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Trabajo Final Psicologia Educativa 1

Este documento presenta información sobre un tema de psicología educativa sobre el desarrollo cognitivo y el lenguaje. Explica conceptos como los procesos cognitivos, el desarrollo del lenguaje, las teorías de Piaget y Vygotsky sobre el desarrollo cognitivo. También describe etapas del desarrollo cognitivo como la percepción, la memoria y el pensamiento, así como principios generales del desarrollo como que las personas se desarrollan a diferentes ritmos y de forma gradual y ordenada.
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Trabajo Final Psicologia Educativa 1

Este documento presenta información sobre un tema de psicología educativa sobre el desarrollo cognitivo y el lenguaje. Explica conceptos como los procesos cognitivos, el desarrollo del lenguaje, las teorías de Piaget y Vygotsky sobre el desarrollo cognitivo. También describe etapas del desarrollo cognitivo como la percepción, la memoria y el pensamiento, así como principios generales del desarrollo como que las personas se desarrollan a diferentes ritmos y de forma gradual y ordenada.
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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

(UAPA)

ASIGNATURA:
Psicología Educativa I

TEMA:
Desarrollo Cognoscitivo y Lenguaje

FACILITADORA:
Susana Méndez

SEC:
20

PARTICIPANTES:
Yanet Encarnación Encarnación

MATRICULA:
13-0290

Santo Domingo Este


14 de Abril de 2020
Introducción

El presente trabajo es una breve recopilación del temas


´´ DESARROLLO COGNOSCITIVO Y LENGUAJE ´´

En este plasmare tema como (Concepto de los procesos cognoscitivos y


lenguaje, Principios generales del desarrollo, El cerebro y el desarrollo
de los procesos cognoscitivos y El desarrollo del lenguaje).

Además, abarcando los temas mencionados anteriormente, en el mismo


podrán encontrar temas relacionados con los anteriores, como (La
teoría de Piaget del desarrollo cognoscitivo, La perspectiva sociocultural
de Vygotsky, La función del lenguaje y del habla privada, El habla
privada y el aprendizaje, Etapas en el proceso de adquisición del
lenguaje, entre otros), los cuales se que así como lo fue para mí, para
ustedes también resultaran muy interesantes y beneficiosos.

Procesos cognoscitivos y lenguaje.


La capacidad que permite desarrollar conocimientos recibe el nombre de cognición.
Se trata de la habilidad para asimilar y procesar datos, valorando y sistematizando
la información a la que se accede a partir de la experiencia, la percepción u otras
vías.
Los procesos cognitivos, por lo tanto, son los procedimientos que lleva a cabo el ser
humano para incorporar conocimientos. En dichos procesos intervienen facultades
muy diversas, como la inteligencia, la atención, la memoria y el lenguaje. Esto hace
que los procesos cognitivos puedan analizarse desde diferentes disciplinas y
ciencias.
La percepción, por un lado, lo que nos permite es, a través de los sentidos,
organizar los estímulos y favorecer la continuación del proceso cognitivo en
cuestión. En este caso, la persona en cuestión no sólo está influida por las
propiedades que definen a los estímulos en sí, sino también por su voluntad e
incluso por sus propios intereses.

La memoria es una facultad que se compone de dos partes diferenciadas: el


almacenamiento de la información pertinente y luego la recuperación de la misma
en el momento que sea necesario o que se desee.

El pensamiento juega un papel fundamental dentro del proceso cognitivo. En su


caso, lo que hace es procesar toda la información y luego establecer relaciones
entre los datos que la componen. En este caso, lo hace a través de acciones tales
como el análisis, el razonamiento, la asimilación, la síntesis y la resolución de
problemas.

El lenguaje es la herramienta que usa el ser humano para poder acumular


experiencias, preservarlas a lo largo del tiempo y finalmente transmitirlas a
generaciones posteriores. Se encuentra en clara interrelación con los factores
citados, así, por ejemplo, el pensamiento no puede existir si no hay lenguaje y
viceversa.

Cuando hablamos del desarrollo cognitivo, nos referimos a las diversas etapas


que consolidan la capacidad innata del ser humano para pensar, razonar y utilizar
sus herramientas mentales. Es un proceso paulatino, que tiene sus inicios en la
infancia temprana, y que motiva el deseo del individuo de entender su entorno e
integrarse a la sociedad.

Los estudiosos de este proceso separan y delimitan sus etapas progresivas, para
poder comprender en qué momento de la vida se adquieren
determinadas destrezas mentales. En ello intervienen, claro está, las condiciones
objetivas (físicas, sociales, emocionales) en que el individuo se desarrolle. A este
crecimiento específico de las capacidades se le conoce como aprendizaje
cognitivo.

En la descripción de dichas etapas, diversos estudiosos como Jean Piaget,


Toldan, Gestalt y Bandura han propuesto sus aproximaciones a un sistema
científico que las comprenda. La más conocida quizás sea la Teoría del desarrollo
cognitivo del suizo Piaget, la cual sirve de basamento para diversas
aproximaciones educativas centradas en el enriquecimiento de la experiencia
infantil o la “educación abierta”.

Las teorías de Piaget aportaron no sólo en este campo, sino en el de la


comprensión de la inteligencia humana, del aprendizaje y de las diversas formas
de pensamiento.

Existen amplios debates en torno a los procesos cognitivos. Estos pueden


ser consientes o inconscientes e incluso, de acuerdo a algunos expertos, hasta
pueden ser desarrollados por animales o por entidades construidas por el hombre
(como los dispositivos con inteligencia artificial).
Como ya vimos, un proceso cognitivo puede iniciarse con la percepción (el acceso a
información a través de los sentidos). La persona presta atención a aquello que
percibe y, a través de distintos tipos de pensamientos y mecanismos de inteligencia,
logra generar conocimientos que interioriza y almacena en la memoria. Dichos
conocimientos, ya asimilados, pueden ser expresados y comunicados mediante el
lenguaje.
Lo que implica un proceso cognitivo es que una cierta información
sea codificada por el individuo y almacenada en su memoria. Cada vez que una
situación lo amerite, el sujeto puede recuperar dicha información y utilizarla de
acuerdo a sus necesidades.
Principios generales del desarrollo

Aunque no hay acuerdos respecto a lo que está implicado en el desarrollo y la


manera en que tiene lugar, casi todos los teóricos apoyan algunos principios
generales.

1. La gente se desarrolla a ritmos diferentes. En los salones de clases siempre hay


una gran variedad de ejemplos de los diferentes ritmos de desarrollo. Algunos
estudiantes serán más grandes, de mejor coordinación o mostrarán más madurez
en su pensamiento y relaciones sociales. Otros presentarán un desenvolvimiento
mucho más lento en esas áreas. Tales diferencias son normales, salvo en casos
muy raros de desarrollo muy rápido o muy lento, y es de esperarse que aparezcan
en cualquier grupo grande de estudiantes.

2. El desarrollo es relativamente ordenado. Las personas desarrollan algunas


habilidades antes que otras. En la infancia se sientan antes de caminar, balbucean
antes de hablar y ven el mundo con sus propios ojos antes de que imaginen cómo lo
ven los demás. Los teóricos quizá discrepen en qué se presenta exactamente antes
de qué, pero todos encuentran una progresión relativamente lógica.

3. El desarrollo tiene lugar en forma gradual. Es muy raro que los cambios ocurran
de la noche a la mañana. Un estudiante que no puede manejar el lápiz o responder
a una pregunta hipotética puede desarrollar esta habilidad, pero el cambio necesita
tiempo.

Una definición de desarrollo


Aunque los teóricos difieren considerablemente en su aproximación al estudio del
desarrollo, todos tienden a estar de acuerdo en que la gente crece a diferente ritmo,
que el desarrollo es un proceso ordenado y que tiene lugar paso a paso. El cerebro
empieza a lateralizarse poco después del nacimiento y a especializar ciertas
funciones en determinadas áreas. Entre más pequeño sea el niño, más plástico es
el cerebro y con más facilidad puede adaptarse a las lesiones. Aunque algunas
funciones se asocian con ciertas partes del cerebro, las diversas partes y sistemas
de éste trabajan en conjunto para aprender y realizar actividades humanas
complejas y para construir el entendimiento.

En su sentido psicológico más general, el término desarrollo se refiere a una serie


de cambios que ocurren entre la concepción y la muerte de los seres humanos (o de
los animales). El término no se aplica a todos los cambios, sino a los que aparecen
de manera ordenada y permanecen por un periodo razonablemente largo. Por
ejemplo, no se considera parte del desarrollo un cambio temporal ocasionado por
una breve enfermedad. Además, los psicólogos hacen juicios de valor para
determinar qué cambios se consideran parte del desarrollo. Por lo general se
supone que los cambios, al menos los que ocurren al inicio de la vida, son para
mejorar y que éstos se traducen en un comportamiento más adaptativo, más
organizado, eficaz y complejo (Mussen, Conger y Kagan, 1984).

El desarrollo humano se divide en desarrollo físico, que como es de suponerse,


tiene que ver con los cambios del cuerpo; desarrollo personal, que se refiere a las
modificaciones en la personalidad del individuo; desarrollo social, que da cuenta de
los cambios en la forma en que un individuo se relaciona con los demás, y
desarrollo cognoscitivo, que explica los cambios en el pensamiento.

Muchos de los cambios que ocurren durante el desarrollo se deben al crecimiento y


la maduración. La maduración comprende los cambios que ocurren de manera
natural y espontánea y que en buena parte están programados genéticamente.
Estos cambios surgen con el tiempo y en general el ambiente tiene relativamente
poco impacto sobre ellos, salvo en los casos de desnutrición o enfermedad grave.
Buena parte del desarrollo físico encaja en esta categoría. Otros cambios son
producidos por el aprendizaje que ocurre cuando los individuos se relacionan con su
ambiente y constituyen una parte importante del desarrollo social de la persona.
La teoría de Piaget del desarrollo cognoscitivo.

Esta teoría se basa en la suposición de que la gente trata de dar sentido al mundo y
crear activamente sus conocimientos mediante la experiencia directa con los
objetos, las personas y las ideas.

Como vimos anteriormente, la maduración, la actividad, la transmisión social y la


necesidad de equilibrio influyen en la forma en que se asimilan los conocimientos y
los procesos de pensamiento. Según la teoría de Piaget, en respuesta a estas
influencias, los procesos de pensamiento y el conocimiento se promueven mediante
la adaptación (que incluye los procesos complementarios de asimilación y
acomodación) y los cambios en la organización del pensamiento (el desarrollo de
esquemas).

Teoría de Piaget

Piaget propuso su teoría sobre la naturaleza y el desarrollo de la inteligencia


humana a mediados del siglo XX, ya que este creía que al desarrollarse los niños
pasan por cuatro etapas: sensoriomotora, preoperacional, operacional concreta y
operacional formal.

Según sus postulados, el desarrollo cognitivo se da a través de una serie de etapas


diferentes y reconocibles, cuyo inicio se da en la infancia y requiere de
la percepción, adaptación y manipulación del entorno, a medida que el infante
explora activamente el mundo.

Las cuatro etapas del desarrollo cognitivo propuestas por Piaget son:

1. Etapa sensorio-motora o sensiomotriz. La fase inicial del proceso, que


inicia el nacimiento y culmina la aparición del lenguaje articulado simple
(hacia los dos años de edad). En esta etapa, los infantes exploran el mundo
mediante sus sentidos y actividad motora y trabajan para dominar la noción
de permanencia de los objetos y realizar actividades dirigidas a metas. Es
decir, es una etapa exploratoria, en la que el individuo intenta recabar la
mayor cantidad posible a partir de su interacción con el entorno, ya sea
mediante juegos, movimientos no siempre voluntarios, y una consideración
egocéntrica del universo dividida entre el “yo” del sujeto y “el entorno”. En
esta etapa también se aprende que los objetos del mundo, incluso si no están
claramente diferenciados, permanecen aunque no los estemos viendo.

2. Etapa preoperacional. Esta segunda etapa tiene lugar entre los dos y los
siete años, y se caracteriza por el aprendizaje de los roles ficticios, es decir,
la posibilidad de ponerse en el lugar de otro, de actuar y de emplear objetos
de carácter simbólico. En esta etapa, empieza el pensamiento simbólico y las
operaciones lógicas. El pensamiento abstracto sigue siendo dificultoso, al
igual que el lógico, y en su lugar el pensamiento mágico es frecuente.

3. Etapa de las operaciones concretas . Entre los siete y los doce años de
edad, esta es la etapa en que el pensamiento lógico empieza a conducir a
conclusiones válidas, aunque cuesten aún los grados más complejos de
abstracción. Es decir, los niños que se encuentran en esta etapa pueden
pensar en forma lógica acerca de situaciones tangibles y mostrar las
nociones de conservación, reversibilidad, clasificación y seriación. Se pierde
cierta tendencia al egocentrismo en el individuo.

4. Etapa de las operaciones formales. La última de las etapas del desarrollo


cognitivo, comprendida entre los doce años y la adultez, es el período en que el
individuo adquiere la capacidad de manejo del pensamiento abstracto, pudiendo
obtener conclusiones válidas a partir de situaciones del todo hipotéticas, no
vividas, logrando así pensar sobre pensar, es decir, alcanzar el pensamiento
metafísico y el razonamiento hipotético deductivo. Es decir que en esta etapa se
desarrolla la capacidad para el razonamiento hipotético-deductivo, para
coordinar un conjunto de variables y para imaginar otros mundos.

Debemos notar que, aunque se encuentren explicadas linealmente, estas


etapas no ocurren separadas las unas de las otras, ni como peldaños
perfectamente definidos, sino que el tránsito entre una y otra es difuso, variando
de acuerdo al caso.

El cerebro y el desarrollo de los

Procesos cognoscitivos
Casi todos sabemos que el cerebro está dividido en áreas y que algunas participan
en funciones particulares. Por ejemplo, el en apariencia liviano cerebelo parece
coordinar y dirigir los movimientos suaves y habilidosos que van de los gestos
gráciles del bailarín a la acción cotidiana de comer sin picarse la nariz con el
tenedor. El tálamo se ocupa de nuestra capacidad de asimilar nueva información,
especialmente si es verbal. La formación reticular cumple una función importante en
la atención y la activación; bloquea algunos mensajes y envía otros a los centros
cerebrales superiores para su procesamiento (Wood y Wood, 1993).

El área más grande del cerebro es la corteza cerebral, una cubierta exterior de dos
genéticamente que ocurren con aspecto rugoso de unos tres milímetros de espesor.

La corteza es la última parte del cerebro que se desarrolla, por lo que se cree que
es más susceptible a las influencias ambientales que otras áreas (Berk, 1996,
1997).

La corteza cerebral se divide en diferentes áreas o lóbulos, cada uno de los cuales
tiene una variedad de regiones con funciones distintas. Aunque estas áreas de la
corteza están algo especializadas, deben trabajar en conjunto, como en el
procesamiento del lenguaje en el que participan diferentes partes. Para responder
una pregunta primero debe escucharla, lo que implica la participación de la corteza
auditiva primaria. Para dar la respuesta se requieren los movimientos controlados
por la corteza motora. El área de Broca (cercana al área que controla los labios, el
maxilar y la lengua) se ocupa de la construcción de una forma gramaticalmente
correcta de expresar una idea y el área de Wernicke (próxima a la corteza auditiva)
es necesaria para asociar el significado con ciertas palabras. Una persona cuya
área de Broca funcione pero que tenga lesionada la de Wernicke dirá cosas sin
sentido pero con una estructura gramatical correcta. Por otro lado, el daño limitado
al área de Broca se asocia con oraciones cortas, no gramaticales, pero en las que
las palabras son las adecuadas (Anderson, 1995a).

Otro aspecto del funcionamiento del cerebro que tiene implicaciones para el
desarrollo cognoscitivo es la lateralización o especialización de los dos hemisferios.
Sabemos que cada mitad del cerebro controla el lado opuesto del cuerpo, de modo
que una lesión del lado derecho del cerebro afectará el movimiento del lado
izquierdo del cuerpo y viceversa. Además, ciertas áreas del cerebro afectan
determinadas conductas. Para la mayoría de nosotros, el hemisferio izquierdo del
cerebro es el factor principal en el procesamiento del lenguaje, mientras que el
hemisferio derecho controla la mayor parte de la información espacial-visual y las
emociones (información no verbal). La relación puede invertirse en algunos zurdos,
pero en casi todos ellos la especialización hemisférica es también menor (Berk,
1996, 1997).

A los psicólogos del desarrollo les interesa el momento en que ocurre la


lateralización porque antes de que se establezcan las especializaciones en áreas
particulares del cerebro, éste es muy adaptable o plástico, por lo que si un área se
lesiona otras se hacen cargo de sus funciones. Así, cuando los niños muy pequeños
sufren daños en alguna parte del cerebro, otras partes pueden controlar hasta cierto
punto las tareas que por lo común cumple el área dañada. Parece que la
lateralización empieza incluso antes del nacimiento y que tarda varios años. Por
ello, entre más pequeño sea el niño, más probable es que se recupere de las
lesiones o las pérdidas.

Dependiendo de la tarea, la lateralización no significa que uno u otro lado del


cerebro tenga un control absoluto. En el caso de la gente con el cerebro intacto,
ambos hemisferios participan en todas las funciones de aprendizaje, aunque la
participación de alguno de los lados pueda ser mayor o menor en cualquier
momento (Bjorklund, 1989).

De hecho, las investigaciones preliminares indican que el funcionamiento de la parte


frontal a la dorsal del cerebro puede ser tan importante como el funcionamiento
izquierdo/derecho para la comprensión de los problemas de aprendizaje (Jordan y
Goldsmith-Phillips, 1994).

Influencias en el desarrollo

Como se observa, el desarrollo cognoscitivo supone mucho más que la adición de


nuevos hechos e ideas a un almacén de información. Según Piaget, del nacimiento
a la madurez nuestros procesos de pensamiento cambian de manera radical,
aunque lentamente, porque de continuo nos esforzamos por imponer un sentido al
mundo. Piaget identificó cuatro factores (maduración biológica, actividad,
experiencias sociales y equilibrio) que interactúan para influir en los cambios en el
pensamiento (Piaget, 1970a).

Desarrollo cognoscitivo y procesamiento de información.

Hay otras explicaciones de por qué los niños tienen problemas con la conservación
y otras tareas piagetianas. Esas explicaciones se concentran en el desenvolvimiento
de habilidades de procesamiento de información como la atención, la capacidad de
memoria y las estrategias de aprendizaje. Siegler (1991) propone que al crecer los
niños elaboran reglas cada vez mejores para resolver problemas y pensar
lógicamente. Los maestros pueden contribuir al desarrollo de las habilidades de
pensamiento formal de sus alumnos si les ofrecen situaciones que supongan retos
para su pensamiento y revelen las debilidades de su lógica. La aproximación de
Seigler se denomina valoración de reglas porque se concentra en la comprensión, el
cuestionamiento y la modificación de las reglas de las que los estudiantes se valen
para pensar. Esta aproximación supone que las experiencias concretas, la
enseñanza y otras influencias externas desempeñan una función importante en el
desarrollo cognoscitivo infantil.

Teoría sociocultural

Destaca la función que desempeñan en el desarrollo los diálogos cooperativos entre


los niños y los miembros de la sociedad con mayor conocimiento. Gracias a tales
intercambios, los niños aprenden la cultura de su comunidad (formas de pensar y de
comportarse). Las teorías de Lev Vygotsky hacen hincapié en la importancia de la
interacción y el apoyo social para el desarrollo cognoscitivo.

La perspectiva sociocultural de Vygotsky

Hay una explicación del desarrollo cognoscitivo, propuesta hace años por Lev
Vygotsky y redescubierta hace poco, que ha ido ganando influencia y que vincula el
desarrollo cognoscitivo a la cultura. En la actualidad, los psicólogos reconocen que
la cultura da forma al desarrollo cognoscitivo al determinar qué y cómo aprenderá el
niño acerca del mundo. Por ejemplo, las indígenas zinacantecas del sur de México
aprenden formas complicadas de tejer sus prendas de vestir. En Brasil, los niños
que venden golosinas en las calles no tienen que asistir a la escuela para aprender
las matemáticas complejas que les permiten comprar a los mayoristas, vender,
negociar y obtener beneficios. Las culturas que aprecian la cooperación y la
reciprocidad enseñan desde temprano tales destrezas, mientras que las que
fomentan la competencia enseñan a sus niños las habilidades pertinentes
(Bakerman et al., 1990; Childs y Greenfield, 1982; Saxe, 1988).

La función del lenguaje y del habla privada

El lenguaje es crucial para el desarrollo cognoscitivo. Proporciona el medio para


expresar ideas y plantear preguntas, las categorías y los conceptos para el
pensamiento y los vínculos entre el pasado y el futuro (Das, 1995). Al considerar un
problema, por lo general pensamos en palabras y oraciones parciales. Vygotsky
destacó mucho más que Piaget la función del lenguaje en el desarrollo cognoscitivo,
porque consideraba que bajo la forma de habla privada (hablarse a uno mismo) el
lenguaje orienta el desarrollo cognoscitivo.

Comparación de los puntos de vista de Vygotsky y de Piaget.

Si alguna vez ha pasado mucho tiempo cerca de niños pequeños, sabe que es
frecuente que se hablen a sí mismos cuando juegan. Piaget llamó a este fenómeno
"habla egocéntrica" y la consideraba una prueba de que los pequeños no pueden
ver el mundo a través de los ojos de otros. Hablan de los que les importa sin tener
en cuenta las necesidades o intereses de sus escuchas. Piaget creía que al
madurar, y en especial cuando tienen desacuerdos con sus compañeros, los niños
desarrollan un habla socializada, aprenden a escuchar e intercambiar ideas.
Vygotsky tenía puntos de vista muy diferentes sobre el habla privada de los niños.
Pensaba que más que ser un signo de inmadurez cognoscitiva, esos susurros
cumplen una función importante en el desarrollo cognoscitivo. Los niños se están
comunicando, así sea con ellos mismos, para orientar su conducta y su
pensamiento.

Cuando los niños maduran, las conversaciones que se dirigen a sí mismos se


vuelven furtivas, pasan de la conversación hablada a los susurros y luego al
movimiento silencioso de los labios. Por último, únicamente "piensan" las palabras
orientadoras. El uso del habla privada llega a un punto máximo entre los cinco y los
siete años, y por lo regular para los nueve ya ha desaparecido. Los niños más
brillantes hacen esta transición más temprano (Bee, 1992).

Vygotsky identificó esta transición del habla privada audible al habla interna silente
como un proceso fundamental para el desarrollo cognoscitivo. Gracias a este
proceso, el niño utiliza el lenguaje para cumplir actividades cognoscitivas
importantes, como dirigir la atención, resolver problemas, planear, formar conceptos
y desarrollar autocontrol.

Los niños tienden a emplear más el habla privada cuando se sienten confundidos,
tienen dificultades o cometen errores. La conversación interna no sólo nos ayuda a
resolver problemas, sino que también nos permite regular nuestra conducta.
¿Alguna vez ha pensado para sí algo como "Vamos a ver, el primer paso es...",
"¿Dónde me puse los lentes por última vez...? o "Si trabajo hasta el final de esta
página entonces puedo..."? En estos casos estaría utilizando el habla interna para
recordar, señalar, alentar o guiarse. En una situación realmente difícil podría
encontrar incluso que vuelve a murmurar.

Debemos advertir que Piaget aceptaba muchos de los argumentos de Vygotsky y


llegó a admitir que el lenguaje puede utilizarse lo mismo de manera egocéntrica que
en la solución de problemas (Piaget, 1962).
El habla privada y el aprendizaje.

Puesto que el habla privada ayuda a los estudiantes a regular su pensamiento, tiene
sentido permitir e incluso alentar su uso en la escuela. Insistir en que se guarde
absoluto silencio cuando los jóvenes estudiantes resuelven problemas difíciles
puede hacer que el trabajo les resulte todavía más arduo. Uno advierte cuando
aumentan los susurros, lo que puede ser una señal de que los estudiantes necesitan
ayuda.

La autoinstrucción cognoscitiva es un método que enseña a los estudiantes la forma


de hablarse a sí mismos para dirigir su aprendizaje.

El lenguaje cumple otra función importante en el desarrollo. Vygotsky creía que el


desarrollo cognoscitivo ocurre a partir de las conversaciones e intercambios que el
niño sostiene con miembros más conocedores de la cultura, adultos o compañeros
más capaces. Estas personas sirven como guías y maestros que ofrecen la
información y el apoyo necesarios para que el niño crezca de manera intelectual. El
adulto escucha con cuidado al niño y le da sólo la ayuda necesaria para aumentar la
comprensión del pequeño. Así, el niño no "descubre" por sí solo las operaciones
cognoscitivas de conservación o clasificación; por el contrario, su descubrimiento es
asistido o mediado por los miembros de la familia, maestros y compañeros. En las
culturas occidentales, el niño recibe la mayor parte de esa ayuda mediante el
lenguaje, pero en otras lo que dirige el aprendizaje del niño es la observación del
desempeño habilidoso más que hablar del mismo (Rogoff, 1990).

Jerome Bruner denominó andamiaje a la ayuda proporcionada por los adultos


(Wood, Bruner y Ross, 1976). El término implica de manera correcta que los niños
utilizan esta ayuda como apoyo mientras construyen una comprensión firme que a la
postre les permita resolver los problemas por sí mismos.

Tenemos entonces que las ideas de Vygotsky son importantes para los educadores
que además de enseñar de manera directa crean ambientes de aprendizaje (Das,
1995). En cualquier situación, el aprendizaje asistido es un aspecto importante de la
enseñanza. Para establecer el aprendizaje asistido o participación guiada en el
salón de clases, es necesario contar con un andamiaje (proporcionar información,
apoyos, recordatorios, dar ánimo en el momento correcto y la cantidad adecuada) y
luego permitir gradualmente que los estudiantes hagan cada vez más cosas por sí
mismos. Los maestros apoyan el aprendizaje cuando adaptan los materiales o
problemas a los niveles en que sus alumnos se encuentran, cuando demuestran
habilidades o procesos de pensamiento, cuando revisan con los estudiantes los
pasos de un problema complicado, cuando resuelven parte de un problema, cuando
ofrecen retroalimentación detallada y permiten las revisiones o cuando plantean
preguntas que reorientan la atención de sus alumnos.

La autoinstrucción cognoscitiva de Meichenbaum es un ejemplo de aprendizaje


asistido. Los aprendices cognoscitivos, la enseñanza recíproca y las conversaciones
instruccionales son otros ejemplos.

La zona de desarrollo próximo

De acuerdo con Vygotsky, en cualquier punto del desarrollo hay problemas que el
niño está a punto de resolver, y para lograrlo sólo necesita cierta estructura, claves,
recordatorios, ayuda con los detalles o pasos del recuerdo, aliento para seguir
esforzándose y cosas por el estilo. Por supuesto, hay problemas que escapan a las
capacidades del niño, aunque se le explique con claridad cada paso.

La zona de desarrollo próximo es el área en la que el niño no puede resolver por sí


mismo un problema, pero que lo hace si recibe la orientación de un adulto o la
colaboración de algún compañero más avanzado (Wertsch, 1991). En este punto, la
instrucción tiene éxito porque el aprendizaje real es posible. Podemos ver ahora la
forma en que las ideas de Vygotsky sobre la función del habla privada en el
desarrollo cognoscitivo se ajustan a la noción de la zona de desarrollo próximo. A
menudo, el adulto ayuda al niño a resolver un problema o a cumplir una tarea
usando apoyos verbales y estructuración. Este andamiaje puede reducirse
gradualmente conforme el niño se haga cargo de la orientación. Al principio, quizá
se presente los apoyos como habla privada y, finalmente, como habla interna.

Una implicación de la zona de desarrollo próxima tiene que ver con la evaluación.
Casi todas las pruebas miden únicamente lo que los estudiantes hacen solos, y
aunque la información que arrojan puede ser útil, no indica a los padres o maestros
cómo apoyar a los estudiantes para que aprendan más. Una alternativa puede ser la
evaluación dinámica (Spector, 1992) o la evaluación del potencial de aprendizaje
(Feuerstein, 1979, 1990). Para identificar la zona de desarrollo próximo, estos
métodos piden al niño que resuelva un problema y luego le ofrecen apoyos e
indicaciones para ver cómo aprende, se adapta y utiliza la orientación. Los apoyos
se incrementan en forma gradual para ver cuánta ayuda necesita y cómo responde.
El maestro observa, escucha y toma notas cuidadosamente acerca de la forma en
que el niño emplea la ayuda y el nivel de apoyo que necesita. Luego se sirve de
esta información para planear agrupamientos instruccionales, tutoría entre
compañeros, tareas de aprendizaje, trabajos para casa, etcétera.

Enseñanza. La segunda implicación del trabajo de Vygotsky se relaciona con la


enseñanza, pero la evaluación y la enseñanza están muy relacionadas. Los
estudiantes deben ser colocados en situaciones en las que si bien tienen que
esforzarse para entender, también disponen del apoyo de otros compañeros o del
profesor. En ocasiones, el mejor maestro es otro estudiante que acaba de resolver
el problema, ya que es probable que opere en la zona de desarrollo próximo del
primero.

Desarrollo del lenguaje


Los niños de todas las culturas llegan a dominar el complicado sistema de su idioma
materno a menos que interfieran carencias o problemas físicos graves. Se trata de
un conocimiento admirable, pues antes de que el niño pueda participar en forma
adecuada en una conversación necesita al menos coordinar sonidos, significados,
palabras y secuencias de palabras, volumen, entonación, inflexión y las reglas para
esperar su turno.

Son muchas las teorías que pretenden dar cuenta de la forma en que la gente
domina el complejo proceso de la comunicación. ¿Cómo adquirimos el
lenguaje? Las primeras ideas sobre el desarrollo del lenguaje suponían que los
niños aprenden a hablar de la misma manera que aprenden cualquier otra cosa,
repitiendo las conductas que les producen algún resultado positivo. El niño emite un
sonido, el padre sonríe y le responde. Ante la leche el niño dice "ee", a lo que el
padre responde "sí, leche, leche", y le da al niño una poca. El niño aprende a decir
"leche" porque eso conduce a un padre contento y a la oportunidad de beber leche.
Los niños agregan nuevas palabras imitando los sonidos que escuchan y mejoran
su uso del lenguaje con las correcciones de los adultos que los rodean.

Esta explicación de la adquisición del lenguaje se basa en la teoría conductual.


Aunque la teoría es atractiva, las investigaciones han demostrado que muchos de
los primeros enunciados infantiles no son imitaciones, sino creaciones originales
cuya probabilidad de ser recompensadas es poca porque aunque tengan sentido
para la gente cercana, son "incorrectas" (Moshman, Glover y Brunning, 1987).

Los investigadores que se dedican a estudiar las interacciones entre los niños
pequeños y sus padres han descubierto que en las primeras etapas del desarrollo
del lenguaje es raro que los padres corrijan la pronunciación y la gramática. Es
mucho más probable que respondan al contenido de los comentarios del niño. De
hecho, si los padres pasaran todo el tiempo corrigiendo el lenguaje de su hijo y no
"escucharan" lo que intenta decirles, éste acabaría por cejar en sus intentos por
dominar un sistema tan complicado como el lenguaje. Los adultos que se encargan
del cuidado de los niños parecen adaptar de continuo su lenguaje para estar apenas
un poco adelante del niño. Antes de que empiecen a hablar, los adultos se dirigen a
los pequeños con frases largas y complicadas, pero simplifican su lenguaje tan
pronto como empiezan a pronunciar palabras identificables. Conforme el niño
progresa, los adultos tienden a cambiar su lenguaje de modo que estén sólo un
poco adelante del nivel de desarrollo actual del pequeño.

Parece que para extender el desarrollo del lenguaje infantil los adultos proporcionan
el tipo de apoyo, o andamiaje, que Vygotsky recomendaba. Además, al hacer que
su lenguaje esté un poco más avanzado pueden crear un desequilibrio y,
consecuentemente, fomentar el desarrollo. Pero ni siquiera este rico ambiente de
aprendizaje puede explicar cómo es que los niños aprenden tanto lenguaje de forma
tan rápida y correcta.

Algunos psicólogos explican que los seres humanos nacen con una capacidad
especial para procesar, comprender y crear el lenguaje (Chomsky, 1965, 1986;
Eimas, 1985; Maratsos, 1989). Los seres humanos pueden tener tendencias, reglas
y restricciones inherentes respecto al lenguaje que limitan el número de
posibilidades. Por ejemplo, los niños pequeños parecen tener una restricción que
especifica que una etiqueta nueva se refiere al objeto entero y no a una parte del
mismo. Otra tendencia inherente lleva al niño a suponer que la etiqueta se refiere a
una clase de objetos similares, por lo que el niño que aprende sobre los conejos
está preparado para suponer que conejo se refiere al animal completo (y no sólo a
sus orejas) y que otros animales parecidos también son conejos. Estas restricciones
inherentes simplifican el aprendizaje del lenguaje (Markman, 1990). Además, los
seres humanos pueden compartir una gramática universal, un conjunto de
especificaciones y reglas que limitan el número de lenguajes creados. En otras
palabras, mientras el niño resuelve el rompecabezas del lenguaje sólo considera
ciertas posibilidades (Chomsky, 1980).

Es probable que en el desarrollo del lenguaje participen muchos factores biológicos


y de experiencias. El punto importante es que los niños adquieren el lenguaje al
desarrollar otras capacidades cognoscitivas en su esfuerzo por dar sentido a lo que
escuchan y al buscar patrones y reglas empíricas que permitan resolver el
rompecabezas del lenguaje. En este proceso, las tendencias y reglas inherentes
pueden limitar la búsqueda y orientar el reconocimiento de patrones. La recompensa
y la corrección ayudan a los niños a aprender el uso correcto del lenguaje, pero
también son muy importantes el pensamiento y la creatividad para unir las partes de
este complicado sistema (Rosser, 1994). En el proceso el niño comete una serie de
errores muy lógicos.

Etapas en el proceso de adquisición del lenguaje


Las primeras palabras.

Antes de que aprendan a hablar, los niños se comunican mediante llantos, sonrisas
y movimientos corporales. Casi al final del primer año, la mayoría ha pronunciado su
primera palabra e ingresa en lo que los psicólogos llaman la etapa de una palabra.

Después de la primera palabra, durante los siguientes tres o cuatro meses los niños
van aumentando lentamente su vocabulario hasta tener alrededor de 10 palabras.
Luego, el léxico crece con rapidez. A los 20 meses el vocabulario incluye unas 50
palabras (Nelson, 1981). Incluso en esta etapa temprana el lenguaje es más
complejo de lo que podría parecer. Una palabra puede emplearse para comunicar
una variedad de ideas complejas. Cuando las palabras se emplean de esta manera
se las llama holofrases, porque expresan frases enteras o ideas complejas.

La segunda característica de este periodo es la sobrextensión. Los niños usan una


palabra para cubrir una gama de conceptos. Por ejemplo, un niño señalaba
emocionado a cualquier animal, lo mismo pavos reales que elefantes, diciendo
"guau guau" (traducción: perro, perro), porque esta es la única palabra que conoce
que se acerca a lo adecuado, por lo que en forma prudente rechazaba sus otras
posibilidades: "adiós", "más", "mami" y "papi". El niño empleaba las herramientas
lingüísticas de que disponía para comunicarse y dar sentido a su mundo. Otras
veces los niños muestran subextensión al servirse de las palabras de manera
demasiado específica. Por ejemplo, Siegler (1991) informa de niños que empleaban
la palabra "botella" para referirse únicamente a su biberón y no a botellas de
refrescos o de leche.

Primeras oraciones.

Alrededor de los 18 meses, muchos niños ingresan a la etapa de dos palabras.


Empiezan a unir palabras en oraciones como "libro papá", "carro juega", "leche ida"
y "más luz", se trata del habla telegráfica (R. Brown, 1973). Como en un
telegrama, se descartan los detalles que no son esenciales y se incluyen los que
comunican mayor significado. Aunque las oraciones son breves, la semántica puede
ser compleja. Los niños expresan posesión ("Libro papá"), recurrencia ("Más luz"),
acción sobre un objeto ("Carro juega"), e incluso desaparición o inexistencia ("Leche
ida").

Durante casi un año, los pequeños siguen concentrándose en las palabras


esenciales aunque hagan oraciones más largas. En un punto que varía con cada
niño, se agregan nuevos rasgos. Los niños empiezan a hacer más complejo su
lenguaje agregando plurales, terminaciones para verbos como -ado o -ando y nexos
como y, pero y en. En el proceso de descubrir las reglas que rigen estos aspectos
del lenguaje, cometen algunos errores muy interesantes.

Aprendizaje de la gramática.

Durante un tiempo breve los niños pueden emplear de manera correcta formas
irregulares de ciertas palabras, como si repitieran lo que han escuchado. Luego,
cuando empiezan a aprender las reglas, sobrerregularizan las palabras al aplicar las
reglas a cualquier cosa. Los niños que poco antes decían "nuestro carro está
descompuesto" empiezan a insistir en "nuestro carro está descomponido". Los
padres suelen preguntarse por qué su hijo parece "retroceder". En realidad, estos
"errores" muestran qué tan lógicos y racionales pueden ser los niños al intentar
asimilar nuevas palabras a sus esquemas.

Como casi todos los idiomas tienen muchas palabras irregulares, la acomodación se
hace necesaria para dominar la lengua. Otro aspecto de la sobrerregularización del
lenguaje atañe al orden de las palabras en la oración. Como el orden usual es
sujeto-verbo-predicado, los preescolares que acaban de dominar las reglas del
lenguaje tienen problemas con las oraciones que presentan un orden diferente. Por
ejemplo, si escuchan un enunciado en voz pasiva como "El camión fue embestido
por el carro", suelen creer que fue el camión el que embistió al automóvil (Berger,
1986). Por eso, al hablar con niños pequeños es mejor valerse de un lenguaje
directo.

Aprendizaje del vocabulario.


Durante los años preescolares los niños aprenden con gran rapidez palabras
nuevas y duplican su vocabulario más o menos.

Los niños hablan usando únicamente las palabras esenciales, como en un


telegrama. Durante este tiempo disfrutan de inventar palabras, y puesto que su
pensamiento es egocéntrico, suponen que usted sabe exactamente lo que
significan. También tienden a centrarse en un significado para cada palabra.

Desarrollo del lenguaje en los años escolares

Para los cinco o seis años, casi todos los niños han dominado los fundamentos de
su idioma materno, si bien en esa época el lenguaje es todavía muy egocéntrico.
Los preescolares pueden tener significados especiales para las palabras y muchas
veces se hablan a sí mismos mientras trabajan, al principio de manera clara, luego
en susurros y al cabo en silencio.

Pronunciación: Casi todos los niños de primer grado dominan la mayor parte de los
sonidos de su idioma materno, aunque todavía les quedan algunos por conquistar.
Los últimos sonidos que se asimilan, por ejemplo, en la lengua inglesa, son los de j,
v, th y zh. Alrededor del 10 por ciento de los niños de ocho años sigue teniendo
problemas con los sonidos s, z v, th y zh (Rathus, 1988). Los niños pequeños
pueden entender y ser capaces de valerse de muchas palabras, pero prefieren
emplear las que pronuncian con más facilidad. La entonación o el énfasis de una
palabra también puede causar problemas a los pequeños. Si el significado de una
oración es ambiguo y la entonación es lo que hace la diferencia, incluso niños de
ocho o nueve años pueden equivocarse. No espere que los alumnos de los primeros
grados de primaria encuentren significados en la entonación.

Sintaxis: Los niños dominan pronto los fundamentos del orden de las palabras o
sintaxis de su idioma materno. Pero se necesita más tiempo para dominar las
formas más complicadas, como la voz pasiva. Al inicio de la primaria, muchos niños
pueden comprender el significado de las oraciones pasivas, pero todavía no las
usan en sus conversaciones habituales. Otros logros alcanzados en la escuela
elemental abarcan primero la comprensión y luego el uso de estructuras
gramaticales complejas, como los artículos, los adjetivos y las conjunciones.
Vocabulario y significado. Entre los dos y los seis años, el niño promedio aprende de
seis a 10 palabras al día, lo que significa que para los seis años tiene un léxico de 8
00 0 a 14 00 0 palabras. Entre los nueve y los 11 años agrega 5 00 0 nuevas
palabras a su repertorio.

Parece que el tiempo previo a la pubertad, en especial los años preescolares, es un


periodo sensible para el enriquecimiento del lenguaje. Las investigaciones han
demostrado que, si bien es posible aprender el desarrollo del lenguaje después de
la pubertad, la ocurrencia de condiciones muy positivas o muy negativas en el
periodo sensible previo a esta etapa pueden favorecer u obstaculizar el desarrollo
del lenguaje (Anglin, 1993; Johnson y Newport, 1989).

En los primeros años de la escuela elemental, algunos niños suelen tener


problemas con palabras abstractas como justicia o economía. También es posible
que tomen las cosas literalmente y esto les impida entender sarcasmos o metáforas.
Muchos niños llegan a la preadolescencia antes de que puedan distinguir las
bromas de los insultos o de que entiendan que una observación sarcástica no tiene
que tomarse literalmente (Gardner, 1982b

Pragmática: es el uso adecuado del lenguaje para la comunicación. Los niños


demuestran que la comprenden cuando emplean oraciones sencillas para dirigirse a
otros más pequeños o cuando ordenan a su mascota "¡Ven acá!" con voz más alta y
profunda (Rice, 1984). Pero para comunicarse con éxito se necesita mucho más.

Lenguaje, alfabetización y enseñanza

Una meta de la escolarización es el desarrollo del lenguaje y la alfabetización, que


incluye el lenguaje oral lo mismo que la lectura y la escritura. En la actualidad,
sabemos que los niños conocen mucho sobre el lenguaje escrito mucho antes de
que puedan leer o escribir de manera convencional. Estos niños conocen mucho
sobre la lectura y la escritura. Saben que las letras tienen formas distintas, que
están asociadas con sonidos y que se unen para formar palabras; que las palabras
comunican sentido y forman oraciones; que se escribe de izquierda a derecha y que
las listas se escriben de arriba abajo, y que los cuentos se ven distintos que las
listas de compras. Los maestros deben esforzarse por fortalecer esta comprensión
literaria que empieza a surgir.

Opinión personal
Respecto a este trabajo, lo primero que quiero expresar es: para mi
realizarlo fue de suma importancia y satisfacción, ya que más que un
trabajo final lo percibí como una retroalimentación de temas tratados
anteriormente. Me sentí muy familiarizada con cada uno de los temas.

Pude analizar una vez más temas que vengo estudiando prácticamente
desde el inicio de la carrera, como lo es el tema procesos cognitivos.
Los cuales ya sabemos, son los procedimientos que lleva a cabo el ser
humano para incorporar conocimientos, en los cuales intervienen
facultades muy diversas, como la inteligencia, la atención, la memoria y
el lenguaje. Donde la memoria es una facultad que se compone de dos
partes diferenciadas: el almacenamiento de la información pertinente y
luego la recuperación de la misma en el momento que sea necesario o
que se desee. Y el lenguaje es la herramienta que usa el ser humano
para poder acumular experiencias, preservarlas a lo largo del tiempo y
finalmente transmitirlas a generaciones posteriores.

Me resulto de gran interés estudiar un poco sobre los principios


generales del desarrollo, especialmente explorar el desarrollo del
lenguaje y sobre todo poder analizar las ideas de los dos teóricos más
influyentes del desarrollo cognoscitivo, como lo son Jean Piaget y Lev
Vygotsky.
Como pude aprender, las ideas de Piaget tienen implicaciones para los
maestros en lo que concierne a lo que sus estudiantes pueden aprender
y cuándo están preparados para hacerlo. Más sin embargo, cada vez
cobra más importancia el trabajo del psicólogo ruso Lev Vygotsky, cuya
teoría resalta la importante función que cumplen maestros y padres en
el desarrollo cognoscitivo del niño.

Bibliografía
Psicología Educativa –woolfolk 7ma Edición.

https://saberespsi.files.wordpress.com/2016/09/psicologia-
educativa-woolfolk-7c2aa-edicion.pdf

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