Derechos Humanos en Perú y el Sistema Interamericano
Derechos Humanos en Perú y el Sistema Interamericano
Doctoranda:
KAREN GIOVANNA AÑAÑOS BEDRIÑANA
Director:
Prof. Dr. D. ENRIQUE JOSÉ GUILLÉN LÓPEZ
(Profesor Titular de Derecho Constitucional
de la Universidad de Granada)
Editor: Universidad de Granada.Tesis Doctorales
Autora: Karen Giovanna Añaños Bedriñana
ISBN: 978-84-9125-490-4
URI: http://hdl.handle.net/10481/42254
«El sistema de gobierno más perfecto es aquél
que produce mayor suma de felicidad posible,
mayor suma de seguridad social y mayor
suma de estabilidad política»
(Simón Bolívar)
«La democracia sólo existe de forma verdadera cuando todos los seres humanos
que componen la comunidad pueden expresar sus anhelos íntimos, libre y
colectivamente, en la autonomía de sus deseos personales y la solidaridad de su
coexistencia con los demás, y consiguen transformar en instituciones y en leyes lo
que perciben como el sentido individual y colectivo de su existencia».
(Jean Zigler)
(Alexis De Tocqueville)
2
“AGRADECIMIENTOS”
Mi más sincero agradecimiento a todos los que han hecho posible el presente
trabajo. En general, a los profesores y al personal administrativo del departamento de
Derecho Constitucional de la Universidad de Granada, que permiten que, quienes
venimos de fuera, nos sintamos muy cómodos en el departamento; además, de
brindarnos amablemente todas las facilidades y herramientas necesarias para llevar
adelante nuestra investigación.
De igual modo, no podría dejar de agradecer el apoyo del Dr. César Landa
Arroyo, profesor de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad Católica del
Perú; del Dr. Domingo García Belaúnde, profesor de Derecho Constitucional de la
Pontificia Universidad Católica del Perú; del Dr. Luís García-Corrochano, profesor
de Derecho Internacional Público de la Universidad San Martín de Porres (Perú); del
Dr. Augusto Hernández Campos, profesor de Derecho Internacional Público de la
Universidad Mayor de San Marcos (Perú); y del Dr. Javier Adrián Coripuna, Asesor
del Tribunal Constitucional y profesor de Derecho Constitucional de la Academia de
la Magistratura del Perú; quienes, con sus valiosas sugerencias, alentaron y apoyaron
la culminación del presente trabajo.
3
Compromiso de respeto de los derechos de autora
4
RESUMEN DE LA TESIS DOCTORAL
5
sería necesario: primero, que, a nivel internacional, los Estados adopten medidas que
favorezcan una mayor promoción, protección y garantía de los derechos humanos,
por parte del Sistema Interamericano. Segundo, a escala nacional, los Estados tienen
el poder para realizar los cambios necesarios en su ordenamiento interno, con el
propósito de proteger y garantizar, a través de sus instituciones democráticas, los
derechos de sus ciudadanos.
Por ende, es importante una reforma institucional, en todos los niveles, y un
paulatino cambio cultural. Esta tarea corresponde, en gran parte, al Estado, que
debería alentar los cambios propuestos, pero también está en manos de sus propios
ciudadanos.
Finalmente, en la Tesis doctoral, se han identificado los desafíos que, de cara
al futuro, debe hacer frente el Sistema Interamericano, llegando a la conclusión de
que estos desafíos son tanto estructurales como técnicos. Los primeros, se deben
abordar de forma prioritaria, porque ponen en cuestión la propia existencia del
Sistema ; y los segundos, hay que plantearse su perfeccionamiento, así como que no
dependan del Sistema, sino de los propios Estados.
6
Asimismo, para la elaboración de la Tesis, se ha tomado en cuenta dos
vectores, que nos han servido de guía. El primer vector, nos planteó responder la
pregunta: ¿hasta qué punto puede progresar un sistema regional de derechos
humanos, si no hay un proceso de integración supranacional detrás?
Sobre esta cuestión, hemos concluido, que el progreso de un sistema regional
de protección derechos humanos, como es el caso del Sistema Interamericano, va a
depender, en gran medida, de la voluntad política de los Estados miembros, quienes
son los primeros llamados a respetar los instrumentos internacionales de derechos
humanos, que hayan ratificado. Se trata de la principal carencia de un sistema
regional de derechos humanos, que no surja de un proceso de integración
supranacional y que avanza en la medida que sólo le permiten los Estados.
En esa línea, detectamos que el principal problema del Sistema
Interamericano es su asimetría, junto con la posición de los EEUU.
7
Por último, con el desarrollo de la tesis, se ha pretendido destacar la
relevancia de los tratados de derechos humanos (en especial, la Convención
Americana de Derechos Humanos), para el Estado peruano y su Derecho interno,
como herramienta imprescindible para la protección de los derechos y libertades de
todas las personas, que viven en el continente americano. Entonces, los Estados
deben respetar, cumplir y aplicar la Convención en su Derecho interno, tal y como se
afirma en su valor jurídico y su contenido.
La preeminencia de la Convención Americana se ha correspondido por el
papel tan importante y valioso de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
cuya jurisprudencia, a medida que pasa el tiempo, es más conocida, debatida y
aplicada; además del ámbito internacional, en el plano interno del país.
Por ende, para que un tratado de derechos humanos sea efectivo en el
Derecho peruano, es indispensable: Primero, que tenga primacía sobre el sistema
jurídico nacional; y, segundo, que sea considerado como un instrumento conceptual y
operacional de las personas que están inmersas en este proceso, dentro de la función
pública estatal. Nos referimos, especialmente, a los que administran justicia, como
son los jueces del Poder Judicial, así como el conjunto de los integrantes y miembros
de los tribunales nacionales (Tribunal Constitucional), quienes son los garantes
inmediatos en el Derecho interno.
En este orden de ideas, el Estado peruano, al igual que muchos otros Estados
Latinoamericanos, parecen ir comprendiendo, con el paso del tiempo, que la
globalización no sólo es económica y/o tecnológica/digital, sino también implica
construir y consolidar el Estado de derecho y una cultura de paz y de derechos
humanos.
Y, finalmente, la tesis plantea la necesidad de seguir trabajando en la
materilización de un tercer nivel de protección supranacional de los derechos
humanos en la región latinoamericana. En ese sentido, el sistema interamericano de
derechos humanos, como órgano de protección internacional de los derechos
humanos, y los tribunales nacionales de los diferentes sistema jurídicos de los
Estados latinoamericanos, se verían complementados por un orden jurídico
comunitario, que cuenta con el efecto directo y la primacía sobre los ordenamientos
nacionales, tan necesarios para este tipo de sociedades jovenes en democracia.
8
EL SISTEMA INTERAMERICANO DE PROTECCIÓN DE
DERECHOS HUMANOS Y LA APLICACIÓN DE LOS
TRATADOS DE DERECHOS HUMANOS EN EL DERECHO
CONSTITUCIONAL PERUANO
INDICE GENERAL
9
1.2.4. Los Sistemas Regionales de Protección de Derechos
Humanos en el marco de la ONU …………………… 75-76
10
2.2.2. Aspecto jurídico del SIDH ……………………….. 151-155
11
3. NUEVAS REALIDADES Y DESAFÍOS DEL SISTEMA
INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS ……….. 230
12
CAPÍTULO SEGUNDO. LA APLICACIÓN DE LOS TRATADOS
DE DERECHOS HUMANOS EN EL DERECHO INTERNO
PERUANO Y EL IMPACTO DE LA JURISPRUDENCIA DE LA
CORTE INTERAMERICANA EN EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL …………………………………………………. 297
13
4.4. Los tratados de derechos humanos y el derecho
Constitucional peruano …………………………………. .. 330
15
6. DIÁLOGO DE TRIBUNALES: La Corte Interamericana
y el TC peruano …………………………….…………………….. 446
A) El Control de juridicidad o de la
responsabilidad internacional del Estado ……… 455-458
16
6.3.2. El carácter vinculante de la jurisprudencia de
la Corte Interamericana según el TC ………………. 502-504
17
ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS
18
DADH Declaración Americana de Derechos Humanos
DDHH Derechos Humanos
4DFT Cuarta Disposición Final y Transitoria
DI Defensor Interamericano
DIDH Derecho Internacional de los Derechos Humanos
DNI Documento Nacional de Identificación
DUDH Declaración Universal de Derechos Humanos
ECOSOC Consejo Económico y Social de Naciones Unidas
EURATOM Comunidad Europea de Energía Atómica
FAV Fondo de Asistencia Legal a Víctimas
FJ Fundamento Jurídico
FMI Fondo Monetario Internacional
GT Grupo de Trabajo
GTDA Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria
HRW Human RightsWatch
IDEIR Instituto de Derecho Europeo e Integración Regional
IDL Instituto de Defensa Legal
INB Ingreso Nacional Bruto
JNE Jurado Nacional de Elecciones
LOTC Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
MAE Ministerio de Asuntos Exteriores
MC Medida Cautelar
MEF Ministerio de Economía y Finanzas
MERCOSUR Mercado Común Sudamericano
MP Medida Provisional
NNUU Naciones Unidas
OACDH Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos
OC-Corte IDH Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
OEA Organización de Estados Americanos
OIT Organización Internacional del Trabajo
ONU Organización de Naciones Unidas
OSCE Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa
PBI Producto Bruto Interno
PCM Presidencia del Consejo de Ministros
PEA Población Económica Activa
PEI Plan Estratégico Institucional
PIA Presupuesto Inicial de Apertura
PIDCP Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
PIDESC Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
PF-PIDESC Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales
PF-PIDCP Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos
PF 2-PIDCP Segundo Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos
PMSAJ Programa de Modernización del Sistema de Administración de Justicia
PUCP Pontificia Universidad Católica del Perú
RAC Recurso de Agravio Constitucional
RCIDH Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
RCorte IDH Reglamento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
RAE Revista de Análisis Especializado de Jurisprudencia
REDC Revista Española de Derecho Constitucional
ReDCE Revista de Derecho Constitucional Europeo
RIS Rights Internacional Spain
SAI Sistema Andino de Integración
SADH Sistema Africano de Protección de Derechos Humanos
SEDH Sistema Europeo de Protección de Derechos Humanos
SICA Sistema de la Integración Centroamericana
SIDH Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos
SIE Servicio de Inteligencia del Ejército
19
SIN Servicio de Inteligencia Nacional
SEBIN Servicio Bolivariano de Inteligencia
SN Sociedad de Naciones
SRDH Sistema Regional de Derechos Humanos
SUDH Sistema Universal de Derechos Humanos
STC Sentencia del Tribunal Constitucional
TAH Tribunal Arbitral Ad Hoc
TADHP Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos
TC Tribunal Constitucional
TCE Tratado de las Comunidades Económicas
TEDH Tribunal Europeo de Derechos Humanos
TFUE Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea
TGC Tribunal de Garantías Constitucionales
TIJ Tribunal Internacional de Justicia
TJCAN Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina
TJUE Tribunal de Justicia de la Unión Europea
TPR Tribunal Permanente de Revisión
TUE Tratado de la Unión Europea
UA Unión Africana
UE Unión Europea
UNAM Universidad Nacional Autónoma de México
UNASUR Unión de Naciones Suramericanas
20
INTRODUCCIÓN
21
mayor protagonismo por la ineficiencia del sistema jurídico peruano, en cuanto a la
defensa de los derechos humanos de sus ciudadanos.
Según el ranking de Transparencia Internacional España (TI-E)2, en su
Barómetro Global 20133, el Estado peruano respecto a su sistema judicial, ocupa el
tercer lugar4, en el apartado de corrupción, con una valoración de 4.4 sobre 5,
conjuntamente, con países como Bulgaria, Indonesia, República Democrática del
Congo y Rusia.
Este hecho se debe, en gran medida, a que los principales órganos del sistema
judicial del Perú parecen no estar cumpliendo correctamente su tarea.
Es, en este contexto, donde se refleja que la aplicación de los tratados de
derechos humanos y la implementación de las decisiones de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en el Derecho nacional, ha cobrado mayor importancia en la
agenda de los Estados. Así, un país como Perú ha ratificado la Convención
Americana de Derechos Humanos y, a su vez, ha aceptado la competencia
contenciosa de la Corte Interamericana.
Se trata de uno de los temas de mayor interés en la problemática
constitucional actual, que ha generado un amplio debate entre constitucionalistas e
internacionalistas, que consideramos muy relevante abordar.
Por tanto, nuestro trabajo de investigación, se centra en el estudio del sistema
interamericano de derechos humanos y su interacción con el derecho constitucional
peruano.
Para conseguir este objetivo general, nos hemos planteado, a su vez, otros tres
objetivos específicos. Primero, analizar la eficacia y plantear los desafíos a los que
Corte Interamericana, con el fin de equiparar, la Corte interamericana a un tribunal constitucional. En
ese sentido, concluye que, el rol principal de la Corte Interamericana “permite transformar y mejorar
las jóvenes democracias latino-americanas las cuales han terminado con la época negra de las
dictaduras. Sin lugar a dudas, la Corte interamericana participa, como cualquier Tribunal
constitucional, a edificar, de manera continua, los Estados latino-americanos de derecho”;
BURGORGUE-LARSEN, L., «La Corte Interamericana de los Derechos Humanos como Tribunal
constitucional», en Papeles de Derecho Europeo e Integración Regional, Instituto de Derecho
Europeo e Integración Regional (IDEIR), Nº 22, Universidad Complutense, Madrid, 2014, p. 30.
2
Transparencia Internacional España (TI-E), es la única organización no gubernamental a
escala universal, dedicada a combatir la corrupción a un nivel global, elabora los Índices de
Corrupción Internacional en los diversos sectores de todos los países, en:
http://www.transparencia.org.es/
3
La pregunta planteada es: ¿En qué medida considera que los siguientes sectores se ven
afectados por la corrupción en su país/territorio? (1: no corruptos, 5: muy corruptos). Ver en:
http://www.transparencia.org.es/BAROMETRO_GLOBAL/Bar%C3%B3metro_Global_2013/Indice_
Barometro_2013.htm
4
El primer lugar, lo ocupan los países de Kirguistán y Madagascar, que tienen una valoración
de 4.6; y, el segundo lugar, Liberia, Tanzania y Ucrania con un 4.5.
22
debe hacer frente el sistema interamericano de derechos humanos. Segundo,
profundizar en el estudio de la aplicación de los tratados sobre derechos humanos, en
la Constitución Política del Perú de 1993. Tercero, estudiar el impacto de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el Tribunal Constitucional peruano.
Para lograr nuestros objetivos, a nivel metodológico, la presente investigación
ha sido elaborada desde un enfoque constitucional, sobre la base del análisis
documental, utilizando en gran parte como método el inductivo. Se analiza un
conjunto de premisas iníciales, las cuales han sido obtenidas como producto de la
evaluación previa de la información recabada, así como del análisis de la doctrina, la
legislación y la jurisprudencia nacional e internacional.
La investigación, por un lado, constituye una nueva aportación en el estudio
actual de la protección jurisdiccional de los derechos fundamentales en Perú, en el
marco del Derecho Interamericano y Derecho Constitucional, teniendo como eje a
los tratados interamericanos de derechos humanos. Y, por otro, procura diagnosticar,
a partir del pasado, la situación actual y los desafíos que debe hacer frente el sistema
interamericano de derechos humanos, a fin de plantear algunas alternativas viables
de solución futura.
Por ello, se plantea la necesidad de concretar la reforma constitucional en
Perú, que viene gestándose, desde el año 2001. En particular, se sugiere la inclusión
de un artículo constitucional que recoja y garantice la obligación de aplicar,
prevalentemente, los tratados de derechos humanos y las decisiones de órganos
supranacionales de derechos humanos sobre las leyes nacionales. Pero también pasa
por adoptar otras medidas paralelas dirigidas a la especialización en derechos
humanos de los operadores jurídicos que la aplican, así como fomentar la educación
en derechos humanos en la población peruana.
Hasta la fecha, los trabajos realizados sobre el tema por la comunidad
científica no son muy numerosos, ni variados. Se trata de una temática novedosa que,
además del interés personal como peruana de origen, a nivel profesional, aún está
relativamente poco estudiada.
Por ende, la tesis responde a una triple motivación:
En primer lugar, porque consideramos que es un tema de especial
trascendencia del Derecho constitucional contemporáneo peruano.
En segundo lugar, porque valoramos la labor de la jurisdicción internacional
en la contribución, al Derecho interno, de directrices que giran en torno al respeto de
23
los derechos humanos y la dignidad de la persona, tan necesario en Estados jóvenes,
con poca solidez y escasa tradición democrática todavía.
En tercer lugar, porque creemos en la institución del Tribunal Constitucional
como órgano máximo garante del respeto de los derechos humanos, cuya labor es
importante e, incluso, determinante, ya que fija pautas hermenéuticas, que,
posteriormente, alumbran a todo el sistema normativo de un país, siendo muy
positivo su contribución en la consolidación del Estado democrático y de derecho.
La elección del tema de investigación no es una casualidad, sino el resultado
de la evolución de mi trayectoria formativa y profesional, concretada en estudios de
diversas Maestrías en España, muy relacionados con el Derecho Constitucional
(Universidad de Granada), la Protección de los Derechos Humanos (Universidad de
Alcalá), y el Derecho Internacional Público (UNIA y Escuela Diplomática de
Madrid).
Además, de diversos cursos especializados sobre el sistema interamericano de
Protección de Derechos Humanos (Universidad del País Vasco y el Centro de
Estudios Políticos Constitucionales de Madrid); y el Derecho Constitucional peruano
(Tribunal Constitucional del Perú). Y, a nivel profesional, me ha aportado mucho mi
pasantía en la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores de
Madrid.
En este orden de ideas, para abordar este trabajo de investigación
consideramos necesario señalar algunos hitos históricos importantes que han
marcado, genéricamente, un antes y un después en la evolución relativamente
reciente de esta temática.
Desde una óptica histórica, hay que citar que el fin de la Segunda Guerra
Mundial, trajo consigo, fundamentalmente, la transformación de las sociedades y la
economía mundial, desde una óptica multidimensional.
En este contexto de significativos cambios en la naturaleza del poder, en su
distribución y difusión, por un lado, se desarrolla el proceso de globalización, del
cual deriva el proceso de integración, que no se ha procurado con la misma
intensidad en unas regiones y otras, como es el caso de Europa y Latinoamérica. En
el primero, el progreso del proyecto de integración económica, gestado, desde su
origen, por etapas, ha llevado, paralelamente, al progreso de los derechos, de manera
que estas sinergias economía/política no se han presentado, con esta intensidad, en
Latinoamérica.
24
Y, por otro, se toman medidas urgentes trascendentales, que tienen como pilar
el reconocimiento y la defensa de los derechos humanos. Una construcción que
empezó en 1948, y cuyo devenir no ha sido nada fácil, ni tampoco unidireccional.
En este sentido, hay que destacar que el desarrollo jurídico más importante
del siglo XX, y de lo que va del siglo XXI, se ha registrado, seguramente, en el área
del derecho internacional de los derechos humanos, que ha logrado tener una gran
importancia en los sistemas jurídicos nacionales de los Estados Latinoamericanos.
Así, para la humanidad, en general, y el continente americano, en particular,
se producen dos hechos importantes, que van a sellar la evolución jurídica de los
derechos constitucionales. Específicamente, la proclamación de la Declaración
Universal de Derechos Humanos y la Declaración Americana de Derechos Humanos.
Desde entonces, la protección de la persona y su dignidad, se han configurado
en un tema crecientemente demandado en la agenda internacional de los Estados
democráticos.
Por ello, además de la creación del sistema universal de protección de
derechos humanos, a nivel regional, se desarrollan otros sistemas de protección
limitados a su ámbito geográfico.
En el continente europeo, hay que nombrar el sistema europeo de derechos
humanos (1950), que, junto con el sistema interamericano de Derechos Humanos
(1969), constituyen los principales defensores de la democracia, el respeto y el
reconocimiento a la dignidad humana, en el ámbito internacional. Asimismo, se
cuenta con el Sistema Africano de Derechos Humanos (1981), de instauración más
reciente.
El sistema interamericano de protección de derechos humanos funciona en el
marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), que es el principal foro
gubernamental político, jurídico y social del Hemisferio, que integra a la mayoría de
los Estados interamericanos. La Convención Americana de Derechos Humanos
conforma su principal tratado internacional de derechos humanos.
Además, se cuenta con la Carta constitutiva de la OEA y la Declaración
Americana de Derechos Humanos. Estos tres instrumentos internacionales son los
pilares sobre los que se sustenta el fundamento jurídico de sus actuaciones.
Ahora bien, en Latinoamérica, la protección de los derechos humanos y la
manera peculiar de entender el Estado social de Derecho, presentan unas
características que no se revelan de igual manera en otras regiones.
25
De este modo, gran parte de estos países comparten los mismos elementos
comunes del constitucionalismo latinoamericano5, esto es, tienen una historia
plagada de caudillismos, golpes de Estado, inestabilidades políticas, ausencia de
estructuras institucionales sólidas y eficaces, así como situaciones, incluso, de
pobreza extrema y de gran desigualdad económica y social en buena parte de sus
territorios. A pesar de todos estos inconvenientes, la lucha de los pueblos como base
ayudó firmemente a recuperar la posibilidad de contar con regímenes democráticos6.
Esta situación deriva de la ambivalencia que resulta del concepto de derechos
humanos, la ideología que los nutre y el régimen jurídico relativo a su declaración y
protección. Pero también son la consecuencia de la pertenencia tradicional a las
corrientes culturales occidentales. Paralelamente, se trata de una región en proceso de
desarrollo, con sus propios problemas económicos, sociales, culturales y jurídicos, a
los cuales no es ajeno el Estado peruano.
A partir de mediados de la década de los 70’, diferentes Constituciones
Latinoamericanas reflejaron la incorporación de instrumentos internacionales de
derechos humanos. Sin embargo, no es una situación particular del
constitucionalismo latinoamericano, ya que hay diversas Constituciones, en concreto,
en Asia y África, y de manera más reciente, en Europa del Este, que mencionan
expresamente a la Declaración Universal. En ese contexto, los tribunales
internacionales juegan un papel trascendental en la consecución del mismo.
En consecuencia, el grado de protección de los derechos humanos, que los
Estados miembros de la OEA asumen frente a sus ciudadanos, no es tan alentador.
El hecho de no contar con un nivel de protección supranacional equivale a
una menor protección de los derechos. La carencia del mismo visibiliza los
problemas que ha tenido y tiene el sistema interamericano con sus Estados
miembros, a lo largo de existencia, así como revela una crisis de legitimidad, que
sería, precisamente, ciertamente inviable en un nivel de protección supranacional.
Sin restarle importancia al sistema interamericano, por lo que ha significado,
significa y significará en el futuro para los Estados latinoamericanos y sus sistemas
jurídicos, sin embargo, hay aspectos que caracterizan al sistema interamericano que
5
Cfr. FREIXES SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno a los problemas constitucionales de
América Latina», Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, Nº 15,
abril 2006, pp. 106-113.
6
GARCÍA-SAYÁN, D., Los Derechos Humanos y la globalización, avances y retos,
Comisión Andina de Juristas, Lima, 2003, p. 22.
26
no son positivos. Nos referimos a su asimetría, su fragmentación y la injerencia de
Estados Unidos.
De ahí que los tratados internacionales se han constituido en los mejores
instrumentos, a través de los cuales los Estados adquieren compromisos
internacionales con otros Estados u organismos internacionales, a fin de lograr su
inserción a un mundo cada vez más globalizado.
Sin embargo, a partir del año 2000, el sistema interamericano de derechos
humanos no es ajeno al fenómeno de globalización, en general, y la globalización del
derecho, en especial, y al creciente protagonismo económico internacional de
algunos países latinoamericanos, como Brasil, México, Perú, etc. La predisposición
del Sistema Interamericano, se identifica por su dinamismo y carácter progresivo, tal
y como lo reflejan sus diversas reformas normativas, institucionales y doctrinarias.
Y, en el Derecho interno, en los tribunales nacionales y en las Constituciones
Latinoamericanas, se detecta una tendencia a recurrir a los tratados sobre derechos
humanos, así como a decisiones jurisprudenciales emitidas por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, con el fin de resolver casos nacionales.
En este nuevo escenario, nos planteamos dos cuestiones, ¿es eficaz el sistema
interamericano de derechos humanos, en su labor de promoción, protección y
garantía de los derechos humanos de los ciudadanos del continente americano? Y, de
cara al futuro, ¿cuáles son sus principales desafíos?
En el presente trabajo de investigación, se considera que no hay afectación de
la soberanía por parte de los Estados, ni tampoco exceso de competencia por parte de
la Comisión o la Corte Interamericana, cuando se incorpora el principio “pro
homine”, siempre y cuando se actué dentro del marco jurídico-legal de la
Convención Americana y del respeto de la soberanía de los Estados parte. Asimismo,
se aboga por la idea de que todas estas reformas en el sistema interamericano
influyen en los ordenamientos nacionales.
Se trata de un sistema muy diferente al sistema europeo (en lo que se refiere,
al menos, a la Unión Europea). En este último, que cuenta con un nivel de protección
supranacional, su cimiento radica en la cesión voluntaria y progresiva de
competencias por parte de los Estados miembros a una organización supranacional
como la Unión Europea (UE). En cambio, en el sistema interamericano no se
produce este proceso, porque no tiene este nivel de protección, lo que existe es la
27
protección internacional y la voluntad ratificada de los Estados en cumplir con los
instrumentos internacionales.
Así, la recepción constitucional del ordenamiento internacional y la
aplicación de los tratados sobre derechos humanos en el ordenamiento nacional,
supone el primer paso de garantía de la protección de los derechos humanos.
En el sistema jurídico peruano, a través de la Constitución, se apertura al
reconocimiento de estos tratados internacionales, a fin de garantizarlos, en primer
orden, dentro de su propio ordenamiento, de manera que si éste no es capaz de
protegerlo, será la instancia supranacional quien se encargue de su protección.
Llegado a este punto, nos preguntamos si ha sido adecuada la posición que
otorga la Constitución de Perú de 1993 a los tratados sobre derechos humanos y, por
tanto, si es o no pertinente una reforma constitucional.
En este marco, los órganos de protección jurisdiccional, a nivel internacional
y nacional, como es la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Tribunal
Constitucional, cumplen una labor muy importante.
De este modo, la Corte Interamericana quiere garantizar, en mayor medida la
protección de los derechos humanos de las personas del continente americano, que
consideren que se está vulnerando sus derechos por parte del Estado al que
pertenecen. Frente a esta situación, en el sistema interamericano, los tratados sobre
derechos humanos, en especial, la Convención Americana, son los que ponen el
límite al poder de los Estados frente al individuo.
En consecuencia, las decisiones jurisprudenciales de la Corte Interamericana
constituyen un capital jurídico muy valioso, así como una doctrina de la más alta
calidad, en materia de protección de derechos humanos; sin embargo, es incumplido
con frecuencia, a pesar de que los Estados dieron su consentimiento voluntario para
someterse.
Por lo que nos preguntamos ¿cuál ha sido el impacto de la jurisprudencia
interamericana en el Derecho interno?
Las decisiones jurisprudenciales de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos han desempeñado y desempeñan un papel importante en la defensa de los
mismos y, por tanto, su impacto en los ordenamientos nacionales es trascendental.
Esta afirmación nos da lugar a estudiar la interrelación entre la jurisdicción
supranacional y la nacional.
28
Ahora bien, en el Derecho interno vuelven a ser los tribunales nacionales los
principales encargados de evitar tales violaciones. Por ello, estos tribunales deben
seguir las disposiciones de la Corte Interamericana teniendo en cuenta que el sistema
interamericano de derechos humanos, se ha gestado a partir del respeto y protección
de la dignidad humana, fundamento último de todo régimen de protección.
El camino que tuvo que recorrer el Tribunal Constitucional no fue
homogéneo, respecto a la sentencias de la Corte Interamericana. En el pasado, el
Estado peruano tuvo una relación de cooperación, pero también de encuentros y
desencuentros como, por ejemplo, el retiro de Perú de su competencia. En esta línea,
la contribución de la Corte Interamericana al ordenamiento peruano, ha sido, es y
consideramos que será muy significativo en las próximas décadas.
Formuladas todas estas cuestiones, no podemos ser ajenos a este nuevo
panorama, al que urge proporcionar una respuesta coherente, urgente y que
consideramos muy relevante abordar. Afortunadamente, hay que reiterar que la
dinámica en el continente americano, en estos momentos, es muy alentadora en
comparación con el pasado.
El compromiso del Estado peruano con las decisiones jurisprudenciales de la
Corte y la adecuación de su sistema jurídico, conforme a las disposiciones de la
Convención Americana, es, en general, positivo, aunque seguramente se puede
esperar más en las próximas décadas.
En cualquier caso, en un futuro sería deseable que se armonicen los
pronunciamientos jurisprudenciales de los Estados Latinoamericanos, conforme a la
Convención Americana y los lineamientos de la Corte Interamericana.
Una vez descrito el panorama global del trabajo investigador y a razón de los
objetivos de estudio, y a fin de responder las cuestiones planteadas, la tesis se ha
estructurado en dos capítulos analíticos, unas conclusiones, la bibliografía citada y
los anexos.
El primer capítulo, “El Sistema Interamericano de Protección de Derechos
Humanos: pasado, presente y desafíos”, está circunscrito al estudio de nuestro primer
objetivo. Para ello, en primer lugar, se analiza brevemente los sistemas de protección
internacional de los derechos humanos, es decir, el sistema universal y el sistema
regional europeo de protección de derechos humanos. Los sistemas regionales de
derechos humanos, como es el sistema europeo y el sistema interamericano, tienen
29
como marco de actuación al sistema universal. Hay que resaltar sus principales
instrumentos normativos, como la Carta de NNUU, la Declaración Universal de
Derechos Humanos y los Pactos Internacionales. Además, hay que repasar los
informes de los Comités, que aportan al conocimiento de los derechos humanos en
Latinoamericana.
Asimismo, se aborda el sistema europeo de derechos humanos, caracterizado
como el sistema regional más antiguo y eficaz en la protección de los derechos
humanos. En ese sentido, analizaremos las diferencias y semejanzas entre el sistema
europeo con el sistema interamericano, a nivel político, ideológico y jurídico.
30
mismo. Esta situación crítica tuvo, a su vez, como consecuencia una nueva reforma
del reglamento de la Comisión Interamericana. De ahí que se plantee una serie de
desafíos estructurales y técnicos, que deberá abarcar el sistema interamericano en un
futuro próximo, los cuales necesitan una atención inmediata. Por lo que presentamos
también como aportación propia una propuesta de líneas de actuación como solución
viable a estas cuestiones.
En definitiva, se pretende con el presente capítulo, que, tras el análisis global
de las diferentes cuestiones del Derecho interamericano, poder responder con
garantías a la pregunta concerniente a si nos encontramos ante un verdadero sistema
eficaz de protección de derechos humanos. Pero también a comprender la situación
actual del sistema interamericano, con sus fortalezas y debilidades.
En última instancia, y por la cantidad de temas abordados, se ha estimado
conveniente elaborar una apartado de recapitulación.
31
humanos, respecto al ordenamiento nacional, prevalencia sobre la ley y las fuentes
infralegales o, simplemente, le reconocen un valor infralegal a los tratados. En la
actualidad, la tendencia de las constituciones latinoamericanas conduce al
reconocimiento de la prevalencia del tratado, respecto al ordenamiento nacional.
En el caso del Estado peruano, la Constitución de 1979 reconocía su
prevalencia. No obstante, la vigente Constitución de 1993 ha omitido este artículo, y
es el Tribunal Constitucional, mediante su labor, quien ha concedido la prevalencia
de los tratados.
32
Por último, se aborda el artículo V del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional peruano. Así, estos argumentos nos permiten ahondar en el tema
planteado.
Como última parte de este apartado, analizamos la contribución de otros
cuerpos normativos en la garantía del cumplimiento de los tratados. Se valora, a
manera de Excursus, el artículo 10.2 de la Constitución Española, y el Proyecto de
Reforma Constitucional de 2002, que, hasta el día de hoy, no se ha concretado.
33
En general, la relación en el pasado no ha sido positiva, con más sombras que
luces. No obstante, Perú volvió a la normalidad, una vez acabado el gobierno de
Alberto Fujimori Fujimori (ex Presidente de la República del Perú, 1990-2000).
Tras el conflicto, entre la Corte y el Estado peruano, se inicia una etapa de
cooperación, donde la jurisprudencia de la Corte adquiere carácter vinculante en el
derecho interno peruano. Esta situación alcanzó su punto más alto con la emisión por
parte del Tribunal Constitucional, de la sentencia en el caso Colegio de Abogados del
Callao contra el Congreso de la República, de 2007.
Finalmente, cabe indicar que, en la actualidad, tras un período de estrecha
cooperación y diálogo de tribunales internacionales y tribunal constitucional, nos
encontramos con sentencias nacionales (Teodorico Bernabé Montoya “El Frontón”,
el caso Julio Salazar Monroe, y el caso Roberto Contreras Matamoros
“Accomarca), que, incluso, han inaplicado las disposiciones de la Corte
Interamericana, colocando al Estado peruano en un lugar “gris”.
En definitiva, todas estas cuestiones desarrolladas nos sirven para responder
las preguntas formuladas en este capítulo.
Por último, señalamos que para la elaboración de la presente tesis, las fuentes
de investigación a las que se ha accedido se localizan tanto en España como Perú. En
este último país, se han realizado dos estancias de investigación pre-doctoral, en el
Departamento de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad Católica del
Perú (de mayo a septiembre de 2011; y de junio a septiembre de 2012).
34
Paralelamente, hay que tomar en consideración que el Estado peruano,
actualmente, goza de un mayor protagonismo internacional, de un creciente vigor
económico y de más amplios recursos presupuestarios, que, en la práctica, deberían
de propiciar unas condiciones más adecuadas para un mayor desarrollo social,
cultural, político y jurídico, en el conjunto de su territorio.
35
CAPÍTULO PRIMERO.
EL SISTEMA INTERAMERICANO DE
PROTECCIÓN DE DERECHOS HUMANOS:
pasado, presente y desafíos
36
CAPÍTULO PRIMERO. EL SISTEMA INTERAMERICANO DE
DERECHOS HUMANOS: pasado, presente y desafíos
7
Para mayor profundización del tema, ver la obra del Prof. Gregorio PECES-BARBA,
Derecho positivo de los derechos humanos, colección universitaria, Editorial Debate, Madrid, 1987.
Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel. Derechos Fundamentales, 2ª
edición, Editorial Sanz y Torres S.L., Madrid, 2014, pp. 23-35; Cfr. PIZZOLO, C., «Il sistema
interamericano di protezione dei diritti umani», en L. MEZZETTI y C. PIZZOLO (a cura di), Diritto
Processuale dei Diritti Umani, Maggiole Editore, Repubblica di San Marino, Italia, 2013, pp. 193-
199; Cfr. PÉREZ VILLALOBOS, M. C., Derechos Humanos, Igualdad y Sistemas de Protección,
Editorial Técnica AVICAM, Granada, 2014, pp. 47-64; Cfr. GUEVARA PALACIOS, A., Los
Dictámenes Consultivos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Instituto Interamericano
de Derechos Humanos (IIDH), Bosch editor, 2012, pp. 76-94; Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El
Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos. Aspectos Institucionales y
procesales, Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), 3ra. Edición, San José de Costa
Rica, 2004, pp. 27, 28, 34-57.
8
Ver obras de: Cfr. FIORAVANTI, M., Los derechos fundamentales. Apuntes de historia de
las constituciones, traducción de Manuel Martínez Neira, Editorial Trotta, sexta edición, Madrid,
2009; Cfr. HOWARD McILWAIN, C., Constitucionalismo antiguo y moderno, traducción Juan José
Solozábal Echevarría, Centro de estudios constitucionales, Madrid, 1991; Cfr. KRIELE, M.,
Introducción a la Teoría del Estado. Fundamentos históricos de la legitimidad del Estado
constitucional democrático, traducido por Eugenio Bulygin, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1980;
Cfr. MATTEUCCI, N., Organización del poder y libertad. Historia del Constitucionalismo moderno,
traducción de Francisco Javier Ansuátegui Roig y Manuel Martínez Neira, Editorial Trotta, S. A.,
Universidad Carlos III de Madrid, Madrid, 1998.
9
Asimismo, en este período, tenemos otros documentos que contienen ciertos derechos y
libertades, aunque con menor relevancia, como: la Carta de Neuchâtel (1214); la Carta Jurada del Rey
Teobaldo II Reconociendo las libertades de Navarra (1 de noviembre de 1253); el Principio o regla de
la libertad las Disposiciones de Oxford (1258) y el Pacto del 1 de agosto (origen de la Confederación
Suiza, 1291). Cfr. PECES-BARBA, G., op. cit., pp. 32-35.
10
Cfr. GARCÍA-PELAYO, M., Derecho Constitucional Comparado, Alianza Editorial S.A.,
Madrid, 1999, pp. 249-257.
37
Carta, de enorme importancia, por un lado, plantea profundos pensamientos
sobre los derechos humanos, así en su artículo 39, se dice:
“Ningún hombre libre podrá ser detenido o encarcelado, o privado de sus derechos
o de sus bienes, o puesto fuera de la ley o exiliado, o privado de su rango de
cualquier otro modo, ni usaremos de la fuerza contra él, o enviaremos a otros para
11
que lo hagan, excepto por sentencia judicial de sus pares y según la ley del país” .
Y, por otro lado, tanto la Carta Magna como la Bula de Oro (1222), se
convirtieron en los dos documentos más antiguos y que sirvieron como antecedentes,
para la creación de los sistemas políticos modernos y contemporáneos. Donde, el
poder del monarca se ve limitado por otro poder, denomínese: Parlamento, Congreso,
Senado, Asamblea. Regímenes políticos, que se remontan al constitucionalismo
clásico.
Durante los siglos XVI y XVII12, se van a recoger tres tipos de textos: a)
textos que proceden del mismo hecho del descubrimiento de América y de la
existencia de indios13; b) textos que son la expresión del gran debate sobre la
tolerancia14; y c) textos ingleses que son expresión de la lucha entre el Rey y el
Parlamento15.
Ahora bien, respecto a los derechos de la región Latinoamericana, es
importante destacar en primer lugar, que Francisco de Vitoria (1483-1546)16, sienta
las bases de toda la apologética de los derechos humanos, que usarán más tarde
11
Al respecto, Maurizio FIORAVANTI, señala, que “Ciertamente, en un artículo de este tipo
no es difícil descubrir la estructura corporativa de la sociedad medieval inglesa y europea: de la
noción, por precisar, de “hombre libre” al juicio “entre pares”, fundado sobre un concepto general de
justicia que presupone una división de la sociedad en órdenes y estamentos”; FIORAVANTI, M., op.
cit., p. 32.
Cfr. PECES-BARBA, G., op. cit., pp. 30-31; Cfr. ARANGO DURLING, V., Introducción a
los Derechos Humanos, Ediciones Panamá Viejo, segunda edición, República de Panamá, 2000, p.
118.
12
Estudio detallado de este período revisar al Prof. Gregorio PECES-BARBA, op. cit., pp.
43-95.
13
Así tenemos: la Instrucción de los Reyes Católicos a Nicolás Ovando, gobernador de las
Indias (1501); Las Leyes de Burgos (1512); Cedula concedida por Fernando el Católico (1514); el
Decreta de Carlos I sobre la esclavitud en Indias (1526); la Bula Sublimis Deus concedida por Paulo
III (1537) y Leyes nuevas de Indias (1542).
14
Tenemos el Edicto de Nantes (1658) y el Acta de tolerancia de Maryland (1649).
15
Figuran las siguientes: la Petición de Derechos (1628); el Cuerpo de Libertades de la Bahía
de Massachusetts (1641); las Normas Fundamentales de Carolina (1669-1670); las Concesiones y
Acuerdos de West New Jersey (1677); el Acta de Habeas Corpus (1679) y el Bill of Rights (1688).
16
En la actualidad, el año y el lugar de nacimiento, es una controversia, algunos autores,
aluden que, nació en Vitoria, y, otros en Burgos, y sobre el año, también, se contradicen, fue en 1483,
o, 1486. En el diario, “El Correo” (Francisco Góngora – redactor), de 2 de junio de 2015; en:
http://www.elcorreo.com/alava/araba/201506/02/fray-francisco-vitoria-burgos20150601205944.html
(consultado, 17/06/2015).
38
Bartolomé de las Casas y sus seguidores, en las duras batallas libradas, en torno de la
llamada “servidumbre natural de los indios”.
Francisco Vitoria, entre otras cosas, se preocupó por los derechos indígenas, y
así, lo refleja su obra “De indis”, que recoge la denominada las Reelecciones, donde
expresó, su disconformidad, al tomar conocimiento de los abusos y excesos,
cometidos en las tierras conquistadas en América.
Afirmó, que los indios no son seres inferiores, sino que poseen los mismos
derechos que cualquier ser humano. Por ello, “el término acuñado por Vitoria, con
claridad latina, es el de veri domini, es decir, verdaderos señores y dueños de sus
tierras” 17. Y, este fue el inicio del Derecho de gentes18.
En segundo lugar, Bartolomé de las Casas (1474-1566)19, actuará como
verdadero polemista y defensor de tesis jurídicas, respecto a casos especiales de
violaciones de la dignidad y la integridad de la persona humana, levantando la voz
acusatoria, en múltiples ocasiones.
En este sentido, hay que citar su “Brevísima Relación de la Destrucción de las
Indias”20, publicada en el año 1552, en la que el citado autor aplicaba, simplemente,
la dogmática vitoriana a los hechos concretos, que pudo anotar en sus múltiples
viajes a las Indias.
Llegado a este punto, destacamos, que el texto que mejor encarna al concepto
de Constitución, es la Declaración de Derechos del Hombre y del ciudadano (1789),
que en su artículo 16, señala:
“Una Sociedad en la que no esté establecida la garantía de los Derechos, ni
determinada la separación de los Poderes, carece de Constitución”.
17
Se puede citar, la conclusión que remata la primera parte de su «Primera Reelección», que
señala: “Antes de la llegada de los españoles, los indios eran los verdaderos dueños, tanto pública
como privadamente”.
Cfr. ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA), Derechos Humanos en las
Américas, homenaje a Carlos DUNSHEE DE ARRANCHES, Washington D.C., 1984, p. 3.
18
Al respecto, James Brown Scott (1866-1943), en su obra, “The Spanish Conception of
Internacional Law and Santions”, ha destacado la importancia de la doctrina de Vitoria al afirmar que:
el “derecho de gentes no solo tiene fuerza por el pacto o convenio de los hombres, sino que tiene
verdadera fuerza de ley. El Orbe todo que en cierta manera forma una república, tiene poder de dar
leyes justas y a todos convenientes”, autor, citado en: ORGANIZACIÓN DE ESTADOS
AMERICANOS (OEA), Derechos Humanos…, op. cit., p. 4.
19
Nació en Sevilla, y el año de nacimiento, algunos, lo atribuyen al año 1474, y, otros a
1484.
20
El mismo, que constituye un completo informe de casos y circunstancias de violaciones de
los derechos humanos, como podría hacerlo en nuestro tiempo Amnistía Internacional (AI) para toda
una región del mundo.
39
Por ende, ese espíritu, y el de la Constitución federal norteamericana
(1787)21, es el que, sin duda, se extendió por los Estados Latinoamericanos en los
siglos XVIII y XIX. Sin que, no obstante, sea posible constatar su afirmación por las
dificultades a las que se enfrentaron estos nuevos Estados que fueron surgiendo tras
su independencia de las colonias españolas y portuguesas.
Así, en torno al primer cuarto del siglo XIX, nació la idea de la Federación de
todos los Estados del continente americano, entendiéndola como una estructura de
carácter supranacional, propugnada por el General Simón Bolívar22, que presintió
que el mayor riesgo, al que se enfrentaban las nuevas naciones, era su desunión. Esto
quedó manifestado en la “Carta de Jamaica” (1815), que ya había expuesto la idea de
unir toda Suramérica, desde Chile hasta México.
En el año 1826, fue cuando se convocó, por vez primera, a instancias del
propio Simón Bolívar, una reunión de las recién creadas repúblicas, que se celebró en
Panamá.
El Panamericanismo, conocido también como “movimiento internacional
americano” o “cooperación internacional americana”. Según el Prof. Calogero
Pizzolo, “El panamericanismo es un término aplicado comúnmente a un movimiento
destinado a promover la paz, las relaciones comerciales, culturales y políticas y la
prosperidad general entre los pueblos del continente americano”23.
Inicialmente, los Estados Unidos de Norteamericana desistieron en participar
en el Proyecto Bolivariano de Federación Hispanoamericana24. Posteriormente, una
vez acabada la guerra civil estadounidense (1861-1865), este país se mostró más
interesado en el comercio con Suramérica, dada la presencia, cada vez más activa, de
Gran Bretaña en la zona.
21
Cfr. FIORAVANTI, M., op. cit., pp. 55-95; Cfr. KRIELE, M., op. cit., pp. 205-229;
MATTEUCCI, N., op. cit., pp. 217-258; Cfr. CÁMARA VILLAR, G., «El Sistema de Derechos y
Libertades Fundamentales en la Constitución Española», en F. BALAGUER CALLEJÓN (coord.),
Manual de Derecho Constitucional, novena edición actualizada, Tecnos, Madrid, vol. II, 2014, pp. 29-
35; Cfr. PECES-BARBA, G., op. cit., pp. 97-118; Cfr. GARCÍA-PELAYO, M., op. cit., pp. 335-341..
22
Su nombre completo, es Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte
Palacios y Blanco, nació en Caracas-Venezuela, el año de 1783 y murió en la Gran Colombia, en
1830. Militar y político venezolano, de la época pre-republicana de la Capitanía General de
Venezuela. Figura muy destacada de la emancipación americana, fundador de la Gran Colombia. Ha
contribuido de manera decisiva, a la independencia de los actuales países de Bolivia, Colombia,
Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
23
PIZZOLO, C., Sistema Interamericano, Instituto de investigaciones Jurídicas de la UNAM,
Buenos Aires, 2007, p. 12.
24
En el año 1823, se había proclamado la conocida “Doctrina Monroe” y no tomó parte
activa en el movimiento, prefiriendo esperar una mejor oportunidad.
40
Posteriormente, se llevaron a cabo una serie de reuniones que fueron
conocidas como “Conferencia Internacional Americana” o “Conferencias
panamericanas”25.
Una vez culminado el proceso de independencia, los nacientes Estados
Latinoamericanos tomaron conciencia de que debían empezar a reconocer los
derechos humanos en sus Constituciones26. Estos hechos constituyen los balbuceos
iníciales, y una voluntad naciente, que dejarán su huella (la consolidación de la
positivización de los derechos humanos, que van a culminar con su
internacionalización en el siglo XX)27.
Algunos de los crímenes más atroces fueron cometidos durante los conflictos
que marcaron el siglo XX (las dos Guerras Mundiales). El genocidio nazi, tras el
descubrimiento de los campos de concentración y exterminio, y las gruesas
violaciones al derecho de la guerra, fueron los factores que impulsaron la creación de
tribunales internacionales.
25
El uso de la terminología va depender de quien se refiere a la misma. En el seno de la OEA
y del SIDH se utiliza el término “Conferencia Internacional Americana”; sin embargo los Estados
miembros de la OEA (los países suramericanos, centroamericanos y México) utilizan el término de
“Conferencias Panamericanas”. Con el propósito, de marcar diferencia de la influencia de Estados
Unidos.
26
En esta etapa hay textos constitucionales muy importantes como son: la Constitución
Política de la Monarquía Española (1812); la Constitución Belga (1831), y la Constitución Francesa
(1848). Mayor detalle, en la obra del Prof. Gregorio PECES-BARBA, op. cit., pp. 119-131.
27
En el siglo XX se consolidan la Constitución Mexicana (1917); la Declaración de los
Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado (1918); La Constitución del Reich Alemán (1919); las
Enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos; la Constitución de la República Española (1931);
La Constitución italiana (1947); Ley fundamental de la República Federal de Alemania (1949); los
Preámbulos de las constituciones francesas de 1958 y 1946; la Constitución portuguesa (1976).
Revisada por ley constitucional1 /82; y la Constitución española de 1978.
Cfr. PECES-BARBA, G., op. cit., pp. 151 – 262; Cfr. ORGANIZACIÓN DE ESTADOS
AMERICANOS, 25 años luchando por los Derechos Humanos en América, Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (1959-1984), Washington D.C., 1985, p. 1.
41
a nivel regional, es el proceso de integración de las regiones. Se instaura,
principalmente, entre otros, el Consejo de Europa (CdE), las Comunidades Europeas
(hoy, conocido como Unión Europea, UE) y la Organización de Estados Americanos
(OEA).
En el marco de estos órganos, se crea el Sistema Europeo de Derechos
Humanos, que comprende, en especial, al Consejo de Europa (su principal órgano de
protección internacional es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos), y en el
ámbito de la Unión Europea, el Tribunal de Justicia. En el continente americano,
bajo el paraguas de la OEA, se instituye el Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, siendo sus principales órganos de protección internacional, la Comisión y
la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
28
Que, “de alguna forma, vendría a ser la última fase de la mundialización, por otro, abriría
una nueva etapa en la historia de la humanidad, dando lugar a la progresiva conformación de una
nueva sociedad mundial”; DEL ARENAL, C., «La nueva sociedad mundial y las nuevas realidades
internacionales: un reto para la teoría y para la política», en AAVV, Cursos de Derecho Internacional
y Relaciones Internacionales de Vitoria-Gasteiz 2001, Tecnos/Universidad del País Vasco, Madrid,
2002, p. 35.
29
Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.
30
El 1º de enero de 1995, la Organización Mundial del Comercio (OMC) sustituyó al GATT,
que funcionaba desde 1947 como organización encargada de supervisar el sistema multilateral de
comercio.
42
la globalización económica, impulsando las relaciones comerciales, que se
extendieron entre un número creciente de países.
Globalización, que, en general, implica significativos cambios en la
naturaleza del poder, en su distribución y difusión, refuerza la importancia del poder
estructural o poder blando31. Asimismo, se desvaloriza el componente territorial del
poder, aumenta el protagonismo y el control de pocos Estados y actores
transnacionales, y da oportunidad a Estados no centrales y a actores transnacionales
secundarios. Simultáneamente, también ha supuesto cambios respecto al tema de
seguridad, que cada vez se plantea en términos globales y comunes32.
Positivamente, la globalización ha incrementando esa interconexión y
dependencia entre todos los actores internacionales, conformando un mundo único y
unido, pero con zonas excluidas y marginadas, que han abierto brechas entre países
ricos y pobres, como, quizás, nunca han existido en la historia; tampoco se ha
superado la división entre los Estados, los pueblos y los seres humanos. En ese
sentido, la globalización no ha supuesto un proceso de integración social planetaria33.
Asimismo, la profesora Araceli Mangas, dice que la globalización ha tenido
consecuencias positivas en la defensa de los derechos humanos, respecto a los tiranos
y en la defensa de la justicia más allá de los límites de las fronteras frente a crímenes
de guerra, genocidio, crímenes contra la humanidad o las torturas. Es decir, “el
principio de limitación de la soberanía nacional frente a los tiranos que se ocultan
31
La clásica noción de “poder blando” (soft power) fue concebida por Joseph S. Nye Jr, en
1990, en su libro “Bound to Lead” (Destinado a Liderar).
Joseph S. NYE JR, en el Prefacio, define al “poder blanco”, como “la habilidad de obtener lo
que quieres a través de la atracción antes que a través de la coerción o de las recompensas”. Así, este
“poder blando” del cual disponen todos los países y sociedades, procede por lo menos de tres fuentes:
1) la cultura e identidad, es decir, valores y prácticas; 2) los principios políticos en vigor; y, 3) la
política exterior, cuando ella se apoya en la legitimidad, en una actitud generosa y en la propia
autoridad moral; NYE JR, J. S., Prefacio y Capítulo 5 «El poder blando y la política exterior
americana», Relaciones Internacionales, núm. 14, junio de 2010, GERI – Universidad Autónoma de
Madrid (UAM), pp. 117-140; en: http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/218.html
32
DEL ARENAL, C., «La nueva sociedad mundial…», loc. cit., p. 39.
33
DEL ARENAL, C., «La nueva sociedad mundial…», loc. cit., p. 40.
Al respecto, la Prof. Araceli MANGAS, dice: “Aunque una buena parte de los políticos,
académicos y medios de comunicación, en Iberoamérica, relacionan la Unión Europea con la
mundialización de la economía, la integración europea no fue un imperativo de la globalización.
La integración europea no es hija o consecuencia de la globalización ni está motivada por ese
fenómeno. En modo alguno se puede asociar el origen y el método de la integración europea con la
mundialización de la economía. La estructura normativa, la estructura institucional y los instrumentos
económicos quedaron articulados en los Tratados fundacionales de los años cincuenta. La Comunidad
Europea ya era en 1960 la primera potencia comercial del mundo y desde entonces no ha dejado de
serlo”; MANGAS MARTIN, A., «Integración, soberanía y globalización: reflexiones»; Anuario
Argentino de Derecho Internacional, Nº XIII, 2004, Córdoba-Argentina; p. 145.
43
tras el manto retórico de la soberanía y la no injerencia, ya tiene un reconocimiento
jurídico”34.
Entonces, se podría decir que la globalización35, en general, surge como un
proceso dinámico de progresivo aumento de la libertad e integración mundial del
comercio, de mercados de trabajo, bienes, servicios, capitales y tecnología, y es,
precisamente, las nuevas tecnologías, el transporte y las telecomunicaciones, los
elementos que, en gran medida, lo determinan36. Ha tenido efectos en todos los
aspectos, con un alcance multidimensional, es decir, se habla de globalización
económica, política, ecológica, jurídica o del derecho, etc.
Como muestra de la globalización del derecho, se puede nombrar el diálogo
de tribunales, a nivel horizontal, entre tribunales internacionales, o, vertical, entre
tribunal internacional y nacional; por ejemplo, el caso del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos (TEDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte
IDH), o viceversa.
34
Así, “Hay un patrimonio universal en materia de valores éticos y se arraiga con fuerza la
idea de una justicia universal. Los tiranos no pueden encontrar impunidad tras el anticuado principio
de la soberanía nacional”; MANGAS MARTIN, A., «Integración, soberanía y globalización…», loc.
cit., pp. 146-147.
35
Que, “de alguna forma, vendría a ser la última fase de la mundialización, por otro, abriría
una nueva etapa en la historia de la humanidad, dando lugar a la progresiva conformación de una
nueva sociedad mundial”; DEL ARENAL, C., «La nueva sociedad mundial…», loc. cit., p. 35.
36
El Prof. Celestino Del Arenal, señala: “La globalización, en cuanto fenómeno y proceso
multidimensional, se expresa, por lo tanto, a través de la intensificación, inmediatez e
interdependencia de las interacciones políticas, económicas, científico-técnicas, sociales y culturales
transfronterizas, entre los distintos actores, estatales y transnacionales, afectando de forma desigual a
los diferentes subsistemas internacionales, regiones y actores, provocando interdependencias y
dependencias crecientes de todo tipo y conformando una sociedad mundial nueva”; DEL ARENAL,
C., «La nueva sociedad mundial…», loc. cit., p. 36.
44
1.2. El Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos
37
Su primera Asamblea General (AG) se celebró el 10 de enero de 1946 (en Central Hall
Westminter, Londres). Su sede actual es la ciudad de Nueva York.
Fuente: ONU; en: http://www.un.org/es/sections/about-un/overview/index.html
38
Fuente: ONU; en: http://www.un.org/es/documents/udhr/history.shtml
45
libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo,
idioma o religión” 39.
En ese sentido, y a fin de asegurar la eficacia de la proclamación, y la
realización de los propósitos, se toman dos acciones decisivas: primera, excluir de la
reserva en favor de la competencia doméstica de los Estados, las acciones que
entrañan vulneraciones graves de estos derechos humanos y libertades fundamentales
(Art. 2.7)40. Esto supone admitir el interés general; y, segunda, la acción a favor del
reconocimiento y protección, que implica la adopción de declaraciones o convenios
internacionales.
El Sistema Universal de Derechos Humanos (SUDH), nos proporciona como
máximo instrumento de protección internacional, la Declaración Universal de los
Derechos Humanos (DUDH), que ha sido reconocido y aceptado como catálogo
universal y consensuado de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
Sin embargo, la DUDH resultó insuficiente para desarrollar todos los
derechos fundamentales y fue necesario reforzarlo. En ese sentido, la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU (desde 2006, sustituida por el Consejo de Derechos
Humanos), se propuso redactar un tratado internacional, que reafirmase, de forma
jurídicamente obligatoria y a través de medios de control (procesales e
institucionales), los derechos humanos.
Sin embargo, las diferencias ideológicas de los países socialistas y los
occidentales, hizo que no se llegue a un consenso, y a fin de dar solución al mismo,
en lugar de un tratado internacional, se redactaron dos: el Pacto Internacional de
39
Así, María Emilia CASAS, dice que es “el propio precepto de su tratado constitutivo
impone a la Organización y a sus miembros conjunta o separadamente, en cooperación con la
Organización, la obligación de promover “niveles de vida más elevados, trabajo permanente para
todos y condiciones de progreso y desarrollo económico y social” [arts. 55 a) y 56]; funciones de
promoción atribuidas en el seno de la Organización “a la Asamblea General y, bajo su autoridad, al
Consejo Económico y Social (arts. 7 y 60), que podrá hacer recomendaciones con el objeto de
promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, y la efectividad
de tales derechos y libertades” (art. 62.2), y “establecerá comisiones de orden económico y social y
para la promoción de los derechos humanos, así como las demás comisiones necesarias para el
desempeño de sus funciones” (art. 68)”; CASAS BAAMONDE, M. E., «La Protección de los
Derechos en el Sistema Universal de Derechos Humanos (protección internacional de derechos e
intereses fundamentales de la comunidad internacional y soberana de los Estados)», en J. L.
MONEDERO PÉREZ (Director), El Sistema Universal de los Derechos Humanos, Editorial Comares
S.L., Granada, 2014, p. 989.
40
Art. 2.7): “Ninguna disposición de esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a
intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, ni obligará;
a los Miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la presente Carta;
pero este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo
VII”.
46
Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), y el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).
De acuerdo a las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos
Humanos, conjuntamente con el PIDCP y sus dos Protocolos Facultativos, además
del PIDESC, conforman la denominada “Carta Internacional de Derechos Humanos”.
Así, en los tiempos actuales, más aún hoy en día, dice María Emilia Casas, es
necesario defender la universalidad, no sólo en el sentido del liberalismo individual-
igualitarista, sino más bien, en el “de su aplicación transversal en los distintos
ordenamientos jurídicos y realidades geográficas y culturales, tan variadas y
heterogéneas -, indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos y de su
protección efectiva y eficaz”41.
Naturaleza jurídica:
La Carta deriva, sobre todo, de ser un tratado de carácter general, tanto por la
composición universal de la conferencia que la elaboró, como por los fines de la
organización que creaba42.
41
Así, el acento debe ponerse sobre la necesidad de extensión verdaderamente universal de
los derechos humanos, de su cumplimiento y protección, en una comunidad internacional heterogénea,
fragmentada y compleja, y, dentro de ellos, de los derechos humanos sociales, ante la mundialización
de la economía, la globalización del mercado y el neoliberalismo, refiriendo la necesidad de esa
protección de manera señalada a la eficacia real de los mecanismos o procedimientos internacionales
de protección y garantía de derechos, sobre la que se han expresado siempre dudas generalizadas mad
que razonables y especialmente vertidas, desde una concepción liberal clásica de los derechos
humanos, sobre los derechos “sociales”, o “económicos, sociales y culturales”; CASAS
BAAMONDE, M. E., «La Protección de los Derechos…», loc. cit., p. 985.
42
La Carta, sufrió una serie de modificaciones. El 17 de diciembre de 1963, la AG aprobó
enmiendas a los Arts. 23, 27 y 61 de la Carta, las que entraron en vigor, el 31 de agosto de 1965. El 20
47
Firmantes:
de diciembre de 1971, la AG aprobó otra enmienda al Art. 61, la que entró en vigor, el 24 de
septiembre de 1973. Una enmienda al Art. 109, aprobada por la AG el 20 de diciembre de 1965, entró
en vigor el 12 de junio de 1968.
Texto completo de la Carta de las NNUU, disponible en la ONU:
http://www.un.org/es/documents/charter/index.shtml
43
Art. 3: “Son Miembros originarios de las Naciones Unidas los Estados que habiendo
participado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional celebrada
en San Francisco, o que habiendo firmado previamente la Declaración de las Naciones Unidas de 1
de enero de 1942, suscriban esta Carta y la ratifiquen de conformidad con el Artículo 110”.
Art. 110.4: “Los Estados signatarios de esta Carta que la ratifiquen después que haya
entrado en vigor adquirirán la calidad de miembros originarios de las Naciones Unidas en la fecha
del depósito de sus respectivas ratificaciones”.
44
Fuente: ONU, en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=I-
1&chapter=1&lang=en
45
La República de Montenegro, fue el último en incorporarse, en virtud de la resolución
A/RES/60/264 de la AG, de 28 de junio de 2006.
46
Fuente: ONU, en: http://www.un.org/es/members/
47
Mediante la Resolución (A/RES/67/19), de 29 de noviembre de 2012, la AG decide
conceder al Estado de Palestina, la condición de Estado observador no Miembro en las NNUU.
48
Disponible en: http://www.holyseemission.org/
48
Descripción y elementos esenciales:
49
El Capítulo I aborda los propósitos y principios; el Capítulo II. Los Miembros
de la ONU; Capítulo III. Órganos; Capítulo IV. La Asamblea General; Capítulo V.
El Consejo de Seguridad; Capítulo VI. Arreglo pacífico de controversias; Capítulo
VII. Acción en caso de amenazas a la Paz, quebrantamiento de la paz o actos de
agresión; Capítulo VIII. Acuerdos regionales; Capítulo IX. Cooperación
internacional económica y social; Capítulo X. El Consejo Económico y social;
Capítulo XI. Declaración relativa a territorios no autónomos; Capítulo XII. Régimen
internacional de administración fiduciaria; Capítulo XIII. El Consejo de
Administración Fiduciaria; Capítulo XIV. La Corte Internacional de Justicia;
Capítulo XV. La Secretaría; Capítulo XVI. Disposiciones varias; Capítulo XVII.
Acuerdos transitorios sobre seguridad; Capítulo XVIII. Reformas y Capítulo XIX.
Ratificación y firma.
50
GÓMEZ-GALÁN, M.; PAVÓN PISCITELLO, D.; SAINZ OLLERO, H., El enfoque
basado en derechos humanos en los programas y proyectos de desarrollo, Cideal, Madrid, 2013, pp.
46-47.
50
B) La Declaración Universal de Derechos Humanos
Naturaleza jurídica:
51
Texto completo de la Declaración, en: http://www.un.org/es/documents/udhr/
Cfr. CASAS BAAMONDE, M. E., «La Protección de los Derechos en el Sistema Universal
de Derechos Humanos…», loc. cit., pp. 990-993; Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo
Multilevel…, op. cit., p. 135; BREGAGLIO LAZARTE, R., «Sistema Universal de Protección de
Derechos Humanos», en: G. BANDEIRA, R. URUEÑA y A. TORRES (coordinadores), Protección
Multinivel de Derechos Humanos, Red Derechos Humanos y Educación Superior (dhes), Universitat
Pompeu Fabra, Barcelona, 2013, pp. 91-93; Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L., «El Sistema
Interamericano Protección de los Derechos Humanos: entre clasicismo y creatividad», en A. VON
BOGDANDY, C. LANDA ARROYO y M. MORALES ANTONIAZZI (eds.), ¿Integración
suramericana a través del Derecho? Un análisis interdisciplinario y multifocal (coed. Max-Planck-
Institut, Für Ausländisches Öffentliches Recht Und Völkerrecht), Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, Madrid, 2009, pp. 288-289; Cfr. CASSESE, A., I Diritti Umani Oggi, Editorial GLF
Laterza, Terzaristampa, Roma-Bari, 2007, pp. 32-41; Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., Soberanía
de los Estados y Derechos Humanos en Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, 2da. edición,
Madrid, 2001, pp. 49-57; Cfr. FERRERO COSTA, R., Los Derechos Humanos. Mecanismos
Internacionales de Protección, Lima, Perú, 1980, p. 1.
52
Adoptado, tras un largo debate, sin votos negativos pero con 8 abstenciones (seis de países
de la Europa Socialista – URSS, Bielorrusia, Ucrania, Checoslovaquia, Polonia y Yugoslavia –, más
Arabia Saudí y África del Sur).
51
Firmantes:
53
Los 48 votos a favor, tenemos a: Afganistán, Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil,
Burma, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, República Dominicana,
Ecuador, Egipto, El Salvador, Etiopía, Francia, Grecia, Guatemala, Haití, Islandia, India, Irán, Irak,
Líbano, Liberia, Luxemburgo, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Pakistán,
Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Tailandia (entonces Siam), Suecia, Siria, Turquía, Reino Unido,
Estados Unidos, Uruguay, Venezuela.
Las abstenciones de: Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Arabia Saudita, Ucrania, Unión
Sudafricana, la URSS, y Yugoslavia.
Y, las dos ausencias de: Honduras y Yemen.
54
Fuente: ONU, en: http://www.un.org/es/documents/udhr/history.shtml
52
- Artículos 21, 23, 24, 25, 26 y 27, que establecen los derechos
económicos, sociales y culturales.
- El artículo 22 sirve para facilitar la aceptación de los derechos
económicos, sociales y culturales, ya que permite al Estado alegar
determinadas razones (falta de cooperación internacional, infraestructura,
o medios suficientes), para no cumplirlos.
- Los artículos 28 y 30 subrayan la necesidad de orden en la Sociedad
Internacional para la plena efectividad de los derechos humanos.
55
Cfr. REMIRO BROTÓNS, A., La Acción Exterior del Estado, Madrid, 1984.
53
- Las enfáticas referencias del Preámbulo que, en torno a la obligatoriedad
de la Declaración, hacen otras resoluciones de Naciones Unidas y gran
parte de los tratados sobre derechos humanos, tanto universales como
regionales.
- La invocación de sus disposiciones, en orden a legitimar la actuación
internacional, sin base convencional, que tiene lugar ante la violación
sistemática y flagrante de los derechos y libertades fundamentales.
- Su incuestionable incidencia sobre las Constituciones estatales. Por
ejemplo, el artículo 10.2 de la Constitución Española de 1978, que señala:
“Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades
que la Constitución reconoce, se interpretarán de conformidad con la
Declaración Universal... y los tratados y acuerdos internacionales
ratificados por España”; y el artículo 75 de la Constitución Argentina de
1993, que concede a la Declaración un papel excepcional, al prever que
“tienen jerarquía constitucional”.
56
Cfr. NIKKEN, P., La Protección Internacional de los Derechos Humanos: su desarrollo
progresivo, Civitas, Madrid, 1987.
54
En este marco, nos planteamos si la DUDH cumple algunas de estas
funciones. Para responder a esta cuestión, debemos recordar la sentencia del Asunto
sobre actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua (26/VI/1986), por
cuanto que el TIJ afirma que, una resolución de la Asamblea General, puede expresar
(por el resultado de la votación), la opinio iuris de la costumbre internacional.
Respecto a la práctica de los Estados, la frecuencia con la que se viola una
norma, no es un indicio de que dicha norma no exista. Todos los Estados pretenden
respetar la Declaración y el Art. 2.4 de la Carta de NNU, aunque luego se acojan a
excepciones para justificar su conducta.
Ahora bien, otra circunstancia que aboga por atribuirle valor consuetudinario
a la Declaración Universal, debe buscarse en la propia actuación de los Estados, en
lo relativo a cómo reaccionan ante violaciones de los derechos humanos, es decir, si
consideran a la Declaración como una norma jurídica y no un simple principio moral.
Por ello, el profesor, Juan Antonio Carrillo Salcedo57, aduce que el Derecho
Internacional contemporáneo ha sustituido la regla de no injerencia, por el “deber de
inmiscuirse” en los asuntos de otro Estado, cuando se trata de violaciones masivas y
sistemáticas de los derechos humanos.
Por último, señalar que la Declaración Universal no es un sistema de control,
ni es un mecanismo para que los particulares reclamen su cumplimiento, esto es, un
problema, a pesar del importante peso moral y político.
57
Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., Soberanía de los Estados y Derechos Humanos en
Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, 2da. edición, Madrid, 2001.
55
C) Los Pactos Internacionales
Firmantes:
Al adoptar el Pacto, firmaron 74 países. En 2015, 168 países forman parte del
61
Pacto .
58
Entró en vigor, el 23 de marzo de 1976, de conformidad con el Art. 49.
También, con fecha, 16 de diciembre de 1966, se adoptó, el Protocolo Facultativo del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
59
Entró en vigor, el 3 de enero de 1976.
60
Cfr. CASAS BAAMONDE, M. E., «La Protección de los Derechos…», loc. cit., pp. 993-
1000.
61
Fuente: ONU, disponible en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-4&chapter=4&lang=en
56
En consecuencia, hay una obligación de resultado, y cuenta con un sistema de
protección más completo y riguroso.
Respecto al mecanismo de garantía, el órgano convencional de control es
ejercido por el Comité de Derechos Humanos (Art. 28), que ha sido creado
expresamente para ello y no a través de la Comisión de Derechos Humanos.
El Comité de Derechos Humanos es el órgano de expertos independientes62,
en total, cuenta con 18 miembros, a título personal (no representantes de Estados, no
es intergubernamental como la Comisión de Derechos Humanos); sus competencias
son, por un lado, contenciosa, supervisa y aplica el PIDCP; y, por otro, consultiva,
interpreta el Pacto y comenta las disposiciones.
El procedimiento de control, se realiza de tres maneras:
57
El Comité tiene poderes limitados, lo único que puede hacer es transmitir tal
comunicación al Estado presuntamente infractor, el cual, en un plazo de seis meses,
deberá presentar explicaciones o declaraciones, por escrito, en las que se aclare el
asunto e indicar las medidas que, eventualmente, haya adoptado al respecto.
El Comité, tras tomar nota de estas explicaciones y de todas las informaciones
escritas del individuo, presentará sus observaciones a él y al Estado en cuestión.
Cuando encuentra responsable a un Estado, la sanción que se impone es la política y
la moral, pero no jurídica.
Además, es necesario que el Estado sea miembro del Protocolo Facultativo de
Derechos Civiles y Políticos de 1966, de regulación de las denuncias individuales.
La competencia no es automática. Es un segundo método facultativo.
Suspensión de obligaciones:
Una cláusula general del PIDCP permite a los Estados Partes suspender las
obligaciones contraídas en “situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida
de la nación”, siempre que tales medidas:
- No sean incompatibles con las demás obligaciones impuestas por el Derecho
Internacional;
- No entrañen discriminación alguna fundada en motivos de raza, sexo,
idioma, religión u origen social;
- Sean proclamadas oficialmente y comunicados sus motivos a los demás
Estados Partes (Art. 4.1).
Por ello, quedan, en todo caso, excluidos de suspensión (Art. 4.2), los
derechos definidos en los artículos 6 (a la vida); 7 (a no ser sometido a tortura); 8.1 y
8.2 (a no ser sometido a esclavitud ni servidumbre); 15 (a la no retroactividad de la
ley penal); 16 (al reconocimiento de su personalidad jurídica); y 18 (a la libertad de
pensamiento, conciencia y religión). Aunque no son mencionados, los derechos de
habeas corpus y a un juicio justo (Arts. 9.2 y 3 y 14), se consideran también
intocables, según la práctica de los Estados.
58
El PIDCP cuenta, además, con dos protocolos: por un lado, el Protocolo
Facultativo al PIDCP, firmado en New York, el 16 de diciembre de 196663, por 35
países, que entró en vigor, el 23 de marzo de 1976, y en la actualidad (2015), ha sido
ratificado por 115 países64.
El problema del Protocolo Facultativo radica en la falta de ratificaciones, ya
que 168 países han ratificado PIDCP, y 115, el Protocolo Facultativo al PIDCP.
Y, por otro lado, el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto (PF 2 –PIDCP),
relativo a la abolición de la pena de muerte, firmado en New York, el 15 de
diciembre de198965, por 37 países, el cual entró en vigor el 11 de julio de 1991. A
2015, cuenta con 81 países66.
Firmantes:
Originariamente, fue firmado por 71 países; en el año 2015, forman parte del
Pacto, en total, 164 países67.
63
Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su
resolución 2200 A (XXI), de 16 diciembre de 1966.
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/OPCCPR1.aspx
64
Fuente: ONU; en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-5&chapter=4&lang=en
65
Aprobado y proclamado por la AG en su resolución 44/128, de 15 de diciembre de 1989.
Fuente: Oficina del Alto Comisionado de NNUU; en:
http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/2ndOPCCPR.aspx
66
Fuente: ONU; en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-12&chapter=4&lang=en
67
Fuente: ONU; en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-3&chapter=4&lang=en
59
- Prestaciones positivas, obligación de adopción de medidas para disfrute.
- Factibilidad, condicionados por la posibilidad.
- Naturaleza programática, obligación de comportamiento, no de resultado,
siendo difícil controlar su cumplimiento. Estos son los principios rectores
de la vida económica y social.
68
Mediante el procedimiento (Res. 1985/17 del ECOSOC), los informes se presentan al
Comité de derechos sociales, económicos y culturales, que revisará los informes.
69
Fuente: ONU, en:
https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-3-
a&chapter=4&lang=en
60
Valoración del aporte del PIDCP y del PIDESC a la consolidación del
SUDH:
Por último, destacar que, además del PIDCP y el PIDESC y sus respectivos
protocolos, en el SUDH, existen otros instrumentos normativos de derechos
humanos71, entre los que destacamos:
- Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, de 9
de diciembre de 194872.
70
No obstante, si el PIDESC se compara con la Carta Social Europea del SEDH, “se puede
observar que el PIDESC, si bien cubre una amplia gama de derechos, adolece de tener una redacción
muy vaga y genérica. Así, por ejemplo, mientras la Carta Social Europea utiliza tres artículos para
referirse al derecho a la seguridad social, el PIDESC solo hace una breve enumeración de las
disposiciones relativas a este derecho…”, por el contrario si se compara el PIDESC con el Protocolo
de San Salvador del SIDH, el Protocolo “presenta una gama más amplia de derechos protegidos,
como son el derecho a la salud, al medio ambiente sano, y a la niñez”; BREGAGLIO LAZARTE, R.,
«Sistema Universal…», op. cit., pp. 106-107.
71
Asimismo, cabe destacar, que además de los estos instrumentos normativos señalados, por
su vinculación con los derechos humanos, también estas: La Declaración sobre el Progreso y el
Desarrollo Social (1969), la Declaración sobre el Desarrollo al Desarrollo (1986), y la Declaración
del Milenio (2000).
72
Fuente: ONU; en:
http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/about/preventgenocide.shtml
61
- Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, de 20 de diciembre
de 195273.
73
Fuente: ONU; en:
http://www.un.org/spanish/documents/instruments/docs_subj_sp.asp?subj=4
74
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CERD.aspx
75
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CEDAW.aspx
76
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CAT.aspx
77
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CRC.aspx
78
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CMW.aspx
79
Fuente: ONU; en:
http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/ConventionCED.aspx
80
Fuente: ONU; en:
http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/ConventionRightsPersonsWithDisabilities.aspx
Cfr. CASAS BAAMONDE, M. E.: «La Protección de los Derechos…», loc. cit., pp. 1000-
1007.
62
1.2.2. Niveles de garantía del SUDH
63
mundo frente a los ideales universales de la dignidad humana”84. Esta Oficina
depende directamente del Secretario General.
Y, en segundo lugar, se encuentran los órganos de promoción y tutela de
derechos y libertades, instituidos en virtud de los tratados de derechos humanos de la
ONU. La mayoría de estos órganos reciben la ayuda de la Secretaría de los Tratados
y del Consejo de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
Así, en 2015, se pueden citar los diferentes Comités, que están vinculados a
un tratado85:
84
Fuente: ONU-ACNUDH; en: http://www.ohchr.org/SP/AboutUs/Pages/WhoWeAre.aspx
85
Fuente: ONU; en: http://www.ohchr.org/SP/HRBodies/Pages/HumanRightsBodies.aspx
64
1.2.3. Tribunales Penales Internacionales
Algunos de los crímenes más atroces fueron cometidos durante los conflictos
que marcaron el siglo XX. Lamentablemente, muchas de estas violaciones del
derecho internacional han permanecido impunes.
Tras las dos guerras mundiales, la evolución del derecho internacional86, a la
luz de las graves violaciones a los derechos humanos realizadas en el siglo pasado,
propició la posibilidad de no sólo responsabilizar y sancionar a los Estados que
cometen crímenes internacionales (caracterizados porque ello afecta a la comunidad
internacional en su conjunto, y obligan a los Estados a prevenir y sancionar su
ocurrencia)87, sino también a intentar llevar ante los tribunales a los individuos
responsables de cometer dichos crímenes. En este contexto, un tribunal internacional
puede sancionar al individuo88.
En consecuencia, esta serie de acontecimientos cometidos por los nazis89 y
por los japoneses, dieron lugar a que los aliados crearan los Tribunales
Internacionales Militares de Núremberg90 y del Lejano Oriente “Tokio”91, para el
juzgamiento y sanción de una persona, respectivamente92.
86
Javier CHINCHÓN, señala que “El derecho internacional, como ordenamiento jurídico
que, en esencia, regula el comportamiento de los Estados, sujetos titulares de todos los derechos y
deberes internacionales, ha ido viviendo una transformación que, si bien con antecedentes más
remotos, encuentra su primer momento clave ya en el siglo XV y adquiere carta de naturaleza en los
procedimientos seguidos tras la Primera Guerra y, especialmente, al fin de la Segunda”; CHINCHÓN
ÁLVAREZ, J., «La responsabilidad internacional penal del individuo: un gigante con pies de barro»,
Revista de Ciencias Jurídicas, Nº 108 (11-32) setiembre-diciembre 2005, pp. 34, 35 y 36.
87
Hernán Salinas, indica “Al respecto, la práctica internacional y la doctrina coinciden
sustancialmente en reconocer la referida calidad a delitos tales como la piratería marítima, la
esclavitud, los crímenes de guerra, el genocidio, los crímenes contra la humanidad o de lesa
humanidad, el crimen de agresión, la tortura cometida por agentes del Estado y el terrorismo”;
SALINAS BURGOS, H., «El principio de jurisdicción internacional ¿Lex Lata o Lex Desiderata?»,
Revista Chilena de Derecho, Vol. 34 Nº 1, 2007, pp. 107 – 134.
88
Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 158-160.
89
El descubrimiento de los campos de concentración y las gruesas violaciones al derecho de
la guerra por parte de los alemanes fueron los factores movilizadores para la creación de un tribunal
internacional, que tuviera a su cargo el castigo de tales crímenes, a pesar de las discrepancias aliadas
para evitar la constitución del tribunal, que llegaron incluso a propiciar la ejecución sumaria de los
criminales nazis. Sobre las instancias previas a la conformación del Tribunal y su funcionamiento.
Cfr. TAYLOR, T., The Anatomy of the Nuremberg Trials - A Personal Memoir, Knopf,
Little, Brown & Co., Boston (USA), 1993.
90
Impulsado a iniciativa de las naciones aliadas, vencedoras al final de la 2GM, en los que se
determinó y sancionó a los responsables, funcionarios y colaboradores del régimen de Adolf Hitler,
por los diversos crímenes y abusos cometidos en nombre del III Reich alemán, desde 1939.
91
Creado por los aliados o vencedores, tras la derrota de Japón, se juzgó a los altos cargos del
gobierno japonés, por la comisión de crímenes de guerra, similares a los invocados en Núremberg.
Pero los jueces, tuvieron dificultades a la hora de condenarlos, ya sea por iniciar la guerra, o por
65
Los juicios celebrados en ambos tribunales abordaron los crímenes de guerra,
crímenes contra la paz y crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Guerra93.
“[…] that international law imposes duties and liabilities upon individuals as well
as upon states has long been recognized (...) individuals can be punished for
international law. Crime against international law are committed by men, not by
abstract entities, and only by punishing individuals who commit such crimes cans
the provisions of international law be enforced (…) The very essence of the Charter
is that individuals have international duties which transcend the national
obligations of obedience imposed by the individual state”95.
cometer crímenes que eran ajenos a su código de valores y además eran muy parecidos a los
cometidos por los vencedores.
92
El Acuerdo de Londres, señala en su Art 1, que son “encargados del juicio y castigo de
criminales de guerra por delitos carentes de una ubicación geográfica particular, independientemente
de que dichos individuos estén acusados de manera individual, en calidad de miembros de
organizaciones o grupos, o en ambas calidades”.
93
El Art. 6 del Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Núremberg estableció las bases
jurídicas para el enjuiciamiento de individuos acusados de los siguientes actos: delitos contra la paz,
delitos de guerra, y delitos contra la humanidad.
94
Sentencia, leída en contra de los 21 acusados, cuyas conclusiones fueron ratificadas en forma
unánime por la primera Asamblea General de las Naciones Unidas.
95
Traducción hecho por la autora “(…) Que el derecho internacional impone deberes y
responsabilidades a los individuos, así como a los Estados que la han reconocido (...) los individuos
pueden ser condenados por la ley internacional. El Delito contra el derecho internacional es cometido
por los hombres, y no por las entidades abstractas, y solo se condena a los individuos que cometen
tales crímenes de las disposiciones del derecho internacional que se hacen cumplir (…) La esencia
misma de la Carta es que los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las
obligaciones nacionales de obediencia impuesta por el estado individual”.
96
Sin perjuicio de las valiosas aportaciones de autores clásicos como Suarez, Vitoria, Grocio,
Pufendorf y Heffter, o a las más radicales, y cercanas en el tiempo, de autores como Duguit, Jesé,
Krabbe, Politis o Scelle en las que la persona, aún en perspectiva de derecho internacional, se sitúa
como el sujeto central de este ordenamiento.
97
El profesor Juan Antonio CARRILLO, señala: que “desde comienzos del siglo XIX con las
Comisiones Fluviales, y más tarde con las Uniones Administrativas, el Derecho internacional ha
venido experimentando un triple proceso de institucionalización, de socialización y de humanización
66
La humanización del derecho internacional nos ha llevado a no sólo admitir,
sino a exigir que las normas internacionales giren su vista hacia la persona, hacia el
ser humano, y en este viraje, dos piezas han sido claves: de un lado, el surgimiento
del derecho internacional de los derechos humanos (DIDH), como una rama del
derecho internacional, con unas características propias, especialmente significativas;
y, del otro, el reforzamiento del derecho internacional penal, en el que se
materializan una serie de especificidades, que suponen tanto su razón de ser como la
fuente98.
Desde los juicios de Núremberg y Tokio, se ha reconocido, en la esfera
internacional, que el individuo puede tener una subjetividad pasiva en el Derecho
Internacional, respecto de los delicta iuris gentium, delitos contra el Derecho de
Gentes. Estos actos generan responsabilidad penal para los individuos, sin perjuicio
de que el individuo puede también tener, hoy en día, una subjetividad activa, que
surge del reconocimiento de derechos humanos en tratados, y un consiguiente
derecho de legitimación activa internacional frente al Estado99.
Por lo tanto, lo esencial de los Estatutos de Núremberg y Tokio, y de los
principios que allí nacieron, consiste en que los individuos tienen deberes
internacionales, que trascienden las obligaciones de obediencia impuestas por cada
Estado. Sin embargo, aunque han significado un paso importante en la evolución del
derecho penal internacional, ambos casos han presentado graves deficiencias y,
asimismo, provocaron la violación a principios fundamentales del derecho.
En 1948, cuando se adoptó la Convención para la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio, la Asamblea General de la ONU reconoció la necesidad de un
tribunal internacional permanente para hacer frente a las atrocidades que se
perpetraron en la Guerra.
Posteriormente, esta idea de un sistema de justicia penal internacional,
resurgió con más fuerza, después del fin de la Guerra Fría. Lo paradójico es que,
mientras se negociaba en el ámbito de Naciones Unidas, el Estatuto de la Corte Penal
Internacional, se cometieron crímenes atroces en el territorio de la antigua
Yugoslavia y en Ruanda.
que ha corregido progresivamente los rasgos que habían caracterizado al Derecho internacional
tradicional”; CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p. 13.
98
CHINCHÓN ÁLVAREZ, J., loc. cit., pp. 36 – 37.
99
SALINAS BURGOS, H., loc. cit., pp. 107 – 134.
67
Tribunales ad hoc:
68
Ambos tribunales, al constituir una experiencia reciente, se instituyeron
evitando las carencias de los primeros en un marco jurídico más aceptable. Pero, aún
así, presentan muchas fallas, la más llamativa, tal vez sea, la que cuestiona su
imparcialidad.
Sin embargo, a pesar de las carencias, no cabe duda que la experiencia de los
tribunales ad hoc ha sido positiva y demuestra que si es posible aplicar el derecho
penal internacional, a través de una institución judicial internacional, que aplique la
justicia a escala internacional de un modo imparcial. Pero se debe evitar que el
Consejo de Seguridad y, especialmente, los cinco miembros permanentes, decidan
donde y cuando se debe hacer justicia, ya que, en otras regiones del mundo, se
cometen actos similares, sin que el Consejo decida crear el tribunal respectivo.
Por todo ello, estamos totalmente convencidos de que un Tribunal Penal
Internacional, de carácter permanente, es la instancia idónea para el tratamiento de
estos abominables casos, sin encontrarse bajo la tutela del Consejo de Seguridad, el
cual, como se ha visto, no necesariamente responde a los intereses de la comunidad
internacional.
69
de Roma, una Conferencia Diplomática de plenipotenciarios de las Naciones Unidas
sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional.
En su acta final, suscrita el 17 de julio de 1998, 120 Estados votaron por la
adopción del Estatuto de Roma y el establecimiento de la Corte Penal
Internacional103. El Estatuto entró en vigor en 2002, tras la ratificación de 60
Estados104.
La CPI, con carácter permanente e independiente, con personalidad jurídica
propia, creada en virtud de un tratado internacional, complementará las
jurisdicciones nacionales, que no puedan o no quieran hacer comparecer ante la
justicia a autores de los crímenes que persigue. Esta Corte supera ampliamente a los
intentos anteriores por crear un tribunal, que juzgue a los individuos responsables de
cometer los crímenes más graves.
Según los primeros artículos de su Estatuto, el Tribunal juzga los crímenes
más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto, porque
amenazan la paz, la seguridad y el bienestar de la humanidad. Estos crímenes no
prescriben, porque no deben quedar sin castigo, y son: Crimen de genocidio, crimen
de lesa humanidad, crimen de guerra y crimen de agresión. Estos crímenes, por su
importancia, serán estimados imprescriptibles, por el Art. 29 del Estatuto.
En este sentido, existe una responsabilidad penal individual de la persona.
Esto significa que quien realice, ordene, proponga o induzca o contribuya a cometer
un crimen de competencia de la Corte, será responsable individualmente y podrá ser
penado por ello.
Con respecto a la competencia temporal de la Corte, el Art. 11 del Estatuto,
en su primer inciso, reconoce que la Corte sólo conocerá de hechos cometidos,
después de la entrada en vigor del Estatuto. Si un Estado ratifica el Estatuto, luego de
haber entrado en vigor, la Corte conocerá de los hechos futuros, salvo que el Estado
involucrado haya hecho una aceptación expresa en contrario.
103
Web de la Corte Penal Internacional (TPI); en: http://www.icc-cpi.int/Pages/default.aspx.
Cfr. FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, P. A., «El derecho aplicable por la Corte Penal
Internacional», en J. A. CARRILLO SALCEDO (coord.), La criminalización de la barbarie: La
Corte Penal Internacional, Consejo General del Poder Judicial, 2000, pp. 245 – 266; Cfr. DI
REZENDE BERNARDES, M., «A importância para a humanidade do tribunal penal internacional»;
Revista Eletrônica do Ministério Público do Estado de Goiás, Nº 3, 2012; pp. 115-142; Cfr. RUIZ
COLOMÉ, M. A. y CUERDA RIEZU, A. R., «Observaciones sobre el Estatuto del Tribunal Penal
Internacional»; La Ley: Revista jurídica española de doctrina, jurisprudencia y bibliografía, Nº 1,
1999; pp. 1716-1722; Cfr. GARCÍA GARCÍA, M. A., «Luces y sombras del Tribunal Penal
Internacional»; Jueces para la democracia, Nº 44, 2002; pp. 33-36.
104
Hasta abril de 2015, suman un total de 123 países que han firmado el Estatuto de Roma.
70
Ahora bien, el principal argumento norteamericano para oponerse al
funcionamiento del Tribunal aparece en la previsión del Art.12, al presumir que este
artículo da poder a la Corte para ejercer jurisdicción sobre los nacionales de Estados
no Parte. Este hecho podría significar colocar a sus tropas en condición de ser
juzgadas por sus actividades. Esto es un probado error de concepto, ya que la
jurisdicción de la Corte debe ponerse en marcha por alguno de los mecanismos
previstos y no automáticamente.
En cuanto a la aplicación y los principios aplicables, el Art. 21 establece en
una forma semejante a la prevista por el Art. 38 del Estatuto de la Corte Internacional
de Justicia, el orden de aplicación del derecho por parte de la Corte, lo que constituye
su pirámide jurídica:
a) en primer lugar, deberá aplicar el Estatuto, los elementos del crimen y las
Reglas de Procedimiento y Prueba, que serán elaboradas, con posterioridad al
Estatuto, por la Comisión Preparatoria;
71
eran menores de 18 años en el momento de comisión del presunto crimen,
improcedencia de cargo oficial, responsabilidad por el cargo, imprescriptibilidad y
responsabilidad por cumplimiento de cargo.
105
El mandato de creación de las Cámaras Especiales, inició el 6 de junio de 2000 y concluyó
oficialmente el 20 de mayo de 2005. La particularidad de estas Cámaras es que fueron creadas por una
misión de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas encargada de administrar Timor Oriental
72
- El Tribunal Especial para Sierra Leona (2002)106.
- El Tribunal Penal para Camboya (2004)107.
- La Cámara para Crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina (2005)108.
- El Tribunal Especial Internacional para el Líbano (2007)109.
Valoración:
durante su transición a un Estado independiente. El fin fue juzgar los crímenes cometidos durante el
conflicto de 1999.
106
La creación del Tribunal de Sierra Leona, fue dispuesto por el gobierno de Sierra Leona, y
las Naciones Unidas, a fin de juzgar a los máximos responsables de las graves violaciones del derecho
internacional humanitario cometidos durante la Guerra Civil en Sierra Leona, desde 1991 a 2002.
107
El Tribunal Mixto, pretenden juzgar a los líderes sobrevivientes del régimen de los
Jemeres Rojos que gobernó entre 1975 y 1979 (Kampuchea Democrática), al cual se le atribuye la
desaparición de al menos un millón y medio de personas.
108
La Cámara para Crímenes de Guerra empezó a funcionar en marzo de 2005. El propósito
de la creación de esta Cámara, fueron: 1) descongestionar el trabajo del Tribunal Penal Internacional
para la Ex - Yugoslavia, y así, permitir el Tribunal se centrara en los casos de criminales más
trascendentales, hasta el 2010; 2) participar en la reconstrucción del sistema judicial en Bosnia; y, 3)
promover el proceso de reconciliación en Bosnia llevando a los criminales de guerra ante la Ley.
Esta Cámara integrada dentro del sistema jurídico de Bosnia, a diferencia de los Tribunales
de Sierra Leona o los de Camboya, no opera bajo el mando de la ONU.
109
Creado el 30 de mayo de 2007, mediante la Resolución Nº 1757 del Consejo de Seguridad
de la ONU. Las Naciones Unidas y Líbano, firmaron en 2006, una convención para la creación de un
tribunal especial. La Resolución Nº 1757, vinculante preveía la entrada automática de la Convención.
Así, a pesar de la falta de ratificación del Parlamento Libanés, se creó el Tribunal.
110
Dicho de otro modo, el derecho internacional penal formulará, sin excepción aparente, que
aquel particular que cometa, por ejemplo, un acto de genocidio o un crimen contra la humanidad
(violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos cualificadas), en definitiva, será
personalmente responsable por ello sin límite alguno de tiempo, con independencia de que ese
73
naturales, sin perjuicio de la eventual responsabilidad del Estado, de carácter
reparatoria o internacional “estrictu sensu”.
Según este principio, la responsabilidad penal de carácter internacional abarca
a todas las personas de la jerarquía, que han tenido algún grado de participación, y
por hechos consumados, intentados o planificados, según el sistema del Derecho
Penal clásico111.
particular sea o no sujeto órgano de un Estado, goce o no de inmunidad de jurisdicción penal, cumpla
o no ordenes de sus superiores; CHINCHÓN ÁLVAREZ, J., loc. cit., p. 40.
111
SALINAS BURGOS, H., loc. cit., pp. 107 – 134.
74
1.2.4. Los Sistemas Regionales de Protección de Derechos Humanos
en el marco de la ONU
75
este sector del ordenamiento internacional son las concepciones diversas acerca de
los derechos humanos en el mundo (el problema del relativismo), lo cual complica la
existencia de un consenso.
En ese sentido, ciertos países asiáticos alegaron que, en el fondo, los
Derechos Humanos eran una invención occidental, que poco tienen que ver con las
concepciones de vida del extremo oriente.
Así, en la Declaración Final de la Conferencia Mundial, se estableció que los
Derechos humanos eran universales, pero respetando las particularidades de los
países asiáticos. Los temas se focalizaron en tres puntos: el debate etnocentrismo-
relativismo cultural; la compatibilidad con el Islam y los “valores asiáticos”; y el
derecho a vida en la Unión Europea (UE) y EEUU, en relación con la pena de
muerte.
Segundo. La carencia de confianza internacional. El hecho de permitir el
control supranacional de los Derechos humanos implica una cesión de soberanía,
que requiere una confianza mutua, que no existe en el sistema universal de derechos
humanos.
Y, es, precisamente, el reflejo de esa falta de consenso, la existencia de
diferentes sistemas regionales, en Europa, América y África112, que regulan la
cuestión de los Derechos Humanos, cada uno con un régimen diferente113. Aunque se
deben considerar complementarias, y no contradictorias, con un régimen universal, sí
que ilustran las dificultades que existen.
El aporte del SUDH, a los sistemas regionales de de derechos humanos, son
principalmente, la Declaración Universal, los Pactos internacionales y los Informes
de los Comités que velan por los mismos.
112
Asimismo, existe fuera de estos tres sistemas regionales, está el Sistema Regional Árabe,
que cuenta con la Declaración Universal Islámica de Derechos Humanos (1981), la Declaración de
los Derechos Humanos en el Islam (1990) y la Carta Árabe sobre Derechos del Hombre (1994),
documentos que se dictan en el ámbito de la Liga de Estados Árabes; GÓMEZ-GALÁN, M.; PAVÓN
PISCITELLO, D.; SAINZ OLLERO, H., op. cit., pp. 52-53.
113
Cfr. GARCÍA BAUER, C., «La proyectada Convención Interamericana de Derechos
Humanos», México, enero de 1969, pp. 425-427.
76
1.2.5. Los Informes de los Comités de la ONU sobre la situación de
los derechos humanos en Latinoamérica
114
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) -
oficina regional para América del Sur, ha tenido la iniciativa de crear el “Proyecto EPU 2014”, para el
seguimiento y asesoramiento en la implementación, tras el EPU, en 7 países: Argentina, Brasil, Chile,
Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela.
Cfr. ACNUDH, Boletín Proyecto EPU, Actividades sobre el Examen Periódico Universal en
América del Sur, 2014. Fuente: http://acnudh.org/
115
Art. 40 del PIDCP: “1. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a
presentar informes sobre las disposiciones que hayan adoptado y que den efecto a los derechos
reconocidos en el Pacto y sobre el progreso que hayan realizado en cuanto al goce de esos derechos:
a) En el plazo de un año a contar de la fecha de entrada en vigor del presente Pacto con
respecto a los Estados Partes interesados; b) En lo sucesivo,cada vez que el Comité lo pida.
2. Todos los informes se presentarán al Secretario General de las Naciones Unidas, quien
los transmitirá al Comité para examen. Los informes señalarán los factores y las dificultades, si los
hubiere, que afecten a la aplicación del presente Pacto.
3. El Secretario General de las Naciones Unidas, después de celebrar consultas con el
Comité, podrá transmitir a los organismos especializados interesados copias de las partes de los
informes que caigan dentro de sus esferas de competencia.
4. El Comité estudiará los informes presentados por los Estados Partes en el presente Pacto.
Transmitirá sus informes, y los comentarios generales que estime oportunos, a los Estados Partes. El
Comité también podrá transmitir al Consejo Económico y Social esos comentarios, junto con copia de
los informes que haya recibido de los Estados Partes en el Pacto.
5. Los Estados Partes podrán presentar al Comité observaciones sobre cualquier comentario
que se haga con arreglo al párrafo 4 del presente artículo”.
116
Así, “estas observaciones finales contienen la evaluación general que el Comité hace del
informe del Estado Parte y del diálogo mantenido con la delegación. En ellas se destacan los
77
Comité publica la interpretación del contenido de las disposiciones de derechos
humanos, en su denominado “observaciones generales”, sobre cuestiones temáticas o
sus métodos de trabajo.
En el presente apartado, nos vamos a centrar en las observaciones finales, que
emite el Comité de Derechos Humanos sobre el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCP), que nos van ayudar a identificar los derechos más
vulnerados en Latinoamérica.
Como premisa, cabe señalar que la situación de los derechos humanos en
Latinoamérica, varía mucho de un país a otro, pero existen una serie de derechos que
son, frecuentemente, más vulnerados en todo el continente.
Según los últimos informes el Comité de Derechos Humanos,
específicamente, en las diferentes observaciones finales de los países
Latinoamericanos117, los derechos más vulnerados, principalmente, son:
Primero, el derecho de las mujeres, en general. Este derecho se vulnera en sus
múltiples modalidades, dependiendo si se trata de países del sur (Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, y Venezuela); centro
(Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y Panamá); o
norte (México).
Por ejemplo, en los países del sur, la falta de igualdad en el acceso a cargos
públicos, el bajo nivel de representación en los puestos de adopción del sector
público y privado, y la persistencia de estereotipos, sobre el papel de la mujer en la
familia y la sociedad.
En el centro y norte, en especial, la violencia intrafamiliar, el elevado
porcentaje de mortalidad materna relacionada con la criminalización del aborto en
todas sus formas, el feminicidio, la trata de mujeres y la precaria situación laboral en
el trabajo doméstico.
progresos observados durante el período que se examina; los factores y dificultades que afectan a la
aplicación del Pacto, y los motivos de preocupación relacionados con su aplicación. Incluyen
asimismo sugerencias y recomendaciones al Estado Parte interesado para mejorar la aplicación del
Pacto”; COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS – ONU, Compilación de observaciones finales del
Comité de Derechos Humanos sobre países de América Latina y el Caribe (1977-2004);
Cfr. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Representación
Regional para América Latina y el Caribe c/o Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL) y el Centro de Derechos Humanos, Universidad de Chile, Santiago de Chile, p. 10.
117
Fuente: ACNUDH; en: http://www2.ohchr.org/spanish/bodies/hrc/
Cfr. HUMAN RIGHTS Y EL EQUIPO NIZKOR, Derechos Humanos en Latinoamérica; en:
http://www.derechos.org/nizkor/la/#rep
78
Segundo. Entre los derechos más vulnerados, se encuentran también la
situación penitenciaria de los presos en las cárceles latinoamericanas. Los principales
problemas se deben al hacinamiento de presos, las condiciones inhumanas e
insalubres, dentro de la cárcel, la falta de juicios y las condenas a los presos.
Tercero. La violación de derechos de grupos frágiles, en general. Por un lado,
la discriminación y actos de violencia contra las lesbianas, los gais, los bisexuales y
los transexuales (LGBT), por su orientación sexual e identidad de género; por otro, la
discriminación racial y marginación contra los indígenas y afrodescendientes; y,
finalmente, la vulneración de los derechos de las personas con disfunción funcional.
Y, cuarto, la impunidad, en general, la falta de castigo e, incluso, la
investigación de los responsables por la violación de los derechos humanos.
79
difamación119, junto con la persistencia de un elevado índice de niños y niñas no
registrados, especialmente en zonas rurales y en comunidades indígenas.
- Guatemala120, los altos niveles de discriminación racial, social y de género,
contra mujeres indígenas y afrodescendientes, a pesar del reconocimiento formal de
sus derechos y de la multiplicidad de instituciones y programas orientados a la
promoción de los mismos.
En esta línea, el incremento de los niveles de violencia en el Estado, se debe,
principalmente, a causa del tráfico de drogas, de la proliferación de armas de fuego y
la creciente desigualdad social121. Asimismo, hay un incremento de los
linchamientos, tanto en las zonas rurales como urbanas, con una falta de resultados
de las iniciativas del Estado parte para la prevención de estos hechos. Finalmente, es
muy elevado el índice de violencia y agresiones, en contra de los defensores de
derechos humanos.
- República Dominicana122, la situación de extrema vulnerabilidad, en
la cual se encuentran los migrantes haitianos y sus descendientes, así como por el
trato discriminatorio, la violencia y las agresiones de las cuales son víctimas.
La brutalidad policial y el uso excesivo de la fuerza, por parte de los agentes
del orden, y por las altas cifras de ejecuciones extrajudiciales.
119
COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS, Observación Final: 25. “El Comité está
preocupado por la criminalización de la difamación, cuya aplicación desalienta a los medios de
publicar información crítica sobre asuntos de interés público, y representa una amenaza para la
vigencia de la libertad de expresión y el acceso a información plural (art. 19)”.
120
Disponible en:
http://tbinternet.ohchr.org/_layouts/treatybodyexternal/Download.aspx?symbolno=CCPR%2fC%2fG
TM%2fCO%2f3&Lang=en
121
COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS, Guatemala, Observaciones
Finales:
“12. El Comité lamenta la multiplicación de medidas represivas, que conllevan a un
incremento de la estigmatización, y a la limitación del ejercicio de los derechos civiles. En este
sentido, el Comité está preocupado por la frecuencia con la cual el Estado parte ha declarado
estados de emergencia en aplicación de la Ley de Orden Público, mientras que estos deben ser
concebidos como una medida excepcional (arts. 4 y 6)”.
“14. El Comité está preocupado por la proliferación de armas y lamenta el actual marco
legal sobre armas y municiones y su interpretación por la Corte de Constitucionalidad, cuya
aplicación ha permitido el aumento de armas por persona, y dificultado el debido control de
portación de armas y municiones. Un altísimo porcentaje de los homicidios que se cometen en el país
tienen como causa el uso de armas de fuego (art. 6)”.
“15. El Comité está preocupado por las limitaciones de la Policía Nacional Civil (PNC)
para cumplir con sus funciones, tanto en términos de recursos humanos como materiales”.
122
Fuente: ONU; en:
http://tbinternet.ohchr.org/_layouts/treatybodyexternal/Download.aspx?symbolno=CCPR%2fC%2fD
OM%2fCO%2f5&Lang=en
80
- El Salvador123, la impunidad de violaciones de derechos humanos
(amnistía), de altos cargos y miembros de la policía, la situación de los extranjeros,
que enfrentan procesos de deportación y expulsión, en el Estado parte.
Finalmente, señalar que, en 2015, la ONU ha denunciado a una treintena de
países, donde se cometen las más graves violaciones de los derechos humanos del
mundo. En el informe anual del Comisionado del Consejo de Derechos Humanos124,
Zeid Ra'ad Al Hussein, señaló que, en este grupo, se encuentran dos países
latinoamericanos, Venezuela y México.
En ese sentido, el Comisionado afirmó que, en Venezuela, es muy grave el
deterioro de la situación de los derechos humanos, por las duras respuestas del
Gobierno a las críticas y expresiones pacíficas de discrepancia, así como el uso
fuerza letal contra los manifestantes. Asimismo, expresó su preocupación, por “la
intimidación y campañas públicas, incluidas por altos funcionarios del Gobierno, en
contra de los defensores de los derechos humanos”, además de “la continua
detención de líderes de la oposición y de manifestantes, a menudo por largos
periodos”125.
Y, en cuanto a México, ha indicado que es “un cruel ejemplo de cómo la
violencia criminal puede amenazar ganancias democráticas logradas con esfuerzo”,
como fue el caso de la desaparición de 43 estudiantes en Iguala126.
123
Fuente: ONU; en:
http://tbinternet.ohchr.org/_layouts/treatybodyexternal/Download.aspx?symbolno=CCPR%2fC%2fSL
V%2fCO%2f6&Lang=en
124
Fuente: ONU, Asamblea General, Anual Reports, de 19 de diciembre de 2014
(A/HRC/28/3); en:
http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=15651&LangID=E
125
Información disponible en versión original en:
http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=15642&LangID=E
El Gobierno del presidente Nicolás Maduro, ha autorizado a la Fuerza Armada el uso de la
fuerza "potencialmente mortal" en la represión de manifestaciones, una decisión que causó el pasado
24 de febrero la muerte de un adolescente de 14 años.
Fuente: Periódico “El Mundo”, EFE, Ginebra, del 05 de marzo de 2015; en:
http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/05/54f882c7e2704ecc208b4573.html (consultado, en
junio de 2015).
126
Información disponible en versión original; en:
http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=15642&LangID=E
Asimismo, señaló el Comisionado, que "He expresado en repetidas ocasiones mi
preocupación respecto a la violencia generalizada en partes de América Central y en México, y los
vínculos con el crimen organizado, las fuerzas de seguridad y las autoridades locales y centrales";
Fuente: Periódico “El Mundo”,…, cit.
81
1.3. El Sistema Europeo de Protección de Derechos Humanos
127
Ideal, tan antiguo como Europa, cuyo proceso, no ha estado libre de dificultades, para su
realización.
128
Este desarrollo histórico, del ideal Europa “unida en la diversidad”, no ha sido una labor
fácil; así como tampoco lo es la delimitación de sus perímetros geográficos de manera exacta, aquí
surge la cuestión de saber hasta dónde abarca Europa; MARTÍN Y PÉREZ DE NANCLARES, J. &
URREA CORRES, M., El Tratado de Lisboa, Real Instituto Elcano, Marcial Pons, Madrid, 2008. p.
17; Cfr. CASSESE, A., I Diritti Umani Oggi, Editorial GLF Laterza, Terzaristampa, Roma-Bari,
2007, pp. 24-27.
129
JIMENA QUESADA, L., «El sistema europeo de derechos humanos y sus retos actuales»,
p. 43, material entregado, en la sesión: Sistema Europeo de Protección de Derechos Humanos, en el
marco del 43éme Session annuelle d’ Enseignement, “Droit International Des Droits de L’ Homme et
Protection Des Données Personnelles”, Institut International des Droits de l’Homme (IIDH),
Strasbourg, 9-27 juillet 2012.
82
En concreto, esto implica: primero, tomar en cuenta las normas europeas
obligatorias y las no vinculantes, más relevantes en materia de derechos humanos;
segundo, tratar todas las categorías de derechos humanos y las diferentes vertientes
democráticas, conforme al principio de indivisibilidad; tercero, analizar los
mecanismos de tutela judiciales y extrajudiciales130; y cuarto, no asociar a pesar de
su carácter simbólico, únicamente el SEDH al Convenio Europeo de Derechos y
Libertades Fundamentales131.
Así, el SEDH comprende, principalmente, dos ámbitos de protección132: el
Consejo de Europa (CdE)133; y la Unión Europea (UE)134.
Estas organizaciones funcionan alentadas por la misma ideología de respeto a
los derechos humanos y a la democracia, a fin de conseguir una paz duradera.
130
La garantía de tutela judicial, es netamente reparadora; y la garantía extrajudicial
preventiva, es la educación en derechos humanos, y en democracia; JIMENA QUESADA, L., loc. cit.,
p. 43.
131
JIMENA QUESADA, L., loc. cit., p. 43.
132
El Prof. Luís JIMENA, además, del CdE y la UE, añade, un tercer ámbito de protección, a
través, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Antiguamente,
denominado, Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE), actualmente,
cuenta con 57 Estados participantes.
La OSCE, se crea en los años sesenta, en un momento de quiebra de la diplomacia soviética,
cuya oferta consistía en respetar el estado post-bélico de las fronteras, y que tuvo como contrapeso la
exigencia de occidente del respeto a los derechos y libertades. En ese sentido, la dimensión humana de
la OSCE, se refleja en el Acta Final de Helsinki de 1975, en concreto en su apartado VII): Respeto de
los derechos humanos y de las libertades fundamentales, incluida la libertad de pensamiento,
conciencia, religión o creencia. Así, en: “el campo de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales, los Estados participantes actuarán de conformidad con los propósitos y principios de
la Carta de las Naciones Unidas y con la Declaración Universal de Derechos Humanos. Cumplirán
también sus obligaciones tal como han sido definidas en los pertinentes acuerdos y declaraciones
internacionales en este terreno, incluyendo entre otros los Pactos Internacionales de Derechos
Humanos, por los que puedan ser obligados”.
Para mayor información, ver: http://www.osce.org/
133
Lo conforman, todos los países del continente europeo, un total de 47 “Altas Partes
Contratantes”, el último en adherirse fue Montenegro el 06 de julio de 2006; quienes no forman parte
son: Bielorrusia, Kazajstán, porque no cumplen los requisitos democráticos exigidos para la
membrecía, además, de que ninguno de los Estados europeos, parcialmente, reconocidos (Kosovo, la
República Turca del Norte de Chipre, Osetia del Sur, Abjasia, Transnistria y Nagorno-Karabaj), es
miembro del Consejo de Europa; y, cuenta, con 6 Estados observadores, un europeo y 5 no europeos:
Canadá, La Santa Sede (Vaticano), Israel, Japón, México, y Estados Unidos.
Información completa y detallada en la página principal del Consejo de Europa, en:
www.coe.int/
134
A la fecha, la UE está formada por 28 Estados miembros, todos con democracias
consolidadas o en vías de consolidación. En 1951, fueron seis los Estados fundadores (Francia,
Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos); en 1973 ingresaron Reino Unido, Irlanda
y Dinamarca. En 1981, Grecia; y en 1986 ingresaron España y Portugal. En 1995, se sumaron Austria,
Finlandia y Suecia, llegando a un total de quince Estados miembros. En mayo de 2004, ingresaron,
diez Estados: Polonia, Hungría, República de Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia,
Lituania, Chipre y Malta. Las penúltimas incorporaciones, fueron Bulgaria y Rumania, en enero de
2007; y la última incorporación, fue de Croacia, 1 de julio de 2013; Cfr. Página web de la UE, en:
http://ec.europa.eu/enlargement/countries/detailed-countryinformation/croatia/index_en.htm
Cfr. MARTÍN Y PÉREZ DE NANCLARES, J. & URREA CORRES, M., El Tratado de
Lisboa, op. cit., p. 19;
83
En primer lugar, el Consejo de Europa (1949), la institución más antigua, que
tiene como objetivo la promoción del proyecto de integración en el continente, a
través de la cooperación de los Estados europeos, con el fin de lograr un espacio
político y jurídico común europeo, sostenido sobre valores de la democracia, los
derechos humanos y el imperio de la ley.
En este marco, su principal instrumento de protección de derechos humanos,
es el Convenio para la Protección de los Derechos y Libertades Fundamentales del
04 de noviembre de 1950, conocido como “Convenio Europeo de Derechos
Humanos” (CEDH)135.
El CEDH constituye la piedra angular del sistema de protección de derechos
humanos en el Consejo de Europa. Para el profesor José Antonio Carrillo, con la
adopción y entrada en vigor del Convenio Europeo, los Estados miembros del
Consejo de Europa “contribuyeron decisivamente a la cristalización de la convicción
jurídica de que los Estados soberanos tienen la obligación de respetar los derechos
humanos de las personas que se hallen bajo su jurisdicción”136.
El CEDH ha evolucionado con el paso del tiempo y comprende diversos
Protocolos, que añaden derechos al Convenio Europeo que sólo son oponibles frente
a los Estados que los hayan firmado y ratificado. La simple firma por un Estado a la
que no siga su ratificación no es suficiente para obligar a ese Estado. A la fecha han
sido adoptados dieciséis Protocolos adicionales137.
Tras el Convenio Europeo, el Consejo de Europa, adoptó un segundo
instrumento de derechos humanos: la Carta Social Europea (CSE) de 1961138, que
contiene una lista de diecinueve derechos sociales en el ámbito, principalmente,
laboral y de la salud. Posteriormente, fue enriquecida por tres importantes Protocolos
135
Tratado internacional, adoptado en el seno del Consejo de Europa, fue abierto a la firma y
ratificación por el Comité de Ministros del Consejo de Europa, el 4 de noviembre de 1950; y, entró en
vigor el 3 de septiembre de 1953.
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (coord.), «Derecho Constitucional Europeo», en AAVV,
Manual de Derecho Constitucional, novena edición actualizada, Tecnos, Madrid, vol. I, 2014, pp.
220-223.
136
CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p. 64.
Además, acota el profesor José Antonio Carrillo que “el establecimiento y puesta en práctica
de un mecanismo institucionalizado de garantía, abierto tanto a los Estados como al menos
parcialmente a los individuos, es, sin lugar a dudas, el signo más característico y distintivo del
Convenio Europeo de Derechos Humanos”,… op. cit., p. 67.
137
Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 64-67; Cfr. TEDH, disponible en:
www.echr.coe.int; Cfr. Estado de firmas y ratificaciones del Convenio y sus Protocolos, así como la
lista completa de las declaraciones y reservas, pueden consultarse, en: www.conventions.coe.int.
138
Entró en vigor, a partir del 26 de febrero de 1965.
84
de 1988, 1991 y 1995; y, finalmente, en 1996 se adoptó un nuevo texto, la Carta
Social Europea (revisada)139, que alcanza los treintaiuno derechos sociales140.
Además, de estos instrumentos internacionales, se han promulgado con
posterioridad otros tratados, así tenemos:
- el Convenio Europeo sobre el estatuto legal de los trabajadores
inmigrantes (1973);
- el Convenio Europeo sobre el estatuto legal de los niños nacidos fuera
del matrimonio (1975) ;
- la Convención Europea contra la Tortura (1987);
- o los relacionados con derechos de última generación como: la
Convención sobre Protección de Datos Personales (1981) ; la
Convención-Marco sobre las Minorías Nacionales (1995); la Convención
sobre Derechos Humanos y la Biomedicina (1997)141.
85
Así, la idea se extendió además de Francia y Alemania, a otros países como
Bélgica, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, de manera que los seis firmaron el 18
de abril de 1951 el Tratado de París o Tratado Constitutivo de la Comunidad
Europea del Carbón y del Acero, por el que se crea la CECA143.
Cinco años después del Tratado de CECA, la idea germinó con estos seis
Estados fundadores, y en 1957, se promulga otros dos tratados internacionales
conocidos como los Tratados de Roma, que crean la Comunidad Económica Europea
o “mercado común” (CEE)144, y la Comunidad Europea de Energía Atómica
(EURATOM)145.
Esta serie de hechos, marcan la gestación del proceso de integración en
Europa, con el fin de fomentar y defender la integración y gobernanza en común de
los Estados y los pueblos europeos146.
El objetivo primero de la Comunidades Europeas, tenía sólo un alcance
económico, pero luego fue ampliándose, lo que exigió que se consideraran los
derechos fundamentales en un largo y complejo fenómeno de reconocimiento147
hasta llegar a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea
(CDFUE)148.
La CDFUE, proclamada en Niza el 18 de diciembre de 2000, suscrita por los
Presidentes del Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión, y aprobada por
unanimidad por el Consejo Europeo149, reconoce un conjunto de derechos
143
Posteriormente, el Tratado de CECA, fue modificado por el Tratado de Maastricht de 7 de
febrero de 1992 y el Tratado de Amsterdam de 2 de octubre de 1996 y por el Tratado de Niza de 26 de
febrero de 2001. La CECA, caducó el 23 de julio de 2002; sin embargo, sus instituciones, reglas y
proyectos perduran y constituyen la base de la UE.
144
CEE, encaminada a lograr un mercado común fundado sobre las cuatro libertades
fundamentales (libertades de circulación de mercancías, trabajadores, servicios y capitales) y
escoltado por unas políticas comunes de agricultura, transportes y competencia.
145
EURATOM, creada para sentar las condiciones necesarias para la formación y
crecimiento rápidos de la industria nuclear, así como el establecimiento de unas normas básicas en
materia de seguridad y protección de la población.
146
Estudio detallado sobre Derecho Constitucional Europeo, recomendable revisar al Prof.
BALAGUER CALLEJÓN, F. (Coord.), «Derecho Constitucional…», loc. cit., pp. 190-254.
147
El Prof. Gregorio CÁMARA, señala, que: “La historia del reconocimiento y la paulatina
afirmación de los derechos fundamentales en el Derecho europeo es la historia misma de la
construcción y el desarrollo de la idea política de Europa…”; CÁMARA VILLAR, G., «Los derechos
fundamentales en el proceso histórico de construcción de la Unión Europea y su valor en el tratado
constitucional»; ReDCE, nº 4, Julio-Diciembre de 2005, p. 9.
148
Documento completo, disponible en: www.europarl.europa.eu/charter/pdf/text_es.pdf
Cfr. CÁMARA VILLAR, G., «Los derechos fundamentales…», loc. cit., pp. 9-42; Cfr. GÓMEZ
SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 100-116.
149
Cfr. Página oficial de la UE, en:
http://europa.eu/legislation_summaries/justice_freedom_security/combating_discrimination/l33501_e
s.htm
86
personales, civiles, políticos, económicos y sociales de los ciudadanos y residentes
de la UE, y los consagra en la legislación comunitaria.
La Carta, incluye un preámbulo introductorio y 54 artículos distribuidos en
7 capítulos: capítulo I: dignidad, capítulo II: libertad, capítulo III: igualdad, capítulo
IV: solidaridad, capítulo V: ciudadanía, capítulo VI: justicia, y capítulo VII:
disposiciones generales.
El profesor Gregorio Cámara, dice que, la Carta sintetiza y sistematiza en
materia de valores, principios y derechos, “el contenido material de un derecho
constitucional común europeo. Esta dimensión, ya de por sí, le otorga un gran
valor”150
El profesor Francisco Balaguer, señala que la Carta en sí, “es un documento
de naturaleza constitucional, que incorpora técnicas constitucionales (reserva de ley,
garantía del contenido esencial) para la protección de los derechos a nivel
europeo”151, en consecuencia, gesta el origen de la definitiva constitucionalización de
la UE. Así, la Carta, entre otros aportes, contribuye en la determinación de la
identidad constitucional europea. Así, como a un mayor espacio jurídico para el
ciudadano y de un ámbito de discusión sobre las políticas públicas europeas, y al
“desarrollo de un poderoso instrumento de interpretación abierta del Derecho
Constitucional Europeo”152.
Hablar de la UE, es tener que hacer frente a una organización supranacional
sui generis, en la Historia Mundial, que se gestó inicialmente como un proceso de
integración económica, que luego se va a tornar política y, por último, jurídica,
donde un conjunto de Estados europeos ceden sus competencias de forma voluntaria
y progresiva, a favor de una entidad superior supranacional.
El vigente proceso de construcción europea, un proceso notablemente
jurídico, está consiguiendo una convivencia tranquila entre Estados europeos, que
conlleva consigo un desarrollo económico y un bienestar generalizado de sus Estados
miembros, tras la finalización de las dos guerras acontecidas a escala mundial.
150
CÁMARA VILLAR, G., «Los derechos fundamentales…», loc. cit., p. 30.
151
AAVV, Manual de Derecho Constitucional, F. BALAGUER CALLEJÓN (coord.), quinta
edición, Tecnos, Madrid, vol. II, 2010, p. 26.
152
Ibidem.
87
El proceso de integración de la UE, se encuentra fusionado a otros dos
procesos: el proceso de globalización y el proceso de democratización153, lo que
implica cumplir con los objetivos trazados en los Tratados.
El proceso de integración es dinámico, prueba de ello son las diferentes
reformas que han experimentado los Tratados constitutivos, que abarcan desde el
Acta Única, el Tratado de Maastricht o de la Unión Europea, denominado así porque
con este tratado se consagra oficialmente el nombre de “Unión Europea”154, y
constituye la piedra angular del proceso de integración, el Tratado de Ámsterdam y
el Tratado de Niza.
Tras Niza, se ha buscado dar un paso político en el proceso de integración a
través de la elaboración de un Proyecto de Tratado por el que se establece una
Constitución para Europa o Constitución Europea (CEu)155.
Este hecho tuvo como consecuencia el estancamiento, una vez más, del
desarrollo de la Unión Europea156, tras la ratificación frustrada por Francia157 y
Holanda158.
153
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (coord.), «Derecho Constitucional…», loc. cit., pp.
200-205; Cfr. DE CABO MARTÍN, C., «Constitucionalismo del Estado social y Unión Europea en el
contexto globalizador», ReDCE, Año 6, Número 11, enero-junio de 2009; Cfr. AGUILAR
CALAHORRO, A., La dimensión constitucional del principio de primacía, Thomson Reuters,
Editorial Aranzadi SA, Navarra, 2015, pp. 27-41; Cfr. MARTÍNEZ DE BRINGAS, A.,
«Globalización y Derechos Humanos», Cuadernos Deusto de Derechos Humanos, Núm. 15,
Universidad de Deusto, Bilbao, 2001, pp. 51-74.
154
El TUE, entró en vigor, el 1 de noviembre de 1993. Al modificar y completar al Tratado
de Paris de 1951, que creó la CECA, a los Tratados de Roma de 1957, que instituyeron la CEE y el
EURATOM, y la Acta Única Europea de 1986, por primera vez, se sobrepasaba el objetivo
económico inicial, de la Comunidad (construir un mercado común), y se le daba una vocación de
unidad política.
155
Proyecto, que presentó al Consejo Europeo, en julio de 2003. Sobre la base de este
proyecto elaborado por la Convención, la Conferencia Intergubernamental (CIG’04), inició su trabajó,
el 04 de octubre de 2003. Cuyos principales puntos de su agenda, se refería a “como establecer y
supervisar una delimitación precisa de competencias entre la Unión Europea y los Estados miembros,
que refleje el principio de subsidiariedad; el estatuto de la carta de derechos fundamentales de la
Unión Europea proclamada en Niza, de conformidad con las conclusiones del Consejo Europeo de
Colonia; la simplificación de los tratados con el fin de clarificarlos y facilitar su comprensión sin
modificar su significado; la función de los Parlamentos nacionales en la arquitectura europea”; su
trabajo concluyó, en Roma, el 29 de octubre de 2004, con la firma del CEu, cuyo único objetivo, fue
el de aproximar su conocimiento, al ciudadano de los Estados miembros.
El profesor Antonio CASSESE, señala que: “La ‘costituzionalizzazione’ dei diritti
fondamentali rappresentaun’innovazione importante nel panorama giuridico comunitario, e ciò in
quanto fornisceagli individu istrumenti nuovi per ottenere la protezione di quei diritti tanto
solennemente enunciati”; CASSESE, A., op. cit., p. 75; Cfr. SICILIA OÑA, B., Derechos
fundamentales y Constitución Europea, Colección Derechos Humanos «P. Francisco de Vitoria»,
Ararteko, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, 2006, pp. 99-190; Cfr. SALVADOR MARTÍNEZ, M., «El
Dictamen del Consejo de Estado sobre el “Tratado por el que se establece una Constitución para
Europa”», UNED. Teoría y Realidad Constitucional, núm. 15 2004, pp. 461-475.
156
Cfr. MARISCAL BERASTEGUI, N., «De la ratificación fallida de la constitución al
Tratado de Lisboa», en AAVV, El Tratado de Lisboa: La salida de la crisis constitucional, MARTÍN
88
De todo este entramado se pudo salir, gracias en gran parte, al impulso de la
presidencia alemana y a la iniciativa de la Comisión. Así, se promulgó la Declaración
de Berlín, de 25 de marzo de 2007, en homenaje del cincuenta aniversario de los
Tratados de Roma, con una gran diferencia respecto a celebraciones anteriores, ya
que en esta ocasión, fue firmada no sólo por los representantes de los gobiernos, sino
también por el Presidente de la Comisión y del Parlamento Europeo159.
El 13 de diciembre de 2007, los 27 Estados de la UE firmaron el Tratado de
Lisboa160, terminando así con casi dos años y medio de incertidumbre y reflexión
sobre el futuro de Europa. Lisboa, dio lugar, a un nuevo TUE reformado y a un
Y PÉREZ DE NANCLARES, J. (coord.), Asociación Española de Profesores de Derecho
Internacional y Relaciones Internacionales, Iustel, Madrid, 2008, pp. 57–83.
157
Celebrada, el 29 de mayo de 2005.
158
Llevada a cabo, el 11 de junio de 2005.
159
Al respecto, el profesor Francisco ALDECOA, señala que “La salida del laberinto ha sido
posible porque se ha incidido en el proceso político, cambiando sus condiciones. Los principales
elementos del proceso político (…) ha sido la legitimidad política reforzada del Tratado
Constitucional, el consenso de los Estados miembros y la -13- demanda social, el peso de los “síes”, el
papel de la presidencia alemana y la resolución del proceso político en Francia y los países bajos”;
ALDECOA LUZARRAGA, F., «El Tratado de Lisboa como salida al laberinto constitucional», en
MARTÍN Y PÉREZ DE NANCLARES, J. (coord.), El Tratado de Lisboa: La salida de la crisis
constitucional, Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones
Internacionales, Iustel, Madrid, 2008, p. 55.
160
Todo esto, es consecuencia, de la Conferencia Intergubernamental de 2007 (CIG’2007), el
mismo, que ha dado la forma jurídica al Tratado de Reforma (los primeros proyectos del Tratado de
Reforma, fue dado por el CIG 1/07 y el CIG 2/07, de 23 de julio de 2007 hasta el último CIG 14/07,
de 3 de diciembre de 2007); y conservando su contenido, en más de un noventa por ciento, que es,
prácticamente, la esencia del Tratado Constitucional del 2004. Esto significa, que se han mantenido
las principales aportaciones de este tratado, tanto, en el plano estructural, institucional; y
competencial.
En lo estructural, ha quedado establecido que en el Tratado de Reforma, la estructura de la
Unión europea, es única, ya no se va hablar más, de pilares comunitarios. La característica esencial, de
este futuro tratado, es que se elimina toda presencia constitucional, en consecuencia, se excluye el
término de “Constitución europea” y se coloca, en su lugar el término de Tratado.
Asimismo, se elimina todo lo relacionado con los símbolos de la Unión (himno, bandera, el
euro y la divisa), sin embargo, algunos países, entre ellos: España, han adoptado una declaración a fin
de mantenerlo como señal de pertenencia a la UE; también se modifica el término de “Ministro de
Asuntos Exteriores” por el de “Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de
Seguridad”; se deja de lado, las denominaciones de “leyes” y “leyes marco” para señalar a los
reglamentos y directivas; otro hecho importante, es la eliminación del precepto de primacía del
Derecho de la Unión Europea; igualmente ya no se hace referencia a la doble legitimidad de la Unión
que son los Estados y los ciudadanos, sino se establece únicamente la legitimidad de los Estados (esto
ha generado y sigue generando polémica, porque constituye un retroceso en el proceso integrador).
En el plano institucional, las modificaciones que recogía el Tratado constitucional en la parte
I, se va a incorporar en su totalidad, en las modificaciones establecidas por el Tratado de Lisboa, ya
sea en cuanto al TUE y para el TCE, en este sentido el título III del futuro TUE contendrá un plano
general del sistema institucional y sobre todo recibirá las diversas modificaciones ya sea del
Parlamento Europeo, la creación de la presidencia del Consejo Europeo, la conversión del Consejo
Europeo en institución, etc. La novedad respecto al Tratado constitucional es que el Banco Central
Europeo y el Tribunal de Cuentas se convierten en instituciones; y en el plano competencial,
permanecerá integra las novedades del Tratado Constitucional, asimismo se mantendrá los contenidos
de los protocolos sobre subsidiariedad y proporcionalidad. En este sentido, el Tratado de Lisboa como
lo señalara José MARTÍN Y PÉREZ, es un “simple” tratado de reforma de los actuales tratados
constitutivos; op. cit. p. 37.
89
Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), que reemplazó al Tratado
constitutivo de la Comunidad Europea.
En resumen, desde el 2007 en adelante, la crisis que Europa sufre es,
económica, financiera, fiscal, política; la misma que, ha desencadenado, como
señala, Agustín Menéndez, “un proceso de mutación constitucional” de la UE, y, en
consecuencia, de todos sus Estados miembros, en particular, los de la Eurozona. Así,
las numerosas medidas y reformas estructurales, que se han dado, a fin, de hacer
frente a las crisis, han llevado, a una gran transformación del Derecho constitucional
europeo, en sus aspectos estructurales y sustantivos. Prueba de ello, son las diferentes
ratificaciones de los Tratados de Reforma, como es el Tratado de Lisboa161.
En este sentido, el Tratado de Lisboa significa un avance en el proceso de la
integración europea, y por dar un empuje en su desarrollo, de cara al futuro; para
ello, ha recogido todo lo esencial y novedoso del Tratado Constitucional162.
La entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 01 de diciembre de 2009, es lo
más trascendental, en el plano europeo163, y en materia de derechos humanos. Pese a
todas las deficiencias, el Tratado de Lisboa incorpora el contenido constitucional,
que tenía el proyecto de Tratado Constitucional, y le otorga a la Carta de Derechos
161
MENÉNDEZ, A. J., «La mutación constitucional de la Unión Europea»; REDC, núm. 96,
septiembre-diciembre de 2012, p. 42.
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F., «Crisis económica y crisis constitucional en Europa»;
REDC, núm. 98, mayo-agosto de 2013, pp. 91-107; Cfr. ASENSI SABATER, J.: «Crisis teórica,
transiciones constitucionales», Revista Derecho del Estado, Nº 28, 2012, pp. 9-35; Cfr. GUILLÉN
LÓPEZ, E., «La crisis económica y la dirección política: reflexiones sobre los conceptos de necesidad
y elección en la teoría constitucional»; ReDCE, Año 10, núm. 20, julio-diciembre de 2013, pp. 431-
444; Cfr. AZPITARTE SÁNCHEZ, M., «La Autonomía del Ordenamiento de la Unión y las
«Funciones Esenciales» de su Sistema Jurisdiccional», UNED. Teoría y Realidad Constitucional,
núm. 32, 2013, pp. 225-257; Cfr. SÁNCHEZ BARRILAO, J. F., «La constitucionalización de la
integración regional europea. ¡Más Europa!: de vuelta a una Constitución para Europa, ante la
situación de crisis de la Unión», Estudios de Deusto, 2012, pp. 71-110.
162
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (coord.), «Derecho Constitucional…», loc. cit., pp.
218-220; Cfr. PORRAS RAMÍREZ, J. M., «La arquitectura institucional de la Unión Europea:
consideraciones críticas tras su reforma en el Tratado de Lisboa», Revista de Estudios Políticos, Nº
56, 2012, pp. 139-173; Cfr. MORALES ANTONIAZZI, M., «El Tratado de Lisboa: renovación
versus status quo. Reflexiones sobre el sistema competencial como rasgo federal de la Unión
Europea», en A. VON BOGDANDY, C. LANDA ARROYO y M. MORALES ANTONIAZZI (eds.),
¿Integración suramericana a través del Derecho? Un análisis interdisciplinario y multifocal (coed.
Max-Planck-Institut, Für Ausländisches Öffentliches Recht Und Völkerrecht), Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales, Madrid, pp. 647-680.
Cfr. Un estudio detallado del tratado constitucional, revisar la obra de la profesora Angela
FIGUERUELO BURRIEZA, Luces y sombras del Tratado Constitucional Europeo, Editorial
Dykinson, S.L., España, 2006.
163
Tras el segundo referéndum irlandés previsto para el 2 de octubre de 2009, cuyo resultado
fue positivo; y tras algunas incidencias relativas a la ratificación por la República Checa.
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (coord.), «Derecho Constitucional…», loc. cit., pp. 223-
227.
90
Fundamentales de la UE, el mismo valor que a los Tratados reformados: el TUE y el
TFUE164.
El TUE prevé, en su artículo 6.2, la adhesión de la UE al Convenio Europeo
de Derechos Humanos165. Por un lado, no hay una fecha prevista, porque no es una
facultad de la UE sino una disposición del propio Tratado y, por otro lado, dicha
adhesión, no modificará, las competencias de la UE que están definidas en los
tratados.
En ese sentido, hay un proyecto de Acuerdo Internacional, presentado el 11
de julio de 2011, para llevarlo a cabo166, y el Tribunal de Justicia de la Unión
Europea (TJUE), en su Dictamen 2/13 de 18 de diciembre de 2014167, se ha
pronunciado, negativamente, sobre la compatibilidad con los Tratados constitutivos
del Proyecto de acuerdo internacional de adhesión de la UE al Convenio Europeo de
Derechos Humanos168.
Sin embargo, es el propio artículo 218.11 del TFUE que prevé: “en caso de
dictamen negativo del Tribunal de Justicia, el acuerdo previsto no podrá entrar en
164
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (coord.), «Derecho Constitucional…», loc. cit., pp.
229-244.
165
Complementado con la aprobación del Protocolo nº 6, sobre el apartado 2 del artículo 6
del Tratado de la Unión Europea relativo a la adhesión de la Unión al Convenio Europeo para la
Protección de los Derechos humanos y de las Libertades Fundamentales (Convenio Europeo), anexo
al Tratado de Lisboa.
Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 129-132; Cfr.
AZPITARTE SÁNCHEZ, M., «Autonomía del ordenamiento de la Unión y Derechos Fundamentales:
¿presupuestos contradictorios?. La adhesión al Convenio Europeo de Derechos Humanos como
respuesta»; Civitas. Revista española de derecho europeo, Nº 48, 2013, pp. 37-74; Cfr. AZPITARTE
SÁNCHEZ, M., «Los Derechos Fundamentales de la Unión en busca de un nuevo equilibrio», Revista
Española de Derecho Constitucional, Nº 14, mayo-agosto, 2015, pp. 243-268.
166
El Consejo de Europa, desde hace muchos años atrás, viene trabajando en la articulación
de medidas que hagan posible la incorporación de la UE al Convenio Europeo. El Proyecto de
Acuerdo Internacional, se ha concretado por el trabajo conjunto entre el Comité de Ministros del
Consejo de Europa, que delegó el trabajo en su Comité Director para los Derechos del Hombre
(CDDH); y un representante de la UE (que mediante el Consejo, delegó la negociación a la Comisión
Europea). GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel..., op. cit., p. 131.
167
Dictamen emitido en virtud del artículo 218 TFUE, apartado 11 — Proyecto de acuerdo
internacional — Adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo para la Protección de los
Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales — Compatibilidad de dicho Proyecto con los
Tratados UE y FUE. “Un Estado miembro, el Parlamento Europeo, el Consejo o la Comisión podrán
solicitar el dictamen del Tribunal de Justicia sobre la compatibilidad con los Tratados de cualquier
acuerdo previsto. En caso de dictamen negativo del Tribunal de Justicia, el acuerdo previsto no
podrá entrar en vigor, salvo modificación de éste o revisión de los Tratados”.
Dictamen completo, disponible en:
http://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?docid=160882&doclang=ES
168
En consecuencia, el Tribunal de Justicia (Pleno) emite el siguiente dictamen: “El acuerdo
de adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos
y de las Libertades Fundamentales no es compatible con el artículo 6 TUE, apartado 2, ni con el
Protocolo (nº 8) sobre el apartado 2 del artículo 6 del Tratado de la Unión Europea relativo a la
adhesión de la Unión al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las
Libertades Fundamentales”.
91
vigor, salvo modificación de éste o revisión de los Tratados”, y, actualmente, se está
trabajando para salvar este impase.
Por lo tanto, los dos ámbitos de protección del sistema europeo de derechos
humanos, están relacionados con el sistema internacional de derechos humanos, es
decir, el subsistema europeo integrado en el sistema universal de Naciones Unidas169.
Asimismo, el sistema europeo se debería de apreciar compatible con los
sistemas nacionales de protección de derechos fundamentales170, teniendo que
superar las posturas monistas y dualistas radicales, que sean dañinas para la
“retroalimentación e interacción de las fuentes nacionales e internacionales de
derechos humanos, en el contexto de una creciente internacionalización del Derecho
constitucional y constitucionalización del Derecho internacional”171.
169
Cfr. CdE. Preámbulo del Convenio de Roma; Cfr. UE, Preámbulo de la Carta de los
Derechos Fundamentales de la Unión Europea; Cfr. TFUE, Art. 220; Cfr. OSCE, Conferencia
Ministerial sobre Derechos Humanos, por el cuarenta aniversario del Convenio Europeo de Derechos
Humanos.
170
Cfr. GUILLÉN LÓPEZ, E., «Spain. The impact of European Convention of Human
Rights and the Charter of Fundamental Rights of the European Union on Spanish Constitutional Law:
Make a virtue of necessity», en P. POPELIER; C. VAN DE HEYNING y P. VAN NUFFEL, Human
Rights Protection in the European Legal Order: the interaction between the European and the
National Courts, Intersentia, Cambridge, 2011, pp. 309-340.
171
Además acota, Luis JIMENA, que: “la maximización, de la protección en el sistema
global de derechos humanos comporta que, con arreglo al principio favor libertatis, cada norma –del
subsistema nacional o de un subsistema supranacional- que consagre derechos humanos configura un
estándar mínimo apto para ser superado por otro más favorable”; JIMENA QUESADA, L., loc. cit.,
pp. 44-45.
92
1.3.2. Diferencias entre el Sistema Europeo y el Interamericano.
Comparación con el MERCOSUR y la CAN
93
De acuerdo con ese sistema, una vez que una persona haya recorrido todos los
caminos para que se defiendan sus derechos, a través del sistema legal del país donde
se encuentra (es decir, haya agotado las vías internas), subsidiariamente, se puede
dirigir a una comisión de derechos humanos, creada por el sistema regional, que le da
la oportunidad al Estado de responder a las acusaciones; y, posteriormente, esta
Comisión decidirá, sí, hubo o no violación. Sin embargo, esta decisión no tiene
fuerza jurídica, para lograr el mismo, es necesario que el caso llegue a la Corte
Interamericana, cuyas decisiones si son jurídicas.
Desde que se definió este patrón, los europeos dieron un paso delante y, por
medio del Protocolo 11176, se dio lugar a que las víctimas fueran las principales
promotoras de sus reclamos, ante un único órgano jurisdiccional, a nivel
internacional.
Asimismo, se abolió la Comisión Europea de Derechos Humanos, y se dejó la
supervisión en manos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que es
un órgano permanente, con una jurisdicción obligatoria y exclusiva, en asuntos de
interpretación y aplicación del Convenio Europeo.
El TEDH es el único mecanismo jurisdiccional internacional de protección de
los derechos humanos, en el que el individuo tiene legitimación activa para presentar
demandas contra el Estado, al que se reclama la vulneración de un derecho
fundamental: Derecho al recurso individual; en cambio, el sistema interamericano
sigue funcionando en base a una Comisión y una Corte Interamericana.
Un símil se da en el sistema africano de derechos humanos (SADH),
inicialmente tenía solamente una Comisión, pero en 1998, a través de un Protocolo,
se tomó la decisión de complementar la Comisión con un Tribunal Africano de
Derechos Humanos y de los pueblos (TADHP)177.
176
Desde 1954, hasta la entrada en vigencia del Protocolo 11 del CEDH, ETS 155, los
individuos no podían tener acceso directo al TEDH, sino que, debían acudir a la Comisión, que
establecía, si el caso estaba bien fundado, como para ser analizado en la Corte. El Protocolo 11, cuya
vigencia inició el 31 de octubre de 1998, abolió la Comisión, y permite el derecho de petición
individual y la jurisdicción obligatoria del Tribunal para todos los Estados Parte. Sin embargo, de
acuerdo con el Protocolo 11, la Comisión continuó en funciones durante un año más (hasta el 31 de
octubre de 1999) para instruir los casos declarados admisibles por ella, antes de la entrada en vigor del
Protocolo.
177
Se estableció, en virtud del artículo 1 del Protocolo de la Carta Africana, sobre ‘el
establecimiento de un Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos’ (el Protocolo). El
TADHP, fue adoptado el 9 de junio de 1998, en Burkina Faso y entró en vigor, el 25 de enero 2004,
aunque la elección de sus jueces, no se llevó a cabo hasta 2006, habiéndose demorado también mucho,
en la adopción de su reglamento. El Tribunal, tiene su sede permanente en Arusha, República Unida
de Tanzania y su personal es permanente.
94
En el sistema interamericano, se evidencia que en la creación de la Comisión
Interamericana, se tuvo en cuenta a la Comisión Europea de Derechos Humanos, ya
que esta había iniciado sus funciones en Estrasburgo, desde el año 1954178.
Estos avances a favor de los derechos humanos en Europa, pueden aportar un
aspecto muy positivo, en el sentido de que los demás continentes tomen nota y
pretendan caminar hacia el mismo horizonte.
Información detallada del TADHP, en: http://www.african-court.org/
Cfr. ORRÙ, R., «Il sistema regionale africano dei diritti: aspetti sostanziali e profili
procedure», en L. MEZZETTI y C. PIZZOLO (a cura di), Diritto Processuale dei Diritti Umani,
Maggiole Editore, Repubblica di San Marino, Italia, 2013, pp. 288-334.
178
Después, de la creación de la Comisión Interamericana, que nace, como una tarea híbrida
y con una disposición meramente temporal, compuesta por siete comisarios, cuya formación no es
estrictamente jurídica y “cuyas decisiones y acciones se han inscrito en una línea activista, dejando de
lado la realización de un trabajo de carácter técnico / “tecnócrata”, como el llevado a cabo por la
Comisión y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en sus inicios”; BURGORGUE-LARSEN, L.
y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas de La Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Estudio y jurisprudencia, Civitas, Thomson Reuters, Editorial Aranzadi, España, 2009, p.
17; Cfr. FIX-ZAMUDIO, H., «La Corte Interamericana de Derechos Humanos», en J. OVALLE
FAVELA (coord.), Administración de Justicia en Iberoamérica y sistemas judiciales comparados,
UNAM, México, 2006, p. 468.
179
El Prof. Celestino DEL ARENAL, señala: “la aparición de una fractura absolutamente
dominante en el sistema de Estados, como era la división de dos bloques antagónicos, hegemonizados
cada uno de ellos por una superpotencia, apoyada en el arma nuclear, jerarquizó e hizo rígido el
sistema político-diplomático, dando lugar a que todas las demás fracturas y problemas quedarán
obscurecidos o congelados, dejando sólo a la periferia del sistema como campo abierto al conflicto y
la inestabilidad”; DEL ARENAL, C., «La nueva sociedad mundial…»,loc. cit., p. 25.
Cfr. ZORGBIBE, C., Historia de las relaciones internacionales. De la Europa de Bismarck
hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Alianza Editorial, Madrid, 1997.
95
El comunismo se expandió e influyó en Europa Oriental y los Balcanes. Esta
situación planteó un conflicto ideológico entre comunistas y las democracias
occidentales. Ulteriormente, el fin de la Guerra Fría genera un giro en la hegemonía
del mundo, ya no es un sistema bipolar, sino unipolar, en manos de Estados
Unidos180.
180
Celestino DEL ARENAL, señala, que al final de los años ochenta y principios de los
noventa “con el derrumbamiento de la Unión Soviética y del bloque comunista y el fin de la guerra
fría y la bipolaridad, y lo que ha permitido que emerjan a la luz con toda su fuerza toda una serie de
fenómenos, dimensiones, estructuras, dinámicas y problemas que se habían ido fraguando desde hacia
tiempo, y que conformaban una sociedad mundial muy diferente a la sociedad internacional de
naturaleza interestatal hasta entonces aparentemente dominante”; DEL ARENAL, C., «La nueva
sociedad mundial …», p. 25.
Cfr. ZORGBIBE, C., Historia de las relaciones internacionales. Del sistema de Yalta hasta
nuestros días. Alianza Editorial, Madrid, 1997; Cfr. SANAHUJA, J. A., «¿Un mundo unipolar,
multipolar, o apolar? El poder estructural y las transformaciones de la sociedad internacional
contemporánea», en AAVV, Cursos de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de
Vitoria-Gasteiz 2007, Tecnos/Universidad del País Vasco, Madrid, 2008, pp. 297-383.
181
Por ejemplo, tenemos el caso de Guatemala, que con intervención de la CIA, el presidente
Jacobo Arbenz, fue derrocado del poder, en 1954, y asumió el cargo, el militar, Carlos Castillo Armas,
desde entonces en Guatemala, las dictaduras han tenido lugar hasta 1985.
182
Un dato curioso, es que gran parte de los dictadores militares latinoamericanos, se
formaron en la “Escuela de las Américas”, institución norteamericana, que en el marco de la Guerra
Fría, garantizó la lealtad de las fuerzas militares latinoamericanas conforme a la política exterior de
los Estados Unidos. Para mantener a raya a los países latinoamericanos se utilizó la amenaza del
comunismo como justificación de sus acciones. Esto, con la finalidad de evitar la puesta en marcha de
otro modelo político social distinto del capitalismo, propuesto por Estados Unidos.
96
Stroessner Matiauda, 1954-1989); Nicaragua (Anastasio Somoza García, 1937-
1947/1950-1956; lo sucedieron sus hijos Luis, y luego Anastasio, hasta 1972); y
República Dominicana (Rafael Trujillo, 1930-1961).
Y, en otros territorios, las dictaduras militares buscaron transformar la
economía y la política de las sociedad donde se produjeron, como en Argentina
(Jorge Rafael Videla, 1976-1981); Bolivia (Hugo Banzer Suárez, 1971-1978/1997-
2001); Brasil (Humberto de Alencar Castelo Branco, 1964-1967); Chile (Augusto
Pinochet Ugarte, 1973-1990); Ecuador (Guillermo Rodríguez Lara, 1972-1976);
Panamá (Omar Efraín Torrijos Herrera, 1969-1981, y, Manuel Antonio Noriega,
1983-1989); Perú (Juan Velasco Alvarado, 1968-1975 y le sucedió, Francisco
Morales Bermúdez Cerruti, 1975-1980); y Uruguay (Juan María Bordaberry
Arocena, 1973-1976).
El fin de la Guerra Fría, para Latinoamérica, agudizó los problemas
económicos y sociales183. Asimismo, en la zona sur y Centroamérica, se había
iniciado el proceso de transición de las dictaduras a las democracias184.
Además, en esta época, se instaló y se puso en marcha la Corte
Interamericana, que, a través de su primera sentencia, en el caso Velásquez
Rodríguez vs. Honduras (1987), se estableció el deber de los Estados de investigar y
castigar a los responsables de las violaciones de derechos humanos.
En ese contexto, la Corte IDH adquirió mayor protagonismo y fue
considerada aliada de los emergentes gobiernos democráticos latinoamericanos,
respecto a lo que ocurrió en el pasado. No obstante, en este período, Perú (Alberto
Fujimori, 1990-2000), y Venezuela (Hugo Chávez, 1999-2013), eran la excepción.
183
Por ende, “el fin de la Guerra Fría no ha cambiado el hecho de que los problemas de la
pobreza, el desempleo, etc., aún sean los principales, e incluso en algún sentido tal vez se hayan vuelto
más graves. Pues los países que tienen mano de obra barata, por ejemplo, están en el peligro de
convertirse en neocolonias. Una forma de ayudar a los países en desarrollo sería brindar apoyo
efectivo en forma de fondos de solidaridad. Porque la solidaridad internacional funciona, eso se ha
podido ver hace muy poco cuando ocurrieron las catástrofes en el sudeste de Asia, pero no se la está
planteando en una perspectiva a largo plazo, sino como un producto emocional de las tragedias
actuales”; BENZ, W., «El fin de la Guerra Fría. Su significado para Europa y el Tercer Mundo»,
Revista Ciencia y Cultura, 2005, nº 17, Universidad Católica Boliviana, p. 86.
184
De aquí en adelante, se reforzó el movimiento de Derechos Humanos en Latinoamérica y
se investigó y castigó a los responsables de las violaciones de derechos humanos realizadas en las
dictaduras pasadas.
Cfr. CHINCHÓN ÁLVAREZ, J., Derecho internacional y transiciones a la democracia y la
paz, Universidad Complutense, Madrid, 2007.
97
B) Diferencias en el contexto ideológico
En Europa, hay una cierta coincidencia ideológica entre los Estados que
forman parte del sistema europeo de derechos humanos, una similitud que reposa en
la defensa de lo que se llamó el Estado social europeo185; en cambio, en
Latinoamérica, fue la dinámica revolucionaria la que gestó los cambios186.
La profesora, Yolanda Gómez, refiere que el Estado de Derecho, es decir, el
Estado sometido al ordenamiento jurídico, “se ha presentado en la práctica aplicativa
adjetivado como liberal, social o como social democrático…, en función principal,
aunque no exclusivamente, de las relaciones entre el Estado y la economía”187.
Así, tras la Segunda Guerra Mundial, el Estado liberal (modelo superado en
un amplio número de países de Europa), fue sustituido paulatinamente por un modelo
de Estado más intervencionista, conocido como Estado social188, que, como
ideología, conforma las bases políticas e ideológicas del sistema de economía social
de mercado. En esencia, se busca mejorar las condiciones económicas, jurídicas y
políticas, a fin de fortalecer los servicios y garantizar los derechos económicos y
sociales, tan necesarios para mantener el nivel de vida de los miembros de una
sociedad.
El fin de la Guerra Fría generó en Europa una situación nueva189,
caracterizada por una situación de bienestar general, que alcanzó a la mayoría de
países europeos.
Por un lado, en Europa occidental, se acentuó los procesos de integración
europea, gestadas desde la década de los 50’, con el Tratado de París y el Tratado de
185
Estudio sobre los derechos en el Estado liberal y social, ver a: Cfr. BOBBIO, N., El
tiempo de los derechos, Ed. Sistema, Madrid, 1991; Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo
Multilevel..., op. cit., pp. 46-54.
186
Wolfgang BENZ, señaló, que: “con el colapso del sistema soviético también llegó el final
de las ideologías. La visión de la humanidad del socialismo había fracasado, pero no sólo el
socialismo sino también los partidos socialdemócratas, que en todas partes tenían ahora muchas más
dificultades para imponer sus programas redistributivos. Los ciudadanos ya no estaban tan interesados
en programas o ideologías y surgieron nuevos problemas que no tenían nada que ver con los de la
Guerra Fría. Los nuevos problemas están relacionados con la nueva situación de bienestar que han
alcanzado la mayoría de los países europeos, mientras que los temas antiguos se circunscriben ahora al
Tercer Mundo”; BENZ, W., loc. cit., pp. 85-86.
187
GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., p. 46.
188
GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., p. 46.
189
Así, “el Pacto de Varsovia y la alianza militar del Este se disuelven sin ser reemplazados,
y los países miembros del Pacto ingresan a la alianza occidental de la OTAN. Este proceso, además de
único en la historia, fue extremamente rápido, de manera que sus consecuencias están todavía
marcando nuestra vida diaria y la política interior de todos los países involucrados, que se volcaron a
una economía capitalista”; BENZ, W., loc. cit., p. 85.
98
Roma. Posteriormente, tras la firma del Acta Única (1986)190, los doce países
miembros de la Comunidad Económica Europea (CEE)191, incluidos ya los recientes
miembros, España y Portugal, firmaron el Tratado de Maastricht (1992)192, que dio
nacimiento a la actual denominación de Unión Europea (UE), buscando una
reactivación del proyecto comunitario. En 1995, la UE se amplió a quince países, con
el ingreso de Suecia, Finlandia y Austria193 y, en 2004, se llevó a cabo la
incorporación histórica de diez países del Centro y del Este de Europa. Finalmente,
se produjo la adhesión de Rumania y Bulgaria, en el año 2007, y, por último, la
reciente integración de Croacia, en 2003.
Entonces, la dinámica para entender este proceso europeo y la consolidación
de Europa, señala el profesor, Carlos De Cabo, parte por comprender “la dialéctica o
relación Estado social o constitucionalismo del Estado social-Unión Europea”194.
Y, por otro parte, en Europa central y oriental, la caída de los sistemas
comunistas y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), apertura una
etapa de disgregación política.
190
Firmado el 17 de febrero de 1986 (Luxemburgo) / 28 de febrero de 1986 (La Haya).
191
Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos,
Portugal, España y Reino Unido.
192
Entró en vigor el 1 de noviembre de 1993.
193
Disponible en UE: http://europa.eu/eu-law/decision-making/treaties/index_es.htm
194
DE CABO MARTÍN, C., «Constitucionalismo del Estado Social y Unión Europea en el
contexto globalizador», ReDCE, año 6, nº 11, enero-junio, 2009; en:
http://www.ugr.es/~redce/REDCE11/articulos/01CarlosDeCabo.htm
195
Las ideas y conceptos desarrollados por el “Che Guevara”, giraban en torno al
antiemperialismo estadounidense, las ideas del marxismo y el comunismo, como los pilares, para la
creación de una sociedad socialista con identidad propia. Para él, entre la guerrilla, los campesinos y
99
Por ende, no podía ser de otro modo, que el excesivo afán golpista militar de
las décadas de los 60’ y 80’, desencadenara en acciones revolucionarias. En ese
sentido, el sistema político que más fácilmente puede ser alterado o cambiado por
medio de la revolución es la dictadura autoritaria, caracterizada por su debilidad
estructural196.
La intervención del comunismo, en Latinoamérica, inicialmente, se reflejó, en
el apoyo soviético al régimen socialista impuesto por Fidel Castro en Cuba, país
alineado a la URSS en la Guerra Fría. Cuba ayudó a otras guerrillas
latinoamericanas, que, ese entonces, se proclamaban revolucionarias. Posteriormente,
llegó más apoyo, del bloque oriental, gestándose, de esta manera, tanto en los países
del cono sur como en el centro, diferentes guerrillas.
Entre las principales tenemos, en Argentina (el Ejército Revolucionario del
Pueblo, que captó a una porción del peronismo); Bolivia (Ejército de Liberación
Nacional de Bolivia – ELN); Colombia (Ejercito de Liberación Nacional); El
Salvador (FMLN); Chile (Movimiento de Izquierda Revolucionaria/MIR, y, el Frente
Patriótico Manuel Rodríguez/FPMR); Guatemala (Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca); Honduras (Unificación Democrática); México (Liga Comunista 23
de septiembre); Perú (Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso/PCP-SL);
Nicaragua (Frente Sandinista de Liberación Nacional - FSLN), y Uruguay
(Tupamaros), entre otros.
Los gobiernos militares latinoamericanos, especialmente los del cono sur
(Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay)197, reaccionaron frente a estas
la reforma agraria existía un vínculo muy estrecho. Fue esta posición que diferenció su pensamiento
del socialismo europeo o soviético.
196
Lothar BOSSLE, señala que: “Las dictaduras autoritarias no dominan las técnicas sociales
de largo alcance necesarias para tratar a los individuos y grupos; las Juntas Militares, en particular,
suelen carecer de habilidad política para el ejercicio del poder. Asignan un valor demasiado grande al
restablecimiento externo del orden y creen que con ello también han resuelto el problema del
desarrollo de las fuerzas sociales y políticas dinámicas”; BOSSLE, L., Allende y el Socialismo
Europeo, Editorial Andrés Bello, Chile, 1979, p. 27.
197
A estos 5 países vecinos, además de sus propias diferencias geográficas e históricas,
tienen en común rasgos que los vinculan en una región política, más fuerte que la simple proximidad
territorial. Así, en primer lugar, entre ellos, “hay una larga historia de fronteras porosas, que han
incluido movimientos permanentes de exiliados políticos… caracterizados por participar en la
organización de movimientos de oposición e intentos de cambio en sus países de origen”; en segundo
lugar, la represión estuvo coordinada a escala regional con el conocido “Plan Cóndor”; y en tercer
lugar, “durante las dictaduras se fueron desarrollando redes de solidaridad y denuncia de las
violaciones a los derechos humanos fuertemente intercomunicadas e integradas”; JELIN, E., «Las
Memorias y su Historia: el Pasado Reciente en el Presente del Cono Sur», en AAVV, Represión,
Derechos Humanos, Memoria y Archivos: una perspectiva Latinoamericana; J. Babiano (ed),
Ediciones GPS, Fundación 1 de mayo, Madrid, 2010, pp. 37-38.
100
rebeliones, con represiones coordinadas a escala regional, conocido como
“Operación Cóndor” o “Plan Cóndor”198, como, por ejemplo, en el caso de Chile, tras
la caída de Salvador Allende en 1973, y la asunción al poder de Augusto Pinochet.
Chile, en coordinación con los otros países del cono sur, iniciaron una nueva
política (terrorismo de Estado), empleando, de forma oficial, el seguimiento, la
vigilancia, la persecución nacional e internacional, la detención, la tortura, el
asesinato y las desapariciones forzadas de miles de personas, opositoras a estos
gobiernos militares, o contrarios a su ideología, a quienes se les denominó
“subversivos” y, en su mayoría, eran de ideología considerada de izquierda.
La última dictadura militar, en Latinoamérica, fue la de Panamá, iniciada con
el general Omar Torrijos hasta la caída de Manuel Antonio Noriega, que culminó con
la invasión de EEUU a este país, en 1989.
C) Diferencias jurídicas
198
La “Operación Cóndor, tuvo lugar en la década de los 70’ y 80’, se le conoce así, al plan
de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales de los países del Cono
Sur de América, entre estos destacan: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay,
ocasionalmente, se contaba con Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; y de la Central Intelligence
Agency (CIA) de Estados Unidos. En este contexto, la “Operación Cóndor”, se constituyó en una
organización clandestina internacional, para ejercer el terrorismo de Estado, contra todo opositor de
las mencionadas dictaduras militares instauradas.
La “Operación Cóndor”, fue descubierto tras el hallazgo de los “Archivos del Terror” de la
policía secreta paraguaya en 1991, y que en la actualidad continúa con nuevas revelaciones, estos
documentos evidencian la existencia de textos escritos sobre el Plan.
Cfr. JELIN, E., «Las Memorias y su Historia…», op. cit., pp. 35-48.
199
Para un estudio detallado e interesante sobre la protección multinivel de los derechos
humanos en el continente americano, revisar al profesor René URUEÑA, «¿Protección multinivel de
los derechos humanos en América Latina? Oportunidades, desafíos y riesgos» en G. BANDEIRA; R.
URUEÑA y A. TORRES (coordinadores), Protección Multinivel de Derechos Humanos, Red
Derechos Humanos y Educación Superior (dhes), Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 2013, pp. 17-
46, en: http://www.upf.edu/dhes-alfa/materiales/docs/PMDH_Manual.pdf
101
Dicho esto, en este apartado, se abordan las diferencias derivadas del papel
que juega el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y el Tribunal de
Justicia de la Unión Europea (TJUE), en la defensa del Estado de derecho y de los
derechos fundamentales, como instrumentos necesarios para el progreso de
Europa200.
Así, el TEDH201, creado en el marco del Consejo de Europa (1949), con sede
en Estrasburgo, como tribunal internacional regional, es competente para conocer de
demandas individuales o estatales fundamentadas en violaciones de derechos civiles
y políticos enunciados en el Convenio Europeo de Derechos Humanos202.
200
Cfr. HÄBERLE, P., «El Tribunal Constitucional Federal como modelo de una
Jurisdicción Constitucional Autónoma», Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional, núm. 9,
Madrid (2005), pp. 132-134; Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F., «Niveles y técnicas internacionales e
internas de realización de los derechos en Europa. Una perspectiva constitucional»; ReDCE, Año 1,
Nº 1, enero-junio, 2004, en:
http://www.ugr.es/~redce/ReDCE1/Niveles%20y%20tecnicas.htm#Ep%C3%ADgrafe5
Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 116-126¨; Cfr.
SARMIENTO, D; MIERES MIERES, L. J.; y PRESNO LINERA, M., Las sentencias básicas del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Estudio y Jurisprudencia, Thomson, Civitas, Editorial
Aranzadi SA, 2007, pp. 152-155.
201
El TEDH, constituido en 1959, y compuesto por el mismo número de jueces que Estados
Parte en el Convenio, en la actualidad son 47 jueces. Elegidos por la Asamblea Parlamentaria del
Consejo de Europa de una lista de tres nombres a propuesto por cada Estado parte. Se les elige por un
mandado de no renovable de nueve años. Forman parte del Tribunal a título individual y no
representan a dicho Estado, a pesar de ser elegidos por estos. Asimismo, no pueden ejercer ninguna
actividad incompatible con su deber de independencia e imparcialidad.
La composición de un Tribunal varía de un asunto a otro, y puede decidir en cuatro
formaciones principales diferentes. Así, un juez único decide sobre las demandas manifiestamente
inadmisibles. Un Comité de tres jueces puede pronunciarse por unanimidad sobre la admisibilidad y el
fondo de un asunto sobre el que ya exista jurisprudencia consolidada del Tribunal. Una demanda
puede también recaer en una Sala de siete jueces, que se pronuncia por la mayoría, la mayor parte de
las veces sobre la admisibilidad y el fondo del asunto.
Excepcionalmente, la Gran Sala de diecisiete jueces puede ser llamada a pronunciarse sobre
un asunto. Esto sucede cuando una Sala se inhibe a su favor o cuando una solicitud de reenvío es
aceptada.
Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 149-155.
Mayor información disponible en: http://www.echr.coe.int/Pages/home.aspx?p=home&c=
202
Los hitos más destacados del TEDH, son:
- El 21 de enero de 1959, se lleva a cabo la primera elección de los miembros del Tribunal por
la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa.
- El 23-28 de febrero de 1959, se realiza Primera reunión del Tribunal.
- El 18 de septiembre de 1959, el Tribunal aprueba su Reglamento.
- El 14 de noviembre de 1960, el Tribunal dicta su primera sentencia: Lawless c. Irlanda.
- El 1 de noviembre de 1998, entra en vigor del Protocolo no. 11 que crea “el nuevo Tribunal”,
que opera de forma permanente y los particulares pueden dirigirse a él directamente.
- El 18 de septiembre de 2008, el Tribunal dicta su sentencia número 10.000.
- El 1 de junio de 2010, entra en vigor el Protocolo Nº 14, con el objetivo de garantizar la
eficacia a largo plazo del Tribunal.
Más información, en: http://www.echr.coe.int/Pages/home.aspx?p=court/courtinbrief
102
El TEDH es el órgano jurisdiccional, por excelencia, de la protección de los
derechos humanos, a nivel internacional, en Europa, y se conforma en muchos
preceptos como un ejemplo para otros sistemas regionales.
Las sentencias del TEDH son obligatorias para el Estado que ha sido
condenado, por lo que debe ejecutarlas. El encargado de supervisar el cumplimiento
de las sentencias es el Comité de Ministros del Consejo de Europa, que, asimismo,
supervisa que las reparaciones económicas, que el TEDH otorga a los demandantes,
sean efectivamente satisfechas.
Anualmente, al TEDH, se presentan más de 50.000 nuevas demandas203. En
particular, los derechos que son más invocados ante el TEDH, por la violación del
Convenio Europeo, en un 25.06%, se refieren al artículo 6 (derecho a un proceso
equitativo); con un 19.86% al artículo 3 (prohibición de la tortura y de los tratos
humanos y degradantes); y con un 16.9% al artículo 5 (derecho a la libertad y
seguridad)204.
La profesora, Teresa Freixes, señala que las sentencias del TEDH
constituyen, a todos los efectos, “un cuerpo doctrinal, cuya apreciación e influencia
dogmática ha aumentado progresivamente y ello no sólo en los Estados signatarios
sino, incluso, más allá del espacio territorial europeo”205.
203
TEDH. Informe Anual 2014, p. 170; en:
http://www.echr.coe.int/Pages/home.aspx?p=echrpublications&c=#n14225225105470760102541_poi
nter
204
TEDH. Informe Anual 2014, p. 169.
205
FREIXES SANJUAN, T., «Derechos fundamentales en la Unión Europea. Evolución y
prospectiva: la construcción de un espacio jurídico europeo de los derechos fundamentales», ReDCE,
Año 2, Número 4, Julio-Diciembre de 2005; en:
http://www.ugr.es/~redce/REDCE4/articulos/02freixes.htm
206
Cfr. SMEND, R., Constitución y derecho constitucional, Centro de Estudios
Constitucionales, Madrid, 1985.
103
respuestas regionales207. Europa y Latinoamérica no son regiones ajenas a esta
tendencia, a escala internacional.
En Europa, el proceso de integración, por excelencia, es la UE. Por su parte,
en Latinoamérica, hay un amplio consenso, respecto a que la integración regional
puede ayudar ajustarse al nuevo orden mundial. Así, han surgido, entre otros
procesos, los siguientes: la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); el
Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA); el Mercado Común del
Sur (MERCOSUR); la Comunidad Andina de Naciones (CAN); la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); la Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR); y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
Caribeños (CELAC).
Entonces, el progreso de la integración económica de Europa, iniciada por la
década de los 50’, ha llevado al progreso de los derechos. Estas sinergias
economía/política no se han dado con la misma intensidad en Latinoamérica.
En Europa, surge la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en
1952, con la instauración de la primera institución supranacional de la historia de
este continente, la Alta Autoridad, que constituye el primer paso de una idea de
unión económica y política de los países europeos, a fin de lograr una paz duradera.
Luego, de la unión económica/política, la constitucionalización es una fase
necesaria en la integración como proceso estatal. Por ello, en el caso de la UE, el
corpus constitucional viene adelantado por la vía de formación casuística de la
jurisprudencia del Tribunal de Justicia (TJUE)208. Creado en 1952209, con sede en
Luxemburgo, viene a ser la institución jurisdiccional de la Unión y de la Comunidad
Europea de la Energía Atómica (CEEA), cuya principal tarea pasa por controlar la
207
Cfr. GUERRA-BORGES, A., Globalización e Integración Latinoamericana, Siglo XXI
Editores S.A. de C. V., en coedición con el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y la
Universidad Rafael Landívar de Guatemala; México, 2002, pp. 11- 47; Cfr. MANGAS MARTIN, A.,
«Integración, soberanía y globalización…», loc. cit., pp. 141-154.
208
FERNÁNDEZ ALLES, J., «El Derecho Constitucional en la Integración Económica y
Política de Iberoamérica. La experiencia europea», Boletín Mexicano de Derecho Comparado,
UNAM, México, 1997, p. 99.
209
EL TJUE, compuesto por 1 Juez de cada Estado miembros, en total hay 28 jueces; y 9
abogados generales. El TJUE, está integrado por tres órganos: el Tribunal de Justicia, el Tribunal
General y el Tribunal de la Función Pública. Los Jueces y los Abogados Generales son designados de
común acuerdo por los Gobiernos de los Estados miembros, previa consulta a un comité encargado de
emitir un dictamen sobre la idoneidad de los candidatos propuestos para el ejercicio de las funciones
de que se trate. Su mandato es de seis años con posibilidad de renovación. Se eligen entre
personalidades que ofrezcan absolutas garantías de independencia y que reúnan las condiciones
requeridas para el ejercicio, en sus países respectivos, de las más altas funciones jurisdiccionales o
sean jurisconsultos de reconocida competencia.
Más Información, en: http://curia.europa.eu/jcms/jcms/j_6/
104
legalidad de los actos de la Unión y garantizar la interpretación y aplicación
uniformes del Derecho.
La importancia de la función del TJUE, en el ámbito de la UE, es indiscutible,
ayudando en la consolidación de la Europa que hoy conocemos. Así, por un lado, ha
establecido principios fundamentales del Derecho comunitario210; por otro, en la
mayoría de sus sentencias, en especial, todas las pronunciadas con carácter
prejudicial, tienen consecuencias importantes en la vida cotidiana de los ciudadanos
de la Unión, como son: la libre circulación de mercancías211, de personas212, libre
prestación de servicios213, igualdad de trato y derechos sociales214 y la ciudadanía de
la Unión215.
Y, finalmente, su función en la garantía y defensa de los derechos
fundamentales es trascendental. El TJUE declaró que los derechos fundamentales
forman parte de los principios generales del derecho y el respeto de los mismos
contribuye a elevar los niveles de protección de los derechos216.
210
Como: el principio del efecto directo del Derecho comunitario en los Estados miembros
(STJ Van Gend & Loos, del 5 de febrero de 1963), la primacía del Derecho comunitario sobre la
normativa interna (STJ Costa del 15 de julio de 1964), el principio de la responsabilidad de los
Estados miembros en caso de incumplimiento del Derecho de la Unión (STJ Francovich y otros, de 19
de noviembre de 1991), entre otros.
211
Cfr. STJ Cassis de Dijon, de 20 de febrero de 1979.
212
Cfr. STJ Kraus, de 31 de marzo de 1993; STJ Bosman, de 15 de diciembre de 1995; STJ
Deutscher Handballbund, de 8 de mayo de 2003, o, de colaboración; STJ Simutenkov, de 12 de abril
de 2005, con las Comunidades Europeas.
213
Cfr. STJ Cowan, de 2 de febrero de 1989; STJ Kohll, de 28 de abril de 1998; y, STJ
Decker, de 28 de abril de 1998.
214
Cfr. STJ Defrenne, de 8 de abril de 1976; STJ Brown, de 30 de junio de 1998; STJ
BECTU, de 26 de junio de 2001.
215
Cfr. STJ Zhu y Chen, de 19 de octubre de 2004.
216
El primer caso que se planteó al TJ sobre una violación de los derechos fundamentales por
una norma comunitaria, fue el caso Stork (STJ de 4 de febrero de 1959, asunto 1/58, Friedrich Stork y
otros c. Alta Autoridad CECA), luego vinieron las sentencias en: el caso Nold (STJ de 20 de marzo de
1959, asunto 18/57, Nold c. Alta Autoridad CECA); caso Marcello Sgarlata (STJ de 1 de abril de
1965, asunto 40/64, Marcello Sgarlata y otros c. Comisión de las Comunidades Europeas); caso
Stauder (STJ de 12 de noviembre de 1969, asunto 29/69, Erich Stauder c. la villa de Ulm-
Solzialamt); caso Internationale Handelsgesellschaft (STJ de 17 de diciembre de 1970, asunto 11/70,
Internationale Handelsgesellschaft Mbh c. Einfuhr - Und Vorratsstelle Fuer Getreide Und
Futtermittel); caso Nold (STJ de 14 de mayo de 1974, asunto 4/73, Nold c. Comisión de las
Comunidades Europeas); caso Rutili (STJ de 28 de octubre de 1975, asunto 36/75, Roland Rutili c.
Ministre de l’intérieur); caso Prais (STJ de 27 de octubre de 1976, asunto 130/75, Vivien Prais c.
Consejo de las Comunidades Europeas); caso Hauer (STJ de 13 de diciembre de 1979, asunto 44/79,
Liselotte Hauer c. Land Rheinland-Pfalz); caso National Panasonic (STJ de 26 de junio de 1980,
asunto 136/79, National Panasonic (UK) Limited c. Comisión de las Comunidades Europeas); caso
Kirk (STJ de 10 de julio de 1984, asunto 63/83, Regina c. Kent Kirk); caso Johnston (STJ de 15 de
mayo de 1986, asunto 222/84, Marguerite Johnston c. Chief Constable of the Royal Ulster
Constabulary); caso Comisión contra Alemania (STJ de 18 de mayo de 1989, asunto 249/86,
Comisión de las Comunidades Europeas c. República Federal de Alemania); caso Elleniki
Radiophonia Tiléorassi -ERT- (STJ de 18 de junio de 1991, asunto C-260/89, Elleniki Radiophonia
Tileorassi Anonimi Etairia y Panellinia Omospondia Syllogon Prossopikou ERT c. Dimotiki Etairia
105
En ese sentido, el TJUE se ha inspirado en las tradiciones constitucionales
comunes de los Estados miembros y en los instrumentos internacionales sobre la
protección de los derechos humanos, en especial, el Convenio Europeo de Derechos
Humanos (CEDH).
Asimismo, desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa (2009), el TJUE
puede aplicar e interpretar la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE
(2000)217, al cual, el Tratado de Lisboa, le otorga el mismo valor jurídico que a los
Tratados.
La profesora, Teresa Freixes, señala que, en el ámbito del Derecho de lo que
hoy es la UE, el Convenio Europeo y la interpretación que del mismo ha realizado el
TEDH, “han tenido una importancia considerable para la definición del contenido en
derechos fundamentales, por parte del Derecho Comunitario”218.
De este modo, la presencia e influencia del Convenio Europeo, “ha sido una
constante en la evolución de la Unión”219. También, en el Tratado de Lisboa, se trata
la relación entre el derecho de la Unión y el Convenio Europeo (Art. 6.2), que
dispone que la UE se adherirá al Convenio Europeo.
La profesora, Yolanda Gómez, refiere que la adhesión de la UE al Convenio
Europeo complementa el sistema multilevel de protección de los derechos
fundamentales220; no obstante, la articulación de los diferentes sistemas
jurisdiccionales de control, como es el TJUE y el TEDH, “debe realizarse con sumo
cuidado y precisión. El reto sigue pendiente”221.
Pliroforissis y Sotirios Kouvelas y Nicolaos Avdellas y otros); caso Bertoni (STJ de 7 de junio de
1972, asunto 20/71, Luisa Bertoni c. Parlamento Europeo); caso Van Duyn (STJ de 4 de diciembre de
1974, asunto 41/74, Yvonne van Duyn c. Home Office); caso Orkem (STJ de 18 de octubre de 1989,
asunto 374/87, Orkem c. Comisión de las Comunidades Europeas); caso Defrenne III (STJ de 15 de
junio de 1978, asunto 149/77, Gabrielle Defrenne c. Société anonyme belge de navigation aérienne
Sabena -Defrenne III-).
Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 116-127; Cfr.
SICILIA OÑA, B., Derechos fundamentales y Constitución Europea, Colección Derechos Humanos
«P. Francisco de Vitoria», Ararteko, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, 2006, pp. 25- 47;
217
Cfr. ALONSO GARCÍA, R., «La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión
Europea», Gaceta Jurídica de la Unión Europea y de la Competencia, Nº 209, septiembre/octubre
2000, pp. 3-17; Cfr. GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 100-116;
Cfr. SICILIA OÑA, B., Derechos fundamentales…, op. cit., pp. 79-99.
218
FREIXES SANJUAN, T., «Derechos fundamentales en la Unión Europea…», loc. cit.
219
GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., p. 169.
220
Entonces, señala Teresa FREIXES, que esto configura “una prospectiva de suma
importancia para el reconocimiento, desarrollo y garantía de los derechos fundamentales en el seno de
la Unión”, ya que refuerza ampliamente el nivel de protección y garantía de los derechos que están
previstos en la Convención Europa, es también reconocidos por el Derecho de la Unión; FREIXES
SANJUÁN, T., «Derechos fundamentales en la Unión Europea…», loc. cit.
221
GÓMEZ SÁNCHEZ, Y., Constitucionalismo Multilevel…, op. cit., pp. 131-132.
106
Por ello, el diálogo de tribunales es una realidad. La doctrina del TEDH sirve
de soporte argumentativo al TJUE que, en reiteradas ocasiones, citó expresamente al
Convenio Europeo y al TEDH como fuente de sus fundamentos jurídicos; sin
embargo, al no estar formalmente integrado el Convenio Europeo en el Derecho
comunitario, el TJUE no está vinculado a seguir la doctrina del TEDH y, en ciertas
ocasiones, se observan algunas diferencias entre las sentencias de ambos Tribunales
sobre litigios, con el mismo fondo222.
222
FREIXES SANJUÁN, T., «Derechos fundamentales en la Unión Europea…», loc. cit.
223
CP. de 1812, Título 2º. Del territorio de las Españas, su religión, y su gobierno, y de los
ciudadanos españoles. Capítulo 1º. Del Territorio de las España, en su Art. 10: “El territorio Español
comprende en la Península con sus posesiones e Islas adyacentes, Aragón, Asturias, Castilla la Vieja,
Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia,
Navarra, Provincias Vascongas, Sevilla, y Valencia, las Islas Baleares y las Canarias con las demás
posesiones de África. En la América Septentrional Nueva España con la Nueva Galicia, y Península
de Yucatán, Guatemala, Provincias internas de Oriente, Provincias internas de Occidente, Isla de
Cuba con las dos Floridas, la parte Española de la Isla de Santo Domingo, y la Isla de Puerto Rico,
con las demás adyacentes a estas y al continente en uno y otro Mar. En la América Meridional, la
Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, Provincias del Río de la Plata, y todas las Islas
adyacentes en el Mar Pacífico, y en el Atlántico. En el Asía las Islas Filipinas, y las que dependen de
su gobierno”.
224
FERNÁNDEZ ALLES, J., «El Derecho Constitucional…», loc. cit., p. 99.
107
derechos humanos. Ya que, además, de la protección a nivel interno e internacional;
se vería complementada por un orden jurídico comunitario, que cuenta con el efecto
directo y la primacía sobre los derechos nacionales225. Por ello, en Europa se habla
de un constitucionalismo multinivel que el profesor Peter Häberle226 y Ingolf
Pernice227, son sus defensores.
225
URUEÑA, R., «¿Protección multinivel...», loc. cit., pp. 20-21.
226
Cfr. HÄBERLE, P., «El Tribunal Constitucional Federal como modelo de una Jurisdicción
Constitucional Autónoma», Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional, núm. 9, Madrid
(2005), pp. 113-139.
227
Cfr. PERNICE, I., «The Treaty of Lisbon: Multilevel Constitutionalism in Action»,
Columbia Journal of European Law, Vol. 15, Nº 3/2009, pp. 349-407; en:
http://ssrn.com/abstract=1326114.
Cfr. PERNICE, I., Fondements du droit constitutionnel européen, Universite Pantheon-
Assas, Institut des Hautes Etudes Internationales de Paris, Éditions A. Pedone, Paris, 2004, pp. 21-26.
228
Entre sus Estados asociados, tenemos a: Chile, Bolivia (en proceso de incorporación),
Perú, Colombia y Ecuador. Y, Estados observadores, contamos con: Nueva Zelanda y México.
229
CAN, inicialmente, Chile formó parte del Pacto Andino, pero se retiró el 30 de octubre de
1976. Venezuela había participado en las rondas de negociación del Pacto
Andino, pero no llegó a suscribirlo hasta cuatro años después, y finalmente, se adhirió el 13 de febrero
de 1973. Pero, oficialmente quedó fuera de la CAN, el 22 de abril de 2011, tras cinco años de haber
notificado su salida ante la secretaría general de ese organismo subregional, tal como lo establece el
Acuerdo de Cartagena.
Países Asociados de la CAN: Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Y, un país
observador: España; en:
http://www.comunidadandina.org/Seccion.aspx?id=189&tipo=QU&title=somos-comunidad-andina
230
Web oficial; en: http://www.mercosur.int/
231
Disponible en: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/374/2/innova.front/introduccion
108
En 1992, al interior de MERCOSUR se planteó la importancia de una Carta
de Derechos Humanos, con la Declaración de Las Leñas, que al final no llegó a
concretarse. No obstante, existen instrumentos de protección de cooperación
intergubernamental para la promoción de derechos humanos233.
El MERCOSUR constituye uno de los procesos que mejor funciona en
Latinoamérica. A finales de 2014, era considerado la quinta potencia económica del
mundo234.
232
TPR, creado por el Protocolo de Olivos (PO), instrumento adoptado en 2002 para la
solución de controversias en el Mercosur en lugar del Protocolo de Brasilia (PB). El TPR tiene como
fin “garantizar la correcta interpretación, aplicación y cumplimiento de los instrumentos
fundamentales del proceso de Integración “puede entender en primera y única instancia o bien como
tribunal de alzada a pedido de un Estado Parte involucrado en una controversia respecto de la
aplicación del derecho en un pronunciamiento anterior de un TAH”. También, cabe la posibilidad de
concurrir al TPR para solicitar Opiniones Consultivas y para supuestos en los que los Estados Partes
activen el procedimiento establecido para las Medidas Excepcionales de Urgencia. Información
completa, disponible en la web: http://www.tprmercosur.org/es/index.htm
Cfr. REY CARO, E. J., «Reforzamiento institucional del Mercosur: El Tribunal Permanente
de Revisión»; Anuario Argentino de Derecho Internacional, Nº XIII, 2004, Córdoba-Argentina; pp.
193-206.
233
Conforme señala el Prof. René Urueña, la firmó “la Decisión del Consejo del Mercado
Común (CMC) Nº 40/04 creó la Reunión de Altas Autoridades en el área de Derechos Humanos
(RAADDHH) , un órgano subsidiario del CMC, que actúa en coordinación con el Foro de Consulta y
Concertación Política (FCCP), que ha servido como foro para interesantes desarrollos relacionados
con derechos humanos en el marco del Mercosur. En el señno de la RAADDHH se han desarrollado,
por ejemplo, los denominados grupos técnicos, así como la “cláusula de derechos humanos”,
consagrada en el Protocolo sobre Compromiso en la Promoción y Protección de los Derechos
Humanos del MERCOSUR, que busca crear mecanismos intergubernamentales de reacción ante
violaciones graves de derechos humanos en alguno de los Estados miembro (con una estructura
similar a la “cláusula democrática” contenida en los Protocolos de Ushuaia-1998-y Montevideo – o
Ushuaia II, 2011. Con todo, todos estos instrumentos son esencialmente intergubernamentales y, no
establecen un verdadero régimen comunitario de derechos humanos al interior del Mercosur, con
efecto directo y supremacía sobre el orden jurídico nacional, tendiente a vincular tanto a la
organización internacional como a los Estados miembros”; URUEÑA, R., «¿Protección multinivel...»,
loc. cit., pp. 21-22.
234
Fondo Monetario Internacional. Fuente: World Economic Outlook (WEO) IMF. Update,
July 2014; http://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2014/update/02/index.htm
235
Disponible en la web oficial de la CAN:
http://www.comunidadandina.org/Seccion.aspx?id=195&tipo=QU&title=resena-historica
109
Exteriores, y la Comisión Andina, cada uno de estos órganos tiene una función
asignada.
Se trata de un proceso de integración económica y social, que ha tenido sus
avances y retrocesos. En 1993, eliminó entre los países andinos los aranceles y
formaron una zona de libre comercio, donde las mercaderías circulaban libremente.
De todos los procesos de integración, es el único que cuenta con un órgano
jurisdiccional, denominado Tribunal de Justicia (TJCAN)236, instituido en 1979 pero
inició sus labores en 1984, se le conoce como “Tribunal Andino”, con sede en
Ecuador. Fue creado, imitando en gran parte al TJCE, en cuanto a su posición
institucional y papel funcional237, pero a diferencia de TJCE no desarrolló
jurisprudencia en materia de derechos humanos238.
El TJCAN controla la legalidad de los actos de los órganos e instituciones
andinas, y dirime los litigios interestatales entre sus miembros, entre ciudadanos o
entre países y ciudadanos cuando se incumplen los acuerdos asumidos, en el marco
de la Comunidad Andina. Resuelve, en particular, acciones de nulidad239; acciones
de incumplimiento240; interpretación prejudicial241; recurso por omisión o
236
Nace, el 28 de mayo de 1979, mediante la suscripción del Tratado de Creación del
Tribunal de Justicia del Acuerdo de Cartagena. Inicia sus actividades el 02 de enero de 1984.
Posteriormente, mediante el Protocolo de Cochabamba suscrito el 28 de mayo de 1996, cambió su
nombre a “Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina”. El TJCAN está compuesto por cuatro
magistrados, representantes de cada uno de los Países Miembros, los cuales son designados para un
período de seis años, deben renovarse parcialmente cada tres años y pueden ser reelegidos por una
sola vez. Información completa, en la web del TJCAN:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_content&view=frontpage&Itemid=1
237
HUMMER, W. y FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de los
derechos humanos en la integración europea y latinoamericana. La “Carta Andina para la Promoción y
Protección de los Derechos Humanos” (2002)», Anuario Argentino de Derecho Internacional, Nº
XIII, 2004, Córdoba-Argentina; p. 65; en: http://www.aadi.org.ar/index.php?acc=4
238
Así, como señalan Waldemar HUMMER y Markus FRISCHHUT, “puede tener varias
explicaciones: primero, puede ser que el Tribunal Andino nunca haya sido confrontado con casos
pertinentes; en segundo lugar, puede ser que sí se haya dado un caso pertinente, pero que las partes no
lograran hacer valer una violación de los Derechos Humanos y que el Tribunal tampoco la hubiese
considerado “ex officio” como tal; y en tercer lugar, puede ser que las partes sí hayan logrado hacer
valer una violación de Derechos Humanos, pero que el Tribunal no hubiese querido manifestarse con
respecto a esa pretensión”; HUMMER, W. y FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la
protección de los derechos humanos …», loc. cit., p. 66.
239
De 1985-2014, el TJCAN ha resuelto 55 demandas de nulidad; en:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=2
5
240
De 1985-2014, el TJCAN ha resuelto 113 demandas de incumplimiento; en:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=2
6
241
De 1985-2014, el TJCAN ha resuelto 2769 demandas de interpretaciones prejudiciales;
en:http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid
=24
110
inactividad242 y acciones laborales243. Asimismo, tiene competencia para ejercer la
función de árbitro. Hasta septiembre de 2014, el TJCAN ha conocido 2961 casos,
ubicándose como una Corte Internacional muy activa.
Su principal función es interpretar y aplicar el Derecho comunitario, con base
en los principios de efecto directo, aplicación inmediata y supremacía del Derecho
Comunitario Andino, “contribuyendo sustancialmente a su consolidación como un
elemento de trascendental importancia en el desarrollo del proceso de integración
subregional andino”244.
A diferencia del Mercosur, los miembros de la CAN, además de Venezuela
(hoy ex miembro)245, el 26 de julio 2002, suscribieron en Guayaquil (Ecuador) la
Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos246, más
conocida, como la “Carta Andina” (CA). Que constituye como indica su artículo 63:
“la primera manifestación integral de la Comunidad Andina en materia de derechos
humanos en el espacio comunitario, y complementa la normativa nacional,
interamericana y universal en el tema…”.
242
De 1985-2014, el TJCAN ha resuelto 6 demandas de omisión; disponible en:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=2
7
243
De 1985-2014, el TJCAN ha resuelto de 18 demandas laborales; disponible en:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=2
8
244
En TJCAN; en:
http://www.tribunalandino.org.ec/sitetjca/index.php?option=com_content&view=article&id=1&Itemi
d=2
245
El argumento del retiro de Venezuela (2006), fueron los TLC suscritos por Perú y
Colombia con los Estados Unidos.
246
Un estudio completo de la “Carta Andina”, revisar la obra de HUMMER, W. y
FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de los derechos humanos…», loc. cit.;
pp. 47-124; Cfr. SALMÓN GÁRATE, E., «La Carta Andina para la Promoción de los Derechos
Humanos: un paso hacia la humanización del proceso de integración andina», en PUCP, Instituto de
Estudios Internacionales (eds.), Derecho Comunitario Andino, PUCP, Lima, 2003; pp. 449-464.
Documento en: http://www.comunidadandina.org/documentos/actas/cart_DDHH.htm
247
Así, como señalan, Waldemar HUMMER y Markus FRISCHHUT, “esta formulación hace
suponer que ahora también en el ámbito del derecho comunitario supranacional de la Comunidad
Andina se ha llegado a la formación de una Carta de Derechos Humanos propia, que viene a
complementar la protección de derechos fundamentales y de Derechos Humanos ya existente a nivel
nacional, interamericano y universal en los Estados Miembros de la Comunidad Andina. Además, esta
suposición parece ineludible, debido a que los Estados Miembros de la Comunidad Andina han
firmado esta Carta de Derechos Humanos justamente un año y medio después de la proclamación
solemne de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea (Carta Europea) el 7 de
diciembre de 2000 en Niza, por lo que uno puede caer en la tentación de ver a esta última como
modelo de la primera y, en consecuencia, de hacer comparaciones tanto conceptuales como de
contenido entre ambos documentos de Derechos Humanos y de Derechos Fundamentales
111
La Carta Andina existe, pero no tiene carácter vinculante (Art. 96)248, como
un tratado, por ello, al TJCAN no puede le puede asignar una competencia por un
texto no vinculante249. En ese sentido, la Carta ha quedado como un acuerdo de
derecho internacional de cinco Estados250.
Hasta la fecha, el TJCAN no ha conocido ningún caso en materia de derechos
humanos, la única vez que tuvo la opción, de conocer un caso en materia laboral, fue
por el caso presentado en 2001, de Pilar Guayasamín Villacís, empleada del
Parlamento Andino en contra de su anterior empleador, donde invocó la violación de
los artículos 2, 6, 7, 8 y 23, de la Declaración Universal de Derechos Humanos; las
Convenciones de la OIT y, el Reglamento Administrativo del Parlamento Andino.
Sin embargo, el TJCAN, con fecha 20 de febrero de 2002 (caso nº 56-DL-
2001), se declaró incompetente para conocer del asunto251.
El argumento principal de su negativa fue que, si bien, el artículo 136 del
Estatuto del TJCAN ampara para dirimir un asunto laboral entre sus empleados y los
respectivamente”; HUMMER, W. y FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de
los derechos humanos…», loc. cit., pp. 48-49.
248
Art. 96 de la Carta Andina: “Instruyen a sus Ministros de Relaciones Exteriores para que,
dada la dinámica de la evolución del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, revise cada
cuatro años el contenido de esta Carta con miras a su actualización y perfeccionamiento.
El carácter vinculante de esta Carta será decidido por el Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores en el momento oportuno”.
249
En definitiva, en cuanto a la Carta Andina no exitió voluntad del TJCAN de ser “incluido
en el mecanismo institucional de defensa de la Carta Andina, porque no se consideraba (aún)
preparado para esta tarea. Por otro, el modelo presentado de una Comisión establecida dentro del
Tribunal Andino, se encontró con una gran resistencia por parte de los demás interlocutores, debido a
que se temía con ello un debilitamiento de las estructuras interamericanas, y de las instituciones
regionales para la protección de los Derechos Humanos ya existentes”; HUMMER, W. y
FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de los derechos humanos…», loc.
cit.,pp. 79-80
250
René URUEÑA, señala, que, si bien, la Carta ha sido “emitido a través del Consejo
Presidencial Andino, que no constituye fuente de derecho comunitarioen virtud del Artículo 1 del
Tratado de creación del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Adicionalmente, la misma
Carta reconoce su carácter no vinculante en su Artículo 96”; URUEÑA, R., «¿Protección
multinivel...», loc. cit., p. 22.
251
Como se puede observar el fallo fue emitido antes de la suscripción de la Carta Andina.
Waldemar HUMMER y Markus FRISCHHUT, dicen que “pesar de que, por esto, este documento (en
su versión final) no estaba a disposición del Tribunal Andino, éste hubiera tenido la posibilidad de
tratar la problemática de la violación de Derechos Humanos por parte de un órgano de la Comunidad
Andina (Parlamento) abordada en la demanda, y de hacer una distinción fundamental entre la
protección de los Derechos Humanos contra violaciones por parte del poder público de la
Organización Internacional, por un lado, y la misma contra violaciones por parte del poder público de
los Estados miembros de la Comunidad Andina, por el otro. Esta constelación hubiera podido llevar a
un planteamiento de la cuestiónde la protección de Derechos Humanos contra violaciones, no por
parte de un Estado miembro, sino por parte del poder público de la Comunidad Andina – en forma de
un acto de uno de sus órganos –, y hubiera ayudado a profundizar en el carácter jurídico-dogmático de
esta cuestión”; HUMMER, W. y FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de los
derechos humanos…», loc. cit., pp. 68-69.
112
órganos de la CAN o el SAI252, pero invocó el artículo 154 del Estatuto General del
Parlamento Andino que establece, que los conflictos laborales, se decidirán en el
derecho del Estado Sede, es decir, a quien le corresponde conocer del caso es a
Colombia253.
Como nota aparte sobre la CAN, queremos señalar que en un periodo corto o
mediano plazo, va quedar reducido a dos Estados (Perú y Colombia). La CAN, tiene
cuatro estados miembros: Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. El 7 de diciembre de
2012, Bolivia ya fue aceptada por el Mercosur y su plena adhesión es dentro de 4
años, en 2016, su intención, posterior, es dejar la CAN. Ecuador, también está
interesado en el bloque del Mercosur, así lo ha comunicado en reiteras ocasiones su
Presidente Rafael Correa, no obstante, ha dejado claro, que si esto llega a
concretarse, pertenecerían a los dos sistemas.
252
Estatuto del TJCAN. Art. 136.- Objeto y finalidad.“Las acciones laborales que se
propongan ante el Tribunal tienen por objeto dirimir las controversias que, originadas en una
relación de trabajo, se susciten entre los órganos e instituciones del Sistema Andino de Integración y
sus respectivos funcionarios o empleados, de conformidad con el Convenio de Sede que resulte
aplicable”. Documento completo disponible en:
intranet.comunidadandina.org/Documentos/decisiones/DEC500.doc.
253
Cfr. HUMMER, W. y FRISCHHUT, M., «Diferentes concepciones de la protección de los
derechos humanos…», loc. cit., pp. 66-69.
Cfr. Art. III. Del Acuerdo Sede del Parlamento Andino:“….En caso de que el Parlamento
Andino intervenga judicialmente como actor, quedará sujeto a las leyes colombianas respectivas,
para los efectos específicos de la acción judicial de que se trate”.
Disponible en: http://www.parlamentoandino.org/index.php/acerca-de/normatividad/acuerdo-
sede
254
La Profesora, Teresa FREIXES, señala que: “la dimensión internacional/regional,
responde a una necesidad cada vez mayor de los estados de América Latina de encontrar instrumentos
comunes para, desde una perspectiva integradora, dar respuesta tanto a los problemas internos como a
los derivados de la globalización ; MERCOSUR, el Pacto Andino, constituyen también gérmenes de
una integración, básicamente económica, que precisa de otra integración sociopolítica en la que la
garantía de los derechos constituya uno de los ejes principales de su integración”; FREIXES
SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno…», loc. cit., p. 112.
113
Primera, deberán superar sus problemas económicos, ya que no todos los
países latinoamericanos son similares en su economía, existiendo grandes brechas
entre los mismos. No es igual, hablar, por ejemplo, de Brasil o, México, que,
actualmente, son consideradas potencias emergentes, respecto a otros países.
Segunda, el tema de la seguridad jurídica y el estado de derecho, que son
pendulares en la región. Quizás, esto se deba a que todavía son países relativamente
jóvenes en democracia, y las cuestiones políticas en algunas ocasiones pesan más que
las jurídicas.
Tercera, es tarea pendiente resolver sus problemas limítrofes o fronterizos. De
hecho, casi todos los países están enfrentados por estos temas.
Cuarta, hay que resolver los problemas del analfabetismo y el derecho de las
comunidades indígenas255.
255
Cfr. FREIXES SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno…», loc., cit., pp. 108-109.
256
“No puede hablarse de la existencia de un verdadero derecho comunitario, aun que hay
atisbos de su posible existencia futura si se sigue, como es presumible que así sea, en un camino que
ya se vislumbra”; GROS ESPIELL, H., «La futura constitución europea y la carta de los derechos
fundamentales de la unión Europea desde Iberoamérica», Anuario Mexicano de Derecho
Internacional, vol. V, 2005, p. 279.
257
Así, “la idea de Constitución en Iberoamérica continúa siendo, como lo fuera
tradicionalmente en el derecho constitucional europeo, un concepto unido con la idea y con la forma
política y jurídica llamada Estado, aunque por extensión la doctrina latinoamericana fue pionera en
aplicar el calificativo de derecho constitucional al derecho de la organización de la comunidad
internacional fundada en la Carta de las Naciones Unidas”; GROS ESPIELL, H., «La futura
constitución…», p. 280.
114
Así, “Constitución, derecho constitucional y Estado han sido tradicionalmente
conceptos que se implican recíprocamente. Pero esta idea ha comenzado a cambiar
en Europa”258.
Sin embargo, en Latinoamérica, el paso del tiempo no ha modificado, a la
fecha, este pensamiento. Por ello, se justifican los enfoques diferentes, que cada
continente tiene sobre la aplicación de nuevas formas políticas, distintos del Estado
tradicional, es decir, no es lo mismo la visión de Tratado de Lisboa, o de la Carta de
Derechos fundamentales, desde Europa, que viceversa259.
No obstante, un primer paso metodológico para constitucionalizar un proceso
de integración en Latinoamericana, tal cual pasó en la Unión Europea, debe partir de
la regulación vigente, esto es, que es necesario el tratamiento de derecho
constitucional comparado latinoamericano260.
258
GROS ESPIELL, H., «La futura constitución…», p. 280.
En Europa, el proceso de integración, más acentuado por su contenido político (fundamentos,
principios, objetivos), llegó a idear la posibilidad de una Constitución para ese derecho comunitario
europeo, y que ayudó a gestar la perspectiva de un derecho constitucional europeo, unido a los
conceptos de democracia y el respeto de los derechos humanos, GROS ESPIELL, H., «La futura
constitución…», p. 280.
259
GROS ESPIELL, H., «La futura constitución…», p. 281.
260
FERNÁNDEZ ALLES, J., «El Derecho Constitucional…», loc. cit., pp. 100-101.
261
FERNÁNDEZ ALLES, J., «El Derecho Constitucional…», loc. cit., p. 106.
115
1.3.3. Comparación del Convenio Europeo y la elaboración de la
Convención Americana de Derechos Humanos
262
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional del Derecho Internacional de los
Derechos Humanos y de la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de derechos humanos», Instituto
de Investigaciones de la UNAM, México, p. 92; en:
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2740/11.pdf
Cfr. NOVAK TALAVERA, F., «El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos: semejanzas y diferencias con el sistema europeo», Agenda Internacional, Año IX, Nº 18,
Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la PUCP, Lima-Perú, 2003, p. 26.
263
CASSESE, A., op. cit., pp. 28-31.
264
CORREA SALAS, F., loc. cit., pp. 25-26; Cfr. NIKKEN, P., La Protección Internacional
de los Derechos Humanos: su desarrollo progresivo, Civitas, Madrid, 1987, p. 210.
265
Art. 45: “1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de
ratificación o adhesión de esta Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce
la competencia de la Comisión para recibir y examinar las comunicaciones en que un Estado parte
alegue que otro Estado parte ha incurrido en violaciones de los derechos humanos establecidos en
esta Convención.
2. Las comunicaciones hechas en virtud del presente artículo sólo se pueden admitir y
examinar si son presentadas por un Estado parte que haya hecho una declaración por la cual
reconozca la referida competencia de la Comisión. La Comisión no admitirá ninguna comunicación
contra un Estado parte que no haya hecho tal declaración (…)”.
116
El profesor José Antonio Carrillo señala que la Convención Americana no
sólo es realista, sino que es más progresiva que el Convenio Europeo y el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, “al incluir entre los derechos
inderogables las garantías judiciales indispensables para la protección de los
derechos, que no pueden ser objeto de medidas de suspensión”266.
266
CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 88-89; Cfr. Art. 27.2 de la CADH.
267
JIMENA QUESADA, L., loc. cit., pp. 49-50.
268
Art. 32 de la CEDH: “se extiende a todos los asuntos relativos a la interpretación y
aplicación del Convenio y de sus Protocolos que le sean sometidos en las condiciones previstas por
los artículos 33, 34 y 47”.
117
competencia contenciosa para resolver demandas interestatales269 e individuales270, y
tiene una competencia consultiva271.
Así, la legitimación activa queda en manos del Comité de Ministros del
Consejo de Europa, “monopolio que contrasta con el amplio espectro de sujetos
legitimados, al efecto en la Convención Americana”272.
En cambio, la competencia de la Corte Interamericana es indirecta, y posee el
carácter facultativo de la cláusula de aceptación de la jurisdicción contenciosa, ya
que es necesaria la intervención anticipada de la Comisión Interamericana. Además,
la Corte Interamericana utiliza los criterios establecidos en el artículo 6 del Convenio
Europeo de Derechos Humanos (derecho a un proceso equitativo).
Asimismo, la Corte Interamericana tiene restringida competencia material,
por cuanto, la propia Convención, limita su competencia a la aplicación de lo
establecido en ella (Art. 33 y 62 de la Convención Americana)273, por ello, no se
puede aplicar el derecho internacional humanitario ni otros tratados de derechos
humanos274. Pero, lo que sí, se puede es, interpretar las disposiciones de otros
tratados en derechos humanos, a fin de aplicar la Convención Americana, siempre y
cuando exista una cláusula de compromiso en el seno de dicho Tratado, que prevea la
aceptación de la competencia de la Corte Interamericana, y que éste haya sido
ratificado por el Estado defensor. En esta línea, la Corte ha elaborado Protocolos
adicionales a la Convención Americana, en diferentes materias275.
269
Cfr. Art. 33 de la CEDH.
270
Cfr. Art. 34 de la CEDH.
271
Cfr. Arts. 47, 48 y 49 de la CEDH; Cfr. JIMENA QUESADA, L., loc. cit., pp. 50-53; Cfr.
NOVAK TALAVERA, F., «El sistema interamericano…», loc. cit., pp. 31-63; Cfr. Revisar obra de
Augusto GUEVARA PALACIOS, op.cit.
272
JIMENA QUESADA, L., loc. cit., p. 50.
273
CADH. Art. 33: “Son competentes para conocer de los asuntos relacionados con el
cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados partes en esta Convención:
a. la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, llamada en adelante la Comisión, y
b. la Corte Interamericana de Derechos Humanos, llamada en adelante la Corte”.
Art. 62.3: “La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la
interpretación y aplicación de las disposiciones de esta Convención que le sea sometido, siempre que
los Estados partes en el caso hayan reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por declaración
especial, como se indica en los incisos anteriores, ora por convención especial».
La Opinión Consultiva OC-1 del 24 de septiembre de 1982 (párrafos 21 y 22), expresan que
la Corte IDH, “debe pronunciarse únicamente sobre las competencias que le han sido atribuidas de
manera taxativa en la Convención”.
274
Reflejada en el caso Palmeras vs. Colombia, Excepciones Preliminares, Sentencia del 04
de febrero de 2000, párrs. 28 al 34; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_67_esp.pdf
275
Cfr. Capítulo Segundo de la Tesis.
118
Por otra parte, si la Corte Interamericana puede recurrir a otros tratados como
parámetro de sus interpretaciones, es importante resaltar la propuesta del profesor
Peter Häberle y el derecho comparado, como quinto método de interpretación276,
aplicado, especialmente, en el campo de los derechos humanos. Así, la comunidad
mundial de Estados constitucionales, hoy en día, se encuentra en camino hacia una
comunidad de derechos humanos.
En ese sentido, los pactos regionales de derechos humanos, como es la
Convención Americana o la europea, “también aportan «material» para una
interpretación constitucional inspirada en el derecho comparado, aunque,
formalmente, estén aún «debajo» del rango constitucional”277; no obstante, en el caso
de Alemania, Austria y Suiza, la Convención Europea tiene rango constitucional.
Por ello, los Estados constitucionales pueden aprender mutuamente de sus
experiencias. El caso más destacado es Europa, que, en asuntos de derechos
humanos, es una comunidad de producción y recepción, la cual, a través del derecho
comparado, funcionó como “quinto método de interpretación”, saliendo a la luz en
forma de principios generales del derecho. Un ejemplo visible es el caso, en
Latinoamérica, del artículo 233.6 de la Constitución del Perú de 1979, que señala,
que constituye una garantía de la administración de justicia:
“La de no dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de la ley.
En tal caso, deben aplicarse los principios generales del derecho y,
preferentemente, los que inspiran el derecho peruano”.
276
El Prof. Peter HÄBERLE, refiere, que, aunque existan principios especiales de
interpretación constitucional, como la “unidad de la Constitución”, la “concordancia práctica”, en
razón a K. Hesse, el parámetro de medida de la “corrección funcional”, la interpretación de la
Constitución, viene a formar parte de las reglas rudimentarias y especializadas de la doctrina del
método de interpretación jurídica. En ese sentido, Savigny las ha canonizado en 1840, como los cuatro
métodos clásicos de interpretación, en consecuencia, considera Häberle, que desde 1989 “la época ya
está madura para un «quinto» método de interpretación, a saber el derecho comparado”; AAVV, «El
rol de los tribunales constitucionales ante los desafíos contemporáneos. Entrevista al Dr. Dr. h. c.
Peter HÄBERLE por el Dr. César LANDA», Pensamiento Constitucional, Año III, Nº 3, Fondo
Editorial de la PUCP, Lima, noviembre 1996, p. 285.
Para Konrad HESSE, la interpretación constitucional “resulta necesaria y se plantea como
problema cada vez que ha de darse respuesta a una cuestión constitucional que la Constitución no
permite resolver de forma concluyente”; Escritos de Derecho Constitucional, Centro de Estudios
Constitucionales, traducción de P. Cruz Villalón, Madrid, 1983, p. 35.
Respecto a los principios de la interpretación constitucional “les corresponde la misión de
orientar y encauzar el proceso de relación, coordinación y valoración de los puntos de vista o
consideraciones que deben llevar a la solución del problema”. Así tenemos: la unidad de la
constitución; la concordancia práctica; el criterio de la corrección funcional; el criterio de eficacia
integradora y, la fuerza normativa de la Constitución; HESSE, K., Escritos de Derecho
Constitucional…, op. cit., pp. 49-51.
277
AAVV, «El rol de los tribunales constitucionales…», loc. cit., p. 286.
119
En este contexto, Peter Häberle indica que este planteamiento se debe
entender como una comparación cultural, no como una transposición esquemática, es
decir, que los contextos culturales deben corresponderse. En este contexto, se puede
comprender el vínculo especial que existe entre los países ibéricos y los países
Latinoamericanos; por ejemplo, España, lo expresa en el artículo 11.3, de su
Constitución de 1978:
“El Estado podrá concertar tratados de doble nacionalidad con los países
iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular
vinculación con España. En estos mismos países, aun cuando no reconozcan a sus
ciudadanos un derecho recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin perder su
nacionalidad de origen”.
278
Indica, Peter HÄBERLE, que “El concepto extremadamente alemán, de «Estado de
Derecho» está haciendo «carrera» casi en todo el mundo. Muchos países del Este de Europa
recepcionan el standard occidental de los derechos humanos dentro de su sistema de fuentes de
Derecho, ya sea expresa –o implícitamente. Por cierto, el universalismo de la «dignidad humana» se
enfrenta hoy al reto del fundamentalismo de algunos estados islámicos”; AAVV, «El rol de los
tribunales constitucionales…», loc. cit., p. 286.
120
directamente las demandas individuales, y que, aplicando su “criterio
discrecional”279, puede, o no, someter un caso a la Corte Interamericana280.
Anteriormente, también el sistema europeo tenía esta doble instancia, que, por
cierto, fue tomada en cuenta por el sistema interamericano. Sin embargo, desde la
entrada en vigor del Protocolo nº 11, la Comisión Europea ha desaparecido de este
proceso, quedando sólo el Tribunal Europeo, que se instituye como la única
jurisdicción internacional que ha otorgado un acceso directo a los individuos, en el
campo de la protección de derechos humanos.
En cambio, la competencia consultiva de la Corte Interamericana es, sin lugar
a dudas, un campo en el que la jurisprudencia de la Corte Interamericana ha sido
pionera, desde un inicio. El antecedente en el sistema europeo ha sido inexistente en
los ochenta, prueba de ello es que, a la fecha, sólo se han dictado dos opiniones
consultivas en el seno europeo281.
Sin embargo, las opiniones consultivas de la Corte Interamericana han sido
influenciadas por la jurisprudencia del Tribunal Europeo282. Esto significa que la
279
Con base, en el Art. 50 de la CADH, la Comisión Interamericana, en el caso de que no
pueda llegar a un arreglo amistoso con las partes, puede mandar sus conclusiones de manera
confidencial al Estado cuestionado, a fin, de que adopte medidas sobre el caso. Una vez, transcurrido
el periodo de tres meses, la Comisión decidirá si envía o no el caso a la Corte IDH, tomando como
alternativa, la opción más favorable a la protección de derechos humanos.
Cfr. Art. 44.1 del RCIDH; Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A.,
Las Decisiones Básicas…, op. cit., pp. 24 -27; Cfr. Corte IDH. Ciertas Atribuciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41, 42, 44, 46, 47, 50 y 51 Convención Americana sobre
Derechos Humanos). Solicitada por el Gobierno de la República de Argentina y de la República
Oriental de Uruguay. Opinión Consultiva OC-13/93 del 16 de julio de 1993, párr. 50.
280
Se le critica mucho, el criterio discrecional de la CIDH, por cuanto, uno no sabe cuáles
han sido los puntos, que han tomado de referencia, para someter un caso o no ante la Corte
Interamericana, muchas veces, se le señala, que esta consideración, es más política que jurídica. Sin
embargo, como indica, Felipe GONZÁLEZ, también, es importante señalar, que hay requisitos de
admisibilidad de la Comisión, que son: agotamiento de recursos internos (este requisito, puede ser
obviado, si el Estado, así lo estima por conveniente, que no es necesario agotar la vía interna, o
también, puede ser obviado, si por determinadas circunstancias del país, es imposible agotar en la vía
interna); el plazo; no duplicidad; y la caracterización. En consecuencia, el Informe de inadmisibilidad
y el Informe de Fondo de la Comisión es, inapelable, salvo el segundo que sólo es realizado por los
Estados; GONZÁLEZ MORALES, F., «La Comisión Interamericana de Derechos Humanos», dentro
del curso La Protección de los derechos humanos en el sistema interamericano, en el marco del “IX
Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos”, de la Universidad de Alcalá. Alcalá de
Henares, 19, 20 y 21 de noviembre de 2012, Madrid – España.
281
Cfr. TEDH. Gran Sala, opinión de 2 de junio de 2004, «Coexistencia del tratado de
derechos humanos de la Comunidad de Estados independientes y la CEDH, Informe anual de 2004»,
p. 43; Cfr. TEDH, Gran Sala, opinión de 12 de febrero de 2008, «Ciertas cuestiones jurídicas relativas
a las listas de candidatos presentados con vistas a su elección como jueces del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos».
282
Así, “desde la primera opinión consultiva, el sistema europeo fue punto de referencia para
la Corte IDH. De 19 opiniones consultivas, sólo seis no hacen mención de ese sistema. Pero en lo que
se refiere específicamente a la jurisprudencia del TEDH, sólo ocho opiniones consultivas hacen
invocación expresa”.
121
jurisprudencia del Tribunal Europeo constituye una fuente material de gran
importancia en el continente americano, ya que, al incorporarse a la jurisprudencia de
la Corte Interamericana, configura formalmente los ordenamientos jurídicos de este
continente283.
Hasta la fecha, diciembre 2014, la Corte Interamericana ha emitido veintiún
(21) opiniones consultivas284, y esta cuestión la convierte en la única jurisdicción, en
el área de los derechos humanos, que ha utilizado, de forma efectiva, este
mecanismo.
Por lo tanto, la influencia del Convenio Europeo en el Americano, se evalúa
por el desarrollo de su competencia contenciosa, siendo especial por el “acervo
jurisprudencial”, construido a partir del gran número de sentencias dictadas en
demandas individuales, inmensamente superior a la aislada resolución de asuntos
entre Estados285.
Cuando se redactó el Convenio Europeo, la competencia del Tribunal para
asuntos interestatales era de aceptación obligatoria para las Partes Contratantes286;
en cambio, su competencia para conocer casos individuales obedecía a la declaración
de buena voluntad política de los Estados parte287, y es, precisamente lo contrario de
lo que ocurrió con la Convención Americana.
Cfr. GARRO, A., «La influencia del tribunal europeo de derechos humanos en el ejercicio de
la función consultiva de la corte interamericana de derechos humanos», Revista Mexicana de Derecho
Constitucional, Instituto de Investigaciones Jurídica de la UNAM; en:
http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/cconst/cont/20/ard/ard6.htm
283
En consecuencia, nos encontramos “ante un fenómeno de la globalización jurídica que,
probablemente, será cada vez más acusado, también porque es de esperar que la Corte IDH comience
a conocer un número mayor de temas que ya han sido tratados en el TEDH”; GARRO, A., loc. cit.
284
La última, opinión solicitada, por los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay), sobre Derechos y garantías de niñas y niños en el contexto de la migración y/o
en necesidad de protección internacional. Opinión Consultiva OC-21/14 de 19 de agosto de 2014,
en: http://www.corteidh.or.cr/index.php/es/observaciones
Cfr. Corte IDH. Informe Anual 2012, pp. 20-21, en:
http://www.corteidh.or.cr/sitios/informes/docs/SPA/spa_2012.pdf
285
JIMENA QUESADA, L., loc. cit., pp. 50, 51, 52 y 53.
286
Anterior Art. 24 del CEDH.
287
Anterior Art. 25 del CEDH.
122
1.3.3. Diálogo de tribunales: TEDH y Corte IDH
288
Para una mayor profundización del tema, revisar a BURGORGUE-LARSEN, L., El
Diálogo Judicial. Máximo desafío de los tiempos jurídicos modernos, Instituto Mexicano de Derecho
Procesal Constitucional, Editorial Porrúa, México, 2013.
289
Caso John Geddes Lawrence y Tyron Garner contra Texas (Nº 539 US. 558), de 26 de
junio de 2003. Caso histórico del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que, derogó, la ley de
sodomía de Texas. Así, la mayoría de los Jueces, consideraron que las prácticas sexuales consentidas
forman parte del derecho a la libertad, que está protegida por el debido proceso, consignada en la
Decimocuarta Enmienda. El efecto de este caso, es que, se anuló en Estados Unidos, todas las leyes
similares que penalizaban las prácticas homosexuales consentidas realizadas en privado, también, se
derogó, la aplicación de las leyes de sodomía al sexo heterosexual.
290
BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. XXI.
291
BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. 7.
123
en Latinoamérica, que se abordan a continuación de manera genérica, sin adentrarnos
en otras cuestiones, como el tema en torno al cual giran estos diálogos o el sentido de
los mismos292.
292
Estudio detallado del mismo, en la obra de la Prof. Laurence BURGORGUE-LARSEN, El
Diálogo Judicial…, op. cit., pp. 18- 30.
Cfr. AMBOS, K., y BÖHM, M. L., «Tribunal Europeo de Derechos Humanos y Corte
Interamericana de Derechos Humanos. ¿Tribunal tímido vs. Tribunal audaz?», en: E. FERRER MAC-
GREGOR y A. HERRERA GARCÍA (Coordinadores), Diálogo Jurisprudencial en Derechos
humanos entre Tribunales Constitucionales y Cortes Internacionales, In Memoriam JORGE
CARPIZO, generador incansable de diálogos…, Tirant Lo Blanch, México D.F., 2013, pp. 1057-
1088; Cfr. FREIXES SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno ….», loc. cit., pp. 111-112.
293
El que más ha contribuido, es el juez Antonio CANÇADO TRINDADE, así destacamos
su voto disidente en: Corte IDH. Caso Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador, Sentencia de Fondo,
Reparaciones y Costas, de 1 de marzo de 2005, Serie C Nº 120; en:
www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_120_esp.pdf
Y, su Voto Razonado, en: Corte IDH. Caso López Álvarez vs. Honduras, Sentencia de
Fondo, Reparaciones y Costas, Serie C Nº 141; en:
www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_141_esp.pdf
BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. 10.
294
La Prof. Laurence Burgorgue, señala como ejemplo destaca los siguientes casos:
Corte IDH. Yvon Neptune vs. Haiti, Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas, del 6 de
mayo de 2008, Serie C Nº 180; en: www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_180_esp1.pdf
y, el caso Benjamin y Otros vs. Trinidad y Tobago, Excepciones Preliminares, del 1 de
septiembre de 2001, Serie C Nº 81; en: www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_81_esp.pdf
295
Así también, destacan: los abogados y practicantes de la Corte Interamericana, que tienen
actualizada a la Corte IDH con los desarrollos del TEDH; las ONG como amici curia (amigo de la
Corte). Revisar trabajo completo sobre el tema a BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…,
op. cit., pp. 8, 9, 10, 11, 12.
124
En segundo lugar, en Europa, al contrario que en Latinoamérica, no han sido
los integrantes del SEDH los que han impulsado el diálogo de tribunales, sino
terceros; por un lado, las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) y los centros
académicos, tales como: Amnistía Internacional, Redress Trust, Columbia Law
School Human Rights Clinic, la Comisión de Derechos Humanos para Irlanda del
Norte, el Centro para la Justicia y Derecho Internacional (CEJIL) y el Center for
Reproductives Rights296.
Y, por otro, las víctimas, que, mediante la formulación de sus conclusiones
escritas, u orales, frente al TEDH, han invocado precedentes que se derivan de las
sentencias de la Corte Interamericana297.
296
Amnistia Internacional, ha actuado como vector en tres casos: TEDH. Gran Sala, case of
Aydin v. Turkey (Aplicación Nº 57/1996/676/866) del 25 de septiembre de 1997; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22appno%22:[%2223178/94%22],%22itemid%22:[%22001-
58371%22]}
TEDH. Case of Kurt v. Turkey (Aplic. Nº 15/1997/799/1002) del 25 de mayo de 1998; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22Kurt%22],%22itemid%22:[%22001-
58198%22]}
TEDH. Gran Sala, case of Bayatyan v. Armenia (Aplic. Nº 23459/03) del 7 de julio de 2011;
en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22BAYATYAN%22],%22itemid%22:[%
22001-105611%22]}
En el caso de la Redress Trust, ese vector se ha visto reflejado en el fallo del TEDH. Gran
Sala, case of Gäfgen v. Germany (Aplic. Nº 22978/05) del 1 de junio de 2010; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22Gafgen%22],%22itemid%22:[%22001-
99015%22]}
La intervención del Columbia Law School Human Rights Clinic, se reflejó en el TEDH. Gran
Sala, case of Hirsi Jamaa and Others v. Italy (Aplic. Nº 27765/09) del 23 de febrero de 2012; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22Hirsi%20Jamaa%22],%22itemid%22:[
%22001-109231%22]}
La Comisión de los DDHH para Irlanda del Norte, intervino en el caso: TEDH. Tercera
sección, case of McKerr v. the United Kingdom (Aplic. Nº 28883/95) del 4 de mayo de 2001; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22McKerr%22],%22itemid%22:[%22001-
59451%22]}
En el caso de CEJIL, su actuación se ha reflejado en: TEDH. Sección primera, case of
Timurtas v. Turkey (Aplic. Nº 23531/94) del 13 de junio del 2000; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22timurtas%22],%22itemid%22:[%22001-
58901%22]}
Y, el Centre for Reproductive Rights, intervino en: TEDH. Gran Sala, case of Vo v. France
(Aplic. Nº 53924/00) del 8 de julio de 2004; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22Vo%22],%22itemid%22:[%22001-61887%22]}
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., pp. 12, 13, 14 y 15.
297
Conforme señala la Prof. Laurence, tenemos en los siguientes casos:
TEDH. Gran Sala, case Bankovic and Othres v. Belgium and Othres (Aplicación Nº
52207/99) del 12 de diciembre de 2011; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22Bankovic%22],%22itemid%22:[%22001-
22099%22]}
TEDH. Case of Ergi v. Turkey (Aplic. Nº 66/1997/850/1057) del 28 de julio de 1998; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22ergi%22],%22itemid%22:[%22001-58200%22]}
TEDH. Sección primera, case Ertak v. Turkey (Aplic. Nº 20764/92) del 9 de mayo de 2000;
en: http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22ertak%22],%22itemid%22:[%22001-
59199%22]}
125
No obstante, ni las ONG, los centros académicos o las víctimas, tienen la
exclusividad de ser vector entre los dos tribunales. En esta línea, la profesora
Laurence aboga que, en la actualidad, en menor medida, en comparación con el
interamericano, los jueces del TEDH están empleando argumentos de la Corte IDH,
en sus opiniones disidentes. Así, salvo el caso del juez Pinto, otros jueces, de cultura
muy distinta a la latinoamericana, son los que citan la jurisprudencia interamericana.
Es decir, que el recurso a la jurisprudencia interamericana, no es resultado de
“una afinidad cultural particular, sino de su importancia como órgano convencional
de protección de los derechos humanos”298.
TEDH. Case of Kurt v. Turkey, ... cit.
TEDH. Sección Cuarta, Decisión Final, case Velikova v. Bulgaria (Aplic. Nº 41488/98) del
18 de mayo de 1999; en:
http://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22fulltext%22:[%22VELIKOVA%22],%22itemid%22:[%22001-
22264%22]}
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. 14.
298
BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. 15.
299
BURGORGUE-LARSEN, L., El Diálogo Judicial…, op. cit., p. 15.
126
2. EL SISTEMA REGIONAL INTERAMERICANO DE PROTECCIÓN
DE DERECHOS HUMANOS
300
Para la elaboración del presente capítulo, se ha tenido en cuenta las diferentes bases de
datos de los principales organismos y órganos del SIDH, siendo las siguientes: OEA, en:
http://www.oas.org/; CIDH, en: http://www.cidh.org/; Corte IDH, en: http://www.corteidh.or.cr/;
además de los Informes Anuales 2011 y 2012 de la CIDH, en:
http://www.oas.org/es/cidh/informes/anuales.asp; Informes Anuales 2011 y 2012 de la Corte IDH, en:
http://www.corteidh.or.cr/index.php/publicaciones; también el Plan Estratégico de la CIDH 2011-
2015. Parte I, 50 años defendiendo los derechos humanos: Resultados y Desafíos. OEA, Washington
D.C., enero de 2011, en: http://scm.oas.org/pdfs/2011/CP26757S-2.pdf; el Plan Estratégico de la
CIDH 2011-2015. Parte II, Programas y Planes de Acción. OEA, Washington D.C., 16 de Febrero de
2011; y por último, el Plan Estratégico de la CIDH 2011-2015. Resumen Ejecutivo. OEA,
Washington D.C., de 14 de Febrero de 2011, en: http://scm.oas.org/pdfs/2011/CP26757S-1.pdf.
También, nos hemos apoyado en la diversa y la variada documentación existente, como son:
Resoluciones, Actas, Acuerdos, Conferencias, Encuentros, etc. del SIDH.
301
Al respecto, Christina CERNA, señala que la OEA “is the reincarnation of the regional
system know previously as the ‘Pan American Union’, pursuant to Chapter VIII of the UN charter,
designed to accommodate the creation of the United Nations system”; CERNA, C., «Extraterritorial
Application of the Human Rights Instruments of the Inter-American System»,en F. COOMANS, y M.
T. KAMMINGA (eds), Extraterritorial Application of Human Rights Treaties, editorial Intersentia,
2004, p. 141.
302
El Prof. Héctor FAÚNDEZ LEDESMA, en su ponencia sobre «El Sistema Interamericano
de Derechos Humanos», impartido en el marco del “IX Máster en Protección Internacional de los
Derechos Humanos” de la Universidad de Alcalá, realizado del 21 al 23 de noviembre 2012, Madrid –
España; propuso, una clasificación del SIDH desde un punto de vista “normativo”, y este no excluye
la perspectiva histórica, ni política. Además, señaló que en el continente americano, en materia de
derechos humanos, existe dos sub-sistemas normativos que, son el resultado de la diversidad de
fuentes normativas y del grado, en que ellas resultan vinculantes para los Estados, así tenemos por un
lado, a la OEA y las competencias que posee en materia de derechos humanos respecto a su Estados
miembros, y por otro lado, las instituciones y procedimientos establecidos en la Convención
Americana, analizando sus antecedentes de manera separada.
127
CançadoTrindade, quien identifica cuatro etapas, a saber: los antecedentes, la
formación, la consolidación y el perfeccionamiento del SIDH303.
Esta evolución refleja el momento temporal en el que se consolidaron los
instrumentos interamericanos de derechos humanos, teniendo como referencia a la
Carta constitutiva de la OEA. No obstante, el reconocimiento como tal de los
derechos humanos tiene como punto de partida a la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, llegando a su máximo nivel, con la concreción de
la Convención Americana de Derechos Humanos.
303
CANÇADO TRINDADE, A. A., La Protección Internacional de los Derechos Humanos
en América Latina y el Caribe (versión preliminar), Documento presentado ante el Comité
Preparatorio de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Génova, del 19 al
30 de abril de 1993. Doc.A/CONF.157/PC/63/add.3, 18 de marzo de 1993, pp. 13-27.
304
Realizada del 2 de octubre de 1889 al 19 de abril de 1890, a iniciativa del Secretario de
Estado (Ministro de Asuntos Exteriores) estadounidense James Gillespie Blaine. A esta Primera
Conferencia, asistieron los representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica,
128
Esta reunión sentó las bases para el moderno sistema de cooperación
panamericana, donde se acordó crear la “Unión Internacional de Repúblicas
Americanas”, que dio lugar a la creación de la “Oficina Internacional Americana”305.
Así, los Congresos panamericanos y los principios e instituciones de derecho
y organización internacionales, procedentes de los tratados suscritos en ellos, se
cimentaron en la evolución y el origen del sistema interamericano306.
Se puede destacar, asimismo, la Cuarta Conferencia Panamericana, (Buenos
Aires, Argentina, 1910), donde la “Oficina Internacional de Repúblicas Americanas”,
cambio de denominación por “Unión Panamericana”; y, además, cuando se
ampliaron sus funciones, se convirtió en la “Secretaría General de la Organización de
los Estados Americanos”.
Esta Conferencia sugirió a los gobiernos que consideraran la conveniencia de
asegurar el desarrollo continuo y la existencia permanente de la “Unión
Panamericana”. Así, con el consentimiento expreso de las delegaciones participantes,
se firmó una Convención, que más adelante se va a materializar en el Congreso
Bolivariano de Caracas307.
Sobre la base de estas Convenciones de Buenos Aires, se firmó ulteriormente,
el Tratado de Río de Janeiro308, que establece por primera vez, las sanciones en el
Sistema Interamericano, para ser aplicadas a los autores de un ataque armado u otras
formas de agresión, previa actuación del sistema de consulta.
Así, en este proceso surge un nuevo órgano de igual jerarquía política que la
Conferencia Panamericana. Se trata de la Reunión de Consulta de Ministros de
Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay,
Perú, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela.
305
En la Segunda Conferencia Panamericana (Ciudad de México, México, 1902) se
introdujo importantes cambios en la estructura institucional del nuevo organismo. En ese sentido, se
cambió el nombre de la “Oficina Internacional Americana”, por el de “Oficina Internacional de las
Repúblicas Americanas”.
La Tercera Conferencia Panamericana (Río de Janeiro, Brasil, 1906), amplió las funciones
de la “Oficina Internacional de las Repúblicas Americanas”, de aquí en adelante esta debería
funcionar como Comisión Permanente de las Conferencias, donde se propondrían proyectos que
pudieran ser incluidos entre los temas de la siguiente Conferencia, donde además se aprobó el Primer
Reglamento de la Oficina Internacional.
306
Asimismo, no hay que olvidar, que en este contexto, los Estados Unidos venía aplicando
desde los primeros años del siglo XX la denominada política del Big Stick “gran garrote”, e intervino
militarmente en diversas repúblicas.
307
Congreso de 1911, donde se aprobó acuerdos sobre: servicio postal y telegráfico,
propiedad literaria y artística, vías de comunicación, títulos académicos, ejecución de actos
extranjeros, patentes de invención, extradición, publicación de documentos inéditos de 1810 a 1830,
relaciones comerciales y otros más.
308
Cfr. Resolución CVII, Conferencias Internacionales Americanas, (Primer Suplemento), p.
96.
129
Relaciones Exteriores, que se llevarían a cabo a iniciativa de los Estados, en las
distintas capitales por los Ministros de Relaciones Exteriores.
En el periodo de entreguerras (desde 1918 hasta 1939), se celebraron cuatro
Conferencias panamericanas más, que estaban centradas en aspectos militares de
defensa y cooperación mutua309. Además, se emitieron resoluciones, que contenían
una serie de derechos humanos esenciales, que constituyeron un punto de partida
para el intento de creación de un texto único relativo a la protección de los derechos
humanos en las Américas.
En este sentido, los Estados del continente americano, se replantearon,
formalmente, la “reorganización, consolidación y fortalecimiento del Sistema
Interamericano”, proclamándose, por primera vez, mediante la Resolución XV de la
Octava Conferencia Panamericana (Lima, Perú, 1938)310, la adhesión de estos países
a los principios consagrados en el derecho internacional para la salvaguarda de los
derechos esenciales del hombre311.
309
Así tenemos, por un lado: La Quinta Conferencia Panamericana (Santiago de Chile,
Chile, 1923), donde se introdujeron cambios de mucha importancia a nivel institucional y política para
el funcionamiento del Sistema Interamericano, en ese sentido, la Conferencia resolvió que la
“representación de los gobiernos en las Conferencias Internacionales Americanas, y en la Unión
Panamericana es de derecho propio”, y en este sentido “Las Naciones que, por cualquier causa, no
tuvieran representante diplomático ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, pueden
constituir representaciones especiales en el Consejo”. Asimismo, se aprobó la denominada
“Convención Gondra” (recibió ese nombre por haber sido el ex presidente paraguayo Manuel Gondra
su principal promotor), cuyo fin era evitar enfrentamientos bélicos entre los países americanos.
Por otro lado, tenemos que en la Sexta Conferencia Panamericana, (La Habana, Cuba, 1928),
se ensayó la reestructuración del sistema regional por vía de un instrumento de carácter convencional,
que nunca entro en vigor, debido tal vez a la condición tan rígida que se exigía entonces (Conforme a
su artículo XIV la Convención no entraría en vigor sino cuando todos los veintiún Estados americanos
la hubieren ratificado; por ese entonces sólo habían sido depositadas dieciséis). En esta misma
Conferencia, se aprobó La Convención sobre Derecho Internacional Privado, conocido también como
“Código de Bustamante”, que si bien no fue ratificada por los países del sur, que prefirieron las
estipulaciones de los Tratados de Montevideo sobre Derecho Internacional de 1889 y 1939,
estableciendo un avance importante en la codificación del derecho internacional privado.
Asimismo, hay que destacar la Séptima Conferencia Panamericana (Montevideo, Uruguay,
1933), donde se aprobó la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados, que reafirmó el
“principio de no intervención”, en asuntos internos de otro Estado.
Y, por último la Octava Conferencia Panamericana (Lima, 1938).
310
Resolución XV, denominada “los problemas de la guerra y la paz”, que originó el Sistema
Interamericano de Paz, destinado a coordinar los instrumentos continentales para la prevención y
solución pacifica de las controversias.
Cfr. Conferencias Internacionales Americanas, (Primer Suplemento 1938-1942), dotación
Carnegie para la Paz Internacional, Washington D.C., 1943, pp. 23 – 48; Cfr. ASTETE MUÑOZ, S.,
«El sistema interamericano de protección de los derechos humanos: avances y retos», en C. R.
FERNÁNDEZ LIESA (Dir.), Tribunales Internacionales y Espacio Iberoamericano, Prólogo de
Manuel Díez de Velasco Vallejo, Universidad Carlos III de Madrid, Thomson, Civitas, Editorial
Aranzadi S.A, 2009, pp. 42-45; Cfr. NOVAK TALAVERA, F., «El Sistema Interamericano…», loc.
cit., pp. 26-27.
311
Los documentos esenciales de esta reunión internacional son: El Acta de Chapultepec; la
Declaración de México; la Carta Económica de las Américas; la Declaración de principios Sociales
130
Así, destacamos los derechos humanos relativos a la “Libre Asociación y
Libertad de Expresión de los Obreros”; la Declaración de Lima en favor de los
derechos de la Mujer312; la Declaración de Defensa de los Derechos Humanos; y la
Declaración de la Solidaridad Interamericana, en la que se reafirma la solidaridad
entre las naciones americanas y la ayuda entre los diversos estados, en caso de
agresión de un país extranjero, en tanto que se rechaza toda intervención o actividad
extraña, que ponga en peligro los principios de esta Declaración.
En consecuencia, surge la obligación jurídica de respeto a los derechos
humanos, circunscrita al territorio del país en que regían esas normas, aunque
extendiendo su influencia, y su fuerza moral, más allá de sus fronteras.
Es importante señalar que el punto esencial del sistema jurídico
interamericano, estriba en la organización de los medios para la conservación de la
paz. Por ende, en ningún lugar del mundo, como es el caso del continente americano,
la aplicación de los procedimientos pacificadores ha alcanzado límites tan avanzados,
ni el convencimiento de los juristas ha sido tan propicio para la especulación en pro
de la paz.
En este período temporal, marcado por los avances descritos anteriormente,
estalló la II Guerra Mundial, después del Pacto de Munich de septiembre de 1938. Se
trataba de la continuación de la marea del nazismo, a escala internacional, en un
de América; y la Resolución IX sobre Reorganización, Consolidación y Fortalecimiento del Sistema
Interamericano.
El Acta de Chapultepec y la Resolución IX, que están llamadas a tener trascendentales
consecuencias. Así, el Acta de Chapultepec, reafirmó la solidaridad de los Estados Americanos en
caso de agresión, incluyendo las medidas tendientes a garantizar su seguridad y dispuso la reunión de
una Conferencia destinada a adoptar medidas de sanción contra los agresores.
Ahora bien, en virtud de la Resolución IX reviste a la “Unión Panamericana” de nuevas e
importantes atribuciones, también crea el “Consejo Económico y Social” sobre la base del antiguo
“Comité Consultivo Económico y Financiero Interamericano” al que sustituyó, además se dispone la
redacción del Pacto Constitutivo Interamericano y de dos declaraciones anexas que tratarán
respectivamente sobre Derechos y Deberes de los Estados y sobre Derechos y Deberes Internacionales
del Hombre.
312
La presente Declaración, reconoce que la mujer tiene derecho:
a) igual tratamiento político que el hombre,
b) A gozar de igualdad en el orden civil,
c) A las más amplias oportunidades y protección en el trabajo, y
d) Al más amplio amparo como madre.
En ese sentido, se insta a que los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, que aún no lo
hayan hecho, que adopten, con la urgencia posible, la legislación consiguiente para la realización
integral de los principios contenidos en la presente declaración que se denominará: “Declaración de
Lima en favor de los derechos de la mujer”.
131
holocausto de la civilización, que fundaba su esperanza en la libertad de la persona
humana313.
En este escenario, la región Latinoamericana, discutía su posición, respecto a
este conflicto mundial, que dio lugar al desarrollo de la Primera Reunión de
Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de los Países Americanos (Ciudad
de Panamá, Panamá, 1939)314.
Como resultado, se atendió a los lineamientos de las Conferencias de Buenos
Aires (1936) y, de Lima (1938), cuyo temario estaba centrado en tres puntos
principales: 1) neutralidad en el conflicto315; 2) protección de la paz en el hemisferio
occidental; y 3) cooperación económica.
A consecuencia de la emergencia bélica, tuvo lugar la Segunda Reunión de
Consulta de Cancilleres (La Habana, Cuba, 1940), donde se aprobó la “Resolución
de la Habana”, respecto al traspaso de las colonias y posesiones europeas en
América; y la Convención sobre Administración Provisional de Colonias, ya tenida
en cuenta en la Reunión de Consulta de Panamá316.
La Tercera Reunión de Consulta de los Cancilleres (Río de Janeiro, Brasil,
1942), decidió mediante su Resolución XXVI, transformar el “Comité de
313
Cfr. ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA), Derechos
Humanos…,op. cit., p.16; Cfr. HUHLE, R., «América Latina y la Fundamentación del Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos después de la Segunda Guerra Mundial»,
MEMORIA. Revista sobre cultura, democracia y Derechos Humanos, Nº 4, 2008, Instituto de
Democracia y Derechos Humanos de la PUCP (IDEHPUCP), Lima, pp. 33-34.
314
Paralelamente, a este nuevo órgano de consulta, surgieron otros organismos y entidades
regionales, denominados “organismos especializados”, como la “Comisión Interamericana de
Mujeres”; el “Instituto Panamericano de Geografía e Historia”.
315
Respecto a este punto del temario, se adoptó una Declaración General de Neutralidad,
además se creó por medio de su Resolución VI, un “Comité Interamericano de Neutralidad” integrado
por siete jurisconsultos en Derecho Internacional, con la misión de estudiar y formular
recomendaciones respecto de los problemas que esa posición jurídica suscitaba. Por un lado, los
juristas respectivos deberían ser designados por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, antes
del 1º de noviembre de 1939. La reunión inaugural del Comité en cuestión se verifico el 15 de enero
de 1940, en la ciudad de Río de Janeiro, presidida por el representante de Brasil, Afranio de Mello
Franco. Sin embargo, el “Comité de Neutralidad” no alcanzó larga vida porque, con motivo del ataque
japonés contra los Estados Unidos en Pearl Harbor, la gran mayoría de las naciones de América
abandonaron su neutralidad, participando en la guerra algunas de ellas, y otras rompiendo sus
relaciones diplomáticas con las llamadas “Potencias del Eje Tripartito” conformado por Alemania,
Italia y Japón, en tales condiciones el “Comité de Neutralidad” carecía de objeto.
316
Asimismo, ante la posible amenaza de que alguno de los territorios pudiera cambiar de
soberanía, las Repúblicas Americanas decidieron crear un “Comité de Emergencia” para
administrarlas. También, se decidió, el establecimiento de una “Comisión Americana de
Administración Territorial”, la que luego, de alcanzadas las ratificaciones necesarias para su
vigencia, reemplazaría al “Comité de Emergencia”.
También en esta Reunión se adoptó la Resolución XV relativa a la “Asistencia Recíproca y
Cooperación Defensiva de las Naciones Americanas”. Podemos decir, que éste fue, el primer
antecedente inmediato del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947.
132
Neutralidad” en un “Comité Jurídico Interamericano”, con el interés de que los
Estados del continente pudieran perfeccionar su organización jurídica317.
En este marco, el “Comité Jurídico Interamericano” (CJI)318, prevé el examen
imparcial y técnico de los problemas resultantes de la II Guerra Mundial, y la
consideración de asuntos internacionales de actualidad, al mismo tiempo que se
aborda la elaboración de normas jurídicas y de doctrinas inspiradas en un noble ideal
de justicia.
Sobre este punto, por un lado, aparece una de las características de la
organización internacional en América y, en última instancia, de la mentalidad de los
pueblos que la constituyan, esto es, el respeto al derecho y la adhesión a la
juridicidad.
Por otro lado, los documentos esenciales de la Octava Conferencia
Panamericana como el Acta de Chapultepec y la Resolución IX “sobre
Reorganización, Consolidación y Fortalecimiento del Sistema Interamericano”, se
concretaron en La Conferencia de Chapultepec (Ciudad de México, México,
1945)319, donde se aprobó la Resolución XL Titulada: “Protección Internacional de
los Derechos Esenciales del Hombre”.
Así, se proclamó la adhesión de las Repúblicas americanas a los principios
consagrados en el Derecho internacional, con el fin de “salvaguardar a los derechos
humanos”, en la que se admitió la posibilidad de establecer un sistema de protección
internacional de los derechos humanos320.
En consecuencia, se encomendó, al “Comité Jurídico Interamericano”, la
redacción de un Anteproyecto de Declaración de Derechos y Deberes
317
Esta Tercera Reunión de Consultas de Cancilleres, celebró entre otras resoluciones, una
sobre actividades subversivas con un memorándum adjunto, destinada a precaver los peligros
subversivos en el Continente, así creó el “Comité Consultivo de Emergencia para la Defensa Política
del Continente”.
318
Una de sus funciones, fue, la de preparar proyectos para las Conferencias Panamericanas,
los cuales podían referirse, al ejercicio de la función consultiva (la consulta pacificadora fue planteada
por iniciativa del Delegado de Perú, el jurista Víctor Andrés Belaunde Terry, a la codificación del
derecho Internacional, a la uniformidad de legislaciones o a problemas derivados de las necesidades
actuales de los países latinoamericanos.
319
Celebrada, del 21 de febrero al 08 de marzo de 1945, fue una importante reunión de los
países de América a la que no asistieron Argentina y Canadá. Dicha Conferencia tuvo por objeto,
debatir actividades conjuntas a ser iniciadas por los Estados americanos en concordancia con las
Naciones Unidas, que se encontraba en proceso de formación; OEA, en:
http://www.oas.org/es/acerca/nuestra_historia.asp
Cfr. Texto completo de la Resolución IX, en Conferencias Internacionales Americanas
(Segundo Suplemento), pp. 20-24.
320
NÚÑEZ PALACIOS, S., Actuación de la Comisión y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, Azcapotzalco, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1994, p. 52.
133
Internacionales del Hombre, con la intención de preparar el camino de futuros
compromisos, en esta materia321.
Esta Declaración sería sometida a consideración de los Gobiernos para que
éstos formulasen sus observaciones, vía la “Unión Panamericana”, y encargando, al
entonces Consejo Directivo de la “Unión Panamericana”, que convocara a la
Conferencia Internacional de Jurisconsultos Americanos, a fin de que la declaración
sea adoptada en forma de Convención.
Estos lineamientos generales, sobre la reestructuración que debía ser objeto el
sistema regional, han servido de base en la preparación del documento titulado
“Pacto Constitutivo del Sistema Interamericano”322. Además, esta Resolución
determinó la posterior adopción de la Declaración Americana.
En definitiva, los horrores ocurridos en la II Guerra Mundial marcaron un
antes y un después de los derechos humanos en todo el mundo, haciendo evidente la
ineficacia de las constituciones nacionales en la protección de la persona, a causa de
la insuficiencia de las estructuras internas de los gobiernos.
De este modo, a fin de garantizar la libertad en su plenitud, tarea a la que se
suma la acción de la sociedad civil y de los pueblos por limitar a los poderes del
Estado, se provocó la creación de instancias internacionales de protección, tanto a
nivel universal como regional323.
Los derechos humanos comienzan a internacionalizarse, al ser objeto de
preocupación, por parte de las organizaciones internacionales324. Por ello, con el fin
321
En este contexto, Héctor FAÚNDEZ señala que podría entenderse al SIDH, como los
“…mecanismos y procedimientos previstos tanto por la Carta de la Organización de Estados
Americanos y otros instrumentos jurídicos conexos a ésta, como aquellos contemplados en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, la cual – junto con sus protocolos adicionales y
otros tratados concernientes a la protección de derechos humanos – es el producto del desarrollo y
fortalecimiento de este sistema regional”; FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…,
op. cit., pp. 27, 28, 31.
322
Este Pacto, fue un documento de trabajo principal en la elaboración de la Carta de la OEA.
Cfr. Proyecto de Pacto Constitutivo del Sistema Interamericano, Unión Panamericana, 1948,
doc. CB-10, y en el origen de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre; Cfr.
PIZZOLO, C., Sistema Interamericano…, op.cit., p. 13; Cfr. Base de datos de la OEA, en:
http://www.oas.org/es/acerca/nuestra_historia.asp
323
Cfr. SALADO OSUNA, A., «La Protección Internacional…», loc. cit., pp. 211-221.
324
Como señala Jorge CASTAÑEDA, todos los sistemas de protección internacional de los
derechos humanos constituyen la voluntad por querer asegurar el reconocimiento efectivo del respeto
a la dignidad humana, manifestándose, así, la obediencia a la autoridad del derecho internacional y, en
especial, la sujeción del Estado al Derecho; CASTAÑEDA ENCISO, J. A., op. cit., p. 25.
134
de la II guerra mundial325, las organizaciones regionales experimentaron su etapa de
institucionalización.
Finalmente, luego de tres años de un laborioso trabajo, en el continente
americano, se realiza la Novena Conferencia Panamericana (Bogotá, Colombia,
1948)326, que dio nacimiento a la Organización de Estados Americanos327; y se
aprueban, además de otros Acuerdos328, los dos instrumentos jurídicos más
importantes: a) la Carta de la OEA, que proclama los derechos fundamentales; y b)
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que se anticipó,
en seis meses, a la Declaración Universal de Derechos Humanos, con la que tiene
mucho en común.
325
Los japoneses se rindieron el 14 de de agosto de 1945, conocido también como el “Día de
la Victoria” sobre Japón, firmando el instrumento japonés de rendición el 02 de septiembre. Sin
embargo, las tropas japonesas en China se rindieron formalmente el 09 de septiembre de 1945. De esta
manera, la II Guerra Mundial, que abarcó entre el 01 de septiembre de 1939 y el 02 de septiembre de
1945, llegó a su fin.
326
Del 30 de marzo al 2 de mayo de 1948. La primera, tras la II Guerra Mundial, fue
convocada para la “Reorganización, Consolidación y Fortalecimiento del Sistema Interamericano”.
Cfr. Actas y documentos de la Novena Conferencia Internacional Americana, V. VI, Bogotá,
1953, p. 253; Cfr. ZOVATTO, D., «Antecedentes de la creación de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos», en AAVV, La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Estudios y
documentos), Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, Costa Rica, 1985, p. 209; Cfr.
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., pp. 31-34; Cfr. NOVAK
TALAVERA, F., «El Sistema Interamericano…», loc. cit., pp. 27-28.
327
El Art. 1 de la Carta de la OEA, señala que: “Dentro de las Naciones Unidas, la
organización constituye un organismo regional”. Por ello, como organismo regional, la OEA es el
más antiguo del mundo, cuyo origen se remonta a la Primera Conferencia Panamericana.
328
Además, en esta Conferencia, se aprobó el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas,
conocido como “Pacto de Bogotá”, entró en vigor el 6 de mayo de 1949, y se registró en la ONU, el
13 de mayo de 1949, el mismo que obliga a las Altas Partes Contratantes a solucionar las
controversias entre los Estados del continente americano a través de medios pacíficos, siendo estos:
buenos oficios y mediación, investigación y conciliación, y arbitraje, en caso de no llegar a un acuerdo
pacífico las Partes tienen derecho a recurrir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Adicionalmente, en esta Conferencia, por un lado, se aprobaron varias resoluciones a favor
de los derechos humanos, a través de las cuales se adoptaron convenciones sobre el reconocimiento de
los derechos civiles y políticos de la mujer, y se trataron temas como “la Condición Económica de la
Mujer Trabajadora”; también, se adoptó la Carta Internacional Americana de Garantías Sociales;
Cfr. Conferencias Internacionales Americanas, Segundo Suplemento, 1945-1954, Washington D.C.,
Unión Panamericana, 1956, pp. 172,173, 192, 195 y 203.
135
2.1.1. Principales instrumentos interamericanos
Firmantes:
Los Estados que ratifiquen la Carta. En total, son treinticinco (35) Estados
miembros: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belize, Bolivia,
Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, el Salvador,
Estados Unidos de América, Guatemala, Guyana, Granada, Haití, Honduras,
Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San
Vicente y las Granadinas, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, Suriname, Trinidad
Tobago, Uruguay y Venezuela.
329
Documentos de la OEA, en:
http://www.oas.org/dil/esp/tratados_A41_Carta_de_la_Organizacion_de_los_Estados_Americanos.ht
m
330
Ver, texto completo en: Conferencias Internacionales Americanas (Segundo Suplemento
1945-1954), Resolución XL, “Adopción de la Nomenclatura y del Régimen de la Carta de la
Organización de Estados Americanos”, p. 216; disponible en la biblioteca digital Daniel Cosío
Villegas, en: http://biblio2.colmex.mx/coinam/coinam_2_suplemento_1945_1954/base2.htm
136
Ha sido modificada hasta en cuatro ocasiones, para alcanzar una dimensión
acorde en cuestiones de derechos humanos a nivel institucional, mediante Protocolos
de Reforma: primero, por el “Protocolo de Buenos Aires”, suscrito el 27 de febrero
de 1967 en la Tercera Conferencia Interamericana Extraordinaria, entró en vigor en
1970331; segundo, por el “Protocolo de Cartagena de Indias”, aprobado el 05 de
diciembre de 1985 en el decimocuarto período extraordinario de sesiones de la
Asamblea General; tercero, por el “Protocolo de Washington”, aprobado el 14 de
diciembre de 1992 en el decimosexto período extraordinario de sesiones de la
Asamblea General; y cuarto, por el “Protocolo de Managua”, adoptado el 10 de junio
de 1993 en el decimonoveno período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General.
Estructura:
331
En 1967, se llevó a cabo una de sus reformas más trascendentales, dando un mayor énfasis
en aspectos de derechos humanos; y convirtiendo a la Comisión como el órgano principal de la OEA;
SALVIOLI, F. O., loc. cit., p. 680.
137
XX. Sobre las Disposiciones Varias; el Capítulo XXI. De la Ratificación y Vigencia;
el Capítulo XXII. De las Disposiciones Transitorias332.
138
B) La Declaración Americana de los Derechos y Deberes
337
Cfr. Conferencias Internacionales Americanas, Primer Suplemento (1938-1942), loc., cit.,
pp. 52–53; Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…,
op. cit., pp. 17-18; Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 57-58; Cfr. HITTERS, J. C.,
Derecho Internacional de los Derechos Humanos, EDIAR, Buenos Aires, vol. II, 1991, p. 13.
338
En ese sentido, la Corte Interamericana concluyó, que si bien, la Declaración Americana
no sea un tratado, no lleva a la conclusión de que carezca de efectos jurídicos, ni a que la Corte esté
imposibilitada para interpretarla; Corte IDH. OC-10/89,..., cit.,párrs. 35 al 47.
Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p. 71; Cfr. Resolución Nº 3/87, Caso 9647,
James Terry Roach y Jay Pinkerton (Estados Unidos de América); Cfr. Informe Anual 1986-1987, de
22 de septiembre de 1987, párrs. 46-49; Cfr. Informe Nº 51/01, caso 9903, Rafael Ferrer-Mazorra
(Estados Unidos de América); Cfr. Informe Anual Nº 2000, de 4 de abril de 2001; Cfr. Corte IDH.
OC-10/89,…, cit.; Cfr. Art. 20 del Estatuto de la Comisión Interamericana.
339
Corte IDH. OC-10/89,…, cit., párr. 13.
139
ella con las correspondientes disposiciones de la Declaración, como resulta de la
práctica seguida por los órganos de la OEA”340.
Firmantes:
140
Un aspecto relevante sobre la Declaración Americana fue que proporcionó una visión
integral de los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y
culturales)342. Además, aportó la correlatividad entre derechos y deberes, y el criterio
general sustentado, respecto de las posibles limitaciones a los derechos
proclamados343, que no ha sido retomado por el Pacto de San José de Costa Rica.
Por lo que no son los Estados los que establecen, por medio de sus
legislaciones, los derechos humanos, sino que estos son anteriores a la formación del
Estado y surgen de la naturaleza misma de la persona345. Además, la esencia del
mismo lo encontramos en el párrafo tercero de sus Considerandos:
342
CANÇADO TRINDADE, A. A., «El sistema interamericano de protección de los
derechos humanos (1948 – 1995): evolución, estado actual y perspectivas», en: Derecho Internacional
de los Derechos Humanos, Libro conmemorativo de la XXIV Sesión del Programa Exterior de la
Academia de Derecho Internacional de La Haya, San José (Costa Rica)”, Edit. IIDH, San José - Costa
Rica, 1996, p. 49.
343
GROS ESPIELL, H., Estudios…, op. cit., pp. 116 -117.
344
A través del cual, los países suscriptores, convinieron en trabajar por una sociedad
universal basada en los derechos humanos, esto, no significa, que antes de la dación de la Declaración
Universal, no se haya prestado atención, como muestra de lo señalado, está la Carta Magna del siglo
XIII, que desde su adopción, la humanidad, progresivamente, ha ido identificando, los derechos
humanos hasta llegar a promulgar las primeras declaraciones internacionales, con validez legal y
generalizado, a finales, del siglo XVIII.
345
Maurizio FIORAVANTI, dice: “las revoluciones señalan de distinto modo y con diferente
intensidad el momento en que en el centro del ordenamiento jurídico se pone al individuo como sujeto
único de derecho, que -más allá de las viejas discriminaciones de estamento- es ahora titular de
derechos en cuanto tal, como individuo.”; FIORAVANTI, M., op. cit., p. 55.
141
“La protección internacional de los derechos del hombre debe ser guía principal
del derecho americano en evolución”.
En esencia, esta protección internacional debe ser la pauta del Derecho que
surja del sistema interamericano. Esto significa un reconocimiento expreso a la
existencia de un sistema de normas – aunque en etapa de gestación–, que tiene por
fin la protección de los derechos humanos en las Américas.
Pero también hay que resaltar el párrafo cuarto de sus Considerandos, que se
refiere a:
“Que la consagración americana de los derechos esenciales del hombre unida a las
garantías ofrecidas por el régimen interno de los Estados, establece el sistema
inicial de protección que los Estados americanos consideran adecuado a las
actuales circunstancias sociales y jurídicas, no sin reconocer que deberán
fortalecerlo cada vez más en el campo internacional, a medida que esas
circunstancias vayan siendo más propicias”.
346
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 81.
347
Corte IDH. OC-10/89,…, cit.
348
Corte IDH. OC-10/89,…cit.; párr. 12.
349
Corte IDH. OC-10/89,…cit.;párr. 15.
350
Corte IDH. OC-10/89,…, cit.;párr. 13.
351
Corte IDH. OC-10/89,…cit.; párr. 14.
142
de Derechos Humanos, en sus diferentes funciones de protección, dentro de los
mecanismos del sistema.
En el análisis de la evolución del derecho interamericano, y como forma de
interpretación autorizada para los Estados miembros de la OEA, la Corte
Interamericana juega un papel muy importante.
En ese sentido, la Declaración Americana significó un complemento
imprescindible de la Carta de la OEA, a razón de que esta última no señala cuáles
son los derechos de la persona humana, lo que si hace la Declaración352.
Aunque esta carencia ha sido superada por la Convención Americana, y
entrando en vigor esta última, la Declaración Americana continúa formando parte
integrante del sistema regional interamericano de promoción y protección de los
Derechos Humanos, siendo aplicable a aquellos Estados miembros que no han
ratificado aún la Convención Americana353.
Por ende, la contribución concreta de la Declaración Americana, al
fundamento de los derechos humanos, es haber proporcionado al carácter universal
de los mismos354, y, en última instancia, al desarrollo del derecho internacional
público contemporáneo355.
352
Cfr. SALVIOLI, F. O., loc. cit.; p. 690.
353
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 32.
354
El carácter universal de los derechos humanos, no debería arrojar dudas; desde hace
algunos años, dentro de los debates que se llevan adelante en la ONU, un grupo de gobiernos,
pretende anteponer el concepto de relativismo cultural a la universalidad de los derechos humanos,
como excusa, para invalidar la mirada de la comunidad internacional sobre su comportamiento en la
materia.
355
Al respecto, José Antonio CARRILLO, señala que la evolución del derecho
interamericano en materia de derechos humanos “es una expresión regional de la experimentada por el
Derecho internacional contemporáneo, y en especial por el de los derechos humanos, que presenta hoy
algunos elementos altamente significativos que le diferencian del derecho internacional clásico. Es así,
como por ejemplo, la obligación de respetar ciertos derechos humanos esenciales es considerada en la
actualidad como una obligación erga omnes”; CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit.; p. 104.
143
2.2. Segunda etapa: la formación de un sistema normativo e
institucional (1948-1978)
356
Esta Resolución, constituía el primer paso formal, después de la Resolución XL Titulada:
“Protección Internacional de los Derechos Esenciales del Hombre”, a fin crear una Corte
Interamericana para el Sistema Interamericano.
357
El CJI, que refiere textualmente: “la continuación de los Estudios acerca de la protección
jurisdiccional de los derechos humanos, sobre la base de los proyectos y estudios ya existentes y a la
luz de su propia experiencia, analizando la posibilidad de que se llegue a establecer una Corte
Interamericana para proteger los derechos humanos, con el propósito que la Undécima Conferencia
Interamericana considere el asunto”. Pero, esta Undécima Conferencia Internacional Americana,
nunca llegó a realizarse.
358
Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., pp. 33-34; Cfr.
PIZZOLO, C., Sistema Interamericano…,op. cit., pp.13-15; Cfr. VILLALTA VIZCARRA, A. E.,
«Medios de Protección de los Derechos Humanos en el Sistema Interamericano», ponencia presentada
en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, p. 1; en:
http://www.juridicas.unam.mx/sisjur/internac/pdf/10-484s.pdf
144
Asimismo, el Comité puntualizó que podían existir inconvenientes de orden
constitucional, con referencia a los Estados del continente. En este sentido,
recomendó la redacción previa de un proyecto de Convención, que contuviera
normas, de esa naturaleza, y que antecediera al Estatuto.
Sin embargo, fue en la Décima Conferencia Panamericana (Caracas,
Venezuela, 1954)359, donde se registró un segundo gran avance del sistema
interamericano. Se le encargó al Consejo de la OEA, a través de la Resolución XXIX,
denominada “Corte Interamericana para proteger los Derechos Humanos”360, que
continuara sus estudios respecto a los aspectos jurisdiccionales de la protección de
los derechos humanos.
Se tomaron en cuenta las propuestas y estudios anteriores, así como la
experiencia anterior de la propia OEA, para analizar la posibilidad de instaurar una
Corte Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos, con el propósito
de que este tema fuera considerado en la Undécima Conferencia Interamericana.
En estos años, el ambiente en el continente americano estaba muy agitado
políticamente, en especial en el Caribe y la República Dominicana. La OEA entró en
una profunda crisis, que se superó en la Quinta Reunión de Consulta de los Ministros
de Relaciones Exteriores (Santiago de Chile, Chile, 1959), donde se concretó la
“Declaración de Santiago”361, y se adoptó la Resolución Nº VIII sobre “Derechos
Humanos”.
359
En esta, Décima Conferencia Panamericana, se aprobaron dos Convenciones: una, sobre
asilo territorial, y otra, sobre asilo diplomático. Además, esta Conferencia impartió algunos criterios
para la estructuración del SIDH, entre ellos tenemos: La Declaración de Caracas, y la Resolución
sobre el “Fortalecimiento del Sistema de Protección de los Derechos Humanos”, cuya importancia
radica, en el hecho de haber sido, el primer programa de acción para promover los derechos humanos.
Sin embargo, inicialmente, en este campo de los derechos humanos, la OEA debió afrontar un
obstáculo de fondo, como la carencia de órganos que pudieran velar efectivamente por su
cumplimiento. En la práctica, ello quedaba circunscrito a instrumentos meramente declarativos.
360
Esta Resolución, condujo a que la Conferencia volviese a considerar la propuesta
presentada hacía seis años atrás en la Novena Conferencia Panamericana (1948).
Cfr. ZOVATTO, D., «Antecedentes de la creación…», loc. cit., p. 259.
361
Los Cancilleres de América convinieron, en que “la armonía entre las Repúblicas
Americanas solo puede ser efectiva en tanto el respeto de los derechos humanos y las libertades
fundamentales y el ejercicio de la democracia representativa sean una realidad en el ámbito interno de
cada una de ellas, ya que la experiencia ha demostrado que la falta de acatamiento de tales principios
es fuente de perturbación general y da origen a emigraciones que suscitan frecuentes y graves
tensiones políticas entre el Estado de que proceden y los Estados que las reciban (…)”, en Acta Final
de la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Santiago de Chile, 12-18 de
agosto, 1959, p. 5.
Cfr. Declaración de Santiago, aprobada el 18 de agosto de 1959, en:
http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%205.pdf
145
La Quinta Reunión de Consulta, constituyó el punto de partida, al encargar,
en su Resolución VIII, al Consejo Interamericano de Jurisconsultos de la OEA, la
redacción de un Proyecto de Convención sobre Derechos Humanos362. Este mandato,
lo cumplió tomando en cuenta para su elaboración los aportes doctrinales y las
experiencias del Sistema Europeo de Protección de Derechos Humanos, de la
Convención de Roma de 1950, y lo que hasta ese momento, se había elaborado en la
ONU en cuanto a los Pactos Internacionales sobre la materia.
El mencionado Proyecto debió ser aprobado en la Undécima Conferencia
Panamericana, a celebrarse en Quito, Ecuador (1960), pero por cuestiones políticas
internas, no pudo llevarse a cabo la Conferencia.
En esos momentos, los Cancilleres declararon que, después de once años, de
proclamada la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y de
los avances que, paralelamente, se experimentaban en el seno de las Naciones
Unidas363, y del Consejo de Europa, en la reglamentación y ordenación de la materia,
habían preparado el ambiente en el hemisferio para que se celebrara una
Convención364.
362
Según Fabián Omar SALVIOLI refiere que “Es a partir de la Reforma operada por el
Protocolo de Buenos Aires a la Carta de la OEA, cuando los Estados miembros deciden otorgarle
status de órgano principal de la entidad, con base convencional en la propia Carta de la Organización
(Art. 111)”; SALVIOLI, F. O., «El aporte de la Declaración Americana de 1948, para la protección
internacional de los Derechos Humanos», en El Sistema Interamericano de Protección de los
Derechos Humanos en el Umbral del Siglo XXI, Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2ª
edición, San José - Costa Rica, Tomo I, mayo de 2003, p. 686.
Cfr. Art. 52 de la Carta de la OEA; Cfr. NOVAK TALAVERA, F., «El Sistema
Interamericano…», loc. cit., pp. 28-29; Cfr. CORREA SALAS, F., «Análisis del Sistema
Interamericano de protección de los Derechos Humanos y su impacto en la soberanía nacional de sus
miembros», IUS ET VERITAS, Año XII, nº 23, PUCP, noviembre de 2001, pp. 23-24; Cfr. CARRIÓ,
G. R., El Sistema Americano de Derechos Humanos, Buenos Aires: EUDEBA, 1987, p. 12; Cfr.
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., pp. 82-83.
363
En términos de Rainer HUHLE, el “aporte latinoamericano al desarrollo de la doctrina de
los derechos humanos y al diseño de los instrumentos jurídicos e institucionales para su promoción,
garantía e implementación era de gran importancia, hecho que encontró amplio reconocimiento en la
época”; HUHLE, R., loc. cit., p. 40.
364
Sin embargo, esta Resolución tuvo dos reservas de orden constitucional, planteadas por el
delegado de Uruguay y Argentina, de la misma manera, tuvo una Declaración de los Estados Unidos,
que pasamos a trascribirla, porque refleja su postura reticente.
Declaración de los Estados Unidos de América: “Como es sabido, los Estados Unidos de
América, desde sus comienzos como nación, han defendido firmemente los derechos humanos. El
fomento del respeto a los derechos humanos en el sistema interamericano está respaldado, en
consecuencia, por los Estados Unidos. Aunque a los Estados Unidos, debido a la estructura de su
gobierno federal, no les es posible, celebrar acuerdos multilaterales respecto a los derechos humanos
o respecto a una Corte Interamericana de Derechos Humanos, por supuesto no objeta que otros
Estados participen en convenios de estas materias sí están en posición de hacerlo. Por lo tanto, aun
cuando los Estados Unidos han votado a favor de la Resolución VIII, «Derechos Humanos», reservan
su posición respecto a su participación en los instrumentos u organismos que puedan surgir”; Cfr.
Acta Final de la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, op. cit., p. 19.
146
Con la Resolución Nº VIII, se concretó la creación de un Proyecto de la
Convención Americana y, asimismo, se impulsó la creación de la Comisión
Interamericana, en 1959, cuya función sería promover el respeto de los derechos365.
El primer borrador del Proyecto de Convención, fue aprobado mediante la
Resolución XX, del 08 de septiembre de 1959, por el Consejo interamericano de
jurisconsultos de la OEA.
Dicho Proyecto de Convención contaba con dos partes: una sustantiva
(incluía los derechos civiles y políticos, además de derechos económicos, sociales y
culturales); y otra parte institucional y procesal (los derechos mencionados estaban
garantizados, mediante una Comisión y una Corte Interamericana de Derechos
Humanos).
Sin embargo, el Proyecto debía someterse, con anterioridad, a las
observaciones de los gobiernos del continente americano, pero únicamente, Chile y
Uruguay cumplieron al presentar proyectos de convención de manera completa.
Así, estos proyectos fueron analizados conjuntamente con el borrador
original, en la Segunda Conferencia Interamericana Extraordinaria (Rio de Janeiro,
Brasil, 1965), donde se aprobó la Resolución XXIV, denominada “Convención
Interamericana de Derechos Humanos”366.
Por ello, no fue extraño que, en esta Conferencia, se modificara, por primera
vez, el Estatuto de la Comisión Interamericana367. Se amplió, de manera significativa
sus funciones y facultades, entonces muy limitadas, y que restringían seriamente su
365
En los primeros años de creación, la CIDH tenía poderes limitados de promoción y
protección, lo que le permitía hacer, “únicamente”, recomendaciones y preparar estudios e informes.
Así, la carente solidez en su marco jurídico, no le autorizaba a tomar decisiones fundadas en
denuncias de particulares; Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las
Decisiones Básicas…, op. cit., pp. 17-18; Cfr. MONROY CABRA, M. G.,op. cit., p. 535; Cfr.
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 34.
366
La Primera Conferencia Interamericana Extraordinaria, tuvo lugar en Washington D.C.,
del 16 a 18 de diciembre de 1964.
Para un estudio, más detallado, sobre la Segunda Conferencia Interamericana
extraordinaria, revisar a GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., pp. 85-89.; Cfr. VENTURA ROBLES,
M., «La Convención Americana sobre Derechos Humanos», en H. FIX-ZAMUDIO (coord.), México y
las declaraciones de derechos humanos, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México,
1999,p. 168.
367
Cfr. Estatuto original, en: Acta Final de la II Conferencia Interamericana Extraordinaria,
Documentos Oficiales OEA/Serie C/I.13, 1965, pp. 33-35; Cfr. CIDH. Texto del Estatuto modificado,
en OEA/SerieL/V/II.14, doc.35, del 30 de junio de 1966, CIDH, Informe sobre la labor desarrollada
durante el 13º período de sesiones del 18 al 28 de abril de 1966, pp. 26-27.
147
margen de maniobra368; hasta entonces el rol de la Comisión había sido casi
simbólico.
Ahora bien, el Consejo de la OEA, en cumplimiento de lo ordenado en la
Resolución XXIV, solicitaría el criterio de la Comisión Interamericana369, que
analizaría el Proyecto, emitiendo un Dictamen, de un proyecto único revisado370.
Como consecuencia, se acordó, en la Tercera Conferencia Interamericana
Extraordinaria (Buenos Aires, Argentina, 1967)371, que las reformas, que
experimentara la Carta de la OEA, debían ser llevadas a cabo, elevando a la
Comisión Interamericana a la jerarquía de “órgano principal” de la OEA.
Por ende, la creación de la Comisión Interamericana quedó ratificada, a nivel
constitucional, asignándosele, como función principal, la tarea de promover la
observancia y la defensa de los derechos humanos y servir como órgano consultivo
de la Organización, en esta materia372.
368
Héctor FAÚNDEZ, dice que en términos del Estatuto ya aprobado, “la Comisión fue
concebida como una entidad autónoma de la Organización de Estados Americanos -de carácter
convencional- cuyo mandato se limitaba estrictamente a promover entre los Estados partes el respeto
de los derechos humanos, entendiendo por tales los derechos consagrados en la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, pero careciendo de competencias explícitas para
asegurar su protección”; FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 35.
369
En la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (Punta del Este,
Uruguay, 1962) consideró que la “insuficiencia de las atribuciones y facultades previstas en el
Estatuto original”, había dificultado cumplir la misión que se le ha encomendado a la Comisión; por
lo que encargó, al Consejo de la OEA, la reforma del Estatuto, a fin de ampliar y fortalecer sus
atribuciones y facultades, en el grado que le permita llevar a cabo eficazmente la promoción del
respeto a esos derechos, en los países continentales369.
Cfr. Acta Final de la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Punta del
Este, Uruguay, del 22 a 31 de enero de 1962, Documento OEA/Sección C/II.8, pp. 16-17, disponible
en: http://www.oas.org/consejo/sp/rc/rcactas.asp
370
La Secretaria de la Comisión Interamericana, “elaboró un documento en el que se
realizaba un examen comparado de los proyectos de los jurisconsultos de Chile y de Uruguay, en tres
partes: derechos civiles y políticos, derechos económicos, sociales y culturales, y medidas de
aplicación y cláusulas especiales.Asimismo, el 26 de octubre de 1966 adoptaría el Dictamen final de
la Primera Parte del Proyecto – arts. 1 al 19 (OEA/Ser.L/V/II.15, Doc. 26, de 26 de octubre de 1966),
remitiéndose el 04 de noviembre de 1966 al Consejo de la OEA, para su aprobación, mientras que la
Segunda Parte del dictamen –doc. 8-XVI- sería aprobado por la Comisión el 27 de marzo de 1967 y
remitido al Consejo el 10 de abril de ese mismo año. El Consejo cumpliría así con la segunda etapa
prevista en la Resolución XXIV pasando el proyecto a la Comisión de Asuntos Jurídicos el 5 de mayo
de 1967”; GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 87.
371
Conferencia, del 27 de febrero de 1967, disponible en:
http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B31_Protocolo_de_Buenos_Aires.htm
372
Al respecto, Edmundo VARGAS, aboga que quienes fueron participes en la adopción de
estos instrumentos, no se imaginaron que esa estructura normativa, que estaban creando, sería
desafiada, años después, por “masivas y crueles violaciones de derechos humanos, inéditas, hasta
aquél entonces, en América Latina, y que resultaron expresivas de un verdadero terrorismo de Estado,
para el cual, obviamente, esa estructura no estaba prevista”; VARGAS CARREÑO, E., «Prólogo» a
M. PINTO, La denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Ediciones del
Puerto, Buenos Aires, 1993, p. 16.
148
Asimismo, es importante mencionar otro hecho, que con fecha de 16 de
diciembre de 1966, la “Comisión de Asuntos Jurídicos” destacó que la Asamblea
General de la OEA, había aprobado, abriendo a la firma y ratificación o a la adhesión
del: Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC);
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR), y el Protocolo
Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR-OP1),
advirtiendo que las disposiciones sustantivas de los Pactos Internacionales eran muy
similares a las del Proyecto de los Jurisconsultos y, sin embargo, las disposiciones
institucionales y procesales contenían otras alternativas distintas a las del
Proyecto373.
El Consejo de la OEA, al ocuparse de este tema, se encontró con una gran
duda, relativa a que si, tras la celebración de esos instrumentos por las Naciones
Unidas, continuaba siendo necesaria la adopción y suscripción de la Convención
Americana de Derechos Humanos.
Bajo estas circunstancias, el Consejo de la OEA decidió, el 17 de junio de
1967, plantear una consulta a los gobiernos de los Estados miembros si, a pesar de
haber aprobado los tres instrumentos por las Naciones Unidas, debería existir una
Convención Interamericana sobre Derechos Humanos; y, de ser así, se tendría que
determinar cuál debería ser su contenido, especialmente si esta Convención debería
limitarse a establecer un sistema institucional y procesal interamericano para la
protección de derechos, y, que comprendiera una Comisión y Corte Interamericana
de Derechos Humanos374.
Es decir, lo que está en cuestión es, si la vigencia de un sistema universal es
suficiente o son necesarios también los sistemas regionales. No es sólo un problema
de compatibilidad jurídica sino de la mejor manera de proteger los derechos
humanos.
La respuesta de los Gobiernos, frente a la consulta del Consejo de la OEA,
fue que, diez de los doce Estados consultados (Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela), se
373
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 88.
374
Es decir, que “Esto, desde luego, obedecía a que el sistema institucional y procesal de los
instrumentos de las Naciones Unidas no es tan complejo como el contemplado por la Convención
interamericana, cuyo proyecto sigue más de cerca el sistema de protección europeo, en tanto que en
dichos instrumentos se hace una elaboración más amplia de lo que podía llamarse la parte substantiva
de los derechos humanos”; GARCÍA BAUER, C., «La proyectada Convención Interamericana de
Derechos Humanos», México, enero de 1969, p. 426; en:
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/848/19.pdf (consultado, 20/06/2015).
149
manifestaron, a favor, de seguir con la preparación de la Convención Americana,
coordinándola con los Pactos aprobados por la Asamblea de la ONU; sin embargo,
dos Estados, Argentina y Brasil, se manifestaron en contra de seguir con la
preparación de la Convención Americana. Brasil, señaló que, los Pactos
Internacionales ya adoptados, establecían una reglamentación única y universal de
los Derechos Humanos,
Ahora, en cuanto al contenido de la Convención Americana, hubo muchas
discrepancias en la respuesta de los gobiernos de los doce Estados, cinco (Ecuador,
Guatemala, Venezuela, Colombia y Costa Rica), señalaron que, la Convención
Americana no sólo debería limitarse a establecer un sistema institucional y procesal,
sino también, habría que contener normas sustantivas. En cambio, dos Estados (Chile
y Uruguay), señalaron que, la Convención debería limitarse a establecer un sistema
institucional y procesal, y, los otros, dos Estados (Estados Unidos y México), no
tenían una posición definitiva375.
Paralelamente, a la consulta, y por iniciativa de la Comisión Interamericana,
se realizó un estudio comparativo de todos los instrumentos mencionados y de sus
propias enmiendas, al Proyecto de Convención, preparado por el Consejo de
Jurisconsultos.
Como resultado, se concluyó, que era perfectamente compatible la
coexistencia de los tres referidos instrumentos universales aprobados por la ONU,
con la proyectada Convención Interamericana.
Así, el 1 de mayo de 1968, se le encargaría a la Comisión Interamericana, la
redacción final de un texto revisado y completo, que se transformaría, ulteriormente,
en el “Anteproyecto de Convención Americana sobre Protección de los Derechos
Humanos”. Se incorporó en el Anteproyecto el artículo 53, que contiene la
competencia consultiva de la Corte Interamericana, función que no estaba
contemplada en el Texto de Enmiendas.
Con posterioridad, y visto el informe de la Comisión de Asuntos Jurídicos, en
el que se había considerado el Dictamen de la Comisión Interamericana, el Consejo
permanente de la OEA solicitó la redacción de un texto revisado y completo del
Anteproyecto de la Convención Americana.
375
GARCÍA BAUER, C., loc. cit., p. 427.
150
Por ello, el Anteproyecto debía estar armonizado con los Pactos
Internacionales y sería revisado por el propio Consejo Permanente, antes de ser
remitido a los gobiernos, para que estos les hicieran las observaciones y enmiendas,
que juzgasen convenientes.
Finalmente, el 2 de octubre de 1968, el Consejo Permanente de la OEA
adoptó el Anteproyecto revisado, como un documento de trabajo, que trasmitieron a
los Estados miembros, a fin de que formulasen las observaciones pertinentes y
propusieran, asimismo las enmiendas que considerasen oportunas.
Así, se convocó a los países a una Conferencia Especializada Interamericana
(San José, Costa Rica, 1969)376, con la finalidad de que se decidiera sobre la
aprobación y firma de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
376
Celebrada entre el 7 y el 22 de noviembre de 1969.
377
CANÇADO TRINDADE, A. A., «Reflexiones sobre el Futuro del Sistema Interamericano
de Protección de Derechos Humanos», en J. MÉNDEZ y F. COX, El Futuro del Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, San José de Costa Rica, 1998, p. 574.
378
Tiene su origen, en el Derecho francés, para mayor detalle, ver a MANILI, P., El Bloque
de Constitucionalidad. La recepción del Derecho internacional de los derechos humanos en el
Derecho constitucional argentino, Buenos Aires, Ed. La Ley, 2003; pp. 283-331; Cfr. REQUEJO
RODRÍGUEZ, P., Bloque Constitucional y Bloque de la Constitucionalidad, Universidad de Oviedo,
Servicios de Publicaciones, 1997, pp. 23-33; Cfr. GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., pp. 42 – 59.
151
francesa se ha tomado sólo una expresión, que es aquí aplicada a una realidad toto
coelo diferente…”379.
Así, cuando se habla del bloque de constitucionalidad, se alude a la
Constitución, los Estatutos de Autonomía y las leyes que se derivaran del artículo
150 de la Constitución española380.El bloque de la constitucionalidad, designa en
España, a aquellas fuentes que el Tribunal Constitucional utiliza como parámetro
para juzgar la constitucionalidad de otras.
Dice el Prof. Francisco Balaguer, que se refiere a “la ampliación del
parámetro utilizado por el TC para determinar la legitimidad de las normas, más allá
del texto constitucional, y específicamente a normas que tienen el mismo rango que
las enjuiciadas por ese Tribunal”381.
La idea es aplicable sobre todo a la resolución de los problemas
competenciales entre le Estados y las CCAA. Como la distribución de competencias
no está sólo en la CE, hay que acudir a los Estatutos de Autonomía (según señala el
artículo 28 de la LOTC), que son Leyes orgánicas especiales, para determinar si una
ley estatal o una ley autonómica se ha extralimitado.
Realmente, lo que tienen en común con el sistema interamericano es que, es
una apertura del parámetro de juicio de las Cortes Constitucionales, que no solo van
a considerar la Constitución sino otras fuentes entre las que destacan, especialmente
en el continente americano, los tratados internacionales382.
379
RUBIO LLORENTE, F., «El bloque de constitucionalidad», Revista Española de Derecho
Constitucional”, Año 9 nº 27 (sep. – dic. 1989); pp. 18 – 19.
380
El Art. 150 de la CE, referido sobre la coordinación de competencias legislativas, estatales
y autonómicas. Asimismo, las diversas denominaciones se plasman en las siguientes sentencias del
Tribunal Constitucional español; así el término de “bloque de la constitucionalidad” se refleja en las:
STC-66/1985, de 23 de mayo, FJ.2); STC-101/2006, de 30 de marzo, FJ.4); el de “bloque normativo”,
en: STC-29/1982, de 31 de mayo, FJ.3); el de “bloque constitucional”, en: STC-39/1982, de 30 de
junio, FJ. 3); y, el de “bloque de constitucionalidad”, en: STC-341/2005, de 21 de diciembre, FJ.2).
381
BALAGUER CALLEJÓN, F., Fuentes del Derecho. II. Ordenamiento general del Estado
y ordenamientos autonómicos, Tecnos S.A., Madrid, 1992, p. 47.
382
Augusto GUEVARA, señala, que, en Latinoamerica, la noción de bloque, fue concebida
en el Derecho francés, conocido como “bloque de legalidad”, como respuesta a la ausencia de una
tabla de derechos en la Constitución “por lo que su contenido desde este punto de vista es puramente
sustantivo. En virtud de esto último es que nuestra perspectiva sobre el contenido normativo del
bloque de constitucionalidad es más acorde con la “visión y “experiencias” latinoamericanas por
cuanto alude a un conjunto normativo que completa la norma constitucional, normas que por lo
general hacen referencia a tratados y convenciones de naturaleza internacional…que contienen
normas sustantivas y adjetivas”; GUEVARA PALACIOS, op. cit., p. 45.
Al respecto, Pablo MANILI, señala que: “al igual que ocurre con el caso español cuando lo
enfrentamos al francés, la utilización de la frase bloque de constitucionalidad en Panamá y en
Colombia implica adoptar solamente un nombre, un rótulo, para definir una realidad normativa
totalmente distinta a la de los países donde se venía aplicando; MANILI, P., op. cit., p. 329.
152
Ahora bien, el sistema interamericano como sistema, es un sistema jurídico
(no moral, ni político), esto es, compuesto por normas que tienen una voluntad de ser
aplicadas (como todas las normas)383.
El sistema jurídico que se crea por el SIDH, se caracteriza principalmente
por: primero, tratarse de un bloque abierto, permeable y flexible384; segundo, es
asimétrico, porque la normativa del bloque no obliga a todos los Estados; y tercero,
porque existe una base normativa mínima común a todos los Estados
interamericanos.
Esta base mínima está compuesta por: la Carta de la OEA, la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y por las interpretaciones de
ambos instrumentos internacionales de derechos humanos, que pueda hacer la Corte
Interamericana, en uso de su competencia consultiva385.
Entonces, hablar del aspecto normativo del sistema interamericano, es
referirse a la existencia de un corpus iuris del sistema interamericano, que se
encuentra integrado por un conjunto de normas, principios y valores, los cuales
tienen la tarea de guiar el comportamiento de los Estados miembros de la OEA. Su
383
El Prof. Francisco BALAGUER, la define: “La norma es el concepto fundamental del
sistema jurídico, ya que la producción y la aplicación del Derecho se realiza a través de normas. Por
eso, centrar el análisis científico del Derecho en la norma resulta de gran utilidad cuando de lo que se
trata es de desarrollar la disciplina de las fuentes del Derecho, una disciplina cuyo objeto fundamental
es justamente el proceso de producción y aplicación normativa (lo que no quiere decir que sea
igualmente útil para el análisis jurídico desde otras perspectivas)”.
La norma jurídica, es una norma coactiva e imperativa, sin embargo, no todas las normas jurídicas son
coactivas ni imperativas, tampoco todas están amparadas por garantías especiales. Existen normas sin
sanción, normas instrumentales, normas técnicas, y otras, que forman parte del ordenamiento jurídico,
BALAGUER CALLEJÓN, F., Fuentes del Derecho. I. Principios del ordenamiento constitucional,
Tecnos S.A., Madrid, 1991, pp. 98 y ss.
384
Como señala, Augusto GUEVARA, se refiere a un doble sentido, “ya que por un parte
pueden incorporarse nuevas normas mediante la voluntad expresa de los Estados, y por otra, mediante
la interpretación que realiza la Corte IDH las disposiciones pueden verse aclaradas o completadas en
su contenido normativo, con lo que se afirma el carácter evolutivo del bloque”; GUEVARA
PALACIOS, A., op. cit., p. 54.
Cfr. Corte IDH. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre en el Marco del Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. OC-
10/89, del 14 de julio de 1989, párrs. 37 y 38; Cfr. Corte IDH. Artículo 55 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. OC-20/09, del 29 de septiembre de 2009, párrs. 45, 56 y 86;
Cfr. Corte IDH. El derecho a la información sobre la asistencia consular en el marco de las garantías
del debido proceso legal. OC-16/99, del 1 de octubre de 1999, párrs. 111-114.
385
Además, forma de la normativa común: el Reglamento y el Estatuto de la Comisión
Interamericana; el Art. 64 de la Convención Americana, y las normas reglamentarias y estatutarias de
la Corte Interamericana que se refieren a su competencia consultiva; GUEVARA PALACIOS, A., op.
cit., p. 54.
Cfr. SALVIOLI, F. O., loc. cit., pp. 691-694.
153
fundamento se centra en la dignidad humana como atributo nato de la persona. El fin
es la protección del ser humano en su integridad386.
En el continente americano, las normas y los principios se encuentran
contenidos en una serie de instrumentos internacionales. Se pueden citar los
convenios, las resoluciones o las declaraciones, que, si no se encuentran plasmados
en los instrumentos jurídicos, van a derivar de las interpretaciones que la Corte
realiza en ejercicio de su competencia consultiva, que se encuentra en evolución
dinámica constante.
Asimismo, se estima que el corpus iuris del sistema interamericano de
protección de derechos humanos se encuentra constituido por las estipulaciones
contenidas en la Convención Americana, y en otros ordenamientos que integran el
sistema, particularmente el Estatuto y el Reglamento de la Corte387.
Los principios pueden ser de creación convencional o instaurada por la
jurisprudencia y las opiniones consultivas de la Corte Interamericana. En el primer
caso, tenemos el principio pro homine, el principio de progresividad, el principio de
proporcionalidad, el principio de seguridad jurídica, el principio de autoejecutoriedad
o eficacia directa, el principio de irreversibilidad, el principio favor debilis y el
principio pro actione; y, en el segundo caso, el principio democrático, los principios
de igualdad y no discriminación y el principio de effet utile388.
Por ende, en el continente americano, como señala la profesora Laurence
Burgorgue-Larsen, “fue el primero en declarar la existencia de tal corpus juris con
386
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 53.
387
Cfr. Corte IDH. Opinión Consultiva OC-16/99,…, cit., párr. 115; Cfr. Corte IDH. Control
de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (Arts. 41 y 44 a 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión
Consultiva OC-19/05 del 28 de noviembre de 2005, párr. 28: “Para el trámite de las comunicaciones
individuales se requiere que exista denuncia sobre la probable violación de la Convención
Americana por parte de un Estado. A partir de esta circunstancia, la Comisión debe pronunciarse
sobre la existencia de la violación. La resolución final del litigio, a través de una sentencia,
corresponde a la Corte Interamericana.
Ante ésta alegará el Estado lo que estime pertinente para la defensa de sus derechos y la
cabal observancia de la legalidad en la tramitación y solución de la controversia, ajustándose para
ello a las estipulaciones contenidas en la Convención y en otros ordenamientos que integran el
corpus juris del sistema interamericano de protección de los derechos humanos, particularmente el
Estatuto y el Reglamento de la Corte. Por este medio, el Tribunal ejerce la función controladora que
explícitamente le confieren esos instrumentos”; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_19_esp1.pdf
388
Cfr. GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., pp. 223-233; Cfr. ÚBEDA DE TORRES, A.,
Democracia y Derechos Humanos en Europa y América Latina. Estudio comparado de los sistemas
europeo e interamericano de protección de los derechos humanos, Reus, Madrid, 2007.
154
vistas a orientar y guiar la acción de los Estados en su relación con los hombres y con
el mundo”389.
389
BURGORGUE-LARSEN, L., «El Sistema Interamericano…», loc. cit., p. 288.
390
El Art. 53 de la Carta de la OEA, señala: 1. Asamblea General; 2. Reunión de Consulta de
Ministros de Relaciones Exteriores; 3. Dos Consejos (Consejo Permanente y Consejo Interamericano
para el Desarrollo Integral); 4. Comité Jurídico Interamericano; 5. Comisión Interamericana de
Derechos Humanos; 6. Secretaría General; 7. Conferencias Especializadas; 8. Organismos
Especializados; 9. Otros órganos subsidiarios, organismos y otras entidades que se puedan llegar a
establecer.
391
La Asamblea General (AG), es el órgano supremo de la Organización; decide la acción y
políticas generales de la OEA. Asimismo, adopta decisiones sobre diversos temas a través de
resoluciones, declaraciones y recomendaciones. En 2012, aprobó 65 resoluciones y 2 declaraciones.
Lo significativo de la AG, es que cada Estado, sin importar su tamaño o poder económico, tiene
derecho a un voto, que no obstante el voto, los Estados miembros, intentan adoptar todas sus
decisiones por consenso. Previo, a la inauguración de la AG, uno o dos días antes, los Ministros de
Relaciones Exteriores de los Estados miembros sostienen un diálogo con la sociedad civil y otros
actores.
Cfr. Art. 54 al 60 de la Carta de la OEA.
392
El Consejo Permanente (CP), es el órgano permanente de la OEA. Implementa y cumple
las decisiones de la Asamblea General. Al final, informa a la Asamblea General sobre dicha ejecución.
Se reúne, regularmente, durante todo el año, y trabaja, directamente o a través de Comisiones y
Grupos de Trabajo, por ejemplo, el Grupo de Trabajo Especial de Reflexión sobre el Funcionamiento
del la CIDH para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (2011-2012).
El CP, tiene actualmente, las siguientes Comisiones: Comisión General; Comisión de
Asuntos Jurídicos y Políticos; Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios; Comisión de
Seguridad Hemisférica; Comisión sobre Gestión de Cumbres Interamericanas y Participación de la
Sociedad Civil en las actividades de la OEA.
Cfr. Arts. 70 al 92 de la Carta de la OEA. Información facilitada por el Prof. Dante NEGRO
ALVARADO, Director del Departamento de Derecho Internacional de la OEA, presentó la ponencia:
«Introducción al Sistema Interamericano», en el módulo presencial del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos del “IX Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos” de la
Universidad de Alcalá, realizado el 26 y 27 de noviembre de 2012; Madrid – España.
155
En este sentido, la doctrina está dividida en dos posturas: por un lado, se
encuentran los estudiosos que defienden que el sistema interamericano es una
unidad, y, por otro, los que no la consideran como tal.
Antes de entrar en las argumentaciones de una y de otra parte, es necesario
señalar que la estructura orgánica del sistema interamericano no es la misma para los
treinta y cinco (35) Estados miembros de la OEA393, incluido Cuba394. De todo estos
Estados, sólo veintitrés (23) han ratificado la Convención Americana. Además, no
todos han aceptado la competencia contenciosa de la Corte Interamericana,
únicamente lo han hecho veinte (20) Estados.
Por ello, esta carencia de “universalidad”, se ha convertido en el peor
enemigo del sistema interamericano, y esto se visibiliza en la doctrina, que niega la
existencia de un único sistema interamericano.
Así, por una parte tenemos a los estudiosos que argumentan que el sistema
interamericano constituye una unidad de pensamiento y propósito del bloque
constitucional395. Es el caso del profesor Antônio Cançado, que defiende la unidad
“sustantiva” del sistema interamericano, pero también niega esta unidad, en el plano
procesal396.
393
A fecha, julio de 2014, son miembros de la OEA los siguientes Estados: los 21 primeros
Miembros, fueron: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, el
Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá,
Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Los Miembros posteriores, a 1948, fueron: Barbados, Trinidad Tobago (1967), Jamaica
(1969), Granada (1975), Suriname (1977), Dominica, Santa Lucía (1979), Antigua y Barbuda, San
Vicente y las Granadinas (1981), Bahamas (1982), St. Kitts y Nevis (1984), Canadá (1990), Belize,
Guyana (1991).
En la actualidad, no son miembros de la OEA: la Guayana Francesa, Groenlandia (es una
región autónoma perteneciente al Reino de Dinamarca), ni otros territorios, actualmente, dependientes
como Belice. Además, la Organización, ha concedido el status de Observador Permanente a 43
Estados, incluyendo a la Unión Europea.
394
Cuba, fue suspendido de la OEA en 1962 (Resolución VI, adoptada el 31 de enero de 1962
en la Octava Cumbre en Punta del Este, Uruguay).
El 3 de junio de 2009, en la XIX Asamblea General de la OEA, realizada en San Pedro Sula,
con el apoyo de Honduras, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, se logra un acuerdo entre los
cancilleres de los países integrantes de la OEA en la llamada Comisión General, presidida por el
canciller canadiense Lawrence Cannon, para la reinclusión de Cuba en la entidad. Adoptando de esta
manera la resolución AG/RES. 2438 (XXXIX-O/09), que deja sin efecto el primer artículo de la
Resolución de 1962, que determinó su suspensión y establece en su artículo segundo la vía para la
participación de Cuba. Este habría de constituir un diálogo iniciado por este país con la Organización
en conformidad con las "prácticas, principios y propósitos" de la OEA.
Cfr. Ver, información completa, en: http://www.oas.org/es/acerca/estados_miembros.asp;
Cfr. CIDH. Informe Anual 2011, en: http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2011/indice.asp
395
A razón, de que “los derechos humanos son inherentes al hombre, anteceden y son
superiores a toda forma de organización, y su protección no se agota en la acción del Estado – se ha
plasmado desde el inicio del sistema (…)”; GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 59.
396
En este sentido, sustenta, que existe una falta de coordinación entre la Comisión y la
Corte Interamericana, que hace que le resta unidad al sistema; además en relación a la Convención
156
Al respecto, el profesor Pedro Nikken, indica que no debe incurrirse en
exageraciones innecesarias, porque el sistema es universal, a razón de que todos los
Estados miembros de la OEA están sometidos, como mínimo, a las obligaciones que
proceden de la Carta de la OEA y de la Declaración Americana de Derechos
Humanos.
De este modo, todos los Estados están sometidos a la jurisdicción de la
Comisión Interamericana, a fin de supervisar el cumplimiento de las obligaciones,
que tienen, por fuente, dichos instrumentos397.
En esta misma línea, se postula Thomás Buergenthal, quien sostiene que,
aunque la Declaración Americana se creó en forma de Resolución no vinculante, ha
servido como guía normativa o patrón, y debe ser aplicada por la Comisión
Interamericana.
Por ello, el carácter normativo de la Declaración Americana, se ha visto
fortalecido con la entrada en vigor del Protocolo de Buenos Aires, que parece aceptar
la Declaración como un instrumento, que define y da significado, al concepto de “los
derechos fundamentales del individuo”, al que se refiere el artículo 3 (I) de la Carta.
Por otra parte, se encuentran los estudiosos que niegan la unidad del sistema y
consideran que existe un sistema interamericano, doble o incluso triple. Esto va a
depender de si los Estados han ratificado, o se han adherido, a la Convención
Americana y si, además, han aceptado la competencia contenciosa de la Corte
Interamericana.
Así, por ejemplo tenemos al profesor Héctor Faúndez Ledesma, quien
defiende que, en el continente americano, hay dos subsistemas normativos, en
materia de derechos humanos.
Es decir, un primer subsistema, que comprendería las competencias que, en
materia derechos humanos, tiene la OEA, en relación a todos sus Estados miembros;
y un segundo subsistema, constituido por las instituciones y procedimientos previstos
Americana, no es realmente un sistema regional de carácter universal porque no participan todos los
Estados americanos, calificándolo como “interamericanismo mitigado”; CANÇADO TRINDADE, A.
A., «Reflexiones sobre el Futuro…», loc. cit., pp. 574-576.
397
Cfr. AYALA CORAO, C., «Reflexiones sobre el futuro del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos», Revista Instituto Interamericano de Derechos Humanos (Edición Especial sobre
el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos), San José de
Costa Rica, vol. 30 – 31, 2001, pp. 94-111.
157
en la Convención Americana e instrumentos equivalentes, que únicamente resulten
aplicables a los Estados parte en dichos Tratados398.
Por ello, la Comisión Interamericana en relación a los Estados miembros de la
OEA, que no han ratificado la Convención Americana, ejerce funciones netamente
políticas o diplomáticas. Mientras que, respecto a los Estados que son parte de la
Convención Americana, ejerce funciones de naturaleza jurisdiccional, judicial o
cuasi judicial399.
Por último, acota el mencionado autor, que a pesar de la diversidad de fuentes
normativas para la interpretación de la Declaración Americana, la Comisión
Interamericana puede acudir, por vía analógica, al auxilio de las normas de la
Convención Americana.
El punto de coincidencia de todos los Estados miembros de la OEA,
expresada en el Informe de 24 de abril de 2000, se refiere a que la condición
principal para el fortalecimiento del sistema interamericano, es “la plena ratificación
o adhesión de los instrumentos internacionales de derechos humanos”400.
Una vez analizado los hechos, respecto a si el sistema interamericano es único
o no, nos inclinaremos por los defensores que el sistema es uno sólo401. Lo que
sucede es que hay una falta de homogeneidad en las obligaciones a cargo de cada
uno de los Estados miembros.
En constraste, a esta situación, la UE es asumida como un sistema único pese
a que hay países que no forman parte de la Zona Euro (también es verdad que esto
genera problemas).
Dicho esto, en el continente americano, no todos los Estados, se encuentran
sometidos a una base normativa común. La Convención Americana y las cláusulas
facultativas son los responsables de la asimetría de las obligaciones internacionales, a
398
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit.; p. 28.
399
Ibidem, pp. 29 al 52.
400
Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos del Consejo Permanente de la OEA, Informe:
Diálogo sobre el Sistema Interamericano de Promoción y Protección de los Derechos Humanos;
OEA/Ser.G/CP/CAJP 1610/00 rev. 2 (24 de abril de 2000), p. 5; en: http://www.oas.org; Cfr.
Resolución de 5 de junio de 2000 de la Asamblea General de la OEA, OEA/Ser.P/AG/Res. 1701
(XXX-O/00), 5 de junio de 2000, resolutivo quinto.
401
Si se tiene en cuenta, que las diferencias son mínimas, para el caso de que un Estado sea
parte de la Convención Americana, pero, que este Estado, no haya aceptado la competencia
contenciosa de la Corte; entonces, el sistema viene a ser uno solo, “existiendo un sistema normativo e
institucional único, incluso para el régimen de efectos y naturaleza a las obligaciones a cargo de los
Estados y del procedimiento contencioso ante la Corte Interamericana”. Es decir, un sistema único
general para todos los Estados e instituciones americanas, y un “sub-sistema”, si es que así, cabe
denominarlo, para los Estados parte de la Convención Americana; Cfr. GUEVARA PALACIOS, A.,
op. cit., pp. 67-70.
158
cargo de los Estados, aunque tal afirmación, lo mencionamos en la Convención
Americana, que fue concebida con animus de “universalidad”.
Respecto a la falta de coordinación entre los distintos órganos involucrados
en el sistema, la mayoría de la doctrina acepta esta carencia. Sin embargo, otra
corriente, al respecto, asevera que el mismo sistema dispone de sus medios para
autoevaluarse y autocorregirse, a razón de que cada órgano es autónomo y puede
reformar sus Reglamentos, y, de esta forma, se puede homogenizar sus
actuaciones402, los procedimientos, así como la forma de producir la prueba.
En suma, mediante la reforma de sus Reglamentos (Comisión y Corte IDH),
se puede llegar a una mayor coordinación, sin necesidad de reformar la Convención
Americana, ni sus Estatutos. En este sentido, no hace falta la voluntad política de los
Estados, sino sólo la voluntad de los integrantes de ambos órganos para poder lograr
el mejor funcionamiento del sistema403.
Una de las causas de la falta de atribución, se le imputa a una cuestión de
carácter geográfico. La Corte y la Comisión Interamericana, se encuentran en
diferentes Estados. La Comisión, en Washington D.C., junto a su sede la Secretaria
General y el Consejo Permanente de la OEA, desde donde se trata, precisamente, de
presionar a los órganos de la OEA para que las decisiones adquieran eficacia. Por su
parte, la Corte Interamericana tiene su sede en San José de Costa Rica.
402
Esto, ya se ha plasmado en reformas de sus reglamentos en el 2009, compatibilizando
ambos instrumentos.
403
Art. 39 de la Convención Americana: “La Comisión preparará su Estatuto, lo someterá a
la aprobación de la Asamblea General, y dictará su propio Reglamento".
Art. 60 de la Convención Americana: “La Corte preparará su Estatuto y lo someterá a la
aprobación de la Asamblea General, y dictará su Reglamento”.
Art. 25 del Estatuto de la Corte IDH: Reglamento y Normas de Procedimiento
“1. La Corte dictará sus normas procesales.
2. Las normas procesales podrán delegar en el Presidente o en comisiones de la propia Corte,
determinadas partes de la tramitación procesal, con excepción de las sentencias definitivas y de las
opiniones consultivas. Los autos o resoluciones que no sean de mero trámite, dictadas por el
Presidente o las comisiones de la Corte, serán siempre recurribles ante la Corte en pleno.
3. La Corte dictará también su Reglamento”.
Art. Art. 22 del Estatuto de la CIDH: “1.El presente Estatuto podrá ser modificado por la
Asamblea General.
2. La Comisión formulará y adoptará su propio Reglamento de acuerdo con el presente
Estatuto”.
159
2.2.4. La Convención Americana de Derechos Humanos: como
criterio de interpretación
Cuestión previa:
Adopción de la Convención:
Naturaleza jurídica:
404
Cfr. Corte IDH. OC-10/89,…, cit., párr. 37.
405
Ver PREAMBULO Y CONSIDERANDO, en:
http://www.oas.org/es/cidh/mandato/Basicos/declaracion.asp
406
Ver PREÁMBULO, en: http://www.oas.org/es/cidh/mandato/Basicos/convencion.asp
160
hemisferio americano, constituye probablemente, el texto regional más importante
después del Convenio Europeo para la Protección Derechos Humanos y las
Libertades Fundamentales.
Firmantes:
A fecha, junio de 2015, son veintitrés (23) Estados, que han ratificado la
Convención Americana, así tenemos: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile,
Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití,
Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República
Dominicana, Suriname, y Uruguay407.
407
Disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/mandato/Basicos/convratif.asp
408
REMOTTI CARBONELL, J. C., La Corte Interamericana de Derechos Humanos:
Estructura, funcionamiento y jurisprudencia, Enric Morea, Instituto Europeo de Derecho, Barcelona,
2003, p.18.
161
sentido, cada uno de los Estados, se compromete a garantizar los contenidos de la
Convención. Por lo tanto, los Estados podrán aumentar el nivel interno de los
derechos, garantías y las obligaciones por ellos asumidos, pero por ningún motivo
podrán disminuirlas409.
Así, fundadamente se reconoce que los derechos esenciales del hombre no
nacen del hecho de pertenecer a un determinado Estado, sino que son innatos en el
ser humano. Por lo que se justifica la protección, a nivel internacional, de naturaleza
sui generis, de manera que está protección jurídica internacional viene siendo algo
complementario. Por ello, en la actualidad, existen otras declaraciones y tratados, que
reiteran derechos en lo económico, social, cultural, entre otros.
Los ideales de la libertad, la justicia y la paz, en el mundo, tienen por base el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de
todos los miembros de la familia humana. El desconocimiento y el menosprecio de
los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia
humana.
Por lo tanto, es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un
régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso
de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
409
Cfr. Art. 1, 2 y 39 de la CADH; Cfr. Art. 53 de la Carta de DDFF de la UE.
Cfr. REMOTTI CARBONELL, J. C., op. cit., p.18.
162
Además, reafirma que, para efectos de este documento, persona es todo ser
humano, que nace libre e igual en dignidad y derechos, y dotados como están de
razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros410.
Respecto al deber de adoptar disposiciones de derecho interno (Art. 2), en las
situaciones en que un Estado no está en la posibilidad de garantizar los deberes y los
derechos antes mencionados, dicho Estado se compromete a adoptar, según sus
leyes, las medidas para hacer efectivos tales derechos y libertades.
Ahora bien, para poder asegurar lo señalado líneas arriba, y a fin de poner en
resguardo los derechos esenciales del hombre en el continente americano, la
Convención Americana instrumentó los mecanismos de control, que están inspirados
en el Sistema Europeo de Derechos Humanos, instaurando dos órganos competentes,
a saber, la Comisión y la Corte Interamericana411.
La Comisión Interamericana, en líneas generales, viene a ser un órgano de la
OEA, creado para promover la observancia y la defensa de los derechos humanos,
además de servir como órgano consultivo en esta materia.
Por su parte, la Corte Interamericana constituye el órgano judicial de la
412
OEA . La Corte goza de autonomía frente a los demás órganos de aquella, siendo
su principal propósito aplicar e interpretar la Convención Americana y otros tratados
de derechos humanos, a los que se somete el llamado Sistema Interamericano de
Protección de Derechos Humanos413.
La principal diferencia entre la Comisión y la Corte Interamericana radica en
que la primera es un órgano de naturaleza cuasi-político, porque carece de
obligatoriedad en sus resoluciones y, además, es semijudicial, cuya máxima sanción
410
La Corte IDH, expresa que: “Si el ejercicio de tales derechos y libertades no estuviere ya
garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados partes están obligados a
adoptar medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacerlos efectivos.
Además, establece la obligación, para los Estados partes, del desarrollo progresivo de los derechos
económicos, sociales y culturales contenidos en la Carta de la Organización de los Estados
Americanos, en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados”;
en: http://www.cidh.org.cr.
411
Cfr. VENTURA ROBLES, M., «La Convención Americana…», loc. cit., p. 170.
412
Una resolución aprobada por la Asamblea en 1978 fijó la sede permanente de la Corte en
Costa Rica (OEA, AG Res. 372 (XIII-0/78), OEA/Ser.P.,AG/Doc.1020/78, Revista 2, p. 97). Se
requeriría un voto de dos tercios de los Estados Partes para cambiar la sede. Esta decisión fue
ratificada después por los Estados parte en la Convención durante el Sexto Período Extraordinario de
Sesiones de la Asamblea General, celebrado en noviembre de 1978. La ceremonia de instalación de la
Corte se realizó en San José el 3 de septiembre de 1979.
413
Ha sido complementada, adicionalmente, por los protocolos de San Salvador de, 1988; y,
el Protocolo relativo a la abolición de la pena de muerte, de 1990.
163
es de índole moral. En tanto, la Corte Interamericana es un tribunal que ejerce
función jurisdiccional y consultiva, y sus decisiones son obligatorias414.
La Convención Americana, como máximo cuerpo jurídico de protección y
promoción de los derechos humanos, protege dos grupos de derechos, por un lado, se
encuentran los derechos civiles y políticos; y, por otro, los derechos económicos,
sociales y culturales. Estos últimos regulados en el Protocolo Adicional a la
Convención Americana.
La Convención Americana contempla, en su Capítulo III (Arts. 3 al 25), los
derechos civiles y políticos por ella regulados:
- Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica.
- Derecho a la vida.
- Derecho a la integridad personal.
- Prohibición de la esclavitud y servidumbre.
- Derecho a la libertad personal.
- Garantías judiciales.
- Principio de legalidad y de retroactividad.
- Derecho a la indemnización.
- Protección de la honra y de la dignidad.
- Libertad de conciencia y religión.
- Libertad de pensamiento y expresión.
- Derechos de rectificación o respuesta.
- Derecho de reunión.
- Libertad de asociación.
- Protección a la familia.
- Derecho al nombre.
- Derechos del niño.
- Derecho a la nacionalidad.
- Derecho a la propiedad privada.
- Derecho de circulación y de residencia.
- Derechos políticos.
- Igualdad ante la ley.
414
Cfr. LEÓN BASTOS, C., La Interpretación de los Derechos Fundamentales según los
Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos. Un estudio de la jurisprudencia en España y
Costa Rica. Editorial Reus, S. A., Madrid, 2010, p. 296.
164
- Protección judicial.
415
CADH. Art. 26. Desarrollo Progresivo:“Los Estados partes se comprometen a adoptar
providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente
económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan
de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la
Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida
de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados”.
416
VENTURA ROBLES, M. E. (editor), Estudios sobre el Sistema Interamericano Estudios
sobre el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, San José, Costa Rica,
2007, p. 169.
165
trabajadores, esto no significa que no sea efectiva417, sin embargo, los derechos
económicos, sociales y culturales, organizados en la cláusula de progresividad, es
inexistente418, sólo está en la teoría.
Según el profesor José Carlos Remotti, los Estados han potenciado, con
mayor o menor éxito, la vertiente formal de la democracia, conformándose, en gran
medida, con la existencia, desarrollo y limpieza de los procesos electorales y de
producción normativas.
Sin embargo, no han tenido el mismo impulso, respecto de la otra cara de la
moneda o vertiente material de la democracia, referida a los contenidos democráticos
y, en especial, el respeto y garantía de los Derechos Humanos419.
Así, en un impulso de potenciar esta vertiente material de la democracia420,
los Estados Americanos suscribieron la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (CADH), que constituye la piedra angular del sistema interamericano de
derechos humanos, que a diferencia de los pactos de la Organización de Naciones
Unidas, congrega en un solo documento todos los derechos humanos. Además,
establece y regula el funcionamiento de la Comisión y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos421.
La tarea de la Convención Americana es vigilar por el respeto de los derechos
esenciales de la persona humana, lo que justifica una protección internacional, de
417
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L., «Los Derechos Económicos y Sociales en la
Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos», en A. EMBID IRUJO (Director),
Derechos Económicos y Sociales, Iustel, Madrid, España, 2009; pp. 346-358.
418
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L., «Los Derechos Económicos…», loc. cit.; pp. 341-346.
419
REMOTTI CARBONELL, J. C., La Corte Interamericana…, op. cit., p. 17.
420
Cfr. CARAZO ORTIZ, P., «El Sistema Interamericano de Derechos Humanos:
democracia y derechos humanos como factores integradores en Latinoamérica», en A. VON
BOGDANDY, C. LANDA ARROYO y M. MORALES ANTONIAZZI (eds.), ¿Integración
suramericana a través del Derecho? Un análisis interdisciplinario y multifocal (coed. Max-Planck-
Institut, Für Ausländisches Öffentliches Recht Und Völkerrecht), Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, Madrid, 2009, pp. 231- 285.
421
COMISIÓN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS, Derechos Humanos.
Documentos y Testimonios de Cinco Siglos, compilación, colección Manuales, México, 1991, p.138;
Cfr. ANDREU-GUZMÁN, F., «30 años de la Convención Americana sobre Derechos Humanos:
Todavía hay mucho camino que recorrer», en Corte Interamericana de Derechos Humanos, El Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos en el Umbral del Siglo XXI, 2ª edición, San
José - Costa Rica, Tomo I, mayo de 2003, pp. 301-304; Cfr. CARAZO ORTIZ, P., loc. cit., pp. 253-
255.
166
naturaleza convencional, coadyuvante o complementaria, de la que ofrece el derecho
interno de los Estados interamericanos422.
Si bien la Convención se creó tomando como modelo las instituciones
europeas y de Naciones Unidas, tuvo que adaptarse también a las realidades sociales
y políticas que tenían lugar en Latinoamérica423.
El afianzamiento democrático de los Estados del continente americano es, en
parte, una labor todavía inconclusa. Existe una gran diferencia todavía en las
condiciones económicas, sociales y culturales entre las distintas regiones del
continente, así como en las distintas líneas que siguió la evolución política de los
Estados nacidos de la Revolución emancipadora. Algunos de estos elementos
muestran la enorme dificultad de un esbozo sintético, que pretende mostrar lo
esencial de los derechos humanos en Latinoamérica424.
Por ello, la Convención Americana ha construido un régimen inteligente para
la protección de derechos en el hemisferio americano, que se encuentra, en la
actualidad, en etapa de perfeccionamiento.
En este contexto, el criterio que rige la protección de los derechos humanos,
es el principio pro homine425, en el que uno de sus componentes hace alusión a que
ninguna aplicación o interpretación de una norma de derechos humanos puede ir en
contra de los efectos de otra, que sea más beneficiosa para la persona426.
La Convención Americana establece un sistema de protección internacional
de derechos humanos, que nace de los atributos de la persona humana (establecida en
su Preámbulo).
Ahora bien, para asegurar los derechos de las personas, la Convención
instauró dos órganos de protección. Así, tanto la Comisión como la Corte
Interamericana han perfeccionado el sistema interamericano. Esto significa, por un
422
VILLALTA VIZCARRA, A. E., loc. cit., p. 7; en:
http://www.juridicas.unam.mx/sisjur/internac/pdf/10-484s.pdf
423
Cfr. PASQUALUCCI, J. M., The Practice and Procedure of the Inter-American Court of
Human Rights, Cambridge, 2003, p. 4.
424
Cfr. GROS ESPIELL,H., Estudios…, op. cit., p. 65.
425
Señala Mónica PINTO: “un criterio de hermenéutico que informa que todo el derecho
internacional de los derechos humanos, en virtud del cual se debe acudir a la norma más amplia, o a la
interpretación más restringida cuando se trata de establecer restricciones permanentes al ejercicio de
los derechos o su suspensión extraordinaria…”; PINTO, M., «El principio pro homine. Criterios de
hermenéutica y pautas para la regulación de los derechos humanos», en M. ABREGU (coord.), La
aplicación de los tratados de derechos humanos por los tribunales locales, Ed. CELS-Editores del
Puerto, Bueno Aires, 1997, p. 163.
426
Cfr. SALVIOLI, F. O., loc. cit., pp. 694 - 695.
167
lado, la consolidación regional de la OEA; y, por otro, la construcción, con aciertos y
desaciertos, de este sistema interamericano.
Y es, precisamente, la coordinación entre las funciones de la Comisión y de la
Corte Interamericana427, según la Convención Americana, lo que ha permitido que la
Comisión conserve buena parte de las atribuciones, que tenía antes de la entrada en
vigencia de la Convención Americana.
No obstante, la Corte tiene la última palabra para decidir sobre las denuncias
formuladas ante la Comisión, si ésta, o el Estado interesado, someten el caso a su
decisión, en término428. Es decir, que la Comisión deber comparecer en todos los
casos ante la Corte y, por lo tanto, tiene una función clara de auxiliar de justicia429.
Técnicamente, desde una dimensión jurídica, se podría señalar que la
Comisión y la Corte Interamericana integran el SIDH. No obstante, desde un punto
de vista más sistemático y funcional, la Comisión y la Corte Interamericana
constituyen la base del SIDH, aunque también otros actores participan430.
Además, los propios Estados de la OEA tienen una gran responsabilidad en el
aseguramiento de la efectividad del sistema interamericano; en este caso, referido a
la observancia de sus obligaciones internacionales, aspecto relevante para que el
sistema sea un mecanismo efectivo de protección.
Sin embargo, la construcción de un eficaz y creíble sistema interamericano es
aún una tarea inconclusa, porque se debe hacer frente en muchas ocasiones, no
solamente a la ausencia de voluntad política de muchos estados; sino también a
determinados intentos de los Estados a delimitar el alcance del sistema
interamericano, a fin de convertirlo en débil e ineficaz.
168
Por ello, la ratificación de los instrumentos interamericanos sobre derechos
humanos, la obediencia de las providencias de la Corte Interamericana, la
observancia de las recomendaciones y decisiones de la Comisión Interamericana, el
reconocimiento de la competencia de la Corte Interamericana por todos los Estados
de la región, la abolición de la pena de muerte en el hemisferio y la creación de un
Estatuto consultivo para las organizaciones no gubernamentales de derechos
humanos, son temas aún pendientes de los Estados miembros de la OEA.
En estos momentos, Latinoamérica asiste a un momento histórico de
revalorización sobre los derechos humanos y de restauración democrática, con todo
lo que ello implica positivamente para la libertad humana.
Sin embargo, aún subsisten algunos gobiernos que practican una política
negativa, respecto de los derechos humanos, de manera que las causas y las
condiciones económicas, sociales y culturales, que en el pasado estuvieron en la raíz
de las violaciones constantes de los derechos del hombre, aún no han sido eliminadas
totalmente431.
431
Cfr. GROS ESPIELL, H., Estudios…, op. cit.,p. 84.
169
2.3. Tercera etapa: consolidación del SIDH (1978-2001)
432
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., pp. 90 – 94.
433
Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 86-87.
434
GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano de Derechos Humanos: efectos de las
decisiones de la CIDH», Diálogo Político, Año XXV, nº 4 (diciembre 2008), Edit. Konrad Adenauer
Stiftung, Argentina, p. 11.
435
GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., p. 11.; Cfr. HITTERS, J. C.,
Derecho Internacional…, op. cit., pp. 432-433.
436
La CADH, tiene dos partes, en la Parte I. Los deberes de los Estados y los derechos
protegidos por el presente Convenio; en la Parte II. Los Medios de Protección; bajo el Capítulo VI. De
los Órganos Competentes (artículo 33); asimismo, se encuentra el Capítulo VII. La Comisión
170
Dentro del ámbito institucional de la Convención Americana, éste comprende
la acción de tres órganos principales: la Comisión Interamericana, la Corte
Interamericana y la Asamblea General de la OEA. Posteriormente, va a involucrar la
acción del Consejo Permanente de la OEA.
Antecedentes:
171
Oficialmente, la Comisión Interamericana comenzó a funcionar el 29 de
noviembre de 1979. La Asamblea General de la OEA, en su IX periodo ordinario de
sesiones (La Paz, Bolivia, 1979), aprobó el Estatuto de la Comisión
Interamericana440, así como el de la Corte Interamericana441, y en 1980 ambos
órganos aprobaron su Reglamento respectivo442.
172
por razones específicas a países de la región; se ocupa de áreas temáticas (informes
temáticos) que se refieren a un derecho o asunto por su importancia para la democracia
y los derechos humanos; realiza actividades de promoción; emite medidas cauterales; y
efectúa actividades de reflexión del sistema y de su futuro.
Por último, la Comisión, como órgano principal y autónomo de la OEA, sirve
como órgano consultivo de la OEA, en esta materia445. Representa a todos los
Estados que forman parte de la OEA446.
El régimen jurídico de la nueva Comisión Interamericana, a pesar de su doble
base legal, es esencialmente unitario, y está contenido en su Estatuto. Además, se
agregó un nuevo artículo 1 para reconocer el status de la Comisión como órgano de
la organización, y para establecer una definición general de derechos humanos, a los
efectos del Estatuto447.
Composición y nombramiento:
La CIDH está integrada por siete personas, de alta autoridad moral y reconocida
trayectoria en materia de derechos humanos448. Quienes, que son elegidos/as a título
personal por la Asamblea General de la OEA, de una lista de candidatos/as
propuestos/a (hasta tres) por los gobiernos de los Estados miembros. Así, cuando se
proponga una terna, por lo menos uno/a de los candidatos/as deberá ser nacional de
un Estado distinto del proponente449.
La duración de su mandato es de cuatro años, renovables por un único período
adicional. Así, la directiva de la Comisión está compuesta por un cargo de Presidente/a,
Primer/a Vicepresidente/a y Segundo/a Vicepresidente/a, elegidos por la mayoría
445
Art. 1.1. del Estatuto de la CIDH; Art.1.1. del Reglamento de la CIDH.
446
A tales efectos, la Comisión, lleva a cabo y publica informes sobre temas específicos,
como: las medidas que deben adoptarse para garantizar un mayor acceso a la justicia; los efectos que
tienen los conflictos armados internos en ciertos grupos; la situación de derechos humanos de niños
y niñas, de las mujeres, de las y los trabajadores migrantes y sus familias, de las personas privadas
de libertad, de los defensores de derechos humanos, de los pueblos indígenas, y de las personas
afrodescendientes; sobre la libertad de expresión; la seguridad ciudadana y el terrorismo y su
relación con los derechos humanos; entre otros.
447
Además, se eliminó, el Art. 8, referente a la lista de incompatibilidades de sus miembros;
y, en el Art. 17, se estableció diferentes bases para las decisiones, según se trate de Estados parte o no
de la Convención. A pesar, de una considerable discusión del Art.13, relativo al presupuesto de la
Comisión y la remuneración de sus miembros, y el Art. 21, relativo al nombramiento y renovación del
Secretario Ejecutivo; sin embargo, la Primera Comisión, no introdujo cambios importantes y aprobó,
el proyecto del grupo de trabajo en su 10ª. Sesión, el 30 de octubre de 1979.
448
Art. 34 de la CADH; Art. 2 del Estatuto de la CIDH; Art. 1.3. del RCIDH.
449
Art. 36 de la CADH; Arts. 3, 4, 5, 6, y 7 del Estatuto de la CIDH; Art. 1.3 del RCIDH.
173
absoluta de sus miembros, por el período de un año, teniendo la posibilidad de ser
reelegidos /as, una sola vez en cada período de cuatro años450.
450
Art. 37 de la CADH; Art. 14 del Estatuto de la CIDH; Arts. 2 al 13 del RCIDH.
A fecha, 22 de junio de 2015, los Comisionados, son los siguientes:
1. Tracy Robinson (Jamaica) del 1 de enero de 2012 al 31 de diciembre de 2015.
2. Rose-Marie Belle Antoine (Santa Lucía, y, Trinidad y Tobago) del 1 de enero de 2012 al
31 de diciembre de 2015.
3. Felipe González (Chile) del 1 de enero de 2008 al 31 de diciembre de 2015.
4. José de Jesús Orozco Henríquez (México) del 1 de enero de 2010 al 31 de diciembre de
2017.
5. Rosa María Ortiz (Paraguay) del 1 de enero de 2012 al 31 de diciembre de 2015.
6. Paulo Vannuchi (Brasil) del 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2017.
7. James L. Cavallero (Estados Unidos) del 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2017.
451
Cfr. Art. 4 del Reglamento de la CIDH.
452
Cfr. Art. 12.2 del Estatuto de la CIDH.
453
Art. 4. del Reglamento de la CIDH (…) “2. La Comisión, con el voto afirmativo de por lo
menos cinco de sus miembros, determinará si existe una situación de incompatibilidad.
3. La Comisión, antes de tomar una decisión, oirá al miembro al que se atribuya dicha
incompatibilidad.
4. La decisión sobre incompatibilidad, con todos sus antecedentes, será enviada por
conducto del Secretario General a la Asamblea General de la Organización para los efectos previstos
en el artículo 8 párrafo 3 del Estatuto de la Comisión”.
174
Los miembros de la Comisión Interamericana, mientras ejerzan sus funciones,
se comprometen a evitar conflictos de intereses. Ahora bien, en caso de que se alegue
la violación de los derechos humanos, en sus propios países, los miembros están
obligados a abstenerse de participar en las deliberaciones de la Comisión.
Funcionamiento y Competencias:
454
Arts. 44 al 51 de la CADH; Arts. 18 y 19 del Estatuto de la CIDH; Arts. 44 y 45 del
RCIDH.
455
Art. 19. c. del Estatuto de la CIDH; Art.76 del RCIDH.
456
Art. 40 y 50 del RCIDH.
457
Art. 18.g. del Estatuto de la CIDH; Art. 56 del RCIDH.
175
En tanto, la previsión de reclamos interestatales, y la instauración de un
procedimiento de arreglo amistoso para los Estados parte, pueden haber abierto la vía
para la aplicación de los mismos procedimientos para estos Estados.
Por ello, la potestad de solicitar a la Corte Interamericana opiniones
consultivas, en relación con la interpretación de la Convención Americana, o de otros
tratados relevantes para los derechos humanos458, constituye una nueva atribución,
basada en la Convención Americana, que fortaleció a la Comisión Interamericana
frente a los Estados Miembros.
Por ejemplo, se puede pedir a la Corte Interamericana, que defina un
determinado derecho que está protegido por la Convención Americana. Ciertamente,
también tendrían relevancia para la interpretación del mismo, los derechos
consagrados en la Declaración Americana.
De manera semejante, la interpretación, por un Tribunal Internacional, de las
normas de derechos humanos, o de un tratado vinculante para un Estado Parte de la
Convención Americana (como las Convenciones de la OIT o inclusive la misma
Carta de la OEA), tendría también relevancia para otros Estados, obligados, por
dicho Tratado, aunque no hayan ratificado la Convención Americana.
Pero, sobre todo, se ha hecho una satisfactoria labor de armonización de lo
“nuevo con lo viejo”; y, de distinción, entre las obligaciones y procedimientos
aplicables a los Estados parte, y a los no partes de la Convención Americana.
458
Art. 19.d. del Estatuto de la CIDH.
459
Como refiere Héctor FAÚNDEZ, “Esta dualidad de funciones ha llevado a distinguir, en
el texto de la Convención, y particularmente en el Art. 41, entre la funciones que le competen a la
Comisión respecto de los Estados Miembros de la OEA y las que posee respecto de los Estados Partes
en la Convención. Las diferencias, entre unas y otras son mínimas y se refieren, básicamente, al
procedimiento de conciliación, contemplado en el literal f) del Art. 48. Nº 1 de la Convención, y a la
176
son netamente políticas o diplomáticas; diferenciándolas de los Estados miembros,
que no son parte de la Convención Americana460.
La competencia de la Comisión sobre los países, se basa en las disposiciones
de la Carta de la OEA y, en la práctica, de la Comisión Interamericana461.
Esta función cuasi-judicial se refleja también en la diversidad de fuentes
aplicables, lo que incumbe a los derechos protegidos, por uno, y otro, sistema
normativo.
En consecuencia, mientras que a los Estados, que hayan ratificado el texto de
la Convención Americana, se les aplica la misma, los demás miembros de la OEA
son juzgados, en función de los derechos reconocidos en la Declaración Americana.
No obstante, esta diversidad de fuentes no deja de lado que, en la
interpretación de la Declaración, la Comisión Interamericana pueda recurrir, por vía
análoga, a las normas más elaboradas de la Convención Americana462.
posibilidad de remitir un caso a la Corte, ambos aplicables sólo a los Estados partes en la
Convención”; FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano… op. cit., p. 52.
460
Los Estados, que han ratificado la Convención Americana, respecto al procedimiento de
peticiones y casos individuales se basan en los Arts. 44 al 51 de la CADH; el Art. 19 del Estatuto de
la CIDH y los Arts. 26 al 49 del RCIDH.
461
Los Estados, que no son parte de la Convención Americana y que no han ratificado o han
denunciado la Convención Americana, el procedimiento que deben seguir ante la Comisión
Interamericana, se rige de conformidad con los Arts. 28 al 44, 47 al 49, 51 y 52 de su Reglamento y el
Art. 20 de su Estatuto.
Cfr. Art. 45 de la CADH; Cfr. NIKKEN, P., La Protección Internacional…, op. cit., p. 210.
462
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 52; Cfr.
BUERGENTHAL, T., «El Sistema Interamericano para la Protección de los Derechos Humanos»,
Anuario Jurídico Interamericano, 1981. Secretaría General de la Organización de Estados
Americanos, Washington D.C., 1982; pp. 155 y ss.
177
El 1 de enero 1959, en Cuba, tras la revolución al mando de Fidel Castro
(alineado a la URSS en la guerra fría), contra la dictadura de Fulgencio Batista, se
instaló un nuevo gobierno, que reprimió duramente a sus ciudadanos, contrarios a la
ideología castrista464, en consecuencia, se produjo un flujo migratorio hacia Estados
Unidos (Miami)465.
En agosto de 1959, la denuncia de Panamá, Nicaragua y República
Dominicana, acusándole de injerencia en sus asuntos internos, por el envío de
guerrilleros para derrocar a sus respectivos Gobiernos.
Desde ese momento, Cuba, ocupó un lugar importante en la agenda de la
OEA, así, se comenzó a sentar las bases para el aislamiento político-diplomático, que
más adelante se agravaría con el económico, asimismo, se activó el TIAR (Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca), para legitimar la agresión militar directa
contra Cuba.
Por ello, los países de Brasil, Chile, Estados Unidos y Perú, solicitan la
convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (la
V Reunión) para abordar el tema de Cuba, adoptándose la Declaración de
Declaración de Santiago, que creó a la Comisión Interamericana.
En ese sentido, la CIDH fue concebida, originalmente como un intento de la
OEA, por detener la violación masiva de los derechos humanos del pueblo cubano,
ejecutada por el nuevo gobierno revolucionario.
463
Por ende, se creó, “La Comisión Interamericana para la Paz”, para velar,
permanentemente, por que los Estados entre los cuales existiera o surgiere algún conflicto, de
cualquier naturaleza, lo solucionasen a la mayor brevedad posible.
464
Cfr. CIDH. Informe Anual 2012; Cap. IV. Desarrollo de los Derechos Humanos en la
región, el caso de Cuba; en: http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2011/indice.asp
Cfr. BOSSLE, L., Allende y el Socialismo Europeo, Editorial Andrés Bello, Chile, 1979; Cfr.
JELIN, E., «Las Memorias y su Historia: el Pasado Reciente en el Presente del Cono Sur», en AAVV,
Represión, Derechos Humanos, Memoria y Archivos: una perspectiva Latinoamericana, J. Babiano
(ed), Ediciones GPS, Fundación 1 de mayo, Madrid, 2010, pp. 35-55.
465
Lourdes DE URRUTIA, señala que, “El triunfo revolucionario de enero de 1959 marca
por tanto una ruptura con los componentes migratorios tradicionales, cobrando un protagonismo
central tanto los elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso
revolucionario, como la contradicción entre Cuba y Estados Unidos atizada por el hegemonismo y la
intolerancia norteamericana.
Tales enfoques se manifestarán nítidamente en los ciclos migratorios a partir de 1959,
reflejando el contenido preponderantemente político o económico de determinadas oleadas
migratorias. Este proceso se presenta en unión de una excesiva ideologización, con un tratamiento de
profundo anticomunismo por parte de la política migratoria de Estados Unidos —que venía
desarrollándose desde los años cincuenta y a la que incorporan a Cuba a partir de 1959—, todo lo cual
se reflejará de una manera u otra en los principales países receptores de inmigrantes cubanos”; Cfr.
DE URRUTIA BARROSA, L., «Aproximación a un análisis del proceso migratorio cubano», Papers,
Nº 52, 1997, pp. 51-52.
178
En consecuencia, las denuncias contra Cuba por el tema de los derechos
humanos (426 comunicaciones específicas sobre hechos concretos de violaciones de
derechos humanos y 549 de tipo general)466; además, entre otras circunstancias, así,
como su inobservancia, a favor de Estados Unidos, le pasó factura, por ello, fue
supendido de la OEA en 1962, pero dicha suspensión sólo abarca a los privilegios
pero no a las obligaciones internacionales de un Estado miembro de la OEA.
No obstante, esas circunstancias obedecen conformidad con los intereses de
Estados Unidos se comenzaron a sentar las bases para el aislamiento político-
diplomático de Cuba y la activación del TIAR para intentar “legitimar” una agresión
militar directa contra Cuba.
Las primeras actividades de la Comisión incluyeron visitas in situ a Miami
(1963), a fin de entrevistar a los refugiados cubanos, que escaparon de la represión
de su tierra natal467.
466
Informe Especial, sobre la situación de los derechos humanos
en la república de cuba, de 20 de marzo de 1962 (OEA/Ser.L/V/II.4)
“En el curso de los tres períodos de sesiones transcurridos, la Comisión tomó conocimiento
de 391 comunicaciones específicas sobre hechos concretos de violaciones de derechos humanos en
Cuba, además de 530 comunicaciones de tipo general. Desde la finalización del Tercer Período de
Sesiones hasta la fecha en que se terminó de preparar el presente Informe, la Secretaría ha recibido
35 comunicaciones de tipo específico y 19 de tipo general.
De acuerdo con lo dispuesto en su Reglamento, la Comisión procedió a solicitar información
del Gobierno de Cuba sobre las denuncias de carácter específico y urgente, tomando siempre en
consideración para ello la gravedad del hecho denunciado y la irreparabilidad de sus efectos. El
número de notas enviadas al Gobierno de Cuba indagando sobre los diversos casos denunciados
asciende a 25, de las cuales el mencionado Gobierno sólo ha contestado a 8 de ellas.
Por lo general, las respuestas recibidas del Gobierno de Cuba se han limitado a expresar su
inconformidad con la interpretación dada por la Comisión al inciso d) del Artículo 9 de su Estatuto.
Sólo en una ocasión, el mencionado Gobierno ofreció remitir una pormenorizada relación de las
medidas adoptadas para garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos a las “grandes masas
populares” cubanas. Sin embargo, hasta la fecha no se ha recibido la comunicación ofrecida”.
Informe Especial, disponible en:
http://www.cidh.org/countryrep/Cuba62sp/2.htm#II.%20%20INFORMACIONES%20RECIBIDAS%
20POR%20LA%20COMISI%C3%93N
467
Visita in loco, Estados Unidos (Miami, Florida), 2 de enero de 1963.
Cfr. Informe Especial sobre la situación de los presos políticos y sus familiares en Cuba, 17
mayo 1963 (OEA/Ser.L/V/II.7).
Este informe refleja, tres apartados:
1) la situación de los presos políticos en Cuba: Prisiones, fortalezas coloniales y cárceles
improvisadas; Campos de concentración; Declaraciones y denuncias; Maltratos a los presos políticos;
Muerte por falta de asistencia médica; Locura por efectos del maltrato; Enfermedades motivadas por
maltrato físico; Saqueo, abandono y aislamiento del preso; Ofensas morales a la dignidad del preso; y
Tortura mental y psicológica.
2) La situación de la mujer en el presidio político de Cuba: Maltrato de obra; Maltrato de
palabra; Ofensas morales; Tortura psicológica; Cárceles antihigénicas.
3) La situación de los familiares de los presos políticos en Cuba.
Informe Especial, disponible en: http://www.cidh.org/countryrep/Cuba63sp/indice.htm
179
Desde 1961 a 2012, la CIDH, ha llevado a cabo más de 106 visitas a los
Estados miembros de la OEA. “En parte, sobre la base de esas investigaciones in
loco, la Comisión Interamericana ha publicado hasta la fecha 95 informes de países e
informes temáticos”468.
Dentro del sistema interamericano, la Comisión Interamericana es un tipo de
‘primera instancia’, ya que los casos, se estudian, en primer lugar, en este organismo.
Realiza su trabajo en función a tres pilares: el sistema de petición individual; el
monitoreo de la situación de los derechos humanos en los Estados Miembros; y la
atención a líneas temáticas prioritarias469.
Además, se rige de una serie de postulados básicos como el principio pro
homine, la necesidad de acceso a la justicia y la incorporación de la perspectiva de
género a todas sus actividades realizadas.
Es de gran importancia, observar que la Comisión Interamericana es el
único organismo del SIDH, ante el cual, es posible presentar denuncias por
violaciones a los derechos humanos, y, asimismo, actúa como órgano consultivo de
la OEA, en esta materia470. Además, la Comisión cuenta con una importante
herramienta, que son las medidas cautelares (MC).
Las MC, le faculta a la CIDH, actuar con premura en casos especialmente
graves; a pedido del interesado o por su propia iniciativa, la Comisión puede pedir a
un Estado la adopción de medidas cautelares, para evitar daños irreparables a las
personas. Así, puede solicitarle, que cese en determinada conducta o que realice
otras471.
468
En: CIDH. Informe Anual 2012, p. 11; en:
http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2012/indice.asp
469
CIDH. Plan Estratégico de la CIDH 2011-2015. Parte I, 50 años defendiendo los
derechos humanos: Resultados y Desafíos. OEA, Washington D.C., Enero de 2011; p. 4.
470
Cfr. O’DONNELL, D., Protección Internacional de los Derechos Humanos, Comisión
Andina de Juristas, segunda edición, Lima, 1989, p. 29; Cfr. NIKKEN, P., La Protección
Internacional…, op. cit., p. 210; Cfr. CORREA SALAS, F., loc. cit., pp. 24-25; Cfr. CIDH. Informes
Anuales 2011 y 2012; Cfr. CIDH, en: http://www.cidh.org/
471
Art. 25 del RCIDH.
180
2.4. Cuarta etapa: perfeccionamiento y fortalecimiento del SIDH
(2001 a la actualidad)
Evolución:
472
La Corte Centroamericana, se creó en virtud de una Convención, firmada en Washington,
con la participación de Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y el Salvador. La entidad tuvo
primero su sede en Cartago y después en San José de Costa Rica, y llegó a conocer sólo nueve casos:
seis individuales y tres generales, y otro que no llegó a sustanciarse; desapareciendo en 1918 por
haberse vencido el plazo del documento que le dio origen. Al respecto, Héctor FIX-ZAMUDIO,
señala, que: “La citada Corte Centroamericana podía conocer tanto de conflictos entre los Estados
Partes como de reclamaciones individuales de personas residentes en uno de estos Estados, pero del
cual no fueran nacionales, lo que constituyó el primer precedente mundial sobre el acceso de
particulares ante un tribunal internacional…”; FIX-ZAMUDIO, H., «La Corte Interamericana…», loc.
cit., pp. 470-471; Cfr. NÚÑEZ PALACIOS, S., op. cit., p. 63; Cfr. CORREA SALAS, F., loc. cit., pp.
27 y 28.
473
Cfr. LEÓN BASTOS, C., op. cit., p. 296.
181
Por cuestiones metodológicas, y con el fin de seguir un orden cronológico de
la evolución de la Corte, tomamos en cuenta la clasificación realizada por el profesor
Antonio Cançado Trindade474. En particular:
La primera fase abarca, desde la instalación de la Corte, en septiembre de
1979, hasta principios de 1986, cuando emitió su primera Opinión Consultiva475, e
ingresó el primer caso contencioso, Viviana Gallardo y otras vs. Costa Rica476, que
fue inadmitido.
La segunda fase, de 1986 hasta 1993, se caracterizó porque llegaron algunos
casos adicionales y más opiniones consultivas a la Corte, y se empezó a someter las
primeras solicitudes de medidas provisionales. En junio de 1987, la Corte emite su
primera sentencia contenciosa, en el caso Velásquez Rodríguez vs. Honduras.
Asimismo, en este período, la escasez de recursos obligó a la Corte
Interamericana a reformar su Reglamento y a no poder publicar las sentencias y
opiniones consultivas477. Además, de los “problemas derivados de la reticencia
política de los Estados miembros… y de su carácter no permanente”478.
La tercera fase, se inicia en 1994, coincidiendo con la intensificación del
envío de casos a la Corte, por la Comisión Interamericana, y cuando empiezan a
laborar los primeros abogados en el Tribunal. Este período finaliza en junio de 2001,
con la entrada en vigor del cuarto Reglamento de la Corte, que da locus standi a las
víctimas o sus representantes479, durante todo el proceso ante ella, como lo refleja el
caso Maqueda vs. Argentina480.
Por último, a partir de junio de 2001, se inicia una cuarta fase en la historia de
la Corte, que sigue vigente en la actualidad. Etapa, caracterizada por una serie de
reformas en su reglamento.
474
CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2da. Edición,
San José, Costa Rica, 2004, pp. 127-129.
475
Corte IDH. «Otros Tratados» Objeto de la Función Consultiva de la Corte (Art. 64
Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-1/82 del 24 de septiembre
de 1982, párr. 22, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_01_esp1.pdf
476
Corte IDH. Resolución de inadmisión de demanda, de 8 de septiembre de 1983.
477
CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…,
op. cit., pp. 129-134.
478
BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…, op.
cit., pp. 18-19.
479
Entendido, como ese derecho de acción, o ejercicio de una acción de reclamación de
derechos ante los tribunales.
480
Corte IDH. Caso Maqueda vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Resolución de 17 de
enero 1995, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_18_esp.pdf
182
El profesor, Manuel Ventura Robles, sugiere que, en un futuro próximo,
debería de iniciarse una quinta etapa, cuando se les otorgue jus standi a las víctimas,
y éstas puedan acceder directamente a la Corte, una vez agotado el proceso ante la
Comisión481.
Composición y nombramiento:
481
CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…,
op. cit., p. 120.
482
Los jueces, que compusieron la primera Corte IDH, fueron: 1. Rodolfo E. Piza
(Presidente, costarricense); 2. Máximo Cisneros Sánchez (Vicepresidente, peruano); 3. Huntley
Eugene Munroe (jamaicano); 4. César Ordóñez (colombiano); 5. Carlos Roberto Reina (hondureño);
6. Thomas Buergenthal (estadounidense); 7. Pedro Nikken (venezolano, que reemplazó a Rafael
Urquía, El Salvador, quien renunció después de su elección por haber sido nombrado magistrado).
La primera reunión de la Corte se celebró el 29 y 30 de junio de 1979 en la sede de la OEA
en Washington D.C.
183
Actualmente, la Corte se compone de siete jueces ad honorem483, que actúan
a título personal, propuestos por los Estados parte, y elegidos por la Asamblea
General484. Por ello, deben ser nacionales de alguno de estos Estados485. Sin
embargo, estos jueces no son representantes del Estado de su nacionalidad, lo que
avala su autonomía, surgiendo la figura del juez ad hoc486.
Competencias:
Funciones:
Para un mejor estudio, de la cronología de la Composición de la Corte IDH, ver a:
BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…, op. cit., pp. 101
– 111; Cfr. Corte IDH. Informe Anual 2012, pp. 5-6.
483
A fecha, 25 de junio de 2015, la composición de la Corte IDH, es la siguiente: 1. Diego
García-Sayán (Perú); 2. Manuel E. Ventura Robles (Costa Rica); 3. Alberto Pérez Pérez (Uruguay); 4.
Eduardo Vio Grossi (Chile); 5. Roberto de Figueiredo Caldas (Vicepresidente, Brasil); 6. Humberto
Antonio Sierra Porto (Presidente, Colombia); y, 7. Eduardo Ferrer Mac-Gregor (México). En:
http://www.corteidh.or.cr/index.php/es/acerca-de/composicion (consultado, 25/06/2015).
Cfr. STEINER, C. y LEYERS, S., «La Corte IDH: impulsadora de una efectiva protección de
los DDHH», Diálogo Político, Año XXVII, n.º 4, diciembre de 2010, Edit. Konrad Adenauer Stiftung,
Argentina, p. 95; Cfr. PIZZOLO, C., «Il sistema interamericano…», loc. cit., pp. 209-217.
484
Cfr. Arts. 52, 53 y 54 de la CADH, en concordancia con los Arts. 5, 6 y 7 del Estatuto de
la Corte IDH.
485
Cfr. Art. 53 de la CADH, y Art. 8 del Estatuto de la Corte IDH.
486
Cfr. Corte IDH. Art. 55 de la CADH; Cfr. Corte IDH. OC-20/09,…, cit., Voto
Concurrente del Juez Sergio García Ramírez.
487
Cfr. CARDONA LLORENS, J., loc. cit., pp. 313-345; Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L.
y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…, op. cit., pp. 21-22; Cfr. PIZZOLO, C., «Il
sistema interamericano…», loc. cit., pp. 248-254.
184
Y, por otro lado, la Corte emite opiniones consultivas, planteadas por los
Estados miembros de la OEA o la Comisión Interamericana, respecto a la
Declaración Americana, la Convención Americana u otros tratados interamericanos
de derechos humanos, esta función es, la conocida como consultiva, regulado en el
artículo 64 de la Convención.
185
La competencia para decidir los casos, en los que se alega que un Estado
parte ha violado los derechos humanos protegidos por la Convención Americana, le
corresponde a la Comisión Interamericana, y a los Estados parte de la Convención
Americana, que hubieren declarado expresamente reconocer la competencia de la
Corte Interamericana, a condición de que se hubieran agotado los procedimientos
previstos en los artículos 48 a 50 de la misma491.
Ahora bien, la Declaración de reconocimiento de la competencia de la Corte
Interamericana, puede ser hecha en forma incondicional para todos los casos, o bien
bajo condición de reciprocidad, por un tiempo determinado, o para un caso
específico492.
En ese sentido, no sólo los Estados son sujetos activos, sino también los
particulares o los grupos sociales, que vean afectados los derechos manifestados en la
Convención Americana493, y en los demás tratados internacionales vigentes en los
Estados494.
A diferencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Convención
Americana no cuenta con el recurso individual, es decir, que no pueden acudir ante la
Corte Interamericana, ni personas individuales, ni organizaciones495.
Por lo general, los casos de violación de derechos humanos son presentados,
ante la Corte Interamericana, a través de la Comisión Interamericana. No obstante, el
artículo 61.1 de la Convención Americana, contempla la posibilidad de que los
491
Así, como acota Hernán SALGADO, significa, que el Estado debe reconocer la
competencia, del Tribunal Internacional “como obligatoria de pleno derecho”; SALGADO
PESANTES, H., op. cit., p. 160; Cfr. BUERGENTHAL, T., et al, Manual Internacional de Derechos
Humanos, Caracas/San José: Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Editorial Jurídica
Venezuela, 1990, p. 109.
Cfr. Corte IDH. Caso Perezoso y otros Vs. Venezuela. Sentencia de Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, de 28 de enero de 2009, párr. 42, 64.
492
Disponible en: http//: www.law.monash.edu.au.
493
FIX-ZAMUDIO, H., «La Corte Interamericana…», loc. cit., p. 464.
494
En este sentido, el concepto de “otros tratados”, ha sido aclarado, en la Opinión
Consultiva 1/82 del 24 de septiembre de 1982, párr. 52, que señala:“que la competencia consultiva de
la Corte puede ejercerse, en general, sobre toda disposición, concerniente a la protección de los
derechos humanos, de cualquier tratado internacional aplicable en los Estados americanos, con
independencia de que sea bilateral o multilateral, de cuál sea su objeto principal o de que sean o
puedan ser partes del mismo Estados ajenos al sistema interamericano”.
Ver, texto completo, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_01_esp1.pdf
Cfr. FIX-ZAMUDIO, H., «Los Tratados Internacionales de Derechos Humanos y las
Constituciones latinoamericanas», en AAVV, V Congreso Iberoamericano de Derecho
Constitucional, UNAM, México, 1998, p. 345.
495
Señalan, Christian STEINER y Simone LEYERS, que: “Por el contrario, y tal como en
sus momento estaba previsto en el caso del Consejo de Europa, los recursos deben ser presentados
ante la Comisión como instancia preliminar. La Comisión examina el fondo del asunto y decide, con
libertad de juicio, si lo somete a la Corte”; STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 92.
186
Estados parte puedan presentar, directamente, ante la Corte, un caso contra otro
Estado, por transgresión de Derechos496.
496
LEÓN BASTOS, C., op. cit., p. 297; Cfr. VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 115; Cfr.
BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…, op. cit., pp. 33-
37.
497
El día 23 de enero de 1991, por orden del Comandante de la Policia de Putumayo, se llevó
a cabo un operación armada en la localidad de Las Palmeras, Municipio de Mocoa, Departamento de
Putumayo. Operación, apoyada por miembros del ejército. Quienes, dispararon desde un helicoptero,
luego, detuvieron a siete personas, y los ejecutaron extrajudicialmente. Posteriormente, a estas
personas, los vistieron con prendas militares, y supieron manifestar, que pertenecían a grupos
guerrilleros. A causa de estos hechos, se inició procesos de carácter disciplinario, administrativo y
penal. En el disciplinario, no hubo ningún resultado; en el administrativo, se reconoció que el Estado
colombiano era administrativamente responsable por las ejecuciones extrajudiciales siete personas; y
el proceso penal, que hasta el momento, no se ha obtenido ningún resultado positivo. En
consecuencia, la Corte Declaró internacionalmente responsable al Estado Colombiano por violación
de los artículos 4 (derecho a la vida), y 8 (garantías judiciales), 25 (protección judicial).
187
Al respecto, la Corte argumenta, en su fundamento 32, que :
“(…) Cuando un Estado es Parte de la Convención Americana y ha aceptado la
competencia de la Corte en materia contenciosa, se da la posibilidad de que ésta
analice la conducta del Estado para determinar si la misma se ha ajustado o no a
las disposiciones de aquella Convención aún cuando la cuestión haya sido
definitivamente resuelta en el ordenamiento jurídico interno. La Corte es asimismo
competente para decidir si cualquier norma del derecho interno o internacional
aplicada por un Estado, en tiempos de paz o de conflicto armado, es compatible o
no con la Convención Americana”498.
498
Sentencia, sobre las excepciones preliminares, del 4 de febrero de 2000, Tercera
Excepción Preliminar: Falta de competencia de la Corte, párrs. 28-34, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_67_esp.pdf
499
Así tenemos, el Protocolo de San Salvador, en virtud de su Art. 19.6, la violación alegada
de los Arts. 18.a), derecho de afiliarse a un sindicato, y Art. 13, derecho a la educación, del Protocolo
podrá ser sometida al conocimiento de la Corte; igual suerte depara el artículo XIII a la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas; la Convención interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer o Convención de Belem Do Pará,
firmada el 9 de junio de 1994, a pesar de no contener una cláusula clara al respecto, ha sido aplicada
por la Corte, condenando, al Estado peruano, por no haber actuado con la diligencia necesaria en la
protección de los derechos de las mujeres contra la violencia; Corte IDH. Caso Prisión Miguel Castro
Castro vs. Perú. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 25 de noviembre de 2006.
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…,
op. cit., pp. 28-29.
500
Corte IDH. Caso Palmeras vs. Colombia. Excepciones Preliminares. Sentencia de 04 de
febrero de 2000, en: www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_67_esp.pdf
188
Por lo tanto, la Corte decidió aceptar dos de las excepciones preliminares
esgrimidas por el Estado, y declararse incompetente para aplicar los Convenios de
Ginebra501. Esta decisión fue duramente criticada por la doctrina.
No obstante, más adelante, en el caso Bámaca Velásquez vs. Guatemala502, la
Corte precisó que, si bien carece de competencia para declarar la responsabilidad
internacional de un Estado, por la violación de un Tratado internacional, que no le
atribuye dicha competencia para hacerlo, aunque, estos se configuren como
instrumentos esenciales para interpretar la Convención Americana (por ejemplo, los
Convenios de Ginebra).
Por ello, queda, aún, pendiente por resolver la cuestión sobre la competencia
de la Corte para aplicar, en el marco de su competencia contenciosa, otros
instrumentos internacionales de protección de la persona503.
501
Las dos excepciones, que admitió, la Corte Interamericana, fue la segunda (Falta de
competencia de la Comisión), y la tercera (Falta de competencia de la Corte), excepción preliminar,
interpuesta por el Estado de Colombia.
Asimismo, desestimó la primera (Violación del debido proceso), cuarta (No agotamiento de
los recursos internos), y quinta (Falta de competencia de la Corte para actuar como tribunal de
instrucción) excepciones preliminares, interpuestas por el Estado de Colombia.
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…,
op. cit., pp. 29-30.
502
Corte IDH. Caso Bámaca Velásquez Vs. Guatemala. Sentencia sobre el Fondo, de 25 de
noviembre de 2000, disponible en: www.cidh.oas.org/Indigenas/seriec_70_esp.pdf
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…,
op. cit., pp. 29-30.
503
Corte IDH. Caso Bámaca Velásquez…, cit., párrs. 208-209.
504
De manera resumida, podemos decir, que el proceso de tramitación sobre peticiones
individuales, se desarrolla en cuatro fases: 1) Fase escrita: 2) Fase oral o de audiencia pública; 3)
Estudio y emisión de sentencias; y 4) Supervisión de cumplimiento de sentencias.
Ver de forma detallada, la función contenciosa de casos individuales en el Informe Anual
2013 de la Corte Interamericana, pp. 6-9.
505
La Comisión Interamericana, anualmente, recibe cientos de casos, y decide si lo somete, o
no, ante la Corte Interamericana.
Cfr. PASQUALUCCI, J. M., op. cit., p. 6; Cfr. SILVERA, A., «Ejecución de las sentencias
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: el caso del escrutinio normativo», Agenda
Internacional, Año IX, Nº 18, 2003, Instituto de Estudios Internacionales, Fondo Editorial de la
Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, pp. 67-68.
189
Convención Americana
A sobre Derecchos Humanos y otros tratados intteramerican
nos de
manos506.
deerechos hum
Durannte el año 2013,
2 la Coomisión Inteeramericanaa sometió, aante la Cortte, 11
(oonce) nuevoos casos conntenciosos507, cifra men
nor a los cuaatro años annteriores.
Gráfico Nº 1
Som
metimiento de
d casos conntenciosos ante
a la Cortee IDH (1986-2013)
2013 11
2012 12
2
2011 23
2010 16
2009 12
2
2008 9
2007 14 Nº de Casoss por año
2006 14
2005 10
2004 12
2
2003 15
2002 7
2001 5
2000 3
1999 7
1998 4
1997 2
1996 4
1995 6
1994 3
1993
1992 2
1991
1990 3
1989
1988
1987
1986 3
0 5 10 15 20 25
Fuente:elaboración
n propia a partir d
de datos del Inforrme Anual 2013. Corte IDH.
506
Artt. 23 del Regglamento de la CIDH: “((…) el Protoccolo Adicionaal a la Convención
Ammericana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Ecconómicos, Soociales y Cultturales
“PProtocolo de San Salvadorr”, el Protocoolo a la Convvención Amerricana sobre D Derechos Humanos
Reelativo a la Abolición
A de la Pena de Muerte, la Convención
C I
Interamericanna para Prevvenir y
Saancionar la Tortura,
To la Convención Inteeramericana sobre
s Desaparición Forzadda de Persona as y la
Coonvención Intteramericana para Prevennir, Sancionar y Erradicaar la Violenciia contra la Mujer
“CConvención de d Belém do Pará”, confforme a sus respectivas disposiciones,
d el Estatuto de la
Coomisión y el presente
p Regllamento. El peeticionario po
odrá designarr en la propiaa petición, o en
e otro
escrito, a un abogado u a otrra persona parra representarrlo ante la Coomisión”.
507
Sienndo los siguieentes: 1.Caso Comunidad Garífuna
G Triunnfo de la Cruzz y sus miembrros vs.
Hoonduras; 2. Caso
C Pueblo Indígena
I Kunaa de Madunga andi y Emberrá de Bayano y sus miembrros vs.
Paanamá; 3. Casso Marcel Grranier y otros vs. Venezuela a; 4. Caso Gaarcía Cruz y SSánchez Silvesstre vs.
M
México; 5. Casoo Rochac Herrnández y otroos vs. El Salvaador; 6. Caso Zulema Tarazzona Arrieta y otros
vss. Perú; 7. Caaso Comunidaad Campesinaa de Santa Bárbara vs. Perrú; 8. Caso C Comunidad Ga arífuna
Puunta Piedra y sus Miembroo vs. Hondurras; 9. Caso Wong Ho Winngvs. Perú; 110. García Ib barra y
fammiliares vs. Ecuador;
E 11. Caso
C Carlos Alberto
A Canalees Huapaya y otros vs. Perúú.
Cfr. CIIDH. Informe Anual 2013, pp. p 21-25.
190
Finalmente, dentro de la función contenciosa, queremos destacar, la figura de
las Medidas provisionales, regulado en el artículo 63.2 de la Convención508, por
cuanto, es un aspecto, que mejor refleja, como la Corte Interamericana, en los que
casos que esté conociendo, y, en situaciones muy graves y de urgencia, puede
adoptar medidas provisionales, a fin de intentar evitar perjuicios irreparables,
teniendo como base el principio de reparación integral509; en consecuencia, hace
efectivo su compromiso de protección de los derechos humanos,.
También, la Corte tiene la potestad de actuar, en cualquier momento, en casos
que no esté conociendo, cuando la Comisión Interamericana y los representantes de
las victimas le solicitan su intervención, siempre que pueda controlar el número de
solicitudes recibidas al respecto. Sin embargo, en diversas ocasiones, estas
actuaciones han demostrado ser eficaces para proteger a las personas de un peligro
inmediato510.
Así, tenemos el caso del Caracazo vs. Venezuela511, en el que las medidas
provisionales presentan “dos caracteres: uno cautelar y el otro tutelar”. El carácter
cautelar está vinculado al marco de los contenciosos internacionales. En tal sentido,
tales medidas tienen por objeto preservar los derechos, en posible riesgo, hasta tanto
no se resuelva la controversia.
Además, se persigue asegurar la integridad y la efectividad de la decisión de
fondo y, de esta manera, evitar que se lesionen los derechos en litigio, situación que
podría hacer inocua o desvirtuar el efecto útil de la decisión final.
En consecuencia, las medidas provisionales permiten que el Estado, en
cuestión, pueda cumplir la decisión final y, en su caso, proceder a las reparaciones
ordenadas512.
508
Art. 63.2 de la CADH: “En casos de extrema gravedad y urgencia, y cuando se haga
necesario evitar daños irreparables a las personas, la Corte, en los asuntos que esté conociendo,
podrá tomar las medidas provisionales que considere pertinentes. Si se tratare de asuntos que aún no
estén sometidos a su conocimiento, podrá actuar a solicitud de la Comisión”.
509
Cfr. Corte IDH. Informe Anual 2013, pp. 45 al 52.
510
Cfr. STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 94; Cfr. PASQUALUCCI, J. M., op. cit., p.
12.
511
Solicitud de Medidas Provisionales, respecto a la República Bolivariana de Venezuela.
Resolución de la Corte de 28 de mayo de 2010, Considerando cuarto.
512
Cfr. Corte IDH. Caso Carpio Nicolle y otros. MP respecto de Guatemala. Resolución de la
Corte de 6 de julio de 2009, Considerando decimocuarto; Cfr. Corte IDH. Caso Giraldo Cardona y
otros. MP respecto de Colombia. Resolución de la Corte de 2 de febrero de 2010, Considerando
tercero; Cfr. Corte IDH. Caso Belfort Istúriz y otros. MP respecto de Venezuela. Resolución de la
Corte de 15 de abril de 2010, Considerando sexto.
191
En cuanto al carácter tutelar de las medidas provisionales, la Corte ha
señalado que las medidas provisionales se transforman en una verdadera garantía
jurisdiccional de carácter preventivo, por cuanto protegen los derechos humanos, en
la medida que buscan evitar daños irreparables a las personas513.
Eduardo Vio señala que es, fundamentalmente en razón del carácter tutelar,
que se recubren algunas de las medidas provisionales que la Corte puede adoptar
para impulsar, a través de la función jurisdiccional, el efectivo respeto de los
derechos humanos, incluso antes de que finalice el proceso; y, en caso de no haberse
iniciado, basta con que la Comisión Interamericana se lo pida. Este hecho ha
conllevado a que las medidas provisionales sean consideradas como “una verdadera
garantía jurisdiccional, de carácter preventivo”514.
Ahora bien, la supervisión del cumplimiento de estas medidas, se hace
mediante la presentación de informes por parte del Estado implicado, que contenga
las correspondientes ‘observaciones’ de los beneficiarios o sus representantes.
A su vez, la Comisión Interamericana presenta sus ‘observaciones’, a los
informes estatales y a las ‘observaciones’ realizadas por los beneficiarios, y una vez
que la Corte recaba todas las ‘observaciones’, evalúa el estado de la implementación
de las medidas; y, si lo considera conveniente, “convoca a los Estados implicados a
una audiencia, donde se deberá presentar el estado de las medidas adoptadas, o de
emitir resoluciones referentes al estado de cumplimiento de las medidas dictadas”515.
El informe anual de la Corte Interamericana516, señala que, a diciembre de
2014, se celebró una (1) audiencia pública conjunta sobre medidas provisionales, en
los asuntos: Alvarado Reyes y otros; y, Castro Rodríguez respecto de México.
Asimismo, se celebraron dos (2) audiencias privadas de carácter conjunto, sobre
supervisión de cumplimiento de sentencia si las hubiera y medidas provisionales, en
513
Cfr. Corte IDH. Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica (Periódico “La Nación”). MP
respecto de Costa Rica. Resolución de la Corte de 7 de septiembre de 2001, Considerando cuarto;
Cfr. Corte IDH. Caso Cardona y otros. MP respecto de Colombia. Resolución de la Corte de 2 de
febrero de 2010, Considerando tercero; y Cfr.Corte IDH. Caso Belfort Istúriz y otros, MP respecto de
Venezuela. Resolución de la Corte de 15 de abril de 2010, Considerando sexto.
514
VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 116.
515
Corte IDH. Informe Anual 2012, pp. 21-22.
516
Corte IDH. Informe Anual 2014, p. 37; en:
www.corteidh.or.cr/sitios/informes/docs/SPA/spa_2014.pdf
192
los asuntos García Prieto y otros vs. El Salvador, y, Masacre de la Rochela vs.
Colombia517.
También, se adoptaron tres (3) nuevas medidas provisionales: asunto
Complejo Penitenciario de Curado respecto de Brasil; asunto Danilo Rueda respecto
de Colombia; y, asunto del Complejo Penitenciario de Pedrinhas respecto de
Brasil518. Se reiteraron cuatro medidas provisionales: caso Unidad de Internación
Socioeducativa respecto de Brasil; caso Wong Ho Wing respecto de Perú; caso
Mack Chang y otros respecto de Guatemala; y, asunto Adrián Meléndez Quijano y
otros respecto de El Salvador519. Finalmente, el 2014, no se realizaron
levantamientos totales a medidas provisionales.
Ahora bien, las sentencias, y estas medidas impuestas por la Corte
Interamericana a los Estados parte, son de cumplimiento obligatorio520. Pero también
las sentencias tienen carácter vinculante, aunque en la práctica pueden no cumplirse,
ya que el Estado que incumple no será sancionado formalmente por su falta.
517
Hay que descatar, que la práctica adoptada por la Corte de realizar audiencias conjuntas, le
permite “identificar problemas que impidan la efectiva adopción de las medidas ordenadas, así como
incide directamente en el principio de economía procesal”; Corte IDH. Informe Anual 2014, p. 37.
518
Corte IDH. Informe Anual 2014, pp. 37-38.
519
Corte IDH. Informe Anual 2014, pp. 38-39.
520
Cfr. Art. 68 de la CADH.
521
Revisar la obra de GUEVARA PALACIOS, A., Los Dictámenes Consultivos de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Bosch editor,
2012.
522
Art. 64.1. de la CADH; Arts. 70.2, 71 del Reglamento de la Corte IDH.
Christian STEINER y Simone LEYERS, dicen que esto “contribuye a que en los Estados
parte se vaya creando una creciente tendencia del derecho hacia los derechos humanos y las libertades
fundamentales, más allá del ámbito de aplicación de la CADH”; STEINER, C. y LEYERS, S., loc.
cit., p. 92.
193
La Corte Interamericana define a las opiniones consultivas como:
“instrumentos útiles para que los Estados y los mismos órganos de la OEA,
consoliden y amplíen, sin esperar una violación a los derechos humanos, el corpus
iuris interamericano, a través de la creación de estándares claros y vigorosos para
la promoción, defensa y garantía de los derechos humanos en el hemisferio”523.
194
Además, la Corte Interamericana señala que, cuando un Estado intente un
proceso contencioso, por la vía consultiva, entonces la Corte puede decidir no
responder a la consulta planteada528. Teóricamente, esto ayudaría al sometimiento de
los Estados e intenta garantizar el correcto funcionamiento del sistema
interamericano529.
Así, la Corte infiere “que estas Opiniones Consultivas no tienen el mismo
efecto vinculante, que sí tienen sus sentencias en casos sometidos a su
jurisdicción”530. Con todo, el valor de estas opiniones consiste en interpretaciones
autorizadas de los alcances de las disposiciones de la Convención Americana y, por
tal motivo, deben guiar su aplicación en casos específicos531.
La Corte Interamericana, por medio de las opiniones consultivas, ha tenido la
ocasión de pronunciarse sobre temas muy importantes como, entre otros, los tratados
internacionales, objeto de la función consultiva de la Corte; el efecto de las reservas
sobre la entrada en vigencia de la Convención Americana; las restricciones a la pena
de muerte; la propuesta de modificaciones a la Constitución Política de un Estado
Parte, etc.
Las opiniones consultivas pueden ser también solicitadas de manera conjunta.
Se trata de casos como el de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que, con fecha 7
de julio de 2011, presentaron una solicitud conjunta sobre las obligaciones de los
Estados, respecto a los niños y niñas, asociada a su condición migratoria; o la de sus
padres, en función a la Convención Americana, Declaración Americana y la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.532.
La Corte, con fecha 19 de agosto de 2014, emitió la Opinión Consultiva Nº
21, titulada “Derechos y garantías de niñas y niños en el contexto de la migración
y/o en necesidad de protección internacional”. Donde, determinó, las obligaciones de
528
CIURLIZZA, J., loc. cit., p. 100.
529
CORREA SALAS, F., loc. cit., p. 29; Cfr. VENTURA ROBLES, M. y ZOVATTO, D.,
«La función consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: Naturaleza y principios,
1982-1987», Prólogo de Héctor GROS ESPIELL, San José, Instituto Interamericano de Derechos
Humanos; Editorial Civitas, Madrid, 1989, p. 30.
530
Cfr. Corte IDH. OC-1/82,…, cit., párr. 24.
531
Cfr. COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, op. cit., p. 31.
532
Esta solicitud conjunta, tiene como finalidad, que la Corte: “determine con mayor
precisión cuáles son las obligaciones de los Estados, con relación a las medidas posibles de ser
adoptadas, respecto de niños y niñas, asociada a su condición migratoria, o a la de sus padres, a la luz
de la interpretación autorizada de los artículos 1.1, 2, 4.1, 5, 7, 8, 11, 17, 19, 22.7, 22.8, 25 y 29 de la
Convención Americana; y los artículos 1, 6, 8, 25 y 27 de la Declaración Americana de Derechos y
Deberes del Hombre; y el artículo 13 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura”; Corte IDH. Informe Anual de 2012, p. 21; en: http://www.corteidh.or.cr/soloc.cfm
195
los Estados respecto de niñas y niños, relacionadas a su situación migratoria o a la de
sus padres, y, estimó en consecuencia, que los Estados deben “considerar al diseñar,
adoptar, implementar y aplicar sus políticas migratorias, incluyendo en ellas, según
corresponda, tanto la adopción o aplicación de las correspondientes normas de
derecho interno como la suscripción o aplicación de los pertinentes tratados y/u otros
instrumentos internacionales” 533.
Contribución al SIDH:
533
Corte IDH. Derechos y garantías de niñas y niños en el contexto de la migración y/o en
necesidad de protección internacional. Opinión Consultiva OC-21/14 de 19 de agosto de 2014; en:
http://www.corteidh.or.cr/index.php/es/opiniones-consultivas (consultado, 26/06/2015)
534
En mayo de 1998, Trinidad y Tobago denunció este tratado, puesto que no estaba “en
condiciones de conceder que la incapacidad de la Comisión [Interamericana] para tratar en forma
expedita las peticiones relacionadas con casos de imposición de la pena capital, frustre la ejecución de
esta pena legal con que se castiga en Trinidad y Tobago el delito de homicidio”.
196
Americana, integrando el corpus iuris del sistema de la OEA535. Es decir, este efecto
expansivo recae a todos los Estados miembros de la OEA.
La competencia contenciosa, para ser aplicada y poder demandar a los
Estados, necesita que los Estados partes, además de ratificar la Convención
Americana, deban de aceptar de manera expresa la competencia contenciosa de la
Corte Interamericana. En cambio, para la aplicación de la competencia consultiva, no
es necesario este reconocimiento especial (aceptar de manera independiente una
cláusula optativa, a fin de que la Corte ejerza esta competencia). Por el contrario, la
competencia está abierta a los treinta y cinco (35) Estados Miembros de la OEA y a
los órganos principales536.
En concreto, como expresa el profesor Héctor Faúndez Ledesma, y la propia
Corte Interamericana, la competencia consultiva es obligatoria, a razón de que su
ejercicio no requiere de la aceptación expresa de ningún Estado537.
Por último, la Corte, desde su más temprana jurisprudencia, esgrime que en
general, “los tratados modernos sobre derechos humanos y, en particular, la
Convención Americana, no son tratados multilaterales de tipo tradicional,
concluidos, en función de un intercambio recíproco de derechos, para el beneficio
mutuo de los Estados contratantes538”.
Así, al aprobar estos tratados sobre derechos humanos, los Estados se
someten a un orden legal, dentro del cual, por el bien común, asumen varias
obligaciones, no en relación con otros Estados, sino hacia los individuos, bajo su
jurisdicción539.
535
GUEVARA PALACIOS, A., op. cit., p. 36.
536
Siendo estos: la Comisión Interamericana, la Asamblea General, el Consejo Permanente,
la Comisión Interamericana de Mujeres, etc.; ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 53; Cfr. GUEVARA
PALACIOS, A., op. cit., p. 36; Cfr. CORREA SALAS, F., loc. cit., pp. 39-40.
537
Ponencia del Prof. HÉCTOR FAÚNDEZ LEDESMA, sobre «La protección de los
Derechos Humanos en el sistema interamericano», impartida dentro del “IX Máster en Protección
Internacional de los Derechos Humanos”, Universidad Alcalá, Madrid, del 21 al 23 de noviembre de
2012; Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 949.
538
Cfr. Corte IDH. «El efecto de las reservas sobre la entrada en vigencia de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Arts. 74 y 75)». Opinión Consultiva OC-2/82 del 24 de
septiembre de 1982, párr. 29; en: http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_02_esp.pdf
Cfr. CARDONA LLORENS, J., «La función contenciosa de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos», El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos en el
Umbral del Siglo XXI, Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2ª edición, San José - Costa Rica,
Tomo I, mayo de 2003, p. 314.
539
Cfr. OC-1/82,…, cit., párr. 29.
197
En otras palabras, los Tratados concernientes a esta materia están orientados,
más que a establecer un equilibrio de intereses entre Estados, a garantizar el goce de
derechos y libertades del ser humano540.
540
Cfr. OC-1/82,…, cit., párr. 24.
541
Corte IDH. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Sentencia de Excepciones
Preliminares, de 26 de junio de 1987, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_01_esp.pdf
542
Cfr. Art. 66 de la CADH.
543
Cfr. PASQUALUCCI, J. M., op. cit., p. 1.
544
Cfr. Art.67 y 68 de la CADH.
198
derechos humanos”545. Además, aunque la sentencia no es apelable, puede ser objeto
de interpretación, aportando una mayor transparencia a la misma546.
Por tanto, si la sentencia es obligatoria, debería de ser también eficaz.
En ese sentido, la eficacia de la sentencia está referida a que los Estados
cumplan de manera plena y efectiva las decisiones de la Corte; es decir, que los
Estados deben de adoptar las medidas legislativas-judiciales, y de otra índole, que
consideren necesarias, a fin de que las decisiones que adopta la Corte cuente con un
mecanismo, que permita y facilite su ejecución en el ámbito interno.
En esta línea, Daniel O’Donnell rescata el carácter “self-executing”, de las
sentencias de la Corte, esto es, que su valor normativo resulta del acto mismo de la
ratificación de la Convención, sin necesidad de ninguna acción posterior de los
Estados parte.
Así, “la adopción de legislación nacional, eventualmente, podría ser necesaria
para cumplir con las obligaciones que se desprenden de ellas, pero no para
perfeccionarlas como obligaciones vinculantes”547.
Lamentablemente, la Corte Interamericana no cuenta con mecanismos de
imposición que se compare con el europeo. Lo que hace la Corte Interamericana, es
remitir un informe anual a la Asamblea General de la OEA, informando sobre su
labor y haciendo hincapié sobre si se ha dado cumplimiento, o no, a sus sentencias.
En consecuencia, el cumplimiento de la sentencias está en manos de la buena
voluntad de los Estados.
545
STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 94.
546
Así lo expresa, el profesor Calogero PIZZOLO: “Una volta che la Corte ha emesso la
sentenza, il sistema interamericano non prevede appello contro questa sentenza, salvo che l'appello
non tendraall'obiettivodell'interpretazionedellasentenza. Si deve, quindi, respingerequalsiasiricorso o
qualsiasi mezzo di gravame che persegue la revoca delladecisionedella Corte. Dettoquesto, ciò non
toglie che la giurisprudenza della Corte ha ammessoambedue le forme di ricorso per
contribuireallatrasparenzadella sentenza”; PIZZOLO, C., «Il sistema interamericano…»; loc. cit., pp.
265-266.
547
O’DONNELL, D., op. cit., p. 486.
199
B) La singularidad de las sentencias de la Corte IDH
200
En esa línea, se debía proceder a la exhumación, identificación y entrega de
los restos de las Dos Erres a sus familiares. Junto a ello, el Estado debía de
implementar cursos de capacitación en derechos humanos a las diferentes
autoridades del Estado, y debía levantar un monumento.
Otra situación relevante se produjo, este mismo año, en el caso Usón Ramírez
vs. Venezuela553, en el que la Corte dispuso que se dejara sin efecto, en el plazo de un
año, el proceso penal militar iniciado por los hechos materia de sentencia, adoptando
las medidas judiciales, administrativas, y de cualquier otra índole, necesarias para su
esclarecimiento554.
De los casos expuestos, la Corte Interamericana contempla, en sus sentencias,
todas las formas de reparación anunciadas en el derecho internacional general; y en
particular, en el Proyecto Preparado por la Comisión de Derecho Internacional de la
ONU, sobre “Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente Ilícitos”,
que implica “cumplirla obligación violada, no repetir la violación, restablecer, dentro
de lo que cabe, la situación anterior, indemnizar y dar satisfacción”555.
Asimismo, y a los efectos del cumplimiento de las sentencias mencionadas en
el orden interno, la Corte Interamericana dispone de medidas que requieren de la
confluencia, no solo del Poder Ejecutivo del Estado, sino también del Poder
Legislativo y Judicial556.
553
Corte IDH. Excepción Preliminar, Fondo y Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de
noviembre de 2009, párr. 199, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_207_esp.pdf
554
Corte IDH. Caso Usón Ramirez Vs. Venezuela,… cit., párr. 173.
Cfr. Corte IDH. Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 19 de septiembre de 2006, párr. 174; Cfr. Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros
Vs. Chile,…, cit., párr. 171.
555
VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 123.
556
Como refiere, Eduardo VIO, “Ello ocurre, en especial, cuando ordena la adopción de
disposiciones de derecho interno o nacional o cuando dispone que se investigue y sancione a los
responsables de las violaciones de derechos humanos de que se trate. Incluso, alguna de sus sentencias
son percibidas como disponiendo de acciones políticas”; VIO GROSSI, E., op. cit., p. 123; Cfr.
GARCÍA-SAYÁN, D., «Una viva interacción: Corte Interamericana y Tribunales Internos», en Corte
Interamericana de Derechos Humanos, La Corte Interamericana de Derechos Humanos. Un cuarto
de siglo: 1979-2004, primera edición, 2005, pp. 331 y ss.; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/libros/cuarto%20de%20siglo.pdf
201
b.2) Decisiones sin alcance supranacional
202
órganos administrativos de los Estados parte, y mucho menos, sin la participación o
contra la voluntad de un Estado.
Esta situación contrasta con lo que ocurre en el continente europeo, por
ejemplo, en España las sentencias del TEDH no son inmediatamente ejecutivas
porque no se transfirió la potestad jurisdiccional. España al adherirse al Consejo de
Europa, a través de la vía prevista en el Art. 94.1 de la Constitución de 1978562, que
no prevé la transferencia del ejercicio competencial derivadas de la Constitución.
Esto está establecido en el Art. 93 de la Constitución española563 que es la vía por
donde se integro España en la UE, por ello las sentencias del TJUE son directamente
ejecutivas.
La justificación de la carencia de supranacionalidad de las sentencias de la
Corte Interamericana, se funda en que el sistema interamericano de protección y
promoción de derechos humanos, se enmarca en una estructura jurídica
internacional, de coordinación o conciliación de intereses estatales, basada en el
respeto de la soberanía de los Estados.
Así, de acuerdo al artículo 63.1 de la Convención Americana, la Corte
Interamericana puede ordenar que el Estado, que ha violado una obligación referente
a un derecho humano, garantice el disfrute del mismo, y también se repare las
consecuencias de ello y se pague una indemnización.
Eduardo Vio Grossi, señala que, “por lo mismo, la Corte no lo puede ordenar,
ni sustituir en el cumplimiento de esa obligación, ni menos, aún, en la reparación de
sus consecuencias o en el pago de sus indemnizaciones”564.
562
CE. Art. 94: “1. “La prestación del consentimiento del Estado para obligarse por medio
de tratados o convenios requerirá la previa autorización de las Cortes Generales, en los siguientes
casos: a) Tratados de carácter político ; b) Tratados o convenios de carácter militar ; c) Tratados o
convenios que afecten a la integridad territorial del Estado o a los derechos y deberes fundamentales
establecidos en el Título I ; d) Tratados o convenios que impliquen obligaciones financieras para la
Hacienda Pública ; e) Tratados o convenios que supongan modificación o derogación de alguna ley o
exijan medidas legislativas para su ejecución.
2. El Congreso y el Senado serán inmediatamente informados de la conclusión de los
restantes tratados o convenios”.
655
CE. Art. 93: “Mediante la ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por
los que se atribuya a una organización o institución internacional el ejercicio de competencias
derivadas de la Constitución. Corresponde a las Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la
garantía del cumplimiento de estos tratados y de las resoluciones emanadas de los organismos
internacionales o supranacionales titulares de la cesión”.
564
VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 121; Cfr. SILVERA, A., loc. cit., p. 70.
203
En consecuencia, la Corte Interamericana actúa suplementariamente, al
Estado pertinente, y no cuenta con poderes supranacionales para hacer ejecutar la
sentencia.
Por lo tanto, el cumplimiento de las sentencias de la Corte Interamericana
demanda la concurrencia del Estado condenado, que mediante el artículo 68 de la
Convención se compromete a hacerlo565.
565
En concordancia con lo estipulado por el Proyecto Preparado por la Comisión de
Derecho Internacional de la ONU sobre Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente
Ilícitos, en sus Arts. 29, 30 y 31.
Cfr. BUERGENTHAL, T. et al, Manual Internacional…, op. cit., p. 111.
566
Art. 30 del Estatuto de la Corte IDH: “La Corte someterá a la Asamblea General de la
OEA, en cada período ordinario de sesiones, un informe de su labor en el año anterior. Señalará los
casos en que un Estado no haya dado cumplimiento a sus fallos. Podrá también someter a la
Asamblea General de la OEA proposiciones o recomendaciones para el mejoramiento del sistema
interamericano de derechos humanos, en lo relacionado con el trabajo de la Corte”.
567
SILVERA, A., loc. cit., p. 71.
204
Conforme refiere Eduardo Vio Grossi, la aplicación de este mecanismo
significa la constatación o reconocimiento de que los fallos a él sometidos, a pesar de
su obligatoriedad y el compromiso que han adquirido los diferentes Estados, no se
están cumpliendo o no se cumplen íntegramente.
Los fallos de la Corte Interamericana tienen innegables efectos políticos, a
razón de que sus pronunciamientos inciden en una materia tan sensible para la
sociedad, como son los derechos humanos. Así, esta área tiene claramente
connotaciones políticas, que se pueden tornar más visibles, y es, precisamente, en
aquellos casos en los que la Corte ejerce las medidas provisionales, que le permite
proteger los derechos humanos, antes de emitir su sentencia e incluso antes de que
sometan el caso a su competencia568.
Finalmente, concluye Eduardo Vio, que la Corte Interamericana al emitir su
sentencia, pondera o debería ponderar, a pesar de todo el elemento político, que tanto
el Estado implicado como la sociedad, en su conjunto, tengan el convencimiento de
que lo que ordena es equivalente a lo justo.
La Corte contempla el mecanismo relativo a la supervisión del cumplimiento
de las sentencias, que prolonga el diálogo entre las partes y la Corte Interamericana,
y que traen consigo consecuencias políticas, tanto a nivel interno como externo o
internacional569.
Asimismo, se intenta dilatar lo más posible el envío de estos casos al ámbito
político del sistema interamericano, a fin de que por presión política, se obligue a los
Estados a cumplir en estas resoluciones. En definitiva, se hace un gran esfuerzo para
que el proceso acontezca en el ámbito netamente jurisdiccional570.
En palabras de Thomas Buergenthal, aunque la Corte Interamericana carezca
de poderes para adoptar resoluciones coactivas, frente a los Estados miembros, sus
decisiones tienen un considerable peso político, lo que se traduce en presión de la
opinión pública571.
Este mecanismo conforma un útil y efectivo instrumento para impulsar el
efectivo respeto de los derechos humanos. En general, ningún Estado desea ser
incluido en los Informes de la Corte, por su conducta negativa frente al cumplimiento
de sentencias, y pueda ser objeto del escrutinio de los demás Estados miembros de la
568
VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 129.
569
Ibidem.
570
Ibidem, p. 125.
571
BUERGENTHAL, T. et al. Manual Internacional…, op. cit., p. 115.
205
OEA; y, finalmente, considerado su comportamiento como contrario del Derecho
internacional572.
A pesar de que este mecanismo puede parecer insuficiente, se considera que
la posibilidad de que el incumplimiento sea discutido en dicha Asamblea, puede
tener un importante factor disuasivo, con respecto a la conducta del Estado infractor.
Si el Estado persiste en dicha actitud, quedará políticamente al margen del sistema
interamericano, incluso la OEA puede suspender y, en extremo, expulsar a un Estado
miembro. Así ponemos de ejemplo, el caso de Cuba (durante el gobierno de Fidel
Castro,1962); el caso de Perú (durante el gobierno de Alberto Fujimori y la salida de
la competencia contenciosa, 1999), Honduras (el derrocamiento del Presidente de
gobierno, José Manuel Zelaya, 2009).
Como ejemplo, tenemos a los Estados de Trinidad y Tobago, y Perú573; el
primero de ellos, no cumplió con las medidas provisionales, dispuestas por la Corte
Interamericana, en el caso James y otros574; y, el segundo, por los casos Loayza
Tamayo575, y Castillo Petruzzi y otros576. Por último, destacamos que hasta
diciembre de 2013, la Corte Interamericana cuenta con un total de ciento cuarenta y
ocho (148) sentencias sometidas al procedimiento de supervisión de su
cumplimiento.
Asimismo, en el año 2013, la Corte realizó doce (12) audiencias privadas de
supervisión de cumplimiento de sentencias, y se emitieron veintiséis (26)
resoluciones sobre supervisión de cumplimiento de sentencias577. En el gráfico Nº 2,
se puede observar que la supervisión de cumplimiento de las sentencias de la Corte,
se ha convertido en una de las acciones más demandada de la Corte, de manera que
572
VIO GROSSI, E., loc.cit., p. 125.
573
Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., pp. 573-574; Cfr.
SILVERA, A., loc. cit., p.71.
574
Corte IDH. Caso James y otros. MP respecto a Trinidad y Tobago. Resolución de 27 de
mayo de 1998; en: http://www.corteidh.or.cr/docs/medidas/james_se_01.pdf
575
Corte IDH. Caso Loayza Tamayo. Medida Provisional respecto a Perú. Resolución de 11
de noviembre de 1997; en: http://www.corteidh.or.cr/docs/medidas/loayza_se_03.pdf
Respecto a este caso, la última medida provisional fue: la Resolución de 28 de agosto de
2001; en: http://www.corteidh.or.cr/docs/medidas/loayza_se_06.pdf
576
Corte IDH. Caso Castillo Petruzzi y otros Vs. Perú. Supervisión del cumplimiento de
Sentencia. Resolución de 17 de noviembre de 1999; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_59_esp.pdf
Respecto a este caso, la última Resolución de supervisión de cumplimiento de sentencia, fue
del 01 de julio de 2011; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/supervisiones/castillopetruzzi_01_07_111.pdf
577
Corte IDH. Informe Anual de 2013, pp. 40 y 71-76.
206
caada año aum
mentan connsiderablem
mente, el núm
mero de caasos activoss. Así, en el
e año
20013, según su
s informe anual, se haa incrementado a 10 caasos.
Gráfico Nº 2
Casos conntenciosos en
e supervisiión de cump
plimiento de
d sentencia (1989-2013
3)
160
14
48
138
140
124
120
111
104
1
100 94
84
80 75
5
59
60
42
40
32
27
2
21
20
11 10
5 7
2 2 2 2 3 4 4 4
0
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
207
2.4.3. Reformas del Reglamento de la Corte IDH
Para ilustrar lo que podrían ser sus rasgos más sobresalientes, vamos a
destacar, las modificaciones que ha sufrido su reglamento578.
Así, la Corte Interamericana, en su LXXXV Período Ordinario de Sesiones,
celebrado del 16 al 28 de noviembre de 2009579, aprobó, la nueva reforma del
Reglamento de 2009, que entró en vigor el 1 de enero de 2010580. Los aspectos más
importantes, a su vez, de esta reforma son:
En primer lugar; las medidas provisorias, que, anteriormente, se las concebía
como un medio de garantizar el ejercicio eficaz de las funciones jurisdiccionales de
la Corte Interamericana. En la actualidad, estas medidas constituyen un mecanismo
578
Ver, modificaciones completas, en «Exposición de Motivos de la Reforma
Reglamentaria» de la Corte IDH, 2009, en: http://www.corteidh.or.cr/regla_esp.pdf
579
El primer Reglamento de la Corte fue aprobado por el Tribunal en su III Período
Ordinario de Sesiones, celebrado del 30 de junio al 9 de agosto de 1980; el segundo Reglamento fue
aprobado en su XXIII Período Ordinario de Sesiones, celebrado del 9 al 18 de enero de 1991; el tercer
Reglamento fue aprobado en su XXXIV Período Ordinario de Sesiones, celebrado del 9 al 20 de
septiembre de 1996; el cuarto Reglamento fue aprobado en su XLIX Período Ordinario de Sesiones,
celebrado del 16 al 25 de noviembre de 2000, el cual fue reformado en su LXI Período Ordinario de
Sesiones, celebrado del 20 de noviembre al 4 de diciembre de 2003, y en su LXXXII Período
Ordinario de Sesiones, celebrado del 19 al 31 de enero de 2009.
580
Asimismo, el nuevo Reglamento de la Corte IDH, establece que: 1. los casos contenciosos
que se hubiesen sometido a la Corte, antes del 1 de enero de 2010, se continuarán tramitando, hasta
que se emita sentencia conforme al Reglamento anterior; 2. respecto de los casos que se remitan a la
Corte, y cuyo informe, aprobado por la Comisión, de conformidad con el artículo 50 de la Convención
Americana, hubieran sido adoptados antes del 1 de enero de 2010, el sometimiento al caso de la Corte,
se rige de conformidad con los artículos 33 y 34, del Reglamento anterior.
208
autónomo y preparado para proteger los derechos humanos en las circunstancias más
variadas. Se puede llegar, incluso a ampliarse la protección de grupos vulnerables
(comunidades indígenas), sin detrimento de que sea necesario contar con los
elementos, que consientan individualizar a los beneficiarios de las mismas581.
En segundo lugar; el avance respecto al reconocimiento del derecho, al
proyecto de vida, que debe ser tenido en cuenta, al momento de establecer las
reparaciones, aunque no se haya materializado en indemnizaciones específicas. En
este contexto, Héctor Faúndez infiere que, en el futuro: “podrían traducirse en
decisiones que reparen apropiadamente el daño causado, por las violaciones de los
derechos humanos”582.
Y, en tercer lugar, cabe destacar que se permite la participación de la víctima
o de sus representantes en todas las etapas del proceso (locus standi), hecho que
puede constituir el avance más notable de la reforma.
A pesar de estos progresos, sin embargo, hay temas pendientes para incluir en
una próxima reforma del Reglamento de la Corte, como es el supuesto de la
designación de los jueces ad hoc.
En este punto existe contradicción entre esta institución y la Convención
Americana583, ya que el juez ad hoc es nombrado por un Estado parte en un caso
concreto, cuando ninguno de los siete jueces de la Corte es de la nacionalidad de ese
Estado. Esta aseveración no tiene tanto sentido, si se afirma que los jueces no
representan a su Estado, porque son independientes e imparciales584.
Por lo tanto, no tiene razón de ser el nombramiento de jueces ad hoc, que, en
la práctica, conlleva algunas complicaciones. En consecuencia, debe ser eliminada la
práctica reiterada, y contraria a lo estipulado por la Convención Americana, de
invitar a los Estados a que se designe un juez ad hoc, cuando, entre los jueces de la
Corte Interamericana, no hay un nacional del propio país585.
581
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 1006.
582
Ibidem.
583
Cfr. Art. 55 de la CADH; Cfr. Art. 10 del Estatuto de la Corte IDH.
584
Cfr. Art. 11 del Estatuto de la Corte IDH.
585
Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 1007; Cfr.
CORREA SALAS, F., loc. cit., p. 31; Cfr. SALGADO PESANTES, H., «La Corte interamericana de
Derechos Humanos: naturaleza y funciones», en FIX-ZAMUDIO, H. (coord.), México y las
declaraciones de derechos humanos, UNAM, México, 1999, p. 159.
209
2.4.4. La adopción de otros instrumentos interamericanos de
derechos humanos
Un punto clave, que dio paso a la siguiente etapa en la gestación del sistema
interamericano, fue la consolidación de la Convención Americana, donde quedó
definida la estructura principal del sistema interamericano.
Por ello, cuando se habla de estructura principal, no sólo se refiere a los
derechos contenidos en la Convención Americana, sino adicionalmente al catálogo
de derechos que ha sido ampliado (Art. 31, 76 y 77)586, en primer lugar, por los dos
Protocolos adicionales a la Convención Americana: el Protocolo en materia de
derechos económicos, sociales y culturales, “Protocolo de San Salvador” (1988); y el
Protocolo relativo a la abolición de la pena de muerte (1990).
Asimismo, en el seno de la OEA, se han adoptado otros tratados
interamericanos multilaterales en materia de derechos humanos, alegables ante la
Comisión Interamericana, pero no se reconoce la posibilidad de presentar demandas
ante la Corte Interamericana contra Estados, que si han ratificado los diferentes
tratados.
Aunque la Corte es restringida en su función contenciosa, no lo es en su
función consultiva. Es decir, todos los Estados miembros de la OEA y la Comisión
Interamericana pueden solicitar la interpretación de la Convención Americana y de
otros instrumentos interamericanos de derechos humanos.
Se trata de Tratados que no disponen de instrumentos específicos de garantía,
más que la propia voluntad de los Estados partes que tienen la obligación de
586
CADH. Art. 31. Reconocimiento de otros Derechos
“Podrán ser incluidos en el régimen de protección de esta Convención otros derechos y
libertades que sean reconocidos de acuerdo con los procedimientos establecidos en los artículos 76 y
77”.
Art. 76: “1. Cualquier Estado parte directamente y la Comisión o la Corte por conducto del
Secretario General, pueden someter a la Asamblea General, para lo que estime conveniente, una
propuesta de enmienda a esta Convención.
2. Las enmiendas entrarán en vigor para los Estados ratificantes de las mismas en la fecha
en que se haya depositado el respectivo instrumento de ratificación que corresponda al número de los
dos tercios de los Estados partes en esta Convención. En cuanto al resto de los Estados partes,
entrarán en vigor en la fecha en que depositen sus respectivos instrumentos de ratificación.
Art. 77: “1. De acuerdo con la facultad establecida en el artículo 31, cualquier Estado parte
y la Comisión podrán someter a la consideración de los Estados partes reunidos con ocasión de la
Asamblea General, proyectos de protocolos adicionales a esta Convención, con la finalidad de incluir
progresivamente en el régimen de protección de la misma otros derechos y libertades.
2. Cada protocolo debe fijar las modalidades de su entrada en vigor, y se aplicará sólo entre
los Estados partes en el mismo”.
210
respetarlos y aplicarlos. Asimismo, los Estados se comprometen a informar a la
Comisión Interamericana, respecto a las medidas legislativas, judiciales,
administrativas y de otro orden que hayan adoptado en aplicación de la Convención.
Además, si un Estado no está conforme, puede denunciar el tratado, que será
depositado en la Secretaría General de la OEA. Una vez transcurrido un año, desde la
fecha del depósito del instrumento de denuncia, la Convención cesa sus efectos para
el Estado denunciante y permanece en vigor para los demás Estados Partes.
587
Documento completo, disponible en: http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-
51.html
588
Perú, lo firmó el 10 de enero de 1986, y ratificó, el 27 de febrero de 1990.
589
Documento completo, disponible en: http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-
60.html
590
Perú, lo firmó, el 08 de enero de 2001, y ratificó, el 08 de febrero de 2002.
211
- Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la mujer, “Convención de Belem Do Pará”.
591
Documento completo, disponible: http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-61.html
592
En el instrumento de ratificación el Gobierno de Bahamas declara:“Artículo 7(g) de la
Convención no implica ninguna obligación del Gobierno del Commonwealth de las Bahamas a
proporcionar ninguna forma de indemnización de fondos públicos a ninguna mujer que haya sido
sujeta a violencia en circunstancias en que ésta responsabilidad podría normalmente no haber sido
incurrida bajo las leyes existentes en Bahamas”.
En: http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-61.html
593
Perú, lo firmó el 12/07/1995, y, ratificó, el 02/04/1996.
594
La CIDH, señaló, reiteradamente que “el problema de la violencia sexual como una de las
manifestaciones más prevalentes y perniciosas de la violencia contra las mujeres, así como las
barreras claves y persistentes que confrontan las mujeres para acceder a la justicia cuando intentan
denunciar los hechos”. OEA, disponible en: http://www.oas.org/es/cim/
595
OEA, disponible en: https://www.cidh.oas.org/women/Acceso07/cap1.htm
596
Del 15-18 de octubre de 2013, realizada en Santo Domingo, República Dominicana.
212
“1. La persistencia de los estereotipos y normas de género en las sociedades de las
Américas, así como la ausencia de programas efectivas de educación y
concientización sobre derechos humanos, igualdad de género, no discriminación y
no violencia en base al marco jurídico internacional; y
2. La falta de énfasis en el monitoreo y la evaluación consistente y sistemática de los
esfuerzos para promover y defender los derechos de las mujeres y la igualdad de
género, lo cual actua como obstáculo para la identificación de buenas prácticas y
lecciones aprendidas, la formulación y/o revisión de políticas públicas efectivas y la
implementación de programas adecuados y apropiados desde un enfoque de
derechos humanos”597.
597
Informe completo, en:
www.cepal.org/12conferenciamujer/.../Informe_CIM-OEA_Conferencia
598
Documento, disponible en: http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-65.html
599
Perú, lo firmó el 08/06/1999, y, ratificó, el 10/07/2001.
213
A) El Protocolo Adicional a la Convención Americana en
materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Firmantes:
600
Documento completo, en: http://www.oas.org/juridico/spanish/Tratados/a-52.html
Cfr. VENTURA ROBLES, M. E., Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., pp.
165-216.
601
México (Declaración en ocasión de la ratificación): “Al ratificar el Protocolo Adicional a
la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, el Gobierno de México lo hace en el entendimiento de que el Artículo 8 del aludido
Protocolo se aplicará en la República Mexicana dentro de las modalidades y conforme a los
procedimientos previstos en las disposiciones aplicables en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos y de sus leyes reglamentarias”.
602
Nicaragua (Declaración en ocasión de la ratificación): “El Estado de la República de
Nicaragua al Depositar el respectivo Instrumento de Ratificación del Protocolo Adicional a la
Convención Americana de Derechos Humanos en materia de Derechos Humanos en materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”, en relación a los
artículos 6 (Derecho al Trabajo), 13 (Derecho a la Educación) y 18 (Protección de los
Minusválidos), declara lo siguiente: Que el término "MINUSVALIDOS", empleado en los artículos
6 y 13, así como en el título y en el contenido del artículo 18 de este Protocolo, de ninguna manera
será entendido ni aplicado en el Estado de la República de Nicaragua en su sentido estrictamente
etimológico sino que será considerado e implementado en su sentido actual e internacionalmente
aceptado, que es el de Personas con Discapacidad.”
603
Disponible en: http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-52.html
214
Descripción y elementos esenciales:
604
Adoptada en Turín, el 18 de octubre de 1961, y entró en vigor, el 26 de febrero de 1965.
215
- Derechos de la niñez;
- y, una especial protección a los ancianos y a los minusválidos.
605
Adoptada con ocasión de la Conferencia Americana, de Río de Janeiro en 1947.
606
VENTURA ROBLES, M. E., Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., pp.
166-216.
607
Al respecto Norberto BOBBIO, expresa que “la razón de ser de los derechos sociales
como la educación, el derecho al trabajo y el derecho a la salud, es una razón igualitaria. Los tres
tienden a hacer menos grande la desigualdad entre quienes tienen y quienes no tienen, o a poner un
número de individuos siempre mayor en condiciones de ser menos desiguales respecto a individuos
más afortunados por nacimiento o condición social”; BOBBIO, N., «Derecha e Izquierda», Santillana,
S.A. Taurus, cuarta Edición, España, 1995, p. 151.
216
En consecuencia, es reducido el número de casos relativos a los derechos
económicos, sociales y culturales, que se han planteado ante la Corte Interamericana.
Sin embargo, este hecho no ha sido obstáculo para el desarrollo de una rica
jurisprudencia consultiva, sobre todo, no libre de muchos interrogantes608.
608
BURGORGUE-LARSEN, L., «Los Derechos Económicos…», loc.cit., p. 337; Cfr.
VENTURA ROBLES, M. E., Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit.; pp. 201-204; Cfr.
Corte IDH. Condición jurídica y derechos de los migrantes indocumentados. Opinión Consultiva OC-
18/03 del 17 de septiembre de 2003; Cfr. Corte IDH. Caso Ximenes Lopes vs. Brasil, Sentencia de
Reparaciones y Costas, del 4 de julio de 2006; y, en especial el derecho al trabajo. Asimismo,
tenemos: la libertad sindical, expresada en los casos Huilca Tecse vs. Perú del 3 de marzo de 2005; y,
Cantoral Huamaní y García Santa Cruz vs. Perú del 10 de julio de 2007.
El derecho a la jubilación, en el caso cinco pensionistas vs. Perú, del 28 de febrero de 2003,
hasta llegar al despido abusivo, la Corte Interamericana, ha sido llamado a evaluar casos que guardan
relación con múltiples facetas de los derechos de los trabajadores. Además, los casos Aloeboetoe vs.
Suriname, Sentencia de Reparaciones de 1993; caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá de 2 del
febrero de 2001; caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) AwasTingni vs. Nicaragua de 31 de agosto
de 2001.
609
BURGORGUE-LARSEN, L., «Los Derechos Económicos…», cit., p. 340.
La Declaración Americana, reconoce los siguientes derechos económicos, sociales y
culturales: derecho a la protección a la maternidad y a la infancia (Art. VII), derecho a la preservación
de la salud y al bienestar (Art. XI), derecho a la educación (Art. XII), derecho a los beneficios de la
cultura (Art. XIII), derecho al trabajo y a una justa retribución (Art. XIV), derecho al descanso y a su
aprovechamiento (Art. XV) y el derecho a la seguridad social (Art. XVI).
217
B) Protocolo adicional a la Convención Americana sobre
Derechos Humanos relativo a la abolición de la pena de
muerte
Firmantes:
610
CIDH. “La pena de muerte en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos: de
restricciones a abolición”, OEA/Ser.L/V/II. Doc. 68, 31 diciembre 2011; en:
http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2015/062.asp
Cfr. NOVAK, F., «El sistema interamericano…», loc. cit., p. 30; Cfr. ZOVATTO, D.
(Compilador), Los Derechos Humanos en el Sistema Interamericano: Recopilación de Instrumentos
Básicos, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José-Costa Rica, 1987.
611
Documento disponible; en: http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-53.html
612
Presenta su reserva, así: “Al ratificar el Protocolo sobre la Abolición de la Pena de
Muerte, adoptado en Asunción, el 8 de junio de 1990, declaro, debido a imperativos
constitucionales, que consigno la reserva, en los términos establecidos en el Artículo II del
Protocolo en cuestión, en el cual se asegura a los Estados Partes el derecho de aplicar la pena de
muerte en tiempo de guerra, de acuerdo al derecho internacional, por delitos sumamente graves de
carácter militar”.
613
Reserva: “El Estado de Chile formula la reserva autorizada por el Artículo 2, párrafo 1,
del Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos Relativo a la Abolición de la
Pena de Muerte y, en consecuencia podrá aplicar la pena de muerte en tiempo de guerra conforme
al Derecho Internacional por delitos sumamente graves de carácter militar”.
218
El Protocolo no acepta ninguna reserva. La única salvedad es que los Estados
apliquen la pena de muerte en tiempos de guerra, de acuerdo al derecho
internacional por delitos muy graves de carácter militar, precisando el comienzo o el
fin de un estado de guerra aplicable a su territorio (Art. 2).
En ese sentido, este Protocolo consolida esta postura abolicionista de los
Estados del continente americano que tiene una larga tradición en ese sentido. Así,
por ejemplo, Venezuela, fue el primer país del mundo en abolir la pena de muerte
para todos los delitos en el año de1863, seguido de Costa Rica.
Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los Estados Miembros de la OEA
han abolido la pena capital, una minoría lo mantiene, como es el caso de los Estados
Unidos, que, actualmente, es el único país que lleva acabo ejecuciones de personas
que han sido condenadas a la pena capital.
A pesar de este matiz, la CIDH observa que la aplicación de esta pena en
Estados Unidos ha disminuido gradualmente. Así, lo refleja la decisión de mayo de
2015, adoptada por el Estado de Nebraska, de tal modo que un total de diecinueve
(19) Estados han abolido la pena de muerte, así como el Distrito de Columbia614.
614
OEA. Comunicado de prensa: “A 25 años de la adopción del Protocolo, CIDH exhorta a
abolir la pena de muerte o dar pasos hacia la abolición”, del 8 de junio de 2015. Disponible, en:
http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2015/062.asp
615
CADH. Art. 4. Derecho a la Vida: “1. Toda persona tiene derecho a que se respete su
vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción.
Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.
2. En los países que no han abolido la pena de muerte, ésta sólo podrá imponerse por los
delitos más graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal competente y de
219
En ese sentido, el Protocolo de San Salvador consolida la práctica de la no
aplicación de la pena de muerte, dentro del continente americano, beneficioso para
todos los Estados Partes de la Convención Americana y del presente Protocolo.
conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada con anterioridad a la comisión del delito.
Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se la aplique actualmente.
3. No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido.
4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes
conexos con los políticos.
5. No se impondrá la pena de muerte a personas que, en el momento de la comisión del
delito, tuvieren menos de dieciocho años de edad o más de setenta, ni se le aplicará a las mujeres en
estado de gravidez.
6. Toda persona condenada a muerte tiene derecho a solicitar la amnistía, el indulto o la
conmutación de la pena, los cuales podrán ser concedidos en todos los casos. No se puede aplicar la
pena de muerte mientras la solicitud esté pendiente de decisión ante autoridad competente.
616
OEA. Comunicado de prensa: “A 25 años de la adopción del Protocolo…”, cit.
220
2.5. Caracterización General del SIDH
617
PIZZOLO, C., «Il sistema interamericano…», loc. cit., p. 193; Cfr. PIZZOLO, C., Sistema
Interamericano,…, op. cit., p. 11.
618
Cfr. ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 41.
221
los dos Protocolos internacionales, en materia de Derechos Civiles y Políticos y en el
ámbito de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de la ONU.
La tercera etapa, que discurre desde finales de la década de los 60’ y de los
70’, está configurada, principalmente, a la consolidación del SIDH, con la
materialización y la adopción del principal tratado interamericano de derechos
humanos: la Convención Americana de Derechos Humanos. Este Tratado
internacional crea a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el cual,
conjuntamente, con la Comisión Interamericana (órgano de la OEA), los consigna
como órganos de garantía para proteger los derechos humanos de la región.
Asimismo, a la Comisión, se le concede un papel más dinámico en la promoción y
defensa de los derechos humanos.
Por último, la cuarta etapa comprende desde la puesta en marcha de la Corte
Interamericana, a finales de la década de los 70’, hasta nuestros días. Se trata de un
período de transformaciones en el SIDH, influenciado por el proceso de
globalización, donde se produce una serie de cambios normativos (Estatuto y
Reglamento, de la Comisión y Corte Interamericana), con el propósito de
perfeccionar y mejorar el SIDH. En este nuevo contexto, el papel jurisprudencial de
la Corte Interamericana en muy valioso.
Además, en esta etapa, se adoptan más instrumentos interamericanos de
derechos humanos como, por ejemplo, la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la mujer, “Convención de Belem Do Pará”.
Es un Tratado muy importante para una región en la que el tema de la violencia
contra la mujer constituye un problema grave (en especial, el acceso a la Justicia).
Así, lo reflejó la Comisión Interamericana, en su Informe “Acceso a la Justicia para
las Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas”, de 2007619.
En palabras de Calogero Pizzolo, hoy, el sistema interamericano es un
sistema bifronte, que presenta dos caras de protección internacional. Por un lado, está
la experiencia en el campo de los derechos humanos, que la OEA como organismo
ejerce respecto a todos sus Estados miembros; y, por otro, se encuentran los
619
OEA, Informe completo; en: https://www.cidh.oas.org/women/Acceso07/cap1.htm
Cfr. CIDH. «Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia sexual en mesoamérica»,
OEA/Ser.L/V/II. Doc. 63, 9 diciembre 2011; disponible en:
www.cidh.oas.org/.../MESOAMERICA%202011%20ESP%20FINAL.pdf .
Cfr. CEPAL. Informe de 2013, ante la XII Conferencia regional sobre la mujer de América
Latina y el Caribe, del 15-18 de octubre de 2013, realizada en Santo Domingo, República
Dominicana; disponible en: www.cepal.org/12conferenciamujer/.../Informe_CIM-OEA_Conferencia
222
organismos y procedimientos previstos en la Convención Americana y otros
instrumentos relacionados, que sólo son aplicables a los Estados parte en la
Convención620.
El SIDH contribuye de forma determinante en la protección de los derechos
humanos de la persona, así como en la formación, promoción y difusión del derecho
internacional, en este ámbito. Asimismo, para Latinoamérica, la creación de la
Comisión Interamericana y, posteriormente, de la Corte Interamericana ha supuesto
un acto muy notable. El funcionamiento de ambos órganos, y aunque queda aún
camino por recorrer, ha favorecido señaladamente a los individuos de la región
Latinoamericana, al difundirse una instancia supranacional, donde sus denuncias
tomaron repercusión y encontraron una respuesta.
Ahora bien, el reconocimiento y garantía de los derechos humanos ha sido
resultado de una evolución lenta, en la forma de entender y valorar la función
legitimadora que los derechos humanos cumplen621, como elementos materiales
esenciales de todo sistema democrático.
Así, desde la primera sentencia de la Corte Interamericana, en 1987, caso
“Velásquez Rodríguez” vs. Honduras, se ha venido trabajando en la consolidación,
dentro de la región, de las instituciones democráticas, de un régimen de libertad
personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos humanos.
Sin embargo, en la actualidad, hay Estados que todavía no toman consciencia
de la importancia de este sistema internacional y, al contrario, se alejan del mismo,
como es el caso de Venezuela. En particular, en septiembre de 2012, Venezuela
denunció a la Convención Americana, con lo que inició formalmente los trámites de
retiro de la competencia de la Corte interamericana, existiendo ya un primer
antecedente, planteado por Trinidad y Tobago. Asimismo, hay que tomar en
consideración, que si bien Perú retiró, en julio de 1999, su reconocimiento a la
competencia contenciosa de la Corte Interamericana, en enero de 2001, volvió a
reconocer dicha competencia.
620
C. PIZZOLO, «Il sistema interamericano…», loc. cit., p. 193.
621
En palabras del profesor Gregorio Cámara, “el concepto de derechos humanos es un
concepto histórico que ha venido formando, enriqueciendo y evolucionando con el paso del tiempo en
cada sociedad concreta…”; CÁMARA VILLAR, G., «El Sistema de Derechos y Libertades
Fundamentales en la Constitución Española», en AAVV., Manual de Derecho Constitucional, F.
BALAGUER CALLEJÓN (coord.), vol. II, sexta edición, Tecnos, Madrid, 2011, p. 37; Cfr. F.
CARRUITERO LECCA, Manual de Derechos Humanos, Librería y Ediciones Jurídicas, Lima, Perú,
setiembre 2002, pp. 45-92.
223
Con esta postura, como la de Venezuela, se ponen más obstáculos a la
evolución eficaz del sistema interamericano. Precisamente, lo que se pretende es
superar estas barreras para que, realmente, las personas crean en un mecanismo
efectivo de protección y promoción de sus derechos.
Llegado a este punto, se puede afirmar que se cuenta con un edificio
normativo y jurisdiccional, de carácter internacional denominado «Sistema
Interamericano», al cual se puede acudir una vez agotada la vía interna, cuando la
dignidad se vea amenazada o violada porque el Estado no ha cumplido con su tarea
de protección. Se trata de una conquista sin precedentes, porque constituye la
búsqueda de la libertad y el respeto de la vida democrática en la región622.
No obstante, a pesar del papel tan importante que juega para Latinoamérica,
el rasgo característico del sistema interamericano, en el sentido más amplio, es su
“fragmentación”, esto es, que no todos los Estados miembros de la OEA han
ratificado la Convención Americana. En consecuencia, nos encontramos, como
señala el profesor Antonio Cançado, con “un sistema interamericano, ma non
troppo”623, cuando lo deseable es la “universalidad” del Sistema Interamericano624.
Ahora lo que existe en el sistema interamericano es una protección a la
“carta”625. A pesar de que la Corte Interamericana es una creación convencional,
existe una separación clara de tres niveles de protección de los derechos humanos de
los ciudadanos, por parte del sistema interamericano, frente a los Estados.
622
CASTAÑEDA ENCISO, J., op. cit., pp. 46-47.
623
CANÇADO TRINDADE, A., «Reflexiones sobre el futuro…»; loc. cit., p. 575.
624
Sergio GARCÍA RAMÍREZ, ex presidente de la Corte IDH, también insiste en la
necesaria universalización o “regionalización plena”, hemisférica.
Cfr. GARCÍA RAMÍREZ, S., «Cuestiones de la jurisdicción interamericana de derechos
humanos», Anuario Mexicano de Derecho Internacional, vol. VIII, 2008, pp. 215-221.
625
Término utilizado por Laurence BURGORGUE-LARSEN y Amaya ÚBEDA DE
TORRES, Las Decisiones Básicas…, op. cit., p. 20.
224
De este modo, a un primer nivel, lo denominaremos de “protección baja” de
los derechos humanos. En esta situación, se encuentran los treinta y cinco (35)
Estados que son miembros de la OEA626, con las excepciones de Guyana y Belice627.
En el caso de Cuba, país que fue excluido de la Organización en 1962628, de acuerdo
al fundamento de la OEA, continúa siendo uno de sus Estados miembros. Algo
similar ha ocurrido con Honduras629.
Asimismo, estos Estados están sujetos a los órganos principales de la OEA,
como son la Comisión Interamericana, la Asamblea General, y el Consejo
Permanente630. Para todos estos Estados, el instrumento internacional de aplicación
es la Carta de la OEA y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre. Esta última se aplica a través de la Comisión Interamericana.
626
A fecha, 23 de enero de 2014, son los siguientes: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas
(Commonwealth), Barbados, Belize, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba,
Dominica, C., Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Grenada, Guatemala, Guyana, Haiti, Honduras,
Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, St.Vincent and the G.,
St. Kitts and Nevis, Santa Lucía, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. Disponible en:
http://www.oas.org/dil/esp/tratados_A41_Carta_de_la_Organizacion_de_los_Estados_Americanos_fir
mas.htm
627
Guyana y Belice, por problemas territoriales con Venezuela y Guatemala respectivamente,
han estado impedidos de ingresar a la OEA en virtud del Art. 8 de la Carta de la Organización, que no
permite el acceso a la misma de aquellos Estados frente a los cuales un miembro precedente tenga
reclamaciones territoriales como consecuencia de litigios preexistentes con potencias
extracontinentales. Sin embargo, este impedimento ya ha desaparecido, y el Art. 8 fue modificado por
el Protocolo de Cartagena de Indias del 5 de diciembre de 1985, que fijo el 10 de diciembre de 1990
como límite temporal para la vigencia de la prohibición mencionada, de tal modo que a partir de esa
fecha, Guyana y Belice podrán integrar la OEA.
628
El 3 de junio de 2009, los Ministros de Relaciones Exteriores de las Américas, dejaron sin
efecto en la OEA, la Resolución de 1962 (que excluía al Gobierno de Cuba de su participación en el
Sistema Interamericano), y adoptaron, la Resolución AG/RES. 2438 (XXXIX-O/09). Esta última
Resolución de 2009, declara que la participación de la República de Cuba en la OEA será el resultado
de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de la República de Cuba y de conformidad
con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA.
Cfr. BUERGENTHAL, T.; GROSSMAN, C.; NIKKEN, P., Manual Internacional de
Derechos Humanos, Facultad de Derecho de la Universidad Santiago de Cali, Instituto Interamericano
de Derecho Humanos, Guatemala, 1992, p. 77.
629
El 5 de julio de 2009, la OEA invocó el Art. 21 de la Carta Democrática Interamericana -
CDI-, suspendiendo el derecho de participación activa a Honduras en el organismo hemisférico. La
decisión unánime fue adoptada como consecuencia del golpe de Estado del 28 de junio de 2009, que
expulsó del poder al Presidente José Manuel Zelaya, y el Congreso eligió para sustituirle al liberal
Roberto Micheletti. A finales del 2009, en medio de esta crisis, Honduras celebró sus elecciones bajo
un decreto de suspensión de garantías constitucionales, y sin la participación de observadores
internacionales, excepto por algunos que asistieron enviados por organizaciones internacionales de
extrema derecha. Al final de éstas, resultó ganador el candidato del Partido Nacional Porfirio Lobo,
quien gobernó hasta el 21 de enero de 2014. Finalmente, Honduras fue readmitido en la OEA el 01 de
junio de 2011.
Cfr. Comunicado de prensa de la OEA, de fecha 01 de junio de 2011; disponible en:
http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-698/11 (consultado, el
02/02/2015).
630
ASTETE MUÑOZ, S., «El sistema interamericano…», loc., cit., p. 53; Cfr. GUEVARA
PALACIOS, A., op. cit., p. 36; Cfr. CORREA SALAS, F., loc. cit., pp. 39-40.
225
En un segundo nivel, de “protección media” de los derechos, se agruparían
los veintitrés (23) Estados, que han ratificado la Convención Americana631, a
excepción de Trinidad y Tobago632 y, desde hace relativamente poco tiempo, la
República Bolivariana de Venezuela633, que la ha denunciado. En conjunto, para
estos Estados, adicionalmente de la Carta de la OEA y la Declaración Americana,
también se les aplica las disposiciones de la Convención Americana.
Y, finalmente, en un tercer nivel, de “protección alta”, se agruparían los
veinte (20) Estados partes de la Convención Americana y que, además, se han
sometido voluntariamente a la competencia contenciosa de la Corte
Interamericana634, y adquieren también el compromiso de cumplir las sentencias y
opiniones consultivas de la Corte Interamericana. En este supuesto, los Estados
serían destinatarios de estos principales instrumentos internacionales, a saber, la
Carta, la Declaración Americana y la Convención Americana. Así, lo refleja el
siguiente gráfico 3.
631
Así, tenemos: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica,
Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, y Uruguay. Fuente::
http://www.oas.org/es/cidh/mandato/Basicos/convratif.asp (consultado el 03/02/2015).
Por otro lado, son nueve (9) Estados que no son parte de la Convención Americana a razón
de que no han ratificado la Convención Americana, siendo estos: Antigua y Barbuda, Bahamas,
Belice, Canadá, Estados Unidos, Guyana, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las
Granadinas.
632
En el caso de la República de Trinidad y Tobago, con fecha 26 de mayo de 1998,
denunció la Convención Americana con notificación al Secretario General de la OEA. Es así, que la
denuncia entró en vigor pasado un año de la fecha de notificación 28 de mayo de 1999.
633
Venezuela, con fecha 11 de septiembre de 2012 denunció la Convención con notificación
al Secretario de la OEA, y desde septiembre de 2013 entró en vigor la denuncia.
634
A fecha, 08 de enero de 2013, tenemos los siguientes países: Argentina; Barbados;
Bolivia; Brasil; Chile; Colombia; Costa Rica; Ecuador; El Salvador; Guatemala; Haití; Honduras;
México; Nicaragua; Panamá; Paraguay; Perú; República Dominicana; Surinam; y Uruguay. En el caso
de Dominica, Granada y Jamaica han ratificado la Convención, pero todavía no se han sometido a la
jurisdicción contenciosa de la Corte Interamericana. En el caso de Venezuela, denunció en septiembre
de 2012, y, desde septiembre de 2013, la Corte Interamericana no es competente para conocer casos
en contra de este.
226
Gráfico Nº 3
Niveles de Proteección del SIDH
S
• Se aplica a los
S s 20 Estados q
que además
hann aceptado la competenciaa contenciosa
T
TERCER NIVEL
L de la Corte IDH
DE PROTECCIÓ
D ÓN
"ALTA" Carta + De
eclaración + Convvención + competencia de la Corte
• See aplica a los 23 Estados
SEEGUNDO NIVEEL interamericano os que han
f
firmado y rati ificado la
DE PRO
OTECCIÓN "M
MEDIA" C
Convención A mericana
• Se ap
plica a los 35
E
Estados
interammericanos, y
P
PRIMER NIVELL la Declaración
DE PR
ROTECCIÓN "B
BAJA" ediante la
me
Com
misión IDH
Carta OEA +Decclaración Americaana
Fuente: Elaboración
E p
propia a partir de datos de Innforme Anuall 2013. Corte IDH.
I
Para el
e primer y segundo gruupo de Estaados, de un nivel
n de prootección “baaja” y
media”, resppectivamentte, este hechho va a con
“m nstituir un pretexto paraa no cumpliir con
laas disposicioones de la Corte
C Interam
mericana, alegando su no pertenenncia al mism
mo.
Por suu parte, en el caso deel tercer gru
upo, de un nivel de “pprotección alta”,
doonde la prottección debbería estar plenamente
p garantizadaa, encontram
mos también
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esscala de prooblemas o carencias,
c quue sirven, igualmente,
i de excusa para no efeectuar
loo señalado por la Corrte Interameericana. En
n particular,, nos estam
mos refirien
ndo al
prroblema de la fiscalizaación del cuumplimientto de las seentencias y a la falta de
d un
réégimen de saanción a loss Estados.
En esste punto, el sistemaa interamerricano, frennte al sisteema europeeo de
deerechos hum
manos, ha opptado por abrir
a las pueertas a un mayor númerro de Estado
os. Se
traata, de alguuna maneraa, de resguaardar un co
ontrol sobree aquellos, si bien con
n una
227
intensidad variable, sobre todos y cada uno de los países de la región635, aunque sea
mediante sus recomendaciones establecidas en los informes de la Comisión
Interamericana, sobre la base de la Declaración Americana636.
Además, en esta misma línea, el Profesor Antônio Cançado, acota que es
necesario, por un lado, la aceptación (integral y sin restricciones), por todos los
Estados miembros de la OEA, de la jurisdicción obligatoria -automática- de la Corte
Interamericana; y, por otro, la incorporación de la normativa sustantiva (atinente a
los derechos protegidos), de la Convención Americana, al derecho interno de los
Estados Partes637. En estos momentos, la situación descrita anteriormente, se
encuentra muy lejos de la realidad.
De ahí que, para avanzar en el proceso, se considere imprescindible que los
treinta y cinco (35) Estados miembros de la OEA firmen y ratifiquen la Convención
Americana. Este nuevo escenario daría lugar, seguramente, a una generalización del
espíritu de solidaridad en el continente, configurándose por encima de las
consideraciones de la raison d´État. Como resultado, los derechos humanos podrían
aspirar a convertirse, realmente, en el lenguaje común de todos los pueblos de la
región latinoamericana. De esta manera, se podría construir, y consolidar,
progresivamente, un ordre public interamericano, fundado en la observancia de los
derechos humanos638.
Asimismo, es necesario el reconocimiento, por parte del conjunto de los
Estados parte de la Convención Americana, de la jurisdicción obligatoria de la Corte
Interamericana, que sería necesariamente automática, no admitiendo ningún tipo de
restricción639.
Los Estados Partes asumen, de manera individual, el deber de cumplir las
decisiones de la Corte, de acuerdo al artículo 68 de la Convención, en aplicación del
635
Cfr. GARCÍA RAMÍREZ, S., «Cuestiones de la jurisdicción interamericana de derechos
humanos», Anuario Mexicano de Derecho Internacional, vol. VIII, 2008, pp. 216-217.
636
BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…, op.
cit., p. 21.
637
CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…,
op. cit., p. 105.
638
Por lo tanto, “La búsqueda de la universalidad de la aceptación integral de los tratados de
derechos humanos (ya lograda en los continentes europeo y africano), no se limita a una simple
estrategia o táctica negociadora en el marco del sistema interamericano de protección, por cuanto se
ha tornado en un clamor verdaderamente universal”; CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA
ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…, op. cit., p. 107.
639
CANÇADO TRINDADE, A.A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…,
op. cit., p. 112.
228
principio pacta sunt servanda; y por tratarse, además, de una obligación de su propio
derecho interno.
Adicionalmente, los Estados Partes consideran, en conjunto, la obligación de
velar por la integridad de la Convención Americana como garantes de la misma. En
consecuencia, la ejecución de las sentencias de la Corte es una tarea que recae sobre
el grupo de los Estados Partes en la Convención.
Así, como señala Antônio Cançado, el ejercicio de la “garantía colectiva”,
utilizada por los Estados parte, subyace a la Convención Americana y a todos los
tratados de derechos humanos. Por ello, es importante para la cabal ejecución o
cumplimiento de las sentencias y decisiones de la Corte Interamericana, así como
para la observancia de las recomendaciones de la Comisión Interamericana.
En consecuencia, cuando ya se habla del ejercicio de garantía colectiva por
los Estados Partes en la Convención Americana, hay que tener en cuenta los dos
pilares primordiales del mecanismo de protección de la Convención Americana, esto
es: al derecho de petición individual internacional y a la intangibilidad de la
jurisdicción obligatoria de la Corte Interamericana. Estos elementos principales
constituyen verdaderas “cláusulas pétreas” de la protección internacional de los
derechos humanos640.
Este ejercicio de garantía colectiva por los Estados Partes en la Convención
Americana, también debe abarcar la dimensión temporal, medidas de seguimiento,
así como de prevención de la operación del mecanismo de protección de la
Convención Americana641.
Todo esto con el objetivo de devolver a la persona humana su protagonismo
como “sujeto del derecho tanto interno como internacional”. Es decir, la titularidad
jurídica internacional del ser humano, que, hoy, es una realidad, pero falta concretar
su plena capacidad jurídica procesal, en el plano internacional.
Por lo tanto, la no universalización del Sistema Interamericano, a lo único que
conlleva es a colocar “a millones de personas en una situación de desventaja, en
cuanto al grado de protección internacional de sus derechos”642. Estas deficiencias
formales, que pueden ser subsanables, no deben de constituir, en un futuro, un
pretexto para no acatar las disposiciones del tribunal internacional.
640
Ibidem
641
Ibidem, p. 113.
642
CIDH. Informe Anual 2012, capítulo 1, párr. 19; en:
http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2012/indice.asp
229
3. NUEVAS REALIDADES Y DESAFIOS DEL SISTEMA
INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS
230
Convención Americana de Derechos Humanos, venga planteando una nueva
doctrina, denominada el “Control de Convencionalidad”643, que se refiere a la
obligación que tienen los jueces ordinarios de contrastar, que la norma, que se va
aplicar, es compatible con las obligaciones convencionales que tiene el Estado parte.
La postura de esta doctrina está generando algunas inquietudes entre los
Estados, que han firmado la Convención Americana y que han reconocido la
competencia contenciosa de la Corte Interamericana644.
Algunos países, como es el caso de Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile,
Perú, El Salvador, y Uruguay, han aceptado el alcance del control de
convencionalidad y vienen trabajando en su incorporación e implementación645.
Sin embargo, los Estados, que no aceptan esta doctrina, alegan una injerencia
en su soberanía y ponen en tela de juicio el rol de la Corte Interamericana, aduciendo
que se está excediendo en su labor como garante de la protección de los derechos
humanos. Además, estos Estados argumentan que no se respetan sus derechos, como
únicos y últimos responsables y conductores, de una mayor protección, a nivel
internacional, de los derechos de sus ciudadanos.
Al respecto, consideramos que no hay ningún exceso por parte de la Corte
Interamericana, si se trata de proteger de manera eficaz los derechos humanos de los
individuos de la región latinoamericana.
En consecuencia, la Corte hace uso de las prerrogativas, que le han concedido
los propios Estados, en su calidad de máximo garante de la defensa de dichos
intereses de los ciudadanos, al más alto nivel.
Ahora bien, en el caso de los Estados latinoamericanos, en su mayoría, a
partir del año 2000, vienen experimentando un gran avance en la consolidación de la
democracia, dejando atrás los gobiernos militares y los golpes de Estado
643
Cfr. NOGUEIRA ALCALÁ, H., «El control de convencionalidad y el diálogo
interjurisdiccional entre tribunales nacionales y corte interamericana de derechos humanos», ReDCE.
Año 10. Núm. 19. Enero-junio/2013, pp. 221-270; Cfr. NOGUEIRA ALCALÁ, H., «El control de
convencionalidad y el diálogo interjurisdiccional entre tribunales nacionales y corte interamericana de
derechos humanos», ReDCE. Año 10. Núm. 19. Enero-junio/2013, pp. 221-270; Cfr. SAGÜÉS, N. P.,
«El “Control de convencionalidad” en el Sistema Interamericano, y sus anticipos en los ámbitos de los
derechos económico-sociales. Concordancias y diferencias con el Sistema Europeo», en A. VON
BOGDANDY y Otros (coord.), Construcción y Papel de los Derechos Sociales Fundamentales,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, pp. 381-417;
644
Se puede citar el caso que se ha planteado en Brasil, en el que la Corte IDH está
abarcando más allá de las competencias que le corresponden, de acuerdo a la Convención Americana.
645
SAGÜÉS, N. P., «El “Control de convencionalidad”… », loc. cit., pp. 391-397.
231
(exceptuando los golpes de estado de Venezuela, en 2002646; Ecuador, en 2005647; y
Honduras, en 2009)648.
Esta situación genera una mayor participación y conciencia de los usuarios
del SIDH. En consecuencia, el número de casos y peticiones, que se tramitan ante la
Comisión Interamericana, va aumentando, paulatinamente, con una mayor intensidad
en los últimos años, es decir, desempeñando la Comisión un papel más activo.
Asimismo, la economía de los países empieza a crecer, gradualmente, como
son los casos de Brasil, Chile, Ecuador, Perú, México, etc.649
Sin embargo, en el seno de algunos Estados, se siguen dando problemas
sociales y de violaciones de derechos humanos, que, frontalmente, chocan con las
decisiones de la Comisión y la Corte Interamericana y que han desembocado en una
crítica al SIDH por parte de estos Estados.
646
Golpe de Estado en Venezuela contra el gobierno de Hugo Chávez en el cual Pedro
Carmona Estanga asumiría la presidencia de la república por unas horas.
647
Golpe de Estado en Ecuador que terminó con la salida de Lucio Gutiérrez.
648
Golpe de Estado en Honduras contra el gobierno democrático del Presidente Manuel
Zelaya; Roberto Micheletti asume el poder y las libertades civiles son restringidas.
649
World Economic Outlook. The Global Demographic Transition, 2004, 2005, 2006, 2007,
2008, 2009, 2010, 2011, 2012.
Información disponible, en la web del Fondo Monetario Internacional (FMI), en:
http://www.imf.org/
650
En el caso de Honduras, el Congreso Nacional de Honduras, aprobó la adhesión del
mismo con fecha 10 de octubre de 2008, pero a causa del golpe de estado de Honduras contra Manuel
Zelaya, el 2 de julio de 2009, Venezuela suspendió a Honduras del “Programa Petrocaribe”, a fin de
evitar que esta ayuda financiera se usara para subsidiar al gobierno impuesto por el golpe, y a
continuación se anunció la suspensión por tiempo indefinido de ese país centroamericano del ALBA.
Posteriormente, con fecha 15 de diciembre de 2009, se inició formalmente, el procedimiento para
retirarse definitivamente del ALBA, y tuvo fin el 12 de enero de 2010 cuando el Congreso Nacional
de Honduras aprobó renunciar al Tratado.
232
En particular, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela presentan una
posición unánime de descontento con la Comisión Interamericana y la Corte
Interamericana, por decisiones que se han acordado y que inciden, por diferentes
motivos, cada país, en particular.
Posteriormente, a esta postura de descontento, por las recientes decisiones de
la Comisión Interamericana, se sumaron otros países miembros de la OEA, como
Argentina, Brasil, Bolivia y Perú.
En este sentido, destacamos, secuencialmente, por países, los casos de
Venezuela, Ecuador y Perú.
233
clandestinamente del país y buscó refugió en Miami, Estados Unidos, donde ha
estado hasta la actualidad, con una solicitud de asilo político.
El 12 de noviembre de 2010, la CIDH sometió el caso Díaz Peña vs.
Venezuela, a la competencia de la Corte Interamericana, que se pronunció, mediante
la sentencia de 26 de junio de 2012651, condenando al Estado Venezolano por la
violación del derecho a la integridad personal, y por los tratos inhumanos y
degradantes en perjuicio de Raúl José Díaz Peña, y determinó que:
- la detención preventiva de Díaz Peña fue arbitraria, con una duración
excesiva y sin un recurso eficaz de apelación.
- El proceso que, finalmente, derivó en una condena, tardó cinco años y no fue
dirigido por jueces imparciales.
651
Cfr. Corte IDH. Excepción preliminar, fondo, reparaciones y costas. Sentencia de 26 de
junio de 2012, Serie C Nº 244, en: http://corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_244_esp.pdf
652
Mediante comunicado de prensa, de la Secretaria General de la OEA, C-307/12 de 10 de
septiembre de 2012, la República Bolivariana de Venezuela, informó al Secretario General, que
denunciaba la Convención Americana. Ver, comunicado completo en el Blog de la Corte IDH:
http://corteidhblog.blogspot.com.es/2012/09/venezuela-denuncia-la-convencion.html; Cfr. CIDH.
Informe Anual 2011.
234
con la decisión de la Comisión Interamericana653. En esta línea, el 26 de mayo de
1998, Trinidad y Tobago también denunciaron a la Convención Americana, por
comunicación dirigida al Secretario General de la OEA.
La Convención no prevé un mecanismo de retiro de reconocimiento de la
competencia contenciosa de la Corte. En cambio, la denuncia a la Convención o el
reconocimiento por plazos determinados o para casos específicos, si está
contemplado, por la Convención. Este trámite se inicia, con un preaviso de un año,
ante la Secretaria General de la OEA, y con un plazo de cinco años más, para
reconsiderar la denuncia. En caso contrario, se hace efectivo654.
235
comunicación, al programa de Rafael Correa, llamado “De Zurda”, que se transmite
por cadena de radio. En este programa, se enfrentó muy duramente con el presidente.
Este hecho no fue emitido por completo. Sin embargo, el portal de noticias
“Ecuadorinmediato.com” publicó la versión completa del incidente, haciéndose eco
del mismo la red “Teleamazonas” y “Ecuavisa”.
El 12 de julio de 2007, se expidió un Decreto Ejecutivo, con el propósito de
modificar el Reglamento de la Ley de Radiodifusión y Televisión. Como
consecuencia, se prohibía la difusión de videos o grabaciones clandestinos, salvo que
sean realizados por instituciones para detectar actos de corrupción. Los medios que
no cumpliesen con estas disposiciones, se le sancionarían con una multa y la
suspensión de la concesión.
Este hecho fue muy criticado por los gremios de periodistas, que consideraron
que era violatorio a la libertad de expresión y, además, constituía una violación a la
Constitución y las Leyes.
Asimismo, la Comisión Interamericana hizo un llamado a eliminar los
artículos 230, 231, 232 y 233 del Código Penal ecuatoriano, sobre el desacato, por
considerar que constituyen violaciones a la libertad de expresión, contemplado en
múltiples instrumentos internacionales, como la Convención Americana y la
Declaración Universal.
Ulteriormente, el 6 de febrero de 2011, en el diario “El Universo”, se publicó
el artículo “NO a las mentiras”656 , que acusaba, al gobierno de Correa, de dar la
orden de disparar a un hospital lleno de civiles, tras la revuelta policial del 30 de
septiembre de 2010.
Posteriormente, el 22 de marzo de 2011, el presidente, Hugo Correa,
denunció a los directivos del diario “El Universo”, los hermanos Carlos (Director),
César (Subdirector) y Nicolás Pérez, y a Emilio Palacio (ex director de la sección
opinión), por delitos de injuria grave a la autoridad.
Como respuesta, los Directivos del diario “El Universo”, con fecha de 24 de
octubre de 2011, acudieron a la Comisión Interamericana para solicitar medidas
cautelares, argumentado la violación a su derecho a la Libertad de Pensamiento y de
Expresión (Art. 13 de la Convención Americana).
656
Diario “El Universo”, Sección Opinión, de 6 de febrero de 2011; en:
http://www.eluniverso.com/2011/02/06/1/1363/mentiras.html
236
Finalmente, el 15 de febrero de 2012, se emitió la sentencia de primera
instancia, que dispuso el pago de cuarenta millones de dólares ($40 millones), a favor
de Rafael Correa y tres años de cárcel para los funcionarios del diario “El Universo”.
Esta sentencia fue confirmada por la Corte Nacional de Justicia Ecuatoriana, el 16 de
febrero de 2012. En última instancia, el presidente, Rafael Correa, desistió de la
demanda y perdonó a los sentenciados, tras ganar el caso.
No obstante lo anterior, Rafael Correa los acusa de formar parte de la
oposición y distorsionar la información. Por su parte, los medios implicados (“El
Universo, “El Comercio”, “Diario Hoy”, “Diario Expreso”, “La Hora”), han aludido
a su independencia y expresan que son atacados, por transmitir la opinión de la
oposición de Ecuador y destapar actos de corrupción.
Finalmente, la Comisión Interamericana, el 21 de febrero de 2012, emitió
medidas cautelares a favor de los cuatro condenados, y pidió, al gobierno
ecuatoriano, que suspenda de inmediato los efectos de la sentencia del 15 de febrero
del 2012, a fin de garantizar la libertad de expresión.
La Comisión señaló que las medidas estarían vigentes, hasta el 28 de marzo
de 2012, y que se realizaría una audiencia, en Washington, para “recibir información
de las partes sobre la adopción y vigencia de las presentes medidas cautelares”;
posteriormente, la Comisión resolverá si deja en vigencia esas medidas, hasta que
haya una resolución definitiva, o si, por el contrario, las suspende.
Empero, el gobierno Ecuatoriano se negó a acatar las medidas de la
Comisión, alegando que no fue notificado de la demanda.
237
En resumen, la residencia del Embajador de Japón en Perú, fue tomada por 14
miembros del MRTA, desde el 17 de diciembre de 1996, y se habría rescatado a 72
rehenes, en abril de 1997. En la intervención murieron los 14 emerretistas (término
que se utiliza de las siglas MRTA para referirse a un terrorista).
Los familiares de Eduardo Nicolás Cruz Sánchez, Herma Luz Meléndez
Cueva y Víctor Salomón Peceros Pedraza, denunciaron los hechos en el fuero penal
común, por delitos contra la vida, el cuerpo y la salud (Homicidio Calificado). Según
queda constancia del testimonio de varios rehenes y personal policial presente en la
intervención, los tres miembros del MRTA fueron capturados vivos, tras haberse
rendido y depuesto las armas, para luego ser ejecutados en el interior, y no a
consecuencia del combate producido entre las fuerzas especiales y el MRTA, que fue
la información oficial que se difundió.
La investigación en el fuero común, se inició en el año 2002. Sin embargo,
por una contienda de competencias, la Corte Suprema de Justicia remitió la
investigación al fuero militar, quien archivo el caso en 2004. No obstante, en el fuero
penal común, se habría seguido la investigación, en contra de determinadas personas
ajenas al operativo militar y que, hasta la fecha de presentar la denuncia ante la
Comisión Interamericana657, 19 de febrero de 2003, no había sido resuelto el caso.
Finalmente, la Tercera Sala Penal Especial Liquidadora de la Corte Superior
de Justicia de Lima, en el caso [Exp. Nro. 26-2002] de fecha, 15 de octubre de 2012,
expidió sentencia absolutoria, a favor de Vladimiro Montesinos Torres, Nicolás De
Bari Hermoza Ríos, Roberto Huamán Ascurra y Jesús Zamudio Aliaga; y reservó el
juzgamiento, respecto al procesado contumaz, Jesús Salvador Zamudio Aliaga, hasta
que sea habido, oficiándose para su inmediata ubicación y captura, a nivel nacional,
así como para el impedimento de salida del país.
657
CIDH. Informe n° 13/04, Petición 136/03, Admisibilidad del caso Eduardo Nicolás Cruz
Sánchez y Otros contra Perú, de 27 de febrero de 2004; en:
https://www.cidh.oas.org/annualrep/2004sp/Peru.136.03.htm
238
3.1.3. Motivos de la crítica
658
MC 382/10 - Comunidades Indígenas de la Cuenca del Río Xingu, Pará, Brasil, en:
http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/proteccion/cautelares.asp#382-10
659
La represa, de “Belo Monte”, es una central hidroeléctrica, que se está construyendo en el
río Xingú en el Estado de Pará, que tendrá un coste aproximado de 5.000 millones de euros, y que
afectará a los territorios de los pueblos kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y
parakanãs. De entrar en funcionamiento, también, influirá dramáticamente sobre los modos de vida de
pueblos en aislamiento voluntario, que habitan en las inmediaciones.
239
consultado debidamente a las comunidades indígenas afectadas. Tal fue el
desagrado, con esta medida, que Brasil retiró a su Embajador ante la OEA.
Este tema suscitó preocupación, por cuanto el Secretario General de la
OEA, José Miguel Insulza, apoyara abiertamente la postura de Brasil y pidiera,
públicamente, a la Comisión Interamericana, que revisara su decisión en el caso de
“Belo Monte”. Posteriormente, la Comisión Interamericana modificó las medidas
cautelares dictadas en el caso y dejó de exigir a Brasil la suspensión del proyecto,
hasta que se realizaran las consultas.
Se trata de un proyecto fuertemente defendido por la presidenta Dilma
Rousseff, desde antes de ejercer su cargo como Jefe de Estado. Así, la presidenta
manifestó su disconformidad con la medida cautelar, que supuso detener la
construcción de un sistema de 60 represas en la Amazonía, en virtud de los
perjuicios que las obras podrían causar a las tribus indígenas locales y al medio
ambiente660.
660
El gobierno brasileño, entiende que la CIDH, entorpece el desarrollo del país, en tanto,
este proyecto generaría, más de 18 mil puestos de trabajo y electricidad para 23 millones de hogares.
Un tribunal brasileño, entendió que la Comisión, tenía potestades para aplicar esta MC, pero, un juez
ad quem señaló, recientemente, lo contrario. El gobierno brasileño, está buscando la forma de seguir
adelante con su gran proyecto y eludir el mandato de la Comisión. El caso, aún, no llega a la Corte
IDH.
661
Con fecha, 16 de enero de 2008, el gobierno de Perú demandó al gobierno de Chile ante la
Corte Internacional de Justicia (Haya), al respecto, cabe recordar, que la materia de la controversia
jurídica bilateral, se refiere a la delimitación de los espacios marítimos de ambos países, a partir del
punto en que la frontera terrestre entre el Perú y Chile llega al mar, esto es, a partir del punto
denominado “Concordia”, de conformidad con el Tratado de Lima de 1929. A la fecha, diciembre de
2014, se ha emitido, sentencia favorable al Estado peruano.
240
71 rehenes, en 1997, conocida como la operación “Chavín de Huántar”; en
consecuencia, se sumó a la causa.
En los últimos tiempos, las críticas, contra el SIDH, han ido en incremento,
en especial, sobre la Comisión Interamericana, la cual ha sido el centro de continuos
ataques, por parte de algunos Estados.
241
Consejo Permanente de la OEA663, cuya labor tuvo lugar, del 13 de julio hasta el 13
de diciembre de 2011, impulsado principalmente por Estados Unidos y Canadá, y el
resto de países no alineados con los países del ALBA.
El Mandato fue que este GT, profundice el proceso de reflexión sobre el
funcionamiento de la Comisión Interamericana, en el marco de la Convención
Americana y su Estatuto, con miras a lograr el fortalecimiento del SIDH, y que
presente sus recomendaciones al Consejo Permanente, en su primera sesión
ordinaria, de diciembre de 2011.
El temas del GT del Consejo Permanente, han sido los siguientes: a)
Designación del Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana664; b) Desafíos
y objetivos de mediano y largo plazo de la CIDH; c) Medidas cautelares: parámetros
bajo los cuales podrán ser solicitadas, esto es, pasos para instrumentalizar la
solicitud; d) Asuntos de procedimiento en la tramitación de los casos y peticiones
individuales; e) Mecanismo de soluciones amistosas: requisitos y condiciones665; f)
Criterios para la construcción del capítulo IV del informe anual de la CIDH -
Desarrollo de los Derechos Humanos en la Región; y f) Fortalecimiento financiero
del SIDH.
En cuanto a la designación del Secretario Ejecutivo, el GT con fecha 2 de
septiembre de 2011, informó a las delegaciones de los países sobre la reforma del
663
El GT se conformo, a partir de la siguiente “Declaración del Señor Hugo Martínez,
Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador y Presidente del Cuadragésimo Primer Período
Ordinario de Sesiones de la Asamblea General, Realizada durante la Cuarta Sesión Plenaria, a
continuación de la Presentación del Dr. José De Jesús Orozco, Primer Vicepresidente de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos”: “La Presidencia sugiere… que encomiende al Consejo
Permanente que profundice el proceso de reflexión sobre el funcionamiento de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos en el marco de la Convención Americana de Derechos
Humanos y su Estatuto, con miras a lograr el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, y presente sus recomendaciones a los Estados Miembros a la brevedad posible”
(AG/INF.478/11).
664
Con fecha, 2 de septiembre de 2011, fue reformado, el artículo 11 del Reglamento de la
CIDH, que trata sobre la elección al cargo de Secretario Ejecutivo, mediante un concurso público.
Cfr. Comunicado de Prensa de la CIDH; en:
http://www.oas.org/es/cidh/prensa/anuncios/002.asp
665
Establecido, en los Arts. 48, 49 y 50 de la CADH; Art. 23 del Estatuto de la CIDH; y el
Art. 40 RCIDH. Por regla general, la CIDH se pondrá a disposición de las partes interesadas, a fin, de
llegar a una solución amistosa del asunto, fundada en el respeto a los derechos humanos, reconocidos
en la Convención (Reglamento: en cualquier etapa del examen de una petición o caso, por iniciativa
propia o a solicitud de cualquier de las partes).
Cfr. CARMONA TINOCO, J. U., «La solución amistosa de peticiones de derechos humanos
en el ámbito universal y regional, con especial referencia al sistema interamericano», Anuario
Mexicano de Derecho Internacional, vol. V, 2005, pp. 83-122.
242
Art. 11 del Reglamento de la CIDH, que modifica la forma de designación del
Secretario Ejecutivo mediante concurso público666. Dando, por cerrado este tema.
El GT del Consejo Permanente, concluyó su labor con la publicación de un
informe final667, aprobado el 25 de enero de 2012, cuyas propuestas y
recomendaciones, han sido dirigidas a la CIDH y a los Estados miembros.
Principalmente, destacamos:
666
Art. 11 del Reglamento de la CIDH (Reformado): 1. La Secretaría Ejecutiva estará
compuesta por un(a) Secretario(a) Ejecutivo(a) y por lo menos un(a) Secretario(a) Ejecutivo(a)
Adjunto(a); y por el personal profesional, técnico y administrativo necesario para el cumplimiento de
sus labores.*
2. El/la Secretario(a) Ejecutivo(a) será una persona con independencia y alta
autoridad moral, con experiencia y de reconocida trayectoria en derechos humanos.
3. El/la Secretario(a) Ejecutivo(a) será designado(a) por el Secretario General de la
Organización. La Comisión llevará a cabo el siguiente procedimiento interno para identificar el/la
candidato(a) más calificado(a) y remitir su nombre al Secretario General, proponiendo su
designación por un periodo de cuatro años que podrá ser renovado una vez:
a) La Comisión realizará un concurso público para llenar la vacante y publicará los criterios y
calificaciones para el cargo, así como una descripción de las tareas a ser desempeñadas; b) La
Comisión revisará las aplicaciones recibidas e identificará entre tres y cinco finalistas, quienes serán
entrevistados para el cargo; c) Las hojas de vida de los/as finalistas se harán públicas, incluyendo en
la página Web de la Comisión, durante el mes anterior a la selección final con el objeto de recibir
observaciones sobre los/as candidatos/as; d) La Comisión determinará el/a candidato/a más
calificado/a, teniendo en cuenta las observaciones, por mayoría absoluta de sus miembros.
4. Previo a iniciar su periodo en el cargo y durante el mismo, el/la Secretario/a
Ejecutivo(a) y el/la Secretario(a) Ejecutivo(a) Adjunto(a) revelarán a la Comisión cualquier interés
que pueda ser considerado en conflicto con el ejercicio de sus funciones.
667
[OEA.Ser.P.AG/doc.5310/12, de 26 de mayo de 2012], disponible en documentos de la
OEA: http://scm.oas.org/42ag/documentos/ag05742E02.doc
668
Informe del Grupo de Trabajo especial de “Reflexión sobre el Funcionamiento de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano
de Derechos Humanos para la consideración del Consejo Permanente”. Asamblea General (AG),
243
modo, se concluyó, que es una tarea conjunta, desde una perspectiva de
colaboración, tanto de los Estados Miembros, los órganos del SIDH, las
organizaciones de la sociedad civil y los actores sociales, seguir “en la búsqueda de
soluciones que permitan superar tales retos con miras a perfeccionar el SIDH, con el
apoyo de la Secretaría General”669.
cuadragésimo segundo período ordinario de sesiones, del 3 al 5 de junio de 2012, Cochabamba,
Bolivia [OEA. Ser.P.AG/doc.5310/12], p. 9.
669
Ibidem, p. 9.
244
financieros a la CIDH, asimismo, podrían explorarse otras acciones, como la de
promover la eficiencia y transparencia de los mecanismos de gestión de la CIDH.
4) Soluciones amistosas.
Este Capítulo es, como una especie de lista negra, de los países que infringen
más los derechos humanos en el continente americano y la Comisión Interamericana,
en su Informe Anual, lo refleja.
Al respecto, el GT propuso a la CIDH, que reflexione sobre los siguientes
puntos: la eficacia de este capítulo, en la promoción de los derechos humanos en el
hemisferio; que revise los criterios, metodología y procedimiento para la elaboración
del Capítulo IV, incluyendo el uso de fuentes públicas y privadas; que amplié el
espectro del Capítulo IV, para que se analice de manera objetiva e integral la
situación de los derechos humanos en todos los Estados de la región,
independientemente de que sean estados parte o no de los instrumentos
interamericanos de derechos humanos; y, que considere en la elaboración del
Capítulo IV no solo derechos civiles y políticos, sino también los derechos
económicos, sociales y culturales.
245
considera que las labores de promoción y protección de los derechos humanos que
lleva la CIDH son complementarias entre sí e igualmente necesarias, por lo que,
resulta deseable mantener el mayor equilibrio posible en los esfuerzos, tiempo y
recursos que se les destinan a ambas.
El GT, recomendó a la CIDH, entre otros: colaborar con los Estados en el
fortalecimiento de sus instituciones o autoridades nacionales de administración y
procuración de justicia, incluyendo la capacitación de sus funcionarios; contribuir al
fortalecimiento de las instituciones nacionales de protección de los derechos
humanos, a través de acuerdos de colaboración con las mismas; el establecimiento de
un Código de Conducta que regule la gestión de las Relatorías de la CIDH, para
asegurar la coordinación que debe existir entre dichos mecanismos y los Estados.
GT de “países revisionistas”
246
conformado por los países del ALBA con el consenso de otros Estados
interamericanos670, a fin de debatir las posibles reformas del SIDH.
Las disputas, dentro del GT, se dieron a la hora de plantear los cambios en los
órganos principales del sistema como son: la Comisión y la Corte Interamericana.
Finalmente, tras una serie de reuniones, se materializó el Informe de este GT
de países “revisionistas”, que más adelante, acepta la OEA con una serie de
recomendaciones. Así, exigen que:
1) Todos los países del continente americano se adhieran a los instrumentos
del SIDH, mensaje directo para EEUU y Canadá, que aún no son parte.
2) Se modifique el estatuto de la CIDH, a fin de consultar a los Estados antes
de emitir medidas cautelares (MC).
3) Propone que la CIDH, revise sus criterios y procedimientos, para la
elaboración de informes sobre países que necesitan mejorar en materia de derechos
humanos.
4) Formularon que la sede de la Comisión Interamericana (actualmente, en
Washington), debería estar en un país latinoamericano comprometido con el SIDH.
5) Propusieron que el financimiento voluntario al SIDH, debería incluir una
prohibición de los fondos voluntarios con finalidades específicas (a una relatoría en
concreto).
6) Que se equipare el presupuesto económico de todas las relatorías y
quitando peso a la Relatoría de la Libertad de Expresión.
En este marco y, con el propósito de dar solución a este tema, además de los
informes de los GT del Consejo Permanente de la OEA y de los países
“revisionistas”, en marzo del 2012, se presentaron otra serie de informes que fueron
tomados en cuenta, así tenemos: primero, el Comité Jurídico Interamericano (CJI) de
la OEA aprobó su “Informe sobre el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos”, mediante Resolución 192 (LXXX-O/12).
Segundo, adicionalmente, el Secretario General de la OEA presentó otro
informe sobre el seguimiento de las recomendaciones contenidas en el Informe del
Grupo de Trabajo, planteando reformas estatutarias.
670
Para una mayor profundización del tema ver CIDH. Informe Anual 2102, pp. 5-8;
Cfr. AMNISTÍA INTERNACIONAL, Informe 2012, pp. 34-35; en:
http://amnistiainternacional.org/publicacion-202
247
Y, tercero, la Comisión Interamericana como organismo de la OEA, aprobó
un documento de posición (OAS/Ser.L/V/II Doc. 68), que fue remitido al Consejo
Permanente, el 11 de abril de 2012.
Posteriormente, la Asamblea General de la OEA, celebrada en Cochabamba,
Bolivia, de fecha 5 de junio de 2012671, reunió a todas las partes y, aprobó la
Resolución 2761 (XLII-O/12) resolviendo:
“1. Acoger el informe del Grupo de Trabajo.
2. Encargar al Consejo Permanente que, sobre la base del informe, formule
propuestas para su aplicación en diálogo con todas las partes
involucradas.
3. Que dichas propuestas se pongan a consideración de una Asamblea
General Extraordinaria, en el plazo de 6 meses, o a más tardar, en el
primer trimestre de 2013”.
671
Tras, la XLII Asamblea General de la OEA de Bolivia, se ha aprobado, la Carta Social de
las Américas, propuesta en 2004 y promovida por Venezuela. La misma, que, hace énfasis en los
Derechos Económicos Sociales y Culturales, y sirve de complemento a la Carta Democrática
Interamericana aprobada en 2001.
248
de la Organización y las actividades que realiza sobre todo en materia de Derechos
Humanos.
En este contexto de reuniones para el fortalecimiento del SIDH (que ocupó
la agenda de la mayoría de los países miembros del SIDH y de la OEA), a fin de
cumplir con el objetivo marcado, el Consejo Permanente aprobó su Plan de Trabajo
para la ejecución del Informe del GT, en septiembre de 2012, fijando cuatro etapas.
La primera etapa, de recepción de propuestas a países invitados e invitación
a otras partes involucradas (CIDH y organizaciones de la sociedad civil). La fecha
de recepción fue hasta el 30 de noviembre de 2012672; y, los temas giraron en torno
a las cuestiones abordadas por el GT.
672
Toda la información, disponible en: http://www.oas.org/consejo/sp/reflexion.asp
673
Presentó su informe fuera de fecha fijada, su propuesta se encuentra en (CP/INF. 6583/12
add.1), de 28 de diciembre de 2012.
674
En cuanto a la labor de la CIDH, los Estados Unidos, señala, que: “El cúmulo creciente
de peticiones pendientes plantea un grave problema para la Comisión, y Estados Unidos la felicita por
el esfuerzo que ha hecho con el propósito de abordarlo. Creemos que es crucial continuar esta labor y
adoptar procedimientos adicionales a fin de acelerar la recepción y tramitación ordinarias de
peticiones. Como “la justicia atrasada es justicia denegada”, la demora en la tramitación de solicitudes
representa una amenaza fundamental para la capacidad de la Comisión para funcionar de manera
efectiva. A fin de abordar eficazmente el cúmulo de casos pendientes y eliminar esas demoras,
creemos que es importante que la Comisión esté dispuesta a cambiar la forma en que aplica sus
normas, organiza su trabajo y lleva a cabo sus procedimientos. Aunque la insuficiencia de recursos
influye, creemos también que se pueden tomar medidas para alcanzar esta meta en el marco de un
presupuesto limitado”; Consejo Permanente (CP/INF.660412) de 30 de noviembre de 2012, pp. 127-
129.
En cuanto al fortalecimiento financiero del SIDH; EEUU: “cree que el fortalecimiento
financiero es una cuestión importante para el sistema de derechos humanos de la OEA y que es
necesario aumentar el presupuesto de la CIDH a fin de alcanzar muchas de las metas señaladas en el
informe del Grupo de Trabajo. Estados Unidos propone que se someta a la consideración de la
Asamblea General Extraordinaria un presupuesto detallado para la aplicación de las recomendaciones.
Asimismo, en este momento en que la CIDH atraviesa dificultades financieras, toda recomendación de
limitar el financiamiento de donantes externos sería perjudicial para el trabajo de la Comisión.
Estados Unidos, cree que el informe del Grupo de Trabajo contiene varias recomendaciones
que podrían prestarse a interpretaciones que conduzcan al debilitamiento a largo plazo de la Comisión
y de su capacidad para abordar la situación de los derechos humanos en los países de las Américas e
informar al respecto. En particular, se debe proteger la independencia del papel y del trabajo de los
relatores de la Comisión, sus grupos de trabajo y unidades. Se debe respetar la integridad de sus
informes y se les debe permitir que los publiquen sin limitaciones. Ninguna norma o directriz con la
finalidad de regular su trabajo, como la adopción propuesta de un “código de conducta”, debería
resultar en la práctica en una forma de control o intromisión de factores políticos externos en el
249
Al respecto, consideramos que al menos hay cuatro grupos de países. Primero,
se encuentran los países que se muestran muy comprometidos con el SIDH y,
formulan sus propuestas al GT, como son los casos de: Brasil, Canadá, Chile,
Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, México, Perú, y Uruguay,
Segundo, países que se muestran comprometidos con el SIDH, y sus críticas
van en contra de la Comisión Interamericana, por la injerencia de Estados Unidos;
entre estos países, destacamos a los siguientes: Argentina, Ecuador, Guatemala, y
Venezuela.
Tercero, países poco participativos respecto a la emisión de recomendaciones,
tampoco señalan si apoyan, o, no, las medidas del GT, son los casos de: El Salvador,
Jamaica, Nicaragua, y Panamá,
Y, un cuarto grupo, de países que simplemente no han presentado sus
propuestas ni recomendaciones al GT, es decir, lo menos comprometidos; tampoco
nos sorprende, porque no han firmado la Convención Americana, salvo por Bolivia,
Honduras, Paraguay y República Dominicana, son los siguientes: Antigua y Barbuda,
Bahamas, Barbados, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Saint Kitts y
Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname, y Trinidad y Tobago.
Estos países no han firmado la Convención Americana y tampoco se han
sometido a la competencia de la Corte Interamericana.
250
Declaración, que recoge la necesidad de: a) universalizar el SIDH; b)
financiamiento por el presupuesto ordinario de la OEA, sin renunciar a otras
aportaciones; c) que todas las relatorías sean iguales, unas no pueden tener más peso
que otras; d) pedir un análisis detallado de los costes de funcionamiento de los
órganos del SIDH; y e) considerar la conveniencia del cambio de sede de la CIDH.
Asimismo, Ecuador no ha conseguido sacar adelante el tema de las medidas
cautelares.
676
Según, el mandato de la AG de Cochabamba. El Ministro de Asuntos Exteriores (MAE)
de Costa Rica, José Enrique Castillo, ha presidido la Asamblea, mientras, el MAE de Honduras,
Arturo Corrales, ha presidido la Comisión General, para negociar el proyecto de resolución
simultáneamente al plenario.
677
La Resolución propuesta, reiteraba el compromiso de los Estados para que el SIDH se
financie únicamente con fondos ordinarios de la OEA, no obstante, esto ocurría, las contribuciones
voluntarias que se hagan debían ser “preferentemente” sin fines específicos. Los países del ALBA
planteaban eliminar la palabra “preferente” de este párrafo, lo que hubiera significado, en la práctica,
un serio problema financiero para la Comisión Interamericana, ya que buena parte de su
financiamiento proviene de fondos dirigidos a temas específicos, como la libertad de expresión,
derechos de la mujer, pueblos indígenas, etc.
251
sucede, es que esta relatoría, recibe más fondos voluntarios que el resto de
Relatorías, por la importancia que implica este tema, en la región.
Asimismo, lo más relevante de este proceso es que, tanto la autonomía como
la independencia del sistema interamericano, no están en grave peligro, a corto y a
mediano plazo. La clave para conseguir dicho consenso ha sido una disposición, en
la que se deja la puerta abierta a seguir debatiendo estos asuntos, en el marco del
Consejo Permanente de la OEA.
Este proceso de reflexión concluyó cuando la Comisión Interamericana aprobó
la Reforma del Reglamento, políticas y prácticas, mediante la Resolución 1/2013.
252
3.2. Análisis y valoración de la nueva Reforma de trece artículos del
Reglamento de la Comisión Interamericana
678
Cfr. Resolución Nº 1/2013. Reforma del Reglamento, Políticas y Prácticas, aprobada por
la CIDH el 18 de marzo de 2013 – (CP/doc.4846/13), dado y firmado en la ciudad de Washington
D.C., a los 18 días del mes de marzo de 2013. José de Jesús Orozco Henríquez, Presidente; Tracy
Robinson, Primera Vicepresidenta; Rosa María Oritiz, Segunda Vicepresidenta; Felipe González,
Dinah Shelton, Rodrigo Escobar Gil, y Rose-Marie Antoine, Miembros de la Comisión
Interamericana, en: http://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/Resolucion1-2013esp.pdf
679
Cfr. AG., OEA/Ser.p AG/RES. 1 (XLIV-E/13) corr. 1, 24 de marzo 2013, «Resultado del
Proceso de Reflexión sobre el Funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos», aprobada en la sesión
plenaria celebrada el 22 de marzo de 2013 y sujeta a la revisión de la Comisión de Estilo.
253
fondo; 9) Suspensión del plazo para el sometimiento del caso a la Corte; 10) Informe
anual; 11) Peritos; 12) Medidas provisionales; y 13) Modificación del Reglamento.
680
Art. 25 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit. “2. A efectos de tomar la
decisión referida en el párrafo 1, la Comisión considerará que: a. la “gravedad de la situación” (…);
b. la “urgencia de la situación” (…); y c. el “daño irreparable”(…)”.
681
Art. 25.5 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit.
682
Art. 25.10 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
683
Art. 25.10 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013, …, cit. “…Dichas medidas
pueden incluir, cuando resulte pertinente, cronogramas de implementación, audiencias, reuniones de
trabajo y visitas de seguimiento y revisión”.
254
medidas provisionales son las que están expresamente reconocidas en la Convención
Americana, y las concede la Corte Interamericana684.
3) Tramitación Inicial
684
Art. 25.12 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit. “La Comisión podrá
presentar una solicitud de medidas provisionales a la Corte Interamericana de acuerdo con las
condiciones establecidas en el artículo 76 del presente Reglamento. Si en el asunto se hubieren
otorgado medidas cautelares, éstas mantendrán su vigencia hasta que la Corte notifique a las partes
su resolución sobre la solicitud.
13. Ante una decisión de desestimación de una solicitud de medidas provisionales por parte
de la Corte Interamericana, la Comisión no considerará una nueva solicitud de medidas cautelares,
salvo que existan nuevos hechos que así lo justifiquen. En todo caso, la Comisión podrá ponderar el
uso de otros mecanismos de monitoreo de la situación”.
685
Actual Art. 28.a) del RCIDH de 2009.
686
Mientras que, en el actual apartado c) del artículo 28, se consigna como dirección
prioritaria para recibir la correspondencia de la Comisión, el correo postal y, después, otros medios;
sin embargo, en la presente reforma, se le otorga preferencia a la dirección de correo electrónico y, en
su caso, al número de teléfono, facsímil o dirección postal.
255
enfermo terminal; cuando la víctima puede ser objeto de aplicación de la pena de
muerte; o cuando el objeto de la petición guarde conexión con una medida cautelar o
provisional vigente.
La aplicación de este criterio, conocido como ‘per saltum’, como su propio
nombre indica, ‘por salto’, consiste en llegar a una determinada posición, sin pasar
por escalas inferiores. Se pretende acelerar el proceso, porque el tiempo va en
desmedro de este grupo vulnerable687. No hay que olvidar que la media para resolver
un caso ante la Comisión es de, aproximadamente, cuatro años.
En segundo lugar, se hace alusión a personas privadas de libertad; en tercer
lugar, cuando un Estado manifieste expresamente su intención de empezar un
proceso de solución amistosa del asunto; y, finalmente, cuando la decisión pueda
constituir un gran precedente e incluso impulsar cambios legislativos688.
4) Procedimiento de admisibilidad
687
A la fecha, 05 de junio de 2013, España tiene un único caso ante la CIDH, estamos
hablando del caso “Planella”. Que trata, sobre un menor español, de iníciales M.P.Z., que fue llevado
por su madre, Amaya Zubia (chilena), a mediados de 2008, a su país natal Chile, aprovechando, el
permiso temporal dado por el padre, el español ,Marcos Planella. La mujer, decidió quedarse en Chile,
y su ex pareja, interpuso en su contra una demanda por secuestro internacional, en el Primer Juzgado
de Familia de Santiago, Tribunal que -al igual que la Corte de Apelaciones capitalina- , habían fallado
en contra de Amaya Zubia.
Con fecha, 06 de julio de 2009, la Cuarta Sala de la Corte Suprema de Chile, revirtió el fallo
de primera y segunda instancia, que, condenaba a la madre de secuestrar, en España, s su hijo de 4
años y trasladarlo a Chile; los miembros del Tribunal de la Cuarta Sala, apoyados en la Convención
Sobre los Derechos del Niño (CDN), alegaron el “interés superior del menor” y la necesidad, de que,
el “pequeño crezca junto a su madre”. En concreto, los jueces precisaron que la defensa del Sr.
Marcos Planella, es que no entregó pruebas de que la decisión de la madre de abandonar España
“afecta psicológicamente al niño”.
Ante este hecho, el padre del menor denunció ante la CIDH, y, a la fecha, el caso está
pendiente de ser admitido. En este caso, en particular, sería muy oportuno aplicar el nuevo artículo
reformado de la CIDH, y el Criterio per saltum, porque el transcurso del tiempo, va en desmedro del
menor, a pesar que la nueva reforma del artículo entró en vigor, en agosto de 2013.
688
Art. 29.d) del RCIDH, reformado por Resolución Nº 1/2013, loc. cit. “Cuando se dé
alguna de las circunstancias siguientes: i. La decisión pueda tener el efecto de remediar situaciones
estructurales graves que tengan un impacto en el goce de los derechos humanos; o, ii. La decisión
pueda impulsar cambios legislativos o de práctica estatal y evitar la recepción de múltiples peticiones
sobre el mismo asunto”.
256
transmisión (el actual reglamento de 2009 estipula dos meses; y con la reforma del
artículo, se aumenta a tres meses).
Además, respecto a la concesión de la prórroga, que evalúa la Secretaría
Ejecutiva, en el actual reglamento, no se pueden exceder de tres meses y, con la
nueva reforma, no se podrán exceder de cuatro meses.
Los plazos que estipula el apartado 1 del actual artículo 37, con la nueva
reforma de 2013, van a quedar ampliados en un mes. Así, la “Comisión fijará un
plazo de cuatro meses para que los peticionarios presentes sus observaciones
adicionales sobre el fondo”, y que las partes pertinentes de estas observaciones
deberán presentar sus observaciones, dentro de un plazo igual.
Situación similar pasa con su apartado 2, el actual artículo 37, que contempla
que las prórrogas, que concede la Secretaria Ejecutiva, no deben excederse de cuatro
meses; no obstante con la nueva reforma, quedará ampliada en dos meses más, es
decir, hasta seis meses.
689
Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El agotamiento de los recursos internos en el sistema
interamericano de protección de los derechos humanos, Instituto Interamericano de Derechos
Humanos (IIDH), Centro de Estudios de Derechos Humanos, Universidad Central de Venezuela,
Caracas, septiembre de 2007.
257
7) Archivo de peticiones y casos
Con la nueva reforma de 2013, los apartados 1 y 3 del artículo 42, quedan
ampliados. Al apartado 1, se le va a sumar una nueva circunstancia sobre el archivo
del expediente, que se refiere “a que la injustificada inactividad procesal del
peticionario constituya indicio serio de desinterés en la tramitación de la
petición”690.
Además, se va introducir un nuevo apartado 3, que trata sobre las cuatro
causas que exceptúan el archivo definitivo de un caso: “a) por error material; b)
hechos sobrevinientes; c) información nueva que hubiera afectado la decisión de la
Comisión; d) fraude”691.
Respecto a los cambios del artículo 46, hay que resaltar que se va a incorporar
un elemento más de observancia por parte de la Comisión, a fin de conceder la
suspensión del plazo a solicitud de los Estados, que hayan mostrado su buena
voluntad y capacidad de implementación de las recomendaciones contenidas en el
informe sobre el fondo, adoptando acciones concretas dirigidas a su cumplimiento.
Por lo tanto, “la Comisión podrá tomar en cuenta la existencia de leyes internas que
establezcan un mecanismo de cumplimiento de sus recomendaciones”.
Asimismo, en el artículo, se incluye un nuevo apartado 2, que fija los factores
que debe de tener en cuenta la Comisión para establecer los plazos de suspensión, en
particular:
690
Art. 42.1 b) del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
691
Art. 42.3 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
692
Actual Art. 44.3.d) del RCIDH.
258
“a. La complejidad del asunto y de las medidas necesarias para cumplir con las
recomendaciones de la Comisión, en concreto, cuando impliquen el involucramiento
de diferentes ramas del Poder Público, o la coordinación entre gobiernos centrales
y regionales, entre otras;
b. Las medidas adoptadas por el Estado para el cumplimiento de las
recomendaciones con anterioridad a la solicitud de la extensión del plazo;
c. La posición del peticionario”693.
693
Art. 46.2 del RCIDH, reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
694
Art. 59.2 c) del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit. “c. En el Capítulo
II, una relación del sistema de peticiones y casos, que particularice: i. la información sobre las
peticiones en estudio inicial; ii.las peticiones declaradas admisibles e inadmisibles y los informes
respectivos; iii. los informes de fondo emitidos; iv. las soluciones amistosas homologadas;…”
695
Art. 59.2 d) del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
259
derechos económicos, sociales y culturales”; y la segunda sección, la “B”, debe
contener “los informes especiales que la Comisión considere necesarios sobre la
situación de los derechos humanos en los Estados Miembros”.
El capítulo V contendrá los informes de seguimiento696; y, el capítulo VI,
“una reseña de las actividades de desarrollo institucional, incluyendo información
sobre los recursos financieros y la ejecución del presupuesto de la Comisión”697.
En el segundo volumen de su Informe Anual, la Comisión Interamericana
tendrá que introducir los informes de país, ya sean por temas o regiones, que lo
hayan elaborado durante el año, conteniendo las Relatorías, Relatorías Especiales y
Unidades Temáticas698. Además, con la nueva reforma de este artículo, se van a
detallar las fuentes de información confiable, que debe utilizar la Comisión
Interamericana699.
696
Art. 59.2 f) del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit.
“…en los que se destacarán los progresos alcanzados y las dificultades para la efectiva
observancia de los derechos humanos”.
697
Art. 59.2 g) del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
698
Art. 59.3 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit.
699
Art. 59.5 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit. “La Comisión utilizará
información confiable y convincente obtenida de las siguientes fuentes: a) actos oficiales del Estado,
en todos los niveles y en cualquiera de sus ramas, incluyendo enmiendas constitucionales, legislación,
decretos, decisiones judiciales, pronunciamientos de política, comunicaciones oficiales a la Comisión
y a otros órganos de derechos humanos, así como cualquier otro pronunciamiento o acción atribuible
al Estado; b) información disponible en los casos, peticiones y medidas cautelares y provisionales en
el Sistema Interamericano, así como información sobre el cumplimiento por parte del Estado de las
recomendaciones de la Comisión y sentencias de la Corte Interamericana; c) información obtenida en
visitas in loco de la Comisión Interamericana, sus Relatores, y sus funcionarios; d). información
obtenida mediante audiencias públicas celebradas por la Comisión Interamericana durante sus
sesiones; e). conclusiones de otros órganos internacionales de derechos humanos, incluyendo los
órganos de tratados, Relatores, grupos de trabajo, el Consejo de Derechos Humanos y otros órganos
y agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas; f). informes de derechos
humanos de gobiernos y de órganos regionales; g). informes de organizaciones de la sociedad civil e
información presentada por éstas y por particulares; e, h). información pública ampliamente
diseminada en los medios de comunicación”.
700
Art. 59.6 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit. “a) Una violación
grave de los elementos fundamentales y las instituciones de la democracia representativa previstos en
la Carta Democrática Interamericana, que son medios esenciales para la realización de los derechos
260
se decidirán los países que van en este capítulo, de manera que, si un país fue
incluido un año no va a presuponer que lo sea el siguiente año701; el apartado 8, se
refiere a cuando un Estado ha sido objeto de una visita in loco y, por ende, dicho país
no será incluido en este capítulo en el año de visita702; el apartado 9 alude a que, por
medio del capítulo V, “la Comisión dará seguimiento a las medidas adoptadas para
dar cumplimiento a las recomendaciones formuladas en los informes de país o
temáticos, o en informes publicados previamente en el Capítulo IV.B.”
En el apartado 10, se estipula que previa a la publicación en los capítulos
IV.B y V del Informe Anual, la Comisión Interamericana deberá comunicar al
Estado respectivo, y éste deberá responder en un plazo máximo de un mes. Esta
respuesta “estará disponible a través de un vínculo electrónico en la página de la
Comisión, a menos que el Estado solicite lo contrario”.
Por último, el apartado 11 señala que la Comisión Interamericana podrá
incluir en su Informe Anual “cualquier otra información, observación o
recomendación, que considere pertinente someter a la Asamblea General”.
En este caso, se mantiene casi íntegro el artículo 76.1, que trata sobre las
medidas provisionales que la Comisión puede solicitar a la Corte, en situaciones de
extrema gravedad y urgencia y cuando sea necesario, a fin de evitar un daño
irreparable en la persona.
humanos (…); b) La suspensión ilegítima, total o parcial, del libre ejercicio de los derechos
garantizados en la Declaración Americana o la Convención Americana, en razón de la imposición de
medidas excepcionales tales como la declaratoria de un estado de emergencia, de un estado de sitio,
la suspensión de garantías constitucionales, o medidas excepcionales de seguridad; c) La comisión,
por parte de un Estado, de violaciones masivas, graves y sistemáticas de los derechos humanos
garantizados en la Declaración Americana, la Convención Americana, o los demás instrumentos de
derechos humanos aplicables; d) La presencia de otras situaciones estructurales que afecten seria y
gravemente el goce y disfrute de los derechos fundamentales consagrados en la Declaración
Americana, la Convención Americana o los demás instrumentos de derechos humanos aplicables (…).
701
Art. 59.7 del RCIDH reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit.
702
Art. 59.8 del RCIHD reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit. “El monitoreo de la
situación de los derechos humanos de ese año en dicho Estado se realizará a través del informe de
país preparado en relación con la visita in loco. Una vez que el informe de país haya sido publicado,
la Comisión dará seguimiento al cumplimiento de las respectivas recomendaciones a través del
Capítulo V de su Informe Anual. Con posterioridad, la Comisión decidirá, de conformidad con el
presente Reglamento, si el monitoreo de la situación de los derechos humanos en el respectivo país
debe ser incluido en alguno de los capítulos mencionados del Informe Anual”.
261
Se suprime la mención del actual artículo relativa a que “en un asunto no
sometido aún a consideración de la Corte”703, y reemplazándolo por el reformado:
“Al tomar esta decisión, la Comisión considerará la posición de los beneficiarios o
sus representantes”704.
Asimismo, se ha eliminado el apartado 2 del actual artículo 76, según el cual
“cuando la Comisión no se encontrare reunida, dicha solicitud podrá hacerla el
Presidente o, en ausencia de éste, uno de los Vicepresidentes, por su orden”; este
apartado ha sido reemplazado por otro contenido, y versa sobre los criterios que debe
tener en cuenta la Comisión para presentar la solicitud de medidas provisionales705.
Hay que advertir que, con la nueva reforma, se les retira al Presidente y
demás miembros de la Comisión Interamericana, la facultad de pedir una medida
provisional ante la Corte, pudiendo únicamente concretarse cuando la Comisión se
encuentre reunida.
703
Actual Art. 76 del RCIDH.
704
Art. 76.1 del RCIHD reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
705
Art. 76.2 del RCIHD reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit., que expresa: “La
Comisión considerará los siguientes criterios para presentar la solicitud de medidas provisionales: a)
cuando el Estado concernido no haya implementado las medidas cautelares otorgadas por la
Comisión; b) cuando las medidas cautelares no hayan sido eficaces; c) cuando exista una medida
cautelar conectada a un caso sometido a la jurisdicción de la Corte; d) cuando la Comisión lo estime
pertinente al mejor efecto de las medidas solicitadas, para lo cual fundamentará sus motivos”.
262
Por ello, se deberá desarrollar un Plan de Acción706; B) Promoción de
derechos económicos, sociales y culturales707; y C) La Presidencia Permanente,
como prioridades institucionales.
De aquí en adelante, el nuevo artículo 79 incorpora toda una serie de medidas
y acciones para ser implementadas y concretadas, mediante la elaboración de planes
de acción, esto es: II. Materiales de Formación708; y III, Acciones Gerenciales709.
El apartado 3 del artículo modificado contempla cuestiones relacionadas con la
Práctica institucional, que deberán estar sujetas a la disponibilidad de los recursos
respectivos de forma sustentable y previsible”710, como son: I. el Informe Anual711;
II. Página Web712; III. Actividades a programar en el Plan estratégico y el Plan
operativo anual713; IV. Informes, Digestos y Estudios714; V. Reuniones715; VI.
Soluciones amistosas716; y VII. Medidas Cautelares717.
706
Estas tres cuestiones, deberá incluir e implementar el Plan de acción, de acuerdo al Art.
79.I. PRIORIDADES, A:“1. La preparación de un estudio sobre universalidad; 2. La programación
de actividades durante visitas de trabajo; y 3. La realización de una sesión con el Consejo
Permanente sobre este tema”.
707
Art. 79.2.I.B) reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit., en consecuencia se deberá:
“desarrollar una sección para el capítulo introductorio, realizando un inventario de todas las
acciones promovidas por la Comisión para dar seguimiento a estos derechos”.
708
Art. 79.2.II reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
“Incluir en el Plan Estratégico una política de mayor difusión de los criterios y parámetros
que utiliza la Comisión al analizar una solicitud de medidas cautelares, así como publicar guías
prácticas al respecto”.
709
Art. 79.2.III reformado por Resolución Nº 1/2013,..., cit.
“Adoptar las siguientes prioridades inmediatas en los planes de acción: A)
implementación del Portal de la Usuaria y el Usuario como una prioridad institucional; y B)
un nuevo sistema de búsqueda en la página web como una prioridad institucional”.
710
Art. 79.3 reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
711
Art. 79.3.I reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
712
Art. 79.3.II reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
713
Art. 79.3.III reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
714
Art. 79.3.IV reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
715
Art. 79.3.V reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit.
716
Art. 79.3.VI reformado por Resolución Nº 1/2013,…,cit., señala que debe:
“A. Ponerse a disposición de las partes con el fin de lograr una solución amistosa desde el
inicio del trámite de la petición (ya implementado a partir de mayo de 2012); B. adoptar la práctica,
cuando resulte pertinente, de que las visitas de trabajo de los/as Comisionado/as incluyan reuniones
con los representantes de los Estados y peticionario/as, en aquellos casos en que las partes hayan
manifestado interés en iniciar un procedimiento de solución amistosa. En tales reuniones, lo/as
Comisionado/as podrían mediar e impulsar procesos de solución amistosa; C. desarrollar un
programa proactivo para el establecimiento de equipos de mediación bajo su supervisión, que podría
incluir cualesquiera expertos cuya labor sea útil para facilitar el proceso de solución amistosa; y, D.
promover la adopción de leyes que habiliten el cumplimiento de los acuerdos de soluciones amistosas
en los Estados Miembros”.
717
Art. 79.3.VII reformado por Resolución Nº 1/2013,…, cit., refiere que:“A. Adoptar la
práctica de realizar visitas de trabajo periódicas de los/las Relatores/as de país, que incluyan
reuniones con los representantes estatales y la parte beneficiaria. En tales reuniones, los Relatores o
Relatoras de país podrían analizar aspectos atinentes a su implementación y mantenimiento; y, B.
adoptar la práctica de solicitar un plan de trabajo o cronograma de implementación de medidas de
corto, mediano y largo plazo en asuntos de especial complejidad”.
263
3.3. Desafíos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos
718
NIETO NAVIA, R., «El Sistema Interamericano de Derechos Humanos», Revista
Universitas, nº 65, Órgano de la Facultad de Derecho de la Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia,
noviembre de 1983.
264
En este punto, se puede plantear la cuestión ¿de qué manera el Estado puede
contribuir a garantizar la protección de los derechos humanos? una de las posibles
alternativas sería otorgarle primacía a los tratados y los convenios internacionales
sobre derechos humanos, dentro de su sistema jurídico.
Además, la ratificación y denuncia de estos instrumentos internacionales
necesitará de la previa autorización de Congreso, mediante un acto legislativo,
expedido con sujeción a las formalidades solicitadas para reformar la Constitución.
Con todo, es bastante complicado superar algunos sofismas que todavía
persisten en el continente americano, y de quienes consideran que esta postura es
peligrosa. Así, cabe citar la denominada “soberanía nacional”, que constituye la
primera limitación a la acción de la Comisión y la Corte Interamericana719.
Algunos Estados consideran que el hecho de hacer cumplir las sentencias
emitidas, por el ordenamiento supranacional, constituye cuestionar la “soberanía
nacional”720, situación que es totalmente ajena a la realidad. Así, se puede citar de
ejemplo, la ausencia más notable, la de EEUU, debido a su política de no someterse a
sistemas que limiten su soberanía.
Por el contrario, lo que se pretende es dotar de una mayor garantía en la
protección de los derechos del ser humano, en armonía al principio “pro homine”.
Además, la esencia de la soberanía se pierde, cuando se utiliza para violar los
derechos humanos721.
Como señala el profesor Juan Antonio Carrillo, se reconoce que la soberanía
es visible en la naturaleza voluntaria de la competencia contenciosa de la Corte722, ya
que las sentencias de la Corte Interamericana tienen carácter obligatorio para los
Estados. De este corolario, surge la necesidad del reconocimiento explícito de la
competencia contenciosa de la Corte Interamericana.
719
Cfr. VARGAS CARREÑO, E., «El principio de no intervención y su vigencia en el
Derecho Internacional del siglo XXI», UNAM, pp. 3-54; en:
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1643/3.pdf
720
Señala Jorge CASTAÑEDA, que “no puede hablarse de cesión de soberanía delegada a
otros entes similares, cuando está de por medio la vigilancia y el cumplimiento de responsabilidades
mínimas y fundamentales; no puede haber cesión de soberanía en el ejercicio constitucional y legal
que busca repeler la actuación arbitraria y desinteresada de las organizaciones estatales, y sobre todo,
cuando está de por medio la dignidad e integridad del ente más importante y sin el cual no se justifica
el establecimiento del derecho, el ser humano”; CASTAÑEDA ENCISO, J., op. cit., p. 49; Cfr.
CORREA SALAS, F., loc. cit., pp. 21-40.
721
NÚÑEZ PALACIOS, S., op. cit., p. 134.
722
CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p. 136.
265
Esto significa que, por la importancia que tiene una sentencia de la Corte, se
ha considerado conveniente que se hagan dos reconocimientos: por un lado, a la
Convención Americana en sí misma y, por otro, a la competencia contenciosa de la
Corte, que para aceptarla los Estados deben acatar, previamente las disposiciones de
la Convención Americana.
En esta línea, la denominada “soberanía” es consultada para que acepte, o no,
la competencia contenciosa de la Corte Interamericana; así, se mantiene intacta, ya
que la competencia de la Corte no ha sido obligatoria, sino responde a una voluntad
del propio Estado723.
El profesor Juan Antonio Carrillo, encuentra otra señal de la continuidad de la
soberanía, con relación a la Corte Interamericana, sobre la legitimidad que tienen los
Estados de colocar un caso en la Corte; en contraste con los particulares, que no
pueden acceder a la Corte Interamericana, sino sólo por medio de la Comisión
Interamericana724.
De este modo, la presencia de los Estados en los procesos es privilegiada,
respecto a los individuos, porque aquellos actúan como parte, mientras que las
personas sólo pueden intervenir como testigos, relatando los hechos725.
Asimismo, algunos Estados, por lo general, suelen contraponer el respeto a
los derechos humanos y a los compromisos democráticos, con el “principio de no
intervención”.
En términos de Diego García-Sayán, “no existe oposición entre el “principio
de no intervención”, la defensa de la democracia y los derechos humanos, porque los
compromisos en materia de defensa de la democracia son contraídos por los países
en el libre ejercicio de su propia soberanía”726.
Además, los Estados, a fin de no cumplir con sus obligaciones
internacionales, utilizan la denominada “seguridad nacional”, para justificar las
atrocidades cometidas en contra de sus ciudadanos, dando lugar a la eliminación de
las libertades individuales, y el apocamiento de los Estados democráticos.
Sin embargo, en un Estado de Derecho, frente y por encima de la “seguridad
nacional”, se sitúa la justicia, aunque lo ideal sería que ambas vayan de la mano, si
723
CORREA SALAS, F., loc. cit., p. 32.
724
CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit. p. 136.
725
CORREA SALAS, F., loc.cit., p. 32.
726
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional del Derecho Internacional de los
Derechos Humanos y de la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de derechos humanos», Instituto
de Investigaciones de la UNAM, México, marzo 2003, p. 93.
266
bien primando la justicia sobre la seguridad, para hacer latente la defensa de la
dignidad del hombre727.
En consecuencia, toda la acción del Estado debe estar al servicio de la
defensa de la dignidad del hombre y también el ejercicio del poder de los
gobernantes, como positivamente se ha orientado el compromiso internacional, en la
defensa de las garantías individuales. Esto obedece al sentido de la justicia como
valor supremo728.
En el caso de la Constitución peruana, según el Art. 3, se fundan en valores
como la dignidad del hombre, los principios de soberanía del pueblo, del Estado
democrático de derecho y de la forma republicana de gobierno.
Finalmente, como un tercer factor, dentro del cambio de postura de los Estados, son
las modificaciones que se han dado, tanto a nivel procedimental como sustantivo, de
los reglamentos de la Comisión y de la Corte Interamericana, las que han servido
para fortalecer el sistema interamericano.
Sin embargo, estas reformas, a nivel supranacional, no son suficientes. Se
requiere implementar algunos cambios adicionales, con el objeto de lograr el
fortalecimiento global del sistema interamericano, con la participación de todos los
actores del sistema.
Para implementar las nuevas reformas, se necesita potenciar el SIDH, a nivel
funcional y económico, pero también es necesario un cambio de postura por parte de
los Estados, que expresen un mayor compromiso, respecto a la protección y
promoción de los derechos humanos en el continente americano.
En concreto, sería conveniente seguir las siguientes actuaciones:
727
El Prof. Ignacio CAMPOY CERVERA, disertó la ponencia: «Una revisión de la idea de
dignidad humana y de los valores de libertad, igualdad y solidaridad en relación con la
fundamentación de los derechos», Universidad Carlos III de Madrid, artículo entregado dentro del
Marco del “IX Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos”, de la Universidad de
Alcalá, Madrid, 2012.
en el marco del “Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos”, de la
Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid (2012-2013), de fecha 12 de octubre de 2012; señaló,
que se rechaza la idea de dignidad humana, como fundamento último de los derechos fundamentales,
y se acepta, como valores esenciales el de la libertad, igualdad y solidaridad en la Constitución
Española, y, en otros Estados, también, se proclama el valor de la seguridad, como es el caso de los
Estados Unidos. Valores que, deben ser aplicadas, priorizando el orden en que han sido establecidas,
correlativamente.
728
CASTAÑEDA ENCISO, J. A., op.cit, p. 25; Cfr. PIZZOLO, C., «Il sistema
interamericano…», loc. cit., pp. 217-218.
267
a) La toma de conciencia del carácter subsidiario del sistema
interamericano, de tal manera que los Estados se reconozcan como los
principales protectores de los derechos humanos;
b) El cumplimiento, a nivel interno, de las sentencias de la Corte, y el
seguimiento de las recomendaciones de la Comisión.
729
LEDESMA SOLARI, M., «La Reforma a los Reglamentos de la Comisión y la Corte
Interamericanas y el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos», Tesis para optar el Título de Abogada, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima,
diciembre de 2005; p. 216.
268
Tribunal concede a los demandantes, en concepto de reparación, por el perjuicio que
hayan sufrido, sean efectivamente satisfechas730.
En cambio, en el sistema interamericano, no es efectivo. Las sentencias
emitidas por la Corte Interamericana son “obligatorias” para los Estados, que han
aceptado la competencia contenciosa de la Corte Interamericana. En el caso que no
se acaten, se debe informar a la Asamblea General, como órgano de ejecución del
cumplimiento de sentencias. Sin embargo, hasta finales del año 2013, no ha llegado,
a su secretaria, ningún informe sobre el incumplimiento de un fallo.
La implementación de estas sentencias está en manos, en gran medida, de la
buena voluntad de los Estados, que han sido condenados, y que, a razón del artículo
68 de la Convención Americana731, adquirieron el compromiso de cumplir con las
disposiciones de la Corte, a razón del reconocimiento de su jurisdicción732.
Particularmente, según el artículo 65 de la Convención Americana733, la Corte
puede supervisar la aplicación de las sentencias y, en caso de incumplimiento,
informar a la Asamblea General de la OEA. No obstante, si bien la Corte recurre con
frecuencia al seguimiento propio, parece evitar la opción de elevar la denuncia a la
Asamblea General734. Esto significa que los artículos 51735 y 65 de la Convención
Americana, establecen mecanismos muy débiles para fiscalizar el cumplimiento de
los informes de la Comisión y de las sentencias de la Corte Interamericana.
730
Cfr. Art. 31, 32 y 54 de la Convención de Roma; Cfr. FIX-ZAMUDIO, H., «Eficacia de
los Instrumentos Protectores de los Derechos Humanos», Anuario Mexicano de Derecho
Internacional, vol. II, 2002, p. 47.
731
Art. 68 de la CADH: “1. Los Estados partes en la Convención se comprometen a cumplir
la decisión de la Corte en todo caso en que sean partes. 2. La parte del fallo que disponga
indemnización compensatoria se podrá ejecutar en el respectivo país por el procedimiento interno
vigente para la ejecución de sentencias contra el Estado”.
732
PASQUALUCCI, J. M., op. cit., p. 9, “De acuerdo a en gran parte de los Estados faltan
las estructuras y, a menudo también la voluntad para hacer cumplir las sentencias”.
733
Art. 65 de la CADH: “La Corte someterá a la consideración de la Asamblea General de
la Organización en cada período ordinario de sesiones un informe sobre su labor en el año anterior.
De manera especial y con las recomendaciones pertinentes, señalará los casos en que un Estado no
haya dado cumplimiento a sus fallos”.
734
STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 102.
735
Art. 51 de la CADH: “1. Si en el plazo de tres meses, a partir de la remisión a los Estados
interesados del informe de la Comisión, el asunto no ha sido solucionado o sometido a la decisión de
la Corte por la Comisión o por el Estado interesado, aceptando su competencia, la Comisión podrá
emitir, por mayoría absoluta de votos de sus miembros, su opinión y conclusiones sobre la cuestión
sometida a su consideración.
2. La Comisión hará las recomendaciones pertinentes y fijará un plazo dentro del cual el
Estado debe tomar las medidas que le competan para remediar la situación examinada.
3. Transcurrido el período fijado, la Comisión decidirá, por la mayoría absoluta de votos de
sus miembros, si el Estado ha tomado o no medidas adecuadas y si publica o no su informe”.
269
Como resultado, se detecta una laguna que debe ser subsanada, porque, si
bien obliga a la Corte Interamericana, también se debería de informar a la OEA de
los incumplimientos de sus sentencias. Sin embargo, no se ha establecido un
procedimiento institucional, dentro de la OEA, para hacerlo; y el que existe, en el
seno de la Organización, no permite que la Asamblea General, que es el máximo
órgano político de la Organización, conozca y examine sobre los incumplimientos de
las sentencias emitidas por la Corte Interamericana736.
Este problema de fiscalización del cumplimiento de las sentencias fue
visibilizado por el profesor Manuel E. Ventura, en la argumentación de su voto
razonado, en el caso “Caesar” vs. Trinidad y Tobago737.
Además, el profesor Antonio Cançado Trindade, a fin de superar este
problema, propuso, de manera reiterada738, la creación, en el seno de la Comisión de
Asuntos Jurídicos y Políticos -CAJP- de la OEA, de una Comisión nuclear o central,
que debería estar compuesta por todos los representantes de los Estados parte en la
Convención Americana. Esta Comisión se encargaría, principalmente, de la
supervisión, de manera permanente, dentro de la OEA, con la finalidad de asegurar
la ejecución de las sentencias de la Corte Interamericana para alcanzar la realización
de la justicia739.
Tanto el profesor Antônio Cançado como Manuel Ventura, señalaron que,
para hacer efectivo la fiscalización de las sentencias, sería necesario que se incluyera,
en los “Informes Anuales” de la Corte Interamericana, la lista de los Estados que no
han cumplido con lo dispuesto por la Corte. De esta manera, los Estados podrían
informar a la Corte sobre las medidas tomadas para lograr el pleno cumplimiento de
las sentencias, con la finalidad de cerrar el caso. Pero, igualmente, este hecho serviría
736
Un estudio comparativo más detallado entre el americano y europeo, ver a FIX-
ZAMUDIO, H., «Eficacia de los Instrumentos…», loc. cit., pp. 47-48.
737
Corte IDH. Caso “Caesar” Vs. Trinidad Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 11 de marzo de 2005, Serie C Nº 123. Voto Razonado del Juez Manuel E. Ventura Robles, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_123_esp.pdf
Cfr. FIX-ZAMUDIO, H., «Prólogo» a M. E. VENTURA ROBLES, Estudios sobre el
Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, Editor M. Ventura R., San José,
Costa Rica, 2007, pp. xxxiii al xxxvii; Cfr. VENTURA ROBLES, M., Estudios sobre el Sistema
Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, Editor VENTURA ROBLES, M., San
José, Costa Rica, pp. 1-50.
738
Durante la gestión de su mandato como presidente de la Corte Interamericana (1999-
2004).
739
CANÇADO TRINDADE, A. A., «PREFACIO», a M. VENTURA ROBLES, Estudios
sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., pp. viii y ix; Cfr. CANÇADO TRINDADE, A. A., Bases
para un Proyecto de Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, para
Fortalecer su Mecanismo de Protección, tomo II, 2ª. Ed., San José de Costa Rica, Corte
Interamericana de Derechos Humanos, 2003, pp. 793-794.
270
“de alerta a los demás Estados Partes en la Convención, como garantes de la misma,
para el grado real de cumplimiento de las Sentencias de la Corte”740.
Por otra parte, a diferencia del Comité de Ministros del Consejo de Europa, la
Asamblea General de la OEA no ejerce, por el momento, presión política sobre los
Estados parte para dar cumplimiento a los fallos741. Sin embargo, hay modos
indirectos de sanción, como el rechazo de la Comunidad Internacional o la
separación, contra los Estados violadores, de futuros acuerdos, de índole
internacional, que puedan favorecer al mismo Estado.
El problema de la fiscalización del cumplimiento de sentencias y la falta de
un régimen de sanciones, genera que los Estados, de manera discrecional, puedan o
no cumplir las disposiciones del ente supranacional. Lamentablemente, en la
actualidad, no existe un mecanismo coactivo para obligar a las partes a que cumplan.
El único filtro es la presión moral que ejerza ese país, o el resto de países, para su
cumplimiento o la propia sanción política de los demás países742.
A este respecto, en el caso del Estado peruano, tuvo mayor notoriedad estos
procedimientos, cuando estuvo bajo un régimen autoritario, con el gobierno del ex -
presidente Alberto Fujimori Fujimori. Así, cuando la Corte Interamericana condenó
al Estado peruano por el caso Loayza Tamayo, del 17 de septiembre de 1997; y,
posteriormente, por el caso Castillo Petruzzi y otros, del 30 de mayo de 1999, Perú,
se retiró, unilateralmente, de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana.
Esta última sentencia fallaba a favor del ciudadano chileno, Jaime Castillo
Petruzzi, y otros tres connacionales suyos, en virtud del cual se dispuso la invalidez
del proceso penal por delito de terrorismo y ordenaba, al gobierno del Perú, a realizar
un nuevo juicio, para sentenciados por terrorismo agravado en el fuero militar, de
acuerdo a las garantías del debido proceso. A partir de este momento, la Corte
740
Por lo tanto, en palabras de estos dos profesores “La Corte Interamericana es un tribunal
internacional, no un órgano de conciliación, que intenta “persuadir” o “estimular” a los Estados a
cumplir integralmente sus fallos. Si hay un punto en que persiste un altísimo grado de incumplimiento
parcial de sentencias, este reside en la investigación de los hechos, el enjuiciamiento y la sanción de
los responsables por las violaciones a los derechos humanos”; CANÇADO TRINDADE, A. A.,
«PREFACIO», a M. VENTURA ROBLES, Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., pp.
ix, x.
741
STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 94.
742
En palabras de Héctor FAÚNDEZ, “se debería crear medios para hacer cumplir más
eficientemente las resoluciones de la Comisión o de la Corte Interamericana, ya que no encuentra
mecanismos para controlar si efectivamente los Estados han cumplido o no con las resoluciones de la
Comisión o las sentencias de la Corte, o si este cumplimiento ha sido correcto”; FAÚNDEZ
LEDESMA, H., «El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: retos y
perspectivas», en: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Derechos Humanos en el umbral del tercer
milenio: retos y proyecciones, Lima, 1997, p. 128.
271
Interamericana tampoco se libró de la campaña de desprestigio y desinformación
sobre sus sentencias, por parte del régimen de Fujimori, sobre todo en el fondo del
caso “Castillo Petruzzi y Otros”743.
743
En este sentido, la experiencia vivida por el Prof. Antônio A. Cançado Trindade, al ser
elegido como Presidente de la Corte Interamericana, el 16/09/1999, es muy significativa, en:
«PREFACIO», a Manuel E. VENTURA ROBLES, Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op.
cit., pp. xxviii – xxx.
744
Cfr. CIDH. Plan Estratégico 2011-2015. Parte I, 50 años defendiendo los derechos
humanos: Resultados y Desafíos. OEA, Washington, D.C., Enero de 2011, pp. 37-39; en:
http://scm.oas.org/pdfs/2011/CP26757S-2.pdf
745
CIDH. Informe Anual 2012, Capítulo 1, párr. 24. Este Plan está referido a la promoción,
avances y eficiencia en el procesamiento de peticiones y casos, así como la adopción de medidas
cautelares, que son fines fundamentales, que a todos los usuarios del sistema interamericano
corresponde.
746
CIDH. Informe Anual 2012, Capítulo 1, párrs. 25, 26 y 27.
747
CIDH. Informe Anual 2012, párr. 28.
272
A moodo de ejem
mplo, en el año
a 2013, ell monto finnal asignadoo por la OEA
A (en
m
millones de dólares),
d paara la Comissión Interam
mericana, asscendió a U
US$5.280.00
00,00,
y para la Corrte Interameericana, fuee de US$ 2.5
581.170,00.. Estos ingrresos constittuyen
loos ordinarioss748. Así, loo refleja el gráfico
g nº 4.
Ahoraa bien, adem
más de los ingresos ordinarios, con
c los que cuenta la Corte
Innteramericanna, tambiénn recibe ingrresos extrao
ordinarios que,
q para el año 2013, sumó
unn total de US$
U 2.720.3997,47 (milloones de dólaares).
Los inngresos extrraordinarioss son aportaaciones voluuntarias de aalgunos Esttados,
reesultado dee la coopperación innternacionall, de proyyectos connjuntos y otras
innstituciones diversas, como
c Embaajadas, Min
nisterios, Unniversidadees, etc. Se puede
p
ciitar el caso del
d gobierno de Costa Rica por un
n Convenio de Sede; a los gobiern
nos de
Chhile, Colom
mbia, y Mééxico, a travvés de las Misión Perrmanente dde OEA; el Alto
Comisionadoo de las Naciones
N U
Unidas parra los Reffugiados (A
ACNUR); o la
U
Universidad Santa Claraa, entre otros.
Gráfico Nº 4
dro comparativvo en millones d
Cuad de dólares ($) d
de ingresos ord
dinarios a la
CIDH y Corte IDH (2001‐20 013)
CIDH
Corte IDH
$
$5.280,00
201
13 $2.5
581,00
201
12 79,00
$4.77
$2.124,00
0
201
11 $4.646,00
0
$2.058,00
201
10 00
$4.509,0
$1.998,00
200
09 $3.7
746,10
$1.780,00
200
08 $3.62
21,00
$
$1.756,00
200
07 $3.67
77,00
$1.656,00
200
06 0
$3.274,00
$1.391,00
200
05 $3.077,00
$1.391,00
200
04 $3.429,00
$1.391,00
200
03 $3.200,00
$1.3
395,00
200
02 $3.154,00
$1.35
54,00
200
01 $3.114,00
$1.28
84,00
$‐ $1.000,00 $2.00
00,00 $3.000
0,00 $4.000,00 $5.000,00 $6.000,00
Fuente: Elaboración p
propia, a partir dee datos del Inform
me Anual 2013, p
p. 78. Corte IDH.
748
Corrte IDH. Infoorme Anual 2013,
2 p. 78; en: http://ww
ww.corteidh.orr.cr/index.php
p/es/al-
diaa/publicaciones
273
Los fondos extraordinarios provienen de Proyectos de Cooperación
Internacional, como es el caso de la Agencia Española de Cooperación Internacional
(AECID)749; el Ministerio Noruego de Relaciones Exteriores750; USAID/ Chemonics
Colombia; el gobierno del Reino de Dinamarca751; la Secretaria Nacional de Justicia
del Ministerio de Justicia de Brasil752; y la Embajada de Francia en Costa Rica753.
Así, lo muestra el gráfico nº 5.
749
La AECID, a través de su Proyecto “Fortalecimiento de la Supervisión sobre la
Implementación de las Reparaciones No Pecuniarias y de las Medidas Provisionales Ordenadas por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos” (CDH 110), por el importe de US$120.000,00; y su
Proyecto “Fortalecimiento de las capacidades de la Corte Interamericana para evaluar el estado de
cumplimiento y vigencia de las medidas provisionales y para resolver casos contenciosos de especial
complejidad” (CDH 1302), por el importe de US$210.000, 00. En: Corte IDH. Informe Anual 2013, p.
79.
750
A través, del Proyecto, “Fortaleciendo las Capacidades Judiciales de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos así como la Difusión de su Trabajo 2013-2015”, Programa
CAM 2665, CAM 12/0005, por importe de US$1.082.923,79, correspondiente al presupuesto de 2013.
En: Corte IDH. Informe Anual 2013, p. 79.
751
A través del Programa Regional de los Derechos Humanos en Centroamérica Pro-
Derechos 2013-2015, por importe de US$651.381,62. En: Corte IDH. Informe Anual 2013, pp. 79-80.
752
Mediante el Proyecto de Cooperación entre la Comisión de la Secretaría Nacional de
Justicia del Ministerio de Justicia de Brasil y la Corte Interamericana de Derechos Humanos
“Fortalecimiento de la Difusión de la Jurisprudencia de la Corte IDH en lengua portuguesa para
operadores jurídicos brasileños 2013-2014”, por importe de US$20.000,00. En: Corte IDH. Informe
Anual 2013, p. 80.
753
Por el Convenio entre la Embajada de Francia en Costa Rica y la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, por la suma de US$26.492,82. En: Corte IDH. Informe Anual 2013, p. 80.
274
G
Gráfico Nº 5
Cortte IDH. Total de ingresos extrao
ordinarios ‐ 2013
3
US$ 2.720.397,4
47 (en millones de dólares)
Costta Rica Ch
hile Colombia
C México ACNUR Univ. Santa Claraa AECID‐España
AEC
CID‐España Miinist.Noruega USAID /Colombia
U Dinamarca Minist.Brasil Emb. Francia
Emb. Francia;; $26.492,82 Costa Rica; $10
05.185,24 Chile; $49.900,00
ombia; $20.000,00
Colo 0
Miinist.Brasil; $20.00
00,00 ACNUR; $18.50
00,00
México; Univ. Santa Clarra; $1.600,00
$275..000,00
AECID‐España; $120.000,00
Dinamarcaa; $651.381,62
AECID‐EEspaña;
$210.0
000,00
USAID /Colombia;
U
$139.414,00
Minist.Noruega;
23,79
$1.082.92
Fuente: elaboración propia aa partir de datos
del IInforme Anual 2013. Corrte IDH.
275
El graafico nº 6, nos revela que los ap
portes extraaordinarios (las contrib
buciones
vooluntarias y la cooperración interrnacional), cubren el 51% de lass actividades de la
Corte, es deccir, es mayoor que el apporte ordinario que otorrga la OEA
A, que representa un
499%. Esta sittuación, parradójicamennte, puede conllevar
c a que la Cortte se vea ob
bligada a
reealizar una extenuante
e búsqueda de
d fondos que
q son esennciales paraa el funcion
namiento
reegular de la Corte754.
En definitiva, el
e presupueesto para el
e año 2013, sumandoo los ordin
narios y
exxtraordinarios, sumó US$
U 5.301.5667,47 (millo
ones de dólaares).
Gráfiico Nº 6
Coorte IDH. Prresupuesto 2013
Total: U
US $ 5.301.56
67,47 millones de dólare
es)
Ordinario
I. Extrraord. I. Ord. Extraordinario
$2.720.397,47 $2.5
581.170,00
(51
1%) (49%)
Fueente: elaboración de datos del Inforrme Anual 2013. Corte IDH.
n propia a partir d
Para el
e año 20144, la Asambblea Generaal Extraordiinaria de la OEA aprob
bó en su
X
XLV Períodoo Extraordinnario de Seesiones755, laa partida prresupuestariia para la Corte
C por
ell mismo impporte de 2013, es decirr, un total de
d US$2.6611.000,00 (m
millones de dólares).
d
Ell monto finnal asignaddo, aplicanddo las redu
ucciones, see quedó enn US$2.581.170,00
millones de dólares)756.
(m
De accuerdo a laas cifras moostradas, el problema también
t paasa por la necesaria
n
diisponibilidaad de recuursos econnómicos propios
p de la Comiisión y laa Corte
Innteramericanna de Derecchos Humaanos, que, en
n un futuroo próximo, cconstituye otro
o reto
m importaante del sisstema interaamericano. Por lo que cabe preeguntarse ¿ccómo se
muy
puuede superaar este obstááculo?
754
Corrte IDH. Inform
me Anual 20113, p. 80.
755
Llevvado a cabo enn Washingtonn, D.C, el 15 de
d noviembre de 2013.
756
Corrte IDH. Inform
me Anual 20113, p. 81.
276
La Corte Interamericana ha planteado el problema de la falta de autonomía,
manifestando que esta anómala situación socava la estabilidad presupuestaria e
institucional de la Corte, al verse dependiente, ya no sólo de la voluntad de los Estados,
sino de otras eventuales alternativas económicas de terceros Estados, que, incluso, son
ajenos al sistema interamericano de Derechos Humanos.
Ahora bien, si no existiese este aporte extraordinario, la Corte “tendría
inevitablemente que reducir drásticamente sus actividades jurisdiccionales, minando de
manera irreversible la protección de los derechos humanos en las Américas”. La Corte
resalta la importancia de que sus fondos provengan, en su gran mayoría, del presupuesto
de la OEA, “animando y encomiando a los Estados miembros de la OEA a que
consideren la posibilidad de aumentar la partida de recursos ordinarios destinados a esta
institución”757.
Frente a esta cuestión, nos surge, asimismo, el interrogante relativo hasta qué
nivel los Estados podrían destinar una partida presupuestaria para solventar los gastos
de la Comisión y la Corte Interamericana; o hasta qué extremo los Estados son
responsables de que un ente supranacional, como la Corte Interamericana, triunfe o
fracase en sus atribuciones.
Es evidente que el escenario es muy diferente al europeo. Pero, quizás, sería
necesario proponer una situación en la que todos los Estados miembros de la OEA
puedan financiar al sistema interamericano, que ha sido, y está siendo, un órgano muy
efectivo en la defensa y protección de los derechos humanos en la región. Esto traería,
muy probablemente, como primera consecuencia, la confianza plena de los Estados,
respecto a la injerencia externa, y se podría evitar futuros cuestionamientos respecto a la
labor de la Comisión y la Corte Interamericana.
Asimismo, consideramos que la mejora en la partida económica de la Corte
Interamericana, se sustanciaría en consecuencias positivas, porque se exigiría el
establecimiento de un Tribunal Permanente, así como el aumento del número de jueces
y de personal remunerado. Estos últimos se podrían dedicar, de forma prioritaria, a la
labor que realizan dentro de la organización.
Paralelamente, con una buena partida económica, se podría “especializar”, en un
rubro determinado de los derechos humanos, a todo el personal que colabora, tanto en la
757
Ibidem.
277
Comisión como en la Corte Interamericana. Sin duda, este hecho favorecería la
elaboración de sentencias de un alto nivel en su contenido.
758
Celebrada en Canadá el 2000.
759
Art. 23 del nuevo Reglamento de la Corte IDH. Representación de las víctimas o de sus
familiares, señala que: “En la etapa de reparaciones los representantes de las víctimas o de sus familiares
podrán presentar sus propios argumentos y pruebas en forma autónoma”.
760
El cuarto Reglamento, aprobado en su XLIX Período Ordinario de Sesiones, celebrado del 16
al 25 de noviembre de 2000, el cual fue reformado por el Tribunal en su LXI Período Ordinario de
Sesiones, celebrado del 20 de noviembre al 4 de diciembre de 2003, y en su LXXXII Período de Sesiones
celebrado del 19 al 31 de enero de 2009. La reforma más reciente, del Reglamento de la Corte, fue
aprobada en su LXXXV Período Ordinario de Sesiones, celebrado del 16 al 28 de noviembre de 2009, y
entró en vigor, el 1 de enero de 2010.
761
FAÚNDEZ LEDESMA, H., El Sistema Interamericano…, op. cit., p. 1006; Cfr. CANÇADO
TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…, op. cit., pp. 56-62.
278
Ambos mecanismos, creados con el fin de “potenciar el acceso de las víctimas a
la justicia interamericana y evitar que aquellas personas que carecieran de recursos
económicos o que no contaran con representación legal no se vieran excluidas del
acceso al Tribunal Interamericano”762.
Hasta antes de la entrada en vigor de estos nuevos mecanismos (a partir del 1 de
junio de 2010), eran las propias víctimas que debían de hacerse cargo y pagar su
representación legal, así como cubrir todos los gastos que genere el aporte de nuevas
pruebas y demás gastos propios del proceso.
Fueron iniciativas planteadas como la del profesor Antônio Cançado
Trindade763, sobre la creación de un fondo de asistencia judicial gratuita para
peticionarios carentes de medios materiales para defenderse, que ayudaron a dar un paso
adelante.
Este obstáculo en su momento se cubría y se cubre en gran parte, con la ayuda
de la intervención de organizaciones de defensa de los derechos humanos, que se han
desarrollado en el continente americano764.
Además, la Corte Interamericana, mediante el artículo 45.1 de su Reglamento,
señala que: “podrá oír en calidad de testigo, perito o por otro título, a cualquier
persona cuyo testimonio, declaración u opinión estime pertinente”.
A título comparativo, se puede señalar que el Tribunal Europeo mantiene una
política estricta, respecto a la admisión de terceras partes. Así, la Corte Interamericana
ha abierto las puertas a un mecanismo que, muy difícilmente, hubiera entrado en vigor.
762
Corte IDH. Informe Anual 2013, p. 84.
763
CANÇADO TRINDADE, A. A. «PREFACIO» a M. VENTURA ROBLES, Estudios sobre el
Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, Editor M. Ventura R., San José - Costa
Rica, 2007, p. ix.
764
Así tenemos: al Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL); la Comisión
Andina de Juristas (CAJ), también de Amnistía Internacional (AI); Human RightsWatch (HRW), o Rights
International Spain (RIS), también, se cuenta, con la ayuda de despachos privados de abogados o
Departamentos de investigación de Universidades.
765
Ver en mayor profundidad CANÇADO TRINDADE, A. A y VENTURA ROBLES, M. E., El
Futuro…, op. cit., pp. 104-115.
279
individuos demandantes en todo el proceso ante la Corte Interamericana), al jus standi
(hacia el derecho de acceso directo de los individuos al Tribunal)766.
El Informe Anual de 2012, de la CIDH, señala que el acceso de derecho (jure) y
de hecho (facto), a garantías y protecciones judiciales, es indispensable para reducir las
violaciones de derechos humanos.
En consecuencia, las labores que viene realizando la Comisión Interamericana
han revelado que las poblaciones del continente americano y, en particular, los sectores
más pobres, históricamente, han sido y siguen siendo sometidos a discriminación y,
comúnmente: “no obtienen un acceso a recursos judiciales idóneos y efectivos al
denunciar las violaciones de derechos humanos”; es el caso específico de las mujeres,
que forman la mitad de la población del continente americano.
Así, “en esta situación, el Sistema Interamericano debe ser una fuente
complementaria de reparación y de protección a las víctimas. Los casos ante el sistema
regional sirven para identificar desafíos y deficiencias, a nivel nacional, y priorizar su
solución”767.
Finalmente, y debido a la vinculación política de la Comisión Interamericana a
la OEA, cuando planteamos una protección jurisdiccional de los derechos vulnerados, lo
idóneo sería, quizás, presentarla directamente ante la Corte. Por lo tanto, se alcanzaría el
punto culminante de una larga evolución del Derecho hacia la emancipación total de la
persona, y además, de un tratamiento estrictamente jurídico, por un órgano
jurisdiccional, como es la Corte Interamericana.
Es el tiempo de los derechos y todas las personas deben de tener la posibilidad
de apurar las posibilidades que les ofrece la tutela judicial.
766
Ver la propuesta de Manuel E. VENTURA ROBLES, «El acceso directo de la víctima a la
Corte Interamericana de derechos humanos: un ideal y una lucha de Antônio A. Cançado Trindade», en:
A. A. CANÇADO TRINDADE y M. E. VENTURA ROBLES, M. E. El Futuro…, op. cit., pp. 207-265.
767
Cfr. CIDH. Informe Anual 2012, capítulo 1, párrs. 20 y 21; Cfr. CIDH. “Acceso a la Justicia
para las Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas”, OEA/Ser.L/V/II. Doc. 68, 20 de enero de 2007.
280
3.3.2. Desafíos Técnicos o de perfeccionamiento
768
Cfr. Art. 23 del Reglamento de la Corte IDH.
Este artículo consagra la autonomía global a lo largo de todo el procedimiento ante la Corte
Interamericana. Esta fue puesta en práctica en el caso cinco pensionistas vs. Perú, sentencia sobre el
fondo, reparaciones y costas, de 28 de febrero de 2003, párr. 155, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_98_esp.pdf
769
CANÇADO TRINDADE, A. A. y VENTURA ROBLES, M. E., El Futuro de la Corte…, loc.
cit., pp. 119-145.
770
Cuya labor, le es reconocida, con un estipendio mensual, de mil dólares, a parte se les
solventa, todos los gastos ocasionados durante sus diligencias, o visitas a los diferentes países.
771
Cfr. Art. 43 de la CEDH.
281
conformado por 46 magistrados, que sesionan en 4 salas o cámaras (cada cámara tiene 7
magistrados); y una gran Sala o Gran Cámara (que está conformado por 17
magistrados), y quienes toman la decisión final772.
Es bastante obvia la diferencia entre el sistema interamericano y el europeo. Por
ello, el número menor y el requisito del artículo 56 de la Convención Americana, que
señala que “el quórum para las deliberaciones de la Corte es de cinco jueces”, parece
hacer imposible el sistema de cámaras en la Corte Interamericana.
Por consiguiente, para el fortalecimiento de las democracias del continente
americano, es necesaria una compenetración progresiva de los regímenes jurídicos
internos, con los valores de democracia y libertad, representados por los derechos
humanos, que están garantizados por el derecho internacional773.
Bajo esta premisa, la Corte no puede hacer más que impulsar desarrollos y
correcciones, que han sido largamente postergados. Sin embargo, si la Corte cuenta,
únicamente con siete jueces, que se reúnen cuatro veces al año, no se puede llegar muy
lejos en esta labor y se necesita tomar decisiones más contundentes, que provoquen un
giro radical al funcionamiento del mismo774.
Así, a partir de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sesiona como
tribunal permanente, ha incrementado considerablemente el número de casos resueltos,
y, anualmente, expide una gran cantidad de sentencias. En particular, desde su
establecimiento, en 1959, y hasta el año 2013, ha expedido un total de dieciséis mil
noventitrés (16.093) sentencias775; en el caso de la Corte Interamericana, en 33 años de
772
La composición del TEDH, varia de un asunto a otro, pudiendo decidir en cuatro formaciones
principales diferentes. “Un Juez único decide sobre las demandas manifiestamente inadmisibles. Un
Comité de tres jueces puede pronunciarse por unanimidad sobre la admisibilidad y el fondo de un asunto
sobre el que ya exista jurisprudencia consolidada del Tribunal. Una demanda puede también recaer en una
Sala de siete jueces que se pronuncia por mayoría, la mayor parte de las veces sobre la admisibilidad y el
fondo del asunto”; en COUNCIL OF EUROPE, loc. cit., pp. 4 - 5.
773
STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 105.
774
Ibidem.
775
TEDH. Informe Anual 2012, p. 75, en:
http://www.echr.coe.int/Documents/Annual_report_2012_ENG.pdf
Desde el año, de 1959 hasta el 2011, se habían expedido: quince mil (15.000) sentencias, cerca
de la mitad de las sentencias, se refieren a cuatro Estados miembros: Turquía (2747), Italia (2.166), Rusia
(1.212) y Polonia (945).
Ver, con mayor detalle, el Informe 1959-2011 del TEDH, p. 3, en:
http://www.echr.coe.int/NR/rdonlyres/E58E405A-71CF-4863-91EE-
779C34FD18B2/0/APERCU_19592011_EN.pdf
282
nta y nuevee (259) senttencias776, situación
traabajo, se haan promulgado doscienntos cincuen s
quue se deberíía invertir, en
e beneficioo de todas laas personas del contineente americaano.
La mayor
m ventaaja que genneraría un Tribunal permanente
p sería la celeridad
c
prrocesal en la emisiónn de las seentencias, porque,
p en comparaciión con el sistema
euuropeo, el Tribunal
T Eurropeo anuallmente emitte gran jurissprudencia. Concretam
mente, en
ntencias777, y la Cortee Interameriicana ha
20013, expidió novecienntos dieciséiis (916) sen
7778
exxpedido dieciséis (16) sentencias
s .
Gráfiico Nº 7
Sentenciaas Anuales del
d TEDH (1999-2013
( )
Tottal: 16026 ssentencias
20
013 916
20
012 1093
20
011 1157
20
010 1499
20
009 1625
20
008 1543
20
007 1503
20
006 1560
20
005 1105
20
004 718
20
003 703
20
002 844
20
001 8888
20
000 695
19
999 1
177
0 500 100
00 1500 2000
Fuente: elaborración propia, a p
partir de Informess Anuales 2012 y 2013 del TEDH, p
p. 157//199.
776
Dessde, el funcionnamiento de la
l Corte Interamericana, enn 1979 hasta eel año 2009, se
s expidió
2111 sentenccias. Ver,, Corte IDH. Informe
In Anual 20099, p. 4, en:
htttp://www.cortteidh.or.cr/doccs/informes/2009.pdf.
El añoo 2010, se expidió
e 9 sentencias. Verr, Corte IDH H. Informe A Anual 2010, p. 8, en:
htttp://www.cortteidh.or.cr/doccs/informes/2010_esp.pdf.
El año 2011, se expiidió 18 sentenncias. Ver, Corrte IDH. Inforrme Anual 20111, p. 5.
777
TED
DH. Informe Anual
A 2012, p.
p 75.
778
Corrte IDH. Inforrme Anual 20113, p. 30.
283
Gráfiico Nº 8
S
Sentencias A
Anuales de la Corte IDH (1979-20013)
T
Total: 275 s
sentencias
25
50
211
1
20
00
15
50
10
00
5
50 21
1
18
8 16
6
9
0
1979‐20
009 2010
0 2011
1 2012
2 2013
3
Fuente: elab
boración prop
pia a partir de Informes Anu
uales de la Corte IDH.
779
CAN NÇADO TRIINDADE, A. A.
A y VENTUR
RA ROBLES
S, M. E., El Fuuturo de la Co
orte…, op.
citt., pp. 169-1700.
284
Esto generaría que, con el paso del tiempo, la Corte Interamericana se vuelva
permanente. Este hecho conllevaría la contratación de jueces y juezas a tiempo
completo y con la obligación de residir en la sede (Costa Rica), con un salario mensual,
y, como todo cargo público, tendrían incompatibilidades de acuerdo con el Estatuto,
para ejercer otras funciones.
En esta situación, se podría empezar a hablar del funcionamiento en el
continente americano de un verdadero sistema de protección de los derechos humanos.
Por lo tanto, se registraría seguramente, un aumento de número de casos y de la
participación de las víctimas en los procesos780.
285
gastos de movilidad, el traslado de testigos, de peritos o de otros profesionales
implicados en el caso.
Los Estados demuestran su preocupación por el tiempo de duración en resolver
un caso contencioso. En ese sentido, la Convención Americana y la jurisprudencia de la
Corte Interamericana contemplan el “principio de plazo razonable”, que es, la
vinculación con el derecho sustantivo contenido en la Convención.
Así, se pretende resolver en el menor tiempo posible, un caso que no sólo es
aplicable a los procesos internos dentro de cada uno de los Estados parte, sino también
para los tribunales y organismo internacionales, que tienen como función resolver
peticiones sobre presuntas violaciones a derechos humanos.
El promedio que dura un procedimiento de un caso contencioso, ante la Corte
Interamericana, dependerá de la cantidad de carga procesal. Concretamente, entre los
años 2006 y 2010, el promedio fue de 17.4 meses; en 2011, de 16.4 meses; y en 2012,
de 19.2 meses. La principal causa del incremento del tiempo, se debe al proceso de
reflexión de la Comisión Interamericana, que ha ocupado, prioritariamente, la agenda de
la OEA781.
Según el último dato disponible, en 2013, un procedimiento ante la Corte tuvo
un promedio de duración de 21,6 meses. El tiempo es ligeramente mayor al de años
precedentes, la causa fue principalmente a que se incorporaron tres nuevos jueces,
quienes tuvieron que empezar a conocer los diversos casos en trámite782.
781
Cfr. Corte IDH. Informe Anual 2012, p. 9; en:
http://www.corteidh.or.cr/sitios/informes/docs/SPA/spa_2012.pdf
782
Cfr. Corte IDH. Informe Anual 2013, p. 39, en: http://www.corteidh.or.cr/index.php/es/al-
dia/publicaciones
286
Gráfiico Nº 9
Cortee IDH. Prom
medio de du
uración de un
u caso conttencioso
25
21.6
20 19.2
17.4
16.4
Meses + días
15
10
0
200
06‐2010 2011 2012 2013
Fuente: Elabo
oración propia a p
partir de datos dee Informes Anualles. Corte IDH.
Finalm
mente, a continuaciónn señalamo
os otra serie de desaffíos planteaados por
allgunos estuddiosos del sistema interramericano.. En particuular:
• Laa falta dee especializzación, porr parte dee los Juecces nacionaales del
fuuncionamiennto del sistema interaamericano y de la juurisprudenciia de la
Corte.
287
• Es indispensable que se conozca la jurisprudencia de la Corte
Interamericana, pero no como párrafos aislados y sin ver la línea
jurisprudencial.
783
XXXIII Cursos de verano y XXVI Cursos europeos del País Vasco. La Garantía
Jurisdiccional de los Derechos Humanos. Un Estudio Comparado de los Sistemas Regionales de Tutela:
Europeo, Interamericano y Africano. Ponencia “La Corte Interamericana y su jurisprudencia en materia
penal: evolución y nuevas perspectivas”. San Sebastián, Donostia – España, el 10 de julio de 2014.
784
Propuesta señala, por la profesora Laurence BURGORGUE-LARSEN, en XXXIII Cursos de
verano y XXVI Cursos europeos del País Vasco…, cit., Ponencia “La metodología interpretativa de las
tres Cortes Regionales de los DDHH”. San Sebastián, Donostia – España, el 9 de julio de 2014.
288
RECAPITULACIÓN DEL CAPÍTULO PRIMERO
4) Uno de los problemas a los que se enfrenta este sector del ordenamiento
internacional, son las concepciones divergentes acerca de los derechos humanos a lo
largo del planeta (el problema del relativismo), lo cual complica la existencia de un
consenso internacional.
El reflejo de esta falta de consenso es la existencia de diferentes sistemas
regionales, en Europa, América y África, que regulan la cuestión de los Derechos
Humanos, cada uno con un régimen diferente. Aunque se deben considerar
complementarias, y no contradictorias, con un régimen universal, sí que ilustran las
dificultades que existen. Es decir, los sistemas regionales de protección de derechos
humanos han sido creados, en el marco de las Naciones Unidas.
289
5) La protección multilevel de los derechos humanos en la región
latinoamericana se da en dos niveles: nacional, lo garantizan las constituciones y, si en
este nivel se falla, o, no se da la adecuada protección, mediante el principio de
subsidiariedad, se tiene el nivel internacional (SIDH). No hay un nivel de protección
supranacional, es decir, que en la región latinoamericana los derechos humanos están
menos protegidas a comparación de Europa, que tiene tres niveles de protección
(supranacional, internacional y nacional).
Por lo tanto, le corresponde a los Estados garantizar la protección de los
derechos de las personas que viven bajo su jurisdicción; que un caso llegue al SIDH,
implica en sí mismo, un fracaso de la protección de los derechos humanos a nivel
nacional.
290
El TJCAN tampoco hizo nada por salvaguardar la Carta Andina, ya que no era
vinculante; además señaló que no estaba preparado para asumir esa función y, aunque
tuvo la oportunidad de pronunciarse en un caso de derechos humanos, se declaró
incompetente. En consecuencia, el TJCAN desaprovechó una gran oportunidad de
manifestarse en materia de derechos humanos.
291
Interamericana es un órgano convencional, instaurado por un Tratado Internacional, que
es la Convención Americana de Derechos Humanos.
La Comisión como órgano cuasi-jurídico, permite la denuncia directa de
individuos, para llegar al tribunal internacional. La Comisión, tiene la potestad de emitir
medidas cautelares en contra de los Estados y, además, tiene el poder discrecional de
llevar un caso ante la Corte Interamericana. Por ende, su labor es cuestionada por parte
de los Estados afectados, que alegan que sus motivos son más políticos que jurídicos
para dictar una medida cautelar y, llevar un caso ante la Corte.
La Comisión Interamericana, se puede considerar una cierta copia de la extinta
Comisión Europea de Derechos Humanos. Se ha planteado la idea de eliminarla e imitar
lo que sucedió en Europa. Pero, a fin de garantizar la efectividad del Sistema
Interamericano, la propuesta general es que se siga manteniendo la Comisión
Interamericana, porque sirve de “filtro” ante la Corte Interamericana.
292
terrorismo de Estado, empleando, de forma oficial, el seguimiento, la vigilancia, la
persecución nacional e internacional, la detención, la tortura, el asesinato y las
desapariciones forzadas de miles de personas, opositoras a estos gobiernos militares; o
contrarios a su ideología, a quienes se les denominó “subversivos” y, en su mayoría,
eran de ideología considerada de izquierda.
Y, particularmente, en las décadas 80’ y 90’, fueron las más difíciles para el
Estado peruano, cuando la violación masiva de los derechos humanos llegó a niveles
extremos. El fenómeno del terrorismo fue devastador y, en aras de combatir este
fenómeno, con el ingreso al poder del ex presidente de la república, Ing. Alberto
Fujimori Fujimori (1990-2000), se cometieron numerosas vejaciones contra los
derechos humanos de la sociedad del país.
14) Para crear un sistema eficaz y creíble, urge que todos los Estados
miembros de la OEA, que han firmado la Convención Americana de Derechos
Humanos, la ratifiquen. Pero también que acepten la competencia contenciosa de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, eliminando de esta manera, los tres niveles
de protección a la “carta”, a saber: primero, en un “nivel bajo” de protección, se agrupan
los treinta y cinco Estados de la OEA, que se someten a la Carta OEA y la Declaración
Americana; segundo, “nivel medio”, los Estados que han ratificado la Convención, que
se someten además de la Carta y la Declaración, a la Convención Americana y, por
último, en un “nivel alto”, los Estados, que además de la Carta, la Declaración y la
Convención, han aceptado la competencia contenciosa de la Corte Interamericana, por
un sistema único o universal.
293
del año 2000 en adelante, en el Sistema Interamericano se ha producido una serie de
reformas, a nivel normativo, institucional y doctrinal.
En lo normativo, se han modificado los Estatutos y los Reglamentos de la
Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En el plano institucional, de 2011 a 2013 tuvo lugar el replanteamiento de
algunas funciones de la Comisión Interamericana. Mientras que, en el terreno
doctrinario, la Corte Interamericana elaboró la nueva doctrina del control de
convencionalidad; y, finalmente, ha emitido algunas sentencias piloto, que avalan una
serie de derechos, que anteriormente no habían sido garantizados.
294
Así, en este grupo, se incluyen a: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados,
Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San
Vicente y las Granadinas, Suriname y Trinidad y Tobago.
17) El nuevo contexto global y cambiante impone hacer frente a una realidad
distinta, que plantea una serie de retos (estructurales y técnicos), de cara al futuro, que
debe asumir el SIDH. Para conseguirlo, es necesario esperar, en el sentido de que la
propia dinámica del tiempo coadyuve a madurar política e institucionalmente a los
jóvenes Estados democráticos de Latinoamericana, de modo que puedan superar, entre
otros, los siguientes desafíos estructurales:
- El necesario cambio de postura, por parte de los Estados Miembros de la OEA.
- Sustituir la fiscalización y la falta de un sistema de sanciones, por la puesta en
marcha de un órgano encargado de fiscalizar el cumplimiento de sentencias y del
establecimiento de un régimen de sanciones en caso de incumplimiento. Este
hecho podría conducir a que los Estados cumplan, obligatoriamente, con las
decisiones de la Corte Interamericana.
- Subsanar la carencia de recursos económicos de la Comisión y la Corte
Interamericana, por la disposición de recursos económicos propios, sin
necesidad de depender de ningún tipo de donación, generando, al mismo tiempo,
una mayor credibilidad de su autonomía e imparcialidad, al momento de emitir
sus sentencias.
- La evolución del locus standi al jus standi, daría lugar a que las víctimas no
tengan ningún obstáculo en acceder directamente a la Corte Interamericana.
295
- La pérdida de consciencia política de los Estados, y que estos den cabal
cumplimiento a la doctrina del “control de convencionalidad”.
- Subsanar el cierto desconocimiento y falta de especialización por los Jueces,
del funcionamiento del sistema interamericano y de la jurisprudencia de la Corte
Interamericana, con el objeto de construir una misma línea jurisprudencial y no
sólo citarlo como párrafos aislados.
18) Finalmente, la diferencia entre la protección del SIDH y del SEDH, salta
a la vista, así, cuanto más niveles de protección existan, será mucho mayor y más
completa la protección de los derechos humanos.
Como hemos visto a lo largo del desarrollo de la tesis, la carencia del mismo,
visibiliza los problemas que ha tenido y tiene el SIDH con sus Estados miembros a lo
largo de existencia; y, una crisis de legitimidad es precisamente, inviable en un nivel de
protección supranacional.
Sin restarle importancia al SIDH, porque de lo contrario, no tendría sentido su
estudio, por lo que ha significado, significa y significará en el futuro, desde su creación,
e, incluso en algunos países, como en el caso de Perú, llegó a sustituir la labor del
tribunal constitucional, en una época donde el poder del ejecutivo, en cabeza de su
presidente, Alberto Fujimori, estaba por encima de todos los poderes; y, el TC era
inexistente (1997-2001) y, el aporte de su jurisprudencia es inestimable para un
continente que desde hace relativamente poco viene consolidando su democracia.
No obstante, a su importancia, lo que caracteriza al SIDH no es positivo, nos
referimos a su asimetría, su fragmentación y, la injerencia de Estados Unidos, que ha
generado en los últimos tiempos, el descontento de países como: Brasil, Ecuador,
Nicaragua, Perú, Venezuela, principalmente, en contra de la Comisión Interamericana
y, gestándose una crisis de legitimidad reflejada en el último “proceso de Reflexión
sobre el Funcionamiento de la CIDH para el Fortalecimiento del SIDH” (2011-2013),
que ha sido solucionado a corto y mediano plazo, mediante la reforma de varios
artículos del Reglamento de la Comisión Interamericana. Pero, nada garantiza que no
vuelva a ocurrir otra crisis.
296
CAPÍTULO SEGUNDO.
297
CAPÍTULO SEGUNDO. LA APLICACIÓN DE LOS TRATADOS
DE DERECHOS HUMANOS EN EL DERECHO INTERNO
PERUANO Y EL IMPACTO DE LA JURISPRUDENCIA DE LA
CORTE INTERAMERICANA EN EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL
El desarrollo jurídico más importante del siglo XX, y de lo que va del siglo XXI,
se ha registrado, en el área del derecho internacional de los derechos humanos, que ha
logrado tener una gran importancia en los sistemas jurídicos nacionales de los Estados
latinoamericanos785.
Una construcción que empezó en 1948, y cuyo devenir no ha sido nada fácil, ni
tampoco unidireccional. Así, el “catálogo de los derechos humanos nunca ha sido
estático, se ha ido definiendo y consagrando, según el desarrollo histórico de la
sociedad, de la organización del Estado y del propio progreso de los regímenes
políticos. Ello explica la pauta evolutiva de los contenidos de los derechos humanos”786.
785
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., pp. 92-95; Cfr.
ALBANESE, S. (coord.), «La internacionalización del derecho constitucional y la constitucionalización
del derecho internacional», en AAVV, El Control de Convencionalidad, Ediar, Buenos Aires, 2008, pp.
13-45; Cfr. GARCÍA RAMÍREZ, S. y CASTAÑEDA HERNÁNDEZ, M., Recepción nacional de
Derecho Internacional de los Derechos Humanos y admisión de la competencia contenciosa de la Corte
Interamericana, México, 2009.
786
Asimismo, explico, Diego GARCÍA-SAYÁN, que este hecho da lugar a que, actualmente,
“asistamos a la identificación de un nuevo derecho: el derecho humano a la democracia, que se ha
traducido en nuestro continente en una serie de decisiones y de instrumentos relevantes, como es el caso,
particularmente, de la Carta Democrática Interamericana, adoptada el 11 de setiembre de 2001”;
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., p. 93.
298
A partir de la mediados de la década de los 70’ y los 80’787, se detecta una
tendencia a recurrir a los tratados internacionales, como también a las sentencias
emitidas por los tribunales internacionales, con el fin de resolver casos nacionales.
Prueba de ello, son los casos resueltos por los tribunales en Canadá, Alemania, India,
Nueva Zelanda, Gran Bretaña e, incluso, Estados Unidos; y, más recientemente, en el
continente americano, se pueden nombrar los casos de Argentina, Chile, Colombia,
Guatemala y Perú788.
En este contexto, importantes instrumentos internacionales, así como los
mecanismos de protección, se han puesto en funcionamiento tanto en el nivel nacional
como en el global.
Aunque, en palabras de Diego García-Sayán, “este impulso jurídico e
institucional, sin embargo, no ha tenido un desarrollo paralelo unívoco y lineal, en los
procesos jurídicos e institucionales, al interior de los países”789.
Si bien es cierto que la “universalización” de los derechos humanos, de la que
nos habla Norberto Bobbio, ha constituido una etapa esencial para el afianzamiento de
la protección de los derechos humanos790.
Somos conscientes, de que en los últimos tiempos es una realidad la tendencia
progresiva a favor de los derechos humanos en el continente americano tanto en el
ordenamiento internacional como en el nacional.
En esta línea, en los últimos diez años791, según Diego García-Sayán, la
tendencia de los estados del continente americano: “es a la ‘globalización’ de valores
787
A mediados, de la segunda mitad de la década del 70, diferentes Constituciones
latinoamericanas, reflejaron la incorporación de instrumentos internacionales de derechos humanos, en el
derecho interno. No obstante, señala Ariel Dulitzky, que “esta situación…, no es particular del
constitucionalismo latinoamericano, pues existen diversas Constituciones, en especial de Asia y África y
más recientemente de Europa del Este, que también hacen expresa mención a normas del derecho
internacional de los derechos humanos, generalmente la Declaración Universal de Derechos Humanos”;
DULITZKY, A., loc. cit., pp. 39-40.
788
RODRÍGUEZ HUERTA, G., «Derechos Humanos: jurisprudencia internacional y jueces
internos», UNAM, México, 2009, p. 214.
789
GARCÍA-SAYÁN, D. «Prólogo» a E. SALMÓN, op. cit., p. 13.
790
BOBBIO, N. «Presente y porvenir de los Derechos Humanos», Anuario de Derechos
Humanos 1981, Instituto de Derechos Humanos, Universidad Complutense de Madrid, 1982.
791
Diego GARCÍA SAYÁN, ex Presidente de la Corte IDH (2010-2014), señala que, por
ejemplo, se han presentado “casos de ilegalidad, falta de respeto al orden constitucional. En consecuencia,
los Estados soberanos, respetan y aplican los fallos de la Corte Interamericana, incluso aquellas
sentencias que han tenido que ver con cuestiones de peso y significación, donde, incluso se han planteado
que se modifiquen normas de derecho, no sólo de rango legal, sino también constitucional. Así, en Chile,
se modificó la legislación sobre recursos de protección y lo mismo ocurrió en Costa Rica y Perú, con el
caso de los Barrios Altos”; en 1ras. Jornadas Internacionales para docentes de Derecho Constitucional,
299
democráticos, que tiene en este espacio una importancia y significación medular, en este
proceso dialéctico de nacionalización e internacionalización de los derechos
humanos”792.
En Latinoamérica, este proceso constituye uno de los factores que ha
determinado una protección efectiva de los derechos humanos793. Hay que hacer
mención al avance, por parte de los tribunales nacionales, en comprender que el derecho
internacional de los derechos humanos constituye la pieza esencial del sistema
interamericano794.
Por ello, una de las estrategias más esperanzadoras para lograr la vigencia de los
derechos humanos en un país en concreto, consiste en proyectar en ese Estado, reglas de
derecho internacional declarativas de los derechos humanos795.
En ese sentido, la mayoría de constituciones latinoamericanas antiguas no hacen
mención a esta cuestión, y guardan silencio respecto a la incorporación de tratados en el
ordenamiento interno, aunque algunas han sido reformadas. Las que la hacen, son cartas
políticas relativamente nuevas796.
Asimismo, en el marco de las recientes reformas constitucionales, el tema de la
primacía de los tratados internacionales, ha generado cambios dentro de los regímenes
organizado por el Tribunal Constitucional de Perú en coordinación con la Academia de la Magistratura
del Perú, del 20 al 22 de agosto de 2012, Lima, Perú.
792
GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., p. 16.
793
ALMIRÓN PRUJEL, E., «Derechos fundamentales y su incidencia en el plexo constitucional
de los Estados», Anuario del Derecho Constitucional Latinoamericano, G. ELSNER (Ed.), Montevideo:
Konrad – Adenauer – Stiftung, 2009, p. 525; Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Prólogo» a E. SALMÓN, op.
cit., pp. 13-14; Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., pp. 13, 14 y 15; Cfr.
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., p. 94.
794
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., p. 108.
Así, “todos estos desarrollos han ido traduciéndose en una suerte de imbricación entre el derecho
internacional y el derecho nacional, que ha ido debilitando, hasta hacer desaparecer, las viejas discusiones
entre dualismo y monismo, que hoy son un anacronismo superado”; GARCÍA-SAYÁN, D., «La
Recepción Nacional…», loc. cit., p. 94.
795
Su materialización, tiene ciertas ventajas: primero, significa que en el Estado en cuestión,
ciertos derechos humanos, deben regir no sólo por voluntad del Estado, sino por la voluntad de otros
Estados e incluso de una organización supranacional. Segundo, advierte que en la vigencia de los
derechos humanos se encuentran comprometidos, no sólo el bien común nacional sino el bien común
internacional, y tercero, el incumplimiento de un tratado internacional de derechos humanos por parte de
un Estado acarrea responsabilidad internacional; SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de incorporación de los
tratados internacionales sobre derechos humanos, al derecho interno», en Coordinadora Nacional de
Derechos Humanos, Retos de la Judicialización. En el proceso de verdad, justicia, reparación y
reconciliación, Lima, 2005, p. 95.
796
ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales y Ley Interna, Fondo Editorial de Cultura,
Universidad de Lima, 2001, p. 59; Cfr. DULITZKY, A., loc. cit. p. 40.
300
normativos nacionales797. Este proceso no ha sido igual en todos los Estados, sino que
cada uno lo ha interiorizado en su ordenamiento nacional, conforme a su realidad
jurídica.
En resumen, las relaciones entre el derecho internacional convencional y el
derecho interno, genera dos cuestiones importantes: primero, ¿cómo se integra el tratado
en el ordenamiento jurídico interno y, ¿qué valor tiene el tratado una vez integrado
como fuente del derecho?
Frente a la pregunta ¿qué valor tiene el tratado, una vez integrado como fuente
del derecho? cabe señalar que, el valor del tratado integrado como fuente del derecho,
está muy relacionado con la elección de uno u otro modelo, en ese sentido, para dar un
respuesta, se va utilizar la visión de la pirámide kelseniana.
Para desarrollar estas cuestiones, nos centraremos en el régimen constitucional
de los tratados de derechos humanos en el derecho comparado latinoamericano y, luego,
en el caso peruano y su actual Constitución de 1993.
Por otra parte, queremos destacar que los sistemas de recepción de los tratados
internacionales en el derecho interno, principalmente, son de dos tipos: 1) la recepción
automática, significa que el tratado una vez concluido forma parte del derecho interno;
y, 2) la recepción especial, es que un tratado por más que esté concluido, no forma parte
derecho interno, mientras no haya sido objeto de conversión por una norma interna.
797
ALMIRÓN PRUJEL, E., loc. cit., p. 525.
301
4.1.1. Definición de tratados de derechos humanos y su incorporación
Definición que es adoptada por todos los Estados que han ratificado la presente
Convención, como es Perú, que la ratificó el 14 de septiembre de 2000799, y entró en
vigor al mes siguiente800.
En el marco del ordenamiento peruano, es el Tribunal Constitucional que se
pronuncia en el caso José Claver Nina-Quispe [Exp. Nº 0047-2004-PI, FJ 18)],
estableciendo, que los tratados internacionales:
“son expresiones de voluntad que adopta el Estado con sus homólogos o con
organismos extranacionales, y que se rigen por las normas, costumbres y fundamentos
doctrinarios del derecho internacional. En puridad, expresan un acuerdo de voluntades
entre sujetos de derecho internacional, es decir, entre Estados, organizaciones
internacionales, o entre estos y aquellos.
Como puede colegirse, implican un conjunto de reglas de comportamiento a futuro
concertados por los sujetos de derecho internacional público. Son, por excelencia, la
manifestación más objetiva de la vida de relación de los miembros de la comunidad
801
internacional” .
302
En esa línea, al aprobar este tipo de tratados, como lo señala la Corte
Interamericana a través de su Opinión Consultiva, “los Estados se someten a un orden
legal dentro del cual ellos, por el bien común, asumen varias obligaciones, no en
relación con otros Estados, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción”802.
Así, los tratados sobre Derechos Humanos se caracterizan principalmente por803:
¾ Reconocen derechos humanos (no los crean), y para su total goce y disfrute
establecen un mínimo de garantías que los Estados se comprometen adoptar en
sus respectivos ordenamientos internos.
¾ Fijan un núcleo duro de derechos y garantías que no pueden ser suspendidos
bajo ninguna circunstancia o momento.
¾ Crean sistemas de control, y en algunos casos hasta tribunales supranacionales
para el cumplimiento de los compromisos adoptados.
¾ Establecen normas relativas en relación a la elección de miembros de los
órganos.
¾ Generan normas de carácter procesal relativas a las funciones de los órganos de
supervisión o de carácter judicial supranacional.
802
Corte IDH.OC-2/82,…, cit., FJ.29).
803
ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit., pp. 103-107.
303
2) Por el número de partes
Aunque nada impide que haya tratados bilaterales, los tratados sobre derechos
humanos son multilaterales, esto se explica por el interés de la comunidad internacional
de proteger los derechos humanos con el mayor número de países.
304
derecho internacional, con el objeto de determinar que normas son susceptibles de
aplicación directa y cuáles requieren la adecuación de las normas de derecho interno807.
Tradicionalmente, se ha argumentado que para que las normas internacionales
surtan los efectos deseados, deben ser incorporados al derecho nacional de cada país.
En ese sentido, un Estado decide los mecanismos de cómo incorporar el derecho
internacional en su ordenamiento jurídico, así como otorgarle el valor o carácter, en
función de sus otras normas internas.
Sostiene César Landa, que “la incorporación no significa sólo incluir las normas
internacionales a la legislación, sino también adecuar todo el sistema interno, de modo
que éste coadyuve a la realización de cuanto se establece en la norma internacional”808.
Ahora bien, el juez de un ordenamiento nacional deberá de aplicar las
disposiciones de su derecho interno, y si su normativa le ordena que debe de anteponer
su norma interna en desmedro de una internacional, entonces la aplicación de la
normativa interna implica la responsabilidad del Estado, a nivel internacional.
Es, precisamente, en este contexto, en el que se producen los clásicos
enfrentamientos entre el derecho internacional y el derecho nacional (teoría monista y
dualista), que será abordada de manera breve en este apartado del Trabajo809.
807
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional:
Cooperación, conflictos y tensiones», ponencia presentada al Simposio Internacionalización del Derecho
Constitucional – Constitucionalización del Derecho Internacional, Universidad de Buenos Aires, 4 – 6 de
Octubre, 2010, pp. 3-5; Cfr. SALMÓN GÁRATE, E., El Derecho Internacional Humanitario y su
relación con el Derecho interno de los Estados, Palestra editores S.A.C., Perú, 2007; Cfr. CARRUITERO
LECCA, F., Manual de Derechos Humanos, Librería y Ediciones Jurídicas, Lima, Perú, setiembre 2002,
pp. 93-99; Cfr. ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit., pp. 53-66; Cfr. GONZALEZ
POBLETE, A., Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Derecho Interno, Comisión Andina
de Juristas, Lima, 1997.
808
LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit.,
p. 3.
809
No obstante, debemos aclarar que, mucho antes de la aparición de la postura monista y
dualista, algunos Estados, habían adoptado vías de incorporación de los tratados en su ordenamiento
jurídico interno.
Así tenemos: la Constitución de 1776 de los Estados Unidos de América, que señala, en el Art. 6,
párr. H) lo siguiente: “Esta Constitución, las leyes de los Estados Unidos que en virtud de ella se
promulguen y todos los tratados celebrados o que se celebren bajo la autoridad de los Estados Unidos,
serán la ley suprema de la Nación y los jueces de cada Estado estarán obligados a observarlos, no
obstante cualquier disposición en contrario en la Constitución o en las leyes de cualquier Estado”.
En el caso, de Gran Bretaña, que no tiene una Constitución escrita. Los jueces británicos, desde
el siglo XIX, han tenido como norma del common law que, el derecho internacional forma parte del
derecho interno: “International law is a part of the land”.
Además, de las Constituciones de los países socialistas de Europa, que no incluyeron cláusulas
específicas sobre estas materias. Una excepción, fue la Carta Fundamental de la República Democrática
Alemana, cuyo artículo 5 prescribía: “Las reglas generalmente reconocidas del Derecho Internacional al
305
En ese sentido, la Constitución Política de Perú de 1993, no trata el problema de
las fuentes del derecho. Tampoco cuenta con cláusulas específicas sobre el
reconocimiento de derechos consagrados en instrumentos internacionales de derechos
humanos, ni de la primacía de los tratados, menos de la protección nacional de los
derechos reconocidos en los instrumentos internacionales. Asimismo, no dice nada
sobre el cumplimiento de las decisiones internacionales sobre derechos humanos.
Sin embargo, existen normas dispersas sobre los tratados internacionales, tales
como el procedimiento de aprobación o denuncia de tratados internacionales (Art. 56 y
57 de la Constitución de 1993), su carácter de fuente interpretativa del ordenamiento
(nos estamos refiriendo a la Cuarta Disposición Final y Transitoria; y su control
constitucional, Art. 200, inciso 4); además del reconocimiento del derecho de la persona
a la protección internacional de los derechos humanos (Art. 205 de la Constitución de
1993).
La carencia que existe en la Constitución de 1993, implica un desafío, tanto para
la doctrina como para la jurisprudencia. La razón estriba en que la integración del
derecho internacional y nacional tiene una gran importancia, a nivel teórico y práctico.
En esta línea, es significativo ubicar la posición jurídica que ocupan los tratados
internacionales, tanto en el sistema constitucional como en el internacional, ya que estos
constituyen fuentes supremas en el derecho interno peruano810. Pero, no hay una
opinión única, en cuanto a la jerarquía de los tratados internacionales en la Constitución
y, en especial, su relación con las leyes.
Esta situación se vuelve conflictiva, porque la Constitución de 1993 elimina las
disposiciones de la Constitución de 1979, donde estos temas estaban mejor abordados
(en cuanto a su incorporación, la prevalencia del tratado internacional sobre la ley
interna y en cuanto a su jerarquía). Es el caso de los artículos 101 y 105 de la
servicio de la paz y de la cooperación pacífica entre los pueblos serán vinculantes para el poder estatal y
para todo ciudadano”; ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit., p. 56.
810
LANDA ARROYO, C., «Implementación de las decisiones del sistema interamericano de
derechos humanos en el ordenamiento constitucional peruano», en A. VON BOGDANDY, C. LANDA
ARROYO y M. MORALES ANTONIAZZI (eds.), ¿Integración suramericana a través del Derecho? Un
análisis interdisciplinario y multifocal (coed. Max-Planck-Institut, Für Ausländisches Öffentliches Recht
Und Völkerrecht), Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2009, p. 316; Cfr. LANDA
ARROYO, C., «La aplicación de los tratados internacionales en el derecho interno y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos», en R. MÉNDEZ SILVA (coord..), Derecho Internacional de los
Derechos Humanos. Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, México
D.F., UNAM, 2002, p. 320.
306
Constitución de 1979. Por ello, se dice que esta Carta se identifica con la defensa de los
derechos humanos.
En definitiva, la Constitución de 1993 replantea el viejo problema de la primacía
o no de los tratados sobre la ley, en caso de conflicto entre ambas, así como el carácter
constitucional o no de la Convención Americana811.
Por ende, en este marco es oportuno analizar las diferentes tesis de
incorporación de tratados en el derecho interno, para ello se tomará en cuenta la
clasificación planteada por el profesor César Landa Arroyo812.
811
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados…», loc. cit., p. 320.
812
Ibidem, pp. 321-324.
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc.
cit., pp. 3-5; Cfr. LANDA ARROYO, C., «Implementación de las decisiones…», loc. cit., pp. 316-318.
307
4.2. Teorías de incorporación de los tratados en sistema jurídico interno
308
Así, el Estado incorpora, “la defensa de los derechos humanos en su propio
poder, al definirse el poder del Estado como poder defensor de los derechos humanos”;
sin embargo, sin división de poderes, y sin independencia judicial, esto no pasa de ser
una mera declaración815.
Al plantear la tesis de la primacía estatal, uno se encuentra con la tradicional
postura de la doctrina monista frente a la doctrina dualista; es decir, independencia
versus interrelación del derecho internacional y el derecho interno.
A) Doctrina monista:
815
Continúa Martin KRIELE, “los derechos humanos, sólo pueden ser realizados cuando limitan
el poder del Estado, cuando el poder estatal está basado de entrada en un orden jurídico que incluye la
defensa de los derechos humanos. Lo decisivo es aquí la conexión dialéctica entre el derecho y el poder:
el poder estatal crea el derecho y lo impone, pero el derecho fundamenta y legitima el poder estatal…la
dificultad de comprender este problema está en el fondo de caso todas las crisis de legitimidad del Estado
constitucional democrático; KRIELE, M., Introducción a la Teoría del Estado…, op. cit., p. 150.
816
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados…», loc. cit., p. 321; Cfr. LANDA
ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., p. 4.
817
Cfr. LOAYZA TAMAYO, C., loc. cit., p. 25.
309
B) Doctrina dualista
818
Propugnada por Heinrich TRIEPEL, Dionisio ANZILOTTI, León DUGUIT y Hugo
KRABBE.
Heinrich TRIEPEL: “El acuerdo colectivo (Vereinbarung) es, en las relaciones entre los Estados,
la forma bajo la cual se unen diversos sujetos para lograr un resultado satisfactorio por igual de sus
intereses iguales o comunes... El contrato no puede crear normas jurídicas por propia naturaleza, no está
en condición de producir una norma por su voluntad común. Pero lo que no puede el contrato lo puede el
acuerdo colectivo. Los Estados pueden crear derecho objetivo si estipulan una norma mediante la cual
debe determinarse de un modo duradero una conducta futura. Tampoco aquí desmiente el acuerdo
colectivo su naturaleza. Está constituido por diversas declaraciones de voluntad de idéntico contenido.
Cada uno quiere lo mismo: la creación de una norma objetiva que vincule para el futuro a todos
igualmente. No quieren conciliar intereses contrapuestos, sino satisfacer su interés común en la fijación
de una norma según la cual deben regirse sin más sus relaciones futuras, norma que puede servir incluso
para el caso de que en el futuro un conflicto de intereses necesite de una conciliación”; TRIEPEL, H.,
Prácticas de Derecho Internacional, Madrid, Editorial léenos, 1972, pp. 30-31.
Dionisio ANZILOTTI: “Es impensable…que puedan existir sujetos de derechos y obligaciones
que no sean los Estados”; ANZILOTTI, D., Il Diritto Internazionale nei Giudizi Interni, Editor Ditta N.
Zanichelli, 1905, p. 44.
León DUGUIT: “Es un hecho social donde se observa que los individuos se encuentran unidos
entre sí por la concurrencia de dos fenómenos: a) La existencia de necesidades comunes y b) Las distintas
actitudes de los individuos ante tal sistema de necesidades y gracias a la cual se prestan servicios
recíprocos y se establece un comercio de servicios, al que se llega por la solidaridad y por la división de
trabajo”; DUGUIT, L., Manual de Derecho Constitucional: Teoría General del Estado, el Derecho y el
Estado y las Libertades Públicas, Granada, Ed. Comares, 2007, p. 36.
819
Cfr. SALMÓN GÁRATE, E., op. cit., p. 35; Cfr. LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción
constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., p. 4; Cfr. LOAYZA TAMAYO, C., loc. cit., p.
25; Cfr. HENDERSON, H., loc. cit., p. 274.
310
Ahora bien, en cuanto a los tratados, como refiere el profesor César Landa, la
doctrina dualista se sustenta en base al principio de la soberanía jurídica de los Estados.
Así, existen dos espacios propios del derecho y la jurisdicción, uno internacional y otro
nacional.
El derecho internacional norma el comportamiento de los sujetos del derecho
internacional, que son, principalmente, los Estados soberanos, concediendo derechos e
imponiendo obligaciones. En cambio, la ley nacional se aplica en el interior del Estado
y regula las relaciones jurídicas de sus ciudadanos, con los otros, y el gobierno.
En consecuencia, según esta teoría, “los tratados no primarían sobre las leyes,
tan sólo serían una fuente de interpretación para los jueces, sin capacidad jurídica
vinculante”820.
820
Además, acota César LANDA que esta mencionada tesis, “responde a la antigua concepción
liberal del Estado nacional y soberano, que asumió el viejo principio de que no podían darse relaciones
sobre similar materia entre el Derecho Internacional y el derecho interno, porque los hechos que
normaban ambos derechos eran distintos”; LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados…»,
loc. cit., p. 321; Cfr. GONZALEZ POBLETE, A., op. cit., pp. 64-65; Cfr. CARRUITERO LECCA,F., op.
cit., p. 93.
311
4.2.2. Tesis de la primacía internacional
Fue propugnada por, Hans kelsen, quien señalaba que: “el derecho internacional
y el derecho nacional no pueden ser sistemas distintos e independientes entre sí, si las
normas de ambos sistemas son consideradas válidas para el mismo espacio y el mismo
tiempo”821. En líneas generales, esta doctrina sostiene que la unidad del derecho
internacional y el derecho interno, integran un solo ordenamiento jurídico.
Así, deja a los individuos la potestad de invocarlo de manera directa ante los
órganos judiciales o administrativos del ordenamiento interno, que tendrían el deber de
aplicar esas disposiciones, sin necesidad de una incorporación formal al derecho
interno. Es decir, sería “automática” la incorporación de los tratados luego de haber sido
ratificados por los Estados822.
Para esta doctrina, el derecho internacional no requiere transformación alguna
para que tenga efectos en el desarrollo interno823. Por ello, son de aplicación directa
tanto para los órganos del Estado como para los individuos, siendo requisito en algunos
821
Así, continúa el autor, “no es posible, desde el punto de vista lógico, sostener qué normas
válidas simultáneamente pertenezcan a sistemas distintos e independientes entre sí”; KELSEN, H.,
Principios de derecho internacional público, Buenos Aires: El Ateneo, 1965, p. 346.
Cfr. SCHILLACI, A., Diritti fondamentali e parametro di giudizio. Per una storia concettuale
delle relazioni tra ordinamenti, Jovene editore, Napoli, 2012, pp. 151-196.
822
Cfr. HENDERSON, H., «Los Tratados Internacionales de Derechos Humanos en el orden
interno: La importancia del principio pro homine», en: Coordinadora Nacional de Derechos Humanos,
Retos de la Judicialización. En el proceso de verdad, justicia, reparación y reconciliación, Lima, 2005,
p. 274.
823
En cuanto a la aprobación interna, Hans KELSEN precisaba que, en “Muchas constituciones
establecen que todos o ciertos tratados, deben ser aprobados por el órgano legislativo a fin de ser válidos.
Tal aprobación no es una transformación; es la participación del órgano legislativo en la conclusión del
tratado, es decir, participación en la creación del derecho internacional”.
312
casos, y de acuerdo al ordenamiento legal propio de cada Estado, su publicación de
forma oficial824.
Asimismo, esta doctrina825, parte del reconocimiento de la tensión que existe.
Por un lado, de las normas que representan el interés común y, por otro, de los enfoques
que rechazan el Derecho, inspiradas en el interés unilateral826.
El monismo asume la supremacía del derecho internacional, aún en la esfera
nacional, además de la posición preferente de la persona como sujeto del derecho
internacional.
Así, la mencionada doctrina como argumenta César Landa “es la antítesis de los
postulados jurídicos de la existencia de la soberanía de los Estados y reduce la vigencia
de la ley nacional, en función del tratado internacional”827.
En esta línea, la antigua tesis del monismo nacional, se ha inclinado hacia una
doctrina del monismo internacional (treaties supreme law of land), que expresa
824
ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, p. 54.
825
Propugnada por: Arthur KAUFFMAN, Hans KELSEN, Alfred VERDROSS, Georges
SCELLE.
Arthur KAUFMANN: “La legislación es ajuste de idea del derecho y posibles hechos vitales
futuros, la decisión judicial es ajuste de norma legal y hecho vital real. Un tal ajuste, una tal asimilación,
un tal poner-en-correspondencia deber y ser presupone, sin embargo, la existencia de un tertium en el que
coinciden y se dan la mano la idea, la norma y el hecho, un mediador entre deber y ser. Necesitamos una
entidad que represente por igual lo especial y lo general, el hecho y la norma, un universal in re, un deber
en el ser. Este tertium, ese mediador tanto en la legislación como en el proceso de la decisión judicial es
el “sentido” en el que idea, norma y hecho vital tienen que ser idénticos, a fin de que puedan ser
respectivamente puestos «en correspondencia» (identidad de la relación de sentido). A este sentido se le
denomina también «naturaleza de las cosas». La «naturaleza de las cosas» es el tópos en el que ser y
deber se encuentran, el lugar metódico de la relación («correspondencia») de realidad y valor”;
KAUFMANN, A., Analogieund «Natur der Sache», Heidelberg, R.v. Decker, 2ª ed., 1982, p. 44.
Alfred VERDROSS: “antes de la ONU faltaba un poder coercitivo central, y ello autorizaba a los
Estados a hacer valer sus derechos por medio de la autotutela (... ) la Carta de la ONU introduce una gran
innovación, por cuanto sustrae a los Estados toda facultad de autotutela militar (...) y concede al Consejo
de Seguridad un poder coercitivo limitado. Constituye esta disposición un germen de gobierno mundial”;
VERDROSS, A., Derecho Internacional Público, 6.a ed. Madrid: Aguilar, 1982, p. 105.
Georges SCELLE, mediante su doctrina biológica, explica la problemática del derecho
internacional. Creó la teoría de la doble funcionalidad, donde explica la actuación de los gobernados y los
gobernantes. Señala, por un lado, que fundamentar el derecho de gentes, es un objetivo superior a los
Estados (la solidaridad y la justicia) y, por otro lado, el carácter obligatorio del derecho internacional no
es para los Estados personificados sino para los individuos, quienes son los únicos sujetos del derecho
internacional, en especial los gobernantes; Cfr. SCELLE, G., Précis de droit des gens. Principes et
systématique, París, 1932; pp. 43, 54-56, 217.
826
Conforme indica, Elizabeth SALMÓN, esta doctrina gesta, cuatro ideas: 1) Los derechos y las
obligaciones no se imponen sólo a los Estados sino además a los individuos, 2) La superioridad de las
normas internacionales sobre los sistemas nacionales, 3) La aplicación inmediata de las normas
internacionales sin necesidad de transformación, 4) Las normas internacionales anulan automáticamente
las leyes internas contrarias a ellas; SALMÓN GÁRATE, E., op. cit., pp. 38-39.
827
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., pp. 321-322.
313
jurídicamente la uniformización del derecho y la jurisdicción nacional, de acuerdo a la
internacional.
De este modo, tenemos el caso de los tratados de la Unión Europea828, la
Convención Americana de Derechos Humanos y la productiva actividad de la Corte
Interamericana829. Pero, en la UE la posición tanto de los tratados como de las
constituciones de los Estados miembros es mucho más matizada. Así, lo expresa en su
FJ 4) de la Declaración 1/2004 del TC español830, que señala:
“la proclamación de la primacía del Derecho de la Unión por el art. I-6 del Tratado no
contradice la supremacía de la Constitución. Primacía y supremacía son categorías que
se desenvuelven en órdenes diferenciados. Aquélla, en el de la aplicación de normas
válidas; ésta, en el de los procedimientos de normación… Por lo demás nuestra
jurisprudencia ha venido reconociendo pacíficamente la primacía del Derecho
comunitario europeo sobre el interno en el ámbito de las "competencias derivadas de la
Constitución", cuyo ejercicio España ha atribuido a las instituciones comunitarias con
fundamento, como hemos dicho, en el art. 93 CE…”·
828
Cfr. CÁMARA VILLAR, G.: «Los derechos fundamentales en el proceso histórico de
construcción de la Unión Europea y su valor en el tratado constitucional», ReDCE, nº 4, julio-diciembre
de 2005, pp. 9-42.
829
Ibidem, p. 322.
830
DTC. 001/2004, Declaración del Pleno del Tribunal Constitucional 1/2004, de 13 de
diciembre de 2004. (BOE núm. 3, de 4 de enero de 2005); disponible en:
http://www.tribunalconstitucional.es/es/jurisprudencia/Paginas/Sentencia.aspx?cod=15919
831
Señala, Humberto HENDERSON, que “con algunas leves oscilaciones que van desde el más
absoluto silencio…la mayoría de las constituciones nacionales de las Américas, disponen expresamente
que el derecho internacional de los derechos humanos o el derecho internacional, forma parte del derecho
del Estado. Asimismo, cuando las Constituciones no hacen referencias expresas, es la doctrina y la
jurisprudencia nacional la que entiende y acepta la incorporación automática de los instrumentos
internacionales dentro del elenco de normas en el ordenamiento jurídico interno”; HENDERSON, H., loc.
cit., p. 275.
832
SALMÓN GÁRATE, E., op. cit., pp. 43-45.
833
Art. 31 de la Constitución de la Nación de Argentina: “Esta Constitución, las leyes de la
Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son
la ley suprema de la Nación; y las autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ellas,
no obstante cualquiera disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales,
314
En el segundo supuesto, se encuentran las Constituciones que establecen la
necesidad de la aprobación para la recepción inmediata de los tratados internacionales.
Es el caso de las Constituciones de México (1917)837, Colombia (1991)838 y Paraguay
(1992)839.
Y, el tercero, se refiere a las Constituciones que contienen normas específicas
sobre la competencia del órgano legislativo para aprobar el tratado, recayendo en manos
del Presidente del Ejecutivo la ratificación, aunque este último difiera en algún caso. Es
el modelo de la Constitución de Cuba (1976)840.
salvo para la provincia de Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre
de 1859”.
834
Art. 144 de la Constitución de la República de El Salvador: “Los tratados internacionales
celebrados por El Salvador con otros estados o con organismos internacionales, constituyen leyes de la
República al entrar en vigencia, conforme a las disposiciones del mismo tratado y de esta Constitución.
La ley no podrá modificar o derogar lo acordado en un tratado vigente para El Salvador. En caso de
conflicto entre el tratado y la ley, prevalecerá el tratado”.
835
Art. 16 de la Constitución de la República de Honduras: “Todos los tratados internacionales
deben ser aprobados por el Congreso Nacional antes de su ratificación por el Poder Ejecutivo.
Los tratados internacionales celebrados por Honduras con otros estados, una vez que entran en
vigor, forman parte del derecho interno”.
836
Art. 55 de la Constitución Política del Perú: “Los tratados celebrados por el Estado y en
vigor forman parte del derecho nacional”.
837
Art. 133 de la Constitución Política de los Estados Mexicanos: “Esta constitución, las leyes
del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la ley
suprema de toda la unión. Los jueces de cada estado se arreglaran a dicha constitución, leyes y tratados,
a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las constituciones o leyes de los estados”.
(Reformado mediante decreto publicado en el diario oficial de la Federación el 18 de enero de
1934).
838
Art. 224 de la Constitución Política de la República de Colombia: “Los tratados, para su
validez, deberán ser aprobados por el Congreso. Sin embargo, el Presidente de la República podrá dar
aplicación provisional a los tratados de naturaleza económica y comercial acordados en el ámbito de
organismos internacionales, que así lo dispongan. En este caso tan pronto como un tratado entre en
vigor provisionalmente, deberá enviarse al Congreso para su aprobación. Si el Congreso no lo aprueba,
se suspenderá la aplicación del tratado”.
839
Art. 141 de la Constitución de la República de Paraguay. “DE LOS TRATADOS
INTERNACIONALES. Los tratados internacionales válidamente celebrados, aprobados por ley del
Congreso, y cuyos instrumentos de ratificación fueran canjeados o depositados, forman parte del
ordenamiento legal interno con la jerarquía que determina el Artículo 137”.
840
Art. 90 literal m), Art. 98 literal ch) y Art. 75 literal I).
315
4.2.3. Tesis conciliadora
Con el fin de superar los obstáculos dogmáticos y prácticos que derivan de las
tesis monistas y dualistas, hoy en día, se perfeccionan nuevas tesis más moderadas
respecto a las relaciones entre el derecho internacional y derecho interno, ya no sólo de
conflicto, sino más bien de cooperación y complementación o remisión, así como en el
incremento de la participación del individuo841.
Esta tesis, tiene como base la protección de los derechos humanos, en la que no
hay soberano y sí, protección absoluta de la dignidad humana.Tesis conocida, como la
tesis de coordinación o doctrina de la integración.
Conforme señala César Landa, son dos hechos jurídicos: la incorporación de la
protección internacional de la persona humana y de los tratados internacionales al
derecho nacional; y la legitimidad de los organismos supranacionales, que tienen como
base sus normas y jurisdicciones con fuerza autoaplicativa, los que han transformado la
concepción jurídica clásica del derecho público internacional del antiguo Estado
nacional, hacia una moderna noción del Estado supranacional.
La presente tesis caracteriza al derecho internacional como un derecho de
integración, basado en la responsabilidad internacional. Por ello, de acuerdo a dicha
responsabilidad “ya no se postula la derogación automática de las normas internas en
caso de conflicto con sus obligaciones en el plano internacional, sino su armonización
fundamentándose en un neoiusnaturalismo integrador”842.
Por lo tanto, ya no es justificado que tanto el derecho internacional y el interno
constitucional, se sigan tratando de manera estática, porque ya no hay duda de que las
grandes transformaciones internas de los Estados repercuten en el plano internacional.
Esta nueva realidad provoca cambios en la evolución interna y en el
ordenamiento constitucional de los Estados afectados. Por ende, “esta implicancia
recíproca ha generado un nuevo constitucionalismo y una apertura a la
internacionalización de la protección de los derechos humanos”843.
841
Ariel DULITZKY señala, que “ya superada la clásica distinción entre derecho internacional y
derecho nacional, ambos interactúan, auxiliándose mutuamente en el proceso de tutela de libertades
fundamentalmente. Los derechos humanos, hoy en día, son una materia en común”; DULITZKY, A., loc.
cit., p. 34; Cfr. SALMÓN GÁRATE, E., op. cit., pp. 45-46.
842
LANDA ARROYO, C., «Implementación de las decisiones…», loc. cit., p. 317.
843
Ibidem.
316
Así, para la dogmática constitucional, esto tiene una doble repercusión: primero,
la sujeción del imperio legal a la supremacía del tratado internacional, a razón de la
participación voluntaria de los Estados en la formulación y aprobación de tratados
internacionales; y segundo, los tratados sobre derechos humanos, que han sido
ratificados por Perú (Art. 55 de la Constitución), son válidos, eficaces e inmediatamente
aplicables al interior del Estado844.
En esta línea, el Tribunal Constitucional peruano se expresó en el caso Martin
845
Rivas , cuando tuvo que ver la compatibilidad entre la Convención Americana, la
Constitución peruana de 1993 y las Leyes de Amnistía Nº 26479 y Nº 26492, señalando
que:
“no es un asunto que deba resolverse de manera aislada, sino a partir de su
integración. Ello es así por cuanto es necesario entender al Derecho internacional
como un Derecho de integración sobre la base de la responsabilidad internacional de
los Estados. Así, en función de dicha responsabilidad no se postula la derogación
automática de las normas internas, en caso de conflicto con sus obligaciones en el
plano internacional, ni el desconocimiento de estas últimas en el orden nacional, sino
su armonización e integración”846.
844
Ibidem.
Cfr. LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., p. 322.
845
TC. Exp. Nº 679-2005-PA/TC. Caso Santiago Enrique Martin Rivas, del 2 de marzo de 2007,
en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2007/00679-2005-AA.html
846
TC. Exp. Nº 679-2005-PA/TC. Caso Santiago Enrique Martin Rivas,…, cit. FJ.35).
847
Un estudio detallado, de la presente teoría, ver a: LANDA ARROYO, C., «La aplicación de
los tratados… », loc. cit., pp. 322-324.
317
oponible al Estado, bajo cuya jurisdicción se encuentre la persona. Constituyendo una
revolucionaria innovación en el derecho internacional848.
Además acota Juan Antonio Carrillo, que “la persona – titular de unos derechos,
por el hecho de serlo y en razón de la igual dignidad de todo ser humano- no podía ser
considerada como un mero objeto del orden internacional”849.
Así, en el derecho internacional contemporáneo la promoción y protección de
los derechos humanos, constituyen la preocupación de la comunidad internacional,
lamentablemente ésta en un medio social muy poco integrado y apenas
institucionalizado, esto porque los Estados siguen siendo sujetos primarios pero no
exclusivos del derecho internacional850.
No obstante, al día de hoy, en el ámbito del derecho internacional, ya se habla
sobre la posición de la persona como sujeto del derecho internacional851.
Dicho esto, la mencionada tesis tiene como pilar al “principio de protección
internacional de los derechos humanos”852, que se funda en la defensa de la persona
humana y su dignidad, constituyendo la característica más distintiva del derecho
internacional contemporáneo.
Por ello, esta tesis implica importantes consecuencias prácticas, en cuanto a la
posición de los tratados en el sistema de fuentes del derecho. En caso de conflicto entre
tratados internacionales y leyes nacionales, prevalecerá la norma que sea más favorable
en la promoción y protección a los derechos humanos853.
848
CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p.15.
849
Ibidem.
850
En otras palabras, como refiere el Prof. Antonio CARRILLO, “la acción del orden
internacional en relación con los derechos humanos ha de llevarse a cabo en un mundo de Estados
soberanos, lo que explica la tensión dialéctica existente entre estos dos principios constitucionales del
orden internacional: la soberanía de los Estados, por un lado, y el reconocimiento y protección
internacionales de los derechos humanos por otro”; CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., p. 15.
851
Cfr. CANÇADO TRINDADE, A. A., «La persona humana como sujeto del derecho
internacional: avances de su capacidad jurídica internacional en la primera década del siglo XXI»; Revista
del IIDH, Vol. 46, Instituto Interamericano de Derechos Humanos; Ponencia ofrecida en el marco del
XXV Curso Interdisciplinario en Derechos Humanos, 9 al 20 de julio de 2007, San José de Costa Rica;
pp. 273-328; en: www.corteidh.or.cr/tablas/R22025.pdf
Cfr. PÉREZ-LEÓN, J. P., «El individuo como sujeto de derecho internacional. Análisis de la
dimensión activa de la subjetividad jurídica internacional del individuo», Anuario Mexicano de Derecho
Internacional, vol. VIII, 2008, UNAM, México, pp. 599-642; en:
www.biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/DerechoInternacional/8/.../cmt18.pdf
852
Respecto a este principio, acota el Prof. César LANDA, fue establecido después de la segunda
guerra mundial, y se llevar a cabo mediante dos procesos: el de humanización y el progresivo
reconocimiento de la soberanía jurídica del Estado en caso de contradicción, aunque sólo de manera
limitada.
853
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., p. 323.
318
Finalmente, una vez descritas las tres vertientes (de la primacía estatal, la
primacía internacional y, la tesis conciliadora), cabe indicar que la Constitución Política
del Perú no pertenece a ninguna de las corrientes señaladas.
No obstante, el Estado peruano ha dado un paso a que se reconozca una postura
más moderada de cooperación, es decir, su tendencia camina hacia una opción mixta
con elementos monistas, dualistas, pero superándolos mediante la tesis conciliadora854.
Si bien es cierto que los constituyentes peruanos no han regulado los tratados
internacionales, en el sistema de fuentes del derecho, lo que sí existe son cláusulas de
tratados diseminadas en la Constitución, que dan lugar a que los tratados se ordenen en
función a dos criterios: el de principiosy de características (subjetivo/objetivo)855 de los
derechos humanos856.
Para que estos principios y características puedan llegar a las personas deben ser
integradas a la concepción de derechos fundamentales establecidas en la Constitución,
que como norma máxima del derecho nacional, que permite garantizar las condiciones
objetivas para su pleno disfrute y ejercicio.
En ese sentido, señala César Landa, que si bien existe una dispersión de
cláusulas constitucionales, “donde no sólo hay elementos de la concepción soberana del
Estado, como internacionalista; los tratados deben quedar subordinados a una posición
humanista”. Por ende, es una concepción razonable, que apela a la interpretación y
ponderación de las diferentes tesis constitucionales sobre la posición de los tratados
internacionales, en el sistema de fuentes del derecho857.
854
LANDA ARROYO, C., «Implementación de las decisiones…», loc. cit., p. 316; Cfr. LANDA
ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., p. 5.
855
Éste enfoque objetivo-subketivo, vincula a todas las instituciones públicas y privadas, que
posee cláusulas interpretativas de carácter vinculante para los Jueces y que constituye una garantía
institucional respecto al contenido esencial de cada derecho fundamental.
856
Primero, cuando se argumenta que los tratados se ordenan en función a los principios
fundamentales de los derechos humanos, se refiere a que los derechos humanos son dependientes de los
principios de: universalidad, imprescriptibilidad, irrenunciabilidad e inalienabilidad, inviolabilidad,
eficacia, trascendencia positiva, interdependencia y complementariedad, igualdad, progresividad e
irreversibilidad y corresponsabilidad. Y, segundo, en cuanto a las características de los derechos
humanos, estas están recogidas en el plano de las declaraciones y de las convenciones internacionales;
BIDART CAMPOS, G., Teoría General de los Derechos Humanos, editorial Astrea, Buenos Aires, 1991,
pp. 29-37.
857
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., p. 323.
319
4.3. Régimen constitucional de los tratados de derechos humanos en el
derecho comparado latinoamericano
858
En consecuencia, la incorporación al derecho interno de los derechos humanos, expresados en
una convención o tratado internacional, le concede a esos “derechos humanos un fundamento ‘reforzado’
de aplicación de tipo normativo, axiológico y hasta táctico”; SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de
incorporación…», loc. cit., p. 95.
859
Cfr. LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., pp. 324-327; Cfr.
SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de incorporación…», loc. cit., pp. 93-103; Cfr. LOAYZA TAMAYO, C.,
loc. cit., pp. 30-33, 40; Cfr. HENDERSON, H., «Los Tratados Internacionales », loc. cit., pp. 276-280;
Cfr. DULITZKY, A., loc. cit., pp. 47-51; Cfr. ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit.,
pp. 83-88; Cfr. AYALA CORAO, C., «La Jerarquía Constitucional de los Tratados relativos a Derechos
Humanos y sus consecuencias», en R. MÉNDEZ SILVA (Coord.), Derecho Internacional e los Derechos
Humanos: Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, Instituto de
Investigaciones Jurídicas, UNAM, México, 2002, pp. 37-90; Cfr. CARAZO ORTIZ, P., loc. cit., pp. 256-
268.
860
ACEVEDO, D., «Relación entre el Derecho Internacional y el Derecho interno», Revista
IIDH, Vol. 16, 1992, UNAM, México, pp. 133-161; en:
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/iidh/cont/16/dtr/dtr8.pdf
320
4.3.1. Constituciones que reconocen la prevalencia de los tratados de
derechos humanos en general
Ahora bien, es necesario señalar que, algunas veces, la primacía del tratado
internacional respecto al ordenamiento interno, se logra no por una norma expresa que
lo indique, sino más bien por decisión de sus operadores jurídicos862, como por ejemplo,
861
KELSEN, H., Teoría General del Derecho y del Estado, traducción de Eduardo MAYNEZ,
México, 1969, p. 436.
862
El Prof. Néstor Pedro SAGÜÉS, pone de ejemplo, el caso de la Corte Suprema de Justicia de
Argentina, caso “Ekmekdjian vs. Sofovich”, acción de amparo, que se discutía la operatividad dentro del
derecho nacional de Argentina, sobre el derecho de réplica establecido, en la Convención Americana,
vigente en ese país (Ley 23.054).
La Corte IDH, consideró en virtud del Convenio de Viena sobre el derecho de los tratados,
aprobada por Argentina (Ley 19.865), y a razón de los principios pacta sunt servanda y de la bona fidel,
el Estado de Argentina, estaba obligado a cumplir cabalmente con los tratados internacionales del que
formaba parte, los hubiera suscrito, aprobado y ratificado, y únicamente podía no cumplirlo en caso que
se dé supuestos raros, establecidos en los artículos 27 y 46 de la Convención de Viena. En concreto, la
conclusión de la Corte es que impuso a los órganos del Estado de Argentina, “asignar primacia al
tratado ante un eventual conflicto con cualquier norma interna contraria”, y de esa “cualquier norma
interna contraria”, no exceptuó a la Constitución Argentina; SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de
incorporación…», loc. cit., pp. 96-97.
321
el caso de la actual Constitución peruana de 1993 (que no dice nada sobre este tema) y,
fue el TC que mediante su construcción jurisprudencial, determinó la prevalencia de los
tratados (en tercer grado)863 sobre el ordenamiento interno864.
En definitiva, se dan tres posibles situaciones, cuando las constituciones
reconocen que los tratados internacionales prevalecen respecto al ordenamiento interno.
Primero, se hace mención expresa. Es el caso de la Constitución Política de la
República de Guatemala de 1985; la Constitución Política de Colombia de 1991865; la
Constitución de la Nación de Argentina de 1853, reformada el 22 de agosto de 1994; la
derogada Constitución de Perú de 1979 y, la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela de 1999.
322
La derogada Constitución peruana de 1979:
Art. 105.-“Los preceptos contenidos en los tratados relativos a derechos humanos,
tienen jerarquía constitucional. No pueden ser modificados sino por el procedimiento
que rige para la reforma de la Constitución”.
Y, la Constitución de Venezuela:
Art. 23.- “Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos
y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional867 y prevalecen en el orden
interno, en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio más
favorables a las establecidas por esta Constitución y la ley de la República, y son de
aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público”.
Segundo. No hay mención expresa, pero implícitamente sí. Así, se les reconoce
a los individuos, “la plena vigencia de los derechos consignados”, como la Constitución
de Política de la República de Nicaragua de 1987:
Art. 46.-“En el territorio nacional toda persona goza de la protección estatal y del
reconocimiento de los derechos inherentes a la persona humana, del irrestricto respeto,
promoción y protección de los derechos humanos, y de la plena vigencia de los
derechos consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos; en la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, en el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas y en la Convención
Americana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos”.
867
Subrayado de la autora.
868
DULITZKY, A., loc. cit., p. 48.
323
4.3.2. Constituciones que reconocen la prevalencia de los tratados sobre
la ley y las fuentes infralegales
Según esta postura, el tratado internacional sea de cualquier índole, su valor está
por debajo de la Constitución aunque está sobre la ley ordinaria869.
Los efectos pueden ser múltiples. Se puede invalidar un tratado contrario a la
Constitución. Esta situación puede darse, pese a que, cuando se ratificó el tratado
internacional, éste era perfectamente compatible con la Constitución, pero, con
posterioridad, ya no lo es, a causa de una reforma constitucional contraria al tratado.
Además, los tratados internacionales de derechos humanos pueden interpretarse,
en armonía con las normas constitucionales, a favor de la Constitución870.
Asimismo, el tratado prevalece sobre una ley ordinaria. En consecuencia, la ley
no puede derogarla, aunque fuera posterior al tratado.
Finalmente, las leyes nacionales se interpretan conforme a los tratados
internacionales de derechos humanos (interpretación armonizante, a favor del tratado).
Así, en este rubro supralegal, se enmarcan la Constitución Política de la
República de Costa Rica de 1949; la Constitución de la República Honduras de 1982,
que inspirada en la Constitución peruana de 1979, dedica todo el capítulo III a los
Tratados Internacionales871; la Constitución de la República de El Salvador de 1983; la
Constitución de la República de Paraguay de 1992; la Constitución de la República
869
Néstor SAGÜÉS, señala “que los tratados deben subordinarse, tanto en contenido como a la
forma de incorporación al derecho local, a las reglas de la Constitución nacional (por ende pueden pecar
de inconstitucionalidad); pero que satisfechos esos recaudos, son “supralegales”, esto es que se
encuentran en un escalón superior sobre las leyes internas, y no pueden ser alterados por ellas”;
SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de incorporación…», loc. cit., p. 103.
870
En este caso no respeta los principios pacta sunt servanda y de la bona fide, que autoriza
evasiones al cumplimiento del tratado con el pretexto de la supremacía constitucional; SAGÜÉS, N. P.,
«Mecanismos de incorporación…», loc. cit., p. 101.
871
Incorporado, mediante Decreto No. 131 del 11 de enero de 1982. Los artículos referentes a
los tratados internacionales son:
Art. 16.- “Todos los tratados internacionales deben ser aprobados por el Congreso Nacional
antes de su ratificación por el Poder Ejecutivo. Los tratados internacionales celebrados por Honduras
con otros estados, una vez que entran en vigor, forman parte del derecho interno”.
Art. 17.- “Cuando un tratado internacional afecte una disposición constitucional, debe ser
aprobado por el mismo procedimiento que rige la reforma de la Constitución antes de ser ratificado por
el Poder Ejecutivo”.
324
Federativa de Brasil de 1988872; y la novísima Constitución de la República de Ecuador
de 2008.
La Constitución de Costa Rica873, expresa:
Art. 7.- “Los tratados públicos, los convenios internacionales y los concordatos,
debidamente aprobados por la Asamblea Legislativa, tendrán desde su promulgación o
desde el día que ellos designen, autoridad superior a las leyes.
Los tratados públicos y los convenios internacionales referentes a la integridad
territorial o la organización política del país, requerirán de la aprobación de la
Asamblea Legislativa, por votación no menor de las tres cuartas partes de la totalidad
de sus miembros, y la de los dos tercios de los miembros de una Asamblea
Constituyente, convocada al efecto”874.
La Constitución de Paraguay:
Art. 137.- “De la supremacía de la Constitución. La ley suprema de la República es la
Constitución. Esta, los tratados, convenios y acuerdos internacionales aprobados y
ratificados, las leyes dictadas por el Congreso y otras disposiciones jurídicas de
inferior jerarquía, sancionadas en consecuencia, integran el derecho positivo nacional
en el orden de prelación enunciado.
Quienquiera que intente cambiar dicho orden, al margen de los procedimientos
previstos en esta Constitución, incurrirá en los delitos que se tipificarán y penarán en
la ley”.
Art. 141.- “De los tratados internacionales. Los tratados internacionales válidamente
celebrados, aprobados por ley del Congreso, y cuyos instrumentos de ratificación
fueran canjeados o depositados, forman parte del ordenamiento legal interno con la
jerarquía que determina el Artículo 137”.
872
No obstante, a la clasificación realizada del valor supralegal de los tratados en la Constitución
Brasileña, es importante destacar que, el profesor Antônio Augusto CANÇADO TRINDADE, considera
que, la Constitución es de naturaleza constitucional, así lo deja reflejado en su artículo: «Direito
Internacional e Direito Interno: sua interação naproteção dos direitos humanos», San José de Costa Rica,
de 12 de junio de 1996, en:
http://www.pge.sp.gov.br/centrodeestudos/bibliotecavirtual/instrumentos/introd.htm
873
La actual Constitución de Costa Rica, fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente,
el 7 de noviembre de 1949. Ésta, ha sido reformada 28 veces, desde entonces, su última reforma fue con
la Ley N° 8365, del 15 de julio del 2003.
874
Art. 7 reformado, por ley No.4123, del 31 de mayo de 1968.
325
La Constitución de Brasil expresa en sus artículos:
Art. 4.- “A República Federativa do Brasil rege-se nas suas relações internacionais
pelos seguintes princípios: … II – prevalência dos direitos humanos”.
“Os direitos e garantias expressos nesta Constituição não excluem outros decorrentes
do regime e dos princípios por ela adotados, ou dos tratados internacionais em que a
República Federativa do Brasil seja parte”.
326
4.3.3. Constituciones que reconocen un valor legal de los tratados
En éstas, sin duda, el valor del tratado está por debajo de la Constitución.
Asimismo, consideran que no hay razón para dar preferencia al tratado sobre una ley,
salvo que la Constitución así lo establezca875.
El argumento de esta postura es complejo, porque parte de la premisa de que el
orden jurídico nacional y el internacional son intrínsecamente diferentes e
independientes (es la postura dualista). Por ello, el tratado tendrá validez en el ámbito
internacional, pero, dentro del ámbito nacional del Estado, será la Constitución la que
condicione al Estado.
En definitiva, el tratado tiene la misma equiparación jurídica que una ley. Por lo
tanto, sus efectos serán:
Primero, si el tratado entra en colisión con la Constitución, será inconstitucional.
Segundo, el tratado, aprobado por una ley, deroga a una ley anterior que se le
oponga (lex posteriori derogat priori).
Tercero, una ley posterior puede modificar al tratado.
Cuarto, el tratado deberá de funcionar, aunque sea en última instancia, según la
ideología jurídica imperante en el derecho nacional, dada su “conversión” de derecho
externo (internacional), a derecho interno (nacional).
Finalmente, esta postura no satisface los postulados de pacta sunt servanda y de
la bona fide, dando posibilidad más que ninguna otra tesis, a evasiones nacionales, al
incumplimiento del tratado.
875
Néstor SAGÜÉS, señala que este mecanismo “nivela los tratados internacionales y los
derechos de esta fuente, con una ley común. Deben pues conformarse a la Constitución, en forma y
contenido. Se incorporan al derecho local como una ley más, y deben ser modificados por una ley
posterior”; SAGÜÉS, N. P., «Mecanismos de incorporación…», loc. cit., p. 103; Cfr. HENDERSON, H.,
loc. cit., pp. 279-280.
327
Estados Unidos Mexicanos de 1917876, que tras su última modificación en 2011, ha
dejado de pertenecer a éste grupo.
328
normativa878, colocando a los tratados internacionales por debajo de la Constitución, y
por encima de las leyes (federales y estatales). Es decir, primero la Constitución, luego
los tratados internacionales, y finalmente, las leyes879.
La Suprema Corte, alega dos razones principales para esta nueva tesis: a) se basa
en la capacidad de intervención tanto del presidente de la República (como jefe de
Estado que suscribe tratados) y del Senado (como representante de la voluntad de las
entidades federativas y, cuya ratificación obliga a las autoridades) en el proceso de
adopción de un tratado internacional; b) que los tratados escapan a las limitaciones
competenciales entre Federación y las entidades federativas, establecida en el artículo
124 de la Constitución880.
Así, la causa de esta nueva tesis aislada (constitucional) de la mayor jerarquía
de los tratados de la interpretación del artículo 133, se debe a “su evolución historica y
el papel que desempeña el Estado mexicano ante la comunidad internacional”881.
A la fecha, que no exista una Constitución que reconozca un valor legal de los
tratados, no es más, que el reflejo, de que en el derecho constitucional latinoamericano,
se ha convertido en una tendencia muy fuerte, el reconocimiento expreso en sus textos
constitucionales, de la prevalencia de los tratados de derechos humanos sobre el
ordenamiento nacional.
878
Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Tratados internacionales. Se ubican jerárquicamente
por encima de las Leyes federales y en un segundo plano respecto de la Constitución Federal,
Localización [TA]; 9a Epoca; pleno; Seminario Judicial de la Federación y su Gaceta; Tomo X;
Noviembre de 1999, p. 46; P. LXXVII/99; en:
http://sjf.scjn.gob.mx/SJFSem/Paginas/SemanarioIndex.aspx
879
Cfr. PEREZCANO DÍAZ, H., «Los tratados internacionales en el orden jurídico mexicano»,
Anuario Mexicano de Derecho Internacional, vol. VII, 2007, pp. 249-279; en:
biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/DerechoInternacional/7/art/art7.pdf
880
Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Tratados internacionales…”, cit.
881
PEREZCANO DÍAZ, H., loc. cit., pp. 250-251.
329
4.4. Los tratados de derechos humanos y el derecho constitucional
peruano
882
Cfr. LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…, op. cit., pp. 11-12.
883
LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año del Tribunal Constitucional del Perú»,
Pensamiento Constitucional, Año 4, Nº 4, Fondo Editorial de la PUCP, Lima-noviembre de 1997, p. 247.
884
El mismo, que se concretó en un autogolpe de Estado de abril de 1992, la clausura del
Congreso, la destitución de vocales de la Corte Suprema (por otros que sirviesen al interés del gobierno),
se clausuró el TGC (eliminando el control constitucional de las normas legales), no se respetaba la
supremacía de la Constitucional sino de un Estatuto Presidencial. Después, de improvisados
anteproyectos constitucionales, el CCD aprobó la Constitución de 1993, y con ello ante la presión del
sector público especializado se incorporó el nuevo TC sin fuerza normativa, que recién se instaló en 1996.
330
En ese sentido, las democracias latinoamericanas son un tanto precarias, con un
fuerte caudillismo presidencial, mayorías parlamentarias “obedientes” y un militarismo
implícito.
Además, el Dr. Humberto Sierra, señala: la crisis de legitimidad y democracia, la
falta de credibilidad en el Parlamento, el clientelismo político, una administración
pública débil885, y si a esto sumamos la pobreza, entonces sí que constituyen serios
límites al desarrollo democrático del Estado de Derecho y, en especial, de los derechos
fundamentales886.
A pesar de ello, los gobiernos latinoamericanos se autocalifican gruesamente de
democráticos, como dijese César Landa, pese a que “si se ve la esencia de la
democracia, no está en la omnipotencia de la mayoría, sino en el compromiso constante
entre los grupos representados en el Parlamento por la mayoría y la minoría y, por tanto,
en la paz social, donde la jurisdicción constitucional aparece como un medio
particularmente idóneo para realizar esta idea”887.
Y, fue, precisamente, en los 90’ cuando el constitucionalismo empieza a
renovarse y, en consecuencia, modernizarse, en diferentes países Latinoamericanos. Así,
estos cambios constitucionales se debieron al fracaso de las transiciones democráticas
populistas.
El propósito de esta renovación, consistió en dar una salida a los graves
problemas de la violencia política y a la crisis económica. Crisis iniciada desde los años
80’ e incitada por el denominado consenso de Washington que tras de la caída del Muro
Se podría decir, que hay una tendencia a minusvalorar el rol del TC, así lo reflejo su LOTC, limitando el
control constitucional de las leyes. Por ello, la incorporación de la justicia constitucional concentrada en
la Constitución de 1993, “nace con gran desconfianza por parte de los poderes públicos susceptibles de
control –Presidente y el Congreso”; LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año… », loc. cit., pp.
248 al 251.
885
Humberto SIERRA PORTO, actual Presidente de la Corte Interamericana (2014). Ponencia
presentada en la Mesa Redonda “Derecho y poder: experiencias desde la justicia
constitucional",organizado por el Centro de Estudios Políticos Constitucionales (CEPC), del 06 de mayo
de 2014, Madrid-España.
886
Cfr. FREIXES SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno a los problemas constitucionales de
América Latina», Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, Nº 15, abril
2006, pp. 106-113.
887
LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…, op. cit., pp. 12-13; Cfr.
BORNET, J-M., «Algunas consideraciones en torno a las divergencias y convergencias entre el Derecho
Internacional Humanitario y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos», en: Corte
Interamericana de Derechos Humanos, El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos en el Umbral del Siglo XXI, 2ª edición, San José, Costa Rica, Tomo I, mayo de 2003, p. 307;
Cfr. DURÁN LALAGUNA, P., Manual de Derechos Humanos, Editorial COMARES, Granada –
España, 1993, pp. 124 – 125; Cfr. GROS ESPIELL, H., Estudios…, op. cit., pp. 68 y 69; Cfr. COMITÉ
INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA (CICR), en: http://www.icrc.org/spa/
331
de Berlín en 1989, postuló la globalización de una economía libre de mercado, como
una exigencia de la democracia liberal888.
El profesor César Landa, señala que estas transformaciones constitucionales, con
sus propias peculiaridades, tuvieron como común denominador: “la racionalización del
poder, la incorporación de las normas internacionales como Derecho nacional, y la
ampliación del catálogo de los derechos humanos de carácter individual, incluyendo los
derechos sociales y económicos”889.
Por lo tanto, toda esta nueva serie de elementos, en línea al modelo europeo, han
ayudado a trazar dos jurisdicciones, a saber: una constitucional, que funciona dentro de
cada Estado nacional, concretada a través de los tribunales constitucionales o las cortes
supremas; y, otra internacional, en este caso, el sistema interamericano, que se
manifiesta a través de la Comisión y la Corte Interamericana890. Ambas jurisdicciones
fueron creadas con el fin de proteger los derechos humanos de las personas.
Así, sobre la base de estas instituciones, de manera progresiva, se ha dado inicio,
por un lado, a una etapa de control constitucional al poder, aunque de manera muy
secundaria, por una serie de extralimitaciones que se venían cometiendo durante el
régimen del ex presidente, Alberto Fujimori.
Y, por otro lado, también de protección jurisdiccional de los derechos
fundamentales de los ciudadanos peruanos. En este sentido, el sistema interamericano
ofrece por lo menos, a los ciudadanos de los Estados miembros de la OEA, defenderse
contra el poder estatal en una jurisdicción internacional.
La causa, en palabras del profesor César Landa, estriba en la falta de un “Poder
Judicial independiente, institucionalizado, pluralista y apto jurídicamente, para la
defensa de los derechos ciudadanos violados por las autoridades del Estado”891.
Es aquí, donde frente al limitado rol racionalizador del Poder, que llevan a cabo
los tribunales constitucionales o el Poder Judicial, especialmente, en regímenes
autocráticos, o, en etapas de transición, conlleve a que los ciudadanos victimas puedan
encontrar en el Sistema Interamericano, un ámbito de protección de sus derechos
fundamentales892.
888
LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…, op. cit., p. 12.
889
Ibidem.
890
LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit., p. 72.
891
LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…,op. cit., 2005, p. 13.
892
LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…,op. cit., 2005, p. 13.
332
Por lo tanto, “cuando el sistema judicial nacional e internacional asuma la
protección plena que las constituciones y tratados le facultan”, los gobiernos se verán
obligados a adoptar decisiones políticas para mejorar y modificar el estado de
desprotección de los derechos fundamentales, que los ciudadanos denuncian; incluso el
propio Estado encubre las violaciones cometidas por sus agentes, “mediante prácticas
políticas y judiciales, que, en numerosas oportunidades, y en determinados casos y
épocas, han surtido los efectos esperados”893.
893
LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit., p. 73.
894
La Constitución de Cádiz, conocida como “La Pepa”, proclamada en Cádiz el 19 de marzo de
1812, estuvo vigente sólo seis años, entre períodos históricos y diferentes. Desde su proclamación en
marzo de 1812, estuvo vigente hasta que Fernando VII la anuló, el 4 de mayo de 1814. Luego, fue
repuesta por Riego el 1 de enero de 1820, y jurada por Fernando VII el 9 de marzo, nuevamente, fue
anulada tras la intervención de los llamados “Cien Mil Hijos de San Luis”, el 1 de octubre de 1823. Por
último, tras el Motín de los Sargentos en La Granja, el 12 de agosto de 1836, fue reinstaurada; sin
embargo, esta vez, tras la elecciones a Corte Constituyentes, abrió camino a la redacción de una nueva
Constitución (de 18 de julio de 1837), que se presenta como un texto progresista y en gran parte
reproducción de la Constitución de 1812; RAMOS SANTANA, A., La Constitución de 1812, Cuadernos
de Andalucía en la Historia Contemporánea, Centro de Estudios Andaluces, Sevilla, 2012, p. 9.
Cfr. TORRES DEL MORAL, A., Constitucionalismo Histórico Español, 7ª edición, Editorial
Universitas, S. A., UNED, Madrid, 2012, pp. 54-83.
895
CLAVERO, B., Happy Constitución. Cultura y Lengua Constitucionales, editorial Trotta,
Madrid, 1997, p. 41.
896
La Constitución de Cádiz, tras su proclamación en 1812, “comenzó a editarse y jurarse en
gran parte de los territorios americanos a partir de los meses de septiembre y octubre de ese mismo año.
Aunque su vigencia fue corta, algunos efectos se notaron en la aplicación de la Constitución, que entre
otras cosas, y para el gobierno y la administración de los territorios ultramarinos, suponía un importante
recorte de poder absoluto por los representantes de la monarquía en América, tanto en el caso de los
virreyes, como de las Audiencias. Pero sobre todo donde más se dejó notar es en el establecimiento de
ayuntamientos para el gobierno de las poblaciones que llegaran, “por sí o en su comarca”, a las mil almas;
igualmente la creación de las diputaciones provinciales que colaborarían con el jefe político en la
administración de las provincias”; RAMOS SANTANA, A., La Constitución de 1812…, op. cit., pp. 10-
11.
333
concepción de la propia Constitución “como ley suprema producto de la soberanía
popular, y en tanto que emanación de la soberanía, la Constitución como norma superior
que organiza el estado-nación, que limita el poder, y contiene una declaración de los
valores fundamentales, los derechos y garantías de la sociedad y los ciudadanos”897.
El derecho peruano, en su recorrido, desde la Constitución de Cádiz hasta la
actual Constitución Política de 1993, ha sido regido por doce textos constitucionales
establecidos desde su fundación como Estado nación898.
897
RAMOS SANTANA, A., La Constitución de 1812…, op. cit., p. 10.
En resumen, Antonio TORRES, señala, que los principios políticos de la Constitución de 1812,
son: 1) La soberanía nacional y mandato representativo: la democracia representativa; 2) División de
poderes; 3) Principio de libertad: los derechos fundamentales; 4) Principio de igualdad; y, 5) Unidad
religiosa y confesionalidad del Estado; TORRES DEL MORAL, A., Constitucionalismo Histórico…, op.
cit., pp. 60-65.
898
Cfr. GARCÍA BELAUNDE, D., Las Constituciones del Perú, con la colaboración de W.
GUTIÉRREZ CAMACHO, Edición Oficial, Lima, 1993; Cfr. BLUME FORTINI, E., «Preámbulo de la
Constitución de Perú», en A. TORRES DEL MORAL y J. TAJADURA TEJADA (Dirs.), Los
preámbulos constitucionales en Iberoamérica, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid,
2001, pp. 331-368; Cfr. RUBIO CORREA, M., El Sistema Jurídico. Introducción al Derecho, Fondo
Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, novena edición, Lima, 2007; Cfr. CHANAMÉ
ORBE, R., La Constitución Comentada, Editorial ADRUS, S.R.L., sexta edición, Arequipa-Perú, Tomo I,
2011, pp. 36-125; Cfr. PALOMINO MANCHEGO, J., «La Constitución Española de 1978 y su
influencia en el ordenamiento constitucional latinoamericano», en J. PÉREZ ROYO y otros, Derecho
Constitucional para el Siglo XXI, Editorial Aranzadi SA, Navarra, 2006, pp. 367-369; Cfr. TRAVIESO,
J. A., Garantías fundamentales de los Derechos Humanos. Conflictos, paradigmas, aplicación de
sistemas jurídicos internacionales, Editorial Hamurabi SRL, Buenos Aires, Argentina, 1999, pp. 160-166.
899
RUBIO CORREA, M., El Sistema Jurídico…, op. cit., p. 38.
900
Estatuto completo, en: http://www.congreso.gob.pe/historico/quipu/constitu/1821b.htm
901
GARCÍA BELAUNDE, D., Las Constituciones del Perú, op. cit., pp. 71-89.
334
El Reglamento Provisional y el Estatuto Provisional, fueron aprobados por el
Libertador, General don José de San Martín902. Reglamento, que estableció por un lado,
la demarcación de los territorios ocupados por el Ejército peruano y, por otro, la forma
de administración que debía regir, mientras se constituya una autoridad central por la
voluntad de los pueblos libres903, en este contexto, José de Martín dio una serie de
medidas transitorias904, que conllevaría a la declaración de independencia del Perú, el 28
de julio de 1821. Y, en 1822, el Primer Congreso Constituyente de Perú opta por una
forma republicana de gobierno.
La Constitución del 1823, conocida como “la liberal”. Redactada por Faustino
Sánchez Carrión, y promulgada por el Presidente, Gran Mariscal José Bernardo
Tagle,con fecha 12 de noviembre de 1823. Para su elaboración, contó con el respaldo
del Congreso Constituyente. Tiene 194 artículos y cuenta con un Preámbulo905.
La Constitución de orientación ultra liberal, que defendía teóricamente la
dignidad humana, la libertad y la igualdad ante la Ley, consagra el esquema de
separación tripartita del poder, esto es, en Ejecutivo (presidencial), Legislativo
(unicameral) y Judicial.
Sin embargo, esta Constitución no llegó a regir, a causa de que días antes se
había acordado que quedarían en suspenso los artículos constitucionales incompatibles
con el ejercicio de las facultades, que se le concedieron a Simón Bolívar, hasta que los
hechos de la emancipación cambiaran.
902
José Francisco de San Martín, nació en Argentina, en 1778 y murió en Francia, en 1850. Fue,
un militar cuyas campañas, fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y Perú. Junto
con Simón Bolívar, son considerados, como las figuras más destacadas de la guerra de emancipación
americana.
903
GARCÍA BELAUNDE, D., Las Constituciones del Perú, op. cit., p. 71.
904
Se descubrió una serie de medidas transitorias, que debió adoptar José de San Martín, , que
señalaba “el cambiamieNto de la administración, para no dejar en la incertidumbre y sin sistema las
autoridades, y expuestos los derechos particulares á los riesgos de una jurisdicción indefinida, ó á la falta
absoluta de recursos que suplan las formas suprimidas por la necesidad”; GARCÍA BELAUNDE, D., Las
Constituciones del Perú, op. cit., p. 75.
905
Constitución, en su versión original, en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1823.pdf
335
La Constitución de 1826, conocida como “la vitalicia”, o, la “Bolivariana”.
Promulgada por el conocido Libertador, General Simón Bolívar906, aprobada por el
Consejo de Gobierno el 1 de julio de 1826 y sometida a los Colegios Electorales, fue
sancionada el 30 de noviembre de 1826. Tiene 150 artículos y no posee Preámbulo, ni
declaración expresa de principios907.
La presente Constitución, fue declarada nula, mediante Decreto Ley del 11 de
julio de 1827, poniendo en vigor la Constitución Política de 1823, con las
modificaciones y subrogaciones, que fortalecían al Poder Ejecutivo, y ampliaba las
atribuciones del Estado peruano.
906
Militar y político venezolano (1783-1830). Figura muy destacada de la emancipación
americana, fundador de la Gran Colombia. Ha contribuido de manera decisiva, a la independencia de los
actuales países de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
907
Constitución, en su versión original, en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1826.pdf
908
Peruano, nacido en 1873 y falleció en 1958. Fue Jurista (Decano del Colegio de Abogados de
Lima, 1914-1915); catedrático universitario (Rector de la Universidad San Marcos, 1922-1924) y político
(Ministro de Justicia, Culto e Instrucción, 1908-1909; Senador de la República, 1917-1918). Y también
fue candidato a la presidencia en las frustradas elecciones de 1936.
En su labor como jurista aportó estudios sobre el ámbito del Derecho Comparado, Filosofía del
Derecho y Derecho Constitucional. Se le considera, el iniciador del positivismo en el Perú.
909
Constitución, en su versión original, disponible en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1828.pdf
910
Constitución, en su versión original, disponible en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1834.pdf
336
Ni con la Constitución Política de 1828, ni con la de 1834, se logra la estabilidad
política y el ordenamiento jurídico necesario. Por el contrario, se desarrolla un período
de guerras internas y anarquía militar.
911
Constitución, en su versión original, disponible en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1839.pdf
912
Constitución, en su versión original, disponible en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1856.pdf
337
La Constitución de 1860, Jorge Basadre Grohmann913, la denominó
“transaccional”, por su fondo conciliador, que buscaba satisfacer exigencias
conservadoras. Fue promulgada por el Presidente, Mariscal Ramón Castilla, el 13 de
noviembre de 1860, con el respaldo del Congreso de la República.
Tiene 138 artículos, que incluyen disposiciones transitorias (del Art. 132 al 138)
y no cuenta con un Preámbulo914. Constitución de tendencia moderada.
A partir de entonces, en Perú, se logra una relativa estabilidad, a consecuencia
de la prosperidad económica impulsada, en gran medida, por la exportación de guano
(se trata de un abono orgánico de las aves del pacífico del sur).
Esta Constitución sobrevivió épocas de crisis, como la conmoción interna de
1867 y, a nivel internacional, la guerra del pacífico de 1879, entre otras. Por ello, como
señala el profesor Domingo García, el Estado peruano a escala constitucional, queda
articulado de alguna manera con la Constitución de 1860, que tiene una larga vida, a
pesar de sus imperfecciones.
Así, “las clases políticas de esa época, tuvieron la sensación de que, con ellas, no
empezaba la historia patria, y, sobre todo, creyeron que más importante que las
constituciones, eran los hombres y las instituciones que las sostenían”915.
338
estructura social y económica, que conllevó a la posterior guerra con Chile en 1879,
conocida como la “Guerra del Pacífico”.
339
En este contexto, se proclama la Constitución Política del Perú de 1933,
promulgada por el Presidente, General Luis M. Sánchez Cerro, el 9 de abril de 1933,
con el respaldo del Congreso Constituyente.
Tiene 236 artículos, además de 9 disposiciones transitorias, y no tiene
Preámbulo, ni declaración de principios918. Constitución aprobada en medio de grandes
problemas, teóricamente tuvo una vigencia de 47 años.
No obstante, en la práctica ese período no fue real a causa de las varias
interrupciones del orden constitucional que tuvieron lugar en la década de los cuarenta,
de los sesenta y de los setenta919.
Su texto introductorio decía:
“El congreso Constituyente del Perú, en ejercicio del mandato que le han conferido los
pueblos, han sancionado la siguiente:”
El profesor Ernesto Blume, dice que, desde un punto de vista preambular, “se
aprecia como único aspecto a resaltar la invocación al mandato popular, como fuente de
ejercicio del poder constituyente y raiz de legitimidad del accionar del Congreso
constituyente que faccionó dicha Carta Constitucional”920.
Esta Constitución instituyó garantías de igualdad, libertad y seguridad. Se
reconocen los derechos sociales, que incrementaron la expedición de nuevas
disposiciones sobre el trabajo, la educación, la vivienda y la seguridad social.
Valoración
918
Constitución, en su versión original, disponible en:
http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1933.pdf
919
BLUME FORTINI, E., «Preámbulo de la Constitución de Perú», en A. TORRES DEL
MORAL y J. TAJADURA TEJADA (Dirs.), Los preámbulos constitucionales en Iberoamérica, Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2001, p. 350.
920
BLUME FORTINI, E., «Preámbulo… »; loc. cit., p. 350.
340
inevitable una sucesión de golpes de Estado militares y, una profunda insatisfacción
social que finalmente, originó, entre otras causas, el terrorismo.
Desafortunadamente, de este conflicto, además de la población civil, fueron los
pueblos indígenas y las comunidades campesinas, la parte más vulnerable, en la medida
de que el constitucionalismo vive sobre todo de la igualdad.
Ahora bien, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el tema ideólogico caló
profundamente en Latinoamérica (comunismo/capitalismo); y jugó un rol importante,
que se agudizó a lo largo de la guerra fría.
En Perú, así como en casi todos los Estados Latinoamericanos, surgió una serie
de movimientos revolucionarios (Sendero Luminoso, Movimiento Revolucionario
Túpac Amarú, etc), originariamente, gestados con un ideal de lucha por la igualdad
social, quienes fueron perseguidos por el Estado, más adelante esto va cambiar.
En ese contexto, el detrimento de la economía, las violaciones de derechos
humanos se fue incrementando; las brechas sociales, entre ricos y pobres, se hizo cada
vez más evidente, entre otros fáctores; además, de la falta de una estabilidad política en
el Estado, tan necesaria para asegurar un Estado de Derecho, generaron desconfianza en
la población en cuanto al Estado y la Constitución, que “no se han visto satisfechas con
las constituciones, en cualquiera de sus grandes corrientes ideológicas”921, liberales,
sociales y conservadoras.
Así, a lo largo de la historia constitucional del Perú (1823-1933), podemos
comprobar, que las Constituciones han dependido de manera directa de una serie de
hechos militares y políticos, que han tenido lugar en cada período.
921
LANDA ARROYO, C. , «Del Tribunal de Garantías al Tribunal Constitucional: el caso
peruano», Pensamiento Político, PUCP, Lima, 1995, pp. 73-74; Cfr. GARCÍA BELAÚNDE, D., «El
Constitucionalismo peruano en la presente centuria», UNAM, bibliotecas jurídicas, México, pp. 533-567,
en: biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/703/7.pdf
341
B) La Constitución de 1979
La Junta Militar liderada por el General, Juan Velasco Alvarado, tomó el poder
el 3 de octubre de 1968, mediante un golpe de Estado contra el entonces presidente
Fernando Belaunde Terry.
En los primeros años de gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1963-1968), se
vivió una época de bonanza económica, impulsada por la exportación de harina de
pescado y por el dinamismo del sector de la minería. No obstante, unos años más tarde,
el gasto público aumentó notablemente y generó un elevado déficit presupuestal, que
dio lugar a un proceso inflacionario, que conllevó, posteriormente, a una devaluación de
la moneda.
En ese contexto, principalmente, en la zona andina del Perú, algunos estudiantes
de la clase alta limeña entusiasmados por las ideas sociales (castrismo-guevarismo), se
internaron en el campo para promover una insurrección campesina contra el gobierno,
por las desigualdades sociales y en contra del latifundio922. Estos hechos fueron
fuertemente reprimidos con la intervención del ejército. Los acontecimientos descritos
despertaron la alarma entre los campesinos, que percibían que la clase política no
cumplía con su tarea de procurar el desarrollar económico y social del país y, por ende,
mejorar el bienestar de sus ciudadanos.
Cuando asumió la presidencia Fernando Belaúnde, ofreció resolver, en sólo tres
meses, el problema de la explotación ilegal de los yacimientos petrolíferos de la “Brea”
y el “Pariñas”, por parte de la compañía estadounidense International Petroleum
Company (IPC). Finalmente, este tema quedó zanjado con la firma del Acta de Talara,
pero, inmediatamente, se vio envuelto en un polémica, cuando se dio a conocer las
condiciones que había impuesto la IPC para la firma del Acta. Además, desapareció el
folio que contenía los precios pactados, hecho que fue conocido como la “página once”.
922
Por Ley Nº 15037 del 21 de mayo de 1964, se dio inició a la Reforma Agraria, que afectaba
principalmente a los latifundios abandonados, deficientemente cultivados o feudalizados en los
departamentos de Pasco, Junín, Puno y los valles de Lares y La Convención (Cuzco), zonas que se habían
visto agitadas por las movilizaciones campesinas.
342
En consecuencia, este escándalo de la “página once”, junto a la labor opositora
del gobierno, propiciaron una crisis política, que facilitó, en gran parte, que los
militares accedieran al poder.
Los militares gobernaron de facto, en dos períodos, durante doce años (1968-
1980).
Primero, gobernó Juan Velasco Alvarado (1968-1975). Posteriormente, el
General Francisco Morales Bermúdez (1975-1980)923, dio un golpe de Estado contra
Juan Velasco, y se autoproclamó como Presidente del Perú y como Jefe de Estado, en la
"Segunda Fase" del Proceso Revolucionario de las Fuerzas Armadas.
Las reformas emprendidas por el General, Juan Velasco Alvarado, a nivel
económico, político y social924, alteraron profundamente la vida política del Perú, que
sumados a la grave crisis económica mundial del petróleo, encasillo la economía del
Perú y, trajo como consecuencia una gran crisis económica y, con ello, grandes
movilizaciones en todo el país, desde el 5 de febrero de 1973 hasta el 19 de julio de
1977, donde se produjo un masivo paro nacional, impulsado por la Confederación
General de Trabajadores del Perú (CGTP), una Central Sindical que agrupa a los
sindicatos de trabajadores de todo el Perú, a fin de defender sus derechos laborales, que
contó con el apoyo mayoritario de la población. Esto significó un importante repudio
hacia el régimen militar.
Ante estos hechos, y como ya lo había contemplado, el gobierno de Francisco
Morales, el 28 de julio de 1978, anunció a la sociedad, el retorno a la vida institucional
democrática925, por ende, convocó la conformación de una Asamblea Constituyente,
donde eligieron al aprista, Víctor Raúl Haya de la Torre, como Presidente de la
Asamblea. Ulteriormente, redactaron la Constitución de 1979. Este proceso fue una
923
El General Francisco Morales Bermúdez, Lanzó un manifiesto en contra de Juan Velasco,
para que dejé poder. “Manifiesto” que contaba con el respaldado de todos los jefes de todas las regiones
militares, por la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y las Fuerzas Policiales y, fue proclamado desde la
ciudad de Tacna, por ese se le conoce como el “el tacnazo”.
924
El General Velasco Alvarado, nacionalizó el Petróleo, confiscó a las Empresas extranjeras,
los medios de comunicación estaban controlados y la Reforma Agraria se encontraba en plena aplicación.
El hecho de abolir el orden oligárquico, la dictadura militar asumía que estaba alcanzando la “segunda
independencia del Perú”; ORREGOSO PENAGOS, J. L., La independencia del Perú: el Sesquicentenario
(1971) de 11/06/08; disponible en blog: http://blog.pucp.edu.pe/blog/juanluisorrego/2008/06/11/la-
independencia-del-peru-el-sesquicentenario-1971/
925
En consecuencia, por disposición del Decreto Ley Nº 21949 (1977), normó los alcances y
límites, del cuerpo colegiado a elegirse, se nombró a los cien representantes a la Asamblea Constituyente.
Además, se otorgó el derecho al voto, a jóvenes mayores de 18 años, en las elecciones anunciadas.
343
especie de pacto que sellaba la unión de los civiles con militares y, en última instancia,
una salida honrosa y una entrega del poder a la civilidad926.
Según la nueva Constitución de 1979, se convocó a elecciones generales y a los
representantes del Congreso bicameral (mayo de 1980), saliendo ganador, por un
segundo gobierno, Fernando Belaunde Terry (1980-1985).
Tras este período de gobierno militar, Perú retornó a un régimen político
democrático.
En ese sentido, la Constitución Política de 1979927, anunciaba un nuevo ciclo en
el pensamiento constitucional, con la influencia de la Constitución de Italia de 1947, la
Ley Fundamental de Alemania de 1949, la Constitución de Francia de 1958 y también
la Constitución de España de 1978.
Modelo Político:
926
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional… », loc. cit., p. 41.
927
Cfr. CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., pp. 104-108; Cfr. BACACORZO, G., «Constitución
Política del Perú», Derecho Constitucional. Estudios en Homenaje al Doctor Héctor Fix-Zamudio en sus
treinta años como investigador de las Ciencias Jurídicas, Serie E. Nº 41, Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Tomo I, 1988, pp. 37-49; Cfr. Asamblea
Constituyente del Perú, Diario de Debates. 1979; Cfr. ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…,
op. cit., pp. 121-141.
928
Cfr. GUILLÉN LÓPEZ, E., «Igualdad en el derecho al voto (Art. 21 DUDH y 25 PIDCP)»,
en C. MONEREO ATIENZA; J. L. MONEREO PÉREZ (Dir.), EL SISTEMA UNIVERSAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS. Estudio sistemático de la declaración universal de los derechos humanos, el
pacto internacional de derecho civiles y políticos y el pacto internacional de derechos económicos,
sociales y culturales y textos internacionales concordantes, en, Editorial Comares, Granada, 2014.
344
Régimen político:
Estructura:
929
Constitución completa, en: http://www.congreso.gob.pe/historico/quipu/constitu/1979.htm
345
Capítulo VI. De la moneda y la banca.
Capítulo VII. Del régimen agrario.
Capítulo VIII. De las comunidades campesinas y nativas.
Título IV. De la estructura del Estado.
Capítulo I. Poder Legislativo.
Capítulo II. De la función legislativa
Capítulo III. De la formación y promulgación de las leyes.
Capítulo IV. Del presupuesto y la cuenta general
Capítulo V. Poder Ejecutivo
Capítulo VI. Del Consejo de Ministros.
Capítulo VII. De las relaciones con el poder legislativo
Capítulo VIII. Del régimen de excepción
Capítulo IX. Poder Judicial
Capítulo X. Del Consejo Nacional de la Magistratura
Capítulo XI. Del Ministerio Público.
Capítulo XII. De la descentralización, gobiernos locales y regionales.
Capítulo XIII. De la defensa nacional y del orden interno.
Capítulo XIV. Del Jurado Nacional de Elecciones.
Título V. Garantías constitucionales.
Título VI. Reforma de la Constitución.
Título VII. Disposición final.
Título VII. Disposiciones generales y transitorias.
930
Cfr. ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit., p. 121.
931
PREÁMBULO, segundo párrafo, de la CPP de 1979.
346
Esto significa que el Congreso Constituyente, en su momento, se inclinó a favor
de la protección del derecho natural y del sistema de protección internacional; y, en
consecuencia, elaboró la Constitución teniendo como base a la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, además de reconocer la validez universal de los derechos
humanos como derechos naturales, inalienables y sagrados al hombre, ubicándolo
dentro una corriente que recoge la más pura tradición iusnaturalista.
Es en el Título Primero, denominado “derechos y deberes fundamentales de la
persona”, donde se hicieron aportes sobre los derechos humanos. En resumen, se puso
énfasis en la persona humana, redactando un título exclusivo sobre el mismo932.
Así, se queda reflejado en el artículo primero, que concreta el marco de
protección constitucional “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del
Estado”, y en los consecuentes artículos se establecen los derechos y libertades
constitucionalmente protegidos.
El artículo cuarto, se inclina por la definición de cláusula abierta, “númerus
apertus”, de los derechos humanos933; es decir, que no existe reserva legal, ni limitación
alguna a la determinación de los derechos humanos constitucionalmente protegidos934.
De esta manera, se incorporan los tratados sobre derechos humanos, en el bloque de
constitucionalidad.
No obstante, el alcance de la protección internacional no sólo queda en el
concepto clásico de comprender un tratado internacional como una Ley, sino que va ser
superado por la Décimosexta Disposición General y Transitoria935, que, expresamente,
señala los instrumentos internacionales de derechos humanos a los cuáles el Estado
peruano está sujeto; además de aceptar la competencia de los dos órganos de protección
internacional de derechos humanos, como son la Comisión y la Corte Interamericana.
932
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., p. 106.
933
Art. 4 de la CPP de 1979: “La enumeración de los derechos reconocidos en este capítulo no
excluye los demás que la Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que derivan de la
dignidad del hombre, del principio de soberanía del pueblo, del Estado social y democrático de derecho
y de la forma republicana de gobierno”.
934
Se refiere, a los derechos que están contenidos y los derechos que, a futuro puedan ser
determinados, como derechos humanos, compatibles con la dignidad de las personas.
935
Decimosexta Disposición General y Transitoria de la CPP de 1979: “Se ratifica
constitucionalmente, en todas sus cláusulas, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos así
como el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones
Unidas.
Se ratifica, igualmente, la Convención Americana sobre Derechos Humanos de San José de
Costa Rica, incluyendo sus artículos 45 y 62, referidos a la competencia de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.
347
Por lo tanto, el artículo 305 garantiza a la persona que considere lesionado sus
derechos, que, una vez agotado en los tribunales nacionales:
“puede recurrir a los tribunales u organismos internacionales constituidos, según
tratados de los que es parte el Perú”.
Innovaciones:
936
GARCÍA TOMA, V., «Estudio Introductorio a la Constitución de 1993», en La Constitución
Política del Perú, Gaceta Jurídica S.A., Lima, enero de 2011, p. 14.
348
C) La Constitución de 1993
937
Cfr. GARCÍA BELAUNDE, D., «Amnistía y Derechos Humanos. A propósito de la sentencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso ‘Barrios Altos’», en D. GARCÍA
BELAUNDE (coord.), Constitucionalismo y Derechos Humanos, ponencias presentadas al VII Congreso
Iberoamericano de Derecho Constitucional, Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, México
DF, del 12 al 15 de febrero de 2002, pp. 247-249; Cfr. ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos
Constitucionales. Estudio introductorio, legislación e índices. Palestra Editores S.A.C., cuarta edición,
Lima, 2010, pp. 11-24; Cfr. GARCÍA TOMA, V., «Estudio Introductorio…», loc. cit., pp. 13-17; Cfr.
RUBIO CORREA, M., El Sistema Jurídico…, op. cit., pp. 38-40; Cfr. PALOMINO MANCHEGO, J.,
loc. cit., pp. 367-369; Cfr. GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional…», loc. cit., pp.
42-43; Cfr. BASOMBRÍO IGLESIAS, C., ¿…Y ahora qué? Desafíos para el trabajo por los derechos
humanos en América Latina, Acción Ecuménica Sueca, Diakonía, La Paz, Bolivia, 1996, pp. 94-95; Cfr.
CÁCERES, E. y SOBERÓN F., «Perú: Percepción y desafíos y perspectivas», en C. BASOMBRÍO
IGLESIAS, ¿…Y ahora qué? Desafíos para el trabajo por los derechos humanos en América Latina,
Acción Ecuménica Sueca, Diakonía, La Paz, Bolivia, 1996, pp. 366-380.
349
captura, en septiembre de 1992, al principal líder de Sendero Luminoso, Abimael
Guzmán, entre otros hechos.
Tras las elecciones democráticas de 1990, la composición parlamentaria
(conformado por dos Cámaras: la de Diputados y Senadores)938, no le otorgaba la
mayoría a Alberto Fujimori en el Congreso, generando una permanente tensión entre
poderes.
Esto conllevó a que, el 5 de abril de 1992, dé el autogolpe de Estado, que fue
respaldado por las Fuerzas Armadas y el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Un
autogolpe dentro de su propio Gobierno, contra otro poder del Estado (Congreso),
instaurando de esta manera un “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción
Nacional”939.
Después, se convocaron elecciones para establecer un nuevo Congreso
Constituyente Democrático (CCD), encargado de elaborar una Constitución, legislar y
fiscalizar940.
Este hecho no fue una muestra de democratización o de pacto social, más bien
fue un acto de conciliación con la comunidad internacional que estaba presionando al
Estado peruano, en especial la OEA, que se encontraba preocupada por la democracia
del Perú y el respeto de los derechos humanos941.
938
Con la Constitución de 1979, el Congreso era bicameral; y, con la Constitución de 1993, se
cambia a la unicameral.
939
Plasmado, en el Decreto Ley Nº 25418, Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y de
Reconstrucción Nacional, publicado el 7 de abril de 1992.
940
Mediante, Decreto Ley Nº 25557 del 17 de junio de 1992, se convocó a elecciones para la
creación de un CCD, que fue instaurado el 22 de octubre de 1992, se designó a sus miembros el 22 de
noviembre de 1992 y se instaló el 30 de diciembre de 1992 (Decreto Ley Nº 25684) y duró hasta julio de
1995.
El CCD, realizó un enorme trabajo de celeridad en la elaboración y aprobación de la
Constitución, lo hizo en menos de 8 meses (se instaló y nombró a su Presidente el 18 de enero de 1993 y
el texto fue aprobado en la sesión de Pleno el 3 de septiembre de 1993).
Conforme señala el profesor, Domingo García, “el oficialismo no tenía la menor idea de lo que
era la Constitución, e ignoraba por completo las corrientes modernas del constitucionalismo”; GARCÍA
BELAUNDE, D., «La Reforma del Estado en el Perú», en La Constitución de 1993. Análisis y
Comentarios. Tomo III, Comisión Andina de Juristas, Lima, 1996, p. 29.
Cfr. ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos…, op. cit., pp. 16-20.
941
De la mano, con la Ley constitucional de 6 de enero de 1993, la misma que ratificó, el valor
de los Decretos Leyes, expedidos en esas fechas.
350
El CCD derogó la Constitución de 1979, y promulgó un nuevo texto
constitucional, que fue ratificado por referéndum ciudadano, el 31 de octubre de
1993942.
En el segundo gobierno, Alberto Fujimori (1995-2000), fue reelecto como
Presidente de la República, tras ganar con el 60% frente a Javier Pérez de Cuellar
(Unión por el Perú). Este fue el período más crítico de su gestión, tuvo serios problemas
internos (TC) y externos (problemas con Ecuador) y también con el SIDH. Este tema lo
vamos a abordar en el siguiente apartado de la Corte Interamericana y el TC peruano.
En el tercer gobierno, Alberto Fujimori, se presentó a elecciones (9 de abril de
2000) sin renunciar a su investidura, tras una campaña llena de acusaciones de fraude.
En abril de 2000 salió como candidato favorito frente a Alejandro Toledo (Perú
posible). Alejandro Toledo acusó de fraude electoral, y se negó a participar en la
segunda vuelta, pero no renunció ante el Jurado Nacional de Elecciones, e, instó al voto
en blanco. Tras las elecciones, salió como amplio ganador Alberto Fujimori, y la opción
del voto en blanco quedó en un 17%. Tras esta victoria, los opositores al gobierno
incitaron a protestas y, el 28 de julio de 2000 (toma de posesión), tuvo lugar la Marcha
de los cuatro suyos, con Alejandro Toledo a la cabeza.
Tras asumir la Presidencia, y ante las evidencias de haber cometido actos de
corrupción política, junto a su asesor, Vladimiro Montesinos, el 19 de noviembre,
aprovechando un viaje oficial a Japón, mediante un comunicado enviado por fax,
renunció irrevocablemente a su cargo.
El Congreso de la República no aceptó su renuncia y, en cambio, lo inhabilitó de
ocupar cargos públicos, declarando así la vacancia al Jefe de Estado por ‘incapacidad
moral’.
El 22 de noviembre de 2000, el Presidente del Congreso, Valentín Paniagua
Corazao, asume la Presidencia, con la instalación del gobierno de transición943. Se
942
Ley constitucional reguladora del referéndum, de 31 de agosto de 1993. Su objetivo, era
conseguir una mayoría simple de votos, válidos para la aprobación del Proyecto.
Así, lo señala en su Art. 3: “se considerará ratificada la nueva Constitución si los votos por el SI superan
los del NO”.
En ese sentido, se consignó una Cédula de Votación, con siguiente pregunta que se formuló a la
ciudadanía peruana en el referéndum fue: “Aprueba usted la nueva Constitución aprobada por el
Congreso Constituyente Democrático”. Los resultados oficiales, señalaron que ganó el “SI” con una
mínima diferencia.
Los resultados de esta Consulta Popular fueron los siguientes: Por el “SI” votaron 3.878.964
ciudadanos (52.24 %), mientras que por el “NO” votaron 3.545.699 ciudadanos (47.76 %).
El resultado favoreció al gobierno, procediendo a su promulgación el 29 de diciembre de 1993.
351
retornó, así, a la democracia y a la recomposición política, poniendo las bases de la
reinstitucionalización, además de convocar a elecciones generales, lo que se cumplió
intachablemente944.
El Estado y distintos sectores de la sociedad civil se pronunciaron
reiteradamente sobre la necesidad del respeto a los derechos humanos y el combate a la
impunidad como aspectos fundamentales del proceso de transición democrática y
recuperación del estado de derecho en el Perú945. Este consenso acerca de tal necesidad
se plasmó creando la Comisión de La Verdad y Reconciliación (CVR)946.
943
El gobierno de transición, convocó a un proceso de reforma constitucional, mediante la Ley
27000, que generó tanto expectativas como muchas controversias, a causa de que el Poder Legislativo se
excedió en sus facultades reformadoras, siendo cuestionado por la Junta Nacional de Colegios de
Abogados, ante el Tribunal Constitucional.
944
El nuevo gobierno a la cabeza, del Presidente Alejandro Toledo, se instaló el 28 de julio de
2001.
945
Más allá, de las particulares características, del actual proceso político peruano, se debe
reconocer, que la demanda por una investigación de las violaciones a los derechos humanos, ha sido una
lucha permanente y sostenida por las organizaciones de derechos humanos y los familiares de las
víctimas, fundamentalmente, para esclarecer la situación de las miles de personas que permanecen en
calidad de desaparecidos en el Perú. La atención del clamor, de este importante sector de la población que
sufrió y continúa sufriendo las secuelas de la violencia política, constituye el elemento central de un
proceso de pacificación nacional que, aún, no culmina y es la condición indispensable para la
reconciliación entre la sociedad y el Estado, luego de dos décadas de sufrimiento.
946
Fue creada en junio de 2001, con el objeto de elaborar, un Informe sobre la guerra civil
(1980-2000). Fue presidida por, Salomón Lerner Febres. La Comisión no sólo investigó la violencia
terrorista del Partido Comunista “Sendero Luminoso” y del Movimiento Revolucionario “Túpac Amaru”
(MRTA), sino, también, intentó profundizar en las causas de esta violencia y la dura represión militar,
contra estos movimientos terroristas que, produjo mayormente, víctimas civiles. El Informe Final, se hizo
público, el 28 de agosto de 2003, ante el Presidente Alejandro Toledo. Según el Informe, la cantidad de
víctimas asciende a 70,000 personas entre muertos y desaparecidos. encontrando responsabilidad, tanto en
las Fuerzas Armadas del Perú, como de los dos movimientos terroristas, siendo responsables de los
muertos y desaparecidos: Las fuerzas Armadas del 37%, Sendero Luminoso del 54% y el MRTA del
4.8%.
Cfr. COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN. Hatun Willakuy. Versión Abreviada
del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Lima, 2008, pp. 32-37; Cfr.
BASOMBRÍO IGLESIAS, C., op. cit., pp. 92-94; Cfr. CÁCERES, E. y SOBERÓN F., loc. cit., pp. 358-
380.
947
PALOMINO MANCHEGO, J., loc. cit., p. 368.
352
Desde entonces, y con el fin de consolidar el régimen democrático en Perú, la
Carta Constitucional se ha actualizado social y políticamente, y ha contado con el
respaldo del aporte jurisprudencial del Tribunal Constitucional peruano.
En ese sentido, su vigencia y legitimidad no va a estar vinculada a su origen, que
ha sido muy cuestionado, sino se debe al ejercicio y la vivencia diaria de los derechos,
principios y valores que la Constitución contiene. Además, se reconoce como una
auténtica norma que mantiene el orden social del Estado peruano948.
Promulgación:
Régimen político:
948
GARCÍA TOMA, V., «Estudio Introductorio…», loc. cit., p. 17.
949
El 8 de diciembre de 1993, el Dr. Juan Chávez Molina, (miembro del Colegio de Abogados
de Lima), formuló un importante voto singular, a la Resolución Nº. 023-93-REF/JNE y Resolución Nº.
024-93-REF/JNE, que denegaron las nulidades deducidas; ABAD YUPANQUI, S., Constitución y
Procesos Constitucionales…, op. cit., pp. 22-24.
950
Bernales Ballesteros, E., op. cit., p. 95.
353
Estado y tipo de gobierno
Supremacía de la Constitución
La Constitución política, prevalece por encima de toda norma legal; la ley, sobre
las normas de inferior jerarquía, y así sucesivamente. Siendo, el TC, el órgano
encargado de velar por la supremacía constitucional.
La forma prevista para reformar la Constitución pasa porque debe ser aprobada
por el por el Congreso con mayoría absoluta del número legal de sus miembros, y
ratificada mediante referéndum. En ese sentido, la iniciativa de reforma constitucional
corresponde al Presidente, con aprobación del Consejo de Ministros; a los congresistas;
y a un número de ciudadanos equivalente al cero punto tres por ciento (0.3%) de la
población electoral (Art. 206).
Estructura:
354
Título II: Del Estado y la nación
Capítulo I: Del Estado, la nación y el territorio
Capítulo II: De los tratados
Título III: Del régimen económico
Capítulo I: Principios generales
Capítulo II: Del ambiente y los recursos naturales
Capítulo II: De la propiedad
Capítulo IV: Del régimen tributario y presupuestal
Capítulo V: De la moneda y la banca
Capítulo VI: Del régimen agrario y de las comunidades campesinas y
nativas
Título IV: De la estructura del Estado
Capítulo I: Poder legislativo
Capítulo II: De la función legislativa
Capítulo III: De la formación y promulgación de las leyes
Capítulo IV: Poder ejecutivo
Capítulo V: Del Consejo de ministros
Capítulo VI: De las relaciones con el Poder Legislativo
Capítulo VII: Régimen de excepción
Capítulo VIII: Poder judicial
Capítulo IX: Del Consejo nacional de la magistratura
Capítulo X: Del Ministerio público
Capítulo XI: De la Defensoría del pueblo
Capítulo XII: De la seguridad y la defensa nacional
Capítulo XIII: Del sistema electoral
Capítulo XIV: De la descentralización, las regiones y las municipalidades
Título V: De las garantías constitucionales
Título VI: De la reforma de la constitución
Disposiciones finales y transitorias
Declaración
355
D) Los Derechos Fundamentales en la Constitución de 1993
Preámbulo, que ha sido muy criticado por los estudiosos constitucionalistas del
derecho peruano. Se reclama la carencia de un verdadero Preámbulo constitucional, que
se caracterice, como señala el profesor Peter Häberle, por “la formulación de posturas
valorativas, (“altos”) ideales, convicciones, motivos, en suma, la imagen propia del
constituyente”952.
En ese sentido, el Preámbulo debería de plasmar los principios, valores y
“decisiones políticas fundamentales”953, que inspire a la Constitución y al modelo de
sociedad que se anhela construir, además de ser fuente de interpretación de las otras
normas constitucional.
La Constitución, en su capítulo primero, trata sobre los derechos fundamentales
o constitucionales de las personas954, en especial, aborda aspectos concernientes a los
derechos civiles y políticos955.
En ese sentido, los llamados derechos constitucionales provienen de la necesidad
de ratificar jurídicamente los principios y luchas de las grandes revoluciones y
movilizaciones populares por la conquista de la libertad humana, la igualdad ante la ley,
contra todo tipo de opresión y a favor de la dignidad del hombre956.
Así, se saca nuevamente a la luz, que el hito trascendental que marcó en la
evolución jurídica de los derechos constitucionales fue la Declaración Universal de
952
HÄBERLE, P., El Estado Constitucional. Estudio introductorio Diego VALADÉS,
Traducción de Héctor FIX-FIERRO, Universidad Nacional Autónoma de México, 2001, pp. 274-275.
953
ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…, op. cit., p. 25.
954
La Constitución peruana, no hace diferencias entre estas expresiones.
955
La Constitución, aporta con la introducción del derecho al acceso a la información pública
(Art. 2 inciso 5); derecho a la autodeterminación informativa (Art. 2 inciso 6); derecho a la identidad
étnica y cultural (Art. 2 inciso 19); reconocimiento de la justicia comunal (Art. 149).
956
Los revolucionarios franceses, una vez constituida la Asamblea Nacional de 1789, se
apresuraron a votar, la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, uno de los primeros y
más importantes antecedentes orgánicos, del conjunto de derechos, que consagró el liberalismo
temprano.
Cfr. RUBIO CORREA, M. y BERNALES BALLESTEROS, E., Constitución y Sociedad
Política. Tercera Edición, Mesa Redonda Editores, Lima - Perú, 1988, p. 663.
356
Derechos Humanos, a través de la cual, los países suscriptores convinieron en trabajar
por una sociedad universal basada en los derechos humanos.
También, fue el punto de partida para la instauración del Derecho Internacional
de los Derechos Humanos (DIDH) y, subsecuentemente, la constitucionalización
detallada de estos derechos en las legislaciones internas de los Estados957.
En esa línea, por un lado, la Constitución en su artículo primero, señala que:
“La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la
958
sociedad y del Estado” .
957
BERNALES BALLESTEROS, E., op. cit., pp.105-106.
Al respecto, acota, Susana CASTAÑEDA, que: “un gran paso en la protección de los Derechos
Humanos significó el proceso de internacionalización, pues los derechos consagrados en los
ordenamientos internos dejaron de ser asuntos domésticos para adquirir una dimensión internacional.
Surge una disciplina que está en constante desarrollo, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos,
la cual a su vez se encuentra estrechamente relacionada con el Derecho Constitucional”; CASTAÑEDA
OTSU, S. (coord.), Derecho Procesal Constitucional, Jurista Editores, Lima, marzo de 2003, p. 483.
958
Art. 1 de la CPP de 1993.
959
Como sostiene, Daniel O’DONNELL, “en materia de Derecho Internacional, la de los
Derechos Humanos es una de las ramas más codificadas”; O’DONNELL, D., op. cit., p. 17.
960
BERNALES BALLESTEROS, E., op. cit., p.108.
961
TRUYOL Y SERRA, A., Estudio preliminar a los derechos humanos. Declaraciones y
Convenios Internacionales, Alianza Editorial, Madrid, 1989, p.11.
357
protección de derechos humanos; y, en segundo lugar, adherirse a convenios
internacionales de protección de los mismos.
Por otro lado, otro artículo relacionado con los derechos humanos es el artículo
14 que dice:
“La formación ética y cívica y la enseñanza de la constitución y de los derechos
humanos son obligatorias en todo proceso educativo civil o militar”.
962
BERNALES BALLESTEROS, E., op. cit., p. 224.
963
HÄBERLE, P., Ponencia magistral “El Principio de la Dignidad Humana”, impartida en
clases del Programa del Doctorado en Derecho Constitucional Europeo de la Universidad de Granada, en
Granada, abril de 2006; Cfr. HÄBERLE, P., El Estado Constitucional, op.cit., pp. 187-191.
358
Bajo la denominación “deberes del Estado”, el mencionado artículo establece las
finalidades más importantes a cargo del Estado peruano, en cuanto a garantía efectiva de
los derechos humanos. Se trata de los derechos establecidos, tanto dentro de la
Constitución como en los demás, que, según el artículo 3, sin estar taxativamente
descritos, deben ser considerados como tales964.
964
Art. 3 de la CPP de1993: “La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no
excluye los demás que la constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la
dignidad del hombre, o en los principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y
de la forma republicana de gobierno”.
965
TC. [Exp. Nº 050-2004-AI/TC; Exp. Nº 051-2004-AI/TC; Exp. Nº 004-2005-PI/TC; Exp. Nº
007-2005-PI/TC; Exp. Nº 009-2005-PI/TC (Acumulados)], del 3 de junio de 2005.
966
TC. Exp. Nº 050-2004-AI/TC,…, cit., FJ. 106).
359
A modo de conclusión, el profesor Enrique Ballesteros, señala que es muy
importante para la garantía de los derechos humanos, que el proceder de la autoridad sea
compatible con ellos.
Lo anterior implica la necesidad de fijar códigos de conducta y entrenar a los
funcionarios públicos, para hacer posible el pleno respeto de los derechos humanos, en
especial, por los organismos que tienen como función básica la represión de conductas
ilícitas en la sociedad967.
En concreto, se puede decir que si no está garantizada la eficacia plena de los
derechos humanos en el ordenamiento interno, la Constitución cada vez se
deshumaniza, configurándose únicamente, como un mecanismo que sirve para satisfacer
en mayor medida, intereses particulares y no colectivos.
Finalmente, cabe señalar que el Estado peruano, fuera de los derechos
constitucionales, tiene otros principios que se refieren a la organización política, que
rigen su estructura orgánica968.
Todo esto se concreta, dentro de una economía social de mercado (Art. 58), con
pluralismo económico (Art. 60); con libre competencia (Art. 61) de la Constitución de
1993. Además, de contar con el reconocimiento de los derechos sociales y económicos
(del Art. 4 al Art. 29). Tambien, cuenta con garantías específicas de los derechos, a
nivel jurisdiccional (ante el TC y Tribunales ordinarios); e institucionales (la creación
del Defensoría del Pueblo, el TC).
967
BERNALES BALLESTEROS, E., op.cit, pp. 312 – 313.
Cfr. BUSTAMANTE OYAGUE, E., «El respeto y la garantía de los derechos humanos es una
obligación de todos los poderes del Estado: Entrevista a Claudio Nash Rojas», Gaceta Constitucional,
Gaceta Jurídica, Lima, Tomo 36, diciembre de 2010, pp. 401-408.
968
Art. 43 de la CPP de 1993.-“La República del Perú es democrática, social, independiente y
soberana (…). Su gobierno es unitario, representativo y descentralizado, y se organiza según el principio
de la separación de poderes (…)”.
Art. 45.- “El poder del Estado emana del pueblo. Quienes lo ejercen lo hacen con las
limitaciones y responsabilidades que la Constitución y las leyes establecen.
Ninguna persona, organización, Fuerza Armada, Policía Nacional o sector de la población
puede arrogarse el ejercicio de ese poder. Hacerlo constituye rebelión o sedición”;
Art. 46.- “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador, ni a quienes asumen funciones
públicas en violación de la Constitución y de las leyes.
La población civil tiene el derecho de insurgencia en defensa del orden constitucional. Son
nulos los actos de quienes usurpan funciones públicas”; y,
Art. 59.- “El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la
libertad de empresa, comercio e industria (…)”.
360
Modificaciones:
969
Por ejemplo, amplió supuestos de aplicación de la pena de muerte, ya no sólo es por traición a
la patria en época de guerra sino de terrorismo (Art. 140 CPP); el reconocimiento de los derechos de
participación política a través del referéndum, la revocatoria, la rendición de cuentas y la remoción de
autoridades. Además, incorporó derechos de participación ciudadana directos (fuera del marco partidario)
esto justifica porque la existencia de tantos partidos políticos.
970
Quitó, la cláusula del derecho a la igualdad de la mujer; el derecho a la insurgencia fue
restringido a la población civil (Art. 46 CPP); el derecho a la gratuidad de la enseñanza.
971
Eliminó, el Art. 105, que reconocía jerarquía constitucional a los tratados de derechos
humanos.
972
Cfr. NOVAK TALAVERA, F., «Los tratados y la Constitución peruana de 1993», Agenda
Internacional, Año 1, Nº 2, Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la PUCP, julio-diciembre de
1994, Lima, p. 89.
973
Ratificada, con fecha 27 de agosto de 1993.
El actual Art. 112: “El mandato presidencial es de cinco años, no hay reelección inmediata.
Transcurrido otro periodo constitucional, como mínimo, el ex presidente puede volver a postular, sujeto
a las mismas condiciones”.
El mencionado artículo fue modificado por Ley Nº 27365, publicada el 5 de noviembre de 2000.
Antes de la reforma, este artículo tuvo el siguiente texto: “El mandato presidencial es de cinco años. El
Presidente puede ser reelegido de inmediato para un período adicional. Transcurrido otro período
constitucional, como mínimo, el ex presidente puede volver a postular, sujeto a las mismas condiciones”.
974
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., pp. 108-110.
361
Críticas:
Ahora bien, se crítica que uno de los grandes límites de las Constituciones del
siglo pasado y de la vigente, es la copia del modelo de Estado de Europa y de
Norteamérica, “sin ejercer una crítica creativa para adaptarlos a nuestras sociedades”975.
En ese sentido, las Constituciones de ambos siglos han mantenido un divorcio
con la realidad976. En esta línea, se han declarado derechos que jamás se cumplieron y,
en algunos casos, son prácticamente imposibles de cumplir.
No obstante, en los últimos tiempos, especialmente, una vez de vuelta al orden
constitucional (2001 en adelante), la conducta de los operadores políticos, la acción
integradora de los legisladores ordinarios y la función interpretativa del Tribunal
Constitucional, han permitido que la actual Constitución “tenga un rostro y un alma
concordante con los valores y principios de la democracia y la vigencia plena de los
derechos fundamentales de la persona”977.
975
RUBIO CORREA, M., El Sistema Jurídico…, op. cit., pp. 38-39.
976
Manuel García-Pelayo, señala que “el concepto de constitución es uno de los que ofrecen
mayor pluralidad de formulaciones”. Así, esta pluralidad, se encuentra acrecida por dos motivos:
subjetivo y objetivo. El primero, “porque si la mayoría de los conceptos jurídicos-políticos son de un
modo mediato o inmediato conceptos polémicos, éste por referirse a la sustancia de la existencia política
de un pueblo, está particularmente abocado a convertirse en uno de esos conceptos simbólicos y
combativos que hayan su ratio no en la voluntad de conocimiento, sino en su adecuación instrumental
para la controversia con el adversario…” si ha esta razón subjetiva se le une otra objetiva, a saber: “el
hecho de que la constitución forma un nexo entre diversas esferas de la vida humana objetivada, por el
que se vinculan sectores de la realidad política, jurídica, sociológica, etc.
Todo esto explica que la palabra constitución vaya frecuentemente acompañada de un adjetivo, y
se hable así de constitución jurídica o de constitución “real”, de constitución política o de constitución
normativa, de constitución material o de constitución formal, de constitución empírica o de constitución
ideal, de constitución en sentido amplio o en sentido restringido”; GARCÍA-PELAYO, M., Derecho
Constitucional Comparado, Alianza Editorial S.A., Madrid, 1999, p. 33.
En consecuencia, Manuel García-Pelayo, distingue la tipología de los conceptos de constitución,
de acuerdo a: 1) concepto racional normativo (la constitución como sistema de normas); 2) concepto
histórico tradicional (el substratum intelectual de este tipo de constitución será el historicismo); y, 3)
concepto sociológico (es la proyección del sociologismo en el campo constitucional); Cfr. GARCÍA-
PELAYO, M., op. cit., pp. 34-53.
977
GARCÍA TOMA, V., «Estudio Introductorio…», loc. cit., p. 17.
362
E) El Modelo de jurisdicción constitucional
978
El profesor, Enrique BERNALES, en el constitucionalismo peruano, hasta antes de la
Constitución de 1979 empleó “indistintamente el término de garantías constitucionales para referirse tanto
a los derechos fundamentales de las personas como a las posibilidades procesales de su defensa. Con la
Constitución de 1979 se ingresó a una era de modernización doctrinaria, lo que permitió que se distingan
nítidamente los instrumentos procesales, a los que se denominó garantías constitucionales, de los
derechos fundamentales de la persona, contenidos en la parte dogmática del texto constitucional”;
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993. Análisis Comparado. RAO Editora, 5ta.
Edición, Lima, Perú, 1999, p. 813.
979
Art. I del CPC.- Alcances: “El presente Código regula los procesos constitucionales de
hábeas corpus, amparo, hábeas data, cumplimiento, inconstitucionalidad, acción popular y los conflictos
de competencia, previstos en los artículos 200 y 202 inciso 3) de la Constitución”.
De esta manera, el presente Código va derogar conforme lo estable en su TÍTULO XIII.
Disposiciones Transitorias y Derogatorias, a:
1) La Ley Nº 23506, Ley de Hábeas Corpus y Amparo.
2) La Ley Nº 25398, Ley complementaria de la Ley de Hábeas Corpus y Amparo.
3) La Ley Nº 24968, Ley Procesal de la Acción Popular.
4) La Ley Nº 25011, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
5) La Ley Nº 25315, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
6) El Decreto Ley Nº 25433, que modifica la Ley Nº 23506 y la Ley Nº 24968.
7) La Ley Nº 26248, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
8) La Ley Nº 26301, Ley de Hábeas Data y Acción de Cumplimiento.
9) Los artículos 20 al 63, con excepción del artículo 58, así como la primera y segunda
disposición general de la Ley Nº 26435, Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.
10) La Ley Nº 26545, que modifica parcialmente los procesos de hábeas data y acción
de cumplimiento.
11) El Decreto Legislativo Nº 824, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
12) La Ley Nº 27053, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
13) La Ley Nº 27235, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
14) La Ley Nº 27959, que modifica parcialmente la Ley Nº 23506.
15) Todas las disposiciones que se opongan al presente Código.
363
como garantía “algo accesorio, de carácter instrumental, y en consecuencia relacionado
con la parte procesal del derecho” como es el derecho constitucional980.
La Constitución de 1993, señala que estas garantías son: acción de hábeas
corpus, acción de amparo, acción de hábeas data, acción de inconstitucionalidad, acción
popular, acción de cumplimiento y la acción de competencia.
El CPC recoge la tradicional distinción y clasificación de los procesos
constitucionales, y así los denomina, agrupándolos, por un lado, en procesos
constitucionales de la libertad (hábeas corpus, amparo, hábeas data, y, en cierta medida,
el proceso de cumplimiento)981; y, por otro, en procesos constitucionales orgánicos
(acción de inconstitucionalidad, acción popular o competencial)982.
La entrada del CPC en 2004, pionero en el continente, ha supuesto un gran
avance en la sistematización de una legislación dispersa, unificando en un solo texto
todos los procesos de tutela constitucional que se encontraban en diferentes cuerpos
legislativos.
Desde entonces, se prefiere hablar de Derecho Procesal Constitucional antes que
de Justicia constitucional, porque sería el sector del ordenamiento jurídico que regula
los procesos constitucionales. Por ende, abarcaría las cuestiones adjetivas de la justicia
constitucional983.
Ahora bien, en cuanto a los modelos de jurisdicción constitucional, en
Latinoamérica, aduce el profesor Francisco Fernández Segado, constituye un verdadero
laboratorio que se ha gestado y viene funcionando, con una “mixtura e hibridación” de
980
García Belaunde, D., «Garantías Constitucionales en la Constitución peruana de 1993», en
AAVV, La Constitución de 1993. Análisis y Comentarios, Tomo I, Comisión Andina de Juristas, Lima,
1994, p. 253.
981
Referido a la tutela de derechos, su objetivo es defender los derechos fundamentales de la
persona frente a actos, omisiones o amenazas, que provienen de alguna autoridad funcionario o persona.
982
En cambio, en el segundo grupo, el objeto es preservar la regularidad funcional o el ejercicio
debido de las competencias reconocidas sobre los órganos de poder, es decir, referido al control
normativo.
Cfr. ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…,op. cit., pp. 96-101.
983
El Prof. Héctor FIX-ZAMUDIO, afirma que el Derecho Procesal Constitucional tiene como
objeto el análisis de las garantías constitucionales, entendidas como “instrumentos predominantemente
procesales que están dirigidos a la reintegración del orden constitucional cuando el mismo ha sido
desconocido o violado por los órganos del poder”; FIX-ZAMUDIO, H., Introducción al Derecho
Procesal Constitucional, Editorial FUNDAP, Santiago de Querétaro, México, 2002, pp. 26-27.
364
institutos procesales constitucionales984. Es el caso, por ejemplo, de Bolivia, Colombia,
Ecuador, Guatemala y Perú.
En Perú, una de las innovaciones más importantes introducidas por la
Constitución de 1979, fue el diseño del modelo dual (difuso y concentrado), que
convive simultáneamente con sus propias diferencias sustantivas y procesales.
Primero, el control difuso o modelo americano o potestad del judicial review,
implica, “que todos los jueces están habilitados para inaplicar aquellas leyes que
juzguen contrarias a la Constitución”; y segundo, el control concentrado, modelo
austriaco o control abstracto, “se confía en un solo órgano, el Tribunal Constitucional,
único competente para declarar la inconstitucionalidad de una norma”985.
El modelo dual, adoptado por la Constitución de 1979, ha servido de inspiración
al constituyente de 1993, para conceder la administración de la justicia constitucional al
Poder Judicial y al Tribunal Constitucional.
Así, el control difuso es ejercido por el Poder Judicial, a través de sus diversas
instancias, de acuerdo con el artículo 138 de la Constitución de 1993986 y el artículo VI
del Código Procesal Constitucional987.
984
FERNÁNDEZ SEGADO, F., «La justicia constitucional ante el siglo XXI: la progresiva
convergencia de los sistemas americano y europeo-kelseniano», Pensamiento Constitucional, Año XI, Nº
11, Fondo Editorial de la PUCP, Lima, noviembre de 2005, p. 64.
Cfr. SAGÜÉS, N. P., «Resultados y perspectivas de la jurisdicción constitucional en
Latinoamérica», en F. CARRUITERO LECCA y R. VELÁSQUEZ RAMÍREZ (coordinadores), Derecho
Constitucional y Derechos Humanos, BLG ediciones, IV Convención Latinoamericana de Derecho,
Trujillo, julio 2005, pp. 127-128 y 136.
985
FERNÁNDEZ SEGADO, F., El Sistema Constitucional Español, editorial Dykinson, Madrid,
1992, p. 1036.
Cfr. ELÍAS MÉNDEZ, C., «La jurisdicción constitucional en los Estados miembros de la Unión
Europea», ReDCE, Año 8, Número 16, julio-diciembre de 2011, en:
http://www.ugr.es/~redce/REDCE16/articulos/01CElias.htm
986
Art. 138 de la CPP de 1993.- Administración de Justicia. Control difuso.
“La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a través
de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes.
En todo proceso, de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una norma legal,
los jueces prefieren la primera. Igualmente, prefieren la norma legal sobre toda otra norma de rango
inferior”.
987
Art. VI del CPC.- Control Difuso e Interpretación Constitucional. “Cuando exista
incompatibilidad entre una norma constitucional y otra de inferior jerarquía, el Juez debe preferir la
primera, siempre que ello sea relevante para resolver la controversia y no sea posible obtener una
interpretación conforme a la Constitución.
Los Jueces no pueden dejar de aplicar una norma cuya constitucionalidad haya sido confirmada
en un proceso de inconstitucionalidad o en un proceso de acción popular.
Los Jueces interpretan y aplican las leyes o toda norma con rango de ley y los reglamentos
según los preceptos y principios constitucionales, conforme a la interpretación de los mismos que resulte
de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional”.
Cfr. Art. 3 del CPC.
365
Así, se contempla que cualquier Juez puede decidir no aplicar, en un caso
concreto sometido a su conocimiento, una norma que considere inconstitucional, por
contravenir el objeto y fin de la Constitución, prefiriendo esta última sobre las demás.
El control difuso tiene efectos inter- partes, esto es, sólo para las partes.
Como ha apuntado el TC, en el caso Gladys Carmen Espinoza Reategui [Exp.
2502-2005-PHC/TC, de 17 de mayo de 2005], FJ 14):
“en cuanto mecanismo para preservar el principio de supremacía constitucional y, en
general, el principio de jerarquía de las normas”988.
988
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2005/02502-2005-HC.html
989
Cfr. LANDA ARROYO, C., «El control constitucional difuso…», loc. cit., pp. 171-179.
990
Según el Art. 200 inciso 4) de la CPP de 1993: “La Acción de Inconstitucionalidad, que
procede contra las normas que tienen rango de ley: leyes, decretos legislativos, decretos de urgencia,
tratados, reglamentos del Congreso, normas regionales de carácter general y ordenanzas municipales
que contravengan la Constitución en la forma o en el fondo”.
Y; el Art. 98 del CPC, sobre su competencia y legitimación: “La demanda de
inconstitucionalidad se interpone ante el Tribunal Constitucional y sólo puede ser presentada por los
órganos y sujetos indicados en el artículo 203 de la Constitución”.
Así, si se determina que una norma inconstitucional la expulsan del ordenamiento jurídico, en
consecuencia, no podrá ser aplicado más, es decir que sus efectos son erga omnes.
366
Por ello, el Poder Judicial actúa como una instancia previa al TC, que es la
instancia definitiva en el supuesto de que la resolución sea desfavorable. No obstante,
ambos órganos ejercen, de manera exclusiva, por ejemplo, la acción popular tramitada
ante el Poder Judicial, y la acción de constitucionalidad y conflictos de competencia
ante el TC991.
En este plano, se puede afirmar que la justicia constitucional conforma la
doctrina que es subsidiaria, en la medida que no busca sustituir a la justicia ordinaria,
interviniendo cuando la ordinaria no asegura, ni realiza una efectiva defensa de los
derechos fundamentales. Por ello, el reconocimiento de la fuerza vinculante de las
sentencias del TC potencia su trabajo.
Ahora bien, en la práctica, la relación entre la jurisdicción ordinaria y la
jurisdicción constitucional es de jerarquía992, y no ha sido nada sencilla. El problema
está asociado al surgimiento del modelo concentrado, que ha generado enfrentamientos
por haberse roto el esquema clásico de los tres poderes del Estado, e incluir órganos no
advertidos en el modelo liberal993.
En Europa, señala Javier Pérez Royo, la incorporación de la justicia
constitucional, junto a los tres poderes (S. XVIII), se ha sustanciado en los países que
han tenido que pasar por la “dramática experiencia de la destrucción del propio Estado
constitucional y del sistema de libertades, antes de alcanzar la plena democratización
del Estado”994. Ahora bien, esta incorporación no se ha producido (salvo en Francia de
la V República), en los Estados que supieron manejar el tránsito al Estado democrático,
conservando el orden constitucional, conjuntamente, con sus derechos fundamentales,
libertades públicas y división de poderes.
Es decir, en Europa, donde la división tripartita ha funcionado
satisfactoriamente, no ha tenido cabida la justicia constitucional. Sólo donde no se ha
desempeñado bien, ha sido conveniente introducirla995.
991
ABAD YUPANQUI, S., «Jurisprudencia Constitucional Peruana…», loc. cit., p. 121.
992
Cfr. LANDA ARROYO, C., «La jurisdicción constitucional…», loc. cit., pp. 170-173.
Cfr. Título Preliminar del Artículo VI.- Control Difuso e Interpretación Constitucional del CPP;
Cfr. Primera Disposición Final de la LOTC (Ley Nº 28301).
993
Cfr. PÉREZ ROYO, J., Tribunal Constitucional y división de poderes, editorial tecnos,
Madrid, 1988.
994
PÉREZ ROYO, J., Tribunal Constitucional…, op. cit., p. 39.
995
Acota, Javier PEREZ, que esto es importante, “porque el proceso dramático a través del cual
se consiguió transitar hacia la democracia en estos países se refleja de manera inequívoca en el sentido
que se le da a la Justicia Constitucional, en cómo se fundamenta la institución, así como también en cómo
367
En este marco, es recurrente que en países donde no se ha impuesto un control
de judicial de la constitucionalidad de la ley, sin que esté contemplado en la
Constitución, o que se haya creado un TC fuera del poder judicial, se genere tensión
sobre la postura del TC, dentro del sistema constitucional de división de poderes, en
relación con los otros órganos del Estado, en especial con el Poder Judicial.
Como se manifiestan los problemas, varía conforme al tipo de sistema de control
constitucional que tengan, a saber, difuso o concentrado. Javier Pérez Royo indica que
los motivos por los que el control de constitucionalidad de la ley es un problema para el
Estado constitucional democrático, son los mismos en ambos, ya que está en juego tres
cuestiones: 1) las relaciones entre política y derecho, en el marco del Estado, es decir,
“hasta donde se puede llevar la juridicación de la política, cuando el Estado es la forma
de manifestación del poder política”; 2) la legitimidad del control de un órgano
democráticamente constituido por otro, que no lo está; 3) la posibilidad de que “la
decisión del órgano, que ejerce el control de constitucionalidad, pueda ser tomada en
muchas ocasiones jurídica y no políticamente”996.
Una única solución radical, a estas tres cuestiones, no es posible; entonces, dice
Javier Pérez Royo997, que “empiece por donde se empiece, siendo más o menos
partidario de la institución, siempre se acaba en los límites de la Justicia
constitucional”998.
se la organiza jurídicamente : composición de los Tribunales Constitucionales, elección de los
magistrados, procedimientos de declaración de inconstitucionalidad, valor de las sentencias, materias
adicionales cuyo conocimiento se le atribuye, etc. La justicia constitucional no es, pues, en sus orígenes
un indicador de buena salud democrática, sino todo lo contrario…se trata, por lo tanto, de una institución
que simboliza mejor casi que ninguna otra la desconfianza de los diferentes constituyentes democráticos
europeos en la disposición de las futuras mayorías parlamentarias a aceptar las reglas del juego fijadas en
la Constitución”; PÉREZ ROYO, J., Tribunal Constitucional…, op. cit., pp. 39, 40, 41.
996
PÉREZ ROYO, J., Tribunal Constitucional…, op. cit., pp. 14 y 15.
997
Que, “en la medida en que la Justicia constitucional supondría extender los límites de la
juridificación de la actividad política más allá de donde pueden llevarse, lo haría con el déficit de
legitimación democrática importante y tendría necesariamente que adoptar decisiones políticas, el final
del razonamiento sólo podría consistir en que el Estado constitucional y la Justicia constitucional están
en contradicción entre sí y en que, por lo tanto, la Justicia constitucional no debería existir”; PÉREZ
ROYO, J., Tribunal Constitucional…, op. cit., p. 18.
998
Dice, Javier Royo, “Más que por lo que se hace, sobre cuya legitimidad existen o pueden
existir dudas, es por la forma en que lo hace o, en todo caso, debe hacerlo, por la autolimitación (el muy
conocido como self-restraint) con que actúa o debe actuar, por el cuidado que tiene o debe tener en no
invadir la esfera de los demás órganos del Estado, en respetar no la discrecionalidad sino la libertad de
configuración de los órganos políticos, singularmente del legislador, por lo que se considera que la
Justicia constitucional puede tener su sitio en el Estado constitucional democrático» ; PÉREZ ROYO, J.,
Tribunal Constitucional…, op. cit., p. 19.
368
En principio, como refiere Domingo García, el TC peruano como en Europa, es,
“básicamente, el guardián de la constitucionalidad, mientras que los jueces son
guardianes de la legalidad, por lo que no debería haber problema alguno, sino más bien
concertación entre ambos”999.
El profesor, Néstor Sagüés, refiere que en el derecho europeo hay dos principios
para lograr esta convivencia. Nos estamos refiriendo al principio de máxima
conservación y el principio de cortesía constitucional. Estos principios lubrican el
sistema constitucional de revisión por el TC, respecto a las sentencias del Poder
Judicial1000.
Ahora bien, es recomendable que el Poder Judicial ponga en práctica el leal
acatamiento de las decisiones del TC, tanto a la letra como a su esencia. Entonces, si se
juntan los dos principios, máxima conservación y cortesía constitucional, junto con el
leal acatamiento de unos y de otros, el sistema puede andar1001.
No obstante, Néstor Sagüés señala que, si no se opera con ese espíritu, “el
choque de trenes va ocurrir no solamente todos los días, sino todas las horas. Es una
cuestión, en esencia, de buena voluntad. Si esa affectio societatis, para utilizar términos
del derecho privado, existe, habrá paz sistemática”1002.
En este orden de ideas, en la realidad peruana (y en todas)1003, ha habido muchos
problemas, entre los que se puede citar: primero, por la interrelación entre ambos;
999
GARCÍA BELAUNDE, D., «Tribunal Constitucional y jurisdicción ordinaria», Foro
Jurídico, PUCP, Año V, Nº 9, Lima, marzo-2009, p. 36.
1000
El profesor Néstor SAGÜÉS, sobre el principio de máxima conservación, dice que el TC
“debe conservar las sentencias del Poder Judicial en caso de duda, si se apartan de los ver edictos del
propio Tribunal. El segundo complementa a la anterior; es el principio de cortesía constitucional…, el
mismo que, aconseja que cuando el Tribunal Constitucional revisa una sentencia, sobre todo una
sentencia de la Corte Suprema, debe actuar con mesura, con tacto, con educación, con delicadeza,
procurando, desde luego, no ofender al Poder Judicial, procurando salvar el prestigio de este último”;
AAVV, «Parámetros interpretativos constitucionales y el lugar del Tribunal Constitucional en el proceso
normativo en Perú: Diez años después», THEMIS. Revista de Derecho, Mesa Redonda, PUCP, Nº 55,
Lima, febrero 2008, p. 21.
1001
AAVV, «Parámetros interpretativos constitucionales…», loc. cit., p. 21.
1002
Ibidem.
1003
El Prof. Eliseo AJA, hace un estudio sistemático de los problemas (tensión entre el TC y el
legislador) que surgen en los procedimientos de control constitucional de las leyes (directo o recurso de
inconstitucionalidad e incidental o cuestión de inconstitucionalidad) de los siguientes países: Austria,
Alemania, Italia, Francia, España, y Portugal.
En resumen, dice, que en estos países, «el núcleo de la tensión entre el Tribunal Constitucional y
el legislador arranca de la existencia efectiva de sentencias que suponen la creación de normas –no todas,
por supuesto- y la necesidad de prever para ellas un régimen constitucional y legal diferente al tradicional.
La primera cuestión estriba en distinguir cuándo el Tribunal Constitucional puede resolver por sí mismo
la inconstitucionalidad y cuándo no puede hacerlo, y debe recurrir al legislador. La respuesta no es tan
fácil, aunque puede intuirse en sus extremos. Por ejemplo, no es lo mismo la solución del Tribunal
369
segundo, la interpretación del Derecho es básicamente argumentativa, es decir, cada
parte puede alcanzar conclusiones diferentes; y tercero, cuando se aborda los
denominados “derechos fundamentales”, surge el problema de precisar sus límites.
Este último problema, de acuerdo a lo argumentado por Domingo García, quien
sostiene que no sólo existen derechos fundamentales, sino también derechos legales y
derechos estatutarios o negociables1004. Deslindar un derecho fundamental de uno legal
es posible, pero no es fácil, en la práctica, ni en los casos concretos que se presenta,
generando complicaciones, más aún si se agrega una cuota de poder que existe en todas
partes y más en los órganos estatales.
Ahora bien, todo esto se agrava más por el fenómeno de judicialización de la
política, “que consiste en que cada vez más los problemas políticos del Gobierno y
también los de Administración, tienden a ser judicializados (…) o sea, no resueltos por
ellos mismos, sino decididos por los jueces”1005.
En la década de los setenta, la cuestión de los límites entre el Poder Judicial y el
TC, fue conocida, en Italia, como la “guerra de las cortes”, y en Colombia, como el
“choque de trenes”1006.
Así, toda esta serie de cuestiones, sumado al control constitucional de las
decisiones judiciales, que se permite en Perú (Art. 4 del CPC)1007, conlleva,
Constitucional en los problemas del principio de igualdad (viudos/viudas, matrimonio/convivencia,
etcétera), en los que no siempre existe una respuesta constitucionalmente debida y que representan una
opción típica del legislador, que en otros casos en que sólo parece posible una solución constitucional o
que se resuelven con la aplicación directa de la Constitución. Si cabe admitir que los Tribunales
Constitucionales continúen actuando como legislador positivo es preciso construir una serie de límites a
esta función. Pero hasta ahora sólo se han apuntado algunos muy concretos: en materia penal, cuando se
trata de crear nuevos procedimientos… Es preciso continuar estudiando en esta dirección, distinguiendo
también entre las posibilidades de los distintos procedimientos constitucionales»; AJA, E. (editor), Las
tensiones entre el Tribunal Constitucional y el legislador en la Europa actual, editorial Ariel S.A.,
Barcelona, 1998, p. 290.
1004
El Prof. Domingo GARCÍA, “son los que provienen de contratos o normas internas de
organización de entidades públicas o privadas, como pueden ser los club sociales”; GARCÍA
BELAUNDE, D., «Tribunal Constitucional y jurisdicción ordinaria», loc. cit., p. 36.
1005
GARCÍA BELAUNDE, D., «Tribunal Constitucional y jurisdicción ordinaria», loc. cit., p.
36.
1006
Ibidem.
1007
Art. 4 del CPC.- Procedencia respecto de resoluciones judiciales: “El amparo procede
respecto de resoluciones judiciales firmes dictadas con manifiesto agravio a la tutela procesal efectiva,
que comprende el acceso a la justicia y el debido proceso. Es improcedente cuando el agraviado dejó
consentir la resolución que dice afectarlo.
El hábeas corpus procede cuando una resolución judicial firme vulnera en forma manifiesta la
libertad individual y la tutela procesal efectiva…”.
370
frecuentemente, a la existencia de conflictos entre ambos órganos y se traduce, incluso,
en el desacato de la jurisprudencia del TC1008.
En este marco, la posible solución a estos problemas pasa por demarcar el
ámbito competencial de cada uno de ellos, y que lo respeten. De nada sirve precisar los
diferentes radios de acción, si, finalmente, no lo ponen en práctica.
En ese sentido, se le ha acusado al TC de extralimitarse en sus poderes. Así, lo
demuestra el caso casinos y máquinas tragamonedas [Exp. 006-2006-PC/TC, del 12 de
febrero de 2007]1009.
Demanda de conflicto competencial, interpuesta por el Poder Ejecutivo
(Ministerio de Comercio Exterior y Turismo), representado por la Procuradora Pública
Ad Hoc, a cargo de los procesos judiciales relacionados con la explotación de casinos de
juego y máquinas tragamonedas, contra el Poder Judicial. Al respecto, Domingo García
identifica los excesos en que incurrió la presente sentencia1010.
Primero, la declaró fundada, cuando debió ser improcedente, por cuanto pedir
que el TC intervenga en procesos judiciales llevados de acuerdo a Ley, ya es un exceso.
Un supuesto válido es pedir que el TC intervenga en procesos judiciales, cuando se
viola las normas del debido proceso; sin embargo, no puede evaluar criterios finales de
decisión, porque compete a los jueces ordinarios.
1008
El profesor Francisco EGUIGUREN, señala que: “la decisión de permitir o no la revisión por
el TC de las resoluciones finales dictadas por el Poder Judicial, es una opción que debe ser evaluada y
adoptada a la luz de la realidad jurídica y política de cada país”. Ahora bien, en el caso peruano, pasa por
“modificar el actual procedimiento, pues resulta contraproducente e incongruente que un amparo o
habeas corpus contra una sentencia judicial (más aun cuando ella pueda provenir de la Corte Suprema) se
inicie ante el propio Poder Judicial, en cualquiera de sus instancias. Debería recurrirse de tales sentencias
directamente ante el TC, siendo su admisión excepcional o residual en atención a la naturaleza, elementos
e implicancias del caso”. En contraste, el profesor César Landa, señala que “el tema parte de que la
decisión última del Poder Judicial es la única sobre la cual se puede ejercer control. Ello, en la medida
que el amparo es subsidiario y sólo procede una vez agotada la vía judicial. Es cierto que ello genera
tensión, en tanto que el poder solamente se puede detener por otro poder. En el caso del Poder Judicial,
ello se manifiesta cuando hay enfrentamiento entre el Derecho penal, civil o el que sea, con el Derecho
constitucional. Solamente cuando la afectación, en el ámbito del derecho civil, penal, patrimonial o
comercial tiene ribetes de inconstitucional, al tutelar aspectos sustantivos como la propiedad o libertad
económica, o aspectos adjetivos como la tutela jurisdiccional efectiva, es que se puede, mediante un
proceso de amparo, revisar la decisión judicial. Pero esto sólo debe verificarse a nivel constitucional, no
en materia estrictamente civil o penal. En este sentido, es razonable la revisión por parte del Tribunal
Constitucional, ya que no se constituye en una cuarta instancia, sino más bien en el controlador
constitucional de las sentencias”; AAVV, «Parámetros interpretativos constitucionales…», loc. cit., pp.
20-21.
1009
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2007/00006-2006-CC.html
1010
Análisis del caso, realizado por el Prof. Domingo GARCÍA BELAUNDE, «Tribunal
Constitucional y jurisdicción ordinaria», loc. cit., pp. 37-39.
371
Segundo, el TC creó la categoría de “cosa juzgada constitucional”, como la
única válida, definitiva y vinculante, diferenciándola de la “cosa juzgada judicial”, que
puede cuestionarse en cualquier momento. Y, para realizarlo, no hay plazo alguno1011.
Tercero, la sentencia señaló que los jueces, que constitucionalmente pueden
realizar el control difuso, no pueden hacerlo si se contradice un precedente o fallo del
TC.
Cuarto, el TC agregó una lista de varios procesos de amparo concluidos de todo
el Perú. Algunos procesos con varios años de antigüedad, que los declaró nulos de pleno
derecho, y que debían ser reabiertos, dejados sin ejecutar e investigados los
intervinientes1012.
Por último, el TC advirtió a la Corte Suprema, que determinados expedientes
todavía en trámite, debían ser adecuados a estas disposiciones, bajo sanción de
nulidad1013.
Asimismo, aparte del caso mencionado, el TC se pronunció en otros, como:
Yonhy Lescano Ancieta, en representación de 34 congresistas [Exp. N° 0044-2004-
AI/TC, del 18 de mayo de 2005]1014; en el que declaro inconstitucional el artículo 4 de
la Ley N° 1801 (Ley del Himno Nacional), aprobada el 26 de febrero de 1913, Ley que
declara oficiales e intangibles la letra y música del Himno Nacional peruano; el caso
Luis Alejandro Lobatón Donayre y más de cinco mil ciudadanos [Exp. N° 0042-2004-
AI/TC, del 13 abril de 2005]1015; el TC declaró atentatorio contra la dignidad humana la
corrida de toros; y el caso José Miguel Ángel Cortez, más conocido como “Fonavi”
[Exp. N° 01078-2007-PA, de 03 de septiembre de 2007]1016, que ordenaba un reintegro
tributario de varios años, cuyo monto total era impagable por el Estado.
1011
Es decir, acota el Prof. Domingo GARCÍA, que “nada impide que un proceso terminado hace
quince años, tiempo en el cual incluso haya operado la prescripción, pueda resucitarse mediante un
artilugio procesal ante el Tribunal Constitucional, quien ante una cosa juzgada meramente judicial, podría
en principio dejarla de lado”; GARCÍA BELAUNDE, D., «Tribunal Constitucional y jurisdicción
ordinaria», loc. cit., p. 38.
Cfr. Caso casinos y máquinas tragamonedas, cit., FJ.68) al 71).
1012
Cfr. Caso casinos y máquinas tragamonedas, cit., Parte Resolutiva 1).
1013
Cfr. Caso casinos y máquinas tragamonedas, cit., Parte Resolutiva 2).
1014
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2005/00044-2004-AI.html
1015
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2005/00042-2004-AI.html
1016
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2007/01078-2007-AA.html
Cfr. Votos singulares de los Magistrados Landa Arroyo y Mesía Ramírez.
372
e.1) El TC peruano: composición, organización y
competencias
Definición:
Competencia:
Atribución exclusiva
Composición:
373
legal de sus miembros, por un período de cinco años. No hay reelección inmediata (Art.
201 de la Constitución de 1993).
Para la designación de magistrados, según el Art. 8 de la LOTC, el Pleno del
Congreso elige una Comisión Especial integrada por siete o nueve congresistas,
teniendo en cuenta la proporcionalidad y pluralidad de cada grupo parlamentario en el
Congreso, quien serán los encargados del proceso de elección en dos modalidades: a)
ordinaria, la Comisión selecciona a los candidatos y publica en el diario oficial “El
Peruano”, la convocatoria para la presentación de propuestas; b) especial, por
invitación.
Requisitos:
Para ser miembro del TC, se requiere ser peruano de nacimiento; ciudadano en
ejercicio; mayor de cuarenta y cinco años; y haber sido magistrado de la Corte Superior
o Fiscal Superior, al menos diez años, o haber ejercido la abogacía o la cátedra
universitaria, en materia jurídica durante quince años (Art. 147 de la Constitución de
1993 y Art. 11 de la LOTC Nº 28301).
El impedimento para ser elegido magistrado del TC, se circunscribe al caso de
que los jueces o fiscales no hayan dejado el cargo, al menos, con un año de anticipación.
Los miembros del Tribunal Constitucional gozan de la misma inmunidad y de
las mismas prerrogativas que los congresistas de la República y también les alcanzan las
mismas incompatibilidades.
En la actualidad, el TC está compuesto por los siguientes magistrados: Oscar
Urviola Hani (Presidente); Manuel Miranda Canales (Vicepresidente); Ernesto Blume
Fortini; Carlos Ramos Nuñez; José Luis Sardón de Taboada; Marianella Ledesma
Narváez; y Eloy Espinosa-Saldaña Barrera1018.
1018
Información disponible en : http://www.tc.gob.pe/tc/institucion/pleno
374
e.2) Valoración del rol del TC
375
Sin embargo, tras su instalación y en democracia, cumpliendo su rol
constitucional, tuvo esa libertad de pronunciarse, y decir, incluso, no, a la reelección
presidencial, poniendo límites a los excesos de poder que le costó su independencia y
autonomía. Es aquí, donde se valora el real alcance que podría tener un TC, al controlar
las leyes del Congreso de la República.
Así, tras la destitución de los tres magistrados constitucionales, en 1997, el TC
entró en una etapa de “cautiverio”, al servicio del ex presidente Alberto Fujimori, y no
pudo llevar a cabo la tarea de relacionar la Constitución con el sistema de fuentes. En
esta etapa, su rol fue inactivo, aunque siguió adelante con sus tareas de tutela de
derechos fundamentales.
El profesor, César Landa, entiende que el Tribunal de los 80’ y 90’, “no tenía
ningún orden, ni posición, al declarar un derecho o contribuir a la definición del
contenido de una ley, de una sentencia o de actos administrativos”1020.
Ahora bien, una vez de vuelta el orden constitucional y en democracia, en
20021021, tras la recomposición de los tres magistrados constitucionales destituidos y la
incorporación de cuatro magistrados más, es decir, con un Tribunal en Pleno, la
jurisdicción constitucional cumple una labor muy importante en la configuración del
Estado de Derecho del Perú.
En este contexto, el profesor, Francisco Eguiguren, aduce que “la efectividad de
los derechos fundamentales, la interdicción de la arbitrariedad y el control del ejercicio
del poder están, en definitiva, en manos del TC”, que, en la escala de poderes y órganos
públicos estipulados en la Constitución de 1993, se erige como supremo interprete de la
Constitución1022.
1020
AAVV, «El ejercicio del poder requiere un juicio racional y no un juego de pasiones,
buscando siempre interpretar de manera razonable la Constitución», Foro Jurídico. Revista de Derecho,
entrevista a: César LANDA ARROYO; PUCP, Año IV, Nº 7, Lima, agosto, 2007, p. 248.
1021
César LANDA, sostiene “que si bien la democracia se sostiene en el principio de control y
balance de poderes parece que algunos sectores ya no autoritarios sino conservadores no aceptan o no
quieren comprender a cabalidad el rol político y no sólo jurídico que cumple el guardián de la
Constitución”; AAVV, «Tribunal Constitucional del Perú», loc. cit., p. 261.
1022
Asimismo, el rol jurisprudencial comprende el “esclarecimiento y desarrollo de los
principios y normas contenidos en la Carta Política relativos al cumplimiento de las funciones
encomendadas a la justicia ordinaria. Así, la determinación de los límites y alcances de las garantías
judiciales y de los derechos constitucionales que atañen al proceso forma parte de las tareas cotidianas del
Tribunal Constitucional”; EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…»,
loc. cit., p. 3.
376
Desde entonces, hasta la actualidad, el TC entra en una etapa de “libertad”, y
adquiere paulatinamente un rol protagónico y muy activo. Así, como todo desempeño
humano, es sujeto a críticas y a elogios, acertados o no, que dependerán desde el prisma
con el que se mire.
En primer lugar, están los estudiosos, que acusan, a esta etapa contemporánea,
de un peligroso “activismo judicial”1023, que ha conducido al TC a niveles de euforia
jurídica, reflejado en excesos o extralimitaciones en su rol constitucional1024. Por
ejemplo, se trata del caso de la creación de la institución del precedente1025.
Sobre esta base, sugieren que debería ponerse límites al TC y, como primera
medida, se propone eliminar su calidad de supremo intérprete de la Constitución para
restringir sus competencias y el alcance de sus sentencias. En consecuencia, el TC se
convertiría en una Sala de la Corte Suprema, y si no es posible, incluso, se plantea su
desaparición1026.
En segundo lugar, en contra de esta postura y a favor del TC, los magistrados
constitucionales, como por ejemplo Javier Alva Orlandini, señalan que este activismo
judicial del TC, “no es sino expresión de la autonomía, con la que debe ejercer,
1023
Al respecto, el Prof. Peter HÄBERLE, señala que en los “países en desarrollo, esta
jurisdicción constitucional haría bien si se abstuviera un poco de las cuestiones sobre economía y el
aspecto social…Pero, dentro del ámbito del Estado de Derecho -es decir-, de los derechos fundamentales
clásicos y de la democracia pluralista, esto es, de sus condiciones formales- los nuevos tribunales
constitucionales deberían arriesgarse -desde el inicio- en el ejercicio del “activismo judicial”; AAVV,
«El rol de los tribunales constitucionales…», loc. cit.; p. 281.
1024
Así, lo ha reflejado Luís CASTILLO CÓRDOVA, en AAVV, «Tribunal Constitucional del
Perú», loc. cit., pp. 258-260.
1025
Juan Carlos RUIZ, señala que para el sistema jurídico peruano, el precedente es una
institución ajena al mismo, porque “surgió, se desarrollo y se consolidó luego de un largo proceso
histórico en el ordenamiento de justicia anglosajón. Mal haríamos entonces en pretender aplicarlo
fácilmente en nuestro país, donde la forma de organizar el sistema de justicia y el propio derecho es tan
distinta. Es necesario aclimatar y compatibilizar esta técnica con el ordenamiento jurídico nacional, y eso
sólo es posible a lo largo de un proceso”; RUIZ MOLLEDA, J. C., «Jaque al proceso de Consolidación de
la Justicia Constitucional en el Perú», en: JUSTICIA VIVA, Balance al 2008 del Tribunal Constitucional
Peruano. El TC que se nos fue y el TC que nos viene, J. C. RUIZ MOLLEDA (Responsable de la
edición), Instituto de Defensa Legal, Bellido Ediciones EIRL, Lima, 2009, p. 14.
1026
Al respecto, el Prof. César LANDA señala que “en el fondo dichas críticas; por un lado,
expresan el temor a que la Constitución sea tomada en serio y por tanto constituya la fuente suprema de
creación del Derecho y el TC como intérprete supremo del mismo ocurre su rol como creador del
Derecho –subsidiario por cierto-; y, por otro lado, que dada la grave falta de legitimidad de los poderes
públicos el TC haya cumplido con el mandato constitucional de pronunciarse sobre temas difíciles, con el
activo y el pasivo que ello supone en el proceso de fortalecimiento del Estado constitucional”; AAVV,
«Tribunal Constitucional del Perú», loc. cit., p. 261.
En esta línea, el profesor Francisco EGUIGUREN, indica que a propósito que sale alguna
sentencia del TC que tenga repercusión política o afecta determinados intereses, “resucita” esta idea de
algunos parlamentarios. En consecuencia, considera que “estos planteamientos errados e inconvenientes,
tanto porque revelan inconsistencia política y grave desconocimiento respecto a la historia de nuestro
sistema judicial”; AAVV, «Parámetros interpretativos constitucionales…», loc. cit., p. 14.
377
plenamente, sus atribuciones de máximo intérprete de la Constitución”1027; y, por otro
lado, César Landa esgrime que este activismo “ha servido para afianzar el proceso de
fortalecimiento del Estado democrático, por ejemplo, en la lucha contra la corrupción, el
terrorismo y el narcotráfico, pero no para sustituir a las instituciones constitucionales
directamente responsables”1028.
Sin embargo, debemos destacar que, en la práctica, y, en especial, en los últimos
tiempos, se han expedido una serie de sentencias polémicas, que han tenido un gran
impacto en la sociedad por el cambio de postura jurisprudencial, que, a su vez, ha
suscitado críticas, a favor y en contra, de la propia institución del TC. Algunos
estudiosos, como el profesor Domingo García, la ha denominado una etapa de
“modulación del TC”.
El profesor, César Landa, alega que, “dado el accidentado escenario democrático
en el Perú y la corta experiencia del TC en libertad”, es más conveniente, en esta etapa,
un “activismo judicial ponderado”, teniendo en cuenta la gravedad y las circunstancias
de cada caso.
En consecuencia, postula “un balance entre el activismo judicial y la
autorrestricción judicial como regla”, e identifica que el problema: “no es si el TC debe
ser siempre activista o autorrestrictivo”, sino más bien, lo importante radica en
“determinar cuándo debe asumir un rol activo y cuando debe autolimitarse”1029.
El TC, a lo largo de todo su recorrido jurisprudencial, ha tenido un
comportamiento positivo, en la afirmación de principios fundamentales del Estado de
Derecho. Pero también en la consolidación de principios trascendentales, en relación
con el debido proceso y la protección de los derechos fundamentales, principalmente, en
temas de libertad1030. Sin embargo, todos estos avances también se han visto
empañados, por excesos que ha cometido en el desempeño de su labor.
1027
AAVV, «Tribunal Constitucional del Perú», loc. cit., p. 257.
1028
AAVV, «Tribunal Constitucional del Perú», loc. cit., p. 262.
1029
Ibidem, p. 266.
1030
Señala, el Prof. Domingo GARCÍA, que el TC, “ha pensado que esta capacidad de dirección
era ilimitada y ha llegado al extremo de hacer recomendaciones al Congreso de la República para que
cambie determinados artículos de la Constitución que considera inconstitucionales (atribución que nadie
le ha dado) o ha inventado procesos al margen de la ley de la materia, alterado el mandato constitucional
en cuanto a competencias e intervenido en otras materias similares. Aun más ha creado sanciones y
apercibimientos que no existen y ha distorsionado los mismos términos de su propia ley orgánica,
actuando como si fuera una especie de legislador superdotado y corrigiendo en veces al Parlamento, en
materias que son de ámbito discrecional de éste”; GARCÍA BELAUNDE, D., «Tribunal Constitucional y
jurisdicción ordinaria», loc. cit., p. 37.
378
Estas cuestiones adversas no han constituido un impedimento para que, con el
devenir del tiempo, el TC se configure en uno de los pilares principales del sistema
jurídico peruano.
En este marco, el profesor César Landa concibe al TC, como un órgano
jurisdiccional de naturaleza política y estrictamente constitucional1031, que tiene la
función de interpretar el Derecho1032, aplicar la norma, y también tiene “una función de
pacificación de conflictos sociales, de ordenación del sistema jurídico y de
racionalización”; todo ello, con el fin de garantizar el orden jurídico constitucional y
tutelar los derechos fundamentales de los ciudadanos peruanos1033.
Llegado a este punto, nos planteamos la pregunta ¿qué rol quiere desempeñar el
TC en el futuro?, la respuesta nos la proporciona el propio TC, que ha elaborado y
desarrollado un “Plan Estratégico Institucional de 2013-2018” (PEI)1034, en el que
bosqueja una serie de medidas, con la visión de “consolidarse como la institución de
mayor legitimidad, por el cumplimiento eficaz de su labor”1035.
Así, su estrategia general pasa por “contribuir con el desarrollo y consolidación
del estado democrático de derecho y la institucionalidad en el país, mediante el
fortalecimiento integral de la organización y el permanente compromiso de velar por la
supremacía constitucional y la protección de los derechos fundamentales de las
1031
Político, porque los efectos de su sentencia tiene un impacto en el orden público, ya sea
político, económico, social o cultural; y, constitucional, porque sus competencias están consagradas en la
Constitución, la Ley, y el Código Procesal Constitucional que las desarrolla; AAVV, «Parámetros
interpretativos…», loc. cit., p. 16.
Cfr. LANDA ARROYO, C., «La jurisdicción constitucional en el Perú», Ensayos Jurídicos
Contemporáneos, Instituto Pacífico S.A.C. (editor), Lima, 2006, pp. 159-161.
1032
Al respecto, señala el Prof. Néstor SAGÜÉS, aunque no hubiera supuestos de laguna en la
Constitución, “la dinámica de los tiempos exige que los tribunales no solamente encuentren respuestas ya
dadas en la Constitución, sino que a menudo deben elaborar y construir respuestas que ni están allí.
Además, algunas veces los tribunales deben elegir entre las distintas variables normativas que pueda tener
un mismo precepto; es decir, un precepto ambiguo que dé lugar a tres interpretaciones, es en realidad un
precepto que tiene tres normas, en cuyo caso los tribunales deben escoger una y deben desechar dos de
esas opciones normativas que tiene una Constitución. En esa opción hay un acto creativo. Asimismo,
cuando las normas constitucionales no son coherentes o consistentes; es decir, son contradictorias, los
tribunales deben también realizar un rol creativo, privilegiando una de las normas sobre las otras.
Finalmente, aunque la norma sea clara, los tribunales muchas veces deben preferir una. Ello sucede entre
derechos o acciones de deslinde de derechos; por ejemplo, hasta donde termina la intimidad y cuándo
comienza la publicidad o la libertad de expresión”; AAVV, «Parámetros interpretativos…», loc. cit., p.
18.
1033
AAVV, «Parámetros interpretativos…», loc. cit., p. 17.
1034
TC. PEI, 2013-2018, pp. 51-56.
1035
TC. PEI2013-2018, p. 51.
379
personas1036. En consecuencia, para lograrlo, se han planteado cuatro estrategias
subordinadas1037:
- Mejorar el diseño y ejecución en todos los procesos (jurisdiccionales y
administrativos).
- Proveer una mejor atención a los ciudadanos.
- Desarrollar y mejorar mecanismos de información y comunicaciones.
- Conformar una organización orientada a la gestión por resultados.
Y, todo esto va a ser posible, gracias a una serie de objetivos, que debe cumplir,
en particular1038:
- Contar con personas competentes y motivadas.
- Otorgar una efectiva protección de los derechos fundamentales de las
personas, impartiendo justicia oportunamente.
- Consolidar la difusión de la doctrina constitucional y de los derechos
fundamentales, que desarrolla el Tribunal Constitucional, a través de su jurisprudencia.
- Posicionar al Tribunal Constitucional, a nivel nacional e internacional.
- Mejorar los servicios del Tribunal Constitucional, a escala nacional,
mediante el fortalecimiento integral de la organización.
- Fortalecer la gestión administrativa.
- Impulsar el desarrollo de tecnologías y comunicaciones para la mejora
continua en la prestación del servicio.
1036
TC. PEI 2013-2018, p. 51.
1037
TC. PEI 2013-2018, p. 52.
1038
TC. PEI 2013-2018, pp. 55-56.
1039
El profesor César LANDA, señala que a futuro el papel del TC, “va guiar a una afirmación
del respeto por los derechos y seguridad jurídica en todos los ámbitos de actuación (sea Perú, sea Bolivia,
Ecuador o Chile). De esta manera, se cumplirá el principio de que todos somos iguales ante la ley y, en
consecuencia, se aplicará las normas y las sentencias para todos. Es un principio de justicia, elemental en
un Estado moderno”; AAVV, «Parámetros interpretativos…», loc. cit., p. 17.
380
El TC debe solucionar y hacer frente a retos que arrastra desde el pasado, y que
siguen constituyendo un gran problema en su desempeño, destacando, entre otros:
mejorar el sistema de selección y elección de magistrados constitucionales; superar el
incumplimiento de sentencias; disminuir la carga procesal, que todavía es abundante;
consolidarse como tribunal moderado y asumir la plena responsabilidad de supremo
intérprete de la Constitución; optimizar la gestión en la calidad de servicios; exigir una
mayor responsabilidad argumentativa, al momento de emitir sus fallos
jurisprudenciales; conocer y aplicar los instrumentos internacionales de derechos
humanos
Hay que tomar en consideración que Perú, al igual que muchos países en
Latinoamérica, todavía es un Estado joven e inestable, a nivel democrático, donde la
situación política puede cambiar repentinamente, de acuerdo a la trayectoria que ha
descrito el país en su historia reciente.
381
4.4.2. Los tratados de derechos humanos y el Derecho interno
1040
CPP. 1979. Art. 102: “Todo tratado internacional debe ser aprobado por el Congreso, antes
de su ratificación por el Presidente de la República”.
1041
CPP. 1979. Art. 106:“Los tratados de integración con estados latinoamericanos prevalecen
sobre los demás tratados multilaterales celebrados entre las mismas partes”.
1042
LOAYZA TAMAYO, C., loc. cit., p. 30.
1043
Además, precisa Carlos Quispe, que “durante el debate constitucional de 1993 la Comisión
de Constitución y Reglamento del Congreso Constituyente Democrático (CCD) ensayó un texto que,
reiteraba lo dispuesto por el artículo 105 de la Carta Política de 1979, aunque con una ligera
modificación: Art. 5.- Los tratados relativos a derechos humanos tienen jerarquía constitucional y solo
pueden ser modificados por el procedimiento que rige para la reforma de la Constitución. Este texto,
382
Al respecto, el profesor Francisco Eguiguren, acota que no fue nada casual que
la Constitución de 1993 al regular el capítulo sobre los Tratados, eliminara las normas
claves de la Constitución de 19791044.
Años más tarde (2002), el carácter constitucional de los tratados de derechos
humanos, va a ser recogido en el Proyecto de Reforma de la Constitución plasmado en
su IX Principio Fundamental, que señala:
“La Constitución prevalece sobre toda norma con rango de Ley, la ley sobre las
normas de inferior jerarquía y, así, sucesivamente. Los tratados sobre derechos
1045
humanos tienen jerarquía constitucional” .
expuesto por Beatriz Ramacciotti del Instituto de Estudios Internacionales -DEI- tuvo cierta aceptación,
pero no logró el consenso de la Comisión (…)”; QUISPE ASTOQUILCA, C., «La jerarquía normativa de
los tratados sobre derechos humanos en el ordenamiento peruano», Revista Jurídica del Perú, Lima,
Tomo 81, 2007,pp. 13-14.
Cfr. NOVAK TALAVERA, F., «Los tratados internacionales…», loc. cit., p. 89.
1044
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales… », loc. cit., p. 7.
1045
COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, REGLAMENTO Y ACUSACIONES
CONSTITUCIONALES DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA, Proyecto de Ley de Reforma de la
Constitución; Fondo Editorial del Congreso de la República, Lima, 2002.
1046
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993. Análisis Comparado. RAO
Editora, 5ta. Edición, Lima, Perú, 1999, p. 341.
383
5. LA APLICACIÓN DE LOS TRATADOS DE DERECHOS HUMANOS EN
EL DERECHO CONSTITUCIONAL PERUANO
1047
Conocida también, como la “Carta de San Francisco”, en su Art. 2.7) señala: “Ninguna
disposición de esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son
esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, ni obligará; a los Miembros a someter dichos
asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la presente Carta; pero este principio no se opone a la
aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo VII”.
384
obligaciones secundarias, que tratan sobre la responsabilidad por el incumplimiento o
violación de las obligaciones primarias1048.
En ese sentido, el profesor Héctor Faúndez, menciona que todos los Estados que
han asumido una misma obligación internacional, tienen un mínimo común
denominador, que identificado y hecho implícito, lleva a que los órganos estatales
asuman la eventual adaptación de la legislación interna para que resulte compatible con
los derechos humanos1049.
El Estado peruano tiene obligaciones internacionales, acorde al artículo 62 de la
Convención Americana1050, y, en consecuencia, está vinculado a la Comisión
Interamericana, órgano principal de la OEA.
Ahora bien, aceptar la jurisdicción y competencia internacional, mediante un
tratado internacional, lleva implícito la declaración de voluntad de parte del Estado de
asumir este compromiso, que va a implicar cumplir internamente las sentencias que
dichos tribunales emitan (en este caso, la Corte Interamericana).
Se trata de una garantía adicional para la defensa de los derechos humanos, que
muchas veces, se ven vulnerados por decisiones políticas y, desafortunadamente, los
organismos judiciales, quienes deben velar por su garantía, no son siempre
independientes del poder político.
Por ello, la superlegalidad de la Constitución es uno de los fundamentos y sostén
del llamado Estado de Derecho. Así, el estudio del control de constitucionalidad es
importante, a “efectos de velar porque la Constitución sea la égida de la organización
1048
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., pp. 533-534.
1049
FAÚNDEZ LEDESMA, H., Administración de Justicia y Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas,
Caracas, 1992, pp. 33-34.
1050
Art. 62 de la CADH: “1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su
instrumento de ratificación o adhesión de esta Convención, o en cualquier momento posterior, declarar
que reconoce como obligatoria de pleno derecho y sin convención especial, la competencia de la Corte
sobre todos los casos relativos a la interpretación o aplicación de esta Convención.
2. La declaración puede ser hecha incondicionalmente, o bajo condición de reciprocidad, por un
plazo determinado o para casos específicos. Deberá ser presentada al Secretario General de la
Organización, quien transmitirá copias de la misma a los otros Estados miembros de la Organización y
al Secretario de la Corte.
3. La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y
aplicación de las disposiciones de esta Convención que le sea sometido, siempre que los Estados partes
en el caso hayan reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por declaración especial, como se
indica en los incisos anteriores, ora por convención especial”.
385
del Estado, de las facultades político-administrativas de los gobernantes y de los deberes
y derechos de los ciudadanos”1051.
Ahora bien, también se puede recurrir a los mecanismos de protección
establecidos en los tratados de derechos humanos, pero en esta instancia, no habrá la
eficacia jurisdiccional que, para el Perú, sólo opera cuando se acude a la Corte
Interamericana de Derechos Humanos1052.
Uno de los fines de la jurisdicción constitucional está orientado a la vigencia
plena de los derechos fundamentales de la persona. Así, con el objeto de lograr la
plenitud de dicha defensa, cada vez más los Estados latinoamericanos, vienen
reconociendo la competencia de organismos internacionales (Tribunal Internacional de
Justicia; la Corte Penal Internacional, etc.) para la protección de estos derechos,
denominada “jurisdicción supranacional de los derechos fundamentales de la persona”.
Sin embargo, no sólo implica la protección de los derechos de las personas, sino
también la aparición de una competencia supranacional, a fin de declarar la
responsabilidad internacional del Estado por violación de los derechos
fundamentales1053.
En definitiva, la jurisdicción supranacional supone “la transnacionalización de
las prerrogativas humanas, esto es, la facultad del justiciable (…) de poder alcanzar
tutela a través de la acción ante organismos internacionales”1054; es decir, cuando una
persona no está conforme con su reclamo de defensa de derechos básicos, a nivel
intraestatal, tendría la facultad de acudir a un organismo internacional1055.
Por ello, la adhesión estatal al proceso de transnacionalización de la defensa de
los derechos fundamentales1056, se plasma en dos vías: a) la celebración de tratados
1051
GARCÍA TOMA, V., «De las Garantías Constitucionales», en CONGRESO DE LA
REPÚBLICA DEL PERÚ. La Constitución Comentada, Gaceta Jurídica S.A., Lima, Tomo II, 2006, p.
1142.
1052
Estas remisiones, son hechas por Ley 23506 (Ley de Hábeas Corpus y Amparo).
1053
GARCÍA TOMA, V., «De las Garantías… », loc. cit., pp. 1137-1142.
1054
GARCÍA TOMA, V., «De las Garantías… », loc. cit., p. 1138.
1055
Como refiere Néstor Pedro SAGÜÉS, estos organismos se convierten en “sujetos de control
(último) del derecho o garantía constitucional”, en la misma línea Francisco Fernández Segado, señala
que dicha jurisdicción “viene a operar como una suerte de segunda instancia correctora del deficiente
funcionamiento del régimen de garantías de los derechos a nivel estatal y en supuestos individualizados”.
Ambos autores han sido citados por Víctor GARCÍA TOMA, «De las Garantías…», loc. cit., p. 1138.
1056
Como antecedente de este proceso de transnacionalización podemos citar a la Corte
Internacional de Justicia Centroamericana de 1907, y los Tribunales Arbitrales Mixtos Internacionales,
creados por el Tribunal de Versalles de 1919; GARCÍA TOMA, V., «De las Garantías … », loc. cit., pp.
1138-1139.
386
internacionales, de acuerdo a las reglas del Estado contenidas en la Constitución, que va
a permitir el acceso personal a la jurisdicción supranacional; y b) el establecimiento de
cláusulas constitucionales, que reconozcan, que una vez agotada la jurisdicción interna,
puedan acudir a la jurisdicción internacional1057.
En el derecho interno peruano, las personas cuentan con una jurisdicción
internacional competente, pasando por el filtro de la Comisión, para cuestionar, en
algunos casos, las decisiones del Tribunal Constitucional, derecho reconocido por el
artículo 44 de la Convención Americana1058.
El profesor Enrique Bernales, señala que “la relación entre una norma
internacional y la constitución es fluida y directa, aunque los modos y relaciones de
jerarquía normativa tienen soluciones diferentes, de acuerdo al modelo político jurídico
adoptado por los Estados”1059.
Ahora bien, la Constitución Política del Perú de 1993, conservó la norma
contenida en el artículo 305 de la Constitución de 19791060, y lo plasma en su vigente
artículo 205, denominado “Jurisdicción Supranacional”, que establece:
“Agotada la jurisdicción interna, quien se considere lesionado en los derechos que la
Constitución establece puede recurrir a los tribunales u organismos internacionales
1061
constituidos según tratados o convenios en los que Perú es parte” .
1057
Cfr. FAÚNDEZ LEDESMA, H., El agotamiento de los recursos internos en el sistema
interamericano de protección de los derechos humanos, Instituto Interamericano de Derechos Humanos
(IIDH), Centro de Estudios de Derechos Humanos, Universidad Central de Venezuela, Caracas,
septiembre de 2007.
1058
Art. 44 de la CADH: “Cualquier persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental
legalmente reconocida en uno o más Estados miembros de la Organización, puede presentar a la
Comisión peticiones que contengan denuncias o quejas de violación de esta Convención por un Estado
parte”.
1059
Así, “una primera cuestión inspirada en principios, pero también en la evolución histórica de
la conquista de la democracia, nos lleva a una constatación sustantiva: los derechos fundamentales se
estructuran y son reconocidos como una limitación al poder estatal, que se sanciona constitucionalmente;
por su propia naturaleza estos derechos fundamentales que se refieren a la vida, a la libertad, a la igualdad
ante la Ley y a la seguridad de las personas, entre otros son universales. A su vez, la constitución es
siempre un acuerdo y una concreción política y jurídica, que es sólo válida para el Estado nacional que se
rige por ella”; BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993…, op. cit., p. 1137.
1060
Enrique Chirinos Soto, sobre el artículo 305, expresó, en su momento, que era una de las
contribuciones más notables de la Constitución de 1979, “por primera vez, la ley peruana reconoce la
jurisdicción supranacional en el campo de los derechos humanos. Ha sido saludado con aplauso fuera del
Perú por Alejandro Orfila, Secretario General de la Organización de Estados Americanos”; CHIRINOS
SOTO, E. y CHIRINOS SOTO, F., La Constitución: Lectura y Comentario, Editorial RODHAS SAC,
6ta. Edición, Lima, 2010, p. 585.
1061
Artículo, en concordancia con la Constitución Política del Perú (Arts. 32, 37, 55, 56, 57,
102.3, 118 inciso 1) e inciso 11), 140, 143, 200, 201 al 204; y Cuarta Disposición Final y Transitoria; con
el Código Procesal Constitucional (Arts. 24, 114, 115); T.U.O. de la Ley Orgánica del Poder Judicial
(Arts. 80, 151, 154); Ley Nº 23405 (Arts. 39 al 41); Ley Nº 23506 (Arts. 39 al 41); Ley Nº 28237 (Art.
121); Convención Americana sobre Derechos Humanos (Arts. 44 al 47); Protocolo Facultativo del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Arts. 1 al 5).
387
Es decir, primero debe agotarse la jurisdicción nacional, para poder optar de
manera subsidiaria, por la vía supranacional. Así, también lo ha dejado expresado el
Tribunal Constitucional, en el caso Caja de Pensiones Militar-Policial [Exp. Nº 05453-
2005-PA, Considerando 3)], que señala:
“Que habiéndose formulado una demanda de amparo contra la sentencia dictada por
este Tribunal en un proceso de amparo anterior, este Colegiado debe recordar que en
la STC 0200-2002-AA/TC sostuvimos que contra la sentencias del Tribunal
Constitucional, que constituye la última instancia jurisdiccional competente para
conocer de los procesos de amparo, es improcedente que se formule una demanda de
amparo contra el intérprete supremo de la Constitución que se pronuncia sobre la
defensa de los derechos amenazados o vulnerados en sentencias que adquieren un
carácter de presunción absoluta que no puede ser negado sin que se desnaturalice la
propia lógica del sistema. Las sentencias que este Colegiado dicta agotan la
jurisdicción interna y, de conformidad con el Artículo 205º de la Constitución, abren la
jurisdicción de los tribunales y organismos internacionales en materia de derechos
humanos para (...) quien se considere lesionado en los derechos que la Constitución
reconoce”1062.
Cfr. TC. Exp. Nº 1315-2002-AA/TC. Caso Lucio Alberto Condori Pilco. Acción de Amparo, de
15 de diciembre de 2003; Considerando 1) y 2); TC. Exp. Nº 1191-2005-HC/TC, FJ.1), 2) y 3); TC. Exp.
Nº 5453-2005-PA/TC, FJ.1), 2) y 3); TC. Exp. Nº 5854-2005-PA/TC, FJ.22), 23) y 24).
Cfr. SAR, O. A., Constitución Política del Perú, nomos & thesis editorial, tercera edición, 2006,
Lima, pp. 692-696; Cfr. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, Código Procesal Constitucional,
en AAVV, Centro de Estudios Constitucionales, 3ra. Edición, Lima, 2008, pp. 94-97; Cfr. BERMÚDEZ
TAPIA, M., La Constitución a través de las sentencias del Tribunal Constitucional”; Ediciones Legales
EDILEGSA, Lima, 2007, pp. 882-884.
1062
TC. Exp. Nº 05453-2005-PA/TC. Caso Caja de Pensiones Militar-Policial. Acción de
Amparo, de 14 de noviembre de 2005, Considerando 3).
1063
LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana…, op. cit., p. 14.
1064
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit., pp. 82-
84.
388
Por ello, las decisiones jurisprudenciales de la Corte Interamericana, tienen lugar
gracias al presente artículo, que es la puerta de ingreso de las decisiones internacionales.
En ese sentido, ambos sistemas normativos y jurisdiccionales (internacional y
nacional), actúan de manera complementaria. En consecuencia se debe buscar la manera
de armonizarlos y evitar los conflictos entre una sentencia de la Corte Interamericana y
otra sentencia del ordenamiento nacional (Tribunal Constitucional o Corte Suprema).
Por lo tanto, la justicia internacional actúa sólo de manera subsidiaria respecto a
la justicia nacional, además de estar sujeta, tanto al Derecho nacional peruano como al
DIDH, al cual remite la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución
vigente.
Ahora bien, el Código Procesal Constitucional (CPC), a través de su Título X,
se encarga de desarrollar lo establecido en el 205 de la Constitución de 1993, sin
necesidad de abordar todos los aspectos que plantea este tema, incorporando tres
artículos importantes.
Primero, el artículo 114 del CPC establece los organismos internacionales
competentes, donde las personas afectadas puedan acudir. Se menciona expresamente al
Comité de Derechos Humanos de la ONU y a la Comisión Interamericana, y a otros que
hubiese, y en los que el Perú es parte, dejando claro que se puede acudir libremente,
pero sin olvidar que no son órganos jurisdiccionales.
Segundo, el artículo 115 del CPC trata sobre la ejecución de sentencias. En ese
sentido, las resoluciones de la Corte Interamericana no requieren para su validez, de
reconocimiento, revisión, ni examen previo. En consecuencia, el Estado peruano debe
de respetar en su totalidad las resoluciones expedidas por dichos organismos
jurisdiccionales, a fin de evitar situaciones lamentables, que tuvieron lugar en el pasado.
Asimismo, se hace una remisión a la Ley Nº 27775, que regula el procedimiento
de ejecución de resoluciones emitidas por los organismos jurisdiccionales1065.
Y, tercero, el artículo 116 ratifica la obligación, tanto del Tribunal
Constitucional como del Poder Judicial, de remitir información solicitada por los
organismos internacionales, a los que pueda recurrir cualquier persona1066.
Lo probable, en un futuro próximo, es que todo el esfuerzo normativo planteado
por el Código Procesal Constitucional, no va a ser suficiente, porque va a necesitar que
1065
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, Código Procesal…, op. cit., pp. 95-96.
1066
Ibidem, p. 96.
389
se cuente con jueces autónomos e independientes, quienes son los encargados de
procesarlos y resolverlos.
Por lo tanto, el fracaso o el éxito de los procesos constitucionales depende, en
gran medida, de la capacidad de un país de contar con magistrados especializados, que
resuelvan adecuadamente y, de esta manera, puedan garantizar una tutela judicial
efectiva de los derechos fundamentales y de la supremacía constitucional1067.
Así, lo ha reflejado la Tercera Disposición Final del Código Procesal
Constitucional, que establece que los procesos constitucionales de competencia del
Poder Judicial, se inician ante jueces especializados en distritos judiciales, que cuenten
con ellos.
Debido a la importancia de la tutela internacional de los derechos humanos,
algunos autores han propuesto la existencia de un “Derecho Procesal Constitucional
Supranacional o, quizás, un Derecho Procesal Internacional de los Derechos Humanos,
e, inclusive, de un Amparo internacional, que tutele en general los derechos
humanos”1068.
En consecuencia, las decisiones jurisprudenciales de la Corte tendrá para el país
afectado, en este caso Perú, la misma fuerza ejecutiva que las sentencias de los
tribunales internos contra el Estado. Por ello, el Estado peruano debe cumplir las
decisiones de la Corte que, por efectos de los artículos 68.1) y 67 de la Convención
Americana, son definitivas e inapelables.
Por lo tanto, se puede afirmar que a pesar de los obstáculos que ha atravesado el
Estado peruano, esto ha valido para destacar aun más la gran importancia y la fuerza del
sistema interamericano de protección de derechos humanos, además de la aplicación de
sentencias de la Corte Interamericana y de los tratados sobre derechos humanos dentro
del ordenamiento peruano y en los procesos judiciales1069.
1067
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, Código Procesal…, op. cit., pp. 96-97.
1068
Ibidem, p. 94.
1069
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc. cit., pp.
14-15.
390
5.2. Recepción de los tratados: Art. 55 de la Constitución de 1993
1070
MORALES SARAVIA, F., «Disposiciones Finales y Transitorias», en CONGRESO DE LA
REPÚBLICA DEL PERÚ. La Constitución Comentada, Gaceta Jurídica S.A., Lima, Tomo II, 2006, p.
1182.
1071
Artículo, en concordancia con la Constitución Peruana (Arts. 32, 56, 57, 101 inciso 4), 102
inciso 3), 118 incisos 1) y 11), 200 inciso 4) y Cuarta Disposición Final Transitoria; el Código Procesal
Constitucional (Arts. V Título Preliminar, 77, 100, 107 inciso 3), 114 y 121; el Código Penal (Art. 2
inciso 5), 328 inciso 2), 340); Código Tributario (Art. III inciso b); Código de Justicia Militar Policial
(Art. 186); la Ley Nº 24047: Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación. D.F. 1º y; la
Ley Nº 26572 (Art. 92 último párrafo); Convención Americana sobre Derechos Humanos (Arts. 1, 2, 74);
Declaración Universal (Art. 28); Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 48); Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Arts. 1, 16, 27, 29, 31); y la Convención
de Viena (Arts. 2, 3, 24, 26 y 27).
Cfr. TC. Exp. Nº 1268-2001-HC/TC, caso Socorro Vallejo Cacho de Valdivia. Acción de
Hábeas Corpus del 15 de abril de 2002, FJ.2); Cfr. TC. Exp. Nº 047-2004-AI/TC, caso Gobierno
Regional de San Martín, Acción de Inconstitucionalidad del 24 de abril de 2006, FJ.18)19); Cfr. TC. Exp.
Nº 2689-2004-AA/TC, caso EMERGIA S.A. Acción de Amparo del 20 de enero de 2006, FJ.9) (Voto
singular del Magistrado César Landa Arroyo); Cfr. TC. Exp. Nº 008-2005-PI/TC, caso Juan José Gorriti
y más de cinco mil ciudadanos, Acción de Inconstitucionalidad, del 12 de agosto de 2005, FJ.50); Cfr.
STC. Exp. [0020-2005-PI y 0021-2005-PI/TC] (Acumulados), caso Presidente de la República. Acción
de Inconstitucionalidad del 27 de septiembre de 2005, FJ.126); Cfr. TC. Exp. Nº 5854-2005-PA/TC, caso
Pedro Andrés Lizana Puelles. Proceso de Amparo, del 08 de noviembre de 2005, FJ.23).
Cfr. BERMÚDEZ TAPIA, M., op. cit., pp. 302-304.
391
Norma que tiene como antecedente a la Constitución de 19331072 y la
Constitución de 19791073. Sólo la de 1993 agrega el requisito de que los tratados “estén
en vigor”; no obstante, la esencia se encuentra en la Constitución de 1979.
El artículo 55, recoge el “principio de incorporación de los tratados al derecho
interno”, aunque no sea específico y claro. Una vez debidamente celebrados, ingresan a
la normatividad jurídica general con el rango correspondiente a la función con la que
fue aprobado. Esto quiere decir que, si la aprobación proviene del Congreso tendrá
rango de ley; y, si viene del ejecutivo tendrá rango de Decreto Supremo1074.
En la Constitución de 1979, se señalaba a su vez en el artículo 101º, la primacía
del tratado sobre la ley1075, así:
“Los tratados internacionales celebrados por el Perú con otros Estados, forman parte
del derecho nacional. En caso de conflicto entre ambos prevalece el primero”.
1072
Así tenemos, el Art. 123. 12) que, señala que una de las atribuciones del Congreso es:
“Declarar la vacancia de la Presidencia de la República en los casos que señala la Constitución”.
Y, el Art. 154.20), plasma que una de las atribuciones del Presidente de la República, es
“Celebrar, con aprobación del Consejo de Ministros, tratados, concordatos y convenciones
internacionales, y someterlos a conocimiento del Congreso”.
1073
Es el caso del Art. 101: “Los tratados internacionales celebrados por el Perú con otros
Estados, forman parte del derecho nacional. En caso de conflicto entre el tratado y la ley, prevalece el
primero”.
1074
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993…, op. cit., p. 342.
1075
Enrique CHIRINOS SOTO, expresa que además de la primacía del tratado sobre la ley, la
Constitución de 1979, “se hubiese declarado que esa primacía sería con carácter reciprocidad, a saber que
el tratado celebrado con el Perú también prevalecía sobre la ley del Estado que lo hubiera concelebrado;
CHIRINOS SOTO, E. y CHIRINOS SOTO F., op. cit.,p. 137.
Cfr. LOAYZA TAMAYO, C., loc. cit., pp. 33 – 36.
1076
Similar al Art. 10.2 de la Constitución Española.
392
disposición de la Convención Americana de manera directa, a título de derecho
directamente aplicable…”1077.
Los profesores, Francisco Carruitero y Héctor Soza, señalan que los derechos
humanos no requieren estar reconocidos expresamente por la legislación interna de un
Estado, para que sus ciudadanos se vean protegidos a nivel internacional por dichas
normas; además, aún cuando el Estado mismo no es parte de los Pactos y
Declaraciones, que confieran dichos derechos, la Comunidad Internacional no duda en
la actualidad, en considerar a los derechos humanos como una opinio juris. Es decir, se
encuentran convencidos de su necesaria práctica, más allá del hecho de que se encuentre
o no, efectivamente, positivizados1079.
En definitiva, el artículo 55 consagra la integración normativa de todos los
tratados internacionales ratificados por el Estado peruano, en el ordenamiento jurídico
nacional.
La trascendencia de esta norma radica en que al realizar el análisis jurídico, no
sólo se debe circunscribir al de las leyes internas, sino también se debe incorporar a los
tratados internacionales.
Por otro lado, la Cuarta Disposición Final y Transitoria establece la integración
interpretativa de los tratados de derechos humanos, incluso concediéndole a la
Declaración Universal de Derechos Humanos, que no es un tratado, un estatus especial
para la interpretación de los derechos y libertades que la Constitución peruana
reconoce1080.
Esto quiere decir que la Declaración y los tratados ratificados por Perú, tienen
valor hermenéutico para aplicar la Constitución; con ello, no sólo tienen rango legal
sino también constitucional, ya que de otra manera no podrían condicionar la
1077
TC. Exp. Nº 1268-2001-HC/TC,…, cit. FJ.2).
1078
TC. Exp. Nº 008-2005-PI/TC,…, cit. FJ.50).
1079
CARRUITERO LECCA, F. y SOZA MESTA, H., op. cit., p. 47.
1080
MORALES SARAVIA, F., loc. cit., p. 1182.
393
interpretación del texto constitucional, porque sólo se interpreta un mandato mediante
otro rango igual o superior, nunca con otro de rango menor1081.
La diferencia entre la integración normativa de la integración interpretativa, es
que la primera se refiere a todo tipo de tratados, inclusive los de derechos humanos.
En cambio la interpretativa, únicamente, se refiere a los tratados internacionales
sobre derechos humanos. Además, esta última por mandato constitucional, establece
que los tratados de derechos humanos se deben aplicar por vía interpretativa, a fin de
configurar el sentido y el alcance del contenido de los derechos y libertades que la
Constitución reconoce.
De esta manera, sólo los tratados de derechos humanos forman parte del
parámetro de constitucionalidad, en materia de interpretación de los derechos y
libertades1082.
En línea a lo señalado por los profesores Teresa Freixes Sanjuán y José Carlos
Remotti Carbonell, si el tratado de derechos humanos tiene un órgano de garantía de
carácter jurisdiccional, este interpreta dicho tratado, por ejemplo, es el caso de la
Convención Americana, cuyo órgano de garantía es la Corte IDH, o, la Convención
Europea con el TEDH.
En el caso peruano, la Convención Americana establece como uno de sus
órganos de garantía a la Corte Interamericana de Derechos Humanos; así, lo deja
establecido la Convención Americana en su artículo 62.3, que señala:
“La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la
interpretación y aplicación de las disposiciones de esta Convención que le sea
sometido, siempre que los Estados partes en el caso hayan reconocido o reconozcan
dicha competencia, ora por declaración especial, como se indica en los incisos
anteriores, ora por convención especial”.
1081
RUBIO CORREA, M., «La ubicación jerárquica de los tratados referentes a derechos
humanos dentro de la Constitución peruana de 1993», en: Coordinadora Nacional de Derechos Humanos,
Retos de la Judicialización. En el proceso de verdad, justicia, reparación y reconciliación, Lima, 2005, p.
114.
1082
MORALES SARAVIA, F., loc. cit., p. 1182.
394
de constitucionalidad en materia de interpretación de los derechos y libertades que la
Constitución peruana reconoce1083.
Asimismo, existe otra razón derivada del artículo 55 de la Constitución peruana,
para considerar vinculantes los criterios interpretativos de la Corte Interamericana. Las
sentencias de la Corte IDH, se asimilan al mismo a la Convención Americana y, por
ende, forman parte del ordenamiento interno.
Ahora bien, los derechos que impone la Cuarta Disposición Final y Transitoria
son de carácter obligatorio y, en especial, de carácter jurídico y vinculante, como el caso
del debido proceso plasmado en el artículo 139.3) de la Constitución del Perú1084.
Sin embargo, conforme a la regla de interpretación señalada, será el artículo 8 de
la Convención Americana sobre garantías judiciales, el que permite una mejor
interpretación.
Es el supuesto del derecho de toda persona a ser oída, con las debidas garantías y
dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial1085.
Ahora bien, esta técnica de interpretación constitucional de los derechos es
aplicada por el Tribunal Constitucional del Perú, que mediante su jurisprudencia se
adscribe a este tipo de interpretación.
Así, tenemos: caso Alfredo Crespo Bragayrac [Exp. Nº 217-2002-HC/TC]1086;
caso Juan Enrique Pestana Uribe [Exp. Nº 256-2002-AC/TC]1087; caso Diodoro
Antonio Gonzáles Ríos [Exp. Nº 2409-2002-AA/TC]1088; caso Genaro Villegas
Namuche [Exp. Nº 2488-2002-HC/TC]1089; caso Roberto Cansaya Calcina [Exp. Nº
1164-2003-HC/TC]1090; caso Blanca Estrella Cárdenas de la Torre [Exp. Nº 661-2004-
1083
MORALES SARAVIA, F., loc. cit.,p. 1183.
1084
Art. 139.- Principios de la Administración de Justicia. “Son principios y derechos de la
función jurisdiccional: (…) 3. La observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional.
Ninguna persona puede ser desviada de la jurisdicción predeterminada por la ley, ni sometida a
procedimiento distinto de los previamente establecidos, ni juzgada por órganos jurisdiccionales de
excepción ni por comisiones especiales creadas al efecto, cualquiera sea su denominación”.
1085
MORALES SARAVIA, F., loc. cit., pp. 1184-1185.
1086
TC. Exp. Nº 217-2002-HC/TC. Habeas Corpus del 17 de abril de 2002; FJ.2).
1087
TC. Exp. Nº 256-2002-AC/TC. Acción de Cumplimiento del 16 de octubre de 2002; FJ.6).
1088
TC. Exp. Nº 2409-2002-AA/TC. Acción de Amparo del 07 del noviembre de 2002, FJ.1.b).
1089
TC. Exp. Nº 2488-2002-HC/TC. Acción de Habeas Corpus del 18 de marzo de 2004.
1090
TC. Exp. Nº 1164-2003-HC/TC. Acción de Habeas Corpus del 02 de julio de 2004, FJ.4).
395
AA/TC]1091; y, el caso más de 5000 ciudadanos [Exp. Nº 001-2004-AI/TC y Nº 002-
2004-AI/TC, (Acumulados)]1092.
En definitiva, la Cuarta Disposición Final y Transitoria constituye una regla de
interpretación de aplicación obligada por parte de los operadores jurídicos.
1091
TC. Exp. Nº 661-2004-AA/TC. Acción de Amparo del 16 de agosto de 2004, FJ.3), 4), y 5).
1092
TC. Exp. Nº 001-2004-AI/TC y Nº 002-2004-AI/TC (Acumulados). Acción de
Inconstitucionalidad del 27 de setiembre de 2004, FJ.10).
396
5.2.1. Aprobación de Tratados en la Constitución de 1993
1093
Artículo en concordancia, con la Constitución peruana (Arts. 32 último párrafo, 44, 54, 55,
57,75, 101 inciso 4), 102 inciso 3), 118 incisos 1) y 11), 200 inciso 4), 205 y Cuarta Disposición Final y
Transitoria; el Código Procesal Constitucional (Arts. V Título Preliminar, 47,77, 100, 107 inciso 3) 114 y
121; Ley Nº 26647 (Art. 2 primer párrafo); Ley Nº 26335 (Art. 20º inciso 4); T.U.O. Reglamento del
Congreso (Art. 76º inciso d) y f)); Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 74);
Declaración Universal (Art. 28); Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 48); Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Arts. 1, 16, 27, 29, 31) y; la Convención
de Viena de derecho de los Tratados (Art. 3 inciso 1C)).
Cfr. TC del Perú. Exp. Nº 1100-2000-AA/TC, caso Aurelio Julio Pun Amat. Acción de Amparo
de 30 de noviembre de 2000; FJ.2) y 3); TC. Exp. Nº 0354-2002-AA/TC, caso Cielos del Perú S.A.,
Acción de Amparo, del 09 de enero de 2003, FJ.5).
Cfr. SAR, O. A., op. cit., pp. 272-274; Cfr. BERMÚDEZ TAPIA, M., op. cit., p. 304; Cfr.
TRAVIESO, J. A., op. cit., p.164.
397
la Constitución peruana conforme lo expresa en su artículo 1, “es la persona humana y
su dignidad”, el fin supremo del Estado y de la sociedad1094.
Así, el Jefe de Estado es el único que a nivel internacional, puede negociar y
firmar un tratado internacional. En cuanto a los poderes del Estado, se cuenta con los
tres poderes clásicos; con varios órganos constitucionales autónomos1095; y con tres
niveles de gobierno.
Es decir, el Jefe de Estado negocia; pero, la aprobación debe hacerla el poder
Legislativo (Congreso), a través de una resolución legislativa, y cuando se trate, de
tratados de derechos humanos, soberanía, dominio e integridad del Estado y
obligaciones financieras (creación, modificación y supresión de tributos).
Entonces, la gestación de los tratados ordinarios pasa por tres fases: primero, el
Presidente de la República por intermedio de su Ministro de Relaciones Exteriores o de
sus plenipotenciarios, negocia y suscribe el tratado, y, luego lo remite al Congreso
mediante una Resolución Suprema para su perfeccionamiento interno, conforme al
artículo 76.1.f) del Reglamento del Congreso1096. En la segunda fase, el Congreso
(Poder Legislativo) lo aprueba; y, en la tercera, el poder Ejecutivo mediante el
Presidente de la República, lo ratifica (Decreto Supremo), y hay canje de ratificaciones,
1094
Concordancia con la Constitución peruana (Arts. 3, 7, 23); Código Civil (Arts. 1, 3); Código
Penal (Art. I); Código de los Niños y Adolescentes (Arts. I, II); Código de Justicia Militar Policial (Art.
II); Convención Americana (Art. 11.1); Declaración Americana (Art. I); Declaración Universal (Art. 1);
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 10.1).
Cfr. SAR, O. A., op. cit., pp. 18-21; Cfr. TC. Exp. Nº 0976-2001-AA/TC, caso Eusebio Llanos
Huasco. Acción de Amparo del 13 de marzo del 2003, FJ.5); TC. Exp. Nº 0010-2002-AI/TC, caso
Marcelino Tineo Silva y más de 5,000 Ciudadanos. Acción de Inconstitucionalidad del 03 de enero de
2003, FJ.2); TC. Exp. Nº 0072-1999-HC/TC, caso Victoria Elgiba Mauricio Pachas y Otros. Acción de
Hábeas Corpus del 22 de junio de 1999, FJ. 3); TC. Exp. Nº 2945-2003-AA/TC, caso Azanca Alhelí Meza
García. Acción de Amparo del 20 de abril de 2004, FJ. del 17) al 20); TC. Exp. Nº 2868-2004-AA/TC,
caso José Antonio Álvarez Rojas. Acción de Amparo del 24 de noviembre de 2004, FJ.23); TC. Exp.
2446-2003-AA/TC, caso Efraín Raúl Chambilla Figueroa. Acción de Amparo del 30 de setiembre de
2005, FJ. 9).
1095
Son los siguientes: la Contraloría General de la República; al Banco Central de Reserva; la
Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones; al Consejo
Nacional de la Magistratura; al Ministerio Público; a la Defensoría del Pueblo; al Jurado Nacional de
Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales, al Registro Nacional de Identificación y Estado
Civil, y al Tribunal Constitucional.
1096
Reglamento del Congreso de la República del Perú. Art. 76.1: (…) f. «Las proposiciones de
resolución legislativa para la aprobación de tratados, de acuerdo al artículo 56º de la Constitución
Política, deben ir acompañadas por el texto íntegro del instrumento internacional, sus antecedentes, un
informe sustentatorio que contenga las razones por las cuales el Poder Ejecutivo considera que debe ser
aprobado por el Congreso, la opinión técnica favorable del sector o sectores competentes y la resolución
suprema que aprueba la remisión del tratado al Poder Legislativo».
(Inciso modificado. Resolución Legislativa del Congreso N° 017-2003-CR, publicada el 5 de diciembre
de 2003).
398
con la otra u otras partes contratantes. Desde ese momento, el tratado tiene plena
validez.
Por lo tanto, la condición externa más importante para la validez de un tratado o
acuerdo internacional es la ratificación; es decir, la confirmación solemne por el Jefe de
Estado, quien tiene la representación internacional frente a otros Estados y organismos
internacionales.
Así, lo ha manifestado el Tribunal Constitucional del Perú, al puntualizar sobre
los tratados ordinarios, en el caso José Claver Nina-Quispe [Exp. Nº. 0047-2004-
AI/TC], FJ 20b):
“Tratados ordinarios: Son los que específicamente versan sobre derechos humanos;
soberanía, dominio o integridad del Estado; defensa nacional u obligaciones
financieras del Estado. Igualmente, se encuentran comprendidas bajo dicha
denominación aquellos tratados que crean, modifican o suprimen tributos; los que
exigen modificación o derogación de alguna ley y los que requieren medidas
legislativas para su ejecución.
Estos tratados deben ser necesariamente aprobados por el Congreso antes de su
ratificación por el Presidente de la República”1097.
1097
TC. Exp. Nº 0047-2004-AI/TC, caso José Claver Nina-Quispe Hernández, en representación
del Gobierno Regional de San Martín. Acción de Inconstitucionalidad del 24 de abril de 2006.
1098
El artículo 103, había introducido por primera vez en el derecho constitucional americano,
esta fórmula, que va solucionar muchos problemas derivados de las relaciones entre el tratado y la ley
interna; ALVAREZ VITA, J., Tratados Internacionales…, op. cit., pp. 84-85; Cfr. Asamblea
Constituyente del Perú, Diario de Debates, 1979.
1099
En la Constitución de 1979, este tipo de tratados se denominaban “convenios”.
399
debe dar cuenta al Congreso, o en el caso de que se trate de un Tratado aprobado en el
Congreso, la denuncia requerirá la previa aprobación.
Procedimiento conocido como “simplificado”, por la ratificación interna y
directa del Presidente, si bien no requiere la aprobación del Congreso, éste realiza un
procedimiento de control conforme al artículo 92 del Reglamento del Congreso, de
fuente legal1100.
En ese sentido, se ha manifestado el Tribunal Constitucional, en el caso José
Claver Nina-Quispe Hernández, FJ 20 c):
“Convenios internacionales ejecutivos: Son aquellos que el Presidente de la República
puede elaborar o ratificar o adherir sin el requisito de la aprobación previa del
Congreso, puesto que se refieren a materias no contempladas para los tratados
ordinarios.
La Constitución señala que, efectuado el acto de celebración, ratificación o adhesión
presidencial, se debe dar cuenta al Congreso”.
1100
Reglamento del Congreso del Perú. Art. 92: “Los tratados internacionales que celebre o
ratifica y adhiere el Presidente de la República al amparo del artículo 57° de la Constitución Política se
denominan “Tratados Internacionales Ejecutivos” para efectos internos, aun cuando fuere diferente la
denominación que en los mismos convenios internacionales se expresen, y sólo pueden versar sobre
materias distintas a las contempladas en el artículo 56° de la Constitución Política.
Los tratados internacionales ejecutivos no pueden contener pactos que supongan modificación o
derogación de normas constitucionales o que tienen rango de ley, o que exijan desarrollo legislativo para
su cumplimiento. Dentro de los tres (3) días útiles posteriores a su celebración, el Presidente de la
República debe dar cuenta al Congreso o a la Comisión Permanente de los tratados internacionales
ejecutivos a que dé curso. La omisión de este trámite suspende la aplicación del convenio, el cual, si ha
sido perfeccionado con arreglo a las normas del Derecho Internacional, no surte efectos internos.
(…) En caso de incumplimiento del Presidente de la República al trámite previsto en este
artículo, ello no impide el control parlamentario con arreglo a la presente norma”.
400
Es es un tipo de variación al procedimiento agravado, que nunca ha sido
utilizado. Constituye una vía que deberán seguirse todos aquellos tratados que
contengan estipulaciones contrarias a disposiciones constitucionales. Así, en este caso la
aprobación deberá seguir conforme a las reglas del procedimiento de reforma
constitucional.
Es decir, que el tratado deberá ser aprobado por mayoría absoluta del Congreso
seguida de una confirmación vía referéndum, o, por una mayoría superior a los dos
tercios en dos legislaturas ordinarias contiguas. Posteriormente, le corresponde al
Presidente la ratificación del tratado mediante Decreto Supremo.
Enrique Bernales, señala que, la presente norma es coherente con el supuesto,
porque si se aprobara un tratado internacional que después es inconstitucional, “no
podría regir y eso complicaría las relaciones con los otros firmantes”1101, en ese sentido,
para evitar problemas, establece que se utilice la reforma constitucional, porque lo que
sucederá, es que si el tratado colisiona con la Constitución, “al aprobarlo ya operó la
modificación constitucional en el sentido que dice el tratado. La solución es adecuada
para garantizar la integridad y coherencia del sistema jurídico nacional”1102.
1101
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993…, op. cit., pp. 345-346.
1102
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993…, op. cit., p. 346.
401
5.2.2. Denuncia de los tratados
1103
Subrayado de la autora.
1104
Artículo en concordancia, con la Constitución Política del Perú [Arts. 31, 32, 51, 54, 55, 57,
101 inciso 4, 102 inciso 3, 110 al 114, 116, 118 incisos 1) y 11), 120, 200 inciso 4), 205, 206 y Cuarta
Disposición Final y Transitoria]; el Código Procesal Constitucional [Arts. V Título Preliminar, 77, 100,
107 inciso 3, 114 y 121; el Código Penal (Art. 328 inciso 2)]; Ley Nº 26647 (Arts. 2 Seg. Párr. 7); T.U.O.
Reglamento del Congreso (Art. 92); D.S Nºs: 015, 016, 017, 018, 019, 021, 022, 026, 082-94-RE; D.S.
Nºs: 001, 002 y 003-95-RE y D.S. Nºs: 016 y 022-96-RE; Convención Americana sobre Derechos
Humanos (Art. 74); Declaración Universal (Art. 28); Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
(Art. 48); Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 27).
Cfr. TC. Exp. Nº 003-2001-AI/TC y Exp. Nº 006-2001-AI/TC (Acumulados), caso Colegio de
Abogados de Lima y Otros. Proceso de Inconstitucionalidad del 13 de julio de 2001; FJ.3); Exp. Nº 047-
2004-AI/TC,…, cit., FJ.20), 21) y 22); Cfr. BERMÚDEZ TAPIA, M., op. cit., pp. 305-306.
1105
Subrayado de la autora.
1106
BERNALES BALLESTEROS, E.: La Constitución de 1993…, op. cit., p. 346.
1107
BERNALES BALLESTEROS, E.: La Constitución de 1993…, op. cit., p. 346.
402
5.2.3. Valor del Tratado en la Ley Nº 26647
1108
Artículos 76.1.f y 92, modificadaspor la Resolución Legislativa Nº 017-2003-CR.
1109
Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Resolución Ministerial -RM- Nº 0231, de 06
de marzo de 2013, en: http://www.rree.gob.pe/politicaexterior/Paginas/Tratados.aspx
403
internacionales respectivos. Así, la incorporación de los tratados al derecho nacional se
sujeta a lo que establezcan los propios tratados sobre el particular.
Asimismo, sobre su publicación, los artículos 4, 5 y 6 de la Ley, establecen que
serán realizados en el Diario Oficial “El Peruano”, en un plazo máximo de 30 días,
siendo tarea del Ministerio de Relaciones Exteriores comunicar al Diario Oficial, esto
en cuanto se hayan cumplido las condiciones establecidas en el tratado, es decir, se
publique la fecha de entrada en vigor del tratado, a partir del cual se incorpora al
derecho nacional.
1110
Cfr. BERNALES BALLESTEROS, E., op. cit. p. 345.
404
5.3. La posición de los tratados en el Derecho interno
405
“Los preceptos contenidos en los tratados relativos a derechos humanos, tienen
jerarquía constitucional. No pueden ser modificados sino por el procedimiento que rige
1114
para la reforma de la Constitución” .
406
Finalmente, en las disposiciones generales, en el último artículo constitucional
dedicado a este tema, se ratificaron diversos instrumentos internacionales que habían
quedado pendiente en años anteriores, como es el caso de la Convención Americana.
Así, lo refleja la Decimosexta Disposición General y Transitoria:
“Se ratifica constitucionalmente, en todas sus cláusulas, el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos así como el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas.
Se ratifica, igualmente, la Convención Americana sobre Derechos Humanos de San
José de Costa Rica, incluyendo sus artículos 45 y 62, referidos a la competencia de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos”.
1119
RUBIO CORREA, M., «La ubicación jerárquica…», loc. cit., pp. 109-110.
407
5.3.2. La posición de los tratados en la Constitución de 1993
Por ende, bajo esta premisa los tratados supranacionales, como el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, aprobado y ratificado por Perú1121, forma
“parte integrante del sistema jurídico peruano, siendo plenamente aplicable en vía
jurisdiccional ordinaria o especializada”.
Ahora bien, una vez de vuelta a la democracia constitucional (2001), el TC
establece que los tratados de derechos humanos tienen naturaleza constitucional en base
al principio de Unidad.
En esta línea, destacamos el caso Programa de Formación Académica (PROFA
II) [Exp. Nº 00025-2005-PI/TC y Nº 00026-2005-PI/TC, del 25 de abril de 2006
(Acumulados) FJ 25), 34)]1122. Singularmente, el TC en su FJ 26), reconoce que:
“Los tratados internacionales sobre derechos humanos no sólo conforman nuestro
ordenamiento sino que, además, detentan rango constitucional1123 .
1120
Sentencia, disponible en: http://tc.gob.pe/jurisprudencia/2000/01277-1999-AC.html
1121
A través del Decreto Ley N° 22128; y, posteriormente ratificado mediante instrumento de
adhesión del, 12 de abril del 1978 (incluso ratificado nuevamente mediante la Disposición General y
Transitoria Décimo Sexta de la Constitución Política de 1979, al igual que a su respectivo Protocolo
Facultativo).
1122
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2006/00025-2005-
AI%2000026-2005-AI.html
1123
TC. Exp. 0025-2005-PI/TC y Nº 0026-2005-PI/TC (Acumulados), FJ. 28), 29), y 30).
408
Por lo tanto:
“El rango constitucional que detentan trae consigo que dichos tratados están dotados
de fuerza activa y pasiva propia de toda fuente de rango constitucional; es decir, fuerza
activa, conforme a la cual estos tratados han innovado nuestro ordenamiento jurídico
incorporando a éste, en tanto derecho vigente, los derechos reconocidos por ellos, pero
no bajo cualquier condición, sino a título de derechos de rango constitucional. Su
fuerza pasiva trae consigo su aptitud de resistencia frente a normas provenientes de
fuentes infraconstitucionales, es decir, ellas no pueden ser modificadas ni contradichas
por normas infraconstitucionales e, incluso, por una reforma de la Constitución que
suprimiera un derecho reconocido por un tratado o que afectara su contenido
protegido” 1124
28. “Por un lado, la Constitución, en el artículo 3º, acoge un sistema de numerus apertus de
derechos constitucionales (...)
29. “Conforme a esta disposición el catálogo de derechos constitucionales no excluye “otros de
naturaleza análoga” o que “se fundan” en determinados principios fundamentales del ordenamiento
constitucional. Es decir, existe otro conjunto de derechos constitucionales que está comprendido tanto
por “derechos de naturaleza análoga” como por los que se infieren de los principios fundamentales”.
30. “Los “derechos de naturaleza análoga” pueden estar comprendidos en cualquier otra
fuente distinta a la Constitución, pero que ya conforma el ordenamiento jurídico. Dentro de las que
pudiera identificarse como tal no cabe duda que se encuentran los tratados internacionales sobre
derechos humanos de los que el Estado peruano es parte. En efecto, si en las fuentes de nuestro
ordenamiento jurídico se indaga por aquella donde se pueda identificar derechos que ostenten
“naturaleza análoga” a los derechos que la Constitución enuncia en su texto, resulta indudable que tal
fuente reside, por antonomasia, en los tratados internacionales sobre derechos humanos que conforman
nuestro ordenamiento jurídico. En consecuencia, dichos tratados, todos ellos de consuno, enuncian
derechos de naturaleza “constitucional””.
1124
TC. Exp. 0025-2005-PI/TC y Nº 0026-2005-PI/TC (Acumulados), FJ.33).
1125
Con esta sentencia, se zanjan definitivamente las disputas doctrinales, en especial, la de
aquellos que negaban que los tratados tuvieran valor constitucional e incluso se les da una ubicación
(grado) dentro de esta categoría.
Asimismo, el TC cubre el vacío que se había dejado con la eliminación del artículo 105 de la
Constitución de 1979, que otorgaba jerarquía constitucional a los “preceptos contenidos en los tratados
relativos a derechos humanos” en su Décimo Sexta Disposición Transitoria, que ratifica
constitucionalmente el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y su Protocolo
Facultativo, además de la Convención Americana.
1126
Cfr. Caso José Claver Nina-Quispe, cit., FJ.61).
409
Gráfico Nº 10
Pirámide jurídica del Deerecho peruano
•Las normas constittucionales y las normas con rango constitucion
nal
•1er. grado: La Constitución
•2do. grado: Leyess de reforma Constitucio
onal
PRIMERA
•3er. grado: Tratados de derechos humanos
CATEGORÍA
• Las Leyes
L y normas con ran ngo de Ley: tratados en general, decretos legisllativos, decretos
de urrgencia, reglamento deel Congreso, resolucionees legislativas, ordenanzzas regionales y
muniicipales, y sentencias exxpedidas por el TC respeecto a la inconstituciona
alidad de una ley
o norrma con rango de ley.
SEGUNDA CATEGORÍA
A • Decrretos Ley. Establecido coon el caso Marcelino Tin
neo Silva y más de cincoo mil ciudadanos
[TC.EExp.Nº 0010‐2002‐AI/TC,,FJ 10 y ss.]
•Las Resoluciones
•1
1er. grado: Las Res. ministeriales,
m las Res. de los órganos
a
autónomos no desscentralizados (Banco Central de
R
Reserva, Superintendencia de Banca y seguro os, Defensoría del
CUARTA CATEGORÍA
A P
Pueblo, etc.
•2
2do. grado y demás grrados descendentes. Reso. R dictadas con
s
sujeción al rango jerárqu
uico infraconstitucional.
QU
UINTA CATEGORÍA
A •Los fallos jurisdiccionales y las normas
convencio
onales
410
5.4. Operatividad, carácter vinculante y fuerza normativa obligatoria
de los Tratados de derechos humanos
1127
LANDA ARROYO, C., «Implementación de las decisiones…», loc. cit., p. 324.
411
entre los Estados parte, que sí es tarea del derecho internacional de los derechos
humanos1128.
En el caso, por ejemplo, de que un Juez nacional resuelva sin argumentos
jurídicos creíbles, que una norma derivada de un tratado de derechos humanos, no es
autoejecutable por sí misma. Ese acto judicial podría conllevar a una violación
internacional.
En consecuencia, el Estado deberá de garantizar el libre ejercicio de los
derechos humanos, no pudiendo negar a los individuos “el necesario amparo
jurisdiccional para exigir el cumplimiento de un derecho, que le es inherente a su
persona”1129.
Por ende, un Estado cuando ratifica un tratado de derechos humanos tiene la
obligación de prevenir, investigar y sancionar las violaciones, creando instituciones
que cumplan con tal fin1130.
412
humanos cometidos por un Estado, dejan de ser un asunto interno y competencia
exclusiva de dicho Estado.
Ahora bien, para la Constitución peruana, los derechos humanos constituyen
un conjunto de facultades, prerrogativas y libertades fundamentales inherentes a la
dignidad humana.
Bajo ese marco, el Estado peruano entiende que los lineamientos
fundamentales de su política interior y exterior, están orientados a preservar el pleno
respeto a los derechos humanos, el estado de derecho y la democracia como forma de
Gobierno1132.
En ese sentido, la Constitución de 1993 ha diseñado dos sistemas de
protección jurisdiccional de los derechos fundamentales. Por un lado, una
jurisdicción nacional, mediante un Tribunal Constitucional y un Poder Judicial; y,
por otro, una jurisdicción supranacional, a través del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos, que cuenta con dos órganos de protección: la Comisión y la
Corte Interamericana de Derecho Humanos. Ambas, “con progresiva fuerza
normativa y jurisdiccional, para la defensa y desarrollo de los derechos de la
persona”1133.
En base a estas instituciones, como refiere el profesor César Landa,
“lentamente, se ha iniciado una etapa de control constitucional del poder y de
protección jurisdiccional nacional e internacional de los derechos fundamentales”1134,
frente a su propio Estado como frente a los otros Estados contratantes. Al aprobar estos tratados
sobre derechos humanos, los Estados se someten a un orden legal dentro del cual ellos, por el bien
común, asumen varias obligaciones, no en relación con otros Estados, sino hacia los individuos bajo
su jurisdicción. El carácter especial de estos tratados ha sido reconocido, entre otros, por la
Comisión Europea de Derechos Humanos cuando declaró que las obligaciones asumidas por las
Altas Partes Contratantes en la Convención (Europea) son esencialmente de carácter objetivo,
diseñadas para proteger los derechos fundamentales de los seres humanos de violaciones de parte de
las Altas Partes Contratantes en vez de crear derechos subjetivos y recíprocos entre las Altas Partes
Contratantes ("Austria vs. Italy", Application No. 788/60, European Yearbook of Human Rights,
(1961), vol. 4, pág. 140)…”.
1132
Aunque en la práctica, estos planteamientos se quedan en letra muerta, debido, entre otros
actos de vulneración, a la incalculable pérdida de vidas humanas sin ningún tipo de explicación que se
produjo en Perú en los años 80 al 90 (violencia política, que hasta la fecha no se han encontrado
responsables de las masacres y desapariciones forzadas).
1133
Acota el profesor César LANDA, que “De ahí que el derecho fundamental de acceso a la
justicia frente a toda vulneración de los derechos humanos, con manifestación del derecho al debido
proceso y a la tutela jurisdiccional reconocido en el artículo 139 inciso 3 de la Constitución, no sólo se
reduce al acceso a los tribunales internos, sino también a los internacionales, tal como se tiene previsto
en el artículo 205 de la Constitución…”; LANDA ARROYO, C., «Implementación de las
decisiones…», loc. cit., p. 322.
1134
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., pp. 328-329.
413
a pesar del restringido rol que cumple el Poder Judicial, para llevar adelante la
justicia nacional.
Por ende, el beneficiado directo de estos sistemas de protección, es la propia
población peruana, cuyas víctimas encuentran otra vía subsidiaria (en este caso, el
sistema interamericano), que se configura como una esfera de protección de sus
derechos fundamentales violados.
En cuanto al carácter vinculante de los tratados internacionales, el profesor
César Landa, abre un abanico de interrogantes; para ello, pone de ejemplo, la
sentencia del TC, caso Ana Elena Townsend Díez Canseco y Otros [Exp. Nº 1277-
1999-AC] sobre indemnización a los presos inocentes por terrorismo, al concederle
validez y vigencia directa al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, sin
que haya de por medio ningún pronunciamiento (resolución o recomendación), de
organismo jurisdiccional alguno1135.
Posteriormente, el TC emite una serie de sentencias que reafirman ese
carácter vinculante de los tratados. Así tenemos: Exp. Nº 1268-2001-HC/TC, caso
Socorro Vallejo Cacho, del 15 de abril de 2002, FJ 2); Exp. Nº 0217-2002-HC/TC,
caso Alfredo Crespo Bragayrac, del17 de abril del 2002, FJ 2); Exp. Nº 218-02-
HC/TC, caso Jorge Alberto Cartagena Vargas, del 17 de abril del 2002 FJ 2); Exp.
Nº 26-2004-AI/TC, caso Municipalidad Provincial de Cañete, del 28 de setiembre
de 2004, FJ 13); Exp. Nº 2798-04-HC/TC, caso Gabriel Orlando Vera Navarrete,
del 9 de diciembre del 2004, FJ 8); Exp. Nº 1417-2005-AA/TC, caso Manuel
Anicama Hernández, del 08 de julio del 2005, FJ 7); Exp. Nº 4677-2005-PHC/TC,
caso Juan Nolberto Rivero Lazo, del 12 de agosto del 2005, FJ 11), 12) y 13).
En definitiva, a fin de comprender si es no efectivo el carácter vinculante de
estos tratados, va a ser necesario analizar si dichos tratados tienen o no una fuerza
obligatoria en el ordenamiento peruano.
1135
LANDA ARROYO, C., «La aplicación de los tratados… », loc. cit., p. 329.
414
5.4.3. Fuerza normativa obligatoria: Cuarta Disposición Final y
Transitoria
415
fundamentales. Esto significa, en términos del profesor César Landa, “reconocer a
dichos tratados un nivel de norma de cumplimiento obligatorio”1139; no obstante,
también se baraja la posibilidad de que son sólo principios generales, que se aplican
supletoriamente ante un vacío de una norma constitucional.
En este contexto, consideramos que efectivamente, los tratados son fuente de
interpretación, por las siguientes razones: en primer lugar, conforme a la 4DFT1140; y
el artículo 3 de la Constitución, que dice:
“La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no excluye los demás
que la Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la
dignidad del hombre, o en los principios de soberanía del pueblo, del Estado
democrático de derecho y de la forma republicana de gobierno”1141.
416
“constituyen auténticas disposiciones constitucionales, que tienen fuerza vinculante
y, por ello, integran el parámetro de control en cualesquiera de los procesos
constitucionales”1144.
Y, más adelante, el Tribunal en el caso Leyler Torres del Águila [Exp. 0858-
2003-AA/TC], señala que el criterio literal es importante pero no es suficiente para
dar una respuesta constitucionalmente adecuada, a causa de que estas cláusulas
tienen una estructura distinta a la de las “normas completas”; no sólo porque;
“prevean un supuesto de hecho al cual sea posible derivar una consecuencia
jurídica, sino que se tratan de disposiciones que tienen la estructura de
“principios”. Esto es, que son conceptos jurídicos indeterminados, que contienen
mandatos de optimización, que aspiran a ser realizados y concretizados en cada
circunstancia”1147.
1144
TC. Exp. Nº 005-2003-AI/TC, caso setenta y cuatro Congresistas. Acción de
Inconstitucionalidad del 3 de octubre de 2003, FJ.21).
1145
MORALES SARAVIA, F., loc. cit., p. 1179.
1146
TC. Exp. Nº 0217-2002-HC/TC, caso Alfredo Crespo Bragayrac. Habeas Corpus del 17
de abril de 2002, FJ.2).
1147
TC. Exp. Nº 0858-2003-AA/TC, caso Leyler Torres del Águila. Acción de Amparo del
24 de marzo de 2004, FJ.12).
417
5.4.4. El artículo V del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional de 2004: el fortalecimiento de los derechos
humanos
Tipo de fuente
1148
Sus antecedentes referenciales, son los países de: Costa Rica, con la Ley de Jurisdicción
Constitucional (Ley No. 7135 de 11 de octubre de 1989 Publicado en La Gaceta No. 198 de 19 de
octubre de 1989); Ecuador con la Ley de Control Constitucional (R. 0. 99 de 2 de julio de 1997); en
Argentina, con el Código Procesal de la Provincia de Tucumán (Ley 6944 del 9 de octubre de 1995), y
Ley de Procedimientos Constitucionales de la Provincia de Entre Ríos (Ley Nº 8369, Publicada en el
Boletín Oficial del 4 de octubre de 1990); Cfr. CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., pp. 620-623.
1149
Cfr. ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Proceso…, op. cit., pp. 93-95; Cfr.
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., Tomo II, pp. 617-620.
1150
Se publicó, el 31 de mayo de 2004; y entró en vigor, el 1 de diciembre de 2004.
418
de cuerpos normativos generales, tales como la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, la Ley Orgánica del Poder Judicial y sus leyes especiales”1151.
Estructura
El CPC cuenta con: una Exposición de Motivos; 121 artículos; siete (7)
Disposiciones Finales; y dos (2) Disposiciones Transitorias y Derogatorias. Su
estructura es la siguiente:
- Exposición de Motivos
1151
Exposición de Motivos del Proyecto de Ley del CPC.
419
Aporte
Novedades y modificaciones:
1152
En concordancia con la Constitución Política peruana (Arts. 51, 138 (2do. Párrafo), 55,
cuarta disposición final y transitoria); con el CPC (Art. 79); el Art. 15 de la Ley Nº 25398
(complementaria de la Ley Nº 23506 – Ley de Habeas Corpus y Amparo - LHCA), y la Convención
de Viena (Parte III. Sec. 3).
Cfr. TC. Exp. Nº 1230-2002-HC/TC, del 20 de junio de 2002, FJ.8); Exp. Nº 1268-2001-
HC/TC, del 8 de abril de 2002, FJ.2); Exp. Nº 2209-2002-AA/TC, FJ.5); Exp. Nº 2798-2004-HC/TC,
del 9 de diciembre de 2004, FJ.8); Exp. Nº 5854-2005-PA/TC, del 8 de noviembre de 2005, FJ.23);
Exp. Nº 0549-2004-HC/TC, del 21 de enero de 2005, FJ.3); Exp. Nº 2934-2004-HC/TC, del 28 de
diciembre de 2004, FJ.5) y ss.; Exp. Nº 2488-2002-HC/TC, del 18 de marzo de 2004, FJ.8).
Cfr. CASTILLO CÓRDOVA, L., Comentarios al Código Procesal Constitucional,
PALESTRA, Lima, Tomo I, 2006, pp. 75-80.
1153
“Como resultado de la debida observancia de los procedimientos previstos en la
Constitución y la Ley”; ALFARO PINILLOS, R., Guía Exegética y Práctica del Código Procesal
Constitucional, GRIJLEY, Lima, 2008, p. 128.
1154
Cfr. ALFARO PINILLOS, R., op. cit., pp. 128-133.
420
Es decir, se refiere a la obligatoriedad de tener en cuenta al derecho
internacional respecto a la interpretación de los derechos humanos, y dentro de este
orden, cuando se analiza el contenido y los alcances de los derechos constitucionales,
interpretándolos en el marco de la Declaración Universal, los tratados
internacionales, constituidos en su jurisdicción, siempre y cuando exista un tratado
del que Perú sea parte.
En esa línea, el artículo V recoge lo estipulado por la Cuarta Disposición
Final y Transitoria de la Carta Magna de 19931155. El Estado peruano incorpora, a su
derecho interno el DIDH, gestando de esa manera, una coordinación respecto a la
interpretación de los derechos constitucionales amparados y regulados en el CPC.
Ahora bien, esta coordinación no se da con todos los organismos
internacionales defensores de derechos humanos (que por cierto no son tribunales
internacionales y no emiten sentencias); nos estamos refiriendo al Comité de
Derechos Humanos de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Por ello, tanto el derecho internacional como el derecho constitucional, no
pueden ser abordados de manera estática, sino por el contrario debe hacerse de
manera dinámica e integral. En consecuencia, el intérprete debe conciliar ambas
fuentes que forman parte de un sistema único de derechos1156.
Así, en este intento de determinar el contenido de los derechos
fundamentales, hay que atender a la norma internacional sobre derechos humanos,
que son vinculantes para Perú. Así, por lo demás ya ha sido establecido
anteriormente en la Cuarta Disposición Final y Transitoria, lo que hace el artículo V
es recogerla y desarrollarla.
1155
Es necesario recordar, que está Cuarta Disposición Transitoria, “tuvo una inclusión casi
subrepticia y desapercibida en dicha Carta, pues los constituyente fujimorista suprimieron de manera
expresa la referencia que hacia la Constitución de 1979 al rango constitucional de las normas sobre
derechos humanos contenidas en tratados internacionales, con la intención (después explicativa) de
desvincularse del cumplimiento de estas normas y de la competencia contenciosa de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos”; TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, Código
Procesal…, op. cit., p. 41.
Cfr. CARRUITERO LECCA, F. y GUTIERREZ CANALES, M., Estudio doctrinario y
jurisprudencial al Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, Studios editores, Lima,
2006, pp. 113-114.
1156
En palabras de Edgar CARPIO MARCOS, “Lo que significa que antes de presumir de
incompatibilidades o efectuar confrontaciones entre ambas, existe un deber de integrarlas y descifrar
en ellas un contenido armonizante y congruente de los derechos fundamentales. De esta forma como
expreso el profesor Häberle, el Estado Constitucional pierde su tradicional “carácter introvertido”, y
se orienta, en cuanto Estado Constitucional Cooperativo, sobre el exterior”, autor comentado en
CARRUITERO LECCA, F. y GUTIERREZ CANALES, M., Estudio doctrinario…, op. cit., p. 114.
421
Este hecho permite afirmar, de acuerdo a lo establecido por el TC en
diferentes sentencias, que al interpretarse los derechos constitucionales se harán de
conformidad con los tratados sobre derechos humanos. Por ende, constituyen
“principios rectores que deben orientar la interpretación constitucional, que se realice
tanto en sede judicial, como en el Tribunal Constitucional”1157.
En la actualidad, la interpretación constitucional es en el fondo una
interpretación de límites. Primero, realizado por el legislador, que una vez que dicta
las normas debe de analizar cuáles son los límites que establece la Constitución; y,
segundo, el realizado por el Tribunal Constitucional, que tendrá ocasionalmente que
revisar si los límites constitucionales del legislador son los mismos o no, que él
considera.
Por ello, esos límites tienen un especial alcance cuando se tratan temas de
derechos humanos, a razón de que la interpretación no puede agotarse únicamente en
la Constitución, sino más bien debe de guardar compatibilidad con el derecho
internacional, lo que no desnaturaliza de ninguna forma el sentido de la
interpretación constitucional.
Entonces, la Constitución peruana reconoce un margen de amplitud
supranacional, en que el derecho internacional tiene un lugar dentro del territorio
nacional1158.
El TC en su sentencia Nº 2798-04-HC, expresa que:
“las obligaciones en materia de derechos humanos, no sólo encuentran su asidero
claramente constitucional, sino su explicación y desarrollo en el Derecho
Internacional. El mandato imperativo derivado de la interpretación en derechos
humanos implica, entonces, que toda actividad pública debe considerar la
aplicación directa de normas consagradas en tratados internacionales de derechos
humanos, así como la jurisprudencia de las instancias internacionales a las que el
1159
Perú se encuentra suscrito” .
1157
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, Código Procesal…, op. cit., p. 42.
1158
CARRUITERO LECCA, F. y GUTIERREZ CANALES, M., Estudio doctrinario…, op.
cit., pp. 119-120.
1159
TC. Exp. 2798-2004-HC/TC, caso Gabriel Orlando Vera Navarrete. Habeas Corpus del
9 de diciembre de 2004, FJ.8).
1160
TC. Exp. Nº 2235-2004-AA/TC, caso Grimaldo Saturdino Chong Vásquez. Acción de
Amparo del 18 de febrero de 2005, FJ.3), 4).
422
En esta línea, los derechos humanos tienen ciertas características que van a
incidir en el plano de su interpretación. Así, tenemos que los derechos humanos son:
innatos o inherentes, universales, acumulativos, imprescriptibles o irreversibles,
inalienables e intransferibles, inviolables, obligatorios, trascienden las fronteras
nacionales, indivisibles, interdependientes, complementarios y no jerarquizables1161.
Dicho esto, el CPC constituye un avance importante, porque se está
reconociendo la labor del intérprete constitucional, cuando tenga que determinar el
contenido constitucionalmente protegido de estos derechos1162. De este modo, al
Código Procesal, se le reconoce por su avance en la tutela de los derechos
fundamentales.
Asimismo, el CPC alienta la supremacía constitucional y se convierte en un
ejemplo para la legislación internacional. La vigencia del mismo, hace que la defensa
de sus derechos y de la dignidad humana sea de toda la población peruana1163; y,
además, se le distingue por englobar un sistema de normas procesales, conforme con
la actualidad, que va acorde con la jurisprudencia del TC y la doctrina1164.
La elaboración y desarrollo del artículo V, ha sido acertado y su aporte
valioso. El legislador, en el mencionado artículo no sólo se ha limitado a establecer
como criterio delimitador del contenido constitucional de los derechos a la norma
internacional, sino también exige tener en cuenta los criterios jurisprudenciales que
los tribunales internacionales sobre derechos humanos hayan podido establecer.
Por ello, el legislador con este artículo, de alguna manera trata de dar pleno
cumplimiento a la obligatoriedad de la norma internacional sobre derechos
humanos1165.
“4. En diversas oportunidades, este Tribunal ha sostenido que la satisfacción de las
exigencias que demanda dicho principio de legalidad para el establecimiento de los límites sobre los
derechos fundamentales no incluye única y exclusivamente a la ley en sentido formal, esto es, a la
expedida por el Congreso de la República como tal”.
1161
Cfr. CARRUITERO LECCA, F. y GUTIERREZ CANALES, M., Estudio doctrinario…,
op. cit., pp. 121-124.
1162
El “contenido determinable en cada caso concreto será el que sea pasible de protección a
través de los procesos constitucionales. Nuevamente se pone de manifiesto la importancia de los
criterios hermenéuticos para la definición del referido contenido jurídico”; CASTILLO CÓRDOVA,
L., op. cit., p. 75.
1163
Cfr. CHANAMÉ ORBE, R., La Constitución…, op. cit., Tomo II, p. 623.
1164
ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…, op. cit., p. 93.
1165
En consecuencia, señala Luis CASTILLO: “Si las normas de la Constitución peruana que
se refieran a derechos deben ser interpretadas de acuerdo con las normas internacionales sobre
derechos humanos vinculantes para el Perú, y al ser los Tribunales internacionales los que interpretan
las referidas normas internacionales, entonces no cabe más que admitir que los criterios
423
En concreto, se debe tomar en consideración la norma y la jurisprudencia
internacional sobre derechos humanos vinculante para Perú, cuando se trate de
establecer lo que cae dentro del contenido constitucional de un derecho, para ser
objeto de protección constitucional1166.
Gráfico Nº 11
jurisprudenciales que puedan definir estos tribunales serán criterios que servirán para interpretar la
norma constitucional peruana cuando se refiera a los derechos constitucionales”;CASTILLO
CÓRDOVA, L., op. cit., p. 76.
1166
Acota Luis CASTILLO, “lo que ocurre es una suerte de traslación del contenido de la
norma internacional a la norma constitucional peruana. Es decir, que forma parte del contenido
constitucional de un derecho también lo que sobre ese derecho haya dispuesto la norma internacional
y el criterio jurisprudencial del tribunal internacional”; CASTILLO CÓRDOVA, L., op. cit., p. 77.
424
5.5. Contribución de otros cuerpos normativos en la garantía del
cumplimiento de los Tratados internacionales
1167
Un estudio detallado del tema, revisar la obra del profesor Alejandro SAIZ ARNAIZ, La
Apertura Constitucional al Derecho Internacional y Europeo de los Derechos Humanos. El Artículo
10.2 de la Constitución Española. Consejo General del Poder Judicial, Madrid, 1999, pp. 87-203.
1168
Para un estudio más profundo del tema, es recomendable revisar el artículo del Prof.
PALOMINO MANCHEGO, J. F., loc. cit., pp. 357-387.
Cfr. HÄBERLE, P., p El Estado Constitucional. Estudio introductorio Diego VALADÉS,
Traducción de Héctor FIX-FIERRO, Universidad Nacional Autónoma de México, 2001, p. 1- 44; Cfr.
FIX-ZAMUDIO, H. y VALENCIA CARMONA, S., Derecho Constitucional Mexicano y
Comparado, 2da. Edic. Edit. Porrúa, México, 2001; Cfr. HERNÁNDEZ GIL, A., El Cambio Político
Español y la Constitución, Edit. Planeta, Barcelona, 1981.
425
iban expirando para dar lugar a la transición hacia la democracia1169. Perú no fue
ajeno a esta influencia y así quedó reflejada en su Constitución Política de 1979.
Según el profesor José Palomino Manchego, el aporte constitucional de
España en el desarrollo latinoamericano ha calado en tres rubros: primero, en la
recepción de los derechos fundamentales de la persona; segundo, en la influencia de
la jurisdicción constitucional concentrada; y tercero, el desarrollo de la doctrina
jurisprudencial con criterio o estándar, en el marco del desarrollo de la interpretación
de la Constitución1170.
En definitiva, la CE como puente jurídico entre Europa y Latinoamérica
recepcionó el “Derecho Constitucional Común Europeo”1171. En ese sentido, las
Constituciones posteriores a 1978 y anteriores que incluyeron muchas reformas, han
asimilado lo mejor de la dogmática constitucional, en particular nos estamos
refiriendo a la delineación filosófico-jurídica de la persona1172.
Por ello, la persona en la CE con una imagen más ambiciosa y prometedora,
se asienta sobre la base de cuatro coordenadas: 1) su dignidad (Art. 10.1 CE); 2) la
libertad y la igualdad (Art. 9.2 CE); 3) el gran cuadro de los derechos y deberes
fundamentales (el Título I en su totalidad); y 4) la remisión a la Declaración
1169
El Prof. José Palomino, señala que: “la influencia española en Latinoamérica, tiene raíces
estructuralmente históricas, excepción de algunos países como Brasil que fue colonizado por Portugal
y de los pequeños Estados del Caribe anglófono y francés, fuera de estos países, y salvo algunos otros
países del Caribe que han recibido el influjo holandés, todo el ancho territorio que cubre América del
Sur y Centro América, han recepcionado el vastísimo influjo empezando por el idioma de Castilla”;
Cfr. PALOMINO MANCHEGO, J., op. cit., p. 358.
1170
PALOMINO MANCHEGO, J., op. cit., p. 359.
1171
Un estudio detallado, es recomendable revisar la obra del profesor Peter HÄBERLE
«Gemeineuropäisches Verfassungsrecht», traducido por E. MIKUNDA FRANCO, Revista de
Estudios Políticos, (Nueva Epoca),número 79, Enero-Marzo, 1993, Madrid, pp. 7- 46.
Cfr. HÄBERLE, P., Teoría de la Constitución como ciencia de la cultura, traducción e
introducción de Emilio Mikunda, Tecnos, Madrid, 2000, pp. 107- 108; Cfr. HÄBERLE, P., El Estado
Constitucional, op. cit., pp. 17 y 67; Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (Coord.), «Derecho
Constitucional…», loc. cit., pp. 190-194.
1172
En esta línea el profesor Peter HÄBERLE, refiere: “España ha trabajado desde 1978 de
manera ejemplar y por todos nosotros, no sólo en cuanto a la transición pacífica de la dictadura, sino
también en cuanto al modo en que establece constantemente puentes, a través de la fusión creativa de
lo mejor de la evolución constitucional, por ejemplo, de Italia y Alemania, en los textos, la
jurisprudencia y la doctrina, gracias a nombres como los de P. Cruz Villalón, F. Rubio Llorente, A.
López Pina, F. Balaguer y otros. Sin darse cuenta, España se ha convertido así en la vanguardia. La
temida “germanización de la doctrina iuspublicista española desemboca en la europeización, como
tarea para todos las doctrinas nacionales en nuestro continente, si su pretensión es la de afirmarse en el
concierto europeo”; HÄBERLE, P., El Estado Constitucional…, op. cit., p. 13.
Cfr. PALOMINO MANCHEGO, J., op. cit., p. 370; Cfr. HERNÁNDEZ GIL, A., op. cit., p.
413.
426
Universal y a los Tratados Internacionales (Art. 10.2 CE)1173; es precisamente este
último punto, objeto de nuestro estudio.
En esta línea, por un lado, partimos de la premisa de que el alcance del
artículo 10.2 CE, ha sido sentado por el Tribunal Constitucional español en sus
“justos términos”.
Por ello, los tratados y acuerdos internacionales no pueden constituirse en
canon autónomo de validez de las normas. Así, lo refleja la sentencia del TC. 77/95
de 22 de mayo, donde la invocación de un Convenio de la OIT, no puede
fundamentar un recurso de amparo si no está basado en un derecho fundamental,
especialmente protegido por el mismo. Ahora esto ocurre, con carácter general para
los derechos fundamentales; por ello, la jurisprudencia del TEDH incide de forma
notable en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional español.
Y, por otro lado, el artículo 10.2 CE1174, supone la apertura al DIDH. Ahora
bien, en cuánto cláusula interpretativa de los derechos fundamentales y de las
libertades que la misma reconoce, se convierte en canon hermenéutico de las normas
conforme a la Declaración Universal y los tratados y acuerdos ratificados por
España1175.
De este modo, tanto la Declaración Universal como los Tratados, se
convierten en parámetro interpretativo de todos los derechos y libertades contenidos
en el Título I de la CE, con independencia de cuál sea su ubicación dentro de la
sistemática del mencionado Título y de su sistema de garantías.
La remisión que hace el artículo 10.2 de la CE a la Declaración Universal de
los Derechos Humanos y los Tratados y Acuerdos Internacionales, sobre las mismas
materias suscritas por España (para la interpretación de las normas constitucionales
1173
Respecto a este artículo, señala José Palomino que: “aunque el propósito del legislador
constituyente fue conducir la incorporación y reconocimiento de determinados derechos
fundamentales favorables a la libertad de enseñanza como correctivo del art. 27, lo cierto es que hoy
el art. 10.2 establece como una figura con sentido propio que “las normas (…). Mirado así, la CE
trasunta una impronta y un resumen de la miríada de la cultura constitucional en los textos europeos
en torno a la persona”; PALOMINO MANCHEGO, J., op. cit., pp. 371-372.
Cfr. SAIZ ARNAIZ, A., op. cit., pp. 15-34.
1174
Cfr. CASAS BAAMONDE, M. E.; RODRÍGUEZ-PIÑERO Y BRAVO-FERRER, M.;
Comentarios a la Constitución Española; Editorial: Fundación Wolters Kluwer; Aranzadi, 2009.
1175
El profesor Antonio REMIRO, critica el empleo de los términos “acuerdos” y
“ratificados”; REMIRO BROTONS, A., La Acción Exterior del Estado, Madrid, 1984, p. 107.
427
sobre derechos fundamentales y libertades públicas)1176, autoriza y aconseja referirse
en la búsqueda de los criterios, principalmente a la doctrina sentada por el TEDH.
1176
Los tratados y acuerdos ratificados por España, que afectan a derechos y libertades, se
clasifican en función de los dos ámbitos de protección internacional de los derechos humanos:
universal y regional.
En el ámbito universal, tenemos:
1.- Pacto Internacional De Derechos Civiles y Políticos (1966). Instrumento de ratificación
de 27 de abril de 1977. (BOE nº 103, de 30 de abril de 1977);
2.- Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966).
Instrumento de adhesión de 25 de enero de 1985. (BOE nº 79, de 2 de abril de 1985);
3.- Segundo Protocolo facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
destinado a abolir la pena de muerte (1989). Instrumento de ratificación de 11 de abril de 1991. (BOE
nº 164, de 10 de julio de 1991);
4.- Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Instrumento
de ratificación de 13 de abril de 1977. (BOE nº 103, de 30 de abril de 1977);
5.- Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (2008). Instrumento de ratificación de 23 de septiembre de 2010. (BOE nº 48, de 25 de
Febrero de 2013);
6.- Convenio para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948). Instrumento
de adhesión de 13 de septiembre de 1968. (BOE nº 34, de 8 de febrero de 1969);
7.- Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951). Instrumento de adhesión de 14 de
agosto de 1978. (BOE nº 252, de 21 de octubre de 1978; corrección de errores en BOE nº 272, de 14
de noviembre de 1978);
8.- Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados (1967). Instrumento de adhesión de 14 de
agosto de 1978. (BOE nº 252, de 21 de octubre de 1978);
9.- Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación
Racial (1966). Instrumento de adhesión de 13 de septiembre de 1968. (BOE nº 34, de 8 de febrero de
1969).
10.- Convenio sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1953). Instrumento de adhesión de
14 de enero de 1974 (BOE nº 97, de 23 de abril de 1974); corrección de errores en BOE de 22 de
agosto de 1974);
11.- Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer
(1953). Instrumento de adhesión de 14 de enero de 1974 (BOE nº 97, de 23 de abril de 1974);
corrección de errores en BOE de 22 de agosto de 1974);
12.- Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes
(1984). Instrumento de ratificación de 21 de octubre de 1987 (BOE nº 268, de 9 de noviembre de
1987);
13.- Convención sobre los Derechos del Niño (1989). Instrumento de ratificación de 6 de
diciembre de 1990 (BOE nº 313, de 31 de diciembre de 1990);
14.- Los diversos Convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
En el ámbito regional:
1.- Convenio para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades
fundamentales (1950). Instrumento de ratificación de 26 de septiembre de 1979 (BOE nº 243, de 10 de
octubre de 1979);
2.- Protocolo Adicional al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las
Libertades Fundamentales (1952). Instrumento de ratificación de 27 de noviembre de 1990 (BOE nº
11, de 12 de enero de 1991);
3.- Protocolo número 6 al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las
Libertades Fundamentales relativo a la Abolición de la Pena de Muerte (1983). Instrumento de
ratificación de 20 de diciembre de 1984 (BOE nº 92, de 17 de abril de 1985).
4.- Carta Social Europea (1961). Instrumento de ratificación de 29 de abril de 1980 (BOE nº
153, de 26 de junio de 1980);
5.- Protocolo Adicional a la Carta Social Europea (1988). Instrumento de ratificación de 7
de enero de 2000 (BOE nº 99, de 25 de abril de 2000, corrección de errores en BOE nº 220, de 13 de
septiembre).
428
Además, estos instrumentos internacionales, enunciados en el Art. 10.2 CE,
deben de estar publicados de manera oficial en España (en el BOE), para ser
considerado como parte del ordenamiento interno y utilización a efectos
interpretativos (Art. 96.1 CE1177, y el artículo 1.5 del vigente Código Civil)1178.
Un tratado, concluido válidamente y publicado, tiene en todo caso valor
superior al de la Ley, aunque inferior a la Constitución, por lo que podrá ser objeto
del recurso o de la cuestión de inconstitucionalidad1179 en el caso de violar un
precepto de la norma fundamental.
Si bien es cierto, que la publicación no es un requisito de validez, ni de
eficacia del tratado, pero sí un requisito para su aplicabilidad. Por ello, entre el
momento en que se cumplen los requisitos internacionales para su entrada en vigor, y
su efectiva entrada en vigor internacional, se establecen plazos de "vacatio". Es,
precisamente en estos plazos, en los que debería producirse la publicación en el
orden interno.
En el supuesto en que no haya coincidencia debe prevalecer de conformidad
con las reglas del derecho internacional, el momento de la entrada en vigor, aunque
el tratado no se hubiera publicado de forma que una vez publicado será aplicable a
situaciones anteriores a la publicación, pero posteriores a la entrada en vigor. Se
produce así una aplicación retroactiva del tratado con referencia a su publicación.
1177
Cfr. BALAGUER CALLEJÓN, F. (Coord.), «Tratados Internacionales y Fuentes
Legales», en AAVV, Manual de Derecho Constitucional, novena edición actualizada, Tecnos,
Madrid, vol. I, 2014, pp. 141-143; Cfr. SERRANO ALBERCA, J., «Sinopsis Artículo 96», en
Constitución Española, Congreso de los Diputados de España, Madrid, diciembre de 2003; en:
http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=96&tipo=2
1178
Así lo expresa, la Sentencia del TC 140/1995, de 28 de septiembre de 1995 en su FJ.3):
“Tratado que, una vez publicado en España (art. 1.5 del Código civil), forma parte de nuestro
ordenamiento y goza frente a la ley interna posterior de la reserva establecida por el art. 96.1 C.E.,
debiendo ser aplicado por los órganos jurisdiccionales y autoridades españolas (SSTC49/1998,
28/1991 y 187/1991”.
1179
Ley orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del TC español. Art. 27: “1. Mediante los
procedimientos de declaración de inconstitucionalidad regulados en este título, el Tribunal
Constitucional garantiza la primacía de la Constitución y enjuicia la conformidad o disconformidad
con ella de las Leyes, disposiciones o actos impugnados.
2. Son susceptibles de declaración de inconstitucionalidad:
a) Los Estatutos de Autonomía y las demás Leyes orgánicas.
b) Las demás Leyes, disposiciones normativas y actos del Estado con fuerza de Ley. En el caso de
los Decretos legislativos, la competencia del Tribunal se entiende sin perjuicio de lo previsto en el
número 6 del artículo 82 de la Constitución.
c) Los Tratados internacionales.
d) Los Reglamentos de las Cámaras y de las Cortes Generales.
e) Las Leyes, actos y disposiciones normativas con fuerza de Ley de las Comunidades
Autónomas, con la misma salvedad formulada en el apartado b) respecto a los casos de delegación
legislativa.
f) Los Reglamentos de las Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas”.
429
En cuanto a la "vacatio legis", prevista en el Código Civil con carácter
supletorio, quedará condicionada a las reglas específicas que sobre entrada en vigor
establezca el propio tratado.
Ahora bien, el hecho de que el Art. 10.2 CE cite únicamente a los tratados
internacionales sobre derechos humanos, “parece excluir toda relevancia
interpretativa del Derecho Internacional general o común”1180, así también lo expresa
la sentencia del TC 140/1995, de 28 de septiembre, FJ 3)1181:
“La amplia remisión normativa al "Derecho Internacional público" que se contiene
en el art. 21.2 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial
(L.O.P.J.), en efecto, no conduce aquí al Derecho internacional general (de carácter
consuetudinario y cuyo contenido y alcance, por tanto, ha de ser determinado de
acuerdo con la práctica constante y uniforme y la opinio juris de la generalidad de
los Estados), sino al Derecho internacional convencional (que, en principio, es
derecho escrito) y, en concreto, a la norma contenida en un tratado internacional
adoptado precisamente en el curso del proceso de desarrollo progresivo y
codificación del primero, encomendado a las Naciones Unidas [art. 13.1, apartado
a), de la Carta de la Organización]”1182
1180
SAIZ ARNAIZ, A., op. cit., p. 89.
1181
TC. 140/1995 de 28 de septiembre de 1995 (Pleno). Inmunidad jurisdiccional del Estado
extranjero y la de sus representantes.
1182
En concordancia con el Art. 53 de la CV sobre el Derecho de los Tratados. Tratados, que
están en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general (jus cogens).
“Es nulo todo tratado que, en el momento de su celebración, este en oposición con una
norma imperativa de derecho internacional general. Para los efectos de la presente convención, una
norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la
comunidad internacional de estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario
y que solo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga
el mismo carácter”.
1183
Alejandro SAIZ señala: “de que tales reglas se derivan para los Estados miembros de la
comunidad internacional, momento éste en el que resulta difícil de superar, (…) la referencia a los
derechos «esenciales» de la persona humana, la prohibición de la esclavitud y del genocidio u otras
fórmulas semejantes”. No debe por ello extrañar que un muy cualificado estudioso del Derecho
Internacional de los derechos del hombre; F: SUDRE, a la vez que recuerda las propias dificultades de
la noción de ius cogens, establece su inadecuación al ámbito de los derechos humanos en el que,
afirma, sólo sirve para enturbiar determinados conceptos necesitados de claridad”; SAIZ ARNAIZ,
A., op. cit., p. 89.
430
limitativo y a expandir lo favorable”1184. Unos principios que se concretan en una
serie de Declaraciones y Resoluciones, que en materia de derechos humanos ha
aprobado la Asamblea General de la ONU1185.
1184
RUIZ-GIMÉNEZ CORTÉS, J. e RUIZ-GIMÉNEZ ARRIETA, I., autores citados por
Alejandro SAIZ ARNAIZ, op. cit., p. 90.
1185
SAIZ ARNAIZ, A., op. cit., p. 90.
1186
BALAGUER CALLEJÓN, M. L., Interpretación de la Constitución y Ordenamiento
Jurídico, prólogo de Peter Häberle, editorial Tecnos, S. A., Madrid, 1997, p. 142.
1187
FREIXES SANJUÁN, T., «La Constitución y el sistema de derechos fundamentales y
libertades públicas», en E. ALVAREZ CONDE (coord.), Administración Pública y Constitución.
Reflexiones sobre el XX Aniversario de la Constitución Española de 1978. Instituto Nacional de
Administración Pública, Alcalá de Henares, Madrid, 1998, p. 146.
1188
STC. 254/1993, FJ 6): “los textos internacionales ratificados por España pueden
desplegar ciertos efectos en relación con los derechos fundamentales, en cuanto pueden servir para
configurar el sentido y alcance de los derechos recogidos en la Constitución, como hemos mantenido,
en virtud del artículo 10.2”.
1189
STC. 28/1991, FJ 5): “Sin embargo, tampoco en un supuesto de esta naturaleza se
convertiría per se el tratado en medida de la constitucionalidad de la ley examinada, pues tal medida
seguiría estando integrada por el precepto constitucional definidor del derecho o libertad, si bien
interpretado, en cuanto a los perfiles exactos de su contenido, de conformidad con el tratado o
acuerdo internacional”.
1190
BALAGUER CALLEJÓN, M. L., op. cit., p. 142.
431
Así, el artículo 10.2 CE se limita a establecer una conexión del propio sistema
español de derechos y libertades, por una parte; y los convenios y tratados
internacionales sobre las mismas materias en los que sea parte España, por otra.
De este modo, el TC en su sentencia 64/1991 del 22 de marzo, FJ 4)1191,
señala:
"La interpretación a que alude el citado artículo 10.2 del texto constitucional no
convierte a tales tratados y acuerdos internacionales en canon autónomo de validez
de las normas y actos de los poderes públicos desde la perspectiva de los derechos
fundamentales. Si así fuera, sobraría la proclamación constitucional de tales
derechos, bastando con que el constituyente hubiera efectuado una remisión a las
Declaraciones internacionales de Derechos Humanos o, en general, a los tratados
que suscriba el Estado español sobre derechos fundamentales y libertades
públicas".
432
Ahora, en cuanto a su aporte al ordenamiento peruano, se puede afirmar que
el artículo 10.2 CE, no establece la primacía del derecho internacional convencional
sólo de modo indirecto, y es, justamente, está pauta interpretativa la que ha sido
recogida en la Constitución Política del Perú de 1993 materializada en su Cuarta
Disposición Final y Transitoria.
En consecuencia, se ha jerarquizado indirectamente a los tratados de derechos
humanos con un sistema reglado de interpretación, es decir, asignarle un valor
equivalente a los tratados en relación con la Constitución, al establecer la pauta de
interpretación constitucional, la misma que exige cumplir los criterios de protección
de la persona humana de los tratados de derechos humanos1195.
Al respecto, el TC peruano, se ha manifestado, en el caso Sindicato Unitario
de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A. y Fetratel [Exp. Nº 1124-2001-AA, FJ
9)]:
“De conformidad con la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución,
los derechos constitucionales deben interpretarse dentro del contexto de los
tratados internacionales suscritos por el Estado peruano en la materia. Según esta
norma, estos tratados constituyen parámetro de interpretación de los derechos
reconocidos por la Constitución, lo que implica que los conceptos, alcances y
ámbitos de protección explicitados en dichos tratados, constituyen parámetros que
deben contribuir, de ser el caso, al momento de interpretar un derecho
constitucional1196.
humana- y constituye el derecho fundamental esencial y troncal en cuanto es el supuesto ontológico
sin el que los restantes derechos no tendrían existencia posible. Indisolublemente relacionado con el
derecho a la vida en su dimensión humana se encuentra el valor jurídico fundamental de la dignidad
de la persona, reconocido en el art. 10 como germen o núcleo de unos derechos «que le son
inherentes». La relevancia y la significación superior de uno y otro valor y de los derechos que los
encarnan se manifiesta en su colocación misma en el texto constitucional, ya que el art. 10 es situado
a la cabeza del título destinado a tratar de los derechos y deberes fundamentales, y el art. 15 a la
cabeza del capítulo donde se concretan estos derechos, lo que muestra que dentro del sistema
constitucional son considerados como el punto de arranque, como el prius lógico y ontológico para la
existencia y especificación de los demás derechos”.
1195
TRAVIESO, J. A., op. cit., p. 21.
1196
Resaltado y subrayado de la autora.
TC. Exp. Nº 1124-2001-AA/TC, caso Unitario de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A.
y la Federación de Trabajadores de Telefónica del Perú (FETRATEL). Acción de Amparo del 11 de
julio de 2002, FJ.9).
433
5.5.2. Proyecto de Reforma Constitucional de 2002: una nueva
oportunidad de reconciliación con los derechos humanos y la
integración regional
434
En el derecho constitucional peruano, el Congreso de la República tiene la
potestad de modificar la Constitución, a través del procedimiento de reforma
constitucional del Art. 206. Por lo tanto, es importante distinguir entre la ley
constitucional, aprobada mediante este procedimiento, y la ley común; o también la
ley orgánica, que tienen unos requisitos menos exigentes, en comparación con la ley
constitucional1203.
Así, la titularidad de la iniciativa de reforma constitucional podrán ejercerlo:
el Presidente de la República, los Congresistas de la República y los ciudadanos
(0.3%).
Del Art. 206, se infiere que existen dos tipos de procedimientos diferentes y
excluyentes, entre sí, para modificar la Constitución de 1993:
Por un lado, la aprobación de la reforma en una legislatura ordinaria o
extraordinaria, contando con una mayoría absoluta del número legal de miembros del
Congreso de la República y ratificada por referéndum.
Y, por otro, con la aprobación de la reforma constitucional en dos legislaturas
ordinarias sucesivas, con un voto superior a los dos tercios del número legal de
congresistas.
1201
CPP de 1993. Art. 45.- Ejercicio del poder del Estado:“El poder del Estado emana del
pueblo. Quienes lo ejercen lo hacen con las limitaciones y responsabilidades que la Constitución y las
leyes establecen.
Ninguna persona, organización, Fuerza Armada, Policía Nacional o sector de la población
puede arrogarse el ejercicio de ese poder. Hacerlo constituye rebelión o sedición”.
1202
CPP. de 1993. Art. 31.- Participación ciudadana en asuntos públicos:“Los ciudadanos
tienen derecho a participar en los asuntos públicos mediante referéndum; iniciativa legislativa;
remoción o revocación de autoridades y demanda de rendición de cuentas. Tienen también el derecho
de ser elegidos y de elegir libremente a sus representantes, de acuerdo con las condiciones y
procedimientos determinados por ley orgánica”.
1203
BERNALES BALLESTEROS, E., La Constitución de 1993…, op. cit., p. 887.
435
B) Desarrollo del Proyecto de Reforma Constitucional de
2002
1204
LANDA ARROYO, C. y VELAZCO LOZADA, A., Constitución Política del Perú
1993. Sumillas, reformas constitucionales, índice analítico, Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, Lima, 2010, p. 11.
436
En segundo lugar, planteaba la reforma total de la Constitución de 1993, bajo
su propio procedimiento (Art. 206)1205; de este modo, incorporaba a la Constitución
de 1979 las actualizaciones correspondientes1206; y, en tercer lugar, se propuso
aprobar una ley de referéndum, consultando a la ciudadanía si deseaba o no retornar
a la Constitución de 1979 y convocar una Asamblea Constituyente1207.
En el gobierno del Presidente Alejandro Toledo, se trató de mantener la
Constitución de 1993, y al no poder hacerlo, tuvieron que aceptar el compromiso de
elaborar una nueva Constitución.
En ese sentido, la Ley Nº 27600 de 15 diciembre de 2001, se compromete a
ello, y se inclina por la reforma total del Congreso sin requerir una Asamblea
Constituyente, por el miedo de perder poder1208.
La mencionada Ley, por un lado, suprime la firma del Presidente Alberto
Fujimori; y, por otro, encarga a la Comisión de Constitución, Reglamento y
Acusaciones Constitucionales del Congreso, que preparen una reforma total de la
Constitución de 1993, y la vuelta a la Constitución de 19791209. La misma, que
motivó a que el Colegio de Abogados de Cusco presentara una demanda de
inconstitucionalidad ante el TC, que fue desestimada1210.
1205
Art. 206 del CPP de 1993:“Toda reforma constitucional debe ser aprobada por el
Congreso con mayoría absoluta del número legal de sus miembros, y ratificada mediante referéndum.
Puede omitirse el referéndum cuando el acuerdo del Congreso se obtiene en dos legislaturas
ordinarias sucesivas con una votación favorable, en cada caso, superior a los dos tercios del número
legal de congresistas. La ley de reforma constitucional no puede ser observada por el Presidente de
la República.
La iniciativa de reforma constitucional corresponde al Presidente de la República, con
aprobación del Consejo de Ministros; a los congresistas; y a un número de ciudadanos equivalente
al cero punto tres por ciento (0.3%) de la población electoral, con firmas comprobadas por la
autoridad electoral”.
1206
El Art. 206 de la CPP de 1993, tiene como antecedente a las Constituciones de 1933 (Art.
236) y 1979 (Art. 306). Artículo, en concordancia con los artículos: Art. 2 inciso 17), 31, 32 inciso 1,
57, 79, 101 inciso 4), 102, 103, 104, 107, 108, 109, 125 y 126 de la CPP de 1993; T.U.O del
Reglamento del Congreso: Art. 76 inciso 3), 26 último párrafo, 57 último párrafo; Ley 26300 (Art.2
inciso a), 17 - 19); Ley 27365; Ley 27600; Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 1 y
2); Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 2.2) y Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (Art. 2.2).
Cfr. TC. Exp. Nº 014-2002-AI/TC, FJ.84) y 85) ; Cfr. BERMÚDEZ TAPIA, M., op. cit., p.
885.
1207
ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…, op. cit., p. 102.
1208
El profesor Domingo García, señala que si bien “desde un punto de vista político, más
legítimo hubiera sido un consulta previa al pueblo para ver si deseaba o no una Constituyente, lo
cierto es que la fórmula adoptada no es tampoco algo enfrentado con la doctrina ni con la práctica;
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional…», loc. cit., p. 46.
1209
Ley 27600, Art. 2. Objeto de la Ley; Cfr. GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma
Constitucional…», loc. cit., pp. 39-40.
1210
TC. Exp. Nº 014-2002-AI/TC. Caso Colegio de Abogados del Cusco, Acción de
Inconstitucionalidad de 21 de enero de 2002, FJ.133) y 134).
437
La Comisión de Constitución, Reglamento y Acusaciones Constitucionales
del Congreso de la República, designó a diferentes congresistas coordinadores para
tratar una parte de la Constitución, y estos últimos convocaron a un grupo de
personas de la sociedad civil, a fin de elaborar los primeros textos.
Desafortunadamente, esta forma de trabajo hizo que no existiera una visión de
conjunto de la Constitución1211.
Ahora bien, la mencionada Comisión sometió el ante-proyecto a una primera
discusión, que posteriormente se publicó. Con fecha 5 de abril de 2002, el ante-
proyecto fue presentado al Congreso1212, y, tras su revisión, modificación y
aprobación por la Comisión de Constitución, dio paso al denominado “Proyecto de
Ley de Reforma Constitucional” (conocido como Proyecto Constitucional), que se
presentó al Pleno del Congreso en julio de 20021213.
Respecto a la estructura del Proyecto Constitucional1214, contempla la
existencia de un Título Preliminar. Además, conforme señala el profesor Domingo
Belaunde, la parte de los derechos fundamentales es bastante frondosa, con un
desarrollo excesivo; quizás, hubiera bastado con mencionar expresamente los
tratados internacionales sobre derechos humanos y adicionalmente hacer unos
desarrollos, pero sin cometer excesos.
En cuanto a los procesos constitucionales, los han ubicado al inicio, los cuales
deberían de ir en la parte final, contrariando así toda una tradición jurídica.
La cuestión novedosa más resaltante del Proyecto Constitucional, es el
cambio del sistema unicameral parlamentario por el bicameral.
En cuanto al Poder Judicial, se resaltan dos cuestiones: primero, concede a la
Administración la capacidad de ejercer el control difuso de constitucionalidad, que
nunca lo ha tenido. Y segundo, haber eliminado el concepto de jurisdicción arbitral.
Respecto al TC, mantiene su mismo esquema incorporando materias legales y
su carácter de supremo intérprete de la Constitución. El alcance de la jurisdicción
1211
Para mayor detalle revisar, a ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos
Constitucionales…, op. cit., pp. 102-104.
1212
An-te proyecto muy crítico, en palabras del profesor Domingo García, “desastroso”; Cfr.
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional…», loc. cit., p. 46.
1213
Un segundo borrador, que estaba mejor redactada que el ante-proyecto, sin embargo no
representaba ninguna novedad ni aporte.
1214
Un análisis detallado sobre el proyecto constitucional, revisar el trabajo del profesor
Domingo GARCÍA BELAUNDE, «Sobre la Reforma Constitucional…», loc. cit., pp. 47-57.
438
constitucional no sólo es llevado por el Tribunal, sino también por el Poder
Judicial1215.
Ahora bien, en cuanto a los tratados internacionales, el Proyecto
Constitucional plantea el retorno al modelo diseñado por el artículo 105 de la
Constitución de 1979.
En particular, el artículo 82 del proyecto dispone que los preceptos
contenidos en los tratados relativos a los derechos humanos, tienen jerarquía
constitucional y no pueden ser modificados, sino por el procedimiento, que rige para
la reforma de la Constitución1216.
1215
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional… », loc. cit., pp. 50-53.
1216
COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, REGLAMENTO Y ACUSACIONES
CONSTITUCIONALES DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA. Proyecto de Ley de reforma…, op.
cit., p. 48.
1217
TC. Exp. Nº 014-2003-AI/TC, caso Alberto Borea Odría y más de 5,000 ciudadanos.
Acción de Inconstitucionalidad de 10 de diciembre de 2003; FJ.28): “Este Tribunal considera que al
Congreso de la República, cuya autoridad ha sido delegada por el Pueblo como fuente originaria del
poder, le corresponde ineludiblemente y en el plazo más breve, la responsabilidad de terminar de
consolidar de manera definitiva el proceso de reinstitucionalización democrática. Y dentro de él, la
decisión de optar políticamente por el marco constitucional más conveniente, deviene en prioritaria e
insoslayable.
Por ello, invoca a este poder del Estado para que adopte las medidas políticas y legislativas
concretas tendientes a lograr dicho fin, y lo exhorta para que, con anterioridad al vencimiento del
mandato representativo de los actuales congresistas, opte por alguna de las posiciones planteadas o
la que, en ejercicio de sus atribuciones, considere conveniente al interés de la Nación”.
1218
En las celebraciones por la independencia de Perú, el 28 de julio de 2004.
1219
ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…, op. cit., p. 105.
439
El nuevo Congreso, instalado en julio de 2006, en el gobierno del ex
Presidente Alan García Pérez, no siguió ninguna de las alternativas planteadas por las
dos principales fuerzas políticas. Así, su Partido (APRA), planteó retornar a la
Constitución de 1979, pero actualizándola a los nuevos tiempos; y el Partido
Nacionalista Unión por el Perú, refirió que convocaría a una Asamblea
Constituyente, en un plazo no superior a doce meses1220, pero no se preciso cuando.
Lamentablemente, no hubo consenso para llevar adelante esta reforma.
El vigente Congreso, conformado en julio de 2011, con el actual Presidente
Ollanta Humala, en reiteradas ocasiones, ha manifestado su intención de llevar
adelante la reforma constitucional1221, pero no se ha concretado, principalmente, por
dos razones: primero, porque no goza de la mayoría parlamentaria en el Congreso; y
segundo, la falta de consenso político debido a la gran diversidad de partidos
políticos, al interior del Congreso de la República1222.
Analizando el Proyecto Constitucional, presenta un problema político,
sociológico y jurídico, y no se ha dicho nada al respecto, y es lo concerniente a su
puesta en práctica (Derecho Constitucional transitorio)1223. A modo de ejemplo,
señalamos el cambio en la estructura parlamentaria de unicameral a bicameral, que
establece el propio Proyecto Constitucional y probablemente prevalezca.
1220
Ibidem, pp. 105-106.
1221
Ver, propuesta en su página oficial, en: http://www.presidencia.gob.pe/gana-peru-
propuestas-en-reforma-del-estado-y-cambio-constitucional
1222
Varios analistas políticos han calificado a este periodo como el más tránsfuga de todos.
1223
Las Disposiciones Finales y Transitorias de la CPP de 1993, hacen un total de dieciséis
cláusulas, y las Disposiciones Transitorias Especiales, son dos.
1224
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional…», loc. cit., pp. 55-56.
440
grupos políticos. El siguiente paso sería el referéndum, algo más complicado de
pronosticar. Si gana el “SI”, sería la decimotercera Constitución peruana, pero si
gana el NO, se tendría que convocar a una Constituyente.
1225
Ibidem, pp. 56-57.
441
C) La necesidad de una Reforma Constitucional
1226
Ley Nº 27000, Ley de Transferencia de la Secretaría Ejecutiva de Cooperación Técnica
Internacional -SECTI- a la Presidencia del Consejo de Ministros.
Derogado por Ley Nº 27692 (Ley de Creación de la Agencia Peruana de Cooperación
Internacional – APCI), del 12 de Abril de 2002.En el gobierno del presidente Alejandro Toledo
Manrique.
1227
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., p. 119.
1228
Art. 124 de la CPP de 1979, fundamento jurídico de la banca privada en el año 1987, que
precipitó la crisis inflacionaria y contrariamente redactaron un artículo 127 que, impedía cualquier
intento de privatización, encasillada en una economía cerrada; CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., p. 121.
1229
Explica el profesor César Landa, “es decir entre el racionalismo con el que una
comunidad se organiza jurídicamente y las tradiciones culturales e históricas propias de un pueblo”;
LANDA ARROYO, C. y VELAZCO LOZADA, A., Constitución Política del Perú 1993…, op. cit.,
p. 11.
442
Únicamente de esta forma, adquiere la fuerza normativa que necesita para su
cumplimiento; y, como tarea de todos los operadores jurídicos, como guardianes de
la Constitución, son en última instancia los intérpretes supremos de la misma.
Ferdinand Lassalle, señala que, la Constitución no es una hoja de papel, sino
una forma de gobierno y una forma de vida1230. Esto significa que la riqueza
normativa del texto constitucional, no sólo está en sus enunciados lingüísticos, sino
también en la interpretación que realizan los operadores jurídicos de acuerdo a la
realidad1231.
Formular una Constitución, es mucho más que hablar de preceptos y
capítulos, “es un momento extraordinario para producir un nuevo contrato público
entre sujetos diversos”1232.
Todas las Constituciones del Perú han expresado el derecho a la libertad,
igualdad, y propiedad (Constitución formal); sin embargo, ninguna ha recogido el
mandato ancestral del imperio incaico: “ama sua”, “ama llulla”, “ama quella”1233.
Por ello, la Constitución como factor de modernización, ha renunciado a la
tradición, por ser un país de legado consuetudinario. La Constitución formal invalidó
la Constitución material1234.
Señaladas todas estas cuestiones, la labor constituyente debería ir más allá de
redactar artículos, lo que se requiere es recoger instituciones que se enlacen con su
cultura, sus hombres y sus instituciones.
Así, lo precisa el profesor Peter Häberle “el hombre no sólo vive de cultura;
sin embargo, sí vive esencialmente en un entorno cultural que es producto tanto de
generaciones anteriores como de los actuales. La Cultura es y crea toda una gama de
posibilidades al poner en práctica sus propios logros en el seno de una historia
concebida como una realidad abierta”1235.
1230
Al respecto, dice “la constitución es la suma de los factores reales de poder que rigen a un
país…, se cogen estos factores reales de poder, se extienden en una hoja de papel, se les da expresión
escrita, y a partir de este momento, incorporados a un papel, no son simples factores reales de poder,
sino que se han erigido en Derecho”; LASSALLE, F., ¿Qué es una Constitución?, traducción y
prólogo de W. Roces, Edit. Cenit, Madrid, 1931, pp. 65-66.
1231
LANDA ARROYO, C. y VELAZCO LOZADA, A., Constitución Política del Perú de
1993…, op. cit., pp. 11-12.
1232
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., p. 124.
1233
La justicia en el imperio incaico, se cimentaba en tres ejes: “ama sua” (no robes), “ama
llulla” (no mientas), “ama quella” (no seas ocioso).
1234
CHANAMÉ ORBE, R., op. cit., p. 124.
1235
HÄBERLE, P., La cultura en la Constitución o el derecho constitucional de la cultura,
Tecnos, Madrid, 2000.
443
Adicionalmente podemos manifestar, en primer lugar, que es imperiosa una
reforma constitucional. Para ello, hay dos caminos a seguir: por un lado, se reforma
parcialmente la Constitución de 1993, que parece ser la salida más viable y aceptada;
o, por otro lado, se hace una reforma total.
Antes de dar una respuesta al mismo, es necesario revisar los argumentos que
ofrece Domingo García Belaunde. En ese sentido, el profesor señala que la
Constitución de 1979, muy al margen de las limitaciones, excesos o errores
cometidos, ha incorporado al Perú al constitucionalismo contemporáneo en sus
grandes líneas, esto es a nivel de sus instituciones, derechos y estructura orgánica1236.
En consecuencia, lo que se debió hacer es simplemente una adecuación a los
tiempos actuales, desde la Constitución de 1979, y que esta se mantuviese con la
misma estructura, a pesar de que el contenido se cambie en un 30% o un 50%. Se
debería haber actuado de esta manera, pero no ha sido así, porque no se ha tenido una
“clase política cultivada, con madurez y con conocimiento de la historia”1237.
En segundo lugar, respecto a las alternativas planteadas por la Comisión de
Estudio de las Bases de la Reforma Constitucional (en el gobierno de Valentín
Paniagua), a nuestro parecer, lo más adecuado resultaría la alternativa planteada,
relativa a que la reforma debería de ser total. Por ende, se retornaría a la Constitución
de 1979, conservando las nuevas instituciones creadas por la Constitución de 1993,
como la Defensoría del Pueblo.
Respecto a convocar una Asamblea Constituyente, con nuevos actores
elegidos por el pueblo para actualizar la Constitución de 1979 es un arma de doble
filo, porque la principal desventaja que generaría es la duplicidad con el Congreso e
“incluso, podría desplazarlo”1238.
En definitiva, es necesario crear un clima constituyente. Para ello, es
indispensable que haya un acuerdo entre todos los partidos políticos, que considere
los intereses de la población, para encontrar una salida constitucional legítima y
duradera.
Sin embargo, como señala Samuel Abad, la reforma es importante, pero no es
suficiente. Se precisa el cambio de la clase política, que le otorga la legitimidad para
1236
GARCÍA BELAUNDE, D., «Sobre la Reforma Constitucional… », loc. cit., p. 45.
1237
Ibidem.
1238
ABAD YUPANQUI, S., Constitución y Procesos Constitucionales…, op. cit., pp. 105-
107.
444
llevar adelante una reforma constitucional, y fortalecer la institucionalidad
democrática, que aún está débil1239.
Desafortunadamente, llevar adelante una tarea constitucional tan importante,
es muy complicado en Perú, ya que hay muchos factores que inciden a que sea
complicado conseguir la eficacia de la Constitución.
Las principales dificultades para afianzar el Estado Constitucional en Perú,
pasa, primero, por el hecho que estamos frente a una sociedad con una
institucionalidad en construcción y el Estado Constitucional es diferente en las
democracias consolidadas1240; segundo, el descrédito y el poco respaldo de la
sociedad al Congreso, que tiene en su poder diferentes e importantes reformas
pendientes de aprobar.
Tercero, a la fecha, el sistema jurídico peruano se viene judicializando,
porque las sentencias del TC tienen un gran impacto. No obstante, muchas de sus
decisiones no son aceptadas y los diferentes sectores intentan que se limite o se
opaque al TC.
Y, cuarto, existe una variable cultural, ya que no es lo mismo una sociedad
donde prima el imperio de la ley, que una sociedad donde gobierne en mayor media
la informalidad y el poco respeto por la ley1241. Esta situación conlleva a fomentar la
corrupción y, finalmente, a una situación indeseable de desigualdad social.
En este marco, queda reflejada la debilidad institucional del Estado peruano.
Por ello, es indispensable contar una institucionalidad democrática sólida, en el que
prime el imperio de la ley. De esta manera, se puede garantizar la libertad y la
seguridad de las personas Actualmente, Perú, se encuentra en un proceso de
reinstitucionalización democrática1242.
1239
Ibidem, p. 107.
1240
Por ejemplo el tema de la descentralización, requiere la institucionalizarse; la inseguridad
ciudadana y la debilidad de la Policía Nacional siguen siendo temas sin solución, a pesar de ser una
obligación importante y básica de todo Estado de Derecho de garantizar la seguridad ciudadana.
No tiene sentido un crecimiento económico si no va de la mano del bienestar social de la
población. El bienestar económico también debe repercutir en la sociedad, y no sólo quedarse en una
élite social.
1241
En Perú, es muy usual escuchar esta frase: “para mis amigos todo, para el enemigo la
ley”.
1242
En este sentido, la profesora Teresa Freixes, señala que la elaboración de una nueva
constitución, debería de responder “a las necesidades reales del país, respondiendo, al tiempo, a los
estándares de legitimidad propios del Estado de Derecho, la democracia y el respeto de los derechos
fundamentales”; FREIXES SANJUÁN, T., «Reflexiones en torno…», loc. cit., p. 108.
445
6. DIÁLOGO DE TRIBUNALES: La Corte Interamericana y el TC
peruano
446
Derechos Humanos”, ha sido “uno de los más consistentes elementos enriquecedores
de los aportes de la Corte a la protección de los derechos humanos, y al desarrollo de
derecho internacional”1246.
En cualquier caso, hay que subrayar que existe un contexto positivo1247, que
facilita que la Corte Interamericana ponga en marcha dinámicas, que en un marco
diferente, probablemente, tendría escaso poder1248.
En cuanto a la utilización, por parte de las cortes o tribunales nacionales del
derecho internacional, viene a ser una técnica jurídica denominada “incorporación
interpretativa”, que ha generado voces en contra y a favor. Estas críticas
principalmente son: el déficit democrático (los poderes electos otorgan su soberanía a
las instituciones internacionales), y el imperialismo, es decir, la ‘americanización’
del derecho1249.
No se podría afirmar que la mayoría de los tribunales nacionales del
continente americano hayan incorporado los fallos de la Corte Interamericana en sus
sentencias, si es cierto que diversos tribunales de mayor jerarquía (tribunales o cortes
constitucionales y cortes supremas), sí lo están realizando, y parece ser un proceso
que tiende a fortalecerse1250.
El Estado de derecho y la protección de los derechos humanos no son
privilegios, ni obligaciones únicamente del Estado, sino que se configuran como “el
1246
GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., pp. 91-92.
1247
El Prof. Diego García-Sayán, “La dinámica en la región es hoy muy distinta de la que
prevalecía hace treinta años, pues ya no hay una situación de violaciones masivas y sistemáticas a los
derechos humanos. Pensemos, por ejemplo, en los últimos diez años. Si bien es cierto que los procesos
políticos no han tenido un curso homogéneo, la tendencia general es hacia la democratización.
Ello, sin duda, con algunas diferencias, pues si en algunos países se pudo estar ante ritmos
sostenidos de consolidación democratizadora –caso de Chile, por ejemplo– y en otros ante garrotazos
autoritarios (notablemente, el Perú de Fujimori en los noventa), en la mayor parte de situaciones se
caminó por las luces y las sombras de la renovación y ratificación de la democracia electoral en
procesos eleccionarios razonablemente transparentes y justos, y cuyos resultados, salvo excepciones,
fueron acatados por los intervinientes.
Además, se ha tendido a resolver las crisis políticas mediante el uso de los procedimientos y
vías constitucionales y ya no, como era en el pasado, a través de golpes militares. Con legitimidad
mermada por las demandas sociales insatisfechas y por una anquilosada institucionalidad, al menos
los gobiernos han tenido de su lado la legalidad, lo cual es un paso adelante en la historia de la región.
La vigencia de la libertad de expresión en nuestros países, por su lado, deja atrás oscuras
épocas de censura y represión sistemática. Los atentados a la libertad de expresión desde el poder
existen, pero son infrecuentes.
Este es, sin duda, uno de los resultados positivos de la democracia política en la región a lo
largo de los últimos años, consecuencia lógica de la continuidad y afirmación de la democracia
política y uno de sus resultados más tangibles y positivos”; GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema
Interamericano…», loc. cit., pp. 14-15.
1248
GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., pp. 14-15 y 30-31.
1249
RODRÍGUEZ HUERTA, G., «Derechos Humanos… », loc. cit., pp. 214-215, en:
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2740/19.pdf
1250
GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., pp. 18-19.
447
producto de una comunidad proactiva y conocedora de sus obligaciones, que
demanda de los gobernantes los valores y derechos correspondientes”1251.
En este punto, la Corte Interamericana por medio de sus sentencias, deberá
impulsar grandes avances dentro de los ordenamientos internos de los Estados;
primero, como pautas de interpretación, y, posteriormente, cuando sus fallos sean
considerados de obligatorio cumplimiento por los tribunales nacionales.
La exigente preselección de la Comisión Interamericana, en casos
individuales, hace que las sentencias emitidas por la Corte Interamericana sientan
precedentes, e influyan en el tratamiento que otorgan los ordenamientos internos de
una gran cantidad de casos asimilables o incluso de áreas temáticas completas1252.
Entre los casos más destacados, se puede mencionar: “La última tentación de
Cristo” vs. Chile1253; Castillo Petruzzi vs. Perú1254; Paniagua Morales “Panel
Blanca” vs. Guatemala1255; “Niños de la Calle” vs. Guatemala1256; Bámaca vs.
Guatemala1257; Bulacio vs. Argentina1258; Claude Reyes vs. Chile1259; Almonacid
Arellano vs. Chile1260; y, más recientemente, el caso “Campo Algodonero” vs.
México1261; y Atala Riffo vs. Chile1262.
El caso paradigmático, por excelencia, lo constituye el caso Barrios Altos vs.
Perú1263, donde la Corte IDH, constató que una ley nacional carecía de validez
jurídica, por violar el derecho internacional. En consecuencia, la Corte
Interamericana invocó al Estado peruano, la revocación de las Leyes de amnistía Nº
1251
STEINER, C., y LEYERS, S., loc. cit., p. 97.
1252
Ibidem.
1253
Corte IDH. Caso Olmedo Bustos Vs. Chile,…, cit., párr. 87.
1254
Corte IDH. Caso Castillo Petruzzi Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
30 de mayo de 1999, párr. 128, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_52_esp.pdf
1255
Corte IDH. Caso Paniagua Morales y otros Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 08 de
marzo de 1998, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_37_esp.pdf
1256
Corte IDH. Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala.
Fondo. Sentencia de 19 de noviembre 1999, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_63_esp.pdf
1257
Corte IDH. Caso Bámaca Velásquez Vs. Guatemala,…, cit.
1258
Corte IDH. Caso Bulacio Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18
de septiembre de 2003, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_100_esp.pdf
1259
Corte IDH. Caso Claude Reyes Vs. Chile,…, cit.
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional… », loc. cit., pp. 107-108.
1260
Corte IDH. Almonacid Arellano Vs. Chile,…, cit.
1261
Corte IDH. Caso “Campo Algodonero” Vs. México,…,cit.
1262
Corte IDH. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile,…, cit.
1263
Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 14 de marzo de 2001, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_75_esp.pdf
448
26479 y Nº 269421264. En ese sentido, Perú cumplió con el veredicto y anuló las
leyes de amnistía1265.
La Corte Interamericana, tres años antes de la resolución del caso Barrios
Altos, en el caso Castillo Páez vs. Perú1266, ya había establecido el criterio de que,
con las amnistías dictadas en Perú, se obstaculizaba la investigación, y se impedía
conocer la verdad a los familiares de las víctimas.
En los fundamentos de la sentencia del caso Barrios Altos, la Corte señala
que las leyes de amnistía Nº 26479 y Nº 26492, dictadas en 1995, por el entonces
presidente Alberto Fujimori Fujimori1267, son incompatibles con la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y, por lo tanto, carecen de efectos jurídicos1268.
De este modo, Perú no cumplió con la obligación de adaptar el orden jurídico
nacional a la Convención Americana, prevista en el artículo 2 de la Convención.
La Corte Interamericana argumentó que estas leyes de amnistía violan, en
particular, el derecho a ser oído por un juez1269, o por un tribunal competente1270;
además de imposibilitar la investigación de los hechos sucedidos en Barrios Altos, y
la persecución penal y posterior condena de los responsables, violando el artículo 1.1
de la Convención Americana1271.
Posteriormente, la Comisión Interamericana, con fecha de 20 de junio de
2001, pidió el pronunciamiento de la Corte Interamericana, sobre el fondo del caso
1264
Sobre la ejecución de 15 personas en el centro de Lima, en el lugar denominado, “Barrios
Altos”, por parte de agentes del Estado, conocidos como grupo paramilitar “Colina”; GARCÍA-
SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., pp. 27, 28 y 29.
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Una viva interacción…», loc. cit., p. 338; Cfr. EGUIGUREN
PRAELI, F. J., «Presentación», a A. SALADO OSUNA, Los Casos Peruanos ante la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, Editora Normas Legales S.A.C, Trujillo, Perú, 2004,pp. 12,
13,14, 457, 461; Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., pp. 114-115; Cfr.
GARCÍA BELAUNDE, D. (coord.), «Amnistía y Derechos Humanos. A propósito de la sentencia de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso ‘Barrios Altos’», en Constitucionalismo y
Derechos Humanos, ponencias presentadas al VII Congreso Iberoamericano de Derecho
Constitucional, Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, México DF, del 12 al 15 de
febrero de 2002, pp. 249-250.
1265
Cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos,…, cit., Parte Resolutiva 4; Cfr. PONTIFICIA
UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ, «Documentos II. Evolución de las sentencias de la CIDH:
escrutinio normativo», Agenda Internacional, Año IX, Nº 18, Instituto de Estudios Internacionales
(IDEI), PUCP, Lima, 2003, pp. 315-317.
1266
Corte IDH. Caso Castillo Páez Vs. Perú. Sentencia de Reparaciones y Costas, de 27 de
noviembre de 1998, párr. 105, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_43_esp.pdf
1267
Cfr. GARCÍA BELAUNDE, D., «Amnistía y Derechos Humanos...», loc. cit., pp. 251-
253.
1268
Cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú,…, cit., párr. 44; Cfr. Corte IDH. Caso
Barrios Altos Vs. Perú,…, cit., Voto concurrente del Juez CANÇADO TRINDADE, A. A.,
Considerando 11.
1269
Art. 8 de la CADH. Garantías Judiciales.
1270
Art. 25 de la CADH. Protección Judicial.
1271
Cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú,…, cit., párrs. 41, 42 y 43.
449
Barrios Altos, del 14 de marzo de 2001, en relación a la siguiente cuestión: ¿la
sentencia en el Caso Barrios Altos, respecto a la incompatibilidad de las leyes Nos
26479 y 26492, con la Convención Americana, tiene alcance general o se limita,
solamente, al caso indicado?1272.
Así, la Corte Interamericana emitió su sentencia de interpretación de
1273
fondo , dejando constancia que las leyes promulgadas por Perú son
manifiestamente contrarias a la obligaciones que había asumido el Estado, en la
Convención Americana; es decir, constituyen per se una violación de la Convención,
y podría generar responsabilidad internacional del Estado1274.
Por ello, dada la naturaleza de la violación, por parte de las leyes de amnistía,
lo resuelto por la Corte Interamericana, en la sentencia de fondo del caso Barrios
Altos, tiene efectos generales1275.
Siguiendo esta misma línea, se encuadra el caso Suárez Rosero vs.
Ecuador1276, en el que se produjo un arresto y una detención, en desobediencia de
una ley preexistente. Concretamente, el acusado se quedó 36 días detenido e
incomunicado, por sospecha de haber cometido un delito, sin que le concediera el
derecho a ser oído ante juez o un tribunal competente, ni se le iniciara juicio1277.
La Corte Interamericana condenó a Ecuador, por la violación de los artículos
5 (Derecho a la integridad personal); artículo 7 (Derecho a la libertad personal); y
artículo 8 (Derecho al respeto a la vida privada y familiar) de la Convención
Americana, en relación con el artículo 1 (Obligación de Respetar los Derechos) de la
Convención Americana.
1272
La Comisión Interamericana, de conformidad con el artículo 67 de la Convención
Americana y el artículo 58 del Reglamento, planteó la demanda de interpretación de la sentencia de
fondo ante la Corte IDH.
1273
Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú. Interpretación de Fondo. Sentencia de 3 de
septiembre de 2001, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_83_esp.pdf
1274
Cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú,…., cit., párr. 18.
Así, “…la Corte no podía mencionar a Fujimori como responsable de crimen alguno, pues su
competencia no es penal, sino que apunta a señalar la responsabilidad internacional de los Estados que
han aceptado su jurisdicción”; en: INSTITUTO DE DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS DE
LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ, «CASO FUJIMORI: Análisis jurídico
de la sentencia del Ministro Orlando Álvarez», Lima, p. 4, en:
http://perso.unifr.ch/derechopenal/assets/files/tribuna/tr_20081106_01.pdf
1275
Cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos Vs. Perú,..., cit.,Parte Resolutiva Nº 2.
1276
Corte IDH. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. Fondo. Sentencia de 12 de noviembre de
1997, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_35_esp.pdf
1277
Corte IDH. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador,…, cit., párr. 1.
450
Por su parte, el Código Penal de Ecuador anunciaba disposiciones especiales
para los casos de delitos de drogas1278, que la Corte Interamericana estimo que dichas
disposiciones eran incompatibles con el artículo 7.5 y el artículo 1.1 de la
Convención Americana1279. En consecuencia, se había violado el artículo 2 de la
Convención1280.
Aunque, en este caso, la Corte Interamericana no negó la validez jurídica de
la ley, el Estado ecuatoriano declaró inconstitucional el artículo, en cuestión, de su
Código Penal1281.
Asimismo, hubo Estados que declararon la inconstitucionalidad de un ley, o
impulsaron reformas legales, sin que la Corte Interamericana estableciera que fue
una violación al artículo 2 de la Convención Americana.
Así tenemos, la pronunciación de la Suprema Corte de Justicia de la
República Dominicana, en el caso Meej1282, declaró inconstitucional un artículo que
1278
El Código Penal de Ecuador, señala en su Art. 114-A:“Las personas que hubieren
permanecido detenidas sin haber recibido auto de sobreseimiento o de apertura al plenario por un
tiempo igual o mayor a la tercera parte del establecido por el Código Penal como pena máxima para
el delito por el cual estuvieren encausadas, serán puestas inmediatamente en libertad por el juez que
conozca el proceso. De igual modo las personas que hubieren permanecido detenidas sin haber
recibido sentencia, por un tiempo igual o mayor a la mitad del establecido por el Código Penal como
pena máxima por el delito por el cual estuvieren encausadas, serán puestas inmediatamente en
libertad por el tribunal penal que conozca del proceso. Se excluye de estas disposiciones a los que
estuvieren encausados, por delitos sancionados por la Ley sobre Sustancias Estupefacientes y
Psicotrópicas”.
*Artículo agregado por Ley No. 4, publicada en Registro Oficial Suplemento 22 de 9 de
Septiembre de 1992.
1279
CADH. Art. 7. Derecho a la Libertad Personal. (…) “5. Toda persona detenida o
retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para
ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser
puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio”.
1280
Cfr. Corte IDH. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador,…cit., párr. 98 y Parte Resolutiva 14;
Cfr. PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ, «Documentos II… », loc.cit., pp. 313-
314.
1281
Al respecto, el Estado de Ecuador declaró la inconstitucionalidad, por razones de fondo y
suspendió, los efectos del último párrafo de este artículo, que dice: «Se excluye de estas disposiciones
a los que estuvieren encausados, por delitos sancionados por la Ley sobre Sustancias Estupefacientes
y Psicotrópicas». Dado, por Resolución Tribunal Constitucional Nº 119, publicado en Registro
Oficial Suplemento 222, de 24 de Diciembre de 1997; Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Una viva
interacción…», loc. cit., p. 343.
1282
Cfr. Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana, Caso Meej, S.A. Vs. El
Estado Dominicano y la Lotería Nacional Dominicana, Sentencia dictada por la Primera Sala de la
Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, del 6 de octubre del año
2009.
Cfr. Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana, Cámara Civil, «Recurso de
Casación, Interpuesto por Meej, S. A. Vs. El Estado Dominicano y La Lotería Nacional Dominicana,
Sentencia de 6 de abril de 2011; en:
http://www.suprema.gov.do/PDF_2/fallos/Fallo_Meej_Vs_La_loteria.pdf
451
impedía el derecho, garantizado por la Convención, a una protección judicial
efectiva1283.
En esta misma línea, la Corte Interamericana se pronunció en los casos1284: 19
Comerciantes vs. Colombia1285, caso Huilca Tecse vs. Perú1286, caso de la
Comunidad Moiwana vs. Surinam1287, caso de la “Masacre de Mapiripán” vs.
Colombia1288, caso Gómez Palomino vs. Perú1289, caso Blanco Romero vs.
Venezuela1290, caso Baldeón García vs. Perú1291, caso de las Masacres de Ituango
vs. Colombia1292, caso de la Masacre de Pueblo Bello vs. Colombia1293, caso de la
Cantuta vs. Perú1294; y, en el caso de la Masacre de la Rochela vs. Colombia1295.
En este marco, los tribunales constitucionales de Bolivia, Colombia y Perú, la
Corte Suprema de Justicia de la Nación (Argentina), y algunos Tribunales Superiores
de Chile, han dado una clara señal de que sus ordenamientos internos están
implementando las garantías internacionales de protección de derechos humanos1296.
1283
Cfr. «Recurso de Casación, Interpuesto por Meej», Diálogo Jurisprudencial, Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, Tribunales Nacionales, Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Enero de 2009.
1284
Relación de casos, enumerada en GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…»,
loc. cit., p. 27.
1285
Corte IDH. Caso 19 Comerciantes Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 5 de julio de 2004, párr. 262, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_109_esp.pdf
1286
Corte IDH. Caso Huilca Tecse Vs. Perú,…, cit., párr. 108.
1287
Corte IDH. Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Surinam,…, párr. 167.
1288
Corte IDH. Caso de la “Masacre de Mapiripán” Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 15 de septiembre de 2005, párr. 304, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_134_esp.pdf
1289
Corte IDH. Caso Gómez Palomino Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
22 de noviembre de 2005, párr. 140, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_136_esp.pdf
1290
Corte IDH. Caso Blanco Romero y otros Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 28 de noviembre de 2005, párr. 98, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_138_esp.pdf
1291
Corte IDH. Caso Baldeón García Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
6 de abril de 2006, párr. 201, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_147_esp1.pdf
1292
Corte IDH. Caso de las Masacres de ItuangoVs. Colombia,..., cit., párr. 402.
1293
Corte IDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia,…, cit.,
1294
Corte IDH. Caso de la Cantuta Vs. Perú,..., cit., párrs. 225, 226 y 227.
1295
Corte IDH. Caso de la Masacre de la Rochela Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007, párrs. 292 y 294, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_163_esp.pdf
1296
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Justicia Interamericana…», loc. cit., p. 379.
452
Asimismo, la Corte Interamericana resalta que la labor por parte de los
poderes judiciales de los Estados nacionales, viene a ser el programa más importante
y estimulante para el sistema interamericano1297.
De este modo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina, en la
argumentación del caso Miguel Ángel Ekmedjian1298, sobre la aplicabilidad e
interpretación de la Convención Americana1299, determinó que la Convención es
directamente aplicable en Argentina1300; y en el caso Horacio David Giroldi y
otro1301, fijó que la jurisprudencia de la Corte Interamericana constituye la pauta para
la interpretación y la aplicación de la Convención1302.
Por su parte, el Tribunal Constitucional de Bolivia1303, en un Recurso de
Nulidad, concretó que la jurisprudencia de la Corte Interamericana es vinculante para
la jurisprudencia nacional1304.
En el caso del Estado peruano, el Tribunal Constitucional, en el asunto
seguido por Jorge Alberto Cartagena Vargas1305, definió a la Corte Interamericana
como “guardián último de los derechos en la región”1306.
1297
Cfr. GARCÍA RAMÍREZ, S., «Recepción de la jurisprudencia interamericana sobre
derechos humanos en el derecho interno», en G. ELSNER (Ed.), Anuario del Derecho Constitucional
Latinoamericano, Montevideo, 2008, p. 367.
1298
Corte Suprema de Justicia de la Nación. Caso Ekmedjian, Miguel Ángel Vs. Sofovich,
Gerardo y otros. Sentencia del 07 de julio de 1992, en:
http://www.dipublico.com.ar/juris/Ekmekdjian.pdf
1299
Caso Ekmedjian, Miguel Ángel, HECHOS: “Una persona física, considerando
lesionados sus sentimientos religiosos, promovió acción de amparo contra el responsable de un
programa televisivo en el cual se habían vertido ciertas opiniones sobre la Virgen María y Jesucristo
que reputó agraviantes, con el fin de poder ejercer el derecho de réplica en los términos del Art. 14.1
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Rechazada la acción en la segunda instancia,
el accionante dedujo recurso extraordinario cuya denegación motivó su presentación directa ante la
Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta hizo lugar a la queja, declaró procedente el remedio
federal y dejó sin efecto el pronunciamiento de grado”.
1300
Caso Ekmedjian, Miguel Ángel,…cit.,párrs. 15, 17, 18 y 19.
1301
Corte Suprema de Justicia de la Nación. Caso Horacio David Giroldi y otro. Recurso de
Casación. Sentencia del 7 de abril de 1995, en: http://www.dipublico.com.ar/juris/giroldi.pdf
1302
Caso Horacio David Giroldi y otro, HECHOS: “Un tribunal oral de la Capital Federal
condenó al imputado a la pena de un mes de prisión en suspenso. Contra dicho pronunciamiento, la
defensa interpuso recurso de casación, fundándose a los fines de su admisibilidad, en la
inconstitucionalidad del art. 459, inc. 2° del Cód. Procesal Penal por contrariar el derecho a la doble
instancia consagrado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Rechazado el recurso,
se interpuso el remedio federal, cuya denegación dio origen a la queja. La Corte Suprema de Justicia
de la Nación dejó sin efecto el pronunciamiento”.
Cfr. Caso Horacio David Giroldi y otro,…cit., párr. 11, 12 y 13.
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «Sistema Interamericano…», loc. cit., p. 19.
1303
Este Tribunal ha dejado de existir en esa forma, luego, de la reforma constitucional, hoy
en día, es denominado, Tribunal Constitucional Plurinacional, en: www.tribunalconstitucional.gob.bo
1304
Tribunal Constitucional de Bolivia. Recurso de nulidad interpuesto por Lloyd Aéreo
Boliviano, S. A., sentencia 0004/2003 del 21 de enero de 2003.
453
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (México), en el año 2009,
mediante su fallo de Amparo Directo en Revisión1307, consideró que debió de evaluar
como instancia de revisión la condena de un periodista, por la publicación de una
entrevista, con un funcionario público, en la que a valoración de las instancias
inferiores, había cometido injerencia en la vida privada del mismo.
El máximo tribunal dejó sin efecto los fallos de las instancias inferiores,
señalando, como referencia, la jurisprudencia de la Corte Interamericana, así como
también la del Tribunal Europeo para Derechos Humanos para desarrollar
lineamientos propios de proporcionalidad, sobre afectación de la esfera privada de un
funcionario público.
Dicho esto, es más recurrente que los tribunales nacionales de los Estados del
continente americano, requieran, cada vez más, las argumentaciones de la Corte para
la interpretación de la Convención Americana, que va a generar una homogenización
de las normas sobre derechos humanos.
1305
TC. Exp. Nº 218-02-HC/TC del 17 de abril de 2002, seguido por Jorge Alberto Cartagena
Vargas, contra la sentencia expedida por la Primera Sala Penal de Ica de la Corte Superior de Ica,
Perú.
1306
TC. Exp. Nº 218-02-HC/TC,…, cit., párr. 2. “(…) Tal interpretación conforme con los
tratados sobre derechos humanos contiene, implícitamente, una adhesión a la interpretación que, de
los mismos, hayan realizado los órganos supranacionales de protección de los atributos inherentes al
ser humano y, en particular, el realizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
guardián último de los derechos en la Región”.
1307
Suprema Corte de Justicia de la Nación de México, Primera Sala, Amparo en Revisión
2044/2008, Sentencia del 17 de junio de 2009.
Cfr. CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, Diálogo Jurisprudencial,
Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Tribunales Nacionales, (Julio – Diciembre 2008
(5)), San José de Costa Rica; Cfr. INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, «Resolución de Conflictos: Expresión,
Información, y Honor en casos que involucran a Funcionarios Públicos», UNAM, México, pp. 69- 71,
en: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/dialjur/cont/8/cnt/cnt9.pdf
454
6.1.1. Las obligaciones de los Estados frente a la jurisprudencia
interamericana
455
agentes, efectuados a gracia de su carácter oficial, y por las omisiones de estos, aún
si actúan fuera de los límites de su competencia, o en aplicación del derecho
interno1310.
En tal sentido, en el año 2006, en el caso Almonacid Arellano y otros vs.
1311
Chile , la Corte Interamericana señaló que:
“según el derecho internacional, las obligaciones que éste impone deben ser
cumplidas de buena fe y no puede invocarse para su cumplimiento el derecho
1312
interno” .
Además, con el caso Heliodoro Portugal vs. Panamá1313, agregó que “las
obligaciones convencionales de los Estados parte vinculan a todos los poderes y
órganos del Estado”1314. En esta misma línea, se desarrolló el caso Cesti Hurtado vs.
Perú1315; y, en 2012, el caso El Amparo vs. Venezuela1316.
1310
La Corte IDH, se ha pronunciado aseverando que, la vulneración de un derecho protegido
por la Convención Americana, podría tener como consecuencia la responsabilidad del Estado por no
haber actuado con la debida diligencia para prevenir la violación de derechos humanos o por no
haberlos tratado en los términos requeridos por los órganos de supervisión del Sistema. Además, acota
Sandra ASTETE, que “los principios desarrollados por la Corte interamericana en materia de
imputación de responsabilidad del Estado son amplios para poder cumplir con los fines y objetivos de
la propia Convención”; ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 59.
1311
Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile,…, cit., párr. 125.
Cfr. BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Básicas…,
op. cit., pp. 192 al 212.
1312
Esta regla, ha sido codificada en el Art. 27 de la CV, sobre el Derecho de los Tratados de
1969, que: “Una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación
del incumplimiento de un tratado”.
Cfr. Arts. 3 y 32 del Proyecto Preparado por la Comisión de Derecho Internacional de la
Organización de las Naciones Unidas sobre Responsabilidad de los Estados por Hechos
Internacionalmente Ilícitos, 85ª sesión plenaria, 12 de diciembre de 2001.
Cfr. Corte IDH. Responsabilidad Internacional por Expedición y Aplicación de Leyes
Violatorias de la Convención (Arts. 1 y 2 Convención Americana Sobre Derechos Humanos). OC-
14/94 del 9 de diciembre de 1994, párr. 35.
1313
Corte IDH. caso Heliodoro Portugal vs. Panamá. Supervisión de Cumplimiento de
Sentencia. Resolución de 28 de mayo de 2010, considerando cuarto, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/supervisiones/portugal_28_05_10.pdf
1314
Cfr. Corte IDH. OC-14/94,…, cit., párr. 35.
1315
Corte IDH. Caso Cesti Hurtado vs. Perú. Supervisión de Cumplimiento. Resolución de 4
de febrero de 2010, Considerando quinto: “La obligación de cumplir lo dispuesto en las decisiones
456
Este control de responsabilidad internacional, que ejerce la Corte
Interamericana, tiene lugar a posteriori y, excepcionalmente, a priori1317.
El primero, tiene lugar después de haber sucedido el hecho ilícito. Así, una
vez constatado que el Estado ha incidido en responsabilidad internacional, las
consecuencias que esto conlleva, en el propio país, serán evidentes.
En cambio, en el segundo, la Corte lo realiza únicamente cuando dispone, de
manera excepcional, de medidas provisionales de carácter tutelar, ya que al
adoptarlas, la Corte estaría emitiendo un juicio parcial1318.
También, la Corte ha afirmado que los actos y omisiones que pueden acarrear
responsabilidad del Estado, no se agotan sólo en el hecho de que el Estado esté
obligado a prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos.
Además, tampoco se contemplan los supuestos en la responsabilidad de estos
Estados, teniendo en cuenta que estos derechos pueden verse lesionados.
Asimismo, es importante destacar el reconocimiento que hace la Corte
interamericana, sobre la responsabilidad indirecta del Estado, por la omisión de
actuar ante violaciones de derechos humanos cometidas por privados. Se trata de una
acción contraria a la Convención Americana, cometida por un particular, a quien se
ha podido identificar como autor de la violación.
De este modo, puede generar la responsabilidad internacional del Estado que,
en el marco de la Convención, ha tenido una relación intensa en la lucha contra la
impunidad.
Las obligaciones que tienen los Estados de respetar y garantizar las normas de
protección de la Convención Americana, así como de asegurar la efectividad de los
derechos consagrados, son de naturaleza erga omnes, y proyectan sus consecuencias
del Tribunal corresponde a un principio básico del derecho sobre la responsabilidad internacional
del Estado, respaldado por la jurisprudencia internacional, según el cual los Estados deben acatar
sus obligaciones convencionales internacionales de buena fe (pacta sunt servanda) y, como ya ha
señalado esta Corte y lo dispone el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los
Tratados de 1969, aquellos no pueden, por razones de orden interno, dejar de asumir la
responsabilidad internacional ya establecida”; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/supervisiones/cesti_04_02_10.pdf
1316
Corte IDH. Caso El Amparo vs. Venezuela. Supervisión de Cumplimiento. Resolución de
20 de febrero de 2012, Considerando quinto, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/supervisiones/amparo_20_02_12.pdf
1317
Al respecto, Eduardo VIO , señala que: “En derecho internacional no se contempla, por
lo general, el control a priori, tan común en el derecho interno o nacional, en donde actos tanto de las
autoridades públicas como de privados deben recibir, antes de su realización, la conformidad de algún
órgano controlador o juez competente. En derecho internacional parece presumirse la legitimidad o
juridicidad de los actos”; VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 132.
1318
VIO GROSSI, E., loc. cit., p. 118.
457
más allá de la relación entre los agentes y las personas, que se encuentran bajo su
jurisdicción.
Además, los derechos humanos pueden ser afectados, tanto por la acción del
Estado, como de los particulares. Por ello, el Estado será responsable, si omite
prevenir la vulneración de derechos humanos, por terceros.
En consecuencia, a fin de determinar la responsabilidad del Estado, por
acciones u omisiones de particulares, tiene que concurrir ciertos componentes, que
puedan vincular o establecer la responsabilidad del Estado.
A modo de ejemplo, citamos el caso Ximenes Lopes vs. Brasil1319, en materia
de prestación de servicios públicos, como es el caso de la salud, a partir del
reconocimiento del deber de supervisar y de regular que tiene el Estado, en esta
área1320.
1319
Corte IDH. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil,…, cit.
La CIDH, presentó la demanda con el objeto de que la Corte decidiera, si el Estado es
responsable por la violación de los derechos consagrados, en los Arts. 4 (Derecho a la Vida), 5
(Derecho a la Integridad Personal), 8 (Derecho a las Garantías Judiciales) y 25 (Derecho a la
Protección Judicial) de la Convención Americana, en relación con la obligación establecida en el Art.
1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) de la misma, en perjuicio del señor Damião Ximenes
Lopes, por las supuestas condiciones inhumanas y degradantes de su hospitalización, una persona con
discapacidad mental, que fue víctima de golpes y ataques contra la integridad personal por parte de los
funcionarios de la Casa de Reposo u hospital “Guararapes”, cuya consecuencia, fue su muerte,
mientras se encontraba sometido a tratamiento psiquiátrico; además, de la supuesta falta de
investigación y garantías judiciales, que caracterizan su caso y lo mantienen en la impunidad; en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_149_esp.pdf
1320
La Corte IDH, manifestó que “los Estados son responsables de regular y fiscalizar con
carácter permanente la prestación de los servicios y la ejecución de los programas nacionales relativos
al logro de un servicio de salud de calidad, de tal manera que disuada cualquier amenaza al derecho a
la vida y a la integridad física de las personas sometidas a tratamiento de salud”; citado en ASTETE
MUÑOZ, S., loc. cit., p. 61.
458
B) El deber de la reparación integral
1321
Deber de reparar, comprendido en el Art. 8 de la Declaración Americana; Arts. 2.3, y 9.5;
y Art. 14.6 del Pacto Internacional de derechos Civiles y Políticos; Art. 6 de la Convención
Internacional sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; Art. 14 de la
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; Art. 39 de la
Convención sobre los Derechos del Niño; y el Art. 75 del Estatuto de la Corte Penal Internacional.
A nivel regional europeo, la Convención Europea para la Protección de los Derechos
Humanos y Libertades Fundamentales dispone, en sus Arts. 5.5 y 41, la obligación del Estado
responsable de una violación o libertad de la Convención Europea, de brindar una satisfacción
equitativa a la víctima y, de manera específica, en caso de privación ilegal de libertad.
Cfr. SALADO OSUNA, A., «La responsabilidad internacional del Estado por violaciones de
derechos humanos: la obligación de reparar en los sistemas regionales de protección», en M.
VARGAS GÓMEZ y A. SALINAS DE FRÍAS (coords.), Soberanía del Estado y derecho
internacional: homenaje al profesor Juan ANTONIO CARRILLO SALCEDO, Universidad de Sevilla,
Tomo 2, 2005, pp.1251-1272; Cfr. ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., pp. 62-68; Cfr. ROUSSET SIRI,
A. J., «El concepto de reparación integral en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos», Revista Internacional de Derechos Humanos, Año I – N 1, 2011, pp. 59-79; en:
http://www.revistaidh.org/ridh/article/view/6/4
1322
Art. 63.1 de la CADH, en concordancia con el párrafo segundo del Preámbulo de la
Convención Americana, señala: “que los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser
nacional de determinado Estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona
humana, razón por la cual justifican una protección internacional, de naturaleza convencional
coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno de los Estados americanos”.
1323
STEINER, C., y LEYERS, S., loc. cit., p. 100.
1324
Cfr. PASQUALUCCI, J. M., op. cit., p. 233; Cfr. SILVERA, A., loc. cit., pp. 69-70.
1325
STEINER, C., y LEYERS, S., loc. cit., p. 101.
459
Para la Corte Interamericana, reparar la vulneración de un derecho,
consagrado en la Convención Americana, significará que el Estado tiene que
establecer entre otras, las siguientes medidas:
1) El deber de investigar los hechos;
2) El castigo a los responsables, eliminando cualquier tipo de impunidad;
3) El repudio público, por parte del Estado responsable de las prácticas, que
causaron la vulneración de los derechos y la obligación de prevenir dicha práctica;
4) Y, la propia sentencia declaratoria de responsabilidad para el Estado
comprometido, constituirá, en sí misma, una forma de reparación y satisfacción
moral, de significación e importancia1326.
1326
ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 64.
1327
Relator Especial para Derechos Humanos de la ONU en 1993.
1328
KAWABATA, J. A., «Reparación de las violaciones de los derechos humanos en el
marco de la Convención Americana de los Derechos Humanos», en M. ABREGÚ y C. COURTIS
(eds.), La aplicación de los tratados sobre derechos humanos por los tribunales locales, Editores del
Puerto, Buenos Aires, 1997, pp. 362-364.
460
Este acto consiste en el restablecimiento de la situación anterior a la
violación1329. Si esta acción, ya no es posible, la Corte puede fijar una serie de
medidas para que además de garantizar el respeto de los derechos vulnerados, se
reparen las consecuencias que produjeron dichas infracciones y, de esta manera, se
pague con una indemnización.
La restitución como forma de reparación contempla medidas, tales como:
a) El restablecimiento de la libertad de personas detenidas ilegalmente;
b) La devolución de bienes confiscados ilegalmente;
c) El regreso al lugar de residencia, del cual la víctima fue desplazada;
d) El reintegro al empleo;
e) La anulación de antecedentes judiciales, administrativos, penales o
policiales y cancelación de los registros correspondientes; y
f) La devolución, demarcación y titulación del territorio tradicional de las
comunidades indígenas, para proteger su propiedad comunal1330.
1329
ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 63.
1330
Corte IDH. Informe Anual 2012, p. 19.
1331
Es la compensación o resarcimiento de los daños, que se derivan por la afectación, que ha
sufrido la víctima, que sean económicamente mensurables. Estos daños, pueden referirse a su vez, al
daño emergente, el lucro cesante y el daño moral.
1332
STEINER, C. y LEYERS, S., loc. cit., p. 100.
Cfr. KRSTICEVIC, V., «Reflexiones sobre la ejecución de las decisiones del Sistema
Interamericano de Protección de Derechos Humanos», en V. KRSTICEVIC – L. TOJO (eds.),
Implementación de las decisiones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos –
Jurisprudencia, normativa y experiencias nacionales, San José, 2007, pp. 15-26.
1333
Corte IDH. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo, Sentencia de 17 de septiembre de
1997, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_33_esp.pdf
461
casos Niños de la Calle y otros vs. Guatemala; caso Cantoral Benavides vs.
Perú1334; y el caso “Tibi” vs. Ecuador1335.
En estos casos, se analizó la dimensión fenoménica de la libertad del ser
humano, como esencia en sí misma, y también en el daño al proyecto de vida, en el
sentido de que el Estado es responsable de ese daño y, por ende, debe reparar los
efectos del mismo1336.
Otro aporte relevante de la Corte Interamericana son sus pronunciamientos,
respecto a la indemnización, por daño moral, a un colectivo humano. Se pueden
nombrar los casos Comunidad de Moiwana vs. Surinam; y el caso Masacre Plan de
Sánchez vs. Guatemala.
1334
Corte IDH. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Sentencia de Excepciones Preliminares,
de 3 de septiembre de 1998, en:http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_40_esp.pdf
1335
Corte IDH. Caso Tibi Vs. Ecuador. Sentencia de Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas, de 07 de septiembre de 2004, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_114_esp.pdf
1336
Sandra ASTETE, expresa que: “A Pesar, del histórico primer fallo de la Corte sobre la
existencia de un daño al proyecto de vida en el Caso Loayza Tamayo, es también necesario indicar
que la corte se abstiene de fijar una reparación de dicho daño. El Tribunal alegó que ni la doctrina ni
la jurisprudencia a esa fecha habían desarrollado el concepto, careciendo de precedentes. Sin embargo,
entre los objetivos de la Corte está desarrollar los conceptos y principios de protección de los derechos
humanos, siempre en cumplimiento de los fines de la Convención Americana. Esto significa que es la
propia Corte que debe desarrollar dicha jurisprudencia”; ASTETE MUÑOZ, S., loc. cit., p. 69.
1337
Corte IDH. Informe Anual 2012, p. 19.
1338
ASTETE MUÑOZ, S., loc.cit., pp. 70-74.
462
Estas garantías, se pueden dividir, a su vez en tres grupos, según su naturaleza
y finalidad: a) Medidas de adecuación de la legislación interna a los parámetros
convencionales; b) Capacitación a funcionarios públicos en derechos humanos; y c)
Adopción de otras medidas para garantizar la no repetición de violaciones1339.
1339
Hay, algunos ejemplos, de medidas de satisfacción: a) Acto público de reconocimiento
de responsabilidad y de desagravio a la memoria de las víctimas; b) Publicación o difusión de la
sentencia de la Corte; c) Medidas en conmemoración de las víctimas o de los hechos; d) Becas de
estudio o conmemorativas; o e) Implementación de programas sociales; en: Corte IDH. Informe Anual
2012, pp. 19-20.
1340
Cfr. GARCÍA-SAYÁN, D., «La Recepción Nacional…», loc. cit., pp. 101-104.
1341
Corte IDH. Informe Anual 2012, p. 20.
463
En ese sentido, las reparaciones han venido avanzando en dos ámbitos:
primero, del “derecho propio”, donde los familiares han luchado por el
esclarecimiento de la verdad, a fin de juzgar a los responsables de lo ocurrido, y el
perjuicio directo, por el sufrimiento causado.
Y, segundo, el otro ámbito, el de las comunidades indígenas, que ha dado
lugar a una evolución increíble, puesto que los casos de reparación tienen un
significado colectivo1342.
Junto a las tradicionales reparaciones damnum emergens (daño emergente) y
lucrum cessans(lucro cesante), que forma parte de los daños materiales, se añade una
categoría única y original: la del “proyecto de vida” de la víctima1343.
1342
Cfr. Corte IDH. Caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay. Fondo,
Reparaciones y Costas, de 17 de junio de 2005, párr. 188, en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_125_esp.pdf
1343
Sustentado, por el Dr. César FERNÁNDEZ SESSAREGO, de Perú. Tesis alegada en el
escrito de solicitudes, argumentos y pruebas, ante la Comisión y Corte Interamericana por Carolina
Loayza Tamayo en el caso de su hermana María Elena Loayza Tamayo Vs. Perú, que señala que cada
uno tiene planes para su futuro, unos más realizables que otros.
La Corte Interamericana ha tratado de construir este concepto, desde una definición material,
contemplada en el caso Loayza Tamayo vs. Perú, de 27 de noviembre de 1998, párr. 148), que
dice:“El “proyecto de vida” se asocia al concepto de realización personal, que a su vez se sustenta en
las opciones que el sujeto puede tener para conducir su vida y alcanzar el destino que se propone. En
rigor, las opciones son la expresión y garantía de la libertad. Difícilmente se podría decir que una
persona es verdaderamente libre si carece de opciones para encaminar su existencia y llevarla a su
natural culminación. Esas opciones poseen, en sí mismas, un alto valor existencial. Por lo tanto, su
cancelación o menoscabo implican la reducción objetiva de la libertad y la pérdida de un valor que
no puede ser ajeno a la observación de esta Corte”.
Posteriormente, el concepto del derecho al “proyecto de vida”, ha seguido evolucionando
jurisprudencialmente con los casos “Niños de la Calle” vs. Guatemala (Reparaciones de 2001); caso
Cantoral Benavides vs. Perú (Reparaciones 2001); y el caso Gutiérrez Soler vs. Colombia (Fondo,
Reparaciones y Costas, de 2005). En sus decisiones, a este respecto, la Corte se ha basado en el
artículo 63.1) de la CADH. En su sentencia Gutiérrez Soler, señala que los beneficiarios de estas
reparaciones, la víctima y sus familiares, en caso de que la víctima falleciera, “antes que le sea
entregada la indemnización respectiva, el monto que hubiera correspondido a esa persona se
distribuirá conforme al derecho nacional aplicable”.
464
6.1.2. El Sistema Universal de los Derechos Humanos: la otra
alternativa al SIDH
465
Por lo tanto, el actual panorama de Latinoamérica es más confortador y
esperanzador, respecto al que se vivió en el pasado, de tal modo que la protección de
los derechos humanos de los individuos del continente americano está cada vez más
garantizada en su doble dimensión, tanto a nivel nacional, por los jueces y por los
tribunales nacionales, como a nivel internacional, por la Comisión y la Corte
Interamericana.
En esta misma línea de ideas, el individuo del continente americano tiene otra
vía más, aparte del sistema regional interamericano, y es acudir al sistema universal
de protección internacional de los derechos humanos (protección convencional y
protección extraconvencional1347.
Para acudir al SUDH, los hechos en los que se basa la queja, que formula el
individuo, le permita ampararse en alguno de los dos tipos de protección
(convencional o extraconvencional).
En ese sentido, hay que conocer las bases de competencia de cada
procedimiento,, y, evidentemente, cumplir las exigencias de admisibilidad requeridas
por cada uno de ellos.
En primer lugar, en la protección convencional de Naciones Unidas, es a
través del procedimiento de quejas individuales, la vía para habilitar a una persona o
grupo de personas, que se consideren víctimas directas de una violación, para
presentar, ante el respectivo Comité, y con determinadas condiciones, quejas contra
el Estado bajo cuya jurisdicción, se hubiere cometido la presunta violación1348.
Una medida de admisibilidad en los procedimientos convencionales de
protección, a nivel universal y regional, es el respeto del principio ne bis in ídem,
según el cual, “la misma queja no puede ser presentada, simultáneamente, ante dos o
más instancias internacionales de protección.
1347
Para un exhaustivo y detallo estudio, ver a: VILLÁN DURÁN, C. y FALEH PÉREZ, C.,
Manual de Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Manual entregado, en el “IX Máster en
Protección Internacional de los Derechos Humanos” de la Universidad de Alcalá, Ginebra/Palmas de
Gran Canaria, septiembre de 2012; pp. 25 -159; Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit., pp. 112-
124; Cfr. CARRUITERO LECCA, F. y SOZA MESTA, H., Medios de defensa de los Derechos
Humanos en el Sistema Internacional. Modelos, Doctrina, Jurisprudencia y Tratados Internacionales.
Jurista editores, Lima, Perú, 2003, pp. 343-361.
1348
VILLÁN DURÁN, C. y FALEH PÉREZ, C., op. cit., pp. 63-85.
Además, “cualquier persona que haya sido víctima de una violación pueden denunciar al
Estado causante de la misma, incluso a su propio Estado, ante el órgano internacional”, en SALADO
OSUNA, A., «La Protección Internacional…», loc. cit., pp. 217-218; Cfr. CARRILLO SALCEDO, J.
A., op. cit., pp. 112-119.
466
La regla se aplica, únicamente, entre instancias internacionales de protección
de naturaleza jurídica similar, esto es, cuasicontenciosa y en el marco
convencional”1349.
Las quejas individuales, se contemplan en nueve (9) tratados internacionales,
de los cuales, en el caso del gobierno de Perú, ha firmado y ratificado siete, en
concreto: la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de
Discriminación Racial1350, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos1351, la Convención contra la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o
Degradantes1352, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer1353, la Convención sobre los derechos de las
personas con discapacidad1354, la Convención Internacional para la Protección de
todas las personas contra las Desapariciones Forzadas1355, y el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales1356.
En tanto que respecto a los otros dos, los cuales están pendientes de
aceptación o ratificación y no han entrado en vigor, si bien Perú ha firmado y
ratificado los mismos.
Este hecho significa que, una vez que entren en vigor, serán de cumplimiento
obligatorio, en particular, se trata de la Convención Internacional sobre la
Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus
Familiares1357; y la Convención sobre los Derechos del Niño1358y sus Protocolos
Facultativos 1 y 2).
1349
VILLÁN DURÁN, C. y FALEH PÉREZ, C., op. cit., p. 117.
1350
Perú: firma el 22 de julio de 1966, y ratifica el 29 de septiembre 1971, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-2&chapter=4&lang=en
1351
Perú: firma el 11 de agosto de 1977 y ratifica el 28 de abril de 1978, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-4&chapter=4&lang=en
1352
Perú: firma el 29 de Mayo de 1985 y ratifica el 07 de julio de 1988, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-9&chapter=4&lang=en
1353
Perú: firma el 23 de Julio de 1981, y ratifica el 13 de septiembre de 1982, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-8&chapter=4&lang=en
1354
Perú: firma el 30 de marzo de 2007, y ratifica el 30 de enero de 2008, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-15&chapter=4&lang=en
1355
Perú: se adhiere el 26 de septiembre de 2012, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-16&chapter=4&lang=en
1356
Perú: firma el 11 de agosto de 1977, y lo ratifica el 28 de abril de 1978,
en:http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-
3&chapter=4&lang=en
1357
Perú: firma el 22 de septiembre de 2004, y lo ratifica el 14 de septiembre de 2005, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-13&chapter=4&lang=en
1358
Perú: firma el 26 de enero de 1990, y lo ratifica el 04 de septiembre de 1990, en:
http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-11&chapter=4&lang=en
467
En segundo lugar, se puede acudir a la Protección extraconvencional de
Naciones Unidas1359, mediante el Procedimiento Especial del Consejo de Derechos
Humanos, como son: las quejas individuales1360 y las acciones de urgencia1361.
El uso simultáneo de dos procedimientos es posible si son de naturaleza
diferente, en el sentido de que podemos usar un sistema como el interamericano (o el
europeo) y, al mismo tiempo, uno de los procedimientos especiales de Naciones
Unidas (Comités).
Además, cabría utilizarlos simultáneamente, si los peticionarios no son los
mismos (aunque los hechos sean idénticos), o si la queja se basa en los mismos
hechos, pero los derechos presuntamente vulnerados, y en los que se basan las
alegaciones presentadas, no son las mismas1362.
Cuando hay litispendencia, y el caso está siendo examinado por la Comisión,
o por la Corte Interamericana, no se puede acudir a un sistema convencional
universal (uno de los Comités), o viceversa. Sin embargo, si el mismo caso, ya ha
sido examinado, depende de por qué derechos se recurrió.
Entonces, si hay identidad completa de la reclamación, y el fondo del asunto
ya fue examinado por la Comisión, o por la Corte Interamericana, habría duplicidad
de procedimientos; y si el mismo caso, se presentara ante un Comité, se podría
declarar inadmisible la queja.
1359
Este mecanismo, “trata de palear las deficiencias de los convencionales, a la vez que
ofrecen una respuesta colectiva –aunque imperfecta- a situaciones de extrema gravedad en el campo
de los derechos humanos, que reclaman una reacción colectiva”; VILLÁN DURÁN, C. y FALEH
PÉREZ, C., op. cit., pp. 92-104; Cfr. CARRILLO SALCEDO, J. A., op. cit. pp. 119-125.
1360
Inicialmente, fue un modelo humanitario, que caracterizaba el sistema de quejas
individuales en el ámbito extraconvencional, para acercarnos al modelo de recurso internacional de
carácter jurídico, nos estamos refiriendo, a la Declaración Universal de Derechos Humanos, Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, conjunto de principios y reglas mínimas de las
Naciones Unidas; Cfr. VILLÁN DURÁN, C. y FALEH PÉREZ, C., op. cit., pp. 108-110.
1361
Las acciones de urgencia, “consiste en que el procedimiento especial de investigación
correspondiente se dirigirá por la vía escrita más rápida posible (facsímil, Internet) al titular del
Ministerio de Relaciones Exteriores del país de donde proceda la queja, solicitando generalmente a las
autoridades su intervención inmediata para que cese o se prevenga la violación que se denuncia, se
proteja eventualmente la vida, integridad o salud de la víctima, se investiguen los hechos, y se depuren
las responsabilidades a que hubiera lugar”; VILLÁN DURÁN, C., y FALEH PÉREZ, C., op. cit., pp.
110-113.
1362
Si la queja, fue resuelta por la Corte IDH, afirmando que hay violación del derecho X (o
negándola) y pretende acudir ante un Comité (cuya naturaleza es la de procedimientos cuasijudiciales
de resolución de casos individuales), se puede acudir, por la violación del derecho, pero no por los
mismos derechos. Por ejemplo, se invoca, la privación de libertad arbitraria en el SIDH, (art. 7 de la
Convención Interamericana), y se acuda, ante el Comité de Derechos Humanos, por presunta
violación del derecho, a acceder en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país (art.
25.c del PIDCP). Incluso, si las garantías que acompañan los derechos fueran diferentes, también
cabría.
468
A título de ejemplo, se cita el caso Luís Polo Rivera vs. Perú, que
inicialmente, la Comisión Interamericana se pronunció admitiéndolo a trámite,
mediante el Informe 42/07, de fecha 23 de julio de 20071363. Si bien la Comisión
admitió el caso, pero no entró a estudiar el fondo del asunto, ni remitió el caso a la
Corte Interamericana.
Posteriormente, este caso fue presentado al Grupo de Trabajo de Detención
Arbitraria de Naciones Unidas (GTDA)1364. Hay que recordar que Perú es parte en el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Ahora bien, de la lectura de la Opinión Nº 32/2010 del GTDA, se desprende
que el gobierno del Perú no respondió a los dos pedidos de información, que el
Grupo de Trabajo le hizo, con fechas de 10 de agosto y 11 de noviembre de 20101365,
respectivamente. De este modo, el GTDA no pudo conocer ese obstáculo procesal,
por negligencia del gobierno peruano, que no cooperó en la sustanciación de la queja.
El mismo problema se advierte en el Informe Nº 42/07, de admisibilidad de la
queja emitida por la Comisión Interamericana. Así, el Gobierno del Perú no formuló
tampoco observaciones, a pesar de los distintos envíos y pedidos de información,
cursados por la Comisión al Perú, en diferentes ocasiones, desde marzo de 2005.
Finalmente, el GTDA pidió la liberación inmediata, y la reparación efectiva, causada
por la detención arbitraria de Luís Polo Rivera1366.
Por lo tanto, una persona que reside en el continente americano, tiene estas
dos vías o alternativas. Sin embargo, no se puede invocar la misma violación, en dos
sistemas como es el universal y regional, porque las sentencias emitidas por un
órgano jurisdiccional internacional tienen la calidad de cosa juzgada.
1363
Disponible en: http://www.cidh.oas.org/annualrep/2007sp/Peru156.05sp.htm
1364
GTDA, Opinión Nº 32/2010 (Luis Williams Polo Rivera c. Perú), aprobada el 25 de
noviembre de 2010. Doc. A/HRC/WGAD/2010/32, 27 de febrero de 2012, p. 7.
1365
Cfr. GTDA. Opinión Nº 32/2010, …, cit., párr. 22.
1366
GTDA, Opinión Nº 32/2010, …, cit., que señala en sus párrafos:
“36. A la luz de lo que antecede, el Grupo […] emite la siguiente opinión: La privación de
libertad de Luis Williams Polo […] es arbitraria, ya que contraviene lo dispuesto en los artículos 6, 7 y
11 de la Declaración Universal […] y los artículos 9, 10 y 14 del Pacto […], y corresponde a la
categoría III de las categorías aplicables al examen de los casos presentados al Grupo […].
37. Consecuente […], el Grupo […] pide al Gobierno […] que ponga remedio a la situación
[…], de conformidad con las disposiciones de la Declaración Universal […] y del Pacto […]. El
Grupo […] cree que, teniendo en cuenta el prolongado período de tiempo que ha estado privado de
libertad, el remedio adecuado debiera ser su liberación inmediata, sin perjuicio de alguna forma de
reparación efectiva por los daños causados por la detención arbitraria”.
469
6.2. El impacto de la jurisprudencia de la Corte Interamericana en el
Derecho peruano
Llama mucho la atención que, entre todos los países que se han sometido a la
competencia contenciosa de la Corte Interamericana, sea el Estado peruano, el que
cuente con más sentencias condenatorias.
Hasta diciembre de 2013, tenía un total de veintiocho (28) sentencias
condenatorias1367; seguido de Guatemala, que tiene diecisiete (17); y luego
1367
Destacamos que pudieron ser veintinueve (29) las sentencias condenatorias. La razón
estriba en que el primer caso “Cayara” que interpuso la Comisión Interamericana ante la Corte
Interamericana, contra el Perú, fue archivado por la misma, a razón de una excepción preliminar
(sentencia de 3 de febrero de 1993), que presentó el Estado.
470
Venezuela, con dieciséis (16). Así, lo refleja el gráfico Nº 12, que mostramos a
continuación.
El fallo de la Corte se sustentó en que la demanda de la Comisión Interamericana fue
presentada fuera de plazo. No obstante, la Comisión mantiene las demás facultades que le confiere el
artículo 51 de la Convención:
“1. Si en el plazo de tres meses, a partir de la remisión a los Estados interesados del informe
de la Comisión, el asunto no ha sido solucionado o sometido a la decisión de la Corte por la
Comisión o por el Estado interesado, aceptando su competencia, la Comisión podrá emitir, por
mayoría absoluta de votos de sus miembros, su opinión y conclusiones sobre la cuestión sometida a
su consideración.
2. La Comisión hará las recomendaciones pertinentes y fijará un plazo dentro del cual el
Estado debe tomar las medidas que le competan para remediar la situación examinada.
3. Transcurrido el período fijado, la Comisión decidirá, por la mayoría absoluta de votos de
sus miembros, si el Estado ha tomado o no medidas adecuadas y si publica o no su informe”.
Todas las sentencias condenatorias, se encuentran disponibles en la web de la Corte IDH,
enlace: http://www.corteidh.or.cr/index.php/16-juris/22-casos-contenciosos
471
Gráfico Nºº 12
Paísess condenados porr la Corte IDH
Total de se
entencias conde
enatorias (1987‐‐2013)
30 28
25
20
17
16
15 15
14
15
10 9
7 7
6
5 5
5 4 4 4
3 3
2 2 2 2 2
Fuente: elaboración p
propia a partir de inform
mación de la Corte IDH.
472
A continuación, pasamos a mencionar la relación de sentencias, por orden
cronológico, y los derechos que se han vulnerado o violado de la Convención
Americana por parte del Estado peruano.
1368
El Estado peruano, planteó la Excepción Preliminar, la misma que fue desestimada por la
Corte, con sentencia de 11 de diciembre de 1991. El caso supuso, posteriormente, la Sentencia de
Reparaciones y Costas, de 19 de septiembre de 1996.
1369
La Corte dispuso que el Estado del Perú, ponga en libertad a María Elena Loayza,
además de pagar una indemnización a la víctima y a sus familiares, y a resarcirles los gastos del
proceso.
El caso supuso, que el Estado peruano plantee la Excepción Preliminar, la misma que fue
desestimada por la Corte, en su sentencia de 31 de enero de 1996.
Tras la sentencia de Fondo, la Corte dictó Resolución y varias Sentencias, así tenemos:
- Resolución de Interpretación de la Sentencia de Fondo, de 8 de marzo de 1998.
- Sentencia de Reparaciones y Costas, de 27 de noviembre de 1998.
- Sentencia de Interpretación de la Sentencia de Reparaciones y Costas, de 3 de junio de 1999.
- Resolución de Cumplimiento de Sentencia, de 17 de noviembre de 1999.
1370
El Estado peruano está obligado a reparar, las consecuencias de esas violaciones, e
indemnizar a los familiares de la víctima, y a resarcirles económicamente, por los gastos que generó el
proceso.
El caso supuso, que el Estado peruano plantee la Excepción Preliminar, la misma que fue
desestimada por la Corte, en su sentencia de 30 de enero de 1996. Tras, la sentencia de Fondo, la
Corte dictó la Sentencia de Reparaciones y Costas, de 27 de noviembre de 1998.
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales a través del Tribunal
Constitucional y la Corte Interamericana», Pensamiento Constitucional, Año V, Nº 5, Fondo Editorial
de la PUCP, noviembre de 1998, pp. 91-92.
473
- Derecho a la Libertad Personal (Art.7), al Principio de Legalidad y de
Retroactividad (Art.9)1371, a las Garantias Judiciales (Art.8), Protección
Judicial (Art.25) y Derecho a la Integridad Personal (Art.5) de la CADH.
1371
CADH. Art. 9. Principio de Legalidad y de Retroactividad: “Nadie puede ser condenado
por acciones u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho
aplicable. Tampoco se puede imponer pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión
del delito. Si con posterioridad a la comisión del delito la ley dispone la imposición de una pena más
leve, el delincuente se beneficiará de ello”.
1372
La Corte declara la invalidez del proceso contra los cuatro ciudadanos chilenos, por ser
incompatible con la Convención Americana y ordena que se les garantice un nuevo juicio con la plena
observancia del debido proceso legal. Además, de pagar a los familiares por los gastos y las costas del
proceso.
El caso supuso, que el Estado peruano, plantee diez Excepciones Preliminares, resuelta por la
Corte IDH, en su sentencia de 4 de septiembre de 1998; de las cuales fueron desestimadas: la primera,
segunda, cuarta, quinta, sexta, séptima, octava, novena y décima opuestas por el Estado Peruano; y
sólo la excepción tercera (falta de reclamación previa y de agotamiento de la jurisdicción interna del
Perú) fue admitida a trámite.
Además supuso, posteriormente, la Resolución de Cumplimiento de Sentencia de Fondo,
Reparaciones y Costas, de 17 de noviembre de 1999.
1373
La Corte dispuso que se dé cumplimiento a la resolución dictada por la Sala
Especializada de Derecho Público de Lima (el 12 de febrero de 1997) sobre el recurso de hábeas
corpus interpuesto por Cesti Hurtado; además, el juicio seguido en su contra en el fuero militar, es
incompatible con la Convención Americana sobre Derechos Humanos y ordenó al Estado anular tal
proceso, así como todos sus efectos que de él se deriven; y el pago de una indemnización.
Con anterioridad a la Sentencia de Fondo, Estado peruano, planteó la Excepción Preliminar,
la misma que fue declarada improcedente, con sentencia de 26 de enero de 1999. Además, el caso
supuso posteriormente varias sentencias y resolución por parte de la Corte Interamericana, así
tenemos:
- Resolución de Interpretación de la Sentencia de Fondo, de 19 de noviembre de 1999.
- Sentencia de Interpretación de la Sentencia de Fondo, de 29 de enero de 2000.
- Sentencia de Reparaciones y Costas, de 31 de mayo de 2001.
- Y, además la sentencia de Interpretación de Reparaciones y Costas, de 27 de noviembre de
2001.
474
- Derecho a la Integridad Personal (Art.5), Derecho a la Libertad Personal
(Art.7), Garantías Judiciales (Art.8), al Principio de Legalidad y de
Retroactividad (Art.9), Protección Judicial (Art. 25) de la CADH ; y los Arts.
2, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura1375.
1374
La Corte decide que el Estado está obligado a localizar e identificar los restos de las
víctimas y entregarlos a sus familiares, así como investigar y procesar los hechos, y sancionar a los
responsables. Además de reparar por los daños causados.
Con anterioridad, a la sentencia de Fondo, el Estado peruano, planteó la Excepción
Preliminar, la misma que fue desestimada, con Sentencia de 28 de mayo de 1999. Tras, la Sentencia
de Fondo, la Corte dictó la Sentencia de Reparaciones y Costas, de fecha 3 de diciembre de 2001.
1375
CIPST. Art. 2 : “Para los efectos de la presente Convención se entenderá por tortura
todo acto realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o sufrimientos físicos
o mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal,
como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura la
aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a
disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica.
No estarán comprendidos en el concepto de tortura las penas o sufrimientos físicos o
mentales que sean únicamente consecuencia de medidas legales o inherentes a éstas, siempre que no
incluyan la realización de los actos o la aplicación de los métodos a que se refiere el presente
artículo”.
Art. 6:“De conformidad con lo dispuesto en el artículo 1, los Estados partes tomarán
medidas efectivas para prevenir y sancionar la tortura en el ámbito de su jurisdicción.
Los Estados partes se asegurarán de que todos los actos de tortura y los intentos de cometer
tales actos constituyan delitos conforme a su derecho penal, estableciendo para castigarlos
sanciones severas que tengan en cuenta su gravedad.
Igualmente, los Estados partes tomarán medidas efectivas para prevenir y sancionar,
además, otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el ámbito de su jurisdicción”.
Art. 8: “Los Estados partes garantizarán a toda persona que denuncie haber sido sometida
a tortura en el ámbito de su jurisdicción el derecho a que el caso sea examinado imparcialmente.
Asimismo, cuando exista denuncia o razón fundada para creer que se ha cometido un acto
de tortura en el ámbito de su jurisdicción, los Estados partes garantizarán que sus respectivas
autoridades procederán de oficio y de inmediato a realizar una investigación sobre el caso y a
iniciar, cuando corresponda, el respectivo proceso penal.
Una vez agotado el ordenamiento jurídico interno del respectivo Estado y los recursos que
éste prevé, el caso podrá ser sometido a instancias internacionales cuya competencia haya sido
aceptada por ese Estado”.
1376
La Corte decide, que el Estado debe ordenar una investigación para determinar las
personas responsables de las violaciones de los derechos humanos a que se ha hecho referencia en esta
sentencia y sancionarlos; y pagar las reparaciones por los daños causados.
Antes del pronunciamiento, de la Sentencia de Fondo, Estado peruano, planteo las
Excepciones Preliminares, las mismas que fueron desestimadas, con sentencia de 3 de septiembre de
1998. Además el caso supuso, posteriormente, la Sentencia de Reparaciones y Costas, de 3 de
diciembre de 2001.
475
- Garantías Judiciales (Art.8) y Protección Judicial (Art. 25) de la CADH.
1377
En consecuencia, decide, que el Estado debe pagar a los tres magistrados los montos
correspondientes a los salarios caídos y demás prestaciones que dejaron de percibir mientras
estuvieron separados del cargo, además deberán recibir por concepto de costas y costos.
El caso supuso, que con anterioridad a la expedición de la sentencia de Fondo, Reparaciones
y Costas, la Corte se haya pronunciado sobre su competencia, sentencia de 24 de septiembre de 1999;
Cfr. CARRUITERO LECCA, F. y SOZA MESTA, H., op. cit., pp. 377- 408.
1378
La Corte decide desestimar las excepciones preliminares interpuestas por el Estado; y
condena al Perú, por la violación de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial;
por ende, dispuso, garantizar a las 257 víctimas de la sentencias, el acceso a un recurso sencillo,
rápido y eficaz, para lo cual deberá constituir a la mayor brevedad un órgano independiente e
imparcial, que cuente, con facultades para decidir en forma vinculante y definitiva si esas personas,
fueron cesadas regular y justificadamente del Congreso de la República o, en caso contrario, que así lo
determine y fije las consecuencias jurídicas correspondientes, inclusive, en su caso, las
compensaciones debidas en función de las circunstancias específicas de cada una de esas personas;
pagar indemnizaciones por daño inmaterial, y, Costas.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de interpretación de 30 de noviembre de 2007.
1379
La Corte decide que el Estado peruano debe facilitar las condiciones para que Baruch
Ivcher pueda recuperar el uso y goce de sus derechos como accionista mayoritario de la Compañía
Latinoamericana de Radiodifusión S.A., como antes, en los términos de la legislación interna. Así
como del resarcimiento de dividendos y las demás percepciones que le hubieran correspondido como
accionista y funcionario; y la indemnización por daño moral, costas y gastos generados en la
jurisdicción interna y en la jurisdicción internacional.
Con anterioridad, a la expedición de la Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas, la Corte
se pronunció sobre su competencia, sentencia de 24 de septiembre de 1999.
Además, el caso supuso posteriormente varias sentencias por parte de la Corte
Interamericana, así tenemos:
- Resolución de Cumplimiento de Sentencia de 1 de junio de 2001.
- Sentencia de Interpretación de la Sentencia de Fondo, de 4 de septiembre de 2001.
Cfr. VENTURA ROBLES, M., Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., pp. 123-
127.
476
- Derecho a la Vida (Art.4), Derecho a la Integridad Personal (Art.5), Garantías
Judiciales (Art.8) y Protección Judicial (Art.25) de la CADH.
1380
La Corte IDH, dispuso investigar los hechos para determinar las personas responsables de
las violaciones de los derechos humanos, divulgar públicamente los resultados de dicha investigación
y sancionar a los responsables; y las reparaciones a las víctimas.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de Interpretación de Fondo, de 3 de septiembre
de 2001. Y, también la sentencia de Reparaciones y Costas de 30 de noviembre de 2001.
1381
Dispuso, los medios necesarios para asegurar que la información y documentación
relacionada con investigaciones policiales, respecto a hechos muy graves, se conserve de forma tal,
que sea posible, llevar a cabo las correspondientes investigaciones; realizar todas las actuaciones
necesarias y adecuadas para garantizar de manera efectiva la entrega de los restos de la víctima Mario
Francisco Aguilar Vega a sus familiares, y debe cubrir todos los gastos de entrega así como los gastos
de entierro en los que los familiares puedan incurrir; adoptar, todas las medidas necesarias para
asegurar que todos los internos que fallecieron, como consecuencia del ataque, sean identificados y
sus restos entregados a sus familiares, de acuerdo, con su legislación interna; realizar un acto público
de reconocimiento de su responsabilidad internacional y desagravio a las víctimas; tratamiento médico
y psicológico; asegurar, que todas las personas declaradas como víctimas fallecidas en la presente
sentencia, se encuentren representadas en el monumento denominado “El Ojo que Llora”; e
indemnizaciones por daño material e inmaterial.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de interpretación de 2 de agosto de 2008.
1382
La Corte decide, que las consecuencias patrimoniales que pudiera tener la violación al
derecho a la propiedad privada, deberán establecerse, en los términos de la legislación interna; realizar
las investigaciones correspondientes y aplicar las sanciones pertinentes a los responsables del desacato
477
- Derecho a la Vida (Art. 4), Derecho a la Libertad Personal (Art.7), Derecho a
la Integridad Personal (Art.5), a las Garantías Judiciales (Art.8), la Protección
Judicial (Art.25), Derechos del Niño (Art.19) y la Protección de la Honra y de
la Dignidad (Art.11) de la CADH.
de las sentencias judiciales emitidas por los tribunales peruanos en el desarrollo de las acciones de
garantía interpuestas por las víctimas; indemnizar por concepto de daño inmaterial y costas.
1383
La Corte dispuso que el Estado, debe investigar los hechos del presente caso, con el fin
de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores de las violaciones cometidas en perjuicio de
Rafael Samuel y Emilio Moisés Gómez Paquiyauri; realizar un acto público de reconocimiento de su
responsabilidad estatal y de desagravio de las víctimas; beca de estudio para la hija de la victima; e
indemnizaciones por daño material e inmaterial, costas y costos a favor de los beneficiarios.
1384
La Corte dispuso, que el Estado, debe observar el principio de legalidad y de
irretroactividad y las exigencias del debido proceso legal, en el nuevo proceso, que se le sigue a la
señora María Teresa De La Cruz Flores; pagar por indemnizaciones, por daño material e inmaterial;
proporcionar atención médica y psicológica a la víctima de forma gratuita; reincorporar a la víctima a
las actividades, que como médico profesional venía desarrollando en instituciones públicas, al
momento de su detención.
1385
La Corte dispuso, que el Estado, debe adecuar su legislación interna a los estándares de la
Convención Americana; brindar a, Lori Berenson, atención médica adecuada y especializada;
condonar a la víctima, la deuda establecida como reparación civil a favor del Estado; tomar de
inmediato, las medidas necesarias, para adecuar las condiciones de detención en el “Penal de
Yanamayo”, a los estándares internacionales, trasladar a otras prisiones a quienes por sus condiciones
personales no puedan estar recluidos a la altura de dicho establecimiento penal; pagar por costas y
costos.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de interpretación de 23 de junio de 2005.
478
- Derecho a la Vida (Art.4), Libertad de Asociación (Art.16), Garantías
Judiciales (Art.8) y Protección Judicial (Art.25) de la CADH.
1386
Resaltado, de la autora.
1387
En consecuencia, de conformidad a los términos del allanamiento Perú violó los derechos
a la vida; libertad de asociación; garantías judiciales y protección judicial de la víctima y de sus
familiares.
La Corte dispone, que el Estado investigue los hechos a fin de identificar, juzgar y sancionar
a los autores materiales e intelectuales de la ejecución extrajudicial de la víctima; realizar un acto
público de reconocimiento de responsabilidad, y pedir una disculpa pública a los familiares de la
víctima; establecer una materia o curso sobre derechos humanos y derecho laboral, que se denomine
“Cátedra Pedro Huilca”; recordar y exaltar en la celebración oficial del 1 de mayo (día del trabajo), la
labor de la víctima, en favor del movimiento sindical del Perú; erigir un busto, en memoria de la
víctima; brindar atención y tratamiento psicológico, a los familiares de la víctima; pagar un monto de
dinero, por concepto de daño moral; daño material; depositar la indemnización en una cuenta bancaria
a favor de los hijos menores de la víctima.
1388
CIDFP: Artículo I. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a: (…) b)
Sancionar en el ámbito de su jurisdicción a los autores, cómplices y encubridores del delito de
desaparición forzada de personas, así como la tentativa de comisión del mismo”;
1389
En consecuencia, dispuso, cumplir su obligación de investigar los hechos denunciados,
así como identificar, juzgar y sancionar a los responsables; efectuar las actuaciones necesarias
tendientes a localizar y hacer entrega de los restos mortales de Santiago Gómez Palomino a sus
familiares; y, brindar las condiciones necesarias, para trasladar y dar sepultura a dichos restos en el
lugar de elección de éstos; brindar tratamiento médico y psicológico a los familiares; pagar por
indemnización de daño material e inmaterial.
479
- Derecho a la Libertad Personal (Art.7), Garantías Judiciales (Art.8),
Protección Judicial (Art.25), Derecho a la Integridad Personal (Art.5) de la
CADH.
1390
La Corte decidió, proporcionar, atención gratuita médica y psicológica; la posibilidad de
capacitarse y actualizarse profesionalmente, mediante el otorgamiento de becas; la indemnización por
daño material e inmaterial, además del pago por costas y gastos, generados en el ámbito interno y en
el proceso internacional ante el SIDH.
1391
La Corte dispone, garantizar a los lesionados en el goce de sus derechos o libertades
conculcados, a través de la efectiva ejecución de las sentencias de amparo; en el caso de la falta de
cumplimiento de las sentencias, que ordenan reponer a trabajadores en sus cargos o similares, el
Estado, debe restablecer en dichos puestos a las víctimas y, si esto no fuera posible, brindarles,
alternativas de empleo que respeten las condiciones, salarios y remuneraciones, que tenían al
momento de ser despedidos, y si no fuera posible, indemnizarlos, por concepto de terminación de las
relaciones laborales por causa injustificada; indemnizar a los trabajadores cesados por concepto de los
ingresos dejados de percibir; determinar, quiénes son las víctimas que tienen derecho a la jubilación,
ya sea por su edad o salud; y en el caso de las víctimas fallecidas, se deberá determinar los
beneficiarios de la correspondiente pensión por muerte; indemnización por daño inmaterial, pagar por
las cosas y costos.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de interpretación de 24 de noviembre de 2006.
480
• Caso Acevedo Buendía y otros “Cesantes y Jubilados de la
Contraloría” [Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas, del 1 de julio de 2009]1392.
1392
La Corte desestimó la excepción preliminar del Estado peruano, y lo condenó por
violación del derecho a la protección judicial; y, dispuso, que la sentencia constituye, per se, una
forma de reparación; efectuar los pagos por concepto de daño inmaterial y reintegro de costas y gastos
dentro del plazo de un año; dar cumplimiento total a las sentencias del Tribunal Constitucional del
Perú, de 21 de octubre de 1997 y 26 de enero de 2001, en lo que respecta al reintegro de los
devengados dejados de percibir por las víctimas entre abril de 1993 y octubre de 2002, dentro de un
plazo razonable.
El caso supuso, posteriormente, la sentencia de interpretación de 24 de noviembre de 2009.
1393
El Estado incumplió con su obligación de investigar y sancionar la tortura, por ende, la
Corte dispuso, emprender, todas las acciones necesarias para identificar, juzgar y sancionar a todos los
autores materiales e intelectuales de las violaciones; designar, una calle, plaza o escuela en memoria
de la victima; proveer tratamiento médico, psicológico y psiquiátrico a los familiares de la víctima; e
indemnización por daño material e inmaterial.
1394
Finalmente, la Corte dispuso, realizar las debidas diligencias correspondientes, a fin de
llevar a término, las investigaciones abiertas y los procesos penales, incoados en la jurisdicción penal
común, y determinar, las correspondientes responsabilidades penales de todos los autores; proceder de
inmediato a la búsqueda y localización de los restos mortales y una vez encontrados, deberá ser
entregado a sus familiares y cubrir los eventuales gastos de entierro; que el nombre de las diez (10)
personas declaradas, como víctimas ejecutadas o de desaparición forzada, en la presente Sentencia, se
encuentren representadas en el monumento denominado “El Ojo que Llora”; e indemnizaciones por
daño inmaterial.
481
- Derecho a la Vida (Art.4), Derecho a la Integridad Personal (Art.5), Derecho
a la Libertad Personal (Art.7), Libertad de Asociación (Art.16), Garantías
Judiciales (Art.8) y Protección Judicial (Art.25) de la CADH.
482
- Derecho a la Propiedad Privada (Art.21) y a la Protección Judicial (Art.25) de
la CADH.
483
1990 hasta el 21 de noviembre de 2000); y, sólo, en tres (3) sentencias, los hechos
denunciados, se produjeron en los gobiernos de los Presidentes de la República,
Belaunde Terry y Alán García Pérez (1980-1990); así tenemos los casos: Cantoral
Huamaní y García Santa Cruz, caso Durand y Ugarte, y caso Neira Alegría.
484
Ambos hechos, fueron cometidos por militares que pertenecían al Servicio de
Inteligencia del Ejército peruano, comando popularmente conocido como “Colina”,
cuya misión era aniquilar a presuntos terroristas o subversivos.
Y, en el interior del país, en especial en la sierra (zonas de Ayacucho, y
Huancayo), la situación fue mucho más complicada y violenta, los estudiantes
universitarios eran objeto de detenciones irregulares y desapariciones,
responsabilidad atribuida al personal militar del Estado.
Ya fue en el año de 1995 que estos hechos fueron investigados tanto por la
justicia ordinaria y en el fuero militar. Tras el hallazgo de los cadáveres de “La
Cantuta”, y una vez identificado los responsables de los hechos, la justicia ordinaria
(Corte Suprema de Justicia), derivó el juzgamiento del caso a favor del fuero militar.
Así, no tuvo más opciones ante los hechos tan evidentes de grave violación de
los derechos humanos y la presión pública, que tuvo que condenar algunos de los
responsables con penas muy leves, pero también exculpó a otros que tenían incluso
una implicación más directa.
En este contexto, el Congreso Constituyente Democrático (CCD) respaldando
su apoyo al gobierno de turno y con el propósito de exculpar a militares, policías o
civiles implicados dictó la Ley de Amnistía Nº 26479, cuyo artículo 1 señala:
“Concédase amnistía general al personal Militar, Policial o Civil, cualquiera que
fuere su situación Militar o Policial o Funcional correspondiente, que se encuentre
denunciado, investigado, encausado, procesado o condenado por delitos comunes y
militares en los Fueros Común o Privativo Militar, respectivamente, por todos los
hechos derivados u originados con ocasión o como consecuencia de la lucha contra
el terrorismo y que pudieran haber sido cometidos en forma individual o en grupo
desde Mayo de 1980 hasta la fecha de la promulgación de la presente Ley”.
485
Constitución1402. Por ende, debían primar los tratados internacionales sobre derechos
humanos1403, que dispone la investigación y juzgamiento de las violaciones de
derechos humanos1404.
Dicha resolución de la jueza Saquicuray fue apelada por los procesados, y
antes de salir la resolución definitiva, el CCD expidió una nueva Ley Nº 26492,
llamada “interpretativa”, con el propósito de excluir la posibilidad de revisión
judicial de la Ley de Amnistía, obligando al Poder Judicial aplicar dicha Ley La Sala
Penal, se apoyó en la nueva Ley Nº 26492 y llegó al acuerdo por mayoría declarar
nula la resolución de la jueza Saquicuray, “bajo el bochornoso argumento de que los
jueces no pueden dejar de aplicar las leyes del Congreso porque hacerlo sería quebrar
el principio de separación de poderes”1405.
En consecuencia, no se pudo evitar la inaplicación de las Leyes de Amnistía,
y ello conllevo a que se afiance la impunidad ante la violación de derechos humanos,
aunque más adelante tuvo otro final por la intervención de la Corte Interamericana.
En definitiva, durante este periodo, se han cometido un conjunto de
violaciones a los instrumentos internacionales, en especial, a la Convención
Americana, y no se hizo caso de las recomendaciones y observaciones de la
Comisión Interamericana, ni de los organismos y misiones internacionales, dedicados
a la defensa de los derechos humanos, que exigían las modificaciones de las leyes y
de las prácticas que se estaban llevando a cabo1406.
1402
En concordancia, con el Art. 138 de la Constitución de 1993, sobre la Administración de
Justicia. Control difuso, señala: “La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por
el Poder Judicial a través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes.
En todo proceso, de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una norma
legal, los jueces prefieren la primera. Igualmente, prefieren la norma legal sobre toda otra norma de
rango inferior”.
1403
De acuerdo, al Art. 55, 57 y la 4DFT de la CPP de 1993.
1404
LANDA ARROYO, C., «El control constitucional difuso y la jerarquía de los tratados
internacionales de Derechos Humanos en la sentencia de la jueza Saquicuray», IUS ET VERITAS, Año
VI, Nº 11, Pontificia Universidad Católica del Perú, noviembre de 1995, pp. 171-179.
1405
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc. cit., p.
9.
Cfr. COORDINADORA NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS, «Informe de la
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos ante La Comisión Interamericana de Derechos
Humanos. Ley de Amnistía y otros aspectos de la situación de los derechos humanos en el Perú»,
Washington, 7 de septiembre de 1995, en: http://www.derechos.net/cnddhh/iachr1.htm
1406
Fabiola BUTRÓN, expresa: “La vulneración de los lineamientos consagrados en la
Convención Americana a la vista paciente de quienes estaban obligados a garantizar su observancia,
es la mejor prueba de ello; agravando esta situación la participación del propio Gobierno a través de
sus autoridades e instituciones (…)”; BUTRÓN SOLÍS, F., La Negación de los Derechos
Humanos…, op. cit., p. 18.
486
Así, a causa del control político, que el régimen ejercía, tanto en el Poder
Judicial como en el Ministerio Público, mediante el dictado de leyes que favorecían
la impunidad, muchas y distintas violaciones de derechos humanos, se quedaron
estancadas en el aparato judicial o, simplemente, no se impuso una mayor sanción a
los responsables1407.
En este contexto, se determinó el progresivo incremento de denuncias. Prueba
de ello, es que la Comisión Interamericana recabó un alto número de denuncias sobre
violaciones de los derechos humanos.
Lo que se buscaba, señala el profesor Francisco Eguiguren, es “encontrar en
la jurisdicción internacional y, en la Corte Interamericana, la justicia imposible de
alcanzar, en el ámbito de la jurisdicción interna”1408.
Efectivamente, en su momento, para el Perú, así como para otros muchos
Estados, la jurisdicción internacional y la Corte Interamericana, han desempeñado el
papel de un tribunal constitucional garante de los derechos de los ciudadanos, porque
dichos tribunales nacionales en la práctica, eran inexistentes.
El punto más controversial entre la Corte Interamericana y el Estado peruano,
llegó cuando Perú planteó el “retiro, con efecto inmediato”, de la competencia
contenciosa de la Corte Interamericana. Esta cuestión quedó zanjada, por parte del
Estado peruano, dictándose una Resolución favorable en el año 2001, a fin de dejar
sin efecto dicha petición.
Desde entonces, los gobiernos democráticos de Valentín Paniagua (de
transición), y de Alejandro Toledo, han trabajado, a fin de normalizar la situación del
Estado del Perú, de cara al sistema interamericano y cumpliendo con las sentencias
dictadas por la Corte Interamericana1409.
1407
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc. cit., p.
12.
1408
Ibidem.
1409
Cfr. LANDA ARROYO, C., Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Palestra Editores S.A.C., Lima, 2005, pp. 23- 28.
487
C) Resultado: Retiro del Perú de la competencia contenciosa
de la Corte Interamericana
488
competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, que
suscito muchas críticas, tanto en el ámbito internacional como el nacional.
El profesor Francisco Eguiguren, señala que “dicha decisión política,
instrumentada a través de un artilugio carente de sustento jurídico, ético, resultaba
contraria al Derecho”1415, porque pretendía, de manera irregular, no cumplir con las
sentencias condenatorias dictadas o por dictarse, en los procesos en trámite ante la
Corte Interamericana.
El retiro de Perú de la competencia contenciosa de la Corte, afectaba a
normas y valores sustantivos, que el Derecho Internacional de los Derechos
Humanos reconoce. En particular, a la Convención Interamericana de Derechos
Humanos1416, pero también implicaba la trasgresión visible de los diferentes artículos
de la Constitución Política de 1993 (Arts. 44, 118 y 205)1417, y el artículo 40 de la
Ley Nº 23506 de Hábeas Corpus y Amparo.
La posibilidad de denunciar a la Convención Americana, está estipulada en el
artículo 78 de la Convención, a través del cual un Estado puede retirarse del
Convenio y desligarse del cumplimiento de las obligaciones internacionales que haya
asumido.
Pero, para ello, el Estado en cuestión deberá de formular un preaviso de un
año y esta retirada no va a surtir efecto inmediato, por lo que no se puede rehusar el
cumplimiento de las obligaciones que los Estados han contraído, hasta que la
desvinculación produzca efecto, es decir, después de pasados los cinco años.
1414
El Consejo de Ministros del Estado peruano, con fecha 5 de julio de 1999, acordó
proceder al retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana, y puso en consideración
del Congreso de la República, un proyecto de Resolución Legislativa, en tal sentido. Y, es mediante
la Resolución Legislativa Nº 27152, de fecha 8 de julio de 1999, que el Congreso de la República
aprobó, el retiro del reconocimiento de la competencia contenciosa de la Corte IDH. Ver,
información completa, en: http://www.oas.org/es/cidh/mandato/Basicos/convratif.asp
1415
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc cit., p.
13.
Cfr. LANDA ARROYO, C., «El control constitucional difuso…», loc. cit., pp. 171-179.
1416
La postura de la Corte IDH, es la especificidad del derecho internacional de los derechos
humanos, y la necesidad de una interpretación pro homine, afirmando, que las analogías con la
solución pacífica de controversias internacionales en el contencioso netamente interestatal, no puede
dar lugar admitir que existe, la misma discrecionalidad estatal en el campo de derechos humanos.
Cfr. Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Competencia, sentencia de 24 de septiembre de 1999,
párr. 48, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_54_esp.pdf
1417
CPP de 1993, Art. 44. Deberes del Estado: “Son deberes primordiales del Estado: (…)
garantizar la plena vigencia de los derechos humanos”
Art. 118. Atribuciones del Presidente de la República.“Corresponde al Presidente de la
República: 1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución y los tratados, leyes y demás disposiciones
legales”.
489
Así, lo dejó plasmado, posteriormente, la Corte Interamericana, en sus dos
sentencias sobre su competencia contra el Estado peruano, en los casos Baruch
Ivcher, y del Tribunal Constitucional1418, del 24 de septiembre de 1999; en cuya
parte resolutiva, señalan que carece de eficacia el pretendido retiro inmediato,
conforme a las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos1419.
Esto es, el acto unilateral de un Estado no podía excluir del conocimiento de
la Corte Interamericana de los casos sobre los cuales ya se ejercía una competencia,
más aún si estos buscan evadir el cumplimiento de las obligaciones en materia de
derechos humanos, “recurriendo a un mecanismo irregular y malicioso”, no
previsto en la Convención Americana1420.
En definitiva, con estas dos sentencias, la Corte Interamericana consolidó la
singularidad de su competencia. Además, forman parte de las grandes sentencias
emitidas por el Tribunal de la Corte Interamericana, que respalda la idea del profesor
Antônio Cançado Trindade, en la defensa de la “compétence de la compétence de un
tribunal internacional, y sobre los límites de un acto unilateral del Estado efectuado
en el marco del derecho de los tratados”1421.
Según la Corte Interamericana, si un Estado quiere retirar la declaración de
aceptación de la competencia contenciosa de la Corte, deberá denunciar toda la
Convención Americana en su conjunto. Así, lo que busca la Corte Interamericana es
proteger la integridad y la integralidad de la Convención.
Una afirmación intrépida, pero también cuestionable. Por un lado, si se
admite a Estados que sólo ratifiquen la Convención Americana, sin aceptar la
1418
Corte IDH. Caso del Tribunal Constitucional del Perú Vs. Perú. Competencia. Sentencia
del 24 de septiembre de 1999, en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_55_esp.pdf
1419
Corte IDH. Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú,…, cit.; Corte IDH. Caso del Tribunal
Constitucional Vs. Perú,…, cit., cuya parte resolutiva, de ambas sentencias, RESUELVE: por
unanimidad, 1. Declarar que: a. la Corte Interamericana de Derechos Humanos es competente para
conocer el presente caso; b. el pretendido retiro, con efectos inmediatos, por el Estado peruano, de la
declaración de reconocimiento de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos es inadmisible.
2. Continuar con el conocimiento y la tramitación del presente caso.
3. Comisionar a su Presidente para que, en su oportunidad, convoque al Estado peruano y a
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a una audiencia pública sobre el fondo del caso
por realizarse en la sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
4. Notificar esta sentencia al Estado peruano y a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos.
1420
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc. cit., p.
13; Cfr. VENTURA ROBLES, M., Estudios sobre el Sistema Interamericano…, op. cit., p. 123.
1421
CANÇADO TRINDADE, A. A. «PREFACIO» a M. VENTURA ROBLES, M., op. cit.,
pp. xxix al xxxi.
490
competencia contenciosa de la Corte Interamericana, se podría dar la impresión que
no es un sistema serio, que realmente busque garantizar la protección efectiva de los
derechos humanos de las personas del continente americano. Esto se materializa
cuando un Estado se somete a la competencia de un tribunal internacional, a fin de
ser juzgado, por no haber garantizado debidamente los derechos humanos de sus
connacionales.
Por otro lado, no es muy coherente que un Estado, que no quiera seguir
sometido a la competencia contenciosa de la Corte, pero que quiera seguir vinculado
a la Convención Americana, tenga que verse obligado a denunciar la Convención
Americana en su conjunto, para después hacer una nueva ratificación.
Al respecto, el propio Art. 62.1 de la Convención Americana, establece que
existen declaraciones temporales, que tienen una duración limitada en el tiempo. Esta
afirmación refuerza la tesis a posteriori, de acuerdo a la cual es posible hacer un
retiro de la declaración de aceptación a posteriori, que no debe ser forzosamente
eterna1422.
Ahora bien, en cuanto al retiro “inmediato” de la competencia de la Corte
Interamericana, no está contemplado en la Convención Americana. Por lo que más
allá de la intención del gobierno peruano de evitar futuros fallos condenatorios,
carece de valor y de efectos jurídicos.
Es decir, respecto de los fallos en los que la Corte haya tomado jurisdicción
y resuelva, no se verán afectados por la decisión apresurada del Estado peruano.
Además, el principio de irrectroactividad de la Ley protege a quienes se encuentren
en esta instancia. Por ende, la Corte Interamericana, siguió conociendo y
resolviendo los casos pendientes o en trámite contra el Perú, incluso, dictó diversas
sentencias condenatorias.
En consecuencia, este legicidio supranacional no tiene antecedente alguno. El
argumento que sostenía el Estado Peruano sobre su retiro, es que a nivel interno, se
protegería mejor el terrorismo contra los peruanos.
Lo real de todo esto, es que el gobierno de Fujimori intentó dejar
desprotegidos a los ciudadanos peruanos, que verán imposibilitados su derecho
constitucional a la tutela jurisdiccional internacional, colocando al Perú a una
1422
BURGORGUE-LARSEN, L. y ÚBEDA DE TORRES, A., Las Decisiones Báscias…, op.
cit., p. 24.
491
posición de aislamiento internacional1423, con el agravante de un Poder Judicial
maniatado y poco independiente. En este contexto, el artículo 205 de la Constitución
del Perú de 1993 (Jurisdicción Supranacional), pasó a ser letra muerta, ese
entonces1424 .
Afortunadamente, esta situación anómala duró poco tiempo, ya que
paralelamente a la grave crisis constitucional y una fraudulenta reelección de Alberto
Fujimori y su posterior huída a Japón, ya se había instalado por iniciativa de la OEA,
una Mesa de Diálogo, en la que participaban representantes del gobierno de
Fujimori, la posición e instituciones de la sociedad civil, que generaron diversos
acuerdos políticos, que ayudaron la transición hacia la democracia.
Prueba de ello, es que el Congreso de la República, aprobó la Resolución
Legislativa Nº 27401 de 12 de enero de 2000, que deja sin efecto el pretendido retiro
de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana, perdiendo toda
validez1425.
1423
Ahora bien, “como las obligaciones internacionales no se resuelven unilateralmente, sino
en todo caso, de acuerdo al debido proceso material y adjetivo establecido en la CADH (…). De modo
que, un Estado parte sólo puede desvincularse de sus obligaciones internacionales observando las
disposiciones que ha suscrito en el propio tratado (…)”; LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción
constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., p. 7.
1424
BERNALES BALLESTEROS, E., op. cit, pp. 883 – 884; Cfr. LANDA ARROYO, C.,
«Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., p. 7.
1425
El Congreso de la República, encargó al Poder Ejecutivo, realizar las acciones
necesarias para dejar sin efecto, los resultados que hubiera generado dicho dispositivo. La misma,
que se concreto, el 29 de enero de 2001.
Ver, Declaración completa, en: http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/b-32.html
492
6.2.2. Conflictos al interior del TC peruano
Pasemos ahora analizar otro vector fundamental en éste diálogo. Se trata del
Tribunal Constitucional peruano, cuya actuación es determinante para que el
ordenamiento jurídico y la actuación de los poderes públicos sean respestuosos con
lo que señala la Convención Americana y la doctrina de la Corte Interamericana.
Claro que para ello necesitamos tratar una mínima evolución que de cuenta de las
dificultades a las que se ha visto sometido.
1426
La Constitución de 1993, presenta a diferentes actores legitimados para interpretar su
contenido, destacando al TC. Así, “Su especial posición dentro del Estado Constitucional, así como
sus objetivos y funciones, lo ubican como el órgano idóneo para exigir el cumplimiento de sus
disposiciones”; GARCÍA TOMA, V., « Estudio Introductorio a la Constitución de 1993», en: La
Constitución Política del Perú, Gaceta Jurídica S.A., Lima, enero de 2011, p. 73.
Cfr.LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit., pp. 76-
82.
1427
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año del Tribunal Constitucional del
Perú», Pensamiento Constitucional, Año 4, nº 4, Fondo Editorial de la PUCP, Lima, noviembre de
1997; pp. 245-258.
1428
LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año…», loc. cit., pp. 249-251.
1429
Art. 4 de la LOTC Nº 26435.- El quórum del Tribunal es de seis de sus miembros.
493
En consecuencia, esta disposición fue una limitante de la actuación del TC, y,
si sumamos a esto, la designación política de algunos magistrados del TC1430, se
puede comprender, la razón de por qué no llegó a “consolidarse como un órgano
efectivamente independiente y encargado de la defensa de la Constitución”1431.
Esta situación, quedó visibilizada, cuando en mayo de 1997, tres de los siete
magistrados que integraban el TC (Dr. Manuel Aguirre Roca, Dr. Guillermo Rey
Terry y Dra. Delia Revoredo Marsano)1432, fueron arbitrariamente destituidos, por no
legitimar la Ley Nº 26657, que pretendía habilitar un tercer período de gobierno
consecutivo del entonces presidente Alberto Fujimori1433. Esta acción contra el TC,
generó un amplio rechazo por los ciudadanos peruanos dando lugar a una serie de
marchas de protesta en todo el país1434.
Como resultado, el TC se quedó con sólo cuatro magistrados, y a pesar de que
no contaba con todos su integrantes, como un “Tribunal mutilado”1435, no fue
impedimento para que siguiera funcionando1436. Por ello, el mismo día en que se
“El Tribunal resuelve y adopta acuerdos por mayoría simple de votos emitidos, salvo para
resolver la inadmisibilidad de la demanda de inconstitucionalidad o para dictar sentencia que
declare la inconstitucionalidad de una norma con rango de ley, casos en los que se exigen seis votos
conformes. De producirse empate para la formación de una resolución, el Presidente tiene voto
dirimente, salvo para resolver los procesos de inconstitucionalidad, en cuyo caso, de no alcanzarse la
mayoría calificada prevista en el párrafo precedente para declarar la inconstitucionalidad de una
norma, el Tribunal resolverá declarando infundada la demanda de inconstitucionalidad de la norma
impugnada.
En ningún caso el Tribunal Constitucional puede dejar de resolver”.
1430
LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año…», loc. cit., pp. 250-251.
1431
ABAD YUPANQUI, S., «Jurisprudencia Constitucional Peruana: estado actual y
desafíos», Ius et praxis, año/vol. 6, número 002, Universidad de Talca, Chile, 2000, p. 119.
1432
Así, “La posición de los tres magistrados destituidos a favor del régimen democrático y
en contra del gobierno autoritario, significó uno de los momentos más importantes en el camino al
fortalecimiento del TC como órgano de control constitucional, que si bien en un primer momento les
costó el cargo a estos magistrados, luego tuvo mucha importancia en el proceso de retorno a la
democracia”; TC. Plan Estratégico Institucional 2008-2012, p. 11.
1433
Con esto, señala el profesor César LANDA, se “ha demostrado el ejercicio
antidemocrático de la función legislativa de la mayoría del Congreso, por cuando por un lado, asume
su potestad legislativa y fiscalizadora sin considerar los límites constitucionales explícitos e implícitos
y, por otro lado, pone al servicio de la concentración y continuidad del poder del Presidente Fujimori
sus decisiones legislativas y fiscalizadoras”; LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año…», loc.
cit., p. 274.
1434
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Balance del primer año… », loc. cit., p. 257.
1435
Por lo tanto, “a la limitación normativa ya existente, se une el funcionamiento anormal de
un Tribunal Constitucional que hace casi tres años viene actuando con cuatro magistrados pese a que
según la Constitución debe estar integrado por siete”; ABAD YUPANQUI, S., «Jurisprudencia
Constitucional…», loc., cit., p. 119.
1436
El Prof. César LANDA, señala que “se legaliza el funcionamiento irregular e incompleto
del ente encargado del control constitucional. Planteamiento a su vez inconstitucional, desde que la
Constitución dispone que el Tribunal Constitucional se integra de siete magistrados y no son cuatro y
en tanto que no cumple con su tarea constitucional fundamental de declarar las leyes
inconstitucionales”; LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit.,
p. 74.
494
destituyeron a los tres magistrados, se autorizaba a los cuatros magistrados restantes
a resolver las acciones de garantías1437.
1437
Ley Nº 26801: EL CONGRESO DE LA REPUBLICA; Ha dado la Ley siguiente;
Artículo Único.- Incorporase a la Ley No. 26435 la siguiente Disposición Transitoria:
"DECIMO PRIMERA.- Mientras se cubran los cargos vacantes del Tribunal Constitucional, el
quórum para las acciones a que se refieren los incisos 2) y 3) del Artículo 202º. de la Constitución
Política del Perú, será de cuatro de sus miembros.
Siempre será necesario que haya quórum para que se emita una Resolución. Los
Magistrados del Tribunal Constitucional no pueden abstenerse debiendo votar a favor o en contra en
cada oportunidad." Comuníquese al señor Presidente de la República para su promulgación. En Lima,
a los veintinueve días del mes de mayo de mil novecientos noventa y siete.
1438
En cuanto a los Expedientes ingresados y publicados, destacamos que, en el año 1996,
ingresaron al TC un total de mil doscientos veinte y ocho (1.228) expedientes; cien (100) fueron
resueltos y cien (100) publicados. En el año de 1997, ingresaron mil quinientos cincuenta y cinco
(1.555) expedientes, y fueron resueltos y publicados seiscientos tres (603) expedientes.
1439
Por RL. Nº 001-1996-CR del 19 de junio de 1996, fueron elegidos como magistrados del
TC los siguientes: Dr. Ricardo Nugent López Chávez, Dr.Francisco Acosta Sánchez, Dr. Manuel
Aguirre Roca, Dr. Luis Diaz Valverde, Dr. José García Marcelo, Dra. Delia Revoredo Marsano, y Dr.
Guillermo Rey Terry.
495
B) Período de cautiverio: el poco desarrollo jurisprudencial
(1998-2001)
1440
Expedientes ingresados y publicados: En el año1998, ingresaron al TC, un total de mil
doscientos cuarenta y dos (1.242) expedientes, y fueron resueltos y publicados mil ciento noventa y
tres (1.193) expedientes; en 1999, mil trescientos setenta y uno (1.371) y fueron resueltos y publicados
mil trescientos noventa y seis (1.396); en 2000, mil cuatrocientos treinta y nueve (1.439), y mil
ochocientos ocho (1.808) expedientes, respectivamente.
Y, finalmente, en el año 2001, ingresaron mil quinientos ochenta y cinco (1.585) expedientes,
y fueron resueltos y publicados setecientos dos (702).
1441
Siendo los siguientes Magistrados: Dr. Ricardo Nugent López Chávez, Dr.Francisco
Acosta Sánchez, Dr.Luis Diaz Valverde, y Dr. José García Marcelo.
1442
Si bien es cierto, las decisiones del TC como órgano jurisdiccional, “tienen
necesariamente repercusiones políticas debido a que él está encargado de controlar la
constitucionalidad de todo el sistema jurídico. Sin embargo, el hecho que el juez constitucional tenga
que resolver con frecuencia controversias relevantes de indudable contenido político, no puede en
ningún caso, ponerse en cuestión su funcionamiento”; TC. Memoria 2002-2004, p. 6.
1443
LANDA ARROYO, C., «Protección de los derechos fundamentales…», loc. cit., p. 80.
496
Entre las múltiples decisiones importantes jurídicas, que se tomaron, figuran
principalmente: en el ámbito internacional, el retorno a la competencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos1444; la suscripción a la Declaración de
Chapultepec sobre la libertad de prensa1445; y más adelante, se firmó la Carta
Democrática Interamericana de la OEA1446.
Y, en el ámbito interno, a fecha 20 de noviembre de 2000, se recompuso el
TC, con la reincorporación de los tres magistrados destituidos (Manuel Aguirre,
Guillermo Rey y Delia Revoredo).
Además, se indultó a presos políticos que fueron encarcelados durante el
gobierno de Alberto Fujimori. También, se restableció al Ejército peruano, en
particular, a los militares que se levantaron contra Fujimori, el 12 de noviembre de
1992, y se renovó el Poder Judicial.
1444
El Congreso de la República, con fecha 12 de enero de 2000, acordó, mediante
Resolución Legislativa N° 27401, derogar la Resolución Legislativa Nº 27152, encargando al Poder
Ejecutivo realizar las acciones necesarias para dejar sin efecto los resultados que hubiera generado
dicho dispositivo, la misma que fue remitida a la Secretaria de la OEA, el 29 de enero de 2001, en:
http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos_firmas.
htm
1445
Perú la suscribió, el 12 de febrero de 2001, y la ratificó, el 24 del enero de 2002, en:
http://www.declaraciondechapultepec.org/declaracion_chapultepec.htm
1446
Aprobada, en la primera sesión plenaria, celebrada el 11 de septiembre de 2001, en:
http://www.oas.org/OASpage/esp/Documentos/Carta_Democratica.htm
497
6.3. Del Conflicto a la cooperación entre la Corte Interamericana y el
Estado peruano. La transición democrática
498
Esto significa que las normas, que se refieren a los derechos y libertades de
los peruanos reconocidos por la Constitución, se van a interpretar de acuerdo con la
Declaración Universal de Derechos Humanos, los tratados o acuerdos sobre derechos
humanos, ratificados por Perú, “así como de las decisiones adoptadas por los
tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos, según tratados de
los que el Perú es parte”1447.
En ese sentido, el TC deja constancia de esta buena armonía entre tribunales y
de cooperación entre el sistema interamericano y el derecho nacional peruano. Para
ello, el TC toma como referencia las diferentes sentencias, que ha emitido la Corte
Interamericana, que influyeron o le sirvieron de parámetro1448.
Sin un Tribunal constitucional que funcione correctamente no es posible que
la Convención Americana, sea adecuadamente reconocida y garantizada.
499
- Corte IDH. Caso “Barrios Altos” vs. Perú (2001)
Este caso no sólo es importante para el Estado peruano, sino también para el
resto de países latinoamericanos. Influyó en las siguientes sentencias del TC: Caso
Santiago Martín Rivas [Exp. Nº 4587-2004-AA/TC1452, y Exp. Nº 00679-2005-
AA/TC]1453. En esta última sentencia, el TC estableció límites formales y materiales
de la amnistía.
Asimismo, siguiendo esta línea jurisprudencial, el TC dictó sentencia en el
caso Alfredo JalilieAwapara [Exp. Nº 4053-2007-PHC/TC] y fijó límites
constitucionales al derecho de gracia presidencial y Estado Constitucional1454.
Peruano. El TC que se nos fue y el TC que nos viene, J. C. RUIZ MOLLEDA (Responsable de la
edición), Instituto de Defensa Legal,Bellido Ediciones EIRL, Lima, 2009, p. 37.
1452
El TC, en su párr. 2, señala: “Tanto la resolución recurrida como, en su momento, la
apelada, liminarmente declararon improcedente la demanda tras considerar que la resolución que se
cuestiona se dictó con el propósito de cumplir la sentencia dictada por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el Caso Barrios Altos y que mediante el amparo no se puede cuestionar lo
resuelto por un organismo supranacional de protección de los derechos humanos.
De modo que el Tribunal considera no sólo que la emplazada (ni los órganos de la
jurisdicción ordinaria) no vulneraron los derechos fundamentales de orden procesal que se han
alegado con la demanda, sino tampoco la libertad personal del recurrente. Por estos fundamentos, el
Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la Constitución Política del Perú, HA
RESUELTO, Declarar INFUNDADA la demanda”. Sentencia, disponible en:
http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2006/04587-2004-AA.html
Cfr. Memoria 2006, pp. 34-35.
1453
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2007/00679-2005-
AA.html Cfr. Memoria 2007, pp. 72,73 y 74.
1454
En este sentido, el TC estableció como límites formales de la gracia presidencial, los
requisitos enumerados en el Art. 118, inciso 21 de la Constitución; y los límites materiales, el TC
señaló, que como se trata de una medida que interviene, en la política criminal del Estado, tiene como
límites: respetar los fines constitucionalmente protegidos de las sanciones penales: fines preventivo
especiales (Art.139, inciso 22 de la Constitución) y fines preventivo generales, derivados del Art. 44
de la Constitución y de la vertiente objetiva del derecho a la libertad y seguridad personales (Cfr. Exp.
Nº 019-2005-PI/TC).
TC. Caso Alfredo Jalilie Awapara,..., cit., FJ. 25), 26), 27) y 28).
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2008/04053-2007-HC.html
1455
Sentencia, disponible en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2006/02730-2006-AA.html
500
cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las leyes
de cualquiera de los Estados partes o de acuerdo con otra convención en que sea
parte uno de dichos Estados”. Ello significa, por ejemplo, que los derechos
reconocidos en el ordenamiento interno y la interpretación optimizadora que de
ellos realice la jurisprudencia de este Tribunal”.
501
En ese marco, el TC advirtió que, habiendo evaluado con libertad, sin
obligarse a tomar en cuenta necesariamente el quantum o las formalidades de las
pruebas, acontecimientos que tuvieron lugar fuera del proceso, a razón que eran
hechos de conocimiento público, por ende, no era necesaria la probanza.
1461
En esta misma línea, tenemos a los casos: TC. Exp. Nº 0174-2006-PHC/TC, John Mc.
Carter; TC. Exp. Nº 8817-2005-PHC/TC, Cesar Alfonso Ausin de Irruarízaga. Sentencias, del 7 de
julio de 2006, FJ.22).
502
“La vinculatoriedad de las sentencias de la CIDH no se agota en su parte resolutiva
(la cual, ciertamente, alcanza sólo al Estado que es parte en el proceso), sino que se
extiende a su fundamentación o ratio decidendi, con el agregado de que, por
imperio de la CDFT de la Constitución y el artículo V del Título Preliminar del
CPConst, en dicho ámbito la sentencia resulta vinculante para todo poder público
nacional, incluso en aquellos casos en los que el Estado peruano no haya sido parte
en el proceso”.
503
la luz de las decisiones de la Corte, queda optimizada la posibilidad de
dispensársele una adecuada y eficaz protección”; y preventiva, debido a que,
“mediante su observancia, se evitan las nefastas consecuencias institucionales, que
acarrean las sentencias condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos para la seguridad jurídica del Estado peruano”1463.
El profesor César Landa Arroyo, indica que las decisiones de las sentencias,
se encuentran bajo el régimen del “stare decisis”, en otras palabras, que dichas
decisiones tienen carácter vinculante respecto a futuras sentencias1464. Así, lo deja
establecido el TC, en su FJ 36):
1463
TC. Exp. Nº 0007-2007/PI,..., cit., FJ. 26).
1464
LANDA ARROYO, C., «Invalidez del retiro de Perú de la Corte Interamericana de los
Derechos Humanos» (texto mecanografiado), Lima, abril de 2000, p. 5.
504
6.3.3. La consolidación de la jurisprudencia constitucional (2002-
2007)
1465
Desde, el 2002 al 2009, estuvieron a cargo de la Presidencia del TC, los magistrados
siguientes:Guillermo Rey Terry, Javier Alva Orlandini, continúo Víctor García Toma y concluyó con
el magistrado, César Landa Arroyo.
1466
EGUIGUREN PRAELI, F. J., «Aplicación de los tratados internacionales…», loc. cit.,
pp. 30-33.
1467
Estos siete Magistrados, fueron: Dr. Manuel Aguirre Roca (restituido el 17 de noviembre
de 2000 con RL 007-2000-CR, cese por fallecimiento el día 20 de junio de 2004); Dra. Delia
Revoredo Marsano (restituida el 17 de noviembre de 2000 con RL 007-2000-CR, cesó por renuncia el
17 de junio de 2005 aceptada con RA. Nº 047-2005-P/TC); Dr. Guillermo Rey Terry (restituido el 17
de noviembre de 2000 con RL. 007-2000-CR, cesó por fallecimiento el 02 de mayo de 2004); Dr.
Javier Alva Orlandini (designado por RL. Nº 017-2002-CR del 31 de mayo de 2002, ceso el 19 de
setiembre del 2007); Juan Bardelli Lartirigoyen (designado por RL. Nº 017-2002-CR del 31 de mayo
de 2002, cesó el 19 de septiembre de 2007); Víctor García Toma(designado por RL. Nº 017-2002-CR
del 31 de mayo de 2002, cesó el 10 de julio de 2007); Magdiel Gonzáles Ojeda(designada por RL. Nº
017-2002-CR del 31 de mayo de 2002, cesó el 19 de septiembre de 2007).
Posteriormente, el Dr.César LANDA ARROYO (designado por RL. Nº 018-2004-CR del 15
de diciembre de 2004, cesó el 1 de julio de 2010) se incorporó como magistrado del TC.
1468
Cfr. TC. Memoria 2002-2004, pp. 5-11.
505
especial relevancia para ir avanzando y precisando los alcances de los derechos
fundamentales y limitando los excesos del poder”1469.
En segundo lugar, se produce una serie de cambios jurídicos, conocidos como
la “primera generación de reformas normativas”. En particular, el 10 de julio de
2002, el Congreso de la República publicó la Ley Nº 27780, que reformó los
artículos 4º y 26º de la Ley Orgánica del TC1470, que modifican el quórum del
Tribunal a seis; pero también amplía el plazo para interponer la acción de
inconstitucionalidad a seis años.
No obstante, el cambio más significativo fue la entrada en vigor del Código
Procesal Constitucional1471, que regula, en un solo texto normativo, todos los
procesos constitucionales. Asimismo, entró en vigor la nueva LOTC (Ley Nº 28301);
y su Reglamento Normativo (Resolución Administrativa Nº 095-2004-P-TC).
Y, en tercer lugar, a causa de la sobrecarga laboral, durante el periodo 2002 –
2004, ingresaron doce mil veinte (12.020) expedientes, el mismo que representa un
incremento del 42.76%, respecto al periodo 1996 –2001 (8.420 expedientes)1472. En
consecuencia, se aprobó la nueva LOTC Ley Nº 28301, que creó dos salas que
agilizó el trámite de las causas1473.
1469
ABAD YUPANQUI, S., «Jurisprudencia Constitucional…», loc., cit., p. 142.
1470
LOTC. Nº 27780, Art. 4: “El quórum del Tribunal Constitucional es de seis de sus
miembros. El Tribunal resuelve y adopta acuerdos por mayoría simple de votos emitidos, salvo para
resolver la inadmisibilidad de la demanda de inconstitucionalidad o para dictar sentencia que
declare la inconstitucionalidad de una norma con rango de ley, casos en los que exigen cinco votos
conformes.Tratándose de la emisión de sentencias en procesos sobre acciones de
inconstitucionalidad, de no alcanzarse la mayoría calificada de cinco votos a favor de la
inconstitucionalidad de la norma impugnada, el Tribunal dictará sentencia declarando infundada la
demanda de inconstitucionalidad. En ningún caso el Tribunal Constitucional puede dejar de resolver.
Los magistrados del Tribunal no pueden abstenerse de votar, debiendo hacerlo a favor o en contra en
cada oportunidad”.
Art. 26.- “La acción de inconstitucionalidad de una norma con rango de ley se interpone
dentro del plazo de 6 (seis) años contados a partir de su publicación, salvo el caso de los Tratados en
que el plazo es la acción, sin perjuicio de lo dispuesto por el Artículo 51º y por el segundo párrafo del
Artículo 138º de la Constitución”.
1471
CPC (Ley Nº 28237, publicada el 31 de mayo del 2004).
1472
Esto significa, “que en un periodo de tres años (2002 – 2004) la ciudadanía demostró que
un Estado bajo un régimen constitucional y con un Tribunal Constitucional autónomo, es una garantía
de la defensa y tutela de los derechos constitucionales y el resguardo del Estado Constitucional de
Derecho”; TC. Memoria del Tribunal Constitucional 2005, p. 45.
1473
Expedientes ingresados y publicados: En el año 2002, ingresaron al TC, un total de tres
mil noventa y cuatro (3.094) expedientes y fueron publicados mil ciento setenta y dos (1.172)
expedientes. En 2003, tres mil ochocientos veinte y seis (3.826), y cuatro mil seiscientos dos (4.602)
expedientes, respectivamente.
En 2004 ingresaron cinco mil ciento cuatro (5.104) expedientes, y se publicaron cuatro mil
ciento sesenta y cuatro (4.164) expedientes; en 2005, diez mil ochocientos catorce (10.814) y siete mil
sesenta y uno (7.061) expedientes, respectivamente; el año 2006, once mil ciento cincuenta (11.150) y
diez mil ciento cincuenta y cuatro(10.154) expedientes.
506
6.4. De la cooperación a cierta inobservancia de las sentencias de la
Corte Interamericana por el TC
En estos últimos tiempos (2008-2013), hay algunas sentencias del TC, como
el caso “Frontón”; Julio Salazar; y “Accomarca”, que no se han vinculado ni con la
jurisprudencia de la Corte Interamericana, ni con los principios que surgen de ellas.
Por el contrario, se han distanciado dando prioridad a otros principios1474, algunos
estudiosos, como el profesor César Landa, sacaron el tema de la importancia de la
elección y selección de magistrados1475.
Así, en este período, se destacan dos cuestiones importantes del TC. Por un
lado, a nivel institucional, se produce una “segunda generación de reformas”1476, que
implica un avance positivo de gestión de calidad en los servicios y en el desarrollo de
mejores formas de administrar los recursos para la obtención de resultados, a favor
del usuario, gestadas a instancia del propio TC1477.
Y, finalmente, en el año 2007, ingresaron seis mil setecientos noventa y ocho (6.798)
expedientes, y se publicaron nueve mil trescientos veinte y cinco (9.325) expedientes.
1474
Para un estudio, más detallado de estas sentencias, ver, el artículo del Prof. LANDA
ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., pp. 11-19.
1475
La instauración del nuevo periodo parlamentario (2006 - 2011) le da al partido Aprista la
mayoría suficiente para presidir la Comisión Evaluadora de magistrados al TC del Congreso de la
República y con ello establecer las reglas de juego para la selección de candidatos (de todos formas
cada Comisión Evaluadora independientemente del partido que proviniese estableció criterios propios
en el proceso de selección). La nueva composición se marcó por el ingreso en 2007 de jueces con
trayectorias menos públicas como la de Ricardo Beaumont Callirgos, Ernesto Álvarez Miranda,
Gerardo Eto Cruz y Alberto Calle Hayén. A este se sumaron los ya instalados César Landa (quién
dimitió en 2010), Juan Vergara Gotelli y Carlos Mesía. En esta etapa, abundaron los votos singulares de los
Magistrados.
Cfr. RUIZ MOLLEDA, J. C., «Jaque al proceso…», loc. cit., pp. 7-20; Cfr. RUIZ
MOLLEDA, J. C., «Nuevos vientos soplan en el Tribunal Constitucional», en: JUSTICIA VIVA,
Balance al 2008 del Tribunal Constitucional Peruano. El TC que se nos fue y el TC que nos viene, J.
C. RUIZ MOLLEDA (Responsable de la edición), Instituto de Defensa Legal, Bellido Ediciones
EIRL, Lima, 2009, pp. 20-35.
1476
Asimismo, en el 2008, se aprobó nuevos instrumentos normativos de gestión, como por
ejemplo: el Reglamento de Organización y Funciones, el Manual de Organización y Funciones y el
Cuadro de Asignación de Personal. Y, se incorporan elementos importantes.
1477
Expedientes ingresados y publicados:
En 2008 ingresaron al TC un total de siete mil doscientos treinta y cuatro (7.234)
expedientes, y fueron resueltos y publicados un total de siete mil ochenta y dos (7.082) expedientes.
En 2009, seis mil quinientos quince (6.515) y ocho mil novecientos cincuenta y tres (8.953)
expedientes, respectivamente. En 2010, cuatro mil quinientos noventa y seis (4.596) y seis mil
novecientos treinta y cuatro (6.934) expedientes, respectivamente. En 2011, cinco mil ochocientos
noventa (5.890) y cuatro mil ochocientos cincuenta y ocho (4.858) expedientes, respectivamente. En
2012, cinco mil doscientos ochenta y seis (5.286) y cuatro mil ciento setenta y seis (4.176)
expedientes, respectivamente.
507
Y, por otro, el tema de la elección de nuevos magistrados del TC, que en
2013, ha sido muy debatido, y ha causado cierto daño en su imagen institucional.
Este hecho ha llegado a poner entredicho, si realmente el TC es un órgano
independiente de los Poderes del Estado, en especial del Legislativo, que es el Poder
encargado de gestionar esta importante tarea1478.
El 23 de abril de 2013, hay que citar que el magistrado, Ricardo Beaumont
Callirgos, renunció a su cargo. Desde entonces, el TC funcionaba sólo con seis
magistrados1479. Finalmente, el 03 de junio de 2014, se eligió a los nuevos
magistrados, completándose el quórum legal necesario1480.
Y, finalmente, en el año 2013, ingresaron ocho mil ochocientos ochenta y tres (8.883)
expedientes, y se publicaron cinco mil seiscientos noventa (5.690) expedientes.
TC. Memoria 2013, Anexos.
1478
Cfr. HUERTA GUERRERO, L. A., «El proceso de elección de los magistrados del
Tribunal Constitucional (primera parte)», Blog de la Pontificia Universidad Católica del Perú; en:
http://blog.pucp.edu.pe/item/102299/el-proceso-de-eleccion-de-los-magistrados-del-tribunal-
constitucional-primera-parte
Cfr. HUERTA GUERRERO, L. A., «Congreso aprueba nuevo sistema de elección de
magistrados del Tribunal Constitucional», Blog de la Pontificia Universidad Católica del Perú; en:
http://blog.pucp.edu.pe/item/159661/congreso-aprueba-nuevo-sistema-de-eleccion-de-magistrados-
del-tribunal-constitucional
Cfr. HUERTA GUERRERO, L. A., «Congreso elige seis nuevos magistrados del Tribunal
Constitucional», Blog de la Pontificia Universidad Católica del Perú; en:
http://blog.pucp.edu.pe/item/184972/congreso-elige-seis-nuevos-magistrados-del-tribunal-
constitucional
1479
Así, el magistrado Óscar URVIOLA, señala que “corroboró nuestra tesis de que no es
aceptable que un magistrado renuncie hasta que no jure su sucesor, pues puede verse paralizado el
servicio de la administración de la justicia constitucional, situación indeseable que hubiera ocurrido si
se les aceptaba la renuncia a mis actuales colegas y paralelamente se anulaba la elección de sus
sucesores”; TC. Memoria 2013, p. 7.
1480
A fecha 3 de junio de 2014, el presidente del TC, Óscar URVIOLA HANI, tomó
juramento, a los seis nuevos magistrados del TC: los doctores Manuel Jesús Miranda Canales, Ernesto
Jorge BlumeFortini, Carlos Augusto Ramos Núñez, José Luis Sardón de Taboada, Marianella
Leonor Ledesma Narváez y Eloy Andrés Espinosa-Saldaña Barrera. Los flamantes magistrados
intercambiaron sus lugares con los magistrados salientes Juan Vergara Gotelli, Carlos Mesía Ramírez,
Fernando Calle Hayen, Gerardo Eto Cruz y Ernesto Álvarez Miranda. En nota de prensa del TC:
http://www.tc.gob.pe/notas_prensa/notas/2014/nota_2014_059.html
Cfr. RUIZ MOLLEDA; J. C., «Elecciones de magistrados del TC: ¿Afecta su derecho a la
intimidad el carácter público de las entrevistas?»; en:
https://www.justiciaviva.org.pe/~justici1/noticias/2007/abril/19/elecciones_magistrados.htm
508
6.4.1. Sentencias contemporáneas controvertidas del TC no
favorables a los derechos humanos
Los casos Teodorico Bernabé Montoya “El Frontón”, el caso Julio Salazar
Monroe; y el caso Roberto Contreras Matamoros “Accomarca”1481, son sentencias,
que constituyen un punto de inflexión del TC.
En ese sentido, estos casos reflejan los límites de la protección jurisdiccional
de los derechos fundamentales. Hay una inobservancia de las disposiciones de la
Corte Interamericana e incluso de sus propios precedentes vinculantes1482.
1481
Cfr. RIVERA PAZ, C., «Los retrocesos del Tribunal Constitucional en materia de
derechos humanos. A propósito de la sentencia dictada en el caso Accomarca», Gaceta
Constitucional, J. AVENDAÑO; J. SANTISTEVAN; y V. GARCÍA (Directores), Gaceta Jurídica,
diciembre de 2010, Lima,Tomo 36, pp.81-82.
1482
Cfr. LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…»,
loc. cit., pp. 13, 14, 15.
1483
TC. Exp. Nº 03173-2008-PHC/TC; en: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2008/03173-
2008-HC%20Resolucion.html
Cfr. TC. Memoria del Tribunal Constitucional 2008, p. 73; Cfr. LANDA ARROYO, C.,
«Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional…», loc. cit., pp. 14-15; Cfr. SÁENZ
DÁVALOS, L. R.,«El Tribunal Constitucional Peruano durante los años 2008-2009…», loc. cit., pp.
630-631.
1484
El segundo mandato del Dr. Alán García Pérez, abarcó desde el 28 de julio de 2006 hasta
el 28 de julio de 2011.
509
Demanda de hábeas corpus fue interpuesta, por el Instituto de Defensa Legal
(IDL), contra la resolución de la Tercera Sala Penal con Reos Libres de la Corte
Superior de Justicia de Lima.
La razón estriba en la sentencia favorable a Teodorico Bernabé y otros,
derivado del hábeas corpus, inicialmente planteado por Teodorico Bernabé, contra la
Tercera Fiscalía Superior Penal Nacional, por la denuncia fiscal, contra 24 presuntos
responsables de la ejecución extrajudicial de 118 personas (homicidio calificado), en
el centro penitenciario San Juan Bautista de la isla “El Frontón”.
El IDL planteó el recurso, que en una primera etapa, es desestimado, dando
lugar a un recurso de queja, que fue declarado fundado por una Sala del TC, a pesar
de lo que señala el Art. 202.2) de la Constitución peruana, y el Art. 118 del Código
Procesal Constitucional1485.
El IDL argumentó su postura, invocando un precedente establecido en el
pasado, en concreto, en el caso Dirección Regional de Pesquería de La Libertad
[Exp. Nº 4853-2004-PA/TC de 19 de abril de 2007, párr. 40)], que consentía el
recurso de agravio directo contra sentencias estimatorias, que violan los precedentes
vinculantes.
El TC, en esta ocasión no entró a conocer el fondo del asunto, argumentando
su falta de competencia1486.
1485
La Constitución, indica que al TC le corresponde conocer en última y definitiva instancia,
las resoluciones denegatorias de hábeas corpus. Asimismo, el Art. 118 del CPC, señala que: “contra la
resolución de segundo grado que declara infundada o improcedente la demanda, procede recurso de
agravio constitucional ante el Tribunal Constitucional (…)”.
1486
TC. Caso Frontón, el TC, afirmó, en su FJ 5) que: “(…) constata que el fundamento 40
de la STC 4853-2004-PA/TC no cumple con ninguno de estos presupuestos básicos para haber sido
aprobado como precedente vinculante, por las siguientes razones:
(i) En la praxis judicial no existían interpretaciones contradictorias del inciso 2) del artículo
202º de la Constitución, ni del artículo 18º del Código Procesal Constitucional. La interpretación
pacífica, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia, es que el Tribunal sólo conoce las demandas
desestimadas en segundo grado.
(ii) Asimismo, tampoco sirvió para aclarar alguna interpretación errónea de las normas que
conforman el bloque de constitucionalidad.
(iii) Tampoco existía ningún vacío legislativo, ya que tanto la Constitución como el propio
Código Procesal Constitucional tienen contemplados de manera precisa los casos en los que es
posible interponer un Recurso de Agravio Constitucional.
(iv) No existían interpretaciones diversas de la Constitución o del Código Procesal
Constitucional (…)
(v) Y, por último, tampoco se estableció con la finalidad de cambiar algún precedente
vinculante preexistente”.
510
Por lo tanto, el TC concluyó que el IDL invocó, como precedentes
supuestamente vulnerados, sentencias que no tenían la condición de precedentes,
sino de doctrina constitucional vinculante. Así, el precedente se tutela mediante el
recurso de agravio constitucional, mientras que la doctrina vinculante se protege a
través del recurso de amparo contra amparo.
Además, el TC señaló que los amicus curiae, no tienen legitimación activa
para poder participar en los procesos constitucionales y, por ello, carece de facultad
para promover recurso de agravio o queja ante el TC1487.
En consecuencia, el TC corrigiendo el vicio de la Sala, aprobó por mayoría de
sus magistrados, declarar nulo el concesorio del recurso de queja; es decir,
improcedente la queja de derecho, e improcedente el recurso de agravio
constitucional; disponiendo la devolución de los actuados a la instancia pertinente,
para que siga su trámite, conforme a su estado y a lo resuelto.
Sentencia, muy criticada, principalmente, se le reprochó dos cuestiones:
primera, por no pronunciarse sobre el fondo del asunto, es decir, la
imprescriptibilidad de los delitos contra los derechos humanos; y, segunda, ordenar
que el proceso penal continúe contra los autores de la ejecución extrajudicial1488.
Con anterioridad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos se había
pronunciado sobre los hechos ocurridos en “Frontón”, en sus casos, Durand y Ugarte
vs. Perú; y caso Neira Alegría y otros vs. Perú.
De este modo, desde que tuvo lugar en Perú, la transición democrática, el TC
ha trabajado en sintonía a las disposiciones jurisprudenciales de la Corte
Interamericana.
En palabras del profesor César Landa, que los delitos de lesa humanidad sean
imprescriptibles, “constituye, en un proceso constitucional, un principio que no
admite subterfugios procesales. Su aplicación evita la impunidad y permite a los
Estados cumplir con sus obligaciones internacionales”1489.
1487
SÁENZ DÁVALOS, L. R., «El Tribunal Constitucional Peruano durante el año
2011(Balance Jurisprudencial)», Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional, Nº 16, Madrid,
2012, pp. 630-631.
1488
Cfr. RUIZ MOLLEDA, J. C., «Buscando pretextos para no ver el fondo en el Caso de El
Frontón», en JUSTICIA VIVA, Balance al 2008 del Tribunal Constitucional Peruano. El TC que se
nos fue y el TC que nos viene, J. C. RUIZ MOLLEDA (Responsable de la edición), Instituto de
Defensa Legal, Bellido Ediciones EIRL, Lima, 2009, pp. 73-88.
1489
LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional …», loc.
cit., p. 15.
511
Por ende, es una labor jurisprudencial importante, “la determinación de
cuándo se está frente a un crimen de lesa humanidad”, y que la jurisprudencia de la
Corte Interamericana ha contribuido de manera concluyente1490.
Así, queda reflejado en el voto singular del magistrado constitucional César
Landa, que señala:
“…debe decirse que en aras de que el Estado Constitucional se consolide en base al
Derecho y a la justicia, corresponde al Tribunal Constitucional reafirmar su
compromiso con la tutela de los derechos fundamentales y el respeto al principio
jurídico de supremacía constitucional. Precisamente es el caso del ahora
demandante en el presente hábeas corpus, quien desde su presunta participación en
los luctuosos hechos de El Frontón no ha sido aún investigado en un proceso
judicial justo para ambas partes: los familiares de las víctimas y el demandante del
hábeas corpus; incumpliendo así el Estado peruano la sentencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (…)”1491.
1490
LANDA ARROYO, C., «Jurisdicción constitucional y jurisdicción internacional …», loc.
cit., p. 15.
1491
TC. Caso Teodorico Bernabé Montoya, cit., apart. 4).
Continúa, el apartado: “En consecuencia, la demanda de hábeas corpus presentada a favor
de Teodorico Bernabé Montoya, por medio de la cual se solicita dejar sin efecto la decisión fiscal de
formular denuncia penal en su contra por su presunta responsabilidad en las ejecuciones arbitrarias
ocurridas en el establecimiento penal de El Frontón en junio de 1986, debe ser analizada tomando
como premisa la impunidad en materia de violaciones a los derechos humanos que estuvo presente en
el Estado peruano y que se reflejó en la ineficacia del sistema policial, fiscal y judicial para
investigar estos hechos y determinar las responsabilidades penales correspondientes”.
1492
Voto Singular del Magistrado Landa Arroyo, PRONUNCIAMIENTO:“En el caso
concreto puesto a conocimiento de este Tribunal Constitucional, la sentencia de segundo grado que
declaró fundada la demanda de hábeas corpus, que declara sin eficacia las resoluciones fiscales que
sustentaban el inicio de un proceso penal en contra del demandante por su presunta responsabilidad
en las ejecuciones arbitrarias ocurridas en el penal El Frontón en junio de 1986 contraviene de forma
manifiesta lo siguiente:
Primero. 1) La ejecución de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
en el Caso Durand y Ugarte vs. Perú; 2) la jurisprudencia vinculante del Tribunal Constitucional en
materia de derechos humanos; 3) el derecho fundamental al debido proceso y a la tutela
jurisdiccional sustantivos; 4) el derecho de defensa, 5) el derecho a la verdad (tanto en su dimensión
individual como colectiva); y 6) el derecho fundamental a la protección internacional de los derechos
humanos.
Segundo. Constituye un obstáculo para la investigación de graves violaciones a los derechos
humanos y de los crímenes de lesa humanidad, a la vez que viola las obligaciones constitucionales e
internacionales del Estado de interpretar los derechos y libertades de conformidad con los tratados y
acuerdos internacionales, que además forman parte del Derecho nacional, según dispone la Cuarta
Disposición Final y Transitoria y el artículo 55º de la Constitución; lo cual exige al Estado peruano a
respetar y garantizar los derechos esenciales del ser humano, de conformidad con el artículo 44º de
la Constitución.
Tercero. No contribuye al fortalecimiento de nuestro Estado constitucional y democrático, en
cuya esencia yace el pleno respeto a los derechos fundamentales de las personas; poniendo con ello
al Estado peruano en una situación de grave incumplimiento de sus obligaciones internacionales que,
voluntariamente y en ejercicio pleno de su soberanía, ha asumido (…).
512
B) Caso Julio Salazar Monroe del 10 de agosto de 2010
1493
TC. Exp. Nº 05350-2009-PHC/TC; disponible en:
http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2010/05350-2009-HC.html
Cfr. TC. Memoria 2010, pp. 96-98; Cfr. SÁENZ DÁVALOS, L. R.,«El Tribunal
Constitucional Peruano durante el año 2010 (Balance Jurisprudencial)», Anuario Iberoamericano de
Justicia Constitucional, Nº 15, Madrid, 2011, p. 692; Cfr. RIVERA PAZ, C., loc. cit., pp. 81-82.
1494
General del ejército peruano EP(r), ex jefe formal del Servicio de Inteligencia Nacional
SIN, promotor de los crímenes del destacamiento “Colina”.
1495
TC. Caso Julio Rolando Salazar Monroe,..., cit., Antecedentes.
513
proceso que, actualmente, se le sigue por el caso “Barrios Altos”, lo que implica un
adelantamiento de opinión, que vulnera el principio de juez imparcial.
El TC, alega en su FJ 47) que:
“(…) debe descartarse la complejidad del proceso penal para justificar que hasta la
fecha no se haya emitido una sentencia definitiva que decida la situación jurídica
del favorecido, pues si bien se trata de un caso que presenta una pluralidad de
procesados y agraviados, ello, per se, no determina que el asunto sea complejo.
Corresponde precisar que la complejidad del asunto queda descartada, en la
medida de que el establecimiento y esclarecimiento de los hechos son simples y no
complejos”.
514
Por último, destacamos el Voto Singular del magistrado César Landa Arroyo,
apart. 7), que precisa:
Y es que el “plazo” para el pronunciamiento definitivo sobre el fondo del asunto
(…) debe ser establecido en atención a las circunstancias concretas de cada caso,
sobre todo teniendo en cuenta el estado actual del proceso, lo que no ocurre en el
presente caso, por cuanto la fijación del mismo puede resultar un imposible en
algunos casos y/o puede constituir un exceso en otros. Finalmente, tampoco resulta
pertinente establecer una consecuencia de corte del proceso o, de exclusión del
procesado, en primer lugar, porque dijimos supra, debe considerarse también la
tutela del derecho al plazo razonable de la víctima o la parte civil, en segundo
lugar, porque por tratarse de un caso de grave violación a los derechos humanos
(delito de lesa humanidad), este es imprescriptible, y en tercer lugar, porque de
acuerdo a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Caso
Barrios Altos Vs. Perú: Sentencia de 14 de marzo de 2001, punto resolutivo 5), el
Estado peruano se encuentra obligado a “investigar los hechos para determinar las
personas responsables de las violaciones de los derechos humanos a los que se ha
hecho referencia en esta Sentencia, así como divulgar públicamente los resultados
de dicha investigación y sancionar a los responsables”, por lo que, obrar en sentido
contrario, supone incurrir en un supuesto de incumplimiento de la misma y la
consecuente responsabilidad internacional del Estado peruano.
515
C) Caso Roberto Contreras Matamoros “Accomarca” del 11
de noviembre de 2010
1498
TC. Exp. Nº 00218-2009-PHC/TC; disponible en:
http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2010/00218-2009-HC.html
Cfr. RIVERA PAZ, C., loc. cit., pp. 79-86.
1499
Cfr. RIVERA PAZ, C., loc. cit., pp. 82-84.
1500
El ejército peruano, recibió información sobre una supuesta “Escuela Popular” en la cual
participaban los pobladores de Accomarca. El Comandante General, de esa unidad militar, ordenó
elaborar y llevar a cabo el Plan de Operaciones Nº 17 “Huancayocc”.
“El objetivo del mismo, era “capturar y/o destruir a los TTCC existentes en dicha zona”. Para
la ejecución de la operación se ordenó la intervención de cuatro patrullas, dos integradas por personal
militar de la Compañía de Operaciones Especiales “Lince”. Una de ellas -la patrulla Lince 7- estaba al
mando del Teniente EP Telmo Hurtado Hurtado”. El 14 de agosto, esta última patrulla llegó a
Accomarca, y reunió a todos los pobladores presentes en el lugar, en su mayoría mujeres, niños y
ancianos, obligándolos a ingresar a una vivienda y a la orden de Telmo Hurtado, los soldados
dispararon contra los pobladores. Después de los hechos, se encargaron de lanzar granadas de guerra
sobre los cuerpos de las víctimas. Los hechos fueron denunciados ante el Congreso de la República,
por lo menos, siete pobladores que habían sido testigos directos de la matanza en Accomarca, fueron
asesinados para evitar que rindan declaración ante el Ministerio Público y ante la Comisión
Investigadora que el Congreso había designado; RIVERA PAZ, C., loc. cit., pp. 79-80.
516
erróneas que resultan aplicables para el delito de genocidio, pero no para el delito
de asesinato (…)1501.
1501
TC. Caso “Accomarca”,..., cit., Antecedentes.
1502
TC. Caso “Accomarca”,..., cit., FJ.6).
517
Esto significa considerar la imprescriptibilidad del delito, o aplicar las normas
de prescripción, a partir de la fecha, en que los obstáculos para el procesamiento
penal de los hechos fueron removidos. En consecuencia:
“cualquiera que sea la opción interpretativa que se tome, esto es, considerar la
imprescriptibilidad de los delitos que se imputan, o bien la aplicabilidad de las
normas de prescripción a partir de enero de 2002, a la fecha, la acción penal se
1503
encuentra todavía vigente, por lo que la demanda debe ser desestimada” .
Valoración final
A pesar, del horizonte incierto, que abren éstas tres sentencias (“Frontón”;
Julio Salazar Montoya; y “Accomarca”) no podemos dejar de reconocer y destacar,
la relevancia de la labor que viene desarrollando, el Tribunal Constitucional peruano,
1503
TC. Caso Accomarca,..., cit., párr.19).
1504
Así, lo reflejan los casos de la Corte IDH: [Barrios Altos vs. Perú, del 14 de marzo de
2001, FJ.41); Caso Bulacio vs. Argentina del 18 de septiembre de 2003, FJ.116); Caso Almonacid
Arellano y otros vs. Chile,…, cit., FJ.151) y 153); Caso La Cantuta vs. Perú,…, cit., FJ.225) y 226)].
Ante el TC: [Exp. 2488-2002-HC/TC del 12 de marzo de 2004. Caso Genaro Villegas
Namuche del 12 de marzo de 2004, FJ.23); Exp. N° 2798-2004-HC/TC del 9 de diciembre de 2004.
Caso Gabriel Orlando Vera Navarrete, FJ.18) y 19); Exp. N° 00018-2009-PI/TC del 23 de marzo de
2010, Constitucionalidad de la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y
Crímenes de Lesa Humanidad, FJ.16)].
Y, los casos ante el Poder Judicial: [Sala Penal Nacional. Exp. N° 32-09-B, Resolución del
18 de marzo de 2010. Caso Comando Rodrigo Franco (excepción de prescripción), FJ.5); Primera
Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Lima: Exp. N° 028-2001, Resolución del 15 de
septiembre de 2010. Caso Destacamento Colina “caso Colina”, FJ.16); Segunda Sala Penal para
procesos con reos libres de la Corte Superior de Justicia de Lima. Exp. N° 575-2009-HC, Resolución
del 29 de octubre de 2010. Caso El Frontón (proceso de hábeas corpus), FJ.12) y 20)].
1505
Ver, Voto Singular del Magistrado VERGARA GOTELLI (FJ. 17 al 21), y Voto Singular
del Magistrado ÁLVAREZ MIRANDA (FJ.21 al 32).
518
a favor de la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos peruanos;
desde la vuelta al orden constitucional y democrático de Perú en 2001.
Si bien es cierto, éstas sentencias polémicas, han tenido mucho eco, en la
población peruana, a causa de la implicancia de dos ex presidentes de la República
(Alán García Pérez y Alberto Fujimori). El primero, declaró en la vía ordinaria, en
calidad de testigo en el caso “frontón”, ya que los hechos ocurridos en su mandato
presidencial; y, el segundo, actualmente, viene cumpliendo condena en la cárcel
peruana, por los delitos de asesinato, secuestro agravado y lesiones graves, por los
casos Barrios Latos (1991) y la Cantuta (1992).
El Tribunal Constitucional, en comparación de los otros poderes jurídicos,
goza de credibilidad. A lo largo de estos años, ha demostrado, que es una entidad
necesaria para el sistema jurídico peruano.
Su excesivo formalismo, al momento de evaluar los casos; quizá se deba, a la
cantidad excesiva de expedientes que ingresan al TC; así, sólo en el 2013, ingresaron
ocho mil ochocientos ochenta y tres (8.883) casos; además, de una carga procesal de
tres mil cuatroscientos sesenta y uno (3.461) expedientes.
En definitiva, quizá este exceso de carga laboral, hace que se deje de lado, el
conocimiento de casos relevantes, para la sociedad peruana y la protección de los
derechos fundamentales. Pero, somos positivos ante este panorama, ya que
constituyen, obstáculos propios del proceso de evolución de una institución.
519
RECAPITULACIÓN CAPÍTULO SEGUNDO
520
propagada cultura de oportunismo jurídico, es decir, que las normas se van a cumplir
si es conveniente; en caso contrario, se vuelven simples lineamientos de aplicación
flexible.
521
10) En Perú, la transición política después del gobierno de Alberto
Fujimori, cubre tres etapas: a) el inicio, que es la etapa final de un régimen, que se
colapsó con la corrupción política; b) la transición misma, asumida por Valentín
Paniagua; y c) el gobierno de llegada, que fue el gobierno de Alejandro Toledo.
522
No obstante, somos conscientes que al Estado peruano, al igual que otros
Estados latinoamericanos, todavía le queda trabajo pendiente para que el proceso de
nacionalización de las pautas internacionales, se lleve a cabo, sin ocasionar conflictos
jurídicos en el derecho interno.
En ese sentido, es necesario que la legislación interna se adecue a los tratados
de derechos humanos, porque existe la obligación internacional de que los Estados
parte de la Convención Americana cumplan con sus compromisos, y no tengan la
excusa de carecer de normas internas para hacer efectivo el cumplimiento de sus
obligaciones internacionales.
El problema pasa por superar la falta de compromiso político estatal, frente a
los instrumentos internacionales de derechos humanos y las decisiones de los
tribunales supranacionales.
523
o por la ausencia de un Poder Judicial independiente como fue el caso del Perú; y, en
algunos casos, incluso, no habían sido creados físicamente.
524
21) La relación entre la Corte Interamericana y el TC ha sido pendular.
Durante el gobierno de Alberto Fujimori, se instaló y se puso en funcionamiento el
TC peruano. No obstante, la relación entre la Corte y el TC ha sido de conflictos y
tensión entre ambos.
Desafortunadamente, en este período de gobierno, todos los poderes estaban
sujetos al Poder Ejecutivo y, el TC, no fue la excepción. Se trataba de un TC en
cautiverio, con tres miembros, que funcionaba como una mesa de partes y conocía,
únicamente, algunas acciones de garantía.
No obstante, esta situación llegó a un punto muy álgido, cuando la Corte
Interamericana condenó al Estado peruano, por el caso Loayza Tamayo y,
posteriormente, por el caso Castillo Petruzzi y otro.
El Estado del Perú, se negó a cumplir con la decisión jurisprudencial, y buscó
la vía para justificar su actuación. En consecuencia, mediante la aprobación del
Congreso de la República, aprobó la Resolución legislativa Nº 27152, y declaró su
retiro inmediato de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana.
Posteriormente, una vez finalizado el gobierno de Alberto Fujimori, dejó sin
efecto la RL. Nº 27152, regresando a la competencia de la Corte. Esta vuelta al orden
constitucional y democrático, supuso un cambio muy relevante en el país e implicó la
construcción de la democracia y el respeto de los derechos humanos en todos los
estratos. Desde ese entonces, la relación entre la Corte Interamericana y el TC ha
sido de cooperación.
Así, en el ámbito nacional, tanto el Tribunal Constitucional como las Cortes
Supremas, con el paso del tiempo, han ido funcionando de manera independiente del
poder político.
525
CONCLUSIONES
527
9) La financiación económica del SIDH es otro punto pendiente para
poder alcanzar una mayor autonomía e imparcialidad. Así, un 48% de los recursos
provienen de los ingresos ordinarios de la OEA (mayormente, de Estados Unidos y
otros Estados miembros del SIDH), y el 52% es financiado por donaciones
voluntarias de otros países u organismo internacionales. Que el SIDH dependa de la
donación de terceros es un serio problema, por lo que esperamos que los Estados
miembros del SIDH cumplan su compromiso de aumentar sus aportaciones o que
empiecen a dar una cuota ordinaria.
528
13) Cimentar un SIDH eficaz y creíble aún es una tarea inconclusa. Así,
en determinadas ocasiones, el SIDH debe hacer frente a la ausencia de voluntad
política para seguir avanzando en esta línea. Somos conscientes que es un objetivo
lejos de alcanzar todavía en la región, principalmente, en el caso de los países del
centro y sur de Latinoamérica, que son Estados, mayoritariamente, en vías de
consolidación democrática. A pesar de todas estas carencias, el Sistema
Interamericano para estos países constituye, quizás, la única esperanza cuando los
ordenamientos nacionales no conceden las garantías necesarias a su población de
protección, ni de justicia.
14) Los Estados tienen en sus manos la gran responsabilidad, tanto a nivel
internacional como nacional, de asumir su papel como impulsores en la
consolidación de la protección los derechos humanos, colocando al ser humano en la
cúspide. Los Estados son los que tienen la facultad de obligar a su aparato judicial a
ejecutar las decisiones jurisprudenciales de la Corte Interamericana. Asimismo,
creemos que la presión social y los medios de comunicación juegan un rol
importante, en este proceso.
529
deber moral de cumplir con las obligaciones, ya que, por ahora, quizás, no hay otra
manera de forzarlos.
530
20) En el derecho constitucional latinoamericano, se detecta una
pronunciada tendencia hacia el reconocimiento expreso, en sus textos
constitucionales, de la prevalencia de los tratados de derechos humanos sobre el
ordenamiento nacional.
531
interno es deficiente, porque no existe un articulado específico y su trato tiene un
carácter marginal, en cuanto a su ubicación (cuarta disposición final y transitoria).
532
las pautas internacionales se lleve a cabo, sin ocasionar conflictos jurídicos en el
derecho interno.
533
39) La relación que existe entre la Corte Interamericana y los tribunales
nacionales no es homogénea, sino más bien asimétrica y muy variable de un Estado a
otro.
41) Con la sentencia del TC, caso Colegio de Abogados del Callao contra
el Congreso de la República (Exp. Nº 0007-2007/PI), se reconoce que los tratados de
derechos humanos y las decisiones jurisprudenciales de la Corte Interamericana
(fallos y opiniones consultivas), tienen efecto vinculante para el Estado peruano.
534
46) Defender los campos que se han ganado, en materia de derechos
humanos, es un trabajo conjunto que corresponde a todos, desde el Estado y sus
poderes, hasta la población, en general.
535
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565
ANEXOS
566
JURISMETRIA DE LOS EXPEDIENTES Y CARGA PROCESAL
DEL TC PERUANO (1996-2013)
ECONOMÍA PERUANA
567
ANEXO 1.
A 1 EXPED
DIENTES INGRESADOS Y PUBLICAD
P DOS EN LAS
DIFERE
ENTES ETAPAS
E DEL DE
ESARROLL
LO DEL TC
PERUA
ANO (1996 - 2013)
P. Amparo
5 0
24 P. Hábeas Corpus
24 167
P. de Cump
plimiento
155
5
Quejas
853
3
P. Hábeas Data
P. Inconstitucionalidad
P. Competencial
Fueente: elaboracción propia a p
partir de dato
os del TC. Mem
moria 2005, p.. 97.
Gráfico Nº
N 2
Resooluciones o sentenciass publicadaas (1996)
0
Total: 100 Resoluciones
0
0 P. Ampaaro
18
8
1
P. Hábeaas Corpus
3
P. de Cu
umplimiento
Quejas
78 P. Hábeaas Data
P. Incon
nstitucionalidaad
P. Comp
petencial
Fuentte: elaboración propia a partir de datos d
del TC. Memoria 2007, p. 135.
568
Gráfico Nº
N 3
Expedientes ingressados (19977)
Total: 1.555 exp
pedientes
P. Amp
paro
2
1 P. Háb
beas Corpus
8
P. de C
Cumplimiento
o
2
264
74
Quejass
157
1049
P. Háb
beas Data
P. Inco
onstitucionalid
dad
P. Com
mpetencial
Fuen
nte: elaboració
ón propia a paartir de datos del TC. Memoria 2005, p. 9
97.
Gráfico Nº
N 4
Resooluciones o sentenciass publicadaas (1997)
Total: 603 Resoluciones
1
0 2 P. Amparo
o
6 18
16
40
P. Hábeass Corpus
526 P. de Cum
mplimiento
Quejas
P. Hábeass Data
P. Inconsttitucionalidad
P. Compettencial
Fuen
nte: elaboració
ón propia a paartir de datos del TC. Memoria 2007, p. 135.
569
II) Seegunda ettapa “perríodo de cautiverioo”: el pooco desarrrollo
ju
urisprudenccial (1998-22001)
Gráfico Nº
N 5
Expeedientes ing
gresados
Total: 5.637 exp
pedientes
36
6
14 9 P. Ampaaro
220 P. Hábeas Corpus
644
P. de Cu
umplimiento
706
6
Quejas
400
08
P. Hábeas Data
P. Incon
nstitucionalidaad
P. Comp
petencial
nte: elaboración propia a partir de datoss del TC. Mem
Fuen moria 2005, p. 97.
Gráfico Nº
N 6
R
Resolucione
es o sentenccias publicaadas
24 Total:: 5.099 Reso
oluciones
1
13 5 0 P. Amparo
355 P. Hábeeas Corpus
737
P. de Cu
umplimiento
3965 P. Hábeeas Data
P. Incon
nstitucionalidad
P. Competencial
Fuente:: elaboración propia a partiir de datos del TC. Memoria
a 2007, p. 135
5.
570
Gráfico Nº
N 7
Expeedientes ing
gresados
Total:: 40.786 exp
pedientes
198
1491 192 43 P. Amparo
o
5555 P. Hábeass Corpus
P. de Cum
mplimiento
4800
28507 Quejas
P. Hábeass Data
P. Inconsttitucionalidad
P. Compettencial
Fuente: eelaboración propia a partir de datos del TTC. Memoria 2007, p. 135.
Gráfico Nº
N 8
R
Resolucione
es o sentenccias publicaadas
Total: 36.478 Ressoluciones
196
1
120 40 P. Amparo
1226 P. Hábeas Corpus
50
555 P. de Cump
plimiento
4162 Quejas
2
25184
P. Hábeas Data
P. Inconstittucionalidad
P. Competencial
Fuentee: elaboración
n propia a parttir de datos deel TC. Memorria 2007, p. 13
35.
571
III) Cuarta etapa:
e «peeríodo de un Tribu unal cuestiionado» po
or la
exxpedición de
d sentenciaas polémica
as (2008-20013)
Gráfico Nº
N 9
Expeedientes ing
gresados
Total:: 38.404 exp
pedientes
173
5
583 P. Am
mparo
38
1730
P. Háábeas Corpus
1
1814
P. dee Cumplimientto
5941
Quejjas
28125 P. Háábeas Data
P. Incconstitucionalidad
P. Co
ompetencial
Fuente: elaaboración pro
opia a partir dee datos del TC
C. Memoria 20
013.
Gráfico Nºº 10
R
Resolucione
es o sentenccias publicaadas
Total: 37.693 Ressoluciones
169
9
40
02 40 P. Amp
paro
1802 P. Hábeas Corpus
10
181
5999 P. de C
Cumplimiento
Quejass
27471
P. Hábeas Data
P. Inco
onstitucionalid
dad
P. Com
mpetencial
Fuente: ellaboración pro
opia a partir d
de datos del TTC. Memoria 2
2013.
572
ANEXO 2. TOTAL DE EXPEDIENTES INGRESADOS Y PUBLICADOS
POR EL TC PERUANO (1996 - 2013)
Gráfico Nº 11
TOTAL DE EXPEDIENTES INGRESADOS (1996 - 2013)
Quejas 3.956
Proceso Competencial 92
TOTAL 87.610
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Memoria del Tribunal Constitucional 2013.
Gráfico Nº 12
TOTAL DE RESOLUCIONES O SENTENCIAS PUBLICADAS (1996 - 2013)
Quejas 3.028
Proceso Competencial 88
TOTAL 79.973
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Memoria del Tribunal Constitucional 2013.
573
Gráfico Nºº 13
Total de expedientees ingresado
os (1996-20013) al 100%
%
0,9
91% 0,50%
1%
0,11 P. Amparo
o
4,5
52%
P. Hábeass Corpus
9,16%
P. de Cum
mplimiento
13,42%
Quejas
7
71,39%
P. Hábeass Data
P. de Inconstitucionalid
dad
P. Compettencial
Fuente: elab
boración prop
pia a partir de datos del TC. Memoria 201
13.
Gráfico Nºº 14
Total de Resolucione
R es publicad
das (1996-2013) al 1000%
0,51%
0,6
67% P. Amparo
3,,79% 0,11%
P. Hábeas C
Corpus
9,67% P. de Cump
plimiento
13,77
7% Quejas
71,48% P. Hábeas D
Data
P. de Incon
nstitucionalidaad
P. Competeencial
Fuente: elaaboración pro
opia a partir de datos del TC
C. Memoria 2
2013.
574
Gráfico Nº 15
Total de expedientes ingresados porr períodos (1996
6-2013)
TOTAL: 87.610 786
407 P. Amparo
38404
P. Hábeas Corpus
P. de Cumplimiento
Q
Quejas
P. Hábeas Data
45000
P. Inconstitucionalid
dad
40000
P. Competencial
35000
5637
TOTAL
30000 1555
1228
25000 28507 28125 TOTAL
0 43 38
P
P. Competencial
20000 24 8 36 198 173
P. Inconstitucionalidad
5 1 14 192 583
15000 1814 P. Hábeas Daata
167 264 5555
4
644 1730 Quejas
10000 24 74
706 4800 P
P. de Cumplimiento
155 157
7
5000 4008
P. Hábeeas Corpus
853 1049
P. Amparo
0
1996 1997 1998‐2001 2002
2‐2007 2008‐201
13
Fuente: elaaboración propia a p
partir de datos del TTC. Memoria 2013.
575
Gráfico Nº 16
Total de resolluciones y senteencias publicada
as por períodoss (1996 – 2013)
TOTAL: 7
79.973 37693
36478
8
P. Amp
paro
P. Hábeas Corpus
P. de C
Cumplimiento
Quejass
P. Hábeas Data
40
0000
P. Inco
onstitucionalidad
35
5000
P. Com
mpetencial
30
0000
5099 TOTAL
25
5000
27471
5184 603
100 25
TOTAL
20
0000 1 40 40
P. C
Competencial
3 18 24 196 169
15
5000 P. Inconsttitucionalidad
0 1 13 120 402
1.802 P. Hábeas Data
0 0 5550
10
0000 Quejas
0 16 355
1810 P. d
de Cumplimiento
78 40 737 4162 5999
5
5000 P. Hábeass Corpus
18 526 3965
P. Amparo
0
1996 1997 1998‐2001 2002‐2
2007 2008‐2013 Fuente: elaboración propia a parttir de datos del TC. M
Memoria 2013.
576
ANEXO 3.
A 3 CARGA
A PROCESA
AL DEL TC
C PERUAN
NO (2004-20013)
Gráfico Nº
N 17
Tabla dettallada de la
l carga prrocesal del TC
T (2004-22013)
Cargaa procesal Saldo dee Res. Publicadas Exp.
(
(*) producción (*
p **) Ingresado
os
2004 4
4515 -940 4.164 5.104
4
2005 3
3739 -3.753 7.061 10.814
4
2006 7
7492 -996 10.154 11.150
0
2007 8
8489 2.527 9.325 6.798
2008 6
6747 -152 7.082 7.234
4
2009 6
6097 2.438 8.953 6.515
2010 3
3655 2.338 6.934 4.596
6
2011 1
1314 -1.032 4.858 5.890
0
2012 2
2351 -1.110 4.176 5.286
6
2013 33461 -3.193 5.690 8.883
Fueente: elaboracción propia a partir
p de datoss del TC. Mem
moria 2013 (A
Anexos)
Gráfico
o Nº 18
Carga procesal
p deel TC (19966-2013)
90
000
8489
80
000
cantidad de expedientes
70
000 7492 747
67
60
000 6097
50
000
451
15
40
000 3461
3739 3
3655
30
000 3186
2351
20
000
1575
5 1314
10
000
0
577
ANEX
XO 4. CUADRRO COM
MPARA
ATIVO DE
D EXP.. INGRE
ESADOS
S; RES. PUBLIICADAS
S Y CAR
RGA PRO
OCESAL (19966-2013)
Grááfico Nºº 19
12000
1
11150 Exp. Ingrresados
10814 Res. Publicadas
10154 Carga Pro ocesal
10000
9325
953
89 8883
8489
8000
7492 4
7234
7061 7082 34
693
67
798 6747
6515
5
6097 5890
6000 5690
5104 5286
4596 58
485
2
4602 4515
6
4176
4000 3826 4164 9
3739 3
3655
1
3461
3094
51
235
2000 1808
1575 1555 1585
5
1396 1439
9
1172
13
314
1228 12
242 137
71
1193 02
70
603
100
0
1996 1997 1998 1999 2000 20
001 200
02 2003
3 2004 2005 2006 2007 2
2008 20
009 201
10 2011 2012 2013
578
AN
NEXO
O 5. INDIICADOR
RES DE
E DESAR
RROLL
LO MUN
NDIAL DEL
D PE
ERÚ (200
08-2013))
G
Gráfico N 20
Nº
In
ndicadoores de desarrol
d llo mund
dial de Perú
P (20
008-20133)
INB
B per cápiita, (en dóólares $) 8,650 8,7660 9
9,330 9,950 10,770 11,360
Tottal de pob
blación 28,625,628 28,934,3003 29,2622,830 29,6614,887 2
29,987,800 30,375,603
PIB
B(en US $) 124,382,746,565 121,203,519,2556 1488,509,8577,547 170,563,9949,736 192,6336,058,7144 2022,295,635,536
Creecimiento del PIB ((% anuall) 9 1 8 6 6 6
Esp
peranza de
d vida (tootal de añ
ños) 73 74 74 74 7
75 …
20088 2009
2 2010 20111 20012 2013
Gráfi
fico Nº 21
2
INB p
per Cápita
a. Métod
do Atlas ((US $ a precios acctuales)
7
7.000
6
6.000 6
6.390
5.890
5
5.000 5.070
4.548 4.560
4
4.000 50
3.85 0
4.130
3
3.000 3.2
252
2.8
800
2
2.000 2.080 2.220
0 2.110 1.990 1.918 1.918 1.919 2
2.060 2.260
1
1.000
0
1
1996 1
1997 19
998 1999 00
200 2001
1 2002
2 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2
2009 20
010 2011 201
12 2013
3
Fuennte: elaborración proopia a partiir de Indiccadores deel desarrolllo mundial, disponnible en: htttp://datab
bank.bancomundial.org/data/vviews/repports/tablevview.aspxx
579
Gráfico
o Nº 22
Presu
upuesto Iniicial de Apeertura del TC
T (2008-22013)
PIA
A en millone
es de soles ( SS/.)
60..000,000
52.200,,335
50..000,000
40..000,000
30..000,000 24
4.594,342
21.5
521,000
20..000,000 6.930,803
26
1
18.663,000 20.567,000
10..000,000
‐
2008 2009 2010 2
2011 20
012 201
13
580