Libro “La Revolución de la Dialéctica” V.M. S.A.W.
Capítulo # 7 Sub-Capítulo: SOLIOONENSIUS
El gran sabio ruso Jorge Lakoski, después de haber estudiado profundamente las manchas
solares, llegó a descubrir que existe una íntima relación entre éstas y las guerras.
En esta época de cohetes teledirigidos se han hecho profundos estudios sobre los rayos
cósmicos y sus influencias sobre la célula viva y los organismos en general.
El complejo mecanismo de los cohetes teledirigidos puede ser controlado a distancia por
medio de ondas radioactivas. Ya no se puede negar la radioactividad de los planetas en el
espacio, ni su influencia electromagnética sobre los organismos vivientes.
Existe una ley cósmica llamada Solioonensius, la cual se ha manifestado en nuestro planeta
Tierra cuarenta veces después de la sumersión de la Atlántida. Dicha ley cósmica resulta de la
tensión electromagnética de los mundos.
Nuestro Sistema Solar de Ors tiene un Sistema Solar vecino llamado Baleooto. Existe también
en el cosmos el famoso cometa Solni que suele acercarse a veces en forma peligrosa al
resplandeciente sol Baleooto.
Dicho sol resplandeciente se ha visto muchas veces obligado a desarrollar una fuerte tensión
electromagnética para poder mantener con firmeza su sendero cósmico habitual. Esta tensión,
como es muy natural y lógico, provoca idéntica tensión en todos los soles vecinos, entre los
cuales se encuentra nuestro sol llamado Ors.
Cuando nuestro sol Ors se pone en tensión electromagnética con el propósito de que no sea
modificado el sendero cósmico que lleva, origina idéntica tensión en todos los planetas del
Sistema Solar de Ors, incluyendo nuestro planeta Tierra. Este es el Solioonensius cósmico, la
gran ley que actúa en nuestra Tierra a muy largos intervalos.
Normalmente, esta gran ley produce religiosidad intensa y anhelo profundo de
Autorrealización íntima, pero cuando la humanidad no está preparada psicológicamente para
la acción de esta ley, el resultado suele ser catastrófico.
En el año 1917, la mencionada ley cósmica se manifestó intensamente, pero como el
proletariado ruso estaba lleno de profundos resentimientos y amarguras, el Solioonensius se
combinó en forma anormal y negativa con la psiquis de cada individuo. El resultado de esa
combinación negativa fue la Revolución Bolchevique.
Ya hacía tiempo que venía Rusia preparándose psicológicamente para esta revolución
sangrienta. La Revolución Bolchevique fue ciertamente el resultado de una pésima
combinación del Solioonensius con la idiosincrasia psicológica de cada individuo. Una de las
características de esta ley en acción es el anhelo de libertad.
Sin embargo, hubo en Rusia, por esa época de la Revolución Bolchevique, unas cuantas
personas que supieron aprovechar inteligentemente el Solioonensius para desarrollar la Razón
Objetiva, la Auto-conciencia individual y la Revolución de la Dialéctica que también surgirá por
estos tiempos.
Ya han pasado muchos años y no sabemos todavía cuándo vuelva el Solioonensius, lo que sí
sabemos es que debemos prepararnos psicológicamente para recibirlo en forma inteligente y
lograr, con la ayuda del mismo, la Revolución Integral que propongo de manera objetiva en
este Tratado.
Es apenas lógico pensar que, si el Solioonensius nos encuentra sin preparación psicológica, el
resultado tiene que ser una catástrofe.
Es bueno grabar en nuestra memoria, y no olvidar jamás, que la Revolución Bolchevique y la
Guerra de los Siete Días fueron realmente una catástrofe social.
Nosotros debemos aspirar a realizar sobre la Tierra la Revolución de la Dialéctica y por ello es
necesario prepararnos psicológicamente, lo mejor posible. Sería lamentable que el próximo
Solioonensius nos encontrara sin preparación psicológica de ninguna especie.
En el pasado, cada vez que se manifestó el Solioonensius fue catastrófico cuando la humanidad
no estuvo preparada. Recordemos el Viejo Egipto, entre dinastía y dinastía hubo
acontecimientos terribles. Dos veces se manifestó el Solioonensius en forma catastrófica en el
país asoleado de Kem.
En la primera, el pueblo, en sangrienta revolución, eligió gobernantes mediante sangre y
muerte. El candidato que tuviera en su "vaso sagrado " mayor cantidad de ojos pertenecientes
a la clase de gobernantes legítimamente constituidos, seria electo nuevo gobernante. Es claro
que fueron horribles las escenas de semejante revuelta.
En la segunda manifestación de esta ley cósmica, el pueblo egipcio, enfurecido, se levantó
contra sus gobernantes y los mató atravesándolos de lado a lado con un cable metálico
sagrado. En ese entonces no se respetó sexo ni edad y aquel cable pareció más bien un collar
macabro que después fue arrastrado por bestias y arrojado al Nilo.
El Solioonensius produce ansias de liberación, revolución de la conciencia, pero cuando el ser
humano no está preparado, sólo se le ocurre matar a los gobernantes, asesinar a otros,
destronar a los reyes, hacer guerras, etc.
Nosotros debemos prepararnos psicológicamente para el Solioonensius, necesitamos hacernos
auto-conscientes y realizar sobre la faz de la Tierra la Revolución de la Dialéctica.
Libro “El Collar del Buddha” V.M. S.A.W.
CAPITULO III
EL SISTEMA SOLAR DE ORS
En el Nirvana el sentido aquel de familia, tribu, clan, ha desaparecido porque todos los seres se
auto consideran como miembros de una gran familia. La variedad es unidad.
Empero, a través de la observación y la experiencia, todos nosotros los hermanos hemos
podido verificar que existe algo así como una semejanza de familia en cada uno de los grupos
de Elohim o Prajapatis que gobiernan los distintos sistemas solares de esta Galaxia en que
vivimos.
Ese sentido de asociación cósmica en cada grupo de Elohim hace de ellos algo así como
familias inefables, divinas, sublimes.
La familia cósmica que gobierna al sistema solar, de Ors en el cual vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro Ser, cuenta entre sus miembros más distinguidos a Gabriel, Raphael, Uriel,
Michael, Samael, Zachariel y Orifiel.
Cada uno de estos hermanos mencionados es jefe de legiones angélicas, cada uno de estos
hermanos tiene que trabajar intensamente en la Gran Obra del Padre.
Gabriel es el regente de la Luna, Raphael es el regente de Mercurio, Uriel gobierna a Venus,
Michael es el Rey del Sol, Samael es el regente de Marte, Zachariel es el rector de Júpiter, y
Orifiel rige los destinos del viejo Saturno, el anciano de los cielos.
En el centro de cada esfera, de cada planeta, se encuentra siempre el templo cósmico, el
templo planetario, la-morada del genio regente.
Todo maestro de la Logia Blanca puede visitar en Cuerpo Astral el templo-corazón del planeta
Tierra. El genio de la Tierra es aquel Melkisedek de que habla la Biblia, Changam, el Rey del
Mundo.
Se nos ha dicho que el genio de la tierra tiene un cuerpo físico semejante al nuestro, pero
eterno, inmortal; algunos Lamas del Tibet han tenido la gran dicha de conocer personalmente
a Changam.
El genio de la Tierra vive en Agarthi, el reino subterráneo, en compañía de los sobrevivientes
Iniciados de la Lemuria y Atlántida.
La raza de Agarthi sólo aguarda que la raza Aria degenerada que vive actualmente en la
superficie de la tierra perezca con el fuego. Cuando todos nosotros los perversos de esta raza
hayamos perecido, entonces ellos, los sobrevivientes de la Lemuria y Atlántida repoblarán la
Tierra, y, mezclándose con algunos selectos sobrevivientes de nuestra actual raza Aria,
originarán la futura sexta raza.
Dentro del interior de la Tierra existe una raza con cuerpos físicos Lemures y Atlantes. Estas
razas poseen todos los inventos atómicos científicos de, los tiempos antiguos.
El Rey del Mundo trabaja intensamente y está ayudado en su trabajo por los Coros, aquellos
grandes Seres que gobiernan la vida y la muerte en todos los planos de conciencia cósmica.
La Tierra es un organismo viviente que gira alrededor del Sol. El genio planetario la mantiene
firme en su marcha.
La Tierra es uno de los miembros de la Gran Familia cósmica del sistema Solar de Ors.
Todos los cuerpos siderales próximos a esta Tierra gobernada por Melkisedek, Rey del Fuego,
forman parte de esta complicada familia.
El sistema Solar de Ors incluye dentro de su seno muchos variados objetos. Alrededor del Sol
giran en órbita nueve planetas gobernados por Seres Inefables, treinta y un satélites
conocidos, miles de asteroides, cometas y muchos millones de partículas meteóricas.
A pesar de su número y de la enorme masa cósmica que todos estos cuerpos representan,
aunque parezca increíble, más del 99 por ciento de la materia del Sistema Solar de Ors está
totalmente reconcentrada en el Sol.
Realmente el Astro Rey es el corazón del sistema solar de Ors. En el templo corazón del Sol,
situado dentro del centro de la radiante esfera, viven y trabajan los siete Chohanes que dirigen
los siete grandes rayos cósmicos.
Pocos son los seres humanos del planeta Tierra que pueden visitar en Cuerpo Astral el templo
corazón del Sol.
Un tremendo y espantoso precipicio conduce al Iniciado hasta el vestíbulo de la sabiduría.
Todo aquel que llega hasta el sagrado vestíbulo debe postrarse reverente ante el guardián del
templo.
Un estrecho camino conducirá al visitante hasta el templo corazón donde moran terribles los
siete Chohanes.
En el corazón del Sol palpita intensamente toda la vida del Sistema Solar de Ors.
La fuerza de gravitación del sol mantiene dentro de sus órbitas mecánicas toda la familia solar.
Toda la mecánica del Sistema Solar de Ors marcha de acuerdo con la gran ley, las órbitas
concentradas en los planetas que giran danzando alrededor del sol, entre las grandes sinfonías
del diapasón cósmico, están sabiamente relacionadas de acuerdo con la Ley de Bode.
Tomando el desarrollo geométrico 0, 3, 6, 12, 24,48, 96, 192, y agregando 4 a cada número,
logramos una serie que representa más o menos las distancias entre las órbitas planetarias y el
Sol.
Mercurio, el señor de la ciencia, el mensajero de los dioses, se mueve alrededor del Sol con,
vertiginosa rapidez. Venus el astro de la música, el amor y la belleza, en segundo lugar con
relación al Sol, se mueve un poco más lento, y la Tierra, nuestra pobre Tierra afligida y mártir,
que está en tercer lugar, se mueve bajo la sabia dirección de Changam o Melkisedek en forma
todavía más lenta.
Nuestro querido Sistema Solar de Ors tiene como vecino al sistema solar llamado Baleooto.
El famoso cometa SoIni de cuando en cuando suele acercarse demasiado en forma peligrosa al
resplandeciente Sol Baleooto, entonces este último se ha visto obligado muchas veces a
desarrollar una muy fuerte tensión eléctrica para poder mantener con firmeza su sendero
cósmico habitual.
Esta tensión, como es muy natural y lógico, provoca idéntica tensión en todos los soles vecinos
entre los cuales se encuentra nuestro Sol llamado Ors.
Esta es la ley del Solioonensius que afecta también a los planetas que giran alrededor de sus
correspondientes soles.
La tierra no puede ser una excepción a esta ley del Solioonensius. La terrible tensión eléctrica
provoca revoluciones sangrientas y espantosas catástrofes.
Dos veces se manifestó el Solioonensius en el antiguo Egipto de los Faraones. En la primera el
pueblo en sangrienta revolución eligió nuevos gobernantes mediante sangre y muerte. A todos
los gobernantes de la clase saliente les sacaron los ojos.
En la segunda manifestación de esta ley cósmica, el pueblo Egipcio enfurecido
espantosamente, se levantó contra sus gobernantes y los mató atravesándoles el cuerpo a
cada uno con un cable
sagrado, dicho cable fue luego lanzado al Nilo. Aquel cable parecía más bien un gigantesco
collar macabro.
La revolución Bolchevique fue también el resultado del Solioonensius. En el pasado, cada vez
que se manifestó la ley del Solioonensius, hubo grandes catástrofes sociales.
Los hombres comprensivos aprovechan las leyes del Solioonensius para entrar por la senda de
la realización íntima.
El sistema solar de Ors, visto desde lejos, parece un hombre caminando a través del inalterable
infinito.
Recordemos que el momento de recepción de un ser comparable que mire hacia el Sol, es de
ochenta años.
Los astrónomos aseguran que nuestro sistema solar de Ors se dirige hacia la estrella Vega a
razón de veinte kilómetros por segundo.
El hecho concreto es que en ochenta años, dejando tras de sí el sol toda la brillante radiación
de su maravilloso sistema, avanza victorioso, en el espacio sagrado, aproximadamente
50.000.000.000 de Km. (Cincuenta mil millones de kilómetros).
La esfera de radiación, la banda de fuego, o el cuerpo largo y resplandeciente de nuestro
sistema solar, en ochenta años, es una figura cinco veces más larga que ancha y
hermosamente proporcionada como el cuerpo humano parado.
La atracción ejercida por el Sol rige todos los movimientos de la familia solar, y cuando más
cerca están de él los distintos planetas, es claro que mayor tiene que ser la velocidad para
contrarrestar enérgicamente la tremenda fuerza de acción solar.
Los planetas que componen la familia cósmica solar varían de tamaño entre sí, creciendo en
general desde el más pequeño, el veloz Mercurio, el mensajero de los Dioses, que está más
cerca del centro, hasta el poderoso Júpiter Tonante, el Padre de los Dioses, a mitad de la
distancia entre el centro y la circunferencia y luego disminuyendo otra vez hasta el planeta
más externo conocido, Plutón, que es algo mayor que el veloz Mercurio.
Después de muchos años de observación y experiencia se ha podido verificar que cuanto más
remotos los planetas, son fuera de toda duda más lentas sus velocidades alrededor del Cristo
Sol; realmente estas velocidades disminuyen desde los cincuenta kilómetros por segundo de
Mercurio, hasta los cinco de Neptuno, el señor de la Sabiduría Oculta, el rey del mar.
El eje del Sistema Solar de Ors, es decir, el mismo Sol, hace su rotación alrededor de un centro
magnético interestelar o chakra cósmico. Dicha rotación se realiza en un mes.
El veloz Mercurio, el mensajero celeste, realiza su rotación alrededor del astro rey en tres
meses.
Venus realiza su danza alrededor del Sol en ocho meses. La Tierra hace su viaje alrededor del
Sol en doce meses.
La danza maravillosa de Neptuno el rey del mar, alrededor del Sol, es de ciento sesenta y
cuatro años.
La figura cósmica del Sistema Solar de Ors es extraordinariamente compleja y bella.
Los trozos planetarios convertidos en múltiples espirales de varias tensiones y diámetros,
semejan una serie resplandeciente de cubiertas divinales que opacan el largo filamento
caliente y blanco del Sol de Ors. Cada una irradiando esplendorosamente con calor y brillo
propios y característicos; el maravilloso conjunto combinado es como una red misteriosa y
sublime de tela de araña, tejida espléndidamente con las múltiples trayectorias excéntricas de
millares de asteroides y cometas de larga cabellera, resplandeciendo con alientos de fuego y
retintineando con una música increíblemente sutil y armoniosa, basada totalmente en los tres
compases del Mahaván y del Chotabán que sostiene el Universo firme en su marcha.
Realmente, el Sistema Solar de Ors es una criatura cósmica viviente que nació hace
muchísimos millones de años en la novena esfera (el sexo).
Todos los hombres son semejantes en diseño y constitución, de igual modo sucede con todos
los soles del espacio infinito.
Lo que distingue a los hombres, unos de otros, es, su grado de conciencia; lo que distingue a
los soles es su grado de radiación.
Luz y Conciencia son en el fondo un mismo fenómeno. Luz y Conciencia obedecen las mismas
leyes, creciendo o menguando exactamente en la misma forma.
En el Caos, en el Esperma Universal, se halla el diseño cósmico del hombre y de los Soles.
El auto-desarrollo del cosmos-hombre, o del Sistema Solar, la. iluminación e irradiación gradual
de uno o del otro, es el grado de Conciencia auto-generada de cualquier Cosmos Solar, o de
cualquier cosmos hombre. Depende totalmente del mismo ser individual.
Para que un hombre sea plenamente consciente de sí mismo todas sus partes deben hacerse
plenamente conscientes.
Para que un Sol se haga plenamente radiante, todos sus planetas, sus órganos cósmicos,
deben ser plenamente radiantes.
La tarea de todo Universo y de todo Ser, desde el gigantesco Sol hasta la insignificante célula,
es despertar conciencia.
El Sistema Solar de Ors se hará más resplandeciente conforme cada uno de sus mundos,
conforme cada persona, cada célula viva, vaya despertando conciencia.
Todos los seres humanos del planeta Tierra tienen la conciencia dormida. Es imposible
experimentar eso que es la Verdad mientras la conciencia esté totalmente dormida.
Existen cuatro estados de conciencia:
Primero: Sueño durante el estado de vigilia.
Segundo: Sueño durante aquellos momentos en que el cuerpo físico duerme.
Tercero: Auto-conciencia.
Cuarto: Conciencia objetiva despierta.
Normalmente las gentes viven en los dos primeros estados de conciencia. Las gentes no
solamente sueñan cuando el cuerpo físico está en reposo, las gentes siguen soñando en el
llamado estado de vigilia.
Muy raro es hallar algún ser humano consciente, pero las gentes creen firmemente que ya
tienen la con-ciencia despierta.
Resulta imposible llegar al conocimiento objetivo mientras no se haya logrado la auto-
conciencia.
Las gentes viven soñando, trabajan soñando, y sin embargo creen equivocadamente que están
despiertas.
Durante el sueño normal del cuerpo físico, el ego envuelto en su cuerpo de deseos, ambula por
la región molecular como sonámbulo, soñando, y al volver al cuerpo físico, al regresar al
estado de vigilia, los sueños continúan dentro del individuo.
Quien despierta conciencia ya no sueña, vive despierto en los mundos internos mientras su
cuerpo físico duerme.
Conforme las gentes vayan despertando conciencia, el Sistema Solar de Ors se tornará más y
más resplandeciente.
El Sistema Solar de Ors es el Adam Kadmon, el Hombre Celeste nacido del agua y del fuego en
la novena esfera (el sexo).
El Sistema Solar de Ors, el Hombre Cósmico, necesita auto-despertarse totalmente en la célula
y en el hombre, para hacerse cada vez más y más resplandeciente.
Entrevista Radio Universal
P.- Pasando a otro tema. Maestro Samael Aun Weor quisiera que nos ilustrara respecto a una
Ley llamada "SOLIOONENSIUS"
R.- El "Soloonensius", pues, es una ley muy interesante. Sucede que cerca de nuestro Sistema
Solar de Ors, existe el SOL BALEOOTO (que pertenece a otro Sistema vecino). De cuando en
cuando, el Sistema del Sol Baleooto se acerca a nuestro Sistema Solar de Ors y aumenta la
tensión eléctrica (de nuestro Sistema, es claro) y como secuencia o colorarlo, se produce un
estado de psicosis y de nerviosismo extremo en toda la humanidad; se produce una alteración
electro-biológica en todas las especies vivientes y vienen las grandes revoluciones de sangre y
aguardiente: los pueblos se levantan contra los gobiernos y hay por doquiera desastres.
Recordemos la Revolución Francesa; se debió a un "SOLIOONENSIUS" el pueblo se levantó
entonces contra Luis XVI y la guillotina dio buena cuenta de todos los nobles del país (¡fue
horroroso aquello!)
Recordemos la revolución de 1917 en Rusia fue producto de otro “SOLIONENSIUS". Ya ciertos
sabios gnósticos aguardaban ese "SOLIOONENSIUS" y sabían lo que iba a suceder en Rusia en
1917. Cayó la cabeza del Zar Nicolás; los bolcheviques se levantaron, pues, entre el caos, y vino
la revolución.
Esos "SOLIOONENSIUS" siempre han sido terribles. En Egipto hubo otro. En un
"SOLIOONENSIUS" de esos, el Faraón y toda su familia fueron muertos: se les traspasó con
cables de acero, en forma tal que se formó un collar macabro. Todos los cuerpos, atravesados
con un cable de acero, fueron lanzados después al Nilo.
Mucho se ha hablado de las Dinastías del antiguo Egipto de los Faraones, pero muy poco se ha
hablado (en realidad de verdad, desde el punto de vista histórico) de lo sucedido entre
Dinastía y Dinastía...
En un "SOLIOONENSIUS" de esos, como condición para poder elegir un nuevo gobernante, se
dijo que el que tuviera en su poder (en un determinado vaso de alabastro) el mayor número de
OJOS DE NOBLES, ese serla el Faraón. ¡Piensen ustedes en lo que ese significa!
Cada vez que un "SOLIOONENSIUS" llega a nuestro mundo, se producen acontecimientos de
esa clase. Esa es la Ley del Solioonensius: es una tensión eléctrica que, indubitablemente,
produce alteraciones dentro de la humanidad, y los desórdenes electro-biológicos son
terribles.
Conferencia El Ego, La Conciencia y Las Fuerzas Cósmicas