Mesmerismo
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Este aviso fue puesto el 28 de febrero de 2014.
Franz Mesmer.
El mesmerismo (en francés mesmérisme) también conocida como la doctrina del
«magnetismo animal», se refería a un supuesto medio etéreo postulado como agente
terapéutico por primera vez en el mundo occidental por el médico Franz Mesmer (1733-
1815) proveniente de Alemania. Fue un término muy usado en la segunda mitad del siglo
XVIII.
Índice
1 Historia
o 1.1 Comisión Real
o 1.2 Qì y tradición espiritual
2 Técnica
3 Otro método
4 Propósito
5 El mesmerismo en la cultura popular
6 Véase también
7 Bibliografía relacionada
Historia
Mesmer es considerado como el padre de la hipnosis moderna. Fue el primer occidental en
creer en la capacidad de toda persona para curar a su prójimo usando el hipotético
«magnetismo animal».
La hipnosis tiende más al dominio del sujeto. En cambio el mesmerismo, que plantea la
existencia del "Magnetismo animal", se encaminaba más al cuidado del paciente. En sus
inicios Mesmer, en su establecimiento curativo fundado en Viena, no sólo usó el supuesto
magnetismo animal, sino que también empleó electricidad, metales y maderas.
Quizás sus creencias tenían un ligero vaho, proveniente de la tradición europea de la
alquimia. Creía que todo el universo se había desarrollado de una sustancia homogénea
primordial, luego diferenciada en la diversidad que conocemos. Por tanto, la madera,
metales, piedras, plantas que él usaba se basaban en la afinidad con el cuerpo del enfermo,
más directo aún, en la afinidad y correspondencia de los átomos y mediante el uso ya sea
interno (bebidas) o externo (brazaletes y otros debidamente magnetizados) de este agente,
el paciente recibía fuerza adicional para combatir la enfermedad. Según es
reportado[cita requerida], Franz Mesmer hizo muchas curaciones para su tiempo, pero fue en
1774 cuando realmente dijo dar con el secreto del magnetismo, y quedar tan altamente
interesado que abandonó el uso de imanes naturales.
Fue aquí cuando le dio el conocido nombre de magnetismo animal y la nueva fuerza fue
entonces empleada por toda Europa por una multitud de seguidores. Alrededor de 1780,
Mesmer ya se había instalado en París; aquí atendió a muchos.
Comisión Real
El mesmerismo fue examinado científicamente por una Comisión Real Francesa creada en
1784 por Luis XVI. La comisión incluía a Majault, Benjamin Franklin, Jean Sylvain Bailly,
Jean-Baptiste Le Roy, Sallin, Jean Darcet, de Borey, Joseph-Ignace Guillotin, Antoine
Lavoisier, Poissonnier, Claude-Antoine Caille, Mauduyt de la Varenne, Andry, y de
Jussieu.
La Comisión estuvo de acuerdo en que las curas de Mesmer no eran reales. También
concluyó que no había evidencia de un fluido magnético y que sus efectos derivaban de
imaginaciones.
En 1825 hubo una segunda investigación, pero el reporte fue nuevamente dejado de lado
una vez más.
Qì y tradición espiritual
Véase también: Falun Gong
El concepto de qì, con diversos nombres, viene a menudo de la mano de tradiciones
religiosas y filosóficas como el taoísmo, el budismo, y el yoga, si bien en Medicina
Tradicional China estaría más relacionado con el "aire" (significado literal de "qì" en
mandarín) que con el magnetismo.
Se define el qì como un principio espiritual del cosmos y de la presencia de la vida. Se
considera el trasfondo de todo lo que existe, de modo análogo a las conexiones que
mantienen unidas los átomos de las materias, o el misterio que conforma la armonía del
ecosistema y el cosmos. Se afirma que mediante la meditación se puede sentir y
comprender, por la intuición profunda, ese flujo o nexo universal, por lo tanto aproximarse
al sentido de la vida. Se considera por tanto un principio por el cual el practicante puede
comenzar una práctica espiritual o mística: se dice del qì que es el principio vital o latido de
todas las cosas, y que meditar sobre él hace que uno se pueda aproximar a una empatía
profunda, no sólo hacia los demás seres humanos, sino hacia todas las cosas que participan
en los procesos de la naturaleza, desde los seres vivos hasta las materias inertes en
transformación.
En las artes marciales, la sensibilidad desarrollada por esa intuición o manera de sentir la
energía del universo sería una herramienta de gran valor para anticiparse a los movimientos
o el peligro, los impulsos de un atacante, o los estados de ánimo de una persona a la que se
quiere ayudar.
Técnica
El flujo Mesmer entendía la salud calibre del proceso de la vida a través de cientos de
canales eléctricos que recorren el cuerpo humano. La enfermedad sería causada por los
obstáculos, sin tocarlo.
Hoy en día, y al margen de la evidencia científica, supone que — como afirman otros
métodos de inducción de trance hipnótico —, aquellos pases favorecían la liberación del
espíritu, abriendo el subconsciente del paciente, cuya voluntad quedaba vulnerable a toda
suerte de sugestiones.
Otro método
Otros aseguran que Mesmer hacía que un grupo de curiosos voluntarios formaran un
círculo, permaneciendo sentados, tomándose de las manos y formando una cadena humana,
en cuyos extremos, dos de los asistentes introducían sendas barras metálicas en diferentes
soluciones hidroelectrolíticas, de manera que hacían circular por sus cuerpos una suave
corriente eléctrica. Ésta trasmitía al sistema nervioso cierta clase de sensaciones, producto
de la propia corriente y de los cambios provocados en la propia composición electrolítica de
los fluidos corporales.
Propósito
Se supone que Mesmer no entendía claramente la naturaleza de sus experimentos ni de sus
consecuencias, aunque lo explotaba con fines comerciales.
Tuvo mucha oposición de parte de los catedráticos de su época. Muchas de las fuentes de
hoy son debidas al informe de Bailly, que quiso eliminarlo por completo. En esencia el
propósito del mesmerismo era la curación de enfermedades.