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Jerarquía de Necesidades de Maslow

La pirámide de Maslow describe una jerarquía de cinco necesidades humanas ordenadas de menor a mayor complejidad: 1) necesidades fisiológicas, 2) de seguridad, 3) de afiliación, 4) de reconocimiento, y 5) de autorrealización. Esta teoría propuesta por el psicólogo Abraham Maslow sugiere que las personas buscan satisfacer primero sus necesidades más básicas antes de perseguir necesidades más complejas y abstractas de autorrealización.
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Jerarquía de Necesidades de Maslow

La pirámide de Maslow describe una jerarquía de cinco necesidades humanas ordenadas de menor a mayor complejidad: 1) necesidades fisiológicas, 2) de seguridad, 3) de afiliación, 4) de reconocimiento, y 5) de autorrealización. Esta teoría propuesta por el psicólogo Abraham Maslow sugiere que las personas buscan satisfacer primero sus necesidades más básicas antes de perseguir necesidades más complejas y abstractas de autorrealización.
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Pirámide de Maslow: la jerarquía

de las necesidades humanas


Analizando uno de los artefactos teóricos más
famosos: la jerarquía de necesidades.

La Pirámide de Maslow forma parte de una teoría psicológica que


inquiere acerca de la motivación y las necesidades del ser humano:
aquello que nos lleva a actuar tal y como lo hacemos. Según Abraham
Maslow, un psicólogo humanista, nuestras acciones nacen de la
motivación dirigida hacia el objetivo de cubrir ciertas necesidades, las
cuales pueden ser ordenadas según la importancia que tienen para
nuestro bienestar.

Es decir, que Maslow proponía una teoría según la cual existe


una jerarquía de las necesidades humanas, y defendió que conforme
se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos
desarrollamos necesidades y deseos más elevados. A partir de esta
jerarquización se establece lo que se conoce como Pirámide de Maslow.

Abraham Maslow introdujo por primera vez el concepto de la jerarquía de


necesidades en su artículo “A Theory of Human Motivation” en 1943 y en
su libro “Motivation and Personality”. Más tarde, el hecho de que esta
jerarquía soliese ser representada gráficamente en forma de
pirámide hizo que el núcleo de la teoría pasase a ser conocido
como pirámide de Maslow, cuya popularidad es notable incluso hoy en
día, décadas después de que fuese propuesta por primera vez.

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La Pirámide de Maslow: ¿qué es?


Mientras que algunas escuelas existentes a mediados del siglo XX
(el psicoanálisis o el conductismo) se centraban en conductas
problemáticas y en el aprendizaje desde un ser pasivo y sin demasiadas
opciones de influir en el entorno más de lo que este influye en él, Maslow
estaba más preocupado en aprender sobre qué hace a la gente más feliz
y lo que se puede hacer para mejorar el desarrollo personal y la
autorrealización.

Como humanista, su idea era que las personas tienen un deseo innato
para autorrealizarse, para ser lo que quieran ser, y que cuentan con la
capacidad para perseguir sus objetivos de manera autónoma si se
encuentran en un ambiente propicio. Sin embargo, los diferentes
objetivos que se persiguen en cada momento dependen de qué meta se
han conseguido y cuáles quedan por cumplir, según la pirámide de
necesidades. Para aspirar a las metas de autorrealización, antes han de
cubrirse las necesidades anteriores como la alimentación, la seguridad,
etc. Por ejemplo, solo nos preocupamos de temas relacionados con la
autorrealización si estamos seguros que tenemos un trabajo estable,
comida asegurada y unas amistades que nos aceptan.

En la Pirámide de Maslow, desde las necesidades más básicas hasta las


necesidades más complejas, esta jerarquía está compuesta por cinco
niveles. Las necesidades básicas se ubican en la base de la pirámide,
mientras que las necesidades más complejas se encuentran en la parte
alta.

Así pues, las cinco categorías de necesidades de la Pirámide de Maslow


son: fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento y de
autorrealización; siendo las necesidades fisiológicas las de más bajo
nivel, y subiendo niveles en el orden indicado. Eso sí, como hemos visto,
la representación visual en forma de pirámide es una aportación posterior
al planteamiento de este modelo explicativo por parte de Maslow. Sin
embargo, aquí la trataremos como si fuese equivalente a la jerarquía de
necesidades descrita por este psicólogo.

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puedes perderte"

Tipos de necesidades
En la pirámide de Maslow, este investigador habla acerca de
las necesidades instintivas y hace una distinción entre necesidades
“deficitarias” (fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento)
y de “desarrollo del ser” (autorrealización). La diferencia existente entre
una y otra se debe a que las “deficitarias” se refieren a una carencia,
mientras que las de “desarrollo del ser” hacen referencia al quehacer del
individuo. Satisfacer las necesidades deficitarias es importante para
evitar consecuencias o sentimientos displacenteros.

Las necesidades del “desarrollo del ser”, por su parte, son importantes
para el crecimiento personal, y no tienen que ver con el déficit de algo,
sino con el deseo de crecer como persona.

Así pues, la pirámide de Maslow tiene 5 niveles de necesidades. Son


los siguientes.

1. Necesidades fisiológicas
Incluyen las necesidades vitales para la supervivencia y son de orden
biológico. Dentro de este grupo, encontramos necesidades como:
necesidad de respirar, de beber agua, de dormir, de comer, de sexo, de
refugio.
Así pues, en este estrato de necesidades se encuentran aquellas que
hacen posibles los procesos biológicos más fundamentales que
hacen que la existencia del cuerpo sea viable. Proporcionan cobertura a
las funciones fisiológicas que mantienen el equilibrio en nuestros tejidos,
células, órganos y, especialmente, nuestro sistema nervioso.

Maslow piensa que estas necesidades son las más básicas en la


jerarquía, ya que las demás necesidades son secundarias hasta que no
se hayan cubierto las de este nivel.

2. Necesidades de seguridad
En esta parte de la pirámide de Maslow se incluyen las necesidades de
seguridad son necesarias para vivir, pero están a un nivel diferente que
las necesidades fisiológicas. Es decir, hasta que las primeras no se
satisfacen, no surge un segundo eslabón de necesidades que se orienta
a la seguridad personal, al orden, la estabilidad y la protección.

Puede decirse que las necesidades que pertenecen a este nivel de la


pirámide de Maslow tienen que ver con las expectativas y con el modo
en el que las condiciones de vida permiten desarrollar proyectos a medio
y a largo plazo. Se fundamentan en una especie de "colchón" basado
tanto en bienes como en derechos y capital social.

Aquí figuran: la seguridad física, de empleo, de ingresos y recursos,


familiar, de salud, etc.

3. Necesidades de afiliación
Maslow describe estas necesidades como menos básicas, y tienen
sentido cuando las necesidades anteriores están satisfechas.
Para Maslow, esta necesidad se expresa cuando las personas buscan
superar los sentimientos de soledad y sentir que hay vínculos afectivos
entre ellas y ciertas personas. Es decir, cuando se intenta trascender el
ámbito individual y establecer vínculos con el entorno social.

Estas necesidades se presentan continuamente en la vida diaria, cuando


el ser humano muestra deseos de casarse, de tener una familia, de ser
parte de una comunidad, ser miembro de una iglesia o asistir a un club
social. La pertenencia a un colectivo, ya sea más o menos pequeño,
ayuda a aportar sentido a lo que se hace en el día a día, y además el
contacto personal y las relaciones sociales que favorecen estos lazos
nos estimulan de un modo que, para Maslow, la experiencia resultante
puede ser calificada de necesidad.

Ejemplos de estas necesidades son el amor correspondido, el afecto y la


pertenencia o afiliación a un cierto grupo social.

4. Necesidades de reconocimiento
Este nivel de la jerarquía de necesidades humanas también es conocido
como necesidades de estima, y tiene que ver con el modo en el que nos
valoramos nosotros y nos valoran los demás, el resto de la sociedad.

Tras cubrir las necesidades de los tres primeros niveles de la Pirámide


de Maslow, aparecen las necesidades de reconocimiento como aquellas
que favorecen el fortalecimiento de la autoestima, el reconocimiento hacia
la propia persona, el logro particular y el respeto hacia los demás; al
satisfacer dichas necesidades, la persona se siente segura de sí misma y
piensa que es valiosa dentro de la sociedad. Cuando estas
necesidades no son satisfechas, las personas se sienten inferiores y sin
valor.
Esta necesisad de la jerarquía de Maslow se entiende mejor como una
manera de sentirse bien con el propio autoconcepto a través de esas
cosas de nosotros mismos que vemos reflejadas en el modo en el que
los demás nos tratan.

Según Maslow existen dos necesidades de reconocimiento: una inferior,


que incluye el respeto de los demás, la necesidad de estatus, fama,
gloria, reconocimiento, atención, reputación, y dignidad; y otra superior,
que determina la necesidad de respeto de sí mismo, incluyendo
sentimientos como autoconfianza, competencia, logro, independencia y
libertad.

Así pues, este nivel de la jerarquía de necesidades humanas se basa en


todas aquellas ventajas que supone el hecho de gozar de un buen
estatus a los ojos de los demás.

5. Necesidades de autorrealización
Por último, en el nivel más alto se encuentran las necesidades de
autorrealización y el desarrollo de las necesidades internas, el
desarrollo espiritual, moral, la búsqueda de una misión en la vida, la
ayuda desinteresada hacia los demás, etc.

Este nivel de la pirámide de Maslow es uno de los rangos de la jerarquía


de necesidades más difíciles de definir, porque tiene que ver con
objetivos altamente abstractos y que no se consiguen con acciones
concretas, sino con cadenas de acciones que se producen durante
periodos relativamente largos. Por consiguiente, cada individuo tendrá
necesidades de autorrealización diferentes y personalizadas.
Críticas a la Pirámide de Maslow
Pese a que algunas investigaciones dan soporte a la teoría de Abraham
Maslow, la mayoría de los datos recopilados en muchas
investigaciones no parecen ir en la misma línea que la pirámide de
Maslow. Por ejemplo, Wahba y Bridwell (1986) concluyen que hay poca
evidencia para demostrar la jerarquía postulada por Maslow, a pesar de
que aún hoy en día es muy popular.

Además, la Pirámide de Maslow también ha recibido críticas por ser


difícil de probar su concepto de autorrealización, ya que es muy
abstracto. A fin de cuentas, en ciencia es necesario especificar muy bien
el significado de las palabras y proponer unas implicaciones
"operacionales" de ellas, y si un concepto deja mucho margen para la
interpretación, no es posible realizar investigaciones orientadas a
estudiar lo mismo, ni extraer conclusiones claras. Muchos de los
conceptos y categorías descritas en la pirámide de las necesidades de
Maslow son demasiado ambiguas como para poder ser estudiadas
científicamente.

En un estudio publicado en 2011, investigadores de la Universidad de


Illinois pusieron a prueba la pirámide de Maslow y descubrieron que la
satisfacción de las necesidades de la pirámide correlacionaba con la
felicidad de la persona. Pero esta investigación, al contrario que la teoría
de Maslow, concluyó que las necesidades de reconocimiento y
autorrealización también eran importantes pese a que no estuvieran
cubiertas las necesidades más básicas. Por lo tanto, cuestionaba la
secuencialidad que Maslow propuso en su teoría: no hacía falta tener
cumplidas necesidades básicas para aspirar a alcanzar los objetivos
relacionados con las necesidades más refinadas.
Por otro lado, la investigación de Maslow estaba basada en una muestra
de individuos muy pequeña y, potr lo tanto, poco representativa. La
crítica a su metodología hace referencia a que él mismo eligió a las
personas que consideraba autorrealizadas, tras leer sobre ellos o hablar
con ellos y llegar a conclusiones acerca de lo que es la autorrealización.
De hecho, las personas a las que Maslow entrevistó a la hora de realizar
su pirámide de necesidades difícilmente pueden representar a la mayoría
de la población humana, ya que eran personas pertenecientes a la
cultura occidental, ricas o muy influyentes. Algunas de las personas a las
que investigó son Albert Einstein o Eleanor Roosvelt. La pirámide de
Maslow fue creada a partir del estudio de los casos excepcionales, más
que de lo que resulta normal en las poblaciones humanas.

La relevancia y el legado de esta teoría


Independientemente de estas críticas, la pirámide de Maslow representa
un aporte importante en un cambio de visión dentro de la psicología y
contribuyó a establecer una tercera fuerza dentro de la profesión (las
otras dos fuerzas principales eran el psicoanálisis y el conductismo). Su
enfoque con respecto a la psicología y de la vida en general inspira
entusiasmo, ya no parte del supuesto de que las personas son seres
pasivos, ni se centra en las conductas patológicas. El estudio de las
motivaciones y de los patrones de conducta no vinculados a los
trastornos mentales llegó a ser una muestra de que la psicología no tiene
por qué limitarse a la salud mental.

Por otro lado, los trabajos de Maslow fueron un primer intento de estudiar
algo de suma importancia: el bien común, esos elementos contextuales
que son prioritarios para todas las personas. Si la necesidad de tener
acceso a alimentos es uno de los aspectos más importantes para las
personas, es posible proponer modelos de gestión de los espacios que
tengan en cuenta este principio.

Además, la pirámide de Maslow ha tenido una gran repercusión no


solamente en la psicología, sino que también ha sido importante en el
mundo empresarial (especialmente en el marketing, pero también en el
mundo de los Recursos Humanos) o en el deporte, por ejemplo. El hecho
de que establezca una jerarquía de necesidades aporta una manera fácil
e intuitiva de establecer planes para motivar y para generar productos
atractivos dependiendo del tipo de personas sobre las que se pretenda
influir.

La Psicología científica actual debe seguir investigando sobre qué es


aquello que nos motiva y nos lleva a aspirar a objetivos, y puede que la
pirámide de Maslow no sea un constructo que permita explicar bien cómo
actuamos, pero por lo menos es un primer ladrillo en este tipo de
estudios y puede ser utilizado como referencia. Eso sí, hace falta seguir
trabajando para generar conceptos concretos que se presten a la
investigación científica, más allá de la apelación a ideas vagas que
pueden significar cosas diferentes para cada individuo.

Referencias bibliográficas:

 Boeree, George. (2003). Teorías de la personalidad, de Abraham


Maslow. Traducción: Rafael Gautier.
 Camino Roca, J.L. (2013). Los Orígenes de la Psicología
Humanista: el Análisis Transaccional en psicoterapia y educación.
Madrid: CCS.
 Mahmoud A. Wahba, Lawrence G. Bridwell. (2004). Maslow
reconsidered: A review of research on the need hierarchy theory. Baruch
College, The City University of New York USA.
 Maslow, A. H. (1982). La Personalidad Creadora. Barcelona:
Kairós.
 Rosal Cortés, R. (1986). El crecimiento personal (o
autorrealización): meta de las psicoterapias humanistas. Anuario de
psicología / The UB Journal of psychology. Núm.: 34.

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