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Santiago: Fe y Obras en la Iglesia Primitiva

Este documento presenta un resumen del libro de Santiago. En 3 oraciones o menos: Santiago, el medio hermano de Jesús, escribió esta epístola entre los años 45-49 d.C. para corregir a los cristianos judíos que dependían demasiado de la fe sin obras. El libro enfatiza que la verdadera fe se demuestra a través de las obras y advierte contra el favoritismo hacia los ricos en la iglesia primitiva.
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Santiago: Fe y Obras en la Iglesia Primitiva

Este documento presenta un resumen del libro de Santiago. En 3 oraciones o menos: Santiago, el medio hermano de Jesús, escribió esta epístola entre los años 45-49 d.C. para corregir a los cristianos judíos que dependían demasiado de la fe sin obras. El libro enfatiza que la verdadera fe se demuestra a través de las obras y advierte contra el favoritismo hacia los ricos en la iglesia primitiva.
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1.

CONTEXTO HISTORICO
AUTOR: Santiago ¨Siervo de Dios y del Señor Jesucristo¨
 El nuevo testamento menciona por lo menos tres hombres llamados Jacobo, y este
nombre equivale a Santiago.
 La mayoría de estudiosos de la Biblia concuerdan que el autor fue Jacobo el medio
hermano de Jesús (Gálatas 1:19)
 Jacobo era el líder del Gran concilio de Jerusalén (Hechos 15)
 Era un pilar de la iglesia en Jerusalén (Gálatas 2:9)
 Judas también lo menciona en el Capítulo 1
FECHA: El libro de Santiago se escribió entre el 45 y 49 d.C
TEMA: La fe que Obra
RAZON POR LA CUAL SE ESCRIBIO ESTE LIBRO: Que los cristianos Judíos
dependían demasiado de la Fe, no tocaban nada de la practica (Obras de fe) por ello se
escribe para corregir algunos detalles relacionados, pareciera que están en la tentación de
querer enriquecerse

DESTINATARIOS:
 Judíos convertidos que vivían fuera de la tierra Santa
 A las 12 tribus que están en la dispersión
FORMA Y ESTILO DE ESCRITURA
 Santiago contiene 2 tipos de escritura como en el Antiguo Testamento:
 PROFECIA
 SABIDURIA
 Por un lado escribe como los profetas. A veces es tierno como el profeta Jeremías
 Santiago llama a sus lectores Hermanos y Hermanos míos amados (Santiago 1:2,
16, 19, 2:1,5, 3:1,10,12, 4:11, 5:7,9,10,12)
 Nos recuerda al Profeta Natan que reprendió al Rey David cara a cara
 Las palabras de Santiago son fuertes y directas (Santiago 2:20, 4;4,8,9)
 Santiago escribió como un profeta
 Hay 108 versículos en los 5 capítulos de Santiago
 En estos versículos hay más de 50 mandamientos directos
 Su estilo descrito nos recuerda de la manera que Jesús enseño su sermón del monte
GÉNERO LITERARIO: Epistolar y Diatribo (Discurso escrito u oral en el que se
injuria o censura a alguien o algo.)
TEXTO CLAVE:
 Santiago 1:27 La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta:
Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha
del mundo.
 Santiago 2:26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin
obras está muerta.

2. EL TEMA DE LOS POBRES


Santiago escribe sobre la pobreza y la riqueza

Santiago 1:10-11 Según lo vio Santiago, el Evangelio le trae a cada uno lo que
necesita.
1) Trae al pobre un nuevo sentido de su propia valía.
a) Aprende que él importa en la iglesia: En la Iglesia
Primitiva no había diferencia de clases. Podía suceder que un
esclavo fuera el pastor de la congregación y su amo un
simple miembro.
b) Aprende que él importa en el mundo. El Evangelio, enseña
que todas las personas tienen una tarea que realizar en el
mundo. Cada uno le es útil a Dios; y aunque esté confinado
en el lecho del dolor, su oración puede seguir actuando en el
mundo de la gente.
c) Aprende que le importa a Dios.
2) Por otra parte el Evangelio trae al rico un sentido nuevo de
autodesprecio. El gran peligro de la riqueza, es que tiende a
darle a la persona un falso sentido de seguridad. Se siente
segura; cree que tiene los recursos para enfrentarse con todo
y para redimir de cualquier situación adversa.
Santiago traza un cuadro pictórico que sería muy familiar en
Palestina. En los descampados, si hay un chubasco alguna
vez, brotan las delgadas hojas de la hierba verde; pero el
ardor del sol la agosta en un solo día como si no hubiera
existido. El viento solano es el kausón, el viento abrasador
del Sudeste… Venía derecho del desierto y se lanzaba sobre
Palestina como la bocanada que sale de un horno ardiendo
cuando se abre la compuerta. En una hora quemaba toda la
vegetación.
Esa es la descripción de lo que sucede con una vida que
depende de la riqueza. El que pone su confianza en la riqueza
confía en algo que le pueden arrebatar los azares y avatares
de la vida en cualquier momento (Isaías 40: 6 y ss.; Salmo
103:1 y ss.).
El mensaje de Santiago es que el sabio es el que pone su
confianza en lo que no se puede perder.
Santiago 2:1-4 La frase “hacer acepción de personas” quiere decir obrar con
parcialidad a favor de alguien porque es rico, influyente o
popular. Es una falta que toda la Biblia condena
insistentemente. Los líderes ortodoxos judíos no tuvieron
más remedio que admitir que Jesús no hacía acepción de
personas (Lucas 20:21; Marcos 12:14; Mateo 22:16).
Después de la visión del lienzo con animales limpios e
inmundos, Pedro aprendió que Dios no hace acepción de
personas (Hechos 10:34). Pablo estaba convencido de que los
judíos y los gentiles reciben el mismo juicio de Dios, porque
Dios no tiene favoritos (Romanos 2:11). Esta es una verdad
en la que Pablo insiste a menudo (Efesios 6:9; Colosenses
3:25).
La palabra original es curiosa: prosópolémpsía… que quiere
decir levantar el rostro... El levantar la cara de alguien, en
lugar de hacer que bajara la cabeza o que se le cayera la cara
de vergüenza, era tratarle favorablemente.
En su origen no era una expresión mala. Simplemente quena
decir aceptar a una persona como buena. Pero la expresión
adquirió rápidamente un sentido malo. Pronto llegó a
significar, no tanto el favorecer a una persona como el
mostrar favoritismo, dejarse uno influir indebidamente por la
posición social, el prestigio, el poder o la riqueza de una
persona.
La gran característica de Dios es su absoluta imparcialidad
(Levítico 19:15). Aquí se hace hincapié en algo que es de
capital importancia. Un juez puede ser injusto, tanto por
someterse al poderoso, como para presumir de favorecer al
pobre…
Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento condenan la
parcialidad en el juicio y el favoritismo en el trato que
proviene de darle una importancia indebida a la posición
social, riqueza o influencia (Proverbios 22:2).
Santiago temía que el esnobismo pudiera invadir la iglesia.
Traza la caricatura de dos hombres que entran en la reunión,
uno vestido lujosamente y con los dedos llenos de anillos de
oro, y el otro; como podía. Al rico se le acomoda
ceremoniosa y respetuosamente en un lugar especial,
mientras que al pobre se le dice que se quede de pie o que se
ponga en cuclillas en algún rincón; no se le ofrece ni un
taburete para
No cabe duda que habría problemas sociales en la Iglesia
Primitiva. La iglesia era el único lugar del mundo antiguo en
el que no existían diferencias. Al principio tiene que haber
habido alguna timidez inicial cuando el amo se sentaba en el
mismo banco que su esclavo, o cuando llegaba el amo y se
encontraba que era su esclavo el que estaba dirigiendo el
culto y administrando los sacramentos. Además, en sus
principios la Iglesia era predominantemente pobre y humilde;
y por tanto, si un rico se convertía e incorporaba a la
comunión fraternal, existiría la tentación de darle
importancia y tratarle como un trofeo especial del Señor.
La iglesia debe ser el único lugar en el que desaparecen todas
esas diferencias. No puede haber diferencias de rango y
prestigio cuando las personas se reúnen en presencia del Rey
de la gloria. No puede haber diferencias de méritos cuando
las personas se reúnen en la presencia de la suprema santidad
de Dios. En su presencia, todas las diferencias terrenales son
menos que polvo, y toda dignidad humana como trapos de
inmundicia. En la presencia de Dios, la humanidad es solo
una.
En el versículo 4 la palabra para “distinciones” es diakrithéte;
que refiere a diferencias de clase, que no deben existir en la
comunidad cristiana. Santiago dice: “Si obráis así, sois como
jueces que tienen malos pensamientos” pensando
seguramente en Mateo [Link] “No juzguéis para que no seáis
juzgados”.
Santiago 2:5-6 “Dios -decía Abraham Lincoln- tiene que querer mucho a las
personas sencillas, porque ha hecho un montón”.
El Evangelio siempre ha concedido prioridad a los pobres.
En el primer sermón de Jesús en la sinagoga de Nazaret, su
proclama fue: “¡Dios me ha ungido para que les anuncie la
Buena Noticia a los pobres!” (Lucas 4:18). Su respuesta a la
pregunta del perplejo Juan de si era Él el Escogido de Dios
culminó en la afirmación: “¡Y a los pobres se les proclama el
Evangelio!” (Mateo 11:5). La primera de las
Bienaventuranzas fue: “¡Bienaventurados los pobres- en
espíritu, porque suyo es el Reino del Cielo!” (Mateo 5:3).
Durante el ministerio de Jesús, cuando le cerraron las puertas
de las sinagogas y salió a los caminos, los cerros y las costas,
fue a las multitudes de hombres y mujeres corrientes a los
que dirigió su mensaje. En los días de la Iglesia Primitiva era
a las multitudes a las que se dirigían los predicadores
callejeros. De hecho, el Evangelio proclamaba que eran los
que no les importaban a los poderosos ni a los ricos los que
le importaban supremamente a Dios (1 Corintios 1:26).
No es que Cristo y la Iglesia no quieran a los grandes y a los
ricos y a los sabios y a los poderosos; tenemos que estar en
guardia contra la cursilería contraria, como ya hemos visto.
Pero estaba claro que el Evangelio ofrecía tanto a los pobres
y exigía tanto de los ricos que eran los pobres los que estaban
más dispuestos a entrar en la iglesia.
Santiago no les cierra la puerta a los ricos ni mucho menos;
pero está diciendo que el Evangelio de Cristo les resulta
especialmente atractivo a los pobres, porque son bien
recibidos los que no tenían a nadie que los recibiera, y
porque se sienten apreciados los que el mundo considera que
no valen nada.
En la sociedad en la que vivía Santiago, los ricos oprimían a
los pobres. Los arrastraban a los tribunales, probablemente
por deudas. En el límite inferior de la escala social la gente
era tan pobre que a duras penas podía vivir, y los
prestamistas eran abundantes y despiadados… No es la
riqueza lo que condena Santiago, sino la conducta dé los
ricos despiadados.
Eran los ricos los que blasfemaban el Nombre que invocaban
los pobres. Tal vez se refiera al nombre de cristianos que los
de Antioquía les pusieron de mote burlesco a los seguidores
de Cristo; o puede que fuera el nombre de Cristo que se
pronunciaba sobre los cristianos en el bautismo. La palabra
que usa Santiago es epikaléisthai, que era la que se usaba
cuando una mujer tomaba el nombre del marido al casarse, o
un chico, al que se ponía el nombre del padre cuando le
reconocía. El cristiano toma el nombre de Cristo; se llama
cristiano por su relación con Cristo, como si en el bautismo
naciera y fuera reconocido como miembro de la familia de
Cristo.
Los ricos y los amos tendrían muchas razones para injuriar el
nombre de cristiano. Un esclavo que se hacía cristiano daba
muestras de una nueva independencia; ya no se arrastraría
ante el poder de su amo, el castigo dejaría de atemorizarle y
aparecería ante el amo revestido de una nueva personalidad.

Santiago 2:15-16 Lo que Santiago no puede soportar es la profesión sin la


práctica, las palabras sin acciones. Escoge una ilustración
muy clara de lo que quiere decir… ¿Para qué sirve una
compasión que no pasa a la ayuda práctica? La fe sin obras
es una cosa muerta. Este es un pasaje que tendría sentido
especialmente para los judíos.
Para un judío, la limosna tenía una importancia suprema.
Tanto era así que se usaba la misma palabra para limosna y
para justicia o integridad. La limosna se consideraba como la
única defensa de una persona cuando Dios la juzgara.
Cuando los líderes de la iglesia de Jerusalén dieron su
conformidad a que Pablo se dirigiera a los gentiles, la única
condición que le pusieron fue que no se olvidaran de los
pobres (Gálatas 2:10). Esta insistencia en la ayuda práctica
era una de las grandes y buenas señales de la piedad judía.
Pero había una tendencia en la religiosidad griega a la que
esta insistencia en la compasión y la limosna resultaría
extraña… Cuando Virgilio hace el retrato del hombre
perfectamente feliz, menciona que no tiene piedad de los
pobres, ni compasión de los afligidos; porque tales
emociones desequilibrarían su serenidad. Esa actitud es la
opuesta a la judía.
En su planteamiento de este asunto, Santiago es
profundamente correcto. No hay nada más peligroso que la
experiencia repetida de una emoción sutil que no conduce a
la acción. En cierto sentido es cierto que nadie tiene derecho
a sentir compasión a menos que por lo menos haga lo posible
por concretarla en acción. Una emoción no es nada, en lo que
nos podamos regodear; sino algo que, al precio del esfuerzo,
la disciplina y el sacrificio, debe convertirse en una acción
favorable y provechosa.

Santiago 5:1-6 En los primeros seis versículos de este capítulo, Santiago se


propone dos cosas. La primera, mostrar lo totalmente inútiles
que son las riquezas terrenales; y la segunda, mostrar el
carácter detestable de los que las poseen. Al hacerlo, espera
prevenir a sus lectores para que no pongan sus esperanzas en
las cosas terrenales.
La palabra “aullada”. En griego odolythein, describe el terror
pánico de los que se tienen que enfrentar con el juicio de
Dios (Isaías 13:6; 14:31; 15:2s; 16:7; 23:1, 14; 65:14; Amós
8:3).
En Oriente había tres fuentes principales de riqueza, y
Santiago usa una palabra para describir la descomposición de
cada una. La palabra para pudrirse (sépein) sugiere que se
trata de los cereales y los alimentos en general. Las ropas
también eran una riqueza en Oriente. (Jueces 14:12; 2 Reyes
5:5, 22). Pablo aseguraba que no había codiciado el dinero ni
la ropa de nadie (Hechos 20:33). El clímax de la
descomposición llega al final de la lista. Hasta el oro y la
plata se corroerán totalmente. Lo extraordinario es que el oro
y la plata son incorruptibles; pero Santiago advierte de la
manera más viva que hasta lo más precioso y aparentemente
indestructible será destruido.
El moho es la prueba de que todas las cosas terrenales no
tienen permanencia ni valor reales. Más aún: son una
advertencia de la muerte. El deseo de estas cosas es como un
moho mortal que se va apoderando de los cuerpos y las
almas… Todo lo que quedará será un fuego devorador que lo
aniquilará todo.
Santiago está convencido de que el concentrarse en las cosas
materiales es no sólo entregarse a fantasías fugaces, sino a
cosas que generan la destrucción total de la persona.
(No hay libro en ninguna literatura que hable tan
explosivamente de la injusticia social como la Biblia, ni que
haya actuado tan poderosamente en la dinámica social. No
condena la riqueza como tal; pero no hay libro que insista
más en la responsabilidad de la riqueza y en los peligros que
acechan al que tiene abundancia de las cosas de este mundo).
Aquí tenemos la condenación de la riqueza egoísta y
avasalladora, y el fin al que conduce.
a) Los ricos egoístas han obtenido su riqueza injustamente.
La Biblia no deja lugar a dudas de que el obrero es digno de
su salario (Lucas 10:7; 1 Timoteo 5:18). Los jornaleros
vivían entonces en Palestina al borde de la pobreza. El jornal
era escaso; les resultaba imposible ahorrar nada; y si se les
retenía el jornal, aunque fuera sólo por un día, sencillamente
ni él ni su familia podían comer (Deuteronomio 24:14 y ss.;
Levítico 19:13; Malaquías 3:5).
La preocupación social de la Biblia se expresa en palabras de
la Ley y de los Profetas y de los Sabios por igual.
¡Santiago dice que los gritos de los segadores han llegado a
los oídos del Señor de los ejércitos! La Biblia enseña en
todas sus partes que el Señor del universo se preocupa de los
derechos de los trabajadores.
b) Santiago dice que los ricos egoístas usan mezquinamente
sus riquezas. Viven en la tierra desenfrenadamente siendo
disolutos; que quiere decir vivir en lascivo desenfreno. Les
viene la condenación a los ricos egoístas porque han usado
sus riquezas para gratificar su propia ansia de lujo y sus
pasiones más bajas, y han olvidado sus deberes con los
demás.
c) El que escoge ese camino escoge también su fin. El
destino del ganado engordado es la matanza; y los que no
han buscado más que el lujo desbordado y los excesos
egoístas se han engordado a sí mismos para el Día del Juicio.
El egoísmo siempre conduce a la destrucción del alma.
d) Los ricos egoístas han condenado a muerte al justo que no
les ofrecía resistencia, refiriéndose a los mansos que en su
bondad son ultrajados por los ricos y el poder de sus
riquezas… Puede que Santiago recuerde a Jesús, el Justo que
no abrió su boca al ser condenado injustamente (Isaías 53) y
esté diciendo que, en su opresión de los pobres y de los
justos, los ricos egoístas han crucificado a Cristo otra vez.
Todas las heridas que el egoísmo inflige a los que son de
Cristo son heridas que se le infligen a Él.
Alcibíades, el amigo de Sócrates, vivía desenfrenadamente.
A veces le decía: « Te odio; porque siempre que te veo me
haces verme tal como soy.» El malvado eliminaría con gusto
al bueno, porque le recuerda cómo es y cómo debería ser.

3. BOSQUEJO ANALITICO DE SANTIAGO

1. Dirección y saludo (1:1)


2. ENFRENTAR LAS TENTACIONES Y PRUEBAS (1:2–18)
 Reconocer el propósito de Ellas (1:2–4)
 Orar por la Sabiduría para enfrentarlas (1:5–8)
 Regocijarse en su resultado (1:9–12)
 Discernir la fuente de la tentación (1:13–18)
3. OIR LA PALABRA Y OBRDECERLA (1:19–27
4. SER IN PARCIAL NO MOSTRAR FAVORITISMO (2:1-13)
5. PROBAR LA FE POR LAS OBRAS (2:14-26)
6. RECONOCER Y EVITAR EL PECADO (3:1- 5:6)
 Efectos dañinos de una lengua descontrolada (3:1–12)
 Dos tipos de Sabiduría: Terrenal y de lo Alto (3:13–18)
 Dos actitudes: Amar al mundo y Amar a Dios (4:1-10)
 Juzgar a un Hermano (4:11-12)
 Jactarse del mañana ( 4:13-17)
 La Riqueza egoísta (5:1-6)
7. VIVIR POR LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
 Ser paciente en el sufrimiento (5:7-11)
 Ser sincero que su sí sea si (5:12)
 Practicar la oración por los enfermos (5:13-18)
 Procurar hacer volver a los extraviados de la fe (5:19-20)

4. ESTUDIO EXEGETICO DE LA CARTA A SANTIAGO

Enfrentar las tentaciones de las pruebas (Santiago 1:2-18)


 Frecuentemente Santiago usa las palabras tentaciones y pruebas, la palabra prueba,
se refiere a los problemas que le sobreviven a los creyentes, exteriormente. En
contraste, las tentaciones se presentan desde nuestro interior (Sgto. 1-13-15), por los
deseos de la carne.

 Santiago detalla la vida completa de pecado (Sgto. 1:14-15) el pecado comienza tan
pequeño como un bebe que comienza a formarse dentro de su madre. Poco a poco,
el pecado, va creciendo y cuando este maduro trae la muerte espiritual. A veces nos
maravillamos de ver cuan rápidamente los niños crecen. Así mismo, el pecado crece
más rápido y llega a ser mas grande de los que se espera. Como un predicador dijo,
¨el pecado lo llevara mas lejos de donde usted quiere ir; lo retendrá por mas tiempo
del que quiera permanecer y le cobrara más de lo que quiera pagar.
Oír la palabra y obedecerla (Santiago 1:19-27)
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre
que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va,
y luego olvida cómo era. Santiago 1:23-24

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre
insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y
soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:26-27

Pruebe la fe por obras (Santiago 2:14-26)


En 1955 Martin Lutero se refirió a Santiago como una epístola hecha de paja

5. CONTROVERSIA DE LAS OBRAS DE SANTIAGO FRENTE A LA GRACIA.

 La aparente contradicción entre la doctrina de la justificación por la fe de Pablo, tal


como la encontramos en Gal 2,16 o Rom 3,28, y la afirmación de Santiago de que la
fe, por sí sola, es inútil, fue uno de los motivos que llevó a Lutero a considerar la
Carta de Santiago como una «epístola de paja» en su prólogo al Nuevo Testamento
de 1522.
 La interpretación de esta contradicción como polémica entre ambos autores ha
marcado profundamente la interpretación del escrito, especialmente durante el
último siglo. Para algunos, Santiago está respondiendo a Pablo o a seguidores de
Pablo que han radicalizado su postura; para algún otro estudioso es Pablo quien
responde a Santiago, pero, en realidad, reducir la comparación a la formulación de
una sola frase es una simplificación reduccionista que distorsiona sus posturas.
 Las semejanzas y diferencias entre Pablo y Santiago son mucho más amplias y
complejas. Como señala L. T. Johnson, ambos comparten una serie de términos
como justicia (dikaiosynē), salvación (sōzō), fe (pistis), ley (nomos) y obras (erga);
ambos comparten herramientas retóricas, como la diatriba, propias de una
exhortación moral, y ambos estarían de acuerdo en la necesidad de expresar la
identidad cristiana en un comportamiento moral coherente (Gal 6,4; Sant 2,12). En
este sentido moral de una acción que expresa las propias convicciones, ambos
emplean el término obras (erga); Pablo lo usa mayoritariamente en este sentido,
cuando no se refiere a la obra de Dios, por ejemplo en 1 Cor 3,10-15; 2 Cor 9,8 y
Col 1,10, en coherencia con el uso predominante en el resto del Nuevo Testamento
(Mt 5,16; 11,19; 23,3; Jn 3,19-21; 8,39; Hch 9,36; 26,20; Heb 10,24; 1 Pe 2,12; 1 Jn
3,12; 2 Jn 1,11; 3 Jn 1,10; Ap 2,2; 3,[Link]; 20,12.13).
 También comparten Pablo y Santiago una concepción de la Ley (nomos) como
expresión de la voluntad de Dios cuya realización se impone, no solo su
conocimiento (Rom 2,13), como afirmará Santiago respecto de la palabra (logos) en
1,22-25. Una Ley cuyo cumplimiento pleno se encuentra para Pablo en el precepto
del amor (Rom 13,8; Gal 5,6) y que Santiago formula como Ley perfecta, Ley de
libertad o Ley del Reino (Sant 1,25; 2,8). No obstante, cabe resaltar que Santiago
nunca usa la expresión, típicamente paulina, obras de la Ley, nunca conecta am-
Enigmas 33 bos sustantivos, seguramente porque su contexto es distinto.
 Pablo polemiza en la Carta a los Gálatas contra aquellos que quieren imponer la
circuncisión y el cumplimiento íntegro de la Ley a los creyentes que no proceden
del judaísmo (Gal 4,9- 10; 5,3.12). Tales prácticas, denominadas por Pablo obras de
la Ley, se oponen a la fe en Cristo como principio de justificación ante Dios. La
relación correcta con Dios no acontece por medio de la Ley, sino de la fe y de la
promesa. Abraham es el ejemplo de ser humano justificado por la fe y receptor de la
promesa de bendición, anterior a la Ley (Gal 3,17). En la Carta a los Romanos, en
un tono tranquilo, elaborado y alejado de la polémica, Pablo vuelve a formular su
postura respecto al judaísmo y su misión universal. La prueba de la precedencia de
la fe sobre la circuncisión es precisamente que Abraham fue justificado (Gn 15,6)
antes de circuncidarse (Gn 17,24). Así pues, la promesa y la herencia se vinculan a
la fe, no a la circuncisión.
 Estas preocupaciones de Pablo parecen totalmente ajenas al escrito de Santiago.
Este no se refiere en ningún momento a la práctica de la circuncisión, sino a la
vivencia práctica y cotidiana de la fe.
 La fe para Santiago se opone a la práctica de la discriminación, se opone al discurso
que no se convierte en hechos, incluso a una ortodoxia que no extrae las
consecuencias misericordiosas de sus fórmulas. Santiago también polemiza, pero
contra la escisión entre la fe y la vida de los creyentes.
 Podemos terminar diciendo, la coincidencia en el uso de determinados términos no
nos obliga a deducir un diálogo entre ambos, ni mucho menos una polémica. Sus
intereses y preocupaciones pastorales son distintos y, por eso, ambos se refieren a
realidades diferentes, aun cuando coincidan en una serie de términos.

Comparando y Contrastando
La Enseñanza de Pablo y de Santiago
 
 
Pablo y Santiago no se contradecían mutuamente; más bien, se complementaban
mutuamente. Lo que ambos hombres escribieron estaba inspirado por Dios (2 Timoteo
3:16) y es verdad. Pablo estaba enfocado en el hombre inconverso y como podía llegar a
estar bien con Dios. El enfoque de Santiago era en la persona salva y como podía mostrar
su fe y demostrar la realidad de su fe.
 
 
 
La Enseñanza de Pablo
La Enseñanza de Santiago
 
   
No puedes ser salvo por obras No puedes demostrar que eres salvo sin
(Efesios 2:8-9) obras (Santiago 2:14, 18)
   
  ¿Cómo puede una persona demostrar que
¿Cómo puede ser salva una persona? es salva? ¿Cómo puede “mostrar su fe”?
   
Sólo por fe (Romanos 3:28) Sólo por obras (Santiago 2:18)
   
Fe sin obras salva (Romanos 3:28) Fe sin obras no salva (Santiago 2:14)
   
Esta es una fe viva (fe que salva) Esta es una fe muerta (Santiago 2:18)
   
Sólo la fe salva La fe que salva no está sola.
 
Una persona no es salva por obras.  
  Una persona salva hará buenas obras.
(Las “obras” son rechazadas por Pablo  
como medio de salvación: es errado decir (Santiago entiende que las “obras” son
que una persona tiene que hacer buenas el resultado de la salvación: una persona
obras para ser salva). hace buenas obras porque es salva).
   
Estas son obras meritorias, es decir, obras Estas son obras de fe, es decir, obras que
que se hacen con el fin de merecer o ganar nacen de una fe viva y real.
la salvación.
   
Pablo está de acuerdo con Santiago. Santiago está de acuerdo con Pablo.
   
El enseñó que las buenas obras acompañan El enseñó que una persona hereda el reino
a la fe que salva (Ef. 2:10; Tito 3:8; Gá. solo por fe (Santiago 2:5) y que Abraham
5:6; Fil. 2:11-12). fue justificado por fe (2:23).
 
 
Santiago usó el ejemplo de Abraham
Pablo usó el ejemplo de Abraham cuando
cuando su fe fue puesta a prueba, como 40
primero creyó a Dios (Romanos 4:3 y
años más tarde (Santiago 2:21 y comparar
comparar Génesis 15:6)
Génesis 22).
 
 
El error que corrige Santiago:
El error que corrige Pablo:
 
 
Las obras no son necesarias una vez que la
La salvación es por las obras de la ley (el
persona es salva (el error del
error del legalismo)
antinomianismo)
   
Pablo escribió acerca de cómo un pecador Santiago escribió acerca de cómo un
es justificado ante Dios creyente puede demostrar que su fe es
  genuina (justificación o vindicación ante
  los hombres)
 
En el Concilio de Jerusalén de Hechos 15 el tema principal era que la salvación es por
gracia por medio de la fe y no por las obras de la ley. Ver el error de Hechos 15:1 y la
conclusión de Pedro en Hechos 15:9, 11. Santiago, que tuvo un rol principal en esta
discusión, nunca manifestó algún desacuerdo con Pedro o Pablo sobre  esta materia
crucial.
 
 
La perspectiva de Santiago: él tenía en
La perspectiva de Pablo: él tiene en mente
mente al creyente (o al que dice ser
al pecador culpable que necesita estar bien
creyente) que necesita demostrar que su fe
con Dios (desde el punto de vista del
es real (desde el punto de vista del
pecador)
creyente)
 
 
 
 
 
 
RAZONES POR LAS CUALES NO SE CONTRADICEN PABLO Y SANTIAGO
 
1.      Cada uno tenía una perspectiva diferente. Pablo estaba explicando cómo podía
ponerse bien con Dios un pecador culpable y perdido. Santiago estaba
escribiendo sobre cómo una persona salva puede MOSTRAR que su fe es real.
 
2.      Ambos escritores usaron a Abraham para ilustrar su doctrina, pero ellos no
escogieron el mismo incidente de su vida. Pablo escogió un momento temprano
de la vida de Abraham, antes de que hubiese tenido hijo alguno, y el relato de
Génesis dice que en ese entonces Abraham fue justificado por fe. El creyó a
Dios y por eso Dios puso justicia a su cuenta (Génesis 15:6). Santiago, a pesar
de que no pone en duda el hecho de que Abraham hubiese sido justificado por fe
(ver Santiago 2:23), sin embargo escoge un incidente de la vida de Abraham que
sucedió muchos años más tarde cuando ofreció a Isaac. De acuerdo con
Santiago, esto es cuando Abraham demostró su fe por medio de sus obras (el
relato de Génesis indica que esto sucedió cuando la fe de Abraham fue probada”
–Génesis 22:1).
 
3.      Ambos escritores mencionan “obras”. Pablo enseña que las obras son
innecesarias, pero Santiago dice que las obras son esenciales. Esta aparente
contradicción se resuelve cuando nos damos cuenta de que Pablo está hablando
de aquellas buenas obras que el inconverso trata de hacer para ganarse el favor
de Dios o para ganarse el camino al cielo. Santiago, por otra parte, se estaba
refiriendo a esas buenas obras que realiza una persona salva, que dan evidencia
de una fe real y viva y que salva.
 
4.      Santiago no enseña que las buenas obras son necesarias para ganar la
salvación y Pablo nunca enseña que las buenas obras son innecesarias después
que la persona es salva. Por el contrario, Pablo está de acuerdo con Santiago en
que para la persona justificada por fe, las buenas obras son esenciales
(Filipenses 2:12-13; Tito 3:5-8; Efesios 2:8-10). Asimismo Santiago está de
acuerdo con Pablo en que la única condición para heredar el reino es la fe y
solamente la fe (ver Santiago 2:5 y también Hechos 15, donde en el Concilio de
Jerusalén, Santiago nunca expresó desacuerdo con las enseñanzas de Pablo que
la salvación era por fe y no por las obras de la ley).
 
5.      El Concilio de Jerusalén en Hechos 15 muestra claramente que Santiago no
estaba en desacuerdo con Pedro o con Pablo en sus enseñanzas de que la
salvación era por gracia mediante la fe y no por obras. En Hechos 15:1 vemos
que ciertos hombres estaban enseñando que una persona no podía ser salva a
menos que guardara las obras de la ley (en este caso, la circuncisión). Pedro, en
su discurso, dejó muy en claro que la gente es salva de una sola manera: por fe
por la gracia (ver v.7—“oyesen la palabra del evangelio y creyesen”; v.9
—“purificando por la fe sus corazones”; v.11—“por la gracia del Señor Jesús
seremos salvos.”) Inmediatamente después, Santiago dio su discurso, y si
hubiese estado en desacuerdo con Pedro y con Pablo, éste habría sido el
momento de decirlo. El podría haber dicho, “Señores, con todo respeto, pero con
toda firmeza, estoy en desacuerdo con su enseñanza de que la salvación es
solamente por fe en Cristo. Estoy de acuerdo con estos hombres que enseñan
que la justificación es por las obras de la ley, y no solo por fe. No es suficiente
creer sencillamente en Cristo. También tenemos que guardar la ley de Moisés y
de este modo ganarnos el camino al cielo.”  Pero Santiago nunca dijo algo
semejante. El estaba en completo acuerdo con la enseñanza de Pedro y de Pablo.
 
6.      Ambos hombre hablaron de la justificación, pero con una ligera diferencia de
énfasis o significado. Pablo está hablando de un pecador perdido siendo
justificado o declarado justo ante un Dios santo basado en la obra de Cristo en la
cruz. Santiago está hablando de una persona salva siendo justificada o vindicada
por obras. En otras palabras, las obras demuestran que su fe es real y no solo una
fe muerta. El mensaje de Pablo: Para ser salvo, tienes que ser justificado por fe.
El mensaje de Santiago; Si realmente has sido justificado por fe, demuéstralo.
Muéstrame tu fe por tus obras. Pablo está escribiendo sobre lo que tiene que
hacer una persona inconversa; Santiago está escribiendo sobre lo que tiene que
hacer una persona salva. Así es con el ejemplo de Abraham. Al principio,
Abraham necesitaba ser justificado por fe. Más adelante en su vida, Abraham
necesitaba que su fe fuera probada y vindicada. El demostró que su fe era real.
Su fe era tan real y vibrante, que el creía que si él mataba a su único hijo, Dios
lo levantaría de regreso a la vida (ver Hebreos 11:17-19 y ver Génesis 22:5-
“volveremos a vosotros”).
 
7.      CONCLUSIÓN: Somos justificados solo por fe (enseñanza de Pablo). La fe
que nos justifica no está sola; tiene que estar acompañada por buenas obras
(enseñanza de Santiago). La fe sola salva, pero la fe que salva no está sola.
Debemos notar también que Santiago está de acuerdo con Pablo en que solo la
fe salva (Santiago 2:23; 2:5 y Hechos 15) y Pablo está de acuerdo con Santiago
en que la fe que salva no está sola (Efesios 2:10; Tito 3:8; Filipenses 2:12-13).
De modo que el conflicto entre Pablo y Santiago solo es aparente; no es real.
 

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