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Este documento resume un libro sobre el populismo y la cultura política en Ecuador. El libro analiza los actos y discursos del líder populista Abdalá Bucaram durante las elecciones presidenciales ecuatorianas de 1996, examinando cómo él se presentó a sí mismo como el "líder de los pobres". El libro también estudia cómo la figura de Abdalá se convirtió en un símbolo tanto para sus opositores como para sus partidarios. A lo largo del texto, se analiza la interacción entre la política y la vida cotidiana para comprender

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Temas abordados

  • Patrón,
  • Movilización Política,
  • Crisis de la Democracia,
  • Estrategias Políticas,
  • Democracia,
  • Crisis de la Política,
  • Liderazgo,
  • Cultura de la Protesta,
  • Clientelismo,
  • Movimientos de Resistencia
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Este documento resume un libro sobre el populismo y la cultura política en Ecuador. El libro analiza los actos y discursos del líder populista Abdalá Bucaram durante las elecciones presidenciales ecuatorianas de 1996, examinando cómo él se presentó a sí mismo como el "líder de los pobres". El libro también estudia cómo la figura de Abdalá se convirtió en un símbolo tanto para sus opositores como para sus partidarios. A lo largo del texto, se analiza la interacción entre la política y la vida cotidiana para comprender

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  • Liderazgo,
  • Cultura de la Protesta,
  • Clientelismo,
  • Movimientos de Resistencia

UN SOLO TOQUE:

POPULISMO y
CULTURA
POLITICA EN
ECUADOR
fLACSO . Biblioteca
UN SOLO TOQUE:
POPULISMO y CULTURA
POLITICA EN ECUADOR

CARLOS DE LA TORRE
. fU\CSO . BibliQteca

<Ocaap

Centro Andino de Acción Popular


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t!USl !OTECA . FlACSO ~
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Serie: ESTUDIOS Y ANAUSlS


Título: UN SOlO TOQUE: POPUUSMO y CUtTURA POUTfCA EN
ECUADOR

Autor: Carlos de la Torre

Ediciones: Centro Andino de Acción Popular -CAAP-


Diagramaci6n y Portada: DOtCA
Impresi6n: Albazul Offset
Derechos Autor: 010192
ISBN:51-011-7
Octubre de 1996
Quito' Ecuador
INDleE

F ' {, esov - a:b':otcca


. Í--J
i ,..t . ~~!
t,..ql ~ l, . P6g.

PRES~NT ACION 9

INTRODUCCION 11

CAPITULO I
ABDALA, ES EL REPUGNANTE OTRO
Civilización o barbarie 17
La repulsión y el miedo a Abdalá 25

CAPITUl..,O 11
LA VERBENA ROLDOSISTA
El Canto de Abdalá Y su baile con RosaJía 32
El acto polltieo 35
Laoración de Abdalá 36
Primero"los pobres" luego "esa gente" 46

CAPITULO 111
LOS ABDALASISTAS 55

CAPITULO IV
PQLlTICA DE MASAS, POPULISMO y CIUOADANIA 61
Teortas sobre el populismoyciudactarna 61
La nación, la ciudadanla y lo popular 65

CONCLUSIONES 71

REFERENCIAS BtBLIOGRAFICAS 76
PRESENTACION

Al presentar "Regionalismo y Democracia Sociat en los Orlgenes


del CFP", de nuestro colega Rafael Guerrero Burgos, publicado en la
serie Diálogos, en 1994, se relievaron entre otros, dos hechos: la
urgencia de conocer y debatir acerca de la cultura polftica ecuatoriana
y la pertinencia del análisis del populismo, señalando que su trata-
miento ha perdifo fuerza, entre analistas y pensadores.

La presencia de gobiernos populistas ponen de manifiesto la nece-


sidad de retomar su estudio, en el actual esquema de ajuste estructu-
ral y reestructuración del Estado, que en muchos casos, como es el
nuestro, se asemejan más a una desectructuración, lo cuat posible-
mente nos conduce a pensar desde renovadas categorfas socio-polfti-
caso

La modernización del sistema poHtico, en el país y América Latina.


como fue diseñada e institucionalizada a finales de los 70, no logró
penetrar y organizar la polftica, como nos señala Carlos, en el trabajo »:
que presentamos. La percepción de la necesidad de un liderazgo ",/
fuerte, protector-benefactor, anti-aristocracia (contra los blancos, en
otros lenguajes), supera a los requerimientos de partidos organizados,
procesadores de la demanda social.

Posiblemente el popuüsmo actual sea diferente a aquel de décadas


pasadas. Se tratarla, como señala José Sánchez-Parga, en el comen-
tario al trabajo de Rafael, de un "neopopulismo" en tanto... "se han
modificado no sólo los contextos socio económicos, pollticos y cultura-
les, sino también sus ejes ideológicos-interpretativos".

Un solo toque: Populismo y Cultura Polftica en Ecuador; a partir de


una etl10grafíasociológica construida desde momentos de la campaña
polftica, en las elecciones de 1992 y sobre todo de la segunda vuelta
de 1996, nos muestra ese entr~lazª[Link], como señala el autor,
"entre la polfticaYJª- vida"cotidian¡;¡::, en la búsqueda de aproximarse a
lacornprenslón de cómo el pueblo asume, procesa y comunica la
10 Estudios y Análisis

pQlitica y cu_~1 par~J~13 sar_s.u~~ªjiJ1ici9n,<1elop'!?,I.ítico .. Es esta capaci-


dad de comprender, simbolizar, adaptar lenguajes y representan ima-
ginarios, presentes en esa forma de cultura politica, la que crea una
euforia reivindicativa y fortalece la presencia del lider de "la fuerza de
los pobres".

Corresponde a las Ciencias Sociales, a los analistas y preocupa-


dos en el país real y su futuro, acumular información e ir estableciendo
conceptos teóricos que permitan la comprensión y análisis del populis-
mo, en su actual entorno. El trabajo de Carlos, contribuye en mucho a
este objetivo, concordando además con nuestras aspiraciones institu-
cionales de aportar y participar en el debate de los grandes problemas
nacionales y sus posibles soluciones.

Una primera versión de esta publicación fue discutida en el Panel,


organizado por el Grupo de Trabajo sobre Democracia y Desarrollo el
30 de Septiembre. Nuestro reconocimiento a los comentaristas Rafael
Guerrero, Simón Pachano, Fernando Bustamante, Fabián Corral, Ben-
jamin Ortíz y Luis Eladio Proaño, así como a Adrián Bonilla, que
moderó la mesa. A FLACSO, sede Ecuador; por su auspicio y hospita-
lidad.

Con Carlos hemos establecido una fructífera y muy entrañable coo-


peración y comunicación. Hace poco tiempo editamos otro de sus
aportes: Racismo en el Ecuador: experiencias de los indios de clase
media. Nuestra gratitud y cariño por acompañarnos en esta búsqueda
por una sociedad democrática, en la que las diversidades sociales
tengan cabida en igualdad de oportunidades y derechos.

Francisco Rhon Dávila


DIRECTOR EJECUTIVO -CAAP-
INTRODUCCION

Este trabajo estudia 1º§Jit~[Link] eísctorales y a los personajes de la


segunda vuelta de-iaselecciones presidenciales de 1996 concentrán-
dose en la figura del líder populista Abdalá Bucaram. Se_~!1alizan las
acciones y la oratoria de .81?d.ª1~ para c:olTlprender la imagen que
presehtode sí mismo como la del "Hder de losppbres". También se
estudia como para sus adversarios y partidarios la figura de Abdalá se
transformó en un símbolo : éste personificó a la "barbarie" del suburbio
o el rechazo de los sectores populares a los oligarcas de siempre. A
lo largo del texto se estudia las interacciones entre la politica y la vida
cotidiana para analizar la manera en que se configura la cultura políti-
cayTas·implicaciones de ésta en la urgente necesidad de democrati-
zar la sociedad ecuatoriana en sus esferas político-institucionales, eco-
nómicas y de la convivencia diaria.

Las elecciones son rituales que legitiman el sistema liberal demo-


crático. En Ecuador se han completado exitosamente cinco eleccio-
nes en el último período de gobiernos civiles, un verdadero record en
un país cuya historia se ha caracterizado por la sucesión de gobiernos
civiles y dictaduras militares. El ritual electoral "canaliza emociones,
guía conocimientos y organiza a los grupos sociales." Las elecciones
con sus mítines, slogan s, marchas, banderas, canciones y propagan-
das no sólo legitimizan el orden social existente, también sirven para
marcar diferencias y antagonismos para al final reconciliar a todos
dentro de un mismo sistema. Cuando fallan los mecanismos de inte-
gración social electoral, a veces, hay revueltas, guerras civiles y moti-
nes. 2 El "teatro electoral" también sirve para que "los políticos busquen
y ostenten el apoyo de las masas, y para que sus seguidores traten de

1. David Kertzer, Ritual, Polltic8, and Power, (New Haven: Yale University Press,
1988), p. 9.
2. Bruce Uncoln, Dlacourse and the Conatruction of Society. Comparatlve
Studiea of Myth, Ritual, and Claasification, (Oxford: Oxford University Press, 1989),
p.103.
12 Estudios y Análisis

acomodarse favorablemente en las diferentes configuraciones de re-


des clientelistas ." 3

Metodológicamente, el estudio de los eventos electorales es un


lugar privilegiado para analizar cómo se interrelacionan las estructu-
ras sociales con las acciones de los actores. Las elecciones son
momentos extra-ordinarios en la vida politica, pero que a su vez están
regulados por una serie de leyes y costumbres. Durante estos mo-
mentos de "efervescencia colectiva" se puede analizar de qué manera
las acciones de los líderes políticos, de la "opinión pública" y de las
muchedumbres crean y recrean las estructuras sociales. 4

Esta investigación amplía y profundiza algunos temas estudiados


en mi trabajo anterior sobre el velasquisrno." El liderazgo de Abdalá
Bucaram, de manera similar que la de otros líderes populistas, es
analizado como una creación social. Éste es producto de las acciones
y discursos de Abdalá y personifica las demandas y las expectativas
de sus seguidores. El populismo de Abdalá tiene varias similitudes y
diferencias con los populismos del pasado. Velasco lbarra inauguró
un estilo político en el que tomar parte en actos de masas y un discur-
so moralista y maniqueo incorporó las demandas de participación de
sectores previamente excluidos de la política. Los sentimientos de
comunidad política que dio el velasquismo y de reconocimiento e iden-
tificación en la figura del líder, contrastaron con los débiles mecanis-
mos de participación en instituciones liberales-democráticas restringi- /
das. Es así que las primeras formas modernas de entrar en la política,/
sedan con etpopulismo y no [Link]ás, de los .derechos y de las
obligaciones [Link] un estado de derecho,

A partir del velasquismoy, sobre todo, desde la creación de Con-


centración de Fuerzas Populares (CFP) de Carlos Guevara Moreno se
construyen redes clientelistas y mecanismos de patronazgo político
para acceder a los recursos estatales no como ciudadanos sino como

3. Fernando Coronil y Julie Skurski, "Dismembering and Remembering the Nation:


The Semantics of Polítical Violence in Venezuela," Comparatlve Studles In Soclety
and History, Vol 33, N, 2,1991.
4. La,metodología de analizar eventos para estudiar .como se interrelacionan las
acciones y las estructuras sociales está inspirada en el libro de Joe Feagin y Hernán
Vera, Whlte Raclsm, (New York: Routledge, 1995).
5. La Seducción Velaaqulsta, (Quito:FLACSO y Libri-Mundi, 1993).
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 13

clientelas políticas. 6 Las organizaciones clientelistas populistas, los


actos masivos de los diferentes grupos populistas y la retórica mani-
quea moralista de los lideres populistas de turno no han sido única-
mente mecanismos de dominación política sobre sector~~populares
que no [Link](jas COrDo ciudadanos. Este estilo de moviliza-
cion-pólíÍica y esta retórica anti-oligárqúicátambién ha reivindicado la
dignidad popular y la autenticidad de quienes han sido construidos
como la verdadera nación frente a sus "superiores," los ricos y los
oligarcas, que fueron transformados en la encarnación del mal, del
sufrimiento y de lo anti-nacional.

A diferencia de Velasco Ibarra, que en los años treinta y cuarenta


entendió a la oligarquía como quienes usufructúan ilegalmente del
poder polftico, desde Guevara Moreno, pero en mayor medida con
Abdalá, hay un componente clasista en la elaboración de quienes
constituyen el pueblo y la oligarquía. Pero si bien estos términos
tienen un componente clasista, en lugar de proponerse soluciones
estructurales para acabar con la oligarquía, lo§_t~.r~irlºs pueblo y
oligarquía se refieren fundamentalmente a problemas éticos quenece-
si~ªrl(je la voluntad superior del líder para ser resueltos.

Como lo señaló Agustín Cueva, se ha dado un proceso de lumpe-


nización del discurso político.' El insulto,burdQY machista ha reempla-
zél,do la~e§pecul~Cigne~ __ casifil9S¿-ilc·~s·d~··Io§·jíª.eréi; populistas de
antaño. Est~UJuevó diséurso agresivo, que descalificaautoritariamen-
te'¡ilas oposiÚ)res'~omo figuras sin hombría ni humanidad, aterra a
láscja.s~~~ª.I!~t§_Ym~diélsque ven con terror corno el,discurso "vulgar"
de~Tá calle va p~IJ~~r<mºo no sólo en sus hogares a través de la
televif;!~n-iª~'I'a rélºiq sino que puede llegar alPalacioPresidencial.
Perc5lO que los sectores "cultos y educados" consideran como una
aberración, puede ser visto como una manera de buscar la autentifica-
ciOñ delacultura popular d~ la calle. Las migraciones a la ciudad y
los procesos de profetarlzacíón inconclusos van conformando una cul-
tura política en la que la agresividad de la competencia del mercado
del pequeño productor o comerciante se van afianzando. Entonces, la

6, Amparo Menéndez-Carrión, La Conquista del Voto,(Quito: Corporación Editora


Nacional, 1986).
7. Agustín Cueva, El Proceso de Dominación PoUtica en el E~[Link], (Quito:
Planeta, 1988), p. 122.
14 Estudios y Análisis

retórica agresiva de Abdalá recoge la cotidianidad de grandes secto-


. res de la población que a lo mejor se identifican con este estilo retórico
• despreciado por sus patronos.

A diferencia de la mayoría de analistas y de politicos que ven al


populismo como un residuo del pasado que eventualmente desapare-
cerá y dará lugar a que se configuren formas modernas de participa-
ción politica, es importante ver a este fenómeno como parte constituti-
va de nuestra versión de la modernidad. El inicio de la poHticamoder-
na de masas se da con el populismo y el estilo de movilización política
y la retórica de este fenómeno continúa caracterizando a la política
nacional. Además, el populismo ha democratizado el acceso a IQs
lug~r~s pút>lifos, ha renovado JI lasétítes en el poder y, en la actuali-
dad, relvíndí[Link] dignidad [Link] cultura pOPIJIw. Entonces,
en lugar de soñar con un futuro en el que por fin se llegue a imitar las
formas occidentales supuestamente racionales y modernas de hacer
política, es importante partir de que el populisrno,el patemalismo,el
c1ientelismo y una cultura poHtica autoritaria caracterizan a nuestra
versión de la modernidad. Lo importante es estudiar lo que es especí-
fico a nuestra versión de la modernidad para no tratar de crearsiste-
mas políticos supuestamente modernos y racionales por la simple
promulgación de leyes y decretos. Hay que estudiar los procesos
históricos que han conformado nuestra versión de la modernidad, no
para aceptar lo existente como lo deseable, sino para a partir de lo
dado buscar soluciones que apunten a una democratización de la
sociedad en sus esferas políticas, económicas y del convivir diario.

Este trabajo se basa en el análisis de los actos de masas de


Abdalá Bucaram. Através de la participación y de la asistencia a
mítines políticos. en varias ciudades de las diferentes regiones del
Ecuador se estudia lo que Abdalá dijo,.de qué manera lo dijo, a quién
didgió su oratoria y cómo se recibieron sus discursos. Con Carmen
Martínez realizamos etnografías de diferentes actos de masas de Bu-
caram en la segunda vuelta electoral de 1996. Estuvimos presentes
como observadores-participantes en San Carlos en Quito el 14 de
junio; Santa Elena y Libertad en la Provincia de Guayas el15 de junio;
La Michelena en Quito el 17 de junio; Loja el 21 de junio; Otavalo e
(barra el 24 de junio; Riobamba el 25 de junio; La Plaza de San
Francisco de Quito el 30 de junio; Portoviejo el 3 de julio y las Cinco
Un solotoque: Populismo y Cultura PoHtica en Ecuador 15

Esquinas de Guayaquil el 4 de julio. Además asistí al retorno de


Abdalá desde Panamá el 7 de Octubre de 1990 y a algunos actos de
masas durante su campaña electoral de 1992.

Esta investigación fue financiada por el Centro Andino de Acción


Popular y por un Summer Faculty Research Grant de Drew University.
Agradezco a Francisco Rhon por su entusiasta y generoso apoyo. La
investigación la realicé con Carmen Martínez y muchas de las ideas
son producto de nuestras largas discusiones. Varias personas ayuda-
ron a que esta investigación pueda realizarse. Agradezco a Alberto
Acosta, Sandra Correa, Patricia Lavalle, Steve Brown, Noemí Espino-
sa, Carlos Andrade, Marco Proaño Maya y, sobre todo, a Susana de
Aillón. Mis reconocimientos también a Tomás González, Carmen
Martinez y Paco Rhon por sus comentarios a un primer borrador del
texto.

El trabajo está dividido en cuatro capítulos. Primero se analiza


CÓJ!lo Iª~ élites modemizantes y las clases altas crearon la imagen de
Bucaram como la del "repugnante otro": la encarnación de todos los
vél]ores contrarios a la "civilización," a la "democracia" y a las "buenas
c.()§tlJmbres." El segundo capitulo estudia los actos de masas de
Abdalá para ver cómo el líder se construye a si mismo y las respues-
tas de los diferentes públicos a la retórica populista de Bucaram. En
el tercer capitulo se identifica y analiza a quiénes son los abdalasistas.
En el cuarto capitulo se teoriza sobre los populismos para comprender
el atractivo de Abdalá y las ambigüedades de su propuesta para la
democratización del Ecuador. Debido a que diferencio analíticamente
a los populism(>s como movimientos en busca el poder de [Link]-
mos comóregimenes del poder," este estudio se centra en las estrate-
gIas electorales de Abdalá y no pretende predecir cuál será el futuro
con Bucaram.

8. "The Ambiguos Meanings of Latin American Populisms," Social Research, Vol


52, N 2, Summer, 1992, pp. 395-396.
CAPITULO I

ABDALA ES El REPUGNANTE OTRO


fL " r""\
. l\.\.,r";u.,
~"><
L.l~

Con excepción de su tío Assad Bucaram, tal vez ningún político


ecuatoriano haya tenido la habillq~gde Abdaládedespertar pasiones
tan ~f).2..qn~t~das. Si bien para muchos es "el líder de los pobres," para
ráS"élitas es la encarnación de todo lo negativo. Esta sección analiza
1!-~_irr:!~9.~Q~~.que "las" élites polítleasy los medi9sd~ cornunicación
social,q~e secol1~i~eran modernizantes, construyeron sobre. Buca-
ramo ---t"am"bién se estudia él miedo" que éste despertó en la "gente
6i9ñ," las élites económicas establecidas que dicen tener "buen" apelli-
do y "finas" costumbres y que. por lo tanto, se consideran como los
gulas morales naturales de todos los ecuatorianos.

Civilización o Barbarie

Su actuación tiene el pecado original de la explotación taimada de


los sentimientos populares, mediante el uso de lugares comunes, que
no reflejan otra cosa que la ambición de unhombraque "8 falta de
condiciones de estadista, de perfecta definición doctrinaria y de pro-
grama concreto recurre a la expresión efectista.... allí donde se hace
den'úigógia, con el empeño bastardo de explotar los sentimientos de
las masas con fulgurantes promesas encubridoras de farsaSªI!!! repe-
timos, no hay contenido democrático alguno sino el afán de usar todos
los.."!!'~~o-s: p"orindecorosos que sean, para alcanzar las posiciones
espE:l2fªl1tE;lS del Poder.

Los tiempos no son idolátricos. No pueden ser porque pasó ya la


época de los providenciales. Al demagogo y al caudillo ha sucedido el
verdadero hombre de Estado, que encarna principios, personifica aspi-
raciones colectivas, y concreta ideales. La propia organización de los
Partidos, como fuerzas orientadoras de la vida poiítica de los pueblos,
18 Estudios y Análisis

implica la extinción de caducos moldes de matices absolutamente


personalistas en los sistemas de gobierno...9

Estos manifiestos que parecerían describir a los candidatos de la


segunda vuelta electoral de la campaña presidencial de 1996, Abdalá
Bucaram y Jaime Nebol. fueron escritos hace cincuenta y dos años en
la contienda entre "el candidato popular" José María Velasco Ibarra y
el liberal Miguel Angel Albornoz. Esta elección, como se conoce,
nunca se realizó por la insurrecci.ón popular del 28 de mayo de 1944.
Asombra que después de Jos cambios ocurridos en la sociedad ecua-
toriana en los últimos cincuenta años, todavía perduren ciertos temas
y representaciones en el debate poltttco.

Tal vez la imagen más fuerte que la campaña televisiva socialcris-


tiana usó en contra de Abdalá fue la contraposición de dos figuras: un
Nebot vestido de estadista responsable con traje y corbata que coque-
tamente sonríe y guiña el ojo; frente a un Abdalá, con el torso desnu-
do cubierto dé sudor, bebiéndose desaforadamente un vaso de licor
(Abdalá dice que de agua). Esta imagen apareció en propagandas en
la prensa con el pie de foto "dos formas de mirar hacia el futuro del
Ecuador: progreso o destrucción." La civilización y el progreso que
prometía la "seriedad de estadista" de Nebot frente a la "barbarie" de
los sectores suburbanos personificados en Abdalá.

Esta representación maniquea de la realidad política no sólo sinte-


tizaba la estrategia socialcristiana de atemorizar al electorado con la
amenaza de la "irracionalidad" y el "barbarismo" de Abdalá, también
era una elaboración más directa y burda de cómo algunas élites cons-
truyeron la coyuntura electoral. El mismo Nebot el 21 de mayo decla-
ró al Diario El Comercio que Bucaram "es un hombre que representa
todo lo que no debe ser un Presidente de la República." Posterior-
mente se comparó con Abdalá en un discurso en Machala diciendo:
"en esta tarima no hay ningún bailarín ni improvisado, hay un hombre
con propuestas. "10

9. Manifiestos del Partido Liberal publicados en El Telégrafo de Guayaquil el 13 yel


19 de mayo de 1944. Tomados de mi libro La seducción Velasquista, (Quito: FLACSO
y Ubri-Mundi, 1993), pp. 117-118.
10. El Universo 3 de julio, 1996.
Un solo toque: Populismo y Cultura Polltica en Ecuador 19

Las declaraciones de Jaime Nebot no se diferencian de la manera


en que la prensa construyó a los candidatos. Por ejemplo, el Expreso
del 29 de junio comparó a Nebot, como un hombre que representa "la
seriedad y la mesura," con Abdalá, candidato falto "de seriedad." El
Comercio del 3 de julio nos informaba que mientras Nebot es "más
serio y racional" a "Abdalá Bucaram se le notó incómodo alrededor de
una mesa de trabajo donde el tono baja y las ideas hacen parte de la
agenda. Las plazas públicas le sientan mejor" porque su "base so-
cial... celebra sus vociferaciones y sus efectos de tarima." La serie de
artículos de Thalla Flores y Fermín Vaca que contrastaban los dos
candidatos en el periódico Hoy los comparó en términos maniqueos.
Simón Espinosa anotó el 2 de julio que mientras la política exterior
estaría en "buenas manos" con Nebot, "ojalá no haya fricciones" con el
Perú con Bucaram. El sicólogo Vladimir Serrano comparó las perso-
nalidades de los dos politicos el 1 de julio en los siguientes términos:
Nebot "no muestra rasgos o discursos extraños" o sea que es norma!
la personalidad de Abdalá, al contrario, tiene "rasgos preocupantes."
El 4 de julio Mario Jaramillo Paredes aseguró, con autoridad. que el
"problema regionalista" es menos grave con Nebot que representa un
partido político de "base nacional" mientras que el Partido Roldosista
Ecuatoriano, según este académico, es un partido "de la Costa."

La mayoría de los editorialistas compartieron esta línea argumenta-


tiva. Benjamín Orttz , Director de Hoy, concluyó su editorial del 10 de
junio con la observación de que "Nebot es una derecha con proyecto a
largo plazo" y Bucaram es "un misterio insondable." Antonio Kure
escribió en El Telégrafo del 27 de junio que "Nebot presenta propues-
tas de solución claras, específicas, realizables, y su opositor que con
histrionismo nos describe generalidades, y nos ofrece que el mal sea
de muchos, para consuelo de los tontos."

Este corto recuento de las visiones de la prensa y de algunos


editorialistas sobre las imágenes de los rivales políticos en las últimas
elecciones no sólo ilustran el carga montón de los medios de comuni-
cación en contra de Bucaram. El que estas imágenes no difieran de
las que se construyeron sobre Velasco lbarra y Albornoz hace cin-
cuenta y dos años y de Velasco Ibarra y Galo Plaza en 1960 es más
relevante. ¿QUé nos dicen estas imágenes sobre cómo las élites ven
el acontecer político? ¿Por qué se construye la política como la lucha
20 Estudios y An~lisjs

en!~.Ja..JacjQna~dad.a~J.m ..candjdato que augurae.1 "progreso 'tia


[Link]ªd" C9l]lraf'l!populismQgYe encarna la "jrrª~iºnaiidad:'¡e¡
[Link]..eLcaQs? ¿Por qué pese a la estigmatización de los célndida~'
tos populistas estos siguen ganando elecciones en el Ecuador?

Murray Edelman anota que los líderes pollticos "son transformados


en objetivizaciones de cualquier asunto que preocupe o guste a los
observadores de la escena polltica." 11 SI)~QLfg,¡[Link].. ..anall$1ils
P9Htj~ºs ...E;lstárl. obstinadgs,...~fl"manufactur:ar .a . ·Ior;¡ Jid~res< . PQgylislas
como la negaciÓn d~ljós valoresquedebetian carac:1E;lfi?ªLª..!ªJ'-Q'-i~~­
-éi- Sus seguidores son imaginados como la encarnación de la anti-
razón. Son vistos como masas que están "fuera de las estructuras
universales de la razón y de la democracia y que por lo tanto tienen
que ser incorporados a la fuerza."12 Esta preocupación por corregir lo
que se percibe como el rumbo errado de la polltica nacional, no es
monopolio de quienes tienen el poder para construir la realidad desde
los medios de comunicación. También las élites políticas que se
autodenominan modernizantes y algunos científicos sociales compar-
ten esta obsesión.

Al igual que en otros países latinoamericanos, las élites ecuatoria-


nas han buscado obstinadamente la modernidad. Esta ha sido enten-
dida como la emulación de los códigos de comportamiento económico,
cultural y, sobre todo, político de las potencias occidentales. Pero la
anhelada modernidad siempre se ha escapado de las manos. Los
prQyectos dt3. las élites han sido. cuestionados ysubvertidos..[Link] Ia
resistencia de los sectores [Link]ªfeSa estasVE'jrsiones excIYY~nl~
de la modernidad y del progreso. El retorno a la democracia es el
último intento de alcanzar esta ansiada modernidad.

Para comprender este último afán de innovación política de las


élites ecuatorianas surgidas en torno al aparato estatal y a la expan-
sión de la economía desde los años cincuenta. lo mejor es remitirse al
análisis [Link] Hurtado sobre el significado del nuevo sistema de

11. ~tlng ... Polltlcal Spectacle, (Chicago: University ot Chi~go Press,


19$), p. 39.
12. Jvdith Buller. "Contingent F"I.!f1dation$." en $eyla 8enhabid, [Link] BUller, Druci-
Da. CorneO, and Nancy Fraser, F....in..t Conh!ntione. A PhUoaophlcal Exchange,
(New York: Routledge, 1995), p. 40.
Un solo toque: Populismo y Cultura Polltica en Ecuador 21

dominación politica. Según este arquitecto de la transición a la demo-


cracia "la expansión económica originada en el petróleo termina por
liquidar la estructura del poder generada por la hacienda y por lo tanto.
su expresión política. el bipartidismo conservador-liberal. "13 Estos cam-
bios socio-económicos "que traerian consigo la consolidación de la
sociedad urbano-capitalista. "14 requerían de un nuevo sistema de do-
minación polftica basado en partidos políticos ideológicos fuertes que
a diferencia del "multipartidismo hipertrofiado" del pasado garanticen
la estabilidad democrática." Por lo tanto "la democracia ecuatoriana...
dependia de la conformación de un moderno régimen de partidos. "16
Con esta intención se legisló una Ley de Partidos Políticos que reque-
ría que éstos posean "una ideología. un programa. una organización
nacional. y un número de afiliados que debían representar al menos al
0.5% del padrón electoral. Los partidos perdían su reconocimiento
legal si no obtenían al menos el 5% de los votos emitidos en dos
elecciones consecutivas. "17

~I_.~fán de crear un sistema de d9minªpiÓIl p()lítico "racional y


moderno" no se ha concretado. No sólo se ha legislado en contra de
la Ley de Partidos ideada por Hurtado. sino que además se observa
que existe un mundo político muy lejano a susesper8J12;ª~moderniza­
doras.-Los--análistas'ponticos'h~an-demostrad()-Ctue en el Ecuador se
vota por personalidades y no por ideologías; que el número de parti-
dos políticos se incrementa cada vez más; que los partidos son débi-
les y recurren a prácticas clientelares; y que la política está desacredi-
tada." Al igual que en el Brasil el elector vota por el diputado a cambio
de promesas de favores personales o corporativos; el diputado apoya
al gobierno a cambio de cargos y concesiones que. a su vez distribuirá
entre sus electores... Se crea una esquizofrenia poHtiea: los electores
desprecian a los políticos. pero continúan votando por ellos."

13. El Poder Político en ~ Ecuador. (QUitO: Planeta. 1988), p. 337.


[Link].
15. Ibid.. p. 330.
16. Osvaldo Hurtado, La Politice Democrática. loe últimos veinte y ~Inco años,
(Quito: Corporación Editora Nacional, 1990), p. 51.
17. IbId., p. 57.
18. Anita lsaacs, "Problems of Democratic Consolidatk>n in Ecuador," Bulletin. ot
Lalln AInC'dc:an [Link]. 10 (2) 19.91: 221-239.
19. José Murillo de Carvalha, Deeenvolvirnlento de la chAdadania en 8rasll. (Méxi-
co: Fondo de Cultura Económica, 1995), p. 166.
22 Estudios y Análisis

El relativo fracaso de este intento de crear un sistema de partidos


pollticos ideológicos demuestra que no se puede legislar sobre la
necesidad imperiosa de construir partidos ideológicos que representen
intereses clasistas sin antes constatar cómo se dan los mecanismos
d~ participación popular y de acceso a Tos-~reclJrsos' estatales.. Éstos
se il-añdado a través del paternallsmo, del clientelismo y del patronaz-
go y no con la lucha ideológica partidista. Además. pesea Iº~ proce-
sos de cambio social, la realidad cotidiana de muchos ecuatorianos.
como se analizará en el segundo capítulo, todavía se basa en el
paternalismo y en la búsqueda de personas con autoridad dentro de la
comunidad que funcionen como padrinos que los protejan en la vida
cotidiana. Entonces la búsqueda de mes fas y figuras que den protec-
ción todavía responde a las necesidades de muchos ecuatorianos
que, adamas, ven con mucho escepticismo a la política. Ésta es vista
más como una posible fuente de acceso a escasos recursos que
como una solución a problemas estructurales.

Pese a que la intención de crear partidos ideológicos fue progresis-


ta. este proyecto demuestra un desdén y menosprecio a los sectores
populares que aparecen como niños-adultos que todavía no conocen
cuáles son sus verdaderos intereses, ni las formas racionales del con-
vivir político. Las élites poHticas rnodernlzantes asumen el papel de
educadoras delpueblo. ""Ellas guia~án a los sectores popuíares hacia
lo que entienden como el futuro racional y moderno de la historia del
país sin respetar, ni tomar en consideración, las formas populares de
hacer poHtica.

La sobria realidad del relativo fracaso del último empeño moderni-


zador, en lugar de llevar a una reflexión por parte de las élites rnodsr-
nizantes -polfticos y medios de comunicación-sobre cuáles son los
problemas de tratar de imitar modelos políticos desarrollados en otras
sociedades," de las limitaciones de una democracia entendida sólo en

20. Carlos Franco ·Visión de la democracia y crisis del régimen." Nueva Sociedad
128,1993.
Un solo toque: Populismo y CulturaPolíticaen Ecuador 23

sus aspectos políñcos," o de las bases sociales de la democracía,« les


lleva a acusar a los dirigel'lte~ populistas y a sus seg~j~ºresde encar-
nar todoilo~j)róbl~mas que hacen ql,l~esta democraclanojuncíone.
Es así que se sugiere a los seguidores de Bucaram que dejen de
vociferar por un demagogo y analicen racionalmente su voto; esto es"
que voten en su contra.

La figura del Ifder populista cumple además una función crucial


para la auto-leqltlmizaclón de estas é~ites políticª~Jenova(:t~~as. Ya
que el líder populista y sus seguidores son vistos como la antí-razón y
la anfi-modernídad que impiden el progreso del país, se justifica la
existencia de estas élites, en tanto éstas tienen la responsabilidad
moral de dirigir al país hacia la anhelada modernidad y, además,
tienen la obligación de orientar a las masas sobre cuáles son sus
verdaderos intereses, alertándolas sobre como los demagogos se apro-
vechan de ellas. Las élites mocjernizantes, con estos argumentos
elitistas que dividen a la sociedad entre élites dirigentes y masas que
deben ser encauzadas, se autentifican. Argumentan que siempre se
necesitará de ellas para que encaucenJa opinión pÚQlica. Los secto-
res populares aparecen como masaalrracionales, o, en el mejor de los
casos, como niños-adultos que no tienen la madurez política para
conocer sus verdaderos intereses y por lotanto son engatusados y
manlpiilados por eUíder populista de turno. '

Las élites modernizantes no sólo encuentran su razón de ser en la


lucha contra la anti-modernidad del populismo, también ven a este
fenómeno como un residuo del pasado a punto de desaparecer. As!
se unen a los científicos sociales que con títulos provocadores nos
hablan de la Agonía del Populismo,23 o del absurdo de seguir tratan-
do de descubrirlo, pues ya se agotó la discusión académica sobre este
fenómeno que, eso sí, perdura en la alucinación de algunos sociólo-

21, Agustín Cueva "Interpretaciones de la Democracia en América Latina: Algunos


Temas y Problemas." En Agustín Cueva, Las Democracias Restringidas de Am6rICII
latina. Elementos para una Reflexión Critica, (Quito: Editorial Planeta, 1988),
22, José Sánchez-Parga, "La Sociedad contra si misma o por qué nuestras socieda-
des son democráticamente ingobernables," en varios autores, Ecuador La Democracia
Esquiva, (Quito: ILDIS, 1991); Simón Pachano, Democracia sin Sociedad, (Quito:
ILDIS, 1996),
23. Iván Fernández y Gonzalo Ortiz, ¿La Agonía del Popullsmo?, (Quito: Editorial
Plaza Grande 1988).
24 Estudios y Análisis

gos y periodistas mal informados que no han leido de sus últimos


descubrimientos. 24

t" "." Per,oelpopulismo se niElga a desaparecer. A diferencia de" quie-


nes lo consüuyen como "el otro" que está afuera de las estructuras
"universales" de la modernidad y de la democracia, este fenómeno
representa, más bien, la resistencia de los seetorespopulares a pro-
YectoS de modernización e)(~llJyentas. Al igual que en el siglo dieci-
nueve en que las promesas de libertad y democracia resultaron en el
empobrecimiento, exclusión y represión de los sectores populares,
que se rebelaron a través de diferentes movimientos caudilllstas, zs el
popuíísmo es una forma moderna de resistencia a esta nueyaJLinter':
pretaciones delámoderíií[Link] Butlar ánota que bajo la supues-
ta universalidad de la rnodermdad democrática "los sujetos son cons-
truidos a través de la exclusión, esto es, creando sujetos desautoriza-
dos, presujetos, figuras de la vileza, poblaciones borradas del horizon-
le. ''26

Es así que en las tres últimas contiendas electorales los abdalasis-


tas y su lider fueron vistos como la negación de diferentes versiOnes
dªla modernidad y de la racionalidad de la polítlca. Las elecciones de
1988 se presentaron como la lucha entre el proyecto "modernizador y
progresista" de la Izquierda Democrática en contra de la "irracionali-
dad" del suburbio y de la Bahía de Guayaquil personificados en Abda-
lá Bucararn." Luego de la crisis de la llamada" centro-izquierda el
proyecto modernizador es asumido por la derecha neotiberal. La glo-
balización, la apertura al mercado y el fin de las potítícas redistributi-
vas del Estado caracterizan a esta nueva versión de "la modernidad" Y
de la "racionalidad" vista desde el mercado. En las últimas elecciones
Nebot, como lo señaló Alberto Acosta en un editorial en Hoy el 12 de

24. Amparo Menéndez-Carrión, "El Populismo en él Ecuador: ¿Tiene Sentido Se-


guirlo 'Descubriendo'?" en Juan Paz y Miño (ed.), Populismo, (Quito: ILD1S, 1992).
25. Consúltese el sugerente libro de Bradford Burns, The Poverty of Progresa.
Lalin America In Ihe Nlneteenth Century, (Berkeley: University of California Press,
1980).
29. Judith Butler, "Contingent Foundations," p.47.
27. Fernández y Ortiz, ¿La Agonfa del Popullsmo?; Gaitán Víllavicencio, "'as
ofertas electorales y los Ifmites del clientelismo," en varioS autores, Ecuador 88: Elec-
cionee, Economfa y Estrategias, (Quito: Editorial El Conejo, 1988).
Un solo toque: Populismo y Cultura Po~ítica en Ecuador 25

junio de 1996, apareció como "el candidato de las mil respuestas"


renovadoras. A través de un proyecto económico definido pretende
adecuar toda la sociedad "en su marcha acelerada hacia una mayor
apertura y liberalización." El único obstáculo para que estas políticas
se lleven a cabo residía, según este político, en la obstinación de
algunos electores que se dejaban engañar con la retórica vacía y falsa
de Bucaram. En resumen, según las diferentes élites que dicen ser
modemizantes, el proyecte) del siglo diecinueve de "civilizar" a la "bar-
barie" popular continúa vigente.
'-----

El proyecto civilizador de las élites no sólo que margina y silencia a


los §.ec;tores populares en nombre de la modernidad, también su ver-
síón de la modernidad frente a la supuesta antimodernidad del popu-
lismo bucaranista es cuestionable. Como se analizará en el tercer
capítulo, el abdalasismo es un movimiento multiclasista de quienes
están al margen de los círculos establecidos y reconocidos del poder.
Este es un movimiento que busca la renovación de las élites. Enton-'
ces, ¿quién representa la modernidad? ¿Son modernas unas élites
de origen terrateniente que legitiman su poder en la exclusión a los
sectores populares? 0, ¿es moderna la alianza interclasista de secto-
res, situados fuera de los círculos establecidos del poder, que a través
de Bucaram busca abrir espacios de movilidad social?

La repulsión y el miedo a Abdalá

La figura de Abdalá Bucaram no sólo es un catalizador para la


generación de las identidades colectivas de las élites modernizantes.
Su figura, vista como la del "repugnante otro" sirve además para que
las clases altas de "buen apellido y rancio abolengo" se reafirmen en
su condición de líderes [Link]ís. Los diferentes grupos socia-
les se diferencian no sólo por SU posición económíca o de clase social,
también se distinguen por toda una serie de símbolos de status. Como
lo anota Max Weber éstos se refieren, sobre todo, a diferentes "estilos.
de vida."28 La manera de comer, de vestir, de comportarse, de llevar el
cuerpo, el acento y tono de voz, sirven para diferenciar grupos socia-
les. Los diferentes grupos sociales son socializados y habituados a

28. Max Weber, "Class, Status, Party," en H-H. Gerth y C. Wright Milis, eds., From
Max Weber, (New York: Oxford University Press, 1946), p. 187.
26 Estudios y Análisis

pautas de comportamiento, modales, formas de llevar el cuerpo que


señalan y marcan su posición en la sociedad. Esta socialización que
se da en la familia, a través de la escuela, de los "mass media" y de
los amigos termina conformando [Link]: maneras de ser ycom-
portarse que se manifiestan casi subconscientemente y, que a suvez,
producen y reproducen la estratificación social. 29

La presencia de Abdalá en la escena política es un constante tema


de conversación de las clases altas. Les preocupa su vocabulario y
su forma de hablar, su forma de vestir y de vivir, pero lo que más les
obsesiona es su cuerpo. De ahí que la estrategia socialcristiana apun-
tara a través de la televisión a inundar los hogares' con el torso desnu-
do de Bucaram para aterrorizar a las clases altas y medias demostran-
do su primitivismo y falta de "buenos modales." Es cierto que Buca-
ram ayuda a que las percepciones de la "gente bien" tengan funda-
mentos. En 1988, por ejemplo, Bucaram se comparó con Febres
Cordero diCiendo "yote'ngolós huevos más gruesos que los de Fe-
bres. Mejor dicho yo tengo huevos y Febres no los tiene.''30 Pero el
vocabulario machista de Abdalá no difiere de la estrategia de muchos
políticos de descalificar a sus rivales cuestionando su hombría y valor
humano. Por ejemplo, Rodrigo Borla se refirió al ex-presidente León
Febres Cordero como "ellloroncito de Taura, cobarde por naturaleza...
que sólo es hombre cuando está borracho. ''31 Febres Cordero se refirió
a Borja como "ese enano que preside la República" ya Bucaram como
"vulgar loco ratero.'?" Nebot amenazó con orinarse en un parlamenta-
rio. Pese a que todos estos políticos, al igual que otros, usen elinsylto
machista para descalificar a sus rivales, aunque con un vocabulario
por lo general menos grosero, Boria, Febres Cordero y NebQt no son
considerados como la encarnación de la patanería y de la falta de
cultura. Al contrario, se justifican sus arremetidas como "normales en
un hombre."

El terror que despierta Abdalá, entonces, no se explica únicamente


por su vocabulario. Las clases altas también ven con desdén su

29. Pierre Bourdieu, Outline of a Theory of Practice, (Cambridge: Cambridge


University Press, 1977).
30. Fernández y Ortiz, ¿La Agonía del Popullsmo?, p.159.
31. Hoy, 2 de diciembre, 1991.
32. El Comercio, 6 de junio, 1996, p. A2.
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 27

manera de vestir y de vivir. Abdalá luce anillos, reloj y gruesas cade-


nas de oro, que dice le fueron regaladas por las cooperativas barria-
les. "Tengo como 200 y son todas bendecidas, entonces mi mujer me
pide que las lleve siempre conmigo."33 A diferencia de los sectores
populares que adornan su cuerpo con cadenas y dientes de oro para
demostrar sus éxitos en la vida, las clases altas ven esto como mani-
festaciones de "muy mal gusto." En la misma entrevista se informa
que Abdalá no llevaba medias, un horror dentro de las "buenas cos-
tumbres" de los sectores altos. La casa de Abdalá fue otro tema de
discusión entre las clases altas. No sólo se criticó a quien dice ser el
líder de los pobres y vive en una mansión; sobre todo se cuestionó el
gusto de la familia Bucaram Pulley para decorar su hogar. Este repor-
taje sobre la casa de Abdalá demuestra lo que las clases altas consi-
deran de mal gusto. "Blancas son las paredes, el piso de mármol y los
muebles, cada uno con su respectivo forro de plástico Todo brilla,
inclusive la Ultima Cena del comedor que es tornasolada Todo pare-
ce estar ahí para la exposición, inclusive una gran jardinera llena de
.plantas artificiales."34

Al describir lo que las clases altas consideran como el mal gusto de


Abdalá no pretendo dar una lección sobre las "buenas costumbres"
que no tengo, de eso se encargará, si se lo piden, la líder de Pichin-
cha del PRE, Violeta Malina, que inclusive ha escrito un libro sobre
buenos modales. Lo importante es que un politico fogueado y viajado
como Abdalá reproduzca: a gran escala el gusto popular en la forma
de vestir y de vivir. No conozco si esta forma de ser es parte de la
forma de vida y del habitus de Abdalá o es una estrategia consciente
para diferenciarse de la "gente bien." Lo cierto es que lo que los
sectores populares lo tienen en pequeño. como un jarro con flores de
plástico o una pequeña cadena de oro, Abdalá lo lleva a lo grande.
Estos símbolos de status social no sólo aterran a la "gente bien",
también, como se analizará a continuación, explican la identificación
popular con "el loco" y su desdén a los aniñados, personificados en el
"niño Nebot."

El miedo de "la gente bien" a Abdalá también refleja su temor a


cómo se estructurarán las relaciones cotidianas de dominación entre
33. El Unlv8I"8O, 1 de abril, 1996.
34. El Comercio, 29 de abril, 1996, p. A3.
28 Estudios y Análisis

diferentes grupos [Link] luego de la abolición de la hacienda tradi-


cional, de la urbaniza<::ión y de la parcial democratización [Link] socie-
dad que se manifiesta en una relativa movilidad social en los últimos
años. Como loéJ,nptª. Mary .,Jackman, las relªQLOOeS cotidianas.-ª"!!!~
grupos desigi.ú[Link] han estado marcadas"Por una serie de reglas de
etiqueta que garantizan el que cada grupo ocupe su lugar, reprodu-
ciendo la dominación social. 35 Los grupos subordinados han tenido
que demostrar deferencia ante sus "superiores." Pero al desaparecer
las instituciones y las estructuras que regulan estas desigualdades en
el trato diario, los grupos dominantes sentirán una gran aprensión. No
sólo serán cuestionados sobre sus prerrogativas de status, sino que
las posibilidades de movilidad social se incrementarán. Debido a que
Abdalá es visto como la irrupción de la chusma en los salones de la
"alta sociedad" y como un señor que pese a tener dinero no tiene
clase en el sentido de "buenas costumbres" su presencia provoca un
gran terror.

El asco a Bucaram como personificación del suburbio o de los


"nuevos ricos" constata las hipótesis de Mary Douglas que señalan
que todo lo que está fuera del orden provoca imágenes de poíución."
. Abdalá encarna la movilidad social y el orgullo de quienes han sido
vistos .corno subordinados o criados serviles de la "gente bien," pero
que ahora exigen su igualdad social cuestionando las im~es del
orden social de las élites establecidas. Estos sectores no aceptan su
condición servil.y demandan igualdad de oportunidades y de acceso a
los espacios antes reservados para la "gente bien," que reacciona con
aprensión ante esta democratización.

Este pánico se magnifica por la sexualidad de Abdalá, Los grupos


dominantes creen tener el deber moral de controlar [Link] de
los grupos subordinados. Por eso, por ejemplo, regulan la vida sexual
de las mujeres de los sectores populares que se desempeñan como
sus empleadas domésticas, a las cuales también pueden utilizar a su
conveniencia (por ejemplo, cuando los "niños bien" se acuestan con

35. Mary Jackman, The Velve~ Globe. Patem"'~ and Confllet in [Link]., Class,
and.~[Link], (Berkeley: Unhlersity of California Press, 1994), pp. 76-77.
36. Mary Douglas, Purlty and Danger. An analyala o, the [Link] pollutlon
and taboo, (New York: Routledge, 1966).
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 29

las empleadas domésticas, o salen a buscar "chullas"). Los hombres


de los sectores populares son considerados como asexuales o como
bestias depredadoras que deben ser controladas. 37 Bucaram repre-
senta la irrupción incontrolada de la sexualidad popular: baila, enseña.
su cuerpo, seduce, en fin, es la encarnación de la sexualidad popular
que los sectores dominantes consideran como peligrosa, repugnante y
primitiva.

El incidente que mejor ilustra el miedo de las clases altas a Buca-


ram y cómo su figura les permite recrear identidades colectivas, fue la
denuncia de Abdalá en la campaña electoral de 1992 en contra del
Banco del Pichincha." Este incidente no es interesante por el carácter
de la acusación, que fue infundada. Tal vez sea un precedente de
cómo los amigos de Abdalá usarán el poder polltico para cobrarse
revanchas con grupos económicos rivales; en este caso el grupo Isaías
atacando al grupo Egas-Acosta luego de las disputas por quién con-
trolará el Banco.

Pero lo más relevante de esta denuncia es cómo sirvió de cataliza-


dor para que "las gentes bien" de Quito se autoreconocieran, en la
figura de Jaime Acosta Velasco, como los líderes morales naturales
del Ecuador.

Como se recordará, Abdalá denunció el supuesto mal manejo de la


Reserva Monetaria Internacional por parte de personalidades del go-
bierno socialdemócrata de Borja y del Banco del Pichincha." Pese a
que las acusaciones resultaron infundadas y a que con el tiempo
Abdalá dejó de referirse a este episodio, personalidades de la "alta

37. Sería interesante estudiar el papel del racismo ecuatoriano en la construcción


de la sexualidad popular. El caso estadounidense es analizado por Joel Kovel, Wh~te
Rac~1lIft • A Psychoh~story, (New York: Columbia University Press, 1984). La subver-
síén de los códigos racistas cuando los hombres Otavaleños tienen aventuras eróticas
con gringas es analizado en mi libro, El racismo en Ecuador. Experienc~as de los
~nd~08 de c~ase med~a, (Quito; CAAP, 1996).
38. Carlos de la Torre, "Las Imágenes Contradictorias de Abdalá: Discursos y cultu-
ras políticas en las elecciones de 1992," Ecuador Debate No. 32, agosto de 1994, pp.
60-61.
39. Es importante recordar este incidente por los "rumores" que circulaban entre
sectores medios y altos en Quito que aseguraban que Abdalá acabará con el Banco del
Pichincha.
30 Estudios y Análisis

sociedad" ecuatoriana organizaron un "Homenaje Nacional de Admira-


ción y Desagravio" a la familia" Acosta, Se publicaron suplementos
especiales en varios periódicos del país con cientos de firmas de
quienes se solidarizaron con este acto a favor de Jaime Acosta Velas-
ca y su familia, "victimas de irresponsables ataques." La Casa de la
Cultura Ecuatoriana de Quito contó para eí acto con la presencia de
casi dos mil personas. Asistieron personajes ilustres tales como el
Cardenal Pablo Muñoz Vega, varios Arzobispos y Obispos, el ex-
presidente Osvaldo Hurtado; varios ex-vicepresidentes de la Repúbli-
ca, el alcalde de Quito, candidatos presidenciales, banqueros, ernpre-
sarios, etc., en una palabra "la crema de la sociedad."

Es interesante que Abdalá haya escogido como blanco de sus


ataques a Jaime Acosta Velasco, encarnación de los valores morales
y cristianos de las élites quiteñas. Sociológicamente lo que más llama
la atención en este "acto de desagravio" es que los ataques de Abdalá
sirvieron de catalizador para que las élites y la gente de "buena socie-
dad" se dieran cita en un acto donde se exprese quiénes son los
"verdaderos ciudadanos honestos" y quiénes tienen derecho a dirigir y
guiar el país por su alta condición moral. Este acto, a su vez, demos-
tró la calidad de "outsider" de Abdalá, quien se vanagloria de ser
odiado por la oligarquía y logra atemorizar a "la crema de la sociedad"
de tal manera que se congrega para expresar su identidad encarnada
en Jaime Acosta como baluarte de "moralidad," "honor," "hidalguía," y
"virtud."40

40. En palabras del "intelectual orqánico" de las élites quiteñas Jorge Salvador Lara,
El Comercio, 20 de marzo, 1992.
CAPITULO 11

LA VERBENA ROLDOSISTA

"Gracias a las tarimas es que hemos llegado donde estamos


(Eduardo Azar, Expreso 29 de junio de 1996)."

Los sectores populares perciben a Bucaram de manera diferente a


la "gente bien" que lo ve con horror. Para entender estas imágenes de
Abdalá se analizarán sus actos de masas. Estos son espectáculos en
los que se entretiene con música y humor, se atacan los privilegios de
"esag-énte" y-se reañrma el valor moral y espiritual de "los pobres."

Las ciudades y pueblos esperaron a Abdalá vestidos de fiesta.


Caravanas motorizadas, banderines, y en el caso de Riobamba antor-
chas y llantas quemadas anunciaban expectativa por la visita de "el
loco." Las plazas donde se realizaban los actos de masas fueron
decoradas con retratos de Rosalla y Abdalá. Desde la tarima un buen
equipo de sonido emitía canciones del PRE y del Movimiento Indepen-
diente República Auténtica (MIRA). Todo estaba listo para el concier-
to y para el acto político. Los Iracundos calentaban el ambiente. Se
vivía una atmósfera de concierto de rock; a diferencia de los rumores
que el público fue a tomar trago gratis, hubo poco trago y no fue
gratis.

Un_a~aracterística común a los diferentes populismos es qlJ~ se


toman los lugares públicos. Tal vez el caso más espectacular fue el
dé íos obreros peronistas que el 17 y 18 de octubre de 1945 literal-
mente se tomaron los centros de la ciudades argentinas aclamando a
su líder y atacando a periódicos, bares elegantes, universidades y a
muchachos engominados que representaban símbolos de su exclu-
sión social, cultural y política. 41 En el Ecuador Jos velasquistas cum-
plieron el mismo papel, aunque en forma menos dramática, cuando

41_ Daniel James, ·Oetober 17th and 18th, 1945: Mass Protest, Peronism , and tne
Argentinean Working Class," Joumal of Social Hlatory, Spring 1988_
32 Estudios y Análisis

desde los años treinta y cuarenta se tomaron las plazas públicas para
aclamar a su líder y atacar a sus rivales, pero, eso si, con la gran
elocuencia de Velasco Ibarra, que manifestó: "las calles y las plazas
son para que los ciudadanos expresen sus aspiraciones y anhelos y
no para que los esclavos arrastren sus cadenas.?"

Los diferentes populismos democratizaron el acceso a los espacios


públicos, interpretando a la democracia como la "asistencia a actos
públicos, ritos y festivales en los que los seguidores exhiben con entu-
siasmo ('se adhieren a') una serie de símbolos que los identifican
colectivamente con el ideario democrático-popular."43 Es asl como la
repetición de discursos, canciones y consignas van constituyendo al
pueblo roldosista identificado con el "lider de los pobres" en su lucha
contra las olígarqulas.

En las diferentes plazas y parques el anunciador del PRE, como si


se tratara de un acto de circo, anunciaba la llegada de Abdalá: ¡ya
viene Abdalaaa!; ¡Abdalaaa! ¡Abdalaaa! Los candidatos Rosalía Ar-
teaga y Abdalá Bucaram entraban apoteósicamente con la canción: 'ta
fuerza de los pobres." Abdalá cantó con los Iracundos. Conforme
avanzaba la campaña cantaba más canciones; cuando no cantaba
bailaba con Rosalía, repartía besos al público o invitaba a alguna
muchacha a bailar el "rock de la cárcel."

El canto de Abdalá y su baile con Rosalía

¿Por qué el público disfrutó tanto al ver cantar y bailar al "loco"?


¿Cuáles son los significados del canto de Abdalá y de sus bailes con
Rosalía? La respuesta de sus opositores, con su característico des-
precio a los sectores populares, es sencilla: Abdalá da al pueblo lo
que a éste le gusta: circo y espectáculo. En palabras de Francisco
Febres Cordero, por ejemplo, "ahí estuvo el cantante de sugerente
tono, haciendo que su voz de rapero recogiera del fondo de las más
pestíferas cloacas todas las mugres, para lanzarlas al rostro de la

42. La Seducción Velaaquieta, p. 160.


43. José Alvarez Junco, "El Populismo como Problema: en José Alvarez Junco y
Ricardo González Leandri, eds., El Populismo en España y América, (Madrid: Edito-
rial Catriel, 1994), p. 26.
Un solo toque: Populismo y Cultura Politica en Ecuador 33
fLACSO - Biblioteca
audiencia sin más deseos que dar el espectáculo.?" Sociológicamente
el atractivo de ir a ver cantar y bailar a un político tiene significados
más profundos. EIJ?-ª-,"ltQY_.[Link]á reivindicBrLJa SE:l.?S~ªI,i,ºad
popul~Lql..J_E!._~§.dªsprecj¡"da y rePtimidapQr .:'E:ll').[Link]~." El mismo
Abdalá defendió sus cantos, no sólo comparándose a Menem, que
canta tangos, y a Clinton, que toca el saxofón, también preguntó:
"¿qué hombre no ha conquistado a una mujer cantando una serena-
ta?" Y él junto a los Iracundos, el grupo con el que sedujo a su
esposa, ahora está cautivando al pueblo ecuatoriano.

Abdalá no sólo da una serenata al pueblo para que vote por él,
también invita al pueblo a que lo vea bailar con la futura Vicepresiden-
ta Rosalía Arteaga que como el mismo dice es "una Doctora, Cientis-
ta, Periodista, Socióloga, una gran Maestra y, encima de eso, una
mujer muy guapa." Entonces Bucaram, el hombre de pueblo, está
seduciendo a !JnB guapa mujer de clase social más alta, personificada
en 'Rosalía. En los actos públicos ella vistió elegantemente, cuidó su
maql.íillaje y peinado, estuvo siempre impecable y bailó guardando la
seriedad y compostura de toda una dama. Abdalá, por su parte, como
personificación de los sectores populares costeños iba de sport, casi
siempre con guayabera y muchas veces con vaqueros. Al bailar con
una dama representaba una fantasiasexual de los sectores popula-
res: bailar y seducir a una mujer de clase más alta y más "fina." Esto
explica la euforia con la que los borrachitos del pueblo en Santa
Elena, Libertad y Portoviejo, gritaban a favor de Rosalía.

En sociedades patriarcales los hombres .consnuyen su masculini-


dad en competencia con otros hombres. Los hombres nunca están
seguros de su masculinidad y virilidad. Constantemente tienen que
probarla ante sí mismos y sobre todo buscando la aprobación y la
aceptación de otros hombres. En gran medida esta búsqueda de
reconocimiento se consigue conquistando mujeres apetecidas por otros
hombres. "Las mujeres se transforman en un tipo de moneda que los
hombres usan para mejorar su rango en la escala social de la virili-
dad. "45 Las mujeres más apetecidas son las mujeres ''finas'' de clase

44. Hoy 4 de julio, 1996.


45. Michael S. Kimmel, "Masculinity as Homophobia. Fear, Shame, and Silence in
the Construction 01Gender Identity:' en Harry Brod and Michael Kaufman, 005., Theorl-
zing Maaculinlties (Thousands Oaks California: Sage Publications, 1994), p. 129.
34 Estudios y Análisis

alta y las que entran dentro de los cánones coloniales racistas de


belleza, que por lo general son las mujeres de clase alta. Bucaram no
sólo representaba una fantasía popular, también demostraba su virili-
dad superior y, por lo tanto, su calidad de líder, al bailar con la guapa
Rosalía Arteaga. Además, en lugar de referirse a sus testículos o a la
calidad de su semen como en el pasado, demostró su hombría bailan-
do con una dama.

Analizando varios romances latinoamericanas, Doris Sommers se-


ñala que las novelas, escritas por novelistas-polítlcos, simbólicamente
conformaron la nación al unir personas de razas, clases, regiones y
. partidos diferentes. 46 El baile entre Rosalía y Abdalá puede leerse de
\ manera similar. No sólo se reconciliaban personas de diferentes ola-
ses sociales, tambi~h fraternizaban la costa y la sierra contormando
una sola fé[Link] ecuatoriana. Además se unían la razón deF3PliªIJª_y
la pasión primitiva y viril de~bdalil:. Dentro de los estereotipos de
género íatinoamer¡canós se dice que la mujer tiene una fuerza m()ral
superior a la del hombre y que su rol es domesticar, controlar y encau-
zar la pasión incontrolada de la virilidad. Hosalía, la maestra, controla-
bay educaba a Abdalá Tanto es así, que cuando Abdalá preguntaba
al público que si quería que se portara mal e insultara a sus adversa-
rios, Rosalía movía la cabeza negativamente, sumándose a los gritos
de ¡nooo! del público.

El baile de Abdalá y Rosalía generó muchos chismes entre sus


partidarios y opositores. Se dijo que Abdalá subió la falda de Rosalía
en Riobamba, que le tocó las piernas en Portoviejo. También se
corrió el rumor de que eran amantes, que "Rosalía ya marchó." Inde-
pendientemente de su veracidad y de su buen o mal gusto, en
este caso fueron invenciones de partidarios y opositores, los chismes
deben tomarse en serio. Ellos son una forma de opinión pública
popularque regula, en parte, lanormalidad -entendida como la re-
producción de las estructuras de poder entre clases, géneros y grupos
étnicos- d~_léI.§relaciQnessociaJ~~. Roger Lancaster señala que "en
lugar de ver al chisme como un modo trivial de discurso, sería mejor
verlo simultáneamente como el polo más fluido de un continuo discur-

46. Doris Sommer, "Irresistible romance: the loundational lietions 01 Latin America,"
en Homi Bhabha, ed., Nadon and Narradon, (New York: Routledge 1990), p. 75.
Un solo toque: Populismo y CulturaPolíticaen Ecuador 35

sivo cuyo polo opuesto es la tradición; y como la fuerza y apoyo?


necesarios de la tradíción.?" Los rumores y chismes sobre la conducta
sexJJ!ilJt~LBosaliaJa !r~Dsformaron de mujer respetable y honorable
madre de familia en mujer de malas costumbres. Así, se recurrió al
casfigomlls'común en contra de las mujeres que romp~n con los roles
tra3!1E~n:aIé[Link]énero [Link] machista.

La dicotomía virgen-puta regula la vida de las mujeres mantenién- ,


dolas dentro de la esfera privada y bajo el control sexual de sus
padres, maridos o hermanos. Cuando las mujeres rompen con esos
estereotipos que regulan las esferas de las relaciones sociales y, por
ejemplo, entran en la vida política son consideradas putas. Tanto así
que los socialcristianos circularon en Cuenca hojas volantes con un
foto-montaje de Rosalía desnuda.

El acto político

Luego de los cantos y bailes comenzaba el acto político, que siem-


pre tuvo la misma estructura. Primero el Himno Nacional era coreado
patrióticamente por Abdalá y, si estaba presente, por el General Frank
Vargas, que levantaba el pecho mirando el horizonte, dispuesto a
subir a un avión para bombardear el Perú. A continuación hablaron
las dignidades locales del PRE, que apretujadas en la tarima, estorba-
ban a Los Iracundos. Estos caciques locales, cuyos discursos iban
del populismo eufórico e izquierdista de Líder Padilla en Loja, a discur-
sos bastante desabridos, nunca atacaron a los grupos económicos
dominantes en su región o provincia, sino que se limitaron a descalifi-
car a Nebot y pedir obras a sus candidatos. Además con excepción
del acto de Otavalo, donde Marco Proaño dio parte de su discurso en
Quichua y en que habló un indígena Otavaleño, y de la presencia de
Grefa y Pandam en los cierres de campaña, las dignidades locales
fueron blancos o mestizos. La falta de respeto de los caciques locales!
del PRE a los indígenas llegó tan lejos como para llevar a un grupo \
Otavaleño a Riobamba, para que representara a los "indios genéri- '
cos," y al final no presentarlos pues se hacía tarde y la noche estaba
fría.

47. Roger Lancaster, Uve 18 Hard, (Berkeley: University of California Press, 1992),
p.91.
36 Estudios y Análisis

El discurso de Rosalla fue corto y serio. Es interesante cómo las


audiencias recibieron estos discursos de los lideres locales y el de
RosaHa.· Por lo general se constató un nivel de resistencia bajo a tos
discursos ltirgos. Si la gente se aburría hacía bromas, pifeaba, o
conversaba con el de al lado. Además, se aprovechaba para buscar
un mejor puesto si es que las banderas it'npedfan observar la tarima.
Rosalía fue bien recibida, pese a que su discurso comparado con el
de Abdalá na despertaba grandes emociones. En los lUgares en que
el público fue más femenino y familiar, como en Laja, se demostró
más cariño a Rosalfa. lo más probable es no sólo que las maestras
fueran sus partidarias, sino que muchas mujeres se sintieran identifi-
cadas con una aspirante Él Vicepresidenta de la República.

Dos canciones precedían al discurso de Abdalá: Wendy, una gua-


pa rubia teñida, entonaba un corrido contra la ofigarqufa, y Vfctor
Miranda, un fornido mulato bastante guatón, cantaba con mucha emo-
ción "la fuerza de los pobres." El público se emocionaba al ver la
represenfáci6ndí:l Miranda que con gesticUlaciones virUes arremetta
contra la oUgatqufa y en nombre del pueblo demandaba acciones del
líder. Estacanción se haconverndo desde las elecciones de 1988 en
el himno de guerra roldosísta. Es el tema de las emotivas cuñas
televisivas, se laescucha eñ los autos y sedes del PRE, en fin, confor-
ma al pueblo pobre y desamparado que espera la redención del "líder
de los pobres." luego del himno rotdosísta todo estaba listo para la
oración de Abdalá, quien fue introducido potelpréSéntador de Circo
como un ''hombre de buen estado flsico para derrotar alas oligar-
quías."

La OraCión de Abdltá

Estudiosos del populismo han demostrado que -el discurso potftico


eSl'fif~'ª deldlscufSó.déntífico. Puesto qusa! objetivo del discurso
[Link],Co"9sjfflp01sat ala accién, son menos útiles las argumentacio-
n~s [Link]éhte trabadas que los efectos eStétiCOS, las imágenes
impresionantes y las apelaciones emotivas"48 El escritor peruano Mario
Vargas llosa llegó a conclusiones similares a las de José Alvarez

48. José ÁNarez Junco, El Ehtperador del flaraIelo. L..-oux y la Demagogia


PopuUs", (Madrid: Alianza Editorial, 1990), p. 23'4.
Un solo toque: Populismo y Cultura Políticaen Ecuador 37

Junco, claro que con el dolor de haber sido derrotado por Fujimori. En
sus memorias políticas El pez en el Agua reflexiona:

El polftico sube al estrado a seducir, adormecer, arrullar. Su músi-j ;:'


ca importa más que sus ideas, sus gestos más que los conceptos. Lai
forma hace y deshace el contenido de sus palabras. El buen orador
puede no decir absolutamente nada, pero debe decirlo bien. Que
suene y luzca es lo importante. La lógica, el orden racional, la cohe-
rencia,la conciencia crftica' de lo que está diciendo son un estorbo
para lograr aquel efecto, que se consigue sobre todo con imágenes y
metáforas impresionistas, latiguillos, figuras y desplantes. El buen
orador poHtico latinoamericano está más cerca de un torero o de un
cantante de rock que de un conferencista o un profesor: su comunica-
ción con el público pasa por el instinto, la emoción, el sentimiento,
antes que por la inteligencia. 49

Por lo tanto, Io~.<!i~~ursos pº'¡ti~s,son espectáculos halagadores.


Se busca entretener, divertir y, sobre todo, hacer sentir bien a los
concurrentes. Abdalá [Link] de. la dramaturgia. Combina su
show-aef'1oco"que canta y baila, con la emoción del concierto en que
se corean tonadas conocidas. La repetición de las canciones de los
Iracundos, que a muchos les recordaba su adolescencia, creó un am-
biente de hermandad en las plazas; todos, o casi todos, cantaron con
Abdalá.

los periodistas criticaron a Bucaram por repetir siempre el mismo


discurso. Sin embargo, 'lo que a primera vista parecería falta de
creatividad, más bien ilustra el caráGler de creaciofi€)S cot~ivas de
los discursos poffticos. El orador repit~ aquenas frases, bromas, ges-
tos que otras veces han logrado el '9féctoesperado. Un proceso de
errores y aciertos va conformando la estructura de laque se dice y,
sobre todo, la manera como se 10 díce. Unél nueva palabra, un nuevo
gesto, una broma diferente se van incorporando en 'a oratoria. El grtto
¡un solo toque 1, por ejemplo, que según cuenta la prensa se convirtió
en el grito de combate y luego de celebración de los abdalasistas, tuvo
su origen en un muchacho esmeraldeño que gritaba exattadamente:

49. Mario Vargas UosaEI pez en el Agua, (Barcelona: Seix Barral, 1993), pp. 172·
173.
38 Estudios y Análisis

¡un solo toque, un solo toque! Su grito pegó y todos los que rodeaban
a Abdalá empezaron a gritar la consigna. Esta frase simple que viene
del fútbol, tocar la pelota, luego fue incorporada por Abdalá en su
oratoria.

Esta anécdota ilustra cómoel discurso polítlco de barricada es "en


buena medida unaconstruécióncol~ctiva,reveladoradel múndo-men-
tal dellas] seguieÍqr~s,cuyasexpectativéiSy demandas proyectadas
sO/)l'e [eIJJder] [Link]ñqurar las características desu,oLatoIJ.a·
ElJdolo de masas se deja conducir. por sus oyentes, .prestándo~e -ª
repetir. o subrayar aquello que tiene éxito.:'so Es así que las únicas
variantes en la oratoria de Abdalá reflejaban las demandas de los
caciques locales del PRE y la composición de sus auditorios. Por
ejemplo, en barrios populares como San Carlos, en Quito, enfatizó el
. tema de las ''viejas vagas del Condado" que tendrán que aprender a
lavar y planchar; y en pueblos donde no hay tantas empleadas domés-
ticas enfatizó otros temas como la pesca, la agricultura y la artesanía.

Abdalá usó el humor en su oratoria. Comparó a los candidatos a la


Vicepresidencia -Hosalla Arteaga y Diego Cordovez- en los siguientes
términos: yo traigo una Doctora, Cientista, Periodista, Socióloga una
gran Maestra para Vicepresidenta y encima de eso una mujer muy
guapa, en cambio el aniñado Nebot trae a un viejo que apesta a
cucarachas (risas del público). Yo ante este viejo feo que apesta a
cucarachas y la guapa Rosatía, yo voto por Rosatía compañeritos.

Preguntó al público si se debía contestar los ataques de los social-


cristianos, para responder: no voy a caer en la provocación porque el
pueblo me coge en las calles y me dice Abdalá tranquilito, Abdalá
tranquilo ñaño, así como estás bonito, suavecito, no te pongas loco,
tienes que estar tranquilo, verdad... El pueblo quiere que esté tranquilo
y me porte bien y me voy a portar bien okey, me porto bonito, eh; está
bien aehí, ehi está bien aehí, aehí me vaya portar.

Utilizó la coba plebeya costeña; e incorporó elementos del teatro


para imitar la "sonrisa Colgate de Nebot" y su mueca de triste y amar-
gadoperdedor. O cuando cantó el matantirun tirulá. Con voz afemi-

50. José Alvarez Junco, El Emperador del Paralelo, p. 234.


Un solotoque: Populismo y CulturaPolftica en Ecuador 39

nada imitaba a Nebot: ahora viene el niño bonito á cantarte el matanti-


run tirulá, van de pueblo en pueblo (voz de afeminado) buenos días su
señorlo matantirun tirulá y el pueblo le responde (voz de anciano) que
desea su señorlo matantirun tirulá y el niño Nebot dice (con voz de
payaso) yo deseo tú voto matantirun tirulá y el pueblo le responde
(cantando) no te puedo dar el voto porque el voto es de Abdalá, no te
puedo dar el voto porque el voto es de Abda/á.

El momento de su declamación que más euforia despertó fue la


representación de ¡un solo toque! Abdalá hablaba de todos los luga-
res del país en los que había sido ovacionado con el grito: [un solo
toque! para derrotar a las oligarquías. Conforme progresaba su relato,
como si estuviera calentando máquina, hablaba más rápido y cerraba
y é\brí~Iº.sgjº§. El público reía mucho al escuchar la descarga de
Bucararn. Esta enumeración de los distintos parajes del país, además
de demostrar el carácter nacional de su candidatura, ayudaba a quie-
nes eran inmigrantes a reconocerse en sus pueblos y ciudades. Tal
vez, Bucaram también enseñaba cómo debería votarse el 7 de julio.
Luego Abdalá escenificaba el significado de la consigna.

Te vaya enseñar que es un solo toque (el público se rie). El 7 de


julio cuando vayas a votar te paras en la cola, miras que no hayan
socialcristianos que te pueden chorear la cartera, sacas la cédula tu
nombre es Juan Quishpe firmas, pones tu nombre, coges la papeleta,
te vas a la urna, abres la papeleta, cuando ves a Nebot dices no Dios
mio Satanás (el público aplaude) y cuando ves a Abdalá con cariño,
suave, suavecito, no hagamos lámpara, hay que ser humildes y senci-
llos en el triunfo verdad, coges la pluma, miras la 10, que sea la 10
tuc. ¡un solo toque! (Abdalá hace la mimica) A ver si lo escuchamos
que todo el mundo hace tuc la pluma, cuando yo diga un, dos, tres
ustedes hacen tuc un solo toque. Okey, yo soy ustedes, camino, miro
que no haya charos socialcristianos, la cédula, la papeleta, me vaya
la urna, abro la papeleta y le veo a Nebot huy Dios mio Satanás me
quedo con Abdalá, alzamos las manos todos para ver como vamos a
votar un, dos, tres tuc un solo toque (la gente un, dos, tres un solo
toque; un, dos, tres un solo toque).

Esta actuación se transformó en un rito que Bucaram repitió en


cada uno de sus discursos, a veces tres o cuatro veces al día. "Los
40 Estudios y Análisis

espectadores esperan, justamente, que el orador diga una vez más


aquella frase o efecto retórico que tanto impresionó la vez anterior, y
se sentirán defraudados si no lo hiciera. Y la repeticiém constituye,
además, una de las estrategias más conocidas'de"iapersuasión!'s1E1
asistir unáo vanas veces a estos actos da a los asistentes lasensa-
ción de pertenecer a un movimiento político, de ser participes impor-
tantes en los destinos de la patria. Al menos en ese momento, todos
los que presencian y toman parte en el acto conforman la familia
roldosista, no son espectadores, son actores de la historia.

Al igual que otros oradores populistas, Abdalá pm:[Link]ª,.tlÓ la lucha


política. No importan las ideologías o las propuestas concretas, por
eso quien busque ideas claras en sus programas de gobierno se
llevará un chasco, 52 10 decisivo son las figuras como personificación
de diferentes clases sociales, de estilos de vida y formas de ser.
Bucaram ra~....Jg!Ll"ªJQgI9,ª,.;:ª,O~l]1jgo:ª[Link]" 91:l13.Cé,iLa~teri:laª.la
culturapolñica ecuatoriana. Esta como lo anota Osvaldo Hurtado no
sebª13ª.!3I1.Iª.~ylturaº~Ja tolerancia y no importa "lo que se di~.l)lf1:o
qui~I)Iº. (:ti@,~:

En lugar de replicar la idea o tesis presentada por el adversario, se


\ busca más bien desautorizar a la persona que la sustenta, mediante
injurias, impugnaciones personales... la implacable lógica amigo-ene-
migo lleva a los actores políticos a menoscabar, si1fJnciar o destruir al
adversario. 53

Abdalá contrastó su figura como la encarnación del pueblo con la


de Nebot como la personificación de los "niños bien" en estos térmi-
nos: Abda/á y Nebot son diferentes. Porque yo cuando nací, nac1 en el
suburbio: Nebot naci6 en cuna de seda. A mi me talqueaban con
levadura a él con talco menen (risas, aplausos de la gente). A los
cuatro años de edad yo vendía periódicos, el vivía mejor en Miami. A
los 10 años Nabot en Miami, Abdalá iba a prisión 2 días con Jaime

51. José Alvarez Junco, El Emperador del Paralelo, p. 241.


52, Roldós y Abdalá. Epopeya del Pensamiento Ecuatoriano. Plan de Gobierno
1992-1996; Pensamientos, Posiciones y Doctrinas. Gobierno del Abg. Abdalá Buca-
ram Ortiz 1996-2000.
53. Osvaldo Hurtado, "Cultura Política," en ILDIS, Léxico PoIfllco Ecuatoriano,
(Quito: ILDIS, 1994), p. 108.
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 41

Roldós Aguilera, cuando los militares metieron preso a Jaime. Cuan-


do tenia 16 años, Nebot en Miami, en discotecas, Abdalá se ponfa la
camiseta del Ecuador representando al deporte viajando por Chile,
Ecuador, Colombia, Alemania, Argentina fui vicecampeón sudamerica-
no de los 100 metros planos y fui el primer atleta en I/egar a las
Olímpiadas en Muních, una gloria del deporte ecuatoriano (aplausos,
gritos de la gente). lA 10sJ 26 años Nebot robando en la banca, Abdalá
Intendente.

Abdalá se presenta a sí mismo como una persona de origen humil-


de y popurar,~qúe es igual al pueblo. Es tan pueblo que usa su mismo,
lenguaje, vIste como el pueblo con guayaberas y vaqueros, juega al;
fútbol, tiene el mismo gusto popular para decorar su casa o usar
cadenas y anillos de oro, y, sobre todo, disfruta de la comida popular.
Abdalá no sólo se refirió a sus humildes orígenes en los mitines pollti-
cos, este siempre ha sido parte de su estrategia electoral. En la
campaña de 1992 en largas cadenas de televisión, al igual que en su
libro Las Verdades de Abdalá, relató como pese a su pasado plebe-
yo había logrado superarse, estudiar y convertirse en un abogado, en
un político y en un próspero empresario.

Como Bucaram es pueblo comparte la pureza de los humildes. En


palabras de [Link], "el pueblo es el nuevo Cristo porque lleva en sí
dos <tesoros>: el primero, <la virtud del sacrificio>; yel segundo, unas
formas instintivas de vida que son más valiosas que todos los conoci-
mientos sottsncos de los llamados hombres cultos. "54 Es por esto que
Abdalá no usa el lenguaje culto y rebuscado de los economistas y de
los abogadQs!que los sectores populares consideran obscuro. y qus
oculta designios inconfesables. A diferencia de Nebot, experto en el
uso del lenguaje de los economistas y que cada vez que puede da
cátedras de cómo arreglar científicamente el país, Bl,.I~aram recurre a
las.. geqeralidades y a los lugares comunes, Da por sentado que los
problemas son simples porque están a la vista de todos. la pobreza,
el alto costo de la vida, la falta de vivienda, educación y salud, el
sistema judicial injusto, no requieren de mayores explicaciones cientrfi-

54. José Alvarez Junco, "Magia y Ética en la Retórica Polñíca, en José Alvarez
Junco, ed., Popullsmo, Caudillaje y Discurso Demagógico. (Madrid: Centro de Inves-
tigaciones Sociológicas y Siglo XXI, 1987), p. 251,
42 Estudios y Análisis

cas de expertos con lenguajes extraños. Además, comotodos .9?110-


cen cuáles son los [Link] soluciones son simpJes y Parten de
la voluntad política dellrder. Su virili<ta<t.t19nestida<t yg>lJ.l-promlso
con los pobres garantizarán la anhelada redención.

Abdalá es pueblo porque también ha sufrido. Se han levantado


juicios en su contra y el pueblo conoce, por su experiencia diaria, el
sesgo clasista de la justicia. La leyes percibida como "el discurso. de
una clase en contra de otra.?" Las leyes y las cárceles no son para los
ricos. Los pobres son lo que van presos, los ricos, al igual que los
políticos corruptos, toman un avión y escapan de la justicia. Gracias a
su carácter superior y a [Link] hombrla Abdalá se ha sacrificado por
los pobres y ha sido, al igual que muchos de ellos, un mánír; "Yo
pagué mi conscripción polftica, yo me eché los exilios, carcelazos, los
juicios." Es así como su pureza y dedicación a las necesidades del
pueblo le han convertido en el justo "líderde los pobres." Estas dos
cualidades, el haberse sacrificado y el ser parte del pueblo, pero mejor
que la mayorla del pueblo pues se ha superado y progresado, trans-
forman al hombre de origen humilde en el merecido y necesitado
Presidente de todos los Ecuatorianos. "Yo tengo derecho a ser Presi-
dente de la República," declara.

Abdalá también justifica su liderazgo con el tema de su locura.


Abdalá transforma los insultos y criticas de sus rivales en cualidades
é!icéi~. Como analizamos anteriormente, algunos de los reparos a
Abdalá se refieren a su estabilidad emocional y a su capacidad de
tener la cabeza fría del estadista. En pocas palabras, se dice que es
un loco y por lo tanto no tiene los requisitos necesarios para ser
Presidente. La descalificación a los líderes populistas ecuatorianos
desde Velasco Ibarra ha girado alrededor de su falta de estabilidad
emocional. Por ejemplo, Raúl Andrade se refirió a Velasco Ibarra en
1934 en estos términos:

En vetesco Ibarra se funden y confunden todos los sectores inde-


pendientes de su carácter, para formar un todo anárquico, caótico,
disolvente y descompuesto. En él se operan reacciones violentas,

55. Felipe Burbano, "Populismo, Democracia y Política: el caso de Abdalá Buca-


ram," en Juan Paz y Mino, ed., Popullamo, (Quito: ILDIS, 1992), p. 133
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 43

contradictorias y disImiles, sin unidad común, ni nexo lógico. Se dirla


una pantalla en la que se proyectan, deformadas y en libertad de
celda de manicomio, las más recientes e inmediatas emociones. Algo
así como un personaje náufrago de James Joyce que fugándose de
"Uñses", hubiese atracado en tepomice ecuatoriana. Una especie de
"medium", de subconsciente atento a las insinuaciones de 105 fascina-
aores»
Bucaram invierte el significado de los insultos y cuesnonamlentos
a su locura, transformando al loco incapaz de gobernar en el "loquito"
Abdalá. Argumenta que los genios y las personalidades con cualida-
desexcepcionales siempre son tachados de locos. "Ellos llamanloco .
ajodo hombre cuya mente vuela por la libertad." Por eso Abdalá, el
hombre de origen popular, debe estar loco pues, pese a los inconve-
nientes personales que le ha dado la lucha política y de sus sufrimien-
tos, defiende a los pobres. S~r loco le convierte no sólo en un ser
extraordinario, también un ser puro que fue martirizado al encarcelar-
celo en Panamá por supuesto narcotráfico. 57 La pureza y el sufrimien-
to le convierten en el sujeto liberador, [Link]..que salvará al
p.uª-~lp-ecuatoriano.58 Se compara a locos de la altura de Cristo, Ghan-
di, Alfaro y Roldós, que fueron asesinados, para con voz melodramáti-
ca terminar esta parte del discurso diciendo: "loco le dicen a Abdalá y
yo no se si me maten," Estas palabras arrancan las carcajadas del
público. Tal vez se rían de la audacia de Bucaram al compararse con
estos personajes, o también gocen porque constatan el desequilibrio
mental de Abdalá, pues su atractivo reside, en parte, en su locura que
lehace bailar, cantar con Los Iracundos y obsesionarse con atentados
a su vida.

Abdalá y sus colaboradores cercanos están preocupados por la


posibilidad de que asesinen a su líder. En su libro, por ejemplo,
Abdalá sostiene, ''yo no desestimo la posibilidad de que algún día me
maten Yo se que mi muerte va a ser trágica. Estoy seguro de
o ••

eso."59 y su hermana Elsa recientemente declaró: "como mataron a


56. Raúl Andrade, Cocktail'., (Quito: Talleres Gráficos de Educación, 1937), pp. 5-
6.
fil. COnsúltese el libro de Jaime Galarza, Operación Gavilán, "(Cuenca: ninacuro
libros, sA).
58. José Alvarez Junco, "Magia y Ética en la Retórica Política,· p. 253.
59. La. Verdades de Abclalá. Quito: Editorial El Duende, 19!,!O, p. 98.
44 Estudios y Análisis

Jaime y Martha tengo la angustia de que a Abdalé le suceda lo mismo.


Siempre le digo que se cuide, que se proteja más. Es que veo que no
se cuida mt,lcho.''60
Si9ui~mtcUaJrªºlQió!LPQJlUUsta ecuatoriana Abdalá usa sfmbolos
reli9losos. Velasco lbarra, como lo demostró Agustfn Cueva, transfor-
maba sus discursos políticos en representaciones religiosas que evo-
caban la pasión de Cristo." A diferencia de Velasco Ibarra que segufa
el ritual Católico, AbdaJá[Link],máj) bien, el eªtüo de los
EvangeUStªs~y dE! los [Link] QU(;LCOn música, cantos y
con...la participªQ!6n deLpúblico·[Link]ñor.. Su [Link]>iél).se
parece a la. de los I íderes carismáticos Pen1l¡lcostale~q\J~L~tran en
trance Ve tienen visiones adorando .[Link]. Por esto alooocluir sus
actos de masas Abdalá salt(l.b.a de. la tarima Y. caminaba entre el
público que trataba de acariciar al líder, quien al igual que Cristo y los
Santos, togºª~ªlP\!ebl()pélra curarlo [Link].

La figura del líder populista se convierte en la imagen y representa-


ción del m~to~1 I'llesías-redentQr. Alejandro Moreano la analiza en
los siguientes términos:

Hay una secuencia que lo construye: el orador ñev« la encarnación


de la angustia, la furia y el sufrimiento del pueblo hasta el paroxismo
en que se constituye la imagen de Cristo. Pero, ese proceso emocio-
nal es, a la vez, el de la idenlif(c;aci(m fifJ!rr~ la filscenay el pOOJíeaqu.e
vive ert~[Link] [Link]ón. Hay un ir y venir de la tran-
substanciación: el orador esum« en su carne y sangre las emocione«
del pueblo; en el cHmax, el público encarna la furia Y el sufrimiento del
lider. La promesa de la redención produce entonces la catarsis. Al
. final, los espectadores se sienten aliviados, llenos de gracia. 62

Bucaram sxpHcitamente usó temas religiosos al comparase con


Nebot como el verdadero cristiano que lucha contra el anti-Cristo,
contra el hijo del diablo, contra el número de las listas soeíaícrístianes,

60. v~, No. 694, julio 26 de 1996.


61. Agustín Cueva, El Proc~ de Dominación Política en eJEcuador, (Quito:
Editorial Planeta, 19$8), pp. 150-156.
62. Alejandro Moreaflo, "las diversa lecturas de.1 poPuJismlil y su función políti~: en
Juan paz Y Miñoed.,PopuJiamo, (Quito: ILDIS, 1992), p. 115.
Un solo toque: Populismo y CulturaPolítica en Ecuador 45

el "666." que en hojas volantes repartidas en Quito se lo calificaba


como la "Cifra de la Bestia." También señaló que las oligarqufas "han
hecho dos Cristos, entre eUos el de corona de diamante y el tuyo con
la corona de espinas. el de ellos con el manto de lujo y el tuyo con el
manto de trapo." Su figura de mártir también evoca a Cristo y a los
Santos no sólo por SIJ "purezay,bQflch,:ld" sino por las..Jltribuciones
superioresqu!=lJec:ia el haber sufrido: ahora es el merecido"TIaer~re­
demorde los pobres ecuatorianos. La religiÓn continúa marcando la
IlQIJ!icanacional.

La Iglesia es una de las instituciones con mayor legitimidad y la


religión saca del tapete la discusión de una serie de problemas socia-
les y morales corno el aborto. El papelde la religio/Sidac:ien laeonfor-
macíón deja cultura politica ecuatoriana es un terna que tiene que
in~~iigarse.

AbdªJª~!.JSó frases y símbolosdel fútbol. Rivalizó con Nebot para


ver quien subía más jugadores eJeJ Barcelona a la tarima. Presentó
mascotas de este equipo en algunos mitines donde habra hinchada
del Barcelona; y, cuando tuvo la oportunidad, jugó un partido con sus
simpatizantes. Bucaram incorporó expresiones futboHsticas, como la
de un solo toque, en su oratoria, y comparó las contiendas electorales
con los partidos de fútbol por lo que invitó a Nebot a debatir en un
estadio. Al igual que otros líderes populistas, Bucaram utilizó el fútboJ
para legUimar su estilo político. Sus actos de masas evocan las mis-
mas sensaciones que un partido de fútbol: se ve, se oye, se siente y
[Link] con Abdalá.

La relación del fútbol con la política es un tema que no se ha


estudiado en el Ecuador, pero que es muy importante para compren-
der las culturas poUticas. 63 Parecerfaque eJ fútbol. d~C1atiza fas
relaciones entre 9rupo~ de djferente~c;la~eªYetnicid<l<!~.a.J unirlos
en una sola hinchada. La práctica de este deporte también confirma
la manera de ser popular de Bucaram y demuestra su viritidad., pues
pese a tener algunas libras de más, todavía está, como lo decían los

63. Consúltese el análisis del futbol en las políticas brasilera y argentina de William
Rowe y Vivian Schelfing,Memory and Modemlty. Popular CuItunl in LatiJ¡ Amelica..
(London: Verso, 1991), pp. 138..142.
46 Estudios y Análisis

presentadores en todos sus actos, en."buen estado tíslcopara derro-


tar a las oligarquías." c . • • ·e • c.· •

Pñmero "los pobres" luego "esa gente"64

El tema más recalcado por Abdalá en su oratoria y en sus videos


de "la fuerza de los pobres" es la oposición entre el pueblo y la oligar-
quía. El que el discurso de Bucaram gire en torno a este eje no
sorprende, pues la oposición maniquea, pueblo-oligarquía._e~J.!nade
las características más relevantes de los populismos. Tanto [Link]í
que Ernestolaclau define al populismo como un dis<:;urso. 65Tampoco
extrañan las dificultades de Abdalá al tratar de explicar qué es la
oligarquía. En una entrevista publicada en mayo de 1990 la define en •
términos morales y difusos, a la vez que presenta su figura como Iª
única con la hombría necesaria como para "hacer una [Link]óD
moral al país."

La oligarqufa es un ente amorfo, un sistema insensible, explotador,


un Sisleiñaafitícristiano... Yo creo que la oligarqufa genera las gran-
des diferencias sociales, porque es la germinadora de la injusticia...
Creo que la oligarquía está en todos lados. Creo que hay una gran
oligarquía en la Iglesia ... en las Fuerzas Armadas ... en la empresa
privada y creo que hay una gran oligarquía estatal.66

E~t.e ser amorfo, omnipresente e inmoral desde la campaña Presi-


dencial def991 fue personificado en los socialcristianos. En particu-
lar, en el grupo de Febres Cordero y de Nebot, propietarios de indus-
trias básicas de consumo popular y emparentados con Sixto Durán
Ballén y Diego Cordovez. En hojas volantes, que recuerdan a los
artículos de Pancho Jaime, se describen los negocios de la "rosca" o
"argolla" oligárquica sociaícristlana." En sus discursos Abdalá compa-
ró el Ecuador con la Nicaragua de Somoza en la que una familia es
dueña de todo. .

64. Tomado de la consigna roldosista: "Primero Dios, luego la familia, luego los
c

pobres, después esa geñie:' - " •

65. Ernesto Laclau, Politlcs and Ideology In Marxlst Theory, (Londres: Verso,
1977).
66. Las Verdades de Abdalá,p. 24.
. 67. XaVler Andrade, "Pancho Jaime: Masculinidad, violencia, imágenes y textos de
una narrativa popular," Ecuador Debate No. 36 diciembre, 1995.
Un solo toque: Populismo y Cultura Politieaan Ecuador 47

Pese a esta elaboración más clasista de oligarquía, AQdalá no


impu90ª las estructuras capitalistas sjJlº_"Iªil1ll1oraliº~dge getemlina_~
dosgruposeconómiCQs y políticqs.YQl119 ~LQ~ febres Q()rder(). Por lo
tanto, sÍJ propuesta económica desde la tarima apunta a terminar con
los monopolios, que son una forma elecompetencia desleal e inmoral.
Busca un Ecuador "donde todos seamos empresarios, donde todos
tengamos posibilidades de vender. .. no sólo ciertos grupos monopóli-
cos." Por lo tanto, no se cuestionan las políticas neoliberales, única-
mente se busca el que todos los productores, pero sobre todo los
pequeños y medianos empresarios, se beneficien de la apertura eco-
nómica y de la globalización. Por lo tanto, su nacionalismo es diferen-
te que el de otros políticos populistas. Al igual que éstos [Link]á
descallñca a sus opositores como imitadores [Link] JOfªIl13ºc P~ro,
tam-bién reclama el derecho de los pobres a beneñcí[Link] la gl()bªli-
zación y aún de aprender el Inglés.

La creación de una meritocracia en la competencia del mercado y


el buscar un capitalismo de medianosy pequeños productores aseme-
jan su propuesta a la de los populistas norteamericanos y rusos que a
finales del siglo pasado y principios de éste, se rebelaron en contra de
los monopolios y a favor del pequeño productor. Esta propuesta,
además, recoge la realidad en que viven la mayoría de los ecuatoria-
nos que se desempeñan como artesanos, agricultores y, sobre todo,
como "micro empresarios" en el sector informal y que cuando se prole-
tarizan, ven este proceso como una fase en su carrera laboral que
terminará con la adquisición de un negocio propio. Pero este afán
modernizador de delp-ºga1izaceJ{;3fJitaJism9 y acabar con viejas he-
rencias de la sociedad de castas es bastante contradictorio, pues aún
siendo candidato anunció los nombres de miembros de los grupos
más poderosos del país -lsaías y Noboa- como quienes dirigirán su
modelo económico.

Esta contradicción entre luchar contra las oligarquías monopólicas


apoyándose en grupos económicos poderorosos sin cuestionar las
políticas neoliberales concentradoras, Bucaram la trató de solucionar
en la última campaña diciendo que oligarquía es "[Link] del alma."
Frase retórica, bastante simplona, que"nodice-nada. Pero si 1iien:el
antioligarquismo de Abdalá es contradictorio pues no cuestiona las
estructuras económicas que sustentan esta división entre pueblo y
48 estUdios y Anélisis

otigarquía, esto no significa que su planteamiento no sea antioligárqui-


ca. La ambigüedad entre fuertes planteamientos de resistencia popu-
lar antioligárquicos y la falta de proyectos Clasistas para terminar con
la oUgarqulá constituye el meollo de lá atracción de Bucaram y de sus
limitaciones.

AMalá, como otros líderes populistas, invierte los símbolos que las
elites utilizan para descalificar a 105 sectores populares. La arremetida
de Febres Cordero del 19 de mayo en que manifestó que "todos los
que votaron por Alfredo Adum son pillos y prostitutas" permitió a Buca-
ram transformar el significado de estos insultos. "Sí, es verdad que en
el Ecuador hay una rnarihuanara, hay una ratera, una prostituta; pero
esa prostituta, ratera, maríhuanera son las oligarquías nacionales."
Una hoja volante distribuida en Guayaquil ilustra las implicaciones de
la retórica de Bucaram.

"León eres un fraude...


prostituta y ladrona es tu oligarquía;
prefiero un loco con pantalones y humanista antes que un rico
insolente.
Barcelona no cfasificó..
ahora solo nos queda Abdalá.
(Si quiere acabar con la oligarquía reproduzca cinco copias.)"

La inversión de los insuftos al pueblo y la glorificación de las cuan-


dadas populares en su manera de comer, vestir' y de ser permitieron
que Abdalá construyera un mundo al revés. En este universo simbóli-
co los oprimidos y los pobres se transforman en la encarnación de los
verdaderos valores morales, mientras que sus superiores se convier-
ten en la personificación de la maldad. Las señoras elegantes, las
patronas, aparecen como "un poco de viejas vagas qua nunca han
cocinado, ni planchado." Los patronos y señores distinguidos son
"aniñados amanerados," personificados en el "niño" [Link]í su
discurso confronta maniqueamente al "verdadero" Ecuador que es el
de "los pobres" con el Ecuador de "esa gente" los oligarcas ''vende
patrias."

El discurso de Abdalá devuelve la dignidad a quienes son constan-


temente ultrajados en la vida cotidiana. A diferencia de algunos iz-
Un solo toque: Populismo y Cultura Polftica en Ecuador 49

quierdistas que ven en lo económico lo único real y por [Link] califi-


can el discurso de Abdalá de demagógico, es importante analizar
como sus referencias a los símbolos de la vida cotidiana tienen impli-
caciones reales. Desde la tarima Abdalá pedía que alzara la mano un
padre de familia,

A ver usted caballero que está con su hijo vamos hablar a la plena,
nada de cuentos, yo le voy a demostrar que usted no es igual para
Nebot, porque ellos tienen otro Dios, el dios del racismo, el dios del
monopolio, la riqueza, se lo voy a demostrar y me dicen si miento.
Señor con el mayor respeto, si su hijo de 18 años se enamorara de la
hija de Nebot lo dejarian entrar en la casa (no no no no dice el
público) ID echan a palos si o no. Pero si el hijo de Nebot dejara
encinta a su hija que diría Nebot (con voz de afemínado) "es una
travesura del niño." Es verdad o no es verdad. (si si si si si dice el
público entre aplausos y gritos), le darfan el apellido a la criatura (no,
no, no), ID harfan abortar, la meterten presa o andaría con un níño
bastardo como han dejado a mi patria.

Es importante que Abdalá escoja la sexualidad para damosfrar.,.. .


cómo funcionan las relaciones de poder entre grupos desiguales, para
lueqo subvertirlas. Su ejemplo ilustra cómo las relaciones entre des-
iguales hacen que las mujeres de los sectores populares estén cons-
tantemente expuestas a los asaltos y vejámenes de los hombres de
los grupos superiores. Sus maridos y hermanos son despojados de
su virilidad pues no pueden defender el honor de "sus" mujeres. El
control de la sexualidad es uno de los mecanismos más crudos de
control social. Además, estas humiflaciones simbólicas tienen conse-
cuencias materiales reates: niños y niñas bastardos.

La anécdota de la sexualidad también demuestra c6molas relacio-


nes entre los diferentes grupos soci ales está mareada por el acceso
en forma desigual a los espacios. Los pobres no pueden ingresar en
los hogares de los ricos como iguales; o son sirvientes, o son reoibi-
dos en la cocina, en el zaguán, mas no en el comedor y fa sata. Estos
tabúes que marcan y recrean la desigualdad en la vida cotidiana son
profundamente resentidos por los grupos subordinados pues los ricos
si tienen acceso a sus espacios íntimos, no sólo a sus hogares, sino--
también a la sexualidad de "sus" mujeres. .
50 Estudios y Análisis·

-. Es interesante el que en la cita anterior Abdalá se refiera al Dios de


las oligarqulas como el del racismo. Tema tabú en el Ecuador, que, al
no ser discutido. aparece como normal y natural. 68 Si bien Abdalá usa
[Link] para explicar las relaciones de poder entre grupos desigua-
les con frases como "para ellos [los oligarcas] el indio es indio tal,
"¡negro tal, cholo tal," preocupa su falta de interés en planteamientos
[concretos para democratizar las relaciones étnicas. Bucaram no quie-
're comprender las demandas de las organizaciones indlgenas. Cree
que el clientelismo y la creación de un ministerio o subsecretaria índl-
gena son suficientes, desconociendo que la problemática étnica com-
prende a todos los espacios sociales y a todas las instituciones estata-
les. Además, en varios discursos en la Sierra en que intentó ser
politicamente correcto, en el sentido norte-americano de respetar al
otro, cometió el mismo error de decir que los "indios son multicultura-
les y étnicos." A lo mejor su falta de interés en los planteamientos de
los indios refleje el carácter mestizo de su partido polltico y por no
herir a las élites locales del PRE guarde silencio sobre los conflictos
interétnicos.

Abdalá destrozó la estrategia socialcristiana de "primero la gente,"


dando nombre a una experiencia muy importante en la vida cotidiana
de los ecuatorianos, la distinción entre "la gente" y "los pobres." Abda-
lá demostró que para ser "gente" se necesita dinero, "buen" apellido,
poseer un teléfono celular, hablar Inglés, pero, sobre todo, tener los
contactos para en caso de emergencia estar fuera de la ley que sólo
aplica a los pobres y a quienes no tienen padrinos o contactos con los
poderosos.

En el Ecuador, al igual que en otros países latinoamericanos, co-


existen dos maneras de ínterelacíonarse.w Por un lado, existe un esta-
do de derecho en el que todos son ciudadanos y sujetos de la ley,
individuos con derechos y obligaciones. Hay una tradición que cree
que las "normas jurídicas son suficientes para transformar [la] socie-
dad."70 Se legisla con la intención de resolver, como por arte de magia,

68. Consúllese mi libro El Racismo en el Ecuador. Experiencias de los Indios


de Clase Media, (Quito: CAAP, 1996).
69. Consúllese el libro de Roberto DaMatta, Catnivals, Rogues, and Heroes. An
Interpretadon of theBrazlllan Dilemma, (Notre Dame:University of Notre Dame,
1991), pp. 137-198.
70. Osvaldo Hurtado, "Cultura Política," p. 107.
Unsolo toque: Populismo y Cultura Polltica en Ecuador 51

todos los problemas económicos, sociales y políticos. Esta tradición


legalista coexiste esquizofrénicamente con prácticas para escapar de
las leyes. Es así que "las leyes no son un elemento que se expresa
en la vida diaria de la sociedad, en los actos en que intervienen los
individuos ni en sus relaciones interpersonales como tampoco en las
que mantienen con las autoridades.'?' Como todos conocen por sus
experiencias cotidianas, cuando el peso de la ley cae lo hace en los
pobres y desamparados. Los poderosos, además de ser individuos de
un estado de derecho, cuando les conviene, también son personas
con una posición de autoridad reconocida en la comunidad, o, en el
vocabulario de Bucaram "son gente." Son el militar X, el abogado Yo
el señor de apellido W conectados con el poder. Para estas personas
la ley no necesariamente aplica o sólo aplica si les conviene, siempre
pueden escapar de ella o moldearla de acuerdo a sus intereses.

P~<:>_~_§ª[Link],esJopeor es no tener padrinos. "En una


sociedad en que la fortuna personal está fuertemente ligada a las
relaciones de patronazgo, estar desamparado o desprotegido, implica
estar solo y vulnerable." 72 Para el desamparado, la única opción es
buscar un protector. "La distribución desigual de recursos... no le deja
al individuo del grupo subordinado otra opción que la de buscar un
lazo personal con alguien del grupo dominante que pueda funcionar
como su protector."? Tanto es así que algunos usan estratégicamente
sus conexiones con sus patronos para llamarse el chofer de, el asis-
tente de o la cocinera del señor y la señora K. Cuando están en
aprietos con la ley pueden recurrir a sus padrinos, a sus superiores.
Éstos, por su parte, utilizan el paternalismo para legitimar su domina-
ción en la protección a sus empleados y ahijados. Bucaram ofrece ser
este protector. Invita a "los pobres" a formar parte de su familia y a
recibir el amparo del "lfder de los pobres."

Bucaram utiliza brillantemente esta distinción entre ciudadanos que


son individuos en el estado de derecho y personas que tienen una
posición de autoridad dentro de la comunidad. Como el estado de
derecho no siempre funciona, ofrece mejorarlo y, por ejemplo, obligar

[Link]íd.
72. Fernando Coronil y Julie Skurski, "Dismembering and Remembering Ihe Natíon,"
p.291.
73. Mary Jackman, lhe Velvet Globe, p. 83.
52 Estudios y Análisis

a los ricos que paguen impuestos. o a mejorar el sistema legal para


que no castigue sólo a los pobres. Pero también promete mejorar la
situación del pueblo desamparado. Constatando que no son "gente" y
que, por lo tanto. están desamparados les ofrece ser su protector.

El éxito de Bucaram en destrozar la estrategia social cristiana de


"primero la gente" también se explica por su articqlacióndiscursiva del
carilet&r._~munitarioy no social, esto es de -aüdadanosJi'idiViOüiféS-
cop..deracbOs: y' o6li9aciones;daJa~.sooieEtadecuatoriana. Como lo
analiza Sánchez-Parga, en el- Ecuador en lugar de darse prioridad a
los derechos ciudadanos de los individuos, éstos adquieren relevancia
social como miembros de asociaciones. cofradfas, y otras organizacio-
nes de tipo comunitario. 71< B pertenecer a estas comunidades y no el
ser ciudadanos con derechos y obligaciones da acceso a 10SJ~Q~[Link].s~_
E!~[Link] ... cor:po:[Link]:iaiife~·· El PRE con sus
redes clientelares ofrece la creación de una nueva organización comu-
nitaria que bajo el liderazgo de la farnHia Bucaram permitirá a sus
clientelas tener acceso a los recursos del estado.

Bucaram siempre habla del amor: ama al pueblo; ama a los po-
bres, ama al· Ecuador. Los únicos a quienes no ama son los oligarcas,
que son excluidos del verdadero Ecuador personificado en Abdalá.
El maniqueísmo de su discurso evidencia su autoritarismo. Como no
define· claramente qué es oligarqu fa, este ser inmoral, ahora encama-
do en sus enemigos social cristianos, puede en el futuro ser cualquie-
ra de sus opositores o rivales. Ya que la oligarquía es "un estado del
alma," pueden ser oligarcas todos los que se opongan a sus designios
de cómo interpretar la voluntad popular.

A~ igual que otros líderes populistas, A~dªl,ªpromete crear una


farrtiUa [Link]éls diferencias de clase, de rElgiónesyelniass9' recen-
cilief1J:)é~j9. su [Link]óJ::l,patriarcal. LéL1~i1ia "se transforma enuiia
_lTlefªforaqe la [Link] la patria bajo la autoridad de quien pueda
defendarla.''75 Abdalá será al padre detodos los pobres, él los prots-

74. José Sánchez-Parga, "La Sociedad contra sí misma."


75. JuUe Skurski, "The Ambiguities of Authenticity in Latin America: Dofia Bárbara
and the Construetion of Nationalldentity, Poetic8 Today 15: 4, invierno de 1994, p. 614.
Un solo toque: Populismo y CulturaPolítk:a en Ecuador 53

gerá y los amará. Es as.


que los sectores populares "son subordina- /
dos y subsumidos en la figura del líder. ''76
¡r/

EnJa Jª'!lilia xplcrosista el patriarca conoce los verdad~(9~iOJe[fU9_'_~


ses de lo§ pobre$,que no son vistos como ciyda:cianos conderechos y
otingsclones. sin9 C()rTl.o.. mños. criaturas que necesitan dEfSu. prótec":,
ciQñ.!?Su visión del Ecuador, como sí fuera su familia, también se
ilustra en la manera en que usó su casa. Esta no fue sólo su vivienda.
los espacios públicos y privados no estuvieron claramente demarca-
dos. Su residencia funcionó también como central de campaña; allf
recibió a las personas de su partido; aHí invitó a sus coidearios,
independientemente de su clase social o raza, a jugar fútbol. Todos
son ¡guates en eIJlogardeF;3l,g:aré!!J1 que [Link]. espacio público del
PU~~!9 .[Link](á. pues el mismo Abdalá es socio de esta empresa
cuyo mayor accionista es su amigo Eduardo Azar. Ahora que Abdalá
busca la presidencia ofre.~ió!ransfgrmªrJª .c:asa Presidencial por un
día en un lugar privado Y público. Invitará a que los pobres lo visiten
sin previa cita para personalmente empaparse de las necesidades del
pueblo y personalmente atenderlas.

El líder populista co_I'!'.[Link]>nesnel'f)o1ítíc.ºl11od~rno-CQ-'l.


la~~d~[Link];.[Link]:adiclona"'Su figura ofrece protección a sus súbdi-
tos, que esperemos se comporten como el líder patriarcal lo espera. o
si no podrán ser castigados como niños mal portados. Por eso un
colaborador cercano a Abdalá y Santiago Bucaram nos contaba que
"si les cumples subes y progresas con ellos. Pero si les fallas, serás
castigado, no sólo con el despido sino también con una golpiza ..." El ..
Ecuador se transfornará en una famiria en laque el patriarca nos
amará, interpretará lo que es mejor para nosotros sus hijos. y tendrá
las atribuciones de ca§figamos si los niños-adultos eéuatorianos nos
portamos mal..

La figura del patriarca populista da también una sensación de or-


den. Debido a que la seguridad pública es muy deficiente los sectores

76. WlHiam Rowe y Vivian Schelling, Memory and Mbdernity" p. 171.


77. Abdalá comparte esta visión sobre el pueblo con otros polñicos, Por ejemplo,
Fujimori "se relaciona con los pobres como sí fueran níños que necesitan un padre sabio
y fuerte para que los proteja." Patricia Oliart, ·'A President Like you': Fujimori's Popular
Appeal," MACLA, Vol XXX N 1, julio y agosto 1996, p. 19.
54 Estudios y Análisis

altos y medios recurren a servicios privados de seguridad. Los secto-


res populares, que no ven a los policlas sino cuando son extorsiona-
dos por éstos. a veces se toman la ley en su mano y, en algunos
casos, castigan directamente a los supuestos criminales. Lélimagen
daJ<.Wil político popuü[Link] orden y [Link] [Link]á.pOi~
verse~siesta lucha contra la delincuencia..s~. dará respetando..los
derechoseivifes de los supuestos criminales.
CAPITULO 11I

LOS ABDALASISTAS

Al igual que otros populismos ~.LjlllitalasismQ .[Link] movimleJltQ


multicl~ista. Su base de apoyo comprende a varias clases y grupos
de status: élites emergentes, grupos sociales populares ya "protesto- ¡
nales liberales impedidos de participar en el mercado de trabajo por;
las limitaciones de éste y por sus débiles niveles de formación.'?'

El abdalasismo es un movimiento político financiado por una élite


poHtica y económica alternativa. Al igual que su líder, sus principales
amigos (Alfredo Adum que invirtió de dos a tres millones de dólares en
la campaña, Eduardo Azar, los hermanos Salem), provienen de gru-
pos inmigrantes libaneses que han hecho mucho dinero, pero que no
gozan de la esperada legitimidad social. Algunos, como Alfredo Adum,
son considerados millonarios que hicieron su negocio en el contraban-
do de las Bahías." El supuesto origen ilegal de sus bienes, que si
seguimos a Proudhom no es tan ilegal pues toda propiedad es un
robo, provoca que estas fortunas sean mal vistas. El origen de la
ventura de Abdalá y de varios de sus amigos nos permiten avanzar la
hipótesis de que gruR-º~gem4ch()di/}E:m:>, pesesin status social, son
la base de sustentó econórnicoQaias campañas de Abdalá Si este
es-ércaso, en el Ecuador" se estaría repitiendo un tenómano que se ha
dado con grupos inmigrantes en otros países, en los que los negocios
ilegales han funcionado como un mecanismo de movilidad socig], ~-B,
abdalasismo representa. en todo caso, una renovación de élites. Por
supuesto. estono significa que grupos más establecidos no lo apoyen,
o por amistad personal (Roberto lsaías), por pelearse una millonaria
herencia (Alvaro Naboa), o "por si acaso", siguiendo la buena tradición

78. Giatán Villavioencio, "Las ofertas electorales y los límites del clientelismo," p. 24.
79. Diana Jean Schemo, "populist victory in Ecuador worries the elite," The New
York Tim_. 22 de julio, 1996, p. AS.
SO. James O'Kane, "Ethnic Suceession in American Organized Crime," en A. Thlo y
T. calhoun, eds., Readlngs In Devlant Behavlor. (New York: Harper Collins, 1995).
56 Estudios y Análisis

de los poderosos que apoyan a todos los polfticos para ubicarse bien
en el gobierno de tumo.

El carácter de élites alternativas de tos abdalaslstas se evidenció


también en los cuestionamientos de Abdalá a los clubes exclusivos de
los "oligarcas." Por ejemplo, en un homenaje que la daban los prote-
sionales roldosistas relata como fueron marginados de los principales
clubes de Guayaquil, para terminar en el local de La Sociedad Italiana
Garibaldi. 61 [Link]ón de no pOderingresar~nQsto$~pacioses
experírnentada de manera profunda por quienes tienen los medios
económicos para hacerto. Por esto Bucaram como representante de
élites(je,c;linero. pero sin apellido, reputaciÓn y buenas conexiones:
reclama el acceso a los espacios exclusivos de las. élit~~stal?!~as.

LªI:>ª~!L~tQctat pQPulaLde Abdalá..provoca debates entre periodis-


tas y científicos sociales. La mayoría la ven como 'masas marginadas
disponibles" que. al no teneruila-'~ijfuª~ta nOrmativa que le§pefrilita
fu~~Onar poUtiCé3,~nte enuOs.s9gedad modsrna ~onpresasJªc¡les
de la seducción (jernag6gica del.líder carismático. Se combina así la
teoríade la anÓtnia de Durkheim, éntendlda corno la falta de orienta-
ciones normativas claras cuando se dan procesos abruptos de cambio
social, con una interpretación vulgar de Weber que reduce el carisma
a la capacidad de seducción del Ifder, olvidando que para Weber lo
crucial es que el Hder carismático sea reconocido, esto es, que se
estudie el carisma como un proceso de creación mutua: el líder se
auto-produce y es U1)acreaciónc:tesusseguidores.62 Pese aqti'eesi'á.
viSiOfi tia Sfdocuestioriada por varios análistas,63 todavía perdura en la
imaginación colectiva. Tal vez su fuerza esté en tanto enuncia 'Qs.
prejuicios de las clases altas a la irrupción de los sectores popUlares
eñlifporfficá Así, sigUiendo el dictado dé le Bon de que "por el mero
fíeffio-de fotrnár parte de una masa, el hombre desciende varios
peldaños en la escala de la ciVilizaCión,"64 se teme a estas masas,

[Link] UnMno, 28 de junio, 199"6.


82. Ma'X Weber ó" Charlamá alld InstftUtionButldlng. setected Papel'8, editado
pór S.N. ElSenstadt, (Chicago: University of úhicago Press, 1968).
83. Véase la crítica a las teorías del populismo de Felipe Burbano y Carlos de la
Torre en El Poptíliel'nO 'én el Ecuador. Antologfa de Textos, (Quito: ILDIS, 1989).
~. Gustave Le Son,PSlcología de !asmas.s, (Madrid: Ediciones Morata, 1983).
pp. 32-33.
Un solotoque: Populismo y CulturaPolíticaen Ecuador 57

sobre todo si provienen de los sectores populares, y se prescribe


guiarlas por el camino correcto.

Quienes ven QI populismo como [Link]Ómello de masas también lo


entien-den 'como rezago de la tradición que [Link]-
celic()I,íª~ód'e'rnizació,! [Link].· El p~~~I~mª,,ºe estas expectati- <>,
vasteleológicas es que la ansiada modernidad, como la reproducción
de las estructuras de raclonalidad [Link] ter'Tlina de llegar.
Es,ªsi ~YQ siempre estaremos en un estado d~. tr~!lsicióri, tornándose
lo anómalo y excepcional en lo normal. Es' importante entender el
poPülismo como parte constitutiva de nuestra modernidad. Además, ; !
en lugar de considerar que las nociones de modernidad y tradición son
polos opuestos en la escala evolutiva, es importante estudiar cómo
algunas tradiciones son creaciones modernas y cómo se estructura lo
que a primera vista son versiones tradicionales de la rnodernidad.»

Al asistir a las concentraciones abdalasistas se constata todo lo


contrarlo. a las hipótesis de las masas desorganizadas, se ve mucha
organízación. Muchos caciques van con sus clientelas a las plazas,
también asisten sectores organizados, como sindicatos, asociaciones
de profesionales, diferentes organizaciones de mujeres, militantes de
partidos políticos, grupos campesinos y barriales, en pocas palabras
se constatajapresencla de la sociedad organizada.

Es común desacreditara los abdalasistas llamándolos clientelas


manipulables o utílitaristas que se diferencian de los grupos ciudada-
nos deuoerentes de la sociedad civil. En forma naive se asume que
las ONGs, los sindicatos, los grupos indfgenas, ecologistas, etc., no
recurren al clientelismo y que sus actores son ciudadanos y no cliente-
las. Para empezar, el c1ientelismo es una práctica común a todas
estas orgánizaciones y, además, el discurso de la sociedad civil es,
como-lo analiza César Montúfar, "un espejismo de la participación en
el nuevo discurso del desarrollo."86 Se tienen que estudiar los meca-
nismos participativos de los partidos políticos, de las ONGs, de los
sindicatos, etc., para ver no sólo el peso del clientelismo, sino las

85. William Roseberry, Anthropologles and Histories. Essays in Culture, HIs-


Iory, and PoIltlcal Economy, (New Brunswick: Rutgers University Press, 1989).
86. César Montúfar, "Desarrollo social con sociedad civil: el espejismo de la partici-
pación en el nuevo discurso del desarrollo," Ecuador Debate No. 36, diciembre, 1995.
58 Estudios y Análisis

implicaciones de estas prácticas para la construcción de la democra-


cia ecuatoriana.

Adif~rencia de quienes estudiaron al c1ientelismo en términos utili-


tarios: 87 ahora se destacan sus aspectos afectivos de amor y-amisfad
y c6rnº_s~.construyen las [Link]ólicas.88 Es así quelás
c1ientela~_~bdalasist~flosólo' conformaban un "P2f>~.li~l11o,de.. qist~·~~­
ción""eri el que se buscaban intereses materiales y pragmáticos a ros
que respondía Bucaram ofreciendo una serie de servicios y obras en
cada provincia, ciudad o pueblo de acuerdo a los pedidos de los
lideres locales. El abdalasi~mO articuló también lo que Carlos Franco
denomina "un popünsmode la identidad."

Apelaciones valorativas que reelaboran profundas necesidades de


reconocimiento e igualdad social, de protagonismo popular...de revalo-
ración del "mundo de los de abajo" y de promesas de "unidad nacio-
nal, " de fraternidad comunítarista y de fusión de sangres y culturas en
la construcción de una "nación integrada" propuesta como tarea cotec-
üve»

En las concentraciones abdalasistas había una fuerte dosis de es-


cepticismo. Abdalá n9J~.r¡~\I'jsto como el mesías y el salvador que
decía ser. Se lo vera corno el mal menor frente a la oligarquía social-
cristiana. En Un frabajo reciente sobre jos trabajadores brasileros en
la época de Getulio Vargas, Joel Wolfe demuestra que a diferencia de
lo que el líder y las élites populistas creían, los obreros no aceptaron
las imágenes de Vargas como "el padre de los pobres." Los obreros,
más bien usaron la apertura política del varguismo y sus discursos a
favor de los pobres para avanzar sus propios intereses clasistas. 90
Varias conversaciones con abdalasistas parecen confirmar las hipóte-
sis de Wolfe.

87. Amparo Menéndez-Carrión, La Conquista del Voto, (Quito: Corporación Edito-


ra Nacional, 1986).
88. Javier Auyero, "Me manda López. La doble vida del clientelismo polñíco,' Ecua-
dor Debate No. 37 abril, 1996.
89. Carlos Franco, "La Plebe Urbana, el Populismo y la Imagen del 'Alumbramien-
to'," Socialismo y Participación 52, diciembre 1990, p.46.
90. Joel Wolfe, "Father of the Poor' or 'Mother of the Rich'?: Getúlio Vargas, Indus-
trial Workers, and Construetions 01 Class, Gender, and Populism in SAo Paulo, 1930-
1954," Radical Hlstory Revlew 58, 1994).
Un solotoque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 59

En Santa Elena, por ejemplo, un líder de las Comunidades, luego


de relatar los procesos de apropiación de tierra comunal por parte de
terratenientes ligados a los socialcristianos para aprovechando nuevas
técnicas de riego usarlas para la exportación de productos no tradicio-
nales, manifestó que al menos con Bucaram habría la posibilidad de
luchar contra estos despojos. No estaba muy ilusionado, pero sabía
que la lucha estaba perdida de antemano con los social cristianos. En
la Plaza de San Francisco, en Quito, sostuvimos una conversación
similar con militantes socialistas. Para ellos Bucaram abría espacios,
pues la experiencia del febrescorderato les enseñó las dificultades de
organizar y presentar demandas populares en un régimen autoritario.
Pero no guardaban mayores esperanzas con Bucaram y tenían planifi-
cado que, a lo sumo, en un año estarían en la oposición. Un cacique
del Guasmo de Guayaquil, se las jugaba el todo por el todo con
Abdalá. Sabía que su suerte y la de su clientela estaba arruinada con
los socialcristianos, mientras que Bucaram les daba la oportunidad de
acceso a recursos.

Estos ejemplos ilustran la poca irracionalidad y primitivismo de los


abdalasistas. Al contrario, sabían cuáles son sus intereses y estos no
podían- coincidir con los de la derecha autoritaria neoliberal. Queda
por verse si las expectativas de mejora social y de apertura política se
darán con Bucaram.

A riesgo de adelantar predicciones futurófogas parecería que la


capitalización, sinónimo de privatización de empresas estatales, y el
fin a los subsidios del gas, darán los recursos necesarios para hacer
"obra social." La reducción del papel social del estado será compen-
sada con la creación de clientelas poiíticas que se sientan beneficia-
rias directas del partido político en el poder. Por eso el PRE no
sacrificó el Ministerio de Bienestar Social al MIRA como lo prometió
alguna vez. Además, las políticas c1ientelistas financiadas con la ven-
ta de las empresas estatales han dado muy buenos réditos políticos
en Argentina y Perú, donde Menem y Fujimori fueron reelectos. ¿Nos
esperarán varios años de Abdalasismo?
CAPITULO IV

POLITICA DE MASAS, POPULlSMO y CIUDADANIA

El estudio del populismo latinoamericano tiene una larga y contro-


vertida historia. En este capítulo se analizan brevemente las diferen-
tes teorías sobre el populismolatinoamericano resaltando sus contri-
buciones y limitaciones, para luego desarrollar una nueva perspectiva.
A partir de las experiencias de participación política que se dan con la
transición de la política de notables a la política de masas, se analiza
có[Link] estructurado las diferentes mediaciones entre el estado y
la sociedad civil: la nación, la ciudadanía y el populismo o lo popular.
Ef estudio de las formas en que se ha dado la participación política y
la institucionalización de las prácticas políticas permite comprender
cómo coexisten diferentes culturas y tradiciones políticas que privile-
gian a lo popular y la nación, a la vez, que no se dan procesos fuertes
de formación de ciudadanías.

Teorías sobre el Populismo Latinoamericano

Los primeros estudiosos del populismo lo entendieron como un


fenómeno pasajero prºduc~o de la transición de la sociedad tradicional
a la sociedad moderna. Para entender estas formas -anómarás de
comportamiento polüíco, como lo señalamos en el capitulo anterior,
combinaron la teoría de carisma de Weber con el concepto de anomia
de Durkhelm." Estos teóricos esperaban la eventual transformación
de la política de masas populista en formas ideológicas y modernas de
comportamiento político. El sesgo teleológico de la teoria de la mo-
dernización y su conservadurismo y elitismo al estudiar a los sectores
populares como masas irracionales que se dejan seducir por el charla-
tán populista de turno, hizo que esta perspectiva sea cuestionada por
los teóricos de la dependencia.

91. Consúltese el trabajo clásico de Gino Germani, Política Y Sociedad en una


Época de Transición, (Buenos Aires: Paidós, 1971).
62 Estudios y Análisis

Privilegiando el análisis estructural y los procesos de formación de


clases los dependentistas, muchos de ellos inspirados por el marxis-
mo, estudiaron al populismo como un fenómeno político ligado a una
etapac!~Ld~sar[QJlo deja reglÓn;. ia§l,lb§ljt!Jción de importa<;i()n~~>:2Sr
bien compartieron la visión de los teóricos de la modernización de que
el populismo es una fase en la historia de Latinoamérica, no vieron a
esta fase desde un perspectiva teleológica, sino como un producto
estructural de la negociación de los términos de la dependencia. El
aporte más importante de esta serie de estudios fue el análisis de los
procesos de formación de clases, especialmente de la clase obrera.
Desafortunadamente, en muchos casos, la clase obrera fue analizada
desde "un apriorismo escencialista, consistente en creer en una reali-
dad latente potencial de los sujetos colectivos previa a su aparición en
la escena histórica" que la transforma en el sujeto revolucionario míti-
CO. 93En todo caso, se avanzó en el estudio de la historia de la forma-
ción de la clase obrera. El gran silencio y el problema no resuelto por
los estudios desde la perspectiva dependentista fue explicar ellideraz-
go del líder populista. Muchos recurrieron a las hipótesis Bonapartis-
tas que se refiere a los momentos excepcionales en que el ejecutivo,
bajo el liderazgo de un individuo, alcanza poderes dictatoriales sobre
el estado y la sociedad civil, en coyunturas en que las clases dominan-
tes están divididas y el proletariado tiene la fuerza necesaria para
cuestionar la dominación burguesa, pero es demasiado débil como
para remplazarla. El problema con la hipótesis Bonapartista es que
casi toda la historia ecuatoriana, al igual que la de otros países lati-
noamericanos, puede ser caracterizada por estos momentos extraordi-
narios, transformándose lo que supuestamente es una excepción en la
regla.

El último intento de producir una teoría general sobre el populismo


es la de Ernesto Laclau que lo entiende corno un tipo de discurso qlg~
ar!icula).a~[Link]$;\r;_g~mo<;rátic:ª~.94 El trabajo de La-
cláitfúvo un gran impacto renovador al abrir los 'estudios del populis-

92. La bibliografía es muy amplia, consúltese, por ejemplo, Hobart Spalding, Orga-
nized Labor In Latín America, (New York: Harper and Row, 1977), pp. 151-207;
Guillermo O' Donnell, Modernization and Bureaucratic Authoritarianism: Studies in
South American Polltlca, (Be-rkeley: University of California Press, 1973).
93. José Alvarez Junco, "El populismo como problema," p. 16. Éntasis en el original.
94. Politlca and Ideology in Marxist Theory.
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 63

mo al análisis del discurso. Pero debído a que, según Laclau, el


discurso populista incluye al fascismo, al maoísmo y al peronismo su
teoría carece de especificidad histórica. Además, Laclau fue criticado
por concentrarse únicamente en la producción de los discursos sin
analizar como estos son recibidos.

Luego del intento de Laclau de articular una teoría general sobre el


populismo, los estudiosos se han concentrado en diferentes aspectos
de este tenómeno. Para explicar los mecanismo de articulación elec-
tóraT;Por ejemplo, se recurrió a la noción de c1íentelismo polñlco."
Otros, como José Alvarez Junco incorporaron el análisis de la oratoria
populista, los mecanismo de patronazgo y articulación del voto, y las
acciones colectivas de los seguidores populistas en sus estudios his-
tóricos sobre experiencias populistas específtcas." Basándose en es-
tos estudios de caso se señalaron algunas características comunes a
los populísmos." Estos fenómenos se basan en un tipo particular de!
retórica y discurso político; articulan el voto a través del clientelismo y;
del patronazgo; sus actos masivos fueron más importantes que la'
participación en instituciones liberales democráticas restringidas; los
seguidores tuvieron lógicas autónomas y usaron estos movimientos
para avanzar sus intereses; y, por último, los populismos tienen una
relaCiÓn ambigua con la democracia. Si bien los populismos incorpo-
ran a sectores previamente excluidos, no respetan las instituciones}
liberal-democráticas y son formas autoritarias de participación polftica. j

El surgimiento de políticos como Fujimori, Menem y Collor de Mello


lleva a una nueva preocupación sobre el populismo que fue relegado a
los análisis históricos: Andreas Schedler, por ejemplo, utiliza el con-
cepto de populismo para estudiar estos liderazgos que representan
un desencanto con la política. una forma de antipolltlca." Otros analis-
tas como Carlos Vilas los califican como "nuevos liderazgos" de la
polftica latinoamericana. Estos se diferencian, por un lado, de los
populismos clásicos surgidos en torno a las políticas de substitución

95. Amparo Menéndez-Carri6n, La Conquista del Voto.


96. El Emperador del Paralelo.
97. José Alvarez Junco, "El populismo como problema;" Carlos de la Torre, "The
Ambiguous Meanings of Lalin American Populisms."
98. Andreas Schedler, "Anti-political-establishment parties,' Party Politlcs, Vol 2 N
3,1996, pp. 291-312.
64 Estudios y Análisis

de importaciones y, por otro lado, de los partidos politicos ideológicos.


.El éxito .de estos caudillos electorales es explicado por este autor
.como el resultado de la "tensión .entre una economía que margina y
una política que necesita integrar.'199 Según Vilas estos fenómenos se
diferencian de los populismos c1ásicos,"a'fosque- [Link] fenó-
menos estructurales ligados a una fase de desarrollo de la región que
generó identidades clasistas. 100 En la actualidad las políticas neollbera-
les han erosionado las identiQade~..clªsi~ti:lsy han conformadouma~as
disponibles"q~~ necesiten ser: integradas al sistema potínco.:"

Aquí reside la novedad de los nuevos caudillos electorales, que, a


diferencia de sus predecesores populistas, no desarrollan politicas
incluyentes para los sectores populares y crean clientelas electorales,
que eso sí, les aseguran éxitos electorales.

La hipótesis de Vilas no aplica al Ecuador ni sirve para explJcar.y


comprender al abdalasismo. Para empezar los populismos ecuatoria-
nos surgen con anterioridad a las políticas de substitución de importa-
ciones. Además, a diferencia de los países grandes de la región no se
conforma una clase obrera importante. Como lo demostró Juan Pablo
Pérez-Sáinz el salario no cubre las necesidades de reproducción de
los obreros, y estos conforman su identidad más en relación a los
barrios que en las fábricas. 102 Además, Vilas recurre a la noción de
Gino Germani de "masas disponibles" para explicar el éxito de estos
nuevos caudillos. Esta visión, como lo demostramos con anterioridad,
no sólo reproduce prejuicios clasistas sobre los sectores populares,
también demuestra la idealización sobre el pasado rol histórico del
proletariado considerado como sujeto revolucionario mítico. Además,
esta noción no explica los mecanismos de seducción de estos lideres.

En lugar de recurrir a nociones superadas por los análisis históri-


cos sobre los populismos y de concentrarse únicamente en la enume-

99. Carlos Vilas, "Entre la democracia y el neolioberalismo: los caudillos electorales


de la posmodernidad", Socialismo y Participación 69, marzo, 1995, p.32,
100. Carlos Vilas, "Latin American Populism: A Structural Approach", Sclence and
Soclety 56, No. 4, 1992-1993.
101. Carlos Vilas, "Entre la democracia y el neoliberalismo," p. 37.
102. Juan Pablo, Pérez-Sáinz, Clase Obrera y Democracia en el Ecuador, (Quito:
Editorial El Conejo, 1985); Entre la Fábrica y la Ciudad, (Quito: Editorial El Conejo,
1986).
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 65

ración de sus caracteríticas, es .~'!1.pºl1ªnte . p artir..de..[Link]


contradict()rias. y ambigua,s de ··i~ipélr![Link]Ón popyla,r enla política. y
désú- instibjCióriállzaéiÓn para entender y explicar con mayor claridad
a-losp"OJ>UlisJTlos. 103 No creo que sea el momento para ofrecer una
nueva teoría general sobre el populismo, pero si sepuede 90rnpr~mder
y explicar~stefenómeno a partir del momento de transición de la
política de nOtables a la política de masas prestando atención a la
manera en que se constituyeron las diferentes mediaciones entre el
est.ª.Qo y la sociedad civil.

La nación, la ciudadanía y lo popular

La política de masas se origina en el Ecuador en los años treinta y


cuarenta con el velasquismo. A diferencia de las experiencias del
popuíismo clásico, no se daban políticas de substitución de importa-
ciones. Pero al igual que en otros países, el regimen oligárquico
estaba en crisis. Las clases medias que emergieron como conse-
cuencia de la expansión estatal y de la urbanización, artesanos y
sectores proletarios, demandaban su inclusión en la política.

Velasco Ibarra transformó la política al llevarla de los salones de


las élites a las plazas públicas. Recorrió la mayor parte del país con
su mensaje de incorporación política basado en la honestidad del
sufragio. Los seguidores de Velasco, por su parte, ocuparon los espa-
cios públicos, se manifestaron a favor de su líder, intimidaron a sus
opositores y cuando creyeron que les habían robado las elecciones se
sublevaron. Velasco lbarra no siempre respetó las instituciones de-
mocráticas. Asumió la dictadura temporalmente en varias ocasiones y
abolió las Constituciones de 1935, 1946 Y 1970 argumentando que
limitaban la voluntad popular, que el decía representar.'?'

Si bien el velasquismo expandió el electorado del 3,1 por ciento en


1933 al 16,83 por ciento en 1968, la mayoría de la :población estaba

103. Una primera versión de esta sección aparecerá en mi artículo, "Populism and
Democracy: Political Discourses and Cultures inContemporary Ecuador," LatinAmeri-
can Perspectlvea, (en prensa, enero 1997).
104. Consúltese mi libro La $educción Velasquista.
66 Estudios y Análisis

excluida por los requisitos del alfabetismo para el voto. Este electora-
do restringido hace que Rafael Quintero cuestione la caracterización
del velasquismo como un popuñsmo.r" Maiguashca y North cuestio-
nan el análisis de las elecciones de 1933 de Quintero, pues no dife-
rencia entre quienes votaron por Velasco y el velasquismo cómo un
fenómeno que trasciende lo electoral. El velasquismo fue un movi-
miento más amplio que incluyó a votantes y no votantes. 100 Su novez,/
dad consistió en inaugurar un estilo polrtico en el que reuniones masi-
vas, acciones directas de las muchedumbres y la identificación en una
retórica poHtica moralista y maniquea fue más importante que la parti-
cipación en instituciones políticas representativas restringidas.

Estas dos formas distintas de participación política -movilizacio-


nes masivas del pueblo y participación limitada en instituciones demo-
crático representativas restrinqidas-> ilustran cómo las diferentes me~
diaciones entre el estado y la sociedad civil se han construido hlstóri-
camente en el Ecuador. Al igual que en otros países latinoamerica-
nos, la ciudadania ha sido restringida y ha dado prioridad a los dere-
chos políticos y sociales sobre los derechos clviles.!" En el Ecuador la
noción de ciudadanía no es una "fuente de identidad y de sentido de
pertenencia al Estado-nación.":" Por lo tanto, la nación y lo popular se
han constituido en las principales mediaciones entre el Estado y la
sociedad civil.

r::¡ Guillermo O'Oonnell diferencia tres mediaciones entre el Estado y


1~~ciedad civil en Latinoamérica: la nación, la ciudadanía y lo popu-
lar. 109 La nación se refiere a los lazos de solidaridad del "nosotros"

105. Rafael, Quintero, El Mito del Populismo en el Ecuador, (Quito: FLACSO,


1980).
106. Juan Maiguashca y Uisa North, "Orfgenes y Significados del Velasquismo:
lucha de clases y participación polftica en el Ecuador, 1920-1972," en Rafael Quintero
(ed.), La Cuestión Regional y el Poder, (Quito: Corporación Editora Nacional, 1991).
107. José Sánchez-Parga, Lo público y la ciudadanra en la construcción de la
democracia, (Quito: ILDIS, 1995); José Murillo de Carvalho, Desenvolvimiento de la
ciudadanra en Brasil, (México: Fondo de Cultura Económica, 1995).
108. Amparo Menéndez-Carrión, "Ciudadanía," en ILDIS, Diccionario Político Ecua-
toriano, (Quito: ILDIS, 1994), p. 59.
109. Guillermo, O'Oonnell, "Tensions in the Bureaucratic-Authoritarian State and the
Question of Oemocracy," en David Collier (ed.), The New Authoritarianism In Latln
America, (Princeton: Princeton University Press, 1979).
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 67

.'xfrente al "ellos" que son las otras nacíones.!" La ciudadanía de acuer-


do a Charles Tilly comprende "los derechos y obligaciones mutuas
entre agentes estatales y una categoría de personas definidas exclusi-
vamente por su pertenencia legal al estado."!" Las luchas por los
derechos de ciudadanía van de la mano con la conformación del esta-
do de derecho y la construcción y afianzamiento de instituciones libe-
rales democráticas. La ciudadanía se basa también en "pautas cultu-
rales que tengan en su base al reconocimiento del otro como un igual.
Es necesaria la constitución de actores colectivos que desarrollen iden-
tidades diferenciadas y propias, pero que a la vez reconozcan un
referente común."!" ftE\CSO _.:,;,;::;c.
.t\. El populismo o la apelación a "lo popular" es simultáneamente una
retórica y un estilo de movilización política. La retórica populista radi-
caliza el elemento emocional de los discursos poiíticos. m Es una retó-
riC!!...9.~ __ construye la política como la lucha moral y ética entre el
pueblo y la oligarquía. El pueblo es definido negativamente como todo
lo~que-no es oligarquía. Debido a su sufrimiento y bondad natural, el
pueblo es la encarnación de la nación auténtica, de la bondad, de la
justicia. y de la moral. El pueblo lucha contra la oligarquía que repre-
senta lo inauténtico, lo extranjero, el mal, lo injusto y lo inmoral. La
ambigüédad inherente a estos términos significa que quien esté inclui-
do y excluido de estas categorías varíe en diferentes experiencias.
Velasco Ibarra, por ejemplo, definió estos términos en los años treinta
y cuarenta como inclusión o exclusión política. Desde el CFP de
Carlos Guevara Moreno, en los años cincuenta, pueblo y oligarquía
tienen también un componente social. 114

El discurso populista transforma la política en una lucha moral que


no acepta los compromisos y diálogos de los procedimientos liberal-
democráticos. Es por esto que los populismos tienen una relación
ambigua con la democracia liberal. Si bien incorporan a sectores

110. Ibíd, 288.


111. Charles, Tilly, Democracy is a Lake. The Working Paper Series N 185. Center
for Studies of Social Change, New School for Social Research. 1994, p. 5.
112. Simón Pachano, Democracia sin Sociedad, p. 68.
113. José Alvarez Junco, "Magia y Ética en la retórica política."
114. Rafael Guerrero, Regionalismo y democracia social en los orígenes del
"CFP", (Quito: CAAP Diálogos, 1994).
68 [Link] y Análisis

previamente excluidos del sistema político, f31~".:l«:lrªltªrno, pe~sºnaJi~~


mo y autoritarismo QE!JQs populísmos simultáneamente van en contra
de las
lñstituci9nes liberales-dernocrátlcas.

El populismo es parte de la tradición que GeorgeMosse designó


como el "nuevo estilo político," para describir ~mOv¡mientos'que han
rechazado los gobiernos parlamentarios y las instituciones representa-
tivas en nombre de una democracia de masas en la que el pueblo
gobierna directamente. La politica populista se caracteriza por el per-
sonalismo y la identificación en un líder carismático fuerte.

El Ifder simboliza al pueblo; el expresa la "voluntad popular" -


pero esta democracia significaba que en lugar de las asambleas re-
presentativas, una nueva reijg!ém secular medüibaentre el pueblo y
los líderes, proporCiiinando, a la vez un instrumento de control social
sobre las masas.115

Esta rellgi.ónsecular o liturgia política está basada en la acción de


las muchedumbres. 116 Las masas ocupan directamente los espacios
públicos para demandar su incorporación política. A la vez, estas
muchedumbres son usadas por el líder para intimidar a sus adversa-
rios. Los. actos de masas se fransíorrnan endrarnesdonde el pueblo
[Link] participe de la escena política. Estas cere-
monias crean identidades comunes y un universo coherente. Estos
rituales litúrgicos estáncimentados en acciones simbólicas "episódi-
cas, como losjestlvalespúblicos, y más permanentes en la formación
de' grupoS~éspeciaJes. "117

L,[Link] partidospoHticos desde los tiempos de Velasco


ylélJ:¡QJ:ltinuafrélgilidaclJtimpotencia dejas instituciones liberales de-
mocráticas'para délr Un sentido de participación y de pertenencia ala
comunidad política ha contrastado con la participación simbólica a
travésde fa política populista no parlamentaria. Es as! que los velas-

115. George Mosse, "Toward a General Theory of Fascism," en George Mosse,


Me_88 and Man. Nadonallat and Faaclst Pereeptlons of .Reallty, (New York: Howard
Fertig, 1980), p. 160.
116. José Alvarez Junco, "El populismo como problema."
117. George, Mosse, Thce Natlonallzation of the Masses, (New York: Howard
Fertig, 1975), pp. 12-13.
Un solo toque: Populismo y CulturaPolfticaen Ecuador 69

quistas, los cefepitas y los abdalasista han representado dramas masi-


vos en los que se han creado y recreado identidades colectivas popu-
listas que han dado a sus seguidores un fuerte sentido de participa-
ción política. El legado más importante del populismo desde los tiem-
pos de Velasco ha sido el crear un estilo de movilización polltica y un
estilo retórico que liga al estado y a la sociedad civil con mecanismos
que no necesariamente corresponden al estado de derecho y al respe-
to a los procedimientos liberales democráticos.

El éxito de los populismos radica también en su afán de construir la


nación. El velasquismo no sólo integró las diferentes regiones cons-
truyendo carreteras, también forjó una idea de la comunidad nacional.
La nación es construida como una familia en la que se reconcilian las
diferencias ge clases, de reglones y de grLJPQs étnicos. Esta familia
ecuatoriana es entendida corno una extensión de la familia del patriar-
ca. Los sectores populares, al igual que las mujeres y los niños'
necesitan de la figura del "padre de la patria" para que los proteja del
desamparo y los guíe pues no tienen la madurez necesaria para reco-
nocer cuáles son sus verdaderos intereses.
I
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I
CONCLUSIONES

En el presente trabajo se analizaron las ambigüedades del populís-


mo abdalasista. A diferencia de los muchos que veían al populismo
como un fenómeno de la tradición y del pasado, el cual poco a poco
perdería relevancia e importancia, se demostró cómo la apelación a
"lo popular" y el uso de formas de participación litúrgica no liberal
del119.Q[ªtica,s, son parte constlnrnvas de la modernidad ecuatoriana.
Además, no sólo Abdalá usa estos recursos populistas; ellos son utili-
zados, aunque en forma menos radical, por la mayoría de quienes
aspiran al poder político. Es importante analizar cómo se han confor-
mado las actitudes, las culturas y las instituciones políticas en el Ecua-
dor, que combinan elementos mal llamados "modernos y tradiciona-
les," para d~l(l~ de soñar en formas de modernidad que bajo la ilusión
de imitar a la racionalidad occidental, marginan y silencian a los secto-
r~s populares.

Los populismos son formas de resistencia y de protesta a los de-


signiosde las élites. Los sectores populares, sectores medios y élites
marginales buscan mecanismos de pertenencia y de participación po-
lítica que los autentifique. El abQ.éllª-~l§.mº_§.§J,Jnª.ªIi.ªo~ainterclasista
deJº.sJlJa,rginal.~s, no en!endréfosc()mo los pobres suburbanos, sino
como quienes están al margen de los círculos de poder. Élites econó-
micas sin prestigio social buscan reemplazar a las élites establecidas
y legitimar el origen cuestionado de sus fortunas. Los pobres se
rebelan contra los candidatos de sus patronos. Éstos dieron conferen-
cias en fábricas y hoteles sobre los peligros para su estabilidad laboral
si gana Abdalá. Sus esposas trataron de convencer a sus cocineras y
lavanderas para que no voten por "elloco."118 Estas actitudes patema-:
listas y arrogantes de las clases altas no sólo ilustran como conside-
ran a sus subordinados como menores que necesitan de su guía
moral, también ilustran el pánico que sienten por Bucaram. Pero los

118. Véase, por ejemplo, el artículo de Rodrigo Villacis en que relata la "euforia
infantil y naive" de su empleada doméstica con el triunfo de Abdalá. Vistazo, No. 694,
julio 26 de 1996.
72 Estudios y Análisis

sectores populares no sólo ven a 8ucaram como la encarnación de


todo lo que odian sus superiores, y que por lo tanto debe tener algo de
bueno, también se identifican con su oratoria y propaganda polínca
que reafirma su dignidad, constantemente pisoteada por sus patronos,
por los burócratas y por todos íos que se creen sus superiores.

Pese a que los sector13s populares ven en Bucararn una afirmación


de su "aíghidad, désüs costumbres, modales y formas de ser, no lo
consideran el mesías qué los Iiberarª de todos los males. A diferencia
de lo. que parecerían creer tanto Bucaram como sus adversarios, los
abdalasistas tienen un gran escepticismo. Si bien no esperan grandes
milagros, saben que al menos sus patronos sufrirán un mal rato si
gana Abdalá y esperan que éste, a lo mejor, les dé algo de lo que
ofrece. Está claro que las ofertas politicas no explican por sí solas el
triunfo de Abdalá, pues sus promesas de vivienda, salud, educación
no diferían demasiado de las de Nebot. Es una constante en la
política el ofrecer de todo y la gente sabe que las ofertas son ofertas.
Las promesas de Bucaram importaron menos que Jo qU~ ~4 figura
re[>resen!~[Link] a la arrogancia dejos oUgarcas de síem-,
pre..

Bucaram busCÓ..siemprepresentar su imagen como laellcarnac;ión


de IOpopUlái- en contra [Link]. oligárquico. Sus gestos, sucuerpo,
manerade vestir, de vivir, de bailar, a la vez que asquearon a las
élites y a la "gente bien," fueron bien recibidas por los sectores popula-
res. Las élites se legitiman presentando a Bucaram como la antirazón
y la negación de lo que debe ser la política ecuatoriana. Su figura les
sirve para justificar su razón de ser. Su visión de Bucaram como la
enc2-r':lª[Link] suburbio, de los ma.r:9inales, del pueblo descontrolado
que no sigue pautas racionales de comportamiento dice mucho sobre
el dasisrno, racismo y arrogancia [Link] se ven a sí mismos
como los líderes naturales.e incuestionables de la nación.

Elantioligarquismo de Abdalá no es sólo contradictorio al no propo-


ner soluciones que apunten a terminar con las estructuras que permi-
ten la existencia de las oligarquías. También evidencian su relación
·iarnbiguac~n.los_sf3~~t9res p~PlJlares. Por un lado, representa la irrup-
ciónde la Cliltura popular en contra de fa cultura de las élites. Pero,
por otro lado, s!J}~er¡:lzgo autoritario y fuerte, y suconcepcién d.~t
'''\i
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 73

Ecuador como una familia patriarcal demuestran su menosprecio por


los sectores populares. Este desdénno es el de la arrogancia del
oligárca, más bien es la condescendencia de quien se cree la encar-
miaÓn de la voluntad popular. El líder se ve como el patriarca, el
padre de los ecuatorianos. Estos son vistos como niños-adultos que\\
todavía no terminan de crecer, o como mujeres que necesitan de su .
protección. Él dice simbolizar la figura del padre de los ecuatorianos,
que como todo patriarca es bondadoso, nos ama. pero que también
puede ser enérgico y castigar y reprender a quienes se porten mal.

Las visiones compartidas por Bucaram y las élites que lo cuestio-


nan sobre el pueblo y los pobres ilustra el pOCQ arraigo del estado del
derecho y de los valores de la ciudadanía en el Ecuador. Los pobres
y'erpUeblo no son individuos y sujetos con derechos y obligaciones,
son más bien clientelas y personas que deben buscar la protección de
un patrón, cacique o politico para que los ampare en la selva de la
vida cotidiana. Debido a que rara vez se forman grupos que a través
de la acción colectiva demanden derechos de ciudadanía, las formas
de protesta social son la individual de la criminalidad y la colectiva de
buscar un patrón protector. Por supuesto que el tiempo de los protec-
tores de clase alta que desprecian con arrogancia al pobre está pa-
sando. Ahora el líder protector es visto como representación de aque-
llos valores populares odiados y despreciados por los grupos domi-
nantes. Parecería que el futuro nos depara un incremento de la vio-
lencia cotidiana, de la criminalidad como protesta contra la desigual-
dad, y la continua búsqueda de líderes que den protección.

Durante su campaña electoral Abdalá simbólicamente unió a la


nación ecuatoriana al reconciliar diferentes clases sociales, grupos
étnicos, regiones y al concertar a diferentes grupos políticos de iz-
quierda y centro-izquierda que tenían en común su oposición a los
socialcrístianos. El éxito de su estrategia de conciliación no se redujo
a la firma de acuerdos y plataformas con diferentes grupos. Sus
mítines políticos y su baile con Rosalía Arteaga también reconciliaron
a diferentes clases y regiones. Parte de la estrategia de Abdalá fue la
de no recurrir al insulto, en sus palabras: "portarse bien." Esta estrate-
gia le dio buenos resultados frente a la campaña agresiva de sus
rivales que se concentraron en los rasgos negativos de Bucaram para
presentar a Nebot como lo opuesto: la encarnación de la racionalídad
y de la seriedad del estadista racional y moderno.
74 Estudios y Análisis

Ahora que Bucaram está en el poder vale la pena preguntarse si su


estrategia de conciliación y concertación dará resultado. Para empe-
zar, los sectores de izquierda que aparecían en los debates televisivos
yen las tarimas han sido, en su mayor parte, marginados. Tampoco
se cumplirán con todos los acuerdos del "Encuentro por la Democra-
cia" firmados con sectores izquierdistas en contra del neoliberalismo el
18 de junio en Quito. Además, ¿por cuanto tiempo Abdalá se "portará
bien" y no insultará a sus rivales? ¿Cómgjnterpretarán los serranos
las arremetidasde Bucaram que son vístás, desde una visión regiona-
lista, como la irrupción de la cultura de la calle guayaquileña? ¿Logra-
rá Bucararn reconcillar a la Costa y la Sierra si usa la retórica y el
estilo agresivo, fuerte y machista que los analistas consideran como,
característico de la costeñización de la política?

X En este trabajo se han analizado algunas características de la


~uhura política ecuatoriana. Debido a la importancia del paternalismo
en la vida cotidiana, no asombra que la política se articule a través de
la búsqueda de personalidades que protejan y amparen a los sectores
populares que buscan el acceso a recursos, no como derechos y
obligaciones de ciudadanos, sino, como prebendas que les otorgarán
las prácticas c1ientelistas, de patronazgo o corporativas de los partidos
polí[Link] que coexisten el estado de derecho y la ciudadanía de
los individuos con las prerrogativas de las personas que tienen una
posición de autoridad en la comunidad, se sigue buscando líderes
fuertes que garanticen el acceso a los recursos estatales.éd.a cultura
política ecuatoriana no sólo combina frágiles prácticas ciudadanas con
el clientelismo y el paternalismo, además es una cultura política dedá
intolerancia. Los políticos usan la lógica del enemigo-amigo para
descalificar a sus opositores~También tienen un gran desdén hada
los sectores populares a los que no se los considera como ciudadanos
racionales con derechos y obligaciones, sino como clientelas políticas.
Por último, la religión sigue marcando las formas de comportamiento
político. La lógica cristiana: martirio-sufrimiento-redención legitimiza
las acciones de los políticos que usando simbologías y discursos reli-
giosos aspiran al poder no a partir de propuestas concretas sino como
personificación de la redención frente a sus rivales vistos como la
encarnación del mal.
Un solo toque: Populismo y Cultura Política en Ecuador 75

Ix: Las características de la cultura política ecuatoriana no deben ver,~f


se como rezagos de la tradición que eventualmente desaparecerá':'
Más bien, ésta es nuestra versión de la modernidad.)\,En lugar de
esperar que el progreso nos equipare con las prácticas políticas de los
países democráticos occidentales, hay que partir de esta cultura políti-
ca personalista, autoritaria, populista y paternalista para repensar cuál
es el tipo de democracia ecuatoriana y cómo se puede mejorarla,
cambiarla o profundizarla en sus aspectos políticos, económicos y
de la convivencia cotidiana.~
76 Estudios y Análisis

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Common questions

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Bucaram's rhetoric resonated with marginalized and poor sectors by inverting the symbolism used by elites to demean them. He transformed insults into anti-oligarchic statements, portraying the oppressed as the embodiment of true moral values while depicting elites as embodiments of evil . Moreover, his discourse restored dignity to the daily life struggles of these groups, challenging elitist attitudes and presenting himself as an advocate for the popular against the oligarchic . His portrayal as part of the 'popular' and opponent of the 'oligarchic' offered an alternative to the elitist arrogance and provided a sense of belonging to the disenfranchised .

Bucaram's political approach illustrates the complexities of populist movements in Ecuador through his combination of anti-oligarchic rhetoric and personalistic leadership. By inverting elite symbols and focusing on popular cultural symbols, he mobilized marginalized sectors against elitist power . However, his authoritarian style and paternalistic vision contradicted his populist claims, highlighting the tensions between inclusive rhetoric and exclusive power dynamics inherent in populism . These paradoxes demonstrate populism's dual role as a vehicle for both empowering the marginalized and reinforcing existing power hierarchies in Ecuadorian politics .

Populism in Ecuador faced challenges related to its inherent contradictions and societal divides. Leaders like Bucaram espoused anti-elitist rhetoric while simultaneously reinforcing authoritarian leadership models, which lessened its effectiveness by failing to address structural inequalities sustainably . Additionally, populism's reliance on symbolic gestures over substantive policy shifts contributed to skepticism among supporters who, while identifying with Bucaram's defiance of elites, did not view him as a definitive solution . These complexities, combined with societal class tensions, highlighted populism's limited capacity for long-term change .

Bucaram's use of popular culture symbols in his political discourse significantly contributed to his popularity among lower socioeconomic classes. By appropriating and transforming the language and symbols used derogatorily by elites, he reversed hierarchical perceptions and asserted the value of popular ways of life, thus dignifying those marginalized by societal power structures . This empowerment through cultural representation provided a sense of shared identity and resistance, which resonated strongly with those who felt socioeconomically disenfranchised .

Bucaram's political narrative implied a constrained role for citizenship and individual rights within Ecuador's populist framework. His leadership model depicted citizens not as individuals with rights and obligations but rather as groups needing protection under a paternalistic figure. This indicates a populist tendency to prioritize leader-follower relationships over democratic institutions . Such a perspective reflects a weakened state of rule of law and minimal emphasis on citizenship, as political engagement became centered around securing patronage rather than asserting individual political agency .

Emotional appeal was central to Bucaram's populist strategy, influencing voter behavior through emotional connections rather than policy promises. His speeches tapped into feelings of indignity and marginalization experienced by lower classes, using narratives that resonated with their daily struggles and cultural identity . This emotional engagement fostered a sense of shared identity and resistance among voters, who, despite skepticism about political outcomes, were motivated by the prospect of challenging elitist structures and asserting their dignity through his leadership .

Bucaram's rhetoric during his campaign mirrored broader anti-elitism themes by depicting himself as a defender of the marginalized and using common people's everyday experiences as a rhetorical tool against the elite. By glorifying the values of the oppressed and labeling the elites as embodiments of immorality, his discourse aligned with the populist focus on cultural resistance to elite domination . His campaign style, which included 'authentic' behavior that alienated elites, further exemplified the anti-elitist attitudes characteristic of Latin American populism .

The portrayal of Bucaram by elites served to reinforce their socio-political position by framing him and his supporters as irrational and a threat to the perceived natural order of political and social norms. By delegitimizing his approach as contrary to expected behavior, elites reinforced their image as guardians of reason and tradition, further entrenching class divisions and validating their leadership role . This opposition highlighted Burcaram's role as a convenient 'other' against which elites could define their status, exacerbating existing tensions and serving to justify their dominant position .

Bucaram's leadership style reflected a populist approach by portraying himself as a protector and father figure for Ecuadorians. He embodied anti-elitist values through his mannerisms and public behavior, which were both embraced by the popular sectors and reviled by the elites . However, his authoritarian and patriarchal conception of leadership contradicted his populist ideals, demonstrating disdain for popular sectors through a paternalistic lens rather than oligarchic arrogance, pointing to the ambiguities in his anti-oligarchic stance .

Elitist reactions to Bucaram's campaign, often derogatory and dismissive, underscored deep-rooted social class tensions in Ecuador. The elites depicted Bucaram's campaign as the antithesis of rational, acceptable political behavior, which highlighted their disdain for the popular sectors he represented . This division reflects broader societal issues related to classism and racism, as elites viewed Bucaram and his supporters as disruptive to the established social order, fearing the challenge he posed to traditional power structures .

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