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Las fuentes para la historia de al-Andalus son incomparablemente. més
ricas que las que poseemos para épocas anteriores.
Entre los historiadores que nos informan sobre el perfodo, cabe destacar
@ Ahmad al-R&zi, que nace en Cérdoba en e! 885. Su obra fundamental lleva por
titulo "Historia de las emires de al-Andalus" y es conocida como *Crénica del
‘Moro Rasis*. Esta obra recoge la historia de la Espata iskimica desde los
primeros emires dependientes hasta los independientes. En pleno siglo X, surge.
Ja obra de Ibn al-Qitiyya (0 Ibn al-Katiyya) (t en 977), descendiente de godos
como indica su nombre - el Godillo-, "Historia de la conquista de al-Andalus”
Entre los siglos X y XZ, aparece la figura de Ibn al-Farradi (962-1013)
que nos ha dejado una obra biogréfica: “Historia de los sabios de al-Andalus” {a
los sobios se les conoce como ulemas]. Una figura fundamental de la cultura
hispanoérabe fue el poligrafo cordobés Ibn Hazm (994-1063), del que
conservamos obras como “E/ collar de la paloma” y unas "Genealogias* de las
familias asentadas en al-Andalus. Coetdneo de Ibn Hazm era al-KuSant (o al-
TuSani), caligrafo de Al-Bakam IT, que escribié una “Vida de los cadies de
Gérdoba" por encargo del califa. También en estas fechas cabe destacar la
figura de Ibn al-Fayad (989-1066), autor de una "Historia de al-Andalus” en la
que encontramos pasajes referidos a la cofquista del territorio peninsular.
Posiblemente el més importante de los historiadores andalusies fue Ibn
Hayydin (988-1076), quien nos dejé una brillante “Historia” (al-Mugtabis), que
sirvié de referencia a Ibn “Idari al~Marrakuii (el de Marraquech) para su obra
‘Relato extraordinario de la erénica de los reyes de al-Andalus y el Magreb”
del siglo XIII. Otro autor que tuvo en cuenta la obra de Ibn Hayyan para
escribir su "Historia de al-Andalus" fue Ibn al-Atir (1160-1233). Al-MaggarT
(1591-1632) escribe una “Historia de las dinastias musulmanas de Espatia’
Incluimos una crénica anénima, el “Ajbar Maymd‘a" que nos informa sobre
todo para el perfodo de la conquista y la “Crénica Mozdrabe” 0 "Cronica del
754"
El problema que presenta este material es que los relatos histéricos de
los acontecimientos estén contados con posterioridad,
Antecedentes de la conquista
La muerte de Mahoma en el 632 dejaba una peninsula ordbiga
cohesionada, pero las grandes expediciones militares de expansién y difusién
del Islam correspondieron a sus inmediatos sucesores. De esta forma, en pocos
| a |aiios cayeron bajo el control de la media luna el Imperio bizantino y el sasdnida
‘oprovechando que ambos se encontraban en momentos criticos.
Paralelamente a la expansién se produjo una crisis profunda que culminé
con el asesinato de ‘Ali (656-661) -fin del Califato Ortodoxo- y con la subida al
poder de Mu’awiya (661-680), un miembro de la dinastia Omeya, quien traslada
la capital desde Medina hasta Damasco.
Los Omeyas tenian puestas sus miras en la lucha contra el Imperio
Bizantino, Hevando a cabo varies campafias que culminaron con el asedio de
Constantinopla en dos ocasiones, sin éxito. También se lleva a cabo una
expansién por el Magreb, ardua tarea debido al espiritu de independencia de las
tribus beréberes, que no se habian romanizado anteriormente.
Las antiguas posesiones bizantinas de las regiones costeras del Norte de
Africa fueron cayendo una tras otra en manos de los ejércitos drabes. La
fundacién de Qayrawan (670), en el interior de Tiinez, llevada a cabo por “Ugba
Tbn Naff, marca uno de los principales hitos de la expansién drabe en esta
regién, Posteriormente Misa Ibn NuBayr toma la ciudad de Cartago (698) y
funda Tiinez. Al igual que ocurrié en el 430 cuando el Norte de Africa se
convierte en un reino talasocrético vandalo, los drabes crearon una gran flota
que llevé a cabo saqueos en Sicilia y Cerdefia. En el aio 707, llega una flota a las
Baleares. En el 705, el califa omeya al-Watid I nombré a Misi Ibn NuClayr
emir! de Ifriqiya (la actual Tunicia), bajo cuyo mandato se produjo la conquista
de la Peninsula ibérica.
Segiin el profesor Vallvé, mucho antes del 711, los érabes identificaron el
reino visigodo con la isla de la Atléntida, que etimolégicamente derivé en al-
Andalus®. Segiin el mito, Poseidén dividié la isla que le habia tocado en el
reparto de tierras, en 10 partes entre sus descendientes y el nombre de
Atldntida lo tomé por Atlas, el primer rey de la isla, que también dio nombre al
océano que la rodeaba.
Por lo que compete a la numismética, la moneda hispano-drabe més
antigua que se conserva es un dinar de oro del afio 93 de la Hégira (711). Pero
también se conservan 5 tipos més del aio 94 (712) y 2 del 95 (713). Todos ellos
fueron acufiados toscamente en oro bajo y llevaban una inscripcién latina en el
reverso de tipo religioso que declaraba «In Nomine DomiNI Non DeuS NISi
SoLuS Sed DeuS Non Socius Deo» (En el nombre de Dios, no hay més dios que
" Segin los libros consultados es nombrado walt (gobernador).
? Heinz Holm ha demostrado recientemente que "Al Andohis" es simplemente una arabizacién del nombre
visigodo de la antigua provincia romana Bética ls visigodos dominaron esas tierras desde 468 hasta 711
contes de le conquista iskimica, Al igual que sus antecesores germénicas, los nuevos sefores se repartieron
las tierras conquistades mediante sorters. Los premios que le tocaban a cada uno de ellos y las
conrespondientes tierras se Hanaban "Sortes Gothica”. En las fuentes escritas, todas en lain, aparece
“Gothica sors" (singular) como designacién del reina godo en su conjunto. Resulta plausible suponer que la
correspondiente designacién godo, “Landahlauts" "tierra de sorteo"), se transform répida y
cesponténeamenteen*Al Andalus", con lo cual queda igualmente aclarado el notorio articulo érabe al»
2
| a |Dios, ninguno se puede igualar con El). En el anverso otra inscripcién indica que
«Hic SoLiDus FeRiTus IN SPaNia A XCIID» (Este sélido fue hecho en Hispania
en 93). En el afio 98 de la Hégira (716), el emir drabe al-iurr, el 4° emir
dependiente de Damasco, llegé a Espaiia como delegado desde el Norte de
Africa y traslada la capital de Sevilla a Cérdoba. Por primera vez se acufia una
moneda bilingiie y también por primera vez aparece el nombre de al-Andalus
dentro de una inscripcién. En una cara de la moneda aparece la inscripcién latina
« (Este dinar fue acufiado en al-Andalus en el
aiio 98>>, Esta es una prueba fehaciente de que ambos vocablos, Spania y al-
Andalus, hacen referencia a una misma realidad geografica
El profesor Vallvé hace referencia a un testimonio anterior, segiin el cual,
a primera referencia érabe a Hispania como al-Andalus se remonta a un ladit de
autenticidad dudosa, recogido en el siglo IX 0 X, que decia que el Profeta se
dirigié al Magreb y dijo que en el futuro iban a ir a una isla llamada al-Andalus.
‘Sin embargo, Lévy-Provencal y Dozy opinan que el nombre de al-Andalus esta
relacionado con “la tierra de los vindalos", suponiendo que la Bética pudo
llamarse en alguna ocasién Vandalicia 0 Vandalucia. Otras fuentes, como el
historiador Ibn al-Atir, cuentan que el emperador bizantino Heraclio recibia
habitualmente los impuestos de los territorios cristianos de Egipto, Africa y al-
Andalus. En época de Justiniano (550 aprox) hubo una franja en Espaiia con
resencia bizantina hasta Ja época de Hera:
La conquista de al-Andalus: el emirato dependiente |
Tras la conquista de! Norte de Africa, pero antes de que fuera pacificada y de
que los beréberes asimilaran la nueva cultura, se envié a la peninsula una
expedicién de tanteo de unos 400 infantes y 100 jinetes dirigida por el bereber
arif, que saqueé las zonas de Tarifa y Algeciras. La mayoria de estudiosos
parecen estar de acuerdo en que este personaje fue inventado para explicar el
epdnimo de Tarifa, ya que ni los textos drabes norteafricanos ni los orientales
fo mencionan.
En cualquier caso, tras esta supuesta incursién, Masa Ibn NuBiayr envia a su
lugarteniente Tariq ben Ziyad, gobernador de Tanger, con un ejército de unos
7.000 hombres formado mayoritariamente por beréberes. El transporte de las
tropas fue realizado aprovechando los barcos del godo don Julidn al-Gumari (el
Yulyan de las fuentes drabes). Don Julién, sefior de Ceuta y de Algeciras, tenia
el control maritimo y territorial del Estrecho y habia establecido un pacto con
‘Masa Tbn Nuiiayr. El desembarco se produjo a finales de la primavera de! 711
en la ladera de un promontorio que luego tomaria el nombre de Yabal Mariq
Za awl(Gibraltar), Las tropas norteafricanas unidas al contingente existente en
Algeciras constituyeron un ejército de 12,000 soldados.
La situacién de la monarquia visigoda estaba en declive, pues habia
territorios que ya no obedecian al monarca, como era el caso del noreste
peninsular. 1 rey don Rodrigo se encontraba pacificando una rebelién vascona
cuando recibe noticias de la presencia musulmana y decide marchar hacia el sur
para hacerles frente. Al-Maggari cifra las tropas cristianas en unos 100,000
hombres, pero se piensa que esta cifra ha sido incrementada por la fuente y se
calcula que ascenderfan a 30,000 soldados. A pesar de la superioridad numérica
del ejército visigodo, los musulmanes de Wiriq vencieron en la batalla de
Guadalete, donde muere don Rodrigo. La victoria musulmana se explicaria por
una alianza existente entre lariq y los hijos de Witiza, enemistados con don
Rodrigo, quienes se desbandaron en el momento crucial del enfrentamiento y
dejaron solo al monarca con sus otros seguidores, a cambio de que lariq les
confirmara la propiedad de las posesiones que su padre, Witiza, tenia en la
peninsula. Wariq logra una segunda victoria cerca de Ecija, cuya capitulacién
marca el verdadero inicio de la conquista.
Los musulmanes recibieron el apoyo incondicional de la comunidad judia
que, sobrecargada de impuestos y persecuciones, veia en los nuevos sefiores a
unos libertadores, por ello aceptarén vigilar algutias ciudades conquistadas como
Carmona, Sevilla y Medina Sidonia.
rig mandé parte de su ejército hacia Cérdoba y él avanzé hacia Toledo
con un gran destacamento, ascendiendo /hasta la parte septentrional de la
peninsula. Misi Ibn Nulayr, que habia’ recibido noticias del prestigio y las
riquezas obtenidas por su mawla, decidié intervenir personalmente para
restablecer su legitima autoridad, por lo que abandona Qayrawén y cruza el
estrecho en el 712 con un ejército de 18,000 hombres, érabes en su mayoria. La
expedicién de Misd arrancé de Algeciras y continué por Medina ‘Sidonia,
Carmona, Sevilla y Mérida. En esta ditima ciudad se habjan refugiado algunos
familiares y partidarios de don Rodrigo que ofrecieron resistencia, sufriendo un
asedio que duré 16 meses. Tras vencer esta resistencia, Masi cruzé el rio y
marcha hacia Talavera (Toledo), donde se retine con Sariq en el 713. Parece ser
que Masa humillé deliberadamente a su subordinado golpedndole con un létigo,
pora dejar claro a quién debia pertenecer el botin que lariq habia acumulado en
Toledo. En ese mismo affo, el hijo de Misa Ibn Nuayr, ‘Abd al-Aziz, se dirigié
hacia el suroeste, cayendo Huelva y el Algarbe. Las tropas drabes y beréberes
unificadas en Toledo continuaron hasta Zaragoza, donde se dividieron: Masa
alcanz6 Asturias y liriq penetré hasta Leén y Astorga. La tiltima etapa de este
répido period de conquista acaba cuando ‘Abd al-‘Aziz pacifica el sureste,
‘ocupando Mélaga, Granada y Murcia, donde firma un pacto con el conde godo
La awTeodomiro (Tudmir), al que concede total autonomia a cambio de su
sometimiento.
Tras el sometimiento de Teodomiro, Masi y Wiriq fueron llamados a
Damasco por el califa al-Watid T para rendir cuentas de sus conquistas, ya que
el califa sentia gran desconfianza por los avances de ambos. Ninguno de los dos
regresé. ‘Abd al-"Aztz fue nombrado wali de al-Andalus por su padre y, sequin
parece, se casé con la viuda del rey Rodrigo 0 con una hija suya, llamada Egilona,
para legitimar en cierto modo la posesién drabe de la Peninsula y considerar el
nuevo emirato como heredero directo de la monarquia visigoda. “Abd al-"Aziz,
que se sintié atraido por las instituciones germénicas, goberné durante apenas 3
afios (713-716), ya que fue asesinado en Ja iglesia de Santa Rufina, convertida
en mezquita, cuanda presi a oraciGn
-~€l emir de Ifriqiya, al-@akam ben al-“A(, designd como su delegado
para al-Andalus a al-Glurr ibn ‘Abd _al-Ralman_al-Tagafi (716-719) con el
objetivo de recuperar su control. Al-Gurr es dotado de un nuevo contingente
de soldados que redistribuye a costa de las propiedades de los beréberes que
habian participado en la conquista y lleva a cabo una sistematizacién tributaria.
Estas medidas permitieron realizar expediciones en el nordeste peninsular,
consiguiendo ta capitulacién de Pamplona, Huesca y Barcelona. La capital es
trasladada desde Sevilla a Cérdoba, La finalided de todas estas medidas era
sustituir el autogobierno de los descendientes de Misa por la dependencia de
Tfrigiya.
Durante el califato de ‘Umar ben ‘Abd al-‘Aziz, la provincia de al-
Andalus es separada momenténeamente de Ifriqiya, y es puesto al frente
al-Samia_ibn al-Jawlant (719-721). Al-Soml conté con un gran
contingente para lograr la consecucién de una tnica comunidad ¢ inicié la
confeccién de un catastro para garantizar el cobro del quinto para el califa.
Al-Andalus volvié a ser integrado de nuevo en Ifrigiya y es nombrado wali
‘anbasa ibn Subjaym al-Kalbt (721-726), quién cambié radicalmente la politica
de su antecesor y establecié un incremento tributario que acentué el malestar
de los beréberes y los hispano-visigodos. Es en este periodo cuando se produce
la derrota en Covadonga (722) de los musulmanes por el grupo de montafieses
de don Pelayo,
La muerte de este gobernador abre un periodo de escasa relevancia en el
que se suceden 6 gobernadores entre 726 y 730. La llegada al poder de “Abd
al-Ralman_al-Gafigl (730-732) permitié controlar momenténeamente los
enfrentamientos tribales y reanudar la guerra contra el infiel. La mirada se
dirigié entonces hacia las Galias, donde tuvo la confrontacién de las tropas
musulmanas con las de Carlos Martel, muriendo al-Gafigi en la batalla de
Poitiers (732).Ejes esenciales en el mundo érabe serén la lucha de los conquistadores
drabes entre si debido a las rivalidades ancestrales entre los clanes (qaysies y
kalbies 0 yemenies), y las de drabes con los beréberes, quienes toman
conciencia de la discriminacién que sufrian, A estas actitudes beligerantes de
los beréberes fueron sumandose los conversos hispanos (muladies).
Los acontecimientos que desembocan en el autogobierno andalusi
comienzan a preludiarse durante el gobierno de ‘Ugba ibn al-Haj?ay al-Salil
(734-740). Su actuacién estuvo dirigida al establecimiento de una linea
fronteriza que defendiera las conquistas del sur de las Galias, a normalizar el
sistema fiscal y a armonizar las relaciones entre los musulmanes y la poblacién
indigena. Sin embargo, la toma de conciencia de los beréberes de su
inferioridad respecto a la poblacién érabe dio lugar a una rebelién en el Magreb,
donde este grupo estaba siendo sometido a una politica fiscal sometida. A ellos,
se sumé las predicaciones igualitarias de los jarifies, que no aceptaban las
diferencias entre musulmanas. Aprovechando que el Magreb estaba
desguarnecido, MayClara al-Madgari aglutiné a todos los beréberes
consiguiendo apoderarse de Ténger. El peligro que suponia este alzamiento fue
la causa de que un ejército andalusi dirigido personalmente por ‘Ugba cruzara el
Estrecho en apoyo de los drabes. Su fracaso le obligé a regresar y la
imposibilidad de silenciar esas ideas revoluciofarias, provocaron que fuera
Fue sustituido por ‘Abd al-Malik ibn Qatfian al-Mu(Raribi, que contaba
con el apoyo de los andalusies. El califa/omeya Hisam ibn “Abd al-Malik no
estaba dispuesto a permitir la secesién dé estas provincias, por lo que envia un
importante ejército de sirios al mando de Kultim ibn ‘Iyad, al que nombra
gobernador de Ifriqiya y establece dos sucesores de éste por si le sucediera
algo. Ciertamente, Kultim sucumbié en la batalla de Naqdira (741) ante los
beréberes, sucediéndole su sobrino Balf ibn BiSr al-Quiayri. Los restos de este
ejército al mando de Baly se refugiaron en Ceuta ante la imposibilidad de
regresar a Ifriqiya y solicitaron a ibn QafHan que les permitiera entrar en al-
Andalus. La negativa del gobernador cordobés duré muy poco, pues se
produjeron alzamientos beréberes en las zonas central y septentrional de al-
Andalus y la amenaza de una posible coalicién de las fuerzas beréberes de
ambas orillas motivé la acogida de las tropas sirias de Baly. Ibn QaClan
pretendia utilizar los contingentes sirios para aplastar el movimiento rebelde a
cambio de trasladarlos después a Ifriqiya partiendo de algtin puerto seguro de
la costa de Elvira o de Tudmir, pero una vez sofocada la rebelién Ibn QaCian
ofrecid a Balf el puerto de Algeciras y el traslado hacia Ceuta. El
incumplimiento del trato exasperé los dnimos de las tropas sirias, que sitiaron
Cérdoba, dieron muerte a Ibn Qaffian ¢ instalaron a Bal en su lugar
Pw awlEl nuevo gobernador, Balf ibn Bisr_al-Quiayri, adopté una politica
partidista en beneficio de sus soldados, mayoritariamente qaysies, lo que
provocé la indignacién de los partidarios de su antecesor que eran kalbies. Los
beréberes, los kalbies y el gobernador de Narbona se aliaron frente a Balf, y
fueron derrotados en Aqua Portora (742), cerca de Cérdoba. Sin embargo, el
gobernador fallecié como consecuencia de las heridas sufridas en la batalla.
Tal y como habia dispuesto el califa omeya Hisam, el sucesor de Bal fue
Ta‘laba ibn Salama al-‘Amifi, pero, al no contar su eleccién con el consenso de
los érabes andalusies, su gobierno contribuyé a mantener la inestabilidad
politica.
Para reconciliar a las facciones enfrentadas, el gobernador de Ifriqiya
opts por enviar como wal al yemeni Abi al-Jal#ifBar, quien logré sus objetivos
al lograr que las tropas sirias aceptaran asentarse en distritos militarizados
(funds) en el sur y el este peninsular, conservando sus agrupaciones tribales y
gozando de estos beneficios a cambio de prestar servicios militares. Al
principio, la actuacién de Abi al-Jalifar conté con el apoyo de los diversos
sectores de la poblacién de al-Andalus, pero en los tiltimos afios su mandato se
torné partidista, acentuando las querellas tribales. Los qaysies, bajo la
obediencia de al-lumayl, se atrajeron a las grandes tribus yemenies (Lajmies y
Yudamies) y derrocaron a al-Ja&iar en 745.
‘Al4umayl no se proclamé gobernador, pero controls a los dos iiltimos
gobernadores dependientes de al-Andalus, Tawaba ben Sakima (745-746) y
Yisuf_al-Fibri (746-756). En tiempos tltimo emir, Aba al-JaHiHiar es
liberado y formé una importante coaliciéh yemeni frente al gobernador, pero
esta coalicién es derrotada en el arrabal cordobés de Secunda (747), gracias al
apoyo que alumayl consiguié de los artesanos del zoco de Cérdoba. Sin
embargo, la gran dependencia de Yusuf respecto a al-fumayl, le llevé a alejarle y
confiarle el gobierno de Zaragoza. Volvieron a reanudarse los enfrentamientos
entre los dos partidos, produciéndose una reaccién yemeni en dos direcciones:
hacia Cérdoba contra Yasuf y contra al-fumayl en Zaragoza. El primero apenas
salié airoso, pero el segundo sélo pudo escapar a la coalicién de yemenies y
beréberes que cercaba la ciudad gracias al refuerzo de jinetes qaysies
procedentes de Jaén y Elvira. A éstos se habian sumado 30 clientes omeyas que
intentaron negociar con al-lumayl el reconocimiento del futuro “Abd al-Ralliman
T, pero a pesar de aceptar en un primer momento, el jefe qaysi cambié de
actitud.
El principe omeya “Abd al-Rathiman, sin haber llegado a ningin acuerdo
con
Yasuf al-Fihri ni con al-fumayl, puso pie en al-Andalus en el 755, y buscé apoyos,
especialmente entre los yemenies y los beréberes, lo que le permitié vencer en
la batalla de al-MulSara (Cérdoba) en el 756, Esta victoria le abrié las puertas
am awlde la capital y se produce su proclamacién como emir, iniciéndose el periodo
conocido como <>, en el que al-Andalus interrumpe los
lazos politicos que la unian con Bagdad, la nueva capital del califato abassi.
Pierre Guichard opina que sé podia observar al-Andalus como un estado
cohesionado, pero no parece ser que fuese asi, al menos hasta la época de ‘Abd
al-RaCiman TIT, es decir, hasta el califato de Cérdoba. Tal creencia deriva del
hecho de que al-Andalus se constituyé con rapidez como emirato con capital en
Cérdoba y de que los emires se sucedieran hasta e! 756 con dependencia del
califato de Damasco. En e! 750 se produce la revolucién abbasi y en el 756 “Abd
al-RaCiman T se erige en emir independiente del califato de Bagdad. Con ‘Abd
al-RaCiman I, al-Andalus siguié siendo un estado dividido, pues conforme se
distancia de! eje central situado en la zona de! Valle del Guadalquivir, el poder
del emir se va diluyendo. Un ejemplo muy notable es el poder que ejercen los
Band Qasi, una importante familia muladi descendiente de un conde visigodo, en
el valle del Ebro.
La fragmentacién politica durante el gobierno de los emires omeyas viene
explicada por la diversidad étnica y religiosa de la peninsula ibérica. La primera
diferencia era la existente entre drabes y beréberes; los drabes constituian
una minoria (1/3 respecto a la poblacién bereber) y se complementaban con
otros clanes arabizados procedentes de Siria. Entre ellos persistia la divisién
tribal preislimica de yemenies o kalbies y qaysies. Los yemenies se
establecieron en el norte y en el suroeste de la peninsula, mientras que los
qaysies ocuparon la Andalucia oriental. Parece ser que la poblacién bereber fue
establecida en territorios fronterizos y de montajia (las marcas). Debido a la
exclusién de este grupo en el reparto de tierras, se sublevaron en el 740. Hay
historiadores que afirman que todas las tierras ricas habfan sido ocupadas por
los érabes, sin embargo, Pierre Guichard considera que eso es demasiado
exagerado y que no es correcto sistematizar estas diferencias entre montafas
bereberizadas y lanos arabizados.
Desde el punto de vista religioso, al-Andalus es el pais de las tres
religiones.
% Los cristianos hispano-visigodos fueron libres para preservar y profesar
su fe, permitiéndoles incluso elegir a sus obispos (hubo metropolitano de
Sevilla hasta el siglo XT). Los indigenas fieles al cristianismo se !lamaron
mozdrabes y estaban sujetos al pago del fizya (capitacién, impuesto por
persona) y del jara¥ (tributo por Ia tierra), al igual que los otros dimmies
© “gentes del Libro”, los judios. Los mozérabes fueron mayoria en el
conjunto de fa poblacién andalusi, especialmente en Toledo, Cérdoba,
Sevilla y Mérida.
Cy awl* Los conversos al Islam eran denominados muladies. No tenian que pagar
‘tributo personal, pero no fueron muchos los que se convirtieron al
islamismo hasta la época de “Abd al-Raljman IIT.
* Los judios constituian la tercera comunidad religiosa importante. Eran un
grupo muy numeroso y apoyaron de manera incondicional a los drabes.
Hasta mediados del siglo XI conservaron e! derecho de culto, pero
estaban sujetos al pago de tributos como dimmies que eran, debian vestir
de forma diferente y residfan en nicleos propios. Lucena y Granada
parece que fueron poblaciones mayoritariamente judias.
Esta situacién desembocs en muchos enfrentamientos entre drabes y
beréberes, cristianos y judios, érabes y cristianos, y qaysies y yemenies, y seré
una constante no sélo durante el emirato dependiente, sino también durante el
i del Califato cordobés.
El ditimo califa de la dinastia omeya, Marwan II (744-750), era nieto del
califa homénimo que habia fundado la rama gobernante 60 aiios atrds. Marwan
se habia formado un ejército de origen qaysi totalmente afecto a su persona, al
que se afadian elementos armenios. Otros personajes recurren también a
ejércitos propios para disputarle el poder. Tal era el caso de Sulayman ibn
Hi8am, quien al frente de un contingente de mawaif vinculados a su persona,
protagonizé diversas rebeliones contra su pariente. No menos tenaz fue la
resistencia que jefes militares kalbies opusieron en Siria al recién instaurado
predominio qaysi. Como resultado de tode ello, esta regién, que hasta entonces
habia sido el principal bastién del poderio de los Omeyas, quedé diezmada tras
dos largos afios de luchas intestinas.
El caos politico en el centro del imperio favorecié la eclosién de otras
revueltas: jarifies y 3i'ies convirtieron Iraq en una provincia casi independiente
durante estos afios. Cuando Marwan IT acabé con la oposicién en Siria en el afio.
747 era ya demasiado tarde.
Por esas fechas se habia ya iniciado en Jurasan una rebelién que habia
conseguido opoderarse de algunas de las principales ciudades de la zona. ¢Por
qué Jurasan? Se trataba esta de una regién fronteriza a la que habjan emigrado
grandes contingentes de poblacién drabe, pero la convivencia de estos arabes
con las poblaciones indigenas no fue fécil. Catalizar la situacién a favor de los
‘abbasies fue la obra de un misterioso personaje conocido como Abi Muslim.
Nada se sabe sobre sus origenes, ni sobre su condicién social. Enviado por los
principales responsables de! movimiento, en el afio 764 llegé a Jurasan, donde
desde hacia cl menos 6 afios agentes ‘abbasies venian trabajando ya.
|‘Aba Muslim proclamé en Jurasin un mensaje muy simple que, sin
embargo, calé hondo en la poblacién: la dinastia de los Omeyas sélo habia traido
la opresién, era necesario contar con un jefe de la Umma que perteneciera ala
familia del Profeta y que vengara las muchas atrocidades cometidas por la
dinastia en el poder. En apoyo de esas ideas comenzaron a difundirse profecias
y leyendas en las que se anunciaba que el fin de los Omeyas estaba préximo y
que el simbolo de la familia de! Profeta, la bandera negra, habria de venir desde.
el Oriente. El mensaje de Abd Muslim encontré un eco extraordinario entre los
esclavos fugitives, los mawaif de origen persa y, sobre todo, entre los érabes
insatisfechos, que pasaron a engrosar las filas de un nutrido ejército.
El resto es historia militar: en 748, Aba Muslim conquisté Merv, una de
las principales ciudades de Jurasan, Un afio més tarde, los ejércitos ‘abbasies
ocupaban Kufa, derrotando poco después a Marwan IT en la decisiva batalla de
Zab (750). Marwan se convirtié en un fugitive y poco tiempo més tarde fue
sorprendido y ajusticiado en una pequefia aldea de Egipto, a donde se habia
dirigido para encontrar refugio. Mientras era proclamado un nuevo califa
perteneciente a la estirpe de ‘Abbas, Abi al-‘ Abbas al-Saffah (e! Sanguinario).
Las tumbas de los califas fueron profanadas y los principales miembros del
lingje exterminados. Uno de ellos, sin embargo, logré escapar: “Abd al-Ralnan
ibn Mu’awiya, nieto del califa omeya Hisam.
El "Mugtabis" de Ibn Hayyan cuenta que “Abd al-Raiman consiguié viajar
de incégnito a Africa, donde se refugié entre los beréberes. Uno de sus
libertos llamado Badr, compaiero en su hulda, cruzé el estrecho y pasé a Espafia
para tantear la situacién. Las condiciones eran muy favorables en al-Andalus.
Los yemenies, oprimidos por el gobernador Yasuf al-Fihri, se habian visto muy
favorecidos por la dinastia omeya en los decenios anteriores. Ademés, un
contingente de conversos omeyas del ejército, los beréberes y posiblemente los
conversos indigenas estaban descontentos con el gobierno dictatorial del emir.
A esto hay que sumar que durante los 6 afios anteriores se habia producido una
terrible hambruna en al-Andalus.
Contando con la solidaridad tribal de los yemenies*, la ‘asabiyya, ‘Abd al-
Raliiman cruza desde dfrica en 755, desembarcando en Almuiiécar. AI llegar,
inicia un recorrido por Andalucia Occidental en busca de alianzas, las cuales le
permitieron enfrentarse con éxito, un aiio después, a Yasuf al-Fihri en la batalla
de al-Musiara (Cérdoba).
* Los grupos kalbies y qaysies eran las tribus més influyentes en le peninsula ardbica hasta la ilegada del
Profeta, que era de la tribu quraySi, Ambos grupos estaban enfrentados por el poder y a Mahoma le costé
Pacificarlos para unificar la peninsula. Los kalbies o yemenies estaban en el occidente sirio, mientras que
los qaysies se ubicaban en el norte y en el sur. Los califas se apoyaban en un grupo tribal s otro para
‘alcanzar el poder, pero se lewaban a cabo nuevas conquistas para liberar su violencia y evitar que fa usaran
para romper fa unidod lograda.
, 10
Ran oS‘Al ocupar la residencia de los emires cordobeses como emir
independiente, la ‘asabiyya yemeni reaccioné contra “Abd_al-Ralman I (756-
788), que respondié rodeéndose de un sdlido y numeroso grupo de clientes
omeyas marwanies y creando un ejército andalusi de casi 40,000 soldados
formado por beréberes y esclavos centroeuropeos (eslavos). Para llevar a cabo
la formacién de este ejércite gravé (en lo fiscal) fuertemente a la poblacién
dimmi (cristianos y judios), lo que le permitié obtener un buen numerario.
‘Ademés confiscé las tierras de Levante que ‘Abd al-‘Aziz habia cedido a
‘Tudmir (Teodomiro), las posesiones de los descendientes de Witiza y los bienes
publicos de los funcionaries malogrados con el cambio de soberano.
‘Sabemos poco acerca de los cambios introducidos en el aparato de estado
por ‘Abd al-Ralman I, pero durante su gobierno el emir no imité en lo més
minimo las modalidades ‘abbasies sino que se apoyé en las tradiciones sirio-
omeyas o damascenas. La actividad constructiva fue intensa, especialmente en
los tltimos afios.
En el 785, “Abd al-Ralman I edifica la primera mezquita de Cérdoba
sobre la base de Ia iglesia visigoda de San Vicente y se traslada desde la
residencia de los primeros emires en la Russafa, hasta un viejo edificio, que
habia servido de residencia a los gobernantes visigodos, situado junto al puente
romano y a la basilica de San Vicente. El emir lo reconstruyé y amplié
convirtiéndolo en un aledzar. Poco después, el 30 de septiembre del 788, ‘Abd
al-Ralman I muere, y los Omeyas se encuentran lo suficientemente seguros y
‘asentados en Cérdoba como para que no’ hubiese duda sobre la sucesién, que
recayé en su segundo de sus tres hijos, Hisam. La falta de reglas de
primogenitura en el derecho piblico musulmén era motivo de posibles conflictos.
La sucesién a favor de Higam suscité el descontento de los otros dos hermanos,
Sulayman y ‘Abd Allah, que provocaron disturbios de efectos muy duraderos.
‘Sin embargo, en los primeros momentos, después de haber intentado si éxito
organizar sublevaciones en la Peninsula, terminaron exilidéndose en el Magreb.
Los 7 afios del reinado del emir Higam I fueron relativamente tranquilos.
Algunos movimientos de agitacién yemeni (kalb/) provocaron desérdenes en la
parte oriental y en la Marca Superior, pero no tuvieron gran alcance y fueron
reprimidos con el envio de algunas tropas y gracias al apoyo de los Banu Qasi*.
Por otra parte, una sublevacién bereber fue reprimida con fuerza en la regién
de Ronda.
Con pocas alteraciones en el interior, el emir Hisam I pudo organizar
varias expediciones de guerra santa (gihad) contra el reino asturiano, al que
atacé a la vez por el este y por el sur, venciendo a su rey Vermudo I. En e! 793,
* Importante familia muladi del valle del Ebro
La alun importante ejército se dirigié a la zona oriental para atacar Gerona
(conquistada en el 785 por los carolingios) y llegé a Narbona (perdida en época
de Pipino el Breve). No recupers el control de ninguna de estas ciudades, pero
logré una sangrienta victoria sobre las fuerzas francas de Guillermo de
Aquitania e ingresé en Cérdoba un botin considerable.
Parece ser que Hisam T introdujo en al-Andalus el rito maliki, Fundado por
el gadide Medina, Malik. Ademés de utilizar el Cordn, esta escuela juridica se
basaba en la sunna, los kadites del Profeta y en el derecho consuetudinario de
‘Medina. Los malikies constituyen el sector més rigido y son los responsables de
la decadencia de las ciencias en el mundo érabe, obteniendo las criticas de Ibn
Hazm.
Higam I murié prematuramente, dejando el poder a su hijo al-Hakam I
(796-822). Sus dos ties Sulayman y “Abd Allah, que no habjan renunciado a sus
ambiciones, se apresuraron a volver del Magreb con el fin de suscitar disturbios
en al-Andalus y obtener el poder. El més activo fue ‘Abd Allah quien, desde la
regién valenciana donde habia desembarcado, intenté atraer a su causa a los
Jefes érabes de! valle del Ebro e incluso vino a pedir ayuda a la corte de
Carlomagno en el afio 797. Su hermano Sulayman intenté en el alo 798 atacar
Cérdoba, pero fue vencido y asesinado. En el 802 0 803, ‘Abd Allah terminé
estableciendo contactos con su sobrino al-akam, que le autorizé a residir en
Valencia donde, a cambio de una pensién anual, se mantuvo tranquilo hasta el
final del reinado de al-Hakam, ejerciendo el gobierno de la regién. Se le dio
desde entonces a ‘Abd Allah el apodo de al-Balansi.
Los focos de disidencia se trasladan a las Marcas de al-Andalus: la Marca
Superior, con capital en Zaragoza; la Marca Media, en torno a Toledo: y la
Marca Inferior con capital en Mérida. En estas zonas, el poder de Cérdoba se
hace sentir de forma débil. Los sectores disidentes eran la poblacién autéctona,
los muladies y los mozérabes, que a finales del siglo VIII y principios del IX se
ven castigados desde el punto de vista fiscal y surge la rebelién.
> Enla Marca Superior se rebela el muladi Ibn Marzuq.
> En Mérida, se subleva el bereber Ibn Wanus.
> Enel nicleo de Toledo es donde la rebelidn fue mayor, obra de muladies y
mozérabes. P, Guichard piensa que ésta no era una respuesta religiosa,
sino que respondia a la intencién de los drabes y beréberes de construir
en la periferia de su ciudad un alcdzar gubernamental para controlarla,
con lo que perderian la capacidad de autogobierno. Bajo la direccién de
Ubay-Allah casi se puso en jaque al gobierno de Cérdoba, pero el general
“Amrus ofrecié en el aledzar una gran recepcién a los nobles de Toledo y
ordené a sus hombres masacrarles sin piedad, en la que ha sido llamada
“Jornada de! foso' (donde se habrian tirado cientos de caddveres de
toledanos).
a |En otro frente, al-akam I tuvo que repeler los ataques de Carlomagno,
‘aunque no pudo impedir que, en el 801, Barcelona cayera en manos de Luis el
Piadoso. Poco después, en el 803, cayé Tarragona, Con todo, el acontecimiento
més grave y significative en la época de al-Clakam fue el levantamiento del
arrabal cordobés (818), un barrio situado al sur de la ciudad a uno y otro lado
del rio. La politica de presién fiscal levada a cabo por el emir se consideraba
poco acorde con las normas islémicas, lo que provocé que los habitantes de este
barrio, ocupado mayoritariamente por comerciantes y artesanos descontentos
por la elevada fiscalidad que se les habia impuesto, iniciaran una revuelta
incentivados por los ulemas malikies de la ciudad, entre los que cabe destacar la
figura de Yahfa. La represién de ol-Hokam fue durisima: més de 300 notables
fueron crucificados, el arrabal fue saqueado y convertido en tierras de
labranza y su poblacién expulsada. Sin embargo, los personajes que encendieron
la llama de la rewuelta fueron perdonados, entre ellos YahYa. Los cordobeses
huidos buscaron asilo en Toledo y en el norte de Africa. Muchos de los que se
refugiaron en Toledo acabaron marchando hacia Levante, asenténdose en la
ciudad de Alejandria, donde ya habia un grupo importante de andalusies que se
dedicaban a actividades pirdticas. Estos piratas andalusies conquistaron en el
827 la bizantina isla de Creta. Aquellos que marcharon al norte de Africa se
instalaron en la ciudad de Fez, que habia sido fundada recientemente por los
idrisies, constituyendo el “barrio de los andalusies*.
Bajo el reinado de su hijo y sucesér, ‘Abd _al-Raiman IZ (822-852), el
famoso bereber Yahfa, refugiado en Toledo, gozé de todo su predicamento,
permitiéndole controlar el nombramiento de todos los qadies de al-Andalus. El
malikismo serd la doctrina oficial del emirato desde mediados del siglo TX.
Paralelamente se produce en nuestro pais un proceso de aculturacién
Grabe debido al esfuerzo de! poder central cordobés, que hizo edificar
alcazabas monumentales en los niicleos mas rebeldes y en los que habia un
mayor nimero de indigenas, conversos o no: Toledo, Mérida (835)... En el 831,
“Abd al-Rolman IT, tras una agitacién tribal drabe especialmente importante en
el sudeste peninsular, antes gobernado por Teodomiro, hizo que se fundara una
nueva capital administrativa: Murcia.
“Abd al-Ralmén IT realiza las primeras reformas del aparato polftico-
administrative de al-Andalus, que sufre una orientalizacién inspirada en el
modelo ‘abbasi. La implantacién de! modelo oriental permitié disfrutar de un
aparato administrative mejor estructurado y jerarquizado, multiplicéndose los
cargos. Habia una serie de ministros o visires (wazir), el primero de los cuales
es el Adfib (primer ministro), que estaban ayudados por los secretarios (katib)
Todos ellos actiian en un marco administrative mds riguroso y centralizado, con
distintos departamentos o dawdwin (plural de diwdn). Esta nueva administracién
13
a awlposibilité realizar un mayor niimero de acuftaciones en plata (dirham). El dinar,
que equivalia a 10 darahim (plural de dirham), era una unidad de cuenta que atin
no se acufiaba en nuestro territorio.
Con ‘Abd al-Ralman II el emirato cordobés se encuentra en pleno apogeo.
El pais parece casi controlado, aunque atin se realizan algunas expediciones para
someter a gobernadores o ciudades rebeldes de la Marca Superior (Band Qasi,
Band Sabrit).
Durante el emirato de ‘Abd al-Ralman II también se orientaliza la
sociedad de al-Andalus. Asi la ciudad de Toledo se encontraba muy
orientolizada a pesar de la gran cantidad de poblacién mozdrabe que permanecia
en contacto con el reino Astur-leonés. En Cérdoba, los modos orientales
(vestido, misica, cocina, poesia,.), procedentes de Iraq, son recibidos con
entusiasmo. Un hombre simbolizaré la llegada de todas estas novedades a
Cérdoba: el misico iraqui Ziryab, érbitro de la elegancia en esa sociedad. Este
fenémeno se manifestaré en toda la poblacién, no sélo en la élite. A mediados
del siglo TX, la aculturacién érabe de al-Andalus es un hecho.
Pero la arabizacién de la poblacién mozérabe también trajo consigo un aumento
de las conversiones en el siglo IX, dando lugar a que disminuyera el nimero de
mozérabes y creciera el de los muladies. El préceso de arabizacién alcanzaba
profundamente a los muladies, principalmente a los aristécratas.
En este periodo, el urbanismo toma impulso. Las antiguas ciudades
crecen, produciéndose una auténtica fiebre de construcciones en Cérdoba y en
otras ciudades. Al mismo tiempo se realizan nuevas fundaciones, como Madrid,
Ubeda y Murcia. El crecimiento de las ciudades de al-Andalus fue posible
gracias a un intenso control fiscal de! territorio, que era ejercide por las nuevas
autoridades administrativas. En el “Mugtabis", Tbn Hayyan relata que la renta
anual de! estado cordobés era de 600.000 dinares en tiempos de al-Hakam I, y
que con ‘Abd al-Raman IT esta cifra se duplicé,
El prestigio del estado omeya se irradié por todo el Mediterréneo y se
materializé en su relacién con los bizantinos y otros pueblos. Sin embargo, en
este gobierno vamos a encontrarnos con algunas sombras como por ejemplo la
represién que en el 850 se llevé a cabo contra los mozérabes por sus ataques
contra el Islam y contra el Profeta, en la que fueron sacrificados Eulogio y
Alvaro (considerados desde entonces martires mozérabes). Ante e! problema
mozérabe, ‘Abd al-Ralman IT abrié una via conciliadora por medio de un Concilio
presidido por el obispo metropolitano, Recaredo de Sevilla, que fue respondido
por la mozarabia en forma de dos tendencias distintas: unos se mostraron en
contra del sacrificio voluntario (martirio), mientras que otros -como Eulogio y
Alvaro- se mostraron a favor, Eulogio escribié la obra "Memoriale sanctorum”
exaltando esta opcién, lo que indigné atin més a las autoridades. Ambos
4
La awpersonajes fueron encarcelados, pero se les liberd con la condicidn de que
calmaran los énimos. Sin embargo, hicieron todo lo contrario, por lo que
volvieron a ser encarcelados y finalmente ejecutados en el 859.
En resumen, podemos decir que ‘Abd al-Ralman II fue una figura sefiera,
un emir independiente que inicia un proceso de aculturacién y orientalizacién de
al-Andalus. Jerarquiza la administracin a imitacién de la ‘abbasi, abre las
puertas a la influencia de los modos orientales al traer al misico inaqui Ziryab y
realiza grandes construcciones. El poder politico se deja sentir con més fuerza
y es mayor. Sin embargo, cuando muere “Abd al-Ralman TI se produce una crisis
en el emirato de Cérdoba. Esta fitna (confrontacién) se manifestaré durante
los gobiernos de Mulammad I (852-886), al-Mundhir (886-888) y “Abd
Allah (888-912).
Graves acontecimientos tienen lugar en la segunda mitad del siglo IX. Al-
Andalus es a final de siglo un mosaico de sefiorios independientes que preludian
los Reinos de Taifas. El profesor Chalmeta habla de esta fitna como de un
problema feudal que se produce en al-Andalus a finales del siglo IX a causa de
las concesiones del emir a los sefiores, consecuencia a su vez de la debilidad del
poder central.
En la época de Mullammad I (852-886) aparecen nuevos movimientos de
disidencia en las tres marcas fronterizas, pero en el 880 se produce la rebelién
mds grave de los dltimos afios de! emirato, la iniciada por el muladi ‘Umar Ibn
ClafOian, que establecié su base de operaciones en Bobastro (Ardales, Mélaga).
Los motivos que llevaron a ‘Umar Ibn DafCiin a iniciar este movimiento fue la
presién fiscal ejercida por el emir y su éxito consistié en saber aglutinar a su
alrededor cada vez més partidarios.
Tras el breve emirato de al-Mundhir (886-888), ‘Umar Ibn Hafsiun
amplia el radio de accién de la rewuelta répidamente mucho més alld de su foco
inicial, Entretanto, Toledo recupera su independencia con respecto al emirato.
El punto digido de la lucha de! muladi tiene lugar durante el emirato de
“Abd Allah (888-912), quien en el afio 890 controlaba sdlo la ciudad de Cérdoba
y sus alrededores, mientras que el resto del territorio era un mosaico de
sefiorios auténomos. En la Ada de Elvira (Granada), se enfrentan los muladies
con los qaysies de Sawwar Ibn Handum (0 Hammadun). En la kira de Sevilla, la
independencia esta liderada por los jefes kalbies, representados por los Bani
Haffaf y los Band Jaldun. En la Marca Superior (Zaragoza), también
encontramos un sefiorio independiente dirigido por los Band Qast y por la familia
muladi de los Band Tuyib. En la Marca Inferior (Mérida) la sublevacién e
independencia del territorio estuvo liderada por el kalbi Ibn Marwan.
El personaje central, ‘Umar Ibn Hafiin, aglutina les movimientos de
todo el sureste de al-Andalus. En el afio 899 abandona el Islam y se hace
catélico, adoptando el nombre de Samuel. Este acontecimiento marca el
a |principio del fin de su revuelta, porque muchos muladies le retiran su apoyo y
los castillos (Baza, Jaén, Tzndjar) pasan al poder de otros. Cérdoba recupera el
poder. Estas revueltas generalizadas remiten desde el 900 y concluyen con el
exterminio de la familia de Tbn Baf'5iGn, poniendo fin con esto ala fitna
Entre el 912 y el 929, el nuevo emir ‘Abd al-Ralman IIT emprendié la
tarea de suprimir los focos rebeldes de al-Andalus. Su emirato se inicia con la
campaiia de Monteledn (913), acabando con la rebelidn en Andalucia Oriental, en
1a que recupera 70 castillos. Entre el 913-914, Sevilla entra dentro de la érbita
del emirato cordobés. Poco a poco otres sefiores son desalojados y privados de
‘sus posesiones. Bobastro es arrebatado a los hijos de ‘Umar Ibn Waféian en el
928. Simulténeamente, “Abd al-Ralman TIT lleva a cabo sus primeras aceifas
(expediciones militares estivales): en el 920, impuso una severa derrota a la
coalicién navarro-leonesa en la Hamada campatia de Valdejunquera: en 924,
Pamplona es saqueada e incendiada y, a su regreso, “Abd al-Ralman IIT reduce a
los Band Qast y se los lleva a Cérdoba.
En el 929, ‘Abd al-Ralman III toma el titulo de califa, uniendo al poder
politico, que ya posefa, la jefatura religiosa de la comunidad islimica de
al-Andalus, y asume el /agab (sobrenombre honorifico) de Al-NaClir li-Dini Allah
(el que obtiene la victoria mediante la religidn de Dios). La creacién del califato
de Cérdoba por parte de ‘Abd al-Ralman III es una réplica a la herejia
cometida por ‘Ubayd Allah, que, a principios del siglo X, rompe con el califato
del Norte de Africa.
El califato de ‘Abd al-Ralman III (929-961) y el de su hijo y sucesor
al-Hakam IT (961-976) constituyen la época de méximo apogeo del califato
omeya cordobés.
En primer lugar, se produce la consolidacién del aparato estatal cordobés,
intensificdndose el cuerpo de oficiales palatinos. Se lleva a cabo una progresiva
destribalizacién de los contingentes militares, con el fin de evitar que estos
grupos tribales ejercieran influencia en el gobierno, y para ello se recluta a un
niimero importante de jévenes esclavos domésticos, a los que se daba una
educacién militar y politica. Como consecuencia se crea una aristocracia palatina
de fatés (esclavos manumitidos de origen europeo, sobre todo eslavos), que
‘ocupaban cargos militares y constituian un cuerpo de elite.
Las empresas militares consolidaron el prestigio del califato fuera de
al-Andalus, garantizaron la seguridad de sus rutas comerciales y proporcionaron
grandes botines, una parte de los cuales era para los soldados que habjan
formado parte de la aceifa. Las empresas militares iban dirigides
principalmente hacia dos zonas: los reinos cristianos del norte y el Magreb, en
el sur.
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La aw= En los reins cristianos del norte se establece una alianza entre Ramiro
TI, rey de Leén, la reina Toda, de Navarra, y el conde de Costilla, Fernén
Gonzélez, que logra la derrota del ejército califal en la batalla de
Simancas (939). Los crénicas cristianos hicieron alarde del triunfo
obtenido por las tropas nortefias, pero actualmente este “gran triunfo"
se pone en enttredicho, ya que autores como Pedro Chalmeta consideran
que el enfrentamiento supuso un resultado en tablas 0, a lo sumo, una
victoria pirrica. A la muerte de Ramiro II, ‘Abd al-Ralman III se
constituyé en érbitro de los problemas de los reinos cristianos,
recibiendo embajadas de Leén, del conde de Cataluita, de Ferndn
Gonzélez, etc. Los buenas relaciones siguieron durante el reinado de
al-Clakam IT.
= En el Magreb se desarrolla una politica igualmente intensa, sobre todo
con al-Hiakam II. El conflicto entre los dos califatos, més que por
creencias -el califato cordobés era sunnt y el magrebi era 377, surgié por
cuestiones comerciales. Los fatimies controlaban los puntos de la ruta del
oro del territorio subsahariano, que también interesaban al califa
cordobés. En el 927, ‘Abd al-Ralman III ocupan Melilla y, poco después
(931) Ceuta, donde las tropas omeyas nesitralizan el desembarco fatimi.
En el 951, conquistan la importante plaza de Ténger.
El apogeo del estado cordobés se debié, en parte, a su enorme capacidad
para mantener relaciones diplomaticas conjotros paises.
* Durante el califato, Bizancio reanuda la actividad diplomdtica que ya
mantenia en época de ‘Abd al-Ralman II y Constantino VII Porfirogéneta
envia una embajada a Cérdoba que ‘Abd al-Rolman III responde con el envio
de unos emisarios a Constantinopla. Con al-Blakam II llega otra embajada
bizantina, esta vez enviada por Juan Tzimisces, que trae como regalo unos
médrmoles para la mezquita de Cérdoba.
% ‘Abd al-Raman III mantiene también relaciones con Otén I, aunque al
principio no fueron cordiales. El emperador germano pensaba que el califa
era el artifice politico del nido pirdtico de las Islas Baleares y Fraxinetum
que atacaba sus costas y envid una carta de protesta mediante un monje de
Gorze (Lorena), Juan, que fue retenido al considerar la misiva insultante.
“Abd al-Raiman IIT, envié al obispo mozérabe Recemundo para restablecer la
situacién,
* También se establecen relaciones con los estados cristianos de la peninsula
Tbérica
Otro elemento importante para el apogeo de Cordoba fue su capacidad de
centralizar la fiscalidad, que permitié, segin nos transmite Ibn Hayyan en
“al-Mugtabis*, recaudar més de 5 millones y medio de dinares de oro. La
aig
|cohesién del estado cordobés y su buena organizacién y burocracia, permitieron
que el estado se dejara sentir en todas partes y, por lo tanto, que el sistema
fiscal fuese efectivo.
La muerte de al-Hakam IT provocé una crisis dindstica, ya que dejé el
pais al mando de un muchacho, su hijo Higam IT (976-1009), pero bajo el poder
real de su Mvib, Mulammad Tbn Abi “Amir, conocido como al-Maniaiir.
Almanzor (978-1002) tuvo un espectacular ascenso en su carrera hacia el
poder: tras ocupar un modesto puesto de escribiente junto a la mezquita aljama
de la capital, comenz6 su carrera politica al servicio del gal de Cérdoba,
quien le presenté al visir al-Musliafi, accediendo asi a la corte. A partir de ahi,
inicia una carrera fulgurante en la administracién, gracias al apoyo de al-Muslaft
y de la esposa favorita de al-Hakam IT, llegando a convertirse en magistrado de
la durta (policia). Tras culminar con éxito varias empresas militares,
consigue la destitucién de al-Muslafi y ser nombrado &fyib (978).
‘Su primera medida como primer ministro fue la construccién de un nuevo
centro administrativo llamado Madinat al-Zahira, hecho a imagen de Madinat al-
Zahra’ , pero lejos de la residencia del monarca y de su madre (la favorita de al-
Hckam II). A continuacién, asume el poder del califa, que queda relegado a una
figura decorativa, y se hace con el control de las arcas califales. Desde
entonces, Almanzor ejerce una dictadura sostenida por una milicia bereber,
introducida en el ejército como ditimo paso para debilitar sus vinculos tribales.
Esto le permite ademds reconstruir el grupo social de los esclavos.
El instrumento més eficaz para encubrir su poder ilegitimo fue la fihad,
Negando a realizar unas 55 campafias militares contra las tierras cristianas
peninsulares. En sus incursiones, Almanzor atacé y saqued, ademas de ciudades
-Barcelona en 985-, centros religioso como los monasterios de San Cugat del
Valles (985) y Santiago de Compostela (997).
A su muerte, Almanzor deja el poder a su hijo predilecto, ‘Abd al-Malik
(1002-1008), y a éste le sucede su hermano ‘Abd al-Raliman Sanchuelo (1008-
1009), que era nieto del rey de Navarra. Una rebelidn acaba con su vida y da
comienzo a las disputas por el poder en Cérdoba, la segunda fitna, que
provocard la fragmentacién de al-Andalus. En noviembre de 1031, el notable
cordobés Ibn Yahwar organiza un motin que le permite expulsar al ltimo califa
omeya, Hisam IIL, y constituir el primer reino de Taifa en Cérdoba.
La administracién territorial de al-Andalus
En este periodo (711-1031) el territorio de al-Andalus merma porque los
nicleos cristianos del norte (astur-leonés y navarro) se expandieron sobre al-
Andalus,
C. awlDurante el emirato dependiente de Damasco (711-756), las provincias
estan todas ellas regidas bajo un emir dependiente del califato de Damasco.
Encontramos distintas unidades administrativas en este periodo: kira
(circunscripcién provincial, plural kuwar), iglm (regiones o distritos en los que
se dividen las kiras), Hin (castillo, fortificacién aislada) y af-garya (alqueria,
casa de labranza 0 conjunto de ellas, aldea rural aislada).
Las Adras eran circunscripciones administrativas centralizadas, con una
ciudad de entidad y otras menores. Lévy-Provencal afirma que esta divisién
administrativa mantenia la existente anteriormente y que las kuras eran los
anteriores condados 0 ducados. Al frente de la kira se encuentra un 9@‘id, un
gobernador militar nombrado desde Cérdoba que poseia las mismas funciones
que antes tenian los condes o duques. Para Lévy-Provencal, el territorio de al-
Andalus estaba compuesto por 28 kdras, sin contar las zonas de frontera, de
las que destacamos 2, la kira de Raya (Mélaga) y la de Takurunna (Ronda). La
profesora Christine Mazzoli ha advertido que existian distintas kuwar 0 karas
en funcién de sus dimensiones:
= Valle del Guadalquivir (Sevilla, Carmona, Priego, Martos, Ecija,
Morén...) > poco extensas y a poca distancia unas de otras.
= Valle del Ebro > algo mayores en su extension
= Levantinas > mucho mayores, a unos 150 Km unas de otras
Las kiras estaban integradas por varios igi o comarcas. La kira de
Rayya (Mélaga), por ejemplo, tenia 30 ighm.
El centro de la kara era la_ciudad. El territorio de Al-Andalus estuvo
muy urbanizado, con distintos tipos de ciudades mds o menos grandes y
pobladas. Las ciudades crecieron y decrecieron segin la circunstancia; asi
durante el Califato las ciudades disminuyen, como es el caso de Cérdoba, que
pasa de 21 a 5 arrabales®. Las fuentes textuales no hacen referencia a !a
cantidad de poblacién, pero Leopoldo Torres Balbés ides un célculo aproximado
de la poblacién baséndose en el espacio existente entre las murallas de una
ciudad; en una hectérea habria unas 58 casas, y en cada casa unos 6 habitantes,
por lo que tendriamos 348 habitantes por hectérea, Esto son meras conjeturas,
porque en otros nicleos puede haber més hogares y en otras menos, pero puede
ser orientativo en el caso de ciudades amuralladas. Usando esta propuesta
sobre superficies conocidas en época omeya, podriamos considerar que la
poblacién seria:
= Albarracin ..By V/2ha> 1.900 habitantes
> Almeria ... .22y U/2ha> 7.800 habitantes
= Cérdoba sue 198 y 1/2 ha > 69,000 habitantes|_ més de 100.000
> Madinat al-Zahro’............ 110 ha > 38.200 habitantes{ _habitantes
* Del érabe rabal -
am awl75 ha > 26.000 habitantes
> Madrid Zha-> 4.100 habitantes
= Mélaga }3 ha > 15,000 habitantes
= Toledo 102 ha > 36,000 habitantes
= Antequera yW/2ha> 2.200 habitantes
El corazén de la ciuded es la madina, donde. se alzan la mezquita aljama,
los baiios, los centres administrativos (palacio -alcazaba- y su alcézar), las
z0c0s (93), las alhéndigas y la alcaicer‘a (mercado de productos de lujo). Esta
Grea es la tinica parte de la ciudad doteda de plazas y calles lo suficientemente
amplias para permitir las actividades piblicas comerciales y sociales. Algiin
autor ha destacodo el cardcter multifuncional de este centro neurélgico de ta
ciudad: todas las instituciones, tiendas, mezquitas, escuelas y cargos
administratives estaban completamente entremezclades para acomodarse. a la
demanda de un fécil acceso y responder a la mutacién continua de actividades
intercambiables.
La madina solia estar amuralleda y a ella se adosaban los arraboles
(rabad, en singular), en ocasiones también rodeados de una cerca, Tanto la
madina como los arrebales estabn integrados por barrios més pequefios, los
harats, que a veces estaban formados por una sola calle y provistos de puertas
que solian cerrarse de noche. Los arrabales y log barrios (cuando estos itimos
eran més extensos que el simple haraf) formaban, a su vez, una pequefia unidod,
con su mezquita propia, sus zocos y sus bas, reproduciendo a menor escala la
estructura de la gran madina. A veces, el agrupamiento en arrabales y barrios
se realizaba segin criterios religiosos, dando lugar a las numerosas mozarabies
y juderias de las civdades ondalusies: en otras ocasiones, denotaba un
‘agrupamiento de origen ético: pero, con mayor frecuencia, designaba el tipo de
actividad econémica predominante entre sus moradores (halconeros, curtidores,
alfareros, etc).
De algunas calles principales que enlazaban el centro de la madina con sus
puertas y que se prolorgaban por los arrabales, partian otras secundarias, de
trazado sinuoso, irregulares y muy estrechas, de las que, a su vez, nacan unos
callejones ciegos 0 adarves (del érabe a/-dart), que daban acceso a las
viviendas. La densidad del caserio urbano dentro de la muralla explicaba, en
parte, el cbigarramiento de callejas y callejones, y justificaba la frecuencia de
salientes 0 voladizos que ampliaban e! tamaio de las casas sobre la calle sin
obstaculizarla, asf come los pisos altos que en ocasiones cubrian la calle de lado
lado.
Extramuros de la ciudad se hallaban los cementerios, a veces en nimero muy
elevado, como los 13 computados en la Cérdoba de los siglos XI y XII, y las leproserias,
que en la mayoria de jos casos se beneficiaban de las rentas de alguna fundacion piadosa.
También extramuros se situaba una explanada, la sharia, de diverso aprovechamiento.
puesto que una zona se dedicaba al mercado scmanal (sug 0 20¢o), mientras que otra s¢
20
La awlaprovechaba para oratorio al aire libre (al- muQalla) con ocasién de las oraciones piblicas
durante las. dos fiestas canénicas del calendario islamico, asi como de las frecuentes
rogativas para la Iluvia. Una tercera porcién de esta explanada (al-mmusaré) servia para la
realizaci6n de ejercicios ecuestres o simplemente como paseo -la alameda, pues de ordinario
se hallaba adornado con 4lamos-, el cual hacia oficio de centro de reunién o tertulias,
constituyendo todo cllo una zona de esparcimicnto piblico, de expansiGn nevesaria al
espiritu y al cuerpo, debido a las medianas condiciones de higiene det interior de la ciudad.
En la al-musaré de Cordoba se celebraron Jos mas variados acontecimientos, desde la
batalla que dio el poder a Abd al-Rahman I, hasta la crucifixion de algunos de los
sublevados en el Arrabal, pasando por los frecuentes alardes y revistas de tropas.
Los castillos 0 AUiiSIn no eran propiedad de un sefior, sino que estaban
vinculados al estado, por lo que no podemos hablar de una estructura feudal.
Hubo numerosisimos castillos y fueron muy importantes en relacién con la
poblacién rural, ya que en ellos residian unos funcionarios que se encargaban de
recoger los tributos fiscales de las alquerias.
El poblamiento rural presenta diversas formas:
> En el Grea periurbana encontramos huertes, jardines y almunias
(granjos) para el disfrute de los habitantes de la ciudad.
= Més allé se encontraban las alquerias (a/-garyas), un grupo de
casas pobladas por varias familias que suelen ser propietarias de sus
tierras y que estaban unidas por fuertes lazos tribales. Estos
espacios rurales estén integrados en los territorios castrales
(dentro de la circunscripcién;de los @ifin) y el funcionario del
castillo controlaba fiscalmente a esa poblacién rural. Las alquerias
fueron muy numerosas segiin reflejan los textos y la propia
‘arqueologia. Por ejemplo, en la kdra de Mérida habia més de 3.000 y
en la de Niebla, més de 1.000.
La economia
Las fuentes son muy descriptivas y muy numerosas en lo referente al
aspecto econémico, por lo que poseemos mucha informacién,
La agricultura
La agricultura se caracteriza por la difusién del regadio, contando con 3
sistemas principales de irrigacién:
- Acequias
- Norias
- Canales subterréneos (qanat) > técnica iranf que usa canales
subterréneos conectados a un conjunto de pozos de succién.
Los productos que se cultivan son los tipicamente mediterrdneos, el
cereal, el olivo y la vid
| ae |
24Respecto al cereal, aunque algunos textos hablan con frecuencia de
importantes zonas trigueras (Toledo, Ubeda, Baeza, Ecija), al-Andalus era
deficitario en este producto. El profesor Glik plantea la posibilidad de poner en
relacién este déficit con el abandono de tierras productivas de cereal a raiz de
la conquista islémica: por un lado, con la emigracién posterior de mozérabes
cultivadores de cereal al norte de la Peninsula y de muladies a las ciudades al
compés de los progresos de la urbanizacién, y por otro con un proceso de
aculturacién que se produce hacia el siglo IX que orientaria a la poblacién
indigena, tradicionalmente cultivadora de cereal, hacia la agricultura intensiva
de regadio. Como consecuencia, el grano es importado del Norte de Africa.
El cultivo del olive muestra una clara continuidad con ef mundo romano.
Las zonas més productivas se situaban en la antigua Bética. En la época califal
se encontraba en plena expansién, destacando el aceite del Aljarafe, al oeste
de Sevilla, cuyas excelentes propiedades ponderan los geégrafos: se produce,
asimismo, en las regiones de Jaén, Cérdoba y Mélaga, asi como en Lérida y
Mequinenza. La produccién aceitera de al-Andalus era tan importante que se
exportaba a Oriente y el Norte de Africa; el sistema empleado para el
prensado de la aceituna, la almazara, no diferia mucho del practicado hasta
hace poco en Andalucia.
Pese a la prohibicién corénica de consumir alcohol, el vifiedo mantuvo su
importancia bajo el dominio musulmén a causa de la existencia de una poblacién
no musulmana y a la tolerancia de emires y califas. Los viftedos abundaban en la
campifia cordobesa. Ello sin contar con el amplio consumo de uvas frescas y,
sobre todo, de pasas, siendo especialmente famosas las de Ibiza y Mélaga.
A estos tipicos productos mediterréneos hay que afiadir ademés las
Jequmbres cultivadas en tierras de secano (habas y garbanzos).
Los cultivos de regadio estén muy extendidos, destacando las zonas de
huerta de las kdras de Lisboa y Valencia. Se cultiva el arroz en el valle del
Guadalquivir y en las huertas valencianas. También se cultivan los agrios, el
algodén y el azafrén. Entre los drboles frutales, encontramos la higuera (Sevilla
y Mélaga), los manzanos y los perales (en el Ebro), los almendros y albaricoques'
(en Mélaga y Granada) y, la cafa de azticar (en el bajo valle de! Guadalquivir y en
la costa granadina) y el plétano. Todos estos productos fueron introducidos por
los drabes, introduccién que debe poner en relacién con la difusién del regadio,
pero también con los progresos de la urbanizacién y con el auge de una clase
mercantil érabe, responsable del cinturén de huertas que rodeaba las ciudades.
Asimismo caracteristica de una sociedad predominantemente urbana y
mercantil fue la difusién de plantas textiles, colorantes, arométicas y
medicinales. El lino mantuvo su cultivo, ya importante en la Antigiiedad, aunque
con tendencia a replegarse desde las zonas levantinas hacia el sur, ante !a
ca awl
22difusién de una rweva planta textil, el algodén, cuya presencia estd
documentada desde principios de! siglo X. La cria del gusano de séda fue
introducida a mediades de! siglo VIII por los sirios, y se extiende por Baza,
Guadix, Malaga (Cala de! Moral), Jaén y las Alpujarras. El esparto, producido en
‘Murcia, se sigue usando para la fabricacién de calzado, y el céiamo -junto con el
lino- se utiliza para la fabricacién de papel. Como colorantes se utilizan el
azafrén, tanto en la industria textil como en la condimentacién culinaria, el rojo
que procede de la cochinilla (Aljarafe y Cérdoba) y el afil, que era requisado por
el Estado, se recoge en los alrededores de Cérdoba durante el mes de agosto.
Debido a las escasisimas referencias que poseemos, es dificil saber el
grado de importancia de la gahaderia en la economia agraria andaluza. Los
animales més apreciades eran el caballo de guerra, la mula y el asno de carga, y
la oveja por su carne y su lana. La penetracién de los beréberes en la Peninsula
serviria para mejorar las razas equina y ovina, y practicaron ya en época califal
la transhumancia en las zonas montafiosas del Sistema Central (sierra de
Guadarrama) y otras regiones, aunque no sea posible establecer sus ciclas ni las
cafiadas utilizadas para el mejor provecho de los pastes. Hay referencias de
grandes reserves de ganado en Dofiana. Mallorca es rica en mulas. En la época
‘omeya se ha constatado la introduccién en al-Andalus de! camello -utilizado por
Almanzor para el transporte del material pesado en sus campaiias contra los
cristianos- y cuando los sirios llegan a la Peninsula traen consigo bifalos, de
origen indio.
Tampoco estamos muy informados sobre la densidad e importancia de los
bosques andalusies. Sabemos de la existencia de pines en el Algarve, Murcia,
Cuenca, Tortosa, Tbiza, etc., y de encinas y robles en la regién cordobesa, el
Algarve y Extremadura. Habria que pensar que el progreso de la urbanizacién -
demanda de madera para la construccién y consumo urbanos-, la intensificacién
agricola -proliferacién de méquinas elevadoras- y el peso del Estado omeya en el
Mediterréneo -sefialado por la fundacién de las atarazanas de Almeria y
Tortosa- provocarian una activa explotacién de los bosques, el crecimiento de
las industrias relacionadas con la madera y, finalmente, el recurso a la
importacién de maderas magrebies.
Con todo, el punto menos investigado y el que, sin duda, nos
proporcionaria una de las claves principales de la historia de al-Andalus es el
referente a las relaciones de los hombres en torno a la tierra. Pierre
Guichard apunta que la sociedad de al-Andalus no fue una sociedad feudal. En ef
Levante estamos ante una sociedad rural sin sefiores, de pequefios propietarios.
Los que posefan mayores cantidades de tierra las explotaban por medio de
esclavos eslavos.
El comercio
La awl
a3Lo que més distinguia a la ciudad es que era un centro motor de la
economia, el punto de contacto donde confluyen los productos agricolas
provenientes de la periferia (almunias o granjas), de zonas rurales més alejadas
(alquerias) o de paises muy lejanos, traidas estas tltimas por grandes
comerciantes. Por esta razén, zocos, alhéndigas y alcaicerias se sitdan en la
ciudad.
Segin el profesor Chalmeta, el mundo islimico conocié 3 tipos de
mercades: los mercados rurales, las ferios 0 mawsim (que munca fueron
importantes) y los mercado urbanos. Los mercados urbanos son los centros
neurdlgicos de la ciudad. Suministran productos agrarios a los habitantes de la
ciudad y se encontraban generalmente extromuros para contactar con los
habitantes de la periferia, que traen productos de la huerta (frutas, tubérculo,
etc). Pero a su vez, estos campesinos recogen los productos confeccionados en
la ciudad, abasteciéndose de perfumes, productos de alfareria, ropas, curtidos,
productos tintéreos, etc.
Los miembros de cada oficio se solian agrupar en una misma calle o zona,
y las tiendas también les servian en ocasiones de taller. Todos los oficios
estaban controlados por el zabazoque (7a 7ib as-si), que vigila la conservacién
de las calles, prohibe lo que puede entorpecer Id circulacién, especialmente en
las cercanfas de la mezquita, manda derribar las casas que amenazan ruina y, en
general, dirige la actividad comercial y artesanal; y por el almutacén (mulgitasib)
instala a los gremios de mercaderes en sitios fijos, regula los pesos y medidas,
fija los precios, la tarifa de las alcabalas'(tanto por ciento que se cobra sobre
los productos vendidos en el mercado) y los portazgos 0 derechos de entrada de
las mercancias a la ciudad.
Junto al zoco existia también otro recinto importante, la alhéndiga
(fundug) se destinaba a simple depésito de mercancias, sin que en ella hubiese
talleres ni se procediese a la venta directa a los clientes. En torno a un patio
central se alineaban las habitaciones para los mercaderes en Ja planta alta,
mientras la planta baja se destinaba a las acémilas y al almacenaje de los
productos. Estos edificios concebidos en la zona oriental se extendieron por
todos los dominios del Islam.
La alcaiceria consistia generalmente en un gran patio porticado y cerrado
con galerias cubiertas en la planta inferior donde se establecian tiendes,
talleres y almacenes no permanentes, en los que se vendian productos de lujo
traidos de lejos. En el piso superior se ubicaban las habitaciones que albergaban
a los grandes comerciantes que traian esos productos. Las alcaicerias tenian
sélidas puertas, por lo que eran edificios cerrados, pertenecian al soberano y,
por su magnitud, podian incluir varios zocos. Todos los productos que se
comercian en la aleaiceria son exéticos: joyas, cerémicas de lujo, alfombros,
Cy P|
24pieles, sedas, tapices, pafios, etc. Es un mercado para la élite, por lo que estos
edificios se ubicaban en la madina
Este. comercio de larga distancia era practicado por un tipo de
mercaderes denominados tafir (tufar en plural). Eran negociantes que tenian en
sus manos la exportacién e importacién de productos de lujo. Eran personajes
muy influyentes en la politica y, en ocasiones, la administracién les encargaba,
‘aprovechando su actividad comercial, realizar labores de espionaje o
diplométicas. Estos grandes mercaderes quedaban fuera de la vigilancia de los
zabazoques, por lo que tenian libertad de precios. El jefe de estos
comerciantes era el raib al-tuyar, duefio de grandes fortunas que constituia
casi un monopolio, fletando barcos y caravanas. Obtenia grandes dividendos con
el comercio, pero también podia fracasar y acabar arruinado.
Al-Andalus ocupé un lugar importante en el mundo mercantil al poner en
relacién su territorio con el norte de Africa, con la Europa feudal y con el
Levante mediterrdneo. A Oriente se exportaban esclavos, brocades, lana,
productos tintéreos, oro, aceite, espadas, cordobanes,.. De todos estos
productos el de mayor peso era la venta de esclavos. Un punto neurdigico de
castracién de esclavos era Lucena, un centro judio que monopolizé esta
actividad,
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