La urbanización:
La urbanización es el proceso de concentración de la población de una
nación y de sus actividades económicas principales en un contexto
citadino, en lugar de uno rural.
Este proceso se inició de manera paulatina en el mundo a partir de la
entrada de la Edad Moderna y el afianzamiento de sus nuevos valores
industriales (la Revolución Industrial), y actualmente es el modo
imperante de vida en los países industrializados e incluso en aquellos en
vías de desarrollo.
Desde mediados del siglo XX, viven más personas en contextos urbanos
en el mundo (54% de la población mundial) que en emplazamientos
rurales, e incluso las proyecciones futuras apuntan a un tercio apenas de
la población mundial en ambientes rurales para el año 2040. Esto
representa un cambio significativo respecto a la tendencia mundial de los
siglos pasados, que favorecía la vida rural.
Se estima que este boom de la vida urbana haya alcanzado su punto
máximo histórico en las últimas seis décadas, yendo de la mano con
la globalización y la revolución tecnológica, que apuesta abiertamente por
un futuro urbano. Esto tiene un impacto innegable en nuestros valores,
nuestra forma de vivir y en la huella que dejamos de nuestro paso por el
planeta.
Existe también el fenómeno de la contra urbanización o ruralización,
que ocurre cuando hay éxodo desde las ciudades hacia la zona rural,
pero ocurre sólo en condiciones históricas muy puntuales.
Tipos de urbanización
Desde un punto de vista ecológico, se distingue entre dos modos de
urbanización: sustentable y no sustentable. La primera apunta a procesos
de vida urbana que cohabiten con el entorno natural y el ecosistema,
procurando hacerle el menor daño posible. La segunda, en cambio, no
toma en cuenta dichas preocupaciones, por lo que tiene un impacto
ambiental notorio.
Otras distinciones a la hora de hablar de urbanización pueden ser:
Reurbanización. Ocurre cuando la ciudad ejerce influencia sobre las zonas
rurales que la rodean, pero al ser sus costos tan elevados, muchas de las
actividades económicas y vivenciales que normalmente ocurren en su
interior empiezan a ubicarse sobre terreno rural, como islas urbanas en lo
rural.
Peri urbanización. Se trata de la aparición de espacios dentro de la ciudad
que no cumplen fines tradicionales de comercio, habitabilidad o industria,
pero que brindan una suerte de “espacio intermedio” a la ciudad, tales
como parques, instalaciones de tránsito, autopistas, etc.
Su urbanización. También llamada urbanización por derrame, consiste en
la propagación de la ciudad hacia los territorios rurales debido al exceso
de concentración habitacional en la ciudad, por lo que se fundan nuevos
barrios lejanos de baja densidad, conectados con el núcleo urbano por
vías rápidas.
Ventajas de la urbanización
Crecimiento sostenido. El crecimiento de las ciudades va acompañado de
una mayor demanda de servicios básicos y de bienes de consumo, lo cual
genera un mercado mayor a satisfacer.
Concentración poblacional. Las ciudades son ámbitos más controlables
por los Estados y con mayor facilidad de cobertura de redes de servicio o
de distribución, dado que la población se concentra en algunos kilómetros
a la redonda.
Complejizarían laboral. El mercado de empleo en la ciudad es mucho más
diverso y variado que en las zonas rurales, permitiendo así el desarrollo y
complejizarían de las actividades industriales, comerciales y de servicios.
Desventajas de la urbanización
Empobrecimiento del agro. La preferencia general por el modelo de vida
urbana suele ir en desmedro de la vida rural, que se empobrece y se
abandona en numerosos casos, ya que la industria puede suplir en algunos
casos sus actividades (como en los países importadores).
Mayor pobreza urbana. La migración de las zonas rurales hacia las ciudades incide en
la calidad de vida de éstas, ya que muchas veces las supuestas oportunidades escasean
y la migración rural aumenta los cinturones marginales de las grandes ciudades.
Impacto ambiental. Al concentrar a la población en pocos kilómetros, se
maximiza el impacto sobre la calidad del aire, el agua y la tierra, lo cual
incide a su vez en la salud de la población y en el ecosistema.
Maximización del consumo. La demanda de energía eléctrica y de
combustibles es mucho mayor en las ciudades, lo cual incide en los
mercados mundiales de materia prima y en los efectos adversos de los
métodos de generación eléctrica disponibles.
Urbanización ecológica
El concepto de urbanización ecológica está ligado a
la arquitectura sostenible, sustentable, verde, ambientalmente consciente
o eco-arquitectura, algunos de los nombres que recibe la manera de
diseñar edificios teniendo como prioridad el aprovechamiento de los
recursos de la naturaleza de forma tal que se reduzca al máximo el
impacto en el medio ambiente y los seres vivos que lo habitan.
Entre los principios de este tipo de arquitectura se encuentran los
siguientes:
es imprescindible considerar el clima y los diferentes ecosistemas del
lugar en el que se pretende construir, con el objetivo de conseguir el
mayor rendimiento energético posible, con el mínimo impacto posible;
buscar un uso eficaz y moderado de los materiales de construcción,
siempre dando prioridad a aquellos que posean el menor contenido
energético;
reducir al máximo el consumo de energía destinado a la iluminación, la
calefacción y la refrigeración, entre otros servicios propios de una
urbanización, aprovechando las fuentes renovables de energía.
En los últimos tiempos, se han realizado diversos proyectos de
urbanizaciones ecológicas en varios países, y todas coinciden en dos
objetivos primordiales: utilizar energías renovables y preservar la
biodiversidad. En Perú, por ejemplo, existe la Urbanización Ecológica
Colinas del Sur, ubicada en Lima, que cubre 150 hectáreas y ofrece 200
viviendas, parques, zona comercial y un lago artificial; asimismo, cuenta
con un sistema de provisión de agua que permite su reutilización para
tareas tales como el riego y la limpieza.
Los distintos experimentos que han tenido lugar hasta el momento
demuestran que conseguir un equilibrio entre la naturaleza y la
construcción de ciudades es posible. Si todos los países adoptaran estos
principios de respeto y convivencia, la recompensa sería un mundo más
limpio y más sano, y eso impactaría positivamente en nuestro cuerpo y
nuestra mente. Resulta difícil de creer que al día de hoy sigan existiendo
personas que no valoran la importancia de las plantas para nuestra salud,
así como para la del resto de los animales; son estos últimos quienes
trabajan incansablemente y sin excepción para mantener el ciclo de la
vida, y tienen mucho por enseñarnos.