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Mejora de forrajes en suelos salinos

Este documento resume las características de los suelos salinos y sódicos y su efecto en los cultivos. Explica que estos suelos se forman por procesos naturales como la falta de lluvia, pero también por causas antrópicas como la irrigación. Puede haber suelos salinos, alcalinos o salino-alcalinos, dependiendo de los iones dominantes. La salinidad y alcalinidad afectan el crecimiento de las plantas a través del estrés osmótico, toxicidad iónica y cambios en la disponibilidad de
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Mejora de forrajes en suelos salinos

Este documento resume las características de los suelos salinos y sódicos y su efecto en los cultivos. Explica que estos suelos se forman por procesos naturales como la falta de lluvia, pero también por causas antrópicas como la irrigación. Puede haber suelos salinos, alcalinos o salino-alcalinos, dependiendo de los iones dominantes. La salinidad y alcalinidad afectan el crecimiento de las plantas a través del estrés osmótico, toxicidad iónica y cambios en la disponibilidad de
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Cómo mejorar la

producción forrajera en
suelos afectados por sales

Resúmenes Expandidos

• Facultad de Agronomía – FAUBA


• Instituto de Investigaciones en
Biociencias Agrícolas y
Ambientales - INBA (CONICET/FAUBA)
• Red Argentina de Salinidad - RAS

Buenos Aires, Diciembre 2016


Cómo mejorar la producción forrajera en suelos
afectados por sales
Indice

Páginas 03-08
Raúl S. Lavado (FAUBA/CONICET). Características de los
suelos salinos y sódicos y su relación con los cultivos.
Páginas 0-19
Juan Marcelo Zabala (FAVE Esperanza, UNL) Recursos
fitogenéticos forrajeros nativos y naturalizados para los Bajos
Submeridionales.
Páginas 21 -28
Mariela L. Acuña y col. (INTA/UNNOBA). Mejoramiento genético
de agropiro alargado, festuca alta, Lotus tenuis y Melilotus
albus.
Páginas 29-36
Gustavo Schrauf y col. (FAUBA). Herramientas Moleculares
Aplicadas al Mejoramiento de la Tolerancia a la Salinidad en
Forrajeras.
Páginas 37-41
Rodolfo Mendoza e Ileana García (CONICET). Producción de
forraje, fertilidad y microorganismos en suelos afectados por
sales y sodio en la Cuenca del Salado.
Páginas 43-45
Rosalba Peman (Oscar Peman y Asoc SA, Semillas). Estrategias
para la implantación de forrajeras megatérmicas en el NOA
y NEA.
Páginas 47-54
José Otondo (EEA INTA Chascomús). Experiencias con
especies megatérmicas en bajos alcalinos de la Cuenca del
Salado.
Páginas 55-60
María Alejandra Marino y Mónica G. Agnusdei (Unidad Integrada
INTA Balcarce/FCA-UNMdP). Productividad y sustentabilidad
con pasturas perennes en suelos bajos: Mas de 500 kg de
carne/ha de pastura/año.

1
Cómo mejorar la producción forrajera en suelos afectados por sales :
resúmenes expandidos / Mariela L. Acuña ... [et al.] ; compilado por Raúl
S. Lavado ; dirigido por Raúl S. Lavado. - 1a ed ampliada. - Ciudad
Autónoma de Buenos Aires: Instituto de Investigaciones en Biociencias
Agrícolas y Ambientales, 2016.
30 p. ; 25 x 18 cm.

ISBN 978-987-46433-0-8

1. Actividad Productiva. 2. Plantas Forrajeras. I. Acuña, Mariela L. II.


Lavado, Raúl S., comp. III. Lavado, Raúl S., dir.
CDD 633.2

Compilador
Ing. Agr. Raúl S. Lavado

2
Características de los suelos salinos y sódicos y su relación
con los cultivos

Raúl S. Lavado

Instituto de Investigaciones en Biociencias Agrícolas y Ambientales


(INBA) y Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes. Facultad de Agronomía,
Universidad de Buenos Aires, Avda. San Martín 4453, C1417DSE
Buenos Aires, Argentina.

Introducción

El suelo se define como un cuerpo natural con propiedades distintivas,


repetitivas y previsibles, que se encuentra en la superficie terrestre. Los
suelos provienen de distintos procesos físicos, químicos y biológicos, que
tienen lugar sobre el material original (rocas), bajo la influencia del clima
y la vegetación a lo largo del tiempo cronológico. Un quinto factor, que
modifica la acción de los anteriores, es el relieve. Este conjunto de
factores le imprimen al suelo rasgos característicos, entre los cuales se
encuentra la de ser capaz de soportar vida vegetal y animal. El suelo es
el asiento de la producción de alimentos y, por lo tanto, se encuentra en
estrecho contacto con el hombre, que modifica permanentemente sus
propiedades.
Los suelos halomórficos constituyen un grupo integrado por suelos de
diversas propiedades y cuyo rasgo en común es que fueron, son
actualmente afectados por sales o presentan potencial de ser afectados
en el futuro. Otro rasgo en común es que presentan diversos grados de
limitaciones para que se desarrolle agricultura sobre ellos. Se han
encontrado en Marte y sus características y efectos sobre los cultivos se
conoce desde la época de los sumerios. Constituyen un problema de
importancia creciente en el mundo. Por eso, la definición de los suelos
halomórficos, también conocidos como suelos afectados por sales, es
compleja. Incluye principalmente, pero no únicamente, a los suelos
salinos y los alcalinos.

Génesis de los suelos halomórficos

La génesis de estos suelos afectados por sales, sus propiedades y sus


efectos sobre ecosistemas y cultivos, así como el manejo agrícola, han
sido estudiados desde fines del siglo IXX en países como Rusia, [Link].,

3
Hungría y otros. Sobre esa base, hoy se tiene una cuantiosa plataforma
de conocimientos, incluyendo su génesis (Fig. 1). Esta plataforma de
conocimientos se profundiza a nivel detallado en áreas geográficas
específicas o algunas disciplinas, o se reduce a generalidades en otras
áreas o disciplinas.

Figura 1.- La génesis de los suelos halomórficos, según un esquema evolutivo.*

* En términos de la Soil Taxonomy, Solonchak, equivale


aproximadamente a Salortid, Solonetz equivale (según su estado
evolutivo) a Natracualf, Natrudol ó Natracuol y Solod equivale a Natralbol.

Los suelos salinos suelen ser pobres en M.O y en nutrientes, pero están
floculados y presentan una buena permeabilidad. Se encuentran
especialmente en zonas áridas o semiáridas y poseen por lo menos un
horizonte o capa salinizada dentro del perfil.
Los suelos alcalinos presentan un horizonte superficial de estructura
masiva, compacto y con baja permeabilidad. Estos suelos son muy
variables y se subdividen por la presencia de un horizonte B nátrico. Los
suelos con horizonte B nátrico se encuentran en regiones húmedas. Los
suelos sin horizonte B nátrico predominan en zonas áridas o semiáridas.
La mayor parte de estos suelos se asemejan a los salinos y en muchos
casos, su nivel salino suele ser alto. Estos suelos son denominados
salino-alcalinos.

4
Todos los suelos contienen una cierta concentración de sales solubles.
En algunos, las altas concentraciones perturban sus características y
afectan a las plantas. Por ello, la salinidad se define como la presencia de
un exceso de sales solubles en los suelos. Exceso en relación con la
tolerancia normal de los cultivos extensivos medios.
Las sales solubles están integradas por:

• Cationes: sodio, magnesio, potasio y calcio


• Aniones: cloruros, sulfatos, carbonatos y bicarbonatos

En casos particulares se registran distintos iones, nitratos, boratos, y


otros.

El catión predominante es el sodio y entre los aniones, ocurren 2


situaciones básicas:

• Cuando predominan cloruros y sulfatos: SUELOS SALINOS


• Cuando predominan carbonatos y bicarbonatos: SUELOS ALCALINOS

Sin embargo, los suelos alcalinos se cuantifican por la proporción de


sodio intercambiable. Por eso, también se denominan SUELOS
SÓDICOS. El factor determinante de la alcalinidad, desde el punto de
vista del diagnóstico, es un elevado porcentaje de sodio intercambiable o,
lo que es equivalente, alto valor de la Relación de Adsorción de Sodio de
su solución.

RAS= Na/ ( ( Ca+Mg)/2 ) ½

La RAS tiene en cuenta la interacción entre los constituyentes sólidos del


suelo y los cationes de la solución del suelo.
En realidad, cuando se habla de la salinidad y los cultivos, la referencia
son regiones como Mendoza, California o Israel, zonas áridas donde se
práctica riego completo. En esas condiciones la salinidad predomina
como factor limitante, inclusive por encima de estrés hídrico. Pero, en
condiciones de secano, la salinidad es a veces un problema menor,
comparado con el defecto o exceso de agua, la alcalinidad, presencia de
horizontes de suelos impermeables, limitaciones nutritivas, etc. Por eso,
la definición de “suelos salinos” se extiende a “suelos afectados por
sales” y esto incluye la alcalinidad y problemas derivados.

5
Distribución de los suelos halomórficos

Se distinguen dos tipos de halomorfismo. La salinización primaria ocurre


por causas naturales. Ej. zonas áridas, donde las sales solubles están
presentes en el suelo simplemente por falta de suficientes lluvias. La
salinización secundaria es causada por irrigación, agricultura, forestación
y deforestación, producción ganadera, etc. Las causas de ambas son las
mismas. Generalmente, la salinización secundaria es provocada por la
rotura del equilibrio hídrico, lo que causa la removilización de las sales
desde fuentes cercanas (subsuelos salinos, aguas subterráneas, etc.). En
Argentina ambas son muy importantes
Como se analizó, los suelos salinos y los suelos alcalinos se pueden
encontrar asociados y pasando de uno a otro, aunque en muchos casos
uno de ellos tiende a dominar en diferentes regiones. En los suelos
salinos la concentración de sales de la solución limita la entrada de agua
a las raíces. En los suelos alcalinos el deterioro físico del suelo, limita el
acceso de agua a las raíces. La salinidad afecta poco la disponibilidad de
los nutrientes, excepto la del nitrógeno. Esto se debe a su vinculación con
microorganismos del suelo. La alcalinidad afecta profundamente la
disponibilidad de casi todos los nutrientes.
En la Argentina los problemas de la salinidad del suelo se encuentran en
todo el territorio nacional. El área de mayor superficie de suelos salinos y
alcalinos no irrigados se ubica desde la Pampa Deprimida de la Pcia. de
Buenos Aires al sur, pasando por las provincias centrales (Bajos
Submeridionales, etc), hasta el norte del país.
Existe un continuo incremento de la salinidad en el sentido Sur-Norte y
Este – Oeste y la magnitud de los problemas y sus riesgos, es creciente
en ese sentido.

Efecto sobre agro y ecosistemas

El crecimiento de las plantas en medios salinos y alcalinos está afectado


por factores físicos, químicos y biológicos, multifacéticos e
interconectados. Está determinado por estrés osmótico, toxicidades
específicas, efectos nutritivos y cambios en la física del suelo que dan
lugar a limitaciones en la disponibilidad del agua. Estos factores causan
normalmente una disminución de la producción de biomasa y,
agronómicamente, de los rendimientos. En base a muchos experimentos
se han desarrollado ecuaciones que evalúan la pérdida de producción de
biomasa frente a la salinidad, resultando una relación lineal entre la
salinidad del suelo y la pérdida de producción de los cultivos.
La salinidad del suelo causa estrés oxidativo celular en las plantas y por
esa razón afecta negativamente el crecimiento y desarrollo de los

6
cultivos. Debido a esta razón, los principales avances para lograr mejores
cultivos en estos suelos tienen lugar a nivel molecular. De esta manera,
se está trabajando en múltiples alternativas de investigación científica o
tecnológica para reducir el impacto del estrés oxidativo sobre los cultivos,
manteniendo el balance entre la producción de ROS (sustancias reactivas
de oxígeno) y de AOX (sustancias antioxidantes). Generalmente se busca
aumentar la producción de AOX. Esos avances se hacen mediante la
biotecnología. Sin embargo existen dificultades dado que la respuesta a
un estrés como el salino, está regulada por diversos genes y ha sido
observada variación genética para tolerancia a estrés en muchos cultivos.
El carácter multigénico de esta respuesta es una de las principales
limitaciones en la mejora de las especies, tanto por métodos clásicos
como por los métodos actuales de transformación genética. Otro
problema es el efecto simultáneo de otros estreses (térmico, hídrico, etc.).

Ejemplos de tolerancia a las sales de distintas forrajeras se presentan en


Tabla1.

Comentario final

Para la adaptación de avances científicos y tecnológicos en el tratamiento


de los suelos afectados por sales y/o los procesos para evitar su
generación,. los aspectos económicos y socio-culturales, son los factores
críticos y determinantes. Sin embargo, en los últimos años se sumó un
nuevo término en la ecuación: el cuidado del medio ambiente. Esto último
limita muchas alternativas que se plantearon en el pasado para tratar
suelos halomórficos, dado que sus efectos ambientales están en
discusión.

Bibliografía

Imbellone, P.A., J.E. Giménez y J.L. Panigatti. 2010. Procesos de


sodificación y salinización. En Suelos de la región pampeana. Procesos
de Formación. INTA, Buenos Aires, Pag.261-288.
Lavado, Raúl S. 2007. Visión sintética de la distribución y magnitud de los
suelos afectados por salinidad en la Argentina. En: La Salinización de
suelos en la Argentina: (Ed) Taleisnik, E., Grunberg, K., Guillermo S.M.
Editorial EDUCC. Córdoba. Pag 11-15.
Lavado, R.S. y M.A. Taboada. 2009. Alteraciones de la fertilidad del suelo
causadas por halomorfismo. En: Taboada y Lavado (Ed.). Alteraciones de
la fertilidad de los suelos: el halomorfismo, la acidez, el hidromorfismo y
las inundaciones. EFA, Buenos Aires. pag. 1-43.

7
Tabla 1.- Ejemplo de tolerancia* a las sales de distintas forrajeras

Reducción esperada
en la producción de
Tolerancia / Umbral
Especie forraje
máximo
Hasta Hasta
10% 25%
Leguminosas
Trébol blanco 1.5 3.5 Sensible 4.0
Trébol rojo 1.5 4.0 Sensible 4.5
Lotus corniculatus 3.0 6.0 Mod. tolerante 7.0
Lotus tenuis 3.5 7.0 Tolerante 9.5
Alfalfa 2.0 5.0 Tolerante 8.0
Trébol persa 3.0 5.0 Tolerante 8.0
Trébol alejandrino 6.0 10 Muy tolerante 12.0
Trébol frutilla 2.5 4.5 Muy tolerante 10.0
Trébol balanza 3.0 7.0 Muy tolerante 11.0
Melilotus spp. 6.0 8.0 Muy tolerante 18.0
Gramíneas
Raigrás anual 3.5 5.0 Tolerante 7.5
Cebada 7.0 10.0 Muy tolerante 14.0
Avena 5.0 6.0 Muy tolerante 10.0
Cebadilla 1.5 3.0 Sensible 4.0
Raigrás perenne 5.0 7.0 Tolerante 8.0
Festuca alta 3.5 7.5 Tolerante 9.0
Pasto ovillo 1.5 5.0 Mod. tolerante 6.0
Falaris 4.0 7.5 Tolerante 9.0
Agropiro alargado 7.5 12.0 Muy tolerante 20.0

* Expresada en dS/m en la zona de exploración radical.

8
Recursos fitogenéticos forrajeros nativos y naturalizados para
los Bajos Submeridionales

Zabala J.M.

Cátedra de Genética y Mejoramiento Vegetal y Animal. Programa de


Documentación, Conservación y Valoración de la Flora Nativa. Facultad de
Ciencias Agrarias, Universidad Nacional del Litoral.

Los Bajos Submeridionales constituyen una extensa área del norte de


Argentina que abarca cerca de 5 millones de has en las provincias de
Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero (Giraut et al., 2001). Los suelos
son arcillosos, de textura pesada, halo-hidromórficos, siendo Natracualf y
Natracuol los tipos dominantes. Estos suelos pueden permanecer
inundados desde fines de verano hasta el invierno, seguidos de una
sequía invernal (Espino et al., 1983). El clima de la región es del tipo
mesotermal subhúmedo húmedo, con una temperatura media anual de
21°C y una precipitación anual entre 900-1000 mm, predominantemente
estivo-otoñal, y un marcado déficit durante los meses de verano. La
provincia de Santa Fe es la que mayor superficie posee de los Bajos
Submeridionales (cerca de 3 millones de ha). Sumando otras áreas con
problemas de salinidad (asociadas a cursos de agua como el Río
Salado), entre el 30-40% de la superficie provincial (4-5 millones de ha)
se encuentra afectada por salinidad y/o sodicidad en diferentes grados
(Hein y Panigatti, 1985). La principal actividad productiva de los Bajos
Submeridionales, y de los ambientes salinos en general, es la ganadería,
la que se realiza en forma extensiva basada en el uso de los pastizales.
Las limitantes ambientales que condicionan la producción de forraje son
la salinidad de sus suelos y los períodos de inundaciones y sequías.
La vegetación de los Bajos Submeridionales, en la provincia de Santa Fe
se caracteriza por la escasez de elementos arbóreos, siendo los
pajonales o espartillares de Spartina spartinae la comunidad que ocupa
más de las tres cuartas partes de su superficie (Lewis et al., 1990). En
relación con los pastizales presente en los Bajos, se realizó un primer
relevamiento en 1979 (Bissio, 1979), concentrándose luego los estudios
en los pajonales de Spartina spartinae, analizándose su productividad y
calidad forrajera (Bissio y Luisioni, 1989), las modificaciones causadas
por el efecto de la retención del agua superficial (Bissio y Batista, 1984;
Bissio et al., 1990), además de proponerse distintas técnicas para su
manejo (Bissio, 2014). Hubo un trabajo sobre la fenología de algunas de
las forrajeras nativas de los bajos submeridionales (Bissio et al., 1994).
Existe la necesidad de preservar los pastizales en los que se sustenta la
ganadería y de usar recursos fitogenéticos nativos y naturalizados

9
(RFNyN) forrajeros para incrementar la productividad y calidad de forraje
de los mismos. Existe amplia bibliografía que sustenta las ventajas que
ofrece el uso del pastizal como base de la alimentación del ganado en
relación a la sustentabilidad del sistema, incremento del período de oferta
forrajera, disminución de los costos de alimentación y la posibilidad de
brindar condiciones propicias para mantener la biodiversidad de la vida
silvestre (Deregibus, 1987; Muir et al., 2011; Carvalho et al., 2011;
Squires y Glenn, 2016). Los pastizales manejados correctamente
aseguran una importante y continua oferta forrajera que será sustentable
si luego del pastoreo reciben un descanso adecuado. Salvo la
información generada para los pajonales de Spartina spartinae, son
escasos o nulos los estudios sobre los otros tipos de pastizales de la
región, y se desconoce en general el valor forrajero potencial de muchas
de las especies presentes.
Lo dicho sobre la importancia de los pastizales no implica que, en
superficies acotadas y factibles de ser correctamente manejadas, puedan
ser utilizados otros tipos de recursos forrajeros que requieran el
monocultivo o mezclas específicas, en reemplazo total del pastizal.
Aunque, en estos casos hay que tener presente que dicho cultivo debería
ser un complemento de la oferta forrajera que brinda el pastizal. El
reemplazo a gran escala de los pastizales naturales por monocultivos o
cultivos mixtos de forrajeras, sean nativas o exóticas, es una práctica
que, aparte de no ser sustentable desde el punto de vista productivo,
perjudica seriamente la diversidad biológica (Muir et al., 2011).
Es escasa la oferta de especies forrajeras cultivadas adaptadas a las
diferentes regiones ganaderas de Argentina (Batello et al., 2008), lo que
se acentúa para ambientes con problemas de salinidad. Para los Bajos
Submeridionales, en especial en sitios de lomas o medias lomas con
menor riesgo de inundaciones, las especies forrajeras cultivadas con
mayor frecuencia son “grama Rhodes” (Chloris gayana) y “melilotus”
(Melilotus albus) (Panigatti, 1974; Bruno et al., 1982). Ambas especies
son utilizadas principalmente en esquemas de monocultivo, siendo el
principal problema de ambas especies su sensibilidad a la inundación.
Para distintos sitios de los Bajos se ha recomendado el cultivo de
especies forrajeras subtropicales africanas como “pasto pangola”
(Digitaria eriantha), “pasto estrella” (Cynodon nlemfuensis), “pasto clavel”
(Hemarthria altissima), “pasto nilo” (Acroceras macrum) y “pasto siam”
(Brachiaria mutica), entre otras (Bissio, 2014). El inconveniente que
presentan estas especies es que su implantación se debe realizar a
través de rizomas o estolones.
La introducción a cultivo de RFNyN forrajeros en ambientes salinos
constituye una forma alternativa de desarrollar cultivares adaptados (Díaz
Maynard, 2005; Flowers y Flowers, 2005). Dichas especies podrían

10
incluirse en programas de mejora genética bajo el nuevo paradigma de
compatibilizar la producción rentable con el uso sostenible de los
recursos naturales (Brummer et al., 2011; Stuber y Hancock, 2008). Un
aspecto a destacar es que este nuevo paradigma promueve la
incorporación a los programas de mejoramiento de la visión de los
actores del estado, productores y ONGs en la toma de decisiones. En el
caso de forrajeras para los Bajos Submeridionales, creemos que este
esquema debería incluir, entre otros: a) especies adaptadas a la
intersiembra en los pastizales, con las ventajas ya mencionadas; b)
sistemas con alta proporción de especies perennes; c) incorporación de
leguminosas forrajeras para incrementar la calidad de la dieta animal, y d)
evaluación económica que incluya los servicios ecosistémicos de las
forrajeras incorporadas.
Existen en Argentina cerca de 732 especies de leguminosas, 156 de las
cuales son endémicas (Zuloaga et al., 1994). Varias de estas especies
han sido mencionadas como buenas forrajeras y con potencialidad para
ser introducidas a cultivo (Burkart, 1954, citado por Covas, 1978). Por
otro lado, crecen en Argentina unas 1200 especies de gramíneas, 202
endémicas (Zuloaga et al., 1994). Al menos la mitad de estas especies
son consideradas importantes forrajeras. En relación a otras familias,
como las Chenopodiaceae, el género Atriplex posee 33 especies que
crecen en Argentina, 16 de las cuales son endémicas. Lo dicho muestra
la potencialidad de la flora nativa de Argentina para ofrecer RFNyN
forrajeros, los cuales han sido subexplotados, poco valorados y hasta
desconocidos por nuestros técnicos. En los Bajos Submeridionales existe
una importante riqueza de especies vegetales presentes en las
principales comunidades, lo que ofrece posibilidades de prospectar
especies con potencial forrajero y que puedan ser introducidas a cultivo.
El desarrollo de un programa de introducción a cultivo de RFNyN
forrajeros para una región dada debería respetar, a modo de protocolo,
los siguientes aspectos: a) relevamiento de las especies forrajeras
nativas y naturalizadas presentes, b) priorización de la/s especie/s con
mayor potencialidad, c) colecta y conservación de germoplasma, d)
estudios básicos sobre la biología de las especies, e) programas de
mejora genética y evaluación agronómica, f) inscripción y difusión de
cultivares. Todo este trabajo lleva una o dos décadas como mínimo. Por
esto, como se mencionó con anterioridad, desde el inicio del programa es
necesaria la articulación con empresas, ONGs, asociaciones de
productores, técnicos extensionistas para la toma de decisiones
consensuadas que permitan incrementar las chances de lograr cultivares
adaptados y el uso efectivo de los mismos.
Luego de la selección de las especies, las colecciones de germoplasma
deberían conservar entradas de todo el rango de distribución de las

11
especies para ser utilizadas como fuente efectiva de variabilidad
genética, prerrequisito fundamental para encarar con éxito cualquier
esfuerzo de domesticación y mejoramiento. Este es un aspecto
descuidado en muchos planes de introducción a cultivo (Muir et al.,
2014). Son necesarios viajes de colecta a todas las regiones en donde
crece la especie. Esto requiere de financiamiento que deberían solventar
los estados nacionales y provinciales. En América Latina, y en Argentina
en particular, es escaso el financiamiento público para conservación de
germoplasma de RFNyN forrajero (Batello et al., 2008; FAO, 2008). El
último informe sobre el estado de los recursos fitogenéticos en Argentina
(FAO, 2008) indica: “Se detectan deficiencias en financiamiento, recursos
humanos formados y difusión del germoplasma conservado en
instituciones públicas. Se recomienda la promoción de acciones para
corregir estas deficiencias”. Para que los Bancos de germoplama no se
conviertan en museos, éstos deben responder a un sistema organizado
de trabajo que contemple la priorización de las especies a colectar y
estudiar, y al desarrollo y puesta en valor de las colecciones
conservadas. Esto debería formar parte de una estrategia provincial y
nacional sobre el uso de nuestros RFNyN. En general, los programas a
nivel internacional que han tenido éxito son exclusivamente a largo plazo
y donde se combinan esfuerzos públicos y privados (Smith et al., 2010).
En Argentina son escasos los ejemplos que aborden con éxito el estudio
de los RFNyN forrajeros con las premisas antes mencionadas. La
mayoría de los antecedentes surgen de esfuerzos parciales de
introducción a cultivo de especies forrajeras nativas por algún grupo de
trabajo, la mayoría de los cuales no han avanzado lo suficiente en el
tiempo para llegar al desarrollo de cultivares comerciales, o a su difusión.
Un trabajo pionero y exitoso fue desarrollado por la Universidad Nacional
del Nordeste, al introducir al cultivo especies del género Paspalum para
ambientes no salinos. A partir de trabajos básicos necesarios para
conocer la biología de las especies promisorias desde el punto de vista
forrajero (por ejemplo, Quarin et al., 1997; Espinoza et al., 2001; Quarin
et al., 2001; Marcon et al., 2015) se han desarrollado cultivares de
Paspalum guenoarum (Tropical Forage, 2016), Paspalum atratum
(Tropical Forage, 2016) y Paspalum notatum (Ing. Mario Urbani,
comunicación personal). En el género Paspalum se citan varias especies
que poseen un alto valor forrajero y buena tolerancia a la salinidad y
anegamiento: Paspalum acuminatum, Paspalum buckleyanum, Paspalum
denticulatum, Paspalum distichum y Paspalum vaginatum. Si algún grupo
de trabajo quisiera comenzar un programa de mejora en cualquiera de
estas especies, no existen colecciones en Bancos de germoplasma de
Argentina. Existen solamente colecciones de trabajo (Ing. Mario Urbani,
Universidad Nacional del Nordeste, comunicación personal).

12
Uno de los únicos ejemplos para destacar de prospección de forrajeras
para los Bajos Submeridionales fue realizado por técnicos de INTA
(Fossati et al., 1979). Se identificó a una especie nativa, Macroptilium
lathyroides, como una de las leguminosas promisorias para dichos
ambientes. Esta especie anual, solo se evaluó un año, sin datos de
producción de semillas o resiembra natural. Se trató de un ejemplo de
evaluación preliminar de decenas de cultivares de más de 20 especies de
forrajeras que no se pudo seguir en el tiempo para definir aquellas
especies promisorias para desarrollar programa de mejoramiento.
Otro trabajo iniciado más recientemente es el realizado en el marco del
Programa de Documentación, Conservación y Valoración de la flora
nativa (PRODOCOVA), desarrollado en la Facultad de Ciencias Agrarias
de la Universidad Nacional del Litoral. En dicho Programa se iniciaron
trabajos de colecta y conservación de especies de interés forrajero. El
PRODOCOVA está realizando un trabajo incipiente de colectas de
semillas de alguna de estas especies desde el año 2003. Recientemente
se han inscripto cultivares de forrajeras nativas, los cuales se encuentran
bajo un convenio de vinculación tecnológica con la empresa PEMAN para
el incremento de semilla.
Para un mejor aprovechamiento de los RFNyN forrajeros para los Bajos
Submeridionales, se debería pensar en especies forrajeras que se
adapten a cada uno de los ambientes que se definen en función del
gradiente topográfico, salinidad de los suelos y posibilidad de
anegamiento. En relación con esto, en los Bajos Submeridionales se
reconocen ambientes de loma, media loma y bajos.
Los ambientes de lomas, ubicados en los sectores topográficamente más
elevados, poseen suelos no salinos y bien drenados. La vegetación
dominante es de sabanas, parques y bosques, y los pastizales asociados
presentan una alta diversidad y riqueza específica. Las medias lomas,
que ocupan las porciones intermedias del gradiente topográfico,
presentan suelos relativamente bien drenados, en general no inundables
o inundables por cortos períodos de tiempo y con salinidad variable. El
tipo de vegetación dominante está dado, particularmente hacia el oeste
de la región, por sabanas en las que ocurren distintos tipos de pastizales,
siendo los “aibales” de Elionurus muticus las comunidades que presentan
la mayor riqueza específica y las que mayor superficie ocupan.
Dada la diversidad y riqueza específica que presentan estos pastizales,
su resiliencia y la importancia forrajera de muchas de sus especies,
convendría pensar en tecnologías que permitan un incremento de la
productividad forrajera de los mismos antes que en su reemplazo. Dicho
incremento se podría realizar a través de la intersiembra en el pastizal de
especies de leguminosas como Desmanthus virgatus, Macroptilium
erythroloma, Macroptilium lathyroides y Melilotus albus (Skerman et al.,

13
1991a; Evans y Kearney, 2003; Zabala et al., 2008; Zabala et al., 2010;
Zabala et al., 2011a; Zabala et al., 2012; Gardiner et al., 2013; Zabala et
al., 2015) las que han demostrado una buena implantación bajo este
esquema en pastizales del noreste de la provincia de Santa Fe. De igual
modo, aunque posiblemente con una implantación más lenta, se podría
pensar en la incorporación de “agropiro criollo” (Elymus scabrifolius)
(Zabala et al., 2011b). Un aspecto importante para la incorporación e
implantación con éxito de estas especies resultará del manejo adecuado
del pastoreo ya que, por ejemplo, durante el primer año luego de la
siembra (periodo de implantación) se deberá evitar el ingreso del ganado.
Los ambientes ubicados en los sectores más deprimidos del gradiente
topográfico, constituyen los bajos propiamente dichos. Aquí la vegetación
dominante son los pajonales o “espartillares” de Spartina spartinae, los
que se ubican sobre suelos salinos, que generalmente permanecen
inundados durante el período de lluvias y muy secos en invierno. En los
sitios más deprimidos, en los que se acumula el agua por mayor tiempo,
ocurren distintas comunidades de hidrófitas entre las cuales los
“canutillares” son las que ocupan la mayor superficie y los de mayor
aptitud forrajera.
Para estos ambientes, en particular para los sitios con menor riesgo de
anegamientos en donde ocurren los pajonales, el reemplazo de éstos por
el cultivo de forrajeras es una alternativa que no ha tenido hasta ahora el
éxito esperado. Las dificultades que presentan estos ambientes para el
cultivo de forrajeras son varias, siendo el anegamiento la más importante.
Como se ha dicho, las forrajeras tradicionales como “melilotus” y los
cultivares de “grama Rhodes” toleran bastante bien la salinidad que
poseen estos suelos, aunque no así el anegamiento y más si este es
prolongado. Por lo dicho, para estos ambientes se debería pensar en
especies forrajeras que sean capaces de tolerar ambos estreses,
salinidad y anegamiento.
Se citan varias especies que poseen un alto valor forrajero y buena
tolerancia a la salinidad y anegamiento: Echinochloa helodes, Hemarthria
altissima, Hymenachne amplexicaulis, Leersia hexandra, Luziola
peruviana, Echinochloa helodes, Paspalum acuminatum, Paspalum
buckleyanum, Paspalum denticulatum, Paspalum distichum, Paspalum
vaginatum, Setaria geminata, entre otras, aunque las mismas presentan
en algunos casos nula o escasa producción de semillas, y en otros,
producen una buena cantidad de semillas pero las mismas cuando
alcanzan su madurez se desprenden de la inflorescencia impidiendo su
cosecha. Estos aspectos negativos en relación con la producción de
semillas y su cosecha se podrían atenuar o solucionar, en algunos casos,
al estudiar la variabilidad que para dichos caracteres podrían presentar
distintas poblaciones de algunas de estas especies.

14
Entre las especies que se citan para estos ambientes se destacan las del
género Aeschynomene. Los representantes de este género se
encuentran entre las leguminosas que más toleran el anegamiento y
distinto grado de salinidad (Skerman et al., 1991b). A pesar de los tallos
algo lignificados que presentan algunas de sus especies, en general son
muy palatables y buscadas por el ganado. Por otra parte, si bien las
poblaciones observadas presentan una floración y madurez despareja,
siendo frecuente hallar en la misma planta flores y semillas al mismo
tiempo, sus especies presentan una buena producción de semillas y
factibles de cosechar. Otra característica importante que presentan las
especies de este género es la fijación de nitrógeno, observándose una
muy buena nodulación incluso en suelos anegados (Skerman et al.,
1991). Éstas características hacen que éstas especies recursos muy
valiosos que deberían priorizarse en los planes de domesticación y
mejora de forrajeras para estos ambientes.
Otra especie interesante para comenzar a trabajar en su cultivo en los
Bajos submeridionales es Lotus tenuis. Esta especie de leguminosa
perenne es un recurso forrajero para zonas salinas e inundables (Teakle
et al., 2007), que se ha naturalizado en los ambientes salinos de la
Provincia de Buenos Aires, en particular en la Pampa Deprimida (Vignolo
y Fernandez, 2014). A pesar que no hay ensayos publicados, se ha
intentado su cultivo en la zona de los Bajos submeridionales, con escaso
éxito. Uno de los problemas de esta especie en los ambientes donde hoy
se las utiliza, son las fallas en la implantación (Cambareri et al., 2012).
Esto es lo que indican todas las consultas realizadas entre los técnicos
que han probado su implantación en la zona de los Bajos
submeridionales, lo que se agravaría con las altas temperaturas de
verano en esa zona. Recientemente hemos detectado poblaciones
naturalizadas, por lo que hemos iniciado la colecta de germoplasma y los
primeros estudios para determinar los aspectos genéticos y/o de manejo
agronómico que han permitido su permanencia con éxito en dicho
establecimiento.

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NOTA: Este resumen es parte de un trabajo presentado a la revista FAVE


(Sección Agrarias) en una edición especial de la misma, en ocasión de
las IV Reunión de la Red Argentina de la Salinidad en la localidad de
Reconquista, Santa Fe. Este trabajo se publicará en el volumen 2 del año
2015, próximo a editarse. Los autores son el José Pensiero y Juan
Marcelo Zabala, docentes investigadores del Programa de
Documentación, Conservación y Valoración de la Flora Nativa de la
Universidad Nacional del Litoral.

19
20
Mejoramiento genético de agropiro alargado, festuca alta,
Lotus tenuis y Melilotus albus
1,2 2 2,3 2,3 2,4
Acuña, M. ; Varea, I. ; Maciel, M. ; Affinito, A. ; Palacios, N. ;
1,2
Andrés, A.
1
INTA EEA Pergamino. Avda. Frondizi km 4,5 - B2700WAA Pergamino
Pcia. Buenos Aires
2 3 4
UNNOBA, CIT-NOBA, CIC
INTRODUCCIÓN
En los últimos años se ha producido en el país una concentración y
relocalización del stock bovino, por efecto de la expansión agrícola. En la
región pampeana la ganadería ocupa ambientes restrictivos que
provocan la disminución del potencial productivo de las pasturas, por
efecto de estreses abióticos como la salinidad, la sequía, el anegamiento
y las temperaturas extremas, expresados a través del cambio climático, la
degradación de los suelos y la disminución de la calidad de las aguas.
Existen diversas estrategias tendientes a reducir el impacto de los
estreses abióticos sobre la productividad de las plantas, las que
involucran tanto acciones sobre los suelos como programas de
mejoramiento genético para obtener cultivares más tolerantes. Esta
última estrategia se considera más sustentable y viable económicamente.
Simultáneamente el mercado de semillas forrajeras ha promovido el
desarrollo de genética nacional, en respuesta a la demanda calificada del
sector ganadero en búsqueda de cultivares de especies adecuadas para
la alimentación a pasto. Esto genera una necesidad permanente de
disponer de innovaciones genéticas en agropiro alargado (Thinopyrum
ponticum), festuca alta (Festuca arundinacea Schreb. var arundinacea),
lotus tenuis (Lotus tenuis) y melilotus de olor blanco (Mellilotus albus),
que superen los mosaicos ambientales y promuevan una expansión
ganadera sustentable en la región pampeana. Estas especies se
encuentran entre las de mayor valor alimenticio para el ganado en estos
ambientes, y se destacan por su amplia variabilidad genética y plasticidad
fenotípica, características que les permite superar los mosaicos
ambientales. En los últimos años el equipo de investigación y desarrollo
de la UNNOBA y del INTA (Unidad Integrada UNNOBA-INTA) han
conducido investigaciones en genética y desarrollo de germoplasma de
estas especies. Los avances mayores han sido en la obtención de
cultivares con tolerancia a estreses abióticos y de importante

21
productividad forrajera; algunos de estos cultivares han sido licenciados a
empresas del sector semillerista nacional.

Las investigaciones en las especies de interés


El equipo de investigación y desarrollo UNNOBA-INTA aborda aspectos
interdisciplinarios (genética, biotecnología, fisiología, ecofisiología,
microbiología) enfocados en el comportamiento y la selección de
germoplasma con tolerancia a estreses abióticos y su comportamiento a
campo en condiciones reales de uso. Muchas de estas investigaciones
son abordadas en las tesis de becarios doctorales y maestrandos. En
términos generales para el estudio de la tolerancia al estrés salino y
estrés por sequía se trabaja siguiendo protocolos determinados, en
condiciones controladas, y poniendo a prueba las especies estudiadas en
pruebas de aproximación. Los genotipos selectos (familias, poblaciones,
etc) son testeados posteriormente en condiciones de campo en suelos
con restricciones y se simulan condiciones de estrés hídrico. A
continuación se mencionan algunos de los resultados logrados hasta el
momento en dichas investigaciones.

Agropiro alargado
En estudios de estrés por exceso de sales en agropiro alargado se
evaluó la producción de materia seca por planta, de una población
colectada en la Depresión del Salado, en diferentes sustratos (Tabla 1)
bajo sistema hidropónico. La población estuvo representada por 35
genotipos tomados al azar, que fueron clonados y evaluados en estado
de planta adulta.
Tabla 1. Sustratos en los que se dispuso el germoplasma evaluado

Sustratos CE (dS/m) pH
Control <4 6,5-7,5
Sódico <4 >8,5
Salino >4 <8,5
Salino-Sódico >4 >8,5

*Según valores USDA


En términos generales la menor producción de materia seca
(PMS) se observó en el sustrato salino sódico (Tabla 2), mientras que la
mayor producción de materia seca fue para el sustrato control (ausencia
de sales).

22
Asimismo, también se abordó el estudio de la interacción genotipo x
ambiente (GxA) a través del análisis AMMI (Gauch, 1988) para el
rendimiento de materia seca de tres cortes y la estabilidad fenotípica de
los 35 genotipos clonados de agropiro alargado (Acuña et al., 2014).
Tabla 2. Producción de materia seca (PMS=g/planta) para los 35 genotipos de la
población, en los diferentes sustratos.

Sustratos PMS (g/planta)


Control 9,63
Sódico 2,10
Salino 3,92
Salino-Sódico 1,47
LSD 0,31

En la Figura 1 se puede observar la representación de los 4 ambientes y


los 35 genotipos. A partir de este análisis se seleccionaron aquellos
genotipos tolerantes y susceptibles, en función de su producción de
materia seca por ambiente y para todos los ambientes. Se seleccionaron
12 genotipos y se cosecharon de manera individual, obteniendo así las
familias de medio hermanos (FMH) tolerantes para aquella descendencia
desde los genotipos tolerantes (6 FMH) y por ende los de mayor
producción y FMH susceptibles a la descendencia de aquellos genotipos
que presentaron la menor producción (6 FMH).
Las 12 FMH seleccionadas, están siendo evaluadas actualmente en igual
sistema hidropónico que el ensayo realizado en la población, emulando
los mismos sustratos (Cuadro 1), cada FMH está representada 24
individuos. Transcurridos los 35 días desde el inicio de tratamiento se
realizó el primer corte de materia seca. De manera exploratoria se
observó la misma tendencia que para el ensayo de la población (Figura
2), donde la mayor producción fue en el sustrato control, y la menor
producción se observó en el sustrato salino-sódico.
En otro estudio destinado a evaluar el estrés hídrico en agropiro, se
estudiaron 12 FMH en condiciones controladas de cámara de
crecimiento, donde se aplicaron dos tratamientos: (i) control (contenido
hídrico del suelo –CHS- del 80 a 90%) y (ii) sequía (suspensión del riego
hasta que se llegó a 20-25%CHS). El CHS se determinó por pesada de la
maceta en forma diaria. Una vez que las macetas destinadas a sequía
alcanzaron el 20-25%cCHS se procedió al muestreo de las mismas y se
midió: altura, número de macollos, número de hojas, peso fresco aéreo
(pfa), peso seco aéreo (psa) y contenido relativo de agua (CRA). Para la
mayoría de las variables evaluadas se observó una respuesta diferencial

23
de las FMH a los tratamientos impuestos (interacción FMH x Trat
significativa). Si bien todas las FMH redujeron el crecimiento en el
tratamiento sequía, no lo hicieron en igual magnitud, detectándose FMH
con mayor y menor reducción del crecimiento.

Figura 1. Representación de los 35 genotipos y cuatro ambientes respecto a los


dos primeros ejes de componentes principales del análisis AMMI de la producción
de materia seca. Los puntos son los genotipos, los vectores son los ambientes.

Sin embargo para esta instancia de primer corte, no hubo diferencias


significativas para la producción de materia seca, entre los sustratos con
presencia de sales. Se seguirá el ensayo contemplando dos cortes más,
a los 65 y 95 días desde inicio de los tratamientos.

Trébol olor blanco

En Melilotus albus se evaluó el comportamiento a estrés salino de 18


familias de medios hermanos (FMH) en estudio hidropónico ante dos
concentraciones salinas: sin sal y 240 mM de NaCl. Se evaluaron
caracteres de interés agronómico como producción de materia seca,
altura de planta, número de hojas, verdor o coloración de las hojas, entre
otros. Se comparó la producción y performance de cada FMH en su
situación control respecto a la situación salina y se evaluó el daño, o la
disminución del crecimiento. Los resultados permitieron seleccionar 5 de

24
las 18 familias por alta producción y bajo nivel de daño (Figura 3 y 4), lo
que equivale aplicar una intensidad de selección del 27%. Las selectas
fueron sembradas en un lote de policruzamiento para conformar un pool
génico de tolerantes y evaluar nuevamente el comportamiento en otro
ensayo de hidroponía.

0,84

0,73
PMS

0,63

B
0,53
B

0,42
Control salino sódico salino-sódico

Figura 2. Producción de materia seca (PMS=g/planta) para las 12 FMH


en los diferentes sustratos.
Lotus tenuis
En Lotus tenuis se seleccionaron familias de medios hermanos (FMH) por
su tolerancia a estrés salino, expuestas a 0 y 150mM de NaCl durante
27 días (Franco, 2014). Al final del ensayo se evaluaron caracteres
productivos: número de tallos, longitud de tallo principal, peso fresco
aéreo, peso seco aéreo. Por cada carácter se estimó el daño producido
por el estrés salino, y a partir de muestras de tejido fresco se midieron
parámetros bioquímicos como contenido de malondialdehído,
concentración de glutatión total, glutatión reducido y glutatión oxidado,
como indicadores de daño oxidativo. De estos estudios se seleccionaron
las FMH tolerantes a la salinidad para continuar con su evaluación
agronómica y molecular en condiciones de campo con suelo sódico
(Affinito, 2014).

25
trat = s

3,00 relht
11
PS hoja
12
PS raiz
1,50
3 4
7 6
2 relaereo sub
CP 2 (29,4%)

9
0,00 1
14 18
8

13 15
5
-1,50 10 PS tallo
16

17

-3,00
-3,00 -1,50 0,00 1,50 3,00
CP 1 (43,0%)

Figura 3. Análisis de Componentes principales para las 18 FMH de Melilotus


albus evaluadas en el tratamiento salino para las variables peso seco
(particionado en hoja, tallo y raíz), relación hoja:tallo y relación PS aéreo: PS
subterráneo.

trat = s

4,00

Daño (%) hoja

2,00
2

6 13
14 15 16
CP 2 (23,7%)

8
9
0,00 5
3
10
Daño (%) tallo
17 4 1 7
11 12
18
-2,00
Daño (%) raiz

-4,00
-4,00 -2,00 0,00 2,00 4,00
CP 1 (65,0%)

Figura 4. Análisis de Componentes principales para las 18 FMH de Melilotus


albus evaluadas en el tratamiento salino para los daños, particionado en hoja,
tallo y raíz.

El estudio continuó con la validación de los resultados en siete familias


selectas trasplantadas a campo en un suelo sódico, en condición de
planta espaciada, donde se registró sobrevivencia, vigor de planta en tres
fechas, número de tallos vegetativos en tres fechas y diámetro en tres
fechas. Coincidiendo con trabajos anteriores en la especie (Andrés &

26
Rosso, 2007; Pesqueira, 2008; Franco, 2014), se detectó variabilidad
genética entre las familias para todos los caracteres morfo-fisiológicos
evaluados.
Las 5 familias que demostraron comportamiento contrastante a la
salinidad en el estudio a campo (Affinito, 2014), fueron caracterizadas
mediante marcadores microsatélites (SSR) transferidos de Lotus
japonicus y Trifolium repens. Si bien no se encontraron diferencias entre
la variabilidad de frecuencias alélicas en familias consideradas tolerantes
y susceptibles luego del estudio a campo, se detectó elevada variabilidad
entre y dentro de las familias. Actualmente se están realizando estudios
de expresión transcripcional en raíz y hoja de genes involucrados con el
transporte y la exclusión de sodio, en familias de medio hermanos que
presentaron comportamiento contrastante a la salinidad en ensayos
previos, creciendo bajo distintas concentraciones de NaCl. Los genes
candidatos son: NHX1, SOS1, HKT, CCC, VP1 (H+-Pirofosfatasa
vacuolar, relacionada con la actividad de NHX1).

Festuca alta

En festuca alta se colectaron nueve poblaciones en el noroeste de la


provincia de Buenos Aires, ubicadas en los sitios periféricos al nicho
ecológico realizado (Scheneiter et al., 2015), con el fin de disponer de
germoplasma adaptado a condiciones limitantes de temperatura y sequía.
En cada sitio se recolectaron vía vegetativa 40 genotipos por población;
posteriormente los 360 genotipos fueron caracterizados molecularmente
mediante siete marcadores SSR propios de festuca diseñados por la
Samuel Roberts Noble Fundation (Saha et al., 2006). La extracción,
cuantificación, amplificación de DNA (PCR), corrida y revelado de geles,
se realizaron según protocolo del Laboratorio de Biotecnología de la EEA
INTA Pergamino. A partir de los alelos identificados se construyó una
Matriz Básica de Datos computando la presencia/ausencia de banda o
alelo, mediante 1 y 0 respectivamente. Los datos fueron analizados
mediante el programa STRUCTURE y se detectó la formación de tres
grupos genéticamente aislados (máxima divergencia genética expresada)
(Figura 5). Cada uno de estos grupos conforma un bloque de
policruzamiento para dar lugar a la formación de familias de medios
hermanos (FMH) que serán evaluadas por su comportamiento ante
estrés salino y estrés hídrico.

27
Figura 5. Agrupamiento de genotipos de festuca alta mediante el programa
STRUCTURE.

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28
Herramientas Moleculares Aplicadas al Mejoramiento de la
Tolerancia a la Salinidad en Forrajeras
1* 1 1
Schrauf Gustavo E , Alonso Nogara Flavia , Rush Pablo , Peralta Roa
1 1 1 2
Pablo , Musacchio Eduardo , Ghio Sergio , Giavedoni Julio , Pensiero
2 2 2
José , Tomas Pablo , Zabala Juan M

1) Universidad de Buenos Aires, Facultad de Agronomía, Cátedra de


Genética, Av. San Martín 4453 (1417) CABA. E-mail: 2) Universidad
Nacional del Litoral, Facultad de Ciencias Agrarias, Kreder 2805,
(3080HOF) Esperanza, pcia de Santa Fe.

Ante las dificultades que presenta el mejoramiento genético de especies


forrajeras y la complejidad del estrés por salinidad, las técnicas
moleculares se muestran como herramientas que permitirán reducir
dichas dificultades y simplificar la selección. Se describen aplicaciones de
estas herramientas moleculares que permiten no sólo generar
información básica, sino también acelerar los procesos de mejoramiento y
comprender las bases fisiológicas y genéticas involucradas en la
tolerancia a salinidad. Se muestran ejemplos de marcadores para estimar
la variabilidad, para la búsqueda de marcadores asociados a la exclusión
de sodio (Na) en Elymus scabrifolius. En Paspalum dilatatum se muestran
los resultados obtenidos producto de la aplicación de transgénesis para
+ +
introducir diferentes tipos de transportadores de intercambio Na /H . A su
vez se analizan las perspectivas y los posibles caminos exitosos en el
mejoramiento de la tolerancia a salinidad producto de la aplicación de las
ómicas y de la Edición Génica.

Dificultades en el Mejoramiento de Especies Forrajeras Perennes

Una especie perenne requiere ser evaluada más de un año para tener un
dato confiable sobre su producción, pero además es frecuente que la
producción inicial no esté correlacionada con la producción total a lo largo
de los años ni con la perennidad (Snaydon, 1985). En el mejoramiento de
especies para granos ha sido posible lograr avances en el rendimiento
modificando la asignación de fotoasimilados incrementando los granos
como destino y a su vez en estas especies lo que se comercializa es lo
que se quiere incrementar. En especies forrajeras los cambios de destino
tienen usualmente un alto costo, especialmente hacia una menor
perennidad (Díaz et al, 2005). Uno de los grandes inconvenientes en
forrajeras es que se comercializa a través de semillas pero su valor está
en la producción de hojas y puede haber contradicciones entre la

29
producción de forraje y la producción de semillas. Más difícil aún es que
para la mayoría de las especies la calidad del forraje decae
cualitativamente cuando la planta florece. Al florecer los tejidos se
lignifican, la relación hoja/caña u hoja/tallo se reduce y conlleva a una
reducción de la digestibilidad (Schrauf, 1992). Otra dificultad es que las
especies forrajeras no se siembran usualmente puras sino en mezclas
con otras y esto acarrea una enorme dificultad para su evaluación. Lo
más frecuente es seleccionar en planta aislada y evaluar en parcelas
densas puras para la producción, aunque el productor siempre las utilice
en mezclas (Hill 1990). También puede ocurrir que la tolerancia al estrés
salino esté negativamente asociada con la producción y calidad forrajeras
por lo que la evaluación es compleja y es frecuente que la
heterogeneidad de los ambientes salinos resulte alta. Pero además, la
evaluación final la da el animal y como la producción animal depende de
la cantidad y calidad del forraje, es necesario estimar a ambas y
frecuentemente ambas están negativamente asociadas (Oba y Allen
1999, Oliver et al, 2005). La eficiencia de cosecha en pastoreo no sólo
depende del método de manejo sino también de la arquitectura de las
plantas (Carneiro da Silva et al, 2015) y también habría que sumar
efectos como la compactación por pisoteo (Striker et al, 2006) que
afectan la producción y perennidad de las pasturas. Comparar cultivares
resulta costoso y complejo, como las especies forrajeras están
destinadas a ambientes marginales a la agricultura con menor valor
económico, como son los suelos salino-alcalinos, la inversión en
mejoramiento de forrajeras es relativamente escasa. Aunque no todas
estas dificultades pueden ser resueltas por el uso de herramientas
moleculares, es probable que estas permitan acelerar los programas de
mejoramiento.
A pesar de que no existe un modelo único para explicar la regulación
génica inducida por el estrés hídrico y salino, la evidencia disponible
indica que todas las plantas responden a los mismos con mecanismos
similares. Sin embargo, existen diferencias especie-específicas que
determinan cómo las señales de estrés son procesadas. Los mecanismos
actuantes más probables ante estreses hídricos o salinos son los de
ajuste osmótico y de eliminación de radicales libres, pero la absorción de
iones y su compartimentación, y el control del flujo de agua también
juegan un papel importante (Arbona et al, 2013). Aquí también las
herramientas moleculares generan conocimientos básicos que permiten
comprender tanto el control fisiológico como genético de la tolerancia a la
salinidad.

30
Herramientas moleculares aplicadas al mejoramiento

Las técnicas moleculares permiten tanto la estimación de la variabilidad


como la posibilidad de asistir a la selección. Gracias a una reducción
significativa de los costos se ha pasado del uso de marcadores anónimos
a la posibilidad de secuenciar masivamente y aplicar selección genómica.
Por otra parte las tecnologías génicas dan la posibilidad de generar
nuevas variantes a través de la transgénesis o a futuro a través de la
edición génica. En el presente trabajo se muestras ejemplos de dos
especies nativas:

Aplicación de herramientas citológico-moleculares en Elymus


scabrifolius

Agropiro criollo (Elymus scabrifolius (Doll) H.Z.) es una gramínea forrajera


nativa de Argentina y Uruguay, perenne, autofértil y de producción otoño-
inverno-primaveral. Covas (1978) la consideró como "una de las
gramíneas más productivas en la región de invernada de nuestro país".
Tomas et al (2012) pudieron identificar cada uno de los cromosomas de
la especie y determinar su origen alopoliploide (Figs. 1 a y b). Al aplicar
marcadores (AFLPs) (Figs. 1 c y d) se pudo estimar las distancias
genéticas entre las accesiones coleccionadas (Tomas et al 2013) y
planificar los cruzamientos entre los genotipos (Fig. 1e) que más se
diferenciaban a fin de generar variabilidad y luego de conducir a través
del método SSD (Single Seed Decent) por 7 generaciones se hallaron
combinaciones transgresivas tanto bajo condiciones de salinidad como
sin estrés salino (Fig. 1f).

Aplicación de tecnología génica en Paspalum dilatatum

Pasto miel (Paspalum dilatatum Poir.), una gramínea C4 nativa, de


crecimiento primavero-estivo-otoñal, es candidata a cubrir el déficit de
productividad estival en sistemas pastoriles. En años anteriores dentro
del programa de mejoramiento genético de especies forrajeras de la
Cátedra de Genética de la FAUBA se han obtenido dos cultivares que
presentan una marcada diferencia genotípica y fenotípica. En
colaboración AgriBio–Australia-FAUBA se realizaron estudios
transcriptómicos de ambos cultivares (Giordano et al, 2014). Dado que
ambos presentan una baja tolerancia a la salinidad y que la variabilidad
natural para este carácter es limitada dentro de la especie, la

31
(a) (b)

(c) (d)

(e) (f)
Figura 1: (a) cariotipo de E. scabrifolius mostrando el origen alopoliploide, (b) técnicas de
FISH-GISH aplicadas en la identificación cromosómica, (c) dendrograma que muestra las
distancias entre genotipos, (d) gel de AFLP, (e) técnica de castración y cruzamiento, rescate
de embriones y análisis meíotico, (f) producción de materia seca de parentales y de
progenies F7 obtenidas al aplicar la metodología SSD (se indica con círculo rojo un genotipo
transgresivo como ejemplo).

32
transgénesis se convierte en una herramienta útil para superar esta
barrera. Una estrategia para incrementar la tolerancia a salinidad es la
sobreexpresión del gen de Arabidopsis thaliana que codifica para un
antiporter vacuolar de sodio/protón. El objetivo del trabajo fue incrementar
la tolerancia a la salinidad a través de la incorporación vía transgénesis
de los genes nhx1 y nhx5. Se transformaron genéticamente los cultivares
“Primo” (Genotipo tetraploide de reproducción sexual) y “Relincho”
(Genotipo pentaploide de reproducción apomíctica) de Paspalum
dilatatum con los genes Atnhx1 y Atnhx5 (Fig 2d) (Blumwald et al, 2000).
La transformación de las plantas fue realizada por biolística sobre callos
embriogénicos. Estos fueron inducidos de embriones maduros y fueron
proliferados y regenerados según la técnica descripta por Schrauf
(2009)(Figs 2a,b y c). Mediante PCR se analizó la presencia de los genes
en el genoma de las plantas. Las plantas nhx1 o nhx5 positivas fueron

(a) (b) (c)

(d) (e)
Figura 2: (a) callos embriogénicos previos al bombardeo, (b) cañón génico, (c)
regeneración de transgénicas putativas en medio selectivo, (d) Construcciones
utilizadas para la transformación. (e) B plantas sometidas a salinidad, C plantas
en tratamiento control, (+) plantas PCR positivas (-) plantas wild type (wt).

propagadas vegetativamente y colocadas en terrinas sometidas a


incrementos semanales de 50 mM en la concentración de Na hasta
alcanzar una concentración de 250 mM y en terrinas control. Las plantas
transgénicas mostraron diferencias cualitativas respecto de las plantas
controles (wt) en el grado de tolerancia a la salinidad y no difirieron bajo
condiciones de ausencia de salinidad (Fig. 2e).

33
Perspectivas:

Las ómicas (genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica y


fenómica) tendrán un alto impacto y se constituirán en herramientas
indispensables de todo programa de mejoramiento. La genómica aporta
la información base, materia prima del mejoramiento, es por esto que
Spangenberg et al (2001) desarrollaron un programa de búsqueda de
genes de resistencia a salinidad en Agrostis adamsonii como
representante australiana de gramínea de ambientes salinos. En
Argentina, se han descripto numerosas especies que colonizan
exitosamente ambientes salinos (Pensiero y Zabala 2016) que presentan
valor per se, pero también pueden ser consideradas como fuente de
genes para diferentes mecanismos de tolerancia a la salinidad,
potenciales candidatos de estudios genómicos.
El estudio de los metabolitos de diversas plantas resistentes a salinidad
permite descubrir y proponer nuevas estrategias para poder brindar
tolerancia a pasturas de interés a través de su modificación genética. La
metabolómica es la más transversal de todas las “ómicas”, ya que los
metabolitos reflejan la integración de la expresión genética, interacción de
proteínas y otros procesos regulatorios diferentes y por lo tanto están
más cerca del fenotipo que los transcritos de ARNm (transcriptómica) o
proteínas solas (proteómica). La Metabolómica brinda una herramienta
para el estudio de diferentes organismos con resistencia a diferentes
estreses hídricos. Se pueden obtener resultados satisfactorios analizando
los fenotipos moleculares de plantas en respuestas a estreses abióticos
para poder encontrar patrones particulares asociados a la tolerancia a un
estrés y utilizarlos para introducirlos en forrajeras no resistentes (Arbona
et al, 2013). La asociación de diferentes tipos de marcadores
(especialmente SSRs y SNPs) con la expresión de dichos metabolitos
permite predecir una aceleración del progreso en el mejoramiento.
Mientras que en la técnica de Edición Génica es dónde están depositadas
las mayores expectativas, dado que suma a la técnica de transgénesis la
capacidad de dirigir la modificación génica en sitios específicos y cambiar
puntualmente secuencias regulatorias que se espera impliquen una
sobreexpresión de los genes asociados a la tolerancia a la salinidad sin
que esas modificaciones impliquen transgénesis. El haber descripto los
genes responsables de excluir Na y conferir incrementos relevantes en el
rendimiento bajo salinidad (Muns et al, 2012) hace posible proponer que
la edición génica de los mismos constituya una alternativa exitosa en el
mejoramiento de la tolerancia a la salinidad (Schroeder et al, 2013).

34
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36
Producción de forraje, fertilidad y microorganismos en suelos
afectados por sales y sodio en la Cuenca del Salado
Rodolfo Mendoza e Ileana García

Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN-


CONICET).

El ambiente de los bajos halomórficos de la Cuenca tiene escasa


pendiente, suelos pesados con sales y sodio (Na), horizonte superficial
de poca profundidad con déficit de nutrientes, especialmente fósforo (P).
La combinación con el clima determina sequías e inundaciones y pulsos
salinos que afectan la producción vegetal. Además, la ausencia de
leguminosas perennes, excepto Lotus tenuis, en pastizales naturales y la
baja persistencia de esta especie por pastoreo inadecuado y competencia
con las gramíneas, afectan aún más la calidad y cantidad de forraje en
estos ambientes.

¿Qué opciones tenemos para aumentar la producción?

1) Mejorar las condiciones edáficas (pH, sales, Na) por enmiendas


acidificantes como yeso.

Esta práctica, no solo mejora la condición química del suelo y la


producción, sino que también aumenta el número de microorganismos de
suelo asociados con la nutrición (Mendoza, 1980). Sin embargo, al cabo
de un tiempo las condiciones parecen revertirse (Costa y Godz, 1999).
Esta práctica es hoy antieconómica debido a las altas dosis de enmienda
a aplicar. Sin embargo, con dosis inferiores al 50% y aún menores al
estimado convencionalmente es posible obtener buenos resultados
(Mendoza, 1980).

2) Utilizar especies y/o ecotipos capaces de optimizar su crecimiento


en estas condiciones, especialmente L. tenuis.

Se ha comprobado la existencia de ecotipos de L. tenuis en un suelo de


pH 9.4 y CE 9.2 dS/m diferente en comparación con los hallados en
suelos de pH 7 - 8 (Ferraro et al., 2010). La resistencia de L. tenuis a
inundaciones temporarias y prolongadas ha sido debidamente probada
en invernáculo y/o campo (Vignolio y Fernández 1994; Mendoza et al.,
2005), y también la resistencia a sequía (García y col., 2008). La
presencia de L. tenuis en el pastizal aumenta la digestibilidad de la
pastura en un 15 % a lo largo del año, pero especialmente en un 40 % en
invierno cuando la producción decae (Hidalgo y Rimoldi, 1992).

37
3) Mejorar la fertilidad del suelo. Que nutrientes y que dosis?

En estos ambientes, la deficiencia de P en suelo es generalizada. Para


mejorar y mantener la calidad y durabilidad de una pastura con presencia
de L. tenuis, es recomendable fertilizar con P pero sin nitrógeno (N), para
disminuir así la competencia de gramíneas acompañantes (Mendoza et
al., 2016; Fig. 1). El agregado P solo aumenta la nodulación, favorece la
absorción de N (61%) y P (40%) en L. tenuis en comparación con
Festuca arundinacea (39%) y (60%) respectivamente; mientras que al
agregar N adicional la absorción de N (46%) y P (35%) en L. tenuis
disminuye, y en F. arundinacea aumenta (54%) y (65%) respectivamente.
La mayor competencia de F. arundinacea sobre L. tenuis se ubica a nivel
de raíz donde F. arundinacea produce el 69% de la masa total de las
raíces con P solo y el 74% del total con N-P.

1.75 (a) Festuca pura Esp. ***


g
Peso seco aéreo acumulado

Lotus pura Fert. ***


1.50 Festuca mezcla Esp. x Fert. ***
fg
1.25 Lotus mezcla
e ef
(g/planta)

1.00 de
d
d
0.75
c c
bc
0.50 a a a a a ab

0.25

0.00
C N P NP

Fig. 1. Materia seca producida de Lotus tenuis y Festuca arundinacea, en cultivos


puros o consociados, y fertilizados con N, P, N-P y suelo sin fertilizar en un
Natracuol típico. Letras diferentes indican diferencias a P < 0.05.

4) Promover la asociación simbiótica planta-microorganismos para


mejorar absorción de nutrientes, sanidad y tolerancia a sales y
sodio.

Es aceptado que la asociación simbiótica planta-microorganismos del


suelo mejora la absorción, sanidad y tolerancia a salinidad (Ruiz Lozano
2003). Con manejo y controla del pastoreo para mantener una cobertura
adecuada de L. tenuis resulta indispensable a fin de preservar una
cantidad de inóculo de hongos micorrícicos arbusculares (MA) para la
próxima estación. Un pastoreo intenso afecta el crecimiento de la raíz y la
colonización micorrícica. Alta colonización micorrícica en una estación se
asocia con una alta esporulación en la próxima estación (Escudero y
Mendoza, 2005).

38
5) Inoculación con hongos micorrícicos arbusculares y bacterias
solubilizadoras de fósforo.

La inoculación con hongos MA y/o bacterias solubilizadoras de P (BSP)


es siempre una alternativa que presenta ciertos inconvenientes, más aún
en condiciones de campo. Sin embargo, la inoculación de L. tenuis a
campo con Pantoea eucalypti M91 (BSP) y fertilizado con P (Fig. 2),
produjo un mayor rendimiento y absorción de N y P respecto de las no
inoculadas durante 3 cosechas en condiciones de campo (Castagno y
col., 2014).

6000 No-inoculado
Inoculado
b
Materia seca (kg/ha)

4000 a

2000

0
Fig. 2. Materia seca acumulada en 3 cosechas de L. tenuis fertilizado con P e
inoculado con BSP en un suelo Natracuol. Letras diferentes indican diferencias a
P < 0.05

También ante condiciones controladas, la inoculación con hongos MA


nativos de plantas de L. tenuis crecidas en un Natracuol (Fig. 3) ha
mostrado diferencias significativas en el crecimiento y tolerancia entre las
plantas inoculadas y no inoculadas en condiciones de capacidad de
campo (24 %), defoliación intensa (48 %) y sumergencia (64 %) con 4 cm
de agua (García et al., 2016).

6) Manejo del pastoreo, cortes y fertilidad en función de cantidad-


calidad de forraje, durabilidad de la pastura con presencia de L.
tenuis.

Se conoce que L. tenuis previene el empaste por el alto contenido de


taninos en sus tejidos, surge la pregunta respecto la conveniencia de
producir pasturas puras de L. tenuis o consociadas con gramíneas tales
como F. arundinacea. Existen al menos 3 conceptos a considerar

39
14 1.00 14
-M d
+M d d
12 12
b

Nódulos (nº/g PF)


PS vástago (g) 0.75 b
10 10

Índice MC
c c
8 b b 8 c
a 0.50 a
6 6
ab b
4 0.25 4
a
2 2
0 0.00 0
D C S D C S D C S

Fig. 3. Peso seco de L. tenuis inoculado (+M) con micorrizas arbusculares, índice
de colonización y nódulos de rhizobia en un suelo Natracuol. Letras diferentes
indican diferencias a P < 0.05.

respecto al criterio a tener en cuenta desde el punto de vista productivo:


económico, ecológico y sustentable, y no necesariamente los 3 van en la
misma dirección. En efecto, la mayor producción en kg/ha corresponde a
la consociación Festuca-Lotus fertilizada con N y P, sin embargo la mayor
producción por dólar invertido en fertilización se obtiene con Lotus puro
fertilizado solo con P con una producción de más de 2 kg MS/dólar
respecto a la anterior; mientras que para Festuca pura fertilizada con N-P
fue de 6 dólares más por kg MS respecto a Lotus puro con P. Similares
tendencias se observaron a favor de Lotus puro en los valores de kg
N/dólar y Kg P/dólar cosechado en la materia seca.
Otra referencia respecto al manejo del pastoreo y durabilidad en la
calidad de pastura es pastorear antes de la floración de L. tenuis y luego
no pastorear hasta aproximadamente después de ocurrida el 50% de la
dehiscencia de las vainas. De esta manera se podría asegurar una
aceptable resiembra natural, y en el caso de trasladar los animales luego
del pastoreo hacia zonas con baja cobertura de L. tenuis se podría
obtener resiembra de esta especie a partir de los bosteos.

7) Combinar algunas o todas las opciones anteriores.

La producción en estos suelos bajos de pH cercano a 9 es


aproximadamente 2000 kg/ha/año (Hidalgo y Cauhépé, 1991). Es posible
aumentar este valor con tan solo un factor involucrado? La combinación
de 2 o más factores entre todos los mencionados anteriormente de
manera paulatina, moderada pero consistente en el tiempo, podría ser
una alternativa superior a las utilizadas corrientemente y que luego se
dejan de lado ante el primer fracaso.

8) Ganadería y producción de forraje por ambientes.


La ganadería, producción de forraje y manejo del pastoreo por ambiente
es sin duda una alternativa posible que necesita un mayor ajuste y
adecuación del sistema en general para su implementación.

40
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41
42
Estrategias para la implantación de forrajeras megatérmicas
en el NOA y NEA
Cuando la salinidad / alcalinidad de los suelos es solo una parte del
desafío.
Ing. Agr. Rosalba Pemán

Oscar Pemán Semillas. Ruta 9 km 761, Sinsacate. [Link] Córdoba


rosalbapeman@[Link]

Los suelos salinos y salinos sódicos están presentes en ambientes


áridos, semiáridos y húmedos del NOA Y NEA, principalmente en las
provincias de Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y
Córdoba. Las condiciones edáficas y climáticas son muy variadas en
estas vastas regiones del país (Taboada y Lavado, 2009), por lo que la
decisión de incorporar una pastura a la cadena forrajera requiere de un
adecuado estudio técnico, que implica entre otras cosas el conocimiento
de la historia del lote, la identificación de la vegetación existente, análisis
de suelo, elección de la especie y cultivar a implantar, densidad, época y
tipo de siembra.
Un caso característico es el de la depresión de la laguna Mar Chiquita, al
Noreste de Córdoba donde la implantación se realiza sobre campos
naturales con suelos salinos y presencia abundante de espartillo. En
esta situación, es necesario llevar adelante una estrategia de
implantación que incluye el control del espartillo y la incorporación de un
cultivo antecesor para generar las condiciones adecuadas para la
implantación de la pastura, proceso que puede llevar entre 2 y 3 años
hasta el inicio del pastoreo. También es frecuente el anegamiento
temporario de los lotes, lo que requiere en algunos casos trabajos de
sistematización previos a la implantación.
En los últimos años, tanto en el NOA como en el NEA se ha
incrementado la siembra de pasturas megatérmicas en lotes con historia
agrícola que poseen niveles bajos y medios de salinidad. Estos cambios
en la orientación productiva de los campos, obedece principalmente a los
bajos rindes obtenidos en soja o maíz, consecuencia de la limitación
edáfica y las condiciones climáticas adversas registradas en los últimos
años.
En estos casos es necesario considerar los beneficios de la siembra
directa asociada a la tecnología aplicada a la semilla que ha permitido
implantar pasturas megatérmicas en esos ambientes. Trabajos realizados
por Perez et al. (2014), muestran que Grama Rhodes cv Finecut
implantada en siembra directa en suelos salinos, posee mayor producción

43
de biomasa a un año de la siembra en comparación con una siembra
convencional. La utilización de cultivos acompañantes, anuales, es
frecuente en estas situaciones.
En los bajos submeridionales y otras áreas del NEA, en lotes bajos, en
ocasiones anegadizos y con suelos heterogéneos, se ha incrementado la
utilización de mezclas de gramíneas forrajeras donde las
consociaciones más habituales incluyen Grama Rhodes diploides y
tetraploides y Panicum coloratum cv Klein y bambatsi. En el caso de
Grama Rhodes los cultivares más difundidos son los diploides Finecut,
Reclaimer, Santana INTA PEMAN y Katambora y entre los tetraploides
Epica INTA PEMAN y Callide. En estos casos la implantación se realiza
sin remover el suelo, realizando un barbecho químico y posterior siembra
área de las pasturas.
Otra alternativa en el NOA y NEA es la implantación de pasturas en
sistemas silvopastoriles en lotes con suelos salinos, incorporando Grama
Rhodes al bosque nativo existente mediante rolado de baja intensidad. La
producción de carne en un sistema silvopatoril con la incorporación de
Grama Rhodes Epica INTA Peman en una plantación de Algarrobo
blanco es evaluada desde 2010 en IIASC INTA en el departamento
Leales, Tucumán (Martinez Calsina et al, 2015). El éxito de la
implantación está relacionado con las condiciones ambientales durante
ese período que abarca, en término medio, tres meses.
En ambientes áridos y semiáridos, con presencia de suelos salinos o
salinos sódicos, las causas más habituales de mortandad de plántulas
están relacionadas con los periodos de sequía y altas temperaturas que
puedan ocurrir durante esta etapa, los que provocan una disminución
del stand inicial. El desarrollo de tecnología aplicada a las semillas
forrajeras subtropicales que incluye la ruptura parcial de la dormición, la
promoción del desarrollo radicular temprano y la protección contra
patógenos permite aumentar la eficiencia de implantación.
En ambientes húmedos, la perdida de plántulas está asociada a períodos
prolongados de encharcamiento o inundación que puedan ocurrir durante
la implantación. En el caso de la Grama Rhodes la etapa crítica es la
implantación, donde la especie muestra la mayor sensibilidad a la
salinidad, las altas temperaturas y la sequía. Respecto al anegamiento
en el estado de plántula, Grimoldi et al., 2015 han encontrado diferencias
entre cultivares de Grama Rhodes en la supervivencia y acumulación de
biomasa luego de 14 días de sumersión y dos semanas de recuperación
posterior.
En el caso de plantas adultas del cv Finecut los mismos autores
mostraron que fue capaz de tolerar inundación temporaria invernal y
primaveral sin exhibir muerte de plantas. En Grama Rhodes, la capacidad
de producir estolones es un aspecto fundamental a considerar en un

44
proceso de mejoramiento vegetal, ya que de ello depende la cobertura de
los lotes, principalmente de aquellos con mayor contenido de sales donde
se dificulta el establecimiento de las plántulas. Grama Rhodes cv Epica
INTA Peman es un cv tetraploide con alta tolerancia a salinidad que
posee excepcionales características de estolonamiento (Taleisnik et al.,
2016) lo cual le permite alcanzar una rápida cobertura de suelo.
En el NOA y NEA se considera que la obtención de 30 plántulas por
metro cuadrado a 60 días de la siembra permite lograr una buena
cobertura del lote. Aproximadamente unas 130.000 has de suelos salinos
se implantan anualmente con Grama Rhodes en estas áreas, utilizando
alguno de los métodos de siembra descriptos anteriormente.

En un futuro próximo, la disponibilidad de nuevos cultivares de Panicum


coloratum con mayor tolerancia a suelos salinos y salinos sódicos, junto
con nuevos cultivares de leguminosas subtropicales desarrollados en
nuestro país, algunos con tolerancia a suelos salinos (Zavala, J. M.,
comunicación personal) permitirá aumentar la calidad de la oferta
forrajera en esos ambientes y mantener la producción de las gramíneas
al utilizarlas en consolidación.

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45
46
Experiencias con especies megatérmicas en bajos alcalinos
de la Cuenca del Salado
José Otondo
INTA EEA Cuenca del Salado. Mitre 202 Chascomus, Bs As.
[Link]@[Link]

Durante los últimos 12 años INTA Cuenca del Salado ha evaluado la


performance productiva a campo de dos especies exóticas con
características promisorias para incrementar la productividad en suelos
afectados por sales. Ellas son grama Rhodes (Chloris gayana Kunth),
presente en campos ganaderos del noroeste argentino desde 1917, y
Panicum coloratum L., de difusión más reciente tanto en el norte como en
el centro del país. Ambas poseen temperaturas óptimas para la
fotosíntesis entre 30 y 35 ºC, por lo cual concentran su producción en
verano. Además, manifiestan una elevada tolerancia a la salinidad,
alcalinidad y sequía, y son muy eficientes en el uso del agua y del
nitrógeno. P. coloratum en particular, se destaca por poseer muy buena
tolerancia a heladas y encharcamientos temporarios, mientras que C.
gayana presenta alta tolerancia a la salinidad, y su tolerancia al
encharcamiento es moderada. Estas especies han mostrado muy buena
producción de materia seca, cuando fueron establecidas en suelos
halomórficos de otras regiones del país.
En la presente comunicación se analizan experiencias en el manejo a
campo de estas especies, sobre suelos que presentan problemas de
alcalinidad desde la superficie (Natracualfes con pH > 8,5, PSI >15 y CE
< 4 dS/m), distribuidos a lo largo y ancho de la Cuenca del Salado.

Implantación: El logro de estas pasturas sobre suelos con problemas de


halomorfismo desde la superficie (Natracualfes) suele ser errático y se
han registrado numerosos casos de implantación fallida sin poder
establecer causas totalmente claras. Por lo tanto, la decisión de
reemplazar la comunidad nativa implica un riesgo importante con la
tecnología disponible actualmente, y esta es una de las razones por las
que la difusión de estas especies es escasa en la región. Normalmente,
en estos suelos, la implantación suele ser despareja y lenta en ambas
especies. No obstante esto, se ha observado diferencia varietal,
destacándose las variedades Finecut de C. gayana y Klein de P.
coloratum durante la implantación (Pérez et al., 2007). En el caso de P.
coloratum el suelo puede cubrirse progresivamente a través de la
semillazon anual. Una vez implantadas ambas especies pueden generar
un incremento de la cobertura del suelo, llegando a duplicar la cobertura
alcanzada por la estepa de halófitas (Otondo 2011). Esto es muy
importante, ya que la presencia de biomasa vegetal presenta numerosos

47
beneficios, al disminuir la temperatura del suelo, disminuye la tasa de
evaporación de agua y, con ello, el riesgo de salinización (Lavado y
Taboada, 1987).
Ambas especies presentan dormición, y si bien se las trata con hormonas
para acelerar su germinación, gran parte de las semillas permanecen
dormidas, lo que contribuye a que el porcentaje de logro al primer año no
suela superar el 10%. Se ha observado que este valor mejora
notablemente si al momento de la siembra hay humedad en el suelo y se
registran lluvias regulares posteriores a la implantación, por lo cual es
muy importante tener en cuenta el pronóstico meteorológico para decidir
la siembra.
En cambio, en suelos sin problemas de halomorfismo severo en
superficie (Natracuoles y Argiudoles), se han observado implantaciones
exitosas y elevadas producciones de forraje durante el primer verano. Sin
embargo, en estos suelos la competencia con el pastizal natural durante
el invierno-primavera post-implantacion afecta fuertemente el rebrote, la
producción y la persistencia de las megatérmicas por lo que no se
consideran ambientes adecuados para planificar una pastura con buena
perennidad de estas especies.

Barbecho: Si el objetivo es lograr una pastura pura, previo a la siembra


se debe realizar un buen control de la vegetación existente. Para ello
pueden utilizarse herbicidas totales que deberán aplicarse cuando las
especies a controlar, principalmente Distichlis sp, estén activas
(primavera-inicio de verano). Si no se logra un buen control con una sola
aplicación, es recomendable una segunda aplicación hasta reducir la
cobertura viva a menos del 10 % de la superficie del suelo. Esto suele ser
difícil de realizar en sólo una primavera ya que Distichlis sp se encuentra
bien activo recién a fines de primavera con lo cual no hay tiempo para
dos aplicaciones y siembra en fecha.

Fecha de siembra: Ambas especies necesitan temperaturas superiores


a 15 ºC para germinar por lo cual deben sembrarse durante la primavera-
verano. La fecha de siembra más adecuada para la región sería el mes
de noviembre, mientras que la aplicación de fertilizantes a la siembra no
ha demostrado tener efectos significativos sobre el logro de plantas
(Otondo et al., 2014). Las siembras de otoño no han tenido resultados
favorables debido a los frecuentes encharcamientos de abril-mayo, y a la
elevada frecuencia de heladas tempranas que pueden afectar las
plántulas, durante el período de implantación.

48
Sistema de siembra: Ambas especies deben sembrarse a muy poca
profundidad, ya que se trata de semillas muy pequeñas con pocas
reservas. No se han encontrado diferencias significativas entre sistemas
de siembra (directa, labranza mínima, convencional), por lo cual se
recomienda no laborear el lote a fin de no dañar la frágil estructura del
suelo y disminuir el riesgo de encostramiento superficial. La siembra en
línea a 0,5 cm de profundidad incrementó la densidad de plantas de
ambas especies (5 y 6 veces) comparada con la siembra al voleo dejando
la semilla en superficie (Otondo et al., 2014).

Densidad de siembra: La densidad a sembrar dependerá de la calidad


de la semilla, la cual es muy variable, por lo cual se recomienda realizar
un análisis de calidad previo a la siembra. El objetivo es lograr un estand
de 20 a 30 plantas por metro cuadrado. El porcentaje de logro promedio
evaluado en la región va de 5 a 10 %, y las densidades de siembra más
utilizadas rondan los 5-8 kg/ha de semilla comercial fiscalizada.

Productividad y ciclo: La producción anual de forraje promedio de


ambas especies se encuentra alrededor de las 5 toneladas de materia
seca por hectárea, variando en función de las precipitaciones entre 4 a
7,5 t MS ha/año (Tabla 1).
La producción puede ser afectada por competencia con diferentes
especies del pastizal natural, de acuerdo con las características del lote.
P. coloratum rebrota cada primavera a principios de octubre, mientras
que C. gayana lo hace dos meses más tarde, lo que la hace más sensible
a la competencia. En lotes con presencia de gramilla (Cynodon dactylon)
se ha observado que la producción de las especies megatermicas se ve
fuertemente afectada por tener ciclos productivos similares. Ambas
especies presentan su pico de crecimiento en enero y entran en reposo a
finales de marzo, hasta la siguiente primavera. De norte a sur de la región
el rebrote de ambas especies se retrasa unos 15-20 días.

Calidad nutricional: Las forrajeras megatérmicas perennes poseen


generalmente una calidad nutricional inferior a las forrajeras templadas.
Por ello, suelen ser consideradas como un recurso para animales de
bajos requerimientos. La calidad de ambas especies varía ampliamente
en función de la etapa fenológica (Tabla 2).
El manejo del régimen de defoliación puede mejorar significativamente la
digestibilidad de la pastura durante el rebrote, igualándola a la del
agropiro. Utilizar la pastura de P. coloratum o C. gayana durante su ciclo
de crecimiento cada vez que inicia su floración mejora su calidad
significativamente respecto de su utilización al fin de la estación de
crecimiento.

49
Tabla 1. Producción (Kg./MS/ha) de especies subtropicales en bajos
sódicos de la Depresión del Salado

Promedio
Producción
Penta
Especie Año anual
anual(*)
Kg/MS/ha
Kg/MS/ha
2006 4.916,41
Chloris gayana 2007 5.817,58
Var. Fine Cut 2008 4.339,67 5.010,48 a
2009 4.386,48
2010 5.592,29
2006 4.400,87
Panicum 2007 7.162,38
Coloratum 2008 5.931,91 5.495,77 a
Var. Klein 2009 4.659,21
2010 5.324,46
2006 2.532,54
2007 3.250,08
Testigo 2.632,40 b
2008 2.308,26
(Pastizal natural)
2009 2.099,38
2010 2.971,75
(*) Letras distintas difieren significativamente para p<0,05.

Tabla 2. Comparación de porcentaje de digestibilidad y contenido de proteínas


entre forrajeras de clima templado y megatérmicas

Templadas (C3) Megatérmicas (C4)


Estado
Digestibilidad Proteína Digestibilidad Proteína
fenológico
(%) (%) (%) (%)
Veg. temprano 67 16 65 12

Veg. avanzado 64 14 62 10

Reproductivo 61 12 59 8

Madura 58 10 56 6

50
Fertilización: Estudios realizados sobre pasturas de 4 años en suelos
halomórficos registraron repuesta a la fertilización con N (Urea) y P
(Superfosfato triple de calcio) en P. coloratum. La respuesta se registra
con dosis medias de los nutrientes, del orden de P25 y N50 (Tabla 3). No
obstante, al ser ambientes complejos es necesario continuar con la
investigación para confirmar este comportamiento e identificar las
variables por las cuales la respuesta a la fertilización no fue mayor.
Utilización al primer año: Durante el año de implantación el objetivo es
lograr la máxima cobertura del suelo. Por ello, se recomienda no
pastorear el lote si el coeficiente de logro fue muy bajo, para permitir la
semillazón de P. coloratum y la emisión y enraizamiento de estolones de
C. gayana. Además el forraje en pie protegerá a las plantas de las
heladas durante el primer invierno. Durante la primavera siguiente es
recomendable realizar un pastoreo de limpieza a principios de octubre
para favorecer el rebrote y el nacimiento de nuevas plántulas en el caso
de P. coloratum. Si bien ambas especies producen abundante calidad de
semilla de una calidad aceptable (Gracia et al., 2015), sólo se han
observado nacimientos significativos a partir de semillas generadas in situ
sobre pasturas de P. coloratum (Otondo et al., 2013).

Tabla 3: Biomasa (kg /ha) para las dosis de fósforo (P) y nitrógeno (N) y las
estaciones primavera-verano 1 (PV1), otoño –invierno 1 (OI1) y primavera-verano
2 (PV2). (Otondo, 2015)

Nutriente Dosis Biomasa PV1 Biomasa OI1 Biomasa PV2


(kg/ha) (kg/ha) (kg/ha) (kg/ha)
0 3040 a 1620 b 1160 a
P 25 3339 a 1903 a 1220 a
50 3331 a 1854 ab 1266 a
0 2853 b 1460 b 1185 a
N 50 3271 ab 1801 a 1192 a
100 3585 a 2116 a 1269 a
(*) Letras distintas difieren significativamente para p<0,05
Manejo recomendado: Cuando se ha logrado una cobertura significativa
del suelo (mayor a 60%) el lote puede comenzar a utilizarse. Se
recomienda realizar pastoreos livianos, dejando más de un puño de
material remanente (más de 10 cm de altura), para permitir un rápido
rebrote y evitar la decobertura del suelo. La frecuencia de pastoreo

51
dependerá del objetivo productivo, y debe surgir de un balance entre
calidad y cantidad de materia seca. Pastoreos frecuentes favorecen la
calidad del forraje pero pueden limitar la producción total de la pastura,
mientras que pastoreos más laxos pueden permitir una mayor
acumulación total de forraje pero de menor calidad por el pasaje de los
macollos a estadios reproductivos. Teniendo en cuenta que se trata de un
ambiente frágil, donde el estrés hídrico es una constante, frecuencias de
pastoreo laxas (60 – 70 días entre pastoreos), serían adecuados para
lograr una buena producción y persistencia de la pastura. Con esta
frecuencia deberían considerarse a ambas especies como un recurso de
calidad nutricional regular, a utilizar con rodeos de bajos requerimientos.
Perennidad: En un estudio realizado sobre pasturas implantadas en
ambientes hidro-halomórficos de la Cuenca del Salado se evaluó la
evolución de la densidad de matas de pasturas monofiticas de C. gayana
y P. coloratum. Se establecieron 9 pasturas de ambas especies a la par,
y se registró anualmente la densidad de matas. En C. gayana fue muy
variable entre sitios, y disminuyó significativamente con los años. La
pérdida total de pasturas (n) de esta especie se incrementó
gradualmente, y luego de un evento de encharcamiento prolongado
seguido de una primavera de alta producción del pastizal natural, entre el
año 3 y 4, se observó su desaparición en la mayoría de los sitios, que
fueron repoblados por especies nativas. En cambio, la densidad de matas
en P. coloratum fue menos variable entre sitios, sin registrarse diferencias
significativas entre años. Ninguna pastura de esta especie se perdió
(Tabla 4), a pesar de haber sido afectadas por los mismos eventos de
encharcamiento que C. gayana. Cada primavera C. gayana rebrotó recién
en diciembre, 2 meses más tarde P. coloratum, registrando una
importante competencia con malezas. Además en P. coloratum se
observaron plántulas nuevas, consecuencia de la resiembra natural.
Estos resultados mostrarían una mejor adaptación y mayor persistencia
de las pasturas de P. coloratum, en ambientes hidro-halomórficos de la
región en estudio.
Rol de estas forrajeras en el sistema productivo de cría vacuna: La
implantación de megatérmicas en suelos Natracualfes puede tener más
de un objetivo. Por un lado pueden utilizarse para incrementar la
producción de forraje respecto de la estepa de halófitas y si son
manejadas adecuadamente pueden considerarse un recurso forrajero
estratégico para cubrir un bache de producción netamente estival, ya que
concentran su oferta de forraje en enero-febrero. También pueden
utilizarse para la confección de reservas (rollos). Por otro lado puede
generar mejoras en las propiedades físicas del suelo y su contenido de
materia orgánica, y en menor medida, en los parámetros de

52
halomorfismo. Esto se debe a una mayor cobertura del suelo y un
incremento en la biomasa de raíces, que favorece la estructuración de
suelo, permitiendo posteriormente un mayor ingreso de agua en el perfil
(Otondo et al., 2015).

Tabla 4: Promedio (± DE) de densidad de matas (matas/m2) de pasturas de C.


gayana y P. coloratum en 4 años de evaluación. (n) indica el número de pasturas
vivas (Otondo et al, 2013).

Pasturas 1° 2° 3° 4°

Stand de 14.9 ± 7.1 8.10 ± 7.4 8.91 ± 6.6 1.90 ± 0.1


Chloris gayana matas a ab ab b
n 9 8 6 2

Stand de 12.1 ± 4.5


Panicum 10.1 ± 5 a 10.4 ± 4.8 a 12.8 ± 4.8 a
matas a
coloratum
n 9 9 9 9
(*) Letras distintas difieren significativamente para p<0,05..

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54
Productividad y sustentabilidad con pasturas perennes en
suelos bajos: más de 500 kg de carne/ha de pastura/año
Ing. Agr. [Link]. M. Alejandra Marino y Dra. Mónica G. Agnusdei
Unidad Integrada Balcarce - [Link]@[Link]
En la Provincia de Buenos Aires existen vastas áreas con suelos no aptos
para actividades agrícolas que se destinan a la ganadería extensiva
(Vazquez et al., 2008). En la denominada Pampa Deprimida, integrada
por la Depresión del Río Salado y la Depresión de Laprida, la actividad
predominante es la ganadería vacuna de cría-recría. La Cuenca del
Salado, con una superficie de 6,5 millones de ha y más de 6 millones de
cabezas, es una de las principales regiones de cría bovina de la
Argentina. En los últimos años, un marcado proceso de agriculturización
ha desplazado la ganadería hacia áreas no aptas para la realización de
cultivos. Esta reducción de la superficie ganadera ha motivado una
progresiva intensificación de los sistemas productivos y el incremento de
la carga animal (de < 1 EV/ha a 1,2 EV/ha, Vazquez et al., 2008).
Con un régimen pluviométrico anual que varía entre 800 y 1000 mm,
recurrentemente ocurren excedentes (principalmente en invierno) y
severos déficits hídricos (en diversas épocas del año, sobre todo en
verano). Una condición generalizada es el relieve plano-cóncavo,
suavemente deprimido y de muy bajo gradiente de pendiente. Más del 60
% de los suelos de la región están afectados por exceso de sales y de
sodio intercambiable. Asimismo presentan un horizonte arcilloso sódico
poco permeable en profundidad (horizonte Bt nátrico), y se pueden
distinguir Natracuoles (ácidos en superficie con pH < 7 y alto contenido de
materia orgánica) y Natracualfes (alto sodio intercambiable y pH > 8,5
desde la superficie).
En estos ambientes el agropiro alargado es una gramínea perenne que
se adapta y persiste con elevado rendimiento de forraje de calidad.
Conocida por su rusticidad y capacidad de adaptación a moderada
salinidad, inundación o sequía. En campos bajos de aptitud ganadera con
pasturas de agropiro se han registrado producciones de carne superiores
a 500 kg carne/ha de pastura (Di Marco et al., 2013; Planiscich, 2015).
Asimismo, otra especie que ha demostrado su capacidad productiva en
ambientes con limitantes es la festuca alta.
Estos valores son desconocidos, aún por los mismos productores
ganaderos que los consideran "ambientes marginales". Comúnmente se
encuentran ocupados por pastizales de bajo potencial de producción de
forraje, con predominancia de especies como “pelo de chancho”, o por

55
pasturas degradadas, enmalezadas - viejas o nuevas - de muy baja
productividad. Debido a su pobre base forrajera, la producción actual de
cría y recría en estos sistemas (menos de 100 kg de carne/ha) se
encuentra muy por debajo de los techos productivos mencionados
anteriormente. Por lo tanto, resultan ser el nicho de mayor potencial para
incrementar la producción de carne a campo dentro de la Pampa Húmeda
(Agnusdei y Di Marco, 2015; Agnusdei et al., 2014).
Para aumentar la oferta forrajera se ha optado por la utilización de
promociones y verdeos. Sin embargo los sistemas ganaderos basados en
cultivos anuales (verdeos de invierno y de verano) son más propensos a
manifestar problemas de sustentabilidad y tienen una alta dependencia
de las lluvias y del abastecimiento de insumos. Con las promociones de
raigrás anual en suelos aptos para Agropiro y Festuca se “pierden de
producir” de 3 a 6 t MS/año de forraje debido al tiempo “improductivo”, lo
cual representa una pérdida entre 100-300 kg. de carne.

Una ganadería moderna, capaz de explotar adecuada y


sustentablemente estos ambientes ganaderos, debe contar con muy
buenas pasturas perennes como base forrajera y utilizar
estratégicamente verdeos y suplementos.

La propuesta en síntesis:

Es factible potenciar la cría y recría vacuna en la Pampa Deprimida. Para


ello se propone fortalecer la base forrajera perenne mediante la
aplicación de un paquete tecnológico denominado Buenas Prácticas de
Manejo de Pasturas (BPM). Las BPM están sustentadas por trabajos de
investigación, publicaciones científicas y su posterior validación en
campos productivos (Agnusdei et al., 2014). Los puntos claves serían:
1. Aumentar la proporción de pasturas perennes.

2. Usar Buenas Prácticas de Manejo de Pasturas (BPM): aplicar el


paquete tecnológico de siembra, fertilización y pastoreo.

3. Organizar la ganadería por módulos. Para ello es necesario (i)


“zonificar” el campo según capacidad de uso, potencial forrajero, riesgos
(v.g. anegamiento) y criterios operativos, y (ii) usar la “zonificación” como
base para el desarrollo de un proceso gradual de agrupamiento de lotes
en módulos para integrar de forma ordenada y eficiente las BPM al
campo.

Las Buenas Prácticas de Manejo (BPM) (Fig. 1) consisten en


recomendaciones o procedimientos relativamente sencillos de

56
implementar referidos a la siembra, la fertilización y el pastoreo, que se
basan en principios científicos robustos, de alta probabilidad de impacto.

Figura 1. Diagrama de BPM de pasturas

Algunos resultados productivos

La aplicación de las BPM en módulos productivos, tanto en condiciones


experimentales como en establecimientos comerciales, permitió obtener
resultados a campo. A modo de ejemplo, algunos datos se presentan en
la Tabla 1.
En la Tabla 2 se muestran valores de producción obtenidos en pasturas
de agropiro y festuca. Los animales ganaron peso durante la primavera a
tasas de 700-800 g PV/día, y las vaquillonas que recibieron servicio de 15
meses tuvieron entre 93-98% de preñez, con el ternero al pie.
La carga animal utilizada en festuca fue de 6,2 cabezas/ha y en agropiro
de 5 cabezas/ha. La producción de carne fue en festuca de 660 kg/ha en
133 días de pastoreo y en agropiro de 365 kg/ha en 92 días. A su vez, los
resultados obtenidos muestran que, aplicando el paquete de BPM, el
costo de implantación se amortiza con menos del 30% de la producción
de carne obtenida en el primer período de pastoreo primaveral
correspondiente al año de implantación (Agnusdei y Di Marco, 2015).

57
Tabla 1: Resultados productivos en pasturas de agropiro/festuca, con animales de
recría en campos ganaderos.

Produ-
Carga ADPV cción
Especie Periodo
(cab/ha) (g/día) (kg
carne/ha)

0,720
Festuca alta Otoño-Invierno
(hembra)
(Recavarren, (marzo-agosto) 3,4 369
0,570
2012) (133 días)
(macho)

Primavera
Agropiro
(Septiembre- 0,800
(Arnaude, 5 370
diciembre) (terneras)
2013)
(90 días)

Primavera
Agropiro
(Octubre- 0,916 (Oct)
(Planiscich, 12,5 604
diciembre) 0,548 (Nov)
2015)
(75 días)

Tabla 2: Resultados productivos de recría pastoril en pasturas de agropiro y de


festuca en campos ganaderos (Agnusdei y Di Marco, 2015).

Agropiro Festuca
Días de pastoreo 92 133
Categoría animal Vaquillonas Vaquillonas y Novillos
Peso animales (kg) 250 250
Carga animal
5 6,2
(cab/ha)
Ganancia de peso
793 800
(g/día)
Producción de carne
365 660
(kg/ha)
Costo de
130 115
implantación (kg)

58
Por otra parte, en la Figura 2 se puede observar información obtenida por
Grupos CREA Olavarría y Laprida. Pasturas de festuca mantuvieron
mayor carga animal que avena durante abril y mayo, y valores similares
durante junio, julio y agosto. Sin embargo, sobre el verdeo de invierno
hubo que recurrir a la suplementación para mantener dicha carga y
obtener ganancias de peso de 700 g/cab/día semejantes a las registradas
sobre festuca.

6 1500
a b
4 1000
Cabezas/ha

500
2
kg/ha
0
0 Avena Festuca
Mar Abr May Jun Jul Ago

Figura 2: Comparación de la evolución de la carga animal (a - cab/ha y b - kg/ha)


sobre festucas puras y avenas de los grupos CREA Olavarría y Laprida durante el
otoño-invierno de 2012. Recavarren, 2013.

Consideraciones finales

Se ha demostrado que las pasturas perennes de agropiro y festuca


pueden aportar una base forrajera de alta productividad y calidad buena
parte del año en campos ganaderos.

Las pasturas base agropiro o festuca con un manejo


adecuado son pilares clave para respaldar una ganadería de
ambientes considerados marginales de alta producción bio-
económica y sustentabilidad ambiental.

Bibliografía

Agnusdei, M.G.; Di Marco, O.N.; Marino, M.A.; Castaño, J.; Recavarren,


P.; Arnaude, M.; Bigliardi, M., Berone, G. y Sarlangue, H. 2015. Más
producción de carne, menos riesgo y más flexibilidad con pasturas
perennes en suelos bajos. Guía Práctica para su Implementación. Primer
Premio Colombo & Magliano 75º Aniversario. Lara Producciones Eds, 54
pág.

59
Agnusdei, M.G. y Di Marco, O.N. 2015. Alta producción en ambientes
marginales. VIsión Rural. Año XXII, N°107: 36 - 38.
Arnaude, M. 2013. Recría en pasturas de agropiro en campos
“ganaderos”. En: Pasturas 2013. Claves para producir más y mejor.
Jornada Técnica. Unidad Integrada Balcarce Estación Experimental
Agropecuaria – Facultad de Ciencias Agrarias. 87 – 89.
Di Marco, O.N., Harkes, H., Agnusdei, M.G. 2013. Calidad de agropiro
alargado (Thynopirum ponticum) en estado vegetativo en relación con la
edad y la longitud de las hojas. Revista de Investigaciones Agropecuarias
(RIA) 39: 105-110.
Planisich, A. M. 2014. Pastoreo de Agropiro Alargado (Thinopyrum
ponticum) en base a criterios ecofisiológicos: Efecto sobre la pastura y
respuesta animal. Tesis Magister en Producción Animal. Programa de
Posgrado en Ciencias Agrarias. Área Producción y Sanidad
Animal. UNMdP.
Recavarren, P. 2013. Manejo ecofisiológico de festucas puras en la
depresión de Laprida. En: Pasturas 2013. Claves para producir más y
mejor. Jornada Técnica. Unidad Integrada Balcarce Estación
Experimental Agropecuaria – Facultad de Ciencias Agrarias. 91 – 93.
Vazquez, P., Rojas, M.C., Burges, J. 2008b. Caracterización y tendencias
de la ganadería bovina en la cuenca del salado. Veterinaria Argentina
248: 272-584.

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