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Mejora tu Responsabilidad y Autocontrol

Este documento presenta varias técnicas para mejorar la responsabilidad personal. Primero, sugiere cambiar la forma de pensar de lamentarse a preguntarse cómo mejorar las situaciones. Luego, recomienda dos ejercicios: completar oraciones para identificar áreas de responsabilidad e irresponsabilidad, y evaluar el nivel de responsabilidad en diferentes aspectos de la vida. El objetivo es reconocer dónde se puede ser más responsable y aplicar técnicas como completar oraciones para generar ideas de cambio.

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Mejora tu Responsabilidad y Autocontrol

Este documento presenta varias técnicas para mejorar la responsabilidad personal. Primero, sugiere cambiar la forma de pensar de lamentarse a preguntarse cómo mejorar las situaciones. Luego, recomienda dos ejercicios: completar oraciones para identificar áreas de responsabilidad e irresponsabilidad, y evaluar el nivel de responsabilidad en diferentes aspectos de la vida. El objetivo es reconocer dónde se puede ser más responsable y aplicar técnicas como completar oraciones para generar ideas de cambio.

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TÉCNICAS PARA MEJORAR NUESTRA RESPONSABILIDAD

Para aprender a vivir de manera responsable es necesario que cambiemos nuestra


manera de pensar. En lugar de lamentarnos por nuestras acciones o circunstancias,
debemos preguntarnos por qué suceden y cómo podemos cambiarlas.
Por ejemplo, en lugar de lamentarnos porque la gente abusa de nosotros, debemos
preguntarnos qué conductas realizamos que hacen que la gente crea que puede abusar
de nosotros. En vez de quejarnos de que nadie nos comprende, debemos preguntar
qué hacemos para que a la gente le resulte tan difícil entendernos.

Otra técnica para aumentar nuestra responsabilidad es la de completar


oraciones. Debemos apuntar cada frase en un papel e ir escribiendo entre cinco y diez
finales diferentes, escribiendo lo primero que nos venga a la cabeza. Una vez hayamos
rellenado todo, revisaremos lo que hemos escrito y reflexionaremos sobre ello. Las
frases para este ejercicio son las siguientes:
 Lo bueno de comportarme como una persona indefensa es…
 Trato de evitar la responsabilidad culpando a…
 Si actuara con más responsabilidad en el trabajo…
 Si actuara con más responsabilidad en mis relaciones…
 Si me hiciera responsable de mis sentimientos…
 Si me hiciera responsable de todas mis acciones…
 Si me hiciera responsable de todo lo que digo…
 Soy más responsable de mi vida cuando…
 Evito la responsabilidad sobre mi vida cuando…
 Cuando soy responsable siento…
 Cuando evito la responsabilidad siento…
Este ejercicio te permitirá ver en qué áreas de tu vida te comportas responsablemente y
en cuáles podrías mejorar. Otro ejercicio para valorar este aspecto es puntuar del 1
(mínimo) al 10 (máximo) cómo de responsable eres en estos aspectos de tu vida:

 Salud
 Emociones
 Elección de pareja
 Elección de amigos
 Economía
 Trabajo
 Relaciones personales
 Forma de tratar a los demás
 Desarrollo intelectual
 Carácter
 Felicidad
 Autoestima
Una vez identificadas las áreas en las que eres menos responsable, necesitarás saber
cómo cambiarlo y puede que creas que no tienes la respuesta. Sigue utilizando la
técnica de completar oraciones y comprobarás que en tu interior sabías como hacerlo.
Si por ejemplo, consideras que eres muy poco responsable en tu trabajo, completa la
oración “Una de las formas en la que puedo ser más responsable en mi trabajo es…” y
escribe entre 5 y 10 finales para esa frase. Empieza a poner en práctica esos consejos
que acabas de escribir y verás como, poco a poco, empiezas a sentirte más
responsable en esa área y tu autoestima mejora.
Por último, intenta traducir tus pensamientos a conductas. No basta con decir “Voy a
ser más amable con mi pareja”. Convierte ese pensamiento en conductas concretas:
saludarla todas las mañanas con una sonrisa, quedarse hablando juntos media hora
después de comer, compartir una afición… Joshua Dobbs Womens Jersey.

ACTIVIDAD:
Realiza una lluvia de 15 ideas en donde
expliques como poder ser mas responsable en
todos los ámbitos de tu vida. (15 puntos)

AUTOCONTROL:
Autocontrol: 7 consejos psicológicos para mejorarlo
Esta capacidad es fundamental para tener una buena calidad de vida. ¿Cómo
desarrollarla?

El autocontrol es la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo, es decir, de


controlar las propias emociones, comportamientos, deseos, o simplemente estar
tranquilo. Esta capacidad nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor
serenidad y eficacia.

La persona que posee un alto autocontrol es capaz de dominar sus pensamientos y su


forma de actuar, lo que puede ser beneficioso en multitud de situaciones. Por ejemplo,
en un conflicto de pareja o una negociación laboral. Las investigaciones afirman que
inteligencia emocional es clave para poder dominar esta habilidad.
Beneficios del autocontrol
Por tanto, el primer paso para controlar nuestro comportamiento y nuestra forma de
pensar es tener un gran autoconocimiento. De esta manera, uno es capaz de reconocer
sus emociones y es capaz de regular su forma de actuar.
Pero, ¿qué beneficios tiene el autocontrol? El autocontrol aporta muchas ventajas,
como por ejemplo las siguientes:

Permite afrontar las situaciones difíciles con mayor eficiencia


Ayuda a mantener la calma
Ayuda a tener mayor claridad de pensamiento
Beneficia la relación con los demás
Permite controlar el estrés cuando te sientes bajo presión
Ayuda a tomar mejores decisiones
Aumenta la capacidad de concentración
Mejor autoestima
Mejora el bienestar emocional
Consejos para mejorar el autocontrol
Poseer autocontrol no siempre es fácil: imagina si estás haciendo una dieta para
adelgazar y al salir a cenar a un restaurante tienes que hacer un gran esfuerzo para no
comerte el brownie que te sirvieron en el postre.

El autocontrol es importante para los seres humanos, y algunos estudios afirman que
las personas con un mayor autocontrol hacen más amigos, sacan mejores notas o
tienen una vida más saludable porque sufren menos sobrepeso o fuman y beben
menos alcohol.
Pues bien, te gustará saber que la capacidad de autocontrol puede mejorarse. Por eso,
y para que puedas sacarle el máximo partido, en el artículo de hoy hemos elaborado
una lista de consejos para que mejores tu capacidad de autocontrol. ¡Toma nota!

1. Debes saber que el autocontrol puede mejorarse


Si tienes dificultades para controlar tu comportamiento, lo primero que debes saber es
que es posible mejorar tu capacidad de autocontrol, porque de lo contrario, difícilmente
podrás hacerlo. Así que ten una actitud positiva y pon de tu parte para regular mejor tus
emociones y tu comportamiento.

2. Sé consciente y define lo que quieres controlar


Es primordial que seas consciente de lo que quieres controlar y que sepas qué es lo
que quieres cambiar, porque si no eres consciente de tus comportamientos y rutinas
actuales es difícil practicar el autocontrol. Si deseas perder peso, antes de nada debes
saber qué comes diariamente. Por otro lado, si lo que quieres un mayor control de la
atención para mejorar tu rendimiento deportivo o tomar mejores decisiones, primero
debes saber qué haces mal y debes conocer tus hábitos negativos, aquellos que te
impiden que seas más eficiente. Además, ser consciente te ayuda a detectar las
situaciones problemáticas, lo que te va a permitir reaccionar a tiempo.

Artículo recomendado: "Control de la atención en el deporte: los enfoques atencionales"


3. No dependas de tu fuerza bruta
Hay situaciones complejas que no siempre son fáciles de controlar. Las personas
tenemos un límite, y el autocontrol no significa que tengamos que luchar contra
corriente. Por ejemplo, si estás en la oficina y acabas de tener un conflicto con un
compañero de trabajo, puede que quieras controlar la situación quedándote en la
misma sala que él y haciendo como si la cosa no va contigo. A lo mejor es una buena
alternativa tomarte unos minutos de descanso en la salita del café para recapacitar y
volver a la normalidad en vez de forzarte a aparentar que lo tienes todo bajo control.

4. Sé emocionalmente inteligente

La Inteligencia Emocional (IE), un concepto que hizo popular Daniel Goleman, es la


habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.
El autocontrol o autorregulación de las emociones es una de las aptitudes que dominan
las personas emocionalmente inteligentes, pero que no se entiende sin el dominio de
las otros elementos que componen este tipo de inteligencia, por ejemplo, el
autoconocimiento o la empatía. Aprender y adquirir habilidades de inteligencia
emocional te convierte en una persona con mayor autocontrol. Por eso te
recomendamos la lectura de los siguientes artículos:

5. Reduce el atractivo de las tentaciones


Si eres de los que te gustan mucho los dulces, te puede resultar complicado resistirte a
un pedacito de chocolate, especialmente cuando piensas en cómo se va a derretir en tu
boca.

Un famoso con un estudio llamado “la prueba del malvavisco” (el malvavisco son las
golosinas también llamadas nubes) que realizó en los años 60 el psicólogo Walter
Mischel en Universidad de Stanford, mostró cuál era la mejor manera de resistir la
tentación de comer dulces. Además, según las conclusiones del estudio, la capacidad
de autocontrol predice que una persona pueda alcanzar el éxito, tanto académico,
emocional y social.

El experimento contó con un grupo de sujetos de 4 años de edad, a los que se les dio
un malvavisco. A éstos se les propuso que si podían esperar 20 minutos sin comérselo
se les daría otro. Aquellos niños que no resistieran la tentación de llevárselo a la boca,
no recibirían otra nube. Los resultados mostraron que 2 de cada 3 niños no aguantaron
20 minutos y se comieron la golosina. Al cabo de unos años, los investigadores
descubrieron que quienes sí resistieron la tentación, eran más exitosos tanto en el
campo laboral y académico como en el social y emocional.

Pero, ¿qué hizo que unos niños resistieran a la tentación y otros no? Pues los niños a
los que se les pidió que imaginaran la golosina como una imagen o una figura abstracta
(por ejemplo, una nube en el cielo) tuvieron más éxito a la hora de resistir la tentación.
Por contra, aquellos niños que imaginaron la golosina por su sabor o por ser un dulce
masticable tuvieron mayores dificultades en la prueba.

6. Modifica el ambiente
Imagina que estás en casa y, pese a que estás a régimen, te apetece comerte unas
galletas. Por suerte, vas a la cocina, abres el armario y ves que se han acabado. Al final
optas por comerte un plátano y un yogur que, al fin y al cabo, son más saludables.
Tener a tu alcance los estímulos negativos no es una buena opción, por lo que, si
quieres tener un mayor autocontrol, puedes tomar decisiones como no comprar las
galletas.

Imagina otro ejemplo: Estás estudiando en tu habitación y tienes un cuenco con


caramelos delante tuyo, evidentemente comerás más caramelos si los tienes en tu
escritorio que si no los tienes. Por tanto, modificar el ambiente es una buena estrategia
para el autocontrol. Un estudio llevado a cabo en 2006 encontró que un grupo de
secretarias comían más caramelos cuando el cuenco en que estaban era transparente
en vez de opaco, y cuando éste estaba en su mesa de trabajo en vez de una distancia
superior a 6 pies.

¿Sabías que los colores de una habitación pueden afectar a tu humor y tus impulsos de
compra?
7. Prueba el Mindfulness
El Mindfulness es una práctica muy empleada en la actualidad y las investigaciones
demuestran que ayuda a mejorar el autocontrol y la gestión emocional, especialmente
en situaciones de estrés.

Básicamente, el Mindfulness se centra en un trabajo atencional y actitudinal, con el que


se busca estar presente, en el aquí y el ahora, de forma intencional, cumpliendo con
unos principios básicos y un pensamiento caracterizado por no juzgar, aceptar, ser
compasivo y paciente.

ACTIVIDAD: Realiza un esquema de los 7


pasos para tener autocontrol (10 puntos)

AUTONOMÍA Y RESPONSABILIDAD
La autonomía es un concepto de la filosofía y la psicología evolutiva que expresa la
capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o
internas. Se opone a heteronomía.
Autonomía se refiere a la regulación de la conducta por normas que surgen del propio
individuo. Autónomo es todo aquél que decide conscientemente qué reglas son las que
van a guiar su comportamiento.
Tener autonomía quiere decir ser capaz de hacer lo que uno cree que se debe hacer,
pero no sólo eso. También significa ser capaz de analizar lo que creemos que debemos
hacer y considerar si de verdad debe hacerse o si nos estamos engañando.
Somos autónomos cuando somos razonables y consideramos qué debemos hacer con
todos los datos a nuestra disposición. Dicho de otro modo: somos verdaderamente
autónomos cuando usamos nuestra conciencia moral.
Precisamente cuando hacemos esto, nos fijamos en la conexión causal entre las
acciones y los efectos que producen. La conciencia de esa conexión nos lleva al
concepto de responsabilidad. Sólo cuando somos libres en el sentido positivo de la
palabra -es decir, autónomos, conscientes-, nos damos cuenta de la repercusión de
nuestras acciones y podemos ser responsables.
En relación al concepto de autonomía, como proceso para la toma de decisiones libres
sustentadas en la propia conciencia de la persona (valores, principios, creencias, etc.),
es interesante repasar algunos conceptos que contribuyen en la constitución de la
autonomía como voluntad, libertad y autoestima.
“La voluntad no es en sí misma una facultad intelectual, ni tampoco es una facultad
irracional. Sus actos se ejecutan conforme a la razón. Por lo tanto, seguir los deseos no
es ejercer la voluntad, es simplemente estar (ciegamente) dominado. De esta manera
puede afirmarse que el deseo pertenece al orden de lo sensible, en tanto la voluntad
pertenece al orden del intelecto”. (Ferrater Mora, 2001)
La libertad no es innata a nuestra condición humana, sino un logro de nuestra
integración social. No partimos de la libertad, sino que llegamos a ella (Savater, 1997).

La independencia de toda tutela exterior. Sólo cuando el impulso ha sido, hasta cierto
punto, controlado y contenido, entonces, puede darse la reflexión.
En la autonomía se sigue una regla, un principio, o ley que es interna a la propia
conciencia de la persona, que la ha interiorizado a través de un proceso de
construcción progresivo y autónomo. En la autonomía, la regla es el resultado de una
decisión libre, y digna de respeto en la medida que hay un consentimiento mutuo
(Sepúlveda G,. 2003)
La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite
reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el
plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), persisten estas
cuatro ideas para establecer la magnitud de dichas acciones y afrontarlas de la manera
más prepositiva e integral, siempre en pro del mejoramiento personal, laboral, social,
cultural y natural.
Si enseñamos a un niño/a a ser autónomo/a, también le estamos ayudando a ser
responsable, a tener mayor seguridad en sí mismo, a tener fuerza de voluntad, a ser
disciplinado y a estar tranquilo. Aspectos todos importantísimos para que un niño/a
crezca feliz.
El sentido de responsabilidad se adquiere a través de la experiencia y la práctica, ya
que la persona deberá tomar decisiones en conciencia, ponderando el valor de lo que
se quiere conseguir y las consecuencias que puede acarrear, asumiéndolas.
El ser humano aprende a responsabilizarse, o a no hacerlo, desde la primera etapa de
su vida. Las pequeñas tareas y obligaciones de la vida cotidiana tendrán que ir estando
a adaptadas a la edad del niño. El sentido de la responsabilidad se pondrá en juego
desde las más sencillas situaciones de la vida cotidiana y en el trato diario que el niño
tenga con sus padres, sus maestros y sus iguales. En la primera infancia necesita
motivaciones externas como premios, refuerzos positivos, o castigos proporcionados.
El sentimiento básico de confianza es imprescindible para la autonomía y
especialmente importante en los primeros años de vida, entre los tres y los siete años,
en los que predomina la conciencia heterónoma, pero hay que ir explicándoles los
porqués para hacerle cada vez más autónomo. También hay que tener en cuenta que
aunque ya participan de sentimientos de culpabilidad es muy difícil que tengan
arrepentimiento. Es a partir de esta edad, en torno a los siete años (depende de la
maduración personal de cada persona), que empieza a aparecer cierta conciencia
moral, a formar sus criterios y comienza también la autocrítica y la heterocrítica.
También comienza a desarrollarse el sentido de la responsabilidad, por lo tanto es una
etapa del desarrollo evolutivo en la que trabajar la autonomía personal es
especialmente importante, y facilitará el haberla trabajado también en los periodos
anteriores.
Es necesario que al niño/a se le explique claramente lo que se espera de él y cuáles
son sus responsabilidades.
Asimismo, conforme éste vaya actuando, el adulto le “devolverá” comentarios,
impresiones sobre cómo lo está haciendo. Esta es una tarea importante por parte de los
padres/madres ya que el niño/a necesita de otro que le diga si algo está bien o mal, y le
enseñe a rectificarlo en este caso. Solo de esa forma el niño/a puede aprender y
progresar. Los padres/madres deberán padres ser comprensivos, tolerantes y
pacientes, al tiempo que claros, coherentes y respetuosos al expresar lo que esperan
de ellos. Conforme vaya respondiendo, el padre o la madre sopesará si el niño/a va
necesitando nuevas metas y responsabilidades o afianzar esas durante un periodo de
tiempo más largo. Conforme el niño/a crezca irá aumentando el número de situaciones
de las que puede responsabilizarse.
A la hora de enseñar a los hijo/as a ser responsables es interesantes que los padres y
madres sean conscientes de que los hijos/as, a lo largo de todo su crecimiento pero
más aún cuando son pequeños, los tienen de ejemplo.
Incluso nos atreveríamos a decir que los niños/as suelen tener los oídos cerrados a los
consejos, pero los ojos muy abiertos a los ejemplos. Es importante, entonces, que los
hijos/as vean que sus padres y madres ponen en práctica aquello que estos están
intentando enseñarles.
Un niño/a que llega a ser responsable es capaz de valorar la situación en la que se
encuentra, según su experiencia y según lo que sus padres esperan de él, y es capaz,
de forma independiente, de tomar una decisión para actuar de modo adecuado. Es
importante que en todo este proceso de enseñar al niño/a a ser responsable éste pueda
llegar a asumir el “deber ser y hacer”, de tal manera que lo interiorice y no necesite
siempre de otro que le diga lo que tiene que hacer. Este proceso exige en los padres
paciencia, esfuerza y dedicarle tiempo.

Indicadores de la competencia:
Un niño/a es autónomo y responsable sí…
• Realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento.
• Ha adquirido hábitos personales (asearse, vestirse, atarse los zapatos, comer….) en
función de la edad que tenga.
• Puede razonar lo que debe hacer.
• Presenta fuerza de voluntad en la ejecución de las tareas.
• Se plantea nuevos retos y objetivos.
• No demanda sobreprotección.
• No echa la culpa a los demás ni busca excusas sistemáticamente.
• Es capaz de elegir entre diferentes alternativas.
• Puede jugar, hacer sus deberes y estudiar a solas sin problemas.
• Puede tomar decisiones distintas de las que otros toman en el grupo en que se mueve
(amigos, pandilla, familia, etc.), que sean para él o ella adecuadas, aunque sean
diferentes de la opinión de los demás.
• Respeta y reconoce los límites establecidos por los padres, aunque en ocasiones
pueda discutirlas o incluso llegar a una negociación (de acuerdo con la edad)
• Puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad)
durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración y abandono.
• Lleva a cabo lo que dice y en lo que se compromete.
• Reconoce sus errores sin necesidad de complicadas justificaciones.
• Se conoce a sí mismo
• Intenta conquistar y mantener un equilibrio emocional
Factores que dificultan el aprendizaje de la competencia:
• Estilos educativos demasiados rígidos y autoritarios-
• Estilos educativos muy permisivos sin apenas conducción
• Estilos educativos indiferentes que muestran poco afecto y poco control
(permisividad, negligencia u hostilidad)
• La falta de normas y pautas claras
• Exceso de normas, o normas sin sentido.
• Facilitar soluciones para que dejen tranquilos a los padres o educadores
• Poner en duda las capacidades de los hijos e hijas: cuando haya que censurar,
pero censurar la conducta, no a la persona.
• Dirigir imponiendo, abroncando (aunque se riña, siempre es conveniente
explicar tranquilamente a posteriori el motivo, y hablar, pues se puede llegar a
correr el riesgo de avasallar a los hijos e hijas)
• Consentirles rabietas y excesivos caprichos
• sobre proteccionismo

ACTIVIDAD: Realiza un análisis acerca de la autonomía y


responsabilidad (10 puntos)
Realiza un comentario personal sobre tu perspectiva de la
autonomía y si te consideras una persona autónoma o no y
¿Porqué? (5 puntos)

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