COMPRA COMPULSIVA
oniomanía
Dra. Juncal Sevilla Vicente
Psiquiatra. Programa TDAH del Adulto. Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
Profesor Asociado Facultad de Medicina. Universidad Autónoma. Madrid
Hospital Ruber Internacional. Madrid
Historia En el tratado escrito por Bleuler se recoge el siguiente pasaje
“Como última categoría Kraepelin menciona los maníacos de la
compra (oniomaníacos) en los que incluso comprar es impulsivo y
La compra compulsiva, también conocida como oniomanía, es les conduce a contraer deudas sin sentido, con retrasos continuos
un trastorno que se caracteriza por un deseo de adquirir pro- en el pago hasta que la catástrofe aclara un poco la situación,
ductos que es persistente, excesivo, impulsivo e incontrolable, pero nunca totalmente, porque nunca admiten todas sus deudas.
a pesar de que esta conducta genera una severa alteración en Según Kraepelin, aquí, también, siempre aparecen implicadas las
las áreas personal, social, laboral y económica de la persona que
mujeres. Los deudores frívolos habituales, que de esta manera
la padece.
desean conseguir modos de obtención de placer, naturalmente no
La compra compulsiva como entidad clínica fue descrita por pertenecen a esta categoría. El elemento especial es la impulsividad;
primera vez a principios del siglo XX por Kraepelin y Bleuler, in- “no pueden remediarlo”, lo cual a veces incluso se expresa en
cluyendo ambos el concepto en su tratado de Psiquiatría. el hecho de que a pesar de contar con una buena inteligencia,
los pacientes son absolutamente incapaces de pensar de modo
diferente y de concebir las consecuencias sin sentido de sus actos y
la posibilidad de no realizarlos. Ni siquiera sienten el impulso, pero
actúan de modo similar a una oruga que devora las hojas.”
Anteriormente, el fenómeno ya se había identificado coinci-
diendo en el tiempo con la aparición de los grandes almacenes
como un nuevo concepto de comercio, en la segunda mitad del
siglo XIX en Nueva York, Chicago y París, y a principios del siglo
XX en Inglaterra y Alemania.
Los grandes almacenes eran algo más que lugares donde se
vendían y compraban mercancías, la gente los visitaba como
atracciones turísticas. Esta nueva dimensión del consumo dis-
tinta de la mera satisfacción de las necesidades básicas, fue ya
en la época fuente de preocupación acerca del despilfarro y
de la pérdida del autocontrol en la búsqueda de mercancías y
como fuente de placer.
Sin embargo a partir de este momento tendrán que pasar Epidemiologia
casi mas de sesenta años para que el fenómeno cobrara
importancia de nuevo. El interés resurge con fuerza en la
década de los años 80, con la publicación casi simultánea di- La prevalencia del fenómeno de compra compulsiva ha au-
ferentes casos clínicos por parte de grupos de investigación mentado en todo el mundo durante las dos últimas décadas.
estadounidenses (Faber, O´Guinn y Krych ,1987), canadien- Sin embargo, las estimaciones de prevalencia en la investiga-
ses (Valence, d´Astous y Fortier 1988) y alemanes (Scher- ción epidemiológica varían y pueden oscilar entre 1 y 30% de-
horn, Reisch y Raab 1990). pendiendo del tipo de muestra estudiada (Basu et al., 2011).
Es en esta década cuando diferentes disciplinas como las Una dificultad importante en la estimación de la prevalencia
ciencias sociales y las humanidades comienzan a interesarse del fenómeno es, que la categorización de esta
por el estudio del consumo y el consumidor, y es en este condición psicopatológica en los sistemas
momento cuando se produce también una ampliación de de clasificación internacionales, continúa
la perspectiva en el estudio del comportamiento del consu- siendo debatida y aún no se ha llegado a
midor un consenso sobre los criterios de diag-
nóstico.
En el año 1982, en un artículo publicado por Holbrook y Hir-
schman se desarrolla el concepto de la denominada pers- En relación al género, el trastorno es
pectiva “experiencial”, que estudia fenómenos propios del más prevalente en mujeres que en
consumo no considerados hasta la fecha como tales, como hombres, pero la severidad
su carácter de actividad placentera y de ocio, los deseos reportada es similar en
ambos géneros. Tam-
asociados a los productos, el placer sensorial que procura
bién se ha observa-
y al acto de la compra como tal, además de las respuestas
do que los hombres
emocionales a los estímulos comerciales.
que presentan el
A partir de este momento comienzan a analizarse el papel trastorno presen-
que los estados de ánimo desempeñan en la conducta del tan un mayor nú-
consumidor y la dimensión ritual del comportamiento de mero de comorbi-
consumo. Así, el antecedente más inmediato de la investi- lidades asociadas
gación acerca de la adicción a la compra es de Rook (1987) (Nicoli de Mattos
sobre la compra por impulso. C et al.2016)
En la actualidad las definiciones operacionales del fenómeno de Conceptualizacion del fenomeno
la adicción a comprar se han basado en las semejanzas que tie-
ne este trastorno con otros en el espectro del control impul-
La conceptualización del fenómeno sigue siendo a día de hoy
sivo principalmente relacionados con trastornos por consumo controvertida. No existe un consenso acerca de la definición más
de sustancias, trastorno obsesivo compulsivo y otras adicciones apropiada de este comportamiento; adicción a la compra y com-
conductuales como el trastorno de juego y la adicción a Inter- pra compulsiva son las dos denominaciones que más frecuente-
net (Roser Granero et al, 2016) mente se encuentran en la literatura académica. El uso del térmi-
no adicción implica en sí mismo que el fenómeno es análogo al
Uno de los trastornos con los que existe una alta comorbilidad, de las adicciones con sustancia. Sin embargo, a día de hoy todavía
es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), no hay un consenso acerca de si debe de usarse el término adic-
estando la elevada impulsividad presente en este trastorno im- ción a las compras o compra compulsiva
plicada en esta alta comorbilidad y asociándose la adicción a las
compras en pacientes con criterios diagnósticos para el TDAH
con el género femenino, el consumo de sustancias y el trastor-
no depresivo (Brook JS et al.,2015)
El inicio temprano de la compra compulsiva es un fenómeno co-
mún a las conductas adictivas y las investigación epidemiológi-
cas han encontrado que los comportamientos adictivos tienden
a ser problemáticos en la adolescencia tardía (Maraz et al., 2015)
ya que es en esta etapa del desarrollo cuando la impulsividad y
los comportamientos de riesgo pueden ser socialmente tolera-
dos o incluso promovidos por pares, lo que podría constituir un
factor de riesgo potencial para desarrollar una adicción.
También sin embargo, debe destacarse que algunas encuestas
representativas en Europa en los últimos años han demostrado
aumentos en la prevalencia estimada de adicciones conductua-
les en poblaciones de adultos mayores (Mueller A et al., 2010)
Los investigadores que defienden la analogía con las adicciones Disconfort o arrepentimiento posterior
con sustancia se basan en la igualdad de fenómenos que ocu-
rren en las conductas adictivas con o sin sustancia. El problema Sensación de pérdida de control sobre si mismo
de las compras compulsivas ha recibido diferentes denomina-
ciones desde que el fenómeno comenzó a ser estudiado. Hasta la fecha, solo el juego patológico está reconocido en la
DSM-5 como una adicción sin sustancia y se encuentra en el epí-
Una de las definiciones más completas desarrolladas al inicio grafe de los trastornos asociados al consumo de sustancias como
del siglo XXI ha sido la siguiente: una entidad independiente.
La adicción a la compra es un patrón adquisitivo excesivo, repe-
titivo e impulsivo que se utiliza, frecuentemente, para afrontar
estados ansiosos y depresivos, buscar excitación, superar el abu- Manifestaciones clínicas
rrimiento e incrementar la autoestima. Durante el proceso de com-
pra, el adicto experimenta sensaciones de gratificación inmediatas
que, aunque son posteriormente reemplazadas por percepciones El adicto a las compras sufre de un impulso incontrolable por ad-
de dificultades de control conductual y dan lugar a la aparición quirir objetos inútiles o superfluos. La gratificación deriva, más
de consecuencias negativas (económicas, familiares y de bienestar que de la utilidad de los productos, del propio proceso de com-
personal), conducen, finalmente, a la aparición de una fuerte de- prar. Este consumo, no planificado, excede de las posibilidades
pendencia psíquica. En la instauración de este patrón de compra
influyen, previsiblemente, variables socioculturales, situacionales, económicas de la persona.
de modelado familiar y grupal y factores psicobiológicos de pre-
disposición individual (Rodríguez R et al, 2001) Se pueden identificar cua-
tro fases distintas de la
Actualmente la compra compulsiva se enmarcaría dentro de compra compulsiva:
las denominadas adicciones sin sustancia o comportamen-
tales, tales como la adicción a las nuevas tecnologías, el de- 1. Anticipación: pensa-
porte o le sexo.
mientos, impulsos o preo-
Este tipo de adicciones comparten con las adicciones con sus- cupaciones sobre un artí-
tancia los siguientes fenómenos que les son comunes: culo específico, o sobre el
Craving o deseo intenso de comprar acto de la compra.
Malestar cuando no se puede comprar 2. Preparación: decisio-
nes sobre cuándo y dónde
Placer momentáneo asociado a la compra
ir, como vestirse, e incluso
que las tarjetas de crédito va utilizar. averiguaciones acerca de los Es frecuente la asociación de esta adicción con alteraciones
artículos en venta, modas nuevas, o nuevas tiendas. psicopatológicas como la depresión, trastornos de ansiedad
o de la conducta alimentaria. Todos estos problemas, deno-
3. Compra propiamente dicha: experiencia de compra real,
que muchos individuos describen como muy excitante, e inclu- tan un pobre autoconcepto y una falta de autocontrol, reflejo
so puede conducir a sensaciones de índole sexual. de la impulsividad del sujeto.
4. Gasto: el acto se completó con el pago, a menudo seguida de
una sensación de decepción o desilusión con uno mismo. Diagnostico de la adiccion a comprar
Generalmente el comprador compulsivo compra solo, sin la
compañía de otra persona, debido a que se suelen sentir aver- El diagnóstico, como en otros trastornos en Psiquiatría se rea-
gonzados. En su mayoría, los afectados reconocen que tienen lizará en base a la entrevista clínica en la que se recabarán el
un problema. Puede llegar a pasar por un centro comercial y mayor número de datos posibles.
sufrir un síndrome de abstinencia, es decir, un estado de ner-
viosismo que sólo se calma cuando entra a comprar. Para el establecimiento del diagnóstico, será de gran utilidad
el uso de instrumentos de medida como los que detallamos:
El sentimiento de autoestima y de poder, se satisface con la con-
ducta de comprar, sin embargo hay una pérdida de interés por
los productos una vez comprados.
Escalas de evaluación específicas
El ciclo habitual de esta conducta adictiva es el siguiente: Faber y O´Guinn (1992) son los autores de la Escala de detección
clínica de la compra compulsiva (Clinical Screener for Compulsive
Estado de ánimo disfórico Buying), una de las más utilizadas en la investigación de este fe-
Excitación ante las expectativas de comprar nómeno (Tabla 1 )
Adquisición placentera de objetos superfluos Esta escala se creó para diferenciar a los compradores compul-
sivos de aquellos que no lo eran. Del conjunto inicial de ítem
Arrepentimiento y autorreproches por el dinero gastado y
propuestos, sus resultados mostraron que 7 de ellos poseían
por la pérdida de control
capacidad para discriminar entre los dos grupos, al tiempo que
Repetición del ciclo para la superación del malestar presentaban una elevada consistencia interna.
Entre las escalas publicadas en España cabe destacar el Test de
1. Si me queda algo de crédito en la tarjeta al final del Adicción a las Compras de Echeburúa y col. (2001) (Tabla 2 )
periodo de pago, tengo que gastarlo
1. ¿Cree usted que tiene problemas de control con las
2. Siento que los demás se horrorizarían si conocieran mis compras?
hábitos de gasto
2. ¿Se suele sentir culpable por haber comprado o gastado
3. Compro cosas aunque no pueda permitírmela más de lo planificado o por haber adquirido objetos
innecesarios?
4. He extendido cheques sabiendo que no tienen fondos 3. ¿Ha intentado alguna vez dejar de comprar y no ha sido
capaz de ello?
5. Me compro cosas para sentirme mejor
4. ¿Suele recurrir a préstamos o créditos para ir de compras
6. Me siento ansioso(a) o nervioso(a) los días que no voy de o para pagar deudas?
compras 5. ¿Intenta ocultar (o engañar sobre el precio de) lo
comprado para evitar una reprobación de la familia?
7. Pago solamente el mínimo mensual de mi(s) tarjeta(s) de Tabla [Link] de adicción a las compras (Echeburúa y col,2001.)
crédito
Tabla 1. Escala de detección clínica de la compra compulsiva (Faber y O´Guinn 1992) Esta escala está diseñada para reflejar varios elementos impor-
tantes del patrón de compra adictiva, tales como la percepción
que tiene el sujeto de sus dificultades de control conductual, los
sentimientos de culpabilidad posteriores a la compra, y las conse-
cuencias perjudiciales de la misma a nivel económico y familiar.
Tratamiento
A día de hoy todavía existen escasos estudios que refrenden la efica-
cia de algún tratamiento en concreto para la adicción a las compras.
Se han realizado estudios con fármacos como el citalopram (Koran
et al., 2003), la naltrexona (Grant, 2003) o el topiramato (Guzman
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abordajes farmacológicos específicos, y que la terapia grupal de cor- 11. Holbrook, M. B. y Hirschman, E. C. (1982). The Experiential Aspects of Consumption: Consumer
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15. Maraz A, Griffiths MD, Demetrovics Z The prevalence of compulsive buying: a meta-analysis.
Addiction. 2016 Mar; 111(3):408-19.
La adicción a las compras o compra compulsiva es un fenómeno
16. Mueller A, Mitchell JE, Crosby RD, Gefeller O, Faber RJ, Martin A, Bleich S, Glaesmer H, Exner C,
conocido desde hace dos siglos pero aún hoy en día permanece de Zwaan M Estimated prevalence of compulsive buying in Germany and its association with
sin estar encuadrado dentro de una categoría diagnóstica con- sociodemographic characteristics and depressive [Link] Res. 2010 Dec 30; 180(2-
3):137-42.
creta ni se conoce con exactitud la magnitud del problema.
17. Nicoli de Mattos C, Kim HS, Requião MG, Marasaldi RF, Filomensky TZ, Hodgins DC, Tavares H.
Gender Differences in Compulsive Buying Disorder: Assessment of Demographic and Psychiatric
Por estas mismas razones no existen indicaciones claras para el Co-Morbidities. PLoS One. 2016 Dec 1;11(12)
tratamiento. 18. Valence, G.; d´Astous, A. y Portier, L. (1988). Compulsive buying: Concept and measurement.
Journal of Consumer Policy, 11, 419-433.
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