Los objetivos de la doctrina Monroe en los pueblos
centroamericanos recién independizados en 1823.
Doctrina Monroe
La doctrina Monroe fue elaborada originariamente por John Quincy Adams
y atribuida a James Monroe en el año 1823. Surgió de la intervención del
presidente Monroe durante su sexto discurso sobre el Estado de la Unión
ante el Congreso norteamericano, el 2 de diciembre de 1823, y con el
tiempo se convirtió en parte fundamental de la política exterior
estadounidense
El mensaje de Monroe fue ignorado en un principio como guía política
durante una gran parte del siglo XIX, en un marco internacional de una
cierta debilidad militar y las preocupaciones políticas internas que sacudían
los Estados Unidos. Sin embargo, a finales del siglo XIX con el
posicionamiento de Norteamérica como nueva potencia militar e industrial
emergente, la doctrina Monroe se convertirá en la piedra angular de la
política exterior norteamericana. La doctrina Monroe, sintetizada en la frase
«América para los americanos» establecía que cualquier intervención de los
Estados europeos en América sería vista como un acto de agresión que
requeriría la intervención de Estados Unidos.
La doctrina Monroe se puede resumir en tres puntos:
Oposición a cualquier futura colonización europea en el Nuevo
Mundo.
Abstención de los Estados Unidos en los asuntos políticos de
Europa.
Oposición a la intervención de Europa en los gobiernos del
hemisferio americano.
Así, bajo este escenario termina el siglo XIX para la nueva potencia del
mundo y se crean las bases de lo que sería el perfeccionamiento de la
política expansionista e imperialista de los Estados Unidos durante el siglo
XX. La verdadera historia de la doctrina Monroe comienza a fines del XIX,
cuando el gobierno norteamericano se transformó en uno de ofensiva, y
esta sirvió para justificar las anexiones norteamericanas.
Corolario Roosevelt
El llamado “Corolario Roosevelt”, anunciado el 6 de diciembre de 1904,
daba al Gobierno estadounidense la potestad de intervenir en
Latinoamérica y el Caribe en caso de percibir que la situación en un país
podía deteriorarse hasta causar disputas con potencias extra continentales,
especialmente europeas.
A partir de entonces, sería invocado en repetidas ocasiones cuando los
derechos o propiedades estadounidenses “podían estar en peligro” en
cualquier país latinoamericano o del Caribe. La intervención militar en los
asuntos internos de la nación “perturbada”, con el presunto objetivo de
restablecer el orden y la seguridad de los derechos y el patrimonio de
ciudadanos y empresas, sería una acción común.
Solo en las primeras décadas del siglo pasado, República Dominicana
(1904 y 1916), Cuba (1906), Nicaragua (1909, 1912 y 1926) y Haití (1915)
resultaron víctimas de esta práctica.
Con el paso de los años, [Link]. modificó su táctica y de las intervenciones
armadas pasó a los golpes de Estado, con los cuales aseguraba la
instauración de gobiernos afines a su política en la región, sin que su rol en
estos procesos quedara manifiesto.
Golpes de Estado como los dados en Cuba (1952), Guatemala (1954),
Brasil (1964), Chile (1973), Argentina (1976), Granada (1983), Panamá
(1989) e incluso el apoyo al intento fallido contra Hugo Chávez en
Venezuela (2002), la deposición del entonces presidente haitiano Jean-
Bertrand Arístides (2004) y el derrocamiento a Manuel Zelaya en Honduras
(2009), por solo mencionar algunos, llevan el sello de las intenciones
estadounidenses en la región.
Corolario Rutherford Hayes
En 1880 se añadió un primer corolario a la doctrina Monroe, que estimaba
el Caribe y Centroamérica como parte de la “esfera de influencia exclusiva”
de los Estados Unidos. Así lo enunció el entonces presidente Hayes,
añadiendo a la doctrina Monroe que para evitar la injerencia de
imperialismos europeos en América, su nación debía ejercer el control
exclusivo de cualquier canal interoceánico que se construyese.
Es así como, posteriormente, los Estados Unidos se sentirían legitimados
para adueñarse legalmente del canal de Panamá, cuya construcción había
sido abandonada en 1888. Además, con este corolario, los Estados Unidos
impedían el acceso comercial de Europa al Caribe y Centroamérica,
manteniendo su monopolio comercial con dichas regiones.
En definitiva, la doctrina Monroe y el destino manifiesto son las
argumentaciones político ideológicas del intervencionismo norteamericano
que se utilizaron en el Caribe y Centroamérica, con la supuesta idea de
extender los beneficios de la civilización, cultura, libertad, democracia,
progreso y orden a la usanza (puritana) norteamericana.
UNIVERSIDAD NICARAGÜENSE DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas
Nombre:
Jennifer Abigail Noguera Romero. 19-0008
Asignatura:
Historia del Arte y la Cultura.
Turno:
Matutino.
Carrera:
Relaciones Internacionales.
Tutora:
Lic. Alma Nydia Torrez Vargas.