Sentencia T-502/11
ACCION DE TUTELA-Procedencia por no existir otro medio de
defensa judicial en caso de homologación de la resolución de
adoptabilidad de menores
El Código de la Infancia y la Adolescencia no establece qué ocurre una vez
se ha negado la homologación de la resolución de adoptabilidad por parte
del juez de familia. No prevé términos para que el Defensor de Familia tome
una decisión definitiva sobre la situación de los niños. No señala un plazo
que, vencido, habilite nuevamente al juez de familia para conocer del asunto.
Así que, en últimas, el Defensor de Familia adquiere una amplia
discrecionalidad sobre si los niños pueden reintegrarse a su medio familiar o
si eventualmente se dicte de nuevo resolución de adoptabilidad. Sin embargo,
más adelante se explicará por qué bajo estas circunstancias el Defensor debe
adelantar de forma célere y eficaz el reintegro de los niños a su núcleo
familiar. Con lo anterior se muestra que, bajo las presentes circunstancias,
sólo a través de la acción de tutela es posible pedir el reintegro de estos niños
a su medio familiar.
PRINCIPIO DE INMEDIATEZ-No es aplicable frente a la
vulneración efectiva y continuada de derechos fundamentales
En el asunto bajo estudio, el requisito de inmediatez se encuentra satisfecho
por cuanto, si bien la tutela se interpuso el 15 de enero de 2010, un año
después del ingreso del niño Antonio a proceso de restablecimiento de
derechos (16 de enero de 2009) y seis meses después del ingreso de la niña
Belén a ese mismo proceso (julio de 2009), lo cierto es que la vulneración de
derechos alegada por los accionantes continúa y es actual pues los niños no
han sido reintegrados a su medio familiar. Ahora bien, de todas maneras el
tiempo transcurrido entre el ingreso de los niños al cuidado del ICBF y la
presentación de la acción de tutela no resulta irrazonable ni
desproporcionado, en la medida que durante ese término, los accionantes
buscaron todos los medios para recuperarlos, interpusieron derechos de
petición ante el ICBF solicitando el reintegro de los niños, alegan haber
cumplido con todos los requerimientos hechos por el ICBF, y, además, no
tenían conocimiento de la posibilidad de interponer la acción de tutela en
defensa de sus derechos, lo cual se demuestra con que no fue sino hasta que
un abogado amigo los asesoró en la presentación de la acción de amparo y
con que se trata de personas con escasos recursos económicos y sin
educación básica.
UNIDAD FAMILIAR-Dimensiones de la preservación
La preservación de la unidad familiar, desde la perspectiva iusfundamental
del derecho, genera para las autoridades públicas competentes, un deber
general de abstención, que se traduce en la prohibición de adopción de
medidas infundadas e irrazonables de restablecimiento de derechos. Por su
parte, desde la faceta prestacional, el Estado debe implementar acciones
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positivas, dirigidas a mantenerla y preservarla. De tal suerte que el accionar
de las autoridades públicas competentes en materia de infancia y
adolescencia, no puede ser ajeno a la existencia de una realidad social
consistente en que miles de familias colombianas no cuentan con los recursos
económicos suficientes para cumplir ciertas obligaciones pero que ello no
puede tener como consecuencia la separación de las familias que se
encuentren en esa precaria situación, sino que, por el contrario, debe
buscarse la preservación de la unidad familiar, implementando programas de
apoyo para las mismas.
DERECHOS DEL NIÑO A TENER UNA FAMILIA Y A NO SER
SEPARADO DE ELLA Y LA PRESUNCION A FAVOR DE LA
FAMILIA BIOLOGICA
Se encuentra como uno de los derechos constitucionales fundamentales y
prevalecientes del que son titulares los niños y las niñas como sujetos de
especial protección constitucional, el derecho a tener una familia y a no ser
separados de ella, consagrado en el artículo 44 de la Carta Política. En este
orden de ideas, la Corte ha entendido que “consecuencia obligada de la
importancia que el Constituyente de 1991 atribuyó a la familia, en su
carácter de institución fundamental para el normal desarrollo de la
personalidad humana, fue la consagración expresa del derecho de todo niño
a tener una familia y no ser separado de ella expresamente incorporado hoy
en la Carta (Art. 44)”. Ha establecido esta Corporación que este derecho
cuenta con garantías constitucionales adicionales que refuerzan la
obligación de preservarlo, en especial, la consagración constitucional de la
familia como la institución básica de la sociedad (arts. 5 y 42, C.P.); la
prohibición de molestar a las personas en su familia (art. 28, C.P.); y la
protección de la intimidad familiar (art. 15, C.P.). Además, tanto el derecho a
tener una familia y no ser separado de ella, como las garantías adicionales,
forman parte de las obligaciones internacionales del Estado colombiano en
materia de derechos humanos. Esta Corporación ha señalado además, que
este derecho tiene una especial importancia para los niños, puesto que por
medio de su ejercicio se materializan otros derechos constitucionales, que,
por lo tanto, dependen de él para su efectividad: es a través de la familia que
los niños pueden tener acceso al cuidado, el amor, la educación y las
condiciones materiales mínimas para desarrollarse en forma apta.
Igualmente, la jurisprudencia constitucional se ha referido en varias
ocasiones a la importancia del vínculo familiar y ha hecho énfasis en que
“desconocer la protección de la familia significa de modo simultáneo
amenazar seriamente los derechos constitucionales fundamentales de la
niñez”. De lo anterior, se deriva la regla de la presunción a favor de la
familia biológica, según la cual, las medidas estatales de intervención en la
vida familiar, únicamente pueden traer como resultado final la separación del
niño de su familia, cuando quiera que ésta no sea apta para cumplir con los
cometidos básicos que le competen en relación con el niño, o represente un
riesgo para su desarrollo integral y armónico. En el mismo sentido, el
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Código de la Infancia y Adolescencia colombiano consagra el derecho de los
niños a conocer a sus padres, y a ser cuidados por ellos. Esta presunción se
encuentra amparada por múltiples disposiciones internacionales que obligan
al Estado colombiano. Así, la Convención sobre los Derechos del Niño
dispone, en su artículo 7-1, que los niños tienen derecho a conocer a sus
padres y ser cuidados por ellos en la medida de lo posible, y en su artículo 9-
1, que los niños no serán separados de sus padres en contra de la voluntad de
éstos, salvo que medien circunstancias que justifiquen tal curso de acción
como medio para satisfacer el interés superior de los niños.
INTERES SUPERIOR DEL NIÑO-Criterios jurídicos para
determinarlo
Sostiene que las decisiones adoptadas por las autoridades administrativas
competentes del Instituto de Bienestar Familiar y las autoridades judiciales,
incluyendo los jueces de tutela, con el propósito de establecer las condiciones
que mejor satisfacen el interés superior de los niños en situaciones concretas,
deben atender tanto a “(i) criterios jurídicos relevantes, es decir, los
parámetros y condiciones establecidos por el ordenamiento jurídico para
promover el bienestar infantil, como a (ii) una cuidadosa ponderación de las
circunstancias fácticas que rodean al menor involucrado, entendidas como
las circunstancias específicas del caso, visto en su totalidad y no atendiendo
a aspectos aislados.”
INTERES SUPERIOR DEL NIÑO-Reglas constitucionales, legales y
jurisprudenciales
i) Garantía del desarrollo integral del niño. Se debe, como regla general,
asegurar el desarrollo armónico, integral, normal y sano de los niños, desde
los puntos de vista físico, psicológico, afectivo, intelectual y ético, así como
la plena evolución de su personalidad. Corresponde a la familia, la sociedad
y el Estado, brindar la protección y la asistencia necesarias para
materializar el derecho de los niños a desarrollarse integralmente, teniendo
en cuenta las condiciones, aptitudes y limitaciones propias de cada niño. (ii)
Garantía de las condiciones para el pleno ejercicio de los derechos
fundamentales del niño. Los derechos de los niños deben interpretarse de
conformidad con las disposiciones de los tratados e instrumentos de derecho
internacional público que vinculan a Colombia. (iii) Protección del niño
frente a riesgos prohibidos. Se debe resguardar a los niños de todo tipo de
abusos y arbitrariedades, y protegerlos frente a condiciones extremas que
amenacen su desarrollo armónico, tales como el alcoholismo, la
drogadicción, la prostitución, la violencia física o moral, la explotación
económica o laboral, y en general, el irrespeto por la dignidad humana en
todas sus formas. No en vano el artículo 44 de la Carta señala que los niños
“serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral,
secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos
riesgosos.” (iv) Equilibrio entre los derechos de los niños y los derechos de
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sus padres, sobre la base de que prevalecen los derechos del niño. Es
necesario preservar un equilibrio entre los derechos del niño y los de los
padres, pero cuando quiera que dicho equilibrio se altere, y se presente un
conflicto que no pueda resolverse mediante la armonización en el caso
concreto, la solución deberá ser la que mejor satisfaga el interés superior del
niño. (v) Provisión de un ambiente familiar apto para el desarrollo del niño.
El desarrollo integral y armónico de los niños (art. 44 CP), exige una familia
en la que los padres o acudientes cumplan con los deberes derivados de su
posición, y le permitan desenvolverse adecuadamente en un ambiente de
cariño, comprensión y protección. Al respecto el art. 22 del Código de la
Infancia y la Adolescencia prevé que “los niños, las niñas y los adolescentes
tienen derecho a tener y crecer en el seno de una familia, a ser acogidos y a
no ser expulsados de ella.” (vi) Necesidad de razones poderosas que
justifiquen la intervención del Estado en las relaciones paterno/materno -
filiales. El solo hecho de que el niño pueda estar en mejores condiciones
económicas no justifica de por sí una intervención del Estado en la relación
con sus padres; deben existir motivos adicionales poderosos, que hagan
temer por su bienestar y desarrollo, y justifiquen las medidas de protección
que tengan como efecto separarle de su familia biológica. “Lo contrario
equivaldría a efectuar una discriminación irrazonable entre niños ricos y
niños pobres, en cuanto a la garantía de su derecho a tener una familia y a
no ser separados de ella - un trato frontalmente violatorio de los artículos 13
y 44 de la Carta.” Asimismo, lo dispone el artículo 22 del Código de la
Infancia y la Adolescencia.
CODIGO DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA-Prevé reglas y
etapas del proceso administrativo de restablecimiento de derechos de los
niños
Las autoridades administrativas competentes para el restablecimiento de los
derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, según el artículo 96 del
Código de la Infancia y la Adolescencia, son los defensores de familia y
comisarios de familia, quienes se encargan de prevenir, garantizar y
restablecer los derechos reconocidos en los tratados internacionales, en la
Constitución Política y en el Código de la Infancia y la Adolescencia; éstos
cuentan con un equipo técnico e interdisciplinario, cuyos conceptos tienen el
carácter de dictamen pericial. Ahora bien, sólo los Defensores de Familia
son competentes para dictar las resoluciones de adoptabilidad. En ejercicio
del restablecimiento, las autoridades deberán surtir una serie de
procedimientos tendientes a garantizar el cumplimiento de cada uno de los
derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, y se procederá a tomar
las medidas pertinentes (arts. 51, 52, 53 del Código de la Infancia y la
Adolescencia).
PROCESO ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE
DERECHOS Y SU CONTROL JURISDICCIONAL-Finalidad y
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límites/DEFENSOR DE FAMILIA-Competencia para dictar
resoluciones de adoptabilidad
Se entiende por restablecimiento de los derechos de los niños, las niñas y los
adolescentes, la restauración de su dignidad e integridad como sujetos y de
la capacidad para hacer un ejercicio efectivo de los derechos que le han sido
vulnerados (art.50 del Código de la Infancia y la Adolescencia). Es
responsabilidad del Estado, a través de sus autoridades, informar, oficiar o
conducir ante la policía, las defensorías de familia, las comisarías de familia
o en su defecto, ante los inspectores de policía o las personerías municipales
o distritales, a todos los niños, las niñas y adolescentes que se encuentren en
condiciones de riesgo o vulnerabilidad. Las autoridades administrativas
competentes para el restablecimiento de los derechos de los niños, las niñas y
los adolescentes, según el artículo 96 del Código de la Infancia y la
Adolescencia, son los defensores de familia y comisarios de familia, quienes
se encargan de prevenir, garantizar y restablecer los derechos reconocidos en
los tratados internacionales, en la Constitución Política y en el Código de la
Infancia y la Adolescencia; éstos cuentan con un equipo técnico e
interdisciplinario, cuyos conceptos tienen el carácter de dictamen pericial.
Ahora bien, sólo los Defensores de Familia son competentes para dictar las
resoluciones de adoptabilidad. En ejercicio del restablecimiento, las
autoridades deberán surtir una serie de procedimientos tendientes a
garantizar el cumplimiento de cada uno de los derechos de los niños, las
niñas y los adolescentes, y se procederá a tomar las medidas pertinentes
(arts. 51, 52, 53 del Código de la Infancia y la Adolescencia).
PROCESO ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE
DERECHOS-Trámite y reglas especiales
Ha concluido la jurisprudencia constitucional, en relación con la actuación
administrativa de restablecimiento de derechos, que la adopción de estas
medidas (amonestación, ubicación en familia de origen o extensa, en hogar
de paso o sustituto llegando hasta la adopción), debe encontrarse precedida
y soportada por labores de verificación, encaminadas a “determinar la
existencia de una real situación de abandono, riesgo o peligro que se cierne
sobre los derechos fundamentales del niño, niña o adolescente”. En pocas
palabras, las autoridades administrativas, al momento de decretar y
practicar medidas de restablecimiento de derechos, deben “ejercer tales
competencias legales de conformidad con la Constitución, lo cual implica
proteger los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes con
base en criterios de racionalidad y proporcionalidad; lo contrario,
paradójicamente, puede acarrear un desconocimiento de aquéllos”
TRAMITE DE HOMOLOGACION-Objeto/JUEZ DE FAMILIA-
Competencia en el marco de los procesos de homologación
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El trámite de la homologación tiene por objeto revisar el cumplimiento de los
requisitos constitucionales y legales del debido proceso y, además, es un
mecanismo de protección eficaz para que las personas afectadas por la
resolución recobren sus derechos mediante la solicitud de terminación de sus
efectos, demostrando que las circunstancias que le dieron origen se han
superado y que razonablemente se puede pensar que no se repetirán. La
competencia del juez de familia no se limita a que se cumplan las reglas
procesales sino que también le permite establecer si la actuación
administrativa atendió el interés superior del niño, la niña o el adolescente
en proceso de restablecimiento de derechos y, por esta vía, también tiene el
deber de ordenar las medidas que considere necesarias para el efectivo
restablecimiento de los derechos del niño. Si bien el artículo 96 del Código
de la Infancia y la Adolescencia establece como autoridad competente en
materia de restablecimiento de derechos a los Defensores de Familia, y que,
por tanto, podría argüirse que sólo esas autoridades están facultadas para
tomar decisiones sobre la adoptabilidad de un niño, niña o adolescente, lo
cierto es que el mismo estatuto otorga potestades y competencias al Juez de
Familia con igual objeto. Así, teniendo en cuenta que el juez especializado
tiene la virtualidad de ejercer esas funciones, ineludiblemente ello se traduce
en que su función en el proceso de homologación no se restringe a un mero
control sobre las formas y el procedimiento de la actuación administrativa,
incluso cuando no llega en aplicación del artículo 100, sino del artículo 108,
es decir, en el evento en que exista oposición a la resolución de
adoptabilidad. Ahora bien, se hace necesario aclarar también que cuando el
asunto llega a manos del Juez de Familia, por cualquiera de las aludidas
vías, adquiere la característica de ser un asunto bajo su control, de tal
manera que el hecho de ser una actuación de única instancia y que no admite
recurso no le resta legitimidad ni puede considerarse violatoria del derecho
de defensa como garantía del debido proceso. En ese sentido, se tiene que la
función de control judicial de legalidad de la resolución de adoptabilidad va
más allá de la verificación del cumplimiento de los requisitos formales del
procedimiento administrativo. Es así, que con presentarse la oposición por
parte de los padres o de los familiares o con el incumplimiento de los
términos por parte de las autoridades administrativas competentes, el asunto
merece la mayor consideración y adecuado escrutinio del juez de familia con
el fin de que exista claridad sobre la real garantía de los derechos
fundamentales del niño, la niña o el adolescente involucrado y de su interés
superior. De manera que el Defensor de Familia no puede obviar las
consideraciones hechas por los jueces de familia en el marco del proceso de
homologación de las resoluciones de adoptabilidad, y su actuación posterior
cuando éste ha negado dicha homologación, deberá enmarcarse dentro de lo
dispuesto por la respectiva providencia judicial. Así que, si el juez decide no
homologar y su motivación se fundamenta en que no hay razones suficientes
para que los niños involucrados se encuentren por fuera de su medio familiar,
tendrá el Defensor de Familia que tomar las medidas pertinentes para su
reintegro.
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DERECHOS REPRODUCTIVOS COMO DERECHOS
FUNDAMENTALES-Protección de la autodeterminación reproductiva
y el acceso a servicios de salud reproductiva
DERECHOS DEL NIÑO Y DE LOS PADRES A TENER UNA
FAMILIA Y NO SER SEPARADO DE ELLA Y UNIDAD
FAMILIAR-Medidas que se adopten en proceso de restablecimiento de
derechos deben ser proporcionales y razonables de acuerdo al interés
superior del niño
La jurisprudencia constitucional sobre la dimensión ius fundamental del
derecho a la unidad familiar, así como sobre el derecho de los niños a tener
una familia y a no ser separados de ella, trae como consecuencia esencial
que las medidas que se adopten en el contexto de un proceso de
restablecimiento de derechos deben ser proporcionales y razonables de
acuerdo al interés superior de los niños involucrados, sobretodo cuando la
medida tenga como resultado la separación de éstos de su medio familiar. La
proporcionalidad de estas medidas se establecerá en cada caso particular,
teniendo en cuenta los criterios jurídicos de identificación del interés
superior del niño y determinando si se desvirtúa suficientemente la
presunción a favor de la familia biológica. De manera que, es preciso
determinar si esas medidas, teniendo un fin constitucionalmente legítimo
como es la protección de los niños como sujetos de especial protección
constitucional, también sean necesarias y respetuosas del núcleo esencial de
los derechos fundamentales de los padres a la unidad familiar y de los niños
a tener una familia y a no ser separados de ella, esto es, que sean
proporcionales.
INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR-Medida
de separación de los niños de su medio familiar no era necesaria ni
proporcionada
Es posible concluir que si bien la separación de los niños de su medio
familiar a través de las medidas arriba explicadas, está prevista en el Código
del Infancia y la Adolescencia como un medio legítimo para la protección de
los derechos de los niños que se encuentren en situación de vulnerabilidad,
avalada por el artículo 44 Superior, esta Sala encuentra que en el caso
concreto, ésta no resultaba ni necesaria ni proporcionada.
CODIGO DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA-Consagra
medidas alternas a la separación de los niños de su medio familiar
INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR-Medida
de separación de los niños de su medio familiar es irrazonablemente
larga
El niño ingresó a proceso de restablecimiento de derechos con separación de
sus padres desde el 16 de enero de 2009 y la niña desde el 10 de julio de ese
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mismo año, es decir, el primero lleva dos años y ocho meses alejado de su
familia, y la niña dos años y dos meses. En concepto de la Sala estos tiempos
son excesivos frente a lo que el ente accionado aduce como justificación de la
medida. El niño salió de su seno familiar desde que tenía dos meses de
nacido y, hoy en día, tiene cerca de tres años de edad, es decir, que no tuvo la
oportunidad de pasar sus primeros años junto a su familia, lo cual contradice
los preceptos internacionales que señalan que los recién nacidos deben
preferentemente quedarse bajo el cuidado de su familia biológica.
Igualmente, a sus padres, hoy accionantes, se les negó la posibilidad de ver
crecer a su hijo, de acompañarlo y de brindarle cariño. Ni siquiera se les ha
permitido ver fotos ni saber cómo se encuentra. La situación de Belén es
también muy grave. La niña identificaba plenamente a sus padres tal como lo
relata el señor Diego en su declaración, que se refería a él como “Papi” e
incluso lo defendía cuando en los partidos de fútbol en los que él jugaba
sufría algún accidente o choque con compañeros. Además, es lógico
concluirlo, pues para el momento en que fue separada de ellos tenía casi tres
años de edad. Hoy en día cuenta con cerca de cinco años. Lo anterior refleja
el carácter excesivo de la medida en tanto la niña fue separada de sus
padres de manera abrupta a pesar de identificarlos y de tenerles cariño.
También, ella creció separada de sus padres y de su hermano y los
accionantes no pudieron acompañar su crecimiento durante este año y medio
transcurrido.
DERECHO A LA AUTODETERMINACION REPRODUCTIVA-
Vulneración por parte del ICBF al exigir de los padres ligadura de
trompas y vasectomía como condición para recuperar a sus hijos
El derecho a la autodeterminación reproductiva, como derecho fundamental,
se entiende vulnerado cuando, por ejemplo, el Estado ejerce cualquier tipo de
coerción sobre la posibilidad de una persona de procrear o no, cuándo y con
qué frecuencia. En el presente caso se evidencia una directa coerción por
parte de los funcionarios mencionados a los accionantes para que se
sometieran a cirugías tendientes a no tener más hijos, es decir, se implementó
un método de anticoncepción forzado. ¿Qué más forzoso que condicionar a
unos padres para recuperar a sus hijos, a que éstos se practiquen dichas
cirugías? Para esta Sala, esa conducta se traduce en una grave violación del
derecho a la autodeterminación reproductiva de los accionantes que será
amparado por esta sentencia.
INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR-Orden
de adoptar medidas y adelantar actuaciones para hacer entrega física y
jurídica de los niños a sus padres
Referencia: expediente T-2622716
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Acción de Tutela instaurada por Helena y
Diego, contra el Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar.
Magistrado Ponente:
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Bogotá D.C., treinta (30) de junio de dos mil once (2011).
La Sala Séptima de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional,
conformada por los magistrados Jorge Ignacio Pretelt Chaljub -quien la
preside, Humberto Antonio Sierra Porto y Luís Ernesto Vargas Silva, en
ejercicio de sus competencias constitucionales y legales, y específicamente las
previstas en los artículos 86 y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha
proferido la siguiente.
SENTENCIA
En el proceso de revisión de la Sentencia dictada el 10 de marzo de 2010 por
la Sala de Decisión Civil del Tribunal Superior de Bogotá, que confirmó la
Sentencia del 1° de febrero del mismo año, proferida por el Juzgado Séptimo
Civil del Circuito de Bogotá, que resolvió declarar improcedente la tutela
incoada por Helena y Diego, contra el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar.
Aclaración previa.
Teniendo en cuenta que en el presente caso se estudiará la situación de dos
niños en presunta situación de riesgo, la Sala advierte que, como medida de
protección de su intimidad, ha ordenado suprimir de esta providencia y de
toda futura publicación de la misma el nombre de los niños y el de sus
familiares, al igual que los datos e informaciones que permitan identificarla.
En consecuencia, para efectos de identificar a estas personas y para mejor
comprensión de los hechos que dieron lugar a la acción de tutela de la
referencia, ha preferido cambiar los nombres reales de los niños y sus
familiares por nombres ficticios1, los cuales se escribirán en letra cursiva y no
se usarán apellidos. Los nombres serán los siguientes:
Belén: niña involucrada
Antonio: niño involucrado
1 La decisión de excluir de cualquier publicación los nombres originales de menores implicados en procesos
de tutela, así como los de sus familiares, en tanto medida de protección, ha sido adoptada -entre otras- en las
siguientes sentencias: T-523 de 1992 (M.P. Ciro Angarita Barón); T-442 de 1994 (M.P. Antonio Barrera
Carbonell); T-420 de 1996 (M.P. Vladimiro Naranjo Mesa); T-1390 de 2000 (M.P. Alejandro Martínez
Caballero); T-1025 de 2002 (M.P. Rodrigo Escobar Gil); y T-510 de 2003 (M.P. Manuel José Cepeda
Espinosa).
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Helena: madre biológica de los niños
Diego: padre biológico de los niños
Manuela: madre de Diego
Carlos: padre de Helena
1. ANTECEDENTES
De acuerdo con lo dispuesto en los artículos 86 de la Constitución Política y
33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de Selección Número Uno de la Corte
Constitucional escogió, para efectos de su revisión, la acción de tutela de la
referencia.
De conformidad con el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991, esta Sala de
Revisión procede a dictar la Sentencia correspondiente.
1.1. SOLICITUD
Helena y Diego, solicitan al juez de tutela amparar sus derechos
fundamentales a la unidad familiar y de sus hijos niños Antonio y Belén, a
tener una familia y a no ser separados de ella, presuntamente vulnerados por
el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, al haberlos separado de su
medio familiar como medida de restablecimiento de derechos.
1.2. HECHOS OCURRIDOS ANTES DE LA INTERPOSICIÓN DE
LA ACCIÓN DE TUTELA, EL 15 DE ENERO DE 2010
1.2.1. Helena y Diego aducen que llevaron a su hijo Antonio, nacido el 12 de
octubre de 2008, al hospital La Misericordia el 6 de enero de 2009,
porque padecía una afección respiratoria. Para ese momento tenía 3
meses de nacido. Estando hospitalizado, lo inscribieron en el registro
civil de nacimiento, el 8 de enero de 2009 (ver folio 7 del cuaderno de
pruebas No. 3).
1.2.2. Que el niño estuvo hospitalizado durante dos meses, tiempo durante el
cual su madre lo acompañó permanentemente y su padre lo visitaba
cuando no se encontraba trabajando.
1.2.3. Afirman que una vez el niño fue dado de alta, la trabajadora social del
Hospital, doctora Ziomara Abril Zamudio, los condujo en un taxi al
Centro Zonal Santa Fe del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar
sin ellos saber hacia dónde se dirigían. Relatan que al llegar a ese lugar,
les informaron que hasta tanto no presentaran el registro civil de
nacimiento, el carné de vacunación y prueba de afiliación a salud del
niño, éste se quedaría bajo el cuidado del Bienestar Familiar.
1.2.4. Que, dada esa exigencia, fueron en búsqueda del registro civil de
nacimiento ese mismo día, pero al presentarlo, la Trabajadora Social
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del lugar, Clara Inés Gómez, les informó que para recuperar a su hijo
debían iniciar un tratamiento psicológico.
1.2.5. Que el 10 de julio de 2009, la trabajadora social Juddy Olaya Moreno,
funcionaria del ICBF, le solicitó a Helena, asistir con su hija Belén,
para ese momento con casi tres años de edad, a una institución médica
para que le fueran practicados unos exámenes. Posteriormente, la
funcionaria del ICBF, le comunicó que la niña entraría en un proceso
de protección por parte del ICBF para garantizarle la salvaguarda de
sus derechos fundamentales, por estar desaseada, tener picaduras de
piojos y resequedad en sus mejillas, así como por no tener registro civil
de nacimiento, ni afiliación a salud, ni cuadro de vacunas. A folios 8 y
12 del cuaderno de pruebas No. 3, obra copia del registro civil de
nacimiento de la niña, expedido el 17 de noviembre de 2006 –menos
de un mes después de su nacimiento, 27 de octubre de 2006-, así como
de su carné de afiliación a la ARS UNICAJAS, en el que consta que
está afiliada desde el 11 de septiembre de 2008.
1.2.6. Que hasta la fecha, es decir, dos años después, el ICBF no les ha
informado su paradero, no les ha permitido visitarlos, privándolos de la
compañía de sus hijos.
1.2.7. Que han asistido en varias oportunidades a citas con el psicólogo,
programadas por la Fundación Centro para el Reintegro y Atención del
Niño –CRAN-, con los psicólogos Carlos Mauricio Arias y Adriana
Galvis además de los encuentros con la trabajadora social del Centro
Zonal Santa Fe, Clara Inés Gómez, y hasta la fecha no han recibido
noticia alguna sobre sus hijos. Aceptan haber faltado a algunas citas
por sentirse maltratados por los funcionarios del Instituto.
1.2.8. La Defensoría de Familia de la localidad de Santa Fe del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar, mediante Resolución No. 075 del
29 de abril de 2009, decretó en estado de vulnerabilidad al niño
Antonio y mediante actuación del 10 de julio de 2010, ordenó la
apertura de investigación e inició el proceso administrativo de
restablecimiento de derechos a la niña Belén.
1.2.9. Mediante Resolución Nº 172 del 14 de diciembre de 2009, la doctora
Clara Piedad Mateus Blanco, quien para entonces fungía como
Defensora de Familia de la localidad Santa Fe del Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar, decretó el estado de adoptabilidad de los niños
Antonio y Belén.
1.2.10. Debido a la oposición de los padres a la adoptabilidad de los niños
durante todo el proceso de restablecimiento de derechos, se remitió el
expediente administrativo al Juzgado Cuarto de Familia de Bogotá para
su homologación.
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1.2.11. La Procuradora Treinta y Tres (33) Judicial I de Familia asignada por la
Procuraduría Delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia,
la Adolescencia y la Familia, intervino en el proceso y solicitó NO
HOMOLOGAR la resolución de adoptabilidad con fundamento entre
otros, en los siguientes argumentos: “es visible que los padres jamás
han siquiera intentado o provocado que el ICBF declare en
adoptabilidad a sus hijos ANTONIO y BELÉN, la situación económica
no es obstáculo para que ellos tengan el derecho constitucional a criar
a sus propios hijos (…) por lo anterior es claro que los progenitores
entienden que si lo cotidiano para ellos es la carencia de medios
materiales además de la falta de instrucción en pautas de crianza,
sean estos los motivos para aplicar una medida fuera de toda órbita en
la justicia social (…) En el presente caso, las acciones desplegadas
por el ICBF no resultaron suficientes, pues no se les brindó a los
progenitores ayuda y decidió la Defensora de Familia declarar en
adoptabilidad a los niños, siendo esta la medida excepcional”.
1.3. RAZONES DE LA ACCIÓN DE TUTELA
1.3.1. En primer lugar, indican los accionantes que el ICBF tiene como
misión el ser una institución de servicio público comprometida con la
protección integral de la familia y en especial de la niñez, y que con el
fin de lograr sus objetivos, debe promover, asesorar, evaluar y
adelantar programas de protección integral a través de los cuales se
propenda por el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
1.3.2. Continúan afirmando que el hecho de que los funcionarios del ICBF no
les haya permitido saber de sus hijos ni visitarlos, constituye una clara
vulneración del derecho a la igualdad, lo cual les impide en alto grado
tener un control efectivo y afectivo sobre la educación de los niños, y
poder colaborar eficazmente en su desarrollo emocional.
1.3.3. Por otra parte, señalan que la familia es la primera institución social
protegida constitucionalmente que concilia las exigencias de la
naturaleza con los imperativos de la razón social, y que es la unidad
familiar el presupuesto indispensable para la efectividad de los
derechos constitucionales prevalentes de los niños; por ende,
argumentan que nadie puede reemplazar a los padres en el
cumplimiento del primer deber ante los hijos, deber que dicta antes el
amor que la obligación.
1.3.4. Por último, refieren que la consagración constitucional del derecho de
todo niño a tener una familia y a no ser separado de ella, implica que su
unidad constituye fundamento esencial para la conservación,
estabilidad y supervivencia de la institución familiar como el ambiente
más apropiado para el desarrollo de la personalidad humana, pero ante
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todo, para el normal crecimiento y formación del niño como persona,
lo cual es deber del Estado proteger.
1.4. TRASLADO Y CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA
El conocimiento de la presente acción de tutela le correspondió al Juzgado
Séptimo Civil del Circuito de Bogotá, quien mediante auto de fecha 19 de
enero de 2010 dispuso admitir la solicitud, ordenándose oficiar al ente
accionado para que se manifestara sobre todos y cada uno de los hechos que
dieron origen a la presente solicitud de amparo; ordenando, además, la
vinculación al trámite excepcional de la Procuraduría General de la Nación a
quien se le comunicó sobre la existencia de la presente acción.
Notificados en debida forma de la admisión de la acción de tutela, la
Procuradora Séptima Judicial II de Familia se pronunció sobre los hechos y
pretensiones de la solicitud de amparo, así como de los antecedentes
administrativos que dieron origen a la actuación del ICBF, afirmando que sí
se deduce una situación de vulnerabilidad de los niños debido a la negligencia
de sus progenitores, razón por la cual le sugiere al juez de tutela que verifique
el cumplimiento del debido proceso por parte del ente accionado pero que, de
todas maneras, la acción de tutela resulta improcedente por existir otros
medios de defensa judicial como es la oposición a la resolución de
adoptabilidad.
Por su parte, el Centro Zonal Santa Fe del ICBF, luego de informar las
circunstancias que dieron origen a la investigación y aplicación de las
medidas de protección, solicita que se deniegue el amparo, pues de las
valoraciones y orientaciones realizadas a los accionantes y a sus hijos, se
estableció que el niño Antonio se encontraba en situación de vulnerabilidad, lo
cual dio origen a la resolución 075 del 29 de abril de 2009, y con fundamento
en la misma fue ubicado en un hogar sustituto, con los debidos controles y
seguimientos. Dijo al respecto: “el Hospital de la Misericordia pone a
disposición al niño HIJO DE HELENA de dos meses de edad, con cuadro
infeccioso respiratorio, oxígeno suplementario, fiebre de 39.5 grados, no
tiene registro civil, no tiene esquema de vacunación, maltrato infantil por
negligencia”.
En cuanto a la niña Belén, el ICBF señala que previa valoración médica, se
encontró que tenía alto riesgo de sobrepeso, marcada resequedad en la piel y
mucosa, piel cuarteada por el sol, surcos palpelables deprimidos, abdomen
globuloso, pésimas condiciones de aseo y con picadura de artrópodos,
determinando que debía ser cobijada con medida de restablecimiento de
derecho, por encontrarse vulnerados sus derechos a la salud y a la protección.
Así mismo, advirtió que con los accionantes se inició un trabajo de
orientación en pautas de crianza, rol materno, fortalecimiento de valores y
manejo de autoridad, siendo remitidos a UNICAJAS- CONFASALUD
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CENTRO, sin que se haya mostrado interés por parte de ellos, razón que dio
fundamento a la medida de protección de los niños; y por no haber encontrado
solución a tales falencias, mediante resolución No. 172 del 14 de diciembre de
2009, se decretó el estado de adoptabilidad de los niños, la cual fue notificada
por estado a los padres, ya que no quisieron firmar la correspondiente
notificación.
1.5. PRUEBAS DOCUMENTALES APORTADOS POR LAS PARTES
CON LA INTERPOSICIÓN DE LA ACCIÓN DE TUTELA
Obran en el expediente, entre otras, las siguientes:
1. Copia de la Historia de Atención del niño Antonio por parte del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar el día 16 de enero de 2009
(folio 1, cuaderno de pruebas Nº 3).
2. Copia del Diagnóstico Médico e Informe Socio-Familiar del niño
Antonio del 16 de enero de 2009 (folio 9, cuaderno de pruebas Nº 3).
3. Copia del Reporte de Valoración del niño Antonio, realizado por el
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar el día 16 de enero de 2009
(folio 23, cuaderno Nº 3).
4. Copia del Registro Civil de Nacimiento del niño Antonio (folio 28,
cuaderno Nº 3).
5. Copia del Reporte de Actuación de Colocación Familiar del niño
Antonio, realizado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar el
16 de enero de 2010 (folio 32, cuaderno Nº 3).
6. Copia de la Carta de Salud Provisional para Población Especial
expedida por la Secretaría Distrital de Salud de la Alcaldía Mayor de
Bogotá a favor del niño Antonio el día 16 de enero de 2009 (folio 34,
cuaderno Nº 3).
7. Copia de la notificación personal realizadas por el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar al Señor Diego el día 19 de enero de 2009 (folio
35, cuaderno Nº 3).
8. Copia del Registro Civil de Nacimiento de la niña Belén (folio 36,
cuaderno Nº 3).
9. Copia del Control de Vacunación de la niña Belén (folio 37, cuaderno
Nº 3).
10. Copia de Evaluación de Crecimiento de Belén (folio 38, cuaderno Nº
3).
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11. Copia de Examen Físico General realizado a la paciente Belén (folio
39, cuaderno Nº 3).
12. Copia de la remisión hecha por el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar para Vinculación a Terapia Psicológica a los padres de la niña
el día 5 de febrero de 2009 (folio 42, cuaderno Nº 3).
13. Copia de la Certificación de Inscripción de la niña Belén en el Jardín
Infantil Santa Rosa de Lima en el nivel de párvulos a fecha de febrero 4
de 2009 (folio 43, cuaderno Nº 3).
14. Copia del Reporte de Actuación de Entrevista y Visita realizadas por el
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar a los padres de los niños los
días 19 de enero de 2009 y 25 de febrero de 2009, respectivamente
(folio 44 y 45, cuaderno Nº 3).
15. Copia del Plan de Atención Integral Individual realizado por la
Fundación CRAN al niño Antonio el día 16 de marzo de 2009 (folio 47,
cuaderno Nº 3).
16. Copia del Estudio Social de la Familia realizado por la Fundación
CRAN el 18 de marzo de 2009 (folio 51, cuaderno Nº 3).
17. Copia del Informe de Valoración Psicológica de los señores Helena y
Diego (folio 61, cuaderno Nº 3).
18. Copia del Perfil Psicológico de la Familia realizado por la Fundación
CRAN (folio 65, cuaderno Nº 3).
19. Copia de la Diligencia de Audiencia dentro del Proceso a favor del niño
Antonio, con fecha 29 de abril de 2009 (folio 79, cuaderno Nº 3).
20. Copia de la Historia Clínica, Perfil Nutricional y Seguimiento
Pediátrico del niño Antonio (folio 83, cuaderno Nº 3).
21. Copia de la Boleta de Citación a los padres de los niños para la práctica
de una diligencia de familia, realizada el 23 de abril de 2009 (folio 97,
cuaderno Nº 3).
22. Copia de la Historia de Atención de la niña Belén por parte del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar el día 10 de julio de 2009 (folio 104,
cuaderno de pruebas Nº 3).
23. Copia del Reporte de Valoración de la niña Belén realizada por el
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar el día 10 de julio de 2009
(folio 112, cuaderno Nº 2).
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24. Copia del Reporte del Auto de Apertura de Investigación por parte del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en el proceso de la niña
Belén, con fecha de 10 de julio de 2009 (folio 114, cuaderno Nº 3).
25. Copia de la Carta de Salud Provisional para Población Especial
expedida por la Secretaría Distrital de Salud de la Alcaldía Mayor de
Bogotá a favor de la niña Belén el día 10 de julio de 2009 (folio 116,
cuaderno Nº 3).
26. Copia de la notificación personal realizada por el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar a la señora Helena el día 10 de julio de 2009
(folio 118, cuaderno Nº 3).
27. Copia del Reporte de Actuación de Entrevista realizadas por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar a los padres de los niños el día 14 de
julio de 2009 (folio 124, cuaderno Nº 3).
28. Copia de los resúmenes de sesiones psicológicas hechas por la
Fundación CRAN a la madre de los niños desde el 28 de abril de 2009,
hasta el 24 de julio de 2009 (folio 127, cuaderno Nº 3).
29. Copia del Informe Social del Proceso adelantado con la Familia por
parte de la Fundación CRAN el día 13 de julio de 2009 (folio 141,
cuaderno Nº 3).
30. Copia del Acta de Conciliación Familiar realizada por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar el día 17 de julio de 2009 (folio 151,
cuaderno Nº 2).
31. Copia del Certificado de Estudio de la señora Helena (folio 155,
cuaderno Nº 2).
32. Copia del Reporte de Actuación de Entrevista realizada por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar al grupo familiar (folio 156,
cuaderno Nº 3).
33. Copia del Plan de Atención Integral Individual de los niños Antonio y
Belén, realizados por la Fundación CRAN (folio 158, cuaderno Nº 3).
34. Copia de un contrato de trabajo del señor Diego (folio 167, cuaderno
Nº 3).
35. Copia de los últimos hechos ocurridos con la familia biológica (folio
171, cuaderno Nº 3).
36. Copia del Formato de Remisión para Eventos de Salud Mental a la
señora Helena (folio 175, cuaderno Nº 3).
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37. Copia del Reporte de Actuación de la Visita realizada por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar al lugar de residencia de los padres
de los niños el día 29 de septiembre de 2009 (folio 174, cuaderno Nº 3).
38. Copia del Reporte de Valoración nutricional realizada por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar al niño Antonio, el día 15 de octubre
de 2009 (folio 194, cuaderno Nº 3).
39. Copia del Seguimiento Pediátrico al niño Antonio, con fecha del 18 de
junio de 2009 (folio 195, cuaderno Nº 3).
40. Copia de la petición elevada por los padres de los niños al Bienestar
Familiar, en la que solicitan la entrega de sus hijos, con fecha 8 de
octubre de 2009 (folio 272, cuaderno Nº 3).
41. Copia del Reporte de Valoración Nutricional de la niña Belén realizado
por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con fecha del 15 de
octubre de 2009 (folio 203, cuaderno Nº 3).
42. Copia de la Historia Clínica de la niña Belén, con fecha del 27 de julio
de 2009 (folio 204, cuaderno Nº 3).
43. Copia de los resúmenes de sesión psicológica de Antonio y Belén, con
fechas de julio 22, agosto 23, agosto 26 y octubre 8 de 2009 (folio 215,
217, 222 y 224, cuaderno Nº 3).
44. Copia del Reporte de Actuación de entrevistas con otros profesionales
realizadas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar a los
padres de los niños, el día 27 de julio de 2009 (folio 238, cuaderno Nº
3).
45. Copia del Reporte de Actuación de entrevista realizada al niño Antonio
por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el día 27 de julio de
2009 (folio 239, cuaderno Nº 3).
46. Copia de la Citación a Interrogatorio de Partes, con fecha del 3 de
diciembre de 2009 (folio 244, cuaderno Nº 3).
47. Copia del Reporte de Actuación de entrevista realizada al niño Antonio
por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el día 10 de
diciembre de 2009 (folio 246, cuaderno Nº 3).
48. Copia de la petición elevada por los padres de los niños Antonio y
Belén al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con fecha de
noviembre 12 de 2009 (folio 250, cuaderno Nº 3).
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49. Copia de la respuesta a la petición elevada por los padres de los niños
el día 12 de Noviembre de 2009, proferida por el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar el 1 de diciembre de 2009 (folio 255, cuaderno
Nº 3).
50. Copia de la Resolución de Declaración de Adoptabilidad de los niños
Antonio y Belén, con fecha del 14 de diciembre de 2009 (folio 260,
cuaderno Nº 3).
51. Copia de la Notificación de la Resolución Nº 172 de diciembre 14 de
2009, la cual fue surtida por Estado (folio 268, cuaderno Nº 3).
2. DECISIONES JUDICIALES
2.1. Decisión de primera instancia
Mediante Sentencia proferida el 1° de febrero de 2010, el Juez Séptimo Civil
del Circuito de Bogotá resolvió negar la solicitud de amparo promovida por
Diego y Helena contra el ICBF, en virtud de que, de la valoración efectuada a
las pruebas allegadas al proceso por parte de la accionada, se encuentra que
no ha habido violación a derecho alguno, pues la actividad desplegada por el
ICBF se encuentra debidamente soportada y ajustada a los preceptos legales
previstos para tal fin, en aras de salvaguardar y proteger los derechos
fundamentales de los hijos de los accionantes, los cuales han sido víctimas de
la negligencia de sus padres, lo cual afectó la integridad física y psicológica
de los niños, constituyéndose en razón suficiente para pregonar la
improcedencia de la acción.
2.2. Impugnación
Dentro de la oportunidad legal prevista, los accionantes, interpusieron recurso
de apelación contra la sentencia de primera instancia, planteando los
siguientes argumentos:
1. Pese a haber asistido a varias citas programadas por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar, dicha institución fue negligente,
pues no les brindó la información adecuada, ni la orientación debida
para recuperar a sus hijos.
2. Refieren que la decisión del a quo no encontró apoyo en las pruebas
por ellos aportadas al proceso, en las que se muestra que los niños no se
encontraban en condiciones de maltrato o abandono.
2.3. Decisión de segunda instancia
La Sala de Decisión Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, mediante sentencia del 10 de marzo de 2010, confirmó el fallo
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impugnado, debido a la existencia de otro mecanismo de defensa judicial al
alcance de los accionantes para controvertir las decisiones proferidas por el
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. En efecto, en el trámite de
homologación de la resolución que decretó el estado de adoptabilidad de los
niños, los padres pueden manifestar su oposición.
Además, considera el ad quem que de llegar a surtirse el proceso de adopción,
los progenitores de los niños pueden intervenir en el mismo, y, si fuere
preciso, agotar el recurso de apelación ante el Tribunal Superior del Distrito
Judicial respectivo.
3. HECHOS OCURRIDOS EN SEDE DE REVISIÓN Y PRUEBAS
RECAUDADAS POR LA SALA SÉPTIMA DE REVISIÓN.
3.1. Hechos:
3.1.1. Como respuesta a solicitud hecha por esta Sala mediante auto de 16 de
junio de 2010 sobre la posible homologación de la resolución de
adoptabilidad de 14 de diciembre de 2009, la doctora Karla Fernanda
Sánchez Villabón, para entonces Defensora de Familia del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar Centro Zonal Santa Fe, en Oficio Nº
OPTB- 775/2010 de 6 de agosto de 2010, informó que la resolución Nº
162 del 14 de diciembre de 2009, a través de la cual decretó el estado
de adoptabilidad de los niños Antonio y Belén, no fue homologada por
el Juzgado Cuarto de Familia de Bogotá en sentencia de 8 de junio de
2010.
3.1.2. Igualmente afirmó que “Una vez devuelto la historia sociofamiliar por
parte del juzgado, se retoma a los progenitores para continuar con el
proceso de intervención terapéutico, remitiéndolos a valoración
psicológica y de trabajo social para orientarlos en su proyecto de vida
familiar, sus condiciones habitacionales y redes de apoyo social, así
como también en la administración de los recursos económicos con el
fin de mejorar su calidad de vida y viabilizar un posible reintegro de
los niños a su medio familiar.” -Subrayas fuera de texto- (Ver folios 18
y 19 del cuaderno principal)
3.1.3.En respuesta al auto de 6 de diciembre de 2010 suscrito por el
Magistrado Ponente, mediante el cual se le preguntó al Defensor de
Familia del Centro Zonal Santa Fe si los niños ya habían sido
reintegrados a su medio familiar, en oficio fechado diciembre 10 de
2010, el actual Defensor de Familia del Centro Zonal Santa Fe, doctor
Edwin Rodríguez Molina, informó a la Sala que luego de que se
negara la homologación por parte del Juez Cuarto de Familia de
Bogotá, se iniciaron las acciones pertinentes para darle curso al proceso
de reintegro de los niños a su núcleo familiar pero que hasta ese
momento los padres no habían cumplido con ninguno de los
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requerimientos –mejoramiento de las condiciones físicas de la vivienda
y terapia psiquiátrica en el hospital Centro Oriente- y, por ello, los
niños aún se encuentran bajo medida de ubicación en hogar sustituto.
(Ver folios 32 y siguientes del cuaderno principal).
3.1.4. Con el objeto de contar con todos los elementos de juicio pertinentes
para tomar una decisión de fondo sobre los hechos que originaron esta
demanda y los que ahora se exponen, mediante auto de 31 de enero de
2011, el Magistrado Ponente dispuso citar el jueves 10 de febrero de
2011, a la señora Helena y al señor Diego para rendir declaración ante
su despacho sobre los hechos que dieron lugar al presente caso.
3.1.5. El 10 de febrero de 2011 los accionantes rindieron declaración sobre los
hechos del caso. Estas declaraciones obran a folios 45 y siguientes del
cuaderno principal y se transcriben a continuación:
i) Declaración rendida por la señora Helena:
“1. PREGUNTADO.- ¿Por qué fue necesario llevar al niño
Antonio al hospital La Misericordia el 16 de enero de 2009?
RESPONDE.- El niño se enfermó el 6 de enero de 2009, mi
esposo no estaba y yo estaba muy enferma. El niño tenía mucha
fiebre y mi suegra dijo que lo llevara al hospital. El niño tenía 2
meses cuando aún no estaba registrado. ¿Por qué no lo habían
registrado? Entre el nacimiento de Antonio, el 12 de octubre de
2008, yo me enfermé en noviembre de 2008, fui atendida en el
Hospital de San Blas. No estaba registrado porque antes de
enfermarse el niño, yo estaba operada de apendicitis. Cuando el
niño se enfermó mi esposo no estaba, y durante la enfermedad
mi esposo sí estaba conmigo. El niño si había sido vacunado en
el Centro de Salud de Santa Rosa, existe carnet de vacunación y
lo voy a aportar.
Al niño lo llevamos al hospital la Misericordia, donde me
dijeron que lo bañara para ver su evolución. Un doctor me dijo
que el niño tenía que estar hospitalizado porque tenía
neumonía. Duró un mes en el hospital. La doctora que lo
atendió me dijo que yo no atendía al niño, lo cual es mentira
porque yo me quedaba día y noche allí. Voy a aportar
documentos en los que consta todo lo anterior. Cuando le dieron
la salida al niño, me dijeron que tenían que pagar $100.000 y
algo, y no los tenían. La trabajadora social lo remitió al ICBF.
2. PREGUNTADO.- ¿Qué pasó en ese momento?
RESPONDE.- La trabajadora social nos dijo que fueran con
ella en un taxi pero no dijo a donde, nos llevaron al ICBF, en
donde nos dijeron que dejara al niño en una cuna, cuando
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salimos de la consulta el niño no estaba. Eso fue un viernes. Nos
pidieron el registro, nosotros regresamos con el registro del
niño, el cual se hizo en el hospital La Misericordia, y allá nos
empezaron tratamiento con el psicólogo. Esto fue un lunes,
porque el viernes no nos quisieron recibir el registro. El
vigilante dijo el lunes, el día que llevamos el registro, que la
Dra. Clara Inés no estaba, y el Dr. Carlos Mauricio puso una
cita en el CRAN de la 26 para el viernes de esa semana. Una
funcionaria llamada Juddy nos pidió una cantidad de papeles
del niño.
3. PREGUNTADO.- ¿Le informaron dónde se encontraba su
niño, le permitieron visitarlo, le informaron qué debía o podía
hacer para recuperarlo? RESPONDE.- He visto al niño
muchas veces. Nos dicen que cumpla con lo de psicología para
que nos lo devuelvan. En psicología dicen que no hemos
cumplido con las citas y que por eso no nos lo devuelven, pero
tengo papeles donde consta que si he ido. Tengo un
comprobante, la declarante exhibe tres comprobantes suscritos
por la Dra. Vanesa Becerra Arévalo con TP: 52811728 del
Hospital Centro Oriente-Perseverancia-. En ellos se hace
constar que en septiembre 23 de 2010 estuvo en el proceso
psicológico, y en el otro comprobante me programan citas para
el martes 5 de octubre, jueves 7 de octubre, lunes 11 de octubre
y miércoles 13 de octubre. Aportó tres certificados de 5 de
octubre. Las razones del ICBF fueron porque el niño estaba
desnutrido y muy grave con la neumonía, pero en el hospital los
médicos dijeron que el niño tenía un peso normal. Esto me lo
explica la Dra. Clara Inés. Esta Dra. lo único que explicó fue
que tenía que ir a las citas al ICBF para recuperar a mi niño.
El Dr. Riaño y la Dra. Clara Inés, nos dijeron que teníamos que
mandarnos a operar para que no tuviéramos más niños, y así
nos entregarían a los dos niños. ¿Explique lo de la operación?
Nos dijeron que los dos teníamos que operarnos para no tener
más niños y nos operamos.
4. PREGUNTADO.- ¿En qué circunstancias el ICBF decidió
iniciar proceso de protección a su hija Belén? RESPUESTA:
Entró el 10 de julio de 2009, porque ella estaba muy delicada de
la piel y porque tenía unos bichitos en el pelo. La Dra. Juddy, la
del CRAN, me citó con la niña el día 26 de julio. La Dra. Juddy
y la Dra. Adriana llamaron a la niña, le dieron unas galletitas y
un bombombum y nos dijeron que fuéramos en un taxi a
alguna parte, cuando me di cuenta estábamos en el ICBF. La
Dra. Clara Inés le me dice que debo ir ante psicólogo por el
proceso de Belén. La niña estaba siendo atendida al centro de
Salud de Santa Rosa. La Dra. Clara Inés dijo que cuando
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termináramos con psicología les llevara los comprobantes, pero
ella dijo que no le tenía ni carnet de vacuna, ni SISBEN, ni
registro y que la niña tenía que estar con el ICBF. Ella nunca
me dijo que llevara papeles a esa cita y yo le pregunté qué tenía
que llevar y ella me dijo que nada y eso que yo los tenía en mi
casa.
5. PREGUNTADO.- ¿Qué edad tenía en ese momento?
RESPONDE.- 2 años y medio.
6. PREGUNTADO: ¿Cuánto hace que usted no ve a los
niños? No he visto a Antonio desde un año y un mes, a la niña
no la veo desde el 10 de julio de 2009. PREGUNTADO. Usted
dijo que los había visto varias veces, por qué ahora dice que no
los ha vuelto a ver? Cuando dije que los había visto varias
veces, me refería a las visitas en el hospital. No nos quieren
decir donde están los niños. PREGUNTADO: ¿Ni en fotos?
RESPONDE:No.
7. PREGUNTADO. ¿Sabía que estaban en proceso de
adopción? RESPONDE: No nos dijeron que a los niños los
tenían en un proceso de adopción.
8.PREGUNTADO.- ¿Conoce la sentencia del 8 de junio de
2010 del Juez Cuarto de Familia de Bogotá que no homologó la
resolución de adoptabilidad? No. No sé que es eso.
9. PREGUNTADO.- ¿Por qué decidió interponer la acción de
tutela? ¿Quién la asesoró? RESPONDE.- El Dr. Fabio
González, abogado que nos está ayudando, nos recomendó que
interpusiéramos este recurso. Lo conocemos porque el papá de
los niños trabajó con él.
10. PREGUNTADO.- ¿Qué requerimientos le ha hecho el
ICBF para que los niños estén con ustedes? RESPONDE.- En
noviembre 15 del año pasado que tenían que arreglar la
vivienda en donde vivimos. Que teníamos que quitar los bloques
que teníamos en una habitación, que quitáramos el lavadero y
unas gradas. Algunas cosas las hemos hecho, pero las otra no
porque no tenemos plata. Esto de arreglar la casa lo dijo la
Dra. Clara, pero desde el 15 de noviembre nadie del ICBF ha
ido a ver si cumplimos o no con los requisitos. Fue la Dra.
Juddy, y ella dijo que si estaba bien lo que habíamos hecho,
porque antes Antonio no tenía cama, pero ya se la habíamos
comprado y de eso se dio cuenta la Dra. Juddy.
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11. PREGUNTADO.- ¿Cómo es su relación con su esposo
Diego? ¿Cómo es su esposo con sus hijos, alguna vez los ha
maltratado? RESPONDE.- - Hay buena relación con mi
esposo y mis hijos, no ha existido maltrato.
12. PREGUNTADO ¿En qué trabaja su esposo? RESPONDE:
Mi esposo trabaja en pintura, y como el trabajo está tan malo,
cuando no hay, le ayuda a mi papá con trasteos.
PREGUNTADO. En qué trabaja usted. RESPONDE: Yo trabajo
dos días en la casa de mi prima, ayudándole con el oficio. Allá
me pagan.
PREGUNTADO: ¿Qué familia tiene aparte de sus hijos y
esposo? RESPONDE: Mis familiares son: una prima y mi papá,
la dirección de él es: Carlos: Calle 2da, num. 8-06.
11. PREGUNTADO.- ¿Qué grado de estudios tiene?
RESPONDE.- Estoy estudiando, estoy terminando el
bachillerato en las Aulas Colombianas, que queda en el barrio
Dorado. Entro a las 6:30 de la tarde y salgo a las 10 PM.
Preguntado Con quién dejaba los niños cuando iba a estudiar?
RESPONDE: Con mi esposo o con mi suegra, que se llama
Manuela, su dirección es Calle 1 D num. 7-12, interior 1.
12. PREGUNTADO.- ¿Está afiliada a salud? ¿En qué EPS o
en el SISBEN?
RESPONDE. Yo estoy afiliada a salud total, la niña a Unicajas,
y el niño, íbamos a hacer las vueltas del SISBEN, pero nos
dijeron que hasta que no estuviéramos con ellos no las
hiciéramos.
13. PREGUNTADO.- ¿Cuál fue la última razón dada por el
ICBF sobre sus hijos y sobre la posibilidad de recuperarlos?
RESPONDE.- Lo último que nos dijeron fue que teníamos que
tener el aseo de los niños, más los cupos del jardín, eso fue en
noviembre, y nos lo dijo el Dr. Carlos Mauricio.
14. PREGUNTADO.- ¿Qué siente por no tener a sus hijos?
RESPONDE.- Siento mucha tristeza por no tener a mis hijos y
me siento muy sola.
Siendo las 12:20 p.m., se da por terminada la diligencia y se
firma por quienes intervinieron en ella.”
ii) Declaración rendida por el señor Diego:
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____________________________
“1. PREGUNTADO.- ¿Por qué fue necesario llevar al niño
Antonio al hospital La Misericordia? RESPONDE. El niño se
enfermó de un momento a otro, yo ya estaba en la casa, eso fue
a las 10 de la mañana. El niño estaba caliente, y por eso le dije
a mi esposa que lo lleváramos al hospital. El niño quedó
hospitalizado, y mi esposa se quedaba todas las noches
atendiéndolo. Yo no podía quedarme todas las noches porque
estaba trabajando en pintura, porque no podía dejar el trabajo
tirado. A mí me importa más mis hijos que mi trabajo, los
extraño y los quiero conmigo. La trabajadora social del
hospital nos dijeron que cogiéramos un taxi con ella, nunca nos
dijeron para donde íbamos. Llegamos al ICBF, allá nos dijeron
que dejáramos al niño en la cuna y que saliéramos y después
nos llamaban. Cuando salimos el niño ya no estaba en la cuna.
Nunca fueron honestos, no nos dijeron para que nos llevaron
allá. Cuando llegamos a donde dejamos al niño, el niño no
estaba en la cuna. Aquí nos dijo la Dra. Clara Inés que
registráramos al niño, pero yo ya lo había registrado cuando
estaba en el hospital. Ella me dijo que me esperaba hasta las 4
en punto con el registro. Yo salí corriendo para la notaría, no
cogí bus porque no tenía para el pasaje, y faltando 15 minutos
para las 4 llegué al ICBF, la Dra. Clara Inés mandó a decir
que le dejara la fotocopia del registro, ella no me atendió.
Desde allí me empezaron a citar en el CRAN de la 26. Yo no fui
a unas dos o tres citas. Nosotros tenemos pruebas de esto y las
vamos a traer. Las citas eran con unas trabajadoras sociales-
Juddy y Adriana-. A algunas citas no fuimos porque en el ICBF
nos miraban como un trapo, nos trataban mal, no nos
respetaban y yo creo que todos merecemos respeto. Aparte yo
tenía que trabajar para vivir. En el ICBF nos decían que porqué
nos vestíamos de esa manera, y nosotros no tenemos la culpa de
eso, y debido a como nos vestíamos nos humillaban. Soy
conciente de no tener estudios, pero no me merezco que me
quieten a mis hijos. Debido al maltrato y a que nos ignoraban
no quisimos volver. No fuimos más o menos a 5 citas. El ICBF
nos llamó. El Dr. Gabriel Riaño ordenó, a través de insultos y
señalamientos que teníamos que mandarnos a operar, ella lo de
mujer y a mí la vasectomía, para que nos devolvieran a
nuestros hijos. Nosotros hicimos caso y nos operamos. El Dr.
nos dijo que una vez cumpliéramos el requisito lleváramos el
papel al ICBF para poder darnos una definitiva de si
recuperábamos o no a los niños. Además nos dijeron que
teníamos que ir a psicoterapia, esto fue el día en que llevamos
el certificado de la operación, Yo estoy asistiendo, y mi esposa
tiene que repetir porque ella se enfermó, en enero de 2010, de lo
cual fue enterado el ICBF, porque yo le conté a Vanesa-
trabajadora social que estaba en el hospital- y me dijo que
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cuando se recuperara mi esposa volviera. Yo estoy en
tratamiento de psiquiatría con la Dra. Sandra. Después de que
la mamá se recuperó no volvió a las citas de psicología, debido
a que estuvo muy delicada de salud, pues sufrió de apendicitis y
yo tampoco volví porque nos maltrataban, esto fue el año
pasado. PREGUNTADO- Hay constancias de que ella si volvió
en el mes de octubre del año pasado a las terapias. ¿Qué tiene
que decir? RESPONDIÓ. No sé las fechas, yo no soy bueno
para recordar, ella si fue pero no volvió. En este año yo empecé
las citas el 19 de enero y 26 de enero. Lo único pendiente es
pedir las citas con la Dra. Vanesa para que mi esposa siga con
las terapias. PREGUNTADO. ¿Le hicieron algún requerimiento
sobre la vivienda? RESPONDIÓ. La Dra. Clara Inés Gómez
fue personalmente a mi casa y nos dijo que retiráramos una
escalera que teníamos en la casa, la cual estaba muy alta, que
tapara unos huecos en la habitación por donde entraba el frio,
que trasladara el tanque del agua, que unos bloques que tenía
los trasladara, que el tejado quedara bien cuadrado. Todo esto
lo he hecho. Esto fue un día 15 a mitad de año.
2. PREGUNTADO ¿ Sabía del proceso de adaptabilidad de sus
hijos?. RESPONDIÓ. La Dra. Clara Inés nos dijo muchas
cosas que no entendíamos, pero en lo poco que entendí nos
dieron a entender que tenían que firmar unas hoja que nos
entregaron para que los niños fueran adoptados, yo entendí que
eso no lo podía firmar porque era perder a los niños.
3. PREGUNTADO ¿Qué pasó en el caso de Belén?
RESPONDIÓ A la niña la teníamos en el jardín, ella le gustaba
ir, nos levantaba temprano para que la lleváramos, hacíamos lo
posible para llevarla lo más limpia que pudiéramos, pero ella
llegaba sucia y con bichitos en la cabeza, pero eso es normal
que los niños se ensucien. Pero nosotros siempre la bañábamos
y la limpiábamos, la dejábamos bien bonita, le compraba el
champú en bolsita y su crema para la cara y el cuerpo. Hubo
una citación a la mamá el 10 de julio, para llevar a la niña al
CRAN, y yo le dije a mi esposa que pidiera permiso en el Jardín
y la sacará a medio día. La trabajadora social Juddy le dijo a
mi esposa que cogieran un taxi y nunca le dijo para donde iban,
lo mismo que con el niño. Eso fue como un secuestro, pues las
llevaron al ICBF sin su voluntad, allá le raparon a la niña.
Para quedarse con la niña le dijeron que iba para protección,
debido a que tenía piojos y quemaduras en la piel, pero ella
nació con eso. La niña no estaba en tratamiento médico por el
problema de su piel, porque ella nació con eso. La niña estaba
afiliada a Unicajas. En el ICBF nos empezaron a citar y
nosotros fuimos a todas las citas. Reconozco que a algunas
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citas del niño sí faltamos, pero a éstas no faltamos. Las citas
eran para decirnos como eran las pautas de crianza, y yo
mandé a que me imprimieran eso porque era importante que lo
supiera. Nunca me atreví siquiera a darle una palmada a mis
hijos. Si fuera sido irresponsable ante la enfermedad de mis
hijos no los hubiese llevado siquiera al médico.
4. PREGUNTADO. ¿Cuántas veces ha visto a los niños?
RESPONDIÓ. La niña lleva 1 año y 2 meses en el ICBF, y no
me la han dejado ver. El ICBF pidió fotos de donde vivimos,
pero para nada, porque las llevé en el celular y no me las
recibieron. Hablé con la defensora de familia para que me
dieran una orden para ver a mis hijos, pero ella me dijo que no
me iba a dar ningún permiso. Le pregunté a Juddy como estaba
mi hija, y ella sólo me cerró la puerta y no me dio respuesta.
5. PREGUNTADO: ¿Quién les dijo que interpusieran la acción
de tutela? RESPONDIÓ El Dr. Fabio González es quien nos
ayuda con la tutela, lo conocí por un amigo.
6. PREGUNTADO: ¿Cómo es la casa en donde ustedes habitan
y con quien la comparten? RESPONDIÓ La casa tiene dos
piezas, en la mía viven mi esposa, mis hijos y yo, en la misma
habitación, y en la otra mi mamá.
7. PREGUNTADO: ¿Cómo es su esposa con los niños y con
usted? RESPONDIÓ: La relación con la madre de los niños es
buena, llevamos 8 años. Mi esposa es muy atenta con mis hijos.
Yo quiero de verdad recuperar a mis hijos porque estamos
sufriendo mucho, ellos nos hacen muchísima falta. Mi esposa
tiene problemas para pronunciar bien las palabras, pero es
responsable. Mi esposa no está estudiando porque estamos muy
concentrados y pendientes en este proceso, porque queremos
que nos devuelvan a nuestros hijos. Lo primordial en mi vida
son mis hijos.
Siendo las 1:18 p.m. se da por terminada la diligencia y la
firman quienes intervinieron en ella.”
3.2. Pruebas recaudadas por la Sala Séptima de Revisión
3.2.1. Oficio Nº OPTB- 775/2010 suscrito por el ICBF informando a esta Sala
que la resolución Nº 162 del 14 de diciembre de 2009, mediante la cual
se decretó el estado de adoptabilidad de los niños Antonio y Belén, no
fue homologada por el Juez Cuarto de Familia de Bogotá.
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3.2.2. Sentencia del Juez Cuarto de Familia de Bogotá del 8 de junio de 2010
mediante la cual negó la homologación de la Resolución de
Adoptabilidad de los niños.
3.2.3. Oficio de 10 de diciembre de 2010 suscrito por el Defensor de Familia
del Centro Zonal Santa Fe en el cual informa que los niños aún se
encuentran bajo medida de hogar sustituto y anexa actuaciones
realizadas tendientes al restablecimiento de derechos de los niños y su
reintegro al núcleo familiar.
3.2.4. Declaraciones rendidas el día 10 de febrero de 2011 por los accionantes
ante el despacho del Magistrado Ponente sobre los hechos que
motivaron la presente demanda.
4. CONSIDERACIONES DE LA CORTE
4.1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD
La Sala Séptima de Revisión de Tutelas de la Corte Constitucional, en
desarrollo de las facultades conferidas por los artículos 86 y 241, numeral 9,
de la Constitución, es competente para revisar los fallos de tutela adoptados
en el proceso de esta referencia.
4.2. PROBLEMA JURÍDICO
Los accionantes solicitan el amparo de sus derechos fundamentales y de sus
hijos a la intimidad y unidad familiar, a la libertad, al debido proceso, a la
defensa, y a la protección de la niñez, que consideran vulnerados por el
Centro Zonal Santa Fe del ICBF por haberles privado del cuidado y compañía
de sus hijos. Lo anterior, por cuanto el ICBF ha ignorado reiteradamente su
clara intención e interés de recuperar a sus niños, lo que se refleja en que han
cumplido con todos los requerimiento hechos por el Instituto, inclusive con la
realización de la operación de ligadura de trompas por parte de Helena y la
vasectomía por parte de Diego. Igualmente, consideran que el accionado ha
omitido las pruebas aportadas que dan cuenta del cuidado, afecto, trato digno
y cariño de ellos hacia los pequeños.
El juez de primera instancia negó el amparo, al encontrar que las actuaciones
llevadas a cabo por el ICBF con el objeto de restablecer los derechos de los
niños, se ajustan a las disposiciones constitucionales y legales vigentes sobre
la materia. La Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
en segunda instancia, confirmó dicha decisión, al considerar que existen otros
medios de defensa judicial como la oposición de los padres a la resolución de
adoptabilidad, lo cual da como resultado la necesidad de su homologación por
parte del juez de familia e, incluso, en caso de iniciarse trámites judiciales de
adopción, los padres tienen la posibilidad de participar y de oponerse a la
misma.
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Teniendo en cuenta lo señalado por el fallo de segunda instancia, sobre la
posibilidad de no homologación de la resolución Nº 162 del 14 de diciembre
de 2009, mediante la cual se declaró el estado de adoptabilidad a los niños,
esta Sala le solicitó a la Defensoría de Familia del Centro Zonal Santa Fe del
ICBF, informara si dicha resolución había sido homologada por el Juez de
Familia correspondiente, a lo cual respondió que en providencia de 8 de
junio de 2010, el Juez Cuarto de Familia de Bogotá decidió no
homologar2. Frente a esta decisión, se advierte que la resolución de
adoptabilidad, actuación que sería contraria a los intereses de los accionantes,
quedó sin efectos. Sin embargo, de acuerdo con la información suministrada
por el Defensor de Familia del Centro Zonal Santa Fe, los niños aún se
encuentran en hogar sustituto y no han sido reintegrados a su núcleo familiar,
en razón a que, según éste, los padres no han cumplido con los requerimientos
necesarios para iniciar el proceso de reintegro.
Esta Sala considera que, teniendo en cuenta que la pretensión principal de los
accionantes es que los niños sean reintegrados a su medio familiar, aunque
surgieron hechos nuevos en sede de revisión, lo cierto es que esta Sala debe
tenerlos en cuenta a pesar de no haber originado la acción de tutela, pues
precisamente evidencian la subsistencia del motivo esencial de la tutela, esto
es, la separación de los niños de sus padres.
Lo descrito en precedencia muestra que los problemas jurídicos que
corresponde resolver a la Sala se circunscriben a determinar, en primer lugar,
si es procedente la tutela presentada por los padres de los niños Antonio y
Belén para que los mismos sean reintegrados a su núcleo familiar y, en caso
de encontrarla procedente, deberá establecer si el ICBF vulneró el derecho
fundamental a la unidad familiar de los accionantes y de sus hijos, al separar a
los niños de sus padres y al negarse a reintegrarlos luego de no haberse
homologado la resolución de adoptabilidad por parte del juez de familia.
Para resolver los problemas jurídicos planteados, la Sala debe estudiar,
primero, los presupuestos procesales de la acción de tutela en este caso;
segundo, el derecho a la preservación de la unidad familiar; tercero, la
jurisprudencia constitucional sobre el derecho de los niños, niñas y
adolescentes a tener una familia y a no ser separados de ella; cuarto, criterios
jurídicos para determinar el interés superior del niño en los casos concretos;
quinto, finalidad y límites constitucionales del proceso administrativo de
restablecimiento de derechos y su control judicial; sexto, la garantía de los
derechos sexuales y reproductivos como derechos fundamentales; y, séptimo,
el caso concreto.
4.3. PRESUPUESTOS PROCESALES DE LA ACCIÓN DE TUTELA
EN EL PRESENTE CASO.
2 Ver folios 18 a 24 del cuaderno principal.
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4.3.1. Dentro de los presupuestos procesales que en este caso debe verificar la
Sala para determinar la procedencia de la presente acción está el de la
inexistencia o la ineficacia de otros medios de defensa judiciales que pudieran
existir para lograr la protección de los derechos que se estiman vulnerados,
requisito que el juez de segunda instancia encontró inobservado. Lo anterior,
por cuanto el inciso tercero del artículo 86 de la Constitución Política,
refiriéndose a la acción de tutela, prescribe que “esta acción sólo procederá
cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que
aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable.”
Así, antes de entrar a verificar si en el presente caso efectivamente se dio o no
un desconocimiento de los derechos fundamentales que mencionan los
accionantes, es necesario que la Sala precise si tenían o tienen otros
mecanismos de defensa judicial a su alcance, que desplacen a la acción de
tutela para efectos de lograr la protección de derechos que se dicen
vulnerados.
Así mismo, en esta oportunidad la Sala verificará si la demanda satisface el
requisito de inmediatez, pues, como es sabido, la jurisprudencia ha
establecido que a pesar de que la acción de tutela no está sujeta a un plazo de
caducidad, debe ser interpuesta dentro de un tiempo prudencial y adecuado,
por razones que tienen que ver con el objetivo mismo que persigue, que hace
desproporcionada su interposición por fuera de ciertos lapsos razonables.3
4.3.2. Inexistencia de otros mecanismos de defensa judicial.
En el estado actual de cosas, los accionantes no cuentan con otro medio de
defensa judicial pues ya se dictó sentencia de no homologación pero el
Defensor de Familia no ha permitido el reintegro de los niños a su medio
familiar, que es, precisamente, la pretensión de los accionantes del presente
caso.
Si bien el Tribunal Superior de Bogotá, en sentencia de segunda instancia de
10 de marzo de 2010, consideró improcedente la acción de tutela en tanto para
ese momento aún no se había dictado sentencia de homologación, y que esa
decisión era totalmente legítima en ese momento pues estaba pendiente la
decisión de una autoridad judicial competente para defender efectivamente los
derechos de los accionantes, se tiene que durante la revisión de la tutela, el 8
de junio de 2010, el Juez Cuarto de Familia negó la homologación de la
resolución de adaptabilidad del 14 de diciembre de 2009 pero, a pesar de ello,
los niños aun se encuentran en hogar sustituto.
3 Ver, sentencia SU-691 de 1999, M.P. Vladimiro Naranjo Mesa.
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En el caso bajo estudio, se observa que la sentencia del Juez Cuarto de
Familia de Bogotá únicamente negó la homologación de la resolución de
adoptabilidad sin ordenar en la parte resolutiva el reintegro de los niños a su
medio familiar. Con fundamento en ello, el Defensor de Familia se limitó a
exigir a los padres una serie de requerimientos para que ello fuera posible,
requerimientos que, según tal funcionario, no han sido cumplidos y, en esa
medida, no ha permitido que los niños vuelvan a estar bajo el cuidado de sus
padres.
En esta etapa, mientras el Defensor no dicte nueva resolución de
adoptabilidad, la situación de los niños y de sus padres se encuentra en un
escenario de indeterminación en el que no es posible solicitar su reintegro a
través de algún medio judicial o extrajudicial previsto en la ley. En estos
eventos, no se cumple ninguna de las condiciones para que el juez de familia
adquiera competencia sobre el asunto pues, como se explicaba, ya existe una
sentencia de no homologación de la resolución de adoptabilidad.
El Código de la Infancia y la Adolescencia no establece qué ocurre una vez se
ha negado la homologación de la resolución de adoptabilidad por parte del
juez de familia. No prevé términos para que el Defensor de Familia tome una
decisión definitiva sobre la situación de los niños. No señala un plazo que,
vencido, habilite nuevamente al juez de familia para conocer del asunto. Así
que, en últimas, el Defensor de Familia adquiere una amplia discrecionalidad
sobre si los niños pueden reintegrarse a su medio familiar o si eventualmente
se dicte de nuevo resolución de adoptabilidad. Sin embargo, más adelante se
explicará por qué bajo estas circunstancias el Defensor debe adelantar de
forma célere y eficaz el reintegro de los niños a su núcleo familiar.
Con lo anterior se muestra que, bajo las presentes circunstancias, sólo a través
de la acción de tutela es posible pedir el reintegro de estos niños a su medio
familiar.
4.3.3. Cumplimiento del requisito de inmediatez
En el asunto bajo estudio, el requisito de inmediatez se encuentra satisfecho
por cuanto, si bien la tutela se interpuso el 15 de enero de 2010, un año
después del ingreso del niño Antonio a proceso de restablecimiento de
derechos (16 de enero de 2009) y seis meses después del ingreso de la niña
Belén a ese mismo proceso (julio de 2009), lo cierto es que la vulneración de
derechos alegada por los accionantes continúa y es actual pues los niños no
han sido reintegrados a su medio familiar.
Ahora bien, de todas maneras el tiempo transcurrido entre el ingreso de los
niños al cuidado del ICBF y la presentación de la acción de tutela no resulta
irrazonable ni desproporcionado, en la medida que durante ese término, los
accionantes buscaron todos los medios para recuperarlos, interpusieron
derechos de petición ante el ICBF solicitando el reintegro de los niños, alegan
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haber cumplido con todos los requerimientos hechos por el ICBF, y, además,
no tenían conocimiento de la posibilidad de interponer la acción de tutela en
defensa de sus derechos, lo cual se demuestra con que no fue sino hasta que
un abogado amigo los asesoró en la presentación de la acción de amparo y
con que se trata de personas con escasos recursos económicos y sin educación
básica.
4.4. EL DERECHO A LA PRESERVACIÓN DE LA UNIDAD
FAMILIAR4.
En sentencia T-523 de 19925, la Corte describió cómo en la Asamblea
Nacional Constituyente siempre estuvo “presente la idea de que la familia es
el ambiente y el paradigma de relación social primaria más adecuada para
el desarrollo humano, por lo cual el Estado debe brindarle toda su
protección”.
Así, desde sus inicios, la jurisprudencia de la Corte Constitucional ha
entendido que “la familia no puede ser desvertebrada en su unidad ni por la
sociedad ni por el Estado, sin justa causa fundada en graves motivos de
orden público y en atención al bien común y sin el consentimiento de las
personas que la integran, caso en el cual dicho consenso debe ser conforme
al derecho” 6.
En armonía con lo anterior esta Corte, en sentencia T-408 de 1995, al resolver
un asunto donde a una niña no se le permitía visitar a su madre, quien se
encontraba privada de la libertad, estableció lineamientos respecto de las
relaciones directas y permanentes entre los hijos y sus progenitores,
determinando:
“La Corte reiteradamente ha señalado que la Constitución
consagra un derecho fundamental de los hijos y padres a mantener
relaciones personales estrechas. Sobre este punto, la Corte ha
manifestado:
Un análisis de la preceptiva en cuestión lleva necesariamente a
concluir, como lo hace esta Corte, que los mandatos
constitucionales relativos a la familia consagran de manera directa
y determinante el derecho inalienable de los niños -aún los de
padres separados- a mantener relaciones personales y contacto
directo con sus dos progenitores.
La Corte no vacila en calificar de fundamental este derecho,
aplicando la expresa referencia del artículo 44 de la Carta
Política.” (Subrayas fuera de texto).
4 Ver al respecto, entre otras, la Sentencia T-572 de 2009 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
5 M.P. Ciro Angarita Barón
6 Sentencia T- 447 de 1994.
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En este orden de ideas, en Sentencia T-572 de 2009 7, la Sala Octava de
Revisión consideró que la familia, como núcleo fundamental de la sociedad,
debe ser protegida de manera integral por el Estado. En tal sentido afirmó que
debido a que la protección de la unidad familiar es un derecho fundamental,
las autoridades públicas “deben abstenerse de adoptar medidas
administrativas o judiciales que, en la práctica, impliquen violar la unidad
familiar, so pretexto, por ejemplo, de amparar los derechos fundamentales
de alguno de sus integrantes”. (Subrayas fuera de texto)
Advirtió dicha providencia que, además de la faceta ius fundamental del
derecho a la unidad familiar, éste cuenta con una faceta prestacional, que
consiste en que el Estado se encuentra constitucionalmente obligado a
“diseñar e implementar políticas públicas eficaces que propendan por la
preservación del núcleo familiar, medidas positivas que apunten,
precisamente, a lograr un difícil equilibrio entre la satisfacción de las
necesidades económicas de las familias y la atención y cuidados especiales
que merecen los niños, en especial, aquellos de menor edad.” (Subrayas fuera
de texto)
Así las cosas, la sentencia en cita señaló que la acción estatal a favor de los
niños no puede dirigirse exclusivamente a la implementación de medidas de
restablecimiento de derechos como la ubicación del niño afectado en centros
de emergencia, hogares de paso o disponiendo su adopción, pues, a pesar de
tratarse de mecanismos legítimos y necesarios en algunos casos para proteger
efectivamente los derechos de este grupo de especial protección frente a
peligros o amenazas verdaderamente reales contra sus derechos
fundamentales, esas medidas estatales deben prioritariamente ser aquellas
que “les faciliten a los padres poder cumplir con sus deberes constitucionales
y legales en relación con la prole, y al mismo tiempo, suplir las necesidades
económicas del núcleo familiar (vr. Programas de madres comunitarias,
jardines del ICBF, etc.).”
En suma, concluyó la Corte, la preservación de la unidad familiar, desde la
perspectiva iusfundamental del derecho, genera para las autoridades públicas
competentes, un deber general de abstención, que se traduce en la prohibición
de adopción de medidas infundadas e irrazonables de restablecimiento de
derechos. Por su parte, desde la faceta prestacional, el Estado debe
implementar acciones positivas, dirigidas a mantenerla y preservarla. De tal
suerte que el accionar de las autoridades públicas competentes en materia de
infancia y adolescencia, no puede ser ajeno a la existencia de una realidad
social consistente en que miles de familias colombianas no cuentan con los
recursos económicos suficientes para cumplir ciertas obligaciones pero que
ello no puede tener como consecuencia la separación de las familias que se
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encuentren en esa precaria situación8, sino que, por el contrario, debe buscarse
la preservación de la unidad familiar, implementando programas de apoyo
para las mismas.
En razón de lo anterior, el ICBF cuenta con programas sociales alternos a la
separación de los niños de su medio familiar y que buscan, precisamente,
ayudar a las familias que se encuentren en precaria situación económica. Así,
por ejemplo existe el programa “Hogar Gestor”, dirigido “a atender en el
medio familiar de origen a niños, niñas y adolescentes con o sin
discapacidad menores de 18 años, que se encuentran en situación de peligro
y cuyas familias, identificadas mediante valoración socio- económica y
familiar, presentan una alta vulnerabilidad social y carecen de
oportunidades para satisfacer adecuadamente las necesidades
fundamentales de sus niños o adolescentes.”9(Negrillas no originales)
Bajo igual filosofía, el artículo 56 del Código de la Infancia y la Adolescencia
consagra como una de las posibles medidas de restablecimiento de los
derechos de los niños la “Ubicación en familia de origen o familia extensa”,
describiéndola como “la ubicación del niño, niña o adolescente con sus
padres, o parientes de acuerdo con lo establecido en el artículo 61 del
Código Civil, cuando éstos ofrezcan las condiciones para garantizarles el
ejercicio de sus derechos.
Si de la verificación del estado de sus derechos se desprende que la familia
carece de recursos económicos necesarios para garantizarle el nivel de vida
adecuado, la autoridad competente informará a las entidades del Sistema
Nacional de Bienestar Familiar, para que le brinden a la familia los
recursos adecuados mientras ella puede garantizarlos.”(Subrayas fuera de
texto)
4.5. EL DERECHO DE LOS NIÑOS A TENER UNA FAMILIA Y NO
SER SEPARADOS DE ELLA Y LA PRESUNCIÓN A FAVOR DE
LA FAMILIA BIOLÓGICA.
3.5.1. Además del derecho de toda persona a la preservación de la unidad
familiar, se encuentra como uno de los derechos constitucionales
fundamentales y prevalecientes del que son titulares los niños y las niñas
como sujetos de especial protección constitucional, el derecho a tener una
familia y a no ser separados de ella, consagrado en el artículo 44 de la Carta
Política. En este orden de ideas, la Corte ha entendido que “consecuencia
obligada de la importancia que el Constituyente de 1991 atribuyó a la
familia, en su carácter de institución fundamental para el normal desarrollo
8 Reiterada jurisprudencia constitucional ha ratificado que la pobreza jamás puede ser un motivo permitido –
por irrazonable- para ordenar la separación de los niños de su medio familiar. Ver, al respecto, entre otras, las
Sentencias T-510 del 19 de junio de 2003, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa y T-887 de diciembre 1º de
2009, M.P. Mauricio González Cuervo, en las que se señaló: “ni la pobreza relativa ni otras condiciones
meramente económicas o educativas pueden ser invocadas para descalificar la aptitud de los padres”.
9 Ver: https://www.icbf.gov.co/icbf/directorio/portel/libreria/php/frame_detalle.php?h_id=527
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34
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de la personalidad humana, fue la consagración expresa del derecho de todo
niño a tener una familia y no ser separado de ella expresamente incorporado
hoy en la Carta (Art. 44)”10.
Ha establecido esta Corporación que este derecho cuenta con garantías
constitucionales adicionales que refuerzan la obligación de preservarlo, en
especial, la consagración constitucional de la familia como la institución
básica de la sociedad (arts. 5 y 42, C.P.); la prohibición de molestar a las
personas en su familia (art. 28, C.P.); y la protección de la intimidad familiar
(art. 15, C.P.). Además, tanto el derecho a tener una familia y no ser separado
de ella, como las garantías adicionales, forman parte de las obligaciones
internacionales del Estado colombiano en materia de derechos humanos11.
Esta Corporación ha señalado además, que este derecho tiene una especial
importancia para los niños, puesto que por medio de su ejercicio se
materializan otros derechos constitucionales, que, por lo tanto, dependen de él
para su efectividad: es a través de la familia que los niños pueden tener acceso
al cuidado, el amor, la educación y las condiciones materiales mínimas para
desarrollarse en forma apta12. Igualmente, la jurisprudencia constitucional se
ha referido en varias ocasiones a la importancia del vínculo familiar y ha
hecho énfasis en que “desconocer la protección de la familia significa de
modo simultáneo amenazar seriamente los derechos constitucionales
fundamentales de la niñez”13.
De lo anterior, se deriva la regla de la presunción a favor de la familia
biológica, según la cual, las medidas estatales de intervención en la vida
familiar, únicamente pueden traer como resultado final la separación del niño
de su familia, cuando quiera que ésta no sea apta para cumplir con los
cometidos básicos que le competen en relación con el niño, o represente
un riesgo para su desarrollo integral y armónico 14. En el mismo sentido, el
Código de la Infancia y Adolescencia colombiano consagra el derecho de los
niños a conocer a sus padres, y a ser cuidados por ellos.
10 Sentencia T-523 de 1992, M.P. Ciro Angarita Barón
11 Sentencia T-671 del 31 de agosto de 2010, M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
12 Ibíd.
13 Sentencia T-887 de 2009, M.P. Mauricio González Cuervo. En esta providencia la Corte hizo referencia a
la Sentencia T-587 de 1998, en la que le correspondió a la Corte Constitucional establecer si el ICBF había
desconocido los derechos fundamentales de una niña a tener una familia, al negarle a una pareja de padres
extranjeros la posibilidad de adoptarla, en razón a que la hija biológica que ellos tenía una edad menor y ello
podría generar traumatismos. En una sentencia reciente, la Corte Constitucional abordó el estudio de un caso
similar al que se encuentra bajo examen de la sala Quinta en la presente oportunidad. Igualmente, citó la
sentencia C-572 de 2009 en la que la Corporación efectúo una juiciosa aproximación al concepto de familia.
En uno de los apartes del fallo sostuvo sobre el particular: “El punto de partida clásico de la noción de
familia es aquel según el cual aquélla se origina en el matrimonio. De igual manera, este término incluye el
supuesto del matrimonio sin descendencia o sin otros parientes a cargo, la relación de hombre y mujer sin
descendencia. Igualmente, abarca los lazos familiares derivados de la adopción. Este es el concepto que se
toma en consideración en los distintos instrumentos internacionales sobre derechos humanos, tales como la
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 16.1); el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (art. 23), al igual que la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.
14 Sentencia T-510 de 19 de junio de 2003, M.P. Manuel José Cepeda
Expediente T-2.622.716
35
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
Esta presunción se encuentra amparada por múltiples disposiciones
internacionales que obligan al Estado colombiano. Así, la Convención sobre
los Derechos del Niño15 dispone, en su artículo 7-1, que los niños tienen
derecho a conocer a sus padres y ser cuidados por ellos en la medida de lo
posible, y en su artículo 9-1, que los niños no serán separados de sus padres
en contra de la voluntad de éstos, salvo que medien circunstancias que
justifiquen tal curso de acción como medio para satisfacer el interés superior
de los niños.
Por su parte, el Principio 6 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los
Derechos del Niño expresa que, cuando sea posible, los niños tienen derecho
a crecer bajo el cuidado y la responsabilidad de sus propios padres; y dispone,
además, que los niños de temprana edad no podrán ser separados de sus
madres, salvo que medien circunstancias excepcionales. A su vez, la
Declaración de las Naciones Unidas sobre los Principios Sociales y Jurídicos
Relativos a la Protección y el Bienestar de los Niños, con Particular
Referencia a la Adopción y la Colocación en Hogares de Guarda, en los
Planos Nacional e Internacional16, consagra el principio según el cual la
primera prioridad para un niño estriba en ser cuidado por sus propios padres,
por lo cual, las medidas de protección tales como la ubicación en hogares
sustitutos o adoptivos, únicamente proceden cuando el cuidado de los padres
biológicos no esté disponible, o sea inadecuado.
De igual forma, el Convenio de la Haya relativo a la Protección del Niño y a
la Cooperación en Materia de Adopción Internacional de 1993 17, dispone en
su preámbulo que “cada Estado debería tomar, con carácter prioritario,
medidas adecuadas que permitan mantener al niño en la familia de origen”.
La presunción a favor de la familia biológica también encuentra sustento en la
regla según la cual un niño recién nacido forma parte de la familia biológica,
cualquiera que sea la configuración de tal grupo familiar, ipso facto y por el
mero hecho de su nacimiento, lo cual le hace titular del derecho a recibir
protección por parte de dicha familia. Esta regla ha sido aplicada por la Corte
Europea de Derechos Humanos, entre otros, en el caso de Keegan vs. Irlanda,
en el que, mediante sentencia del 19 de abril de 1994, declaró que se había
violado la Convención Europea de Derechos Humanos al impedir que un
padre biológico que no había visto a su hija desde su nacimiento se opusiera
efectivamente a su entrega en adopción.
Asimismo, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos18, consagra
en su artículo 23 que “La familia es el elemento natural y fundamental de la
sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.” En
concordancia con lo anterior, el artículo 17 dispone: “Nadie será objeto de
15 Aprobada mediante Ley 12 de 1991
16 Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 3 de diciembre de 1986
17 Aprobado por Colombia mediante la Ley 265 de 1996 y declarado exequible mediante Sentencia C-383
de 1996, M.P. Antonio Barrera Carbonell.
18 Adoptado por Colombia mediante Ley 74 de 1968
Expediente T-2.622.716
36
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio
o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación”. Y,
además, el artículo 24 señala: “Todo niño tiene derecho, sin discriminación
alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional o
social, posición económica o nacimiento, a las medidas de protección que su
condición de menor requiere, tanto por parte de su familia como de la
sociedad y del Estado.”
En la Observación General No. 19 del 27 de julio de 1990, al artículo 23 del
Pacto, el Comité de Derecho Humanos afirma que:
“El derecho a fundar una familia implica, en principio, la
posibilidad de procrear y de vivir juntos. Cuando los Estados
Partes adopten políticas de planificación familiar, deben ser
compatibles con las disposiciones del Pacto y, en particular, no ser
ni discriminatorias ni obligatorias. Del mismo modo, la posibilidad
de vivir juntos implica la adopción de medidas adecuadas, tanto
en el plano interno y en su caso puede ser, en cooperación con
otros Estados, para garantizar la unidad o la reunificación de las
familias, sobre todo cuando sus miembros están separados por
razones políticas, razones económicas o similares.” 19 (Subrayas
fuera de texto)
Igualmente, en el plano interamericano, la Convención Americana sobre
Derechos Humanos20, en su artículo 17 consagra la obligación de la
protección de la familia, así: “La familia es el elemento natural y
fundamental de la sociedad y debe ser protegida por la sociedad y el
Estado.” A su vez, el artículo 19 de ese Instrumento dispone: “Todo niño
tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor
requieren por parte de su familia, de la sociedad y del Estado.”
De esta manera, la Corte Interamericana de Humanos, coincidiendo con la
Corte Europea21, estableció en su Opinión Consultiva OC-17 sobre la
“Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño”, que “el niño tiene
derecho a vivir con su familia, llamada a satisfacer sus necesidades
materiales, afectivas y psicológicas. El derecho de toda persona a recibir
19 “The right to found a family implies, in principle, the possibility to procreate and live together. When
States parties adopt family planning policies, they should be compatible with the provisions of the Covenant
and should, in particular, not be discriminatory or compulsory. Similarly, the possibility to live together
implies the adoption of appropriate measures, both at the internal level and as the case may be, in
cooperation with other States, to ensure the unity or reunification of families, particularly when their
members are separated for political, economic or similar reasons”.
20 Aprobada en Colombia mediante Ley 16 de 1972
21 Ver al respecto el voto disidente del Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Manuel E.
Ventura Robles, de la sentencia de 1 de marzo de 2005 sobre el “Caso de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El
Salvador”. En este caso la Corte Interamericana resolvió el caso de dos niñas desaparecidas y separadas de
su familia durante el conflicto armado de El Salvador en junio de 1982, declarando que el Estado violó los
artículos 8.1, 5, 25 y 1.1 de la Convención Americana.
Expediente T-2.622.716
37
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
protección contra injerencias arbitrarias o ilegales en su familia, forma
parte, implícitamente, del derecho a la protección de la familia y del niño”22.
En ese orden de ideas, dispone que el disfrute mutuo de la convivencia entre
padres e hijos constituye un elemento fundamental en la vida de familia 23 , y
que aun cuando los padres estén separados de sus hijos la convivencia
familiar debe estar garantizada24. Esa Corte entiende, que las medidas que
impidan el goce de las relaciones familiares constituyen una interferencia en
el derecho a la protección a la familia, consagrado en el artículo 17 de la
Convención Americana25 y que, una de las interferencias más graves es la que
tiene por resultado la división de la familia26.
Señaló además en esa Opinión Consultiva que el derecho de toda persona a
recibir protección contra injerencias arbitrarias o ilegales en su familia, forma
parte, implícitamente, del derecho a la protección de la familia y que dicha
protección adquiere especial relevancia cuando se está frente a un caso de
separación de la familia27. En este sentido, la Corte Interamericana sostiene
que la protección a la familia no sólo comprende la obligación del Estado de
permitir la convivencia familiar, sino también supone que éste tiene la
obligación de fomentar las relaciones familiares a través de los distintos
órganos del aparato estatal.
3.5.2. Con base en lo expuesto, la Corte Constitucional ha creado a través de
su jurisprudencia ciertas reglas sobre el derecho de los niños a no ser
separados de su familia y sobre la presunción a favor de la familia biológica.
A continuación se presenta una síntesis de los principales pronunciamientos
de la Corte Constitucional sobre la materia28.
3.5.2.1. En sentencia T-587 de 199829, la Corte sostuvo que un niño o una
niña sin familia se ven privados de crecer en un ambiente “de afecto,
solidaridad, alimentación equilibrada” que suele propiciar “la educación, la
recreación y la cultura”. Así que, los padres o miembros de familia que
22 Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 71.
23 Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 72. En igual sentido cfr. Haase v. Germany, no. 11057/02, § 82, ECHR 2004-III;
Kosmopoulou v. Greece, no. 60457/00, §47, 5 February 2004; y Hoppe v. Germany, no. 28422/95, §44, 5
December 2002.
24 Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 72. En igual sentido Eur. Court H.R., Case of Berrehab v. the Netherlands,
Judgment of 21 June 1988, Series A no. 138, para. 72.
25 Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 72. En igual sentido cfr. Haase v. Germany, no. 11057/02, § 82, ECHR 2004-III;
Kosmopoulou v. Greece, no. 60457/00, § 47, 5 February 2004; y Venema v. The Netherlands, no. 35731/97,
§71, ECHR 2002-X.
26 Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 72.
27 Cfr. Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de
2002. Serie A No. 17, párr. 71.
28 Ver sentencia T-887 de 2009, M.P. Mauricio González Cuervo.
29 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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ocupen ese lugar son titulares de obligaciones muy importantes en relación
con el mantenimiento de los lazos familiares y deben velar, en especial,
porque sus hijos e hijas gocen de un ambiente apropiado para el ejercicio de
sus derechos y puedan contar con los cuidados y atenciones que su desarrollo
integral exige. Desde esta perspectiva, la intervención estatal en el núcleo
familiar solo puede presentarse de manera marginal y subsidiaria y
únicamente si existen razones de peso que así lo ameriten.
Igualmente, en sentencia SU-225 de 199830, la Corte afirmó que la
intervención estatal se presenta cuando la familia se ve impedida para asumir
sus obligaciones de asistencia y de protección. Sólo en una eventualidad tal,
compete al Estado prestar la protección y el cuidado que las niñas y los niños
necesitan. En otros términos, los padres y demás familiares se encuentran
legalmente obligados a ofrecerle a la niñez protección y sustento. El Estado
deberá intervenir cuando quiera que ese cuidado y protección no sea
suficiente. Dicho en pocas palabras: “en aquellos casos en que ni la familia ni
la sociedad puedan cumplir con la debida protección de los derechos de las
niñas y de los niños, le corresponde al Estado hacerlo”31.
3.5.2.2. Relató la sentencia T-887 de 2009 que la Corte ha sido muy enfática
en advertir que para determinar el nivel de protección que el Estado debe
proporcionar, así como la forma en que ésta puede darse, se requiere analizar
las circunstancias singulares y particulares de cada caso específico. Además,
de manera reiterada ha insistido la jurisprudencia constitucional en que
“alegar la intervención estatal con el argumento de que los padres o
familiares carecen de suficientes recursos económicos y nivel de educación,
resulta por entero inadmisible y puede implicar, más bien, un trato
discriminatorio”.
En torno a este punto, señaló la Corte Constitucional en la citada sentencia
SU-225 de 1998, que uno de los aspectos más importantes al considerar la
viabilidad de medidas de intervención, es que el argumento económico se deje
de lado, esto es, que no pendan las medidas de intervención estatal de que las
niñas o los niños podrán estar en mejores condiciones económicas. Tales
condiciones económicas no representan razón suficiente “para privarlos de la
compañía de sus familiares biológicos, por lo cual deben establecerse
motivos adicionales, de suficiente peso, para legitimar una intervención de
esta magnitud y trascendencia. Lo contrario, equivaldría a imponer una
sanción jurídica irrazonable a padres e hijos por el hecho de no contar con
determinadas ventajas económicas o educativas, con lo cual se abriría la
puerta para justificar restricciones desproporcionadas a la esfera
constitucionalmente protegida de la familia. Lo que es más, se terminaría por
restringir el derecho a gozar de la compañía y el amor de la propia familia a
aquellos niños cuyos padres no estén en condiciones económicas [o
educativas] “adecuadas” –un trato a todas luces discriminatorio–”.
30 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz
31 Sentencia T-887 de 2009, M.P. Mauricio González Cuervo.
Expediente T-2.622.716
39
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
En este orden de ideas, afirmó que precisamente con el objeto de evitar
situaciones de necesidad y vulnerabilidad que se traduzcan en tratamientos
discriminatorios, el Estado debe poner en movimiento los recursos
económicos y humanos indispensables para que las garantías establecidas en
la Constitución y en los Tratados y Convenios Internacionales sean realmente
efectivas.
3.5.2.3. En hilo de lo expuesto, la jurisprudencia constitucional ha
mencionado, entre otros, los siguientes hechos cuya simple verificación
implica decidir en contra de la ubicación de un niño o de una niña en
determinada familia32:
(i) la existencia de claros riesgos para la vida, la integridad o la salud de los
niños o de las niñas;
(ii) los antecedentes de abuso físico, sexual o psicológico en la familia; y
(iii) en general todas las circunstancias frente a las cuales el artículo 44 de la
Carta ordena proteger a la niñez: “toda forma de abandono, violencia física o
moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y
trabajos riesgosos”.
Igualmente, la Corte, en sentencia T-510 de 2003, determinó ciertas
circunstancias que no son suficientes, en sí mismas, para separar a un niño de
su familia. Veamos:
“así sucede, por ejemplo, en los casos en que la familia biológica
es pobre, o cuando sus miembros no cuentan con educación
básica, o en los que alguno de sus integrantes ha mentido ante las
autoridades con el fin de recuperar al menor, o cuando alguno de
los padres o familiares tiene mal carácter (sin haber incurrido en
abuso frente al menor, o en alguna de las circunstancias
constitutivas de violencia intrafamiliar). Ninguna de estas
circunstancias constituye razón suficiente para desligar a un niño
de su entorno familiar. Sin embargo, con excepción de la primera
(es decir, de la pobreza, que en ningún caso puede justificar per se
la remoción de un niño de su familia), sí pueden contribuir, junto
con otras razones de peso, a orientar la decisión respecto de cada
menor en concreto, si se les evalúa en forma conjunta con los
demás hechos del caso, y prestando especial atención a la forma en
que los padres o familiares biológicos han cumplido en el pasado
con los deberes inherentes a su condición a la luz de preservar el
interés superior de los niños. En este sentido, resulta altamente
relevante establecer los antecedentes de conducta de los padres o
acudientes frente al menor o frente a sus otros hijos, analizando –
entre otras- si han manifestado un patrón consistente de cuidado
32 Cfr. Sentencia SU-225 de 1998
Expediente T-2.622.716
40
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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y de dedicación, y cuál ha sido su conducta ante las autoridades
durante los trámites y procedimientos relacionados con el niño.”33
(Subrayas fuera de texto original)
Es claro entonces, como lo ha señalado la jurisprudencia de esta Corporación,
que la intervención del Estado en las relaciones familiares puede tener lugar
como medio subsidiario de protección de los niños afectados, puesto que la
primera llamada a cumplir con los deberes correlativos a los derechos
fundamentales de los niños, es la familia:
“…la condición de miembro de familia impone a quienes la
ostentan claros e importantes deberes, especialmente frente a los
menores de edad que forman parte del mismo núcleo familiar, y con
más razón cuando se trata de los padres. Ya ha establecido en
varias oportunidades esta Corte que la primera obligada a proveer
la atención y los cuidados necesarios para garantizar el desarrollo
integral de los niños es la familia, y que el Estado sólo deberá
intervenir para proteger a los menores en forma subsidiaria,
cuando la familia no esté en posición de cumplir con sus cometidos
propios. Así, en la sentencia T-752 de 1998 (M.P. Alfredo Beltrán
Sierra), se estableció que corresponde al Estado asumir la
obligación genérica de asistir y proteger a los niños para
garantizar su adecuado desarrollo y el ejercicio de sus derechos,
cuando quiera que la familia, en tanto principal obligada, no esté
en condiciones de hacerlo; y en la sentencia SU-225 de 1998 (M.P.
Eduardo Cifuentes Muñoz), se afirmó: “si el núcleo familiar no
está en capacidad fáctica de satisfacer las carencias más
elementales de los niños a su cuidado, compete al Estado,
subsidiariamente, asumir la respectiva obligación”. En el mismo
sentido, el artículo 3 del Código del Menor establece que la
protección, el cuidado y la asistencia que los niños requieren para
su adecuado desarrollo corresponde en primer lugar a los padres o
demás familiares legalmente obligados a proveerlos, y que
únicamente cuando éstos no se encuentren en capacidad de cumplir
con tal deber, será el Estado quien lo asuma, “con criterio de
subsidiaridad”. // El deber primordial de la familia es el de proveer
las condiciones para que los niños crezcan y se desarrollen
adecuadamente como personas dignas; ello conlleva tanto la
obligación de preservar a los menores de todas las amenazas que
se pueden cernir sobre su proceso de desarrollo armónico, como el
deber positivo de contribuir a que dicho proceso se desenvuelva
con las mayores ventajas y beneficios posibles, en términos
materiales, psicológicos y afectivos.”34(Subrayas fuera de texto)
33 Sentencia T-510 del 19 de junio de 2003, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
34 Sentencia T-510 del 19 de junio de 2003, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
Expediente T-2.622.716
41
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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Así las cosas, sostuvo la Corte en Sentencia T-671 de 2010 35, que en el
análisis de los casos en los cuales los niños han sido separados de su familia
biológica, es imprescindible contar con razones suficientes que justifiquen la
intervención del Estado en las relaciones familiares biológicas. Como se ha
reiterado en apartes anteriores, los niños son titulares de un derecho
fundamental prevaleciente a tener una familia y no ser separados de ella; a su
vez, la familia en tanto institución social básica es objeto de claras
protecciones constitucionales, que impiden que las autoridades o los
particulares intervengan en su fuero interno o perturben las relaciones que la
conforman, sin que existan razones de peso previamente establecidas por el
ordenamiento jurídico que así lo justifiquen, y únicamente de conformidad
con el procedimiento establecido en la ley y teniendo en cuenta las
circunstancias particulares del caso concreto.
3.5.2.4. Igualmente, y como conclusión, la citada sentencia T-510 de 2003,
explicó que existe una presunción constitucional a favor de la familia
biológica, en el sentido de que es este grupo familiar el que, en principio y por
el hecho físico del nacimiento, se encuentra situado en una mejor posición
para brindar al niño las condiciones básicas de cuidado y afecto que requiere
para desarrollarse. En ella se explicó:
“esta presunción, que se deduce del mandato del artículo 44
Superior según el cual los niños tienen un derecho fundamental a
no ser separados de su propia familia, y forma parte de los
criterios jurídicos existentes para determinar el interés superior de
menores en casos concretos, no obedece a un “privilegio” de la
familia natural sobre otras formas de familia - ya que todas las
distintas formas de organización familiar son merecedoras de la
misma protección -, sino al simple reconocimiento de un hecho
físico: los niños nacen dentro de una determinada familia
biológica, y sólo se justificará removerlos de dicha familia cuando
existan razones significativas para ello reguladas en las leyes
vigentes. / En otras palabras, el derecho constitucional de los niños
a estar con una familia y no ser separados de ella, se materializa
prima facie, y como consecuencia del hecho biológico del
nacimiento, en el seno de la familia constituida por sus
progenitores; por ello, cuando los padres sean conocidos y no
estén en circunstancias que hagan prever que el niño no se
desarrollará integralmente ni recibirá el amor y cuidado
necesarios con ellos, el interés prevaleciente del menor es estar con
ellos, salvo que en cada caso se demuestre lo contrario”.
(Subrayas fuera de texto)
Advirtió la Corte en la sentencia en mención que “la presunción a favor de la
familia biológica únicamente puede ser desvirtuada con argumentos
35 M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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poderosos sobre su ineptitud para asegurar el bienestar del niño, o sobre la
existencia de riesgos o peligros concretos para el desarrollo de éste”. Es
decir, se justificará que el Estado intervenga en un determinado grupo familiar
sólo cuando quiera que éste represente un riesgo determinado para el
desarrollo de los niños que forman parte de él por vínculos biológicos.
4.6. CRITERIOS JURÍDICOS PARA DETERMINAR EL INTERÉS
SUPERIOR DEL NIÑO
En sentencia T-968 de 2009, la Sala Segunda de Revisión de Tutelas, realizó
el análisis normativo y jurisprudencial que se expone a continuación, sobre el
principio de interés superior de los niños, identificando los criterios hasta
ahora previstos para determinarlo en los casos particulares.
Comienza por explicar que la Corte ha señalado de manera reiterada y ha sido
enfática en ello, que todas las actuaciones en las que se encuentren
involucrados niños, deben estar siempre orientadas por el principio del interés
superior.36 En ese sentido, el Código de la Infancia y la Adolescencia ha
definido el interés superior de los niños, las niñas y los adolescentes como “el
imperativo que obliga a todas las personas a garantizar la satisfacción
integral y simultánea de todos los derechos humanos, que son universales,
prevalentes e interdependientes”.
En este orden de ideas, indica que la Convención sobre los Derechos del
Niño, dispone en su artículo 3-1 que “en todas las medidas concernientes a
los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social,
los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una
consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del
niño”; y en el artículo 3-2, establece que “los Estados partes se comprometen
a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su
bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u
otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las
medidas legislativas y administrativas adecuadas”.
Igualmente, cita a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien ha
sostenido que “En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las
36 En sentencia T-408 de 1995 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz) se señalo al respecto lo siguiente: “El
denominado "interés superior" es un concepto de suma importancia que transformó sustancialmente el
enfoque tradicional que informaba el tratamiento de los menores de edad. En el pasado, el menor era
considerado "menos que los demás" y, por consiguiente, su intervención y participación, en la vida jurídica
(salvo algunos actos en que podía intervenir mediante representante) y, en la gran mayoría de situaciones
que lo afectaban, prácticamente era inexistente o muy reducida.║“Con la consolidación de la investigación
científica, en disciplinas tales como la medicina, la sicología, la sociología, etc., se hicieron patentes los
rasgos y características propias del desarrollo de los niños, hasta establecer su carácter singular como
personas, y la especial relevancia que a su status debía otorgar la familia, la sociedad y el Estado. Esta
nueva visión del menor se justificó tanto desde una perspectiva humanista - que propende la mayor
protección de quien se encuentra en especiales condiciones de indefensión -, como desde la ética que
sostiene que sólo una adecuada protección del menor garantiza la formación de un adulto sano, libre y
autónomo. La respuesta del derecho a estos planteamientos consistió en reconocerle al menor una
caracterización jurídica específica fundada en sus intereses prevalentes.”
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las
autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración
primordial a que se atenderá será el interés superior del menor”.37
Dentro de este contexto, manifiesta que para la Corte, “el interés superior del
menor no constituye un ente abstracto, desprovisto de vínculos con la
realidad concreta, sobre el cual se puedan formular reglas generales de
aplicación mecánica. Al contrario: el contenido de dicho interés, que es de
naturaleza real y relacional, sólo se puede establecer prestando la debida
consideración a las circunstancias individuales, únicas e irrepetibles de cada
menor de edad, que en tanto sujeto digno, debe ser atendido por la familia, la
sociedad y el Estado con todo el cuidado que requiere su situación
personal”.38
Con fundamento en las sentencias T-503 de 2003 y T-397 de 2004, afirma
que, si bien las autoridades administrativas y judiciales encargadas de
determinar el contenido del interés superior de los niños en casos particulares
cuentan con un margen de discrecionalidad importante para evaluar, en
aplicación de las disposiciones jurídicas relevantes y en atención a las
circunstancias fácticas de los niños implicados, cuál es la solución que mejor
satisface dicho interés, también tienen límites y deberes constitucionales y
legales respecto de la preservación del bienestar integral de los niños que
requieren su protección. Afirma, entonces, que estos deberes obligan a los
jueces y funcionarios administrativos a aplicar un grado especial de
diligencia, celo y cuidado al momento de adoptar sus decisiones,
especialmente tratándose de niños de temprana edad, cuyo proceso de
desarrollo puede verse afectado en forma definitiva e irremediable por
cualquier decisión que no atienda a sus intereses y derechos.
En consecuencia, sostiene que las decisiones adoptadas por las autoridades
administrativas competentes del Instituto de Bienestar Familiar y las
autoridades judiciales, incluyendo los jueces de tutela, con el propósito de
establecer las condiciones que mejor satisfacen el interés superior de los niños
en situaciones concretas, deben atender tanto a “(i) criterios jurídicos
relevantes, es decir, los parámetros y condiciones establecidos por el
ordenamiento jurídico para promover el bienestar infantil, como a (ii) una
cuidadosa ponderación de las circunstancias fácticas que rodean al menor
involucrado, entendidas como las circunstancias específicas del caso, visto
en su totalidad y no atendiendo a aspectos aislados.”
En este sentido, en sentencias T-510 de 200339 y T-572 de 200940, la Corte
fijó reglas constitucionales, legales y jurisprudenciales aplicables para
determinar el interés superior de cada niño, dependiendo de sus circunstancias
particulares. Veamos:
37 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-17/2002 del 28 de Agosto de 2002.
38 T-503 de 2003 y T-397 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).
39 M.P. Manuel José Cepeda Espinosa
40 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
Expediente T-2.622.716
44
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
(i) Garantía del desarrollo integral del niño. Se debe, como regla general,
asegurar el desarrollo armónico, integral, normal y sano de los niños, desde
los puntos de vista físico, psicológico, afectivo, intelectual y ético, así como
la plena evolución de su personalidad. Corresponde a la familia, la sociedad y
el Estado, brindar la protección y la asistencia necesarias para materializar el
derecho de los niños a desarrollarse integralmente, teniendo en cuenta las
condiciones, aptitudes y limitaciones propias de cada niño. El artículo 7 del
Código de la Infancia y la Adolescencia entiende por protección integral “el
reconocimiento como sujetos de derechos, la garantía y cumplimiento de los
mismos, la prevención de su amenaza o vulneración y la seguridad de su
restablecimiento inmediato en desarrollo del principio del interés superior.”
El mandato constitucional en cuestión, que debe materializarse teniendo en
cuenta las condiciones, aptitudes y limitaciones propias de cada niño, se
encuentra reflejado en los artículos 6-2 y 27-1 de la Convención sobre los
Derechos del Niño41 y en el Principio 2 de la Declaración sobre los Derechos
del Niño.
(ii) Garantía de las condiciones para el pleno ejercicio de los derechos
fundamentales del niño. Los derechos de los niños deben interpretarse de
conformidad con las disposiciones de los tratados e instrumentos de derecho
internacional público que vinculan a Colombia. El artículo 6 del Código de la
Infancia y la Adolescencia contiene un mandato contundente en este sentido:
“Las normas contenidas en la Constitución Política y en los tratados y
convenios internacionales de Derechos Humanos ratificados por Colombia,
en especial la Convención sobre los Derechos del Niño, harán parte integral
de este Código, y servirán de guía para su interpretación y aplicación. En
todo caso, se aplicará siempre la norma más favorable al interés superior del
niño, niña o adolescente.”
(iii) Protección del niño frente a riesgos prohibidos. Se debe resguardar a los
niños de todo tipo de abusos y arbitrariedades, y protegerlos frente a
condiciones extremas que amenacen su desarrollo armónico, tales como el
alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, la violencia física o moral, la
explotación económica o laboral, y en general, el irrespeto por la dignidad
humana en todas sus formas. No en vano el artículo 44 de la Carta señala que
los niños “serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física
o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y
trabajos riesgosos.” Por su parte, el artículo 20 del Código de la Infancia y la
Adolescencia establece el conjunto de riesgos graves para los niños que deben
ser evitados:
41 Artículo 6: “(…) 2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el
desarrollo del niño”.
Artículo 27: “1. Los Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su
desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. 2. A los padres u otras personas responsables por el
niño les incumbe la responsabilidad primordial de proporcionar, dentro de sus posibilidades y medios
económicos, las condiciones de vida que sean necesarias para el desarrollo del niño (…).”
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1. El abandono físico, emocional y psicoafectivo de sus padres,
representantes legales o de las personas, instituciones y
autoridades que tienen responsabilidad de su cuidado y atención.
2. La explotación económica por parte de sus padres,
representantes legales, quienes viven con ellos, o cualquier otra
persona. Serán especialmente protegidos contra su utilización en la
mendicidad.
3. El consumo de tabaco, sustancias psicoactivas, estupefacientes o
alcohólicas y la utilización, el reclutamiento o la oferta de menores
en actividades de promoción, producción, recolección, tráfico,
distribución y comercialización.
4. La violación, la inducción, el estímulo y el constreñimiento a la
prostitución; la explotación sexual, la pornografía y cualquier otra
conducta que atente contra la libertad, integridad y formación
sexuales de la persona menor de edad.
5. El secuestro, la venta, la trata de personas y el tráfico y
cualquier otra forma contemporánea de esclavitud o de
servidumbre.
6. Las guerras y los conflictos armados internos.
7. El reclutamiento y la utilización de los niños por parte de los
grupos armados organizados al margen de la ley.
8. La tortura y toda clase de tratos y penas crueles, inhumanos,
humillantes y degradantes, la desaparición forzada y la detención
arbitraria.
9. La situación de vida en la calle de los niños y las niñas.
10. Los traslados ilícitos y su retención en el extranjero para
cualquier fin.
11. El desplazamiento forzado.
12. El trabajo que por su naturaleza o por las condiciones en que
se lleva a cabo es probable que pueda afectar la salud, la
integridad y la seguridad o impedir el derecho a la educación.
13. Las peores formas de trabajo infantil, conforme al Convenio
182 de la OIT.
14. El contagio de enfermedades infecciosas prevenibles durante la
gestación o después de nacer, o la exposición durante la gestación
a alcohol o cualquier tipo de sustancia psicoactiva que pueda
afectar su desarrollo físico, mental o su expectativa de vida.
15. Los riesgos y efectos producidos por desastres naturales y
demás situaciones de emergencia.
16. Cuando su patrimonio se encuentre amenazado por quienes lo
administren.
17. Las minas antipersonales.
18. La transmisión del VIH-SIDA y las infecciones de transmisión
sexual.
19. Cualquier otro acto que amenace o vulnere sus derechos.
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En todo caso, se debe precisar que esta enunciación no agota todas las
distintas situaciones que pueden constituir amenazas para el bienestar de cada
niño en particular, las cuales deberán determinarse atendiendo a las
circunstancias del caso concreto.
(iv) Equilibrio entre los derechos de los niños y los derechos de sus padres,
sobre la base de que prevalecen los derechos del niño. Es necesario preservar
un equilibrio entre los derechos del niño y los de los padres, pero cuando
quiera que dicho equilibrio se altere, y se presente un conflicto que no pueda
resolverse mediante la armonización en el caso concreto, la solución deberá
ser la que mejor satisfaga el interés superior del niño. En este contexto, los
derechos e intereses de los padres solo podrán ser antepuestos a los del niño
cuando ello satisfaga su interés prevalente. La forma en que se deben
armonizar los derechos y resolver los conflictos entre los intereses de los
padres y los intereses del niño, no se puede establecer en abstracto, sino en
función de las circunstancias de cada caso particular y sin que pueda, en
ningún caso, poner en riesgo la vida, salud, estabilidad o desarrollo integral
del niño, ni generar riesgos prohibidos para su desarrollo, so pena de que el
Estado intervenga para resguardar los intereses prevalecientes del niño en
riesgo. “El sentido mismo del verbo ‘prevalecer’ 42 implica, necesariamente,
el establecimiento de una relación entre dos o más intereses contrapuestos en
casos concretos, entre los cuales uno (el del menor) tiene prioridad en caso
de no encontrarse una forma de armonización”. Por lo tanto, en situaciones
que se haya de determinar cuál es la opción más favorable para un menor en
particular, se deben necesariamente tener en cuenta los derechos e intereses
de las personas vinculadas con tal menor, en especial los de sus padres,
biológicos o de crianza; “sólo así se logra satisfacer plenamente el mandato
de prioridad de los intereses de los niños, ya que éstos son titulares del
derecho fundamental a formar parte de una familia, por lo cual su situación
no debe ser estudiada en forma aislada, sino en el contexto real de sus
relaciones con padres, acudientes y demás familiares e interesados. Esta es la
regla que establece el artículo 3-2 de la Convención sobre Derechos del
Niño, según el cual ‘los Estados se comprometen a asegurar al niño la
protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en
cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas
responsables de él ante la ley’43.”44
(v) Provisión de un ambiente familiar apto para el desarrollo del niño. El
desarrollo integral y armónico de los niños (art. 44 CP), exige una familia en
la que los padres o acudientes cumplan con los deberes derivados de su
posición, y le permitan desenvolverse adecuadamente en un ambiente de
42 De conformidad con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “prevalecer” significa,
en su primera acepción, “sobresalir una persona o cosa; tener alguna superioridad o ventaja entre otras”.
43 En igual sentido, el artículo 5 de la Convención sobre Derechos del Niño dispone que “los estados partes
respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso, de los miembros de
la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la costumbre local, de los tutores u otras personas
encargadas legalmente del niño, de impartirle, en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección y
orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la presente convención”.
44 Sentencia T-510 de 2003 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).
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cariño, comprensión y protección. Al respecto el art. 22 del Código de la
Infancia y la Adolescencia prevé que “los niños, las niñas y los adolescentes
tienen derecho a tener y crecer en el seno de una familia, a ser acogidos y a
no ser expulsados de ella.”
(vi) Necesidad de razones poderosas que justifiquen la intervención del
Estado en las relaciones paterno/materno - filiales. El solo hecho de que el
niño pueda estar en mejores condiciones económicas no justifica de por sí una
intervención del Estado en la relación con sus padres; deben existir motivos
adicionales poderosos, que hagan temer por su bienestar y desarrollo, y
justifiquen las medidas de protección que tengan como efecto separarle de su
familia biológica. “Lo contrario equivaldría a efectuar una discriminación
irrazonable entre niños ricos y niños pobres, en cuanto a la garantía de su
derecho a tener una familia y a no ser separados de ella - un trato
frontalmente violatorio de los artículos 13 y 44 de la Carta.” Asimismo, lo
dispone el artículo 22 del Código de la Infancia y la Adolescencia.
4.7. FINALIDAD Y LÍMITES CONSTITUCIONALES AL PROCESO
ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE
DERECHOS Y SU CONTROL JURISDICCIONAL
4.7.1. La Corte ha precisado que en materia de respeto al derecho
fundamental al debido proceso (art 29 C.P.), las autoridades competentes
tienen el deber constitucional y legal de garantizar, el respeto al derecho de
defensa y el mantenimiento de igualdad de las partes (arts. 29, 13 C.P. y 4
C.P.C).
En este sentido, es preciso señalar que en el trámite de protección de los
derechos de los niños en situación de vulnerabilidad, se encuentran
involucrados no sólo el derecho fundamental de los niños y las niñas a tener
una familia, sino también un conjunto mucho más amplio de derechos
fundamentales constitucionales cuyos titulares no son únicamente los niños y
las niñas sujetos de las medidas de protección, sino también sus familiares.
Con fundamento en lo anterior, el Código de la Infancia y la Adolescencia
prevé las reglas y etapas del proceso administrativo de restablecimiento de
derechos de los niños y el respeto al debido proceso está expresamente
consagrado en el artículo 26, que dispone:
“Los niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho a que se les
apliquen las garantías del debido proceso en todas las actuaciones
administrativas y judiciales en que se encuentren involucrados.
En toda actuación administrativa, judicial o de cualquier otra
naturaleza en que estén involucrados, los niños, las niñas y los
adolescentes, tendrán derecho a ser escuchados y sus opiniones
deberán ser tenidas en cuenta.”
Expediente T-2.622.716
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En consecuencia, específicamente en relación con el trámite de adopción,
“todas las decisiones que se tomen en el curso de ese proceso deben estar
plenamente justificadas en la aplicación de normas claras, unívocas,
públicas y sometidas a los valores, principios y derechos constitucionales
que tienden a garantizar la adecuada formación de los menores y su
desarrollo libre y armónico”45.
Ha dicho la Corte:
“Resulta indiscutible que a la luz de los principios que orientan la
Constitución Política, los derechos de los niños prevalecen sobre
los de los demás (art. 44 C.P.), principio éste que tiene desarrollo
legislativo en el deber de todas las personas y las entidades tanto
públicas como privadas, de atender el interés superior del menor
(art. 20 C. del M.) y en la interpretación finalista de las normas
establecidas para su protección (art. 22 ibídem). Sin embargo, no
pueden las autoridades públicas olvidar que todas sus decisiones
deben ser el resultado de un procedimiento respetuoso de las
formas propias de cada juicio (art. 29 C.P.), mucho menos los
defensores de familia para quienes es imperativa la sujeción a la
Constitución y a la ley, por cuanto, las decisiones que adoptan
afectan directamente a la familia y por ende a la sociedad. Por
ello, tienen el deber constitucional y legal de garantizar como el
que más, el respeto al derecho de defensa y el mantenimiento de
igualdad de las partes (arts. 29, 13 C.P. y 4 C.P.C).”46
En ese sentido, la Corte se pronunció en un caso de tutela adelantado contra
el ICBF:
“A pesar de que el ICBF tiene como finalidad la protección de los
menores mediante sus actuaciones, esta entidad se debe ceñir a los
trámites administrativos que le establezcan las leyes o decretos
que lo regulan. Dentro de los procesos de colocación familiar en
hogar amigo o en hogar sustituto, los de declaración de estado de
abandono y en general en todos los trámites que surta la
mencionada entidad en pro de los menores, se debe permitir la
participación de los padres de los menores, en caso de que los
tengan, como partes con derecho a ser escuchados por el ICBF, y
a manifestar su consentimiento, en caso de que la ley contemple
que así se debe hacer para que se tomen decisiones como el dar en
adopción a los menores.
45 Sentencia T-587 del 20 de octubre de 1998 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz .
46 Sentencia T-209 del 20 de marzo de 2002 M.P. Alfredo Beltrán Sierra
Expediente T-2.622.716
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Se vulnera el debido proceso si estando legitimada una persona
para actuar dentro de un trámite surtido, no se le tiene en cuenta.
Sin embargo tal legitimación debe estar probada.” 47
4.7.2. Se entiende por restablecimiento de los derechos de los niños, las niñas
y los adolescentes, la restauración de su dignidad e integridad como sujetos y
de la capacidad para hacer un ejercicio efectivo de los derechos que le han
sido vulnerados (art.50 del Código de la Infancia y la Adolescencia). Es
responsabilidad del Estado, a través de sus autoridades, informar, oficiar o
conducir ante la policía, las defensorías de familia, las comisarías de familia
o en su defecto, ante los inspectores de policía o las personerías municipales
o distritales, a todos los niños, las niñas y adolescentes que se encuentren en
condiciones de riesgo o vulnerabilidad.
Las autoridades administrativas competentes para el restablecimiento de los
derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, según el artículo 96 del
Código de la Infancia y la Adolescencia, son los defensores de familia y
comisarios de familia, quienes se encargan de prevenir, garantizar y
restablecer los derechos reconocidos en los tratados internacionales, en la
Constitución Política y en el Código de la Infancia y la Adolescencia; éstos
cuentan con un equipo técnico e interdisciplinario, cuyos conceptos tienen el
carácter de dictamen pericial. Ahora bien, sólo los Defensores de Familia son
competentes para dictar las resoluciones de adoptabilidad.
En ejercicio del restablecimiento, las autoridades deberán surtir una serie de
procedimientos tendientes a garantizar el cumplimiento de cada uno de los
derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, y se procederá a tomar las
medidas pertinentes (arts. 51, 52, 53 del Código de la Infancia y la
Adolescencia).
Así, la Ley 1098 de 2006, en su artículo 52, ubicado en el Capítulo II
referente a “Medidas de restablecimiento de los derechos”, prevé una
obligación general a cargo de las autoridades públicas, en el sentido de
verificar la garantía de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes,
examen que comprenderá la realización de un estudio sobre los siguientes
aspectos:
“1. El Estado de salud física y psicológica.
2. Estado de nutrición y vacunación.
3. La inscripción en el registro civil de nacimiento.
4. La ubicación de la familia de origen.
47 Sentencia T-881 del 16 de agosto de 2001 M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
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5. El Estudio del entorno familiar y la identificación tanto de
elementos protectores como de riesgo para la vigencia de los
derechos.
6. La vinculación al sistema de salud y seguridad social.
7. La vinculación al sistema educativo.
Parágrafo 1°. De las anteriores actuaciones se dejará constancia
expresa, que servirá de sustento para definir las medidas
pertinentes para el restablecimiento de los derechos.
Parágrafo 2°. Si la autoridad competente advierte la ocurrencia de
un posible delito, deberá denunciarlo ante la autoridad penal.
Una vez adelantada la anterior verificación, la autoridad competente contará
con los suficientes elementos de juicio para adoptar alguna de las siguientes
medidas de restablecimiento de derechos, consignadas en el artículo 53 de la
Ley 1098 de 2006:
“1. Amonestación con asistencia obligatoria a curso pedagógico.
2. Retiro inmediato del niño, niña o adolescente de la actividad
que amenace o vulnere sus derechos o de las actividades ilícitas en
que se pueda encontrar y ubicación en un programa de atención
especializada para el restablecimiento del derecho vulnerado.
3. Ubicación inmediata en medio familiar.
4. Ubicación en centros de emergencia para los casos en que no
procede la ubicación en los hogares de paso.
5. La adopción.
6. Además de las anteriores, se aplicarán las consagradas en otras
disposiciones legales, o cualquier otra que garantice la protección
integral de los niños, las niñas y los adolescentes.”
De manera complementaria, los artículos 54 y siguientes desarrollan el
contenido y el alcance de cada una de estas medidas de restablecimiento de
derechos. Para efectos de la resolución del caso concreto, interesa destacar las
siguientes:
“Artículo 54. Amonestación. La medida de amonestación consiste
en la conminación a los padres o a las personas responsables del
cuidado del niño, niña o adolescente sobre el cumplimiento de las
obligaciones que les corresponden o que la ley les impone.
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Comprende la orden perentoria de que cesen las conductas que
puedan vulnerar o amenazar los derechos de los niños, las niñas y
los adolescentes, con la obligación de asistir a un curso
pedagógico sobre derechos de la niñez, a cargo de la Defensoría
del Pueblo, so pena de multa convertible en arresto.
Artículo 56. Ubicación en familia de origen o familia extensa. Es
la ubicación del niño, niña o adolescente con sus padres, o
parientes de acuerdo con lo establecido en el artículo 61 del
Código Civil, cuando estos ofrezcan las condiciones para
garantizarles el ejercicio de sus derechos.
Si de la verificación del estado de sus derechos se desprende que la
familia carece de recursos económicos necesarios para
garantizarle el nivel de vida adecuado, la autoridad competente
informará a las entidades del Sistema Nacional de Bienestar
Familiar, para que le brinden a la familia los recursos adecuados
mientras ella puede garantizarlos.
Artículo 59. Ubicación en Hogar Sustituto. Es una medida de
protección provisional que toma la autoridad competente y consiste
en la ubicación del niño, niña o adolescente en una familia que se
compromete a brindarle el cuidado y atención necesarios en
sustitución de la familia de origen.
Esta medida se decretará por el menor tiempo posible de acuerdo
con las circunstancias y los objetivos que se persiguen sin que
pueda exceder de seis (6) meses. El Defensor de Familia podrá
prorrogarla, por causa justificada, hasta por un término igual al
inicial, previo concepto favorable del Jefe Jurídico de la Dirección
Regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. En
ningún caso podrá otorgarse a personas residentes en el exterior ni
podrá salir del país el niño, niña o adolescente sujeto a esta
medida de protección, sin autorización expresa de la autoridad
competente.”
Artículo 61. Adopción. La adopción es, principalmente y por
excelencia, una medida de protección a través de la cual, bajo la
suprema vigilancia del Estado, se establece de manera irrevocable,
la relación paterno-filial entre personas que no la tienen por
naturaleza.”
Una vez verificado que los derechos no se encuentran garantizados 48, se dicta
un auto de apertura de investigación de conformidad con lo dispuesto por el
48 Ver al respecto Sentencia T-671 de 2010, M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
Expediente T-2.622.716
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artículo 99 del Código de la Infancia y la Adolescencia, en el cual deberá
consignarse:
1) La identificación y citación de los responsables;
2) la identificación y citación de implicados en la vulneración;
3) las medidas provisionales de urgencia que se tomen; y
4) la orden de práctica de pruebas necesarias.
Dicho auto deberá notificarse personalmente de acuerdo a los artículos 314 y
315 del Código de Procedimiento Civil, si se conoce la identidad y dirección
de las personas interesadas. Cuando el citado no comparezca dentro de la
oportunidad señalada, deberá notificarse por aviso, de conformidad con los
artículos 315, numeral 3, y 320 del C.P.C. En el evento de desconocerse la
identidad y direcciones de las personas a citar, deberá notificarse mediante
publicación en una página de Internet del ICBF, por tiempo no inferior a 5
días y por transmisión en un medio masivo de comunicación, pudiéndose
incluir una fotografía del niño.
El trámite se encuentra regulado por el artículo 100 de dicho Estatuto y
empieza con la determinación de si se trata de un asunto conciliable o no. En
el primer evento, se fijará audiencia de conciliación dentro de los 10 días
siguientes a la ocurrencia de los hechos y en caso de lograrse acuerdo, se
levanta acta con la constancia de lo acordado y de su aprobación.
Si se trata de un asunto no conciliable o si la conciliación fracasa, se adoptará
Resolución motivada estableciendo obligaciones de protección, incluyendo la
provisión de alimentos, y regulando lo relacionado con la custodia y las
visitas.
Luego, el funcionario correrá traslado de la solicitud por cinco días para que
se pronuncien los interesados o implicados y se aporten las pruebas que
quieran hacerse valer. Vencido el traslado se decretan pruebas, se fija fecha de
audiencia de práctica de pruebas y en ella se falla mediante Resolución
motivada, sólo procediendo contra la misma recurso de reposición que deberá
interponerse verbalmente en la audiencia, por quienes asistieron a la misma.
Esta actuación administrativa debe culminar dentro de los 4 meses siguientes
a la solicitud o apertura oficiosa y, excepcionalmente el Director General del
ICBF puede prorrogarlo por dos (2) meses más. La reposición contra la
resolución de adoptabilidad debe resolverse dentro de los 10 días siguientes al
vencimiento del término para interponerlo. La resolución de adoptabilidad
deberá notificarse por estrados a quienes asistieron y por estado a quienes no
comparecieron.
Vencido el término para fallar o para resolver el recurso de reposición sin
haberse emitido la decisión correspondiente, la autoridad administrativa
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pierde competencia y debe remitir inmediatamente el expediente al juez de
familia para que, de oficio, adelante el proceso.
Igualmente, cuando existe oposición a la resolución de adoptabilidad durante
el trámite o dentro de los 20 días siguientes a la ejecutoria de la resolución de
adoptabilidad, debe remitirse el asunto al Juez de Familia para que resuelva
sobre su homologación.
Así, establece el artículo 100 del Código de la Infancia y la Adolescencia que
“resuelto el recurso de reposición [presentado en contra de la resolución de
adoptabilidad] o vencido el término para interponerlo, el expediente deberá
ser remitido al juez de familia para homologar el fallo, si dentro de los cinco
días siguientes a su ejecutoria alguna de las partes o el Ministerio Público lo
solicita con expresión de las razones en que se funda su inconformidad. El
juez resolverá en un término no superior a 10 días”
Además, el 107 de ese mismo Estatuto señala que “En la resolución que
declare la situación de adoptabilidad o de vulneración de derechos del niño,
niña o adolescente, se ordenará una o varias de las medidas de
restablecimiento consagradas en este Código.
En la misma resolución se indicará la cuota mensual que deberán
suministrar los padres o las personas de quienes dependa el niño, la niña o el
adolescente, para su sostenimiento mientras se encuentre bajo una medida de
restablecimiento, cuando a ello haya lugar.
PARÁGRAFO 1o. Dentro de los veinte días siguientes a la ejecutoria de la
resolución que declara la adoptabilidad podrán oponerse las personas a
cuyo cargo estuviere el cuidado, la crianza y educación del niño, niña o
adolescente, aunque no lo hubieren hecho durante la actuación
administrativa. Para ello deberán expresar las razones en que se fundan y
aportar las pruebas que sustentan la oposición (…)”
A su vez, el artículo 108 del mismo estatuto, dispone: “Cuando se declare la
adoptabilidad de un niño, una niña o un adolescente habiendo existido
oposición en la actuación administrativa, y cuando la oposición se presente
en la oportunidad prevista en el parágrafo primero del artículo anterior, el
Defensor de Familia deberá remitir el expediente al Juez de Familia para
su homologación.
En los demás casos la resolución que declare la adoptabilidad producirá,
respecto de los padres, la terminación de la patria potestad del niño, niña o
adolescente adoptable y deberá ser inscrita en el libro de varios de la notaría
o de la oficina de registro civil.”
Igualmente, para entender los extremos de la función del Juez de Familia en el
trámite de homologación, es imperativo hacer referencia al contenido del
Expediente T-2.622.716
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parágrafo segundo del artículo 100 del Código de la Infancia y la
Adolescencia, que dispone: “En todo caso, la actuación administrativa
deberá resolverse dentro de los cuatro meses siguientes a la fecha de la
presentación de la solicitud o a la apertura oficiosa de la investigación, y el
recurso de reposición que contra el fallo se presente deberá ser resuelto
dentro de los diez días siguientes al vencimiento del término para
interponerlo. Vencido el término para fallar o para resolver el recurso de
reposición sin haberse emitido la decisión correspondiente, la autoridad
administrativa perderá competencia para seguir conociendo del asunto y
remitirá inmediatamente el expediente al Juez de Familia para que, de
oficio, adelante la actuación o el proceso respectivo. Cuando el Juez reciba
el expediente deberá informarlo a la Procuraduría General de la Nación
para que se promueva la investigación disciplinaria a que haya lugar.”
El trámite de homologación que se habilita por oposición a la resolución de
adoptabilidad comienza entonces al presentarse oposición por cualquiera de
las personas encargadas del cuidado, crianza y educación de la niña, niño o
adolescente, durante la actuación administrativa, o dentro de los 20 días de
ejecutoria de la resolución de adoptabilidad.
Una vez admitido el asunto por parte del Juez de Familia, éste podrá correr
traslado al Ministerio Público y al Defensor de Familia adscrito al Juzgado
para que rindan concepto. En virtud de lo dispuesto por el artículo 123 del
Código de la Infancia y la Adolescencia, se tiene que si el Juez encuentra el
incumplimiento de algún requisito legal previsto para la actuación
administrativa de restablecimiento de derechos encaminada a la adoptabilidad
del niño, podrá devolver el expediente al Defensor de Familia para que lo
subsane. Luego de verificado el cumplimiento de dichos requisitos legales, el
Juez decidirá si homologa la resolución expedida en ese sentido.
En caso de homologarla, el Defensor de Familia dictará resolución
consignando dicha decisión. La homologación tiene como efectos la pérdida
de los derechos de patria potestad, su inscripción en el libro de varios de la
Notaría o de la oficina de Registro del Estado Civil y el inicio del proceso
judicial de adopción.
En caso de no homologación, también el Defensor de Familia dictará
resolución en ese sentido, se procederá a la subsanación de irregularidades
advertidas o a tomar otro tipo de medidas o decisiones distintas a la
adoptabilidad, a favor del niño, niña o adolescente involucrado.
Se ha visto entonces, que las decisiones que dentro de este proceso se
adopten, son de vital importancia precisamente por el tipo de intereses que
están en juego, sobretodo en relación con el deber reforzado de protección y
garantía de los derechos del niño involucrado. Es por esto que la observancia
de la práctica de todas las pruebas pertinentes posibles, sean indispensables
para que los padres o familiares del niño gocen de las garantías que ofrece el
derecho al debido proceso, y corresponde al juez de familia ejercer el control
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de legalidad a él conferido, motivando suficientemente las razones que lo
justifiquen.
Así las cosas, ha concluido la jurisprudencia constitucional, en relación con la
actuación administrativa de restablecimiento de derechos49, que la adopción
de estas medidas (amonestación, ubicación en familia de origen o extensa, en
hogar de paso o sustituto llegando hasta la adopción), debe encontrarse
precedida y soportada por labores de verificación, encaminadas a
“determinar la existencia de una real situación de abandono, riesgo o peligro
que se cierne sobre los derechos fundamentales del niño, niña o
adolescente”.
En este orden de ideas, el decreto y la práctica de medidas de restablecimiento
de derechos, si bien se amparan en la Constitución, en especial, en el artículo
44 Superior, también es cierto que las autoridades administrativas
competentes para su realización deben tener en cuenta50:
1) la existencia de una lógica de gradación entre cada una de ellas;
2) la proporcionalidad entre el riesgo o vulneración del derecho y la
medida de protección adoptada;
3) la solidez del material probatorio;
4) la duración de la medida; y
5) las consecuencias negativas que pueden comportar algunas de ellas en
términos de estabilidad emocional y psicológica del niño, niña o
adolescente.
En pocas palabras, las autoridades administrativas, al momento de decretar y
practicar medidas de restablecimiento de derechos, deben “ejercer tales
competencias legales de conformidad con la Constitución, lo cual implica
proteger los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes con
base en criterios de racionalidad y proporcionalidad; lo contrario,
paradójicamente, puede acarrear un desconocimiento de
51
aquéllos” (Subrayas fuera de texto).
El trámite de la homologación tiene entonces por objeto revisar el
cumplimiento de los requisitos constitucionales y legales del debido proceso
y, además, es un mecanismo de protección eficaz para que las personas
afectadas por la resolución recobren sus derechos mediante la solicitud de
terminación de sus efectos, demostrando que las circunstancias que le dieron
49 Sentencia T-572 de 2009, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
50 Ibíd.
51 Ibíd.
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56
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origen se han superado y que razonablemente se puede pensar que no se
repetirán (Sentencias T-079 de 1993 y T-293 de 1999).
4.7.3. En relación con el alcance de la competencia del juez de familia en el
marco del proceso de homologación, en un principio, la Corte Constitucional,
en sentencia T-079 de 1993 (M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz), interpretó el
contenido del artículo 56 del Código del Menor que establecía que las
decisiones administrativas que definen en forma temporal o definitiva la
situación de un niño están sujetas al control jurisdiccional de los Jueces de
Familia, en el sentido que dicho control sólo podía versar sobre el
procedimiento adelantado por la autoridad administrativa y no sobre el fondo
del asunto. En esa ocasión la Corte expresó:
“La declaración de abandono - acompañada de la medida de
protección consistente en la iniciación de los trámites de adopción
- produce ipso iure la pérdida de la patria potestad (C. del M., art.
60), salvo que se presente oportunamente oposición a la resolución
administrativa por parte de las personas a cuyo cargo estuviere el
cuidado, la crianza o la educación del menor de edad (C. del M.,
art. 61). La drasticidad de una decisión semejante para la familia y
los derechos de sus miembros llevó al legislador a prever el
mecanismo de la homologación judicial como garantía judicial de
esta clase de resoluciones.
La homologación de las decisiones de los Defensores de Familia
por parte de un Juez especializado en la misma materia constituye
un control de legalidad diseñado con el fin de garantizar los
derechos procesales de las partes y subsanar los defectos en que
se hubiere podido incurrir por parte de la autoridad
administrativa. Aunque el trámite de la homologación tiene por
objeto revisar el cumplimiento de los requisitos constitucionales y
legales del debido proceso, al juez le está vedado examinar el
fondo de la decisión. Contra la sentencia de homologación no
procede recurso alguno (C. del M., art. 63).”
Igualmente, en sentencia T-293 de 1999, esta Corporación señaló que la
homologación “es un control de legalidad sobre la actuación adelantada por
los funcionarios del ICBF, instituido para garantizar los derechos
sustanciales y procesales de los padres de los menores, o de quien los tenga
a su cuidado.
El procedimiento regulado por la ley, que debe seguirse con el fin de adoptar
medidas de protección a favor de los menores en situación de abandono o
peligro, se desenvuelve en dos fases bien diferenciadas como son: la
actuación administrativa cumplida ante las autoridades del Instituto de
Bienestar Familiar y la homologación que, eventualmente, debe surtirse ante
el juez de familia, como lo indica el art. 64. El debido proceso, por
Expediente T-2.622.716
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consiguiente, se desenvuelve de una parte en sede administrativa y de otra
con la intervención judicial, en virtud de la cual se surte el trámite de la
homologación de la decisión adoptada por las autoridades del I.C.B.F.”
Con todo, más recientemente, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, Sala de Familia, en sentencia de 30 de junio de 2005, refleja una
posición más clara en el sentido que la actuación del juez de familia que
decide la homologación de una resolución de adoptabilidad implica no sólo la
verificación del procedimiento administrativo sino también la garantía y
protección del interés superior del niño, la niña o el adolescente involucrado,
así como los derechos de los familiares. En este orden de ideas, el Tribunal
manifestó:
“el juez de familia como ejecutor de la función de policía que debe
ejercer el Estado para la protección de los derechos de los
menores, debe en virtud de la homologación, ir más allá de la
simple revisión del cumplimiento de los requisitos del debido
proceso y las exigencias del trámite administrativo, y debe hacer
una revisión de los requisitos sustanciales de asunto, esto es,
establecer si la decisión no viola derechos fundamentales de los
menores sometidos a la decisión, o lo que es lo mismo, establecer
si la medida adoptada es oportuna, conducente y conveniente
según las circunstancias especialísima que rodean al niño”.
Esta última regla jurisprudencial se traduce en que la competencia del juez de
familia no se limita a que se cumplan las reglas procesales sino que también le
permite establecer si la actuación administrativa atendió el interés superior del
niño, la niña o el adolescente en proceso de restablecimiento de derechos y,
por esta vía, también tiene el deber de ordenar las medidas que considere
necesarias para el efectivo restablecimiento de los derechos del niño.
Adicionalmente, al leer el contenido de las normas citadas, se observa que, si
bien el artículo 96 del Código de la Infancia y la Adolescencia establece como
autoridad competente en materia de restablecimiento de derechos a los
Defensores de Familia, y que, por tanto, podría argüirse que sólo esas
autoridades están facultadas para tomar decisiones sobre la adoptabilidad de
un niño, niña o adolescente, lo cierto es que el mismo estatuto otorga
potestades y competencias al Juez de Familia con igual objeto. Ello se refleja
no sólo en lo explicado en precedencia, sino también en el contenido del
artículo 100 del Código que justamente establece la posibilidad de que incluso
el juez de familia decrete la adoptabilidad. Así, teniendo en cuenta que el juez
especializado tiene la virtualidad de ejercer esas funciones, ineludiblemente
ello se traduce en que su función en el proceso de homologación no se
restringe a un mero control sobre las formas y el procedimiento de la
actuación administrativa, incluso cuando no llega en aplicación del artículo
100, sino del artículo 108, es decir, en el evento en que exista oposición a la
resolución de adoptabilidad.
Expediente T-2.622.716
58
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Ahora bien, se hace necesario aclarar también que cuando el asunto llega a
manos del Juez de Familia, por cualquiera de las aludidas vías, adquiere la
característica de ser un asunto bajo su control, de tal manera que el hecho de
ser una actuación de única instancia y que no admite recurso no le resta
legitimidad ni puede considerarse violatoria del derecho de defensa como
garantía del debido proceso. En ese sentido se pronunció la Corte
Constitucional en sentencia C-228 de 2008 (M.P. Jaime Araújo Rentaría) al
declarar exequible el parágrafo segundo del artículo 100 referenciado, bajo las
siguientes consideraciones:
“el interés superior de los niños, niñas y adolescentes y la
protección especial que debe dispensarles el Estado, además de la
familia y la sociedad, exige celeridad, oportunidad y eficacia en el
desarrollo de las actuaciones estatales y la adopción de las
decisiones correspondientes. Por ello es razonable que la expresión
demandada señale los términos mencionados para resolver tanto la
actuación administrativa como el recurso de reposición que
procede contra dicha resolución.
En el mismo sentido, también es razonable que si el funcionario
administrativo competente incumple esos términos, el legislador
disponga un mecanismo sustitutivo que permita resolver la
solicitud formulada, la investigación oficiosa o el recurso de
reposición en las citadas condiciones de celeridad, oportunidad y
eficacia, y para tal efecto su asignación a la jurisdicción
especializada es claramente adecuada. Ante ella, como está
contemplado en las normas procedimentales respectivas, los
interesados podrán hacer valer sus derechos y ejercer el derecho
de defensa.
Por consiguiente, dicha expresión no vulnera el derecho de defensa
consagrado en el Art. 29 de la Constitución y será declarada
exequible, por el cargo planteado.” (Negrillas fuera de texto)
En ese sentido, se tiene que la función de control judicial de legalidad de la
resolución de adoptabilidad va más allá de la verificación del cumplimiento
de los requisitos formales del procedimiento administrativo. Es así, que con
presentarse la oposición por parte de los padres o de los familiares o con el
incumplimiento de los términos por parte de las autoridades administrativas
competentes, el asunto merece la mayor consideración y adecuado escrutinio
del juez de familia con el fin de que exista claridad sobre la real garantía de
los derechos fundamentales del niño, la niña o el adolescente involucrado y de
su interés superior52.
52 Cfr. Sentencia T-671 de 2010, M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
Expediente T-2.622.716
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De manera que el Defensor de Familia no puede obviar las consideraciones
hechas por los jueces de familia en el marco del proceso de homologación de
las resoluciones de adoptabilidad, y su actuación posterior cuando éste ha
negado dicha homologación, deberá enmarcarse dentro de lo dispuesto por la
respectiva providencia judicial. Así que, si el juez decide no homologar y su
motivación se fundamenta en que no hay razones suficientes para que los
niños involucrados se encuentren por fuera de su medio familiar, tendrá el
Defensor de Familia que tomar las medidas pertinentes para su reintegro.
Ahora bien, con base en lo expuesto sobre la competencia de los jueces de
familia en el marco de los procesos de homologación, éstos, como garantes de
los derechos de los niños y de su interés superior deben tomar las medidas
necesarias para restablecer dichos principios cuando evidencien situaciones de
clara vulneración
4.8. LOS DERECHOS REPRODUCTIVOS COMO DERECHOS
FUNDAMENTALES
4.8.1. Si bien estos derechos no fueron invocados por los accionantes como
vulnerados y que el objeto de la tutela es exclusivamente el reintegro de los
niños a su medio familiar, esta Sala encuentra pertinente referirse a los
mismos teniendo en cuenta que, al parecer, una de las exigencias hechas por
el ICBF a los accionantes para “poder recuperar a sus hijos” fue que ambos
se realizaran intervenciones quirúrgicas tendientes a evitar la procreación,
esto es, la ligadura de trompas en el caso de Helena, y la vasectomía en el
caso de Diego. Así que, es necesario estudiar el actual estado de cosas sobre
la garantía y protección de los derechos sexuales y reproductivos,
especialmente de los segundos. Esta información fue obtenida por la Sala en
las declaraciones rendidas por los accionantes ante el despacho del
Magistrado Ponente, de las mismas se corrió traslado tanto al Defensor de
Familia del Centro Zonal Santa Fe como a la Directora del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar con el objeto de que se pronunciaran sobre
lo allí afirmado. El término concedido venció en silencio y, a la fecha, no se
ha allegado respuesta alguna por parte del ICBF.
4.8.2. Así, la sentencia T-732 de 200953 realizó un completo estudio sobre su
desarrollo tanto en el ámbito internacional como en el ámbito interno.
Comienza dicha providencia por definir que los derechos sexuales y
reproductivos, “reconocen y protegen la facultad de las personas, hombres y
mujeres, de tomar decisiones libres sobre su sexualidad y su reproducción y
otorgan los recursos necesarios para hacer efectiva tal determinación”54.
Esta definición, explica la sentencia en cita, refleja que la garantía de estos
derechos implica la existencia en cabeza del Estado tanto de un deber de
53 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
54 Consideración No. 6
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abstención, como de un deber de carácter prestacional consistente en la
obligación de adoptar todas las medidas necesarias para hacer de esa libertad
de decisión sobre la sexualidad y la reproducción, un derecho efectivo. De
manera que, “en esta tarea, tanto el legislador como la administración
deberán respetar los mandatos constitucionales y los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia que hacen
parte del bloque de constitucionalidad (artículo 93 de la Constitución), para
lo cual deben tener en cuenta las interpretaciones que los órganos
autorizados han hecho sobre el alcance de los derechos que reconocen estas
normas”55.
4.8.3. En relación específicamente con los derechos reproductivos, señala la
providencia en comento que, con fundamento en la Constitución, la
jurisprudencia constitucional y los tratados internacionales sobre derechos
humanos ratificados por Colombia, estos derechos reconocen y protegen (i) la
autodeterminación reproductiva y (ii) el acceso a servicios de salud
reproductiva.
4.8.3.1. La autodeterminación reproductiva “reconoce, respeta y garantiza
la facultad de las personas de decidir libremente sobre la posibilidad de
procrear o no, cuándo y con qué frecuencia”56. Este derecho se encuentra
normativamente consagrado en el 42 de la Constitución cuando dispone que
“la pareja tiene derecho a decidir libre y responsablemente el número de sus
hijos”. Igualmente, el artículo 16, ordinal e), de la Convención para la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la mujer –
CEDAW-57 reconoce el derecho de la mujer y el hombre a decidir libremente
sobre el número de sus hijos e hijas y el intervalo entre los nacimientos.
Señala entonces la sentencia T-732 de 2009 que:
“Este derecho reconoce a las personas, en especial las mujeres, el
derecho a estar libres de todo tipo de interferencias en la toma de
decisiones reproductivas, incluida la violencia física y psicológica,
la coacción y la discriminación, pues no se deben sufrir tratos
desiguales injustificados por razón de las decisiones
reproductivas, sea que se decida tener descendencia o no
(artículos 13 y 42 de la Constitución58 y artículo 11.2 de la
CEDAW59). Por tanto, se viola el derecho a la autodeterminación
55 Sentencia T-732 de 2009, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
56 Ibíd.
57 Ratificada por Colombia desde 1982.
58 “La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación”.
59 “1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra
la mujer en la esfera del empleo a fin de asegurar a la mujer, en condiciones de igualdad con los hombres,
los mismos derechos, en particular: (…) 2. A fin de impedir la discriminación contra la mujer por razones
de matrimonio o maternidad y asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los Estados Partes tomarán
medidas adecuadas para: a) Prohibir, bajo pena de sanciones, el despido por motivo de embarazo o licencia
de maternidad y la discriminación en los despidos sobre la base del estado civil (…)”.
Expediente T-2.622.716
61
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reproductiva cuando se presentan, por ejemplo, embarazos,
esterilizaciones, abortos o métodos de anticoncepción forzados60 o
cuando se solicitan pruebas de esterilización61 o de embarazo62
para acceder o permanecer en un empleo” (Negrillas fuera de
texto).
Además, afirma que este tipo de decisiones son personales, pues “[l]a
decisión [de la mujer] de tener hijos…no debe…estar limitada por el
cónyuge, el padre, el compañero o el gobierno”63.
4.8.3.2. En relación con el derecho a acceder a los servicios de salud
reproductivos, la sentencia en cita estableció que incluye las siguientes
prerrogativas:
“(i) Educación e información sobre toda gama de métodos
anticonceptivos, acceso a los mismos y posibilidad de elegir aquél
de su preferencia, prestación que está reconocida en los artículos
1064 y 1265 de la CEDAW y en el artículo 24 de la Convención sobre
los Derechos del Niño y la Niña66.
60 COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. “Capítulo VII Los Derechos de la
Mujer” en Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en el Perú, junio, 2000, párr. 26.
En el mismo sentido, COMITÉ PARA LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE
DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER. Recomendación General Nº 19: La violencia contra la mujer,
1992, párr. 22; COMITÉ PARA LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN
CONTRA LA MUJER. Recomendación General Nº 21 La igualdad en el matrimonio y en las relaciones
familiares, 1994, párr. 22; COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS. “Observación General Nº 19” en
Naciones Unidas, Recopilación de las Observaciones Generales y Recomendaciones Generales Adoptadas
por Órganos Creados en Virtud de Tratados de Derechos Humanos, HRI/GEN/1/Rev.7, 12 de mayo de 2004;
e INFORME DE LA RELATORA ESPECIAL SOBRE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER, SUS
CAUSAS Y CONSECUENCIAS. Políticas y prácticas que repercuten en la salud reproductiva de la mujer
y contribuyen a la violencia contra la mujer, la causan o la constituyen, 1999, párr. 52.
61 COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Informe sobre la Situación de los
Derechos Humanos en Brasil, 1997, párr. 14
62 Esta Corte ha rechazo sistemáticamente esta práctica. Ver, entre otras, las sentencias T-1002 de 1999, T-
472 de 2002, T-873 de 2005 y T-071 de 2007, entre otras.
63 COMITÉ PARA LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA
LA MUJER. Recomendación General Nº 21 La igualdad en el matrimonio y en las relaciones familiares,
1994, párr. 22.
64 “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la
mujer, a fin de asegurarle la igualdad de derechos con el hombre en la esfera de la educación y en
particular para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres: (…)
h) Acceso al material informativo específico que contribuya a asegurar la salud y el bienestar de la familia,
incluida la información y el asesoramiento sobre planificación de la familia” (subrayado fuera de texto).
65 “1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra
la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la
familia” (subrayado fuera de texto).
66 “1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a
servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se
esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.
2. Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las
medidas apropiadas para: (…)
f) Desarrollar la atención sanitaria preventiva, la orientación a los padres y la educación y servicios en
materia de planificación de la familia” (subrayado fuera de texto). Ratificada por Colombia en 1991.
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62
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(ii) Interrupción voluntaria del embarazo de forma segura en
aquellos casos en que es legal67, sin la exigencia de requisitos
inexistentes68.
(iii) Medidas que garanticen una maternidad libre de riesgos en los
periodos de gestación, parto y lactancia y que brinden las máximas
posibilidades de tener hijos sanos. Al respecto, el artículo 43 de la
Constitución prescribe que “durante el embarazo y después del
parto [la mujer] gozará de especial asistencia y protección del
Estado”. Por su parte, el artículo 12 de la CEDAW impone a los
Estados la obligación de asegurar “a la mujer servicios apropiados
en relación con el embarazo, el parto y el período posterior al
parto, proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario,
y le asegurarán una nutrición adecuada durante el embarazo y la
lactancia”. Así mismo, el artículo 24 de la Convención de los
Derechos del Niño los obliga a proporcionar “atención sanitaria
prenatal y postnatal apropiada a las madres”.
(iv) Por último, la prevención y tratamiento de las enfermedades
del aparato reproductor femenino y masculino. Al respecto, en la
sentencia T-605 de 2007, esta Corte protegió el derecho a la salud
de una mujer y ordenó a una EPS practicarle una “cirugía
desobstructiva de las Trompas de Falopio y retiro de adherencias
del óvulo izquierdo”, excluida del Plan Obligatorio de Salud, para
poner fin a una enfermedad que le impedía procrear. Así mismo, en
la sentencia T-636 de 2007, con el mismo argumento, se ordenó a
una EPS practicar a una mujer un examen de diagnostico
denominado “cariotipo materno” con el objetivo de determinar la
causa de sus constantes abortos espontáneos.”
4.8.4. En hilo de lo expuesto, la jurisprudencia constitucional ha concluido
que los derechos en referencia son derechos humanos reconocidos
constitucionalmente.
Así, la Sala Plena de la Corte Constitucional en sentencia C-355 de 2006 69,
señaló:
“Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres han sido
finalmente reconocidos como derechos humanos, y como tales,
67 Sobre las hipótesis en las que es legal la interrupción voluntaria del embarazo en Colombia ver la
sentencia C-355 de 2006.
68 Al respecto ver la sentencia T-988 de 2007.
69 Mediante la cual la Corte declaró “EXEQUIBLE el artículo 122 de la Ley 599 de 2000, en el entendido
que no se incurre en delito de aborto, cuando con la voluntad de la mujer, la interrupción del embarazo se
produzca en los siguientes casos: (i) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o
la salud de la mujer, certificada por un médico; (ii) Cuando exista grave malformación del feto que haga
inviable su vida, certificada por un médico; y, (iii) Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta,
debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de
inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas , o de incesto.”
Expediente T-2.622.716
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han entrado a formar parte del derecho constitucional, soporte
fundamental de todos los Estados democráticos. Derechos
sexuales y reproductivos que además de su consagración, su
protección y garantía parten de la base de reconocer que la
igualdad, la equidad de género y la emancipación de la mujer y la
niña son esenciales para la sociedad y por lo tanto, constituyen una
de las estrategias directas para promover la dignidad de todos los
seres humanos y el progreso de la humanidad en condiciones de
justicia social”. (Negrillas fuera de texto)
De tal forma lo entendió la sentencia T-732 de 2009, que concluyó que los
derechos reproductivos estudiados –y también los sexuales-, son derechos
fundamentales reconocidos en la Constitución de 1991 “pues especifican las
facultades que se derivan necesariamente de su contenido en los ámbitos de
la sexualidad y la reproducción”.
Sostuvieron las providencias citadas que lo anterior se deriva, además, de lo
dispuesto en la Declaración de la Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo del Cairo de 1994, que establece que esta categoría de derechos
“abarca ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes
nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos y en
otros documentos pertinentes de Naciones Unidas aprobados por consenso”
(principio 4). En este sentido, varios principios adoptados en esa Conferencia
prescriben que “los derechos sexuales y reproductivos están implícitos en los
derechos fundamentales a la vida digna (artículos 1 y 11), a la igualdad
(artículos 13 y 43), al libre desarrollo de la personalidad (artículo 16), a la
información (artículo 20), a la salud (artículo 49) y a la educación (artículo
67), entre otros.”
En concreto, esta Corte ha protegido por medio de la acción de tutela los
derechos reproductivos, por ejemplo, en la sentencia T-605 de 200770 en la
que se ampararon los derechos de la accionante quien había solicitado la
realización de una cirugía desobstructiva de las Trompas de Falopio y retiro
de adherencias del ovario izquierdo, necesaria para superar sus problemas de
infertilidad. En esa ocasión, sostuvo la Sala de Revisión:
“La negativa en la práctica de la cirugía “desobstructiva de las
Trompas de Falopio y retiro de adherencias del ovario izquierdo”
implica la vulneración del derecho a la salud de la ciudadana
demandante, a quien se niega la posibilidad de acceder a una
prestación necesaria para mantener su salud sexual y
reproductiva, con la consecuente vulneración de derechos como
el libre desarrollo de la personalidad y a tener una familia”.
(Subrayas fuera de texto)
70 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
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En un caso similar, la sentencia T-636 de 2007 71 amparó los derechos
reproductivos de la accionante quien había solicitado a su E.P.S. la realización
de exámenes diagnósticos por su imposibilidad de tener hijos. En esa
oportunidad, se resumieron así los alegatos de la accionante: “esa negación
por parte de la E. P. S. la priva de tener una familia y de “realizarse como
mujer.” Dice que esa actitud omisiva por parte de la E. P. S. impide también
tener hijos a su marido. Agrega que la entidad demandada desconoce además
su derecho “a la vida, a la dignidad humana por que como mujer gestora de
vida [se] siente frustrada y lo mismo su esposo.” Concluye diciendo que la
entidad demandada desconoce su derecho al libre desarrollo de la
personalidad así como el derecho a tener una familia”.
Al respecto, la Sala Séptima de Revisión consideró:
“En el presente caso, al abstenerse de practicar la prueba prescrita
por la médica tratante, la entidad demandada no sólo desconoció
el derecho al examen de diagnóstico que - como lo indicó la Sala y
lo ha subrayado la Corte Constitucional en reiterada
jurisprudencia - forma parte integral del concepto de salud.
Vulneró, simultáneamente, el derecho a la protección de la salud
sexual y reproductiva de la peticionaria.
En las consideraciones de la presente sentencia se subrayó que los
derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos
especialmente protegidos en el ámbito internacional que por la
vía de lo dispuesto por los artículos 93 y 94 de la Constitución
Nacional han adquirido la categoría de derechos constitucionales
fundamentales y están estrechamente relacionados con la
protección de otros derechos constitucionales fundamentales como
lo son los derechos a conformar libremente una familia y a decidir
sobre la procreación, así como los derechos a la salud, a la vida
digna y al libre desarrollo de la personalidad.”(Subrayas fuera de
texto).
4.9. CASO CONCRETO
4.9.1. Vulneración de los derechos de los accionantes a la unidad familiar
y de sus hijos a tener una familia y a no ser separados de ella.
4.9.1.1. La jurisprudencia constitucional arriba analizada sobre la dimensión
ius fundamental del derecho a la unidad familiar, así como sobre el derecho
de los niños a tener una familia y a no ser separados de ella, trae como
consecuencia esencial que las medidas que se adopten en el contexto de un
proceso de restablecimiento de derechos deben ser proporcionales y
razonables de acuerdo al interés superior de los niños involucrados, sobretodo
71 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
Expediente T-2.622.716
65
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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cuando la medida tenga como resultado la separación de éstos de su medio
familiar. La proporcionalidad de estas medidas se establecerá en cada caso
particular, teniendo en cuenta los criterios jurídicos de identificación del
interés superior del niño y determinando si se desvirtúa suficientemente la
presunción a favor de la familia biológica. De manera que, es preciso
determinar si esas medidas, teniendo un fin constitucionalmente legítimo
como es la protección de los niños como sujetos de especial protección
constitucional, también sean necesarias y respetuosas del núcleo esencial de
los derechos fundamentales de los padres a la unidad familiar y de los niños a
tener una familia y a no ser separados de ella, esto es, que sean
proporcionales.
Todo lo anterior se traduce en que en cada caso concreto se deberá determinar
lo que la Sentencia T-572 de 200972 sistematizó de la siguiente manera:
1) la existencia de una lógica de gradación entre cada una de las medidas;
2) la proporcionalidad entre el riesgo o vulneración del derecho y la
medida de protección adoptada;
3) la solidez del material probatorio;
4) la duración de la medida; y
5) las consecuencias negativas que pueden comportar algunas de ellas en
términos de estabilidad emocional y psicológica del niño, niña o
adolescente.
4.9.1.2. Para realizar el análisis sobre la proporcionalidad de las medidas
adoptadas en el caso bajo estudio, la Sala comienza por establecer cuáles
fueron las medidas adoptadas en esta ocasión por parte del ente accionado,
esto es, por los diferentes funcionarios del ICBF participantes del proceso
administrativo de restablecimiento de derechos, que, en concreto, dieron
como resultado la separación de los niños de su familia por más de dos años.
Veamos:
1) Separación de los niños de su medio familiar, iniciando proceso de
restablecimiento de derechos con colocación en hogar sustituto, sin
derecho a visitas ni a información sobre el estado de los niños
involucrados.
2) Declaración de estado de adoptabilidad de los niños mediante
Resolución Nº 162 del 14 de diciembre de 2009.
72 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
3) Negación de reintegro de los niños a su medio familiar luego de dictarse
sentencia de no homologación por parte del Juez Cuarto de Familia de
Bogotá el 8 de junio de 2010.
4.9.1.3. En el caso bajo estudio se observa que las razones aducidas por el
ICBF para:
1) Separar a los niños Antonio y Belén de sus padres, iniciar en su favor un
proceso de restablecimiento de derechos, y remitirlos a hogares
sustitutos sin posibilidad de visitas, así como para dictar resolución de
adoptabilidad, fueron las siguientes:
1.1. En cuanto al niño Antonio, por no contar a los tres meses de nacido
con registro civil de nacimiento, no tener cuadro de vacunación, ni
afiliación a salud.
1.2. En relación con la niña Belén –para ese momento de 3 años de
edad-, por exceso de peso, resequedad de la piel de su cara,
picaduras de artrópodos y desaseo. Así como por no tener registro
civil de nacimiento, ni carné de vacunas, ni afiliación a salud.
1.3. Inasistencia a varias citas psiquiátricas programadas para ambos
padres, especialmente por parte de Helena, durante el proceso de
restablecimiento de derechos.
2) Y, adicionalmente, el fundamento dado por el ICBF para no haber
reintegrado hasta ahora a los niños a su medio familiar a pesar de que
el Juez Cuarto de Familia de Bogotá negó la homologación de esa
resolución el 8 de junio de 2010, fue que los accionantes no habían
cumplido los requerimientos hechos por el Defensor de Familia del
Centro Zonal Santa Fe que consideraba necesarias para el óptimo
reintegro, esto es:
2.1. Inasistencia de Helena a varias citas psiquiátricas programadas
para ambos padres después de dictada la sentencia de no
homologación.
2.2. Adecuación de su lugar de habitación para hacerlo menos riesgoso
para los niños y adquisición de una cama adicional para que éstos
durmieran separados.
4.9.1.4. Frente a las razones aducidas, la Sala encuentra lo siguiente:
1) En relación con la supuesta ausencia de registro civil de nacimiento: al
observar las pruebas contenidas en el expediente, es posible verificar
que, contrario a lo aducido por el ICBF, ambos niños se encontraban
inscritos en el registro civil de nacimiento para el momento en que
Expediente T-2.622.716
67
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____________________________
fueron separados de sus padres. Si bien las normas internacionales y el
Código de la Infancia y la Adolescencia exigen que ese registro se lleve
a cabo inmediatamente después del nacimiento73 y el niño Antonio fue
registrado luego de casi tres meses y la niña Belén veinte días
después74, lo cierto es que sí contaban con registro civil de nacimiento
cuando se inició el proceso de restablecimiento de derechos y, además,
el tiempo que transcurrió entre el nacimiento y el registro no se torna
irrazonablemente largo. La señora Helena aduce que la demora en la
inscripción de Antonio se debió a que ella tuvo que someterse a una
cirugía por apendicitis y su esposo se encontraba trabajando en
Medellín, lo que les impidió realizar ese trámite con anterioridad.
2) En cuanto a la alegada falta de afiliación a salud y cuadro de
vacunación: pudo determinarse que la niña Belén sí estaba afiliada a
salud en la ARS UNICAJAS desde el 11 de septiembre de 2008 y con
cuadro de vacunas vigente75, pero, por el contrario, el niño Antonio no
se encontraba afiliado a salud tal como lo aceptan sus padres en la
declaración rendida ante el despacho del Magistrado Ponente. Éstos
afirman además que “el niño sí había sido vacunado en el Centro de
Salud de Santa Rosa”, sin embargo, en el expediente no obra prueba
documental de ello.
3) Sobre el sobrepeso, resequedad en la piel, picadura de artrópodos y
desaseo de la niña Belén: en la declaración rendida ante el despacho
del Magistrado Ponente, los accionantes no hicieron referencia alguna
sobre el supuesto problema de sobrepeso de su hija pero sí afirmaron
que la resequedad en la piel es un problema de nacimiento que siempre
ha sido tratado en el Centro de Salud de Santa Rosa de Lima, donde le
prescribieron una crema que constantemente le aplican. Igualmente,
señalaron que siempre se han preocupado por el aseo de su hija dentro
de sus posibilidades económicas, que le compran un producto especial
para “los piojos” pero que es normal que en el jardín infantil se den
epidemias de las que no está exento ningún niño. Manifestaron que el
10 de junio de 2009, día en el que la señora Helena fue citada al Centro
Zonal Santa Fe con su hija y en el que decidieron dejarla bajo el
cuidado del ICBF, Belén estaba bien aseada.
73 Artículo 25 del C.I.A: “DERECHO A LA IDENTIDAD. Los niños, las niñas y los adolescentes tienen
derecho a tener una identidad y a conservar los elementos que la constituyen como el nombre, la
nacionalidad y filiación conformes a la ley. Para estos efectos deberán ser inscritos inmediatamente
después de su nacimiento, en el registro del estado civil. Tienen derecho a preservar su lengua de origen, su
cultura e idiosincrasia.”
Igualmente, el artículo 7.1 de la Convención sobre los derechos de los niños señala: “1. El niño será
inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a
adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos”.
74 EL niño nació el 12 de octubre de 2008 y fue registrado el 8 de enero de 2010. La niña nació el 27 de
octubre de 2006 y fue registrada el 17 de noviembre de ese mismo año (ver folio 45 del cuaderno principal y
folios 7, 8 y 12 del cuaderno de pruebas No. 3)
75 Ver folios 10 y 12 del cuaderno de pruebas No. 3
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____________________________
4) En relación con la inasistencia a algunas citas psiquiátricas: en el
expediente obran certificaciones que hacen constar la asistencia de los
accionantes a varias de estas citas. Sin embargo, en la declaración ellos
aceptan que sí han incumplido algunas otras asumiendo su
responsabilidad pero aducen que en ciertas ocasiones lo hicieron por
justas causas como enfermedad o porque se sentían cansados de recibir
malos tratos por parte de los funcionarios del Centro Zonal Santa Fe,
quienes se negaban a darles información sobre sus hijos e ignoraban sus
incontables peticiones de recuperarlos.
5) En cuanto a la adecuación de su vivienda y la compra de una cama
adicional: los accionantes señalan que estos requerimientos fueron
plenamente cumplidos, tanto así, que en visita realizada por la
trabajadora social Juddy Olaya Moreno, ésta avaló la realización de las
obras exigidas y la adquisición de la cama para que los niños durmieran
separados.
4.9.1.5. De las anteriores reflexiones, es posible concluir que si bien la
separación de los niños de su medio familiar a través de las medidas arriba
explicadas, está prevista en el Código de la Infancia y la Adolescencia como
un medio legítimo para la protección de los derechos de los niños que se
encuentren en situación de vulnerabilidad, avalada por el artículo 44 Superior,
esta Sala encuentra que en el caso concreto, ésta no resultaba ni necesaria ni
proporcionada pues no cumplía con las condiciones a las que se refiere la
Sentencia T-572 de 2009. A esta afirmación se llega, con fundamento en que:
1) No existió una lógica de gradación entre cada una de las medidas.
La separación de los niños Belén y Antonio de su medio familiar a
través de su colocación en hogar sustituto y prohibición de contacto
alguno con sus padres, así como a través de la declaratoria de estado de
adoptabilidad y de la negación del Defensor de Familia del Centro
Zonal Santa Fe de reintegrar a los niños después de dictada la sentencia
de no homologación de la resolución de adoptabilidad, es una medida
innecesaria.
Tal como se explicó en acápites anteriores de esta providencia, las
decisiones que se adopten en el marco de un proceso de
restablecimiento de derechos deben en lo posible dejar como opción
última la adopción de medidas que implican la separación de los niños
de su medio familiar. En este sentido, el Código de la Infancia y la
Adolescencia dispone otro tipo de medidas que persiguen el mismo fin
de proteger a los niños en estado de vulnerabilidad sin implicar su
separación del medio familiar.
Si se observan las razones dadas por el ICBF, puede verificarse que
existió cierto nivel de negligencia de los padres, sobretodo en la
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omisión de afiliación a salud y de aportar el carné de vacunas del niño
Antonio, pero no se trataba de un maltrato tal que requiriera
ineludiblemente que éstos salieran de su medio familiar. Razones que
justifican la inactividad de los padres en estos frentes parten de que se
trata de personas sin recursos económicos, en evidente situación de
pobreza y sin educación básica. De eso debe ser consciente el Estado y,
especialmente, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, cuando
determina qué medidas debe adoptar en protección de éstas, sobretodo
porque la jurisprudencia constitucional ha sido enfática en establecer
que la pobreza en ningún caso puede ser el fundamento para separar a
los niños de su familia.
Esta Sala encuentra que el Código de la Infancia y la Adolescencia
consagra medidas alternas a la separación de los niños de su medio
familiar, y que persiguen el mismo fin de garantizarles su protección
cuando se encuentren indicios de vulnerabilidad y, a su vez, de cierta
negligencia por parte de sus padres.
Así, la medida conocida como “amonestación”, prescrita en el artículo
53 y explicada en el artículo 54 es un ejemplo para lo antedicho en
cuanto consiste en:
“la conminación a los padres o a las personas responsables
del cuidado del niño, niña o adolescente sobre el
cumplimiento de las obligaciones que les corresponden o que
la ley les impone. Comprende la orden perentoria de que cesen
las conductas que puedan vulnerar o amenazar los derechos
de los niños, las niñas y los adolescentes, con la obligación de
asistir a un curso pedagógico sobre derechos de la niñez, a
cargo de la Defensoría del Pueblo, so pena de multa
convertible en arresto.”
Además, el artículo 56 de ese Estatuto, consagra como una de las
posibles medidas de restablecimiento de los derechos de los niños la
“Ubicación en familia de origen o familia extensa”, describiéndola
como:
“la ubicación del niño, niña o adolescente con sus padres, o
parientes de acuerdo con lo establecido en el artículo 61 del
Código Civil, cuando éstos ofrezcan las condiciones para
garantizarles el ejercicio de sus derechos.
Si de la verificación del estado de sus derechos se desprende
que la familia carece de recursos económicos necesarios para
garantizarle el nivel de vida adecuado, la autoridad
competente informará a las entidades del Sistema Nacional de
Bienestar Familiar, para que le brinden a la familia los
Expediente T-2.622.716
70
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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recursos adecuados mientras ella puede
garantizarlos.”(Subrayas fuera de texto)
Igualmente, el ICBF cuenta con programas sociales alternos a la
separación de los niños de su medio familiar y que buscan,
precisamente, ayudar a las familias que se encuentren en precaria
situación económica. Así, por ejemplo, existe el programa “Hogar
Gestor”, dirigido “a atender en el medio familiar de origen a niños,
niñas y adolescentes con o sin discapacidad menores de 18 años, que
se encuentran en situación de peligro y cuyas familias, identificadas
mediante valoración socio- económica y familiar, presentan una alta
vulnerabilidad social y carecen de oportunidades para satisfacer
adecuadamente las necesidades fundamentales de sus niños o
adolescentes.”76(Negrillas no originales)
2) Existe una desproporcionalidad entre el riesgo o vulneración del
derecho y la medida de protección adoptada.
Ha dicho la jurisprudencia que una medida es proporcional cuando los
beneficios de adoptarla excedan claramente las restricciones impuestas
sobre otros principios y valores constitucionales77.
En el presente caso, observa la Sala que el sacrificio que sufrió el
derecho fundamental de los padres a la unidad familiar y de los niños a
no ser separados de su familia, no compensa los beneficios que de ella
pudieron haberse derivado, esto es, que los niños estuvieran afiliados a
salud, con cuadro de vacunas completo y en condiciones óptimas de
aseo, así como la adecuación de su vivienda y el mejoramiento del rol
de padres de los accionantes a través del tratamiento psicológico
ordenado.
A esta conclusión se llega en tanto todos estos beneficios se lograron
en detrimento del núcleo esencial de los derechos arriba mencionados,
siendo desproporcionada la decisión de apartar a los niños de sus
padres frente a la protección que se pretendía brindar por el alegado
estado de vulnerabilidad en el que se encontraban –vulneración de sus
derechos a la salud e integridad física-, pues no se evidencian razones
suficientes para concluir que los mencionados beneficios compensaran
el grado de afectación que tiene la separación de los niños de su medio
familiar. Este caso no encuadra dentro de aquellos en los cuales existe
certeza absoluta de que los niños corren un mayor riesgo
manteniéndose en su medio familiar que fuera de él. Esto, en tanto, no
enfrentaban un peligro inminente para sus derechos fundamentales que
condujera ineludiblemente a que sólo su separación de su familia
76 Ver: https://www.icbf.gov.co/icbf/directorio/portel/libreria/php/frame_detalle.php?h_id=527
77 Ver, entre otras, la Sentencia C-673 de 2001, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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biológica podría garantizar su vida, integridad, salud, educación,
identidad, etc.
De manera que, los funcionarios involucrados en el proceso de
restablecimiento de derechos de los niños Antonio y Belén,
especialmente los Defensores de Familia del Centro Zonal Santa Fe
que en diferentes momentos estuvieron al frente del mismo, adoptaron
medidas desproporcionadas separando a los niños de su entorno
familiar con el pretexto de proteger sus derechos fundamentales, pero
sin observar los límites de proporcionalidad que la Constitución, los
tratados internacionales de derechos humanos y la jurisprudencia
constitucional les imponen.
Tampoco resulta proporcional que luego de que el Juez Cuarto de
Familia de Bogotá consideró que no existían elementos suficientes
para homologar la resolución de adoptabilidad pues las razones
aducidas por el Defensor de Familia no justificaban que los niños
fueran declarados en estado de adoptabilidad, el ICBF persista en su
posición de no reintegrarlos a su medio familiar con fundamento en
que los accionantes no han asistido a todas las citas psiquiátricas
programadas en el Hospital Centro Oriente. Los señores Helena y
Diego aportan certificaciones78 de su asistencia a algunas citas y
aceptan que han faltado a otras79, pero esta Sala considera que la
inasistencia a esas citas cuyo objetivo es el mejoramiento del rol de
padres de los accionantes, no compensa en ningún grado el mantener a
los niños alejados de su familia.
En hilo de lo expuesto, en este caso es aplicable lo establecido en la
sentencia T-572 de 2009 que, al resolver el caso de un niño que por
decisión del ICBF estuvo separado de su familia durante seis meses sin
pruebas suficientes, en claro incumplimiento de las normas procesales
pertinentes y bajo parámetros discriminatorios, concluyó que “siendo
la familia el núcleo central de la sociedad, no se justifica que aparten
a los niños de su seno, so pretexto de proteger sus derechos
fundamentales”.
3) El material probatorio no es sólido.
Tal como se mencionaba al analizar cada una de las razones expuestas
por el ente demandado, es posible concluir que éstas no se fundaron en
pruebas sólidas. Veamos:
3.1. Primero, en cuanto omitieron las pruebas de la existencia de los
registros civiles de nacimiento de ambos niños80, así como de la
78 Ver folios 49 y siguientes del cuaderno de pruebas principal
79 Ver declaraciones rendidas por los accionantes en folios 47 y 48 del cuaderno principal.
80 Ver folio 45 del cuaderno principal y folios 7, 8 y 12 del cuaderno de pruebas No. 3
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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afiliación de salud de Belén y de su cuadro de vacunación81, no
presentándose evidencias suficientes para considerar que sus derechos a
la identidad y a la salud se encontraran violados.
3.2. Igualmente, el ICBF se abstuvo irregularmente de sopesar el valor
conjunto de los medios probatorios aportados al dictaminar un
“maltrato por negligencia”82 sin realizar un análisis sistemático y
ponderado de la situación general del cuidado, la atención y la
responsabilidad de los accionantes con sus hijos. Al tomar la decisión
de separar a la familia, no tuvo en cuenta que si bien pudo observarse
cierta negligencia de los accionantes en cuanto a la falta de afiliación a
salud de Antonio, no dudaron en llevarlo al Hospital la Misericordia
cuando se enfermó para que le prestaran la atención necesaria, incluso
suscribiendo un acuerdo de pago con el objeto de garantizar que se le
prestara la atención que fuera necesaria para su recuperación.
Igualmente, esa conducta omisiva de los accionantes debía contrastarse
con que la niña sí se encontraba afiliada a salud y con que, además, ésta
tenía asegurado su derecho a la educación pues obra prueba en el
expediente de que para el momento en que se inició el proceso de
restablecimiento de derechos -10 de julio de 2010- se encontraba
matriculada en el Jardín Infantil de Santa Rosa de Lima desde el 20 de
enero de 2009, tal como lo acredita la Representante Legal de esa
institución a folio 18 del cuaderno de pruebas No. 3.
La valoración sesgada de las pruebas se refleja también en que era más
que evidente que los accionantes querían recuperar a sus hijos pues
cumplieron incluso con el requerimiento de someterse a intervenciones
quirúrgicas tendientes a evitar tener más hijos. Sobre este particular se
referirá esta Sala en el punto 4.9.2.
3.3. Además, ignoraron que los accionantes cumplieron con el
requerimiento realizado después de dictada la sentencia de no
homologación en junio 8 de 2010, de adecuación de su vivienda y de
adquisición de una cama adicional para sus hijos, tal como lo comprobó
la Trabajadora Social Juddy Olaya Moreno al realizar visita
domiciliaria el 17 de noviembre de 2010, negándoles, a pesar de ello, el
reintegro de sus hijos supuestamente por incumplir dicho
requerimiento.
3.4. Por último, se observa una valoración limitada de las pruebas
relacionadas con la asistencia de los accionantes a las citas psiquiátricas
arriba mencionadas, pues, con base en el incumplimiento de algunas
81 Ver folios 10 y 12 del cuaderno de pruebas No. 3
82 Así lo establecen textualmente todos los reportes de actuación del grupo interdisciplinario del Centro
Zonal Santa Fe para justificar las diferentes medidas tomadas frente a los niños Antonio y Belén. Ver, por
ejemplo, folio 67 del cuaderno principal.
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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por parte de los accionantes concluyeron que éstos actuaron
negligentemente y mostrando desinterés en recuperar a sus hijos,
dictando la resolución de adoptabilidad y negando su reintegro después
de expedida la sentencia de no homologación el 8 de junio de 2010.
Esta Sala considera que ello debió analizarse en conjunto con las otras
pruebas que demuestran su firme intención de mejorar las condiciones
de crianza de sus hijos y, además, su ánimo de recuperarlos. Estas
pruebas se relacionan con que, a pesar de sus precarias condiciones
económicas y su inestabilidad laboral por ser el señor Diego un pintor
sin contrato laboral fijo y ella una trabajadora doméstica ocasional,
lograron reunir algunos recursos para realizar las reformas de su
vivienda y para comprar una cama adicional para los niños. Igualmente,
ellos comprueban que sí han asistido a algunas citas, y así lo han
afirmado también los funcionarios involucrados del ICBF, de manera
que, no puede aseverarse que su negligencia y desinterés han sido
absolutos e irrefutables, pues, como se evidencia, no existe un material
probatorio sólido que respalde esa determinación.
4) La duración de la medida de separación de los niños de su medio
familiar es irrazonablemente larga.
El niño Antonio ingresó a proceso de restablecimiento de derechos con
separación de sus padres desde el 16 de enero de 2009 y la niña Belén
desde el 10 de julio de ese mismo año, es decir, el primero lleva dos
años y ocho meses alejado de su familia, y la niña dos años y dos
meses.
En concepto de la Sala estos tiempos son excesivos frente a lo que el
ente accionado aduce como justificación de la medida. El niño salió de
su seno familiar desde que tenía dos meses de nacido y, hoy en día,
tiene cerca de tres años de edad, es decir, que no tuvo la oportunidad de
pasar sus primeros años junto a su familia, lo cual contradice los
preceptos internacionales que señalan que los recién nacidos deben
preferentemente quedarse bajo el cuidado de su familia biológica 83.
Igualmente, a sus padres, hoy accionantes, se les negó la posibilidad de
ver crecer a su hijo, de acompañarlo y de brindarle cariño. Ni siquiera
se les ha permitido ver fotos ni saber cómo se encuentra.
La situación de Belén es también muy grave. La niña identificaba
plenamente a sus padres tal como lo relata el señor Diego en su
declaración, que se refería a él como “Papi” e incluso lo defendía
cuando en los partidos de fútbol en los que él jugaba sufría algún
accidente o choque con compañeros. Además, es lógico concluirlo,
pues para el momento en que fue separada de ellos tenía casi tres años
de edad. Hoy en día cuenta con cerca de cinco años. Lo anterior refleja
83 Convenio de la Haya relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en Materia de Adopción
Internacional de 1993
Expediente T-2.622.716
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M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
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el carácter excesivo de la medida en tanto la niña fue separada de sus
padres de manera abrupta a pesar de identificarlos y de tenerles cariño.
También, ella creció separada de sus padres y de su hermano y los
accionantes no pudieron acompañar su crecimiento durante este año y
medio transcurrido.
De las circunstancias descritas es posible derivar el quinto punto de
análisis de estos casos, esto es, las evidentes consecuencias negativas
que comporta la separación de los niños de sus padres en términos de
su estabilidad emocional y psicológica. No es muy difícil determinar
que una niña de casi tres años de edad que es alejada abruptamente de
sus padres posiblemente tendrá afectaciones psicológicas pues es desde
todo punto de vista una situación dolorosa.
Por otra parte, esta Sala considera preciso señalar que no encuentra
razón suficiente para que a la fecha no se haya ordenado el reintegro de
los niños a su medio familiar a pesar de que desde el 8 de junio de 2010
el Juez Cuarto de Familia de Bogotá negó la homologación de la
resolución de adoptabilidad. Si bien el Juez no ordenó su reintegro en la
parte resolutiva de la providencia, la parte motiva se dirige a demostrar
que la medida de separación de la familia era excesiva frente a la
situación de los niños involucrados. Los argumentos expuestos por el
Juez fueron los siguientes84:
i) “De la actuación administrativa se tiene que hay presencia
constante de los progenitores dentro del proceso de protección,
dejando ver su deseo de recuperar a sus hijos, demostrando su
apego a ellos, (…) no obstante los funcionarios del ICBF no les
asignaron visitas para permitir el contacto físico de los niños
con sus padres, para afianzar los lazos paternales y maternales,
siendo lesivo para su desarrollo, vulnerando el proceso al que
están sometidos cual es de protección, el que no conlleva
apartarlos de sus progenitores teniendo en cuenta las causas por
las cuales fuero ubicados en hogar sustituto.”
ii) “Se observa que no se realizó una valoración de la asistencia de
los padres a las terapias de psicología (…), con lo que se
demuestra el cumplimiento de su compromiso en adquirir pautas
de crianza, rol paterno y materno, fortalecimiento de valores
(…)”
iii) “En desarrollo de la actuación administrativa, los padres se
hicieron presentes ante el ICBF en cuanto fueron requeridos,
igualmente se realizaron visitas domiciliarias, cuyos resultados
fueron favorable (…) Así mismo se observa el nivel de
84 Ver folios 20 y siguientes del cuaderno principal
Expediente T-2.622.716
75
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
compromiso de recuperar a los niños, el hecho que la señora
HELENA se preocupó por adelantar sus estudios secundarios a
fin de brindarle a sus hijos una mayor estabilidad”.
iv) “Como quiera que la familia de los niños es de escasos recursos y
escolaridad baja, debió la Defensoría de Familia antes de
separarlos de sus padres biológicos, dar cumplimiento a lo
dispuesto en el inciso segundo del artículo 56 del Código de la
Infancia y la Adolescencia (…) Así entonces se concreta la
corresponsabilidad, en este caso en el Estado para suplir la falta
de los padres para ayudar cuando éstos no pueden proporcionar
al niño los requisitos indispensables para llevar una vida plena,
(…) conservando la unidad familiar y la declaratoria de
adoptabilidad debe ser adoptada como última medida en un
caso extremo, máxime cuando es posible su reintegro con sus
padres, para así no desprender a los menores de su familia
biológica.”
Tal como se establecía en el acápite 4.7.3. de la presente sentencia, el
Defensor de Familia no puede obviar, como lo hizo en el asunto bajo
examen, las consideraciones hechas por los jueces de familia en el
marco del proceso de homologación de las resoluciones de
adoptabilidad, y su actuación posterior cuando éste ha negado dicha
homologación, deberá enmarcarse dentro de lo dispuesto por la
respectiva providencia judicial. Así que, si el juez decide no homologar
y, como ocurrió en el presente caso, su motivación se fundamenta en
que no hay razones suficientes para que los niños involucrados se
encuentren por fuera de su medio familiar, tendrá el Defensor de
Familia que tomar inmediatamente las medidas pertinentes para su
reintegro.
Han pasado un año y tres meses desde que fue dictada la sentencia de
no homologación y a la fecha los niños no han sido reintegrados, sin
que existan, para esta Sala, razones suficientes que justifiquen la
persistencia de mantener quebrantada la unidad familiar de los
accionantes y sus hijos.
La irrazonabilidad del tiempo que ha transcurrido desde que los niños
fueron separados de sus padres se evidencia igualmente con lo
establecido en la sentencia C-228 de 2008 que resolvió una demanda de
inconstitucionalidad contra varias disposiciones del Código de la
Infancia y la Adolescencia, entre otras, los artículos 100 y 120, relativos
al proceso administrativo de restablecimiento de derechos de niños,
niñas y adolescentes, al considerarlos contrarios de los derechos de
defensa (Art. 29 C. Pol.) y de impugnación (Art. 31 C. Pol.) al no
consagrar el recurso de apelación contra la decisión del Defensor de
Familia, del Juez de Familia y del Juez Municipal y al estatuir que la
Expediente T-2.622.716
76
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
actuación administrativa deberá resolverse dentro de los cuatro (4)
meses siguientes a la fecha de la presentación de la solicitud o a la
apertura oficiosa de la investigación, y el recurso de reposición que
contra el fallo se presente deberá ser resuelto dentro de los diez (10)
días siguientes al vencimiento del término para interponerlo. Y que,
vencido el término para fallar o para resolver el recurso de reposición
sin haberse emitido la decisión correspondiente, la autoridad
administrativa perderá competencia para seguir conociendo del asunto
y remitirá inmediatamente el expediente a Juez de Familia para que, de
oficio, adelante la actuación o el proceso respectivo.
Frente a los cargos presentados por los demandantes, la Sala Plena de
esta Corporación declaró exequibles las normas mencionadas con
fundamento en que el deber de garantía del interés superior de los
niños demanda del Estado la toma de medidas prontas y céleres para
evitar afectaciones mayores a este grupo de especial protección
constitucional, lo cual ha sido palmariamente desconocido por el
Defensor de Familia en el caso bajo revisión al extender en demasía el
tiempo de separación de Antonio y Belén de su medio familiar.
Así, la Corte afirmó, primero, que “la falta de previsión de la segunda
instancia en relación con las sentencias dictadas por los Jueces de
Familia y los Jueces Municipales no se revela contraria a los
preceptos constitucionales, ni al principio de proporcionalidad, en
cuanto permite una decisión pronta y definitiva, con valor de cosa
juzgada, de los conflictos relativos a la asistencia y protección de los
niños, niñas y adolescentes, como lo requiere el interés superior que
la Constitución y el Derecho Internacional les reconocen.”(Subrayas
no originales)
Y, frente a la pérdida de competencia de los Defensores de Familia
cuando se han sobrepasado los términos señalados, dijo la Corte:
“el interés superior de los niños, niñas y adolescentes y la
protección especial que debe dispensarles el Estado,
además de la familia y la sociedad, exige celeridad,
oportunidad y eficacia en el desarrollo de las actuaciones
estatales y la adopción de las decisiones correspondientes.
Por ello es razonable que la expresión demandada señale los
términos mencionados para resolver tanto la actuación
administrativa como el recurso de reposición que procede
contra dicha resolución.
En el mismo sentido, también es razonable que si el
funcionario administrativo competente incumple esos
términos, el legislador disponga un mecanismo sustitutivo
que permita resolver la solicitud formulada, la investigación
Expediente T-2.622.716
77
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
oficiosa o el recurso de reposición en las citadas
condiciones de celeridad, oportunidad y eficacia, y para tal
efecto su asignación a la jurisdicción especializada es
claramente adecuada.”(Subrayas fuera de texto).
4.9.1.6. Órdenes a adoptar.
Luego de acreditar la desproporcionalidad de la medida adoptada por el
equipo interdisciplinario del Centro Zonal Santa Fe de separar a los niños
Antonio y Belén de sus padres, Helena y Diego, esta Sala concluye que éste
omitió atender los criterios jurídicos establecidos por la jurisprudencia
constitucional para determinar el interés superior de esos niños, quebrantando
los límites constitucionales impuestos al proceso de restablecimiento de
derechos y vulnerando directamente los derechos de los accionantes a la
unidad e intimidad familiar, y de los niños a tener una familia y a no ser
separados de ella. En este sentido, amparará los derechos de los accionantes y
de los niños y, en consecuencia, exigirá el reintegro de Antonio y Belén a sus
padres biológicos.
Ahora bien, como la Sala es consciente de que los niños se encuentran en una
situación de riesgo –dadas las condiciones económicas de sus padres y en
cuanto no han podido crear vínculos de afecto y confianza con sus
progenitores durante el tiempo de vigencia de la medida– , siguiendo los
parámetros establecidos para el efecto en la sentencia T-887 de 2009 85, se
dictará un conjunto de órdenes encaminadas a facilitar la construcción de los
vínculos que se vieron rotos con el procedimiento administrativo adelantado
de modo irregular por el Centro Zonal Santa Fe del ICBF y dirigidas a lograr
que se obtenga la protección del interés superior de los niños.
1) La Sala ordenará al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que
adopte las medidas y adelante las actuaciones indispensables para
hacer entrega física y jurídica de los niños Antonio y Belén a sus padres
Helena y Diego y para cerciorarse que el retorno de los niños a su
familia biológica se efectúe de la manera menos traumática posible.
El trámite de entrega de los niños no podrá extenderse por más de
treinta (30) días contados a partir de la notificación de la presente
providencia, tiempo durante el cual el ICBF deberá permitir que los
accionantes visiten a los niños con el acompañamiento psicológico
pertinente, para que se inicie el proceso de restablecimiento y
reconocimiento de lazos familiares. Lo anterior, teniendo en cuenta que
es muy probable que los niños no reconozcan plenamente a sus padres
por el tiempo trascurrido desde que fueron separados de ellos.
85 M.P. Mauricio González Cuervo
Expediente T-2.622.716
78
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
El ICBF deberá comisionar para tales efectos a un grupo
interdisciplinario ad hoc conformado por la Dirección Nacional del
Instituto e informará a la Procuraduría Delegada para la Defensa de la
Infancia, la Adolescencia y la Familia con el fin de que esta institución
acompañe al ICBF en la diligencia de entrega de los niños. Igualmente,
el ICBF deberá informar de todas y cada una de las actuaciones que
realice en relación con los niños Antonio y Belén a la mencionada
Procuraduría Delegada para la Defensa de la Infancia, la Adolescencia
y la Familia.
2) Además, la Sala ordenará que el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar incluir a los niños Antonio y Belén y a su familia en
programas ya existentes para suplir necesidades económicas como, por
ejemplo, el Programa Hogar Gestor para que permita aliviar la presión
económica a la que se puedan ver enfrentados los padres de los niños.
Esta ayuda deberá extenderse como mínimo durante dos años –
equivale al lapso durante el cual, por motivo del proceso administrativo
irregular de restablecimiento de derechos, se vieron separados de sus
progenitores. Con ello se busca que Helena y Diego puedan
permanecer en su hogar y construir lazos de afecto y confianza con sus
hijos y se persigue asimismo garantizar un periodo razonable de
transición e integración familiar.
3) Como complemento de lo anterior, ordenará la Sala que el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar mediante un grupo interdisciplinario
ad hoc conformado por la Dirección Nacional, ofrezca el apoyo psico-
social necesario a todos los integrantes de la familia nuclear de los
niños Antonio y Belén, de modo que puedan ellos contar con las
herramientas básicas para generar una atmósfera que –sin desatender el
medio socioeconómico y cultural del que provienen y las limitantes
que de allí puedan derivarse– sea apto para ofrecerles un entorno que
propicie su desarrollo integral.
4) Por lo tanto, dadas las fallas atribuibles al ICBF Centro Zonal Santa Fe
en el proceso de restablecimiento de derechos de los niños, para
efectos de asegurar que Antonio y Belén recibirán el cuidado que
requieren, se ordenará al ICBF que con recursos propios o
gestionándolos ante los Ministerios o entidades correspondientes:
4.1. le brinde asesoría psicológica a Helena, Diego, Antonio y Belén
durante el término de dos (2) años. Para esos efectos,
ordenará la Sala a la Dirección del Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar que adopte las medidas administrativas y
presupuestales indispensables;
Expediente T-2.622.716
79
M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub
____________________________
4.2. incluya a los niños Antonio y Belén y a su familia en programas
ya existentes para suplir este tipo de necesidades como, por
ejemplo, el Programa Hogar Gestor.
5) Por último, la Sala ordenará a la Procuraduría General de la Nación que
dentro de los tres meses siguientes a la notificación de la presente
sentencia allegue ante la Secretaría General de la Corte Constitucional un
informe completo y minucioso del cumplimiento del fallo aquí contenido.
Esta información la deberá suministrar cada tres meses durante un lapso
de dos (2) años.
Por otra parte, con fundamento en la responsabilidad que implica toda
actuación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en cuanto a la
protección de los niños y de la familia así como de su obligación cardinal de
velar por el interés superior de los niños en todos los casos en los que se vean
involucrados, y dadas las graves irregularidades que se evidenciaron por parte
de esta Sala durante el proceso de restablecimiento de derechos,
irregularidades que, de hecho, persisten, se compulsarán copias a la Fiscalía
General de la Nación y a la Procuraduría General de la Nación para que se
lleven a cabo las investigaciones y actuaciones a que haya lugar frente a Clara
Inés Gómez, Trabajadora Social del Centro Zonal Santa Fe, Juddy Olaya
Moreno, Trabajadora Social del Centro para el Reintegro y Atención del Niño
–CRAN-, Carlos Mauricio Arias, Psicólogo del Centro Zonal Santa Fe,
Adriana Galvis, psicóloga del CRAN, Clara Piedad Mateus Blanco, Karla
Fernanda Sánchez Villabón y Edwin Rodríguez Molina, Defensores de
Familia del Centro Zonal Santa Fe, que estuvieron al frente del proceso en
diferentes momentos del mismo.
4.9.2. Violación del derecho a la autodeterminación reproductiva de los
accionantes.
Si bien en el escrito de tutela los accionantes no alegan que haya existido
violación de su derecho a la autodeterminación reproductiva, esta Sala
considera que tiene la facultad constitucional de estudiarlo en el caso
concreto86. Precisamente, pudo constatar que también este derecho fue
quebrantado por parte de la Trabajadora Social Clara Inés Gómez y el médico
Gabriel Riaño.
86 La jurisprudencia reiterada de la Corte Constitucional ha señalado que sí es posible que el juez ordene la
protección judicial de uno o más derechos constitucionales fundamentales que aparezcan vulnerados, así el
interesado no lo hubiese solicitado expresamente en la demanda de tutela (Ver, entre otras, las sentencias T-
553 de 2008, M.P. Nilson Pinilla Pinilla, y T-886 de 2000, M.P. Alejandro Martínez Caballero). En la medida
que la tutela es un recurso judicial informal que puede ser interpuesto por personas que desconocen el
derecho, es deber del juez de tutela analizar el caso más allá de lo alegado por el accionante, con base, entre
otros, en el principio “iura novit curia”. La manera como se ha entendido y reiterado el principio iura novit
curia en la jurisprudencia interamericana de derechos humanos, es que en virtud de éste, ‘el juzgador posee la
facultad e inclusive el deber de aplicar las disposiciones jurídicas pertinentes en una causa, aún cuando las
partes no las invoquen expresamente’(Ver sentencia T-146 de 2010, M.P. Maria Victoria Calle Correa)
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Estos funcionarios del Centro Zonal Santa Fe, según afirmación de los
accionantes, exigieron a la señora Helena, la ligadura de trompas y, al señor
Diego una vasectomía, como condición para recuperar a sus hijos. Los
accionantes aseguraron que, en efecto, ambos se sometieron a esas cirugías
con el ánimo de volver a tener a sus hijos a su lado.
Esta información fue obtenida por la Sala en las declaraciones rendidas por
los accionantes ante el despacho del Magistrado Ponente, de las mismas se
corrió traslado tanto al Defensor de Familia del Centro Zonal Santa Fe como a
la Directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar con el objeto de
que se pronunciaran sobre lo allí afirmado. El término concedido venció en
silencio y, a la fecha, no se ha allegado respuesta alguna por parte del ICBF.
De manera que, con fundamento en el artículo 20 del Decreto 2591 de 1991 87,
esta Sala da por cierto lo afirmado en las mencionadas declaraciones.
Tal como se expuso en el acápite 4.8., el derecho a la autodeterminación
reproductiva, como derecho fundamental, se entiende vulnerado cuando, por
ejemplo, el Estado ejerce cualquier tipo de coerción sobre la posibilidad de
una persona de procrear o no, cuándo y con qué frecuencia. En el presente
caso se evidencia una directa coerción por parte de los funcionarios
mencionados a los accionantes para que se sometieran a cirugías tendientes a
no tener más hijos, es decir, se implementó un método de anticoncepción
forzado. ¿Qué más forzoso que condicionar a unos padres para recuperar a sus
hijos, a que éstos se practiquen dichas cirugías?
Para esta Sala, esa conducta se traduce en una grave violación del derecho a la
autodeterminación reproductiva de los accionantes que será amparado por
esta Sentencia. Pero, además, comporta una irregularidad que debe ser
investigada por las autoridades competentes. De manera que, también por esta
actuación, se compulsarán copias a la Fiscalía General de la Nación y a la
Procuraduría General de la Nación para que realicen las investigaciones y se
adopten las decisiones pertinentes sobre la conducta de la señora Clara Inés
Gómez y del doctor Gabriel Riaño y de los demás funcionarios que pueda
determinarse estuvieron involucrados.
Como medida de reparación, esta Sala ordenará que, en caso de que los
accionantes manifiesten querer revertir los efectos de las cirugías en mención
y de que éstas sean reversibles, deberá el Estado asegurar que se presten los
servicios de salud, tratamientos o procedimientos que sean necesarios para
que ello sea posible.
4.9.3. Necesidad de adoptar medidas administrativas urgentes.
87 ARTICULO 20.-Presunción de veracidad. Si el informe no fuere rendido dentro del plazo
correspondiente, se tendrán por ciertos los hechos y se entrará a resolver de plano, salvo que el juez estime
necesaria otra averiguación previa.
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Adicionalmente, en cuanto esta Sala pudo determinar la existencia de
irregularidades de un altísimo nivel de gravedad, contrarias a mandatos
constitucionales y legales, con la consecuente vulneración de derechos
fundamentales, y que no deberían repetirse bajo ninguna circunstancia, se
considera pertinente poner en conocimiento de lo aquí acontecido al
Presidente de la República, al Ministro de la Protección Social y a la
Directora del ICBF para que se adopten lineamientos o protocolos para evitar
que casos como el presente vuelvan a ocurrir.
Lo anterior busca además, determinar si existen procesos similares en curso
en los que la separación de niños de su medio familiar no sea la medida más
adecuada para el restablecimiento de sus derechos y se tomen las decisiones a
que haya lugar para que cese esa situación vulneratoria.
5. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de Revisión de tutelas de la
Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE:
Primero: REVOCAR la sentencia proferida el 10 de marzo de 2010 por la
Sala de Decisión Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
que confirmó la sentencia adoptada por el Juez Séptimo Civil de Circuito de
Bogotá el 1° de febrero de 2010, en cuanto negaron la acción de tutela
interpuesta por Helena y Diego en contra del Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar. En su lugar, CONCEDER el amparo de sus derechos a la
unidad e intimidad familiar y a la autodeterminación reproductiva, así como
los derechos de los niños Antonio y Belén a tener una familia y a no ser
separados de ella, por las razones expuestas en la parte motiva de esta
providencia.
Segundo.- ORDENAR al ICBF que (1) adopte las medidas y adelante las
actuaciones indispensables para hacer efectivo el retorno de los niños Antonio
y Belén con sus padres Helena y Diego, incluyendo los trámites necesarios
para la fijación de la patria potestad en cabeza de los accionantes y para
cerciorarse que ese retorno se efectúe de la manera menos traumática posible.
(2) El trámite de entrega de los niños no podrá extenderse por más de treinta
(30) días contados a partir de la notificación de la presente providencia,
tiempo durante el cual deberá permitir que los accionantes visiten a los niños
con el acompañamiento psicológico pertinente. (3) El ICBF comisionará para
tales efectos a un grupo interdisciplinario ad hoc conformado por la Dirección
Nacional del Instituto e informará a la Procuraduría Delegada para la Defensa
de la Infancia, la Adolescencia y la Familia con el fin de que esta institución
acompañe al ICBF en la diligencia de entrega de los niños. (4) Igualmente, el
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ICBF deberá informar de todas y cada una de las actuaciones que realice en
relación con los niños Antonio y Belén a la mencionada Procuraduría
Delegada para la Defensa de la Infancia, la Adolescencia y la Familia.
Tercero.- ORDENAR al ICBF que adopte las medidas administrativas y
presupuestales indispensables para: (1) asegurarse que Helena, Diego,
Antonio y Belén reciban durante el término de dos (2) años el apoyo psico-
social imprescindible para restablecer los lazos paterno-materno/filiales que
fueron rotos con el proceso administrativo adelantado de manera irregular por
el Centro Zonal Santa Fe del ICBF. Para tales fines se conformará un grupo
interdisciplinario ad hoc designado por la Dirección Nacional del ICBF. La
Dirección del Iinstituto explicará a los accionantes en qué consiste esta
posibilidad y cuál es su utilidad; (2) incluir a los niños Antonio y Belén y a su
familia en programas ya existentes para suplir necesidades económicas como,
por ejemplo, el Programa Hogar Gestor; (3) en caso de que el ICBF no cuente
con los recursos o programas necesarios para cumplir con estas órdenes, éste
deberá gestionarlos ante los Ministerios o entidades correspondientes.
Cuarto.- ORDENAR al ICBF que visite sin previo aviso a los accionantes en
su residencia, dos veces durante el segundo mes siguiente a la notificación de
esta sentencia, y posteriormente cada mes, para comprobar el estado en el que
se encuentran los niños Antonio y Belén, durante un lapso total de dos (2)
años, absteniéndose de tomar medidas desproporcionadas en los términos de
la parte motiva de esta providencia. En caso de que los accionantes deseen
cambiar de residencia en compañía de sus hijos, ordenarles que previamente
lo adviertan al ICBF, quien se encargará de continuar con las visitas o
comisionará para ello a la autoridad competente, dependiendo del lugar de la
nueva residencia. Del acta de las visitas se remitirá copia a esta Sala de
Revisión de la Corte Constitucional. La Procuraduría Delegada para la
Defensa de la Infancia, la Adolescencia y la Familia vigilará el cumplimiento
de esta orden.
Quinto.- ORDENAR a la Procuraduría Delegada para la Defensa de la
Infancia, la Adolescencia y la Familia que dentro de los tres meses siguientes
a la notificación de la presente sentencia allegue ante la Secretaría General de
la Corte Constitucional un informe completo y minucioso del cumplimiento
del fallo aquí contenido. Esta información la deberá suministrar después cada
tres meses durante un lapso de dos (2) años.
Sexto.- ORDENAR al ICBF en caso de que Helena y Diego manifiesten su
voluntad de revertir las intervenciones quirúrgicas a las que se hizo referencia
en el punto 4.9.2 de esta providencia, y de que éstas sean reversibles, gestione
lo necesario para que se les provean los servicios de salud, tratamientos y
procedimientos pertinentes para tal fin.
Séptimo.- COMPULSAR COPIAS del expediente a la Fiscalía General de
la Nación y a la Procuraduría General de la Nación para lo de su competencia.
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Octavo.- PONER EN CONOCIMIENTO de los hechos que motivaron el
presente caso al Presidente de la República, al Ministro de la Protección
Social y a la Directora del ICBF para que se adopten las medidas
administrativas necesarias tendientes a que lo aquí evidenciado no vuelva a
ocurrir, igualmente, para que se establezca si actualmente existen situaciones
similares dentro de procesos de restablecimiento de derechos en curso y
tomar los correctivos pertinentes que aseguren el cese de la vulneración de
derechos.
Noveno.- ORDENAR a la Secretaría General que los nombres y los datos
que permitan identificar a los niños o a sus familiares sean suprimidos de toda
publicación del presente fallo. Igualmente, ordenar por Secretaría General al
Juzgado Séptimo Civil de Circuito de Bogotá que se encargue de
salvaguardar la intimidad de los niños y de sus familiares, manteniendo la
reserva sobre el expediente y dejando a órdenes del público sólo la versión de
la sentencia que contiene nombres ficticios.
Décimo: Líbrense por Secretaría, las comunicaciones de que trata el artículo
36 del Decreto 2591 de 1991.
Cópiese, notifíquese, insértese en la gaceta de la Corte Constitucional y
cúmplase.
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Magistrado
HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
Magistrado
LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
Magistrado
MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ
Secretaria General