BARNICES
Una altísima parte de los envases metálicos que se consumen hoy día, sea cual
sea su uso - alimentación, bebidas, industria, aerosoles, etc. - van provistos de un
revestimiento de protección interna e incluso también externa. Este último puede
decorarse con lo que se consigue una buena imagen además de protección. Dicha
protección se consigue por medio de barnices.
El uso de barnices en los envases metálicos ya cuenta con una larga historia.
Desde principios del siglo XX los fabricantes de recubrimientos comenzaron a
apoyar al desarrollo del mercado del envase, llegando muy pronto a la fabricación
de barnices interiores a base de resinas oleorresinosas; más tarde llegaron las
fenólicas, hasta que en el año 1935 se comienzan a enlatar cervezas, lo que
supuso la aparición de los revestimientos vinílicos. Después aparecen las epoxi-
fenólicas, los organosoles, acrílicas… Y la evolución de los recubrimientos
continúa resolviendo los desafíos que la industria del envase presenta en su afán
de enlatar mayor diversidad de productos (alimentos ácidos, sulfurosos, bebidas
carbónicas, etc.), y buscar nuevos diseños y materiales para los envases.
Los desarrollos que se van consiguiendo en este sector, son polarizados por la
tecnología y la investigación de empresas de Estados Unidos, Alemania y Gran
Bretaña, que con el paso del tiempo van otorgando licencias en muy distintos
países.
Dentro de la industria metalgrafica, la utilización de barnices y lacas siempre ha
originado un subsector especial de conocimientos muy especializados, dando
lugar a una industria auxiliar dedicada a su aplicación - junto con la litografía - en
la que se apoyan muchos fabricantes de envases sobre todo los de pequeño
tamaño. La causa de ello no es solo el conocimiento necesario para su definición y
uso sino también las fuertes inversiones que se requieren para su aplicación,
difíciles de amortizar en las sociedades con un volumen medio o bajo de
facturación.
La utilización de barnices, como ya se ha dicho, se inició pronto en la industria
metalgrafica como respuesta al ataque interno - por la acción del producto - y
externo - agentes ambientales - de los envases. Para envasar productos muy
agresivos como escabeches, encurtidos y sobre todo bebidas en seguida se
apreció que por muy alta protección por estaño que tuviese la lámina de acero de
la hojalata, era simplemente una cuestión de tiempo la aparición de ataques y/o
perforaciones, pero ya mucho antes el producto había perdido sus cualidades
adecuadas para su consumo.
El estaño es un metal caro y los esfuerzos de las siderurgias - fabricantes de
hojalata - se centró en la reducción de su consumo, primero con el uso de hojalata
electrolítica - que desterró por completo a la “coke”- y después con el desarrollo de
las hojalatas diferenciales - distinto recubrimiento en cada cara -, de bajo
recubrimiento -LTS - e incluso en la sustitución del estaño por el cromo - TFS - de
menor coste. En todos estos casos, los barnices (ó recubrimientos orgánicos)
proporcionan la adecuada protección al producto y al metal base de envase.
¿QUÉ ES BARNIZ?
Es una capa protectora transparente que ofrece un acabado con tonos que imitan
los colores de las distintas maderas. A diferencia de las ceras y aceites, los
barnices crean una auténtica capa protectora impermeable, protegiendo
la madera de los agentes externos y las pequeñas erosiones.
FUNCIONES DE LOS BARNICES:
Con carácter general, los recubrimientos empleados en los envases tienen una
función de barrera protectora que puede desglosarse en los siguientes fines
fundamentales:
· Protege al metal de su contenido.
· Protege al producto de la contaminación por los iones metálicos
procedentes del envase.
· Facilita la fabricación.
· Proporciona una base para la decoración.
· Actúa como una barrera contra la abrasión y corrosión externas.
CARACTERÍSTICAS:
Los barnices, para cumplir su función de barrera, deben de reunir las siguientes
características:
· Ser compatibles con el producto envasado y resistir su agresividad.
· Tener una elevada adherencia sobre la hojalata u otro metal.
· Estar libres de sustancias tóxicas.
· No afectar a las características organolépticas del producto envasado.
· No contener ningún producto prohibido por las legislaciones sanitarias.
· Resistir la esterilización y/o tratamiento a que vaya a ser sometido el
producto durante su envasado.
· Soportar adecuadamente la operación de soldadura del cuerpo en los
envases de tres piezas y la embutición en los de dos, si el barnizado se
ha aplicado con anterioridad a ellas.
TIPOS DE BARNICES
Barniz sintético
Es uno de los tipos de barnizado más usados en la actualidad. Se distingue
porque el acabado es más liso. Este barniz es el más resistente y duro, y se utiliza
sobre todo en muebles de exterior, que están más expuestos a las condiciones
climáticas. Protege de los rayos UV y de la humedad, y tiene una alta función
fungicida. Es el más recomendado cuando tratamos puertas, ventanas y
contraventanas.
Barniz poliuretano
Es muy resistente, y puede soportar manchas, altas temperaturas y roces de todo
tipo. Un barnizado de poliuretano es muy útil en muebles que a los que se le va a
dar un gran uso, como tarimas de madera, tableros de mesa, o muebles de
establecimientos, tiendas o restaurantes.
Barniz acrílico
Entre los tipos de barnices y sus usos, uno de los más utilizados es el acrílico.
También se conoce como barniz al agua, porque se disuelve con mucha facilidad.
No tiene tanta resistencia como otros barnices, pero es aguanta muy bien el paso
del tiempo. Se usa sobre todo en pinturas y obras de arte. Nunca falta en la mesa
de trabajo de un restaurador artístico.
Goma Laca
Es un barniz natural que se utiliza especialmente en la restauración de muebles.
Entre todos los tipos de barnices y sus usos, es el más adecuado cuando estamos
trabajando con una pieza de madera antigua, que necesita un mantenimiento muy
delicado. Ofrece un acabado muy bonito y protege la pieza de la carcoma, la
humedad y otros problemas. Por eso, es muy recomendable para tratar los
muebles de interior.
Con efecto brillo
Cuando distinguimos los tipos de barnices y sus usos según el efecto que crean
en el mueble, el más conocido es el barniz brillante. SE usa especialmente cuando
queremos resaltar el color de la madera, las vetas y los nudos naturales. ES muy
adherente y ofrece mucha protección al mobiliario. Tiene bastante
impermeabilidad y un 90% de refracción de la luz.
Con efecto mate
Lo utilizamos principalmente cuando tenemos que restaurar puertas y ventanas,
porque es muy resistente. Se seca rápidamente y protege la madera del calor, el
frio, la lluvia y la humedad. No deja un efecto abrillantado, pero es más práctico.
Con efecto satinado
También se le conoce como ‘semibrillo’, y se aplica en suelos, puertas y ventanas.
No deja un efecto brillante, pero si buscamos un barniz que dure mucho tiempo,
este es el indicado. Tienda a oscurecerse con el paso de los años, por lo que
necesita un mantenimiento cada cierto tiempo. Tiene un 40% de refracción de la
luz.