Acciones para cuidar el medio
ambiente
La participación social en temas como el
calentamiento global, la disposición de agua, la
deforestación, los patrones de producción y consumo,
así como en los principios y valores que sustentan a
esta sociedad, es muy importante.
Eucaión ambiental
Autor
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Fecha de publicación
04 de diciembre de 2015
partir de actividades cotidianas como transportarnos, asearnos,
viajar, cocinar o comprar productos, y los impactos de éstas en el
ambiente, es importante reflexionar en nuestros hábitos de
consumo y actitudes hacia el cuidado y protección del ambiente.
En nuestra casa, trabajo, comunidad o escuela podemos iniciar
actividades concretas para mejorar el entorno. Para lograrlo
necesitamos observar nuestro alrededor e identificar alternativas
menos dañinas al ambiente, cambiar conductas y tomar decisiones
basadas en el mejoramiento de la calidad de vida.
Te invitamos a utilizar y enriquecer este material con tu creatividad y
experiencia para fomentar una cultura ambiental en todo el país.
No tires basura en las calles.
Evita quemar basura, hojas y otros objetos, así como hacer fogatas en
bosques o en plena ciudad.
Riega las plantas durante la noche o muy temprano, cuando el Sol tarda
más en evaporar el agua. Reutiliza el agua que juntaste de la regadera y
de lavar las verduras para regar las plantas o el jardín.
educe la cantidad de residuos que generas, para tus bebidas en la
escuela o el trabajo utiliza contenedores que se puedan usar muchas
veces. Emplea productos en envases rellenables.
Reutiliza al máximo todos los artículos o productos antes de deshacerte
de ellos. Por ejemplo, usa las hojas de papel por ambos lados;
transforma las latas en lapiceros, joyeros o macetas. ¡Dale vuelo a tu
imaginación! Desecha sólo lo que ya no se pueda volver a usar.
En el recreo procura comer frutas y verduras y bebe agua pura para
quitarte la sed.
Los residuos orgánicos, como cáscaras de frutas y verduras, sobrantes
de comida servilletas de papel, pasto, hojas, ramas, entre otros, deberán
ir en un contenedor especial.
Con la materia orgánica puede producirse composta, la cual sirve como
abono natural de hortalizas y árboles o para enriquecer el suelo.
Clasifica los residuos inorgánicos en forma independiente según su tipo;
aplasta las latas de aluminio para reducir su volumen; junta y aplasta
todos los envases y botellas de plástico, esto facilita su clasificación y
reciclaje.
Enjuaga los envases usados de cartón y aplástalos para facilitar su
acopio.
Limpia pisos, paredes y vidrios con dos cubetas de agua; una para
limpiar y otra para enjuagar. No abuses de los productos de limpieza.
Aprovecha el agua jabonosa para lavar los escusados. Si la del enjuague
está libre de productos de limpieza, utilízala para regar las plantas o el
jardín.
Antes de lavar los trastos, retira los residuos orgánicos (comida) y
deposítalos en un bote o bolsa; no los arrojes por el drenaje ni los
revuelvas con los residuos inorgánicos.
Remoja los trastos de una sola vez; si tienen mucha grasa, utiliza agua
caliente. Enjabónalos con la llave cerrada y enjuágalos rápidamente bajo
un chorro moderado.
Cuida que la llave del fregadero no gotee. Cambia los empaques cada
vez que sea necesario.
Instala un economizador de agua. Es un dispositivo barato y fácil de
colocar.
Lava las verduras en un recipiente con agua; tállalas con los dedos o con
un cepillo y desinféctalas. Reutiliza esta agua para el escusado o regar
plantas.
Si lavas la ropa en el lavadero, no desperdicies el agua. Reutiliza el agua
con la que enjuagaste para remojar la siguiente tanda de ropa sucia.
Utiliza la lavadora sólo para cargas completas. Esto ayuda a ahorrar
agua y energía eléctrica. Talla a mano o con cepillo las partes más
sucias de la ropa, para evitar dobles o triples lavadas.
Utiliza la mínima cantidad de jabón o detergente. Además de requerir
menos agua para enjuagarla, la ropa dura más.