LA TRAYECTORIA SOLAR
Antes de nada, debido al papel clave que tiene el sol en esta rama de la
arquitectura, es importante recordar el comportamiento del sol y la tierra, conocer
así un poco mejor la trayectoria que describe el sol en las distintas épocas del año,
lo cual se traduce en lo que nosotros conocemos como estaciones.
Las estaciones se producen debido a que el eje de rotación de la tierra está
inclinado con respecto al plano de su trayectoria alrededor del sol prácticamente
durante todo el año. Este desplazamiento se denomina como movimiento de
translación. La inclinación del eje de la tierra está cuantificada respecto a un
ángulo, por lo que dependiendo de la época del año será mayor o menor,
produciéndose así variaciones en la posición del sol con respecto a un punto de la
superficie de la tierra.
En el caso concreto de España, situada en el hemisferio norte por encima del
trópico de cáncer, estas variaciones son más apreciables durante dos días del
año, siendo estos dos días los únicos en los que el eje de rotación es
perpendicular al plano de translación. Conocemos estos puntos de inflexión,
como equinoccios de primavera y de otoño (22 marzo y 21 septiembre
respectivamente), la peculiaridad que tienen estas dos fechas es que el día dura
exactamente lo mismo que la noche y el sol sale exactamente por el este y se
pone por el oeste.
A partir del equinoccio de primavera comienzan a alargarse las horas de sol y su
altura a mitad del día es cada vez mayor, aumentando paulatinamente hasta
el solsticio de verano (21 de junio), en el que se alcanza el máximo de horas de
sol. El sol tiende a salir por el nordeste y a ponerse por el noroeste. A partir de
este punto, las horas de sol cada vez se reducen más hasta alcanzar el equinoccio
de otoño. La tendencia es inversa en esta ocasión y paulatinamente se van
acortando las horas de luz solar hasta el solsticio de invierno (21 de diciembre), el
día con menos horas de sol del año y así sucesivamente.
Estas trayectorias influyen de manera determinante en los cerramientos verticales
de cualquier edificación, siendo la fachada sur en invierno la que recibe
prácticamente la totalidad de la radiación solar, mientras que en verano son las
fachadas este y oeste las que se dividen la radiación solar, castigando además
especialmente la cubierta del edificio al encontrarse a más altura e incidir
perpendicularmente con la superficie de la misma.
Si usted propicia la actividad durante diferentes días y meses, los alumnos podrán
verificar dos aspectos fundamentales. Primero, que cotidianamente la trayectoria del Sol
muestra notables semejanzas (surge por cierto lugar, describe un arco y se oculta por el
sitio opuesto); por otro lado, debemos destacar que esta característica es común a todos
los astros visibles (Luna, planetas, cometas, etc.). Y, segundo, que la trayectoria solar no
es la misma día tras día; esto sucede porque el Sol no surge por el Este ni se oculta por el
Oeste todos los días.
Ilustración: Gustavo Damiani
Una vez que son reconocidos los puntos cardinales, puede identificarse el sentido en que
el Sol recorre su trayectoria.
Deberá tener en cuenta que sólo en el caso de que usted proponga la actividad el día 21
de marzo, los alumnos podrán identificar el Este y el Oeste como los sitios de salida y
puesta del Sol. Y, si repiten esta actividad el 21 de setiembre, hallarán una vez más que el
Sol sale por esos puntos. Así, verificarán que su trayectoria es la misma dos veces por
año (período de seis meses).
Es conveniente destacar que los cuatro puntos cardinales se hallan en el horizonte;
ninguna de esas direcciones puede trazarse por encima o por debajo de ese plano.
La meridiana es una línea perpendicular a la dirección Este/Oeste; con ella, el plano
horizontal queda dividido en dos sectores: oriental, por donde surgen los astros, y
occidental, por donde se ocultan. Vale destacar que: 1) la sombra más corta del gnomon
se produce sobre la meridiana, y 2) que los extremos de la meridiana definen los puntos
cardinales Sur y Norte.
Esta actividad se puede extender y profundizar si usted guarda el material observacional
de un año para otro. De este modo, si recuerda realizar la actividad en la misma fecha de
alguno de sus registros, los alumnos podrán comparar unos con otros y verificar que,
anualmente, la trayectoria solar se repite. Mediante esta comprobación, podrá señalar el
carácter periódico que posee el fenómeno y su relevante valor para la construcción de un
calendario (por ejemplo: contando los ciclos día-noche sucedidos entre dos trayectorias
idénticas del Sol).