HUMANIDADES Y
EDUCACIÓN
Competencias de Lectura y Escritura.
Investigación bibliográfica.
NOMBRE: Bernardita González.
CARRERA: Psicopedagogía, 022-5.
ASIGNATURA: Evaluación de competencias de lectura y escritura.
PROFESOR: Marcela Cáceres.
FECHA: 11/04/2017.
Índice
Competencias de Lectura y Escritura.
1 Introducción..............................................................................................................................................3
2 Organizador gráfico...................................................................................................................................4
3 Texto argumentativo..................................................................................................................................6
4 Velocidad Lectora.....................................................................................................................................9
5 Conclusión.............................................................................................................................................11
6 Bibliografía.............................................................................................................................................12
2
1 Introducción
El presente informe se refiere a las competencias de lectura y escritura, también conocidas como lectoescritura. La
lectoescritura se puede definir como un proceso mediante el cual nos acercamos a la comprensión de un texto. Como
su nombre lo indica, lectoescritura significa la unión de dos procesos que se encuentran completamente conectados:
la lectura y la escritura. Las habilidades de leer y escribir resultan ser fundamentales para el desarrollo del ser
humano, siendo indispensables para que el ser humano pueda desenvolverse en el mundo que lo rodea.
La característica principal de la lectoescritura, son los beneficios que aporta tener un buen dominio de esta habilidad.
Sabemos que mejora el pensamiento y el aprendizaje, desarrolla el lenguaje, la ortografía, la concentración, entre
otros. Además, el lenguaje es el principal instrumento de comunicación para los seres humanos, gracias a él tenemos
la capacidad de transmitir conocimientos, ideas, opiniones, etc., opiniones y por lo tanto nos permite incrementar
nuestro aprendizaje.
La investigación de este tema en específico, se realizó por el interés de conocer la importancia que tienen las
competencias de lectura y escritura en la carrera de psicopedagogía y en nuestro futuro laboral. Además de esto,
resulta necesario que, como futuros psicopedagogos, conozcamos estas competencias desde puntos de vista de
importantes autores, los cuales son grandes aportes en la educación y la psicopedagogía. La metodología utilizada
para la realización de este informe, fue principalmente reunir información de textos de los autores antes mencionados
y de textos de investigación con respecto al tema investigado. También, parte de la información fue adquirida gracias
a textos y guías de semestres anteriores.
El objetivo principal de este informe es analizar las competencias de lectoescritura, mediante el conocimiento de
diversos autores importantes en nuestra carrera. Además, fundamentar la importancia que tiene la adquisición de
estas competencias en nuestro quehacer psicopedagógico.
La estructura del informe es la siguiente: En primer lugar, se encuentra un organizador gráfico con la definición de
competencias de lectura y escritura, fluidez, exactitud, precisión y velocidad específicamente, de acuerdo a los
planteamientos de Jesús García Vidal, Pilar Vieiro, Sylvia Defior y Alejandra Medina. En el punto 2, se presenta un
texto argumentativo con respecto a la importancia que tiene la evaluación de dichas competencias, y, por último, la
definición de una competencia en específico: velocidad lectora, según 3 autores, la comparación entre estas
definiciones y la justificación de su aprendizaje y evaluación en nuestro quehacer psicopedagógico.
3
2 Organizador gráfico
4
3 Texto argumentativo
El lenguaje es uno de los elementos que distinguen a los seres humanos. Gracias a éste podemos establecer
comunicación con otros y así lograr vivir en comunidad. “El lenguaje no sólo define al ser humano sino también a las
relaciones fundamentales que establecemos con la realidad interior y con el mundo que nos rodea” (Alliende &
Condemarín, 1982). Es necesario que las habilidades verbales, ya sean escritas u orales, sean estimuladas, pues son
la base fundamental para el desarrollo de una persona y gracias a estas podemos lograr futuros aprendizajes, no sólo
en edades tempranas sino en todas las etapas del ciclo vital.
Por una parte, podemos decir que la lectura es mucho más que la decodificación y relación de grafemas y fonemas.
Leer es un proceso mental que implica comprender un texto, comprender los pensamientos y opiniones de su autor y
ser capaces de formarnos una opinión propia y coherente sobre lo que leemos. La lectura es uno de los procesos más
importantes para poder llevar a cabo con éxito cualquier tarea que nos propongamos. Para Daniel Cassany, por
ejemplo, la lectura es un instrumento potente en el aprendizaje. Leyendo cualquier tipo de textos podemos aprender
cualquiera de las disciplinas del saber humano. Pero, como comenté al principio, además de la adquisición del código
escrito implica el desarrollo de capacidades cognitivas superiores, y si se lee con constancia y regularmente, podemos
desarrollar nuestro pensamiento y lograr la abstracción. “Saber leer es ser capaz de transformar un mensaje escrito
en un mensaje sonoro siguiendo ciertas leyes muy precisas, es comprender el contenido de dicho mensaje escrito, es
ser capaz de juzgarlo y apreciar su valor estético.” [CITATION Vil92 \p 355 \l 13322 ]
Por otra parte, tenemos la escritura, la cual es un sistema de representación gráfica por medio de signos trazados en
un soporte. Es un modo gráfico que utilizamos los seres humanos para transmitir información y comunicarnos. Pero, la
escritura, al igual que la lectura, es un proceso mucho más complejo. No se trata solamente de trazar signos en un
papel. En la escritura, intervienen muchas más operaciones.
“Por un lado, tenemos operaciones simples y mecánicas, que afectan a la producción física del
texto: hacer la caligrafía clara, dejar los espacios necesarios entre palabra y palabra, aplicar
correctamente las reglas gramaticales, etc. Por otro lado, en el acto de la expresión escrita
intervienen, además, procesos más complejos que requieren reflexión, memoria y creatividad:
seleccionar la información para el texto, planificar su estructura, crear y desarrollar ideas, buscar un
lenguaje compartido con el lector, etc.” [CITATION Dan88 \p 10 \l 13322 ]
A pesar de que la lectura y la escritura son procesos diferentes, ya sabemos que son elementos inseparables de un
mismo proceso mental. Es por eso que nace el concepto de lectoescritura. Según el enfoque constructivista, la
lectoescritura es una construcción en la que el sujeto participa activamente. El individuo construye el significado al
momento de leer un texto o producirlo, y así va avanzando el desarrollo de estas habilidades a lo largo de su vida
desde la infancia hasta la vejez. Es fundamental fomentar el aprendizaje de la lectoescritura, tanto el gusto por leer
como también el hábito de escribir y producir textos. De esta forma proporcionamos a las personas un acceso a un
mundo diferente, donde puedan jugar con la imaginación al mismo tiempo que estimulan sus habilidades. Al final, esto
contribuirá en gran medida a su desarrollo en general, especialmente el de sus capacidades de aprendizaje y
pensamiento.
En primer lugar, hablando de la evaluación de la lectoescritura, según María Leonor Romero (2004) se debe tener en
cuenta que el aprendizaje de la lectoescritura consta de dos etapas: aprender a escribir y escribir en forma
significativa, o su equivalente para la lectura, aprender a decodificar y leer comprensivamente. En el aprender a
escribir en forma significativa, el niño debe aprender la automatización de la escritura, escribir a la copia, escribir al
dictado, manejar la ortografía y las estructuras gramaticales, entre otras. Por otro lado, en el aprender a decodificar y
leer comprensivamente, el niño debe identificar la correspondencia fonema-grafía, el mecanismo de articulación de
fonemas y palabras, debe pronunciar claro todos los fonemas, respetando los puntos de articulación. Modulación del
tono de voz, respeto de los signos de puntuación (expresividad), secuencia de pronunciación sin dudas ni silabeo,
5
además de un ritmo constante y sostenido (fluidez). La comprensión lectora también es una habilidad que se irá
desarrollando progresivamente a lo largo de los años, si se trabaja de manera continua la lectoescritura.
Nuestro trabajo como psicopedagogas es fundamental en este proceso. Erróneamente se cree que un psicopedagogo
se encarga exclusivamente de apoyar los contenidos pasados por el profesor, pero nuestra labor va mucho más allá
que eso. Según nuestro perfil de egreso, un licenciado de Psicopedagogía de Inacap está capacitado para evaluar los
procesos de aprendizaje en las áreas cognitivas, socioafectivas e instrumentales, es decir, lectura, escritura y
matemática, además, también está habilitado para potenciar las mismas. Entonces nos podemos preguntar, ¿Por qué
es importante que, como psicopedagogos, evaluemos la lectoescritura?
Alejandra Medina (2010) postula que las competencias lingüísticas de una persona, en el siglo XXI, son un factor
decisivo de su existencia social y cultura y de las posibilidades de ejercer su ciudadanía. Esto toma mayor importancia
pues el mundo actual opera en gran parte gracias a la comunicación escrita que las personas mantienen a través de
diferentes tipos de texto, propios de la vida en sociedad.
En primer lugar, es fundamental la evaluación de la lectura, pues ésta es el principal medio de desarrollo del lenguaje.
“El hecho de que la lectura sea la principal fuente de enriquecimiento del lenguaje hay que tomarlo
en serio, dado que las palabras y estructuras lingüísticas que los niños y los jóvenes interiorizan
no sólo son el “corazón” de su competencia lingüística, sino que constituyen la fuente de la cual
fluye y fluirá su futura capacidad de expresión y comprensión del mundo.” [CITATION Mab01 \p
7 \l 13322 ]
Como podemos ver, la lectura y la escritura son indispensables para adquirir cualquier aprendizaje a lo largo de
nuestra vida, por lo que la evaluación de sus competencias, es decir, velocidad, fluidez, precisión, etc., se vuelve
realmente necesario en nuestro quehacer psicopedagógico. En primer lugar, considero que nuestra primera labor
como psicopedagogas, es fomentar el gusto por la lectura y la escritura en nuestros futuros mediados, pues, estas
habilidades no solamente significan un buen hábito, sino que además tienen muchos beneficios. Uno de ellos es el
desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje, con el cual se consigue una correcta expresión oral y escrita, debido a
que aumenta la capacidad de concentrarse. Cuando leemos se incrementa notablemente la actividad cerebral, por lo
que es sabido que las personas que leen regularmente tienen menor riesgo a perder ciertas funciones cognitivas,
además de que estimula la atención, la memoria, entre otros procesos cognitivos. Por estos motivos, la evaluación
toma tanta importancia. Lamentablemente, el mundo está acostumbrado a pensar que la lectura y la escritura son
aprendizajes casi mecánicos, pero la realidad es que son aprendizajes fundamentales y su adquisición se hace
realmente necesaria, pues su transferencia cognitiva y afectiva va mucho más allá de lo que pensamos. Por algo
son consideradas, junto a la matemática, aprendizajes esenciales en todas las etapas del ser humano.
Gracias a la lectura y escritura, es posible desarrollar niveles cada vez más elaborados de pensamiento,
comunicación e inteligencia. Es por este motivo que personalmente considero que nuestra tarea es fundamental.
Nuestro objetivo principal como psicopedagogos y como mediadores, es lograr que el individuo al que estamos
interviniendo alcance todo su potencial, entonces, si queremos que esto se logre, necesitamos realizar un constante
seguimiento, y este podría traducirse a una correcta y sistemática evaluación. Como mediadores, debemos conocer
el estado actual de nuestro mediado en habilidades de lectoescritura, tenemos que saber claramente qué
competencias que hacen posible esta habilidad se le están dificultando. Como psicopedagogos, debemos ser
capaces de identificar errores, ya sea de velocidad, fluidez o precisión, ya que, si queremos que el sujeto logre los
beneficios antes nombrados, entonces debe tener todas las competencias que conlleva la lectoescritura,
completamente desarrolladas.
“Marca definitivamente el dominio del lenguaje escrito, pasar del momento de aprender a leer al
momento en que se aprende leyendo. El estadio de dominio de la escritura se debe presentar al
niño y a la niña como un paso en su camino hacia la inserción en la cultura; y se le debe también,
resaltar su funcionalidad, su cotidianidad y su pertinencia para la comprensión de otros saberes. La
escritura es un valioso objeto de estudio, pues precisamente la capacidad de producción escrita es
la primera evidencia de la adquisición gradual de los principios del sistema alfabético, y más
6
adelante una muestra sólida de un alto grado de apropiación de la lectoescritura.” [CITATION
Ros06 \p 38 \l 13322 ]
Por otra parte, y a propósito de la importancia de la adquisición de la lectoescritura, la evaluación de las competencias
de lectura y escritura nos ayudará a identificar si es que existen dificultades propias de esta habilidad, como lo es, por
ejemplo, la dislexia. Es importante, por lo tanto, detectar tempranamente las dificultades de la lectoescritura, pues ésta
es un proceso perceptivo-motriz que requiere de la integración de funciones visuales, auditivas y motrices. La dislexia
se puede definir como un trastorno que dificulta la lectura, la ortografía, la escritura y el habla. Algunas personas con
dislexia, no tienen problemas decodificando palabras, pero sí podría verse afectada su comprensión lectora, por lo
que podría ser difícil leer de forma automática y sin esfuerzo. Muchas veces la dislexia puede deberse a un retraso
neuroevolutivo o a disfunciones neurológicas leves, por lo que, para poder enfrentarnos a las dificultades de
aprendizaje de la lectoescritura, lo que necesitamos es conocer cuáles son las capacidades subyacentes que fallan en
el individuo que fracasa en la adquisición de estas habilidades. Es pues, “una visión fisiológica, en la que se sostiene
que el éxito en el aprendizaje de la lectura en este caso, se basa en la eficacia de las funciones cerebrales, cuya
normalidad sería el prerrequisito de la eficacia en el proceso de aprendizaje.” [CITATION Vid01 \p 13 \l 13322
]. Como se puede evidenciar, evaluar las competencias de lectura y escritura muchas veces nos darán pistas sobre
posibles trastornos, y, si estas dificultades persisten a pesar de una intervención psicopedagógica sistemática,
entonces es posible que el problema sea fisiológico, por lo que indudablemente debemos derivar a otro especialista
idóneo. Podemos agregar en este punto, que al presentarse alguna dificultad de lectoescritura como lo es la dislexia,
además de los problemas que se presentarán en el rendimiento académico y en la estructura cognitiva, puede afectar
enormemente la autoestima del sujeto afectado, al verse en un “menor nivel” de lectura y escritura en comparación
con sus pares.
Podemos ver que hay muchas razones por las cuales evaluar las competencias de lectura y escritura es importante.
El principal motivo es porque estas son la base para cualquier otro aprendizaje. Como seres humanos, jamás dejamos
de adquirir nuevos conocimientos, por lo que se vuelve fundamental adquirir estas competencias y también ser
conscientes de las que se nos dificultan, porque nos acompañarán durante toda la vida y nos facilitarán etapas como
la educación superior, por ejemplo. Como psicopedagogos, si queremos crear seres pensantes, que tengan una
opinión crítica de cada cosa que leen, o que sean capaces de producir sus propios escritos, plasmando sus ideas y
opiniones en ellos, potenciar y evaluar la lectoescritura se vuelve indispensable. “La evaluación ha demostrado ser un
importante factor que gatilla los cambios y que tiene efectos decisivos sobre el aprendizaje de los estudiantes;
pensamos que ésta puede ser una contribución a ellos.” (Gajardo & Medina, 2010, pág. 15). Este proceso de
evaluación, por una parte, debe ser formativo, pues toda la información recogida está destinada a hacer un
seguimiento del aprendizaje para así poder mejorar lo que sea necesario. Además, los datos recolectados en la
evaluación nos ayudarán a saber en qué situación se encuentra el individuo, qué cosas ha logrado, cómo va su
proceso de enseñanza aprendizaje y qué cosas hace falta para mejorar. Si evaluamos la lectura y la escritura,
estaremos indudablemente entregando todos los beneficios que esta habilidad tiene, como, por ejemplo, el desarrollo
de la empatía y la habilidad de escuchar. Además, desarrollaremos el lenguaje, la expresión, la concentración, la
reflexión, etc. También, gracias a estas competencias estaremos estimulando nuestra creatividad e imaginación.
Finalmente, y para concluir, quisiera mencionar un aspecto, el cual considero fundamental para lograr que la
evaluación y potenciación de la lectoescritura se lleve a cabo de manera eficiente: El contexto sociocultural. Es
importante evaluar también el ambiente donde se desenvuelve el niño, pues si éste no es el adecuado, podría afectar
directamente en la adquisición de las competencias de lectura y escritura.
Según Alejandra Medina (2010), la existencia de textos diversos, familias donde el nivel de escolaridad haya sido
mayor y donde el contacto con el lenguaje es funcional y cotidiano, contribuye directamente en la calidad del
aprendizaje de niños y niñas. Una forma de familiarizar a los estudiantes con los hábitos de pensamiento que
favorecen la comprensión de los textos, es vivenciando la experiencia de interactuar con adultos alrededor de libros
leídos. En conclusión, la lectura y escritura no sólo deben ser vistas como aspectos fundamentales en la educación,
sino también como la principal herramienta del ser humano para plasmar y dar a conocer su pensamiento y
conocimiento. Por lo tanto, adquirir las competencias de lectoescritura va más allá de la conversión grafema-fonema y,
7
nosotros en nuestro quehacer psicopedagógico, debemos comprender que la evaluación de dichas competencias, es
un proceso largo, pero finalmente muy enriquecedor para el sujeto mediado, pues gracias a la lectoescritura podrá
desenvolverse adecuadamente en el mundo que lo rodea.
4 Velocidad Lectora.
La velocidad lectora es la cantidad de palabras que una persona lee por minuto con la finalidad de comprender el
contenido de un texto. Esta competencia de lectura se debe practicar y utilizar estrategias, pues de esa forma se
acelera la velocidad y por consecuencia la comprensión de lectura. Una velocidad lectora óptima es aquella que se
acomoda al lector y al texto en cada momento, pues no todos leemos a la misma velocidad ni leemos todo con el
mismo ritmo.
Según Jesús García Vidal (2001), sería más apropiado definir velocidad lectora como la tasa de palabras que el
lector codifica por unidad de tiempo (generalmente, expresada en términos de palabras por minuto o de palabras por
segundo). Aunque es posible valorar esta habilidad tanto en tareas de lectura oral, como de lectura “silenciosa”,
habitualmente suelen emplearse tareas del primer tipo, por la dificultad de obtener medidas fiables en las segundas.
De acuerdo a los planteamientos de Fry (1975) la velocidad lectora puede ser definida como la rapidez de lectura
que presentan los sujetos durante un determinado período de tiempo.
Este autor, distingue tres niveles de velocidad lectora, según el tipo de lectura que se realiza:
• Lectura corriente y común: Es la empleada para la lectura diaria de revistas, libros y textos fáciles. Normalmente se
desarrolla a una velocidad de 250-500 palabras por minuto (ppm) y con un nivel comprensivo de aproximadamente
70%.
• Lectura de estudio: Es la más lenta y se emplea normalmente con materiales más difíciles y exige un alto nivel de
concentración y atención, debiendo ser su nivel comprensivo muy alto. Por lo general se desarrolla a una velocidad
de 180-200 palabras por minuto y alcanza un nivel comprensivo de aproximadamente un 90%.
• Lectura superficial: Es aquella que se utiliza para explorar textos, bien porque es el objetivo, o bien porque no hay
más tiempo. Normalmente su nivel comprensivo se halla situado en el 50% y su velocidad puede superar las 800
ppm.
Por otra parte, Alejandra Medina (2010), a pesar de que no define velocidad lectora de manera textual, sí postula
que la lectura es una actividad de alfabetización y que aprender a leer y a escribir es adquirir una cultura,
desarrollando el pensamiento y la comprensión. Esta autora, describe dos procesos fundamentales en el
aprendizaje de la lectoescritura, los cuales son: Los procesos de orden inferior y los procesos de orden superior.
Los procesos de orden inferior, se refieren a la codificación tanto de letras como de palabras. Los procesos de
orden superior, por su parte, tienen que ver con la construcción del significado y la comprensión de lectura.
Entonces, podemos decir que la velocidad lectora para Medina, es la adquisición y dominio tanto de los procesos de
orden inferior, como los de orden superior, puesto que los dos en conjunto, conforman a un lector hábil, veloz y
fluido.
Ahora, realizando una comparación entre estas tres perspectivas sobre la competencia de velocidad lectora,
podemos decir que una semejanza entre ellas es que todas coinciden en que la velocidad define lo que será un
lector hábil si es que logra adquirir esta competencia (hábil en temas de velocidad y fluidez)
Por otra parte, podemos ver que el autor Edward Fry, profundiza mucho más en esta competencia, dando énfasis a
tres tipos de lectura, cuando para Jesús García Vidal y Alejandra Medina, la velocidad lectora no se divide y sólo es
un tipo de habilidad, la cual se logra leyendo fluidamente y sin errores. Además, podemos decir que Fry mide la
8
velocidad lectora de una forma mucho más cuantitativa, contando con un número específico de palabras y con
categorías, en cambio, para Alejandra Medina, por ejemplo, la velocidad lectora va mucho más allá que sólo leer
una cantidad de palabras por minuto. Ella considera que un lector veloz y hábil, será el que logre adquirir todas las
habilidades que conllevan la lectoescritura, como lo son los procesos ya nombrados, de orden inferior y superior.
Desde otra perspectiva, el aprendizaje de la velocidad lectora es complejo y conlleva mucho tiempo su adquisición.
Cuando recién entramos al mundo de la lectura, la primera enseñanza que nos brindan es la de la decodificación
grafema-fonema, la cual consta de todo un proceso para poder dominarla. Cuando pequeños, nos quedamos lo
suficiente en esa etapa de decodificación para poder dominarla, y cuando por fin lo hacemos, entonces podemos ser
capaces de leer de una manera menos mecánica, aunque aún suelen existir dificultades, ya sea de exactitud, fluidez
o precisión al no contar con un léxico desarrollado. Nuestro éxito al leer dependerá específicamente de qué tan
cercanos seamos al mundo de la lectura, pues entre más frecuentes sean las palabras que leemos, entonces más
familiares se nos harán. La velocidad lectora depende específicamente de eso, puesto que entre más lectura exista,
mayor será el desarrollo de esta competencia, pues mecanismos como la decodificación o la precisión, ya serán casi
automáticos.
Por otra parte, para mejorar la velocidad lectora tenemos que partir de lo que es específicamente el proceso de leer.
Al leer nuestros ojos van moviéndose a base de saltos (movimientos saccádicos) o fijaciones en las que se agrupan
una o varias palabras. Para poder mejorar la velocidad lectora debemos realizar el menor número de fijaciones
posibles, para así en una sola fijación abarcar el mayor número de palabras posibles.
El proceso de aprendizaje en la primera infancia, consiste en una transición de lo natural (El
lenguaje oral-auditivo) a lo cultural (el lenguaje lecto-escrito) donde el lenguaje oral es la base de
la lectura. El dominio del lenguaje oral en una etapa temprana, es la base para desarrollar
gradualmente habilidades de comunicación y de aprendizaje que a su vez constituirán el
fundamento de muchas otras destrezas. (Marchant, 2004, pág 19).
Cuando hablamos de evaluación de la velocidad de lectura, nos referimos a medir el tiempo que se demora un niño
en leer un texto previamente elegido por el evaluador, y luego contar la cantidad de palabras leídas.
Para la evaluación, según Marchant (2004) se cronometra el tiempo exacto que demora cada uno de los niños en
leer el texto desde el comienzo hasta el fin. El tiempo se debe registrar en minutos y segundos y después se
transforma a número de palabras por minuto (ppm). El número de palabras por minuto se calcula relacionando el
número de palabras del texto con el tiempo en segundos que demora el niño en leerlo. Este coeficiente que
corresponde al número de palabras (N°pp) leídas por segundo, permite al multiplicarlo por 60, tener el cálculo de las
palabras por minuto que alcanza a leer el niño.
En mi opinión, creo que actualmente la evaluación de las competencias de velocidad lectora, está muy alejada a lo
que realmente debería ser. Hoy en día, en cada colegio o institución educativa se evalúa la velocidad, pero como tal,
es decir, se evalúa sólo velocidad. Sabemos que, la velocidad lectora mide también el nivel de comprensión
alcanzado por el sujeto al momento de enfrentarse a este tipo de evaluaciones. No se trata solamente de leer lo más
rápido que se pueda todo el texto, sin comprender realmente su significado. Realizar este tipo de prácticas significa
desperdiciar la evaluación y conseguir sólo un aprendizaje superficial de la lectura en el evaluado, pues sólo sabrá
decodificar rápidamente los grafemas y palabras, pero no será capaz de relacionarlas entre sí para encontrar el
significado global del texto anteriormente leído. Es obvio que la eficiencia se debe referir tanto a la fluidez de la lectura
(es decir, a la velocidad de decodificación de las palabras), como al grado de comprensión de lo leído (es decir, la
profundidad de procesamiento del significado del texto).
9
Para concluir, considero que nuestra labor psicopedagógica tiene una importancia innegable cuando nos referimos a
la velocidad lectora. Primero, como psicopedagogas debemos romper con el estigma de la evaluación tradicional, y
evaluar de forma dinámica, con textos que sean interesantes y relevantes para los evaluados, y de esta forma
fomentar el gusto por la lectura. Los estudiantes no se toman en serio este tipo de evaluaciones porque no les
encuentran el sentido. ¿Qué sentido tiene leer un texto lo más rápido posible, si no existe comprensión? Por razones
obvias, los estudiantes se desmotivan ante este tipo de situaciones. Entonces, nuestro trabajo como mediadoras
consiste en tomar el concepto de velocidad lectora y trabajarlo como lo que es, una competencia para lograr la
comprensión de textos. Además, no sólo debemos ser capaces de evaluar esta competencia, sino que además de
estimularla a través de diferentes actividades que sumerjan al niño en la lectura, donde no considere ésta como una
obligación, sino que la perciba como un hábito necesario, donde su adquisición sea fundamental para lograr un
desarrollo integral como ser humano.
5 Conclusión.
A modo de conclusión, puedo decir que después de la investigación bibliográfica sobre las competencias de lectura y
escritura, el aprendizaje adquirido fue realmente enriquecedor. En primer lugar, fue interesante conocer los distintos
puntos de vista de los diversos autores, porque nos podemos dar cuenta de que a pesar de que cada uno plantea las
competencias de diferente manera, todos coinciden en que cada una de ellas son necesarias para volvernos lectores
hábiles, además del protagonismo que tienen dichas competencias en cualquier aprendizaje. Por otra parte,
personalmente agradezco este proceso de aprendizaje, pues siempre me surgían dudas con respecto a la diferencia
entre dos competencias: Exactitud y precisión. Gracias a la investigación y al planteamiento de cada autor, pude
realmente aprender la diferencia entre ambas, lo que me será muy útil, ya que podré evitar futuras confusiones. La
gran diferencia finalmente es que el concepto de exactitud se refiere específicamente a la lectura de una palabra tal y
como está escrita, sin invertir grafemas, agregar nuevas vocales o consonantes o “adivinar” la palabra. Por su parte, la
precisión tiene que ver con el uso adecuado de las palabras con su correcto significado, es decir, utilizar cada palabra
con la mayor propiedad y precisión posible.
Personalmente, creía conocer la importancia que tienen las competencias de lectura y escritura en la evaluación
psicopedagógica y en toda nuestra carrera, sin embargo, gracias a la investigación me hice consciente de que no sólo
son importantes, sino que son fundamentales en nuestro quehacer psicopedagógico, pues además de todos los
beneficios que en ese punto se nombran, el que más rescato es el aspecto socioafectivo, y cómo se puede ver
dañada la autoestima de una persona simplemente por no estar en un mismo nivel que otras, y que muchas veces
esta dificultad puede ser totalmente fisiológica. Como nos han enseñado, el ámbito socioafectivo tiene un gran peso
cuando de adquirir aprendizajes se trata, por eso que se hace tan importante la evaluación de la lectoescritura y un
buen diagnóstico a tiempo.
Con respecto a la competencia en específico de la que investigué, la velocidad lectora, puedo decir que confirmé que
estaba en lo correcto al decir que no sólo se trataba de rapidez sino también de comprensión. Como dije, todo el
tiempo se está evaluando esta competencia de manera equivocada y eso puede generar obviamente confusiones en
los estudiantes, y finalmente perjudicar su aprendizaje y sus opiniones e intereses con respecto a las evaluaciones de
velocidad lectora. Considero que, como psicopedagogas, en un futuro podemos cambiar la manera de ver este tipo de
evaluaciones y es necesario, por lo tanto, conocer el concepto de velocidad lectora en profundidad.
Finalmente, quisiera agregar que, si bien todo el proceso de investigación fue complejo, agradezco los nuevos
aprendizajes adquiridos. Trabajar de esta manera fue nuevo para mí y para mis compañeras, pero sin dudas fue
enriquecedor y totalmente necesario para nuestra futura práctica y futuro laboral.
10
6 Bibliografía
Organizador gráfico:
Defior, S. (1996). Dificultades del aprendizaje: Un enfoque cognitivo. Málaga: Aljibe.
Defior, S., & Serrano, F. (2011). Procesos fonológicos explíticos e implícitos, Lectura y dislexia. Revista
Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias.
Medina, A., & Gajardo, A. M. (2010). Pruebas de comprensión lectora y comprensión de textos (CL-PT): 5° a 8° año
básico. Santiago: Universidad Católica de Chile.
Vidal, J. G., & Manjón, D. G. (2001). Evaluación e informe psicopedagógico. Madrid: EOS.
Vidal, J. G., Ortiz, B. G., & Manjón, D. G. (2014). EVALEC: Batería para la evaluación de competencia lectora.
España: EOS.
Vieiro, P. (2004). Psicología de la lectura: Procesos, teorías y aplicaciones instruccionales. Madrid: Ediciones
Pearson.
Vieiro, P. (2015). Métodos de lectura y acceso al léxico on-line en lectores principiantes. España: Departamento de
Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de A Coruña.
Vieiro. P., & Amboage, I. (2016). Relación entre habilidades de lectura de palabras y comprensión lectora. Revista de
investigación en Logopedia.
Texto argumentativo:
Alliende, F., & Condemarín, M. (1982). La lectura: Teoría, evaluación y desarrollo. Santiago: Editorial Andrés Bello.
Cassany, D. (1988). Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir. Barcelona: Paidós.
Condemarín, M. (2001). El poder de leer. Santiago.
Medina, A., & Gajardo, A. M. (2010). Pruebas de comprensión lectora y producción de textos (CL-PT): 5° a 8° año
básico. Santiago: Universidad Católica de Chile.
Montealegre, R. (2006). Desarrollo de la lectoescritura: adquisición y dominio. Acta Colombiana de Psicología.
11
Romero, M. L. (2004). Aprendizaje de la lecto-escritura. Lima: Fe y Alegría.
Vidal, J. G., & Manjón, D. G. (2001). Evaluación e informe psicopedagógico. Madrid: EOS.
Villagrán, M. A., & Muñoz, J. S. (1992). Psicopedagogía de la comunicación y el lenguaje. Madrid: EOS.
Vieiro, P., & Amboage, I. (2016). Relación entre habilidades de lectura de palabras y comprensión lectora. Revista de
Investigación en Logopedia.
Concepto de Velocidad lectora:
Fry, E. (1975). Reading drills for speed and comprehension. Providence R.I.: Jamestown Publishers.
Marchant, T. (2004). Pruebas de dominio lector. Santiago: Universidad Católica de Chile.
Medina, A., & Gajardo, A. M. (2010). Pruebas de comprensión lectora y producción de textos (CL-PT): 5° a 8° año
básico. Santiago: Universidad Católica de Chile.
Vidal, J. G., & Manjón, D. G. (2001). Evaluación e informe psicopedagógico. Madrid: EOS.
12