad bajo prueba, Daniel 3
3.- Entender que una y otra vez los ídolos perdieron ante Dios Isaías 44:1-8
4.- El mundo pasa y sus deseos 1° Juan 2:15-17

Hay dos problemas principales cuando nosotros confiamos en las cosas que son
terrenales. El primero es que casi todo lo que hay en ésta tierra es temporal. Casi no
hay nada que dura para siempre en éste mundo. Hasta nuestra vida terrenal es
temporal. Algunos tienen 10 años, otros 30 años, otros 50 años, otros 70 años, y
hasta algunos tal vez 100 años de vida terrenal. Pero nadie vive aquí en esta tierra
para siempre.

En segundo lugar no es muy sabio invertir en las cosas temporales porque como son
temporales, de repente desaparecen. Dios nos dice que no debemos invertir
solamente en las cosas temporales. Hay que buscar algo que no es temporal, algo
que es permanente, e invertir en él, ¿no creen? Hay que ser sabio e invertir en algo
que no puede terminar en bancarrota.
¿Por qué debemos guardarnos de la idolatría?
“Hijitos, guárdense de los ídolos.” (1 JUAN 5:21.)

1. ¿Por qué está libre de idolatría la adoración de Jehová?

JEHOVÁ no es un ídolo de metal, madera ni piedra. Tampoco se le puede alojar en un templo
terrestre. Es imposible hacer una imagen de él, dado que es el Espíritu todopoderoso, invisible a
la vista humana. Por consiguiente, la adoración pura de Jehová tiene que estar completamente
libre de idolatría. (Éxodo 33:20; Hechos 17:24; 2 Corintios 3:17.)

2. ¿Qué preguntas merecen nuestra consideración?


2
De modo que si usted es adorador de Jehová, hace bien en preguntar: ‘¿Qué es idolatría?
¿Cómo han podido evitarla en el pasado los siervos de Jehová? ¿Y por qué debemos guardarnos
de ella hoy día?’.

Qué es idolatría

3, 4. ¿Cómo se pudiera definir la idolatría?


3
La idolatría suele ir acompañada de una ceremonia o un rito. Es la veneración, amor, culto o
adoración de un ídolo. Y ¿qué es un ídolo? Una imagen, una representación de algo, o un
símbolo, que es objeto de devoción. Normalmente la idolatría está relacionada con un poder
superior, real o supuesto, al que se atribuye una existencia animada (ser humano, animal o,
incluso, una organización). Pero la idolatría también puede estar relacionada con cosas
inanimadas (una fuerza u objeto inanimado de la naturaleza).
4
Las palabras hebreas con las que se hace referencia a los ídolos en las Escrituras suelen aludir
a su inutilidad o son términos despectivos. Entre estos hay palabras que se han traducido por
expresiones como “imagen tallada o esculpida” (literalmente, algo tallado); “estatua fundida,
imagen o ídolo” (algo fundido o vaciado); “ídolo horrible”; “ídolo vano” (literalmente,
vanidad), e “ídolo estercolizo”. La palabra “ídolo” es traducción de la voz griega éi·do·lon.

5. ¿Por qué se puede decir que no todas las imágenes son ídolos?
5
No todas las imágenes son ídolos. Dios mismo mandó a los israelitas hacer dos querubines de
oro para el arca del pacto y bordar representaciones de esas criaturas espirituales sobre las
10 telas de la cubierta interior del tabernáculo y sobre la cortina que separaba el Santo del
Santísimo. (Éxodo 25:1, 18; 26:1, 31-33.) Solo los sacerdotes que oficiaban veían estas
representaciones, que eran principalmente un símbolo de los querubines celestiales.
(Compárese con Hebreos 9:24, 25.) Es evidente que no se veneraba a las representaciones de
los querubines del tabernáculo, pues ni siquiera los mismos ángeles justos aceptaban adoración.
(Colosenses 2:18; Revelación 19:10; 22:8, 9.)
Cómo ve Dios la idolatría
6
Los siervos de Jehová se guardan de la idolatría porque él se opone a todas las prácticas
idolátricas. Dios prohibió a los israelitas que se hicieran imágenes como objetos de veneración
y que las adoraran. Las siguientes palabras son parte de los Diez Mandamientos: “No debes
hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o
que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra. No debes inclinarte ante
ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción
exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos, sobre la tercera generación y sobre
la cuarta generación, en el caso de los que me odian; pero que ejerce bondad amorosa para con
la milésima generación en el caso de los que me aman y guardan mis mandamientos”. (Éxodo
20:4-6.)

7. ¿Por qué se opone Jehová a toda forma de idolatría?


7
¿Por qué se opone Jehová a toda forma de idolatría? Sobre todo porque exige devoción
exclusiva, como se muestra en el segundo de los Diez Mandamientos. Además, mediante el
profeta Isaías dijo: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria,
ni mi alabanza a imágenes esculpidas”. (Isaías 42:8.) Hubo un tiempo en que los israelitas
cayeron en el lazo de la idolatría a tal grado que “sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios”.
(Salmo 106:36, 37.) Los idólatras no solo niegan que Jehová es el Dios verdadero, sino que,
junto con los demonios, promueven los intereses de Su principal Adversario, Satanás.

Leales bajo prueba

8. ¿Qué prueba afrontaron los tres hebreos: Sadrac, Mesac y Abednego?


8
La lealtad a Jehová también nos ayuda a guardarnos de la idolatría. El relato que se halla en
el capítulo 3 de Daniel ilustra esto. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, reunió a los oficiales
de su imperio para inaugurar una inmensa imagen de oro que había erigido. Su orden incluía a
tres hebreos administradores del distrito jurisdiccional de Babilonia: Sadrac, Mesac y
Abednego. Todos los presentes tenían que inclinarse ante la imagen cuando oyeran el sonido de
ciertos instrumentos musicales. Este fue un intento del verdadero dios de Babilonia, Satanás, de
hacer que los tres hebreos se inclinaran ante una imagen que representaba al Imperio babilonio.
Imagínese que usted está presente en aquella ocasión.

9, 10. a) ¿Qué postura adoptaron los tres hebreos, y cómo se les recompensó? b) ¿Por qué es
animador para los testigos de Jehová el ejemplo de los tres hebreos?
9
¡Mire! Los tres hebreos están de pie. Recuerdan la ley de Dios que prohíbe hacer ídolos o
imágenes talladas y rendirles servicio. Nabucodonosor les plantea un ultimátum: ¡O se inclinan
o mueren! Por su lealtad a Jehová, dicen: “Si ha de ser, nuestro Dios a quien servimos puede
rescatarnos. Del horno ardiente de fuego y de tu mano, oh rey, nos rescatará. Pero si no, séate
sabido, oh rey, que a tus dioses no servimos, y la imagen de oro que has erigido ciertamente
no adoraremos”. (Daniel 3:16-18.)
10
Se echa a estos siervos leales de Dios en un horno sobrecalentado. Al ver a cuatro personas
paseando en el horno, Nabucodonosor se queda asombrado y dice a los tres hebreos que salgan
de allí, y salen ilesos. Ante eso el rey exclama: “Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y
Abednego, quien envió a su ángel [la cuarta persona que estaba en el horno] y rescató a sus
siervos que confiaron en él y que cambiaron la palabra misma del rey y entregaron sus cuerpos,
porque no quisieron servir y no quisieron adorar a ningún dios en absoluto excepto a su propio
Dios. [...] No existe otro dios que pueda librar como este”. (Daniel 3:28, 29.) La integridad de
aquellos tres hebreos anima a los testigos de Jehová del día moderno a ser leales a Dios, a
mantenerse neutrales respecto al mundo y a evitar la idolatría. (Juan 17:16.)

Los ídolos pierden el caso judicial

11, 12. a) ¿Qué relato sobre Jehová y los dioses-ídolos registró Isaías? b) ¿Cómo les fue a los
dioses de la naciones cuando los desafió Jehová?
11
Otra razón para guardarnos de la idolatría es que la veneración de ídolos es inútil. Aunque
algunos ídolos hechos por los hombres parezcan reales —muchas veces tienen boca, ojos y
orejas—, no pueden hablar, ver, oír ni hacer nada a favor de sus devotos. (Salmo 135:15-18.)
Esto quedó demostrado en el siglo VIII a.E.C., cuando el profeta de Dios registró en Isaías
43:8-28 lo que es, en efecto, un caso judicial entre Jehová y los dioses-ídolos. El pueblo de
Dios, Israel, estaba de un lado, y las naciones mundanas estaban del otro lado. Jehová desafió a
los dioses falsos de las naciones a decir “las cosas primeras”, es decir, a profetizar con
exactitud. Ninguno pudo hacerlo. Dirigiéndose a su pueblo, Jehová dijo: “Ustedes son mis
testigos [...] y yo soy Dios”. Las naciones no pudieron probar que sus dioses existieron antes
que Jehová ni que pudieran profetizar. Pero Jehová predijo la ruina de Babilonia y la liberación
de su pueblo cautivo.
12
Además, los siervos liberados de Dios dirían, como se mencionó en Isaías 44:1-8, que
‘pertenecen a Jehová’. Él mismo dijo: “Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí
no hay Dios”. Los dioses-ídolos no lo refutaron. “Ustedes son mis testigos”, dijo de nuevo
Jehová a su pueblo, y añadió: “¿Existe Dios fuera de mí? No, no hay Roca”.

13. ¿Qué revela la idolatría acerca de los idólatras?


13
También nos guardamos de la idolatría porque el practicarla indica que carecemos de
sabiduría. El idólatra escoge parte de un árbol para formar un dios a fin de adorarlo, y con otra
parte enciende fuego para cocinar su comida. (Isaías 44:9-17.) ¡Qué tontedad! El que hace y
adora dioses-ídolos también sufre vergüenza porque no puede presentar testimonio convincente
que pruebe la divinidad de tales dioses. Pero la Divinidad de Jehová es indiscutible, pues él
no solo predijo la liberación de su pueblo cautivo en Babilonia, sino que también la produjo. Se
repobló Jerusalén, se reedificaron las ciudades de Judá y la “profundidad acuosa” de Babilonia
—el río Éufrates— se evaporó, pues dejó de ser una fuente de protección. (Isaías 44:18-27.)
Ciro el persa conquistó Babilonia, tal como Dios había predicho. (Isaías 44:28–45:6.)
14. ¿Qué quedará probado permanentemente en el Tribunal Supremo del Universo?
14
Las imágenes de los dioses perdieron aquel caso judicial al no poder probar su divinidad. Y lo
que le ocurrió a Babilonia de seguro le sucederá a su paralelo moderno, Babilonia la Grande, el
imperio mundial de la religión falsa. Tanto ella como todos sus dioses, parafernalia religiosa y
objetos idolátricos pronto desaparecerán para siempre. (Revelación 17:12–18:8.) En el Tribunal
Supremo del Universo quedará probado permanentemente que Jehová es el único Dios vivo y
verdadero y que cumple su Palabra profética.

Sacrificios a demonios

15. ¿Qué indicaron el espíritu santo y el cuerpo gobernante del siglo primero respecto al pueblo
de Jehová y la idolatría?
15
El pueblo de Jehová también se guarda de la idolatría porque lo guía Su espíritu y Su
organización. El cuerpo gobernante de los siervos de Jehová del siglo primero dijo a sus
compañeros cristianos: “Al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien
no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas
sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan
cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!”. (Hechos 15:28, 29.)

16. ¿Cómo expresaría en sus propias palabras lo que dijo Pablo sobre las cosas sacrificadas a
ídolos?
16
Otra razón por la que debemos guardarnos de la idolatría es para evitar el demonismo. El
apóstol Pablo dijo a los cristianos de Corinto respecto a la Cena del Señor: “Huyan de la
idolatría. [...] La copa de bendición que bendecimos, ¿no es un participar de la sangre del
Cristo? El pan que partimos, ¿no es un participar del cuerpo del Cristo? Porque hay un solo pan,
nosotros, aunque muchos, somos un solo cuerpo, porque todos participamos de ese solo pan.
Miren a aquello que es Israel según la carne: Los que comen los sacrificios, ¿no son partícipes
con el altar? Entonces, ¿qué he de decir? ¿Que lo que se sacrifica a un ídolo es algo, o que un
ídolo es algo? No; pero digo que las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las
sacrifican, y no a Dios; y no quiero que ustedes se hagan partícipes con los demonios.
No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar
participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios. ¿O ‘estamos incitando a Jehová
a celos’? Nosotros no somos más fuertes que él, ¿verdad?”. (1 Corintios 10:14-22.)

17. ¿En qué circunstancias podía un cristiano del siglo I E.C. comer carne sacrificada a ídolos,
y por qué?
17
Parte del animal se sacrificaba a un ídolo, una porción era para los sacerdotes y el adorador
recibía otra porción para una fiesta. Sin embargo, parte de la carne podía venderse en el
mercado. No era aconsejable que un cristiano entrara en un templo de ídolos para comer carne,
aunque no la comiera como parte de un rito, pues esto pudiera hacer tropezar a otros o causar
que la persona misma cayera en la adoración falsa. (1 Corintios 8:1-13; Revelación 2:12, 14,
18, 20.)
El ofrecer un animal a un ídolo no producía ningún cambio en la carne, de modo que el
cristiano podía comprarla en el mercado. Y cuando comía en casa de otra persona, tampoco era
necesario que preguntara dónde había conseguido la carne. Pero si alguien decía que había sido
‘ofrecida en sacrificio’, el cristiano no la comía para no hacer tropezar a nadie. (1 Corintios
10:25-29.)

18. ¿Cómo podían llegar a tener relación con los demonios aquellos que comieran cosas
sacrificadas a un ídolo?
18
Una creencia común era que, después del rito del sacrificio, el dios permanecía en la carne y
entraba en el cuerpo de aquellos que la consumían en la fiesta de los adoradores. Tal como las
personas que comían juntas formaban un vínculo entre sí, del mismo modo las que comían los
animales ofrecidos en sacrificio eran partícipes en el altar y tenían comunión con el dios
demoníaco representado por el ídolo. Mediante esta idolatría, los demonios impedían que las
personas adoraran al único Dios verdadero. (Jeremías 10:1-15.) ¡Con razón el pueblo de Jehová
tenía que seguir absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos! La lealtad a Dios, la aceptación
de la guía de su espíritu santo y de su organización y la resolución de no tener nada que ver con
el demonismo son también incentivos poderosos para guardarse de la idolatría en nuestros
tiempos.

¿Por qué es necesario estar en guardia?

19. ¿Qué clase de idolatría existía en la antigua Éfeso?


19
Los cristianos se esfuerzan solícitamente por guardarse de la idolatría porque esta tiene
muchas formas, y un solo acto idolátrico puede comprometer su fe. El apóstol Juan dijo a sus
compañeros de creencia: “Guárdense de los ídolos”. (1 Juan 5:21.) Este consejo fue necesario
porque los cristianos estaban rodeados de muchas formas de idolatría. Juan escribió desde
Éfeso, una ciudad donde abundaban la magia y los mitos sobre dioses falsos. Allí se hallaba una
de las siete maravillas del mundo: el templo de Ártemis, un refugio para criminales y centro de
ritos inmorales. El filósofo Heráclito de Éfeso asemejó la senda oscura que conducía al altar de
aquel templo a la oscuridad de la infamia, y pensaba que la moralidad de la gente que iba a ese
templo era peor que la de los animales. Como se ve, los cristianos de Éfeso tenían que
mantenerse firmes ante el demonismo, la inmoralidad y la idolatría.

20. ¿Por qué tenemos que evitar toda forma de idolatría, incluso la que parezca leve?
20
Los cristianos tienen que resolverse con firmeza a evitar toda forma de idolatría, incluso la
que parezca leve, porque un solo acto de adoración al Diablo apoyaría su alegación de que los
humanos no permanecerían fieles a Dios bajo prueba. (Job 1:8-12.) Cuando Satanás mostró a
Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria”, agregó: “Todas estas cosas te las daré si caes y
me rindes un acto de adoración”. Al rechazar esa oferta, Cristo apoyó el lado de Jehová en la
cuestión de la soberanía universal y probó que el Diablo es un mentiroso. (Mateo 4:8-11;
Proverbios 27:11.)
21. ¿Qué rehusaron hacer los cristianos fieles con relación al emperador romano?
21
Los primeros seguidores de Jesús tampoco rindieron un acto de adoración que apoyara el lado
de Satanás en la cuestión. Mostraban el respeto apropiado a las “autoridades superiores”
gubernamentales, pero no quemaban incienso en honor del emperador romano, aunque les
costara la vida. (Romanos 13:1-7.) Daniel P. Mannix escribió al respecto: “Muy pocos
cristianos se retractaron, aunque se solía tener en la arena del estadio un altar con una llama
encendida para facilitarles la ofrenda. Todo lo que el prisionero tenía que hacer era arrojar una
pizca de incienso en él y se le daba un Certificado de Sacrificio, con lo que quedaba en libertad.
Además, se le explicaba bien que no se trataba de un acto de culto al emperador, sino un
reconocimiento de su naturaleza divina como cabeza del Estado romano. Aun así, casi ningún
cristiano se valió de este medio para escapar del martirio”. (Those About to Die [A punto de
morir], página 137.) Si a usted se le probara de esa manera, ¿rechazaría por completo toda
forma de idolatría?

¿Se guardará usted de la idolatría?

22, 23. ¿Por qué debe guardarse usted de la idolatría?


22
Es obvio que los cristianos tienen que guardarse de toda forma de idolatría. Jehová exige
devoción exclusiva. Los tres hebreos fieles pusieron un buen ejemplo al no idolatrar la inmensa
imagen que erigió el rey babilonio, Nabucodonosor. Según el juicio universal que registró el
profeta Isaías, Jehová es el único que ha demostrado ser el Dios vivo y verdadero. Sus primeros
Testigos cristianos tuvieron que seguir absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos. Los
muchos que fueron leales no sucumbieron a la presión de rendir ni siquiera un solo acto
idolátrico que hubiera significado dar la espalda a Jehová.
23
Por lo tanto, ¿está usted guardándose personalmente de la idolatría? ¿Está dando a Dios
devoción exclusiva? ¿Apoya la soberanía de Jehová y lo ensalza como el Dios vivo y
verdadero? Si así es, debería estar resuelto a permanecer firme ante las prácticas idolátricas.
Pero ¿qué otras pautas bíblicas pueden ayudarle a guardarse de toda clase de idolatría?

¿Qué diría usted?

□ ¿Qué es idolatría?

□ ¿Por qué se opone Jehová a toda forma de idolatría?

□ ¿Qué postura adoptaron los tres hebreos respecto a la idolatría?

□ ¿Cómo podían llegar a tener relación con los demonios aquellos que comieran cosas
sacrificadas a ídolos?

□ ¿Por qué debemos guardarnos de la idolatría?

Aunque su vida estaba en peligro, los tres hebreos no participaron en la idolatría


10 ídolos comunes en nuestras vidas y cómo resistirlos

Idolatría. Este pecado antiguo y moderno alimenta innumerables angustias y frustraciones.


Destruye trabajos y relaciones y nos aleja de Dios, el único digno de adoración. El único capaz
de satisfacer nuestras necesidades más profundas y otorgarnos la alegría y la paz que
buscamos. 

 Cuando sentimos incertidumbre en nuestra vida o nuestros deseos no se cumplen, es fácil y


reconfortante, momentáneamente, aprovechar los rellenos temporales. Si tan solo tuviéramos
más dinero, más amigos, más experiencias o logros, estaríamos felices y contentos. Pero este
tipo de mentalidad conduce a la idolatría al desviar nuestro enfoque de Jesús y colocarlo en
cambio en los placeres temporales e insuficientes de hoy.

 Lo que atesoramos más que a Dios, lo que impulsa nuestros pensamientos y acciones, se
convierte en un ídolo, y estos ídolos embotan nuestra audición espiritual y endurecen nuestros
corazones a las cosas de Dios.

 ¿Qué es un ídolo?

La Biblia entiende que la idolatría se extiende más allá de la adoración de imágenes y dioses
falsos. Es una cuestión del corazón, asociada con el orgullo, el egocentrismo, la codicia, la gula
(Filipenses 3:19) y el amor por las posesiones (Mateo 6:24). La idolatría es un tema importante
en la Biblia, desafía la soberanía de Dios e intenta ofrecer una explicación alternativa a los
problemas de la vida. Pero las Escrituras no solo registran los fracasos de las personas; también
registra la esperanza del arrepentimiento. En su misericordia, Dios levantó a hombres y mujeres
que desafiaron la teología defectuosa de la comunidad.

 Como lo afirma Tim Keller en su libro “Los dioses falsos”, un ídolo es “cualquier cosa más
importante para ti que Dios, cualquier cosa que absorba tu corazón e imaginación más que
Dios, y cualquier cosa que busques para darte lo que solo Dios puede dar”. Esencialmente, un
ídolo puede ser cualquier cosa que tome el lugar de Dios como el enfoque y la prioridad más
importante en nuestra vida. Este artículo pasará por diez ejemplos de ídolos e idolatría en la era
moderna. Descubra qué hace que estos ejemplos sean sustitutos frecuentes y peligrosos para
Dios como la esencia principal de nuestras vidas.

 ¿Qué dice la Biblia sobre la idolatría?

Según el Diccionario Bíblico de Baker, la forma más frecuente de idolatría en los tiempos
bíblicos era la adoración de imágenes o ídolos que representaban o se pensaba que encarnaban
varias deidades paganas. En el Antiguo Testamento, desde el principio, la amenaza de idolatría
estaba en medio de Israel. Los antepasados fueron idólatras y, mientras Abraham fue llamado a
salir de un fondo politeísta (Josué 24:2), algunas personas trajeron a sus dioses con ellos
(Génesis 35: 2-4). La permanencia de Israel en Egipto los colocó bajo la influencia de la
religión egipcia, pero la soberanía de Dios se manifestó por su juicio sobre los dioses de Egipto
(Éxodo 12:12; Números 33:4). Israel, sin embargo, rápidamente sucumbió a la idolatría al
adorar a un becerro de oro en el Monte Sinaí (Éxodo 32).
El primer mandamiento es no tener dioses delante de Dios (Éxodo 20:3; Deuteronomio 5:7).
Además, se prohibió la construcción de cualquier imagen (Éxodo 20:23) o incluso la mención
de los nombres de los dioses (Éxodo 23:13). Invocar el nombre de un dios era un
reconocimiento de su existencia y daba crédito a su poder. Al jurar en nombre de otro dios (1
Reyes 19: 2; 20:10), las personas se unirían a una lealtad distinta de Dios (Josué 23:7).

Como la idolatría sustituyó a Dios, violaba la santidad de la gente y era paralela al adulterio; de
ahí el uso frecuente de imágenes sexuales negativas para la idolatría, especialmente por parte de
los profetas. Tanto los matrimonios mixtos como los tratados formales estaban prohibidos
debido a la afiliación con los dioses paganos (Éxodo 23:32-33), lo que llevó a una eventual
comunión (Éxodo 34:15) y la adoración de ídolos (Números 25:2-3).

 Versos de la Biblia sobre la idolatría.

Éxodo 20: 3“No tendrás dioses ajenos delante de mí”.

 Éxodo 20: 4 “No te harás una imagen tallada, ni una imagen de nada que esté en el cielo
arriba, o que esté en la tierra debajo, o que esté en el agua debajo de la tierra”.

 Salmos 135:15-17 “Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos humanas.
Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no oyen, ni hay
aliento en sus bocas.”

 Habacuc 2:18“¿Qué beneficio es un ídolo cuando su creador lo ha moldeado, una imagen de


metal, un maestro de mentiras? ¡Para su creador confía en su propia creación cuando hace
ídolos sin palabras!”

 Isaías 37:19 “Y han echado sus dioses al fuego. Porque no eran dioses, sino obra de manos de
hombres, madera y piedra. Por eso fueron destruidos.”

 Levítico 26:1 “No os hagáis ídolos ni erigiremos una imagen o un pilar, ni estableceréis una
piedra tallada en vuestra tierra para inclinarse ante ella, porque yo soy el Señor vuestro
Dios.”

 Hebreos 13:5 “Mantén tu vida libre del amor al dinero y contenta con lo que tienes, porque él
ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé.”

 Jonás 2:8 “Aquellos que prestan atención a los ídolos vanos abandonan su esperanza de amor
constante.”

Ahora veamos 10 cosas específicas que rápidamente pueden colarse en nuestras vidas y
convertirse en ídolos.
 1. El “Yo”

Somos una persona obsesionada con nosotros mismos, o al menos, yo soy. A lo largo del día,
filtro todo a través de la lente de cómo me afecta, y en entornos sociales mi enfoque
generalmente se enfoca directamente en mí mismo. Aunque sé que existo para glorificar a
Cristo y revelar su amor a un mundo herido, muy a menudo, me deslizo fácilmente en el modo
de auto elevación.

 Nuestra cultura podría convencerme de que esto es beneficioso. Después de todo, si no nos
cuidamos a nosotros mismos, ¿quién lo hará? Según la Escritura, Cristo. Pertenecemos a un
Salvador omnisciente, omnipotente, todopoderoso, que dio todo para que podamos vivir. A
cambio, Él pide que nos entreguemos voluntariamente a él. A través de la entrega, nos
liberamos del ídolo del yo y, al hacerlo, encontramos la libertad de ser todo lo que Dios nos
creó para que seamos: hombres y mujeres con el propósito de glorificar a nuestro Dios Creador.

 2. Seguridad

El desafío con los ídolos de hoy en día es que a menudo surgen de cosas realmente buenas,
incluso de cosas necesarias. Estas son necesidades y placeres que nuestro amoroso Padre
celestial anhela proveer. El problema viene cuando intentamos satisfacer nuestras necesidades,
ya sea por importancia o seguridad, en nuestra propia fuerza, aparte de Dios. Debido a que
nuestros esfuerzos siempre serán insuficientes, nuestros corazones permanecerán vacíos, lo que
significa que continuaremos captando.

Así es precisamente como se eleva el ídolo de la seguridad. Sabemos inherentemente, todo lo


que dependemos de Cristo aparte es inestable en el mejor de los casos. Las carreras se terminan,
las relaciones fracasan, los mercados de valores se desploman y las facturas médicas
inesperadas pueden acabar, en un momento, con todos los cimientos insuficientes que hemos
acumulado debajo de nosotros.

Pero Cristo nunca falla. Cuando colocamos nuestra seguridad en Él, seguimos siendo fuertes,
inquebrantables, sin importar el caos que encontremos. Para encontrar la libertad del ídolo de la
seguridad, simplemente necesitamos inclinarnos más hacia Cristo. Mientras lo hacemos,
descubrimos que Él es fuerte y está lo suficientemente presente como para ayudarnos a superar
lo que sea que enfrentemos.

3. Aprobación

Fuimos creados como seres sociales, para vivir en comunidad interdependiente unos con otros.
Por lo tanto, es normal querer pertenecer. Dios colocó este anhelo dentro del corazón humano
para acercarnos más a Él y unos a otros, para ayudarnos a experimentar la misma unidad que
Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo disfrutamos juntos.

El problema surge cuando colocamos nuestro deseo de ser querido por encima de nuestra
relación con Dios. Cada vez que fallamos en obedecer cuando se nos pide, ya sea que se trate
de decir la verdad o de llegar a los marginados, por temor a lo que otros puedan pensar, hemos
caído en la trampa de la idolatría. Al valorar la aprobación del hombre más que la de Dios,
demostramos dónde están nuestras verdaderas lealtades. Pero “nadie puede servir a dos señores.
O odiarás a uno y amarás al otro, o te dedicarás a lo uno y despreciarás al otro” (Mateo 6:24,
NVI). Por lo tanto, cuando sentimos que el ídolo de aprobación arrastra nuestros corazones,
necesitamos pedirle a Dios que nos ayude a descansar más profundamente en él.

 4. Relaciones

Cuando mi hija era joven, estaba obsesionada. Ella era el centro de todos mis pensamientos y
acciones. Pero ningún humano puede llenar los lugares vacíos en nuestros corazones. De hecho,
cuando buscamos la satisfacción de los demás, ya sean nuestros hijos, cónyuges o amigos, y
especialmente si elevamos esas relaciones por encima de Dios, terminamos sintiéndonos
agotados.

 Solo Jesucristo puede satisfacer nuestras necesidades más profundas de amar y ser amado.
Cuando nos centramos en Él primero y por completo, nos liberamos para disfrutar de nuestras
relaciones con los demás de una manera saludable. Por lo tanto, cuando reconocemos el ídolo
de las relaciones que invaden nuestros corazones, debemos acercarnos más a Jesús. Cuando
entregamos todo, incluso a aquellos que más apreciamos, a nuestro Salvador, Él satura nuestras
almas y aporta luz y plenitud a nuestras interacciones.

5. El éxito

¿Qué haces? A menudo, al conocer a alguien, esa es la primera pregunta que hacemos. Y
cuando estamos esclavizados por el ídolo del éxito, esta simple inquisición puede desencadenar
una de dos reacciones: la inseguridad o el orgullo. Pronto nos encontramos enumerando todos
nuestros logros en un esfuerzo por demostrar nuestro valor o ganar respeto. Pero Dios mide el
éxito basado en la obediencia, no en los resultados. En todas las cosas, nuestro papel es
obedecer; Es responsable y soberano del resultado.

 Nuestra identidad es y debe ser encontrada solo en Cristo. Quiere que sepamos quiénes somos,
y las Escrituras dicen que en Cristo somos hombres y mujeres de Dios apreciados, elegidos y
empoderados, hechos a mano para un propósito eterno. Nuestro valor no aumenta cuando
alcanzamos nuestras metas o nos promovemos. Tampoco disminuye cuando somos despedidos
o encontramos rechazos. Saber esto, y anclar nuestros corazones en gracia, nos libera del ídolo
del éxito y nos permite convertirnos en todo lo que debíamos ser.

6. Riqueza

Todo lo que alimentamos crece. Del mismo modo, lo que dejamos de ingerir comienza a morir.
Nuestra cultura nos bombardea con anuncios atractivos que nos convencen de comprar, adquirir
y acumular.

Con solo un clic y con solo deslizar una tarjeta, podemos acumular una gran cantidad de
artilugios y juguetes que los profesionales de marketing prometen que nos entretendrán y nos
satisfarán. Pero eventualmente, esas cosas pierden su atractivo y nos dejan aferrarnos a la
siguiente mejor cosa.
 Las Escrituras cuentan la historia de un gobernante rico que tenía todo lo que uno podría desear
y que aún se sentía incompleto. Al ver a Jesús, el dolor interno lo atrajo hacia el Salvador con
tanta urgencia, se echó a correr y se arrodilló ante Él. “Buen maestro”, dijo, “¿qué debo hacer
para heredar la vida eterna?” (Marcos 10:17, NASB). En el amor, Jesús respondió: “Vende todo
lo que tienes y dáselo a los pobres, luego sígueme” (Marcos 10:21, parafraseado). No porque
Jesús necesitaba el dinero del hombre, sino más bien porque quería su corazón. Vio claramente
la necesidad de este gobernante y el ídolo que lo esclavizó. La generosidad sería la clave del
hombre para la libertad.

 Lo mismo se aplica a cada uno de nosotros que nos encontramos atrapados por la idolatría
materialista.

7. Salud

Como ocurre con potencialmente cada ídolo que perseguimos, generalmente no es ese “dios” al
que nos aferramos tanto como lo que esperamos que proporcione. Protegemos con vehemencia
el ídolo del yo por temor a sufrir daños o falta de cumplimiento. Nos apoderamos de
innumerables valores falsos por miedo a la falta. Luchamos por la aprobación de los demás y
nos obsesionamos con las relaciones humanas por temor al rechazo o la soledad. Buscamos una
alegría duradera, algo que Cristo mismo quiere darnos, a través de cosas materiales, y luchamos
por el respeto y la vitalidad a través de membresías en gimnasios y dietas de moda. Es bueno
hacer lo que podamos para mejorar nuestra salud. El aumento de la fuerza y la energía a
menudo conduce a una mayor productividad. El problema surge cuando el bienestar cambia de
una herramienta a un objeto de nuestra adoración. Para saber cuándo hemos cruzado la línea
hacia la idolatría, podemos hacernos algunas preguntas clave:

 ¿En qué pienso más, mi peso o mi Salvador? ¿Aclaro más fácilmente mi agenda para un
entrenamiento de gimnasio o una reunión de estudio bíblico?

 Nuestros horarios generalmente revelan dónde se encuentran nuestro más profundo amor y
lealtad. Cuando sentimos que hemos elevado el ejercicio y la nutrición por encima de nuestro
Salvador, tenemos la oportunidad de profundizar en nuestra relación con Él. A medida que
nuestra intimidad con Él crece, todos los temores e inseguridades que alimentan el ídolo de la
salud disminuyen.

8. La comida

El chocolate revela el corazón de nuestro Padre bueno y amoroso. Él podría haber dado a todos
los alimentos un solo sabor o nos ha creado con la capacidad de detectar quizás un puñado de
variedades. En vez de eso, nos bendijo con un banquete lleno de sabor dulce, fuerte, salado y
sabroso, y nos otorgó lenguas con 10,000 papilas gustativas que nos permiten disfrutar de cada
bocado.

 Las Escrituras nos dicen que cada don bueno y perfecto proviene de Dios y está diseñado para
bendecirnos y acercarnos más al donante. Desafortunadamente, nuestros corazones son
inconstantes y se balancean fácilmente para que intercambiemos la intimidad con nuestro
Salvador por el impulso momentáneo de una gran cantidad de azúcar. Como CS Lewis declaró
tan elocuentemente: “Parece que nuestro Señor encuentra que nuestros deseos no son tan
fuertes, sino muy débiles. ... como un niño ignorante que quiere seguir haciendo pasteles de
barro en un barrio pobre porque no puede imaginar lo que significa la oferta de unas vacaciones
en el mar. Somos demasiado fáciles de complacer.“

 La solución, entonces, no es abandonar el placer, sino poner nuestros corazones en Aquel que
es la fuente de todo lo que es bueno, correcto, satisfactorio y placentero.

9. Intelecto

Durante años, no solo quería ser inteligente, sino que también quería que otros pensaran que yo
también lo era. Encontré satisfacción en buscar respuestas y compartir mi “sabiduría”. Pero con
el tiempo, este impulso dado por Dios para aprender se transformó en orgullo y auto elevación.
Pronto, incluso mi lectura de la Biblia, que se suponía que me acercaría más a Dios, se
convirtió en una actividad más académica. Hice referencias cruzadas y digerí numerosos versos
y comentarios, llenando mi cabeza de conocimiento mientras me moría de hambre. 

Dios nos dio inteligencia y curiosidad para utilizarla, con un propósito lleno de gracia. De modo
que, mientras investigamos nuestro mundo, descubriremos a su Creador y lo asombraremos.
Cuando nos entregamos a Él, nuestros estudios se convierten en actos de adoración que nos
unen íntimamente con nuestro Creador. Sin embargo, las actividades intelectuales aparte de Él
no solo son inútiles, sino también peligrosas. Cuando buscamos la verdad más que su
encarnación, Jesús, nos deslizamos hacia la idolatría. ¿La solución? Recuerda nuestro pecado,
dónde estábamos y dónde estaríamos sin Cristo.

10. Comodidad

Me gusta mi leche grande, con leche de almendras, con sabor a vainilla. Me encantan las
almohadas blandas, el aire acondicionado y el fácil acceso a Internet. Me gusta comer helado
mientras veo Netflix. Muchas veces elijo estas comodidades modernas al cruzar la calle para
iniciar una conversación con un vecino. Prefiero una hora extra de sueño en lugar de
levantarme temprano para servir en la guardería el domingo por la mañana. Prefiero las
vacaciones en la playa a participar en los esfuerzos de socorro en casos de desastre, y sentarme
con mis amigos durante la iglesia a sobrellevar la incomodidad social para llegar a un extraño.
En resumen, a menudo elevo mi consuelo sobre mi obediencia, sobre el evangelio, y lo que
tiene mayor prioridad en mi corazón que Jesús. Esto entonces se convierte en un ídolo.

Me he dado cuenta que la única manera de escapar del ídolo de la comodidad es abrazar
intencionalmente algo que me hace sentir incómodo: iniciar una conversación con alguien
diferente a mí, servir en un área que no sea mi fuerte o donar mi dinero para ayudar a alguien de
mi congregación. Jesús es la anécdota de cada ídolo que se infiltra en mi corazón. Cuanto más
me inclino en Él, priorizo mí tiempo con Él y me entrego a Él, más Él llena las grietas más
profundas y oscuras dentro de mí hasta que no hay espacio para nada más.
Idolatría y Fidelidad en la práctica Daniel 3
I.- Es idolatría cuando se tergiversa la Palabra “tú eres aquella cabeza de oro.”
Daniel 2:38

Poco después de que el rey Nabucodonosor soñara con la estatua, mandó hacer una imagen
enorme de oro.

La puso en la llanura de Dura y reunió delante de ella a toda la gente importante del país,
incluidos Sadrac, Mesac y Abed Nego. El rey ordenó: “Cuando oigan el sonido de trompetas,
arpas y gaitas, deben inclinarse ante la imagen. Cualquiera que no lo haga será castigado en el
horno de fuego”

27 mts. 2.7 mts se podía ver desde muy lejos …..¿Porque la hizo?

La Biblia no nos dice, pero sin ir más allá de la Palabra podemos analizar el contexto….

1.- Podría ser una rebeldía interna, aunque había dado gloria a Dios, no aceptaba Su voluntad
2.- Podría ser que hubiera entendido que su Reino acabaría y quiso dejar un precedente
3.- Podría ser que pensara, ante el mensaje divino que Él era lo más importante y digno de
honra

II.- Es Idolatría cuando se manipula la religión


Dios quería que Nabucodonosor, siendo la persona más importante de la tierra entendiera quien
es Dios y le diera gloria, e influyera en su pueblo, pero que hizo fue

Manipulación:

1.- Mando con autoridad, 2.- Motivo las emociones con un espectáculo 3.- Amenazo de muerte

El placer y el dolor han sido siempre los motivos más poderosos para forzar a los hombres en
cualquier dirección. Y Babilonia utilizaba estas motivaciones manipulativas magistralmente.

Nabucodonosor tenía un éxito tremendo con su plan babilónico cuando vio que “todos los
pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro” que él había levantado.
Dan. 3:7.

Nabucodonosor era muy religioso.

Toda Babilonia era sumamente religiosa.

Pero era una religión pagana con decenas de templos para una multitud de diferentes
divinidades y dioses que fueron adoradas mediante imágenes y estatuas. Nabucodonosor no
solo era jefe político sino también líder religioso de Babilonia. En él se unían el Estado y la
Religión. Es por eso que tuvo el poder de dictar esta ley religiosa, imponiendo una creencia
sobre las conciencias de sus súbditos.

III.- Es Idolatría cuando se niega a adorar exclusivamente a Dios


Nabucodonosor a pesar de las pruebas contundentes que recibió de quien era Dios, simplemente
se negó a adorarlo, muy al contrario los tres jóvenes hebreos, determinaron adorar a Dios a
pesar de TODO

Un gran reto

Para los hebreos era un gran reto vivir en Babilonia entre tanto paganismo. Pues ellos solo
adoraban a un Dios, y no mediante imágenes ni estatuas, como lo había ordenado Dios en los
10 mandamientos:

“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la
tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy
el Señor tu Dios…” Éxodo 20:4, 5.

Recordemos las consecuencias de la desobediencia. Dios instruyó claramente diciendo:

“Si no oyeres la voz del Señor tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos…
vendrán sobre ti todas estas maldades, y te alcanzarán… El Señor te llevará a ti, y al rey que
hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses
ajenos, al palo y a la piedra.” Deut. 28:15, 36.

Esto es justamente lo que ocurrió con los hebreos a causa de su rebelión e infidelidad con Dios
como vimos en temas anteriores. Ahora se encontraban en Babilonia frente a estas situaciones
tan difíciles.

Entre los administradores del gobierno de Nabucodonosor había algunos hebreos, que contaban
entre los “sabios” de Babilonia. Conocemos solamente a Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego
(recuerde el capítulo 2 de Daniel). Pero probablemente había varios otros hebreos en funciones
administrativas.

Cuando todo el mundo se postró para adorar a la estatua, el rey Nabucodonosor estaba feliz.
Pensaba haber logrado su propósito. Pero entonces escuchó noticias acerca de tres varones
judíos que no habían participado en la adoración de la estatua, que le llenaron de ira y enojo.
Dan. 3:12.

La Biblia cuenta que “algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los
judíos…”ante Nabucodonosor. Dan. 3:8-12.

Posiblemente se trataba aquí de algunos de los “sabios” que no pudieron explicar al rey
Nabucodonosor el sueño profético que había tenido en el capítulo anterior. Dan. 2:2. Habían
sido humillados en aquella ocasión, al ser descubiertos como engañadores. Y ahora seguían con
resentimientos por aquel fracaso, buscando una oportunidad para vengarse y deshacerse de sus
“competidores” que envidiaban. Hay que recordar que fueron salvados por sus colegas hebreos
en aquella ocasión. Aun así se muestran terriblemente ingratos. ¡Cuán vengativa es la envidia!

Para más detalles recuerde el capítulo 2 de Daniel, que analizamos en el tema anterior.

Fueron solo tres varones judíos que no participaron en la idolatría. Es una lástima que los que
tienen la verdad religiosa siempre sean la minoría frente a los que sostienen lo falso y carnal.

La salida de la idolatría es fidelidad


No podemos estar en una situación cómoda, se tienen que entender cuando servimos a Dios:

A.- Nadie puede servir a dos señores

Al uno o al otro

O andas conforme a la carne, o andas conforme al Espíritu. “Porque los que son de la carne


piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del
Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y
paz.” Romanos 8:5-6. Es posible vivir según la carne (Romanos 7:5), y es posible vivir según el
espíritu (Romanos 8:9). Pero ahora depende de ti. ¿Vives según el Espíritu o según la carne?
¿Vives de acuerdo a los deseos de la carne o vives en el Espíritu Santo?

“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne”
Romanos 8:12. Si vives y andas en el espíritu, la carne con sus pasiones no tiene poder sobre ti;
está crucificada. Pero si vives según la carne y sus pasiones, aplastas tu conciencia bajos tus
pies y no oyes a Aquel que habla desde el cielo. ¿Qué es lo que estás escuchando? ¿Escuchas
las exigencias de los deseos de tu carne, o a tu conciencia y Aquel que habla desde el cielo?

Ninguno puede servir a dos señores, Es lo uno o lo otro. Ninguno puede servir a dos amos. O
estimará al uno y menospreciará al otro, o se quedará con el uno y despreciará al otro. ¿Quién
es tu Señor? ¿Cristo o Satanás? ¿A quién amas más? ¿A quién sigues? Las respuestas a estas
preguntas son cruciales para tu eternidad.

B.- Nadie puede escapar de las duras críticas,

Hablamos que uno de los ídolos modernos es la necesidad falsa de ser aceptados y de ser
aprobados por el mundo, ahí hermanos se juega la fidelidad a Dios.

Las “acusaciones maliciosas” eran fuertes. Se les acusó prácticamente de deslealtad y traición
por no adorar a los dioses de Babilonia. Los acusadores recordaron al rey que él mismo los
había puesto sobre los negocios de la provincia de Babilonia. Y a pesar de ello no hacían caso
al mandato del rey. Dieron a entender que los hebreos son unos ingratos que desprecian al rey y
su autoridad. Además los acusadores manipularon el ego y orgullo de Nabucodonosor llevando
el asunto a un nivel personal diciendo: “No te han respetado; no adoran tus dioses, no adoran la
estatua de oro que tú has levantado.” Dan. 3:12.

Vale la pena preguntar: ¿Por qué los tres amigos hebreos estaban ahí presentes en la dedicación
de la estatua, sabiendo que no pueden adorar imágenes, estatuas ni ídolos?

¡Los hijos de Dios pueden cumplir los requerimientos del rey, o de cualquier autoridad humana,
hasta donde fuera posible sin comprometer sus principios religiosos!

 El rey exigió estar presentes. Esto era algo que si podían cumplir.

 El rey exigió adorar la estatua: Esto era algo que no podían cumplir.

El creyente debe sujetarse a las leyes que exige su país. Pero cuando esas leyes se oponen a las
leyes de Dios, nuestra lealtad está obviamente con nuestro Creador. Tal como lo expresaron
Pedro y los apóstoles, diciendo: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”
Hechos 5:29.

C. Nadie escapa de ser probado por Dios.

El decreto de muerte

Nabucodonosor hizo traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego ante su presencia con ira y enojo. Al
instante fueron traídos ante el rey quien les ofreció una segunda oportunidad. Esto demuestra su
alto grado de tolerancia, pues a otros reyes de su época hubiese bastado tal grado de
desobediencia intencional y deliberada, para sellar su muerte de inmediato. Pero la amenaza de
Nabucodonosor era clara y directa diciendo que si no adoran la estatua al escuchar la música
“en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiente; ¿y qué dios será
aquel que os libre de mis manos?” Dan. 3:13-15.

Al decir: “¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?” expresó algo parecido a que una
vez dijo el Faraón de Egipto a Moisés negando al verdadero Dios, diciendo: “¿Quién es el
Señor, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir
a Israel”. Éx. 5:2.

Pero los tres jóvenes respondieron valientemente al rey Nabucodonosor, diciendo: “No es
necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede
librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey,
que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Dan.
3:16-18.

Que frustración debe haber sentido el rey. Les había adecuado durante tres años en su
“Universidad babilónica”, les había cambiado sus nombres; pero no pudo cambiar su corazón ni
su mente, pues la opinión y postura de los hebreos, y su lealtad hacia Dios, era innegociable.
Dan. 1:4, 5, 7.
Estos jóvenes judíos habían tomado su decisión. Eran hombres de palabra y convicción. Para
ellos un “Sí” era un “Sí” y un “No” era un “No.

Nabucodonosor, el hombre más poderoso de su época, el hombre que dominaba el mundo, no


pudo dominar a estos tres jóvenes, ni su propio espíritu. Embriagado por el poder ilimitado,
Nabucodonosor no podía soportar la desobediencia y la contradicción, se llenó de una ira
irracional y perdió su cordura. Entonces decidió enviarlos a la muerte cruel en el fuego.

“Ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.” Dan. 3:19. Era tanto el
calor que los verdugos, hombres muy vigorosos del ejército babilónico, murieron por el fuego
al cumplir su tarea de arrojar a los hebreos al horno ardiendo. Dan. 3:19-22.

D.- Nadie será salvado por Dios excepto los verdaderamente fieles

El horno de fuego

Ahora estaba en juego la reputación de Dios, pues los tres amigos habían dicho: “Nuestro Dios
a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey…” Dan.
3:17.

¿Qué ganó el rey con su furia al ordenar calentar el horno 7 veces más de lo acostumbrado? En
vez de provocar una muerte más terrible, que aparentemente era su intención, estaba
provocando en su irracionalidad lo contrario. Es decir una muerte más rápida, como muestra el
hecho que los verdugos murieron al solo acercarse demasiado al horno.

¡Pero se ganó mucho por causa de la verdad! Pues cuanto más intenso y caliente era el fuego,
más impresionante era el milagro, que estaba a punto de suceder.

“Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.” Dan. 3:23.

Nabucodonosor deseaba que los tres judíos experimenten el tormento de la hoguera.

Este terrible instrumento de tortura y muerte, era un invento de Babilonia para amenazar,
castigar y eliminar a los “herejes”; a los disidentes de la fe universal babilónica; a los que no
querían aceptar la falsa adoración exigida. Otros judíos ya fueron asados al fuego por el rey de
Babilonia. Jeremías 29:22.

Hay evidencias arqueológicas (documentos cuneiformes) que demuestran que este bárbaro
método de ejecución ya se aplicaba 1200 años antes del evento escalofriante en el campo de
Dura.

¡Cuán diferente es la verdadera adoración! Dios no fuerza ni obliga. Él nos invita a un servicio
de adoración libre, voluntario e inteligente.

Salmos 100:1-2 “Servir a Dios con alegría” ; Ap. 22:17. Gratuitamente

La liberación milagrosa
El rey Nabucodonosor se espantó y dijo: “¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?
Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos,
que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a
hijo de los dioses.” Dan. 3:24, 25.

¡Todo el mundo se olvidó de la adoración de la estatua!

La atención completa estaba sobre el milagro que estaba ocurriendo ante sus ojos. El fuego
estaba bajo el dominio de un ser sobrenatural, pues no tocó a los jóvenes, sino tan solo
consumió las cuerdas con los que habían estado atados.

El rey describe al cuarto como “semejante a hijo de los dioses”.

Y estaba bastante acertado, pues era el hijo de Dios, Jesucristo, que vino a salvar y vindicar sus
seguidores leales, que habían permanecidos firmes contra la idolatría.

Nabucodonosor no podía dudar no negar lo que estaba ocurriendo. Solo le quedó reconocer
nuevamente al verdadero Dios diciendo y confesando: “Siervos del Dios Altísimo”… “Bendito
sea el Dios de ellos”… “No hay Dios que pueda librar como éste”. Dan. 3:26, 28, 29.

A continuación Nabucodonosor les invitó a salir nuevamente del horno de fuego y venir ante su
presencia.

Curiosamente los tres amigos estaban tan felices en la presencia del Cuarto en el horno de
fuego, que recién salieron cuando el rey se los pidió. Además fue el rey que había ordenado que
entren al horno de fuego y al rey le tocaba invitarlos nuevamente a salir del mismo.

En la presencia del “cuarto”

No importa si también nosotros estamos en el fuego de la persecución. Lo que sí importa es que


estemos con Cristo y él con nosotros. También en nuestras pruebas, aflicciones y tribulaciones,
¡si nos acompaña “el cuarto”, nos basta!

Dios promete a sus hijos fieles: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los
ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Is.
43:2.

Además: “El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.” Sal. 34:7.

Jesucristo nos dice: “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a
algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación… Sé fiel hasta
la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” Ap. 2:10.

Esta era la fe de esos muchachos fieles y valientes. Ellos confiaban en la resurrección y la vida
eterna en aquel reino eterno y divino que Dios había prometido en el sueño profético del
capítulo anterior.

Un nuevo decreto de muerte


En aquella época cada nación tenía sus dioses. La victoria sobre una nación era considerada que
los dioses de la nación derrotada no tuvieron el poder para salvarla. Ya que los hebreos habían
sido conquistados por los babilónicos, ellos hablaron despectivamente del Dios de los judíos,
blasfemando. Ahora finalmente Nabucodonosor reconoce que no era su éxito sobre los judíos,
sino que fue por sus pecados que Dios permitió que fuesen subyugados por Babilonia. El rey
reconoció que Dios los había entregado en sus manos, y no porque a Dios le faltase poder. Vea
Dan. 1:2; 2 Cro. 36:14-17. Así que Nabucodonosor prohibió hablar mal del Dios de los
israelitas.

“Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de
Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar.” Dan. 3:29.

Reconocer al Dios verdadero no dio a Nabucodonosor el derecho civil ni moral de imponer


nuevamente una amenaza de muerte. Pues recuerde que Dios nunca fuerza la conciencia. Pero
este era el carácter emotivo del rey de Babilonia que cayó de un extremo al otro.

Dios puede librarnos

Recuerde que los tres jóvenes respondieron valientemente al rey Nabucodonosor, diciendo: “He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano,
oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco
adoraremos la estatua que has levantado.” Dan. 3:17-18. Ellos obviamente no querían morir.
Pero prefirieron morir antes de pecar y traicionar a su Creador amante.

Los hijos de Dios sabemos que Dios puede librarnos milagrosamente, pero no lo hace siempre,
ni lo tiene que hacer obligatoriamente. Es su decisión divina y providencial. Pero sabemos con
seguridad que ¡Dios está siempre con nosotros, “todos los días, hasta el fin del mundo”! Mat.
28:20.

Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron dentro del horno de fuego sin saber si iban a morir o
sobrevivir milagrosamente. Lo que sí sabían es que iban a ser leales y obedientes a Dios hasta
la muerte.

Con seguridad recordaron a sus antepasados que fueron librados milagrosamente de la mano de
Faraón, cuando Dios intervino, derramando las 10 famosas plagas sobre Egipto, abriendo el
mar y destruyendo al ejército enemigo. Éxodo 5-14. Seguramente recordaron también la
liberación milagrosa de Jerusalén de la mano de los asirios. Isaías 37. Pero también recordaron
al fiel profeta Urías que denunciaba los crímenes del impío rey Joacim y Dios permitió que sea
ejecutado. Jeremías 26:20-23.

Recordemos al Señor Jesús en el monte Getsemaní. Como hombre tampoco quería morir. Nadie
quiere morir. Así que oro y puso la decisión en las manos de su Padre, diciendo: “Padre mío, si
es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Mat. 26:39.

La respuesta fue su muerte en la cruz del Calvario por amor hacia la humanidad, para abrirnos
el camino del arrepentimiento y del perdón de nuestros pecados. Dios es el omnisapiente.
Es por eso que a veces permite, ya sea la muerte o la salvación milagrosa de sus hijos, para dar
un testimonio especial.

Deseo dar un ejemplo de que estas salvaciones milagrosas no solo ocurrieron hace 2.600 años
atrás en el horno de fuego de Babilonia, sino que siguen ocurriendo hasta hoy en día, con
cristianos fieles que pase lo que pase siguen fieles a Dios, ni sus trabajos ni su familia ni las
pruebas ni nada los separa del amor de Dios que es Cristo Jesús

Salmos 91:1, 2: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor mi Dios: Esperanza mía, y castillo mío. Mi Dios, en quién confiaré.”

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