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Antifranquismo y ETA en la Prensa 70s

La tesis doctoral analiza el tratamiento que dio la prensa española de los años 70 al fenómeno de ETA y al antifranquismo durante la Transición a la democracia. Estudia periódicos como Deia, El País y Mundo Obrero para ver cómo informaron y opinaron sobre ETA y sus atentados terroristas. También examina la prensa clandestina del nacionalismo vasco moderado y de la oposición de centro-izquierda durante el tardofranquismo.
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Antifranquismo y ETA en la Prensa 70s

La tesis doctoral analiza el tratamiento que dio la prensa española de los años 70 al fenómeno de ETA y al antifranquismo durante la Transición a la democracia. Estudia periódicos como Deia, El País y Mundo Obrero para ver cómo informaron y opinaron sobre ETA y sus atentados terroristas. También examina la prensa clandestina del nacionalismo vasco moderado y de la oposición de centro-izquierda durante el tardofranquismo.
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TESIS DOCTORAL

EL ANTIFRANQUISMO ANTE EL
FENÓMENO ETA EN LA PRENSA
ESPAÑOLA DE LOS AÑOS SETENTA

Macario Hernández Nieto. Licenciado en Filosofía y Letras,


Historia Contemporánea

Departamento de Historia Contemporánea de la Facultad de


Geografía e Historia. UNED, 2011
DEPARTAMENTO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA. UNED, 2011

EL ANTIFRANQUISMO ANTE EL
FENÓMENO ETA EN LA PRENSA
ESPAÑOLA DE LOS AÑOS SETENTA

Tesis doctoral dirigida por la Profesora Doña Susana


Sueiro Seoane

Autor: Macario Hernández Nieto. Licenciado en Filosofía y


Letras, Historia Contemporánea
ÍNDICE

Agradecimientos 11

Siglas 13

Listado de fotografías y tablas 17

INTRODUCCIÓN 21

Objetivo de la tesis 25

Fuentes 31

Periódicos analizados 34

Metodología 42

PRIMERA PARTE: DOS ESTUDIOS PREVIOS

1º SOCIEDAD, PRENSA Y TERRORISMO 53

Terrorismo y sociedad 54

Sociedad y medios de comunicación 58

Prensa y terrorismo 75

El terrorismo y la prensa en la España de la Transición 85

2º ETA, UNA ORGANIZACIÓN TERRORISTA 97

Aproximación a la definición de terrorismo 97

Ideología y estrategia de ETA 107

V
SEGUNDA PARTE: ANÁLISIS HEMEROGRÁFICO

I. LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL FRANQUISMO

1. El tardofranquismo: contexto histórico 127

2. La prensa clandestina del nacionalismo vasco moderado durante los


últimos años del franquismo 147

Alderdi y Eusko-Deya 147

La “resistencia vasca” y ETA 149

El clero nacionalista vasco 157

La resistencia no nacionalista 160

3. La oposición de centro-izquierda al final de la dictadura en “la


prensa para la democracia” 165

Cuadernos para el Diálogo y Triunfo ante la violencia de


ETA 169

4. La prensa comunista: Mundo Obrero 185

Periódico de partido en la clandestinidad 185

Mundo Obrero ante los primeros atentados de ETA 189

El Proceso de Burgos 194

Contra el atentado individual 203

El régimen de Franco, responsable del terrorismo 211

VI
II. LOS PRIMEROS PASOS DE LA TRANSICIÓN (1976- 1978)

1. De la muerte de Franco a la Constitución de 1978 221

2. Tratamiento del fenómeno ETA por parte del diario Deia en 1978 237

Deia, órgano de expresión del nacionalismo vasco moderado 239

La opinión sobre la identidad de ETA que Deia transmite a


sus lectores 246

La acción terrorista es una lucha armada entre dos


facciones 247

Los terroristas son vascos que tienen ideales 254

Las víctimas son de fuera y son culpables 276

Espacio del periódico dedicado a ETA 287

Los comunicados de ETA 295

El uso mimético del lenguaje de ETA 301

La línea editorial 304

3. ETA como parte del problema vasco en El País 319

El País referente del centro- izquierda 319

La cuestión vasca en las páginas de El País 333

La “cuestión vasca” 333

Espacio dedicado a la cuestión vasca 336

La política restrictiva con las demandas nacionalistas sirve


de pretexto a ETA 351

La defensa de El País de las demandas nacionalistas 355

La legalización de la ikurriña 355

La amnistía 363

El Gobierno Preautonómico 367


VII
La inclusión de los derechos históricos vascos en la
Constitución 372

La disposición adicional primera de la


Constitución 378

Proceso de inclusión en la Constitución 385

4. Mundo Obrero: “condena pasiva” del terrorismo de ETA 397

Medidas políticas para acabar con la violencia 398

La amnistía: una lucha de la izquierda 404

La represión policial 412

El terrorismo de extrema derecha 419

III. LOS PRIMEROS AÑOS DEL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL


(1979- 1981)

1. El comienzo de la España constitucional 441

2. El Estatuto de autonomía en Deia 457

El recrudecimiento de la actividad terrorista de ETA 457

La elaboración del Estatuto por los parlamentarios vascos 461

La campaña en defensa del Estatuto 466

Aprobación en la Comisión Constitucional del Congreso 473

Enfrentamiento con ETA en la campaña del referéndum 480

Deia ante los atentados de ETA en 1980 491

Los asesinatos del ingeniero de Lemóniz, José María


Ryan y del etarra, José Arregui en 1981 500

VIII
3. Para El País ETA ya no tiene excusa 513

El País ante el Estatuto de Guernica 514

El ejército frente a la acción terrorista de ETA 519

4. Mundo Obrero: condena y movilización contra ETA 531

Mundo Obrero diario: la “condena activa” 534

CONCLUSIONES 543

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA 555

ANEXOS 585

ÍNDICE ONOMÁSTICO 661

IX
AGRADECIMIENTOS

Cuando se realizan estos trabajos que absorben mucho tiempo y no


pocas energías los agradecimientos son debidos de igual manera, por una parte
a quienes te han ayudado con su saber y te han orientado en los momentos en
los que te invade la sensación de haber perdido el norte y de haberse cerrado el
camino por donde seguir y, por otra, a quienes han tenido que prescindir de la
atención que en justicia debían haber recibido de ti.

Entre los primeros, tengo que agradecer a la Profesora Susana Sueiro


su atención a mi trabajo y su confianza en él, lo que me ha animado a no
desmayar en muchas ocasiones.

Mi agradecimiento también al catedrático Juan Avilés y al profesor


José María Marín cuyos consejos e indicaciones me han sido extremadamente
útiles.

Recuerdo ahora al Padre Aguirre, cuyo meritorio trabajo en pro de la


investigación merece el reconocimiento de todos los historiadores por su
aportación al enriquecimiento del conocido archivo de los Benedictinos de
11
Lazkao y le agradezco la amabilidad y atención que me prestó los días que
estuve allí.

Quiero dar las gracias a las personas que, siempre solícitas, me


atendieron en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional y en la Hemeroteca
Provincial de Madrid así como a las dos entregadas archiveras que me
ayudaron y contribuyeron en gran medida a que mis numerosas visitas al
Archivo Histórico del PCE fueran fructíferas.

Entre los segundos, mi agradecimiento a mi querida compañera,


Fuencisla y a mi entrañable hijo, Alvar, así como a mis compañeros y alumnos
que en ocasiones pudieron ver mermada la dedicación que les debía.

12
SIGLAS

AHPCE Archivo Histórico del PCE

ANV Acción Nacionalista Vasca

AP Alianza Popular

BBL Biblioteca Benedictinos de Lazkao

BPS Brigada político Social

CAV Comunidad Autónoma Vasca

CCOO Comisiones Obreras

CD Cuadernos para el Diálogo

CECO Coordinadora de Euskadi de Comisiones Obreras

CEE Comunidad Económica Europea

13
CGV Consejo General Vasco

CONE Comisión Obrera Nacional de Euskadi

DRIL Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación)

DGS Dirección General de Seguridad

BTV Batallón Vasco Español

EBB Euskadi Buru Batzar (Consejo Nacional del PNV)

EE Euskadiko Ezkerra (Izquierda Vasca)

EGI Eusko Gaztedi Indarra (Organización Juvenil del PNV)

EIA Eusko Ikasle Alkartasuna (Solidaridad de Estudiantes


Vascos)

EMK Movimiento Comunista de Euskadi

EP El País

ESB Euskal Socialista Biltzarrea (Asamblea Socialista Vasca)

ESEI Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (Fuerza para la


unidad de los socialistas vascos)

ETA Euskadi Ta Askatasuna

FOP Fuerzas de Orden Público

FRAP Frente Revolucionario Antifascista Patriótico

GAL Grupo antiterrorista de Liberación

GAS Grupo de Acción Sindicalista

GCR Guerrilleros de Cristo Rey

14
GRAPO Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre.

HASI Herrico Alderdi Socialista Iraultzailea, Partido Socialista


Revolucionario del Pueblo.

HB Herri Batasuna (Unidad Popular)

HGP Huelga General Pacífica

HNP Huelga Nacional Política

HOAC Hermandades Obreras de Acción Católica

ID Izquierda Democrática

IF Internacional Fascista

JEL Jaungoikoa eta Lagi Zarra ( Dios y Ley Vieja)

JOC Juventudes Obreras Católicas

KAS Koordinadora Abertzle Socialista

LAB Langile Abertzaleen Batzordeak (Comités de Trabajadores


Patriotas.

LAIA Langile Abertzaleen Iraultzarako Alderdia Partido par la


Revolución de los trabajadores abertzales

LCR-ETA VI Liga Comunista Revolucionaria- ETA VI Asamblea.

LKI Liga Komunista Iraultzailea (Liga Comunista


Revolucionaria)

LOAPA Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico

MCE Movimiento Comunista de España

MIR Médico Interino Residente

15
MLNV Movimiento de Liberación Nacional Vasco

MO Mundo Obrero

OAS Organisation de l´Ármée Secrète

OTAN Organización del Tratado del Atlántico Norte

PAR Partido Aragonés Regionalista

PCE Partido Comunista de España

PENS Partido Español Nacional Sindicalista

PIDE Policía Internacional y Defensa del Estado

PNN Profesor No Numerario

PNV Partido Nacionalista Vasco

PRISA Promotora de Informaciones Sociedad Anónima

PSA Partido Socialista de Andalucía

PSOE Partido Socialista Obrero Español

PSP Partido Socialista Popular

PTE Partido del Trabajo de España

UMD Unión Militar Democrática

UPC Unión del Pueblo Canario

UPN Unión del Pueblo Navarro

USDE Unión Social Demócrata Española

16
LISTADO DE FOTOGRAFÍAS Y TABLAS

1. Tabla de porcentajes de palabras y noticias dedicados al terrorismo


89
entre septiembre y octubre de 1980.

2. Cuadro de los diferentes tratamientos del terrorismo en la prensa.


95

3. Portada de la revista interna de ETA, Zutik, julio de 1965. 112

4. Víctimas de ETA desde el año 1995 al 2003. 120

5. Fotografía de los seis condenados a muerte en el proceso de Burgos.


203
(Mundo Obrero 22 de noviembre de 1970).

6. Portada de Deia, nº 1, 8 de junio de 1977. 238

7. Tabla de la tirada de Deia los primeros meses de sus salida. 241

8. Tabla de la Difusión de los diarios Hego Euskal Herria 1978 (según


245
OJD)

9. Tabla de la clientela de Deia en 1979. 245

10. Portada de Deia de 20 de junio de 1978 titulada, “La Columna Pertur


255
asaltó el Gobierno Militar de san Sebastián.

11. Deia: “Joven apaleado por la Policía Armada en la manifestación de


264
San Sebastián” (18 de enero de 1978)

12. Página de Deia, “Pamplona: enfrentamiento armado entre ETA y la


271
Policía” (12 diciembre de 1978).

13. Cadáver de los dos miembros de ETA muertos en el tiroteo. Deia 13


272
diciembre 1978.

14. Los compañeros del inspector ante el féretro. (Deia, 14 enero 1978) 273

15. Funeral y entierro de Jokin Pérez y Ceferino Sarasola ,Deia 14- 1-1978) 274

17
16. Víctimas de los sucesos de Mondragón (Deia, 17 noviembre 1978) 275

17. Manifestación en San Sebastián y Garaikoetxea dialogando con las FOP


282
(Deia, 10 enero 1978).

18. Tabas de titulares en portada sobre ETA en el diario Deia. 292

19. Tablas de comunicados de ETA publicados en Deia. 293

20. José Miguel Barandiarán, “Argala”(Deia, 24- 12- 1978) 314

21. Tablas de titulares sobre la cuestión vasca en El País, mayo -octubre


341
1976.

22. Tablas de titulares sobre la cuestión vasca en El País, octubre-


347
diciembre 1979.

23. Real decreto Ley por el que se aprueba el régimen preautonómico para
371
el País Vasco (4 enero 1978).

24. “Dos militares asesinados el día de la aprobación del texto


389
constitucional por el Congreso” (El País 21 junio de 1978).

25. Carga policial (Mundo Obrero 9-15 mayo de 1977. 417

26. Viñeta en Mundo Obrero aludiendo a la represión policial. 418

27. Fotografías sobre el entierro de los asesinados en el despacho


laboralista de Atocha el 24 de enero de 1977, publicadas en Mundo 429
Obrero 29 de enero 1977.

28. Tabla de los principales atentados cometidos por grupos terroristas de


433
ultraderecha, AAA, ATE y BVE entre 1974 y 1982.

29. Tabla de atentados de extrema derecha entre 1972 y 1981. 434

30. Apretón de manos entre Suárez y Garaikoetxea tras el acuerdo sobre el


480
Estatuto (Deia, 18 de julio 1979).

18
31. Cartel de HB en el referéndum para el Estatuto de Guernica. (Egin, 19
484
octubre 1979)

32. “Euzkadi dijo “bai”, portada de Deia, del 26 de octubre de 1979. 487

33. Fotografías de la manifestación contra el terrorismo en Pamplona, el 2


498
de septiembre de 1980, publicadas al día siguiente en Deia.

34. “Los Reyes en Euzkadi”, portada de Deia, 4 de febrero de 1981. 504

35. “El cadáver de Ryan encontrado en Zarátamo”, portada de Deia, 7 de


507
febrero de 1981.

19
INTRODUCCIÓN

En el estudio de la Transición, un capitulo obligado ha de ser el


impacto que el terrorismo causó en el desarrollo del proceso democratizador
producido en España tras la muerte del General Franco. Entre los diversos
grupos terroristas que dejaron su huella sangrienta en este momento histórico
en España, ETA fue sin duda la organización terrorista que más afectó a este
proceso, condicionando el discurrir de la democratización de la política y la
sociedad españolas. El mayor número de atentados realizados, los objetivos
perseguidos -defendidos por muchos demócratas- y, finalmente, las simpatías
conseguidas en un amplio sector social del nacionalismo y de la izquierda
durante el tardofranquismo fueron motivo importante para que, de algún
modo, su poder perturbador estuviera presente en muchas decisiones políticas,
institucionales o jurídicas.

Por esta razón, en todos los estudios que se han realizado sobre el
proceso político de la Transición, el terrorismo en general, y el de ETA en
particular, ha sido tratado como un capítulo obligado de los mismos. La
mayoría de las veces se le ha asociado al tema del nacionalismo vasco, muy
pocas ha sido considerado como fenómeno coyuntural que pudiera haber
influido en la toma de medidas políticas no necesariamente relacionadas solo
con el País Vasco. Tanto en los ya clásicos estudios sobre la Transición de
Javier Tusell y Álvaro Soto, o Ramón Cotarelo, Tezanos y de Blas, como en
otros más recientes de Ferran Gallego o Carme Molinero y Pere Ysás, o los
dirigidos por Quirosa-Cheyrouze, por nombrar algunos de los más conocidos,
se dedican capítulos importantes al tema de ETA 1. Pero faltan estudios que

1
Javier Tusell y Álvaro Soto: Historia de la Transición en España ,1975-1986; Ramón Cotarelo,
José Félix Tezano y Andrés de Blas: La Transición democrática española; Ferran Gallego en El
mito de la Transición; Carme Molinero y Pere Ysàs: La Transición treinta años después y Rafael
21
determinen hasta qué punto su actividad terrorista pudiera haber condicionado
la voluntad de los reformistas del gobierno para dar pasos adelante en la
democratización y en la normalización del tema vasco y, por ende, en la
estructuración territorial del Estado. Tampoco ha sido estudiada en
profundidad la actividad terrorista de ETA como rémora y difícil obstáculo
para ese avance democratizador. Así, por ejemplo, su posible influencia en la
actitud involucionista del Ejército -de la cual ETA, se lo propusiera o no, ha
sido siempre considerada causa o pretexto de dicha actitud- apenas ha sido
estudiada. Respecto a este asunto, posiblemente habría que reflexionar sobre
lo que decía Manuel Gutiérrez Mellado, Vicepresidente del Gobierno y
Ministro de Defensa con Adolfo Suárez, refiriéndose a la acción golpista de
parte del Ejército: “Cuando un grupo de hombres de uniforme cedió, no fue
solo su culpa, sino que también y mucha, correspondió a los que les indujeron,
presionaron e informaron tendenciosamente, e incluso, trataron de aprovechar
desde la sombra, en beneficio propio, la acción de aquellos sin correr riesgo
ya que su ambición la sabían fracasada por vía legal” 2.

En cambio sí existen serios trabajos sobre la ideología y organización


interna de ETA que ayudan sobremanera a una mejor comprensión del
fenómeno. Autores como Luciano Rincón, José María Garmendia, Ibarra
Güell, Gurutz Jáuregui, Florencio Domínguez, Ignacio Sánchez-Cuenca,
Fernando Reinares, Juan Avilés y otros han indagado en la ideología, los
conflictos internos y las estrategias diferentes que se han dado en la
organización terrorista 3.

La cuestión, por tanto, es llegar a determinar la influencia del


fenómeno terrorista de ETA en el proceso de la Transición. En este intento hay

Quirosa- Cheyrouze: Historia de la Transición en España. Para la referencia completa, véase


apartado de Bibliografía de esta tesis.
2
Manuel Gutiérrez Mellado:“El Ejército en la Transición”, Cuenta y Razón, nº 41,1988, pp. 23-
34.
3
Luciano Rincón: ETA, 1974-1984; José María Garmendia: ETA, nacimiento, desarrollo y crisis,
Antonio Elorza (coord.) Historia de ETA; Gurutz Jáuregui: Ideología y estrategia política de ETA.
Análisis y evolución entre 1959 y 1968; Pedro Ibarra: La evolución estratégica de ETA (1963-
1987); Ignacio Sánchez- Cuenca: ETA contra el Estado; Florencio Domínguez: Las raíces del
miedo. Euskadi una sociedad atemorizada; Fernando Reinares: Los patriotas de la muerte, Juan
Avilés: El Terrorismo en España: de ETA a Al Qaeda.
22
que precisar la verdadera fuerza que mantenía esta organización desde el punto
de vista operativo, pero también es necesario ponderar los apoyos que recibía
de la sociedad. Para ello conviene analizar cuál fue realmente la actitud de una
parte de la sociedad española 4 ante ETA. En esta tesis, con el estudio de la
prensa damos un paso adelante en el conocimiento del apoyo social que pudo
tener ETA. Comprobamos que, si el apoyo popular -imprescindible para la
supervivencia y desarrollo del terrorismo, opina Walter Laqueur 5- no le faltó
entre el nutrido grupo de abertzales radicales del País Vasco, también pudo
contar durante la Transición con una cierta ambigüedad y predisposición a
comprender su actividad por parte de un importante sector de la sociedad
compuesto por aquellos que mantenían posiciones políticas de centro-
izquierda, izquierda y, por supuesto, del nacionalismo vasco moderado.

Este trabajo es también una aproximación a la naturaleza de las


circunstancias que motivaron esta postura indecisa ante ETA: la pervivencia
en España de procedimientos y actitudes del pasado régimen dictatorial; el
conservadurismo de los reformistas venidos del Régimen ante el reto de la
nueva construcción del Estado que debía incluir las demandas de los
nacionalismos periféricos y la dificultad de los progresistas para romper
esquemas de pensamiento de un pasado de oposición -no exento de alguna
violencia- contra la dictadura.

Finalmente, la aportación de este trabajo a la Historia de la Transición


abre la posibilidad de realizar estudios sobre las consecuencias de esta postura
ante ETA del progresismo español y del nacionalismo vasco moderado
durante el proceso de transformación política de la dictadura a la democracia
en España.

4
No analizaremos aquí, porque es obvio, el apoyo total y sumiso que es evidentemente atribuible
al abertzalismo vasco que se movía en torno a la formación política HB.
5
Walter Laqueur: Una historia del Terrorismo, p.130.

23
Objetivo de la tesis

A los que vivimos los años del Tardofranquismo y la Transición con


inquietudes democráticas nos sorprende a veces la incómoda sensación de que
tal vez nuestra actitud hacia ETA no fuera de claro rechazo a sus métodos
criminales y de que disculpáramos y -por supuesto en nuestra intimidad-
comprendiéramos en algunos momentos su actividad violenta. Esta misma
apreciación tenía, entre otros muchos, el escritor Arcadi Espada en referencia
a la prensa cuando afirmaba que “una de las flaquezas de la lucha contra el
terror fue la relativa naturalidad con que los medios de comunicación dieron
cuenta del goteo de muertes de finales de los años setenta y principios de los
ochenta” 6. Esta inquietud me movió hace años a tratar de comprobar si nuestra
memoria –cuyo carácter subjetivo es evidente- se corresponde con los
resultados de una investigación histórica basada en el riguroso análisis de la
prensa que en aquellos años podía ser referente de quienes nos
considerábamos demócratas, progresistas, de izquierdas. Considerando que la
memoria, como dice Julio Aróstegui, no es en sí misma historia, entiendo que
los recuerdos de aquella actitud -¿indulgente o, incluso, de silenciosa
complicidad?- ante el terrorismo de ETA, en cuanto memoria, no son historia
pero sí pueden ser “materia que debe ser historizada”. Porque, agrega dicho
autor, “la memoria como facultad personal y como referencia de un grupo, de

6
El escritor Arcadi Espada, en el discurso pronunciado al recibir el premio Francisco Cerecedo
de Periodismo, señala que “una de las flaquezas de la lucha contra el terror fue la relativa
naturalidad con que los medios de comunicación dieron cuenta del goteo de muertes de finales de
los años setenta y principios de los ochenta, aquella época en que asesinaban a un hombre cada
sesenta horas”. “De alguna manera, el asesinato político empezó a no ser noticia en España: yo he
visto colarse en esos años a un cadáver por el sumidero de un breve y he visto también cómo los
propios terroristas interiorizaban inconscientemente las razones de los asesinatos, insinuando que
algo habrían hecho los cadáveres. Si la tensa actitud que durante la transición mantuvo el
periodismo frente a la amenaza del golpe de Estado se hubiera extendido a las actividades
terroristas, si una cierta melancolía antifranquista no hubiera estado en el fondo de la descripción
y el enjuiciamiento de muchos crímenes tal vez la movilización social frente al terror habría
llegado antes”. Citado en Florencio Domínguez, Las raíces del miedo. Euskadi, una sociedad
atemorizada. Madrid. Santillana, Ediciones Generales, S. L. 2003 pp.177y 178. Este pensamiento
está igualmente recogido en su libro, Diarios, 2002.
25
cualquier carácter, es siempre subjetiva, representa siempre una visión parcial,
no contextualizada y no objetivada” 7. Historizar 8 la experiencia vivida y
recordada es lo que pretendo con la investigación realizada en esta tesis
doctoral.

El terrorismo de ETA lo viví como profesor de Enseñanza Secundaria


en Guipúzcoa. Observé y viví el trajín inquietante de las Fuerzas de Orden
Público momentos después de un atentado y pasé junto a la víctima del
atentado, ya cadáver. Oí comentarios y opiniones sobre ETA y yo también los
hice. Leí periódicos que informaban, opinaban y publicaban sobre ETA. Se
pensaba que la actividad de ETA no era acertada, se la condenaba, pero, a la
vez, se admitía que esa actividad terrorista podía tener cierta justificación en el
régimen franquista que -después de muerto el Dictador- mantenía sus
tentáculos sobre la naciente democracia. No se tenía en cuenta lo que
importantes estudiosos del terrorismo han afirmado 9: que en relación al
terrorismo sólo caben dos posiciones: o se está con la sociedad que sufre el
ataque terrorista o se está con los terroristas. Estar con la sociedad es apoyar al
gobierno que debe defenderla. En aquellos momentos era apoyar a un
gobierno de la UCD y a las FOP. Los progresistas y los nacionalistas vascos
moderados mantenían la duda de que una y otras hubieran abandonado
totalmente la ideología y los métodos represivos del franquismo 10. Para los

7
Julio Aróstegui, La Historia vivida, Madrid, Alianza Editorial, 2004, pp. 164 y 165.
8
“Historizar” es un neologismo que trata de explicar Julio Aróstegui en un capítulo del libro ya
mencionado La Historia vivida (PP. 178 ss.) En un momento dice: “con historizar hablamos no
ya de relatar la historia que existe, sino de conocer “bajo la categoría de Historia” algo que es una
realidad, histórica en sí como todas las humanas, la experiencia, pero no formalizada en ese
sentido. Historiar es el resultado de un oficio que manipula una materia; historizar es una
operación mental y una elaboración conceptual que, mediante la correspondiente técnica, también,
produce una realidad simbólica y discursiva nueva”.
9
Muchos autores como Fernando Reinares, Hugo Aznar, Walter Laqueur, Paul Wilkinson entre
otros, defienden esa posición clara frente al terrorismo.
10
Cada vez son más los autores que resaltan el continuismo de los hombres y de los poderes del
franquismo en la Transición. Véase, por ejemplo, la reciente publicación de Ferran Gallego, El
Mito de la Transición, Madrid, Crítica, 2008, en el que el autor habla de “continuidades
clientelares y en la permanencia de poderes sociales y políticos que llegaron incluso a la
perennidad de un personal que sirvió con igual fervor a la dictadura y a la democracia” p. 16.De
este continuismo nos hablan también Carme Molinero en “Treinta años después. La Transición
revisada”, C. Molinero (ed.), La Transición treinta años después. Barcelona, Península, 2006;
Rafael Quirosa- Cheyrouze, “La Transición a la democracia: una perspectiva historiográfica”
Rafael Quirosa- Cheyrouze y Muñoz (Coord.) Historia de la Transición en España, Madrid,
Biblioteca Nueva, 2007, nos habla de la “subsistencia del franquismo en muchos órganos del
26
progresistas apoyar al Gobierno contra ETA era apoyar el mantenimiento de
los residuos del franquismo; para los nacionalistas era apoyar el centralismo de
UCD y renegar de la identidad vasca. No hubo una posición contundente
contra ETA como la que se llegó a tener contra la involución militar.

Esta falta de posicionamiento claro pudo favorecer a ETA. La


organización terrorista tenía gran parte de su fuerza en la tibieza que mantenía
hacia ella un importante sector de la sociedad y de la política formado por
gentes de centro-izquierda, izquierda y nacionalistas moderados. La prensa
nacionalista vasca y, en menor medida, otros diarios progresistas de izquierdas
sirvieron a ETA -tal vez involuntariamente- como aliados y contribuyeron a
propagar sus ideas y opiniones en la sociedad aun cuando fuera constante en
sus páginas la condena explícita de la actividad terrorista. De esta manera ETA
se vería beneficiada por la formación de un estado de opinión favorable a sus
postulados independentistas de los que participaban los nacionalistas vascos
radicales y también los nacionalistas moderados. La defensa, no de la
independencia, pero sí del derecho a un amplio autogobierno – incluso de la
autodeterminación- en el País Vasco se convirtió en España en uno de los
elementos distintivos del progresismo liberal y de izquierdas. Este estado de
opinión que se daba en la sociedad vasca, y en una parte de la sociedad
española, podía ser un sólido pilar para el sostenimiento de la importante
presencia que un grupo clandestino y minoritario tenía en la política de
Euskadi y en la de toda España. No era solamente el terror lo que daba fuerza
a ETA sino también la opinión de gran parte de la sociedad que la
organización terrorista modelaba a través de la prensa, con sus comunicados y
manifestaciones siempre recogidas en los periódicos.

Esta es, en resumen, mi memoria como testigo de un momento


histórico. Testimonio y memoria que comparten, estoy seguro, muchos de los
que en aquel momento nos sentíamos antifranquistas y abogábamos por la
democracia. Ahora mi pretensión es, como he dicho, historizar esta memoria,

Estado e incluso en la propia sociedad, fruto de casi cuarenta años de existencia de la dictadura”,
p. 19. Este pensamiento dirige los capítulos del libro de A. Mateos y A. Herrerín (Eds.) La España
del Presente: de la dictadura a la democracia, Madrid, Asociación de Historiadores del presente,
2006.
27
objetivar este testimonio, encontrando apoyo en las palabras del historiador
francés, Antoine Prost: “El desafío que los historiadores deben afrontar en la
actualidad consiste en transformar en historia la demanda de memoria de sus
contemporáneos” 11.

Al exponer el objetivo y la propuesta de esta tesis doctoral conviene


hacer la siguiente consideración. Es cierto que si el investigador - que siempre
se enfrenta a su tarea con un determinado bagaje cultural y vivencial- ha sido
testigo del momento histórico que decide analizar, como ocurre en esta
ocasión, puede surgir la sospecha de que se acerca a la investigación con la
pesada impedimenta del prejuicio o el planteamiento previo. Por esta razón
voy a extremar el esfuerzo de objetividad y de permanente alerta para no
abandonar el carácter científico del análisis de las fuentes utilizadas en este
trabajo. Todo lo que se escriba aquí estará siempre basado en la prensa y otros
documentos o en lo observado por mí y por testigos presenciales con los que
he podido contrastar los hechos vividos. Pero no es mi intención acercarme al
objeto de la investigación con el ¿cómo fue? de un total y virginal
desconocimiento de dicho objeto, sino que intentaré, con la mayor honestidad
y profesionalidad del investigador, comprobar, a través de un riguroso análisis
de la prensa, si la percepción del testigo puede mantenerse o modificarse
después de una investigación científica. Por tanto, la pregunta de la que parte
el trabajo es, ¿fue así?

Lo que se pretende, por tanto, es realizar un estudio de la postura que


sectores antifranquistas de la sociedad española mantuvieron hacia la
organización terrorista ETA en los años del Tardofranquismo y la Transición.
El grupo sociopolítico que denominamos antifranquista aparece con la
dictadura del General Franco y se incluyen en él –siguiendo a Sergio Vilar en
su Historia del antifranquismo (1936- 1975)- los españoles que, desde los
primeros años de la dictadura, sintieron la necesidad de terminar con ella y
recuperar las libertades políticas. De modo más activo participaron en este
empeño “grupos formados por socialistas, libertarios, comunistas y cristianos

11
Citado por Antonio Elorza en “Una patria en España”, “Babelia”, El País, 21 de enero de 2006.

28
progresistas” 12. La necesidad de recuperar el respeto a los derechos y las
libertades es lo que sigue preocupando, en el periodo de la Transición, a los
sectores de la sociedad que podemos encuadrar en el centro progresista y en la
izquierda.

Por tanto, en términos generales, el objeto de esta investigación es el


sector social que en los últimos años del Franquismo y durante la Transición,
defendía el final del Régimen y de la restricción de los derechos y libertades
que, como secuela del mismo, permanecía, en alguna medida, en la España de
los primeros años de la Transición. Pero dentro de este amplio espectro de la
sociedad española, por razones metodológicas y de eficacia en la búsqueda de
conclusiones significativas, voy a estudiar los sectores del antrifranquismo en
los que se advierte la posible contradicción que será objeto de este estudio:
estos sectores, al tiempo que condenan en sus declaraciones públicas u
oficiales la actividad de ETA, manifiestan opiniones y mantienen actitudes que
dejan entrever una postura proclive a considerar comprensible el terrorismo de
ETA porque piensan que, de alguna manera, perdura el “atropello” de los
derechos y libertades fundamentales. Según esto, son objeto de estudio los
siguientes sectores sociopolíticos: el centro-izquierda, la izquierda y el
nacionalismo vasco moderado. Los sectores más radicales del nacionalismo
vasco no son objeto directo de esta investigación por considerar bastante obvia
su postura favorable a ETA.

El presente estudio se centra sobre todo en el periodo de tiempo que


abarca la Transición aunque también se analizan los años del último
Franquismo para indagar en la evolución de la postura ante ETA de los
sectores del antifranquismo que se estudian. En definitiva, el tiempo histórico
estudiado es la década de los años setenta. El trabajo quedará dividido en tres
capítulos, siendo el primero de ellos un análisis del periodo final del régimen
franquista realizado a modo de introducción del núcleo principal de la
investigación. Los dos capítulos siguientes tendrán en el año 1978 el hito que
señalará el respectivo final y comienzo de los mismos. Dos son los motivos

12
Sergio Vilar, Historia del antifranquismo. 1939-1975, pp.20-21.
29
que justifican la elección de este año. Por una parte 1978 supone el término de
la difícil andadura política que se ha recorrido desde la muerte del dictador,
quedando, al fin, construida formalmente la estructura institucional del nuevo
sistema democrático, con la aprobación de la Constitución. Por otra parte, es
ahora cuando surge una nueva estrategia de ETA para dirigir su actividad
terrorista contra el Estado. Siguiendo la clara sistematización del profesor
Ignacio Sánchez-Cuenca de las estrategias de ETA como actor racional, es este
año cuando la primera etapa de la estrategia de ETA (la lucha revolucionaria
basada en la espiral acción-represión-acción) da paso a una segunda,
denominada por él, “guerra de desgaste” 13. Es en estos años (1978-1981)
cuando se recrudece la actividad violenta de ETA que para algunos autores
suponen otra etapa en su estrategia tendente a provocar un golpe militar, la
famosa “involución” 14.

En el intento de fijar algunas características del terrorismo y de su


relación con la sociedad y la prensa (sujetos fundamentales de la
investigación) y de contextualizar históricamente el objeto de la investigación,
se iniciará este trabajo con dos estudios previos. El primero, realizado a partir
de los escritos de reconocidos especialistas que han analizado el fenómeno
terrorista y su relación con la prensa, intenta una aproximación a las
características más destacadas del terrorismo, especialmente a la necesidad que
tiene de encontrar apoyos sociales para sobrevivir. También se intentará
demostrar que este apoyo le puede llegar al terrorismo desde los medios de
comunicación lo cual aportará un elemento más a la justificación del empleo
de la prensa como principal fuente de investigación de la tesis. Con el segundo
estudio se pretende observar cómo y por qué ETA llega a adquirir en estos
momentos una mayor capacidad de acción terrorista. Para ello se presenta una
síntesis de la evolución de las ideas, estrategias y luchas internas de la

13
Ignacio Sánchez-Cuenca, “Tres etapas de la estrategia terrorista” pp. 49- 72. ETA contra el
Estado, 2001.
14
Patxo Unzueta, “Las tres provocaciones de ETA”, en Aranzadi, Juarista y Unzueta (eds.)
pp.245-249, citado en Sánchez-Cuenca, o. c., p. 67. También Sergio Vilar, La década
sorprendente 1976- 1986, observa que las matanzas terroristas parecen ir encaminadas a
“desencadenar un golpe de Estado y acabar con el sistema democrático”, p. 85. Para Sánchez-
Cuenca no existe como etapa estratégica racionalmente diseñada por ETA para provocar tal golpe
de Estado y en el libro citado lo argumenta con datos y reflexiones oportunas.
30
organización ETA desde sus inicios hasta el final de la Transición lo cual
favorecerá la contextualización del momento histórico en que se desarrolla la
investigación. Con estos estudios previos pretendo hacer más seguro el punto
de partida de la investigación propuesta. Hechas estas aportaciones al
entramado que sustentará la investigación, se iniciará ésta con el objetivo de
comprobar si la actitud ante ETA de los tres sectores de sociedad mencionados
fue favorable, o no, de alguna manera a los terroristas y si dicha actitud
evolucionó y, si hubo evolución, cómo fue en cada uno de ellos.

Para finalizar esta propuesta, la investigación utilizará como fuente


principal la prensa. Analizaré la postura ante ETA de tres diarios
principalmente: Deia, El País y Mundo Obrero, pero también se analizarán
otros periódicos y revistas de la época (El Socialista, Triunfo, Cuadernos para
el Diálogo, Cambio16, Destino, Madrid, Mundo Diario, Egin...) con el fin de
aportar elementos comparativos y clarificadores al objeto de la investigación.
La elección de estos diarios para ser analizados y su utilización como fuente
de investigación, será justificada en los siguientes apartados de este
preámbulo.

Fuentes

La fuente principal, aunque no la única, es la prensa porque el objetivo


de la investigación es llegar a conclusiones sobre la postura de la izquierda y
el nacionalismo ante ETA desde un análisis exhaustivo de la prensa. No parece
necesario argumentar ahora sobre la idoneidad de esta fuente en la
investigación histórica, puesto que parece claro que los editoriales, noticias,
anuncios, etc., que publica la prensa son de indiscutible utilidad para hacer
historia. “La documentación hemerográfica nos coloca ante uno de los
conjuntos documentales de mayor interés hoy en la investigación de la historia

31
de todo Occidente desde el siglo XVIII” 15. Muchos son ya los historiadores
que a la hora de hacer la historia más cercana (“Historia del Presente”,
“Historia vivida”) acuden con asiduidad a la prensa; incluso algunos hacen sus
investigaciones desde el uso exhaustivo de los contenidos de uno o varios
periódicos 16.

Es conveniente hacer algunas alusiones a las reflexiones que sobre las


fuentes de la investigación histórica han hecho importantes autores con el fin
de justificar la utilización de la prensa como principal fuente de investigación.
Al hablar de las fuentes, quiero en primer lugar acudir a la afirmación –no por
sencilla, menos concluyente- que Julio Aróstegui hace casi al finalizar su
completo trabajo sobre la investigación histórica: “Es el problema el que
condiciona las fuentes y no al contrario”. Las fuentes de investigación y los
problemas que se deriven de su utilización, viene a decir a continuación, no es
un asunto previo, sino subsiguiente en el inicio de un proyecto de
investigación 17.

Admitida también la idea del “carácter extremadamente amplio y


heterogéneo de una entidad como la que llamamos fuente” 18, no parece lógico
que se puedan presentar objeciones que haya que rebatir en cuanto a la
utilización de la prensa como fuente predominante de esta investigación.
Máxime cuando, como dice el mencionado autor, hoy en día la documentación
escrita –que entre otras comprende la hemerográfica- “es la predominante en
el aparato informativo del historiador” 19. En realidad, la prensa es un
documento válido para la elaboración de la historia porque aporta información
que, debidamente contrastada, no es menos fidedigna que la adquirida a través
de otras fuentes de investigación histórica. No sólo puede aportar datos

15
Julio Aróstegui, La Investigación Histórica: Teoría y Método, Barcelona, Crítica, 2001, p.405.
16
Miguel Leal Cruz, en h-www.hdebate.com/Spanish/debateesp/historia_fuentes/menu.htm
comenta este quehacer de Yanes Mesa. El propio Julio Yanes lo expone en su obra La gran
Depresión en Canarias, p.22.
17
Julio Aróstegui o. c., p. 379.
18
Julio Aróstegui en o. c., p. 380, antes de afirmar esa amplitud del concepto de fuente , lo ha
definido como “todo aquel objeto material , instrumento o herramienta, símbolo o discurso
intelectual, que procede de la creatividad humana, a cuyo través puede inferirse algo acerca de una
determinada situación social en el tiempo”.
19
Ídem., p.406.
32
cronológicos y descriptivos sobre acontecimientos históricos, sino también es
un medio importante para conocer motivaciones y posiciones políticas
tomadas ante esos mismos acontecimientos. Si analizamos no sólo el
contenido de sus artículos sino también los mensajes subliminales que pueden
observarse en la confección del periódico (fotografías, titulares, espacios
utilizados…), las aportaciones de la prensa al saber histórico pueden ser muy
estimables.

Además, en el momento histórico que pretendo analizar, la prensa


funciona como un sujeto agente de la vida política, que, además de soporte de
los debates políticos, interviene en los mismos y en alguna medida participa en
la toma de decisiones políticas. Se había convertido, como tantas veces se ha
dicho, en un “Parlamento de papel”. Era el foro donde se expresaban los
distintos sectores políticos del país, ante la debilidad o inexistencia de las
instituciones clásicas del debate político (partidos, parlamento…) La prensa,
además, es la expresión pública de las opiniones y sentimientos de
determinados sectores de la sociedad con los que mantiene una doble
complicidad: por una parte se dirige a ellos como defensora de la ideología
con la que se sienten identificados y así atraerlos al periódico -producto en
términos de mercado y soporte de una ideología- y por otra se ofrece a estos
sectores como medio de difusión de sus opciones políticas, sociales y
culturales con relación a los acontecimientos, instituciones o agentes de la vida
política del país. Por tanto, si concluimos que un periódico se relaciona de
alguna manera con un grupo social o político determinado, analizando dicho
periódico, podremos llegar a determinar en gran medida el pensamiento y las
opiniones del grupo en cuestión. Por todo lo expuesto hay que considerar que
la prensa, como se ha dicho arriba, es una fuente que puede aportar valiosos
resultados a la investigación histórica, sobre todo si, como aquí pretendo, se
quiere averiguar el posicionamiento de determinados grupos sociales y
políticos ante una realidad histórica.

No obstante, en ocasiones, el acudir a la prensa en la labor


investigadora -y sobre todo si se refiere al tiempo presente- ha propiciado
frecuentemente la acusación de que se hace periodismo, no historia. Alicia
33
Alted rebate esta acusación afirmando que el historiador siempre parte de
presupuestos y metodología propios de la investigación histórica muy
claramente diferenciados de los que utiliza el periodista al tratar los mismos
temas 20.

Por otra parte, en este trabajo la prensa, además de fuente, se convierte


en cierto modo en objeto mismo de la investigación. Se utiliza la prensa como
material del análisis pero también como el objeto del mismo análisis. Se
indaga la actitud que mantiene la prensa frente a la actividad de ETA, en tanto
en cuanto expresa la posición adoptada en este asunto por sectores importantes
del antifranquismo. Evidentemente, las conclusiones no pueden ser definitivas
puesto que se dejan aparte, conscientemente, otras fuentes posibles acotando el
estudio al análisis de la prensa. Pero si llegamos a constatar que la prensa
analizada es el principal medio de expresión de este sector político y social, el
resultado de la investigación tiene muchas posibilidades de ser bastante
concluyente, pudiéndose lograr una importante aportación al estudio del
fenómeno terrorista en la España de la Transición, en concreto a la actitud de
la izquierda y el nacionalismo vasco moderado, paso previo para otros
estudios sobre las causas de la fuerza y permanencia de ETA en la reciente
historia de España.

Periódicos analizados

Una vez expuesto el objetivo de esta investigación que va a utilizar


como fuente predominante la prensa diaria es necesario justificar la elección
de los diarios que van a ser analizados. Resulta imprescindible, inicialmente,
confirmar la relación de los tres periódicos analizados con los sectores
sociopolíticos que se quiere investigar. Por eso, se refleja la conexión existente
entre el diario Deia y los nacionalistas vascos moderados; entre el diario El

20
Alicia Alted y Juan A. Sánchez, Métodos y técnicas de Investigación en Historia Moderna y
Contemporánea, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2005, p. 140.
34
País y los sectores progresistas de centro izquierda y entre Mundo Obrero y la
izquierda comunista. Confirmada esta conexión quedará justificada la elección
de estos tres diarios para la investigación propuesta y bien cimentada dicha
investigación 21.

Deia, desde sus primeros pasos por el mundo de las publicaciones


diarias, ha sido considerado como prensa de partido, órgano de expresión del
Partido Nacionalista Vasco. Partido que siempre ha tenido la pretensión de ser
algo más que un partido político. En palabras de José Luis de la Granja, tiene
“carácter de partido-comunidad con vocación de totalidad”. Es decir que, más
que partido político en sentido estricto, es un movimiento político y también
social y cultural. En él ha ido formándose una comunidad interclasista con
vocación de llegar a ser identificado con el País Vasco. Como decía el
Presidente del primer Gobierno Vasco, José Antonio Aguirre: “el PNV no es
un partido político como otro cualquiera; es la patria vasca en marcha” 22. El
PNV es un partido que representa al nacionalismo moderado por su trayectoria
y por la ambigüedad de su doctrina autonomista e independentista a la vez. Un
partido en que caben múltiples sensibilidades políticas nacionalistas pero
encauzadas siempre por el moderado posibilismo que le lleva a aceptar la
autonomía, aunque sea de mínimos (el Estatuto de 1936), sin apartar su mirada
de la independencia, a la vez que se esfuerza en conseguir autonomías de
máximos. Ha mantenido, sin duda alguna, su hegemonía ideológica y social lo
que le convirtió en la Transición en el referente único del movimiento social
del nacionalismo moderado del País Vasco 23. En frente se hallaba el
nacionalismo radical vasco que ha existido desde muy pronto en el seno del
nacionalismo vasco de Sabino Arana (recuérdese Aberri y Jagi-Jagi).

21
Se expone ahora una síntesis del estudio que pretende ver la relación directa entre los diarios y
los sectores de la sociedad mencionados. Sobre este asunto se realizará un más amplio tratamiento
en apartados de la segunda parte de este trabajo (“Mundo Obrero, periódico de partido en
clandestinidad durante el franquismo”; “Deia, órgano de expresión oficioso del nacionalismo
vasco moderado” y “ El País, como referente de la tendencia liberal de centro- izquierda”) Por esta
razón, limito las notas aclaratorias y documentales y remito al lector a estos apartados para una
mayor documentación y justificación del tema, tratando de evitar en lo posible la reiteración.
22
José Luis de la Granja, El Nacionalismo Vasco; un siglo de Historia, Madrid, Tecnos, 1995,
pp.15 y 16.
23
Ver J. L. de la Granja, o. c.
35
Radicalismo que en los años de la Transición pivotaba en torno a Herri
Batasuna (HB), fuerza política que ha defendido siempre la acción violenta.

Estos dos sectores del nacionalismo vasco fueron identificados


inmediatamente con los dos diarios que salen a la calle en el País Vasco en
1977: el nacionalismo moderado con Deia y el radical, con Egin. Órgano
oficioso del PNV el primero y portavoz de la izquierda abertzale el segundo 24.
No obstante, Deia, en su primer número, se presenta como un periódico no
ligado a ninguna ideología. Pretende ser, dice, un periódico independiente en
Euskadi en la línea de El País (al que toma como modelo). Efectivamente, el
equipo de periodistas del primer momento no provenía de ningún campo
ideológico determinado. Pero desde sus mismos inicios, presentaba elementos
formales y rasgos programáticos que advertían de su tendencia nacionalista
moderada como, por ejemplo, el lema de la cabecera del diario que reza en
eusquera: GURE LURRAREN DEIA (Llamada de nuestra tierra) o su primer
eslogan publicitario: “Un periódico de Euskadi y para Euskadi”. También
descubre su cercanía al nacionalismo moderado el grupo de accionistas
(elemento importante en la línea ideológica de un periódico) compuesto desde
el primer momento por destacados miembros del PNV. El análisis de los
ejemplares de este diario demuestra que, ya en el primer año de publicación,
su independencia informativa se difumina y su inicial tendencia hacia posturas
nacionalistas se refuerza convirtiéndose en clara plataforma de la difusión
ideológica del nacionalismo vasco y, más concretamente, del PNV. Los
editoriales reflejan las ideas de este partido nacionalista así como los artículos
de opinión, los cuales son firmados casi siempre por miembros y simpatizantes
de dicho partido. Notas de información del PNV y comunicados y
declaraciones del partido o de sus miembros destacados son siempre recogidas
en sus páginas. Las noticias políticas locales y regionales -de fuente propia
casi siempre y no de agencia- tienen siempre matizaciones que empujan al

24
Esta consideración de ambos diarios es una constante en los expertos en periodismo. Menciono
como ejemplo a Ofa Bezunartea que en Noticias e ideología profesional. Prensa vasca en la
Transición política. Bilbao, Ed. Deusto, 1988, considera a Deia como un “progresivo perfil de
periódico partidista, acorde con la composición de su Consejo de Fundadores”; también lo
consideran así María Cruz Seoane y María Dolores Saiz en Cuatro siglos de periodismo en
España”, Madrid, Alianza Editorial, 2007, p.298.
36
lector a interpretar los acontecimientos que se publican de una forma acorde
con la interpretación y los intereses del Partido Nacionalista Vasco.
Ciertamente, aunque Deia no ha declarado expresamente ser órgano de
expresión oficial del PNV, siempre ha sido considerado, tanto por la opinión
pública como por estudiosos de la prensa -con indicios incuestionables y
pruebas determinantes- como diario partidista y como órgano oficioso del
nacionalismo vasco moderado. Resulta evidente que el sector social del
nacionalismo vasco moderado ve en este diario la expresión de sus ideas
políticas, como puede deducirse del componente nacionalista moderado de sus
lectores 25.

El País es otro de los diarios que voy a analizar. La elección de este


diario está motivada por la relación existente con el sector de la sociedad que
en la Transición es considerado liberal, progresista, de centro-izquierda. Son
muchas las alusiones que podrían hacerse aquí a importantes escritores y
analistas provenientes de distintos campos académicos y políticos que ponen
de manifiesto esta conexión. Acudiré ahora a las conclusiones que sobre este
asunto nos aportan dos grandes conocedoras de la historia de la prensa en
nuestro país y sobre todo del diario El País: las profesoras Maria Cruz Seoane
y Susana Sueiro en su libro Una historia de El País y del Grupo Prisa 26. Ya
desde su primer número publicado el 4 de mayo de 1976, se muestra como un
diario que se proclama independiente y que se propone ser abierto a toda
ideología democrática. Los primeros accionistas de PRISA (Promotora de
Informaciones Sociedad Anónima, creada en 1972 para la publicación de El
País) tenían una afinidad ideológica proveniente del “liberalismo orteguiano,
monarquismo democrático y reformismo desde el Régimen”. Con el tiempo el
espectro político de los accionistas será amplio y abierto con la sola pretensión
de excluir a los extremos, comunistas y opusdeístas. El grupo de políticos
accionistas que se va formando en torno a El País son políticos de la oposición

25
Véase, en la 2ª Parte de este trabajo, el apartado 2 del capítulo II,“Deia, órgano de expresión del
nacionalismo vasco moderado" .
26
Me baso aquí sobre todo en el espléndido capítulo, “El País ante la política española” (pp. 125-
206) de su libro Una historia de El País y del Grupo PRISA, Barcelona, Plaza & Janés, 2004.
37
al Régimen que buscan ocupar el centro político lejos de los inmovilistas del
Régimen y de la izquierda marxista y rupturista.

Por otra parte, si el accionariado tiene una configuración ideológica de


centro, el director, Juan Luis Cebrián, y el conjunto de profesionales que
elaboran el diario aporta un talante “decididamente “progre”, muy estilo mayo
del 68, situados muchos de ellos, más o menos vagamente en la izquierda,
incluso extrema izquierda, del espectro político”. El conflicto surgió cuando el
accionariado proclive a posturas más conservadoras se rebeló frente al cariz
progresista que iba tomando el diario. Este conflicto interno se resolvió con el
triunfo de la independencia del director y los redactores (provenientes, en su
mayor parte, de revistas y periódicos progresistas y defensores de la
democratización de España, como Cuadernos para el Diálogo, Triunfo,
Cambio 16 y, sobre todo, de Informaciones). Esta libertad de los periodistas
frente a los accionistas proporcionó al diario un carácter más progresista y una
cierta inclinación a posturas de izquierda.

El periódico, desde su aparición, iba a ocupar el espacio lector que


correspondía a la opción democrática de la sociedad española, en un momento
en que la prensa diaria de la mañana sólo cubría el campo ideológico de la
derecha en sus diferentes variaciones. Se presentaba como una opción clara
para el lector liberal y demócrata, aunque también la izquierda, prácticamente
huérfana de prensa, iba a ser considerada por este diario como una clientela no
desestimable. Al mismo tiempo la izquierda intentaría buscarse un hueco en
sus páginas para difundir sus propias opiniones. De manera que bien podemos
decir con María Cruz Seoane y Susana Sueiro que, nada más nacer, El País
encontró un público “ávido de democracia y situado más bien a la
izquierda” 27. Con todo, la imagen de izquierdista que se fraguó entre los
sectores más conservadores tal vez fuera excesiva si consideramos algunas de
las firmas que más aparecían en sus páginas en los primeros momentos:
Ricardo de la Cierva, Rafael Arias Salgado o Emilio Romero, aunque el

27
María Cruz Seoane y Susana Sueiro, “La Prensa” en Jover Zamora, J. M. (dir.) Historia de
España. Menéndez Pidal. Madrid. Espasa Calpe, 2003, Tomo XLII. Véase también María Cruz
Seoane y María Dolores Saiz, o. c., p. 298.
38
primero dejó de colaborar en 1977 y Emilio Romero poco tiempo después. Lo
que sí es cierto es que pronto se convirtió en el diario de referencia de los
demócratas y de los que desde la moderación defendían una reforma decidida,
lejos de la ruptura. Defendió y dio prestigio al Rey Juan Carlos atribuyéndole
un papel decisivo en la reforma al presentarle como el “motor del cambio” 28.
Defendió frente a Suárez al centrista Areilza 29 para dirigir el gobierno en los
primeros momentos de la Transición. Como bien dice Susana Sueiro, “El País
tenía una marcada preferencia por Areilza” 30, aunque, luego mostró sus
simpatías por el PSOE. El PSOE no marxista, el que Felipe González
consiguió sacar del Congreso Extraordinario del partido en septiembre de
1979. En aquellos momentos congresuales (El 28º Congreso de PSOE se
celebró en mayo de 1979 y a finales de septiembre del mismo año, el
Congreso Extraordinario) este diario se sentía cercano a un PSOE que dirigía
su mirada a la socialdemocracia europea. Sabedor de su influencia en el
mundo de la política, publica tres editoriales en fechas estratégicas del mes de
septiembre con motivo del Congreso Extraordinario del PSOE en el que se
dilucidará el futuro de este partido. En ellas muestra su simpatía por la línea
más moderada que lidera Felipe González y rechaza la postura del sector
crítico del partido liderado por Castellano, Bustelo y Gómez Llorente, a los
que critica llevar “ligera impedimenta teórica” para el combate y les acusa de
ser más que “rígidos doctrinarios”, líderes políticos en busca de propósitos

28
Susana Sueiro en “La contribución de la prensa al proceso monárquico. El diario El País y la
Monarquía en el tardofranquismo y la Transición”, Ángeles Lario (Ed.) Monarquía y República en
la España contemporánea, Madrid, Biblioteca Nueva, 2007. pp.349-371, presenta la relación
favorable de este diario y la Monarquía de Juan Carlos ya desde los inicios del diario por la
importante aportación de destacados políticos monárquicos. Analiza cómo a lo largo de la
Transición El País defiende la contribución de la Monarquía de Juan Carlos a la democratización
de España. Actitud que la autora califica de enormemente influyente en la sociedad española.
También Javier Muñoz Soro nos presenta a la prensa en general como partidaria del Rey, aunque
por motivos diferentes: “Existió, dice, un pacto implícito [para prestigiar al Rey] entre medios que
o bien eran ya monárquicos como ABC, o nacieron con el patrocinio de destacados monárquicos,
como El País (o apostaron por ellos, como Cuadernos para el Diálogo o Cambio16 por Areilza),
o bien no tenían otro remedio que hacerlo con el mismo ímpetu con que había defendido al
Régimen franquista durante cuarenta años (la prensa del Movimiento)”, (“Hacia la Transición:
Monarquía y República en los debates de la prensa (1962- 1978)”en Ángeles Lario (Ed.)
Monarquía y República en al España contemporánea, pp.329-347.)
29
Maria Cruz Seoane, o. c., p. 137.
30
Susana Sueiro, o. c., p. 357.
39
claramente prácticos 31. Aboga por el triunfo de Felipe González porque, dice,
será beneficioso para el PSOE y para los españoles, puesto que su triunfo
asegura que el partido se convierta en “una alternativa de cambio en la vida de
los españoles” y pueda ocupar en su día el poder 32. Finalmente, el día después
del Congreso, el diario se congratula con el triunfo abrumador de Felipe
González y alaba su “buen ganar”, su prudencia y el espíritu de concordia
exhibidos. Muestra su satisfacción porque el PSOE se desprende del marxismo
y porque “las ideas y los valores del PSOE se alimentan de la tradición
marxiana; pero no sólo del marxismo y no de todo lo que, con mayor o menor
razón, invoca esa matriz de pensamiento” 33.

Evidentemente El País se mueve en lo político en el ámbito del centro-


izquierda. Pero también se convertirá en vehículo de la ideología y la cultura
de la burguesía liberal y progresista de la Transición. Sus secciones de
Opinión y Cultura recogen principalmente artículos de intelectuales
considerados entonces progresistas y de izquierda como José Luis López
Aranguren. Es este reconocido pensador progresista quien proclama a este
periódico con el apelativo “gramsciano” de “intelectual colectivo”. Si, como
afirma el mismo Aranguren, hay que identificar al intelectual con la izquierda
cultural, El País va a ser considerado como un periódico de izquierda. Aunque
Aranguren destaca, sobre todo, el carácter que tiene de periódico
independiente lo que, como él dice, parece acreditado con las acusaciones de
que es objeto: críticas que van desde señalar su simpatía por el PSOE o por los
socialdemócratas de UCD, hasta considerarle criptocomunista 34. Por otra
parte, entre los colaboradores de la sección Opinión del periódico, se
encuentran los más prestigiosos intelectuales del momento (así lo dice
Aranguren y enumera sus nombres 35) lo que viene a corroborar el carácter

31
EP, Editorial, “El Debate socialista”, 13-9-1979.
32
EP, Editorial, “El Congreso del PSOE”, 28- 9- 1979.
33
EP, Editorial, “El Congreso del PSOE” 2-1-1979.
34
José Luis L. Aranguren, “El País como empresa e intelectual colectivo” E. P., 7-6-1981.
35
Aranguren menciona a Juan Benet, Agustín García Calvo y Rafael Sánchez Ferlosio, Fernando
Savater. Los señores Laín, Tovar, García Sabell, Marías, “yo mismo”, Sopeña, Vidal-Beneyto y
otros muchos como ellos, menos viejos que nosotros. La derecha civilizada -Areilza, Fraga-;la
derecha civilizadora y abierta, representada ejemplarmente por Senillosa, Jesús Aguirre;la
derecha eclesiástica civilizada -Patino, Olegario González de Cardenal. En la «Tribuna libre», la
40
liberal, progresista, de centro izquierda de este diario, también en el ámbito
ideológico y cultural 36.

Mundo Obrero es el tercer periódico que analizo porque es, dentro de


la prensa de la Transición, la publicación que mejor nos puede revelar la
actitud hacia ETA que mantuvo la izquierda comunista en los años setenta. El
principal referente de este sector de la población de un izquierdismo más
radical fue el Partido Comunista de España (PCE). Fue el partido que tuvo
mayor actividad política en la oposición al Franquismo y que consiguió una
mayor capacidad de convocatoria en la izquierda española. La relación directa
de Mundo Obrero con el PCE no requiere ningún esfuerzo justificativo, puesto
que desde sus orígenes, en 1930, esta publicación se ha presentado a sí misma
como órgano de expresión del partido que la ha creado y sostenido económica
e ideológicamente. Lo que sí le da un carácter propio en relación a los otros
dos periódicos investigados es su clandestinidad durante el franquismo y hasta
1977. También otra peculiaridad con respecto a los otros diarios es su
periodicidad. En los años setenta -periodo que he analizado- es un periódico
semanal aunque en momentos difíciles salía “cuando podía”. Cuando deja la
clandestinidad, una vez legalizado el PCE, seguirá siendo semanal hasta que se
publica como diario el 21 de noviembre de 1978, convirtiéndose en revista
semanal el 20 de julio de 1980.

Para completar y dar más consistencia al análisis de la prensa se


acudirá también a otras publicaciones como El Socialista, Cuadernos para el
Diálogo, Triunfo, Egin, Cambio16, Mundo Diario, etc.… El Socialista tendrá
una mayor atención por ser el órgano oficial del partido referente de un sector
social de izquierda marxista en evolución hacia las ideas de la
socialdemocracia 37. Nos detendremos sobre todo en este periódico cuando

izquierda eclesiástica: Llanos, Díez-Alegría, González Ruiz, Caffarena, Manuel Reyes Mate; en el
humor gráfico Máximo y Peridis; en el plano de la escritura, Francisco Umbral, Juan Cueto Rosa
Montero, Manuel Vicent: J. M. Ullán. (EP, 7-6-1981.)
36
Luis Negró Acedo hace un análisis muy pormenorizado de los intelectuales que colaboran en
El País en estos años de la Transición, en el cap. II, pp. 20- 85, de su libro El diario El País y la
cultura de las elites durante la Transición, Madrid, Foca, 2006.
37
No se ha incluido como objeto principal de estudio el periódico, El Socialista, importante
publicación con clara referencias al sector social de izquierda que aquí se estudia, por las
siguientes razones: primeramente la necesidad inevitable de acotar el campo de la investigación
41
mantiene, como el PSOE, una ideología más revolucionaria puesto que, como
se ha visto más arriba, el PSOE que renuncia al marxismo se va a ver
ampliamente identificado con El País, aunque esta circunstancia no impide
que podamos seguir analizando las opiniones y manifestaciones propias de la
publicación socialista 38.

Metodología

El carácter de fuente de investigación histórica que se da aquí a la


prensa no impide, cuando se analizan los periódicos elegidos, recurrir a
técnicas de investigación propias de otras ciencias, como la Sociología y la
Psicología, las Ciencias Políticas y las Ciencias de la Información.
Ciertamente la investigación ha estado siempre guiada por los presupuestos
específicos del historiador: trabajar los conceptos de temporalidad y cambio;
agotar las fuentes de lo que se investiga; analizar e interpretar la realidad
histórica con un sentido de globalidad y de síntesis 39. Esto no es impedimento
para que, en el intento de ser exhaustivo en el análisis de la prensa, se acuda a

propuesta. Luego, la planificación del trabajo que me llevó al convencimiento de que , en un


intento de rentabilizar esfuerzos limitados, el análisis de El Socialista no iba a aportar más que
matizaciones a las conclusiones de la tesis, cosa que puede conseguirse con las puntuales, pero
abundantes, incursiones a diferentes números de este periódico. Pues, partiendo de que este
periódico era órgano oficial del PSOE, su postura ante ETA estaba recogida en el sector
antifranquista que hemos denominado centroizquierda, sobre todo cuando este partido -
coincidiendo con su más destacada presencia en la vida política española- bascula hacia la
posición de centro izquierda, propia del carácter socialdemócrata que va a asumir tras el 28º
Congreso. Por otra parte el pensamiento de los grupos del PSOE escorados a posturas más
decididamente izquierdistas, quedaría reflejado en el análisis de Mundo Obrero. Con todo, en el
intento de contrastar la postura de Mundo Obrero, se acude con bastante freceuncia a la posición
de El Socialista frente a ETA.
38
El Socialista es una publicación que nace el 12 de marzo de 1886, apenas siete años después de
la fundación del propio partido de Pablo Iglesias. Desde entonces ha sido el periódico oficial
encargado de transmitir la ideología y posicionamientos del PSOE en la vida política de España.
Cuando apareció como diario en 1913 aparece subtitulado como “Órgano del Partido Obrero”.
Posteriormente el subtítulo del semanal sería “Órgano del Partido Socialista Obrero Español y
portavoz de la UGT” hasta diciembre de 1961.
39
En Alicia Alted, o. c., p. 140.
42
ciertos elementos metodológicos de otras ciencias lo que se puede justificar
por la naturaleza misma del objeto de esta investigación que tiene clara
relación con aspectos sociológicos y de pensamiento político. Sociológicos,
porque el sujeto es un sector determinado dentro de la sociedad española de la
Transición. De pensamiento político, porque la toma de postura ante ETA
tiene un claro contenido intelectual y de opinión además de estrategia y
actuación política. En cuanto a las implicaciones metodológicas de las
Ciencias de la Información en este trabajo se deben a que la prensa como
fuente de investigación admite un amplio abanico de perspectivas y no parece
sensato despreciar ninguna de ellas para llegar a conclusiones más completas y
fiables sobre la realidad histórica.

Como se ha dicho más arriba, lo primero es el objetivo de la


investigación, luego los problemas de las fuentes. Por eso no he desechado, en
ocasiones, las técnicas del análisis periodístico, propio de las Ciencias de la
Información, porque la fuente lo exigía para extraer la mayor información
posible sobre el objetivo propuesto, aunque, como he dicho ya, nunca he
perdido de vista los elementos que definen la investigación propiamente
histórica. A este respecto existen investigaciones y tesis con temática similar a
la que en esta tesis se propone provenientes de otros ámbitos académicos,
sobre todo desde las Ciencias de la Información 40. Aunque utilizan las mismas
fuentes, su tratamiento es diferente, y sus objetivos y conclusiones, aunque no
desechables para la historiografía, no tienen el carácter específico de la
investigación histórica.

El material utilizado en esta investigación es casi exclusivamente la


prensa. Esto supone un esfuerzo considerable como lo reconoce la
investigadora Almudena Knecht con estas palabras: “Pero, obviamente, la
utilización de la prensa en la investigación tiene un precio. Quienes la han
40
Sobre el fenómeno ETA en la transición se han publicado bastantes trabajos y tesis desde la
perspectiva de las Ciencias de la Información. De interés destacable son las siguientes tesis:
Francisco José Setién Martínez, Terrorismo y prensa en la Transición política española (1976-
1986) Tesis Doctoral (s. p.) Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1993; la tesis publicada
de J. M. Rivas Troitiño, Desinformación y Terrorismo: Análisis de las conversaciones entre el
gobierno y ETA en Argel (enero- abril 1969) Madrid, UCM, 1992 y la de Enrique Jacinto
Trenado, La transición democrática en la prensa semanal española 1973-1978. Tesis Doctoral (s.
p.) Madrid, UCM, 1993.
43
utilizado saben muy bien la gran cantidad de recursos que deben detraerse de
un proyecto de investigación, en cuanto al tiempo y el presupuesto, para
realizar el trabajo de búsqueda, selección y extracción de artículos de prensa
en hemerotecas, ya sea físicamente o a través de Internet” 41.

Puesto ante la materia inmensa que me proporcionaron los cerca de tres


mil ejemplares consultados de los tres diarios mencionados y de otras
publicaciones periódicas, he buscado dilucidar, tras una reflexión rigurosa y
una captación objetiva de las ideas publicadas, la opinión y el pensamiento que
expresan los editoriales y artículos de opinión. El estudio analítico y
epistemológico de los textos publicados me ha llevado a la acumulación de
evidencias que permite deducciones conducentes a conclusiones objetivas en
torno a la opinión y postura intelectual de los grupos sociales que se explican y
manifiestan a través de las publicaciones estudiadas. Este esfuerzo intelectual
que se mueve entre la rigurosa objetividad y la fecundidad del elemento
subjetivo ha sido completado con la búsqueda de lo latente, de lo no dicho, de
lo intencional o subliminal que encierra todo mensaje, comunicación e
información, por más que se pretenda presentarlos de la forma más aséptica y
objetiva posible. Este intento de ver más allá de lo patente y explícito -que
participa en cierta manera de lo que pretende el denominado análisis de
contenido 42- lo he aplicado, sobre todo, a las noticias, informaciones y
fotografías que he examinado.

Con todo, la técnica de investigación predominante seguida en este


trabajo está dentro de las denominadas técnicas cualitativas (“reunir datos en
función de su cualidad […]” 43, detectando sus cambios o evolución en el
discurrir de los acontecimientos). Así pues, he acudido al análisis de estos
diarios, a lo largo del periodo indicado, analizando y recopilando las opiniones
y posturas políticas e ideológicas con relación a la actuación de ETA vertidas

41
Almudena Knecht, Martha Peach y Paz Fernández, “El archivo historiográfico del profesor Juan
J. Linz: la transición española en la prensa” en Reis, CIS, 114/ 06, pp. 37-65.
42
A este respecto dice Laurence Bardin en el prólogo de su clásico Análisis de contenido,
(Madrid, Akal, 1986) que el análisis de contenido “disculpa y acredita en el investigador esa
atracción por lo oculto, lo latente, lo no aparente, lo potencial inédito (no dicho), encerrado en todo
mensaje”.
43
Julio Aróstegui, o. c., p. 399.
44
en editoriales, artículos de opinión o de información. He seguido el hilo
cronológico deteniéndome en los acontecimientos más decisivos o
significativos para la acumulación de datos que validen la posterior
construcción conceptual destinada a aportar conclusiones en la dirección de
constatar la posición de estos diarios ante el fenómeno ETA.

Tampoco he dudado en acercarme a técnicas cuantitativas -o “técnicas


normales de cuantificación” 44- y a otras empleadas en el análisis semántico de
las palabras utilizadas y del lenguaje de la fotografía, en el empeño de buscar
la verdad que supone toda investigación y en la consideración de que el
método empleado no pasa de la categoría de medio. Esto me ha llevado a
cuantificar datos (número de veces que aparecen en el periódico informaciones
determinadas en un espacio de tiempo fijado, espacio dedicado en el periódico
a acontecimientos señalados, utilización de determinados términos, etc.) en el
intento de acumular evidencias que puedan conducir a deducciones
importantes para la consecución del objetivo de la tesis.

Muchas veces, la aparente reiteración y repetición incluso de


planteamientos y opiniones desprendidas del análisis minucioso de los diarios
no es más que una técnica consciente de acumulación de datos semejantes para
mejor justificar la veracidad de las conclusiones.

La fotografía en los diarios ha sido otro de los documentos empleados


como fuente de investigación. De sus posibilidades en el campo de la
investigación histórica son muchos los autores provenientes de diferentes
ámbitos académicos que han escrito sobre el tema 45. Es generalmente
admitido que la fotografía en el periódico tiene una enorme capacidad de
emitir mensajes codificados cuya interpretación es fuente de importantes
conocimientos. Es cierto que la imagen no tiene todavía un corpus

44
Ibídem, p. 401.
45
El análisis de las fotografías pueden conducir a resultados importantes en la investigación de las
ciencias sociales como se puede ver en la tesis de Nekane Parejo Jiménez, Fotografía y muerte:
representación gráfica de los atentados de ETA (1968- 1997) Tesis doctoral (s. p.) Lejona, UPV,
2001. Así mismo Ángel Recalde hace un estudio detallado de las fotografías publicadas en El País,
sacando conclusiones que intentan avalar las conclusiones de su tesis, Prensa y propaganda. El
Nacionalismo vasco en El País. Tesis doctoral (s .p.) Lejona. UPV, 2000.
45
metodológico al que pueda acudir el investigador 46, pero la observación
suficientemente reflexiva de algunas fotografías de la prensa estudiada me ha
proporcionado datos que refuerzan conclusiones obtenidas de otros
documentos.

Me interesa señalar también que en el estudio de la prensa he tenido en


cuenta teorías actuales sobre el análisis periodístico de la información y que,
aunque no han sido seguidas con riguroso método, si han estado presentes a la
hora de interpretar y deducir la realidad que transmitían los diarios en sus
informaciones sobre el terrorismo de ETA. He tenido muy presente la realidad
que, con la llamada teoría del encuadre (framing), quieren descubrir los
analistas de los medios de comunicación, al considerar que las noticias nunca
son objetivamente comunicadas, sino que el modo de transmitirse puede ser un
elemento que condicione su captación. Las noticias, como dice la profesora de
la Universidad de Columbia, Doris Graber, “tienen contenidos manifiestos que
están basados en el diccionario. Pero también significados latentes derivados
en el modo en el que el mensaje se expresa, con símbolos y connotaciones
insertos en el mensaje y la experiencia” 47. Por esta razón, no sólo he analizado
el contenido de la noticia, sino que también he considerado elementos que
forman parte de la noticia como espacios dedicados en el diario a determinada
información, titulares, antetítulos y subtítulos, fotografías, pies de foto, leads,
fuentes, citas, etc.

Por otra parte, también es necesario aclarar que este análisis ha tenido
como guías del tejido argumental cinco elementos que caracterizan un buen
tratamiento del terrorismo por la prensa: veracidad de la información; espacio
dedicado al terrorismo nunca sobredimensionado; no difusión de elementos
propagandísticos de la organización terrorista; utilización del lenguaje
apropiado para denominar a los terroristas y sus actuaciones, y mantener una

46
Alicia Alted y Juan A. Sánchez Belén, o. c., p. 202.
47
Doris Graber, “Content and meaning. What`s it all about?, American Behavioral Scientist, 33
(2), 1989, p. 144, citado por Teresa Sádaba, María Teresa La Porte y Jordi Rodríguez-Vigili en
“LA TEORÍA DEL FRAMING EN LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN POLÍTICA”,
Universidad de Navarra, http://www.ucm.es/info/compolit/articuloscongresoincopo/sadaba,pdf
46
clara línea editorial de condena del terrorismo. Explicaré el porqué de esta
elección.

Es larga ya la polémica sobre el tratamiento que la prensa debe hacer


del fenómeno terrorista. Desde quienes han defendido el silencio de la prensa,
hasta quienes han abogado por la neutralidad de la información. Si el silencio
es imposible y contraproducente, la neutralidad supone para muchos autores
beneficiar los intereses de los terroristas que verán satisfecha la necesidad de
publicidad de sus actos. Para autores que han reflexionado sobre la prensa y el
terrorismo, la neutralidad no es posible en el tema terrorista (Hugo Aznar dice
que o se está con la sociedad- víctima o se está con los terroristas 48).

Sin duda la postura más aceptada hoy para la prensa ante el terrorismo
parece ser la que ya en los años ochenta del siglo pasado se definía como
tratamiento limitado 49. Esta denominación comprende una serie de
características perfectamente asumibles por la mayoría de periodistas y
escritores que han expuesto su pensamiento sobre el tema, que están incluidas
en los cinco conceptos que acabo de enunciar arriba. Considero que el
incumplimiento de estos presupuestos en el tratamiento periodístico del
terrorismo implica favorecer en algo los intereses de los terroristas. Estas
cinco propuestas me han servido de urdimbre para estructurar el análisis de los
diarios analizados. Si nunca pierdo de vista estas guías, es sobre todo en la
primera parte del análisis de Deia, en el estudio del primer año de existencia
de este diario, donde he visto conveniente seguir este entramado metodológico
de una forma más sistematizada.

En los otros apartados he abandonado esta sistematización y he seguido


un análisis más diversificado, tomando como pauta la sucesión cronológica de
los acontecimientos más significativos de la Transición relacionados con el

48
Hugo Aznar, Ética de la comunicación y nuevos retos sociales, Barcelona, Ediciones Paidós-
Ibérica, S.A., 2005, pp. 211-213.
49
José María Benegas Recogía este término (utilizado ya por otros autores en el ámbito
internacional) para definir el tratamiento más deseable del terrorismo por los medios de
comunicación en la jornadas organizadas por el Ministerio del Interior sobre el terrorismo y los
medios de comunicación cuyas ponencias son recogidas en el libro Terrorismo y Medios de
comunicación social, Madrid, Ministerio del Interior, 1984, p.155.

47
tema que nos ocupa. Siempre he adaptado el análisis a las posibilidades que
las características propias de cada uno de los tres periódicos ofrecen, en el
intento de extraer las máximas posibilidades para llegar a conclusiones
debidamente justificadas.

Por esta razón, si la estructura del trabajo está dividida en dos grandes
apartados -tres si atendemos al estudio de los primeros años setenta que se
realiza a modo de introducción- veremos cómo en cada uno de ellos se
diferencian los estudios correspondientes a los diarios -o a los grupos
sociopolíticos que representan- porque se pretende llevar a cabo un análisis
profundo de cada uno de los periódicos, teniendo en cuenta que, aunque
tengan elementos comunes idóneos para ser comparados, cada periódico es
una realidad suficientemente diferenciada para que un análisis, si quiere ser
completo, requiera un tratamiento y una metodología a veces diferenciada, aún
cuando el objetivo sea el mismo.

Esta organización de la tesis requiere recorrer el periodo histórico


propuesto con cada uno de los tres diarios, lo que supone el peligro de que la
presentación del análisis adolezca de una cierta reiteración que, en realidad, es
sólo aparente, porque el episodio histórico, que puede ser el mismo, no es el
objeto que interesa aquí. Lo que se estudia es la respuesta de cada uno de los
diarios ante los mismos acontecimientos.

Para matizar la posición y evolución de cada uno de los tres sectores


ante ETA es necesario dar un carácter comparativo a la investigación, por lo
que los tres apartados que constituyen la investigación no son en absoluto
estancos, sino que están continuamente relacionados entre sí, lo que hará
posible establecer, en las conclusiones finales, matices diferentes en la actitud
ante ETA y en la evolución de la misma de los sectores antifranquistas
estudiados en los diarios propuestos.

Finalmente, para facilitar el seguimiento de la investigación, era


necesario exponer unos apuntes sobre el contexto histórico en que se
desenvuelve dicha investigación, para lo cual se inicia cada uno de los tres

48
apartados con un capítulo destinado a presentar los acontecimientos más
importantes del momento histórico que se estudia.

49
Primera parte

DOS ESTUDIOS PREVIOS

51
52
SOCIEDAD, PRENSA Y TERRORISMO

Con este capítulo se pretende, a partir de las aportaciones de expertos


tratadistas, fundamentar tres afirmaciones que se presuponen en la
investigación. En primer lugar, el terrorismo tiene necesidad de apoyo social y
su fuerza depende, en gran medida, de la calidad y magnitud de esos apoyos
dentro de la sociedad. Su fuerza será mayor si una parte de la sociedad
defiende su actuación y proporciona adeptos y militantes a la organización
terrorista. Además, los grupos terroristas serán más poderosos si dentro de la
sociedad hay un sector que defiende sus objetivos o comprende y disculpa su
actuación aunque no la asuma e, incluso, la condene.

El segundo aserto que se pretende fundamentar es que la opinión de


los distintos sectores de la sociedad se ve reflejada en la prensa que es
vehículo de esa opinión y, en parte, creadora de la misma. Cada publicación va
dirigida a un sector social determinado al que tiene siempre presente en la
elaboración de las noticias y en la elección de la línea política y cultural de los
artículos y opiniones que publica. A ese sector social, que es también su
principal consumidor (no se olvide que la prensa es un negocio en busca de
beneficios económicos) tratará de agradar acercándose a sus posiciones

53
ideológicas, políticas y culturales de manera que la prensa se convertirá en
reflejo y portavoz de la opinión de sus habituales lectores. Esta identificación
entre el periódico y sus lectores es más evidente cuando la publicación es
promovida por una organización ideológica o partido político. Con todo, la
prensa no renunciará a crear opinión entre sus lectores ofreciéndoles
argumentos e ideas dentro de los parámetros ideológicos del sector de la
sociedad al que se dirige.

Finalmente, con este apartado se pretende fundamentar que la prensa


tiene una compleja e inevitable relación con el terrorismo que la hace, en
cierto modo, cómplice involuntario de la actividad terrorista. La publicación
de los atentados es fundamental para los propósitos y, por tanto, para la
existencia de los terroristas. Pero la prensa, en su deber y derecho de informar,
se ve obligada a publicarlos.

Terrorismo y sociedad

En la relación del terrorismo con la sociedad pueden considerarse


como objetivos fundamentales de los terroristas, por una parte, introducir la
coerción psicológica e intimidación en una parte de la población y, por otra,
hacerle llegar a esa sociedad su ideario político para conseguir la comprensión
y justificación de su actividad violenta y, por tanto, su apoyo. Dos mensajes
diferentes que buscan un mismo resultado: que la sociedad acepte sus
presupuestos políticos. Sobre el primer objetivo podemos comprobar que el
terrorismo lo primero que busca con sus atentados es crear el pánico en la
sociedad con el fin de paralizarla y dejarla sin capacidad de respuesta y de este
modo conseguir sus propósitos políticos. Se trata de aterrorizar con acciones
que impliquen violencia física y provocar el miedo, a veces desmesurado, en
la mayor parte de la sociedad. El terror es, sin duda, “el objetivo táctico o
estratégico ideal al que aspira toda campaña terrorista” 50.

50
Luis de la Corte Ibáñez, La lógica del terrorismo, Madrid, Alianza Editorial, 2006, pp. 40-41.
54
El terrorismo intenta llevar el miedo, no sólo a las personas a las que
directamente destina sus atentados sangrientos, sino a la sociedad en la que
logra crear, con sus deliberadas acciones violentas, una psicosis de terror que
ocasiona, en palabras del sociólogo francés Raymond Aron, “unas
consecuencias psicológicas desproporcionadas respecto a sus daños materiales
y humanos” 51. Para Friedrich Hacker “el objeto del terror, la meta y el objetivo
de la empresa terrorista (que en modo alguno son las víctimas que se emplean
a modo de instrumento) es la opinión pública: la propia población que se
mantiene sojuzgada por el terror” 52. El terrorismo intenta llevar el miedo a la
sociedad, tenerla subyugada con el fin de que ceda a sus pretensiones políticas.
Para conseguir aterrorizar a la mayor parte de la sociedad, el terrorismo
acudirá a la indiscriminación a la hora de realizar los atentados. No es que el
terrorismo no elija el blanco, pero las causas de esa elección son tan difusas
que producen una psicosis en la población que le induce a pensar que
realmente nadie que no demuestre su afección total a la causa terrorista puede
estar a salvo 53. Aunque a veces ni siquiera el posicionarse a favor de los
terroristas es un verdadero salvoconducto. Miembros de organizaciones
terroristas han sido asesinados por sus propios compañeros de militancia. En
julio de 1976 desaparece el dirigente de ETA Eduardo Moreno Bergareche,
siendo presumiblemente asesinado por miembros de dicha organización
terrorista. Diez años después, el 10 de septiembre de 1986 en Orditzia, su
pueblo natal, María Dolores González Catarain, “Yoyes”, es asesinada a
manos del etarra “Kubati”, José Ramón López Ruiz. “Yoyes” había militado
activamente en ETA y aunque había abandonado la organización, en ningún
momento mostró tener alguna duda sobre los objetivos que perseguía ETA.

Por otra parte, esa sociedad a la que el terrorismo intenta aterrorizar y


someter, es a la que dirige su propaganda en un intento de recabar los apoyos
activos que necesita para completar su estrategia desde la legalidad, alentando
la creación de partidos u organizaciones, más o menos legales, que secunden

51
Raymond Aron, Paix et guerre entre les nations, París, Calmann Levy, 1962, p.176. (Citado
por Luis de la Corte, o. c., p. 41).
52
Friedrich Hacker, Terror. Barcelona, Plaza y Janés, 1975, p. 160.
53
Paul Wilkinson, Terrorismo Político, Madrid, Ediciones Felmar, 1976, pp.14 y 15.
55
sus planes de acción política y que a la vez sean campo de cultivo para la
captación de nuevos militantes. Para el profesor Walter Laqueur parece tan
decisivo en la pervivencia del terrorismo el respaldo de parte de la sociedad
que se pregunta en una de sus últimas obras sobre el terrorismo “¿durante
cuánto tiempo podrían seguir [los terroristas] actuando (y hablando) en
nombre de las masas sin perder su credibilidad si la población careciera de
entusiasmo o fuera incluso hostil?” 54.

Afirma el mismo profesor que los grupos terroristas, sobre todo de


carácter nacionalista, aspiran a obtener el respaldo del pueblo, contando muy
frecuentemente con su simpatía en la lucha contra los extranjeros. “Las
descaminadas acciones -dice- de unos cuantos impulsivos serán objeto de
condena, pero, al mismo tiempo, se encontrarán circunstancias atenuantes para
explicar su conducta, cuando no, para excusarla por completo” 55. Como se ha
dicho, el terrorismo, para conseguir imponer sus pretensiones políticas,
necesita la comprensión o exculpación de parte de la sociedad y también el
apoyo activo de grupos o partidos políticos que actúan en la legalidad
favorecidos por los sistemas de gobierno democrático que constituyen el
llamado “brazo político”.

En teoría los activistas siguen la estrategia orientada por los políticos,


limitándose a una actuación a corto plazo. Pero, en la práctica, la existencia de
un cierto resentimiento por parte del terrorista hacia el político que no arriesga
nada y, por tanto, “carece de fuerza moral para dictar una línea de acción a los
terroristas” ha determinado que la organización terrorista sea la que imponga
su estrategia a la rama política 56. En el caso de ETA, en cuanto fue posible por
la implantación de la democracia en España, este grupo terrorista promovió la
creación del partido político HB que fue siempre un evidente colaborador de
las estrategias de los terroristas dentro de la legalidad, en la cual la democracia
le permitía moverse, y una importante cantera de nuevos militantes de ETA.

54
Walter Laqueur, o. c., p. 130.
55
Ibídem., p. 163.
56
Ibídem, p. 131.
56
Resulta también de gran utilidad para las organizaciones terroristas que
existan capas de la sociedad que, aun condenando sus métodos violentos,
conecten con sus objetivos políticos, los cuales asumen y defienden,
mostrando una actitud de cierta comprensión (a veces exculpación) de sus
actividades terroristas. La coincidencia de los objetivos políticos del PNV con
los de ETA ha constituido un impedimento al rechazo absoluto de su actividad
terrorista, como se intenta demostrar en este trabajo 57. Sectores de la sociedad
han entendido el terrorismo de ETA como respuesta a una represión o a una
situación de injusticia. De este modo ha sido puesto en relación con los
atropellos a las libertades de los ciudadanos y de los pueblos llevados a cabo
por el régimen franquista lo que inducía a sectores antifranquistas de la
sociedad española, en los últimos años del Régimen y en los primeros de la
Transición, a considerar a ETA como un ariete en la lucha contra la dictadura
y a entender su actividad como una respuesta justa al “terrorismo de Estado”
que ejercía el régimen dictatorial.

Muchas veces quedaba en evidencia el convencimiento de algunos


grupos sociales de que la violencia de ETA respondía a la agresión que
padecía el pueblo vasco por parte del Estado español. Era constante y reiterada
en las páginas de Deia la condena de “una y otra violencia”, contraponiendo y,
en cierto modo, relacionando la violencia física o institucional del Estado y la
del terrorismo de ETA 58. Resulta vital para el terrorismo que una parte de la
sociedad acepte sus presupuestos políticos y reconozca la situación de
injusticia y represión que crea el régimen político gobernante. Así, en España
en los años finales del Franquismo y la Transición, existía una tendencia a
considerar progresista, y por tanto más demócrata, la defensa de los
nacionalismos periféricos y la autodeterminación de los pueblos de España
ante un régimen policial represor que se oponía a estos derechos de los

57
A su debido tiempo en esta Tesis se analizará esta relación del PNV con ETA a través de
informaciones y manifestaciones de dirigentes de este partido en el diario Deia. En cuanto a la
coincidencia de los objetivos políticos últimos del PNV y de ETA (la independencia) son muchos
los comentaristas políticos e historiadores que así lo confirman. Resulta oportuno recordar aquí la
obra de los historiadores José Luis de la Granja (El Nacionalismo vasco, un siglo de Historia) y
Santiago de Pablos y L. Mees (El Péndulo Patriótico).
58
Estas afirmaciones son recogidas en las conclusiones a las que hemos llegado tras el análisis de
los tres diarios que son objeto de esta tesis doctoral.
57
pueblos. Por esta razón, afirma el profesor Fernando Reinares, una buena parte
de la opinión pública otorgaba a ETA, sobre todo en los últimos años del
régimen de Franco “una imprecisa simpatía en la falaz convicción de que se
trataba de jóvenes que ejercían una bizarra resistencia contra la ominosa
dictadura” 59. Incluso desde campos socialcristianos o democristianos se llegó a
otorgar cierta legitimidad a la acción violenta revolucionaria -en la que de
algún modo se incluía a ETA- en defensa de la libertad de los pueblos contra
la tiranía 60.

Sociedad y medios de comunicación

La prensa como expresión de los diferentes grupos sociales

La decisiva importancia de la prensa en la configuración y expresión de


la sociedad ha suscitado la permanente reflexión teórica de sociólogos,
politólogos e historiadores, que han intentado definir las funciones y
responsabilidades de la prensa en la sociedad. Desde las teorías liberales,
nacidas de la Ilustración, fueron tomando carta de naturaleza las clásicas
funciones de la prensa que fueron formuladas a mediados del siglo pasado por
los profesores Fred S. Siebert, Theodore Peterson y Wilbur Schramm en Four
Theories of the Press 61.

Estas teorías se basaban en la libertad y en la razón del individuo, así


como en la convicción de que la verdad saldría de las discusiones y debates
públicos. Según esto, la prensa debe denunciar los abusos del poder político,
formar democráticamente a los ciudadanos mediante la información y

59
Fernando Reinares, “Terrorismo y transición a la democracia en España”Revista de Occidente,
nº 54, p. 85.
60
Esta duda en torno a la legitimidad de la violencia que se observa en la España de la Transición
en sectores progresistas cristianos queda perfectamente recogida en Javier Muñoz Soro Cuadernos
para el Diálogo (1963- 1976), pp. 198-204.
61
Citado por Santiago Sánchez González en Los Medios de Comunicación y los sistemas
democráticos, Madrid. Marcial Pons, 1996, p. 17. En este libro se recogen cuatro teorías: la
autoritaria, la liberal, la de responsabilidad social y la soviética. Tres de estas teorías son recogidas
en castellano en Fred S. Siebert y Theodore Peterson, Tres teorías sobre la prensa en el mundo
capitalista, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1967.
58
promover el debate de los asuntos públicos de interés. Es decir, ha de
convertirse en un “cuarto poder” que, al margen de los poderes clásicos -
legislativo, ejecutivo y judicial-, controle al poder político convirtiéndose en
elemento fundamental del sistema de gobierno limitado, propio del
pensamiento liberal. Es común el convencimiento de que la prensa ha de
actuar en las sociedades democráticas desde la independencia frente al poder
político. Se le ha investido de una serie de responsabilidades que ha de ejercer
en el ámbito de la libertad de expresión la cual le blindará de los intentos de
dominio o control por parte de los poderes políticos. Esta libertad es
fundamental cuando, desde el “paradigma liberal”, se considera la prensa
como un contrapoder.

Pero los grandes cambios que se han producido en el ámbito de la


comunicación social llevan a preguntarse a autores destacados sobre los
límites de esa libertad y sobre la veracidad del carácter de contrapoder que se
otorga a la prensa 62. Efectivamente los medios de comunicación están ya muy
alejados de ese papel encomendado por el pensamiento liberal de contrapoder
que vigila y controla al poder político. El hecho de que un gran número de los
medios pertenezcan a grandes empresas nacionales e internacionales con un
gran volumen de facturación y vínculos empresariales con otras grandes
empresas, e intereses ideológicos afines a partidos políticos y grupos de
presión, es motivo de que la prensa esté a expensas de las preocupaciones
económicas alejándose del papel que se le había concedido como “cuarto
poder”. Se da, como bien dice el profesor de la Universidad parisina Denis-
Diderot y director del mensual, Le Monde diplomatique, Ignacio Ramonet,
“una especie de confusión entre los media y el poder”, lo que ocasiona el
alejamiento de la función de “cuarto poder”. El mismo profesor se pregunta

62
Analizando la libertad de que goza la prensa desde la nueva realidad que han proporcionado los
grandes cambios experimentados por los medios de comunicación, la profesora de la Universidad
de Columbia, Doris A. Graber transcribe la frase que el crítico de los medios Jay Blumler escribió:
“El poder de los medios de comunicación no se comparte, pues ello supondría una invasión de la
autonomía editorial. Tampoco debe controlarse, pues ello equivaldría a la censura. Ni siquiera se
debe influir sobre el mismo, pues eso sería tanto como manipular las noticias. Pero, ¿por qué no ha
de ser aplicable a la prensa el proverbio de Lord Acton, en virtud del cual el poder corrompe y el
poder absoluto corrompe absolutamente? Y si no lo es, ¿quién es el más apropiado para vigilar a
los guardianes de la prensa?” Doris A. Graber, Mass Media and American Politics, Washington,
C.Q. Press, 1989, pp. 8 y 9. citado por Santiago Sánchez González, o.c., p.15.
59
luego cuáles son realmente los tres poderes, concluyendo que no son los
tradicionales, legislativo, ejecutivo y judicial, sino que el primero es el poder
económico, le sigue en segundo lugar el mediático y relegado a un tercer lugar
el político 63. Pero, aunque los medios de comunicación han dejado de ser el
“cuarto poder”, no por eso dejan de “estar ahí y de influir poderosamente en la
sociedad”. Influyen en la vida de millones de personas, manteniendo los
privilegios que, por su función de “cuarto poder”, le había otorgado la doctrina
liberal 64. La prensa y la información en general no están sujetas a los controles
de calidad y contenido que, cada vez con mayor insistencia, se impone a los
productos de entretenimiento o publicidad. A pesar de los controles
desarrollados por instituciones públicas o privadas, los medios publican lo que
más les interesa porque el “Estado democrático siente aversión a legislar los
límites de la información” 65.

La prensa no es ya el “cuarto poder”. Sus limitaciones, en relación a las


funciones que como tal poder desempeñaba, son evidentes. El poder que le
daba la posesión de la información, cuando ésta era escasa, ahora no existe por
la superabundancia de información que inunda todo 66. La censura del poder
político, de la que se quería blindar a los medios, se ha convertido en una serie
de filtros que afectan a la información que no son ajenos ni al poder político ni
al económico 67. La prensa se ha convertido, sobre todo, en una empresa
económica que tiene que cumplir unos objetivos de mercado los cuales, muy a
menudo, derivan en intereses políticos por las mismas exigencias del máximo
beneficio que toda empresa persigue. Pero la prensa siempre ha respondido a

63
Ignacio Ramonet, La tiranía de la Comunicación, Madrid, Editorial Debate, 1998, pp. 31y 32.
64
Hugo Aznar, Ética de la comunicación y nuevos retos sociales, Barcelona, Ediciones Paidós
Ibérica S.A., 2005, pp. 20-23. El autor se pregunta si la prensa es contrapoder ¿de qué? Y constata
una contradicción: ha dejado las funciones de “cuarto poder” manteniendo no obstante las
situaciones de privilegio, como la libertad de expresión y de prensa, que esas funciones le
otorgaban, utilizándolas con la finalidad principal de obtener beneficios, “dejando que los criterios
de mercado imperen a la hora de hacer uso de la libertad de la que disfrutan”.
65
Xavier Mas de Xaxàs, Mentiras. Viaje de un periodista a la desinformación”, p. 81.
66
Ibídem, p. 41.
67
Noam Chomsky y Edward Herman en Los Guardianes de la Libertad, Barcelona, Crítica, 1988,
describen ampliamente los cinco filtros por los que ha de pasar la información que resumidos son:
la envergadura de la propiedad del medio; la publicidad como fuente principal de ingresos; la
dependencia de los medios de información del gobierno, empresas y “expertos” ; las
“contramedidas y correctivos como método para disciplinar a los medios de comunicación y el
“anticomunismo”(pp. 21- 80).
60
los intereses de grupos ideológicos o grupos de presión que la han tutelado
económicamente por lo que no resulta difícil observar la ideología y los
intereses que cada periódico defiende: unas veces, porque ha sido fundado por
grupos sociales y políticos para la sola defensa y propagación de sus ideas,
otras veces por la presión que desde el accionariado se realiza sobre la
redacción del periódico para la consecución de unos objetivos determinados de
carácter económico o ideológico y político. Incluso cuando el periódico parece
responder exclusivamente al máximo beneficio de toda empresa capitalista,
siempre se alineará con una determinada ideología política que es la que mejor
se adapte al consumidor, destinatario del producto ofrecido, el periódico. En
este caso no son las convicciones políticas o doctrinales las que motivan una
determinada dirección en la línea ideológica del periódico, sino los intereses
de mercado. Entre otros elementos de mercado que influyen poderosamente en
la tendencia ideológica del periódico está, por ejemplo, la publicidad. Como
bien dice el periodista Javier Ortiz, la publicidad, que es la principal fuente de
ingresos del periódico, condicionará en gran medida la postura política del
medio porque el anunciante acudirá a las publicaciones que mejor conecten
con el tipo de público al que quiere llegar con sus anuncios 68. La empresa que
anuncia sus productos escoge el tipo de consumidor al que quiere dirigir el
anuncio. Piensa, según los casos, en los gustos, el poder adquisitivo, la
ideología política, la actitud ante la vida, etc., del sector social al que quiere
llegar. Atendiendo a estos parámetros elegirá el medio que conecte mejor con
ese posible consumidor. La prensa, por su parte, se adaptará a esas exigencias,
para no perder esa fuente importante de ingresos que es la publicidad.

Todas estas reflexiones comentadas hasta aquí, nos llevan a pensar que
la prensa influye en la sociedad creando opinión y determinando las tendencias
políticas e ideológicas de diferentes sectores de la sociedad. Pero también hay
que pensar que la opinión de los consumidores condiciona la orientación de
los medios obligándolos a seguir determinadas pautas. Como dice el
mencionado periodista:

68
Javier Ortiz, “¿Cuarto poder?”, Enrique Gil Calvo, Javier Ortiz y otros, Repensar la prensa,
pp. 78- 81.
61
“[…] de la misma manera que cada periódico atrapa a un determinado público, al
que puede “manejar” e incitar a pensar tal o cual cosa, cada público específico tiene
atrapado a su periódico y lo fuerza a comportarse de acuerdo con sus
expectativas” 69.

Teniendo en cuenta esta interrelación entre la prensa y la sociedad es


conveniente reflexionar sobre la “opinión pública” como principal agente de
esta interrelación. La prensa no es sólo difusora de información sino que
también ofrece opiniones y análisis sobre dicha información. Siempre se ha
servido de artículos de análisis y opinión para transmitir a sus lectores el modo
de pensar más ajustado a sus intereses. Incluso esa misma información tiene en
ocasiones una carga de opinión más efectiva que la que pueda tener un
editorial. De este modo la prensa se constituye en principal creadora de
opinión pública. Para destacados teóricos como Christopher Lasch o el propio
Habermas el principal cometido de la prensa debe ser crear una opinión
pública bien articulada 70. Pero resulta necesario afirmar que la prensa no crea
la opinión pública sino que la construye a partir de los individuos y grupos
sociales que piensan y toman postura ante los distintos hechos y situaciones.
Los individuos piensan y llegan a conclusiones que la prensa retoma y
argumenta creando así la opinión pública. “Sin individuos no se generaría la
opinión pública y sin prensa jamás existirían las comuniones que construirían
la opinión pública” 71.

La sociedad necesita de los medios para articular las diferentes


opiniones y tomas de postura que se originan en su propio seno por la
actividad racional de individuos y grupos sociales. Aunque el análisis teórico
de las funciones de la prensa en la sociedad pueda realizarse desde diferentes
perspectivas, ya sea desde la consideración de “cuarto poder” junto a los tres
poderes de la teoría liberal, o desde la consideración de la prensa como

69
Ibídem. p. 82.
70
C. Lasch, La rebelión de las élites y la traición a la democracia. Paidós: Barcelona. 1996, p.
142, citado por Laura Teruel Rodríguez “La crítica política en los artículos del director del diario
El Mundo (1993-1996): punto de partida para el estilo del periódico”.
http://www.upf.edu/periodis/Congres_ahc/Documents/Sesio3/teruel.htm#_ftn6
71
Jaime Andrés Benavides, “La Prensa como motor de la opinión pública”, Pensar la prensa,
Bogotá, Universidad Sergio Arboleda,
http://www.usergioarboleda.edu.co/altus/intercambio_prensa_opinion.htm.
62
empresa capitalista cuyo objetivo último es la consecución de dividendos, al
final siempre habrá que concluir que la prensa es, por sí misma, un poder que
influye decididamente en la vida política de la sociedad y que, al mismo
tiempo, recoge y expresa el sentir de los diferentes sectores de la misma 72. La
prensa, por tanto, resulta ser un medio imprescindible para el estudio de
actitudes políticas, sociales y culturales de determinados sectores de la
sociedad porque siempre es portadora y reflejo de estas actitudes ya sea
porque las promueve o porque las asume.

Prensa y sociedad en España en el Tardofranquismo y la Transición

La transformación que experimentó el franquismo en sus últimos años


no fue debido tanto a la voluntad del Régimen como a causas exógenas que
motivaron ligeras y paulatinas concesiones a la oposición atribuidas en
ocasiones a su proverbial capacidad de adaptación a las nuevas situaciones
políticas y sociales 73. Tímidas y forzadas concesiones que también
experimentó de alguna manera la prensa crítica con el Régimen. Los primeros
atisbos de una cierta apertura en la prensa tuvieron lugar cuando Fraga
Iribarne, apenas llegado al ministerio de Información y Turismo, el 10 de julio
de 1962, considerara – afirma Fernando Jáuregui y Pedro de Vega- que, ante el
persistente reto de la prensa clandestina que proliferaba en círculos obreros y
estudiantiles de izquierda y de las emisiones de Radio España Independiente,
La Pirenaica, se hacía necesario permitir la presencia de algunas
publicaciones minoritarias con cierta dosis de crítica al Régimen, como
Cuadernos para el Diálogo, Revista de Occidente en su segunda época, o el
diario popular y progresista Tele/expres de Barcelona que eran promovidas por
pequeños grupos y que solamente llegaban a un sector minoritario de la
sociedad. De este modo se podían controlar y vigilar los canales por donde

72
Sobre la dimensión política de los medios de comunicación, J. C. García Fajardo, en
Comunicación de masas y pensamiento político. Madrid, Ediciones Pirámide, S. A., 1992. p. 48.
afirma que “Los medios de comunicación social son ya de por sí una de las fuerzas políticas más
poderosas. No sin causa Burdieau los coloca al lado de los partidos, de los grupos de presión y del
cuerpo electoral”.
73
Javier Muñoz Soro, Cuadernos para el Diálogo (1963- 1976. Madrid, Marcial Pons, 2006, p.
21.
63
fluían las críticas lo que, se pensaba, detendría de alguna manera la continua
aparición de publicaciones clandestinas, como Ibérica, que atacaban al
Régimen sin límite ni control alguno 74. “Se temía - afirma la profesora Susana
Sueiro- que los costes de un excesivo control resultaran ya más elevados que
sus beneficios”. No solamente por las críticas que podían llegar desde la
clandestinidad, sino también por la preocupación de algunas instancias
políticas del franquismo que “deseaban mejorar la imagen pública del
régimen, tanto en el interior como en el exterior”, pensando ya en el futuro del
régimen tras la desaparición de Franco.

Pero es sobre todo a partir de 1966 con la “Ley Fraga” cuando la


prensa adquiere cierta tolerancia y comienza a expresar el sentir y el deseo de
cambio de sectores importantes de la sociedad española. La trascendencia de
esta ley en el último periodo de la dictadura como hito importante en la
transformación del Régimen ha sido reconocida por significados historiadores
del franquismo como Carr, Fusi, Tusell, Tamames 75. Fue una ley que, como
dice la profesora Elisa Chuliá Rodrigo,

“aún cuando el Régimen se proveyó de resortes represivos para intervenir sobre los
mensajes publicados por los periódicos no logró evitar que los contenidos de la prensa
evolucionaran hacia un mayor criticismo. Con diferentes matices e intensidades, la
prensa privada dejó de ser órgano de difusión del discurso oficial […] para presentar
cada vez más una cara de la política y la sociedad hasta entonces casi oculta” 76.

No obstante, todavía la prensa se movía con tantos impedimentos y


restricciones que, como bien dicen Mª Cruz Seoane y Susana Sueiro,
solamente “ofrecía las claves que desde luego era necesario descifrar” 77. El
periodista acudía a un lenguaje repleto de metáforas, elipsis y otros recursos
que hacían implícito el mensaje político, que el lector habituado sabía
interpretar, para sortear las restricciones de la Ley de Prensa. Como reconocía
74
Fernando Jáuregui y Pedro Vega, Crónica del Antifranquismo, pp. 338-339.
75
Elisa Chuliá cita juicios de estos historiadores sobre esta ley en La evolución silenciosa de las
dictaduras. El Régimen de Franco ante la prensa y el periodismo, Madrid, Centro de Estudios
Avanzados de Ciencias Sociales, 1997, p. 297.
76
Ibídem, p. 298.
77
Mª Cruz Seoane y Susana Sueiro en “La Prensa”, Historia de España Menéndez Pidal, T.
XLII, p. 713.
64
la propia censura “el periodista tiene conciencia de la vigilancia que ejerce la
Administración y también la suficiente habilidad para soslayar las limitaciones
de la Ley de Prensa y eludir el expediente administrativo” 78.

La Ley de Prensa e Imprenta fue aprobada el 15 de marzo por las


Cortes y, entre otras novedades, suprimía la censura previa y admitía ciertas
libertades. El preámbulo de la ley justificaba su conveniencia por el cambio
“profundo y substancial” que la sociedad española había experimentado en los
últimos años. Este cambio en la sociedad hacía necesario ofrecer cauces
idóneos a la expresión de las aspiraciones de todos los grupos sociales. En el
mismo preámbulo se anunciaban las tres libertades importantes que proponía
la ley: “libertad de expresión, libertad de prensa y libre designación de director
[…]” 79. Pero las libertades que concedía esta ley, como dice el periodista
Antonio Alférez, iban a ser administradas por una dictadura y el “tristemente
célebre artículo 2 pondría en manos del Gobierno la herramienta adecuada
para cualquier represión, justa o arbitraria” 80. Decía este artículo 2º:

“La libertad de expresión y el derecho a la difusión de informaciones, reconocidos en


el artículo 1º, no tendrán más limitaciones que las impuestas por las leyes. Son limitaciones: el
respeto a la verdad y a la moral, el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento
Nacional y demás leyes Fundamentales; las exigencias de la defensa nacional, de la seguridad
del estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a
las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; la
independencia de los tribunales, y la salvaguarda de la intimidad y del honor personal y
familiar” 81.

78
Informe de censura de la Delegación Provincial de Madrid, AGA-SC, caja 67.114. recogido en
Javier Muñoz Soro, “Parlamento de papel: la prensa crítica en la crisis del franquismo”, Rafael
Quirosa- Cheyrouze (Coord.) Historia de la Transición en España, Madrid, Biblioteca Nueva,
2007. p. 457, nota 25.
79
Sobre esta ley, véase Mª Cruz Seoane y Mª Dolores Saiz, Cuatro siglos de periodismo en
España, pp. 285-286.
80
Antonio Alférez, Cuarto poder en España, 1986, p. 12.
81
Comentando este artículo, Antonio Alférez (o. c., nota 1, p.12) recuerda con humor una cita
célebre del corresponsal francés Beaumarchais que a finales del siglo XVIII describía en Le
Figaro la situación jurídica de la prensa española: “Se me dice que se ha establecido en Madrid un
sistema de libertad sobre la veracidad de la obra creadora, que se extiende incluso a la Prensa y
que con tal de que no se hable en mis escritos ni de la autoridad, ni del culto, ni de política ni de
moral, ni de los altos cargos, ni de los cuerpos del Estado…yo puedo imprimir todo bajo la
inspección, naturalmente, de los censores”
65
Este artículo imponía tales límites a la libertad de expresión,
reconocida en el artículo 1º de la misma ley, que podía convertirse en
instrumento para acabar con un periódico, como ocurrió con el diario Madrid.
El 25 de noviembre de 1971 el diario publicaba en la primera página el
“Adiós” de su director, Antonio Fontán, informando de la resolución del
ministro Sánchez Bella de cancelar la inscripción del diario en el registro de
Empresas Periodísticas. La demolición del edificio que fue la sede del
periódico el 24 de abril de 1973 quedó en el recuerdo de los españoles como
símbolo de la violenta destrucción de un periódico por el Régimen que había
dictado la ley de Prensa de 1966 y “que en sus postrimerías daba esos
coletazos para aviso de quienes pretendiesen certificar su defunción” 82.

Las ideas que defendían el cambio y la transformación y liberalización


del Régimen iban extendiéndose por amplios sectores de la sociedad. La
prensa intentaba buscar cauces de expresión de este sentir social con grandes
titubeos e incertidumbres originados por la aplicación de la mencionada ley.
Diarios y revistas, nuevos o transformados, apostaron por la liberalización
sufriendo continuas sanciones que dificultaban y sembraban de dudas su labor.
De este modo, y a pesar de las dificultades, se fueron convirtiendo en
animadores y pioneros del cambio. Algunos diarios, como el ya mencionado
Madrid, Informaciones o el Correo Catalán, mostraron una línea más liberal y
crítica con el Régimen a partir de la aparición de la Ley. Pero las revistas de
información política produjeron en el Gobierno más desasosiego y
preocupación en los últimos años del franquismo, porque eran más numerosas
y más atrevidas en sus manifestaciones críticas. Además de Cuadernos para el
Diálogo, otras revistas hicieron reestructuraciones adoptando una línea crítica
e izquierdista como Triunfo, Índice, Destino, Sábado Gráfico y, la de mayor
tirada, Cambio 16. Pero sería Triunfo “la más emblemática de estas revistas”
por ser la más combativa y, por tanto, la más perseguida. De la mano de su
director, José Ángel Ezcurra, y con las plumas de Haro Tecglen, Vázquez
Montalbán, Manuel Vicent, Luis Carandell, Miret Magdalena y otros

82
Mª Cruz Seoane y Mª Dolores Saiz, o. c., p. 289.
66
reconocidos periodistas, se convirtió en el nutriente imprescindible de quienes
alimentaban la esperanza de una transformación democrática en España.

También en estos últimos años de Franco dibujantes comprometidos


políticamente con las libertades democráticas como Chumy Chúmez, Forges,
Summers, Gila, Perich, etc., publicaban chistes y viñetas con una enorme
carga de crítica en diferentes revistas de humor como La Codorniz, Hermano
Lobo, Por Favor, El Papus.

Tras la muerte de Franco la prensa empezó a moverse con mayor


libertad pues, aunque seguía en vigor la Ley de Prensa de 1966, se actuaba
como si existiera un pacto implícito entre los periodistas y la Administración
de no acudir a dicha ley para restringir la libertad de expresión. La situación se
normalizó con el Real Decreto del 1 de abril de 1977 que derogaba el artículo
segundo de la Ley de prensa y establecía los límites políticos y morales de la
libertad de expresión. En estos primeros años de posfranquismo se acentuó la
transformación social y de mentalidad que venía produciéndose desde los años
sesenta en la sociedad española, modificándose no solo la estructura de clases,
“sino también sus pautas mentales y actitudes culturales”. Se apreció un
notable descenso en las actitudes autoritarias, culturales y políticas de la
sociedad siendo cada vez más importante el número de partidarios de las
libertades de culto, sindicación y prensa 83. Esta nueva situación social
reclamaba una prensa renovada que fuera cauce y expresión de sus nuevas
inquietudes democráticas. La libertad de expresión eclosionó sin apenas
obstáculos determinando que el debate político se explicitase y abandonara el
lastre de la insinuación, el mensaje subliminal y el lenguaje de símbolos e
interpretaciones –“criptolenguaje”, lo denominó Carlos Castilla del Pino-.
Se abrían las posibilidades de libertad de expresión al progresismo combativo
y se desbordaba la necesidad de expresar los anhelos contenidos de
democratización propiciando la proliferación de títulos de información
política en España 84.

83
Javier Tusell, La Transición a la democracia, Madrid, Espasa Calpe, 2007. pp.38 y 39.
84
En 1976, según Javier Muñoz Soro, o. c., p. 458, era el país europeo con más títulos de
información política en general, con más de seis mil empresas registradas.
67
Esta saturación puede ser una de las causas que expliquen la
desaparición en corto espacio de tiempo de una veintena de revistas
semanales, entre ellas las emblemáticas Cuadernos para el Diálogo, Triunfo,
Actualidad Española, Mundo, La Codorniz, Hermano Lobo o Por Favor. Para
Pedro Altares, director de Cuadernos para el Diálogo, también tenían que ver
en esta decadencia de su revista la “crisis de identidad” provocada por la
aceleración del ritmo histórico que trajo el anquilosamiento del quehacer de la
redacción, el desgaste personal y la pérdida de ilusión 85. Por otra parte, para el
conocido investigador de Cuadernos para el Diálogo, Javier Muñoz Soro,

“la crisis de la prensa progresista parecía simbolizar una nueva ruptura en la


conciencia histórica, que se superponía a la llevada a cabo de manera mucho más
sangrienta por la dictadura cuarenta años antes, dejando sin referencia a muchos de
los protagonistas de la lucha antifranquista y metiendo en crisis su propia identidad,
construida “contra Franco” durante las décadas anteriores” 86.

La nueva situación social trajo consigo la desaparición de


publicaciones que no pudieron o no supieron adaptarse a los nuevos tiempos
pero también motivó la aparición de otras nuevas que, con mayor o menor
fortuna, consiguieron conectar con la mentalidad de los sectores más
progresistas de la sociedad. La aparición en mayo de 1976 del diario El País
abría el camino de una prensa más modernizada en su organización
empresarial, en su equipo redactor y en el proceso de fabricación del
periódico. La “Promotora de Informaciones S. A.” (“PRISA”), empresa
editora del periódico, con una estructura del accionariado novedosa en la
prensa española, con cerca de 1.200 accionistas que representan un amplio
arco de la sociedad española y dirigida por Jesús de Polanco, empresario
eficiente del sector editorial, será un importante factor del éxito que enseguida
acompaña al diario.

No menos importancia tuvieron en el éxito de El País la redacción que,


dirigida por Juan Luis Cebrián, estuvo compuesta de las mejores plumas
venidas del campo de la prensa más progresista y combativa del último

85
Informe de Pedro Altares al Consejo de Administración de Edicusa. Ver en Javier Muño Soro,
o. c., p.460.
86
Javier Muñoz Soro, o. c., p 459.
68
periodo del franquismo, así como los medios técnicos modernos utilizados en
la confección del periódico, como la novedosa rotativa “Harris Marinoni
1620” con producción de 50.000 ejemplares de 48 páginas a la hora. Pero fue
su carácter liberal, tolerante y abierto a las diversas opiniones lo que le
convirtió en exponente de la España nueva que muchos deseaban, obteniendo
tal aceptación por su rigor informativo que muy pronto “lo dice El País” se
convirtió en argumento definitivo para aclarar cualquier duda” 87. Fue el que
mejor supo conectar con una gran parte de la sociedad, un tanto situada a la
izquierda, que demandaba pautas de libertad y democracia en la sociedad y en
la política españolas. También hay que recordar con Antonio Alférez que las
condiciones en que irrumpe en el mercado son especialmente favorables: “a
escasos meses de la muerte de Franco, en el momento tecnológico apropiado,
con el equipo profesional y empresarial adecuado, con unos competidores
lastrados en deudas y sobredimensionados en sus plantillas” 88. En cuanto al
número de ejemplares diarios, El País en 1976 tiene una difusión de 117.000
superando a su más directo rival Diario16, en 42.000 ejemplares y situándose
cinco años después por encima, en difusión de ejemplares, de los otros dos
grandes de la prensa nacional, ABC y La Vanguardia, según la OJD 89.

Menor suerte tiene el Diario16 que sale a la luz pocos meses después,
el 18 de octubre. Este diario viene precedido por el éxito de la revista
Cambio16, otro producto del mismo grupo empresarial, lo que no impidió que
su aceptación no fuera la mima que El País, porque, a diferencia de éste, nació
en un momento equivocado, con una “pésima gerencia” y “una redacción
desorientada”. “Asociado a compradores de UCD y PSOE”, fue acusado de
beneficiarse de fondos de la Secretaría de Estado para la Información, lo que
mermó en gran medida su credibilidad 90.

En esta misma línea de periódico nuevo, con aire modernizador y


dirigido a un público más progresista, aparece el 26 de octubre de 1978, El

87
Mercedes Chivelet, Historia de la Prensa cotidiana en España, Madrid, Acento editorial, 2001,
pp.125 y 126.
88
Antonio Alférez, o. c., p. 230.
89
Datos de la OJD, según A. Alférez, o. c. Anexo, pp. 261-277.
90
Ibídem, pp. 210-212.
69
Periódico de Cataluña. Pronto se hizo con un espacio importante en la
sociedad catalana progresista no nacionalista que hasta entonces cubrían los
desaparecidos Tele/Exprés y Mundo Diario.

También los nacionalistas vascos y catalanes vieron cómo sus


expectativas políticas y culturales propias eran atendidas desde diarios que
aparecieron en esta época. Periódicos que intentan reflejar la realidad social y
política de sus territorios desde dentro, con su lenguaje y sus actitudes propias.
El 23 de abril de 1976 un periódico en catalán, Avui (Hoy), iniciará su
andadura apoyado por gran número de catalanes que se identifican con el
proyecto cultural de un periódico en su propia lengua. Poco después verán la
luz en Euskadi dos diarios con marcado carácter nacionalista, aunque de muy
diversa tendencia política. Ambos pretenden llegar a ser editados en euskera,
pero sólo algunas páginas serán escritas en este idioma. Deia publica su primer
número el 8 de junio de 1977 con el propósito de cubrir en Euskadi las
primeras elecciones democráticas del 15 de junio. Si en sus inicios defendió
una línea abierta, independiente, pronto se convirtió en claro altavoz de la
ideología y la política de los nacionalistas moderados, cuyo exponente era el
PNV.

Unos meses después, el 29 de septiembre, aparece Egin, un diario que


pretende ser decididamente la voz de “izquierda abertzale rupturista” 91
convirtiéndose en el diario de los seguidores de Herri Batasuna y de
Euskadiko Ezquerra e incluso de los sectores más radicalizados del PNV.
Conecta perfectamente con el mundo más extremista del nacionalismo vasco
defendiendo la independencia de Euskadi y mostrándose proclive a justificar
la acción terrorista de ETA.

Por otra parte, un sector importante de la sociedad española ligada al


movimiento obrero y militantes o simpatizantes de la izquierda comunista
miran esperanzados la salida de la clandestinidad de Mundo Obrero, aquella
publicación que con variable periodicidad -pretendía ser quincenal- llegaba a
sus manos con enormes dificultades debido a la persecución represiva del

91
Son palabras de una de las directoras que tuvo el diario, Mirentxu Purroy.
70
régimen de Franco. El periódico llegó a distribuir en 1972 por circuitos
ilegales hasta 70.000 ejemplares 92. Esta publicación dejó la clandestinidad en
1977 llegando al lector como periódico semanal. En 1978 se presenta en los
quioscos como diario con un gran objetivo que, como expone el editorial de su
primer número, no es otro que “ser un periódico para todos” y equipararse a
los demás diarios de tirada nacional, como ocurría en Francia con L´Humanité
o L´Unità en Italia 93, alejándose del sectarismo que podría atribuírsele por
seguir siendo el portavoz de los comunistas. Estas expectativas no llegaron
nunca a convertirse en realidad. Su corta vida, menos de dos años, representó
en palabras de Pedro Vega y Peru Erroteta “un triple fracaso: ideológico,
empresarial y profesional” 94.

Para otras publicaciones ligadas a partidos y grupos políticos ilegales


durante el régimen de Franco, el fin de la clandestinidad supuso o bien su
desaparición o bien una adaptación, a veces difícil, a la nueva situación de
libertades y de cambio de actitudes que se había operado en la izquierda
española. Otra dificultad que hubieron de soslayar fue la necesidad de adoptar
una gerencia empresarial exigente a la que no estaban habituadas cuando se
movían por los subterráneos de la clandestinidad. El Socialista, por su parte,
que arranca de las últimas décadas del siglo XIX, experimentará las
dificultades de la persecución y el acoso de la dictadura de Franco. Elaborado
en Francia durante este período -a partir de 1972 algunos ejemplares se editan
en España- tuvo una importante presencia en medios obreros y culturales
siendo su periodicidad semanal, exceptuando algunos momentos en los que su
presencia es quincenal.

La prensa en la Transición no sólo fue el referente de las diferentes


tendencias políticas y culturales de la sociedad española sino que también, en
general, se sintió protagonista del cambio y quiso participar activamente en la

92
Juan Antonio Hernández Les, “Información clandestina”, Estudios sobre el mensaje
periodístico, 2002, nº 8, p.240.
93
Federico Melchor, encargado de lanzar el diario, expone las expectativas, en todo punto
excesivamente optimistas, sobre el diario que en cierto modo pretende comparar con El País.
Véase, José de Cora, “Entrevista con Federico Melchor, director de Mundo Obrero”, Panfletos y
prensa antifranquista clandestina, pp. 133-141.
94
Pedro Vega y Peru Erroteta, Los herejes del PCE, p. 279.
71
llegada de la democracia a España. A la vez que recogía el sentir de una
sociedad empeñada en demoler el régimen dictatorial y construir un régimen
de libertades más acorde con Europa, se convertía en un foro de debate
político ante la inexistencia de instituciones o cauces legales donde producirse
la confrontación de ideas y opiniones. Los mismos periodistas se sintieron
obligados moralmente a participar en la llegada, y en la defensa luego, de la
democracia. A este respecto compara Javier Ortiz con nostalgia a aquellos
periodistas con los actuales:

“Hubo un tiempo, es cierto -allá por los setenta y los primeros ochenta- en que las
nuevas hornadas de periodistas aportaban a los medios fuertes dosis de empuje
democrático y de ganas de contribuir a la regeneración social. Hoy, sin embargo, -y
aunque todavía no sea imposible encontrar especimenes de esta raza- lo más
frecuente es encontrarse con gente servil y dispuesta a lo que sea para medrar” 95.

Una prensa comprometida con la democratización del país a la que ya


en diciembre de 1975 Carlos Sentís, Director general de Coordinación
Informativa, reconocía su actitud responsable y afirmaba que

“ha sido el único y verdadero cauce de apertura. La Prensa -añadía a continuación-


es la que ha dado el tono, la que ha habituado a la gente a los cambios que han
producido los distintos acontecimientos, la que ha ido utilizando un lenguaje
adecuado a cada momento” 96.

Por su parte, ya finalizado este periodo de la Transición, el entonces


presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, exponía la labor de la prensa en la
consecución de la democracia con estas palabras que merecen transcribirse
aquí por ser una descripción clara y precisa del meritorio quehacer de los
medios de comunicación:

“Los medios de comunicación españoles fueron, a lo largo de la transición a la


democracia, uno de los instrumentos básicos para crear la conciencia de cambio, para
alentar a los gobernantes que lo impulsaban y muchas veces para vencer las
resistencias que se le oponían. En aquella sociedad predemocrática que no tenía
instituciones emanadas de la soberanía popular, que no había hecho uso del sufragio
universal y que no tenía representantes válidos, la Prensa asumió un papel sustantivo.

95
Javier Ortiz, o. c., p. 91.
96
Pueblo, 30-12-1975, citado por Mª Cruz Seoane y Susana Sueiro, o. c. (2003), p. 715.
72
El éxito de la transición y la consecución del cambio no puede entenderse sin esa
función de nuestra Prensa” 97.

Los periodistas sintieron la obligación de participar activamente


sirviéndose del poder que tiene la prensa en los esfuerzos democratizadores de
los políticos a los que se unieron con lazos de colaboración, complicidad y
amistad para contener los intentos involucionistas y favorecer la implantación
de las libertades en España. Una inestimable aportación de la prensa a estos
intentos fueron los editoriales conjuntos como “Por la unidad” con el que
pretendían poner calma en la tensa situación que vivía el país en la última
semana de enero de 1977, debido a los secuestros del presidente del Consejo
de Estado, Antonio María Oriol y Urquijo y del teniente general Emilio
Villaescusa por el grupo terrorista, GRAPO, así como la sangrienta matanza
de los abogados laboralistas de la Calle Atocha por pistoleros de la
ultraderecha. Otro editorial, “No frustrar la esperanza”, une a diversos medios
en defensa del Gobierno frente al posible intento de golpe de Estado de una
parte del Ejército irritada por la legalización del PCE. El discurso de la
moderación y el consenso fue asumido por la prensa que lo transmitió y lo
inculcó en el sentir y en el pensar de la sociedad. Pero también a partir de 1979
reflejará la desilusión y el desencanto que va introduciéndose en la sociedad.
Una sociedad, angustiada por el terrorismo, el paro y la falta de solución de la
organización territorial, empieza a sospechar que el cambio, el consenso, ha
sido una trampa para seguir igual y no cambiar nada. El panorama que
provoca esta decepción en la sociedad es el siguiente:

“Dos millones de parados, hambre en pueblos de Andalucía, catorce por cien anual
de inflación, viviendas a precios astronómicos, escolarización defectuosa, casi
cuatrocientas muertes violentas al año, de las cuales, en 1979, ciento veintisiete
fueron consecuencia de actos terroristas y entre sus víctimas figuraron cincuenta y
ocho militares, policías o Guardias Civiles…Quienes esperaban mejorar de vida con
la llegada de la democracia, tienen motivos para creer que esa democracia no existe,
que es sólo un espejismo” 98.

97
ABC, 13-5-1982.
98
Bonifacio de la Cuadra y Soledad Gallego-Díaz en su libro, Del consenso al Desencanto, hacen
en la primera parte un encomiable estudio del consenso que impregna todo el proceso de
elaboración de la Constitución, con importantes concesiones de la izquierda a las precauciones de
73
Tal vez podemos advertir que los mismos periodistas se sienten
atrapados en este engaño cuando un hombre decisivo en la defensa y
propagación de la moderación y el consenso como el director de El País, Juan
Luis Cebrián, en el libro que publica en 1980, La España que bosteza, duda de
los cambios que se han hecho y ve con pesimismo un probable desenlace fatal:

“De este modo creo poder decir que el hilo argumental de la historia española del
último lustro pasa básicamente por la definición cada vez más nítida y clara de estos
dos escollos fundamentales enunciados: la crisis económica y el estupor político ante
las autonomías, con su secuela de violencia y sangre. Pero la cuestión de fondo, o al
menos una de ellas, consiste más bien en constatar que la transición política no ha
generado hasta el momento las capacidades precisas para abordar la resolución de
ninguno de estros problemas. Por explicarlo de algún modo, yo diría que el
franquismo se ha querido perpetuar como modelo social y de crecimiento a través de
las nuevas formas democráticas. Giuseppe de Lampedusa no habría imaginado tanto
cuando decía que resultaba preciso cambiar todo para que todo siguiera como estaba.
En realidad eso se ha hecho aquí sin necesidad de cambiar demasiadas cosas.

Hoy ya puede decirse que si el Gobierno no encuentra una respuesta válida


al modelo de Estado de las autonomías y una vía de pacificación que dé frutos
tempranos en el País Vasco, al mismo tiempo que ofrece una fórmula eficaz contra el
paro, los riesgos de involución política hacia formas de mayor autoritarismo son casi
inevitables, con mayor razón si las políticas alternativas de la oposición no consiguen
hacerse valer. Esa involución en realidad ha comenzado a suceder de manera más o
menos solapada desde hace algún tiempo y aunque trata de ser desmentida por
algunas fintas progresistas del partido en el poder y algunas buenas disposiciones de
última hora de nuestros gobernantes, la tenacidad de éstos parece cada día más
cuidadosa del mantenimiento del puesto que de la defensa de unos principios de
convivencia solemnemente declarados en nuestra norma constitucional” 99.

La sociedad observa con desaliento las luchas internas por el poder que
en el seno de la UCD se dirimen en estos años. La prensa, sobre todo El País y
Cambio16, arremeten con especial intensidad contra este espectáculo que
origina en la población un desprestigio creciente de los políticos. Las
diferentes familias y tendencias que componían UCD acudían a la prensa para
defender sus propios planteamientos y criticar los ajenos. De esta manera la

la UCD; en la segunda parte del libro exponen el desencanto que atrapa a la sociedad y a la prensa
a finales de los setenta e inicios de los años ochenta. El párrafo citado en el texto, p. 203.
99
Juan Luis Cebrián, La España que bosteza, Madrid, Taurus, 1980, pp.14 y 15.
74
prensa, como dice Juan Luis Cebrián, volvía a desempeñar la función de
“parlamento de papel” que tan oportunamente había realizado en los primeros
años de la Transición cuando no existían partidos ni Parlamento 100. En estos
últimos años de la década, la prensa recogió en sus páginas el pesimismo y
decepción de la sociedad y combatió duramente al gobierno de Suárez,
adquiriendo una enorme fuerza en la política española debido, en gran medida,
a la debilidad de los gobiernos de UCD.

El fallido golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 motivó que la


prensa se convirtiera no solo en portavoz del sentir de la mayor parte de la
sociedad sino también en protagonista de la defensa de las libertades. A partir
de este momento la prensa “aparcó temporalmente el clima de desencanto” 101.

Para finalizar habría que decir que la prensa fue reflejo y catalizador
del pensamiento social, cultural y político de los diversos sectores de la
sociedad en la Transición.

Prensa y terrorismo

Un fenómeno tan minoritario como es el terrorismo, necesita llegar a


una parte importante de la sociedad y captar su atención para difundir su
ideología, atraer adeptos a su causa y conseguir nuevos militantes. Para cubrir
esta necesidad le resulta imprescindible tener acceso a la opinión pública para
amplificar los efectos intimidatorios de sus crímenes y así conseguir una
mayor efectividad en lo que es su objetivo fundamental: arrancar objetivos
políticos, difíciles o imposibles de conseguir por medios democráticos. El
terrorismo necesita para existir la difusión de sus actos, crear noticias de gran
alcance sirviéndose de los medios de comunicación de masas. Si generalmente
las noticias existen porque se producen hechos, con el terrorismo los hechos se
dan para que existan noticias. De aquí el importantísimo papel que en el

100
Juan Luis Cebrián, La Prensa y la Calle. Escrito sobre periodismo, p. 67.
101
María Cruz Seoane y María Dolores Saiz, o. c., p. 301.
75
desarrollo del terrorismo han tenido los medios de comunicación, como
destacados estudiosos del tema coinciden en afirmar 102.

También desde la historia del terrorismo en el mundo contemporáneo,


el catedrático Juan Avilés, destacada autoridad en este tema, afirma que “la
historia del terrorismo es inseparable de la historia de la comunicación”103. Así
lo entendían ya los anarquistas que proclamaban “la propaganda por el hecho”.
Los anarquistas italianos Malatesta y Cafiero en 1876 expusieron en su
Federación que la insurrección con los hechos “es el medio más eficaz de
propaganda y el único que, sin engañar ni corromper a las masas, puede
penetrar en las más profundas capas sociales y conducir a las fuerzas vivas de
la humanidad al combate que libra la Internacional” 104. Esta “propaganda por
el hecho” necesita de los medios de comunicación para ser más eficiente. Por
eso, el terrorismo en los tiempos modernos buscará en ellos un soporte
imprescindible para su actividad. El profesor Luis de la Corte afirma que en
las sociedades modernas siempre se ha dado entre terrorismo y medios de
comunicación una “relación simbiótica” 105. Relación imprescindible para
Fernando Reinares que dice: “la violencia política de nuestro tiempo es
impensable sin la difusión de los medios masivos de comunicación” 106.

Tanto desde el campo de la teoría como desde el mundo profesional


del periodismo todas las opiniones sobre esta relación entre medios de
comunicación y terrorismo aceptan sin reservas que los medios de
comunicación son un elemento esencial en el entramado del terrorismo. “Los
actos terroristas se convierten con demasiada frecuencia en importantes
acontecimientos mediáticos a nivel global, precisamente porque se diseñan

102
Paul Wilkinson, “The media and terrorism: a reassessment”, Terrorism and Political Violence”
1997. Véase también, Walter Laqueur, “El Terrorismo y los medios”, o. c., pp.162 y 163.
103
Juan Avilés en la Introducción, “¿Qué es el terrorismo?”, al libro del que es editor, junto con
Ángel Herrerín, El Nacimiento del Terrorismo en Occidente, Madrid, Siglo XXI, 2008, p. XVIII.
Hace una consideración, no por breve menos completa, de la definición de terrorismo la cual ha
estado muy presente en el análisis que aquí se hace de la relación entre el terrorismo y la prensa.
104
Bulletin de la Fédération Jurassienne, 3 de diciembre de 1876. Citado por Walter Laqueur en
Una Historia del Terrorismo, Barcelona, Paidós, 2003, p. 90.
105
Luis de la Corte Ibáñez, La Lógica del terrorismo”, p. 149.
106
Fernando Reinares, o. c., p. 85.
76
con frecuencia, teniendo este objetivo en mente”107. Si aceptamos la definición
del reconocido analista del terrorismo Brian M. Jenkins de terrorismo como
teatro, los medios de difusión no serán el personaje central -papel que sin duda
hay que otorgar a la acción terrorista- pero tendrán un papel secundario de
enorme relevancia en el drama que se representa 108. Porque el terrorismo es
violencia, pero, “es una violencia que procura hacerse notar por la gente” 109.
Al finalizar los años setenta dos psiquiatras alemanes, Hilke y Kaiser,
señalaron que los terroristas, movidos por un sangriento fanatismo, planifican
minuciosamente sus atentados. Los terroristas dirigen al público su atención,
obligándole a presenciar su actuación sangrienta 110. Convierten así sus
crímenes en un performance, una representación que pretende cambiar el
futuro en presente 111. Preparan al detalle la posible interpretación de sus actos
porque pretenden que sus crímenes tengan una lectura en determinadas
personas que les lleve a pensar que “mañana les puede ocurrir a ellos”. Es en
esta faceta fundamental del terrorismo donde la prensa se hace imprescindible.
Proporciona “un lazo esencial entre las figuras principales del drama, los
terroristas y sus víctimas, y la audiencia que pretenden tener” 112.

Por otra parte, el periodista sabe que con esta relación está,
involuntariamente, favoreciendo la actividad terrorista. Pero este favor que la
prensa concede al terrorismo es algo que, inevitablemente, conlleva el carácter
“simbiótico” que tiene la relación prensa-terrorismo. Se trata de un
“parasitismo recíproco” en el que cada atentado alimenta de violencia durante
varios días a la prensa, sirviendo ésta a cambio de altavoz y soporte para la

107
Hugo Aznar, Ética de la comunicación y nuevos retos sociales. Barcelona, Ediciones Piados
Ibérica, 2005, p.189.
108
Vidal Martín Turrado” Estudio preliminar”, Terrorismo y Medios de Comunicación Social,
Madrid, Ministerio del Interior, 1984, p.19.
109
Brian M. Jenkins, citado por Pedro Orive Riva en “Los medios de Comunicación y el
Terrorismo.” Jornadas de Estudio El Terrorismo y los medios de comunicación social desde el
punto de vista de la defensa. Madrid, CESEDEN, 1980, p. 38.
110
Francisco Alonso-Fernández, Fanáticos terroristas. Claves psicológicas y sociales del
terrorismo, Barcelona, Salvat, 2002, pp. 92 y 93.
111
Luis Veres en @mnis, Revue de Civilisation Contemporaine de l’Université de Bretagne
Occidentale, nº 4, 2004, pp. 2 y 3.
112
Brian M Jenkins, “El Terrorismo y los Medios Informativos”, Terrorismo y Medios de
Comunicación Social. Madrid Ministerio del Interior, 1984, p. 52.
77
publicidad gratuita de los terroristas 113. El profesor Fiedrich Hacker, en su
clásico trabajo sobre el terrorismo, Terror, describía esta simbiosis con una
crudeza que ilustra esta dramática relación:

“Dado que los terroristas proporcionan a los medios de comunicación un material de


incalculable valor, aquellos, a su vez, sirven generosamente, con auténtico
entusiasmo y competente profesionalidad, al negocio de los terroristas. Los
encargados de un reportaje abrigan la pía esperanza de que durante la representación,
el discurso o la ceremonia que transmiten, ocurra lo inesperado, a poder ser, algo
violento; personalmente, el periodista condena las crueldades terroristas, pero
profesionalmente debe esperarlas y acogerlas con buen ánimo. En la práctica, sobre
lo “simplemente” humano triunfa el concepto del deber impuesto por el papel que
uno se atribuye y elevado a la categoría de ética profesional; no existe mejor
estimulante para los nervios que un acto terrorista que interrumpe la marcha del
programa que ya empezaba a hacerse pesado y le echa la pimienta de lo
sorprendente. Los terroristas pueden contar con la buena disposición de los medios
de comunicación. Su confianza en el buen funcionamiento de esa alianza, que nada
tiene de santa, nunca es defraudada” 114.

Para el terrorismo es esencial que sus acciones sean publicadas. Esto es


lo que -comenta el sociólogo Amando de Miguel- diferencia a los terroristas
de los delincuentes comunes. No es corriente que un delincuente común tenga
interés en que la autoría de su delito sea publicada y conocida por la gente. Por
el contrario, los terroristas sí hacen lo posible para que su atentado sea cuanto
antes adjudicado a su organización. En este sentido son significativas las
declaraciones de Bommi Baumann, militante de la Baader Meinhof, al diario
Stern el 1º de junio de 1978: “Sin reportajes periodísticos nos encontramos
ante un cierto vacío, nuestra causa se sostiene en cierta medida gracias a la
prensa” 115. Esta necesidad de publicidad es imprescindible, no solo para
intimidar a una parte de la sociedad, sino también para alentar a sus
seguidores, conseguir militantes, difundir sus ideas políticas y granjearse un

113
Laurent Disport, La Machina a terreur, p. 34, citado por Pedro Orive Riva en “Los Medios de
Comunicación y el Terrorismo”, Jornadas de Estudio “El Terrorismo y los Medios de
Comunicación Social desde el punto de vista de la Defensa Nacional”. Madrid, CESEDEN, 1980,
p. 41.
114
Friedrich Hacker, o. c., p. 217.
115
José María Benegas, “El Caso de España,” Terrorismo y Medios de Comunicación social,
Madrid. Ministerio de Interior, p.155.
78
mayor apoyo social. De ahí el hecho de que a cada acción terrorista le siga un
comunicado en el cual, a la vez que se justifica la acción, se recuerda su
programa político 116. Tal parece ser la dependencia que el terrorismo tiene de
la prensa que lleva al conocido pensador francés, Jean Baudrillard, a asegurar
que “el terrorismo no sería nada sin los medios. Los medios hacen del evento
parte del terror y juegan en uno u otro sentido” 117. Además, los medios de
comunicación, no sólo difunden los actos terroristas, sino que incluso los
magnifican y los revisten de un alcance del que objetivamente carecen. En
palabras de Walter Laqueur, profesor de la Universidad de Georgetown y
Presidente del Consejo de Investigaciones Internacionales del Centro de
Estudios Estratégicos de Washington D. C., “los medios de comunicación, con
su inherente tendencia al sensacionalismo, siempre han magnificado las
hazañas terroristas con relativa independencia de su importancia intrínseca”118.

Muchas son las citas de destacados estudiosos del tema que pueden
traerse aquí para aceptar como indiscutible la simbiosis del terrorismo y la
prensa. Así, el ya mencionado Walter Laqueur dice: “El éxito de una
operación terrorista depende casi por completo de la cantidad de publicidad
que reciba” 119 y el profesor George Gerbner, decano de la Anneberg School of
Communications, afirma: “Los atentados terroristas son eventos para los
medios. Si éstos no fueran cubiertos, los terroristas no los harían” 120. También
autores como Humberto Eco o Marshall McLuhan llegan a afirmar que si no
hubiera medios de comunicación de masas no existiría el terrorismo, porque el
objetivo de los actos terroristas es crear noticias 121. Pero hay que precisar que
se trata de la prensa en países democráticos con un sistema económico de libre
comercio. En este sentido, el profesor José Luis Piñuel dice: “La dinámica

116
Ibídem, p.158.
117
Jean Baudrillard, “El Terrorismo” Le Monde, 2-11-01.
118
Walter Laqueur, o. c. p. 163.
119
Walter Laqueur, o. c. p. 162.
120
George Gerbner, citado por Carlos Soria en “Ethos Informativo y Terrorismo”, Problemas y
perspectivas de la Información. Mario Uzúa Ed. Escuela de Periodismo de la Universidad Católica
de Chile, 1982, p.126.
121
Humberto Eco en La estrategia de la Ilusión, Barcelona, Lumen, 1986, pp.150-156, afirma que
“si no hubiera medios de comunicación masivos, no se producirían esos actos destinados a ser
noticia”. Por otra parte Herbert Marshall MacLhulan en Il Tempo, 19 de febrero de 1978, dice que
“sin comunicación no habría terrorismo (citados ambos por Luis Veres en @mnis, Revue de
Civilisation Contemporaine de l’Université de Bretagne Occidentale, nº4, 2004.
79
social del Periodismo, como Medio que instrumentaliza la interacción entre los
agentes, sin el mecanismo de las libertades de expresión y de mercado de
información, impide que la actividad agresora del terrorismo pueda
producirse” 122. Resulta, pues, que en una sociedad democrática con libertad de
expresión y de mercado es donde el terrorismo utiliza con más facilidad los
medios de comunicación. Pero también, como ha señalado el profesor David
Rapoport 123, la publicidad también puede ser perjudicial para los terroristas ya
que puede movilizar a la sociedad contra ellos.

Esta relación necesaria entre prensa y terrorismo nos lleva a


preguntarnos hasta qué punto -si está en manos de la prensa evitar o dificultar
la existencia del terrorismo- los medios de comunicación deberían acogerse al
silencio ante esta clase de acontecimientos. Pero aunque la prensa, los medios
de comunicación, sean imprescindibles para el terrorismo, no podemos pedir
que enmudezcan. Así lo expresa el escritor y periodista Gaspare Barbiellini
Amidei:

“Todos estamos bien enterados de que los medios informativos son un eco
formidable para el terrorismo. Sabemos que el terrorismo, de algún modo, nos utiliza
como medio propagandístico de segundo grado. Su medio de primer grado es el acto
terrorista en sí. Esto es suficientemente evidente. Solamente la supresión por una
comunidad, que sea una comunidad democrática y el silencio de la prensa, del
periódico de la comunidad, puede eliminar completamente esta arma de los
terroristas. [...] Nos enfrentamos con dos necesidades: destruir el terrorismo sin
destruir al mismo tiempo la sociedad o la libertad de prensa” 124.

No es posible que en una sociedad democrática la prensa calle. La


propuesta del silencio -viene a decir el historiador de temas policiales Vidal

122
Los agentes del Sistema de Interacción Social, que es lo que es el fenómeno terrorista para José
Luis Piñuel, son los agresores y víctimas, papeles que se intercambian los grupos terroristas y el
Estado a través de los miembros e instituciones agredidas cuyo derecho de integridad es
responsabilidad del poder que el Estado ejerce. En El Terrorismo en la transición española.
Madrid, Ed. Fundamentos, 1986, pp.109 a 114.
123
David C. Rapoport, “The Media and Terrorism: Implications of the Unabomber Case”, en
Terrorism and Political Violence, vol.8, nº1, primavera de 1996, p. VIII, citado por Luis Veres en
“Prensa, poder y terrorismo”, @mnis, Revue de Civilisation Contemporaine de l’Université de
Bretagne Occidentale. http:/www.univ-brest.fr/amnis/
124
Gaspare Barbiellini Amidei, “Responsabilidad de los medios informativos”, Terrorismo y
Medios de Comunicación social, Madrid, Ministerio de Interior, p.60.
80
Martín Turrado 125- no cuenta hoy con una clara aceptación en una sociedad
democrática y se la considera peligrosa y contraproducente pues esto podría
instigar a los terroristas a llevar acciones más luctuosas y espectaculares 126, y,
caso de producirse un pacto de silencio, aparecería la “desinformación”, el
rumor, el bulo y otras situaciones que acompañan a la “dictadura del
miedo” 127. No faltan autores, como el Catedrático de Periodismo de la
Universidad de La Laguna, José Manuel de Pablos, que, desde una perspectiva
radicalmente mercantilista, consideran que, al ser la prensa cada vez más un
producto de mercado, es imposible pedir que las noticias que más venden,
como los crímenes terroristas, no sean publicadas aunque su publicación sea
elemento decisivo en la existencia de los grupos terroristas. Este catedrático
afirma (¿una “boutade” ilustrativa?) que “el día en que subvencionen a los
medios por ese silencio se acaba el terrorismo con reflejo mediático. Es
cuestión de dinero. ¿Cómo no lo iba a ser en unos tiempos donde quien manda
es el mercado? La solución al terrorismo, en el mercado” 128.

En definitiva, la teoría del silencio en la prensa al tratar el terrorismo


no goza de aceptación, pues unas veces se la niega en aras del derecho a la
información o se la considera contraproducente y otras se la considera de
imposible realización al defender que la información está regida por los
intereses del mercado. Por tanto, pocos niegan hoy que la prensa deba
informar sobre el terrorismo porque su objetivo es precisamente tener
informada a la sociedad de todo lo que ocurre y le afecta. Pero esta
información puede hacerse desde la perspectiva de los terroristas, que casi
siempre sería apología, o desde la perspectiva de las víctimas y de la sociedad
que lo sufren. Nunca podemos partir, como afirma el profesor Carlos Soria, de

125
Martín Turrado anota cuatro actitudes de la prensa desde el punto de vista formal ante el
Terrorismo: 1) El silencio; 2) El tratamiento neutral. 3) El tratamiento limitado. 4) La apología, o.
c., p. 34 a 37.
126
También abunda en esta idea en su publicada tesis doctoral José Manuel Rivas Troitiño,
Desinformación y Terrorismo: Análisis de las conversaciones entre el Gobierno y ETA en Argel
(Enero- Abril 1989) en tres diarios de Madrid. Madrid. Editorial de la Universidad Complutense.
1992.
127
Pedro Orive Riva, o. c., p. 48.
128
José Manuel de Pablos, “Prensa y terrorismo: la solución en el mercado”, Razón y palabra,
(revista electrónica de América Latina. Especializada en comunicación) nº 45, julio, 2005. Sobre
estas conclusiones véase el libro del mismo autor, El Periodismo herido. Madrid, Foca
Investigación, 2001.
81
considerar la información como máximo derecho o como máximo deber. La
consideración de la libertad de expresión y el derecho a la información como
derechos absolutos, nos conducirá a la información ilimitada, cerrando el paso
a la más mínima consideración de qué podría hacerse para reducir el apoyo
con que la prensa favorece al terrorismo. Este modo de tratar el terrorismo por
parte de la prensa consistente en la información ilimitada sobre los atentados,
comunicados y propaganda de los terroristas -como si de cualquier otro tipo de
información se tratara- es el que podemos denominar “tratamiento neutral” 129.
Este tratamiento, que en modo alguno pretende discernir entre las noticias
provenientes del terrorismo y otros aconteceres noticiables, no es válido
éticamente en una sociedad democrática 130. El tratamiento neutral del
fenómeno terrorista es criticado por el profesor de Ética del Periodismo, Hugo
Aznar, destacando que el ideal de neutralidad en que se fundamenta dicho
tratamiento “no tiene lugar cuando están en juego vidas y derechos humanos.
Se puede ser neutral entre ideas, discursos o partidos; pero no entre personas y
pistolas, entre votos y amenazas, entre palabras y bombas, entre derechos
humanos y su violación permanente. No cabe la neutralidad entre el chantaje,
el miedo, el secuestro y el asesinato 131. Para José María Benegas este
tratamiento neutral tiene las siguientes características:

a) Es un tratamiento no diferenciado de las noticias relacionadas con


el terrorismo, en cuanto a la búsqueda de la primicia, primeras páginas,
titulares y ubicación, según sean más relevantes las acciones y la propia
organización terrorista.

b) Se informa sin limitaciones, no sólo de los hechos terroristas, sino


también del entorno terrorista: su proyecto político, organización,
entrenamiento de sus miembros, relaciones internacionales, ruedas de prensa,
entrevistas…

c) Este tratamiento se fundamenta en la libertad de expresión sin


limitación alguna y tiene como consecuencia la coincidencia con los intereses

129
Rivas Troitiño, o. c., p.145.
130
Hugo Aznar, o. c. p., 55.
131
Sobre la neutralidad periodística véase Hugo Aznar, o. c., p. 190.
82
publicitarios de la organización terrorista que consigue de este modo ser a
diario protagonista, transmitiendo información a los ciudadanos a través de la
prensa 132.

En este sentido se expresa también un experto en seguridad, Juan


Jaúdenes Jordana, miembro del CESID 133, cuando dice que esta actitud de la
prensa en el tratamiento del terrorismo “se apoya en el absoluto derecho de la
libre expresión sobre cualquier otra consideración. Esto lleva consigo el grave
inconveniente de la manipulación de que los medios pueden ser objeto por las
organizaciones terroristas que obtienen así una tribuna gratuita para sus
actividades, comunicados, entrevistas, etc.” 134.

En definitiva, la mayoría de los tratadistas de la relación prensa-


terrorismo están de acuerdo en que hay que evitar el silencio sobre el
terrorismo, pero procurando que el tratamiento que la prensa haga del
fenómeno no beneficie al propio terrorismo, que la información que generan
los terroristas sea tratada de un modo discriminatorio sin caer en el tratamiento
neutral, ya que éste, aunque se base en el derecho a la libertad de expresión,
tampoco resulta aceptable en una sociedad democrática. Claro que también los
tratadistas están de acuerdo en que no es fácil conjugar la libertad de expresión
y el derecho de información con el generalizado deseo de los profesionales de
los medios de evitar las ventajas que el terrorismo consigue con la información
publicada. “Lo que se debe evitar no es el hecho de tratar las acciones de los
terroristas, sino que a ellos les guste el modo de ser tratadas” 135.

A pesar de la dificultad que entraña, sí es posible ofrecer una


información objetiva y veraz y al mismo tiempo no favorecer los intereses de
los terroristas. Para ello el informador ha de “poner a cada cual en su sitio: al
asesino como asesino […] a la víctima como víctima y a las instituciones en el

132
José María Benegas, o. c., pp. 59 y 60.
133
El CESID (Centro Superior de Información de la Defensa) aparece en 1977, sucediendo al
SECED (Servicio Central de Documentación), creado en 1972. El CESID, tras su reforma en
2002, pasa a convertirse en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia.) Véase en www.cni.es/02/02-
index.cfm
134
Juan Jaúdenes Jordano, “Los Medios de Comunicación Social y la lucha contra el Terrorismo.”
Jornadas de Estudio: El Terrorismo y los Medios de Comunicación Social desde el punto de vista
de la Defensa Nacional. Madrid, CESEDEN, 1980, p. 54.
135
Carlos Soria, El síndrome de la inseguridad. Barcelona, Drac, 1989, pp.135.
83
sitio que les corresponde” 136. Esta ubicación del asesino y de la víctima
requiere la utilización precisa del lenguaje. Si hay que tener en cuenta la gran
importancia de la precisión del lenguaje en la transmisión de cualquier
información en general, en lo referente a las noticias generadas por el
terrorismo esta precisión puede evitar que la prensa se convierta en una
difusora propagandística de lo que quieren comunicar los terroristas. Pero esta
precisión del lenguaje deja mucho que desear en los medios de comunicación
cuando informan sobre acciones terroristas, o cuando de alguna manera tratan
sobre del terrorismo. Es muy frecuente el uso mimético del lenguaje terrorista
por parte de los informadores. El profesor de Historia de la Comunicación,
Carlos Soria, dice que “recoger la terminología terrorista en la descripción de
los hechos introduce un fuerte componente propagandístico, incluso cuando
los términos aparecen entrecomillados: “acción”, “ejecutados”, “pena de
muerte”, “cárceles del pueblo”, “impuesto revolucionario”, “expropiación”
“colaboradores”, “comandos de información o de apoyo”, “miembros legales”,
“guerra sucia”, etc., son expresiones acuñadas por los violentos, cargadas de
una fuerte significación antiética” 137.

Otros muchos términos pueden tenerse en cuenta a la hora de analizar


el tratamiento que los medios de comunicación hacen del tema terrorista. El
catedrático Muñoz Alonso dice que aquellos que tienen simpatía hacia los
terroristas y las causas que defienden no les denominan “terroristas” sino más
bien prefieren darles otros nombres como “guerrilleros” o “luchadores”,
términos que parecen llevar implícito un elemento de nobleza. Así mismo, el
grupo de terroristas no será una “banda”, sino un “comando”; y sus actos serán
“acciones armadas o militares”, no “actos criminales o terroristas”; la muerte
de una persona será una “ejecución”, no un “asesinato…” 138.

Otro elemento de la información de los hechos terroristas que debe


tenerse en cuenta es el que se refiere a la publicación de los comunicados que
suelen aparecer a continuación de los actos terroristas. Como hemos

136
Vidal Martín Turrado, o. c., p. 37.
137
Carlos Soria, citado por José Manuel Rivas Troitiño, o. c., p.160.
138
Alejandro Muñoz Alonso, El Terrorismo en España, Barcelona, Editorial Planeta, 1982, p.11.
84
comentado, es tan importante para los terroristas intimidar con sus acciones
cruentas como lograr la publicidad de las mismas. Por eso a cada acción
terrorista seguirá un comunicado en el que los grupos terroristas, además de
adjudicarse la autoría de los hechos, manifiestan la justificación de esa
actuación concreta y, además, las razones y proyectos que la banda tiene para
seguir actuando. Por otra parte, con los comunicados, las reivindicaciones,
notas informativas, etc., buscan los terroristas mantener centrada sobre ellos la
atención de la sociedad. “Por ello, publicar un comunicado es ya en sí mismo
un espacio gratuito para la propaganda de la organización y por lo tanto una
ayuda a la consecución de sus fines” 139. Además, la reiteración de
informaciones sobre los actos terroristas, tienden a encallecer la sensibilidad
del público, lo que va a propiciar nuevas acciones terroristas más
espectaculares cada vez. “De ahí lo no aconsejable de publicar comunicados
de los grupos terroristas […] de forma total o parcial (justificativos,
declaraciones, llamamientos, denuncias de situaciones de represión, cartas,
noticias, rumores…) cuya difusión alcanza así a sectores muy amplios,
particularmente en los momentos en que la atención del público está ya
captada merced a la actividad operativa de la organización” 140.

Todas estas consideraciones que deben ser las pautas de un correcto


tratamiento periodístico del terrorismo, conforman el “tratamiento limitado”,
que “surge de un intento de armonizar los intereses de la seguridad nacional y
el derecho a dar y recibir información, eludiendo los intereses de las
organizaciones terroristas. Este tratamiento limitado tiene como bases: la
veracidad de las informaciones, con tendencia a reducir el espacio reservado a
hechos que tengan su origen en una organización terrorista y la no difusión de
sus elementos propagandísticos” 141.

139
Vidal Martín Turrado, o. c., p. 31.
140
Pedro Orive Riva, o. c., p. 47.
141
Vidal Martín Turrado, o. c., p.36.
85
El terrorismo y la prensa en la España de la Transición

Todas estas consideraciones hechas anteriormente sobre la relación entre


los medios de comunicación y el terrorismo en general pueden ser
perfectamente aplicadas a la realidad española. Analicemos brevemente cómo
en el contexto español se reproducen y concretan los aspectos de la relación
prensa-terrorismo que acabamos de considerar.

En cuanto al silencio o limitaciones de información en los medios ante


los actos terroristas, la prensa española de la Transición fue muy reacia a
contemplar siquiera este supuesto. La libertad de prensa, apenas estrenada, era
tan valiosa para los periodistas que, ante la más leve propuesta en la que se
pudiera atisbar una mínima limitación del derecho a informar, enseguida
emergía una oposición motivada por el recelo y la sospecha de que, detrás de
esas propuestas, se ocultaran dudosas intenciones destinadas a restringir de
algún modo la vacilante libertad de prensa. Esa percepción que la prensa
española ha mantenido continuamente desde la Transición ha sido la causa de
la prevención que han tenido los periodistas ante todo lo que pudiera suponer
un control -aunque fuera autocontrol- que supusiera una merma de la libertad
de información. En 1979, cuando la actividad terrorista se recrudecía en
España y en Europa, el diario El País, en un editorial del 16 de octubre de
1979, se mostraba claramente opuesto a las voces que en Europa pedían un
tratamiento periodístico restringido de la actividad terrorista. Este editorial es
un documento inestimable para aclarar la posición contraria a la limitación de
la información sobre el terrorismo que defendían nuestros periodistas en los
momentos en que éste golpeaba con mayor fiereza a la sociedad española. Por
esta razón parece de gran interés transcribir ahora los siguientes fragmentos
del mismo:

“CIRCULA UNA tesis sobre el tratamiento informativo que deben recibir los
movimientos terroristas que apunta a la conveniencia de restringir las noticias y los
informes sobre el terrorismo, en el supuesto -que es cierto- de que aquél siempre se
procura el plus de propaganda gratuita de la prensa legal. Es una tesis que intenta
implantarse a escala europea y que propician abiertamente casi todos los Gobiernos
en brega con el fenómeno terrorista, y que asumen algunos círculos de profesionales
del periodismo de alguna forma incardinados con los poderes políticos. La teoría de
86
que el terrorismo puede recibir un rudo golpe a base de que los medios de
información silencien sus motivaciones ideológicas y, en determinados casos, hasta
la mera comisión de sus delitos parte de la presunción de una ignorancia sustancial
por parte de la sociedad de elementos diferenciadores entre el bien y el mal políticos.
Una variante, en suma, sectorizada y a destiempo, del despotismo ilustrado”.

“En el caso del terrorismo que está padeciendo nuestro país, a la falacia de
la tesis desinformativa cabría sumar las peculiaridades de un terrorismo aplicado
sobre una democracia frágil -como todas las democracias-, pero además reciente y en
proceso aún de consolidación. En casos como el de nuestra transición política y el
terrorismo aplicado sobre ella, la información más amplia posible, siempre y cuando
no entorpezca la tarea de los servicios de seguridad, puede ser un elemento de
desdramatización de los sucesos y de comprensión política para los ciudadanos”.

“Las genuinas razones de las dos ramas de ETA para continuar su acción
terrorista pese al emplazamiento del día 25 para el referéndum autonómico, la teoría
estratégica de los GRAPO y sus sospechadas conexiones o infiltraciones, la ayuda o
desasistencia de las centrales de información occidentales sobre el terrorismo en
España, la eficacia o la descoordinación entre los diferentes servicios de seguridad
estatal de este país, son temas de los que nunca se escribiría demasiado siempre que
quede a salvo la parcela de información útil a los propios terroristas”.

“Ahora mismo la cuasi desarticulación de la plana mayor de los GRAPO -


por la que debe ser felicitada la Brigada Operativa del señor Ballesteros- no debiera
quedar en la mera nota informativa oficial o en las pesquisas trabajadas desde las
redacciones de los periódicos. Las entradas o salidas de tantos miembros de los
GRAPO de las cárceles, las inminentes capturas de su «cerebro» Sánchez Casas,
frustradas presuntamente por indiscreciones de los propios servicios de seguridad; el
papel que desempeña en esta sorda y amarga batalla el Servicio de Inteligencia de la
Defensa (sección de Interior), y el análisis judicial y policial de la ideología y
propósitos últimos de los GRAPO serían muy útiles para entender la trama de araña
urdida por un sector del terrorismo en torno a una democracia, como la española, que
parece ser uno de los primeros objetivos de los profesionales internacionales de la
desestabilización política” 142.

Llama la atención cómo en aquellos momentos de la Transición se


tiene una fuerte conciencia de la peculiar situación de la democracia en
España. La consideración de nuestro país como un caso especial, en esos
momentos, por la fragilidad de la democracia, se cierne sobre el editorialista

142
El País, editorial “Información contra terrorismo”, 16-10-1979.
87
que defiende como más segura para esa democracia la libertad en la
información que la restricción de la misma aun cuando esta limitación,
comprende, pudiera aportar algunos beneficios en la lucha contra el
terrorismo. Además, argumenta, una amplia información sobre el terrorismo
beneficiará a la postre más que su ocultamiento.

Esta oposición al silencio informativo sobre el terrorismo que la misma


prensa manifestaba en los años setenta 143, se mantiene en los albores del siglo
XXI, cuando todavía se discute sobre ese silencio. Es cierto que periodistas
destacados ponen reparos al tratamiento periodístico que a veces se hace del
fenómeno terrorista. Así, en el debate sobre la prensa y el terrorismo celebrado
en Barcelona el día 8 de octubre de 2002 para conmemorar el vigésimo
aniversario de la publicación de El País en Cataluña, el entonces director de El
País, Jesús Ceberio, alertaba de “una hipervaloración del fenómeno terrorista
y de la hipertrofia informativa que está produciendo en nuestro país” que
contribuye a “incrementar la intensidad de un problema que sigue siendo muy
grave, el más grave que tiene la democracia”. Pero en este debate aparece
unánime “la necesidad de no silenciar los actos terroristas” porque “silenciar al
adversario es un ejercicio de autocensura inútil y vulnera los derechos de los
ciudadanos” y porque “en nombre del antiterrorismo” se pueden poner en
entredicho valores y derechos de la democracia 144.

Otros asuntos que podemos considerar en la prensa española de la


Transición es el llamado “efecto eco” de la realidad terrorista en la prensa, o el
“mimetismo del lenguaje terrorista” por parte de los informadores, o el “apoyo
propagandístico” del terrorismo que se realiza con la publicación de notas y
comunicados terroristas. En 1984 Juan José Rosón, Ministro de Interior,
comentaba a la luz de los datos de un estudio realizado para su Ministerio,
referido a la prensa y el terrorismo durante el mes de noviembre de 1980, que
“ETA estaba logrando atraer la atención de la audiencia, lo que significa una

143
Hubo también periódicos que publicaron artículos favorables al silencio en la prensa, como el
publicado los primeros días de julio de 1978 por Pueblo, titulado, “La Prensa y McLuhan” (vease
María Dolores Meneses Fernández, Noticias sobre la Prensa, pp. 150-153).
144
En el coloquio participaron Juan Luis Cebrián, Consejero delegado de El País y los directores
de este diario, Jesús Ceberio, el de El Periódico”, Antonio Franco, y el de La Vanguardia, José
Antich (La Vanguardia, 8-10-2002).
88
victoria”. Y es que en ese estudio mencionado, los datos confirmaban que la
presencia de ETA en la información nacional era mayor que los espacios
llenados por UCD y PSOE juntos. Y además, mientras que las noticias
relacionadas con estos dos partidos políticos generalmente eran las noticias sin
más, sin generar otras noticias en torno a las mismas, cada noticia de ETA,
afirmaba Rosón, daba lugar a un “eco” cuadruplicado a través de reseñas,
conferencias, comentarios, etc. 145.

También en el otoño de 1980, algunos medios de comunicación,


preocupados “por el posible exceso de información publicada en los
instrumentos de comunicación colectiva sobre la violencia (terrorismo,
desórdenes públicos y delincuencia común)”, hacen un estudio en el que queda
reflejada la elevada presencia del terrorismo en dichos medios. Veamos los
cuadros siguientes:

Difusión de Agencia Nacional Española de 10 de septiembre a 10 de


octubre de 1980.

TERRORISMO ORDEN SUCESOS


PÚBLICO

Noticias Palabras Noticias Palabras Noticias Palabras

151 22.800 392 66.800 568 80.900

145
Juan José Rosón, “El caso de España”, Terrorismo y medios de comunicación social. p. 147-
149.
89
Porcentaje de palabras y noticias sobre Terrorismo, Orden público y
Sucesos, dedicado sobre el número total de noticias y de palabras de sus
servicios de información nacional:

Difusión de Agencia Nacional 10 de septiembre a 10 de octubre 1980

TERRORISMO ORDEN PÚBLICO SUCESOS

Noticias Palabras Noticias Palabras Noticias Palabras

Sin deportes

2,6 2 6,8 6 9,8 7,3

Con deportes

0,2 1,7 5,4 5 7,8 6

Fuente: Pedro Orive Riva, Jornadas de estudio “El Terrorismo y los medios de
comunicación social desde el punto de vista de las Defensa Nacional”. Madrid, 1980.

Esta presencia de ETA en los medios de comunicación fue


abrumadora, por ejemplo, durante el año 1978. Y no sólo por los innumerables
actos de terror que esta organización realizó casi a diario durante todo aquel
año, sino por el que hemos denominado “efecto eco” que supuso toda la
información que generó en los medios de comunicación el debate político de
la aceptación de una negociación con ETA. Editoriales y artículos de opinión
fueron llenando páginas y páginas de los periódicos. Si leemos a Alejandro
Muñoz Alonso, vemos la participación en este debate de editoriales y
publicaciones de los periódicos más influyentes del momento: Diario 16, El
País, ABC, El Socialista… 146. Era un verdadero “eco” que creaba una amplia
difusión mantenida del fenómeno ETA, sirviendo así a los intereses de la
organización que intentaba que sus proyectos y pretensiones políticas tuvieran
fuerza y se impusieran sin ningún aval democrático que las fundamentara.

146
Alejandro Muñoz Alonso, o. c., pp. 120-124.
90
En cuanto al “mimetismo del lenguaje terrorista”, el catedrático de la
UCM Pedro Orive avisaba en el caso del terrorismo en España de la
utilización de términos inapropiados para tratar los temas relacionados con el
terrorismo. Señalaba algunos ejemplos de uso indebido de vocablos como
“joven” en vez del más apropiado “individuo” como tradicionalmente han sido
llamados periodísticamente los sujetos no identificados de la delincuencia; o,
cuando en noticias de detenidos se dice que son puestos en libertad por
“presuntas” vinculaciones con organizaciones terroristas cuando debiera
emplearse el término de “acusado de”, “supuestos ” o “sospechosos”. También
la utilización de otros términos como “comandos”, “presos vascos”, etc., está
viciada porque oculta la realidad de los hechos que se quieren transmitir. “De
ello no podemos culpar únicamente a los promotores sino que todos por
dejación, temor, impreparación o frivolidad somos de algún modo
corresponsables de tal hecho” 147. El problema de la utilización inadecuada de
los términos radica, como dice el periodista Alex Grijelmo, en que “nuestro
sistema lingüístico esté manipulado antes de que pronunciemos palabra”. De
este modo el periodista, como todos los demás, por miedo o por conveniencia,
“piensa entre algodones” los términos que no gustan a determinados grupos -
los terroristas, por ejemplo- y no sólo los pronuncian “con suavidad y temor”,
sino que los dejan anidar “en el subconsciente previamente edulcorados”, con
lo que la realidad queda “disfrazada y escondida” 148.

En general, podemos afirmar que la prensa española durante la


Transición, consciente o inconscientemente, fue un eficaz altavoz
propagandístico para la pujanza de la organización terrorista ETA, como
veremos en concreto con el análisis de los tres diarios escogidos. No sólo fue
excesiva la cantidad de información que se originó en torno a ETA, sino
también la calidad y la relevante ubicación de la misma en los medios. Se
dejaron llevar por las turbulencias del terrorismo publicando de modo
incontrolado comunicados, notas y discusiones en torno a los terroristas y a

147
Informe oficial, citado por Pedro Orive Riva, o. c. p.46.
148
Alex Grijelmo, El estilo del periodista, Madrid, Taurus, 1997, p. 527.
91
sus pretensiones al tiempo que asimilaban, temerosa o ingenuamente, el
lenguaje terrorista que justifica sus actuaciones.

Podemos añadir otro favor a los terroristas que algunos diarios


contribuyeron a hacer posible. Nos referimos al tratamiento de la actuación de
las instituciones del Estado en lo referente al terrorismo, sobre todo de las
Fuerzas de Seguridad. Es fácil observar un cierto descuido o desconfianza a la
hora de presentar la actuación de las Fuerzas de Orden, contribuyendo a que se
extendiera, entre la sociedad española, y vasca en particular, una cierta
justificación del terrorismo de ETA por actuaciones, al menos dudosas, de la
Policía y de la Guardia Civil. Pero son dos realidades que no conviene
entremezclar: por una parte, el terrorismo siempre injustificable, y por otra, la
actuación de las fuerzas policiales, muchas veces condenable 149. Juan José
Rosón consideraba que era “imprescindible un apoyo más firme a quienes en
nombre de la sociedad van en la vanguardia de la reducción de la violencia:
los miembros de los Cuerpos de Seguridad. Hay que entender su papel, no
pedirles más de lo que humanamente puede ser exigido y conocer y
comprender su auténtica situación” 150. Es verdad que hubo momentos en que
la actuación de estas fuerzas del orden fue, cuando menos, desproporcionada y
más que discutible y, a veces, ilegal 151. Pero hay que reconocer, con Rosón,
que en el País Vasco,

“circunstancias históricas pasadas generaron una profunda hostilidad cargada de


hostigamientos, de vejaciones y de desprecios hacia los policías y guardias civiles y

149
Por el impacto que tuvieron en la sociedad vasca, y española en general, cabe recordar aquí la
actuación de una compañía de Policía Armada en Rentería, que tanto Deia como El País
calificaron de “vandálica”. Véase Deia, 14-7-78; El País, 14-7-78. Unos días antes, en Pamplona,
la Policía Armada, en una “operación excesiva” entra en la plaza de toros llena de personas y se
producen más de 60 heridos, “algunos muy graves por arma de fuego”, Deia , 9-7-78.
150
Juan José Rosón, o. c ., p.151.
151
En los sucesos del 8 de julio en Pamplona, donde intervino la Policía Armada en la plaza de
Toros llena de gente, o en la intervención de una compañía del mismo cuerpo en Rentería el día 13
del mismo mes. Deia recoge estos acontecimientos con titulares en primera página: “Gravísimos
incidentes: más de 60 heridos, algunos muy graves por arma de fuego” (9 de julio 1978) o
“Vandálica actuación de la policía en Rentería. El capitán que mandaba las fuerzas cesado
fulminantemente” (14 de julio 1978). También se publica, el mismo día 14, la sustitución de los
comandantes de la Policía Armada en Pamplona y San Sebastián. En El País los titulares son
también claro reflejo de la actuación incorrecta de la Policía Armada. “Un muerto en los
violentos enfrentamientos con la Policía en Pamplona” (El País, 9 de julio de 1978) y
“Actuación vandálica de la Policía Armada en Rentería” (El País, 14 julio 1978). Estos sucesos
serán tratados luego en la segunda parte de este trabajo.
92
sus familias. En tal situación, atacados por los terroristas, aislados socialmente y
denigrados a nivel popular, policías y guardias civiles debían realizar no sólo el
trabajo más duro, sino también el más arriesgado sin un mínimo de reconocimiento.
El distanciamiento entre policía y comunidad llegó a ser elemento de peligro en la
dinámica acción-reacción que genera el terrorismo y facilita el camino a un
terrorismo contrario, ante el que la acción policial era minúscula” 152.

Finalmente estas reflexiones sobre la relación medios de


comunicación-terrorismo que venimos haciendo en este apartado, nos llevan a
formular unas propuestas sobre el tratamiento más correcto del fenómeno
terrorista por parte de los medios de comunicación 153, que nos van a ser muy
útiles a la hora de sistematizar y fundamentar nuestro análisis del tratamiento
del terrorismo de ETA por parte de la prensa.

Estas propuestas pueden concretarse en los puntos que José María


Benegas expone con la denominación de “aproximación a un código de
conducta en esta materia”. Propuestas que el mismo autor dice que son una
síntesis de las que han planteado los más importantes analistas del fenómeno
terrorista en relación con los medios de comunicación. Estas propuestas son:

1. Información veraz sobre los hechos exenta de todo carácter


sensacionalista.

2. Espacio nunca sobredimensionado en relación con la magnitud o


gravedad del hecho. Tendencia a reducir el espacio reservado a hechos,
actividades o noticias relacionadas con la organización terrorista.

3. No difusión de ningún elemento propagandístico de la organización


terrorista: comunicados, ruedas de prensa, entrevistas personales, reportajes,
conmemoraciones necrofílicas de militantes muertos, detenciones, actitudes de
presos, campañas dirigidas por la organización terrorista, etc.
152
Juan José Rosón, o. c., p.152.
153
Sobre la idea de formalizar unas directrices sobre el tratamiento del terrorismo de ETA por
parte de los medios de comunicación, Hugo Aznar afirma que no se han hecho esfuerzos
importantes en elaborar códigos y recomendaciones para los medios de comunicación. Considera
que hasta 1986 no se hace un documento serio en este sentido (Oficina del portavoz del Gobierno)
y que el que se hace con ciertas pretensiones, y con escasa calidad, por el Consejo de
Administración de RTVE es en el año 2003. De la Conferencia de Bilbao -que reúne a más de 250
profesionales de todo el mundo- sale también la “Declaración de Bilbao” que aporta también
algunas directrices sobre el tratamiento que los profesionales del tema terrorista (“Ética de la
Comunicación y nuevos retos sociales” p. 189 a 222).
93
4. Utilización de un lenguaje correcto, que no incluya asimilaciones
del utilizado por la organización terrorista.

5. Clara línea editorial de condena y rechazo de las acciones


terroristas 154.

Si partimos de la clasificación del tratamiento de la prensa del


fenómeno terrorista que aceptan gran número de los que han reflexionado
sobre este tema, y que aquí se ha seguido como línea conductora de esta
exposición, comprobamos que estas cinco características mencionadas pueden
ser las que definen el llamado “tratamiento limitado”. Este es el tratamiento
que, en líneas generales, la mayoría de los expertos en este tema consideran el
más apropiado desde un punto de vista ético y democrático.

154
José María Benegas, o. c., p. 161. El primer punto ha sido desglosado en dos para una mejor
estructuración del trabajo.

94
Clasificación de los tratamientos del Terrorismo

- SILENCIO: No recomendable en una


sociedad democrática

- TRATAMIENTO NEUTRAL: No recomendable porque


favorece al Terrorismo

- TRATAMIENTO LIMITADO: Desde la sociedad y las


víctimas. Es el tratamiento recomendado desde una ética democrática.

- APOLOGÍA: Desde el Terrorismo

Realizado por el autor.

95
ETA: UNA ORGANIZACIÓN TERRORISTA

Aproximación a la definición del terrorismo

Interesa ahora analizar el carácter terrorista de la organización ETA, así


como su evolución ideológica y estratégica hasta la Transición para fijar la
verdadera identidad de ETA y determinar la pertinencia de incluirla entre los
grupos definidos como terroristas. Aunque esta inclusión la hacen obvia la
generalidad de los tratadistas del terrorismo y la mayor parte de la opinión
pública internacional, no es superfluo reflexionar sobre los elementos
definitorios del terrorismo que pueden atribuirse plenamente a esta
organización. Para este cometido es necesario determinar las características o
cualidades propias del terrorismo y analizar luego la trayectoria activista e
ideológica de ETA para poder comprobar finalmente que el término terrorismo
puede aplicarse con toda propiedad a ETA.

La dificultad de ofrecer una definición del terrorismo que goce de una


generalizada aceptación siempre ha sido, y sigue siendo, una preocupación

97
entre los más destacados teóricos del tema 155, lo que les lleva continuamente a
revisar y completar la definición siempre que se enfrentan a la publicación de
contenidos relacionados con el terrorismo. Es habitual en los autores
conocedores del terrorismo que al abordar cualquier tema relacionado con el
mismo dediquen unas páginas, a modo de introducción, a buscar una
definición que tenga valor universal. Pero este esfuerzo por delimitar el
concepto de terrorismo siempre queda abierto, como lo demuestran los matices
conceptuales nuevos que aparecen cada vez que repiten el intento. Esta
dificultad se manifiesta también en los problemas que tiene la comunidad
internacional para adoptar una definición del terrorismo de amplia aceptación
como paso previo para realizar una acción conjunta internacional contra la
actividad violenta con objetivos políticos que tanto preocupan a la sociedad
actual y a los gobiernos de todo el mundo. En la “Cumbre Internacional sobre
Democracia, Terrorismo y Seguridad” de Madrid, la mayor reunión de
expertos en terrorismo celebrada hasta ese momento, que tuvo lugar del 8 al
10 de marzo del 2005, se intentó llegar a un consenso sobre la definición del
terrorismo:“Terrorista es cualquier acto [...] destinado a causar muerte o
lesiones corporales graves a un civil o a un no combatiente, cuando el
propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto sea intimidar a una
población u obligar a un gobierno u organización internacional a realizar una
acción o abstenerse de hacerla”(Congreso Internacional contra la financiación
155
Walter Laqueur dedica un apartado de su libro La guerra sin fin (Barcelona, Destino, 2003) a
definir el terrorismo. Además de los caracteres propios de los terrorismos actuales, presenta un
análisis completo sobre las características que definen el terrorismo. También es ya clásica la
definición del terrorismo de Wardlaw, que otros autores, como Wilkinson, han ido completando y
revisando. Existen también autores que definen el terrorismo desde una perspectiva psicológica
como el catedrático de psicología aplicada en Irlanda, John Horgan, en Psicología del Terrorismo.
En España es justo recordar algunos de los más destacados estudiosos del terrorismo que han ido
matizando elementos que concurren en una definición del mismo. El catedrático de Historia
Contemporánea de la UNED, Juan Avilés, ha realizado fructíferos intentos en llegar a una
definición del terrorismo que sobre todo sea práctica y eficaz para comprenderlo y combatirlo en
diversos trabajos como Balance del terrorismo en el mundo en el 2003 (Madrid, Instituto
Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior, 2004). Debemos mencionar también a
Alejandro Muñoz Alonso que inicia su clásico trabajo El Terrorismo en España (Barcelona,
Editorial Planeta, 1982) con un capítulo sobre “El concepto y sentido del terrorismo”, o Fernando
Reinares en Terrorismo y Antiterrorismo (Barcelona, Paidós Ibérica, 1998). También cabe
mencionar otros trabajos más recientes como del el investigador Eduardo González Calleja que en
El Terrorismo en Europa (Madrid, Arco/Libros, 2002), dedica el primer capítulo al estudio del
“Terrorismo y sus características esenciales”, o el de Luis de la CORTE IBAÑEZ, La lógica del
Terrorismo (Madrid, Alianza Editorial, 2006) que dedica un capítulo a “definiciones y
Valoraciones” del terrorismo.
98
del terrorismo, 1999). Pero este consenso no se consiguió, aunque puede
considerarse importante el avance en su aceptación 156. De la dificultad de
entender el terrorismo en toda su complejidad y de llegar a una definición
objetiva del fenómeno terrorista nos hablaba Gary Lafree, director del Centro
de Investigación Social y de Comportamiento sobre Terrorismo y
Antiterrorismo de EE.UU., en unas declaraciones a la prensa donde afirmaba
que “hay mucha carga emocional y hay falta de información” al considerar
científicamente el terrorismo 157.

Esta dificultad para definir el terrorismo procede, según Grant


Wardlaw, de que muchas veces se intenta definirlo desde la justificación
moral, partiendo de esa frase tan utilizada de que el que para unos es un
terrorista para otros es un luchador por la libertad. Pero, como el mismo autor
dice, “hay que intentar una definición que explique el fenómeno, no que lo
justifique” 158. Muy a menudo, piensan algunos, se ha equiparado el terrorismo
con la lucha de resistencia contra el invasor. Así, en la quinta cumbre islámica
(Kuwait, 1987) se declaraba la necesidad de “distinguir las actividades
terroristas brutales e ilegales perpetradas por individuos, grupos o Estados, de
la lucha legítima de las naciones oprimidas y subyugadas contra cualquier tipo
de ocupación extranjera” 159. En este sentido dice el juez Baltasar Garzón: “No
se ha conseguido definir el concepto de terrorismo. Bajo ese nombre se han
situado, erróneamente, por ejemplo, acciones de resistencia que han ejercido
algunos países contra las fuerzas que les han invadido. Es cierto que no todos
los actos de esa resistencia justifican la lucha por la liberación”. En otras
ocasiones la acción violenta tiene la autoría de los propios funcionarios de los
Estados, lo que provoca la equiparación de algunos Estados con el terrorismo.
Este asunto nos lo presenta el mencionado juez como una dificultad muy
importante para ponerse de acuerdo sobre qué es el terrorismo cuando dice en

156
G. Altares, “Los expertos buscan en Madrid una definición clara del terrorismo”, El País, 7-3-
05.
157
José Manuel Calvo, “Necesitamos ayuda de la ciencia para derrotar al terrorismo”, El País,
28-3-05.
158
Grant Wardlaw, Terrorismo Político, pp. 38-40.
159
Cita tomada de J. Avilés, Balance del terrorismo en el mundo en el 2003, Madrid, Instituto
Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior, 2004, p.7.
99
otro momento que “el debate se inició tras conocerse que los secuestros de
aviones, los coches bomba, las cartas bomba y los secuestros selectivos no
eran solo responsabilidad de grupos terroristas o paramilitares. Los servicios
de inteligencia de muchos países, como los Estados Unidos (CIA), Israel
(Mosad) Gran Bretaña (MI6) y Francia, también estuvieron implicados en esos
hechos” 160. Muchos autores han utilizado para referirse a estos hechos el
término de “terrorismo de Estado” 161. Noam Chomsky no duda en aplicarlo
con toda crudeza a los Estados Unidos afirmando: “Estamos en el Estado
terrorista número uno” 162. En este contexto podemos recordar aquí los
asesinatos de la organización clandestina GAL, que en los años ochenta atentó
contra personas del entorno de ETA, principalmente en el sur de Francia 163.

Por otra parte, en la búsqueda de una definición eficiente para luchar


contra el terrorismo conviene tener en cuenta -como dice el catedrático Juan
Avilés- que, dado que toda definición es convencional, no es oportuno distraer
esfuerzos en discutir su veracidad cuando de lo que se trata es de llegar a una
definición que sea útil a efectos analíticos y ampliamente aceptada. Para ello
habrá que dejar fuera de esta definición los actos violentos que no provengan
de grupos clandestinos y que sean perpetrados en situación de guerra. Y no es

160
B. Garzón, Un mundo sin miedo. Barcelona, Círculo de Lectores, 2005, p. 279.
161
Al utilizar este término, estaría bien tener en cuenta una consideración de carácter semántico
sobre la diferencia entre terror y terrorismo, como expone Juan Avilés (o. c., p. 8) mencionando a
Conor Gearty. Dice este autor que el terror puede definirse como “un ataque temerario o
deliberadamente discriminado contra una población civil realizado con el propósito de dar a
conocer un mensaje político”. Esto supone que los grupos que denominamos terroristas no tienen
el monopolio del terror. De manera que han sido Hitler, Stalin o Pol Pot los que han realizado las
más crueles campañas de terror en el siglo XX, es decir, gobiernos, no grupos terroristas. Esta
diferencia entre terror y terrorismo también la expresa con claridad el politólogo indio Sunil
Khilnani cundo dice: “El terror es, sencillamente, una táctica, un método de violencia aleatoria que
puede ser utilizado tanto por un individuo desquiciado como por un Estado. Pero el terrorismo
(como diferente al terror) es una forma de acción política moderna que persigue amenazar la
capacidad de un país para garantizar la seguridad de sus miembros [y, por tanto, sus exigencias de
legitimidad -añade Charles Townshend- que lo menciona en Terrorismo, Madrid, Alianza
Editorial, 2008, p. 16).
162
N. Chomsky en el libro coordinado por Heinz Dieterich, Hablemos de terrorismo (Tafalla ,
Txalaparta, 1998) comenta la política de Estados Unidos en América Latina y otros países del
Tercer Mundo como una actuación muy cercana a veces a lo que entendemos por terrorismo de
Estado. En algún momento, incluso, utiliza el término de “Estado gansteril” refiriéndose a Estados
Unidos (p. 89). Aunque esta cita parece moverse más en la polémica política más que en el
análisis objetivo, se trae aquí porque puede ayudar a comprender la dificultad de delimitar la
definición de terrorismo.
163
Sobre los GAL véase Paddy Woodworth, Guerra sucia, manos limpias, un libro de
investigación periodística que aporta un amplio acervo documental.
100
que, afirma este analista e historiador del terrorismo, dejemos de considerar
actos de terror repugnante los ataques indiscriminados a la población civil por
parte del Estado en tiempos de paz o de guerra (lo que oportunamente se
puede denominar “terror de Estado” y “crímenes de guerra” respectivamente),
pero no los vamos a denominar terrorismo 164.

Por tanto, descartamos de esta denominación los crímenes contra la


población civil realizados por los gobiernos y los crímenes de guerra por estar
ambos jurídicamente definidos en el Derecho Internacional. “Dada pues la
claridad - nos dice Juan Avilés- con la que están definidos los crímenes contra
la población realizados por los agentes regulares de un gobierno, resulta
innecesario englobarlos en el concepto de terrorismo, que es mejor reservar, de
acuerdo con la práctica habitual para crímenes realizados por agentes no
gubernamentales, o por agentes clandestinos al servicio de un gobierno” 165.
Ciertamente no resulta fácil hacer la distinción de terrorismo y crímenes de
guerra cuando, como dice el jurista británico Gerry Simpson, “los terroristas
usan con similares propósitos algunos de los mismos métodos que las leyes de
la guerra consideran crímenes de guerra cuando los emplean autores
estatales” 166. Del mismo modo, si tenemos en cuenta que a veces la distinción
entre guerra y paz no es clara, resulta difícil determinar el límite entre crimen
terrorista y crimen de guerra. Esta indefinición será tenida en cuenta por la
organización ETA calificando siempre su actividad violenta como “lucha
armada frente a un Estado extranjero con el que está en guerra”. Terminología
de la que, de algún modo, con demasiada frecuencia, se contagia un sector de
la población y de la prensa al referirse a la actividad de los terroristas.

Pero ahora, a pesar de estas dificultades, no vamos a dejar de hacer una


recapitulación y concreción de las más determinantes características del
terrorismo generalmente admitidas por la mayoría de los expertos y teóricos
del tema. Para llevar a cabo este intento, partimos de la clásica definición del

164
Juan Avilés, La lógica del terrorismo: El caso de los atentados anarquistas en España, 1892-
1897. Accesible en http:www.ucm.es/info/historia/ortega/4-07.pdf.
165
Juan Avilés, Balance del terrorismo en el mundo en el 2003, Madrid, Instituto Universitario de
Investigación sobre Seguridad Interior, 2004, pp. 7, 8 y 9.
166
G. Simpson, “Terrorism and the law: past and present international approaches”. SIPRI,
Yearbook, 2003, citado por J. Avilés o. c., p. 9.
101
terrorismo que Wilkinson ofrecía en 1977 en “Terrorism and the Liberal
State”, que es la definición base a partir de la cual otros autores han elaborado
la suya propia y añadido precisiones y matices con los que se sigue avanzando
en la consecución de una definición de terrorismo con amplia aceptación. Para
Wilkinson, terrorismo es “el uso sistemático del crimen y la destrucción y la
amenaza de ellos, para aterrorizar a los individuos, grupos, comunidades o
gobiernos, obligándoles a ceder a las demandas políticas de los terroristas”.
Analicemos esta definición siguiendo las tres ideas fundamentales que la
configuran.

1º. Uso sistemático del crimen, la destrucción y la amenaza

Para el terrorista, la violencia es el procedimiento principal, cuando no


el único, para conseguir sus objetivos. Una violencia singular y extrema lo
que lleva a algunos autores a definir el terrorismo no tanto por el extremismo
en los fines como en los medios 167. Pero no todo uso de la violencia extrema
es terrorismo. El uso de la violencia extrema, incluso del terror, no es
exclusivo de los terroristas. También se da en algunos ámbitos de la
delincuencia común, incluso, como ya se ha comentado, en algunos Estados
constituidos 168. Por eso, aunque los actos de los terroristas casi siempre son
delictivos, sus autores no son considerados generalmente como delincuentes
comunes; la mayoría de los expertos tiende a considerar sus actos dentro de un
tipo singular de delincuencia 169.

Por otra parte, el uso sistemático del crimen hace necesaria la


formación de organizaciones con una cierta estructura orgánica que participa
de algunos aspectos propios de organizaciones políticas formalizadas. Estas
organizaciones se estructuran según las diferentes funciones que van a
desarrollar, generalmente con un sistema de poder jerarquizado y centralizado
en cuya cúspide está un líder reconocido o un grupo que lleva a cabo un
liderazgo colegiado. Aquí es donde se toman decisiones y se reclama la
autoría de sus acciones. Dado el compromiso con la violencia como forma de
167
Fernando Reinares, Terrorismo y Antiterrorismo, pp. 31-32.
168
Wardlaw, o. c., p. 48.
169
José Manuel Rivas Troitiño, Desinformación y Terrorismo: análisis de las conversaciones
entre el gobierno ETA en Argel (enero- abril 1989). Madrid. UCM, 1992. pp.132 y 133.
102
acción política, una característica importante de estas organizaciones es la
clandestinidad. Las limitaciones que la clandestinidad impone a la
organización en materias como el reclutamiento y la movilización popular,
hace que busquen, dentro de lo posible, la creación de organismos legales, o
cuando menos tolerados, que sirvan de mediadores entre la organización
clandestina y los sectores de la sociedad simpatizantes con su actividad. Estos
organismos legales a veces son partidos políticos o coaliciones electorales 170.

2º. Para aterrorizar a los individuos, grupos, comunidades o


gobiernos

La utilización sistemática del crimen por las organizaciones terroristas


busca provocar el terror, amedrentar y crear ansiedad en la sociedad o en
determinados grupos de ella. Es lo que la sentencia popular dice: “mata a uno
y aterroriza a mil” 171. Es una estrategia para crear confusión y sensación de
caos que, como bien dice el que fuera militante de ETA y dirigente de
Euskadiko Ezquerra, Mario Onaindía, hace preguntarse a los ciudadanos con
desesperación y angustia, “¿pero qué quiere esa gente?” 172.

Un elemento importante es la elección de las víctimas. Esta elección es


indiscriminada, pero no aleatoria. No coincidirá casi nunca la víctima con el
blanco final de las demandas de los terroristas y será elegida por lo que en la
sociedad simboliza y por las facilidades que la ejecución del atentado presente.
Se busca la víctima que mejor pueda crear desasosiego en la sociedad en
general o en sectores más sensibles de la misma. Reinares dice al respecto que
“las víctimas mortales proceden en su inmensa mayoría de los estratos sociales
menos favorecidos y suelen ser abatidos de improviso por vestir uniforme
policial o transitar despreocupados por algún lugar público, incapaces en
cualquier caso de haber podido negociar su suerte con los terroristas al carecer
de otro valor de cambio que no sea el de su propia vida, mediatizada por la
violencia” 173. Para ilustrar más esta estrategia del terrorismo de crear miedo y

170
Fernando Reinares, o. c., p. 29 y 30.
171
José Sanmartín, El Terrorista. Barcelona, Editorial Ariel, 2005.
172
Mario Onaindía, Guía para orientarse en el laberinto vasco. Madrid, Ediciones Temas de Hoy,
2003, p. 210.
173
F. Reinares, o. c., pp. 36 a 38.
103
desasosiego con sus actos, Wardlaw añade en su definición la naturaleza
imprevista y el factor de sorpresa e impacto, lo que provoca un
amedrentamiento mayor que el impacto físico de cualquier incidente 174. El
terrorismo no busca tanto producir daños como influir en las actitudes de los
individuos o de los gobiernos para conseguir sus propósitos. Como dice
Jenkins, el terror no es una táctica irracional o psicopática; por más repugnante
que sean sus actos, nunca hay en ellos gratuidad, ni actitud despiadada sin
más. El terrorismo utiliza el terror como un medio deliberado para llegar a un
fin 175. Porque no toda utilización del terror es terrorismo. Existen delincuentes
que recurren a las tácticas del terror por beneficio personal, por sadismo o por
actitudes psicópatas. Para Thornton, el terrorismo es el uso del terror como
“acto simbólico orientado a influir en la conducta política” para perturbar la
relación entre las autoridades y los ciudadanos que se consideran
desprotegidos ante la acción indiscriminada del terrorismo. “Se trata de un
proceso de desorientación que como tal, representa el más característico uso
del terror” 176.

Por otra parte, el terrorismo intenta dar a sus actuaciones un carácter


espectacular y efectista para generar unos resultados psíquicos
desproporcionados en relación a las consecuencias materiales de los mismos
hasta conseguir en algunos momentos que el terrorismo se convierta en el
principal problema de políticos y opinión pública, resultando complicado
sostener que “el daño que puede causar es, en términos relativos,
insignificante, como también lo es defender el manido argumento de que su
efecto psicológico es desproporcionado en relación con las consecuencias
físicas” 177. Finalmente, utiliza estas actuaciones como medio de comunicar su

174
Wardlaw, o. c., p. 56.
175
Citado por Grant Wardlaw o. c. p. 57 y 58. Sobre la racionalidad del terrorismo, el sociólogo
Ignacio Sánchez-Cuenca en relación con ETA, hace un estudio en el que presenta a esta
organización como “un actor racional” que plantea sus atentados como una estrategia de guerra de
desgaste contra el Estado (véase ETA contra el Estado, Barcelona, Tusquets, 2001).
176
T.P. Thornton, Terror as a weapon of political agitation. Londres, Collier-Macmillan,1964,
p.74. En Wardlaw, o. c., p. 47.
177
Charles Townshend, Terrorismo, Madrid, Alianza editorial, 2008, p.11. En este ensayo, cuyo
título original A Very Short Introduction, 2002, el historiador británico, profesor de la Universidad
de Keele, presenta un claro análisis del problema del terrorismo desde la época del Terror en
104
mensaje de contenido político, dramatizando ante el público sus
178
reivindicaciones y la justificación de sus actos . Utiliza la violencia como
teatro, como lenguaje, “como una forma de comunicación, un espectáculo más
dirigido al que lo mira que al que lo sufre” 179.

3º. Para forzar la concesión de demandas políticas

Tal vez la característica del terrorismo menos dada a matizaciones y


discusiones es la motivación política de la utilización del terror. Las diferentes
actuaciones de las organizaciones terroristas están dirigidas a la consecución
de un objetivo político. Con su actuación violenta, saben que van a conseguir
unos efectos superiores a los que corresponde a la fuerza política que
realmente poseen. Todos los autores, al definir el terrorismo, presentan como
un elemento definitivo la motivación política de sus actos y de su existencia.
Por poner algunos ejemplos, (además de la definición de Wilkinson que
estamos analizando aquí), Ferracuti considera que la acción terrorista es “parte
de un método de lucha política” 180. Wardlaw dice a la hora de definir el
terrorismo que las acciones del terrorismo son realizadas “con el propósito de
obligar a este grupo a que acceda a las demandas políticas de los
perpetradores” 181. T. P. Tthornton, en su definición del terrorismo, como
acabamos de ver arriba, dice que es el uso del terror como “acto simbólico
orientado a influir en la conducta política” 182. La misma definición que se
presentó en la ya aludida Cumbre Internacional sobre Democracia, Terrorismo
y Seguridad de Madrid, se dice: […] “cuando el propósito [...] sea […] obligar
a un gobierno u organización internacional a realizar una acción o abstenerse
de hacerla” 183.

Francia hasta nuestros días, defendiendo que para entender el fenómeno terrorista no hay que
limitarse a las consecuencias, sino que es necesario comprender las causas que lo originan.
178
F. Reinares, o. c. p. 38.
179
Andrés Cassinello Pérez, “El Terrorismo como factor de desestabilización”. Terrorismo
Internacional. Madrid, INCI, 1984.
180
Franco Ferracuti, “Consecuencias morales, sociales y políticas del terrorismo”, Terrorismo
internacional. Madrid, INCI, 1984, p. 33.
181
Wardlaw, o. c. p. 57.
182
Idem, p. 47.
183
El País, 7-3-05.
105
Para el profesor Sánchez-Cuenca, en referencia a ETA, la
organización terrorista utiliza el terror en el “juego” que mantiene con el
Gobierno, como “actor racional” que es, para conseguir un fin político, la
independencia de Euskadi. Sus acciones, dice el profesor, tienen una lógica y
se enmarcan dentro de estrategias racionalmente concebidas 184. Esta
motivación política, como dice el profesor Oscar Jaime, encubre muchas veces
un intento de conseguir cuotas de poder político: “la acción terrorista, afirma,
tiene como objetivo condicionar la distribución del poder político en
determinados contextos” 185. En resumen: la motivación última y definitoria del
terrorismo es el intento de intervenir en el poder político y conseguir por la vía
del terror lo que no puede o cree no poder lograr por medios legales.

Para concluir este apartado, vamos a fijar las características más


significativas, extraídas de este análisis del concepto de terrorismo que
acabamos de realizar, con la intención de que nos sirvan de guías en el
siguiente estudio de la ideología y estrategia de ETA para, finalmente,
verificar el carácter terrorista de esta organización:

1º. Uso sistemático de la violencia y amenaza de la misma.

2º.Violencia destinada a crear terror en tiempo de paz y por grupos


clandestinos.

3º.Víctimas elegidas indiscriminadamente de colectivos determinados a


los que se quiere controlar con el miedo y la amenaza.

4º. Utilización del terror para dramatizar y comunicar sus ideas y


justificar dicha utilización.

5º. Actividad terrorista destinada principalmente a conseguir ventajas


políticas.

184
Ignacio Sánchez-Cuenca, en su libro ya citado ETA contra el Estado, hace un estudio sobre
esta organización, partiendo, como él mismo dice en la Introducción, no de sus orígenes o
motivaciones de los activistas, sino de la existencia de una organización terrorista, llamada ETA
que mata por obtener objetivos políticos. A partir de este hecho, analiza sus acciones en función de
sus fines y de sus recursos, siguiendo sus estrategias, para lo que, a veces, acude incluso a algunos
conceptos de la teoría de juegos.
185
Javier Jordán, Oscar Jaime (y otros), Los orígenes del terror. Madrid, Biblioteca Nueva, 2004.
106
Ideología y estrategia de ETA

En los inicios de los años cincuenta, un grupo de jóvenes universitarios


de familias pertenecientes a la burguesía nacionalista de Bilbao deciden hacer
un grupo de trabajo con la idea de mantener e impulsar la cultura y la lengua
vascas. Se dedican intensamente al estudio de la historia y la cultura del
pueblo vasco. Son el grupo EKIN que, tras diversas peripecias -
aproximaciones y desencuentros- en la relación con el PNV y su organización
juvenil EGI, acabará en el año 1959 creando la organización “Euskadi ta
Askatasuna”, ETA. Como anota José Luis de la Granja, ETA siguió los
dogmas sabinianos, con pocas variaciones, y “no enlazó con el sector más
progresista política y socialmente del nacionalismo vasco, ANV, sino con el
sector más radical e independentista, representado por el grupo Aberri y Jagi-
Jagi, que propugnaron el purismo aranista y la lucha frontal contra España,
pero no recurrieron a métodos violentos” 186. Desde los primeros momentos, su
activismo va a manifestarse como una respuesta al nacionalismo de sus padres
los cuales, tras la derrota de la guerra civil y la decepción que, acabada la
guerra mundial, les ha causado el abandono de las potencias vencedoras del
fascismo que consideran a Franco como un aliado anticomunista, han caído en
la pasividad y el desánimo adaptándose a una vida en la que “conjugan las
protestas domésticas y sus fobias a Franco con la liquidez económica y el
medro social” 187.

Esta actividad (EKIN, significa emprender, iniciar) y este radicalismo


en las ideas que adoptan desde sus inicios pronto van a llevarles a la acción
violenta que no abandonarán ya, convirtiéndose ésta en su principal seña de
identidad 188. Así lo entiende Gurutz Jáuregui cuando dice:

186
J. L. de la Granja, La España de los nacionalismos y las autonomías. Madrid, Síntesis, 2001,
p.184.
187
F. García de Cortazar, El Nacionalismo Vasco. Madrid. Historia 16, 1991. p.120.
188
Eran jóvenes inclinados a la acción que no veían en el PNV o su grupo juvenil EGI. En este
sentido decía uno de los primeros militantes de ETA: “¿Por qué en ETA y no en EGI, por ejemplo,
que podía ser una de las opciones? Porque yo pensaba que había que hacer algo más, ¿no? Algo
107
“Este activismo, expresión que cabe entenderla como la sublimación de
la praxis en perjuicio de la teoría, va a constituir, en mi opinión [...] la
principal seña de identidad de ETA a lo largo de sus historia. Lo que va a
preocupar a ETA no es la legitimidad o no de sus reivindicaciones, sino cómo
poner en práctica los mecanismos necesarios para hacer efectivos, a la mayor
brevedad posible, los objetivos perseguidos” 189.

Desde el primer momento ETA va a dejar sentadas una serie de


afirmaciones a priori, olvidándose de procurarles una base racional y
posponiendo el análisis de la realidad a la acción. Como se puede ver en “La
Insurrección en Euskadi” (panfleto presentado en la III Asamblea por Julen
Madariaga 190) y en el libro “Vasconia” de Krutwig 191 (que tanta influencia
ejerció sobre los primeros miembros de la organización), todo el entramado
ideológico de ETA parte de unas afirmaciones apriorísticas, que se aceptan
como dogmas: Euskadi es una nación que violentamente ha sido colonizada
por otros Estados -España y Francia-, como Argelia, Vietnam... Por tanto, lo
importante para ETA, es cómo liberar a Euskadi. Puesto que no existe otra
posibilidad para que Euskadi sea libre, hay que acudir a la guerra de liberación
nacional, primero anticolonialista, luego antiimperialista. Lo que va a
preocupar a ETA es cómo llevar a cabo esta guerra. La acción violenta se irá
imponiendo en su estrategia hasta el punto de que se convertirá en el principal
distintivo de ETA. Para Mario Onaindía, la acción violenta es “máxima
expresión de la acción [...] la manifestación de la manera de ser y de la
naturaleza de una organización que se define como militar” 192. Incluso la gente
que apoya a ETA lo hace porque piensa que si utiliza la violencia es debido a
la situación de injusticia que vive Euskadi y porque, de no ser por ella, el

más de lo que era el verdadero folclore o porque entonces no se hacía. Yo veía que, por lo menos
por parte del PNV, por parte de EGI, no hacían absolutamente nada. O sea, estaban organizados,
pero no tenían…no veía ninguna labor que estuvieran haciendo. Y en cambio, los otros por lo
menos eran dinámicos, ¿no? Entonces es más atractivo para un joven el meterse en algo dinámico,
en algo de esto, ¿no?” (En Fernando Reinares, Patriotas de la muerte, p. 34).
189
Gurutz Jáuregui, “ETA: Orígenes y evolución ideológica y política” Historia de ETA, Madrid,
Temas de Hoy. S.A., 2000. p.188
190
“La Insurrección en Euskadi” fue publicada en 1964 en Cuadernos nº 20. Este texto está
publicado en Equipo HORDAGO, Documentos, t. X, San Sebastián, Editorial Lur, 1979.
191
Krutwig (Fernando Sarrailh de Iharza), Vasconia, Buenos Aires, Ed. Narbait 1962.
192
Mario Onaindía. o. c., p. 219.
108
pueblo ni siquiera percibiría la tremenda injusticia. Los presos, dicen, son la
plasmación de esa situación en que está Euskadi, ocupada militarmente,
aunque ésta sea una realidad difícil de demostrar 193.

En el manifiesto fundacional de ETA se descubren ya los derroteros


ideológicos y estratégicos de la organización, si bien, como apunta José Luis
de la Granja, es bastante moderado en sus postulados 194. Si lo analizamos
detenidamente, podemos vislumbrar ya el rumbo que iba a seguir la
organización ETA, pero su moderación nos impide imaginar el grado de
violencia al que llegaría pasando el tiempo. Por su interés reproducimos un
extracto del mismo:

“El primero de los postulados consignados (EUZKADI) implica para nosotros la


salvación de las esencias vascas a través de un cauce estrictamente patriótico y por
ende apolítico y aconfesional, pues entendemos que lo político, lo partidista, tan
solo es viable en un marco de libertad nacional. Tal evidencia, que en modo
alguno puede entrañar el abandono de los principios religiosos o políticos de cada
uno de nosotros, ha venido acuciando constantemente nuestro espíritu y es, en
definitiva, la que ha determinado esta mutación. A nadie ha de escapársele que un
programa puramente político, es absurdo hoy por irrealizable, sino que conduce a
divisiones en los medios patrióticos que postergan indefectiblemente el fin de la
libertad vasca.

Compendia el segundo postulado (AZKATASUN) el ideario propio de


nuestra condición de demócratas. La Libertad que propugnamos es, en lo nacional,
los poderes mínimos para la autodeterminación del destino de nuestra Patria [...]
Julio de 1959. E.T.A” 195.

Pero ya en los “Principios Ideológicos” que son aprobados en mayo de


1962, en la I Asamblea, se proclama que “ETA es un Movimiento Revolucionario
vasco de Liberación Nacional [...]”, al mismo tiempo que “proclama que el Pueblo
Vasco tiene los mismos derechos que asisten a cualquier otro pueblo a su
autogobierno, y afirma que, para la consecución de éste, se deberán emplear los
medios más adecuados que cada circunstancia histórica dicte” 196. Aunque todavía

193
Ibídem, p. 211.
194
J. L. de la Granja, o. c., p. 184.
195
S. de Pablo, L. Mees, El péndulo patriótico. Barcelona, Editorial Crítica S. L., 2001. II, p. 236.
196
Principios Ideológicos. I Asamblea. En Documentos editados por Hórdago, 1979. T.I, p. 532.
109
no se habla expresamente de la utilización de la violencia, ésta no queda en
absoluto descartada, sino más bien se deja la puerta abierta a su utilización.

Es a partir de este momento cuando se abre un debate en el seno de


ETA en torno a la violencia que avanza inexorablemente hasta su definitiva
consagración como medio necesario para conseguir el último objetivo: el ser
de Euskadi. Así lo expresa Ibaizabal en la revista de ETA, Zutik: “Sin
independencia no hay Euskadi de ninguna clase, y sin independencia no hay
euskera. Y sin violencia no hay independencia, no hay euskera y no hay
Euskadi. Si alguno no quiere violencia, no quiere independencia, no quiere
euskera y traiciona a Euskadi” 197. La violencia aparece en este escrito como el
referente fundamental de ETA y de todo aquel que no quiera traicionar a
Euskadi.

En esta época se teoriza tanto sobre la oportunidad y la moralidad de la


utilización de la guerra de liberación como sobre la intensidad de esa violencia
o de la estrategia a seguir para llevarla a cabo. En el nº 2 de Zutik “un joven
sacerdote” -aclara la revista- escribe un artículo titulado “Pláticas sobre los
Novísimos”, que pretende ser una defensa de la guerra de liberación desde la
moral cristiana. “Cuando la política ha agotado todos los medios, se impone la
guerra justa de liberación”, dice. El joven sacerdote está de acuerdo con ETA
cuando basa la necesidad de la guerra de liberación en estos dos puntos:
“Primero: Euskadi es un pueblo sojuzgado al que se le niega el diálogo.
Segundo: los verdaderos derechos nacionales de un pueblo nunca han sido
reconocidos voluntariamente por el poder colonialista y tampoco en el caso de
Euskadi. Por todo lo cual, para abrir el diálogo no resta sino un camino único:
la liberación nacional por la fuerza; [...] el romper una legalidad inmoral como
es la del opresor, nunca se ha conseguido sin alguna violencia”. Se esfuerza
luego, acudiendo incluso a los pensadores cristianos españoles de los siglos
XVI-XVII 198, en defender la moralidad de la guerra de liberación concluyendo

197
Ibaizabal, “Optimismo y olvidemos o pesimismo y obremos”, Zutik nº 26, año 1965, en
Hórdago T.3.
198
Menciona aquí la doctrina del teólogo y filósofo Francisco Suárez que en su obra De Legibus
(1617) defiende los derechos de los pueblos.
110
que “en la medida en que una guerra de liberación tenga el carácter de guerra
defensiva y no agresiva, es lícita y quizá puede ser obligatoria” 199.

Mayor contundencia y menos preocupación moral se observa en “La


Insurrección en Euskadi”, cuando se comenta el alcance de la violencia. Se
llega a afirmar que “engañar, obligar y matar no son actos únicamente
deplorables, sino necesarios”. Se aboga también por la propaganda
(“propaganda murmurada, conferencias, charlas, información dirigida, falsos
rumores, octavillas, emisiones piratas...”) para controlar “los corazones y los
espíritus” del pueblo, porque “el pueblo se lanza al combate por lo que ama y
también por lo que odia. El odio es uno de los más potentes resortes humanos;
hay que saber aprovecharlo [...]”.

En este escrito se defiende ya el carácter revolucionario de la guerra


que ha de seguirse contra los Estados imperialistas de España y Francia, así
como la modalidad preeminente de guerrilla urbana. Son ilustrativas las
indicaciones que para llevarla a cabo se hacen 200:

“La acción: Se inicia la marcha hacia nuestro objetivo al crepúsculo. Se llega cerca
del mismo en pequeños grupos y por caminos diferentes.

La mejor hora del ataque suele ser a media noche (24h o 1h), cuando el enemigo
duerme; la oscuridad es nuestra mayor amiga.

Después del ataque tenemos toda la noche para alejarnos rápidamente de la zona en
que ha tenido lugar la acción.

A veces, se simula atacar un puesto secundario. Éste pide ayuda al principal. Cuando
esta ayuda es despachada, se ataca: a) bien al puesto principal indefenso; o bien, b) se
tiende una emboscada a los refuerzos enemigos. En el primer caso se llama juego de
“diversión” o “distracción”.

Se puede atacar con grandes irrintzis [gritos] que paralicen de miedo al enemigo. O
bien en silencio absoluto, como gatos. Según convenga.

Atacar, recoger el botín de guerra, dispersarse y desaparecer para reunirse en el punto


de cita previamente establecido”.

199
“Plática sobre los Novísimos” Zutik nº 2, año 1963. En Hórdago T.III, p.505.
200
Este párrafo de “Insurrección en Euskadi” esta extraído de Francisco Letamendía, Historia de
Euskadi:el nacionalismo vasco y ETA, p. 308.
111
Portada de la revista Zutik

112
Será en la IV Asamblea cuando queda consolidada la estrategia de la
violencia en ETA, adoptándose el principio de la “retalión” y de la “acción-
represión-acción” propugnados por Krutwig 201. Este principio se basa en la
táctica de la espiral de la violencia:

“Cada medida del enemigo deberá ser sobrepasada con una nuestra mayor, [...] quien
no retrocede ante el derramamiento de sangre tendrá una ventaja innegable sobre el
enemigo, si su adversario no actúa de la misma forma” 202.

En la ponencia aprobada en la IV Asamblea “Bases teóricas de la


guerra revolucionaria” se hace una defensa y análisis detallado del
mecanismo acción-represión- acción repetido en espiral ascendente. Se
proponen los siguientes pasos:

I. ETA o las masa dirigidas por ETA, realizan una acción provocadora contra el
sistema.

II. El aparato represor del Estado golpea a las masas.

III. Ante la represión las masas reaccionan de dos formas opuestas y


complementarias: con PÁNICO y con REBELDÍA. Es el momento adecuado
para que ETA dé un contragolpe que dominará la primera y aumentará la
segunda.”

A continuación el ponente afirma que hay varias etapas que recorrer


para desarrollar esta estrategia y dicta el plan que propone para el momento en
que se encuentra ETA:

“La estrategia que propongo es la siguiente: Combinar según un plan único y


centralizado las acciones lo más concentradas y espectaculares posibles con las más
desperdigadas, a fin de conseguir el máximo efecto posible en virtud del proceso de
generalización. Ejemplo de esta estrategia sería el volcar toda nuestra fuerza en un
punto, explotar al máximo la represión que resulte y cuando por todas partes se hable
del asunto (pareciendo que aunque espectacular, se trata de la actuación de cuatro
gatos), hacer aparecer en todas las carreteras de Euskadi, en un mismo día, un slogan

201
Sobre este tema, véase Gurutz Jáuregui, Ideología y estrategia política de ETA. Análisis de su
evolución entre 1959 y 1968. Madrid, Siglo XXI de España Editores S.A., 1981, pp. 228-225.
Sobre la diferencia entre las dos tácticas de violencia dice en la nota 160, p.220: “La lógica de los
principios del “retalión” y de la acción-represión-acción es diferente, aunque en el límite ambos
tienden a confundirse. El principio de “retalión” es una táctica de toma del poder, y su objetivo es
demostrara al ocupante que le es más rentable retirarse. El principio de la acción-represión-acción
es más modesto, y constituye una táctica para conquistar el corazón y el apoyo de la población.”
202
Krutwig, o. c., p. 339.
113
aludiendo al hecho. La PRESENCIA de esta pequeña acción sincronizada hace
sentir al observador toda la fuerza de la primera acción (CONCENTRADA),
GENERALIZADA a todos los lugares donde ha aparecido escrito el slogan” 203.

La V Asamblea supone la puesta en práctica de lo teorizado sobre la


lucha armada, principalmente sobre la estrategia de la acción-represión-acción.
El éxito de la experimentación de tal estrategia está asegurado. A ello va a
contribuir de forma decisiva, como dice Gurutz Jáuregui, el régimen represivo
franquista que va a cumplir a la perfección su papel de represor en la espiral de
la estrategia seguida por ETA 204.

Al tiempo que se debate y se ponen las bases ideológicas de la acción


violenta, la actividad de la organización va tomando un cariz cada vez más
violento. Si en los inicios el activismo de ETA es, principalmente, de carácter
propagandístico (pintadas, distribución de panfletos, colocación de ikurriñas,
etc.), con todo, no faltan ya acciones violentas como la explosión de tres
artefactos caseros en diciembre de 1959 en el Gobierno Civil de Álava, en la
Jefatura de Policía de Bilbao y en la sede del diario Alerta de Santander. En
1961, el 18 de julio, se intentó descarrilar un tren de excombatientes en las
proximidades de San Sebastián. En 1964 se colocan nueve bombas en
monumentos a los caídos, repetidores de televisión y otros objetivos
relacionados de alguna manera con el Régimen. También en 1967 otros tantos
artefactos serán dirigidos contra idénticos objetivos.

En realidad son atentados propagandísticos, en ningún caso con


derramamiento de sangre debido, en parte, a que la banda no tenía todavía
capacidad material para acciones de mayor alcance. Hasta 1964, ETA no
consigue sus primeras armas de fuego que eran de las utilizadas en la guerra
civil. Solo en 1968 logró proveerse de un lote de pistolas españolas Astra,
conseguido en Checoslovaquia 205. La situación cambió a partir del año 1968.
Este año será decisivo, primero por la tumultuosa celebración de Aberri

203
Bases teóricas de la guerra revolucionaria. Ponencia aprobada en la IV Asamblea en
Comentario de Documentos Y, Hórdago T. III, p. 518.
204
Gurutz Jáuregui, o. c., p. 249.
205
Véase Florencio Domínguez, “La violencia nacionalista de ETA”, Santos Juliá (dir.), Violencia
política en la España del siglo XX, pp. 327-334.
114
Eguna, en abril, que provocó una dura represión y luego, el 7 de junio, por las
muertes del guardia civil José Ángel Pardines y del miembro del Comité
Ejecutivo de ETA, Francisco Javier Echebarrieta. Dos meses después es
asesinado el comisario de la Brigada Político-Social, Melitón Manzanas, y la
respuesta represiva a esta acción será volver a poner en vigor del artículo 2º
del Decreto sobre Bandidaje y Terrorismo, que había sido abolido unos años
antes. ETA empieza a tener renombre internacional y esto gracias a los actos
violentos realizados. “De grupúsculo desconocido y de una debilidad total, ha
llegado a convertirse en una punta de lanza de la oposición armada al régimen
franquista y se ha hecho con el favor de parte de Europa” 206.

En estas circunstancias, aunque las disensiones ideológicas internas


adquieren una gran virulencia, ninguna de las tendencias que se enfrentan van
a prescindir ya de la lucha armada, sino más bien van a darle siempre
preeminencia al sector militar sobre el político, económico y cultural, hasta
quedar éste como el único que da razón de ser a ETA. Así, en el trabajo de
Zunbeltz 207, cuya influencia fue decisiva en el desarrollo de la línea
antiimperialista en detrimento de la anticolonialista, podemos observar que no
se renuncia a la lucha armada, sino que se refuerza la necesidad de su
utilización, basándose todavía en la idea de la ocupación de Euskadi por
Estados, no ya colonialistas, sino ahora imperialistas. La nueva línea marxista
de ETA es más abierta a un cierto internacionalismo revolucionario donde
cabe la colaboración con el movimiento obrero español, sobre todo con el
sindicato clandestino CC.OO., que domina el sindicalismo revolucionario en
Euskadi 208. Pero en ningún momento abandonarán los presupuestos
ideológicos en los que se basa su acción revolucionaria: la ocupación de
Euskadi y la necesidad de su independencia para ser libre. Estas ideas también
son recogidas en el artículo “Nuestras razones. Por qué nacionalistas”,
publicado en la revista de ETA, Zutik:

206
Jean Chalvidant, ETA. La investigación. Madrid, Ediciones Jaguar, 2004, p. 28.
207
Zunbeltz es el seudónimo de José Luis Zalbide que en septiembre del 68 publica “Hacia una
estrategia revolucionaria vasca” en la revista Iraultza, nombre con el que también se reconoce este
escrito.
208
Esta relación de ETA con el movimiento sindical será estudiada en el apartado que se dedica al
análisis del diario Mundo Obrero.
115
“No es el nuestro un nacionalismo que se limita a las palabras. No renunciamos a la
lucha por la independencia; combatimos por la independencia total (económica,
política, cultural y social) de Euskadi; es decir, por la total apropiación de la Nación
vasca por el pueblo vasco dirigido por los trabajadores” 209.

En la misma revista, se publica un “Manifiesto”, firmado ETA 1968,


donde queda claro el nuevo giro marxista y obrero, así como el tema de la
ocupación y explotación de Euskadi (España y Francia) de los que se sirve el
capitalismo internacional. También se defenderá la necesidad de la lucha
revolucionaria que, se piensa, hay que mantener aunque todavía no presente el
carácter prioritario que pronto tendrá en la organización ETA. El “Manifiesto”
dice así:

“ETA es la negación radical del capitalismo; un capitalismo que en nuestro caso nos
oprime nacionalmente; el capitalismo español [...] a través del Estado Español (y
Francés por otra parte) nos impone al Pueblo vasco una opresión nacional, al mismo
tiempo que –simultáneamente- nos explota como trabajadores [...] Las
manifestaciones de la opresión son dos y simultáneas: la opresión de Euskadi y la
explotación de los trabajadores.

...Es mediante la destrucción de los resortes reales del poder ocupante (El
Estado y la Administración española y francesa) y la sustitución de estos resortes por
otros órganos de poder revolucionario vasco = para destruir la Administración
española y francesa necesitamos un APARATO TÉCNICO y CLANDESTINO que
al tiempo que ataca al opresor conciencie al pueblo...” (sic).

Luego, después de referirse a la estrategia acción-represión como un


método revolucionario de gran eficacia, defiende la acción violenta dentro de
la acción global:

“Nuestra acción política es global (4 frentes). Consideramos las acciones violentas


como parte inseparable de nuestra estrategia, [...] no la más importante en estos
momentos” 210.

Por otra parte, la minoría más radical proveniente de la V Asamblea, se


hace finalmente con el mando “consolidando las tesis sublimadoras de la lucha
armada hasta derivarla en un fin en sí mismo” 211. La posterior escisión, en

209
“Nuestras razones. Por qué nacionalismo” Zutik nº 49, en Documentos. Hórdago T. 7, p. 396.
210
“Manifiesto” Zutik Berriak. Marzo 1968, en Documentos, Hórdago T. 7 p. 474.
211
Gurutz Jáuregui, o. c., p. 259.
116
1974, entre ETA militar y ETA político militar, tampoco va a provocar en
ambos grupos el debilitamiento de la idea de ocupación de Euskadi y de la
prioridad de la lucha armada 212. Si ETA militar ha mantenido la violencia casi
como su única razón de ser 213, no obstante fue ETApm la que, como recuerda
Onaindía, más atentados cometió en los dos años primeros de la Transición
(desde la muerte de Franco hasta las elecciones de 1977). Fueron sus
comandos especiales, los berezis, los más sanguinarios y los que acabaron en
las filas de ETAm imponiendo la violencia como estrategia de esta
organización 214.

Esta violencia que se ha convertido en “seña de identidad” de ETA no


tiene nada que ver con la guerra de guerrillas revolucionaria que ETA se
atribuye 215 si atendemos a las estrategias que se han comentado y a la elección
de las víctimas cuyo criterio, como veremos, ha ido cambiando. En una
primera etapa, las víctimas eran elegidas siguiendo el objetivo de acabar con
los enemigos del pueblo vasco: el Estado -representado en las fuerzas
policiales y en los militares- y todos aquellos que, aunque vivieran en Euskadi,
eran traidores a la patria vasca por sus manifestaciones o actitudes. En una
segunda etapa, cada atentado debía tener una “finalidad didáctica”: mostrar al
pueblo quiénes eran sus enemigos. Luego los atentados se dirigirán contra
aquellos que favorecían la integración del pueblo vasco en el sistema
democrático español. Así se atentará contra periodistas, políticos, ertzainas
incluso, porque son verdaderos enemigos del pueblo 216. No obstante, a pesar
de estas explicaciones sobre la elección de las víctimas, en realidad, si
tenemos en cuenta, como bien dice Ignacio Sánchez-Cuenca, que “ETA es un

212
Ibídem, p. 265.
213
Para Kepa Aulestia el cambio organizativo que se realiza en ETAm, desde su escisión en 1974,
es de “una extraordinaria importancia en la medida en que la preeminencia tradicional del Frente
Militar se torna en el caso de ETAm en la constitución de una organización armada en sentido
exclusivo” (Kepa Aulestia, Días de viento sur. La violencia en Euskadi, Barcelona, Antártida-
Empùries, 1993, p. 71, citado por Florencio Domínguez Iribarne, “Violencia nacionalista de
ETA”, en Santos Juliá (Dir.) Violencia política en la España del siglo XX, Madrid, Grupo
Santillana de Ediciones, S.A., 2000).
214
Mario Onaindía, El Aventurero Cuerdo. Memorias (1977-1981), Madrid, Espasa Calpe, 2004,
pp. 242-243.
215
G. Jáuregui, o. c., p. 249.
216
Mario Onaindía, Guía para orientarse en el laberinto vasco. Madrid, Ediciones Temas de Hoy,
2003, pp. 224 y 225.
117
actor racional que actúa para conseguir un fin político”, las explicaciones de
los asesinatos de ETA -también aparecidas en los comunicados de la banda-
no son más que un ropaje propagandístico de los verdaderos motivos que son
aterrorizar a la población y presionar al Estado “en una guerra de desgaste” en
la que las víctimas son sólo el número de muertos suficiente para acabar con la
capacidad de aguante del Estado217.

No cabe duda de que esta calculada elección de las víctimas y las


estrategias de la actuación violenta de ETA, tienen un claro intento de
aterrorizar a sectores de la población y motivar la consecución de objetivos
políticos. Con el atentado “indiscriminado, pero no aleatorio” 218, quiere
manifestar a la población que la víctima puede ser cualquiera dentro de un
determinado colectivo al que se quiere amedrentar. Por ejemplo, son
frecuentes los atentados contra los taxistas: son 11 los taxistas asesinados por
ETA, cinco de ellos en los años 1978 y 1979. Esta concentración en un
limitado espacio de tiempo depende de la estrategia del momento. Es una
profesión que puede tener mucha información, con lo que ETA procura
tenerlos controlados manteniendo el terror entre ellos. Cualquiera puede ser
víctima elegida porque puede ser acusado de “chivato” sin pruebas claras,
como sucedió en el atentado a Elías Elespe, del que, al no tener pruebas de
que pasara información, se dice en Deia que “era de derechas” 219.

También el terror se extiende a los colectivos no nacionalistas para


provocar el silencio y la no oposición a los postulados y actuaciones de los
terroristas. El terror es proyectado a este importante sector de la población,
cuando ETA justifica la muerte de algunos ciudadanos porque “estaban
considerados como guerrilleros de Cristo Rey” 220, o habían pertenecido a la
Guardia de Franco 221 o “era muy de derechas”, como el juez de paz de
Lemona 222. Posteriormente, los atentados se dirigirán también a personajes
progresistas y de izquierdas porque “permitían que se diera la integración del

217
Ignacio Sánchez-Cuenca, o. c., p. 73.
218
F. Reinares, o. c. p. 37.
219
Deia, 3-11-1978, p.8.
220
Deia, 4-11-1978, p. 8 y 27-11-1978, p. 9.
221
Deia, 17-12-77.
222
Deia, 9-7-78, en la p. 2 un titular dice: “J. J. Jáuregui, “muy de derechas”.
118
pueblo vasco en el sistema democrático español” 223. Por otra parte, ETA
utiliza los atentados para hacer más efectiva la amenaza que vierte en los
comunicados que se publican inmediatamente después de cada uno de ellos.
“La vez siguiente no fallaremos” dice en el comunicado publicado el 9 de
diciembre del 77, tras los atentados contra la empresa Sener en Pasajes
(Guipúzcoa).

Sabemos que la amenaza bien diseñada puede ser muy útil para
sembrar el terror. Ya desde sus inicios ETA utiliza la amenaza como un
instrumento para provocar el desánimo y el miedo en las fuerzas del orden
público: Un panfleto de ETA de 1965, dirigiéndose a los miembros de estas
fuerzas, dice:

“[...] representáis el elemento real de la opresión policíaca. El aparato se apoya en


vosotros par detener, pegar, sacar declaraciones, infiltrarse etc....Si el aparato es
antipopular, vosotros sois odiados en particular por la sencilla razón de que os
conocemos [...]. Vuestro futuro depende de las resoluciones que toméis ahora.
Todavía estáis a tiempo de cambiar de oficio; será vuestra salvación y la de vuestra
familia” 224.

223
M. Onaindía, o. c., p. 224.
224
Panfleto de 1965 titulado “Carta abierta a los miembros del aparato policíaco de Euskadi”,
publicado en Documentos. Hórdago, T. 5. p.159.
119
Víctimas de ETA desde el año 1995 al 2003

Policías nacionales, guardias civiles y militares 23

Políticos del PP y de UPN 15

Políticos del PSOE 5

Profesionales de la judicatura y del derecho 6

Ertzainas 7

Policías locales y Mosos d’Esquadra 3

Empresarios 3

Funcionarios de prisiones 3

Periodistas 2

Otras profesiones 2

Trabajadores civiles 17

Militante de E.H.

Elaborado por el autor a partir de los datos de Jean Chalvidant (2003)

Para finalizar este apartado podemos asegurar que:

1º ETA apuesta desde los inicios por la acción violenta.

120
2º Esta violencia va encaminada a producir terror, como puede
deducirse de las mismas acciones -generalmente de gran crueldad- y de la
estrategia diseñada por ETA para llevar a cabo esta violencia. Estrategia que
queda lejos, como afirma Gurutz Jáuregui,225 de la utilizada por la lucha
revolucionaria que ETA dice hacer y con la que quiere justificar la violencia
ejercida.

3º La elección de las víctimas obedece a razones estratégicas propias


de grupos terroristas 226.

4º ETA utiliza el terror para dramatizar la premisa indiscutible de la


que parte toda su actividad: Euskadi está tomada por la fuerza por dos Estados,
el español y el francés. Con los atentados intenta comunicar a la población de
Euskadi que su independencia es la única salvación del Pueblo Vasco y que
ésta sólo puede conseguirse con la violencia.

5º Toda esta actividad de violencia y terror de ETA está destinada a


forzar decisiones políticas del Estado (la imposición de la Alternativa KAS o
la Alternativa Democrática) 227.

Por todo esto, podemos concluir que en ETA concurren las


características del terrorismo que hemos presentado más arriba.
Evidentemente, no puede dudarse de que la organización ETA ha sido desde el
inicio, por sus actuaciones violentas, una organización terrorista. Si en un
principio la violencia tenía un carácter de medio para conseguir unos fines, en
el transcurso de su historia, ETA se ha ido alejando de las pretensiones
primeras y ha convertido la violencia en un fin en sí misma, “no empleada ya -
como dice Eduardo González Calleja- como arma transformadora, sino como
coartada para la autoconservación del grupo” 228. Como sabemos, la violencia
convertida en fin en sí misma es distintivo incuestionable del terrorismo. Así
decía Kepa Aulestia -exetarra y dirigente de Euskadiko Ezkerra- entrevistado
por Miguel Ángel Villena:

225
G. Jáuregui, o. c., p. 249.
226
Véase F. Reinares, o. c., p. 36, 37 y 38.
227
M. Onaindia, o. c., p. 223.
228
Eduardo González Calleja, El Terrorismo en Europa. Madrid, Arco Libros, S. L., 2002, p.11.
121
“Yo diría que toda violencia política deriva en terrorismo cuando esa violencia se
adueña del grupo que la ejerce y cuando se convierte en ideología. En definitiva,
cuando la violencia política es un fin en sí mismo podemos hablar de terrorismo” 229.

Sin la violencia el grupo terrorista dejará de existir. Esto no quiere


decir que en el ideario de la organización terrorista no se presenten unos fines
políticos que se intentan conseguir con la violencia. Las muertes se presentan
muchas veces como un coste para doblegar la voluntad del Estado ante las
exigencias de los terroristas. En el caso de ETA, siguiendo nuevamente al
profesor Ignacio Sánchez-Cuenca, si el objetivo final de su ideario es la
independencia de Euskadi, el fin primero de su estrategia es vencer al Estado
en la “partida” que ambos están dirimiendo, siendo los muertos que se ponen
sobre la mesa el coste que cada uno puede asumir. Matar (lo suficiente para
ganar) es, por tanto, el objetivo de ETA 230. Con estas consideraciones no
parece posible dejar de afirmar, como por otra parte es de aceptación general,
que ETA es una organización terrorista desde sus inicios.

Cuestión aparte es si en distintos momentos, lugares y épocas, ha sido,


o no, considerada como tal organización terrorista. Esto es en gran medida lo
que se analiza en esta tesis.

229
Kepa Aulestia, entrevistado por Miguel Ángel Villena, El País, Babelia, 12-3-2005, p. 2.
230
Ignacio Sánchez-Cuenca, en el ya mencionado libro, ETA contra el Estado. Las estrategias del
terrorismo, considera que ETA, es un “actor racional”, cuyos miembros están convencidos de que
tienen posibilidades de conseguir la independencia y para ello se han planteado a lo largo de su
existencia nuevas estrategias según iban fallando las anteriores. En un principio ETA pensó que su
acción podía ser el detonante de una revolución de liberación nacional, derrotando a España
militarmente. Tras el fracaso de esta estrategia, ETA, decidió, lejos de las masas, llevar su
actuación a una guerra de desgaste, presionando al Estado, mediante los atentados que
convencieran al estado que era mejor ceder a sus pretensiones de independencia que soportar la
presión de los muertos. Esta es la estrategia que se inicia con los primeros años de la democracia y
finalizará en 1998, para iniciarse la de buscar la independencia con el apoyo de los partidos
nacionalistas.

122
Segunda parte

ANÁLISIS HEMEROGRÁFICO

123
I. LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL FRANQUISMO

125
1. EL TARDOFRANQUISMO: CONTEXTO HISTÓRICO

El desarrollo económico que España había experimentado en los años


sesenta, motivado por las inversiones extranjeras, el turismo y las remesas de
los emigrantes, se convirtió en importante baza de propaganda y legitimación
del Régimen. Pero fue también causa de la conflictividad que se alojaría de
modo permanente en la sociedad española del último franquismo. Una
sociedad de los años setenta que, lejos de la pasividad política que en
ocasiones algunos autores le han atribuido 231, experimentó una rápida
transformación adoptando nuevas pautas y actitudes socioculturales que
llevaban el marchamo de una democracia social y del convencimiento de que
participar en la vida política se convertía en algo necesario. A partir de la Ley
de Asociaciones de 1964 se fueron fomentando prácticas democráticas como
elecciones o negociaciones con la autoridad pública que se convirtieron en el
germen del gran movimiento ciudadano de los años setenta 232. Esta nueva
mentalidad que se estaba creando debido a los cambios económicos y
generacionales no obtuvo una respuesta apropiada por parte del Régimen que
no supo, o no pudo, adaptarse a la nueva situación porque los principios
ideológicos y de legitimidad en los que se fundamentaba entraban en profunda
contradicción con la nueva situación socioeconómica. El Régimen mostraba su
radical incapacidad de renovarse, como le ocurría al general Franco, del cual
mantenía una absoluta dependencia. Franco no era ya el Caudillo vencedor,
sino un anciano débil física y mentalmente e incapaz de asumir la nueva
situación del pueblo sobre el que ejercía una dictadura cuyos fundamentos se
resquebrajaban sin remisión. Entendía estos cambios -en especial la actitud
231
Esta idea de la pasividad política de la sociedad española en los años setenta favorece la tesis
que defiende que la Transición fue obra de los reformistas del Régimen, si acaso con el apoyo de
los líderes de la oposición calificada de débil y dividida. Esta tesis -dice Pere Ysas- la sostienen,
entre otros, Palomares, Cristina, Sobrevivir después de Franco. Evolución y triunfo del
reformismo, 1964-1977, Madrid, Alianza Editorial, 2006. En sentido contrario se manifiestan
Nicolás Sartorius y A. Sabio, El final de la dictadura. La conquista de la democracia en España
(noviembre 1975- junio 1977), Madrid, Temas de Hoy, 2007. (En Pere Ysàs, “¿Una sociedad
pasiva? Actitudes, activismo y conflictividad social en el franquismo tardío”, Ayer, Madrid,
Marcial Pons, nº 68, 2007).
232
Nigel Townson, “Cando Eisenhower visitó a Franco”, El País, 21-XII-09, p. 27. Este cambio
de mentalidad en la sociedad española a partir de los años sesenta es desarrollada en el libro del
que este autor es editor e introductor, España en cambio (2009 en castellano).
127
crítica de la Iglesia- como una “traición”, y la única capacidad de respuesta era
aplicar la dureza represiva a la que acudía periódicamente 233.

La institucionalización del régimen franquista

Este desfase entre el franquismo y la realidad social española motivó el


intento de institucionalizar el sistema político del franquismo ante la inevitable
desaparición del dictador. Mediada la década de los sesenta, se realizaron una
serie de reformas con las que Franco pretendía organizar institucionalmente el
Régimen para que se perpetuara más allá de su muerte. Se quería presentarlas
como medidas liberalizadoras, pero partían de la insinceridad de Franco y su
entorno, porque “tales tentativas no se iniciaban como expresión de la
voluntad del general Franco y de sus colaboradores, sino que los proyectos les
venían impuestos en alto grado por presiones externas” 234 y por la inquietud
creada en muchos sectores políticos y económicos del Régimen ante la
incertidumbre de cuál sería el sistema político que hubiera de suceder al
dictador.

En un intento de acercarse a las demandas de libertad de la sociedad se


promulgó, el 15 de marzo de 1966, la “Ley de Prensa e Imprenta”, ley que
tenía un carácter institucional. A pesar de las grandes limitaciones a la libertad
de prensa que mantenía en su articulado, esta ley fue, con todo, un instrumento
importante para crear pautas y conocimientos sobre la democracia que fueron
asumiéndose como normales entre los españoles. Las multas y los secuestros
de publicaciones fueron permanentes, pero también -con el fin de dar una
imagen de autenticidad- se hicieron bastantes concesiones que permitieron que
la sociedad accediese a opiniones venidas de campos diferentes al del
Régimen monolítico, así como información sobre la política e instituciones
democráticas de los países europeos a cuyas instituciones internacionales -
OTAN, CEE- se aspiraba pertenecer.

233
Ver Javier Tusell, La España de Franco, pp. 185 y 186.
234
Sergio Vilar, Historia del antifranquismo, 1939-1975, p. 376.
128
Con la Ley Orgánica del Estado -aprobada por aclamación en las
Cortes, el 22 de noviembre de 1966 y el 14 de diciembre por referéndum- se
introducían ciertas reformas en el sistema político con las que se pretendía dar
la impresión de que se iban soltando amarras del totalitarismo anterior. En
cuanto a la formación de las Cortes, lo más novedoso fue la creación de un
grupo de procuradores “familiares” -dos por cada provincia- que eran elegidos
directamente, lo que suponía tener en cuenta, con ciertas limitaciones, a la
opinión pública. Este grupo de 108 diputados intentó en un primer momento
hacer una leve oposición, pero pronto fueron acalladas sus voces 235. Otras
novedades de la Ley fueron la posibilidad de creación de asociaciones
políticas y la separación de la Jefatura del Estado y de la Presidencia de
Gobierno que habían permanecido unidas en la persona de Franco. Pero tal
vez, como dice Javier Tusell, “la decisión institucionalizadora más preñada de
consecuencias para el futuro” fue la designación de Juan Carlos como sucesor
del general Franco. Decisión que fue tomada el 22 de julio de 1969 en el pleno
de las Cortes. Esta decisión fue obra del Almirante Carrero Blanco, el hombre
fuerte del franquismo, que conseguiría salir más reforzado tras la crisis de
gobierno de octubre de 1969, provocada por el affaire MATESA 236, destapado
en el verano de ese mismo año. Un asunto de fraude empresarial que pronto
derivó en una pugna política entre los dos sectores del régimen: los tecnócratas
cercanos al Opus Dei y los falangistas del Movimiento. Es a partir de este
momento cuando se manifestó el latente enfrentamiento entre las dos fuerzas
235
Al iniciarse la primera legislatura en 1967 estos procuradores toman la iniciativa y se reunieron
en varias localidades para seguir unas pautas comunes. Hasta que en agosto de 1968 una reunión
en Melilla fue impedida por el Ministerio de Gobernación. A partir de estos momentos su acción
un tanto reivindicativa acabó por diluirse. (Javier Tusell, o. c., p.192).
236
MATESA era una empresa de maquinaria textil que había obtenido grandes beneficios debido
a los créditos oficiales obtenidos de forma irregular. Créditos que obtenía por ventas al extranjero,
pero estas ventas eran efectuadas a empresas filiales de MATESA en el exterior. Este asunto sirvió
para que la prensa del Movimiento (especialmente el falangista Diario SP) arremetiera
fuertemente contra los ministros económicos del sector opusdeista. Tres ex ministros fueron
encausados por el Tribunal Supremo y se abrió una comisión de investigación en las Cortes que
llegó a conclusiones muy duras para los tres ex ministros y para un ministro en activo. (Ver
Fernando Jiménez, “El caso MATESA: un escándalo político en un Régimen autoritario”, Historia
y Política, nº 4, 2000. También son de interés los testimonios de dos protagonistas: el empresario
implicado, Juan Vilà Reyes ( El atropello MATESA: toda la verdad sobre un caso abierto,
Barcelona, Plaza y Janés, 1992) que reconoce hubo irregularidades por su parte, pero se queja de la
politización del caso que le hizo soportar irregularidades también cometidas por el Estado, en sus
jueces y en el Gobierno, que le llevaron a la cárcel, y el entonces Gobernador del Banco de
España, Mariano Navarro Rubio, El caso MATESA: datos para la historia. Madrid, Dossat, 1978.
129
políticas del sistema que no podía ser ya arbitrado por Franco. Se asistía al
“agotamiento de dos proyectos enfrentados” - ninguno de los cuales pudo
imponerse al otro- lo que retrasó treinta y tres años su “institucionalización” y
lo hizo precisamente para entrar en su fase de descomposición final, cuando la
sociedad estaba cada vez más movilizada, politizada y con aspiraciones
democráticas, tanto como para que fuera marcando el rumbo a seguir 237.

Generalización de las protestas contra el Régimen. El movimiento


estudiantil

Ahora, cuando lo que surge dentro del Régimen son rivalidades entre
diferentes grupos que buscan, ante la no muy lejana desaparición de Franco,
unos tomar posiciones en una posible reforma del Régimen, otros conservar
las que ya tienen en el supuesto -por el que luchan denodadamente- de que se
mantenga intacto, en gran parte de la población española la contestación crece
y se extiende por toda la sociedad. Desde sectores eclesiales, sindicales o
políticos, la universidad o la prensa, todos participan en una generalización de
la protesta contra las actuaciones del Régimen, postulando libertades y
reformas democráticas. En esta ebullición de protesta social y política no hay
que olvidar -más aún siendo objeto de este trabajo- la actividad, cada vez más
preocupante para el Régimen, del nacionalismo radical vasco que hacía uso de
la violencia en su lucha contra la dictadura para la consecución de sus
objetivos políticos.

Son los años setenta en los que el franquismo es ya incapaz de


“imaginar, no ya reformas, sino tan sólo retoques del edificio del Régimen” 238.
En octubre de 1969 Carrero Blanco había formado un gobierno con
predominio de los tecnócratas del entorno del Opus Dei, pero incluyendo
también hombres destacados del Movimiento, como Silva Muñoz, Licinio de
la Fuente o Torcuato Fernández Miranda. Parecía ser el gobierno destinado a

237
Ismael Saz, “Mucho más que crisis políticas: el agotamiento de dos proyectos enfrentados”,
Ayer, nº 68, 2007, pp. 135-163.
238
José Reig Cruañes, Identificación y alienación. La cultura política y el tardofranquismo, pp.
104 y 105.
130
mantener el franquismo después de Franco con algunos leves retoques
aperturistas. Enseguida tuvo la oportunidad de mostrar la intransigencia hacia
toda protesta que caracterizó siempre al Régimen. A finales de enero de 1970
la huelga minera en Asturias (30.000 mineros en paro) se resolvió con
despidos y prisión para gran parte de obreros después de una impresionante
movilización policial. La represión policial se hizo sentir también en agosto
contra una manifestación de obreros de la construcción en Granada que costó
la vida a tres trabajadores. La protesta nacionalista tuvo un significativo
acontecimiento el 19 de septiembre, cuando en el frontón de Anoeta, en San
Sebastián, ante la presencia del general Franco, un joven nacionalista, Joseba
Elósegui, se lanzó al vacío ardiendo a lo bonzo. En este final de año las
protestas se multiplicaban siendo respondidas por el gobierno con la
declaración del estado de excepción en todo el territorio español el 14 de
diciembre y el cierre de la Universidad de Madrid el día 15 por los disturbios
protagonizados por los estudiantes.

La represión y las consiguientes protestas en todo el territorio español y


en el extranjero culminaron en este final de año con la sentencia dictada contra
los etarras juzgados en Burgos 239. Las duras penas impuestas a los encausados,
16 penas de muerte, pretendían mostrar que la fortaleza del Régimen acabaría
con toda insumisión o protesta. Pero el resultado fue muy diferente de lo que
se pretendía. El juicio militar, lleno de irregularidades procesales, sirvió de
lanzamiento mediático y propagandístico de ETA tanto en el interior como en
el exterior. Una ETA muy debilitada por la actuación policial tras el asesinato
de Melitón Manzanas recobró protagonismo y despertó en la oposición
antifranquista una gran simpatía promoviéndose en ella una defensa cerrada
del movimiento radical nacionalista vasco. La izquierda comenzó a
comprender el movimiento nacionalista no sólo como algo propio de la
burguesía sino también como una propuesta de las reivindicaciones de la clase
trabajadora y del pueblo. ETA salió reforzada y, a pesar de sus desavenencias

239
El Proceso de Burgos contra los miembros de ETA detenidos a raíz de los asesinatos del año
1968, se abordarán con más detención más adelante, en el análisis de Mundo Obrero y otras
publicaciones de la época.
131
internas, se convertirá en la peor pesadilla del Régimen en los últimos años de
Franco por su continua actividad terrorista 240.

A partir de 1971 se produjo en la oposición antifranquista -reforzada


por la conmutación de las penas de muerte dictadas en el proceso de Burgos-
una decidida intensificación de la protesta contra el Régimen. La lucha en
defensa de las libertades se generalizó en múltiples sectores de la sociedad. La
Universidad desde 1967 venía siendo un foco de agitación como no se conocía
desde los sucesos de 1956. Los conflictos eran continuos en las universidades
de Madrid, Barcelona y Valencia, principalmente, y recogidos por un
importante sector de la prensa. A esta agitación estudiantil se sumaron en el
año 1971 los plantes de los jóvenes MIR (Médicos Internos Residentes) y en el
año 1972 las protestas de los profesores no numerarios (PNN) que crearon en
Granada su coordinadora estatal. Las protestas estudiantiles, de un marcado
carácter político, eran para el Gobierno, y principalmente para su ministro de
Educación, Villar Palasí, una fuente importante de preocupaciones. Actos
como el asalto al cuartelillo que la policía tenía dentro del recinto universitario
de Madrid por un grupo de estudiantes sorprendía a los dirigentes policiales
que, por medio de la BPS (Brigada de la Policía Social), reforzaba la
persecución de los dirigentes estudiantiles a la vez que convertía la
Universidad en un espacio tomado por las FOP. A pesar de todo, el 30 de
enero de 1972 se celebra en Madrid clandestinamente una reunión general de
Universidades de la que sale la convocatoria de huelga general para el 14 de
febrero. La jornada de huelga tuvo un importante seguimiento en unas diez
Universidades, lo que movió a los estudiantes a organizar una nueva
convocatoria, pero las diferencias entre los dirigentes estudiantiles llevaron la
nueva convocatoria al fracaso. A partir de este momento no hubo una unidad

240
A partir del proceso de Burgos, el apoyo a ETA fue en aumento tanto dentro de Euskadi como
fuera. Como el propio Onaindía decía en una conversación publicada en L´ Avenç nº 191: “En
Euskadi la gente joven se identificaba de alguna manera con los procesados. [...] Ha habido -
decía- un antes y un después. Primero en el mundo de ETA; después en el resto de la izquierda que
dejó de considerar las reivindicaciones nacionalistas como unas cuestiones propias de la burguesía
y hubo una cierta reflexión de aceptación de las reivindicaciones -tradicionalmente formuladas por
la burguesía- pero, eso sí, de manera muy excluyente”.
132
de acción en el movimiento estudiantil que fue de fracaso en fracaso, y, si
hubo algunos éxitos, éstos fueron parciales y discontinuos 241.

A pesar de la falta de unidad en el movimiento estudiantil, se mantenía


dentro de las Facultades una importante participación política entre los
estudiantes y -en palabras de José María Maravall- “una subcultura política
notablemente compleja”: se organizaban seminarios, discusiones sobre la
nacionalización de la Banca, se creaban comités anti-imperialistas pro-
Vietnam, etc. El testimonio de un estudiante que dicho autor transcribe en su
conocida obra, Dictadura y disentimiento político, se convierte en la más
valiosa ilustración de la actividad llevada a cabo dentro de las Facultades:

“Era un periodo de asambleas permanentes y de “sentadas” contra la represión. Las


reivindicaciones eran un sindicato democrático de estudiantes y libertades generales
de asociación, reunión y expresión. Esas libertades se establecen dentro de las
Facultades que se convierten en “territorios liberados”, y había que defenderlas día a
día. Y el apoyo de los estudiantes aumenta muy rápidamente a través de la lucha.
Había una vida fantástica dentro de las universidades, con obras de teatro, películas,
librerías de los estudiantes, conferencias, charlas, seminarios, carteles, revistas
murales que ahora atacaban ya directamente al Régimen denunciando la represión y
la dictadura” 242.

La incidencia del movimiento obrero

Si el movimiento estudiantil de protesta y disconformidad con la


dictadura precedió al movimiento obrero, “en la fase final del régimen de
Franco tuvo un neto predominio y a él cabe atribuirle la doble condición de
factor e indicio de la descomposición del Régimen” 243. La industrialización y
el desarrollo económico de los años sesenta habían propiciado una intensa
emigración de las zonas rurales a las ciudades más industrializadas creándose
por tanto una nueva clase trabajadora 244. Esta nueva clase obrera se movilizaba

241
Fernando Jáuregui y Pedro Vega, Crónica del Antifranquismo, pp. 655-660.
242
José María Maravall, Dictadura y disentimiento político. Obreros y estudiantes bajo el
Franquismo”, pp.175 y 176.
243
Javier Tusell, o. c., p. 220.
244
Esta emigración fue causada por la disminución drástica de asalariados agrícolas, lo que es para
Santos Juliá, “el cambio más notable experimentado en la estructura social española desde 1955 a
133
por motivos económicos, mejorar sus salarios y convenios, y, sólo como
consecuencia de ello, sus reivindicaciones tomaban un cariz político. No era la
revolución o la conquista del poder por la clase obrera lo que podía movilizar
a los trabajadores, sino la lucha por sus libertades sindicales que, al fin de
cuentas, eran necesarias para que sus sindicatos alcanzaran el convenio más
favorable con los empresarios. Afirma a este respecto Santos Juliá que, “al
defender intereses económicos en el marco de la dictadura, ese nuevo
sindicalismo obrero desarrolló una cultura política democrática”, luchando por
el fin de la dictadura y la instauración de la democracia para conseguir la
libertad sindical 245.

Se crearon nuevos sindicatos semiclandestinos (Comisiones Obreras,


fue el más importante) que, a veces desde dentro del sindicato oficial,
promovieron una situación de conflictividad casi permanente. Las huelgas, a
pesar de estar prohibidas, fueron muy numerosas, siendo en los años 1970 y
1974 cuando mayor número de ellas fueron registradas en la OIT: 1542 y 1926
respectivamente 246. Las huelgas obreras, salvo algunas tentativas y raras
situaciones momentáneas sectoriales, no tuvieron un carácter revolucionario,
quedando lejos de los objetivos de los comunistas: la HNP más la HGP 247.

En este periodo, una de las huelgas más importante fue la que tuvo
lugar en la factoría de la Zona Franca de Barcelona, SEAT. Empezaron los
incidentes el 28 de mayo y terminaron el 18 de julio de 1971. Los trabajadores
consiguieron casi todas sus reivindicaciones e incluso el tribunal laboral falló a
favor de los despedidos. Pero en octubre se reavivaron los incidentes al no

1985”. (Santos Juliá, “Sociedad y política” en Tuñón de Lara, Transición y Democracia,


Barcelona, Labor, 1992, p. 32).
245
Santos Juliá, “Obreros y sacerdotes: Culturas democráticas y movimientos sociales de
oposición”, Javier Tusell, Alicia Alted, Abdón Mateos (Coords.), La oposición al Régimen de
Franco, T. II, p. 154. El mismo autor describe este carácter democrático más que revolucionario
en las luchas obreras en “Orígenes sociales de la democracia en España”, Ayer, nº 15, 1994, pp.
165-184.
246
Según la Organización Internacional del Trabajo, el número de huelgas en España de 1963 a
1974, fueron: 1963, 241 huelgas; 1964, 126 huelgas; 1965, 150 huelgas; 1966, 147 huelgas; 1967,
513 huelgas; 1968, 309 huelgas; 1969, 439 huelgas; 1970, 1542 huelgas; 1971, 549 huelgas. 1972,
713 huelgas.1974, 1926 huelgas. (http:/ugtdocumentacion.blogspot.com).
247
Sergio Vilar, o. c., p. 430. Sobre el fracaso de la estrategia de la izquierda de derrocar al
Régimen a través de la huelga general pacífica, ver Sebastián Balfour, “El movimiento obrero y la
oposición obrera durante el franquismo”, Tusell, Alted, Mateos, La oposición al Régimen de
Franco, T 1, V. 2., p. 12.
134
querer la empresa readmitir a los despedidos. El 18 de octubre éstos lograron
entrar en los talleres clandestinamente, provocándose una tensa situación que
acabó en una concentración de todos los trabajadores del turno de mañana,
unos diez mil, en la explanada situada frente a las oficinas de dirección de
SEAT. Intervinieron las Fuerzas de Orden Público con gases lacrimógenos y
disparos “al aire”. En la lucha campal con los obreros se produjeron más de
trescientos heridos y un trabajador, Antonio Ruiz Villalba, murió por disparos
de un policía. Al día siguiente se hicieron manifestaciones en el centro de
Barcelona sumándose a la huelga y a las protestas otras importantes fábricas
de Barcelona, Siemens, Hispano Olivetti, Pegaso, La Maquinista, Motor
Iberia, Philips y estudiantes de varias facultades, Derecho y Económicas
principalmente 248.

Por esas mismas fechas, el 13 de septiembre, se había iniciado una


huelga de la construcción en Madrid para pedir aumento de salario y otras
mejoras laborales. Unos pocos trabajadores repartían octavillas entre sus
compañeros. Un militante comunista, Pedro Patiño, recorría en esta misión el
polígono industrial de Getafe. Cuando él y sus compañeros volvían por la
carretera de Villaverde, un vehículo de la Guardia Civil los detuvo y Pedro fue
atravesado por un proyectil de uno de los guardias, Jesús Benito Martínez. A
raíz del incidente, nunca aclarado, el abogado monárquico liberal, Jaime
Miralles, sería procesado por un escrito de protesta por la muerte de Pedro
Patiño en nombre de la esposa del trabajador.

Otra huelga que conmocionó sobremanera por la extrema represión que


originó, fue la de los trabajadores de los astilleros de El Ferrol. Conflicto que
se prolongó desde el 12 de febrero hasta el 20 de marzo de 1972. Esta huelga
que provocó duros enfrentamientos entre las Fuerzas de Orden Público y los
trabajadores se inició por la falta de acuerdo en la firma del convenio. Tras una
primera manifestación y la suspensión de empleo y sueldo a seis sindicalistas,
el día 9 de marzo los obreros pararon y se concentraron en señal de protesta en
los talleres. La policía desalojó a los 5.000 obreros de la fábrica con cargas

248
Véase Fernando Jáuregui y Pedro Vega, o. c., pp. 667-677.
135
sucesivas que provocaron un gran número de contusionados. Los obreros se
dispersaron por los distintos barrios de El Ferrol para informar de lo que
estaba sucediendo en los astilleros. Un grupo de trabajadores chocó con
fuerzas de la Guardia Civil que dispararon al grupo, y éste respondió lanzando
piedras a los guardias. Enseguida cayeron cuatro obreros por los disparos, dos
de los cuales murieron poco después. Alrededor de otros veinte fueron
atendidos por impacto de bala en los hospitales. La tensión fue creciendo
cuando 20 sindicalistas fueron despedidos, y los obreros se negaron a reiniciar
el trabajo. Acabó con la intervención de la Marina de guerra que tomó el
mando de todas las fuerzas armadas de El Ferrol y, por decreto del Gobierno,
fueron movilizados los 5000 obreros de la empresa y se les conminó a
reincorporarse al trabajo el día 20 249.

Notable repercusión tuvieron también otras huelgas en estos años


finales del Franquismo que se localizaron en muy diversos lugares de la
geografía española: en Madrid, la de los metalúrgicos; en Vigo, los astilleros;
en Vitoria, Michelín; en Valladolid, Fasa Renault; en Pamplona, Motor
Ibérica, etc. Toda esta proliferación de huelgas creó una situación de
inestabilidad social importante, pero su dispersión geográfica y sus diferentes
ritmos, afirma Sergio Vilar, “hacían prácticamente inconcebible que pudiera
lograrse la huelga general que figuraba en los obsesivos sueños carrillistas” 250.

Pero ese clima de protesta que se extendía por la sociedad se originó,


no solo por la acción de estudiantes y obreros, sino también por la de otros
sectores profesionales, como médicos y abogados, que realizaron huelgas
solidarizándose con algunos de sus miembros expedientados 251. También la
Judicatura y hasta el mismo Ejército vieron nacer dentro de sus instituciones el
disentimiento de algunos de sus miembros con el Régimen y la denuncia de
ilegalidades y de usos no democráticos en las funciones específicas de sus
249
Ver Sergio Vilar, o. c., pp. 431.
250
Ibídem, p. 432.
251
Movimientos huelguísticos de médicos de la Seguridad Social en Barcelona, Bilbao, Madrid,
Lérida, Cádiz, etc. en solidaridad con la expulsión de unos médicos en el Hospital Psiquiátrico de
Oviedo en mayo de 1971 por exponer sus reivindicaciones. (ABC, 8 mayo 1971, p. 52) En enero
de 1972, 92 abogados del Colegio de Abogados de Madrid se solidarizan con el abogado García
Valdés, denunciado por el Presidente del Tribunal de Orden Público cuando defendía en el juicio a
dos estudiantes acusados de pertenecer al PCE.(La Vanguardia Española, 25 febrero 1972, p.8).
136
respectivas instituciones. Esta actitud se plasmó en la creación de asociaciones
clandestinas como “Justicia Democrática” o la UMD (Unión Militar
Democrática). Otro frente que se le abrió al Régimen fue el imparable
movimiento vecinal, producto de las condiciones de vida en las barriadas
periféricas de las grandes ciudades que habían surgido como consecuencia del
proceso de industrialización y de los movimientos migratorios que originaba.
El desconcierto se apoderó del Régimen que, lejos de encauzar unas protestas
comprensibles relativas a necesidades fundamentales, las politizó e intentó
reprimirlas policialmente. Esta contestación suscitada por la deficiente
ordenación del territorio y la falta de previsión de infraestructuras urbanas era
otra embestida contra un régimen ya debilitado, contribuyendo en gran medida
a que su imagen se fuera deteriorando cada vez más en la sociedad
española 252. Este movimiento surgía dentro del llamativo desarrollo que en los
últimos años del franquismo había experimentado la vida asociativa iniciada
en la década de los sesenta y que llegó a ser, dice la profesora Pamela Radcliff,
“protagonista importante en la movilización popular que empujó a las elites a
las negociaciones formales que culminaron en el éxito de la transición
española a la democracia” 253.

La presidencia y asesinato del Almirante Carrero Blanco

En junio de 1973, Franco, de algún modo consciente de sus


limitaciones para el ejercicio del poder, nombra Presidente del Gobierno a su
hombre de confianza, el almirante Carrero Blanco. Se veía ya inmediata la
desaparición de Franco y la necesaria transición política. El gobierno que nace
ahora tiene una composición más plural y, aunque había un predominio de los
hombres del entorno del Almirante, acogía a una importante representación del
elemento falangista y contaba con la presencia de otros sectores del Régimen.
Era “un gobierno para la transición, pero también para la continuidad del

252
Pere Ysàs, “La crisis de la dictadura franquista”, Carme Molinero (Ed.) La Transición, treinta
años después, p. 38.
253
Pamela Radcliff, “Las asociaciones y los orígenes sociales de la Transición en el segundo
franquismo” , Nigel Townson (ed.), España en cambio”, pp. 129-156.
137
franquismo” 254. Pero, apenas seis meses después, ETA trunca este proyecto
con el asesinato de Carrero Blanco. La oposición celebró su desaparición pues
pensaba que con él desaparecía la posibilidad de perpetuación del Régimen.
Pero muchos autores defienden que tampoco Carrero hubiera sido capaz de
mantener unidos a los políticos del franquismo ni hubiera emprendido una
reforma sincera, aunque nadie duda de que su peso específico en la vida
política le hubiera convertido en un serio obstáculo a tener en cuenta en la
transformación política que se llevó a cabo a la muerte del Dictador.

Lo que sí quedó en evidencia es que el Régimen era incapaz de superar


el desfase entre el sistema político y la sociedad, lo que le abocaba a su
transformación o su desaparición. Ante esta evidencia y la enfermedad grave
que iba agotando a Franco, a lo largo del año 1974 las diferentes familias
políticas del franquismo iban tomando posiciones. Los reformistas veían
conveniente apearse del tren que carecía ya de destino y se lanzaron de un
modo abierto a promover o pedir reformas desde diferentes foros 255. Los más
inmovilistas, por su parte, bajo los auspicios de Franco, presionaban al
Gobierno para que no consintiera desviaciones dentro del sistema y se
empleara con dureza en la represión contra los que lo atacaran tanto desde
fuera como desde dentro. Pronto consiguieron la destitución del ministro de
Información, Pío Cabanillas, cuyos leves intentos aperturistas fueron
considerados ataques a los fundamentos del franquismo 256.

También los partidos de la oposición conscientes de que, si no eran


capaces de derribar la dictadura, sí estaban en condiciones de impedir
cualquier proyecto inmovilista o aperturista con el que se quisiera eludir la
llegada de la democracia, aceleran los esfuerzos por unirse. Por una parte, el
PCE y el PSP crearon el 30 de julio, en París, la Junta Democrática, a la que se
adhirieron otros pequeños partidos y políticos a título personal. La antigua
254
Javier Tusell, o. c., p. 214.
255
Entre los políticos que empiezan a distanciarse del bloque duro franquista, estaban: el grupo
autodenominado “Tácitos”, formado entre otros por Marcelino Oreja, Landelino Lavilla, Sánchez
Terán, grupo de democristianos que se mantenían desde tiempo atrás en una oposición
democrática más o menos consentida por el Régimen como Álvarez de Miranda, Alzaga, etc., y
otros liberales que formarían luego el núcleo de UCD. (Véase Sergio Vilar, o. c., pp. 455 y 456.
256
Este cese, pedido por Franco a Arias Navarro, traerá una serie de dimisiones como Antonio
Barrera de Irimo, ministro de Hacienda, y el de Francisco Fernández Ordóñez, presidente del INI.
138
propuesta del PCE del “Pacto para la Libertad” que había de conseguirse a
través de la HGP más la HNP, movidas por la acción revolucionaria de masas
-por otra parte, no muy acorde con la moderación que defendía el PSP- no
sería abandonada hasta principios de 1976. Entonces no se consideraba ya
necesaria la acción de masas para alcanzar la democracia, cuando dirigentes
comunistas afirmaban en Nuestra Bandera que “la ruptura democrática puede
realizarse con un simple decreto que anule las instituciones y leyes que
actualmente impiden el ejercicio de los derechos ciudadanos” 257.

Más lentos, pero más realistas, fueron los intentos de unión de la


izquierda promovidos por el PSOE. Fue a mediados de 1975 cuando, en torno
al PSOE e ID, se fundó la “Plataforma de Convergencia Democrática”, que la
integraban además del PNV, la USDE ridruejista, los grupos catalanistas de
Heribert Barrera y Josep Pallach y otros minoritarios. Presentaban una actitud
más moderada que la manifestada por la Junta en la cual el PSOE no había
querido participar para no involucrarse en el proyecto de provocar un
movimiento revolucionario para llegar a la democracia.

El final del Régimen: la presidencia de Arias Navarro

Tras la desaparición de Carrero Blanco, el nuevo Presidente del


Gobierno, Arias Navarro, un hombre fiel al más intransigente franquismo,
sorprendentemente, crearía ciertas expectativas de apertura del Régimen con el
discurso pronunciado en las Cortes, origen del llamado “espíritu del 12 de
febrero”. Los proyectos que se proponían -aún no siendo tan decisivos-
suscitaron una esperanza en la sociedad que pronto sería defraudada. En
primer lugar, porque el programa presentado era muy limitado -Reforma de la
Ley Sindical, aprobación de una ley de Régimen Local y otra de Asociaciones
y la regulación de compatibilidades políticas de los parlamentarios- y porque
ni siquiera estas leyes llegaron a promulgarse todas, adoleciendo de un

257
Nuestra Bandera, nº 83, enero-febrero, 1976, p. 9. Nuestra Bandera nace en plena guerra civil,
en Valencia en 1937, como órgano teórico del Comité Central del Partido Comunista de España.
Desde 1945 se publica en Francia, hasta el número 84 de Nuestra Bandera (Madrid, marzo-abril
1976) que fue el último impreso en el exterior.
139
carácter altamente restrictivo las que llegaron a aprobarse. En segundo lugar,
porque la presión del “bunker” y la inclinación del Presidente a mantener las
esencias del franquismo, pronto dejaron en evidencia que él no era la persona
adecuada para promover reformas democráticas y que éstas no llegarían
mientras viviera Franco. Se vivían los dos últimos años de Franco con un
Presidente de una “personalidad opaca”, sin una política definida, como no
fuera la intensificación de la represión contra toda actividad que no estuviera
de acuerdo con el mantenimiento intacto del régimen de Franco. Se acudió a la
represión que el Régimen no había abandonado nunca, a pesar de su
adaptación a las nuevas realidades que se iban imponiendo en el orden social y
económico. Hasta el final “preservó las condiciones de su existencia, basadas
en la represión y en la negación de la democracia” 258. Las detenciones, los
estados de excepción y la intensa actividad de los Tribunales de Orden
Público, así como los Consejos de Guerra se sucedieron con condenas a
muerte y ejecuciones hasta el mismo final del Dictador.

Esta intransigencia la mostró Arias también con miembros destacados


de los dos pilares esenciales del Régimen, la Iglesia y el Ejército. El general
Diez Alegría fue destituido el 13 de junio de 1974 del cargo de Jefe del
Estado Mayor de la Defensa por la polvareda que provocó su viaje a Bucarest,
donde se entrevistó con el presidente Ceaucescu 259. Así mismo, el Obispo de
Bilbao, Monseñor Añoveros, hubo de abandonar voluntariamente el país por
una homilía leída en las iglesias de su diócesis. En dicha homilía se pedía que
fueran respetados los derechos y libertades de los pueblos. Los núcleos duros
del Régimen se escandalizaron y Arias Navarro ordenó su detención y
expulsión del país. La excomunión contra el Gobierno fue aprobada por la
Comisión Permanente del Episcopado y estuvo unas horas encima del
escritorio del Cardenal Enrique y Tarancón, contando con el respaldo de

258
J. Casanova y otros, Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco, p. 16.
259
El viaje lo realizó con su esposa que iba a recibir tratamiento en la célebre clínica de la doctora
Aslan. En el hotel donde se hospedaba, recibió la invitación para cenar con el presidente de
Rumania y su esposa. Consultó a Madrid, y fue autorizado por el Gobierno. Este suceso fue
aprovechado por el “búnker” para conseguir su sustitución. (Josep Carles Clemente, Historia de la
Transición. El fin del apagón, p. 33.
140
Roma. Finalmente se apaciguó el enfrentamiento con la intervención del
Vaticano y la salida voluntaria de España del Obispo 260.

Realmente la destitución del general fue un aviso a los pocos miembros


del Ejército que de algún modo sentían necesaria la transformación
democrática del país. Más preocupante para el Régimen era el distanciamiento
que se estaba produciendo con la Iglesia Católica y que ahora se manifestaba
en el llamado “Caso Añoveros”. Pero este asunto no fue un desencuentro
puntual. Ésta llevaba tiempo tratando de desmarcarse del Régimen al que
había servido de seguro basamento para su formación y consolidación 261.
Como los políticos reformistas, también la Iglesia intentaba abandonar la nave
antes de que fuera a pique. Las dificultades en la convivencia con el
franquismo se iniciaron con las nuevas doctrinas de la Iglesia a partir del
Concilio Vaticano II. El nacionalcatolicismo se sustentaba en una Iglesia
enormemente tradicional y conservadora como la española. Las nuevas ideas
del Concilio, más progresistas y liberalizadoras, entraban en contradicción con
un régimen autoritario e integrista y hacían imposible el nacionalcatolicismo.
La contestación de algunos núcleos de base como la HOAC 262 y de clérigos
comenzó al inicio de los años sesenta, pero será declarada y patente cuando, el
23 de septiembre de 1971, se celebró en Madrid la Asamblea Conjunta
Obispos-Sacerdotes en la que por primera vez, en un acto público, se puso en
entredicho la conexión de la Iglesia con el Régimen. Se rechazaba la ideología
de la división de los españoles proveniente de la guerra civil y se instaba a la

260
Abel Hernández, El Quinto poder: la Iglesia de Franco a Felipe, Madrid, Editorial Temas de
Hoy, 1995, pp. 87 y 88. Monseñor Añoveros avisó al jefe de policía encargado de cumplir la orden
de expulsión que si le hacía salir a la fuerza el Derecho Canónico hablaba de excomunión para
quienes impiden la libertad de acción de un obispo. Poco después el Comité Ejecutivo de la
Conferencia Episcopal redacta una nota para ser publicada inmediatamente después de la
expulsión por la fuerza del Obispo de Bilbao en la que se “recuerda [...] que el Derecho Canónico
garantiza la libertad de los obispos en el ejercicio de su jurisdicción contra los que quisieran
impedirla (cánones 329, 335,2334)”. (Enrique y Tarancón, Confesiones, pp. 648 y 649).
261
Julián Casanova, La Iglesia de Franco, Madrid, Temas de Hoy, 2001. El necesario apoyo
sacralizador de la Iglesia Católica al Franquismo y los grandes beneficios con fue ella compensada
por Franco -lo que le convierte en cómplice necesaria del Régimen-, es el leitmotiv de todo el
libro.
262
Fernando García de Cortazar hace un análisis certero de la doctrina social del Concilio
Vaticano, alentando el diálogo entre marxismo y cristianismo que es secundado en organizaciones
cristianas de Acción Católica y que les va a enfrentar al Régimen, sufriendo a su vez la
persecución del mismo.( “La cruz y el martillo. La resistencia obrera católica”, J. Tusell, A. Alted,
A. Mateos (Coords.), La oposición al Régimen de Franco, T. II, pp. 129-145.
141
Iglesia española, especialmente a la Jerarquía, a que no guardara silencio ante
“aquellas situaciones y acontecimientos que afectan a los derechos humanos
de la comunidad y de sus grupos” 263. Esta nueva actitud de la Iglesia tomó
cuerpo y oficialidad cuando Pablo VI nombró a Enrique y Tarancón, en 1971 -
tras la muerte de Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid y presidente de la
Conferencia Episcopal- administrador apostólico de Madrid, para poco
después ser nombrado Arzobispo de la diócesis. También dirigirá, como
vicepresidente que era, la Conferencia Episcopal de la cual sería pronto
elegido presidente. En estos años, las relaciones Iglesia-Estado seguían
deteriorándose siendo cada vez más numerosos los episodios de confrontación.
Las homilías “políticas” eran cada vez más abundantes y las protestas, huelgas
de hambre y manifestaciones de sacerdotes, cada vez más clamorosas. El 6 de
noviembre, los sacerdotes de la cárcel de Zamora se amotinaban, llegando a
quemar el altar que se había construido para ellos. Cien personas, entre ellas
diez sacerdotes, ocuparon estancias del episcopado de Bilbao. En Madrid, la
nunciatura apostólica sufría la misma suerte. Se vivía en el país una situación
extraña: eran clérigos los que protagonizaban las actuaciones políticas más
importantes de oposición. El funeral de Carrero fue el culmen de este
desencuentro. El cardenal Tarancón tuvo que soportar el desaire de un
ministro que le negó el saludo y los insultos que algunos asistentes
vociferantes le dirigieron en presencia del gobierno 264. La Iglesia se alistaba
definitivamente a la oposición, terminando así el recorrido que, en su
capacidad camaleónica, había desarrollado en cuatro transformaciones a lo
largo de los cuarenta años de franquismo: creadora del nacionalcatolicismo,
dominadora del Régimen con los tecnócratas del instituto secular del Opus
Dei, enfrentamiento al mismo régimen por la protesta de curas obreros
defensores de la democracia social y, finalmente, oposición desde la
Jerarquía 265.

263
William J. Callaham, “La Iglesia católica, ¿continuidad o cambio?”, Nigel Townson (ed.),
España en cambio. El segundo franquismo. 1959-1975, p. 161.
264
Rafael Gómez Pérez, El Franquismo y la Iglesia, pp. 164-178.
265
Pedro Carasa Soto, catedrático de la Universidad de Valladolid, en el prólogo a la publicación
de Enrique Berzal de la Rosa, Sotanas rebeldes, Valladolid, Diputación Provincial de Valladolid,
2007.
142
También se reavivó la actividad de las fuerzas políticas nacionalistas
constantemente perseguidas por el franquismo que, fuertemente centralista y
uniformador, no aceptaba el más mínimo entendimiento con ellas, es más, no
lograba entender su “mentalidad separatista”. Para el vicepresidente Carrero
Blanco, existía una mano oculta al servicio de la subversión comunista que
utilizaba el separatismo como medio para debilitar a España 266. En Cataluña,
como en el resto del Estado, la década de los setenta fue una apuesta por la
unidad de las fuerzas políticas y sociales antifranquistas para acabar con el ya
decadente sistema político de Franco. En estos momentos eran numerosos los
partidos políticos existentes en la clandestinidad que veían necesaria una
unidad básica para luchar contra el franquismo. La Asamblea de Cataluña fue
el paso decisivo para crear el sustrato necesario para dicha unidad. En ella se
integraban organizaciones políticas, sindicales, profesionales, intelectuales,
campesinas y cívicas de distintos municipios. El 7 de septiembre de 1971, en
Barcelona, en la iglesia de San Agustín, se celebró la primera sesión de la
Asamblea de Cataluña de la que salía un manifiesto cuyo contenido puede ser
resumido en los tres objetivos siguientes: amnistía para presos políticos,
libertades democráticas y reconocimiento autonómico. Poco después, sin
abandonar la Asamblea de Cataluña, la cual se había consolidado como nexo
obligatorio con las masas populares, los partidos catalanes fundaron el
“Consejo de Fuerzas Políticas de Cataluña”. Los partidos más significativos
que formaron el Consejo eran el CSC (Convergencia Socialista de Cataluña)
que luego se unirá al PSOE, CDC (Convergencia Democrática de Cataluña),
PSUC (Partido Unificado Socialista de Cataluña), EDC (Esquerra
Democrática de Cataluña que acabará integrándose en CDC) y UDC (Unión
Democrática de Cataluña) 267.

En el País Vasco, el PNV, saliendo de su letargo anterior, intentaba


reorganizarse y tomar la antorcha del nacionalismo. Promovió algunas huelgas
y, sobre todo, dedicó todas sus energías a la organización de las celebraciones

266
Pere Ysàs, Disidencias y subversión. La lucha del Régimen franquista por su supervivencia,
1960-1975, pp. 134-141, citado por Xosé M. Núñez-Seixas, “Nuevos y viejos nacionalistas: la
cuestión territorial en el tardofranquismo, 1959-1975, Ayer, nº 68, 2007, p.79.
267
Ver Sergio villar, o. c., p. 436.
143
anuales del “Aberri Eguna”. Pero la década de los setenta comenzará con el
indiscutible liderazgo de ETA en el campo del nacionalismo que veía en ella la
verdadera abanderada en su lucha contra el franquismo para conseguir la
libertad y autogobierno de Euskadi. La imagen de ETA había salido reforzada
del Proceso de Burgos, tanto en el mundo nacionalista, que consideraba
valientes patriotas a sus miembros, como entre los demócratas y partidos de la
oposición al franquismo, que los vieron como “unos heroicos luchadores
contra una dictadura brutal” 268.

Pero dentro de ETA no se conseguía encontrar la unidad. Las


contradicciones ideológicas latentes desde sus inicios eran el germen de
escisiones continuas. Todas las Asambleas eran aviso o consumación de
nuevas escisiones. La VI Asamblea, con la que ETA inició la década de los
años setenta, fue en la que se materializaron las diferentes posturas que se
habían manifestado anteriormente. De allí salieron cuatro posturas
irreconciliables:

1) Un grupo marxista que pospone, casi hasta anularlo, el carácter


nacionalista de su ideología, que se denominará Células Rojas.

2) Miembros de la dirección de ETA que intentan formar un partido de


clase trabajadora para llevar a cabo la revolución vasca. Se denominarán ETA
VI Asamblea, acercándose unos al PC y otros, los más, uniéndose a Liga
Comunista Revolucionaria (LCR- ETA VI) de tendencia trotskista.

3) Los defensores de las tesis colonialistas de Krutwig.

4) Los que formaban el aparato militar, dirigidos por Juan J. Echabe,


que optarían por la lucha armada sin disquisiciones teóricas. Entre ellos lo
primordial será el abertzalismo, matizado con un ligero tinte de izquierdismo
leninista. Será este grupo el que se adueñará del nombre de ETA.

Esta ETA, admirada entre la juventud vasca, se fue nutriendo de las


juventudes nacionalistas del PNV (EGI), llegando a altas cotas su popularidad
y admiración con el atentado a Carrero Blanco, acción que también fue un

268
Alejandro Muñoz Alonso, El Terrorismo en España, pp. 17 y 18.
144
motivo de aplauso para los antifranquistas de todo el Estado. No obstante, esta
consideración hacia ETA se desplomará al cometer el indiscriminado atentado
de la cafetería Rolando, de la Calle del Correo, en Madrid. Partidos políticos y
sindicatos antifranquistas condenan los métodos violentos de ETA y muestran
su alejamiento definitivo de la organización terrorista. Entre los miembros de
ETA, este desgraciado atentado provocará disputas que desembocarán en una
nueva escisión: ETA militar (ETAm) y ETA político militar (ETApm). No
obstante, pasado este momento de rechazo, quedará en gran parte del
antifranquismo social una postura de comprensión y justificación de la
actividad violenta de ETA, motivada por la represión franquista y la
resistencia, también violenta, a la llegada de la democracia a España.

También en el País Vasco tenía una importante presencia el Partido


Comunista de Euskadi, más revolucionario que vasquista, que gozaba de un
gran prestigio por su lucha antifranquista y albergaba grandes esperanzas de
aumentar su influencia en Euskadi. Su destacada presencia en CC. OO. le
prestaba un importante papel en la vida política. El Partido Socialista, en
cambio, contaba con pocos militantes mal organizados, con escaso prestigio y
ninguna influencia 269.

En este clima de incertidumbre y agitación social y política, el


franquismo se acercaba a su fin. La situación de ansiedad e incertidumbre en
todas las fuerzas políticas, motivada por la eminente desaparición de Franco,
alcanzó un mayor grado de tensión cuando, en el verano de 1974, Franco fue
ingresado en una clínica y delegó los poderes de Jefe de Estado al Príncipe
Juan Carlos que los ostentará durante mes y medio. Pero todos sabían que esta
situación era el fin. El optimismo de los reformistas que creyeron en el
“espíritu del 12 de febrero” se desvanecía totalmente cuando moría en
accidente de tráfico el Secretario General del Movimiento, Herrero Tejedor -
un reformista en el Gobierno- y era sustituido por José Solís, para Raymond

269
Ignacio Suárez- Zuloaga, Vacos contra vascos, p. 154.
145
Carr y Juan Pablo Fusi, “una sorprendente decisión que para la opinión liberal
fue como el retorno de una fantasmagórica reliquia del pasado” 270.

El más puro franquismo acudía, como era habitual en él, a la represión


para mantener a raya a una oposición política y social cada vez más resuelta a
luchar por un nuevo régimen democrático. Eran sus últimos coletazos en un
esfuerzo supremo de mantenerse con vida. En abril, se declaró el estado de
excepción en Guipúzcoa y Vizcaya, desatándose el terror policial con
detenciones masivas y torturas. Las huelgas políticas se generalizaron en el
País Vasco y en Madrid. El 26 de agosto, el Gobierno aprobó una durísima ley
antiterrorista que dejaba a la izquierda y a toda la oposición a merced de la
policía. Finalmente, en septiembre, el Régimen, queriendo mostrar fortaleza en
la debilidad, confirmó en Consejo de Ministros, presidido por Franco, cinco
penas de muerte, ejecutadas al día siguiente entre protestas dentro y fuera del
país. Ese mismo día, diecisiete países llamaron a sus embajadores 271. Los
meses de octubre y noviembre se convertirán en la última y definitiva rampa
por donde se deslizarían hasta el fin el dictador y su régimen.

En conclusión, la historia del tardofranquismo no es sino una crónica


de la crisis de la dictadura originada por la conflictividad social y política
antifranquista y las disensiones internas agudizadas a partir de 1969. “Así -
dice Pere Ysàs- en un escenario de soledad cultural y política del franquismo,
cuando la sociedad estaba experimentando profundas transformaciones
socioeconómicas y culturales, la erosión provocada por el antifranquismo y las
divergencias internas, que a veces incluso comportaron la parálisis en la toma
de decisiones, fueron los factores determinantes de la crisis de la dictadura a lo
largo de la primera mitad de los años setenta” 272.

270
Raymond Carr y Pablo Fusi, España de la dictadura a la democracia, Barcelona, Planeta,
1979.
271
La crónica de los procesos y ejecuciones llevadas a cabo en el mes de septiembre y de sus
consecuencias internacionales se puede seguir en Victoria Prego, Así se hizo la Transición, pp.
242-260.
272
Pere Ysàs, o. c. (2006), pp. 29 y 30.

146
2. LA PRENSA CLANDESTINA DEL NACIONALISMO VASCO
MODERADO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL FRANQUISMO

Alderdi y OPE-Eusko Deya

En este primer capítulo, que ha de servir de introducción al análisis de


los tres periódicos escogidos, estudiaré la prensa de los primeros años setenta
en la que enraízan dichos diarios (en el caso de Mundo Obrero, los ejemplares
correspondientes a este periodo). Analizaremos ahora, por tanto, la prensa
nacionalista vasca de estos años, principalmente OPE-Eusko Deya y Alderdi 273
que se publicaban en el exterior y se repartían clandestinamente en Euskadi.
Serán estudiados como referentes del nacionalismo moderado vasco del que
luego será portavoz el diario Deia.

Entre las publicaciones periódicas que en el primer lustro de los años


setenta eran leídas en los círculos de exiliados vascos en Francia y
clandestinamente en España, son aquí imprescindibles para su análisis el
periódico mensual Alderdi, órgano oficial del PNV, y OPE-Eusko Deya,
editado por el Gobierno Vasco. No dejan de tener interés otras publicaciones
como Lan Deya, del sindicato nacionalista cercano al PNV, ELA- STV 274 o
ENBATA, revista nacida en 1960 en Iparralde (País Vasco francés) que sigue
editándose hoy con una línea cercana a “Abertzaleen Batasuna”. Estas dos
últimas publicaciones, aunque han sido consultadas, no han sido analizadas

273
Estas dos publicaciones se han consultado en el Monasterio Benedictino de Lazkao, donde el
benedictino, P. Aguirre, ha ido recopilando desde el año 1973, una enorme documentación de
carteles, panfletos y revistas clandestinas relacionadas con el nacionalismo vasco y que hoy día se
ha convertido en un archivo imprescindible para el estudio de estos temas.
274
La colección casi completa (1967-1977) de Lan Deya se encuentra en BBL (Biblioteca de los
Benedictinos de Lazkao).
147
detenidamente por su carácter más sindical la primera y por su orientación más
radical la segunda. También ha sido consultada la revista del PNV, Euskadi, a
partir de 1975, fecha de su nacimiento. (Euskadi fue diario de importante
tirada en el País Vasco entre 1913 y 1937).

Alderdi (en su cabecera: Euzko Alderdi. Jetzaliaren Deya. Boletín del


Partido Nacionalista Vasco) es una publicación mensual del PNV que, entre
1947 y 1974, llega a los vascos residentes en Francia y otros países de Europa
y América así como a los nacionalistas vascos del interior. Desde su lugar de
redacción y administración, primero en París, luego en Bayona (Villa Izarra en
el barrio de Beyris), les va a surtir de información sobre la actividad política
que se desarrolla en el País Vasco contra el franquismo y de la respuesta del
Régimen a la misma. Con las 25 páginas con que habitualmente cuenta la
publicación, importantes sectores del nacionalismo vasco van a suplir la falta
de información a la que es sometida la sociedad española y a recibir opiniones
de destacados miembros del partido sobre los asuntos que afectaban o eran
protagonizados por lo que se denominaba “la resistencia vasca”.

En la misma línea del nacionalismo vasco moderado se sitúa también la


publicación del Gobierno Vasco en el exilio, OPE-Euzko Deya 275. OPE
(Oficina de Prensa de Euskadi) se edita en París desde el 2 mayo de 1947 hasta
el 22 de julio de 1977 que finaliza con el nº 7001. Aunque tenía una estructura
jurídico-financiera al margen del Gobierno Vasco, los ingresos por las
suscripciones (40 dólares en Estados Unidos y Venezuela y de aportación no
fijada en Euskadi) eran insuficientes por lo que, en la práctica, dependía
totalmente de dicha Institución. Excepto los sábados y domingos, todos los
días salía esta pequeña publicación de cuatro páginas, de tamaño folio y
presentada a dos columnas. Los 400 ejemplares 276 de tirada a ciclostil se
enviaban a los suscriptores del exilio vasco, a diferentes instituciones -
embajadas, entidades culturales…- y finalmente una buena parte de ellos

275
Euzko-Deya, es realmente un suplemento bimensual de OPE de un contenido más de opinión
que de información, aunque incorporaba los OPE correspondientes. Constaba de unas diez páginas
y era escrito en euskera, francés y castellano.
276
Tomado de Pedro Ibarra Güel, “La prensa clandestina en Euskadi bajo el franquismo”, Tuñón
de Lara (dir.), La prensa de los siglos XIX y XX, 1986, p. 711.
148
llegaban a la sede del PNV en Bayona, desde donde eran introducidos
clandestinamente en Euskadi para la consiguiente distribución directa. Su
contenido tenía un carácter exclusivamente informativo. En las escasas
valoraciones que contenía el diario así como en la orientación ideológica en la
elección de las noticias, seguía la línea política del Gobierno Vasco, a pesar de
la total autonomía de la cual, teóricamente, disfrutaba el director. El diario se
dividía en tres apartados: “Información de Euskadi”; “Bajo el Régimen
Franquista” e “Información del Exterior”. El primer apartado consistía en una
información de los acontecimientos políticos -huelgas, detenciones, etc.-
referidos a la oposición nacionalista y sindical dentro del País Vasco; el
segundo, lo dedicaba a los sucesos de igual signo acaecidos a nivel estatal y en
el tercero seleccionaba los comentarios e informaciones que publicaba la
prensa exterior, principalmente francesa, inglesa y estadounidense, sobre las
actuaciones de la oposición al Régimen y de la represión con que el mismo le
respondía.

La “resistencia vasca” y ETA

El análisis de esta prensa vasca descubre la opinión que el


nacionalismo moderado mantiene en estos momentos sobre la “resistencia
vasca”, término con el que se refiere a toda oposición al régimen dictatorial del
General Franco que se da en Euskadi, desde la actividad sindical o política
hasta la del clero y el activismo violento de ETA. Si la oposición política y
cultural del pueblo vasco es su principal preocupación, sobre todo en su
vertiente nacionalista, no retira su atención a la actividad que partidos políticos
y sindicatos realizan contra la Dictadura en el resto del Estado.

Para esta prensa, la “resistencia vasca” es única aunque haya quienes


(“Ya, SP, Libertad de Valladolid”) pretenden ver en ella contradicciones con el
solo propósito de dividirla 277. En ella caben todos los vascos que luchan de
cualquier modo por la libertad de Euskadi. Todos son considerados “patriotas
vascos”, ya utilicen acciones de protesta en las fábricas, en las calles, en el

277
Alderdi, nº 246- 247, 1969, p. 17.
149
monte o en las iglesias, ya acudan a la lucha armada. No se olvida nunca de
informar sobre sus actos, sobre la represión que sufren, o sobre su situación y
paradero. Cada cierto tiempo aparece en sus páginas una exhaustiva “relación
nominal de los presos vascos en las prisiones del Estado Español […] que
demuestra la persecución al pueblo vasco” 278. En octubre de 1974 se afirma en
OPE que el número de presos de ETA en las cárceles españolas puede
ascender a trescientos 279.

Los activistas de ETA son parte de esa resistencia. Nunca se habla de


ellos como miembros de una organización terrorista, ETA -organización a la
que apenas menciona Alderdi con ese nombre- sino como “patriotas vascos”.
En la descripción de actos violentos, los “patriotas vascos” son bien
diferenciados de quienes no lo son. Así lo hace este periódico al comentar el
asesinato por ETA del guardia municipal, Eloy García Cambra, en Galdákano,
el 29 de agosto de 1972 y el ametrallamiento por la policía de los etarras, José
Benito Mugika y Mikel Martínez de Mungía, en Lekeitio, el 2 de septiembre
de ese mismo año. El periódico dice: “dos hechos nuevos sangrientos que han
conmovido a nuestro pueblo: la muerte violenta de un guardia municipal, por
una parte, y la de dos jóvenes patriotas, por otra”. Esta diferenciación es
completada en el comunicado que publica a continuación de esta noticia:

“El Consejo Regional del PNV en Bizkaia -BBB- se cree en el ineludible


deber de:

1º Rechazar toda equiparación de la responsabilidad inherente a los autores


de ambos hechos [...].

2º Poner de manifiesto ante el pueblo el carácter terrorista de la acción


policial, asesinando a los activistas vascos [...]” 280.

278
Eusko-Deya, en el nº 518, enero-febrero, 1971, hace una completa relación de presos vascos
que están en la cárcel. En ella aparece el nombre, la sentencia y la cárcel en la que está retenido
cada uno de ellos. En este mismo número se informa que hay “más de 200 detenidos en Guipúzcoa
después de proceso de Burgos”.
279
OPE, 4 octubre 1974. Dice que, según Eclair Pyrenées en la edición “Basque”, hay en estos
momentos 300 etarras encarcelados.
280
Alderdi, “En Lekeitio la orden es “matar”, agosto-septiembre, 1972, pp. 33 y 34.
150
Es importante señalar dos expresiones de la cita anterior que pueden
ser muy significativas a la hora de entender la opinión que sobre los miembros
de ETA se tiene en estos ambientes nacionalistas: “la muerte violenta”, al
hablar del guardia municipal, y “asesinando” a los activistas vascos, al
referirse a los etarras. Parece que la muerte del guardia municipal se interpreta
como una muerte “accidental” dentro de la lógica impuesta por la situación
política, mientras que la de los etarras es considerada como un asesinato de la
policía. Con esto se asume la explicación que ETA da del por qué de la
elección de sus víctimas -“porque era enemigo del pueblo vasco”- a la vez que
se juzga el asesinato de los dos etarras como manifestación de la cruel
represión que Euskadi soporta por parte del Estado español.

No sólo se esfuerza esta prensa en diferenciar a las víctimas producidas


por ETA de las víctimas causadas por la policía, sino que también se afana en
que la actividad de los terroristas vascos no sea equiparada con la de otros
grupos, tanto de extrema derecha como de izquierda. De esta manera OPE, en
el diario del 15 de enero de 1974, no entiende y denuncia que “el Gobierno
belga parece poner en el mismo plano los diversos tipos de terrorismo que se
abaten sobre Occidente, sin hacer excepción de la ETA”. Para esta prensa
nacionalista, como luego veremos, la actividad terrorista de ETA, a diferencia
de otras, tiene justificación por la cruel represión que sobre el pueblo vasco
ejerce el régimen dictatorial de Franco.

Esta actitud de comprensión hacia ETA no se contradice con el


distanciamiento que entre ETA y el nacionalismo moderado, representado por
el PNV, se va instalando en las relaciones institucionales entre ambos desde
los años sesenta. Ya en 1962, el destacado dirigente del PNV, Manuel Irujo,
hizo una dura afirmación: “ETA es un cáncer que, si no lo extirpamos,
alcanzará todo nuestro cuerpo político” 281. Esta desafección hacia ETA que
mostraban algunas declaraciones de miembros del PNV tenía también
respuesta por parte de la organización terrorista. En 1966, ETA convoca el
Aberri-Eguna, en Irún, con un lema alusivo al PNV: “Patriotismo obrero frente

281
José Luis de la Granja, El siglo de Euskadi. El nacionalismo vasco en la España del siglo XX,
pp. 365 y 366.
151
a nacionalismo burgués”. Pero estos enfrentamientos de dirigentes de ambas
organizaciones, no son compartidos por sus militancias quienes, como dice la
estudiosa de este desencuentro, la profesora Sagrario Morán, se ayudaban
frente a la persecución del franquismo 282. Además, esta virulencia contra ETA
de destacados miembros del PNV puede ser relativizada si tenemos en cuenta
que, por esas mismas fechas, hay otros señalados miembros nacionalistas que
defienden la actividad de ETA, como por ejemplo el ex ministro del Gobierno
Vasco en el exilio, Telesforo Monzón, que considera en 1964 a los miembros
de ETA, “hijos de las ideas de JEL” que “se han alejado de la casa del
padre” 283.

Este enfrentamiento verbal entre miembros de ambas organizaciones


no se observa en las páginas de los diarios nacionalistas, pero son abundantes
los artículos y opiniones de destacados miembros del nacionalismo vasco que
no se muestran favorables a la estrategia de violencia llevada a cabo por ETA.
A propósito del proceso de Burgos -que se comentará en próximos capítulos-
Eusko-Deia informa de que la televisión francesa interrogó a dos dirigentes del
PNV y dice: “A la pregunta de si el PNV se solidarizaba con los procesados de
ETA en Burgos, contestaron que todos los vascos se sentían profundamente
solidarios de aquéllos aunque no aprobaran los métodos de ETA” 284.
Efectivamente, desde una consideración moral y democrática, estas
publicaciones no están a favor de la violencia, aunque no se resisten a una
justificación de la misma si se utiliza para la defensa de las libertades de
Euskadi que persiguen los patriotas vascos. Existe una cierta flexibilidad en
las consideraciones sobre la utilización de la violencia en la lucha política
hasta el punto de que en una sola frase del discurso pueda ser rechazada y
justificada a la vez:

282
Sagrario Morán, PNV-ETA. Historia de una relación imposible, p. 51.
283
En Sagrario Morán, o. c., p. 48.
284
Eusko-Deia, “La TV francesa interrogó a dos dirigentes del PNV”, enero-febrero 1971, nº 518,
p.4.
152
“Pero los viejos nacionalistas vascos [...] rechazando la violencia como un método no
cristiano, claramente se hacen solidarios de la defensa de los derechos conculcados,
que a veces justifica la violencia” 285.

Su sentimiento cristiano les hace rechazar la violencia, pero es


también en la doctrina de la Iglesia donde buscarán la justificación de la
misma. En un editorial de Eusko-Deya, titulado: “La violencia”, se afirma que
ésta es admisible “cuando se está sufriendo violencia institucional”. El
editorialista fundamenta esta afirmación en la encíclica del Papa Pablo VI,
“Populorum Progressio”, y dice que, según esta encíclica, cuando se diera una
situación “de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los
derechos fundamentales de la persona humana y damnificase peligrosamente
el bien común, hay un derecho a la violencia” 286. Esta cita un tanto forzada (la
encíclica en el nº 31, que titula “Revolución”, se opone claramente a “las
insurrecciones y revoluciones”) descubre esa postura dubitativa del
nacionalismo moderado frente a la violencia 287.

Se rechaza la violencia por principios morales, pero también por


razones estratégicas. En Eusko-Deya se publica un artículo titulado “El
terrorismo inútil y perjudicial”, en el que el autor no considera oportuno acudir
a la oposición armada contra el Estado opresor para defender las libertades de
los vascos porque, dice, “la desproporción de fuerzas a favor del Estado
moderno es tal, que la solución de la ecuación no ofrece dudas”. Afirma que
finalmente “acabaría imponiéndose y creándose una represión mayor que haría
inviable las posibilidades de acción no violenta” 288. En este sentido son
también muy ilustrativas las palabras publicadas en Eusko-Deya: “El PNV,
aun reconociendo el derecho de los vascos al uso de la violencia en su

285
Alderdi, alude al discurso del senador chileno de la Democracia Cristiana, Señor Gumucio; nº
246- 247, año 1969, pp. 17 y 18.
286
Eusko- Deya, Editorial “La violencia”, nº 281, enero 1973, pp. 2, 3 y 4.
287
La Encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI, del 26 de marzo de 1967, dice en el
Título “Revolución”, nº 31: “Sin embargo, como es sabido, las insurrecciones y las revoluciones –
salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos
fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país- engendran nuevas
injusticias, introducen nuevos desequilibrios y excitan a los hombres a nuevas ruinas. En modo
alguno se puede combatir un mal real si ha de ser a costa de males aún mayores”.
288
Eusko-Deya, “El terrorismo inútil y perjudicial” Jon de Aitz, noviembre-diciembre 1972, nº
280, pp. 21 y 22.
153
resistencia a la opresión, no ha considerado oportuno en las actuales
circunstancias emprender acciones de resistencia armada” 289.

Esas dudas en torno a la utilización de la violencia generan en la


prensa nacionalista dos actitudes: una, que propende a no aceptar la violencia -
por repugnar a la moral cristiana, o por no ser estratégicamente rentable- y
otra, que no quiere defender su conveniencia pero que comprende y justifica
su utilización como autodefensa del pueblo vasco frente a la opresión del
Estado español. Esta última actitud aparece con mayor frecuencia en las
páginas de la prensa que analizamos. La violencia no sólo se justifica y se
estima como un derecho sino que, al considerar supremos los fines que se
persiguen con ella, no se renuncia a su utilización cuando la consecución de
esos fines lo requiriera. En este sentido se pronuncia el periódico del PNV,
Alderdi:

“Ante quienes en más de una ocasión han puesto de manifiesto sus intenciones
genocidas contra Euskadi, empleando para ello toda clase de medios, y mientras no
se nos ofrezcan garantías de que por procedimientos legales podemos reivindicar
nuestros derechos, no renunciaremos al derecho de la violencia y en cuanto a su uso
no nos dejaremos influir por provocaciones cualquiera que sea su origen. La
emplearemos en la forma y medida que las circunstancias la hagan a nuestro entender
aconsejable para alcanzar los fines que perseguimos” 290.

Desde estas publicaciones del nacionalismo vasco moderado no se


promueve la violencia como método de resistencia, pero tampoco se rechaza y,
muchas veces, se alienta. Tampoco sus protagonistas son recriminados sino
más bien defendidos y reconocidos. Esta aprobación es muy ostensible
cuando, en los años sesenta, se dan los primeros actos violentos que no
producían víctimas mortales como, por ejemplo, el atentado contra la Vuelta
Ciclista a España de la primavera del año 1968. Para Alderdi todo empezó por
el boicot que el PNV promovió contra el organizador del acontecimiento
deportivo, El Correo Español-El Pueblo Vasco, por “su indigna conducta
contra lo vasco y su postura antivasca”. La acción violenta, según el periódico,
la protagonizan sus juventudes, EGI, que, habiendo mandado una carta a los

289
Alderdi, nº 278, agosto-septiembre 1972, pp. 33 y 34.
290
Alderdi, “A propósito de la violencia”, nºs 244-245, 1968, pp.1 y 2.
154
ciclistas y a los equipos animándoles a no participar, colocaron una bomba en
la bajada de Urbasa cuya explosión “había abierto una trinchera en la
carretera” 291.

Esta actitud seguirá manteniéndose, aunque de manera menos


ostensible, en acciones terroristas más graves. Desde estos periódicos se
defiende a los etarras presentando motivos que pueden justificar su actuación -
sobre todo en el atentado de Carrero Blanco- o insistiendo en la no autoría de
ETA, principalmente en el de la Cafetería Rolando.

En el caso del atentado del Almirante Carrero Blanco, aunque es


admitida la autoría de ETA (OPE publica que The Guardian afirma que el
atentado ha sido “causado por el ejército clandestino vasco ETA”), este mismo
diario comenta que es aventurado achacarlo a ETA, puesto que hay “grupos
peninsulares” que han venido cometiendo actos violentos. “Hay -dice- una
organización de extrema derecha que se ha significado por sus repetidas
agresiones a personas y establecimientos: los Guerrilleros de Cristo Rey” y el
PENS (Partido Español Nacional Socialista). Y añade: “Los franquistas tienen
hoy el mayor interés en arrojar el mayor baldón posible sobre ETA” 292. Pero,
si finalmente hay que admitir la autoría de ETA, OPE encontrará justificación
del atentado en el “terrorismo franquista” 293. Pero sobre todo se justifica
porque -en palabras de L´Unité, que publica OPE del 7 de enero de 1974-
“ETA ha querido vengar la muerte de sus compañeros muertos combatiendo”,
porque “la Historia de ETA es más que nada la de un largo martirologio [...].
Las detenciones de miembros de ETA terminaban frecuentemente con tiroteos
y asesinatos a sangre fría”. OPE encuentra también en las páginas de otras
publicaciones esa justificación. Con el título “La prensa española libre y la
muerte de Carrero Blanco” elige textos publicados que abundan en la
justificación del atentado del Presidente del Gobierno de un “régimen
violento”. De El Boletín de UGT, escoge el comentario que dice: “En la
conciencia universal ha habido a este respecto una casi unánime

291
Alderdi, “EGI en la Vuelta a España”, nºs 242-243, 1968, p. 9.
292
OPE, 22-1-1974.
293
OPE, 4-1-1974.
155
comprensión”. De El Socialista publica un texto en el que este periódico
confirma que el pueblo no se sorprende porque la violencia institucional que
viene desde el inicio del Régimen “adquiera carta de naturaleza, ya que la
violencia institucionalizada desde el poder ha de engendrar una violencia de
contestación inevitable” 294. También se acude a la prensa extranjera para
aclarar que se había atentado contra un régimen violento y fascista: “El
entierro de Carrero Blanco fue más una manifestación fascista que una
manifestación de duelo”. “Así lo ven periódicos como Le Monde o
L´Aurore” 295.

En cuanto al atentado de la cafetería Rolando, más brutal e


indiscriminado 296, la actitud de estas publicaciones es defender hasta el final la
inocencia de ETA. Tampoco se oculta el esfuerzo por demostrar que el
atentado iba contra miembros de la Dirección General de Policía. En el primer
número que publica OPE después del atentado destaca que

“el restaurante Rolando de Madrid era frecuentado por personal de la Dirección


General de Seguridad, una de cuyas funcionarias se halla entre los once muertos. El
sepelio de ésta dio lugar a la presencia de una importante comitiva de compañeros de
trabajo. La prensa francesa dice que en este entierro se cantó el “Cara al Sol”
haciéndose el saludo fascista con el brazo en alto” 297.

Esta información -teniendo en cuenta que es casi todo lo que se dice


del atentado- nos hace pensar en el interés de este diario por mantener presente
el posible objetivo de los terroristas: atentar contra los funcionarios de policía.
Parece entenderse que este objetivo sería un atenuante de las terribles
consecuencias del atentado que todo el mundo consideraba execrable.
Insistiendo en este intento de que no se olvide que el móvil era atentar contra
la policía, publica en días sucesivos información sobre heridos pertenecientes

294
OPE, “La prensa española libre y la muerte de Carrero Blanco”, 24-1-1974.
295
Eusko- Deya “La muerte de Carrero Blanco vista desde el exterior”, nº 289, diciembre-enero
1973- 1974, pp. 33 y 34.
296
Este atentado consistió en la colocación de una bomba en la cafetería Rolando, en la Calle del
Correo, cerca de la Puerta del Sol de Madrid, frecuentado por funcionarios de policía el viernes 13
de septiembre de 1974. Causó la muerte a trece personas de las que sólo una era miembro de las
Fuerzas de Seguridad. Este atentado será analizado en otros capítulos de este trabajo.
297
OPE, “Tiroteos, bomba, muertos en uno y otro frente, heridos y presos en número importante
en Euskadi y Madrid”, nº 6429, 16 de septiembre de 1974.
156
a dicha institución: “Uno de los heridos graves -dice- es el segundo jefe de la
Brigada de Investigación Social, Don Conrado Delso Pérez” y añade que “en
el mismo centro sanitario están siendo atendidos otros seis funcionarios de
policía” 298.

Pero el interés mayor de este diario en lo que se refiere al atentado se


centra en la defensa de la no autoría de ETA, a la que se le ha atribuido desde
el primer momento por la policía. Son continuas las informaciones que,
extraídas muchas veces de la prensa extranjera, niegan la responsabilidad de
ETA en el atentado trasladando la posible autoría a la extrema derecha.
Recoge información en este sentido de periódicos como The Times, Le Monde,
La Croix (19-9-74); L´Aurore (25-9-74); Daily Telegraph (29-9-74);
Internacional Herald Tribune (2-10-74); Le Soir (23-10-74). También expone
a menudo su propia opinión que no es otra que el Gobierno quiere culpar a
ETA para “aprovecharse de la indignación popular para atacar a los vascos
disidentes con más fuerza aún” 299.

El clero nacionalista vasco

La prensa nacionalista presta también una enorme atención a las


noticias que origina una parte del clero vasco a la cual incluye dentro de la
“resistencia vasca”, igual que a los jóvenes componentes de ETA. Raro es el
número de OPE que no introduzca en sus páginas alguna noticia referente a
actos de protesta de sacerdotes diocesanos o religiosos, de detenciones y
condenas a algunos de ellos y de situaciones de rebeldía por su parte. Son
cuantiosos los espacios dedicados a actos de represión contra ellos en la
controvertida cárcel concordataria de Zamora 300. Una parte numerosa del clero
en Vizcaya y Guipúzcoa está comprometida en la defensa de los derechos del
pueblo vasco “ya antes de Zamora”, como dice un articulista en Alderdi. En
298
OPE, nº 6430, 17-9-1974, p. 3.
299
OPE, nº 6441, 2 de octubre de 1974.
300
En 1968, se inauguraba la cárcel concordataria de Zamora, según el artículo 16 del Concordato
de 1953. Dice Ander Gurruchaga, en El código nacionalista vasco durante el franquismo, p.344:
“No deja de resultar paradójico que un Estado, que se proclama confesional, tenga que crear una
cárcel especial para acoger a los sacerdotes disidentes de la propia definición del Estado
confesional” .
157
este artículo se presenta una síntesis de la actitud crítica del clero vasco
durante el Franquismo 301. En él se comentan algunos de los hitos más
sobresalientes en la historia de la protesta clerical vasca contra el régimen
dictatorial. Dice:

“En 1936 la Iglesia vasca tuvo una postura clara. El mundo se enteró pronto, para
desasosiego de los sublevados que había una Iglesia, la vasca, que estaba frente a la
“guerra santa” y la “cruzada”. Las represalias por los franquistas fueron brutales;
fueron fusilados 16 sacerdotes vascos y encarcelados y deportados más de 500”.

Es en ese momento cuando nace entre los sacerdotes vascos exiliados


la revista bimensual Anayak, que sólo sacó siete números a través de los cuales
se manifiesta el concepto que de la Guerra Civil tenían estos sacerdotes. Esta
publicación puede ser considerada como el antecedente de Egiz, publicación
clandestina que editó un grupo de sacerdotes vascos en 1950 en la que
“pidieron en nombre del derecho natural que debe reconocerse a todo pueblo,
una respuesta” a la prohibición de la lengua vasca y a la supresión de los
sindicatos obreros. Después de dieciocho números fue clausurada esta revista
clandestina. El articulista de Alderdi comenta la desaparición de esta manera:
“En 1952 el Obispo de San Sebastián respondió con la suspensión ad divinis a
los sacerdotes que tuvieran que ver con ésta”.

Otro momento al que el artículo hace referencia es cuando “en 1960,


339 sacerdotes publican una carta colectiva denunciando las lacras del sistema
franquista y pidiendo para el pueblo vasco el reconocimiento de sus derechos
individuales y colectivos”. La publicación de esta carta titulada: “Los
sacerdotes vascos ante el momento histórico actual”, fue un punto crucial en
las relaciones entre la Iglesia española y el Estado. La crítica a un régimen que
violaba sistemáticamente los derechos y libertades de sus ciudadanos, así
como la denuncia de la represión que llevaba a cabo en Euskadi, convirtió este
escrito en un ataque frontal a la dictadura de Franco 302.

301
Alderdi, “Los sacerdotes vascos antes de la cárcel concordataria de Zamora”, publicado en
OPE, nº 6424, 9-9-1974.
302
Xabier Hualde Amunarriz, “La Iglesia vasca ante el franquismo (1936-1975) según los
diplomáticos franceses”, Trabajos y ensayos, nº 8, agosto 2008, Departamento de Derecho
Internacional Público, UPV/EHU.
158
En el seno de la Iglesia española se empezaban a mover los cimientos
de la firme colaboración con el Régimen en el mantenimiento del
nacionalcatolicismo. El concilio Vaticano II, con su doctrina sobre la libertad
religiosa y defensa de los derechos humanos, ponía en grave dificultad la
defensa de esta colaboración. El clero parroquial y sus organizaciones obreras
-JOC, HOAC- se convirtieron en un foco de descontento hacia el Régimen al
que acusaban de violar derechos sociales y políticos de sus ciudadanos. Pero
fue en Euskadi donde el clero estuvo más implicado en las protestas sobre los
derechos humanos añadiendo, además, por su simpatía hacia la causa
nacionalista, la denuncia de la represión de la cultura y de los derechos propios
de los vascos. Esta mayor implicación del clero vasco venía dada por la
desmesurada represión que el gobierno de Franco estaba llevando a cabo
contra los movimientos nacionalistas vascos que estaban surgiendo 303. En
1967 se manifestaron por las calles de Bilbao ochenta sacerdotes que llevaban
al obispo Gurpide un escrito en el que se solidarizaban con los huelguistas de
la industria y denunciaban la represión que ejercían las autoridades policiales.
Un año después, el denominado grupo de sesenta curas, “Gogor”, ocuparon el
seminario de Derio y emitieron un documento imbuido de un fuerte
radicalismo teológico, influenciados por las ideas de la teología de la
liberación que llegaban a España desde América Latina. En este escrito se
acusaba a la Iglesia española de “capitalista y conchabada con el poder”; se
defendía el derecho de los trabajadores vascos a organizarse libremente y se
pedían libertades para la lengua y cultura vascas, “denegadas hoy al pueblo
vasco”. Este documento fue suscrito por 516 sacerdotes vascos que dirigieron
una carta pública al Papa Pablo VI recabando su intervención 304. En todos
estos escritos se encuentran básicamente estas tres ideas: La reprobación sin
excepción de todo el régimen franquista; la denuncia de la represión que este
régimen lleva a cabo contra el pueblo vasco, y la crítica a la autoridad
eclesiástica por el silencio cómplice que mantenía 305. Se la acusa de “evasión

303
Paulo Iztueta, Sociología del fenómeno contestatario del clero vasco (1940-1975), Zarauz,
1981, pp.230-234, en William Callahan, La Iglesia Católica en España, p. 401.
304
Véase Callahan, o. c., pp. 401 y 402.
305
Paulo Iztueta, o. c., p.295, en Ander Gurruchaga, o. c. p. 355.
159
y ambigüedad” ante “la represión de nuestro pueblo y de sus sacerdotes”.
Muchos de ellos se posicionarán a favor de la lucha de liberación nacional por
lo que serán procesados y recluidos en la cárcel acusados de “proteger o
participar en las acciones de ETA” 306.

Este clero vasco batallador se convirtió, como se ha dicho, en uno de


los objetivos permanentes de la prensa que analizamos. Los va a considerar
como héroes en la empresa liberadora de Euskadi, a la vez que la prensa del
Régimen se empeñará en promover su desprestigio sacerdotal y en predisponer
a sus lectores contra una actividad perjudicial para el gobierno 307.

La resistencia no nacionalista

El enemigo común es el franquismo. Por eso los nacionalistas vascos


no reparan en colocarse junto a las fuerzas de izquierda de Euskadi y del
Estado en su resistencia a la represión del Régimen. Partidos como el PCE o el
PSOE son frecuentemente objeto de información por parte de la prensa
nacionalista. Tanto sus actuaciones contra la represión del Gobierno como
acontecimientos importantes para la organización y desarrollo internos de
estos partidos son recogidos favorablemente en sus páginas reconociéndoles a
veces un cierto liderazgo en la resistencia antifranquista, como cuando afirman
que el PCE “se halla en el centro de la vida política española” 308. Destacan
favorablemente en su información acontecimientos significativos para este
mismo partido como la iniciativa de Movimiento Obrero, en octubre de 1974,
“para promover una colecta de 200 millones de pesetas como fondo que
asegure su aparición como diario en cuanto la situación política lo haga
posible” 309.

306
Véase Ander Gurruchaga, o. c., pp. 355 y 356.
307
Sobre este tema, véase el trabajo de Anabella Barroso, Sacerdotes bajo la atenta mirada del
Régimen franquista (Los conflictos sociopolíticos de la Iglesia en el País Vasco desde 1960 a
1975). Bilbao, Editorial Desclée De Brouwer, 1995. Con un carácter más general, referido al clero
español, es necesario acudir a Feliciano Blázquez, La traición de los clérigos en la España de
Franco, Madrid, Editorial Trotta, 1991.
308
OPE, “Campaña pro un diario comunista en España”, nº 6455, 22-10-1974.
309
Ibídem.
160
También se preocupa por la “represión contra el PSOE”. Así titula el
texto en el que “el cronista José Oneto comunica que el Tribunal de Orden
Público ha suspendido el juicio contra cinco militantes, entre ellos Felipe
González, acusados de propaganda ilegal y asociación ilícita, pidiendo 44 años
en total por el fiscal” 310. Especial interés le merece a OPE el XIII Congreso
del PSOE que se celebra en Suresnes. Dedica una larga información a su
clausura, el domingo 13 de octubre de 1974, y a sus conclusiones entre las que
destaca la que determina “establecer acuerdos con todos los partidos
antifranquistas”, aunque, añade, “no menciona la Junta Democrática creada
por Carrillo y el monárquico Rafael Serer, el 30 de julio último”. Comenta las
reticencias de los socialistas del exterior a pactar con los comunistas, mientras
que los del interior -150 delegados del total de 435- son más favorables al
pacto. Pero es más destacable para esta publicación que “el PSOE propone una
“república federal de nacionalidades ibéricas” integradas en el Estado español
en virtud del derecho de autodeterminación que les será reconocido” 311.

Esta idea de la aceptación de los partidos de izquierdas como


compañeros de viaje dentro de la común resistencia queda también recogida en
las páginas de estas publicaciones nacionalistas cuando informan de los actos
conjuntos de todos los antifranquistas. En este sentido cabe destacar la
celebración del 1º de Mayo de 1967 que da lugar a la publicación en Alderdi
de un panfleto titulado, “1º de Mayo en Euzkadi” en el que proclama con
entusiasmo:

“Podemos decir, a este respecto, que se le recordará como el primero en que el


pueblo trabajador vasco -todo el pueblo vasco- ha tenido el valor y la audacia de
enfrentarse con la fuerza y la violencia del aparato represivo franquista” 312.

Más indicativo de esta unión que se desea -y que a veces no se


consigue- es la referencia a la huelga general del 11 de diciembre de 1974 en
Euskadi. Dos días después, OPE, con el título “Jornada de lucha en Euzkadi
contra la dictadura franquista”, comenta que se ha tratado de una huelga

310
OPE, “Represión contra el PSOE”, nº 6463/64, 4-5 de noviembre de 1974.
311
OPE, “El Partido Socialista Obrero Español preconiza la alianza de todas las fuerzas de
izquierda”, nº 6447, 14 de octubre de 1974.
312
Alderdi, abril-mayo 1967.
161
política pidiendo la libertad de los presos políticos y sociales y el
reconocimiento del derecho de autodeterminación de las nacionalidades
históricas. Publica también un extracto del artículo de The Times en el que se
destaca que “la organización separatista ETA” se ha unido por primera vez con
el PSOE contra el régimen franquista. Añade luego: “según fuentes dignas de
crédito el PCE no ha colaborado con el calor necesario. Sin embargo,
sindicatos clandestinos de tendencia comunista han desempeñado un papel
importante en la lucha” 313. En la sección “Última hora”, OPE completa la
información diciendo que “toman parte todas las organizaciones políticas y
sociales de la oposición, excepto los comunistas” 314.

También esta prensa nacionalista se ocupa de los sindicatos


clandestinos que llevan a cabo huelgas y movilizaciones contra el Régimen.
Por ellos muestra un especial interés aunque no oculta una cierta reticencia
hacia los mismos igual que hacia todos los partidos políticos de izquierdas. En
la mente de la burguesía nacionalista -a la que estas publicaciones representan-
aflora la inquietante contradicción entre nacionalismo y obrerismo. En nada es
despreciable la acción sindical -huelgas, manifestaciones...- en la resistencia
contra la Dictadura. Pero su carácter revolucionario preocupa a quienes
defienden la democracia y los intereses de la burguesía vasca. Es evidente que
el PNV no piensa seguir al lado de los sindicatos que posponen o renuncian al
nacionalismo una vez acabado el franquismo. De ahí su necesidad de disponer
de un sindicato nacionalista vasco y su preocupación por el rumbo que ETA ha
tomado a partir de su V Asamblea. En ETA se va imponiendo la doctrina que
defiende la consecución de un “Estado Popular Democrático”, pero en la
estrategia para “crear una sociedad sin clases” se establece una fase previa en
la que primarán “los intereses nacionales”, pues son éstos los que más
preocupan al pueblo en la vida política. Esto permitirá “identificar su lucha

313
Fragmento del artículo del corresponsal de The Times en Madrid, Harry Debelius del día 12 de
diciembre de 1974, publicado en OPE, nº 6484 del 13-12-1974.
314
OPE, ibid. Es reconocido por todos los historiadores el alejamiento a partir de ahora del PCE
de la estrategia de ETA y de la izquierda más radical. Pero, como veremos en capítulos
posteriores, Mundo Obrero mostrará una actitud comprensiva con ETA, como toda la oposición al
franquismo.
162
con la de la burguesía nacional” 315. Por esta razón, para las publicaciones que
estudiamos todavía es tiempo de colaborar, tanto con la izquierda política o
sindical no nacionalista como con la izquierda nacionalista vasca. Son los
aliados que le vienen dados en su lucha contra la Dictadura. Por esto la prensa
nacionalista no es ajena a la defensa de los sindicalistas y a la celebración de
sus éxitos frente al Régimen. En alusión a los encausados en el proceso 1001,
OPE, en un artículo titulado “Terrorismo franquista”, denuncia que “las penas
impuestas a los “Diez de Carabanchel es una negación de la justicia” 316. En
esta y en otras muchas ocasiones OPE muestra, como se viene diciendo, una
posición de colaboración con todas las fuerzas antifranquistas de izquierdas,
aunque no sean nacionalistas, en el intento de acabar con el Régimen.

Pero también de esta izquierda no nacionalista se espera colaboración y


apoyo para los activistas vascos perseguidos por la policía de Franco. Hay
momentos en que se queja -a través de los textos de prensa extranjera
publicados en sus páginas- del escaso apoyo que la izquierda española presta a
ETA. El día 23 de enero de 1974, en el tercer apartado del diario dedicado a
“Información del exterior”, OPE publica, sobre el atentado de Carrero Blanco,
una serie de fragmentos de periódicos extranjeros bajo el título siguiente: “Los
terroristas vascos reciben poca ayuda de las izquierdas españolas” 317. Aquí se
nos presenta, a través del artículo publicado por el diario International Herald
Tribune 318, el panorama de una izquierda poco unida y escasamente proclive a
defender el atentado individual que difícilmente puede encajar en el
movimiento de masas. Esta izquierda, aunque celebra la muerte del gran
colaborador de Franco, no obstante considera que estas actuaciones son un
impedimento para su estrategia contra el franquismo. Así, informa de la
existencia de “izquierdistas que desaprueban los métodos empleados por los
vascos”. Fuerzas de izquierda que “están divididas por rivalidades y celos y
por cuestiones de ideología y estrategia, comparten la aversión por el difunto

315
Documento de los presos de Burgos, pp. 8 y 15, citado en Paulo Iztueta, El Marxismo y la
cuestión nacional vasca, pp.224 y 225.
316
OPE, nº 6278, 4 enero 1974.
317
OPE, 22 de enero 1974.
318
Despacho para Internacional Herald Tribune, fechado en Bilbao el 21 de enero de 1974, de
Henry Giniger, publicado en OPE el día siguiente.
163
Carrero Blanco y la satisfacción indudable que les ha producido su
desaparición”. Pero afirma que la izquierda se queja de que “el pueblo ha
celebrado la muerte de Carrero, pero no ha participado en la agresión contra el
Franquismo”. A pesar de esto, “un miembro del frente militar vasco [ETA],
dice que la agresión contra Carrero no es un paso aislado, volveremos a atacar
cuando y donde nos convenga” 319.

Podemos concluir que la prensa del nacionalismo moderado en los


últimos años del franquismo defiende que la denominada por ella “resistencia
vasca” debe colaborar con todas aquellas fuerzas, nacionalistas o no, que
luchen por el final del régimen dictatorial y represivo de Franco. Esta prensa
del PNV -o cercana a este partido- considera ventajosas todas las actividades y
estrategias que debiliten al Régimen, aunque estén lejos de sus principios
morales, como la violencia de ETA, o provengan de campos políticos o
sociales muy diferentes de su propia ideología, como la izquierda marxista.

319
Ibídem.
164
3. LA OPOSICIÓN DE CENTRO-IZQUIERDA AL FINAL DE LA
DICTADURA EN LA “PRENSA PARA LA DEMOCRACIA”

Antes de entrar en el análisis de El País, como periódico que recoge el


posicionamiento político del sector social que constituye el centro izquierda,
examinamos, en la prensa que podemos considerar precursora de este
diario(“prensa para la democracia” 320), la actitud ante el terrorismo de ETA
mantenida por dicho grupo social en los últimos años del Franquismo. El
análisis de esta actitud nos servirá de referencia y prólogo al estudio de la
postura del centro izquierda ante la actividad terrorista de ETA en los años de
la Transición. Para ello se acude al análisis de la “prensa para la democracia”,
especialmente a Cuadernos para el Diálogo y Triunfo que son -con las
debidas salvedades- un claro antecedente de El País 321.

320
Término con el que Sergio Vilar denomina a la prensa no oficial, consentida por el Régimen,
de ideología democrática que apareció en los años sesenta y setenta. Historia del Antifranquismo
1939-1975, p. 445.
321
Estas publicaciones han sido estudiadas en obras generales sobre la prensa española. Es
obligado recordar el libro de Antonio Alférez, Cuarto Poder en España, o la obra de las
historiadoras de la prensa como Mª Cruz Seoane y Mª D. Saiz, Cuatro siglos de periodismo en
España, en los que se presenta la trayectoria de estas revistas y sus avatares políticos y
empresariales desde la fundación hasta la desaparición de las mismas. También son estudiadas
ambas revistas en algunas tesis doctorales, como la de Jacinto Trenado La Transición democrática
en la prensa semanal española, 1973-1978. (Universidad Complutense, 1993). Quien ha estudiado
desde un punto de vista cultural e ideológico Cuadernos para el Diálogo ha sido Javier Muñoz
Soro en Cuadernos para el Diálogo (1963-1976) donde se presenta el carácter de oposición al
franquismo de esta revista y su influencia en la formación de una opinión de centro- izquierda en
los últimos años del Franquismo y en la Transición. Con la emotividad de un padre, Joaquín Ruiz
Jiménez nos acerca a la gran contribución de la revista a la formación de un sector social
progresista que proporcionará el advenimiento de las libertades a España, en El camino hacia la
165
En los años setenta la oposición al franquismo aumenta no sólo en el
campo de la izquierda, representada por el PCE y el sindicato CC.OO.
principalmente, sino que también crecen las filas de los intelectuales, artistas,
profesionales y políticos –muchas veces venidos del Régimen- que demandan
una nueva situación política de libertades. Cada vez más aparecen en el seno
del franquismo políticos reformistas que iban formando diversas agrupaciones
políticas de carácter democristiano, socialdemócrata o liberal. Políticos del
franquismo como Marcelino Oreja, Landelino Lavilla, Sánchez Terán,
Leopoldo Calvo Sotelo, José Luis Álvarez, Alfonso Osorio, etc., constituyeron
el “Grupo Tácito”, de perfil democristiano. A estos habría que añadir los
denominados propiamente democristianos como Ruiz Giménez, Álvarez de
Miranda, Cavero y Alzaga entre ellos. También aparecían liberales como
Camuñas, Garrigues Walter, Antonio Fontán o los que seguían una tendencia
socialdemócrata con Ordóñez, Luis González Seara, Alejandro Muñoz Alonso,
Carlos Bustelo, Luis Gamir 322. Pero no sólo eran políticos los que se
desmarcaban del franquismo, sino que también las instituciones más
importantes se resquebrajaban cuando funcionarios de las mismas se hacían
partidarios de la democracia e incluso defendían postulados de la izquierda.
De estas instituciones cabe resaltar la judicatura en la que unos pocos
magistrados demócratas se organizan en “Justicia Democrática” que desde la
clandestinidad van a recopilar y difundir dosieres sobre la represión
antijurídica del Régimen 323. Notorio fue el informe de esta organización sobre
la Ley Antiterrorista de Arias Navarro que manifiesta la finalidad de la misma:

democracia. Escrito en Cuadernos para el Diálogo 1963-1976, Madrid, Centro de Estudios


Constitucionales, 1985. En cuanto a Triunfo, es imprescindible acudir a la publicación de Alicia
Alted y Paul Aubert (eds.) Triunfo en su época, Madrid, Casa de Velázquez- Ediciones Pléyades,
1995, donde se estudia ese carácter de prensa de oposición intelectual al Régimen de Franco de la
revista Triunfo, así como otros aspectos de su andadura y su sorprendente final (Anheléis van
Noortwijk, “La desaparición paradójica de una revista”). También es imprescindible para acercarse
a la cultura de izquierda que tuvo una importante atalaya en Triunfo el libro, prologado por José
Ángel Ezcurra, de Gabriel Plata, La razón romántica. La cultura política del progresismo español
a través de Triunfo (1962-1975) Madrid, Biblioteca Nueva, 1999. También Mª Carmen Castro
Torres dedica un capítulo a las aportaciones de Triunfo en La prensa en la Transición española,
1966- 1978, Madrid, Alianza Editorial, 2010.
322
En Sergio Vilar, o. c., pp. 455-456.
323
Sobre esta organización clandestina, ver Justicia Democrática, Los jueces contra la dictadura.
Justicia y Política en el franquismo. Madrid, Ediciones Jucar, 1978. En este libro, salido del
Congreso de Justicia Democrática celebrado ya en la legalidad en enero de 1977, se relata cómo un
166
[...] “no es perseguir el terrorismo para lo que bastaba la normativa anterior, por
aplicación de la cual se ha llegado a las condenas de muerte y a la ejecución de las
mismas, sino cercenar cualquier atisbo de respuesta digna a la Dictadura, toda
oposición intentada por los españoles deseosos de Paz, Justicia y Democracia” 324.

La propia Iglesia también busca romper amarras con el Régimen


mostrando su disconformidad, no sólo a través de la voz de los “curas
obreros”, sino también a través de algunos prelados como el Obispo de Bilbao,
Antonio Añoveros que en marzo de 1974 provocó el ya mencionado conflicto
con el Régimen con motivo de la polémica homilía. Desde los púlpitos se
defendían los derechos – como decía esta homilía- del “conjunto de pueblos
que constituyen el Estado español actual”325. Este asunto motivó un artículo de
Joaquín Ruiz-Giménez, publicado en Cuadernos para el Diálogo, en el que
desmontaba las acusaciones de subversión, propaganda ilegal etc., que se
vertieron contra la homilía del Obispo. El artículo se titulaba, “Anticipo de un
informe de derecho” 326. Este informe de Ruiz-Giménez estaba fundamentado
en el Código Penal vigente (sobre todo hace alusión al artículo 251). En este
mismo mes de marzo, Miret Magdalena comenta en Triunfo que otros Jerarcas
de la Iglesia española, como el Cardenal Jubany, junto con todos los obispos
catalanes y otros como el Obispo de Salamanca, piden la reconciliación que no
es sólo “cambiar al hombre”, sino también las estructuras políticas, “los
grandes encuadramientos dentro de los cuales se mueve el hombre”. Afirman
también que “en la vida hay que llegar a un efectivo reconocimiento político
de los derechos de reunión, asociación y expresión”. Así mismo, los Obispos

grupo de jueces deciden llevar a cabo lo que luego fuera formulado como uso alternativo del
derecho (para socavar desde los tribunales el Régimen represivo de Franco) y se organizan en los
primeros años setenta en esta asociación clandestina dedicando grandes esfuerzos a recopilar
información sobre la represión antijurídica del Régimen que se divulgaba en publicaciones
clandestinas.
324
El Socialista, “Informe de Justicia Democrática”, nº 50, 2º quincena octubre 1975, p. 4.
325
Esta homilía, leída el 24 de febrero de 1974, produjo un grave enfrentamiento con el Vaticano,
aunque, en realidad, no fue bien recibida por la jerarquía española. Como comenta el Cardenal
Enrique y Tarancón en sus memorias (citado por Ferran Gallego, El Mito de la Transición, p.69,
nota 117) el cardenal Jubany la describe como “imprudente e inaceptable” diciendo que entra en
un tema tan complejo como el nacionalismo vasco sin ofrecer lo que es la verdadera doctrina de la
Iglesia en este campo.
326
CD., Joaquín Ruiz-Giménez, “Caso Añoveros. Anticipo de un informe en derecho”, abril 1974,
nº 127, pp. 17,18.
167
pidieron “discretamente una amnistía” 327. Estas manifestaciones del
Episcopado español van siendo cada vez más numerosas, tanto a título
individual como provenientes de instituciones eclesiales como la Comisión
Permanente del Episcopado español que motiva en sus escritos oficiales
titulares en la prensa como “Los Obispos piden mayor participación ciudadana
en la vida pública”, o “Los Obispos abogan por la apertura” (Mundo Diario,
20 de septiembre de 1974) 328.

Incluso dentro del Ejército surge, el 29 de agosto de 1974, en


Barcelona, en el domicilio del Coronel Guillermo Reinlein, la Unión Militar
Democrática (UMD) 329, organización que acoge a un puñado de capitanes y
comandantes de los tres ejércitos, Policía Armada y Guardia Civil. Era una
organización autónoma creada, como ellos mismos decían, para luchar por la
transformación política del país hacia la democracia. Tuvo una gran
importancia testimonial en la oposición antifranquista porque evidenciaba que
el Ejército no era ya tan monolítico. Así lo decía un escrito de esta
organización enviado a la redacción de El Socialista a raíz de la detención en
sus domicilios, a las 6,30 de la madrugada del 29 de julio de 1975, del
comandante Luis Otero Fernández y otros ocho capitanes más:

“[…] el Régimen tan empeñado en presentar a su ejército, único pilar sobre el que se
sustenta, como un bloque monolítico no ha tenido más remedio que extender su
represión hasta su misma base y reconocer que se ha abierto una importante grieta en
la parte joven y más sana de las fuerzas armadas” 330.

Así pues, a la vez que se diversificaba, crecía una oposición


antifranquista formada por sensibilidades sociales y políticas de variadas
procedencias que defendía la llegada de un sistema democrático cuando
desapareciera Franco pero que era reacia a la acción revolucionaria de la

327
Triunfo, Miret Magdalena, “Reconciliación entre españoles”, 30-3-74, nº 600, p.49.
328
Mundo Diario, 20- 9- 1974, pp. 1 y 2.
329
Véase Sergio Vilar, o. c., pp.448-456. Sobre este tema véase G. Cardona que publica en 1990
un completo estudio sobre El problema militar en España y a P. Preston “El Ejército” en
VV.AA.: Historia de España de Menéndez Pidal Espasa Calpe, Madrid 1997, vol. XLI (“La
Época de Franco”, 1939- 1975) p. 364, citados ambos por Encarna Nicolás Marín y Alicia Alted
Vigil, Disidencias en el Franquismo (1939-1975) pp. 89, 90.
330
El Socialista, “Sobre el procesamiento de nueve militares”, nº 46, 2º quincena de agosto de
1975, p. 8.
168
izquierda -aunque algunos profesaban a veces presupuestos cercanos al
marxismo 331. Este sector político de centro-izquierda tendrá una importante
referencia en revistas como Cuadernos para el Diálogo y Triunfo (se podrían
añadir otras publicaciones como Cambio 16, Destino o Madrid y Mundo
Diario, que también son estudiadas de algún modo en esta investigación) en
los últimos años del Franquismo. Años después, en la Transición, esta línea
política será abanderada por El País.

Cuadernos para el Diálogo y Triunfo ante la violencia de ETA en los


últimos años de la Dictadura

El sector del antifranquismo de centro-izquierda, encuentra la


posibilidad de expresar su crítica al Régimen y comunicar su ideario en la
llamada “prensa para la democracia”. Se trata de publicaciones que fueron
apareciendo ya en la década de los sesenta siendo las más destacadas
Cuadernos para el Diálogo y Triunfo principalmente 332. De estas dos
publicaciones periódicas El País afirma en el editorial con que despide a
Triunfo en 1982:

“[...] contribuyeron decididamente, en el parlamento de papel de la última etapa del


franquismo, a difundir los valores democráticos, los principios de la libertad y del
compromiso con los derechos humanos. Triunfo se emparentó siempre política e
ideológicamente, con la izquierda democrática […] (a la que) enseñó a sustituir las
imprecaciones por los análisis, los insultos por los argumentos y el radicalismo
verbal por el rigor de los diagnósticos” 333.

Junto a su director José Ángel Ezcurra y el emblemático Eduardo Haro


Tecglen, un elenco de firmas prestigiosas de ideas demócratas y progresistas
escribieron en Triunfo, como Enrique Miret Magdalena, Eduardo García Rico,
José Monleón, Luis Carandell, Manuel Vázquez Montalbán y otros 334.
Procedentes de tendencias religiosas y políticas muy diferentes configuraron

331
Javier Muñoz Soro, Cuadernos para el Diálogo (1963-1976), p. 204.
332
Posteriormente se incorporan en la que podemos llamar “prensa para la democracia” el diario
Madrid y los semanarios Cambio16, Mundo, Destino y Posible.
333
EL PAIS, editorial El último número de “Triunfo”, 30- 6-82.
334
Mencionados por Antonio Alférez en Cuarto poder en España, p. 93.
169
una línea intelectual propia de Triunfo, sobre todo a partir de la segunda
reestructuración llevada a cabo en la revista en 1969. La primera
reorganización se dio en 1962, cuando aquella revista de cine que naciera en
1949 en Valencia, recibe el apoyo financiero de la empresa de publicidad
Movierecord, propiedad del empresario de origen belga, Lintern, para
convertirse en una revista de información general. El primer lustro de los años
setenta fue el momento más brillante de la revista con la publicación de
números extraordinarios como el dedicado a la pena de muerte, pocos días
después del proceso de Burgos, en enero de 1971, o el número dedicado al
matrimonio en abril de ese mismo año que le costó una suspensión por cuatro
meses. La revista estuvo en el punto de mira del gobierno que la persiguió
duramente, aunque no sufrió tantas sanciones como otras porque renunció a
tratar temas de política nacional, al menos directamente, y porque fue
considerada por el Régimen como revista de intelectuales para intelectuales,
por lo que sus ideas no tenían una importante difusión. Pero esta escasa
difusión no fue impedimento para que su influencia política y sociocultural
fuera enorme en los últimos años del franquismo debido a que en sus páginas
bebió una élite de intelectuales que contribuirán a extender las ideas
democráticas en la sociedad que se iba construyendo a espaldas de la
dictadura 335.

La otra publicación que se ha elegido para este análisis de la oposición


antifranquista de centro izquierda en los últimos años de la Dictadura es
Cuadernos para el Diálogo. Esta revista mensual -en sus últimos meses era
semanal- que ve la luz en octubre de 1963, está muy ligada a Joaquín Ruiz-
Jiménez, hombre muy religioso, demócrata desde el Cristianismo, que fue
ministro de Franco y que alentó -sin éxito- la Democracia Cristiana en los
primeros comicios de la Transición. “Idealista, alto, flaco, jurista y catedrático,
ex ministro de Franco, religioso testimonial y democristiano avanzado”, le
describe Antonio Alférez 336. Tampoco puede olvidarse el protagonismo en la
fundación y existencia de esta revista de Pedro Altares, único profesional en

335
Véase Carmen Castro Torres, La prensa en la transición española, 1966-1978, pp. 97-114.
336
Antonio Alférez o. c., p. 90.
170
los primeros meses con dedicación plena. Otros nombres que dedicaron su
ilusión a la revista fueron Félix Santos, Juan Luis Cebrián, Eugenio Nasarre y
otros 337, muchos de los cuales formaron luego parte del elenco de periodistas
que hicieron posible El País. Pero lo importante en Cuadernos para el
Diálogo fueron las firmas -ocasionales y habituales- que educaron en la
democracia a nuevas generaciones insatisfechas con el franquismo y que
dieron pábulo a la clase universitaria e intelectual que encontraba por fin
lecturas de interés en la revista. Toda la oposición demócrata de un modo o de
otro estuvo ligada a Cuadernos. Pedro Altares, hablando de los colaboradores
decía en 1978: “De los actuales parlamentarios, 150 han estado, de alguna
manera, con Cuadernos y su editorial” 338, lo que nos puede hacer ver la
importancia de esta publicación en la génesis y culminación de la Transición
política de España.

El profesor Javier Muñoz Soro describe esta revista en la introducción


de su importante estudio sobre Cuadernos con estas palabras:

“[…] esta revista mensual de presentación austera, estilo algo farragoso y tirada
discreta, se había convertido en uno de los símbolos culturales y políticos del
antifranquismo. Sus páginas reflejaron algunos fenómenos que caracterizaron el
declive de la dictadura: desde la ruptura de los intelectuales universitarios con el
régimen y el alejamiento de sectores cada vez más numerosos de la Iglesia tras el
Concilio Vaticano II, a los profundos cambios en la sociedad española y la evolución
política e ideológica de las fuerzas opositoras durante la época de los sesenta y la
primera mitad de los setenta” 339.

Es evidente que Cuadernos para el Diálogo, como dice el mencionado


profesor, fue “referencia dominante” -expresión que se aplicará en la

337
Pronto se formó una amplia nómina de consejeros de redacción y colaboradores provenientes
de muy diversa procedencia política al principio, pues entonces las respectivas posiciones políticas
no estaban muy definidas. Nombres como Mariano Aguilar Navarro, Gregorio Peces Barba, Elías
Díaz, Ignacio Camuñas, Javier Rupérez, Fernando Ledesma, Miguel Bilbatúa, Oscar Alzaga,
Javier Gómez Navarro, José Antonio Yarza, Fernández Ordoñez, Jiménez de Parga, Raúl Morodo,
José María Maravall, etc., y desde el extranjero José María Artajo, Miguel Sánchez Mazas,
Manuel Muñón de Lara, Dionisio Ridruejo entre otros, nos dan idea del espectro político, que
podemos englobar en un amplio centro izquierda, que tuvo en Cuadernos el medio de expresión y
que convirtió a esta revista en la muestra de su pensamiento y de su postura ante los distintos
acontecimientos que se vivían en aquella época tardofranquista. La enumeración de colaboradores
está tomada de Muñoz Soro, o. c., p. 58.
338
Antonio Alférez, o. c., p. 91.
339
Javier Muñoz Soro, Cuadernos para el Diálogo (1963-1976), p.19.
171
Transición a El País- de la oposición democrática y progresista que iba
engrosando las filas de la oposición antifranquista.

Estas publicaciones tuvieron una postura comprensiva ante las


primeras actuaciones violentas de ETA. Por aquellos años se debatía en
Cuadernos sobre la violencia política como instrumento válido, incluso justo,
de liberación de los pueblos oprimidos 340. Se defendía desde perspectivas
teológicas la violencia como liberadora de los oprimidos y la necesidad de
optar por ella como instrumento necesario frente a la otra violencia que existía
en el mundo capitalista, la institucional, de la que dice un editorial de la
revista:

“[...] violencia inherente a las instituciones y a los tipos de relaciones socio-


económicas del mundo capitalista […] es la violencia más contagiosa y prolífica, la
violencia matriz de las otras violencias y contra-violencias, en interacción
creciente” 341.

Se defendía también la violencia como arma necesaria para la


consecución de las legítimas finalidades de la sociedad socialista 342. Este
discurso teórico sobre la violencia política muestra cuál podía ser la postura de
la revista con la incipiente actividad violenta de ETA. Era fácil trasladar esta
argumentación a los atentados de ETA cuando iban dirigidos contra personajes
-Melitón Manzanas o Carrero Blanco- identificados con un régimen que
utilizaba sistemáticamente la represión violenta en respuesta a toda pretensión
de libertad de los individuos y de los pueblos. Pero veamos en concreto cuál es
su postura ante ETA analizando una muestra de artículos y editoriales de
Cuadernos y Triunfo, principalmente, relacionados con la actividad de esta
organización en la primera mitad de los años setenta.

En octubre de 1970 Cuadernos para el Diálogo se pronunciaba sobre


el Proceso de Burgos en un editorial en el que criticaba que se atribuyera al
Ejército con este juicio una responsabilidad judicial fuera de los límites de la
jurisdicción castrense al amparo del decreto del 21 de septiembre de 1960

340
Véase Javier Muñoz Soro, o. c., pp.198-205.
341
C. D. Editorial “El ascua y la llama”, Agosto- septiembre 1970, pp.3-8.
342
José María Bandrés, citado por Javier Muñoz Soro en o. c., p. 203.
172
(sobre rebelión militar bandidaje y terrorismo) cuando voces cualificadas de la
Judicatura – entre ellas la del fiscal del Tribunal Supremo, Herrero Tejedor 343-
consideraban la necesidad de llevar a la práctica la unidad de jurisdicciones en
la nueva Ley Orgánica de la Justicia. Le parece, además, que las peticiones de
pena de muerte “dramatizan aún más el caso que comentamos”, pues la pena
de muerte, que en casi toda Europa se ha suprimido, “sea cual sea la acusación
que sobre los procesados pese, creemos que nunca se puede justificar”.
Defiende luego sobre el problema vasco “una solución federativa” y añade:

“Frente al fácil recurso de señalar al separatismo como causante de tensiones y


problemas en esas zonas de la península, hay que denunciar también a los
separadores incapaces de integrar en una tarea común a todos los hombres de buena
voluntad en esta difícil tierra nuestra”.

El problema vasco, añade, no se puede afrontar con represión, porque


“la represión sólo suprime efectos pero no evita las causas”. El número que
contenía este editorial fue secuestrado antes de ponerse a la venta 344. Tal vez
por esta razón el tema del Juicio de Burgos no es abordado en los dos números
siguientes de esta publicación. Vuelve, en enero de 1971, a tratar el tema con
“Un juicio para todos” que ahora comentamos 345. Es un editorial de seis
páginas en el que se mantiene la posición crítica de Cuadernos con el
Régimen, al que, a pesar de reconocerle “un gesto humanitario” conmutando
las penas de muerte impuestas por el Consejo de Guerra de Burgos 346,
considera responsable del “dramatismo político de los últimos meses” por no

343
Herrero Tejedor, fiscal del Tribunal Supremo, abogaba por la unidad jurisdiccional en la
apertura del año judicial. En este acto, celebrado el 15 de septiembre, se hacía un homenaje a la
centenaria ley Orgánica de la Justicia, proponiéndose una nueva Ley Orgánica que, según el
ministro de Justicia señor Oriol y Urquijo, solucione el desfase entre la realidad social y la realidad
jurídica que se manifiesta en el ámbito de la organización y de los procedimientos judiciales.
(ABC, 15- 9-1970, p. 19).
344
Este editorial, “Un Sumarísimo con petición de pena de muerte” (nº 85, octubre 1970) fue
secuestrado y publicado después por El Socialista, el 10 de diciembre, p. 2.
345
CD., Editorial “Un juicios para todos” enero 1971, nº 88, pp. 5-10.
346
La conmutación de las penas de muerte dictadas por el Consejo de Guerra de Burgos, llegaron
después de una importante movilización, tanto en el interior como en el exterior, de instituciones
obreras, judiciales, eclesiales, etc., (ver en esta tesis el apartado “MUNDO OBRERO”) Cuadernos
para el Diálogo participó en esta campaña de petición de conmutar las penas de muerte publicando
en el número de diciembre 1970, nº 87, p. 3, un artículo de Pedro Laín Entralgo, “Entre el temor y
la esperanza”- que según nota de la redacción no pudo ser publicado en la prensa diaria de Madrid-
cuyo último párrafo dice: “Desde impersonal poquedad, desde nuestro pasado común, desde mi
propio pasado y mi propio presente , hoy me siento íntima e imperiosamente obligado a escribir,
tal vez para no ser oído: “No más sangre; por Dios, no más sangre”.
173
“romper las ligaduras del inmovilismo” que pueden llevar “a nuestro pueblo a
asomarse otra vez al acantilado de la catástrofe”. El editorial hace un análisis
de la “crisis política” que ha desatado el proceso de Burgos determinando que
el problema de fondo no es “el problema de la E. T. A. en el País Vasco”, sino
el que no se hayan creado “los cauces de expresión pacífica para las minorías
étnicas o culturales en un contexto nacional, que hoy exige la conciencia
media de un mundo civilizado” y el que no existan en España “canales e
instituciones a través de los cuales todo el País pueda expresar libremente sus
aspiraciones y decidir su destino como colectividad”. El problema de fondo
para el editorialista es la falta de armonía entre diversos dualismos como el
“dualismo entre una administración políticamente centralizada, y el auge vital
de zonas y regiones, con innegable personalidad histórica”.

En cuanto a los miembros de ETA que han estado en el banquillo son


para el editorial las víctimas de un proceso en el que “la Jurisdicción militar
(entiende) en un asunto de la índole del enjuiciado en el Consejo de guerra de
Burgos” y los convierte incluso en el paradigma del pueblo que soporta la falta
de libertades. El juicio ha sido “Un juicio para todos”, como reza el título del
editorial. Para Cuadernos el verdadero protagonista de este proceso ha sido
España entera, como dice el primer párrafo del editorial:

“Un respiro de alivio ha sacudido a España entera. El más dramático trance de


nuestra vida colectiva en los últimos años concluyó sin tragedia el 30 de diciembre,
cuando el verdadero protagonista, el pueblo español, se acercaba al límite de su
capacidad de aguante, en la creciente tensión de muy largas semanas”.

No es aventurado, después de leer este texto, concluir que, para el


editorialista, los miembros de ETA juzgados en el “proceso de Burgos” han
sido actores de hechos violentos, pero justificables en un régimen que no
respeta derechos y libertades fundamentales.

Por otra parte, Triunfo no hace la menor mención directa a este juicio
en sus números de diciembre de 1970 y enero de 1971. Este semanal muestra
su posición política solamente a través de análisis y comentarios sobre la
política internacional. Sus artículos sobre acontecimientos políticos del
exterior siempre brindan al lector la posibilidad de extrapolar a la política
174
interior de España las conclusiones y críticas expuestas 347. No tratará
acontecimientos políticos internos en sus páginas de un modo directo, sino
sólo a través de reflexiones teóricas de asuntos de política internacional, pero
que, como hemos dicho, bien pueden ser aplicadas a la situación política
española. Así, cuando en España se habla de la apertura, asunto que motivó el
conocido discurso del 12 de febrero de 1974 del presidente Arias Navarro,
Eduardo Haro Tecglen en un artículo titulado “Sobre la apertura (en
Francia)” 348 vierte claras alusiones a lo que debiera ser la apertura del
Régimen, pero sin hacer nunca mención directa del mismo. De igual manera,
en los diferentes números de diciembre del 1970 y en los primeros de 1971, el
tema que se está viviendo intensamente en España y en el extranjero – las
condenas a la pena capital decretadas en el “proceso de Burgos”- no aparece
en las páginas de la revista pero, significativamente, a finales del mes de enero
se publica un extra de casi treinta páginas sobre la pena de muerte 349. En la
primera página de este dossier sobre la pena de muerte se puede leer una
alusión al tema referido, aunque será presentado como una pieza más en el
contexto internacional:

“El indulto de nueve penas de muerte impuestas a seis condenados en Burgos, la


conmutación de dos penas de muerte en Leningrado, la suspensión masiva de
ejecuciones en Estados Unidos han coincidido en los últimos días de diciembre de
1970 […]” 350.

347
Este método y otros semejantes eran frecuentemente empleados por las publicaciones más
críticas del tardofranquismo para evitar la censura. Veáse Elisa Chuliá, La evolución silenciosa de
las dictaduras. El Régimen de Franco ante la prensa y el periodismo, Madrid, Centro de estudios
Avanzados de Ciencias Sociales, 1997.
348
Triunfo, E. Haro Tecglen “Sobre la apertura (en Francia)” 8-6-1974, nº 610, p. 6.
349
El 23 de enero de 1971 Triunfo publica un extra de casi cuarenta páginas dedicadas a la pena
de muerte. En ellas se trata la pena de muerte desde diferentes perspectivas: desde los métodos de
aplicarla, como el artículo “Las seis artes de matar vigentes en el mundo” de Daniel Sueiro, autor
de El arte de matar (Alfaguara, 1968), a lo que significa desde el campo del Derecho: “La pena de
muerte en la edad contemporánea”, del catedrático de Derecho Penal José Antón Oneca; “Contra
la pena de muerte”, del profesor de Derecho Enrique Gimbernat; y “Meditación menor”, del
catedrático de Derecho Penal y director del Instituto de Criminología, Juan del Rosal. Tampoco
falta un recuerdo de la historia de la oposición a la pena de muerte, como el artículo del historiador
José Maluquer, “La dimisión de Nicolás Salmerón”. Sigue luego una sucesión de textos
antológicos de autores como Cesare Beccaria, Henri Sanson, José Gutiérrez Solana. Alejo
Carpentier, F. Brigneau, Henry Troyat, Truman Capote, Albert Camus y Jiménez de Asúa.
350
Triunfo, “La Pena de Muerte”, 23-1-1970, nº 451, p. 21.
175
Se manifiesta en Triunfo una clara conexión de la pena de muerte con
el fenómeno terrorista que está teniendo una fuerte presencia en la vida
política internacional y, por supuesto en España. Eduardo Haro Tecglen
menciona, en su artículo “La otra cara del Terror”, actos de violencia política
que se están produciendo en el mundo, desde ejecuciones por subversión a
secuestros de aviones. En el mismo plano se colocan la violencia del Estado
contra sus opositores y la de los grupos insurgentes y terroristas. Se menciona
cómo en Conakry el socialista Sokú Turé condena a prisión perpetua a dos
ingenieros de la Alemania Federal y al obispo Tchidimbo. En Camerún el
Gobierno derechista condena a muerte al Obispo Ndongmo y a Ernesto
Ouandié y dos compañeros de la UPC (Unión de las poblaciones
camerunenses). En Togo mueren a la vez dos personalidades de la oposición
repentinamente en prisión. Pero no solamente sucede en África, tampoco
escapan de episodios de violencia de Estado los dos países “definidores de los
dos grandes sistemas políticos excluyentes”, la URSS y los Estados Unidos
(parece claro que en esta violencia de Estado el lector debe incluir a España
puesto que antes se han presentado los tres países coincidentes en la
concesión de sendos indultos de penas de muerte) : por un lado se denuncia el
juicio “de intenciones” de Leningrado donde se condena a muerte a unos
individuos, algunos de ellos judíos, que planeaban el secuestro de un avión;
por otro lado, en Estados Unidos, el proceso contra los supuestos
secuestradores de Henry Kissinger, entre ellos dos curas y una monja que se
enfrentan a una posible cadena perpetua, es considerado como una farsa por
algunos medios destinada a aplastar los movimientos pacifistas y promovida
para conseguir más dinero del Congreso para el FBI. No justifica los actos
terroristas pero sí los compara y relaciona con la violencia de Estado. Esta
postura de no justificar la violencia terrorista pero sí comprenderla como una
respuesta a la represión del Estado contra las libertades de un pueblo, queda
plenamente manifiesta en el párrafo siguiente refiriéndose a los terroristas del
IRA:

“El católico que el domingo pasado lanzó una bomba dentro de un “jeep” de
soldados británicos actuaba sin duda no solamente en contra de los principios

176
generales de la doctrina que dice informarle, sino de los principios normales
de la sociedad. Pero los varios siglos de injusticia que sufre su minoría- y, al
menos, los cincuenta años desde la partición de la isla por el inglés- parecen
haber agotado su paciencia en encontrar soluciones por los caminos
políticos” 351.

En diciembre de 1973, con motivo del asesinato del presidente del


Gobierno, Almirante Carrero Blanco, Cuadernos para el Diálogo condena
dicho atentado proclamando, en la “Nota de urgencia” que publica en el
número de diciembre, que sus páginas siempre “han postulado para nuestro
país, para cualquier punto de la tierra y para toda persona, un clima de diálogo,
respeto y convivencia que erradique la violencia, venga de donde viniere,
como modo de acción política”. Esta repulsa de toda violencia política queda
reflejada en la “prensa para la democracia” de estos días. Destino considera en
un verdadero panegírico al Presidente asesinado que “el uso de la violencia,
del crimen como arma política” es un elemento de “autodestrucción” 352.
Igualmente Cambio 16, el día después del atentado, afirma que “la violencia
desatada es un acto de suprema y criminal responsabilidad histórica” 353. Pero,
pasados los primeros momentos, estas publicaciones muestran una gran
preocupación de que el Régimen responda al atentado con represión vengativa
y no con los necesarios avances hacia reformas políticas más democráticas.
Cambio16, en un editorial del siguiente número recuerda que el país está
viviendo “transformaciones tan profundas en la entraña económica y social”
que es inevitable que estos cambios “traigan consigo nuevas necesidades en el
aparato institucional y político”. Es imposible parar este impulso y “tratar de
detenerlo” volviendo “a caínes y a terrores”. “El gran reto que hoy se plantea
ante las fuerzas políticas del país -continúa el editorial- es arbitrar las
fórmulas” para que España pueda ejercer el derecho a “definir su futuro y

351
Ibídem. E. Haro Tecglen, “La otra cara del terror”, p. 7.
352
Destino, “La Trágica Muerte de Don Carrero Blanco”, 29-12-1973, segunda época, nº 1891, p.
7.
353
Cambio 16, en el número que sale poco después del atentado, publica un párrafo como “Última
Hora” que titula “Eso no” para “dejar constancia -dice- de su condena y repulsa por este acto de
injustificable violencia”. Nº 110, 24, diciembre de 1973.
177
labrarlo día a día con su propio esfuerzo” 354. Cuadernos, por su parte, después
de pedir que este atentado no se convierta en pretexto para “dar marcha atrás
en la historia colectiva de nuestro pueblo”, afirma que la solución no está en
la respuesta también violenta, el “ojo por ojo”, sino en “llevar a cabo una
honda transformación de las relaciones económicas y jurídico-políticas en el
camino de una mayor libertad y justicia” 355. Es evidente, como bien dice el
profesor Muñoz Soro citando esta misma nota, que Cuadernos para el
Diálogo expresó aquí su inequívoca y tajante, ética y moralmente sentida,
condena de la violencia”. Pero, cuando a esta condena le sigue la alusión a un
régimen de injusticia y de falta de libertades políticas y también de violencia -
régimen que ha sufrido el golpe en la persona del presidente del Gobierno-, es
presumible la existencia de cierta dosis de comprensión hacia los terroristas.
Parece entenderse que ese régimen propicia la violencia. El propio Muñoz
Soro añade a continuación que se buscaban las causas de esta violencia. Al
mes siguiente de este atentado, en esta revista, “Peces – Barba citaba al teórico
marxista Henri Lefèbvre para enmarcar el atentado dentro de la violencia
“multiforme” de una sociedad “eminentemente terrorista” y señalaba la
imposibilidad de “dogmatizar” o elaborar “una teoría general” que pudiera
resolver los problemas éticos, filosóficos y políticos planteados por lo que en
último término era un “problema de conciencia y de respuesta ante las
circunstancias” 356. Estas causas que están relacionadas con un problema de
“conciencia y de respuesta ante las circunstancias” en una sociedad
“eminentemente terrorista” parecen avalar la idea de que la violencia política
dirigida contra el Régimen -también la de ETA- al menos era comprendida en
el marco de represión y violencia en que se vivía.

En cuanto al atentado indiscriminado de la Calle del Correo, el 13 de


septiembre de 1974, Cuadernos para el Diálogo va a publicar una breve nota
-pues sus páginas están ya en prensa- clamando contra este nuevo atentado de

354
Cambio16, Editorial “Sin miedo al futuro”, 31 de diciembre de 1973, nº 111, p. 5.
355
CD., Nota de urgencia, “Ante el asesinato del Presidente del Gobierno” diciembre 1973, nº
123, p.3.
356
Javier Muñoz Soro y Sophie Baby, “El discurso de la violencia en la izquierda durante el
último franquismo y la Transición”, J. Muñoz, J. L. Ledesma, J. Rodrigo (Coords.), Culturas y
políticas de la violencia. España siglo XX, Madrid, Siete Mares, 2005, p. 295.
178
ETA. Si comparamos este texto con la nota que publica con motivo del
atentado de Carrero Blanco, veremos que aquí se respira una atmósfera
cargada de mayor enojo y dureza en el lenguaje. Ya no es una condena
templada, casi de formulario como en la nota publicada tras el atentado de
Carrero Blanco. Ahora se habla de “altas cotas de irracionalidad”, de “acto
desgarradamente inhumano, de violencia ciega, sin explicación posible”, es
“un suceso nefasto” y pide a “todos los ciudadanos conscientes” que rechacen
“esas crueldades” 357. Hay una diferencia en el modo de condenar los
atentados. Cuadernos muestra cierta comprensión hacia la violencia que va
dirigida contra un representante destacado de un régimen también violento,
pero rechaza tajantemente un atentado indiscriminado aun cuando también
quiera verse como una acción dirigida contra el Régimen.

Con todo, el editorialista no se abstiene de recordar, en un breve


párrafo al final, que los terroristas no son ellos solos los culpables, que
también tiene responsabilidad el Régimen que permite la existencia de
“injusticias de cualquier índole, que avivan los enfrentamientos y los odios”.
Un mes después, Cuadernos para el Diálogo, en el número correspondiente a
octubre, en el editorial cuyo título lleva una carga importante de denuncia
(“Justicia, no venganza”), se muestra especialmente crítico con un régimen al
que, con un lenguaje moralizante, le dice que a “las instituciones de
prevención y de defensa” del Estado “les está vedado ética y jurídicamente la
guerra de aniquilamiento”. De la misma manera viene a denunciar a la
Dirección General de Seguridad de intentar “involucrar en rampante
difamación a unos y a otros sectores de la oposición democrática del País” y
desatar, aprovechando “el suceso sangriento de la calle del Correo”, una “caza
de brujas”. Es cierto que este atentado supuso un punto de inflexión en el
reconocimiento a ETA y a sus métodos terroristas por parte del mundo
antifranquista 358. Pero no se puede hablar de rechazo definitivo a ETA pues
todavía se mantendrá una cierta predisposición a comprender a los terroristas
en un régimen de falta de libertades. Un Gobierno violento, injusto,

357
CD., “Con muy vivo dolor” septiembre 1974, nº 132, p.6.
358
Muñoz Soro, o. c., p. 205.
179
provocador mitiga el desacuerdo con la errónea actividad de los terroristas que
son objeto de esa cruel represión del régimen. Esta realidad subyace en la
denuncia de la pena de muerte desde el debate teórico que Carlos García
publica en Triunfo unos días después de la ejecución del anarquista catalán
Puig Antich. Entre argumentos de carácter penal, políticos y éticos contra esta
“arcaica reacción social” nos presenta a Antich como una víctima de la
venganza del Régimen que no sólo mantiene la pena de muerte en su Código
Penal sino que aplica el indulto con diferentes criterios. Porque, como dice el
articulista, no se entiende que, a la vez que Antich subiera al patíbulo, “no se
aplicara idéntico castigo al miembro de una fuerza armada que disparara
contra su capitán” 359.

En aquel mes de marzo de 1974 se van a llevar a cabo, a pesar de las


presiones internacionales y las protestas estudiantiles en el interior, dos
ejecuciones a garrote vil: la del anarquista Puig Antich que había sido
condenado en Consejo de Guerra celebrado en Barcelona y la del polaco Heinz
Chez, acusado de matar a un guardia civil en un camping de Vandellós
(“trágico y mero comparsa acompañante” del anarquista, lo define Carlos
García en el artículo mencionado). En esas mismas fechas, Franco firmaba la
petición de indulto del guardia civil Antonio Franco Martín que había sido
condenado a muerte por asesinar al capitán del mismo cuerpo, Francisco
Manfredi Cano.

Esta constante defensa de la abolición de la pena de muerte, así como


la defensa de la amnistía 360, o la ferviente petición de que sean conmutadas las
penas de muerte a cinco terroristas 361, que finalmente serán ejecutados en
septiembre de 1975, son manifestación de un obvio posicionamiento contrario
al Régimen y a sus métodos violentos de los cuales los terroristas son
víctimas.

359
Triunfo, Carlos García Valdés, “La Pena de Muerte”, 12-4-74, nº 127, pp. 21-22.
360
Triunfo en su editorial de junio de 1974, nº 129, pide la amnistía con un lenguaje directo,
dejando el lenguaje de dobles sentidos, propio de la prensa en aquellos momentos, para eludir la
sanción de las autoridades.
361
CD. Editorial, “Que sean conmutadas las penas” (Dice: “por razones humanas y políticas…”),
9-1975, nº 144, p.8.
180
Por otra parte, los diarios de la llamada “prensa para la democracia”
son parcos en editoriales y artículos de opinión que expresen opiniones sobre
la actuación del régimen, pero en su información observamos su valentía
limitando la autocensura a la mínima expresión, lo que les acarreará continuos
problemas con la Administración. Su información es completa, sin alardes,
pero sin ocultar aspectos y matices que evidentemente no podían agradar al
Gobierno 362.

Esta actitud es patente en el diario Madrid al informar sobre uno de los


últimos episodios de importancia relacionados con ETA que pudo seguir en
sus páginas: el proceso de Burgos. (No mucho tiempo después, el 25 de
noviembre de 1972, su director, Antonio Fontán, se despedía informando de la
resolución ejecutiva del Ministerio de Información, dirigido por Alfredo
Sánchez Bella, por la que se cancelaba su inscripción en el Registro de
Empresas Periodísticas). Este diario afronta la información sobre este
acontecimiento con intensa atención y dedicación generosa de espacio.

Desde el día 3 de diciembre en que llena la primera página con el


titular, “Comenzó el Consejo de guerra de Burgos”, hasta el 31 del mismo mes
en que publica el indulto de las penas de muerte (“No habrá penas de
muerte”), casi todos los números ocupan la primera página con la información
del proceso y de las huelgas, manifestaciones y otros acontecimientos que
suceden en estos días con relación directa al mismo, como el secuestro por
ETA del cónsul alemán en San Sebastián, Señor Beihl, o la muerte de un joven
que fue herido en una manifestación en Eibar, o la rueda de prensa en
Inglaterra del dirigente de ETA, Julen Madariaga, con Manuel Blanco Tobío
exdirector de Arriba. Realmente, no escatima información -ni de darla con
relieve suficiente- de acontecimientos relacionados con el proceso que
claramente molesta al Gobierno. Así el día 5 de diciembre informa sobre el

362
Un ejemplo de este malestar del Gobierno con la “prensa para la democracia” puede verse en la
efímera vida del diario de la noche, Madrid, en su nueva etapa que se inicia en 1966. Fraga nunca
estuvo muy contento con el “atrevimiento” de este diario. Sobre todo, a partir del artículo que
firma Rafael Calvo Serer, titulado “Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle”, publicado el 30
de mayo de 1968, que cualquier lector de aquella época interpretaba dirigido a Franco. Este
malestar culminó con el nuevo ministro Sánchez Bella que le borró del Registro de Empresas
Periodísticas. (Ver María Cruz Seoane y María Dolores Saiz, o. c., p. 288).
181
estado de excepción en Guipúzcoa, del escrito de profesionales del Derecho
contra las jurisdicciones especiales y la pena de muerte, de los paros en
Guipúzcoa y Barcelona y de los incidentes estudiantiles en Salamanca. El día
9 dedica la primera página, casi en su totalidad, a los “Graves incidentes en el
Consejo de guerra” dando cuenta de que la sala fue desalojada y de que el
juicio seguiría a puerta cerrada. No parece haber límite a la información en
este diario. Se informa de los paros en fábricas y universidades; de la
suspensión del articulo dieciocho del Fuero de los Españoles que supone la
posibilidad de detenciones por más de setenta y dos horas 363; de la sentencia
dictada por el Consejo de guerra en estos términos: “Nueve penas de muerte y
quinientos diecinueve años de prisión”, “El Consejo de guerra dictó su
sentencia” 364 (la cursiva es mía); de las protestas en el exterior y de las
peticiones de clemencia de personalidades de la política y de la Iglesia 365.
Toda la información de este diario y de la “prensa para la democracia” en
general, muestra una oposición a un régimen que debe acabar y abrirse a
actitudes más democráticas.

El enfrentamiento al Régimen implica muchas veces, sobre todo


cuando éste se muestra rabiosamente violento contra la oposición, la
consideración de víctimas para los activistas de ETA, que también son
oposición al Régimen. Incluso, cuando las acciones de ETA son especialmente
crueles e indiscriminadas y provocan en toda la prensa crítica con el Régimen
una repulsa total, aparecen en editoriales y artículos de opinión que expresan
esa condena alusiones a “nuestros clásicos del Derecho Internacional, Vitoria
y Suárez” quienes “se preguntaron a menudo sobre la licitud de la reacción
violenta contra la opresión”. Este recuerdo, dicen los comentaristas, puede ser
fundamento de la existencia de un emotivo apoyo popular a los terroristas en
una “sociedad condicionada”, apoyo que “en una sociedad donde el pluralismo
es un hecho” no llegaría a plantearse 366.

363
Madrid, martes 15-12-1970, p.1.
364
Ibídem. 29-12-1970. p.1.
365
El día 30-12-1970, Madrid, informa de las peticiones de clemencia de Monseñor Marcelo
González, arzobispo de Barcelona y de Monseñor Añoveros, obispo de Cádiz- Ceuta.
366
Mundo Diario, “Superar el terrorismo”, 20- 9- 1974, p.3.
182
Evidentemente, en la cultura política del progresismo español -que se
expresa en estas revistas y diarios- existe un inequívoco rechazo de la
violencia y el terrorismo. Pero este rechazo se acompaña a menudo de algunas
consideraciones que delatan un cierto apoyo a la violencia política dirigida
contra el régimen. Horrorizan los terribles atentados, pero su rechazo
disminuye notablemente su intensidad al ser considerado en el contexto de la
historia del terror que los Estados ejercen “legalmente” 367.

367
Ver Gabriel Plata, o. c., pp. 230-232.

183
184
4. LA PRENSA COMUNISTA: MUNDO OBRERO

Periódico de partido en la clandestinidad

En un conocido documento fechado el 28-6-1950, guardado en el


Archivo Histórico del Partido Comunista de España, uno de los redactores más
implicados en la primera aparición de Mundo Obrero, J. Cañamares, relata los
difíciles impedimentos y obstáculos que hubo de sortear el periódico en sus
complicados inicios. Dice así:

“El último sábado del mes de Agosto de ese mismo año 1930 (no recuerdo qué fecha
era del mes 368) apareció el primer número de Mundo Obrero como semanario, se
publicaron dos números con una tirada de 15.000 ejemplares cada uno. El tercer
número apenas se había empezado la tirada cuando la policía tomó por asalto el local
de la pequeña imprenta situada en la calle de Rodríguez San Pedro, destrozaron los
moldes, rompieron los ejemplares tirados, amenazaron al dueño con meterlo en la
cárcel si en el futuro se seguía tirando Mundo Obrero. Se llevaron detenidos a cuatro
camaradas que habían ido a por ejemplares para la venta. Mundo Obrero fue
suspendido por primera vez, suspensión que duró hasta el advenimiento de la
República” 369.

Su reanudación con la llegada de la República se vio pronto cortada


por la suspensión decretada por el Ministro de Gobernación, Miguel Maura, el
11 de mayo de 1931. Volverá a aparecer el 14 de noviembre de ese mismo año
como diario. Pronto las suspensiones, los procesos, y la clandestinidad se

368
En realidad el primer número de Mundo Obrero sale el 23 de agosto de 1930.
369
AHPCE, “Datos sobre el nacimiento de Mundo Obrero”, Ivanovo 28-6-50. J. Cañamares.
185
fueron convirtiendo en las señas de identidad del periódico junto a las
dificultades de financiación – en muchos momentos hubo que acudir a colectas
de sus lectores para sobrevivir- y a la irregularidad y continuo cambio de la
periodicidad de salida. La otra característica determinante de la publicación
fue su condición de órgano del Partido Comunista de España, siendo tradición
en el periódico durante un largo periodo de tiempo que el jefe del Partido
fuese también el director del periódico 370.

Durante la Guerra Civil Mundo Obrero, salió con la regularidad que las
circunstancias permitían, informando de la marcha de la guerra y llegando a
las trincheras donde completaba la información de los varios centenares de
cabeceras de la llamada “prensa de trincheras” 371. En esta época dirigía el
periódico Navarro Ballesteros, fusilado por Franco en 1940, y último director
del mismo hasta los años setenta.

Especialmente difíciles fueron los primeros años de la Dictadura en los


que la dura represión contra el comunismo en el interior y la guerra en Europa,
hacían de la forzada clandestinidad un obstáculo casi insalvable para la
existencia de Mundo Obrero. Se redujo su tamaño a veces al de una cuartilla
surgiendo diferentes ediciones: Levante, Galicia, Andalucía, Madrid y la
oficial del Comité Central del Partido. Sus salidas a la calle estaban muy
condicionadas por las circunstancias del momento y la clandestinidad. En
algunas cárceles como en Ocaña o El Dueso fueron los mismos presos quienes
editaron diferentes Mundo Obrero, confeccionados a mano, a veces con letras
casi ilegibles por su extrema pequeñez -un prodigio de miniaturistas-,
ilustrados con dibujos y distribuidos entre los mismos reclusos. A partir de
1946, legalizado ya en Francia el PCE, Mundo Obrero aparece con gran
formato siendo distribuido entre los españoles que vivían en aquel país.
También llegaban a pasar clandestinamente, sorteando toda clase de
obstáculos, las fronteras españolas algunos miles de ejemplares. En 1950 se

370
Federico Melchor, director de Mundo Obrero de 1972 a 1980, en entrevista publicada por José
de Cora, o. c. pp. 133-149.
371
De la etapa miliciana tiene interés Milicia Popular, diario de las milicias del PCE que editó 169
números entre el 26 de junio de 1936 y 26 de enero de 1937 distribuyendo 40.000 ejemplares entre
los milicianos (María Cruz Seoane y María Dolores Saiz, o. c. p.243) Ver así mismo Rafael
Abella, La vida cotidiana durante la guerra civil, en José de Cora, o. c., p.12.
186
entra en la clandestinidad de nuevo al ser ilegalizado el PCE en Francia. Por
esta razón se reduce el tamaño, y se realizan las planchas en París pasándolas
luego a España. En Madrid se hacían las tiradas que se distribuían
posteriormente.

En esta etapa de clandestinidad hubo algunos episodios en los que la


combatividad contra el Régimen adquirió una notable trascendencia en la vida
política como fueron las primeras manifestaciones de oposición abierta de los
estudiantes en los años cincuenta. En torno a este acontecimiento, el 9 de
febrero de 1955, Mundo Obrero va a ser duramente atacado por Arriba que
reproduce el artículo firmado por Federico Sánchez – nombre de guerra de
Jorge Semprún- en el que se criticaba al SEU y en el que se llamaba “a la
lucha a favor de las libertades democráticas de expresión y de asociación”.
Este artículo sirve a Arriba como prueba de la “conjura comunista en la
Universidad” acusándole de buscar destruir el sólido muro de la Falange
manteniendo los “dogmatismos preconcebidos” del comunismo. Aquella
misma tarde se produce la reyerta de la calle Alberto Aguilera donde se
enfrentan un grupo de estudiantes – en el que había “elementos de filiación
comunista”, según una nota de la Dirección General de Seguridad- y de
jóvenes falangistas que volvían de homenajear en la calle Víctor Pradera a
Matías Montero en el aniversario de su muerte. Carga la policía, se oyen
disparos provenientes de la retaguardia de los falangistas. Los estudiantes
huyeron despavoridos. Pasado el revuelo aparece tendido en la calzada el
falangista Miguel Álvarez Pérez, herido por arma de fuego. El disparo le había
alcanzado en la cabeza con orificio de entrada en la parte posterior 372. Tanto
Arriba como La Vanguardia española, relacionan el acto violento de Alberto
Aguilera con la última publicación de Mundo Obrero 373. Esta atención al
periódico clandestino de la prensa demuestra su creciente influencia en el

372
Este episodio causó una gran convulsión en la vida política que costó la cárcel a Miguel
Sánchez Mazas, Dionisio Ridruejo, Ramón Tamames, José María Ruiz Gallardón, Javier Pradera,
Julián Marcos, Fernando Sánchez Dragó, Enrique Múgica y la cartera de Educación a Ruiz
Jiménez y la Secretaría General del Movimiento a Fernández Cuesta. (Sobre el desarrollo de los
acontecimientos y de los diversos sectores políticos que movieron los hilos, ver Pablo Lizcano, La
Generación del 56. La Universidad contra Franco, pp. 150- 164).
373
José de Cora, o. c., p.45.
187
mundo universitario, no solo en el ámbito laboral que será su principal
cometido.

Como toda la prensa clandestina, Mundo Obrero adquiere una singular


función en la comunicación de masas durante el régimen dictatorial de Franco.
Es destacable su labor informativa para cubrir el vacío de la prensa legal que
soportaba la censura -y también autocensura- sobre todo hasta los años setenta,
cuando su función informativa fue menos directa y más ampliadora e
interpretativa, ante una mayor información de la prensa legal. Cumplió
también un papel doctrinal difundiendo las concepciones revolucionarias y
estrategias del partido para transformar la sociedad. Pero sobre todo tuvo un
carácter agitativo y solidario, llamando a la huelga y a las movilizaciones así
como moviendo a la solidaridad con presos y huelguistas. Y todas estas
funciones eran completadas por una específica de carácter transversal: la
oposición a la dictadura de Franco. El objetivo final de todas las funciones
mencionadas era sin duda la liquidación del régimen franquista, creando no
solo una oposición sino también una militancia antifranquista 374.

En 1972 llega a Madrid como director del periódico, Federico Melchor,


con el propósito de cambiar el ciclostilado quincenal por un semanal de
tamaño tabloide. En estos momentos el periódico difundía decenas de miles de
ejemplares por canales ilegales. Cuando consigue aparecer como semanal, el 4
de marzo de 1977, en un ambiente de gran tolerancia policial con la prensa
ilegal, y posteriormente con la legalización del PCE, Mundo Obrero disfrutará
de una etapa de gran brillantez. El semanal conseguirá una venta media de más
de 130.000 ejemplares, distribuidos a través de los militantes y también por la
vía comercial 375. Seguía unos criterios informativos amplios con “cierto
equilibrio entre los asuntos de interés general y los estrictamente partidistas”,
colaborando en la redacción profesionales del periodismo como Rodrigo
Vázquez Prada, Miguel Salabert, Cesar Alonso de los Ríos, Javier Alfaya, José

374
Sobre las funciones de la prensa clandestina en general durante el Franquismo ver Pedro Ibarra,
“La prensa clandestina en Euskadi bajo el franquismo” La prensa de los siglos XIX y XX” (dir.
Tuñón de Lara), 1986, pp. 689- 693.
375
La Agencia Cifra, el 16 de marzo de 1977, concede a Mundo Obrero 137.000 ejemplares y
recoge las aspiraciones de lanzar 160.000. (José de Cora, o. c. p. 143).
188
Aguilar, Fernando Castelló, Andreu Claret, Carlos Elordi, Alberto Elordi,
Rafael Fraguas, Joaquín Francés, Raúl del Pozo, Fernando Salgado, Manuel
Vázquez Montalbán, Eugenio Viejo. De forma esporádica también
colaboraron Javier Martínez Reverte, José Antonio Gabriel y Galán, Ramón
Goicoechea, Miguel Bilbatua, Vicente Romero y otros 376.

Pero la intención del Partido era editar un diario como tenían los
partidos comunistas de Francia e Italia (L´Humanité, y L´Unità,
respectivamente). Para ello, ya a finales de 1974 se lanza una campaña para
recaudar 200 millones de pesetas para lanzar el periódico cuando pudiera ser
legal. Conseguido el dinero en dos años y medio, conseguida la legalización
del PCE el 9 de abril de 1977, y en una democracia formal desde las
elecciones del 15 de junio de 1977, a finales de 1978, el 21 de noviembre,
llega a los kioscos el diario Mundo Obrero. Nace con grandes expectativas,
tras el éxito del semanal y la experiencia adquirida en esta etapa. Se esperaba
una tirada de más de 50.000 ejemplares, pero tuvo que conformarse con
30.000. Número que fue descendiendo hasta los 12.000 que salían en sus
últimos momentos de presencia en la calle. El 29 de julio de 1980, antes de
cumplir el segundo aniversario tuvo que cerrarse la edición del diario. El
semanario, que había convivido con el diario durante diecinueve meses,
seguiría editándose hasta convertirse en mensual a partir de septiembre de
1991.

Mundo Obrero ante los primeros atentados de ETA

En relación al terrorismo de ETA, Mundo Obrero consideró que esta


organización desde sus inicios formaba parte de la lucha contra la dictadura de
Franco. Cuando, a partir de 1968, ETA se decidió definitivamente por la
violencia y el asesinato, esta publicación no dejó de ver en ella una fuerza no
despreciable en la lucha contra la represión franquista valorando positivamente
el apoyo popular que provocaba la reacción represora del Régimen ante los
primeros asesinatos de ETA y se sumó al reconocimiento que muchos vascos

376
Pedro Vega y Peru Erroteta, Los herejes del PCE, p. 282.
189
manifestaron hacia sus miembros a los que consideraba “jóvenes patriotas” 377.
Con todo, Mundo Obrero muy pronto expresa algunos reparos frente a esta
estrategia de ETA cuando el mes de agosto de 1968 afirmaba:

“Con las fuerzas agrupadas en ETA podemos tener discrepancias sobre el enfoque
de problemas de la revolución española, discrepancias que se pueden discutir, allanar
y buscar las coincidencias para encauzar sus energías revolucionarias y aliarlas con
las fuerzas de vanguardia que luchan por el restablecimiento de la democracia en
España”.

No obstante, afirma que la represión franquista fuerza el


reconocimiento y apoyo a los militantes de ETA:

“[…] pero cuando una exacerbada represión se descarga contra militantes de ETA y
otros vascos antifranquistas, nuestro deber revolucionario es el de manifestar
públicamente la más completa solidaridad con ellos y condenar categóricamente esa
represión, exigiendo el levantamiento del estado de excepción en Guipúzcoa y la
inmediata liberación de todos los presos” 378.

Mundo Obrero considera a ETA parte del movimiento opositor al


franquismo, “como los comunistas, los socialistas y otros demócratas” 379. De ahí
su “completa solidaridad” con los militantes de ETA y su condescendencia –
matizada- con la actividad de ETA en estos momentos.

El 7 de junio de 1968 en un control de la Guardia civil en Villabona


(Guipúzcoa) el guardia civil José Pardines Arcay muere por un disparo
efectuado por el miembro de ETA, Txabi Etxebarrieta, quien poco después
caerá abatido en Tolosa por disparos de la Guardia Civil. Este atentado estaba
estrechamente relacionado con el que dos meses después costó la vida al Jefe

377
MO, nº 14, julio, 1968.
378
MO, agosto, 1968. De los once estados de excepción que decretó el Gobierno de Franco entre
1956 y 1975, diez afectaron al País Vasco, lo que supone algo más de cuatro años y medio de
excepcionalidad, según Nicolás Satorius y Javier Alfaya en La Memoria Insumisa, Madrid,
Espasa, 1999. Sobre la singularidad de este estado de excepción – por ser el primero en que ETA
tiene protagonismo- y sobre el número de detenidos – no sólo nacionalistas, sino también
sindicalistas y otros miembros de la oposición al franquismo- es necesario acudir al libro de Ander
Gurruchaga “Los estados de excepción y la violencia cotidiana”, El Código nacionalista vasco
durante el Franquismo pp. 292- 309,
379
MO, ibid.
190
de la Brigada de lo Social de San Sebastián, Melitón Manzanas 380.
Etxebarrieta iba acompañado de Ignacio Sarasqueta y presumiblemente
disparó contra el guardia civil José Pardines porque comprendió que iba a ser
detenido por llevar una pistola y le invadió el temor de que en el
interrogatorio, al que con toda seguridad iba a ser sometido, podría desvelar el
plan decidido por ETA de matar al policía Manzanas 381. En el seno de ETA se
venía discutiendo, y al final se decidió, matar a un destacado representante de
la cruel represión policial del régimen de Franco contra el pueblo vasco. Fue
un momento decisivo en la evolución de la organización terrorista. La acción
violenta se instauraba definitivamente en ETA 382. En una octavilla repartida
por ETA se dice:

“Ya no podemos retroceder y seguiremos adelante por la única forma de lucha que
hoy nos es posible, por el único camino que la violencia fascista nos ha dejado
abierto; seguiremos adelante mientras el pueblo nos apoye, nos ayude y quiera que
sigamos” 383.

Realmente el apoyo del pueblo fue importante, como se demostró en


los funerales por Etxebarrieta. Mundo Obrero se hace eco de ese apoyo a ETA
de la sociedad vasca. En sus páginas se manifiesta también su actitud de
defensa a ETA que sufre la terrible represión que ha desatado el Gobierno de
Franco con el decreto que impone el estado de excepción384. En el nº 14 de la

380
Carmen Gurruchaga, Los jefes de ETA, p. 63-65.
381
Idem., p.62. En cambio Teo Uriarte en Mirando atrás. De las filas de ETA a las listas del PSE,
Barcelona, Ediciones B, 2005, p. 90, presenta el atentado de Manzanas como una venganza por la
muerte de Txabi Etxebarrieta a manos de la Guardia Civil un mes antes. Según él, en una reunión
de la BT, órgano de control y no ejecutivo, después de la muerte de Etxebarrieta, se tomó la
decisión de llevar a cabo diferentes atentados. De las muchas propuestas planteadas sólo se realizó
el atentado del jefe de la Brigada Político Social de San Sebastián Melitón Manzanas. De todos
modos insiste Uriarte que fue por vengar la muerte de su compañero.
382
ETA en 1962 se decide teóricamente por la acción violenta, pero será en 1964, en la III
Asamblea, cuando concrete el programa de acción guerrillera descrita en la ponencia “La
Insurrección en Euskadi” Ver José Mª Garmendia o. c., p. 111. También en José Mª Portell.
Amnistía arrancada, p.244.
383
Carmen Gurruchaga ,o. c., p.64
384
El 18 de agosto de 1968 se aprueba el decreto- ley sobre delitos de bandidaje y terrorismo
poniendo en vigor el artículo segundo del decreto de 1960, derogado en diciembre de 1963, que
hacia competente a la Jurisdicción Militar para conocer delitos y juzgarlos en procedimiento
sumarísimo. En enero de 1969 se declara el estado de excepción en toda España. Véase Pere Ysás
en Disidencia y subversión, p. 131 ss.
191
primera quincena de julio de 1968 se publica en la primera página, centrado y
destacado con un recuadro, el artículo sin firma titulado “Represión y protestas
en Euskadi. La inicua condena a muerte de Ignacio Sarasqueta”. En este
artículo Mundo Obrero denuncia la crueldad del Régimen de Franco y los
métodos oscuros de su policía que provocan el descontento del pueblo vasco y
la admiración y el reconocimiento de los jóvenes activistas de ETA.
Admiración y reconocimiento de los que sin duda participa Mundo Obrero:

“En circunstancias que aún no han sido aclaradas, el joven patriota vasco, militante
de la ETA, Javier Echebarrieta, fue muerto en Tolosa por la Guardia Civil. Contra
este nuevo acto salvaje de la represión franquista se ha levantado en Euskadi una
potente oleada de protestas populares. En numerosas ciudades y aldeas, con
manifestaciones, concentraciones ante las iglesias y en otros lugares, el pueblo vasco
ha rendido homenaje al joven patriota, enfrentándose en numerosos casos con las
fuerzas represivas del régimen. […] En todo caso, el dictador ha promovido la
terrible condena (se refiere a la condena a muerte de Ignacio Sarasqueta) con fines
de intimidación. Pero en todo caso también, es indudable que esta nueva iniquidad
sólo servirá para intensificar y extender la lucha del pueblo vasco contra la dictadura.
Así vemos que pese a las arbitrarias detenciones que en estas semanas se están
efectuando la tensión en Euskadi aumenta” 385.

Mundo Obrero muestra en los números que publica estos meses del
verano de 1968 su apoyo a ETA a la vez que hace una llamada al pueblo de
Guipúzcoa en su lucha antifranquista: “Intensifiquemos la protesta contra la
represión” 386. El dos de agosto de 1968, en su casa Villa Arana, en Irún, es
asesinado Melitón Manzanas, inspector jefe del Cuerpo General de Policía y
jefe de la brigada Político- Social de Guipúzcoa. “Su fama de eficacia y
crueldad” superan a la de otros de sus colegas en Bilbao, como el inspector
Junquera cuya muerte también fue decidida por ETA en el convento de los
Sacramentinos de Areatza 387. Era la “operación Sagarra” (manzana), la
primera vez que ETA idea un plan para matar a una persona. ETA ha creído
que es necesario dar el paso al atentado mortal como única forma de presentar

385
MO, nº 14,1ª quincena de julio 1968.
386
MO, agosto, 1968, p. 2.
387
Jean Chalvidant, ETA. La investigación. p. 23.
192
cara a la represión franquista. Mundo Obrero comprende esta actitud y
reprocha al Régimen las medidas represivas que ha adoptado como
consecuencia del atentado:

“El estado de excepción en Guipúzcoa y el restablecimiento del decreto ley sobre


“bandidaje y terrorismo” en todo el territorio nacional son medidas adoptadas por el
Régimen contra todas las fuerzas de la oposición antifranquista. El pretexto que han
invocado para adoptar tales medidas, ha sido el acto justiciero llevado a cabo en
Irún en el que resultó muerto el jefe de la brigada político social de Guipúzcoa,
Melitón Manzanas, conocido torturador de comunistas, nacionalistas, católicos,
socialistas y otros demócratas” 388.

ETA es considerada por Mundo Obrero como parte de esa oposición


antifranquista, y su actuación, como un “acto justiciero”. Nunca más se va a
expresar esta publicación en términos semejantes en ningún otro atentado de
ETA. Pero sí va a manifestar por boca de Santiago Carrillo que la acción
violenta es la respuesta a la represión de la libertad que ejerce el Régimen de
Franco 389. Por su parte, El Socialista 390, en una breve nota publicada en el
faldón de la última página del ejemplar del 15 de agosto, insistirá en la “brutal
represión” desatada en Guipúzcoa por la dictadura de Franco, sin mencionar
en ningún momento a ETA, autora del atentado. Informa de la “muerte a tiros”
del Jefe de la Brigada Social en San Sebastián, Melitón Manzanas, “conocido
por su ensañamiento y crueldad con los detenidos políticos”, y comenta la
situación producida en Guipúzcoa por el estado de excepción decretado que ha
llevado a incontables “detenciones y palizas” de abogados y sacerdotes y
“registros domiciliarios a altas horas de la noche”, incluido el registro del
domicilio del teniente alcalde de San Sebastián, don Tomás Álvarez de Eulate
y el de un concejal del Ayuntamiento 391.

388
MO, agosto de 1968.
389
MO,”Declaraciones de Santiago Carrillo sobre el momento político”, 29-12-73, p.3.
390
Siempre que resulte ilustrativo trataremos de contrastar el análisis de Mundo Obrero, con
aportaciones de El Socialista, periódico de izquierda revolucionaria con planteamientos
ideológicos cercanos aunque con estrategias diferenciadas.
391
El Socialista, “Estado de Excepción en Guipúzcoa. Duras medidas represivas. Centenares de
detenciones.” 15-8-1968, p. 8.
193
El Proceso de Burgos

Lo que el Régimen pretendía que fuera un juicio ejemplar contra ETA


se convirtió en un proceso al Franquismo con importante resonancia en el
exterior. Tanto los etarras encausados como la prensa extranjera pusieron en
evidencia la violación de los derechos humanos del Régimen. Los dieciséis
activistas de ETA en sus intervenciones se convirtieron de acusados en
acusadores aprovechando “la ocasión para hacer constar la opresión que sufre
el pueblo vasco” 392 y en algunas sesiones del juicio se amotinaron gritando
“Gora Euskadi Askatuta” y cantando el eusko gudaria. El juicio se inició en
medio de una situación de protestas de obreros y estudiantes que se
manifestaron en importantes ciudades del país. También la Iglesia mostraba
sus reservas frente al Régimen del que ya pretendía desmarcarse. Los
sindicatos y partidos clandestinos estaban preparando una amplia operación
de huelgas y manifestaciones para debilitar al Régimen 393.

Toda la enorme movilización que se llevará a cabo en Euskadi y en


toda España contra las penas de muerte dictadas a los militantes de ETA, se
vino fraguando desde octubre por organizaciones políticas y sindicales del
País Vasco: CC.OO., PCE, PSOE, MC, ETA y otros grupos nacionalistas.
Para el PCE, “uno de los máximos responsables de la movilización”, el éxito
de estas movilizaciones fue un estímulo, no sólo para promover otras acciones
de carácter general, como la Huelga Nacional, sino también para considerar en
Euskadi la posibilidad -que nunca se pudo convertir en realidad- de reconducir
e insertar en su propia estrategia a una ETA que discutía en su seno la
trayectoria ideológica y política que debía adoptar 394. Mundo Obrero dedica
todo el número 20, con fecha de 22 de diciembre de 1970, al juicio de Burgos.
Se vuelca en la defensa de los dieciséis encausados con eslóganes como:
“España en lucha por los 16 y la libertad” “Ningún descanso en la acción para
salvarles”. Para el periódico este proceso es una situación que ha de ser

392
Mario Onaindía en Teo Uriarte, o. c. p. 124.
393
Véase Paul Preston “La crisis del franquismo”, Historia de España, Historia 16, nº 13, pp. 100-
113
394
Ibáñez Ortega y José Antonio Pérez, Ormazábal, Madrid, Latorre Literaria, 2005, pp. 321 y
322.
194
aprovechada para avanzar en la estrategia de acoso al régimen dictatorial de
Franco. Es un momento decisivo para dar un paso importante en la
395
movilización de masas . Así el Comité Ejecutivo del PCE, en un
llamamiento que publica Mundo Obrero, pide “Acción inmediata para salvar
la vida de los vascos: manifestaciones, huelgas, huelga general” 396. En tres
páginas completas informa con lenguaje arrebatado de todas las huelgas y
manifestaciones que han tenido lugar en el País Vasco. Con el titular
“Guipúzcoa, en pie. Huelga general y choques con la policía”, inicia una
información minuciosa de las manifestaciones llevadas a cabo en el mes de
diciembre en diversas localidades de esta provincia. En Eibar, donde muere un
joven de 21 años, Pérez Jáuregui, por disparos de la Guardia Civil; en
Rentería, donde “la lucha se preparó a través de asambleas en fábricas y
talleres, con lanzamiento masivo de octavillas.” 397; en Pasajes, en Hernani, en
Villabona, etc. Pero estas huelgas y manifestaciones se han dado también en
Vizcaya. “Con el nombre de IZKO como bandera siguen manifestándose en
Bilbao estudiantes y jóvenes trabajadores. El 10, el 11, en días sucesivos, a
los gritos de ¡Franco asesino! ¡Libertad! Y a veces chocando con la Policía
Armada” 398. También en otros lugares de España se van a realizar huelgas y
manifestaciones como anuncia con titulares diferentes Mundo Obrero: “La
vigorosa protesta de Barcelona”, “El no de Madrid al proceso de Burgos”,
“Manifestaciones en Vitoria”, “Las huelgas y manifestaciones de Sevilla”, “La
protesta en Galicia”, “Choques con la policía en Zaragoza” “Protestas también
en Valladolid y Granada”, “La huelga universitaria en Valencia, Oviedo,
Málaga, Salamanca…” 399.

Pero sobre todo es en el País Vasco donde las movilizaciones son más
destacadas. La movilización de masas en el País Vasco se convierte en el

395
El interés de la oposición es potenciar el movimiento de masas contra la dictadura y el efecto
publicitario adverso a la misma que provoca el proceso de Burgos. Pues, como bien dice el
profesor José Mª Marín, investigador del mundo sindical antifranquista: “El papel de ETA en el
proceso de lucha antifranquista no es lo importante para el PCE en el “Juicio de Burgos”, igual que
para casi toda la oposición” (conversación mantenida en marzo de 2009).
396
MO, nº 20, 22-12-1970, p. 6.
397
Idem.,p.4.
398
Idem, p.5.
399
Idem, p.5 y 6.
195
punto de referencia de la protesta de la oposición al Régimen. ETA se
convierte con su protagonismo en Burgos en un elemento importante para la
movilización de las masas y en la incitación a la protesta contra el Régimen. El
catedrático de la Universidad del País Vasco, Gurutz Jáuregui, dirá: “El
proceso de Burgos constituye un verdadero punto de inflexión histórico tanto
para ETA, como para el conjunto de la oposición al franquismo” 400. Esta
misma percepción tenía Santiago Carrillo en el artículo de la primera página
de Mundo Obrero que titulaba: “España no volverá atrás”. El efecto de la
estrategia acción- represión- acción se ha hecho notar a partir de 1968 como
respuesta a los atentados mortales de este año, con la feroz persecución
policial contra el nacionalismo vasco liderado por ETA. Esta ciega represión
conseguirá movilizar a las masas de obreros y estudiantes del País Vasco. Para
Carrillo ellos forman una nueva generación que va a tomar conciencia de la
falta de libertades y de la represión policial del Régimen:

“Los jóvenes de ETA, las nuevas generaciones que no conocieron la guerra, pero que
al cabo de treinta años se alzan valerosamente contra sus resultados funestos, forman
parte del campo de los vencidos” 401.

Carrillo quiere entender que estos jóvenes de ETA y todos los que se
manifiestan en Euskadi forman parte de un movimiento más general contra el
franquismo cuando afirma:

“Después del proceso de Burgos – y más allá del resultado concreto- España no
volverá a ser lo que fue. Algo se ha roto, algo comenzó a romperse ya en la jornada
del 3 de diciembre […] La combatividad mostrada por las masas obreras y
estudiantiles, por los intelectuales y artistas; la unidad de toda la oposición en
Cataluña consagrada en el magnífico Manifiesto de Montserrat […] son fenómenos
que tendrán una implacable continuidad, incluso si, de momento, se produce una
cierta calma, un respiro para recuperar fuerzas y alientos, lo que no es seguro” 402.

400
Gurutz Jáuregui, “ETA: Orígenes y evolución ideológica y política”, La Historia de ETA,
p.258.
401
MO, nº 20, 22-12-70, p. 1.
402
Idem, p.3.
196
Para Mundo Obrero ETA, por la gran movilización que puede generar,
es una fuerza a tener en cuenta en la lucha de masas contra la dictadura 403. Por
eso aunque, como publicaba en sus páginas, “podemos tener discrepancias
sobre el enfoque de problemas de la revolución española”, no obstante se
mantienen expectativas sobre las posibilidades que puede ofrecer a la
estrategia antifranquista la tendencia incipiente de un sector de ETA favorable
al reforzamiento del Frente Obrero tolerando por otra parte su carácter
nacionalista que se intenta integrar en el discurso de una España federal
contrapuesto al centralismo de Franco. Con letras de gran tamaño y en negrilla
destaca Mundo Obrero:

“Mario Onaindía: En tanto que marxista-leninista y partidario del internacionalismo


proletario consideró que la lucha del pueblo vasco es una aportación al combate del
pueblo español contra la opresión”.Y al terminar el consejo de guerra gritó: “Gora
españi-ko languilleak” (¡Vivan los trabajadores españoles!)” 404.

En el ya mencionado llamamiento del Comité Ejecutivo del PCE se


dice a este respecto:

“No somos anti-españoles, han proclamado valientemente ante el tribunal los


acusados del proceso de Burgos, uno de los cuales ha gritado también: “Vivan los
trabajadores españoles”. Son vascos, amantes de su pueblo, sedientos de libertad. De
una libertad que millones de españoles reclamamos en estos momentos para España
y todos sus pueblos. Verter una sola gota de sangre vasca, ejecutar a uno solo de los
vascos del proceso de Burgos representaría en estos momentos un horrendo crimen
de lesa patria española” 405.

Dentro del intento de conseguir el Pacto de todas las fuerzas


antifranquistas, no se puede desdeñar a ETA aunque haya discrepancias con su

403
Efectivamente, como dice José Mª Garmendia, en estos momentos “el PC de Euskadi – y de
España- empieza a prestar un enorme interés por el desarrollo ideológico y político de ETA,
teniendo en cuenta que ésta, con su propuesta de Frente Nacional, abre un hipotético pasillo a la
bloqueada política vasca”. De este interés es muestra la reunión del 3 de noviembre de 1970 de
ETA y el PCE llegando a firmar un llamamiento conjunto contra la represión y por la Amnistía.
(José Mª Garmendia, Historia de ETA, pp. 446 y 447).
404
M. O. nº 20, p.7.
405
Idem, p.6.
197
ideología nacionalista y su estrategia revolucionaria. El radical nacionalismo
que la ideología de ETA profesa -tan alejado del internacionalismo marxista-
se quiere considerar o encajar dentro de la defensa de las libertades de los
pueblos y de una concepción federal de la unidad de España 406. Este es el
sentido de este fragmento del artículo de Carrillo que ya hemos comentado:

“¡No! ¡Esos muchachos no son enemigos de España! Son jóvenes nacionalistas que
quieren la libertad de su país. Esta libertad no es incompatible con la existencia de un
Estado español, a condición de que ese Estado tenga un carácter federativo,
respetando la personalidad de cada uno de los pueblos que lo componen. Esos
jóvenes son revolucionarios sinceros” 407.

Siempre ha estado presente en la doctrina de los partidos de izquierda


la concepción federalista y republicana del Estado español. Esta idea arraigada
desde sus inicios en la cultura y pensamiento de izquierda era potenciada
como oposición al régimen franquista esencialmente centralista y uniformador.
Por esta razón resultaba fácil a la izquierda admitir la defensa de la
autodeterminación de Euskadi que ETA presentaba como objetivo de su
actividad terrorista. La defensa de la autodeterminación es constante en los
órganos de prensa de los partidos de izquierda. Podemos poner el ejemplo de
El Socialista que, recordando la Resolución sobre nacionalidades y regiones
del XIII Congreso del PSOE, declaraba la defensa de la autodeterminación
con estas palabras:

“El PSOE reconoce la existencia dentro del territorio del Estado español de distintas
nacionalidades. Y entiende que las solución de los problemas de dichas nacionalidades parte
del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas que comporta la
posibilidad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a
mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español” 408.

406
De hecho, el PCE propuso a ETA VI Asamblea un programa que comprendía la
reivindicación de la amnistía, la libertad de expresión y asociación y el derecho de
autodeterminación. (J. Mª Garmendia, o. c. pp. 447-451.)
407
M. O. nº 20, p.1.
408
El Socialista, “Regiones y Regionalismos”, 1ª quincena de enero 1976, p. 7.
198
En cuanto al proceso de Burgos, este periódico también hace un
minucioso seguimiento del juicio dedicándole las primeras páginas de los
cinco números que el semanario edita en el mes de diciembre de 1970 con
editoriales y artículos en los que se destacan tres ideas: 1º. El juicio ha tenido
una trascendencia exterior que ha situado a España en el primer plano de la
actualidad internacional de tal modo que “desde los tiempos de la Guerra
Civil, nunca ocupó España un sitio tan destacado en el sentir general” 409; 2º.
En sus páginas hay un continuo llamamiento a las movilizaciones
considerando que es tan fuerte la contestación producida con “manifestaciones
de todo género, cosa que jamás se había visto en España”, que obliga a pensar
que el pueblo español ha despertado y que, a partir de ahora, se acelera el
declive del Régimen franquista y la llegada de las libertades; 3º. La presión
internacional y las huelgas y manifestaciones de todo género en España han
convertido el juicio a ETA en un juicio al Régimen. De esta manera, dice el
semanal que “en Burgos no se ventila solo lo ocurrido en Guipúzcoa sino que
se ventila también la pervivencia del régimen franquista” 410.

Pero en realidad, para El Socialista, ETA, sus militantes enjuiciados y


la causa por la que luchan quedan relegados a un segundo plano ante lo que
parece ser el verdadero objetivo de esta eclosión de protestas y movilizaciones
que provoca el juicio: la lucha por derrocar al Régimen. Pero no faltan
alusiones a los motivos de esta situación como cuando se afirma que “estos
acontecimientos derivan de la falta de cauces para la expresión de ideas y para
el reconocimiento de los derechos de las minorías” 411. Tampoco dedica mucha
atención a los condenados aunque admite que “sea cual sea la suerte que
corran los dieciséis procesados, la causa de las libertades les debe
reconocimiento” 412.

409
El Socialista, Editorial, “El proceso de ETA se ha transformado en el proceso del
antifranquismo”, 17- 12-1970, p.1.
410
El Socialista, “En el Consejo de Guerra de Burgos hay dos procesos: El de ETA y el del
Régimen franquista” 10-12-1970, p. 1 y 8.
411
El Socialista, 1- 12- 1970.
412
Esta afirmación se hace cuando todavía no se había publicado la sentencia, en el nº 456,10-12-
1970, p.2.
199
Por otra parte, puede ser ahora el momento de preguntarnos si
realmente ETA era un movimiento revolucionario tan marxista y español
como entonces apuntaba Mundo Obrero. En esos momentos se está viviendo
en el seno de ETA una dura confrontación entre distintas posturas ideológicas.
Dos son las principales: la que da prioridad a la tesis anticolonialista - más
nacionalista- priorizando la actividad armada, y la que defiende en primer
lugar la tesis anticapitalista, más decidida por la lucha obrera. Todo comienza
a finales de 1968 cuando Zunbeltz 413 pone en entredicho la aplicación en
Euskadi de la lucha tercermundista de liberación nacional. Esta estrategia
tercermundista ha de ser adecuada a la realidad social de Euskadi que no
puede entenderse sin el movimiento obrero, por lo que la actividad de ETA
debe encontrar acomodo en la lucha revolucionaria de masas. Esta nueva
orientación de ETA se venía materializando con decisiones tales como la
creación, en 1967, en la V Asamblea, del Frente Obrero (FO) cuyos miembros
– no más de 20- mantuvieron contactos permanentes con dirigentes de CC.OO.
(miembros cualificados del PCE de Euskadi) motivando en el seno de CC.OO.
en Euskadi disputas entre diversos sectores en los que está muy presente
ETA 414. Sin embargo las tesis antiimperialistas de Zunbeltz no se impondrán
hasta 1971, después de los turbulentos episodios que se dan en el seno de ETA
en estos años. Ante las numerosas detenciones de sus dirigentes a finales de
1969 surge una nueva dirección en la que predominan vizcaínos, más cercanos
siempre al movimiento obrero. Estos serán los dirigentes que convocaron la VI
Asamblea en donde se planteó la necesidad de dar preponderancia al Frente
Obrero pues consideran que la liberación de Euskadi sólo puede entenderse

413
Zunbeltz es el seudónimo de José Luis Zalbide que en diciembre del 68 publica “Hacia un
estrategia revolucionaria vasca” en la revista Irultza, nombre con el que también se reconoce este
escrito de referencia en la evolución ideológica de ETA.
414
Ese mismo año, las Comisiones Obreras de Guipúzcoa hacen una declaración de carácter
nacionalista proclamando su independencia de “cualquier comisión de fuera de Euskadi”. Parece
ser que detrás de esta declaración está ETA y algún sector del Partido Comunista de Euskadi. Pero
a partir de 1971 aparecen dos tendencias con estrategias diferentes, que a partir del 74 se
formalizarán en CONE (Comisión Obrera Nacional de Euskadi) y CECO (Coordinadora de
Euskadi de Comisiones Obreras), ésta última con presencia de LCR- ETA VI y otros grupos
comunistas más radicales, como MC, ORT…Esta división supuso a nivel sindical un enconado
enfrentamiento entre el PCE, dominante en la CONE y ETA VI en la CECO. (Ver Pedro Ibarra
Güell, El Movimiento obrero en Vizcaya: 1967- 1977, pp. 284 y ss. Del mismo autor: “De la
primavera de 1959 a Lejona 1978”, David Ruiz (dir.) Historia de Comisiones Obreras (1958-
1988 )Madrid, Siglo XXI, 1993)
200
como liberación de la clase trabajadora vasca. Defensores más radicales de
estas tesis serán las llamadas “Células Rojas” que darán prioridad a la lucha
social sobre la lucha nacional llegando enseguida al rechazo del nacionalismo
y al abandono de la organización 415. En el lado contrario se posicionarán los
seguidores de Krutwig 416 amarrados a las tesis anticolonialistas y los que no
ven con buenos ojos la inactividad armada y la proclividad de la dirección de
ETA hacia la lucha obrera. De la VI Asamblea saldrá una “ETA que deja de
ser un movimiento nacionalista para convertirse en un movimiento progresista
marxista-leninista” según publicaba aquellos días Novo Mondo 417. Esta
posición no va a ser aceptada por la facción más nacionalista de ETA que
acusa de españolistas a los seguidores del Frente Obrero y se declara
defensora de la V Asamblea 418.

En esta situación Mundo Obrero se vuelca en la defensa de los


militantes de ETA que se sientan en el banquillo y que son partidarios de la
tendencia que será la de ETA VI Asamblea 419. En todas las páginas del
periódico del 22 de diciembre de 1970 se pueden leer titulares en defensa de
los encausados y del llamamiento a la movilización para salvar su vida:

“Los reclusos de Burgos no han atentado contra España. Han combatido un sistema
político que combaten hoy todos los españoles que quieren el progreso” 420.

“Los jóvenes procesados en Burgos no son culpables de la muerte del policía


[…]” 421.

415
La mayoría de la Células Rojas, se acercan al PCE, aunque, como dice Fernando Jáuregui y
Pedro Vega, este acercamiento será “momentáneo y efímero”. También afirman estos autores que
el PCE aprovechó la ocasión de que la línea obrerista parecía imponerse en ETA, sobre todo a raíz
de la VI Asamblea, para iniciar una aproximación táctica a ETA. (Crónica del antifranquismo,
2007, p.634.)
416
Krutwig, (seudónimo de Fernando Sarrailh de Iharza) escribe Vasconia, publicado en Buenos
Aires en 1962, que se había convertido en la doctrina de la Organización.
417
Citado por Carmen Gurruchaga, o. c., p.76.
418
Sobre estos momentos de escisiones y enfrentamientos ideológicos en el seno de la
Organización ETA: ver entre otros: Gurutz Jáuregui o. c., pp. 253- 260; Carmen Gurruchaga o. c.,
pp. 74-76; Jean Chalvidant o. c., 28-31 y José Mª Garmendia, o. c., pp. 335- 354.
419
En la VI Asamblea parecen cuatro tendencias: 1) Células Rojas, alejadas de las doctrinas
nacionalistas; 2) La Dirección, que pretende construir un partido de clase trabajadora para la
revolución vasca. Expulsada, pasará a denominarse ETA VI Asamblea; 3) Defensores de las tesis
colonialistas de Krutwig y Madariaga; 4) Los milis de Juan J. Etxabe , partidarios de la lucha
armada sin muchas distinciones teóricas a los que se añade el grupo Branka, grupo imbuido del
puritanismo abertzale.
420
Santiago Carrillo, “España no volverá atrás” p.1.
201
“¡Ningún descanso en la acción para salvarles!”. “¡No a la pena de muerte!”.
“¡Libertad para y sus compañeros!” 422.

Todas estas expresiones y eslóganes se verán reforzados por la


utilización de la fotografía. En una publicación como Mundo Obrero, de
recursos técnicos limitados, la fotografía es en esta época un medio de
comunicación de muy escasa presencia en sus páginas. No obstante, en este
número que comentamos, dedicado en casi su totalidad al proceso de Burgos,
se publican en primera página las fotos de los seis principales encausados que
fueron condenados a muerte. Ocupan cerca de la mitad de la página, lo que les
confiere un total protagonismo en el periódico. Son fotografías que nos
presentan los rostros de seis jóvenes, casi adolescentes en los que, a pesar de la
escasa calidad técnica de la foto, podemos descubrir la mirada serena y afable
que irradia franqueza y sana juventud. Incluso Javier Izko de la Iglesia esboza
una sonrisa llana y sencilla. Con estas fotografías Mundo Obrero transmite a
los lectores el mensaje fundamental de este número: seis jóvenes inocentes
pueden ser ejecutados injustamente por Franco 423. Esta realidad sólo puede
mover a los amantes de la libertad a revelarse contra la dictadura.

421
Dolores Ibárruri, entrevista de L´Unita, en MO, nº 20, 22septiembre 1973, p.3.
422
MO, nº 20, 23 septiembre 1973, p.4.
423
Los jóvenes sentenciados a una o dos penas de muerte fueron: Eduardo Uriarte Romero, dos
penas de muerte; Francisco Javier Izko de la Iglesia, dos penas de muerte; Jokin Gorostidi Artola,
dos penas de muerte; Mario Onaindía Natxiondo, una pena de muerte; José María Dorronsoro
Zebeiro, una pena de muerte; Francisco Javier Larena Martínez, una pena de muerte. Según Teo
Uriarte o.cit. p. 125.
202
Los seis condenados a muerte en el Proceso de Burgos en Mundo Obrero 22 de
diciembre 1970.

Contra el atentado individual.

En estos años se activa en el campo de la izquierda el debate teórico


sobre la utilización de la violencia revolucionaria para conseguir liberar a los
pueblos. Teóricos prestigiosos del campo marxista, como Maurice Duverger o
André Gorz entre otros, consideran que en los países desarrollados la
utilización de la violencia no es viable, que “la evolución al socialismo debe

203
ser progresiva y muy lenta” 424. El golpe de Estado de Chile, así como la
muerte del Che Guevara y el fracaso de los tupamaros alertan de esa
inviabilidad de la violencia revolucionaria o del terrorismo. En España, entre
muchos antifranquistas comprometidos, el asesinato de Carrero Blanco
refuerza el convencimiento de esa inviabilidad de la violencia revolucionaria.
De esta idea participaba el profesor Tierno Galván que dice en sus memorias:

“Cuando no se puede hacer la revolución, el diálogo y la paciencia son fines


morales. Dentro del marco de la reflexión pensé que la reacción que sigue a la
precipitación es tan dura y violenta que se tardan muchos años en recobrar el tiempo
perdido. Para mí, para muchos de mis amigos y para bastantes de mis compatriotas
de la clase dirigente, el proceso chileno fue una gran lección. No quiero ser
dogmático en las afirmaciones, ni exagerar en la aseveración, pero yo diría que el
ejemplo de Chile nos hizo a todos retroceder en cuanto a nuestras aspiraciones de
radicalismo” 425.

Santiago Carrillo pensaba también en la necesidad de insistir en el


“pacto por la libertad” para la consecución de la democracia en España – esta
fue una de las conclusiones del VIII congreso del PCE, que se concretará poco
después en la constitución de la Junta Democrática, en julio de 1974, en
París 426.Con todo, desde un punto de vista estratégico, intentó mantener en sus
militantes la ilusión de conseguir esa democracia por medio del movimiento
de masas que manejó con maestría como elemento de disuasión y de
exhibición de fuerza para que el partido fuera considerado de partida un agente
imprescindible en el previsible cambio democrático cuando muriera el
Dictador 427.

424
Maurice Duverger “El tránsito hacia el socialismo pacífico” Le Monde 24 de septiembre de
1973, citado por Octavio Paz en “Los centuriones de Santiago”, La Insignia, 12 de septiembre de
2003.
425
Enrique Tierno Galván, Cabos sueltos, p.465.
426
AHPCE, Conclusiones del VIII congreso del PCE. Se hace una defensa del Pacto por la
libertad que se apoya “en la más pura ortodoxia marxista leninista”. “Se trata de buscar la
democratización antes que la revolución social”. En su intervención - resumen del congreso -
Dolores Ibárruri enumera las propuestas que han salido del congreso y la primera de ellas es la
siguiente: “1º Una concepción táctica clara: las convergencias más amplias en el pacto por la
libertad” Actas y congresos, Carpeta VIII.
427
Ver Victoria Prego, diccionario de la Transición, pp.162-167.
204
Desde un punto de vista ético el debate se centraba en la legitimidad
de la violencia para conseguir los derechos y libertades negados a los
ciudadanos y a los pueblos cuando se cierra el camino de la negociación. La
mayoría de las veces se mantenía una postura ambigua entre la no aceptación
de los medios violentos y su posible justificación por los fines que se intentan
lograr a través de ellos.

Si desde un punto de vista teórico la izquierda mantenía una cierta


justificación de la violencia cuando, cerrada toda otra vía, se convierte en la
única respuesta a la violencia institucional, desde una perspectiva de estrategia
política no va a inclinarse por la violencia revolucionaria y, mucho menos, por
el atentado individual.

Mundo Obrero, como órgano del Comité Central del Partido


Comunista de España, toma una posición clara ante la inviabilidad de la
violencia de ETA.

“Nosotros estamos contra el atentado individual - decía Carrillo - porque


consideramos que no resuelve, que no da una salida y que puede ser un obstáculo al
desarrollo de la lucha del pueblo” 428.

Esta clara oposición a la violencia no se manifestó en episodios como


el asesinato del comisario Melitón Manzanas o el proceso de Burgos. Pero,
tras el atentado del Almirante Carrero Blanco, se condena “porque no resuelve
nada”, porque ese no es el camino para acelerar el proceso de liquidación de la
dictadura” 429. En esta misma dirección va el editorial que El Socialista dedica
a este atentado cuando dice:

“Pero la muerte de un tirano no resuelve el problema que tenemos planteado los


españoles. Ni un atentado, ni cuarenta acortarán el camino que nos separan de la
libertad” 430.

428
Santiago Carrillo, “Declaraciones de Santiago Carrillo sobre el momento político”, MO, nº 23,
29 de septiembre 1973, p. 3.
429
MO, “Ese no es el camino”, nº 32, 3ª semana de octubre de 1975, p.1.
430
El Socialista, Editorial, nº 13, 1ª quincena de enero, 1974, p.2.
205
Será un año después, con la explosión de un artefacto en la Cafetería
Rolando, en la calle del Correo, que causaba la muerte a once personas,
cuando Mundo Obrero condena por razones éticas y humanitarias el
terrorismo con estas palabras:

“Un atentado brutal porque fatalmente tenía que producir numerosas víctimas. Un
atentado condenable –y por nosotros condenado- por su carácter inhumano, ciego y
provocador” 431.

Mundo Obrero, como toda la izquierda, se va a alejar de la violencia


terrorista después de este atentado indiscriminado. En este sentido se expresa
Muñoz Soro en su libro Cuadernos para el Diálogo (1963- 1976): “la
explosión de la cafetería Rolando determinó su alejamiento definitivo (de la
izquierda) de cualquier tentación no ya de asumir, sino incluso de valorar con
ambigüedad el potencial transformador de la violencia política” 432.

En el PCE no se dudaba de “la superioridad de la lucha de masas sobre


el terrorismo individual” ni de lo errónea que resultaba ser la táctica
terrorista 433. Se desecha el atentado individual aunque la violencia en la lucha
de masas se mantiene en la recámara para su posible y necesaria utilización en
el propósito de alcanzar las libertades en España. En el informe del Comité
Central presentado por Carrillo en el VIII Congreso del Partido Comunista de
España, se puede ver cuál era la postura del Partido con relación a la violencia:

“El elitismo y el terrorismo individual no pueden asegurar el papel determinante de


las fuerzas revolucionarias en el proceso actual de cambios. Este tipo de acciones
despierta a lo más simpatía pasiva por parte de las masas, no las impulsa a ser ellas
mismas las protagonistas de la lucha político-social. Nosotros no renunciamos a la
violencia revolucionaria; pero se trata de la violencia de masas, apoyada en las
masas” 434.

Por otra parte, el mayor empeño de Mundo Obrero en estos años es la


unión de las fuerzas antifranquistas, es llegar al “Pacto para la Libertad entre
todas las fuerzas, incluidas aquellas que si ayer lucharon contra nosotros, hoy

431
MO, “Los ultras y la explosión de la Puerta del Sol” nº 16, 23 de septiembre 1974. p.3.
432
J. Muñoz Soro, Cuadernos para el Diálogo (1963- 1976) p. 205.
433
Santiago Carrillo, La memoria en retazos, p.71
434
AHPCE, Informe del Comité Central del PCE, p.3. Actas y congresos, carpeta VIII Congreso.
(1972)
206
se vuelven contra el Régimen” 435. Para ello propone “un Gobierno de amplia
coalición y consulta al pueblo”. “El Partido Comunista estima que España
necesita una auténtica reconciliación nacional”. Piensa en la necesidad de
“superar la guerra civil y su secuela de odios y opresión”. Pretende una
convergencia también con “los que dicen querer cambiar el sistema desde
dentro” 436. Aunque Carrillo afirma que si no hay acuerdo ni diálogo “la
violencia en la lucha de masas puede llegar a imponerse como una necesidad
y si la lucha se plantea en ese terreno, si no hay otro camino, tomaremos
ese” 437. Con todo, Mundo Obrero declara que es necesario “desterrar la
violencia actual” e ir “contra el atentado individual” practicado por ETA.

Este alejamiento de ETA no deja de estar relacionado con la trayectoria


ideológica y estratégica que después del proceso de Burgos ha seguido la
organización terrorista. El resultado de los conflictos internos es una ETA que
se decanta por la línea más nacionalista, alejada de todo frente obrerista. Con
el abandono de ETA VI Asamblea, ETA V logra apropiarse de la legitimidad
histórica de ETA. En 1972 se le une EGI- Batasuna, rama juvenil del PNV,
“consiguiendo incrementar sus muy reducidas huestes” 438. Esta nueva ETA no
sólo va a rechazar el antiimperialismo y consiguientemente la lucha obrera
sino que el anticolonialismo que adopta se convertirá en mero soporte
ideológico de lo que será el verdadero fin de la organización: la lucha
armada 439. El ya mencionado Informe del Comité Central del Partido
Comunista de España de su VIII Congreso se lamenta de que “tras la
experiencia de Burgos no hubiera sido capaz (ETA) de transformarse en un
partido de masas de la izquierda vasca 440” y manifiesta el convencimiento de
que las relaciones con ETA no son lo que pudieron haber sido, al menos de

435
MO, “Dolores Ibárruri: El proceso de Burgos ha hecho emerger toda la hostilidad existente en
el país contra la dictadura” nº 20, 22 diciembre 1970, p.3.
436
MO, El Pleno del C. E. del P. C. de España, “El Partido Comunista de España” nº 23, 29
diciembre 1973, p.2.
437
MO, “Declaraciones de Santiago Carrillo sobre el momento político” nº 23, 29 diciembre
1973, p.3.
438
Sergio Vilar, o. c., p.438.
439
G. Jáuregui, o.c., p.259.
440
AHPCE, Informe del C. C. del PCE, p.35. Actas y congresos, carpeta VIII Congreso.
207
momento. A este respecto, es de gran interés la intervención del representante
por Vizcaya, Ibarreche, del que transcribo un fragmento:

“Los compañeros vizcaínos […] manteníamos las esperanzas de que ETA llegara a
fundirse un día, a fusionarse con nuestro Partido para darle a éste toda la dimensión
nacional […], de que al menos la labor de ETA serviría para infligir una derrota
histórica a la burguesía vasca que sería arrebatarle a su influencia ideológica unas
amplias capas euskaldunes a las cuales por diversas circunstancias nuestro Partido
no había podido llegar. Estas esperanzas se han frustrado por lo menos
temporalmente” 441.

En cuanto al atentado a Carrero Blanco, Mundo Obrero se resiste a


reconocer que detrás del mismo no esté una “mano que no parece venir de la
izquierda” y que ha escogido “la fecha del 20 de diciembre, fecha del proceso
de los dirigentes de Comisiones Obreras, acusando a ETA” 442. También detrás
del atentado de la calle del Correo del que “la policía acusa a ETA”, Mundo
Obrero quiere ver -pues “recuerda demasiado los atentados de la mafia
fascista italiana”- “el sello de la internacional negra de los hombres que en
España capitanea Blas Piñar” 443. Es corriente que la prensa de izquierda sea
muy reacia a admitir las autorías oficiales de muchos de los atentados
terroristas. Siempre se mantiene la duda hacia las afirmaciones de un régimen
corrupto y manipulador. Así, El Socialista en el atentado de Carrero Blanco,
veinte días después del mismo, y habiendo sido ya reivindicado por ETA, no
quiere creer las declaraciones oficiales sobre los autores del mismo (“sea quien
sea el autor”- dice en el número de la segunda quincena de enero de 1974)
porque “la carencia de una policía y justicia independientes siempre hará
dudoso el resultado de tales pesquisas” 444. Llega a apuntar una posible
conspiración en el “nido de víboras” en que se ha convertido el Régimen 445.

441
AHPCE, Intervención de Ibarreche, p. 2 y 3. Actas y congresos, carpeta VIII Congreso.
442
MO, “Declaraciones de Santiago Carrillo sobre el momento político” nº 23, 29 diciembre 1973,
p.3.
443
MO, “Los ultras y la explosión de Puerta del Sol” nº 16, 23 septiembre 1974, p.3.
444
El Socialista, “Ante la ejecución de Carrero Blanco. Declaración conjunta de las comisiones
ejecutivas del PSOE y de la UGT” nº 14, 16 -1-1974, p.1.
445
“¿No se encontrarán entre los ejecutores de Carrero Blanco –dice El Socialista – aquellos a
quienes no place la figura apuesta del bobalicón de Juan Carlos por estimar que el fascismo puede
continuar en España con mayor seguridad bajo la férula de otro príncipe? Todo es posible en este
208
Pero cuando el Gobierno afirma que existe una connivencia del
Partido Comunista con ETA, Mundo Obrero se defiende: “Nosotros no hemos
compartido nunca la táctica de ETA”. “La línea del Partido Comunista de
España es bien conocida y no tiene nada que ver con los métodos
terroristas” 446. Para Santiago Carrillo las declaraciones de la policía
implicando al Partido Comunista en el atentado forman parte de una maniobra
del Gobierno de Arias Navarro “para frenar el irresistible movimiento hacia
un cambio democrático sin violencias” 447. Juan Luis Cebrián afirma que las
detenciones que se hicieron a miembros del Partido Comunista y de
Comisiones Obreras, entre ellas la de Eva Forest, Lidia Falcón, Eliseo Bayo,
Antonio Durán y otros, habían sido agrandadas ante los medios porque “la
estrategia de la policía era tratar de ligar directamente, ante la opinión pública,
al Partido Comunista con las actividades de ETA, un empeño constante de las
autoridades desde el asesinato del almirante Carrero” 448.

Efectivamente, diez días después del atentado aparecía en la prensa del


Régimen con grandes titulares la implicación del Partido Comunista en dicho
atentado. El día 28 de septiembre se publica la información sobre la
investigación que llevaba a cabo la policía, facilitada en rueda de prensa por el
Comisario General de la Brigada Social, Señor Sainz, que afirmaba que
“Genoveva Forest protegió y escondió a los terroristas” y que había “8
detenidos miembros ya conocidos del Partido Comunista, línea carrillista” 449.
Este intento de implicar al PCE en las actividades terroristas de ETA va a
mantenerse vivo en sectores franquistas antes y después de la muerte de
Franco. Ciertamente el PCE no colaboró activamente con ETA, pero hubo
muchos militantes de izquierda que desde el atentado de Carrero Blanco
sintieron una gran simpatía por las acciones de ETA y algunos no dudaron en
colaborar a título personal con ETA como correos o encubridores en

nido de víboras en que se ha convertido el llamado Movimiento, las camarillas de El Pardo, los
grupos de presión…”. Editorial, nº 13, 1ª quincena de enero, 1974.
446
S. Carrillo,”Ante una provocación contra el PCE” MO, nº 17, 30 septiembre 1974, p.3.
447
Ibídem.
448
J. L. Cebrián, “La agonía del franquismo” El País, Memoria de la Transición., p.14.
449
Mundo Diario, del día 24 de septiembre de 1974 publicaba en 1ª página un gran titular: “El
Partido Comunista implicado”. El día 28 del mismo mes publica la información de agencia de la
rueda de prensa del Señor Sainz.
209
Madrid 450. Una de las encausadas en el atentado de la cafetería Rolando, Lidia
Falcón, aparte de defender su inocencia y la de otros detenidos, deja traslucir
la implicación de algunos camaradas del partido (Eva Forest, por ejemplo) en
el atentado atribuido a ETA 451.

Al concluir este apartado comprobamos que Mundo Obrero mantiene


una postura claramente opuesta al atentado individual, lo que no impidió que
participara de la vivencia de muchos demócratas, según afirma Sergio Vilar,
que “sintieron una íntima alegría, al menos, al saber que el máximo y
permanente colaborador de Franco, el Almirante Carrero, había muerto en un
atentado realizado por ETA” 452. Este sentimiento de satisfacción en una buena
parte del pueblo español se hace visible en las páginas de El Socialista cuando,
después de justificar el atentado acudiendo a la teoría del tiranicidio, dice que
“el anuncio de su muerte fue recibido por el pueblo español con intensa
aunque silenciosa jubilación” 453.

Por otra parte esta negación del atentado individual, como se ha dicho,
no afectaba a la violencia revolucionaria a la cual los comunistas – como
Carrillo había afirmado en el VIII Congreso del PCE- no habían renunciado 454.
Se trataba del doble lenguaje político que Carrillo estaba utilizando: el “Pacto
para la Libertad” suponía la adopción de la vía pacífica pero no se excluía la
“violencia revolucionaria” a través de la HNP y el “levantamiento popular” 455.

450
J. L. Cebrián o. c. p.15.
451
Lidia Falcón en Viernes y 13 en la calle del Correo, relata sus vivencias en los nueve meses
que estuvo encarcelada en Yeserías, acusada de colaboración en el atentado mencionado y expone
la información que fue recogiendo entre las otras encausadas, insinuando la implicación de Eva
Forest, quién, por otra parte, según Lidia, no hizo en ese tiempo más que defender el silencio y el
mantenimiento de la trama fascista como responsable de la masacre.
452
Sergio Vilar, o. c., p. 438.
453
El Socialista, Editorial, nº 13, 1ª quincena enero1974, p.1.
454
AHPCE, Informe del CC presentado por Santiago Carrillo, Carpeta VIII Congreso del Partido
Comunista de España, p. 75
455
Sergio Vilar, o. c., p. 441.
210
El régimen de Franco, responsable del terrorismo

En la madrugada del 27 de septiembre de 1975 van a ser fusilados en


Burgos, Cerdanyola y en Hoyo del Manzanares dos activistas de ETA, Juan
Paredes Manot, “Txiki”, y Ángel Otaegi y tres miembros del FRAP: José Luis
Sánchez Bravo, Ramón García Sainz y Humberto Baena Alonso. Habían sido
juzgados y condenados a muerte en un Consejo de Guerra el 28 de agosto de
1975. A pesar de las protestas desatadas en todo el mundo, la retirada de 15
embajadores y de la petición de clemencia del Papa Pablo VI y de los Obispos
españoles, Franco confirmó las penas de muerte. Si el Régimen había
considerado el perdón tras el proceso de Burgos como un signo de fortaleza,
esta inmisericorde ejecución de la pena capital fue “el símbolo del declive
terminal” 456. Estas ejecuciones teñidas de odio y venganza son el colofón de la
represión iniciada en la primavera de ese último año de la vida de Franco. En
una reactivación de la estrategia etarra de acción- represión- acción como
respuesta a la prohibición de celebrar el Aberri Eguna en Guernica, ETA
asesina a un policía en Vizcaya 457. La respuesta policial es inminente. Dos días
después es detenido un dirigente etarra y la policía mata a otro miembro de la
organización terrorista. Al día siguiente, el 25 de abril, se declara el estado de
excepción para tres meses en Vizcaya y Guipúzcoa. Tres meses de dura
represión policial con lo que se ha conseguido dar un duro golpe a la cúpula de
ETA, pero también ha repercutido en gran número de inocentes a los que se
les ha hecho sufrir esta represión. Según Letamendía, en este tiempo pasan
por los cuartelillos de la Guardia Civil y por las Comisarías de la Policía
alrededor de 3000 personas 458. Esta represión indiscriminada que el Régimen
desencadena contra gran parte de la sociedad vasca se convertirá en un punto
sin retorno en las tensas relaciones de los vascos con el Gobierno de España y
en su acercamiento a ETA, como queda tan bien expresado en la siguiente cita:

456
P. Preston, “El largo adiós: 1969- 1975”, El País, p.50
457
El 22 de abril de 1975, es asesinado a tiros el policía de 32 años, José Ramón Morán
González, en Guecho (Vizcaya) a manos de ETA pm. (José María Calleja y Sánchez-Cuenca, “La
elaboración del listado de víctimas mortales”, La derrota de ETA, 2006.
458
Francisco Letamendía, Breve historia de Euskadi, p. 332.
211
“[…] Se ha enconado ya de manera irrevocable el enfrentamiento cargado de rencor
entre la sociedad vasca y el Régimen, un desencuentro abismal que va a prolongarse
durante los años de la democracia en los que para los nacionalistas vascos, que son
cada día más y más radicales, el papel del enemigo no desaparece: permanece vivo
ante sus ojos y ante los de buena parte de la sociedad vasca. Sólo que ya no va a estar
encarnado por el régimen franquista sino por cualquiera de los sucesivos Gobiernos
democráticos. Desde el punto de vista del nacionalismo radical, que se ha hecho ya
inamovible en sus posiciones, la muerte de Franco no va a significar ninguna mejora
de la situación política de los vascos. La tesis mantenida es que nada ha variado con
el cambio de régimen, nada va a cambiar y que, por lo tanto, la lucha ha de seguir en
los mismos, o aún más feroces, términos. Toda esta corriente de enfrentamiento y
rencor desemboca en ETA, que la embalsa y canaliza. Un número creciente de
jóvenes vascos ingresan en sus filas” 459.

Esta violencia ejercida por el régimen de Franco que “nació en la


sangre y en la sangre agoniza” 460 es para Mundo Obrero la razón de la
violencia instaurada en la sociedad española. “El Régimen promueve la
violencia. La que directamente ejerce, la que provoca y la que manipula” 461.
Son las postrimerías del Régimen y la situación es compleja. El periódico ve
este momento como decisivo y lo analiza en el editorial del nº 29, cuarta
semana de septiembre de 1975, con estas palabras:

“La oposición democrática se concierta. La repulsa al Poder fascista se extiende en el


Ejército. La Iglesia no admite más verse comprometida. El Régimen perdió
definitivamente la Universidad y la prensa. Clase obrera y campesinos se niegan a
aceptar el peso de la crisis económica. Círculos financieros e industriales saben que
las estructuras políticas actuales ya no les sirven. Los diferentes pueblos de España se
alzan contra el centralismo burocrático-represivo del Estado franquista”.

Evidentemente según este análisis “todos los problemas cuyo


vencimiento quería el Gobierno aplazar con el decreto-ley de Franco […]
golpean a la puerta”. Ante esta situación, las medidas represoras del Gobierno
de Arias Navarro son el claro exponente de la debilidad del Régimen. “¿Puede

459
Victoria Prego, Así se hizo la transición p.219.
460
MO, Editorial “¡Unidad!”, nº 29, 4ª semana de septiembre 1975, p.3.
461
Ibidem.
212
la reaparición del garrote vil ocultar esos problemas, retener las múltiples
presiones que suscitan?”, se pregunta el editorialista. La violencia y la
represión desatada en estos momentos por el Régimen no sólo harán
comprensiva la acción terrorista de ETA sino que, con los fusilamientos de sus
militantes, creará mártires de la causa vasca logrando atraer a gran número de
jóvenes a su militancia. De manera que, siguiendo al catedrático José María
Garmendia, la acción represora de Franco contribuyó de forma decisiva a
reforzar la actividad terrorista de ETA. El juicio de Burgos con el que
aparecerá “una nueva generación de militantes dispuestos a hacer lo que
hiciera falta”; el atentado de Carrero que favoreció el militarismo de ETA
situándolo “fuera de todo debate”; los procesos y ejecuciones de 1975 que
aportarán a su militancia “cientos de jóvenes”, son acontecimientos que, lejos
de perjudicar a ETA, le proporcionarán la capacidad de continuar con mayores
bríos su activismo terrorista. “Las condiciones para que la violencia pudiera
perpetuarse no podían ser mejores” 462.

Esta imputación al Régimen de ser violento y de provocar la violencia


es lo que lleva a la Junta Democrática de España y a la Plataforma de
Convergencia Democrática a afirmar en un comunicado conjunto que es el
Régimen el primer responsable del terrorismo y por tanto, “para acabar con el
terror hay que acabar con el Régimen”, publica Mundo Obrero en el antetítulo
del gran titular con que abre su edición en septiembre de 1975, “Junta y
Plataforma han llegado a un acuerdo” 463.

Recordemos ahora que la oposición al franquismo se está organizando


en estos años que parecen ser los últimos de la dictadura y cómo el PCE -sin
duda alguna la fuerza política más comprometida de la oposición- lleva tiempo
promoviendo un pacto entre todos los antifranquistas. Ya en 1970 Dolores
Ibárruri, en una entrevista publicada en el órgano del Partido Comunista
Italiano, L´Unità, defendía el Pacto para la Libertad entre todas las fuerzas

462
J. M. Garmendia, “ETA: Nacimiento, desarrollo y crisis (1959- 1978)” La Historia de ETA,
p.168.
463
MO, nº 29, 4ª semana de septiembre 1975, p. 1.
213
antifranquistas 464. En su política de “reconciliación nacional”- o como
consecuencia de la misma- el PCE había abierto una nueva línea que se
denominó, “Pacto para la Libertad” 465. Este pacto, del que se habla por
primera vez en Nuestra Bandera en abril de 1970, es una “convergencia, una
alianza temporal para asegurar las libertades políticas y la amnistía” 466. El
PCE ve la necesidad de la unión de todas las fuerzas antifranquistas bajo unas
solas siglas porque entiende que para conseguir un régimen democrático es
necesario que las clases dominantes quieran el fin del franquismo y que en el
exterior se observe la existencia de una poderosa oposición. Pero está
convencido de que una oposición en la que predominen las siglas del PCE
suscitará inquietud y desconfianza tanto en las clases medias y altas del país –
aunque sean antifranquistas- como en los Gobiernos europeos. Por esta razón
promueve la creación de la Junta Democrática de España que se funda el 30
de julio de 1974 en París. La integran, junto con el PCE, el PTE, CCOO y el
PSP de Tierno Galván, principalmente. Dos fuerzas importantes, el PSOE y
los democristianos, quedaban fuera, creando un año después, el 11 de junio
de 1975, la Plataforma de Convergencia Democrática a la que se unirán otros
grupos. El PCE va a pretender siempre la unión de estas fuerzas haciendo
continuos llamamientos a la unidad. Más dubitativo y suspicaz se muestra el
PSOE si nos atenemos a las críticas y reproches al socio más importante de la
Junta Democrática, el PCE, que El Socialista vierte en artículos publicados en
los números de los meses de septiembre y octubre. En el número de la segunda
quincena de septiembre de 1975 publica en primera página un artículo
titulado, “¿Quién quiere la unidad?” en el cual se trasluce una clara inquietud
ante la posibilidad de que, cercano el fin de la dictadura, el PCE se erija en el
exclusivo representante de la lucha antifranquista. Esto le lleva a mostrarse
muy cauto en el acuerdo de unidad que pide la Junta Democrática. No es
casual que en este mismo número se publique un artículo en el que expone las

464
MO, nº 20, 22-12-70, p.3.
465
Esta política, que fue definida en el VIII Congreso del PCE, en 1972 (AHPCE, carpeta VIII
Congreso) está recogida de forma permanente en los diferentes números de Mundo Obrero. En
comunicados de los órganos dirigentes del PCE (por ejemplo el publicado en MO, del 23 –12- 73,
p.1 y 2); en declaraciones de altos dirigentes (Santiago Carrillo MO, 30-7-74 ) o artículos y
editoriales del periódico (octubre del 75 p.1 y 2; septiembre de 1975, p. 2)
466
Véase Víctor Alba, El Partido Comunista en España pp. 331 a 335.
214
incoherencias de los partidos comunistas que “teniendo una estructura
autoritaria difícilmente pueden ofrecer un modelo democrático a la
sociedad” 467. Evidentemente no puede desechar la unidad de la oposición
antifranquista, pero es reticente porque ha de tener que relacionarse con un
socio tan incómodo como el PCE.

En cambio, Mundo Obrero se felicita porque se va consiguiendo la


unidad de todas las fuerzas democráticas como lo pone de manifiesto en el
comunicado conjunto de la comisión permanente de la Junta Democrática de
España y el secretariado de la Plataforma de Convergencia Democrática que
publica en septiembre de 1975. A este respecto el editorial de ese mismo
número dice: “se ha dado un gran paso hacia la conjunción de fuerzas y
voluntades que van a hacer posible la eclosión de la libertad”. A modo de
compromiso solemne del PCE con esta unidad concluye este editorial:

“[…] el Partido Comunista de España se compromete –como se dice en la


conclusión del Comunicado de la Junta y la Plataforma- a realizar un esfuerzo
unitario que haga posible la formación urgente de una amplia coalición organizada
democráticamente, sin exclusiones, capaz de garantizar el ejercicio, sin restricciones,
de las libertades políticas y sindicales y de los derechos ciudadanos, abriendo un
periodo constituyente que desemboque en la consulta popular determinante de la
forma de Estado y de Gobierno” 468.

Este comunicado es, no solamente una clara expresión de los primeros


pasos hacia la conjunción de la Junta Democrática y la Plataforma de
Convergencia en la que se llamaría “Platajunta”, sino también de la
consideración que la oposición tiene de la violencia política que se da en el
país. El antetítulo con el que Mundo Obrero publica este comunicado
conjunto resume esta consideración:

“Primer responsable del terrorismo: el Régimen […]” 469. El Régimen es el primero


que ejerce la violencia, dice el comunicado, con “el Decreto Ley contra el terrorismo,

467
El Socialista, “La Crisis del Comunismo” nº 48, 2ª quincena de septiembre 1975, p.5.
468
MO, Editorial “¡Unidad!”, nº 29, septiembre 1975, p.2.
469
MO, nº 29, septiembre 1975, p.1.
215
su complemento el nuevo Reglamento de la Policía y las condenas a muerte
últimamente pronunciadas” 470.

Una violencia que no sólo es dirigida contra los terroristas sino contra
toda la sociedad española. El comunicado continúa de esta forma:

“El Decreto, producto natural de un régimen dictatorial objetivamente amenazado


por el desafío democrático y pacífico de la sociedad española, no va dirigido
fundamentalmente contra el terrorismo individual, aislado y ocasional, sino contra las
masas populares, ciudadanos, fuerzas organizadas de la democracia y movimientos
de las nacionalidades”.

Por otra parte, la dictadura provoca el terrorismo que el comunicado


considera “aislado y ocasional”. Para la Junta y la Plataforma es el Régimen
“el primer responsable de la existencia del terrorismo […] con su brutal
política represiva y su incapacidad objetiva de evolución democrática”. De
esta forma se expresa también por estas fechas el Órgano Interno del Partido
Socialista Popular de España (PSP) que considera que la causa de la violencia
de ETA es la represión del Régimen y, aunque no la justifica (“No
justificamos la violencia”) la entiende como respuesta lógica e inevitable a
pesar de que se produzcan víctimas inocentes. Así dice:

“De no haberse producido la continua y feroz represión en el País Vasco, no existiría


un grupo militar que atacase al Estado español. Por doloroso que sea (y somos los
primeros en lamentarlo) que haya víctimas entre agentes del orden público cuya
juventud y comportamiento no justifica ninguna agresión, no debe ocultársenos un
hecho fundamental: que durante años los habitantes del País Vasco han sido, tanto
en el orden cultural como en el psicológico y en el físico, víctimas de una represión
intolerable” 471.

470
Comunicado conjunto de la Comisión Permanente de la Junta Democrática de España y del
Secretariado de la Plataforma de Convergencia Democrática. Madrid, septiembre 1975. Publicado
en MO, nº 29, p.1. El Socialista, no obstante, pone en entredicho el acuerdo del PSOE con este
comunicado, informando de “los comunicados y declaraciones, desmintiendo la falsificación
hecha por el PC”. (2ª quincena, septiembre 1975, p.1.)
471
P. S. P., Órgano interno del Partido Socialista Popular de España, Año VII, septiembre 1975.
Archivo Histórico del PCE.
216
Pero el comunicado de la Junta y la Plataforma “rechaza como forma
de lucha política el terrorismo individualista que sólo beneficia objetivamente
al Régimen”, mostrando su preferencia por una “organización unitaria de […]
movilizaciones de masas a nivel del Estado español, realizadas por todas las
clases sociales opuestas a la dictadura, para acabar, por vía pacífica, con ella”.
Es claro que organizaciones políticas y sindicales de izquierda rechazaban
estratégicamente la lucha armada de ETA, “otra cosa es - como dice Pedro
Ibarra- que “comprendieran” dicha lucha como respuesta a la dictadura
existente” 472.

También en el exterior, publica Mundo Obrero, se refuerza la imagen


negativa que se tiene del Régimen por estas penas de muerte que se han
dictado en el mes de agosto. Informa ampliamente de las movilizaciones que
se están dando en diversos países europeos. En Bélgica, el cardenal primado
Suenens pide clemencia para los condenados en carta dirigida al embajador
español. También el primado de Holanda, Alfrink, presidente de “Justicia y
Paz”, alza su voz pidiendo clemencia. En Suiza, miembros del “Comité
Antifascista” se encierran en la Catedral para denunciar la represión del
régimen de Franco. En Grecia, Alemania, Italia, Francia, Inglaterra,
Suecia…las manifestaciones son continuas ante las embajadas y consulados
españoles en esos países.

Efectivamente, en los últimos meses de Franco, la izquierda aviva las


protestas y movilizaciones con motivo del Decreto-Ley contra el terrorismo y
las condenas a muerte y ejecuciones del año 1975. En las manifestaciones de
los periódicos clandestinos se acusa a la dictadura de ser el origen de la
violencia. “El origen de toda violencia se encuentra en la propia existencia del
Régimen” se dice en el “Manifiesto de los presos políticos de las
organizaciones abajo firmantes [...] que publica El Socialista. (Anotar que
entre los firmantes está ETA VI) 473. Este diario, aunque repudia la violencia,

472
Pedro Ibarra, La evolución estratégica de ETA (1963-1987) p. 91, nota 10.
473
El Socialista, “Los presos políticos de las organizaciones abajo firmantes llaman a la clase
obrera a todos los pueblos del Estado español y a la opinión pública nacional e internacional a
movilizarse contra la dictadura franquista, para salvar la vida de Garmendia y Otaegui”. Se podría
hacer alguna reflexión de por qué no se incluyen a los otros condenados. La firma es exactamente:
217
expresa en ocasiones una postura favorable a los terroristas, al menos cuando
critica, a veces con dureza, manifestaciones contrarias al terrorismo. Por
ejemplo cuando reprueba a “personalidades de la llamada oposición que se
permiten –con la frivolidad propia de quienes anteponen sus intereses políticos
personales a cualquier otra consideración- condenar el terrorismo como si del
bien o del mal se tratara” 474.

Para finalizar este apartado recordamos el reproche que este periódico


hace a la Comisión Permanente de la Junta Democrática, por el documento
conjunto con el que no está de acuerdo el PSOE:

“Si además citamos el contenido del papel citado encontraríamos la trampa aún más clara. En
él se lloraba plañideramente la muerte de las “víctimas inocentes de la Guardia Civil y la
Policía Armada” y se condenaba sin reservas a los “terroristas”. Si la Comisión Permanente de
la Junta gira a la derecha, ese es su problema, pero que no pretendan que los demás giren con
ellos” 475.

“Presos políticos de ORT, JSE, PCE, LRC (ETA VI), PSOE, PATRIOTAS
REVOLUCIONARIOS VASCOS”, nº 48, 2º quincena de septiembre de 1975, p.4.
474
El Socialista, 1ª quincena septiembre 1975, p.1.
475
El Socialista, “Cómo entienden algunos la unidad”, nº 50, segunda quincena de octubre 1975,
p.6.

218
II. LOS PRIMEROS PASOS DE LA
TRANSICIÓN (1976- 1978)

219
1. DE LA MUERTE DE FRANCO A LA CONSTITUCIÓN DE 1978

El fin del dictador, después de una prolongada agonía, certificaba el


ocaso del Régimen que había personalizado durante cerca de cuarenta años.
Pero en los primeros momentos, la incertidumbre era el sentir mayoritario en
todos los sectores políticos y sociales del país. Todos comprendían que se
abría una nueva era, pero nadie sabía a ciencia cierta qué planes tenían los que
podían conducir el país y qué obstáculos podrían interponer las diferentes
fuerzas discrepantes con dichos propósitos. No obstante, el heredero del poder
de Franco, Don Juan Carlos, desde su mensaje a las Cortes, el 22 de
noviembre, dejó claro cuáles eran los principios que regirían su reinado, al
manifestar el propósito de que la monarquía ampararía a todos los españoles
sin privilegios para nadie 476, convocando a todo el país para llegar a un
consenso nacional e “integrar en objetivos comunes las distintas y deseables
opiniones” 477.

Era evidente que se iniciaba el camino hacia un sistema político abierto


a formas democráticas, pero era necesario -el Rey lo tenía claro, según afirma
Javier Tusell- que el cambio se hiciera sin ruptura, desde la legalidad del
Régimen que posibilitaba el cambio (así lo había defendido años antes Miguel
Herrero de Miñón en El principio monárquico:(Un estudio sobre la soberanía

476
Javier Tusell, La Transición española a al democracia, pp. 51 y 52.
477
Paul Preston, Juan Carlos, el rey de un pueblo, pp.359 y 360.
221
del rey en las Leyes Fundamentales) 478). Por esta razón, el Rey pensó que
fuera Arias Navarro, el presidente nombrado por Franco, el que acometiera la
reforma que se esperaba. No obstante le impuso un gobierno en el que
figuraban los hombres más significativos del reformismo, como Areilza,
Fraga, Garrigues y otros 479.

De Arias Navarro a Adolfo Suárez

Comenzó el año 1976 con un gobierno que enseguida demostró estar


desprovisto de una línea de acción conjunta. Areilza disponía de un plan,
Fraga tenía el suyo, Carlos Arias, aunque pensaba que había que ir hacia una
democratización del país, “no tenía un plan determinado - afirma José María
de Areilza- para desmontar el Estado del Movimiento y de las Cortes
orgánicas y desembocar en la transición hacia la democracia 480. Tal era el
desconcierto del primer gobierno de la Monarquía que el mencionado
ministro, en la crónica propia que hace de una de las primeras reuniones del
consejo de ministros, la del día 26 de diciembre, se queja de esta manera:
“Aquí no hay orden, ni concierto, ni propósito, ni coherencia, ni unidad. Así
no se puede regir no ya un país, sino ni siquiera una empresa de tamaño
medio” 481. Con este gobierno era difícil hacer frente a un “bunker” que se
aferraba a la pervivencia del Régimen y dificultaba todo paso que pudiera
darse en la consecución de la democracia. Pero también preocupaba al Rey la
actuación de una oposición que parecía estar expectante, pero que mantenía el
desafío con la estrategia de la “ruptura”. El PCE, como lo expresaba su
Secretario general, Santiago Carrillo, defendía la llegada de la democracia a

478
Citado por Javier Tusell, o. c., p.53.
479
Javier Tusell y Genoveva Queipo de Llano en Tiempo de incertidumbre, pp. 258, 259 y 260,
reconstruyen las conversaciones y gestiones que llevó a cabo Arias Navarro, siempre mediatizado
por los nombres que había propuesto el Rey, para la elaboración del gobierno entre los días 9 y 13
de diciembre.
480
José María de Areilza, A lo largo del siglo, p. 208.
481
José María de Areilza, Diario de un ministro de la Monarquía, p. 36.
222
través de una huelga general, para lo cual preparaba movilizaciones en el
campo laboral y estudiantil así como en sectores profesionales 482.

Efectivamente, los primeros meses del año 1976 se caracterizan por


una intensa movilización obrera 483 y por las iniciativas de amplias vanguardias
ciudadanas para exigir la amnistía y las libertades políticas. Las huelgas
obreras, si tenían su origen en la negociación de convenios colectivos, eran
siempre politizadas, porque, como diría Carrillo, “las huelgas políticas eran un
arma fundamental que podíamos utilizar como instrumento de presión” 484.

Por otra parte, si las manifestaciones tenían, casi siempre, un carácter


pacífico, la respuesta policial fue siempre contundente no exenta de brutalidad,
como la ofrecida por las Fuerzas de Orden Público para desalojar las calles de
Barcelona tras la concentración convocada por la Asamblea de Cataluña en el
mes de febrero. La misma respuesta se dio a las numerosas concentraciones y
manifestaciones en demanda de amnistía en el País Vasco y a las continuas
protestas obreras. Especialmente significativos fueron los sucesos de Vitoria
donde quedó en evidencia la brutalidad o la impericia, o ambas cosas, de las
Fuerzas de Orden Público. El día tres de marzo, ante la concentración en la
iglesia de San Francisco de obreros de muchas empresas en conflicto (Forjas
Alavesas, Mevosa, Orbegozo, Cablenor, Areitio y otras) que participaban en
una de las 241 asambleas celebradas desde el inicio de la huelga que comenzó
el mes de enero, intervino la policía para desalojar el templo lanzando bombas
de gases. Las personas que abarrotaban la iglesia empezaron a sentir la asfixia
precipitándose en desbandada al exterior donde chocaron con la policía. La
multitud de obreros que no habían podido entrar en el templo, al ver a sus
compañeros asfixiarse, lanzaron piedras a los policías que quedaron atrapados
entre la multitud y, nerviosos, dispararon con fuego real causando la muerte

482
Decía Carrillo: “Una huelga general que paralizará de improviso el país entero, de la fábrica a la
universidad, del comercio a las comunicaciones. Una huelga total que bloquee a todo el
mecanismo del Estado y contra la que el Régimen no podrá hacer nada. Todo deberá suceder en
ese momento, todo. Y lo que estamos haciendo es crear las condiciones para ese momento”
(Entrevista con Oriana Fallaci, L’Europeo, octubre, 1975. (En Victoria Prego, o. c., p.373)
483
Si en 1975 -hasta estos momentos el año que más conflictos obreros registró- fueron más de 14
millones las horas perdidas, solo en el primer trimestre de 1976 se estima que las horas perdidas
fueron 50 millones.(José María Maravall. O. c., p.62.)
484
Entrevista a Carrillo en “La Transición española” Videos. Capítulo 8. Guión de Victoria Prego.
223
inmediata de tres trabajadores de 17, 19 y 27 años. El resultado final fue de
tres muertos que días después llegaron a ser cinco, cuatro heridos de
pronóstico muy grave, ocho graves, cuarenta y cinco heridos de bala y el resto,
hasta un centenar, por golpes 485.

En medio de esta agitación social, que según José María Maravall fue
esencial para “dar una imagen de movilización popular combativa” 486, hubo
una importante actividad política de la oposición. Santiago Carrillo, dispuesto
a actuar en primera fila del frente político, pasó la frontera clandestinamente a
primeros de febrero y respondió a la misiva del Rey con un no rotundo a
aceptar el aplazamiento de la legalización del PCE 487. A finales de marzo se
constituye en París la Coordinadora Democrática (conocida como Platajunta)
que, además de otras fuerzas de oposición, reúne a la Junta Democrática de
España y a la Plataforma de Convergencia Democrática. No sin largas
negociaciones y enormes dificultades se ha conseguido unir la oposición,
sobre todo las dos fuerzas más importantes, PCE y PSOE. Al mismo tiempo se
toleraba que el sindicato de la UGT celebrara su XXX Congreso en Madrid,
los días 15 al 18 de abril.

También desde el gobierno sus ministros más comprometidos en la


reforma del Régimen se mueven. El ministro de Exteriores, José María de
Areilza, recorre los gobiernos de la Europa Occidental tratando de explicar
unos proyectos de cambio a la democracia que no siempre les resultaban
creíbles. Entre el 17 de febrero y el 4 de marzo visita siete países
entrevistándose con los grandes mandatarios de Europa, sin que el presidente
Arias Navarro le manifieste aprobación. 488.

485
Victoria Prego, Así se hizo la Transición, p.404.
486
José María Maravall, La política de la transición, p. 27.
487
Sobre la aventurada entrada y permanencia en España de forma clandestina de Santiago
Carrillo, es interesante el relato de esta peripecia que recientemente ha publicado Teodulfo
Lagunero en sus Memorias (pp. 602- 624) El mensaje del Rey a Santiago Carrillo fue cursado a
través del presidente de Rumania, Ceaucescu, a quien se lo hizo llegar Manuel de Prado y Colón
de Carvajal, en una no menos novelesca operación que narra Victoria Prego, o. c., pp.374- 381.
488
José María de Areilza, Diario de un ministro de la Monarquía, pp. 104. Así comenta el
ministro su recibimiento a la vuelta del periplo, el día 5 de marzo, en su Diario: “Arias me saluda
fríamente: ¡bien venido! ¿Tendrá ya celos negros? El tono es sospechoso. ¡Qué extraño personaje!
Puede que sea un acomplejado patológico”
224
Fraga, por su parte, mantiene una actividad no menor que Areilza,
siendo muy frecuentes las declaraciones a la prensa extranjera y sus viajes al
exterior presentando su propio programa de reforma. También mantiene
entrevistas con la oposición o con altos mandos del ejército. En enero se
reunió con Felipe González en la casa del socialista Miguel Boyer para
convencerle de la bondad de sus planes de reforma que no coincidían con los
del presidente del PSOE quien había realizado un análisis del proceso en el
que ponía de manifiesto las diferencias existentes entre el poder y la oposición
referidas sobre todo a cómo y cuándo llegar a la democratización del país. 489.
Con los ministros militares, Manuel Fraga se reunió el 13 de marzo. De esta
reunión salió convencido de que dichos militares comprendían la necesidad de
la reforma 490.

El Rey mismo, en un intento de reforzar la legitimidad de su persona y


la institución que representaba, realizó una intensa actividad promoviendo
visitas a diferentes regiones españolas -Cataluña, Asturias, Andalucía- y al
exterior, sobre todo la realizada a los EE UU, donde tuvo una notable
intervención en el Congreso 491. El presidente Arias Navarro, en cambio,
seguía con sus tímidos proyectos de reforma con actitudes más cercanas al
“bunker” que a los propósitos del Rey. Juan Carlos, ya desde la primavera,
había comprendido la necesidad de sustituirle por lo que consintió que se
conocieran sus discrepancias motivando que Arias presentara su dimisión el
día 1 de julio.

La terna que Torcuato Fernández- Miranda, presidente del Consejo del


Reino había presentado al Rey para la elección del nuevo presidente incluía el
nombre, poco esperado, de Adolfo Suárez junto a dos políticos de mayor peso:
el democristiano, Federico Silva Muñoz y el tecnócrata del Opus Dei,
Gregorio López Bravo. El Rey, lo tenía previsto, nombró presidente a Adolfo
Suárez, “un profesional del poder (un “chusquero de la política” solía decir él

489
Cambio16, entrevista a Felipe González, 16 enero 1976. “La oposición -decía- identifica el
cómo con la ruptura democrática [...] y el cuando en un plazo que no debe superar el año”
490
En José María de Areilza, o. c. (1977), p. 110.
491
Álvaro Soto, Transición y cambio en España, 1975- 1996, pp. 62 y 63.
225
mismo), sin demasiada experiencia (tenía 43 años) ni preparación” 492. Este
nombramiento fue muy mal recibido por los demócratas, nadie podía pensar
que un hombre venido del Movimiento fuera el presidente idóneo para acabar
con los pilares que sostenían al Régimen 493. La prensa democrática fue
implacable e inmisericorde. Para Cambio16 este nombramiento había
provocado “estupor absoluto y profunda decepción”, y Cuadernos para el
Diálogo afirmaba: “No pensamos que don Adolfo Suárez sea la persona
adecuada para traer la democracia”. Otros diarios llenaron su primera página
con titulares como “El apagón”, “Boquiabiertos”, “El error Suárez”, “Continúa
la autocracia”, etc. La prensa extranjera seguía esta misma línea: Le Figaro
dice: “Estupefacción, decepción, indignación”; The Times, “La elección del
señor Suárez representa una victoria del ala derecha”; The Observer, “Suárez
carece de todas las cualidades que estaba buscando el Rey cuando decidió
desafiar al bunker franquista”; Frankfurter Allgemeine: “El nuevo presidente
carece de experiencia internacional”. Sólo el artículo de Haro Tecglen, en
Triunfo, semanas después del nombramiento de Suárez, en medio de tantas
críticas, hace una llamada a la duda, recomendando un “paréntesis de espera”
que podía “basarse en el texto de su discurso del 9 de junio en las Cortes, en el
deseo de la Corona de que se vaya adelante en lo prometido, en la capacidad
política del señor Suárez y en el ímpetu que tiene reconocido” 494.

Pero el político que más cautela manifestó en su valoración de esta


decisión real fue Santiago Carrillo quien en un artículo publicado en Mundo
Obrero, le concede alguna posibilidad de llevar la negociación que condujera
a “la ruptura pactada”. También El Socialista, en el editorial del 10 de julio
admite que, precisamente por provenir del Movimiento y ser conocedor de los
entresijos del mismo, puede ser muy eficiente en la labor necesaria de
desmantelar ese pilar fundamental del franquismo.

492
Javier Pradera, “El despegue de la reforma”, Santos Juliá, Javier Pradera y Joaquín Prieto
(coord.) Memoria de la Transición, p. 150.
493
Con un estilo de reportaje periodístico, Joaquín Bardavio, Crónica de la Transición 1973-1978,
relata este nombramiento polémico de Adolfo Suárez, pp. 235-252.
494
Victoria Prego, o. c., 498.
226
A Suárez y su Gobierno se le presentaban tres frentes de acción. Tenía
que ganarse la confianza de los reformistas desencantados para neutralizar a
los inmovilistas, a la vez que negociaba con la oposición democrática para
integrarla en el futuro sistema político. Comenzó presentándose en Televisión
con un lenguaje claramente nuevo, lejos de la retórica del franquismo,
afirmando claramente que los futuros gobiernos serían “el resultado de la libre
voluntad de la mayoría de los españoles”. El programa del Gobierno que da a
conocer el 16 de julio empleaba un lenguaje rupturista con expresiones como
“soberanía popular”, “sistema democrático basado en derechos y libertades
cívicas”, “reconciliación nacional”. En este mismo programa se anunciaban
elecciones generales antes de finalizar el mes de junio de 1977. En el intento
de eliminar las suspicacias de los demócratas, el primer Consejo de Ministros,
presidido por Rey, aprobó importantes medidas como la renuncia del Jefe del
Estado a presentar obispos o la vuelta a sus cátedras de los profesores
Aranguren, Tierno Galván o García Calvo expulsados de las mismas en 1965 y
un decreto- ley de amnistía que sólo dejaba excluidos los delitos de
terrorismo 495.

Tampoco descuidó Suárez tantear a la oposición democrática


entrevistándose en el mes de agosto con Felipe González, líder del PSOE, un
partido que ahora rivaliza con otros de la oposición en la más dura defensa de
la “ruptura” como única vía hacia la democracia 496. Si bien, como en octubre
de ese mismo año decía el célebre jurista y catedrático Luis García San
Miguel, este término “ruptura” había ido cambiando de contenido llegándose a
la “ruptura pactada” de que hablaba Santiago Carrillo 497. También mantendrá

495
Ver Javier Pradera, o. c., pp.151 y 152.
496
El Socialista decía en el editorial del 25 de agosto de 1976, nº 69 “Si el Partido Comunista está
dispuesto a formar parte de un gobierno provisional dirigido por el propio Suárez si el PSP
preconiza un gobierno de concentración nacional que conlleva la aceptación de la institución
monárquica, los socialistas decimos que es necesario “romper” con el pasado, que hay que
construir una nueva sociedad en este país [...]”
497
Luis García San Miguel, en el artículo que publica Diario16, el 28 de octubre de 1976
“Romper la ruptura” (en Prensa. Artículos de la Transición, p. 92.) expone el sentido del término
ruptura - “que empezó siendo una especie de sustitutivo vergonzante de “revolución”- que ha ido
teniendo sucesivos significados: “a) Gobierno provisional y Cortes constituyentes , convocadas
por la oposición, previa toma del Poder, b) Gobierno provisional y Cortes constituyentes ,
convocadas por la oposición, previa renuncia del Gobierno, c) Gobierno provisional y Cortes
constituyentes , convocadas por un Gobierno mixto, franquismo- oposición, previa negociación
227
Suárez casi permanentes contactos con Santiago Carrillo a través de José
Mario Armero 498.

Lo que avanzó con gran rapidez fue la elaboración de la Ley para la


Reforma Política con la que Adolfo Suárez pretendía dejar expedito el camino
hacia la democratización del país, sin romper, al menos formalmente, con las
Leyes Fundamentales del franquismo, que el propio Rey había jurado. No
había finalizado el mes de agosto cuando el borrador de dicha ley, elaborado
por el presidente del Consejo del Reino, Fernández Miranda, fue llevado al
Consejo de Ministros del día 24 de ese mes. Pocos días después, el 8 de
septiembre, se reúne el presidente con la cúpula militar para explicar a los
altos mandos el propósito de la Ley para la Reforma Política, reunión en la que
Suárez realizó la polémica promesa, según afirmaron algunos militares, de que
el PCE no sería legalizado. El día 22 de septiembre el vicepresidente De
Santiago presentó su dimisión y unos días después el ex director de la Guardia
Civil, el teniente general, Iniesta Cano, se solidarizaba con él en un desafiante
artículo publicado en El Alcázar.

Pero la firme decisión de Suárez de llegar a la aprobación de la Ley no


se verá quebrantada por la presión militar ni por la convocatoria de huelga
general que la Coordinadora de Organizaciones Sindicales 499 convocó para el
día 12 de noviembre para retomar la iniciativa en el proceso democratizador.
La huelga no tuvo éxito lo que se interpretó desde el gobierno como la
demostración de que “la ruptura era una quimera” y de que “el cambio y su
conducción era cosa del Gobierno” 500. Pocos días después, el 16, 17 y 18 de

entre ambos, d) Gobierno provisional y Cortes constituyentes , convocadas por el Gobierno


establecido, e) Gobierno provisional y Cortes constituyentes , convocadas por el Rey, f) Cortes
ordinarias con facultades constituyentes, convocadas por el Gobierno establecido”. García San
Miguel, defensor de la llegada a la democracia desde el franquismo (ve su libro “Teoría de la
Transición: un análisis del modelo español, Madrid, Editora Nacional. Cultura y Sociedad, 1981),
señala también en este artículo que hasta la reforma que está llevando a cabo Suárez se le empieza
a llamar “ruptura”.
498
Santiago Carrillo comenta sus contactos con José Mario Armero que confesó que era un enlace
de Suárez con él. Memorias, pp.630 y 631.
499
La Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS) fue constituida, como brazo sindical de
la Coordinación Democrática o “Platajunta”, en septiembre de 1976, por CC.OO., USO y UGT.
La COS convocó la huelga general del 12 de noviembre. Su corta existencia acabó con la salida de
UGT. (Breu història de CCOO, www.uv.es/ccoo/brehistoriadeccoo/index,html
500
Martín Villa, o. c. p. 57.
228
noviembre, había que debatir la Ley para la Reforma en las Cortes. La
preparación de estas sesiones por parte de todo el gobierno y sus
colaboradores fue meticulosa. Se trabajó en todos los frentes posibles para
llegar a convencer a los procuradores de la necesidad y conveniencia de
aprobar la Ley, acudiendo “unas veces al palo, otras a la zanahoria”. Decisiva
fue la postura de Alianza Popular que controlaba directa o indirectamente casi
200 escaños y con la que se llegó a un compromiso sobre los criterios de la
futura ley electoral para que su voto fuera afirmativo.

Finalmente, se conseguía sacar adelante la Ley para la Reforma


Política que será aprobada por las Cortes Franquistas el jueves 18 de
noviembre de 1976 con 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones 501.
Sólo quedaba reforzar este paso decisivo con un referéndum con el que el
pueblo español revalidara la Ley aprobada en las Cortes. El gobierno y otros
grupos políticos reformistas se volcaron en el intento de movilizar a la
población para que participara con su voto afirmativo en la consulta. El propio
Fraga Iribarne, el día uno de diciembre, defiende ante las cámaras de
Televisión el sí en el referéndum de la Ley para la Reforma Política “por
lealtad a España, por lealtad al Rey, por lealtad al pasado” 502. El 15 de
diciembre el pueblo refrenda esta Ley en las urnas. La consulta fue todo un
éxito, por la ley que se aprobaba y por la consulta misma - la primera con
garantías suficientes desde hacía cuarenta años- que presentó una magnífica
participación (78%) y un resultado positivo del 95% de los votos emitidos 503.

Ante la evidencia de que la estrategia seguida por Suárez para llegar a


la democratización del país tenía claras garantías de éxito, la izquierda
comenzó a tomar posiciones y preparar su futuro político cara a unas
elecciones libres. El PSOE abrió con gran apoyo mediático su XXVII
Congreso, el 5 de diciembre, con un flamante Felipe González rodeado de los
grandes dirigentes de la socialdemocracia europea, Brandt, Palme, Mitterrand,
Nenni. El PSOE mostraba su peso político, no tanto por el número de

501
Ver Victoria Prego, o. c. p.566.
502
Manuel Penella, Manuel Fraga Iribarne y su tiempo, p. 384)
503
R. Martín Villa, o. c., p.73.
229
militantes, “sino - como dice Abdón Mateos- por los apoyos internacionales y
el reconocimiento del papel que iba a desempeñar en el futuro por otras
formaciones políticas y por el Gobierno” 504. La atención de favor que los
medios de comunicación dedicaban a este partido frente al PCE, era un claro
indicador de la destacada presencia de este partido.

Por su parte, Santiago Carrillo, para contrarrestar el éxito de imagen


que estaba consiguiendo el PSOE, convoca una conferencia de prensa. El PCE
llevaba algún tiempo actuando fuera de la clandestinidad sin ser especialmente
perseguido por la policía. Santiago Carrillo comenta en sus memorias cómo
ante esta inhibición de la policía decide “salir a la luz públicamente”505. El
PCE realizó en Madrid una semana de propaganda, con asambleas en los
barrios y con el reparto de Mundo Obrero en las calles provocando
detenciones de algunos militantes del partido que terminaban casi siempre con
su inmediata puesta en libertad. El Gobierno mantenía hacia el PCE una
actitud de “amplia tolerancia”. “Decidimos – afirma Carrillo- dar una paso
adelante, convocando una rueda de prensa en Madrid mismo” 506. Esta rueda de
prensa que se realizó el 22 de diciembre de 1976, en la calle Alameda 5, a la
cual fueron convocados alrededor de 70 periodistas nacionales y extranjeros,
según relata Carrillo en sus memorias, forzó al Gobierno a detener al líder
comunista que fue llevado a la cárcel de Carabanchel. Apenas llevaba ocho
días en la cárcel cuando fue puesto en libertad.

“El Gobierno –dice Santiago Carrillo- había llegado a la conclusión de que no le


convenía nada mantenerme en prisión. No sólo en España sino en Europa y en
algunos países de Latinoamérica la movilización para liberarme iba en ascenso” 507.

La reacción violenta de la ultraderecha y la legalización del PCE.

El año 1977 se inicia con la intensificación de los esfuerzos del


gobierno para conseguir el firme propósito de llegar a unas elecciones libres.

504
Abdón Mateos, “La transición del PSOE durante los años setenta”, Rafael Quiroga- Cheyrouze
(Coord.) Historia de la Transición en España, p. 289.
505
Santiago Carrillo, o. c., p.637.
506
Ibidem.
507
Idem, p. 645.
230
Los obstáculos que hay que librar son enormes: la resistencia del “bunker” que
en su desesperación acude al terror y la necesidad de legalizar al Partido
Comunista si se quiere que las elecciones sean plenamente democráticas,
superando la reacción contraria de sectores franquistas, sobre todo, del
ejército.

Pronto apareció la sangrienta actuación de la extrema derecha en un


intento desesperado de frenar el proceso iniciado de reforma democrática. El
domingo 23 de enero fue asesinado Arturo Ruiz García a manos de un
pistolero de los Guerrilleros de Cristo Rey y el lunes 24 secuestrado por el
GRAPO el teniente general, Emilio Villaescusa. El mismo día, por la tarde, un
bote de humo lanzado por la policía en una manifestación en protesta por la
muerte de Arturo alcanzaba a la joven María Luz Nájera produciéndole la
muerte, y, entrada la noche, fueron asesinados en un despacho de abogados
laboralistas, en el número 55 de la calle Atocha, cinco personas a manos de
pistoleros de extrema derecha. La situación parecía insostenible, pero la
serenidad se impuso en el gobierno y en la izquierda, sobre todo el PCE que
mantuvo una actitud responsable en el dolor por sus víctimas de los atentados
y en la protesta contra las fuerzas ultras que movían los asesinatos.

Otro escollo que había de librar Suárez para llegar con éxito a unas
elecciones totalmente democráticas era la legalización del PCE. Todo indicaba
que Suárez estaba decidido a llegar a unas elecciones libres con la
participación de todos los grupos políticos, incluido el PCE. El
convencimiento de Suárez de que la legalización del PCE era necesaria para
llegar a unas elecciones verdaderamente democráticas queda reflejado en el
mensaje televisado del día 3 de mayo del que transcribo un fragmento que
resulta esclarecedor:

“Acepto por completo la responsabilidad de esta decisión, que se fundó en dos


principios básicos: el del realismo y el del patriotismo. Realismo, porque entiendo
que no es buena política cerrar los ojos a lo que existe; patriotismo, porque el servicio
que en estos momentos nos exige España es aclarar las reglas del juego y numerar a
los participantes.

231
Mal podríamos entrar en una campaña electoral sin saber dónde está cada
uno de los grupos o partidos políticos. Mal podríamos intentar que este Estado fuera
sólido, si no lo creemos capaz y lo hacemos capaz de albergar en su seno y en sus
instituciones a todas las fuerzas políticas que aceptan la legalidad de ese mismo
Estado. Mal podríamos, señores, mirar a nuestro futuro de concordia si dejásemos
que hubiese una acción política socavando los cimientos, en lugar de sacarla con
todos los derechos, pero también con todas las obligaciones, a la luz del día” 508.

Para Mundo Obrero, por otra parte, esta legalización del Partido
Comunista de España no es sino la recuperación de “su derecho a la existencia
legal” 509. Y si se ha llevado a cabo no ha sido tanto un mérito del Presidente
Suárez, como un logro de la lucha del día a día de “los 38 años de
clandestinidad, un triunfo de la política de reconciliación que el Partido
Comunista de España ha propugnado desde 1956 y que hoy constituye
patrimonio de la inmensa mayoría de los españoles” 510.

Las elecciones generales. Los pactos económicos y políticos.

De esta manera se llegó a las primeras elecciones democráticas desde


1936. El 24 de mayo se iniciaba la campaña. Los mítines eran multitudinarios
sobre todo los organizados por la izquierda. Plazas de toros, estadios,
polideportivos fueron abarrotados por enormes multitudes. En toda España se
respiraba un clima de libertad y muchos españoles disfrutaban de la sensación
de quien ha arrojado el lastre del miedo. Se acude a los mítines de personajes y
partidos antes proscritos por el Régimen con el orgullo de atreverse a
transgredir la ideología impuesta por el franquismo. La gente que acude a
estos mítines va con la satisfacción de ejercer al fin la libertad superando ese
miedo que la dictadura había generado en tantos ciudadanos.

El 15 de junio los españoles acudieron libremente a las urnas y


eligieron a sus representantes. Nadie podía dudar ya de la legitimidad
democrática del proceso. La legitimidad democrática de estas elecciones
508
Abel Hernández, Fue posible la concordia. Adolfo Suárez”, p.66- 67.
509
MO, Un triunfo par la democracia y la reconciliación. 10 - 4- 77, p.3.
510
Ibidem.
232
puede medirse por abultado número de formaciones políticas que
concurrieron, veintidós sin contar los partidos nacionalistas y regionales 511.
En cuanto a los partidos nacionalistas, el PNV, después de superar las dudas
dentro de su propio partido y desoír la invitación hecha por el mundo abertzale
para boicotear dichas elecciones, participó en ellas, consiguiendo ocho
diputados, un resultado relevante 512.

El carácter democrático de las elecciones queda también reforzado con


la llegada a España desde el exilio a finales de abril de hombres y mujeres tan
significativos en el campo político como Rafael Alberti, Federica Montseny,
Dolores Ibárruri y otros muchos cuya presencia en España hablaba de una
clara reconciliación y de que se caminaba hacia la democracia a través de unas
elecciones exentas de toda sospecha 513.

A finales del verano de 1977 se podía dar por finalizado el proceso de


reforma política iniciada por Adolfo Suárez en 1976. Era el momento en que
un gobierno salido de las urnas se enfrentara a la tarea de sanear la deteriorada
economía española. El interés mayor del gobierno centrista estaba dirigido a la
consecución del pacto político, como instrumento necesario para la
elaboración de la Constitución, y al pacto económico no sólo con las fuerzas
políticas parlamentarias, sino también con las centrales sindicales y las
organizaciones patronales 514. Los pactos económicos se materializaron en los
“Patos de la Moncloa”. El 8 de octubre se iniciaron las negociaciones entre el
gobierno y los grupos parlamentarios, teniendo como base un documento
presentado por el ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana. Pronto se
llegó a un acuerdo firmado por el gobierno y las distintas fuerzas
parlamentarias el día 25 de ese mismo mes. Dos días después, el día 27, los

511
Abel Hernández o. c. p.81
512
En las conversaciones de Txiberta, hotel de Aingeru, en Francia, cerca de Biarritz, ETA
propuso al PNV no acudir a las elecciones de junio. Ver sobre este asunto entre otros Sagrario
Morán PNV- ETA. Historia de una relación imposible. p. 52,53. Santiago de Pablo y Ludger
Mees en El Péndulo Patriótico p. 374,375.
513
Para Mundo Obrero las elecciones han sido un éxito de la democracia que han dejado claro el
sentir del pueblo frente a los partidarios del retorno a la dictadura y han puesto de manifiesto el
“aluvión socialista”, la importante tendencia de izquierdas que existe en el pueblo español. (MO,
“Santiago Carrillo juzga las elecciones”, nº 24, 16 de junio 1977, p. 1 y 2.)
514
José María Marín, “Crisis industrial y reconversión (1976- 1982), Javier Tusell, Álvaro Soto
(eds.)Historia de la Transición 1975- 1986., p. 330-331.
233
acuerdos, conocidos como “Pactos de la Moncloa”, serán aprobados por el
Congreso de los Diputado. El fondo político de estos pactos queda reflejado en
el papel que cada una de las principales fuerzas políticas desempeñó en su
consecución. Siguiendo al profesor José María Marín, los dos grandes
protagonistas fueron la UCD y el Partido Comunista de Carrillo. “Para el
gobierno de la UCD -afirma el profesor- la firma de los acuerdos era la mejor
manera de poder desarrollar la política económica de ajuste, de consolidar su
acción gubernamental y de avanzar en el consenso constitucional”.

Por otra parte, el pacto político que dará como fruto la Constitución, se
empieza a tejer una vez constituidas las Cortes democráticas y el gobierno
legitimado en las urnas. Los acontecimientos que conducen a una total
democratización se suceden con celeridad. Apenas las Cortes democráticas
han celebrado su primera sesión, el 22 de julio y enseguida se plantea el
carácter constituyente de las mismas del cual no tienen duda los diputados y
senadores. Justamente un mes después, el 22 de agosto comienzan las
reuniones de la Ponencia Constitucional que elaborará la Constitución. Tres
meses han bastado para que Cuadernos para el Diálogo conozca el
anteproyecto de la Constitución debido a una filtración y se lo ceda para su
publicación a El País y La Vanguardia 515. Es un borrador que, según entiende
Mundo Obrero, “establece las líneas maestras de lo que debe ser una
Constitución para todos” 516.

Se inicia el año 1978 con la aprobación de la preautonomía de Euskadi.


“Un gesto inútil que va a servir para muy poco” 517, decían algunos críticos.
Pero a cualquier observador no se le podía escapar que la Preautonomía era
un punto de partida desde el que se podían prever la consecución de realidades
reclamadas por el nacionalismo vasco como los conciertos económicos, la
creación de una Televisión vasca, la potenciación de las ikastolas, la creación
de fuerzas propias de Orden Público… 518. La elaboración de la Constitución,
por su parte, sigue los cauces parlamentarios llegándose a la aceptación del

515
E. P. 23-11-1977, p.1.
516
MO, José María González Jerez, “El borrador de la Constitución”, 1-7 de diciembre 1977.
517
Deia,”Un punto de partida” 3- 1-78, p. 8.
518
Ibidem.
234
término nacionalidades 519 y a un contenido del Título VIII, “De la
organización territorial del Estado”, que satisfacía las expectativas más
optimistas de la mayor parte del nacionalismo 520. Aunque finalmente la
disposición adicional sobre los derechos históricos vascos no fue aceptada
como el PNV la había redactado - lo que le sirvió de excusa para no votar
521
favorablemente la Constitución - se llegó, el 21 de julio, a la aprobación en
el Congreso del proyecto de Constitución que pasaría al Senado.

Pero ETA que había mantenido una posición contraria a todos los
pasos que se iban dando hacia la democratización de España respondió una
vez más con un atentado que sobrecogió a todo el país. Ese mismo día, poco
antes de iniciarse la sesión del Congreso que aprobaría la Constitución, son
abatidos por ETA el general Sánchez Ramos y el teniente coronel Pérez
Rodríguez. Era evidente que la situación política en España había cambiado lo
suficiente como para no justificar la acción terrorista de ETA alegando la
represión y la violencia institucional del Franquismo o del posfranquismo 522.

Será aprobada la Constitución por el pueblo en referéndum celebrado el 6 de


diciembre de este mismo año. España tiene los instrumentos formales de una
democracia occidental. Llegará luego la aprobación de los Estatutos. El de
Euskadi será refrendado por el pueblo vasco el 25 de noviembre de 1979.
Euskadi ya tiene estatuto de autonomía. “La paz empieza hoy”, afirma Deia en
el editorial del día 26. Y sin embargo ETAm 523 el día anterior del referéndum
en rueda de prensa que se celebra en San Sebastián ante periodistas españoles

519
Sobre el término nación, y nacionalidad hubo en la prensa en los primeros meses de 1978 un
aluvión de artículos de opinión en muy diferentes direcciones. (Ver el apartado de este trabajo
titulado, Polémica sobre el término Nacionalidades”).
520
Arzalluz había dicho al respecto que “el texto aprobado es más positivo que el de la
Constitución de la República en muchos aspectos y, concretamente, en el autonómico”.(Soledad
Gallego y Bonifacio de la Cuadra, “La Constitución”, El País, Memoria de la Transición, p. 207).
521
El propio Arzalluz en su libro de memorias Así fue, refiere que la aceptación de la Constitución
era cuestión de debate dentro del PNV: los más antiguos querían que no se repitiera la actitud del
PNV ante la Constitución del 31 porque podía dificultar el Estatuto; para los más jóvenes, Arzalluz
entre ellos, se podía llegar al Estatuto sin aprobar la Constitución. “Dándole vueltas, dice Arzalluz,
Mitxel Unzueta y yo pensamos en una posibilidad: meter en danza la vía foral. No se trataba de un
truco […]” p.174- 176.
522
Decía El País el día siguiente del atentado refiriéndose a ETA, “su acción es ya un
bandolerismo político” con el que “se propone provocar una intervención de las Fuerzas Armadas”
Editorial “Víctimas por la democracia” 22-7-1978, p.1
523
ETA pm con el partido EIA entra en el nuevo marco político vasco.
235
y extranjeros reafirma su intención de proseguir la “lucha armada”. Era la
respuesta que ETA venía dando al proceso de democratización de España y a
su fracaso ante las urnas en el referéndum del Estatuto de Euskadi. Desde el
año 1978 ETA había iniciado una terrible espiral de atentados. Ese año, en el
que se aprueba la Constitución, las víctimas de su actividad terrorista fueron
sesenta y dos y setenta y nueve el año siguiente, el del referéndum
estatutario 524.

524
Florencio Domínguez, Historia de ETA, p.290.

236
2. TRATAMIENTO DEL FENÓMENO ETA POR PARTE DEL DIARIO
DEIA EN 1978

El Zaldiko de Deia.

"El zaldiko con su jinete trompetero sigue andando. El viejo caballico de imagen
medieval, probablemente pottoka (potranca) no se ha parado y el jinete lo sigue montando a
pelo aferrándose con una de las manos a las crines del caballo de pottoka y sostiene con la
otra mano una pequeña trompeta con la que sigue convocando para la libertad y la paz. El
zaldiko sigue andando y tiene prisa porque siempre hay prisa para la libertad y nunca es
tarde para la paz, aunque siempre se añora que debería haber llegado antes."

El Zaldiko de Deia. Patxi Zabaleta, parlamentario foral navarro de HB, en la


publicación conmemorativa del XX aniversario de Deia.

237
Portada de DEIA nº 1, 8 de junio de 1977. (Hemeroteca de la BN)

Portada de Deia, nº 1, 8 de junio de 1977. (Hemeroteca de la BN).

238
Deia, órgano de expresión del nacionalismo vasco moderado

En cuanto comenzó a percibirse en España un cierto aire de libertad


apareció en sectores del nacionalismo moderado la idea de crear un periódico
que transmitiera el sentir de los nacionalistas, sus ideas y sus puntos de vista. El
nacionalismo vasco, que aglutinaba el PNV, entendía que se necesitaba un
medio de comunicación propio para entrar con éxito en la democracia que se
veía cerca."Lo único que sabíamos – escribe Xavier Arzalluz en la publicación
conmemorativa del veinte aniversario de Deia - era que iniciar una andadura
nacionalista vasca en aquellas condiciones sin contar con un medio que ofreciera
nuestros puntos de vista constituía una misión imposible” 525. Como decía el
editorial de la publicación conmemorativa del primer aniversario: “El objetivo
era hacer una prensa de Euskadi y para Euskadi” 526. Lo mismo decía el artículo
de presentación titulado “Cuarenta años después” en el primer número del
periódico: “Este es un periódico de Euzkadi y para Euzkadi”. Este era el
contenido de los mensajes publicitarios en la campaña radiofónica de
lanzamiento y, posteriormente, en la publicidad que habitualmente aparecía en
las páginas de Deia: “Porque necesitamos nuestra propia prensa (gure prentsa
behar degulako): nuestra, tratando los problemas de aquí con visión de aquí,
independiente, sin más presión que la del pueblo”.

La aparición de un periódico con estas características se sentía como


una necesidad imperiosa entre los nacionalistas, como una condición sin la
cual no podría desarrollarse el nacionalismo vasco. Así lo escribía Iñaki
Oregui, presidente del consejo de Administración de Iparraguirre S.A.
(Editorial de Deia):

“Se puede decir que la libertad de los pueblos pasa por el hecho de que éstos, en la
medida de lo posible, sean dueños de la información y de sus distribución. Aplicada
esta reflexión a Euskadi se puede afirmar que el mundo vasco nunca será él mismo
mientras ese país no tenga sus propios medios de comunicación, de Euskadi y para

525
Xavier Arzalluz, Presidente del EBB del PNV, Deia 1977-1997, Bilbao 1997. p.8.
526
Deia, Editorial “Deia: un año”, 8-6-1978. p.2.
239
Euskadi, de capital vasco […]. Con la llegada de la Transición, un grupo de personas,
amantes del país y comprometidas con su causa, estaban preocupadas por la falta de
medios de comunicación que sintonizaran con las exigencias democráticas de la
nueva sociedad vasca. Y de esta preocupación nació Deia que, por una parte, era un
viejo sueño acariciado ya en la clandestinidad por aquellos sectores de la sociedad
que estaban perseguidos y marginados. ¿Qué se esperaba de estos medios? Capacidad
para ver, sentir, comunicar cómo ve, siente y comunica el pueblo vasco, poniendo
cierto énfasis, por lo menos en los primeros años, por recuperar la memoria histórica
que se había prohibido durante cuarenta años o había sido falsificada 527.

Este empeño fue tomando forma hasta que el 21 de marzo de 1977 se


funda la Editorial Iparraguirre con la misión de poner en la calle cuanto antes
un nuevo periódico que respondiera a la necesidad sentida en los medios
políticos nacionalistas. La editorial se constituyó con un capital inicial de 40
millones de pesetas, suscrito en su totalidad por 25 socios fundadores. Este
capital se vendió a través de suscripciones de 1.000 pesetas con la idea de dar
al rotativo un carácter popular. Meses más tarde dicho capital se ve ampliado
por una aportación de seiscientos accionistas que sumaban la cantidad de 50
millones de pesetas. En general, los accionistas venían de las filas del
nacionalismo moderado por lo que Deia adquiría una fuerte implantación en
este sector de la sociedad vasca. No podía haber grandes accionistas pues en
los estatutos fundacionales se prohibía que una sola persona pudiera poseer
más de 150 acciones. Posteriormente esta cláusula fue sustituida por otra en la
que la prohibición era que una sola persona pudiera poseer más del 5% del
capital total 528.

Los primeros pasos en la creación del periódico los describe Xavier


Arzalluz como una epopeya debido a las dificultades casi insalvables que
hombres de su partido tuvieron que superar:

“Empezamos a coger dinero: circulares, visitas, comidas y cenas con sablazo en el


café [...] Pero hacía falta dinero para muchas cosas: batzokis, el solar de Sabin-

527
Ofa Bezunartea, Noticias e ideología profesional .Prensa vasca en la Transición política.
Bilbao. Ed. Deusto.1988. p. 87.
528
Sobre la fundación de Deia, ver Camino, J. Mª. La prensa en el País Vasco San Sebastián.
Orain S.A.1996.
240
Etxea, campaña electoral...La crisis económica empezaba, se acudía para todo a los
mismos bolsillos. Conseguimos reunir ochenta millones de entonces, pero era una
tercera parte de lo que se hubiera necesitado para una salida holgada. El nacionalismo
vasco perseguido y expoliado, tenía de nuevo un medio de difusión de noticias y de
opinión” 529.

Había urgencia “para poder estar presentes en los grandes


acontecimientos políticos que se avecinan”, decía el artículo de presentación
de la mencionada publicación conmemorativa del veinte aniversario de Deia.
En efecto, se habían convocado elecciones libres para el mes de junio y el
periódico quería estar ya en la calle para esa fecha. En tiempo record, a sólo
tres meses de la fundación de la Editorial Iparraguirre, se va a conseguir
publicar el primer número de Deia. El 8 de junio, siete días antes de las
primeras elecciones de la democracia, sale a la calle el diario con gran
expectación, como lo evidencia la tirada de 100.000 ejemplares del primer
número de Deia que llegaron a agotarse 530.

Esta expectación siguió en los primeros meses como lo indica la


numerosa tirada del periódico:

Julio....................................64.600 ejemplares

Agosto................................65.400 ejemplares

Septiembre.........................76.250 ejemplares.

Octubre..............................74.800 ejemplares.

(Cifras registradas en el Departamento de distribución del diario)

En un primer momento se presenta como independiente, no quiere que


se le considere de ninguna tendencia política declarada ni tampoco quiere ser
reconocido como prensa de partido. Así afirma el diario en su número
primero:

529
Xavier Arzalluz, o. c. p.8
530
Ofa Bezunartea, o. c., p.87.
241
“DEIA sale como un periódico independiente. Queremos huir de cualquier
partidismo que condicione la libertad informativa. No somos altavoces de nadie. […]
La independencia de DEIA no es un calificativo estratégico. Aquí no hay trastiendas
ni secretismos ideológicos. Salimos a cara descubierta para reflejar todos los
problemas de nuestro pueblo y recoger la opinión de todos los que tengan algo que
decir” 531.

En efecto, el equipo de periodistas estaba formado por profesionales


que no provenían de un determinado campo ideológico concreto. Venían
principalmente de La Gaceta del Norte y del Correo Español y en todos ellos
coincidía que eran jóvenes periodistas formados en la Facultad de Ciencias de
la Información de Navarra. Su independencia parece probada si consideramos
que en su primer editorial, cercano a las elecciones del 15 de junio,
recomendaba el voto a los partidos democráticos que tenían posibilidades de
ser mayoritarios para rentabilizar el voto. En esta línea está el artículo
publicado la víspera de las elecciones, firmado por el reconocido periodista
que años más tarde sería director del periódico, Félix García Olano, titulado,
“¿A quién votar?”. Dice el periodista:

“Aceptada la existencia entre nosotros de varias opciones netamente democráticas,


hay autores que preconizan el voto para los partidos mayoritarios. En un primer
intento serio de cambiar radical y profundamente el sistema político de un estado la
dispersión del voto en grupos pequeños, da fuerza a las opciones continuistas o
reformistas siempre más cohesionadas y con más posibilidades […] Votar partidos
democráticos, y si son mayoritarios mejor […]” 532.

Por otra parte, en sus principios fundacionales se proclamaba la


defensa de los derechos humanos individuales y colectivos y la defensa de un
progreso solidario entendido como apoyo de las “tradiciones, idioma, cultura,
política, vida social y familiar del País Vasco y el fomento de la convivencia
de todos sus habitantes, dentro de unas instituciones político- sociales,

531
Deia, “Cuarenta años después”, 8-6-77
532
Deia 14- 6-1977. .
242
democráticas, justas y progresistas” 533. En una primera etapa Deia pretendía
tener el papel de aglutinador de todas las corrientes de opinión política
democrática y opuesta a los componentes del régimen franquista que se
resistían a desaparecer. Quería ser reconocido como diario independiente,
soporte informativo y foro de opinión de las fuerzas antifranquistas en la línea
de El País, al que emulaba y con quien, en alguna ocasión, realizó acuerdos
para compartir las crónicas de los corresponsales en el extranjero. Huía de ser
identificado directamente con el PNV, aunque fueron gentes de ese partido los
fundadores del diario. No obstante, como bien dice la profesora Ofa
Bezunartea, “esta no fue su tónica de futuro”. Pronto comenzó a aparecer, con
la salida de la redacción de su director, Iñaki Iriarte, y de catorce de sus
primeros componentes, “su progresivo perfil de periódico partidista, acorde
con la composición de su Consejo de Fundadores” 534. Efectivamente, en el
primer grupo de accionistas figuraban nombres de militantes del Partido
Nacionalista Vasco que llegarían a ocupar importantes cargos de
responsabilidad en el partido. Entre ellos, podemos citar a Jesús Duñabeitia,
Michel Unzueta, Eli Galdós, Lucio Aguinaga, Sabin Zubiri, Luis María
Retolaza, Carmelo Renovales y Jesús María Alcain 535. Apenas había pasado
medio año cuando la tendencia a identificarse con el mundo nacionalista se
hacía cada vez más acusada.

Por otra parte, Deia es uno de los periódicos en el que las noticias
propias, con firma o sin ella, adquieren una importante presencia en sus
páginas. De esta manera, la mayor parte de las noticias llegan al lector
interpretadas y matizadas y, cuando menos, seleccionadas desde el ideario del
periódico lo que da posibilidades –tras un análisis de la información- de llegar
a la opinión que el periódico tiene de los acontecimientos publicados. Además,
a la vez que Deia se convertía rápidamente en un periódico de partido, iba
consolidando un proyecto económico frente a un claro competidor, Egin,
periódico nacionalista radical.

533
VV. AA. La Comunicación en las naciones sin estado. Bilbao, Facultad de Ciencias Sociales y
de la Información, 1989 p.242, citado por J. Mª Camino o. c., p.65.
534
Ofa Bezunartea, o. c., p.88.
535
J. Mª Camino, o. c., p.66.
243
En cuanto al público lector de Deia, una encuesta de 1984 mostraba
que casi la mitad de sus lectores (49.5%) se sentían identificados con el PNV.
De ellos, la mitad aproximadamente se consideraba cercana a la izquierda
abertzale. Si a este dato añadimos que entre lectores de Euskadiko Ezkerra y
Herri Batasuna sumaban casi un 16%, observaremos que más de un 40% de
sus lectores están más cerca del nacionalismo radical que del moderado. Este
hecho y su competencia con Egin conducirán, en ocasiones, al periódico a
posturas ideológicas cercanas al radicalismo nacionalista, teniendo que
esforzarse continuamente en no traspasar la frontera del nacionalismo
moderado del PNV 536. Con todo, las firmas de la mayoría de los artículos de
opinión eran de dirigentes o militantes del PNV; la mayoría de las entrevistas
y manifestaciones publicadas eran de líderes de este partido; toda la actividad,
anuncios y publicidad del partido aparecían en este diario.

Reconocidos investigadores del periodismo como Bezunartea o María


Cruz Seoane, entre otros, no dudan del carácter de órgano oficioso del
nacionalismo vasco moderado que adquiere apenas transcurrido el primer año
de existencia. El propio Iñaki Anasagasti, político destacado del nacionalismo
vasco, afirma que nadie duda de que Deia es un diario del PNV:

“El periódico no nació para ser órgano del PNV, -dice- pero nadie en su sano juicio
ignora que son los afiliados del PNV quienes compran y mantienen "Deia" y,
además, son sus accionistas” 537.

En conclusión, con esta breve síntesis del origen de Deia podemos


afirmar que es un periódico que nace en el ámbito del nacionalismo moderado
y se identifica plenamente con él pudiéndosele considerar un diario de partido
que sirve de plataforma informativa al Partido Nacionalista Vasco, de tribuna
de sus opiniones y de antena difusora de su ideología, por lo que el análisis de
este diario nos llevará a un mejor entendimiento de las opiniones y actitudes
del PNV - referente del sector nacionalista moderado de Euskadi - con
respecto a ETA.

536
Pedro Ángel Zubiete, El nacionalismo vasco de Deia. Tesis de Licenciatura. Universidad del
País Vasco, 1986.(inédita)
537
Iñaki Anasagasti, “AGUR, UNA NECESARIA Y MINIMA EXPLICACIÓN” ,
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bf85353ef00d83526021153ef
244
Difusión de los diarios de Hego Euskal Herria en
1978
Diarios Ejemplares

El Correo Español- EPV....................... 62.132

La Gaceta del Norte............................. 54.313

Deia........................................................ 50.283

Egin....................................................... 45.731

El Diario de Navarra............................. 36.609

La Voz de España................................. 28.582

El Diario Vasco.................................... 28.217

Las cifras que aparecen en esta tabla son de la OJD (Oficina de la


Justificación de la Difusión).

CLIENTELA DE DEIA EN 1979


Partido político %
PSOE....................................................... 3,8
PCE.......................................................... 1,9
O. Izquierda.............................................. 0,7
Izquierda estatal..................................... 6,4
PNV..........................................................61,1
Izquierda abertzale................................... 3,2
Nacionalistas.............................................64,3
UCD......................................................... _
O. Derecha............................................... 1,3
Abst. política........................................... 0,6
No votó.................................................... 21
NS/NC...................................................... 5,1

“Posfranquismo y fuerzas políticas en Euskadi” (Llera 1985)

245
La opinión sobre la identidad de ETA que Deia transmite a sus lectores

No vamos a dudar de la veracidad de la información sobre los actos


terroristas publicados en las páginas de Deia. Pero no es infrecuente que estas
noticias estén modeladas por insinuaciones expresas o sugeridas, por el modo
de dar la noticia o por silencios significativos con los que se transmiten
mensajes que crean opinión. Los medios de comunicación cuando informan,
no sólo dan a sus destinatarios información, sino que también les
proporcionan, en el modo de transmitir estas noticias, parámetros intelectuales
para su interpretación. La forma en que Deia da a sus lectores la información
-también la que se refiere a los actos terroristas- está cargada de
consideraciones y mensajes que propician una interpretación realizada desde
los presupuestos nacionalistas propios del diario.

La ideología nacionalista en la que Deia está inmerso, será transmitida


por este periódico a través de un mensaje reiterado: “El pueblo vasco lucha
por las libertades que le han sido arrebatadas” 538. Es evidente que esta idea
subyace en toda la información del periódico nacionalista, también en la
información relacionada con el terrorismo. Por esto, aunque Deia exprese en
muchas ocasiones el desacuerdo con la actividad terrorista de ETA, no por eso
deja de transmitir la idea de que los terroristas son vascos que, como todos los
patriotas vascos, luchan por conseguir las libertades arrebatadas a Euskadi.
Ellos son una de las partes que se enfrentan en una “lucha armada”. La otra
parte son las fuerzas de orden público que sirven al Estado que violenta la
libertad de los vascos. En este enfrentamiento armado caen de uno y otro
bando, vasco y “de fuera”. Las víctimas civiles del terrorismo son culpables de
no estar con los terroristas.

Deia transmite a sus lectores estos tres mensajes:

1º. La acción terrorista es una “lucha armada” entre dos facciones.


538
Esta idea se repite en términos casi iguales tanto en artículos de opinión como en referencias a
declaraciones de líderes del PNV. Entre las muchas citas que se podrían traer aquí, valgan como
muestra las dos siguientes de un dirigente destacado del PNV y del más importante escritor de
artículos de opinión de Deia: en el artículo de opinión titulado “Un partido en marcha” de Joseba
Elósegui que dice textualmente refiriéndose a los jóvenes de PNV: “…si de verdad luchan
prioritariamente por la libertad de Euzkadi.” José Ramón Scheifler en “Alternativa a la
contraviolencia” dice: “[…] lucha “no armada” pero lucha” (sic) Deia 22-10-78.
246
2º. Los terroristas son vascos que tienen ideales.

3º. Las víctimas son de fuera y son culpables.

Analizaremos cómo se transmiten cada uno de estos tres mensajes en


las páginas de Deia.

La acción terrorista es una lucha armada entre dos facciones

Para iniciar este apartado podemos hacer una breve consideración


sobre lo que queremos expresar con los términos del enunciado. Es evidente
que la actuación de ETA es generalmente definida como terrorismo.
Cualquiera que sea la definición de terrorismo que se acepte, ETA quedará
comprendida dentro de esa definición. Tanto si se considera que las
organizaciones terroristas son una clase peculiar de organización política que
buscan afectar a la distribución del poder en una sociedad dada con la práctica
de una violencia específica, como si se concibe la organización terrorista en
atención a los procedimientos observados, entendiendo que no es tan
importante el extremismo en los fines como en los medios, en cualquier caso
ETA será incluida entre los grupos terroristas 539.

En cuanto al término de “lucha armada”, es así como le gusta


denominar su actuación a la banda terrorista y, como podremos comprobar
más adelante, es el concepto que transmite generalmente Deia, al informar
sobre la actuación de ETA. Si el término “terrorismo” tiene una connotación
condenatoria de la parte que realiza el terror y una connotación aprobatoria de
la víctima del mismo cuando se defiende, en la expresión “lucha armada” se
entiende que los sujetos son dos partes que igualmente luchan y están
armados. La utilización del término “facción” aplicado a ambos contendientes
se explica porque Deia los coloca fuera del orden moral, como “facciosos”, de
modo que, al condenar la violencia etarra, añade que también los otros, las
Fuerzas de Orden Público, actúan con violencia, “por eso, una vez más,

539
Fernando Reinares, Terrorismo y Antiterrorismo, 1998, p.29-39. En esas páginas Fernando
Reinares trata de hacer una síntesis de las diferentes definiciones de Terrorismo.
247
decimos no a la violencia; a todas las violencias” 540. De este modo quedan
fuera de un orden ético tanto la violencia de los etarras como la de las Fuerzas
de Orden Público que, además, representan otro tipo de violencia, la violencia
institucional que practica el Estado español al negar las libertades del pueblo
vasco. Se equipara la lucha armada entre dos facciones: los terroristas y las
Fuerzas del Estado.

Son muy abundantes los textos que pueden traerse aquí para contrastar
esta afirmación. A veces están firmados por asiduos colaboradores en artículos
de opinión. Es el caso de José Ramón Scheifler 541 quien habla de la violencia
de ETA como la “contraviolencia” y afirma que “mientras Euzkadi no recobre
todos sus derechos estará padeciendo violencia, violencia de parte del Estado,
del Gobierno y de los partidos en el poder. Aunque las metralletas llegasen a
callar, Euzkadi no estaría pacificado” 542. Otra de tantas manifestaciones en
este sentido es el artículo de opinión de Joseba Azcárraga, miembro del
Euzkadi Buru Batzar, que dice que “debe terminar en este maltratado Pueblo
Vasco todo tipo de violencia. No únicamente la violencia desatada por las
organizaciones que emplean como método de recuperación de nuestros
derechos la lucha armada, sino también esa violencia, tan importante como la
anterior, que es la violencia institucional” 543. Así mismo, Mikel Unzueta,
senador nacionalista, afirma en su artículo titulado, “El sentido humano de la
manifestación” (se refiere a la manifestación convocada por el PNV contra
ETA por aquellos días) que “el PNV no había olvidado que había también otro
tipo de violencias que no podían ser ignoradas” 544.

También se puede ver esta equiparación de la violencia de ETA y del


Estado en declaraciones recogidas por el diario Deia de dirigentes del Partido
Nacionalista Vasco, como las palabras de Carlos Garaikoetxea:

540
Editorial “No a al violencia; a todas las violencias” Deia,29-4-78
541
José Ramón Scheifler jesuita nacionalista muy influyente en el mundo del nacionalismo vasco
moderado: Estuvo entre los fundadores de Deia y ha sido colaborador asiduo con sus artículos de
opinión, Sobre los que escribió en los años de la Transición están recogidos en su libro, Dos años
de lucha por la paz”, Bilbao, Editorial Iparraguirre 1980. Seguirá escribiendo en Deia casi has
nuestros días,
542
José Ramón Scheifler, “Alternativa a la contraviolencia” Deia 26-10-78
543
Joseba Azkárraga, “Libertad y pacificación” Deia, 26-10-78.
544
Deia 28-10-78 p.3
248
“Con esto […] es importante dejar claro que no se puede condenar unilateralmente la
violencia, sin que de algún modo se proteste enérgicamente por la violencia
institucional que ha sufrido y sufre el pueblo vasco” 545.

De este mismo modo, en la reseña que Deia hace del coloquio


celebrado el lunes 18 de enero sobre “la Europa de las nacionalidades”, y que
titula - en lugar destacado y con letras de importante tamaño-:“Arzalluz:
Respetamos profundamente a los vascos que mueren por su pueblo”, se recoge
como dicho por el propio Arzalluz: “nos resistimos a hacer valoración ética de
esos hechos […] porque había que valorar éticamente otros hechos…no menos
rechazables desde el punto de vista ético” 546. Es evidente que en la mente de
los lectores y del propio autor de estas palabras publicadas por Deia, está el
enfrentamiento que tuvo lugar unos días antes en Pamplona entre miembros de
la policía y de ETA, que causó la muerte de un inspector de policía y de dos
etarras. No es difícil pensar que la idea que se transmite a través de Deia es
que los dos bandos de la “lucha armada” están al mismo nivel ético, incluso
los terroristas al menos, como expresamente se dice, son respetados.

En esta línea va también el extracto que Deia hace del “Importante


documento de los Secretariados Sociales Diocesanos del País Vasco” (es el
título del artículo que llena una página del periódico). Se refiere al documento
editado conjuntamente por los Secretariados Sociales Diocesanos de
Pamplona, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, titulado “Acción política y
violencia”. En el artículo se destacan con letras negras de mayor tamaño: “Se
denuncian cuatro violencias: La estructural, la institucional, la de conciencia y
la física” En esta reseña sobre dicho documento, dedica un párrafo a la
violencia estructural; otro a la violencia institucional (“con leyes que recortan
las libertades fundamentales de las personas y de los pueblos, con la falta de
instituciones que sean cauce adecuado de expresión del ser vasco, con la
instrumentalización política partidista de la cultura, con el abuso de poder”),
mientras que de la violencia física constata simplemente, “que se da en nuestro
pueblo” 547. Según estas puntualizaciones, parece que a Deia le interesa

545
Deia 12-10-78, p.12.
546
Deia 18-3-78, p.10.
547
Deia, 27-5-78, p10.
249
destacar que además de la violencia que la sociedad percibe sin dificultad (la
física), existe, como dicen los representantes de la Iglesia, investidos de una
indiscutible autoridad, otras violencias: la estructural cuyo ejecutor no es
posible señalar concretamente, y la institucional relacionada con la política y
las libertades del pueblo vasco –conceptos fácilmente asimilados por la
población- cuyo sujeto agente puede señalarse con pura concreción: el Estado
español. Todo esto lleva a un fácil razonamiento al que el lector de Deia llega
casi inconscientemente: además de la violencia física que ejerce ETA y las
Fuerzas del Orden, existe otra violencia institucional que ejerce el Estado
español contra el pueblo vasco; ambas violencias son equiparables e
igualmente inmorales; quienes las ejercen son dos facciones que están
embarcadas en una “lucha armada”, es decir, no hay terrorismo, sino “lucha
armada” entre dos facciones, entre una y otra “parcialidad de gente en
rebelión” –como dice el Diccionario de la Real Academia-, contra una
sociedad que quiere vivir en paz. “Los que queremos una Euzkadi libre y en
paz – dice Iñaki Anasagasti, en Deia– al parecer estamos solos; solos ante los
armados de ametralladoras de un bando y otro o los de ideas falaces” 548. En
este sentido era fácil escuchar entre la gente sencilla de Euskadi: “¡los dos, la
Guardia Civil y ETA, son iguales, están locos!”.

Por otra parte, el término “lucha” que se utiliza está unido a la


reclamación de libertades del pueblo vasco y los sectores de la sociedad vasca
a los que se dirige Deia lo interiorizan y lo relacionan con la actitud del
verdadero patriota vasco cara a la consecución de sus libertades. Por eso, la
expresión “lucha armada” puede ser, a primera vista, un concepto aceptable e
incluso encomiable al aplicarlo a quienes quieren las libertades del Pueblo
Vasco. Así es como quiere ETA que sea entendida su acción terrorista. Es
también la expresión que utilizará Deia para referirse a la actividad de la
organización terrorista por lo que sus lectores asumirán con naturalidad que

548
Iñaki Anasagasti, “También eso es violencia” Deia 9-11-78
250
los atentados de ETA, aunque sean condenables, están enmarcados en una
lucha armada entre vascos y el Estado Español 549.

En cambio, denominar “terrorismo” a la actividad violenta de ETA,


evitaría la posible consideración de legitimidad que en un contexto de lucha
armada pudiera otorgarse a dicha actividad y a sus autores por el carácter de
inmoralidad y barbarie que tiene el término terrorismo. Deia no sólo acude
generalmente a la expresión de “lucha armada” al referirse a la actividad
terrorista de ETA, sino que rehuye la utilización del término “terrorismo” o
“terroristas” al informar de sus actuaciones y de sus militantes. En todos los
ejemplares editados por Deia en e1 año 1978 sólo aparece en las
informaciones sobre ETA el término “terrorismo” en dos editoriales con unas
peculiaridades propias y en una información publicada en portada con ocasión
de la convocatoria del PNV de una “manifestación contra el terrorismo” 550.
El término no vuelve a utilizarse aun cuando esta manifestación siguió siendo
noticia casi diaria durante diecisiete días hasta celebrarse el 28 de octubre de
1978, ya con el lema “Por una Euzkadi libre y en paz”. En el editorial titulado
“Frente a la violencia, diálogo y libertad” con ocasión del asesinato del
periodista José María Portell, el editorialista habla de la “nueva escalada del
terrorismo” tal vez porque está impresionado y enojado de que ETA apunte a
“nuevos sectores”, el de los periodistas. Este escrito editorial dice:

“Los últimos atentados y las muertes violentas, entre ellas la del periodista José
María Portell, han hecho que nos sintamos abrumados. También que nos haya dolido
que en este nuestro querido y dramático país las muertes violentas se extiendan a
nuevos sectores […]. La muerte de José María Portell supone el primer atentado
mortal contra las libertades de expresión”.

549
Ángel Rekalde, en su tesis Prensa y propaganda. El Nacionalismo vasco en El País, Tesis
Doctoral (s. p.) Lejona. Universidad del País Vasco, 2000, al argumentar su tesis de la
criminalización del nacionalismo vasco por parte de este periódico, acude a la fuerza de dominio
que puede tener la definición de una realidad. Este argumento lo ilustra con dos citas:” Las
definiciones no surgen para legitimar una dominación, son una forma de dominación” ( Steiner) y
“En el reino animal la ley es esta: comer o ser comido. En el mundo de los humanos es esta otra:
definir o ser definido.” (Thomas Szas) p.241 ss. Esta argumentación podía ser utilizada también en
la definición de la actividad de ETA.
550
Deia, 11-10-78.
251
No obstante, a continuación hablará de “grupos armados” para
referirse a grupos terroristas, y utilizará los términos, “muertes violentas” y
“atentado mortal”, cuando la lógica del lenguaje coloquial y jurídico nos lleva
al término “asesinato” 551.

La segunda ocasión es en el editorial publicado tras el asesinato, el día


21 de julio de 1978 en Madrid, del general Sánchez Ramos y el teniente
coronel Pérez Rodríguez, cuando todavía se pensaba que había sido obra del
GRAPO (días después lo reivindicó ETA). En todo el texto no se menciona
ETA, pero sí, el GRAPO y el FRAP y, además de utilizar el término
“terrorismo”, escribe hasta cinco veces el de “asesinato”, cuando siempre que
se refiere al terrorismo de ETA lo sustituye principalmente por “muerte
violenta” 552. El tratamiento de esta noticia nos lleva a la conclusión de que
Deia no entiende el “fenómeno ETA” como terrorismo, pues el tratamiento
informativo que hace de sus acciones no es el mismo que el de las actuaciones
del GRAPO, que sí reconoce como grupo terrorista. Es significativo que, al
informar del atentado del GRAPO (finalmente fue desmentida su autoría), con
dramáticas fotos de las víctimas y sobre el título: “El GRAPO ataca al
Ejército”, en el antetítulo con letra negrilla y subrayada, se utilice el verbo
“asesinar”: “Asesinó ayer, en Madrid, a un general y a su ayudante” (La
cursiva es mía). También podemos observar que en el pequeño texto que
dedica al relato del hecho, vemos que utiliza términos como “asesinatos”,
“autores del crimen” “acusado de asesinar” y al pie de la foto de los cadáveres
de los dos militares, “fueron asesinados” 553. Esta terminología, muy apropiada
al informar de un hecho terrorista, no la utiliza Deia cuando informa sobre los
atentados de ETA. Generalmente hablará en estos casos de “muerte violenta”,
“fueron muertos”, “los autores del atentado” etc… En definitiva que Deia no
utiliza prácticamente nunca el término terrorista al referirse a ETA 554. Y esto

551
“Frente a la violencia, diálogo y libertad” editorial. Deia 1-7-78.
552
“El Gran Reto”, editorial. Deia 23-7-78.
553
Deia, 22-7-78, primera página.
554
Si tenemos en cuenta que Deia, es el órgano de expresión del PNV, tengamos en cuenta que
este partido se negó en esta época reiteradamente a calificar de terroristas a los miembros de ETA.
Ver Oscar Jaime, en “Causas del terrorismo nacionalista. Estudio especial del caso ETA” Javier
Jordán (coord.) Los orígenes del Terror Madrid. Biblioteca Nueva, 2004. p.112.
252
supone realmente, si no estar con el terrorismo, sí ser condescendiente con el
mismo. Como dice Fernando Reinares:

“No llamar terrorismo a la violencia que adquiere características distintivas ni por el


apropiado epíteto de terroristas a quienes lo han practicado en el pasado o en el
presente, cualquiera que fuese su orientación ideológica, se quiera o no, equivale a
adoptar una actitud condescendiente, como ciudadanos y como personas, hacia el
uso de la muerte como principal argumento político” 555.

Pero no solamente con la utilización de una terminología inapropiada,


Deia suaviza la acción terrorista de ETA, sino que también lo hace a través de
silencios. De estos silencios podemos hablar, por ejemplo, del que se puede
observar en la información sobre el atentado contra el comandante Imaz de la
Policía Armada de Pamplona, el día 26 de noviembre de 1978. En esta
ocasión, Deia dice que el comandante recibe varios disparos en la cabeza y en
el corazón, pero silencia que estos disparos fueron realizados por la espalda
como publican otros periódicos 556. Indudablemente, es un silencio
significativo. Un disparo por la espalda siempre se asocia a la alevosía y a la
vileza criminal. Nunca existe la posibilidad de conceder al que agrede por la
espalda una cierta consideración al exponerse a ser repelido o una cierta
justificación de quien actúa en defensa propia. El silencio del diario, por tanto,
atenúa la barbarie de los terroristas (que según Deia son “dos personas
armadas” 557, lo que nos sugiere una acción militar, tema del que más adelante
hablaremos).

También Deia omite información sobre la víctima que pudiera mover


a compasión al lector, porque la víctima, además de policía, era una persona
con familia y una hija de 7 años 558. Este silencio resulta más significativo
cuando, por esos mismos días, en otras informaciones sobre etarras muertos
por la policía, el diario se detiene sobre esta información humana de la
víctima. Así, por ejemplo, cuando habla del “joven” herido por la Guardia

555
F. Reinares, o. c., p.45.
556
Deia 27-IX-77, EL PAIS del mismo día habla de “disparos en la espalda y la cabeza”.
557
Idem. p.1.
558
EL PAÍS, 27-XI-77 dice: “…con una hija de 7 años…”
253
civil en Lemóniz al atacar un puesto de vigilancia de dicho Cuerpo, dice del
mismo que era estudiante y trabajador a la vez y que llevaba la carga de
alimentar a 5 hermanos, pues no tenían padre559.

Podemos concluir que Deia, con su lenguaje y sus silencios, transmite


a los lectores la opinión de que la actividad de ETA no ha de asociarse al
terrorismo sino a una lucha armada que mantiene con el Estado español. Y
como en toda lucha armada hay dos contendientes enfrentados con las armas,
y las víctimas de este enfrentamiento lo serán por estar en uno u otro bando.

Los terroristas son vascos que tienen ideales

Si en el apartado anterior hemos concluido que Deia no considera


terroristas a los miembros de ETA, sino luchadores por unos objetivos que no
son otros que los derechos del pueblo vasco, esta organización quedará a los
ojos de la sociedad despojada del elemento más negativo que hace reprobable
moralmente al terrorismo. Este elemento para Wilkinson no es otro que “el
uso sistemático del crimen y de la destrucción, y de la amenaza de ellos, para
aterrorizar a individuos, grupos, comunidades o Gobiernos, obligándoles a
ceder a las demandas políticas de los terroristas” 560. Se les presenta en una
lucha armada, enfrentándose “militarmente”, como “gudaris” 561, a las armas
del opresor. “La columna Pertur asaltó el Gobierno Militar de San Sebastián”,
“Un disparo fortuito desbarató la “Operación Zaborra de ETA p-m”, son
titulares de Deia en primera página, utilizando la terminología propia de un
ejército regular (los subrayados son míos).

559
Deia, p.3 20-XII-77.
560
P. Wilkinson, Terrorism and the Liberal State, Londres, Mac Millan,1977, p.49 en Grant
Wardlaw, o.c.p.56
561
Es muy frecuente que en funerales y en otras manifestaciones públicas sean aclamados como
soldados –gudaris- de Euskadi como se puede documentar en las páginas de Deia. Véase como
ejemplo la última página del ejemplar del 14 de mayo de 1978.
254
Toda la página- foto y titulares- sugieren una situación de guerra.

La foto que ilustra esta noticia en el lugar más preeminente de la


primera página del periódico no deja de sugerir una situación de guerra: un
soldado con el fusil ametrallador en ristre custodiando el edificio militar que
fue el objetivo de la acción terrorista de ETA 562.

La violencia que llevan a cabo aparece ante la sociedad, no como la


violencia calculada cuyas víctimas son elegidas por ser “objetivos vulnerables
y en estado de relativa indefensión casi nunca coincidentes con los

562
Deia, 20-6-78.
255
destinatarios de la violencia” 563, sino como un enfrentamiento con personas
armadas que ejercen una violencia anterior. Y no es que Deia esté por la
violencia 564, ni que admita la estrategia de ETA, porque, como estima el
Comunicado del EBB del PNV publicado por Deia la actitud de ETA
representa un claro obstáculo para los objetivos autonómicos” 565. Pero, al
evitar la relación ETA- terrorismo en sus páginas, contribuye a que entre sus
lectores la violencia de los etarras pueda ser, si no justificada, sí comprendida.
El mensaje que se recibe es que los integrantes de ETA son jóvenes idealistas,
exaltados y confundidos, pero jóvenes del Pueblo Vasco, (“respetados
profundamente”, como decía Arzalluz) que están en una lucha “loca” contra la
fuerzas armadas de un Estado que coarta las libertades de los vascos. Aparecen
en las páginas de Deia, como soldados patriotas que luchan por unos ideales,
aunque “exageradamente” 566. Deia publica las siguientes palabras de Arzalluz,
refiriéndose sin duda a los miembros de ETA 567:

“Todavía hay vascos que mueren por su pueblo, a los que respetamos profundamente,
aunque creamos que a veces sus acciones se vuelven en contra de los mismos
intereses que defienden”.

Es decir, que podemos deducir que son gente del pueblo que lucha,
sufre y muere por el pueblo.

Gente del pueblo

Al leer las páginas de Deia, cualquier lector sin prevenciones entiende


que los miembros de ETA son jóvenes que tienen su entorno familiar, trabajo
o estudios en el País Vasco, como los demás miembros de la sociedad. La

563
Ezzat A. Fattah, “Some reflections on the victimology of terrorism” Terrorism, vol. 3.(1979) p.
81-108, en Fernando Reinares, o.c.p.17.
564
Ver editoriales de Deia del 29 de abril, 1 de julio y 4 de julio de 1978.
565
Deia, 1-12-77.
566
Alberto Onaindía, en su artículo de opinión, “Lucha armada” dice:” la necesidad de lucha
armada es exagerada” Deia 13-1-78.
567
Cuando Arzalluz, como se dice más arriba en este mismo trabajo, dice estas palabras, se vivía
en la sociedad vasca el drama causado por el enfrentamiento unos días antes en Pamplona de
miembros de ETA y policías, con el trágico balance de tres muertos: un policía y dos etarras.
256
gente del pueblo los conoce y los defiende cuando la policía los detiene,
cuando se les tortura, cuando están en la cárcel, y lloran por ellos cuando
mueren. Incluso son un colectivo con más conciencia nacional porque exponen
hasta su vida por los intereses del pueblo. Esta mayor conciencia nacional
también puede deducirse desde la mayor o menor utilización del euskera. Así
dice en un artículo de Deia Luis A. Aranberri:

“El porcentaje de vascoparlantes entre los activistas de ETA es dos o tres veces
superior al porcentaje de vascoparlantes de todo Euskadi” mientras que “el PSOE no
tiene ni la mínima incidencia en el movimiento de ikastolas. La relación entre
idioma y conciencia nacional es indiscutible […]” 568.

Estas afirmaciones, propias del ideario nacionalista que sigue Deia,


crean o fomentan en el pueblo la aceptación de estos jóvenes, a veces
entusiasta, en la propia comunidad (respetados, llorados, con mayor
conciencia nacional que el resto de los ciudadanos, que arriesgan más por su
pueblo...), alejando toda posibilidad de rechazo que, por el uso de la violencia
terrorista, podrían tener.

Gente que lucha por su pueblo.

El terrorismo es un medio para conseguir unos objetivos. En los actos


terroristas nunca hay gratuidad o irracionalidad y se pretenderá siempre
justificarlos con los objetivos perseguidos 569. Los objetivos de ETA, por los
que actúa siguiendo la estrategia del terror, son los que puede defender
cualquier nacionalista vasco. Es muy frecuente leer en artículos de opinión,
editoriales, etc. de Deia, a modo de reproche a ETA, que las libertades del
pueblo vasco también se pueden defender sin violencia. Es decir, no se pone
en duda que ETA, a su modo, defiende las libertades del Pueblo Vasco. En la
práctica totalidad de los numerosos comunicados de ETA, publicados con
titulares destacados (muchas veces en primera página, como veremos), se

568
Luis A. Aranberri, “La Agonía Vasca” Deia, 12-5-78.
569
Wardlaw, Grant. o. c., p.57 y 58.
257
explicitan algunos puntos del programa político de ETA, que coincide, en lo
fundamental, con la ideología nacionalista de Deia. En portada, el diario del 1
de febrero de 1978, publica con grandes titulares, en la primera columna de
arriba a la izquierda: “Condiciones de ETA para el alto el fuego”, y en el
antetítulo con letra menor subrayado: “Han sido puestos en conocimiento del
Gobierno español”. En la página 10 del mismo ejemplar se publican todas
ellas. Son los puntos de la Alternativa KAS, las propuestas que resumen los
objetivos que persigue ETA, con su acción terrorista:

- Amnistía total

- Libertades democráticas plenas.

- Mejoras generalizadas para los trabajadores.

- Elecciones municipales inmediatas.

- Retirada de las fuerzas del orden público de Euzkadi Sur, escalonada y a


plazo fijo.

- Estatuto Nacional de Autonomía de amplias facultades que posibilite el


autogobierno y el ejercicio del derecho de autodeterminación.

- La oficialidad del euskera, gestión democrática de las ikastolas, defensa


de su pluralismo y escuela pública euskaldun.

- Constitución democrática avanzada 570.

Si vemos los objetivos inmediatos del PNV y los comparamos con los
de la alternativa KAS, no encontraremos más diferencias que las formas de
exponerlos (con más moderada o tajante exigencia) 571. Si ETA acude a la
violencia es porque el Estado español no atiende las demandas del pueblo que
ha hecho llegar al Gobierno, como dice la primera página del diario del 1 de
febrero que acabamos de mencionar. También en primera página, en una
columna de arriba, a la derecha, Deia comunica a sus lectores la disposición de

570
Deia, 1-2-78; 27-9-78.
571
Si hacemos una comparación con los 15 puntos del PNV para pacificar Euzkadi, publicados en
Deia, 9-11-1978, p.16, veremos la gran coincidencia con las exigencias de KAS, salvo la
autodeterminación, que el PNV la omite, sin que por ello, como sabemos, la descarte de su
programa político para un momento político más oportuno.
258
ETA, en el titular: “Nuestra intención es evitar derramamientos de sangre”. Es
claro que estos titulares llevan a los lectores a la conclusión de que ETA es
una organización de gentes del pueblo que luchan por el pueblo y sus
libertades, de modo más comprometido que los demás, lo que les lleva a
“derramamientos de sangre” que no desean que se produzcan, pero que son
inevitables.

Como ya se ha dicho, Deia no acepta el método violento de ETA,


incluso se queja de los grupos radicales que manipulan al pueblo. Lucha sí: “la
libertad se consigue. Nadie la regala y menos al pueblo vasco”; pero lucha
armada no 572. No obstante la lucha armada puede ser comprendida por los
lectores si en sus páginas aparecen artículos, titulares o expresiones como, “No
nos entienden” 573; “La vías conducentes a la libertad secular de los vascos
seguirán estando cegadas” 574; “UCD y PSOE no entienden la personalidad
nacional vasca” y ”Se quiere arrinconar al nacionalismo vasco” 575, opiniones
cargadas de victimismo que crean en la sociedad que recibe la información una
sensación de duda positiva hacia los métodos de ETA para conseguir esos
proyectos políticos que se presentan como fundamentales para el ser del
pueblo vasco y que parece casi imposible conseguirlos por vías pacíficas. Esa
duda se alimenta con declaraciones como las del “Grupo de Alcaldes de
Bergara” que presenta a ETA como la alternativa de la no respuesta a la
reclamación de las libertades vascas 576. Es claro que Deia transmite la idea de
que los terroristas son gente del pueblo que lucha por las libertades de su
pueblo, incluso con mayor intensidad que los otros (arriesgándose en una
lucha armada), pero de una forma errónea, como dice Arzalluz en una
conferencia reseñada por Deia: “[...] pienso, sin embargo, que esa vía de
actuación no tiene esperanzas frente a dos Estados y frente a una Europa que
se va configurando en su contra” 577.

572
Deia,12-3-78,Editorial:“Reflexión y diálogo”
573
José Ramón Scheifler, Deia, 17-8-78
574
José Luis Iriarte, Deia,6-10-78
575
Carlos Garaikoetxea, Deia,7-10-78
576
Deia, 2-10-78. Se refiere al grupo de alcaldes de Bergara, nacionalistas moderados que tanta
importancia tuvieron en el vacío democrático de los municipios hasta las elecciones municipales.
577
Dei, 18-1-78.
259
Pero no sólo se interesan por las libertades políticas del Pueblo Vasco,
sino que también se preocupan por solucionar los problemas sociales y
laborales de trabajadores vascos. Los abundantes comunicados de ETA y las
noticias publicados por Deia en torno al asunto de la central nuclear de
Lemóniz, por ejemplo, presentan a ETA como una parte importante en el
conflicto social y medioambiental que tanto preocupa a la sociedad vasca. Es
cierto que el protagonismo se lo da a sí misma la organización terrorista, con
atentados que causan muertes a los propios miembros de la organización 578,
pero también a trabajadores del pueblo, como la bomba que estalló en
Lemóniz el 17 de marzo de 1978. Pero la importante cobertura que el
periódico da a los comunicados de ETA sobre este asunto, apoya la idea
buscada por la organización terrorista de que está con la defensa del medio
ambiente del País Vasco y contra los intereses capitalistas de una empresa
estatal, Iberduero 579.

Otros ejemplos podían ser el atentado contra las oficinas de Sener en


Bilbao, en apoyo de reivindicaciones laborales de los obreros. Deia, una vez
más, sirve de vocero de los alegatos propagandísticos de ETA que esta vez se
presenta como organización revolucionaria haciendo un panegírico de la lucha
armada contra la explotación de la clase trabajadora. La voladura de estas
oficinas –dice ETA desde las páginas del diario- es una acción “dirigida a
completar desde una perspectiva de denuncia armada, el actual proceso de
lucha reivindicativa que todo el movimiento vasco y en particular los
trabajadores despedidos, sancionados y represaliados asumen ante la grave
crisis económica y laboral generada por la salvaje e irracional explotación a
que nos viene sometiendo la oligarquía centralista” 580.

578
Deia, 20-12-77 informa del tiroteo del día 18 en Lemóniz entre “cuatro jóvenes y fuerzas de la
Guardia Civil” y de cómo “continúa muy grave el herido...” David Álvarez, miembro de ETA. El
25 de enero de 1978, informa a toda página (p.3) del entierro del mismo con estos titulares: “Miles
de personas en el entierro de David Álvarez. Muerto tras las heridas en la central nuclear de
Lemóniz:” También se publica una foto diciendo:”Ovaciones, gritos y profundo dolor ante el
féretro”
579
Ver comunicados de ETA publicados en primera página los días1,2,3,14,18, 21 y 24 de marzo
de 1978 y en páginas interiores los días 1,2,8,10,14,18,19,2122,23, 24 entre otros,.del mismo mes
en Deia.
580
Deia, 9-12-77.
260
También ETA se nos presentará como valedora del bienestar social del
pueblo, con el atentado perpetrado contra el INP (Instituto Nacional de
Previsión) del que Deia informa en lugar destacado del periódico (en primera
página, arriba a la derecha y con fotografía) con el título: “Bilbao: artefacto
incendiario contra la sede del INP” y con letra menor, “ETA ha reivindicado el
atentado”. En página interior publica parte de las declaraciones de ETA
justificando que el atentado lo ha realizado por “el silencio y el menosprecio
con que los dirigentes de Madrid del INP consideran la desastrosa situación
sanitaria en la que se encuentra nuestro pueblo” 581. Así mismo, en la
reivindicación de los atentados de ETA contra las propiedades de la Duquesa
de Albuquerque que publica Deia, se nos presenta ETA como defensora de
los campesinos navarros de la Ribera que trabajan estas tierras porque con los
atentados quiere acabar con esta situación, “un ejemplo claro –dice el
comunicado- del autoritario caciquismo a que se ven sometidos numerosas
poblaciones navarras de la Ribera” 582.

Gente que sufre por su pueblo

Deia manifiesta en sus páginas un sentimiento de piedad y compasión


por los terroristas que sufren no sólo por las penurias y privaciones que
impone su opción de clandestinidad y persecución por la justicia, sino también
por la abusiva actuación de las fuerzas de seguridad. Abundantes son los
titulares sobre detenciones, registros, interrogatorios, etc., que muestran una
clara simpatía del periódico con los terroristas que se han puesto fuera de la
ley y una persistente duda sobre la actuación de las fuerzas de seguridad, aun
cuando no haya motivos razonables de denuncia. Si los motivos existen,
denuncia - como es deber en un medio de comunicación- y pide con diligencia
responsabilidades, como cuando en un editorial reclama “el relevo de unidades

581
Deia, 12- 4- 78.
582
Deia, 12-4-78.
261
y mandos de la policía porque los que han practicado o tolerado la represión y
la tortura están marcados” 583. Pero a veces la motivación no es tan evidente.

Veamos para comprobar lo dicho algunos titulares y párrafos


destacados dentro de informaciones publicadas por el diario que nos acercan a
la idea de que la actuación policial, cuando no es contraria a la ley, es casi
siempre de dudosa legalidad, lo que va en detrimento de los miembros de ETA
que son el objetivo permanente de la actuación policial:

- Día 4 de enero de 1978:

- Publica en portada: “Redada en Rentería: quince detenidos”.

- En la página 3: “Policías armados con metralletas detuvieron a quince


personas” “Redada de madrugada en Rentería […] la operación fue efectuada
al estilo de las “redadas” que se hicieron en Euskadi durante los estados de
excepción que tuvieron lugar en los tiempos del franquismo”. “Sembraron la
alarma y el desconcierto a esas horas intempestivas” “Los registros fueron
muy minuciosos [...] llegó a mirar dentro de unas cajas de medicamentos”
“Fueron despertados sus hijos de corta edad y su esposa con la alarma
consiguiente” “García Nadal (tesorero de HASI) trasladado a comisaría fue
interrogado durante cuatro horas y media sobre cuestiones que nada tenían que
ver con su militancia política”

- Día 5 de enero de 1978:

- Publica en primera página: “Encarcelados en Martutene dos de los


detenidos en Rentería” “La redada, una “operación antiterrorismo” autorizada
por la Audiencia Nacional” “Los tres detenidos llegaron al Palacio de Justicia
junto con varios delincuentes comunes”.

- En la página 7 se comenta y publica un comunicado de los


compañeros de trabajo de los detenidos: “[...] las formas empleadas son
iguales a las formas empleadas en el régimen franquista y este tipo de acciones
responden al Gobierno [...]creando un clima de terror ante las reivindicaciones
que tiene planteadas nuestro pueblo”.

583
Deia, 15-7-78, Editorial.
262
Día 8 de enero de 1978:

- Publica en primera página: “La redada de Rentería , ensayo de unas


nuevas formas policíacas” “Como la “Operación Puño” en Francia, pero a la
española” Después de estos titulares se dice de esta operación: “Semejante a la
“Operación Puño” que tantas protestas levantó en el Estado francés, pero con
menos respeto a los derechos de los ciudadanos, ya que la operación francesa
sólo se realizaba en la vía pública, en horas de luz diurna y con suma
corrección y respeto hacia las personas interpeladas”. A continuación,
siguiendo en primera página, Deia recoge la rueda de prensa de los detenidos
y sus abogados sobre el trato recibido en comisaría: “Coincidieron en
manifestar que la ausencia de malos tratos durante su paso por la comisaría
sólo puede considerarse como tal en comparación con los escalofriantes
“dossier” sobre tortura que circularon en Euskadi en otras épocas.”

- Día 10 enero de 1978:

- Publica en la página 3: “Un comunicado de ETA condena duramente


“por la detención arbitraria e injustificada” de los anteriormente citados” (los
jóvenes detenidos el sábado).

- Día 13 de enero de 1978:

- En primera página: “finaliza el comunicado de ETA militar con


un llamamiento al pueblo vasco para que no consienta que los militantes y
simpatizantes detenidos en Iruña sean sometidos a procedimientos de tortura
física y psicológica que “sabemos están utilizando.” (Debajo aparece una foto
con los cadáveres de dos etarras en el depósito de Pamplona, como reforzando
la información de la tortura física que puede llegar a la muerte).

- Día 22 de octubre de 1978:

- Publica en la página 11, los siguientes titulares.”El abogado de


Aguirre Aristondo tramita una denuncia por malos tratos” “Los familiares del
comando “Aralar” denuncian supuestos malos tratos en los detenidos”
“Bilbao: los detenidos han declarado que les pegan con listines de teléfonos”.

263
Deia, 18 de Noviembre de 1978, p.10

Con estos titulares y párrafos destacados que hemos traído aquí Deia
nos hace ver el sufrimiento de los miembros de ETA ante la represión de las
fuerzas de seguridad del Estado. Con la lectura de estos textos, es claro
deducir que los terroristas son víctimas de la tortura y de la brutalidad de la
policía que no se diferencia de la empleada durante la dictadura franquista. A
esto podemos añadir otros recursos de prensa como pueden ser las fotografías

264
que ilustran este sufrimiento como, por ejemplo, la fotografía publicada el día
18 de noviembre de 1978, en la que aparece un primer plano del rostro de un
joven postrado en la cama, dolorido con la boca abierta y cerrados los ojos en
una estampa realmente dramática. Al pie de foto se dice: “El estado de Miguel
Pedro Miguélez podría complicarse por derrames internos” Debajo, un titular
de regular tamaño dice: “Joven apaleado por la policía Armada en la
manifestación de San Sebastián” 584.

Contribuye también a conformar el arquetipo del terrorista como joven


del pueblo que sufre por su patria, la información desproporcionada y
mantenida sobre las personas del entorno de ETA que han sido heridas en
enfrentamientos con las fuerzas de seguridad o en atentado de bandas
terroristas de extrema derecha. A este respecto es muy ilustrativo el caso de
Juan José Echabe 585, víctima de un atentado en San Juan de Luz, el día 2 de
julio de 1978, reivindicado por el grupo terrorista Triple A. En este atentado
muere su esposa Agurtzane Arregui y él queda gravemente herido. Este asunto
es objeto de noticia en los diez días siguientes ininterrumpidamente con
ocasión del entierro y diferentes funerales de Agurtzane y por la evolución del
estado de salud de Juan José Echabe. El día 13 de julio todavía se informaba
de que Echabe sufría una peritonitis 586. Y aún después sigue apareciendo en

584
Hay que aclarar que el joven herido en una manifestación, no era militante de ETA. Deia,18-
11-1978,p.10.
585
Juan José Echave, era exdirigente de ETA y militante de ESB. Deia 4-7-78, página primera.
586
Información de Deia sobre este atentado:
Día 4 de julio: Dedica en 1ª página, arriba a la izquierda, 3 columnas para informar de la
autoría y descripción del atentado, afirmando que no ha sido ETA y que “la opinión generalizada
adjudica el asesinato a la extrema derecha” (el subrayado es mío). Sigue la información en la
página3.
Día 5 de julio: 1ª página: ETA militar condena el atentado. En la p.3 foto grafía del
cadáver de Agurtzane y titular, “J. J. Etxabe mejora dentro de la gravedad”
Día 6 de julio: 1ª página: “Etxabe fuera de peligro”, continúa información en la p.3,
“Barricadas en Bilbao tras el funeral de Agurtzane”.
.Día 7 de julio: 1ª página, arriba a la derecha, en dos columnas: “Etxabe acusa a al
extrema derecha” y en la página 3, “El cadáver de Agurtzane llega hoy a Mondragón”
Día 8 de julio:1ª página, sólo el titular:” Mondragón: miles de personas desfilaron ante el
cadáver de Agurtzane Arregui” remite a la página 3 donde con el título “Jornada de viva tristeza
en Mondragón” se describe el funeral, apareciendo foto de uno de los hijos de Etxabe que llora en
el entierro de su madre:
Día 9 de julio: En página 3: “Funerales en Socoa (E. Norte) Por Agurtzane Arregui”.
Día 11 de julio: En página 9: “Manifestación en San Juan de Luz por la muerte de
Agurtzane Arregui.
Día 13 de julio: página 9: “Etxabe afectado de peritonitis”
265
las páginas de Deia intermitentemente, al menos durante cuatro meses más. El
día 1 de agosto vuelve a aparecer en primera página: “Juan José Echabe
empeora”. El 1º de septiembre nuevamente aparece en primera página el
titular: “Primeras declaraciones de Juan José Echabe”. El 4 de noviembre se
informa de que ha estado visitando la tumba de su mujer y de que está
haciendo ejercicios de rehabilitación. Esta atención mediática que no parece
del todo justificada desde una perspectiva puramente informativa, contribuye a
mantener la atención sobre un atentado dramático perpetrado contra la
organización terrorista y a propagar la idea de que los etarras son “gente que
sufre por su pueblo” más que el común de los patriotas en la defensa de las
libertades de Euskadi.

Gente que muere por su pueblo

Los terroristas son jóvenes que sufren más que el común de los
patriotas por las libertades de Euskadi, “hasta morir” por ellas.

Para comprobar cómo Deia contribuye a la creación del arquetipo del


militante de ETA como joven que sufre y muere por su pueblo, podemos
acudir, de entrada, a pesar de parecer reiterativos, al titular del día 18 de enero
de 1978 que ya hemos citado, por ser tan ilustrativo: “Arzalluz: Respetamos
profundamente a los vascos que mueren por su pueblo”. No es necesario hacer
ningún recorrido lógico o argumental para afirmar por evidente que, con esta
declaración de uno de los principales dirigentes del PNV, este periódico, si no
crea, sí contribuye a mantener en la sociedad vasca la idea de que los activistas
de ETA son “jóvenes vascos que mueren por su pueblo”, que dan su vida por
Euskadi.

Como apoyo a esta afirmación vamos a realizar un análisis


pormenorizado del tratamiento que Deia da a la noticia del tiroteo que motiva
el titular mencionado y a las consecuencias del mismo, ocurrido el 11 de enero
de 1978 en Pamplona entre un grupo de etarras y la policía que pretendía
detenerlos.

266
Deia, 12 enero de 1978: La noticia del hecho que nos ocupa llena cuatro de
las cinco columnas de la primera página: Dos fotografías del lugar de los
hechos y un gran titular “Pamplona: Enfrentamiento armado entre ETA y la
Policía”. Este título nos presenta el tiroteo producido en una operación policial
para detener a individuos que están fuera de la ley como un episodio más de la
“lucha armada” que llevan a cabo ETA y la Policía. En el relato de los hechos
se sugiere que la policía había preparado una emboscada a los etarras. En un
momento de este relato se dice que había “policías de paisano que al parecer
les estaban esperando”. Por otra parte Deia, que dice seguir las “versiones de
testigos presenciales”, aventura una descripción del tiroteo, cuando menos,
poco contrastada y de dudosa credibilidad en algunas de sus afirmaciones 587
que contribuye a la creencia de que la policía buscó el enfrentamiento y la
muerte de los activistas de ETA. Información ésta que, aunque pudiera luego
resultar cierta, en el momento de publicarse no tiene los elementos suficientes
para dejar de ser una suposición que, de entrada, favorece la versión de los
hechos emitida por ETA y publicada el día siguiente en Deia.

Deia, 13 de enero de 1978: El periódico dedica dos columnas al comunicado


de ETA, en primera página, arriba a la izquierda. Con letras grandes titula:
“ETA se responsabiliza del enfrentamiento de Pamplona”, y transcribe parte
del comunicado en que ETA afirma que “la muerte de Mariano Pérez Viñastre
y de Ceferino Sarasola Aguirre constituye un asesinato” porque ambos fueron
“acorralados y heridos por abrumadoras fuerzas de Policía” 588. Continua el
comunicado publicado en Deia: “El comunicado, facilitado para su
divulgación al pueblo vasco” denuncia “la salvaje actuación de las fuerzas
represivas que han provocado unos sucesos de cuyos resultados podrían
haberse producido gravísimas consecuencias para la integridad física de las
personas que transitaban en aquel momento por el lugar de los hechos”. En la
base del texto aparece una foto de los cadáveres de los miembros de ETA en el
depósito de Pamplona, vestidos con sendos pijamas que produce una sensación
587
No parece verosímil que en un tiroteo de apenas unos minutos, se pueda constatar en el
momento – como dicen los testigos que informan a Deia-, que al policía José Baena que se había
refugiado tras el camión se le encasquilló momentos antes la pistola y una vez desencasquillada
su pistola, disparó repetidas veces...”
588
En el mismo periódico se da a este etarra el nombre de Joaquín o Jokin, en vez de Mariano.
267
de despojo y fría soledad que mueven a la compasión y a la tristeza. La
publicación de la foto y de las palabras y opiniones de ETA sobre los efectos
del tiroteo refuerzan en el lector la idea de que la policía ha asesinado
brutalmente a los jóvenes etarras.

En la página 3 del diario se sigue la información a tres columnas, con


el titular: “Hoy funerales por los muertos en el enfrentamiento ETA-Policía”
En la tercera columna se suceden de arriba abajo, primero una pequeña foto
del torso del cadáver del inspector de policía. La fotografía es un inquietante
escorzo del cadáver con traje oscuro que produce una sensación de turbación y
desasosiego. Debajo de esta sobrecogedora imagen, la noticia de la indeseable
presencia del líder ultraderechista Blas Piñar en Pamplona para dar un mitin. A
continuación, como contrapunto de estas noticias negativas, aparece la noticia
triste, pero entrañable, de que los dos jóvenes muertos en Pamplona eran
guipuzcoanos y nos da algunos datos biográficos de los mismos que nos
hablan de su pertenencia a la base más genuina del pueblo: Ceferino era el
octavo hijo de un matrimonio que vive en un caserío de Alzaga, estudió en la
escuela profesional de Goyerri y trabajaba en una empresa de muebles en
Pamplona; Joaquín era de Villafranca de Ordicia, el tercer hijo de la familia ,
estudiaba medicina...

Deia, 14 de enero de 1978: En primera página se informa sobre los


“Funerales, ayer, por los muertos en el enfrentamiento ETA-Policía”.
Nuevamente percibimos en el título la afirmación de que el fenómeno
terrorista es una “lucha armada” entre dos facciones equiparables, por el uso
de las armas, pero que para Deia merecen un tratamiento diferente, como
observamos en las páginas 4 – funeral del inspector de policía- y 5, -funerales
de los dos militantes de ETA. (Anotamos aquí que, generalmente, las noticias
referidas a ETA publicadas en primera página, tienen continuación en la
página 3 y no en la 4 y 5 como ahora. La página 2 se utiliza para artículos de
opinión. Si se quiere confrontar uno y otro bando es más apropiado utilizar las
páginas 4 y 5 porque al abrir el periódico podrán ser vistas y comparadas a la
vez por el lector, recordando que la que más atrae la atención del lector es la
página de la derecha, en este caso la 5 ). Enseguida el lector verá que la
268
composición de ambas páginas es similar: títulos de igual tamaño, fotografías
en la derecha de cada página, espacio similar dedicado al texto y la parte de
abajo con similar espacio dedicado a anuncios publicitarios. A primera vista
todo invita a comparar ambas páginas, su contenido. Dos páginas, dos bandos.
Pero en esta comparación comprobaremos que son dos bandos muy diferentes,
con características contrapuestas.

Lo primero que observa el lector son los titulares y las fotografías. En


los titulares (“Pamplona: no hubo incidentes en los funerales del inspector
Baena” en la página cuatro y “Miles de asistentes a los funerales por Sarasola
y Pérez de Viñastre” en la cinco) el lector va a captar de inmediato dos
términos que se contraponen en las dos páginas, sintetizando el carácter de
ambos funerales: incidentes en los funerales y asistentes a los funerales. En el
primero “no hubo incidentes”, aunque el acto - frío, oficial, aséptico, con una
densa carga política- se convertía en posible generador de incidentes. De
hecho, en el texto se constata que “numerosos policías vigilaban las
inmediaciones de la iglesia”. En cambio, en el segundo titular los “miles de
asistentes” dan a los funerales un carácter de clamor popular que en duelo
sentido despide a los jóvenes que han muerto por el pueblo; como lo decía el
sacerdote en la homilía – hermano de Sarasola- :“Nos encontramos aquí
porque nos han matado a tiros a un hermano [...]. Ha muerto por el pueblo y
su sangre no será estéril...”

Las fotografías que ilustran ambas páginas enseguida nos sugieren dos
funerales totalmente diferentes. La fotografía de la página 4, al pie de la cual
se dice: “Los compañeros del inspector Baena rodean el féretro”, presenta un
acto gélido, de mecánica organización militar, investido de un carácter oficial,
con personas rígidas, uniformadas unas, con gafas negras y abrigos que les
delatan como inspectores de policía otras; son compañeros (guardias civiles,
policías) y autoridades como el “Vicepresidente de la Diputación, Amadeo
Marco” (Personaje éste que en la entrevista que publica Deia un mes antes,

269
hace recordar al entrevistador la frase que resalta en el texto: “Cuanto más
conozco a los hombres, más quiero a mi perro” 589).

En cambio las fotografías de la página 5 que ilustran el “funeral de


Jokin Pérez de Viñastre en la parroquia de Villafranca”, y “La comitiva con
los restos de Ceferino Sarasola que se dirige al cementerio de Alzaga”, nos
acercan al pueblo sencillo que reza en un lugar sagrado o lleva el féretro a
través de un paisaje idílico de montes cubiertos de nieve. En la primera
fotografía se nos muestra lo que es un funeral en una parroquia del pueblo: en
tres planos diferentes se nos presenta a los oficiantes con dignas túnicas, al
pueblo con rostros compungidos, sin protocolos, y en medio, el féretro con
coronas de flores y la bandera de Euskadi. En la segunda fotografía, una línea
diagonal de personas aleja hasta el infinito la comitiva que sube triste pero
decidida, convirtiéndose la escena en una estampa genuina del mundo rural
vasco.

En resumen, este análisis del tratamiento por parte de Deia del tiroteo
de Pamplona nos muestra una vez más que este diario transmite a sus lectores
que los activistas de ETA son jóvenes del pueblo que se enfrentan en una
lucha armada a gentes de fuera. Este tratamiento de Deia se repite con
similares características en la información de otros acontecimientos en los que
mueren miembros de ETA 590.

589
Deia, 4-12-77, p. 4.
590
Ver en Deia, 15-1-78 “Miles de personas en el entierro de David Álvarez”; sobre la muerte de
Jesús María Arrázola, Txiki y Alberto García Ruso, en Guernica, ver Deia días 12,13,14 de mayo
,1978; Ricardo Gómez Goikoetxea, Ritxi muerto en Bilbao en Deia 9-11-78; sobre la muerte de
José María Iturrioz Garmendia y Roberto Aranburu Iribarren en Deia 16-11-78; José Miguel
Beñaran Ordeñana, Argala, asesinado por el BVE en Francia,
Deia 22, 23, 24 diciembre 1978.
270
Deia, 12 de enero de 1978

Deia, 12 de enero de 1978

271
Deia, 13 de enero de 1978. Fotografía en primera página del diario.

272
DEIA 14 de enero 1978, p.4

273
Deia, 14 de enero 1978, p.5.

Deia, 14 de enero, p. 5

274
Deia, 17 de noviembre. Otro ejemplo del tratamiento periodístico favorable a ETA del periódico.

275
Las víctimas son de fuera y son culpables

Para ETA todo el que no colabora en su lucha violenta por la libertad


de Euskadi es culpable porque no quiere esa libertad y se convierte en traidor
y enemigo del pueblo vasco y sirve de alguna manera al Estado opresor que
impide la libertad del pueblo. El que no acepta esa violencia no es vasco y es
culpable de lo que les sucede a los vascos 591. También este pensamiento
encuentra pábulo en las páginas del diario del nacionalismo vasco moderado,
Deia.

Policías y Guardias Civiles

Es sin duda el colectivo más castigado por ETA a lo largo de su


actividad terrorista incluso en los momentos en que la estrategia de elección
de víctimas por parte de ETA no se dirige específicamente a él. Analicemos un
año significativo, 1978. En este año, casi la mitad de las víctimas son policías
y guardias civiles (34 de los 69 asesinados) En los planes de ETA está el
atentado indiscriminado contra policías y guardias civiles, la mayoría de las
veces sin cualificación y sin significación alguna que, como ETA misma
reconoce en la “Carta abierta a los miembros del aparato policíaco de
Euskadi” 592, están en estos Cuerpos por razones de trabajo, casi nunca por
ideología. Se les elige como víctimas primeramente porque son “el símbolo y
el elemento más visible del Estado represor que tiene tomada a Euskadi”. En
segundo lugar porque su estrategia es crear terror en este colectivo, crear
desánimo y fomentar en sus miembros el odio a todo lo vasco para que
“cumplan a la perfección” su papel de elemento represor en la estrategia
“acción-represión” 593. De modo que si la represión es más dura será más fácil
que el pueblo les odie porque ellos son el instrumento de la represión más
cercano y conocido, porque, como les intimida ETA, “os conocemos”.

ETA pretende también enseñar al pueblo que realmente existe una


fuerza de ocupación en el País Vasco que utiliza una represión brutal; que esta

591
Zutik, nº 26, año 1964, en Documentos, T. III, pp. 293 y 294.
592
Panfleto de 1965 publicado en Hórdago p.159 T.5.
593
“Bases teóricas de la guerra revolucionaria”, ponencia aprobada en la IV Asamblea de ETA
1965. Comentarios. Hórdago T. 3.
276
fuerza es continuación del franquismo; que estos hombres concretos odian al
pueblo vasco, son enemigos del mismo y que, por tanto, hay que acabar con
ellos. Pero sólo con la violencia terrorista – dicen- van a conseguir que España
negocie y puedan conseguir la independencia, como único medio para evitar la
indignidad y la agonía del Pueblo Vasco, de su cultura, su lengua y su derecho
al autogobierno 594. Con estos atentados ETA quiere comunicar al pueblo que:

-Los guardias civiles y policías son personas que traicionan y odian


todo lo vasco.

-Son una fuerza represora, extraña al pueblo vasco, y ellos mismos son
de fuera.

-Sus métodos son franquistas y antidemocráticos.

-Tienen más armas, por lo que una acción militar directa no es viable y
por esto la acción terrorista queda justificada.

Para la transmisión de estas ideas, ETA va a acudir en primer lugar al


atentado -proyectado desde una estrategia bien definida- y en segundo lugar se
va a servir de la capacidad de difusión de los medios informativos. Estos
medios pueden tomar diferentes posturas ante la misión que ETA quiere que
cumplan. Unas veces es de total sumisión a los dictados de ETA, como Egin y
Punto y Hora 595; otras, adoptando una postura de libertad e independencia
frente a la organización, pero dejando traslucir una mayor o menor simpatía
por los terroristas. Deia, sigue la segunda postura, no sometida a ETA, pero
sirviendo a los intereses de ETA. Unas veces este servicio es el tributo
inevitable al terrorismo de la libertad de prensa y el derecho de información
que impulsa a los medios de comunicación en una sociedad democrática a
publicar los atentados que es lo que quiere y necesita el terrorismo 596.
También, cuando denuncia actuaciones de la policía nada democráticas y
muchas veces con indicios más que claros de ser delictivas, está actuando
dentro de lo que es exigible a la prensa en una democracia.

594
“Optimismo y olvidemos o pesimismo y obremos”, Zutik, nº 26,año1964
595
J. J. Rosón, o. c. p.149.
596
Para este tema ver Hugo Aznar o. c. p.189 siguientes.
277
Pero otras veces este servicio a la propaganda y difusión de lo que ETA
quiere transmitir a los ciudadanos se realiza por la publicación, no siempre
justificable, de los comunicados de ETA –de lo que luego hablaremos- así
como por el tratamiento de la información relacionada con las actuaciones
policiales teñida de opiniones y suposiciones que insinúan un juicio negativo
de la policía y presentan una visión cercana a las interpretaciones de los
hechos que hace ETA. Pongamos como ejemplo la información de Deia sobre
las actuaciones policiales llevadas a cabo en Rentería a primeros de enero de
1978 cuyos titulares se han mencionado un poco más arriba, pero que son
muy válidos para justificar estas afirmaciones. Se dice en la entradilla de la
noticia: “La operación policial fue efectuada al estilo de las “redadas” que se
hicieron en Euskadi durante los estados de excepción que tuvieron lugar en los
tiempos del franquismo” El titular de esta información dice: “Policías armados
con metralletas detuvieron a 15 personas”. El antetítulo, subrayado: “Redada
de madrugada en Rentería” 597. La utilización del término “metralletas” en el
titular da un carácter más militar que policial a la operación llevada a cabo por
la policía, favoreciendo el mensaje que ETA quiere transmitir, que los cuerpos
de seguridad son un ejército de ocupación. Así mismo, el término “redada”
sugiere una acción indiscriminada, represora y sin control de lo que fue, en
realidad, un registro y detención con orden judicial 598. La referencia a los
estados de excepción de los tiempos del franquismo traslada al lector el
mensaje de que la policía que persigue a ETA es la fuerza represora de la
dictadura que todavía sigue “ocupando” Euskadi.

Otras veces el redactor muestra una actitud de menosprecio hacia la


actuación policial, introduciendo en la información opiniones y sugerencias
que mueven al rechazo de dicha actuación, como en la información que
aparece en primera página el día 8 de enero de 1978 -ya citada antes- que dice
en el antetítulo: “Como la Operación Puño en Francia, pero a la española”, (el
subrayado es mío) para informar de detenciones a sospechosos de estar

597
Deia 4-1-78 p. 3
598
El mismo día El País publica esta misma noticia con el título:”Intensa actividad policial en el
País Vasco”, en la que se afirma que actuó,“...la policía, prevista de órdenes de registro dictadas
por el Juzgado número uno de Madrid que instruye las diligencias”
278
relacionados con la organización ETA. Se comenta el método utilizado
diciendo que es un método “que tantas protestas levantó en el Estado francés”,
pero además utilizado por la policía española que lo lleva a cabo “con menos
respeto a los derechos de los ciudadanos” 599.

Por otra parte, el lector de Deia recibe de primera mano la información


que ETA quiere hacerle llegar a través de sus comunicados que, como
veremos con más detención, se publican en ocasiones íntegramente y en
lugares destacados del periódico. En referencia a la acción represora y
contraria al Pueblo Vasco de los policías y guardias civiles, traemos aquí el
extracto de un escrito de ETA que Deia publica en primera página. En el
texto, ETA insiste en que los policías son represores; que hay que expulsarlos
del territorio vasco y que tienen más fuerza, por lo que los atentados contra
ellos son justificados. Dice así:

“Hoy en Euskadi hablar de democracia precisa necesariamente hablar de las


limitaciones que el Estado central opresor nos impone a los trabajadores vascos para
que podamos ejercer libremente ese derecho, patrimonio del pueblo. Los cuerpos
represivos están en Euskadi para salvaguardar la democrática dictadura y para
impedir, por tanto, las aspiraciones democráticas populares. La consigna de
expulsión de los cuerpos represivos fuera del territorio vasco, recogida en la
alternativa de KAS, es una consigna plenamente asumida por todos los sectores de
nuestro pueblo trabajador vasco. Sin embargo la abrumadora desproporción de
fuerzas a las que tenemos que enfrentarnos y el carácter represivo de las mismas
debe hacernos conscientes de que para alcanzar este objetivo es preciso recurrir a
todos los medios de lucha a nuestro alcance, desde las movilizaciones populares a la
lucha armada. De ahí la continuada campaña militar lanzada por ETA exigiendo la
inmediata retirada de la Guardia Civil, Policía Armada y Cuerpo General de Policía
de Euskadi. Nuestra intención es evitar mayores derramamientos de sangre pero
seguiremos adelante en tanto los auténticos responsables de esta situación pretendan
seguir engañando y desoyendo las justas aspiraciones del pueblo vasco” 600.

Podemos ver también en el material gráfico publicado por Deia esta


tendencia del periódico a trasmitir al lector que los cuerpos de seguridad,

599
Deia 8-1-78 p.1.
600
Deia 10-1-78. p. 1.
279
cuando menos, no favorecen la paz en el País Vasco. La fotografía en la prensa
es un lenguaje, nunca inocente, que presenta no sólo una imagen que completa
la información escrita sino que también, muchas veces, es el vehículo de un
mensaje que sobre dicha información el periodista pretende transmitir. Deia
también utiliza la imagen para transmitir información y opinión.

Vamos a analizar dos fotografías publicadas por Deia para descubrir el


mensaje que se transmite con ellas. En el seguimiento que hace de las
manifestaciones del nacionalismo radical, en las que, como el mismo diario
informa, se lanzan gritos favorables a ETA y contrarios a la Policía y la
Guardia Civil -ETA herria zurekin (ETA, el pueblo está contigo); ETA,
jarraitu borroka harmatua (ETA, prosigue con la lucha armada); Queremos
601
vivir sin Guardia Civil etc. - es habitual que aparezcan fotografías con las
que se ilustra la información. Fotografías que lanzan mensajes evidentes. En la
foto que publica Deia el 10 de enero de 1978 de una manifestación celebrada
en San Sebastián, aparece en un primer plano un perro que avanza en solitario
caminando por un gran espacio de calzada vacío por delante de la pancarta
que abre la manifestación. En la pancarta una sola palabra: “Independenztia”.
En el antetítulo se dice: “La manifestación, sin que hiciera acto de presencia la
fuerza pública, en perfecto orden y sin el menor incidente”. No es necesario
acudir ahora a teóricos reconocidos del valor de la imagen en la prensa 602 para
afirmar que un ciudadano vasco, que sabe que los policías son insultados en
determinados círculos populares con el término “Txakurra” (perro) 603, al ver la
fotografía y leer los titulares, enseguida va a relacionar los tres conceptos que
sugiere la fotografía: Independencia (escrito de la pancarta); sin incidentes (la
calma de los manifestantes) y sin policías (el perro que transita sin crear la
inquietud que sus homónimos, los policías, infundirían con su presencia).El
mensaje captado es sin duda: “La manifestación en la que el pueblo pide

601
Deia, 16-12-77, 10-1-78.
602
Sobre este tema puede consultarse Adrián Huici Módenes, Estrategias de la persuasión. Mito
y propaganda política” Sevilla. Alfar 1996; Mariano Cebrián, La información audiovisual. Un
servicio a la sociedad. Madrid. Ed. Forja 1983. y Regis Debray, Vida y muerte de la imagen.
Historia de la mirada de Occidente. Barcelona. Paidos Comunicación 1994.(En origen, Editorial
Gallimard,1992)
603
El término lo utilizaba ETA en sus publicaciones internas ya desde los años sesenta. Por
ejemplo en Zutik Berriak de marzo del 68. En Documentos. Hordago. T.7, p.474
280
masivamente la independencia se hace pacíficamente porque no está la fuerza
pública”

Otro ejemplo de la utilización que Deia hace de la imagen para


transmitirnos juicios de valor sobre las Fuerzas de Orden Público, es la
fotografía que se publica en la primera página del 29 de octubre de 1978, con
motivo de la manifestación convocada por el PNV con el lema “Por una
Euskadi libre y en paz.” En la fotografía el espacio está casi lleno con dos
policías y sus cascos que la cámara ha tomado por la espalda. Entre ambos, en
un segundo plano, en el centro de la fotografía, la imagen frontal, digna,
sublimada de Carlos Garaikoetxea que avanza seguro y dialogante pero que es
detenido por la muralla policial. Si la imagen “conlleva juicios de valor
disimulados, que son interiorizados de modo subliminal, sin ser percibidos, al
menos conscientemente, por el lector de los diarios” 604, en este caso son dos
los juicios de valor que va a interiorizar el lector: primero, la fuerza pública es
una barrera, un grave obstáculo para que avance Euskadi; segundo, ni el
presidente del PNV, que es un hombre dialogante, firme y seguro, conseguirá
que Euskadi avance.

Este mensaje está reforzado por el pie de foto que dice: “En un
principio las FOP –Garaikoetxea dialoga con ellas- no admiten un cambio de
itinerario” Por tanto, la idea que se transmite a los lectores es que las Fuerzas
de Orden Público son una verdadera muralla que detiene la marcha del Pueblo
Vasco. Y los lectores, captada esta idea, van a ser terreno propicio para que
ETA pueda sembrar su argumentación: la violencia terrorista contra guardias
civiles y policías está justificada porque ellos impiden nuestro desarrollo como
pueblo y porque la actitud dialogante de algunos nacionalistas no sirve para
impedirlo.

604
Ángel Rekalde, o. c. p.236.
281
Deia, 10 de enero de 1978 (arriba) y 29 de octubre de 1978 (abajo).

282
Otras víctimas

Al repasar la profesión de las víctimas de ETA, observamos que


prácticamente todas las profesiones y grupos sociales han sufrido directamente
sus atentados. Es cierto que algunos sectores de la población los han sufrido
más en momentos determinados, debido a las diferentes estrategias que ETA
ha seguido a lo largo de su andadura terrorista 605. En el periodo que
comprende nuestro estudio, -dentro de la segunda fase de la historia de ETA,
según Mario Onaindía- el objetivo principal de la acción terrorista de ETA son
los aparatos del Estado, Guardia Civil, Policía y el Ejército, en un intento de
desestabilizar la democracia y desgastar al Estado. Pero también otros sectores
de la población civil fueron blanco de sus atentados. Si las acciones terroristas
contra miembros de los aparatos del Estado los justificaba ETA porque
formaban parte de una fuerza de ocupación contra la que ETA mantenía una
guerra de liberación 606, los atentados contra civiles los justificará en general
porque eran “enemigos de Euskadi”; unas veces, porque eran “chivatos” 607, o
“colaboradores del enemigo“ 608 otras, porque eran “traidores” que en el
pasado hicieron sufrir a los vascos 609.

Cuando el terrorismo elige el blanco de sus atentados busca crear


angustia y ansiedad en la población, dice Reinares 610. Esta ansiedad surge de
la dificultad de dar respuesta al por qué de la elección de las víctimas de los
atentados. Es necesario encontrar una razón para apaciguar la angustia que
produce el no saber si cualquier ciudadano puede estar en el punto de mira de
los terroristas. La primera respuesta que elabora la gente para acallar esa
zozobra es el “algo habrán hecho” 611 o la simple aceptación, sin mayores
razonamientos, de la explicación que, inmediatamente después del atentado,

605
Mario Onaindía, en o. c. páginas de 220 a 230, describe distintas fases de la estrategia de ETA,
que llevan consigo víctimas de diferentes colectivos.
606
Deia 21-3-78 “ETA define su táctica actual” p.9
607
Deia 28-11-78 “ETA (m) reivindicó ayer el atentado contra el taxista de Amorebieta” p.8
608
Deia 1-9-78. “Tomás Solabarría es un miembro de los Servicios de Seguridad españoles” p.8
609
Deia 3-11-78 “Irún: muerto a tiros un contratista que facilitó la detención de un miembro de
ETA”
610
F. Reinares, o. c., p. 36.
611
Entrevista, no publicada, que realicé a Imanol Murua, exdiputado general de la Diputación de
Guipúzcoa el día 22 de febrero del 2004, en Zarauz (Guipúzcoa)
283
dará ETA en sus habituales comunicados. “Muchos consideran –dice Mario
Onaindía- que sería espeluznante que todos los asesinatos y crímenes
cometidos por la organización terrorista no tuvieran una causa profunda, cuya
comprensión se nos escapa[...] Por eso se aferran a la convicción de que tiene
que ser verdad lo que dice ETA y aquellos nacionalistas que justifican sus
acciones, porque si no, sería terrible” 612.

De esta incertidumbre parece participar Deia cuando informa de estos


atentados. Si analizamos la información que Deia realiza de los atentados a
civiles, observaremos la preocupación insistente por buscar la causa del
atentado en las actividades o ideología que tiene la víctima para poder
presentar a los lectores una posible explicación de la elección del blanco de los
terroristas. Deia, al plantearse la causa de los atentados en la información que
da de ellos, parece seguir el siguiente cuestionario:

- ¿Había sido ya amenazada la víctima?

- ¿Su ideología era de extrema derecha?

- ¿Qué actividades políticas había realizado en el pasado?

Parece que en la respuesta de estas tres cuestiones está la explicación


de por qué ETA ha elegido la víctima de su acción terrorista. Las respuestas
que dé Deia serán contrastadas con el comunicado que publique luego ETA y
que recogerá en sus páginas el periódico. Generalmente el veredicto de ETA
no será discutido en sus páginas.

Lo primero y más importante para aclarar la causa del atentado, es si la


víctima estaba amenazada. Cuando Deia afirma que la víctima estaba
amenazada, está transmitiendo tranquilidad a la población que no ha sufrido
esta amenaza y dejando abierta la puerta de la justificación del atentado. Si se
dice que la víctima del atentado estaba amenazada, el lector considerará que,
posiblemente, era culpable. En la información de los atentados observamos
que Deia trata de aclarar con premura este asunto. Muchas veces la
información del atentado se inicia -preferentemente en el título o el antetítulo

612
Mario Onaindía, o. c., p. 211.
284
de la noticia- con esta información: “la víctima había sido amenazada”. Esta
información que en Deia es siempre propia, no recogida de agencias, es
recabada con urgencia entre vecinos y personas que conocían a la víctima.
Parece lógico que esta urgencia le llevara a no confrontar otras fuentes de
información. Comprobemos ahora en el cuadro que sigue cómo se repite en la
información de los atentados que publica Deia este interés por avanzar cuanto
antes esta aclaración dándole, en ocasiones, un relieve destacado:
-Deia, 17-12-77. Atentado contra un concejal de Irún:

“Estaba amenazado por ETA” (antetítulo subrayado, 1ª página)

-Deia, 17-3-78. Atentado contra el exteniente-alcalde de Castillo- Elejabeitia.

“Había sido amenazado por ETA” (Título en páginas interiores)

- Deia, 5-9-78. Atentado contra un taxista de Aguinaga.

“Al parecer había sido amenazado” (antetítulo en 1ª página)

- Deia, 3-11-78. Atentado contra un contratista de Irún.

“Había recibido varias llamadas: “No olvidamos” (Antetítulo p. 1ª)

- Deia, 9-7-78.Atentado contra J.J.Jáuregui.

“Había recibido amenazas de ETA en numerosas ocasiones” (Antetítulo pág. 3)

- Deia, 4-11-78. Atentado contra Rafael Recaola.

“Su nombre figuró en la lista de supuestos confidentes de la Policía” “Su familia asegura
que no había recibido amenazas” (destacado en página 9)

-Deia, 28-11-78. Atentado contra taxista de Amorebieta.

“[...] confirmó asimismo que la víctima había recibido amenazas” (en el texto de la noticia,
p. 8)

-Deia, 3-11-78. Atentado contra un trabajador en Lezo.

“No había recibido nunca amenazas” (en el texto, 1ª página)

Otro elemento que el periódico nacionalista considera importante para


llegar cuanto antes a la causa del atentado es comprobar la ideología de la
víctima. Si es “muy de derechas” o de “extrema derecha”, es comprensible el
atentado. Así, dice el titular que informa sobre el atentado contra el juez de
paz de Lemona (Vizcaya): “J. J. Jáuregui, “muy de derechas” 613. En la
información del atentado en el que un joven de 25 años y su novia son

613
Deia 9-7-78. p. 1ª.
285
disparados a bocajarro cuando estaban sentados en un bar de Guernica, se
resalta en el texto: “Estaba considerado guerrillero de Cristo Rey” 614. En la
información de Deia parece relacionarse la ideología de extrema derecha con
los enemigos del pueblo vasco cuando dice del exteniente-alcalde de Castillo-
Elejabeitia, - “Muerto a tiros”- que “era de ideología de extrema derecha y su
nombre había aparecido en los periódicos como autor de unos disparos de
escopeta contra una ikurriña y contra varios jóvenes de Castillo que cantaban
en euskera” 615.

Por otra parte ETA está diciendo continuamente que la ideología de


extrema derecha es propia de los enemigos del Pueblo Vasco, por eso en
muchos de sus comunicados avisa y amenaza: “Es la última y definitiva
advertencia a los ultraderechistas” 616. De tal manera está presente en la
opinión pública la idea de que ser de derechas puede ser motivo de
culpabilidad, que los familiares de las víctimas se apresuran a aclarar que la
víctima, aunque “tenía ideología de derechas, no era un hombre político, no
pertenecía a ningún partido” 617. Otras veces, cuando la víctima sobrevive, se
justifica ella misma ante el pueblo: “Nunca fui amenazado, ni tuve nada que
ver con la Falange [...] procedo de los Tradicionalistas y ahora estoy lejos de
cualquier partido de derechas” 618.

Finalmente, Deia, en esta información sobre los atentados, comenta el


pasado comprometido de las víctimas. Por eso sus lectores podrán tener
razones para suponer que, si han sido asesinadas por ETA, puede ser por ese
pasado comprometido por el que ETA les recuerda: “No olvidamos”. En la
información sobre el atentado de Julio Martínez Ezquerro, concejal de Irún,
Deia completa el antetítulo de la noticia (“Estaba amenazado por ETA”) con la
afirmación en letra negrilla: “Perteneció a la Guardia de Franco y al Consejo
Local del Movimiento” 619. Del mismo modo informa del atentado de José
Larrañaga, definiéndole con el cargo que desempeñó en Azcoitia: “Jefe

614
Deia 4-11-78.p.6
615
Deia 17-3-78 p.1ª
616
Deia 8-6-78 p.3.
617
Deia 28-11-78. p.9
618
Deia 15-4-78 p.1ª
619
Deia 17-12-77.p.1ª
286
Comarcal del Movimiento” 620. También, cuando ETA hiere a un joven, hijo de
un empresario de Tolosa, aclara el periódico que “iban por el empresario”,
afirmación que aparece como una deducción lógica, porque éste “fue jefe local
del Movimiento” 621. En conclusión: el lector de Deia, al acercarse a la
información sobre los atentados de ETA, va a tranquilizarse pronto porque
entiende que las víctimas de ETA son, de algún modo, culpables. No le va a
resultar difícil comprender que si habían sido amenazadas o tenían una
ideología ultraderechista o un pasado político contrario al Pueblo Vasco, ETA
haya decidido matarles. Porque –como decíamos más arriba que afirmaba
Onaindía- piensan que “tiene que ser verdad lo que dice ETA...porque si no,
sería terrible”.

Espacio del periódico dedicado a ETA

El tratamiento del terrorismo en la prensa que denominamos


“limitado” y cuyas características seguimos como guía en este análisis del
periódico Deia, reconoce la necesidad de no favorecer los intereses del
terrorismo en el campo de la comunicación, no dedicando en el periódico un
“espacio sobredimensionado en relación con la magnitud o gravedad del
hecho”. Al terrorismo le interesa estar siempre en los medios de
comunicación, para dar a conocer su ideología, sus propuestas y pretensiones.
“Nuestra causa se sostiene – decía Bommi Baumann- en cierta medida, gracias
a la prensa” 622. “En el terrorismo, dice el profesor estadounidense Bassiouni,
el impacto psicológico es más significativo que el mismo acto de violencia
cometido y tal impacto se debe más a la difusión dada por los medios de
comunicación que al mismo acto” 623. A este respecto, dice un destacado
experto en terrorismo, B. Hoffman, que “uno de los axiomas permanentes del
terrorismo es que está diseñado para generar publicidad y para atraer la
atención hacia los terroristas y sus causas [...] Los actos terroristas se
convierten con demasiada facilidad en importantes acontecimientos mediáticos
620
Deia 18-4-78.p.1ª
621
Deia 7-6-78. p.1ª
622
Ver nota 66 del capítulo de este trabajo,”Prensa y Terrorismo”.
623
Bassiouni, citado por Rivas Troitiño o. c. p. 141
287
a nivel global, precisamente porque se diseñan, con frecuencia, teniendo este
objetivo en mente” 624. De este modo el terrorismo consigue “constituirse en un
contenido informativo de máximo interés” 625.

A veces, la libertad de prensa y el derecho de información se han


considerado como justificantes del amplio seguimiento informativo de las
actuaciones de los terroristas que en ocasiones hace la prensa, y con el que les
da la publicidad que necesitan. Pero el derecho a ser informado (recogido en el
artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948)
implica que los destinatarios de la información tienen también derechos sobre
ella, no sólo los informadores 626. De aquí, se puede deducir fácilmente que, en
la información sobre el terrorismo, los destinatarios de la información –la
mayor parte de la sociedad agredida- tienen derechos sobre esa información
como para poder exigir al informador que se ponga de su lado y no de parte
del agresor. En definitiva, que es necesario compaginar la libertad del
informador que lleva, a su pesar, a prestar un determinado apoyo informativo a
los terroristas y el derecho que la sociedad agredida tiene sobre la información
que se le da, pudiendo exigir que la información favorezca lo menos posible a
los terroristas. La cuestión es “no sobredimensionar” y, si es posible “limitar”
la información que pueda generar el terrorismo.

Analicemos ahora cuál es el espacio que Deia dedica al tema del


terrorismo de ETA. Al examinar los ejemplares publicados en el periodo de
tiempo que ocupa nuestro estudio observamos, según los datos que se pueden
extraer de los cuadros que siguen, que el número de días en los que se da
información sobre ETA (257días) es muy abultado. También observamos la
preeminencia que se da a la información que ETA genera, si consideramos el
número de días que ésta aparece en la primera página. (150 de los 324 diarios
examinados). Si hacemos una comparación de estos datos con los espacios
dedicados a los acontecimientos políticos que durante todo este periodo
afectan continuamente a Euskadi, generando información persistente, (la

624
Citado por Hugo Aznar, o. c. p. 189
625
Benito, Ángel.” Terrorismo y medios de comunicación” Escritos sobre la tolerancia. Madrid.
Ediciones Pablo Iglesias.1986.
626
Ver Hugo Aznar, o. c. p. 23 a 30.
288
elaboración de la Constitución, con la pugna sobre el reconocimiento de los
derechos históricos vascos o la Preautonomía recién estrenada, con la
polémica sobre la integración de Navarra y la creación del Consejo General
Vasco), detectamos que no superan, en modo alguno, los espacios dedicados a
ETA. Incluso en meses en los que alguno de estos temas tiene una mayor
incidencia en la prensa por alcanzar el punto álgido de la polémica o el
desenlace de la misma y que, por el contrario, son meses en los que ETA ha
tenido una menor actividad terrorista, el espacio dedicado a estos temas no es
mucho mayor que el que se dedica a ETA. Sirva como muestra el mes de
septiembre de 1978. En este mes se decide en el Senado la inclusión en la
Constitución del reconocimiento de los derechos históricos vascos. La
discusión pasa por muy diversos momentos en la Comisión Constitucional del
Senado: unas veces el texto propuesto por los nacionalistas vascos sale
adelante con los votos del PSOE (“El Senado reconoce los derechos históricos
forales”, publica Deia en 1ª página el día 18) otras, el proyecto es rechazado
por UCD (“No hay acuerdo UCD–PNV”, 1ª página del día 12). Se trata, como
vemos, de un tema destacado que genera información diaria y ocupa un
espacio en la portada de 12 de los 26 ejemplares publicados en el mes. Por otra
parte, ETA, que durante este mes ha tenido una actividad menor, -en
comparación con otros meses de este cruento año- (dos atentados mortales), ha
ocupado espacio en 7 portadas.

En un leve intento de estudio comparativo de la dedicación de espacio


al tema de ETA, es conveniente considerar algunos datos sobre este asunto de
un periódico nacional como El País. Este diario dedica en el mes de octubre
titulares relacionados con ETA en la portada del diario, 7 días. Deia, por su
parte, dedica espacio a ETA en 16 portadas del mismo mes. En los 24 números
publicados en el mes de noviembre, El País concede espacio en la 1ª página a
la información relacionada directamente con ETA, en 14 de ellos. Deia lo hace
en 22. (Hay que tener en cuenta que este es el mes más sangriento, con diez
días con atentados mortales de ETA) En cambio en el mes de enero (mes en el
que se da un sólo atentado mortal de ETA) en la 1ª página de El País hay
información relacionada con ETA en 9 números. En las portadas de Deia de

289
este mes de enero, ETA aparece 19 veces y si tenemos en cuenta las páginas
interiores, el término ETA está en todos los números publicados dicho mes.

A la vista de estos datos podemos concluir que en Deia la información


sobre ETA es continua, casi permanente en todos los números del periódico.
Por otra parte, la gran cantidad de titulares en primera página nos hace pensar
en la preeminencia que merece la información sobre ETA en este periódico.
Pero también podemos observar que un periódico nacional como El País,
hace un importantísimo seguimiento del tema del terrorismo de ETA, como
puede deducirse de la enorme atención que le dedica en sus páginas y titulares.
Es evidente que el tratamiento informativo del terrorismo de ETA de la prensa
española -no sólo la nacionalista- durante la Transición pudo adolecer de una
excesiva dedicación de espacio y titulares a la organización terrorista
favoreciendo más de lo necesario el interés de ETA por aparecer
continuamente en los medios de comunicación. Puede surgir la duda de si la
sociedad en estos momentos estaba tan preocupada y ávida de información
sobre este problema, que tanto le preocupaba, y la prensa no hacía más que
dársela, o si los medios de comunicación –utilizando generosamente la fuente
inagotable de noticias que le brindaba ETA- ayudaba a crear ese ambiente de
preocupación en la sociedad que es lo que busca imperiosamente el terrorismo.

Para finalizar, vemos que el espacio general y el espacio preferente


que Deia dedica en sus páginas a la actividad de ETA, dejando motivaciones
aparte, es muy importante. Es cierto que la capacidad de generar información
por parte de ETA es abrumadora. Son más de medio centenar los atentados
mortales con 68 muertos (en el periodo que estudiamos) los que originan una
enorme cantidad de información. El efecto “eco” de que hemos hablado antes
multiplica la cascada de noticias que corren casi a diario en la prensa. Además
de esos sangrientos atentados graves y sus repercusiones, se publica un
importante número de actividades delictivas de ETA (atentados incruentos
menores, amenazas, atracos, asaltos a emisoras...) además de comunicados,
reivindicaciones, manifestaciones, aclaraciones, respuestas, etc. Es evidente,
como se ha documentado antes, qué es lo que quiere el terrorismo en general y
ETA en particular: estar permanentemente en contacto con el pueblo a través
290
de los medios de comunicación, lo que le da una enorme capacidad de
transmitir sus propuestas sobre lo que es y ha de ser Euskadi, pudiendo influir
en la creación de una conciencia nacionalista radical en gran parte de la
población vasca y justificando su sangrienta actuación 627. Podemos decir que
“el efecto en el receptor de la información es el de considerar de hecho a ETA
como poder fáctico. La organización adquiere un protagonismo en la opinión
pública que está lejos de merecer. La propaganda es por lo tanto algo sagrado
e intocable” 628.

627
A este respecto se pueden ver los múltiples comunicados de ETA en Deia 14-1-78; 21-3-78;
13-6-78 etc....
628
Martín Turrado, o. c., p.32.
291
Deia. Titulares en portada sobre ETA

Atentados mortales

- 27 noviembre 1977 - 22 junio..........1978 - 14 octubre .......1978

- 17 diciembre 1977 - 28 junio..........1978 - 26 octubre.........1978

- 12 enero........1978 - 9 julio ...........1978 - 31 octubre ........1978

- 25 febrero ....1978 - 22 julio...........1978 - 3 noviembre.....1978

- 7 marzo ........1978 - 29 agosto......1978 - 10 noviembre ...1978

- 11 marzo .......1978 - 5 septiembre1978 - 12 noviembre ...1978

- 17 marzo........1978 - 24 septiembre1978 - 16 noviembre....1978

-18 marzo.........1978 - 26 septiembre1978 - 17 noviembre ...1978

- 26 abril...........1978 - 3 octubre ......1978 - 21 noviembre ...1978

- 10 mayo ........1978 - 4 octubre...... 1978 - 28 noviembre ...1978

- 25 mayo ........1978 - 10 octubre......1978 - 1 diciembre .....1978

Total............33 días.

Otras noticias

- 7 diciembre 1977 - 28 enero.......1978 - 23 junio.....1978

-27 diciembre 1977 - 29 enero.......1978 - 24 junio.....1978

-29 diciembre 1977 - 5 febrero.....1978 - 2 julio.......1978

- 4 enero........1978 - 7 febrero.....1978 - 4 julio.......1978

- 5 enero........1978 - 17 febrero....1978 - 6 julio.......1978

- 6 enero .......1978 - 19 febrero....1978 - 11 julio......1978

- 8 enero........1978 - 28 febrero....1978 - 12 julio......1978

- 14 enero.......1978 - 1 marzo…....1978 - 19 julio......1978

- 15 enero.......1978 - 2 marzo.......1978 - 27 julio......1978

- 20 enero.......1978 - 4 marzo......1978 - 28 julio......1978

- 21 enero.......1978 - 9 marzo......1978 - 1 agosto..1978

- 24 enero.......1978 - 20 junio.....1978 - 5 agosto..1978

292
- 13 agosto.1978 - 7 abril..........1978 -22octubre.... 1978

- 15 agosto.1978 - 13 abril........1978 -27octubre.... 1978

- 17 agosto 1978 - 14 abril........1978 -2 noviembre 1978

- 31 agosto 1978 - 15 abril........1978 -5 noviembre 1978

- 1 septiembre78 - 16 abril........1978 - 9 noviembre 1978

- 19 setiembre78 - 21 abril........1978 - 12 noviembre 1978

- 20 septiembre 1978 - 25 abril........1978 - 14 noviembre 1978

-28 septiembre 1978 - 29 abril........1978 - 15 noviembre 1978

-11 octubre.... 1978 - 13 mayo......1978 - 19 noviembre 1978

- 12 octubre.... 1978 - 18 mayo......1978 - 22 nociembre 1978

- 18 octubre.... 1978 - 27 mayo .....1978 - 25 noviembre 1978

- 14 marzo.....1978 - 2 junio........1978 - 26 noviembre 1978

- 15 marzo ....1978 - 3 junio........1978 - 29 noviembre 1978

- 19 marzo.....1978 - 7 junio.......1978 - 30 noviembre 1978

- 22 marzo ....1978 - 11 junio.......1978 - 2 diciembre 1978

- 23 marzo.....1978 - 13 junio......1978

- 24 marzo ....1978 - 14 junio......1978

Total...........84 días

Deia. Comunicados de ETA

En portada

- 10 enero 1978 - 21 marzo .1978 - 24 junio 1978

- 13 enero 1978 - 28 abril .1978 - 1 julio 1978

- 14 enero 1978 - 11 mayo .1978 - 7 julio 1978

- 1 febrero 1978 - 14 mayo .1978 - 23 julio .1978

- 1 marzo. 1978 - 30 mayo .1978 - 27 julio 1978

- 8 marzo 1978 - 13 junio 1978 - 30 agosto . 1978

- 10 marzo 1978 - 23 junio 1978 - 6 septiembre 1978

293
- 21 septiembre 1978 - 25 octubre 1978 - 8 noviembre 1978

- 27 septiembre 1978 - 3 noviembre .1978 - 12 noviembre 1978

- 5 octubre .1978 - 4 noviembre .1978 - 18 noviembre 1978

- 6 octubre 1978 - 5 noviembre .1978 - 28 noviembre .1978

Total.......................33 días.

Otras noticias

- 9 diciembre .1977 - 4 abril 1978 - 27 agosto 1978

- 20 diciembre .1977 - 11 abril 1978 - 1 septiembre .1978

- 7 enero .1978 - 12 abril 1978 - 1 octubre .1978

- 10 febrero .1978 - 16 abril 1978 - 15 octubre .1978

- 21 febrero 1978 - 3 mayo 1978 - 28 octubre .1978

- 22 febrero 1978 - 23 mayo 1978 - 1 noviembre 1978

- 25 febrero .1978 - 27 mayo 1978 - 5 noviembre .1978

- 1 marzo 1978 - 30 mayo 1978 - 14 noviembre 1978

- 2 marzo .1978 - 8 junio. .1978 - 16 noviembre 1978

- 12 marzo 1978 - 11 julio 1978 - 22 noviembre 1978

- 21 marzo .1978 - 20 julio 1978 - 26 noviembre 1978

- 28 marzo 1978 - 6 agosto 1978 - 30 noviembre 1978

Total ......35 + 72 *= 107 días

*Titulares menores referentes a ETA.

Elaboración del autor

294
Los comunicados de ETA

El tercero de los presupuestos del “tratamiento limitado” del terrorismo


en la prensa recomienda no publicar elementos propagandísticos de la
organización terrorista: comunicados, detenciones, actitudes de presos,
campañas dirigidas por la organización...Por su interés acudimos de nuevo a
las palabras antes citadas de Pedro Orive Riva: “Es inaconsejable publicar
comunicados de los grupos terroristas...cuya difusión alcanza así a sectores
muy amplios, particularmente en los momentos en que la atención del público
está ya captada merced a la actividad operativa de la organización” 629.

En Deia, todo lo referido a ETA es materia de publicación en sus


páginas. No sólo se publican sus actuaciones violentas de mayor o menor
importancia, con derramamiento de sangre o sin él, sino también todos los
avatares y situaciones que acontecen a sus miembros: si son detenidos y cómo
han sido detenidos 630; si son interrogados en Comisaría y cómo han sido estos
interrogatorios 631; cómo se han desarrollado sus funerales y las consiguientes
manifestaciones de sus seguidores 632; los problemas de los presos en las
633
cárceles y las manifestaciones de quienes pretenden que salgan de ellas ; los
problemas internos de la Organización, como todo lo referente al cruce de
acusaciones entre diversos sectores en torno a la muerte de Pertur 634, y, sobre
todo, los comunicados que emite ETA en los que nos vamos a detener en
nuestro análisis.

Los comunicados de los terroristas son un elemento decisivo de su


acción violenta. Publicarlos es dar una oportunidad inmejorable a la necesidad
de propaganda del terrorismo. Abundando en esta idea, acudimos de nuevo a
las palabras textuales de Martín Turrado Vidal: “Publicar un comunicado es
ya, en sí mismo, un espacio gratuito para la propaganda y, por lo tanto, una

629
Orive Riva, Pedro. o. c. p. 47
630
Deia 15-3-78; 19-5-78, y otros.
631
Deia 22-10-78;29-10-78, y otros.
632
Deia 14-5-78; 8-7-78, y otros.
633
Deia 6-7-78; 7-5-78, y otros.
634
Deia 9-6-78.
295
ayuda a la consecución de sus fines” 635. Los comunicados son un medio que
necesita el terrorismo para dirigirse a la sociedad, para hacer declaraciones
programáticas, exponer su ideología y objetivos, justificar sus actuaciones,
mandar mensajes a sus oponentes, hacer llamamientos, denunciar situaciones,
etc.

Deia no evita la publicación de ninguna de estos comunicados. Unas


veces se publica el comunicado íntegramente 636; otras, la mayoría, lo que se
publica es una reseña o paráfrasis del comunicado. Pero, como dice en su tesis
doctoral el profesor Fernando Ripoll, “parafrasear las reivindicaciones de los
comunicados terroristas no anula ni los efectos propagandísticos de la acción
ni el valor objetivo de sus reivindicaciones entre los que una buena parte serán
asumidas por la población” 637. Por otra parte en las reseñas siempre se acude a
frases textuales que son consideradas por el periódico como las más
significativas del contenido del comunicado. Esto establece una cierta
complicidad del medio de comunicación que lo publica con la parte del
comunicado recogido.

De la atención que se dedica a los comunicados de ETA, dan buena


muestra los datos que en el cuadro arriba expuesto se pueden ver: en un año
(diciembre de 1977 a noviembre de 1978) treinta y tres comunicados de ETA
ocupan parte de la primera página -a veces con grandes titulares- y treinta y
cinco aparecen en el interior del periódico.

El diario, por tanto, resulta ser una tribuna de difusión de la ideología,


estrategia, mensajes y opiniones que ETA quiere transmitir a la sociedad en su
conjunto o a un determinado sector de la misma al que se dirige para
amenazarle, responderle o acusarle. Si leemos los comunicados que ETA
publica en sus páginas, podremos llegar a conocer:

1) La ideología, planes y estrategia de ETA

ETA comunica su pensamiento sobre Euskadi del que afirma que es un


pueblo con derecho a ser libre, que está ocupado por una fuerza extraña y al
635
Ver nota 74 del apartado de este trabajo, “Prensa y Terrorismo”.
636
Deia 10-1-78, p.1ª
637
Fernando Ripoll, tesis doctoral 1984, citado por Rivas Troitiño o. c. p.162
296
que “el Estado central opresor limita sus libertades” por medio de “los cuerpos
represivos que están en Euskadi para salvaguardar la democrática
dictadura” 638. También propone que el Estado acepte su programa político,
que llevará al Pueblo Vasco a la meta, que no es otra que la independencia de
Euskadi: ETA “apoya y propugna la lucha por un programa político nacido de
la base popular [...]: la alternativa KAS, cuyos puntos permitirán la creación
de un estado vasco, independiente, reunificado y euskaldún” 639. Para ello, y
mientras el estado no acepte este programa, la estrategia a seguir es la acción
violenta contra las fuerzas de seguridad del Estado en Euskadi: “la utilización
de todos los medios de combate organizado a nuestro alcance, desde las
movilizaciones populares a la lucha armada 640 [...] en tanto las fuerzas
represivas no sean retiradas de Euskadi y se haga realidad la alternativa
KAS” 641.

2) Los mensajes amenazantes a distintos colectivos de la sociedad

En las páginas de Deia, los diferentes colectivos reciben avisos de la


organización terrorista. Unas veces se trata de amenazas previas; otras, la
amenaza está en la explicación que sigue a los atentados. Estas amenazas van
dirigidas a:

- a) la prensa que, con motivo del atentado contra Portell, el 28 de


junio de 1978, recibe el aviso de que ETA “amenaza actuar contra Diario 16,
Cambio 16, La Gaceta del Norte y El Pensamiento Navarro” 642.

- b) los colaboradores con el enemigo que pueden ser “ejecutados”


como el taxista Elías Elespe, cuyo “atentado reivindica ETA acusando a la
víctima de chivato” 643. O como el obrero Epifanio Vidal al que ETA mata “en
su condición de confidente y elemento colaborador de las fuerzas represivas
que sostienen el régimen de la dictadura militar en Euskadi”.

638
Deia 10-1-78, “Nuestra intención es evitar mayores derramamientos de sangre” p.1ª
639
Deia 27-9-78, “Propugna la alternativa de KAS” p.8
640
Ibidem.
641
Deia 8-3-78 “ETA militar amenaza con incrementar las acciones armadas” p.3
642
Deia 1-7-78 “ETA militar reivindica la muerte de Portell” p. 1ª.
643
Deia 28-11-78, “ETA reivindicó ayer el atentado contra el taxista de Amorebieta” p.8
297
- c) los que han hecho sufrir en el pasado a ciudadanos vascos. A los
que pertenecieron a la Guardia Civil o desempeñaron cargos del régimen
franquista les avisa “No olvidamos” 644. Con motivo del asesinato de José
María Acedo Panizo, exguardia civil, un comunicado de ETA dice “ que ha
ejecutado al señor Acedo como miembro del sistema represivo y antivasco" 645.
También avisa ETA cuando reivindica el atentado en Azcoitia de José
Larrañaga: “Hemos actuado contra José Larrañaga no sólo por la represión que
hizo en el pasado [...]” 646 ; cuando aclara que el ametrallamiento del concejal
de Irún, Julio Martínez Ezquerro, fue por su antigua pertenencia a la Guardia
de Franco y al Consejo Local del Movimiento 647 o cuando se explican los
disparos a un joven que era hijo de un empresario de Tolosa, porque éste “fue
jefe local del Movimiento” 648.

- d) los militantes de grupos enemigos del pueblo vasco, como


ultraderechistas, guerrilleros de Cristo Rey etc. A ellos les advierte: “Es la
última y definitiva advertencia a los ultraderechistas”649. También se hace una
advertencia a estos grupos cuando señala en un comunicado que la víctima,
Epifanio Vidal, era de “ideología ultrafascista” y “miembro activo de la
organización ultraderechista Guerrilleros de Cristo Rey” 650.

3) Las opiniones y consignas

Las opiniones y consignas de ETA sobre acontecimientos de


actualidad política, como sobre la Constitución a la que –como dice el diario-
“hace un duro ataque” en el comunicado que difunde ETA en la emisión pirata
en Bilbao que publica Deia el 23 de junio. También nos llega el
pronunciamiento de ETA por el voto negativo en el referéndum de la
Constitución, a través de la noticia publicada en Deia el 1 de noviembre sobre
el asalto a la emisora de radio San Sebastián. Se informa de que en el
comunicado difundido por ETA p-m “se propugnaba el voto negativo a la

644
Deia 3-11-78. p.3
645
Deia, 12-3-78, “ETA reivindica el atentado de Aduna” p.3
646
Deia, 16-4-78, “ETA reivindica el atentado de Azcoitia” p. 8.
647
Deia 17-12-77 , “Concejal muerto y ametrallado en Irún” p. 1
648
Deia 7-6-78, “Tolosa: dispararon contra un joven sin herirle” p.1
649
Deia 8-6-78,” Es la última y definitiva advertencia a los ultraderechistas” p. 3
650
Deia 27-10-78, “ETA (m) reivindica el atentado contra el chapista de Durango” p.9
298
Constitución a la que se calificaba de capitalista y contraria a los intereses y
derechos del pueblo vasco” 651. Se trata de una campaña de ETA que es
seguida por Deia, como atestigua un titular del periódico del día 11 de
noviembre de 1978: “ETA continúa la campaña anti-Constitución”

Sobre la opinión que ETA tiene de la ley Antiterrorista, el diario


nacionalista reproduce el 6 de agosto de 1978 algunas declaraciones de ETA
militar en una entrevista concedida por esta organización al semanario del País
Vasco- francés, Enbata. El texto ocupa dos tercios de una página y el titular de
gran tamaño dice: “ETA militar: “La ley Antiterrorista es un estado de
excepción”. En esta página, ETA tiene la ocasión de comunicar a la sociedad
su opinión sobre la Ley Antiterrorista:

“Es lo mismo que los estados de excepción del Gobierno franquista. Por eso tenemos
que explicar que analizamos la situación política de la misma forma que lo hacíamos
hace diez años. Nosotros nos limitamos a dar nuestra opinión ante unos resultados
que ponen en evidencia una actitud común del régimen actual del Estado español y
de la dictadura franquista”.

4) Las aclaraciones sobre atentados de ETA

En ocasiones los atentados han provocado en los medios de


comunicación una cierta crítica con la que ETA no está de acuerdo. Pero tiene
la posibilidad de que nuevos comunicados suyos aclaren, contesten o
menosprecien las interpretaciones que no son de su agrado. En relación con el
atentado de Lemóniz que causó la muerte de dos trabajadores, ETA tendrá la
posibilidad de defenderse, ante la reacción desfavorable que se produjo en
amplios sectores de la sociedad vasca, mediante comunicados que se publican
en Deia: “Hace responsable de lo ocurrido a Iberduero”. “ETA afirma haber
avisado a Lemóniz con media hora de adelanto”. “Acusa a Iberduero de no
haber desalojado el lugar pues llamó entre quince y treinta minutos de
antelación” 652. Estos son titulares con los que Deia publica los comunicados
que realiza ETA. De esta manera la Organización terrorista aclara los hechos
según su punto de vista. Además de estas aclaraciones replicará a todos los

651
Deia 1-11-78, “ Los asaltantes de radio San Sebastián , fueron tres hombres y una mujer” p.3
652
Deia 21-3-78, “ETA reivindica el atentado de Lemóniz”, p.1 y páginas interiores.
299
que de algún modo censuraron su acción, desde partidos de izquierda, a
políticos como Bandrés o a instituciones como el Consejo General Vasco, al
que califica de “engendro institucional cuyo verdadero nombre según las
vigentes leyes administrativas franquistas, debería ser el de Consejo de las
Provincias Vascongadas”, afirmaciones que van a merecer la respuesta de
Rubial por el CGV y de Ajuriaguerra por el PNV 653. Esta sucesión de réplicas
y contrarréplicas a nivel de igualdad entre una institución pública y una
organización clandestina, evidencia la enorme fuerza política que tiene ETA
en estos momentos de la Transición, lo que le permite disponer de medios de
comunicación como Deia para mantener su poder, a pesar de su ilegalidad y
clandestinidad 654.

Otros casos controvertidos como los atentados contra miembros o


exmiembros de la organización terrorista –Jokin, Sulibarría o Pertur- podrán
ser también aclarados por ETA a través sus comunicados en el diario que
analizamos aquí 655.

5) Las comunicaciones al Gobierno y partidos políticos.

Los comunicados le proporcionan también a ETA la posibilidad de


dirigirse públicamente al Gobierno para proponerle la aceptación de sus
condiciones para dejar las armas: la Alternativa KAS. Recibirá respuesta de
instituciones a través de la prensa, como la declaración de José María
Benegas, consejero de Interior del Consejo General Vasco, publicada el 14 de
mayo: “Cuatro de las cinco condiciones de ETA son negociables” 656. También
se dirige al Gobierno para amenazar al ministro de Interior, Martín Villa:
“ETA (pm) amenaza a Martín Villa, Sainz y al jefe superior de Policía de
Bilbao” 657 o para responder al Vicepresidente y Ministro de Defensa,
Gutiérrez Mellado 658, o para enviar al Gobierno una carta abierta 659.

653
Deia 24-3-78, “Rubial y Ajuriaguerra replican las afirmaciones de ETA” p. 1.
654
No es sólo Deia quien hace este seguimiento de los cruces de comunicados con ETA, otros
periódicos como EL PAÍS participan de esta importante atención a comunicados y réplicas a los
mismos.
655
Deia 21-12-78, 1-9-78, 24-1-78.
656
Deia 14-5-78, “Benegas: Cuatro son negociables” p.40.
657
Deia 1-9-78, p.8.
658
Deia 8-11-78, “ETA responde a Gutiérrez Mellado” p.1
300
Partidos políticos y organizaciones sindicales también serán
destinatarios de sus críticas, advertencias y hasta ruegos. Así, el 25 de octubre
“ETA vuelve a pedir al PNV que reconsidere la convocatoria” de la
manifestación convocada por este partido contra la violencia en Euskadi. A
CC.OO. le recrimina que se duela de que “ETA haya ejecutado a uno de sus
afiliados” y le pregunta “cómo es posible que en un sindicato tenga cabida un
elemento colaborador” 660.

Parece claro que la publicación de los comunicados de los terroristas es


un inestimable apoyo a sus fines y objetivos. La publicación de los
comunicados es, como dice Turrado, un magnífico “espacio gratuito para la
propaganda de la causa terrorista”. De esta manera, Deia al publicarlos está
prestando también un apoyo económico a ETA, tal vez sin pretenderlo

El uso mimético del lenguaje de ETA

Son muchos los autores que desde diferentes campos disciplinas, han
reflexionado sobre las posibilidades del lenguaje para manipular la
información y han avisado sobre la posibilidad de ganar batallas con un medio
de “temible ambigüedad” como es el lenguaje. En este sentido, el reconocido
lingüista Teun van Dijk dice que “la estructura retórica y ciertas
superestructuras pueden dar pie a una manipulación de los sentimientos, las
opiniones y las posturas de lectores y oyentes” 661.

Los grupos terroristas no han pasado por alto la utilización del lenguaje
como arma para difundir sus ideas y conseguir sus propósitos. Han conseguido
elaborar un vocabulario adecuado en el empeño de dignificar su actuación, al
tiempo que comprueban que el lenguaje que ellos emplean es adoptado,
consciente o inconscientemente, por los medios de comunicación. Este hecho
supone una primera victoria para el terrorismo.

659
Deia 30-11-78 “Carta de ETA al Gobierno” p.9
660
Deia 24-6-78.
661
Citado por Manuel Rivas Troitiño o. c. p.63
301
Deia, como hemos analizado ya en páginas anteriores, utiliza muchas
veces en su información sobre ETA los mismos términos que aparecen en los
comunicados de esta organización terrorista. Es evidente que dichos términos
son los elegidos por ETA para describir y justificar sus actos violentos, pero
no los más adecuados si nos ponemos del lado de las víctimas y de la sociedad
que es también agredida por el terrorismo. Por otra parte, Deia evita términos
en lo que respecta a ETA, como “terrorismo” y “asesinato” cuya no utilización
evidencia una determinada postura ante el terrorismo de ETA. Y finalmente,
en ocasiones, para describir acciones o situaciones de miembros tanto de ETA
como de la Policía, acude a vocablos que utiliza con dudosa propiedad, con lo
cual puede crearse una cierta confusión entre los lectores.

Analicemos estos tres aspectos del lenguaje que emplea Deia en su


información y tratamiento del terrorismo de ETA.

1º. En primer lugar, hay una total coincidencia entre ETA y el


periódico en la utilización de algunos términos que son clara expresión de una
definición determinada de la actividad violenta de ETA. Ya hemos comentado
cómo Deia define esta actividad como “lucha armada”, tanto en artículos de
opinión como en editoriales. Es también la expresión con que ETA define su
propia actividad. “La calificación del terrorismo de ETA como lucha armada –
dice Julio Aróstegui- no es sino la evidencia de que, al menos en este campo,
los terroristas están ganando la batalla del lenguaje gracias, sobre todo, a las
declaraciones de algunos líderes y a la frivolidad general de la prensa” 662.

Por otra parte, los grupos de activistas que llevan a cabo los atentados
son denominados por ETA “comandos”, resultado lógico de la consideración
militar de su actividad que la organización tiene y que quiere que tengan los
ciudadanos. Este término es el que también suele utilizar Deia en la
información de los atentados de ETA. Es muy frecuente ver titulares en los
que se informa de que un comando compuesto por jóvenes armados dispara
contra las víctimas. En otras ocasiones son las mismas palabras de ETA las
que sirven de título a la información: “Proseguiremos nuestra campaña

662
Julio Aróstegui, “Una reflexión sobre la violencia política y el Terrorismo” González Calleja,
Eduardo (Ed.), Políticas del Miedo, Madrid. Editorial Biblioteca Nueva S. L. 2002.
302
militar” 663. Es oportuno recordar aquí, con el profesor Carlos Soria, que en la
utilización de esta terminología de los terroristas, el entrecomillado no evita en
el lector la interiorización de las ideas contenidas en los términos utilizados 664.

2º Pero el lenguaje puede ser distorsionado a favor de los terroristas no


solo por utilizar términos que significan realidades diferentes de las que se
intenta expresar sino también por soslayar otros términos cuyo significado es
comprometido. Hemos visto ya cómo Deia evita en sus páginas los términos,
“terrorismo”, “asesinato”,” banda armada” etc.,cuando se refiere a la actividad
de ETA. Si un periodista tiene asumido que el atentado del que va a informar
es una acto terrorista, no elude en el titular términos como “asesinato”,
“individuos armados” o” terroristas”. El mismo periódico que aquí nos ocupa
utilizaba estos términos cuando informaba de acciones del GRAPO o de
grupos terroristas de ultraderecha 665.

3º Es bastante frecuente que Deia haga una utilización poco apropiada


de términos que confieren a los hechos o situaciones un carácter que no tienen,
o que puede ser entendido de manera diferente a lo que es en realidad. Entre
otros muchos ejemplos que podíamos traer aquí nos detenemos en el uso del
término “redada” que aparece en diferentes titulares referidos a la actuación de
la Guardia Civil y Policía Nacional. En los primeros días de enero de 1978
aparece en un titular del diario este término para definir una detención legal de
la policía 666. No sólo se está usando el término con escasa propiedad, sino que
se está sugiriendo que una detención legal de la policía es una acción de
dudosa legitimidad por la carga de indiscriminación que el término redada
lleva en su contenido. Tampoco son utilizados con propiedad otros términos
como “exilados”, “presos vascos”, etc., cuando se refieren a militantes de ETA
que huyen al extranjero o son detenidos por sus actividades terroristas.

663
Deia 27-11-77.
664
Carlos Soria, citado por José Manuel Rivas Troitiño o. c. p.160.
665
Deia 22-7-78, Titular en 1ª :” El GRAPO ataca al Ejército””Asesinó ayer, en Madrid, a un
general y a su ayudante” y Deia 4-7-78 en página 3, en relación con el atentado contra Echave y
su mujer dice: “La opinión generalizada adjudica el asesinato a la extrema derecha”
666
Deia 4-1-78, “Redada de madrugada en Rentería” p.3
303
En Deia la utilización del lenguaje en lo referente a ETA está muy
influida por la terminología que la organización terrorista adopta para referirse
a sí misma y a su propia actividad. Unas veces puede ser por puro mimetismo
y “frivolidad general de la prensa”, como decía Aróstegui, pero también es
claro que otras veces el uso de este lenguaje, impropio para informar sobre el
terrorismo, tiene su origen en convicciones ideológicas de los periodistas en
torno a la definición de la violencia de ETA, que no es considerada nunca
como terrorismo.

La línea editorial

El tratamiento del terrorismo por un medio de comunicación


determinado tiene su punto de partida en el concepto del terrorismo que ese
medio defiende. De ahí surge el interés del análisis de la línea editorial del
periódico para acercarse a su postura ideológica frente al terrorismo. Aunque
desde un punto de vista de la Ética se les pueda pedir a los editorialistas la
búsqueda de “la Verdad, a donde quiera que lleve, si quiere ser fiel a su
profesión y a la sociedad” (Código de Ética de la Conferencia Nacional de
Editorialistas), esto no impide que el editorialista con toda legitimidad pueda
tener una determinada ideología o posición política porque, según el Código
mencionado, “debe tener el valor de sostener sus convicciones bien fundadas
y nunca escribir nada contrario a su conciencia” 667.

Según esto, al analizar la línea editorial de Deia es necesario no olvidar


el carácter nacionalista moderado de este diario. Es lógico pensar que este
carácter es el que impregnará los editoriales y artículos de opinión. Por esta
razón es obligatorio, antes de iniciar el análisis de los editoriales, considerar la
actitud del PNV, como referente del nacionalismo vasco moderado, hacia la
violencia de ETA.

667
Alex Grijelmo, El estilo del periodista, p.582.
304
Actitud del PNV con la violencia de ETA

La actitud hacia la violencia de ETA en el nacionalismo moderado ha


ido evolucionando. En el periodo de la Transición, empieza a cambiar la
postura del PNV hacia la lucha armada de ETA que había mantenido durante
el franquismo. A finales de los sesenta y comienzos de los setenta, el PNV
refuerza el discurso de legitimación pasiva de la violencia política, lo que le
lleva a prestar apoyo económico y jurídico a los presos de ETA y a sus
familiares, así como a favorecer la movilización internacional 668. Este discurso
va a irse debilitando en la Transición, aunque nada más morir Franco, como
dice Santiago Pérez- Nievas en un importante estudio sobre el PNV en la
Transición,“la posición del PNV con respecto a la violencia política no cambió
significativamente: los peneuvistas no compartían los métodos empleados por
ETA pero entendían que en última instancia la responsabilidad de dichos actos
recaía sobre todo en las instituciones del régimen autoritario por bloquear los
cauces para la libre expresión democrática”669. La actitud hacia ETA empezó a
ser más distante a partir del secuestro y asesinato del empresario Ángel
Berazadi, próximo al PNV, por los comandos Bereziak de ETA p m., hecho
que motivó la primera condena de un acto de ETA por parte del PNV. A lo
largo de 1977 se iba haciendo más clara la postura del PNV hacia ETA, en
abril de 1976, si bien “no todos los afiliados estaban de acuerdo en que el
Partido condenara a ETA y una junta municipal escribía al EBB protestando
porque con las condenas a ETA estamos haciendo el juego al Gobierno
español” 670.

Con todo, la dirección del PNV fue tomando una postura más
beligerante con ETA condenando sus atentados y denunciando la falta de
legitimidad de sus acciones en la nueva situación política -con las recientes
elecciones libres y la elaboración de una Constitución- que, si no era todo lo
democrática que se podía desear, al menos parecía seguir una orientación hacia

668
Santiago Pérez –Nievas Montiel, Modelo de partido y cambio político El Partido Nacionalista
Vasco en el proceso de Transición y consolidación democrática en el País Vasco. Instituto Juan
March de Estudios e Investigaciones. Madrid, Ed. Peninsular, 2002. p. 264.
669
Santiago Pérez-Nievas Montiel, o. c. p.268.
670
Pablo de Santiago; Mees, Ludger; Rodríguez Ranz, José A. El Péndulo Patriótico Barcelona,
Ed. Crítica S.L. 2001. p.332.
305
la democracia plena. No obstante nunca quiso el PNV ir con los partidos no
nacionalistas en la condena de ETA, llegando incluso a la convocatoria
partidista, en octubre de 1978, de una manifestación contra ETA, en la que
pidió a UCD que se abstuviera de participar 671. Esta convocatoria produjo
reacciones viscerales dentro del propio partido. “Este fue el aspecto que
durante la transición más resistencia interna ofreció a la dirección, lo que
demuestra que sus integrantes no andaban equivocados al identificarla como
elemento central de la identidad vasca” 672. El problema de los nacionalistas
moderados es que condenar a ETA podía ser entendido entre el nacionalismo
vasco como una traición a la propia identidad vasca. Por esto trataba de
desmarcarse de los no nacionalistas en la condena a ETA y achacar la
responsabilidad de esta violencia al Gobierno y a los partidos estatales que no
cedían a las reivindicaciones nacionalistas. Por tanto, la postura del PNV
frente al terrorismo de ETA pasó durante la Transición de una legitimación
pasiva a un rechazo decidido del mismo; sin embargo, mantuvo el discurso
que condicionaba la existencia de ETA a la consecución de reivindicaciones
políticas nacionalistas, lo que le resultaba rentable a nivel político. Además, la
lucha armada siguió siendo un referente de la identidad nacionalista de
muchos militantes del partido. Esto hacía que el rechazo de la violencia de
ETA creara malestar dentro de las filas peneuvista, lo que provocaba en sus
dirigentes rectificaciones y matizaciones de algunos posicionamientos contra
ETA 673.

La ideología nacionalista y democrática en Deia.

Esta ideología nacionalista moderada está siempre presente en los


editoriales y artículos de opinión de este periódico. Los artículos de opinión
están firmados por nombres de clara ideología nacionalista, cercanos al PNV,
unas veces sin militancia declarada y otras no sólo con militancia sino también
con cargos destacados en el partido o en las instituciones políticas vascas. Por

671
Deia 26-10-78, “El EBB pide a UCD que se abstenga de participar” p. 1ª
672
Santiago Pérez-Nieva Montiel, o. c. p.271.
673
Idem. pp. 272 a 275.
306
esto es conveniente para descubrir el pensamiento y la postura ideológica de
Deia analizar no sólo sus editoriales sino también los artículos de opinión
publicados en sus páginas.

Para Deia su principal objetivo es la defensa de la identidad del pueblo


674
vasco “en su lengua, cultura e instituciones” . Una identidad que ha de
“recuperar” porque “sus derechos le fueron arrebatados”. “Tenemos derecho a
exigir que se nos restituya lo que se nos ha quitado” 675. Las ideas del
nacionalismo sabiniano están en el fondo de estas expresiones y son expuestas
en artículos que recuerdan los pactos con la Corona del pueblo vasco,
hablando de la Constitución vasca respetada hasta 1839. Este, dicen, es el
problema vasco que en Madrid no entienden “porque en Madrid siempre se
habla de “dar” o “no dar”, cuando el término correcto es “devolver”, ya que
los vascos se dieron ellos mismos su propia Constitución y este hecho ha sido
aceptado y ratificado por la Corona hasta 1839” 676. A veces la defensa del
nacionalismo se hace desde planos más filosóficos, pero siempre desde la
concepción del nacionalismo como una identidad histórica, anterior a toda
realidad social. Así en el artículo “Elogio del Nacionalismo” se afirma que
“los nacionalismos son exigencias del ser, anteriores a las diferencias
socioeconómicas realizadas por el hombre” 677.

La frase “No nos entienden”, muy frecuente tanto en titulares de


artículos y declaraciones de políticos como en los textos de editoriales y
artículos de opinión, expresa no sólo la decepción de los nacionalistas, sino
también un sentimiento de suspicacia, prevención y rechazo hacia el Gobierno
y los partidos políticos que no aceptan sus reivindicaciones nacionalistas. Son
frecuentes las críticas al Gobierno y a la UCD para acusarles, a veces con
dureza, de no querer solucionar el problema vasco y de desprestigiar a
Euskadi, como se dice en el editorial titulado “Rueda de prensa lamentable”
del 15 de julio:“Lamentable porque, una vez más, el Gobierno ha intoxicado a

674
Deia 8-6-78. Editorial
675
Deia 15-7-78 Editorial
676
José María de Gamboa, “ La paz en Euzkadi pasa por la devolución de las libertades vascas y
el pacto con la Corona” Deia 20-5-78
677
José Ramón Scheifler, “Elogio del Nacionalismo” Deia 26-9-78.
307
la opinión pública del Estado español: ha distorsionado la verdad de los
últimos acontecimientos, ha ocultado las raíces del problema vasco y, en
definitiva, ha deformado la imagen de Euskadi”. El PSOE, al que el PNV ha
considerado compañero de viaje en temas importantes como la defensa de la
incorporación de Navarra al Consejo General Vasco y la creación de dicho
Consejo, no es tampoco de fiar. Cuando no sigue la línea marcada por el PNV,
surgen las críticas acusándole de “sucursalista” de “ponerse las lentes de
UCD”, de ser “como el caballo de Troya del centralismo [...] que pretende
introducirse en el País Vasco con una misión muy concreta” 678, de” vender las
libertades de los ciudadanos del País Vasco a cambio de las ventajas
partidistas obtenidas en Madrid, mediante la cortina de humo de su ataque al
PNV” 679.

Pero su nacionalismo, asegura Deia, está lejos de todo método


violento. Efectivamente, siempre que reivindica derechos y libertades que
considera que han de ser restituidos al Pueblo Vaco porque se le han quitado,
se apresura a proclamar que los medios para conseguir estos derechos van a
ser pacíficos y democráticos. “Apostamos, eso sí, por una restitución pacífica,
conseguida por la vía de la negociación y del diálogo” 680. “Por encima de todo
creemos en los métodos democráticos, pacíficos y civilizados” 681. Incluso pide
a los partidos mayoritarios, sindicatos e instituciones “Reflexión y Diálogo” y
les advierte que “más allá de sus lógicas diferencias y tensiones, tienen que
mirar al futuro de nuestro país, en un esfuerzo de convergencia en lo
fundamental. Exacerbar esas diferencias podría ser un suicidio casi tan
peligroso como el de esas minorías que sueñan con una Euzkadi
permanentemente en pie de guerra o en estado de perpetua movilización
popular” 682.

En el editorial titulado “El gran Reto” (22 de julio de 1978), aparece el


sentir democrático de Deia que alza su voz en defensa de la democracia

678
Elías Ruiz Ceberio “EL CABALLO DE TROYA PSOEISTA” Deia 3-10-78
679
BIZKAITARRAK “ No al juego del PSOE con las libertades vascas” Deia 30-9-78
680
Editorial. “Una rueda de prensa lamentable” Deia 15-7-78
681
Editorial de Deia 29-4-78. “No a la violencia, a todas las violencias”
682
·”Reflexión y diálogo” Editorial de Deia 12-3-78.
308
naciente en España y clama contra los que buscan acabar con ella, provocando
un levantamiento militar. Al mismo tiempo avisa a los militares de que la vía
golpista no soluciona nada y está abocada al fracaso. Este editorial se origina a
raíz del asesinato de dos militares en Madrid en julio de 1978 que provocó un
gran desasosiego en el país por temor a la reacción del Ejército. Deia denuncia
esos focos de franquismo inmovilista insinuando la posibilidad de que estén
detrás de estos atentados provocadores –atribuidos en un primer momento al
GRAPO- y pide a todos el respaldo a la democracia. Este editorial es uno de
los raros momentos en que Deia, saliendo del entorno vasco, expresa las
inquietudes democráticas al unísono con otros medios de comunicación de
ámbito nacional. Es también uno de los pocos editoriales en que Deia utiliza el
“nosotros” para referirse a todos los españoles que están por la democracia.
Por lo singular de este editorial vamos a transcribir aquí unos párrafos del
mismo:

“La responsabilidad de nuestro futuro no es privativa del Ejército, sino de toda la


sociedad. Es el pueblo entero, cada hombre con su ideología y su voz, el que debe
respaldar activamente el actual proceso democrático. Una parte muy importante de
esa responsabilidad la tienen los partidos políticos mayoritarios que deben construir
un futuro constitucional en el que tengan cabida, no sólo sus propios planteamientos,
sino los derechos que tienen los grupos minoritarios tanto a nivel de pueblos como de
grupos o clases sociales.

Por otra parte es la sociedad entera la que debe aceptar las tensiones lógicas,
las incomodidades necesarias de una democracia que nace con dolores de parto, no
sólo en la vida parlamentaria, sino en la realidad de cada día: en la fábrica, en la
Universidad, en el municipio... Construir una sociedad más justa, más libre, más
solidaria es tarea de todos. La tensión es a la vez inevitable y enriquecedora, después
de cuarenta años de mutismo obligatorio. Lo importante es evitar que esas
confrontaciones ideológicas, económicas, sociales o a nivel de nacionalidades no
degeneren en clima de pesimismo colectivo o de violencia. Hay que evitar, con más
libertad y justicia, todos los argumentos posibles a quienes recurren a la violencia
como única salida para solucionar los problemas. Y hay que hacer oídos sordos a las
voces catastrofistas de los que utilizan las consecuencias de las tensiones sociales y
de la violencia para intentar poner a todo un Estado la camisa de fuerza de una
dictadura militar.

309
No deben asustarnos los problemas por muy graves que sean. Estados con una fuerte
tradición democrática (Alemania, Italia, Inglaterra, Francia...) también tienen
tensiones. El Estado español está dando sus primeros pasos democráticos, sin haber
resuelto muchos de sus problemas pendientes. Frente a la gran trampa de la violencia
y de un clima histérico catastrofista, frente a la tentación de recurrir a fórmulas
militares de emergencia, ahora más que nunca se impone el diálogo insistente, la
responsabilidad compartida, la cesión mutua entre las diferentes posiciones, todo ello
en un clima de respeto, justicia y libertad. Este es el gran reto que tenemos entre
manos y que hemos de asumir si de verdad queremos para todos una sociedad
auténticamente democrática”.

Deia contra la violencia.

Es indiscutible su postura contraria a la acción violenta en el campo de


la política. En todos sus editoriales está declarada con rotundidad esta postura:
“una vez más decimos, no a la violencia; a todas las violencias” 683. Al
examinar esta cita interpretamos que con “violencia” se refiere a la de ETA,
mientras que con “violencias” está dirigiéndose a otras violencias que
acompañan a la de ETA y que son no menos condenables y hasta causa de la
misma, como más adelante veremos. Nunca aparecerá una condena que sea
dirigida únicamente a ETA, que sea escueta, sin objeciones o matices. En
algunas ocasiones hay que aclarar que la condena de la violencia va también
contra ETA, como en el comunicado que un miembro del EBB, Joseba
Azkárraga, hace con relación a la manifestación convocada por el PNV contra
la violencia: “¡Hay que decir con todas nuestras fuerzas que también es contra
ETA!“ 684.

El rechazo de la utilización de la violencia tiene diversas


justificaciones. La condena tiene una base moral, de defensa de la vida como
valor primordial. Este fundamento moral es el que mueve al editorialista a
decir:

“Ninguna muerte violenta puede legitimarse. Por encima de filiaciones políticas y de


ideologías, de profesiones, clases sociales y lugares de nacimiento está la vida del

683
Editorial “No a la violencia, a todas la violencias” Deia 23-4-78
684
Joseba Azkarraga, “ Libertad y pacificación” Deia 26-10-78 p.2
310
hombre. De todo hombre. Esto no es una opción discutible, sino una exigencia de
derecho natural. Nuestra sociedad debe recuperar, con urgencia, y antes que nada, la
escala de valores éticos fundamentales, en que el derecho a la vida es el más
importante. En su año de existencia Deia ha dejado claro testimonio de esta
actitud” 685.

En otro editorial se afirma también que hay que “situar por encima de
todo el valor de la vida humana, don inapreciable, único, que nadie tiene
derecho a quitar a otra persona [...]. No queremos acostumbrarnos a la sangre
y a la muerte” 686. Desde este punto de vista puramente ético es muy expresivo
el artículo de opinión de Josu Elorriaga, diputado del PNV del que exponemos
aquí el siguiente fragmento:

“¿Cómo se puede decir que el hombre vasco es libre y dueño de sus voluntad cuando
está sumido en la violencia?

¿Cómo se puede decir que el hombre vasco es libre y dueño de su voluntad,


cuando se ha llegado, en muchos casos, a un estado de auténtica insensibilidad ante la
destrucción de vidas humanas? ¿Es que esos hombres cuya vida se ha detenido
brutalmente, tenían menos derecho a la vida que cualquiera de nosotros? ¿Es que el
hecho de que no entendiesen nuestra concepción de libertad, de la soberanía del
pueblo vasco, es motivo suficiente para que el precio de la solución continúe siendo
la vida de personas, algo irreparable? ¿Es que las diferencias ideológicas han de
resolverse eliminando a una de las partes, en lugar de tratar de encontrar soluciones?
¿No estaremos incurriendo en el mismo planteamiento ideológico que criticábamos
del sistema franquista –conmigo o contra mí– y que originó el nacimiento de ETA y
su lucha armada al no existir otros cauces o posibilidad de diálogo? 687.

Pero las razones por las que se rechaza la acción violenta de ETA, no
son solamente de tipo filosófico y moral, sino también razones positivas de
orden práctico. Si se utiliza la violencia y se vulneran los principios básicos de
la ética para la defensa de las reivindicaciones nacionalistas de Euskadi, no
será posible exigir una base en el Derecho y en los principios éticos, para estas
mismas reclamaciones nacionalistas. Además, el sistema de libertades que
pudiera conseguirse en Euskadi con la violencia sería un Estado de
685
Editorial “ Frente a la violencia, diálogo y libertad” Deia 1-7-78
686
Editorial “Violencia sobre violencia” Deia 4-7-78.
687
José Elorriaga, “El pueblo vasco ante la encrucijada” Deia 27-10-78 p.2.
311
pseudolibertad. En un artículo del apartado de opinión Itzal-Argi (Claros y
sombras), firmado por Odei Erreka se expresan estas ideas:

“Todas las causas reivindicativas ajustadas a un principio de justicia y libertad, se


diluyen, y pierden la razón de su nacimiento, cuando, para conseguir sus objetivos,
utilizan los procedimientos recriminados en otros y que, precisamente, han motivado
la gestación de la rebeldía. Así, si en Euzkadi reclamamos un derecho consustancial
con nuestro devenir temporal, nunca alcanzaremos el reconocimiento exigido si
empleamos los recursos que sometieron al pueblo a la situación actual.

Indudablemente conoceremos una esclavitud más degradante en una pseudo


libertad adquirida en el asesinato fortuito e insistente, porque la verdadera liberación
sólo se conoce cuando no se olvida la propia dignidad ni el respeto que los demás
merecen.

En la sociedad actual estamos acostumbrados a definir como enemigo a


quien difiere de nuestra ideología o sostiene soluciones distintas para problemas
comunes. Y cuando la opresión nos ahoga ante repetidos abusos de la fuerza bruta,
nos alegramos por un sentido equivocado de las represalias contra el poder, aunque
su desproporcionalidad en la réplica no guarde equidad o supere el nefasto principio.
Tampoco queremos enterarnos de la pérdida de una razón pura cuando aplaudimos
crímenes propios que son condenados con indignación, justa, si los cometen otros o
quizás precisamente por ello” 688.

Por otra parte, desde una óptica de práctica política, la estrategia de la


violencia de ETA es criticada desde Deia y el PNV reprochándole su falta de
eficacia y su capacidad de entorpecer el avance en la consecución de los
intereses del nacionalismo vasco 689. Así lo expresa el comunicado del EBB del
PNV, publicado por Deia el 1 de diciembre de 1977 con motivo del asesinato
del comandante de la Policía Armada de Pamplona, Joaquín Imaz, cuando dice

688
Odei Erreka, “Autismo” Deia 1-7-78.
689
En la entrevista realizada a Xavier Arzalluz por la periodista María Antonia Iglesias (Memoria
de Euskadi, 2009), el antiguo presidente del EBB dice sobre la postura estratégica del PNV ante la
violencia: “El PNV, en los orígenes, rechaza lo de la violencia sobre todo porque nunca va a tener
tanta capacidad de violencia como el Estado. También porque les repugna un poco la violencia,
aunque no creas que tanto. Ese concepto moral de esto y de lo otro…Veo más la razón de que no
era posible vencer al Estado” (p. 1107)
312
que este partido “se declara contrario a toda violencia y estima que la actitud
de ETA representa un claro obstáculo para los objetivos autonómicos” 690.

El periódico vasco también razona su oposición a la estrategia de terror


de ETA haciendo una reflexión serena de la situación política de la España de
la Transición, en la que se han dado pasos importantes hacia una democracia
plena. Acaban de celebrarse las elecciones libres del 15 de junio de 1977 y se
está elaborando una Constitución de consenso que será aprobada en
referéndum en diciembre de este año 1978. “La situación actual –considera
Deia- es radicalmente distinta. No hemos llegado a las cotas que deseamos
para nuestro pueblo, pero se han conseguido objetivos importantes a través de
los representantes elegidos democráticamente”. El camino para alcanzar esas
cotas, dirá luego, “es la negociación y el diálogo” 691.

Con todo, a pesar de esa contundente negación de la violencia de ETA,


porque es inhumana, porque es ineficaz en la lucha política, porque no tiene
sentido político en una situación de incipiente democracia, y a pesar de que en
alguna ocasión carga la responsabilidad de las consecuencias de la violencia
sobre ETA (“si por su causa retrocedemos en nuestro avance hacia una
situación más democrática, el pueblo no se lo perdonará” 692), a pesar de eso,
sigue apareciendo en sus páginas una clara deferencia con los autores de la
violencia. Unas veces los considera verdaderos patriotas que se juegan la vida
por Euskadi, llegando incluso a hacer semblanzas apologéticas de algunos de
ellos. Recordaremos ahora, una vez más, las palabras de Arzalluz: “Todavía
hay vascos que mueren por su pueblo, a los que respetamos profundamente” y
las afirmaciones de Ángel Cuerda, diputado del PNV por Álava: “[...] muchos
de ellos hijos nuestros, hermanos o parientes [...] tienen en su lucha como
nosotros, un ideal que contiene el mismo amor a nuestra patria vasca” 693. Con
motivo del asesinato de Argala, se publica el 22 de diciembre de 1978 un
690
Es conveniente recordar que por estas fechas el problema de la inclusión de Navarra en el ente
preautonómico vasco está en su punto álgido. El PNV, en ese mismo comunicado denuncia la
“ruin actitud de quienes aprovechan” estos atentados par enfrentar al pueblo navarro con el
nacionalismo vasco.
691
Editorial “El pueblo no se lo perdonará” Deia 7-3-78.
692
Ibidem. Podríamos entrever en esta cita una preocupación de la posibilidad real de una
involución en estos momentos de la Transición.
693
Deia 7-11-78.
313
artículo sobre este dirigente de ETA que resulta ser un verdadero panegírico.
De él se dice que era “sobrio, prudente e íntegro....Llevaba una vida de monje,
sin salir de chiquiteo [...], persona íntegra y respetada en los ambientes
abertzales” Relata luego su entrada en ETA como una iluminación que
recuerda el descubrimiento de Sabino Arana de la realidad nacional de
Euskadi. La confusión de sus ideas se resuelve en una segunda etapa, de
profunda transformación, en la que toma “netamente conciencia de la
existencia de Euzkadi como nación distinta, compuesta de siete regiones,
separadas por las armas de los Estados opresores español y francés; de la
separación de la sociedad en clases enfrentadas por intereses irreconciliables, y
de que Euzkadi misma no era un excepción en tal sentido”. Y más adelante
añade: “Iniciado este proceso de comprensión, que espero no llegaré a
considerar nunca como suficientemente madurado, me planteé el problema de
mi entrada en el seno de ETA y lo acepté” 694.

Deia 22 de diciembre de 1978

694
Deia 22-12-78.
314
Relacionado también con este atentado se publica el día 24, con
grandes titulares, parte del contenido del comunicado de ETA en el que,
entrecomillado, se recoge una verdadera apología de José Miguel Barandiarán,
Argala. En él se ensalzan sus valores humanos y patrióticos (“espíritu de
sacrificio”, “desinterés personal a favor de la causa nacional”, “por cuyo
servicio ha dado la vida”). A continuación, dentro del mismo artículo, se
informa de la condena del PNV del atentado en el que aparecen expresiones
como “la brutalidad de la acción contra el militante vasco”, “la muerte violenta
de un hijo de este pueblo cuya vida [...] estuvo entregada al servicio de
Euskadi” 695.

En otras ocasiones, es claro el intento de atenuar la responsabilidad de


los autores de la violencia, considerándoles víctimas de la estrategia errónea
que han adoptado por culpa de actitudes ajenas de represión y violencia. Fue la
violencia que sufrió el pueblo vasco la que les empujó a coger las armas: “La
violencia padecida engendró violentos. Euzkadi se consideró ocupada por
fuerzas antivascas” 696. Por otra parte, si mantienen la actividad violenta es
porque Euskadi no consigue avanzar en la consecución de sus derechos y
libertades. “El día que libre y democráticamente el País Vasco haya alcanzado
esas cotas de autonomía, los grupos armados no tendrán ninguna razón de
ser” 697. Esta idea es la que mueve al diputado nacionalista, Marcos Vizcaya, a
declarar que “el PNV se compromete a pacificar Euzkadi en un año si se
aceptan sus propuestas en la Constitución” 698, o a Carlos Garaikoetxea a
afirmar que si ellos- los nacionalistas del PNV- tuvieran el poder “la violencia
hubiera quedado sin razón de existir entre nosotros” 699.

Decíamos arriba que la no aceptación de la violencia de ETA era


siempre matizada. Nunca se da una condena de la violencia dirigida solamente
contra ETA. Siempre se utilizan expresiones como” no es sólo contra ETA”;
695
Deia 24-12-78. Tanto este artículo como el anterior (nota anterior) no son propiamente
artículos de opinión y no están firmados. Pero los he utilizado por su enorme aportación para
comprender cómo Deia condena la violencia de ETA, al tiempo que tiene una actitud de piedad y
comprensión con los autores concretos de la violencia.
696
José Ramón Scheifler, “No nos entienden” Deia 17-8-78.
697
Editorial “Frente a la violencia, diálogo y libertad” Deia 1-7-78.
698
Deia 11-6-78.
699
Deia 24-5-78.
315
“venga de donde venga”; “de todas las violencias”; “a la de uno y otro
bando” 700. El comunicado del PNV sobre la convocatoria de la manifestación
contra la violencia, arriba mencionada, dice: “Está claro que la condena de la
violencia y petición de que se abandone la lucha armada tiene que adjudicarse
aquí y hoy, en una medida fundamental a ETA, aunque sea de justicia
denunciar otras violencias, por desgracia existentes, y a veces resultantes de
una larga trayectoria histórica” 701. Al mismo tiempo que se reprueba a ETA se
hace lo propio con la violencia de las Fuerzas de Orden Público contra las
cuales se reconoce que “existe una hostilidad de amplios sectores de la opinión
pública vasca” porque todavía no se han convertido de fuerzas políticas
represivas en fuerzas profesionales 702. Por esto, se dice, no podemos por
menos que mirarlas “como el brazo armado que impone, por la fuerza, lo que
no queremos aceptar” 703. Otras veces, la condena va dirigida contra la
violencia institucional por la que hay que protestar: “no se puede condenar
unilateralmente la violencia, sin que de algún modo se proteste enérgicamente
por la violencia institucional que ha sufrido y sufre el pueblo vasco” 704;
violencia institucional que, para el miembro del Euzkadi Buru Batzar Joseba
Azkarraga, “es tan importante como la anterior” 705 (la violencia terrorista).

Para concluir, diremos que el difícil equilibrio del nacionalismo


moderado -con el PNV como referente- en cuanto a la postura ante el
terrorismo de ETA, queda perfectamente dibujado en Deia. El diario recoge
esa situación que soporta el PNV que es, como dice Iñaki Anasagasti, la de
estar solos ante un bando y otro 706: el mundo abertzale (también muchos de
sus militantes 707) le reprocharán que condenar a ETA es ir contra la lucha por
las libertades del pueblo vasco, es “hacer el juego” al centralismo antivasco;
los otros, los no nacionalistas, le acusarán de que no condenar a ETA sin

700
Deia 13-10-78; idem; 29-4-78; 9-11-78.
701
Deia 28-10-78, p.14
702
Editorial “Una rueda de prensa lamentable” Deia 15-7-78.p. 8
703
Gabino Eraso, “ La violencia, los buenos y los malos” Deia 2-5-78, p.2.
704
“Ante la manifestación antiterrorista” Deia 12-10-78. p.12.
705
Joseba Azkarraga, “Libertad y pacificación” Deia 26-10-78.
706
Iñaki Anasagasti, “También eso es violencia” Deia 9-11-78.
707
Ver Santiago Pérez-Nieva, o. c.

316
paliativos es carecer de sensibilidad democrática. Reflejo de esta situación
política del nacionalismo moderado es la peculiar condena de ETA que
siempre se acompaña de la reprobación de “las otras violencias”, la que
ejercen las FOP y la institucional del Estado español. Esta inseparable
negación de diferentes violencias, trasmite el mensaje implícito de que la
violencia de ETA no existiría sin las otras dos, lo que en cierto modo la
disculpa y considera consecuencia necesaria de las otras.

317
3. ETA COMO PARTE DEL PROBLEMA VASCO EN EL PAÍS

El País, referente del centro-izquierda

En la primavera de 1976 aparece nuevo diario en el panorama de la


prensa de Madrid. Un diario que, como escribía su director, Juan Luis Cebrián
en el primer número, pretendía ser “independiente, capaz de rechazar las
presiones del poder político”; un diario dirigido a “cientos de miles” de
españoles que “son de derechas y de izquierdas” pero que piensan unos y otros
que la “mejor manera de convivir” no es la del pasado franquista 708. El País
ocupará el espacio lector correspondiente a una “ideología liberal
neocapitalista” que estaba vacío en la prensa de la mañana de Madrid. ABC
ocupaba el espacio de la derecha radical y Ya el de la derecha moderada. Ese
espacio liberal progresista era cubierto sólo en la tarde por el diario vespertino
Informaciones. Es cierto, como dicen Mª Cruz Seoane y Susana Sueiro, que
este espacio, que ahora iba a llenar el diario El País, lo habían abarcado
revistas como Cambio16, Triunfo o Cuadernos para el Diálogo que “habían
protagonizado la apertura periodística posibilitada por la Ley de Prensa de

708
EP, Juan Luis Cebrián, “El País que queremos”, 4-5-76.
319
1966”, representando a esa opción democrática no sólo en el campo de las
ideas y de la cultura sino también ocupando el lugar de los diarios en el terreno
de la información 709.

En “fechas ya lejanas”, decía Juan Luis Cebrián en el primer número


que llega al público el 4 de mayo de 1976, “un grupo de periodistas e
intelectuales españoles” se habían embarcado en la difícil empresa de poner en
marcha El País. Se iniciaba el año 1972, en concreto el 18 de enero, cuando se
constituye ante notario la entidad Promotora de Informaciones Sociedad
Anónima, PRISA, con un capital de 500.000 pesetas aportado a partes iguales
por los cinco socios fundacionales: José Ortega Spotorno como Presidente,
Carlos Mendo, Consejero Delegado, Darío Valcárcel, Secretario y Ramón
Jordán de Urríes y Juan José de Carlos como Vocales. Políticamente, si
exceptuamos a Carlos Mendo, periodista protegido de Fraga, todos ellos
estaban muy cercanos a círculos liberales monárquicos. En sucesivas
ampliaciones de capital se irán incorporando a este proyecto, a través del
accionariado de PRISA, nombres de muy diversa procedencia política e
ideológica. Entre los más de mil accionistas de PRISA “había representantes
de un arco muy amplio en el que cabía casi todo el país” 710. Intelectuales
liberales de tendencias conservadoras como Julián Marías o más progresistas
como José Luis L. Aranguren y políticos que veremos luego en las filas de
UCD como Miguel Herrero de Miñón, Oscar Alzaga, Rafael Arias Salgado
entre otros, o militantes de AP como Manuel Fraga Iribarne, Juan
Arespacochaga o Abel Matutes; algunos militantes del PSOE como Josep
Andreu Abelló y Ciriaco de Vicente y excepcionalmente alguno del PCE
como Ramón Tamames (ver página siguiente: PRISA: POLÍTICOS
ACCIONISTAS) Esta abundancia y diversidad de los accionistas se presenta
como una garantía de independencia para el diario 711. Pero también adquiría
un carácter simbólico: era la prueba de que el consenso de ideas e intereses era

709
Ver María Cruz Seoane y Susana Sueiro Una Historia de El País y el Grupo Prisa, pp.71-72.
710
Antonio Alférez, o. c., p.230.
711
EP, Suplemento “Quiénes hacen El País”, 4-5-77.
320
posible en España después de Franco 712. No obstante este consenso no duraría
mucho tiempo. Enseguida fue palpable que existían ideas e intereses
inconciliables dentro del accionariado al desatarse una lucha por el poder que
sólo tuvo fin cuando una de las partes, la más conservadora, fue derrotada en
1983 713. Todo empezó, afirma Alférez, en 1978 cuando Julián Marías y
Miguel Ortega, hermano del Presidente del Consejo de Administración,
abandonaron su cargo de consejeros. Dentro del grupo de descontentos estaban
Fernando Chueca Goitia, Félix Cifuentes, Miguel Fisac, Ramón Serrano
Suñer, Juan de Arespacochaga y otros, dirigidos por Antonio García Trevijano
de quien El País había publicado su “dossier negro guineano”. Llegó a ser una
“lucha con dimensiones fratricidas” con el enfrentamiento entre los hermanos
Miguel y José Ortega, a propósito de la línea ideológica de los editoriales y de
las firmas de los artículos de opinión.

712
Ver Enrique Bustamante, “El País: análisis del poder”, p.56. Gerard Imbert y José Vidal-
Beneyto El País, la referencia dominante. Barcelona, Mitre, 1986.
713
Enrique Bustamante hace un claro análisis sobre el poder y el control de una empresa
periodística comentando la lucha por el poder en el seno de El País en los primeros años, o. c.
pp.55-107. Antonio Alférez relata también este episodio en un apartado titulado “El sindicato de
descontentos” en el que ve evidente el fracaso de los descontentos porque gerencial y
empresarialmente los resultados eran muy buenos y desde el punto de vista periodístico se había
conseguido un periódico de calidad reconocida, incluso en el exterior. Ver o. c., pp. 245-249.
321
Algún accionista de los descontentos llegó a decir en una de las Juntas
Generales que “prefería que desapareciera el periódico antes de verlo

322
“rojo” 714. De la resolución de esta crisis salieron reforzados, desde el punto de
vista empresarial, Jesús Polanco que llegó a sobrepasar el 40% de las acciones
y, desde el punto de vista ideológico, la línea que iba imponiendo el joven
director Juan Luis Cebrián, porque, en palabras de José Luis L. Aranguren, “el
poder periodístico, muy justamente, tiende a estar en manos de quienes,
efectivamente, hacen el periódico y no de sus propietarios” 715. Sin duda alguna
el director de El País era, al acabar la década de los setenta, una de las
personas más influyentes en España si nos atenemos al resultado de encuestas
que desde algunos medios de comunicación se hicieron entonces como la que
realizó Actualidad Económica en 1982 que colocaba a Cebrián en sexto lugar
después de Felipe González, Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Ferrer Salat o José
María Aguirre, director del Banesto 716. A este joven periodista se le
encomendó la dirección de El País después de diversos proyectos que no
llegaron a cuajar 717.

Pero Cebrián es ante todo un periodista que entiende este oficio no sólo
como la obligación y derecho de informar de todo lo que ve, sino también
como actor e impulsor de los cambios sociales que necesita y pide la
sociedad 718. En esta pretensión de mantener un papel activo en la Transición
se mantendrá el periódico que dirige. Así, ya en el primer número, el 4 de
mayo de 1976, queda patente esta intención de participar activamente en el
cambio que se espera en España tras la muerte de Franco. El editorial de ese
día planta cara a la situación política y expresa que “la iniciativa reformista
que el Rey asumiera en los tempranos días de su llegada al Trono parece
condenada al fracaso, dada la actitud del gabinete ministerial” y porque “la
reforma política anunciada ni satisface las exigencias mínimas que el respeto a
los principios de la democracia y de la libertad exigen, ni puede lograr la
adhesión de las nuevas generaciones de españoles”. Este editorial no duda en

714
Antonio Alférez, o. c., pp. 245,246.
715
En idem., p.248.
716
Ver idem., p. 239.
717
En un primer momento se había encomendado la dirección a uno de los socios fundadores,
Carlos Mendo. Se ofreció luego la dirección a Miguel Delibes y, ante la negativa de éste, se le
concedió a Juan Luis Cebrián.
718
Ver Antonio Alférez, o. c. 239-242.
323
tomar partido por la reforma frente a la ruptura proponiendo con cierto
desparpajo un cambio de Gobierno cuando afirma: “Quizá todavía sería hoy
posible una estrategia de reforma, a condición de que fuera otro Gobierno el
que la emprendiera y tuviera credibilidad entre los ciudadanos”.

Ya desde el primer número es evidente el compromiso de El País con


la democracia y la defensa de la vía reformista frente a la ruptura para
conseguirla. Pretende ser algo más que un periódico, quiere ser “símbolo real
de algo más definitivo e importante: el advenimiento de un régimen de libertad
y unas formas de convivencia, modernas y civilizadas entre los españoles” 719.
Criticará la falta de convicción del Gobierno para llevar a cabo esta reforma
(con las palabras de Ortega acaba el editorial:”no es esto, no es esto”) y
propondrá que sea otro Gobierno el que emprenda la verdadera reforma.

Con relación a la dimisión de Arias, hubo quienes vieron a El País


como el vehículo que eligió el Rey para forzar dicha dimisión, al publicar en
primera página las declaraciones que hiciera el Monarca en Estados Unidos y
que publicaba The Economist en las que calificaba al presidente “desastre sin
paliativos” 720. En efecto, el 15 de junio El País publica en primera página
“Maniobras de altura para sustituir a Arias” indicando que incluso en “sectores
del propio sistema”, del llamado “bunker económico”, los miembros del Opus
Dei (cita a López Rodó, López de Letona y López Bravo, “el verdadero
cerebro de la operación”) consideran necesario el cese del Presidente
favoreciendo que ante la opinión pública resultara obvio y urgente la marcha
de la presidencia de Arias lo que sucedió unos días después. De esta manera el
periódico se implicará en el proceso mismo de la Transición interviniendo
directamente en algunos acontecimientos de la vida política.

719
EP, Juan Luis Cebrián, “El País que queremos”, 4-5-76.
720
Juan Cruz, que envió la noticia traducida por teléfono, afirma en su libro Una memoria de El
País ( p. 24) que no fue algo premeditado, sino una sucesión de coincidencias “como tantas veces
ocurre en el `periodismo”. Seoane y Sueiro cuentan que un periodista de Newsweek que
entrevistó al Rey durante su visita a Estados Unidos, sacó la conclusión de que el propio Rey
pensaba que Arias Navarro era “un desastre sin paliativos” (unmitigated disaster), como apareció
en su reportaje, publicado en dicha revista el 26 de abril. En España Diario 16 fue secuestrado el 3
de mayo por dedicar un editorial a este asunto, titulado, precisamente “Desastre sin paliativos”. (o.
c., p.128)
324
Aparte de la estrecha relación entre políticos y periodistas que propició
que éstos se sintieran “copartícipes, coautores de la transición política,
protagonistas del cambio, y no meros cronistas y analistas” 721, El País se
convirtió en algunos momentos en referencia inevitable en la tremenda
convulsión en que se hallaba la nación. Juan Cruz, redactor del periódico,
recuerda cómo El País fue involucrado, sin él pretenderlo, en esa tormentosa
agitación que atemorizó a España durante el tiempo que duró el secuestro de
Antonio María Oriol y Urquijo. A raíz de la carta que el diario recibe de los
secuestradores la policía acosa al director y periodistas de El País hasta el
punto de registrar el domicilio de Juan Luis Cebrián a quien habían aplicado la
ley antiterrorista. Pero no sólo el director y sus redactores eran objeto de
vigilancia policial sino también eran considerados conocedores de información
importante sobre los acontecimientos que estaban sucediendo (no solo el
secuestro de Oriol sino también el de Villaescusa un mes después y los
asesinatos de Atocha), por lo que Juan Luis Cebrián fue solicitado -y
presionado- por el ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa, el Gobernador
Civil de Madrid, Juan José Rosón y el propio Vicepresidente del Gobierno,
Gutiérrez Mellado, los cuales le convocaron en diferentes ocasiones a
conversar con cada uno de ellos 722. Hubo otros momentos importantes en los
que El País se vio como una parte activa en los acontecimientos más
preocupantes como cuando a finales de 1979 fue secuestrado Javier Rupérez y
el periódico ofreció su colaboración a la familia o cuando el propio Adolfo
Suárez explicó a Cebrián que había una acusación contra él de ser agente de la
KGB 723.

Pero llegó también a sentir en su propia carne el desgarro del asesinato


que el terrorismo estaba esparciendo por la sociedad española, cuando el 30 de
octubre de 1978 una bomba, introducida en un paquete recibido en El País,
causa la muerte de Andrés Fraguas, conserje de diecinueve años, y graves
heridas y mutilaciones al jefe de servicios generales, Juan Antonio Sampedro

721
María Cruz Seoane y Susana Sueiro, o. c., p.124.
722
Juan Cruz lo recuerda con profusión de detalles en el capítulo titulado “El ojo del huracán”, o.
c., pp.80-85.
723
Ibidem.
325
y heridas de menor consideración al también conserje, Carlos Barranco. Esta
vez no se hizo huelga en todos los periódicos del país como había ocurrido un
año antes tras el atentado contra El Papus. Los sindicatos consideraron que no
había que ceder al intento de los terroristas de atemorizar y acallar a la prensa
y decidieron desarrollar el trabajo “si cabe con más dedicación y esfuerzo,
para que el lector tuviese el máximo de información sobre el criminal atentado
que golpeó ayer a compañeros y sobre la naturaleza y los fines del fenómeno
terrorista” 724. El País considera este atentado como una consecuencia de la
misión que cree estar cumpliendo: no sólo informar sino contribuir con todas
las consecuencias –incluso con muerte de sus empleados- a la implantación de
la democracia en España. Así dice en la primera página del periódico del día
siguiente al atentado:

“Tres compañeros de EL PAIS han sido víctimas de un atentado terrorista contra la


libertad. Este periódico sale hoy a la calle porque quienes lo hacemos -trabajadores,
empleados, periodistas y sociedad editora- sabemos que es nuestra obligación
combatir el terror con la palabra y enarbolar la bandera del diálogo sobre la de la
provocación. Pero también, y sobre todo, porque cientos de miles de lectores
apoyaron desde el principio nuestro intento sincero de sumarnos a la defensa de las
libertades. EL PAIS nació para esto, y cuantos trabajamos en él nos sentimos
razonable y justamente orgullosos de nuestra contribución a la construcción de la
democracia española” 725.

Este papel de actor directo en la consecución de la democracia queda


potenciado en su decisiva actuación el 23 F. El alcance del golpe de Estado es
todavía una incógnita. El comandante Tejero mantiene secuestrados a los
representantes del pueblo y a su Gobierno en el Palacio del Congreso de los
Diputados. En el despacho del director redactores y otras personas como el
presidente de la empresa, Ortega Spotorno y el consejero delegado, Polanco y
el director gerente, Javier Baviano, están reunidos para decidir qué decisiones
tomar. Parece ser que Cebrián está decidido a sacar cuanto antes una edición
especial. Aunque se manifiestan algunas dudas en la reunión, la decisión es

724
EP, “El precio más alto”, p.1, 31-10-78.
725
EP, “No tenemos miedo” p.1, 31-10-78.
326
asumida por todos 726. El País se ve en la obligación de tomar partido por las
libertades contra el golpe de estado y correr los riesgos de sufrir las
imprevistas y presumiblemente graves consecuencias si el golpe triunfa.
Porque la edición especial que sale a la calle cerca de las diez de la noche, no
es sólo información sobre los acontecimientos, sino que tiene el carácter de
proclama contraria a los golpistas con la clara pretensión de animar al pueblo a
que se oponga a cualquier acción que traiga consigo la pérdida de las
libertades.

El periódico toma posición ante el golpe de Estado: “El País, con la


Constitución”, es el titular de la primera página. Luego, en un recuadro, el
“manifiesto” que se inicia con un “¡Viva la Constitución!” como título. Aquí
se vuelve a insistir en el claro posicionamiento del diario contra el golpe de
Estado y a favor de la Constitución y se exhorta a los españoles a oponerse al
mismo:

“En la hora de un atentado alevoso contra el pueblo español a manos de unos


hombres armados que pretenden por la fuerza sustituir la soberanía de los
ciudadanos, EL PAÍS sale a la calle en defensa de la ley y de la Constitución. La
rebelión debe ser abortada; los culpables, detenidos, juzgados severamente y
condenados para ejemplar escarmiento de la Historia. Los españoles deben sumarse a
la gran protesta nacional e internacional y movilizar por todos los medios a su
alcance la voluntad popular en defensa de la legalidad. […]” 727.

Una vez más El País ha actuado como una institución comprometida


en la llegada y consolidación de la democracia en España.

El País no ha sido sólo un periódico comprometido en traer a España la


democracia, sino también ha creado y divulgado una cultura progresista de la
democracia ofreciendo a los que querían un cambio sin sobresaltos, dentro de
la línea reformista, un entramado cultural e ideológico acorde con sus anhelos
democráticos. Su propósito era convertirse “en portavoz del sector más liberal
de la burguesía española y […] mostrar la vía de una modernización del país

726
Ver María Cruz Seoane y Susana Sueiro, o. c., pp. 200-204.
727
EP, Primera edición extra del día 24 de febrero de 1981, p.1ª.
327
que el franquismo había intentado impedir por todos los medios” 728. Como se
ha dicho antes, el antifranquismo culto, moderado o radical había encontrado
su lugar en Cuadernos para el Diálogo o Triunfo, revistas prestigiosas que
pronto desaparecerían después de la muerte de Franco (1978 y 1982
respectivamente). Su herencia será recogida por El País a través, en gran
medida, de las firmas más importantes de estas publicaciones que aparecerán
asiduamente en sus páginas o formarán parte de su plantilla 729. Como
miembros más destacados de la redacción que venían de estas revistas así
como del diario Informaciones podemos destacar, además del director, Juan
Luis Cebrián, Vicente Verdú, Javier Pradera, Soledad Gallego-Díaz, Joaquín
Estefanía, Eduardo Haro Tecglen, Manuel Vicent, Manuel Vázquez
Montalbán, Juan Cueto, Soledad Álvarez –Coto, Jesús de la Serna, José Luis
Martín Prieto, Ángel Luis de la Calle, Rafael Conte, etc., todos ellos de
reconocida tendencia liberal- progresista.

El País “completará un discurso cultural cuyos valores, concepciones


estéticas e ideológicas se impondrán como “la referencia cultural dominante”
en la España posterior a la dictadura del general Franco” 730. Este discurso será
elaborado a través de sus editoriales, artículos de opinión y de otras secciones
como la de Cultura y la de Libros así como también Cartas al director, de la
que Gérard Imbert destaca su importancia en aquella sociedad sin un “sistema
normativo coherente, habiendo caducado el heredado del pasado sin que el
nuevo hubiera sido definido aún” 731. Abundando en esta idea, El País llegó a
convertirse en lo que José Luis L. Aranguren denominó “intelectual
colectivo”. Aranguren transferiría a El País las características y el perfil que
en las páginas mismas del periódico había ido determinando para el intelectual
del nuevo momento que vivía España. Este catedrático de Filosofía de la
Universidad Complutense de Madrid, crítico con el Régimen, apoyó a los

728
Luis Negró Acedo, El diario El País y la cultura de las elites durante la Transición, p. 11.
729
Idem., p.16.
730
Idem., p.19.
731
Gérard Imbert en Le discours du journal. A propos de « El País», citado por Luis Negró, o. c.,
p.19. Sobre la importancia de El País en la creación de una cultura que sería referencia dominante
en la sociedad española de la Transición, una cultura liberal progresista – de centro izquierda- es
imprescindible la obra ya mencionada de Luis Negró, El diario El País y la cultura de la elites
durante la Transición.
328
estudiantes en la agitación que sufrió la Universidad española de los años
sesenta. Esta actitud, que le valió la expulsión de la cátedra junto a Enrique
Tierno Galván y Agustín García Calvo en 1965, le daba en estos momentos
tal prestigio entre aquellos jóvenes estudiantes que ahora eran parte destacada
en la vida intelectual y política del país que sus artículos eran respetados y
aceptados por una gran parte de la sociedad. Sus participaciones en la sección
Opinión de El País fueron permanentes en los primeros años de su existencia.
En el primer año de vida del diario sus artículos aparecían una media de más
de dos a la semana 732. En estos artículos irá dando el perfil del intelectual. El
intelectual deberá estar “fuera del duelo político” y ser crítico con el sistema,
aunque no debe situarse fuera de él 733. Por otra parte, en sus artículos va
argumentando la idea de que el intelectual es de izquierdas, desde uno de sus
primeros artículos, “Una izquierda cultural”734, hasta cuando en 1982 escribe
“Los intelectuales y la derecha”:

“El intelectual, para mí, es quien, culturalmente acreditado, adopta una postura
política comprometida pero, a la vez, libre, independiente o, como escribí,
inorgánica, de oposición al poder establecido, cualquiera que éste sea, porque nunca
será perfecto y siempre perfectible. La crítica de la ortodoxia y la propuesta, más o
menos utópica, de nuevos modelos de sociedad son las funciones primordiales de su
oficio. Al conservador le parece bien lo que existe –y si es reaccionario, mejor lo
que dejó de existir-[…]. Tienen (las gentes de la derecha), por supuesto, de su parte,
el poder militar, el poder financiero, el poder eclesiástico. Siguen teniendo el poder
político. Pero el inerme, el casi fantasmagórico pero auténtico poder intelectual, que
no se hagan ilusiones, ése nunca lo tendrán” 735.

Realmente El País participa de estas ideas aún cuando recoja también


en sus propias páginas el artículo de Guillermo Kirkpatrick, entonces
Secretario General Adjunto de Alianza Popular, afirmando que “el intelectual,
si no es un totalitario excluyente, sino un crítico que busca el rigor,
difícilmente podrá cabalgar largo tiempo subido al carro de la izquierda sin

732
Luis Negró Acedo, o. c., p.24.
733
EP, José Luis L. Aranguren, “Dos ideas de la política” 13-11-76.
734
EP, José Luis L. Aranguren, “La izquierda cultural”,23- 9 -76.
735
EP, José Luis L. Aranguren, “Los intelectuales y la derecha”, 13-2-82.
329
que su espíritu se rebele como se rebela también ante cualquier
involucionismo seudoconservador incapaz de alumbrar las vías del futuro” 736.
Pero éste era un hombre poco conocido y de un partido político muy
conectado con el franquismo, por lo que su argumentación tuvo escaso eco
ante un intelectual tan respetado y prestigioso como Aranguren. No obstante
sorprende que éste excluya a la derecha de esa intelectualidad cuando
reconoce, no cabe duda, a Julián Marías o Laín Entralgo, colaboradores
también en la sección Opinión, como integrantes de esa intelectualidad. Tal
vez considerara de izquierdas, al menos en el campo de las ideas, todo lo que
estuviera situado, en los últimos años, al margen del franquismo 737.

Estos atributos que Aranguren ha ido aplicando al intelectual como


individuo, los va asignar a El País al que considera, como se ha dicho arriba,
el “intelectual colectivo- empresarial de la España posfranquista” 738. Para
Aranguren las causas del “triunfo de El País” son la herencia del orteguismo
y su prestigio sociocultural, su laicidad, buena calidad literaria, el lenguaje de
sus editoriales y las buenas firmas de su sección Opinión (“las mejores firmas
de la actualidad y escritores puros tales como Juan Benet, Agustín García
Calvo y Rafael Sánchez Ferlosio”) 739. También alude a su independencia de
la que dice está acreditada por la “contradicción de las acusaciones que se le
hacen: inclinarse hacia el PSOE, hacerlo hacia la fracción socialdemócrata de
la UCD, ser criptocomunista (sí, por increíble que parezca, también se dice)”.
Esta asignación a El País de “intelectual colectivo” lo asume Juan Luis
Cebrián al propiciar en sus páginas el diálogo y la discusión entre rupturistas
y reformistas que atrajo la atención del debate político nada más morir Franco

736
EP, Guillermo Kirkpatrick “¿Un intelectual de izquierdas?”
737
Luis Negró Acedo, o. c., p.27.
738
EP, José Luis L. Aranguren, “El País como empresa e « intelectual colectivo », 7- 6-81.
739
Tiene interés traer aquí los nombres de intelectuales que Aranguren menciona en este artículo.
Además de los mencionados en el texto habla de la “controvertida firma de Fernando Sabater”.
“Colaboramos –dice en otro momento-, Laín, Tovar, García Sabell, Marías, yo mismo, Sopeña,
Vidal-Beneyto”. “La derecha civilizada –Areilza, Fraga-…” “La derecha civilizadora y abierta
(Senillosa y Jesús Aguirre “cuando no firma como Duque) […] “La derecha eclesiástica
civilizada –Patino, Olegario González de Cardenal… “La izquierda eclesiástica: Llanos, Díez –
Alegría, González Ruiz, Caffarena, Manuel Reyes Mate. Máximo y Peridis, “nuevas estrellas”.
Francisco Umbral, Juan Cueto, Rosa Montero, Manuel Vicent, J. M. Ullan, etc. (EP. 7-6-81.)
330
y afianzar el objetivo “de contribuir a la reflexión y al diálogo de la sociedad
consigo misma” 740.

Este diario gozó desde muy pronto de un gran prestigio hasta el punto de
que, como dice la profesora Mercedes Chivelet, “lo dice El País” se convirtió en
argumento definitivo para aclarar cualquier duda 741. Incluso en las Cortes no
faltan en sus diarios de sesiones alusiones a este periódico para precisar
acontecimientos o para basar argumentaciones. Sirva como ejemplo la
intervención del señor Bosque Hita en el senado, en la sesión plenaria 34, del
miércoles 12 de diciembre de 1979, en la que como se lee en el diario de
sesiones, basa su argumentación en un editorial de El País .La importancia de
este diario en la España de la Transición se puede medir también por el continuo
crecimiento de su tirada que llega a duplicarse en sus cinco primeros años
convirtiéndose ya en esa fecha en el diario de más difusión en España.( En 1976
su difusión es de 117.000 y en 1981 de 234.000. Le siguen La Vanguardia con
192.000 y ABC (Madrid), con 135.000 742). Además, pronto se convierte en
“referencia dominante”, tema que Gérard Imbert, Vidal- Beneyto, Enrique
Bustamante y otros autores analizan en su libro El País o la referencia
dominante. Para Imbert El País “se ha institucionalizado como fuente de saber y
de referencias” 743. En esta obra afirma Vidal- Beneyto que El País participa de
las características de los “diarios de referencia” entre las cuales es importante
reseñar, para confirmar el espectro político que podía ser representado en el
periódico en los años de las Transición, la que se refiere a “la ideología explícita
de los propios diarios que se sitúan políticamente en posiciones de centro –
desde el centro derecha al centro izquierda- excluyendo manifiestamente los
extremos” 744. La siguiente cita de Antonio Alférez resume lo expuesto:

“En aquellos primeros años la principal clientela de EP será un espectro importante


de la sociedad española que identificó la aventura del diario con el radical cambio

740
Juan Luis Cebrián, “EL PAIS, un intelectual colectivo en la transición”, El País, Memoria de la
Transición, p. 87.
741
Mercedes Chivelet, Historia de la Prensa cotidiana en España, p.127.
742
Datos de la OJD, tomados de Antonio Alférez, o. c. Anexo, Cuadros estadísticos.
743
Gérard Imbert y José Vidal Beneyto coords. El País o la referencia dominante, p. 9
744
Idem., p.20.
331
político vivido en España. El periódico se había convertido en el testigo,
controvertido de aquella etapa de libertades y también desencantos” 745.

Es coherente, pues, intentar descubrir en el análisis sistemático de El País


cuál fue el pensamiento y la actitud ante acontecimientos políticos del amplio
sector de la población que de un modo o de otro se identificaba con la cultura y
pensamiento que expresaba el periódico. Ese sector de la sociedad que no es fácil
delimitar con exactitud, lo podremos denominar, para ayudarnos a sistematizar
este trabajo, el centro izquierda. Periódico de gran prestigio e importante tirada;
periódico que se presenta como garantía de seriedad y de “referencia dominante”;
realizado por periodistas y colaboradores progresistas y de talante liberal;
sostenido por empresarios y accionistas de ideas políticas de centro y centro
izquierda; periódico, en fin, de corte liberal progresista, antifranquista (entonces el
progresismo se reduce con frecuencia a la negación del régimen anterior) y con
lectores de esta misma línea de pensamiento, es por todo ello que el análisis de El
País se convierte en fuente de enorme importancia para el estudio de la actitud del
centro izquierda ante la actividad terrorista de ETA

745
Antonio Alférez, o. c., p.244.
332
La cuestión vasca en las páginas de El País

“La cuestión vasca”

El problema vasco en la Transición, que Fusi define como “la


conjunción de aspiraciones de un alto grado de autogobierno y de la violencia
terrorista (que produce víctimas, exiliados, presos de ETA…)”, fue el principal
problema de la herencia que dejó el franquismo y al que tuvo que hacer frente
la nueva democracia española desde sus primeros pasos 746.

Históricamente este problema está unido a los vaivenes políticos y


constitucionales del liberalismo decimonónico y fuertemente influenciado por
la gran transformación económica y social que a finales del siglo XIX empieza
a experimentar Vizcaya principalmente. El problema vasco - o la “cuestión
vasca” que dicen muchos autores- adquiere en el siglo XX el carácter de
“hecho social significativo”. El debate de la organización territorial de España
que llevó al Gobierno de Antonio Maura (después del resultado electoral
arrollador en Cataluña de Solidaridad Catalana con la obtención de 41
diputados de los 44 en juego) a autorizar las mancomunidades regionales,
propició en Cataluña la creación de la Mancomunidad, presidida por Prat de la
Riba, pero también tuvo su efecto en el País Vasco que en 1917 planteó al
Estado español, sin éxito, la reincorporación foral de sus Diputaciones 747.

746
Juan Pablo Fusi, “La Cuestión vasca en el siglo XX”, Mercedes Arbaiza, coord., La Cuestión
Vasca, p.113.
747
Ver la amplia bibliografía que tiene sobre el tema Juan Pablo Fusi como en La Patria Lejana,
pp.46, 47; España. La evolución de la identidad nacional, pp.224-233; Identidades proscritas
pp.50-68.
333
Por otra parte, años más tarde Primo de Rivera disuelve las
diputaciones, salvo las de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya 748 y ofrece a
éstas presentar un proyecto de estatuto provincial mancomunado, oferta a la
que sólo responde la diputación de Guipúzcoa 749. Pero el avance del
nacionalismo vasco en la conciencia popular se fue afianzando a través del
auge de la cultura “etno-euskaldun” promovida por el PNV durante la
dictadura de Primo de Rivera y del desarrollo del nacionalismo político en los
años de la República. Si bien el rechazo del PNV a formar parte del bloque
antidinástico vascongado, promovido por el socialista Indalecio Prieto,
produjo negativas repersuiones para las perspectivas políticas de este
partido 750, no obstante las elecciones de 1933 convirtieron al PNV en la
primera fuerza política del País Vasco obteniendo del 30% de los votos en la
región, con doce diputados: seis en Vizcaya, cinco en Guipúzcoa y sólo uno en
Álava 751. Pero el Estatuto llegó a conseguirse ya tarde, iniciada la Guerra
Civil. Con todo, la cuestión nacional ha ido avanzando a distinto ritmo pero
siempre a remolque de una parte importante de vascos que no ha visto - a
pesar de reconocer su identidad diferente y singular- la necesidad de admitir el
hecho de ser una nación. Por lo que la “cuestión vasca” es inseparable del
nacionalismo. Aunque en el breve periodo de autonomía que dirige José
Antonio Aguirre se creó un sentimiento de nación épico en la lucha contra el
fascismo, no obstante hay que tener en cuenta que la Guerra Civil Española
fue una guerra civil también entre vascos (en Álava y Navarra triunfa el
levantamiento militar) y que la autonomía de Euskadi sólo fue real en Vizcaya
pues, cuando se consigue en octubre de 1936, no sólo Álava y Navarra están
en poder de los nacionales sino también Guipúzcoa.

Con todo, este breve periodo de autonomía fue una “experiencia


enaltecedora” y la guerra pasó a ser “vivida y escenificada como una épica

748
R. Decreto de Disolución de las Diputaciones Provinciales de fecha 12 de enero de 1924,
citado en María Teresa González Calbet, La Dictadura de Primo de Rivera, pp. 226 y 227.
749
Rafael Lasaga y Esteban Arlucea, “Tensiones centro periferia en el Estado español. Especial
referencia la caso vasco”, Javier Ugarte (ed.) La Transición en El País Vasco y España, p. 239.
750
Ricardo Miralles, El socialismo vasco durante la II República, pp. 136 y 137.
751
José Luis de la Granja, El nacionalismo vasco: un siglo de historia, p. 42.
334
vasca” 752. Acabada la guerra civil española, la esperanza del Gobierno Vasco
en el exilio está puesta en la victoria de los Aliados. Al igual que los
republicanos, los nacionalistas vascos piensan que con la derrota del Eje,
Franco tendrá los días contados. Por esto, salvo la intensa actividad de Manuel
de Irujo en Londres con la redacción de un Proyecto de Constitución Vasca y
la organización de una unidad militar vasca, la actitud del nacionalismo es de
espera. Hasta que a finales de 1944, ante la ineludible derrota de Alemania se
inicia una actividad diplomática muy intensa por parte del Gobierno Vasco
ante los Aliados, sobre todo ante los EE. UU. En 1946 la coyuntura parece
muy favorable a los intereses del Gobierno Vasco. En febrero de ese mismo
año la ONU acuerda no admitir a la España de Franco como miembro, y en
marzo Aguirre es recibido oficialmente en el Parlamento francés.

La Resistencia interior se muestra más activa (a este respecto son


especialmente significativas las huelgas de 1947 y 1951). No obstante, al
finalizar la guerra mundial se evidencia el enfrentamiento entre EE. UU. y la
Unión Soviética, es la “guerra fría”. A EE. UU. le interesa más que se
mantenga en España el régimen anticomunista de Franco que la vuelta del
sistema republicano que podría ser más proclive a la Unión Soviética. La
enorme confianza de José Antonio Aguirre en la democracia americana le
había impulsado a desarrollar una política de prestigio ante los Aliados
olvidando la reorganización de la resistencia interna. Pero los Aliados, y sobre
todo EE. UU., habían decidido abandonar a su suerte al Gobierno Vasco. La
decepción y el decaimiento se apoderaron de los nacionalistas del exterior ante
el derrumbe de la estrategia mantenida que estaba basada en la ayuda que
hipotéticamente recibirían de las potencias occidentales. Los tímidos intentos
de reactivar la confianza, como la declaración de Gabón en 1952 en la que
Aguirre propone una nueva estrategia basada en una posible Federación
Europea y el Congreso Mundial Vasco de París de 1956 cuyo objetivo es
mantener con vida el tema vasco: proclamar – como confesaría años después
un nacionalista- “que pese a todo, seguíamos siendo algo”, sólo vienen a
confirmar que tiene que ser una nueva generación de nacionalistas la que tome

752
Juan Pablo Fusi, o. c., p.111.
335
el testigo de la revitalización de la cuestión vasca 753. Esta nueva generación
estará representada principalmente a inicios de los años cincuenta por EKIN –
años después ETA- cuya ideología mantiene la continuidad del nacionalismo
histórico, aunque su estrategia supondrá la ruptura con la del PNV.

A partir de los años sesenta es cuando al concepto de la cuestión vasca,


que se ha manifestado como el deseo de un alto grado de autogobierno, hay
que añadir el componente del terrorismo de ETA. La despiadada y absurda
política del Régimen de persecución de todo lo euskaldún y, sobre todo, del
euskera produce en la sociedad vasca “un sentimiento agónico” que se traduce
en el convencimiento de que la pervivencia de la nación vasca está unida al
mantenimiento de su lengua cuya existencia parece extinguirse. Este
sentimiento será utilizado por ETA y supondrá un elemento clave en su
posterior desarrollo 754.

El problema vasco tras la muerte del dictador ha tomado el cariz de


problema primordial en la democratización de España en su doble vertiente.
Por una parte, el deseo de autogobierno del nacionalismo vasco, tan duramente
perseguido por el Franquismo, es un puntal imprescindible en la necesaria
reestructuración territorial y de poder del Estado. Por otra parte, el terrorismo
de ETA, cuyo carácter militarista se ha afianzado en los últimos años del
franquismo, se convierte en la Transición en una mancha de aceite en la
calzada, que crea inseguridad y angustia en el incierto avance hacia la
democracia.

Espacio dedicado a la cuestión vasca

El “problema vasco”, en esta doble vertiente, aparece en las páginas de


El País ya en los primeros números de su existencia. El artículo publicado en
este diario en octubre de 1976 afirma que la verdad oficial del Franquismo era
“no existe un problema vasco” y que, ante los hechos “tan patentes y
estruendosos”, nadie puede ya mantener dicha “verdad”. Como dijera en su
753
Ver Gurutz Jáuregui “La cuestión vasca durante el franquismo”, Mercedes Arbaiza (ed.) La
cuestión vasca, pp. 140-143.
754
Idem., pp. 146 y 147.
336
tiempo Pi y Margall tras la supresión de los fueros vascos, dice el articulista,
“el fuego permanece bajo la ceniza” 755.

El País mantiene un interés preferente sobre el “problema vaco” lo que


se pone de manifiesto en el destacado espacio que en sus páginas le dedica.
Para este diario no sólo existe sino que considera que su solución es
imprescindible para la democratización de España. A este respecto decía un
editorial nada más iniciarse el año 1977: “El problema más enconado y
peligroso que ha heredado la Monarquía está localizado en el País Vasco”; un
problema que en estas fechas está produciendo un “oleaje de acontecimientos
que sacude al País Vasco que conmueve una y otra vez a la opinión pública de
España”. Igualmente considera que para España, en las circunstancias de
inestabilidad política y económica que está viviendo en los primeros años de la
Transición, el problema vasco y la inestabilidad que se está creando es un mal
que “pone en peligro este régimen y cualquier sistema, por sólido que sea.
Tanto más si se trata de una etapa de transición hacia la racionalidad
democrática en un momento de dificultad económica” 756.

Esta atención y preocupación primordial que expresa El País en sus


páginas se puede confirmar al contabilizar la casi permanente presencia de los
acontecimientos e inquietudes políticas del País Vasco en el espacio material
del periódico.

Ya en el primer mes de existencia de El País se descubre en sus


páginas cuáles son los temas que más preocupan al diario. En primer lugar, el
“pacto” - “la ruptura pactada”, “el pacto necesario”- es el tema de mayor
presencia en editoriales y artículos de opinión (Manuel Azcárate escribe
“Ruptura pactada” el día 14 de mayo 1976; el día 27 aparece el editorial “El
Pacto”; José Meliá el 29 escribe “La ruptura y el Pacto”; el 3 de junio un
titular en primera dice: “Fraga también propone pactar con la oposición”). Para
El País (editorial “El Pacto”) no hay otra salida más que el “pacto nacional
entre todas las fuerzas políticas del Régimen y de la oposición” para llegar a
unas elecciones libres que hagan posible unas Cortes Constituyentes. La

755
EP, Carlos Santamaría Ansa, “En torno al nacionalismo vasco”, 31-10-1976.
756
EP, Editorial, “Para la paz en El País Vasco” 2—1-1977.
337
ruptura, la “vuelta de la tortilla”, dice, es “impensable e imposible”. Y no se
avanza –considera el diario- en este camino por causa del miedo al futuro que
atenaza al Gobierno de Arias Navarro y porque la oposición no es capaz de
aceptar su evidente desorganización.

Siguiendo la lectura de este editorial podemos concluir que, junto a la


preocupación por el pacto o como consecuencia de la misma, El País deja
traslucir otras de sus preocupaciones políticas: la amnistía y las autonomías,
que considera fundamentales a la hora de “atisbar las soluciones del horizonte
político”. Al asunto de la amnistía le dedicará muy pronto, (en el número
once) un editorial en el que expone su tajante opinión sobre la necesidad de la
misma. Es “imprescindible para construir la democracia”, dice, y considera
que no puede haber elecciones generales sin una “amnistía total para todos los
delitos de matiz político”. Advierte también que resulta obvio que la amnistía
no debería alcanzar a los delitos de sangre 757.

La “cuestión vasca” también se presenta pronto como uno de los temas


más recurrentes en su doble vertiente, a saber: como un componente, tal vez el
más importante, de la nueva reestructuración del Estado que se prevé
inevitable tras el férreo centralismo uniformador de la dictadura de Franco y
como violencia terrorista que genera un alto grado de dificultad añadida al
proceso democratizador. Ya en el primer número, el del día 4 de mayo de
1976, aparecerá el tema vasco en sus dos vertientes mencionadas: la violencia
terrorista de ETA (“Doble atentado en Legazpia atribuido a ETA”, en primera
página) y las pretensiones autonomistas vascas (“La Comisión del régimen
especial para Vizcaya y Guipúzcoa”, en la sección “Regiones”).

Si, como es obvio, existe una relación entre el interés mostrado por un
tema y el espacio dedicado a dicho asunto en las páginas del diario, resulta
imprescindible cuantificar la extensión que El País concede a las noticias y
comentarios sobre la cuestión vasca en sus páginas, para determinar el grado
de preocupación que el tema genera al periódico. De esta manera, al revisar los
primeros números del diario que salen a la calle enseguida comprobamos que

757
EP, Editorial, “La amnistía, ¿cuándo?” 16-5-1976.
338
el tema vasco tiene una presencia continua, sobre todo, en la sección
denominada “Regiones”. En un recuento del espacio dedicado a este tema en
los números del mes de mayo de 1976- 24 en total-, no se contabiliza ni un
solo día en que no aparezca en esta sección alguna noticia o comentario sobre
el País Vasco. Pero, además, en una consideración aproximada del espacio que
esta sección dedica a todas las regiones- casi siempre dos páginas, de las que
descontamos la publicidad- se puede concluir que el porcentaje medio del
espacio dedicado a Euskadi está entre un 20% y un 25%. Tengamos en cuenta
que este periodo de tiempo computado es de uno de los meses de la Transición
en que menos noticias generan tanto la vida política de Euskadi como la
actividad terrorista de ETA.

En cuanto al espacio dedicado al País Vasco en la sección “Opinión” y


en “Primera Página”, veamos el cuadro siguiente en que se consignan los
títulos aparecidos en los 6 primeros meses de existencia del diario. Nos servirá
para comprobar su preocupación por el tema vasco ya desde su arranque.
Completaremos esta observación comparándola con la dedicación a este tema
de otro diario de tirada nacional como ABC para obtener una referencia a la
hora de calibrar el alcance de este interés. También observaremos la evolución
ascendente de este interés en momentos cruciales de la Transición por medio
del análisis del espacio que El País dedica a Euskadi, en momentos en que se
produce un mayor número de acontecimientos noticiables relacionados con El
País Vasco como son los tres últimos meses de 1979 en los que se aprueba el
Estatuto de Guernica y en los que la actividad terrorista de ETA es importante.

339
La cuestión vasca en El País.(mayo-octubre 1976)

FECHA EDITORIAL ARTÍCULO DE OPINIÓN PRIMERA PÁGINA

4- 5- 76 “Guardia civil muerto en un atentado”

“Zarauz: un muerto en la explosión de un


9-5-76 “En este país”, Julián Marías.
chalet”

“El pacto foral”, José Miguel


22-5-76
de Azaola.

“Asesinado el jefe local del Movimiento de


10-6-76
Basauri”

Juntas Generales para las provincias de


11-6-76
Vizcaya y Guipúzcoa”

“San Sebastián: Sesenta mil personas se


4-7-76
manifiestan contra la ex trema derecha”

7-7-76 “Comienzan los sanfermines de la amnistía”

10-7-76 “Mujer muerta de un disparo en Santurce”

13-7-76 “Detenidos en el final de los sanfermines”

“Esperando la “Posible querella por el secuestro del cadáver


16-7-76
amnistía” de la mujer muerta en Santurce”

20-7-76 “Los dinamiteros”

“Dimiten el alcalde y once concejales de


21-7-76
Rentería”

“68 ayuntamientos piden al Rey, en Bergara, el


22-7-76
restablecimiento de los fueros vascos”

24-7-76 “Posible regreso de Leizaola a España”

25-7-76 “Desaparece en Francia el etarra “Pertur”

“Dos heridos al disolver la Guardia Civil una


27-7-76
manifestación”(en Rentería)

“La familia de “Pertur” no cree en su


31-7-76 “La amnistía”
ejecución”

“La amnistía está siendo aplicada con


7-8-76
lentitud”“El Ayuntamiento de Hernani”

8-8-76 “Nace la primera patronal vasca”

341
“La amnistía pendiente y la
15-8-76 declaración de paz”, José Luis
L. Aranguren.

“Más generosidad”, José M.


17-8-76
Gil Robles.

“La violencia
20-8-76
innecesaria”

“Casos que se
24-8-76
olvidan”

“Autonomías y
1-9-76
nacionalidades”

“Condenan la acción de la Fuerza


11-9-76 Pública”“Dieciocho ayuntamientos denuncian
la brutalidad de la represión policial”

“Después de Quince alcaldes guipuzcoanos con los


15-9-76
Fuenterrabía.” ministros de Exteriores y Gobernación

“Guipúzcoa pide el cese del gobernador” “El


16-9-76 Ayuntamiento de Pamplona pide al Gobierno
libertad de manifestación”

17-9-76 “Martín Villa en San Sebastián”.

“Pacificar El País Vasco” “Autorizada la “ikurriña” y criterios claros


21-9-76 “Prohibir un error”
Antonio Menchaca. para las fuerzas de orden público.

“ETA anuncia su división para formar un


26-9-76
partido político y mantener la lucha…”

“Cuando la calle
28-9-76 contesta al “Seiscientos mil huelguistas en El País Vasco”
poder.”

“Un estudiante
29-9-76
asesinado”

30-9-76 “Dimite el Ayuntamiento de Tolosa

“Los amigos de la
5-10-76 “ETA-V reivindica el atentado”
sangre”

“Vandalismo tras el funeral de las víctimas de


6-10-76 San Sebastián”“Obispo de San Sebastián:
“Repudiamos la dialéctica de la violencia”

“ETA anuncia la continuación de la “justicia


7-10-76 revolucionaria”. “Entierro de los dos policías
asesinados en San Sebastián”

8-10-76 Francia y ETA

10-10-76 “Tensión en San Sebastián”

342
“Gran despliegue policial en la
12-10-76
conmemoración del Gobierno Vasco”

14-10-76 “Suárez da garantías de paz a Guipúzcoa”

“El terrorismo no
16-10-76
tiene ideología”

“Acción judicial contra los autores de los


22-10-10
atentados de Durango”

“Derogación del decreto que suprimió los


29-10-76
conciertos”

Fuente: Elaboración del autor.

En estos cuadros contabilizamos trece editoriales relacionados de


alguna manera con la “cuestión vasca”, de ellos cinco referidos
preferentemente a dicha cuestión. (“Casos que se olvidan”; “Después de
Fuenterrabía”; “Prohibir un error”; “Los amigos de la sangre”; “Francia y
ETA”). En estos editoriales, podemos adelantar ya la postura que va a
mantener El País con relación a la cuestión vasca. Se observa, por una parte, la
actitud crítica hacia el Gobierno de UCD en su actuación ante el problema
vasco y, por otra, la clara repulsa de los actos de terror de ETA. En cuanto a
los artículos aparecidos en la sección “Opinión” durante el periodo señalado
(recordemos que en otros espacios del periódico, sobre todo en el apartado
denominado “Regiones”, se pueden contabilizar casi otros tantos artículos de
opinión referentes a la cuestión vasca) son seis los artículos con firmas que se
convierten en habituales en este diario, como José Luis L. Aranguren o Julián
Marías – sobre todo éste con su defensa de la españolidad.

Pero también observamos que se da cabida a pensadores vascos como


el intelectual liberal José Miguel de Azaola o el escritor nacionalista Carlos
Santamaría Ansa, que en sus artículos vierten una visión de la “cuestión
vasca” desde la perspectiva de Euskadi. El primero, hace una defensa histórica
y jurídica del “pacto foral” que ha mantenido en las entidades vascas un
peculiar e histórico apego a su autonomía que ahora no es conveniente olvidar.
Por su parte Santamaría Ansa, desde una posición nacionalista, defiende que

343
“Vasconia” es una nación y que España es “una comunidad “simbiótica” de
pueblos”. Ya desde ahora y, como más adelante comprobaremos, se puede ver
la generosa atención que El País muestra, desde los primeros pasos del
periódico, a la defensa de las pretensiones de los nacionalismos periféricos –
sobre todo el vasco, representado en el PNV- frente a la posición más
“españolista”, considerada conservadora y cercana al Régimen anterior. En los
círculos liberales de centro izquierda se considera que la descentralización del
poder estatal es la propuesta progresista -como en los partidos nacionalistas
que la defienden- al tema de la estructuración del Estado.

El recuento de los titulares en primera página, resaltados con mayor o


menor profusión, nos aporta un total de 39 titulares en los 129 números
examinados. Si establecemos una comparación con el diario ABC observamos
que el periódico conservador, en los meses de mayo, junio, julio y agosto de
1976, publica noticias relacionadas con Euskadi, como noticias destacadas 758,
solamente en seis ocasiones (la información de dos atentados de ETA y cuatro
titulares en torno a las manifestaciones del radicalismo vasco en las fiestas de
San Fermín). Publica también tres artículos de opinión sobre Euskadi (“La
invención de Euskadi” y “Euskadi, pasado y porvenir” de José María Martínez
Bande y “Jaungoikoa eta lege zarra” de José de Salegui) y dos editoriales,
indirectamente relacionados con el País Vasco. De esta aproximación a un
apunte comparativo entre estos dos diarios, podemos concluir, que mientras
para ABC el tema vasco, en general, es noticia cuando acontecen sucesos
objetivamente destacables, para El País el interés por el tema vasco en sí, es
muy relevante como indica la preocupación no sólo por los acontecimientos
más noticiables sino también por noticias menos destacadas que contribuyen a
comprender la vida política de Euskadi y por la mayor atención de sus
editoriales y de los artículos de opinión a este tema.

Este interés inicial de El País por el tema vasco va a incrementarse


llegando en algunos momentos a ser un tema con vocación de protagonizar la

758
En el formato de ABC la portada se dedica a una sola noticia con fotografía y la primera se
dedica a editoriales. A continuación presenta una página de sumario en la que aparecen destacados
los titulares considerados de mayor interés por el diario. Al hacer este recuento de noticias
destacadas tenemos en cuenta dicho sumario.
344
mayor parte del espacio más destacado del diario. Esto es lo que sucede en los
tres últimos meses de 1979 que, a modo de cata, hemos analizado y cuyos
resultados presentamos en los recuadros de las páginas siguientes.

El análisis de la presencia del tema vasco en las páginas del diario


durante el tiempo indicado demuestra, en primer lugar, la notable aparición de
titulares en primera página generados por noticias relacionadas con la vida
política de Euskadi. En la “Primera” de los 76 ejemplares publicados en el
periodo de tiempo analizado, se contabilizan 49 diarios, en los que aparecen
59 titulares referentes al tema vasco. El porcentaje (64,47%) de ejemplares en
los que aparecen en primera página titulares referentes a la cuestión vasca es
realmente considerable. Es el asunto que más espacio ocupa en sus páginas si
tenemos en cuenta, además, que las noticias publicadas en “Primera”, las que
aparecen en el apartado “Regiones” con firmas de corresponsales, como Javier
Angulo, Genoveva Gastaminza o Jesús Ceberio, entonces delegado de El País
en el País Vasco, que son prácticamente diarias. Es necesario tener en cuenta
que, como se ha dicho antes, es un periodo especialmente intenso para la vida
política de Euskadi marcado por el referéndum sobre el Estatuto de Guernica y
por el largo secuestro de Javier Rupérez 759. El interés que por el tema muestra
este diario queda también reflejado en los 14 editoriales y 12 artículos de
opinión publicados en estos días. El problema vasco aparecerá, por término
medio, en más de un editorial por semana. Su voz se deja oír siempre ante los
acontecimientos que afectan a Euskadi, porque afectan también a “España
entera” 760.

759
Este destacado político de la UCD fue secuestrado en 1979, el 11 de noviembre, por la banda
terrorista ETA p m. Fue liberado un mes después, el 12 de diciembre. Sobre este secuestro el
mismo Javier Rupérez escribió, Secuestrado por ETA .Madrid, Temas de Hoy, 1991.
760
EP, Editorial, “Y el referéndum vasco” 27-10-79.
345
La cuestión vasca en El País (octubre-diciembre 1979)

FECHA EDITORIAL ARTÍCUO DE OPINIÓN PRIMERA PÁGINA

2-10-79 “Duros ataques del PNV y EE contra


Herri Batasuna”;“Asesinato del jefe de la
Policía Municipal de Amorebieta”

3-10-79 “No hay otro camino que el


Estatuto de Guernica”

4-10-79 “El bombardeo de


Guernica” Agustín
Ibárrola.

5-10-79 “Sobre la violencia”


J. Ferrater Mora.

9-10-79 “El Congreso decidirá hoy sobre


Monzón y Letamendía”

“Asesinado el jefe de la Brigada de


Investigación criminal de Pamplona”

“Policía tiroteados en un restaurante de


San Sebastián”

10-10-79 “El Congreso aplaza la decisión sobre


los diputados Monzón y Letamendía”

13-10-79 “El comando detenido pertenece a la


rama político-militar de ETA”

14-10-79 “Herri Batasuna inicia su


campaña contra el Estatuto vasco”

16-10-79 “Información
contra terrorismo”

18-10-79 “Joven muerto en Tolosa al


enfrentarse con la Guardia Civil”

346
19-10-79 “Un grupo de ETA (p-m) no ha
renunciado a la lucha armada”

21-10-79 “Monopolio de las “Bandrés y Tierno piden


armas y opiniones políticas” amnistía para los presos vascos”

“Onaindía cree que ETA militar


proseguirá la lucha armada”

“Enfrentamiento físico entre Herri


Batasuna y Euskadiko Ezkerra”

23-10-79 “Euskadi y su “ETA (p-m) irrumpe un


futuro”, J. Mª Benegas programa de RTVE”

“Las competencias de las


FOP, punto conflictivo para el orden
público en Euskadi”

24-10-79 “Sí a los Estatutos” “El Estatuto de Guernica”, “Esfuerzo final en el cierre de
Carlos Garaikoetxea. campaña para disminuir la abstención”

“Euskadi y su futuro/ y
2”, J. Mª Benegas.

25-10-79 “Vascos y catalanes votan hoy sus


estatutos de autonomía”

“Calma y expectación por los índices de


abstención en el referéndum de Euskadi”

26-10-79 “Se espera que la participación en


Euskadi supere el 50%”

“Normalidad y calma en las votaciones


del País Vasco”

27-10-79 “Y el referéndum vasco” “Optimismo en Euskadi y


sensación de fracaso en Cataluña”

“Se inicia la lucha por el


parlamento Vasco”

31- 10-79 “Los “comandos autónomos”


de ETA amenazan a dirigentes del
PSOE”

347
1-11-79 "Laberinto “Asesinado un guardia civil
terrorista en ETA” en Portugalete”

2-11-79 “ETA militar anuncia la


continuación de la lucha armada y
amenaza al Ejército”

3-11-79 “El Gobierno no se siente


impresionado por el último comunicado
de ETA militar”

4-11-79 “Bandrés acusa al Gobierno


de encubrir a los torturadores”

6-11-79 “Investigar si hubo “Carta abierta a José “”Fuerte polémica en torno a


torturas” Meliá”, J. Mª Bandrés. las supuestas torturas en El País Vasco”

7-11-79 Garaikoetxea: “Existen


indicios que justifican las denuncias por
malos tratos”

9-11-79 “Tres heridos al ser


ametrallado un cuartel de la Guardia
Civil”

13-11-79 “El secuestro de un


diputado”

14-11-79 “La política frente “ETA exige la excarcelación de


al chantaje” cinco presos para liberar al diputado
Javier Rupérez”

15-11-79 “El CGV estudiará la creación de una


comisión investigadora de torturas”

“Euskadiko Ezkerra urge al


Gobierno a negociar con ETA (p-m)”

“El Gobierno insiste que no negocia con


ETA”
17-11-79

18-11-79 “El laberinto de “ETA y los presos

348
ETA(p-m)” vascos” Joseba Elósegui.

“A Javier Rupérez”,
Gregorio Peces-Barba.

20-11-79 “ETA (p-m) pide al Gobierno


una demostración de voluntad
negociadora”

21-11-79 “El CGV exige la liberación


incondicional de Javier Rupérez”

“El Consejo General Vasco


afirma su competencia para crear una
comisión de torturas”

“HB decide el próximo fin de


semana su participación en el
Parlamento vasco”

“Rupérez manda una carta a


su mujer”
23-11-79

28-11-79 “Un hermano “La familia de Rupérez


secuestrado”, Ignacio confía en la liberación del secuestrado”
Rupérez.

“Solidaridad con el
Pueblo Vasco”, Francisca
Sauquillo

30-11-79 “Una presencia “Tensión en los funerales de


macabra” los guardias civiles asesinados”

1-12-79 “ETA (p-m) anuncia que


Rupérez está bien y lanza un duro ataque
a los milis”

4-12-79 “La prórroga de la ley


Antiterrorista puede no ser
constitucional"

5-12-79 “El Gobierno de “La oposición considera


nuevo contra la Constitución” inconstitucional la prórroga de la ley
Antiterrorista”

349
7-12-79 “El Estado de las “El CGV crea una comisión que
autonomías”, G. Peces- investigará torturas en Euskadi”
Barba
“Supuesta amenaza de ETA
si no hay acuerdo con el Gobierno”

12-12-79 “Olvidado Javier “Una emisora de Bilbao


Rupérez” difunde la voz de Javier Rupérez
secuestrado”

13-12-79 “Rupérez a través “Rupérez fue liberado


del espejo” después de una negociación con ETA en
nombre del Gobierno”

14-12-79 “Suárez afirma que el


Gobierno no ha negociado con ETA la
libertad de Javier Rupérez”

16-12-79 “Leizaola pidió a los vascos


la reconciliación y la paz”

19-12-79 “Javier Rupérez: “La paz en


Euskadi, paso previo a cualquier medida
de gracia”

“Un conserje asesinado en Vitoria”

23-12-79 “PNV: las “Xavier Arzalluz se impone


raíces de un conflicto”, en las elecciones del PNV de Vizcaya”
Patxo Unzueta.

Fuente: Elaboración del autor.

350
La política restrictiva con las demandas nacionalistas sirve de pretexto a
ETA

La actividad terrorista de ETA ya no es considerada entre los liberales


de centro- izquierda como la violencia que engendran sistemas políticos con
estructuras y mecanismos que ejercen la opresión sobre ciudadanos o pueblos
en las relaciones económicas y políticas 761. Tampoco, por supuesto, se
justifica en El País la actuación de ETA a cuyos miembros se les denomina, en
el título del primer editorial que el periódico dedica a esta organización, “Los
amigos de la sangre” 762. Este diario presenta en sus páginas, en relación con
este tema, un discurso que puede enunciarse del modo siguiente: ETA no es ya
una consecuencia de la opresión de la Dictadura a Euskadi, pero esta
organización terrorista encuentra el pretexto de su existencia en la falta de
libertades y en la represión que padecen los vascos. El País asume estos dos
asertos:

1º, ETA no practica una violencia liberadora, sino opresora,


coincidiendo con las fuerzas interesadas en que no llegue la “pacificación de
Euskadi”, lo cual impedirá la democratización de España.

2º, para pacificar Euskadi hay que acabar con dos elementos
perturbadores, la actuación cicatera y represora del Gobierno con respecto a
Euskadi y la actividad terrorista de ETA. Si el Gobierno controla la represión
policial de tinte franquista y avanza en la consecución de las libertades de
Euskadi – legalización de la ikurriña, concesión de una amnistía plena,
creación del Consejo General Vasco y su dotación de competencias,
reconocimientos de los derechos históricos vascos en la Constitución y el
Estatuto de Autonomía- ETA no podrá continuar su actuación terrorista. No es
una actitud que justifique a ETA, pero sí estima que el último responsable de

761
En el capítulo 1º de esta Segunda Parte, el apartado 3, “La oposición de centro izquierda al
final de la dictadura en la prensa para la democracia”, se observa en el análisis de Cuadernos para
el Diálogo y Triunfo que en ciertas medida se justifica la acción violenta como respuesta a la
violencia institucional de los Estados. Llegada la democracia a España, aunque parece que todavía
existe cierta comprensión, la razón no es ya la misma.
762
EP, Editorial, “Los amigos de la sangre” 5-10-76.
351
su existencia es la política del Gobierno que limita la consecución de las
libertades en Euskadi, lo que sirve de pretexto a esta organización para
justificar su actividad terrorista.

Sobre el punto primero, es muy esclarecedor el editorial que El País


publicaba el día después del asesinato del Presidente de la Diputación de
Guipúzcoa y consejero del Reino, Juan María de Araluce, acaecido el cuatro
de octubre de 1976 763. En él se reflexiona sobre el momento y la persona
elegida por los terroristas y se afirma que es necesario establecer “la
motivaciones y objetivos” de este atentado. Enseguida llega a la conclusión de
que se intenta impedir la llegada de la democracia a España. De este modo se
expresa el editorialist