LIBROS JOÁNICOS
1. ¿CUÁL FUE LA MOTIVACIÓN DEL EVANGELIO DE SAN JUAN?
Nació el evangelio de San Juan porque era necesario esclarecer la identidad, si se
seguía la verdad, confrontada con el mundo, mostrando coherencia, perseverancia
(esperanza) y radicalidad. Fidel Oñoro dice que San Juan escribe para decir
quiénes son la comunidad esencialmente. La identidad se da solamente en Jesús,
que es Verbo, que es Dios. Mc lo presenta como ‘el hijo del hombre’, en Mt es ‘el
Hijo de Dios’. En Juan es ‘el Hijo’, ‘Yo soy’. Eso se nota claramente en el relato de
la muerte y pasión. Por la identidad, mira a Jesús glorificado. ¿Quién es Jesús? La
Verdad. Esto se confronta con el mundo porque está en medio de la persecución,
los sacaron de las sinagogas porque los confunden con una secta. Las trece
bendiciones que se hacían en las sinagogas se agrega una más, que es una
maldición para los cristianos (por eso aparece haber restos del gnosticismo).
2. ¿CÓMO LEER O COMO ABORDAR EL EVANGELIO DE JUAN?
Ese evangelio de Juan ¿cómo fue escrito o cómo se interpreta? ¿Cómo interpretar
ese mensaje de esperanza? Juan Mateus dice que para comprender el mensaje
de Juan es necesario leer el mensaje como tal. Cuando se lee un versículo de
Juan se debe tener presente todo el conjunto del evangelio. Las partes están al
servicio del todo. La intención hace nacer el libro. Las partes del libro trabajan al
servicio de la intención de todo el libro. La obra debe ser leída como una obra
unitaria. La obra unitaria es una historia narrativa, se debe pues, ¿contar una
historia o debe ser comprendida en clave teológica? La respuesta es una historia
teológica. Juan Mateos se inclina más por la segunda, clave teológica. Él dice que
si la intención fuera una historia se percataría que los lugares y el recorrido que
hace fuera más cuidadoso, pero hacen saltos de un lugar a otro, se omiten datos y
detalles. Él dice que es una estructura teológica que no se detiene a hacer con
exactitud los acontecimientos. La coherencia de Juan no se encuentra en la
historia sino en la unidad temática. Todo el bloque en relación a la intencionalidad
que tiene el autor o los autores. Este plan tiene dos líneas: la creación y la pascua-
alianza: todo lo que quiere comunicar es una relación directa con la teología del
génesis de la creación y con la intencionalidad de la alianza, no tanto de la cruz,
sino de la alianza.
La primera línea aparece con claridad hasta el relato de la muerte: son seis fiestas
antes de la pascua como tal. El número seis aparece muchas veces. Se da en dos
periodos en la clave de la creación: el día del Mesías (primera parte del evangelio)
y la hora final (pasión). La temática del día del Mesías, del día primero, aparece al
final del evangelio: Jesús aparece en el huerto, su resurrección aparece ahí, esto
recuerda el jardín de Edén. La realidad pascual permite ver la experiencia del
exodo1. Se da en el tema del cordero, de la ley, del paso: todo esto recuerda la
experiencia del éxodo. No sólo hace una evocación del libro del éxodo sino que
hace una nueva interpretación del libro del éxodo. Juan no sólo evoca los signos
veterotestamentarios, sino que da la novedad que es Cristo. Estas dos líneas no
están puestas de modo paralelo, sino que están conectadas en todo el evangelio.
En el evangelio de Juan usa lenguaje no sólo de lo que vive la comunidad sino
que tiene en cuenta las costumbres judías y hay alusiones a fiestas judías,
1
Toda la biblia se puede leer en clave del éxodo: salir
imágenes judías2. Todo esto lo tiene el autor para construir un tema del fondo. Las
partes están al servicio del todo.
3. UNIDAD Y COMPOSICIÓN DEL CUARTO EVANGELIO
PROBLEMA:
¿Es obra de un solo autor el cuarto Evangelio tal como hoy aparece?
DIFICULTADES:
-El griego de este evangelio presenta diferencias estilísticas.
-Hay cortes y fallos en cuanto a la continuidad.
-En los discursos hay repeticiones, así como pasajes que evidentemente se
encuentran fuera de contexto.
POSIBLES SOLUCIONES:
-Teoría de los desplazamientos accidentales.
-Teoría de las fuentes múltiples.
-Teoría de las redacciones múltiples.
-Teoría propuesta por R. E. Brown :
Se presenta esta solución no porque sea la más cierta y la más demostrada que
todas las demás, sino porque ofrece datos y traza líneas maestras según las
cuales es necesario orientar las investigaciones y los estudios ulteriores. Esta
solución, por tanto, sirve de guía en la exégesis del cuarto Evangelio. Brown
distingue cinco estadios en la formación y fijación por escrito de las tradiciones
evangélicas recogidas en la obra joánea.
Etapa primera: Se constituyen las tradiciones evangélicas sobre los hechos y
dichos de Jesús. Parte de estas tradiciones serán recogidas en los Evangelios
sinópticos; otra parte de estas tradiciones que tenían un origen autónomo o
independiente, pasaron al cuarto Evangelio. Se trata de variantes narrativas en
torno a lo que Jesús hizo y enseñó. La formación y desarrollo de estas variantes
requirió tiempo.
Etapa segunda: Se desarrolla el material evangélico según los modelos y fórmulas
joáneas. En un período que abarca varios decenios el material evangélico fue
filtrado, escogido, repensado y presentado en la forma y en el estilo de relatos
individuales y de discursos; el proceso de esta formación y estructuración joánea
del material evangélico se logró por medio de la predicación y de la enseñanza. El
material evangélico así elaborado entró en gran parte en el cuarto Evange-lio.
Etapa tercera: El paso de la etapa segunda a la tercera se caracteriza por la
organización de los materiales para formar un Evangelio consecutivo. Este
Evangelio representa la “primera edición” del cuarto Evangelio como escrito
distinto y autónomo. En las etapas segunda y tercera el material evangélico fue
presentado en el aspecto dramático y con los acentos teológicos que caracterizan
el actual Evangelio; en estas mismas etapas se debe colocar también la formación
de las grandes unidades literarias joáneas que al mismo tiempo comprenden
relatos de milagros y discursos de Jesús. Esta tercera etapa vio la aparición de un
escrito evangélico orgánico y autónomo.
Etapa cuarta: Edición sucesiva del Evangelio realizada por el mismo evangelista.
Para responder a los nuevos problemas (por ejemplo: la opinión excesiva que
tenían los discípulos del Bautista sobre su maestro) y para salir al encuentro de las
nuevas dificultades de los lectores (los judeo-cristianos que no habían
2
Agua, pastor, el manto como la herencia que es el espíritu que da, que dona (Elías)
abandonado aún la sinagoga) el evangelista se vio impulsado a divulgar una
nueva edición de su escrito adecuándolo a las cambiadas situaciones de sus
destinatarios e integrándolo con nuevo material.
Etapa quinta: Edición final o redacción última realizada por un compilador o
redactor diferente al autor; es llamado redactor quien publicó esta edición final o
compilación última del cuarto Evangelio. Este redactor muy probablemente era un
íntimo amigo o un discípulo muy cercano al evangelista; tal redactor ciertamente
pertenecía a la escuela joánea. El redactor se preocupó por introducir en su
escrito el material joáneo proveniente de la segunda etapa y que no había sido
utilizado en las ediciones del cuarto Evangelio divulgadas anteriormente. Este
redactor no reelaboró enteramente el Evangelio precedente, sino que se limitó a
añadir y a introducir en lugares considerados por él oportunos el material joáneo
que conocía, dando así origen a los duplicados, a las interrupciones y a algunos
desplazamientos que se encuentran en el actual Evangelio. A este último estadio
(el de la redacción definitiva), pertenecen, por ejemplo, la adición de Jn 6,51-58 a
Jn 6, 35-50, la inserción en el relato evangélico de pasajes como: Jn 3,31-36 y Jn
12,44-50 textos que interrumpen el hilo narrativo, y la inserción en el discurso de la
Ultima Cena del bloque de discursos contenidos en los cc. 15-17, como se ve por
lo que se dice en Jn 14,31. Así en esta fase redaccional se pudieron llevar a cabo
transposiciones de los relatos evangélicos; por ejemplo, la colocación del relato
del milagro de la resurrección de Lázaro en los últimos días de la vida de Jesús
antes de la Pascua, milagro considerado como ocasión de la muerte del Salvador
(Jn 11,53), determinó la transposición del hecho de la expulsión de los
profanadores del Templo, originariamente asociada con la entrada mesiánica de
Jesús en la ciudad santa, al inicio de la vida pública (Jn 2,13-22). De igual manera
tanto intereses litúrgicos como también el tema de la Pascua son responsables de
transposiciones de otros relatos y discursos de Jesús.
En resumen “una figura destacada de la primitiva Iglesia predicó y enseñó acerca
de Jesús, sirviéndose de los materiales sin elaborar que le ofrecía una tradición de
los hechos y dichos de Jesús, pero dándoles una determinada configuración
teológica y expresiva. En su día recogió la sustancia de su predicación y su
enseñanza en un Evangelio, siguiendo el conocido esquema tradicional de
bautismo, ministerio y pasión, muerte y resurrección de Jesús. Como siguió
predicando y enseñando después de redactar su Evangelio, le dió una nueva
redacción, añadiendo nuevos materiales y adaptándolo de forma que diera
respuesta a nuevos problemas. Después de su muerte, un discípulo llevó a cabo
una redacción final del Evangelio, incorporándole otros materiales procedentes de
la predicación y la enseñanza del evangelista, e incluso ciertos materiales debidos
a los colaboradores de éste”.
4. ESTRUCTURA DEL EVANGELIO
Ver struttura dell’intera opera di Javier Lopez, S.J.
1,1 -1,18 Prólogo
1,19-12,50 Libro de los signos
13,1-20,31 Libro de la hora o de la gloria
21, 1-25 Epílogo
DESCENDENTE: LIBRO DE ASCENDENTE: LIBRO DE LA
LOS SIGNOS HORA O DE LA GLORIA
El prólogo se recitaba en las primeras comunidades cristianas por su belleza.
Cuando uno hace una estructura o división todo depende de la intencionalidad del
que hace la división. En el evangelio de Juan más o menos el 90% está de
acuerdo en dividir el libro en dos grandes partes. Empieza en el 1, 19 hasta 12, 50
llamándolo la mayoría de los autores el libro de los signos. La segunda parte
empieza en el 13, 1 hasta 20: llamándolo muchos el libro de la gloria, de la pasión,
o el libro de la hora. Cada parte está acompañado de un prólogo: 1, 1-18 y un
epílogo: 21, 1-25. En el evangelio de Juan todo empieza en Tiberíades, donde
llamó a los discípulos; así empieza y así termina. Este epílogo parece ser un
añadido.
Según Javier López el libro tiene un movimiento: la Palabra que estaba frente a
Dios que baja, se encarna (Movimiento descendente). Cuando llega el momento
de la Hora, vuelve al Padre (Movimiento ascendente). En Juan no se pierde la
línea de la Gloria: la Palabra estaba en Dios, el momento de la hora es volver a
Dios. Es propio de la teología joánica estos dos movimientos: Juan 16: me voy…
pero vendrá…
4.1 Libro de los signos: Cada signo está acompañado de unas cosas. Por ejemplo
la semana inaugural. El milagro es la excepción de la ley natural, en cambio el
signo tiene una connotación manifestativa. Los milagros se los piden a Jesús, y los
signos Jesús va a realizarlos. Son siete signos.
1. Semana Inaugural. (1, 19-2, 11): Cuando vamos al libro de los signos nos
encontramos en la semana inaugural 1, 19 el testimonio de Juan, el Bautista, dos
discípulos lo llaman rabbi; lo reconoce Pedro como Mesías, Felipe lo llama profeta
y Natanael le dice el rey de Israel. Con la transformación del agua en vino en
Caná termina la semana inaugural. Después va a Jerusalén a confrontar con los
de tiempo3, explosión de los mercaderes.
2. De Caná a Caná. (2,1-4,54). Vuelve a Caná 4, 54 teniendo en medio dos
diálogos importantes: diálogo con Nicodemo y la Samaritana. Luego tiene una
curación del hijo de un funcionario real.
3. Jesús y las principales fiestas de los judíos: sanación del paralitico en sábado 4.
El primer milagro de Jesús, las bodas, fue a unos judíos. El segundo milagro de la
curación del hijo de un funcionario real, este fue a un pagano. Los diálogos son
con un judío (Nicodemo) y con una extranjera (samaritana): esto hace pensar que
los diálogos son entre judíos y paganos. Con la samaritana es él quien toma la
iniciativa. En la sanación del paralítico en sábado trae una explicación. En los dos
signos antes no hay discursos, porque aparece en Caná.
Cap. 5: Jesús sana en sábado.
Cap. 6: multiplicación de los panes, en el marco de la Pascua, el cual nos
recuerda todo el relato del libro del éxodo con el maná. Jesús camina sobre el
mar.
La fiesta de los Tabernáculos, en hebreo es sucot, es muy importante para Juan.
Esto es siete días de fiesta, cada día hay una procesión con luces, van hasta la
piscina, cantan, prenden la hoguera sobre el altar, sacrificaban… en este marco él
3
En el evangelio de Juan la purificación del templo está unida a la concepción cumraica de que el templo ya
no es sólo el templo de Jerusalén, así pensaba Juan. En Juan se nota ese cambio. Cuando se habla del templo
se habla: al templo de Jerusalén, a su propio cuerpo y a la nueva comunidad.
4
En el evangelio de Juan Jesús sana un Sábado. En los sinópticos se da porque el hombre está por encima del
sábado. En Juan es porque el sábado es el descanso. Dios no descansa, Dios da vida y llama a la vida. Jesús
sólo hace lo que le vio hacer al Padre. Lo que hace Jesús en sábado es dar vida. Los fariseos pelean con él
porque saben que el dar vida sólo lo puede hacer Dios. Sanar en sábado es atribuirse el poder de Dios.
habla del agua y de la luz. Uno de los principales componentes de la fiesta de los
Tabernáculos es el agua y la luz, recordando la columna de fuego en las noches,
el agua que tuvieron en el desierto. Jesús sustituye esta fiesta diciendo: Yo soy la
luz del mundo: de ahí viene el signo con la sanación de un ciego (cap. 9). Después
viene el discurso del Buen Pastor donde Jesús como luz guía a las ovejas.
En la fiesta de la dedicación del templo recuerda la historia del Judas macabeo.
Jesús se muestra como el Cristo mesías, el ungido. En esta fiesta el centro lo
ocupa el altar, porque es el lugar del sacrificio, y el templo porque ahí está “el
Santo de los Santos” y es el lugar del culto. Jesús se pone al puesto del altar.
Jesús es el Hijo de Dios.
4. Cap. 11 y 12: nos manifiestan que ya se acerca el momento de la hora y de la
gloria. Ahí se prepara la hora. Es una preparación inmediata. El cap. 11 empieza
con la resurrección de Lázaro y con la expresión YO soy la Resurrección y la Vida.
En Juan la razón por la cual quieren matar a Jesús es porque resucita a Lázaro.
En San Juan, Marta es la que se toma de modelo, porque es la que sale a
encontrar a Jesús y ella va y llama a María. Se da la famosa profecía de Caifás:
“es mejor que muera uno por todo el pueblo”.
Cap. 12, es la unción en Betania por su muerte. Es distinta esta unción a la de Lc
que la hace la mujer pecadora. Igual Jesús entra a Jerusalén. En los griegos está
representado toda la cultura occidente, el mundo. Todo el mundo necesita estar
reunido.
5. El pequeño epílogo dice que a pesar de todos los signos que hizo Jesús aún
queda incredulidad en las personas. Los signos respaldan la autoridad de Jesús,
que Jesús es el Mesías. No nos podemos quedar en signo, porque si no, nos
perdemos. El signo no puede ser el fin de la predicación.
12, 43-50: termina con un discurso para que crean en él. La experiencia de la fe
no es el ver; en la biblia la fe nace por el escuchar. Por eso en el Antiguo
Testamento antes de decir que debe amar a Dios, se dice: “Escucha Israel”. La fe
nace: el que escucha la Palabra y la pone en práctica. Si se escuchara más, se
tendría que más hablar.
En san Juan hay temas centrales como el creer y como la hora.
4.2 Libro de la Hora: La segunda parte de San Juan es el libro de la hora: es la
salida de Jesús al Padre que inicia con la última cena, aunque no la hay, porque
aparece el relato del lavatorio de los pies. Uno de los versículos más bellos está
en 13, 1: antes de la fiesta de la Pascua, está en Jerusalén, Jesús sabe que llegó
la hora, aunque no dice de la hora de su muerte, sino de su glorificación, de pasar
de este mundo al Padre. En este versículo se resume el libro de la hora. Es el libro
de la entrega y del amor. Al hablar de la pascua se habla o recuerda el Éxodo, a la
tierra prometida, el pasar es doloroso, hay sufrimiento. Jesús sabe que llegó su
hora, la relación con el Padre, la hora de volver al Padre. Para dar ese paso se
debe recorrer el camino del amor. El evangelista da la razón de ser de la
conclusión del momento descendente: amó a los suyos que están en el mundo,
los amó hasta el extremo: en ese amor hasta el extremo somos hijos en el Hijo. En
este momento del paso a la gloria, ¿que significa la hora en el evangelio de Juan?
El libro de la hora se divide en tres partes:
1. 13-17: es la hora dialogada de Jesús. Inicia con un signo, el lavatorio de los
pies, no es la última cena ya que no trae el relato de la última cena porque
ya en Juan 6 dijo: Yo Soy el Pan de Vida. Por eso no es necesario porque
ya hizo el discurso del Pan de Vida. No se necesita volver a hacer el relato
de la última cena. Hay un signo, una acción (Judas) y tiene un discurso con
connotación postpascual y la plegaria de la oración sacerdotal al Padre
(cap. 17) (por la consagración al Padre, protégelos…).
2. 18-19: es la hora narrada. Jesús cuenta que es lo que va a pasar. Esto es
distinto a los sinópticos. Aparece la manifestación del Yo Soy. Y la entrega
del huerto. Jesús va donde Anás; la negación de Pedro. Acá en el
evangelio no hay llanto de Pedro porque va a aparecer en el cap. 21.
Proceso frente a Pilatos; acá hay un diálogo más fluido que en los
sinópticos. Acá se muestra menos temible porque lo quiere salvar, pero al
final también aparece como culpable. El cap. 19: Jesús en el Gólgota,
aparece 5 escenas: Jesús se manifiesta como el Rey de los Judíos donde
aparece en las lenguas conocidas por todos el mundo: griego, latín y
hebreo: la universalidad del Rey. La segunda es los vestidos; la tercera:
Jesús, la madre y el discípulo5. La cuarta escena: la muerte. La quinta es el
costado traspasado. Después de esta escena aparece la sepultura.
3. 20-21. Recuento de la resurrección: resurrección y apariciones, y la
aparición a Pedro.
Notas: la ascensión no viene propiamente narrada pero toda la obra viene
presentada como glorificación o exaltación. Hay tres anuncios de exaltación: 3, 14:
como la serpiente….; 8, 28: cuando sea exaltado el hijo del hombre conocerán que
yo soy; 12, 32: atraeré a todos hacia mí. Para algunos el capítulo 21 es un añadido
porque habla en el 20 aparece dos conclusiones: hay muchos signos que no están
escritos en este libro… y 21, 24. En 1jn 1, 1-3 aparece que fuera el mismo autor
porque como termina Juan aparece igual como comienza 1 Juan.
En exégesis hay dos maneras de interpretar el texto: estudio diacrónico (evolución
que sufren los escritos en la biblia) o anacrónico (uno se va al origen de las
palabras, en ese momento donde se habló, que significó).
5. LIBRO DE LOS SIGNOS (LEXICALMENTE):
Hemos visto brevemente las características más sobresalientes del evangelio de
Juan, ahora entraremos propiamente en su historia literaria. Sin duda alguna, que
dentro de los textos que se intuye, pertenecen a una tradición más antigua, están
aquellos de forma narrativa. Ahora, nos disponemos entonces a estudiar tales
textos narrativos, caracterizados precisamente porque en ellos se relatan diversos
signos realizados por Jesús. Podemos decir que dichos signos están colocados
en sitios estratégicos a lo largo de la narración total de la obra; son entonces
pilares fundamentales de este evangelio. Como ya lo hemos insinuado, los signos
del evangelio de Juan presentan ciertas particularidades, respecto a los milagros
que ya aparecen en los sinópticos. Por todo esto, los estudiosos Joánicos, llaman
a este evangelio el libro de los signos; veámoslo más detalladamente.
1. Número de signos:
El primer dato a tener en cuenta, es que en el evangelio de Juan, hay muchos
menos gestos extraordinarios que en los Sinópticos. En esta obra se encuentran
colocados estratégicamente sólo siete hechos prodigiosos de Jesús, mientras que
Marcos, por ejemplo, dedica un tercio de su evangelio a narrar todo tipo de
milagros. Esta diferencia notable, no es algo secundario, en la narración de Juan
la escogencia de siete signos concretos arman la columna vertebral de toda la
obra, no quiere decir que el escritor no conociera más señales (20,30), sino que
5
Interpretación del Cardenal Marc Ouellet: La madre siempre está dando a luz, el acto de Jesús hacia María
no es de consolación sino de tristeza. Se le cambia el hijo Santo al hijo pecador (Juan). La cruz de María
también aparece ahí.
no vio la necesidad de contarlas. El autor del capítulo 21 nuevamente se referirá a
la misma realidad (21,25).
2. Clases de signos:
Si en cuanto al número de signos hay una gran diferencia con los sinópticos,
digamos que en cuanto al contenido de estos sí hay grandes semejanzas; tres de
ellos se coinciden: La curación del hijo del funcionario real (Jn 4,46-54; Lc 7,1-10;
Mt 8,5-13); la multiplicación de los panes (Jn 6,1-15; Mc 6,32-44); Jesús
caminando sobre las aguas (Jn 6,16-21; Mc 6,45-52; Mt 14,22-23). Digamos que
el primero de los tres no es un estricto paralelo, pero los otros dos si se
corresponden. Hay otros tres signos, que poseen cierta semejanza con la
tradición sinóptica: la curación de un paralítico (Jn 5,1-18; Cf Mc 2,1-12); la
curación de un ciego (Jn 9,1-7; Cf Mc 8,22-26 y 10,46-52); y la resurrección de un
muerto (Jn 11,1-46; Cf Lc 7,11-17; Mc 5,21-43). Digamos que el más original es
precisamente el que abre el ciclo de los signos: la conversión de agua en vino en
Caná (2,1s), aunque los exégetas buscan asociarlo de alguna manera con la
multiplicación de los panes.
3. Estructura de los relatos de los milagros:
Como ya hemos observado en el estudio de sinópticos, es muy seguro que la
mayoría de los relatos de los milagros (como los demás relatos) se encontraran
como piezas independientes de los cuales se valieron los escritores sagrados en
la ejecución de su obra. Si acabamos de mencionar que la mayoría de los signos
Joánicos tienen sus similares en los sinópticos, entonces vale la pena
preguntarnos si siguen su misma estructura. Recordemos brevemente la
estructura de los milagros en los sinópticos:
• Presentación de las personas necesitadas y del taumaturgo.
• Petición de curación por parte del enfermo.
• Respuesta de Jesús mediante un gesto o una palabra.
• Realización-constatación del milagro.
• Efectos que produce en los presentes (admiración, alabanza, críticas etc..)
Este esquema es ciertamente fácil de identificar en los sinópticos (aunque no
siempre en todos sus puntos), en Juan, si bien suele aparecer la misma situación,
es un poco más dificil de extraer cada una de las características. Veamos un
ejemplo con la curación de un ciego en el capítulo 9:
• Presentación de las personas necesitadas y del taumaturgo: Al pasar
(Jesús), vio a un hombre ciego de nacimiento (9,1).
• Petición de curación por parte del enfermo: Este elemento no se da, toda la
iniciativa la toma Jesús (9,6). En lugar de dicha petición, Jn presenta un extenso
diálogo de Jesús con sus discípulos (9,2-5), que analizaremos más adelante.
• Gesto o palabra de Jesús: En este caso no se da como respuesta, pues no
hay petición, pero si aparecen a la vez las dos situaciones: gesto y palabras (9,6-
7a)
• Realización-constatación del milagro: El fue, se lavó y regresó viendo (9,7b)
• Efectos que produce en los presentes (9,8)
Como podemos observar, en este simple ejemplo nos damos cuenta que
ciertamente se pueden extraer los mismo elementos que aparecen en los
sinópticos a la hora de relatar los milagros, con las normales excepciones. Pero,
aquí lo especial es el paréntesis que el evangelista pone entre el encuentro con el
enfermo (9,1) y el inicio del milagro (9,6): es justamente en los versículos 2-5
donde está la clave de la enseñanza, un fragmento por lo demás con
características muy originales de Juan. Veamos brevemente:
En 9,2-3ª, el primer detalle a resaltar es la presencia de los discípulos, que no
aparecían desde el final del capítulo 6. En el material tradicional, los discípulos
aparecen en los milagros generalmente para poner dificultades (Mt 15,23; Mc
10,13); aquí en cambio, proponen un problema teológico (relación pecado-
enfermedad en 9,2), el evangelista pone en labios de Jesús una respuesta corta
pero contundente, que es además uno de los mensajes centrales de toda su obra:
la manifestación de la acción de Dios (9,3). El verbo manifestarse (fanero,w), es
netamente Joánico, igual concepto podemos dar de la expresión las obras de Dios
para referirse a las acciones de Jesús. En los versículos 4-5 también encontramos
un lenguaje exclusivo de Juan: el contraste día y noche. Estamos pues en el alma
de la teología Joánica, confirmada en la última frase en 9,5: mientras estoy en el
mundo soy la luz del mundo; afirmación esta que no tiene paralelo alguno en las
tradiciones sinópticas, pero que si se repite varias veces en Juan (8,12; 12,46).
En conclusión, Juan se vale de un relato prodigioso, usando el esquema
tradicional, para insertar en él el centro de su teología: Jesús es la luz del mundo,
que realiza las obras del Padre y que vence las tinieblas del mal.
Así pues, la prolongación de la perícopa donde se encuentra un gesto prodigioso
tradicional, se hace mediante un largo fragmento dialogal, que de hecho, se
constituye en el centro del relato; si miramos todo el capítulo 9, descubrimos que
en él se busca dejar claro cuál es la identidad de Jesús, y ya en 9,2-5 dicha
semblanza aparece bien sintetizada. Con todo esto, lo que queremos demostrar
es que el evangelista no se dedicó a recopilar una serie de datos al azar, sino que
buscó editar aquello que más le servía para transmitir su mensaje, y en esto los
siete signos, como iremos viendo, juegan un papel importante.
4. Características y sentido de los signos Joánicos:
Qué sentido quería darle el autor del cuarto evangelio a estos siete episodios que
él mismo llamó signos? Para responder a dicha pregunta, es importante observar
primero que todo, las características especiales que infundió sobre estos.
Juan no utiliza en su evangelio ni una sola vez la palabra du,namij (término que
aparece normalmente en los sinópticos para hablar de milagro o hecho poderoso),
tampoco narra ningún milagro de Jesús. Cuando habla de los hechos portentosos,
prefiere hablar de shmei/on (signo, señal). En Juan entonces, estos signos tienen
unas características que los distinguen ciertamente de los milagros de los
sinópticos :
a) La ausencia de los actos poderosos: para los sinópticos los du,nameij son
los actos poderosos que acompañan la presencia activa del Reino entre los
hombres; pero como ya mencionamos, Juan no habla del Reino, por lo tanto no
describe tampoco el proceso de implantación de tal Reino mediante la expulsión
de demonios y la curación de los enfermos (como ocurre en los sinópticos). Es
entonces apenas lógico que él no hable de du,nameij pues sus actos prodigiosos
no están directamente relacionados con la destrucción del poder del demonio .
b) Los signos en Juan suelen estar relacionados con la fe: Esta es la principal
característica Joánica con respecto a los signos: siempre suelen estar
relacionados con la fe. Si se da un vistazo por todo el evangelio, fácilmente se
comprueba la relación entre estas dos realidades:
• 2,11: Primer signo en Caná, y la fe de los discípulos.
• 2,23: En Jerusalén muchos creen en Él por los signos que hace.
• 3,2: Nicodemo va donde Jesús de noche, movido por los signos que hace.
• 4,54: El funcionario real y su familia creen en Jesús al ser testigos de un
signo.
• 7,31: El Mesias, cuando venga, no hará más signos que este.
• 9,16: Un hombre pecador no puede realizar tales signos.
• 11,47: Este hombre hace muchos signos…todos creerán en él.
• 12,37: A pesar de haber hecho tantos signos no creyeron en él.
• 20,30: Hizo muchos signos…para que crean.
Como se ve en este simple repaso del evangelio, no se puede deducir que el
signo siempre lleve a la fe, no es tan exacta la abstracción, digamos entonces que
en Juan, el hecho prodigioso siempre está relacionado con la fe (aceptación o no
aceptación), pero además posee varios sentidos. No es necesario ver para creer
(20,29), es decir, no es que el signo sea el único medio para llegar a la fe; pero si
es la manifestación de la gloria para aquellos que están dispuestos a penetrar el
misterio de Jesús (2,11; 1,14; cf 20,30-31) .
c) Sentido de los signos Joánicos: A partir de lo que venimos diciendo, se
puede concluir entonces, que los signos en Juan, son el instrumento de la
manifestación de la gloria, para aquellos que están dispuestos a seguir la dinámica
de la fe; es por esto, que en este evangelio, se subraya mucho más que en los
sinópticos, el elemento extraordinario que envuelve las acciones de Jesús: Lázaro
llevaba muerto cuatro días, el ciego lo era de nacimiento, el enfermo de la piscina
lo estaba desde hacía 38 años etc…
El sentido de los signos según Juan entonces es doble: por un lado, como gesto
prodigioso de Jesús, invita al hombre a una penetración del misterio que se acerca
a la humanidad a través de él: los gestos extraordinarios (como en el A.T)
muestran la presencia de la mano poderosa de Dios en medio de su pueblo (en
este sentido, presenta cierta cercanía con los sinópticos).
El segundo sentido, es más original de Juan: En Jesús se da la plenitud de la
salvación. Él es la plenitud de la revelación salvadora de Dios; la aceptación de
sus signos, permiten la cercanía de ese Dios invisible y lejano, es la manifestación
de su gloria. Para Juan, en Jesús ha llegado la salvación final, y por eso, a través
de sus gestos y actitudes se puede penetrar en la realidad divina misteriosa y
lejana que en él se hace cercana y palpable, de esta manera se puede contemplar
la gloria de Dios.
El signo en Juan entonces, busca revelar la fuente y el origen de la actividad de
Jesús, de ahí que, aunque suene paradójico, lo que más le interesa al evangelista
es dejar claro que el único que realiza tales acciones portentosas es Jesús: deja
claro que Juan el bautista no realizó ninguno de estos (10,41), es algo reservado
al Hijo que sólo ve y dice lo que ha escuchado del Padre (5,19.30).
En conclusión: Más que querer transmitir los gestos maravillosos realizados por
Jesús, Juan busca el origen y fundamento de estos. Así, digamos que lo que
caracteriza a los signos en Juan es su sentido revelador; estos dan a conocer la
fuente y el origen de la actividad de Jesús, lo que alienta su obrar, la razón más
profunda de su presencia entre los hombres. En esto está la clara diferencia con
los sinópticos: en ellos se ve un interés por mostrar la instauración del Reino de
Dios mediante la lucha contra el poder del mal (Mt 12,28), y sobre todo en Lucas
se ve un enlace entre milagro y exorcismo. Juan, en cambio toma otro camino:
profundiza en la realidad de Jesús, en su ser enviado del Padre, esto también se
ve en los diálogos que aparecen dentro de los hechos portentosos, en los que se
ve el deseo del autor de mostrar la esencia y la misión del taumaturgo.
5. DIÁLOGOS Y CONTROVERSIAS:
Además de los signos, otro elemento clave para la lectura del evangelio de Juan,
son aquellas escenas donde aparece Jesús sosteniendo comunicación verbal con
sus interlocutores, ya sea a manera de conversación amena, ya sea a manera de
discusión. Entre estas se destacan: con Nicodemo (2,23-3,20); con la Samaritana
(4,1-30); con la gente de Cafarnaúm (6,25-59); con los Judíos (7,8; 10,22-40); con
el ciego de nacimiento (9,1-41); con las hermanas de Lázaro (11,17-44); con los
discípulos (13,1-16,33). Como ya lo dijimos, muchos de estos diálogos están
estrechamente relacionados con la realización de signos, hay otros en cambio que
se ven como narraciones mas sueltas, y sin mucho hilo conductor dentro del
relato. Vale la pena pues, observar más de cerca estos diálogos para tratar de
descubrir su sentido e importancia dentro de la totalidad del evangelio.
6. Género literario diálogos y controversias:
El diálogo es muy conocido como género literario, se utilizaba como vehículo de
una presentación más o menos elaborada de aspectos doctrinales que se tenían
que profundizar o entender poco a poco .
Este género literario no es muy común en los escritos bíblicos; ya aparece en los
evangelios sinópticos a través de un esquema sencillo en cuatro puntos: 1. Un
breve cuadro narrativo, sin mencionar mucho el lugar, las personas y el tiempo. 2.
Una pregunta, objeción, o crítica contra Jesús o sus discípulos, es decir, la
iniciativa la toman los interlocutores. 3. Un breve debate de dos o tres preguntas
con sus respectivas respuestas encaminadas a concluir con una sentencia clara
de Jesús que sería como el centro del mensaje que se quiere dar. 4. Efectos del
diálogo en los presentes.
Contrastando con la presentación sencilla y breve de los sinópticos, Juan se
extiende largamente en presentar aspectos doctrinales o discusiones, en el Marco
de los diálogos de Jesús con sus interlocutores . En los doce primeros capítulos
del evangelio encontramos muchos diálogos de Jesús, como ya resaltamos, estos
a veces son amigables, y otras veces son más polémicos, de acuerdo a los
interlocutores, al contexto, y a la enseñanza que se busca dar. Es por esto que
los estudiosos prefieren dividirlos en diálogos y controversias.
7. Controversias en el evangelio de Juan:
Las más destacadas son: 2,13-22; 5,16-47; 7,14-24; 7,25-31; 7,32-39; 8,12-20;
8,21-30; 8,31-59; 10,22-39. Observemos brevemente sus características
generales, y luego trataremos de sacar algunas conclusiones.
a) Tiempo: las controversias siempre se tienen con motivo de una fiesta judía.
Hay algunas de ellas en las que no se menciona directamente la fiesta en que se
encuentran, sin embargo, estas se sitúan siempre en el Templo de Jerusalén, lo
que lleva a pensar que dichas discusiones se realizan por la presencia en el lugar
sagrado con motivo de laguna fiesta. Este dato es ciertamente importante, como
veremos en la teología, Juan busca poner la actuación de Jesús principalmente en
Judea, y no en Galilea, y principalmente en Jerusalén .
b) Interlocutores: Sin excepción, los interlocutores en las controversias, son los
judíos de Jerusalén, y más concretamente los fariseos (2,18; 5,10; 7,15; 7,25 7,32;
8,13; 8,22; 8,31; 10,24). Así pues, los interlocutores de Jesús son judíos que se
encuentran alrededor del culto y del Templo, y son ellos (los fariseos)
responsables directos de la represión contra Jesús ((7,47-48;9,13-16.24-29.40;
11,46; 12,19.42) .
c) Lugar: dichas discusiones se presentan siempre en Jerusalén, y más
concretamente en el templo y así lo deja claro constantemente el evangelista
(2,14; 5,1; 5,14; 7,9; 7,14; 7,28, 7,37; 8,20; 8,59; 10,22-23). Así pues se nota que
las controversias de Jesús con los judíos giran necesariamente en torno al culto y
al Templo.
d) Temas de discusión: dichas controversias se centran en temas doctrinales
de cierta importancia para el judaísmo, y con una profundización que no aparece
en la tradición sinóptica. Estos temas los podemos clasificar así:
• El Templo: 2,13-22 (cf 4,20-24)
• El Sábado: 5,16-19; 7,14-24 (cf 9,14-16)
• Legitimidad del testimonio de Jesús: 5,30-40; 8,14-20.
• Moisés y Jesús: 5,41-47; 7,18-24; cf. 1,17; 6,32; 9,28-29.
• La Escritura: 5,39-40; cf 1,45.
• La ley: 7,19; 7,51.
• La circuncisión: 7,22-24.
• El origen del Mesías: 7,25-31; 7,40-44; 7,45-52; cf 12,34.
• La filiación de Abrahán: 8,3-59.
• La libertad: 8,31-36.
• La filiación divina: 8,41b-47.
• Jesús-Mesías: 10,22-29.
• Jesús-Hijo de Dios: 10,30-39.
El resumen de todas estas discusiones, se puede centrar en una pregunta
fundamental: ¿Qué queda del judaísmo después de Jesús?, o dicho de otra
manera. ¿Qué representa la venida de Jesús frente a las pretensiones judías?
Basta con ver los títulos que hemos acabado de poner a cada controversia, para
ver que no son temas secundarios o accidentales, sino, por el contrario, tenemos
allí los aspectos fundamentales de las convicciones y prácticas judías. En estos
cuestionamientos se penetra hasta las más profundas raíces del judaísmo.
Vemos aquí entonces, una temática propia de la comunidad pospascual, en un
momento en que la confesión de Jesús pone en aprietos a los fariseos.
e) Desarrollo progresivo de las controversias: todas las discusiones citadas,
avanzan poco a poco hacia una enseñanza cada vez más profunda, con una
técnica literaria muy clara: el malentendido: 1. Jesús hace determinada
declaración. 2. los interlocutores la entienden mal. 3.Lo que lleva a una aclaración
posterior de Jesús. Muchas veces el malentendido es ciertamente subido de tono,
agresivo y lleno de la ironía que caracteriza este evangelio (cf 2,20; 7,35; 8,13;
8,22; 8,33; 8,48; 8,53)
f) Culmen de las controversias: Casi siempre el tema se inicia con una
discusión sobre algún punto de las prácticas judías, pero finaliza con una relación
con Jesús. Digamos que este último aspecto es la punta o el culmen de cada
controversia. Veamos algunos ejemplos:
• el templo: 2,21, el templo del cuerpo de Jesús
• el sábado: 5,17.18, Jesús por encima del sábado
• Moisés y Jesús: 5,46, Moisés escribió sobre mí
• la Escritura: 5,38: la Escritura da testimonio de mí
• el origen del Mesías: 7,28-29, me conocen y saben de dónde vengo
• la libertad: 8,36, si el hijo los libera
• Jesús-Mesías: 10,25, se los he dicho y no me creen.
La centralidad de Jesús se manifiesta en el hecho que lo que se resalta en las
discusiones no son sus afirmaciones, si bien, luego terminan convirtiéndose en
frases lapidarias. Es más bien al contrario: no es Jesús quien pone objeción, sino
que son temas judíos que entran en contraposición con él, y él termina
iluminándolos y dándoles sentido. Este es un aspecto básico en todo el evangelio,
pues vemos que es cristocéntrico, como veremos en la teología: la ley, la
Escritura, el Templo, el Mesías, Abrahán, Moisés, y todos los demás temas
capitales del judaísmo, son solamente indicadores que apuntan hacia Jesús.
g) Tono fundamental: la oposición: El tono que caracteriza estos encuentros
entre Jesús y los judíos, es el de la oposición. Ya desde la primera confrontación,
ellos piden a Jesús explicaciones de lo que está haciendo (2,18), se escandalizan
de su doctrina (5,18) y lo persiguen abiertamente (5, 16); lo quieren prender (7,30;
8,20; 10,39); lo buscan para matarlo (5,18; 7,1. 19.25; 8,37-40), intentan
apedrearlo (8,59; 10,31) etc.. los que aceptan su doctrina, viven con el temor a los
judíos (7,13). En general, vemos en el evangelio de Juan una oposición
sistemática, que proviene de un grupo que se considera en posesión de la verdad,
y que puede tomar medidas contra Jesús, ya que ellos piensan que está
engañando al pueblo, y desviándolo de la recta doctrina (7,47-49).
h) Conclusiones de las controversias: Como ya hemos afirmado, las
controversias se centran en el Templo de Jerusalén, con motivo de las fiestas
judías. Se nota entonces el afán del evangelista de subrayar el tono de oposición
radical que Jesús encontró y que terminó llevándolo a la condena a muerte. Las
fiestas nos dan los rasgos característicos de los fariseos y de los oficiales del
Templo, que son en últimas, quienes logran llevar al proceso condenatorio a
Jesús. Además estas fiestas son el lugar teológico de la religión judía, por tanto,
son el mejor escenario para mostrar la plenitud que viene a traer el Hijo de Dios a
toda la tradición anterior.
8. Diálogos en el evangelio de Juan:
Hay especialmente cuatro diálogos en diversas circunstancias, que llaman
particularmente la atención: con Nicodemo (2,23-3,21); la Samaritana (4,7-42); la
gente de Cafarnaúm (6,24-59); y las hermanas de Lázaro (11,17-44). Veamos
brevemente los mismos aspectos tratados en las controversias, para que se pueda
así constatar con claridad la diferencia en estos dos tipos de diálogo:
a) Tiempo: a diferencia de las controversias, las indicaciones de tiempo en los
diálogos existentes en el evangelio de Juan, son poco importantes. En realidad, el
autor no especifica cuando tuvieron lugar (sólo en la visita de Nicodemo dice que
es de noche, sin más detalles). En ninguno de los diálogos entonces, se dan
indicaciones temporales.
b) Interlocutores: Son bastante variados, pero claramente delimitados y
definidos. Nicodemo, uno de los fariseos que intervendrá a favor de Jesús (7,50),
y que acompañará a José de Arimatea para la sepultura (19,39), es el único de los
dirigentes que menciona Juan, que va hacia Jesús, esto da la connotación que
quiere presentar más al creyente que al incrédulo. Luego viene la Samaritana,
una extranjera que nada tiene que ver con los judíos (4,9). En el tercer diálogo
parece variar el público: primero se refiere a la multitud (6,2.5.22.24), y después
pasa a hablar de los judíos (6,41-52). Finalmente, el diálogo de Jesús con las
hermanas de Lázaro, muestra la intercomunicación con creyentes que manifiestan
su fe (11,27). Lo que queremos hacer notar, en general, es que a diferencia de las
controversias, aquí el diálogo de Jesús se da con creyentes, o al menos con
futuros creyentes.
c) Lugar: Mientras las controversias siempre fueron en Jerusalén, los diálogos,
por el contrario siempre serán en una parte distinta a esta ciudad: En Sicar,
Cafarnaum, Betania.
d) Temas:Hemos dicho que las controversias tenían que ver con la
clarificación de la doctrina de los temas centrales del judaísmo. Ahora, aparecen
más bien temas cristianos: el bautismo (Nicodemo), el culto (la Samaritana), la
Eucaristía (Cafarnaúm), la resurrección (Lázaro). No se quiere decir con esto,
que no sean temas que también iluminen el contraste del cristianismo con el
judaísmo.
e) Desarrollo progresivo de los diálogos: el progreso en los diálogos es muy
similar a lo dicho en las controversias, es una forma estilística característica de
Juan: aquí también se da el malentendido, si bien este es menos fuerte. Veamos
algunos ejemplos: Cómo puede uno nacer siendo viejo? Acaso puede entrar en el
seno de su madre y nacer? (3,4). No tienes con qué sacarla… De dónde pues
tienes esa agua viva? (4,11); No es este el hijo de José…(6,42-43) etc..
f) Culmen de los diálogos: los temas se van profundizando poco a poco a lo
largo del diálogo por medio del malentendido. Por ejemplo, en al caso de la mujer
Samaritana, comenzamos por la afirmación de que Jesús es un judío (4,9), pero
después empezará a preguntarse ella si Jesús no es más grande que Jacob
(4,12), más adelante lo confesará como un profeta (4,19), para terminar
preguntándose si Él es el Mesías que habría de venir (4,25). Luego Jesús
manifiesta directamente quién es él (4,26); y los Samaritanos terminarán
confesando que Jesús es el salvador del mundo (4,42). Digamos pues que todos
los diálogos finalizan con una plena manifestación de Jesús: así por ejemplo en
3,13-14; 6,41.48.51; 11,25-26.
El culmen de estos diálogos, es entonces una revelación personal de Jesús (Yo
soy) a sus interlocutores; ya no es tan doctrinal como en las controversias, es más
de mostrarse él mismo para ser conocido por ellos.
g) Tono fundamental: disposición para aceptar a Jesús: Ahora el tono es
mucho más amistoso y abierto que el de las controversias; hay una disposición
para aceptar la revelación de Jesús; estos finalizan con una referencia a la fe y a
la vida eterna. Hay una actitud abierta por parte de os interlocutores, y esto se ve
claramente en las peticiones: dame de este pan. Dame de esa agua. Pero
también en la aceptación de las correcciones que Jesús impone a las creencias de
Nicodemo, de la Samaritana, de los asistentes a la sinagoga en Cafarnaúm, de las
hermanas de Lázaro. Digamos pues que el clima es catequético y de instrucción,
no de oposición directa .
Mientras que las controversias eran introducidas por una pregunta de Jesús, los
diálogos en cambio surgen a partir de lo sucedido en los signos. Nicodemo acude
a Jesús porque nadie puede hacer tales cosas si Dios no está con él (3,2); el
dialogo de Jesús con la Samaritana sirve para situar debidamente el segundo
signo de Caná: la curación del hijo del funcionario real. Digamos entonces que los
diálogos tienen por objetivo profundizar lo que ha sucedido, o lo que va a suceder;
son pedagógicos y catequéticos: catequesis sobre la fe en Jesús (4,7-42);
catequesis sobre la resurrección (11,17-44); catequesis sobre el bautismo (3,1-15)
etc…
9. Carácter teológico de los diálogos y controversias:
Como ya lo venimos insinuando, tanto los diálogos como las controversias, son
uno de los principales exponentes de la mirada teológica del evangelio de Juan.
Lo primero que hay que hacer es diferenciar entre signos y obras de Jesús. En los
diálogos y controversias cuando se habla de sus gestos no se utiliza la palabra
semeia (signos), sino que se habla de erga (obras), pero más aún: el que utiliza tal
modo de hablar es el mismo Jesús refiriéndose a las obras que él hace, cuando el
narrador va a hablar de la obra de Jesús prefiere referirse a los signos . Esta
diferencia aparentemente elemental, se convierte en un rasgo teológico profundo,
que nos introduce en la visión teológica de todo el evangelio, pues hablará de las
obras que yo hago, refiriéndose al encargo recibido del Padre que lo ha enviado al
mundo, precisamente para llevarlo a término y perfección. En una palabra: las
obras que Jesús hace no son suyas, son las obras del Padre (10,37), y el Padre
las realiza mediante el Hijo (14,10), y el Hijo las lleva a término y perfección (4,34;
5,36; 17,4), con las obras que hace, Jesús da testimonio, y dichas obras conducen
a los hombres a la fe (6,28-29; 10,38; 14,11).
Es importante resaltar que para Jesús referirse a toda su actuación prefiere en el
evangelio de Juan, usar la palabra obra (4,34; 17,4): toda la actividad de Jesús es
una obra que el Padre le ha encomendado a fin de que la lleve a término y
perfección, y todo esto, según el evangelio, lo ha cumplido (19,30). Así pues,
gestos y palabras de Jesús no son dos realidades distintas, son la misma realidad:
la obra del Padre.
En el fondo, la estructura interna de las palabras de Jesús es exactamente la
misma de la de las obras: el no habla en nombre propio, sino que dice las palabras
de aquel que lo envió al mundo (7,16; 14,24); Jesús dice tan sólo lo que ha oído
cerca del Padre (8,26; 17,8).
Digamos entonces que palabras y obras son la tarea que Jesús ha recibido y que
debe llevar a cabo, son una revelación del que ha enviado a Jesús, y es aquí
donde estos temas se entrelazan con los signos: ambas realidades hacen parte de
la Revelación del Padre. En conclusión: el corazón de la teología Joánica está
entonces en las palabras, obras y signos de Jesús, pues a través de estos tres
elementos hace presente al Padre que lo ha enviado.
10. Clave de lectura del evangelio de Juan:
Digamos por último, que los diálogos y controversias nos dan una interesante
clave de lectura de todo el evangelio, que deberá mirarse desde un doble nivel:
por un lado, el punto de partida es la vida de Jesús, que necesariamente es una
referencia fundamental; pero por otro lado, está la relectura de tal vida a la luz de
las dificultades y preguntas de la comunidad. Dificultades y preguntas que hacen
referencia tanto a la profundización de la propia fe como a la discusión doctrinal
con el judaísmo farisaico.
Lo que tratamos de decir es que el evangelio de Juan en sus diálogos y
controversias refleja plenamente el tiempo en que se escribe; muestran el
ambiente vital de la comunidad: el judaísmo oficial critica la doctrina y la praxis de
los seguidores de Jesús. En tal caso, la comunidad cristiana respondería a tales
críticas apelando a las respuestas del mismo Jesús, es decir, a la autoridad de su
Maestro y Señor. En este orden de ideas, podemos concluir que muchas de las
discusiones de Jesús con los fariseos que tenemos en este evangelio no son
propiamente del tiempo de la vida terrena del Hijo de Dios, sino de un poco más
tarde (finales del siglo I) como reflejo de las discusiones entre la comunidad
cristiana y la sinagoga judía como heredera del fariseísmo en tiempo de Jesús .
Vemos en todo esto pues, una profundización catequética de la comunidad
Joánica en contraposición con los judíos fariseos, a través de signos, diálogos y
controversias .
6. TEOLOGIA DEL EVANGELIO DE JUAN (Brawn. Cap VIII: Cuestiones
capitales de la teología de Juan).
1. LA ECLESIOLOGÍA
Hay pasajes en Juan que nos trazan la imagen de una comunidad de creyentes
congregados en torno a Jesús por obra de aquellos a los que él envió. Esta
comunidad está estructurada, pues algunos son pastores, mientras que otros son
ovejas. El que la eclesiología no sea objeto de una insistencia mayor en el
evangelio resulta perfectamente inteligible si es que el evangelista daba por cosa
hecha la existencia de la Iglesia, su vida e instituciones, y si su intención era
relacionar esta vida directamente con Jesús.
2. EL SACRAMENTALISMO
El sacramentalismo joánico no es ni meramente antidocetista ni periférico, sino
que pone de manifiesto la conexión esencial entre el cauce sacramental que
transmitía la vida en la Iglesia a finales del siglo I y la forma en que esa misma
vida se ofreció a los oyentes de Jesús en Palestina. Si se utiliza el recurso del
simbolismo, ello es así porque únicamente él podía enseñar el evangelista su
teología sacramental y mantenerse fiel al género literario del evangelio, que es el
que utilizó para escribir. No podía interpolar una teología sacramental en el relato
evangélico mediante adiciones anacrónicas e improcedentes, pero podía indicar
las resonancias sacramentales de las palabras y obras de Jesús que realmente
formaban parte de la tradición evangélica.
3. LA ESCATOLOGÍA
a) La visión “vertical” y “horizontal” de la intervención salvífica de Dios: basados en
una terminología espacial, se puede decir que la idea bíblica de la salvación es
“horizontal”, pues aunque Dios actúe desde lo alto, lo hace en y a través del curso
de la historia. Frente a esta concepción se tiene una idea “vertical” que supone la
existencia paralela de dos mundos, uno celeste y otro terreno. La salvación se
hace posible mediante una evasión hacia el mundo celeste, lo que sólo puede
tener lugar si alguien o algo desciende del mundo celeste para liberar a los
hombres de la existencia terrena.
¿Por cuál de ellas se inclina el cuarto evangelio? En muchos aspectos, este
evangelio revela una concepción vertical de la salvación, pero a la vez existen
elementos de la idea horizontal de la salvación. La idea joánica de la salvación es,
por consiguiente, vertical y horizontal a la vez. El aspecto vertical expresa la
singularidad de la intervención divina en Jesús; el aspecto horizontal establece
una relación entre esta intervención y la historia de la salvación.
b) Escatología realizada y escatología final: se parte de la realidad que en la
predicación de Jesús acerca de la basileia tou theou, así como en su actitud con
respecto a su propio ministerio, aparece una vertiente escatológica, pero, ¿de qué
forma exactamente? Vienen las posturas, la primera patrocinan la escatología
final, apocalíptica, se trataba de una intervención dramática de Dios que pondría
fin a la historia. Otros patrocinan la escatología realizada, sostienen que Jesús
proclamó la presencia de la basileia dentro de su propio ministerio, prescindiendo
al mismo tiempo de los aderezos apocalípticos comúnmente asociados a este
acontecimiento. Una postura intermedia, afirmaba que el reino escatológico de
Dios estaba presente y actuaba en el ministerio de Jesús, pero de forma
provisional. La instauración o plenitud realizada de la basileia está aún por venir, y
la Iglesia está orientada hacia esa basileia futura.
En muchos casos, Juan ofrece el mejor ejemplo neotestamentario de escatología
realizada. Dios se ha revelado definitivamente en Jesús, y todo indica que ya no
hay nada más que decir. Pero en Juan hay también pasajes que reflejan un
elemento futuro en su escatología, distinguiéndose entre los de carácter
simplemente futurista y los apocalípticos.
Raymond E. Brown propone: el mensaje de Jesús contenía un elemento de
tensión entre la escatología final y la realizada. El reino de Dios se manifestaba
entre los hombres a través de su propio ministerio; sin embargo como heredero de
una tradición apocalíptica, Jesús hablaba también de una manifestación final del
poder divino que aún estaba por venir. Así, a priori se ha de esperar encontrar en
Juan rastros de una oscilación pendular de las expectativas escatológicas en el
siglo I.
4. MOTIVOS SAPIENCIALES:
Detrás del pensamiento de Juan hay influencias. Pero en la teología está presente
la enseñanza sapiencial. Dentro del lineamiento joánico está presente el
lineamiento sapiencial. La teoría sapiencial nace del contacto de las otras culturas
y también de la misma experiencia. Esto le ayudaba al pueblo a construir un
planteamiento sapiencial. Juan opta por el camino sapiencial. Lucas insiste en la
línea davínica: el hijo de David. Juan no descarta estas otras imágenes pero da un
carácter especial a la Sabiduría, la Palabra. En el AT se personifica la sabiduría.
Por eso Juan personifica la Palabra. Hay cosas propias de la cultura… pero en
Juan sí se encuentra una enseñanza sapiencial seria. Esto se encuentra con el
término de la sabiduría y Brawn hace una descripción de lo que el Nuevo
Testamente habla de la sabiduría. (Prov 8, 22-23). Lo que interesa es el término
principio, el cual habla de la sabiduría y de la Palabra en Juan 1, 1. En sabiduría
es emanación de la gloria. Sabiduría 7, 25 y Juan 1, 14: sabiduría y palabra que se
ha encarnado. Reflejo de la luz eterna: sabiduría7, 26. Juan 1, 4-5: enseñanza
sapiencial. Sabiduría que bajó de los cielos: prov 8, 31, eclesiástico 24,8, sabiduría
9, 10 y Juan 3, 31. Función de la sabiduría: enseñar las cosas de arriba: job 11, 6-
7; sabiduría 8, 4; sabiduría a 6, 16. Juan 1, 36-38; Juan 7,28; la sabiduría enseña
a los hijos: eclesiástico 4, 11; Juan 13, 33. Venida de la sabiduría hace que uno
busque y encuentre: sabiduría 6, 12; proverbios 1, 28, Juan 7, 34; 8, 21. Hay un
paralelo entre la sabiduría de Juan y el Espíritu. Jesús es la sabiduría hecha
carne. Baruc 4, 1: la sabiduría es equiparable a la ley. La sabiduría se identifica
con la ley dada en el Sinaí. Así se entiende mucho más a Jesús. En los sinópticos
también hay vertientes de la sabiduría pero en Juan aparece más claro.
5. PNEUMATOLOGÍA:
1. Excursus. El Espíritu- Paráclito y El Espíritu de la Verdad.
Al leer el discurso de despedida de Jesús casi espontáneamente se descubre una
referencia a un tema central de la enseñanza joánica, el tema del Espíritu, el cual
no ocupa un lugar accidental en las palabras del maestro, por el contrario acuña el
sentido de la partida, ofreciendo mayor profundidad y sentido a las palabras del
Señor. La perícopa recoge la enseñanza general que el evangelio quiere dar al
respecto , la hora de la partida es también la hora del Espíritu.
Abordar, entonces, esta cuestión de un modo serio, sugiere la elaboración de un
derrotero a seguir en el camino del evangelio de Juan, existen diversas manera de
abordar el tema, aquí subrayamos la importancia que el texto da a los dos títulos
que se dan al Espíritu: oJ para¿klhtoß y to\ pneuvma thvß aÓlhqei÷aß, ambas
afirmaciones presentan un argumento que debe ser profundizado puesto que
recogen la enseñanza pneumática del Evangelio. Los títulos serán precisados en
la enseñanza evangélica con la explicación de las diversas funciones que surgen
del actuar del Espíritu.
La relación entre el titulo dado al Espíritu y las funciones que este cumple
suponen una verdadera articulación en la concepción joánica. Para entender la
concepción pneumatológica en el evangelio de Juan, es indispensable acercarse
al alcance que los títulos adoptan. Es importante resaltar que el vocabulario
joánico no se limita a dar una sola definición a las palabras mas bien cada una va
adquiriendo diversos matices, que dependen del contexto y de la intencionalidad
del autor. Con frecuencia un término puede significar varias cosas, y la
interpretación puede variar según el camino escogido en el campo semántico.
3.1 El título Paráclito.
Definir y hacer un recorrido por uno de los términos mas novedosos del evangelio
de Juan, que solo aparece 5 veces en el Nuevo Testamento, 4 de ellas en el
evangelio en el discurso de despedida y uno en la primera carta del apóstol, no es
fácil, pues algunos han tratado de encontrar su raíz en el mundo judío, pero no
existe una palabra equivalente en la lengua hebrea, otro han concluido que para
entender el alcance de la palabra es necesario entenderla en el mundo griego, lo
que parece más simple, pero vale la pena recordar que el campo semántico de la
palabra puede superar fronteras y es necesario enmarcarlo en el contexto del
discurso joánico.
Una primera aproximación al termino supone un acercamiento a la definición del
diccionario, que sugiere como primer significado: “el que es llamado en apoyo”, de
ahí que los padres latinos lo traduzcan por abogado, pero también puede significar
auxiliador, intercesor.
Con gran rapidez se da al término una connotación jurídica, que se desprende
obviamente de la traducción simple del concepto, pero si se analiza con un poco
de atención se descubrirá que la palabra aborda nuevas dimensiones que amplían
el horizonte interpretativo, si bien es cierto que en el campo exegético no es
posible hacer una interpretación valida de una palabra sacándola de su contexto
inmediato, el conocimiento de sus matices si puede iluminar con mayor claridad la
realidad donde se encuentra.
Tricia Brown en el 2003 presento un interesante recorrido histórico de la palabra,
señalando que este no era muy común en la antigüedad pues son pocos los textos
que usan el termino, pero estos pocos textos le permiten concluir que en el
periodo pre-cristiano, el uso mas frecuente de la palabra era señalar la función de
un mediador, (algunos textos dejan ver, incluso el uso de asistente). El estudio va
a insistir cómo en esta época la concepción forense no era tan clara, de ahí que la
sugerencia de éste estudio proponga separarse un poco del mundo jurídico y
prestar mayor atención a la línea de mediación.
La Potterie por el contrario se inclina a pensar que el termino en Juan si tiene una
connotación jurídica, pero enriquecida con otros matices. Históricamente señala
como en diversos contextos la palabra es usada como intercesor, sin perder el
tono de defensor. Así pues, concluye señalando que el significado más amplio de
la palabra, expresa la intervención a favor de alguien, o la ayuda que se le aporta
a un acusado, dentro de un marco forense, en un juicio de defensa o en una
acusación.
Bennema, recoge otro punto de vista digno de consideración, ella parte de la
ubicación del termino en el contexto judío, y menciona como muchos autores
fundamentan el concepto de Paráclito como abogado desde esta perspectiva, las
teorías resultantes no carecen de criticas y dificultades. Después señala a otros
que han abordado el camino de la interpretación de la Palabra sobre la base de la
tradición judía sapiencial, donde se pretende mostrar la relación existente entre el
termino y la sabiduría, al final, esta posición también presenta dificultades, sin
embargo es posible concluir que a pesar de no encontrar una respuesta ciento por
ciento satisfactoria, este camino si ilumina el rol del Paráclito en el Evangelio. Al
final insiste en la adopción de esta realidad, desde la profunda relación existente
entre el Paráclito y Jesús, pues es desde allí donde realmente se puede abordar
su esencia y su misión. El Paráclito es el modo perfecto de comunicación entre los
creyentes, el Padre y Jesús glorificado.
Limitar la interpretación del texto de Juan 16, 4b-15, al campo jurídico, no sería
justo. La perícopa trata de responder a situaciones concretas, destacando que la
primera situación es iluminada por el Paráclito, en un ambiente donde se ofrecen
elementos forenses inexpugnables, pero incluso en este marco tan evidente el rol
del Espíritu no se encasilla solo en la misión de defensor, por el contrario añade
otras características esenciales de su obrar como son: la potestad de confrontar y
declarar la victoria de Jesús. Es posible descubrir en el texto, entonces, el papel
del Paráclito como consolador de la tristeza de los discípulos, como el enviado que
ayuda y responde al mundo en el plano cotidiano de la vida cristiana. Por ultimo y
no menos importante se pone de relieve la profunda relación existente con Jesús,
que ya no asume un carácter forense sino de la más alta teología del Evangelio.
El tema Paráclito en Juan constituye un gran aporte a la comprensión del obrar del
Espíritu en la comunidad, y aunque resulte casi imposible precisar el termino en un
ámbito único, si es fuente de una seria reflexión pneumática.
La experiencia de la comunidad cristiana donde nace el evangelio aporta
importantes claves de profundización en el tema. Schnakenburg, Dufour y J.
Mateos en sus respectivos comentarios dan un valor esencial al aspecto
comunitario en que fue escrito, los tres aunque con matices diversos coinciden en
que la comunidad se encuentra en un momento de dificultad, seguramente de
persecución. La pregunta cómo devolver la confianza a la comunidad cristiana
resuena en este tipo de reflexión , es desde este escenario que la presencia del
Espíritu Paráclito es una respuesta conveniente y necesaria, para fortalecer el
camino cristiano de la comunidad.
Hasta ahora se ha hecho una descripción del termino y su presencia en el texto
delineando un posible contexto de dificultad, pero es momento de preguntarse de
modo concreto ¿cuál es la implicación bíblica y teológica del Paráclito en la
enseñanza joánica? La novedad del termino como ya se menciono genera alguna
dificultad interpretativa pero a la vez abre nuevas perspectivas de reflexión. Dentro
de la enseñanza joánica, en el discurso de despedida, se profundizan temas ya
planteados a lo largo del Evangelio, aunque el termino Paráclito aparece de
manera directa solo hasta el cap 14 su relación directa con el pnewma, es
evidente, de hecho en 14,26 es clara la aposición entre los dos términos. El
Espíritu tiene un papel protagónico dentro del evangelio de Juan y hace parte de la
enseñanza de Jesús, el titulo Paráclito, se debe comprender en esta línea, no es
una realidad distinta, solo que con este titulo se favorece la comprensión e
importancia del tema en el evangelio.
En Jn 1,32 se habla del Espíritu en relación con Jesús y el bautismo. En Juan 3,5-
8 , Jesús habla del Espíritu como el dador de la vida espiritual y en el v 34 se lee
que Dios da el Espíritu sin medida. La misma idea de dar vida se da en el capítulo
6,63. En Jn 4,23 la adoración en espíritu y en verdad es contrastada con la
adoración del judaísmo ortodoxo y el culto samaritano. Luego, en el capítulo 7,39,
Jesús habla del Espíritu, pero se aclara que todavía no se había recibido porque
no había llegado la glorificación del Hijo. Finalmente Jesús sopla sobre sus
discípulos y les da a ellos el Espíritu Santo, cumpliendo la promesa realizada
anteriormente (Jn 20,22). Todo este recorrido señala el hilo conductor en el
evangelio sobre el Espíritu, pero la gran novedad en Juan, se presentará en el
discurso de despedida, donde se promete con entusiasmo al Paráclito.
Uno de los estudios de mayor riqueza sobre la novedad del Espíritu en Juan lo
ofrece Ignace De La Potterie en su obra sobre la verdad en San Juan, allí aborda
el tema del Paráclito, y lo desarrolla ampliamente desde la óptica de 5 textos
bíblicos que el considera son 5 promesas en el discurso de despedida, la primera
promesa Jn, 14,16-17 establece la continuidad entre la obra de Jesús y la obra del
Espíritu, subrayando la expresión “el otro Paráclito”. La segunda promesa
presente en Jn 14,25-26, insiste en la enseñanza y tiene como objeto el tema de la
fe. La tercera en Jn 15,26-27, se refiere al Paráclito como testigo de Jesús,
insistiendo en su rol doctrinal. La cuarta y quinta promesa se encuentran en la
perícopa que nos ha ocupado en este estudio, Jn 16,7b-11 y Jn 16,12-15
respectivamente constituyen los dos últimos apartados según La Potterie, el
primero insiste en el pecado del mundo, y el segundo sobre la revelación del
Paráclito y la Plenitud de la verdad. Es posible encontrar elementos comunes
entre las 5 promesas pero cada una tiene un énfasis propio, que enriquecen la
consideración pneumatológica en el evangelio.
Toda esta realidad de promesa, genera una gran expectativa que afianza las
convicciones de la comunidad, y a la vez permite que el crecimiento no se detenga
después de la partida de Jesús. El Paráclito se convierte así, en un verdadero
apoyo y columna del futuro de la Iglesia. Su ayuda es sustento, y a la vez
seguridad en la defensa, es esperanza y consolación en medio de la dificultad.
3.2 El Espíritu de la Verdad.
La riqueza del argumento sobre el Espíritu, llega a su culmen con el segundo
titulo que presenta la perícopa, to\ pneuvma thvß aÓlhqei÷aß, El Espíritu de la
verdad. Este título recuerda la revelación de Jesús, y enfatiza un tema esencial
para el evangelio, la verdad, aquella realidad que libera pero que también
constituye la esencia de los verdaderos discípulos. El titulo se enmarca en la
acción reveladora que enseña y dirige no solo la mente de los discípulos sino
también su voluntad, la verdad no constituye únicamente la proclamación
dogmática del misterio sino que tiene seria implicaciones en la vida moral del
cristiano.
Llama la atención que en el discurso de despedida es el único lugar donde la
promesa no esta acompañada de la palabra Paráclito. Esto no significa que se
deje a un lado lo afirmado hasta este momento, por el contrario es una manera
nueva de entender lo dicho anteriormente.
La investigación por este titulo es mas reducida en comparación con el termino
Paráclito, pero aun así existen elementos que han sido abordados por diversos
autores, un tema un poco polémico que ha sido motivo de debate y estudio, es la
posible relación que pudiera existir con la concepción de Espíritu de Verdad de la
comunidad de Qumrán, aunque la mayoría de estudios han abordado el tema
comentando 1 Juan 4,6, haciendo la diferencia entre el espíritu del error y el
espíritu de la verdad, es importante señalar que existe una inmensa diferencia
entre la concepción esenica del Espíritu, y el planteamiento del evangelio, no se
puede desechar la reflexión qumránica pero no es posible equiparar las dos
realidades en una misma corriente pues es ilógico aludir la igualdad de
pensamiento por el uso común de un termino que tiene evidentemente matices
diferentes.
La revelación del Espíritu de la verdad, es un a realidad en la perícopa por la
presencia de lo s verbos la¿lew, y anangelw acompañado de ercomai , pues la
Verdad, , debe ser dada a conocer, el hablar y el anunciar, constituyen un
escenario de comunicación que transforma la vida. El Espíritu de la verdad tiene la
capacidad de transmitir las realidades mas profundas presentes en Jesús, y esto
supone un cambio en la perspectiva humana. De ahí se entiende que este mismo
Espíritu tenga la cualidad de guiar, pues ha procurado una nueva mirada de las
cosas, que supone iniciar nuevas sendas que conduzcan a la Verdad Plena.
Un elemento que ha sido estudiado en lo últimos años, al abordar la función del
Espíritu en la comunidad joánica, es la relación existente entre el Espíritu de la
verdad y la profecía. En el titulo expresado se manifiesta la facultad de enseñanza
y comunicación del mensaje divino, lo que constituye un elemento importante en el
tema profético.
Stefan trae un artículo al respecto, donde señala que la función de predicción de la
profecía jugaba un papel importante en la comunidad joánica. El Espíritu de la
Verdad, dentro de su obrar tiene la misión de traer una "nueva revelación",
expresión que conviene aclarar. Este término se utiliza para describir la función del
Espíritu de revelar acontecimientos y realidades futuras, previamente
desconocidas para los creyentes. Juan 16:13-14 llama la atención del lector sobre
la función de predicción del Espíritu, una función que podría ser heredada por los
creyentes. Sin embargo, el término nueva revelación se puede usar igualmente
para describir la interpretación inspirada de las Escrituras. De hecho, esta
consideración es parte de toda función profética. El autor concluye considerando
que basta decir que en la enseñanza de la comunidad de Juan, la predicación
(Testimonio), y declaraciones proféticas se realizan por el Espíritu Paráclito a
través del creyente.
El Espíritu de la Verdad, no sólo reemplaza y representa a Jesús en la comunidad,
también es un mediador de su presencia que enseña y recuerda, de allí que sus
palabras sean comprensibles para aquellos que han nacido de lo alto. Estas
palabras tienen el propósito de instruir a los creyentes en todo los aspectos de sus
vidas. El Espíritu no sólo permitirá a los creyentes ser testigos de Jesús en el
mundo a través de la predicación, también otorgará el don de la profecía sobre
ellos. Cada creyente es un profeta en potencia, pues por medio del Espíritu de la
Verdad pueden profetizar, enseñar y predicar.
MEDITACIONES DEL EVANGELIO DE SAN JUAN
JUAN 2, 1-12
Siempre que uno se acerca a un texto bíblico se le hace unas preguntas:
¿Cuándo?: a los tres días. Si se mira atrás aparece al día siguiente, según da es 6
días: cuatro más dos son seis; no es pleno porque no tiene el número siete, es
decir, no ha llegado la hora. El día séptimo es el día de la perfección.
¿Dónde?: En Caná de Galilea. La palabra Caná significa crear. En san Juan
empieza el ministerio público en las montañas de Galilea.
¿Quiénes?: hay distintos personajes, principales y secundarios. El narrador
siempre está presente en las narraciones aunque no sea ni principal ni secundario.
El narrador es el que cuenta. En las narraciones involucra al lector en la narración.
Los siervos son los que ven el milagro porque viven en la obediencia a bien a
Jesús, a María o al maestresala. El papel de María es alegórica porque da a luz a
Jesús al ministerio público; no protagonista.
¿Qué? Es una narración de las bodas de Galilea.
Luego se va a algunas expresiones:
- Estaban allí: se repite para María y para las tinajas. María es el símbolo de
la antigua alianza que espera al salvador. Las tinajas es el símbolo de la antigua
alianza que no espera nada. Jesús está en la tensión. María que espera la nueva
alianza (viviente); las tinajas la antigua alianza, hechas de piedra.
- V 7. Llenen de agua las tinajas. El verbo que utiliza Jesús para decir: llenen,
es un imperativo que no significa solamente llenar, sino que hace referencia a algo
que está totalmente vacío. Es llenar desde el fondo porque no hay nada. La ley en
el AT ya dio lo que tenía que dar. El agua con la cual se llena es algo nuevo. En el
antiguo testamento cuando se hace referencia al vino se perfila al Mesías. Por eso
San Juan se referencia al Mesías.
Luego se coge versículo por versículos:
Que significa: ¿mujer, todavía no ha llegado mi hora? V 4: en el original griego
traduce: ¿qué a mí y a ti mujer? Esto es una expresión semita que era normal del
tiempo. Significaba cuatro cosas:
1. Marca la relación entre dos personas. Siempre se lo dice a otra persona: A
y B. A considera que B está haciendo algo peligroso que no le conviene a él.
(¿quién te metió a ti en mis asuntos?). Eso se hace en el presente.
2. Es cuando se sitúa en el pasado. B me hizo algo en el pasado. Lo que se
hizo el pasado afecta en el presente. (No quiero nada contigo).
3. A ignora que B hizo algo malo pero le pregunta si algo hizo. (Cfr. Jueces 11,
12).
4. Cuando el hecho no depende de la voluntad de A y de B. No hay conflicto
sino que la fórmula simplemente sirve no meterse en el hecho. Es un acto de
confianza diciendo que no es problema: ¿qué nos importa?
Jesús lo que le quiere decir a María es la fórmula 4: No es nuestro problema,
mantengámonos indiferentes. Como María sí era de la fiesta dice: se les acabo el
vino. Está en la fiesta, pero no se involucra en la fiesta: esa es la atención: María
dice que el problema es la de los de la fiesta. María da esperanza. Juan 2 da una
intención mesiánica clara: soluciona nuestros problemas aunque no sea asunto de
él.
PROLOGO DEL EVANGELIO DE SAN JUAN 1, 1-2
¿Qué dice?: habla de la preexistencia de Dios, la unión del Padre y el Hijo.
Este texto no es un texto narrativo, ya que el evangelio no se interpreta con el
mismo método. Uno se debe percatar el tipo de lectura que uno va a interpretar.
Así una narración es distinta de un discurso, y un discurso es distinto de un
prólogo. Esto es importante a la hora de acercarnos a leer la Palabra de Dios.
Cuando el texto no es tan fácil como un discurso o un prólogo, uno se debe fijar en
las palabras que se repiten, lo que en exegesis se llama el campo semántico,
como el telón de fondo que hay detrás de un texto. Esto cambia mucho, ejemplo:
en el buen pastor.
En principio: (así empieza en hebreo), no tiene artículo. Esta palabra en el
Génesis se usa para un inicio terrenal, ese principio no es el principio de la
preexistencia, no es el principio de la eternidad de Dios. En cambio en el griego en
san juan se hace referencia de la preexistencia de Dios. En San Juan ‘en principio’
es un principio anterior al del libro del Génesis. Por eso utiliza la palabra arjé (el
principio) el principio de las cosas, de donde viene el principio del ser (Arménides).
Logos: esta palabra puede tener doble significado en el evangelio de san Juan:
como Proyecto o Palabra. En el evangelio de San Juan significan las los cosas: en
el principio había un proyecto. En cuanto representa el designio de Dios en la
creación. Esto sale de lo que en el antiguo testamento se conoce como Sabiduría,
el proyecto de Dios en la creación. (Proverbios). La palabra logos también significa
Palabra (dabar en hebreo) (memrá en arameo). Cuando se escribió el evangelio
de Juan no era lo mismo dabar que memrá. La palabra para los hebreos (dabar)
tiene connotación con la respiración, ruah; y palabra para los hebreos están muy
unidos, la palabra viene después del soplo. Cuando memrá es utilizado
(traducción aramea de la biblia: el tárgum, utiliza memrá) designa en arameo Dios
actuando, el Dios que crea, que se revela y actúa en la historia de la salvación
mediante su palabra. Cuando en el evangelio de Juan quiere hablar de crear se
utiliza el verbo probeio, pero en el prólogo no se utiliza esto para cuidarse de no
hablar de que el verbo es creado. Juan se cuida de hablar de la herejía: El verbo
es creado (falso, herejía). Cuando uno empieza a interpretar un texto que no es
narrativo hay que mirar el campo semántico. El único que trae una exclamación de
Jesús como Dios es el evangelio de Juan con el apóstol Tomás al final del
evangelio: Señor mío y Dios mío.
JUAN 1, 3-4
Acá hay un cambio porque aparece “hacer” en tres veces, se habla de Dios mismo
que crea.
La relación entre el Todo y la Nada: en la concepción de Juan desde el inicio
quiere dejar claro que el bien y el mal no tienen la misma condición, ahí se separa
del gnosticismo que dice que la fuerza del mal es igual a la del bien. Cuando dice
que con ella (verbo) existe todo, dice que todo lo que existe es bueno, por lo tanto
el mal no es creación de Dios en la concepción de Juan. Él se va a dos extremos:
el extremo del todo y el extremo de la nada… la nada no es obra de Dios, el todo
si es obra de Dios y es bueno.
Se utiliza la Palabra: mediante ella (la Palabra). Se insiste en la Palabra porque
quiere responder a la realidad judía del momento porque decía que todo era
creado por la Palabra, o sea, la Ley. Los judíos decían que el mundo fue creado
por 10 palabras. En Juan se opone la Palabra a las palabras. Juan insiste que la
Palabra es Dios, que está por encima de la Ley, de las palabras.
Cuando se habla de la vida dice que ella era la luz del hombre. Para los judíos la
luz es la Ley. Para los judíos la Ley es la vida. En Juan dice que la Vida es la que
da Luz. Jesús dice que él es la Vida, la que da la Luz. Juan responde al
gnosticismo y al judaísmo. Él da la novedad de su mensaje, la Palabra que es
Dios, es Vida y da Vida.
Lo primero que dice Dios en la creación es que haya la luz. La luz es creación de
Dios, pero de la luz en el relato del génesis es donde nace la vida, porque primero
es la luz para que haya vida y después entran los animales… Jesús aclara que
antes de la luz que da vida, hay una Vida, que es él, el que da la vida.
JUAN 1, 5
Para los judíos de la luz viene la vida porque es la palabra. En el evangelio de
Juan la Vida es la que da la Luz. En Juan se encuentra un binomio de extremos:
todo, nada; luz, oscuridad… en el Todo de Juan se manifiesta no sólo como Dios
tiene dominio de todo (de extremo a extremo, porque va de todo). Este juego de
extremos no es nuevo en la biblia, porque en los salmos aparece también en el
salmo 139. San Juan no quiere pasar desapercibido todas las realidades. La
palabra principal es la Luz.
Hay que mirar los verbos y mirar en que tiempo están: brilla (presente indicativo
del verbo faino). El presente es un tiempo histórico que marca un acto actual.
Cuando se dice: brillar, se dice que realmente está presente en la historia, no sólo
brilló, sino que brilla y brillará. Faino no es sólo brillar, sino principalmente
aparecer, para connotar la acción de dominio (vence), la luz se impone encima de
las tinieblas. El evangelista lo que hace es explicar una idea anterior del todo y la
nada. Explica que el mal no viene de él porque todo lo que viene de él es bueno,
pero el mal ha sido vencido por la luz. Todo era bueno, pero hay tinieblas (Génesis
y Juan). Lo que es malo es vencido por la Luz, la Luz es la Vida y la Vida es
Jesús. El segundo verbo, el verbo comprender, es que catalambalo, es un aoristo
(no es un tiempo histórico, sino q es una realidad pasada). Aunque la tiniebla no
es algo nuevo, La luz sigue venciendo.
JUAN 9
Para ser discípulo no es suficiente ver sino escuchar. El texto habla del pecado,
discipulado, controversia de los fariseos, la división de los fariseos, del rechazo.
Habla de una manera micro todo el macro del evangelio. Esta es la figura del
discipulado: el ciego. Primero lo reconoce como hijo del hombre y luego lo
reconoce como Dios.
EXCUSUS 1 (EXÉGESIS DE NARRACIÓN)
Primero se lee el texto, lo maneja y tiene detalles, se le hace preguntas: cuándo,
dónde, quiénes y qué.
Capítulo 9: el ciego de nacimiento.
Ahí se encuentra el camino del discipulado; ahí el ciego no elige seguir a Jesús,
sino que es Jesús el que lo elige para que lo siga. Él toma la iniciativa. La primera
acción del discurso es ver (Jesús vió). El primer verbo que aparece es el verbo
ver, porque va a ver a un ciego. El título que le da los discípulos para llamar a
Jesús es Rabbí para que él saque una enseñanza. Acá esta pregunta es una
pregunta clave en la tradición judía porque el pecado es igual a la enfermedad,
igual la enfermedad (ciego) es catalogado como pecado. Para los apóstoles es
claro si es pecado o si es enfermedad. La pregunta fundamental es: ¿quién pecó,
él o sus padres? Jesús empieza haciendo una defensa del ciego, al final el que
hace la defensa de Jesús es el ciego. Ese es el camino del discipulado: primero él
nos defiende, porque no estamos capacitados para eso al inicio. A pesar de que
es ciego, Jesús confía en él y lo defiende.
¿Dónde están?: lo normal es que los ciegos pidan limosnas. Ellos se ponían al
lado del templo. Por eso nos ubicamos cerca al Templo de Jerusalén. Más que
Jerusalén el centro es el Templo.
¿Cuándo? Era sábado. La razón teológica de los sinópticos es la Ley, en Juan hay
una razón judía: el sábado Dios descansó, pero ese sábado Dios no descansa
porque da vida y llama a la vida. Jesús sólo hace lo que vio hacer al Padre. Eso es
lo que hace Jesús los sábados: dar vida y llamar a la vida.
¿Quiénes? Jesús, Los discípulos, los vecinos, los judíos, fariseos, los papas del
ciego, el mismo ciego. Todos hablan pero nunca hay un triángulo en el diálogo.
Siempre es Jesús y discípulos; Jesús y el ciego; es un binomio. Eso significa que
los diálogos son personales, son claros ya que hay confrontación en el diálogo.
¿Qué? Sanación de un ciego de nacimiento y controversia que genera en el
ambiente judío.
Lo primero que se hace es una delimitación de la perícopa.
Jesús salió del tiempo: El Kai no siempre se traduce por un y, porque puede ser
un entonces, o no se traduce. Acá no se traduce. El verbo paragon es un participio
adverbial, tiene función de gerundio: ando o endo, es una acción progresiva. El
decir salió, es pasado. Cambia el tiempo, cambia la acción y empieza una nueva
historia. La perícopa comienza y termina en 9,1-10. La conclusión de todo el relato
está en el capítulo 10, 21. Esa es la pregunta inicial: ¿quién peco?
Después de delimitarlo se debe hacer una articulación: dividir el texto si se puede
dividir dependiendo del exégeta. Esta articulación va a ser por escenas: los
diálogos: puede constar el texto de 8 escenas y una conclusión.
9, 1-7: la sanación de un hombre ciego.
9, 8-12: diálogo entre el ciego sanado y los que lo conocían.
9,13-17: primer interrogatorio entre el ciego y los fariseos y ‘judíos’.
9, 18-23: interrogación a los padre entre los judíos-fariseos
9, 24-34: segundo interrogatorio del ciego con los fariseos-judíos.
9, 35-38: el ciego sanado encuentra a Jesús.
9,39-10,6: Jesús con los fariseos.
10,7-18: monólogo de Jesús
10,19-21: conclusión narrativa.
Lo que en exégesis se sigue es la traducción del texto junto con el aparato crítico.
Luego se va al vocabulario y se ve que hay palabras que se repiten: la palabra
ciego se repite muchas veces (13 veces). Se busca en todo el evangelio cuantas
veces aparece, se busca en los campos semánticos que sirven de telón de fondo:
el pecado y el conocimiento; uno conoce por la visión. Abrir los ojos es otra
expresión constante y está 7 veces. El verbo blepo, que es ver estas 8 veces y es
distinto a 9,1 y 9, 15. La palabra pecado aparece en verbo, sustantivo…
Luego se empieza a analizar las escenas:
1. La sanación de un ciego de nacimiento: los personajes son: Jesús y los
discípulos, y el ciego. Jesús camina y ve, son dos acciones juntas. El verbo
muestra que Jesús camina de una manera a apaciguada, ya que había sido
expulsado del templo, sigue haciendo el bien, dando misericordia: la misericordia
de Jesús no se detiene, él no se esconde, sigue caminando. No sólo caminó sino
que camina. La expresión que ve, es un profundo, como el anablepo , si no que ve
más en el interior.
V2. La expresión Maestro, ¿quién ha pecado? Lo preguntan son los discípulos;
que el texto no dice que lo ven, sino que juzgan de una. Los discípulos no ven
porque no ven como Jesús ve. Ellos acusan. ¿Quién ha pecado? Él o sus papás.
En el AT se dice que la enfermedad presupone un pecado. La pena es
consecuencia de la culpa. Porque nació ciego se pregunta si peco él (en el vientre
de la madre) o sus padres. El motor de la pregunta es: ¿quién peco?
V3. Ni él ni sus padres, es para que se manifieste la gloria de Dios. Esto rompe
con la idea antigua. Ya lo había dicho Job: yo no peque, mis padres no pecaron;
contradice lo del antiguo testamento . La ley de la retribución, con la concepción
de todo el AT, está referente en este texto. Jesús lo que está haciendo acá es
acabar con este principio. La pregunta no es que pecado cometió, porque es claro
que peco. La pregunta es quién pecó, porque nació ciego. Basados en la Palabra
de Dios hay que hacer distinción entre pecado y culpa y consecuencias de
pecado. La responsabilidad del pecado es personal. Tiene la culpa y unas
consecuencias. Uno no carga los pecados de nadie. Jesús lo que enseña aquí es
que ninguno pecó. El tema del pecado tiene consecuencias pero no se puede
enseñar que somos responsables del pecado de tal persona. En el AT los textos
que hacen referencia al pecado no son exactamente a ellos, sino a la culpa.
Amartolos, amartia, amartalos: viene de una palabra hebrea Jatat: el pecado que
se habla acá no es este porque es un pecado actual. El pecado que están
preguntando los discípulos es el pecado del rasaj, que es la negación total de la
Torah, es más que un pecado concreto, es darle la espalda a la Torah. Este
pecado no es sólo un actus pecandi, sino que abraza la vida entera. El pecado por
el que se habla de quién pecó, no es un pecado cualquiera, es la oposición a Dios.
El pecado grande del AT el pecado de darle la espalda a Dios. Esto era normal,
porque al alejarse de Dios, toda la familia se aleja de él. Es la acción consciente y
voluntaria de darle la espalda a Dios, en el Antiguo Testamento. La respuesta de
Jesús ilumina mucho más la respuesta.
V.4: el tema del día y la noche es muy importante en la última parte del ministerio
de Jesús (Juan 11, 10.11). En la noche y el día se hace referencia la urgencia de
Jesús para que haga su obra. Día y noche aparece en el campo semántico de la
visión, en la noche no se ve, en el día sí. Estas son palabras claves para entender
la estructura de este término. La obra de Dios que se hace de día. Jesús
manifestándome en él, que él me reconozca, así la obra de Dios se manifestará en
él. La misericordia en Juan consiste en la manifestación del Hijo, así se realiza la
obra de Dios. El mismo Jesús es el rostro del Padre, su misericordia. La aplicación
pastoral es que no debemos mirar atrás sino contemplar al Padre para que
acontezca la obra de Dios. Se juega mucho con el término obra y con el término
signo. Jesús prefiere hablar de obra y quien habla de signos es el evangelista y las
personas.
V.5. es clave para entender todo. Aunque el sustantivo fos (luz) solo esta una vez
en el capítulo 9. No sólo es una luz, sino que es la luz del mundo. Manifestando el
carácter universal de la misión de Jesús. El término Luz, que es luz para el ciego
tiene dimensión individual. Y es para el mundo, carácter universal. Carácter
personal y colectivo. Llama la atención que los v 3 al 5, es donde Jesús mas
habla. Hay otros versículos pero son frasecitas. Estos versículos presentan a
Jesús hablando mucho porque tiene una intencionalidad: cuando Jesús habla hay
que detenerse. Los evangelistas colocan la intencionalidad clara en boca de Jesús
para que no quede desfasada. Esta intencionalidad va a quedar desarrollada. La
narración Luz del mundo: Jesús no la da a los fariseos, ni al ciego; se las da a los
discípulos. Después de decir esto Jesús, ellos desaparecen de la historia. La
primera escena de Jesús y discípulos termina ahí, cuando Jesús les indica quién
es él, porque Jesús se revela repetidamente a los discípulos. No es así con el
ciego, que sólo se le revela al final. Cada vez que Jesús habla con los discípulos
hay una enseñanza. La enseñanza aquí parte de extremos . Juan utiliza la
metodología oriental, muy griega. La pregunta inicial fue a hablar de pecado y
ahora se habla de luz. Lo que está en el prólogo aparece nuevamente acá. El
pecado no lo acogió (acción de darle la espalda a Dios), no acogió a la Luz. Los
versículos de la luz nos recuerdan Isaías 42 con el siervo de Yahvé, manifestando
la misión mesiánica del siervo. Cuando se hace mención a la luz se recuerda a
Isaías en la misión mesiánica del siervo, Is 42, 6-7. Jesús recuerda la esperanza
mesiánica de Israel, porque se proclama como el siervo que debía llegar. Este
versículo 5 es importante para entender toda la misión mesiánica.
v.6: el gesto de Jesús: el ciego no habla, no pidió nada. Jesús interactúa con el
ciego. Lo normal es que haya un diálogo previo, pero no. Jesús inmediatamente
se va para donde el ciego. Es extraño. S Ireneo de Lion dice que esto nos
recuerda Génesis 2: la creación del hombre. San Agustín veía la imagen de la
encarnación: saliva el Verbo Divino que baja del cielo. La tierra donde el verbo se
une. El fango se entiende en el v 14 (barro – sábado). El ciego sigue ciego. Acá
aparece un gesto.
v. 7: Siloé: no había claridad si había piscina o fuente. Era algo pequeño como una
fuentecita. Hay un ligamen al hablar de Siloé y Guijon. En el NT se perdió el
ligamen de la fuente de Guijon. La fuente de Guijon, significa arrollo, fuente
(génesis 2, 13): allí coronaron también al rey Salomón. En el éxodo no está
directamente, aunque siempre se pensaba. Cuando se habla de esto es porque
allí se coronaron al rey Salomón. Cuando se habla de Siloé sólo se encuentra en
Isaías 8, 5-7. El evangelista da el significado de una vez: significa enviado. Lo
refiere de una allí porque quiere notar que Jesús es el enviado de Dios, significa el
Hijo de Dios que viene al mundo que viene a dar luz a los ciegos. Allí está el
secreto mesiánico que habla los sinópticos que dan la base teológica. Lo que hace
san Juan es desarrollar el pensamiento: Jesús es el Hijo, el enviado. Génesis
49,10: hace referencia al enviado, al Mesías. Tiene toda una corriente mesiánica y
de autoridad. Siloé, en el origen hebreo significa conducto de agua, pero puede
evocar el agua enviada directamente de Dios: ¿por dónde cae directamente el
agua de Dios? por Jesús. Juan quiere ver en Jesús el verdadero Siloé. Siloé, en la
fiesta de las tiendas, en los tabernáculos, tiene toda una connotación bíblica. Juan
no se aparte de ello. La obediencia del ciego: aquí empieza el discipulado. Para
ser discípulos hay que empezar escuchando y obedecer: en hebreo quien
escucha, obedece. La fe en la biblia nace de la experiencia del escuchar (una
promesa), no del ver. El ciego escucha, obedece, esa es la dinámica de la fe. La
fe preside al signo. ¿Cuál fe del ciego? En el acto de obedecer. La fe del ciego
que no pregunta, no cuestiona. El ciego cree en la palabra de Jesús.
Termina la primera escena, éste es uno de los signos. Hay tres donde no hay
ninguna petición: el enfermo de la piscina, la multiplicación de los panes y el ciego
de nacimiento. Esto enseña dos cosas: que no se puede conocer y no se puede
pedir aquello que no se conoce. Ellos no piden porque no conocen, pero más bien
Jesús se da a conocer en estos tres signos. No se reconoce como Mesías, de ahí
que se da a conocer. El don y el donador se identifican. Jesús es el que da pero
también es don. Él es la luz, él es el pan y es el que lo da. Los discípulos que no
entienden, y el discípulo que sin entender empieza a obedecer.
8-12: segunda escena: empieza la recuperación del ciego como discípulos. Acá no
hay un diálogo propiamente, sino un dilema, que el mismo ciego da la solución
diciendo: soy yo. Lo que causa confusión es que el ciego era un mendigo, sólo
tenía un destino: pedir. Para poder pedir hay que estar ciego. En Israel la
misericordia siempre era importante. Al descubrir que el mendigo ve: ya se entra la
polémica: porque este mendigo ya ve. Una de las consecuencias del mendigo es
estar aparte de la sociedad. Sólo hay dos respuestas posibles: es o no es el
ciego? Y él da la respuesta: soy yo. La obra de Jesús, principalmente que hace, es
devolverle la dignidad, lo defiende. Esto se debe enseñar a la gente: no pisotear la
dignidad de las personas. Jesús restaura su dignidad. Las primeras palabras del
ciego son: soy yo. Estas palabras no son en vano porque devuelven la dignidad:
no dice Yo soy (divino), sino soy yo (humano, dignidad). El ciego muestra como en
su corazón empieza abrirse los ojos: lo primero es que reconoce a Jesús como
hombre y ese hombre tiene nombre. El hombre llamado Jesús hizo fango, me untó
los ojos… Después de obedecerle a Jesús el milagro fue echo y se lo está
atribuyendo al que lo hizo. La pregunta no fue quien te abrió los ojos, si no cómo,
pero él responde que fue un hombre llamado Jesús. La pregunta no es inquisitoria,
sino una pregunta de sorpresa: ¿cómo? El ciego empieza a hablar y a presentar a
Jesús. Lo normal del discípulo de Jesús no es que hable de uno mismo, sino de
Jesús. El anuncio del ciego es una descripción del acontecimiento y ahí ya está
evangelizando. Sólo dice lo que Jesús hizo en él.
1. Excursus. El Espíritu- Paráclito y El Espíritu de la Verdad.
Al leer el discurso de despedida de Jesús casi espontáneamente se descubre una
referencia a un tema central de la enseñanza joánica, el tema del Espíritu, el cual
no ocupa un lugar accidental en las palabras del maestro, por el contrario acuña el
sentido de la partida, ofreciendo mayor profundidad y sentido a las palabras del
Señor. La perícopa recoge la enseñanza general que el evangelio quiere dar al
respecto , la hora de la partida es también la hora del Espíritu.
Abordar, entonces, esta cuestión de un modo serio, sugiere la elaboración de un
derrotero a seguir en el camino del evangelio de Juan, existen diversas manera de
abordar el tema, aquí subrayamos la importancia que el texto da a los dos títulos
que se dan al Espíritu: oJ para¿klhtoß y to\ pneuvma thvß aÓlhqei÷aß, ambas
afirmaciones presentan un argumento que debe ser profundizado puesto que
recogen la enseñanza pneumática del Evangelio. Los títulos serán precisados en
la enseñanza evangélica con la explicación de las diversas funciones que surgen
del actuar del Espíritu.
La relación entre el titulo dado al Espíritu y las funciones que este cumple
suponen una verdadera articulación en la concepción joánica . Para entender la
concepción pneumatológica en el evangelio de Juan, es indispensable acercarse
al alcance que los títulos adoptan. Es importante resaltar que el vocabulario
joánico no se limita a dar una sola definición a las palabras mas bien cada una va
adquiriendo diversos matices, que dependen del contexto y de la intencionalidad
del autor. Con frecuencia un termino puede significar varias cosas, y la
interpretación puede variar según el camino escogido en el campo semántico.
3.1 El titulo Paráclito .
Definir y hacer un recorrido por uno de los términos mas novedosos del evangelio
de Juan, que solo aparece 5 veces en el Nuevo Testamento, 4 de ellas en el
evangelio en el discurso de despedida y uno en la primera carta del apóstol, no es
fácil, pues algunos han tratado de encontrar su raíz en el mundo judío, pero no
existe una palabra equivalente en la lengua hebrea, otro han concluido que para
entender el alcance de la palabra es necesario entenderla en el mundo griego, lo
que parece más simple, pero vale la pena recordar que el campo semántico de la
palabra puede superar fronteras y es necesario enmarcarlo en el contexto del
discurso joánico.
Una primera aproximación al termino supone un acercamiento a la definición del
diccionario, que sugiere como primer significado: "el que es llamado en apoyo", de
ahí que los padres latinos lo traduzcan por abogado, pero también puede significar
auxiliador, intercesor.
Con gran rapidez se da al término una connotación jurídica, que se desprende
obviamente de la traducción simple del concepto, pero si se analiza con un poco
de atención se descubrirá que la palabra aborda nuevas dimensiones que amplían
el horizonte interpretativo, si bien es cierto que en el campo exegético no es
posible hacer una interpretación valida de una palabra sacándola de su contexto
inmediato, el conocimiento de sus matices si puede iluminar con mayor claridad la
realidad donde se encuentra.
Tricia Brown en el 2003 presento un interesante recorrido histórico de la palabra,
señalando que este no era muy común en la antigüedad pues son pocos los textos
que usan el termino, pero estos pocos textos le permiten concluir que en el
periodo pre-cristiano, el uso mas frecuente de la palabra era señalar la función de
un mediador, (algunos textos dejan ver, incluso el uso de asistente). El estudio va
a insistir cómo en esta época la concepción forense no era tan clara, de ahí que la
sugerencia de éste estudio proponga separarse un poco del mundo jurídico y
prestar mayor atención a la línea de mediación.
La Potterie por el contrario se inclina a pensar que el termino en Juan si tiene una
connotación jurídica, pero enriquecida con otros matices. Históricamente señala
como en diversos contextos la palabra es usada como intercesor, sin perder el
tono de defensor. Así pues, concluye señalando que el significado más amplio de
la palabra, expresa la intervención a favor de alguien, o la ayuda que se le aporta
a un acusado, dentro de un marco forense, en un juicio de defensa o en una
acusación.
Bennema, recoge otro punto de vista digno de consideración, ella parte de la
ubicación del termino en el contexto judío, y menciona como muchos autores
fundamentan el concepto de Paráclito como abogado desde esta perspectiva, las
teorías resultantes no carecen de criticas y dificultades. Después señala a otros
que han abordado el camino de la interpretación de la Palabra sobre la base de la
tradición judía sapiencial, donde se pretende mostrar la relación existente entre el
termino y la sabiduría, al final, esta posición también presenta dificultades, sin
embargo es posible concluir que a pesar de no encontrar una respuesta ciento por
ciento satisfactoria, este camino si ilumina el rol del Paráclito en el Evangelio. Al
final insiste en la adopción de esta realidad, desde la profunda relación existente
entre el Paráclito y Jesús, pues es desde allí donde realmente se puede abordar
su esencia y su misión. El Paráclito es el modo perfecto de comunicación entre los
creyentes, el Padre y Jesús glorificado.
Limitar la interpretación del texto de Juan 16, 4b-15, al campo jurídico, no sería
justo. La perícopa trata de responder a situaciones concretas, destacando que la
primera situación es iluminada por el Paráclito, en un ambiente donde se ofrecen
elementos forenses inexpugnables, pero incluso en este marco tan evidente el rol
del Espíritu no se encasilla solo en la misión de defensor, por el contrario añade
otras características esenciales de su obrar como son: la potestad de confrontar y
declarar la victoria de Jesús. Es posible descubrir en el texto, entonces, el papel
del Paráclito como consolador de la tristeza de los discípulos, como el enviado que
ayuda y responde al mundo en el plano cotidiano de la vida cristiana. Por ultimo y
no menos importante se pone de relieve la profunda relación existente con Jesús,
que ya no asume un carácter forense sino de la más alta teología del Evangelio.
El tema Paráclito en Juan constituye un gran aporte a la comprensión del obrar del
Espíritu en la comunidad, y aunque resulte casi imposible precisar el termino en un
ámbito único, si es fuente de una seria reflexión pneumática.
La experiencia de la comunidad cristiana donde nace el evangelio aporta
importantes claves de profundización en el tema. Schnakenburg, Dufour y J.
Mateos en sus respectivos comentarios dan un valor esencial al aspecto
comunitario en que fue escrito, los tres aunque con matices diversos coinciden en
que la comunidad se encuentra en un momento de dificultad, seguramente de
persecución. La pregunta cómo devolver la confianza a la comunidad cristiana
resuena en este tipo de reflexión , es desde este escenario que la presencia del
Espíritu Paráclito es una respuesta conveniente y necesaria, para fortalecer el
camino cristiano de la comunidad.
Hasta ahora se ha hecho una descripción del termino y su presencia en el texto
delineando un posible contexto de dificultad, pero es momento de preguntarse de
modo concreto ¿cuál es la implicación bíblica y teológica del Paráclito en la
enseñanza joánica? La novedad del termino como ya se menciono genera alguna
dificultad interpretativa pero a la vez abre nuevas perspectivas de reflexión. Dentro
de la enseñanza joánica, en el discurso de despedida, se profundizan temas ya
planteados a lo largo del Evangelio, aunque el termino Paráclito aparece de
manera directa solo hasta el cap 14 su relación directa con el pnewma, es
evidente, de hecho en 14,26 es clara la aposición entre los dos términos. El
Espíritu tiene un papel protagónico dentro del evangelio de Juan y hace parte de la
enseñanza de Jesús, el titulo Paráclito, se debe comprender en esta línea, no es
una realidad distinta, solo que con este titulo se favorece la comprensión e
importancia del tema en el evangelio.
En Jn 1,32 se habla del Espíritu en relación con Jesús y el bautismo. En Juan 3,5-
8 , Jesús habla del Espíritu como el dador de la vida espiritual y en el v 34 se lee
que Dios da el Espíritu sin medida. La misma idea de dar vida se da en el capítulo
6,63. En Jn 4,23 la adoración en espíritu y en verdad es contrastada con la
adoración del judaísmo ortodoxo y el culto samaritano. Luego, en el capítulo 7,39,
Jesús habla del Espíritu, pero se aclara que todavía no se había recibido porque
no había llegado la glorificación del Hijo. Finalmente Jesús sopla sobre sus
discípulos y les da a ellos el Espíritu Santo, cumpliendo la promesa realizada
anteriormente (Jn 20,22). Todo este recorrido señala el hilo conductor en el
evangelio sobre el Espíritu, pero la gran novedad en Juan, se presentará en el
discurso de despedida, donde se promete con entusiasmo al Paráclito.
Uno de los estudios de mayor riqueza sobre la novedad del Espíritu en Juan lo
ofrece Ignace De La Potterie en su obra sobre la verdad en San Juan, allí aborda
el tema del Paráclito, y lo desarrolla ampliamente desde la óptica de 5 textos
bíblicos que el considera son 5 promesas en el discurso de despedida, la primera
promesa Jn, 14,16-17 establece la continuidad entre la obra de Jesús y la obra del
Espíritu, subrayando la expresión "el otro Paráclito". La segunda promesa
presente en Jn 14,25-26, insiste en la enseñanza y tiene como objeto el tema de la
fe. La tercera en Jn 15,26-27, se refiere al Paráclito como testigo de Jesús,
insistiendo en su rol doctrinal. La cuarta y quinta promesa se encuentran en la
perícopa que nos ha ocupado en este estudio, Jn 16,7b-11 y Jn 16,12-15
respectivamente constituyen los dos últimos apartados según La Potterie, el
primero insiste en el pecado del mundo, y el segundo sobre la revelación del
Paráclito y la Plenitud de la verdad. Es posible encontrar elementos comunes
entre las 5 promesas pero cada una tiene un énfasis propio, que enriquecen la
consideración pneumatológica en el evangelio.
Toda esta realidad de promesa, genera una gran expectativa que afianza las
convicciones de la comunidad, y a la vez permite que el crecimiento no se detenga
después de la partida de Jesús. El Paráclito se convierte así, en un verdadero
apoyo y columna del futuro de la Iglesia. Su ayuda es sustento, y a la vez
seguridad en la defensa, es esperanza y consolación en medio de la dificultad.
3.2 El Espíritu de la Verdad.
La riqueza del argumento sobre el Espíritu, llega a su culmen con el segundo
titulo que presenta la perícopa, to\ pneuvma thvß aÓlhqei÷aß, El Espíritu de la
verdad. Este título recuerda la revelación de Jesús, y enfatiza un tema esencial
para el evangelio, la verdad, aquella realidad que libera pero que también
constituye la esencia de los verdaderos discípulos. El titulo se enmarca en la
acción reveladora que enseña y dirige no solo la mente de los discípulos sino
también su voluntad, la verdad no constituye únicamente la proclamación
dogmática del misterio sino que tiene seria implicaciones en la vida moral del
cristiano.
Llama la atención que en el discurso de despedida es el único lugar donde la
promesa no esta acompañada de la palabra Paráclito. Esto no significa que se
deje a un lado lo afirmado hasta este momento, por el contrario es una manera
nueva de entender lo dicho anteriormente.
La investigación por este titulo es mas reducida en comparación con el termino
Paráclito, pero aun así existen elementos que han sido abordados por diversos
autores, un tema un poco polémico que ha sido motivo de debate y estudio, es la
posible relación que pudiera existir con la concepción de Espíritu de Verdad de la
comunidad de Qumrán, aunque la mayoría de estudios han abordado el tema
comentando 1 Juan 4,6, haciendo la diferencia entre el espíritu del error y el
espíritu de la verdad, es importante señalar que existe una inmensa diferencia
entre la concepción esenica del Espíritu, y el planteamiento del evangelio, no se
puede desechar la reflexión qumránica pero no es posible equiparar las dos
realidades en una misma corriente pues es ilógico aludir la igualdad de
pensamiento por el uso común de un termino que tiene evidentemente matices
diferentes.
La revelación del Espíritu de la verdad, es un a realidad en la perícopa por la
presencia de lo s verbos la¿lew, y anangelw acompañado de ercomai , pues la
Verdad, , debe ser dada a conocer, el hablar y el anunciar, constituyen un
escenario de comunicación que transforma la vida. El Espíritu de la verdad tiene la
capacidad de transmitir las realidades mas profundas presentes en Jesús, y esto
supone un cambio en la perspectiva humana. De ahí se entiende que este mismo
Espíritu tenga la cualidad de guiar, pues ha procurado una nueva mirada de las
cosas, que supone iniciar nuevas sendas que conduzcan a la Verdad Plena.
Un elemento que ha sido estudiado en lo últimos años, al abordar la función del
Espíritu en la comunidad joánica, es la relación existente entre el Espíritu de la
verdad y la profecía. En el titulo expresado se manifiesta la facultad de enseñanza
y comunicación del mensaje divino, lo que constituye un elemento importante en el
tema profético.
Stefan trae un artículo al respecto, donde señala que la función de predicción de la
profecía jugaba un papel importante en la comunidad joánica. El Espíritu de la
Verdad, dentro de su obrar tiene la misión de traer una "nueva revelación",
expresión que conviene aclarar. Este término se utiliza para describir la función del
Espíritu de revelar acontecimientos y realidades futuras, previamente
desconocidas para los creyentes. Juan 16:13-14 llama la atención del lector sobre
la función de predicción del Espíritu, una función que podría ser heredada por los
creyentes. Sin embargo, el término nueva revelación se puede usar igualmente
para describir la interpretación inspirada de las Escrituras. De hecho, esta
consideración es parte de toda función profética. El autor concluye considerando
que basta decir que en la enseñanza de la comunidad de Juan, la predicación
(Testimonio), y declaraciones proféticas se realizan por el Espíritu Paráclito a
través del creyente.
El Espíritu de la Verdad, no sólo reemplaza y representa a Jesús en la comunidad,
también es un mediador de su presencia que enseña y recuerda, de allí que sus
palabras sean comprensibles para aquellos que han nacido de lo alto. Estas
palabras tienen el propósito de instruir a los creyentes en todo los aspectos de sus
vidas. El Espíritu no sólo permitirá a los creyentes ser testigos de Jesús en el
mundo a través de la predicación, también otorgará el don de la profecía sobre
ellos. Cada creyente es un profeta en potencia, pues por medio del Espíritu de la
Verdad pueden profetizar, enseñar y predicar.