Pentti Ahola: la reinvención del patio Jorge Torres
Existe cierta tendencia a identificar
algunos proyectos con determinados ti-
pos arquitectónicos y remitir a ellos todo
análisis. De este modo, si identificamos
el conjunto residencial Hakalehdon
Atriumtalot que Pentti Ahola constru-
ye en Tapiola entre 1961 y 1964 como
una agrupación de casas-patio, y nos
conformamos exclusivamente con ello,
estaremos explicando su carácter esen-
cial, pero podemos estar dejando de
lado otras reflexiones y otras lecturas
de este proyecto.
56 Además el tipo “casa-patio” tiene orí-
genes diversos y ni siquiera responde a
una estructura formal única. Si exami-
namos su evolución y sus variaciones a
lo largo de la historia, cotejamos que en-
tre las propuestas concebidas como ca-
sas-patio podemos encontrar grandes
diferencias y, en mayor grado, cuando
nos adentramos en la modernidad. No
hay más que comprobar la distancia
existente entre los proyectos de Mies
Van der Rohe realizados en la década
de los treinta con la Casa de Josep Lluis
Sert en Massachussets o las viviendas
de la Città Orizzontale de Giuseppe Pa-
gano, Ireneo Diotallevi y Franco Mares-
cotti, por poner tan sólo tres ejemplos.
Y todavía más: los contrastes con los
tipos considerados como originales –las
casas griegas, romanas o árabes- son
ciertamente más apreciables. El anta-
gonismo entre la referencia a la típica
casa-patio que tiene su origen en la
tradición mediterránea y la casa-terraza
1 moderna, constituye su nota dominante.
En estos ejemplos se diluye la tensión
vertical propia de la apertura cenital del
atrio romano que “a modo de templo do-
méstico” mira al cielo -lugar donde nues-
tros antepasados encontraban sentido a
su existencia- para transformarse en un
espacio donde la tensión horizontal pro-
ducida por las aperturas continuas de vi-
drio protegidas por el plano de cubierta
rememora la casa terraza o la casa bel-
vedere propia del hombre moderno que
ahora dirige su mirada hacia la tierra -el
medio físico donde se encuentra la cien-
cia, el progreso o la vida1-, aunque se
limite a un espacio inscrito en una tapia
o cerca. Esta es la nueva condición del
patio moderno del que participan estas
“casas con atrio” que, paradójicamente,
aluden en su denominación al ancestral
tipo romano.2
Efectivamente, contemplamos que
su planta reproduce una vivienda ins-
crita en una figura regular cuadrada y 2
encierra un patio que relaciona las dis-
tintas partes de la casa. Esta se com-
pone de una pieza en U, -cuyas alas 57
responden a una distribución funcional
inmediata: sala de estar y estudio, zona
de comedor, cocina y servicios, y ala de
dormitorios- y una pieza rectangular que
contiene sauna, instalaciones, taller y
dormitorio de invitados. Ambos volúme-
nes se reúnen entorno al patio, que se
convierte en el elemento arquitectónico
sustancial que da sentido a la propues-
ta. Pero ¿qué sentido?
Un primer reconocimiento nos hace
afirmar su evidente filiación con las ca-
sas griegas y romanas. Incluso existe
cierta similitud con el tipo de casa grie-
ga de Priene (siglo IV a. C.) en el que
se identifica la residencia propiamente
dicha en forma de U circundando el pa-
tio central donde sobresale el megarón
como pieza principal de la casa. Este
tendría su correlato en la sala de estar
de estas Atriumtalot de mayor altura
respecto al resto de la vivienda y, por
tanto, emergente por encima de las cu-
biertas en implivium. 3
Es bien conocido el atractivo que noscabo de la importancia concedida
ejerció la arquitectura tradicional me- en este conjunto residencial a la adapta-
diterránea en los arquitectos nórdicos ción al medio físico, tanto por el respeto
de principios de siglo. El viaje a Italia al paisaje finlandés, que siempre fue un
era una experiencia inexcusable entre punto de partida obligado como por una
los profesionales noveles y, entre ellos, parcelación sensible al terreno en leve
Pentti Ahola, que también visitó Marrue- declive.
cos. Se considera a Oiva Kallio como Merece la pena detenerse en esta
el introductor de la casa-patio en su relación entre la forma abstracta y na-
propia vivienda en Villinki (Helsinki) de turaleza. La imagen de este conjunto de
1925, difundida en la revista Arkkitehti viviendas no ofrece ninguna duda sobre
en 1927, y que tuvo una amplia reper- la voluntad de expresar esta contrapo-
cusión en los círculos finlandeses 3. Sin sición a través del conjunto de masas
embargo, a partir de aquí, las diferen- quebradas y aristadas, de blancos lien-
cias comienzan a ser notables y difícil- zos escalonados y ajenos a toda suges-
mente podemos reconocer el sentido tión orgánica, frente a la sinuosidad de
cenital del atrium mediterráneo. los desniveles del suelo. La voluntad de
La primera cuestión que llama la disminuir la escala de la agrupación pa-
4 atención es la insistencia en una figura rece ser el propósito en esta celebración
regular -el cuadrado- como parcela base de planos fragmentados y escalonados,
donde inscribir la planta. Figura que sobre los que se perfilan los vierteaguas
además se encuentra tensionada por su metálicos de las cubiertas con pendien-
diagonal al provocarse la sustracción de tes hacia al patio interior. Incluso en la
sus vértices extremos. En uno de ellos expresión de la construcción se evita
se sitúa la entrada a la vivienda que, en cualquier figuración tradicional: el pro-
58 la mayoría de los casos y merced a la yecto se traza desde una concepción
asociación entre unidades, se produce visual puramente moderna.
acompañada por el muro de la casa Pero no sólo ello, sino que cuestiones
adyacente. En el otro vértice ausente que en aquellos momentos eran can-
se ubica una doble celosía en esclusa dentes en el pensamiento urbano nórdi-
que da acceso al patio y permite una co y anglosajón -la creación de clusters
matizada apertura de la vivienda hacia o de espacios reconocibles capaces de
el bosque y el entorno próximos. Esta generar nuevas relaciones de identidad
sería la primera subversión respecto al y asociación entre sus habitantes- jalo-
tipo mediterráneo, donde el encadena- nan el ámbito de esta propuesta, como
miento de piezas axialmente es uno de por ejemplo la esquina sureste donde
5
sus aspectos principales. Esto también se configura una pequeña plaza habita-
revela la presencia de un principio in- da por un árbol de generoso porte4. Hay
equívocamente moderno que niega una una ruptura con la homogeneidad de la
composición simétrica. Este mecanismo calle corredor para proponer espacios
es peraltado además por la propia aso- diversos a “escala humana” como gran
ciación de las viviendas donde se evita argumento de la arquitectura centroeu-
reiteradamente la disposición axial para ropea tras la Segunda Guerra Mundial.
proponernos distintas situaciones don- Es necesario recordar que entra-
de nuevamente la diagonal cobra gran dos en los años sesenta aparecen las
protagonismo. Se está, ante todo, ma- primeras objeciones a la ciudad jardín
nifestando la existencia de unas nuevas informe. La forma libre y la ordenación
relaciones abstractas entre las mismas orgánica comienzan a ser rechazadas
piezas bien ajenas al clasicismo o a un en favor de una recuperación de una
6 supuesto organicismo. Y ello sin me- densidad urbana mayor. La arquitectura
“individualista”, como era considerada Páginas 56 y 57:
la obra de Alvar Aalto, era acusada de Pentti Ahola. Hakalehdon Atriumtalot,
1961-64
elitista y ajena a la vida real. Se comen- 1. Interior del patio de la vivienda E. (MAF)
zaba a reclamar la ciudad retícula, den- 2. Planta de ordenación. (MAF)
sa e “igualitaria”. No es de extrañar que 3. Vista aérea del conjunto
Ahola decidiera evitar una ordenación
orgánica, para proponer una sucesión 4. Tipo de casa griega de Priene. Siglo IV
a.C. (según Roberston)
de piezas arracimadas según una ma- 5. Jörn Utzon. Kingo Houses, 1956-60
lla ortogonal, mucho más expresiva del 6. Giuseppe Pagano, Ireneno Diotallevi y
contraste entre el artificio y la naturale- Franco Marescotti. Città Orizzontale.
za.5 Unidad tipo, planta y sección, 1940
El dibujo mismo de la propuesta urba- Pentti Ahola. Hakalehdon Atriumtalot,
na como de la propia planta de la vivien- 1961-64
da revelan esta vocación abstracta –de 7. Planta del prototipo E, construido con
renuncia a toda figuración y de fijación 7 paneles prefabricados. Dibujo de Jorge
exclusivamente en lo esencial- bien dis- Torres
8. Planta de las restantes 16 viviendas.
tinta de propuestas coetáneas como la Dibujo de Jorge Torres
unidad residencial Kingo Houses (1956-
60) en Helsingor realizada por Jörn Ut-
zon. Nada hay de la representación rea-
lista y minuciosa de las actividades que
tienen lugar en la vivienda, para mostrar
un dibujo preciso de sus muros y parti-
ciones, dejándose en blanco los patios
o con una trama reticular elemental. Los
jardines interiores serán proyectados en 59
1965 por Jussi Jännes.6
Otra diferencia notable respecto a
las viviendas de Utzon, las de Mies o
Pagano-Diotallevi-Marescotti es la posi-
ción del patio en relación con la casa.
En estos casos es más parcela que pa-
tio propiamente dicho. Poco tiene que
ver el concepto del atrio que organiza
la residencia misma, pues en aquellos
ocupa una posición periférica como es-
pacio cercado para uso privativo. Inclu-
so habría que mencionar el papel del
cerramiento como separación entre el
exterior y el recinto interior. Si en Mies
el muro es el plano, en Utzon es, ante
todo, materia y límite, mientras que para
los arquitectos italianos es parcelación.
Ahola parece, en este sentido, más fiel
al concepto de centralidad del espacio
de los remotos tipos mediterráneos. Y,
sin embargo, en la apertura del mismo
patio en su vértice nos invita a recon-
siderar la idea de continuidad del es-
pacio exterior que penetra en el atrio y 8
Pentti Ahola. Hakalehdon Atriumtalot, que es capturado, controlado y puesto a
1961-64 disposición del habitante. En este sen-
10 y 11. Interior del patio de la vivienda E.
(MAF) tido, las fotografías actuales revelan la
12. Vista aéra de los patios y las cubiertas en pugna entre la naturaleza y el hombre
implivium. (MAF) que ha tratado de domesticarla. Esta
voluntad de contener un trozo de natu-
raleza constituye uno de los intereses
más singulares de estos arquitectos
nórdicos -recuérdese, por ejemplo, el
Ayuntamiento de Säynätsalo de Aalto-
comprensible ante la inmensidad de un
magnífico entorno natural.
La proporción entre su altura y su su-
perficie, nos remiten más a la casa-te-
rraza o mirador que a la casa con atrio.
Poco queda del carácter oclusivo, es-
tático y vertical del atrio tradicional. Se
configura un espacio expansivo, centri-
fugado por la misma disposición de las
piezas habitables, y que participa de
este doble juego de la introversión del
patio y de la apertura controlada hacia
el exterior por la esquina ausente. A
este respecto, es indiscutible la contra-
posición entre esta generosa apertura -
60 si bien matizada por la celosía vertical- y
10 11
la clausura de los muros exteriores de
la vivienda. Estos son prácticamente
ciegos por un doble cometido: por un
lado, para proteger la intimidad de sus
habitantes; por otro, para reforzar el
sentido del patio. Mínimas e imprescin-
dible aperturas aparecen en sus cerra-
mientos exteriores: cocina, baño y dor-
mitorios individuales disponen de sus
propias y escuetas ventanas, mientras
que en el salón un hueco alto -protegido
de indiscretas miradas- introduce una
luz casi cenital y permite contemplar
las copas de los árboles. Al contrario,
en las fachadas interiores se recurre a
una sucesión de montantes verticales
-de nuevo, podemos intuir semejanzas
con el Ayuntamiento de Säynätsalo- que
pautan el vidrio de sus lienzos internos.
La idea de transparencia es del todo
evidente y la prolongación horizontal del
alero nos habla de la continuidad entre
interior y exterior tan celebrada en los
12 proyectos de casa terraza o belvedere,
y tan propia de una concepción moder- Pentti Ahola. Hakalehdon Atriumtalot,
na del espacio. 1961-64
13. Interior de la vivienda E con la chimenea
El espacio interior de las viviendas en la esquina entre la entrada y el salón.
participa también de esta misma idea (MAF)
de continuidad. No existe ninguna par- 14 y 15. Vistas desde el exterior. En la ima-
tición que fragmente el encadenamiento gen 14 nótese la diferencia entre al casa
del espacio entorno al patio y el cerra- en segundo plano respecto la del primer
plano. Aquella se construye con paneles
miento puede leerse como un diorama prefabricados y varía la sección y trata-
transparente e ilimitado. Al respecto miento del patio.
es necesario aclarar que la planta y un
buen número de las fotografías habi-
tualmente publicadas sólo correspon-
13
den con una de las viviendas realizadas
-la vivienda E, que podemos considerar
como prototipo- 7, mientras que las die-
ciséis restantes se diferencian de la an-
terior por la fenestración y la ubicación
de la chimenea. Ésta ya no aparece en
la esquina de la entrada, sino en el muro
de separación entre estudio y sala de
estar, reforzando así la idea de continui-
dad del paramento del patio.
Es importante constatar las diferen-
cias entre esta primera vivienda E y las
restantes de la agrupación. Primero,
por el desplazamiento de la chimenea 61
desde la esquina de la entrada al muro
de separación entre estudio y sala de
estar, garantizando la contigüidad de
espacios. En segundo lugar, por los pro-
cesos constructivos diferentes. En este
prototipo los cerramientos exteriores 14
se realizan con paneles prefabricados,
mientras que finalmente se construyen
con bloques de hormigón. En ambos
casos son revestidos de pintura blan-
ca, acentuando su condición abstracta.
Otra diferencia bien relevante es el tra-
tamiento diverso de los remates de la
cubierta en el patio interior. En el proto-
tipo se construye un peto de tablas ho-
rizontales de madera oscura –con ma-
yores reminiscencias a la arquitectura
en madera finlandesa- y la cubierta de
zinc prácticamente plana. En las otras
dieciséis casas se presenta el canto
de la losa de hormigón –se enfatiza el
vuelo horizontal- y la cubierta metálica
tiene una pendiente más acusada –la
sugestión del implivium es evidente. Si 15
Pentti Ahola. Casas aisladas en Hiidenki- en el primer caso una pérgola de ma- su frente vítreo. Hay que hacer notar
venkuja, 1958 dera relaciona las dos piezas en U y L, la hábil disposición del muro central y
16. Planta tipo. Dibujo de Jorge Torres
17. Vista del patio ésta ha desaparecido en los proyectos chimenea que articula el espacio entre
definitivos. Del mismo modo, se produ- patio y estar, sitúa la mesa del comedor,
18. Pentti Ahola. Plan para Haka-Westend, cen variaciones en sus huecos. El caso lo separa de la pieza de servicio y or-
1961. (MAF) más llamativo es el de la fachada de la ganiza la entrada principal dispuesta en
cocina y aseo, donde la composición el testero. Cercar un espacio exterior,
neoplástica de las aperturas de los pa- un patio, es el objetivo de esta opera-
neles prefabricados se transforma en ción. Por él no se produce el ingreso a
una fenestración seriada. la vivienda: es un patio privado, familiar,
Resulta paradójica esta inversión de protegido, doméstico. Es una estancia
procedimientos industriales y acabados más de la casa.
artesanales entre los prefabricados y los Generar esta estancia será el objeto
revestimientos de madera que caracteri- de otros proyectos coetáneos. En 1961
zan a la primera casa. El repliegue hacia realiza el Plan para Haka-Westend,
una construcción menos industrializada donde podemos observar la reaparición
se salda con una coherencia visual mo- de similares unidades a las de Tapiola:
derna y una mayor afirmación de la casa bloques laminares dispuestos en para-
belvedere ahora confinada sobre un pa- lelo y casas-patio que se arraciman ge-
tio. La conversión de una imagen más nerando clusters. También serán estos
prendada de la sugestión “empírica” de los objetivos del conjunto de Kaarila en
los cerramientos en madera hacia una Tampere (1964-66): engendrar espa-
mayor continencia, refleja los cambios cios de relación entre las unidades re-
de gusto que se han iniciado en aquel sidenciales y patios semiabiertos en las
momento y las dudas sobre el “empri- viviendas. Estas constan de un prisma
62 rismo escandinavo” como opción regio- rectangular de servicio y una unidad
16
nalista. En este sentido, Ahola se inclina en L y, mediante una celosía de lamas
decididamente hacia una afirmación de verticales, forjar una nueva estancia ex-
la modernidad, si bien cargada de es- terior que, como en Tapiola, pretende
tructuras significantes y protohistóricas encerrar una porción de naturaleza.
como el atrium. Comunidad y privacidad son también
Si repasamos la producción de vi- los dos argumentos que en los años se-
viendas unifamiliares de Ahola pode- senta circulan entre la cultura arquitec-
mos descubrir una incesante búsqueda: tónica de la época y que Ahola explora
atrapar un espacio para gozar de los en todos estas propuestas. Esta unidad
escasos meses de luz solar: una estan- residencial encarna de manera casi pa-
cia exterior recogida e íntima. En 1958 radigmática la tensión entre estas dos
realiza una serie de casas aisladas en aspiraciones propias de la sociedad
17 Hiidenkivenkuja que se caracterizan posbélica. La creación de lugares de
por una planta rectangular vaciada en encuentro entre sus moradores y refu-
una de sus esquinas y compuesta por gios abiertos para el dominio privado
tres crujías: una destinada a tres dormi- es alcanzada con solvencia gracias a
torios, la central con la cocina abierta, una concepción clara y precisa. La casa
comedor y salón, y la crujía frontal que patio surge en la antigüedad ante la in-
recoge la sauna, servicios, instalacio- cipiente densificación de los primeros
nes y habitación de huéspedes. Esta núcleos urbanos. Aquí aparece como
crujía delantera ha sido vaciada y, a su refugio ante la inmensidad del espacio
vez, recompuesta por una jácena fron- natural. Su agrupación permite recupe-
tal y la celosía lateral, conformando un rar un sentido de comunidad perdido en
18 patio que prolonga el salón a través de la ciudad industrial.
La casa patio tradicional recrea un Notas: Pentti Ahola. Conjunto residencial Kaarila en
mundo clausurado e introvertido ajeno a 1. Diaz Recasens, G., Recurrencia y heren- Tampere, 1964-66
cia del patio en el Movimiento Moderno. Uni- 19. Planta tipo. Dibujo de Jorge Torres
las vicisitudes de una realidad exterior. 20. Vista de la maqueta del conjunto
El patio en el mundo mediterráneo es un versidad de Sevilla, 1992. pp 41-43.
lugar de tránsito, de intercambio entre 2. Pentti Ahola (1919-1972) se tituló en la
un ámbito común y la dependencia ínti- Universidad de Tecnología de Helsinki en
1947. Como estudiante, trabajó en la oficina
ma y privada. Es, por excelencia, el es-
de Arne Ervi durante dos años hasta que crea
pacio de la convivencia familiar y de las su propio despacho en 1948. Fue director de
relaciones sociales. En Finlandia estos la Oficina del Instituto de Estandarización de
patios son una estancia a ser utilizada la Asociación Finlandesa de Arquitectos. En
en los cortos periodos de primavera o los años cuarenta y cincuenta realizó viajes
verano, pero también una porción de la por Italia y Marruecos.
naturaleza filtrada y controlada a través 3. En esta vivienda sí que existía una volun-
de las celosías que tamizan e insinúan tad de rememorar los orígenes clásicos de
la existencia de un mundo privado, de la “casa con atrio” y, a su vez, proponer una
una inefable necesidad de intimidad y nueva forma de vida “moderna”. Esta sínte-
recogimiento consustancial al ser hu- sis entre tradición mediterránea y moderni-
mano. dad fue casi un programa en el periodo de
entreguerras, y en Escandinavia, la Casa de
Oiva Kallio una inexcusable referencia. No es
casual que la primera mujer de Alvar Aalto,
Aino, trabajase con Kallio en aquellos años.
4. En la primera propuesta esta búsqueda de
generar clusters, es todavía más acusada en
el modo en que las viviendas se agrupan y
se arraciman entorno a pequeñas plazas o 63
espacios semipúblicos.
5. Recordemos que Ahola gana en 1958 el
concurso de la ampliación norte de Tapiola
basado en una retícula ortogonal, en oposi-
ción a las áreas este y oeste juzgadas como
demasiado “románticas”.
6. Jussi Jännes realiza en mayo de 1965 el
proyecto de ajardinamiento de las diferentes
unidades del conjunto Hakalehdon Atriumta-
lot, definiendo tres tipos básicos de organi-
zación de las superficies pavimentadas, terri-
zos de césped, setos y arbolado. El patio no
es sino una recreación del mundo exterior: el 19
árbol representa al bosque; el césped a los
tapices verdes de las colinas adyacentes; el
pavimento reticular la misma ordenación or-
togonal del conjunto.
7. No tengo ninguna constatación fehaciente
al respecto. Incluso en los planos de proyec-
to se expresan los alzados y secciones con
la modulación de los paneles como si inicial-
mente todos los apartamentos se fueran a
hacer así. Probablemente, como ocurrió en
Jorge Torres es arquitecto y cate- otros casos, el impulso por la prefabricación
drático de Proyectos de la Escuela de fuera desestimado al comprobarse su esca-
Arquitectura de Valencia. sa rentabilidad económica.
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