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Punto de Inflexión 03.5 Punto de Inflexión EXTRA Book

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Escena eliminada

Justo un año después de Punto de Partida

12/2018
3

ESCENA BORRADA
12/2018
Punto de vista de Matt Elliot

Kira y yo teníamos un día libre juntos, lo que últimamente era una


rareza. Claude pasaba el fin de semana en casa de Sal y Yumi.
Nicholas nos volvería locos todo el día, pero estaría en la cama a las 4
siete, y la noche sería nuestra para un momento de papá uno contra
uno. Yo tenía algo de trabajo para hacer después del almuerzo que
tomaría dos horas, como máximo, así que Kira se ofreció a llevar a
Nicholas al parque con los perros, Oscar y Elvis.
Nicky había cumplido dos años apenas unas semanas antes. Era un 12/2018
pequeño petardo, que hacía travesuras cada minuto que estaba
despierto, rápido con sus pies, y redefinía por completo los "terribles
dos1". Nos mantenía a todos alerta, incluida Claude. Pero era
increíble, y todos los que lo conocían lo adoraban por completo.
No es que Nicky conociera algo diferente, pero nunca dejó que su
sordera impidiera nada de lo que hacía, y de hecho, aprendió el
lenguaje de signos más rápido que yo. Kira lo llamaba nuestro sol.
Una distorsión de la palabra hijo2, pero él estaba seguro de que
nuestros mundos ahora orbitaban a su alrededor. Estaba muy en lo
cierto.

1
Ataca a los niños alrededor de los 24 meses de edad, convirtiéndoles de nuestros
angelitos a pequeños histéricos, matones y cabezotas. De repente es como formar parte de
una peli de “transformers”, venimos abrumados desde una ola de “NO”, “NO QUIERO”, “ES
MIO”, “TU NO”, “IO SOLO”, “FUERA”. Fuente: Blog Mammamia.
2
N. de T.: La palabra sol “sun” en inglés e hijo “son” solo cambian una letra, de ahí lo del
“distorsión de la palabra hijo”.
Nunca había estado más agotado, nunca había probado tanto mi
paciencia y nunca había estado más enamorado.
La entendí ahora: la razón por la que me pusieron en la tierra, la
razón por la que conocí a Kira, la razón por la que mi vida cambió el
día en que lo conocí. Fue así para que todo encajara en su sitio, para
que Claude y Nicky entraran en nuestras vidas y nos llamaran "papá".
Lo juro, el día que levantó su manita abierta y golpeó su pulgar
regordete en su frente, una parte de mí cambió para siempre. Tenerle
haciendo signos, llamándome papá, fue posiblemente uno de los 5
mejores días de mi vida.
Pero las facturas aún debían pagarse y el trabajo aún debía hacerse.
Mi trabajo ahora era más de administración que sobre el terreno,
pero aun así estaba cerrando la brecha entre los niños de la calle y la
comunidad, y realmente estaba marcando la diferencia. Kira 12/2018
trabajaba conmigo cada vez más y pasaba menos tiempo haciendo su
entrenamiento físico, y nuestros trabajos eran una parte importante
de nuestras vidas. Sin embargo, cuando llevaba a casa algunos
papeles que no podían esperar, Kira a menudo llevaba a Nicky y los
perros al parque para que yo pudiera hacer algunas horas de trabajo
en una casa tranquila.
Hoy no fue diferente.
Era invierno, frío pero al menos seco. El parque estaba a veinte
minutos de su casa, así que, con Nicky metido en su cochecito, los
despedí con la mano y hundí la cabeza en el papeleo.
Aproximadamente una hora después, la vibración del teléfono
móvil contra mi muslo me sobresaltó. Era el número de Kira, y sabía
que simplemente me llamaría para ver si iba a terminar a tiempo o
para decirme algo gracioso que Nicky había hecho. De cualquier
manera, me hizo sonreír.
—Oye, tú, —le contesté.
No hubo saludos ni risas, solo Kira al borde de la histeria, diciendo
las palabras juntas y apenas enunciando.
—Matt, no puedo encontrar a Nicky, estaba aquí hace un segundo
y, Dios mío, Matt, lo he perdido. —Contuvo el aliento. —No sé dónde
está.
Tuve las llaves en la mano y salí por la puerta, corriendo hacia mi
auto, antes de saber lo que estaba haciendo.
—¿Dónde estás? —Pregunté, con el teléfono pegado al oído. 6
—El extremo sur, —dijo Kira. Podía escuchar voces en el fondo pero
no pude distinguir ninguna palabra. —Por favor date prisa.
—Voy en camino.
No recuerdo el viaje allí. Si pasé por las intersecciones, si me detuve
en las señales de stop o incluso si disminuí la velocidad, realmente no 12/2018
podría decirlo. Los neumáticos chirriaron en el aparcamiento, pero no
me importó. Salí del coche y corrí hacia Kira. Estaba de pie,
pareciendo tan perdido. Los dos perros estaban sentados
pacientemente atados al cochecito. Había un policía uniformado
cerca, con su libreta fuera, pero Kira... Su rostro se contrajo por
completo cuando me vio, y corrí hacia él, casi tirándolo mientras
echaba los brazos a su alrededor.
—Lo he perdido, —sollozó. —No era mi intención.
Me aparté y puse las manos en su cara.
—¿Qué ha pasado? —Escaneé el parque, pero no pude ver a Nicky
por ninguna parte.
—Él estaba justo aquí, —dijo Kira, frotándose las manos sobre la
cara. —Solo le he dado la espalda por un segundo. Tenía que recoger
la caca del perro, y cuando me he dado la vuelta, se había ido.
Giré sobre mis talones, mirando, escudriñando el parque de nuevo,
seguro de que, con su pequeña parka azul y gorro, volvería corriendo
en cualquier momento.
No lo hizo.
Apareció el uniformado.
—Perdóneme, ¿señor? —Era un policía joven. Memoricé su
número de placa. Viejo hábito —¿Es el padre de este chico? —
Extendió la foto de la cartera de Kira.
—Uno de ellos, —dije. —Somos sus papás. Nicholas tiene dos años, 7
cabello castaño, ojos marrones. Está completamente sordo.
—Ya lo he dicho, —dijo Kira. —He llamado al 911. No sabía qué más
hacer. Lo siento mucho.
—Mi compañero está estudiando el área, —me dijo el policía, como
si no supiera cuál era el protocolo. 12/2018
—¿Has llamado por un 920? —Pregunté.
El policía levantó la vista de su libreta, directamente a mí. Dos cosas
fueron obvias: se dio cuenta de que conocía los códigos de policía del
condado, y claramente no había llamado para nada.
—Joder. ¡Llama, ahora!
Entonces oí una voz que gritaba:
—¿Nicholas? ¡Nicholas!
Me volví hacia el joven policía.
—Tu compañero sabe que Nicky está sordo, ¿verdad? Puede gritar
su nombre a la luna y no lo oirá.
El policía se encogió, y yo me volví de espaldas. Joder. Joder. Saqué
mi móvil y golpeé mis llamadas recientes, mientras buscaba y echaba
un vistazo en busca de mi hijo en el parque.
—Ey Elliot, ¿qué pasa?
—Mitch, Nicky está desaparecido. Estamos en el Parque Botánico
de Westlake. Ha pasado casi media hora.
—Estamos de camino, —fue todo lo que dijo, y el teléfono se cortó
en mi oído.
Miré a Kira, justo a tiempo para escuchar al policía hacer la llamada
a centralita.
—Un 920. Posible 278.
Pude sentir la sangre drenarse de mi cara.
—¿Qué es un 278? —Preguntó Kira en voz baja, con los ojos muy 8
abiertos.
—Secuestro de niños, —susurré.
Los ojos de Kira se llenaron de lágrimas, y negó con la cabeza.
—Estaba justo aquí. —Su voz se quebró. —Sólo miré hacia otro
lado durante unos segundos. 12/2018
—Lo sé, —dije, frotándole el brazo. —Lo sé. Todo irá bien. Lo
encontraremos. —Era un parque enorme. Había un área de juegos
para niños, enormes jardines, bosques, senderos para bicicletas, un
estanque.
Oh Jesús.
—El estanque. —Empecé a correr hacia él. Mi corazón latía con
fuerza y el temor se había envuelto alrededor de mis pulmones. El
estanque era bastante grande, rodeado por cañas y barro. A Nicky le
encantaría alimentar a los patos aquí... Los bordes eran poco
profundos, y corrí alrededor del estanque, aterrorizado de ver su
abrigo sumergido o su rostro sin vida mirándome desde debajo del
agua.
No había nada.
Kira permaneció ante el cochecito, con la mano en la boca,
esperando...
Sacudí la cabeza y dije con signos en ASL3 la palabra “nada”. Pude
verlo caer con alivio desde donde estaba de pie.
Sacando mi billetera, empecé a correr de nuevo. Esta vez hacia los
otros padres, que ahora empezaban a pararse y mirar la escena que
se desarrollaba frente a ellos. Mantuvieron a sus hijos cerca, con
caras demacradas, horrorizados ante la posibilidad de que pudiera
haber sido su hijo...
—¿Habéis visto a este chico? —Les pregunté, empujando la foto en
sus caras. —Su nombre es Nicholas. Lleva una parka azul marino y un 9
gorro azul. Acaba de cumplir dos años y es sordo, les dije. —¿Habéis
visto a alguien sospechoso en el área?
Todos sacudieron sus cabezas lentamente.
—No.
—Iré a mirar por ese camino, —dijo una señora, mientras corría 12/2018
hacia el este.
—Tomaré el carril bici, —dijo uno de los papás, dirigiéndose hacia
el norte.
—Gracias, —les grité, tratando de mantener la compostura. Luego
continué hacia el oeste, enseñándoles a todos y a cada uno la
fotografía y preguntándoles si habían, por favor, por favor, Dios mío,
visto a mi hijo.
No hubo nada.
¿Cómo diablos podría un niño pequeño desaparecer? ¿Cómo
podría nadie no haberlo visto? O incluso notado a un niño caminando
solo. A menos que él fuera tomado... Oh Jesús, no. Antes de dejar que
esos pensamientos oscuros me arrastraran, me volví hacia Kira, que
todavía no se había movido, y volví hacia él.

3
Lenguaje americano de signos para sordos.
Luego, dos sedanes sin marcar chirriaron en el aparcamiento donde
yo había estacionado. Mitch y Ricky salieron corriendo del primer
auto, y Kurt y Tony no estuvieron muy lejos detrás de ellos. Mitch
puso la mano alrededor de mi nuca. No dijo nada, supongo que la
expresión de mi cara decía todo lo que necesitaba saber. Luego
estuvo en su modo de policía glorioso. Pareció concentrarse en el
oficial uniformado. Dio la vuelta a su placa.
—Detective Superior Mitchell Seaton. ¿Actualización del cuadro?
¿Testigos? ¿Se han bloqueado las salidas? 10
Cuando el chico se quedó boquiabierto y tartamudeó, me miró y
luego volvió a mirar a Mitch, y tartamudeó un poco más, Mitch se
hizo cargo. Se volvió hacia su equipo.
—Hay cuatro salidas, cuatro estacionamientos. Nadie se va.
Preguntad a todos. —Sin preguntas, sin dudar, Ricky, Kurt y Tony 12/2018
partieron en tres direcciones distintas.
Oh, joder. Habían pasado cuarenta minutos. Él podría estar en el
auto de alguien, a kilómetros de distancia... Como si Kira pudiera leer
mi mente, me apretó la muñeca. Puse la mano libre en su pecho, sin
ninguna habilidad aparente para hablar.
En ese momento, el compañero del primer policía se acercó, algo
confundido. A Mitch claramente no le importó una mierda.
Simplemente le ladró una orden.
—Contacta con centralita. Quiero grabaciones de vigilancia de la
calle de la última hora.
—¿De dónde?
—De todas las putas calles de la ciudad, si eso es lo que se necesita.
Es mi ahijado el que falta, —replicó Mitch. Estaba echando humo. E
intimidante. —Las calles que rodean el jodido parque serían un buen
comienzo. —Luego se dirigió al otro policía, el joven que todavía
estaba boquiabierto. —Hay un estanque por allí. ¿Cuántos otros
estanques hay?
—Yo eh... yo... no lo sé, —dijo.
—Has estado aquí más de cuarenta minutos. ¿Cómo puedes no
saberlo? —Mitch lo mordió, sacando su teléfono inteligente. Tocó la
pantalla, buscando algo. Levantó la pantalla para mostrarle. —Mapas
de Google. ¿Has oído hablar de eso? Hay otro estanque en el lado
este. Los quiero dragados.
Oh, Jesús. 11
Mitch se volvió hacia mí y Kira. Su rostro se suavizó tan pronto
como nos vio.
—Sólo es precaución. Lo encontraremos. Lo prometo.
Kira se apretó el estómago.
—Me siento enfermo. 12/2018
Puse los brazos alrededor de él, hundiendo su cara en mi cuello.
—Lo encontraremos. —Miré a Mitch. —¿Qué quieres que haga?
Luego Mitch y Kira se volvieron hacia un sonido que no pude
escuchar. Estaba en mi lado derecho, y cuando seguí sus líneas de
visión, cerca del sendero que conducía al bosque, alguien agitaba los
brazos. Era la mujer que se había ido a buscar antes.
—¡Oye! ¡Por aquí! —Gritó ella. La escuché esta vez.
Entonces un sonriente Kurt salió de los árboles, sosteniendo a
Nicky. Aparentemente ajeno al drama capaz de parar el corazón que
nos había hecho pasar, el niño pequeño saludó con la mano.
Y yo estaba corriendo.
Oh Dios mío, nunca me había sentido tan aliviado. Fue la adrenalina
y la necesidad física de sostener a mi hijo, sentirlo seguro en mis
brazos, lo que me empujó hacia adelante. Juro que debí haber hecho
la carrera de doscientos metros en tiempo de récord olímpico. Recogí
a Kurt en mis brazos, así como a Nicky, sosteniéndolos a ambos antes
de que Kurt se alejara con una risa.
Giré en la dirección en la que había venido, y Kira estaba medio
corriendo, medio detenido, como si sus piernas no lo dejaran
moverse. Para cuando llegó a nosotros, estaba llorando y nos abrazó
a los dos. Feroz y protector y aliviado. Tan jodidamente aliviado.
—Estaba al lado del estanque, —explicó Kurt. —No lo habría visto,
pero lo he oído reírse. He tenido que bajar para atraparlo. No tengo ni
idea de cómo lo logró. 12
Kira tomó a Nicky, abrazándolo. Tenía barro desde las rodillas hasta
los zapatos, sus manos eran de color marrón y había pedazos de hojas
secas en su abrigo.
—Nicky. Nunca debes alejarte. ¿De acuerdo? —Le dije con signos.
—Nos has asustado. 12/2018
Sacó el índice y el dedo medio e hizo un movimiento brusco contra
su pulgar.
Kira se rio, más de alivio que de nada. Sacudí la cabeza y traduje.
—Está diciendo “pato”, —dije. —Debe haber seguido a los patos.
La señora que había sido tan amable de buscarlo se echó a reír con
los ojos llorosos.
—Me alegro de que lo hayáis encontrado.
—Gracias, —le dijo Kira. —Nunca podré agradecerte lo suficiente.
Mitch se acercó y golpeó a Nicky en la nariz con el dedo.
—Me has quitado diez años, niño. —Luego llamó a Tony y Ricky,
diciéndoles que Nicky había sido encontrado bien y a salvo.
Nicky no tenía ni idea del alboroto que había causado. Él solo le dio
a su tío Mitch su habitual sonrisa descarada y se quejó, queriendo
salir de los brazos de Kira. Recibí la atención de Nicky y dije con
signos:
—No salgas corriendo.
Kira lo bajó y el pequeño mocoso volvió a salir disparado. Aunque
esta vez, cuatro hombres adultos lo persiguieron, haciendo reír a las
personas que aún observaban. Kira lo levantó, haciéndolo reír
también, y caminamos de regreso hacia el cochecito donde los dos
perros todavía esperaban obedientemente.
Nicky se inclinó, estirándose de los brazos de Kira hacia el estanque.
Puso las manos como agarrando el agua.
—De ninguna manera, ni lo sueñes, —dijo Kira. —Vamos a ir a casa, 13
señor.
Mitch despidió a los dos policías originales, murmurando algo que
sonó como imbéciles incompetentes.
Puse la mano en mi corazón.
—Dios mío, Señor, casi me ha dado un ataque al corazón. —Mitch 12/2018
se rio un poco y me volví para mirarlo. —Gracias. Por venir tan rápido.
—Luego abracé a Kurt. —Gracias por encontrarlo. Estoy siempre en
deuda contigo, hombre. Lo juro.
Kurt se burló.
—Una comida al aire libre y una cerveza en tu casa y estaremos en
paz.
—Trato hecho.
Se despidieron, citando que Berkman estaba sobre sus culos, y
pusimos a Nicky y los dos perros en el auto y nos fuimos a casa. Kira
estuvo callado, incluso mientras le dábamos de comer a Nicky y le
dábamos un baño, y no fue hasta que Nicky estuvo metido en la
cama, que supe que se iba a abrir.
Se apoyó en la encimera de la cocina.
—Está apagado como una luz, —dije suavemente, caminando hacia
Kira. Apoyé las caderas contra las suyas pero retiré la cara lo
suficiente para que pudiéramos hablar. —Ha tenido toda una
aventura.
Kira se burló, pero fue un sonido torturado.
—Matt, nunca he estado tan asustado.
Me quedé callado, dejándole hablar.
Negó con la cabeza, como si no pudiera creer algo.
—He sido golpeado, secuestrado. Entré en una habitación de
hospital para encontrarte casi muerto, y nunca, nunca, he estado tan
asustado como lo estaba hoy. 14
—Oh, nene. —Puse las manos en su cara.
—Estabas en completo control, —dijo, sus ojos llenos de lágrimas
otra vez. —Y yo me congelé. No me pude mover. Me congelé, Matt. Él
estaba desaparecido, y me congelé.
—Es porque lo amas mucho. 12/2018
—Es porque fue culpa mía.
Sacudí la cabeza con vehemencia.
—No. No, no lo fue. Él corre todo el tiempo. Es rápido, y Kira, nene,
sucede todo el tiempo. Un padre le da la espalda solo un segundo y su
hijo ya no está.
—Les pasa a otras personas o en la televisión, —dijo, con una sola
lágrima rodando devastadoramente por su mejilla. —Matt, pensé que
se había ido. Como realmente ido. Como si lo hubiéramos perdido
para siempre. Pensé que alguien se lo había llevado y nunca lo
volveríamos a ver. No quería llamarte. Eso habría significado que era
real, y no quería que me culparas.
—Ey, —susurré, nuestras frentes juntas. —Nunca. Nunca te
culparía. Lo que pasó hoy fue un accidente. Él no resultó herido.
Estaba completamente ajeno.
—Cuando Mitch habló de dragar los estanques... —Sacudió la
cabeza y respiró temblorosamente. —Dios, Matt. Casi me mata.
Asentí.
—A mí también. —Respiré hondo, y nos quedamos en la cocina y
nos abrazamos por un momento. —¿Puedes creer que todo terminó
en una hora?
Kira resopló.
—La hora más jodida de mi vida. —Tragó saliva. —¿Puedo decirte
algo? 15
—Por supuesto.
—Creo que deberíamos intentar conseguirle un implante coclear.
Parpadeé por la sorpresa.
—¿Por qué? ¿Solo por lo de hoy?
—Exactamente por lo de hoy. 12/2018
—Cariño, es un niño pequeño que se mete en travesuras. Estoy
seguro de que habrá otras veces...
Kira negó con la cabeza. Sus ojos eran feroces.
—No, no las habrá. No estoy diciendo que ser sordo sea malo, —se
encogió, sabiendo que yo había tenido que vivir con pérdida de
audición. —Sé de primera mano que crecer y vivir con sordera no es
necesariamente algo malo. A mi papá le va bien, y tú, bueno, algunos
días me olvido de que solo tienes la mitad de tu audición. Te
enfrentas mejor de lo que la mayoría de la gente haría.
—¿Pero?
—Pero esto es un problema de seguridad, —dijo suavemente. —
Podría estar en peligro, como verdadero peligro Matt, como lo estaba
hoy. Si hubiera podido oírnos llamándolo...
Esto era algo sobre lo que Kira claramente estaba convencido.
—Bueno, podemos investigarlo.
—Hay un especialista en audición pediátrica en Boston, —dijo. —Es
el mejor del país.
—Vale, —dije, poniendo las manos en su cara, besé suavemente
sus párpados. —Podemos hacer algunas llamadas.
Asintió y deslizó los brazos alrededor de mí.
—Gracias.
Lo sostuve tan fuerte como pude.
—Cuando quieras. —Besé un lado de su cabeza. —Cuando quieras.
16

FIN

12/2018
PUNTO DE INFLEXIÓN

17

12/2018
SOBRE EL AUTOR

N. R. Walker es una autora australiana, a la que le encanta el


género de romance homosexual. Le encanta escribir y pasa 18
demasiado tiempo haciéndolo, pero no lo querría de ninguna otra
manera.
Ella es muchas cosas; una madre, una esposa, una hermana, una
escritora. Tiene bastantes chicos bonitos, quienes viven en su cabeza,
que no la dejan dormir por la noche a menos que ella les dé vida con 12/2018
palabras.
A ella le gusta cuando hacen cosas sucias, sucias... pero le gusta aún
más cuando se enamoran.
Solía pensar que tener personas en su cabeza hablando con ella era
raro, hasta que un día se encontró con que otros escritores le dijeron
que era normal.
Ha estado escribiendo desde…
Traducción y Corrección
S O N I S AN
Diseño y Edición
IPHI

19

EPUB
MARA 12/2018

NO
FACEBOOK
ni ninguna
red social

Es de fans para fans y no recibimos ninguna compensación


económica por las traducciones que realizamos.
Espero que les guste.
Y no olviden comprar a los autores, sin ellos no
podríamos disfrutar de estas maravillosas historias

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