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Facciano Contratos Agrarios y Competencias Procesales

1. El documento analiza la competencia de los tribunales en pleitos derivados de contratos agrarios como arrendamientos y aparcerías rurales en la provincia de Santa Fe. 2. Un fallo de la Cámara de Circuito de Rosario de 1992 determinó que los contratos de aparcería no estaban dentro de la competencia de los juzgados de circuito, sino de los de distrito, creando confusión e inseguridad jurídica. 3. Se propone reformar el artículo 111 de la Ley Orgánica del Poder Judicial provincial

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Facciano Contratos Agrarios y Competencias Procesales

1. El documento analiza la competencia de los tribunales en pleitos derivados de contratos agrarios como arrendamientos y aparcerías rurales en la provincia de Santa Fe. 2. Un fallo de la Cámara de Circuito de Rosario de 1992 determinó que los contratos de aparcería no estaban dentro de la competencia de los juzgados de circuito, sino de los de distrito, creando confusión e inseguridad jurídica. 3. Se propone reformar el artículo 111 de la Ley Orgánica del Poder Judicial provincial

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Cuestiones de competencia en los pleitos

sobre contratos agrarios en la provincia de


Santa Fe

LUIS ALBINO FRANCISCO FACCIANO


Facultad de Derecho (UNR)

[email protected]

Resumen

En materia agraria, más precisamente en los contratos agrarios, se observa la


necesidad de ordenar adecuadamente el problema de la competencia, habida cuenta
su importancia económica, los intereses en juego y su especificidad. Santa Fe, como
tampoco el resto del país. no cuenta con Tribunales especializados en esta materia,
sino que los conflictos que surgen están repartidos entre los Tribunales de Distrito y
Circuito Civil y Comercial como una competencia más, cuando no lo es. La Ley Orgánica
del Poder Judicial (nº 10.160) en su art. 111 en su inc. 1), cuando habla de la
competencia de los Tribunales de Circuito, su redacción crea confusión sobre si la
competencia de los Juzgados de Circuito Civiles y Comerciales comprende solamente a
los contratos de arrendamiento rural o si también abarca a los de aparcería (si bien
nosotros consideramos que está claro que la comprende, el fallo mencionado resolvió
lo contrario..), provocando una situación de verdadera inseguridad jurídica en directo
perjuicio de los justiciables. Por lo tanto, proponemos la unificación del tratamiento
de las cuestiones agrarias en los Juzgados de Circuito Civil y Comercial

Palabras clave

Contratos agrarios, tribunales de circuito y distrito civil y comercial, competencia,


arrendamiento, aparcería, explotación tambera.

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V CONGRESO NACIONAL DE DERECHO AGRARIO PROVINCIAL (CORRIENTES, 2019)

Jurisdiction issues in lawsuits about contracts in Santa Fe province

Abstract

In agrarian matters, more precisely in agrarian contracts, the need to properly order
the problem of jurisdiction is observed, because its economic importance, the interests
at stake and its specificity. Santa Fe, as well as the rest of the country, does not have
specialized courts in this area and the conflicts are divided between the Civil and
Commercial District and Circuit Courts, as one more matter, when it is not. The Organic
Law of the Judicial Power (nº 10.160) in its art. 111 inc. 1), when it speaks about the
jurisdiction of the Circuit Courts, creates confusion over whether the jurisdiction of
Civil and Commercial Circuit Courts covers only rural lease contracts or also covers
rural sharecropping. Therefore, we propose the unification of the treatment of
agrarian issues in the Civil and Commercial Circuit Courts.

Keywords

Agrarian contracts, Circuit Courts and Civil and Commercial District, jurisdiction, rural
lease, rural sharecropping, dairy exploitation.

1. Introducción
Respecto a los jueces que deben entender en los pleitos derivados de contratos
agrarios, como los de arrendamientos, aparcerías rurales o asociativos de explotación
tambera, debemos observar la competencia por materia que la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la provincia de Santa Fe (LOPJ), Ley 10.160, Boletín Oficial
15/01/1988. T. O. Decretos 3012/93 y 0046/98 (últimas reformas leyes 13.561,
13.600 y 13.611/2016) atribuye a los distintos juzgados.
Abordaremos en primer término el análisis de un viejo y polémico fallo pleno de
la Cámara de Circuito en lo Civil y Comercial de Rosario en tal sentido, el que
comentaremos: Daperno, Lorenzo A. C/ Astengo, Enrique -Cumplimiento de
Contrato de Arrendamiento y Daños y Perjuicios- s/ Recurso de
Inconstitucionalidad, de la Corte Suprema de Justicia, Santa Fe, Santa Fe con fecha

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V CONGRESO NACIONAL DE DERECHO AGRARIO PROVINCIAL (CORRIENTES, 2019)

15-feb-20001, ya que ha provocado la división de la competencia entre los Juzgados


de Circuito y Distrito para los contratos de arrendamiento y los de aparcería,
respectivamente.
Y, como consecuencia, nos referiremos a la necesidad de la reforma del artículo
111 de la LOPJ, ya que su redacción crea confusión sobre si la competencia de los
Juzgados de Circuito Civiles y Comerciales comprende solamente a los contratos de
arrendamiento rural o si también abarca a los de aparcería, adelantando que , si bien
nosotros consideramos que está claro que la comprende, el fallo mencionado
resolvió lo contrario, provocando una situación de verdadera inseguridad jurídica en
directo perjuicio de los justiciables.
Abordaremos también la inconveniencia de atribuir a los Juzgados de Distrito y
Circuito, la competencia para el Contrato Asociativo de Explotación Tambera.
Veremos igualmente que existen otras cuestiones en materia agraria atribuidas a
la competencia de los Juzgados Comunitarios y de las Pequeñas Causas.
Finalmente, no pudiendo soslayarse el hecho que la Ley de arrendamientos
rurales y aparcerías Nº 13.246 (T. O. Ley 22.298) prohíba la prórroga de la
competencia territorial, nos referiremos a esa cuestión.

2. Competencia para entender en pleitos sobre contratos de


arrendamiento rural y aparcería
2.a. El fallo «Daperno, Lorenzo A. c/ Astengo, Enrique s/ Cumplimiento de Contrato, Daños y
Perjuicios»

Mediante resolución del 24/12/90 del Juzgado de Primera Instancia de Circuito


de la ciudad de Las Rosas, de esta provincia de Santa Fe, se rechazó la excepción de
incompetencia de ese tribunal planteada en estos autos. La demandada
excepcionante había aducido que, al ser objeto de la litis un contrato de aparcería,
éste no estaría dentro del encuadre de la competencia por materia que determina el
artículo 108 (hoy 111) de la Ley 10.160 y por lo tanto, ni por la índole contractual,
ni por el monto, podía considerarse de aplicación dicho artículo ni el 109 de la
misma.
La actora, al contestar la excepción, sostuvo que debe tomarse el término locación
en el sentido amplio y que todas las locaciones ya sean urbanas o rurales son
incluidas en la normativa del citado artículo.

1
Fuente propia; Poder Judicial; 00725; 10987/12, y que podemos encontrar on line en
<http://www.justiciasantafe.gov.ar/js/index.php?go=i&id=3684>

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V CONGRESO NACIONAL DE DERECHO AGRARIO PROVINCIAL (CORRIENTES, 2019)

Dicho fallo fue apelado y elevado a la Cámara de Circuito Civil y Comercial de la


ciudad de Rosario —que a la sazón contaba con dos salas— y la que en Tribunal
Pleno (es decir, el conformado por todos los jueces de las distintas salas de una
misma cámara) resolvió, mediante Acuerdo Nº 41 del 08/04/92, y con fundamentos
absolutamente discutibles, que conforme a lo dispuesto por el artículo 111 y
concordantes de la LOT, dichas actuaciones y las que se produzcan por
cumplimiento de contratos de aparcería rurales no son competencia de Tribunales
de Primera Instancia de Circuito.
El acuerdo fue recurrido por la actora por vía del recurso de inconstitucionalidad
de la ley provincial Nº 7055, el que fue denegado por la Cámara de Apelaciones de
Circuito en lo Civil y Comercial de la ciudad de Rosario. Como consecuencia, el
recurrente fue en queja ante la Corte Suprema de Justicia, quien en setiembre de
1994 concedió el recurso.
El 15/02/2000, la Corte declaró inadmisible el recurso, básicamente por
cuestiones formales. Sin embargo, es muy interesante e ilustrador el voto en
disidencia del Dr. Falistocco en la parte que expresa que «El criterio que inspira al
Sentenciante apoyado en la pauta distributiva de la competencia material de los
Jueces de Primera Instancia de Circuito, con prescindencia de la prevencional sin
motivo legal plausible alguno, configura —en abstracto— una hipótesis de
arbitrariedad con entidad suficiente para operar la apertura de esta instancia de
excepción (artículo 1, inciso 3, ley 7055) y, asimismo, la negativa del Juzgador de
incluir dentro de su ámbito cognoscitivo a los litigios que versan sobre
cumplimiento de contratos de aparcerías rurales importa, prima facie, un
desconocimiento de la ratio legis no sólo de las normas, por cierto amplias, que
consagran la competencia por materia de los Jueces de Circuito, sino también de las
que los jerarquizan como Jueces de la Constitución». Es decir que el mentado fallo
del Tribunal Pleno quedó firme.
Cabe señalar que la interpretación efectuada por un Tribunal Pleno obliga por el
lapso de cinco años (según el art. 28, LOPJ), por lo que no sería actualmente
obligatorio para los jueces integrantes de la Cámara de Circuito y jueces inferiores
con idéntica competencia material su aplicación. La Cámara de Circuito Civil y
Comercial no ha celebrado desde entonces otro acuerdo sobre el tema ni ha fijado
posición respecto al tiempo de vigencia de los fallos plenos, a diferencia de la
Cámara de Distrito Civil y Comercial, la que modificó su criterio anterior que decía
que después de transcurridos cinco años de su dictado, el fallo pleno que no fuese
expresamente modificado continuaba siendo obligatorio, para entender ahora que
«la interpretación efectuada por un tribunal pleno obliga por el lapso de cinco años»
(Cámara de Apelación de Distrito en lo Civil y Comercial de Rosario, Tribunal
Pleno, 18/5/2006).

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V CONGRESO NACIONAL DE DERECHO AGRARIO PROVINCIAL (CORRIENTES, 2019)

2.b. Opiniones doctrinarias

La interpretación de la Cámara de Circuito Civil y Comercial de Rosario en


Tribunal Pleno arriba mencionada ha dado lugar a importantes trabajos doctrinarios
sobre el tema. Se destacan un comentario del Dr. Fernando P. Brebbia (1992), otro
del Dr. Hernán Carrillo y uno presentado por el Instituto de Derecho Agrario del
Colegio de Abogados de Rosario en el I Encuentro de Colegios de Abogados sobre
Temas de Derecho Agrario (Rosario, setiembre de 1996).
Brebbia (1992) especifica que «no debe dejarse de tener en cuenta que estos
contratos (arrendamiento y aparcería) que la moderna doctrina considera como
constitutivos de la empresa agraria no sólo tienen un origen común, el contrato de
locación de cosas (art. 1.493 CC), sino que en las primeras leyes especiales de
contratos agrarios —la 11.170 y 11.627—, fueron regulados como modalidades
distintas de un mismo tipo contractual, y más tarde cuando la ley 13.246 confiere
autonomía jurídica a la aparcería distinguiéndola conceptualmente del
arrendamiento, lo legisla conjuntamente con este contrato estableciendo principios
generales que son comunes a ambos. En efecto, en ambos, existen requisitos
sustanciales, que le son comunes tales como su objeto, que debe ser un pedido
ubicado fuera de las ciudades o pueblos, esto es, debe tratarse de un predio rústico, el
plazo, la causa, es decir la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus
aplicaciones, la capacidad y la forma; las obligaciones que la ley pone a cargo de las
partes en el arrendamiento rural son extensivas a las aparcerías (más aquellas otras
específicas de este contrato). En los dos contratos son aplicables los principios
generales que informan a la ley —el orden público económico— y el mismo
régimen de nulidades les son comunes. La regulación de emergencia que durante un
extenso período comprendió al arrendamiento y a la aparcería, y sobre todo, las
normas que han regido y organizado en nuestro país el fuero agrario (leyes 13.246 y
13.897) han establecido que todas las cuestiones suscitadas entre las partes con
motivo de estos contratos y/o de las leyes que lo rigen debían sustanciarse por un
mismo organismo jurisdiccional, las cámaras paritarias de arrendamientos y
aparcerías rurales, hoy disueltas. Más tarde, cuando en la provincia de Buenos Aires
se instituye el fuero agrario (decreto-ley 21.209/57) se dispone en forma coincidente
que las cuestiones emergentes de ambos contratos deben ser conocidas por el mismo
juez agrario. Finalmente debe tenerse presente que en el XI Congreso Nacional de
Derecho Procesal (La Plata, 1981) se aconseja a las provincias se adopte en cuanto a
la competencia una norma similar a la bonaerense».
También el Instituto de Derecho Agrario del Colegio de Abogados de Rosario
(1999), luego de señalar la distinta naturaleza jurídica del arrendamiento rural y la
aparecería agrícola, ya que aquel es un contrato conmutativo y este de tipo

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asociativo, recuerda que la ley 13.246 luego de distinguirlos conceptualmente, los


regula conjuntamente, estableciendo requisitos generales comunes. Y concluye en la
necesidad y conveniencia de atribuirse todas las cuestiones de materia agraria a una
sola categoría de jueces: los de Primera Instancia de Circuito en lo Civil y
Comercial. Justifica esta competencia ya que el trámite abreviado del juicio sumario
se compadece más que el del juicio ordinario con el principio de la simplificación
procesal y porque la proximidad territorial de los Juzgados de Circuito a los posibles
conflictos agrarios se compadece con el principio de inmediatez, que son algunos de
los modernos postulados de la doctrina agrarista en materia procesal.
Por mi parte, en el año 2016, al tratar el tema de la aparcería agrícola, he tenido
oportunidad de señalar que alguna jurisprudencia, como el ya citado fallo Daperno,
equivocadamente «considera que el arrendamiento rural forma parte de la legislación
civil, mientras que la aparcería es parte de una rama del derecho también civil pero
más especializada como es el Derecho Agrario». Y también que ese fallo sostiene que
la aparcería «es un instituto de características propias donde el desalojo puede o no
existir» (sic). Sostengo que «inmediatamente se observa la inexactitud de lo
expresado, ya que tanto el arrendamiento rural como la aparcería están regulados en
la ley especial de arrendamientos rurales y aparcerías Nº 13.246…, y tanto en una
como en otra figura el incumplimiento de algunas de las obligaciones legales o
pactadas, como así también el vencimiento del plazo, dan derecho al cedente
(arrendador o dador) a exigir el desalojo del predio».
No podemos dejar de señalar la incongruencia que resulta de la aplicación de la
interpretación del fallo pleno bajo análisis, ya que las cuestiones derivadas del
cumplimiento de un contrato de aparcería agrícola serían competencia de la Justicia
de Distrito, mientras que el desalojo derivado del mismo, lo sería de la de Circuito.
De todo lo expuesto surge la necesidad impostergable de modificar el artículo
111 de la LOPJ.

3. Cuestiones procesales en la Ley Nº 25.169 de contrato asociativo de


explotación tambera
Esta ley nacional establece que la explotación del tambo se organizará bajo el
régimen contractual especial que se crea para tal fin y que el contrato es de
naturaleza agraria, debiendo dirimirse las cuestiones que sobre el mismo se susciten,
en el fuero civil con competencia territorial en donde esté ubicado el tambo (art. 20)
En nuestra provincia serán los Juzgados de Distrito Civil y Comercial, los que, por
competencia residual entienden en la materia.

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Es decir que se pone fin a la discusión existente durante la vigencia del anterior
Régimen del Estatuto del Tambero Mediero respecto a si la relación entre las partes
era asociativa o laboral, no dejando dudas a que se trata un contrato agrario de tipo
asociativo.
Por lo tanto debe reformarse el artículo 76 de la LOPJ que se ocupa de la
competencia material de los jueces en lo Laboral, eliminando del inc. 1º —que se
refiere los litigios entre empleadores y trabajadores por conflictos individuales de
derecho derivados de contratos—, el último caso, esto es el de tambero mediero,
para así adecuarse a la legislación vigente. No podemos dejar de señalar que la ley
13.039 ya eliminó del inc. b) del art. 2 del Código Procesal Laboral de Santa Fe.
Cabe aclarar, aunque es casi obvio, que la relación entre el tambero asociado y sus
peones sí va a regirse por el Régimen de Trabajo Agrario de la Ley 26.727 y sus
conflictos se ventilarán por ante los jueces laborales.
Volviendo a la ley 25.169, ésta prevé la homologación del contrato asociativo de
explotación tambera por ante el juez civil del lugar de celebración del contrato (art.
14), que sería en nuestra provincia el Juez de Distrito en lo Civil y Comercial con
competencia territorial en el mismo. Esto sin perjuicio de lo que expresaremos en el
próximo apartado.
Cabe señalar que se ha discutido la constitucionalidad de la fijación de normas
procesales por una ley nacional. Más allá de la necesidad de que las provincias creen
sus fueros agrarios —lo que no sucede en Santa Fe ni en otras jurisdicciones—, la
Corte ha convalidado la validez de las normas procedimentales en la legislación de
fondo (CSJ en revista La Ley, tomo 73, pág. 500). Entendemos que está claro que la
intención del legislador en la ley bajo comentario fue remarcar que la relación no es
laboral sino de naturaleza asociativa y por eso excluye al fuero laboral para su
tratamiento y se lo otorga al Civil.

4. La competencia de los jueces comunitarios de las pequeñas causas


en materia agraria
En 2011 se dictó en Santa Fe la Ley 13.178 que creó la Justicia Comunitaria de las
Pequeñas Causas, que reemplaza a la vieja Justicia de Paz, ya antes devenida en
Justicia Comunal.
Entre otras competencias, los Jueces Comunitarios de las Pequeñas Causas, tienen
la de «atender las controversias derivadas de la explotación tambera, los contratos
agrarios y pecuarios y sus homologaciones, como así también toda cuestión derivada
de la aplicación del Código Rural» (art. 123, inc. 10 de la LOPJ). Pero con una

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limitación pecuniaria de 10 unidades jus, actualmente el monto máximo es de


$4.000 pero no es ajustado seguramente porque no se ha avanzado en la estructura
de dichos juzgados.
Es decir que son competentes para entender en las homologaciones de los
contratos asociativos de explotación tambera. También lo serían en los conflictos
derivados del mismo, pero dado que es muy bajo el monto máximo de su
competencia por valor, esto les limita significativamente la posibilidad de entender
en este tipo de conflictos.
Finalmente cabe señalar la incongruencia que implica que las apelaciones que se
interpongan contra las decisiones de los Jueces Comunitarios de las Pequeñas Causas
deberán sustanciarse por ante los Juzgados de Circuito Civil y Comercial (inc. 5, art.
111 LOPJ) o ante las Cámaras de Circuito Civil y Comercial, cuando los Jueces
Comunitarios de las Pequeñas Causas tengan asiento en la misma ciudad o comuna
que ella. Es decir que, si bien debido al monto de la competencia por valor son
actualmente escasísimas o inexistentes las causas ante ellos, si hubiera alguna
cuestión derivada de un contrato tambero, la Justicia de Circuito Civil y Comercial
sería competente para entender en segunda instancia, mientras que para las
cuestiones que se planteen directamente, no lo son, debiendo tramitarse ante los
Juzgados de Distrito Civil y Comercial.

5. Cláusulas procesales contenidas en la Ley de arrendamientos y


aparcerías rurales
El artículo 17 de la Ley nacional 13.246 (T. O. 21.452 y 22.298) de
arrendamientos y aparcerías rurales, fulmina con la nulidad a las cláusulas que
importen la prórroga de jurisdicción para pleitos derivado de esos contratos.
A nuestro criterio la prohibición de la prórroga de jurisdicción contenida en este
artículo devino inaplicable por la sanción del decreto-ley 1638/63. En efecto, la ley
13.246 creaba en su redacción original un fuero especial para los conflictos derivados
de su aplicación, habiendo instaurado las Cámaras Paritarias de Conciliación y
Arbitraje Obligatorio, cuya competencia fue luego ampliada por la ley 13.897. El
decreto-ley citado, en su artículo 1º deroga la normativa referida a ellas y establece
que los juicios que eran de competencia de las Cámaras disueltas «deberán iniciarse
ante los tribunales provinciales que correspondan de acuerdo con las normas
procesales de cada jurisdicción». Más allá de admitir o no la validez de normas
procesales contenidas en una ley nacional —tema al que ya nos referimos ut supra—,
resultaría inaplicable entonces esta disposición y sería válida la prórroga de la
jurisdicción pactada por las partes en los contratos de arrendamiento o aparcería,

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con las limitaciones contenidas en las legislaciones locales, aplicándose sus


disposiciones en materia de competencia. Incluso, alguna jurisprudencia afirmó que
«los particulares podrán pactar su prórroga sin más cortapisa que las eventualmente
emergentes de la legislación común». Sin embargo, justo es admitirlo, la mayoría de
la jurisprudencia reciente sostiene la aplicabilidad de esta norma y la invalidez de las
cláusulas por las que se pacte la prórroga de jurisdicción en un contrato de
arrendamiento rural o de aparcería agrícola, en base a distintos argumentos: que
«aunque la norma en cuestión ya no justifique la existencia… conserva su vigencia
mientras una norma expresa no la deroga, tomando en consideración la severidad de
su contenido (norma de orden público que acarrea la insanable nulidad…)», siendo
el domicilio del arrendatario (o aparcero) «el que —conforme al precepto legal en
análisis— determina la fijación de la competencia territorial del Tribunal que debe
actuar»; que «es dable entender que se mantienen la vigencia y los alcances de orden
público de dicha declaración de nulidad —no derogada— a los fines de proteger a la
parte más débil del contrato en todos los caso en que esta diferenciación sea
posible…» y en otro caso se incurre en el error de no distinguir el supuesto de la
prohibición de la prórroga de jurisdicción con la de constitución de domicilios
especiales distintos del real del arrendatario o aparcero.
Por tanto, y más allá de nuestra opinión contraria a la vigencia de la prohibición,
dada la evolución de la jurisprudencia, es conveniente no pactar la prórroga de
jurisdicción, que deberá ser la del domicilio del arrendatario, a fin de evitar la carga
de costas en un eventual incidente de incompetencia.

6. Conclusiones
La actual redacción del artículo 111, inciso 1, de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, que establece la competencia material de los Jueces de Primera Instancia de
Circuito, crea confusión sobre si ella comprende solamente a los contratos de
arrendamiento rural o si también abarca a la aparcería. Esto crea una situación de
verdadera inseguridad jurídica en directo perjuicio de los justiciables, quienes, al
plantear judicialmente cuestiones derivadas de un contrato de aparcería, no tienen
debidamente determinado si deben recurrir a la Justicia de Distrito o a la de
Circuito.
Que, además, se debe considerar la inconveniencia de dividir entre Juzgados de
Distrito y Circuito la competencia para asuntos derivados de distintos contratos
agrarios que dan la tenencia transitoria de un inmueble rural, como son el
arrendamiento rural y la aparcería agrícola e incluso para distintas cuestiones
derivadas de un mismo contrato agrario como se señala más arriba.

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En primer lugar, corresponde excluir de la competencia material de los Jueces en


lo Laboral las cuestiones suscitadas por la explotación del tambo y en consecuencia
suprimir el último párrafo «y del tambero mediero» del inciso 1 del artículo 76 de la
LOPJ Nº 10.160 y hacer entender en dichas cuestiones a los Jueces Civiles y
Comerciales, en tanto no se cree un fuero agrario especializado.
A su vez, ha quedado clara la incongruencia de tener para las cuestiones entre
Empresarios Titulares y Tamberos Asociados derivados de Contratos Asociativos de
Explotación Tambera dos competencias distintas: la de la Justicia de Distrito en lo
Civil y Comercial si por su cuantía las cuestiones se plantean directamente ante los
mismos o la de la de Circuito en lo Civil y Comercial si entienden como alzada de
los de Justicia Comunitaria de las Pequeñas Causas.
Por lo tanto, se observa la necesidad de ordenar adecuadamente el problema de la
competencia en materia agraria habida cuenta su importancia económica, los
intereses en juego y su especificidad.
A continuación, propongo la redacción que debería tener el art. 111 LOPJ,
referido a la competencia material (de los Jueces de Primera Instancia de Circuito en
lo Civil y Comercial), en la que incluyo las cuestiones que fueron objeto de esta
entrega y de la anterior:
«Artículo 111: Les compete el conocimiento de:
1) Todo asunto referente a locación de muebles e inmuebles urbanos.
2) Todo asunto referente a:
a) arrendamientos rurales;
b) aparcerías agrícolas y pecuarias;
c) contratos agrarios accidentales hasta dos cosechas y de pastoreo;
d) contratos de pastaje;
e) contratos de obra sobre tareas rurales;
f) contratos asociativos de explotación tambera, entre empresarios-titulares y
tamberos-asociados;
g) cualquier otro contrato agrario.
3) Litigios que versen sobre desalojo.
4) Toda cuestión derivada de la aplicación del Código Rural;
A los fines de los precedentes puntos 1), 2), 3) y 4) no rige lo dispuesto en el
artículo 112.

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5) Las faltas, salvo para los jueces de los Circuitos Judiciales Nros. 1, 2 y 5.
Además, cada juez de circuito asume en su respectivo asiento toda la competencia de
los jueces comunales, salvo los de los Circuitos Judiciales 1 y 2.
6) Los supuestos comprendidos en el segundo párrafo del artículo 112 de la
presente Ley.
7) Los recursos de apelación interpuestos por ante los Jueces Comunitarios de las
Pequeñas Causas, salvo los supuestos contemplados en el artículo 56 de esta ley.
Carecen de competencia para conocer de juicios universales, litigios que versen
sobre asuntos de familia y actos de jurisdicción voluntaria, salvo informaciones
sumarias al solo efecto de ser necesarias para fines previsionales.-»
Finalmente, completando este abordaje de cuestiones procesales referidas a los
contratos agrarios, debe tenerse presente al redactar un contrato agrario, la
prohibición de incluir cláusulas que prorroguen la jurisdicción territorial.

Bibliografía
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1, Nº 1, Rosario, pág. 175-80.
CARRILLO, H. (1993). Competencia en la aparcería rural. ¿Distrito o Circuito?. (Comentario a un
pleno), Boletín Zeus del 25/02/93, páginas 2 y 3.
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406.
FACCIANO L. A. (2018). Problemas a solucionar en Santa Fe respecto a los tribunales competentes
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(123). 531-534.
FACCIANO, L. A. (2016). Contratos agrarios. Arrendamientos y aparcerías rurales, Rosario, Argentina:
Edit. Nova-Tesis, 2ª edic., pág. 207.
FACCIANO, L. A. (2016). Contratos Agrarios. Arrendamientos y aparcerías rurales. Rosario,
Argentina: edit. Nova-Tesis, 2ª edición, pág. 141.
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cita por FERNANDEZ BUSSY, J. J., op. cit., pág. 60.
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Periódico del Colegio de Abogados de Rosario (Suplemento académico nº 5), pág. 8.

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