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Polémica y funciones de la Filosofía Educativa

El documento discute las diferentes perspectivas sobre si la filosofía de la educación debe considerarse como una disciplina autónoma o como una rama de otras disciplinas como la filosofía o la pedagogía. Varios autores argumentan que no hay una filosofía única de la educación sino múltiples enfoques que cambian con el tiempo. Otros ven a la filosofía de la educación como una rama de la filosofía o de la pedagogía.
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Polémica y funciones de la Filosofía Educativa

El documento discute las diferentes perspectivas sobre si la filosofía de la educación debe considerarse como una disciplina autónoma o como una rama de otras disciplinas como la filosofía o la pedagogía. Varios autores argumentan que no hay una filosofía única de la educación sino múltiples enfoques que cambian con el tiempo. Otros ven a la filosofía de la educación como una rama de la filosofía o de la pedagogía.
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(Fragmentos del texto de Justo Chávez Filosofía de la Educación , 2011)

• Polémica actual en torno a la Filosofía de la Educación


Hoy por hoy la Filosofía de la Educación goza de reconocimiento mundial. Su comprensión
posibilita entender mejor el proceso de enseñanza-aprendizaje. Existe una polémica, que se
ha convertido en un gran debate, en torno a esta disciplina teórica.
Se discute en relación a si se debe considerar una Filosofía de la Educación o varias. En
este sentido, el especialista catalán Octavi Fullat ha dejado bien claro, en su obra Filosofías
de la Educación que: (…) no hay filosofía de la educación, sino múltiples y, además, en
insoslayable mudanza todas ellas.
El mexicano Ángel Díaz Barriga, en su obra Articulaciones entre la filosofía y la educación,
expresa: (…) Así podemos sostener que difícilmente se puede encontrar un ámbito
específico de la filosofía abocado directamente a la educación, existiendo por el contrario
una serie de reflexiones que desde los sistemas filosóficos conformados, y por lo tanto,
desde su concepción de hombre y del conocimiento, derivan hacia la educación.
En este caso, parece que no se le considera autonomía a la Filosofía de la Educación, y se
contrae a las reflexiones que desde la filosofía general se pueden hacer sobre la educación
como fenómeno social.
El conocido intelectual José Ferrater Mora participa del debate al expresar en su Diccionario
de filosofía, las ideas siguientes: (…) No es, pues, ya tan usual como lo fue antaño, intentar
derivar una pedagogía de una filosofía. En vez de ello, la filosofía de la educación recurre a
todas las ciencias que pueden proporcionar, ampliar, la citada labor de esclarecimiento:
antropología, psicología, sociología, historia, etc.
Este autor considera que la filosofía de la educación está en íntima relación con otras
disciplinas sociales, que pueden ayudarla a esclarecer el hecho educativo y la reflexión
sobre él.
Para Francisco Larroyo, en su texto: Sistema de la filosofía de la educación, queda claro que
esta ciencia forma parte de la filosofía: Si por una parte, la educación es la formación integral
del hombre (…) es indudable que la filosofía de la educación ocupa un lugar en el cuadro de
los conocimientos filosóficos.
En este sentido, el argentino Rissieri Frondizi, en su obra Filosofía de la educación, refuerza
el criterio que la filosofía de la educación es una rama de la filosofía, que tiene por objeto de
estudio a la educación, y recalca que no forma parte de la pedagogía tradicional.
Existen otros autores que ubican esta disciplina como una rama de la Pedagogía, o sea,
como una forma particular del discurso pedagógico.
Luís A. Mattos, en Compendio de Didáctica general, revela este último criterio, al decir que:
“(…) la pedagogía, recurriendo a la especulación filosófica y a la reflexión crítica, determina
el ideal y los valores éticos y sociales que la educación debe proponer, fijando las normas
ideológicas del proceso educativo y encuadrando este en una filosofía de la vida, con
postulados de fondos y principios normativos fundamentales”.
En resumen, hay que reconocer que desde sus inicios históricos, al analizar los diferentes
autores que tratan sobre esta ciencia, se aprecian los enfoques que se acaban de presentar.
La tendencia europea acentúa el aspecto filosófico puro, de modo predominante, lo que ha
traído como consecuencia, que no se perciba con claridad la manera en que el discurso
filosófico fecunda las ideas educativas.
La corriente norteamericana, por el contrario se encaminó de una manera directa al hecho
pedagógico, con olvido, a veces, de la fundamentación filosófica.
Los autores latinoamericanos van de un enfoque a otro. Es de destacar la obra del
dominicano Jacobo Moquete de la Rosa, que en su obra Filosofía de la Educación,
publicado en el 2000, habla del enfoque filosófico de las teorías educativas. Se han
presentado algunas de las aristas más significativas de la polémica actual en relación con la
filosofía de la educación, que no agotan este apremiante tema.
• Importancia de la Filosofía de la Educación
Desde fines del siglo XIX, José Martí afirmó enfáticamente: La educación empieza con la
vida y no acaba sino con la muerte. En la actualidad resuenan los ecos de estas ideas, que
no envejecen cuando se expresa: “El ser hombre es tener que educarse”. En este mismo
pensamiento de dos épocas se está asegurando que la educación juega un papel decisivo
en la determinación de la esencia humana.
La educación en cualquiera de sus alternativas se convierte de hecho, en el centro vital de la
problemática contemporánea del hombre. Todo educador se ha preguntado en más de una
vez, ¿cómo educar?, ¿cómo cumplir con su misión?, pues, realmente, con plena conciencia
en algunos, y casi por instinto en muchos, el maestro sabe, siente la responsabilidad que
conlleva su labor trascendente. La respuesta resulta compleja, ya que el ¿cómo educar?, es
necesario apreciarlo integralmente, en sus diferentes dimensiones, como una unidad en sí
mismo.
De esta integridad se ocupan la pedagogía y la didáctica, cuando se trata de la educación
conscientemente organizada y orientada a un fin, en sus diferentes variantes: formales, no
formales e informales. El acto educativo, la enseñanza-aprendizaje-, lo fundamentan y lo
auxilian, numerosas ciencias, pero lo que se impone resaltar es que, en toda teoría
educativa, debe existir la unidad de pensamiento, que tiene que dar coherencia a las
diferentes respuestas que se ofrezcan a todas las esferas de dicho proceso.
Este importante papel lo juega, en todo este complejo proceso, la filosofía de la educación,
que ofrece la brújula orientadora, la guía teórica necesaria para no perder el rumbo. En el
misterioso drama de enseñar y de aprender. La filosofía de la educación es la estrella polar
del acto educativo.
• Objeto de estudio.
El objeto de estudio de la Filosofía de la Educación se puede enmarcar, en la actualidad, en
dos posiciones, que expresan, también, de alguna manera, la polémica existente en torno a
esta disciplina científica, a la que se ha hecho referencia.
La Filosofía de la Educación es, para unos, una derivación conceptual, más o menos
sistemática, de una filosofía o sistema filosófico general, que se aplica a la educación.
Para otros especialistas, es un pensamiento orgánico y sistemático que trata de fundamentar
desde la misma educación, pero en un marco más amplio y profundo, las prácticas y las
teorías educativas.
En el primer caso, se parte de la filosofía pura y se considera a la Filosofía de la Educación
como una de sus ramas, que tiene a la educación como objeto de estudio, y no forma parte
de la Pedagogía.
En otra corriente, se expresa, claramente, que su interés consiste en estudiar los problemas
educacionales a la luz de la filosofía, acercándose más a la educación, a la Pedagogía.
Hay que considerar que, tanto, en una tendencia, como, en la otra, la filosofía de la
educación posee un gran peso en la valoración y en la comprensión de los problemas
educativos.
La Filosofía de la Educación no debe abarcar todos los problemas ni de la Filosofía ni de la
Pedagogía. A la Filosofía de la Educación no le interesa estudiar, por ejemplo, la dislexia,
sino ¿por qué tiene importancia leer bien?; no se preocupa por ¿cómo mejorar las relaciones
entre maestros y alumnos?, pero, se ocupa de ¿en qué consiste la relación
maestro-escuela?; no es su problema, ¿de qué forma integrar la familia a las actividades de
la escuela?, pero, se interesa por precisar, ¿qué valor tiene la familia en la educación de los
hijos?
En realidad, a partir de la interrogante filosófico-antropológica: qué es el hombre y de la
posición que se asuma acerca de la educabilidad, la filosofía de la educación tiene como
objeto de estudio, el determinar: qué es la educación, para qué se educa al hombre y por
qué se educa y a su vez, servir como guía orientadora para la definición de todos los demás
fundamentos teóricos de la Pedagogía, así como de sus categorías esenciales. Este es el
ámbito de la Filosofía de la Educación, aunque se pueden incluir otras interrogantes.
• Funciones y tareas
Entre las múltiples funciones que le son inherentes a la Filosofía de la Educación, se
destacan las siguientes: Antropológica, epistemológica, metodológica, axiológica,
teleológica.
Estas funciones se analizarán en relación con las tareas correspondientes.
Al tratar sobre Filosofía de la Educación se impone partir de ¿qué es el hombre?, ¿en qué
consiste la esencia humana? Y sobre todo, ¿es el hombre educable? Estas interrogantes
conducen directamente a la función antropológica.
De ellas se derivan las tareas a precisar: ¿qué somos?, en el sentido de revelar críticamente
los mecanismos del proceso educativo, cuando este pasa a ser sinónimo de auto-génesis y
auto-formación.
Esta función y su correspondiente tarea contribuye a desarrollar la capacidad intrínseca que
posee el hombre para educarse, a partir del principio: ser hombre es tener que educarse
desde la cuna hasta la tumba.
La función epistemológica resulta esencial, pues, esta tiene que ver con los fundamentos del
conocer y sobre todo, con el lenguaje de la ciencia educativa. Ella posibilita precisar, ¿qué
es conocer?, ¿hasta dónde conocemos?, ¿qué es lo verdadero? Y además, conlleva a
¿cómo conoce el hombre?, ¿con qué instrumentos?, al asumir también la función
metodológica.
Las tareas que se desprenden de esta importante función son las siguientes:
• Analizar el lenguaje educativo. Esto significa someter al análisis minucioso el lenguaje
usado por los docentes. Esta es una faena muy importante para el filósofo. 27
• Precisión de conceptos, juicios y razonamientos sobre educación. Resulta imprescindible
definir, claramente: qué es la educación, y a partir de ahí derivar todos los conceptos y
categorías que se emplean en las Ciencias de la Educación.
• Explicar los diversos modelos pedagógicos: para qué somos. Este particular implica
analizar y valorar los principales modelos antropológicos contemporáneos que informan y
vertebran las diversas teorías educativas vigentes.
La función axiológica posibilita analizar la naturaleza de los valores (ideales) y acerca de su
formación, desde el punto de vista filosófico: qué debo hacer, qué es bueno, qué es malo,
justo, bello, de dónde extraer normas para actuar. Esta función está relacionada con la
teleológica, pues también tiene que ver con el para qué se educa al hombre Esta última
función nos indica el sentido general del proceso educativo-fin y se le asigna la tarea de
indagar cuál es la interpretación o el sentido del proceso educacional.
Todo lo anteriormente expresado acerca de las funciones y las tareas de la Filosofía de la
Educación puede resumirse en el siguiente cuadro:
Funciones Tareas
Antropológica (Qué es el hombre) Precisión acerca de qué somos, en el
sentido de revelar críticamente los
mecanismos del proceso educativo.
Determinación de la capacidad intrínseca del
hombre para educarse.

Epistemológica-Metodológica: (Qué conoce Análisis minucioso del lenguaje usado por


el hombre Cómo conoce el hombre) los educadores.
Precisión de las categorías educación y
otras de las ciencias de la educación.
Análisis y valoración de los principales
modelos antropológicos y sus vínculos con
las diferentes teorías educativas.
Determinación de los mecanismos por los
que el hombre obtiene el conocimiento.
Axiológica:
Educación en el sistema de valores a los
cuales 28 (Para qué se educa) se debe
aspirar.
Teleológico: (Fin) Indicación del sentido educativo, o sea del
destino del hombre. Los problemas
esenciales de la Filosofía de la Educación

• Problemas más generales que afrontan la Filosofía de la Educación.


El destacado intelectual argentino Rissieri Frondizi considera que la Filosofía de la
Educación, precisamente por su carácter filosófico, no puede descender a los problemas
específicos de la educación y a las cuestiones metodológicas y didácticas. El cómo educar
escapa a su ámbito.
Son tres los problemas de la Filosofía de la educación: qué es el hombre: qué es la
educación y cuáles son sus fines o ideales. Como se aprecia, sólo considera las funciones:
epistemológicas y teleológicas, de una manera muy general, pero no explica la función
axiológica, como se hace en este análisis.
Selección realizada por PhD. Ana Celeiro como material de estudio.

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