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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
Article in Physis Terrae - Revista Ibero-Afro-Americana de Geografia Física e Ambiente · October 2019
DOI: 10.21814/physisterrae.402
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4 authors, including:
Eduardo Salinas Chávez Lucas Cavalcanti
Universidade Federal de Mato Grosso do Sul Federal University of Pernambuco
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Adalto Moreira Braz
Universidade Federal de Goiás
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Vinculado ao projeto 2015 financiado pela FAPESP View project
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Revista Ibero-Afro-Americana de Geografia Física e Ambiente
Iberian-African-American Journal of Physical Geography and Environment
Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
Landscape Cartography: Theory and application
Eduardo Salinas Chávez, Professor Visitante Estrangeiro na Universidade Federal de Mato Grosso do
Sul, Brasil, esalinasc@[Link]
[Link]
José Manuel Mateo Rodríguez, Profesor Emérito de la Universidad de La Habana, Cuba
[Link]
Lucas Costa de Souza Cavalcanti, Universidade Federal de Pernambuco, Brasil,
lucascavalcanti3@[Link]
[Link]
Adalto Moreira Braz, Universidade Federal de Goiás, Brasil, [Link]@[Link]
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Resumen: El paisaje como concepto fundamental de integración en la Geografía, vuelve a tomar su
papel en este nuevo siglo, caracterizado por la Globalización de la Economía y el Conocimiento y los
Problemas Ambientales generados por siglos de explotación irracional de los recursos naturales de
nuestro planeta y las consecuencias del Cambio Climático. Es en este contexto que presentamos aquí
un análisis detallado de las principales etapas y escuelas que posibilitaron la consolidación de una
teoría del paisaje como sistema integrado y su aplicación en diferentes ámbitos y regiones como parte
de los esfuerzos por lograr la planificación y ordenamiento del territorio a diferentes niveles, acorde con
los retos que este siglo XXI presenta para la sociedad humana, destacando el papel de la delimitación,
clasificación y cartografía de las unidades de paisaje como premisa fundamental para su evaluación y
conservación y las posibilidades del uso de los Sistemas de Información Geográfica, la Teledetección
y la Estadística Multivariada.
Palabras claves: Paisaje, Cartografía de los Paisajes, Sistemas de Información Geográfica,
Estadística Multivariada.
Abstract: The landscape as a fundamental concept of integration in Geography, returns to take its role
in this new century, characterized by the Globalization of the Economy and the Knowledge, and the
Environmental Problems generated by centuries of irrational exploitation of the natural resources of our
planet and the consequences of Climate Change. It is in this context that we present here a detailed
analysis of the main stages and schools of study of the landscape, that made possible the consolidation
of a theory of landscapes as a integrated system and its application in different fields and regions as
part of the efforts to achieve the planning and land use planning at different levels, in keeping with the
challenges of the 21st century presents to the human society, highlighting the role of delineation,
classification and mapping of the landscape units for evaluation and conservation and the possibilities
of the use of the Geographical Information Systems, Remote Sensing and Multivariate Statistical
Systems.
Keywords: Landscape, Lanscape Cartography, Geographical Information Systems, Multivariate
Statistical systems.
Introducción
El concepto de paisaje (paysage, paisagem, landschaft y landscape) tiene una larga
historia en las ciencias y humanidades desde la antigüedad, acompañando a la propia
historia y desarrollo de la sociedad desde sus inicios. Es una palabra con muchas
Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29. ISSN: 2184-626X
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Salinas Chávez et al. / Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29
acepciones, un vocablo de éxito, pero a su vez impreciso y que, por su polisemia, el
sentido plural y las diversas escalas y contextos de aplicación, lo convierten en
muchas ocasiones en una dificultad para la propia investigación científica.
En la Geografía, especialmente desde mediados del siglo XIX y el transcurso del siglo
XX, pasó por diferentes etapas en su concepción y aplicación, las que intentaremos
analizar en esta primera parte de nuestro artículo, de forma cronológica y mediante la
explicación de las diferentes escuelas de pensamiento geográfico que han contribuido
a su desarrollo y consolidación como concepto básico de las ciencias geográficas,
como apuntó Milton Santos (1996; 2006) al considerar que el paisaje junto con los
conceptos de espacio geográfico, territorio, región y lugar constituyen los cinco
pilares básicos para construir la armazón teórico-metodológica de las ciencias
geográficas en la actualidad.
El paisaje ha sido un concepto muy usado y debatido en las artes, las ciencias, la
arquitectura y la antropología, entre otras, lo que está relacionado con las dimensiones
principales de su percepción y análisis que son según Sancho y Del Campo (2018)
cinco (artística, recreativa, científica, operativa y humanística) y que muchos
estudiosos en la materia resumen en dos, a saber: visual y sistémica u holística
(Figura 1). La primera considera al paisaje como la imagen del territorio o el
“panorama” que percibe el observador y que se construye a partir de la combinación
de formas, tamaños, colores, texturas, sombras, grados de nitidez y otros rasgos
asociados, mediante procesos donde interviene no solo el paisaje real, sino la cultura
e historia que el individuo tiene de forma individual y social, sobre dicho paisaje
(Salinas Chávez et al., 2019; Mateo Rodríguez, 2013).
Figura 1: Las dimensiones del paisaje.
Fuente: González-Bernaldez, 1981.
La segunda dimensión se refiere al paisaje como una realidad material y objetiva, que
se interesa no sólo por los caracteres fisionómico-estructurales que definen el aspecto
visual ("fenosistema") del paisaje, sino también por su contenido y funcionamiento
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
interior ("criptosistema"), que le da origen, mediante el estudio de las interrelaciones
entre los diferentes componentes abióticos y bióticos que lo forman y que se
establecen a partir del flujo e intercambio de materia y energía y posibilitan que el
mismo tenga una estructura, un funcionamiento, una dinámica y una evolución
particular (Muñoz, 1989; Richard, 1985; Zonneveld, 1995; Mateo Rodríguez, 2011).
El paisaje es, como destacan muchos autores, una representación filosófica y social
donde cada sociedad, mediante su cultura e intencionalidad social, le imprime una
particular plasticidad y naturaleza (Vitte, 2007) y una representación de un periodo
histórico determinado (Ab’Sáber, 2003).
Desde el punto de vista académico y científico el origen fundacional del concepto hace
casi 200 años ha estado enmarcado en considerar a la naturaleza como una totalidad
que es la base de la superficie del planeta Tierra y acompañado por la aplicación de
los conocimientos y herramientas cartográficas existentes en cada época, que han
evolucionado junto al propio concepto de paisaje.
El siglo XIX y el paisaje
Alexander von Humboldt (1769-1859) puede ser considerado como el iniciador de los
estudios científicos sobre los landschafts (paisajes). Sus numerosos viajes y
publicaciones le permitieron realizar importantes aportes a la ciencia mundial,
definiendo en sus obras de manera clara al paisaje como “Der totale Character einer
Erdgegend” (el carácter total de una región de la Tierra), considerándolo como una
totalidad natural, entendiéndolo además en sus dimensiones humana, cultural, e
incluso estética y como la gente lo percibe (Zonelveld, 1995; Pedras, 2000; Vitte y
Springer, 2011). Humboldt logró romper con la visión mecanicista de la naturaleza
como un conjunto amorfo de componentes y elementos, al analizarla como el reflejo
y la interacción holística de componentes y procesos naturales interrelacionados,
examinando sus diferencias y similitudes sin perder de vista la totalidad (Wulf, 2016).
A fines de 1880, en Rusia, V. V. Dokuchaev propone el uso del concepto de paisaje
(landschaft), al definir al suelo como el resultado de la interacción de los demás
componentes naturales y considerarlo como el “espejo de los paisajes”; estableciendo
los principios de la zonalidad latitudinal como la regularidad fundamental en la
diferenciación de los paisajes y de todos los componentes y elementos naturales, e
incluso humanos; y considerar por primera vez la noción de cambio de los paisajes,
como la transformación ambiental (Dokuchaev, 1948). Dokuchaev pudiera
considerarse como el padre de la Pedología y el fundador de la Escuela Rusa de
Paisajes (Timashev, 2008).
Primera mitad del siglo XX
En Alemania, en las primeras décadas del siglo XX, Ratzel y Hettner consolidan la
tradición humanista del landschaft (paisaje) que en gran parte heredó las tradiciones
de la antropogeografía alemana, al mismo tiempo que las investigaciones de Schluter,
Passarge y Von Richthoffen, entre otros, sustentadas en la experiencia en el estudio
de los sites por los ingenieros forestales alemanes de finales de siglo XIX. Así van
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instrumentando la noción de paisaje natural y elaborando todo un sistema de unidades
taxonómicas. La escuela alemana entendió los paisajes como la morfológica del
territorio, visto en dos direcciones: el paisaje natural y el cultural (Martínez de Pisón,
1998).
Si bien puede considerase a Alemania la cuna de la Ciencia del Paisaje, podemos
señalar que su desarrollo durante la primera mitad del siglo XX estuvo matizado por
la situación geopolítica interna del país, la Segunda Guerra Mundial y la división
posterior por más de 40 años de Alemania en dos países. Todo esto marcó las
posiciones ideológicas de los diferentes investigadores y su mayor acercamiento a la
Escuela Rusa en la Alemania Oriental (República Democrática Alemana), con
destacados investigadores (Neef, 1967; 1984; Haase,1986), y a los enfoques
occidentales en la Alemania Occidental (República Federal Alemana) con
investigadores como Schriber (1989). Tal circunstancia representó un reflejo de la
“Guerra Fría” y el enfrentamiento no solo político-ideológico que esto conllevó, sino
también académico y científico. La Geografía alemana no encontró grandes
posibilidades para desarrollar su idea y concepción del landschaft en estos tiempos,
con la excepción del aporte de Carl Troll (1899-1975).
En esta época en los EE. UU., Carl Sauer, quien heredó la fundamentación
morfológica de Humboldt, desarrolla la concepción del paisaje geográfico,
incorporando la acción humana de los agentes culturales. Para él, la cultura es el
agente, el área natural es el medio y el paisaje cultural es el resultado (Sauer, 1925).
De esta manera logra articular en la Geografía de los Paisajes a la Geografía Física,
la Geografía Histórica y la Geografía Cultural, considerando a la Geografía Humana
“… la cual se ocupa únicamente de instituciones humanas o culturas, y puede ser
definida como el problema de la localización de las formas de vivir...” (Sauer, 1925, p.
24) y contribuyendo al desarrollo en las escuelas anglosajonas de una vertiente
cultural del paisaje que se extiende hasta nuestros días.
En Francia, los estudios del paisaje en esa época tuvieron un contexto sociocultural a
partir de la corriente posibilista, desarrollada en torno al geógrafo e historiador francés
Paul Vidal de La Blache (1845-1918), para quien el paisaje era la expresión del género
de vida; es decir, de los instrumentos creados por los seres humanos y del estilo de
vida, desde una posición y un punto de partida antropocéntrico. El concepto de región
se conjuga como el área donde domina un paisaje (La Blache, 1954). El concepto de
paisaje adquiriendo notable entidad como resultado tangible espacial, como
“artefacto” geográfico producido por la adaptación del hombre al medio y del medio al
hombre, como expresión del género de vida agrario y urbano, y como la relación entre
la civilización y su espacio (Martínez de Pisón, 1998).
Por otro lado, en Rusia, a pesar de los trabajos desarrollados por diversos geógrafos
(e.g. D. N. Anuchin, V. P. Semeniov y L. S. Berg) en una vertiente más cultural y
sociológica de los landschaft, a partir de 1917, con el triunfo de la Revolución de
Octubre, el surgimiento de la Unión Soviética y el comienzo de la construcción de una
sociedad socialista, se refuerza la vertiente naturalista, eliminándose la concepción
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
humanista y cultural. La ciencia del paisaje, sobre todo en la Universidad Estatal de
Moscú, desarrolló un complejo sistema de levantamiento cartográfico en tres niveles
taxonómicos: global, regional y local, con una visión completamente físico-geográfica
en el estudio y análisis de los landschaft.
El naciente gobierno de los soviets, bajo el influjo de la necesidad de desarrollar al
país de forma acelerada, estimula los estudios geográficos dirigidos a conocer los
landschafts como sistemas naturales que pueden ser asimilados, ocupados y
apropiados. En esta etapa tienen un papel destacado científicos como L. S. Berg
(1947), A. A. Borzov, L. S. Anuchin y L. G. Ramenskii, entre otros, quienes sentaron
las bases teórico-metodológicas de la Geografía de los Paisajes, estableciendo las
leyes y regularidades planetarias de su desarrollo (Frolova, 2001).
Segunda mitad del siglo XX
Esta etapa está marcada por la recuperación de Europa después del fin de la Segunda
Guerra Mundial, el avance del capitalismo global y la consolidación de los EE. UU.
como potencia económica y científica, la creación del campo socialista en Europa
Oriental, el comienzo de la “Guerra Fría”, la carrera espacial y el desarrollo de las
Nuevas Tecnologías de la Información, entre otros. Esto propició el amplio desarrollo
de la Geografía y las ciencias afines, encaminadas a estudiar y evaluar los problemas
ambientales generados como nunca antes por el mayor salto tecnológico de la
humanidad desde la Revolución Industrial.
En la Escuela Rusa de paisajes esta etapa se caracteriza por la ampliación de los
trabajos aplicados a tres escalas: local, regional y global, con importantes aportes de
los geógrafos de la Universidad Estatal de Moscú (V. N. Solntsev, N. A. Gvodietskiy,
A. I. Mijailov, V. N. Nikolaiev, A. M. Riabchikov, E. N. Lukashova y G. M. Ignatiev, entre
otros) y de otras universidades (I. P. Guerasimov, A. G. Isachenko, F. N. Milkov, D. L.
Armand, Yu. K. Efremov) de la entonces URSS.
La utilización de este enfoque para el estudio de diversas regiones en la URSS y en
otros países de Europa, África, Asia y América Latina, incluyendo Cuba, por
profesores soviéticos, posibilitó el desarrollo de una concepción integrada para la
identificación, clasificación y cartografía de las unidades de paisajes a diversas
escalas y en diferentes ámbitos geográficos. Este enfoque permitió establecer los
límites de los paisajes, su estructura taxonómica, las regularidades de su evolución y
diferenciación, lo cual constituye la base del método paisajístico para la distinción y
taxonomía de las unidades de paisaje en los distintos niveles de estudio (Riabchikov,
1972; Isachenko, 1973; Solntsev, 1962; Shishenko, 1988; Nikolaiev, 2006). Así se
pasó de la rígida acepción de considerar al landschaft como una formación natural, a
la noción más amplia del paisaje antropogénico, bajo la forma de diferentes tipos de
uso de la tierra, considerados como paisajes actuales o contemporáneos (Milkov,
1973; Riabchikov, 1972).
A partir de los años 60 del siglo pasado, con los trabajos de V. V. Sochava (1905-
1978) se produce la introducción en los estudios del paisaje de la Teoría General de
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Sistemas formulada por Ludwig Von Bertalanffy en los años 30 del mismo siglo.
Sochava en su libro “Introducción a la Teoría de los Geosistemas” (1978a) propone
el concepto de Geosistema como “el espacio terrestre de todas las dimensiones,
donde los componentes individuales de la naturaleza se encuentran en una relación
sistémica unos con otros, y como una determinada integridad interactúan con la esfera
cósmica y la sociedad humana”. Esta nueva concepción se articula con los principios
en los que se basó la Geografía Soviética, sustentados en una lectura y adaptación
del materialismo histórico y dialéctico a los estudios del paisaje como unidad de
integración geográfica y su aplicación a la solución de problemas concretos de la
sociedad (Demek, 1978; Mateo Rodríguez y Silva, 2019, Mateo Rodríguez y Silva,
2006), pasando a ser reconocida y aplicada en los estudios del paisaje en la actualidad
en diversos países (Monteiro, 2000; Muñoz, 1998; Mateo Rodríguez et al., 2004;
Frolova, 2006, 2018).
En Alemania, Carl Troll (1966; 1971) propone la creación de la “Geoecología” como
nueva disciplina científica, a partir de sus trabajos iníciales (Troll, 1939) cuando la
nombró “Ecología del Paisaje”, la cual definió como “la ciencia sobre los complejos
naturales, que condiciona las interrelaciones entre los seres vivos y su medio en los
paisajes”. Según Troll, esta nueva disciplina uniría el enfoque paisajístico, que estudia
la diferenciación espacial de la superficie terrestre en interrelación entre los
fenómenos naturales, con el enfoque biológico–ecológico, que investiga las
interrelaciones funcionales de los fenómenos y complejos naturales como sistemas
ecológicos. De tal manera, esta puede ser considerada como una rama de la Ciencia
del Paisaje, encaminada al conocimiento de las propiedades y funciones ecológicas
de los paisajes, que estudia los paisajes naturales, antroponaturales y culturales, en
los niveles global, regional y local, en calidad de medios de vida (de hábitat) de los
organismos y los seres humanos y de las actividades socioeconómicas de los grupos
sociales (Timashev, 2008; Troll, 1966; 1971; Klink, 1981).
La concepción de Troll sentó las bases para el desarrollo de la Ecología del Paisaje,
primero en Europa y después en América del Norte y su extensión a otros países,
como la conocemos hoy, con importantes aportes de investigadores europeos y
norteamericanos, la realización de numerosos eventos científicos, la creación de la
IALE (Internacional Asociation for Landscape Ecology) y la divulgación de numerosas
publicaciones (Forman, 1995; Forman y Godron, 1986; Naveh y Lieberman, 1984;
Farina 1998; Salinas Chávez y Middleton 1998; Burel y Baudry, 2002; Zee y
Zonneveld, 2001; Bastian y Steinhardt, 2002; Wu, 2017).
En Francia en esta etapa se produce una profusión de trabajos desde la
Geomorfología, Pedología y Biogeografía desarrollados por importantes
investigadores como J. Tricart, J. Kilian (Tricart, 1982; Tricart y Kilian, 1982) y G.
Bertrand, encaminados a la integración geográfica, muchos de los cuales fueron
aplicados e influyeron en las nacientes escuelas geográficas de muchos países de
África y América Latina y en muchos grupos de investigación en universidades
españolas (Bolòs y Capdevila, 1992; Jiménez, 2000; Perez-Chacón, 2002) en Canadá
(Berdoulay y Phipps, 1985). Especialmente a partir de las numerosas publicaciones
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de G. Bertrand se consolida una Escuela de Paisajes en la Universidad de Toulouse-
Le Mirail, que recibe la influencia de la escuela rusa por la colaboración de Bertrand
con Berouchachvili y que, con la formación de geógrafos de España, América Latina
y África en su seno y la colaboración académica realizada con países como México,
Colombia y Brasil entre otros, fue ampliamente conocida y aplicada en numerosos
estudios en diversos países. Esto fue particularmente notorio después de la traducción
al español y al portugués del libro de Georges y Claude Bertrand titulado “Una
Géographie Traversière. L’environnement à travers territoires et temporalités”, donde
se recopila sus trabajos desde los inicios en 1968 hasta el planteamiento de su muy
conocido Sistema GTP (Geosistema, Territorio y Paisaje) para el estudio integrado de
las dimensiones natural y cultural de los paisajes (Bertrand, 1968; Bertrand y Bertrand,
2006; Beroutchachvili y Bertrand, 1978; Moreira, 2019; Rougerie y
Berouchachvili,1991; Passos, 2001; García-Romero y Muñoz, 2002).
En esta etapa aparece también una nueva escuela en los estudios geográficos
integrados en Australia, la que ha sido conocida como “Levantamiento de las Tierras”
inspirada en la metodología desarrollada por la FAO para los estudios de los suelos
para la agricultura. Con el amplio uso de la fotointerpretación desde la década de los
años 50 del pasado siglo, diversas instituciones científicas de la CSIRO
(Commonwealth Scientific and Insdustrial Research Organization) desarrollaron los
mapas de los Land Systems y Land Units de toda Australia a escalas medias y
pequeñas. Fuera de Australia esta concepción fue aplicada en estudios en la
Patagonia y el sureste de Asia (Christian y Stewart, 1968).
El siglo XXI y las ciencias del paisaje
El final del siglo XX y los inicios del siglo XXI se caracterizan por la Globalización de
la Economía Mundial y del Conocimiento, por el surgimiento y desarrollo de las Redes
Sociales y otras Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la conformación
de un mundo unipolar, los numerosos conflictos bélicos regionales, la agudización de
los problemas ambientales globales y la manifestación de las consecuencias del
Cambio Climático. Todo esto supone para las ciencias una nueva visión postclásica,
un desafío inmenso, en lo cual se incluye la Geografía, que en este periodo en muchos
países ha salido de las universidades y se involucra en los trabajos de Ordenamiento
y Planificación a diferentes niveles y con distintos objetivos, en los Estudios de
Peligros, Vulnerabilidad y Riesgos y, de forma general, en estudios aplicados al
desarrollo social.
Estos nuevos tiempos exigen cada vez más del conocimiento totalizador, abarcador,
relacional; precisan de una mirada amplia, multidimensional y holística. La temática
ambiental se afianza en el quehacer práctico y se convierte en una herramienta para
diseñar el futuro. Para la ciencia en general, y para la Geografía en particular, es una
oportunidad única para integrar todo el conocimiento fragmentado y erigirse como una
potente fuerza en la sociedad del conocimiento que se va consolidando (Buzai, 2014;
Ortega, 2010; Preobrazhenskii, 1998). La Ciencia del Paisaje postclásica se encamina
entonces a la investigación de los sistemas correlacionales de nuevo tipo, cuyas
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propiedades adaptativas se forman no solo por los procesos naturales, sino también
por procesos sociales, económicos y políticos. El concepto fundamental de la
Geoecología o Ciencia del Paisaje en este nuevo siglo es el de paisaje y su
interpretación como geosistema, refirmándose cada vez más este como una
concepción idónea para encarar de manera inter y transdisciplinariamente la cuestión
ambiental, sumando a esto la perspectiva biológica mediante la Ecología del Paisaje
(Krasovstkaia, 2008; 2016; Romanova, et al., 2010; Golubev, 1999; Antipov et al.,
2006; Lechniv et al., 2008).
En las últimas dos décadas, en Europa se puede observar la consolidación y
ampliación de esta concepción integrada del paisaje a otros ámbitos a partir de la
Convención de Paisaje aprobada en el año 2000, como resultado de un proceso largo
y complejo de negociación entre los diversos países con diferentes historias y
enfoques en dichos estudios (Zoido, 2009; Nogué y Sala, 2008; Brabyn, 2009; Mata,
2018).
En América Latina los estudios del paisaje desde el punto de vista geográfico se han
desarrollado en diferentes momentos y bajo la influencia de diversas escuelas
geográficas entre las que se destacan las escuelas francesa, alemana y ruso-
soviética, por lo cual en cada país este proceso de asimilación de la concepción
integradora del paisaje tuvo diversas formas y matices. Estas, sin embargo, estuvieron
vinculadas a los trabajos de planificación y ordenamiento desde los años 60 del siglo
pasado y al papel cada vez más importante de los estudios espaciales relacionados
con la problemática ambiental, estando este proceso acompañado en las últimas
décadas por el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información Geográfica (Salinas
Chávez y Remond, 2015; Salinas Chávez y Middleton, 1998; Neves y Salinas Chávez,
2017; Urquijo y Bocco, 2011).
Para este articulo consideraremos al paisaje como un sistema espacio-temporal
complejo y abierto que se origina y evoluciona en la interface naturaleza-sociedad,
integrado por elementos naturales y antrópicos, con una estructura, funcionamiento,
dinámica y evolución propias, que le confieren integridad, limites espaciales y
jerarquización, constituyendo una asociación de elementos y fenómenos en constante
y compleja interacción, movimiento e intercambio de energía, materia e información
(Mateo Rodríguez, 2011; Bastian y Steinhardt, 2002; Kiyotani, 2014; Salinas Chávez
y Remond, 2015; Isachenko, 1973).
1. Clasificación y Cartografía de los Paisajes
Para la clasificación y cartografía de los paisajes se han desarrollado muchos
enfoques y métodos (Martinelli y Pedrotti, 2001; Salinas Chávez y Quintela, 2000;
Priego et al., 2008; Ramon, Salinas y Remond, 2009; Salinas Chávez y Ramón, 2013;
Salinas Chávez et al., 2013; Gómez et al., 2018) y se han elaborado diversos
esquemas de trabajo y realizado experiencias a distintas escalas y en diferentes
regiones y países (Abalakov y Sedykh, 2010; Cavalcanti et al., 2010; Konovalova et
al., 2005; Mücher et al., 2010; Salinas Chávez y Ribeiro, 2017; Gómez y Riesco, 2010;
Serrano et al., 2019).
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
Todos estos métodos van encaminados a la delimitación de las unidades de paisaje y
su clasificación, considerando que los paisajes existentes en un territorio determinado
se forman bajo la influencia de determinados factores y procesos que pueden ser
divididos en factores diferenciadores y elementos indicadores (Figura 2). Los primeros
están relacionados con la zonalidad y la azonalidad, que actúan dialécticamente
asociados a la energía solar que se recibe en cada lugar de la Tierra y a la energía
interna, producto de los procesos de formación y desarrollo de nuestro planeta. Estos
dos factores se manifiestan de forma diferente, tanto espacial como temporalmente, y
determinan las regularidades más generales de la diferenciación espacial de los
paisajes sobre la superficie terrestre y, por tanto, permiten establecer las grandes
unidades de paisaje en un sistema de clasificación determinado.
Figura 2: Factores diferenciadores y indicadores de los paisajes.
Fuente: Nikolaiev, en Mateo Rodriguez, 2011.
Estas unidades a su vez pueden ser subdividas atendiendo a los llamados elementos
indicadores, que son el resultado de las diferentes combinaciones de los anteriores
en un territorio en particular a partir de los procesos de redistribución de la energía y
la materia que realiza el relieve y de los procesos de auto-organización de naturaleza
pedogenetica y ecológica (Targulian y Krasilnikov, 2007). Adicionalmente, la
formación de los diferentes paisajes es afectada por los diferentes sistemas de uso de
la tierra implementados a lo largo de la historia.
1.1. Clasificación de las unidades de paisaje
Para la clasificación de las unidades de paisaje y utilizando como base la
consideración de la existencia de factores zonales y azonales en su formación, como
hemos señalado, se utilizan tres enfoques básicos que son: tipológico, regional y
topológico o local. Estos últimos tienen relación con las dimensiones del territorio, la
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escala de trabajo y el comportamiento de los componentes naturales, lo que permite
diferenciar y cartografiar áreas relativamente homogéneas, llamadas unidades de
paisaje, usando uno o varios criterios (variables o índices diagnósticos) de manera
cualitativa o cuantitativa (Salinas Chávez y Rámon, 2013).
El enfoque tipológico busca encontrar los rasgos comunes y propios, no sólo de las
unidades cercanas, sino también de otras alejadas. Las unidades así diferenciadas
son repetibles en el espacio y en el tiempo y se distinguen de acuerdo con los
principios de analogía, homogeneidad relativa, pertenencia a un mismo tipo,
repetitividad y la existencia de muchos contornos con desunión areal de los mismos.
El enfoque regional por otro lado consiste en delimitar unidades que se caracterizan
por su irrepetibilidad o individualidad, en el espacio y en el tiempo, atendiendo a la
estructura de sus componentes, su composición sustancial, tanto cualitativa como
cuantitativa, su integridad territorial y su unidad genética.
Ambos enfoques se utilizan principalmente para estudios a escalas pequeñas en
grandes territorios. Para estudios más detallados se ha utilizado el llamado enfoque
topológico, que estudia la diferenciación espacial y temporal de unidades a escalas
detalladas y medias (1:10 000, 1:25 000, 1:50 000). Sobre la base del análisis de los
factores diferenciadores antes mencionados y de los elementos indicadores, se
establece generalmente tres o cuatro niveles taxonómicos de las unidades. El
superior, que puede integrarse a los enfoques anteriores, usa para su diferenciación
las morfoestructuras existentes y las características mesoclimáticas del área de
estudio; el segundo nivel está asociado con las mesoformas del relieve y la litología
predominante; el tercero está asociado con las características de las microformas del
relieve y los tipos de suelo, y el último está definido a partir del uso y ocupación del
suelo.
1.2. El mapa de paisajes
Existe consenso en la actualidad para considerar a la cartografía de los paisajes como
una síntesis cartográfica que forma parte de la cartografía temática, entendiendo al
mapa de paisajes, según Salitchev (2005), como un mapa temático principal donde
se representan las características fundamentales de los Complejos Territoriales
Naturales y del cual se pueden derivar otros mapas de interés para la planificación y
gestión ambiental, como son: mapas de las propiedades de los paisaje (estructura,
funcionamiento, dinámica y evolución), mapas de la naturalidad o modificación y
transformación antrópica de los paisajes y mapas del potencial de los paisajes para
diversas actividades socioeconómicas, entre otros.
1.3. El uso de los Sistemas de Información Geográfica para la Cartografía de los
paisajes
En las últimas décadas la investigación científica en Geografía encuentra un
importante apoyo en las Tecnologías de la Información Geográfica. Los Sistemas de
Información Geográfica (SIG) sintetizan una larga evolución del pensamiento
geográfico en donde también se incluyen procedimientos metodológicos asociados a
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
ellos y que favorecen según Buzai (2014) el surgimiento de dos notables revoluciones,
una tecnológica y otra intelectual dentro de la Geografía como ciencia.
Las facilidades de trabajar con la información cartográfica en los SIG amplían la
oportunidad de generar el inventario y caracterización de los componentes del paisaje,
optimizando el trabajo con los datos e informaciones geográficas que pueden
interpretarse de forma individual o mediante la combinación de los mismos, así como
posibilitan calcular índices que al mezclarse permiten asignar a cada parte del territorio
un tipo de paisaje (Salinas Chávez et al., 2019).
La obtención del mapa de paisajes con el empleo de los SIG puede parecer a primera
vista un proceso simple, pero en realidad constituye, desde el punto de vista práctico,
uno de los aspectos más complicados en la investigación del paisaje, si atendemos a
diversos factores tales como las dimensiones del territorio, la escala de trabajo y las
características de los componentes naturales, principalmente del relieve, el clima y la
litología (Serrano, 2012; Cavalcanti, 2014; Mateo Rodríguez et al., 2004).
A pesar de las ventajas señaladas, los Sistemas de Información Geográfica no deben
ser utilizados de manera automática ni todos sus resultados aceptados ciegamente;
es necesario el trabajo y el conocimiento del investigador para evaluar los resultados
obtenidos, así como el análisis de su calidad con el auxilio del trabajo de campo y
otras informaciones recopiladas del área de estudio.
La construcción de tipologías para su uso en los SIG debe basarse en el análisis de
las relaciones de dependencia conocidas entre los indicadores en asociación con los
factores diferenciadores (Cavalcanti, 2016). Además, la delimitación de las unidades
puede utilizar los SIG y los avances de la detección remota para aumentar la precisión
en la determinación de las unidades con mayor precisión.
El uso de SIG para delimitar unidades de paisaje puede basarse en diferentes
combinaciones de procedimientos, desde el más simple, basado en la digitalización,
hasta operaciones complejas que combinan procesamiento digital de imágenes,
álgebra de mapas y estadísticas zonales. Entre estas últimas se tiene el escaneo, la
unión de “shapefiles” y la suma y vectorización basada en la clasificación de los datos
temáticos considerados relevantes para la interpretación del paisaje. Estas últimas
permiten definir límites precisos para las unidades mediantes la clasificación de datos
de radar (relieve), satélite (vegetación) y aerogeofísica (materiales de superficie).
2. Enfoques utilizados para la Delimitación, Clasificación y Cartografía de las
Unidades de Paisaje
Existen dos modelos fundamentales para la obtención del mapa de paisajes con el
empleo de los SIG y las herramientas de análisis presentes en los mismos; a saber,
división y agrupamiento. Estos modelos han sido desarrollados y aplicados desde
hace unas tres décadas por diversos investigadores, en diferentes territorios y usando
diversos Sistemas de Información Geográfica.
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Salinas Chávez et al. / Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29
2.1. Enfoque por división (downscaling/top-down)
Desde la década de los años 90 del pasado siglo, investigadores de la Facultad de
Geografía de la Universidad de La Habana, Cuba, desarrollaron una propuesta
metodológica para la obtención de mapas de unidades de paisaje a escalas medias y
grandes con el empleo de las herramientas presentes en los SIG (Figura 3). La misma
ha sido perfeccionada después de ser aplicada en numerosos trabajos en México,
Cuba, Ecuador y Brasil, entre otros países (Salinas Chávez et al., 2013; Chávez,
Salinas Chávez y Quintela, 2000; Salinas Chávez y Remond, 2015; Salinas Chávez y
Ribeiro, 2017; Serrano et al., 2019; Quintela, Seco y Salinas Chávez, 2001; Bollo y
Hernandez, 2008; Pereira, Salinas Chávez e Siqueira, 2011).
Figura 3: Modelo conceptual para la obtención del mapa de unidades de paisaje por divisón.
Fuente: Salinas Chávez y Ribeiro, 2017.
La obtención del mapa de paisajes de esta manera depende de varios supuestos. Los
más comunes son:
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
• La existencia u obtención de un Modelo Digital de Elevación (MDE) y de mapas
temáticos del territorio: hipsometría, pendiente, litología, suelos, hidrografía,
clima y uso y cobertura de la tierra, entre otros.
• La integración de los diferentes componentes mediante la superposición
cartográfica y/o transferencia de atributos temáticos.
• La obtención, a partir del análisis de la información temática, topográfica y/o
imágenes satelitales, de un mapa preliminar de paisajes que debe validado y
corregido con el trabajo de campo.
• El conocimiento e intervención durante todo el proceso de expertos en las
diferentes temáticas y la integración de estos en el análisis.
• La necesidad de cumplir con el principio del área mínima cartografiable, para
lograr coherencia en la representación espacial y eficiencia en la lectura y utilidad
del mapa final.
Este enfoque de clasificación y cartografía de los paisajes ha sido empleado desde
hace varias décadas por diferentes investigadores en diversos países, por lo cual no
explicaremos sus procedimientos de forma detallada en este articulo, sino que
recomendamos a los interesados revisar las referencias bibliográficas aquí
presentadas.
2.2. Enfoque por agrupamiento (upscaling/bottom-up)
La representación de unidades de paisaje es una tarea laboriosa, teniendo en cuenta
la escala y el propósito de la aplicación a partir de la cartografía de paisajes. Elegir
una escala y nivel de representación requiere un esfuerzo considerable. Esta es una
pregunta fundamental para el análisis de paisajes en estudios espaciotemporales de
geosistemas, que reflejan el grado de diferenciación espacial (heterogeneidad), así
como la influencia de los factores naturales y antrópicos en los mismos.
La clasificación de los paisajes, según la taxonomía usada, implica la agrupación en
varios niveles de los individuos geográficos según similitudes (homogeneidad) y
diferencias (heterogeneidad). Por lo tanto, es necesario reflexionar sobre la jerarquía
de tales individuos y establecer los medios para que la organización de los paisajes
involucre procedimientos apropiados para su cartografía.
En este sentido, el enfoque jerárquico, ampliamente discutido por Klijn (1995), llevó a
su autor a considerar que el primer y más importante principio de la jerarquía es que
los elementos deben basarse en la desigualdad en sus relaciones. Las relaciones
desiguales no ocurren dentro de un nivel; es decir, incluso si la relación entre ciertas
unidades es igual, existen niveles asimétricos entre dichas relaciones, que
caracterizan jerarquías distintas. Esto significa que los niveles "más altos" (superiores)
están más integrados u organizados que los niveles "más bajos" (inferiores).
Al igual que Cavalcanti y Corrêa (2016) y Monteiro (2000), Klijn (1995, p. 33) también
afirmó que "esto plantea la cuestión de qué criterios deben usarse para organizar y
ordenar los fenómenos: cuáles son exactamente las asimetrías [o heterogeneidades]
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Salinas Chávez et al. / Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29
¿En qué niveles jerárquicos deben basarse?" (Klijn, 1995, p. 33). Por lo tanto, Sochava
(1978 b, p. 8) ya admitió que "ninguna clasificación es absoluta; es necesario
modificarla y perfeccionarla ".
“Los análisis realizados en multiescala aún pueden clasificarse según el sentido de la
detección de la jerarquía. Saliendo de escalas geográficas grandes a escalas más
pequeñas, uno tiene un enfoque de escala descendente. A partir de escalas
geográficas pequeñas para escalas más grandes, se tiene un enfoque ascendente”
(Cavalcanti y Corrêa, 2013, p. 153). Este enfoque de abajo hacia arriba toma como
base el agrupamiento de unidades inferiores en unidades superiores, considerando el
enfoque tipológico y el uso de herramientas de agrupación estadística tipo cluster para
crear modelos de grupos de variables con un alto número de unidades de paisaje.
Presentamos a continuación un trabajo, donde se agrupó unidades inferiores en
jerarquías superiores con un cierto grado de similitud, llevado a cabo en el municipio
de Mineiros, en el estado de Goiás, Brasil. La tipología presentada aquí se realizó
mediante el análisis de agrupamiento (cluster), teniendo en cuenta estadísticas
multivariadas.
La síntesis de las variables de morfoestructura, geología, geomorfología, pedología,
topografía, densidad de drenaje y uso y cobertura de la tierra, dio lugar a un gran
número de unidades de paisaje (272). Este hecho condicionó el interés en la
delimitación de grupos (clusters) que fuesen similares (Figura 4). Esta técnica,
comúnmente usada en estadística, cumple con los principios analizados para la
cartografia de los paisajes, cuyo interés es determinar elementos homogéneos en su
estructura y heterogéneos entre ellos, capaces de establecer "agrupamientos" o
"divisiones" en diferentes jerarquías, simplificando finalmente su representación
cartográfica.
Figura 4: Diagrama de flujo de procedimientos para la obtención de los grupos de paisajes.
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
La delimitación de los conjuntos de individuos (grupos de paisajes) con características
similares tomó en cuenta los elementos y su interrelación en la estructura de los
paisajes. El resultado de este procedimiento es un dendrograma que agrupa las
unidades de paisaje a diferentes niveles de distancia de los grupos formados (Figura
5). Esta es una de las principales ventajas de los algoritmos jerárquicos, que "no solo
proporcionan los clusters obtenidos, sino también todas las estructuras de datos y
permiten obtener fácilmente subconjuntos dentro de estos datos" (Linden, 2009, p.
29).
Figura 5: Ejemplo de dendrograma resultante de un análisis cluster
Finalmente, fueron agrupadas las 272 unidades inferiores, en 25 grupos de paisajes,
según su similitud con la agrupación obtenida por el dendrograma resultante de la
operación estadística realizada (Figura 6).
Al principio no fue posible establecer una regla, o incluso una tendencia, en el sentido
genético del acondicionamiento del paisaje, lo que indica una regulación en la
formación y jerarquía de los geosistemas a partir de los elementos utilizados para
delimitar las unidades del paisaje (morfoestructura, geología, altimetria, pendiente,
densidad de drenaje, geomorfología, suelos y cobertura y uso del suelo).
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Salinas Chávez et al. / Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29
Figura 6: Cartografía de las unidades inferiores y grupos de paisajes en Mineiros (GO).
La agrupación obedece a la premisa de uno de los modelos teóricos y conceptuales
de los geosistemas: presentar un resultado satisfactorio donde los atributos utilizados
ejerzan una influencia descentralizada sobre la formación de las unidades de paisajes;
es decir, no debe haber ningún atributo que sea preponderante o que condicione la
formación y la agrupación de las 272 unidades en 25 grupos de paisajes.
Se consideró que el uso de técnicas estadísticas (clustering) fue relevante en la
optimización de los procesos. Aun así, se debe enfatizar que esta es una posibilidad
para apoyar la cartografía de los paisajes, pero no puede, al menos con la experiencia
aquí presentada y discutida, ser entendida como la orientación principal e innegable
para la delimitación de unidades de paisaje. Como ya se presentó, es necesario
diferenciar la significación estadística de la significación espacial en los límites
presentados por las agrupaciones de paisajes. Finalmente, queremos señalar que los
procedimientos utilizados y los resultados obtenidos, pueden contribuir a la búsqueda
de nuevas técnicas para la cartografía de los paisajes.
Consideraciones Finales
La ciencia del paisaje tiene una historia larga y antigua y su desarrollo tuvo lugar en
estrecha relación con la planificación territorial. A partir de los trabajos de Humboldt y
los avances en la Geografía y la Ecología, las unidades delimitadas y cartografiadas
pueden ser entendidas como geosistemas, originados por la interacción e
interdependencia entre los factores diferenciadores y su manifestación en los
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Cartografía de los paisajes: teoría y aplicación
geomorfismos y grupos pedogénicos y ecológicos que se distribuyen en la superficie
terrestre.
El paisaje deja de ser a fines del siglo XIX solo un motivo de las artes, especialmente
la pintura, y comienza a entenderse como un sistema espacio-temporal, organizado a
partir de los flujos de energía y materia, lo que le garantiza una estructura,
funcionamiento, dinámica y evolución. Este geosistema, como una marca en la
superficie terrestre, interactúa dialécticamente con la historia humana, influyendo y
siendo influenciado por el uso de la tierra y el desarrollo de la sociedad.
El conocimiento y cartografía de los paisajes es esencial para la toma de decisiones
en temas de planificación y ordenamiento territorial en un mundo globalizado, con
serios problemas ambientales asociados con el desarrollo acelerado y muchas veces
inadecuado de la sociedad humana, a lo cual se suman ahora las consecuencias del
Cambio Climático. A principios del siglo XXI, las aplicaciones de los SIG y la
Teledetección a la cartografía del paisaje se multiplicaron en términos de mejorar la
precisión y la exactitud de la delimitación y cartografía de las unidades.
A pesar de todos estos avances, persisten algunos desafíos. La taxonomía de los
paisajes, por ejemplo, todavía carece de una contribución más sólida que refleje la
influencia de los factores diferenciadores en los elementos indicadores y señala
fuentes de incertidumbre en el resultado de la autoorganización de los suelos y la
vegetación, y el papel del uso de la tierra en estos procesos.
En relación con el enfoque upscaling, su uso tiene la ventaja de promover límites más
precisos, en la medida en que en el enfoque downscaling la precisión de los limites de
las unidades a veces tiende a ser comprometida, pues son heredados limites de las
unidades anteriores. Por otra parte, la utilización de agrupamientos estadísticos para
la identificación de los niveles jerárquicos (taxones) aun precisa de una evaluación
mas amplia en relación con la búsqueda de datos de entrada mas coherentes,
medidas de agrupamiento más adecuadas y también en cuanto al significado
paisagístico de los grupos identificados, lo que en el otro enfoque está mejor definido.
A pesar de que la era de la ciencia del paisaje se consolida, hay varias cuestiones en
juego y debe nutrirse de los aportes instrumentales de los Sistemas de Información
Geográfica, la Teledetección y la Estadística Multivariada. Corresponde al geógrafo
ampliar su arsenal teórico y metodológico para una comprensión más amplia de los
paisajes, un paso esencial para generar productos adecuados a las demandas de un
mundo dinámico y en rápida evolución.
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Artigo recebido em / Received on: 25/07/2019
Artigo aceite para publicação em / Accepted for publication on: 22/10/2019
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Salinas Chávez et al. / Physis Terrae, Vol. 1, nº 1, 2019, 7-29
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