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Pampamarca

Pampamarca es un pueblo colonial olvidado ubicado en Apurímac, Perú que fue fundado en 1575 por los agustinos y se convirtió en uno de los centros políticos, religiosos y poblacionales más importantes durante la colonia debido a su ubicación estratégica cerca de varios yacimientos mineros. A pesar del abandono actual, Pampamarca mantiene evidencia de su pasado como ciudad ordenada con calles y acequias, e iglesias coloniales como Nuestra Señora de las Mercedes. La tradición al

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Pampamarca es un pueblo colonial olvidado ubicado en Apurímac, Perú que fue fundado en 1575 por los agustinos y se convirtió en uno de los centros políticos, religiosos y poblacionales más importantes durante la colonia debido a su ubicación estratégica cerca de varios yacimientos mineros. A pesar del abandono actual, Pampamarca mantiene evidencia de su pasado como ciudad ordenada con calles y acequias, e iglesias coloniales como Nuestra Señora de las Mercedes. La tradición al

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Pampamarca, pueblo colonial olvidado

En la ruta entre Nazca y Cusco, dos horas antes de llegar a Abancay se encuentra la ciudad de
Chalhuanca, capital de Aymaraes, y un poco antes de llegar a  ésta ciudad se ubica el distrito
alpaquero de Cotarusi.

Poblado por sociedades Pocras, luego Chancas hasta ser parte del imperio Inca, la historia colonial
de Pampamarca se remonta a la fundación del pueblo español de Santo Hironino de Pampamarca en
1575 por los padres agustinos, convertido en el siglo XVI en uno de los centros de dominación
política, religiosa y poblacional más importantes de la Colonia, como cabecera de Curato o
Parroquia. La razón económica fue su ubicación estratégica de acceso a varios yacimientos de
extracción de oro, plata y plomo (Charquihuacho, Auquiato, Quilca, Piste), constituyendo una de las 
poblaciones tributarias importantes de la zona sur este. Se resalta como recurso al azogue, usado
para purificar el oro, descubierto en estas pampas altoandinas, conocido como Ichma- Llimpi.

En1583 se empieza la construcción de una de las primeras iglesias de la región llamada Santiago
Apóstol Mayor de Pampamarca, destruida con el terremoto de 1650, erigiéndose luego el Templo
Nuestra Señora de las Mercedes, empezado en 1780 y terminado en 1814 por la congregación
Mercedaria que reemplazó a la Orden de San Agustín. Un atractivo de este templo   es la torre de la
campana mayor, uno de los mayores símbolos culturales coloniales de Apurímac, muy similar a la
campana María Angola del Cusco. Entre los años 1640 a 1645 se funda la ciudad de San Juan de
Cotarusi como segundo pueblo español en esta región también  relacionado con el interés de los
colonizadores de extraer y explotar el mercurio o azogue.

A pesar del abandono actual de Pampamarca no ha dejado de mostrar lo que fue un pueblo de
ordenadas calles y acequias empedradas  en una combinación de ciudad española con influencia
inca. Igualmente su tradición alpaquera sigue vigente no solo por el aprovechamiento de la fibra y
carne, sino por las iniciativas de mujeres artesanas que mejoran sus técnicas de tejido para la venta
local como en otros mercados, incluyendo Lima.

Pampamarca no es el único atractivo por visitar en esta ruta. La Iglesia de Chuquinga, en


Chalhuanca, que alberga al Señor de Animas constituye otra construcción colonial edificada en el
siglo XVII y ahora muy bien rehabilitada, resaltando su particular decoración con hermosas tejas
pintadas colocadas en los aleros del techo, resultado de una tradición catalana heredada en el siglo
XVI. Su construcción data del auge extractivo minero, de la entonces mina de Huayllaripa. Muy cerca
se encuentran los baños termales de Pincahuacho, administrados por la comunidad. Las evidencias
también muestran la ocupación muy antigua de estas zonas  por sociedades agropastoriles preincas
quedando como testimonio terrazas de cultivo, muros de contención, sitios arqueológicos, restos
funerarios y diversos utensilios. Demás está decir que esta riqueza cultural tiene como escenario
bellos paisajes naturales y clima acogedor. Las iglesias de Pampamarca y Chuquinga han sido
declaradas patrimonio cultural de la Nación.

Otra manifestación del sincretismo cultural en esta región es la leyenda que da origen al culto del
Señor de las Ánimas, afín a la tradición oral del Taki Onkoy, describiendo el hallazgo de la cabeza
del Cristo en plena faena campesina, semejante a la profecía del descubrimiento de la cabeza de
Atahualpa que, al unirse a su cuerpo, resucitará el esplendor del Tahuantinsuyo.

Pampamarca es un ejemplo más de patrimonio cultural que requiere que la puesta en valor no se
quede en simple frase. Una vez más hay que crear políticas que conviertan estos bienes en
componentes tanto de nuestra identidad cultural como del desarrollo territorial.

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