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Claves para Romper Cadenas

1. Muchos creyentes batallan con ataduras del pasado como herencias espirituales negativas de sus antepasados que se manifiestan a través de comportamientos como explosiones de ira o adicciones y les impiden crecer espiritualmente. 2. La falta de perdón mantiene a las personas atadas, ya que perdonar significa terminar con el resentimiento y liberar al ofensor. Perdonar es necesario para establecer una comunión con Dios. 3. Las heridas de orgullo también atan, pero el perdón

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Claves para Romper Cadenas

1. Muchos creyentes batallan con ataduras del pasado como herencias espirituales negativas de sus antepasados que se manifiestan a través de comportamientos como explosiones de ira o adicciones y les impiden crecer espiritualmente. 2. La falta de perdón mantiene a las personas atadas, ya que perdonar significa terminar con el resentimiento y liberar al ofensor. Perdonar es necesario para establecer una comunión con Dios. 3. Las heridas de orgullo también atan, pero el perdón

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CLAVES PARA ROMPER ATADURAS

Cuando llegamos a Cristo encontramos lo que necesitábamos. Desde una paz que no
conocíamos, pasando por una liberación interior desconocida y concluyendo por una certeza externa
que nos potencia al máximo de nuestras posibilidades. Sin embargo, no todo es tan sencillo ni tan
inmediato. Alguien dijo alguna vez que, si los cristianos estuviésemos TODOS llenos del Espíritu
Santo, la consejería pastoral y la sanidad interior, se quedarían desoladas y sin trabajo. Pero la
realidad nos muestra que no es así, sino por el contrario. Que los pastores en muchas ocasiones se
granjean la antipatía de algunas de sus ovejas por causa de no poder atenderlas debidamente en
sus necesidades y que en las congregaciones donde la Sanidad Interior está organizada, los turnos
para atención se entregan con meses de adelanto. ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio de
Jesucristo, seguramente que no. Las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no
rompemos inmediatamente, en muchos casos sí. Este trabajo apunta a ayudar a desatarnos de las
que todavía nos ligan a yugos de alguna clase de esclavitud.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no
estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Una mujer, cristiana desde su niñez solía, cuando las cosas no le salían como ella
quería, atacar verbalmente a las personas. "Lo que sucede es que soy hija de vascos", era su
excusa, ya que esa procedencia, según ella, le justificaba conforme a la leyenda de la tozudez de los
vascos. Ese comportamiento, era su herencia espiritual. Porque es más que obvio, que leyendas y
famas al margen, y aún habiendo algo de cierto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser
similares. Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba ventajas en su vida. El
haberse convertido no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando el Señor
le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se
declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo.

1 - CADENAS QUE ATAN AL PASADO

Muchos creyentes batallan con problemas como el mencionado, que les impiden su
crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen
firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran
creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna
puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra
mente, voluntad y emociones influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión,
depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a
químicos, comportamiento destructivo  muchos más.

(2 Corintios 12: 20-21)= Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras,
divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille
Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han
arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan vidas de derrota, limitados
por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más
profundamente y desesperarse. Deben ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una

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gran mayoría supone, - porque no hay nada que se los avale -, que el simple hecho de la conversión
termina con todas estas cosas. Eso es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas
congregaciones han adoptado indebidamente. En la conversión, su espíritu se somete al Espíritu
Santo, pero su alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock,
reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista. Y esgrime sus propias armas, que a la
hora del crecimiento, resultan de piedra de tropiezo indudables.

Una de ellas y muy importante, la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida,
rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. Encuentra a Cristo, le acepta como
Salvador y Señor de su vida y se predispone a vivir como Dios quiere y servirle lo mejor que pueda,
pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se
manifiesta y la relación con el Señor se deteriora. Si a esto se le suma un estado permanente y
constante de pena y disconformidad, el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco
menos que una epopeya sacar a alguien de ese sentir.

A esto habría que agregarle las adicciones a toda aquella cosa que pueda producir hábito
o dependencia, elrechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté
literalmente, tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos,
mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamará usted a Dios basura?
Las relaciones sexuales ilícitas y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas de
muy poca probabilidad romper.  Sería interesante ampliar nuestros conceptos sobre algunas de ellas
que significan, por sí mismas, en otras claves necesarias para romper ataduras.

2 - FALTA DE PERDÓN

Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: Perdónanos por arrojar basura y


desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan. Parece una linda paráfrasis,
ingeniosa y punzante. Lo siento. Debería ser real.

Perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver "la basura"; no


recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al
deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una
decisión de la Voluntad. Y entienda definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir
perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.

(Mateo 6: 14-15)= Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a


nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro
Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigue entender el por qué de esa falta de relación que
tiene usted con el Señor? ¿No ha podido ver, aún, que si no perdona de una vez y para siempre
"esa" vieja ofensa recibida, jamás podrá establecer esa comunión divina que tanto ansía?)

(Efesios 4: 31-32)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y


maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos
unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

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(2 Corintios 2: 10-11)= Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo
que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.

Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia


que sufrimos de parte de otro es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En
otras palabras, la "basura" que le hemos entregado a nuestro amante Padre celestial es peor que
toda la "basura" que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de
Dios debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia
Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo su
Palabra.

3 - HERIDAS DE ORGULLO

La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la
persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo
puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La
historia tiene protagonistas.

Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado


cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio,
directamente se puso furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y su disgusto.
Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar porque era cristiana.

Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la
hija avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio
ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a
la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla.
Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su
actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de
hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú pu4edes hacer.
Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y
mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema
aislado...

Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera que sea tu plan para mí
como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu
amor. Por favor Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para
todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones
negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres
y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.

4 - EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN

(Proverbios 15: 13)= El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón
se abate el espíritu.

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La aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser
querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un
aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto con
usted misma. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona
cuando más lo necesitamos.

La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y


por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años.
Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas
espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual.

Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a
Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza
en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.

5 - LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES

Aquella que concurre cuatro veces en la semana al instituto de belleza para mantener
una apariencia exterior impecable; la que es adicta a las telenovelas; la que vive en el gimnasio
modelando su figura por encima de la media habitual; la que se mata por mantener su casa
impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos. Otra es alcohólica y otra adicta a
las drogas recetadas. Todas tienen comportamientos dependientes.

El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo, de manera obsesiva. El


gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la
voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en
repetir: Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no
deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados.

La Escritura nos advierte en 1 Pedro [Link] Os ruego que os abstengáis de los deseos
carnales que batallan contra el alma.

Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban,
con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella
aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que
venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y
no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente, para
bajar de peso.

Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora,
clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho
que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse.
Pero la realidad era que lo hacía para escapar.

Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que
también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero
que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero

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siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo es templo del
Espíritu Santo. Entonces oró: Señor; si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan
sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto.

Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y
sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca jamás volvió
a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase
de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre,
escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será el último trago. Miró alrededor pero no vio
a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también
inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más
volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.

6 - LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN

Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales,


pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar
a diversas circunstancias.

El doctor Archibald Hart, profesional cristiano, escribe: Todas las adicciones tienen una
raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza: desea reconocimiento y
satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión.
La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.

Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales.


Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas,
por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención.
Crean una barrera entre el adicto y Dios, impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el
pecado.

Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en
la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o
aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta
y lidiar con él. Pídale al Espíritu Santo que le muestre la raíz que causa la adicción, ya sea suya o de
la persona por quien usted está orando, y busque la sanidad y la liberación en esa área.

Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen
instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que
mencionáramos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus
compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en
oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la
confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras
de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu.

7 - RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA

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Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el
espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para
contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21,
expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de
espíritu.

Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de cuarenta años de
edad que se creía gorda y fea. Ella, había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por
otros campos donde se veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que
estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.

Atada a las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen "gorda" de sí misma por
toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron,
incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le
dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se
comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica.

Otro caso notable es el de una mujer que llamaremos Rosa. Su hijo, que llamaremos
Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener
malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor.
Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que
fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó
textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a
tu hijo en la [Link], entonces, sólo tenía seis meses.

(Isaías 54: 17)= Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que
se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová.

Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía
tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser el mejor promedio en su colegio.

8 - RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS

(1 Corintios 6: 16-18)= ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con
ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el
hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto
significa que cualquier relación sexual fuera del matrimonio, ya sea heterosexual, homosexual o
cualquier otra, es pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra ese
pecado. Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en
Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte
física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales
normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y
con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede
liberarla, aunque un intenso tratamiento de consejería, aquí, podría ser necesario y positivo. La

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consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que
esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que
lo autoriza.

9 - ESPÍRITU DE MUERTE

Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las


bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío,
odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha
dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus.

Una jovencita de veinte años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a


estudiar para ser médico-misionera. En la Facultad conoció a un joven que había vuelto a los
caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su
carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo
le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar para "trabajar para
Jesús". Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí
misma.

Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó
de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole:
"¡Vas a morir! ¡Vas a morir!". Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le
habló en la iglesia a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19)= No moriré sino que viviré y contaré
las obras de Jehová. Me castigó gravemente el señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las
puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No
tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su
casa decidida y, en voz alta, dijo: "¡Basta! ¡Se acabó, diablo!" Se perdonó a sí misma y perdonó a los
hombres que le habían hecho mal. Casi pudo ver cuando rechazando estos espíritus, "algo" se iba
de ella y de su vida.

10 - ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO

Deuteronomio 18: 9-14 declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto
se refiere a la Astrología (Lectura de horóscopos (, lectura de las manos, tabla Guija, Tarot,
adivinación del futuro, brujería, magia, sociedades secretas, hechicería, juego de la copa y más. Un
gran número de cristianos, aunque usted no pueda creerlo, se exponen permanentemente a la
actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah!, ¡Pero yo no me los tomo
en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos
espíritus sí que se lo toman en serio.

Otros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún
significado en el mundo del ocultismo. Ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses
míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan
deidades orientales.

La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de
hoy. (Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata

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ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu
Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban
objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de
quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de
claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.

Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el libro de los hechos 19:18-19,
detalla que cuando Pablo predicaba en Efeso, los que se convertían quemaban los libros de
ocultismo. Dice: .Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus
hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron
delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de
plata.

SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD

1)= Identifique el área de conflicto. Pídale al Espíritu Santo que le muestre cualquier área
de atadura a la que usted deba prestarle atención.

2)= Confiese y arrepiéntase delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo le
muestre.

3)= Perdone, por decisión propia, todo lo que vea que es una atadura; inclusive,
perdónese a usted mismo. Libere su enojo ante Dios, su sentimiento de que él la dejó caer.

4)= Reciba el perdón de Dios y su sanidad.

5)= Renuncie al pecado y cierre la puerta en cualquier área por donde el enemigo
pudiera entrar.

6)= Pídale al Espíritu Santo que le ayude a romper con los patrones de conducta a los
que está acostumbrado.

7)= Permita que el Espíritu Santo vaya formando en usted, cada día, la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 31)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia,
y toda malicia.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no
estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Verso 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no
uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

GUERRA ESPIRITUAL - ROMPIENDO LAS CADENAS

8
TESTIMONIO Y ENSEÑANZAS DE DR. NEIL ANDERSON

Texto extraído del libro "ROMPIENDO LAS CADENAS"


de Neil T. Anderson - Editorial Unilit, Derechos Reservados.

FINALMENTE LIBRE

Hace algunos años estaba en una iglesia del sur de California, hablando acerca del movimiento de la Nueva
Era. Mi versículo bíblico fue 1Timoteo 4:1 que dice: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros
tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios."
Después de finalizado mi mensaje, cuando me disponía a salir del templo, me vi rodeado de una gran cantidad
de gente dolida.
 

Más hacia el centro del templo, había una joven de veintidós años de edad, que desde finalizado el servicio
lloraba de manera incontrolable. Varias personas trataron de acercarse, pero ella no se los permitía.
Finalmente, uno de los líderes de la iglesia, atravesó el grupo de gente que me rodeaba y dijo: "Lo siento
amigos, pero necesitamos al doctor Anderson ahora mismo." A medida que me acercaba a la joven, la oía
decir entre sollozos: "¡Él entiende! ¡Él entiende!". Cuando logramos sacarla del templo, la llevamos a una
oficina privada. Esperamos a que la joven se calmara y después, programé una cita con ella para la semana
siguiente.
 

Llegó el día programado, y Nancy llegó a la cita con el rostro marcado por feos rasguños, cuyas heridas
estaban abiertas.
-Me he estado rascando de esta manera desde la semana pasada y no puedo controlarlo -reconoció
tímidamente.
Nancy comenzó a describir su horrible niñez. Víctima de un padre abusivo y junto a una abuela que decía
practicar la magia negra.
-A los tres años recibí mis espíritus guardianes --continuó diciendo--. Eran mis compañeros y guías. Me decían
cómo vivir y qué decir. Nunca cuestioné nada acerca de ellos, hasta que mi madre me llevó a la escuela
dominical. A partir de ese momento, comencé a sospechar que mis espíritus guardianes no eran buenos para
mí. Se lo dije a mis padres y mi padre me golpeó. Nunca más volví a preguntar.
 Para hacerle frente a los tormentos que los espíritus guardianes trajeron a su vida, Nancy recurrió a una rígida
disciplina personal. Durante sus años de escuela secundaria, confió en Cristo como su Salvador. Pero sus
espíritus guardianes continuaban atormentándola en lugar de abandonarla. Finalizada la secundaria, Nancy se
decidió por lo máximo de la disciplina, la Infantería de Marina. Había determinado ser la más dura de las
infantes de marina y ganó premios por su conducta. No obstante, los espíritus continuaron atormentando su
mente y emociones. De tal manera que la empujaron hacia la orilla del abismo. Nunca quiso hablar de su
batalla mental con nadie; por miedo a que la calificaran de demente. Pero finalmente, vencida por la presión
que la atormentaba, la joven se quebró. A partir de ese momento, Nancy aceptó sin reparos una licencia
médica, por lo cual se resignó a una vida solitaria y de profundo dolor. En esa condición fue que Nancy llegó a
la iglesia y me oyó hablar de los espíritus engañadores.

9
 

-¡Finalmente alguien me entiende! --gritó Nancy entre lágrimas.


-¿Quisieras que los espíritus guardianes se vayan? -le pregunté. Hubo una larga pausa.
-¿Qué realmente se vayan para siempre o volveré a mi casa para ser torturada por ellos nuevamente?
-Nancy, serás libre para siempre -le aseguré.
Dos horas más tarde, Nancy estaba libre y nos abrazaba con una paz que nunca antes había conocido.
-¡Ahora sí puedo invitar gente a mi casa! --exclamó llena de júbilo.

LA REALIDAD DEL LADO OSCURO

Por algún tiempo pensé que la experiencia de Nancy era un caso excepcional. Aunque escapaba de toda
norma por la complejidad del problema, pude comprender lo que el apóstol Pablo quiso decirle a cada creyente
cuando escribió: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes." (Efesios 6:12).
 

Después de más de treinta años de ministerio como pastor, profesor de seminario y conferencista, he
ministrado a miles de cristianos a través de todo el mundo. Personas engañadas que vivían derrotadas en
lugar de gozar la verdadera libertad y plenitud en Cristo. Nunca elegí llegar a esta esfera del ministerio. Más
bien, era un incrédulo ingeniero espacial, antes de que Dios me llamara, y aun como cristiano laico, nunca me
atrajo el conocimiento esotérico ni tuve interés en la actividad demoníaca o el poder de lo oculto.
 

Por otra parte, siempre estuve dispuesto a creer lo que la Biblia dice acerca del mundo espiritual, aunque
parezca conflictivo con el racionalismo y naturalismo del mundo occidental. Como resultado, durante los
últimos veinticinco años el Señor ha traído a creyentes como Nancy para consultarme. Personas dominadas
por pensamientos y hábitos de conducta que les impidieron vivir libre y plenamente en Cristo. El seminario no
me dio la preparación adecuada para ayudarles. Si no que en medio de una cantidad de fracasos en mis
primeros intentos de ministrarles, adquiría nuevas experiencias e ideas. Entonces volvía una y otra vez a las
Escrituras para buscar la verdad que les daría la libertad.
 A lo largo de años de aprendizaje y servicio, he logrado comprender mejor que la verdad nos hace libres y de
la necesidad de resistir al diablo y someterse a Dios (Santiago 4:7). Los ministerios psicoterapéuticos que
ignoran la realidad del mundo espiritual, no tienen una respuesta adecuada y tampoco desarrollan ministerios
de liberación, por ver el problema solo como espiritual. Dios es una realidad y se relaciona con nosotros como
personas completas. Su Palabra proporciona una respuesta amplia y total a todos los que viven en este mundo
caído.

DIOS QUIERE QUE SEAS LIBRE Y CREZCAS EN CRISTO

Dios quiere que seas libre y crezcas en Cristo. Desde la primera edición de este libro, también he sido coautor
(con el doctor Robert Saucy) de un libro sobre la santificación titulado "Lo común hecho santo" (Editorial Unilit).
Es fundamental comprender el proceso de santificación, puesto que la voluntad de Dios es nuestra

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santificación (1 Tesalonicenses 4:3). "...crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo..., a un
varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo." (Efesios 4:15, 13).
 

Si Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para madurar en Cristo (2 Pedro 1:3), ¿por qué no hay más
cristianos que crezcan en Cristo? Los cristianos de hoy, no son más semejantes a Cristo que hace 20 años
atrás. Pablo dijo: "Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena
conciencia, y de fe no fingida." (1 Timoteo 1:5). Al paso de cada año de nuestra vida cristiana, debiéramos ser
capaces de decir: "Mi fe ha crecido, ahora amo a Dios y a otros, más que el año pasado". Si no podemos
decirlo, entonces no estamos creciendo.
 

Parte de la razón para esta carnalidad la podemos ver en 1Corintios 3:2 y 3: "Os di a beber leche, y no vianda;
porque aún no erais capaces, ni soiscapaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros
celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" Según Pablo, algunos cristianos
ni siquiera tienen la capacidad de recibir una buena instrucción bíblica, debido a los conflictos no resueltos en
sus vidas. Necesitan alguna manera de resolver sus conflictos personales y espirituales, por medio de la fe y
un genuino arrepentimiento en Dios. Ese es el propósito de este libro; sin embargo, su enfoque va más hacia el
lado espiritual del problema.
 

Mi primer libro, "Victoria sobre la oscuridad" (Editorial Unilit), se concentra en el aspecto personal de la vida del
creyente en Cristo y su andar por fe. Trata los problemas fundamentales de la identidad en Cristo y plantea
pasos prácticos acerca de cómo vivir por fe, caminar en el Espíritu, renovar la mente, administrar las
emociones, y resolver los traumas emocionales del pasado por medio de la fe y el perdón. Para tener un
panorama completo, sugiero enfáticamente que uses la segunda edición de "Victoria sobre la oscuridad" al
mismo tiempo que estudias este libro. Cualquiera de los libros se puede acompañar con el video o la serie de
cintas titulada "Resolving Personal and Spiritual Conflicts", que puede comprarse en librerías cristianas o en las
oficinas de Ministerios Libertad en Cristo.
 

Antes de recibir a Cristo éramos esclavos de pecado. Ahora, gracias a la obra de Cristo en la cruz, el poder del
pecado sobre nosotros ha sido roto. Satanás no tiene derecho ni autoridad sobre nosotros. Es un enemigo
derrotado, pero tiene el compromiso de impedir que nosotros lo sepamos. El padre de mentiras puede bloquear
tu eficacia como cristiano. Puede engañarte para que creas que no sirves para otra cosa que ser producto de
tu pasado, sumergido en el pecado, totalmente fracasado y controlado por tus hábitos.
 Pablo dice: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al
yugo de esclavitud." (Gálatas 5:1). Tú eres libre en Cristo, pero serás derrotado si el diablo logra engañarte.
Satanás no puede hacer nada en relación con tu posición en Cristo, pero puede engañarte para que creas que
no es verdad lo que la Biblia dice. La persona es esclava de la mentira que cree. Por eso Jesús dice: "Y
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." (Juan 8:32).
 

No creo en la madurez instantánea. Pasaremos el resto de la vida renovando nuestro entendimiento y

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asemejándonos a la imagen de Dios. Pero no toma tanto tiempo ayudar a las personas a resolver sus
conflictos personales y espirituales, para que hallen la libertad en Cristo. El ser libre en Cristo es parte de la
santificación personal. En otras palabras, no estamos tratando de llegar a ser hijos de Dios; somos hijos de
Dios que estamos llegando a ser semejantes a Cristo. Una vez que la persona es libre en Cristo por medio de
la fe y un arrepentimiento genuino, ¡verán cómo crece! Tendrá una renovada sed por la Palabra de Dios. Sabrá
quién es en Cristo porque "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios."
(Romanos 8:16).
 

En este libro he tratado de aclarar la naturaleza de los conflictos espirituales y bosquejar la manera de
resolverlos en Cristo. La Primera parte explica tu posición de libertad, protección y autoridad en Cristo. La
segunda parte, advierte tu vulnerabilidad a la tentación, la acusación y el engaño. La tercera parte, presenta los
pasos hacia la liberación en Cristo, lo que te capacitará para someterte a Dios y resistir al diablo (Santiago 4:7).
 

El contraste entre la esclavitud y la libertad en la vida de un creyente, quizás quede mejor ilustrado en la
siguiente carta de un profesional. A diferencia de Nancy, todo el aspecto de este hombre era normal. Un
cristiano que aunque parecía vivir con éxito su vida familiar y su carrera, no disfrutaba de su libertad en Cristo.
 

"Querido Neil:
Me puse en contacto contigo porque estuve sufriendo una serie de "relacionados ataques psicológicos"
aparentemente inexplicables. Mis problemas emocionales, probablemente están arraigados a experiencias de
la niñez con películas de terror, tableros ouija y cosas por el estilo. Claramente recuerdo que temía la visita de
fuerzas diabólicas después de ver la película "La Sangre de Drácula". Mi padre era de muy mal genio y dado a
las explosiones emocionales, mi reacción siempre fue de acusarme a mí mismo por perturbarlo. Encubrir mis
emociones se convirtió en mi modo de vida. Siendo ya adulto, seguí culpándome por cualquier fracaso e
infortunio. Entonces acepté a Cristo como mi Salvador personal.
 

Crecí espiritualmente durante varios años, pero nunca disfruté de completa paz. Siempre había dudas sobre mi
relación con Dios, a quien veía distante y severo. Tenía dificultades para leer la Biblia y prestar atención a los
sermones del pastor. Dudaba seriamente acerca del propósito en la vida. Experimentaba horribles pesadillas
que me hacían despertar gritando. Durante mi tiempo de oración fue que encontré finalmente la libertad en
Cristo. Comprendí que Dios no es un castigador rígido, áspero y lejano, sino un padre de amor que se deleita
en mis logros. Disfruté de una gran libertad cuando oré según el paso final.
 Ahora, cuando leo la Palabra de Dios, la entiendo como nunca antes. He desarrollado una actitud más positiva
y toda mi relación con el Señor ha cambiado completamente. Desde nuestra reunión no he tenido más
pesadillas. Neil, temo que hay muchos cristianos como yo que viven en silenciosa desesperación debido a los
ataques de las fuerzas demoníacas. Si yo pude ser presa de esas fuerzas mientras daba la impresión de que
todo andaba bien, lo mismo puede ocurrir con otros."

¿Eres tú uno de esos cristianos que viven esclavos del temor, la depresión y hábitos que no puedes cortar,
pensamientos o voces interiores que no puedes evitar, o de conductas pecaminosas de las cuales no puedes

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escapar?

Dios preparó una completa provisión para que vivas libremente en Cristo. A lo largo de estas páginas, quiero
presentarte a alguien que ya ha vencido a las tinieblas y ha asegurado tu libertad: Jesucristo, ¡el que rompe las
cadenas!

COMPROMISO CON UNA TEOLOGÍA BÍBLICA Y LA PSICOLOGÍA

(Este artículo es un resumen del mensaje de Libertad en Cristo Ministerios en la integración del cuerpo, alma y
espíritu para lograr una visión del mundo a través de una perspectiva bíblica.)
 

La influencia de la psicología secular en la comunidad cristiana ha hecho que muchos cristianos conservadores
cuestionaran la contribución que la psicología tiene y puede hacer en la consejería cristiana y pastoral. Algunos
fundamentalistas van tan lejos como para rechazar la psicología como una disciplina de estudio, lo cual es
lamentable y de polarización. Por definición, la psicología es el estudio del alma, la teología es el estudio de
Dios. En términos generales, la teología sistemática es un estudio de todas las doctrinas esenciales de la fe, y
que incluyen el estudio de nuestra alma (psicología).
 

Como cristianos comprometidos no podemos estar de acuerdo con los presupuestos filosóficos o teológicos de
la psicología secular (ver Colosenses 2:8), pero tampoco podemos estar de acuerdo con la teología liberal. La
Biblia es la única explicación autorizada sobre el origen y la naturaleza del alma y es imperativo que
entendamos cómo funcionan el cuerpo, alma y espíritu en conjunto en relación con Dios. Soy inequívocamente
comprometido con la autoridad de la Palabra de Dios, y creo que hay que evaluar la investigación empírica, y el
proceso del razonamiento humano a través de la red de la revelación divina.
 

Antes de mi llamado al ministerio, yo era un ingeniero de sistemas aeroespaciales, lo que significaba que era
mi responsabilidad hacer el diseño original de cualquier sistema de tal manera que sería adecuada la interfaz
con otros sistemas asociados. Llevaba el mismo sentido de responsabilidad en el ministerio, y desde entonces
he trabajado con varias disciplinas cristianas que buscan una respuesta equilibrada e integradora bíblica para
los problemas que aquejan a todos.
 

Un resumen de mis conclusiones se pueden encontrar en The Daily discipulador (Regal Books, 2005), que fue
escrito para proporcionar a la iglesia una teología práctica sistemática que abarca importantes cuestiones
doctrinales, y resuelve los problemas espirituales y psicológicos que plagan la humanidad caída y la forma en
que puede ser superada en Cristo.

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Compendio de Frases. DIOS NUNCA PARPADEA
*Los Limites están dentro de ti.
* La vida no es justa, pero aún así es buena.
* En caso de duda, simplemente da un paso adelante.
* La vida es demasiado corta como para perder el tiempo odiando a alguien.
* No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
* Paga tus tarjetas de crédito cada mes.
*No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo, en no estar de acuerdo.
* Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
* Está bien si te enojas con Dios. Él lo puede soportar.
* Ahorra para tu jubilación a partir de tu primer sueldo.
* Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

* Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.


* Está bien dejar que tus hijos te vean llorar.
* No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.
*. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.
* Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.
* La vida es demasiado corta para fiestas amargas. Disfruta viviendo o muere disfrutando.
*. Puedes lograr cualquier cosa si comienzas hoy día.
* Un escritor escribe. Si quieres ser escritor, escribe.
* Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie
más.
* Cuando se trate de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un no por respuesta.

* Prepárate de más, y después sigue la corriente.


* Sé original ahora. No esperes a ser vieja para serlo.
* El órgano sexual más importante es el cerebro.
* Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tú

Aprende a Perdonar y Olvidar...Y Sé feliz!

No es fuera de lo normal que durante una discusión acalorada en la pareja, vuelvan a resurgir los
problemas y quejas que "habían quedado en el olvido" supuestamente, y que se pensó estaban
aclarados en su momento. Es frecuente escuchar casos de parejas que se quejan que el marido le
hizo esto. Mi esposa sale siempre con lo mismo, en fín. Viven con esos recuerdos que por mas que
"dicen ser perdonados" no logran olvidarlo. Aprende a perdonar, libérate de ese tormento... Y se
feliz! 

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Cuando se perdona y no se olvida.

Muchas personas tienden a actuar de esta manera. En un apartado de su mente han colocado un
cajón, en el cual, guardan con doble llave las experiencias negativas, los desengaños y momentos
difíciles o dolorosos que han vivido y en el instante oportuno ¡zas!, abren el cajón y sacan de él lo
necesario para poner en evidencia su condición de víctimas y los argumentos para chantajear a la
pareja. 

Cuando se guardan resentimientos, cuando se perdona pero no se olvida, la relación se envenena y


las personas entran en un juego interminable de cobrarse cuentas pendientes, que como resultado
hace infelices a todos los involucrados: al que no olvida, porque el simple hecho de estar recordando
las cosas nega-tivas le amarga la vida y le impide la felicidad, y al que se le están echando en cara
las cuentas pendientes, porque se siente agredido y manipulado cada vez que le pasen de cobro. Un
elemento importante para lograr la felicidad es el saber perdonar

¿Qué es perdonar? 

Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y
el resentimiento. Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está
ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando
el equilibrio y la paz interior. En toda relación humana se generan problemas y desa-cuerdos, se
producen situaciones que pueden causar molestia y enojo, pero eso no implica que se tengan que
quedar cuentas pendientes. 

El perdón no es cuestión de razón

El perdón en muchas ocasiones aparece como algo ilógico, hasta cierto punto irracional, pero lograr
perdonar y liberarse del rencor tiene su lógica y su metodología. 

¿Cómo evitar el círculo vicioso? 


Para evitar que esa cadena de resentimientos y agre-siones se convierta en algo interminable, es
necesa-rio aprender a perdonar, sin condiciones, sincera y generosamente. Y aunque suene ilógico,
pero muchas veces es mas fácil perdonar a extraños que a los de su propia sangre o incluso a la
pareja, por eso te recomendamos que para poder llegar al perdón, cuando se ha sufrido una ofensa
de su pareja, es conveniente tomar en consideración los siguientes puntos: 

Aceptar el dolor -*- Tratar de aparentar que al cabo no me importa, es echarle tierra al asunto, pero
de-bajo de esa tierra queda el resentimiento. Solamente reconociendo y aceptado el dolor se puede
trabajar para eliminarlo de raíz. 
Evitar la venganza -*- En ocasiones se toma la actitud de si el otro me hizo, yo le hago.... No se trata
de ver a quién le va peor, pues esa es una actitud de: yo pierdo y tú también, que resulta

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autodestructiva. 
Buscar soluciones, no al culpable -*- Lo importante al perdonar es encontrar la manera de
restablecer la relación y mejorarla, en vez de identificar quién tiene la culpa de que las cosas no
marchen bien. 
Evitar poner condiciones -*- Cuando se ponen con-diciones, se corre el riesgo de caer en el
chantaje. Te perdono si tú haces esto o aquello. Cuando vea que cambiaste, entonces te perdonaré.
Estos plantea-mientos implican una compensación o una especie de desquite manteniendo vivas
actitudes negativas. 
Regalar en vez de cobrar -*- El perdón es un regalo, no es una factura que más tarde se va a cobrar.
Perdo-nar implica decirle al otro: te perdono, sin pedir nada a cambio. 

Cuando se toman actitudes de desquite, cuando se guardan cuentas pendientes, cuando se entra en
un juego , se está cultivando la infelicidad. Pónle un alto a esta manera errónea de vivir, si vas a
perdonar hazlo de corazón y déjate de rencores, porque finalmente, quien aprende a perdonar y a
olvidar, es feliz!!!

Guía para aprender a perdonar


Guía práctica para uno de los llamados más difíciles de la vida
por James Cain
Traición. Rechazo. Condena. Nadie pide ese trato, pero pocos están a salvo de recibir algunas heridas en la vida.
Las circunstancias que requieren de perdón no están, por lo general, en nuestros planes. Pero, para obedecer
fielmente a Cristo, tenemos que aprender a decir: “Te perdono”. La siguiente “guía” no es exhaustiva. Pero los
consejos, las citas y los relatos recogidos aquí proporcionarán orientación en cuanto a la difícil orden del Señor de
perdonar, no importa cuál sea la ofensa.
Mientras observaba a mis hijos jugar en un parque cerca de nuestra casa, se desarrolló un curioso drama entre
dos mujeres y sus hijos.
Una mujer sostenía la mano de su hijo. La otra, más alterada, agarraba el codo del suyo. Ambos niños estaban
con el ceño fruncido, con el mentón hacia fuera y las manos metidas en los bolsillos.
“Él dijo que lo sentía”, dijo la segunda madre. “Ahora dile tú: ‘Te perdono’, y dense la mano”. Ninguno de los dos se
miraba a los ojos. Durante el silencio, la frustrada mamá comenzó a amenazar alteradamente a su hijo hasta que
éste pronunció una o dos palabras. Aliviada, esta mamá los envió de nuevo al parque, y luego se lamentó con su
amiga sobre la dificultad de llegar a los corazones de sus hijos. “Sé que el necesitaba hacerlo”, suspiró, “pero si no
lo hizo de corazón, ¿qué sentido tiene?”
Era una pregunta válida. Después de todo, el “te perdono” que dijo su hijo era tan sincero como el “lo siento” de la
respuesta del otro. Este incidente me recordó que saber que hay que perdonar no es la parte difícil; perdonar de
verdad, sí que lo es. El punto, después de todo, es la reconciliación —la comunión restaurada y la herida sanada—
que resulta de la práctica de esta disciplina. Al final, el perdón cambia más a quien perdona que al perdonado.
Esto es así, porque el perdón nos obliga a reconocer nuestra impotencia, y a confiar en la justicia de Dios. El niño
que se resistía a perdonar sabía instintivamente que la debilidad no es, por lo general, considerada una virtud.
Buscar la venganza nos hace sentir fuertes. Perdonar, por el contrario, reconoce que es posible que no recibamos
la “justicia” que pensamos que merecíamos.

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El cambio también se debe a que el perdón crea un espacio para la comunión restaurada. Renunciar a nuestro
reclamo contra el ofensor nos lleva de la debilidad a la fortaleza, ya que invitamos a la paz del Espíritu Santo a
restaurar nuestra relación con Dios y el prójimo. Negar el perdón, en cambio, rompe la comunión no solo con
nuestro adversario, sino también con nuestro Padre celestial (Mr 11.25).
Un rato después, mientras mis hijos y yo dejábamos el parque, vi que los niños estaban jugando otra vez.
Sonreían y reían como si nada hubiera sucedido. Aunque el proceso no siempre se vuelve tan fácil, el perdonar —
y recibir perdón— había hecho un espacio para su amistad.
La mayoría de las personas sufren heridas mucho más profundas que las del caso del parque. Los obstáculos
para perdonar serán mucho más grandes, y el costo mucho más alto. Pero el punto sigue siendo el mismo: cuando
perdonamos, hacemos posible que una relación se renueve, si no con la persona que perdonamos, entonces con
la Persona que nos ha perdonado.
Consejo no. 1: Perdone y recuerde

Por lo general, ponemos juntas las palabras “perdonar” y “olvidar”, pero para perdonar de verdad, tenemos que
recordar. El apóstol Pablo dice que nuestro deber de perdonar a los demás depende de recordar el perdón que
recibimos de Dios. “De la manera que Cristo os perdonó”, escribe, “así también hacedlo vosotros” (Col 3.13). No
solo debemos recordar que Dios nos perdona, sino también imitar cómo Él lo hace: con misericordia, con
generosidad, y por completo.
Podemos sentirnos tentados a mantener un “registro de agravios”, pero el amor impide eso (1 Co 13.5). El mundo
incrédulo tiende a alimentar rencores contra quienes nos han causado algún mal, pero como seguidores de Cristo,
perdonamos con generosidad sin esperar nada a cambio.
Aplicación: Perdone por completo, haga borrón y cuenta nueva. Perdonar no significa olvidar la ofensa. Después
de todo, usted es humano, y no puede olvidar totalmente. Peor aun, pretender que nunca sucedió nada malo,
impide que haya sanidad. Cuando recuerde la falta cometida contra usted, véala como una oportunidad para
recordar la gracia de Dios para con usted, y por medio de usted para con el ofensor.
Consejo no. 2: No se limite a decir unas simples palabras

Desde la perspectiva cristiana, el perdón requiere mucho más de nosotros que unas breves palabras. El escritor
Thomas Watson dio una respuesta sorprendente a la pregunta: ¿Qué es el perdón? Él escribió: “Perdonamos
cuando luchamos contra todo pensamiento de venganza; cuando no pensamos hacer ninguna mala jugada a
nuestros enemigos, sino que les deseamos lo mejor, nos afligimos por sus calamidades, oramos por ellos,
buscamos la reconciliación con ellos, y nos mostramos listos todo el tiempo para aliviarlos”. En otras palabras, el
perdón requiere de una acción misericordiosa interior antes de que podamos llevar a cabo una acción
misericordiosa exterior (véase el consejo no. 4). Gran parte de este trabajo interior puede hacerse sin el
conocimiento del ofensor. La frase de Watson “luchar contra”, reconoce lo extenuante que puede llegar a ser el
perdón, exigiéndonos que nos opongamos de forma activa y enérgica a la inclinación natural de agredir física o
verbalmente a la otra persona, o de retirarle nuestro afecto.
Aplicación: Evite atacar a los demás o apartarse de ellos, y busque oportunidades para celebrar los triunfos de su
ofensor. No se alegre cuando esta persona sufra, sino acompáñela en su aflicción. Trate de “aliviar” sinceramente
a esa persona, y busque el momento adecuado para la reconciliación. Todo este trabajo del corazón le permitirá a
usted, cuando llegue el momento, ofrecer un perdón auténtico.
Consejo no. 3: Comience con poco

Practique el perdonar a otros por sus pequeñas faltas a lo largo de cada día, tales como que otro conductor se le
adelante en el tráfico quitándole su derecho en la vía, o que reciba una ofensa no intencional. Si lo hace, eso

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transformará poco a poco su corazón con el tiempo, haciendo posible que perdone a otros cuando surjan conflictos
más grandes y más serios.
Consejo no. 4: Evite guardar rencor

Podríamos tener la tentación de no hacer caso a la falta cometida contra nosotros, asumiendo la responsabilidad
total o parcial. Frases como: “probablemente me lo merecía”, o “tiene que haber sido cosa de los dos”, puede
ocultar los sentimientos reales. Este falso proceder parece ser sabio, pero sepultar el dolor planta semillas que
producen después un fruto amargo.
Aplicación: Cuando usted reciba un agravio, busque la oportunidad de hacer algo en bien del ofensor. Orar por el
ofensor es un buen comienzo. Hacer esta obra de amor y misericordia hará más fácil desarraigar el resentimiento.
Consejo no. 5: Busque misericordia más que justicia

En nuestra cultura, que aplaude la venganza antes que la misericordia, la idea de la justicia bíblica se les escapa a
muchos, incluyendo a los cristianos. Algunas personas utilizan frases como: “el castigo debe ser proporcional al
delito”, y concluyen falsamente que la justicia y la misericordia no pueden coexistir. Estas personas ignoran la
estrecha conexión que debe haber entre ambas, como lo ilustra la Biblia mediante expresiones de profundo perdón
cuando pudo haberse hecho “justicia” mediante la violencia.
Pensemos en José (véase Gn 37, 39–47). Imaginemos su historia contada dentro de las normas culturales de hoy.
En vez de perdonar a sus hermanos, José habría ejecutado su largamente esperada venganza por medio de una
cruel venganza o de una larga batalla legal. Esto puede sonar ridículo a nuestros oídos, pero las películas y los
libros (las “biblias” del mundo de hoy) cuentan historias semejantes todo el tiempo. ¡Cuánto más grande y más
conmovedora es la historia del José real! Él prefirió perdonar cuando nadie le habría negado su derecho de
vengarse.
Aplicación: ¿No le ofrece su vida oportunidades semejantes para perdonar? Un compañero de trabajo exagera sus
logros, y recibe un ascenso que debió haber sido de usted. Alguien traiciona su confianza, y le hace perder a un
amigo. Un cónyuge miente, poniendo en peligro el matrimonio y la familia. No importa qué tan problemático pueda
ser el caso, deje que Dios le revele la manera de cómo la misericordia y la justicia pueden combinarse.
Consejo no. 6: Perdone a sus enemigos

En la mañana del 2 de octubre de 2006, Charles Roberts entró en una escuela Amish de Nickel Mines,
Pensilvania. Un poco más de media hora después, cinco niñas estaban muertas, cinco más heridas, y la paz de la
comunidad hecha añicos para siempre.
Sin embargo, el mismo día, mientras que los cuerpos seguían sin enterrar, se escuchó decir a un abuelo Amish a
sus parientes jóvenes: “No debemos pensar mal de este hombre”. Roberts se había quitado la vida durante la
crisis, y en los días que siguieron, la comunidad trató con misericordia y perdón a su familia, asombrando al mundo
por su benignidad.
La respuesta Amish de misericordia y perdón fue extraordinaria por su singularidad en un mundo fascinado por la
justicia. Uno de los autores del libro Amish Grace (La misericordia de los Amish), Donald Kraybill, descubrió que la
respuesta no era sorprendente sino natural. Dice que el perdón está entretejido en la cultura Amish. Su vida
comunitaria exige un espíritu de perdón, y por eso lo practican como un estilo de vida, cultivándolo, como lo
requiere la Biblia.
No todas las personas tienen un enemigo, es decir, a alguien que las haya agraviado continuamente, con malicia,
sin pensar en el bienestar de ellas. Si usted tiene un enemigo, la obra del perdón comienza con una oración para
recordar la gracia de Dios hacia usted. Una de las tareas del Espíritu Santo es “convencer al mundo de pecado, de

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justicia y de juicio” (Jn 16.8). Solo Él puede producir el cambio de corazón necesario para que podamos ver
nuestro pecado, reconocer la justicia de Cristo, y ver que el juicio le pertenece a Dios.
Aplicación: La mayoría de nosotros no tenemos enemigos, pero debemos preparar nuestros corazones para el
duro trabajo de perdonar. Pídale a Dios que le muestre su propio pecado, y le recuerde su gracia. Y así, el día que
sea lastimado, busque a su ofensor y, con la conciencia de sus propias fallas, le pida perdón. Ore por el bienestar
de esa persona, no solo para que vea el error que cometió, sino también para que Dios la proteja y prospere.
Apresúrese a brindar misericordia, deje la justicia en manos de Dios, y asegúrese de no permitir que el
resentimiento halle terreno fértil en usted.

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