Historia del Arte 2º Bachillerato - IES
“Caballero Bonald”
Curso 2010-2011
Arte Romano: Arquitectura y ciudad
La cultura y el arte de la antigua Roma tienen un origen muy ecléctico ya que
asimilaron muchas y variadas influencias de los diferentes pueblos conquistados,
siendo especialmente notable la herencia etrusca, la griega, y finalmente la
helenística.
Esta diversidad de influencias se hace especialmente evidente en la arquitectura, en
la que los modelos etrusco y griego se fusionan perfectamente en la construcción de
los edificios. Así, por ejemplo, la arquitectura romana incorpora el uso sistemático del
arco de medio punto y la bóveda de cañón o arista, elementos de origen oriental
que asume a través de la arquitectura etrusca. Además, utiliza los tradicionales
órdenes griegos (dórico, jónico y corintio), a los que añade el orden toscano, de
origen etrusco, y el orden compuesto, una creación original del arte romano,
consistente en mezclar elementos del capitel jónico (volutas) y del corintio (hojas de
acanto) en el capitel.
Otra característica importante en la arquitectura romana es la priorización de los
aspectos técnicos y funcionales frente a los estéticos, hecho que permite un
gran desarrollo en el campo de la ingeniería.
El urbanismo y arquitectura son las dos artes que mejor expresan el carácter
romano, así como los más importantes instrumentos de romanización del Imperio,
puesto que homogeneízan todas las grandes ciudades de las tierras conquistadas.
En toda ciudad de nueva construcción se aplica un sistema de ordenación
geométrica en cuadrícula, siguiendo el trazado de los primitivos campos militares.
Así, la ciudad se divide en cuatro parcelas separadas por dos calles principales: el
cardo (norte-sur) y el decumanus (este-oeste). En el cruce resultante se construye
el Foro, una plaza en la que se levantan los edificios públicos más importantes, a la
manera de la antigua ágora griega. Los templos, las basílicas, la curia, el archivo,
los monumentos conmemorativos –columnas y arcos-, hacen del foro romano un
aglomerado incoherente de construcciones. El más complejo y grandioso de todos es
el Foro de Trajano, en Roma.
De gran importancia para el desarrollo del territorio y de la ciudad son las vías de
comunicación entre los distintos territorios, como la red de calzadas. Muy
importantes fueron también las obras de ingeniería, como por ejemplo los puentes y
los acueductos, extraordinarios monumentos con arcadas encargados de llevar el
agua a los núcleos urbanos desde los pantanos o los ríos de las montañas, influyendo
directamente en la mejora de la vida cotidiana. Un puente destacado es el de
Alcántara, en Cáceres, y entre los acueductos el de Segovia, Tarragona y Mérida
(acueducto de los Milagros).
Tipologías arquitectónicas
Los edificios romanos se pueden diferenciar según sean privados o públicos. En
el ámbito privado deben señalarse las casas, que pueden ser unifamiliares (domus)
o de vecinos (insulae). Los emperadores, por su lado, se hacen construir, para su
particular goce y disfrute, grandes y fastuosas villas y palacios en las afueras de las
ciudades.
En la arquitectura de carácter público se pueden distinguir los edificios religiosos
y los edificios civiles. Entre los primeros destacan los templos, levantados para el
culto de los dioses y siguiendo muchas de las características del templo etrusco: la
elevación del mismo mediante un podio, o la preeminencia de una fachada principal,
resaltada con un alto pórtico de entrada al cual se accedía mediante una escalinata.
También es posible encontrar elementos del templo griego, como por ejemplo, como
por ejemplo la forma rectangular de la planta, la división del interior en dos
espacios diferenciados, pronaos o pórtico, y cella o naos, en cuyo interior se guardaba
la estatua del dios, así como rodear todo el edificio de columnas, que en el caso de la
cella están adosadas.
Uno de los ejemplos mejor conservados es la llamada Maison Carrée en Nimes.
También deben mencionarse los templos de planta circular, que partiendo del thólos
griego, templo de Vesta y sobre todo el Panteón de Roma.
En cuanto a la edificación civil, los romanos levantaron un gran número de edificios
que respondían perfectamente a las necesidades de una sociedad compleja y
evolucionada como la suya:
Edificios destinados al ocio:
• Termas: edificios de baños públicos y de socialización, entre los que
sobresalen las de Caracalla, en Roma.
• Teatros: Construcciones de estructura semicircular parecida a los teatros
griegos, pero levantados sin aprovechar el desnivel del terreno. En
España cabe señalar los teatros de Mérida, Sagunto y Tarragona.
• Anfiteatro: es una construcción de planta elíptica surgida de la unión de
dos teatros, en la que se celebraban luchas de gladiadores, naumaquias o
venationes (luchas de animales). El Coliseo de Roma es el ejemplo más
importante, aunque también destacan el anfiteatro de Nimes (Francia), el
de Mérida, Tarragona o Itálica en la Península Ibérica.
• Circo: Lugar donde se organizaban las carreras de cuádrigas (caballos y
carros) y se realizaban actividades atléticas. Aunque muy destruido, todavía
se puede observar la magnificencia del Circo Máximo de Roma.
Edificios de carácter administrativo: El más importante es la basílica, un edificio
generalmente rectangular formado por tres naves cubiertas con bóveda de
cañón y media cúpula en el fondo, destinado al comercio, a la administración de
justicia y a diversos actos públicos. Destaca la Basílica de Majencio en el foro de
Roma. En las basílicas son de destacar los ábsides como ejes de simetría horizontal y
las cúpulas como ejes de simetría vertical.
Edificios conmemorativos: Las columnas conmemorativas y los arcos del
triunfo -de una o tres arcadas o vanos- son elementos arquitectónicos extraídos de
su contexto y sobredimensionados, con el afán de convertirlos en símbolos de un
poderoso Imperio que recuerda con ellos sus logros de conquista. Los Arcos de
Tito, Septimio Severo, Constantito, en Roma, y el de Bará en Tarragona, son
ejemplos de ello. La Columna Trajana es sin duda el mejor documento escultórico en
honor a un emperador.
Materiales
Los romanos construyen la mayoría de sus edificios con piedra y ladrillo, aunque a
partir del siglo II a.C., también es muy popular el mármol, utilizado al principio para las
columnas, y más adelante como revestimiento de lujo de todo tipo de superficies.
También usaron nuevos tipos de aparejos (opus) para levantar muros, siendo el más
importante el opus camenciticium, el antiguo hormigón, realizado con una mezcla de
piedras pequeñas, grava, arena, cal y agua, y que permite cubrir espacios enormes
con grandes arcos y bóvedas.