Chocolate Boy
Chocolate Boy
Sinopsis:
Género:
♥Yaoi
♥Fluff
♥Chan
♥Romántico
♥Drama
Advertencias:
★Angst
★Lemon
★Racismo
★Drama excesivo
Esto es por @-dazzl que me sugirió que hiciera algo boneto uwu
¿Puedo probar?
Dedicado a -dazzl
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-¡No quiero ir con él! ¡Me pegará sus gérmenes! -gritó un desesperado Baekhyun.
-Tranquilízate, ¿de qué estás hablando, Baekhyun?
-¿No lo sabía maestra? JongIn es de chocolate, pero no del rico ¡Del amargo! -"Ewwww"
dijeron algunos niños que estaban escuchando.
Un poco más y la maestra casi se va de bruces al suelo, se masajeó la sien y miró al niño
con él que estaba hablando. - ¿Hablas en serio, Byun? -El niño asintió como si nunca
hubiese estado más convencido en toda su vida. - Lo dices por... ¿por el color de su piel? -
indagó esperando recibir un no por respuesta. Todo lo contrario. Baekhyun y los demás
niños asentían frenéticamente.
-Todo el mundo sabe que los niños negritos son así porque comen mucho chocolate.
-Pero él ni si quiera es... -no pudo continuar; JongIn estaba llorando. De nuevo.- Tu pareja
será Chanyeol, Baekhyun. Bajen del autobús y espérenme ahí. -dijo un poco cansada y
cuando los niños se hubieron bajado se giró para encontrar al pequeño JongIn, aún con el
cinturón puesto y aferrándose a su mochila como si fuese lo único que le diese confianza
en el mundo.
-Lo siento, JongIn. -Dijo la maestra.- sabes que si no tienes compañero no podrás
acompañarnos.
JongIn asintió, en el proceso unos mechones rebeldes le cubrieron los ojos pero no se
molestó en quitarlos, se sentía triste.
-Pero no te preocupes -siguió ella, poniéndole una mano en el hombro al niño mientras
intentaba acompañarlo- Seguro no pasará nada interesante, has venido a la biblioteca
antes, ¿no?
El niño volvió a asentir , su maestra le acarició el cabello y el vio cómo bajaba del bus
dejándolo solo ahí con el conductor; Shindong. Habían sido tantas las veces que JongIn se
había quedado ahí sin ir a los paseos por esta tonta regla del compañero que se sentía
más amigo de Shindong que de sus propios compañeros. Aunque bueno, él no tenía
amigos.
Se sorbió los mocos y con el dorso de su brazo limpió sus lágrimas intentando permanecer
fuerte tal y como su hermano mayor le decía. Se desabrochó el cinturón, dejó su mochila a
un lado y saltó al suelo, al caer caminó por el pasillo del autobús para hablar con Shindong
como solía hacerlo, pero el conductor estaba durmiendo plácidamente, con su gorro
cubriéndole la cara y roncando con un silbidito al final.
JongIn hizo un puchero, y con los puños bien cerrados caminó con paso fuerte hasta su
puesto. Miró por la ventana, el invierno estaba acabando por lo que casi todo estaba
cubierto de blanco, había un parque cerca pero estaba vacío. Suspiró y se giró para ver su
mochila, la tomó y la abrió. Dentro había una cajita azul envuelta con un lazo amarillo,
quitó el lazo y destapó la caja con cuidado. Esta vez mamá había hecho galletitas.
Normalmente, siempre que había un paseo, su madre preparaba algún bocadillo con la
esperanza de que algún niño eligiera a su hijo y con ese regalo la tarea de hacerse amigos
se facilitara. Sin embargo hasta el día de hoy no sucedía. Su hijo tenía seis años, era buen
niño, buen estudiante, era guapo y muy gracioso, o al menos ella lo veía así. Era una mujer
muy optimista. Pero JongIn sí era así, solo que los demás niños no podían verlo.
Se llevó una de las galletas a la boca, pero en el momento en el que masticó y sus papilas
gustativas lo saborearon lo escupió estruendosamente. ¡Tenía chocolate! Tenía que
escupirlo o si no su piel se oscurecería más y nadie lo querría, ni siquiera mamá.
Comenzó a llorar nuevamente mientras se limpiaba la lengua con la tela de su camisa. Sus
shorts se llenaban de lágrimas y la cajita cayó en la silla de al lado, al menos las galletas
estaban bien.
Siguió llorando y limpiándose hasta que un ruidito lo distrajo y se detuvo, con las lágrimas
a medio camino.
Volvió a sonar, era un golpeteo.
Giró su cabeza hacia ambos lados y pudo ver de dónde provenía. En la ventana había una
mano en forma de puño que golpeaba el vidrio con los nudillos y luego desaparecía.
JongIn se talló los ojos desacreditando su visión pero luego el mismo puño volvió a
aparecer y golpeó a su ventana.
Se acercó hasta ella y con sus dos manos la abrió, sacó la cabeza y se encontró de frente
con un niño sonriente que lo miraba desde abajo.
JongIn sintió su corazón detenerse. ¡Ese niño era perfecto! Su piel era pálida y sus mejillas
rosadas, tenía una lindo boca roja en forma de corazón y unos ojos muy grandes y bonitos.
-¡Hola! -lo saludó sin dejar de sonreír.
-Ho-Hola... -respondió JongIn aun aturdido.
- Niño, ¿Por qué lloras?
JongIn abrió la boca y rápidamente la volvió a cerrar. No quería decirle a ese niño bonito
que lloraba porque comía chocolate. Tal vez si le decía su secreto se asustaría y
desaparecería así tan rápido como apareció.
-¿No quieres decirme?
JongIn negó con la cabeza.
-¿Cómo te llamas?
-JongIn. -respondió algo nervioso. Nunca había sostenido una conversación tan larga con
otro niño, y eso que solo había hablado dos veces.
-Hola JongIn. Yo soy KyungSoo.
-Hola KyungSo.
-Soo. -lo corrigió el pálido.
-Soo. -respondió JongIn esta vez con una sonrisa mientras lo miraba desde la ventana.
-¿Quieres ser mi amigo, JongIn? -preguntó así sin más.
JongIn no le daba crédito a lo que acababa de escuchar, su pequeño cuerpo no podía
asimilar todos los sentimientos que estaba experimentando en ese momento. ¿Amigos?
¿De verdad? ¿No era un sueño? ¡Que alguien le pellizcara! Mamá le había dicho varias
veces que no hablara con extraños, pero él no era un extraño, era KyungSoo, y solo se veía
un poquito mayor nada más.
-¡¿De verdad?! ¿No te importa que sea de chocolate?
-¿De qué? -preguntó KyungSoo alzando una ceja, debía lavarse las orejas, no había
escuchado bien.
-¡Lo siento, lo siento! Soy un niño normal, ¿lo ves? -aclaró, sacando un brazo por la
ventana con la esperanza de que KyungSoo no notara nada extraño.
KyungSoo rió y sus ojos se convirtieron en un par de medias lunas. - Sí, Jonginnie, lo veo.
"Jonginnie" sentía que podía morir de felicidad ahí mismo.
-Voy a salir, no te vayas KyungSoo.
-Estaré esperando. -respondió el niño mientras se mecía, balanceándose sobre sus pies.
Sacó la sudadera de su mochila y se la colocó rápidamente, saltó de la silla y corrió hacia el
puesto del Shindong. Le había permitido tantas veces jugar ahí que el niño conocía
perfectamente cuál era el botón para abrir las puertas. Shindong era un irresponsable
emprendido.
JongIn saltó la puerta y corriendo rodeó el autobús para encontrarse con su amigo.
KyungSoo aún estaba ahí balanceándose y JongIn se encontró con él mientras jadeaba.
KyungSoo era al menos una cabeza más alto que él, su cabello era negro azabache, tenía
el flequillo largo y era corto a los lados. Llevaba un camisón negro y unos pantalones
ajustados, en una de sus manos tenía un libro del cuál JongIn no alcanzaba a ver el titulo
pero tenía el dibujo de una cuchara.
-¿Vamos al parque? -preguntó JongIn señalando el lugar y KyungSoo asintió con una
sonrisa, tendiéndole su mano. JongIn dudó por un segundo pero finalmente la tomó,
afirmando con fuerza el agarre y sintiendo la calidez de la mano del otro.
KyungSoo lo jaló causando que las botas del pequeño casi se le salieran de los pies pero
finalmente se adaptó a su ritmo y ambos corrieron hacia los juegos que el parque ofrecía.
Habían varios que eran inutilizables por la nieve, pero KyungSoo dejó a un lado su libro, se
trepó en el tobogán y con sus manos limpió la nieve que le quemaba un poco pero
finalmente quedó limpió y ambos se pudieron deslizar, lo hicieron varias veces por
separado hasta que en un ataque de valentía JongIn le propuso hacerlo juntos y KyungSoo
aceptó contento.
Como el pálido era más grande se ubicó tras JongIn y este se prendió de sus piernas, al
deslizarse, por el peso de los dos no pudieron frenar y cayeron al suelo, KyungSoo
aplastando a JongIn.
Inmediatamente se puso de cuclillas, con miedo de haber lastimado al pequeño pero,
todo lo contrario, JongIn no podía dejar de reír, se estaba divirtiendo mucho.
KyungSoo también comenzó a reír hasta que le dolió el estómago.
-Oye, JongIn. Creo que tus amigos ya están llegando. -dijo señalando al autobús, la
maestra y los chicos venían en fila de la biblioteca.
-No son mis amigos. -dijo JongIn secamente.
KyungSoo inmediatamente lo notó y le tomó de la mano.
-JongIn, yo soy tu amigo ahora.
El niño lo miró y sonrió, quería abrazarlo pero pensó que era muy pronto así que no lo
hizo.
-Creo que deberías ir ya. -dijo el mayor, apartando la mano.
-¿Estarás aquí mañana? Puedo venir después de la escuela, mi casa está cerca. -pidió
JongIn, hablando muy rápido.
-Seguro. -dijo KyungSoo haciendo una V con los dedos.
JongIn sonrió, se levantó y salió corriendo hasta llegar al autobús, logrando estar ahí antes
que la maestra. Shindong ya había despertado y estaba buscándolo, al verlo,
inmediatamente abrió las puertas.
-¡JongIn! ¿Dónde estabas, amigo? Me has dado un sus...- pero fue callado, la maestra
estaba llegando y JongIn le pedía con señas que hiciera silencio. Shindong solo se calló
porque era muy inusual ver a ese niño morenito con una sonrisa en sus labios, así que solo
por eso lo dejó pasar.
Mientras los niños subía, hablaban de lo genial que había sido su experiencia en la
biblioteca, habían visto una película y un payaso había ido a jugar con ellos, pero a JongIn
no le importaba, él la había pasado mucho mejor que ellos. Había estado con KyungSoo.
Se asomó por la ventana y pudo ver a su amigo a lo lejos, agitó su mano despidiéndose de
él y fue correspondido.
No supo si era por el frío, pero sabía que sus mejillas estaban rojas. Miró la caja de galletas
a su lado y supo que serían para KyungSoo.
Cuando le contó a su madre esta se puso a gritar de felicidad y esa misma noche preparó
algo para el nuevo amigo de su hijo, claro, desconociendo que era mayor que él.
Al día siguiente fue a verlo al salir de la escuela, y KyungSoo estaba ahí, y también al
siguiente y el siguiente. Siempre lo encontraba ahí sentado en un columpio leyendo el
libro cuyo título desconocía. Con una bufanda enorme que le cubría el cuello y los labios.
En primavera usaba shorts cortos y suéteres, combinaciones extrañas pero a JongIn le
gustaba. Todo lo relacionado con KyungSoo le gustaba mucho.
A veces se acostaban en el césped, tomados de la mano y observaban las nubes mientras
comían los postres (sin chocolate) que hacía la mamá de JongIn, riéndose a carcajadas por
las extrañas formas que les daban o si no se iban a un riachuelito que había cerca y gracias
a las botas (o a veces descalzos) se metían e intentaban agarrar renacuajos hasta que se
hacía muy tarde y JongIn tenía que irse antes de que su madre se preocupara.
Hasta ahora nunca se habían dado un abrazo, aunque se estuviese muriendo por hacerlo
le bastaba con tomar al más alto de la mano. Era un niño y no comprendía todo lo que
pasaba en su interior cuando KyungSoo estaba cerca.
★★★
-¡No te escaparás tan fácilmente tonto! -gritaba Chanyeol mientras corría tras él. Por
accidente había estornudado cerca de él y un poco de su saliva cayó en el brazo del chico
secuoya. Había cavado su tumba.
Chanyeol había esperado hasta que las clases acabaran para golpear a JongIn, pero este
había salido huyendo.
Habían corrido varias calles ya y los chicos no se detenían. JongIn tenía mucho miedo pero
esperaba poder encontrar a KyungSoo, él era más alto que Chanyeol y seguro lo haría
papilla en un segundo.
Al llegar al parque no vio a nadie en los columpios. Se detuvo desesperado y poniendo sus
manos alrededor de su boca comenzó a gritar.
-¡KyungSoo! ¡KyungSoo, ayúdame! ¡Kyu...! -Chanyeol y sus amigos habían llegado antes,
uno de ellos lo embistió, empujándolo al suelo y haciendo que se golpeara la cabeza
contra él. JongIn intentó cubrirse con sus brazos y piernas pero fue inútil, los golpes
llegaban de todas partes y no podía esquivarlos. Eran cuatro contra uno, uno pequeño e
indefenso.
-¡Das asco, JongIn! -le decía Chanyeol mientras uno de sus amigos seguía pateando el
indefenso cuerpo.- Eres de chocolate y nadie te quiere. Vámonos de aquí. -finalizó
haciendo una seña con la mano y él junto con sus amigos se largaron dejando a JongIn
tirado en el suelo.
Esa noche él se quedó ahí en los columpios, esperando mientras lloraba, pero no por los
golpes, sino porque su amigo no había aparecido. Estaba comenzando a hacer frio y entre
su llanto tiritaba. Eran casi las once de la noche y no se había movido de ahí, era terco
como una mula y no se movería hasta que su amigo apareciera.
-¡JongIn! -una voz masculina lo llamó. El niño se giró con un atisbo de esperanza en sus
ojos pero se decepcionó al ver que solo era NamJoon, su hermano mayor.
-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Sabes lo preocupada que está mamá? Te hemos estado
buscando por todas partes?...¿Por qué estas llorando? ¡JongIn! ¿Qué tienes en tus ojos?
¡¿Quién te golpeó?!
Pero JongIn no escuchaba nada, sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas y sin
aguantarlo más se lanzó sobre su hermano mientras le empapaba los hombros.
-Él se ha ido... Él no vino... -sollozaba.
-¿Él? ¿De qué estás hablando? -preguntó NamJoon mientras se enderezaba y se llevaba a
su hermanito en brazos.
-KyungSoo.
★
Los siguientes días JongIn estuvo esperando a KyungSoo en el parque, pero el chico no
aparecía. Su madre había dejado de mandarle bocadillos, hasta ella había perdido la
esperanza. En las noches, NamJoon tenía que salir a buscarlo y traerlo cargado mientras el
niño lloraba y clamaba por KyungSoo.
En uno de esos días, JongIn paseaba por el parque mientras recorría los lugares por los
que había estado con su amigo, hasta llegar al riachuelo pero hubo algo que le llamó la
atención. Corrió hasta los arbustos siguiendo el brillo blanco de algo que no podía
distinguir bien. Al llegar, lo sacó. Era el libro.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al tenerlo frente a él.
Postres de Chocolate.
JongIn tembló al leerlo. Lentamente abrió el libro y en la primera página, la que siempre
está en blanco tenía algo escrito.
Chocolatito,
Lamento irme de esta forma, no tenía opción.
No sé dónde vives así que no pude pasar a buscarte. Escondí esto porque se que lo
encontrarías.
Estoy seguro de que nos encontraremos en el futuro.
Este libro es mi mayor tesoro y ahora te lo dejo a ti.
Con amor
Do KyungSoo.
Pd: ¿Es verdad eso que dijiste? ¿En realidad eres de chocolate? Y si es así... ¿Me dejarías
probarte?
JongIn se llevó el libro al pecho. Su corazón latía a mil. ¿Qué era eso que estaba sintiendo?
¿Por qué sentía que el mundo se le vendría encima con solo leer eso que KyungSoo le
había escrito?
Volvería a ver a KyungSoo, y estaba seguro de ello.
Pasaron diez años y JongIn había crecido saludablemente, se había vuelto un chico
atractivo y eso que aun le faltaba por crecer. Había dejado de esperar a KyungSoo cuando
cumplió nueve años, había dejado de leer el libro de chocolates a esa misma edad, pero
sin embargo, había aprendido a hacerlos y comerlos en secretos para no tener que
soportar a sus compañeros que seguían diciéndole "Niño de chocolate"
Pero ahora las cosas serían diferentes.
Namjoon había conseguido trabajo en una ciudad costera así que se irían a vivir allá.
JongIn y su madre estaban muy felices por él y por el cambio, en especial JongIn. Así no
tendría que volver a soportar a Chanyeol, o a Baekhyun y al resto de idiotas que lo
molestaban. Ya no más.
★
La nueva casa era muy linda, tenía dos pisos y un ático. La habitación de JongIn era
enorme y estaba rodeada de árboles desde donde estaba no se podía ver el océano. Se
imaginaba que del otro lado estaba Latinoamérica y eso lo emocionaba. ¿Se verían las
personas pequeñitas si veía con un telescopio? O tal vez vería Japón y no notaría la
diferencia.
-¿Puedo salir a conocer, má? -gritó desde arriba, ya había terminado de organizar tus
cosas.
-¡Claro! Solo no te pierdas, ¿sí? -respondió desde lo que creyó, era la cocina.
Bajó corriendo las escaleras y la encontró ahí a su madre. Abrió una de las cajas y de ellas
sacó uno de los chocolates que supuestamente había hecho para ella, pero le habían
quedado tan ricos que no pudo resistirse.
Había algunos senderos cerca para llegar a la costa, así que decidió caminar el que más le
llamó la atención. Iba caminando mientras observaba las flores, eran todas muy lindas.
Pronto comenzó a oscurecer, pero no era porque se hiciera de noche. Los arboles a su
alrededor se hacían cada vez más altos y cubrían el cielo, dándole al sendero un aspecto
mas oscuro. Comenzó a sentir algo de miedo, se arrepentía profundamente de haber
entrado ahí. Miró hacia atrás y todo se veía exactamente igual. Caminó sin fijarse a dónde
iba y tropezó con una raíz de un árbol que estaba por fuera de la tierra.
Al caer se raspó un poco las palmas de sus manos y sus codos. Al ver la sangre brotando
de ellas sintió pánico, miró a su alrededor y no veía nada, solo escuchaba ruidos extraños.
Se pidió a si mismo ser fuerte pero no era capaz, había sido un llorón toda la vida y aun lo
era.
Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos naturalmente mientras sollozaba y se
reprendía a si mismo, no escuchó los pasos que se acercaron tras él.
-Niño, ¿Por qué lloras?
Esa voz.
Se giró y no le dio crédito a sus ojos.
Era él.
Era KyungSoo.
____________________________
¡Hola! Es la primera vez que escribo algo así xd -dazzl me sugirió que hiciera algo lindo y
salió esto(?? No sé si dejarlo así o hacerle más capítulos, ustedes me dirán ^^
Espero que les haya gustado *-*
Denle amor a -dazzl *Q*
Acosador Canela
JongIn se quedó estático mientras miraba al chico que se había quedado ahí
observándolo. Las lágrimas inmediatamente dejaron de salir y con el dorso de su
mano la limpió.
El chico tenía el cabello rojo, usaba unos converse del mismo color, ahora lentes.
Tenía pantalones cortos color caqui y una camisa negra con el estampado de una
calavera.
-¡KyungSoo! -gritó, se levantó rápidamente del suelo y se abalanzó sobre el chico,
abrazándolo con todas sus fuerzas mientras le decía lo mucho que lo había
extrañado. Hasta que un par de manos se posaron en su pecho y lo empujaron con
fuerza, haciéndolo caer sobre su trasero. Miró a KyungSoo extrañado y sin entender
que sucedía. Miró a los ojos a KyungSoo y notó que esa calidez que antes lo
caracterizaba había desaparecido, ese par de orbes lo fulminaban con asco.
-¡¿Qué demonios te sucede?! ¡¿Por qué hiciste eso?!
JongIn no lograba decir nada, su boca se abría y cerraba con rapidez pero nada salía
de ahí.
-¿Acaso eres idiota? Solo venía a ayudarte, no debí haber interferido. -dijo, dándose
media vuelta.
-¡No, espera! -lo detuvo el menor. -La verdad es que sí necesito ayuda, soy nuevo
aquí y estoy perdido.
-Eso se nota de lejos. -Murmuró KyungSoo girándose y mirándolo de reojo.-
Levántate de ahí y sígueme, no me gusta esperar.
JongIn asintió y se puso de pie en un salto, se paró al lado del pelirrojo y se
sorprendió al notar que ahora él era el más alto. KyungSoo frunció el ceño al mirarlo
desde abajo y volvió a girarse para caminar. JongIn no perdió el tiempo y comenzó a
seguirlo.
Cada vez se hacía más oscuro, pero algunos destellos de luz se infiltraban entre las
hojas y tocaban el cabello rojo del mayor, haciéndolo brillar. JongIn lo miraba desde
atrás maravillado, ¿cuánto había crecido KyungSoo? ¿Por qué lo trataba así ahora?
Solo estaba seguro de una cosa: KyungSoo seguía siendo perfecto.
-Oye niño, ¿Por qué llorabas hace un rato? -preguntó KyungSoo mientras seguía
caminando.
-Me caí. -respondió el menor.
-¿Enserio? ¿Solo por eso?
-Dolió -se excusó JongIn. - además, estaba asustado.
-Vaya, que gallina. Si hubiese sido tú, me habría puesto a seguir mis pisadas en vez
de echarme a llorar.
-Lo siento, Soo. -dijo bajando la mirada.
KyungSoo se detuvo en seco, se giró y lo miró fríamente. - No me llames así.
-Lo- Lo siento. -se disculpó levantando sus manos hasta la altura de sus hombros.
KyungSoo se destensó y volvió a mirarlo tranquila pero secamente. - ¿Cómo sabes
mi nombre? No recuerdo haberte conocido antes.
Escuchar eso fue como un duro golpe al corazón del moreno, pero intentó ocultarlo.
- Nos conocemos de hace años.
-No te conozco.
-¡Es enserio! Soy JongIn, fuimos amigos en el pasado.
KyungSoo lo miró. - Pues debiste confundirme con alguien más. -Dijo y siguió su
camino.
-Por cierto, ¿Qué ibas a hacer allá dentro? -preguntó JongIn algo curioso.
-Iba a fumar.
-Ya veo. -respondió un poco inquieto, nunca se había imaginado a su amigo
fumando e incluso ahora le resultaba difícil.
Pasaron al menos unos quince minutos en los que no hablaron, solo se escuchaba el
sonido de las hojas moviéndose, algunos grillos cantando y las hojas y ramas secas
que se quebraban bajo sus zapatos. Finalmente los arboles dejaron de rodearlos,
pudieron divisar el pueblo y JongIn sintió como el alivio recorría todo su cuerpo.
-Muchas gracias por ayudarme, KyungSoo. -agradeció el menor emocionado.
KyungSoo asintió y se quedó observando el suelo. Estaba haciendo mucho frío y se
podía ver como se erizaba la blanca piel de sus brazos. Se había hecho de noche y
las farolas que alumbraban el camino hacia las casas con luces que iluminaban las
ventanas estaban encendidas.
KyungSoo miró a JongIn. Tenía los ojos cerrados y una sonrisa adornaba su rostro
mientras respiraba el aire puro.
-Supongo que irás a la escuela, ¿no es así?
JongIn asintió sonriendo.- ¿Puedo buscarte ahí?
-¡No! ¡No lo hagas! -gritó KyungSoo, bajando la cabeza y cerrando con fuerza sus
ojos.- No me busques, ni me hables... Por favor.
Dio media vuelta y se fue corriendo. JongIn se quedó ahí estático. No sabía si el frío
que sentía era por el helado ambiente en el que estaba o por su corazón que acababa
de endurecerse. Miró al pueblo que estaba cubierto por una manta de neblina,
dándole casi un aspecto tétrico, como de Silent Hill. Lo único que lo hacía verse
bien eran las luces que iluminaban las casitas. Un poco más allá de los árboles se
veía la negra costa que besaba el mar.
Llevó sus manos a su rostro y se tocó las mejillas, estaban heladas. Las juntó, sopló
dentro de ellas y luego las frotó con rapidez antes de meterlas dentro de sus bolsillos
y caminar a casa. Iba dando zancadas mientras observaba hacia el suelo, pateando
alguna que otra piedrita que se encontraba, tuvo la tentación de caminar hacia la
playa rocosa pero tendría que bajar la colina y eso le asustaba un poco pues ya
estaba oscuro y podría congelarse... además no había un KyungSoo que lo ayudara.
En el camino mientras observaba a través de las ventanas, no había visto a nadie
mientras caminaba. Las casas eran antiguas, ese toque coreano le gustaba mucho al
chico, incluso la suya era así pero era de las más grandes. Siguió caminando hasta
llegar a casa y ahí adentro se encontró con su madre y su hermano quienes estaban
cenando. Aun había bastantes cajas acumuladas en la sala y unos muebles que no
estaban acomodados más los que ya venían en la casa que estaban bajo unas sábanas
blancas.
-¡JongIn! -lo saludó su mamá llamándolo con una mano para que se acercara al
comedor. - Te esperamos por un rato pero la comida se iba a enfriar.
JongIn sonrió y se quitó los zapatos en la entrada y caminó hacia la mesa sentándose
al lado de su hermano que lo saludó con la mano mientras seguía comiendo su
ramen. Su madre se levantó y le llevó un plato que había dejado servido en la estufa
pero que hace mucho había dejado de humear.
-Puede que esté algo frío pero son tus consecuencias por llegar tarde. -dijo,
apuntándolo con una cuchara.
-Lo merezco, madre. -dijo, haciendo una reverencia con su cabeza.
-¡Ay! Eres tan lindo, Innie. -chilló mientras le pellizcaba las mejillas a su hijo menor
quien intentaba comer.
-¡Encontré a un amigo hoy! -dijo emocionado.
-¿Sí? ¿A quién, hijo? -preguntó su madre contenta de escuchar eso.
JongIn abrió la boca pero luego la cerró al recordar la actitud de KyungSoo ese día.
Hasta que no recuperara a su amigo nuevamente no se lo diría a su madre.
-El señor ardilla, me siguió hasta acá.
-Tonto. -dijo su madre riendo y golpeándolo suavemente con la cuchara de palo en
la cabeza. Ambos rieron menos NamJoon quien observaba a su hermano sabiendo
que ocultaba algo, lo conocía muy bien.
Esa noche JongIn preparó todas sus cosas para su primer día de escuela. Así tan
rápido como había llegado, así iría a estudiar. Pero conocer su nueva escuela no era
la razón de su emoción, era ver a KyungSoo.
Sabía que el mayor le había pedido que no lo hablara, pero simplemente no podía
obedecer esa orden. Había esperado a KyungSoo desde que tenía seis años, estaba a
punto de cumplir dieciséis y simplemente no podía perder al chico por el que salió
adelante de esa manera.
Conseguiría a KyungSoo costase lo que costase.
★
-Clase, él es su nuevo compañero.
-¡Hola!, soy Kim JongIn, por favor cuiden de mí. -dijo haciendo una reverencia y
con una enorme sonrisa en su rostro.
Varios murmullos se escucharon en el salón, "Qué oscuro es", "¿Tendrá familia
africana?", "De seguro es pobre", "Pobrecito, parece que trabaja bajo el sol", "Su
piel parece de chocolate". El chico volvió a enderezarse y estudió toda la clase
buscando un lugar en el cuál hacerse. Justo había uno al final del salón. Miró al
profesor como pidiéndole permiso y este solo asintió para poder continuar con su
clase.
JongIn caminó hasta el puesto, se sentó y le sonrió a la chica que estaba en la silla
continua, quien sonrió nerviosamente y apartó su puesto. No le gustaba la gente
pobre. JongIn ignoró eso y se dispuso a sacar sus materiales para seguirle la cuerda a
la clase. De hecho, estaba tan acostumbrado a haber recibido todo ese rechazo en su
vida que ya casi ni lo notaba. El hecho de saber que estaba en el mismo
establecimiento con KyungSoo ya hacía que su día fuera de color rosa.
Cuando sonó la campana del receso, salió corriendo empujando en el proceso a una
chica que le insultó mientras él seguía feliz corriendo en su valle de flores
imaginarias. Lo estuvo buscando y le preguntó a algunos estudiantes mientras lo
hacía, casi todos lo ignoraron y otros le decían simplemente que no sabían. Estuvo
preguntando hasta que finalmente una chica le sonrió y le dijo que sí, estirando su
brazo y señalando detrás de él. JongIn se giró y efectivamente ahí estaba KyungSoo.
Tomó las manos de la chica y las sacudió en agradecimiento causando que esta riera
y siguiera con su camino.
Corrió hacia él mientras gritaba su nombre. KyungSoo estaba tomando leche de
cajita y no tuvo tiempo de huir, se giró con lentitud y sus ojos se abrieron
exageradamente cuando vio al moreno corriendo hacia él. Lo siguiente que supo fue
que estaba en el suelo con el chico abrazándolo.
-Hyung, te extrañé mucho. -canturreaba JongIn mientras restregaba su mejilla con la
contraria como si fuese un gato.
KyungSoo se quedó en shock hasta que comenzó a escuchar murmullos, miró hacia
los lados y notó que había atraído la atención de casi media escuela. Con fuerza
apartó a JongIn que casi salió volando, golpeándose la parte trasera de la cabeza.
-Ay. -murmuró, haciendo un puchero.
KyungSoo se levantó y bajo la mirada de todos tomó a JongIn de la oreja y lo llevó
casi arrastrado a la azotea mientras el moreno se quejaba. Sin embargo, sentir el
contacto del mayor hacía que sintiera esa parte de su cuerpo arder.
Cuando subieron las escaleras y entraron KyungSoo lo encaró y lo fulminó con la
mirada.
-¡Te dije que no me hablaras! ¡Tú no sabes quién soy yo!
JongIn se quedó observándolo por un segundo y luego lo volvió a abrazar para ser
empujado nuevamente, fue así un par de veces más hasta que KyungSoo lo empujó
al suelo, de nuevo.
-¿Por qué insistes tanto con eso de que me conoces?
-Porque es la verdad. -dijo levantándose y parándose frente a él.
-¡Te digo que no! No insistas más con eso y ve a molestar a alguien más.
JongIn se mordió el labio inferior, tomó las manos de KyungSoo entre las suyas y lo
miró a los ojos.
-¿De verdad no me recuerdas?
-No. -respondió KyungSoo secamente y sacudió sus manos con fuerza para que el
otro las soltara.
JongIn suspiró, se pasó una mano por el cabello y volvió a sonreír.
-No voy a rendirme, KyungSoo.
El mayor frunció el ceño y bufó. - Ya veremos.
Abrió la puerta y salió de ahí bajando las escaleras. JongIn salió tras él
persiguiéndolo. La gente los miraban extraño, primero a KyungSoo y luego a su
acosador canela. JongIn ignoraba a los demás, solo siguiendo el rojo cabello de su
amigo que fingía no saber que era seguido, pero sí que lo sabía, así que aceleró un
poco más causando que el menor tuviese que correr tras él, pero se resbaló con la
leche que KyungSoo había arrojado antes, cayó hacia atrás manchándose el
uniforme y el cabello.
Al escuchar el golpe y el estallido de risas KyungSoo se giró y corrió para ayudarlo,
pero luego se detuvo al ver como todos se reían del menor y salió corriendo de ahí.
-Pero si eres un idiota, negro. -le dijo un senior de ultimo grado que se puso de
cuclillas a su lado y le golpeó la cabeza con un dedo.
-¡No me molestes! -le gritó JongIn enfadado, levantándose y fulminando al mayor
con la mirada.
-Jinhwan, no lo hagas. -dijo una chica que se prendió de su brazo cuando el chico se
levantó.
-¿O qué, chocolatito de mamá? -se burló Jinhwan.
JongIn abrió la boca para hablar pero luego la cerró. No quería meterse en
problemas. No quería que su madre se sintiera decepcionada. Dio media vuelta y se
fue caminando mientras su cabello goteaba leche, bajo los abucheos e insultos que le
enviaban los estudiantes.
Entró al baño y se limpió el cabello. Realmente apestaba. Se lavó como pudo y
regresó a clases, siendo retado por su maestro quien solo le hablaba y hablaba
mientras él asentía con la cabeza gacha.
Al final de la jornada salió de primero, empujando a la misma chica de antes quien
le gritó de qué se iba a morir, pero él iba feliz pues vería a KyungSoo de nuevo.
Por fortuna logró alcanzarlo fuera de la institución, iba caminando lentamente.
Caminó sin hacer ruido y lo atrapó por detrás abrazándose a su cuello. El mayor se
giró inmediatamente y le atrapó el cuello en una llave.
-¡Duele, duele! -se quejó JongIn dándole palmadas en el brazo.
-Oh, eres tú. -suspiró soltándolo.
-Te dije que no me rendiría. -dijo el menor alegremente mientras metía las manos
dentro de sus bolsillos y miraba al más bajo. KyungSoo solo le sacó la lengua y no
dijo nada más.
-¿Dónde vives, Soo? -recibió una mirada asesina. - ¡Lo siento, lo siento! KyungSo.
-Soo. -Lo corrigió el mayor.
-Tú lo has dicho. -rió JongIn.
KyungSoo enrojeció y volvió a sacarle la lengua. - ¡Yah! No te lo diré, tonto. Luego
no me dejarás en paz.
JongIn suspiró y siguieron caminando en silencio. Al llegar a su casa, decidió seguir
de largo y ver dónde vivía el pelinegro, pero este también se había detenido.
-¿Por qué me seguiste hasta acá? -se quejó.
-Vivo aquí. -dijo JongIn señalando su casa.
-¿Qué? ¡No puede ser!
-No me digas que tú... -murmuró JongIn señalando la casa de al lado.
-¡Nunca entres a mi casa! ¡¿Oíste?! -gritó el pelirrojo y salió corriendo hasta su casa,
que quedaba a unos metros de la suya pero se podía ver bien desde ahí pues no
habían árboles que interfirieran entre ellos.
KyungSoo entró asustado a su casa. Esa noche, al salir de la ducha, abrió las
ventanas de par en par y pegó un grito cuando vio al moreno mirándolo desde la
ventana de su habitación. Saludándolo como si nada. Cerró la ventana y tuvo que
sostenerse el pecho, se le iba a salir el corazón.
El día siguiente, JongIn también estuvo siguiendo a KyungSoo. Recibió más
amenazas por parte de Jinhwan pero las ignoró olímpicamente, causando solo que la
ira del senior creciera cada vez más y más.
Cuando llegaba la hora de regresar a casa, JongIn seguía a KyungSoo, a veces en
silencio, a veces hablaban, pero no era nada incómodo. Tener la compañía de la
persona que anheló por tanto tiempo era más que suficiente.
En la noche se quedaba espiándolo aprovechando que el mayor se descuidaba y
dejaba las ventanas abiertas, cuando era descubierto, lo saludaba pero recibía un par
de ventanas cerrándose estruendosamente por respuesta.
★
JongIn estaba en medio de clases, faltaban quince minutos para salir y poder
encontrarse con el pelirrojo, pero justo antes de que terminara de escribir la tarea de
trigonometría alguien le lanzó un papel en la cabeza. Se sobó el lugar del golpe y
miró el papel, abriéndolo.
Encuéntrate conmigo en el árbol de la parte trasera.
KyungSoo.
¡Una nota! Terminó rápidamente de tomar apuntes y cuando la campana sonó salió
corriendo, esta vez, esquivando a la chica que se lo agradeció internamente. Se
quedó afuera esperando a encontrarse con KyungSoo, pero no lo veía por ningún
lado. En vez de eso, Jinhwan y sus amigos aparecieron como si hubiese convocado
al demonio.
Ay, no.
★
KyungSoo había salido de sus clases, llevaba en sus manos su libro de historia
volumen ll y la maleta con los cuadernos del viernes, que siempre era la más pesada.
Pero algo faltaba. JongIn.
Se quedó esperándolo por un rato viendo como salían todos los demás estudiantes de
la clase del moreno menos él. Comenzó a preocuparse un poco, ¿Estaría bien? Iba a
volver a entrar al colegio cuando vio a Jinhwan con sus amigos salir de las canchas y
eso que tenían eran... ¿Bates?
Esperó a que se fueran y corrió hacia el lugar de dónde ellos habían salido, y lo vio
ahí tirado en el suelo.
-¡¡¡JongIn!!!
Leche amarga
Dedicado a -dazzl
—Esa gente es pobre, KyungSoo. –le explicaba su madre cuando dejaron el local de
pastelillos.
—¿Por qué? –preguntó el niño a su madre mientras se giraba para poder ver bien al
vendedor que acababa de darle el bocadillo. Para él se veía perfectamente normal.
—Puedes saberlo por el color de su piel. –Siguió diciendo ella.
KyungSoo se giró a mirarlo de nuevo.- Es lindo, parece de chocolate como mi
pastel.
—¡No digas eso! No es de chocolate, es porque es pobre y trabaja mucho bajo el sol.
—¿Y por qué no le damos dinero, mami? Tenemos mucho. –dijo él mientras
masticaba su pastelito.
—Porque si no se volverían perezosos y no trabajarían, entonces ¿Quién haría esos
pastelitos para ti?
—Yo puedo aprender a hacerlos, mami, ¡seguro me quedan deliciosos!
—No, tú no te ganarás la vida trabajando para otras personas, serás negro como él y
no quiero eso para mi hijo. Algún día serás un gran empresario como tu padre y te
casaras con una mujer de buena familia como yo. Nunca te juntes con gente negra,
KyungSoo. Solo quieren tu dinero.
KyungSoo asintió, pero en su mente solo pensaba en que ese hombre sí era de
chocolate y le parecía bonito.
*
—¡¿Qué te dije sobre ese tipo de personas?!
KyungSoo lloraba asustado mientras su madre lo sostenía del brazo y lo golpeaba en
las nalgas.
Había invitado a su compañera Yuri a casa para mostrarle su colección de comics de
Marvel, pero en el momento en el que se la presentó a su madre se puso histérica.
Yuri era de chocolate. Corrió a la niña de la casa y le prohibió regresar y a
KyungSoo lo castigó prohibiéndole ver a esa niña de nuevo.
Le contó a su esposo quien no le dio importancia al tema, su esposa tenía un serio
problema con la gente morena, los odiaba sin ninguna razón en específico y quería
que su hijo también lo hiciera. Sin embargo él estaba muy ocupado como para
siquiera preocuparse por eso.
KyungSoo moqueaba cuando su madre salió de su habitación, se subió los
pantalones y se juró a sí mismo nunca volver a hablar con un niño de chocolate,
porque por alguna razón eso le molestaba a mamá.
Hasta que conoció a JongIn.
Tenía ocho años, esa tarde su madre se había quedado en casa hablando con una de
sus amigas. Bajó de su cuarto que quedaba en el tercer piso casi deslizándose por el
barandal de las escaleras, aprovechó que su madre no le prestaría atención y tomó su
libro de repostería. Quisiera o no haría los chocolates más ricos del mundo. Salió de
su casa sin que los empleados se dieran cuenta. El invierno estaba acabando así que
sintió algo de frio al salir, pero no podía regresar pues corría el riesgo de ser
descubierto. Tenía que buscar un lugar en el que pudiera leer sin ser interrumpido o
donde hubiese pocas probabilidades de ser encontrado.
Finalmente encontró un parque cubierto por una manta de nieve resbaladiza, estaba
vacío por lo que nadie le molestaría ahí, sonrió y corrió hasta allá, sentándose en uno
de los columpios y comenzando a leer.
Estuvo ahí un poco menos de una hora hasta que vio un bus escolar aparecer cerca
en la carretera, varios niños comenzaron a salir en parejas cogidos de la mano, pero
después de unos minutos un algarabío comenzó a escucharse dentro del autobús.
KyungSoo no acostumbraba a ser chismoso, pero por alguna razón quiso saber que
perturbaba a esos niños. Cerró su libro y lo acomodó bajo su brazo mientras corría
hacia el bus sin ser visto, se hizo a un lado y poniéndose de puntitas se asomó por
una de las ventanas.
Había una mujer hablando con un niño pequeño, había dos sillas y en una de ellas
estaba sentado otro niño que abrazaba su mochila con fuerza. KyungSoo pensó que
su piel era bonita, como la de Yuri.
—¿No lo sabía maestra? JongIn es de chocolate.
KyungSoo prestó más atención, ¿de chocolate? Supuso que el niño que abrazaba su
mochila era JongIn, ¿de verdad era de chocolate?
—Todo el mundo sabe que los niños negritos son así porque comen mucho
chocolate.
¿Sería verdad eso? Miró su mano por ambos lados y se entristeció al ver que él
seguía siendo blanco como la leche a pesar de que comía tanto chocolate ¿Por qué
no podía tener un tono tan cálido y bonito como el de ese tal JongIn?
El niño JongIn se puso a llorar y la maestra finalmente sacó a los otros niños
molestos para hablar con el chico y tranquilizarlo. La maestra se fue y KyungSoo se
escondió para no ser visto, pero escuchó ese llanto de nuevo así tocó la ventana con
los nudillos para llamar la atención del niño. Tocó un par de veces más hasta que la
ventana se abrió y el niño JongIn se asomó y pudo ver la sorpresa en su rostro.
—¡Hola! –Lo saludó inmediatamente KyungSoo para no hacer el encuentro
incómodo.
El niño estaba nervioso, pero KyungSoo pensó que eso era realmente adorable. Se le
veía en los ojos que había estado llorando.
—Ho-Hola... -respondió el niño.
—¿Por qué lloras, niño?
KyungSoo vio a JongIn balbucear un poco pero finalmente no le dijo nada.
—¿No quieres decirme?
Recibió una negación como respuesta.
—¿Cómo te llamas? –en realidad ya lo sabía, pero necesitaba una excusa para
comenzar a hablar.
El niño respondió que su nombre era JongIn y KyungSoo le sonrió, proponiéndole
que se hicieran amigos. En ese momento la cara del niño se iluminó y el mayor
sintió como su pecho se llenaba de calidez a pesar del frio invierno que acobijaba su
alrededor. Tenía más amigos en la escuela, pero sentía que JongIn tenía algo
diferente a los demás, pero no podía decir a ciencia cierta qué era.
—¡¿De verdad?! ¿No te importa que sea de chocolate? –preguntó JongIn casi
quedándose sin aire.
—¿De qué? –preguntó KyungSoo alzando una ceja, ¿entonces sí era cierto?
JongIn negó y sacó su bracito para mostrarle, era demasiado lindo. Después el niño
bajó para reunirse con KyungSoo y ambos fueron al parque a jugar. KyungSoo le
dio la mano notando que sí era cálida como sospechaba, JongIn seguro tenía un gran
corazón. Jugaron bastante tiempo hasta que el menor tuvo que irse pero quedaron en
encontrarse ahí al siguiente día. Cuando JongIn se fue, KyungSoo se despidió de él
moviendo su mano.
Cuando el bus se fue KyungSoo tomó su libro y lo abrió, se había olvidado
completamente de él. ¿Para qué aprender a hacer chocolates si ya tenía uno propio?
Cuando regresó a casa prefirió no contarle a su madre, ella ni siquiera había notado
su ausencia, aún seguía con su amiga y estaba completamente seguro de que no le
gustaría mucho la idea de que estuvo con un niño parecido a Yuri.
Los siguientes días siguieron encontrándose y jugaban todo el tiempo, la compañía
de JongIn era maravillosa, era muy inteligente y le prestaba atención a todo lo que él
decía. Mamá le había dicho que los niños de piel oscura solo le hablarían por su
dinero, pero JongIn ni siquiera sabía sobre la vida económica de KyungSoo y
dudaba que le interesara.
Mientras más tiempo pasaban juntos, más sentía la necesidad de no separarse nuca
de él, nunca en la vida había tenido un amigo tan especial como lo era el menor y
sentía que quería abrazarlo pero ¿estaría bien que lo hiciera el primero? Prefería
esperar a que las cosas se dieran por sí mismas, por ahora, JongIn era la persona que
más le importaba en el mundo y nadie cambiaría eso.
*
Esa mañana KyungSoo no se quiso levantar para ir a la escuela, cuando su madre
fue a buscarlo se retorcía con la excusa de que en realidad tenía un fuerte dolor de
estómago, a la mujer le preocupaba mucho la salud de su hijo así que le permitió
quedarse mientras ella iba a trabajar. KyungSoo se despidió de ella y cuando salió
de su habitación, saltó de la cama y se asomó por la ventana viendo como la mujer
se subía en su auto que los empleados habían preparado y se fue.
Bajó las escaleras corriendo aun con el pijama puesto, tomó el libro de repostería
que estaba escondido en la biblioteca y fue a la cocina a poner manos a la obra.
Todos los días JongIn le llevaba bocadillos deliciosos, y esta vez él quería
devolverle el favor, pero sabía que a su mamá no le gustaría la idea así que tuvo que
mentirle, solo un poquito.
Abrió el libro, vio los ingredientes y comenzó a sacarlos. Su nana pasó varias veces
y lo vio pero prefirió no decirle nada. KyungSoo vertió el chocolate sobre la mezcla
y comenzó a revolverlo con la cuchara de palo, sacando la lengua por un lado de su
boca en señal de concentración. Cuando ya estuvo todo listo lo puso en moldes
diferentes con varias formas, incluso moldeó uno con la forma de JongIn, porque él
era de chocolate. Tal vez si se lo daba el niño cambiaría la mala idea que tenía sobre
ser de chocolate y se daría cuenta que en verdad era una bendición. Porque era
hermoso tal y como era.
Metió las galletas en el horno y se sentó a esperar mientras revisaba en el libro otras
recetas que tal vez podría preparar para él luego.
Esperó el tiempo indicado y la alarma sonó cuando debía sacar las galletas. Se puso
los guantes y abrió el horno, olía delicioso. Puso la bandeja en la mesa y esperó a
que se enfriara. Sacó una caja de vidrio y le comenzó a pegar stickers con corazones,
seguro al menor le gustarían. Con un marcador permanente escribió "JongIn el niño
de chocolate" con una estrellita al lado. Cuando ya estuvieron frías con cuidado
comenzó a retirar cada galleta, poniéndola dentro de la caja de vidrio que había
preparado.
Dejó la caja sobre el mesón de la cocina y subió a su habitación corriendo, entró en
su baño, puso el taburete y se miró en el espejo.
—¡Hola, JongIn! –le dijo al espejo.- No... así no... Hola, Innie... Hice esto para ti,
espero que te guste... porque tú eres de chocolate y a mí me gusta el chocolate.
Cerró los ojos y cuando se vio de nuevo se dio cuenta de que estaba sonrojado.
Abrió la llave y se mojó la cara. No podía estar pasándole eso. Cortó el chorro de
agua y se desvistió para entrar en la ducha, al salir se vistió rápidamente y se tiró en
su cama, puso la alarma a las dos de la tarde para poder estar en el parque temprano
y así poder darle su regalo a JongIn.
—¡KyungSoo! –un grito lo despertó. Abrió los ojos y se estiró como un gato. Se
bajó de la cama y aun descalzo bajó las escaleras tallándose un ojo.
—Hola, mami. –saludó, sin embargo la mujer tenía un semblante furioso.
Las galletas.
—¡¿Se puede saber en qué estabas pensando Do KyungSoo?! ¿Dolor de estómago?
¿Estas tomando a tu madre por tonta?
—Y-yo... -comenzó a decir el asustado, no quería que lo golpearan de nuevo.
En sus manos tenía la caja de vidrio con las galletas adentro.
—Pía me llamó y me dijo que estabas preparando algo ¿Esto lo has hecho tú?
KyungSoo bajó la mirada y asintió.
—¿Y se puede saber quién es este tal JongIn de chocolate? ¡¿No te estarás viendo
con ningún negro o sí, KyungSoo?!
—Él no es negro, mami
—¿Ah, no? ¡Entonces dime que es!
—¡Es humano como tú y yo! –gritó y se cubrió la boca. Estaba muerto.
Su madre se puso roja de ira, alzó la caja y la azotó contra el suelo haciendo que la
caja junto con todas las galletas se quebraran estruendosamente. KyungSoo soltó un
grito desgarrador y se tiró al suelo viendo como todo su trabajo había sido destruido.
—¡Te queda terminantemente prohibido volver a cocinar, comer chocolate o ver a
ese maldito negro! ¡¿Escuchaste KyungSoo?!
El niño alzó la vista, sus ojos estaban inyectados en sangre y sus mejillas estaban
húmedas.
—¡No! –gritó y salió corriendo. Abrió la puerta principal y corrió aún descalzo por
la calle, escuchando como su madre gritaba su nombre tras él.
—¡Te odio! –gritó sin mirar atrás, algunas astillas se enterraron en la planta de sus
pies pero no iba a dejar que ella lo atrapara, no podía prohibirle hacer lo que amaba
y ver al niño que quería.
—¡KyungSoo! ¡Ven aquí inmediatamente! ¡KyungSoo, Kyung...!
Y no se detuvo hasta que escuchó las llantas frenar con violencia.
*
—Lamento mucho su perdida. –le decían las personas al señor Do, dándole la mano
y apretándola amigablemente. A su lado estaba su hijo que aún tenía la cabeza
gacha. Cuando pasaban a su lado se agachaban a su altura y le ponían una mano en
el hombro.
—No fue tu culpa, ella está en un lugar mejor ahora. –KyungSoo no sonreía, solo
asentía y dejaban que pasaran de largo para ver el cuerpo de su madre que estaba
dentro de la sala presidencial. Sí, incluso hasta en la muerte su madre quería lo
mejor.
KyungSoo cantó ese día, cantó frente a todos los presentes quienes lloraban al
escuchar a ese niño quien acababa de perder a su madre. El rostro de KyungSoo fue
inexpresivo al final, pero cuando llegó el momento de enterrarla KyungSoo estalló
en llanto. Su padre tuvo que sostenerlo para que no se lanzara sobre el ataúd, él
gritaba y llamaba a su madre conmoviendo a los demás.
—Mami, no volveré a cocinar, no volveré a hablar con JongIn pero no me dejes. –
sollozaba el niño desesperado. Su padre no podía hacer nada, solo lo sostenía para
que no se desplomara.
Cuando llegaron a la casa todo se sentía tan vacío. KyungSoo subió a su habitación,
se quitó el smoking y se puso a llorar. Su padre le había dicho que se irían de ahí a
vivir al pueblo donde vivía su novia. Él había estado con otra mujer mientras tenía a
su esposa y por eso nunca estaba en casa. La forma en la que se lo dijo a KyungSoo
había sido completamente fría y despiadada, como si la muerte de su madre en vez
de un perdida hubiese sido una oportunidad para poder salir de esa ciudad, y como si
KyungSoo fuese solo una carga, una responsabilidad con la que debía cumplir nada
más.
Esa noche KyungSoo se dio cuenta de que a pesar de todos sus problemas, su madre
era lo único que él tenía y la había decepcionado. Sentía que era él el culpable de
todo, si no hubiese cocinado esas estúpidas galletas nada de eso habría sucedido. Se
juró a sí mismo no volver a cocinar ni volver a ver al niño morenito, aunque le
doliera. Aprendería a odiarlo si era necesario solo para que su madre desde donde
fuera que estuviera se sintiera orgullosa de él.
Tomó el libro de repostería que ahora no quería volver a ver y le escribió adentro a
JongIn. Era una despedida pues no podía ir a encontrarse con él, sin embargo,
escribió esa nota con amor, iba a extrañar mucho a ese niño el cual sintió por un
instante que se había convertido en su todo. Su JongIn. Su niño de chocolate.
Tres días después su padre había preparado todo ya, como si ya estuviese preparado
para eso. Puso en venta la casa y se llevó a Pía con ellos. Varios camiones llegaron
para llevarse todas sus cosas y mientras lo hacían, KyungSoo corrió al parque antes
de tener que irse y escondió el libro debajo de uno de los arbustos cerca del
riachuelo, sabía que JongIn lo encontraría ahí. Se quedó un rato sentado
considerando la idea de quedarse ahí y no irse con su padre... Pero si hacia eso su
mamá no estaría orgullosa desde el cielo, así que se paró y se preparó para irse. Pero
cuando se dio la vuelta pudo ver a lo lejos que JongIn estaba llegando y lo buscaba,
se veía cansado y desesperado. Sintió muchas ganas de ir corriendo a abrazarlo y a
decirle cuanto lo había extrañado y lo mucho que lo quería; pero prefirió dejar que
todos esos sentimientos se fueran con el riachuelo.
*
Habían pasado diez años desde entonces. KyungSoo había madurado, se había
pintado el cabello de rojo y estaba a punto de cumplir la mayoría de edad. En casa
solamente estaba Pía, era la historia de siempre. Su padre y su madrastra salían del
país, a veces por cuestiones de trabajo, a veces por simple ocio. Pero nunca lo
llevaban, sería un estorbo o eso le decían. Igual, ya se había acostumbrado y no le
importaba.
Vivian en la zona costera este del país, pero no era una playa arenosa como muchos
creían. Más bien el bosque besaba el mar y la playa estaba constituida por miles y
miles de rocas pequeñas a las que solo se podía llegar bajando el acantilado. Pero era
mortalmente frío así que nadie iba. Solo KyungSoo se arriesgaba a ir a veces,
escondiéndose del mundo, diciéndoles a quienes preguntaban que iba a ir a fumar
cuando en realidad iba a comer chocolates y escribir poesía.
Intento encontrarte, a ti a quien no puedo ver. Intento escucharte, a ti a quien no
puedo oír.
Había veces en las que no sabía si sus poemas de amor iban dirigidos a su madre... o
a JongIn. Quería hacerse creer a sí mismo que lo había olvidado aunque nada podía
ser más mentira en el mundo, quería hacerse creer a sí mismo que ya no lo quería.
Cuando cumplió doce años fue con su padre y su madrastra a su ciudad natal a
visitar la tumba de su madre, y cuando fueron tuvo la oportunidad de ver a JongIn.
Había crecido bastante y aun así seguía esperándolo en el mismo lugar de siempre.
Ese día lloró tanto como por su madre como JongIn.
En las noches le oraba a su madre para que lo cuidara y lo sacara de esa soledad en
la que se encontrara, y le oraba a Dios para que cuidara a JongIn en donde sea que él
estuviera.
Ese día había ido a fumar conocía el bosque tan bien como la palma de su mano.
Tenía una bolsita de Hershey's en el bolsillo y planeaba comérselos todos. A
escondidas de mamá. Se internó dentro del bosque y se fijó en que estaba
oscureciendo. Así le gustaba más pues, si bajaba la colina podría ver la niebla cubrir
el agua oscura que aparecía entre los árboles, era hermoso incluso hasta para comer
chocolate.
Entonces escuchó un llanto, ¿Quién más aparte de él se metería en ese lugar a esas
horas? Debía ser muy idiota. Caminó hasta el lugar de donde provenía el llanto y lo
llamó. Cuando el chico se giró sintió que su corazón se detuvo. Sintió que todo el
universo se detuvo en ese instante y en él solo existían ellos dos. JongIn y él. Se veía
cansado y desesperado, como la última vez que lo vio. Su cabello estaba un poco
más largo y le cubría parte de los ojos. El color de su piel seguía siendo perfecto,
inefable como siempre. Experimentó una limerencia efímera por en cuanto lo vio y
casi se desvanece.
—¡KyungSoo! –gritó el chico. Definitivamente era JongIn.
Pero entonces el recuerdo de su madre, cuando la vio muerta en el suelo, cuando le
dijo que le prohibía ver a JongIn, todo eso golpeó su cabeza al mismo tiempo y lo
empujó cuando sintió la calidez del otro sobre su cuerpo. Y más le molestó aun verlo
más alto que él, tenía un complejo enorme con su estatura.
JongIn lo miraba desconcertado, y eso le dolió a KyungSoo, sin embargo no se lo
iba a demostrar, tenía que ser más fuerte que eso aunque por dentro le carcomían las
ganas de lanzársele encima también.
Lo acompañó a llegar al pueblo porque el muy tonto se había perdido, habían
mantenido una conversación en el camino y KyungSoo intentó con todas sus fuerzas
hacer ver la situación como si él enserio se hubiese olvidado del menor, y aunque le
pidió que al siguiente día no le hablara ni lo molestara fue ignorado olímpicamente.
JongIn se dedicó a estar tras él todo el tiempo, y aunque ciertamente no le molestaba
si no que le agradaba su compañía tenía que fingir lo contrario, pero fue un desastre
cuando lo humilló públicamente, y tuvo que llevarlo a la azotea. Ahí volvió a
insistirle que no lo conocía pero JongIn era muy terco y no se rendía, incluso tomó
sus manos y le preguntó si no se acordaba de él. El corazón de KyungSoo se encogió
y quiso decirle que sí y abrazarlo. Pero el amor por su madre era más fuerte así que
lo negó una vez más.
El chico lo siguió a su casa pero apestaba a leche debido a la caída que había sufrido
en la escuela.
—Aléjate de mí, apestas. –le dijo.
—¿Te gustaría más si oliera a chocolate? –le preguntó JongIn desde atrás.
KyungSoo tuvo que morderse la lengua.
Los siguientes días estuvieron juntos, en la escuela y en la salida. Más bien JongIn
andaba detrás del trasero de KyungSoo, hasta lo espiaba por la ventana y eso lo
perturbaba muchísimo. En todos esos días no habló con su mamá.
*
KyungSoo había salido de sus clases, llevaba en sus manos su libro de historia
volumen II y la maleta con los cuadernos del viernes, que siempre era la más pesada.
Pero algo faltaba. JongIn. Se sentía muy extraño no tener al chico hablándole de
absolutamente todo lo que se le pasaba por la cabeza.
Se quedó esperándolo por un rato viendo como salían todos los demás estudiantes de
la clase del moreno menos él. Comenzó a preocuparse un poco, ¿Estaría bien? Iba a
volver a entrar al colegio cuando vio a Jinhwan con sus amigos salir de las canchas
con bates en las manos.
Esperó a que se fueran y corrió hacia el lugar de dónde ellos habían salido, y lo vio
ahí tirado en el suelo.
—¡¡¡JongIn!!!
Se acercó a él corriendo y pudo verlo bien. Tuvo un deja vú; mamá, sangre, muerte.
No permitiría que eso pasara de nuevo.
Puso su cabeza ladeada sobre el pecho del moreno y pudo escuchar el melifluo de su
corazón latir, sintió el alivio atravesar sus huesos. Lo levantó como pudo y salió de
la institución, donde no había nadie que pudiese ayudarlo. Bajó la colina hasta llegar
a su casa como pudo llevando al chico más pesado que él apoyado en su espalda con
cuidado de no caerse. Al llegar, pensó que lo más prudente sería seguir bajando la
colina pues él ya no confiaba en Pía. Siguió bajando con el muchacho en su espalda
y con cuidado de no resbalarse con las rocas. Estaba haciendo mucho frío y temía
que eso le afectase a JongIn. Cuando al fin llegó a la playa rocosa lo tendió con
cuidado en el suelo y notó que estaba respirando con dificultad.
Le abrió la camisa e intentó como pudo no fijarse en el marcado torso y abdomen
del menor.
¿Cuándo creciste tanto, Innie?
Vio los cardenales que le habían dejado todos esos malditos con los bates, la
mayoría era en los brazos y piernas, pero sus costillas estaban intactas y le agradecía
al cielo por eso. Le cerró la camisa al chico antes de que se congelara y comenzó a
frotarse las manos para ponerlas sobre las mejillas del otro y darle color. Nada.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos pero se secó antes de darles la
oportunidad de salir. Entonces lo escuchó. JongIn comenzó a despertar, su primera
reacción fue llevarse la mano a la cabeza con dolor en su semblante y luego miró a
KyungSoo.
—¿Estoy muerto? –le preguntó inocentemente.
KyungSoo sonrió.- No, idiota. –dijo y lo abrazó.
Ya no le importaba mamá, no le importaba lo que había prometido. Estaba con
JongIn, él estaba vivo y lo amaba. Eso era lo importante.
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¡Hola! Lamento la tardanza, pero en recompensa traje un cap largo. Aquí se
aclaran toooodas las cosas que me preguntaron el cap anterior XD No sé si la
historia está yendo muy lento, por favor avísenme ¿sí? Y también si es
interesante porque siento que a veces enredo mucho y no sé u_u
La canción que KyungSoo le cantó a su madre fue Miracles in December c:
y también el poema que en realidad era para JongIn
Espero sus comentarios c:
Te amo, Dann!!!
Mousse de Fresa
JongIn se sentía completamente confundido.
Y feliz.
No tenía idea de donde estaba, le dolía todo el cuerpo y lo último que recordaba era a
Jinhwan con otros seniors golpeándolo mientras le gritaban que era una basura y muchas
otras cosas en las que no quería pensar.
Pero lo que tenía ahora era completamente diferente e inexplicable. KyungSoo estaba
aferrándose a él con los ojos cerrados, mientras lo sostenía y mantenía sus frentes juntas.
KyungSoo abrió los ojos y ambos se quedaron mirándose un rato sin decir nada hasta que
la niebla que los rodeaba causó que JongIn sufriera y escalofrío y KyungSoo sonrió de
ternura.
-Ya te revisé, estas bien. Pero no lo estarás por mucho si nos quedamos aquí, estás
helado.
JongIn se rascó la cabeza y se levantó con dificultad, gimiendo de dolor al sentir sus
adoloridos músculos flexionarse e instintivamente se llevó las manos a su abdomen y se
dejó caer nuevamente. El mayor se arrodilló a su lado y le tocó la frente.
-¿Qué sucedió? -preguntó seriamente.
-Recibí una carta tuya... -comenzó JongIn.
-No te envié nada.
-Eso ya lo sé. -suspiró cansado. -Yo pensé que era tuya, me citaron en el árbol que está en
el patio. Fui ahí y lo último que recuerdo es a esos chicos sobre mí... nada más.
KyungSoo frunció el ceño y apretó los labios, desviando la mirada. -Maldito Jinhwan... Lo
mataré.
-No, KyungSoo. -JongIn se enderezó. -Mamá dice que las cosas nunca se resuelven con
violencia.
El pelirrojo se quedó estático al escuchar la palabra mamá. Se puso de pie y se giró.
-Se hace tarde, andando.
JongIn lo miró desconcertado y como pudo intentó pararse, apoyando las manos en el
suelo y estirando sus piernas. Cuando lo hizo se sobó un poco la cabeza y se fue tras el
chico que ya había emprendido camino y él no quería perderse de nuevo.
KyungSoo tenía razón. Comenzaba a hacerse tarde, el cielo se oscurecía y la neblina se
hacía cada vez más visible. Caminaron juntos atravesando los pinos sin hablar, como solían
hacerlo al regresar de la escuela.
JongIn abría su boca de vez en cuando y dejaba su aliento salir para observar como en
consecuencia del frío se hacía humo saliendo de sus labios. El mayor lo miraba de reojo y
sonreía para sus adentros, JongIn seguía siendo un niño y se alegraba con las pequeñas
cosas de la vida. Él había olvidado lo que eso era pero en el fondo tenía la esperanza de
que el moreno le enseñara a hacerlo de nuevo.
La cercanía del menor lo hacía sentirse bien. Incluso usando ropa tan ligera la calidez que
su cuerpo emanaba era palpable. Casi sin darse cuenta comenzó a acercarse a él mientras
este seguía jugando con su aliento y tomó su mano.
JongIn se detuvo de inmediato y miró sus manos unidas casi sin creérselo, alzó la vista aun
perplejo para mirar al mayor pero este solo seguía caminando. Si no hubiesen estado en
esa situación se habría puesto a brincar de felicidad pero contuvo las ganas como pudo y
siguió caminando en silencio pero con su corazón a punto de salirse de su pecho.
Al llegar al pueblo todas las farolas estaban encendidas y el camino estaba iluminado.
Había algunas personas caminando en la calle y otras dentro del café principal. Los chicos
siguieron caminando por detrás de las casas, entre los pinos para llegar más rápido a sus
casas.
Cuando las divisaron, JongIn sonrió emocionado y miró a KyungSoo quien sonreía
también. Cuando sus miradas se encontraron recordaron sus manos y las soltaron
inmediatamente aun sonriendo nerviosamente.
-Ven conmigo, JongIn.
-¿Qué? - ¿Había escuchado bien?
-Quiero decir, ven a mi casa. Mi padre no está y no sería bueno que llegaras a la tuya... así.
-dijo señalando su cuerpo.
JongIn lo meditó por un minuto y luego asintió emocionado. Conocería la habitación que
había estado observando desde su ventana por tanto tiempo y eso lo hacía querer saltar
en un solo pie.
Siguió a KyungSoo hasta que llegaron a la casa de este y en silencio avanzaron hasta estar
enfrente de la enorme ventana de su sala de estar.
-No podemos entrar por la puerta principal, Pía nos descubriría y eso sería un problema.
-¿Quién es Pía?
-Nuestra criada.
-¡Woah! ¡¿Tienes una criada?! -gritó emocionado.
KyungSoo rápidamente se lanzó sobre el menor y le cubrió la boca con ambas manos
mientras JongIn lo miraba asustado y con los ojos muy abiertos.
-Calla. -le gruñó mostrando los dientes. -Si nos descubre estamos fritos.
JongIn asintió tan rápido como pudo y KyungSoo lo liberó.
-En verdad eres fuerte, Soo. -dijo mientras se rascaba la cabeza. KyungSoo le lanzó esa
mirada asesina y se retractó. - Lo siento, lo siento... KyungSoo.
El mayor asintió y con ambas manos abrió la ventana con cuidado hasta que llegara bien
arriba. Cuando ya estuvo del todo abierta entró de un salto y se asomó llamando al JongIn
desde adentro. El menor se sintió un poco nervioso y miró a ambos lados antes de
acercarse y colocando ambas manos en el alféizar saltó justo como lo había hecho su
amigo anteriormente.
La casa se veía incluso más grande de lo que ya era desde adentro, más todo estaba
oscuro y no podía distinguir bien lo que ahí había. KyungSoo lo tomó nuevamente de las
manos y casi guiándolo ciegamente lo llevó hasta las escaleras y subieron a su habitación.
Una vez ahí, encendió las luces, se asomó por la puerta, gritó "¡Pía, estoy en casa!" y la
cerró.
-Muy bien, siéntate ahí. Ya regreso.-le indicó señalándole su cama.
JongIn obedeció y se sentó justo donde le habían indicado mientras KyungSoo entraba a lo
que supuso, era un baño. Mientras estaba ahí sentado comenzó a analizar la habitación.
Estaba pintada de color blanco con detalles en las esquinas. Tenía una ventana enorme
que era por donde él podía verlo desde su habitación. Estaba llena de posters de varios
grupos musicales, pero le parecieron mezclas extrañas. No sabía qué hacía Black Sabbath
y Destiny's Child en una misma pared. Tenía un enorme plasma, un computador portátil
en un escritorio y un par de consolas.
En el techo había un ventilador enorme que tenía una lámpara con una luz tenue, casi
naranja. Al lado de la cama había un cuadro enorme en el que JongIn pudo reconocer al
pequeño KyungSoo que él había conocido al lado de una mujer que era exactamente igual
que él, quien supuso, era su madre.
Se levantó de la cama y caminó hasta el cuadro, pasando sus dedos sobre él, tocando a
KyungSoo y luego a su madre viendo lo hermosa que era y en lo mucho que le gustaría
conocerla. Tal vez ella era tan agradable como su hijo desde que esa enorme sonrisa con
forma de corazón adornaba su bello rostro.
-¡¿Qué haces ahí?! ¡No lo toques! -dijo KyungSoo, corriendo hacia él y apartándolo.
-¿Eh? ¿Qué sucede?
KyungSoo tocó el cuadro acariciando el rostro de su madre mientras le decía que lo sentía.
Se sorbió los mocos y se talló el ojo izquierdo antes de mirar a JongIn de nuevo.
-Lo siento... solo no toques nada, ¿sí?
JongIn solo asintió sin comprender y volvió a sentarse en la cama.
KyungSoo traía un pequeño botiquín blanco con una cruz roja en el centro. Se paró frente
a JongIn y se arrodilló en el suelo.
-Sácate la camisa. -le pidió mientras abría el botiquín y alistaba las cosas que usaría.
JongIn obedeció inmediatamente y se desabotonó la camisa hasta terminar de sacársela y
la dejó a un lado.
KyungSoo sacó una pastilla para el dolor, una bolsa de gel fría y antibacterial. Cuando se
enderezó se encontró nuevamente con el abdomen desnudo de JongIn. Lo había visto
hace un rato pero ahora era diferente. En ese momento estaba todo muy oscuro pero
ahora lo veía en todo su esplendor, la luz naranja de su habitación hacía que el color
canela de su piel pasara a ser dorado, era tan hermosa. Se descubrió a sí mismo
observándolo embelesado y llegó a la conclusión de que solo era envidia porque en su
abdomen no había ni un solo cuadrito como los que tenía el moreno.
Tomó la bolsa y comenzó a pasársela por los cardenales, recibiendo en respuesta gruñidos
de dolor por parte del menor.
-Ah... ten un poco de cuidado.
-Estoy teniéndolo. -dijo mientras seguía pasando la bolsa por su piel, casi como si
estuviera dibujando sobre ella. Tomó una de las almohadas de la cama y se la extendió. -
Muerde esto.
JongIn la recibió y se la llevó a la boca para reprimir sus gemidos de dolor.
-¿KyungSoo? ¿Se encuentra bien?
Pía estaba del otro lado de la puerta y ambos chicos quedaron estáticos.
-Sí, Pía... solo, me duele un poco el estómago. -dijo KyungSoo mientras miraba a JongIn
abriendo mucho los ojos en manera de advertencia.
-¿Es eso? ¿Necesita ayuda?
-No, no. Estoy bien, gracias Pía.
-Está bien. En el botiquín están tus pastillas para el estreñimiento, duerme bien. -dijo la
mujer, yéndose de ahí.
KyungSoo quedó pálido y JongIn se mordía el labio inferior intentando no reír.
-¿Estás estreñido, KyungSoo?
-¡Cállate! -le dijo y le dio un puño en uno de sus muslos, causando que el chico se fuera
hacia atrás del dolor.
-¿Por qué eres asiiiiiiií?
-Es tu culpa por molestarme. -le respondió, sacándole la lengua.
JongIn comenzó a rodar sobre la cama y estiró la mano para agarrar al pelirrojo. Lo jaló
hacia él, haciéndolo caer sobre la cama y comenzaron a rodar mientras reían. Justo como
habían hecho en el pasado mientras rodaban en la nieve.
Se miraron por un rato mientras reían bajito y luego KyungSoo lo apartó.
-Eres un idiota, no me dejaste sanarte.
KyungSoo bufó y se levantó de la cama. -Debo tener algo de maquillaje, tu ojo se ve
horrible.
Caminó hasta su baño mientras JongIn se ponía nuevamente su camisa y comenzaba a
abotonársela.
KyungSoo regresó y comenzó a maquillar sobre el ojo morado del menor. Le quedaba un
poco más claro pero servía a la perfección para cubrir el moretón.
-Ya está... deberías irte ya, comienza a hacerse tarde.
JongIn lo sostuvo de la muñeca.
-No quiero irme aun, KyungSoo. -dijo, casi suplicándole con los ojos. - Es la primera vez
que me hablas en mucho tiempo y... hoy no estás tan frio como antes. No quiero que me
alejes de ti de nuevo. Tal vez mañana lo olvides o todo esto sea un sueño. No quiero que
acabe. -Al terminar hizo un puchero como si fuese un cordero degollado.
KyungSoo movió su mano para que lo soltara y se la pasó por el cabello.
-Puedes venir mañana después de la escuela si quieres.
-¿Qué si quiero? ¡Claro que sí! -dijo emocionado y se lanzó a abrazar al mayor.
-¡Oye! No grites, ¿quieres que Pía nos escuche?
-No, lo siento. Me quedo en silencio -dijo JongIn, poniéndose el dedo índice sobre sus
labios.
KyungSoo sonrió e hizo el mismo gesto. Tomó al menor de la mano y ambos salieron en
silencio de la habitación. Bajaron las escaleras y con cuidado abrieron la ventana. JongIn
salió tal y como lo había hecho antes pero antes de irse se giró para ver al mayor.
-Gracias por esto, KyungSoo.
-No me agradezcas, me siento un poco culpable también.
-Te quiero. -le dijo el moreno rápidamente.
-Vete ya. -respondió el mayor y cerró la ventana.
JongIn sonrió y corrió hasta su casa. Siempre su madre dejaba una llave en una planta que
colgaba en uno de los lados de la puerta así que la tomó y abrió. Encendió la luz y lo
primero que vio fue a NamJoon sentado con una pierna cruzada sobre el sofá.
-¿Se puede saber por qué llegas a esta hora, JongIn?
-H-Hyung... ¿No deberías estar durmiendo?
-Lo mismo te pregunto a ti. -dijo levantándose y caminando hasta estar frente a su
hermano. -Tuve que darle pastillas para dormir a mamá, estábamos realmente
preocupados por ti. Tienes los ojos rojos, pensé que habías superado eso de salir a llorar
por las noches, JongIn. ¿Qué sucede?
-...Estaba con KyungSoo
-¿Quién es él?
-Bueno, es el único amigo que he tenido.
NamJoon relajó el semblante y miró a su hermano comprensivo.
-¿Por qué no me dijiste que era él? Sabía que ocultabas algo.
-Lo siento mucho hermano. No sabía si decirle a mamá...
-¿Sabes por qué se mudó?
JongIn negó con la cabeza. -Creo que no me recuerda, cuando nos vimos no tenía idea de
quien era yo... debió sucederle algo porque estoy seguro de que es él.
NamJoon sonrió y abrazó a su hermano. -Lo dejaré pasar solo por hoy, ¿está bien? Pero no
vuelvas a llegar tarde o estás muerto.
JongIn rió y correspondió al abrazo de su hermano.
*
Al siguiente día JongIn fue a la casa de KyungSoo tal y como este le había dicho. Bajaron la
colina juntos y en ocasiones se tomaban de la mano, soltándola rápidamente cada vez que
alguien pasaba.
Al llegar, KyungSoo fue hasta la puerta y sacó sus llaves.
-Espera, ¿esta vez entraremos por aquí? ¿Qué pasa si Pía nos ve? -preguntó el menor algo
nervioso.
-No pasa nada, esta mañana la descubrí sacándole dinero a mi padre. Si ella habla, yo
también lo haré.
JongIn asintió y en cuanto entraron la mujer fue directo a recibir al chico, pero se quedó
estática. KyungSoo le advirtió que si lo delataba él también lo haría y la mujer solo los dejó
pasar.
Estuvieron jugando videojuegos en la habitación de KyungSoo, ahí le contó que su madre
había muerto cuando él era pequeño y que esa era la razón por la cual se habían mudado.
También le dijo que su padre nunca estaba en casa y que viajaba mucho con su esposa (a
la que se rehusaba fervientemente a llamar mamá). Pía era quien cuidaba de él pero
siempre hacia lo que quisiera.
JongIn solo creía que el mayor era cada vez más genial con cada cosa que este le decía.
Al llegar a casa le contaba a NamJoon lo que habían hecho y este se alegraba, sin embargo
no podía contarle a su madre pues ella estaba ocupada en busca de un trabajo.
En la escuela comenzaron a pasar más tiempo juntos. JongIn era el primero en salir
siempre de su salón para llegar al de KyungSoo antes de que este saliera y sorprenderlo.
Lo ayudaba a llevar sus cosas al locker para poder salir de ahí rápidamente e ir a la casa
del mayor.
*
-Ya no quiero jugar más. -dijo KyungSoo, dejando el mando a un lado de su cama y se
acostó en ella cerrando los ojos.
Llevaban varias horas jugando un partido de futbol en la consola sin parar, con JongIn
siempre como el ganador. Pía había salido a comprar comida y había comenzado a llover,
así que estarían solos en casa por un largo rato.
-¿Qué sucede? -preguntó el menor, apagando el televisor con el control remoto y
recostándose al lado del pelirrojo.
-Estoy cansado, hoy tuvimos pruebas de voleibol y... Ah, solo ven aquí. -dijo jalándolo a su
lado y apegándose a su pecho.
El corazón de JongIn se aceleró más no podía explicarse así mismo el por qué KyungSoo
estaba actuando así, pero solo decidió dejarlo pasar. KyungSoo pasó sus brazos alrededor
del cuerpo del menor y se quedaron mirándose un rato.
-Cierra los ojos. -le pidió y JongIn obedeció.
Pasó el dorso de su mano por la mejilla de JongIn mientras este no observaba.
-Me gusta el color de tu piel. -dijo, sintiendo como el menor se estremecía bajo su tacto.
Con sus dedos delineó alrededor de sus ojos y fue bajando por su mejilla hasta tocarle los
abultados labios. Sintió que los suyos comenzaban a picarle y en un gesto rápido e
inexplicable se acercó y los juntó con los del menor.
JongIn sintió el tacto y abrió los ojos sorprendido, encontrándose con los ojos cerrados de
KyungSoo frente a él y sus labios sellados.
¿KyungSoo era gay? ¿Por qué no se apartaba? ¿Por qué no le molestaba? ¿Él también era
gay?
Cuando el mayor comenzó a mover un poco sus labios, todas esas preguntas se esfumaron
de su mente y se dejó llevar por el momento. Su corazón se sentía más feliz que nunca,
sentía que era eso lo que había necesitado desde que era niño y se dio cuenta de que lo
que sentía por KyungSoo no era simple admiración. Le gustaba el pelirrojo, le gustaba el
color de su piel, la expresividad de sus ojos, el sonido de su voz y el sabor a Mousse de sus
labios.
JongIn se sentía completamente inexperto, no sabía cuándo abrir sus labios o cuando
cerrarlos, intentó moverse un poco pero lo único que consiguió fue chocar sus dientes así
que solo se dejó hacer. KyungSoo se separó de él completamente sonrojado y le sonrió.
JongIn le correspondió a la sonrisa como un estúpido, ambos abrieron la boca para
romper el silencio incomodo pero terminaron riéndose sin motivo alguno.
-Me gustas, JongIn.
-Tú también me gustas, KyungSoo.
-Mantengamos esto en secreto, ¿sí?
JongIn asintió emocionado y KyungSoo se volvió a sentar.
-Ya no tengo sueño, esta vez si te ganaré. -anunció tomando el mando de nuevo y
encendiendo el televisor con JongIn sentándose a su lado esta vez con una enorme
sonrisa en su rostro.
Pastel de arándanos
Dedicado a -dazzl
★★★
-¿Desde cuándo sucede esto?
El señor Do y su esposa estaban sentados en la mesa del comedor frente a
KyungSoo, interrogándolo mientras la mujer a su lado lloraba diciendo que era una
vergüenza para su apellido y que debería desheredarlo. A KyungSoo no le
interesaba, solo quería ir a la casa de al lado y curarle las heridas a su moreno.
-¿No dirás nada? -preguntó el hombre con la ira entrando a su cuerpo. KyungSoo no
se inmutó.
-¡Eres un...! -comenzó el señor Do levantándose de la mesa pero su esposa lo
detuvo.
-Dejalo, necesita un poco de tiempo.
-Un poco de tiempo y una mierda. KyungSoo, estoy muy decepcionado... nunca creí
que tú... además con ese tipo de escoria. No lo aceptaré, ya verás tú si quieres andar
por ahí lamiéndole el culo a otros hombres pero no contarás con mi apoyo de ningún
tipo, ni aprobatorio ni económico. Olvídate de todo eso.
KyungSoo siguió con la mirada perdida.
-¡Largo de aquí, no te quiero ver!
Esa orden si la atacó y salió corriendo a su habitación encerrándose ahí. Abrió la
ventana pero JongIn no estaba ahí.
Se plantó en su cama a llorar, quería abrazar a su mamá en ese momento. Que lo
presionara contra su pecho como solía hacerlo mientras la acariciaba el cabello y le
decía que todo estaría bien.
Sabía que su madre habría reaccionado igual o peor pero esta vez no se arrepentía de
nada. No iba a perder a JongIn como había perdido a su madre, iba a mantenerlo a
su lado costase lo que costase.
Esa noche se quedó dormido mientras en sueños llamaba a su madre y a JongIn, a
ambos simultáneamente.
Al día siguiente, al despertar se dio cuenta de que no había nadie en casa. Su padre
se había ido de nuevo con su esposa y no tenía idea de donde estaba Pía.
Fue a la escuela con la esperanza de encontrar a JongIn pero el chico no estaba ahí y
eso comenzó a preocuparlo, ¿Dónde estaban todos?
En el resto de la semana JongIn tampoco apareció. Tenía miedo de ir a su casa a
preguntar por él porque ni su madre ni su hermano lo conocían y eso sería realmente
sospechoso, además, no tenía el valor.
Pía no dio señales de vida y su padre tampoco lo hizo, así que la casa era
técnicamente suya, pero no era tan bueno como siempre lo había soñado.
Pronto comenzó a volverse un verdadero desastre ya que nadie limpiaba. Siempre
tenía las ventanas cerradas y al llegar de la escuela se encerraba en su habitación y
no salía de ahí. Con la ventana abierta esperando a que su JongIn apareciera y le
regalara una de esas hermosas sonrisas que tanto amaba. Pero no fue así.
Se dirigía a su armario y sacaba el montón de papelitos con mensajes que tenía del
menor y los releía, intentando así revivir la felicidad que había vivido en ese
momento, pero le era imposible.
★★★
El timbre del final de jornada sonó y todos los estudiantes se acumularon en la
puerta para salir, menos KyungSoo. Él no tenía ninguna prisa, nada bueno lo
esperaba afuera, nada lo esperaba afuera.
Cuando el salón quedó vacío, tomó sus cosas, las llevó a su locker y salió de la
escuela. Esa vez decidió irse por los pinos como solía hacer con el menor. Se
acomodó bien la bufanda y frotó sus guantes antes de meterse entre los altos árboles
y emprender su camino a casa.
Metió las manos en sus bolsillos y sacó su MP3, se puso los audífonos y presionó el
botón para que se reprodujera una canción al azar; Take me to Church comenzó a
sonar y KyungSoo sintió que moriría pero una mano lo tomó con fuerza, cubriéndole
la boca y jalando su cuerpo hacia atrás causando que sus audífonos cayeran y le
quedaran colgando.
Comenzó a patalear pero en cuanto sintió ese dulce aroma dejó de hacerlo. Fue
jalado hasta un poco más adentro, casi bajando hasta la playa rocosa pero solo se
dejó llevar, y en cuanto escuchó el sonido del agua y fue liberado se giró hacia atrás
para lanzarse sobre el moreno y besarlo como siempre había querido.
Esta vez era diferente, era un beso necesitado. Sin pedir permiso metió su lengua
dentro de la cálida cavidad del menor que lo abrazaba con fuerza y acariciaba su
espalda mientras le correspondía tan rápido como podía.
-KyungSoo... -logró balbucear JongIn algo aturdido. KyungSoo se separó y lo miró
con ternura.
-Mi chocolatito.
JongIn se enderezó sorprendido, con los ojos brillantes y sin darle crédito a lo que
acababa de escuchar.
-KyungSoo tú... -decía mientras el mayor asentía aun sentado a horcajadas sobre él.
- Me recuerdas.
-Nunca te olvidé... yo solo, estaba muy inseguro, me sentía culpable por haberte
dejado antes y, lo siento mucho, Innie.
JongIn solo pudo sonreír como si hubiese recibido el mejor regalo de navidad.
-¡Lo sabía! ¡Eres tú! -dijo y lo abrazó con fuerza.
KyungSoo le correspondió y volvió a besarlo pero luego se separó y lo miró
sonrojado. -Oye... recuerdas esa nota que te dejé en mi libro.
JongIn lo miró a los ojos y asintió lentamente.
-Entonces... ¿Me dejarías probarte?
★★★
Hola amores *-*
Actualicé dos porque había tardado y pues, es una especie de recompensa por
esperar >.< solo pasaba para preguntar si les gustaría que la historia tuviese
lemmon o no, había dicho que no pero, podría hacerle ciertas modificaciones,
me gustaría saber su opinión. ¡Muchas gracias por leer!
Como siempre, amor para mi amada Dann
Galletas de vainilla
Dedicado a -dazzl
Uno de ellos era un poco más moreno que el otro y tenía el cabello negro, un
chaleco negro que le llegaba a las pantorrillas y botas de cuero. A su lado había un
chico unos centímetros más bajo que el moreno, tenía el cabello castaño claro y una
mirada cálida, tenía un suéter azul pastel y pantalones negros ajustados. A su
parecer, tenía cara de marmota.
—¿Qué están haciendo aquí? —preguntó el más alto con el ceño fruncido, el chico a
su lado se cubría la boca mientras sonreía.
KyungSoo iba a hablar pero JongIn lo hizo primero, tomándolo de las manos para
que se levantaran juntos.
—Sí, claro... saludar. —respondió el alto, sonriendo de lado y el chico del suéter se
mordió el labio inferior para no reír.
KyungSoo miró a todos confundido, se giró para quedar en frente de JongIn y lo jaló
del brazo para que el menor quedara a su altura.
—Lo siento, olvidé presentarlos. —tomó a KyungSoo por los hombros y lo hizo
girarse para que quedara frente a los dos chicos altos. —Él es mi hermano Namjoon
y su novio Seokjin.
—Es un placer conocerte al fin, KyungSoo. —dijo Namjoon, acercándose a él y
ofreciéndole su mano. KyungSoo la aceptó y lo saludó.
—Eres mucho más lindo en persona, JongIn me ha hablado mucho de ti. —dijo
Seokjin, acercándose y tomando su mano también. KyungSoo pensó que tenía una
voz hermosa y no pudo evitar sonreírle.
—Lo siento, Innie. —se disculpó Jin mientras volvía al lado de su novio.
—Deberíamos irnos ya, mamá llegará pronto. —dijo Namjoon, pasándose una mano
por el cabello. JongIn asintió y el mayor tomó la mano de su novio, comenzando a
caminar primero.
KyungSoo entrelazó sus dedos con los del menor y comenzó a caminar detrás de
Namjoon y Seokjin. — ¿Y cómo supiste que aceptaría?
—Cuando llegué vi que no había nadie en tu casa así que no debía pedirle permiso a
tu papá, igual, no me lo habría dado. —comentó sacando la lengua pero a KyungSoo
no le hizo gracia. —además, sé que sales a esta hora de la escuela y si te tomaba no
podrías negarte, ¿no es así? Y tengo a mi favor que amas la comida casi tanto como
yo.
KyungSoo sonrió de lado. —¿Qué te hizo creer que aceptaría una vez estando en tu
casa? Podría solo irme al llegar.
—Sé que no lo harás porque me quieres.
El moreno sonrió, giró la cabeza para verlo y se acercó rápidamente para plantarle
un beso en la mejilla. —Sabía que eras tú, nunca de ninguna forma podría haberme
olvidado de ti.
Corrieron hacia donde estaba el hermano mayor de JongIn y caminaron con ellos.
En el camino, JongIn le contó que su madre había ido a su ciudad natal porque había
aparecido un comprador para su antigua casa y debía hacer legal el proceso de
compra, por lo que ella lo dejó a cargo de Namjoon, quien aprovechó para ir a la
casa de su novio y llevar a JongIn con él.
Así pasaron cuatro años hasta que finalmente Namjoon encontró un buen trabajo
diferente a los que había estado teniendo antes y además, tenía mejor paga. Lo mejor
de todo es que el lugar solo quedaba a una media hora de donde Seokjin vivía pero
para eso debía mudarse con toda su familia y así fue. Su principal razón de irse del
pueblo fue su novio, pero fue en secreto pues aún no estaba preparado para decirle a
su madre y mucho menos acabando de descubrir que a su hermano menor también le
iban los hombres, no podía imaginarse lo decepcionada que ella estaría, y peor fue
su sorpresa al descubrir que el niño por el que su hermano suspiraba era el hijo único
de su nuevo jefe, el ser despedido implicaría volver a su ciudad, dejar a Seokjin y
bajo ninguna circunstancia permitiría que eso sucedería, así que ayudaría a su
hermano como pudiese. Llamó a su novio en cuanto su madre se fue del pueblo y le
pidió permiso para llevar a su hermano menor, a lo que Seokjin aceptó encantado a
ya que, adoraba a los niños y desde siempre había querido conocer al adorable
hermano de su novio.
En cuanto lo vio pudo ver de primeras que había algo mal con su nariz, que sus ojos
estaban morados y en vez de lanzarse sobre su novio como hacia siempre, comenzó
a revisar al muchacho, descubriendo los hematomas que aún no sanaban de su
cuerpo y los nuevos que le había hecho el padre de KyungSoo del día anterior.
Estuvo en una especie de interrogatorio hasta que finalmente confesó y Namjoon
pudo haber muerto en ese momento, pero lo bueno era que su jefe desconocía que
era su hermano el noviecito de su hijo.
Seokjin curó a JongIn y ambos crearon lazos muy estrechos, se quedaron en la casa
del médico hasta que JongIn estuvo completamente bien y su madre llamó avisando
que ese día llegaría, era perfecto. Namjoon le pidió a su novio que los acompañara
pues ya creía que era el momento de que conociera a su madre, no como su novio
pero sí debía conocerlo y le dijo lo mismo a JongIn sobre KyungSoo a lo que el
chico aceptó emocionado.
Llegaron al pueblo en la mañana, Namjoon y Seokjin comenzaron a sacar los
adornos de navidad para decorar la casa que se veía muy gris comparada con el resto
del pueblo y enviaron a JongIn a que buscara a KyungSoo y lo invitara a cenar.
JongIn se puso una chaqueta verde sobre su camisa favorita de Star Wars y salió,
frotando sus manos a la escuela donde de seguro estaba KyungSoo. Aún era muy
temprano así que se internó en el bosque y bajó la colina para llegar al lago que al
final se convertía en océano. Era su lugar favorito y estaba cubierto de nieve, se veía
hermoso. Mientras estaba ahí se puso a perseguir animalitos silvestres y a hacer
ángeles de nieve hasta que la alarma de su reloj de muñeca sonó y supo que era hora
de buscar a KyungSoo.
Subió la colina entre los pinos para poder entrar en la calle pero no fue necesario ya
que pudo ver que su KyungSoo se dirigía a él sin darse cuenta, llevaba los audífonos
puestos por lo que no pudo escucharlo acercarse y lo tomó por detrás. Sabía que
debía llevarlo a su casa pero anhelaba tener un tiempo a solas con él pues no se
habían visto en mucho tiempo. Y KyungSoo conocía a la perfección el resto de la
historia.
Las paredes y el suelo eran de manera, dándole un aspecto más cálido. Tenía su
propio baño, una cama pequeña y una biblioteca enorme. De la pared colgaba una
guitarra y tenía bastantes peluches. A KyungSoo le pareció adorable, era tan JongIn.
Le ofreció galletas de vainilla que tenía en su mesita de estar y ambos comieron
mientras charlaban en la cama.
Namjoon los llamó para que bajaran y lo ayudaran a hacer la mesa pues la madre de
JongIn acababa de llamar y pronto llegaría. Los chicos bajaron y percibieron el
delicioso aroma que provenía de la cocina.
—Seokjin hyung cocina delicioso. —le dijo JongIn a KyungSoo a lo que este se
emocionó.
—El pollo está en el horno. —dijo sonriendo. —solo debemos esperar a que tu
mamá llegue.
JongIn corrió hasta la puerta y la abrió, encontrándose con su madre que estaba de
espaldas comenzando a buscar las llaves dentro de su bolso.
—Yo a ti también, má. —le respondió su hijo menor con una sonrisa y apartándose
para darle permiso a Namjoon.
—¿Qué tal el viaje, mamá? —preguntó mientras se agachaba para abrazarla y
besarle la frente.
—Muy bien hijo, gracias. Ahora, quiero conocer a esos invitados de los que me
hablaste. —dijo la mujer, moviendo la cabeza intentando ver a los chicos a través de
su hijo.
—Pero si eres muy guapo. —dijo la mujer tomándolo de la mano y sonriendo. Miró
hacia el lado donde estaba KyungSoo y le sonrió. —¿Y tú eres?
KyungSoo les contó que su madre había sufrido un accidente, no quiso dar detalles y
todos lo comprendieron. Contó que su padre se había casado después de eso y que se
mudaron al pueblo tiempo después. La cena terminó y Namjoon recogió los platos
mientras su madre y su novio se sentaban en el sofá de la sala para conversar.
JongIn y KyungSoo subieron escaleras arriba a la habitación del menor y una vez
ahí, cerraron la puerta y se lanzaron a la pequeña cama. En esa no podían rodar tanto
como en la de KyungSoo así que solo se abrazaron, quedándose lo más juntitos que
podían y juntaron sus frentes cerrando los ojos.
—Sí, a mí también me agradan. —murmuró JongIn, aun con los ojos cerrados.
Se quedaron un rato así, tomados de las manos hasta que JongIn se atrevió a hablar.
El mayor se mordió el labio inferior y apretó el agarre que tenía sobre las manos del
menor.
—Kyung, Kyung. No es necesario que sigas. —le pidió JongIn, besándole los ojos,
pero KyungSoo lo detuvo.
—JongIn, tú eres lo único que tengo ahora... por favor no te alejes de mí, ¿sí?
JongIn asintió.
—¿Lo prometes?
KyungSoo dejó los labios del menor y comenzó a besarle la mandíbula, bajando
hasta su cuello. Toda la vida había querido probar la piel del moreno y era más
deliciosa de lo que creía. JongIn intentaba acallar sus gemidos, estaba hecho un
manojo de nervios y no tenía idea de qué es lo que debía hacer con sus manos. Las
llevó a la espalda del mayor y comenzó a bajarlas hasta la cintura de este donde
comenzó a moverlas, amasándole la piel. Volvió a reclamar sus labios esta vez con
más ansias alcanzando a escuchar él mismo sus propios jadeos y sintiendo como la
temperatura crecía a su alrededor. KyungSoo metió sus manos bajo la camisa del
menor, sintiendo su fuerte abdomen y deleitándose con el calor que desprendía su
oscura piel.
—Tú madre estaba pasando por aquí, JongIn. Tengan un poco más de cuidado la
próxima y pónganle seguro a la puerta, ¿vale?
—Vale. —dijo el mayor aun sonriendo. —Entonces iré a buscar un colchón y...
—De eso estoy seguro. —respondió y le guiñó un ojo. —descansen chicos, tengan
una buena noche.
Seokjin se retiró y JongIn miró a KyungSoo antes de comenzar a reír nerviosamente.
—Eres un idiota, JongIn ¿Cómo vas a olvidar cerrar la puerta? —dijo mientras se
lanzaba sobre él y comenzaba a hacerle cosquillas.
— Por que fui yo quien se confesó primero, idiota. — dijo KyungSoo, golpeándolo
con la almohada.
— ¿Sí, JongIn?
— Claro que sí, chocolatito. — respondió contento y se dejó caer sobre el cuerpo del
menor para depositar un tierno beso en sus labios.
Esa noche después de ducharse y ponerse los pijamas (KyungSoo usó uno de JongIn
que le quedaba algo grande) los nuevos novios se acostaron a dormir muy juntitos en
la cama del menor mientras observaban las estrellas a través de la ventana.
Caramel Macchiato
Dedicado a -dazzl
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A la mañana siguiente KyungSoo y JongIn se fueron a la escuela no sin antes
agradecer a Seokjin por la comida y a su madre por permitirle a KyungSoo haberse
quedado ahí.
Los siguientes días, al terminar la escuela KyungSoo iba a su casa, dejaba sus cosas
ahí para luego salir con JongIn al bosque a hacer muñecos de nieve o solo para
besarse sin que nadie los viera. Regresaban a casa a seguir jugando o incluso a veces
cocinaban postres que estaban en el libro que KyungSoo le había regalado antes de
irse, el cual al mayor le avergonzaba mucho ver por la nota que le había dejado, la
cual JongIn atesoraba y no le había permitido arrancarla.
En las noches cuando KyungSoo dormía en su propia casa seguían el juego de
lanzarse papelitos. Últimamente trataban sobre su futuro, el lugar en el que vivirían,
cuántos hijos tendrían y el lujoso auto que JongIn quería por que sí, quería un lujoso
auto descapotable y rojo.
Una tarde iban bajando la colina entre los pinos, tomados de las manos como solían
hacer siempre, ese día había tenido que llevar dos libros de filosofía que prefirió no
dejar en su locker así que se los llevaba a casa para guardarlos. Le pidió a su novio
que lo esperara mientras él se cambiaba en su casa. Ese día saldrían a tomar café,
desde hace un tiempo JongIn quería latte, un caramel macchiato y ese día KyungSoo
lo invitaría.
Sacó las llaves de su bolsillo trasero y entró en su casa. Se sentía extraño no
anunciarle a Pía su regreso. Cerró la puerta y dio un par de pasos para dejar su
mochila en el sofá pero sintió algo bajo su pie, lo alzó y vio que había correo.
¿Cómo no lo había visto antes? Tomó la carta y pudo reconocer el sello de su padre
sobre él. Su corazón se aceleró y tragó fuerte. La abrió y sacó el papel que estaba
perfectamente doblado.
Joven Do KyungSoo,
Cordial saludo.
Por órdenes de su padre el señor Do Young Soo se le da plazo de desalojar el
domicilio a más tardar hasta el viernes. Usted ha sido aceptado en el internado
para varones de París; Enfants de Dieu, un auto vendrá por usted ese día.
Muchas gracias,
Tenga un buen día.
Kim Taehyung, Oficina Do.
KyungSoo arrugó con fuerza el papel contra su pecho y lo lanzó al suelo furioso. Se
dejó caer de rodillas y luego todo su cuerpo mientras pataleaba y lloraba en silencio,
abriendo su boca como si gritara pero no emitía ningún sonido. Escuchó que alguien
llamaba a la puerta tras él, se sorbió los mocos y se giró para verla.
—KyungSoo... ¿Estás bien? Estas tardando demasiado...
KyungSoo abrió la boca para decir algo pero no salía nada, un hilillo de voz nada
más.
—...Vete.
—KyungSoo, sal por favor. Me preocupas.
—Vete, JongIn...
—KyungSoo, déjame entrar.
—No, no entres...
—Kyu...
—¡Lárgate de aquí! —gritó, pero esta vez sí salió su voz y en todo su esplendor,
asustando a JongIn quien seguía del otro lado de la puerta.
—KyungSoo, ¿Qué sucede?
—JongIn, vete... —KyungSoo estaba desesperado, en su mente no había espacio
para otra cosa que no fuese la ira que lo invadía en ese instante. Se levantó del suelo
y se pegó a la puerta, casi arañándola.
—No me digas eso, Soo. No entiendo.
—¡Que te vayas! ¡No te quiero ver! ¡Esto es tú culpa, siempre fue tu culpa!
JongIn se quedó estático del otro lado y pegó su frente en la puerta. —...Esta bien.
—murmuró y se fue a su casa completamente confundido y con el corazón gritando
dentro de su pecho.
KyungSoo subió las escaleras y comenzó a destruir todo, se paró en la cama y rasgó
sus posters, tomó sus libros, comenzó a arrancar las hojas y a arrojarlos lejos,
haciendo que se estrellaran contra las paredes pero accidentalmente uno de ellos
cayó en el cuadro de su madre, haciendo que este cayera al suelo y se quebrara el
vidrio. Soltó un grito ahogado y se lanzó al suelo, las palmas de sus manos
sangraron un poco por el vidrio que estaba en el suelo pero no le importó.
—Mami, lo siento... —lloraba mientras acariciaba la fotografía del rostro de su
madre.—... Ayúdame. — Sacó la foto de su madre y se la llevó al pecho, se tiró
sobre su cama y siguió llorando.
KyungSoo no salió ese día de su casa, ni el siguiente ni el siguiente. JongIn iba a
buscarlo en las mañanas y cuando regresaba del colegio pero KyungSoo no le abría
la puerta ni le daba señales de vida. JongIn comenzó a enfermarse, estaba pálido y
delgado, no estaba comiendo bien y eso torturaba a su madre y a Namjoon, quien
llamaba a su novio y le pedía que hablase con él, pero JongIn simplemente no quería
pasar al teléfono.
En las tardes se quedaba mirando por la ventana, esperando a que KyungSoo abriera
la suya y así al menos poderle ver el rostro. Pero nunca pasaba, ni escuchaba un
ruido ni nada, pero sabía que seguía ahí pues en las noches la luz de la habitación se
escapaba por los bordes de la ventana y brillaban en la habitación de JongIn como si
fuesen estrellas.
★★★
Era viernes en la mañana, JongIn se despidió de su madre y salió como siempre a la
casa de KyungSoo, tocó la puerta, esperó diez minutos y se fue a la escuela.
Últimamente estaba muy deprimido y no prestaba atención en clase, tenía las ojeras
marcadas y su humor estaba por el suelo. Incluso la chica que siempre era empujada
por él extrañaba caer al suelo por alguna razón. Al finalizar la jornada bajó la colina
por la calle, no tenía sentido meterse por los pinos si no estaba con su novio.
Llevaba las manos metidas dentro de los bolsillos. Su madre le había dicho que
invitara a KyungSoo para la cena de navidad que sería el sábado pero él estaba más
que seguro de que el mayor no aceptaría, de hecho no sabía siquiera si el muchacho
le hablaría o no.
Llegó hasta la puerta de KyungSoo y tocó, se recostó contra la pared esperando algo
que no iba a suceder. Miró su reloj, diez minutos. Se enderezó pero justo en ese
momento escuchó el sonido de la cerradura y luego la puerta abrirse.
—JongIn...
Escuchó y eso fue suficiente para que todo el peso que sentía que llevaba en la
espalda se esfumara con rapidez y su corazón bombeara sangre de nuevo hasta sus
mejillas, dándole color y calor a su piel.
—KyungSoo. —dijo y entró a la casa. El mayor cerró la puerta tras él. Se veía
terrible, estaba pálido y tenía ojeras incluso más profundas que él, sus ojos estaban
rojos lo que significaba que había estado llorando.
—KyungSoo, yo... —comenzó a hablar pero el mayor le puso el dedo índice sobre
los labios.
—No, JongIn. No me preguntes qué sucede, no te lo diré. Solo... solo fui un idiota y
necesito recuperar el tiempo que he perdido. —dijo mientras comenzaba a acercarse
más al chico. — Y esta vez no hay nadie que me detenga.
Jaló el cuello de la camisa de su novio, haciendo que quedara a su altura y atrapó sus
labios. Sabía a dulce, como vainilla. JongIn estaba confundido, pero prefirió dejarse
llevar, lo que su novio le había dicho no tenía sentido pero ahora su cuerpo le había
ordenado cerrar los ojos y dejarse llevar por las manos traviesas del mayor. Abrió su
boca y dejó que el pelirrojo metiera su lengua dentro de su boca y el mismo le siguió
el juego, cada vez se habían vuelto más buenos en eso y se sentía más placentero.
JongIn llevó sus manos a la cintura de KyungSoo y lo pegó más a su cuerpo,
haciendo que el mayor gimiera.
KyungSoo se separó y tomó de la mano a JongIn. —Ven conmigo.
JongIn no dijo nada, solo se dejó llevar. Subieron las escaleras y pasaron de largo la
habitación del mayor, lo cual se le hizo extraño y se dirigieron a una que tenía las
puertas más grandes. KyungSoo las abrió y entraron al cuarto que JongIn supuso,
era el del señor Do.
Era enorme y estaba pintada de blanco, tenía una cama matrimonial en la que
cabrían perfectamente ocho personas. KyungSoo lo empujó ahí, sin dejar que
terminara de admirar la habitación y se puso a horcajadas sobre él.
—JongIn...—gemía contra su boca mientras volvía a besarlo y el chico solo le
seguía el ritmo mientras experimentaba ciertas sensaciones en su entrepierna que no
había sentido antes. KyungSoo se enderezó y se sacó la polera, exhibiendo su blanco
pecho dejando a un JongIn embelesado, más no le dio mucho tiempo de admirarlo
pues ahí estaba nuevamente sobre él, comiéndose su cuello.
—No te reprimas esta vez, chocolatito. —murmuró KyungSoo, a lo que JongIn
comenzó a gemir de placer. El mayor bajó sus manos, llevándolas al borde de la
camisa del moreno, comenzando a sacársela. Separaron sus labios por un momento
para poder retirarla por completo. KyungSoo la tomó y la arrojó a un lado de la
cama. Bajó su cabeza para seguir chupándole el cuello, asegurándose de que le
quedarían marcas después mientras el menor se retorcía bajo su tacto. Siguió
bajando por su pecho, admirando su color y se detuvo en una de sus tetillas,
pasándole la lengua por encima causando que JongIn liberara un gemido aún más
fuerte, sonrió con satisfacción y siguió bajando, recorriendo con su lengua un
camino que había trazado sobre su abdomen hasta llegar a su pantalón. Una vez ahí,
con sus dedos lo desabotonó y la bajó el cierre. Al escuchar el sonido del zipper
JongIn se enderezó un poco, apoyándose en sus codos y lo miró algo soprendido.
—¿Q-Qué harás, KyungSoo? —preguntó, tragando duro.
—Algo que quiero hacer desde hace un tiempo. —respondió el mayor, mirándolo a
los ojos. Le bajó el pantalón junto con el bóxer dejando ver el pene semi erecto de
JongIn, quien se estremeció de vergüenza. KyungSoo no iba con rodeos, pasó la
lengua desde la base hasta la punta y luego lo metió todo en su boca. Los brazos de
JongIn temblaron y dejó su cuerpo caer mientras se mordía el labio inferior con
fuerza, un poco más y sentiría el sabor metálico de su sangre recorrer su lengua. La
boca de KyungSoo se sentía muy bien y succionaba con tanta fuerza que sentía que
se llevaría su alma. Casi por inercia comenzó a mover sus caderas hasta adelante,
embistiéndole la boca con suavidad a lo que KyungSoo empezó a jadear sin quitarle
la mirada de encima, eso solo hacía que se sintiera más avergonzado pero no podía
negar que lo estaba disfrutando como el demonio.
—KyungSoo... Para... por favor, ahh...—JongIn era un manojo de nervios y para
KyungSoo eso era adorable. Se separó de la entrepierna de su novio y se limpió la
boca con el dorso de la mano.
Gateó hasta que su cara quedó a la altura de su novio y bajó para besarlo. JongIn
gimió y gruñó dentro de ese beso, estaba duro y necesitaba urgentemente más
atención de su novio.
—Duele ahí abajo, Soo. —susurró en un sonido casi inaudible.
—Lo sé. —respondió KyungSoo sonriéndole con ternura. —a mí también me duele.
Comenzó a desabrocharse el mismo el pantalón corto que llevaba puesto y se lo sacó
junto con los bóxers, mostrándole a JongIn que él también estaba disfrutando del
momento. Bajó su pelvis y comenzó a frotarse contra la erección de su novio, aun
besándose cada vez con más necesidad y rapidez, los húmedos chasquidos
retumbaban por toda la habitación y eso no hacia otra cosa que encenderlos más.
KyungSoo se preparó a sí mismo y después de un rato con mucho cuidado introdujo
el pene de JongIn en su interior. Llevó la cabeza hacia atrás, reteniendo un grito de
dolor que amenazaba con salir pero no quería asustar al menor. Sus cuerpos unidos
parecían un latte perfecto, era delicioso, caliente y hecho con amor. Cuando por fin
se acostumbró, comenzó a mover sus caderas en círculos y de arriba abajo,
disfrutando de las sensaciones y de los sonidos que emitía su novio.
JongIn llevó sus manos a las caderas del mayor y las movía hacia abajo en contra del
ritmo de sus embestidas. Lo hacían lento, disfrutando cada segundo y sin parar de
besarse. Cuando les faltaba el aire se separaban solo unos segundos para mirarse a
los ojos sin dejar de mover sus cuerpos necesitados.
JongIn se asustó cuando sintió su vientre comprimirse, pensando que en realidad se
haría pipí, intentó salir de KyungSoo pero este lo detuvo sin decirle nada pues no
quería darle explicaciones. JongIn terminó viniéndose dentro de él y KyungSoo
terminó entre sus vientres. Se quedaron ahí abrazados sin moverse, intentando
acompasar sus agitadas respiraciones y corazones acelerados. KyungSoo alzó la
vista para encontrarse con la profunda mirada de su novio y sonriendo comenzó a
besarlo. Pensó en que no volvería a tener eso de nuevo en su vida y no pudo evitar
comenzar a llorar.
—¿Kyung? ¿Qué pasa, hyung? ¿Hice algo malo? –preguntó preocupado.
—No, bebé. Estuviste genial. –le dijo, acariciándole la mejilla aún con lágrimas
saliendo de sus enormes ojos.
—¿Entonces porqué lloras? –volvió a preguntar.
KyungSoo suspiró y se enderezó un poco, sosteniéndose sobre sus codos.
—JongIn, nunca te olvidarás de mí, ¿verdad?
—Claro que no, ¿por qué dices eso?
—Promételo. –dijo el mayor, alzando su dedo meñique. JongIn lo enganchó con el
suyo.
—Lo prometo.
KyungSoo sonrió y se sorbió los mocos.
—Te amo, JongIn. –dijo, tomándole las manos.—No importa lo que suceda, te
amaré siempre.
JongIn estaba sin palabras, aún no le daba crédito a lo que oía. Ajustó su agarre
sobre las manos de su novio y le sonrió con sinceridad.
—Yo también te amo.
KyungSoo sonrió y estiró su cuello para besar al menor. Eran besos suaves y tristes,
pero al mismo tiempo estaban llenos de amor.
Se durmieron con las piernas enredadas, los dedos entrelazados y el mismo Te amo
rondando por sus mentes.
★★★
JongIn despertó sintiéndose renovado. Se estiró sobre la cama y bostezó. Se
enderezó mientras miraba a todos lados y estudiaba la habitación en la que estaba
pues ahora estaba completamente iluminada ya que las ventanas estaban abiertas.
Miró abajo y notó que KyungSoo no estaba en la cama. Aún desnudo bajó de la
cama y fue hasta el baño de la habitación que también estaba vacío. Salió de la
habitación y buscó por toda la casa, nada.
Volvió a subir las escaleras y entró en la habitación para buscar su ropa. La encontró
dispersa por toda la habitación y comenzó a vestirse. Se sentó en la cama para
ponerse los zapatos y vio algo en la mesita de noche. Los amarró y camino hacia
ella. Había un vaso de icopor de Juan Valdéz que decía KS en la parte de atrás.
Era un caramel macchiato.
Debajo de él había una carta arrugada, tenía un sello roto lo que significaba que
había sido abierta antes. La abrió y sacó el papel leyendo el mensaje. Sus ojos
comenzaron a llenarse de lágrimas y se cubrió la boca con una mano.
¿KyungSoo se iría?... ¿De nuevo?
Arrugó la carta y la dejó caer al suelo sin notar que había algo escrito tras ella, tomó
su chaqueta y se fue, con lágrimas en los ojos y el corazón roto.
★★★
—Kim, el señor Do lo necesita. –dijo Yoongi, entrando a la oficina del contador.
Namjoon sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y asintió, se pasó una mano por el
cabello y suspiró. Se levantó de su silla y salió del edificio donde había un auto
esperándolo.
El viaje fue de aproximadamente una hora pues la sede en la que el trabajaba estaba
un poco apartada de la ciudad. Al llegar, fue escoltado a la oficina del presidente de
la empresa. Lo dejaron en la sala de espera junto a al secretario que estaba
escribiendo en una computadora.
—¿Qué hay, Taehyung? –saludó Namjoon al secretario.
—Todo bien por aquí, ¿qué tal tú?
El moreno alzó los hombros.—No me quejo, me preparo para navidad.
Taehyung sonrió.—Ya puedes pasar.
Namjoon agradeció y entró a la oficina de Do. Adentro había un enorme ventanal
que daba una vista hermosa de la ciudad desde que estaban en el ultimo piso. El
señor Do estaba hablando por teléfono con alguien y claramente no estaba muy
contento. Namjoon sintió como de su frente surgían gotas de sudor y comenzó a
agotarse un poco. El señor Do colgó el teléfono y se giró para encontrarse con el
moreno.
—Kim, por favor tome asiento. –le dijo, señalándole la silla frente a su escritorio
mientras él se sentaba también.
Namjoon hizo una reverencia y se sentó.
—Quiero felicitarlo, el nivel de ingresos a mejorado mucho desde su llegada en su
ciudad sede.
—Muchas gracias, señor. Doy todo lo mejor de mí. —le respondió, sintiéndose un
poco aliviado.
—Lamentablemente tendré que pedirle que desocupe su oficina.
Los ojos del moreno se abrieron como platos.
—¿Qué? ¿Por qué? Si usted acaba de decirme que...
—Sé lo que dije, Kim. Pero su buen trabajo se vio afectado por el comportamiento
de su hermano menor. ¿Creyó que no me daría cuenta? Tengo ojos en todos lados, y
en mi empresa no aceptaré a homosexuales... Ni a sus hermanos menores.
Namjoon alzó las cejas... No podía ser.
—Sí, también sé del doctor que viene a verlo en las salidas y déjeme decirle que me
repugna la gente como usted, desperdiciando tantas mujeres hermosas. Como debió
suponer, está despedido, ya puede retirarse. –finalizó con una cínica sonrisa y
volviendo a hacer una llamada por su auricular.
Namjoon sintió su alma caer al suelo, se levantó de la silla y salió de la oficina. No
se despidió de Taehyung, tomó el ascensor y solo siguió caminando hasta salir del
edificio. Caminó hasta llegar a un parque cercano y se sentó en una banca de
cemento aún con el miedo dibujado en su rostro.
Sacó el teléfono de su bolsillo y le marcó a su novio, esperó un rato hasta que
finalmente escuchó un sonido que no fuera un pitido.
—¡Joonie!
—Seokjin...–murmuró en un hilo de voz.
—¿Mi amor, estás bien? ¿Sucedió algo?
—Jin. –suspiró.– Es hora de decirle a mamá.
Latte
Dedicado a -dazzl
Corazón de Caramelo
Dedicado a -dazzl
★★★
JongIn se levantó del suelo cuando sintió que el agua tocaba sus helados dedos.
Había bajado la colina y se había escabullido entre los árboles para llegar a la orilla.
La nieve había cubierto todo el césped y la neblina danzaba sobre el suave oleaje
más allá de donde él se encontraba. Se levantó y sacudió la blanca nieve de su ropa
que lucía como azúcar deshaciéndose.
Las lágrimas de sus ojos ya se habían secado por completo pero sus ojos aún seguían
rojos, y no podía regresar a su casa así, no tenía alternativa. Subió la colina de
nuevo, tan rápido como pudo e intentando no resbalarse, con el vaho producido por
su agitada respiración saliendo de sus labios. Llegó hasta su casa y siguió de largo
hasta llegar a la de KyungSoo, de nuevo.
Caminó hasta ella y buscó la enorme ventana de la sala de estar, sonrió al ver que no
estaba asegurada. La abrió y entró sin ningún cuidado pues estaba seguro de que no
había nadie ahí y subió las escaleras hasta llegar a la habitación de su ahora ex
novio.
Cuando abrió la puerta su rostro palideció, estaba completamente destruida, los
muebles rotos, libros destrozados en el suelo con las paginas arrancadas, los posters
rasgados por la mitad y las consolas también estaban en el suelo. Lo único que
estaba intacto era la televisión y el cuadro de KyungSoo y su madre no estaba,
seguro se lo había llevado, pero aun así pudo ver vidrios rotos en suelo por lo que no
quiso caminar por ahí para llegar al baño y pensó que lo mejor sería ir al otro que
estaba en la habitación del señor Do.
Cuando abrió la puerta el aroma a KyungSoo y a café invadió sus fosas nasales
causando que su corazón se llenara de nostalgia aunque hace apenas un día lo
hubiera visto. Intentando ignorar como pudo sus sentimientos solo caminó hasta el
baño sin mirar al suelo donde aún se encontraba la carta. Se lavó el rostro y los ojos,
mirándose al espejo mientras lo hacía, recordó lo demacrado que estaba KyungSoo
al día anterior pero lo roja que se había puesto su cara mientras hacían el amor y él
mismo se sonrojó con el recuerdo, permitiendo que una sonrisa se escapara y la
vergüenza lo tomara.
Se secó con una toalla de manos que estaba colgada al lado del lavabo y salió del
baño dispuesto a irse de nuevo pero al salir sintió algo bajo su pie. Lo alzó y vio que
ahí estaba la carta arrugada. Se mordió el labio tentándose a tomarla pero no lo hizo
y solo salió de la habitación.
★★★
—¡JongIn, tú hermano está aquí! — gritó su madre desde abajo mientras el
terminaba de ponerse las medias y los zapatos. En realidad se había detenido pues, le
fascinaba leer y releer la carta. Sí, al final no pudo resistirse. En el momento en el
que salió de la habitación su corazón algo en su interior le dijo que estaba haciendo
mal y que estaba dejando pasar alguna cosa por alto así que entró corriendo, la leyó
y su corazón se comprimió, haciendo que llorara de nuevo, esta vez con un tono
agridulce entre alegría y tristeza y causando que tuviera que volver a lavarse la cara.
Guardó la carta en su bolsillo y bajó corriendo, con su traje puesto a recibir a su
hermano y a su novio porque, ya le habían dado la noticia y se sentía muy bien por
ellos dos, pero aún no se sentía preparado para decírselo a su mamá, sentía que sería
un golpe fuerte para ella enterarse un día que tu hijo es gay y al siguiente que tu otro
hijo también lo es.
Al bajar se lanzó a los brazos de su hermano, chocó puños con él y este lo despeinó,
le dio un abrazo a Seokjin, quien le peinó el cabello arreglando lo que su novio
acababa de hacer.
La cena fue bastante agradable, la comida que hizo Seokjin estaba deliciosa y su
madre estuvo mandándoles muchas indirectas durante esta, causando que JongIn
casi se ahogara con el pavo. Les anunciaron que oficialmente vivirían juntos y
Namjoon ya había recibido bastantes propuestas de trabajo pues su amigo Jimin le
había ayudado enviándoles a varias personas resultados de su trabajo. Él le explicó a
su madre que su ex jefe era un homofóbico quien enviaba a su secretario a espiar a
sus empleados, así Namjoon y Seokjin habían sido descubiertos por Taehyung y
Namjoon fue despedido, solo omitió la parte de que JongIn se había metido con su
hijo y ya.
Bailaron mucho y JongIn mostró su talento, después Seokjin y Namjoon bailaron
juntos y así mismo lo hicieron JongIn y su madre, mientras ella le decía lo guapo
que era y lo mucho que lo amaba.
Ya eran casi las tres de la mañana cuando Namjoon y Jin se fueron, el moreno sacó
muchas maletas con sus pertenencias, dejando su habitación casi vacía y a su madre
llorando de nostalgia mientras no dejaba de llenar de besos a Seokjin, diciéndole que
lo extrañaría mucho a él y su comida y exigiéndole a su hijo que cuidara muy bien
de él.
JongIn no pudo dormir esa vez, se quedó pensando en KyungSoo, pensando en qué
estaría haciendo ahora y en como estaría pasando su navidad. Leyó nuevamente la
carta y se durmió con ella pegada a su pecho. Lo extrañaba mucho y para él solo
tenía pensamientos de amor.
Los siguientes días pasaron con mucha lentitud para él, pasaron año nuevo con su
hermano y Seokjin de nuevo y sus vacaciones terminaron. En el colegio todo el
mundo se enteró de la partida de KyungSoo, incluso Jinhwan quien ya no se metía
más con él. Jimin, la novia del senior le dijo que KyungSoo lo había amenazado
diciéndole que si se volvía a meter con él quedaría maldito por el resto de su vida, a
JongIn eso le causó mucha gracia pero Jinhwan sí se lo había creído desde que
KyungSoo de por sí era bastante extraño y él era muy supersticioso.
Pusieron la casa en venta porque desde que Namjoon ya no trabajaba ahí y su madre
no conseguía un empleo tenían que buscar suerte en otro lado, así que ambos se
mudaron a Seúl donde vivía la hermana menor de su madre y su primo Taemin de
ocho años.
A JongIn le encantó el cambio porque ahora vivían en un apartamento enorme en
uno de los edificios más altos de la ciudad y sentía que desde ahí podía verlo todo,
todo menos Francia, que era donde se encontraba su KyungSoo.
En la capital hacia mucho sol y habían bastantes extranjeros por lo que cuando entró
a estudiar ninguno de sus compañeros notó nada raro en él, ahí conoció a Sehun
quien fue su primer amigo.
La relación de ambos funcionó al instante debido a sus gustos similares, JongIn solía
hablarle mucho a Sehun sobre KyungSoo sin saber que al chico le causaban celos ya
que en el fondo sentía algo por JongIn y le alegaba que si no se hablaban en realidad
no podían ser novios pero el moreno no lo escuchaba. Tiempo después, Sehun le
confesó sus sentimientos a JongIn más este tuvo que rechazarlo pues, solo lo veía
como a un amigo y no podía fijarse en nadie más que no fuera su anhelado pelirrojo
ya que este lo estaba esperando. Su relación no empeoró, siguieron siendo amigos
después de eso y Sehun conoció a Luhan, un chico nuevo de intercambio de China y
puede decirse que casi fue amor a primera vista, y fue con ellos con quienes JongIn
terminó su adolescencia.
★★★
—¿Puedes venir con nosotros, JongIn? Estará Luhan y creo que irá a Suho también.
Luhan asintió mientras el viento movía con fuerza su cabello y miraba a JongIn
esperando por una respuesta.
—Lo siento chicos, sabes que aún estoy esperando la carta de aceptación. Todos
ustedes ya han sido aceptados en la universidad menos yo. —respondió, pasándose
una mano por el rubio cabello.
—Pero es tu cumpleaños, Innie. —dijo Luhan, haciendo un mohín.
—Lo siento, Lu. —respondió mientras miraba por la ventana y sonreía.— No he
visto a mi madre en todo el día y seguro me está esperando.
El chico hizo un mohín y Sehun suspiró— Está bien, JongIn. —dijo, estacionándose
en frente del edificio donde vivía el moreno. —Pero, reúnete mañana con nosotros y
celebraremos, ¿está bien?
JongIn abrió la puerta del auto y salió de este. —Seguro. —dijo y se despidió de
ellos con la mano mientras Luhan le lanzaba un beso desde lejos. Comenzaba a
anochecer así que
Entró al edificio y saludó al recepcionista quien le había ayudado muchas veces que
llegaba tarde a casa. Subió al ascensor y se recostó en la pared mientras esperaba a
llegar, estaba algo emocionado pues su madre siempre era muy especial en sus
cumpleaños y había pasado la noche con Sehun, así que no la había visto aún.
Además este era su cumpleaños número diecinueve, según su madre ya era todo un
hombre y estaba seguro de que ella quería verlo con más ansias.
Las puertas del ascensor se abrieron y salió, dándole vueltas con estilo a sus llaves
entre sus dedos. Llegó a su apartamento y abrió la puerta. Adentro estaba todo
oscuro y en cuanto cerró la puerta todas las luces se encendieron y muchas voces
gritaron "¡Sorpresa!". JongIn se sobresaltó y se llevó la mano al pecho por el susto
mientras reía. Su madre, su tía, Taemin, Namjoon, Seokjin y Suho. Se sentía tan
feliz que pudo haber muerto de alegría en ese momento, todos fueron a abrazarlo y
felicitarlo mientras ponían música y le lanzaban globos en la cabeza, un rato después
llegaron Luhan y Sehun. Era una reunión pequeña pero a él le fascinaba.
En la cena, Namjoon y Seokjin les dieron la noticia de que tendrían un bebé, ya
habían iniciado el proceso del vientre alquilado y el donante había sido Seokjin, por
lo que tendrían una pequeña ardillita según JongIn quien estaba hilarante ante la
expectativa de ser tío. Al terminar de cenar JongIn comenzó a abrir sus regalos, le
dieron zapatos, un teléfono celular y bastante ropa. JongIn se sintió muy feliz y les
agradeció a todos, finalmente llegó el regalo de su madre.
Ella le dio un sobre y él lo miró de lado, había estado recibiendo cajas grandes y esto
era solo un sobre. Todo el mundo se quedó callado mientras él lo abría, rompió el
lomo del sobre y sacó un papel, cuando lo vio bien sintió su corazón detenerse; era
una carta de aceptación para la universidad. Miró a su madre con los ojos brillosos y
ella le indicó con la mano que aún había más. Miró al fondo del sobre y descubrió
un papel más pequeño, al sacarlo el mundo se detuvo; un boleto de ida a Paris,
Francia.
Miró a su madre sin entender y esta solo sonreía junto con todos los demás, Seokjin
estaba comiéndose las uñas de emoción.
—Yo sé lo de KyungSoo, bebé. Namjoon me lo dijo. —el moreno miró con furia a
su hermano mientras los demás reían. — no es su culpa, amor. Desde que supe lo de
Namjoon comencé a sospechar de ti también, y me parece perfecto, KyungSoo
parece ser un buen chico y has esperado bastante por él así que todos aquí creemos
que te ganaste esto.
—No sé qué decir... —murmuró JongIn. Se sentía demasiado feliz, después de
cuatro años vería a KyungSoo, podía morir de alegría. — Muchas gracias a todos.
—dijo y con lágrimas en los ojos y una sonrisa en sus labios. El pequeño Taemin fue
a abrazarlo y tras él fueron los demás, finalmente dejándolos solos a él y a su madre.
—Ahora ve y prepárate, hijo. El vuelo sale esta noche.
—¡¿Qué?! —exclamó, ¿hoy?
—Así es, bebé. Mañana estarás con KyungSoo.
Todo el mundo celebró incluso JongIn, quien le llenó de besos las mejillas de su
madre antes de correr a empacar.
★★★
JongIn estaba muy nervioso, su vuelo salía en veinticinco minutos y le temblaban
las piernas pues sería la primera vez que montase en un avión. Su madre no había
dejado de besarlo, llamando la atención de las personas que pasaban a su lado.
Namjoon y su esposo también habían ido a despedirse de él, Namjoon se prometió a
sí mismo no llorar, pero el ver a Jin haciéndolo causó que él también lo hiciera.
Llamaron a los pasajeros de su vuelo por los altavoces y nuevamente se despidió de
todos, arrastrando sus maletas antes de partir.
Cuando se subió al avión se puso sus audífonos y se relajó, el viaje duraría veintiún
horas aproximadamente así que tenía bastante tiempo para dormir. Cerró los ojos
mientras pensaba en KyungSoo, en lo hermoso que estaría ahora, ¿seguiría
recordándolo? Esperaba que sí. Y el avión despegó.
Por favor espérame.
Te amo.
★★★
¡Hola! Ya vamos para el final, lamento el capitulo tan largo pero intenté
resumir tanto como pude XD
Dann, ¿Estás por ahí? Besitos para ti
Donas Francesas
Dedicado a Nico-Sei
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Esa noche KyungSoo no pudo dormir, se quedó observando a su novio mientras este
dormitaba tranquila y profundamente. Pasaba sus dedos por su cuerpo desnudo
sintiendo como quemaba bajo su piel. Su pecho subía y bajaba en una lentitud casi
tortuosa, como si en cualquier momento fuese a dejar de respirar y solo se quedase
ahí, estático y perfecto. El color moreno de su piel desaparecería junto con su
calidez y se volvería pálido y frio como él, KyungSoo no quería eso. Se levantó y
sintió un terrible ardor en su trasero y en cuanto intentó caminar fue aún peor, se
sentía como un ciervo bebé intentando caminar y maldijo todo lo sagrado porque sí,
él era KyungSoo y tenía el poder para hacerlo. Movió sus piernas aun sentado en la
cama, intentando relajarlas hasta que finalmente lo consiguió. Fue al baño donde no
tuvo necesidad de desnudarse pues ya lo estaba y entró en la ducha para lacar su
cuerpo, aunque en realidad quería seguir impregnado del olor de JongIn debía
aceptar que apestaba a sexo y sudor y eso no le resultaba agradable, además tenía
que limpiarse la colita también. Al salir, se puso las pantuflas rosas de la esposa de
su padre que estaban bajo la cama y camino hasta su habitación para conseguir algo
de ropa y un abrigo pues el frío terminaría asesinándolo de hipotermia.
Terminó de vestirse y regresó a la cama con su novio, esta vez volviéndolo a abrazar
y sin poder sentir su desnudez. Se quedó dormido hasta que los rayos de luz
comenzaron a abrirse paso entre los espacios de las persianas y justamente cayeron
en sus parpados. Se levantó y supo que ya era hora, fue a su habitación, empacó toda
su ropa en dos grandes maletas y tomó el cuadro roto de su madre para retirar la foto
de ahí y solo quedarse con ella, la enrolló y volvió a la habitación donde JongIn
descansaba, pero recordó algo. Bajó las escaleras y salió de su casa para salir
corriendo a buscar el café más cercano y compró ese latte que JongIn tanto había
pedido. Regresó a su casa y al entrar, tomó la carta de su padre que seguía arrugada
en el suelo y la metió en su bolsillo trasero. Fue a ver al moreno que había cambiado
de posición, aun tapado con las cobijas pero exhibiendo su hermoso pecho que aun
subía y bajaba con lentitud. Puso el latte sobre la mesita de noche y tomó un
bolígrafo, sacó la carta del sobre, le dio la vuelta y se puso a escribir. Podría decirse
que puso todo su corazón en esa carta, aunque era muy poco comparado con todo lo
que él quería decirle pero, no tenía espacio, ni tiempo, ni valor para decírselo de
frente porque sabía que se haría un manojo de lágrimas y no quería que su novio le
viese así.
Se quedó un rato más ahí sentado sobre la cama, reflexionando sobre qué debería
hacer hasta que escuchó la bocina de un auto y supo que habían llegado por él. Se
trepó en la cama al lado de JongIn, murmuró un Te amo en su oído y lo besó en los
labios, sintiéndose extraño al no ser correspondido.
Bajó las escaleras y salió de su casa, afuera había un auto negro y un hombre vestido
del mismo color con gafas de sol esperándolo afuera. KyungSoo le entregó las
maletas que el hombre guardó en la parte de atrás y subió en él, se puso los
audífonos y el auto arrancó, se alejó del lugar mientras miraba con nostalgia el lugar
en donde había dejado a su inocente novio durmiendo.
Sé que no puedo revertir una promesa que ya he roto,
Pero quiero vivir y respirar a tu lado por toda mi vida.
Suplico que seas feliz como estabas en el comienzo.
Gracias, lo siento, te quiero,
Incluso si te doy mi todo, no es suficiente.
Mi amor, te protegeré por siempre,
Sólo sígueme.
Siempre esperaste por mí en ese lugar,
Me abrazabas, estoy tan agradecido contigo.
Nunca lo olvidaré,
Te haré feliz,
Al igual que el dicho, "Somos uno".
★★★
Llegar a Francia fue como llegar a un mundo completamente nuevo, las personas
eran diferentes, había blancos, asiáticos, morenos, indios, era muy lindo y nadie se
miraba raro entre sí. Hablaban en un idioma que KyungSoo no podía entender y eso
lo frustraba un poco.
El internado era enorme, parecía Hogwarts según él, solo que lleno de niños ricos.
Cuando entró, un hombre enorme y rubio lo llevó a su nueva habitación que según
tenía entendido era compartida, y grande fue su sorpresa cuando descubrió que la
persona con la que estaría ahora también era de Corea del Sur como él. Su nombre
era MinSeok y era un chico bastante agradable, así como Jin tenía cara de marmota
este tenía cara de ardilla, lo que le daba un aspecto muy adorable, y al ser de la
misma altura no le bajaba el autoestima de ninguna manera. MinSeok lo ayudó
mucho con el idioma, haciéndolo sentir más cómodo ya que cuando no entendía
algo, él le traducía al instante hasta que KyungSoo comenzó a desarrollar su propio
entendimiento. Su relación comenzó a mejorar muchísimo en especial cuando el
pelirrojo descubrió que a MinSeok también le gustaba la repostería sintió que podía
morir de alegría en ese lugar y supo que en ese momento había conocido a su
hermano perdido. Utilizaban la cocinita de su habitación para crear nuevas recetas y
hacían postres deliciosos con los que a veces sobornaban a sus maestros cuando eran
necesario y era un truco infalible pues nadie podía negarse a las delicias que hacia
ese par.
Al hacer postres, KyungSoo pensaba mucho en JongIn, recordando lo mucho que le
gustaba al moreno el dulce, en especial porque su postre favorito a preparar siempre
incluía chocolate y algo de leche.
Con el tiempo, comenzó a hacer más amigos. MinSeok finalmente aceptó ser novio
de ese Kim JongDae que tanto lo perseguía y eso movió el corazón de KyungSoo,
porque su nombre era muy parecido al de su Kim JongIn, incluso pudieron haber
pasado por familiares.
JongDae era demasiado lindo con MinSeok, desde el día en el que fue aceptado no
dejó de llenarle la vida de amor y besos. KyungSoo comenzó a deprimirse un poco y
en secreto MinSeok comenzó a buscarle pareja ahí mismo en el internado.
Así fue como se topó con Kris Wu.
El muchacho era chino por su padre y francés por su madre. Era de los chicos más
altos del internado y por no decir, de los más atractivos. Sus notas siempre
destacaron entre las de los demás y era líder del equipo de basquetbol y hockey.
Dominaba a la perfección el francés, inglés, chino, cantonés, español y coreano y
estaba aprendiendo ruso y portugués.
Ya MinSeok le había intentado conseguir varias citas pero KyungSoo solo se negaba
a todos sin ninguna razón clara, solo le decía que eran motivos personales. Pero
cuando conoció a Kris tuvo que tragarse sus excusas porque el chico era
jodidamente atractivo.
Pero lo rechazó porque su moreno lo era aún más.
El haber sido rechazado no le gustó mucho a Kris, eso solo causó que el pelirrojo
comenzara a atraerle más y más cada vez, teniendo que enfrentarlo cada vez que
salía de clases y el rubio le esperaba afuera con esa mirada coqueta que derretiría a
cualquiera, y aunque en el fondo también lo derretía a él, lograba ignorarlo a la
perfección.
Pero, ¿Quién podía culparlo? Él también era un hombre y tenía sus necesidades,
además Kris era muy sensual y tenía un claro interés en él. Antes, deberían
felicitarlo por poder mantenerse al margen y seguirle siendo fiel al chico que hace
tanto no veía y cuya relación pendía de un hilo invisible.
★★★
KyungSoo tenía diecinueve años y eran las vacaciones navideñas. MinSeok iría a
visitar a su familia y le pidió a KyungSoo que lo acompañara, el chico aceptó
emocionado con la intención oculta de ir a ver a su morenito. Al llegar a Corea y
sentir ese aire tan familiar lo hizo sentirse más cerca de su novio, el viento movía su
ahora castaño cabello y podía escuchar nuevamente su idioma natal. Le dijo a
MinSeok que lo llevara a visitar el pueblo donde vivía con su padre con la excusa de
ir a visitarlo (ya que sabía perfectamente que su padre estaba viviendo en Inglaterra),
pero al llegar y descubrir que la casa de los Kim ahora era habitada por otra familia
su alma cayó al suelo estrepitosamente.
Muffins de Canela
Dedicado a -dazzl
Eran casi las 8:35 pm cuando JongIn bajó del avión, parecía un niño perdido de la
ciudad, y justamente eso era. Llevaba arrastrando con una mano su maleta de
rueditas y en la otra tenía anotadas las indicaciones para llegar al internado. Se
mordía el labio inferior con desesperación pues desde siempre había sido muy lento
para entender indicaciones así que solo se dejó llevar por su corazón; tomó un taxi y
pidió como pudo y su pobre pronunciación que lo llevaran al lugar, había estado
estudiando lo básico en el avión y por suerte el conductor le entendió a la
perfección.
Mientras estaba dentro del auto miraba por la ventana, cualquier otra persona se
habría detenido a ver el paisaje de la tarde francesa, pero en ese momento a él solo le
interesaba ver a KyungSoo y su corazón bombeaba con fuerza dentro de su pecho
cada vez que se imaginaba la enorme y hermosa sonrisa del mayor y recordaba el
sabor de sus labios sobre los suyos.
En medio del trayecto se quedó dormido y solo se despertó cuando el conductor
comenzó a llamarlo en otro idioma. El muchacho se despertó un poco aturdido y le
entregó el dinero que le estaban pidiendo. Al bajarse, quedó sorprendido al ver el
lugar en el que se encontraba, era aterradoramente hermoso, rodeado de árboles y
construido de ladrillo como en las películas antiguas que veía con Namjoon.
Al entrar, notó al montón de niños lindos que caminaban por ahí hablando en
francés (que en el fondo se le hizo bastante sexy) y usaban sus uniformes oscuros.
Intentó pedir ayuda a los que veía pero ninguno de ellos les entendía, solo le
negaban con la cabeza y seguían de largo. Se quedó así hasta que finalmente vio a
un chico que por su apariencia pudo deducir que era asiático. Lo detuvo y le sonrió.
-Bonsoir. -Lo saludó con su extraño acento.
-¡Salut! -le respondió el chico, no debía tener más de diez años.
-Je ne parle pas français, pouvez-vous m'aider? -le pidió ayuda sonriéndole.
-Bien sûr. Vous êtes d'où?
-Je suis de Corée.
-¡Oh! ¿Enserio? ¡Yo también! Soy Choi Minho, un placer conocerte. -dijo el niño,
tendiéndole la mano.
-Kim JongIn, un placer. -lo saludó también y tomó su mano.
-¿Qué necesitas aquí, JongIn?
-En realidad estoy buscando a alguien.
-¿A quién?
-No sé si lo conozcas, su nombre es Do KyungSoo.
Minho se quedó pensando por un momento y luego alzó el dedo como si un
bombillito se hubiera encendido sobre su cabeza. - Ya lo recordé, es el chico de los
postres.
Los ojos de JongIn se iluminaron, - ¡¿Enserio?! ¿Dónde está?
Minho dejó de sonreír y suspiró antes de hablar. -En realidad él se graduó hace un
año, no sé dónde esté ahora.
La mirada de JongIn se oscureció y se pasó una mano por el cabello mientras
suspiraba. -Vale, está bien. Muchas gracias por tu ayuda, Minho.
-Vale, ¡hasta luego! -se despidió el chico y siguió su camino.
JongIn se mordió el labio inferior y miró hacia todos lados, debía verse realmente
ridículo ahí cargando su maleta y con papeles en las manos. Un enorme hombre
rubio se acercó a él y le pidió que se retirara y así lo hizo.
JongIn tomó otro taxi y se dirigió a la residencia temporal que su madre le había
conseguido hasta que iniciaran sus clases en la universidad. Era un apartamento
pequeño, más bien parecía un estudio. Tenía un baño, una cocina pequeñita, un
armario, una tele y una cama; lo básico. Se instaló ahí y tomó su nuevo teléfono para
llamar a su madre. Esperó durante un rato mientras esos cortos y molestos pitidos
sonaban en la línea hasta que finalmente le contestaron.
-¡Innie! He estado esperando tu llamada, ¿Qué tal todo? ¿Has podido ver a
KyungSoo?
-Hola, mami. -suspiró. -No... él ya no está en ese internado.
-¡¿Qué?! Oh, hijo. ¿Qué harás entonces?
-No lo sé, ya estoy aquí y no creo que esté lejos... eso espero. El destino siempre
hace que terminemos juntos, así que confiaré en él.
-Mi bebé, nunca creí que estarías tan enamorado, estoy muy contenta.
-Gracias, ma. Aquí ya es tarde así que iré a dormir. Dale mis saludos a todo por allá
y... estruja a Taemin de mi parte, ¿sí?
-Claro hijo, descansa. Ya hablaremos mañana. Te amo.
-Y yo a ti. -respondió y terminó la llamada.
Esa noche JongIn no pudo dormir bien, tuvo la necesidad de llorar pero eso
significaba haber perdido la esperanza, y él aún tenía mucho de eso.
Al día siguiente fue a la universidad y llenó los papeles que le entregaron. Era muy
bonita y las personas fueron muy amables con él, antes de irse, le enseñaron en lugar
para que se familiarizara un poco y tuvo una guía que hablaba francés y en
ocasiones sentía que se le insinuaba pero no estaba seguro.
Cuando salió de la universidad fue a su casa a comer algo y estuvo hablando con
Sehun por teléfono, su amigo le dijo que Luhan había estado preguntando mucho
por él y que se sentía algo celoso, pero no podía negar que él también lo extrañaba
mucho. Eso movió el cálido corazón del moreno. Había tenido la esperanza de
encontrar algo sobre KyungSoo mas no pudo y eso lo devastó bastante, llamó a su
madre y después de eso tomó una larga siesta. Horas después, el sonido de su
teléfono lo hizo despertar. Un poco adormilado se estiró sobre su pequeña cama y
tomó el teléfono.
-¿Quién es?-bostezó.
-No soy el destino, pero puedo ayudarte a estar con KyungSoo.
-¿Namjoon?
-¿Cómo estas, hermanito?
-Eh... confundido. ¿Qué está sucediendo?
-¿Recuerdas a Taehyung?
-Claro que sí... Fue él quien te delató, ¿no? ¿Qué sucede con él?
-Hablé con mamá y me contó lo que sucedió, Tae es su secretario y me lo debía, así
estuvo revisando en sus archivos y, ahora sabemos en dónde está KyungSoo.
-¿Es enserio, hyung? Oh, no sabes cuánto te amo.
-Lo sé, lo sé. Pero ahora escucha, está trabajando en una repostería llamada
Chocolat en el centro de la ciudad, tenemos la dirección de su casa pero lo más
probable es que puedas encontrarlo ahí también.
Los ojos de JongIn se iluminaron. - ¡Pasé cerca de ahí hoy! Está muy cerca de aquí.
-Perfecto ahora ve y... ¿Hola? ¿JongIn? Ah, este chico de verdad.
JongIn tomó rápidamente su abrigo y sus zapatos antes de salir como bólido de su
apartamento. No tomó un taxi, no tenía mente para eso, solo quería ver al mayor tan
pronto como fuese posible. Caminó por la plaza que estaba iluminada, y llena de
gente que iba de un lado a otro hasta que finalmente a lo lejos pudo ver el logo de
Chocolat resaltando entre los otros. Corrió hasta allá y pudo ver a KyungSoo. Su
mundo se detuvo en ese momento, el chico tenía el cabello oscuro ahora, estaba un
poco más alto (pero no más que él) y su contextura era la misma. Su sonrisa formaba
ese precioso corazón que él quería saborear y estaba ahí, a pocos metros de él.
Caminó, sintiendo que las piernas le temblaban pero se detuvo en el momento en el
que vio a un chico más alto, rubio como él levantar a KyungSoo del suelo y decir
que era su novio mientras le besaba las mejillas.
Por primera vez en toda su vida pude decir que experimentó qué era la furia. Su
estómago se contrajo y apretó los puños causando que sus nudillos se pusieran
blancos. Todas las ganas de ir a besar a KyungSoo quedaron en segundo plano,
ahora solo quería ir a partirle la cara a ese chico cuyo nombre desconocía por haber
tocado a SU novio.
Vio como todos ellos se fueron en el auto del rubio, pues era él quien conducía y se
fueron de ahí. Como si se tratase de una película detuvo un taxi y dijo "Siga a ese
auto", el conductor solo entendió porque su pasajero señaló al auto de enfrente y le
ofreció dinero. JongIn quería decirle que fuera más rápido, quería que destruyera ese
auto y poder salir con KyungSoo cargado mientras la explosión surgía tras él como
todo un chico cool.
Finalmente el auto se detuvo en frente de un restaurante y el taxi lo hizo también.
JongIn agradeció y se bajó del taxi notando como el grupo de amigos entraban a
comer. No quiso entrar pues sería muy evidente, solo se quedó sentado en una de las
sillas de afuera esperando por una oportunidad. Sabía que estaba actuando de
manera irascible, pero simplemente no podía controlarse, había estado esperando por
cuatro años ese momento y se encontró con otra persona autoproclamándose dueño
de KyungSoo, eso no lo dejaría pasar.
Esperó por un rato y en una ocasión vino una mesera diciéndole en ingles que si
quería sentarse ahí debía pedir algo, JongIn terminó pidiendo cuatro cervezas.
Minutos después el chico rubio apareció por la puerta y se sentó dos sillas más lejos
que él. Encendió un cigarrillo y comenzó a fumar. JongIn se levantó de su silla y con
valor brindada por el alcohol, le quitó el cigarrillo y lo pisó fuertemente.
-¿Qu'est-ce...? -el chico lo miró con el ceño fruncido -¿Quién eres tú y por qué
hiciste eso?
-¿Qué tipo de relación tiene con KyungSoo? -le preguntó un furioso JongIn mientras
apretaba con fuerza sus puños intentando contenerse
-Qué te importa. -le escupió el otro.
-¿Es cierto que... que es su novio?
-¿Y qué si lo es? ¿Qué me harás, eh?
JongIn nunca había sido violento, su madre siempre le decía que las cosas no se
resolvían con la violencia, pero ahora sí que la necesitaba. Se lanzó sobre el chico
causando que ambos cayeran y comenzó a golpearlo, recibiendo fuertes golpes como
respuesta y un en su nariz que causó que sintiera el rojo liquido surgir de ahí, se tocó
y lo vio. Eso solo hizo que se enojara más.
-¡Eres un... un...! -le gritó sin saber cómo terminar la oración.
-¡¿Un qué, cabrón?!
-¡Un hijo de puta!
En ese momento su contrincante lo golpeó en el rostro y lo hizo caer al suelo. Sintió
el mundo dar vueltas a su alrededor y lo vio. KyungSoo apareció entre la multitud
que lo observaba, empujó al rubio y le gritó algo que no pudo entender, luego se giró
hacia él y le acarició el rostro.
-KyungSoo... -murmuró y cerró los ojos.
★★★
KyungSoo golpeó suavemente la mejilla de JongIn un par de veces pero este estaba
inconsciente y olía a alcohol.
-¡Mira lo que has hecho idiota! -le gritó a Kris, girándose para verlo. -Ven aquí y
ayúdame.
Kris corrió hacia KyungSoo y se puso de cuclillas a su lado.
-¿Y quién es este?
-Este es mi novio, que te quede claro.
-¿JongIn?
-¡Sí! ¡Ahora sirve de algo y ayúdame!
KyungSoo se levantó y Kris lo hizo igual, llevándose al moreno a los hombros como
si se tratase de un bulto de arroz y ambos caminaron hacia el auto del mayor dejando
a su grupo de amigos y uno de espectadores confundidos.
Llegaron hasta el auto y KyungSoo entró en la parte trasera, Kris dejó al moreno a
su lado, cerró la puerta y fue al puesto de conductor.
-¿A dónde vamos? -preguntó, mirando a KyungSoo, quien sostenía el rostro del
moreno en sus manos con adoración. Cuando lo descubrió mirándolo frunció el
ceño.
-A mi casa. -ladró y apartó la mirada.
Kris tragó duro y condujo hasta el edificio donde estaba el apartamento que
KyungSoo y MinSeok compartían. En el auto, KyungSoo acariciaba con suavidad el
pecho de su novio, se fijó que su ahora rubio cabello se le había pegado en la frente
por el sudor. Había cambiado mucho, su rostro era aún más hermoso, el color rubio
de su cabello iba perfecto con el tono oscuro de su piel, sus rasgos aun eran finos
pero indudablemente masculinos. Al llegar, Kris se bajó para abrirle la puerta al
castaño y este bajó sin decirle nada. Volvió a tomar al moreno quien ya comenzaba a
moverse un poco. Entraron al edificio, llamando la atención de varias personas a
quienes la escena se les hacía muy extraño.
Subieron al ascensor y KyungSoo presionó el botón de su piso mientras resoplaba
insultos dirigidos a Kris, quien se mordía el labio inferior nervioso por miedo al
pequeño y peligroso castaño. Bajaron del ascensor y llegaron al apartamento,
KyungSoo abrió la puerta y dejó al rubio entrar con su novio aun al hombro.
-Suéltame... gigante idiota... -murmuró JongIn, quien acababa de despertar con voz
de borracho.
-Déjalo sobre el sofá. -le ordenó KyungSoo a Kris, señalándole el lugar. Kris asintió
y lo puso donde le habían indicado con cuidado del moreno que intentaba arañarle la
cara. -Ya puedes irte.
-Oye, Kyung. Lo siento, no sabía que...
-¡Que te vayas! Aun no te he perdonado. -gritó e hizo un puchero.
Kris suspiró y se jaló un poco el cuello de su camisa. -Te llamaré después. -anunció
y salió del apartamento.
KyungSoo escuchó la puerta cerrarse tras él y se giró para ver al moreno que lo
miraba con seriedad.
-¿Así que novios, eh? -dijo, apartando la mirada del castaño.
-¿De qué estás hablando?
-Lo sé todo, KyungSoo. -bufó molesto. -Yo lo escuché, cuando él dijo que eras su
novio y cuando se lo pregunté no me lo negó.
KyungSoo se pasó una mano por el cabello y suspiró. -Kris es un idiota, no debes
creer nada de lo que él diga.
-No lo estás negando. -le recriminó JongIn, se seguía así pronto se pondría a llorar y
no quería hacerlo, no quería hacerlo frente a KyungSoo. Se levantó como pudo y
apartó a KyungSoo quien se estaba acercando a él y caminó hacia la puerta. -En todo
este tiempo solo he pensado en ti, te he estado esperando como un idiota. ¡He tenido
tantas oportunidades de estar con otras personas pero solo pienso en ti KyungSoo! -
Gritó- ¿Y cómo me respondes tú? ¿Con un novio?
-JongIn, yo no...
-KyungSoo, te amo pero... pero no me merezco esto. -las lágrimas amenazaban con
salir de sus ojos. Antes de que el castaño pudiese decir algo, tomó el pomo de la
puerta y salió de ahí. KyungSoo quiso ir tras él pero en vez de eso se quedó estático
en donde estaba. ¿Por qué le sucedía esto a él? Sus rodillas se doblaron y cayó
arrodillado al suelo aun con la misma expresión en su rostro.
Del otro lado JongIn se encontraba igual, había querido quedarse para escuchar lo
que el otro tenía por decirle, pero esa noche no soportaría más golpes, ni físicos ni
emocionales. Se talló los ojos con ambas manos y se levantó de donde estaba con
dificultad pues aún se sentía algo mareado. Bajó por el ascensor y salió del edificio,
nuevamente pidió un taxi que lo llevara a su departamento, pagó y subió esta vez por
las escaleras después de entrar al edificio sintiendo que esta vez se caería. Cuando
entró a su pequeña habitación se dejó caer sobre la cama. El estado de embriaguez
ligera en la que se encontraba era la culpable de su extremo estado de sensibilidad,
aún tenía las mejillas húmedas. Sabía que le debía a KyungSoo una disculpa, sabía
que debía escucharlo, pero esta vez se dejaría llevar por su orgullo.
★★★
★★★
La puerta comenzó a sonar, tras ella había alguien golpeando fuertemente y eso lo
molestó muchísimo pues no hacía más de tres minutos que llegaba a su habitación y
ya había alguien perturbándolo. Fue a abrirla y se encontró con un ser bajito,
pelinegro y con cara de ardilla frente a él.
-¿Tú eres Kim JongIn? -preguntó el desconocido.
-Eh... sí. -respondió JongIn, sorprendido y algo contento de que el desconocido
supiese hablar su idioma natal.
-Eres un idiota. -le dijo cínicamente.
-Espera... ¿Qué?
-¡¿Cómo te atreves a lastimar a KyungSoo?! -le gritó, haciéndolo retroceder y
entrando campantemente a su habitación.
-¿De qué estás hablando? ¿Quién eres tú?
-Soy MinSeok, su mejor amigo.
-¿Cómo me encontraste?
-Te vi pasar y te seguí.
-¿Él te envió? -pregunto JongIn aun confundido.
-No, él no sabe que estoy aquí. Nadie lo sabe así que no sospecharan de mi cuando
encuentren tu cuerpo.
El rostro de JongIn se puso pálido.-¡¿Qué?!
-Tranquilo, puedes evitar que eso suceda si me cuentas lo que sucedió ayer entre
ustedes dos.
JongIn tragó fuerte y asintió.
-Yo estaba algo ebrio y... golpee al novio de KyungSoo. -comenzó a contar,
llevando su mano a su rostro algo morado mientras MinSeok asentía.-Después de
eso me llevaron a su apartamento y le pregunté si era verdad, pero él no lo negó.
-¿Y te lo confirmó? -preguntó MinSeok, alzando una ceja y JongIn se quedó callado.
-Ese fue tu primer error, segundo; por favor, todo el mundo sabe que los peores
actos se cometen en estado de embriaguez y tú violaste esa regla.
-No podía quedarme en ese restaurante si no pedía algo.
-¿Y te costaba mucho pedir un café? -nuevamente JongIn se quedó callado. -Lo que
quiero decir es que, no le diste tiempo de hablar, JongIn. Kris y KyungSoo no son
novios, yo fui quien intentó emparejarlos en el pasado pero las cosas nunca
funcionaron porque Kyung nunca lo permitió, él siempre pensaba en ti. Ahora su
relación es de hermano-hermano, no pasa de ahí, solo que Kris suele bromear mucho
y tal vez tú te tomaste esa broma muy enserio.
JongIn tragó duro, sabía que debió haber esperado, pero en ese momento no estaba
cuerdo del todo, no quería perder a KyungSoo de nuevo porque sabía que esa sería
la última vez. No quería perder a su novio jamás.
-KyungSoo te ha sido fiel, ahora, más les vale que arreglen sus cosas o de verdad esa
linda piel canela que tienes se hará roja.
-Lo haré, MinSeok... Pero, tú eres su mejor amigo, ¿podrías ayudarme?
El rostro de MinSeok pasó de furioso a sonriente, mostrando sus dientes y encías,
acto que asustó al menor. -¡Claro que sí! Por eso estoy aquí.
★★★
KyungSoo sacó las olorosas galletas del horno, sintiendo como el aroma invadía sus
fosas nasales lo que le provocó una sonrisa casi instantánea. Puso la bandeja en un
mesón a parte para que enfriaran y se quitó el delantal mientras se sentaba en un
banco a descansar. Suspiró y cerró los ojos lentamente mientras que dejaba que
vagas imágenes se pasearan a su gusto por su mente hasta que alguien se acercó a él
y lo despertó de su trance.
-KyungSoo, lamento despertarlo. -dijo el muchacho frente a él.
-Está bien. -respondió con una sonrisa. -¿Sucede algo?
-Sí. -dijo el muchacho, enseñándole un paquete. -Le enviaron esto.
KyungSoo lo tomó y agradeció, en cuanto perdió al chico de vista comenzó a
destapar la bolsa. Adentro había una caja color azul cielo decorada con estrellas
amarillas. La destapó y adentro encontró un molde con tres muffins de canela, lo
sacó y no supo si sonreír o llorar con lo que se encontró. En cada muffin había una
palabra que formaba: ¿Aún quieres probarme?
Dedicado a -dazzl
★★★
KyungSoo abrió la puerta y la cerró detrás suyo como pudo mientras tenía al moreno
atacándole los labios y el cuerpo simultáneamente. Con cuidado de no enredar sus
piernas ambos caminaron hasta la habitación del mayor y se dejaron caer sobre la
cama de este. Siguieron besándose, entre jadeos y gemidos hasta que JongIn se
apartó, para poder sacarle la camisa al mayor y hacer lo mismo con la suya.
-Has mejorado, chocolatito. -murmuró KyungSoo sobre su oído mientras JongIn le
sacaba los pantalones.
-He planeado esto desde que tenía quince años, KyungSoo, tenía que mejorar.
El castaño sonrió y se dejó hacer, finalmente quedó solo en bóxers y el moreno bajó
de la cama para poder desvestirse él mismo. Mientras lo veía, KyungSoo sintió el
calor recorrer todo su cuerpo y bajó una de sus manos para comenzar a tocarse él
mismo sobre su ropa interior. Cuando JongIn quedó solo en los bóxers también se
fijó en lo que su novio hacía y volvió a treparse en la cama, poniéndose sobre él,
acomodando sus piernas a los lados del cuerpo del mayor y sus manos una a cada
lado de la cabeza de su novio. Bajó un poco y con su nariz comenzó a acariciarle el
cuello suave y lentamente.
-KyungSoo, déjame hacerte el amor, ¿sí?
-Claro que sí. -respondió el mayor, sintiendo un escalofrío recorrer su columna
vertebral.
JongIn sonrió y subió para besarle en los labios varias veces, se apartó para verlo a
los ojos y para luego bajar y seguirlo besando con suavidad. Se quedó un rato así y
fue bajando por su mandíbula, cuello y pecho, dedicándose a sentir el sabor de su
piel. Alcanzó una de sus tetillas con su boca y la jaló hacia arriba con cuidado,
intentando no causarle daño, solo placer. Usó su otra mano para alcanzar el otro
pezón y lo masajeó con toda su mano, estimulándolo con sus dedos.
KyungSoo estaba completamente rojo, la primera vez que lo hicieron había sido él
quien tomó la iniciativa, pero esta noche era JongIn quien estaba al mando, y la
dulzura con la que lo trataba solo hacía que se sintiera un manojo de nervios. ¿Este
era el sabor de JongIn? Dulce.
El moreno dejó las tetillas del mayor y comenzó a trazar un camino de besos por
todo su abdomen hasta el final de su vientre, tomó una de sus blancas piernas y la
alzó para poder besarla por dentro, causando que KyungSoo se estremeciera. Con
sus dedos jaló un poco el elástico del bóxer y alzó la mirada para encontrarse con los
oscuros orbes que lo observaban.
-¿Puedo probar aquí?
KyungSoo se mordió el labio inferior y asintió. JongIn sonrió satisfecho y comenzó
a bajarle el bóxer hasta que estuvo completamente desnudo. Se acercó nuevamente a
la entrepierna del mayor y tomó su pene semierecto con su mano derecha,
comenzando a masturbarlo lentamente. KyungSoo quería rogarle que lo hiciera más
rápido pero no tenía voz para hablar, de su boca solo salían gemidos entrecortados.
Finalmente JongIn metió toda la extensión en su boca causando que el mayor
arqueara y espalda y suspirara fuertemente, teniendo que llevarse una mano a su
boca para poder cubrirla y la otra a los rubios cabellos del menor.
La cabeza de JongIn subía y bajaba mientras degustaba el salado sabor que invadía
su boca mientras se deleitaba con los eróticos sonidos que emitía el mayor.
Finalmente lo sacó de su boca y subió hasta la altura de él para atraparle los labios
en un beso un poco más caliente. KyungSoo sintió que se iba a ahogar con su boca
llena del sabor de JongIn y de su propio pre semen. Llevó una mano al bóxer de
JongIn y comenzó a masajear sobre él, causando así que el menor gimiera dentro del
beso, y eso le pareció muy tierno. JongIn se apartó por un momento solo para
bajarse los bóxers que tanto le estorbaban y tirarlos a un lado para volver a bajar.
KyungSoo aprovechó la oportunidad y alzó sus caderas, logrando así frotarse con el
pene del menor y crear una fricción exquisita para ambos.
JongIn jadeó y bajó su mano para poder masturbar ambos miembros juntos, la
sensación era deliciosa y ellos no dejaban de besarse o mover sus caderas en un
mismo compás.
-Te amo, chocolatito. -murmuró KyungSoo jadeando.
-Y yo a ti. -le respondió JongIn, pasando a besarle el cuello.
-¿Yo soy tuyo? -le preguntó, haciendo un mohín.
-Sí, eres todo mío.
-¿Entonces por qué no estás cogiéndome aún?
JongIn se apartó del cuello del mayor para verlo a los ojos.
-No he estado con nadie en cuatro años, creo que ya esperé bastante. -le dijo
KyungSoo, sonriéndole de lado.
JongIn sonrió y lo besó con un poco más de fuerza, alzó ambas piernas del mayor y
a falta de lubricante tuvo que usar su propia saliva. Se llevó dos dedos a la boca y
los mojó lo más que pudo para luego llevarlos al húmedo y rosado capullo del
mayor que gimió ante la intromisión. Después de un rato, KyungSoo se acostumbró
y comenzó a mover sus caderas en círculos en señal de que el placer estaba
invadiendo su cuerpo.
El menor sonrió ante el recibimiento y sacó sus dedos recibiendo un gemido por
respuesta. Se posicionó entre las piernas del mayor y este las abrió aún más para él.
Alineó su pene con la entrada del mayor y con lentitud comenzó a entrar en él.
Estaba demasiado y cuando por fin estuvo completamente dentro sintió que se
correría si no se movía rápido, pero sabía que debía esperar. Finalmente KyungSoo
comenzó a mover sus caderas, diciéndole que ya podía moverse y ya no hubo fuerza
que detuviera a JongIn. Primero comenzó a entrar y salir suavemente de él, pero
luego sus embestidas se hicieron más rápidas y fuertes, causando que KyungSoo
gritara de placer mientras el gruñía por la misma causa.
KyungSoo se retorcía de placer bajo el moreno y húmedo cuerpo de su novio, con
adoración lo observaba sobre él, con esa hermosa sonrisa, el húmedo y rubio cabello
pegado en la frente mientras lo miraba con esos ojos llenos de amor y deseo. Este sí
era JongIn, su añorado JongIn, su chocolatito.
Estiró sus brazos para alcanzarlo y, jalándolo hacia él, atrapó sus labios en uno beso
lleno de amor, sonriendo mientras movía sus labios junto con los del otro mientras
seguía siendo embestido con fiereza.
-Je t'aime, je t'aime, je t'aime. -jadeaba, con una sonrisa en sus labios y sus gemidos
eran acallados por el chirrido de la cama y el golpeteo que esta daba contra la pared.
-Voy a venirme. -anunció simplemente pero JongIn sostuvo su erección, tapándole
la punta con su dedo pulgar causando que KyungSoo gruñera en respuesta.
-Hagámoslo al mismo tiempo. -jadeó y comenzó a moverse con más fuerza, dando
de lleno en la próstata de KyungSoo quien sentía que moriría en ese momento y
llegaría al cielo. Finalmente JongIn se corrió dentro de KyungSoo y soltó el
miembro del chico quien se vino entre sus vientres. Al terminar, cayó con los ojos
cerrados y agotado sobre el cuerpo del mayor, quien aun intentando acompasar su
agitada respiración comenzó a acariciarle la espalda. JongIn abrió los ojos y subió
un poco para poder besar en los labios al mayor.
-Nunca te alejes de mí, KyungSoo. Por favor, no lo soportaría de nuevo.
-Ya no nos alejaremos nunca, chocolatito.
-¿Me lo prometes?
-Mejor que eso.
-¿A qué te refieres?
-¿Quieres casarte conmigo, JongIn?
- ¿Qué?
- Sé que aun no terminamos nuestros estudios y nos queda mucho por vivir, pero
quiero vivir mi vida a tu lado, joder. No quiero que nada nos vuelva a separar.
Podemos casarnos cuando termines la universidad pero cásate conmigo.
JongIn se enderezó y miró al mayor. Aunque estuvieran a oscuras, la luz de la
ventana iluminaba su rostro, permitiéndole ver sus enormes ojos y su hermosa
sonrisa. Sus ojos comenzaron a brillar y se le nubló la vista. Se mordió el labio
inferior antes de asentir. Tomó con ambas manos el rostro de su novio, se acercó a él
y ambos se fundieron en un beso, un beso que sabía a mousse de fresa, a pastel de
arándanos, a galletas de vainilla, a caramel macchiato, a latte, a donas francesas, a
muffins de canela y a leche con chocolate. Un beso que era una promesa, ahora eran
uno y nadie los podría volver a separar.
★★★
Dedicado a -dazzl
★★★
—¡Feliz cumpleaños! —gritaron todos en cuanto el niño llegó junto con su padre a
la casa. Habían comprado una linda residencia en el sur de Seúl, quedaba cerca a los
trabajos de ambos y era perfecto para su pequeño hijo que ese día cumplía cuatro
años. En la casa estaba KyungSoo, la madre de JongIn, Namjoon, Seokjin, Jimin y
JungKook; sus pequeños hijos de siete años y el otro ocho meses respectivamente.
Luhan, Sehun y MinSeok, Chen y su hija SoHee de tres años. Kris, su novio Tao y
Suho y Yixing.
Kai corrió a los brazos de su papá KyungSoo y este lo levantó, dándole vueltas en el
aire mientras el niño reía. Luego lo abrazó con fuerza y comenzó a besarle las
mejillas con ternura.
—Feliz cumpleaños, bebé. —le dijo y el niño lo tomó de las mejillas para besarle la
frente justo como a KyungSoo le gustaba.
La música comenzó a sonar y los adultos dejaron que los niños comenzaran a jugar.
JongIn fue a felicitar a su hermano por su nuevo bebé que apenas conocía, Seokjin
lo estaba cargando con una cobijita y cuando fue a verlo pudo notar lo hermoso que
era, tenía la nariz pequeñita y las mejillas rosaditas y se notaba a leguas el amor que
su padre tenía por él. Su otro hijo, Jimin era la viva imagen de su Seokjin puesto que
ambos tenían las mejillas regordetas, pero tenía la alocada y traviesa personalidad de
Namjoon.
Jimin quería muchísimo a su primo Kai y le decía que en el futuro ellos serían tan
grandes y geniales como lo eran sus padres. A Kai le encantaba la idea.
La madre de JongIn estaba muy feliz con sus tres nietos, sus nueros y sus dos hijos
presentes. Se sentía la mujer más feliz del mundo pues tenía una familia hermosa,
unos hijos que la amaban y adorables nietos a los cuales podría complacer en todo lo
que ellos quisieran. Definitivamente su vida era perfecta.
Kai bailó con SoHee y le sacaron muchas fotos. JongDae se sintió un poco celoso de
que su hija siendo tan pequeña se sonrojara tan fácilmente con un niño en especial
cuando Kai besó la mejilla de la nena. Por otro lado, MinSeok estaba como loco
sacándoles fotos. Luhan y Sehun estaban próximos a casarse pues, con todos sus
amigos emparejados y con hijos, sentían la necesidad de hacerlo también. Tao y Kris
habían comenzado hace poco y sentían que aún les faltaba mucho para vivir como
novios, mientras que Yixing y Suho se habían conocido ese día y la química entre
ambos era impresionante. Cuando pertieron el pastel, Kai quiso ser el primero en
comer pues sabía que había sido obra de su papá KyungSoo y sus postres eran lo
mejor del mundo entero. Cuando se llevó el primer bocado a la boca, sus ojitos
brillaron y comenzó a moverse contento mientras masticaba causando que todos los
demás rieran.
En la noche, todos se despidieron, le entregaron sus regalos al pequeño Kai y Jimin
prometió irlo a visitar al siguiente día.
En la noche, KyungSoo llevó a su hijo que había estado jugando hasta el cansancio y
lo dejó en su cama, arropándolo con cuidado y besando su frente. Kai abrió sus ojos
con lentitud, batiendo sus largas pestañas y bostezando. Estiró sus manitas y sostuvo
el rostro de su padre.
—Papi. —Lo llamó.
—¿Sí, bebé?
—¿Por qué mi abuelito no me quiere?
KyungSoo se mordió el labio inferior y besó la frente de su hijo.
—Porque está loco y no sabe de lo que se pierde.
Kai rió suavemente y cerró sus ojitos. —Buenas noches, papi.
—Buenas noches, bebé. Te amo. —dijo y apagó la luz de la lámpara de pingüino de
su hijo antes de salir de la habitación. Se disponía a subir a su habitación para darse
una ducha y dormir con su esposo y poder dormir con él, pero una llamada
interrumpió sus planes.
★★★
JongIn se puso el pantalón del pijama y se recostó en la cama suspirando, había sido
un día agotador, un hermoso día agotador y lo único que quería ahora era tener a su
KyungSoo a su lado para abrazarlo y poder dormir tranquilo como siempre.
Escuchó al mayor subir las escaleras y le dejó su espacio en la cama. KyungSoo
caminó hasta él y se recostó a su lado. JongIn lo besó pero sintió un sabor salado y
al mirarlo bien pudo notar que estaba llorando.
—Amor, ¿Qué sucedió?
—Mi padre llamó. —dijo hipando.
—¡¿Qué?! ¿Qué te dijo? —preguntó JongIn preocupado.
—Me preguntó por ti y por Kai, me preguntó cómo estaba y como me sentía... me
pidió perdón, JongIn.
El moreno no le daba crédito a lo que escuchaba, ¿El señor Do pidiendo perdón?
—¿Cómo lo dijo?
—No lo sé... él sonaba tranquilo, nunca había escuchado su voz tan pacífica y
paternal. Me dijo que estaba arrepentido, me ha pedido perdón por todo y luego se
puso a llorar. Dijo que quiere venir mañana a conocerte a ti y a Kai. JongIn, creo que
moriré de felicidad. —dijo y sonrió aun con lágrimas en los ojos. —Si...si mamá
estuviera aquí. —nuevamente comenzó a llorar.
JongIn lo abrazó y comenzó a limpiarle las lágrimas con besos mientras le hacía
dibujos abstractos con los dedos sobre su espalda. —Te dije que todo se mejoraría
algún día, amor.
KyungSoo sonrió y subió un poco para poder besarlo en los labios. Abrió su boca
para poder recibir al menor y sonreía mientras escuchaba el chasquido de sus labios
moviéndose. —JongIn, te amo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Agradezco todos los días al cielo por haber escapado ese día de mi casa y haberte
conocido ahí... mientras llorabas en ese bus.
—Hahahaha, no me lo recuerdes. —rió JongIn.
—Sabes que fue el mejor día de tu vida, no lo niegues. —bufó KyungSoo, dándole
un suave puño en el pecho.
—Es verdad, es verdad. —dijo y tomando sus muñecas volvió a besarlo. —Fue el
mejor día porque te conocí a ti, y a pesar de todo estuvimos juntos.
—Y vamos a seguir juntos, mi chocolatito. —volvió a besarlo. —para siempre.
Preguntas y Azúcar
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por @Jongln Seguir
¡Hola!
Especifiquen primero para qué personaje van y después sí la pregunta para no crear
confusión y esas cosas.
Kai
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MiilagrosVaazquez : te amo ♥
Gracias c:
LISSY221992 :eres un lindo chocolate fruto del amor de tus papis así que no te
sientas mal que te regalaron en tu cumpleaños ?
Muchas gracias (/-\) me dieron muchos juguetes pero el que más me gustó fue el
disfraz de Crong que me regaló mi papá Jonin.
KimSooJinDePark : ¿Que se siente tener padres tan cool y hermosos? Los amo
❤
Me gusta porque se parece a los cuentos que mi papá me cuenta en la noche.
Siempre hay un príncipe que rescata a la princesa pero yo tengo dos príncipes que
me pueden rescatar y ¡es más genial! Mi primo Jimin dice que en el futuro seré tan
grande como ellos.
SoHee es muy bonita pero las niñas no me gustan, tienen piojos. Vernon no quiso
jugar conmigo porque dice que soy de chocolate, no lo entiendo, el chocolate es
delicioso.
caca__ : ¿Haz tenido algún contacto con la hija del ChanBaek? ¿Cómo te
sientes ahora que tu abuelo "no te odia"?
MinJee siempre está con sus amigas y a mí no me gustan porque son raras. Mi
abuelito no me odia, fuimos al zoológico ayer.
EunBi-96 : ¿a quien quieres mas a papi soo o papi jongin? Jajaja (。・ω・。)
Choyool : Kai, ¿no quieres esperar al hijo del HunHan?,será hermoso como
sus padres.
JongIn
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¡Hola! (*^ω^*)ノ Soy Kim JongIn, el esposo de KyungSoo y papi de Kai. Pusimos
a Kai primero porque, Kyung dijo que tal vez habrían preguntas no adecuadas para
él, así que comenzaré, muchas gracias ヽ( ' ▽ ' )ノ
Lo sentí mucho más corto. Ya había esperado por él diez años antes y esta vez sabía
que nos encontraríamos de nuevo (* ̄∇ ̄)ノ
¡Claro que sí! Esta vez nos gustaría tener una niña.
blamekyungsoo : ¿te gustaría ser el pasivo? ¿Te gusta el café? ¿cómo haces
para ser tan sexy y hermoso?
LISSY221992 : ¿Qué sentiste la primera vez que tuviste en tus brazos a Kai?
No puedo describirlo, fue como tener el universo en las manos. Algo hermoso,
delicado y perfecto... Que se convirtió un remolino imposible de hacer dormir ಥ_ಥ
MariaCespedes5 : ¿Si tuvieran una hija como le pondrían?
SunHee ●ω●
El señor Do fue muy amable, pero no confío del todo en él. Sin embargo, se le nota
mucho su amor por Kai.
Cuando vivía en Seúl, LuHan me mostró todos esos mangas homosexuales que leía
y, creo que no podía ser más explícito. Sehun también me ayudó mucho, lo demás se
lo dejé a mi imaginación. Tuve mucho tiempo para planearlo.
MeliSoo17 : Disculpa por la pregunta pero ¡Dios! ¿Te das cuenta el daño que
has a las lectoras ? Y ¿Puedo probarte? Ok no.
Cuando entré a secundaria me gustaba una chica, pero nunca habló conmigo, no
tenía muchos amigos. Pero KyungSoo es mucho mejor que ella y que cualquiera (*
 ̄∇ ̄)ノ
Pudimos tener a Kai por medio de un vientre rentado y yo fui el donante (/w\)
esperamos poder tener una hija y que esta vez luzca como KyungSoo, sería preciosa
*-*
Nunca tuve otra relación con alguien más, no habría funcionado. Sin embargo sí me
gustaron otras personas. No puedo describir el sabor de KyungSoo, es perfecto.
Claro que lo amo uwu
No me molesta uwu es muy tierno cuando lo dice... aunque también lo hace cuando
nosotros, ejem, ejem.
Choyool : ¿Kyungsoo te contó que casi se acostó con Kris? ¿te enojaste?
¡¿KyungSoo qué?!
Woonie13 :
1. ¿Por qué eres tan perfecto chocolatito? Cásate conmigo Okno.
2. ¿Te gusta el apodo de Chocolatito? ¿Algún otro apodo que te gustaría que te
dijeran?
Mika_R planean tener otro hijo? ¿Qué sientes al ver a kyungsoo junto a tu
hijo?
KyungSoo
1.6K 273 34
Hola a todos, soy KyungSoo, un placer conocerlas y conocerlos si hay algún niño
pervertido por aquí. No los demoraré más y comenzaré a responder.
Andilintu : después del reencuentro con Jongin en Francia ¿qué hizo tu padre,
al menos habló contigo o algo? D:
Mi padre no volvió a hablarme, era su secretario quien me enviaba correo, sentí que
el cuidó más de mí que mi padre en aquel entonces. Después, lo llamé para hablarle
de Kai, pero ni en ese entonces quería saber nada de mí.
MeliSoo17 : A pesar de todas las circunstancias ocurridas para alcanzar la
felicidad junto a JongIn ¿Has querido agregar algo más? <3
No entiendo muy bien tu pregunta.