Mejora de forrajes en suelos salinos
Mejora de forrajes en suelos salinos
producción forrajera en
suelos afectados por sales
Resúmenes Expandidos
Páginas 03-08
Raúl S. Lavado (FAUBA/CONICET). Características de los
suelos salinos y sódicos y su relación con los cultivos.
Páginas 0-19
Juan Marcelo Zabala (FAVE Esperanza, UNL) Recursos
fitogenéticos forrajeros nativos y naturalizados para los Bajos
Submeridionales.
Páginas 21 -28
Mariela L. Acuña y col. (INTA/UNNOBA). Mejoramiento genético
de agropiro alargado, festuca alta, Lotus tenuis y Melilotus
albus.
Páginas 29-36
Gustavo Schrauf y col. (FAUBA). Herramientas Moleculares
Aplicadas al Mejoramiento de la Tolerancia a la Salinidad en
Forrajeras.
Páginas 37-41
Rodolfo Mendoza e Ileana García (CONICET). Producción de
forraje, fertilidad y microorganismos en suelos afectados por
sales y sodio en la Cuenca del Salado.
Páginas 43-45
Rosalba Peman (Oscar Peman y Asoc SA, Semillas). Estrategias
para la implantación de forrajeras megatérmicas en el NOA
y NEA.
Páginas 47-54
José Otondo (EEA INTA Chascomús). Experiencias con
especies megatérmicas en bajos alcalinos de la Cuenca del
Salado.
Páginas 55-60
María Alejandra Marino y Mónica G. Agnusdei (Unidad Integrada
INTA Balcarce/FCA-UNMdP). Productividad y sustentabilidad
con pasturas perennes en suelos bajos: Mas de 500 kg de
carne/ha de pastura/año.
1
Cómo mejorar la producción forrajera en suelos afectados por sales :
resúmenes expandidos / Mariela L. Acuña ... [et al.] ; compilado por Raúl
S. Lavado ; dirigido por Raúl S. Lavado. - 1a ed ampliada. - Ciudad
Autónoma de Buenos Aires: Instituto de Investigaciones en Biociencias
Agrícolas y Ambientales, 2016.
30 p. ; 25 x 18 cm.
ISBN 978-987-46433-0-8
Compilador
Ing. Agr. Raúl S. Lavado
2
Características de los suelos salinos y sódicos y su relación
con los cultivos
Raúl S. Lavado
Introducción
3
Hungría y otros. Sobre esa base, hoy se tiene una cuantiosa plataforma
de conocimientos, incluyendo su génesis (Fig. 1). Esta plataforma de
conocimientos se profundiza a nivel detallado en áreas geográficas
específicas o algunas disciplinas, o se reduce a generalidades en otras
áreas o disciplinas.
Los suelos salinos suelen ser pobres en M.O y en nutrientes, pero están
floculados y presentan una buena permeabilidad. Se encuentran
especialmente en zonas áridas o semiáridas y poseen por lo menos un
horizonte o capa salinizada dentro del perfil.
Los suelos alcalinos presentan un horizonte superficial de estructura
masiva, compacto y con baja permeabilidad. Estos suelos son muy
variables y se subdividen por la presencia de un horizonte B nátrico. Los
suelos con horizonte B nátrico se encuentran en regiones húmedas. Los
suelos sin horizonte B nátrico predominan en zonas áridas o semiáridas.
La mayor parte de estos suelos se asemejan a los salinos y en muchos
casos, su nivel salino suele ser alto. Estos suelos son denominados
salino-alcalinos.
4
Todos los suelos contienen una cierta concentración de sales solubles.
En algunos, las altas concentraciones perturban sus características y
afectan a las plantas. Por ello, la salinidad se define como la presencia de
un exceso de sales solubles en los suelos. Exceso en relación con la
tolerancia normal de los cultivos extensivos medios.
Las sales solubles están integradas por:
5
Distribución de los suelos halomórficos
6
cultivos. Debido a esta razón, los principales avances para lograr mejores
cultivos en estos suelos tienen lugar a nivel molecular. De esta manera,
se está trabajando en múltiples alternativas de investigación científica o
tecnológica para reducir el impacto del estrés oxidativo sobre los cultivos,
manteniendo el balance entre la producción de ROS (sustancias reactivas
de oxígeno) y de AOX (sustancias antioxidantes). Generalmente se busca
aumentar la producción de AOX. Esos avances se hacen mediante la
biotecnología. Sin embargo existen dificultades dado que la respuesta a
un estrés como el salino, está regulada por diversos genes y ha sido
observada variación genética para tolerancia a estrés en muchos cultivos.
El carácter multigénico de esta respuesta es una de las principales
limitaciones en la mejora de las especies, tanto por métodos clásicos
como por los métodos actuales de transformación genética. Otro
problema es el efecto simultáneo de otros estreses (térmico, hídrico, etc.).
Comentario final
Bibliografía
7
Tabla 1.- Ejemplo de tolerancia* a las sales de distintas forrajeras
Reducción esperada
en la producción de
Tolerancia / Umbral
Especie forraje
máximo
Hasta Hasta
10% 25%
Leguminosas
Trébol blanco 1.5 3.5 Sensible 4.0
Trébol rojo 1.5 4.0 Sensible 4.5
Lotus corniculatus 3.0 6.0 Mod. tolerante 7.0
Lotus tenuis 3.5 7.0 Tolerante 9.5
Alfalfa 2.0 5.0 Tolerante 8.0
Trébol persa 3.0 5.0 Tolerante 8.0
Trébol alejandrino 6.0 10 Muy tolerante 12.0
Trébol frutilla 2.5 4.5 Muy tolerante 10.0
Trébol balanza 3.0 7.0 Muy tolerante 11.0
Melilotus spp. 6.0 8.0 Muy tolerante 18.0
Gramíneas
Raigrás anual 3.5 5.0 Tolerante 7.5
Cebada 7.0 10.0 Muy tolerante 14.0
Avena 5.0 6.0 Muy tolerante 10.0
Cebadilla 1.5 3.0 Sensible 4.0
Raigrás perenne 5.0 7.0 Tolerante 8.0
Festuca alta 3.5 7.5 Tolerante 9.0
Pasto ovillo 1.5 5.0 Mod. tolerante 6.0
Falaris 4.0 7.5 Tolerante 9.0
Agropiro alargado 7.5 12.0 Muy tolerante 20.0
8
Recursos fitogenéticos forrajeros nativos y naturalizados para
los Bajos Submeridionales
Zabala J.M.
9
(RFNyN) forrajeros para incrementar la productividad y calidad de forraje
de los mismos. Existe amplia bibliografía que sustenta las ventajas que
ofrece el uso del pastizal como base de la alimentación del ganado en
relación a la sustentabilidad del sistema, incremento del período de oferta
forrajera, disminución de los costos de alimentación y la posibilidad de
brindar condiciones propicias para mantener la biodiversidad de la vida
silvestre (Deregibus, 1987; Muir et al., 2011; Carvalho et al., 2011;
Squires y Glenn, 2016). Los pastizales manejados correctamente
aseguran una importante y continua oferta forrajera que será sustentable
si luego del pastoreo reciben un descanso adecuado. Salvo la
información generada para los pajonales de Spartina spartinae, son
escasos o nulos los estudios sobre los otros tipos de pastizales de la
región, y se desconoce en general el valor forrajero potencial de muchas
de las especies presentes.
Lo dicho sobre la importancia de los pastizales no implica que, en
superficies acotadas y factibles de ser correctamente manejadas, puedan
ser utilizados otros tipos de recursos forrajeros que requieran el
monocultivo o mezclas específicas, en reemplazo total del pastizal.
Aunque, en estos casos hay que tener presente que dicho cultivo debería
ser un complemento de la oferta forrajera que brinda el pastizal. El
reemplazo a gran escala de los pastizales naturales por monocultivos o
cultivos mixtos de forrajeras, sean nativas o exóticas, es una práctica
que, aparte de no ser sustentable desde el punto de vista productivo,
perjudica seriamente la diversidad biológica (Muir et al., 2011).
Es escasa la oferta de especies forrajeras cultivadas adaptadas a las
diferentes regiones ganaderas de Argentina (Batello et al., 2008), lo que
se acentúa para ambientes con problemas de salinidad. Para los Bajos
Submeridionales, en especial en sitios de lomas o medias lomas con
menor riesgo de inundaciones, las especies forrajeras cultivadas con
mayor frecuencia son “grama Rhodes” (Chloris gayana) y “melilotus”
(Melilotus albus) (Panigatti, 1974; Bruno et al., 1982). Ambas especies
son utilizadas principalmente en esquemas de monocultivo, siendo el
principal problema de ambas especies su sensibilidad a la inundación.
Para distintos sitios de los Bajos se ha recomendado el cultivo de
especies forrajeras subtropicales africanas como “pasto pangola”
(Digitaria eriantha), “pasto estrella” (Cynodon nlemfuensis), “pasto clavel”
(Hemarthria altissima), “pasto nilo” (Acroceras macrum) y “pasto siam”
(Brachiaria mutica), entre otras (Bissio, 2014). El inconveniente que
presentan estas especies es que su implantación se debe realizar a
través de rizomas o estolones.
La introducción a cultivo de RFNyN forrajeros en ambientes salinos
constituye una forma alternativa de desarrollar cultivares adaptados (Díaz
Maynard, 2005; Flowers y Flowers, 2005). Dichas especies podrían
10
incluirse en programas de mejora genética bajo el nuevo paradigma de
compatibilizar la producción rentable con el uso sostenible de los
recursos naturales (Brummer et al., 2011; Stuber y Hancock, 2008). Un
aspecto a destacar es que este nuevo paradigma promueve la
incorporación a los programas de mejoramiento de la visión de los
actores del estado, productores y ONGs en la toma de decisiones. En el
caso de forrajeras para los Bajos Submeridionales, creemos que este
esquema debería incluir, entre otros: a) especies adaptadas a la
intersiembra en los pastizales, con las ventajas ya mencionadas; b)
sistemas con alta proporción de especies perennes; c) incorporación de
leguminosas forrajeras para incrementar la calidad de la dieta animal, y d)
evaluación económica que incluya los servicios ecosistémicos de las
forrajeras incorporadas.
Existen en Argentina cerca de 732 especies de leguminosas, 156 de las
cuales son endémicas (Zuloaga et al., 1994). Varias de estas especies
han sido mencionadas como buenas forrajeras y con potencialidad para
ser introducidas a cultivo (Burkart, 1954, citado por Covas, 1978). Por
otro lado, crecen en Argentina unas 1200 especies de gramíneas, 202
endémicas (Zuloaga et al., 1994). Al menos la mitad de estas especies
son consideradas importantes forrajeras. En relación a otras familias,
como las Chenopodiaceae, el género Atriplex posee 33 especies que
crecen en Argentina, 16 de las cuales son endémicas. Lo dicho muestra
la potencialidad de la flora nativa de Argentina para ofrecer RFNyN
forrajeros, los cuales han sido subexplotados, poco valorados y hasta
desconocidos por nuestros técnicos. En los Bajos Submeridionales existe
una importante riqueza de especies vegetales presentes en las
principales comunidades, lo que ofrece posibilidades de prospectar
especies con potencial forrajero y que puedan ser introducidas a cultivo.
El desarrollo de un programa de introducción a cultivo de RFNyN
forrajeros para una región dada debería respetar, a modo de protocolo,
los siguientes aspectos: a) relevamiento de las especies forrajeras
nativas y naturalizadas presentes, b) priorización de la/s especie/s con
mayor potencialidad, c) colecta y conservación de germoplasma, d)
estudios básicos sobre la biología de las especies, e) programas de
mejora genética y evaluación agronómica, f) inscripción y difusión de
cultivares. Todo este trabajo lleva una o dos décadas como mínimo. Por
esto, como se mencionó con anterioridad, desde el inicio del programa es
necesaria la articulación con empresas, ONGs, asociaciones de
productores, técnicos extensionistas para la toma de decisiones
consensuadas que permitan incrementar las chances de lograr cultivares
adaptados y el uso efectivo de los mismos.
Luego de la selección de las especies, las colecciones de germoplasma
deberían conservar entradas de todo el rango de distribución de las
11
especies para ser utilizadas como fuente efectiva de variabilidad
genética, prerrequisito fundamental para encarar con éxito cualquier
esfuerzo de domesticación y mejoramiento. Este es un aspecto
descuidado en muchos planes de introducción a cultivo (Muir et al.,
2014). Son necesarios viajes de colecta a todas las regiones en donde
crece la especie. Esto requiere de financiamiento que deberían solventar
los estados nacionales y provinciales. En América Latina, y en Argentina
en particular, es escaso el financiamiento público para conservación de
germoplasma de RFNyN forrajero (Batello et al., 2008; FAO, 2008). El
último informe sobre el estado de los recursos fitogenéticos en Argentina
(FAO, 2008) indica: “Se detectan deficiencias en financiamiento, recursos
humanos formados y difusión del germoplasma conservado en
instituciones públicas. Se recomienda la promoción de acciones para
corregir estas deficiencias”. Para que los Bancos de germoplama no se
conviertan en museos, éstos deben responder a un sistema organizado
de trabajo que contemple la priorización de las especies a colectar y
estudiar, y al desarrollo y puesta en valor de las colecciones
conservadas. Esto debería formar parte de una estrategia provincial y
nacional sobre el uso de nuestros RFNyN. En general, los programas a
nivel internacional que han tenido éxito son exclusivamente a largo plazo
y donde se combinan esfuerzos públicos y privados (Smith et al., 2010).
En Argentina son escasos los ejemplos que aborden con éxito el estudio
de los RFNyN forrajeros con las premisas antes mencionadas. La
mayoría de los antecedentes surgen de esfuerzos parciales de
introducción a cultivo de especies forrajeras nativas por algún grupo de
trabajo, la mayoría de los cuales no han avanzado lo suficiente en el
tiempo para llegar al desarrollo de cultivares comerciales, o a su difusión.
Un trabajo pionero y exitoso fue desarrollado por la Universidad Nacional
del Nordeste, al introducir al cultivo especies del género Paspalum para
ambientes no salinos. A partir de trabajos básicos necesarios para
conocer la biología de las especies promisorias desde el punto de vista
forrajero (por ejemplo, Quarin et al., 1997; Espinoza et al., 2001; Quarin
et al., 2001; Marcon et al., 2015) se han desarrollado cultivares de
Paspalum guenoarum (Tropical Forage, 2016), Paspalum atratum
(Tropical Forage, 2016) y Paspalum notatum (Ing. Mario Urbani,
comunicación personal). En el género Paspalum se citan varias especies
que poseen un alto valor forrajero y buena tolerancia a la salinidad y
anegamiento: Paspalum acuminatum, Paspalum buckleyanum, Paspalum
denticulatum, Paspalum distichum y Paspalum vaginatum. Si algún grupo
de trabajo quisiera comenzar un programa de mejora en cualquiera de
estas especies, no existen colecciones en Bancos de germoplasma de
Argentina. Existen solamente colecciones de trabajo (Ing. Mario Urbani,
Universidad Nacional del Nordeste, comunicación personal).
12
Uno de los únicos ejemplos para destacar de prospección de forrajeras
para los Bajos Submeridionales fue realizado por técnicos de INTA
(Fossati et al., 1979). Se identificó a una especie nativa, Macroptilium
lathyroides, como una de las leguminosas promisorias para dichos
ambientes. Esta especie anual, solo se evaluó un año, sin datos de
producción de semillas o resiembra natural. Se trató de un ejemplo de
evaluación preliminar de decenas de cultivares de más de 20 especies de
forrajeras que no se pudo seguir en el tiempo para definir aquellas
especies promisorias para desarrollar programa de mejoramiento.
Otro trabajo iniciado más recientemente es el realizado en el marco del
Programa de Documentación, Conservación y Valoración de la flora
nativa (PRODOCOVA), desarrollado en la Facultad de Ciencias Agrarias
de la Universidad Nacional del Litoral. En dicho Programa se iniciaron
trabajos de colecta y conservación de especies de interés forrajero. El
PRODOCOVA está realizando un trabajo incipiente de colectas de
semillas de alguna de estas especies desde el año 2003. Recientemente
se han inscripto cultivares de forrajeras nativas, los cuales se encuentran
bajo un convenio de vinculación tecnológica con la empresa PEMAN para
el incremento de semilla.
Para un mejor aprovechamiento de los RFNyN forrajeros para los Bajos
Submeridionales, se debería pensar en especies forrajeras que se
adapten a cada uno de los ambientes que se definen en función del
gradiente topográfico, salinidad de los suelos y posibilidad de
anegamiento. En relación con esto, en los Bajos Submeridionales se
reconocen ambientes de loma, media loma y bajos.
Los ambientes de lomas, ubicados en los sectores topográficamente más
elevados, poseen suelos no salinos y bien drenados. La vegetación
dominante es de sabanas, parques y bosques, y los pastizales asociados
presentan una alta diversidad y riqueza específica. Las medias lomas,
que ocupan las porciones intermedias del gradiente topográfico,
presentan suelos relativamente bien drenados, en general no inundables
o inundables por cortos períodos de tiempo y con salinidad variable. El
tipo de vegetación dominante está dado, particularmente hacia el oeste
de la región, por sabanas en las que ocurren distintos tipos de pastizales,
siendo los “aibales” de Elionurus muticus las comunidades que presentan
la mayor riqueza específica y las que mayor superficie ocupan.
Dada la diversidad y riqueza específica que presentan estos pastizales,
su resiliencia y la importancia forrajera de muchas de sus especies,
convendría pensar en tecnologías que permitan un incremento de la
productividad forrajera de los mismos antes que en su reemplazo. Dicho
incremento se podría realizar a través de la intersiembra en el pastizal de
especies de leguminosas como Desmanthus virgatus, Macroptilium
erythroloma, Macroptilium lathyroides y Melilotus albus (Skerman et al.,
13
1991a; Evans y Kearney, 2003; Zabala et al., 2008; Zabala et al., 2010;
Zabala et al., 2011a; Zabala et al., 2012; Gardiner et al., 2013; Zabala et
al., 2015) las que han demostrado una buena implantación bajo este
esquema en pastizales del noreste de la provincia de Santa Fe. De igual
modo, aunque posiblemente con una implantación más lenta, se podría
pensar en la incorporación de “agropiro criollo” (Elymus scabrifolius)
(Zabala et al., 2011b). Un aspecto importante para la incorporación e
implantación con éxito de estas especies resultará del manejo adecuado
del pastoreo ya que, por ejemplo, durante el primer año luego de la
siembra (periodo de implantación) se deberá evitar el ingreso del ganado.
Los ambientes ubicados en los sectores más deprimidos del gradiente
topográfico, constituyen los bajos propiamente dichos. Aquí la vegetación
dominante son los pajonales o “espartillares” de Spartina spartinae, los
que se ubican sobre suelos salinos, que generalmente permanecen
inundados durante el período de lluvias y muy secos en invierno. En los
sitios más deprimidos, en los que se acumula el agua por mayor tiempo,
ocurren distintas comunidades de hidrófitas entre las cuales los
“canutillares” son las que ocupan la mayor superficie y los de mayor
aptitud forrajera.
Para estos ambientes, en particular para los sitios con menor riesgo de
anegamientos en donde ocurren los pajonales, el reemplazo de éstos por
el cultivo de forrajeras es una alternativa que no ha tenido hasta ahora el
éxito esperado. Las dificultades que presentan estos ambientes para el
cultivo de forrajeras son varias, siendo el anegamiento la más importante.
Como se ha dicho, las forrajeras tradicionales como “melilotus” y los
cultivares de “grama Rhodes” toleran bastante bien la salinidad que
poseen estos suelos, aunque no así el anegamiento y más si este es
prolongado. Por lo dicho, para estos ambientes se debería pensar en
especies forrajeras que sean capaces de tolerar ambos estreses,
salinidad y anegamiento.
Se citan varias especies que poseen un alto valor forrajero y buena
tolerancia a la salinidad y anegamiento: Echinochloa helodes, Hemarthria
altissima, Hymenachne amplexicaulis, Leersia hexandra, Luziola
peruviana, Echinochloa helodes, Paspalum acuminatum, Paspalum
buckleyanum, Paspalum denticulatum, Paspalum distichum, Paspalum
vaginatum, Setaria geminata, entre otras, aunque las mismas presentan
en algunos casos nula o escasa producción de semillas, y en otros,
producen una buena cantidad de semillas pero las mismas cuando
alcanzan su madurez se desprenden de la inflorescencia impidiendo su
cosecha. Estos aspectos negativos en relación con la producción de
semillas y su cosecha se podrían atenuar o solucionar, en algunos casos,
al estudiar la variabilidad que para dichos caracteres podrían presentar
distintas poblaciones de algunas de estas especies.
14
Entre las especies que se citan para estos ambientes se destacan las del
género Aeschynomene. Los representantes de este género se
encuentran entre las leguminosas que más toleran el anegamiento y
distinto grado de salinidad (Skerman et al., 1991b). A pesar de los tallos
algo lignificados que presentan algunas de sus especies, en general son
muy palatables y buscadas por el ganado. Por otra parte, si bien las
poblaciones observadas presentan una floración y madurez despareja,
siendo frecuente hallar en la misma planta flores y semillas al mismo
tiempo, sus especies presentan una buena producción de semillas y
factibles de cosechar. Otra característica importante que presentan las
especies de este género es la fijación de nitrógeno, observándose una
muy buena nodulación incluso en suelos anegados (Skerman et al.,
1991). Éstas características hacen que éstas especies recursos muy
valiosos que deberían priorizarse en los planes de domesticación y
mejora de forrajeras para estos ambientes.
Otra especie interesante para comenzar a trabajar en su cultivo en los
Bajos submeridionales es Lotus tenuis. Esta especie de leguminosa
perenne es un recurso forrajero para zonas salinas e inundables (Teakle
et al., 2007), que se ha naturalizado en los ambientes salinos de la
Provincia de Buenos Aires, en particular en la Pampa Deprimida (Vignolo
y Fernandez, 2014). A pesar que no hay ensayos publicados, se ha
intentado su cultivo en la zona de los Bajos submeridionales, con escaso
éxito. Uno de los problemas de esta especie en los ambientes donde hoy
se las utiliza, son las fallas en la implantación (Cambareri et al., 2012).
Esto es lo que indican todas las consultas realizadas entre los técnicos
que han probado su implantación en la zona de los Bajos
submeridionales, lo que se agravaría con las altas temperaturas de
verano en esa zona. Recientemente hemos detectado poblaciones
naturalizadas, por lo que hemos iniciado la colecta de germoplasma y los
primeros estudios para determinar los aspectos genéticos y/o de manejo
agronómico que han permitido su permanencia con éxito en dicho
establecimiento.
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15
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19
20
Mejoramiento genético de agropiro alargado, festuca alta,
Lotus tenuis y Melilotus albus
1,2 2 2,3 2,3 2,4
Acuña, M. ; Varea, I. ; Maciel, M. ; Affinito, A. ; Palacios, N. ;
1,2
Andrés, A.
1
INTA EEA Pergamino. Avda. Frondizi km 4,5 - B2700WAA Pergamino
Pcia. Buenos Aires
2 3 4
UNNOBA, CIT-NOBA, CIC
INTRODUCCIÓN
En los últimos años se ha producido en el país una concentración y
relocalización del stock bovino, por efecto de la expansión agrícola. En la
región pampeana la ganadería ocupa ambientes restrictivos que
provocan la disminución del potencial productivo de las pasturas, por
efecto de estreses abióticos como la salinidad, la sequía, el anegamiento
y las temperaturas extremas, expresados a través del cambio climático, la
degradación de los suelos y la disminución de la calidad de las aguas.
Existen diversas estrategias tendientes a reducir el impacto de los
estreses abióticos sobre la productividad de las plantas, las que
involucran tanto acciones sobre los suelos como programas de
mejoramiento genético para obtener cultivares más tolerantes. Esta
última estrategia se considera más sustentable y viable económicamente.
Simultáneamente el mercado de semillas forrajeras ha promovido el
desarrollo de genética nacional, en respuesta a la demanda calificada del
sector ganadero en búsqueda de cultivares de especies adecuadas para
la alimentación a pasto. Esto genera una necesidad permanente de
disponer de innovaciones genéticas en agropiro alargado (Thinopyrum
ponticum), festuca alta (Festuca arundinacea Schreb. var arundinacea),
lotus tenuis (Lotus tenuis) y melilotus de olor blanco (Mellilotus albus),
que superen los mosaicos ambientales y promuevan una expansión
ganadera sustentable en la región pampeana. Estas especies se
encuentran entre las de mayor valor alimenticio para el ganado en estos
ambientes, y se destacan por su amplia variabilidad genética y plasticidad
fenotípica, características que les permite superar los mosaicos
ambientales. En los últimos años el equipo de investigación y desarrollo
de la UNNOBA y del INTA (Unidad Integrada UNNOBA-INTA) han
conducido investigaciones en genética y desarrollo de germoplasma de
estas especies. Los avances mayores han sido en la obtención de
cultivares con tolerancia a estreses abióticos y de importante
21
productividad forrajera; algunos de estos cultivares han sido licenciados a
empresas del sector semillerista nacional.
Agropiro alargado
En estudios de estrés por exceso de sales en agropiro alargado se
evaluó la producción de materia seca por planta, de una población
colectada en la Depresión del Salado, en diferentes sustratos (Tabla 1)
bajo sistema hidropónico. La población estuvo representada por 35
genotipos tomados al azar, que fueron clonados y evaluados en estado
de planta adulta.
Tabla 1. Sustratos en los que se dispuso el germoplasma evaluado
Sustratos CE (dS/m) pH
Control <4 6,5-7,5
Sódico <4 >8,5
Salino >4 <8,5
Salino-Sódico >4 >8,5
22
Asimismo, también se abordó el estudio de la interacción genotipo x
ambiente (GxA) a través del análisis AMMI (Gauch, 1988) para el
rendimiento de materia seca de tres cortes y la estabilidad fenotípica de
los 35 genotipos clonados de agropiro alargado (Acuña et al., 2014).
Tabla 2. Producción de materia seca (PMS=g/planta) para los 35 genotipos de la
población, en los diferentes sustratos.
23
de las FMH a los tratamientos impuestos (interacción FMH x Trat
significativa). Si bien todas las FMH redujeron el crecimiento en el
tratamiento sequía, no lo hicieron en igual magnitud, detectándose FMH
con mayor y menor reducción del crecimiento.
24
las 18 familias por alta producción y bajo nivel de daño (Figura 3 y 4), lo
que equivale aplicar una intensidad de selección del 27%. Las selectas
fueron sembradas en un lote de policruzamiento para conformar un pool
génico de tolerantes y evaluar nuevamente el comportamiento en otro
ensayo de hidroponía.
0,84
0,73
PMS
0,63
B
0,53
B
0,42
Control salino sódico salino-sódico
25
trat = s
3,00 relht
11
PS hoja
12
PS raiz
1,50
3 4
7 6
2 relaereo sub
CP 2 (29,4%)
9
0,00 1
14 18
8
13 15
5
-1,50 10 PS tallo
16
17
-3,00
-3,00 -1,50 0,00 1,50 3,00
CP 1 (43,0%)
trat = s
4,00
2,00
2
6 13
14 15 16
CP 2 (23,7%)
8
9
0,00 5
3
10
Daño (%) tallo
17 4 1 7
11 12
18
-2,00
Daño (%) raiz
-4,00
-4,00 -2,00 0,00 2,00 4,00
CP 1 (65,0%)
26
Rosso, 2007; Pesqueira, 2008; Franco, 2014), se detectó variabilidad
genética entre las familias para todos los caracteres morfo-fisiológicos
evaluados.
Las 5 familias que demostraron comportamiento contrastante a la
salinidad en el estudio a campo (Affinito, 2014), fueron caracterizadas
mediante marcadores microsatélites (SSR) transferidos de Lotus
japonicus y Trifolium repens. Si bien no se encontraron diferencias entre
la variabilidad de frecuencias alélicas en familias consideradas tolerantes
y susceptibles luego del estudio a campo, se detectó elevada variabilidad
entre y dentro de las familias. Actualmente se están realizando estudios
de expresión transcripcional en raíz y hoja de genes involucrados con el
transporte y la exclusión de sodio, en familias de medio hermanos que
presentaron comportamiento contrastante a la salinidad en ensayos
previos, creciendo bajo distintas concentraciones de NaCl. Los genes
candidatos son: NHX1, SOS1, HKT, CCC, VP1 (H+-Pirofosfatasa
vacuolar, relacionada con la actividad de NHX1).
Festuca alta
27
Figura 5. Agrupamiento de genotipos de festuca alta mediante el programa
STRUCTURE.
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28
Herramientas Moleculares Aplicadas al Mejoramiento de la
Tolerancia a la Salinidad en Forrajeras
1* 1 1
Schrauf Gustavo E , Alonso Nogara Flavia , Rush Pablo , Peralta Roa
1 1 1 2
Pablo , Musacchio Eduardo , Ghio Sergio , Giavedoni Julio , Pensiero
2 2 2
José , Tomas Pablo , Zabala Juan M
Una especie perenne requiere ser evaluada más de un año para tener un
dato confiable sobre su producción, pero además es frecuente que la
producción inicial no esté correlacionada con la producción total a lo largo
de los años ni con la perennidad (Snaydon, 1985). En el mejoramiento de
especies para granos ha sido posible lograr avances en el rendimiento
modificando la asignación de fotoasimilados incrementando los granos
como destino y a su vez en estas especies lo que se comercializa es lo
que se quiere incrementar. En especies forrajeras los cambios de destino
tienen usualmente un alto costo, especialmente hacia una menor
perennidad (Díaz et al, 2005). Uno de los grandes inconvenientes en
forrajeras es que se comercializa a través de semillas pero su valor está
en la producción de hojas y puede haber contradicciones entre la
29
producción de forraje y la producción de semillas. Más difícil aún es que
para la mayoría de las especies la calidad del forraje decae
cualitativamente cuando la planta florece. Al florecer los tejidos se
lignifican, la relación hoja/caña u hoja/tallo se reduce y conlleva a una
reducción de la digestibilidad (Schrauf, 1992). Otra dificultad es que las
especies forrajeras no se siembran usualmente puras sino en mezclas
con otras y esto acarrea una enorme dificultad para su evaluación. Lo
más frecuente es seleccionar en planta aislada y evaluar en parcelas
densas puras para la producción, aunque el productor siempre las utilice
en mezclas (Hill 1990). También puede ocurrir que la tolerancia al estrés
salino esté negativamente asociada con la producción y calidad forrajeras
por lo que la evaluación es compleja y es frecuente que la
heterogeneidad de los ambientes salinos resulte alta. Pero además, la
evaluación final la da el animal y como la producción animal depende de
la cantidad y calidad del forraje, es necesario estimar a ambas y
frecuentemente ambas están negativamente asociadas (Oba y Allen
1999, Oliver et al, 2005). La eficiencia de cosecha en pastoreo no sólo
depende del método de manejo sino también de la arquitectura de las
plantas (Carneiro da Silva et al, 2015) y también habría que sumar
efectos como la compactación por pisoteo (Striker et al, 2006) que
afectan la producción y perennidad de las pasturas. Comparar cultivares
resulta costoso y complejo, como las especies forrajeras están
destinadas a ambientes marginales a la agricultura con menor valor
económico, como son los suelos salino-alcalinos, la inversión en
mejoramiento de forrajeras es relativamente escasa. Aunque no todas
estas dificultades pueden ser resueltas por el uso de herramientas
moleculares, es probable que estas permitan acelerar los programas de
mejoramiento.
A pesar de que no existe un modelo único para explicar la regulación
génica inducida por el estrés hídrico y salino, la evidencia disponible
indica que todas las plantas responden a los mismos con mecanismos
similares. Sin embargo, existen diferencias especie-específicas que
determinan cómo las señales de estrés son procesadas. Los mecanismos
actuantes más probables ante estreses hídricos o salinos son los de
ajuste osmótico y de eliminación de radicales libres, pero la absorción de
iones y su compartimentación, y el control del flujo de agua también
juegan un papel importante (Arbona et al, 2013). Aquí también las
herramientas moleculares generan conocimientos básicos que permiten
comprender tanto el control fisiológico como genético de la tolerancia a la
salinidad.
30
Herramientas moleculares aplicadas al mejoramiento
31
(a) (b)
(c) (d)
(e) (f)
Figura 1: (a) cariotipo de E. scabrifolius mostrando el origen alopoliploide, (b) técnicas de
FISH-GISH aplicadas en la identificación cromosómica, (c) dendrograma que muestra las
distancias entre genotipos, (d) gel de AFLP, (e) técnica de castración y cruzamiento, rescate
de embriones y análisis meíotico, (f) producción de materia seca de parentales y de
progenies F7 obtenidas al aplicar la metodología SSD (se indica con círculo rojo un genotipo
transgresivo como ejemplo).
32
transgénesis se convierte en una herramienta útil para superar esta
barrera. Una estrategia para incrementar la tolerancia a salinidad es la
sobreexpresión del gen de Arabidopsis thaliana que codifica para un
antiporter vacuolar de sodio/protón. El objetivo del trabajo fue incrementar
la tolerancia a la salinidad a través de la incorporación vía transgénesis
de los genes nhx1 y nhx5. Se transformaron genéticamente los cultivares
“Primo” (Genotipo tetraploide de reproducción sexual) y “Relincho”
(Genotipo pentaploide de reproducción apomíctica) de Paspalum
dilatatum con los genes Atnhx1 y Atnhx5 (Fig 2d) (Blumwald et al, 2000).
La transformación de las plantas fue realizada por biolística sobre callos
embriogénicos. Estos fueron inducidos de embriones maduros y fueron
proliferados y regenerados según la técnica descripta por Schrauf
(2009)(Figs 2a,b y c). Mediante PCR se analizó la presencia de los genes
en el genoma de las plantas. Las plantas nhx1 o nhx5 positivas fueron
(d) (e)
Figura 2: (a) callos embriogénicos previos al bombardeo, (b) cañón génico, (c)
regeneración de transgénicas putativas en medio selectivo, (d) Construcciones
utilizadas para la transformación. (e) B plantas sometidas a salinidad, C plantas
en tratamiento control, (+) plantas PCR positivas (-) plantas wild type (wt).
33
Perspectivas:
34
Bibliografía:
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36
Producción de forraje, fertilidad y microorganismos en suelos
afectados por sales y sodio en la Cuenca del Salado
Rodolfo Mendoza e Ileana García
37
3) Mejorar la fertilidad del suelo. Que nutrientes y que dosis?
1.00 de
d
d
0.75
c c
bc
0.50 a a a a a ab
0.25
0.00
C N P NP
38
5) Inoculación con hongos micorrícicos arbusculares y bacterias
solubilizadoras de fósforo.
6000 No-inoculado
Inoculado
b
Materia seca (kg/ha)
4000 a
2000
0
Fig. 2. Materia seca acumulada en 3 cosechas de L. tenuis fertilizado con P e
inoculado con BSP en un suelo Natracuol. Letras diferentes indican diferencias a
P < 0.05
39
14 1.00 14
-M d
+M d d
12 12
b
Índice MC
c c
8 b b 8 c
a 0.50 a
6 6
ab b
4 0.25 4
a
2 2
0 0.00 0
D C S D C S D C S
Fig. 3. Peso seco de L. tenuis inoculado (+M) con micorrizas arbusculares, índice
de colonización y nódulos de rhizobia en un suelo Natracuol. Letras diferentes
indican diferencias a P < 0.05.
40
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41
42
Estrategias para la implantación de forrajeras megatérmicas
en el NOA y NEA
Cuando la salinidad / alcalinidad de los suelos es solo una parte del
desafío.
Ing. Agr. Rosalba Pemán
43
de biomasa a un año de la siembra en comparación con una siembra
convencional. La utilización de cultivos acompañantes, anuales, es
frecuente en estas situaciones.
En los bajos submeridionales y otras áreas del NEA, en lotes bajos, en
ocasiones anegadizos y con suelos heterogéneos, se ha incrementado la
utilización de mezclas de gramíneas forrajeras donde las
consociaciones más habituales incluyen Grama Rhodes diploides y
tetraploides y Panicum coloratum cv Klein y bambatsi. En el caso de
Grama Rhodes los cultivares más difundidos son los diploides Finecut,
Reclaimer, Santana INTA PEMAN y Katambora y entre los tetraploides
Epica INTA PEMAN y Callide. En estos casos la implantación se realiza
sin remover el suelo, realizando un barbecho químico y posterior siembra
área de las pasturas.
Otra alternativa en el NOA y NEA es la implantación de pasturas en
sistemas silvopastoriles en lotes con suelos salinos, incorporando Grama
Rhodes al bosque nativo existente mediante rolado de baja intensidad. La
producción de carne en un sistema silvopatoril con la incorporación de
Grama Rhodes Epica INTA Peman en una plantación de Algarrobo
blanco es evaluada desde 2010 en IIASC INTA en el departamento
Leales, Tucumán (Martinez Calsina et al, 2015). El éxito de la
implantación está relacionado con las condiciones ambientales durante
ese período que abarca, en término medio, tres meses.
En ambientes áridos y semiáridos, con presencia de suelos salinos o
salinos sódicos, las causas más habituales de mortandad de plántulas
están relacionadas con los periodos de sequía y altas temperaturas que
puedan ocurrir durante esta etapa, los que provocan una disminución
del stand inicial. El desarrollo de tecnología aplicada a las semillas
forrajeras subtropicales que incluye la ruptura parcial de la dormición, la
promoción del desarrollo radicular temprano y la protección contra
patógenos permite aumentar la eficiencia de implantación.
En ambientes húmedos, la perdida de plántulas está asociada a períodos
prolongados de encharcamiento o inundación que puedan ocurrir durante
la implantación. En el caso de la Grama Rhodes la etapa crítica es la
implantación, donde la especie muestra la mayor sensibilidad a la
salinidad, las altas temperaturas y la sequía. Respecto al anegamiento
en el estado de plántula, Grimoldi et al., 2015 han encontrado diferencias
entre cultivares de Grama Rhodes en la supervivencia y acumulación de
biomasa luego de 14 días de sumersión y dos semanas de recuperación
posterior.
En el caso de plantas adultas del cv Finecut los mismos autores
mostraron que fue capaz de tolerar inundación temporaria invernal y
primaveral sin exhibir muerte de plantas. En Grama Rhodes, la capacidad
de producir estolones es un aspecto fundamental a considerar en un
44
proceso de mejoramiento vegetal, ya que de ello depende la cobertura de
los lotes, principalmente de aquellos con mayor contenido de sales donde
se dificulta el establecimiento de las plántulas. Grama Rhodes cv Epica
INTA Peman es un cv tetraploide con alta tolerancia a salinidad que
posee excepcionales características de estolonamiento (Taleisnik et al.,
2016) lo cual le permite alcanzar una rápida cobertura de suelo.
En el NOA y NEA se considera que la obtención de 30 plántulas por
metro cuadrado a 60 días de la siembra permite lograr una buena
cobertura del lote. Aproximadamente unas 130.000 has de suelos salinos
se implantan anualmente con Grama Rhodes en estas áreas, utilizando
alguno de los métodos de siembra descriptos anteriormente.
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Taleisnik, E; Perez, H. 2016 Chloris gayana, una forrajera perenne con
alta tolerancia a salinidad. Grama Rhodes: Centenario de su liberación en
Argentina. Publicación conmemorativa. Ed. Jorge Toll Vera
45
46
Experiencias con especies megatérmicas en bajos alcalinos
de la Cuenca del Salado
José Otondo
INTA EEA Cuenca del Salado. Mitre 202 Chascomus, Bs As.
[Link]@[Link]
47
beneficios, al disminuir la temperatura del suelo, disminuye la tasa de
evaporación de agua y, con ello, el riesgo de salinización (Lavado y
Taboada, 1987).
Ambas especies presentan dormición, y si bien se las trata con hormonas
para acelerar su germinación, gran parte de las semillas permanecen
dormidas, lo que contribuye a que el porcentaje de logro al primer año no
suela superar el 10%. Se ha observado que este valor mejora
notablemente si al momento de la siembra hay humedad en el suelo y se
registran lluvias regulares posteriores a la implantación, por lo cual es
muy importante tener en cuenta el pronóstico meteorológico para decidir
la siembra.
En cambio, en suelos sin problemas de halomorfismo severo en
superficie (Natracuoles y Argiudoles), se han observado implantaciones
exitosas y elevadas producciones de forraje durante el primer verano. Sin
embargo, en estos suelos la competencia con el pastizal natural durante
el invierno-primavera post-implantacion afecta fuertemente el rebrote, la
producción y la persistencia de las megatérmicas por lo que no se
consideran ambientes adecuados para planificar una pastura con buena
perennidad de estas especies.
48
Sistema de siembra: Ambas especies deben sembrarse a muy poca
profundidad, ya que se trata de semillas muy pequeñas con pocas
reservas. No se han encontrado diferencias significativas entre sistemas
de siembra (directa, labranza mínima, convencional), por lo cual se
recomienda no laborear el lote a fin de no dañar la frágil estructura del
suelo y disminuir el riesgo de encostramiento superficial. La siembra en
línea a 0,5 cm de profundidad incrementó la densidad de plantas de
ambas especies (5 y 6 veces) comparada con la siembra al voleo dejando
la semilla en superficie (Otondo et al., 2014).
49
Tabla 1. Producción (Kg./MS/ha) de especies subtropicales en bajos
sódicos de la Depresión del Salado
Promedio
Producción
Penta
Especie Año anual
anual(*)
Kg/MS/ha
Kg/MS/ha
2006 4.916,41
Chloris gayana 2007 5.817,58
Var. Fine Cut 2008 4.339,67 5.010,48 a
2009 4.386,48
2010 5.592,29
2006 4.400,87
Panicum 2007 7.162,38
Coloratum 2008 5.931,91 5.495,77 a
Var. Klein 2009 4.659,21
2010 5.324,46
2006 2.532,54
2007 3.250,08
Testigo 2.632,40 b
2008 2.308,26
(Pastizal natural)
2009 2.099,38
2010 2.971,75
(*) Letras distintas difieren significativamente para p<0,05.
Veg. avanzado 64 14 62 10
Reproductivo 61 12 59 8
Madura 58 10 56 6
50
Fertilización: Estudios realizados sobre pasturas de 4 años en suelos
halomórficos registraron repuesta a la fertilización con N (Urea) y P
(Superfosfato triple de calcio) en P. coloratum. La respuesta se registra
con dosis medias de los nutrientes, del orden de P25 y N50 (Tabla 3). No
obstante, al ser ambientes complejos es necesario continuar con la
investigación para confirmar este comportamiento e identificar las
variables por las cuales la respuesta a la fertilización no fue mayor.
Utilización al primer año: Durante el año de implantación el objetivo es
lograr la máxima cobertura del suelo. Por ello, se recomienda no
pastorear el lote si el coeficiente de logro fue muy bajo, para permitir la
semillazón de P. coloratum y la emisión y enraizamiento de estolones de
C. gayana. Además el forraje en pie protegerá a las plantas de las
heladas durante el primer invierno. Durante la primavera siguiente es
recomendable realizar un pastoreo de limpieza a principios de octubre
para favorecer el rebrote y el nacimiento de nuevas plántulas en el caso
de P. coloratum. Si bien ambas especies producen abundante calidad de
semilla de una calidad aceptable (Gracia et al., 2015), sólo se han
observado nacimientos significativos a partir de semillas generadas in situ
sobre pasturas de P. coloratum (Otondo et al., 2013).
Tabla 3: Biomasa (kg /ha) para las dosis de fósforo (P) y nitrógeno (N) y las
estaciones primavera-verano 1 (PV1), otoño –invierno 1 (OI1) y primavera-verano
2 (PV2). (Otondo, 2015)
51
dependerá del objetivo productivo, y debe surgir de un balance entre
calidad y cantidad de materia seca. Pastoreos frecuentes favorecen la
calidad del forraje pero pueden limitar la producción total de la pastura,
mientras que pastoreos más laxos pueden permitir una mayor
acumulación total de forraje pero de menor calidad por el pasaje de los
macollos a estadios reproductivos. Teniendo en cuenta que se trata de un
ambiente frágil, donde el estrés hídrico es una constante, frecuencias de
pastoreo laxas (60 – 70 días entre pastoreos), serían adecuados para
lograr una buena producción y persistencia de la pastura. Con esta
frecuencia deberían considerarse a ambas especies como un recurso de
calidad nutricional regular, a utilizar con rodeos de bajos requerimientos.
Perennidad: En un estudio realizado sobre pasturas implantadas en
ambientes hidro-halomórficos de la Cuenca del Salado se evaluó la
evolución de la densidad de matas de pasturas monofiticas de C. gayana
y P. coloratum. Se establecieron 9 pasturas de ambas especies a la par,
y se registró anualmente la densidad de matas. En C. gayana fue muy
variable entre sitios, y disminuyó significativamente con los años. La
pérdida total de pasturas (n) de esta especie se incrementó
gradualmente, y luego de un evento de encharcamiento prolongado
seguido de una primavera de alta producción del pastizal natural, entre el
año 3 y 4, se observó su desaparición en la mayoría de los sitios, que
fueron repoblados por especies nativas. En cambio, la densidad de matas
en P. coloratum fue menos variable entre sitios, sin registrarse diferencias
significativas entre años. Ninguna pastura de esta especie se perdió
(Tabla 4), a pesar de haber sido afectadas por los mismos eventos de
encharcamiento que C. gayana. Cada primavera C. gayana rebrotó recién
en diciembre, 2 meses más tarde P. coloratum, registrando una
importante competencia con malezas. Además en P. coloratum se
observaron plántulas nuevas, consecuencia de la resiembra natural.
Estos resultados mostrarían una mejor adaptación y mayor persistencia
de las pasturas de P. coloratum, en ambientes hidro-halomórficos de la
región en estudio.
Rol de estas forrajeras en el sistema productivo de cría vacuna: La
implantación de megatérmicas en suelos Natracualfes puede tener más
de un objetivo. Por un lado pueden utilizarse para incrementar la
producción de forraje respecto de la estepa de halófitas y si son
manejadas adecuadamente pueden considerarse un recurso forrajero
estratégico para cubrir un bache de producción netamente estival, ya que
concentran su oferta de forraje en enero-febrero. También pueden
utilizarse para la confección de reservas (rollos). Por otro lado puede
generar mejoras en las propiedades físicas del suelo y su contenido de
materia orgánica, y en menor medida, en los parámetros de
52
halomorfismo. Esto se debe a una mayor cobertura del suelo y un
incremento en la biomasa de raíces, que favorece la estructuración de
suelo, permitiendo posteriormente un mayor ingreso de agua en el perfil
(Otondo et al., 2015).
Pasturas 1° 2° 3° 4°
Bibliografía
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54
Productividad y sustentabilidad con pasturas perennes en
suelos bajos: más de 500 kg de carne/ha de pastura/año
Ing. Agr. [Link]. M. Alejandra Marino y Dra. Mónica G. Agnusdei
Unidad Integrada Balcarce - [Link]@[Link]
En la Provincia de Buenos Aires existen vastas áreas con suelos no aptos
para actividades agrícolas que se destinan a la ganadería extensiva
(Vazquez et al., 2008). En la denominada Pampa Deprimida, integrada
por la Depresión del Río Salado y la Depresión de Laprida, la actividad
predominante es la ganadería vacuna de cría-recría. La Cuenca del
Salado, con una superficie de 6,5 millones de ha y más de 6 millones de
cabezas, es una de las principales regiones de cría bovina de la
Argentina. En los últimos años, un marcado proceso de agriculturización
ha desplazado la ganadería hacia áreas no aptas para la realización de
cultivos. Esta reducción de la superficie ganadera ha motivado una
progresiva intensificación de los sistemas productivos y el incremento de
la carga animal (de < 1 EV/ha a 1,2 EV/ha, Vazquez et al., 2008).
Con un régimen pluviométrico anual que varía entre 800 y 1000 mm,
recurrentemente ocurren excedentes (principalmente en invierno) y
severos déficits hídricos (en diversas épocas del año, sobre todo en
verano). Una condición generalizada es el relieve plano-cóncavo,
suavemente deprimido y de muy bajo gradiente de pendiente. Más del 60
% de los suelos de la región están afectados por exceso de sales y de
sodio intercambiable. Asimismo presentan un horizonte arcilloso sódico
poco permeable en profundidad (horizonte Bt nátrico), y se pueden
distinguir Natracuoles (ácidos en superficie con pH < 7 y alto contenido de
materia orgánica) y Natracualfes (alto sodio intercambiable y pH > 8,5
desde la superficie).
En estos ambientes el agropiro alargado es una gramínea perenne que
se adapta y persiste con elevado rendimiento de forraje de calidad.
Conocida por su rusticidad y capacidad de adaptación a moderada
salinidad, inundación o sequía. En campos bajos de aptitud ganadera con
pasturas de agropiro se han registrado producciones de carne superiores
a 500 kg carne/ha de pastura (Di Marco et al., 2013; Planiscich, 2015).
Asimismo, otra especie que ha demostrado su capacidad productiva en
ambientes con limitantes es la festuca alta.
Estos valores son desconocidos, aún por los mismos productores
ganaderos que los consideran "ambientes marginales". Comúnmente se
encuentran ocupados por pastizales de bajo potencial de producción de
forraje, con predominancia de especies como “pelo de chancho”, o por
55
pasturas degradadas, enmalezadas - viejas o nuevas - de muy baja
productividad. Debido a su pobre base forrajera, la producción actual de
cría y recría en estos sistemas (menos de 100 kg de carne/ha) se
encuentra muy por debajo de los techos productivos mencionados
anteriormente. Por lo tanto, resultan ser el nicho de mayor potencial para
incrementar la producción de carne a campo dentro de la Pampa Húmeda
(Agnusdei y Di Marco, 2015; Agnusdei et al., 2014).
Para aumentar la oferta forrajera se ha optado por la utilización de
promociones y verdeos. Sin embargo los sistemas ganaderos basados en
cultivos anuales (verdeos de invierno y de verano) son más propensos a
manifestar problemas de sustentabilidad y tienen una alta dependencia
de las lluvias y del abastecimiento de insumos. Con las promociones de
raigrás anual en suelos aptos para Agropiro y Festuca se “pierden de
producir” de 3 a 6 t MS/año de forraje debido al tiempo “improductivo”, lo
cual representa una pérdida entre 100-300 kg. de carne.
La propuesta en síntesis:
56
implementar referidos a la siembra, la fertilización y el pastoreo, que se
basan en principios científicos robustos, de alta probabilidad de impacto.
57
Tabla 1: Resultados productivos en pasturas de agropiro/festuca, con animales de
recría en campos ganaderos.
Produ-
Carga ADPV cción
Especie Periodo
(cab/ha) (g/día) (kg
carne/ha)
0,720
Festuca alta Otoño-Invierno
(hembra)
(Recavarren, (marzo-agosto) 3,4 369
0,570
2012) (133 días)
(macho)
Primavera
Agropiro
(Septiembre- 0,800
(Arnaude, 5 370
diciembre) (terneras)
2013)
(90 días)
Primavera
Agropiro
(Octubre- 0,916 (Oct)
(Planiscich, 12,5 604
diciembre) 0,548 (Nov)
2015)
(75 días)
Agropiro Festuca
Días de pastoreo 92 133
Categoría animal Vaquillonas Vaquillonas y Novillos
Peso animales (kg) 250 250
Carga animal
5 6,2
(cab/ha)
Ganancia de peso
793 800
(g/día)
Producción de carne
365 660
(kg/ha)
Costo de
130 115
implantación (kg)
58
Por otra parte, en la Figura 2 se puede observar información obtenida por
Grupos CREA Olavarría y Laprida. Pasturas de festuca mantuvieron
mayor carga animal que avena durante abril y mayo, y valores similares
durante junio, julio y agosto. Sin embargo, sobre el verdeo de invierno
hubo que recurrir a la suplementación para mantener dicha carga y
obtener ganancias de peso de 700 g/cab/día semejantes a las registradas
sobre festuca.
6 1500
a b
4 1000
Cabezas/ha
500
2
kg/ha
0
0 Avena Festuca
Mar Abr May Jun Jul Ago
Consideraciones finales
Bibliografía
59
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248: 272-584.
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