EL PROBLEMA
DEL SER
DEL DESTINO
Y DEL DOLOR
LEÓN DENIS
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN .......................................................................... 5
PRIMERA PARTE.......................................................................... 16
EL PROBLEMA DEL SER ............................................................. 16
I. La evolución del pensamiento .................................................... 16
II. El criterio moderno de la Doctrina de los Espíritus................... 24
III. – El Problema del Ser.............................................................. 47
IV. – La Personalidad Integral....................................................... 54
V. – El alma y los diferentes estados del sueño ............................ 65
VI. – Desprendimiento y exteriorización - Proyecciones telepáticas79
VII. – Manifestaciones después de la muerte ................................. 87
VIII. - Estados Vibratorios del alma. La Memoria ....................... 100
IX. – Evolución y finalidad del alma ........................................... 105
X - La Muerte ............................................................................. 114
XI. – La vida en el Más Allá ........................................................ 130
XII. – Las misiones, la vida superior ............................................ 140
SEGUNDA PARTE ...................................................................... 145
EL PROBLEMA DEL DESTINO ................................................ 145
XIII. - Las vidas sucesivas ― La reencarnación y sus leyes ........... 145
XIV. – Las vidas sucesivas. Pruebas experimentales ― Renovación de la
memoria...................................................................................... 162
XV. – Las vidas sucesivas. Los niños prodigio y la herencia ........ 213
XVI. – Las vidas sucesivas - Objeciones y criticas ........................ 229
XVII - Las vidas sucesivas. Pruebas históricas .............................. 243
XVIII. – Justicia y responsabilidad. El problema del mal ............. 260
XIX. – La ley de los destinos ....................................................... 271
TERCERA PARTE ....................................................................... 281
LAS POTENCIAS DEL ALMA.................................................... 281
XX. - La Voluntad ...................................................................... 282
XXI. – La conciencia. El sentido íntimo ...................................... 291
XXII. - El libre-albedrío .............................................................. 311
XXIII. – El Pensamiento ............................................................. 318
XXIV. - La disciplina del pensamiento y la reforma del carácter .. 324
XXV. - El Amor .......................................................................... 332
XXVI. – El Dolor........................................................................ 339
XXVII. – Revelación por el dolor ................................................ 353
Profesión de fe del siglo XX......................................................... 365
LÉON DENIS
INTRODUCCIÓN
Una dolorosa observación sorprende al pensador en el ocaso de la
vida. Resulta también, más punzantes las impresiones sentidas en su giro
por el espacio. Reconoce él entonces que, si las enseñanzas administradas
por las instituciones humanas, en general - religiones, escuelas,
universidades -, nos hacen conocer muchas cosas superfluas, en
compensación casi nada enseña de lo que más precisamos conocer para la
orientación de la existencia terrestre y preparación para el Más Allá.
Aquellos a quienes incumbe la alta misión de ilustrar y guiar el
alma humana parecen ignorar su naturaleza y su verdadero destino.
En los medios universitarios reina todavía una completa
incertidumbre sobre la solución del más importante problema con que el
hombre jamás se enfrenta en su paso por la Tierra. Esa incertidumbre se
refleja en toda la enseñanza. La mayor parte de los profesores y pedagogos
aparta sistemáticamente de sus lecciones todo lo que se refiere al problema
de la vida, las cuestiones de extensión y finalidad...
La misma impotencia encontramos en los sacerdotes. Por sus
afirmaciones desprovistas de pruebas, apenas consiguen comunicar a las
almas que le son confiadas una creencia que ya no corresponde a las reglas
de una crítica sana ni a las exigencias de la razón.
Efectivamente, en la universidad, como en la Iglesia, el alma
moderna no encuentra sino oscuridad y contradicciones en todo lo que
respecta al problema de su naturaleza y de su futuro. Es a ese estado de
cosas que se debe atribuir, en gran parte, los males de nuestra época, la
incoherencia de las ideas, el desorden de las conciencias, la anarquía moral
y social.
La educación que se da a las generaciones es complicada; más, no
les aclara el camino de la vida, no les da el temple necesario para las luchas
de la existencia. La enseñanza clásica puede guiar en el cultivo, en el
ornamento de la inteligencia; no inspira, entre tanto, a la acción, al amor,
a la dedicación. Todavía menos obtiene se haga una concepción de la vida
y del destino que desarrolle las energías profundas del yo y nos oriente los
5
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
impulsos y los esfuerzos para un fin elevado. Esa concepción, entre tanto,
es indispensable a todo ser, a toda sociedad, porque es el sustentáculo, el
consuelo supremo en las horas difíciles, el origen de las virtudes viriles y de
las altas inspiraciones.
1
Carl du Prel refiere el siguiente hecho:
"Un amigo mío, profesor de la universidad, pasó por el dolor de
perder una hija, lo que le reavivó el problema de la inmortalidad. Se
dirigió a los colegas, profesores de Filosofía, esperando encontrar consuelo
en sus respuestas. Amarga decepción: pidiera pan, y le ofrecían una piedra;
buscaba una afirmación, le respondían con un ¡tal vez!"
Sarcev 2 , modelo completo del profesor universitario, escribía; 3
"Estoy en la Tierra. Ignoro absolutamente como vine aquí ni como aquí
fui lanzado. No ignoro menos como de aquí saldré ni lo que será de mí
cuando lo haga."
Nadie lo confesaría más francamente: la filosofía de la escuela,
después de tantos siglos de estudio y de labor, es todavía una doctrina sin
luz, sin calor, sin vida 4 .
El alma de nuestros hijos, sacudida entre sistemas variados y
contradictorios - el positivismo de Auguste Comte, el naturalismo de
Hegel, el materialismo de Stuart Mill, el eclectismo de Cousin, etc., -,
fluctúa incierta, sin ideal, sin fin preciso.
De ahí el desánimo precoz y el pesimismo disolvente, molestia de
las sociedades decadentes, amenazas terribles para el futuro, al que se junta
el escepticismo amargo y burlón de tantos mozos de nuestra época; no
creen en nada más que en la riqueza, no honran nada más que el éxito.
El eminente profesor Raoul Pictet señala ese estado de espíritu en
la Introducción de su última obra sobre las Ciencias Psíquicas 5 . Habla él
del efecto desastroso producido por las teorías materialistas en la
mentalidad de sus alumnos, y concluye así:
1
Carl du Pret - La Mort et l'Au-Delà, pág. 7.
2
Francois Sarcey de Suttléres, célebre crítico literario y conferencista inspirad o, era
también conocido como Francisque Sarcey - Nota de la Editora (FFB), en 1975.
3
Petit Journal crónica, 7 de marzo de 1894.
4
A propósito de los exámenes universitarios, escribía M. Ducros, Decano de la Facultad
de Aix, en el Journal d es Débats, del 3 de mayo de 1912:
5
Etude critique du Matérialisme et du Spirltisme Par la Physique expérimentale - F.
Aican, ed ., 1896.
6
LÉON DENIS
"Esos pobres mozos admiten que todo lo que pasa en el mundo es
efecto necesario y fatal de condiciones primarias, en las que la voluntad no
interviene; consideran que la propia existencia es, forzosamente, juguete de
la fatalidad ineluctable, a la cual están entregados de pies y manos atadas.
Esos mozos cesan de luchar enseguida ante las primeras dificultades. Ya no
creen en sí mismos. Se tornan tumbas vivas, donde se encierran,
promiscuamente, sus esperanzas, sus esfuerzos, sus deseos, fosa común de
todo lo que hace latir el corazón hasta el día del envenenamiento. He visto
esos cadáveres ante sus escritorios y en el laboratorio, y me ha causado
pena verlos.”
Todo eso no es solamente aplicable a una parte de nuestra
juventud; más, también, a muchos hombres de nuestro tiempo y de
nuestra generación, en los cuales se puede verificar una especie de
postración moral y de abatimiento, F. Myers lo reconoce, igualmente:
"Hay", dice él 6 , "como que una inquietud, un disgusto, una falta de
confianza en el verdadero valor de la vida. El pesimismo es la enfermedad
moral de nuestro tiempo."
Las teorías de Reno, las doctrinas de Nietzsche, de Schopenhauer,
de Haeckel, etc., mucho contribuyeron, a su vez, para determinar ese
estado de cosas. Su influencia por todas partes se extiende. Se les debe
atribuir, en gran parte, ese lento trabajo, obra oscura de escepticismo y de
desánimo, que se desarrolla en el alma contemporánea, esa desagregación
de todo lo que fortificaba la alegría, la confianza en el futuro, las
cualidades viriles de nuestra raza. 7
Es tiempo de reaccionar con vigor contra esas doctrinas funestas, y
de buscar, fuera de la órbita oficial y de las viejas creencias, nuevos
métodos de enseñanza que correspondan a las imperiosas necesidades de la
hora presente, es preciso disponer los Espíritus para los reclamos, los
combates de la vida presente y de las vidas posteriores; es necesario, sobre
todo, enseñar al ser humano a conocerse, a desarrollar, bajo el punto de
vista de sus fines, las fuerzas latentes que en él duermen.
6
F. Myers - Human Personality.
7
Estas líneas fueron escritas antes de la guerra de 1914-15. Es preciso reconocer que, en
el curso de esa lu cha gigantesca, la juventud francesa demostró un heroísmo más allá de
todo elogio. Más, en eso en nad a intervino la educación nacional. Debemos, por el
contrario, ver ahí un despertar de las cualidades étnicas que dormitaban en el corazón de
la raza.
7
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Hasta aquí, el pensamiento se confinaba en círculos estrechos:
religiones, escuelas, o sistemas, que se excluyen y combaten
recíprocamente. De ahí esa división profunda de los espíritus, esas
corrientes violentas y contrarias, que perturban y confunden al medio
social.
Aprendamos a salir de estos círculos austeros y a dar libre
expansión al pensamiento, cada sistema contiene una parte de verdad;
ninguno contiene la realidad entera.
El universo y la vida tienen aspectos muy variados, por demás
numerosos para que un sistema pueda abrazar a todos. De estas
concepciones disparatadas, se deben recoger los fragmentos de verdad que
contienen, aproximándolos y poniéndolos de acuerdo; es necesario,
después, unirlos a los nuevos y múltiples aspectos de la verdad que
descubrimos todos los días, y encaminarnos hacia la unidad majestuosa y
hacia la armonía del pensamiento.
La crisis moral y la decadencia de nuestra época provienen, en gran
parte, de haberse el espíritu humano inmovilizado durante mucho tiempo.
Es necesario arrancarlo de la inercia, de las rutinas seculares, llevarlo a las
grandes altitudes, sin perder de vista las bases sólidas que le viene a ofrecer
una ciencia engrandecida y renovada. Esta ciencia del mañana, trabajamos
en construirla.
Ella nos dará el criterio indispensable, los medios de verificación y
de comparación, sin los cuales el pensamiento, entregado a sí mismo,
estará siempre en riesgo de desvariar.
La perturbación y la incertidumbre que verificamos en la
enseñanza repercuten y se encuentran, decíamos, en el orden social entero.
En todas partes, adentro como afuera, la crisis existe, inquietante.
Bajo la superficie brillante de una civilización esmerada, se esconde un
malestar profundo. La irritación crece en las clases sociales. El conflicto de
los intereses y la lucha por la vida se tornan, día a día, más ásperos. El
sentimiento del deber se ha debilitado en la conciencia popular, a tal
punto, que muchos hombres ya no saben dónde está el deber. La ley del
número, o sea, de la fuerza ciega, domina más que nunca. Pérfidos
retóricos se dedican a desencadenar las pasiones, los malos instintos de la
multitud, a propagar teorías nocivas, a veces criminales. Después, cuando
8
LÉON DENIS
la marea sube y sopla el viento de tempestad, ellos alejan de sí toda la
responsabilidad.
¿Dónde está, pues, la explicación de este enigma, de esta
contradicción notable entre las aspiraciones generosas de nuestro tiempo y
la realidad brutal de los hechos? ¿Por qué un régimen que suscitara tantas
esperanzas amenaza llegar a la anarquía, a la ruptura de todo el equilibrio
social?
La inexorable lógica va a respondernos: la Democracia, radical o
socialista, en sus masas profundas y en su espíritu dirigente, inspirándose
en las doctrinas negativas, no podía llegar sino a un resultado negativo
para la felicidad y elevación de la Humanidad. !Tal el ideal, tal el hombre;
tal la nación, tal el país!
Las doctrinas negativas, en sus consecuencias extremas, llevan
fatalmente a la anarquía, o sea, al vacío, a la nada social. La historia
humana ya lo ha experimentado dolorosamente.
En cuanto se trató de destruir los restos del pasado, de dar el
último golpe en los privilegios que restaban. La Democracia se sirvió
hábilmente de sus medios de acción. Pero hoy, importa reconstruir la
ciudad del futuro, el basto y poderoso edificio que debe abrigar al
pensamiento de las generaciones. Ante esas tareas, las enseñanzas negativas
muestran su insuficiencia y revelan su fragilidad; vemos a los mejores
operarios debatirse en una especie de impotencia material y moral.
Ninguna obra humana puede ser grande y duradera si no se
inspira, en la teoría y en la práctica, en sus principios y en sus
explicaciones, en las leyes eternas del universo. Todo lo que es concebido y
edificado fuera de las leyes superiores se funda en la arena y se desmorona.
Ahora, las doctrinas del socialismo actual tienen una tara capital.
Quieren imponer una regla en contradicción con la Naturaleza y la
verdadera ley de la Humanidad: el nivel igualitario.
La evolución gradual y progresiva es la ley fundamental de la
Naturaleza y de la vida. Es la razón de ser del hombre, la norma del
Universo. Insubordinarse contra esa ley, sustituirla por otro fin, sería tan
insensato como querer parar el movimiento de la Tierra o el flujo y el
reflujo de los océanos.
El lado más débil de la doctrina socialista es la ignorancia absoluta
del hombre, de su principio esencial, de las leyes que presiden su destino.
9
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Y cuando se ignora al hombre individual, ¿cómo se podría gobernar al
hombre social?
El origen de todos nuestros males está en nuestra falta de
conocimiento y en nuestra inferioridad moral. Toda la sociedad
permanecerá débil, impotente y dividida durante todo el tiempo en que la
desconfianza, la duda, el egoísmo, la envidia y el odio la dominen. No se
transforma una sociedad por medio de leyes. Las leyes y las instituciones
nada son sin las costumbres, sin las creencias elevadas. Cualesquiera que
sean la forma política y la legislación de un pueblo, si él posee buenas
costumbres y fuertes convicciones, será siempre más feliz y poderoso que
otro pueblo de moralidad inferior.
Siendo una sociedad la resultante de las fuerzas individuales,
buenas o malas, para mejorar la forma de esa sociedad es preciso actuar
primero sobre la inteligencia y sobre la conciencia de los individuos.
Más, para la Democracia socialista, el hombre interior, el hombre
de la conciencia individual no existe; la colectividad lo absorbe por entero.
Los principios que ella adopta no son más que una negación de toda
filosofía elevada y de toda causa superior. No se busca otra cosa sino
conquistar derechos; entre tanto, el gozo de los derechos no puede ser
obtenido sin la práctica de los deberes. El derecho sin el deber, que lo
limita y corrige, solo puede producir nuevas dilaceraciones, nuevos
sufrimientos.
Aquí está por que el impulso formidable del Socialismo no haría
sino desviar los apetitos, las ambiciones, los sufrimientos, y sustituir las
opresiones del pasado por un despotismo nuevo, más intolerable todavía.
Ya podemos medir la extensión de los desastres causados por las
doctrinas negativas. El Determinismo, el Monismo, el Materialismo,
negando la libertad humana y la responsabilidad, minan las propias bases
de la Ética universal. El mundo moral no es más que un anexo de la
Fisiología, o sea, el reinado, la manifestación de la fuerza ciega e
irresponsable. Los espíritus más cultos profesan el Nihilismo Metafísico, y
la masa humana, el pueblo, sin creencias, sin principios fijos, están
entregados a hombres que explotan sus pasiones y especulan con sus
ambiciones.
El Positivismo, a pesar de ser menos absoluto, no es menos funesto
en sus consecuencias. Por sus teorías de lo desconocido, suprime él las
nociones de finalidad y de larga evolución. Toma al hombre en la fase
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LÉON DENIS
actual de su vida, simple fragmento de su destino, y le impide ver hacia
adelante y hacia tras de sí. Método estéril y peligroso, hecho, parece, para
ciegos de espíritu, y que se ha proclamado muy falsamente como la más
bella conquista del espíritu moderno.
Tal es el actual estado de la Sociedad. El peligro es inmenso y, si
alguna gran renovación espiritualista y científica no se produjese, el
mundo zozobraría en la incoherencia y en la confusión.
Nuestros hombres de gobierno sienten ya lo que les cuesta vivir en
una sociedad en que las bases esenciales de la moral están perturbadas, en
que las sanciones son ficticias o impotentes, en que todo se funde, hasta la
noción elemental del bien y del mal.
Las iglesias, es verdad, a pesar de sus fórmulas anticuadas y de su
espíritu retrógrado, agrupan todavía a su alrededor a muchas almas
sensibles; pero, se tornarán incapaces de conjurar el peligro, por la
imposibilidad en que se colocaran de ofrecer una definición precisa del
destino humano y del Más Allá, apoyada en hechos probados y bien
establecidos. La religión, que tendría, sobre ese punto capital, el más alto
interés en pronunciarse, se conserva en el vacío.
La Humanidad, cansada de los dogmas y de las especulaciones sin
pruebas, se hundió en el materialismo, o en la indiferencia. No hay
salvación para el pensamiento, sino en una doctrina basada sobre la
experiencia y el testimonio de los hechos.
¿De dónde vendrá esa doctrina? ¿Del abismo en que nos
arrastramos, que poder nos librará? ¿Qué ideal nuevo vendrá a dar al
hombre la confianza en el futuro y el fervor por el bien? En las horas
trágicas de la Historia, cuando todo parecía perdido, nunca faltó el
socorro. El alma humana no se puede hundir totalmente y perecer. En el
momento en que las creencias del pasado se oscurecen, una nueva
concepción de la vida y del destino, basada en la ciencia de los hechos,
reaparece. La gran tradición revive bajo formas engrandecidas, más nuevas
y más bellas. Muestra a todos un futuro lleno de esperanzas y de promesas.
Saludemos el nuevo reino de la Idea, victoriosa de la Materia, y trabajemos
para prepararle el camino.
La tarea a cumplir es grande. La educación del hombre debe ser
enteramente rehecha. Esa educación, ya lo vimos, ni la Universidad, ni la
Iglesia están en condiciones de ofrecer, puesto que ya no poseen las
síntesis necesarias para aclarar la marcha de las nuevas generaciones. Una
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EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
sola doctrina puede ofrecer esa síntesis, la del Espiritualismo científico; ella
ya sube en el horizonte del mundo intelectual y parece que ha de iluminar
el futuro.
A esa filosofía, a esa ciencia, libre, independiente, emancipada de
toda presión oficial, de todo compromiso político, los descubrimientos
contemporáneos traen cada día nuevas y preciosas contribuciones. Los
fenómenos del Magnetismo, de la radioactividad, de la telepatía, son
aplicaciones de un mismo principio, manifestaciones de una misma ley,
que rige conjuntamente el ser y el Universo.
Después de algunos años de labor paciente, de experimentaciones
concienzudas, de pesquisas perseverantes, y la nueva educación habrá
encontrado su fórmula científica, su base esencial. Ese acontecimiento será
el mayor suceso de la Historia, desde el aparecimiento del cristianismo.
La educación, se sabe, es el más poderoso factor de progreso, pues
contiene en germen todo el futuro. Más, para ser completa, debe inspirarse
en el estudio de la vida bajo sus dos formas alternantes, visibles e invisibles,
en su plenitud, en su evolución ascendente hacia las cumbres de la
naturaleza y del pensamiento.
Los preceptores de la Humanidad tienen, pues, un deber
inmediato a cumplir. Es el de reponer al Espiritualismo en la base de la
educación, trabajando para rehacer el hombre interior y la salud moral. Es
necesario despertar al alma humana adormecida por una retórica funesta;
mostrarle sus poderes ocultos, obligarla a tener conciencia de sí misma, a
realizar sus gloriosos destinos.
La ciencia moderna analizó el mundo exterior; su comprensión
del Universo objetivo es profunda eso será su honra y su gloria; más nada
sabe todavía del universo invisible y del mundo interior. Es ese el imperio
ilimitado que le resta conquistar. Saber por qué lazos el hombre se liga al
conjunto, descender las sinuosidades misteriosas del ser, donde la sombra y
la luz se mezclan, como en la caverna de Platón, recorrer sus laberintos, los
reductos secretos, auscultarle lo normal y lo profundo, la conciencia y la
subconsciencia; no hay estudio más necesario. Mientras las Escuelas y las
Academias no la hayan introducido en sus programas, nada habrán hecho
por la educación definitiva de la Humanidad.
Ya, sin embargo, vemos surgir y constituirse una psicología
maravillosa e imprevista, de donde va a derivar una nueva concepción del
ser y la noción de una ley superior que abarca y resuelve todos los
12
LÉON DENIS
problemas de la evolución y del movimiento transformador.
Un tiempo se acaba; nuevos tiempos se anuncian. La hora en que
estamos es una hora de transición y de parto doloroso. Las formas agotadas
del pasado empalidecen y se deshacen para dar lugar a otras, al principio
vagas y confusas, más que se aclaran cada vez más. En ellas se esboza el
pensamiento creciente de la humanidad.
El espíritu humano está trabajando, por todas partes, bajo la
aparente descomposición de las ideas y de los principios; por todas partes,
en la Ciencia, en el Arte, en la Filosofía y hasta en el seno de las religiones,
el observador atento puede verificar que una lenta y laboriosa gestación se
produce. La Ciencia, es sobre todo, lanza en profusión simientes de ricas
promesas. El siglo que comienza será el de las potentes eclosiones.
Las formas y las concepciones del pasado, decíamos, ya no son
suficientes. Por más respetable que parezca esa herencia, no obstante el
sentimiento piadoso con que se pueden considerar las enseñanzas legadas
por nuestros padres, se siente generalmente, se comprende que esas
enseñanzas no fueron suficientes para disipar el misterio sofocante del
porqué de la vida.
Se puede, todavía, en nuestra época, vivir y actuar con más
intensidad que nunca; más, ¿se puede vivir y actuar plenamente, sin tener
conciencia del fin a alcanzar? El estado del alma contemporánea pide,
reclama una ciencia, un arte, una religión de luz y de libertad, que vengan
a disiparle las dudas, liberarla de las viejas esclavitudes y de las miserias del
pensamiento, guiarla hacia horizontes resplandecientes a los que se siente
llevada por la misma naturaleza y por el impulso de fuerzas irresistibles.
Se habla mucho de progreso; más, ¿qué se entiende por progreso?
Es una palabra vacía y sonora, en la boca de oradores la mayor parte
materialistas, ¿o tiene un sentido determinado? Veinte civilizaciones han
pasado por la Tierra, iluminando con sus albores la marcha de la
Humanidad, sus grandes luces brillaron en la noche de los siglos; después,
se extinguieron. Y el hombre no discierne todavía, atrás de los horizontes
limitados de su pensamiento, el Más Allá sin límites adonde lo lleva el
destino. Impotente para disipar el misterio que lo cerca, arruina sus fuerzas
en las obras de la Tierra y huye a los esplendores de su tarea espiritual,
tarea que hará su verdadera grandeza.
13
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
La fe en el progreso no camina sin la fe en el futuro, en el futuro
de cada uno y de todos. Los hombres no progresan y no adelantan, sino
creyendo en el futuro y marchando con confianza, con certeza hacia el
ideal entrevisto.
El progreso no consiste solamente en las obras materiales, en la
creación de máquinas poderosas y de toda la herramienta industrial; de la
misma manera, no consiste en descubrir procesos nuevos de arte, de
literatura o formas de elocuencia. Su mayor objetivo es asir, alcanzar la
idea primordial, la idea madre que ha de fecundar toda la vida humana, la
fuente elevada y pura de donde han de dimanar conjuntamente las
verdades, los principios y los sentimientos que inspirarán las obras de peso
y las nobles acciones.
Es tiempo de comprenderlo: la civilización no se puede
engrandecer, la Sociedad no puede subir, si un pensamiento cada vez más
elevado, si una luz más viva, no vinieren a inspirar, iluminar los espíritus y
tocar los corazones, renovándolos. Solamente la idea es madre de la acción.
Solamente la voluntad de realizar la plenitud del ser, cada vez mejor, cada
vez mayor, nos puede conducir a las cumbres lejanas en que la ciencia, el
Arte, toda la obra humana, en una palabra, hallará su expansión, su
regeneración.
Todo nos lo dice, el Universo es regido por la ley de la evolución,
es eso lo que entendemos por la palabra progreso. Y nosotros, en nuestro
principio de vida, en nuestra alma, y en nuestra conciencia, estamos para
siempre sometidos a esa ley. No se puede desconocer, hoy, esa fuerza, esa
ley soberana ella conduce al alma y sus obras, a través del infinito del
tiempo y del espacio, a un fin cada vez más elevado; más, esa ley no es
realizable sino por nuestros esfuerzos.
Para hacer una obra útil, para cooperar en la evolución general y
recoger todos sus frutos, es preciso, antes de todo, aprender a discernir, a
reconocer la razón, la causa y el fin de esa evolución, saber adónde ella
conduce, a fin de participar, en la plenitud de las fuerzas y de las facultades
que dormitan en nosotros, de esa ascensión grandiosa.
Nuestro deber es trazar la trayectoria a la Humanidad futura, de la
que somos todavía parte integrante, como nos lo enseñan la comunión de
las almas, la revelación de los grandes Instructores invisibles y como la
Naturaleza lo enseña también por sus millares de voces, por la renovación
perpetua de todas las cosas, a aquellos que la saben estudiar y comprender.
14
LÉON DENIS
Vamos, pues, hacia el futuro, hacia la vida siempre renaciente, por
la vía inmensa que nos abre un Espiritua1ismo regenerado!
Fe del pasado, ciencias, filosofías, religiones, iluminaos con una
llama nueva; sacudid vuestros viejos sudarios y las cenizas que os cubren.
Escuchad las voces reveladoras del túmulo; ellas nos traen una renovación
del pensamiento con los secretos del Más Allá, que el hombre tiene
necesidad de conocer para vivir mejor, actuar mejor, y morir mejor!
Paris, 1908 León Denis
15
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
PRIMERA PARTE
EL PROBLEMA DEL SER
I. La evolución del pensamiento
Una ley, ya lo dijimos, rige la evolución del pensamiento, como la
evolución física de los seres y de los mundos; la comprensión del Universo
se desenvuelve con los progresos del espíritu humano.
Esa comprensión general del Universo y de la vida fue expresada
de mil maneras, bajo mil formas diferentes en el pasado. Ella lo es hoy en
otros términos más amplios, y lo será siempre con más amplitud, a medida
que la Humanidad vaya subiendo los escalones de su ascensión.
La Ciencia ve ensancharse, sin cesar, su campo de exploración.
Todos los días, con auxilio de sus poderosos instrumentos de observación
y análisis, descubre nuevos aspectos de la materia, de la fuerza y de la vida;
más, lo que esos instrumentos verifican, desde hace ya mucho tiempo que
el espíritu lo discerniera, porque el vuelo del pensamiento precede siempre
y excede los medios de acción de la ciencia positiva. Los instrumentos
nada serían sin la inteligencia, sin la voluntad que los dirige.
La Ciencia es incierta y mutable, se renueva sin cesar. Sus
métodos, teorías y cálculos, construidos con gran costo, se desmoronan
ante una observación más atenta o una inducción más profunda, para dar
lugar a nuevas teorías, que no tendrán mayor estabilidad 8 . La teoría del
átomo indivisible, por ejemplo, que, hace dos mil años, servía de base La
8
El Profesor Ch. Richet así lo reconoce: "La ciencia nunca dejó de ser una serie de errores
y aproximaciones, elevánd ose constantemente para constantemente caer con rapidez
tanto mayor cuanto más elevado es su grado de ad elantamiento." (Anales de las Cienclas
Psíquicas, enero, 1905, pag. 15.)
16
LÉON DENIS
Física y a la Química, es actualmente calificada como hipótesis y pura
novela por nuestros químicos más eminentes.
Cuantas decepciones análogas no han demostrado en el pasado la
debilidad del espíritu científico, que solo llegará a la realidad cuando se
eleve por encima del espejismo de los hechos materiales para estudiar las
causas y las leyes!
De esa manera fue que la Ciencia pudo determinar los principios
inmutables de la Lógica y de las matemáticas. No sucede lo mismo en los
otros campos de investigación. La mayor parte de las veces, el sabio lleva
hacia ellos sus preconceptos, tendencias, prácticas rutinarias, todos los
elementos de una individualidad estrecha, como se puede verificar en el
dominio de los estudios psíquicos, principalmente en Francia, donde hasta
ahora pocos sabios hubieron lo bastante corajudos y suficientemente
ilustrados para seguir la estrada ya ampliamente trazada por las más ilustres
inteligencias de otras naciones.
No obstante, el espíritu humano avanza paso a paso en el
conocimiento del ser y del Universo; nuestro saber, respecto a la fuerza y a
la materia, se modifica día a día; la individualidad humana se revela con
aspectos inesperados. A la vista de tantos fenómenos verificados
experimentalmente, en presencia de los testimonios que de todas partes se
acumulan 9 , ningún espíritu perspicaz puede continuar negando la
realidad de la otra vida, esquivándose a las consecuencias y a las
responsabilidades que ella acarrea.
Lo que decimos de la Ciencia se podría, igualmente, decir de las
filosofías y de las religiones que se han sucedido a través de los siglos.
Constituyen ellas otros tantos estadios o trechos recorridos por la
Humanidad, aún infantil, elevándose a planos espirituales cada vez más
vastos y que se ligan entre sí. En su encadenamiento, esas creencias
diversas nos aparecen como el desarrollo gradual del ideal divino, que el
pensamiento refleja, más brillo y pureza cuanto más delicado y perfecto se
vuelve.
Es esa la razón por qué las creencias y los conocimientos de un
tiempo o de un medio parecen, para el tiempo o el medio donde reinan, la
representación de la verdad, tal cual la pueden alcanzar y comprender los
hombres de esa época, hasta que el desenvolvimiento de sus facultades y
conciencias los torne capaces de percibir una forma más elevada, una
9
Ver mi obra En lo Invisible - "Esp iritismo y Mediu mnidad", passim.
17
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
radiación más intensa de esa verdad.
Desde ese punto de vista, el mismo hechicerismo, a pesar de sus
ritos sangrientos, tiene una explicación. Es el primer balbucear del alma
infantil, ensayándose para deletrear el lenguaje divino y fijando, en trazos
groseros, en formas apropiadas a su estado mental, la concepción vaga,
confusa, rudimentaria de un mundo superior.
El Paganismo representa una concepción más elevada, aunque más
antropomórfica. En los dioses son semejantes a los hombres, tienen todas
sus pasiones, todas sus flaquezas; mas, ya la noción del ideal se perfecciona
con la del bien. Un rayo de Belleza Eterna viene a fecundar las
civilizaciones en la cuna.
Después viene la idea cristiana, esencialmente hecha de sacrificio y
abnegación. El paganismo griego era la religión de la Naturaleza radiante;
El Cristianismo es la de la Humanidad sufridora - religión de las
catacumbas, de las criptas y de los túmulos, nacida en la persecución y en
el dolor, conservando el cuño de su origen. Reacción necesaria contra al
sensualidad pagana, ella se tornaría, por su misma exageración, impotente
para vencerla, porque, con el escepticismo, la sensualidad renacerá.
El Cristianismo, en su origen, debe ser considerado como el
mayor esfuerzo tentado por el mundo invisible para comunicarse
ostensivamente con nuestra Humanidad. Y, según la expresión de F.
Myers, "el primer mensaje autentico del Más Allá". Ya las religiones
paganas eran ricas en fenómenos ocultos de todas clases y de hechos de
adivinación; pero la resurrección, o sea, las apariciones de Cristo,
materializado, después de haber muerto, constituyen la más poderosa
manifestación de la que los hombres han sido testigos. Fue la señal de la
entrada en escena del mundo de los Espíritus, entrada, que, en los
primeros tiempos cristianos, se produjo de mil maneras. Dijimos en otra
parte 10 cómo y por que poco a poco fue descendiendo de nuevo el velo
del Más Allá y el silencio se hizo, salvo para algunos privilegiados: -
videntes, extáticos, profetas.
Asistimos hoy a un nuevo reflorecimiento del mundo invisible en
la Historia. Las manifestaciones del Más Allá, de pasajeras y aisladas,
tienden a convertirse en permanentes y universales. Entre los dos mundos
se abre un camino, al principio simple atajo, estrecha senda, más que se
ensancha, mejora poco a poco y que se tornará una autopista ancha y
10
Ver Cristianismo y Espiritismo, Cap V.
18
LÉON DENIS
segura. El Cristianismo tuvo como punto de partida fenómenos de
naturaleza semejante a los que se verifican en nuestros días, en el dominio
de las ciencias psíquicas. Es por esos hechos que se revelan la influencia y
la acción de un mundo espiritual, verdadera morada y patria eterna de las
almas. Por medio de ellos se rasga un claro azul en la vida infinita. Va a
renacer la esperanza en los corazones angustiados y la Humanidad va a
reconciliarse con la muerte.
Las religiones han contribuido poderosamente para la educación
humana; han opuesto un freno a las pasiones violentas, la barbarie de las
edades de hierro, y gravado fuertemente la noción moral en lo íntimo de
las conciencias.
La estética religiosa creó obras-primas en todos los dominios; tuvo
parte activa en la revelación del arte y de la belleza que prosigue por los
siglos venideros. El arte griego creara maravillas; el arte cristiano alcanzó lo
sublime en las catedrales góticas, que se yerguen, como Biblias de piedra,
bajo el cielo, con sus altaneras torres esculpidas, sus naves imponentes,
llenas de vibraciones de los órganos y de los cantos sagrados, sus altas
ojivas, de donde la luz baja en ondas y se derrama por los frescos y por las
estatuas; su papel está por terminar, visto que, actualmente, o se reproduce
a sí misma o, exhausta, entra en pachorra.
El error religioso y, principalmente, el error católico, no pertenece
al orden estético, que no engaña; es de orden lógico. Consiste en encerrar
la Religión en dogmas estrechos, en moldes rígidos. Cuando el
movimiento es la propia ley de la vida, el Catolicismo inmovilizó el
pensamiento, en vez de provocarle el vuelo.
Está en la naturaleza del hombre agotar todas las formas de una
idea, ir hasta los extremos, antes de proseguir el curso normal de su
evolución. Cada verdad religiosa, afirmada por un innovador, se debilita y
altera con el tiempo, por ser casi siempre incapaces los discípulos de
mantenerse a la altura a la que el Maestro los atrajera.
Desde ese momento, la doctrina se torna una fuente de abusos y
provoca poco a poco un movimiento contrario, en el sentido del
escepticismo y de la negación. A la fe ciega sucede la incredulidad, el
Materialismo hace su obra y solamente cuando él muestra toda su
impotencia en el orden social es que se torna posible una renovación
idealista.
19
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Corrientes diversas – judía, helénica, gnóstica, se mezclan y se
chocan, desde los primeros tiempos del Cristianismo, en el camino de la
religión naciente; se declaran cismas. Se suceden rupturas, conflictos, en
medio de los cuales el pensamiento de Cristo se va poco a poco velando y
oscureciendo.
Mostramos 11 cuales las alteraciones, las acomodaciones sucesivas
de que fue objeto la doctrina cristiana en la sucesión de los tiempos. El
verdadero Cristianismo era una ley de amor y libertad, las iglesias hicieron
de él una ley de temor y esclavitud. De ahí que se apartaran gradualmente
de la iglesia los pensadores; de ahí el debilitamiento del espíritu religioso
en nuestro país.
Con la perturbación que invadió los espíritus y las conciencias, el
Materialismo ganó terreno. Su moral, que pretende foros de ciencia, que
proclama la necesidad de la lucha por la vida, la desaparición de los
débiles y la
selección de los fuertes, reina hoy, casi como soberana, tanto en la vida
pública, cuanto en la vida privada. Todas las actividades se aplican a la
conquista del bienestar y de los goces físicos. Por falta de preparación
moral y de disciplina, el alma francesa pierde sus energías; se insinúan por
todas partes el malestar y la discordia, en la familia y en la nación. Es,
decíamos, un período de crisis. No obstante las apariencias, nada muere;
todo se transforma y renueva. La duda, que asedia las almas en nuestra
época, prepara el camino para las convicciones de mañana, para la fe
inteligente e iluminada, que ha de reinar en el futuro y extenderse a todos
los pueblos, a todas las razas.
Ya que todavía nueva y dividida por las necesidades de territorio,
de distancia, de clima, la Humanidad comenzó a tener conciencia de sí
misma. Por encima y fuera de los antagonismos políticos y religiosos, se
constituyen agrupaciones de inteligencias. Hombres preocupados con los
mismos problemas, aguijoneados por los mismos cuidados, inspirados por
lo Invisible, trabajan en una obra común y buscan las mismas soluciones.
Poco a poco van apareciendo, fortificándose, aumentando, los elementos
de una ciencia psicológica y de una creencia universales. Un gran número
de testigos imparciales ve en eso el preludio de un movimiento del
11
Ver Cristianismo y Espiritismo. (1ª parte, passim).
20
LÉON DENIS
12
pensamiento, tendiendo a abarcar todas las sociedades de la Tierra.
La idea religiosa acaba de recorrer su ciclo inferior y se van
diseñando los planes de una espiritualidad más elevada. Puede decirse que
la Religión es el esfuerzo de la Humanidad para comunicarse con la
Esencia eterna y divina.
Es esa la razón por qué habrá siempre religiones y cultos, cada vez
más liberales y de acuerdo a las leyes superiores de la Estética, que son la
expresión de la armonía Universal. Lo Bello, en sus reglas más elevadas, es
una ley divina y sus manifestaciones en relación con la idea de Dios
revestirán forzosamente un carácter religioso.
En la proporción que el pensamiento se va perfeccionando,
misioneros de todas las órdenes vienen a provocar la renovación religiosa
en el seno de las Humanidades. Asistimos al preludio de una de esas
renovaciones, mayor y más profunda que las precedentes. Ya no tienen
solamente hombres por mandatarios e intérpretes, lo que tornaría a la
nueva dispensación tan precaria como las otras. Son los Espíritus
inspiradores, los genios del Espacio, que ejercen al mismo tiempo su
acción en toda la superficie del Globo y en todos los dominios del
pensamiento. Sobre todos los puntos aparece un nuevo espiritualismo.
Inmediatamente surge la pregunta: "¿Qué eres tú, ciencia o
religión? Espíritus de pocas luces, ¿creéis entonces que el pensamiento ha
de seguir eternamente os caminos abiertos por el pasado?"
Hasta aquí todos los dominios intelectuales han estado separados
unos de otros, cercados de barreras, de murallas - la Ciencia de un lado, la
Religión del otro. La Filosofía y la Metafísica están erizadas de zarzas
impenetrables. Cuando todo es simple, basto y profundo en el dominio
del alma como en el del Universo, el espíritu de sistema todo complicó,
apocó dividió. La Religión fue emparedada en el sombrío ergástulo de los
dogmas y de los misterios; a Ciencia fue enclaustrada en las más bajas
camadas de la Materia. No es esa la verdadera religión, ni la verdadera
ciencia. Bastará que nos elevemos por encima de esas clasificaciones
arbitrarias para comprender que todo se concilia y reconcilia en una visión
12
"Sir O. Lodge, Rector de la Universid ad de Birmingham, miembro de la Academia
Real, ve en los estudios psíquicos el próx imo advenimiento de una nueva y más libre
religión (Annales des Sciences Psychiques, diciembre de 1905, pág. 765.)
Ver también Los fenómenos Psíquicos, pág. ll, de Maxwell, abogad o general en la corte
de Apelación de París.
21
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
más elevada.
Nuestra Ciencia, tan elemental, cuando se entrega al estudio del
espacio y de los mundos, ¿No provoca, desde luego e inmediatamente, un
sentimiento de entusiasmo, de admiración casi religioso? leed las obras de
los grandes astrónomos, de los matemáticos de genio. Os dirán que el
Universo es un prodigio de sabiduría, de armonía, de belleza, y que ya en
la penetración de las leyes superiores se realiza la unión de la Ciencia, del
Arte y de la Religión, por la visión de Dios en su obra. Llegado a esas
alturas, el estudio se convierte en contemplación y el pensamiento en
oración!.
El Espiritualismo moderno va a acentuar, desarrollar esa tendencia,
darle un sentido más claro y más riguroso. Por el lado experimental,
todavía no es más que una ciencia; por el objetivo de sus investigaciones,
penetra en las profundidades invisibles y se eleva hasta los manantiales
eternos, donde dimanan toda la fuerza y toda la vida. De esa manera une
al hombre al Poder Divino y se torna una doctrina, una filosofía religiosa.
Y, además de eso, el lazo que reúne dos Humanidades. Por él, los
Espíritus prisioneros en la carne y los que están libres llaman y se
responden unos a otros. Entre ellos se establece una verdadera comunión.
Cumple, pues, no ver en el una religión, en el sentido restricto, en
el sentido actual de esa palabra. Las religiones de nuestro tiempo quieren
dogmas y sacerdotes y la doctrina nueva no los necesita; está patente para
todos los investigadores. El espíritu de libre crítica, examen y verificación
presiden sus investigaciones.
Los dogmas y los sacerdotes son necesarios y lo serán por mucho
tiempo todavía a las almas jóvenes y tímidas, que todos los días entran al
círculo de la vida terrestre y no se pueden regir por sí mismas, ni analizar
sus necesidades y sensaciones.
O Espiritualismo moderno se dirige principalmente a las almas
desarrolladas, a los espíritus libres y emancipados, que quieren por si
mismos encontrar la solución de los grandes problemas y la fórmula de su
Credo. Les ofrece una concepción, una interpretación de las verdades y de
las leyes universales basadas en la experiencia, en la razón y en las
enseñanzas de los Espíritus. Acrecentad a eso la revelación de los deberes y
de las responsabilidades, única condición que da base sólida a nuestro
instinto de justicia; después, con la fuerza moral, las satisfacciones del
corazón, la alegría de tornar a encontrar, por lo menos con el
22
LÉON DENIS
pensamiento, algunas veces hasta con la forma 13 , a los seres amados que
juzgábamos perdidos. A la prueba de su vivencia se suma la certeza de que
iremos a juntarnos con ellos y con ellos revivir vidas innumerables, vidas
de ascensión, de felicidad o de progreso.
Así, se aclaran gradualmente los problemas más oscuros, se
entreabre el Más Allá; el lado divino de los seres y de las cosas se revela.
Por la fuerza de esas enseñanzas, el alma humana tarde o temprano subirá
y, y de las alturas a que llegue, verá que todo se liga, que las diferentes
teorías, contradictorias y hostiles en apariencia, no son más que aspectos
diferentes de un mismo todo. Las leyes del majestuoso Universo se
resumirían para ella en una única Ley, fuerza al mismo tiempo inteligente
y consciente, modo de pensamiento y acción. Por ella se encontraran
unidos en una misma unidad poderosa todos los mundos, todos los seres,
asociados en una misma armonía, arrastrados hacia un mismo fin.
Vendrá un día, en que todos los pequeños sistemas, estrechos y
envejecidos, se fundirán en una vasta síntesis, abarcando todos los reinos
de la idea. Ciencias, filosofías, religiones, divididas hoy, se reunirán en la
luz y será entonces la vida, el esplendor del espíritu, el reinado de
Conocimiento.
En esa magnífica armonía, las ciencias proveerán la precisión y el
método en el orden de los hechos; las filosofías, el rigor de sus deducciones
lógicas; la Poesía, la irradiación de sus luces y la magia de sus colores; a la
Religión se le juntara las cualidades del sentimiento y la noción de la
estética elevada. Así, se realizará la belleza en la fuerza y en la unidad del
pensamiento. El alma se orientara hacia las más altas cumbres,
manteniendo al mismo tiempo el equilibrio de relación necesario para
regular la marcha paralela y ritmada de la inteligencia y de la conciencia en
su ascensión hacia la conquista del Bien y de la Verdad.
13
Ver: En lo Inv isible - "Apariciones y materializaciones d e Espíritus".
23
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
II. El criterio moderno de la Doctrina de los
Espíritus
El Espiritualismo moderno se basa en un completo conjunto de
hechos, Unos, simplemente físicos, nos revelan la existencia y el modo de
acción de fuerzas por mucho tiempo desconocidas; otros tienen un
carácter inteligente. Tales son: la escritura directa o automática, la
tiptología, los discursos pronunciados en trance o por incorporación.
Todas estas manifestaciones, ya las pasamos en revista, analizándolas, en
otra parte 14 . Vimos que son acompañadas, frecuentes veces, de señales, de
pruebas que establecen la identidad y la intervención de almas humanas
que vivieran en la Tierra y a las cuales la muerte dio la libertad.
Fue por medio de esos fenómenos que los Espíritus 15 propalan sus
enseñanzas en el mundo y esas enseñanzas fueron, como veremos,
confirmadas en muchos puntos por la experiencia.
El nuevo espiritualismo se dirige, pues, conjuntamente, a los
sentidos y a la inteligencia. Experimental, cuando estudia los fenómenos
que le sirven de base; racional, cuando verifica las enseñanzas que de ellos
derivan, y constituye un instrumento poderoso para la indagación de la
verdad, puesto que puede servir simultáneamente en todos los dominios
del conocimiento.
Las revelaciones de los Espíritus, decíamos, son confirmadas por la
experiencia. Dándoles el nombre de fluidos, los Espíritus nos enseñaran
teóricamente y demostraran prácticamente, desde 1850 16 , la existencia de
14
Ver En Lo Invisible - "Espiritismo y Mediumnidad", 2ª Parte. Hablamos aqu í
solamente de los hechos espiritas y no de los hechos de animismo o manifestaciones de
los v ivos a distancia.
15
Llamamos Espíritu al alma revestida de su cuerp o sutil.
16
Ver Allan Kardec – El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiuns.
Se puede leer en la Revista Espirita de 1860, pág. 81, un mensaje del Espíritu de Dr.
Vignal, declarando que los cuerp os irradian luz oscura. ¿No está ahí la rad ioactivid ad
verificada p or la ciencia actual, y que, entonces, la Ciencia ignoraba?
Allan Kardec, en 1867, escribió en La Génesis (los fluidos, cap. XIV, lo siguiente:
"¿Qu ién conoce la constitución intima de la materia tangible? Talvez ella solo sea
compacta con relación a los sentidos y lo que de eso p odría ser la prueba es la facilid ad
24
LÉON DENIS
fuerzas imponderables que la Ciencia rechazaba entonces "a priori".
Después, Sir W. Crookes, entre los sabios que gozan de gran autoridad,
fue el primero en verificar la realidad de esas fuerzas y la Ciencia actual,
día a día, va reconociendo su importancia y variedad, gracias a los
descubrimientos celebres de Roetgen, Hertz, Becquerel, Curie, G.Le Bon,
etc.
Los Espíritus afirmaban y demostraban la acción posible del alma
sobre el alma, sin importar la distancia, sin el auxilio de los órganos. No
obstante, ese orden de hechos suscitaba oposición e incredulidad.
Ahora, los fenómenos de la telepatía, de la sugestión mental, de la
transmisión de los pensamientos, observados y provocados hoy en todos
los medios, vinieran a los millares, a confirmar esas revelaciones.
Los Espíritus enseñaban la preexistencia, para sobrevivir en las
vidas sucesivas del alma. De ahí que las experiencias de F. Colavida, E.
Marata, las del Coronel de Rochas, y las mías, etc., establezcan que, no
solamente el recuerdo de las menores particularidades de la vida actual
hasta la más tierna infancia, también la de las vidas anteriores están
gravadas en lo profundo de la conciencia. Un pasado entero, velado en
estado de vigilia, reaparece, revive en estado de trance. En efecto, esa
rememoración puede ser reconstituida en un cierto número de pacientes
adormecidos, como más tarde lo estableceremos, cuando tratemos de esa
cuestión más detalladamente. 17
Se ve, pues, que el Espiritualismo moderno no puede, como las
antiguas doctrinas espiritualistas, ser considerado como pura concepción
metafísica. Se presenta de un modo muy diferente y de acuerdo a las
exigencias de una generación educada en la escuela del cristianismo y del
racionalismo, a la cual las exageraciones de un misticismo mórbido y
agonizante tornaran desconfiada.
con que es atravesada por los fluidos espirituales y por los Espíritus, a los cuales no opone
más obstáculos que los cuerp os transparentes a la luz.
Teniendo la materia tangible como elemento primitivo el fluido Cósmico etéreo, debe
poder, desa gregándose, volver al estad o de eterización, así como el d iamante, el más duro
de los cuerpos, puede v olatilizarse en gas impalpable. La solid ificación de la materia no es,
en realidad, más que un estad o transitorio del fluid o universal, que puede volver al
estado primitivo, cuando las condiciones de cohesión dejan d e existir.
17
Ver Compte rendu du Congres Spirite de 1900, Pá gs. 349 y 350 y Revista
Científica y Moral del Espiritismo, julio y agosto de 1904. Ver también: A. de Rochas,
Las Vidas sucesivas, ChaCornac, ed, 1911.
25
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Hoy, ya no basta creer; se quiere saber. Ninguna concepción
filosófica o moral tiene probabilidad de triunfar, si no tiene por base una
demostración que sea, a mismo tiempo, lógica, matemática y positiva, y si,
además de eso, no rematarla una sanción que satisfaga a todos nuestros
instintos de justicia.
"Si alguien, dice Leibintz, quisiese escribir como matemático sobre
filosofía y moral, podría, sin obstáculo, hacerlo con rigor."
Más, acrecienta Leibintz: "Raras veces ha sido eso tentado, y, aun
menos, con buen resultado."
Se puede observar que estas condiciones fueran perfectamente
cumplidas por Allan Kardec en la magistral exposición hecha por el en su
"Libro de los Espíritus".
Ese libro es el resultado de un trabajo inmenso de clasificación,
coordinación e eliminación, que tuvo por base millones de
comunicaciones, de mensajes, provenientes de orígenes diversos,
desconocidas unas de las otras, mensajes obtenidas en todos los puntos del
mundo y que el eminente compilador reunió después de haberse
certificado de su autenticidad. Teniendo el cuidado de poner de lado las
opiniones aisladas, los testimonios sospechosos, conservó solamente los
puntos en que las afirmaciones eran concordantes.
Falta mucho para que quede terminado ese trabajo, que, desde la
muerte del gran iniciador, no sufrió interrupción. Ya poseemos una
síntesis poderosa, cuyas líneas principies Kardec trazó y que los herederos
de su pensamiento se esfuerzan por desarrollar con la ayuda de lo
invisible. Cada uno trae su grano de arena para el edificio común, para ese
edificio cuyos fundamentos la experimentación científica torna cada día
más sólido, más cuyo remate se elevará cada vez más alto.
Hace treinta años que, sin interrupción, yo mismo, puedo decirlo,
he recibido enseñanzas de guías espirituales, que no han cesado de
dispensarme su asistencia y consejos. Sus revelaciones tomaran un carácter
particularmente didáctico en el curso de sesiones, que se sucedieran en el
espacio de ocho años y de las cuales muchas veces hablé en una obra
precedente. 18
En el libro de Allan Kardec, Las enseñanzas de los Espíritus son
acompañadas, para cada pregunta, de consideraciones, comentarios,
18
Ver En lo Invisible.
26
LÉON DENIS
aclaraciones, que hacen sobresalir con más nitidez a belleza de los
principios y la armonía del conjunto. Ahí es que se muestran las cualidades
del autor.
El se esmeró, antes de todo, en dar sentido claro y preciso a las
expresiones que habitualmente emplea en su raciocinio filosófico; después,
en definir bien los términos que podían ser interpretados en sentidos
diferentes. El sabía que la confusión que reina en la mayoría de los
sistemas proviene de la falta de claridad de las expresiones usadas por
sus autores.
Otra regla, no menos esencial en toda exposición metódica, y que
Allan Kardec escrupulosamente observó, es la que consiste en circunscribir
las ideas y presentarlas en condiciones que las tornen bien comprensibles a
cualquier lector. En fin, después de haber desarrollado esas ideas en un
orden y relacionando que las ligaban entre sí, supo deducir conclusiones,
que constituyen ya, en el orden racional y en la medida de las
concepciones humanas, una realidad, una certeza.
Por eso nos proponemos a adoptar aquí los términos, los planos,
os métodos de los que se sirvió Allan Kardec, como los más seguros,
reservándonos el acrecentar a nuestro trabajo todos los adelantos que
resultaren de las investigaciones y experiencias hechas en los cincuenta
años transcurridos desde el aparecimiento de sus obras.
Por todo cuanto acabamos de decir, se ve que la Doctrina de los
Espíritus, de la que Kardec fue intérprete y juicioso compilador, reúne, del
mismo modo que los sistemas filosóficos más apreciados, las cualidades
esenciales de claridad, lógica y rigor; más, lo que ningún otro Sistema
podía ofrecer es el importante conjunto de manifestaciones por medio de
las cuales esa doctrina se afirmó de inicio en el Mundo, y puede, después,
ser puesta a prueba, día a día, en todos los medios. Ella se dirige a los
hombres de todas las clases, de todas las condiciones; no solamente a sus
sentidos y a su inteligencia, sino también a lo que en ellos hay de bueno, a
su razón, a su conciencia. No constituyen, en su unión, esas íntimas
potencias, un criterio del bien y del mal, de lo verdadero y de lo falso, más
o menos claro o velado, sin duda, según el adelanto de las almas, que en
cada una de ellas se encuentra como un reflejo de la Razón Eterna de la
cual ellas dimanan? 19
19
Los hech os no tienen valor sin la razón qu e los analiza y de ellos deduce la ley. Los
fenómenos son efímeros; la certeza que nos dan es apenas ap arente y sin duración. La
27
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Hay dos cosas en la doctrina de los Espíritus: - una revelación del
mundo espiritual y un descubrimiento humano, esto es, por una parte,
una enseñanza universal, extraterrestre, idéntica a sí misma en sus partes
esenciales y en su sentido general; por la otra, una confirmación personal y
humana, que continua siendo hecha según las reglas de la lógica, de la
experiencia y de la razón. La convicción que de ahí deriva se fortalece y
cada vez se torna más rigurosa, en proporción a que las comunicaciones
aumentan y que, por eso mismo los medios de verificación se multiplican
y extienden.
Hasta ahora, sólo habíamos conocido sistemas individuales,
revelaciones particulares; hoy, son millares de voces, las voces de los
difuntos que se hacen oír. El mundo invisible entra en acción y, en el
número de sus agentes, Espíritus eminentes se dejan reconocer por la
fuerza y belleza de sus enseñanzas. Los grandes genios del Espacio,
movidos por un impulso divino, vienen a guiar el pensamiento para
cumbres radiosas. 20
¿No está ahí una vasta y grandiosa manifestación de la
Providencia, sin igual en el pasado? La diferencia de los medios sólo tiene
par en la de los resultados. Comparemos. La revelación personal es falible.
certeza solo existe en el espíritu, las verdades únicas son d e orden subjetivo, la Historia
nos lo demuestra.
Du rante siglos se crey ó, y much os creen todavía, que el Sol nace. Fue p reciso
descubrir por la inteligencia el mov imiento de la Tierra, inapreciable para los sentidos,
para comprend erse el regreso de los mismos puntos a la misma posición con relación a el.
Que es hecho de la mayor parte de las teorías de la Física y de la Química? Cierto, poco
más hay que las leyes de la atracción y de la graved ad y, aun así, talvez solo lo sean p ara
una parte del Universo.
Por consiguiente, el o método que se impone es: lº) la observ ación de los h echos; 2º) su
generalización y la investigación de la ley ; 3º) 1a inducción racional que, más allá de los
fenómenos fugitivos y mutables, percibe la causa permanente que los produce.
20
Ver las comunicaciones publicadas por Allan Kardec en el Libro de Los Espiritus y en
El Cielo y el Infierno.
"Enseñanzas Esp iritu alistas" obtenidas por Stainton Moses.
Indicamos tamb ién - Le Probléme de l'Au-Delà (Consdeils des invisibles), colección de
mensajes publicad os p or el general Amad e. Leymarie, París, 1902.
Las comunicaciones de una "Envoyé de Marie" y de una "Guide Splrituel" publicadas en
la revista L'Aurore, de la duquesa de Pomar de 1894 a 1898; las recogidas p or Mme.
Krell con el titulo Revelations sur ma vie spirituelle; colección de comunicaciones
obtenidas por Mme. Noeggerath.
Instructions du pasteur B., editadas por el jornal Le Spirltualisme Moderne, etc.
28
LÉON DENIS
Todos los sistemas filosóficos humanos, todas las teorías individuales,
tanto las de Aristóteles, Tomás de Aquino, Kant, Descartes Spinoza, como
las de nuestros contemporáneos, son necesariamente influenciados por las
opiniones, tendencias preconceptos y sentimientos del revelador. Se da lo
mismo con las condiciones de tiempo y de lugar en las cuales ellas se
producen; otro tanto se puede decir de las doctrinas religiosas.
La revelación de los Espíritus, impersonal, universal escapa a la
mayor parte de esas influencias, al paso que reúne la mayor suma de
Probabilidades, sino de certezas. No puede ser sofocada ni desnaturalizada.
Ningún hombre, ninguna nación, ninguna iglesia tiene el privilegio por
parte de ella. Desafía todas las inquisiciones y se produce donde menos se
espera encontrarla. Se ha visto a hombres que más hostiles le eran,
convertidos a las nuevas ideas por el poder de las manifestaciones,
conmovidos hasta el fondo del alma por los ruegos y exhortaciones de sus
parientes fallecidos, y hacerse espontáneamente instrumentos de activa
propaganda.
No faltaran en el Espiritismo los que, como S. Paulo, han sido
avisados: fenómenos semejantes al del camino de Damasco les han
inducido a la conversión.
Los Espíritus han enviado numerosos médiums en todos los
medios, en el seno de las clases y de los partidos más diversos y hasta en lo
más profundo de los santuarios. Sacerdotes han recibido sus instrucciones
y las han propagado abiertamente o, sino, bajo el velo del anonimato, 21
21
Ver Rafael, Le Doute, Padre March al, "El E spirito consolador".
Reverendo Stalnton Moses, "Enseñanzas Espirltualistas".
El Pad re Didon escribía (4 de agosto de 1876), en sus Letres à Mlle. Th . V. (Plon-
Nourrit, edit., París, 1902), pág. 34: "Creo en la Influ encia qu e los muertos y los santos
ejercen misteriosamente sobre nosotros. Viv o en profunda comunión con los invisibles y
siento con delicia los beneficios de su secreta conv ivencia."
En otro lugar citamos los sermones de ciertos pastores ligad os al Esp iritismo. (Ver
Cristianismo y Espiritismo, nota complementaria nº 6).
Un pastor eminente de la iglesia reformada de Francia nos escribía recientemente (febrero
de 1905), respecto a fenómenos observados por él mismo:
"Presentó qu e el Espiritismo puede realmente venir a ser una religión positiva, no como
las revelad as, más en calidad de religión de acuerd o con el racionalismo y la ciencia. cosa
extraña! En nuestra época de materialismo, en que las Iglesias parecen estar a punto de
desorganizarse y disolverse, el pensamiento religioso vuelve a nosotros por sabios,
acompañad o por lo maravilloso de los tiemp os antigu os. Todav ía, ese maravilloso, qu e yo
distingo de milagro, visto que no es más que un hecho natural superior y raro, no
continu ará a estar al servicio de una Iglesia particularmente honrada con los favores de la
29
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Sus parientes, sus amigos fallecidos desempeñaban junto a ellos las
funciones de maestros y reveladores, adicionando a sus enseñanzas pruebas
formales, irrecusables, de su identidad.
Fue por tales medios que, en cincuenta años, consiguió el
Espiritismo señorearse del mundo y sobre el derramar su claridad. Existe
un acuerdo majestuoso en todas esas voces que se han elevado
simultáneamente para hacer oír a nuestras sociedades escépticas la buena
nueva de la sobrevivencia y resolver los problemas de la muerte y del dolor.
La revelación ha penetrado por vía mediúmnica en el corazón de las
familias, llegando hasta el fondo de los antros y de los infiernos sociales.
¿No dirigieran, como es sabido, los forzados de la prisión de Tarragona al
Congreso Espirita Internacional de Barcelona, en 1888, una conmovedora
adhesión en favor de una doctrina que, decían ellos, los convirtiera al bien
y los reconciliara con el deber? 22
En el Espiritismo, la multiplicidad de las fuentes de enseñanzas y
de difusión constituye, por tanto, un contraste permanente, que frustra y
torna estériles todas las oposiciones, todas las intrigas. Por su propia
naturaleza, la revelación de los Espíritus se hurta a todas las tentativas de
monopolio o falsificación. Con relación a ella es del todo impotente el
espíritu de dominio o disidencia, porque, aun cuando consiguiesen
extinguirla o desnaturalizarla en algún punto, inmediatamente ella
reviviría en cien puntos diversos, malogrando así ambiciones nocivas y
perfidias.
En ese inmenso movimiento revelador, las almas obedecen a
órdenes que parten de lo Alto; son ellas propias que lo declaran. Su acción
es regulada de acuerdo con un plan trazado de antemano y que se
desarrolla con majestuosa amplitud. Un consejo invisible preside, del seno
de los Espacios, su ejecución. Está compuesto por grandes Espíritus de
todas las razas, de todas las religiones, de la fina flor de las almas que
vivieran en este mundo según la ley del amor y del sacrificio. Esas
potencias caritativas sobrevuelan entre el cielo y la Tierra, uniéndose en un
trazo de luz por donde sin cesar suben las oraciones, por donde bajan las
inspiraciones.
Hay, todavía, en lo que dice respecto a la concordancia de las
divinidad; será propiedad de la Humanidad, sin distinción de cultos. ¿Qu anta mayor
grandeza y moralidad no h ay en eso?
22
Ver Compte rendu du Congrés Spirite de Barceione, 1888. Libreria de las Ciénclas
Psíquicas, Paris, 42, rua Saint-Jacques.
30
LÉON DENIS
enseñanzas espirituales, un hecho, una excepción que impresionó a ciertos
observadores y de la que ellos se han servido como de un argumento
capital contra el Espiritismo. Porque, objetan ellos, los Espíritus que, en la
totalidad de los países latinos, afirman a ley de las vidas sucesivas y las
reencarnaciones del alma en la Tierra, la niegan la o no la dejan en claro
en los países anglo sajones? ¿Cómo explicar una contradicción tan
flagrante?
No hay ahí argumento suficiente para destruir la unidad de la
doctrina que caracteriza a la Nueva Revelación?
Notemos que no hay contradicción alguna, sino simplemente una
graduación originada de preconceptos de casta, de raza y religión,
inveterados en ciertos países.
Las enseñanzas de los Espíritus, más completa, más extensa desde
el principio en los centros latinos, fue, en su origen, restringida y graduada
en otras regiones, por motivos de oportunidad. Se puede verificar que
todos los días aumenta en Inglaterra y en América el número de las
comunicaciones espiritas que afirman el principio de las reencarnaciones
sucesivas. Muchas de ellas proveen hasta argumentos preciosos para una
discusión cruzada entre espiritualistas de diferentes escuelas.
Han cultivado de tal modo más allá del Atlántico la idea de la
reencarnación, que uno de los principales órganos espiritualistas
americanos le es enteramente favorable. El "Light", de Londres, que hasta
hace poco no trataba esa cuestión, la discute, hoy, con imparcialidad.
Parece, pues, que, si al principio hubo sombras y contradicciones,
eran ellas apenas aparentes y casi ninguna resistencia ofrecen a un examen
serio. 23
La Revelación Espirita suscitó, como sucede con todas las
doctrinas nuevas, muchas objeciones y críticas. Ponderemos algunas. Nos
acusan, primero de todo, de que tenemos gran empeño en filosofar; nos
acusan de haber edificado, sobre la base de fenómenos, un sistema
anticipado, una doctrina prematura, y de haber comprometido así el
carácter positivo del Espiritualismo moderno.
23
Ver más adelante, caps. XIV, XV y XVI, los testimonios obtenidos en América e
Inglaterra, favorables a la reencarnación.
31
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Un escritor de valía, haciéndose intérprete de un cierto número de
psiquiatras, resumía sus críticas en estos términos: "Una objeción seria
contra la hipótesis espirita es la que se refiere a la filosofía con que ciertos
hombres excesivamente apresurados dotaran al Espiritismo. El
Espiritismo, que apenas debía ser una ciencia en su inicio, es ya una
filosofía inmensa para la cual el Universo no tiene secretos."
Podríamos recordar a ese autor que los hombres de quien el habla
representarán en todo eso simplemente el papel de intermediarios,
limitándose a coordinar y publicar las enseñanzas que recibían por vía
mediúmnica,
Por otro lado, debemos notar, habrá siempre indiferentes,
escépticos, espíritus retardados, prontos a encontrar que andamos con
mucha prisa. No habría progreso posible, si se tuviese que esperar a los
retardados. Es en verdad gracioso ver personas, cuyo interés por esas
cuestiones apenas viene de ayer, dar reglas a hombres como Allan Kardec,
por ejemplo, que sólo se atrevió a Publicar sus trabajos al cabo de años de
investigaciones laboriosas y de maduras reflexiones, obedeciendo en eso a
ordenes formales y bebiendo en fuentes de información de las que nuestros
excelentes críticos ni siquiera parecen tener idea.
Todos aquellos que siguen con atención el desarrollo de los
estudios psíquicos, pueden verificar que los resultados adquiridos vinieran
a confirmar en todos sus puntos y a fortalecer cada vez más la obra de
Kardec.
Fredrich Myers, el eminente profesor de Cambridge, que fue
durante veinte años, dice Charles Richet, el alma de la "Society for
Psychical Researches", de Londres, y que el Congreso oficial internacional
de Psicología de París elevó, en 1900, a la dignidad de presidente
honorario, Myers declara en las últimas páginas de su obra magistral - "La
Personnalité Humaine, sa Survivance", cuya Publicación produjo en el
mundo sabio una sensación profunda: "Para todo investigador esclarecido
y consciente esas indagaciones van a dar lugar, lógica y necesariamente, a
una vasta síntesis filosófica y religiosa. " Partiendo de esos datos, consagra
el capítulo décimo a una "generalización o conclusión que establece un
nexo más claro entre los nuevos descubrimientos y los esquemas ya
existentes del pensamiento y de las creencias de los hombres civilizados".
32
LÉON DENIS
24
Termina así la exposición de su trabajo:
"Bacon previera la victoria progresiva de la observación y de la
experimentación en todos los dominios de los estudios humanos; en todos,
excepto en uno- el dominio de las cosas divinas. Empeñado en mostrar
que esa gran excepción no es justificada. “Pretendo que existe un método
para llegar al conocimiento de las cosas divinas con la misma certeza, la
misma seguridad con que hemos alcanzado los progresos que poseemos en el
conocimiento de las cosas terrestres. La autoridad de las iglesias será
substituida, así, por la de la observación y experiencia, esos impulsos de la fe se
transforman en convicciones racionales y firmes, que darán origen a un ideal
superior a todos los que la Humanidad hubiera conocido hasta ese momento"
Así, lo que ciertos críticos de poca sagacidad consideran como
tentativa prematura, le resulta a F, Myers como "evolución necesaria e
inevitable". La síntesis filosófica, que remata su obra, recibió, en el medio
científico, la más alta aprobación. Para Sir Oliver Lodge, el académico
inglés, "constituye ella uno de los más vastos, comprensibles y bien
fundados esquemas que, acerca de la existencia, han sido vistos", 25
El Prof. Flournoy, de Ginebra, le ofrece el mayor elogio en sus
"Archives de Psychologie de la Suisse Romande" (junio de 19l3),
En Francia, otros hombres de ciencia, sin ser espiritas, llegan a
conclusiones idénticas, Sr, Maxwell, doctor en Medicina, substituto del
Procurador General ante la Corte de Apelación de Paris, se manifestaba así
26
:
"El Espiritismo viene en su tiempo y corresponde a una necesidad
general. La extensión que esa doctrina está tomando es uno de los
fenómenos más curiosos de la época actual. Asistimos a lo que me parece
24
F. Myers – La Personnalité Humaine, sa Survivance, ses Manifestations
Supranormales, Félix Alcan, edición de 1905, págs. 401/403.
25
La síntesis de F. Myers puede resumirse así: Evolución gradual e infinita, con
numerosos estad ios, del alma humana, en la sab iduría y en el amor. El alma humana saca
su fuerza y a su gracia de un universo esp iritual. Ese universo es animad o y dirigido por el
Espíritu Divino, el cual es accesible al alma y está en comunicación con ella.
26
J. Maxwell – Les Phénoménes Phychiques, Alcan, edit., 1903, págs. 8 y 11.
33
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
ser el nacimiento de una verdadera religión sin ceremonias rituales y sin
clero, pero con asambleas y prácticas. Por lo que mi atañe, encuentro de
extremo interés esas reuniones y tengo la impresión de asistir al
nacimiento de un movimiento religioso predestinado para grandes
destinos."
En vista de tales apreciaciones, las argucias y las recriminaciones de
nuestros opositores caen por sí mismas. ¿A que debemos atribuir su
aversión a la doctrina de los Espíritus? ¿Será por tornarse la enseñanza
espirita, con su ley de las responsabilidades, el encadenamiento de causas y
efectos que se desarrollan en el dominio moral, y la sanción de los
ejemplos que nos trae, un terrible embarazo para gran número de personas
que poca importancia dan a la filosofía?
Hablando de los hechos psíquicos, dice F. Myers 27 : "Esas
observaciones, experiencias e inducciones abren la puerta a una
revelación." Es evidente que en el día en que se establecieran relaciones
con el mundo de los Espíritus por la propia fuerza de las cosas, se erigió
inmediatamente, con todas sus consecuencias, con aspectos nuevos, el
problema del ser y del destino.
Dígase lo que se diga, no era posible comunicarse con los parientes
y amigos fallecidos, abstrayéndose de todo lo que tenga relación a su modo
de existencia, sin tomar interés por sus puntos de vista forzosamente
ampliados y diferentes de lo que eran en la Tierra, por lo menos para las
almas ya desarrolladas.
En ninguna época de la Historia el hombre pudo sustraerse a los
grandes problemas del ser, de la vida, de la muerte, y del dolor. A pesar de
su impotencia para resolverlos, ellos lo han preocupado incesantemente,
volviendo siempre con más fuerza, todas las veces que él tentaba alejarlos,
insinuándose en todos los acontecimientos de su vida, en todo lo más
recóndito de su entendimiento; golpeando, por así decir, las puertas de su
conciencia. Y cuando una nueva fuente de enseñanzas, de consuelo, de
fuerzas morales, cuando vastos horizontes se abren al pensamiento, ¿cómo
podría el quedar indiferente? ¿No se trata de nosotros, al mismo tiempo
que de nuestros parientes? ¿No es, pues, nuestra suerte futura, nuestra
suerte del mañana que está en litigio?
27
F. Myers - La Fersonnalité Humaine, etc., pág. 417.
34
LÉON DENIS
El tormento, la angustia de lo desconocido que afligen al alma, a
través de los tiempos, la intuición confusa de un mundo mejor,
presentido, deseado, la busca ansiosa de Dios y de su justicia pueden ser,
en nueva y mayor medida, mitigados, aclarados, satisfechos, y ¿habríamos
de despreciar los medios de hacerlo? ¿No hay en ese deseo, en esa
necesidad, que el pensamiento ha de explorar el gran misterio, uno de los
más bellos privilegios del ser humano? ¿No es eso lo que constituye la
dignidad, la belleza, la razón de ser de su vida?
No se ha visto, todas las veces que hemos desconocido ese derecho,
ese privilegio, todas las veces que hemos renunciado por algún tiempo a
volver la vistas hacia el Más Allá, a dirigir los pensamientos hacia una vida
más elevada, o haber querido restringirnos el horizonte; no se ha visto,
concomitantemente, agravarse las miserias morales, el fardo de la
existencia caer con mayor peso sobre los hombros de los desgraciados, la
desesperación y el suicidio aumentar el área de su devastación y las
sociedades encaminarse hacia la decadencia y la anarquía?
Hay otro género de objeción: la filosofía espirita, dicen; no tiene
consistencia; las comunicaciones en que se funda provienen las más de las
veces del médium, de su propio inconsciente, sino, de los asistentes. El
médium en trance "lee en el espíritu de los asistentes las doctrinas que ahí
se encuentran acumuladas, doctrinas eclécticas, sacadas de todas las
filosofías del mundo y, principalmente, del hinduismo".
¿Reflexionó bien el autor de esas líneas en las dificultades que tal
ejercicio debe presentar? ¿Sería capaz de explicar los procesos con cuya
intervención se puede leer, a primera vista, en el cerebro de otro, las
doctrinas que en él están "acumuladas"? Si puede, ¡que lo haga; entonces,
habremos fundamentado para ver, en sus alegaciones, tan sólo palabras,
nada más que palabras, empleadas livianamente y al servicio de una crítica
apasionada. Aquel que no quiere parecer engañarse con los sentimientos es
muchas veces defraudado por las palabras. La incredulidad sistemática en
un punto se torna a veces credulidad ingenua en otro. 28
28
Es notorio que la sugestión y la transmisión de los pensamientos sólo pueden ejercer
acción en pacientes preparados para ese fin, desde much o tiempo antes, y por personas
que, sobre ellos, adquirieran cierto ascendente. Hasta ahora, esas experiencias no van más
allá de palabras o de series de palabras y nunca conseguirían constituir un conjunto de
doctrinas. Un méd ium, lector de Pensamientos, inspirándose, si fuese posible, en las
35
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Recordaremos antes que nada que las opiniones de la mayor parte
de los médiums, al inicio de las manifestaciones, eran opuestas
enteramente a las opiniones enunciadas en las comunicaciones. Casi todos
habían recibido educación religiosa y estaban imbuidos de las ideas de
paraíso e infierno. Sus ideas acerca de la vida futura, cuando las tenían,
diferían sensiblemente de las que los Espíritus exponían, lo que, aun hoy,
es el caso más frecuente; era lo que sucedía con tres médiums de nuestro
grupo, señoras católicas y dadas a las respectivas prácticas, que, a pesar de
las enseñanzas filosóficas que recibían y transmitían, nunca renunciaran
completamente a sus hábitos culturales. 29
En cuanto a los asistentes, oyentes, o a las personas designadas por
el nombre de "consultantes", no olvidemos tampoco que, al inicio del
Espiritismo en Francia, o sea, en la época de Allan Kardec, los hombres
que poseían nociones de filosofía, ya sea oriental, ya sea druídica,
admitiendo la teoría de las transmigraciones o vidas sucesivas del alma,
eran en pequeño número y se hacía necesario ir a buscarlos en el seno de
las academias o en algunos centros científicos muy reservados.
A nuestros opositores preguntaremos como habría sido posible que
innumerables médiums, esparcidos por toda la superficie de la Tierra,
desconocidos unos de otros, asentar solitos las bases de una doctrina, con
suficiente solidez para resistir a todos los ataques, a todos los asaltos; asaz
exacta para que sus principios hayan sido confirmados y reciban todos los
días la confirmación de la experiencia, como mostramos al principio de
este capítulo.
opiniones de los asistentes, sacaría de allí, no nociones precisas acerca de un p rincipio
cualqu iera de filosofía, y sí l os datos más confusos y contradictorios.
29
Russell-Wallace, el académico ingles, en su bella obra Los Milagros y el Espiritismo
Moderno, se expresa así: "Habiend o, sido en general, los méd iums educad os en
cualqu iera de las creencias ortodoxas usuales, ¿cómo se explica que las nociones sobre el
paraíso no sean nunca confirmadas por ellos? En los montones de volúmenes u opúsculos
de la literatura espiritualista no se encuentra ningún vestigio de Espíritus describiendo
ángeles con alas, arpas de oro o el trono de Dios, junto de los cuales los más modestos
cristianos ortodox os piensan que serán colocados, si fueran al cielo.
Nada más maravilloso hay en la historia del espíritu humano que el sigu iente hecho: - ya
sea en el fondo de los bosqu es más remotos de América, ya sea en las ciudades menos
importantes de Inglaterra, mujeres y hombres ignorantes, casi todos educados en las
creencias sectarias habitu ales del cielo y del infierno, desde el momento en que hubieran
adquirido el extraño poder de la mediumnidad, d ieran a respecto de eso enseñanzas que
son más filosóficas que religiosas y difieren totalmente de lo que tan p rofundamente les
había sido gravad o en el espíritu."
36
LÉON DENIS
Respecto de la sinceridad de las comunicaciones mediúmnicas y de
su alcance filosófico, vamos a citar las palabras de un orador, cuyas
opiniones no parecerán sospechosas a todos aquellos que conocen la
aversión que la mayor parte de los eclesiásticos tienen al Espiritismo.
En un sermón pronunciado el 7 de abril de 1899, en Nueva York,
el reverendo J. Savage, predicador de fama, decía:
"Forman legión las supuestas bazofias que, dicen, vienen del otro
mundo, al mismo tiempo que existe una literatura moral completa de las
más puras y de enseñanzas espiritualistas incomparables. Sé de un libro,
cuyo autor, diplomado de Oxford, pastor de la Iglesia inglesa, vino a ser
espirita y médium 30 .
Ese libro fue escrito automáticamente. A veces, para desviar el
pensamiento del trabajo que la mano ejecutaba, el autor leía a Platón en
griego y su libro, contrariamente a lo que, en general, se admite para obras
de ese género, estaba en oposición absoluta a las propias creencias
religiosas del autor, si bien que el se hubiese convertido antes de haberlo
concluido. Esa obra contiene enseñanzas morales y espirituales dignas de
cualquiera de las Biblias que existen en el mundo. Las primeras edades del
Cristianismo estaban (basta que leáis San Paulo para recordaros)
compuestas de gente con quien las personas de consideración nada querían
tener en común. El Espiritualismo moderno se estrenó de una forma
semejante; más, a la sombra de su bandera se encuentran en nuestros días
muchos nombres de fama y se encuentran los mejores y más inteligentes
hombres. Recordad, pues, de que es, en general, un gran movimiento muy
sincero." 31
Es menester se haga notar que, en casos como el de Stainton
Moses, a más de la escritura automática, los mensajes pueden ser
obtenidos por la escritura directa sin ninguna intervención de mano
humana.
En su discurso, el reverendo Savage supo dar a cada cosa o su
lugar. Es cierto que las comunicaciones mediúmnicas nos ofrecen todas el
mismo grado de interés. Muchas hay que son un conjunto de banalidades,
de repeticiones, de lugares comunes. No todos los Espíritus tienen
capacidad para darnos enseñanzas útiles y profundas. Como en la Tierra,
es más aun, a escala de los seres en el Espacio admite grados infinitos. Allí
30
Se trata del libro de Stainton Moses – Enseñanzas Espiritu alistas.
31
Reproducid o por la Revue du Sp iritualisme Moderne, 25 de octubre de 1901.
37
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
se encuentran las más nobles inteligencias, como las almas más vulgares, a
veces, los mismos Espíritus inferiores, describiendo su situación moral, sus
impresiones a la hora de la muerte y en el Más Allá, iniciándonos en las
particularidades de su nueva existencia, suministran materiales preciosos
para que determinemos las condiciones de la sobrevivencia según las
diversas categorías de Espíritus. Podemos, pues, en nuestras relaciones con
los Invisibles, obtener elementos de instrucción; sin embargo, no todo se
debe aprovechar. Al experimentador prudente y sagaz incumbe saber
separar el oro de la ganga. La verdad no nos llega siempre pura y la acción
de lo Alto deja las a facultades y a la razón del hombre el campo necesario
para ejercitarse y desarrollarse.
En todo eso es preciso andar con toda cautela, a todo aplicar
continuo y atento examen 32 , precaverse contra fraudes, conscientes o
inconscientes, y ver si no hay en los mensajes escritos, un simple caso de
automático. Para eso, conviene averiguar si las comunicaciones son, por la
forma y por el fondo, superiores a las capacidades del médium. Es preciso
exigir, de parte de los manifestantes, pruebas de identidad no desechar
todo rigor, sino en los casos en que las enseñanzas, en virtud de su
superioridad y majestuosa amplitud, se imponen por sí mismos y están
muy por encima de las facultades del transmisor.
Una vez reconocida la autenticidad de las comunicaciones, es
preciso aun compararlas entre sí y someter a un examen severo los
principios científicos y filosóficos que ellas exponen y aceptar solamente
los puntos en que hay casi unanimidad de puntos de vista.
A más de los fraudes de origen humano, hay también
mistificaciones de origen oculto. Todos los experimentadores serios saben
que existen dos especies de Espiritismo: - uno, practicado a tontas y locas,
sin método, sin elevación de pensamiento, que atrae hacia nosotros a los
patanes del Espacio, los Espíritus livianos y burlones, que son numerosos
en la atmósfera terrestre; y otro, de más circunspección, practicado con
seriedad, con sentimiento respetuoso, que nos pone en relación con los
Espíritus adelantados, deseosos de socorrer e ilustrar a aquellos que los
llaman con fervor de corazón. Es lo que las religiones han conocido y
designado con el nombre de santos.
32
Ver, para Las condiciones de experimentación – Allan Kardec, El Libro de los
Médiums; G. Delanne, Bechercheo sur la Médiumnité; León Denis, En lo Invisible,
cap. IX.
38
LÉON DENIS
Preguntase también: ¿cómo se puede distinguir, en la vasta masa
de las comunicaciones, cuyos autores son invisibles, las que provienen de
las entidades superiores y debe ser conservado? Para esa pregunta hay una
sola respuesta. ¿Cómo distinguimos nosotros los buenos y malos libros de
autores fallecidos hace mucho tiempo? ¿Cómo distinguir un lenguaje
noble y elevado de un lenguaje banal y vulgar? ¿No tenemos un padrón
una regla para aquilatar los pensamientos, provengan ellos de nuestro
mundo o del otro? Podemos juzgar los mensajes mediúmnicas
principalmente por sus efectos moralizadores, que innumerables veces han
mejorado muchos caracteres y purificado muchas conciencias. Es ese el
criterio más seguro de toda la enseñanza filosófica.
En nuestras relaciones con los Invisibles hay también medios de
reconocimiento para distinguir los buenos Espíritus de las almas atrasadas.
Los sensitivos reconocen fácilmente la naturaleza de los fluidos, que, en los
Espíritus buenos, son sutiles, agradables, y en los malos, son violentos,
glaciales, difíciles de soportar. Uno de nuestros médiums anunciaba
siempre con anticipación la llegada del "Espíritu azul", cuya presencia era
revelada por vibraciones armoniosas y radiaciones brillantes. 33
Otros hay que ciertos médiums distinguen por el olor, delicados,
suaves unos 34 , son esos olores repugnantes en otros. Se evalúa la elevación
de un Espíritu por la pureza de sus fluidos, por la belleza de la forma y de
su lenguaje.
En ese orden de investigaciones, lo que más impresiona, persuade
y convence, son las conversaciones trabadas con nuestros parientes y
amigos que nos precedieran en la vida del Espacio. Cuando pruebas
incontestables de identidad nos han dado la certeza de su presencia,
cuando la intimidad de otra, la confianza y la familiaridad reinan de nuevo
entre ellos y nosotros, las revelaciones, que en estas condiciones se
obtienen, toman un carácter de lo más sugestivo. Ante ellas, las últimas
dudas del escepticismo se disipan forzosamente, dando lugar a los
impulsos del corazón.
¿Es posible, en realidad, resistir a las voces, a los llamados de
33
Durante las sesiones de Stainton Moses se produjo el mismo fenómeno: “Las
princip ales personalidades que se manifestaban con S. Moses, dicen los relatores,
anunciaban generalmente su presencia por medio de un sonido musical invariable para
cada una d e ellas y que permitía identificarlas." (Anales de las ciencias Psíquicas, febrero
de 1905, pág. 91.)
34
(33) Ver, Dr. Maxwell, abogado general, Les Phénoménes Psychiques, pág. 164.
39
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
aquellos que compartían nuestra vida, cuidaran nuestros primeros pasos
con tierna solicitud, a las voces, a los clamores de los compañeros de
nuestra infancia, de nuestra juventud, de nuestra virilidad que, uno a uno,
desaparecieran con la muerte, dejando, al partir, más solitario, más
desolado nuestro camino? En trance, ellos vuelven con actitudes,
inflexiones de voz, evocaciones de recuerdos, con millares y millares de
pruebas de identidad, banales en sus particularidades para los extraños,
tan conmovedoras, entretanto, para los interesados? Nos dan instrucciones
relativas a los problemas del Más Allá, nos exhortan y nos consuelan. Los
hombres más flemáticos, los doctores más experimentadores, como el
profesor Hyslop, no pudieron resistir a las influencias de más allá de la losa
sepulcral. 35
Demuestra eso que en el Espiritismo no hay tan solo, como
pretenden algunos, prácticas frívolas y abusivas, más que en él se encuentra
un móvil noble y generoso, o sea, el afecto por nuestros muertos, y el
interés que tenemos por su memoria. ¿No es ese uno de los lados más
respetables de la naturaleza humana, uno de los sentimientos, una de las
fuerzas que elevan al hombre por encima de la materia y establecen la
diferencia entre él y la bestia?
Después, a más de eso, por encima de las exhortaciones
conmovidas de nuestros parientes, debemos señalar la irrupción poderosa
de los genios del Espacio, las páginas escritas febrilmente, a media
oscuridad, por médiums de nuestro conocimiento, incapaces de
comprender su valor y su belleza, páginas en que el esplendor del estilo se
alía a la profundidad de las ideas, o, entonces, los discursos
impresionantes, como muchas veces oímos en nuestro grupo de estudios,
discursos pronunciados por el órgano de un médium de saber y carácter
modestos en el que un Espíritu discurría, hablándonos del eterno enigma
del mundo y de las leyes que rigen la vida espiritual. Aquellos que
tuvieran la honra de asistir a esas reuniones saben cuál es la influencia
penetrante que ellas ejercían en todos nosotros. A pesar de las tendencias
escépticas y del espíritu burlón de los hombres de nuestra generación, hay
acentos, formas de lenguaje, rasgos de elocuencia a los cuales ellos no
podrían resistir. Los más prevenidos serian obligados a reconocer en ellos
la característica, señal incontestable de una gran superioridad moral, el
cuño de la verdad. Ante la presencia de esos Espíritus, que por momentos
35
Ver En Lo Invisible, las conversaciones del p rofesor Hyslop, de la Universidad de
Columbia, con su pad re, hermanos y tíos fallecidos.
40
LÉON DENIS
bajaran a nuestro mundo oscuro y atrasado, para en él hacer brillar el
fulgor de su genio, el criticismo más exigente se turba, hesita y se calla.
Durante ocho años recibimos, en Tours, comunicaciones de ese
orden, comunicaciones que tocaban todos los grandes problemas, todas las
cuestiones importantes de filosofía y moral. Formaban muchos volúmenes
manuscritos. El resumen de este trabajo, demasiado extenso, de texto por
demás copioso para ser publicado íntegro, quisiera yo presentar aquí.
Jerónimo de Praga, mi amigo, mi guía del presente y del pasado, el
Espíritu magnánimo que dirigió los primeros vuelos de mi inteligencia
infantil en edades remotas, es su autor. Cuantos otros Espíritus eminentes
no difundieran así sus enseñanzas por el mundo, en la intimidad de
algunos grupos casi siempre anónimos, se revelan apenas por el alto valor
de sus concepciones. Me fue dado erguir algunos de los velos que
encubrían su verdadera personalidad. Debo, sin embargo, guardar secreto,
porque la fina flor de los Espíritus se distingue precisamente por la
particularidad de esconderse bajo nombres prestados y querer quedar
ignorada. Los nombres célebres que suscriben ciertas comunicaciones,
vanas y vacías, no son, en la mayoría de los casos, más que un engaño.
Quise con estos pormenores demostrar una cosa: que esta obra no
es exclusivamente mía, que es, antes, el reflejo de un pensamiento más
elevado que procuro interpretar. Está de acuerdo en todos sus puntos
esenciales con los planes expresos por los instructores de Allan Kardec;
todavía, puntos que ellos dejaran oscuros, en ella comienzan a ser
discutidos. Tuve también en consideración el movimiento del
pensamiento y de la ciencia humana, de sus descubrimientos, y el cuidado
de señalarlos en esta obra. En ciertos casos, le acrecenté mis impresiones
personales y mis comentarios, porque en el Espiritismo nunca ésta demás
decirlo, no hay dogmas y cada uno de sus principios puede y debe ser
discutido, juzgado, sometido al examen de la razón.
Consideré como un deber conseguir que de estas enseñanzas
sacasen provecho mis hermanos de la Tierra. Una obra vale por lo que es.
Sea lo fuera que piensen y digan de la Revelación de los Espíritus, no
puedo admitir que, cuando en todas las Universidades se enseñan sistemas
metafísicos construidos por el pensamiento de los hombres, se pueda
desatender y rechazar los principios divulgados por las nobles Inteligencias
del Espacio.
Al apreciar a los maestros de la razón y de la sabiduría humana no
es motivo para que dejáramos de dar el debido aprecio a los maestros de la
41
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
razón sobrehumana, a los representantes de una sabiduría más alta y más
grave. El espíritu del hombre, comprimido por la carne, privado de la
plenitud de sus recursos y percepciones, no puede llegar por sí mismo al
conocimiento del Universo invisible y de sus leyes. El círculo en que se
agitan nuestra vida y nuestro pensamiento es limitado, así como es
restricto nuestro punto de vista. La insuficiencia de los datos que
poseemos torna toda nuestra generalización imposible. Para penetrar en el
dominio desconocido e infinito de las leyes, precisamos de guías. Con la
colaboración de los pensadores eminentes de los dos mundos, de las dos
humanidades, es que alcanzaremos las más altas verdades, o por lo menos
llegaremos a entreverlas, y que serán establecidos los más nobles
principios. Mucho mejor y con mucho más seguridad que nuestros
maestros de la Tierra, los del Espacio saben ponernos en presencia del
problema de la vida y del misterio del alma, e, igualmente, ayudarnos a
adquirir la conciencia de nuestra grandeza y de nuestro futuro.
A veces, nos hacen una pregunta, nos ponen una nueva objeción.
En vista de la infinita variedad de las comunicaciones y de la libertad que
cada uno tiene de apreciarlas, de verificarlas a voluntad, ¿qué ha de ser, nos
decían, de la unidad de le doctrina, esa unidad poderosa que ha hecho la
fuerza, la grandeza de las religiones sacerdotales y les ha asegurado la
duración?
El Espiritismo, ya lo dijimos, no dogmatiza; no es una secta ni una
ortodoxia. Es una filosofía viva, patente a todos los espíritus libres y que
avanza por evolución. No hace imposiciones de ningún orden; propone y
lo que propone se apoya en hechos experimentales y pruebas morales; no
excluye ninguna de las otras creencias, más se eleva por encima de ellas y
las abraza en una fórmula más basta, en una expresión más elevada y
extensa de la verdad.
Las Inteligencias superiores nos abren el camino, nos revelan los
principios eternos, que cada uno de nosotros adopta y asimila, en la
medida de su comprensión, consonante al grado de desarrollo alcanzado
por las facultades de cada uno en la sucesión de sus vidas.
En general, la unidad de doctrina es obtenida únicamente a costa
de la sumisión ciega y pasiva a un conjunto de principios, de fórmulas
fijadas en moldes inflexibles. Es la petrificación del pensamiento, el
divorcio de la Religión y de la ciencia, la cual no puede pasar sin libertad
42
LÉON DENIS
y movimiento.
Esta inmovilidad, esta inflexibilidad de los dogmas priva a la
Religión, que a sí misma las impone, de todos los beneficios del
movimiento social y de la evolución del pensamiento. Considerándose
como la única creencia buena y verdadera, llega al punto de proscribir
todo lo que está fuera de ella y se empareda así en una tumba dentro de la
cual quisiera arrastrar consigo la vida intelectual y el genio de la raza
humana,
Lo que el Espiritismo más toma a pecho es evitar las funestas
consecuencias de la ortodoxia.
Su revelación es una exposición libre y sincera de doctrinas, que
nada tiene de inmutables, más que constituyen un nuevo estadio en el
camino de la Verdad Eterna e Infinita. Cada uno tiene el derecho de
analizar sus principios, que solo son sancionados por la conciencia y por la
razón. Más, adoptándolos, debe cada uno adecuar con ellos su vida y
cumplir las obligaciones que de ellos derivan. Quien a ellos se esquiva no
puede ser considerado como adepto verdadero.
Allan Kardec nos puso siempre en sobreaviso contra el
dogmatismo y el espíritu de secta; nos recomendaba sin cesar, en sus obras,
que no dejáramos cristalizar el Espiritismo y evitáramos los métodos
nefastos, que arruinaran el espíritu religioso de nuestro país.
En nuestros tiempos de discordias y luchas políticas y religiosas, en
que la Ciencia y la ortodoxia están en guerra, se quisiera demostrar a los
hombres de buena voluntad, de todas las opiniones, de todos los campos,
de todas las creencias, así como a todos los pensadores verdaderamente
libres y de aguda perspicacia, que hay un terreno neutro, el del
espiritualismo experimental, donde nos podemos encontrar, dándonos
mutuamente las manos. No más dogmatismo! No más misterios! Abramos
el entendimiento a todos los influjos del espíritu, bebamos en todas las
fuentes del pasado y del presente. Digamos que en todas las doctrinas hay
parcelas de la verdad; ninguna, sin embargo, la abarca completamente,
porque la verdad, en su plenitud, es más vasta que el espíritu humano,
Es solamente de acuerdo a la buena voluntad, de los corazones
sinceros, de los espíritus libres y desinteresados que se realizará la armonía
del pensamiento y la conquista de la mayor suma de verdad asimilable
para el hombre de la Tierra, en el actual período histórico.
43
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Vendrá el día en que todos han de comprender que no hay
antítesis entre la Ciencia y la verdadera Religión. Hay apenas
malentendidos. La antítesis se da entre la Ciencia y la ortodoxia, lo que
nos es probado por los recientes descubrimientos de la Ciencia, que nos
aproxima sensiblemente las doctrinas sagradas del Oriente y de la Galia, en
lo que respecta a la unidad del mundo y la evolución de la vida. Por eso es
que podemos afirmar que, prosiguiendo su marcha paralela en la gran
estrada de los siglos, la Ciencia y las creencias vendrán forzosamente a
encontrarse un día, puesto que son idénticos para ambas sus objetivos, que
acabaran por penetrarse recíprocamente. La Ciencia será el análisis la
Religión vendrá a ser la síntesis. En ellas se unificaran el mundo de los
hechos y el mundo de las causas, los dos modos de la inteligencia humana
se vincularán, se rasgará el velo de lo Invisible; la obra divina aparecerá a la
vista todas las miradas en su majestuoso esplendor!
A las alusiones que acabamos de hacer las doctrinas antiguas
podrían oponer otra objeción: "¿No son, pues, nos dirán, enteramente
nuevas las enseñanzas del Espiritismo?" No, sin duda. En todos los
tiempos de la Humanidad, han reventado relámpagos, el pensamiento en
marcha ha sido iluminado por centellas, y las verdades necesarias han
aparecido a los sabios y a los investigadores. Los hombres de genio, del
mismo modo que los sensitivos y los videntes, han recibido siempre del
Más Allá revelaciones apropiadas a las necesidades de la evolución
humana. 36
Es poco probable que los primeros hombres pudiesen haber
llegado, espontáneamente y sólo con el auxilio de sus propios recursos
mentales, a la noción de las leyes y aun a las primeras formas de
civilización. Consciente o no, la comunión entre la Tierra y el Espacio ha
existido siempre.
Por eso, tornaríamos a encontrar en las doctrinas del pasado la
mayor parte de los principios que las enseñanzas de los Espíritus de nuevo
trajo la luz. Además, esos principios, reservados una minoría, no habían
penetrado hasta el alma de las multitudes. Esas revelaciones se producían,
de preferencia bajo la forma de comunicaciones aisladas, de
manifestaciones de carácter esporádico, las que eran las más de las veces
consideradas como milagrosas; pasados veinte o treinta siglos de trabajo
36
Ver En Lo Invisible, cap. XXVI - "La mediu mnidad gloriosa".
44
LÉON DENIS
lento y gestación silenciosa, el espíritu crítico se desarrollo y la razón se
elevo hasta el concepto de leyes superiores. Esos fenómenos, con la
enseñanza que les es conexa, reaparecen, se generalizan, vienen a guiar a las
sociedades dudosas en la ardua vía del progreso.
Es siempre en las horas turbias de la Historia que las grandes
concepciones sintéticas se forman en el seno de la Humanidad. Entonces,
las religiones decrépitas, con sus voces debilitadas por la edad, y las
filosofías con su lenguaje demasiado abstracto, ya no son suficientes para
consolar a los afligidos, levantar los ánimos abatidos, arrastrar a las almas
hacia las altas cumbres. Sin embargo, aun hay en ellas muchas fuerzas
latentes y focos de calor que pueden ser reavivados. Por eso, no
compartimos los planes de ciertos teóricos que, en este dominio, meditan
más en demoler que en restaurar. Sería un error. Hay distinciones que
hacer en la herencia del pasado y aun en las religiones esotéricas, creadas
para espíritus infantiles, las cuales responden a todas las necesidades de
cierta categoría de almas. La sabiduría consistiría en recoger las parcelas de
vida eterna, los elementos de dirección moral que ellas contienen,
eliminando al mismo tiempo las influencias inútiles que la acción de las
edades y de las pasiones les fue adicionando
Esta obra de discriminación, de selección, de renovación, ¿quien la
podría ejecutar? Los hombres estaban mal preparados para eso. A pesar de
los avisos imperiosos de la hora presente, a pesar de la decadencia moral de
nuestro tiempo, ni en el santuario ni en las cátedras académicas se ha
levantado una voz autorizada para decir las palabras fuertes y graves que el
mundo esperaba.
Sólo de lo Alto, pues, es que podría venir el impulso. Vino. Todos
aquellos que han estudiado el pasado, con atención, saben que hay un plan
en el drama de los siglos. El pensamiento divino se manifiesta de maneras
diferentes y la revelación es graduada de mil modos, conforme a las
exigencias de las sociedades. Fue por eso que, habiendo sonado la hora de
la nueva revelación, el Mundo Invisible salió de su silencio. Por toda la
Tierra, fluyeran las comunicaciones de los difuntos, trayendo los
elementos de una doctrina en que se resumen y se funden las filosofías y
las religiones de dos Humanidades. La intención del Espiritismo no es
destruir, y sí unificar y completar, renovando. Viene a separar, en el
dominio de las creencias, lo que tiene vida de lo que está muerto. Recoge y
reúne, de los numerosos sistemas en que hasta el presente se ha encerrado
la conciencia de la Humanidad, las verdades relativas que ellos contienen,
45
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
para juntarlos a las verdades de orden general que proclama. En resumen,
el Espiritismo vincula al alma humana, aun vacilante y débil, a las alas
poderosas de los anchos espacios y, por este medio, la eleva a alturas donde
pode abarcar la vasta armonía de las leyes y de los mundos y obtener, al
mismo tiempo, una visión clara de su destino.
Ese destino se encuentra incomparablemente superior a todo lo
que le habían ocultado las doctrinas de la Edad Media y las teorías de otros
tiempos. Es un futuro de inmensa evolución que para ella se abre y que
continúe de esfera en esfera, de claridad en claridad, para un fin cada vez
más bello, cada vez más iluminado por los rayos de la Justicia y del Amor.
46
LÉON DENIS
III. – El Problema del Ser
El primer problema que se presenta al pensamiento es el del propio
pensamiento, o, antes, del ser pensante. Es esto, para todos nosotros,
asunto capital, que domina todos los otros y cuya solución nos reconduce
al mismo origen de la Vida y del Universo.
¿Cuál es la naturaleza de nuestra personalidad? ¿Comporta un
elemento susceptible de sobrevivir a la muerte? A esta respuesta están
sujetas todas las aprehensiones, todas las esperanzas de la Humanidad.
El problema del ser y el problema del alma se funden en uno sólo.
Es el alma 37 la que da al hombre su principio de vida y movimiento. El
alma humana es una voluntad libre y soberana, es la unidad consciente
que domina todos los atributos, todas las funciones, todos los elementos
materiales del ser, como alma divina domina, coordina y une todas las
partes del Universo para armonizarlas.
El alma es inmortal, porque la nada no existe y ninguna cosa
puede ser aniquilada, ninguna individualidad puede dejar de ser. La
disolución de las formas materiales prueba simplemente una cosa: que el
alma está separada del organismo por medio del cual comunicaba con el
medio terrestre. No deja, por ese hecho, de proseguir su evolución en
nuevas condiciones, bajo formas más perfectas y sin perder nada de su
identidad.
Cada vez que ella abandona su cuerpo terrestre, se encuentra
nuevamente en la vida del Espacio, unida a su cuerpo espiritual, del que es
inseparable, la forma imponderable que para sí preparó con sus
pensamientos y obras.
Ese cuerpo sutil, esa duplicación fluídica existe en nosotros en
estado permanente. Aunque invisible, sirve, entretanto, de molde a
nuestro cuerpo material.
Este no representa, en el destino del ser, un papel más importante.
El cuerpo visible, o cuerpo físico varía. Formado de acuerdo a las
37
Lo demostraremos más adelante con una serie completa de hech os de observación, de
experiencias y de pruebas objetivas.
47
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
necesidades de la vida terrestre, es temporal y perecible; se desagrega y
disuelve cuando muere. El cuerpo sutil permanece; preexistiendo al
nacimiento, sobrevive a las descomposiciones de la muerte y acompaña al
alma en sus transmigraciones. Es el modelo, el tipo original, la verdadera
forma humana, a la cual viene a incorporarse temporalmente las moléculas
de la carne. Esa forma sutil, que se mantiene en medio de todas las
variaciones y de todas las corrientes materiales, mismo durante la vida
puede separarse, en ciertas condiciones, del cuerpo carnal, y también
actuar, aparecer, manifestarse a la distancia, como veremos más adelante,
de modo a probar de manera irrecusable su existencia independiente. 38
Las pruebas de la existencia del alma son de dos especies - morales
y experimentales.
Veamos primero las pruebas morales y las de orden lógico; no
obstante haber servido muchas veces, conservan toda su fuerza y valor.
Según las escuelas Materialista y Monista, el alma no es más que la
resultante de las funciones cerebrales. "Las células del cerebro, dice
Haeckel, son los verdaderos órganos del alma. Esta está ligada a la
38
La ciencia fisiológica, a la que escapan todavía la mayor parte de las leyes de la vida,
entrevió, entretanto, la ex istencia del p eriespíritu o del cuerpo flu ídico, que es al mismo
tiemp o el molde del cu erpo material, la vestidura del alma y el intermediario obligatorio
entre ellos. Claude Bernard escribió (Recherches sur les Problémes de la Phsysiologie):
"Hay como un diseño preestablecido de cada ser y de cada órgano, de modo que,
consideránd ose aisladamente, cada fenómeno del organismo es tributario de las fuerzas
generales de la Naturaleza, parecen ellos revelar un lazo especial, parecen dirigidos por
alguna condición invisible por el camino que siguen, en el orden que los concatena."
Sin la noción del cuerpo fluídico, la unión del alma con el cuerpo material se torna
incomprensible. De ahí vino la debilitación de ciertas teorías esp iritualistas, que
considerab an al alma como "Espíritu puro". Ni la razón ni la Ciencia pueden admitir un
ser sin forma. Leibnlz, en el prefacio d e sus Nouvelles Recherches sur la Raison
Humaine, decía: "Creo, con la mayor parte de los antiguos, que todos los Esp íritus, todas
las almas, todas las substancias simples, activ as, están siempre unidas a un cuerpo y que
nunca existen almas completamente desprovistas de él."
En fin, existen numerosas pruebas, objetiv as y subjetiv as, de la existencia del periespíritu.
Son, en primer lugar, las sensaciones llamadas "de integridad", que acompañan siempre a
la amputación de cu alqu ier miembro. Algunos magnetizad ores afirman que pueden
ejercer influ encia en sus pacientes, magnetizand o la prolongación fluídica d e sus
miembros amputad os (Carl du Prel, La Doctrine Monistique de l'Ame, cap. VI).
Vienen después las apariciones de los fantasmas de los vivos. En muchos casos, el cuerpo
fluídico, concretizado, ha imp resionad o placas fotográficas, dejand o impresiones y
moldes en sustancias elásticas, trazos en el polvo y el hollín, provocado el desplazamiento
de objetos, etc. (Ver: En lo Invisible, caps. XII y XX.) .
48
LÉON DENIS
integridad de ellas. Crece, decae y desaparece con ellas. El germen material
contiene el ser completo, físico y mental."
Responderemos resumidamente: La materia no puede generar
cualidades que ella no tiene. Átomos, sean triangulares, circulares o curvos,
no pueden representar a la razón, al genio, o al amor puro, a la caridad
sublime. El cerebro, dicen, crea la función. ¿Es acaso comprensible que
una función pueda conocerse, poseer la conciencia, y la sensibilidad?
¿Cómo explicar la conciencia, a no ser por el espíritu? ¿Viene de la
materia? Cuantas veces no está la primera en lucha con la última! ¿Viene
del interés y del instinto de conservación? Se revela ella contra ellos y nos
lleva hasta el sacrificio.
El organismo material no es el principio de la vida y de las
facultades; es, al contrario, su límite. El cerebro es un simple instrumento
que sirve al Espirito para registrar sus sensaciones. Es comparable a un
órgano, en el que cada tecla representaría un género especial de
sensaciones. Cuando el instrumento está perfectamente afinado, las teclas
dan, bajo la acción de la voluntad, el sonido peculiar a cada una de ellas y
reina la armonía en nuestras ideas y en nuestros actos; pero si las teclas
estuvieran dañadas, o incompletas, el sonido que produjeran no será lo
que debe ser, la armonía será incompleta. Resultará de ahí una
desafinación, por más esfuerzos que haga la inteligencia del artista, al que
será imposible sacar del instrumento defectuoso una combinación de
manifestaciones regulares. Así se explican las enfermedades mentales, las
neurosis, la idiotez, la pérdida temporal de la palabra o de la memoria, la
locura, etc., sin que, por eso, la existencia del alma quede comprometida.
En todos esos casos el Espíritu subsiste, más sus manifestaciones son
contrariadas y, a veces, hasta aniquiladas por una falta de correlación con
su organismo.
Sin duda, el desarrollo del cerebro denota, de manera general, altas
facultades. Un alma delicada y poderosa precisa de un instrumento más
perfecto, que se preste a todas las manifestaciones de un pensamiento
elevado y fecundo. Las dimensiones y circunvalaciones del cerebro están
muchas veces en relación directa con el grado de evolución del Espíritu 39 .
No se debe de aquí deducir que la memoria es un simple juego de las
células cerebrales. Estas se modifican y renuevan sin cesar, dice la Ciencia,
a tal punto que el cerebro y el cuerpo pasan por una completa mudanza
39
La regla no es absoluta. El cerebro de Gambetta, por ejemplo, no p esaba más qu e
1.246 gramos, mientras qu e la media humana es de 1.500 a 1.8OO gramos.
49
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
40
material en pocos años.
En estas condiciones, ¿cómo explicar que nos podamos recordar de
hechos que se remontan a diez, veinte, treinta años? ¿Cómo? ¿Cómo
rememoran los viejos con sorprendente facilidad todos los pormenores de
su infancia?
¿Cómo pueden la memoria, la personalidad, el "yo" persistir y
mantenerse en medio de las continuas destrucciones y reconstrucciones
orgánicas? ¡Otros tantos problemas insolubles para el Materialismo!
Lo sentidos, dicen los psicólogos contemporáneos, son el único
vehículo para el alma, la suspensión de los primeros implica la
desaparición de la otra. Notemos, entre tanto, que el estado de anestesia, o
sea, la supresión momentánea de la sensibilidad, no elimina, de modo
alguno, la acción de la inteligencia. Esta se activa, por el contrario, en
casos en los cuales, según las doctrinas materialistas, debería estar
aniquilada.
Buisson escribía: "Si existe alguna cosa que pueda demostrar la
independencia del "yo", es con certeza la prueba que nos dan los pacientes
sometidos a la acción del éter. En ese estado sus facultades intelectuales
resisten a los agentes anestésicos."
Velpeau, tratando el mismo asunto, decía: "Que mina fecunda no
son para la Fisiología y para la Psicología hechos como estos, que separan
el espíritu de la materia, la inteligencia del cuerpo"
Debemos de ver también por qué forma, en el sueño común o no
provocado, en el sonambulismo y en la exteriorización, el alma puede
vivir, percibir y actuar sin el auxilio de los sentidos.
Si el alma, como dice Haeckel, representase únicamente la suma de
los elementos corporales, habría siempre en el hombre correlación entre lo
físico y lo mental. La relación sería directa y constante y perfecto el
equilibrio entre las facultades, las cualidades morales por una parte, y la
constitución material, por la otra. Los más bien dotados desde el punto de
vista físico poseerían también las almas más inteligentes y más dignas.
Sabemos que así no sucede, porque, muchas veces, almas de elite han
habitado cuerpos débiles. La salud y la fuerza no implican, en los que las
poseen, un espíritu sutil y brillantes facultades.
40
Claude Bernard - La Science Expérimentale, Phénoménes de la Vie.
50
LÉON DENIS
Mens sana in corpore sano, se dice, es verdad; pero hay tantas
excepciones a esta máxima, que no es posible considerarla como regla
absoluta. La carne cede siempre al dolor; no sucede lo mismo con el alma,
que, muchas veces, resiste, se exalta en el sufrimiento y triunfa de los
agentes externos.
Los ejemplos de Antígono, de Jesús, de Sócrates, de Juana de Arco,
los de los mártires cristianos, de los hussitas y de tantos otros que
embellecen la Historia y ennoblecen la raza humana, ahí están para
recordarnos que las voces del sacrificio y del deber pueden elevarse muy
por encima de los instintos de la materia. En las horas decisivas, la
voluntad de los héroes sabe dominar las resistencias del cuerpo.
Si el hombre estuviese íntegramente contenido en el germen físico,
se encontrarían en el únicamente las cualidades y los defectos de sus
progenitores y en la misma proporción; más, al contrario, se ven por todas
partes niños que difieren de los padres, les son superiores o inferiores.
Hermanos, hermanos gemelos, de una semejanza física flagrante,
presentan, considerados mental y moralmente, caracteres diferentes entre
sí y con sus ascendentes.
Las teorías del atavismo y de la herencia son impotentes para
explicar los casos célebres de niños artistas o sabios - músicos como Mozart
o Paganini, calculistas como Mondeux e Inaudi, pintores de diez años
como Van der Kerkhove y tantos otros niños prodigio, cuyas aptitudes no
se encuentran en los padres o sólo se encuentran en grado muy inferior,
como, por ejemplo, en los ascendentes de Mozart.
Las propiedades de la sustancia material, transmitidas por los
padres, se manifiestan en la criatura por la semejanza física y por los males
de constitución; pero la semejanza sólo persiste, al máximo durante el
primer período de la vida. Como el carácter se define, desde que el niño se
hace hombre, se ven modificarse las facciones poco a poco, al mismo
tiempo que las tendencias hereditarias van disminuyendo y dando lugar a
otros elementos, que constituyen una personalidad diferente, un ser a
veces muy distinto, por los gustos, por las cualidades, por las pasiones, de
todo cuanto se encuentra en los ascendentes. No es, pues, el organismo
material el que constituye la personalidad, y sí el hombre interior, el ser
psíquico. À medida que este se desarrolla y se afirma por su propia acción
en la existencia, se ve la herencia física y mental de los padres ir poco a
poco debilitándose y muchas veces, desaparecer.
51
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
La noción del bien, gravada en el fondo de las conciencias, es,
igualmente prueba evidente de nuestro origen espiritual. Si el hombre
procediese del polvo o fuese resultante de las fuerzas mecánicas del
mundo, no podríamos conocer el bien y el mal, sentir remordimientos ni
dolor moral.
"Esas nociones, nos dicen, provienen de vuestros antepasados, de
la educación, de las influencias sociales!"
Pero si esas nociones son herencia exclusivas del pasado, ¿de dónde
fue que él las recibió? ¿Y por qué se multiplican en nosotros, no
encontrando terreno favorable ni alimento?
Si la vista del mal os ha causado sufrimiento, si has llorado por ti y
por los demás, habéis de haber podido entrever, en esas horas de tristeza,
de dolor revelador, las secretas profundidades del alma, sus ligaciones
misteriosas con el Más Allá y debéis comprender el encanto amargo y el
fin elevado de la existencia de todas las existencias. Este fin es la educación
de los seres por el dolor; y la ascensión de las cosas finitas hacia la Vida
Infinita.
No, el pensamiento y la conciencia no derivan de un universo
químico y mecánico. Al contrario, lo dominan, lo dirigen y lo subyugan
de lo Alto. En efecto, ¿no es el pensamiento que pesa los mundos, mide la
extensión y discrimina las armonías del Cosmos? Sólo por un lado
pertenecemos al mundo material. Es por eso que tan vivamente
padecemos con sus males. Si le perteneciésemos completamente, nos
sentiríamos mucho más en nuestro elemento y nos serian ahorrados
muchos sufrimientos.
La verdad acerca de la naturaleza humana, de la vida y del destino,
el bien y el mal, la libertad y la responsabilidad no se descubren en el
fondo de las retortas ni en la punta de los escalpelos. La ciencia material
no puede juzgar cosas del espíritu. Solo el espíritu puede juzgar y
comprender al espíritu, es eso en razón del grado de su evolución. Es de la
conciencia de las almas superiores, de sus pensamientos, de sus trabajos, de
sus ejemplos, de sus sacrificios, que brotan a la luz más intensa y el más
noble ideal que pueden guiar a la Humanidad en su camino,
El hombre es, al mismo tiempo, espíritu y materia, alma y cuerpo;
pero tal vez espíritu y materia no sean más que simples palabras,
expresando de manera imperfecta las dos formas de la vida eterna, la cual
dormita en la materia bruta, despierta en la materia orgánica, adquiere
52
LÉON DENIS
actividad, se expande y se eleva en el espíritu.
¿No habrá como admiten ciertos pensadores, más que una esencia
única de las cosas, forma y pensamiento al mismo tiempo, siendo la forma
un pensamiento materializado y el pensamiento la forma del espíritu? 41
Es posible. El saber humano es limitado y hasta la mirada del
genio no es más que un relámpago en el dominio infinito de las ideas y de
las leyes.
Todavía, lo que caracteriza al alma es absolutamente la diferencia
de la materia y su unidad consciente. Bajo la acción del análisis, la materia
se dispersa se disipa. El átomo físico se divide en subátomos, que, a su vez,
se fragmentan indefinidamente. La materia está enteramente desprovista
de unidad, como lo establecieran los recientes descubrimientos de
Becquerel, Curie, Le Bon.
En el Universo solo el espíritu representa el elemento uno, simple,
indivisible y por consiguiente, lógicamente indestructible, imperecible e
¡Inmortal!
41
Entendemos aquí por esp íritu el principio de la inteligencia.
53
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
IV. – La Personalidad Integral
La conciencia, el "yo", es el centro del ser, la propia esencia de la
personalidad.
Ser una persona es tener una conciencia, un "yo" que reflexiona, se
examina, se recuerda. ¿Se podrá, no obstante, conocer, analizar y describir
el "yo", sus misterios recónditos, sus fuerzas latentes, sus gérmenes
fecundos, sus actividades silenciosas? La psicología, la filosofía del pasado
en vano lo tentaran. Sus trabajos no hicieran más que tocar levemente la
superficie del ser consciente. Los estratos internos y profundos
continuaron a oscuras, inaccesibles, hasta el día en que las experiencias del
Hipnotismo, del Espiritismo, de la renovación de la memoria, ahí
proyectaran, al final, alguna luz.
Entonces se puede ver que en nosotros se refleja, se reproduce todo
el Universo en su doble inmensidad, de espacio y de tiempo. Decimos "de
espacio", porque el alma, en sus manifestaciones libres y plenas, no conoce
distancias. Decimos "de tiempo", porque un pasado entero duerme en ella
al lado del futuro que ahí yace en estado embrionario.
Las escuelas antiguas admitían la unidad y la continuidad del "yo",
la permanencia, la identidad perfecta de la personalidad humana y su
sobrevivencia. Sus estudios se basan en el sentir íntimo, lo que en nuestros
días se llama introspección.
La nueva psicología experimental considera a la personalidad como
un agregado, un compuesto, una "colonia". Para ella es apenas aparente la
unidad del ser, que puede descomponerse. El "yo" es una coordinación
pasajera, dice Th, Ribot 42 . Estas afirmaciones se asientan en hechos de
experiencia, que no se pueden dejar de lado, tales como: Vida intelectual
inconsciente, alteraciones de la personalidad, correlación entre las
enfermedades de la memoria y las lesiones del cerebro, etc.
¿Cómo aproximar y conciliar teorías tan diferentes y sin embargo
basadas - ambas – en la ciencia de observación? De manera simple. Por la
propia observación, más atenta, más rigurosa. Myers lo dice en estos
42
Th. Ribot - Les Malad ies de la Peraonnalité, páginas 170 y 172.
54
LÉON DENIS
términos 43 :
"Una investigación más profunda, más audaz, exactamente en la
dirección que los psicólogos (materialistas) preconizan, muestra que ellos
se engañaron afirmando que el análisis no probaba la existencia de
ninguna facultad por encima de las de la vida terrestre, así como ellos a
conciben, es capaz de producir y el medio terrestre de utilizar. Porque, en
realidad, el análisis revela los vestigios de una facultad que la vida material
o planetaria nunca podría haber generado y cuyas manifestaciones
implican y hacen necesariamente suponer la existencia de un mundo
espiritual. Por otro lado, y en favor de los partidarios de la unidad del
"yo", se puede decir que los datos nuevos son de naturaleza a dar a sus
pretensiones una base mucho más sólida y una prueba presuntiva que
aventaja en fuerza a todas las que ellos podrían haber imaginado, la
prueba, especialmente, de que el "yo" puede sobrevivir, y sobrevive
realmente, no sólo a las desintegraciones secundarias, que lo afectan en el
curso de su vida terrestre, sino también a la desintegración final que resulta
de la muerte corporal.
Mucho falta al "yo consciente" de cada uno de nosotros para poder
comprender la totalidad de nuestra conciencia y de nuestras facultades.
Existe una conciencia más vasta y facultades más profundas, cuya mayor
parte se conserva virtual en relación a la vida terrestre, de la que se
desprendiera, por vía de selección, la conciencia y las facultades de la vida
terrestre; tal conciencia más alta y facultades más profundas de nuevo se
afirman en toda plenitud después de la muerte.
He sido, desde hace cerca de catorce años, llevado lentamente a esa
conclusión, que revistió para mí su forma actual, en consecuencia de una
larga serie de reflexiones basadas en pruebas, cuyo número iba
aumentando progresivamente."
En ciertos casos se ve aparecer en nosotros un ser muy diferente
del ser normal, poseyendo no sólo conocimientos y aptitudes más amplias
43
F. W. Myers - La Personnalité Humanie; sa su rvivance, ses manifestations
supranormales, pág. 19. Esa obra representa el más grandioso esfuerzo tentado por el
pensamiento para resolver los problemas del ser.
El Profesor Fiournoy, de la Universidad de Ginebra, escribía respecto de ese lib ro: "El
nombre de Myers será inscrito en el libro de oro de los grandes iniciad ores, a la par de los
de Copérnico y Darw in. Para completar a triade de los genios que más profundamente
revolucionaran las nociones científicas en el orden de la Cosmología, de la Biología y de
la Psicología."
55
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
que las de la personalidad común y además de eso, dotado de modos de
percepción más poderosos y variados. A veces aún, en los fenómenos de
"segunda personalidad", el carácter se modifica y difiere de tal forma del
carácter habitual, que ha habido observadores que se creían en la presencia
de otro individuo.
Es necesario hacer bien la distinción entre esos casos y los
fenómenos de incorporaciones de difuntos. Los médium, en estado de
desdoblamiento, de sonambulismo, prestan a veces su organismo,
conservado libre, a entidades del Más Allá, a Espíritus desencarnados, que
de él se sirven para comunicarse con los hombres; entonces, los nombres,
las particularidades, las pruebas de identidad dadas por los manifestantes
no permiten confusión alguna. La individualidad invasora difiere
radicalmente de la del médium. Los casos de G. Pelham 44 , de Robert
Hyslop, de Fourcade, etc., nos demuestran que las sustituciones de
Espíritus no pueden ser confundidas con los casos de personalidad doble.
Sin embargo, el error era posible. En efecto, del mismo modo que
las incorporaciones de Espíritus, la intervención de personalidades
secundarias es precedida de un sueño corto. Estas surgen las más de las
veces en un acceso de sonambulismo o aun después de una conmoción. El
período de manifestación, al principio de breve duración, se prolonga
poco a poco, se repite y se va destacando, cada vez con mayor precisión,
hasta adquirir y constituir una cadena de recuerdos particulares que se
distinguen del conjunto de los recuerdos registrados en la conciencia
normal. Este fenómeno puede ser facilitado o provocado por la sugestión
hipnótica. Es aún probable que en los casos espontáneos, en que ninguna
voluntad humana interviene, el fenómeno sea debido a la sugestión de
agentes invisibles, guías y protectores del "sujeto". Ejercen ellos en esos
casos, como veremos, su acción para un fin curativo, terapéutico.
En el caso, célebre, de Félida, estudiado por el Doctor Azam 45 , los
dos estados de conciencia o variaciones de a personalidad son nítidamente
establecidos:
"Casi todos los días, sin causa conocida o bajo el dominio de una
conmoción, ella es tomada por lo que llama su crisis. De hecho, entra en
44
Ver nuestra ob ra En lo Invisible, cap. XIX, passim y G. Delanne, El Alma es
Inmortal.
45
Dr. Binet - Altérations de la Perasonnalité, F. Alcan, París, págs. 6 y 20.
56
LÉON DENIS
su segundo estado. Esta sentada con un trabajo de costura en la mano; de
repente, sin que nada lo pueda hacer prever y después de un dolor en la
sien, más violento que de costumbre, la cabeza le cae sobre el pecho, las
manos quedan inactivas y caen inertes a lo largo del cuerpo. Duerme o
parece dormir un sueño especial, porque ningún barullo, ninguna
excitación, pellizco o pinchazo la pueden despertar. Además, esa especie de
sueño sobreviene súbitamente y dura dos o tres minutos. Antes duraba
mucho más. Después, Félida despierta: pero su estado intelectual no es el
mismo que era antes de adormecer. Todo parece diferente. Yergue la
cabeza y abriendo los ojos, saluda sonriendo a las personas que la cercan,
como si hubiese acabado de llegar; la fisionomía triste y silenciosa antes, se
ilumina y respira alegría. Su palabra es breve. Cantando, continua la obra
de aguja que en el estado precedente, había comenzado.
Se levanta. Su andar es ágil y casi no se queja de los mil dolores
que, momentos antes, la hacían sufrir. Cuida de los arreglos domésticos,
anda por la calle, etc. Su genio mudó completamente; de triste se hizo
alegre. Su imaginación está más exaltada; el motivo más insignificante la
entristece o alegra; de indiferente pasó a una sensibilidad excesiva.
En ese estado, se recuerda perfectamente de todo lo que paso en
los otros estados semejantes anteriores y también durante su vida normal.
En esa vida, como en la otra, la sus facultades intelectuales y morales,
aunque diferentes, están incontestablemente en su integridad: ninguna
idea delirante, ninguna falsa apreciación, ninguna alucinación. Félida es
otra, nada más. Puede todavía decirse que, en ese segundo estado, en esa
segunda condición, como le llama M. Azam, todas sus facultades parecen
más desarrolladas y completas.
Esta segunda vida, en la que el dolor físico no se hace sentir, es
muy superior a la otra, principalmente por el hecho notable de, que
mientras ella dura, Félida se recuerda no solo de lo que pasó durante los
precedentes accesos, sino también de toda su vida normal; al paso que
durante la vida normal ningún recuerdo tiene de lo que pasó durante los
accesos."
Se ve que no hay ahí en juego varias personalidades, y sí
simplemente varios estados de la misma conciencia. La relación subsiste
entre estos diversos aspectos del ser psíquico. Por lo menos, el segundo
estado, el más completo, nada ignora de lo que hizo el primero; mientras
que este no conoce al otro sino por lo que le dicen. El modo de existencia
nº 2 trata al n° 1 con algún desdén. Félida, en el segundo estado, habla
57
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
de la "zorrita estúpida", del mismo modo que nosotros mismos lo
haríamos hablando del niño tonto, del bebé sinvergüenza, que fuimos en
otro tiempo.
En el caso de Louis Vivé 46 nos vemos en la presencia de un
fenómeno de "regresión de la memoria". El "sujeto", bajo la influencia de
la sugestión hipnótica, revive todas las escenas de su vida, como dice
Myers, "con la rapidez y la facilidad de imágenes cinematográficas. No
sólo los estados mentales pasados y olvidados vuelven a la memoria al
mismo tiempo que las impresiones físicas de esas variaciones, y también
cuando un estado mental pasado y olvidado es sugerido al paciente, como
si fuera su estado actual, él recibe inmediatamente las impresiones físicas
correspondientes".
Veremos más adelante que, gracias a experiencias del mismo
orden, se ha podido reconstituir las excitaciones anteriores de ciertos
pacientes con la misma nitidez, el mismo poder de impresiones y
sensaciones, lo que nos ha de llevar a reconocer que la ciencia profunda del
ser nos reserva muchas sorpresas.
En Mary Reynolds 47 asistimos a una transformación completa del
carácter, que presenta tres fases distintas: una caracterizada por el desaliño
y otra con disposiciones para la tristeza, tendiendo a fundirse en un tercer
estado superior a los dos precedentes.
Otro caso nos da indicaciones preciosas sobre la naturaleza del
segundo estado en las variaciones de la personalidad. Y el de la Srta. R.
L..., observado por el Dr. Dufay y publicado en la "Revue Scientifique",
del 5 de julio de 1876.
La Srta. R. L..., dice el Dr. Dufay, presenta dos estados de la
personalidad. Tiene perfecta conciencia, en el segundo estado, que es el
estado de sonambulismo, de la agudeza sorprendente que adquieren sus
sentidos.
El alma es más sensible; la inteligencia y la memoria reciben
también un desarrollo considerable. Puede contar los hechos más
insignificantes de que tuvo conocimiento en cualquier época y de los que
no se recuerda cuando vuelve al estado normal.
46
F. W. Myers - La Personnalité Humaine, etc., pág. 60. Ver también Camuset,
Annales Médico-Psychologiques, 1852, página 15.
47
W. James - Principies of Psychology.
58
LÉON DENIS
No podemos pasar por alto las observaciones de la misma
naturaleza, hechas por el Dr. Morton-Prince en la Señorita Beauchamp 48 .
Esta presenta muchos aspectos de la misma personalidad, que se revelaran
sucesivamente, y fueran siendo denominados, a medida que aparecían, B1,
B2, B4, B5.
B1 es la Srta. Beauchamp en estado normal, persona seria,
reservada, escrupulosa en exceso, B2 es la misma en estado de hipnosis,
con más desembarazo, simplicidad y memoria más extensa. B4, que se
revela más tarde, se distingue de las precedentes por un estado completo
de unidad armónica y de equilibrio normal, a quien le falta la memoria de
los seis últimos años, a consecuencia de una emoción violenta. Finalmente,
B5 que reúne, como en síntesis, la memoria de los estados ya descriptos.
La originalidad de este caso consiste en la intervención, en medio
de esos diversos aspectos de la personalidad de la Srta. Beauchamp, de una
personalidad que le es completamente extraña, como nos parece. Se trata
de B3, que dice llamarse Sally, ser inteligente, traviesa, en la verdadera
faceta, causándole repetidos problemas, una vida bien difícil... Sally se
adapta, fisiológicamente, muy mal a los órganos de la médium, Esa
misteriosa Sally no podría ser, según nosotros, sino una entidad del
Espacio, consiguiendo sustituir en el sueño a la persona normal, y
disponer, por un lapso, de un organismo cuyo estado de equilibrio está
momentáneamente perturbado. Este fenómeno pertenece a la categoría de
incorporaciones de Espíritus, de que tratamos especialmente en otra obra.
49
A su vez, el Dr. Herbert Mayo apunta un fenómeno de memoria
quíntuple 50 . "El estado normal del "sujeto" era interrumpido por cuatro
variedades de estados mórbidos de los que no se recordaba al despertar, y
cada uno de esos estados conservaba una forma de memoria que le era
peculiar."
Finalmente, F. Myers, en su obra magistral 51 , relata, según el Dr.
Máson, un caso de personalidad múltiple, que entendemos debemos
reproducir:
48
Dr. Morton Prince. Ver The Assotiation of a Personality, bien como la obra del
coronel A. de Rochas, Les Vies Sueccessives. Chacornac, ed., París, 1911, págs. 39s y
402.
49
Ver En lo Invisible - "E spiritismo y Med iumnid ad", capitu lo XIX.
50
Revue Philosophique, 1887, I, pág. 449.
51
F. Myers - La personnalité Humaine, etc., págs. 61 e 62.
59
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
"Alma Z... era una doncella muy sana e inteligente, de genio
inalterable e insinuante, espíritu de iniciativa en todo lo que emprendía,
estudio, deportes, relaciones sociales. Luego de un cansancio intelectual y
una indisposición a la que no hizo caso, vio su salud seriamente
comprometida y pasados dos años de grandes sufrimientos, apareció
bruscamente una segunda personalidad. En un lenguaje medio infantil,
medio indígena, esta personalidad se anunciaba como siendo el nº 2, que
venía para aliviar los sufrimientos de la nº 1. Pero el estado nº 1 en este
momento era de los más deplorables - dolores, debilidad, síncopes
frecuentes, insomnio, estomatitis mercurial, de origen medicamentoso,
imposibilitando la alimentación. La nº 2 era alegre y tierna, de
conversación sutil y espirituosa, inteligencia clara alimentándose bien y
abundantemente, con mayor provecho, decía ella, que la nº 1. La
conversación, por más esmerada e interesante que fuese, nada dejaba
sospechar de los conocimientos adquiridos por la primera personalidad.
Manifestaba una inteligencia más allá de lo normal relativa de lo que
pasaba en la vecindad.
Fue en esa época que el autor comenzó a observar este caso y yo no
lo perdí de vista, durante seis años consecutivos. Cuatro años después de
haber aparecido la segunda personalidad, se manifestó inopinadamente
una tercera que se hizo conocer por el nombre de "chiquillo". Era
completamente distinta y diferente de las otras dos y tomara el lugar de la
nº 2, que esta ocupara por cuatro años.
Todas estas personalidades, aunque absolutamente distintas y
características, eran, cada cual en su género, interesantes, y la nº 2, en
particular, ha hecho y continúa haciendo la alegría de sus amigos, todas las
veces que aparece y que pueden aproximarse a ella. Aparece siempre en los
momentos de fatiga excesiva, de excitación mental, de postración. Llega
entonces y persiste a veces durante algunos días. Su "yo" original afirma
siempre su superioridad, estando allí las otras apenas en atención a ella y
para su provecho. La nº 1 no tiene ningún conocimiento personal de las
otras dos personalidades; no obstante, las conoce bien la nº 2,
principalmente, por las narraciones de las otras y por las cartas que muchas
veces de ellas recibe, y admira los mensajes sutiles, espirituosos y muchas
veces instructivos que le traen estas cartas o las narraciones de los amigos."
Nos limitaremos a la citación de los hechos que acabamos de
transcribir para no extendernos demasiado. Existen muchos otros de la
60
LÉON DENIS
misma naturaleza, cuya descripción el lector podrá encontrar en las obras
especiales. 52
En su conjunto, estos fenómenos demuestran una cosa. Es que,
bajo del nivel de la conciencia normal, fuera de la personalidad común,
existen en nosotros planos de conciencia, estratos o zonas dispuestas de tal
manera que, en ciertas condiciones, se pueden observar alteraciones en
esos planos. Se ve entonces emerger y manifestarse, durante un cierto
tiempo, atributos, facultades que pertenecen a la conciencia profunda, y
que no tardan en desaparecer para volver a su lugar y volver a hundirse en
la sombra y la inacción.
Nuestro "yo" ordinario, superficial, limitado por el organismo, no
parece ser más que un fragmento de nuestro "yo" profundo. En este está
registrado un mundo entero de hechos, de conocimientos, de recuerdos
referentes al largo pasado del alma. Durante la vida normal, todas esas
reservas permanecen latentes, como sepultadas bajo el envoltorio material;
reaparecen en el estado de sonambulismo. La invitación de la voluntad y la
sugestión las moviliza y ellas entran en acción y producen los extraños
fenómenos que la psicología oficial comprueba sin poderlos explicar.
Todos los casos de desdoblamiento de a personalidad, todos los
fenómenos de clarividencia, telepatía, premonición, aparecimiento de
sentidos nuevos y de facultades desconocidas, todo ese conjunto de
hechos, cuyo número aumenta y constituye ya una gran amalgama, debe
ser atribuido a la intervención de las fuerzas y recursos de la personalidad
oculta.
Ver también Proceedings S.P.R., el caso de la Srta. Beauchamp,
estudiado por Morton, el de Annel Bourne, descripto por el Dr. Hodgson
y el de Mollie Faucher observado por el juez americano Cain Dalley.
El estado de sonambulismo, que permite su manifestación, no es
un estado "regresivo" o mórbido, como lo juzgaran ciertos observadores;
es, por el contrario, un estado superior y según la expresión de Myers,
"evolutivo". Es verdad que el estado de decaimiento y debilidad orgánica
facilita, en algunos pacientes, la emergencia de las camadas profundas del
"yo", lo que es designado por el nombre de histeria. Todo lo que de un
52
Ver, entre otras, las de los Drs. Bourru y Burot, Les Changements de la Personnalité;
De la Suggestion Mentale. Bibl. cientif. contemporánea, París, 1887. Binet, Les
Altérations d e la Personnalité. Berjon, La Grande Hyotérie chez l'Homme. Dr, Osgood
Máson, Double Peroonnalité, ses rapports avec l'Hypnotisme et la Lucidité.
61
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
modo general, deprime al cuerpo físico, favorece, conviene notar, al
desprendimiento, a la salida del Espíritu.
Al respecto, muchos testimonios nos serian dados por la lucidez de
los moribundos; y para evaluar solamente esos hechos, es menester
considerarlos principalmente bajo el punto de vista psicológico. Ahí está
toda su importancia.
La ciencia materialista vio en esos fenómenos lo que ella llama
"desintegraciones", o sea, alteraciones y disociaciones de la personalidad.
Los diversos estados de la conciencia aparecen algunas veces tan distintos y
los tipos que surgen son de tal modo diferentes del tipo normal, que ha
llevado a creer que se está en presencia de varias conciencias autónomas,
en alternancia en el mismo paciente. Creemos, con Myers, que nada de
eso sucede. Hay ahí simplemente una variedad de estados sucesivos
coincidiendo con la permanencia del "yo". La conciencia es una, pero se
manifiesta de diversos modos: de manera restrictiva, en la vida normal,
mientras está limitada al campo del organismo; más completa, más extensa
en estados de desprendimiento, y, finalmente, de manera cabal, perfecta,
en la ocasión de la muerte, después de la separación definitiva, como lo
demuestran las manifestaciones y las enseñanzas de los Espíritus. La
separación es pues, apenas aparente. La única diferencia entre los estados
variados de conciencia es una diferencia de grado. Esos grados pueden ser
numerosos. El espacio que, por ejemplo, media entre el estado de
incorporación y la exteriorización completa, parece considerable. La
personalidad no deja, por eso, de permanecer idéntica a través de la
concatenación de los hechos de la conciencia, que un lazo continuo liga
entre sí, desde las modificaciones más simples del estado normal, hasta los
casos que sufren transformación de la inteligencia y del carácter; desde la
simple idea fija y los sueños hasta la proyección de la personalidad en el
mundo espiritual, en ese Más Allá donde el alma recupera la plenitud de
sus percepciones y de sus poderes.
Ya en el curso de la existencia terrestre, de la infancia la vejez,
vemos al "yo" modificarse incesantemente; el alma atraviesa una serie de
estados, anda en mudanza continua. No obstante, en medio de esas fases
diferentes, es invariable la fiscalización que ejerce sobre el organismo. La
Fisiología resaltó la sabia y armoniosa coordinación de todas las partes del
ser, las leyes de la vida orgánica y del mecanismo nervioso, que no pueden
ser explicados sin la presencia de una unidad central. Esa unidad soberana
es el origen y la causa conservadora de la vida; le relaciona todos los
62
LÉON DENIS
elementos, todos los aspectos.
Fue por una consecuencia no menos perniciosa de las teorías
materialistas que los "psicólogos" de la escuela oficial llegaran a considerar
el genio como una neurosis, cuando él puede ser la utilización, en mayor
escala, de los poderes psíquicos ocultos en el hombre.
Myers, hablando de la categoría de los histéricos que conducen al
mundo, emite la opinión de que "la inspiración del genio no sería más que
la emergencia, en el dominio de las ideas conscientes, de otras ideas en
cuya elaboración la conciencia no tomó parte, y que se han formado
aisladamente, por así decir, independientemente de la voluntad, en las
regiones profundas del ser". 53
En general, aquellos que tan livianamente son calificados como
"degenerados" son muchas veces "progenerados", y, en estos, sensitivos,
histéricos o neuróticos, las perturbaciones del organismo físico y las
alteraciones nerviosas pueden realmente ser un proceso de evolución por el
cual toda a Humanidad tendrá que pasar para llegar a un grado más
intenso de la vida planetaria.
El desarrollo del organismo humano hasta su expansión completa
es siempre acompañado de perturbaciones, del mismo modo que el
aparecimiento de cada nuevo ser en la Tierra es precedido por ellas. En
nuestros esfuerzos dolorosos para mayor suma de vida, los valores
mórbidos se transmutan en fuerzas morales. Nuestras necesidades son
instintos en fusión, que se concretizan en nuevos sentidos para adquirir
más poder y conocimiento.
Aun en el estado ordinario, en el estado de vigilancia, pueden
emergencias, impulsos del "yo" profundo, remontar hasta las camadas
exteriores de la personalidad, trayendo instrucciones, percepciones,
destellos bruscos sobre el pasado y el futuro del ser, los cuales denotan
facultades muy extensas, que no pertenecen al "yo" normal.
Es necesario relacionar, con ese orden de fenómenos a la mayor
parte de los casos de escritura automática. Decimos la mayor parte, porque
sabemos de otros que tiene como causa a agentes externos e invisibles.
53
F. Myers, La Personnalité Humaine, p ág. 69.
Creemos, todavía, que, en el ex amen de este p roblema de genio, Myers no atendió
bastante a las adqu isiciones anteriores, fruto de las existencias acumuladas, tampoco à la
Inspiración mediúmnica, muy caracterizada en ciertas inteligencias geniales, como en
otro lugar vimos. (En lo Invisible, último capítulo.)
63
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Hay en nosotros como un reservorio de aguas subterráneas, donde,
en ciertas horas, rompe y sube a la superficie una corriente rápida y en
ebullición. Los profetas, los mártires de todas las religiones, los misioneros,
los inspirados, los entusiastas de todos los géneros y de todas las escuelas
conocieron estos impulsos sordos y poderosos, que nos han brindado las
mayores obras que han revelado a los hombres la existencia de un mundo
superior.
64
LÉON DENIS
V. – El alma y los diferentes estados del sueño
El estudio del sueño nos da sobre la naturaleza de la personalidad
indicaciones de gran importancia. En general no se profundiza mucho el
misterio del sueño. El examen atento de este fenómeno, el estudio del
alma y de su forma fluídica durante la parte de la existencia que
consagramos al descanso, nos conducirán a una comprensión más amplia
de las condiciones del ser en la vida del Más Allá.
En sueño posee no sólo propiedades restauradoras que la Ciencia
no puso en la debida relevancia, sino que también un poder de
coordinación y centralización sobre el organismo material. Además de eso,
acabamos de verlo, provocar una ampliación considerable de las
percepciones psíquicas, mayor intensidad del raciocinio y de la memoria.
¿Qué es entonces el sueño?
Es simplemente el alma que se desprende, que sale del cuerpo. Se
dice: el sueño es hermano de la muerte. Estas palabras expresan una verdad
profunda. Secuestrada en la carne, en estado de vigilia, el alma recupera,
durante el sueño, su libertad relativa, temporal, al mismo tiempo que el
uso de sus poderes ocultos. La muerte será su liberación completa,
definitiva.
Ya en los sueños vemos los sentidos del alma, esos sentidos
psíquicos, de que los del cuerpo son la manifestación externa y
amortiguada, entrar en acción 54 . La visión en el sueño es acompañada de
una luz especial, constante, diferente de la luz del día. A medida que las
percepciones externas se debilitan y apagan, cuando los ojos están cerrados
y anulado el oído otros medios más poderosos despiertan en las
profundidades del ser.
Vemos y oímos con los sentidos internos. Imágenes, formas,
escenas que en la distancia se suceden y se desarrollan; se traban
conversaciones con personas vivas o fallecidas. Ese movimiento, muchas
veces incoherente y confuso en el sueño natural, adquiere precisión y
54
La visión ocular no es más que la manifestación externa de la facultad visual, que tiene
su expresión más amplia en la visión interna. La v isión interior se exterioriza y se traduce
por la acción de los sentid os, tanto en la vida física como en la v ida Psíquica. En el primer
caso, el órgano terminal pertenece al cuerpo material; en el otro caso son los órganos del
cuerpo fluídico.
65
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
aumenta con el desprendimiento del alma en el sueño provocado en el
trance del sonambulismo y en el éxtasis.
A veces, el alma se aleja durante el descanso del cuerpo y son las
impresiones de esos viajes, los resultados de sus indagaciones, de sus
observaciones, que se traducen por el sueño. En este estado, un lazo
fluídico aun la une al organismo material y por ese vínculo sutil, especie de
hilo conductor, las impresiones y la voluntad del alma pueden transmitirse
al cerebro. Y por el mismo proceso que en las otras formas de sueño, el
alma gobierna su envoltorio terrestre, lo fiscaliza, lo dirige. Esta dirección,
en estado de vigilia, durante la incorporación, se ejercita de dentro hacia
afuera; se efectuara en sentido inverso en los diferentes estados de
desprendimiento. El alma, emancipada, continuará influenciando el
cuerpo mediante el lazo fluídico que continuamente los une. Desde ese
momento, con su poder psíquico reconstituido, el alma ejercerá sobre el
organismo carnal una dirección más eficaz y segura. La marcha de los
sonámbulos de noche en lugares peligrosos con entera seguridad, es una
demostración evidente de ese hecho.
Sucede lo mismo con la acción terapéutica provocada por la
sugestión. Esta es eficaz, principalmente en el sentido de facilitar el
desprendimiento del alma y darle el poder absoluto de fiscalización, la
libertad necesaria para dirigir la fuerza vital acumulada en el periespíritu y
por este medio, restaurar las pérdidas sufridas por el cuerpo físico 55 .
Comprobamos este hecho en los casos de personalidad doble. La segunda
personalidad más completa, más integral que la personalidad normal al
substituye para un fin curativo por medio de una sugestión exterior acepta
y transformada en autosugestión por el Espíritu del "sujeto". En efecto,
este nunca abandona sus derechos y poderes de fiscalización. Así, como
dice Myers, "no es la orden del hipnotizador y sí la facultad del paciente lo
que forma el nudo de la cuestión". 56
El sabio profesor de Cambridge dice más 57 :
El fin único de todos los procesos hipnogénicos es dar energía a la
vida; y alcanzar más rápida y completamente resultados que la vida
55
El espíritu exteriorizado puede sacar del organismo más fuerza vital que el hombre
normal, el hombre encarnado, puede obtener. Fue demostrado por experiencias que un
espíritu puede, a través del organismo, ejercer may or presión en un dinamómetro que el
espíritu encarnado.
56
Myers - La Persannalité Humaine, etc., pag. 204.
57
Ídem, pag. 157.
66
LÉON DENIS
abandonada a sí misma sólo realiza lentamente y de forma incompleta."
De otra manera, el hipnotismo es la aplicación en un grado más
intenso, de las energías reparadoras que entran en juego en el sueño
natural. La sugestión terapéutica y el arte de liberar el Espíritu del cuerpo,
de abrirle una salida por el sueño y permitirle que ejerza con plenitud sus
poderes sobre el cuerpo enfermo. Las personas sugestionables son aquellas
cuyas almas indolentes o que poco han evolucionadas no están aptas para
desprenderse por sí mismas y actuar útilmente en el sueño ordinario para
restaurar las perdidas del organismo.
La sugestión en sí misma no es, pues, más que un pensamiento, un
acto de la voluntad, diferenciándose solamente de la voluntad ordinaria
por su concentración e intensidad. En general, nuestros pensamientos son
múltiples y vacilantes. Nacen y pasan o, entonces, cuando coexisten en
nosotros, se chocan y se confunden. En la sugestión, el pensamiento y la
voluntad se fijan en un punto único.
Ganan en poder lo que pierden en extensión. Por su acción, que se
torna más penetrante, más incisiva, provocan en el "sujeto" el despertar de
facultades no utilizadas en estado normal. La sugestión se torna, entonces,
una especie de impulso, de palanca que moviliza la fuerza vital y la dirige
hacia el punto donde ella tiene que operar.
La sugestión puede ejercerse, tanto en el orden físico, por una
influencia directa sobre el sistema nervioso, como en el orden moral, sobre
el "yo" central y la conciencia del "sujeto". Bien empleada, constituye ella
un medio muy apreciable de educación, destruyendo las tendencias malas
y los hábitos perniciosos. Su influencia sobre el carácter produce, entonces,
los más felices resultados. 58
Volvamos al acto de dormir y al soñar. Mientras el
desprendimiento del alma es incompleto, las sensaciones, las
preocupaciones de la vigilia y los recuerdos del pasado se mezclan con las
impresiones de la noche. Las percepciones registradas por el cerebro se
desarrollan automáticamente, en desorden aparente, cuando la atención
del alma está desviada del cuerpo y deja de regular las vibraciones
58
En resumen, los frutos que la sugestión hipnótica puede y debe proporcionar y en vista
de los cuales se debe aplicar, son estos: concentración del pensamiento y de la v oluntad;
aumento de energía y vitalidad; atención fija en cosas esencialmente útiles;
ensanch amiento del campo de la memoria; manifestación de sentidos nuevos por medio
de impulsos internos o externos.
67
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
cerebrales. De ahí la incoherencia de la mayor parte de los sueños; y a
medida que el alma se desprende y se eleva, la acción de los sentidos
psíquicos se vuelve predominante y los sueños adquieren una lucidez, una
nitidez notables. Claros cada vez más amplios, vastas perspectivas se abren
en el mundo espiritual, verdadero dominio del alma y lugar de su destino.
En este estado ella puede penetrar las cosas ocultas y hasta los
pensamientos y los sentimientos de otros Espíritus. 59
Hay en nosotros un doble aspecto, por el cual pertenecemos, al
mismo tiempo, a dos mundos, a dos planos de existencia. Uno está en
relación con el tiempo y el espacio, como nosotros concebimos en nuestro
medio planetario con los sentidos del cuerpo: es la vida material; el otro,
mediante los sentidos profundos y las facultades del alma, nos une al
universo espiritual y a los mundos infinitos. En el curso de nuestra
existencia terrestre y principalmente cuando dormimos es que esas
facultades pueden ejercerse y entrar en vibración las potencias del alma.
Esta vuelve a ponerse en contacto con el universo invisible, que es su patria
y de cual estaba separada por la carne. Se retempla en el seno de las
energías eternas para continuar, cuando despierta, su tarea penosa y
59
Según los antiguos, existen d os especies de sueños: el sueño propiamente dich o, en
griego, "soñar", y de origen físico, es el sueño "repar", de origen psíquico. Se encu entra
esta distinción en Homero, qu e representa la tradición popular, así como en Hipócrates,
que es representante de la tradición científica. Muchos ocultistas modernos adoptaran
definiciones análogas. En tesis general, según ellos dicen, el sueño propiamente dicho
seria un sueño producid o mecánicamente por el organismo, y el sueño psíquico un
producto de la clarivid encia adivinad ora; ilusorio uno, veríd ico el otro. Es, sin embargo, a
veces, muy difícil establecer una limitación nítida y diferente entre esas d os clases de
fenómenos.
El sueño vulgar parece debido a la vibración cerebral automática, que continua
produciénd ose en el su eño, cuando el alma está ausente. Estos su eños son muchas veces
absurdos; más este mismo absurd o es una pru eba de que el alma está fuera del cuerpo
físico y dejo de regula sus funciones. Con menos facilidad nos recordamos del sueño
psíquico, porque no impresiona el cerebro físico, y sí solamente al cuerp o psíquico,
vehículo del alma, que está exteriorizada en el sueño. "Los sentidos, dice el Dr. Pascal
(Mémoire présenté au congrés de Psychologie de París, en 1900), después de la
activid ad del d ía, ya no producen sensaciones tan viv as y, como es la energía de estas
sensaciones que tiene la conciencia "concentrada" en el cereb ro, esta conciencia, cuando
los sentidos adormecen, se escapa fuera d el cuerpo físico y se fija en el cuerpo psíqu ico."
El sueño lú cido representa el conjunto de las imp resiones recogidas por el alma
en estad o de libertad y transmitidas al cerebro, ya sea en el curso de sus migraciones, ya
sea en el momento de despertar. Se podría distinguirlo del sueño vulgar o automático por
el hecho de no causar ninguna fatiga, contrariamente a lo que sucede con la activid ad
cerebral de la vigilia.
68
LÉON DENIS
oscura.
Durante el sueño, el alma puede según las necesidades del
momento, dedicarse a reparar las perdidas vitales causadas por el trabajo
cotidiano y a regenerar el organismo adormecido, infundiéndole las
fuerzas extraídas del mundo cósmico, o, cuando está acabado ese
movimiento reparador, continuar el curso de su vida superior, sobrevolar
sobre la Naturaleza, ejercer sus facultades de visión a distancia y
penetración de las cosas. En ese estado de actividad independiente vive ya
anticipadamente la vida libre del Espíritu; porque esa vida, que es una
continuación natural de la existencia planetaria, la espera después de la
muerte, debiendo el alma prepararla no solamente con sus obras terrestres,
sino también con sus ocupaciones cuando este desprendida durante el
sueño. Es gracias al reflejo de la luz de lo Alto, que resplandece en nuestros
sueños e ilumina completamente el lado oculto del destino, que podemos
entrever las condiciones del ser En el Más Allá.
Si nos fuese posible abarcar con la mirada toda la extensión de
nuestra existencia, reconoceríamos que el estado de vigilia está lejos de
constituir su fase esencial, el elemento más importante. Las almas, que de
nosotros cuidan, se sirven de nuestro sueño para ejercitarnos en la vida
fluídica y en el desarrollo de nuestros sentidos de intuición. Se efectúa,
entonces, un trabajo completo de iniciación para los hombres ávidos de
elevarse.
Los vestigios de ese trabajo se encuentran en los sueños. Así,
cuando volamos, cuando nos deslizamos con rapidez por la superficie del
suelo, significa eso la sensación del cuerpo fluídico ensayándose para la
vida superior.
Soñar que subimos sin cansancio, con facilidad sorprendente a
través del espacio, sin embarazo ni miedo, o entonces que estamos volando
encima de las aguas; atravesar paredes y otros obstáculos materiales sin
quedar admirados de practicar actos que son imposibles cuando estamos
despiertos, ¿no es la prueba de que nos volvimos fluídicos por el
desprendimiento? Tales sensaciones, tales imágenes, que muestran una
completa inversión de las leyes físicas que rigen la vida común, no podrían
venir a nuestro espíritu, si no fuesen el resultado de una transformación de
nuestro modo de existencia.
En realidad, ya no se trata aquí de sueños, y sí de acciones reales
practicadas en otro dominio de la sensación y cuyo recuerdo se insinuó en
69
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
la memoria cerebral. Esos recuerdos e impresiones nos lo demuestran bien.
Poseemos dos cuerpos, y el alma, sede de la conciencia, queda unida a su
envoltorio sutil, mientras el cuerpo material está acostado y en completa
inercia.
Apuntemos, todavía, una dificultad. Cuanto más el alma se aleja
del cuerpo y penetra en las regiones etéreas, tanto más débil es el lazo que
los une, tanto más vago el recuerdo al despertar, el alma vuela muy lejos en
la inmensidad y el cerebro deja de registrar sus vibraciones. De ahí resulta
que no podemos analizar nuestros más bellos sueños. Algunas veces, la
última de las impresiones sentidas en el curso de esas peregrinaciones
nocturnas subsiste al despertar.
Y si, en ese momento, tenemos el cuidado de fijarla fuertemente en
la memoria, puede quedar allí gravada. Tuve, una noche, la sensación de
vibraciones percibidas en el espacio, las últimas notas de una melodía
suave y penetrante, y el recuerdo de las últimas palabras de un cántico que
terminaba así: "Hay innumerables cielos!"
A veces sentimos, al despertar, la vaga impresión de poderosas
cosas entrevistas, sin ningún recuerdo determinado. Esta especie de
intuición, resultante de percepciones registradas en la conciencia profunda,
y no en la conciencia cerebral, persiste en nosotros durante cierto tiempo e
influencia nuestros actos.
Otras veces, esas impresiones se traducen nítidamente en el sueño.
Aquí esta lo que al respecto dice Myers 60 :
"El resultado permanente de un sueño es muchas veces de tal
orden que nos muestra claramente que el sueño no es el efecto de una
simple confusión con recuerdos avivados de la vida pasada, sino que posee
un poder inexplicable que le es propio y que él saca, semejante en eso a la
sugestión hipnótica, de las profundidades de nuestra existencia, a la que la
vida de vigilia es incapaz de llegar. De ese género, dos grupos de casos hay
que por la claridad con que se muestran, fácilmente pueden ser
reconocidos; uno de ellos, principalmente, en el que el sueño acabó por
una transformación religiosa decidida, y el otro en el que el sueño fue el
punto de partida de una idea obsesiva o de un acceso de verdadera locura."
Estos fenómenos podrían explicarse por la comunicación en el
sueño, de la conciencia superior con la conciencia normal, o por la
60
Myers - La Personnalité Humaine, etc., pag. l17.
70
LÉON DENIS
intervención de alguna Inteligencia elevada que juzga, reprueba, condena
el proceder del soñador, ocasionándole perturbación y un saludable recelo.
La obsesión puede también ejercerse por medio del sueño hasta al punto
de causar perturbación mental al despertar. Tendrá como autores a
Espíritus malos, a quienes nuestro procedimiento en el pasado y los daños
que les causamos les dieran dominio sobre nosotros.
Insistimos también en la propiedad misteriosa que tiene el sueño
de hacernos señores, en ciertos casos, de camadas más extensas de la
memoria.
La memoria normal es precaria y restricta, no va más allá del
círculo estrecho de la vida presente, del conjunto de hechos, cuyo
conocimiento es indispensable por causa del papel que se tiene que
desempeñar en la Tierra y del fin que se debe alcanzar. La memoria
profunda abarca toda la historia del ser desde su origen, sus estadios
sucesivos, sus modos de existencia, planetarios o celestes. Un pasado
entero, hecho de recuerdos y sensaciones, olvidado, ignorado en estado de
vigilia, está gravado en nosotros. Ese pasado sólo despierta cuando el
Espíritu se exterioriza durante el sueño natural o provocado. Una regla
conocida por todos los experimentadores es que, en los diferentes estados
del sueño, a medida que se va quedando a mayor distancia del estado de
vigilia y de la memoria normal, tanto más la hipnosis es profunda, tanto
más se acentúa la expansión, la dilatación de la memoria. Myers confirma
el hecho en los siguientes términos 61 :
"La memoria más distanciada de la vida de vigilia es la que más
vasto alcance tiene, es la que más profundo poder ejerce sobre las
impresiones acumuladas en el organismo. Por más inexplicable que ese
fenómeno se haya presentado a los observadores, que con el se encuentran
sin poseer la solución del enigma, es cierto que las observaciones
independientes de centenas de médicos y de hipnotizadores atestiguan su
realidad. El ejemplo más común es dado por el sueño hipnótico ordinario.
El grado de inteligencia que se manifiesta en el sueño varía según
los "sujetos" y las épocas; y todas las veces que ese grado es suficiente para
autorizar un juicio, encontramos que existe durante el sueño hipnótico
una memoria considerable, que no es necesariamente la memoria completa
o razonable del estado de vigilia; mientras que en la mayor parte de los
"sujetos" despiertos, salvo el caso de una imposición especial dirigida a su
61
Myers - Obra citada, págs, 121 y 122.
71
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
"yo" hipnótico, ningún recuerdo existe que se relacione con el estado de
sueño.
El sueño ordinario puede ser considerado como ocupando una
posición que está entre la vida de vigilia y el sueño hipnótico profundo; y
parece probable que la memoria perteneciente al sueño ordinario se una,
por un lado, a la que pertenece a la vida de vigilia y, por el otro, a la que
existe en el sueño hipnótico. Realmente es así, estando los fragmentos de
memoria del sueño ordinario intercalados en las dos cárceles."
Myers, en apoyo de sus palabras, cita 62 varios casos en que hechos
retrospectivos olvidados, y otros de los que el que duerme nunca tuvo
conocimiento, se revelan en el sueño.
Las experiencias de que Myers habla, las veremos cuando tratemos
de la cuestión de las reencarnaciones, fueron llevadas mucho más lejos de
lo que él preveía, y las consecuencias que de ahí provienen son inmensas.
No sólo ha sido posible por la sugestión hipnótica reconstituir los menores
recuerdos de la vida actual, desaparecidas de la memoria normal de los
"sujetos", sino para también reatar el encadenamiento de sus vidas pasadas,
interrumpidas ya.
Al mismo tiempo que una memoria más vasta y más rica, vemos
aparecer en el sueño facultades que son muy superiores a todas las de que
gozamos en estado de vigilia. Problemas estudiados en vano, abandonados
como insolubles, son resueltos en el sueño o en el sonambulismo; obras
geniales, operaciones estéticas del orden más elevado, poemas, sinfonías e
himnos fúnebres son concebidos y ejecutados. ¿Hay en todo eso una obra
exclusiva del "yo" superior o la colaboración de entidades espirituales que
vienen a inspirar nuestros trabajos? Es probable que esos dos factores
intervengan en los fenómenos de ese orden.
Myers cita el caso de Agassiz descubriendo, mientras dormía, el
ordenamiento perfecto de esqueletos dispersos que él tentara, varias veces
y sin resultado, ordenar durante la vigilia.
Recordemos los casos de Voltaire, La Fontaine, Coleridge, S.
Bach, Tartini, etc., ejecutando obras importantes en condiciones análogas.
63
Finalmente, importa mencionar una forma de sueños, cuya
62
Myers - Ob ra citada, p ágs. 123 y 124.
63
Ver En lo Invisible, cap. XII.
72
LÉON DENIS
explicación escapó hasta ahora a la Ciencia. Son los sueños premonitorios,
complejo de imágenes y visiones que se refieren a acontecimientos futuros
y cuya exactitud es ulteriormente verificada. Parecen indicar que el alma
tiene el poder de penetrar el futuro o que este le es revelado por
Inteligencias superiores.
Señalemos el sueño de la Duquesa de Hamilton, que vio con
anticipación de quince días la muerte del Conde de L... con
particularidades de naturaleza íntima que acompañaran ese
acontecimiento. 64
Un hecho de la misma naturaleza fue publicado por el "Progressive
Thinker" de Chicago, e1 1º de noviembre de 1913. Un magistrado de
Hauser, M. Reed, murió inmediatamente, a causa de un vuelco del
automóvil en que viajaba. Su hijo, de 10 años de edad, había tenido, dos
veces seguidas, la visión de esta catástrofe con todos sus pormenores. A
pesar de los avisos y de las súplicas de su mujer, M. Reed encontró que no
debía renunciar al proyectado paseo, en el que vino a encontrar la muerte,
en circunstancias idénticas a las percibidas en el sueño de la criatura.
M. Henri de PaviJle, en su folletín científico del "Journal des
Débats" (Mayo de 1904) refiere un caso garantizado por testigos dignos de
fe:
"Una señora, cuyo marido desapareció sin dejar rastro y que ella
no pudo descubrir a pesar de todas las pesquisas que hizo, tuvo un sueño.
Un perrito, que por mucho tiempo había vivido en su compañía y que su
marido llevara, se le aparece, da ladridos de alegría y la cubre de caricias.
Se pone a sus pies, no saca los ojos de ella; después, pasado un momento,
se levanta y comienza a arañar la puerta. Está visto que su visita precisa
irse. Ella le abre la puerta y en el sueño, sigue al animal, que se aleja
corriendo; corre también atrás de él y pasado algún tiempo lo ve entrar a
una casa cuya planta baja es ocupada por un café. La calle, la casa y el
barrio se le gravan en la memoria, que conserva el recuerdo de todo eso
después de despertar. Preocupada con este sueño, lo cuenta a tres personas
de la vecindad, que después dieran testimonio de la autenticidad de los
hechos. Se decidió finalmente a seguir la pista del perro y encuentra al
marido en la calle y en la casa que viera en sueño."
"Les Annales des Sciences Psychiques", de julio de 1905, citaba
dos sueños premonitorios acompañados de circunstancias que le dan
64
Proceedings, S.P.R., XI, pag. 505.
73
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
carácter muy conmovedor, Finalmente, encontramos en la "Revue de
Psychologie de la Suisse Romande", 1905, pág. 379, el caso de un
mancebo que se veía muchas veces a sí mismo en una alucinación
autoscópica, despeñado de la cima de un cerro y extendido, ensangrentado
y contundido, en el fondo de un barranco. Esa premonición fatal se
realizo, punto por punto, el 10 de julio de 1904, en el monte "du Salève",
cerca de Ginebra.
A medida que nos vamos elevando en el orden de los fenómenos
psíquicos, ellos se van presentando con mayor claridad, con mayor rigor y
nos traen pruebas más decisivas de la independencia y de la sobrevivencia
del Espíritu.
Las percepciones del alma en el sueño son de dos especies.
Verificamos primero la visión a distancia, la clarividencia, la lucidez;
vienen después un conjunto de fenómenos designados por los nombres de
telepatía y telestesia (sensaciones y simpatías a la distancia). Comprende la
recepción y transmisión de los pensamientos, de las sensaciones, de los
impulsos motrices. Con esos hechos se relacionan los casos de
desdoblamientos y apariciones designados por los nombres de fantasmas
de los vivos. Esos casos, tuvo la psicología oficial que verificarlos en gran
número sin explicarlos 65 . Todos esos hechos se unen se entre si y forman
una cadena continua. En principio, constituyen en el fondo un sólo y
mismo fenómeno, variable en la forma e intensidad, o sea, el
desprendimiento gradual del alma.
Ese desprendimiento, a vamos seguirlo en sus diversas fases, desde
el despertar de los sentidos psíquicos y de sus manifestaciones en todos los
grados, hasta la proyección a distancia, de todo el Espíritu, alma y cuerpo
fluídico.
Examinemos primero los casos en que la visión psíquica se ejerce
con agudeza notable. Citamos algunos en nuestras obras precedentes. Aquí
presentamos uno más reciente, publicado por toda la prensa de Londres.
La desaparición de la Srta. Holland, proceso criminal que apasionó
a Inglaterra, fue aclarado por un sueño. La policía buscaba en balde. El
acusado, Samuel Douglas, que estaba por ser suelto, pretendía que ella
había partido para destino desconocido. Los diarios de Londres publicaran
diseños que representaban la casa en que vivía la Srta. Holland y el jardín
65
Ver Proceedings de la Sociedad de Pesqu isas Psíquicas de Londres.
74
LÉON DENIS
de la misma casa. Una criada seria vio el diseño y exclamo:
"Ahí está mi sueño!", e indicó un lugar, al pié de un árbol,
diciendo: ¡"Está allí un cadáver!" Lo supo la policía y en presencia de los
agentes ella confirmó sus declaraciones. Explicó que viera en sueño ese
jardín y en el suelo, en el lugar indicado, había un cuerpo enterrado. La
policía mando excavar el terreno en ese lugar y en él fue encontrado el
cadáver de la Srta. Holland. Quedo probado que la criada nunca
conociera a esa persona ni pusiera los pies en ese jardín.
C. Flammarión, en su obra "Lo Desconocido y los Problemas
Psíquicos", menciona una serie completa de visiones directas, a distancia,
durante el sueño, resultante de una investigación hecha en Francia sobre
los fenómenos de ese orden.
Vamos a referir un caso más complicado. Los "Annales des
Sciences Psychiques", de París, septiembre de 1905 (Pág. 551), contiene la
relación circunstanciada y autenticada por las autoridades legales de Castel
di Sangro (Italia), de un sueño macabro, colectivo y verídico:
"El guardia rural del Baron Raphael Corrado vio en sueño, en la
noche del 3 de marzo último, a su padre, fallecido hacia diez años. Le
reprendió a él, a sus hermanos y hermanas, el haberlo olvidado y cosa más
grave, por dejar sus pobres huesos desenterrados por los sepultureros,
abandonados sobre la nieve, detrás de la torre del cementerio, a merced de
los lobos, La hermana del guardia soñó exactamente la misma cosa y el
hermano muy impresionado, tomo la espingarda y a pesar de la tempestad
de nieve que atormentaba la región, se dirigió al cementerio, sito en un
monte que dominaba la ciudad. Ahí, detrás de la torre entre las zarzas y
sobre la nieve en la que había señales de patas de lobo, vio huesos
humanos."
Los "Annales" después narran la investigación hecha por el juez de
paz.
Establecen que los huesos eran, en realidad, los del padre del guardia, que
los sepultureros, terminado el plazo legal, habían exhumado el cadáver.
Iban ellos a transportarlo para el osario, a la noche, cuando el frío y la
nieve los obligó a dejar el servicio para el día siguiente. Los documentos
relativos a este caso, que fue objeto de un proceso, están firmados por un
75
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
notario, por el juez de paz y por el síndico de la localidad. Fueran
publicadas por el "Eco del Sangro", del 15 de marzo de 1905.
El Prof. Newbold, de la Universidad de Pennsylvania, nos relata
en "Proceedings of S. P. R.", XII, pág., 11, varios ejemplos de sueños, que
indican una gran actividad del alma durante el sueño y dan enseñanzas
que vienen del mundo invisible. Entre otros, citaremos el del Dr.
Hilprecht, profesor de lengua asiría en la misma Universidad, El cual
encontró mientras dormía, el sentido de una inscripción antigua, sentido
que hasta entonces no había descubierto. En un sueño más complejo en el
que interviene un sacerdote de los antiguos templos de Nippur, de él
recibió la explicación de un enigma difícil de descifrar. Fueron
reconocidas como exactas todas las particularidades de ese sueño. Las
indicaciones del sacerdote versaban sobre puntos de Arqueología
completamente desconocidos por los seres que viven en la Tierra.
Conviene notar que en todos esos hechos, el cuerpo del sujeto está
en reposo y sus órganos físicos están adormecidos; y en él, el ser psíquico
continúa en vigilia, en actividad; ve, oye y se comunica, sin auxilio de la
palabra, con otros seres semejantes, o sea, con otras almas.
Ese fenómeno es de carácter general y se da en cada uno de
nosotros. En la transición de la vigilia al sueño, exactamente en el
momento en que nuestros medios ordinarios de comunicación con el
mundo exterior están suspendidos, se abren en nosotros nuevas salidas
hacia la Naturaleza y por ellas, se escapa una irradiación más intensa de
nuestra visión. Ya en eso vemos revelarse una nueva forma de vida, la vida
psíquica, que va ampliarse en los otros fenómenos de los que nos vamos a
ocupar, probando que existen para el ser humano modos de percepción y
de manifestación muy diferentes de los sentidos materiales.
Después de los fenómenos de visión en el sueño natural, vamos a
presentar un caso de clarividencia en el sueño provocado.
El Dr. Maxwell, abogado general en el Supremo Tribunal de
Burdeos, provoca en la Sra. Agullana, "sujeto" muy sensible, el sueño
magnético. Ella se desprende, se exterioriza, se aleja en espíritu de su
morada. El Dr. Maxwell le manda observar, a cierta distancia, lo que está
haciendo un amigo suyo M. B... Eran 10 horas y 20 minutos de la noche.
Damos la palabra al experimentador 66 :
66
(65) J. Maxwell - Les Phénoménes Poychiques, pág, 173, F. Alcan, Paris, 1903.
76
LÉON DENIS
"La médium, con gran sorpresa nuestra, nos dijo que estaba viendo
a M. B..., medio desvestido, paseando descalzo sobre la piedra. Me pareció
que eso no tenía sentido alguno. Al día siguiente se me ofreció la ocasión
de ver a mi amigo. Se mostró muy admirado con lo que le conté y me dijo
textualmente: "Ayer, a la noche, no me sentí bien. Un amigo mío, M. S...,
que vive conmigo, me aconsejo que experimentase el sistema Kneip y me
instó tanto que, para satisfacerlo, hice por primera vez, ayer, a la noche, la
experiencia de pasear descalzo en la piedra fría. Estaba efectivamente
medio desvestido cuando lo hice. Eran las 10 horas y 20 minutos y pasee
durante algún tiempo en los escalones de la escalera, que es de piedra."
Los casos de clarividencia en estado de sonambulismo son
numerosos. Vienen relatados en todas las obras y revistas que se ocupan
especialmente de esos asuntos.
La "Médecine Française", del 16 de abril de 1906, refiere un caso
de clarividencia relativo a las minas de Courrières. La Sra. Berthe, la
vidente consultada, describió exactamente la mina y paso por las torturas
de los sobrevivientes, cuya muerte o liberación ella anunció.
Adicionemos dos ejemplos recientes:
"El Sr. Louis Cadiou, director de la Usina de la Grand-Palud,
cerca de Landemeau (Finistére), habiendo desaparecido a fines de
diciembre de 1913, no se le podían descubrir los rastros, a pesar de las
minuciosas búsquedas. De los sondeos efectuados en la ribera, del río
Elorn, ningún resultado resulto.
Una vidente, que moraba en Nancy, la Sra. Camille Hoffmann,
habiendo sido consultada declaró, en estado de sueño magnético, que el
cadáver sería encontrado En la orilla de un bosque vecino a la usina,
oculto bajo una ligera camada de tierra.
Por estas indicaciones, el hermano de la víctima descubrió,
después, el cuerpo en una situación idéntica a la que la vidente había
descripto.
Todos los diarios, entre otros "Le Matin", del 5 de febrero de
1914, relatan pormenorizadamente el caso Cadiou, que toda Francia
77
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
acompaño con apasionado interés. Algunos días después, se produjo un
fenómeno análogo. Habiéndose ahogado en el Saône, cerca de Màcon, un
joven llamado Charles Chapelan su hermano recurrió a la Sra. Camille
Hoffmann para encontrar el cadáver.
Ella aseguro que el Seria lanzado por las aguas, 60 días después del
accidente, cerca del peaje de Corrnoranche, lo que se realizo
exactamente." 67
67
Ver L e Matin, de 23 de feb rero de 1914.
78
LÉON DENIS
VI. – Desprendimiento y exteriorización -
Proyecciones telepáticas
Llegamos ahora a un orden de manifestaciones que se producen a
distancia sin la ayuda de los órganos, tanto en la vigilia como en el sueño.
Esos fenómenos, conocidos con el término un tanto genérico y vago de
"telepatía", no son, dijimos, actos enfermizos y mórbidos de la
personalidad, como ciertos observadores han creído, sino que son casos
parciales, productos aislados de la vida superior en el seno de la
Humanidad. Debe verse en ellos la primera aparición de los poderes
futuros con que el hombre terrestre será dotado. El examen de esos hechos
nos llevará a reconocer que el "yo" exteriorizado durante la vida y el "yo"
que sobrevive después de la muerte son idénticos y representan dos
aspectos sucesivos de la existencia de un único y mismo ser.
La telepatía, o proyección a distancia del pensamiento y aun de la
imagen del manifestante, nos hace subir más un escalón en la escala de la
vida psíquica. Aquí, nos encontramos en la presencia de un acto poderoso
de la voluntad. El alma se comunica a sí misma, comunicando su
vibración, lo que demuestra, la evidencia, de que el alma no es un
compuesto, una resultante ni un agregado de fuerzas, es, por el contrario,
el centro de la vida y de la voluntad, centro dinámico que gobierna el
organismo y dirige sus funciones. Las manifestares telepáticas no
comportan limites. El poder y la independencia del alma en ellas se revelan
soberanamente, porque el cuerpo no representa ningún papel en el
fenómeno. Es más un obstáculo que una ayuda. Se producen, por este
motivo, aun con mayor intensidad, después de la muerte, como a su
tiempo veremos.
"La autoproyección, dice Myers 68 , es el único acto definido que el
hombre parece capaz de ejecutar, tanto antes como después de la muerte
corporal."
La comunicación telepática a distancia fue establecida por
experiencias que se tornaran clásicas. Deben citarse las del Sr. Pierre Janet,
hoy profesor de la Sorbonne, y la del Dr. Gilbert, del Havre, en el "sujeto"
Léonie que ellos, de noche, a un kilómetro de distancia, hacen venir a su
68
F. Myers - La Personnalité Humaine, etc., pág. 250.
79
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
69
encuentro por medio de sugestivas llamadas.
Desde entonces las experiencias se fueron multiplicando con éxito
constante. Apuntemos apenas varios casos de transmisión de pensamiento
a gran distancia:
Los "Annales des Sciences Psychiques", París, 1891, pág. 26,
relatan una experiencia de transmisión de imagen, mental, hacha a 171
kilómetros de distancia, de París a Ribemont (Aisne). Los operadores eran
los Señores Debaux y León Hennique.
El "Daily Express", del 17 de julio de 1903, refiere notables
ensayos de permuta de pensamientos, que se efectuaran en los escritorios
de la "Review of Reviews", en Norfolk Street, Strand, Londres. Esas
experiencias eran fiscalizadas por una comisión de seis miembros, de la
cual formaban parte el Dr. Wallace, de Harley Street, 39, y el eminente
publicista W. Stead. Los mensajes telepáticos fueron enviados por el Sr.
Richardson, de Londres, y recibidos por el Sr. Franck, de Nottingham, a
una distancia de 10 millas inglesas.
Finalmente, el "Banner of Light", de Boston, en su número de 12
de agosto de 1905, nos informa que una americana, la Sra. Burton
Johnson, de Des Moines, conquistó recientemente el récord en ese género
de transmisión. Sentada en su cuarto del Hotel Victoria, recibió cuatro
veces mensajes telepáticos de Palo Alto (California), que queda a una
distancia de tres mil millas. Se trata, dice el diario, de hechos debidamente
comprobados, rigurosamente fiscalizados y que no dejan subsistir ninguna
duda.
La transmisión de los pensamientos y de las imágenes se opera,
dijimos, indistintamente, tanto durante el sueño, como en estado de
vigilia. Ya expusimos varios casos; serán encontrados otros, en gran
número, en las obras especializadas. Mencionemos, por ejemplo, el de un
médico llamado telepáticamente durante la noche, y el de Agnés Paquet,
citados por Myers 70 . Acrecentemos el caso de la Sra. Elgee, que, estando
en el Cairo, tuvo la visión de un amigo que, en aquel mismo momento, en
Inglaterra, pensaba en ella ardientemente. 71
69
Ver Bulletin de la Société de Poychoiogie Physiologique, I, pág. 24
70
Phanantasms of the Liv ing, 1, 267. Proceed ings, VII, páginas 32 y 35.
71
Ídem, II, 239.
80
LÉON DENIS
En los últimos días de su vida, mi madre me veía muchas veces
junto a sí, en Tours, aun cuando yo estuviese entonces muy lejos de allí,
en viaje por el oriente de Francia. Todos esos fenómenos pueden ser
explicados por la proyección de la voluntad del manifestante, que evoca en
el receptor la propia imagen del agente.
En los casos que van a seguir, veremos la personalidad psíquica, al
alma, separarse completamente del envoltorio corporal y aparecer en su
forma de fantasma. Al respecto abundan los testimonios.
Relatamos en otra obra 72 los resultados de las investigaciones de la
Sociedad de Pesquisas Psíquicas, de Londres. Permitieron ellos que se
recogiesen cerca de mil casos de apariciones, a distancia, de personas vivas,
apoyados por certificados de alto valor. Los testimonios fueron
consignados en varios volúmenes, en forma de autos. Están firmados por
hombres de ciencia pertenecientes a academias o diversos cuerpos
científicos. Entre esos nombres figuran los de Gladstone, Balfour, etc. Se
atribuye, generalmente, a esos fenómenos, carácter subjetivo; más, esa
opinión no resiste a un examen atento. Ciertas apariciones fueran vistas
sucesivamente, por varias personas, en los diferentes pisos de una casa;
otras impresionaran a animales, como perros, caballos, etc. En ciertos
casos, los fantasmas actúan sobre la materia, abren puertas, mueven
objetos, dejan indicios en el polvo que cubre los muebles; se oyen voces,
que dan informaciones a respecto de hechos ignorados, siendo más tarde
esas informaciones reconocidas como exactas.
Entre esos casos debemos incluir el de la Señora Hawkins, cuyo
fantasma fue visto simultáneamente por cuatro personas y del mismo
modo73 ; las visiones de Mac Alpine, de Carrol, Stevenson 74 ; la de un
marinero que, velando junto a un camarada moribundo, vio aparecer una
familia entera de fantasmas vestidos de luto 75 ; el caso de Clerk en que el
hermano moribundo apareció a una negra que nunca lo conociera. 76
En Francia, fueran recogidos numerosos hechos de la misma
naturaleza y publicados por los "Annales des Sciences Psychiques", del Dr.
Dariex y del Prof. Charles Richet y por Camille Flammarión, en su obra
"Lo Desconocido y los Problemas Psíquicos".
72
Ver Después de la Muerte, III parte; y En lo Invisible, cap. XI.
73
Phantasms of the living, II, 18.
74
Proceedlngs, X. 332, Phantasms, II, 96y 100.
75
Phantasms, II, 144.
76
Phantasms, II, 61.
81
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Vamos a citar un caso recientísimos. Los grandes diarios de
Londres, el "Daily Express", el "Evening News", el "Daily News", del 17
de mayo de 1905, el "Umpire", del 14 de mayo, etc., narran la aparición,
en plena sesión del Parlamento, en la Cámara de los Comunes, del
fantasma de un diputado, el Mayor Sir Carne Raschse, retenido en ese
momento en casa a causa de una indisposición. Otros tres diputados
atestan la realidad de la manifestación. Sir Gilbert Parker se expresa de la
siguiente manera 77 :
"Yo quería tomar parte en el debate, y se olvidaron de llamarme.
Cuando volvía a mi lugar, visto a Sir Came Raschse sentado cerca de su
lugar de costumbre. Como sabia que él había estado enfermo, le hice un
gesto amigable, diciéndole: "Estimo que esté mejor"; pero el no respondió
nada, lo que me causó admiración. La fisionomía de mi amigo estaba muy
pálida. Él estaba sentado, quieto, con la frente recostada en la mano; la
expresión de su rostro era impasible y dura. Pensé un instante en lo que
debía hacer. Cuando me volví hacia Sir Carne, el había desaparecido.
Inmediatamente fui en su busca, esperando encontrado en el vestíbulo;
más Raschse no estaba allá; nadie ahí lo viera...
El mismo Sir Came no dudaba de haber realmente aparecido en la
Cámara bajo la forma de su doble, a causa de la preocupación que tenia
de dar al Gobierno el apoyo de su voto."
En el "Daily News" del 17 de mayo de 1905, Sir Arthur Hayter
junta su testimonio al de Sir Gilbert Parker. Dice que el también no sólo
vio a Sir Carne Raschse, sino también llamó la atención de Sir Henry
Campbell Bannerman sobre su presencia en la Cámara.
La exteriorización o desdoblamiento del ser humano puede ser
provocado por la acción magnética. Se hicieran experiencias que tornan
imposible la duda. El paciente, adormecido, se desdobla y va a producir, a
la distancia, actos materiales.
78
Citamos el caso del magnetizado Lewis . En otras circunstancias
77
The Umpire del 14 de mayo de 19O5, reproducción hecha por los Annales des
Sciences Psychiques. Julio d e 1905.
78
Revue Scientifique du Spiritisme, febrero de 1905, Pág. 457.
82
LÉON DENIS
semejantes fue la aparición fotografiada. Aksakof, en su obra "Animismo y
Espiritismo", cita tres casos de esos; otros hechos análogos fueron
observados por el Capitán Volpi y por W. Stead, director del
"Borderland".
En el caso Istrati y Hasdeu - este último senador de Rumania - la
forma desdoblada del profesor Istrati impresionó placas fotográficas, de
noche, a una distancia de 50 kilómetros del lugar donde estaba su cuerpo
adormecido.
Así, la objetividad del alma, con su forma fluídica manifestándose
en puntos alejados de aquel donde el cuerpo se encuentra en descanso, está
demostrada de manera positiva y no puede ser negada seriamente.
Además, basta consultar la Historia para reconocer que el pasado
está lleno de hechos de ese género. Los fenómenos de bilocación de los vivos
son frecuentes en los anales religiosos. El pasado no es menos rico en
narraciones y testimonios respecto de los Espíritus de los muertos y esa
abundancia de afirmaciones, esa persistencia a través de los siglos son
suficientes para indicar que, en medio de las supersticiones y de los
errores, alguna cosa de realidad debe existir.
En efecto, la comunicación y la manifestación a distancia entre
Espíritus encarnados conducen, lógica y necesariamente, a la
comunicación posible entre Espíritus encarnados y desencarnados.
"Nosotros podemos", así como lo dice Myers 79 , "impresionarnos
recíprocamente a distancia y, si nuestros Espíritus encarnados pueden así
actuar, de manera independiente del organismo carnal, hay en eso una
presunción favorable a la existencia de otros Espíritus independientes de
los cuerpos y susceptibles de impresionarnos del mismo modo."
Los habitantes del Espacio han proporcionado muchas pruebas
experimentales de la ley de la comunión universal en la medida débil y
estrecha que en la Tierra ella puede ser verificada con rigor.
Debemos apuntar, entre otros hechos, la experiencia de la
Sociedad de Pesquisas, de Londres, a la cual el mundo sabio debe tantos
descubrimientos en el dominio psíquico, Estableció ella un sistema de
permutas de pensamientos entre los Estados Unidos e Inglaterra,
simplemente con la ayuda de dos médiums en trance, que servirían para
transmitir un mensaje de un Espíritu a otro Espíritu. El mensaje consistía
79
Myers - Ob ra citada, p ág. 25.
83
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
en cuatro palabras latinas y el latín era una lengua que los médiums no
conocían:
Esa experiencia fue hecha bajos la vigilancia y la fiscalización del
Prof. Hyslop, de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y se
tomaran todas las precauciones necesarias para ser evitados los fraudes. 80
Cuando se estudia, en sus diversos aspectos, el fenómeno de la
telepatía, la visión general que de ahí resulta aumenta poco a poco, y
somos llevados a reconocer en él un proceso de comunicación de alcance
incalculable. Al principio, se nos presentó ese fenómeno como una simple
transmisión, casi mecánica, de pensamientos e imágenes entre dos
cerebros; pero el fenómeno va a revestir las formas más variadas e
impresionantes. Después de los pensamientos vienen las proyecciones, a
distancia, de los fantasmas de los vivos, las de los moribundos y
finalmente, sin que ninguna solución de continuidad interrumpa el
encadenamiento de los hechos, las apariciones de los muertos, cuando el
vidente, en la mayor parte de los casos, ningún conocimiento tiene del
fallecimiento de las personas que aparecen. Hay ahí una serie continua de
manifestaciones, que se van graduando en sus efectos y concurren para
demostrar la indestructibilidad del alma.
La acción telepática no conoce límites; suprime todos los
obstáculos y une a los vivos de la Tierra a los vivos del Espacio, el mundo
visible a los mundos invisibles, el hombre a Dios; los une de la manera
más estrecha, más íntima.
Los medios de transmisión que ella nos revela constituyen la base
de las relaciones sociales entre los Espíritus, su modo usual de permuta de
ideas y sensaciones. El fenómeno que en la Tierra se llama telepatía no es
otra cosa sino el proceso de comunicación entre todos los seres pensantes
en la Vida Superior y la oración es una de sus formas más poderosas, una
de sus aplicaciones más elevadas y más puras. La telepatía es la
manifestación de una ley universal y eterna.
Todos los seres, todos los cuerpos permutan vibraciones. Los astros
ejercen influencia a través de las inmensidades siderales; del mismo modo,
las almas, que son sistemas de fuerzas y focos de pensamientos, se
impresionan recíprocamente y pueden comunicarse a todas las distancias
80
) Se puede leer la narración de ese hacho en Daily Tribune, de Chicago, 31 de
octubre d e 1904 y en los Proceedings de la S.P.R.
84
LÉON DENIS
81
.
La atracción se extiende a las almas como a los astros los atrae
hacia un centro común, Centro Eterno y Divino. Una doble relación se
establece. Sus aspiraciones suben hacia él en forma de invocaciones y
oraciones. Bajo la forma de gracias e inspiraciones, bajan los socorros.
Los grandes poetas, escritores, artistas, los sabios y los puros
conocen estos impulsos, estas inspiraciones súbitas, estos chispazos de
genio que iluminan el cerebro como un relámpago y parecen provenir de
un mundo superior, cuya grandeza embriagante reflejan belleza, o,
entonces, son visiones del alma. En un arrojo extático ella ve entreabrirse
ese mundo inaccesible, siente sus radiaciones, las esencias, las luces.
Todo eso nos demuestra que el alma es susceptible de ser
impresionada por medios diferentes de los órganos, que ella puede recoger
conocimientos que exceden las facultades humanas y provienen de una
causa espiritual. Gracias a esos destellos, a esos relámpagos, es que ella
entrevé, en la vibración universal, el pasado y el futuro; percibe la génesis
de las formas, formas de arte y pensamiento, de belleza y santidad, de la
cual perennemente derivan formas nuevas, en una variedad inagotable
como el manantial del que emanan.
Consideremos estas cosas bajo un punto de vista más directo;
veamos sus consecuencias en el medio terrestre. Ya por los hechos
telepáticos se acentúa la evolución humana. El hombre conquista nuevos
poderes psíquicos que le permitirán, un día, manifestar su pensamiento a
todas las distancias, sin intermediario material. Este progreso constituye
uno de los más magníficos estadios de la Humanidad para una vida más
intensa y libre. Podrá ser el preludio de la mayor revolución moral que se
haya realizado en nuestro Globo. Por este medio sería realmente vencido el
mal o considerablemente atenuado.
Cuando el hombre ya no tenga secretos, cuando se le pueda leer en
el cerebro los pensamientos, el no se atreverá más a pensar en el mal, y, por
consiguiente, a hacer el mal. Así, el alma humana se elevará siempre,
81
Sir William Crookes, en un discurso en la British Asociation en 1898, sobre la ley de
las vib raciones, declara que ella es la ley natural que rige "todas las comunicaciones
psíquicas". Parece que la telepatía hasta se extiende a los animales. Existen hech os que
indican una comunicación telepática entre hombres y animales. Ver, en los Annales des
Sciences Poychiques, agosto de 1905, págs. 459 y siguientes, el estudio muy
documentado de E. Bozzano, Perceptions Psychiques et les animaux.
85
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
subiendo por la escala del desarrollo infinito. Tiempos vendrán en que la
inteligencia ha de predominar cada vez más, desembarazándose de la
crisálida carnal, extendiendo, afirmando su dominio sobre la materia,
creando con sus esfuerzos medios nuevos y más amplios de percepción y
manifestación. Perfeccionándose, a su vez, los sentidos, verán ellos
ampliárseles el círculo de acción. El cerebro humano se tornará como un
templo misterioso, de vastas y profundas naves, llenas de armonías, voces y
perfumes, instrumento admirable al servicio de un Espíritu que se tornó
más sutil y poderoso.
Al mismo tiempo que la personalidad humana, alma y organismo,
la patria terrestre se transformará. Para que se opere la evolución del
medio es preciso que antes se efectúe la evolución del individuo. Es el
hombre que hace a la Humanidad, y la Humanidad, ante su acción
constante, transforma su morada. Hay equilibrio absoluto y relación
íntima entre lo moral y lo físico. El pensamiento y la voluntad son las
herramientas por excelencia, con la cual todo podemos transformar en
nosotros y alrededor nuestro. Tengamos solo pensamientos elevados y
puros y aspiremos a todo lo que es grande, noble y bello. Poco a poco
sentiremos regenerarse nuestro propio ser y con él, del mismo modo, todas
las camadas sociales, el Globo y la Humanidad!.
Y en nuestra ascensión, llegaremos a comprender y a practicar
mejor la comunión universal que une a todos los seres. Inconsciente en los
estados inferiores de la existencia, esa comunión se torna cada vez más
consciente a medida que el ser se eleva y recorre los grados innumerables
de la evolución, para llegar un día, al estado de espiritualidad en que cada
alma irradiando el brillo de las potencias adquiridas en los impulsos de su
amor, vive de la vida de todos y a todos se siente unida en la Obra Eterna
e Infinita.
86
LÉON DENIS
VII. – Manifestaciones después de la muerte
Acabamos de seguir al espíritu del hombre a través de las diferentes
fases del desprendimiento - sueño ordinario, sueño magnético,
sonambulismo, transmisión de pensamiento, telepatía en todas sus formas.
Vimos su sensibilidad y sus medios de percepción aumentar en razón del
aflojamiento de los lazos que lo prenden al cuerpo. Vamos ahora a verlo en
estado de libertad absoluta, o sea, después de la muerte, manifestándose al
mismo tiempo, física e intelectualmente, a sus amigos de la Tierra. No
hay solución de continuidad entre estos diferentes estados psíquicos. Ya
sea que estos fenómenos se den durante la vida material o después, son
idénticos en sus causas, en sus leyes y en sus efectos; se producen según
modos constantes.
Hay continuidad absoluta y graduación entre todos esos hechos,
desvaneciéndose así la noción de sobrenatural, que, por mucho tiempo, los
hizo sospechosos a la Ciencia. El antiguo adagio: "La Naturaleza no da
saltos" se verifica una vez más. La muerte no es un salto; es la separación y
no la disolución de los elementos que constituyen al hombre terrestre y el
paso del mundo visible al mundo invisible, cuya delimitación es
puramente arbitraría y debida simplemente a la imperfección de nuestros
sentidos. La vida de cada uno de nosotros en el Más Allá es la
prolongación natural y lógica de la vida actual, el desarrollo de la parte
invisible de nuestro ser. Hay concatenación en el dominio psíquico, como
en el dominio físico.
En los dos órdenes de apariciones, ya sea de los vivos
exteriorizados, o de los difuntos, es siempre, como vimos, la forma
fluídica, el vehículo del alma, reproducción o antes esbozo del cuerpo
físico, que se concretiza y se torna perceptible para los sensitivos. La
Ciencia, después de los trabajos de Becquerel, Curié, Le Bon, etc., se
familiariza día a día con los estados sutiles e invisibles de la materia, en una
palabra, con los fluidos utilizados por los Espíritus en sus manifestaciones
y que los espiritas bien conocemos. Gracias a los descubrimientos
recientes, la Ciencia se puso en contacto con un mundo de elementos, de
fuerzas, de potencias, cuya existencia ni siquiera imaginaba, y se mostró al
final la posibilidad de formas de existencia durante mucho tiempo
87
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
ignoradas.
Los sabios que estudiaran el fenómeno espírita, Sir W. Crookes, R.
Wallace, R. Dale Owen, Aksakof, O. Iwdge, Paul Gibier, Myers, etc.,
verificaron numerosos casos de apariciones de personas muertas. El
Espíritu Katie King, que, durante tres años, se materializó en casa de Sir
W. Crookes, miembro de la Academia Real de Londres, fue fotografiado el
26 de marzo de 1874, en presencia de un grupo de experimentadores. 82
Sucedió lo mismo con los Espíritus Abdullah y John King,
fotografiados por Aksakof. El académico R. Wallace y el Dr. Thompson
obtuvieran la fotografía espírita de sus respectivas madres, fallecidas hacía
muchos años. 83
Myers habla de 231 casos de apariciones de personas muertas. Cita
algunos sacados de los "Phantasms" 84 . Señalemos en ese número una
aparición anunciando una muerte inminente. 85
"Un cajero viajante, hombre muy positivo, tuvo cierta mañana la
visión de una hermana suya que falleciera hacia nueve años. Cuando contó
el hecho a la familia, fue oído con incredulidad y escepticismo; pero al
describir la visión, mencionó la existencia de un arañazo en su rostro. Esa
particularidad impresionó de tal manera a su madre, que cae desmayada.
Después que volvió en sí, contó que fuera ella la que, sin querer, hiciera
ese arañazo a su hija, en el momento en que la ponía en el cajón; y que
enseguida para disfrazarla, la cubriera con polvos, de modo que nadie en el
mundo estaba al tanto de esa particularidad. La señal que su hijo viera,
prueba la veracidad de la visión y ella vio en él al mismo tiempo el anuncio
de su muerte que, efectivamente, sobrevino algunas semanas después." 86
Deben ser citados igualmente los casos siguientes: El de un
mancebo que se comprometiera, si muriese primero, a aparecer a una
82
Ver W. Crookes - Rech erches sur le Phénoménes du Spiritisme.
83
Aksakof – Animismo y Espiritismo, Págs. 620 y 621.
84
Myers - La Personnalité Humaine, pág. 268.
85
Ídem, pág. 280.
86
Hay necesidad de hacer notar que el Espíritu qu iso aparecer con ese "arañazo" solo
para d ar, de esa manera, una p rueba de su identid ad. Lo mismo se d a en much os casos
que van a seguir, en los que E spíritus se mostraran con trajes o atributos qu e constituían
otros tantos elementos de convicción para los asistentes.
88
LÉON DENIS
doncella, sin causarle gran susto. Apareció efectivamente un año después a
la hermana de ella, en el momento en que iba a subir a un carruaje 87 ; el
caso del Sr. Town, cuya imagen fue vista por seis personas 88 ; el caso de la
Sra. de Fréville, que gustaba de frecuentar el cementerio y pasear alrededor
de la lapida del marido y ahí fue vista, siete u ocho horas después de su
fallecimiento, por un jardinero que por allí pasaba 89 ; el de un padre de
familia, fallecido en un viaje y que apareció a su hija con vestimenta
desconocida que, después de muerto, unos extraños le habían vestido. Le
habló de una cantidad de dinero que ella ignoraba estuviera en su poder.
La exactitud de esos dos casos fue reconocida posteriormente 90 ; el caso de
Edwin Russell, que se hizo visible a su maestro de capilla con la
preocupación de las obligaciones y compromisos contraídos durante la
vida 91 .
Finalmente, el caso de Robert Mackenzie. Cuando aun el patrón
ignoraba su muerte, se le apareció él para disculparse de una acusación de
suicidio que pesaba sobre él. Fue reconocida la falsedad de esa acusación,
por haber sido su muerte accidental. 92
En la memoria presentada al "Congrès International de
Psychologie" de París, en 1900, el Dr. Paul Gibier, director del Instituto
Pasteur de Nueva York, habla de las "materializaciones de fantasmas" 93
obtenidas por él en su propio laboratorio, en presencia de muchas señoras
de su familia y de la de los asistentes que habitualmente lo ayudaban en
sus trabajos de biología. Esas señoras tenían especialmente el encargo de
vigilar a la médium, Sra. Salmón, desvestirla antes de la sesión para
examinarle los vestidos, siempre negros, mientras que los fantasmas
aparecían de blanco. Por exceso de precaución, metían a la médium dentro
de una jaula metálica cerrada con candado y durante las sesiones el Dr.
Gibier no soltaba la llave.
Fue en esas condiciones que se producirán, a media-luz, numerosas
87
Proceedings, X, 284.
88
Ídem, X, 292.
89
Phantasms, 1, 212.
90
Proceedings, X, 283.
91
Proceedings, VIII, 214.
92
Proceedings, II, 95.
93
Ver Compte. rendu oficiel du IV Congrés de Psychologie, París, F. Alcan, febrero de
1901, reproducido in extenso por los Annales des Sciences Psychiques.
89
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
formas, talles diferentes, desde apariciones de niños hasta fantasmas de alta
estatura. La formación es gradual, se opera a la vista de los asistentes. Las
formas hablan, se mueven de un lugar a otro, aprietan las manos de los
experimentadores. "Interrogadas, dice Paul Gibier, declaran todas ser
entidades, personas que vivieron en la Tierra, Espíritus desencarnados,
cuya misión es mostrarnos la existencia de la otra vida."
La identidad de uno de esos Espíritus fue establecida con
precisión: la de una entidad llamada Blanche, pariente fallecido de dos
señoras que asistían a las sesiones, las cuales pudieron abrazarla repetidas
veces y conversar con ella en francés, lengua ignorada por la médium. En
el congreso espiritualista realizado en el mismo a 1640 en París, en la
sesión del 23 de setiembre, el Dr. Bayol, Senador de las Bocas del Ródano,
ex gobernador de Dahomey, exponía verbalmente los fenómenos de
aparición de la que fui testigo en Arles y Eyguières. El fantasma de Acella,
doncella romana, cuya tumba está en Arles, en el antiguo cementerio de
Aliscamps, se materializó al Punto de dejar una impresión de su rostro en
parafina hirviendo, tallada, como se producen habitualmente los moldes,
más en relieve, lo que sería imposible para cualquier ser vivo. Esas
experiencias, cercadas de todas las precauciones necesarias, se efectuaran en
la presencia de personajes tales como el prefecto de las Bocas del Rodano,
el poeta Mistral, un general de División, médicos, abogados, etc. 94
En un acta, con fecha 11 de febrero de 1904, publicada por la
"Revue des Études Psychiques", de París 95 , el Prof. Milési, de la
Universidad de Roma, "uno de los campeones más estimados de la novel
escuela psicológica italiana", conocido en Francia por sus conferencias en
la Sorbonne, sobre la obra de Auguste Comte, dio público testimonio de
la realidad de las materializaciones de Espíritus, entre otras la de su propia
hermana fallecida en Cremona hacia tres años.
Damos aquí un extracto de esa acta:
"Lo más maravilloso que hubo en esta sesión, fueran las
apariciones, que eran de naturaleza luminosa, que se producían a media
luz. Fueran en total nueve; todos los asistentes las vieron... Las tres
primeras fueron las que reprodujeron las facciones de la hermana del Prof.
94
Ver Compte rendu du congrés Spiritualiste International de 19O0, pág. 241 y
siguientes. Ley marie, editor.
95
Número de marzo de 1904.
90
LÉON DENIS
Milêsi, fallecida hacia tres años en Cremona, en el convento de las hijas del
Sacré-Coeur, a los 32 años de edad. Apareció sonriendo, con la rara
sonrisa que le era habitual. Del mismo modo el Sr. Squanquarillo vio una
aparición, en la cual reconoció a su madre. Fue la cuarta. Las cinco
restantes reproducían las facciones de los dos hijos del Sr. Castoni. Este
afirma haber sido abrazado por sus hijos, haber conversado con ellos varias
veces, haber recibido respuestas suyas y apretones de manos, los sintió
realmente, Se sentaron en sus rodillas." Firmaron J.B. Milési, P. Cartoni,
F. Simmons, J. Squanquarillo, etc.
En su artículo del "Fígaro" del 9 de octubre de 1905, intitulado:
"Par delà la Science", Ch. Richet, de la Academia de Medicina de París,
decía, a propósito de otros fenómenos del mismo orden: "El mundo
oculto existe. Aun corriendo el riesgo de ser tenido por mis
contemporáneos como insensato, creo que hay fantasmas."
El célebre Prof. Lombroso, de la Universidad de Turín, en el
número de junio de 1907 de la revista italiana "Arena", expone el
resultado de sus experiencias con Eusápia Paladino: fenómenos de
levitación, transportes de flores, etc., y acrecienta:
"El lector va a interpelarme con aire de compasión y preguntarme:
"¿No se dejó simplemente mofar por vulgares farsantes?" El hecho
indiscutible es que con Eusápia se tomaron las medidas de precaución más
absolutamente rigurosas contra la posibilidad de cualquier fraude, porque
se le ataban las manos y los pies, quedando unos y otros liados por un hilo
eléctrico que, al menor movimiento, ponía en acción una campanilla. El
médium Politi fue, en la Sociedad de Psicología de Milán, metido
desnudo, en un saco, y la Sra. d'Espérance quedo inmovilizada en una red
como un pez y no obstante, los fenómenos se produjeron.
Después de todo eso asistí todavía a sesiones en que Eusápia
Paladino en trance daba respuestas exactas y muy sensatas en lenguas que
ella no conocía, como, por ejemplo, el inglés. Juntando a esos hechos
personales todo lo que supe de las experiencias de Crookes con Home y
Katie King, de las del médium alemán que hacía a oscuras las más curiosas
Pinturas, adquirí la convicción de que los fenómenos espiritas se explican,
en su mayor parte, por fuerzas inherentes al médium, y también, por un
lado, por la intervención de seres supra terrestres, que disponen de fuerzas
de la que las propiedades del radium pueden dar una idea, por analogía.
91
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
... -Un día, después del transporte, sin contacto, de un objeto muy
pesado, Eusápia, en estado de trance, me dijo: ¿"Por qué pierdes el tiempo
en bagatelas?” Soy capaz de hacer que veas a tu madre; y es necesario que
pienses en eso con vehemencia." Impulsado por esa promesa, pasada
media hora de sesión, me vino el deseo intenso de verla cumplirse y la
mesa, levantándose con sus movimientos habituales y sucesivos, parecía
dar su anuencia a mi pensamiento íntimo. De repente, a media oscuridad,
la luz roja, vi salir de entre las cortinas una forma un tanto curvada, como
era la de mi madre, cubierta con un velo. Dio la vuelta a la mesa para
llegar hasta mí, murmurando palabras que muchos oyeran, y que por mi
media sordez no podía escuchar. Como bajo la influencia de una viva
emoción, yo le suplicaba que las repitiese, ella me dijo "!Cesar, fiol mío!"
Lo que, confieso, no era su costumbre, ya que, siendo de Veneciana, decía
mio fiol; después, apartando el velo, me dio un beso."
Lombroso, habla después, de las casas embrujadas y dice:
"Conviene acrecentar que los casos de casas en la que, durante
años, se reproducen apariciones o ruidos, concordando con la narración de
muertes trágicas y observadas sin la presencia de médiums, pleitean contra
la acción exclusiva de estos en favor de la acción de los finados." 96
En el Grupo de estudios que por mucho tiempo dirigí en Tours,
los médiums describían apariciones de difuntos visibles solo para ellos, es
verdad, pero que nunca les habían conocido, de los que nunca habían
visto ningún retrato, oído hacer ninguna descripción y que los asistentes
reconocían por sus indicaciones. A veces los Espíritus se materializan
hasta el punto de poder escribir, en la presencia de personas humanas y a
su vista, numerosos mensajes, que quedan como otras tantas pruebas de su
comunicación. Fue lo que se dio con la mujer del banquero Livermore,
cuya letra fue reconocida como idéntica a la que él poseía durante su
existencia terrestre 97 ; y muchas veces más, los Espíritus se incorporan en
el cuerpo de médiums adormecidos, hablan, escriben, gesticulan,
conversan con los asistentes y les dan pruebas ciertas de su identidad.
96
Recomendamos la lectura de la ob ra Hipnotismo y Mediumnidad, de Lombroso.
(Nota de la Editora.)
97
Ver Aksakof - Animismo y Espiritismo, p ágs. 620 y 631.
92
LÉON DENIS
En esos fenómenos, el médium abandona momentáneamente su
cuerpo; la sustitución es completa. El lenguaje, la actitud, la letra y los
gestos de la cara son los de un Espíritu extraño al organismo del que
dispone por algún tiempo.
Los casos de incorporación de la Sra. Piper, minuciosamente
observados, y comprobados por el Dr. Hodgson y por los Profs. Hyslop,
W. James, Newbold, O. Lodge y Myers, constituyen el conjunto de
pruebas más poderoso en favor de la sobrevivencia 98 . La personalidad de
G, Pelham se reveló "post mortem" a sus propios parientes, a su padre, a
su madre, a sus amigos de infancia, cerca de treinta veces, a tal punto que
no dejó ninguna duda en el espíritu de ellos acerca de la causa de esas
manifestaciones.
Sucedió lo mismo con el Prof. Hyslop, que, habiendo hecho al
Espíritu de su padre 205 preguntas sobre asuntos que el mismo ignoraba,
obtuvo 152 respuestas absolutamente exactas, 16 inexactas y 37 dudosas,
por no poder ser verificadas. Esas verificaciones fueron hechas en el curso
de numerosos viajes efectuados a lo largo de los Estados Unidos para
llegar a conocerse minuciosamente la historia de la familia Hyslop, antes
del nacimiento del profesor, historia a la que esas preguntas se referían.
Los "Annales des Sciences Psychiques" de París, julio de 1907,
recuerdan el siguiente hecho, que igualmente se produjo en América por el
año de 1860.
El gran juez Edmonds, presidente del Supremo Tribunal de
Justicia del Estado de Nueva York, presidente del Senado de los Estados
Unidos, tenía una hija, Laura, en la que surgió una mediumnidad con
fenómenos espontáneos, que se produjeran a su alrededor, y no tardaran
en despertar su curiosidad, de tal modo, que comenzó a frecuentar sesiones
espiritas. Fue entonces que se tornó "médium-parlante". Cuando en ella se
manifestaba otra personalidad, Laura hablaba a veces diferentes lenguas
que ignoraba.
Una noche, en que una docena de personas estaban reunidas en
casa del Sr. Edmonds, en Nueva York, el Sr. Green, artista neoyorquino,
vino acompañado por un hombre, que él presenta con el nombre do Sr.
Evangflides, de Grecia.
98
Ver el caso de Mrs. Piper. Proceedings, XIII, 284 y 285; XIV, 6 e 49, resumidos en mi
obra En lo Invisible, cap . XIX.
93
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
No tardo en manifestarse en la Señorita Laura una personalidad,
que dirigió la palabra en ingles, al visitante y le comunico un gran número
de hechos tendientes a probar que la personalidad era la de un amigo
fallecido en su casa, hacía muchos años, más de cuya existencia ninguna de
las personas presentes tenía conocimiento. De tiempo en tiempo la
doncella pronunciaba palabras y frases enteras en griego, lo que dio
oportunidad a que el Sr. Evangelides le preguntase si podía hablar en
griego. Él hablaba efectivamente con dificultad el inglés. La conversación
continúa en griego por parte de Evangelides y alternativamente en griego e
inglés por parte de la Sta. Laura. Hubo momentos en que Evangelides
parecía muy conmovido. Al día siguiente renovó su conversación con la
Srta. Laura, después explicó a los asistentes que la personalidad invisible,
que parecía manifestarse con la intervención de la médium, era la de uno
de sus amigos íntimos, fallecido en Grecia, hermano del patriota griego
Marc Bótzaris. Este amigo le informaba de la muerte de un hijo suyo, que
quedara en Grecia y que estaba bien de salud, en el momento en que su
padre partiera para América.
Evangelides volvió a tener contacto con el Sr. Edmonds varias
veces todavía y diez días después de su primera visita, él informo que
acababa de recibir una carta participándole la muerte de su hijo. Esa carta
debía estar en camino cuando se realizó la primera conversación del Sr.
Evangelides con la Srta. Laura.
"Estimaría, dice el juez Edmonds a este respecto, que me dijesen
como debo encarar este hecho. Negarlo es imposible; es demasiado
flagrante. También entonces podría negar que el Sol nos alumbra." Eso
paso en la presencia de ocho a diez personas, todas instruidas, inteligentes,
discretas y también capaces todas de hacer la distinción entre una ilusión y
un hecho real. 99
El Sr. Edmonds nos informa que su hija no había oído hasta
entonces ninguna palabra en griego moderno. Acrecienta que en otras
ocasiones llego a hablar más de trece lenguas diferentes, entre las cuales el
polaco y el indostano, cuando que, en su estado normal, apenas sabia
inglés y francés, este último aprendió en la escuela. Es preciso notar que el
99
Había, entre otras personas, Mr. Green, artista; el Sr. Allen, presidente del Banco de
Boston; dos empresarios de caminos de hierro de los Estados del Oeste; Miss Jennie
Keyer, sobrina del juez Edmonds, etc.
94
LÉON DENIS
Sr. J, W. Edmonds no es una personalidad cualquiera. Nunca pusieran en
duda la perfecta integridad de su carácter y de sus obras prueban su
luminosa inteligencia.
Fenómenos del mismo orden fueron muchas veces obtenidos en
Inglaterra. Citemos, una manifestación del célebre Prof. Sidgwick a través
del organismo de la Sra. Thompson, adormecida. Figura en los
"Proceedings". El Sr. Piddington, secretario de la Sociedad, testifica el
hecho, redacto un relato que fue leído en sesión del 7 de diciembre de
1903. Hizo circular de mano en mano, entre los asistentes, diferentes
escritos automáticos, en los cuales los amigos y parientes de Sidgwick, el
eminente psicólogo que fue el primer presidente de la Sociedad,
reconocieron su letra. Al menos una vez Sidgwick se habría esforzado por
hablar por la boca de la Sra. Thompson. El Señor Piddington describió esa
escena como la experiencia más realista e impresionante que se encuentra
en todo el curso de sus investigaciones. "No era, dice él, como si hubiese
sido Sidgwick; era el realmente, por lo que se podía juzgar." La
personalidad de Sidgwick hizo alusión, entre otras cosas, a un incidente
que se diera en una de las reuniones del Consejo de dirección de la
"Society", y del cual, se puede decir con certeza casi absoluta, que la Sra.
Thompson no podía tener conocimiento".
Una de las personas que asistían a la sesión, miembro del Consejo
de dirección, el Sr. Arthur Smith, se levantó para declarar que se
recordaba muy bien de aquella circunstancia. 100
Relataremos todavía un fenómeno de comunicación durante el
sueño, obtenido por el Sr. Chedo Mijatovitch, ministro plenipotenciario
de Serbia, en Londres, y reproducido por los "Annales des Sciences
Psychiques", de 1 y 16 de enero de 1910.
"A pedido de espiritas húngaros, para que se pusiese en relación
con un médium, a fin de elucidar un punto de Historia respecto a un
antiguo soberano serbio, muerto en 1350, se dirigió a la casa del Sr.
Vango, de quien mucho se hablaba en esa época y a quien nunca había
visto hasta entonces.
Adormecido, el médium anuncio la presencia del Espíritu de un
100
(98) Revue des Etudes Psychiques, París, Enero de 1904.
95
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
joven, ansioso por hacerse oír, y del que no se comprendía el lenguaje.
Mientras, acabo consiguiendo reproducir algunas palabras.
Ellas eran en serbio, siendo esta la traducción: "Te pido escribas a
mi madre Nathalie, diciéndole que imploro su perdón."
El Espíritu era el del rey Alexandre.
Chedo Mijatovitch no dudó, tanto más cuanto nuevas pruebas de
identidad luego se adjuntaran a la primera: el médium hizo la descripción
del difunto y este mostró su pesar por no haber seguido un consejo
confidencial que le había dado, dos años antes de ser asesinado, el
diplomático consultante."
En Francia, entre un cierto número de casos, señalaremos el del
abate Grimaud, director del asilo de sordo-mudos de Vauduse. A través de
los órganos de la Sra. Gallas, adormecida, recibió, del Espíritu Forcade,
fallecido hacia ocho años, un mensaje por el movimiento silencioso de los
labios, de acuerdo con un método especial para sordo-mudos, que ese
Espíritu inventara, comunicando al abate Grimaud, venerable eclesiástico,
que era el único de los asistentes que podía conocerlo. Poco tiempo hace
que publicamos el acta de esa notable sesión con las firmas de doce testigos
y certificado del abad Grimaud. 101
El Sr. Maxwell, abogado general en el Tribunal de Apelación de
Burdeos y doctor en Medicina, en su obra "Phénomènes Psychiques" 102
estudia el fenómeno de las incorporaciones, que observó en casa de la Sra.
Agullana, esposa de un estucador, y así se expresa.
"La personalidad más curiosa es la de un médico fallecido hace
cien años. Su lenguaje médico es arcaico. Da a las plantas los nombres
medicinales antiguos. Su diagnóstico es generalmente exacto; y la
descripción de los síntomas internos que el ve es bien propia a causar
admiración a un médico del siglo XX... Hace diez años que observo a mi
colega del Más Allá. No ha variado y presenta una continuidad lógica
sorprendente."
Yo mismo observé frecuentes veces ese fenómeno. Puede, como
expuse en otro lugar 103 , conversar por intermedio de diversos médiums,
101
Ver En lo Invisible, cap. XIX.
102
Phénoménes Psychiques, pág. 26.
103
(101) En lo Invisible, caps. VIII, XIX XX; Cristianismo y Espiritismo, cap. XI.
96
LÉON DENIS
con muchos parientes y amigos fallecidos, obtener indicaciones que esos
médiums no conocían y que, para mí, constituían otras tantas pruebas de
identidad. Si se llevasen en cuenta las dificultades que comporta la
comunicación de un Espíritu a oyentes humanos, a través de un
organismo y, particularmente, de un cerebro del que el no se apropió, al
que no dio flexibilidad mediante una larga experiencia; si se considerara
que, en razón de la diferencia de planos de existencia, no se podría exigir a
un desencarnado todas las pruebas que a un hombre material se pediría, es
preciso reconocer que el fenómeno de las incorporaciones es uno de los
que más ocurren para demostrar la espiritualidad y el principio de la
sobrevivencia.
No se trata, en estos hechos, de una simple influencia a distancia.
Hay un impulso al que el "sujeto" no puede resistir y que, la mayor parte
de las veces, se transforma en toma de posesión del organismo entero. Este
fenómeno es análogo al que verificamos en los casos de segunda
personalidad. En este, el "yo profundo” substituye al "yo" normal y toma
la dirección del cuerpo físico, con un fin de fiscalización y regeneración y
aquí es un Espíritu extraño el que desempeña este papel y sustituye a la
personalidad del médium adormecido.
Las palabras posesión o pose, de las que acabamos de servirnos,
fueron muchas veces tomadas en un sentido lamentable.
Atribuirse en el pasado a los hechos que ellas designaban un
carácter diabólico y terrorífico, como muy bien dijo Myers 104 : "El diablo
no es criatura desconocida por la Ciencia. En estos fenómenos no
encontramos solamente en la presencia de Espíritus que fueran otros
hombres semejantes a nosotros y que están siempre animados de los
mismos motivos que nos inspiran."
Al respecto Myers hace una pregunta: "¿Es la posesión algunas
veces absoluta?"... y responde en estos términos: "La teoría que dice que
ninguna de las corrientes conocidas de la personalidad humana agota toda
su conciencia y que ninguna de sus manifestaciones conocidas expresa
toda la potencialidad de su ser, puede igualmente aplicarse a los hombres
104
Myers - La Peroonnalité Humaine, Pág. 369.
97
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
105
desencarnados."
Con eso abordaríamos el punto central del problema de la vida
humana, el resorte secreto, la acción íntima y misteriosa del Espíritu sobre
un cerebro, ya sea sobre el suyo, ya sea, en los casos de que nos ocupamos,
sobre un cerebro extraño.
Considerada bajo este aspecto, la cuestión toma importancia
capital en Psicología. Myers acrecienta 106 :
"Con la ayuda de estos estudios, las comunicaciones cada vez se
tornaran más fáciles, completas, coherentes, y alcanzaran un nivel más
elevado de conciencia unitaria. Grandes y numerosas deben haber sido las
dificultades; y no pudo ser de otro modo cuando se trata de reconciliar el
espíritu con la materia y de abrir al hombre, del planeta donde está
encarcelado, una abertura hacia el mundo espiritual...
Así como, por la clarividencia migratoria (Myers llama así a la
clarividencia de los sonámbulos), el Espíritu muda de centro de
percepción, en medio de las escenas del mundo material, así también hay
transmisiones espontáneas del centro de percepción hacia las regiones del
mundo espiritual. La concepción del éxtasis, en su sentido más literal y
sublime, resulta así, sin esfuerzo, casi insensiblemente, de una serie de
pruebas modernas.
En todas las épocas se ha concebido al Espíritu como susceptible
de dejar el cuerpo o, si no lo deja, de extender considerablemente su
campo de percepción, haciendo nacer un estado que se parece al éxtasis.
Todas las formas conocidas de éxtasis concuerdan en este punto y se basan
en un hecho real."
Se ve que, gracias a experiencias, a observaciones, a testimonios mil
veces repetidos, la existencia y la sobrevivencia del alma salen de ahora en
adelante del dominio de la hipótesis o de la simple concepción metafísica,
para convertirse en realidad viva, en hecho rigurosamente constatado. Lo
sobrenatural llegó al fin de sus días; el milagro ya no pasa de una palabra.
Todos los terrores, todas las supersticiones que la idea de la muerte sugería
a los hombres se deshacen en el aire. Se dilata nuestra concepción de la
Vida Universal y de la Obra Divina y, al mismo tiempo, nuestra confianza
105
Myers – La Personnalité Hunaine, pág, 297.
106
Ídem.
98
LÉON DENIS
en el futuro se fortifica. Vemos en las formas alternadas de la existencia
carnal y fluídica el progreso del ser, el desarrollo de la personalidad
prosiguiendo y una Ley Suprema presidiendo la evolución de las almas a
través del Tiempo y del Espacio.
99
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
VIII. - Estados Vibratorios del alma. La Memoria
La vida es una vibración inmensa que llena el Universo y cuyo
foco está en Dios. Cada alma, centella despegada del Foco Divino, se
torna, a su vez, un foco de vibraciones que han de variar, aumentar de
amplitud e intensidad, consonante al grado de elevación del ser. Este
hecho puede ser verificado experimentalmente. 107
Toda alma tiene, pues, su vibración particular y diferente. Su
movimiento propio, su ritmo, y la representación exacta de su poder
dinámico, de su valor intelectual, de su elevación moral.
Toda la belleza, toda la grandeza del Universo vivo se resume en la
ley de las vibraciones armónicas. Las almas que vibran unísonas se
reconocen y se llaman a través del espacio. ¡De ahí las atracciones, las
simpatías, la amistad, el amor!. Los artistas, los sensitivos, los seres
delicadamente armonizados conocen esa ley y sienten sus efectos. El alma
superior es una vibración en posesión de todas sus armonías.
La entidad psíquica penetra con sus vibraciones todo su organismo
fluídico, ese periespíritu que es su imagen y semejanza, la reproducción
exacta de su armonía personal y de su luz; más, llega la encarnación y esas
vibraciones van a reducirse, amortiguarse bajo el envoltorio carnal. El foco
interior ya no podrá proyectar hacia el exterior sino una radiación
enflaquecida, intermitente. Entre tanto, en el sueño, en el sonambulismo,
en el éxtasis siempre que el alma se abre una salida a través del envoltorio
de materia que la oprime y engrilla, se restablece inmediatamente la
corriente vibratoria y el foco vuelve a adquirir toda su actividad. El
Espíritu se encuentra nuevamente en su estado anterior de poder y
libertad. Todo lo que en el dormía despierta. Sus numerosas vidas se
reconstituyen, no sólo con los tesoros de su pensamiento, con los
recuerdos y adquisiciones, más también con todas las sensaciones, alegrías
y dolores registrados en su organismo fluídico. Es esta la razón por la que,
en el trance, el alma, vibrando los recuerdos del pasado, afirma sus
existencias anteriores y reata la cadena misteriosa de sus transmigraciones.
107
Los d octores Baraduc y Joire construyeron aparatos registradores que permiten medir
la fuerza radiante que se escapa de cad a persona humana y varía según el estado psíqu ico
del “sujet”.
100
LÉON DENIS
Las menores particularidades de nuestra vida se registran en
nosotros y dejan trazos indelebles. Pensamientos, deseos, pasiones, actos
buenos o malos, todo se fija, todo se grava en nosotros. Durante el curso
normal de la vida, esos recuerdos se acumulan en camadas sucesivas y las
más recientes acaban por borrar aparentemente a las más antiguas. Parece
que olvidamos aquellos mil pormenores de nuestra existencia disipada.
Basta, sin embargo, evocar, en las experiencias hipnóticas, los tiempos
pasados y volver, por la voluntad, a colocar al "sujeto" en una época
anterior de su vida, en la juventud o en la infancia, para que esos recuerdos
reaparezcan en masa. El "sujeto" revive su pasado, no sólo con el estado
del alma y asociación de ideas que le eran peculiares en esa época, ideas a
veces bien diferentes de las que él tiene actualmente, con sus gustos,
hábitos, lenguaje, y también reconstituyendo automáticamente toda la
serie de los fenómenos físicos contemporáneos de aquella época. Eso nos
lleva a reconocer que hay íntima correlación entre la individualidad
psíquica y el estado orgánico.
Cada estado mental está asociado a un estado fisiológico. La
evocación de uno en la memoria de los "sujetos" trae inmediatamente la
reaparición del otro. 108
Dadas las fluctuaciones constantes y la renovación integral del
cuerpo físico en algunos años, ese fenómeno sería incomprensible sin la
intervención del periespíritu, que guarda en sí, gravadas en su substancia,
todas las impresiones de otra. Es él el que da al alma la suma total de sus
estados conscientes, aun después de la destrucción de la memoria cerebral.
Así lo demuestran los Espíritus en sus comunicaciones, visto que
conservan en el Espacio hasta los menores recuerdos de su existencia
terrestre.
Ese registro automático parece efectuarse en forma de
agrupaciones o zonas, dentro de nosotros, zonas que corresponden a otros
tantos períodos de nuestra vida, de manera que, si la voluntad, por medio
de la autosugestión o de la sugestión extraña, lo que es la misma cosa,
puesto que, como vimos, la sugestión, para ser eficaz, debe ser aceptada
por el paciente y transformarse en autosugestión, si la voluntad, decimos,
hace revivir un recuerdo perteneciente a un período cualquiera de nuestro
pasado, todos los hechos de conciencia que tienen conexión con ese
108
Esta ley es reconocid a en psicología con el nombre de Paralelismo Psico-Físico,
Wundt, en sus Lécons sur I'Ame (2ª edición, Leipzig, l892), ya decía: "A cada hecho
psíquico corresponde un hecho físico cu alqu iera."
101
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
mismo período se desarrollan inmediatamente en una concatenación
metódica. G. Delanne comparó esos estados vibratorios con las camadas
concéntricas observadas en a sección de un árbol y que permiten calcular
el número de años.
Eso tornaría comprensibles las variaciones de la personalidad de
que hablamos. Para observadores superficiales, esos fenómenos se explican
por la disociación de la conciencia. Estudiados de cerca y analizados,
representan, por el contrario, aspectos de una conciencia única,
correspondientes a otras tantas fases de una misma existencia. Esos
aspectos se revelan siempre que el sueño sea bastante profundo y el
desprendimiento periespiritual suficiente.
Las experiencias de los mismos materialistas hacen sobresalir la
evidencia de esa ley. Es así, por ejemplo, que M. Pierre Janet, cuando hace
volver a su sujeto Rosa a dos años antes en el curso de su vida actual, ve
reproducirse en ella todos los sintamos del estado de gravidez en que
estaba en aquella época. (P. Janet, Profesor de psicología en la Sorbonne,
L'Automatiome Poychologique, pág. 160.) Ver también los casos
señalados por los doctores Bourru y Burot, Changements de la
Personnalité, pág., 152; por el Dr. Sollier, Des Hallucinations
Autoscopiques (Bulletin de l'nstitut Poychique, 1902, págs. 30 y sigs.) y
los relatados por el Dr. Pitre, decano de la Facultad de Medicina de
Bordéus, en su libro Le Somnambulisme et l'Hystérie.
Si se ha podido creer en mudanzas de personalidad, es porque los
estados transitorios, intermediarios, faltan o se borran.
El desprendimiento, dijimos antes, es facilitado por la acción
magnética. Los pases hechos en un sensitivo relajan poco a poco y desatan
los lazos que unen el Espíritu al cuerpo. El alma y su forma etérea salen del
yugo material y esta salida constituye el fenómeno del sueño. Cuanto más
profunda sea la hipnosis, tanto más el alma se separa y se aleja y recobra la
plenitud de sus vibraciones. La vida activa se concentra en el periespíritu,
mientras la vida física está suspendida.
La sugestión aumenta también el ritmo vibratorio del alma. Cada
idea contiene lo que los psicólogos llaman la tendencia para la acción y
esta tendencia se transforma en acto por la sugestión. Esta, en efecto, no es
más que un modo de la voluntad. Llevada a la más alta intensidad, se
vuelve fuerza motriz, palanca que levanta y pone en movimiento las
potencias vitales adormecidas, los sentidos psíquicos y las facultades
102
LÉON DENIS
transcendentales.
Se ve entonces producirse los fenómenos de la clarividencia, de la
lucidez, del despertar de la memoria. Para esas manifestaciones volverse
posibles, el periespíritu debe ser previamente impresionado por una
perturbación vibratoria determinada por la sugestión.
Esa perturbación, acelerando el movimiento rítmico, tiene por
razón restablecer la relación entre la conciencia cerebral y la conciencia
profunda, relación que está interrumpida en el estado normal durante la
vida física. Entonces las imágenes y las reminiscencias almacenadas en el
periespíritu pueden reanimarse y tornarse nuevamente conscientes; y al
despertar, la relación cesa luego, el velo vuelve a caer, los recuerdos lejanos
se borran poco a poco y tornan a entrar en la penumbra.
La sugestión es, pues, el proceso que se debe emplear,
preferentemente, en esas experiencias. Para reconducir a los "sujetos" a
una época determinada de su pasado son ellos adormecidos por medio de
pases longitudinales, después se les sugiere que tienen tal o cual edad. Así,
se hace que remonten a todos los períodos de su existencia; se pueden
obtener "facsímiles" de su letra, que varían según las épocas y son siempre
concordantes, cuando se trata de las mismas épocas evocadas en el curso de
diferentes sesiones. Por medio de pases transversales se hace que vuelvan
después al punto actual, volviendo a pasar por las mismas fases.
Se puede también - y nosotros así lo hemos hecho - designar al
"sujeto" una fecha determinada de su pasado, aun el más remoto, y
hacerlo renacer en él. Si el "Sujeto" es muy sensible, se ve entonces
desarrollarse escenas de cautivante interés con pormenores sobre el medio
evocado y los personajes que en el viven, pormenores que son a veces
susceptibles de verificación. Se ha podido reconocer, dice el Coronel de
Rochas, que los recuerdos así avivados eran exactos y que los "sujetos"
tomaban sucesivamente las personalidades correspondientes a su edad." 109
.
Continuamos tratando de esos fenómenos, cuyo análisis proyecta
una luz viva sobre el misterio del ser. Todos los variados aspectos de la
memoria, su extinción en la vida normal, su despertar en el transe y en la
exteriorización, todo se explica por la diferencia de los movimientos
vibratorios que unen al alma y su cuerpo psíquico al cerebro material. A
109
Annales des Sciences Psychiques, Julio de 1905, página 350.
103
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
cada mudanza de estado las vibraciones varían de intensidad, haciéndose
más rápidas, a medida que el alma se desprende del cuerpo las sensaciones
son registradas en el estado normal, con un mínimo de fuerza y duración;
más la memoria total subsiste en el fondo del ser.
Por poco que los lazos materiales se aflojen y el alma sea restituida
a sí misma, ella vuelve a encontrarse, con su estado vibratorio superior, la
conciencia de todos los aspectos de su vida, de todas las formas físicas o
psíquicas de su existencia integral. Es, como vimos, lo que se puede
verificar y reproducir artificialmente en estado hipnótico. Para orientarnos
bien en el laberinto de esos fenómenos es preciso no olvidar que ese estado
comporta muchos grados. A cada uno de esos grados se vincula una de las
formas de la conciencia y de la personalidad; a cada fase del sueño
corresponde un estado particular de la memoria; el sueño más profundo
hace surgir la memoria más extensa. Esta se restringe cada vez más, a
medida que el alma se reintegra a su envoltorio. Al estado de vigilia o
despierto corresponde la memoria más restricta, más pobre.
El fenómeno de la reconstitución artificial del pasado nos hace
comprender lo que pasa después de la muerte, cuando el alma, libre del
cuerpo terrestre, vuelve a encontrarse en presencia de su memoria
aumentada, memoria-conciencia, memoria implacable que conserva la
impresión de todas sus faltas y se vuelve su juez y, a veces, en su verdugo; y
al mismo tiempo, su "yo" fragmentado en distintas camadas, durante la
vida de este mundo, se reconstituye en su síntesis superior y en su
magnífica unidad. Toda la experiencia adquirida en el correr de los
siglos, todas las riquezas espirituales, frutos de la evolución, muchas veces
latentes o, por lo menos, amortecidas, apocadas en esta existencia,
reaparecen con su brillo y frescura para servir de base a nuevas
adquisiciones. Nada se pierde. En las camadas profundas del ser, se ven los
desfallecimientos y las caídas, se proclaman también los lentos, los penosos
esfuerzos acumulados en el correr de las edades para constituir esa
personalidad, que irá siempre creciendo, siempre más rica y más bella, en
la feliz expansión de sus facultades adquiridas, de sus cualidades, de sus
virtudes.
104
LÉON DENIS
IX. – Evolución y finalidad del alma
El alma, dijimos, viene de Dios; es en nosotros, el principio de la
inteligencia y de la vida. Esencia misteriosa, escapa al análisis, como todo
cuanto dimana del Absoluto. Creada por amor, creada para amar, tan
insignificante que puede ser encerrada en una forma cobarde y frágil, tan
grande que, con un impulso de su pensamiento, abarca el Infinito, el alma
es una partícula de la esencia divina proyectada al mundo material.
Desde la hora en que cayó en la materia, ¿cuál fue el camino que
siguió para remontar hasta el punto actual de su carrera? Precisó pasar por
vías oscuras, revestir formas, animar organismos que dejaba al salir de cada
existencia, como se hace con un vestuario inútil. Todos estos cuerpos de
carne perecieron, el soplo de los destinos les dispersó las cenizas, más el
alma persiste y permanece en su perpetuidad, prosigue su marcha
ascendente, recorre las innumerables estaciones de su viaje y se dirige hacia
un fin grande y apetecible, un fin que es la perfección.
El alma contiene en estado virtual, todos los gérmenes de su
desarrollo futuro. Está destinada a conocer, adquirir y poseer todo.
¿Cómo, pues, podría ella conseguir todo eso en una única existencia? ¡La
vida es corta y lejos está la perfección! ¿Podría el alma, en una vida única,
desarrollar su entendimiento, iluminar la razón, fortificar la conciencia,
asimilar todos los elementos de la sabiduría, de la santidad, del genio?
Para realizar sus fines, tiene que recorrer, en el tiempo y el espacio, un
campo sin límites. Es pasando por innúmeras transformaciones, al final de
millares de siglos, que el mineral grosero se convierte en diamante puro,
refractando mil destellos resplandecientes.
Sucede lo mismo con el alma humana.
El objetivo de la evolución, la razón de ser de la vida no es la
felicidad terrestre, como muchos erróneamente creen, y sí el
perfeccionamiento de cada uno de nosotros, y ese perfeccionamiento
debemos realizarlo por medio del trabajo, del esfuerzo, de todas las
alternativas de la alegría y del dolor, hasta que nos hayamos desarrollado
completamente y elevado al estado celeste. Si hay en la Tierra menos
alegría que sufrimiento, es que este es el instrumento por excelencia de la
educación y del progreso, un estimulante para el ser, que, sin él, quedaría
105
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
retardado en las vías de la sensualidad. El dolor, físico y moral, forma
nuestra experiencia. La sabiduría es el premio.
Poco a poco el alma se eleva y, conforme va subiendo, en ella se va
acumulando una suma siempre creciente de saber y virtud; se siente más
estrechamente unida a sus semejantes; se comunica más íntimamente con
su medio social y planetario. Elevándose cada vez más, no tarda en unirse
por lazos pujantes a las sociedades del Espacio y después al Ser Universal.
Así, la vida del ser consciente es una vida de solidaridad y libertad.
Libre dentro de los límites que le señalan las leyes eternas, se constituye en
arquitecto de su destino. Su adelantamiento es obra suya. Ninguna
fatalidad lo oprime, salvo la de sus propios actos, cuyas consecuencias
recaen en él; y no puede desarrollarse y medrar sino en la vida colectiva
con el recurso de cada uno y en provecho de todos. Cuanto más sube,
tanto más se siente vivir y sufrir en todos y por todos. En la necesidad de
elevarse a sí mismo, atrae a sí, para hacerlos llegar al estado espiritual, a
todos los seres humanos que pueblan los mundos donde viviera. Quiere
hacer por ellos lo que por él hicieran sus hermanos más viejos, los grandes
Espíritus que lo guiaran en su marcha.
La Ley de justicia requiere que, a su vez, sean emancipadas,
liberadas de la vida inferior todas las almas. Todo ser que llega a la
plenitud de la conciencia debe trabajar para preparar para sus hermanos
una vida soportable, un estado social que sólo comporte la suma de males
inevitables. Esos males, necesarios al funcionamiento de la ley de
educación general, nunca dejaran de existir en nuestro mundo,
representan una de las condiciones de la vida terrestre. La materia es el
obstáculo útil; provoca el esfuerzo y desarrolla la voluntad; contribuye para
la ascensión de los seres, imponiéndoles necesidades que los obligan a
trabajar. ¿Cómo, sin el dolor, habríamos de conocer la alegría; sin la
sombra, apreciar la luz; sin la privación, saborear el bien adquirido, la
satisfacción alcanzada? Aquí esta la razón del por qué encontramos
dificultades de toda suerte en nosotros y a nuestro alrededor.
Grandioso es el espectáculo de la lucha del espíritu contra la
materia, lucha para la conquista del Globo, lucha contra los elementos, los
flagelos, contra la miseria, el dolor y la muerte. Por todas partes la materia
se opone a la manifestación del pensamiento. En el dominio del Arte, es
la piedra que resiste al cincel del escultor; en la Ciencia, es lo inapreciable,
lo infinitamente pequeño que se hurta a la observación; en el orden social
como en el orden privado, son los obstáculos sin número, las necesidades,
106
LÉON DENIS
las epidemias, las catástrofes.
No obstante, ante las potencias ciegas que lo oprimen y lo
amenazan de todos lados, el hombre, ser frágil se irguió. Por único recurso
tiene apenas la voluntad y con ese único recurso, ha continuado, sin
treguas ni piedad, a través de los tiempos, la áspera lucha; después, un día,
por la voluntad humana, fue vencida, subyugada la formidable potencia.
El hombre quiso y la materia se sometió. Ante su gesto, los elementos
enemigos, el agua y el fuego se unieron rugiendo y han trabajado para él.
Es la ley del esfuerzo, ley suprema, por la cual el ser se afirma,
triunfa y se desarrolla; es la magnífica epopeya de la Historia, la lucha
exterior que llena el mundo. La lucha inferior no es menos conmovedora.
Cada vez que renace, tendrá el Espíritu que acomodar, de adecuar el
nuevo envoltorio material que le va a servir de morada y hacer de él un
instrumento capaz de traducir, de expresar las concepciones de su genio.
Demasiadas veces, sin embargo, el instrumento resiste y el pensamiento,
desanimado, se retrae, impotente para reducir, para levantar el pesado
fardo que lo sofoca y aniquila. Entre tanto, por el esfuerzo acumulado, por
la persistencia de los pensamientos y de los deseos, a pesar de las
decepciones, de las derrotas, a través de las existencias renovadas, el alma
consigue desarrollar sus elevadas facultades.
Hay en nosotros una sorda aspiración, una íntima energía
misteriosa que nos encamina hacia las alturas, que nos hace tender hacia
destinos cada vez más elevados, que nos impele hacia lo Bello y para el
Bien. Es la ley del progreso, la evolución eterna, que guía a la Humanidad
a través de las edades y aguijonea a cada uno de nosotros, porque en la
Humanidad son las mismas almas, que, de siglo en siglo, vuelven para
proseguir, con la ayuda de nuevos cuerpos, preparándose para mundos
mejores, en su obra de perfeccionamiento. La historia de un alma no
difiere de la historia de la Humanidad; sólo la escala difiere: la escala de las
proporciones.
El Espíritu moldea la materia, le comunica la vida y la belleza. Es
por eso que la evolución es, por excelencia, una ley de estética. Las formas
adquiridas son el punto de partida de formas más bellas. Todo se liga. La
víspera prepara el día siguiente; el pasado genera el futuro. La obra
humana, reflejo de la obra divina, se expande en formas cada vez más
perfectas.
La ley del progreso no se aplica solamente al hombre; es universal.
107
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Hay en todos los reinos de la Naturaleza, una evolución que fue
reconocida por los pensadores de todos los tiempos. Desde la célula verde,
desde el embrión errante, boyando a flor de las aguas, la cadena de las
especies se ha desarrollado a través de series variadas, hasta nosotros. 110
Cada eslabón de esa cadena representa una forma de la existencia
que conduce a una forma superior, a un organismo más rico, más bien
adaptado a las necesidades, a las manifestaciones crecientes de la vida; y en
la escala de la evolución, el pensamiento, la conciencia y la libertad sólo
aparecen pasados muchos grados. En la planta, la inteligencia dormita; en
el animal, sueña; sólo en el hombre despierta, se conoce, se posee y se
vuelve consciente; a partir de ahí, el progreso, de alguna suerte fatal en las
formas inferiores de la Naturaleza, sólo se puede realizar por el acuerdo de
la voluntad humana con las leyes Eternas.
Es por el acuerdo, por la unión de la razón humana con la razón
divina que se edifican las obras preparatorias del reino de Dios, o sea, del
reino de la Sabiduría, de la Justicia, de la Bondad, de lo que todo ser
racional y consciente tiene en sí la intuición.
Así, el estudio de las leyes de la evolución, en vez de anular la
espiritualidad del hombre, viene, al contrario, a darle una nueva sanción;
nos enseña como el cuerpo del hombre puede derivar de una forma
inferior por la selección natural, y nos muestra también que poseemos
facultades intelectuales y morales de origen diferente y este origen lo
encontramos en el Universo invisible, en el mundo sublime del Espíritu.
La teoría de la evolución debe ser completada por la de la
Percusión, o sea, por la acción de las potencias invisibles, que activa y
dirige esta lenta y prodigiosa marcha ascensional de la Vida del Globo. El
mundo oculto interviene, en ciertas épocas, en el desarrollo físico de la
Humanidad, como interviene en el dominio intelectual y moral, por la
revelación mediúmnica. Cuando una raza que llegó al apogeo es seguida
por una nueva raza, es racional creer que una familia superior de almas
encarna entre los representantes de la raza exhausta para hacerla subir un
escalón, renovándola y moldeándola a su imagen. Es el eterno himeneo
entre el cielo y la Tierra, la infinita penetración de la materia por el
espíritu, a efusión creciente de la vida psíquica en la forma en evolución.
110
Los seres monocelulares se encuentran aun hoy por billones, en cada organismo
humano. No fue de una única célula que salió la serie de las especies; fue antes la
multitud de las células que se agruparon para formar seres más perfectos y, de escalón en
escalón, convergir hacia la unidad .
108
LÉON DENIS
La aparición de los hombres en la escala de los seres puede
explicarse así. El hombre, nos demuestra la embriogenia, es la síntesis de
todas las formas vivas que lo precedieran, el último eslabón de la larga
cadena de vidas inferiores que se extiende a través de los tiempos. Eso es
apenas el aspecto exterior del problema del origen, mientras que amplio e
imponente es el aspecto interior. Así como cada nacimiento se explica por
la bajada a la carne de un alma que viene del Espacio, así también la
primera aparición del hombre en el Planeta debe ser atribuida a una
intervención de las Potencias invisibles que generan la vida. La esencia
psíquica viene a comunicar a las formas animales evolucionadas el soplo de
una nueva vida; va a crear, para la manifestación de la inteligencia, un
órgano hasta entonces desconocido – la palabra. Elemento poderoso de
toda la vida social, el verbo aparecerá y al mismo tiempo, el alma
encarnada conservará, mediante su envoltorio fluídico, la posibilidad de
entrar en relación con el medio de donde salió. 111
La evolución de los mundos y de las almas es regida por la
Voluntad Divina, que penetra y dirige toda la Naturaleza, la evolución
física es una simple preparación para la evolución psíquica y la ascensión
de las almas prosigue mucho más allá de la cadena de los mundos
materiales.
Lo que impera en las bajas regiones de la vida es la lucha ardiente,
el combate sin tregua de todos contra todos, la guerra perpetua en la que
cada ser hace el esfuerzo para conquistar un lugar bajo el Sol, casi siempre
en detrimento de los otros. Esa pelea furiosa arrastra y diezma a todos los
seres inferiores en sus remolinos.
Nuestro Globo es como una arena donde se traban batallas
111
Cualquiera que sea la teoría a la que se dé preferencia en esas materias, adóptense las
de Darw in, de Spencer o de Haeckel, no es posible creer que la Naturaleza, que Dios
apenas tenga un sólo y único medio de producir y desarrollar la vida. El cerebro humano
es limitado; las posibilidades d e la vida son infinitas. Los pobres teóricos, que quieren
enclaustrar tod a la ciencia biológica dentro d e los estrechos límites de un sistema,
haciénd onos siemp re record ar al niño de la leyenda, que quería meter toda el agu a del
océano en un hoy o hecho en la arena de la playa.
El profesor Ch . Richet directamente declaro en su respuesta a Sully-Prudhomme: "Las
teorías de la selección son insuficientes." Y nosotros acrecentaremos: "Si hay unidad de
planos, debe haber diversidad en los medios de ejecución. Dios es el gran artista que, de
los contrastes sabe hacer resultar la armonía. Parece que hay en el Universo dos inmensas
corrientes de vida. Una bajo el abismo por la animalidad; la otra baja de las altu ras
divinas, Van ambas al encu entro una de la otra para unirse y confundirse y mutuamente
atraerse, ¿No es ese el significado que tiene la escalera del sueño de Jacob?"
109
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
112
incesantes.
La Naturaleza renueva continuamente esos ejércitos de
combatientes. En su prodigiosa fecundidad, genera nuevos seres; y luego
la muerte siega en sus filas cerradas. Esa lucha, horrenda a primera vista, es
necesaria para el desarrollo del principio de vida, dura hasta el día en que
un rayo de inteligencia viene a iluminar las conciencias adormecidas. Es en
la lucha que la voluntad se perfecciona y afirma; es del dolor que nace la
sensibilidad.
La evolución material, la destrucción de los organismos es
temporal; representa la fase primaria de la epopeya de la vida. Las
realidades imperecibles están en el Espíritu; sólo él sobrevive a esos
conflictos. Todos esos envoltorios efímeros no son más que vestidos que
vienen a ajustarse a su forma fluídica permanente. Los cubre con vestidos
para representar los numerosos actos del drama de la evolución en el vasto
palco del Universo.
Emerger grado a grado del abismo de la vida para tornarse
Espíritu, genio superior y esto por sus propios méritos y esfuerzos,
conquistar el futuro hora a hora, ir liberándose día a día un poco más de la
ganga de las pasiones, liberarse de las sugestiones del egoísmo, de la pereza,
del desanimo, rescatarse poco a poco de sus flaquezas, de su ignorancia,
ayudando a sus semejantes a rescatarse a su vez, arrastrando todo el
medio humano hacia un estado superior, tal es el papel distribuido a
cada alma.
Para desempeñarlo, tiene ella a su disposición toda la serie de
innumerables existencias en la escala magnífica de los mundos.
Todo lo que viene de la materia es inestable; todo pasa, todo huye.
Los montes se van poco a poco abatiendo bajo la acción de los elementos;
las mayores ciudades se convierten en ruinas, los astros se encienden,
resplandecen, después se apagan y mueren; sólo el alma imperecible
sobrevuela en la Duración Eterna.
El círculo de las cosas terrestres nos aprieta y limita nuestras
percepciones; y cuando el pensamiento se separa de las formas mutables y
abarca la extensión de los tiempos, ve el pasado y el futuro juntarse,
estremecerse y vivir el presente. El canto de gloria, el himno de la vida
112
Ver Le Dantec - La Lutte Universelle, I vol., 1906.
110
LÉON DENIS
infinita llena los espacios, sube desde el fondo del alma de las ruinas y de
las tumbas. Sobre los destrozos de las civilizaciones extintas brotan flores
nuevas. Se efectúa la unión entre las dos humanidades, visible e invisible,
entre aquellos que pueblan la Tierra y los que recorren el Espacio. Sus
voces llaman, se responden unas a otras, y esos rumores, esos murmullos,
vagos y confusos todavía para muchos, se vuelven para nosotros el
mensaje, la palabra vibrante que afirma la comunión de amor universal.
Tal es el carácter complejo del ser humano - espíritu, fuerza y
materia - en quien se resumen todos los elementos constitutivos, todas las
potencias del Universo. Todo lo que está en nosotros está en el Universo y
todo lo que está en el Universo se encuentra en nosotros. Por el cuerpo
fluídico y por el cuerpo material el hombre está unido a la inmensa
estructura de la vida universal; por el alma, a todos los mundos invisibles y
divinos. Somos hechos de sombra y luz; somos la carne con todas sus
flaquezas y el espíritu con sus riquezas latentes, sus esperanzas radiosas, sus
impulsos grandiosos, y lo que está en nosotros en todos los seres se
encuentra. Cada alma humana es una proyección del gran Foco Eterno y
es eso lo que consagra y asegura la fraternidad de los hombres.
Tenemos en nosotros el instinto de la animalidad más o menos
comprimido por el largo trabajo por las pruebas de las existencias pasadas
y tenemos también la crisálida del ángel, del ser radiante y puro que
podemos venir a ser por la impulsión moral, por las aspiraciones del
corazón y por el sacrificio constante del "yo". Tocamos con los pies las
profundidades sombrías del abismo y con la frente las alturas fulgurantes
del cielo, el imperio glorioso de los Espíritus.
Cuando aplicamos el oído a lo que pasa en el fondo de nuestro ser,
oímos como el torrente de aguas ocultas y tumultuosas, el flujo y reflujo
del mar agitado de la personalidad que los vendavales de la cólera, del
egoísmo y del orgullo agitan. Son las voces de la materia, los llamados de
las bajas regiones, que nos atraen e influencian todavía nuestras acciones; y
esas influencias, podemos dominarlas con la voluntad, podemos imponer
silencio a esas voces. Cuando en nosotros se hace la bonanza, cuando el
murmullo de las pasiones se aplaca, se eleva entonces la voz potente del
Espíritu Infinito, el cántico de la Vida Eterna, cuya armonía llena la
Inmensidad. Y, cuanto más el Espíritu se eleva, purifica e ilustra, tanto
más su organismo fluídico se vuelve accesible a las vibraciones, a las voces,
al influjo de lo Alto. El Espíritu Divino, que anima el Universo, actúa
sobre todas las almas; busca penetrarlas, iluminaras, fecundarlas; y la
111
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
mayor parte se deja estar en la oscuridad y en el aislamiento. Demasiadas
groseras todavía, no pueden sentirle la influencia ni oír sus llamados.
Muchas veces él las cerca, las envuelve, trata de llegar a las camadas
profundas de sus conciencias, despertarlas a la vida espiritual. Muchas
resisten a esa acción, porque el alma es libre; otras solamente la sienten en
los momentos solemnes de la vida, en las grandes pruebas, en las horas
desoladas en que experimentan la necesidad de un socorro de lo Alto y lo
piden. Para vivir de la vida superior a la que se adaptan esas influencias, es
necesario haber conocido el sufrimiento, practicado la abnegación, haber
renunciado a las alegrías materiales, encendido y alimentado en sí la llama,
la luz interior que no se apaga nunca y cuyos reflejos iluminan desde este
mundo las perspectivas del Más Allá. Sólo múltiples y penosas existencias
planetarias nos preparan para esa vida.
Así se desvenda el misterio de la Psique, el alma humana, hija del
cielo, exilada en la carne y sus existencias, el largo cortejo de los
sufrimientos por los que pasó. Esos sufrimientos son el precio de su
felicidad, esas pruebas redundaran todas en su provecho, al final ella lo
comprende. Entonces, se cambian los papeles. De protegida pasa a
protectora; envuelve con su influencia a los que luchan aun en las Tierras
del Espacio, les insufla los consejos de su propia experiencia; los sustenta
en la vía ardua, en las sendas ásperas que ella misma recorrió.
¿Conseguirá el alma llegar un día al termino de su viaje?
Avanzando por el camino trazado, ella ve siempre abrirse nuevos campos
de estudios y descubrimientos. Semejantes a la corriente de un río, las
aguas de la Ciencia Suprema bajan hacia ella en un torrente cada vez más
caudaloso. Llega a penetrar la santa armonía de las cosas, a comprender
que no existe ninguna discordancia, ninguna contradicción en el Universo;
que, por todas partes, reinan el orden, la sabiduría, la providencia, su
confianza y su entusiasmo aumentan cada vez más. Con mayor amor al
Poder Supremo, ella saborea de manera más intensa la felicidad de la vida
bienaventurada.
De ahí en adelante está íntimamente asociada a la Obra Divina;
está preparada para desempeñar las misiones que quepan a las almas
superiores, la jerarquía de los Espíritus que, con diversos títulos, gobiernan
y animan el Cosmos, porque esas almas son los agentes de Dios en la obra
eterna de la Creación, son los libros maravillosos en que Él escribió sus
más bellos misterios, son como las cadenas que van a llevar a las tierras del
Espacio las fuerzas y las radiaciones del Alma Infinita.
112
LÉON DENIS
Dios conoce a todas las almas, que formó con su pensamiento y su
amor. Sabe él gran partido que de ellas ha de sacar más tarde para la
realización de sus planos. Al principio, las deja recorrer lentamente las vías
sinuosas, subir los sombríos desfiladeros de las vidas terrestres, acumular
poco a poco en sí los tesoros de paciencia, de virtud, de saber, que se
adquieren en la escuela del sufrimiento. Más tarde, ablandadas por la
lluvia y las ráfagas de la adversidad, maduras por los rayos del sol divino,
salen de la sombra de los tiempos, de la oscuridad de las innumerables
vidas y he aquí que sus facultades afloran en haces deslumbrantes; su
inteligencia se revela en obras que son como que el reflejo del Genio
Divino.
113
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
X - La Muerte
La muerte es una simple mudanza del estado, la destrucción de
una forma frágil que ya no proporciona a la vida las condiciones necesarias
a su funcionamiento y a su evolución. Más allá de la lapida, se abre una
nueva fase de la existencia. El Espíritu, bajo su forma fluídica,
imponderable, se prepara para nuevas reencarnaciones encuentra en su
estado mental los frutos de la existencia que acabó.
Por todas partes se encuentra la vida. La Naturaleza entera se nos
muestra, en su maravilloso panorama, en la renovación perpetua de todas
las cosas. En ningún lugar existe la muerte, como, en general, es
considerada entre nosotros; en ningún lugar existe el aniquilamiento;
ningún ente puede perecer en su principio de vida, en su unidad
consciente. El Universo transborda de vida física y psíquica. Por todas
partes el inmenso hormigueo de los seres, la elaboración de almas que
cuando escapan a las demoradas y oscuras preparaciones de la materia, es
para proseguir, en las etapas de la luz, su ascensión magnífica.
La vida del hombre es como el Sol de las regiones polares durante
el estío. Baja lentamente, baja, va debilitándose, parece desaparecer un
instante bajo el horizonte. Y al fin desaparece en apariencia; y luego
después, vuelve a elevarse, para nuevamente describir su órbita inmensa en
el cielo.
La muerte es apenas un eclipse momentáneo en la gran revolución
de nuestras existencias; y basta ese instante para revelarnos el sentido grave
y profundo de la vida. La misma muerte puede tener también su nobleza,
su grandeza. No debemos temerla, y antes, esforzarnos por embellecerla,
preparándonos cada uno constantemente para ella, por la búsqueda y
conquista de la belleza moral, la belleza del Espíritu que moldea el cuerpo
y lo orna con un reflejo augusto en la hora de la separación suprema. El
modo con que cada cual sabe morir es ya, por si mismo, una indicación de
lo que para cada uno de nosotros será la vida del Espacio.
Hay como una luz fría y pura alrededor de la almohada de ciertos
lechos de muerte. Rostros, hasta ahí insignificantes, parecen aureolados
por claridades del Más Allá. Un silencio imponente se hace en vuelta de
aquellos que dejaran la Tierra.
114
LÉON DENIS
Los vivos, testigos de la muerte, sienten que grandes y austeros
pensamientos se desprenden del fondo banal de sus impresiones
habituales, dando alguna belleza a su vida interior. El odio y las malas
pasiones no resisten a ese espectáculo. Ante el cuerpo de un enemigo, se
ablanda toda la animosidad, se desvanece todo deseo de venganza. Junto a
un féretro, el perdón parece más fácil, más imperioso el deber.
Toda muerte es un parto, un renacimiento; y la manifestación de
una vida hasta ahí latente en nosotros, vida invisible de la Tierra, que va
reunirse a la vida invisible del Espacio. Después de cierto tiempo de
perturbación, volvemos a encontrarnos, más allá de la tumba, en la
plenitud de nuestras facultades y de nuestra conciencia, junto a los seres
amados que compartieran las horas tristes o alegres de nuestra existencia
terrestre. La tumba apenas encierra polvo. Elevemos más alto nuestros
pensamientos y nuestros recuerdos, si queremos encontrar de nuevo el
rastro de las almas que nos fueran caras.
No pidáis a las piedras del sepulcro el secreto de la vida. Los
huesos y las cenizas que allá yacen nada son, quedad sabiendo. Las almas
que los animaran dejaran esos lugares, reviven en formas más sutiles, más
elevadas. Del seno de lo invisible, donde les llegan vuestras oraciones y las
conmueven, y ellas os siguen con la vista, os responden y os sonríen. La
Revelación Espirita os enseñara a comunicaros con ellas, a unir vuestros
sentimientos en un mismo amor, en una esperanza inefable.
Muchas veces, los seres que lloráis y que vais a buscar en el
cementerio están a vuestro lado. Vienen a velar por vosotros aquellos que
fueran el amparo de vuestra juventud, que os acunaran en brazos, los
amigos, compañeros de vuestras alegrías y de vuestros dolores, bien como
todas las formas, todos los tiernos fantasmas de los seres que encontrasteis
en vuestro camino, los cuales participaran de vuestra existencia y llevaran
consigo alguna cosa de vosotros mismos, de vuestra alma y de vuestro
corazón. A vuestro alrededor fluctúa la multitud de los hombres que
desaparecieran con la muerte, multitud confusa, que revive, os llama y os
muestra el camino que tenéis que recorrer.
La muerte, ¡oh serena majestad! Tú, de quién hacen un espantajo,
eres para el pensador simplemente un momento de descanso, la transición
entre dos actos del destino, de los cuales uno acaba y el otro se inicia.
Cuando mi pobre alma, errante ha tantos siglos a través de los mundos,
después de muchas luchas, vicisitudes y decepciones, después de muchas
ilusiones deshechas y esperanzas postergadas, fuera a reposar de nuevo en
115
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
tu seno, será con alegría que saludará a la aurora de la vida fluídica; será
con embriaguez que se elevará del polvo terrestre, a través de los espacios
insondables, en dirección a aquellos a quienes amo en este mundo y que la
esperan.
Para la mayor parte de los hombres, la muerte continua siendo un
gran misterio, el sombrío problema que nadie osa mirar de frente. Para
nosotros, ella es la hora bendita en que el cuerpo cansado vuelve a la gran
Naturaleza para dejar a la Psique, su prisionera, libre paso hacia la Patria
Eterna.
Esa Patria es la inmensidad radiante, llena de soles y de esferas.
Allí, ¡cómo ha de parecer raquítica nuestra pobre Tierra! El Infinito la
envuelve por todas partes. El infinito en la extensión y el Infinito en la
duración, ahí está lo que nos depara, ya se trate del alma, ya se trate del
Universo.
Así como cada una de nuestras existencias tiene fin y ha de
desaparecer, para dar lugar a otra vida, así también cada uno de los
mundos sembrados en el espacio ha de morir, para dar lugar a otros
mundos más perfectos.
Vendrá un día en que la vida humana se extinguirá en el Globo
frío. La Tierra, vasta necrópolis, rodará, sombría, en la inmensidad
silenciosa.
Han de existir ruinas imponentes en los lugares donde existieran
Roma, París, Constantinopla, cadáveres de capitales, últimos vestigios de
las razas distintas, libros de piedra gigantescos que ninguna mirada carnal
volverá a leer. Y la Humanidad habrá desaparecido de la Tierra solo para
proseguir, en esferas más bien dotadas, la carrera de su ascensión. La ola
del progreso habrá impelido a todas las almas terrestres a planetas más bien
preparados para la vida. Es probable que civilizaciones prodigiosas
florezcan en ese tiempo en Saturno y Júpiter; allí se han de expandir
humanidades renacidas en una gloria incomparable. Este será el lugar
futuro de los seres humanos, su nuevo campo de acción, los sitios benditos
donde les será dado continuar a amar y trabajar para su
perfeccionamiento.
En medio de sus trabajos, el triste recuerdo de la Tierra vendrá tal
vez a perseguir todavía a esos Espíritus; y de las alturas alcanzadas, la
memoria de los dolores sufridos, de las pruebas soportadas, será apenas un
estimulante para elevarse a mayores alturas.
116
LÉON DENIS
En vano la evocación del pasado les hará surgir a la vista los
espectros de carne, tristes despojos que yacen en las sepulturas terrestres.
La voz de la sabiduría les dirá: ¡”Que importa las sombras que se fueron”!
Nada perece. Todo ser se transforma e ilustra en los escalones que
conducen de esfera en esfera, de sol en sol, hasta Dios. Espíritu inmortal,
recuérdate de esto: “La muerte no existe.”
Las enseñanzas y el ceremonial de las iglesias nos han contribuido
poco, representando a la muerte con formas lúgubres, para hacer nacer un
sentimiento de terror en los espíritus.
Las doctrinas materialistas, a su vez, no eran apropiadas para
reaccionar contra esa impresión.
A la hora del crepúsculo, cuando la noche baja sobre la Tierra, se
apodera de nosotros una especie de tristeza. Fácilmente la ahuyentamos,
diciendo en nuestro interior: Después de las tinieblas vendrá la luz. ¡La
noche es apenas la víspera de la aurora! Cuando acaba el verano y al
deslumbramiento de la Naturaleza va a suceder el invierno taciturno, nos
consolamos con el pensamiento del florecimiento futuro. ¿Por qué existe,
pues, el miedo a la muerte, la ansiedad punzante, con relación a un acto
que no es el fin de nada?
Es casi siempre porque la muerte nos parece la pérdida, la
privación súbita de todo lo que hacía nuestra alegría.
El espiritualista sabe que no es así. La muerte es para él la entrada a
un modo de vida más rico de impresiones y de sensaciones. No solo no
quedamos privados de las riquezas espirituales, como también estas
aumentan con recursos tanto más extensos y variados, cuanto el alma se
haya preparado mejor para gozarlos.
La muerte ni siquiera nos priva de las cosas de este mundo.
Continuaremos viendo a aquellos a quien amamos y dejamos atrás. Del
seno de los Espacios seguiremos los progresos de este Planeta; veremos las
mudanzas que ocurren en su superficie; asistiremos a los nuevos
descubrimientos, al desarrollo social, político y religioso de las naciones y
hasta la hora de nuestro regreso a la carne, en todo eso habremos de
cooperar fluídicamente, ayudando, influenciando, en la medida de nuestro
poder y de nuestro adelantamiento, a aquellos que trabajan en provecho
de todos.
Bien lejos de ahuyentar la idea de la muerte, como en general lo
117
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
hacemos, sepamos pues encararla cara a cara, por lo que ella es en realidad.
Esforcémonos por desembarazarla de las sombras y de las quimeras con
que la envuelven y averigüemos como conviene que nos preparemos para
este incidente natural y necesario del curso de la vida.
Necesario, dijimos. En efecto ¿qué acontecería si la muerte fuese
suprimida? El Globo se volvería demasiado pequeño para contener a la
multitud humana. Con la edad y la vejez, la vida nos parecería, en un
momento dado, de tal modo insoportable que preferiríamos cualquier cosa
a su prolongación indefinida. Vendría un día en que, habiendo agotado
todos los medios de estudio, de trabajo, de cooperación útil a la acción
común, la existencia revestiría para nosotros un carácter de monotonía
desalentadora.
Nuestro progreso y nuestra elevación lo exigen: tarde o temprano,
tenemos que quedar libres del envoltorio carnal, que después de haber
prestado los servicios esperados, se torna impropio para seguirnos en otros
planos de nuestro destino. Cómo es posible que aquellos que creen en la
existencia de una Sabiduría prudente, de un Poder ordenador, cualquiera
sea, además, la forma que tenga ese Poder ¿consideren la muerte un mal?
Si ella representa un papel importante en la evolución de los seres ¿no es
por ser una de las fases reclamadas por esta evolución, el "pendant" natural
del nacimiento, uno de los elementos esenciales del plan de la vida?
El Universo no puede fallar. Su fin es la belleza; sus medios son la
justicia y el amor. Fortalezcámonos con el pensamiento del porvenir sin
límites. La confianza en la otra vida estimulará nuestros esfuerzos, los
tornará más fecundos. Ninguna obra de porte y que exija paciencia puede
ser llevada a cabo sin la certeza del día siguiente. Cada vez que, alrededor
nuestro, distribuye sus golpes, la muerte, en su esplendor austero, se torna
una enseñanza, una lección soberana, un incentivo para que trabajemos
mejor, para proceder mejor, para aumentar constantemente el valor de
nuestra alma.
Las inhumaciones son hechas con un aparato que deja otra
impresión no menos penosa en la memoria de los asistentes. El
pensamiento de que nuestro envoltorio será también a su vez depositado
en la tierra provoca como, que una sensación de angustia y asfixia.
Entretanto, todos los cuerpos que fueran animados por nosotros, en el
pasado, yacen igualmente en el suelo o van siendo paulatinamente
transformados en plantas y flores. Estos cuerpos eran simples vestidos
usados; nuestra personalidad no fue enterrada con ellos; poco nos importa
118
LÉON DENIS
hoy lo que de ellos fue hecho. ¿Por que habremos entonces preocuparnos
más con la suerte del último que con la de los otros? Sócrates respondía
con precisión a sus amigos que le preguntaban como quería ser enterrado:
"Enterradme como queráis, si pudiereis apoderaros de mí." 113
Muchas veces, la imaginación del hombre puebla las regiones del
Más Allá de creaciones asustadoras, que se vuelven horripilantes para él.
Ciertas iglesias enseñan, que las condiciones buenas o malas de la vida
futura son definitivas, irrevocablemente determinadas por ocasión de la
muerte y esa afirmación perturba la existencia de muchos creyentes; otros
temen el aislamiento, el abandono en el seno de los Espacios.
La Revelación de los Espíritus viene a poner término a todas estas
aprensiones; nos trae sobre la vida después de la muerte indicaciones
exactas 114 ; disipa la incertidumbre cruel, el temor a lo desconocido que
nos atribula. La muerte, nos dice ella, nada muda a nuestra naturaleza
espiritual, a nuestros caracteres, lo que constituye nuestro verdadero "yo";
sólo nos vuelve más libres, nos dota de una libertad, cuya extensión se
mide por nuestro grado de adelantamiento. De uno, como de otro lado,
tenemos la posibilidad de hacer el bien o el mal, la facilidad de adelantar,
de progresar de reformarnos.
Por todas partes reinan las mismas leyes, la misma armonía, la
misma potencia divina. Nada es irrevocable. El amor que nos llama a este
mundo, nos atrae más tarde para el otro; y en todos los lugares, nos
esperan amigos, protectores, ayuda. Mientras que en este mundo lloramos
la partida de uno de los nuestros, como si él fuese a perderse en la Nada,
arriba nuestros seres etéreos glorifican su llegada a la luz, del mismo modo
que nosotros nos regocijamos con la llegada de un bebe, cuya alma viene
de nuevo, irrumpir a la vida terrestre. ¡Los muertos son los vivos del cielo!
113
Se pregunta much as veces si la cremación es preferible a la inhu mación desde el
punto de vista de la sep aración del Espíritu. Los inv isibles, consultad os, responden que, es
verdaderamente doloroso para el alma apegada a la Tierra por su s hábitos, gustos y
pasiones. Es necesario cierto arrebatamiento psíquico, cierto desapego anticip ado de los
lazos materiales, para sufrir sin dilaceración la operación crematoria. E s lo que se da con
la may or parte de los orientales, entre los cu ales está en uso la cremación. En nuestros
Países del Occidente, en qu e el h ombre psíquico está p oco desarrollado, p oco preparado
para la mu erte, la inhumación debe ser p referida, ya que a veces p or errores deplorables,
por ejemplo, el entierro de personas en estad o de letárgica. Debe ser preferida, porque
permite a los individuos apegad os a la materia que el Espíritu les salga lenta y
gradualmente del cuerpo; más, precisa ser rodeada de grandes precauciones. Las
inhumaciones son, entre nosotros, hechas con mucha p recipitación.
114
Ver Allan Kardec – El Cielo y el Infierno.
119
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Muchas personas temen a la muerte a causa de los sufrimientos
físicos que la acompañan. Sufrimos, es verdad, en la enfermedad que acaba
en la muerte, y sufrimos también en las enfermedades de las que nos
curamos. En el instante de la muerte, nos dicen los Espíritus, casi nunca
hay dolor; se muere como se adormece. Esta opinión es confirmada por
todos aquellos a quien la profesión y el deber llaman frecuentemente a la
cabecera de los moribundos.
En tanto, si se considera el sosiego, la serenidad de ciertos
enfermos en la hora postrera y la agitación convulsiva, la agonía de otros,
debe reconocerse que las sensaciones que preceden a la muerte son muy
variadas, con relación a los individuos. Los sufrimientos son tanto más
vivos, cuanto más numerosos y fuertes sean los lazos que unen al alma al
cuerpo. Todo lo que los pueda disminuir, debilitar, tornará la separación
más rápida, la transición menos dolorosa.
Si la muerte es casi siempre libre de sufrimiento para aquel cuya
vida fue noble y bella, no sucede lo mismo con los sensuales, los violentos,
los criminales, los suicidas.
Una vez transpuesto el pasaje, una especie de perturbación, de
entorpecimiento, invade a la mayor parte de las almas que no supieron
prepararse para la partida. En ese estado, sus facultades quedan veladas, sus
percepciones mal se ejercen a través de una neblina más o menos densa. La
duración de la perturbación varía según la naturaleza y el valor moral de
ellas; puede ser muy prolongada para las más atrasadas y llegar hasta años;
después, poco a poco, se va estrechando la bruma; las percepciones ganan
mayor nitidez. El Espíritu readquiere la lucidez; despierta a la nueva vida,
la vida del Espacio. Solemne es ese instante para él, más decisivo y más
formidable que la hora de la muerte; porque según su valor y su grado de
pureza, será tranquilo y delicioso o lleno de ansiedad y de sufrimiento ese
despertar.
En el estado de perturbación, el alma tiene conciencia de los
pensamientos que se le dirigen. Los pensamientos de amor y caridad, las
vibraciones de los corazones afectuosos brillan para ella como rayos en la
neblina que la envuelve; la ayudan a soltarse de los últimos lazos que la
encadenan a la Tierra, a salir de la sombra en que está inmersa. Es por eso
que las oraciones inspiradas por el corazón, pronunciadas con calor y
convicción, principalmente las oraciones improvisadas, son saludables,
caritativas, para el espíritu que dejo la vida corporal; por el contrario, las
oraciones volubles, pueriles, de las iglesias, son muchas veces ineficaces.
120
LÉON DENIS
Pronunciadas maquinalmente, no adquieren el poder vibratorio, que hace
del pensamiento una fuerza penetrante y al mismo tiempo, una luz.
El ceremonial religioso, en uso, poca ayuda y alivio da, en general
a los difuntos. Los asistentes de esas manifestaciones, en la ignorancia de
las condiciones de la sobrevivencia, están indiferentes y distraídos. Es casi
un escándalo ver la desatención con que se asiste, en nuestra época, a una
ceremonia fúnebre. La actitud de los asistentes, la falta de recogimiento,
las conversaciones banales intercambiadas durante el funeral, todo causa
penosa impresión. Bien pocos de los que forman el acompañamiento
piensan en el difunto y consideran como un deber el proyectar hacia él un
pensamiento afectuoso.
Las oraciones afectuosas de los amigos, de los parientes, son más
eficaces para el espíritu del muerto que las manifestaciones del culto más
pomposo; no es conveniente entregarnos desmedidamente al dolor de la
separación. El pesar por la partida es, por cierto, legítimo y las lágrimas
sinceras son sagradas; y cuando son demasiado violentas, este dolor
entristece y desanima a aquel que es objeto y muchas veces, testigo de ellas.
En vez de facilitarle el vuelo hacia el Espacio, lo retienen en los lugares
donde sufrió y donde aun están sufriendo aquellos que le son caros.
Se pregunta a veces lo que se debe pensar de las muertes
prematuras, de las muertes accidentales, de las catástrofes que de un golpe,
destruyen numerosas existencias humanas.
¿Cómo conciliar esos hechos con la idea de un plan, de prudencia, de
armonía universal? Y si se deja voluntariamente la vida en un acto de
desesperación ¿qué sucede? ¿Cuál es la suerte de los suicidas?
Las existencias interrumpidas prematuramente a causa de
accidentes llegaran a su término previsto. Son, en general,
complementarias de existencias anteriores, truncadas a causa de abusos o
excesos. Cuando, como consecuencia de hábitos desarreglados, se gastaran
los recursos vitales antes de la hora marcada por la Naturaleza, se tiene
que volver a rehacer, en una existencia más corta, el lapso que la existencia
precedente debía haber normalmente tenido. Sucede que los seres
humanos, que deben dar esta reparación, se reúnen en un punto por la
fuerza del destino, para sufrir, en una muerte trágica, las consecuencias de
actos que tienen relación con el pasado anterior al nacimiento. De ahí, las
muertes colectivas, las catástrofes que lanzan al mundo un aviso. Aquellos
que así parten, acabaran el tiempo que tenían que vivir y van a prepararse
121
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
para existencias mejores.
En cuanto a los suicidas, la perturbación en que la muerte los
sumerge es profunda, penosa, dolorosa. La angustia los aguijonea y sigue
hasta su reencarnación ulterior. Su gesto criminal causa al cuerpo fluídico
una perturbación violenta y prolongada que se transmitirá al organismo
carnal por el renacimiento. La mayor parte de ellos vuelve enfermos a la
Tierra. Estando en el suicida, en toda su fuerza la vida, el acto brutal que
la despedaza producirá largas repercusiones en su estado vibratorio y
determinará afecciones nerviosas en sus futuras vidas terrestres.
El suicida busca la Nada y el olvido de todas las cosas; y al
contrario, se encuentra de frente con su conciencia, en la cual queda
gravada, para siempre, el recuerdo lamentable de su deserción del combate
de la vida. La prueba más dura, el sufrimiento más cruel que haya en la
Tierra es preferible a la recriminación perpetua del alma, a la vergüenza de
ya no poder respetarse.
La destrucción violenta de recursos físicos que podían serle aun
útiles y hasta fecundos, no libra al suicida de las pruebas de la que quiso
huir, porque le será necesario reatar la cadena rota de sus existencias y con
ella volver a encontrar la serie inevitable de las pruebas, agravadas por actos
y consecuencias que él mismo causó.
Los motivos de suicidio son de orden pasajero y humano; las
razones de vivir son de orden eterno y sobrehumano. La vida, resultado de
un pasado completo, instrumento del futuro, es para cada uno de nosotros
lo que debe ser en la balanza infalible del destino. Aceptemos con coraje
sus vicisitudes, que son otros tantos remedios para nuestras
imperfecciones, y sepamos esperar con paciencia la hora fijada por la Ley
equitativa para el fin de nuestra permanencia en la Tierra.
El conocimiento que nos haya sido posible adquirir de las
condiciones de la vida futura ejerce gran influencia en nuestros últimos
momentos; nos da más seguridad; abrevia la separación del alma. Para
prepararnos con provecho para la vida del Más Allá, es preciso no solo
estar convencidos de su realidad, para también comprender sus leyes, ver
con el pensamiento las ventajas y las consecuencias de nuestros esfuerzos
para el ideal moral. Nuestros estudios psíquicos, las relaciones establecidas
durante la vida con el mundo invisible, nuestras aspiraciones a las formas
de existencia más elevadas, desarrollan nuestras facultades latentes y
cuando llega la hora definitiva, como ya se encuentra en parte efectuada la
122
LÉON DENIS
separación del cuerpo, la perturbación dura poco.
El Espíritu se reconoce enseguida: todo lo que ve le es familiar; se
adapta sin esfuerzo y sin emoción a las condiciones del nuevo medio.
Cuando se aproxima la hora final, los moribundos entran muchas
veces en posesión de sus sentidos psíquicos y perciben los seres y las cosas
de lo Invisible. Numerosos son los ejemplos. Presentamos algunos,
extraídos de las investigaciones hechas por el Sr. Ernesto Bozzano, cuyos
resultados fueran publicados por los "Annales dos Sciences Psychiques", de
marzo de 1906:
1º Caso. – En la vida del Rev. Dwight L. Moody (fervoroso
propagandista evangélico en los Estados Unidos), escrita por su hijo (pág.
485), se encuentra la siguiente narración de sus últimos momentos:
Lo oyeran, de repente, murmurar: "La Tierra se aleja,
el cielo se abre ante mí; pasé sus últimos limites. No me llaméis
otra vez; todo esto es bello; Se diría una visión de éxtasis. Si esto
es la muerte, ¡cómo es suave!..." Su rostro se reanimó y, con una
expresión de alegre encanto: ¡”Dwight”! ¡Irene! ¡Veo a los niños!
(Hacía alusión a dos de sus nietos que habían muerto).
Después, volviéndose a su mujer, le dijo: "Tú fuiste siempre una
buena compañera para mí." Después de esas palabras, perdió
los sentidos.
2. ° Caso. – El Sr. Alfred Smedley, págs. 50 y 51 de su obra "Some
Reminiscences", cuenta de la siguiente manera los últimos momentos de
su mujer:
Algunos momentos antes de su muerte, los ojos se le
fijaran en alguna cosa que pareció llenarlos de viva y agradable
sorpresa. Entonces dijo: - ¡Cómo! ¡Están aquí mi hermana
Carlota, mi mamá mi papá, mi hermano Juan, mi hermana
María! ¡Ahora, me traen también a Bessy Heap! ¡Están todos
aquí!. ¡Oh! ¡Como esto es bello, como esto es bello! ¡No los estás
viendo?
- No, querida - respondí - y siento mucho. - Entonces
123
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
no los puedes ver - repitió la enferma con sorpresa. - No
obstante, todos están aquí, vinieron para llevarme con ellos.
Una parte de nuestra familia ya atravesó el gran mar y no
tardaremos en estar todos reunidos en la nueva mansión celeste.
Acrecentaré aquí que Bessy Heap había sido una criada
muy fiel, muy dedicada a nuestra familia, y que siempre
tuviera por mi mujer particular estima.
Después de esa visión extática la enferma queda algún
tiempo como exhausta; finalmente, volviendo fijamente la vista
hacia el cielo y levantando los brazos, expiró.
3: Caso. – el Dr. Paul Edwards escribía, en abril de 1903, al director de
"Light", de Londres:
Alrededor del año 1887, cuando yo vivía en una
ciudad de California, fui llamado junto a la cabecera de una
amiga por quien tenía gran estima y que se encontraba en su
hora extrema a consecuencia de una enfermedad del pecho.
Todos sabían que esa mujer pura y noble, esa madre ejemplar
estaba pronta a morir. Ella acabó también por comprenderlo y
quiso entonces prepararse para el gran momento. Habiendo
hecho venir a sus hijos junto a su lecho, besaba a uno y a otro,
mandándolos después retirarse. El marido se aproximó último
para darle y recibir el adiós supremo. La encontró en plena
pose de sus facultades intelectuales. Ella comenzó diciendo: -
Newton (era el nombre del marido), no llores, porque yo no
sufro y tengo el alma pronta y serena. Te amé en la Tierra; y
continuaré amándote después de partir. Tengo la intención de
venir hasta ti, si me es posible; si no pudiera, velaré por ti desde
el cielo, por mis hijos, esperan tu venida. Ahora mi más vivo
deseo es partir....he visto algunas sombras que se agitan a
nuestro alrededor... todas vestidas de blanco....Oigo una
melodía deliciosa....!Oh! ¡Ahí está mi Sadie! Esta cerca de mí y
sabe perfectamente quien soy. (Sadie era una hija que ella
perdiera hacia diez años.)
- Sissy – le dijo el marido – ¡¿Sissy, no ves que estas
124
LÉON DENIS
soñando?!
- ¡Ah! querido – respondió la enferma – ¿porque me
llamaste? Ahora, me costará más irme. Me sentía tan feliz en el
Más Allá, era tan delicioso, ¡tan bello!
Aproximadamente tres minutos después, acrecentó la
agonizante:
Nuevamente me voy y esta vez, aunque me llames, no
volveré.
Dura esta escena ocho minutos. Se veía bien que la
agonizante gozaba de la visión completa de los dos mundos al
mismo tiempo, porque hablaba de las figuras que se movían a
su vuelta en al Más Allá y, simultáneamente, dirigía la palabra
a los mortales de este mundo... Nunca me sucedió asistir a una
muerte más impresionante, más solemne.
Los "Anales" relatan igualmente gran número de casos en que El
enfermo percibe apariciones de difuntos, cuyo fallecimiento ignoraba.
Cinco casos sensacionales se encuentran en los "Proceedings of the S. P.
R.", de Londres. Esos casos se apoyan en testimonios de alto valor.
El Sr. Ernesto Bozzano, al terminar su exposición, pregunta si esos
fenómenos podrían ser explicados por la subconsciencia o por la lectura
del pensamiento.
Concluye por la negativa, se expresa así 115 :
"Estas hipótesis poco se recomiendan por la simplicidad y no
tienen el don de convencer fácilmente a un investigador imparcial. Claro
que, con semejantes teorías, tan confusas y mucho más ingeniosas que
serias, ya pasan las fronteras de la inducción científica para entrar
rápidamente en el dominio ilimitado de lo fantástico." 116
115
Annales des Sciences Poychiques, marzo de 1906, página 171,
116
(114) Notemos más estos testimonios: "Otro hecho que se debe señalar y del que fui
testigo, d ice el Dr., Haas, presidente de la Sociedad de Estudios Psíquicos de Nancy, es
que, muchas veces, pocos instantes antes de morir, algunos alienados recobran la lucidez
completa,", (Bulletin de la Société des Études Phychiquea de Nancy, 19O6, pág, 56.)
El Dr., Teste (Manuel Pratique du Ma gnétisne animal), declara, igualmente, haber
125
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Finalmente, aquí están otros dos casos publicados por los "Annales
des Sciences Psyehiques", de mayo de 1911. Ellos presentan ciertos trazos
de analogía con los precedentes y aparte de eso, se enriquecen de
pormenores, que nos enseñan cómo se opera, en la muerte, la separación
entre el cuerpo fluídico y el cuerpo material.
La Sra., Florence Marryat escribe lo siguiente en el "The Spirits'
World" ("El Mundo de los Espíritus", 128):
Cuento entre mis más caros amigos a una joven
perteneciente a la alta clase de la aristocracia, dotada de
maravillosas facultades mediúmnicas.
Tuvo ella, hace algunos años, la infelicidad de perder a
su hermana más vieja, entonces con veinte años, a consecuencia
de una fuerte pleuresía.
Edith (llamare así a la joven médium) no quiso
apartarse un sólo instante de la cabecera de su hermana y ahí,
en estado de clarividencia, pudo asistir al proceso de separación
del Espíritu de la parte material.
Me contaba ella que la pobre enferma, en sus últimos
días de vida terrestre, se había puesto inquieta, sobreexcitada
delirante, revolviéndose incesantemente en el lecho y
pronunciando palabras sin sentido.
Fue entonces que Edith comenzó a percibir una especie
de ligera nebulosidad semejante a humareda, que,
condensándose gradualmente encima de la cabeza, acabó por
asumir las proporciones, las formas y las facciones de la
hermana moribunda, de modo a semejársele por completo. Esa
forma fluctuaba en al aire, a poca distancia de la enferma.
A medida que el día declinaba, la agitación de la
enferma disminuía, siendo sustituida a la tarde por una
postración profunda, precursora de la agonía.
Edith contemplaba ávidamente a su hermana: el rostro
se tornaba lívido, la mirada se le oscurecía, más arriba, la
encontrado locos que, en la agonía, o sea, cuando la conciencia pasa al cuerpo fluídico,
recuperaran la razón.
126
LÉON DENIS
forma fluídica enrojecía y parecía animarse gradualmente con
la vida que abandonaba el cuerpo.
Un rato después, la criatura yacía inerte y sin
conocimiento sobre las almohadas, y la forma se había
transformado en espíritu vivo. Cordones de luz, entre tanto,
semejantes a fluorescencias eléctricas, se adherían todavía al
corazón, al cerebro y a los otros órganos vitales.
Llegado el momento supremo, el Espíritu osciló algún
tiempo de un lado para otro, para venir enseguida a colocarse al
lado del cuerpo inanimado. Él era, en apariencia, muy débil y
mal podía sostenerse.
Mientras Edith contemplaba esta escena,
repentinamente se presentan dos formas luminosas, en las
cuales reconoció a su padre y a su abuela, muertos ambos en esa
misma casa. Se aproximaron, al Espíritu recién nacido, los
sostuvieron afectuosamente y lo abrazaron. Después, le
arrancaran los cordones de luz que lo ataban todavía al cuerpo,
y, apretándolo siempre en los brazos, se dirigieron a la ventana
y desaparecieron.
W. Stainton Moses, pastor de la Iglesia Anglicana y uno de los más
célebres médiums de nuestra época, publicó en "Light":
Tuve recientemente y por primera vez en la Vida la
ocasión de estudiar los procesos de transición del Espíritu.
Aprendí tantas cosas de esa experiencia, que me precio por ser
útil a otros contando lo que vi ... Se trataba de un pariente
próximo mío, de casi 80 años. Yo había percibido, por ciertos
síntomas, que su fin estaba próximo y corrí a cumplir mi triste y
último deber...
Gracias a mis sentidos espirituales, podía verificar que
alrededor y encima de su cuerpo se formaba un aura nebulosa
con la cual el Espíritu debía preparar su cuerpo espiritual; y
percibía que ella iba aumentando de volumen y densidad, y que
sometida a mayores o menores variaciones, según las oscilaciones
experimentadas en la vitalidad del moribundo.
Pude así notar que, a veces, un ligero alimento tomado
por el enfermo o una influencia magnética desprendida de
127
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
alguna persona que de él se aproximase, tenía como resultado
avivarle momentáneamente al cuerpo. El aura parecía, pues,
continuamente en flujo y reflujo.
Asistí a ese espectáculo durante doce días y doce noches y
al séptimo día el cuerpo ya estaba dando señales de su
inminente disolución, la fluctuación de la vitalidad espiritual
en vías de exteriorización persistía. Por el contrario, el color del
aura había mudado; esta última a parte de lo anterior, tomaba
formas cada vez más definidas, a medida que a hora de la
liberación se aproximaba para el Espíritu.
Solo veinticuatro horas, antes de la muerte, cuando el
cuerpo yacía inerte, fue que el proceso de liberación progresó. En
el momento supremo vi aparecer formas de "ángeles de la
guarda", que llegaran hasta el moribundo y sin ningún esfuerzo
separaron al Espíritu del cuerpo consumido. Cuando por fin, se
quebraran los cordones magnéticos, el rostro del difunto, en el
cual se leían los sufrimientos experimentados se serenaran
completamente y se impregnaran de inefable expresión de paz y
de reposo.
En resumen, el mejor medio de conseguir una muerte suave y
tranquila, es vivir dignamente, con simplicidad y sobriedad, es vivir una
vida sin vicios ni flaquezas, despegándonos anticipadamente de todo lo
que nos une a la materia, idealizando nuestra existencia, llenándola de
pensamientos elevados y acciones nobles.
Sucede lo mismo con las condiciones buenas o malas de la vida
después de muertos. Dependen también únicamente de la manera con que
desarrollamos nuestras tendencias, nuestros apetitos, nuestros deseos. Es
en la actualidad que debemos prepararnos, actuar, reformarnos y no en el
momento en que se aproxima el fin terrestre. Seria pueril creer que nuestra
situación futura depende de ciertas formalidades más o menos bien
cumplidas a la hora de la partida. Es nuestra vida entera la que responde
por la vida futura; una y otra se unen estrechamente; forman una serie de
causas y efectos que la muerte no interrumpe.
No es menos importante disipar las quimeras que preocupan a
ciertos cerebros respecto de los lugares reservados a las almas después de la
muerte, para atormentarlas. Aquel que cuidó de nuestro nacimiento,
colocándonos, al venir al mundo, en brazos amantes, extendidos para
128
LÉON DENIS
recibirnos, nos reserva también amor para nuestra llegada al Más Allá.
¡Expulsemos lejos de nosotros los terrores vanos, las visiones infernales, las
beatitudes ilusorias! El futuro, como el presente, es la actividad, el trabajo;
es la conquista de nuevos puestos. ¡Tengamos confianza en Dios, en el
amor que Él tiene para sus criaturas y avancemos con firmeza en el
corazón para el objetivo que a todos nos marcó!
Después de la muerte, el único juez, el único verdugo que
tenemos, es nuestra propia conciencia. Libre de los estorbos terrestres,
adquiere ella un grado de perspicacia, difícil de comprender para nosotros.
Adormecida muchas veces durante la vida, despierta después de la muerte
y su voz se eleva; evoca los recuerdos del pasado, los cuales, desprovistos
enteramente de ilusiones, le aparecen bajo su verdadera luz, y nuestras
menores faltas se vuelven la causa de incesantes pesares.
"No hay, como dice Myers, necesidad de purificación por el fuego.
El conocimiento de sí mismo es el único castigo y la única recompensa del
hombre." 117
Existe en todas partes armonía, tanto en la marcha solemne de los
mundos, como en la de los destinos. Cada uno es clasificado según sus
aptitudes en el orden universal. A los grandes Espíritus incumben las altas
tareas, las creaciones del genio; a las almas débiles, las obras mediocres, las
misiones inferiores. En cualquier campo que se ejerza la actividad de
nuestras vidas, tendemos hacia el lugar que nos conviene y legítimamente
nos pertenece. Hagámonos, pues, almas poderosas, ricas de ciencia y
virtud, aptas para las obras grandiosas y, por sí mismas, ellas se han de
colocar en noble posición en la orden eterna.
Por la alta cultura moral, por la conquista de la energía, de la
dignidad, de la bondad, esforcémonos por alcanzar el nivel de los grandes
Espíritus que trabajan por la causa de las humanidades, para apreciar
con ellos las alegrías reservadas al verdadero mérito. Entonces la muerte,
en vez de ser un espantajo, se convertirá, para nosotros, en un beneficio, y
podremos repetir las célebres palabras de Sócrates - “¡Ah!” si es así, ¡dejad
que yo muera una y muchas veces!"
117
Myers .- La Personnalité Humaine, pág. 418.
129
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
XI. – La vida en el Más Allá
El ser humano, dijimos, pertenece en esta vida a dos mundos. Por
el cuerpo físico está unido al mundo visible; por el cuerpo fluídico al
invisible. El sueño es la separación temporal de los dos envoltorios; la
muerte es la separación definitiva. El alma, en los dos casos, se separa del
cuerpo físico y, con ella, la vida se concentra en el cuerpo fluídico. La vida
después de muertos es simplemente la permanencia y la liberación de la
parte invisible de nuestro ser.
La antigüedad conoció ese misterio 118 , y desde hace mucho
tiempo, sobre las condiciones de la vida futura los hombres apenas poseían
nociones de carácter vago e hipotético.
Las religiones y las filosofías nos transmiten, acerca de estos
problemas, datos muy inciertos, absolutamente desprovistos de
observación, de sanción y, sobre casi todos los puntos, en desacuerdo
completo con las ideas modernas de evolución y continuidad.
La Ciencia, por su lado, no estudió ni conoció, hasta aquí, en el
hombre terrestre más que la superficie, la parte física. Ahora, esta es para el
ser entero casi lo que la cáscara es para el árbol. En cuanto al hombre
fluídico, etéreo, del que nuestro cerebro físico no puede tener conciencia,
ella lo ha ignorado enteramente hasta nuestros días. De ahí su impotencia
para resolver el problema de sobrevivir, puesto que es sólo el ser fluídico el
que sobrevive. La Ciencia nada ha comprendido de las manifestaciones
psíquicas que se producen en el sueño, en el desprendimiento, en la
exteriorización, en el éxtasis, en todas las fugas del alma hacia la vida
superior. Ahora, es únicamente por la observación de esos hechos que
llegaremos a adquirir, ya en esta vida, un conocimiento positivo de la
naturaleza del "yo" y de sus condiciones de existencia en el Más Allá.
Solo la experiencia podía resolver la cuestión. Se trataba de
estudiar en el hombre actual lo que se puede elucidar sobre el hombre
futuro. No hay otra salida para el pensamiento humano, que la Religión,
la Filosofía y la Ciencia, en su insuficiencia acorralaron en el materialismo.
Es este el precio de la salvación social, porque el Materialismo nos
118
Ver Después de la Muerte, 1ª parte. passim.
130
LÉON DENIS
conduciría fatalmente a la anarquía.
Fue solo después de la aparición del Espiritualismo Experimental
que el problema de sobrevivir entró en el dominio de la observación
científica y rigurosa. El mundo invisible puede ser estudiado por medio de
procesos y métodos idénticos a los adoptados por la Ciencia
contemporánea en los otros campos de investigación. Esos métodos fueron
descriptos por nosotros en otro texto. 119 . Y comenzamos por verificar que,
en vez de cavar un foso, de establecer una solución de continuidad entre
los dos modos de vida, terrestre y celeste, visible e invisible, como lo
hacían las diferentes doctrinas religiosas, estos estudios nos mostraran en la
vida del Más Allá la prolongación natural, la continuidad de lo que
observamos en nosotros.
La persistencia de la vida consciente, con todos los atributos que
comporta, memoria, inteligencia, facultades afectivas, fue establecida por
las numerosas pruebas de identidad personal recogidas en el curso de
experiencias e investigaciones dirigidas por sociedades de estudios
psíquicos en muchos países. Los Espíritus de los difuntos se han
manifestado, por millares, no solamente con el cuño del carácter y la
totalidad de los recuerdos que constituyen su personalidad moral, sino
también con las facciones físicas y las particularidades de su forma
terrestre, conservadas por el periespíritu o cuerpo etéreo. Este, sabemos, no
es más que el molde del cuerpo terrestre y es por eso que las facciones y las
formas humanas reaparecen en los fenómenos de materialización.
Además, el conocimiento de las variadas condiciones de la vida del
Más Allá fue expuesto por los mismos Espíritus, con el auxilio de los
medios de comunicación que disponen.
Sus indicaciones, recogidas y consignadas en volúmenes enteros de
autos, sirven de base precisa a la concepción que actualmente podemos
hacer de las leyes de la vida futura.
Ante la falta de las manifestaciones de los difuntos, ya, las
experiencias sobre el desdoblamiento de los vivos nos darían preciosos
indicios sobre el modo de existencia del alma en el dominio de lo invisible.
En la anestesia y en el sonambulismo, como experimentalmente lo
demostró el Coronel de Rochas, la sensibilidad y las percepciones no son
119
Ver En lo Invisible, 1ª parte.
131
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
suprimidas, simplemente son exteriorizadas, transportadas hacia fuera120 .
De aquí ya podemos deducir lógicamente que la muerte es el estado de
exteriorización total y de liberación del "yo" sensible y consciente.
El nacimiento es como una muerte para el alma, que por ella es
encerrada con su cuerpo etéreo en la tumba de la carne. Lo que llamamos
muerte es simplemente el retorno del alma a la libertad, enriquecida con
las adquisiciones que pudo hacer durante la vida terrestre; y vimos que los
diferentes estados del sueño son otros tantos regresos momentáneos a la
vida del Espacio. Cuanto más profunda es la hipnosis, más se aleja y se
emancipa el alma. El sueño más intenso confina con la primera fase de la
vida invisible.
En realidad, las palabras sueño y muerte son impropias.
Cuando adormecemos para la vida terrestre despertamos para la
vida del espíritu. Se produce el mismo fenómeno en la muerte; la
diferencia está sólo en la duración.
Carl du Prel cita dos ejemplos significativos:
Una sonámbula hizo un día la descripción de su estado
y sentía pesar por no poder recordarse de él después de despertar;
y decía: volveré a ver todo eso todo después de muerta.
Consideraba que su estado de sonambulismo como idéntico al
estado después de la muerte." (Kemer, Magikon, 41.)
Dos Espíritus visitan un día a la Vidente de Prévorst,
que no tenía en gran aprecio estas visitas.
- ¿Por qué venís a mi casa? - preguntó ella.
- ¿Qué? - respondieran con mucho acierto los Espíritus
– ¡eres tu quien está en nuestra casa!" (Perty, I, 280.)
Nuestro mundo y el Más Allá no están separados uno del otro, nos
prueban esos hechos a los que se podían juntar muchos otros del mismo
orden. Están uno en el otro; de alguna suerte se enlazan y estrechamente se
120
Ver A. d e Roch as - Les Etats profonds de L’Hypnose; L'Exteriorisation de la
Sensibilite; L es Frontiéres de la Science.
132
LÉON DENIS
confunden. Los hombres y los Espíritus se mezclan. Testigos invisibles se
asocian a nuestra vida, compartiendo nuestras alegrías y pruebas.
La situación del Espíritu después de la muerte es la consecuencia
directa de sus inclinaciones, sea hacia la materia, sea hacia los bienes de la
inteligencia y del sentimiento. Si las propensiones sensuales dominan, el
ser forzosamente se inmoviliza en los planos inferiores que son los más
densos, los más groseros. Si alimenta pensamientos bellos y puros, se eleva
a esferas en relación con la misma naturaleza de sus pensamientos.
Swedenborg dice con razón: “El Cielo está donde el hombre puso
su corazón”; todavía, no es inmediata la clasificación, ni súbita la
transición.
Si la vista humana no puede pasar bruscamente de la oscuridad a la
luz viva, sucede lo mismo con el alma. La muerte nos hace entrar en un
estado transitorio, especie de prolongación de la vida física y preludio de la
vida espiritual. Es el estado de perturbación del que hablamos, estado más
o menos prolongado según la naturaleza espesa o etérea del periespíritu del
difunto.
Libre del fardo material que la oprimía, el alma está todavía
envuelta en la red de los pensamientos y de las imágenes, sensaciones,
pasiones, emociones, generadas por ella en el curso de sus vidas terrestres;
tendrá que familiarizarse con su nueva situación, entrar en conocimiento
de su estado, antes de ser llevada al medio cósmico adecuado a su grado de
luz y densidad.
Al principio, para la mayoría, todo es motivo de admiración en ese
otro mundo donde las cosas difieren esencialmente del medio terrestre. La
ley de la gravedad es más elástica; las paredes no son obstáculos; el alma
puede atravesarlas y elevarse por el aire. No obstante, continúa retenida
por ciertos estorbos que no puede definir. Todo la intimida y llena de
dudas, y sus amigos de allá la vigilen y la guían en los primeros vuelos.
Los Espíritus adelantados deprisa se liberan de todas las influencias
terrestres y recuperan la consciencia de sí mismos.
El velo material se rasga al impulso de sus pensamientos y se abren
perspectivas inmensas. Comprenden casi enseguida su situación y con
facilidad a ella se adaptan. Su cuerpo espiritual, instrumento volitivo,
organismo del alma, de la que ella nunca se separa, que es la obra de todo
su pasado, porque personalmente lo construyó y tejió con su actividad,
133
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
flota algún tiempo en la atmósfera; después, según su estado de sutileza, de
poder, corresponde las lejanas atracciones, se siente naturalmente elevado
hacia asociaciones similares, hacia agrupaciones de Espíritus del mismo
orden, espíritus luminosos u oscuros, que rodean al recién-llegado con
solicitud para iniciarlo en las condiciones de su nuevo modo de existencia.
Los Espíritus inferiores conservan por mucho tiempo las
impresiones de la vida material. Juzgan que aun viven fiscalmente y
continúan, a veces durante años el simulacro de sus ocupaciones
habituales. Para los materialistas el fenómeno de la muerte continua
siendo incomprensible por falta de conocimientos previos confunden el
cuerpo fluídico con el cuerpo físico y conservan las ilusiones de la vida
terrestre. Sus gustos y hasta sus necesidades imaginarias como que los
amarran a la Tierra; después lentamente, con la ayuda de espíritus buenos,
despierta su conciencia, se abre su inteligencia a la comprensión de su
nuevo estado; y una vez que traten de elevarse, su densidad los hará recaer
nuevamente en la Tierra. Las atracciones planetarias y las cadenas fluídicas
del espacio los reconducen violentamente hacia nuestras regiones como
hojas secas barridas por el vendaval.
Los creyentes ortodoxos vagan en la incertidumbre y buscan la
realización de las promesas de los sacerdotes, el goce de las beatitudes
prometidas. A veces es grande la sorpresa; necesitan de un largo
aprendizaje para iniciarse en las verdaderas leyes del Espacio. En vez de
ángeles o demonios, encuentran los Espíritus de los hombres que como
ellos, vivieron en la Tierra y los precedieran. Viva es su decepción al ver
sus esperanzas malogradas, transformadas sus convicciones por hechos para
los que de ningún modo los preparara la educación que habían recibido; y
si su vida fue buena, sumisa al deber, no pueden esas almas ser infelices
por influenciar más sobre el destino los actos que las creencias.
Los Espíritus escépticos y con ellos, todos aquellos que se
recusaron a creer en la posibilidad de una vida independiente del cuerpo,
se juzgan inmersos en un sueño. Este sueño sólo se disipa cuando acaba el
error en que estos Espíritus incurren.
Las impresiones varían infinitamente, con el valor de las almas.
Aquellas que, desde la vida terrestre, conocieran la verdad y sirvieran a su
causa, recogen, sin tardanza al desencarnar, el beneficio de sus
investigaciones y trabajos. La comunicación abajo transcripta da, entre
muchas otras, testimonio de eso. Proviene del Espíritu de un espirita
militante, hombre de corazón y convicción clara. Charles Fritz, fundador
134
LÉON DENIS
del diario "La Vie d'outre Tombe", en Charleroi. Todos aquellos que
conocieran a ese hombre recto y generoso, lo reconocerán por el lenguaje.
Describe las impresiones que sintió enseguida después de morir y
acrecienta:
"Sentí que los lazos poco a poco se deshacían y que mi persona
espiritual, mi "yo" se iba soltando. Vi alrededor mío Espíritus buenos que
me estaban esperando y fue con ellos que, por fin, me elevé de la superficie
de la Tierra.
No sufrí con esta desencarnación. Mis primeros pasos fueran los
de una criatura que comienza a andar.
La luz espiritual, llena de fuerza y de vida, nacía en mí, porque la
luz no viene de los otros, y sí de nosotros. Es un rayo que dimana del
envoltorio fluídico y que nos penetra todo el ser. Cuanto más hubieres
trabajado en favor de la Verdad, del Amor y de la Caridad, más intensa irá
siendo la luz, hasta volverse deslumbrante para aquellos que os son
inferiores.
¡Pues bien! Mis primeros pasos fueran vacilantes. Entre tanto, la
fuerza me fue viniendo y yo pedí a Dios auxilio y misericordia. Después de
haber verificado la completa separación de mi individualidad, enfrenté al
final el trabajo que tenía que hacer. Vi el pasado de mi última vida y me
esforcé por removerla con claridad de las profundidades de la memoria.
El pasado se encuentra en el fluido del hombre y por lo tanto del
Espíritu. El periespíritu es como el espejo de todas sus acciones, y su alma,
si fue mala su vida, contempla con tristeza sus faltas, inscriptas, por lo que
parece en los dobleces del cuerpo periespiritual.
No tuve ninguna dificultad en reconocer mi vida tal fue. Verifique
con certeza que yo no había sido infalible. ¿Quién puede jactarse de eso en
la Tierra? Debo, no obstante, deciros que después de hecho el examen,
sentí gran satisfacción y felicidad con lo que había hecho en la Tierra.
Luché, trabajé y sufrí por la causa del Espiritismo. La luz que de él
dimana, la di, juntamente con la esperanza a muchos hermanos de la
Tierra por medio de la palabra, de mis estudios y obras; por eso, vuelvo a
encontrar esa luz.
Soy feliz por haber trabajado en re erguir la fe en los corazones y el
coraje. A todos, pues, recomiendo la fe inquebrantable que yo tenía y que
135
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
se va sorber en el Espiritismo.
Tengo que continuar a desarrollarme para rever el pasado de mis
encarnaciones anteriores. Es un estudio, un trabajo completo que tengo
que hacer. Veo bien una parte de ese pasado, pero no puedo definir muy
bien, solo cuando esté completamente despierto.
Dentro de poco tiempo, espero, esas vidas pasadas han de
aparecérseme con claridad. Poseo suficiente luz para poder caminar con
seguridad, viendo lo que está a mi frente, mi futuro, y ya presto mi auxilio
a espíritus infelices.
La ley de las agrupaciones en el Espacio es la de las afinidades. A
ella están sujetos todos los espíritus. La orientación de sus pensamientos
los eleva naturalmente hacia el medio que les corresponde; porque el
pensamiento es la propia esencia del mundo espiritual, siendo la forma
fluídica apenas el vestido. Donde quiera que sea, se reúnen los que se
aman y comprenden. Herbert Spencer, en un momento de intuición,
formuló un axioma igualmente aplicable a ambos mundos. La vida, dice
él, es una simple adaptación a las condiciones exteriores.
Si se es propenso a las cosas de la materia, el Espíritu queda preso a
la Tierra y se mezcla con los hombres que tienen los mismos gustos, los
mismos apetitos; cuando es llevado hacia el ideal, hacia los bienes
superiores, se eleva sin esfuerzo hacia el objeto de sus deseos, se une a las
sociedades del Espacio, toma parte en sus trabajos y goza de los
espectáculos, de la armonía del Infinito.
El pensamiento crea, la voluntad edifica. Las causas de todas las
alegrías y de todos los dolores están en la conciencia y en la razón; por eso
es que, tarde o temprano, encontramos en el Más Allá las creaciones de
nuestros sueños y la realización de nuestras esperanzas. El sentimiento de
la tarea incompleta, al mismo tiempo que los afectos y los recuerdos, trae
nuevamente a la mayor parte de los Espíritus a la Tierra. Todas las almas
encuentran el medio que sus deseos reclaman, y han de vivir en los
mundos soñados, unidos a los seres que estiman; y también ahí
encontraran los placeres, los sufrimientos que su pasado generó.
Nuestras concepciones y nuestros sueños nos siguen por todas
partes. En el vuelo de sus pensamientos y en el ardor de su fe, los adeptos
de cada religión crean las imágenes en las cuales suponen reconocer los
paraísos entrevistos. Después, poco a poco, perciben que esas creaciones
son ficticias, de pura apariencia y comparables a vastos paisajes pintados en
136
LÉON DENIS
la tela o a inmensos frescos. Aprenden, entonces, a desprenderse de ellos y
aspiran a realidades más elevadas, más sensibles. Bajo nuestra forma actual
y dentro del estrecho límite de nuestras facultades, no podríamos
comprender las alegrías, el éxtasis reservado a los Espíritus superiores, ni
las angustias profundas experimentadas por las almas delicadas que
llegaran a los límites de la perfección. La belleza está por todas partes sólo
sus aspectos varían hasta el infinito, según el grado de evolución o
depuración de los seres.
El Espíritu adelantado posee fuentes de sensaciones y
percepciones infinitamente más extensas y más intensas que las del
hombre terrestre. En él, la clarividencia, la clariaudiencia, la acción a la
distancia, el conocimiento del pasado y del futuro coexisten en una síntesis
indefinible, que constituye, según la expresión F. Myers. "El misterio
central de la vida". Hablando de las facultades de los Invisibles de
situación media, ese autor así se expresa 121 :
"El Espíritu, sin ser limitado por el espacio y por el tiempo, tiene
del espacio y del tiempo conocimiento parcial. Puede orientarse, encontrar
a una persona viva y seguirla. Es capaz de ver en el presente cosas que
aparecen para nosotros como situadas en el pasado y otras que están en el
futuro.
El Espíritu tiene conocimiento de los pensamientos y emociones
que, de parte de sus amigos, se refieren a él.
En cuanto a la diferencia de agudeza en las impresiones, ya
podemos hacernos una idea por los sueños llamados "emotivos". El alma,
cuando esta desprendida, aun incompletamente, no sólo percibe, sino que
también siente con intensidad mucho más viva que en el estado de vigilia.
Escenas, imágenes, cuadros, que cuando estamos despiertos, nos
impresionan débilmente, se vuelven en el sueño causa de gran satisfacción
o de vivo sufrimiento. Esto nos da una idea de lo que puede ser la vida e
los Espíritus y sus modos de sensación, cuando separados del envoltorio
carnal la memoria y la conciencia recuperan la plenitud de sus vibraciones.
Comprendemos desde luego como puede la reconstitución de los
recuerdos del pasado convertirse en fuente de tormentos. El alma trae en sí
misma su propio juez, la sanción infalible de sus obras, buenas o malas.
121
Myers – La Personnalité Hu maine, pag. 395.
137
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
Se ha visto esto en accidentes que podían haber causado la muerte.
En ciertas caídas, durante la trayectoria recorrida por el cuerpo humano a
partir de un punto elevado del suelo, o en la asfixia por inmersión, la
conciencia superior de la víctima pasa revista a toda su vida pasada, con
una rapidez espantosa. La revé completamente en sus mínimos
pormenores en pocos minutos.
Carl du Prel 122 da de esos hechos muchos ejemplos. Haddock cita,
entre otros, el caso del Almirante Beaufort 123 .
"El Almirante Beaufort, joven todavía, cayó de un navío a las
aguas del puerto de Portsmouth. Antes que fuese posible ir a socorrerlo,
desapareció, iba a morir ahogado.
A la angustia del primer momento sucediera un sentimiento de
tranquilidad y, puesto que se le diera por perdido, ni siquiera se debatió, lo
que, sin duda provenía de apatía y no de resignación; porque morir
ahogado no le parecía mala suerte y no tenía ningún deseo de ser
socorrido.
Además, la ausencia completa de sufrimiento; y hasta por el
contrario, las sensaciones eran de naturaleza agradable, teniendo el vago
bienestar que precede al sueño causado por el cansancio.
Con ese enflaquecimiento de los sentidos coincidía una
superexcitación extraordinaria de la actividad intelectual; las ideas se
sucedían con rapidez prodigiosa. El accidente que acababa de darse, el
descuido que lo motivara el tumulto que le debiera haber seguido, el dolor
que iba a afligir a su padre, otras circunstancias íntimamente relacionadas
al hogar doméstico, fueron el objeto de sus primeras reflexiones; después,
le vino a la memoria el último crucero, viaje accidentado por un naufragio;
luego, la escuela, los progresos que en ella hiciera y también el tiempo
perdido; finalmente, sus ocupaciones y aventuras de niño. En suma, el
recorrido de todo el río de su vida, y ¡qué pormenorizada y precisa! Fue él
mismo el que lo dijo:
"¡Cada incidente de mi vida pasaba sucesivamente en mi memoria
no como un simple esbozo, sino con las particularidades y accesorios de un
122
Myers. La Personnalité Humaine, pag. 395.
123
Carl Du Prel – Philos der Mystik.
138
LÉON DENIS
cuadro completo! En otras palabras, toda mi existencia desfilaba ante mí
en una especie de vista panorámica, cada hecho con su apreciación moral o
reflexiones sobre su causa y efecto. Pequeños acontecimientos sin
consecuencias, hacía mucho tiempo olvidados, se acumulaban en mi
imaginación como si hubiesen pasado en la víspera. Y todo esto sucedió en
dos minutos."
Se puede citar también el atestado de Perty 124 respecto a
Catherine Emmerich, que, al morir, revió del mismo modo toda su vida
pasada. Por ello establecemos que tal fenómeno no se restringe a los casos
de accidentes, antes parece acompañar regularmente al fallecimiento.
Todo lo que el Espíritu hizo, quiso, pensó, en sí resulto. Semejante
a un espejo, el alma refleja todo el bien y todo el mal hecho. Estas
imágenes no siempre son subjetivas. Por la intensidad de la voluntad,
pueden revestir una naturaleza sustancial; viven y se manifiestan para
nuestra felicidad o nuestro castigo.
Habiéndose, después de desencarnada, vuelto transparente, el alma
se juzga a sí misma, así como es juzgada por todos aquellos que la
contemplan. Sola, en la presencia de su pasado, ve reaparecer todos los
actos y sus consecuencias, todas sus faltas, hasta las más ocultas.
Para un criminal no hay descanso, no existe olvido. Su conciencia,
justiciera inflexible, le persigue sin cesar. En balde procura el escapar a sus
obsesiones; el suplicio sólo podrá acabarse, convirtiéndose el
remordimiento en arrepentimiento, aceptando él nuevas pruebas
terrestres, único medio de reparación y regeneración.
124
Perty - Myst. Ercheinngen (Ap ariciones Místicas), II, pág. 433.
Los tres autores son citados por el Dr. Pascal en su memoria del Congreso de Psicología
de París en 1900.
139
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
XII. – Las misiones, la vida superior
Todo Espíritu que desea progresar, trabajando en la obra de
solidaridad universal, recibe de los Espíritus más elevados una misión
particular apropiada a sus aptitudes y a su grado de adelantamiento.
Unos tienen por tarea recibir a los hombres en su regreso a la vida
espiritual, guiarlos, ayudarlos a desembarazarse de los fluidos espesos que
los envuelven; otros son encargados de consolar, instruir a las almas
sufrientes y atrasadas. Espíritus químicos, físicos, naturalistas, astrónomos,
prosiguen sus investigaciones, estudian los Mundos, sus superficies, sus
profundidades ocultas, actúan en todos los lugares sobre la materia sutil,
que hacen pasar por preparaciones, por modificaciones destinadas a obras
que la imaginación humana tendría dificultad en concebir; otros se aplican
a las artes, al estudio de lo Bello en todas sus formas; Espíritus menos
adelantados asisten a los primeros en sus tareas variadas y les sirven de
auxiliares.
Gran número de Espíritus se consagra a los habitantes de la Tierra
y de los otros planetas, estimulándolos en sus trabajos, fortaleciendo los
ánimos abatidos, guiando a los indecisos por el camino del deber. Aquellos
que ejercieran la Medicina y poseen el secreto de los fluidos curativos,
reparadores, se ocupan más especialmente de los enfermos. 125
Bella entre todas es la misión de los Espíritus de luz. Bajan de los
espacios celestes para traer a las humanidades los tesoros de su ciencia, de
su sabiduría, de su amor. Su tarea es un sacrificio constante, porque el
contacto con los mundos materiales es penoso para ellos; y afrontan todos
125
Los casos de curas hech as por Espíritus son numerosos; se encuentra la descripción
de ellas en toda la literatura espirita. (Véase por ejemplo, el caso citado p or Myers
(Human Personality, II, 124.) La mujer de un gran médico eu ropeo, de gran
reputación, que sufría de un mal al qu e su marido no pudiera dar alivio, fue curada
radicalmente por el Espíritu de otro gran médico. Véase también el caso de Mme. Claire
Galich on, que fue curada por magnetizaciones del Espíritu del cura d'Ars. El hecho es
contad o por ella misma en su obra Souvenirs et Problémes Spirites, páginas 174 y
siguientes.
140
LÉON DENIS
los sufrimientos por dedicación a sus protegidos, para asistirlos en sus
pruebas e infiltrar, en sus corazones, grandes y generosas intuiciones.
Es justo atribuirles los destellos de inspiración que iluminan el
pensamiento, las expansiones del alma, la fuerza moral que nos sustenta en
las dificultades de la vida. Si supiésemos cuantos constreñimientos se
imponen estos nobles Espíritus para llegar hasta nosotros,
corresponderíamos mejor a sus solicitudes, emplearíamos enérgicos
esfuerzos para desapegarnos de todo lo que es vil e impuro, uniéndonos a
ellos en la comunión divina.
En las horas de tribulaciones, es para estos Espíritus, para mis
Guías bien-amados que vuelan mis pensamientos y mis invocaciones; es de
ellos que siempre me han venido el amparo moral y el consuelo supremos.
Subí con dificultad los atajos de la vida; dura fue mi infancia.
Temprano conocí el trabajo manual y los pesados encargos de familia. Más
tarde, en mi carrera de propagandista, muchas veces me herí en las piedras
del camino; fui mordido por las serpientes del odio y de la envidia. Y
ahora, llegó para mí la hora crepuscular; van subiendo y rodeándome las
sombras, siento que mis fuerzas declinan y los órganos se debilitan.
Nunca, sin embargo, me faltó el auxilio de mis amigos invisibles; nunca
mi voz los evocó en vano. Desde mis primeros pasos en este mundo, su
influencia me envolvió. Es a sus inspiraciones que debo mis mejores
páginas y mis expresiones más vibrantes. Compartieran mis alegrías y
tristezas y cuando rugía la tempestad, yo sabía que ellos estaban firmes a
mi lado, en mi camino. Sin ellos, sin su socorro, hace mucho tiempo que
yo habría sido obligado a interrumpir mi marcha, a suspender mi labor;
sus manos extendidas me han amparado y dirigido en la áspera vía. A
veces, en el recogimiento del atardecer o en el silencio de la noche, sus
voces me hablan, acunan, confortan; resuenan en mi soledad como suave
melodía. Son como brisas que pasan, semejantes a caricias, sabios consejos
susurrados, indicaciones precisas sobre las imperfecciones de mi carácter y
los medios de remediarlos.
Entonces olvido las miserias humanas para complacerme en la
esperanza de volver a ver un día a mis amigos invisibles, de reunirme con
ellos en la luz, si Dios me juzga digno de eso, con todos aquellos que he
amado y que, del seno de los Espacios, me ayudan a recorrer la vía
terrestre.
Ascienda a todos vosotros, Espíritus tutelares, entidades
141
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
protectoras, mi pensamiento agradecido, la mejor parte de mí mismo, el
tributo de mi admiración y de mi amor.
El alma viene de Dios y vuelve a Dios, recorriendo el ciclo
inmenso de su destino; y por más bajo que haya descendido, tarde o
temprano, por la atracción, sube de nuevo hacia el Infinito. ¿Que busca
ella allí?
El conocimiento cada vez más perfecto del Universo, la
asimilación cada vez más completa de sus atributos - ¡Belleza, Verdad,
Amor! Y al mismo tiempo, una liberación gradual de la esclavitud de la
materia, una colaboración creciente en la obra de Dios.
Cada Espíritu tiene, en el Espacio, su vocación y la sigue con
facilidades desconocidas en la Tierra; cada uno encuentra su lugar en este
soberbio campo de acción, en este laboratorio universal. Por todas partes,
en el espacio o en los mundos, objetos de estudio y de trabajo, medios de
elevación, de participación en la obra eterna, se ofrecen al alma laboriosa.
Ya no es el cielo frío y vacío de los materialistas, ni el cielo
contemplativo y beato de ciertos creyentes; es un universo vivo, animado,
luminoso, lleno de seres inteligentes en vías de constante evolución.
Cuanto más se elevan los seres espirituales, más aumenta su tarea, y más
aumentan de importancia sus misiones. Un día, toman lugar entre las
almas mensajeras que van a llevar a los confines del tiempo y del espacio la
fuerza y la voluntad del Alma Infinita.
Para el Espíritu inferior como para el más eminente no tiene
límites el dominio de la vida. Cualquiera que sea la altura a que hemos
llegado, hay siempre un plano superior a alcanzar, una nueva perfección a
realizar.
Para toda alma, aun la más baja, un futuro grandioso se prepara.
Cada pensamiento generoso que comienza a despuntar, cada efusión de
amor, cada esfuerzo que tiende hacia una vida mejor, es como la vibración,
el presentimiento, la invocación de un mundo más elevado que la atrae y
que, tarde o temprano, lo recibirá. Todo ímpetu de entusiasmo, toda
palabra de justicia, todo acto de abnegación repercute en progresión
creciente en la escala de sus destinos.
A medida que ella se va distanciando de las inferiores, donde
reinan las influencias pesadas, donde se agitan las vidas groseras, banales o
culpables, las existencias de lenta y penosa educación, el alma va
142
LÉON DENIS
percibiendo las elevadas manifestaciones de la inteligencia, de la justicia,
de la bondad, y su vida se torna cada vez más bella y divina. Los
murmullos confusos, los rumores discordes de los centros humanos poco a
poco se van debilitando para ella hasta extinguirse del todo; al mismo
tiempo comienza a percibir los ecos armoniosos de las sociedades celestes.
Es la antesala de las regiones felices, donde reina una eterna claridad,
donde existe una atmósfera de benevolencia, serenidad y de paz, donde
todas las cosas salen frescas y puras de las manos de Dios.
La profunda diferencia que existe entre la vida terrestre y la vida
del Espacio está en el sentido de liberación, de alivio, de libertad absoluta
que disfrutan los Espíritus buenos y purificados.
Desde que se rompen los lazos materiales, el alma pura levanta el
vuelo hacia las altas regiones. Allá, vive una vida libre, pacífica, intensa,
ante la cual el pasado terrestre le parece un sueño doloroso.
En la efusión de las ternuras recíprocas, en una vida libre de males,
de necesidades físicas, el alma siente multiplicarse sus facultades, adquirir
una penetración y una extensión de las que los fenómenos de éxtasis nos
hacen entrever los velados esplendores.
El lenguaje del mundo espiritual es el de las imágenes símbolos,
rápido como el pensamiento; es por eso que nuestros guías invisibles se
sirven preferentemente de representaciones simbólicas para prevenirnos,
en el sueño, de un peligro o de una desgracia. El éter, fluido blando y
luminoso, toma con extrema facilidad las formas que la voluntad le
imprime. Los Espíritus se comunican entre sí y se comprenden por
procesos ante los cuales el arte de la oratoria más consumada, toda la
magia de la elocuencia humana parecerían apenas un grosero balbuceo.
Las Inteligencias elevadas perciben y realizan sin esfuerzo las más
maravillosas concepciones del arte y del genio. Estas concepciones no
pueden ser transmitidas a los hombres, aún con las manifestaciones
mediúmnicas más perfectas, el Espíritu superior tiene que someterse a las
leyes físicas de nuestro mundo y sólo vagos reflejos o ecos débiles de las
esferas celestes, algunas notas perdidas de la gran sinfonía eterna, son las
que él puede hacer llegar hasta nosotros.
Todo es graduado en la vida espiritual. A cada grado de evolución
del ser hacia la sabiduría, hacia la luz, hacia la santidad, corresponde un
estado más perfecto de sus sentidos receptivos, de sus medios de
percepción. El cuerpo fluídico, cada vez más diáfano, más transparente,
143
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
deja paso libre a las radiaciones del alma. De ahí una aptitud mayor para
apreciar, para comprender los esplendores infinitos; de ahí un recuerdo
más extenso del pasado, una familiarización cada vez mayor con los seres y
las cosas de los planos superiores, hasta que el alma, en su marcha
progresiva, haya alcanzado las máximas altitudes.
Llegado a esas alturas, el Espíritu ha vencido toda pasión, toda
tendencia hacia el mal, se ha liberado para siempre del yugo material y de
la ley de los renacimientos, es la entrada definitiva a los reinos divinos, de
donde sólo voluntariamente bajará al círculo de los nacimientos para
desempeñar misiones sublimes.
A estas alturas, la existencia es una fiesta perenne de la inteligencia
del corazón; es la comunión íntima en el amor con todos aquellos que nos
fueran caros y recorrieran con nosotros el ciclo de las transmigraciones y
de las pruebas. Juntad a eso la visión constante de la Eterna Belleza, una
penetración profunda de los misterios y de las leyes del Universo, y
tendréis una flaca idea de las alegrías reservadas a todos aquellos que, por
sus méritos y esfuerzos, alcanzaran los cielos superiores.
144
LÉON DENIS
SEGUNDA PARTE
EL PROBLEMA DEL DESTINO
XIII. - Las vidas sucesivas ― La reencarnación y sus
leyes
El alma, después de residir temporalmente en el Espacio, renace en
la condición humana, trayendo consigo la herencia, buena o mala, de su
pasado; renace niño, reaparece en la escena terrestre para representar un
nuevo acto del drama de su vida, pagar las deudas que contrajo, conquistar
nuevas capacidades que le han de facilitar la ascensión, acelerar la marcha
hacia adelante.
La ley de los renacimientos explica y completa el principio de la
inmortalidad. La evolución del ser indica un plan y un fin. Ese fin, que es
la perfección, no puede realizarse en una sola existencia, por más larga que
sea. Debemos ver en la pluralidad de las vidas del alma la condición
necesaria para su educación y su progreso. Es a costa de sus esfuerzos, de
sus luchas, de sus sufrimientos, que ella se redime de su estado de
ignorancia y de inferioridad y se eleva, de escalón en escalón, en la Tierra
primero y después a través de las innumerables estancias del cielo
estrellado.
La reencarnación, afirmada por las voces del Más Allá, es la única
forma racional por la que se puede admitir la reparación de las faltas
cometidas y la evolución gradual de los seres. Sin ella, no se ve sanción
moral satisfactoria y completa; no hay posibilidad de concebir la existencia
de un Ser que gobierne el Universo con justicia.
Si admitiésemos que el hombre vive actualmente por primera y
última vez en este mundo, que una única existencia terrestre es el destino
145
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
de cada uno de nosotros, la incoherencia y la parcialidad, forzoso sería
reconocerlo, presiden la repartición de los bienes y de los males, de las
aptitudes y de las facultades, de las cualidades congénitas y de los vicios
originales.
¿Por que para unos la fortuna, la felicidad constante y para otros la
miseria, la desgracia inevitable? Para estos la fuerza, la salud, la belleza;
para aquellos la imperfección, la enfermedad, la fealdad. ¿Por qué la
inteligencia, el genio aquí; y allá, la imbecilidad? ¿Cómo se encuentran
tantas cualidades morales admirables, a la par de tantos vicios y defectos?
¿Por qué hay razas tan diferentes? unas inferiores a tal punto que parecen
lindar con la animalidad y otras favorecidas con todos los dones que les
aseguran la supremacía? Y las enfermedades innatas, la ceguera, la idiotez,
las deformidades, todos los infortunios que llenan los hospitales, los
albergues nocturnos, las casas de corrección? La herencia no explica todo;
en la mayor parte de los casos, estas aflicciones no pueden ser consideradas
como el resultado de causas actuales. Sucede lo mismo con los favores de
la suerte. ¡Muchísimas veces, los justos parecen triturados por el peso de las
pruebas, al paso que los egoístas y los malos prosperan!
¿Por que también las criaturas muertas antes de nacer y las que son
condenadas a sufrir desde la cuna? Ciertas existencias acaban en pocos
años, en pocos días; otras duran casi un siglo. ¿De dónde vienen también
los niños-prodigio - músicos, pintores, poetas, todos aquellos que, desde la
niñez, muestran disposiciones extraordinarias para las artes o para las
ciencias, mientras que tantos otros quedan en la mediocridad toda la vida,
a pesar de una labor insana? E igualmente, ¿de dónde vienen los instintos
precoces, los sentimientos innatos de dignidad o bajeza contrastando a
veces tan extrañamente con el medio en que se manifiestan?
Si la vida individual comienza solo con el nacimiento terrestre, si
antes de él, nada existe para cada uno de nosotros, sería inútil procurar
explicar estas diversidades pungentes, estas tremendas anomalías y aun
menos podremos conciliarlas con la existencia de un poder sabio, previsor,
equitativo. Todas las religiones, todos los sistemas filosóficos
contemporáneos vinieran a tropezar con este problema; ninguno lo pudo
resolver. Considerado bajo su punto de vista, que es la unidad de la
existencia para cada ser humano, el destino continúa incomprensible, se
ensombrece el plan del Universo, la evolución y se vuelve inexplicable el
sufrimiento.
El hombre, llevado a creer en la acción de fuerzas ciegas y fatales,
146
LÉON DENIS
en la ausencia de toda justicia distributiva, resbala insensiblemente hacia el
ateísmo y el pesimismo. Al contrario, todo se explica, se torna claro con la
doctrina de las vidas sucesivas. La ley de justicia se revela en las menores
particularidades de la existencia. Las desigualdades que nos chocan
resultan de las diferentes situaciones conquistadas por las almas en sus
grados infinitos de evolución. El destino del ser no es más que el
desarrollo, a través de las edades, de la larga serie de causas y efectos
generados por sus actos. Nada se pierde; los efectos del bien y del mal se
acumulan y germinan en nosotros hasta el momento favorable de
revelarse. A veces, se expanden con rapidez; otras, después de un largo
tiempo se transmiten, repercuten, de una a otra existencia, según su
maduración es activada o retardada por las influencias ambientales; y
ninguno de esos efectos puede desaparecer por sí mismo; sólo la reparación
tiene ese poder.
Cada uno lleva para la otra vida y trae al nacer, la simiente del
pasado. Esa simiente ha de esparcir sus frutos, conforme a su naturaleza, o
para nuestra felicidad o para nuestra desgracia, en la nueva vida que
comienza y hasta sobre las siguientes, si una sola existencia no basta para
deshacer las consecuencias malas de nuestras vidas pasadas. Al mismo
tiempo, nuestros actos cotidianos, fuentes de nuevos efectos, vienen a
juntarse a las causas antiguas, atenuándolas o agravándolas, y forman con
ellas un encadenamiento de bienes o de males que, en su conjunto,
formarán la tela de nuestro destino.
Así, la sanción moral, tan insuficiente a veces tan sin valor cuando
es estudiada desde el punto de vista de una vida única, se reconoce
absoluta y perfecta en la sucesión de nuestras existencias. Hay una íntima
correlación entre nuestros actos y nuestro destino. Sufrimos en nosotros
mismos, en nuestro ser interior y en los acontecimientos de nuestra vida,
la repercusión de nuestro proceder. Nuestra actividad, en todas sus formas,
crea elementos buenos o malos, efectos próximos o remotos, que recaen
sobre nosotros en lluvias, en tempestades o en alegre claridad. El hombre
construye su propio futuro y hasta ahora, en su incertidumbre, en su
ignorancia, él lo construye a ciegas y sufrió su suerte sin poder explicarla.
No tardará el momento en que, más bien instruido, penetrado por la
majestad de las leyes superiores, comprenderá la belleza de la vida, que
reside en el esfuerzo corajoso y dará a su obra un impulso más noble y
elevado.
La variedad infinita de aptitudes, de las facultades, de los
147
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
caracteres, se explica fácilmente, nos decíamos. No todas las almas tienen
la misma edad, no todas subieran con el mismo paso sus estadios
evolutivos. Unas recorrieron un camino inmenso y se aproximaran ya del
apogeo de los progresos terrestres; otras mal comienzan su ciclo de
evolución en el seno de las humanidades. Estas son las almas jóvenes,
emanadas hace menos tiempo del Foco Eterno, foco inextinguible que
despide sin cesar haces de Inteligencias que bajan a los mundos de la
materia para animar las formas rudimentarias de la vida. Al llegar a la
humanidad, tomarán lugar entre los pueblos salvajes o entre las razas
bárbaras que pueblan los continentes atrasados, las regiones desheredadas
del Globo. Y cuando al fin lleguen a nuestras civilizaciones, todavía
fácilmente se dejan reconocer por la falta de coraje, de habilidad, por su
incapacidad para todas las cosas y principalmente, por sus pasiones
violentas, por sus gustos sanguinarios, a veces hasta por su ferocidad; y esas
almas aun no desarrolladas subirán a su vez la escala de las graduaciones
infinitas por medio de innumerables reencarnaciones.
Otro elemento del problema es la libertad de acción del Espíritu. A
unos, ella permite que se demoren en el camino de la ascensión, que
pierdan, sin cuidado con el verdadero fin de la existencia, tantas horas
preciosas en busca de las riquezas y del placer; a otros, los deja apresurarse
a seguir los carreros escabrosos y alcanzar las cimas del pensamiento, si, a
las seducciones de la materia, prefieren la posesión de los bienes del
espíritu y del corazón. Pertenecen a ese número los sabios, los genios y los
santos de todos los tiempos y de todos los países, los nobles mártires de las
causas generosas y aquellos que consagraran sus vidas enteras a acumular
en el silencio de los claustros, de las bibliotecas, de los laboratorios, los
tesoros de la ciencia y de la sabiduría humana.
Todas las corrientes del pasado se encuentran, se juntan y se
confunden en cada vida. Contribuyen para hacer al alma generosa o
mezquina, luminosa u oscura, poderosa o miserable. Esas corrientes, entre
la mayor parte de nuestros contemporáneos, apenas consiguen hacer a las
almas indiferentes, incesantemente oscilantes entre los llamados del bien o
del mal, de la verdad o del error de la pasión o del deber.
Así, en el encadenamiento de nuestras estaciones terrestres,
continúa y se completa la obra grandiosa de nuestra educación, el lento
edificar de nuestra individualidad, de nuestra personalidad moral. Es por
esa razón que el alma tiene que encarnar sucesivamente en los medios más
diferentes, en todas las condiciones sociales; tiene que pasar
148
LÉON DENIS
alternativamente por las pruebas de la pobreza y de la riqueza,
aprendiendo a obedecer para después mandar. Precisa de las vidas oscuras,
vidas de trabajo, de privaciones para acostumbrarse a renunciar a las
vanidades materiales, a despegarse de las cosas frívolas, a tener paciencia, a
adquirir la disciplina del espíritu. Son necesarias las existencias de estudio,
las misiones de dedicación, de caridad, por medio de las cuales se ilustra la
inteligencia y el corazón se enriquece con la adquisición de nuevas
cualidades; vendrán después las vidas de sacrificio por la familia, por la
patria, por la Humanidad. Es necesaria también la prueba cruel, crisol
donde se funden el orgullo y el egoísmo, y las situaciones dolorosas, que
son el pago por las deudas del pasado, la reparación de nuestras faltas, la
norma por la que se cumple la ley de la justicia. El espíritu se fortifica, se
perfecciona, se purifica en la lucha y en el sufrimiento. Vuelve a expiar en
el mismo medio donde se hizo culpable. Acontece a veces que las pruebas
hacen de nuestra existencia un calvario, y ese calvario es un monte que nos
aproxima a los mundos felices.
Entonces, no hay fatalidad, es el hombre, por su propia voluntad,
él es quien forja sus propias cadenas, es él quien teje hilo por hilo, día a
día, del nacimiento a la muerte la red de su destino. La ley de la justicia no
es, en esencia, sino la ley de armonía; determina las consecuencias de los
actos que libremente practicamos. No pune ni recompensa, y preside
simplemente el orden, el equilibrio del mundo moral como al del mundo
físico. Todo daño causado al orden universal acarrea causas de sufrimiento
y un pago necesario hasta que, mediante los cuidados del culpable, la
armonía violada sea restablecida.
El bien y el mal practicados constituyen la única regla del destino.
Sobre todas las cosas ejerce su influencia una ley grande y poderosa, en
virtud de la cual cada ser vivo del Universo sólo puede gozar de la
situación correspondiente a sus méritos. Nuestra felicidad, a pesar de las
engañosas apariencias, está siempre en relación directa con la capacidad
para el bien; y esa ley encuentra completa aplicación en las reencarnaciones
del alma. Es ella la que fija las condiciones de cada renacimiento y traza las
líneas de nuestros destinos. Por eso hay malos que parecen felices, mientras
que hay justos sufren excesivamente. La hora del pago sonó para estos, y
en breve, sonará para aquellos.
Asociar nuestros actos al plan divino, de acuerdo con la
Naturaleza, en el sentido de la armonía y el bien de todos, es preparar
nuestra elevación, nuestra felicidad; actuar en sentido contrario, fomentar
149
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
la discordia, incitar los apetitos malsanos, trabajar para sí mismo en
menoscabo de los otros, es sembrar para el futuro fermentos de dolor; es
colocarnos bajo el dominio de influencias que retardan nuestro
adelantamiento y por mucho tiempo nos encadenan a los mundos
inferiores.
Es eso lo que es necesario decir, repetir y hacer penetrar en el
pensamiento, en la conciencia de todos, a fin de que el hombre tenga un
único objetivo en la mira – conquistar las fuerzas morales, sin las cuales
quedará siempre en la impotencia de mejorar su condición y la de la
Humanidad! Haciendo conocer los efectos de la ley de responsabilidad,
demostrando que las consecuencias de nuestros actos recaen sobre
nosotros a través de los tiempos, como la piedra tirada al aire vuelve a caer
al suelo, poco a poco serán llevados los hombres a conformar su proceder
con esta ley, a poner en práctica el orden, la justicia, la solidaridad en el
medio social.
Ciertas escuelas espiritualistas combaten el principio de las vidas
sucesivas y enseñan que la evolución del alma después de la muerte
continua realizándose solamente en el mundo invisible; otras, aun cuando
admitan la reencarnación, creen que ella se realiza en esferas más elevadas;
el regreso a la Tierra no les parece una necesidad.
A los partidarios de esas teorías recordaremos que la encarnación
en la Tierra tiene un objetivo y ese objetivo es el perfeccionamiento del ser
humano. Ahora, dada la infinita variedad de las condiciones de la
existencia terrestre, ya sea en cuanto a su duración, ya sea en cuanto a los
resultados, es imposible admitir que todos los hombres puedan llegar al
mismo grado de perfección en una única vida. De ahí, la necesidad de
regresos sucesivos que permitan adquirirse las cualidades requeridas para
tener entrada a mundos más adelantados.
El presente tiene su explicación en el pasado. Fue necesaria una
serie de renacimientos terrestres para que el hombre conquistase la
posición que actualmente ocupa, y no parece admisible que este punto de
evolución sea definitivo para nuestra esfera. Sus habitantes no están todos
en estado de transmigrar después de la muerte a sociedades más perfectas;
por el contrario, todo indica la imperfección de su naturaleza y la
necesidad de nuevos trabajos, de otras pruebas que completen su
educación y les dé acceso a un grado superior en la escala de los seres.
En todas partes, la Naturaleza procede con sabiduría, método y
150
LÉON DENIS
lentitud. Numerosos siglos fueron indispensables para fabricar la forma
humana; sólo pasados largos períodos de barbarie es que nació la
Civilización.
La evolución física y mental y el progreso moral son regidos por
leyes idénticas; no basta una única existencia para darles cumplimiento. ¿Y
para que hubiéremos de buscar muy lejos, en otros mundos, los elementos
de nuevos progresos, cuando los encontraremos por todas partes a nuestro
alrededor? Desde el salvajismo hasta la más elevada civilización, ¿no nos
ofrece nuestro planeta amplio campo para el desarrollo del Espíritu?
Los contrastes, las oposiciones que ahí se presentan, en todas sus
formas, el bien y el mal, el saber y la ignorancia, son otros tantos ejemplos
y enseñanzas, otras tantas causas de emulación.
Renacer no es más extraordinario de que el alma vuelva a la carne
para en ella someterse a las leyes de la necesidad; a las precisiones y las
luchas de la vida material que son otros tantos incentivos que la obligan a
trabajar, aumentan su energía, vigorizan su carácter. Tales resultados no
podrían ser obtenidos en la vida libre del Espacio por Espíritus juveniles,
cuya voluntad es vacilante. Para avanzar, se hace necesario el látigo de la
necesidad y las numerosas encarnaciones, durante las cuales el alma va a
concentrarse, recogerse en sí misma, adquirir la elasticidad, el impulso
indispensable para describir más tarde su inmensa trayectoria en el cielo.
El fin de esas encarnaciones es, pues, de alguna suerte la revelación
del alma a sí misma o, antes, a su propia valorización por el desarrollo
constante de sus fuerzas, de sus conocimientos, de su conciencia, de su
voluntad. El alma inferior es nueva no puede adquirir la conciencia de sí
misma sino con la condición de estar separada de las otras almas,
encerrada en un cuerpo material. Ella constituirá, así, un ser distinto, que
va afirmar su personalidad, aumentar su experiencia, acentuar su marcha
progresiva en razón directa a los esfuerzos que haga para triunfar de las
dificultades y de los obstáculos que la vida terrestre le siembra bajo los
pies.
Las existencias planetarias nos ponen en relación con un orden
completo de cosas que constituyen el plan inicial, la base de nuestra
evolución infinita y que se encuentran en perfecta armonía con nuestro
grado de evolución; más, este orden de cosas y la serie de las vidas que con
ella se relacionan, por más numerosas que sean, representan una fracción
ínfima de la existencia sideral, un instante en la duración ilimitada de
151
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
nuestros destinos.
El paso de las almas terrestres a otros mundos sólo puede ser
efectuado bajo el régimen de ciertas leyes. Los Globos que pueblan el
infinito difieren entre sí por su naturaleza y densidad. La adaptación de los
envoltorios fluídicos de las almas a esos medios nuevos solamente es
realizable en condiciones especiales de purificación. Es imposible para los
Espíritus inferiores, en la vida errática, entrar en los mundos elevados y
describir sus bellezas a nuestros médiums. Se encuentra la misma
dificultad, mayor aun, cuando se trata de la reencarnación en esos
mundos. Las sociedades que los habitan, por su estado de superioridad,
son inaccesibles para la inmensa mayoría de los Espíritus terrestres, aun
demasiado groseros, en insuficiente grado de elevación. Los sentimientos
psíquicos de los últimos, muy poco perfeccionados, no les permitirían
vivir de la vida sutil que reina en esas esferas lejanas. Se encontrarían como
ciegos ante la luz o sordos en un concierto. La atracción que les encadena
los cuerpos fluídicos al planeta, les prende, del mismo modo, el
pensamiento y la conciencia a las cosas inferiores. Sus deseos, sus apetitos,
sus odios, su amor mismo los hacen volver a este mundo y los atan al
objeto de su pasión.
Es necesario que aprendamos primero a desatar los lazos que nos
amarran a la Tierra, para, después, levantar el vuelo hacia mundos más
elevados. Arrancar a las almas terrestres de su medio, antes del término de
la evolución especial a ese medio, hacerlas transmigrar para esferas
superiores, antes de haber realizado los progresos necesarios, sería
irracional e imprudente. La naturaleza no procede así, su obra se desarrolla
majestuosa, armónica en todas sus fases. Los seres, cuya ascensión sus leyes
dirigen, no dejan el campo de acción sino después de haber adquirido
virtudes y potencias de darles entrada a un dominio más elevado de la
Vida Universal.
¿A qué reglas estás sujetas el regreso del alma a la carne? A las de
atracción y de afinidad. Cuando uno encarna, es atraído hacia un medio
conforme a sus tendencias, a su carácter y grado de evolución. Las almas se
siguen unas a otras y encarnan por grupos, constituyen familias
espirituales, cuyos miembros son unidos por lazos tiernos y fuertes,
contraídos durante existencias vividas en común. A veces esos Espíritus
son temporalmente alejados unos de otros y mudan de medio para
adquirir nuevas aptitudes. Así se explican según los casos, las analogías o
diferencias que caracterizan a los miembros de una misma familia, padres e
152
LÉON DENIS
hijos; más, siempre aquellos que se aman vuelven, tarde o temprano, a
encontrarse en la Tierra, como en el Espacio.
Se acusa a la doctrina de las reencarnaciones de apocar la idea de
familia, de invertir y confundir las posiciones que ocupan, unos con
relación a los otros, los Espíritus unidos por lazos de parentesco, por
ejemplo, las relaciones de madre e hijo, de marido y mujer, etc.; la verdad
es lo contrario. En la hipótesis de una sola vida los Espíritus se dispersan
después de una breve cohabitación y muchas veces, se vuelven extraños
unos a otros. Según la doctrina católica, las almas permanecen, después de
la muerte, en lugares diferentes, según sus méritos, y los elegidos son para
siempre separados de los réprobos. Así, los lazos de familia y de amistad,
formados por una vida transitoria, se debilitan en la mayor parte de los
casos y hasta se quiebran definitivamente; mientras que, por los
renacimientos, los Espíritus se reúnen de nuevo y prosiguen en común sus
peregrinaciones a través de los mundos, tornándose, así su unión cada vez
más íntima y profunda.
Nuestra ternura espontanea por ciertos seres de este mundo se
explica fácilmente. Ya los habíamos conocido, en otros tiempos, ya los
encontráramos. ¿Cuántos esposos, cuantos amantes no han sido unidos
por innumerables existencias, recorridas de a dos?
Su amor es indestructible, porque el amor es la fuerza de las
fuerzas, el vínculo supremo que nada puede destruir.
Las condiciones de la reencarnación no permiten que nuestras
situaciones recíprocas se inviertan; casi siempre se conservan los grados
respectivos de parentesco. Algunas veces, en caso de imposibilidad, un hijo
podrá venir a ser el hermano menor de su padre de otros tiempos, la
madre podrá renacer hermana más vieja del hijo. En casos excepcionales, y
solamente a pedido de los interesados, se pueden invertir las situaciones.
Los sentimientos de delicadeza, de dignidad, de mutuo respeto que
sentimos en la Tierra no pueden ser desconocidos en el mundo espiritual.
Para suponerlo, es preciso ignorar la naturaleza de las leyes que rigen la
evolución de las almas!
El espíritu adelantado, cuya libertad aumenta en razón directa a su
elevación escoge el medio donde quiere renacer, mientras que el Espíritu
inferior es impelido por una fuerza misteriosa a la que obedece
instintivamente y todos son protegidos, aconsejados, amparados en su
pasaje de la vida del espacio para la existencia terrestre, más penosa, más
153
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
terrible que la muerte.
La unión del alma con el cuerpo se efectúa por medio del
envoltorio fluídico o periespíritu, del que muchas veces hemos hablado.
Sutil, por su naturaleza, va él a servir de lazo entre el Espíritu y la materia.
El alma esta presa al germen a través de “este mediador plástico” que va a
retraerse, condensarse, cada vez más, a través de las fases progresivas de la
gestación, y formar el cuerpo físico. Desde la concepción hasta el
nacimiento, la fusión se opera lentamente, fibra por fibra, molécula por
molécula. Por el flujo creciente de los elementos materiales y de la fuerza
vital proveídos por los progenitores, los movimientos vibratorios del niño
van a disminuir y restringirse, al mismo tiempo que las facultades del
alma, la memoria, la conciencia se desvanecen y se anulan. Es a esa
reducción de las vibraciones fluídicas del periespíritu, a su oclusión en la
carne que se debe atribuir la perdida de la memoria de las vidas pasadas.
Un velo cada vez más espeso envuelve al alma y le borra las radiaciones
interiores. Todas las impresiones de su vida celeste y de su largo pasado
vuelven a las profundidades del inconsciente y la emersión sólo se realiza
en las horas de exteriorización o en ocasión de la muerte, cuando el
Espíritu, recuperando la plenitud de sus movimientos vibratorios, evoca el
mundo adormecido de sus recuerdos.
El papel del doble fluídico es considerable; explica, desde el
nacimiento hasta la muerte, todos los fenómenos vitales. Poseyendo en si
los vestigios indelebles de todos los estados del ser, desde su origen, le
comunica la impresión, las líneas esenciales al germen material. Ahí está la
llave de los fenómenos embriogénicos.
El periespíritu, durante el período de gestación, se impregna del
fluido vital y se materializa cuanto baste para volverse el regulador de la
energía y el soporte de los elementos proveídos por los padres; constituye
así, una especie de esbozo, de red fluídica permanente, a través de la cual
pasará la corriente de materia que destruye y construye sin cesar, durante
la vida, el organismo terrestre; será la estructura invisible que sustenta
interiormente la estatua humana. Gracias a él, la individualidad y la
memoria se conservarán en el plano físico, a pesar de las vicisitudes de la
parte mutable y móvil del ser, y asegurará, del mismo modo, el recuerdo
de los hechos de la existencia presente, recuerdos cuyo encadenamiento, de
la cuna a la tumba, nos dan la certeza íntima de nuestra identidad.
La incorporación del alma no es subitánea, como lo afirman ciertas
doctrinas; es gradual y sólo se completa y torna definitiva a la salida de la
154
LÉON DENIS
vida uterina. En ese momento, la materia encierra completamente al
Espíritu, que deberá vivificarla por la acción de las facultades adquiridas.
Largo será el período de desarrollo durante el cual el alma se
ocupará en poner a su manera el nuevo envoltorio, en acomodarlo a sus
necesidades, en hacer de él un instrumento capaz de manifestar sus
potencias íntimas y en esa obra, será coadyuvada por un Espíritu
prepuesto a su guardia, que cuida de ella, la inspira y guía en todo el curso
de su peregrinación terrestre. Todas las noches, durante el sueño, muchas
veces hasta de día, el Espíritu, en el período infantil, se desprende de la
forma carnal, vuelve al Espacio, a sorber fuerzas y aliento para enseguida,
volver al envoltorio y proseguir el penoso curso de la existencia.
Antes de entrar nuevamente en contacto con la materia y
comenzar una nueva carrera, el Espíritu tiene como dijimos, que escoger el
medio donde va a renacer para la vida terrestre y esa elección es limitada,
circunscripta, determinada por múltiples causas. Los antecedentes del ser,
sus deudas morales, sus afecciones, sus méritos y deméritos, el papel que
está apto para desempeñar, todos esos elementos intervienen en la
orientación de la vida en preparación; de ahí la preferencia por una raza,
tal nación, tal familia. Las almas terrestres que hemos amado nos atraen;
los lazos del pasado se reatan en filiaciones, alianzas, amistades nuevas. Los
mismos lugares ejercen sobre nosotros su misteriosa seducción y es raro
que el destino no nos reconduzca muchas veces a las regiones donde ya
vivimos, amamos, sufrimos. Los odios son también fuerzas que nos
aproximan a nuestros enemigos de otra vida para borrar, con mejores
relaciones, antiguas enemistades. Así, volvemos a encontrar en nuestro
camino la mayor parte de aquellos que fueron nuestra alegría o hicieran
nuestros tormentos.
Pasa lo mismo con la adopción de una clase social, con las
condiciones de ambiente y educación, con los privilegios de la fortuna o
de la salud, con las miserias de la pobreza. Todas estas causas tan variadas,
tan complejas, van a combinarse para asegurar al nuevo encarnado las
satisfacciones, las ventajas o las pruebas que conviene a su grado de
evolución, a sus méritos o a sus faltas y a las deudas contraías por él.
Por lo que fue dicho, se comprenderá cuán difícil es la elección.
Por eso, esta opción nos es, la mayoría de las veces, inspirada por las
Inteligencias directoras o sino, en nuestro provecho, han de hacerlo ellas
mismas, si no tenemos el discernimiento necesario para adoptar con toda
sabiduría y prudencia los medios más eficaces para activar nuestra
155
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
evolución y expurgar nuestro pasado.
Aun así, el interesado tiene siempre la libertad de aceptar o
postergar la hora del desagravio ineluctable. En el momento de unirse a
un germen humano, cuando el alma posee aun toda su lucidez, su Guía le
muestra el panorama de la existencia que le espera; le muestra los
obstáculos y los males de que será erizada, le hace comprender la utilidad
de esos obstáculos y de esos males para desarrollarle las virtudes o
expurgarle de sus vicios. Si la prueba le parece demasiado ruda, si no se
siente suficientemente armado para afrontarla, le es lícito al Espíritu diferir
la fecha y buscar una vida transitoria que le aumente las fuerzas morales y
la voluntad.
En la hora de las resoluciones supremas, antes de volver a bajar a la
carne, el Espíritu percibe, comprende el sentido general de la vida que va a
comenzar, ella se le aparece en sus líneas principales, en sus hechos
culminantes, siempre modificables, entre tanto, por su acción personal y
por el uso de su libre-albedrio; porque el alma es señora de sus actos; y
desde el momento que ella se decidió, desde que el lazo se produce y la
incorporación se delinea, todo se borra, todo se desvanece. La existencia va
a desarrollarse con todas sus consecuencias previstas, aceptadas, deseadas,
sin que ninguna intuición del futuro subsista en la conciencia normal del
ser encarnado. El olvido es necesario durante la vida material. El
conocimiento anticipado de los males o de las catástrofes que nos esperan,
paralizarían nuestros esfuerzos, pararían nuestra marcha hacia el frente.
En cuanto a la elección del sexo, es también el alma que, de
antemano, resuelve. Puede hasta variarlo de una encarnación a otra por un
acto de su voluntad creadora, modificando las condiciones orgánicas del
periespíritu. Ciertos pensadores admiten que la alternancia de sexos es
necesaria para adquirir virtudes más especiales dicen ellos a cada una de las
mitades del género humano; por ejemplo, en el hombre, la voluntad, la
firmeza, el coraje; en la mujer, la ternura, la paciencia, la pureza.
Creemos, de acuerdo con nuestros Guías, que la mudanza de sexo,
siempre posible para el Espíritu, es, ante de todo, inútil y peligrosa. Los
Espíritus elevados la reprueban. Es fácil reconocer, a primera vista, a
nuestro alrededor, a las personas que en una existencia precedente
adoptaran sexo diferente; son siempre bajo algún punto de vista
anormales.
Las machonas, de carácter y gustos varoniles, algunas de las cuales
156
LÉON DENIS
presentan todavía vestigios de los atributos del otro sexo, por ejemplo,
barba en el mentón, son, evidentemente, hombres reencarnados. Ellas
nada tienen de estético y seductor; sucede lo mismo con los hombres
afeminados, que tienen todas las características de las hijas de Eva y están
como que fuera de los padrones éticos en la vida. Cuando un Espíritu optó
por un sexo, es malo para él salir de lo que se volvió su naturaleza.
Muchas almas, creadas en pares, son destinadas a evolucionar
juntas, unidas para siempre en la alegría como en el dolor. Les dieron el
nombre de almas hermanas 126 ; su número es más considerable de lo que
generalmente se cree; realizan la forma más completa, más perfecta de la
vida y del sentimiento y dan a las otras almas el ejemplo de un amor fiel,
inalterable, profundo; pueden ser reconocidas por esas características. Que
sería de su afecto, de sus relaciones, de su destino, si el cambio de sexo
fuese una necesidad, una ley. Antes entendemos que, por el mismo hecho
de la ascensión general, los caracteres nobles y las altas virtudes se
multiplicaran en los dos sexos al mismo tiempo; finalmente, ninguna
cualidad quedará como atributo de uno solo de los sexos, sino como
atributo de los dos.
La mudanza de sexo podría ser considerada como un acto
impuesto por la ley de justicia y reparación en un único caso, el cual se da
cuando malos tratos o graves daños, infligidos a personas de un sexo,
atraen a este mismo sexo a los Espíritus responsables, para así, para que
estos sufran, a su vez, los efectos de las causas a que dieran origen; y la
pena del talión no rige, como más adelante veremos, de manera absoluta,
en el mundo de las almas; existen mil formas de hacer la reparación y de
eliminarse las causas del mal. La cadena omnipotente de las causas y de los
efectos se desenreda en mil anillos diferentes.
Nos objetarán tal vez que sería inicuo coaccionar a la mitad de los
Espíritus a evolucionar en un sexo más débil y muchas veces oprimido,
humillado, sacrificado por una organización social aun bárbara. Podemos
responder que este estado de cosas tiende a desaparecer, día a día, para dar
lugar a una mayor equidad. Es por el perfeccionamiento moral y social y
por la sólida educación de la mujer que la Humanidad se ha de levantar.
En cuanto a los dolores del pasado, sabemos que no quedan
126
Sobre este asunto sugerimos al lector qu e lea nuestra primera edición, al final del libro
El Consolador, de Francisco Cándid o Xavier. – (Nota de la FEB 16ª edición.)
157
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
pendidos. El Espíritu que sufrió iniquidades sociales, coge por fuerza de la
ley de equilibrio y compensación, el resultado de las pruebas por que pasó.
El Espíritu femenino, nos dicen los Guías, asciende con vuelo más rápido
hacia la perfección.
El papel de la mujer es inmenso en la vida de los pueblos.
Hermana, esposa o madre, es la gran consoladora y la cariñosa consejera.
Por su hijo es suyo el porvenir y prepara al hombre futuro. Por eso, las
sociedades que la disminuyen, se disminuyen a sí mismas. La mujer
respetada, honrada, de entendimiento ilustrado, es la que hace a la familia
fuerte y a la sociedad grande, moral, unida!
Temibles son ciertas atracciones para las almas que buscan las
condiciones de un renacimiento, por ejemplo, las familias de alcohólicos,
de libertinos, de dementes. ¿Cómo conciliar la noción de justicia con la
encarnación de los seres en tales medios? ¿No hay ahí, en juego, razones
psíquicas profundas y latentes y no son las causas físicas apenas una
apariencia? Vimos que la ley de afinidad aproxima a los seres similares. Un
pasado de culpas arrastra al alma atrasada hacia grupos que presentan
analogías con su mismo estado fluídico y mental, estado que ella creó con
sus pensamientos y acciones.
No hay, en estos problemas, ningún lugar para arbitrariedades o
para el azar. Es el mal uso prolongado de su libre-albedrío, la búsqueda
constante de resultados egoístas o maléficos lo que atrae al alma hacia
progenitores semejantes a sí. Ellos le proveerán los materiales en armonía
con su organismo fluídico, impregnados de las mismas tendencias groseras,
adecuados para la manifestación de los mismos apetitos, de los mismos
deseos. Se abrirá la nueva existencia, nuevo escalón de caída hacia el vicio y
hacia la criminalidad. Es el declive hacia el abismo.
Señora de su destino, el alma tiene que atenerse al estado de cosas
que preparó, que escogió. Todavía, después de haber hacho de su
conciencia un antro tenebroso, una cueva del mal, tendrá que
transformarlo en templo de luz. Las faltas acumuladas harán nacer
sufrimientos más vivos; se sucederán más penosas, más dolorosas
encarnaciones; el círculo de hierro se apretará hasta que el alma, triturada
por el engranaje de las causas de los efectos que hubiera creado,
comprenderá la necesidad de reaccionar contra sus tendencias, de vencer
sus pasiones ruines y de mudar de camino. Desde ese momento, por poco
que el arrepentimiento la sensibilice, sentirá nacer en si fuerzas, impulsos
nuevos que la llevaran hacia medios más adecuados a su obra de
158
LÉON DENIS
reparación, de renovación, y paso a paso irá haciendo progresos. Rayos y
efluvios penetraran en el alma arrepentida y enternecida, aspiraciones
desconocidas, necesidades de acción útil y de dedicación han de despertar
en ella. La ley de atracción, que la impelía hacia las últimas camadas
sociales, revertirá en su beneficio y se tornará el instrumento de su
regeneración.
Entre tanto, no será sin costos que ella se levantará; la ascensión no
proseguirá sin dificultades. Las faltas y los errores cometidos repercuten
como causas de obstrucción en las vías futuras y el esfuerzo tendrá que ser
tanto más enérgico y prolongado cuanto más pesadas fueran las
responsabilidades, cuanto más extenso hubiera sido el período de
resistencia y obstinación en el mal. En la escabrosa y escarpada subida, el
pasado dominará por mucho tiempo al presente, y su peso hará doblar de
una vez los hombros del caminante; más, de lo Alto, manos piadosas se
extenderán hacia él y lo ayudarán a transponer los pasajes más escarpados.
"Hay más alegría en el Cielo por un pecador que se arrepiente de que por cien
justos que perseveran."
Nuestro futuro está en nuestras manos y nuestras facilidades para
el bien aumentan en razón directa a nuestros esfuerzos para practicarlo.
Toda vida noble y pura, toda misión superior es el resultado de un
pasado inmenso de luchas, de derrotas sufridas, de victorias ganadas contra
nosotros mismos; es el remate de largos y pacientes trabajos, la
acumulación de frutos de ciencia y caridad cogidos, uno por uno, en el
curso de las edades. Cada facultad brillante, cada virtud sólida reclamó
múltiples existencias de trabajo oscuro, de combates violentos entre el
espíritu y la carne, la pasión y el deber. Para llegar al talento, al genio, el
pensamiento tuvo que madurar lentamente a través de los siglos. El campo
de la inteligencia, penosamente educado, al principio apenas dio escasa
cosecha; después, poco a poco, vinieran los sembradíos cada vez más ricos
y abundantes.
En cada regreso al Espacio se procede al balance de los lucros y
pérdidas; se evalúan y se fijan los progresos. El ser se examina se juzga;
investiga minuciosamente su historia reciente, escrita en sí mismo; pasa
revista a los frutos de experiencia y sabiduría que su última vida le
proporcionó, para marcarles más profundamente la sustancia.
La vida del Espacio es para el Espíritu que evoluciona, un período
de examen, de recogimiento, en que las facultades, después de haberse
gastado en el exterior, reflexionan, se dedican al estudio íntimo, al
159
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
interrogatorio de la consciencia, a un inventario riguroso de la belleza o
fealdad que hay en el alma. La vida del Espacio es la forma necesaria y
simétrica de la vida terrestre, vida de equilibrio, en que las fuerzas se
reconstituyen, en que las energías se retemplan, en que los entusiasmos se
reaniman en que el ser se prepara para las futuras tareas; es el descanso
después del trabajo, la bonanza después de la tormenta, la concentración
tranquila y serena después de la expansión activa o del conflicto ardiente.
Según la opinión de los teósofos, el regreso del alma a la carne se
efectúa de mil quinientos en mil quinientos años 127 . Esta teoría no es
confirmada ni por los hechos ni por el testimonio de los Espíritus. Estos
interrogados en gran número, en medios muy diferentes, respondieron
que la reencarnación es mucho más rápida; las almas ávidas de progreso se
demoran poco en el Espacio. Piden el regreso a la vida de este mundo para
conquistar nuevos títulos, nuevos méritos. Poseemos sobre las existencias
anteriores de cierta persona indicaciones recogidas, en puntos muy
alejados unos de otros, de boca de médiums que nunca se conocieran,
indicaciones perfectamente concordantes entre sí y con las intuiciones del
interesado. Demuestran que apenas veinte, treinta años, cuando mucho,
separaran sus vidas terrestres. No hay, en cuanto a esto, regla exacta. Las
encarnaciones se aproximan o se distancian según el estado de las almas, su
deseo de trabajo y adelantamiento y las ocasiones favorables que se les
ofrecen; en los casos de muerte precoz, son casi inmediatas.
Sabemos que el cuerpo fluídico se materializa o purifica conforme
a la naturaleza de los pensamientos y de las acciones del Espíritu. Las
almas viciosas atraen hacia sí, por sus tendencias, fluidos impuros, que les
vuelve más espeso el envoltorio y les disminuye las radiaciones. Después de
la muerte, no pueden elevarse por encima de nuestras regiones y quedan
confinadas en la atmósfera o mezcladas con los humanos; si persisten en el
mal, la atracción planetaria se vuelve tan poderosa que les precipita a la
reencarnación.
Cuanto más material y grosero es el Espíritu, tanto más influencia
tiene sobre él la ley de la gravedad; con los Espíritus puros, cuyo
periespíritu radioso vibra a todas las sensaciones del Infinito y que
encuentran en las regiones etéreas medios apropiados a su naturaleza y a su
127
Los libros teosóficos, dice Annie Besant, son concordantes en reconocer que "las
encarnaciones son separadas unas de otras por un períod o medio de qu ince siglos", (La
Reincanation, Pág. 97.)
160
LÉON DENIS
estado de progresión, se produce el fenómeno inverso. Llegados a un grado
superior, esos Espíritus prolongan cada vez más su estadía en el Espacio;
las vidas planetarias se vuelven, para ello, la excepción, y la vida libre la
regla, hasta que la suma de las perfecciones realizadas los libere para
siempre de la esclavitud de los renacimientos.
161
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
XIV. – Las vidas sucesivas. Pruebas experimentales
― Renovación de la memoria
En las páginas precedentes expusimos las razones lógicas que
militan en pro de la doctrina de las vidas sucesivas. Consagraremos el
presente capítulo y los siguientes a refutar las objeciones de sus detractores
y entraremos en el campo de las pruebas científicas que, todos los días,
vienen a consolidarla.
La objeción más trivial es esta: "Si el hombre ya vivió, se pregunta:
¿por qué no se recuerda de sus existencias pasadas?"
Ya, sumariamente, indicamos la causa fisiológica de este olvido;
esta causa es el mismo renacimiento, o sea, el revestimiento de un nuevo
organismo, de un envoltorio material que sobreponiéndose al envoltorio
fluídico, hace a su respecto, las veces de un borrador. Como consecuencia
de la disminución de su estado vibratorio, el Espíritu, cada vez que toma
posesión de un cuerpo nuevo de un cerebro virgen de toda imagen, se
encuentra en la imposibilidad de manifestar recuerdos acumulados de sus
vidas precedentes. Continuarán, es verdad, revelando sus antecedentes en
sus aptitudes, en la facilidad de asimilación, en las cualidades y defectos; y
todas las particularidades de los hechos, de los sucesos que constituyen su
pasado, reintegrado a las profundidades de la conciencia, quedarán veladas
durante la vida terrestre. El Espíritu, en estado de vigilia, apenas podrá
revelar por las formas del lenguaje las impresiones registradas por su
cerebro material.
La memoria es el concatenamiento, la asociación de las ideas, de
los hechos y de los conocimientos. Desde que esta asociación desaparece
desde que se rompe el hilo de los recuerdos, parece que para nosotros se
borra el pasado; y solo en apariencia. En un discurso pronunciado el 6 de
febrero de 1905, el Prof. Charles Richet, de la Academia de Medicina,
decía: "La memoria es una facultad implacable de nuestra inteligencia,
porque ninguna de nuestras percepciones jamás es olvidada. Luego que un
hecho nos impresionó los sentidos, se fija irrevocablemente en la
memoria. Poco importa que hayamos conservado la conciencia de este
recuerdo: él existe, es indeleble."
162
LÉON DENIS
Acrecentamos que puede resurgir. El despertar de la memoria no
es más que un efecto de vibración producido por la acción de la voluntad
en las células del cerebro. Para hacernos revivir los recuerdos anteriores al
nacimiento, es necesario volvamos a ponernos en armonía vibratoria con el
estado dinámico en que nos encontrábamos en la época en que hubo la
percepción. No existiendo ya los cerebros que registraran esas
percepciones, es preciso buscarlas en la conciencia profunda; esta se
conserva callada mientras el Espíritu está encerrado en la carne. Para
recuperar la plenitud de sus vibraciones y recuperar el hilo de los recuerdos
en sí ocultas, es necesario que él salga y se separe del cuerpo; entonces
percibe el pasado y puede reconstituirlo en los menores detalles. Es eso lo
que se da en los fenómenos de sonambulismo y de trance.
Sabemos que hay en nosotros profundidades misteriosas donde
lentamente se fueron depositando, a través de las edades, los sedimentos de
nuestras vidas de luchas, de estudio y de trabajo; allí se gravan todos los
incidentes, todas las vicisitudes del pasado oscuro. Es como un océano de
cosas adormecidas, balanceadas por las olas del destino. Una invocación
poderosa de la voluntad puede hacerlo revivir. A la vista del Espíritu, en
las horas de clarividencia, baja para él como las radiaciones de las estrellas
se filtran y van, en las profundidades glaucas, hasta debajo de las bóvedas y
de las arcadas de los recintos sombríos del mar.
Recordemos aquí los puntos esenciales de la teoría del "yo", con la
cual tienen conexión todos los problemas de la memoria y de la
conciencia,
Los dos factores que constituyen la permanencia y mantienen la
identidad, la personalidad del "yo", son la memoria y la conciencia. Los
recuerdos, las intuiciones y las aptitudes determinan la sensación de haber
vivido.
Existe en la inteligencia una continuidad, una sucesión de causas y
efectos que es preciso reconstituir en su totalidad para poseer el
conocimiento integral del "yo". Es eso, como vimos, imposible en la vida
material, puesto que la incorporación produce una extinción temporal de
los estados de conciencia que forman este todo continuo. Así como la vida
física está sujeta a las alternativas de la noche y del día, así también se
produce un fenómeno análogo en la vida del Espíritu. Nuestra memoria y
nuestra conciencia atraviesan alternadamente períodos de eclipse o de
esplendor, de sombra o de luz, en el estado celeste o terrestre, y hasta en
este último plano, durante la vigilia o durante los diferentes estados del
163
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO
sueño. Así como hay gradaciones en el eclipse, hay también grados de luz.
Muchos sueños, a semejanza de las impresiones recibidas durante
el sueño del sonambulismo, no dejan vestigios al despertar. El olvido,
todos los magnetizadores lo saben, es un fenómeno constante en los
sonámbulos; y desde que el Espíritu del "sujeto", es inmerso en un nuevo
Sueño, vuelve a encontrarse en las condiciones dinámicas que permiten la
renovación de los recuerdos, estos se reavivan luego. El "sujeto" se acuerda
de lo que hizo, dijo, vio, manifestó en todas las épocas de la existencia.
Por esto comprenderemos fácilmente el olvido momentáneo de las
vidas anteriores. El movimiento vibratorio del envoltorio periespiritual,
amortiguado por la materia en el curso de la vida actual, es excesivamente
débil para que el grado de intensidad y la duración necesaria para la
renovación de esos recuerdos puedan ser obtenidos durante la vigilia.
En realidad, la memoria no es más que una modalidad de la
conciencia. El recuerdo está, muchas veces, en el estado subconsciente. Ya,
en el círculo restricto de la vida actual, no conservamos el recuerdo de
nuestros primeros años el cual está, no obstante, gravado en nosotros,
como todos los estados atravesados en el curso de nuestra historia. Sucede
lo mismo con gran número de actos y hechos pertenecientes a los otros
períodos de la vida. Gassendi, dicen, se recordaba de la edad de 18 meses;
y eso es una excepción. Es necesario el esfuerzo mental para reavivar estos
recuerdos de la vida normal, la que nos es más familiar; es necesario, lo
repetimos, para nuevamente coger mil cosas estudiadas, aprendidas y
después, olvidadas, porque bajaran a las camadas profundas de la
memoria.
A cada paso, la inteligencia tiene que ir a buscar en la
subconsciencia los conocimientos, los recuerdos que quiere reavivar; se
esfuerza por hacerlos pasar a la conciencia física, para el cerebro concreto,
después de haberlos unido de los elementos vitales proveídos por los
neurónios o células nerviosas. Según la riqueza o la pobreza de estos
elementos, el recuerdo surgirá claro o difuso; a veces, se esquiva; la
comunicación no puede establecerse o entonces, la proyección se produce
solo más tarde, en el momento en que menos se espera.
Para recordar, por tanto, la primera de las condiciones es querer.
Ahí está la razón por la que muchos Espíritus, mismo en la vida del
Espacio, bajo el dominio de ciertos preconceptos dogmáticos, desprecian
toda investigación y se conservan ignorantes del pasado que en ellos
164
LÉON DENIS
duerme. En ese medio, como entre nosotros, en el curso de la
experimentación, es necesaria una sugestión. Esa ley de la sugestión, la
vemos manifestarse en todas partes, bajo mil formas; nosotros mismos, a
cada instante del día, estamos sujetos a su acción. Se eleva, por ejemplo,
cerca nuestros un canto, resuena una palabra un nombre, nos hiere la vista
una imagen y de repente, gracias a la asociación de ideas, se presenta en
nuestro espíritu un encadenamiento complejo de recuerdos confusos, casi
olvidados, disimulados en